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Ética y Economía según Amartya Sen

Este documento discute dos contribuciones de Amartya Sen a los debates sobre ética y economía. Primero, su ruptura con la ética utilitarista y bienestarista, que son enfoques limitados para evaluar el bienestar de las personas. Segundo, su propuesta de un marco de evaluación moral consecuencialista y pluralista que incorpore el análisis de derechos y libertades sin recurrir a la ética deontológica. Sen argumenta que es posible una valoración moral basada en consecuencias que reconozca la importancia de la libertad y los dere

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Ética y Economía según Amartya Sen

Este documento discute dos contribuciones de Amartya Sen a los debates sobre ética y economía. Primero, su ruptura con la ética utilitarista y bienestarista, que son enfoques limitados para evaluar el bienestar de las personas. Segundo, su propuesta de un marco de evaluación moral consecuencialista y pluralista que incorpore el análisis de derechos y libertades sin recurrir a la ética deontológica. Sen argumenta que es posible una valoración moral basada en consecuencias que reconozca la importancia de la libertad y los dere

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A M A R T Y A S E N :

T I C A y E C O N O M A
La ruptura con el bienestarismo y la defensa
de un consecuencialismo amplio y pluralista
A ndr s H em ndez
Profesor del CI DER e I nvestigador de Reunirse.
Este trabajo se realiz dentro del Proyecto de Evaluacin de la Red de Solidaridad a
cargo del CI DER yReunirse.
Resumen
Hernndez, Andrs. "Amartya Sen: tica y economa
n
, Cuadernos de
Economa, v. XVXX, n. 29, Bogot, 1998, pginas 137-162.
Este ensayo presenta dos aportes de Amartya Sen a las discusiones sobre
tica y economia. Primero, su ruptura con la tica utilitarista y
bienestarista -fundamento de la economia normativa- ysu llamado a
modificar la mtrica de la utilidad, nico 'mbi t o de informacin' que
estas tradiciones normativas usan para juzgar el bienestar individual
ysocial, es decir, las oportunidades de las personas, el impacto de
las politicas pblicas yel xito de las organizaciones sociales.
Segundo, su propuesta de un esquema de valoracin que trascienda la
concepcin estrecha del utilitarismo, que no caiga en el relativismo
tico y que incorpore el anlisis de los derechos y las libertades
reales sin acoger el razonamiento moral deontolgico. Con ello, se
muestra que una de sus mayores contribuciones a la economia normativa
es su esfuerzo por elaborar un marco de evaluacin moral pluralista y
consecuencialista (basado en las consecuencias) que abandone el cri-
terio de utilidad, permita evaluar el grado de libertad real de las
personas yadmita la posibilidad de una moral 'objetiva' sensible a
los planes de vida de los individuos yal cumplimiento o incumplimiento
de sus derechos.
Abstract
Hernndez, Andrs. "Amartya Sen: Ethics and Economics
n
, Cuadernos de
Economa, v. XVXX, n. 29, Bogot, 1998, pages 137-162.
This essay presents two contributions of the Amartya Sen t o the debates
over ethics and economics. First, his break with utilitarianist and
welfarist ethics -the foundation of normative economics- and his call
t o modify the metrics of utility, the only 'field of information' that
these normative traditions use t o judge individual and social welfare,
that is, people's opportunities, the impact of public policies and the
success of social organizations. Second, his proposal for a valorization
scheme that transcends the narrow conception of utilitarianism, which
does not fall into ethical relativism and which incorpora tes the analysis
of real rights and freedoms without taking refuge in deontological moral
reasoning. With that, he demonstrates that one of his greatest contri-
butions t o normative economics is his effort t o construct a framework
for pluralist and consequentialist (based on consequences) moral eva-
luation, which abandons the criterion of utility, allows the evaluation
of the level of people's real freedom, and admits the possibility of a
moral 'objective' sensitive t o the life plans of individuals and t o the
achievement or fail of their rights.
EL PROBLEMA
Este artculo comenta las limitaciones que Sen encuentra en el utilitarismo
yen los' enfoques benestaristas' cuando se usan para juzgar las ventajas
de las personas,' yexpone sus argumentos en favor de una valoracin
moral consecuencialista ms amplia.
Sen sostiene en varios escritos que la tica utilitarista yel razonamiento
moral bienestarista son enfoques limitados e inadecuados para la valora-
cin tica debido alas restricciones informacionales que imponen ala hora
de juzgar los intereses yventajas de las personas.' Pese a que han desarro-
1 Para las teoras bienestaristas, "la nica consideracin pertinente para la asig-
nacin de bienes a los individuos es el modo en que afectan el bienestar o la
utilidad -estos trminos se utilizan aqu como sinnimos-- de los individuos"
[Elster 1994, 225]. Para los enfoques bienestaristas, por tanto, la bondad de los
estados sociales debe juzgarse slo en funcin de la utilidad que las personas
obtienen en tales estados. Las teoras del bienestar cardinal y ordinal son sus
variantes ms importantes.
2 En teora moral hay dos procedimientos bsicos de fundamentacin: el conse-
cuencialista, que evala la bondad de una accin o de una institucin por sus conse-
cuencias, y el deontolgico, que evala un estado de cosas o una accin por los
principios que encama o lo inspiran. Por ejemplo, una defensa deontolgica del
mercado no invoca los resultados benficos del mercado yno apela a la eficien-
cia, sino que acude a ciertos principios, como la libertad, y afirma que la mejor
cristalizacin de estos principios es el mercado. Las teoras deontolgicas de la
justicia se limitan a establecer un conjunto de procedimientos y restricciones
cuya observancia hara justa a una sociedad, independientemente de los resul-
tados [Ovejero 1994, 17].
3 A grandes rasgos, Sen distingue dos formas de ver los intereses de una persona
y la satisfaccin de sus intereses, a los que llama 'bienestar' y 'ventaja', respec-
140
CUADERNOS DE ECONOMA 29
llado todo un arsenal tcnico para medir y calcular el bienestar esas visio-
nes han avanzado muy poco en una elaboracinms amplia del bienestar
en cuanto mantienen la concepcin estrecha de los seres humanos y de sus
sentimientos de la tradicin utilitarista [Sen 1985,cap. 1;1987, cap. 2; 1997,
39-107; YHahnn YHollis 1986, 6].
Tambin afirma que su predominio en la economa normativa ha empo-
brecido la valoracin moral consecuencialista, pero considera que la
solucin no es abandonar esta lnea de argumentacin y acoger el razo-
namiento deontolgico. Rechaza la tica utilitarista y bienestarista sin
acoger las teoras morales deontolgicas basadas en los derechos y las
libertades, y dedica sus esfuerzos a elaborar un anlisis consecuencia-
lista que incorpore el cumplimiento yel incumplimiento de los derechos
y las libertades en la evaluacin de los estados sociales y de las acciones
institucionales, y que admita la relatividad del evaluador al juzgar los
resultados, es deciz que reconozca que personas diferentes evalan en
forma diferente un mismo estado de cosas.
Considera posible una valoracin moral consecuencialista que reconoz-
ca que la libertad y los derechos tienen importancia intrnseca en la vida
de las personas. Cree en la necesidad de una evaluacin basada en las
consecuencias, que incluya los valores del agente, es decir, que acepte
que la posicin del agente debe ser incluida en la valoracin de los
estados. Tambin cree posible una valoracin consecuencialista que
acepte que las ventajas de las personas deben ser juzgadas por la ampli-
tud y extensin de la libertad de que gozan y no slo por los bienes que
poseen o por la utilidad que les proporcionan.
Este ensa yo se refiere, entonces, a dos debates abiertos por Amartya Sen:
el primero, relacionado con el bienestar o utilidad como dimensin per-
tinente para la evaluacin moral; y el segundo, con la valoracin moral
consecuencialista como razonamiento moral superior al deontolgico.
En la primera seccin se reconstruyen los argumentos que cuestionan
la validez y la pertinencia de las corrientes utilitaristas y bienestaristas
como enfoques para valorar las ventajas personales, el xito de las or-
ganizaciones sociales y la bondad de las polticas pblicas. En la segun-
da se exponen algunas razones que muestran la superioridad de la ar-
gumentacin moral consecuencialista frente a la deontolgica.
tivamente. El bienestar se refiere a los logros de la persona, a que tan bien est
realmente; la ventaja, a sus portunidades en comparacin con otras personas.
