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Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
Confederacin Latinoamericana de Religiosos - CLAR
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Presidencia CLAR:
Ignacio Antonio Madera, SDS
Mara de los Dolores Palencia, HSJL
ngel Medina, FMS
Maris Bolzan, SDS
Po Gonzlez, MSC
Mara del Socorro Henao, CTSJ
Direccin:
Luca Weiler, IDP
Colaboradores:
Carlos Mesters, OC
Jos Mizzotti, SMM
Francisco Orono
Vanildo Zugno, OFM, cap.
Jos Mara Arnaiz, SM
Vera Ivanise Bombonatto, FSP
Mara del Carmen Bracamontes, OSB
Margot Bremer, RSCJ
Jean-Hrick Jasmin, OMI
Vctor M. Martnez, SJ
Roberto Tomich, OFMconv
Lectura Orante
del Nuevo Testamento 3
Nihil obstat et Imprimatur
+Pedro Card. Rubiano Senz,
Arzobispo de Bogot y Primado de Colombia
Registro: 1839 del 28 de mayo de 2009
Bogot, D.C.
2009
Confederacin Latinoamericana de Religiosos
CLAR
ISBN: 978-958-98922-1-3
Coedicin: Conferencia de Religiosos de Colombia y CLAR
1ra. Edicin: 2000 ejemplares
Revisin:
Bernardo Montes, FSC
Mara del Socorro Henao V., CTSJ
Traduccin del Portugus:
Jos Mizzoti, SMM
Edicin:
Oscar Elizalde, FSC
Diseo y Diagramacin:
Martha Viviana Torres
Departamento de Publicaciones CLAR
Esta obra se realiz con el apoyo de
FASTENOPFER (Accin Cuaresmal de
Catlicos en Suiza)
7
Contenido
PRESENTACIN POR EL PRESIDENTE DE LA CLAR
INTRODUCCIN
ESQUEMA DE LOS NUEVE ENCUENTROS
ENCUENTRO 1: RECIBIR AL ESPRITU
ENCUENTRO 2: CAMINAR EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 3: DAR TESTIMONIO EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 4: CELEBRAR EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 5: TRABAJAR EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 6: DECIDIR EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 7: RECONCILIAR EN EL ESPRITU
ENCUENTRO 8: NO EXTINGUIR EL ESPRITU
ENCUENTRO 9: AMAR EN EL ESPRITU
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Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Padre
Ignacio
Madera
Vargas, SDS
Presidente
de la CLAR
Con inmensa alegra llegamos
a la entrega de esta tercera
etapa del proceso de Lectura
Orante del Nuevo Testamento.
Con la alegra de las mujeres y
los hombres de Dios que esta-
mos llamados y llamadas a ser
como religiosos y religiosas en
la Santa Iglesia, continuamos
este camino de entrarnos en la
profundidad de la palabra del
Maestro, para descubrir, en la
intimidad con l, los impulsos
de su Espritu que nos enva a
ser hoy como ayer, compae-
ras y compaeros del pueblo santo.
Los temores de los discpulos de Emas se disiparon
cuando comprendieron lo que las Escrituras decan
de Jess de Nazaret. La certeza de la Resurreccin,
de que el Padre haba resucitado a su siervo Jess,
fue la dinmica que los llen de vitalidad y entereza.
La seguridad de que el Espritu del Resucitado, uno
con el Padre de Jess, estaba en medio de ellos, fue
la fuerza que luego no sera vencida.
Presentacin
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
10
Viviendo en el Espritu del Resucitado podemos re-
cuperar las fuerzas perdidas, rehacer las ilusiones
marchitas, revitalizar todo lo que carece de vida y
continuar andando en la esperanza. Los fenmenos
que afectan la vida de los pobres del Continente, una
vez ms, son de atencin y de cuidado. Una lectura
atenta de estos signos del tiempo, a la luz del Espritu
que nos renueva, puede revitalizar de igual manera
nuestra capacidad proftica y mantenernos rmes en
la esperanza que tenemos que fortalecer para poder
seguir caminando.
Esta tercera etapa no podemos considerarla el nal
de un proceso. Quisiera soar que es el inicio de una
corriente vital renovadora, que nos llevar a hacer
de la Lectura Orante una dinmica de la experiencia
religiosa que revitalizar nuestro testimonio y dar un
nuevo ardor a nuestra profeca. Cuando los tiempos
apremian, es necesario seguir buscando llegar a ser
discpulos y discpulas a imagen del Dios Trinidad.
Porque somos hijos e hijas de un mismo Padre, tene-
mos que seguir conquistando la fraternidad y la soro-
ridad que nos hacen hermanos y hermanas, hijos/as
del Padre-Madre creador. Y en esta bsqueda el Es-
pritu nos impulsa a superar todo lo que en nuestros
pueblos contradice esta voluntad de Dios al crear, y
esa dinmica del Espritu que invita a que todos y to-
das seamos uno.
11
Presentacin
Porque Jess de Nazaret y el Padre nos han dado el
Espritu, estamos llamados y llamadas, desde nuestra
Lectura Orante, a recibir ese mismo Espritu, caminar
en l, discernir su voluntad, celebrar su presencia en
todo lo grande y valioso que tienen nuestras Iglesias.
De esta manera, respondiendo a las diversas iniciati-
vas que brotan por un pas y el otro, con ocasin de la
gran misin continental, seguiremos siendo aquellos
y aquellas que continan la gran tradicin de profeca
que ha caracterizado a la Vida Religiosa en la histo-
ria de Amrica Latina y el Caribe.
Estos encuentros, que pueden ser vividos personal y
comunitariamente, corresponden a la ltima entrega
de lo que hemos programado en este trienio con rela-
cin a la Lectura Orante, para hacer realidad el man-
dato de Ypacara. Un elemento ms de nuestra gozosa
celebracin de cincuenta aos de vida de la CLAR.
Como nuestras gentes se dan regalos en aniversarios
como ste, creo que el mejor regalo que podemos dar-
le a la CLAR por esta bsqueda de medio siglo, es una
serena y conada seguridad en la accin del Espritu
que ha ido revitalizando nuestras vidas para que ellas
se vayan consolidando ms y ms como msticas y
profticas al servicio de la vida, desde nuestra opcin
preferencial por los ms pobres.
Porque somos seguidores y seguidoras de Jess de
Nazaret, el Cristo, estamos llamados y llamadas a
continuar haciendo nuestro propio camino a la ma-
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
12
nera de Jess, para poder decir como San Pablo: es
Cristo quien vive en m (Rm 2, 20). Fascinarnos por
Jesucristo, nos har igualmente fascinarnos por hacer
que este mundo de desorden e injusticia, pueda igual-
mente contener espacios anticipatorios del Reino.
Que esta tercera etapa nos lleve a recibir al Espritu
del Resucitado para caminar en l, dando testimonio
claro, celebrando en l, trabajando en l, para de-
cidir en l y no extinguirlo, de manera que cada da
seamos presencia del amor en el Espritu. As revitali-
zamos nuestra profeca y encarnamos nuestra mstica
pasin por Dios.
13
Introduccin
El proyecto Seguir a Jess Lectura Orante del Nuevo
Testamento nos presenta una clara referencia trinitaria.
En la primera etapa fuimos invitados/as a contemplar
cmo la multiforme imagen de DIOS PADRE/MADRE,
que viene del Antiguo Testamento, se encarn hacin-
dose humano en Jess de Nazaret.
En la segunda etapa, hemos visto cmo Jess, el HIJO,
formaba a sus discpulos y discpulas.
En la tercera etapa veremos, ahora, cmo las prime-
ras comunidades cristianas nacidas a partir de la accin
del ESPRITU de Jess, irradiaban la eterna novedad de
Dios en medio del pueblo.
En los nueve encuentros de esta tercera etapa enfoca-
remos algunos de los aspectos que nos revelan cmo
aquellas comunidades intentaban encarnar, en lo co-
tidiano, su fe en Jess Resucitado. Los temas de los
nueve encuentros son los siguientes:
1. Recibir al Espritu.
2. Caminar en el Espritu.
3. Dar testimonio en el Espritu.
4. Celebrar en el Espritu.
5. Trabajar en el Espritu.
6. Decidir en el Espritu.
7. Reconciliar en el Espritu.
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
14
8. No extinguir el Espritu.
9. Amar en el Espritu.
En el contexto de la celebracin de los 50 aos de vida de
la CLAR, la Vida Religiosa de Amrica Latina y el Caribe
quiere renovar su respuesta a la invitacin del Espritu
que sigue llamando, antes que todo, a vivir en comuni-
dad una profunda experiencia de Dios. El mismo Espritu
nos lanza, despus, para la misin proftica. De esta
manera, cada comunidad religiosa est llamada a encar-
nar la Palabra que anuncia y a insertarse en un contexto
concreto para dar testimonio del Dios de Jess.
El No. 52 del Instrumentum Laboris del Snodo de los
Obispos (XII Asamblea General Ordinaria, La Palabra de
Dios en la vida y en la misin de la Iglesia) sugiere:
En este camino de la Palabra de Dios en el pueblo cris-
tiano tienen un papel especco las personas de Vida
Consagrada. Ellas, como subraya el Concilio Vaticano II,
tengan, ante todo, diariamente en las manos la Sagrada
Escritura, a n de adquirir, por la lectura y la medita-
cin de los sagrados libros, el sublime conocimiento de
Jesucristo (Flp 3,8; PC 6) y para encontrar renovado
impulso en sus actividades de educacin y de evange-
lizacin, especialmente de los pobres, de los pequeos
y de los ltimos, a travs de los escritos del Nuevo Tes-
tamento sobre todo los Evangelios, que son el corazn
de todas las Escrituras [...], promoviendo del modo ms
acorde al propio carisma escuelas de oracin, de espiri-
tualidad y de lectura orante de la Escritura.
15
Los pueblos latinoamericanos y caribeos esperan
mucho de la Vida Consagrada Su anhelo de escucha,
acogida y servicio, y su testimonio de los valores al-
ternativos del Reino, muestran que una nueva sociedad
latinoamericana y caribea, fundada en Cristo, es posi-
ble (DA 224).
Una vez ms, los religiosos y religiosas de Amrica Lati-
na y del Caribe estamos llamados a hacernos discpulos
y discpulas de Jesucristo a la manera de los pobres:
Es edicante recordar las experiencias que estos her-
manos y hermanas, frecuentemente pobres, viven en
contacto con la Palabra de Dios. Valga, al memos como
ejemplo autorizado, cuanto se lee en la nota de la Pon-
ticia Comisin Bblica
1
: hay que alegrarse de ver que
gente humilde y pobre, toma la Biblia en sus manos y
puede aportar a su interpretacin y actualizacin una
luz ms penetrante, desde el punto de vista espiritual y
existencial, que la que viene de una ciencia segura de
s misma (Snodo de los Obispos, XII Asamblea General
Ordinaria, La Palabra de Dios en la vida y en la misin
de la Iglesia, Instrumentum Laboris, No. 27).
Es cierto que esta tercera etapa de Seguir a Jess Lec-
tura Orante del Nuevo Testamento es la ltima previs-
ta, pero no debe ni puede ser la ltima en nuestra vida.
La escucha, la meditacin y la vivencia de la Palabra
tienen que acompaar permanentemente el caminar
de una Vida Religiosa mstico-proftica al servicio de la
vida en Amrica Latina y en el Caribe.
Introduccin
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
16
Notas
1
Ponticia Comisin Bblica, Linterprtation de la
Bible dans lglise (15.4.1993), I,F: Enchiridion Vati-
canum 13, EDB, Bologna, 1995, p. 1630.
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ESQUEMA DE LOS OCHO ENCUENTROS
ENCUENTRO 1
RECIBIR AL ESPRITU
En la fuerza del Espritu, acoger la diversidad
Lectura: Hechos 2, 1-12
Subsidio: Cuando el Espritu de Dios sopl.
ENCUENTRO 2
CAMINAR EN EL ESPRITU
Prestar atencin al rumbo dado por el Espritu
Lectura: Hechos 1, 3-11
Subsidio: Convivir en comunidad inserta, formadora y misionera.
ENCUENTRO 3
DAR TESTIMONIO EN EL ESPRITU
Martirio: resistir y perseverar
Lectura: Hechos 4, 23-35
Subsidio:A este Jess Dios le resucit; de lo cual todos noso-
tros somos testigos (Hch 2, 32).
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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ENCUENTRO 4
CELEBRAR EN EL ESPRITU
Creemos en un Dios que nos salva y nos libera!
Tenemos esperanza y alegra!
Lectura: Lucas 1, 39-56
Subsidio: Mara, mujer proftica: Proclama mi alma la
grandeza del Seor.
ENCUENTRO 5
TRABAJAR EN EL ESPRITU
Anunciar la Buena Nueva en pie de igualdad con los pobres
Lectura: 1 Tesalonicenses 4, 9-12
Subsidio: Da y noche con fatiga y cansancio trabajamos
para no ser una carga a ninguno de ustedes (2 Ts 3,8).
ENCUENTRO 6
DECIDIR EN EL ESPRITU
Participacin y corresponsabilidad, en la escucha de los
clamores del Espritu
Lectura: Hechos 15, 1-35
Subsidio: Jess decide su misin en el Espritu.
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ENCUENTRO 7
RECONCILIAR EN EL ESPRITU
Seor, haznos instrumento de tu paz!
Lectura: Juan 20, 19-23
Subsidio: Revelar la ternura, la compasin y la clemencia de
Dios.
ENCUENTRO 8
NO EXTINGUIR EL ESPRITU
Pero tengo contra ti que has perdido el amor de antes
(Ap 2, 4)
Lectura: 1 Tesalonicenses 5, 12-28
Subsidio: El que tenga odos, oiga lo que el Espritu dice a
las Iglesias (Ap 2, 7).
ENCUENTRO 8
AMAR EN EL ESPRITU
El amor nace de la contemplacin de lo que Dios hace,
para hacer lo mismo.
Amar lo que Dios ama, como Dios ama, porque Dios ama
Lectura: Lucas 10, 25-37
Subsidio: Qu debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Vete y haz t lo mismo (Lc 10, 25.37).
Esquema de los ocho encuentros
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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LOS OCHO ENCUENTROS TENDRN
UN ESQUEMA COMN:
Acogida e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Breve descripcin del clamor.
1. Comentar: cmo se maniesta este clamor en medio del
pueblo en el lugar donde vivimos?
2. Compartir: cmo los religiosos y las religiosas nos situa-
mos frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos alguna religiosa, religioso o comu-
nidad religiosa involucrada con esta causa? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Escuchar un texto del Nuevo Testamento que ilumina el ac-
tuar de las primeras comunidades cristianas. Despus de la
lectura, un momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: cmo el texto revela el rostro
de Dios?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cmo este
texto puede ayudar a la Vida Religiosa en Amrica Latina y
el Caribe a vivir y revelar el misterio de Dios?
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3. Cmo seguir a Jess: cmo el texto nos ayuda a imitar a
Jess en su experiencia de Dios?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que nos ayude a recuperar el
profetismo de las primeras comunidades cristianas.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar un Salmo.
SUBSIDIO
Informaciones sobre cmo las primeras comunidades cris-
tianas vivieron y encarnaron las diferentes dimensiones en
su vida.
Esquema de los ocho encuentros
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Acogida e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 1
Recibir
al Espritu
En la fuerza del Espritu, acoger la diversidad
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Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Un nuevo Pentecosts es urgente. Lo que podr hacerlo
acontecer ser nuestra respuesta proftica a la mani-
festacin gratuita del Espritu que sopla donde quiere.
Desde la colonizacin de Amrica Latina y el Caribe vi-
vimos el desafo de la convivencia de las culturas y de
la inculturacin de la fe y del Evangelio. Este desafo se
transforma en clamor porque, no siempre se acogi la
diversidad de culturas como don y riqueza, en nuestro
Continente hubo desde siempre una dominacin de las
culturas europeas sobre las culturas originarias.
El clamor se volvi cada vez mayor en la medida en
que colonizacin y evangelizacin lastimosamente co-
incidieron en la mentalidad dominante de la cristian-
dad. Y el clamor creci todava ms con la esclavitud
negra y la opresin del trabajo esclavista. Una vez ms
la riqueza cultural del arte, de la danza, de la tica,
de la esttica y de la fe, fue subyugada e ignorada por
la cultura colonizadora dominante.
En la Vida Religiosa el cuadro no ha sido diferente. Es
muy reciente el ingreso de indgenas, negros y negras a
nuestras congregaciones religiosas. Gracias a Dios hoy
ya tenemos un rostro multitnico y pluricultural de la
Vida Religiosa, principalmente la ms joven. An as, no
es suciente permitir y acoger el ingreso de otras cultu-
ras. Es necesario ofrecerles espacios de manifestacin
de su riqueza propia, diferente. Un da, un religioso ne-
Encuentro 1
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
24
gro dijo: antes tuvimos que pedir si la Vida Religiosa
aceptaba el ingreso de los negros. Ahora tenemos que
preguntar si podemos seguir siendo negros dentro de la
Congregacin religiosa.
El Documento de Aparecida, continuando y profundi-
zando una de las temticas preferidas de la Conferen-
cia de Santo Domingo la inculturacin, reconoce el
carcter pluritnico, pluricultural y plurirreligioso de
nuestro Continente (cf. DA 86). Ya no es posible hablar
de una cultura latinoamericana y caribea, sino de mu-
chas culturas que, adems del lado tnico, se manies-
tan en muchos otros aspectos. Segn el Documento de
Aparecida, entre los rostros que sufren estn la comu-
nidades indgenas y afro-americanas, las mujeres, los
jvenes, los pobres, los desempleados, los emigrantes,
los desplazados, los campesinos sin tierra, los que in-
tentan sobrevivir en la economa informal, nios y nias
obligados/as a la prostitucin infantil relacionada mu-
chas veces con el turismo sexual, tambin los bebs vc-
timas del aborto, los adictos a las drogas, las personas
con limitaciones fsicas, los portadores y vctimas de
enfermedades graves como la malaria, la tuberculosis
y el HIV-SIDA, los secuestrados y los que son vctima de
la violencia, del terrorismo, de los conictos armados
y de la inseguridad en la ciudad, y los ancianos (cf. DA
65). Todas estas realidades son kairs para profundizar
el encuentro de la Iglesia con estos sectores humanos
que reclaman el reconocimiento pleno de sus derechos
individuales y colectivos, ser tomados en cuenta en la
catolicidad con su cosmovisin, sus valores y sus iden-
25
Encuentro 1
tidades particulares, para vivir un nuevo Pentecosts
eclesial (DA 91).
