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Esta maana, los ojos se han abierto y habia un mundo. Encarnacion. El espiritu se hizo
carne. Habia algo nuevo bajo el sol, algo que nadie habia visto nunca antes y algo que
nadie volveria a ver jamas. Un mundo broto de Vacio y algo emergio de la nada.
Entonces mire a mi alrededor. Habia una habitacion. Cortinas, un armario, una pila de
libros y una comoda a dos palmos del borde de la cama.
Habia un mundo nuevo, un pais ignoto, y nada en la historia del cosmos podria
asemejarsele.
Como era posible? Como podria haber algo? Algo?
El edredon cayo de la cama y aparecio un cuerpo, el primer cuerpo, el primer hombre.
Adan. Dos piernas, dos brazos y todo lo demas. Un milagro!
!"#$%&'( #* (&+&,-! Pero era un milagro dinamico, un milagro en movimiento. El
cuerpo se levanto, Iue a desayunar, luego se lavo en el lavabo y Iinalmente se dirigio a
la puerta. Nada podia detener el despliegue de ese milagro. El milagro lo era todo.
Fuera soplaba un viento tan Irio que cortaba el cutis. El cuerpo subio entonces a un
autobus. Es decir, yo subi a un autobus, pero aunque no habia ni yo, ni autobus, ni
cuerpo que pudiese subir a un autobus, yo subia a ese autobus. Y en el autobus siguio
desplegandose el milagro. Mire a mi alrededor y descubri a otros semejantes a mi!
Brazos, piernas, torsos y cabezas con rostros divertidos, algunos sonriendo, otros con la
mirada perdida a lo lejos y otros que expresaban toda la tristeza del mundo. Todos ellos
eran mis hermanos y mis hermanas! Todos eramos el mismo y no habia nada,
absolutamente nada, que nos separase. Una sola Iamilia bajo el sol unida por algo tan
proIundo que ni siquiera podiamos llegar a imaginar.
Todos eramos uno, lo que signiIica que, en ese autobus, no habia nadie, absolutamente
nadie. Pero era innegable que ahi estaban todos esos cuerpos.
Luego baje del autobus y camine por el centro de la ciudad, que palpitaba de
humanidad. Las personas abarrotaban las tiendas, se arremolinaban en las paradas de
autobus, charlaban animadamente en los bancos y tomaban caIe en vasitos de carton
decorados con logotipos de moda. Los amantes se abrazaban, los matrimonios discutian,
los motores de los autobuses rugian y los nios jugaban al escondite.
Que #"$( esas criaturas? Y como era posible que esa maana hubiese despertado
como uno de ellos? Que habia hecho para merecerlo? Entonces vi mi imagen reIlejada
en el escaparate de una tienda. Que autentico milagro!
Que milagro los brazos y las piernas, una apariencia que me distingue de los demas y,
al mismo tiempo, me une para siempre a ellos.!
Y aunque todos estabamos cubiertos con ropa de invierno, sabia que el milagro era
todavia mas proIundo. Bajo esas ropas que nos identiIican como individuos
aparentemente separados, habia cosas que nos unian. Cosas sucias, cosas vergonzosas y
cosas secretas. Penes, vaginas, pechos, sudor, orina, sangre y pus. Canceres,
incontinencias, miembros mutilados, tumores y deIormaciones. Y, por mas que
tratasemos de ocultar todas esas cosas, podia verlas a traves de los disIraces, podia ver
nuestra humanidad comun, tan hermosa que resultaba casi imposible de soportar. Veia
las mentiras, la medio mentiras y las medio verdades, veia los apoyos y las mascaras
que utilizamos para ocultarnos a nosotros mismos y separarnos de los demas, y veia que
todas esas cosas solo servian para hacernos mas humanos y poner claramente de relieve
lo que mas desesperadamente queremos ocultar. Si, hoy veia todo eso, veia el nucleo de
lo que signiIica ser humano y de lo que signiIica estar vivo.
Lo que vi no diIeria de lo que ven los ojos y lo que oi era lo mismo que escuchan los
oidos. Y todo eso es tan evidente, tan dolorosamente obvio y tan maniIiestamente
presente que resulta milagroso que no lo advirtamos, todos nosotros en cualquier
momento.
Asi es, ese dia no vi realmente nada porque no habia absolutamente nada que ver.
Poco a poco Iue oscureciendo. El cuerpo estaba cansado. Tenia hambre y sed. Cogi el
autobus para volver a casa. El milagro perduraba, instante tras instante. Siempre el
milagro.
Una llave en la cerradura. El interruptor de la luz se encendio y me quite los zapatos.
Hoy habia vivido mi vida completamente, nada habia quedado pendiente y no quedaba
nada que hacer ni lugar alguno al que ir. Era de noche y estaba tumbado en la misma
cama en la que esta maana desperto el mundo. Quiza maana aparezca un mundo. Lo
cierto es que no lo se. Por el momento, basta con esto. Este es el milagro.
Hoy he vivido toda mi vida, pero ya se ha desvanecido en la memoria y ha regresado al
vacio del que salio.
Hoy he vivido toda mi vida y estoy tumbado bajo el edredon a punto de dormir, tan
comodo como lo estaba en el utero de mi madre. Estoy preparado para la muerte, el
Utero de todos los Uteros.
Pero ahora dormire y quiza maana aparezca un nuevo mundo. Cierro los ojos y el
mundo se disuelve.
JeII Foster