Las oportunidades no se juzgan slo por los resultados que sta logra y, por
ende, por el nivel de bienestar que alcance. De modo que la libertad para alcan-
zar el bienestar es ms cercana al concepto de ventaja que al bienestar propia-
mente dicho [Sen 1985, cap. 1].
SEN: TI CA Y ECONOMI A 141
Para Sen, el enfoque bienestarista y el enfoque deontolgico basado en
restricciones -que trata los derechos como restricciones a las acciones
y considera que estas restricciones no se deben violar aunque su viola-
cin lleve a estados mejores - son inadecuados e insuficientes porque
niegan que el cumplimiento o el incumplimiento de los derechos deben
formar parte de la evaluacin de los estados de cosas y se pueden usar
para analizar las consecuencias de las acciones [Sen 1982b, cap. 1].
En particular critica los enfoques deontolgicos que no consideran las con-
secuencias en la valoracin de las acciones, cuyas visiones de los derechos
son ms estrechas o cuestionables, como lateora delajusticia de Nozick, una
teora dettulos basada en una serie de derechos de propiedad, transferencias
y rectificacin que juzga correctos los resultados (independientemente de
que sean justos oinjustos) si serespetan las reglas de propiedad ytransferen-
cia. Ms en general, critica todos los enfoques deontolgicos que imponen
restricciones inflexibles alas acciones sin importar las consecuencias yresul-
tados de dichas acciones. Se pregunta, por ejemplo, si la distribucin de
posesiones sera moralmente aceptable aunque tuviera consecuencias desas-
trosas yconsidera inadmisible una respuesta positiva. Los enfoques deonto-
lgicos que rechazan laincorporacin del anlisis de los efectos en el razona-
miento moral --como el de Nozick- se diferencian de otras teoras
deontolgicas, como la de Raw1s,para quien es necesario:
sealar que las teoras deontolgicas se definen como no teleolgicas, es
decir, no como teoras que caractericen la correccin de las instituciones y
de los actos independientemente de sus consecuencias. Todas las doctrinas
ticas dignas de atencin toman en cuenta las consecuencias al juzgar la
correccin. Si alguna no lo hace as, sera irracional [Rawls 1979,48].
As, aunque Rawls se inscribe en la tradicin deontolgica, cree que para
que una doctrina tica sea aceptable, debe tomar en cuenta las conse-
cuencias al juzgar los principios y las acciones. Su teora considera las
consecuencias; por ello, lo que Sen cuestiona en Rawls es la mtrica ~ue
propone para juzgar el bienestar de las personas: los bienes bsicos.
ES EL BI ENESTARI SMO ADECUADO PARA LA VALORACI ON
MORAL? DEFI CI ENCI AS DEL BI ENESTARI SMO yDE LA TI CA
UTI LI TARI STA
Una de las contribuciones de Sen ala economa normativa yala filosofa
moral es la crtica que hace a los enfoques utilitarista s y bienestaristas:
que han empobrecido el razonamiento moral consecuencialista, el cual
constituye el fundamento de la economa normativa y de las teoras de
4 Debo aJ orge I vn Gonzlez la sugerencia de esta aclaracin sobre los enfoques
deontolgicos.
142 CUADERNOS DE ECONOMA 29
evaluacin econmica y social bienestaristas. En esta seccin se intenta
reconstruir algunos de los argumentos que lo llevan a concluir que tales
enfoques son inadecuados, insuficientes y poco pertinentes para la va-
loracin moral y econmica.
La principal debilidad de la tica utilitarista y bienestarista es la
imposibilidad de realizar comparaciones interpersonales de utilidad?
La tradicin econmica del bienestar ordinal rechaza el supuesto utilitaris-
ta de la posibilidad de hacer comparaciones interpersonales de bienestar.
Su principal crtica al utilitarismo consiste en afirmar que no es posible
medir con una misma escala la utilidad que individuos diferentes atribu-
yen a opciones diversas. Puesto que no se puede medir la intensidad de la
utilidad que las personas atribuyen al consumo de bienes y servicios, para
la economa ordinal es tambin imposible hacer comparaciones interper-
sonales de utilidad al evaluar moral yeconmicamente los estados sociales
resultantes del intercambio econmico y de las acciones del gobierno.
I gual que los tericos de la economa del bienestar ordinal, Sen juzga ina-
decuada latradicin utilitarista clsica porque sefundamenta en dos creen-
cias falsas: el supuesto de que cualquier placer o utilidad se puede medir
ycuantifican yla creencia en que los placeres sepueden valorar ycomparar
de acuerdo con sus intensidades respectivas. Coincide con la teora ordinal
en la tesis de que una gran debilidad de la tica utilitarista es la imposibi-
lidad de obtener la informacin necesaria para hacer comparaciones nter-
personales de utilidad, por cuanto es imposible medir las intensidades de
utilidad que los individuos experimentan con el consumo de los diferentes
bienes y servicios [1997,46-48]. Pero se distancia de la teora ordinalista en
dos aspectos: el primero, es que a diferencia de ella, da importancia a las
comparaciones interpersonales cuando sejuzga el impacto de las polticas
pblicas y se elige la poltica econmica; y, adems, la critica afirmando
que el rechazo a la posibilidad de realizar comparaciones interpersonales
empobrece an ms la tica bienestarista y la argumentacin consecuen-
cialista/' Sen considera que si se cambia la mtrica de bienestar de las per-
sonas (abandonando las preferencias como mtrica valida) es posible in-
troducir comparaciones interpersonales.
Afirma, adems, que si bien es vlida la tesis de que es imposible hacer
comparaciones interpersonales de manera' cientfica' sin que intervengan
5 Sen dice que a pesar del ataque que Lionel Robbins dirigi contra las compara-
ciones interpersonales en la dcada de los treinta "estaba ms interesado en
mostrar que las comparaciones interpersonales no pueden hacerse 'cientfica-
mente', que en afirmar que tales comparaciones no tienen sentido por el hecho
de ser comparaciones 'normativas' o ticas" [Sen 1987, 48-49].
SEN: TI CA Y ECONOMA
143
los juicios de valor; tambin ha llevado a que muchos economistas cre-
yeran, errneamente, que la tica y los valores no son ms que proposi-
ciones 'sin sentido' o 'absurdas' y que deben ser desterradas de la eco-
noma normativa. Considera que este recelo a utilizar la tica en la
economa ha encerrado a la economa del bienestar en una caja dema-
siado estrecha y ha afectado los resultados de la economa predictiva, por
cuanto no permite que las ideas de laeconoma del bienestar influyan en ella,
dado que supone que el comportamiento humano slo sebasa en el egosmo,
sin que sea afectado por consideraciones ticas [Sen 1987,cap. 2].
En cuanto defiende la necesidad de las comparaciones interpersonales,
rechaza la solucin de la economa del bienestar ordinal de remplazar
la mtrica de la 'utilidad cardinal' por la mtrica de las 'preferencias
ordinales' para juzgar el bienestar de las personas. Y propone una nueva
mtrica para juzgar el bienestar y hacer comparaciones interpersonales:
las realizaciones, funcionamientos y capacidades de los individuos."
Tambin se distancia de las teoras ordinalistas en que no comparte la
tesis de que la imposibilidad de hacer comparaciones interpersonales es
la principal y mayor debilidad de la tica utilitarista. Aceptar que sta es
su mayor debilidad significa ignorar y no cuestionar las restricciones in-
formacionales que impone el concepto deutilidad -independientemente
de cmo se lo defina: placer, felicidad, satisfaccin de preferencias- al
evaluar el bienestar y los intereses de las personas. Considerar que las
preferencias de los individuos son la mtrica correcta para evaluarlos
implica adoptar una visin muy pobre y estrecha del bienestar, y lleva
a ignorar muchos aspectos relevantes.
El problema de los gustos ofensivos ycaros es la principal limitacin
de la tica utilitarista?
Una delas objeciones deRawls al utilitarismo yal bienestarismo, que seconoce
como crtica de los gustos ofensivos, dice que la principal limitacin del utili-
tarismo es su falta de respeto por los individuos cuando sejuzga el bienestar
social. Para el utilitarismo clsico, una persona no es valiosa y digna de pro-
teccin por derecho propio; es, ms bien, slo una 11 gota en el ocano de la
utilidad social" [Elster 1995,239].Respecto al utilitarismo, RawI s afirma que:
Al calcular el balance mximo de satisfaccin, no importa -excepto indirecta-
mente-- cul sea el objeto de su deseo. Debemos organizar las instituciones de
modo que obtengamos el mayor total de satisfacciones; no hacemos preguntas
acerca de su origen o cualidad, sino slo cmo afectara su satisfaccin el total
de bienestar .. As, si los hombres obtienen placer discriminndose mutuamen-
6 En este ensayo no se expone la propuesta de Sen, tan slo se presenta su crtica
a la tica utilitarista ybienestarista.