1. Comentar: cmo el clamor de la diversidad y de la plu-
ralidad cultural se maniesta en nuestras comunidades, en
medio del pueblo, en el lugar donde vivimos?
2. Compartir: cmo nosotros, religiosos y religiosas, acoge-
mos y nos ubicamos frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos religiosos y religiosas que fueron
capaces de acoger y vivir la diversidad y la pluralidad cul-
tural en su tiempo y lugar? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Lectura: Hechos 2, 1-12
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: quines estaban reunidos y con
qu seales visibles se manifest el Espritu? Cmo y por
quin fue recibido?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cmo y dn-
de el Espritu se maniesta y quiere ser recibido hoy?
3. Cmo seguir a Jess: cmo acoger las seales y los desa-
fos del Espritu que nos empujan hoy para seguir a Jess
con delidad creativa?
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
26
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que nos ayude y desafe a acoger
y valorar la diversidad que nace del Espritu.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar el Salmo 104 (103): Enva tu Espritu, renueva la faz
de la tierra.
SUBSIDIO
Cuando el Espritu de Dios sopl
1. Un nuevo Pentecosts
E
s da de Pentecosts. Pentecosts es una palabra
griega. Signica 50. Es el da cincuenta despus de
la Pascua. La esta de Pentecosts era muy popular.
Era una de las tres estas en las que el pueblo iba en
peregrinacin a Jerusaln (cf. Ex 23, 14-17; Dt 16, 16).
Celebraba el inicio de la cosecha. Celebraba tambin la
estipulacin de la Alianza a los pies del Monte Sina.
En aquel da todos los 120 discpulos y discpulas esta-
ban reunidos/as en la misma sala, rezando con Mara,
la madre de Jess (cf. Hch 1, 14-15). De repente, el
ruido de un ventarrn llena la casa, descienden lenguas
de fuego y se reparten sobre cada uno/a de los/as pre-
sentes. Todos quedan llenos de Espritu y comienzan a
hablar en diferentes lenguas segn el Espritu les con-
cede hablar.
27
Encuentro 1
2. Seales visibles de la accin del Espritu
Son tres los smbolos que signican la accin del Espri-
tu: viento, lengua y fuego. Todo ser humano tiene expe-
riencia concreta de lo que viene a ser viento, lengua y
fuego. As, cada uno, a partir de su propia experiencia,
puede evaluar el efecto que el Espritu quiere realizar
en su vida.
Adems de esto, para quien conoce la historia del Anti-
guo Testamento, el viento que llen toda la casa evoca
el viento que sec el Mar Rojo y permiti al pueblo atra-
vesarlo y comenzar el xodo (cf. Ex 14, 21). Recuerda
tambin la nube que llen todo el interior del Templo
(cf. 1 Re 8, 10-11). Las lenguas evocan la pluralidad que
fue capaz de romper con el proyecto de dominacin
simbolizado por la torre de Babel (cf. Gn 11, 9). El fue-
go evoca la manifestacin de Dios en la estipulacin de
la Alianza y en el nacimiento del pueblo de Dios en el
Monte Sina (cf. Ex 19, 16-19). En el da de Pentecosts
estaba naciendo el nuevo pueblo de Dios, iniciando un
nuevo xodo, una nueva Alianza.
3. Las reacciones frente a las seales del Espritu
Jerusaln estaba llena de peregrinos por causa de la
esta de Pentecosts. El autor de los Hechos de los Aps-
toles dice que eran personas temerosas de Dios venidas
de los cuatro rincones del mundo. En la descripcin,
todas las naciones estn representadas. Atrados por el
ruido del viento, los peregrinos se acercan y dicen: no
son galileos todos estos que estn hablando?. En este
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
28
contexto, galileos son personas del interior, sin mucha
instruccin (cf. Hch 4, 13). Cmo es que cada uno/a los
escucha hablar en su propia lengua, anunciando las ma-
ravillas de Dios? Todos quedan estupefactos, atnitos,
admirados, frente a las cosas que el Espritu de Dios
est realizando. Ellos quieren saber el signicado: qu
quiere decir todo esto? Otros, sin embargo, intentan
defenderse frente a una posible interpelacin de Dios y
dicen: es borrachera!
4. Vida en el Espritu
La experiencia de la vida en el Espritu era la caracte-
rstica principal de las primeras comunidades cristianas.
Era una novedad total que recongur toda la vivencia
de la fe. Fue como un nuevo comienzo, una nueva crea-
cin (cf. Ga 6, 15; 2 Co 5, 17), un nuevo nacimiento (cf.
Jn 3, 3-7), una verdadera resurreccin (cf. Rm 6, 4; Flp
3, 10). En este nuevo modo de vida segn el Espritu,
cada uno/a siente y vive la presencia de Dios a partir de
su propia condicin cultural, social econmica, tnica,
corporal, de gnero. En la comunidad cristiana, baada
por el fuego del Espritu, todos/as hombres y muje-
res, griegos y judos, esclavos y libres (cf. Ga 3,28) son
uno/a en Jesucristo sin que nadie tenga que negar su
condicin. Pentecosts es el milagro de escuchar a cada
uno y a cada una en su propio idioma materno y, en este
hablar propio y primordial, percibir y sentir la presen-
cia viva de Dios.
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Encuentro 1
5. Una comunidad animada por el Espritu de Jess
A partir de Pentecosts, es el Espritu de Jess el que
va a animar la vida y la historia de las comunidades.
Fue el Espritu el que transform a los discpulos. Antes
eran miedosos (cf. Jn 20, 19), ahora abren las puertas
y enfrentan a la multitud (cf. Hch 2, 14). Antes vivan
conformados con la decisin del gobierno que mat a
Jess (cf. Lc 24, 20), ahora dicen: debemos obede-
cer antes a Dios que a los hombres (Hch 5, 29). Antes
Pedro haba negado a Jess frente a una mujer (cf. Lc
22, 56-57), ahora da testimonio valiente delante de una
multitud (cf. Hch 2, 32).
6. Consolacin y alegra en medio de las dicultades
El Espritu est presente en la comunidad y trae alegra
y consolacin en medio de las dicultades (cf. Hch 9,
31; 13, 52). Es l quien orienta en los momentos en que
un cambio se hace necesario. En el momento de la en-
trada de los gentiles en la comunidad (cf. Hch 11, 15;
10, 44-45.47; 15, 8), en la hora de tomar la iniciativa de
la misin y de enviar misioneros a los pueblos de otras
culturas (cf. Hch 13, 2.4), en la hora de la persecucin
frente a los tribunales (cf. Hch 4, 31; Mc 13, 11).
7. El Espritu est en aquellos que coordinan las
comunidades
El Espritu est presente tambin en aquellos/as que
tienen la responsabilidad de pastorear la Iglesia de
Dios, que l se adquiri con la sangre de su propio hijo
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
30
(Hch 20, 28), en los apstoles (cf. Hch 5, 32; 15, 28),
en los diconos (cf. Hch 6, 3). Por ejemplo, en Pedro,
cuando, lleno de coraje, enfrenta a las autoridades
(cf. Hch 4, 8), cuando toma la decisin de bautizar a
los primeros gentiles (cf. Hch 10, 19; 11, 12) y de no
imponerles la Ley de Moiss (cf. Hch 15, 8). Anima a
Pablo cuando se enfrenta al Mago Elimas (cf. Hch 13,
9), cuando se levanta para anunciar la Buena Nueva o
cuando, despus del ltimo viaje, regresa a Jerusaln
donde ser aprisionado (cf. Hch 20, 22-23).
8. El Espritu presente en toda la comunidad
La presencia del Espritu de Dios no conoce lmites. En
Pentecosts se cumple lo que fue dicho por el profeta
Joel: suceder en los ltimos das, dice Dios: derra-
mar mi Espritu sobre todo mortal, y profetizarn sus
hijos y sus hijas, sus jvenes vern visiones, y sus an-
cianos soarn sueos. Y tambin sobre mis siervos y
sobre mis siervas derramar mi Espritu (Hch 2, 16-18;
cf. Nm 11, 29). Toda la comunidad es animada por el
Espritu. Y todava ms: la presencia del Espritu per-
mite que se amplen las fronteras de la comunidad in-
cluyendo a aquellos que eran vistos como al margen de
la comunidad. Los samaritanos, eternos rivales de los
judos y excluidos de la comunidad del Pueblo de Israel,
tambin son baados por el Espritu y son admitidos en
el Nuevo Pueblo de Dios (cf. Hch 8, 15-17). Tambin los
paganos reciben la plenitud del Espritu y, con su fuer-
za, anuncian la Palabra que se hace camino y engendra
31
Encuentro 1
una comunidad ecumnica (cf. Hch 10, 44-48; 11, 15-
16.24.28).
9. El Espritu llena la vastedad de la tierra
El Espritu no est slo en la Iglesia. Acta tambin fue-
ra de ella. Llena la vastedad de la tierra (cf. Sb 8, 1;
Sal 104, 30). Es la Sabidura de Dios, el Espritu est
presente en todas las realidades: Pues hay en ella un
espritu inteligente, santo, nico, mltiple, sutil, gil,
perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del
bien, agudo, libre, bienhechor, lntropo, rme, segu-
ro, sereno, que todo lo puede, todo lo controla y pene-
tra todos los espritus, los inteligentes, los puros, los
ms sutiles. Pues la sabidura es ms mvil que cual-
quier movimiento y, en virtud de su pureza, atraviesa
y penetra todo (Sb 7, 22-24). El Espritu es como el
viento: no sabes de dnde viene ni a dnde va (cf. Jn
3, 8). As como la humanidad y la Iglesia son recreadas
por el Espritu de Dios, la creacin entera gime hasta
el presente y sufre dolores de parto esperando su libe-
racin (Rm 8, 22-23).
10. No resistir al Espritu
Uno de los mayores pecados es resistir al Espritu (cf.
Hch 7, 51), tentarlo (cf. Hch 5, 9), mentir contra l (cf.
Hch 5, 3), querer comprarlo (cf. Hch 8, 18-19). El Es-
pritu no se compra ni se vende (cf. Hch 8, 20), slo se
acoge a travs de la oracin (cf. Lc 11, 13). El Espritu
se comunica de muchas maneras: por la imposicin de
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
32
las manos (cf. Hch 8, 17-18; 19, 6), por la conversin y
el bautismo (cf. Hch 2, 38), por la oracin (cf. Hch 8,
15). Es locura querer resistir a la Sabidura del Espritu
(cf. 2 Tm 3, 8).
33
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 2
Caminar
en el Espritu
Prestar atencin al rumbo dado por el Espritu
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
34
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
En las primeras comunidades cristianas, la palabra de
Dios creca y se multiplicaba (Hch 12, 24; 6, 7). Ella
empujaba a los cristianos a tomar iniciativas ms all
de las previsiones y de las posibilidades de las perso-
nas. Pedro no quera entrar en casa de Cornelio, pero
el Espritu lo oblig (cf. Hch 11, 1-18). En el segundo
viaje misionero, Pablo, Silas y Timoteo queran entrar
a Bitinia, pero el Espritu se lo impidi (cf. Hch 16, 7).
Impidi tambin anunciar la Palabra en Asia (cf. Hch 16,
6). El macedonio apareci e hizo una invitacin y Pablo
obedeci (cf. Hch 16. 9). Cmo se comunicaba el Esp-
ritu con las personas? Cmo empujaba a los cristianos
a tomar tales iniciativas?
Esta misma accin del Espritu aparece en la historia
de la Vida Consagrada. Cuando, despus de Constan-
tino, el cristianismo se acomod, el Espritu suscit a
Antonio y surgi la vida eremtica y monstica. Cuando
la vida monstica se acomod en los grandes monas-
terios, el Espritu suscit a los mendicantes. Cuando
los mendicantes se acomodaron, el Espritu suscit las
mltiples reformas que engendraron las congregaciones
modernas. Siempre y de nuevo, el Espritu suscita nue-
vas formas y vence. Sin embargo, siempre y de nuevo
los vencedores son vencidos, y el espritu del mundo
entra en aquellos que deben estar en el mundo sin ser
del mundo. Parece que la acomodacin es invencible.
35
Hoy, estamos en el mundo y el mundo puede entrar en
nuestra Vida Religiosa. El neoliberalismo nos envuelve
y ya no nos arriesgamos a caminar como Pedro, Pablo,
Antonio, los mendicantes y los fundadores y fundadoras
de las Congregaciones modernas. Discutimos de cosas
perifricas: se puede o no se puede usar el celular en
el noviciado?, y nos olvidamos de optar por la periferia
hacia donde el Espritu nos empuja y, al mismo tiempo,
nos espera. El Espritu del consumismo nos invadi y de-
vor la voz del Espritu de Jess. Cmo el espritu del
mundo calla en nosotros/as la voz del Espritu? Cules
son las fugas que el neoliberalismo nos ofrece? El mace-
donio apareci a Pablo. Hoy, los pobres se nos aparecen
y nos interpelan. Ser que obedecemos a esta apela-
cin del Espritu?
1. Comentar: cmo este clamor se maniesta hoy entre no-
sotros/as?
2. Compartir: cmo nosotros, religiosos y religiosas, nos si-
tuamos frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos a alguna religiosa, religioso o comu-
nidad religiosa que resisti al espritu del mundo y encontr
una nueva forma de opcin por los pobres? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Vamos a escuchar el texto de los Hechos de los Apsto-
les que presenta las ltimas recomendaciones de Jess
a los apstoles, antes de ser elevado al cielo. Durante
Encuentro 2
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
36
la lectura prestemos atencin a lo que el texto ensea
sobre caminar en el Espritu.
Lectura: Hechos 1, 3-11
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: cmo nos presenta el texto el
caminar en el Espritu de los apstoles?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cmo pue-
de ayudar esta Palabra a la Vida Religiosa en Amrica La-
tina y en el Caribe para caminar en el Espritu?
3. Cmo seguir a Jess: De qu manera nos ayuda este tex-
to a recuperar el espritu proftico de la Vida Religiosa?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que nos ayude a caminar en el
Espritu.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar el Salmo 146 (145).
SUBSIDIO
Convivir en comunidad inserta,
formadora y misionera
E
n las primeras comunidades cristianas las casas se
transformaron en iglesias domsticas. Vida familiar,
37
vida comunitaria y formacin caminaban juntas en los
momentos cotidianos de la vida cristiana. Haba un ni-
co espacio. Las comunidades eran, al mismo tiempo,
formadoras, insertas y misioneras. Pablo dene esta
experiencia como comportarse segn el Espritu o
proceder segn el Espritu (Ga 5, 16). Era lo mimo
que caminar en el Espritu.
[Link] en el Espritu, vivir en comunidad
En la Vida Religiosa, la misma comunidad debera ser el
espacio principal del proceso formativo, de la iniciacin
progresiva de los/as formandos/as en el espritu de la
vida comunitaria. El fruto de la formacin es la inser-
cin plena de la persona en la vida de la comunidad.
Deca un lsofo popular: Yo no soy persona. Soy un
pedazo de persona. La persona es la comunidad. Cuanto
ms vivo en comunidad, ms me hago persona. Iniciar
a una persona en la vida comunitaria es lo mismo que
ubicarla en la dinmica de la vida en el Espritu. Pues,
el Espritu renueva a las personas por dentro, distribuye
sus dones entre los miembros de la comunidad, genera
en la comunidad los frutos del Espritu, trae luz para
interpretar bien la Sagrada Escritura, y nos ayuda a son-
dear las profundidades de Dios.
2. El Espritu renueva a las personas por dentro
El Espritu engendra en las persona una nueva concien-
cia. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espritu Santo que nos ha sido dado
(Rm 5, 5). Todos los que se dejan guiar por el Espritu
Encuentro 2
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
38
de Dios son hijos e hijas de Dios. Ustedes no recibieron
un espritu de esclavos para recaer en el temor; antes
bien, han recibido un espritu de hijos adoptivos, que
nos hace exclamar: Abba, Padre! El Espritu se une a
nuestro espritu para dar testimonio de que somos hijos
de Dios. Y, si hijos, tambin herederos; herederos de
Dios y coherederos de Cristo, si compartimos sus sufri-
mientos, para ser tambin gloricados con l (Rm 8,
14-17).
3. El Espritu distribuye sus dones entre los miem-
bros de la comunidad
Cada uno/a recibe un don, no para s, sino para la edi-
cacin de la comunidad. A cada cual se le otorga la
manifestacin del Espritu para provecho comn. Por-
que a uno se le da por el Espritu palabra de sabidura;
a otro, palabra de ciencia segn el mismo Espritu; a
otro, fe, en el mismo Espritu; a otro, carismas de cura-
ciones, en el nico Espritu; a otro, poder de milagros;
a otro, profeca; a otro, discernimiento de espritus; a
otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretar-
las. Pero todas estas cosas las obra un mismo y nico Es-
pritu, distribuyndolas a cada uno en particular segn
su voluntad (1 Co 12, 7-11).
4. El Espritu genera sus frutos en la comunidad
El Espritu ayuda a la comunidad a alejarse de las obras
de la carne (instintos egostas) y a producir las obras
del Espritu. Ayuda en el discernimiento (cf. Col 1, 9).
Por ello, Pablo pide a los miembros de la comunidad de
39
Galacia: procedan segn el Espritu, y no den satisfac-
cin a las apetencias de la carne. (Ga 5, 16). El fruto
del Espritu es amor, alegra, paz, paciencia, afabilidad,
bondad, delidad, modestia, dominio de s; contra tales
cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jess, han
crucicado la carne con sus pasiones y sus apetencias.
Si vivimos segn el Espritu, sigamos tambin al Espri-
tu (Ga 5, 22-25). Pues toda la ley alcanza su plenitud
en este solo precepto: Amars a tu prjimo como a ti
mismo (Ga 5, 14).
5. El Espritu trae luz para interpretar bien la Sa-
grada Escritura
El Espritu impide que hagamos una lectura fundamen-
talista de la Sagrada Escritura. San Pablo dice: Dios nos
capacit para ser ministros de una nueva Alianza, no de
la letra, sino del Espritu. Pues la letra mata, mas el Es-
pritu da vida (2 Co 3, 6), pues el Seor es el Espritu,
y donde est el Espritu del Seor, all est la libertad
(2 Co 3, 17). Las Sagradas Letras pueden darte la sa-
bidura que lleva a la salvacin mediante la fe en Cristo
Jess. Toda Escritura es inspirada por Dios y til para
ensear, para argir, para corregir y para educar en la
justicia; as el hombre de Dios se encuentra perfecto
y preparado para toda obra buena (2 Tm 3, 15-17).