144
CUADERNOS DE ECONOMA 29
te, o sometiendo a los dems a un grado menor de libertad como medio
para aumentar su propia estima, entonces debemos considerar la satisfac-
cin de estos deseos en nuestra deliberacin junto con los dems, valorn-
dolos segn su intensidad u otro criterio [Rawls 1971, 30-31].
De ese modo, Rawls dice que la mayor debilidad del utilitarismo es la de
considerar vlidos, para la maxirnizacin del bienestar social, alos' gustos
ofensivos', comopor ejemplo al placer de las' privaciones ajenas'. Y sostiene
que la satisfaccin de una persona cuando discrimina a otras no debe ser
equiparada a otras satisfacciones en el clculo de lajusticia. Desde el punto
de vista de lajusticia, ese placer merece ser condenado. Por esta limitacin,
la tica utilitarista queda conceptualmente incapacitada para distinguir
entre deseos legtimos eilegtimos.
Sen, por su parte, afirma que si bien este argumento es vlido contra el
utilitarismo y contra la suficiencia de la informacin sobre la utilidad
para hacer juicios morales -y, por ende, contra el bienestarismo en
general- utiliza 11 un principio innecesariamente fuerte"; y cree posible
rechazar el bienestarismo aun en el caso de que seacepte que los placeres
de la 'privacin ajena' no sean intrnsecamente malos y ni siquiera se
tengan en cuenta. Aun en este caso, se puede rechazar el bienestarismo
a partir de la crtica planteada por la teora ordinalista: la falta de pari-
dad entre las distintas fuentes de utilidad o la imposibilidad de realizar
comparaciones interpersonales de utilidad [Sen 1988, 146].
En suma, Sen considera vlida la crtica de Rawls al utilitarismo por su
menosprecio de los derechos humanos y las responsabilidades y com-
promisos personales? pero sostiene que el bienestarismo tiene deficien-
cias an mayores.
7 RawI s tiene otras dos grandes divergencias con el utilitarismo: primera, en vez de
la 'utilidad', propone como eje de valoracin de las ventajas individuales a los
'bienes primarios', que para l son condiciones contextuales y medios necesarios
para conformar una concepcin del bien ybuscar su realizacin. Con esta mtrica,
las personas poseen el" poder moral detener una concepcin del bien" yson" agen-
tes racionales de construccin"; a diferencia del utilitarismo, Rawls piensa que
los individuos son responsables de modificar y ajustar sus fines y preferencias
una vez disponen de los bienes primarios. Segunda, el principio de diferencia
se ocupa de la distribucin de los bienes primarios mientras que el principio
de maximizacin de la utilidad no se ocupa de la distribucin del bienestar
sino de su medicin, sin importar cmo se distribuye. Rawls centra la atencin
en la suerte de los ms desfavorecidos, a los que se debe asegurar la igualdad
de oportunidades. Esta prioridad hace que su teora sea intuitivamente ms
aceptable que el utilitarismo [Van Parijs 1993, cap. 3].
SEN: TI CA Y ECONOMA
145
La principal limitacin del bienestarismo:
las restricciones informacionales
Para Sen, la mayor limitacin del bienestarismo proviene de adoptar la
mtrica de la 'utilidad' como nico 11 mbito de informacin moral" para
evaluar las ventajas de las personas, la justicia de las instituciones y la
bondad de las polticas pblicas. Esta mtrica impone restricciones al
uso de informacin distinta del placee la felicidad y la satisfaccin de
los deseos cuando se juzga el provecho de las personas y se valoran las
consecuencias de las acciones institucionales. La mayor limitacin norma-
tiva de estos enfoques proviene, entonces, de su metodologa 'monista', que
define un nico 'mbito de evaluacin': el bienestar o la utilidad. La
imposicin arbitraria de esta metodologa excluye muchos aspectos im-
portantes en la vida de las personas.
Como se muestra a continuacin, esta uniformidad valorativa es comn
a todas las corrientes y variantes del utilitarismo y del bienestarismo:
para el utilitarismo clsico, el bienestar agregado -outilidad total- es
el criterio principal para juzgar la bondad de las polticas y el xito de las
instituciones sociales; la suma de las utilidades individuales mide el
bienestar social y los estados sociales alternativos se ordenan segn el
valor de esa suma. Para esta tradicin, el 'mbito de evaluacin' perti-
nente para las comparaciones interpersonales es la utilidad y el criterio
de eleccin entre estados y polticas es 'la maximizacin de la utilidad
del mayor nmero'. La importancia de otros valores, como la igualdad
o la libertad, es slo instrumental, se deriva de la maximizacin del
bienestar social y queda subordinada a la utilidad como 'mbito de
evaluacin' o informacin moralmente relevante.
Por su parte, la economa del bienestar ordinal-que abandona las com-
paraciones interpersonales de utilidad- tambin supone la uniformi-
dad descriptiva de lo que se valora, pese a que propone nuevos criterios
de eleccin social: el ptimo de Pareto, los test de compensacin y las
funciones de bienestar social. Todos ellos se definen en el' espacio de las
utilidades', ignorando as los mbitos de las 'oportunidades', las 'liber-
tades' ylos' derechos'. Tambin ignoran otros aspectos morales relevan-
tes en la vida de las personas ala hora de hacer elecciones sociales, como
la autonoma y la autoestima.
El criterio de Pareto como norma de la optimalidad social es una estrategia
que lleva al extremo la lgica utilitarista y, con ella, la estrecha y pobre
concepcin para valorar las ventajas de las personas en funcin exclusiva
de la utilidad que les deparan los bienes que consumen," El criterio de
8 "Se puede considerar que, por s mismo, el criterio paretiano slo se refiere a
146
CUADERNOS DE ECONOMA 29
Pareto, como toda la tradicin utilitarista, supone que el nico mbito
de valor relevante para las evaluaciones econmicas y sociales es la
utilidad individual. La idea de que el ptimo social exige el ptimo de
Pareto se basa en la idea de que si un cambio es provechoso para cada
individuo -en cuanto aumenta su utilidad- es bueno para la socie-
dad, para el bienestar social. AS, cuando se cuestiona la identificacin
del provecho y de la ventaja personal con la /utilidad', el criterio de
Pareto pierde su carcter de condicin necesaria para la optimalidad
social [Sen 1987, cap. 2].
En este contexto, se puede afirmar que la uniformidad valorativa que
asume la tica paretiana como criterio de eleccin y ordenamiento so-
cial constituye una limitacin importante que se suma a las dems cr-
ticas que se le han hecho. Sen, igual que otros crticos del ptimo de
Pareto, muestra las limitaciones de este criterio para definir el ptimo
social. Afirma que es muy limitado para valorar el ptimo social en la
medida en que centra completamente la valoracin en la utilidad sin pres-
tar atencin a las consideraciones distributivas.' Reconoce, sin embargo,
que al oponerse alas comparaciones interpersonales eimponer como regla
nica de eleccin social el/ptimo de Pareto',la tradicin ordinalista obtu-
vo un resultado tan interesante como el de la formulacin de los dos teo-
remas de la economa del bienestar; pero que a pesar de este xito yde su
importancia general, el su contenido tico es escaso.l"
un aspecto concreto del bienestar basado en la utilidad, a saber, una ordenacin
unnime de las utilidades individuales debe ser adecuada para la ordenacin
social global de los respectivos estados. De hecho, el empleo prctico del criterio
de Pareto va ms all del bienestar basado en la utilidad y abarca tambin al
consecuencialismo, ya que se requiere que todas las elecciones de acciones,
instituciones, etc., satisfagan la optimalidad de Pareto, de forma que el cense-
cuencialismo se exige de forma implcita, pero firme" [Sen 1989, 57].
9 "Un cambio implica una mejora Pareto si nadie se encuentra en peor situacin
y alguien se encuentra en mejor situacin. El ptimo de Pareto slo garantiza
que no esposible realizar ningn cambio para que alguien seencuentre en mejor
situacin sin que nadie se encuentre en peor situacin. Si la suerte de los pobres
no puede mejorarse sin reducir la opulencia de los ricos, la situacin ser un
ptimo de Pareto apesar de la disparidad entre ricos ypobres" [Sen1972,19-20].
10 "En la pequea caja en la que se confin a la economa del bienestar, donde la
optimalidad de Pareto era el nico criterio de valoracin y el comportamiento
egosta la nica base de eleccin econmica, las posibilidades de decir algo inte-
resante se hicieron extremadamente pequeas. Una proposicin importante en
este reducido territorio es el dominado 'teorema fundamental de laeconoma del
bienestar, que pone en relacin los resultados de mercado en situacin de com-
petencia perfecta con la optimalidad de Pareto ... ste es un resultado extraordi-
nariamente elegante que proporciona una visin profunda sobre la naturaleza
SEN: TI CA Y ECONOMA
147
De esa manera, Sen introduce una innovacin alas crticas usuales al ptimo
de Pareto como criterio de eleccin social, y destaca las que cuestionan la
uniformidad valorativa que ste asume ala hora dejuzgar el bienestar indi-
vidual ysocial. Laimportancia del planteamiento de Sen consiste, entonces,
en que advierte que muchas de las disputas sobre lavalidez ylapertinencia
de la eficiencia paretiana como condicin necesaria para la optimalidad
social llevan a rechazar la prioridad que sta asigna al' espacio de las uti-
lidades' como' espacio valorativo' ms relevante y legtimo para evaluar
los intereses y las ventajas de las personas y para juzgar el ptimo social.
Sen dice que las crticas al ptimo de Pareto no cuestionan la idea de que
la optimalidad social requiere mejoras dominantes en algn 'espacio
valorativo' elegido; por ejemplo, la idea de que una sociedad avanza
hacia el ptimo social si algunos ganan mayor libertad y nadie ve dis-
minuida la suya, es decir, si algunos mejoran sus oportunidades sin
perjudicar a nadie. Lo que cuestionan es que ese espacio valorativo sean
los niveles de utilidad de los individuos, es decir, que el ptimo de Pareto
se defina en trminos de utilidad. En esa forma, la idea de que el ptimo
social exige, entre otras cosas, el ptimo de Pareto (que un cambio pro-
vechoso para cada individuo es bueno para la sociedad) sera correcta
en algn sentido. Por ejemplo, todo cambio que d ms autonoma a
unos sin reducir la de otros sera bueno.
Laeconoma neoutilitarista ordinal (Bergson ySamuelson) tambin defien-
de launiformidad valorativa; esta tradicin dirque as como un individuo
elige conjuntos de bienes para maximizar su utilidad, la sociedad debe
elegir una distribucin de bienes entre los individuos que maximice su
bienestar; As como el bienestar individual depende de que los individuos
elijan en forma coherente las canastas debienes, el bienestar social depende
de la ordenacin agregada de esas canastas de bienes, es decin de la cons-
truccin de funciones de bienestar social (FBS). La teora de las funciones
de bienestar intenta evaluar las opciones sociales en trminos de la orde-
nacin de las preferencias individuales. As, la tarea de la teora econmica
sera encontrar una funcin que, para cualquier conjunto de preferencias
individuales entre opciones dadas, asigne un orden nico que se pueda
interpretar como preferencias de la sociedad.
La uniformidad valorativa lleva a que el xito de las polticas pblicas y
de las reformas institucionales se valore exclusivamente en funcin de
su capacidad para ampliar el conjunto N de canastas de bienes de que
disponen los consumidores, ignorando, una vez ms, su impacto sobre
del funcionamiento del mecanismo de precios, explicando lanaturaleza mutua-
mente beneficiosa del comercio, de la produccin y del consumo dirigidos a la
consecucin del propio inters" [Sen1987,52].
148 CUADERNOS DE ECONOMA 29
la libertad y los derechos de las personas.!' La uniformidad valorativa
de las funciones de bienestar social tambin lleva aque dichas funciones
slo centren su atencin en los objetivos alcanzados, por ejemplo, en la
satisfaccin de las preferencias, es decir; en ordenar las opciones sociales
considerando slo las preferencias de los consumidores, sin cuestionar
su legitimidad ni su valor y sin reconocer informacin diferente a las
preferencias para guiar la eleccin social.
Para Sen, la crtica a la uniformidad valorativa como base de la elec-
cin social es tambin vlida, en cierta medida, para la eleccin social
de Arrow, que concentra la atencin en las preferencias individuales
acerca de los estados de cosas y no en la libertad de elegir entre dis-
tintos estados de cosas. Reconoce, sin embargo, que algunos de sus
desarrollos recientes tratan de tomar en cuenta consideraciones de
libertad en el marco de evaluacin ordinalista. El mismo Sen ha hecho
esfuerzos por integrar [Link] en la estructura de la teora de elec-
cin social [Sen 1995, cap. 2].
Finalmente, es necesario sealar que los enfoques que aceptan el prin-
cipio leximini -segn el cual la bondad de una situacin se juzga por
el nivel de utilidad de los menos favorecidos- tambin suponen la
uniformidad descriptiva de la mtrica de valoracin yconsideran que
para evaluar si una poltica o una institucin maximiza el bienestar
social hay que evaluar si maximizan la utilidad de las personas peor
11 Uno de los enfoques que se usa en teora econmica para valorar los ingresos
reales de las personas es el de lapreferencia revelada, propuesto por Samuelson.
Sen dice que este enfoque no da importancia a la libertad de eleccin en s
misma. Sigamos su argumento. El enfoque de la preferencia revelada usa la
comparacin de 'opciones de eleccin' para deducir la funcin de utilidad de
una persona a partir de sus eleccin entre distintos conjuntos de canastas de
bienes. As, para valorar los ingresos reales, se debe prestar atencin al "con-
junto de todas las canastas de bienes que podra comprar con esos ingresos.
Ofrece el presupuesto de A un conjunto de opciones mejor que el presupuesto
de B?" Esta forma de comparar los ingresos reales recurre a la utilizacin de
"los datos de precios ycompras para realizar una comparacin concreta de la
libertad de elegir, asaber, si en A uno puede elegir lo que eligi en B"; compara
las opciones de eleccin de una persona para definir su utilidad pero no otorga
importancia a la libertad de eleccin en s misma. Samuelson no da "valor al-
guno a la libertad como tal y selajuzga en trminos meramente instrumentales,
en trminos de lacanasta seleccionada" . Esteenfoque sediferencia de aquel que
considera que la valoracin de los ingresos reales consiste la valoracin del
beneficio que una persona recibe cuando adquiere una canasta determinada de
bienes: es X una canasta mejor para esta persona que Y? Este enfoque centra
la atencin en el contenido concreto de los bienes adquiridos y el clculo no
compara las oportunidades de eleccin como tales [Sen 1995, 48-50].
SEN: TI CA Y ECONOMA
149
situadas. Por tanto, las teoras no utilitaristas basadas en el bienestar;
como las que afirman que los bienes deben asignarse de modo que se
logre el mayor nivel de igual bienestar para todos o se maximice el
bienestar de quienes tienen el nivel ms bajo, tambin terminan desco-
nociendo la diversas de categoras de informacin relevantes desde el
punto de vista tico para juzgar la situacin de las personas.
En sntesis, laprincipal debilidad de las corrientes utilitaristas ybienestaristas
es la adopcin de un solo' mbito de evaluacin' para juzgar las ventajas e
intereses de las personas, es decir;larestriccin informacional que imponen
a la valoracin econmica y social. La adopcin de este supuesto implica
que todas las corrientes del utilitarismo comparten una concepcin estre-
cha y pobre de los seres humanos. Y todas defienden la uniformidad des-
criptiva del objeto de valor; comparten una visin monista y una concep-
cin unificada de la bondad tica [Sen 1989, 79].
Hay otros tipos de informacin no relacionada con la utilidad intrn-
secamente importantes para juzgar las ventajas de las personas
El monismo informacional de la tica utilitarista ignora que las personas
son agentes, es decir, que tienen objetivos, propsitos y metas propios
cuando buscan el bienestar econmico (u otro tipo de bienestar); que
actan y modifican sus preferencias, adquieren y cumplen obligaciones
de acuerdo con sus valores yprincipios ticos ypolticos; que establecen
fidelidades segn sus creencias y que definen su propia concepcin del
bien; es decir, que son personas responsables. Este desinters de la tica
utilitarista por la 'faceta de agente' de las personas obedece a que la
concibe en forma estrecha, nicamente como seres egostas.