El mismo Jess, en el camino de Emas, ofrece algu-
nos criterios de cmo interpretar la sagrada Escritura:
(1) acercarse a las personas, caminar juntos, escuchar
y preguntar para conocer bien su realidad (cf. Lc 24,
13-24). (2) Usar la Biblia para iluminar los problemas,
situar la cruz dentro del conjunto del proyecto de Dios
Encuentro 2
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
40
y, as, transformarla en fuente de luz y esperanza (cf.
Lc 24, 25-27). (3) El gesto comunitario de la hospitali-
dad, de la comunin de mesa, de la oracin en comn
y del compartir el pan, abre los ojos y hace percibir la
presencia de Jess resucitado (cf. Lc 24, 28-31). (4) El
objetivo de la lectura de la Biblia es levantarse, vencer
el miedo, volver a Jerusaln y compartir con los otros la
experiencia de resurreccin (cf. Lc 24, 32-35).
6. El Espritu ayuda a sondear las profundidades
de Dios
El cuarto paso de la Lectura Orante de la Biblia es la
contemplacin. Entre los antiguos monjes, cuando
un candidato se presentaba para entrar en la Vida Re-
ligiosa, se le asignaba un ngel para acompaarlo y
vericar an vere Deum quaerit (si realmente busca a
Dios). Pues, si la motivacin bsica no es la bsqueda y
la contemplacin de Dios, no hay lugar para esta perso-
na en la Vida Religiosa. Por eso, Pablo reza: que Dios
les conceda, por la riqueza de su gloria, fortalecerlos
interiormente, mediante la accin de su Espritu; que
Cristo habite por la fe en sus corazones, para que, arrai-
gados y cimentados en el amor, puedan comprender con
todos los santos la anchura y la longitud, la altura y la
profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a
todo conocimiento, y sean llenados de toda la Plenitud
de Dios (Ef 3, 16-19).
41
7. Espritu Santo, viento santo
Jess ensea que el Espritu es como el viento. Nadie lo
controla (cf. Jn 3, 8). Est presente en todo. El espri-
tu del Seor llena la tierra, lo contiene todo y conoce
cada voz (Sb 1, 7). Tu aliento incorruptible est en
todas las cosas (Sb 12, 1). El Espritu ayuda a la comu-
nidad a mantener la unidad (cf. Ef 4, 1-6), a hacer un
culto agradable a Dios (cf. Flp 3, 3). Es el Espritu que
va creando en nosotros una criatura nueva, que nos va
conduciendo hasta la madurez y hace de la comunidad
la morada de Dios (cf. Ef 2, 22) y del cuerpo un tem-
plo del Espritu Santo (cf. 1 Co 3, 16-22). No podemos
entristecer a este Espritu con el que fuimos marca-
dos (cf. Ef 4, 30) y debemos tener mucho cuidado para
no extinguir este Espritu en nosotros/as y en los/as
otros/as (cf. 1 Ts 5, 19).
8. La novedad del Espritu
Todas estas armaciones con respecto a la accin del
Espritu en las personas y en las comunidades explicitan
la novedad del Espritu vivida por las primeras comuni-
dades cristianas. La narrativa de los Hechos de los Aps-
toles muestra que, en el da de Pentecosts, el Espritu
inaugur la nueva humanidad (cf. Hch 2, 4.33; 4, 31).
A partir de este momento es el Espritu de Jess Resu-
citado el que comienza a animar la vida y la historia de
los cristianos. La vida en el Espritu era la caractersti-
ca principal del caminar de las primeras comunidades.
Vivir en comunidad era una iniciacin progresiva a esta
vivencia renovadora de la accin del Espritu. La nove-
Encuentro 2
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
42
dad del Espritu lleg a compenetrar toda la vida de fe.
Era como un nuevo comienzo, una nueva creacin (cf.
Ga 6, 15; 2 Co 5, 17), un nuevo nacimiento (cf. Jn 3, 3-
7), una experiencia de vida nueva, la resurreccin (cf.
Rm 6, 4; Flp 3, 10).
9. La vida en el Espritu
Son dos los aspectos que llaman la atencin en la vida
de aquel que vive en el Espritu. Por un lado, el aspec-
to extraordinario de la accin del Espritu. l transfor-
ma a las personas. Ellas pierden el miedo, enfrentan a
la multitud (cf. Hch 2, 14) y desobedecen la decisin
descabellada de las autoridades religiosas (cf. Hch 5,
29). El mismo Pedro, que antes haba negado a Jess
frente a una empleada, ahora da un valiente testimo-
nio frente a la multitud y acusa a las autoridades (cf.
Hch 2, 32; 4, 8). Por otro lado, por ms extraordinaria
que haya sido la experiencia en el Espritu, sta se en-
carna en acciones ordinarias y comunes de la vida de
las comunidades, como: hablar, rezar, caminar, viajar,
orientar, cantar, criticar, decidir, crecer, anunciar, ser-
vir, etc. Con esta manera de narrar los hechos, Lucas
sugiere que el aspecto extraordinario de la presencia
actuante del Espritu Santo en la vida de las personas y
de las comunidades est escondido en los aspectos ms
comunes y cotidianos de la vida humana. Lucas no saca
fotografas, sino rayos-X. Los rayos-X de la fe descubren
y revelan aspectos de la vida que una mirada comn no
consigue percibir.
43
10. Los rayos-X de la fe descubren la accin del Es-
pritu en la vida
Los rayos-X de la mirada de fe con que Lucas descri-
be la vida de las primeras comunidades nos ayudan a
descubrir, tambin hoy, la presencia actuante de este
mismo Espritu en la vida de nuestras comunidades. La
descripcin que Lucas hace de la accin del Espritu
sigue siendo para nosotros/as una orientacin segura
para ayudar a nuestras comunidades a leer su propia
vida y a discernir dentro de ella el rumbo al que el
Espritu Santo est apuntando. La narracin de Lucas
muestra que el Espritu maniesta su presencia de mu-
chas maneras: en las iniciativas y en el testimonio de
las comunidades, en la liturgia y en la catequesis, en
las celebraciones de la Palabra y en los sacramentos,
en las personas y en sus luchas por el bien de los/as
otros/as, en los acontecimientos, hechos, reuniones
y encuentros, conictos y persecuciones. Todas las
personas que entran en una comunidad a travs del
bautismo, participan de este proceso. La comunidad
religiosa inserta, formadora y misionera debe ser el
principal instrumento para insertar a cualquier perso-
na en la vida segn el Espritu. La vida en comunidad
debe ser, para los/as formandos/as, el espacio para
iniciarse en la vida segn el Espritu. La mejor forma-
cin, en este caso, es cuando la misma comunidad vive
en el Espritu que recibi a travs del bautismo.
Encuentro 2
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
44
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 3
Dar testimonio
en el Espritu
Martirio: resistir y perseverar
45
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Esteban, lleno del Espritu Santo, dio testimonio delante
de los judos y fue apedreado (cf. Hch 7, 51. 60). Pablo
qued preso en Roma a lo largo de dos aos, sin embar-
go, aun preso, la Palabra era anunciada con toda liber-
tad y coraje (cf. Hch 28, 23-31). Pedro fue empujado
por el Espritu y tuvo el valor de transgredir las normas
de su pueblo, entr en la casa de un pagano, Cornelio
(cf. Hch 10, 28-29), y lo bautiz (cf. Hch 10,47). Pedro
y Juan fueron encarcelados, les fue prohibido hablar
en el nombre de Jess, pero ellos dijeron: hay que
obedecer a Dios antes que a ustedes! (Hch 4, 19; 5,
29). Fueron arrestados nuevamente, les pegaron duro,
y ellos dijeron: muchas gracias, pero vamos a con-
tinuar! (cf. Hch 5, 40-42). El testimonio naca desde
adentro de ellos y les daba coraje. Cuando el peligro
era grande, se reunan para rezar y el lugar donde es-
taban temblaba y aconteca un nuevo Pentecosts (cf.
Hch 4, 23-31).
Cmo dar testimonio hoy? Con micrfonos en la plaza
principal de la ciudad a la manera de los movimientos
pentecostales?, con misas televisadas? Nos pregunta-
mos: cmo fue la reunin? Poca gente, qu lsti-
ma!. En otro momento: hoy fue muy buena!, mucha
gente!. Le preguntan al padre: cmo fue la esta?
Fue muy buena! Se recogi una suma signicativa!.
Ser que el buen xito depender de la cantidad y del
Encuentro 3
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
46
nmero? Para la juventud de hoy los cantantes de cual-
quier conjunto rock tienen el mismo poder de atraccin
que algunos padres cantautores. Ser que es el mismo
espritu que mova a los apstoles a resistir? Mucha gen-
te ejerce su fe a travs de las celebraciones que llegan
a travs de la televisin, sin un contacto personal con
quien da testimonio de su fe. Algunos promueven shows
de masa y marketing que mezclan testimonio con venta
de objetos religiosos. El testimonio es ms virtual que
real y personal.
Hay religiosos y religiosas desanimados/as que se pre-
guntan: qu valor tiene el hecho de que yo viva in-
serta/o en una comunidad de tres hermanas/os, en una
barriada de veinte mil personas?. Muchos ya no creen,
se desaniman y dicen: si cerramos nuestra casa en la
barriada, a nadie le vamos a hacer falta!. Otra reli-
giosa coment: viv catorce aos en una barriada, y no
cambi nada. La situacin del pueblo no mejor, hasta
qued peor!. Y usted qu piensa?
1. Comentar: cmo se maniesta este clamor aqu entre
nosotros/as?
2. Compartir: cmo nos situamos nosotros, religiosos y reli-
giosas, frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos a alguna religiosa, religioso o co-
munidad religiosa que ha resistido a todas estas diculta-
des y desnimos? Cmo resistieron? Contemos.
47
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Vamos a escuchar la lectura de los Hechos de los Aps-
toles que describe la reunin que los primeros cristianos
realizaron en un momento de persecucin por parte de
las autoridades religiosas. A lo largo de la lectura preste-
mos atencin para saber dnde ellos encontraban la fuer-
za para no desanimarse en medio de la persecucin.
Lectura: Hechos 4, 23-35
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: dnde, segn el texto, encontra-
ban los discpulos y las discpulas fuerza para perseverar
en el testimonio?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cmo pue-
de ayudar esta Palabra a la Vida Religiosa en Amrica
Latina y el Caribe a resistir y perseverar en su compromi-
so proftico?
3. Cmo seguir a Jess: cmo nos ayuda esta Palabra, hoy,
a perseverar en el testimonio proftico?
Asumir y celebrar un
compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que profundice nuestro testimo-
nio proftico.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar el Salmo 27 (26).
Encuentro 3
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
48
SUBSIDIO
A este Jess Dios le resucit;
de lo cual todos nosotros somos testigos (Hch 2,32)
E
n los aos 80, poca en que Lucas escribe los Hechos
de los Apstoles, los cristianos necesitaban del mo-
delo de testimonio tal como est descrito en el texto
que meditamos en este tercer encuentro. La mayora
de ellos era pobre (cf. 1 Co 1, 26). Muchos eran perse-
guidos y vivan sin seguridad y sin perspectiva en aquel
inmenso Imperio Romano, cuya ideologa, totalmente
contraria al Evangelio, legitimaba la acumulacin de los
bienes en las manos de unos pocos, lo que, a su vez,
favoreca el empobrecimiento y el crecimiento de la es-
clavitud y de la violencia. Veamos algunos ejemplos de
este testimonio contagiante de los primeros cristianos:
1. El testimonio valiente de Pedro frente a la multitud
Los apstoles estaban reunidos en la misma sala donde
haban celebrado la eucarista con Jess. Sin embargo,
el miedo a los judos los llev a cerrar las puertas (cf.
Jn 20, 19). En el da de Pentecosts, el Espritu Santo,
como un ventarrn, descendi, llen la casa. Unas len-
guas de fuego se posaron sobre cada uno. Ellos queda-
ron llenos de Espritu Santo, perdieron el miedo, salie-
ron a la calle y comenzaron a anunciar la Buena Noticia
(cf. Hch 2, 1-4). Pedro, el mismo que haba negado a
49
Encuentro 3
Jess delante de la empleada domstica (cf. Lc 22, 57),
con coraje anuncia: a este Jess Dios le resucit; de lo
cual todos nosotros somos testigos. As pues, exaltado
por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espritu
Santo prometido y lo ha derramado; esto es lo que us-
tedes ven y oyen. Sepa, pues, con certeza todo Israel
que Dios ha constituido Seor y Cristo a ese Jess a
quien ustedes han crucicado (Hch 2, 32-33.36).
2. El testimonio orante de las primeras comunidades
Perseguidos, los cristianos no se desaniman, sino que
se renen y rezan los salmos, relacionndolos con las
persecuciones que estn sufriendo (cf. Hch 4, 23-28).
Los reyes enemigos de los que habla el salmo (cf. Sl 2,2)
son para ellos Herodes y Pilatos. No piden quedar libres
de la persecucin, ms bien piden no perder el valor y
as poder seguir dando testimonio valiente de su fe (cf.
Hch 4, 29-30). Y fueron escuchados, pues el lugar donde
estaban tembl y aconteci para ellos un nuevo Pente-
costs (cf. Hch 4, 31).
3. El testimonio de sangre de Esteban en Jerusaln
Esteban tiene la valenta de enfrentar solo a las autori-
dades religiosas del judasmo. Era acusado de estar en
contra del templo y en contra de la Ley (cf. Hch 6, 13).
Teniendo en los ojos y en el corazn la nueva experien-
cia de Dios que la fe en Jess le comunicaba, Esteban
hace una relectura de toda la historia (cf. Hch 7, 1-50).
Al nal, saca la conclusin acusando de ceguera a los
judos frente a la evidencia de los hechos (cf. Hch 7,
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
50
51-53). Fue la gota que hizo rebosar el vaso. Fue arras-
trado fuera de la ciudad y asesinado a pedradas. Sin
embargo, aun murindose, no se abate ni vuelve atrs.
Una fuerza interior lo lleva a dar testimonio: estoy
viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a
la diestra de Dios (Hch 7, 56). Como el mismo Jess,
lleg a pedir perdn por sus asesinos (cf. Hch 7, 60).
Realiz lo que Jess prometi: cuando los entreguen,
no se preocupen de cmo o con qu van a hablar. Lo
que tengan que hablar se les comunicar en aquel mo-
mento. Porque no sern ustedes lo que hablen, sino el
Espritu de su Padre el que hablar por ustedes. (Mt 10,
19-20).
4. El testimonio de amor a la verdad de Paulo y
Bernab en Listra
En Listra, despus de haber curado a una persona, el
pueblo pensaba que Paulo y Bernab fueran la encar-
nacin de alguna divinidad pagana: Zeus y Hermes (cf.
Hch 14, 8-20). El pueblo estaba ya preparando un sacri-
cio en su honor. Por no conocer el idioma de la gente,
Pablo y Bernab, inicialmente no se daban cuenta de lo
que estaba aconteciendo. Pero, cuando lo percibieron,
no tuvieron miedo de protestar pblicamente, no per-
mitiendo que el pueblo se identicara con seres divinos.
Su testimonio consista en no permitir una falsa inter-
pretacin del Evangelio, y en no quererse lucrar o auto-
promoverse con los dones que Dios les haba dado. No
aceptan el reconocimiento pblico basado en el error.
51
5. El testimonio solidario de Pablo y Silas en Filipos
En Filipos, Pablo desenmascar la ganancia de un pa-
trn que explotaba a una joven esclava que tena el
don de la adivinacin. Ella percibi algo de Dios en la
actitud y en la predicacin de Pablo y Silas, y qued gri-
tando detrs de ellos por muchos das. Paulo la cur (cf.
Hch 16, 18). Los patrones, privados de la fuente de su
lucro, agitaron la ciudad y Pablo fue torturado y echado
a la crcel (cf. Hch 16, 19-24). A pesar de golpeados,
presos y esposados, Pablo y Silas no se desanimaban.
Pasaron la noche en la prisin cantando salmos e him-
nos. Improvisamente, hubo un terremoto y las ataduras
se soltaron. El carcelero ya iba a suicidarse y Pablo gri-
t No hagas esto!. El hecho es que cuando un preso
escapaba, al carcelero se le daba la pena de los presos
que escaparan. Esto signica que, con mucha proba-
bilidad, Pablo y Silas iban a ser condenados a muerte.
Pablo no quiso escapar ni permiti que algn preso es-
capara para poder as salvar la vida del carcelero. Los
presos no huyeron y el carcelero se convirti con toda
su familia (cf. Hch 16, 28-40).
6. El testimonio de conversin continuada de Pablo
en Atenas y Corinto
Llegando a Atenas, Pablo recorri los diferentes espa-
cios de la ciudad: en las calles con sus dolos y templos
(cf. Hch 17, 16), en la sinagoga junto con sus hermanos
en la fe (cf. Hch 17, 17), en el gora o plaza del mer-
cado en medio del pueblo y de los comerciantes (cf.
Hch 17, 17). En todos estos lugares, donde se vean las
Encuentro 3
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
52
seales de la idolatra, Pablo no se inhibe y anuncia a
Jess y la resurreccin (cf. Hch 17, 18). Finalmente,
en el arepago enfrenta a la lite intelectual que lo
haba invitado para un encuentro (cf. Hch 17, 18-22).
Usando la oratoria y la sabidura de los griegos, hace
un bonito discurso. Sin embargo, cuando habl de la
resurreccin, la lite ya no quiso escuchar y se fue. El
discurso no tuvo mucho efecto. Poca gente se convirti
(cf. Hch 17, 32-34). Pablo qued desanimado y se fue a
Corinto. Slo anunciaba la Buena Nueva en los nes de
semana, los sbados (cf. Hch 18, 1-4). Por qu qued
desanimado, l que nunca se desanimaba? En la perife-
ria de Corinto, en medio de los pobres (cf. 1 Co 1, 26),
descubri el porqu. En su discurso (cf. Hch 17, 16-34),
haba usado mucha sabidura y oratoria, pero no haba
pronunciado el nombre de Jess ni haba hablado de
la cruz. Estando en medio de los pobres crucicados y
excluidos, escribe a los Corintios: pues yo, hermanos,
cuando fui a ustedes, no fui con el prestigio de la pala-
bra o de la sabidura a anunciarles el misterio de Dios,
pues no quise saber entre ustedes sino a Jesucristo, y
ste crucicado. Y me present ante ustedes dbil, t-
mido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicacin no se
apoyaban en persuasivos discursos de la sabidura, sino
que fueron una demostracin del Espritu y del poder
para que su fe se fundase, no en sabidura de hombres,
sino en el poder de Dios (1 Co 2, 1-5). La lite no se
convirti, pero Pablo s se convirti y aprendi la lec-
cin: no se evangeliza una sociedad a partir de la lite
y, para evangelizar a la lite, no se debe cambiar ni
53
Encuentro 3
adaptar el discurso como l haba hecho omitiendo la
cruz y el nombre de Jess. Ahora solo quiere anunciar a
Jess y Jess crucicado.
7. El testimonio de Pablo y su equipo frente al co-
mercio religioso en feso
Pablo pas ms de dos aos en feso, de forma que
pudieron or la Palabra del Seor todos los habitantes
de Asia, tanto judos como griegos (Hch 19, 10). Mucha
gente dej de lado sus prcticas de magia (cf. Hch 19,
19). El resultado fue la disminucin del lucro para los
fabricantes de imgenes religiosas de Artemisa o Diana,
la patrona de la ciudad. Pablo tuvo que enfrentar el co-
mercio religioso. Demetrio, lder de los fabricantes de
imgenes de la patrona de la ciudad, reuni a los ar-
tesanos y tambin a los obreros de este ramo y les dijo:
compaeros, ustedes saben que a esta industria debe-
mos el bienestar; pero estn viendo y oyendo decir que
no solamente en feso, sino en casi toda el Asia, ese
Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que
no son dioses los que se fabrican con las manos. Y esto
no solamente trae el peligro de que nuestra profesin
caiga en descrdito, sino tambin de que el templo de
la gran diosa Artemisa sea tenido en nada y venga a ser
despojada de su grandeza aquella a quien adora toda
el Asia y toda la tierra (Hch 19, 25-27). Consiguieron
alborotar y manipular a toda la ciudad y no fue fcil
calmar a la multitud instigada por el grupo de Demetrio
(cf. Hch 19, 28-41).
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
54
8. Fortalecer el testimonio por el compartir y por la
vivencia comunitaria
La accin del Espritu se revela en la vida comunitaria
renovada. El libro de los Hechos dene el ideal de la vida
comunitaria de los primeros cristianos con el siguiente
retrato: ellos se mantenan constantes en la ensean-
za de los apstoles, en la comunin, en la fraccin del
pan y en las oraciones (Hch 2, 42). Son 4 los puntos
que caracterizan este ideal: (1) El marco de referencia
de la vida comunitaria es la enseanza de los apstoles,
es decir, la nueva mirada sobre la vida a partir de la
experiencia de la resurreccin que ellos comunicaban;
(2) el ideal que alimenta y atrae era llegar a la comu-
nin fraterna como revelacin del rostro de Dios; (3) la
fuente que alimenta es la memoria peligrosa de Jess
de Nazaret a travs de la Eucarista o fraccin del pan;
(4) el ambiente de vida en comunidad que unica todo
y comunica paz y coraje era el ambiente orante.
9. Fortalecer el testimonio por el cultivo de la memoria
El autor del Apocalipsis critica la comunidad de feso
diciendo: tienes paciencia, y has sufrido por mi nom-
bre sin desfallecer. Pero tengo contra ti que has perdi-
do tu amor de antes (Ap 2, 3-4). Abandonar el primer
amor es lo mismo que abandonar el impulso que, en
el comienzo, hizo nacer la vocacin, la comunidad, la
Iglesia, la Congregacin. Cultivar el primer amor es vol-
ver a los orgenes. Hacer como Jess cuando pas cua-
renta das en el desierto, intentando revivir el caminar
de cuarenta aos del pueblo en el desierto. Volver a
55
los orgenes es preguntarnos: qu hara Jess si viviera
hoy y estuviera aqu en mi lugar, en nuestro lugar? Qu
hara el fundador o la fundadora si viviera hoy en las
condiciones en las que nosotros somos llamados/as hoy
a vivir nuestro carisma? Cmo ser el al espritu origi-
nario que nos hizo nacer y existir?
10. Fortalecer el testimonio con la oracin
Lo que marcaba la vida comunitaria de las primeras co-
munidades cristianas en el momento de las dicultades,
era la oracin (cf. Hch 4, 23-31) y el compartir (Hch 4,
32-35). Cuando eran perseguidos, los cristianos se re-
unan para rezar y reciban la fuerza del Espritu Santo.
Ellos saban rezar los hechos de la vida para no perder
el coraje. En el libro de los Hechos de los Apstoles,
se habla muchas veces de oracin. Sigue aqu una lista
de la mayora de los textos que, de una u otra manera,
mencionan la oracin: Hch 1, 14.24; 2, 25-[Link];
3, 1.8; 4, 23-31; 5, 12; 6, 4.6; 7, 59.60; 8, 15.22.24;
9, 11.10ss.40; 10, 2.4.9.13s.30.31; 11, 5; 12, 5.12; 13,
2.3.48; 14, 23; 16, 13.16.25; 18, 9.18; 19, 17.18; 20,
7.32.36; 21, [Link]; 22, 7ss.17.18s; 23, 11; 27,
23ss.35; 27, 35; 28, 8.15. Podemos ir leyendo y comple-
tando la lista para nuestro uso personal y comunitario.
Encuentro 3
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
56
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 4
Celebrar
en el Espritu
Creemos en un Dios que nos salva y nos libera!
Tenemos esperanza y alegra!
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
57
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Los problemas de nuestra sociedad son tan grandes y
extensos que es fcil desanimarnos. Hay un sin n de
problemas econmicos, polticos, sociales relacionados
con la globalizacin del mercado y la consiguiente ex-
clusin de los ltimos y los ms dbiles.
Tampoco faltan las dicultades que impiden el camino
en el anuncio del Evangelio y en la escucha del Seor.
Varios son los motivos: la cultura actual, llevada por di-
versas razones al relativismo y al secularismo; las ml-
tiples solicitudes del mundo y el activismo de la vida
que sofocan el Espritu, por lo cual se nota una cierta
dicultad para vivir interiormente el mensaje evangli-
co (Snodo de los Obispos, XII Asamblea General Or-
dinaria, La Palabra de Dios en la vida y en la misin de
la Iglesia, Instrumentum Laboris No. 43).
El desnimo y el cansancio se maniestan hasta en nues-
tras celebraciones: muchas veces en ellas falta vida,
falta creatividad, falta alegra y esta, falta esperanza
transformadora. Nuestras celebraciones corren el ries-
go de ser reducidas a una repeticin rutinaria de ritos y
frmulas cultuales con un sentido casi mgico. Falta en
ellas, lo que una persona sencilla expresaba con esta
frase tan incisiva: en la celebracin, aprender algo no
aprend, pero llen el tanque por todo el ao.
Encuentro 4
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
58
La vida nueva de Jesucristo toca al ser humano en-
tero y desarrolla en plenitud la existencia humana en
su dimensin personal, familiar, social y cultural Slo
as se har posible percibir que Jesucristo es nuestro
salvador en todos los sentidos de la palabra. Slo as
manifestaremos que la vida en Cristo sana, fortalece
y humaniza. Porque l es el Viviente, que camina a
nuestro lado, descubrindonos el sentido de los aconte-
cimientos, del dolor y de la muerte, de la alegra y de
la esta. La vida en Cristo incluye la alegra de comer
juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de traba-
jar y de aprender, el gozo de servir a quien nos necesi-
te, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los
proyectos comunitarios, el gozo de una afectividad y
sexualidad vividas segn el Evangelio, y todas las cosas
que el Padre nos regala como signos de su amor sincero.
Podemos encontrar al Seor en medio de las alegras
de nuestra limitada existencia, y as brota una gratitud
sincera (DA 356).
Cmo entra todo esto en nuestras celebraciones?
Doctrina, catequesis, acciones y programas pastorales,
todo esto es piedra en la construccin del futuro, pero la
celebracin es el cemento que une y da fuerza al todo.
1. Comentar: cmo esta falta de vida, creatividad, esta, ale-
gra y esperanza se maniesta aqu entre nosotros, en las ce-
lebraciones de nuestro pueblo, en el lugar donde vivimos?
59
Encuentro 4
2. Compartir: son nuestras celebraciones comunitarias el
cemento que une y da fuerza a todo?
3. Recordar: conocemos a alguna comunidad que celebra
con alegra, con esta, con vida, con creatividad, con es-
peranza? Conocemos alguna experiencia interesante al
respecto? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Mara recibe una invitacin a participar plenamente en
el plan de Dios y responde positivamente. Reconoce la
accin de Dios y hace memoria de todo lo que Dios ha
hecho por su pueblo y por ella misma. Mara descubre
en la profundidad de su experiencia la presencia de
Dios: esto reanima su esperanza y le da mucha alegra
y nimo.
Lectura: Lucas 1, 39-56: Mara e Isabel celebran su es-
peranza!
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: qu es lo que Mara celebra
con su prima Isabel?, con qu espritu la recibi Isabel?,
cul es el rostro de Dios que se revela en el canto del
Magnicat?
2. Lo que el texto dice para nosotras y nosotros:cmo puede
ayudar este texto a la Vida Religiosa en Amrica Latina y
El Caribe a vivir y celebrar el misterio de Dios, revelado
en Jess?
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
60
3. Cmo seguir a Jess: cmo nos inspira este cntico en la
celebracin de los 50 Aos de la Confederacin Latinoa-
mericana y Caribea de Religiosos/as - CLAR?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
Preparar con mucha libertad y creatividad este momen-
to, recordando que Dios no pide oraciones, sino que
seamos personas orantes.
1. Formular un compromiso de cambio en nuestra manera
de celebrar en el Espritu.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar pausadamente y, en seguida, actualizar el Magnicat
como cntico celebrativo del Jubileo de la CLAR.
SUBSIDIO
Mara, mujer proftica:
proclama mi alma la grandeza del Seor!
1. Mara, shekinah de Dios
E
n continuidad con el Antiguo Testamento, la inten-
cin de los escritores neotestamentarios es narrar
cmo Dios entra en relacin con la humanidad, cmo
renueva las esperanzas de los pobres, cmo realiza su
presencia en los acontecimientos de la historia. En esta
perspectiva, Mara es presentada como la imagen del
61
Encuentro 4
pueblo que espera y que recibe a Dios en su seno: Ma-
ra y el pueblo se convierten en la shekinah de Dios.
En hebreo, el trmino shekinah indica la morada, la
habitacin, la tienda de Dios y apunta a la presencia
de Dios en medio del pueblo. Este reconocimiento de
Mara, imagen del pueblo el, como especial morada
de Dios es dedigna expresin del misterio de la Encar-
nacin. Mara es la imagen del nuevo pueblo, la imagen
del pueblo fecundado por el Espritu de Dios.
2. Mara, la privilegiada
Por mala suerte, a lo largo de la historia de la Iglesia,
esta gran intuicin teolgica del Nuevo Testamento ha
sido algunas veces olvidada y substituida por tradiciones
religiosas que le son extraas. Se ha comenzado a hablar
de Mara como mujer individual, poseedora de todas las
cualidades, subrayando ms la dimensin del poder de
Dios Padre sobre la mujer individual que la presencia
salvadora y creadora de Dios en medio de su pueblo.
La consecuencia es que, cuando hablamos de Mara, la
tentacin es la de mirar arriba, demasiado arriba. Arri-
ba de los altares, all donde la hemos entronizado entre
ores y velas. O arriba de las nubes, donde la hemos
proyectado llenndola de tantos privilegios y de tantos
honores que ya casi ni humana parece.
Es necesario evitar la tentacin de separar la vida de
Mara de la vida del pueblo de Dios. Se ha separado
el acontecimiento Mara del acontecimiento colectivo
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
62
del Reino de Dios que irrumpe en la historia humana.
No podemos separar a Mara del misterio de la Encar-
nacin, el misterio de la irrupcin de Dios en medio de
nuestra historia.
El Concilio Vaticano II nos ha ayudado a recuperar la
intuicin teolgica del Nuevo Testamento que presenta
a Mara en estrecha relacin con el Pueblo de Dios (cf.
LG, cap. 8).
3. El cntico del Magnicat
El Magnicat se constituye en un texto fundamental
para una mejor comprensin de la gura de Mara en
esta perspectiva propia del Nuevo Testamento. Se cons-
tituye tambin en un canto fundamental para celebrar
los 50 aos de la Conferencia Latinoamericana y Caribe-
a de Religiosos/as CLAR.
Este cntico que Lucas pone en los labios de Mara no
se puede entender slo como el canto de una persona
particular. Es un cntico de todo el pueblo mesinico.
Es una meditacin en forma de poema sobre las maravi-
llas que Dios realiza en la historia de la salvacin y que
alcanzan su punto mximo con la venida del Verbo a la
tierra en carne humana.
Mara, en este cntico, presta su voz a todos los que
esperan al Redentor, al Mesas, y esperan la consolacin
de Israel, y entonces releen los hechos de su historia
con los ojos vueltos al presente y al futuro de la prome-
sa de Dios que se hace realidad.
63
Encuentro 4
4. Mara e Isabel, un encuentro de alegra
Mara, llena de alegra y preocupacin, viaja hasta una
ciudad de Judea a ms de 100 kilmetros para ayu-
dar a su prima anciana que est en avanzado estado
de embarazo.
All se realiza el encuentro de dos madres y, dentro de
l, el encuentro de dos nios que tambin se recono-
cen. Es un encuentro de alegra. Segn la invitacin del
ngel (cf. Lc 1, 28), Mara est llena de alegra. Isabel,
encinta despus de tantos aos de espera, tambin est
llena de alegra. Juan, en el vientre de su madre, sal-
ta de alegra (cf. Lc 1, 41). Por supuesto Jess, en el
vientre de su madre, debe estar alegre en respuesta a
tanta alegra.
Esta alegra es para todos los pueblos y tiempos. Mara
percibe el hecho de que Isabel est encinta como una
seal del poder de Dios en la vida de los humildes. Ella
sabe que Dios va a cumplir con su promesa comunicada
por el ngel, la promesa hecha a Abraham (cf. Gn 17, 6-
8; 18, 18; 22, 17). Dios est actuando a travs de ella y
ella est dispuesta a responder elmente. Es el comien-
zo de algo nuevo. Ella sabe que una vez ms Dios se est
poniendo al lado de los pobres y oprimidos. Los pobres
reconocen la accin de Dios. Y este reconocimiento da
alegra. Celebran y anuncian la salvacin.
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
64
5. La conversacin entre dos mujeres
El texto nos presenta la conversacin entre dos muje-
res. Es el nico texto en el evangelio donde las mujeres
hablan y no hay, en seguida, una correccin de lo que
fue dicho. El contexto es lo tradicional: mujeres dando
a luz y cuidando de nios y nias. Conversan sobre la
actuacin de Dios en sus vidas y en su realidad.
La respuesta de Isabel, a la llegada del Espritu y a la
alegra de Mara, es de llenarse de alegra. Ella alaba
a Mara por su capacidad de respuesta a Dios activo en
ella. Isabel sabe que esta delidad es la razn de la
verdadera grandeza de Mara.
Isabel est llena del Espritu como lo estuvieron Juan
(cf. Lc 1, 15), Mara (cf. Lc 1, 35), Zacaras (cf. Lc 1,
67), Simen y Ana (cf. Lc 2, 22-38) y el mismo Jess (cf.
Lc 4, 1). Con la ayuda del Espritu ella puede interpre-
tar el salto de Juan en su vientre.
Isabel es la primera en llamar a Jess Seor (kyrios).
Lucas usa este ttulo noventa y nueve veces. Antes de
Isabel, solamente Dios fue llamado Seor. Ella dice
madre de mi Seor. Es la primera confesin de fe. Es
la nica confesin hecha por una mujer en Lucas.
6. Memorias bblicas
Se puede comparar la bendicin a Mara por parte de
Isabel a la bendicin dada a Yael despus de que ella
salvara al pueblo del general enemigo Ssara. (cf. Jc
65
Encuentro 4
5, 24). Tambin Dbora (cf. Jc 5, 7) y Judit (cf. Jdt
16, 1-17; 13, 18) son bendecidas cuando ellas salvan
al pueblo.
Mara es vista como la nueva Arca de la Alianza. Con
la presencia de Mara, Isabel reconoce la presencia de
Dios. Ella usa las mismas palabras que David: cmo
voy a llevar a mi casa el arca de Yavh? (2 Sam 6, 9;
1 Cro 13, 12).
Tambin podemos reconocer elementos de los Salmos
en el Magnicat: Salmo 88, 9.11; 110, 2.3.5; y 113, 5-
9. La segunda parte del canto reeja el ambiente es-
piritual en que Jess fue formado. Mara se coloca en
la lnea de los grandes creyentes, como Abraham, que
confa en el ilimitado poder salvador de Dios (cf. Lc 1,
37. Rm 4, 17-24) y acatan con todas sus fuerzas la vo-
luntad del Seor.
El canto de Mara es muy parecido al canto de Ana (cf.
1 Sam 2, 1-10). Ambos cantos contemplan las acciones
de Dios como parte de un largo proceso de derrumba-
miento de los poderosos y salvacin de los humildes y
los pobres.
7. El s de Dios y el s de Mara
Los primeros versculos del cntico (vv. 46-50, retoma-
dos en los vv. nales 54-55) expresan la fe de Mara,
que se abre incondicionalmente a la gracia de Dios
y se ve como depositaria de sus maravillas. Esta fe
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
66
de Mara, sin embargo, es la misma fe de Israel en el
Dios santo y todopoderoso, cuya misericordia gratuita
perdura desde Abrahn. Es la fe en el Dios para el cual
nada es imposible.
El s de Mara, el s de Israel ambos siervos del
Seor (cf. vv 48.54) es un eco de la fe humana en el
s primordial y constante de Dios, que escoge, revela
y ama primero; que, coherente y el a su manera ha-
bitual de actuar, vuelve sus ojos amorosos al pequeo
humillado y despreciado de este mundo. Privilegia la
humillacin de su sierva (v. 48) y se inclina hacia Israel,
aigido y necesitado de socorro (v. 54).
8. El no de Dios y el no de Mara
La parte central del cntico (vv. 51-53), en cambio, nos
coloca de lleno en la paradoja subversiva y conictiva
de un Dios que, al mismo tiempo que obra y acta en fa-
vor de su pueblo, toma partido y hace sentir el peso de
su fuerte brazo a los que pretenden ejercer cualquier
tipo de opresin sobre ese mismo pueblo. Un Dios que,
al mismo tiempo que dice s amorosamente, dice
no vigorosamente. Y Mara, la dulce virgen del s,
la que la catequesis tradicional tantas y tantas veces
nos ha transmitido como la madre pasiva y callada del
nio Jess, aparece como alguien que se levanta y asu-
me, lcida y aguerridamente, el no de ese Dios.