Para Sen, como para otros enfoques ticos, el anlisis moral no puede
concebir a las personas en una forma tan limitada que ignore la impor-
tancia intrnseca de su carcter de agentes. Es necesario reconocer esa
faceta de agente porque las personas adems de buscar su bienestar
son seres responsables. I gnorar este aspecto es desconocer que los in-
dividuos son agentes 'racionales en construccin' con capacidad para
"respetar trminos de cooperacin equitativos" y "decidir, revisar y
perseguir racionalmente una concepcin del bien" [Rawls 1986, 192-
193]. En suma, el hecho de ser agentes es tan crucial en su vida que no
puede ignorarse en el clculo moral.
Con esta posicin, Sen no intenta negar que el bienestar sea importante
para el anlisis moral, sino rechazar la creencia de que es lo nico [Sen
1997,62-64]. Reconocer la importancia del bienestar no debe cerrar la
puerta a la valoracin de la importancia de otras facetas de las personas.
Por ello, defiende un enfoque normativo que distinga claramente el" as-
pecto del bienestar" y "la faceta de agente" al evaluar el impacto de las
150
CUADERNOS DE ECONOMA 29
polticas pblicas yel xito de las instituciones. Reconocer la faceta de
agente implica la necesidad de una cuidadosa evaluacin de los objeti-
vos, propsitos o fidelidades de las personas, as como de su concepcin
del bien cuando se juzga su bienestar.
Cuando Sen exige incorporar la 'faceta de agente' en las evaluaciones,
exige valorar el xito de las instituciones yde las polticas pblicas en
funcin de los resultados de agencia' que alcanzan. Los 'logros de
agencia' se refieren al xito de la persona en la bsqueda de la totalidad
de sus metas y objetivos. Evaluar los logros de agencia de las polticas
pblicas implica evaluar los estados sociales resultantes a la luz de los
objetivos, propsitos ymetas de los propios agentes, por cuanto los
logros de agencia no se pueden examinar a partir de un propsito pre-
viamente especificado.
Si una persona pretende conseguir;..la independencia de Sl,1 pas, o la pros-
peridad de su comunidad, o alguna meta de este tipo, su realizacin como
agente implicara valorar los estados de cosas ala luz de los objetivos yno
slo a la luz de la medida en que esos logros contribuyan a su propio bie-
nestar [Sen1995,72].
El hecho de dar importancia al 'aspecto agencia' de las personas no
implica adoptar una visin subjetiva o relativa de la tica, en la cual las
decisiones ylos estados subjetivos de las personas son las variables
adecuadas para evaluar sus ventajas. Para las visiones subjetivas yrela-
tivas de la tica, es valioso todo aquello que las personas consideran
importante cuando se comparan las ventajas de las personas. Para Sen,
reconocer la importancia de la 'faceta de agente' de las personas -su
capacidad para establecer valores- no supone adoptar un enfoque que
acepte en forma incondicional cualquier cosa que las personas conside-
ren valiosa. I mplica construir un enfoque que, por un lado, acepte la
conveniencia de ir mas all de la 'faceta de bienestar' de la persona y
considere sus compromisos, comportamientos yfines; ypor otro, evale
su pertinencia yvalidez. AS, el hecho de tener en cuenta el 'aspecto
agencia' no implica abandonar la valoracin de las metas y valores de
las personas ni sus concepciones de lo bueno [Sen 1989, 59-60].
El monismo informacional de la tica utilitarista tambin ignora la libertad
de las personas para alcanzar el bienestar ylograr sus propsitos de agencia.
Puesto que los enfoques utilitaristas ylas teoras del bienestar slo prestan
atencin a los 'logros de bienestar', ignoran la importancia de la libertad. En
su valoracin de la situacin de las personas, no distinguen entre los "logros
de bienestar" yla "libertad para alcanzarlos" [Sen 1995,45-46]. La tica uti-
litarista omite la libertad de las personas para alcanzar su bienestar ignora
sus condiciones objetivas de vida yno compara la desigualdad de capacida-
SEN: TI CA Y ECONOMA
151
des yoportunidades entre los individuos para conse~ el bienestar ydefinir
autnomarnente sus metas, valores ycompromisos.
Sen no slo cuestiona que se ignore la libertad, sino que se la valore en
forma exclusivamente instrumental, como hacen todas las variantes de
la tradicin bienestarista, al no reconocerle una importancia intrnseca
sino una importancia derivada, dependiente de otros fines, es decir; por
su capacidad para lograr buenas consecuencias.
Afirma que los enfoques libertarianos han contribuido a despertar el
inters por los derechos yla libertad, yque apesar de ser arbitrariamente
limitados, son valiosos porque dan a la libertad una importancia intrn-
seca y, aS,admiten informacin no relativa ala utilidad en la valoracin
del provecho de las personas. Estos enfoques han ejercido una influencia
creativa en la economa y han planteado un importante desafo a la
tradicin utilitarista [Sen 1989, 64-68]. Pero, como para l, el reconoci-
miento de los derechos no implica que sea ticamente adecuado ejercer-
los mediante comportamientos egostas, sugiere la necesidad de consi-
derar los derechos en forma menos estrecha que la tradicin
libertariana, la cual define a una sociedad justa como una sociedad que
no permite que nadie arrebate a un individuo lo que le corresponde en
un sentido 'predefinido' yconsidera que la injusticia consiste en que-
brantar los entitlements o derechos de propiedad definidos previamente
a cualquier orden social [Van Parijs 1993, 200].
Contra la identificacin del bienestar como utilidad
Yavimos que Sen cuestiona la concepcin del bienestar como utilidad,
en cualquiera de sus formas: eleccin, satisfaccin de preferencias o
felicidad debido a su visin incompleta ysesgada del bienestar; inde-
pendientemente de que se defina como eleccin, felicidad, placer o sa-
tisfaccin de deseos y preferencias [Sen 1985, 5-14]. Esta seccin parti-
culariza sus argumentos.
La teora de la preferencia revelada concibe el bienestar como eleccin y supone
una concepcin limitada del ser humano
La idea del bienestar o de la utilidad como eleccin est ms difundida
entre los economistas que entre los filsofos. La teora econmica de la
12 As, adems de los logros de agencia, la valoracin utilitarista desconoce otras
dos categoras pertinentes de informacin relevantes: la libertad o capacidad de
las personas para obtener bienestar (libertad de bienestar) y la libertad o capa-
cidad de las personas para definir sus principios, valores y planes de vida en
forma autnoma.
152
CUADERNOS DE ECONOMA 29
preferencia revelada concibe a las personas como individuos racionales,
coherentes y capaces de ordenar jerrquicamente sus preferencias. Para
esta teora si un individuo elige Xyrechaza y, declara que ese individuo
revela su preferencia por X frente a Y . Supone que el individuo racional
no puede dejar de maximizar su utilidad y que siempre tendr un or-
denamiento de preferencias. La justificacin de este enfoque se basa en
la idea de que la preferencia real de una persona slo puede conocerse
examinando sus elecciones efectivas, de modo que su valoracin de las
opciones no es independiente de sus elecciones.
La teora del bienestar como eleccin de conjuntos de canastas de bienes
enfrenta el problema de que as la motivacin de bienestar sea dominan-
te en muchas elecciones, no lo es en todas. La eleccin puede ser el
resultado de una tensin entre diferentes consideraciones, entre ellas el
bienestar personal. Como la eleccin de una persona est guiada por
varias motivaciones, la mezcla de motivaciones hace difcil evaluar su
bienestar considerando nicamente la informacin que proporciona la
eleccin de una canasta de bienes [Sen 1997, 65].
Diversos estudios sobre el comportamiento del consumidor y las acti-
vidades productivas sealan los complejos problemas psicolgicos im-
plcitos en la eleccin. La idea de bienestar como eleccin coherente entre
varias canastas de bienes para maximizar la utilidad no puede captar
estas caractersticas del comportamiento. Adems, hay "fuentes de in-
formacin sobre la preferencia y el bienestar, diferentes de las eleccio-
nes" [Sen 1986, 182-183].
La tesis de que el bienestar equivale a la satisfaccin de preferencias y deseos
tambin tiene problemas
El concepto de bienestar entendido como satisfaccin de preferencias
no capta la privacin de las personas que sufren grandes carencias o
estn en condiciones de pobreza absoluta o enfermedad, pero que se
adaptan con paciencia y conformismo al sufrimiento y al dolor que les
produce esta situacin.