Este no de Dios, y de Mara, se encarna en la eleva-
cin de los dbiles, de los desheredados, de los po-
67
bres de Yahv. La inversin de las posiciones codicio-
samente aseguradas por los poderosos, ilustra y resalta
el nuevo orden social que se instaura por medio de la
accin salvca de Dios. Los que se han hecho ricos por
medio de caminos tortuosos de explotacin e injusti-
cia, los enriquecidos y los que se sirven del poder
que detentan para oprimir y tiranizar son tratados con
severidad por ese Dios que, por el contrario, derrocha
su generosidad y sus dones con los pobres y los humil-
des, mejor los humillados.
El no de Dios resuena con fuerza sobre el orgullo de
los soberbios, sobre la ambicin de los poderosos, sobre
el vientre harto de los ricos. Dispersa a los unos, derriba
a los otros, despide a los ltimos.
Este no de Dios el evangelista lo coloca en labios de
Mara. La mujer de fe, smbolo del pueblo, que, cu-
bierta por la sombra del Altsimo, abri de par en par
su corporeidad y su espritu para ser penetrada por el
Espritu y acoger la Palabra en su seno, se alza intrpida
y hace resonar su canto de libertad.
9. El s y el no de Mara
Mara es, entonces, instrumento del s de Dios, que
anuncia la promesa y la llegada de nuevos tiempos.
Pero es tambin anunciadora y ejecutora del no de
ese mismo Dios a las fuerzas contrarias al Reino, que
amenazan con destruir su proyecto salvador. Portavoz
de los pobres y humildes, predilectos de Dios, Mara
Encuentro 4
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
68
puede hablar y cantar porque ella misma es pobre y
humilde como Israel, su pueblo.
El no de Dios que resuena en labios de Mara es un no
al mal social de la injusticia en sus diferentes expresio-
nes y, por consiguiente, al mal teolgico del pecado.
Por tanto, al s constante de Mara a Dios y a su plan
se contrapone la otra cara de la moneda: el no de
Mara a las injusticias y al estado de cosas con el cual
no es posible pactar. El no al pecado de la alienacin
y de la omisin ante los sufrimientos que sacrican a
los otros.
10. Mara, mujer proftica
Mara, gura del pueblo el, sierva del Seor, es tam-
bin mujer proftica que lleva en s la Palabra de Dios
y las aspiraciones del pueblo, y habla y vive la denuncia
del pecado y el anuncio de la alianza.
Alaba mi alma la grandeza del Seor y mi espritu se
alegra en Dios mi salvador (Lc 1, 46). No se trata en-
tonces, aqu, de la alegra juvenil narrada por las anti-
guas fbulas sobre Mara, que deseaba, como las otras
jvenes de su tiempo, ser la madre del Salvador. La ale-
gra de Mara es expresin de la alegra del pueblo que
vive y proclama las maravillas de la presencia de Dios,
que mira a su pueblo y establece la justicia en medio
de l. Por eso, en labios de Mara est la sntesis de la
69
alegra y de la esperanza del pueblo en el pasado, en el
presente y en el futuro.
El canto de Mara es un canto de victoria, canto del
combate de Dios entablado en la historia humana. As
como la profetisa Miriam, hermana de Moiss, cant la
victoria de Dios sobre el ejrcito del faran (cf. Ex 15,
20-21), Mara canta la victoria de Dios sobre los fuertes
y poderosos. Dios combate por la instauracin de un
mundo de relaciones igualitarias, de respeto profun-
do a cada ser, porque en cada ser habita la divinidad.
La imagen de la mujer preada, capaz de dar a luz lo
nuevo, es la imagen de Dios, que por la fuerza de su
Espritu hace renacer hombres y mujeres entregados a
la justicia, viviendo la relacin con Dios en la amorosa
relacin con sus semejantes.
En el s generoso de Mara, primera discpula de Je-
ss, Dios Padre nos ve representados a todos. Y el s
de Dios a Mara y a su pueblo es tambin un s para
nosotros: nos seala la vocacin y el destino que Dios
quiere para todos.
Encuentro 4
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
70
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 5
Trabajar
en el Espritu
Anunciar la Buena Nueva
en pie de igualdad con los pobres
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
71
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Los discpulos y discpulas que Jess llam para estar
con l e ir de misin, eran pescadores, agricultores,
funcionarios pblicos o artesanos. Todos eran laicos,
padres y madres de familia. Ellos anunciaban el Evan-
gelio a travs de la familia, pues, como arma el mis-
mo apstol Pablo, llevaban consigo a sus esposas (cf. 1
Co 9, 5). La Iglesia comenz en las casas de familia de
personas que trabajaban. Pablo trabajaba en la casa
de quila y Priscila (cf. Hch 18, 1-3). Era un obrero que
tena que trabajar para sobrevivir.
Hoy, para muchos, el trabajo es una opresin. Casi no per-
mite que una persona se dedique al anuncio de la Buena
Nueva. Sale de casa a las cinco de la maana y regresa
bien avanzada la noche. El obrero es exprimido hasta los
huesos y no le queda tiempo. Para muchos, el trabajo es
un cautiverio. El sistema instrumentaliza el trabajo a su
favor e impide la liberacin de las personas.
El trabajo encierra dentro de s una ambigedad. Algu-
nos religiosos y religiosas que antes vivan insertos en
medio del pueblo, ahora han sido requeridos para traba-
jar para la Congregacin, para la manutencin de la Ins-
titucin. Otros que viven insertos en medio del pueblo,
trabajan para su propio sustento y no pueden participar
en todos los momentos de la vida comunitaria. Algunos
religiosos y religiosas trabajan y no pueden participar
Encuentro 5
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
72
de los encuentros promovidos por la comunidad, por
la dicesis o por la Congregacin. El trabajo tambin
puede ser una fuga. Otros pueden huir de la vida comu-
nitaria alegando trabajo parroquial. Algunos religiosos y
religiosas son profesores universitarios con el riesgo de
caer presos en las exigencias de la Institucin. Por otro
lado, muchos/as creyentes son casados/as, trabajan y,
al mismo tiempo, anuncian el evangelio.
1. Comentar: cmo se maniesta hoy este clamor entre no-
sotros/as?
2. Compartir: cmo nos situamos nosotros, religiosos y reli-
giosas, frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos a alguna religiosa, religioso o co-
munidad religiosa que consigue conciliar trabajo y vida
comunitaria? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Vamos a escuchar un texto de la carta de Pablo a los
miembros de la comunidad de Tesalnica, donde el
apstol da varios consejos sobre cmo vivir en comuni-
dad. Uno de los consejos es sobre el trabajo y sobre el
sentido del trabajo. A lo largo de la lectura prestemos
atencin a este mensaje.
Lectura: 1 Tesalonicenses 4, 9-12
Momento de silencio.
73
Encuentro 5
1. Lo que el texto dice en s: cmo revela este texto el alcan-
ce evangelizador del trabajo?
2. Lo que el texto dice para nosotros/as: cmo puede ayu-
dar este texto a la Vida Religiosa a vivir su presencia
proftica en el mundo del trabajo?, y cmo debe ser la
presencia proftica de los/as religiosos/as en el mundo de
los sin trabajo?
3. Cmo seguir a Jess: cmo nos ayuda esta Palabra a
hacer del trabajo un instrumento importante de nuestra
presencia proftica en el mundo de hoy?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que profundice nuestra presen-
cia proftica.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar el Salmo 138 (137).
SUBSIDIO
Da y noche con fatiga y cansancio trabajamos
para no ser una carga a ninguno de ustedes
(2 Ts 3, 8)
1. La profesin de Jess y de los apstoles
Jess era carpintero. De los doce apstoles cinco eran
pescadores, uno era funcionario pblico. Esta condicin
de vida de trabajadores u obreros muestra que ellos
eran de la clase de los pobres. Pablo era un fabricante
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
74
de carpas y misionero itinerante. Los misioneros itine-
rantes tenan tres opciones para ganarse la vida: impo-
ner un precio, vivir de limosnas, o emplearse como pro-
fesor particular (Aristteles). Las tres opciones tenan
en comn que ninguna de ellas aceptaba trabajar con
las propias manos. Trabajar con las propias manos era
visto como el trabajo propio de un esclavo. El sueo
comn de los griegos era este: una vida tranquila de
estudio y meditacin, sin trabajo manual. Los lsofos
y misioneros realizaban este sueo y la comunidad los
acoga y los sustentaba de buen nimo, pues vea en
ellos una muestra del sueo de todos.
2. Una nueva puerta para entrar en la vida del pueblo
La gran masa urbana estaba constituida por esclavos:
eran pobres, trabajaban con sus propias manos. Fue
sobretodo en medio de ellos donde surgieron las pri-
meras comunidades (cf. 1 Co 1, 26; 2 Co 8, 1-2). Por su
condicin de vida, un esclavo nunca poda llegar a ser
un ciudadano libre. Quien naca esclavo, naca en una
prisin perpetua! Jams podra realizar el sueo comn
de tener, algn da, una vida tranquila slo de estudio
y meditacin, donde ya no fuera necesario trabajar con
sus propias manos. Ms o menos como hoy: la televisin
y la propaganda alimentan en todos un sueo que slo
puede ser alcanzado por algunos pocos ricos de la clase
media alta. Pues, por su condicin de vida, la mayora
del pueblo es prisionero del salario mnimo! Para l, el
sueo de la televisin es una ilusin, un sueo irreal.
75
Encuentro 5
Presentndose como un misionero que vive del trabajo
de sus propias manos, Pablo provoca una ruptura: de-
muestra que el evangelio que anuncia no es algo que
queda fuera de las posibilidades de los esclavos y tra-
bajadores, sino algo que se integra en la vida de ellos.
Pablo presenta un nuevo sueo, ms realista, diferente
del sueo irreal presentado y alimentado por la ideolo-
ga dominante de la poca.
3. La nueva propuesta para el pueblo pobre de las
periferias
Uno de los textos donde Pablo expone su pensamiento
es este: esmrense en vivir con tranquilidad, ocupn-
dose en sus asuntos, y trabajando con sus manos, como
se lo tenemos ordenado, a n de que vivan dignamente
ante los de fuera, y no necesiten de nadie (1 Ts 4, 11-
12). La frase es de la primera carta a los Tesalonicenses,
la ms antigua de las cartas de Pablo. Al momento de
escribir aquellas lneas, Pablo estaba en Corinto, tra-
bajando con sus propias manos en el taller de quila
(Hch 18, 3). Escribe desde aquel taller, presentando su
propuesta nueva. En esta recomendacin, Pablo expo-
ne el nuevo sueo, el nuevo ideal. Es un sueo ms
realista, ms conforme con las posibilidades del pueblo
pobre y esclavo que viva en las periferias de las gran-
des ciudades. Era lo contrario de lo que el pensamiento
dominante enseaba. La propuesta de Pablo era subver-
siva. Veamos de cerca este sueo de Pablo.
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
76
4. Ocuparse de sus propias cosas
Esmrense en vivir con tranquilidad, ocupndose en
sus asuntos (1 Ts 4, 11). Antes, el pueblo viva ilusiona-
do por un sueo irrealizable, que quedaba fuera de sus
posibilidades, de sus propias cosas, y que se realizaba
slo en la vida de unos pocos privilegiados. Ahora, debe
desviar los ojos de este sueo irreal e irrealizable, y
mirar a su propia realidad y condicin de vida: debe
ocuparse de sus propias cosas.
5. Trabajar con sus propias manos
Trabajando con sus manos, como se lo tenemos orde-
nado, a n de que vivan dignamente ante los de fuera
(1 Ts 4, 12). Antes, el trabajo manual era desprecia-
do como contrario al sueo de la ideologa dominante,
como contrario a la vida digna. Ahora, el sueo, el
ideal, la vida digna ya no debe ser buscada en la vida
tranquila del intelectual que no trabaja con sus propias
manos, sino ms bien en la vida misma del pueblo tra-
bajador. Trabajar con sus propias manos, en lugar de
ser seal de esclavitud y un motivo de vergenza, pasa
a ser fuente de vida digna, no slo a los ojos del pue-
blo trabajador de las comunidades, sino hasta ante los
de fuera.
6. Ya no necesitarn de nada
Ocupndose as de sus propias cosas y trabajando con
sus propias manos, el pueblo vivir en paz y encon-
trar el camino para salir de su pobreza y llegar a una
situacin en qua ya no necesiten de nada. Fue tra-
77
Encuentro 5
bajando con sus propias manos por su sustento, como
Pablo ayudaba al pueblo de las comunidades a percibir
que la fuente de la verdadera vida digna estaba en su
propia condicin de trabajadores y esclavos y no en el
sueo irreal propagado por la ideologa del imperio. Fue
a travs de su trabajo como medio de vida, como Pablo
mostraba concretamente de qu forma el Evangelio po-
da y deba ser encarnado en la vida del pueblo pobre
de las periferias de las grandes ciudades de su tiempo.
7. El sustento de los misioneros ambulantes de la
poca
Pablo reconoce el derecho de recibir un salario (cf. 1 Co
9, 4.6-14). Sin embargo, quiso voluntariamente anun-
ciar el Evangelio gratuitamente (cf. 1 Co 9, 18; 2 Co
11, 7). No quiere depender de la comunidad ni ser un
peso para ella (cf. 1 Ts 2, 9; 2 Ts 3, 8; 2 Co 11, 9; 12,
13-14; Hch 20, 33-34). Y hace de esto una cuestin de
honor, y un ttulo de gloria (1 Co 9, 15). Nunca acept
limosna ni ayuda, a no ser de la comunidad de Filipos
(cf. Flp 4, 15-16; 2 Co 11, 9). En lugar de aquellas tres
opciones aceptadas por la sociedad, Pablo escoge una
cuarta: trabajar con sus propias manos. (1 Co 4, 12).
Por qu Pablo no hizo como todo el mundo? Pues, como
ciudadano u hombre libre, no necesitaba trabajar como
esclavo. Como misionero ambulante, poda ser susten-
tado por la comunidad. Esta lo aceptara de buen grado.
Sin embargo, l rehus este derecho (cf. 1 Co 9, 15).
Llegamos aqu al punto central de la vida apostlica de
Pablo. Pablo rompe con el sueo comn de la sociedad
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
78
de aquella poca. Rompi con lo que hoy se llama la
ideologa dominante, y abri el camino para un nuevo
ideal de vida.
8. Anunciaba la Buena Nueva de las once de la ma-
ana hasta las cuatro de la tarde
Taller de zapatero y de fabricante de carpas era un
buen lugar de conversacin. Los amigos iban a buscarlo
all para conversar. Llegaron a guardar como recuerdo
los mandiles que l usaba en el trabajo (cf. Hch 19,
12). En Corinto tuvo la suerte de encontrar a quila y
Priscila, en cuyo taller consigui empleo (cf. Hch 18, 3).
En feso, no tuvo tanta suerte, pues desde all escriba
a los Corintios: nos fatigamos trabajando con nuestras
propias manos (1 Co 4, 12). Todava en feso, Pablo
enseaba diariamente en la escuela de un hombre lla-
mado Tirano (Hch 19, 9). Una tradicin muy antigua
informa que esta enseanza diaria se daba entre la
quinta y la dcima hora (texto occidental), esto es,
entre las once de la maana y las cuatro de la tarde. Es
decir, durante la hora del almuerzo y del descanso! En
las otras horas, desde la maana temprano hasta altas
horas de la noche (cf. 1 Ts 2, 9; 2 Ts 3, 8), tena que
trabajar para poder sobrevivir! Era realmente un traba-
jador que anunciaba el Evangelio.
9. El compartir y la vida comunitaria en el campo y
en la ciudad
Pablo saba equilibrar vida comunitaria y vida de traba-
jo. Era difcil. Saba relativizar el dinero. Colocaba el
79
Encuentro 5
fruto del trabajo al servicio del bien de la comunidad.
Dice en la carta a los Filipenses: s andar escaso y
sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la sacie-
dad y al hambre; a la abundancia y a la privacin. Todo
lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4, 12-13). El
compartir es diferente en la ciudad y en el campo. En el
campo, el trabajo duro hace a todos iguales y la igual-
dad se expresa en el trueque de bienes y alimentos: una
gallina, una docena de huevos. En la ciudad no existe
compartir. En el contexto urbano el medio de intercam-
bio es el dinero. Por eso, Pablo pide que las comuni-
dades presentes en las grandes ciudades griegas hagan
una colecta de dinero para los pobres de Jerusaln (cf.
2 Co 8, 1 - 9, 15).
10. El testimonio de Pablo
El trabajo ocupa un lugar central en la vida de Pablo.
Fue trabajando con sus propias manos para su susten-
to como se volvi un ejemplo vivo y como ayudaba al
pueblo de las comunidades a percibir dnde estaba la
fuente de la verdadera vida digna (cf. 1 Ts 4, 11-12), a
saber, en su propia condicin de trabajadores y escla-
vos. Fue a travs de su trabajo como medio de vida,
como Pablo mostraba concretamente de qu forma el
Evangelio poda y deba ser encarnado en la vida del
pueblo pobre de las periferias de las grandes ciudades
de su tiempo. Hoy, tal vez, nos gustara encontrar en
Pablo una actitud ms crtica frente al Imperio Roma-
no. Pablo no tena la percepcin que hoy tenemos del
conicto social. Ni podemos exigir que la tuviera. Sin
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
80
embargo, el hecho de que llegara a esta nueva manera
de encarar el trabajo y la situacin de los esclavos en el
imperio, revela en l una sensibilidad humana y social
muy grande. Si Pablo viviera hoy, con seguridad no es-
tara en una funcin burocrtica institucional, ni estara
luchando por su independencia nanciera, ni para po-
der consumir ni para defenderse, ni para aumentar en
s mismo el individualismo y el consumismo. Estara, s,
en medio de los conictos sociales, luchando contra los
males provocados por la ideologa neoliberal, esforzn-
dose por una nueva manera de presentar el Evangelio
en los grandes centros urbanos. S, estara luchando
por una nueva evangelizacin! Esto es trabajar en
el Espritu.
81
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 6
Decidir
en el Espritu
Participacin y corresponsabilidad,
en la escucha de los clamores del Espritu
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
82
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Vivimos en una sociedad donde generalmente las de-
cisiones son tomadas por los ms fuertes, por aquellos
que tienen poder. Muchas decisiones son tomadas por
pocos y de espalda a las grandes mayoras y a los grupos
histricamente excluidos de las decisiones: pobres, ne-
gros, indgenas, mujeres, nios/as y ancianas/os.
En la Iglesia estamos llamados/as a vivir la relacin de
autoridad en el espritu del Buen Pastor (Puebla) y a
evitar los liderazgos de poder soportados en la fuer-
za o la inuencia. Llegar a consensos, comprometien-
do a todas las personas en procesos de discernimiento
y dinmicas participativas, que envuelvan a todos los
miembros de la comunidad, es hoy un clamor en la Vida
Religiosa, en nuestras congregaciones.
De igual manera, estamos invitados/as a evitar las de-
cisiones tomadas por inercia: siempre se hizo as...
entonces sigamos hacindolo del mismo modo! No es
propio de nuestro estilo de vida el decidir pensando
solamente en la conservacin del patrimonio, de las
obras, de la institucin, de la tradicin... y no en los
clamores del presente que siempre implican desinstala-
cin, inseguridad y riesgo.
La Conferencia de Puebla, al reexionar sobre la rea-
lidad de la Iglesia, presenta la comunin y participa-
83
cin como ejes fundamentales para comprender y vivir
la eclesialidad en todos los niveles y circunstancias.
El Documento de Aparecida, por su parte, nos invita
a escuchar este clamor y a discernir las seales de los
tiempos a la luz del Espritu Santo: Los pueblos de Am-
rica Latina y de El Caribe viven hoy una realidad mar-
cada por grandes cambios que afectan profundamente
sus vidas. Como discpulos de Jesucristo nos sentimos
interpelados a discernir los signos de los tiempos, a
la luz del Espritu Santo, para ponernos al servicio del
Reino, anunciado por Jess, que vino para que todos
tengan vida y para que la tengan en plenitud (Jn 10,
10) (DA 33).
El gran desafo que se plantea a la Iglesia y a la Vida Re-
ligiosa es el de ayudar a construir el futuro de los pue-
blos de Amrica Latina y el Caribe. Futuro que no puede
ser fruto de la decisin de pocos, sino resultado de la
participacin activa de todos (cf. DA 74) y de cada uno
a partir de su realidad particular (cf. DA 65). Muchos
pasos ya se han dado en este camino (cf. DA 75).
Para nosotros, religiosos y religiosas, se trata de rescatar
una manera de tomar decisiones que sea seal proftica
de escucha atenta a los clamores del Espritu.
1. Comentar: cmo se maniesta hoy, entre nosotros, este
clamor de comunin y participacin en las decisiones?
2. Compartir: cmo practicamos, en lo cotidiano, nosotros,
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
84
religiosos y religiosas, la toma de decisiones de una manera
participativa y corresponsable?
3. Recordar: conocemos alguna experiencia de toma de de-
cisin que sea seal de escucha a los clamores que el Esp-
ritu nos lanza hoy? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Escuchemos un texto de los Hechos de los Apstoles que
nos ayudar a comprender cmo las primeras comuni-
dades se dejaban conducir por el Espritu Santo y toma-
ban sus decisiones en responsabilidad comn, a partir
de dilogos y asambleas participativas.
Lectura: Hechos 15, 1-35
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: cul es la cuestin conictiva
de las comunidades que exiga una asamblea y necesita-
ba una toma de decisin?, qu personas y comunidades
se reunieron para realizar el discernimiento?, cul fue el
resultado y cmo las comunidades fueron integradas en la
concretizacin de la decisin?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: qu pode-
mos aprender de esta asamblea participativa para nuestros
discernimientos, consensos y decisiones personales, comu-
nitarias o eclesiales?
3. Cmo seguir a Jess: esta prctica de decidir en el Espritu
en qu nos puede ayudar en el seguimiento de Jess, hoy?
85
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que profundice nuestro discer-
nimiento comunitario a la luz del Espritu.
2. Presentar peticiones comunitarias.
3. Orar Sb 9, 1-18: Dame, Seor, la Sabidura.
SUBSIDIO
Jess decide su misin en el Espritu
1. Vivir en comunidad
E
n la comunidad, siempre hay muchas personas y di-
ferentes maneras de pensar. Pero, para ser comuni-
dad, es necesario llegar a consensos. Para conseguirlo,
se hace necesario tomar decisiones que comprometan a
todas y todos. Esto no es fcil, pues estamos acostum-
brados/as a una sociedad donde quien puede manda
y quien tiene juicio obedece!. Es preciso aprender una
nueva manera de tomar decisiones. Como discpulos y
discpulas de Jess, es con l con quien aprendemos
esta nueva manera. Jess nunca decidi nada solo.
Siempre busc comprender cul era el camino del Reino
en el dilogo con el Espritu y con el Padre, y en sinto-
na con el pueblo. Es en las reacciones de las personas
sencillas del pueblo, como la mujer cananea, en donde
Jess descubre la accin del Espritu que lleva a hacer
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
86
la voluntad del Padre (cf. Mt 15, 21-28).
2. Decidiendo a la luz del Espritu
En su camino misionero, despus del Bautismo en el
Jordn, Jess acoge del Espritu su misin (cf. Lc 3, 21-
22) y se deja conducir por l al desierto para discernir
el modo de cumplir la voluntad del Padre. Decidir, es
decir s, pero tambin es ser capaz de decir no.
Como Jess frente a las tentaciones (cf. Lc 4, 1-13).
Empujado por el mismo Espritu, regresa a Galilea don-
de proclama la decisin de Dios sobre el mundo. Deci-
sin que l asume como su propia decisin (cf. Lc 4,
14-21). (Cf. CLAR. Seguir a Jess - Lectura Orante del
Nuevo Testamento 2, 2009. Pgs. 73 - 84).
3. En sintona con el Padre
En los momentos importantes de su misin, Jess se re-
tira para conversar con el Padre (cf. Mc 3, 13). En el di-
logo con el Padre, Jess encuentra su propia voluntad
que consiste en hacer la voluntad del que me ha envia-
do (Jn 4, 34; 5, 30; 6, 38-39). No siempre este dilogo
es tranquilo. Jess no renuncia a su propio sentir y a su
propia voluntad, sino que los expone con toda franqueza
y crudeza delante del Padre (cf. Lc 22, 39-46).
4. Escuchar antes de decidir
En el encuentro de Jess con la mujer cananea (cf. Mt
15, 21-28), vemos que una decisin importante no puede
ser tomada sin ponderar antes todas las posibilidades y
escuchar todas las voces. Y, en especial, la voz del que
87
sufre, en este caso, la mujer extranjera que pide por su
hija terriblemente atormentada por un demonio (v. 22).
Delante de la interpelacin de la mujer y del silencio
de Jess, los discpulos deciden que hay que decirle que
se vaya (v. 23). Para dar su respuesta, Jess escucha
la tradicin. Esta le dice que no hay que escuchar a la
mujer, pues l fue enviado solo para las ovejas perdidas
de la casa de Israel (v. 24). Jess, sin embargo, tiene
que or otra vez la voz de la mujer que insiste para que
haga algo por su hija (v. 25). Escuchando de nuevo la
tradicin, Jess dice otra vez que no puede hacer nada
por la mujer y su hija (v. 26). La voz de la mujer se hace
or otra vez contestando no con la voz de la tradicin,
sino con la voz del corazn que sufre con el sufrimiento
de su hija (v. 27). Y Jess, despus de haber odo la voz
de los discpulos, la voz de la tradicin y la voz de la
mujer, toma en n su decisin: Mujer, grande es tu fe;
que te suceda como quieres (v. 28).
5. En el dilogo que construye
En su relacin con sus discpulos, Jess los reta a tomar
decisiones con conocimiento de causa. Ellos tienen que
saber cules son las consecuencias del seguimiento.
Nadie puede dejarse llevar por lo que los otros dicen.
Delante de la toma de decisin de algunos discpulos
que abandonan el camino del seguimiento porque este
se muestra muy duro, Jess pide que cada uno tome
su propia decisin: tambin ustedes quieren marchar-
se? (cf. Jn 6, 60-67). El dilogo, para ser un camino de
decisin en el Espritu, tiene que ser franco y abierto sin
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
88
ocultar nada. No puede ser un dilogo arreglado, en
el que slo se dice lo que el otro quiere escuchar. Tiene
que explicitar las dicultades y las tensiones presentes
en las personas y en los proyectos. Solo as se construye
un camino que propicia una dinmica de discernimiento
a la luz del Espritu.
6. Incluyendo a todos y todas
La convivencia con Jess transforma a los discpulos y
discpulas en misioneros y misioneras que forman una
comunidad donde las decisiones son tomadas en el Es-
pritu de Jess (cf Hch 16, 7; Flp 1, 19). Es una nueva
manera de proceder que no se aprende de la noche a la
maana. La comunidad va ensayando y profundizando
este nuevo modo de tomar decisiones. En la primera
crisis, en la hora de reconstruir el Nuevo Israel dilace-
rado por la salida de Judas, solamente los hombres son
incluidos en el proceso de toma de decisin (cf. Hch 1,
21-26). En la segunda crisis, cuando la comunidad per-
cibe que es contra el Espritu de Jess la discriminacin
practicada contra la viudas helenistas, toda la comuni-
dad es llamada a participara en la eleccin de los siete
(cf. Hch 6, 1-6). Esta prctica de escuchar a todos sin
distincin de gnero, se concretiza en las Iglesias do-
mesticas, en donde se practica la toma de decisiones
con la participacin de todos y todas (cf. Hch 9, 36-43;
16, 11-15). En la Asamblea de Jerusaln, para resolver
la tercera crisis de las comunidades cristianas primiti-
vas, no se escucha slo el clamor de la comunidad. Hay
un paso ms: las voces discordantes son escuchadas y
89
slo se toma una decisin cuando hay consenso (cf. Hch
15, 6-21).
7. Guardando la memoria
La decisin de la comunidad no se da en el vaco. Para
ser el al Espritu, la comunidad debe guardar viva la
memoria de Jess (cf. Hch 1, 21-22). Al recibir el Esp-
ritu en Pentecosts, junto con toda la comunidad y la
gente venida de todas partes, Pedro, toma la palabra y
hace memoria de lo que Jess hizo: Israelitas, escu-
chen estas palabras: a Jess, el Nazoreo, hombre acre-
ditado por Dios ante ustedes con milagros, prodigios
que Dios realiz por medio de l ante ustedes, como
ustedes mismos conocen (Hch 2, 22). Es en el nombre
de Jess (cf. Hch 3, 1-10) en el que Pedro y Juan siguen
haciendo las seales que Jess haca. La comunidad
es continuadora de lo que Jess anunci y realiz. De
hecho, Jess no lo hizo todo. Ms bien dej su Espri-
tu para que la comunidad siga siendo en el mundo la
presencia viva de su memoria: mucho tengo todava
que decirles, pero ahora ustedes no pueden con ello.
Cuando venga l, el Espritu de la verdad, los guiar
a la verdad completa; pues no hablar por su cuenta,
sino que hablar lo que oiga y les explicar lo que ha de
venir. El me dar gloria, porque recibir de lo mo, y se
lo explicar a ustedes (Jn 16, 12-14).
8. Mantener lo decidido con ternura y resistencia
Una decisin tomada en el Espritu, es una decisin que
tiene que ver no slo con los hombres, sino con el mismo
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
90
Dios. Por esto, es una decisin de la cual no es posible
alejarse con tanta facilidad. Cuando las comunidades
tuvieron que decidir entre abrirse o no al mundo de los
gentiles, la decisin fue tomada a la luz del Espritu:
que hemos, decidido el Espritu Santo y nosotros no
imponer sobre ustedes ms cargas que estas indispen-
sables: abstenerse de lo sacricado a los dolos, de la
sangre, de los animales estrangulados y de las impure-
zas (Hch 15, 28-29). Cuando las comunidades de Gala-
cia dan marcha atrs y quieren obligar a la circuncisin
a los que provienen del mundo pagano, Pablo recuerda
la decisin tomada a la luz del Espritu y, con ternura y
resistencia, les recuerda que no se podra imponer a las
personas nada ms de lo que se haba sido decidido en
Jerusaln (Ga 2, 1-10). En la manera de ver de Pablo, lo
esencial de la decisin era que nosotros solo debemos
recordarnos de los pobres, lo que l haca con mucha
ternura (Ga 2, 10).
Por otro lado, la decisin tomada en el Espritu no es
una decisin que amarra solamente a la comunidad,
sino que llega hasta las entraas de cada persona. En
su misin, Pablo se siente prisionero del Espritu. Ser
prisionero del Espritu no es para Pablo un peso, sino
el sustento de la propia vida. Cuando es llevado prisio-
nero a Jerusaln, l expresa la alegra de ser prisionero
del Espritu: miren que ahora yo, encadenado en el
Espritu, me dirijo a Jerusaln, sin saber lo que all me
suceder; solamente s que en cada ciudad el Espritu
Santo me testica que me aguardan prisiones y tribula-
91
ciones. Pero yo no considero mi vida digna de estima,
con tal que lleve a trmino mi carrera y el ministe-
rio que he recibido del Seor Jess: dar testimonio del
Evangelio de la gracia de Dios (Hch 20, 22-24).
En todo esto, Pablo y las comunidades slo siguen el
ejemplo de Jess que, al sentir que su hora haba llega-
do, en medio de la perturbacin, resisti con ternura y
fortaleza (cf. Jn 12, 23-28).
9. Abrindose a lo nuevo
La memoria de Jess, sin embargo, no presenta solucio-
nes para situaciones nuevas que surgen en la comunidad.
Hay nuevos problemas que exigen nuevas respuestas.
Para encontrarlas, es necesario tener coraje y apertura
para escuchar, en cada decisin, la manifestacin de
la voluntad de Dios (cf. Hch. 1, 24-25; 6, 6; 15, 8.28).
Las antiguas respuestas fueron buenas para su tiempo.
Hoy, en un nuevo contexto, en lugar de traer la libera-
cin pueden imponer la esclavitud. Como nos muestra
lo vivido por la comunidad de Jerusaln, no se puede
imponer a los paganos el yugo de la Ley, porque la nica
condicin y camino de salvacin es la fe que acoge la
libre iniciativa de Dios en Jesucristo (cf. Hch 15, 10-11).
Tambin los judo-cristianos deban abandonar ahora el
yugo de la Ley judaica que se haba vuelto intil por la
presencia del Espritu del Seor que nos da la libertad
para tomar las decisiones necesarias (cf. 2 Co 3, 17).
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
92
10. Animar todo por la Lectura Orante de la Palabra
Fue a travs de la Lectura Orante de la Palabra, par-
tiendo de la escucha de la realidad, como los discpulos
de Emas reencontraron la fuerza para volver a Jerusa-
ln y anunciar al Resucitado. La experiencia vivida con
Jess en el camino, les abri los ojos, la inteligencia y
hizo arder sus corazones y, al partir el pan, compren-
dieron las Escrituras (cf. Lc 24,13-35). Por qu volver
a Jerusaln? Porque en Jerusaln, en la comunidad re-
construida, el Espritu se manifestar: ustedes recibi-
rn una fuerza, cuando el Espritu Santo venga sobre
ustedes, y de este modo sern mis testigos en Jerusa-
ln, en toda Judea y Samaria y hasta los connes de la
tierra (Hch 1, 8).
Frente a las dicultades que todo camino de fe presen-
ta y estas son inevitables! y frente a las crisis que de
ellas nacen, tanto crisis personales como crisis comu-
nitarias, la Palabra de Dios se presenta como un ancla
y una brjula. A Timoteo, joven lder de la comunidad
que aprendi a conocer la Palabra por boca de su abuela
Loida y de su madre Eunice (cf. 2 Tm 1, 5), y que aho-
ra se encuentra envuelto en las disputas y problemas
de la comunidad (cf. 2 Tm 3, 1-13), Pablo recuerda:
T, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo
que creste, teniendo presente de quines lo aprendis-
te, y que desde nio conoces las Sagradas Letras, que
pueden darte la sabidura que lleva a la salvacin me-
diante la fe en Cristo Jess. Toda Escritura es inspirada
por Dios y til para ensear, para argir, para corregir
93
y para educar en la justicia; as el hombre de Dios se
encuentra perfecto y preparado para toda obra buena
(2 Tm 3, 14-17).
La Carta a los hebreos recuerda que pues, viva es la
Palabra de Dios y ecaz, y ms cortante que espada
alguna de dos los. Penetra hasta la divisin entre el
alma y el espritu, articulaciones y mdulas; y discierne
sentimientos y pensamientos del corazn. No hay cria-
tura invisible para ella: todo est desnudo y patente a
los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta (Hb 4,
12-13).
Por ello, ojal escuchen hoy su voz (Sal 95, 7) es un
refrn que debe compaginar la vida de todo cristiano y
de toda comunidad religiosa para que no se endurez-
ca su corazn (cf. Sal 95, 8; Hb 3, 7.15; 4, 7) y pueda
seguir escuchando la Palabra de Dios, ya que muchas
veces y de muchos modos habl Dios en el pasado a
nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos l-
timos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo (Hb
1, 1-2) y sigue hablando hoy a travs de su Espritu que
nos hace entender su Palabra siempre nueva.
Encuentro 6
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 7
Reconciliar
en el Espritu
Seor, haznos instrumento de tu paz!
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
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Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
En la poca del apstol Pablo haba muchas divisiones
dentro de las comunidades. En la comunidad de Corin-
to por ejemplo, haba los que seguan a Pablo, otros a
Apolo, otros a Pedro, otros decan que eran de Cristo
(cf. 1 Co 1, 11-13). Pablo habla de los falsos herma-
nos (2 Co 11, 26; Ga 2, 4). En sus cartas se reeja el
sufrimiento que ellos le causaban. Sufri ms con los de
dentro que con los de fuera (cf. 2 Co 9, 26; Rm 9, 1-5).
Hoy necesitamos buscar la unidad dentro de la Iglesia,
evitando las divisiones que dicultan la vida en comu-
nidad. Hacen difcil la convivencia y ya no hay espacio
para la prctica de la reconciliacin. Por qu es tan
difcil reconciliar?
Dentro de nuestras comunidades religiosas tenemos que
luchar por evitar la divisin. A veces a algunos o algunas
les puede parecer ms fcil convivir con otros que son
de otra comunidad y congregacin, y sin embargo pien-
san de la misma manera, que con los propios co-her-
manos o co-hermanas. En ocasiones cuesta aceptar las
propuestas de persona de la propia casa. Tambin, si no
estamos atentos y atentas, puede darse la divisin por
causa de la lucha por el poder en la comunidad. Ade-
ms, en la sociedad, existen tantas divisiones y grupos
de personas excluidas y marginadas: refugiados de gue-
rra, emigrantes de otros pases, exiliados polticos
Encuentro 7
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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Por qu es tan difcil reconciliar? Las causas son mu-
chas: rivalidades, visin de Iglesia, problemas persona-
les. Una de las causas es cuando cada uno piensa que su
manera de ver las cosas es la manera correcta y que el
otro o la otra est equivocado/a. Por esto condena y no
quiere convivir. Algunos rompen con la unidad y fundan
sus propias iglesitas y grupos. Tenemos que aprender
a convivir con lo diferente. Este es el fundamento de la
catolicidad y del ecumenismo.