La mtrica del bienestar no tiene en cuenta los mecanismos de adapta-
cin que desarrollan las personas para vivir en condiciones de privacin
e ignora que la gente aprende a ajustarse a los horrores existentes por la
necesidad de llevar una vida tranquila o porque no tiene otra alternativa
inmediata [Sen 1982, 308-309]. La necesidad de perdurar y sobrevivir
puede llevar a que las personas en situacin de pobreza se reconcilien
con su 'rol social' y sus privaciones, tengan deseos 'realistas', saquen
placer de cosas pequeas y, en suma, se 'conformen' con lo posible [Sen
1983]. En palabras de Sen:
SEN: TI CA Y ECONOMA
153
el indigente desesperado queslodeseaseguir vivo, el jornalero sintierraque
concentratodasuenergaenconseguirsuprximacomida,el criadoquebusca
algunas horas de respiro, el ama de casasometida que lucha por un poco de
individualidad; todos pueden haber aprendido atener los deseos que corres-
ponden a sus apuros. SUSprivaciones estn amordazadas y veladas por la
mtricainterpersonal dela satisfaccindel deseo. En algunas vidas, las cosas
pequeas cuentan mucho [Sen1997,69].
Al evaluar el bienestar en funcin de los niveles de satisfaccin de los
deseos, el clculo utilitarista es insensible a esos mecanismos de adap-
tacin y, por tanto, desconoce y distorsiona el grado de privacin real
de las personas. Sen sostiene que se debe evaluar la prdida de bienestar
que les causan las privaciones, independientemente de su capacidad
para ajustarse a esas privaciones [1985,21-22].
El bienestar no se agota en la felicidad
La interpretacin del bienestar como felicidad tambin tiene problemas.
La felicidad es una realizacin importante ypuede ser una parte valiosa
del bienestar, pero hay otras realizaciones que no son congruentes con
la felicidad. La felicidad suele entenderse como un estado mental, pero
hay otros estados mentales, como la 'autoestima', que determinan el
bienestar de una persona.
En sntesis, Amartya Sen considera limitada la concepcin del bienestar
como eleccin, satisfaccin de preferencias o felicidad. El bienestar en-
tendido en cualquiera de esas formas no admite otros 'niveles de reali-
zacin' ni la capacidad de las personas para alcanzar esas realizaciones.
Rechaza explcitamente la identificacin del bienestar con la utilidad en
cualquiera de sus formas y afirma que la caracterstica esencial del bie-
nestar es la "capacidad para conseguir realizaciones valiosas". Por ello,
aunque la valoracin del impacto de las polticas pblicas y del xito de
las instituciones debe incluir la felicidad, la satisfaccin del deseo y la
eleccin, no puede ni debe excluir o dejar de valorar las 'realizaciones'
y las Icapacidades correspondientes'.
CONSECUENCI ALI SMO yLI BERTAD: LA RUPTURA CON LA
TI CA UTI LI TARI STA Y LA MORAL BI ENESTARI STA
Las restricciones informacionales impuestas por la tica utilitarista y la
economa del bienestar han llevado aque muchas consideraciones ticas
relevantes sean inadmisibles en la evaluacin econmica de las polticas
einstituciones o en la prediccin del comportamiento; han empobrecido
el anlisis consecuencialista y lo han reducido a un anlisis econmico
meramente utilitario. El utilitarismo yla moral bienestarista se han con-
154
CUADERNOS DE ECONOMA 29
vertido en los principales paradigmas de la valoracin moral consecuen-
cialista imponindole su visin limitada de las personas, su defensa arbi-
traria de la uniformidad valorativa, su visin incompleta del bienestar; su
valoracin instrumental de la libertad, su despreocupacin por el aspecto
agencia de las personas, su estrecha evaluacin de la desigualdad, su des-
confianza por consideracin ticas diferentes a la utilidad, ysu defensa
arbitraria de una ordenacin completa ytransitiva en la eleccin social, en
sntesis, su inadecuado enfoque de evaluacin de los estados de cosas.
Muchos escritores de economa normativa yfilosofa moral consideran que
la alternativa a la tradicin utilitarista consiste en acoger los nuevos desa-
rrollos surgidos en el campo del razonamiento moral deontolgico. Para
los defensores de la argumentacin deontolgica, teoras como las de
Rawls, Dworkin, Nozick, Walze.t;Ackerman, entre otras, son las nicas que
pueden proponer una visin ms amplia de las personas yde su bienestar;
incorporar los derechos ylas libertades en la evaluacin del xito de las
polticas, instituciones yorganizaciones sociales; defender el pluralismo
valorativo; hacer una defensa incondicional de la libertad; yproponer en-
foques ms adecuados yadmisibles de evaluacin de los estados de cosas.
Todos estos enfoques coinciden en que es un error considerar que el nico
mvil del comportamiento de las personas sea el egosmo.
Sen reconoce la importancia de estos enfoques deontolgicos porque
enriquecen la economa normativa, en la medida en que amplan las
evaluaciones del bienestar de las personas, alimentan con nueva infor-
macin la valoracin de la desigualdad mostrando las diversas mtricas
con que puede ser analizada, ysugieren al anlisis econmico normati-
vo estrategias para incorforar los derechos ylibertades en la evaluacin
de los estados de cosas.' A pesar de que reconoce la importancia de las
13 En varias obras, Sen afirma que las discusiones yteoras ticas pueden contribuor
a la economa predictiva y descriptiva y no slo a la economa normativa. El supuesto
del egosmo ha restringido el campo de accin de la economa predictiva y ha
impedido analizar una serie de relaciones econmicas importantes ligadas a
otros mviles del comportamiento. Por esta razn, es posible contribuir a la
economa predictiva si se da ms cabida a consideraciones de la economa del
bienestar y de la filosofa moral en la determinacin del comportamiento: "un
paso parcial ylimitado en esa direccin puede sacudir los cimientos de la teora
econmica convencional" [Sen 1997, cap. I 1I ]. Reconoce la importancia de los
nuevos enfoques deontolgicos para la economa predictiva, en la medida en
que la aceptacin moral de los derechos, la defensa no instrumental de la liber-
tad y el reconocimiento de que las personas tienen fines ypropsitos diferentes
a la maximizacin de la utilidad implica desviaciones sistemticas del compor-
tamiento egosta y obliga a la economa predictiva a ser sensible a mviles diferentes
al egosmo. Adems, manifiesta que la exclusin de las motivaciones y valora-
SEN: TI CA Y ECONOMA
155
teoras deontolgicas, considera, sin embargo, que estas son perspectivas
inadecuadas, particularmente en casos complejos de interdependencia
multilateral. Veamos un ejemplo: la nica forma de evitar que B secues-
tre a A podra ser que C llegara rpidamente al lugar en que se encuentra
A en un carro que rob a D, quien no est a favor del secuestro pero no
quiere meterse en problemas con los secuestradores. Para un enfoque
deontolgico basado en restricciones nada justifica la violacin de los
derechos de D para evitar resultados negativos, como el secuestro de A,
por cuanto se viola la propiedad de D sin su consentimiento. La justifi-
cacin de la accin de C requiere un anlisis consecuendalista que com-
pare y balancee los pros y los contras de los efectos de las interdepen-
dencias multilaterales, que compare la maldad de permitir que se viole
la libertad de A, al no evitar que lo secuestren, con la maldad de violar
el derecho de propiedad y la libertad de elegir de D, al robarle el carro
y usarlo sin su consentimiento para evitar el secuestro de A.
Otro ejemplo de interdependencias multilaterales difciles de evaluar con vi-
siones deontolgicas es el caso de la entrega de propiedades de miles de
ahorradores ante su imposibilidad de pagar las altas tasas de inters del
sistema financiero. En esta situacin, a la hora de evaluar las consecuencias
de la prdida de propiedades yposesiones para la vida de los ahorradores,
una perspectiva deontolgica termina defendindola como algo legtimo por
las obligaciones y derechos contrados libremente (independientemente
cuntos aos hayan cumplido con sus obligaciones) a pesar de que sea terri-
ble einjusto. Cuando estos casos son muy frecuentes sesocava lalegitimidad
de los enfoques deontolgicos que hacen caso omiso de cualquier anlisis de
consecuencias [Sen 1982b, cap. 1Y 2]; por ello, Sen considera necesario juz-
garlos desde una perspectiva consecuencialista.
Sen considera, entonces, que los razonamientos y las teoras deontol-
gicas pueden ser inadecuados para tratar los complejos problemas que
plantea la interdependencia subyacente ala moralidad social, yen casos
como los que mencionamos, estas teoras ofrecen respuestas inadmisi-
bles. Enfoques contemporneos de los derechos como los de Nozick y
clones no limitadas al egosmo tiene una base emprica dudosa y es difcil de
justificar desde una perspectiva interesada en ganar poder predictivo o expli-
cativo. Por ello propone examinar la importancia predictiva de los diferentes
tipos de consideraciones ticas. Aboga, entonces, por un mayor contacto entre
la tica yla economa. Si bien ste es uno de sus mayores aportes, en este ensayo,
tan slo se deja planteado; en la medida en que se desea enfatizar en otra de sus
grandes contribuciones generalmente descuidada: el enriquecimiento de la teo-
ra normativa y de sus debates internos a travs de su propuesta de ampliar la
valoracin moral consecuencia lista sacndola de la estrecha camisa que le ha
impuesto la tica utilitarista y la moral bienestarista.
156
CUADERNOS DE ECONOMA 29
Buchanan son muy limitados y cuestionables por cuanto no pueden
hacer justicia a los derechos asociados a la libertad positiva de las per-
sonas. Ante esta, propone definir los derechos y deberes con base en un
sistema consecuencialista (liberado de la tica utilitarista y de la moral
bienestarista) y no en trminos de restricciones deontolgicas.
El gran mrito de Sen consiste no slo en que ampla el razonamiento
moral consecuencialista abandonando las restricciones informacio-
nales que impone la tica utilitarista y bienestarista sino en que pro-
pone un enfoque consecuencialista que incluya en forma no instru-
mental el cumplimiento o incumplimiento de los derechos y las
libertades en la evaluacin de los estados de cosas, y que incorpore
una' amplia variedad de categoras de informacin' en la valoracin
econmica y social, de modo que se valore toda la diversidad de
aspectos importantes en la vida de las personas: bienestar, libertad de
alcanzar el bienestar, agencia y libertad para lograr sus objetivos, me-
tas y fines, etctera. Aqu no se expone en detalle esa propuesta, slo
se presentan sus argumentos en favor de una argumentacin conse-
cuencialista ms amplia y pluralista.
A diferencia de Sen, pensadores como Rawls, Nozick, Akerman yDwor-
kin, en sus debates sobre el procedimiento ms idneo de argumentacin
moral, manifiestan su desconfianza y rechazo frente al razonamiento
consecuencialista ysostienen que si se abandona lavisin de los derechos
como restricciones deontolgicas que no se pueden relajar se corre el
riesgo de pecar por exceso. Para ellos, "la importancia intrnseca de los
derechos puede verse comprometida por las contraargumentaciones se-
cuenciales de la valoracin consecuencialista" yes posible que esos com-
promisos sean ticamente indefendibles pues pueden debilitar los dere-
chos yhacerlos excesivamente contingentes [Sen 1987,90]. Otros autores
critican la valoracin consecuencialista porque no permite la valoracin
normativa ex ante de valores tales como la libertad y los derechos, no les
reconoce un valor intrnseco y slo los valora en funcin de sus conse-
cuencias y oportunidades ex post, lo que ignora alguna" intuiciones ti-
co-personales y tico-sociales que parecen bsicas" [Domenech s.f., 7-8].
Distancindose de estos seguidores de la tradicin deontolgica, Sen se
mantiene en la tradicin consecuencialista, pues piensa que las dudas
mencionadas y la desconfianza ante los argumentos de dicha tradicin
son infundadas y poco convincentes, y que es posible un razonamiento
consecuencialista que, sin estar limitado por el estrecho marco de la tica
utilitarista ybienestarista, incorpore en forma no instrumental el valor
del cumplimiento o incumplimiento de los derechos y de la libertad de
las personas en la evaluacin de los estados sociales.
SEN: TI CA Y ECONOMA 157
A continuacin se exponen algunas de las razones que Sen esgrime para
mostrar que las dudas y temores ante al razonamiento consecuencialista
son infundadas. Sostiene, en primer lugat que la valoracin moral conse-
cuencialista no tiene por qu reducirse al marco estrecho del bienestarismo
o del utilitarismo -es decit limitarse a evaluar la bondad de las acciones,
instituciones ypolticas por sus efectos sobre la utilidad del mayor nmero
de personas--e ignorar otro tipo de informacin intrnsecamente relevante
en la vida de los individuos. Considera posible formular un consecuencia-
lismo que juzgue las consecuencias en trminos ms amplios, es decit que
no slo evale las consecuencias sobre el' aspecto de bienestar' sino tam-
bin los efectos sobre' aspectos morales', como la autonoma, la integridad,
la autoestima ylos derechos de las personas. Estos aspectos se pueden ver
afectados en forma negativa si se emprenden, por ejemplo, acciones sin su
consentimiento, independientemente de que sufran o no una prdida de
bienestar; Valorar las consecuencias de las polticas y de las acciones sobre
los aspectos morales de las personas implica un anlisis consecuencialista
y no bienestarista [Elster 1995,226].
En segundo lugar, la valoracin consecuencialista se justifica porque
"las actividades tienen consecuencias", y es un error que la evalua-
cin econmica y social las ignore aunque se trate de objetos intrn-
secamente valiosos. No analizar los resultados de las acciones" es
dejar una historia tica a medio contar" [Sen 1987, 91]. Sen argumenta
que es errneo ignorar el valor intrnseco de las polticas y de las
acciones cuando se evala su papel instrumental o se valoran sus
consecuencias sobre el bienestar de las personas. Considera posible
una argumentacin consecuencia lista que reconozca que las acciones
y las instituciones tienen un valor intrnseco positivo o negativo in-
dependiente de sus resultados. Por ello, Sen defiende una perspectiva
consecuencialista que incluya el "valor de las acciones realizadas"
dentro de las consecuencias, para liberarse de las limitaciones im-
puestas por el marco bienestarista:
El bienestarismo filtra toda informacin que no sea la utilidad en la valoracin
de los estados; y precisamente en razn de esa restriccin informacional, el
consecuencialismo tiene en tal sistema el efecto de ignorar todo lo que no sean
las utilidades (de los estados consecuentes) al valorar las acciones. Si no se le
hubiera impuesto el bienestarismo, el consecuencialismo podra haber coexis-
tido con el hecho de tener en cuenta cosas tales como 'los valores delas acciones'
a travs de 10s estados que incluyen tales acciones' [Sen 1997, 56-57].
Liberado del limitado marco bienestarista, el consecuencialismo puede
ser sensible a 'los valores de las acciones' mediante el reconocimiento de
la importancia de "los estados que incluyen tales acciones" . Si el conse-
cuencialismo deja de estar subordinado al esquema bienestarista no tie-
158
CUADERNOS DE ECONOMA 29
ne porqu restringir informacionalmente (ignorar) la valoracin de las
acciones. Sen reconoce as el valor intrnseco de la polticas y ampla el
rango de informacin sobre las consecuencias que es posible evaluar:
Sin embargo, considera errneo creer que reconocer el valor intrnse-
co de toda actividad o poltica pblica es un motivo para ignorar su
papel instrumental [Sen 1987, 91]. El sistema de evaluacin conse-
cuencialista que propone, caracterizado por la incorporacin del
cumplimiento y el incumplimiento de los derechos en la evaluacin
de los estados sociales, no niega la importancia instrumental de los dere-
chos. De hecho, pueden existir derechos que se justifican en trminos
instrumentales, como el derecho a participar en la formulacin de las
polticas pblicas. Este derecho se ha venido justificando en forma
instrumental, es decir, como instrumento ptimo para agregar prefe-
rencias. I gualmente, la violacin de un derecho, como la libertad de
asociacin, puede ser vista como una accin que empeora el resulta-
do, tanto por la violacin misma del derecho como por sus efectos
negativos sobre otros objetivos.
Otro argumento en favor de la valoracin consecuencialista es que pue-
de incorporar los 'valores relativos' del agente en su marco de evalua-
cin, es decir; que se puede combinar con los enfoques que dan impor-
tancia a la 'relatividad de la posicin' en la evaluacin de los estados
sociales. Segn estos enfoques, las personas con posiciones diferentes
evalan un mismo estado social en forma diferente. Para Sen, la relati-
vidad del agente puede encajar en un sistema consecuencialista que
defienda un tica objetiva y universal. En contra de la tica utilitarista,
Sen considera errneo creer que cada persona puede y debe tener la
misma funcin de evaluacin de resultados F(x), independientemente
de sus posiciones frente a las acciones, beneficios ysimilares [Sen 1982b,
cap. 5y 6; 1990,97-102; 1997,92-94].