El Documento de Aparecida invita a los cristianos y cris-
tianas a ser constructores de paz y a la Iglesia a ser
una escuela permanente de verdad y justicia, de per-
dn y reconciliacin para construir una paz autntica
(DA 542).
1. Comentar: por qu es tan difcil la reconciliacin?
2. Compartir: cmo nos situamos nosotros, religiosos y reli-
giosas, frente a este clamor?
3. Recordar: conocemos a alguna religiosa, religioso o
comunidad religiosa comprometidos en esta causa de la
reconciliacin, de la justicia, de la paz y de la ecologa?
Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Vamos a escuchar un texto del evangelio de Juan, don-
de se describe cmo Jess, despus de la resurreccin,
comunic a los discpulos el don de perdonar y recon-
97
Encuentro 7
ciliarse con los hermanos y hermanas. A lo largo de la
lectura prestemos atencin para descubrir todos los as-
pectos del don de la reconciliacin que el Espritu de
Jess nos comunica.
Lectura: Juan 20, 19-23
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: cmo ensea Jess a reconci-
liar en el Espritu?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: de qu ma-
nera podemos vivir la reconciliacin en nuestras propias
comunidades religiosas?
3. Cmo seguir a Jess: cmo puede ayudar esta palabra
a la Vida Religiosa para que se vuelva un instrumento de
reconciliacin?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso que profundice nuestro deseo de
vivir en la reconciliacin.
2. Presentar peticiones espontneas.
3. Orar el Salmo 85 (84).
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
98
SUBSIDIO
Revelar la ternura, la compasin
y la clemencia de Dios
1. xodo: Dios de ternura y de reconciliacin
N
uestro Dios es un Dios misericordioso. A lo largo
del proceso de liberacin, Dios se revela al pueblo
como un Dios que es misericordia, compasin y piedad.
Un Dios misericordioso y clemente, tardo a la clera
y rico en amor y delidad, que mantiene su amor por
millares de generaciones, que perdona la iniquidad, la
rebelda y el pecado, pero no los deja impunes; que
castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los
hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generacin
(Ex 34, 6-7). Vale la pena prestar atencin al contraste
entre millares de generaciones y las cuatro genera-
ciones (padres, hijos e hijos de los hijos hasta la tercera
y cuarta generacin). Tendemos a acentuar el castigo
y el miedo y a olvidar la misericordia que nos trae la
paz. No aceptamos este rostro y no conseguimos vivir
esta propuesta. Estamos siempre listos/as para asociar
el poder de Dios con el castigo, la venganza y la ley del
talin. Sin embargo, lo que la Biblia pide es que seamos
como Dios. En nuestras relaciones humanas debemos
traducir lo que Dios quiere ser para nosotros/as: mise-
ricordia, compasin y piedad. Y esto es bien difcil.
2. Rut: vivir la solidaridad acogiendo las diferencias
Encontramos en el libro de Rut un lindo ejemplo de rela-
ciones humanas construidas a partir de la misericordia.
99
Encuentro 7
Este libro presenta la convivencia entre dos personas
bien diferentes: la suegra Noem, de origen judaica, y
su nuera Rut, de origen moabita. Rut hace un pacto de
amistad solidaria con su suegra Noem. En este pacto,
Rut deja de lado hasta sus propias convicciones religio-
sas para caminar junto a Noem. A travs del dilogo,
de la mutua complicidad y de la reexin sobre los he-
chos, Noem consigue rescatar su tierra (cf. Rut 4, 9),
su pueblo, su descendencia, su pan, gracias a su nuera
Rut y su marido Booz (cf. Rut 4, 16). Rut consigue que
Noem se reconcilie con su aldea, y todos en la aldea
acaban por acoger bien a Noem (cf. Rut 4, 14-16).
3. Jons: hacerse instrumento de perdn y de re-
conciliacin
La historia narrada en el libro de Jons muestra que
Dios suscita a profetas que anuncian el perdn y la re-
conciliacin como camino de comunin con Dios. Jo-
ns no acepta ser este instrumento, porque no acepta
este rostro misericordioso de Dios. Por eso, huye de
su misin. Sin embargo, Dios lo hace regresar, porque
nadie debe huir de esta misin. Dios enva a Jons a
Nnive, la gran ciudad. Despus de un da de predica-
cin de Jons, toda la ciudad se convierte. Jons se
rebela contra esta conversin, porque quiere castigo y
destruccin. No acepta la accin justa y misericordiosa
de Dios que se maniesta en el perdn. Dios interviene
entonces para mostrar a Jons que lo que vale es la paz
y la armona en la convivencia humana, y no el castigo
y la destruccin.
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4. Jess: el rostro misericordioso de Dios
Jess vino para revelar el rostro misericordioso de un
Padre que busca, antes que todo, la acogida, el perdn
y la reconciliacin: no he venido para juzgar al mundo,
sino para salvar al mundo (Jn 12, 47). De esta mane-
ra, la prctica de Jess era mostrar la propuesta de
reconciliacin total por parte de Dios, gesto que supera
todas las crisis, dudas, conictos y rias que puedan
aparecer a lo largo de la convivencia entre las perso-
nas. Por esto mismo, deca Jess: si un hermano tuyo
tiene algo contra ti, vete primero a reconciliarte con
tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda (Mt
5, 23-24). Jess conrm denitivamente lo que ya iba
siendo revelado progresivamente a lo largo del proceso
de liberacin, desde el xodo: Dios misericordioso y
clemente, tardo a la clera y rico en amor y delidad
(Ex 34, 6).
5. Las parbolas de Jess sobre la reconciliacin
Jess revela el rostro misericordioso de Dios en muchas
de sus parbolas. La principal de ellas es la parbola
del hijo perdido (cf. Lc 15, 11-32). En esta parbola,
el rostro misericordioso se maniesta de dos maneras.
En primer lugar, en la manera pedaggica con la que
el padre deja que el hijo ms joven salga, pase por in-
numerables dicultades, hasta aprender que es posible
regresar. El padre entonces acoge al hijo con los brazos
abiertos, realizando todo un ritual de paterna acepta-
cin del proceso de maduracin del joven. En segundo
lugar, el rostro misericordioso se maniesta en la forma
101
Encuentro 7
con la que el padre sale donde el hijo mayor, que se re-
hsa a entrar a la esta, para convencerlo a celebrar el
regreso de su hermano menor. A travs de las palabras
del padre, Jess ensea que la reconciliacin siempre
es motivo de alegra y de esta porque este hijo mo
haba muerto y ha vuelto a la vida; se haba perdido y
ha sido hallado (Lc 15, 24).
En otra parbola, en el captulo donde el evangelio de
Mateo rene las enseanzas sobre la vida en comuni-
dad, Jess ensea que el perdn debe ser total, gene-
roso y recproco (cf. Mt 18, 21-35). De la misma manera
en que sabemos pedir perdn a Dios, debemos saber
tambin perdonar a nuestros hermanos. Con esta par-
bola Jess explicita con claridad lo que l manda rezar
en el Padre Nuestro: perdnanos nuestras deudas, as
como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores
(Mt 6, 12).
6. Comunidad como muestra de que otra conviven-
cia es posible
No existe comunidad cristiana sin perdn y reconcilia-
cin. La vida en las primeras comunidades no era nada
fcil. Haba muchas tensiones, rias y divisiones (cf. 1
Co 1, 10-13). En la carta que escribe a los Corintios,
Pablo transmite muchos consejos y enseanzas para la
superacin de rias y divisiones y para que las personas
consigan celebrar y caminar juntas (cf. 1 Co 11, 17-
34). No debe haber dentro de la comunidad ni rivalida-
des ni envidias que puedan quebrar el testimonio dado
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
102
por la misma comunidad frente a la sociedad. No debe
haber entre los cristianos una animosidad similar a la
que existe en la sociedad, donde los ms capacitados
ocupan los mejores lugares y ganan los mejores sala-
rios. La comunidad cristiana debe ser una muestra de
una convivencia alternativa, marcada por la gratuidad,
acogida, compartir y amistad. Una comunidad similar
camina contracorriente con relacin a la sociedad.
7. Dilogo como camino de unidad y reconciliacin
As como aparecen tensiones y divisiones entre las per-
sonas, tambin aparecen tensiones y divisiones entre
las comunidades y las iglesias. Un camino que las co-
munidades descubrieron para superar y vencer las dife-
rencias y las tensiones fue el espacio del dilogo. Surge
as la reunin fraterna, el snodo, el concilio. El libro
de los Hechos presenta la Asamblea de Jerusaln como
intento de reconciliacin entre las iglesias judeo-cris-
tianas de Jerusaln y las iglesias de los paganos, fruto
del incansable trabajo apostlico de Bernab y Pablo
(cf. Hch 15, 1-21). Los representantes de las iglesias se
reunieron en Jerusaln para dialogar sobre el asunto,
para que cada una de las partes pudiera hablar, expre-
sar su opinin, sus sugerencias y acoger las opiniones
diferentes. Al nal, todos se dieron la mano y rearma-
ron el trabajo misionero entre los gentiles como seal
de la presencia del Espritu. Se escribi una carta para
que todas las comunidades pudieran acoger y practicar
dentro de ellas este gesto de fraternidad y reconcilia-
cin (cf. Hch 15, 23-29).
103
Encuentro 7
8. Todos recibieron el ministerio de perdonar y re-
conciliar
Pablo, en su segunda carta a los Corintios, describe la
actitud de quien, dentro de la comunidad, debe buscar
siempre el camino del perdn y de la reconciliacin (cf.
2 Co 5, 14-21). En la carta, dene su actividad apostlica
como un ministerio de la reconciliacin. Todos deben
ser embajadores de Cristo, mensajeros de palabras
de reconciliacin (cf. 2 Co 5, 19). Para que haya recon-
ciliacin es necesaria la prctica continua del perdn
entre los hermanos y las hermanas de la comunidad.
Vivir la reconciliacin es poner en prctica el mandato
de Jess. Jess transmite el poder de perdonar. Este
poder de perdonar fue dado a todos: a Pedro (cf. Mt 16,
18), a los apstoles (cf. Jn 20, 23) y a la comunidad (cf.
Mt 18, 18).
9. La reconciliacin csmica
Para Pablo, la reconciliacin entre las personas y el
mundo debe abrir espacios para la reconciliacin total
de todas las criaturas con su Creador (cf. 2 Co 5, 19;
Rm 11.15). Es la reconciliacin csmica, propuestas en
las cartas a los Colosenses (cf. Col 2, 20) y a los Efesios
(cf. Ef 1, 9-10). Todo el universo, en la tierra y en los
cielos, fue reconciliado con Dios a partir del misterio
de Cristo. A travs de la resurreccin, regresamos al
paraso perdido donde todo era paz y armona (cf. Gn 2,
4-25). Dos citaciones del Nuevo Testamento nos dan una
idea de esta reconciliacin universal y csmica: pues
sabemos que la creacin entera gime hasta el presente y
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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sufre dolores de parto. Y no slo ella; tambin nosotros,
que poseemos las primicias del Espritu, nosotros mis-
mos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate
de nuestro cuerpo (Rm 8, 22-23). Luego (el ngel) me
mostr el ro de agua de vida, brillante como el cristal,
que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio
de la plaza, a una y otra margen del ro, hay un rbol
de vida, que da fruto doce veces, una vez cada mes; y
sus hojas sirven de medicina para los gentiles. Y no ha-
br ya maldicin alguna; el trono de Dios y del Cordero
estar en la ciudad y los siervos de Dios le darn culto.
Vern su rostro y llevarn su nombre en la frente. No-
che ya no habr; no tienen necesidad de luz de lmpara
ni de luz del sol, porque el Seor Dios los alumbrar y
reinarn por los siglos de los siglos. Ap 22, 1-5).
10. El test denitivo de la reconciliacin: Pedro,
me amas t?
Debemos siempre acoger la propuesta de reconcilia-
cin presentada por Jess. No importa lo que hicimos
o dejamos de hacer. Podemos concluir estas prcticas
de reconciliacin recordadas en la Biblia, releyendo el
dilogo entre Jess y Pedro a orillas del Mar de Gali-
lea: Despus de haber comido, dice Jess a Simn Pe-
dro: Simn de Juan, me amas ms que stos. Le dice
l: S, Seor, t sabes que te quiero. Le dice Jess:
Apacienta mis corderos. Vuelve a decirle por segunda
vez: Simn de Juan, me amas?. Le dice l: S, Seor,
t sabes que te quiero. Le dice Jess: Apacienta mis
ovejas. Le dice por tercera vez: Simn de Juan, me
105
quieres?. Se entristeci Pedro de que le preguntase por
tercera vez: Me quieres? y le dijo: Seor, t lo sabes
todo; t sabes que te quiero. Le dice Jess: Apacienta
mis ovejas (Jn 21, 15-17). A pesar de haberlo negado
en la hora ms difcil, Jess no deja de perdonar a Pe-
dro e invitarlo a vivir en su amor.
Encuentro 7
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 8
No extinguir
el Espritu
Pero tengo contra ti
que has perdido tu amor de antes (Ap 2,4)
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
107
Encuentro 8
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
En un congreso de la Vida Religiosa, en los aos 90, en
Porto Alegre (Brasil) haba ms de dos mil religiosas y
religiosos. Fue lanzada la invitacin: levante la mano
quin es miembro de una Congregacin que naci de la
interpelacin del Espritu proveniente del contacto de
la fundadora o del fundador con los pobres de su po-
ca. Todos/as levantaron las manos. Se lanz entonces
una segunda invitacin: levante la mano quin trabaja
y convive hoy con los pobres. Poca gente levant la
mano. Podramos hacer ahora una pregunta que no fue
hecha en aquella ocasin: por qu se extingue en no-
sotros la interpelacin del Espritu que nuestros funda-
dores y fundadoras descubrieron en los pobres?.
Muchos son los motivos que pueden matar en nosotros
la creatividad y extinguir el Espritu: inmovilismo, aco-
modamiento, ojera, burocracia, miedo, defensa de las
propiedades adquiridas o recibidas a lo largo de los aos,
necesidad de mantener en funcionamiento la institu-
cin. Cultivamos el miedo de equivocarnos y olvidamos
cultivar la voluntad de acertar. En esta poca nuestra
de cambios tan grandes, la creciente inseguridad lleva
a las personas a agarrarse a las seguridades del pasado,
y provoca el inmovilismo y el fundamentalismo que ma-
tan cualquier intento de creatividad. La delidad a la
letra de las constituciones no puede matar al Espritu.
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
108
El Documento de Aparecida nos alerta y desafa: esta
rme decisin misionera debe impregnar todas las es-
tructuras eclesiales y todos los planes pastorales de
dicesis, parroquias, comunidades religiosas, movi-
mientos, y de cualquier institucin de la Iglesia. Ningu-
na comunidad debe excusarse de entrar decididamen-
te, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de
renovacin misionera, y de abandonar las estructuras
caducas que ya no favorezcan la transmisin de la fe
(DA 365). Y ms: La conversin personal despierta la
capacidad de someterlo todo al servicio de la instaura-
cin del Reino de vida. Obispos, presbteros, diconos
permanentes, consagrados y consagradas, laicos y lai-
cas, estamos llamados/as a asumir una actitud de per-
manente conversin pastoral, que implica escuchar con
atencin y discernir lo que el Espritu est diciendo a
las Iglesias (Ap 2, 29) a travs de los signos de los tiem-
pos en los que Dios se maniesta (DA 366).
1. Comentar: cmo se maniesta este clamor hoy entre no-
sotros/as?
2. Compartir: por qu se puede extinguir en nosotros/as la
interpelacin del Espritu que nuestros fundadores y funda-
doras descubrieron en los pobres?
3. Recordar: conocemos alguna experiencia de Vida Reli-
giosa que busca recuperar la interpelacin original que el
Espritu nos ha hecho a travs de los pobres? Contemos.
109
Encuentro 8
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Vamos a escuchar un texto de la primera carta de Pablo
a los miembros de la comunidad de Tesalnica. El aps-
tol da varios consejos sobre lo que deben hacer para no
extinguir el Espritu
Lectura: 1 Tesalonicenses 5, 12-28
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: cules son los consejos que Pa-
blo da para que la comunidad de Tesalnica siga viviendo
en el Espritu?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cmo pue-
de ayudarnos esta Palabra hoy a vivir en el Espritu que
hizo nacer nuestra Congregacin?
3. Cmo seguir a Jess: cmo nos ayuda esta Palabra a
no extinguir en nosotros/as el espritu proftico de la Vida
Religiosa?
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
1. Formular un compromiso de conversin personal y co-
munitaria en la transformacin de las estructuras caducas
que nos impiden evangelizar como nos pide el Documento
de Aparecida (cf. DA 365-366).
2. Presentar peticiones espontneas.
3. Orar el Salmo 58 (57).
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
110
SUBSIDIO
El que tenga odos,
oiga lo que el Espritu dice a las Iglesias (Ap 2, 7)
1. El Espritu que recibimos es el Espritu de Jess
E
l Espritu que nos fue dado en el bautismo es el Esp-
ritu de Jess. Es este mismo Espritu el que nos em-
puja a seguir a Jess, a ser y a hacer hoy lo que l, Je-
ss, sera y hara si estuviera aqu en nuestro lugar. Fue
lo que aconteci con nuestros fundadores y fundadoras.
Ellos y ellas vivieron y cultivaron este Espritu a par-
tir de una radical experiencia de Dios en medio de los
pobres, marginados y excluidos de su poca. Por ello,
nosotros/as hoy debemos vivir en este mismo Espritu
que nos desafa a proseguir en el camino de nuestras
fundadoras y fundadores, dentro de la espiritualidad
especca de cada Congregacin.
2. Vivir y cultivar el Espritu en la vida comunitaria
El Espritu que recibimos en el bautismo es fruto de una
experiencia nica y personal. La vivencia de esta fe es
obligatoriamente comunitaria. Por ello, un gran desafo
es vivir en el Espritu compartiendo nuestra experiencia
personal de Dios con gente que tiene experiencias, vi-
vencias e historias diferentes. Pablo percibi esto en su
trabajo evangelizador. Por eso, ofrece recomendacio-
nes para que la vida comunitaria de los Tesalonicenses
no extinga el Espritu (cf. 1 Ts 5,12-22). Es decir, el ms
111
Encuentro 8
antiguo documento cristiano, la primera carta de Pablo
a los Tesalonicenses, nos alerta sobre los innumerables
peligros en la vida comunitaria que pueden matar al
Espritu que recibimos en el bautismo.