En cuanto a la naturaleza de la evaluacin de los resultados, Sen
rompe, entonces, con la tica utilitarista que supone una visin neutral
del evaluador. La teora utilitarista no admite que personas diferentes
evalen un mismo estado en forma diferente. Por ejemplo, en caso de
que un campesino A mate al jefe militar B por la masacre cometida
en su municipio; una evaluacin utilitarista insistira en que tanto los
familiares del jefe militar Bcomo los del campesino A deben mirar y
juzgar ese estado de cosas exactamente en la misma forma; tan bueno
o tan malo como otros lo veran por su impacto en la utilidad del
mayor nmero de personas afectadas con dicha venganza. Sen se
distancia del consecuencialismo utilitarista que impone una moral
que no permite incorporar en los juicios valorativos la relatividad
SEN: TI CA Y ECONOMA
159
asociada a de la posicin del agente y que cree en la posibilidad del
evaluador neutral.
14
En varias obras, Sen rechaza la neutralidad valorativa y considera legtimo
incorporar los valores del agente en la evaluacin de resultados. Esta legi-
timidad obedece al reconocimiento de que "la accin y la condicin de
agente son partes integrantes del estado", yde que "la propia condicin de
agente del evaluador ha de marcar una diferencia en su valoracin" .
Sera extrao exigir que una persona tuviese menos en cuenta su propia
condicin de agente al valorar un estado que otras personas y que sea po-
sible hacer una evaluacin del estado de modo tan singularmente distan-
ciado que sea moralmente relevante [Sen 1997, 98].
La introduccin y la aceptacin de la 'dependencia de la posicin', o
relatividad del evaluador, tiene grandes ventajas: por un lado, relaja las
estrictas restricciones informacionales de la tica bienestarista, y abre la
posibilidad de juicios menos ciegos en lavaloracin social; por otro lado,
permite captar las consideraciones deontolgicas de los individuos en
su actuar. Un ejemplo que ilustra la importancia de la relatividad del
agente en la evaluacin de resultados es el que ofrecen Williams ySmart.
En ese ejemplo, J im debe decidir si mata auna persona para salvar nueve
vidas, sabiendo de antemano que la que l matara ser asesinada de
todas maneras. Mientras que la visin utilitarista arraigada en la mayo-
ra de las personas tendra razones para aconsejarle que el mayor bie-
nestar social se obtendra si l matara a esa persona; J im no tiene otra
opcin que considerar en serio su propia responsabilidad en ese estado
de cosas y su condicin de agente que mata a alguien. La dependencia
de la posicin ser suficiente para establecer una clara asimetra entre
la posicin de J im y la de los dems, incluso en una evaluacin conse-
cuencial [Williams y Smart 1981].
Su decisin puede ser clara para una valoracin consecuencialista no
utilitarista. En el estado resultante de que decidiese matar a esa persona
se salvaran nueve personas, yla que l mat, morira de todas maneras.
Para que J im concluya que la diferencia de valor entre el caso de que l
mate a esa persona y el caso de que lo mate otro compensa la ganancia
de que nueve personas salven la vida de una muerte segura, se necesi-
tara que estuviera completamente convencido de su propia posicin de
agente, ya que para l no es fcil tomar una decisin debido a sus con-
14 Laneutralidad valorativa seconoce con el nombre de 'restriccin de invarianza'
que insiste en la "invarianza posicional; es decir, la exigencia de que, dentro de
una concepcin moral dada, la valoracin de un estado sea independiente de
la posicin del evaluador en relacin con ese estado, incluida su condicin de
agente" [Sen 1987, 97-98).
160 CUADERNOS DE ECONOMA 29
vicciones deontolgicas: por principio, no justifica matar a nadie. De
todas formas, [m podra seguir preguntando: 11 Ser correcto que mate
aese hombre slo porque el estado resultante sea mejor (incluso despus
de tener en cuenta la maldad de mi accin, juzgada como una parte del
estado?)" [Sen 1997, 101].
En sntesis, otra razn en favor del razonamiento consecuencialista es
que puede incluir la dependencia de la posicin del agente en la valo-
racin de los estados. Con ello se rompe la restriccin informacional del
utilitarismo y su concepcin, ms 'monista' que 'pluralista', de la eva-
luacin moral y econmica. Sen aboga, entonces, por una valoracin
moral consecuencialista pluralista. Este pluralismo lo caracteriza de dos
modos diferentes: uno, en trminos de pluralidad de variables informa-
cionales a la hora de juzgar las ventajas y oportunidades de las personas
o de definir su bienestar (pluralismo informacional). El otro, en trminos
de pluralidad de principios, que en alguna forma pueden quedar inte-
grados bajo un principio ms general, como rbitro entre ellos (plura-
lismo de principios).
Sen rechaza la identificacin del consecuencialismo pluralista con el in tui-
cionismo tico, porque cree en la posibilidad de que cuando se presenten
conflictos entre principios yvalores diferentes surja una moralidad de ma-
yor nivel que permita valorar las moralidades con las que operan las per-
sonas y los mtodos evaluativos [Sen 1982b, cap. 6; 1987, cap. 2 y 3]. Es
posible encontrar valores morales de mayor nivel que puedan juzgar favo-
rablemente la relatividad del evaluador expresada en personas con intere-
ses distintos. Expresa as su rechazo al intuicionismo:
la sugerencia de que si hay muchos principios ltimos y no sepresentan jerr-
quicamente, entonces la competencia entre ellos ha de ser resuelta por la intui-
cin, no tiene naturalmente ninguna base. [ohn Rawls, que limita el uso del
trmino 'intuicionismo' a las teoras morales pluralistas, deja claro al menos
que 'una concepcin de la justicia puede ser pluralista sin requerir que sope-
semos sus principios con la intuicin' [Sen 1997, 49].
Sen defiende un consecuencialismo pluralista que conjugue el pluralis-
mo informativo y el pluralismo de principios. Considera errneo igno-
rar el papel permanente de los principios y de las evaluaciones plurales
en el ordenamiento y la valoracin final de las acciones, estados ypol-
ticas. Cree posible integrar las diversas valoraciones morales de los
agentes acerca de los estados sociales y de las polticas pblicas en un
sistema consecuencialista objetivo que permita sugerir criterios para
determinar la credibilidad y validez de los distintos principios reflejados
por esas valoraciones.
SEN: TI CA Y ECONOMA
161
En sntesis, Sen cree que si la valoracin consecuencialista se libera de las
limitaciones impuestas por la tica utilitarista y por los supuestos de la
teora econmica neoclsica, puede proporcionar una estructura sensible
yrobusta para lavaloracin normativa de los derechos ylas libertades [Sen
1987,94]. Enumera varias limitaciones de los enfoques bienestaristas que
es necesario superru: Dice que la evaluacin no se puede reducir al clculo
del impacto de las polticas sobre el bienestar econmico; que se debe re-
chazar la indiferencia y la despreocupacin de la tica utilitarista y de la
economa del bienestar por los aspectos intrnsecos de las acciones, las
instituciones ylas polticas; que no se puede aceptar la neutralidad valora-
tiva de la economa del bienestar yque sedebe superar la negacin aincluir
los principios morales de los agentes en la valoracin de las consecuencias
de las polticas. Y considera necesario e inevitable el reconocimiento del
pluralismo de principios e informacional, y advierte que hay que evitar
caer en una visin subjetiva de la tica.
A pesar de que tiene razn en muchos de sus argumentos en favor del
razonamiento consecuencialista, no es 'convincente su respuesta a una
de las mayores dificultades de las argumentaciones consecuencialistas,
la relacionada con los problemas para establecer una relacin causal clara
ydirecta entre acciones y resultados. Lo cual lleva a preguntar si an
subsiste esta dificultad, cmo juzgar la bondad de las acciones en fun-
cin de sus consecuencias? J
En esta direccin, algunos autores --como Elster y Ovejero- sostienen
que las ciencias sociales no estn lo suficientemente desarrolladas (pese
al desarrollo de la teora econmica) como para evaluar con certeza las
consecuencias de las acciones. La "falta de teoras slidas que vinculen
acciones con resultados, la diversificacin de secuencias causales, su
interdependencia" dificulta las afirmaciones rotundas sobre las conse-
cuencias, logros, y los buenos o malos resultados de las acciones, los
cambios institucionales y las polticas pblicas [Ovejero, 1994, 63; Elster
1994, cap. 4]. En sntesis, el razonamiento consecuencialista puede ser el
mejor camino, pero an tiene problemas de indeterminacin.
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