3. El peligro de la institucionalizacin
Son muchas las causas que pueden llevar a extinguir
el Espritu. Una de ellas es la institucionalizacin. San
Francisco comenz la Orden en 1208. Cuando muri en
1226, haba ms de 5000 frailes. Seal de que supo
presentar un ideal para las personas de su poca. Por
otro lado, la organizacin de este gran nmero de frai-
les exigi medidas institucionales. Surge as la eterna
tensin entre el carisma original fundante y la nece-
saria organizacin. La accin del Espritu era visible y
palpable en la vida de las fundadoras y de los fundado-
res. A medida que la accin del Espritu se organizaba
y se estructuraba, la vivacidad iba disminuyendo. Se
paga un tributo a la institucionalizacin necesaria para
poder sobrevivir. Se busca un equilibrio. Sin embargo,
con mucha facilidad aparecen desequilibrios dentro de
las instituciones.
4. El peligro del ritualismo
Otra situacin que puede llevar a las personas a extin-
guir o sofocar la accin del Espritu es cuando la expe-
riencia religiosa original se vuelve un ritualismo vaco.
Vemos en la Biblia que el sacerdocio naci para ser la
mediacin entre Dios y la humanidad. Su funcin bsica
era experimentar, vivir e irradiar la presencia viva de
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
112
Dios en medio del pueblo. Sin embargo, cuando aumen-
t la preocupacin por los ritos en el Templo a travs
de la liturgia ocial, disminuy la fuerza irradiadora de
la presencia de Dios y el sacerdote se transform en un
funcionario de lo sagrado. Lo mismo pas con la pro-
feca. Muchos profetas se volvieron funcionarios de lo
sagrado ejerciendo una funcin religiosa que legitima-
ba las actitudes opresoras de los reyes, supuestamente
hechas en nombre del Dios liberador (cf. Jr 5, 30-31;
28, 1-17; Os 4, 5; Mi 3, 5-8). Esta profeca es falsa por-
que transmite un ritualismo carente de la experiencia
de Dios (cf. Jr 27, 14-15).
5. El peligro del acomodamiento y de la racionali-
zacin
Otra causa que lleva a extinguir el Espritu es el aco-
modamiento: inmovilismo, ojera, miedo, defensa de
las propiedades adquiridas o recibidas a lo largo de los
aos. Otra causa puede ser el demasiado estudio que
estimula la capacidad de raciocinio y lleva a la persona
a encontrar mil argumentos para defenderse frente a los
cambios y para legitimar los privilegios que se poseen.
6. La lucha por el poder
Otra causa que contribuy en el pasado y sigue contri-
buyendo hasta hoy a la extincin del Espritu, es la lucha
por el poder en las comunidades, en las Congregaciones
y en la Iglesia. Se invocan motivaciones santas y leg-
timas para tomar decisiones y denir rumbos, pero en
realidad los motivos invocados esconden la lucha por el
113
Encuentro 8
poder. En verdad, en algunos casos, a lo que se teme es
una Vida Religiosa proftica. Las acusaciones de mala
teologa, alejamiento de la tradicin, herejas y otras
indelidades son, en algunas ocasiones, autodefensa de
los que tienen el poder.
7. El Espritu y la vuelta a los orgenes
El Concilio Vaticano II invit a los/as religiosos/as a vol-
ver a los orgenes. Vita Consecrata refuerza esta idea y
nos dice que el regreso a los orgenes implica dos cosas
para que el Espritu pueda resucitar: (1) volver al Es-
pritu del fundador o de la fundadora y redescubrir el
contexto de vida y de pobreza en que l o ella sinti el
llamado al seguimiento de Jess (VC 36-37), y (2) volver
a estar cerca de los pobres y percibir la manera como
ellos, los pobres, viven su fe en Dios para poder as aco-
ger el llamado de Dios que viene de los pobres (VC 63).
8. La opcin por los pobres
Pablo redescubri al Espritu en las periferias de Corin-
to. Fue la convivencia con los pobres sin poder lo que
convirti el corazn de Pablo y lo ayud a percibir que
la Resurreccin pasa por la cruz y que la cruz no tiene
lgica ni oratoria. Por un lado, la convivencia con los
marginados ilumin para l el signicado de la cruz de
Jess. Por otro lado, la cruz de Jess lo ayud a percibir
la sabidura de Dios presente en medio de la debilidad
e ignorancia de los marginados. Fue la convivencia con
este pueblo lo que le hizo comprender el alcance de su
crisis de Atenas. All, paseando por las plazas, se bas
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
114
en la sabidura y en la retrica y no obtuvo casi ningn
resultado. Aqu, en Corinto, trabajando en el taller de
tiendas (cf. Hch 18, 3), conviviendo con los pobres y
experimentando sus propias debilidades y limitaciones,
descubri cmo de un pueblo crucicado puede resuci-
tar una comunidad llena de vida. Anunci el Evange-
lio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz
de Cristo Nosotros predicamos a un Cristo crucicado:
escndalo para los judos, necedad para los gentiles (1
Co 1, 17.23). Fue en la accin pastoral concreta junto al
pueblo de las periferias de Corinto donde Pablo apren-
di a vivir radicalmente el Espritu que haba recibido
en su bautismo en Damasco.
9. Estar abiertos/as a las sorpresas de Dios
Los criterios de Dios no son los criterios humanos. Dios
no llega a nosotros/as como esperamos o imaginamos.
Dios siempre nos sorprende. Aparece en medio de noso-
tros/as como un nio indefenso, como un carpintero del
campo, como un mesas pobre, montado en un burrito.
Un peligro muy grande es absolutizar una determinada
imagen de Dios. Con una falsa imagen de Dios hasta
podemos llegar a matar en nombre de Dios. Fue lo que
aconteci con Pablo. Pablo era un telogo formado en
una buena facultad, la escuela de Gamaliel. Tuvo que
cambiar su mirada, dejar de lado la teologa que apren-
di en la facultad y acoger una nueva teologa transmiti-
da por un pescador analfabeta llamado Pedro y anunciar
el testimonio de una mujer, Mara Magdalena, que dijo
haber visto a Jess resucitado. Es adquirir esta nueva
115
Encuentro 8
mirada lo que nos permite acoger las sorpresas de Dios.
Jess, al ver cmo los pobres comprendan las cosas del
Reino, exult en el Espritu y comenz a rezar: Yo te
bendigo, Padre, Seor del cielo y de la tierra, porque
has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las
has revelado a pequeos. S, Padre, pues tal ha sido tu
beneplcito (Mt 11, 25-26). Slo los nios y los peque-
os tienen ojos abiertos para las sorpresas de Dios.
10. Hacernos discpulos y discpulas desde los pobres
Guiados por el Espritu y a la luz de la experiencia de nues-
tros fundadores y fundadoras, los religiosos y religiosas de
Amrica Latina y el Caribe tambin hoy estamos invitados/
as a escuchar con atencin y discernir lo que el Espritu
est diciendo a las Iglesias (Ap 2, 29) a travs de los signos
de los tiempos en los que Dios se maniesta (DA 366).
Estamos llamados/as a hacernos de nuevo discpulos y
discpulas desde los pobres, que nos sorprenden y enri-
quecen con su manera propia de descubrir la presencia
amiga de Dios en su propia vida y de vivir en contacto
con la Palabra del mismo Dios. Como nos recuerda la
Ponticia Comisin Bblica: hay que alegrarse de ver
que gente humilde y pobre, toma la Biblia en sus manos
y puede aportar a su interpretacin y actualizacin una
luz ms penetrante, desde el punto de vista espiritual y
existencial, que la que viene de una ciencia segura de
s misma (Linterprtation de la Bible dans lglise.
15.4.1993. I,F: Enchiridion Vaticanum 13, EDB, Bolog-
na, 1995, p. 1630).
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
116
LECTURA ORANTE DEL NT 3 - ENCUENTRO 9
Amar
en el Espritu
El amor nace de la contemplacin
de lo que Dios hace, para hacer lo mismo.
Amar lo que Dios ama,
como Dios ama, porque Dios ama
Acogida creativa e invocacin al Espritu Santo.
Preparacin del ambiente con algunos smbolos
apropiados.
117
Un clamor de hoy que re-clama
una presencia proftica
Una joven seora viajaba en el bus con su hijita. Ya casi
de noche, al borde del camino polvoriento y destrui-
do deslaba una familia entera, adultos y nios, todos
con enormes bultos en los hombros. La nia exclam:
Pobrecitos, cmo sufren!. La mam intent tranqui-
lizarla en seguida: Ellos no sufren. Son pobres, y los
pobres estn acostumbrados a sufrir!.
Esta manera de pensar est terriblemente difundida,
hasta entre religiosos y religiosas. Est muy difundida
entre quien, no pobre, ya ha tranquilizado su concien-
cia frente al sufrimiento ajeno. El pobre puede sufrir
por un huayco, por una inundacin o por un incendio
espantoso, sus hijos pueden morirse por el fro o por
una enfermedad curable, pero el pobre no sufrir tan-
to como las otras personas, porque no tiene la misma
sensibilidad. El pobre est acostumbrado a sufrir!. Lo
que, traducido en palabras ms sencillas, quiere decir:
el pobre puede seguir sufriendo.
Frente a esta triste constatacin, el No. 43 del Instru-
mentum Laboris del Snodo de los Obispos (XII Asam-
blea General Ordinaria, La Palabra de Dios en la vida
y en la misin de la Iglesia) nos recuerda lo que escri-
ba hace muchos siglos San Agustn: es fundamental
comprender que la plenitud de la Ley, como tambin
de todas las divinas Escrituras, es el amor [] por lo
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
118
tanto, quien cree haber comprendido las Escrituras, o
al menos una parte cualquiera de ellas, sin empearse
a construir, con el entendimiento de las mismas, este
doble amor a Dios y al prjimo, demuestra no haber-
las an comprendido (De Doctrina Cristiana, I, 35,39
36,40: PL 34,34).
El mismo Instrumentum Laboris (No. 39) subraya: dado
que tantas pginas de la Sagrada Escritura no slo su-
gieren, sino que ordenan el respeto de la justicia hacia
el prjimo (cf. Dt 24, 14-15; Am 2, 6-7; Jr 22, 13, St 5,
4), habr delidad a la Palabra cuando la primera for-
ma de caridad se realice en el respeto de los derechos
de la persona humana, en la defensa de los oprimidos
y de los que sufren []. Es necesario dar consolacin y
esperanza a los pobres del mundo.
Haban entonces acertado los Obispos reunidos en Apa-
recida cuando escribieron: Por ello, frente a esta for-
ma de globalizacin, sentimos un fuerte llamado para
promover una globalizacin diferente que est marcada
por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los
derechos humanos, haciendo de Amrica Latina y el Ca-
ribe no slo el continente de la esperanza, sino tambin
el continente del amor (DA 64).
1. Comentar: conoce casos similares de desprecio por la
vida y el sufrimiento del pobre?
2. Compartir: cmo nos situamos nosotros, religiosos y religio-
sas, frente al desprecio que se tiene hoy por la vida humana?
119
3. Recordar: conoce a alguna religiosa, religioso o comuni-
dad religiosa comprometidos en una globalizacin de la
solidaridad? Contemos.
Un texto para iluminar,
meditar y rezar
Las comunidades lucanas tienen que haber pasado por
serios problemas de divisiones y exclusiones en su inte-
rior. Lucas intenta ayudarlas, recordando una parbola
que Jess cont para responder a la pregunta de un
maestro de la ley. Prestemos atencin: qu es lo que
le preocupa al maestro de la ley?, y qu es lo que le
preocupa a Jess?
Lectura: Lucas 10, 25-37: Quin es mi prjimo? Quin se
ha hecho prjimo?
Momento de silencio.
1. Lo que el texto dice en s: Al comienzo est la pregunta
del maestro: quin es mi prjimo?. Al nal, la pregunta
de Jess: quin se ha hecho prjimo?. Qu diferencia
hay entre las dos preguntas?
2. Lo que el texto dice para nosotros y nosotras: cul es
nuestra mirada, cuando nos confrontamos con los moli-
dos y medio muertos de hoy? Es la mirada del maestro
de la Ley o es la mirada de Jess?
3. Cmo seguir a Jess: cmo nos ayuda este texto a recu-
perar la radicalidad proftica del mandamiento del amor?
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
120
Asumir y celebrar
un compromiso delante de Dios
Preparar con mucha libertad y creatividad este momen-
to, recordando que Dios no pide oraciones, sino que
seamos personas orantes.
1. Formular un compromiso que nos ayude a tener un papel
protagnico en la construccin de la globalizacin de la
solidaridad.
2. Presentar peticiones espontneas.
3. Orar el Salmo 34 (33): Cuando el pobre grita, Yavh oye,
y le salva de todas sus angustias
SUBSIDIO
Qu debo hacer para alcanzar la vida eterna?
- Vete y haz t lo mismo (Lc 10,25)
1. Una pregunta desencadenante
Todo comienza con una pregunta que un telogo, maes-
tro de la Ley, hace a Jess: Qu debo hacer para te-
ner en herencia la vida eterna? (10, 25). Una pregunta
que nos hemos hecho todos: qu debo hacer para ir al
cielo?, cmo puedo unirme a Dios y salvarme?
La respuesta de Jess es sorprendente y coloca desde el
principio en la perspectiva correcta: Un hombre baja-
121
ba de Jerusaln a Jeric y lo asaltaron unos bandidos
(10, 30). Con esta respuesta Jess establece claramen-
te una relacin fundamental (10, 27) que ya estaba ex-
presada en el mandamiento fundamental: Amars al
Seor tu Dios con todo tu corazn, con toda tu alma,
con todas tus fuerzas y con toda tu mente (Dt 6, 5). Y
a tu prjimo como a ti mismo (Lv 19, 18). (Cf. CLAR.
Seguir a Jess - Lectura Orante del Nuevo Testamento
2, 2009. Pgs. 31 - 40).
2. La perspectiva correcta
El maestro de la Ley anda preocupado por la vida de-
nitiva. Tal vez est cansado de que Jess hable slo
de amor al hombre. Es posible que haya quienes por no
querer comprometerse con el prjimo preeren hablar
de la otra vida, de la vida eterna, entendida como
una droga que aliena de los deberes con la vida presen-
te. Jess, sin embargo, invita a mirar al suelo donde se
encuentra el prjimo, cuya situacin hay que remediar.
Y all se encuentra la respuesta a la pregunta por la
vida eterna.
Qu debo hacer para tener en herencia la vida eter-
na?, pregunta el jurista. Pero, para Jess la pregunta
correcta es: qu haces frente al necesitado?. Qu
haces frente al hombre (cualquier hombre: judo o sa-
maritano, amigo o enemigo, de tu grupo o de otro gru-
po, de tu lnea o de otra lnea, de tu iglesia o de
otra iglesia) que en el camino se encuentra molido
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
122
y medio muerto? De esto depende tu unin con Dios y
tu plenitud de vida. La puerta para llegar a Dios es una
sola: el hombre cado a la orilla del camino.
3. Una contradiccin excluyente
Ya sabemos lo que hicieron, o mejor, lo que no hicieron
el sacerdote y el levita frente al hombre en el camino.
Ocialmente ellos son los buenos, los hombres de Dios
de acuerdo al sistema establecido. Son los piadosos,
ms an son los que dictan los comportamientos reli-
giosos y sociales aceptables, son los consagrados. En
su esquema la vida eterna se consigue por medio de la
ley, la pureza, el templo, el culto y el sacricio. Ellos
son los poseedores de la vida eterna. Sin embargo, en la
perspectiva de la pregunta planteada por Jess: qu
haces frente al necesitado?, ellos estn totalmente
desubicados. Hay una contradiccin excluyente entre
ambas perspectivas.
Jess se ve obligado a presentar otro modelo. Un
samaritano
4. La provocacin de la parbola
Pero, qu hace un samaritano en esta parbola?
Su aparicin complica la escena y da a la parbola un
carcter provocativo y subversivo. A los ojos del telo-
go, maestro de la Ley, el samaritano es un hereje, un
perdido, un maldecido por Dios Si la actuacin del sa-
123
cerdote y del levita nos resulta desconcertante, la del
samaritano nos resulta escandalosa. Puede un sama-
ritano, un hereje, un diferente, un enemigo, uno de
otra lnea, uno de otra iglesia, tener en herencia la
vida eterna, ser bueno, mejor que nosotros?
Adems, la introduccin del samaritano como hroe
rompe nuestras expectativas. Ya que no es posible iden-
ticarse con el sacerdote y el levita, con quin nos
vamos a identicar a partir de ahora? Con el samari-
tano, con el otro, con el hereje, con el diferente, con
el enemigo? Esto choca con nuestros sentimientos y va
contra el esquema religioso establecido para la unin
con Dios. Nos identicamos con el malherido? Esto im-
plica aceptar que quien nos reeja el rostro salvador de
Dios sea precisamente alguien que, desde nuestra pers-
pectiva, es un enemigo, un hereje y un maldecido por
Dios. No ser mejor no identicarse con nadie y recha-
zar la historia por irreal? Es una tentacin recurrente.
5. El mundo al revs
En realidad, con esta parbola, Jess nos presenta el
mundo al revs y nos envuelve en un mundo doblemente
distorsionado. Los que deben auxiliar al malherido, no
lo hacen. Aquel de quien no se puede y no se debe espe-
rar nada, auxilia y salva. El samaritano que no respeta
la Ley, cumple lo que est prescrito. El sacerdote y el
levita que respetan la Ley, no la cumplen.
Una vez ms, la parbola hace saltar los esquemas. La
salvacin viene de fuera de las fronteras de la ortodo-
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
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xia. Ms an, acaba con las fronteras. En el Reino de
Dios no se separan los de dentro y los de fuera por su
categora religiosa. En la parbola, el samaritano no es
el enemigo, sino el auxiliador y salvador. Con esta pa-
rbola Jess pone el mundo boca abajo. Un mundo con
gente situada dentro y fuera (tanto en la sociedad como
en nuestras Iglesias) ya no es un modelo adecuado para
anunciar el Reino de Dios.
Vuelve, entonces, la pregunta: qu hace el samaritano
frente al hombre en el camino?
6. Las entraas del samaritano y las entraas de Dios
El samaritano a travs de una accin concreta, ecaz y
progresiva, trata de rehacer lo que deshicieron los asal-
tantes. Devuelve la vida al que estaba molido y medio
muerto en el camino, porque al verlo, sinti compa-
sin. Literalmente, se le conmovieron las entraas.
Como a Dios se le conmovan las entraas frente a la
degradacin y deshumanizacin a la que poda llegar
su pueblo (cf. Jr 31, 20). Como a Dios le resulta inso-
portable la situacin de dolor y humillacin, la deshu-
manizacin del hombre, ayer y hoy. Sencillamente, el
samaritano hace lo que Dios hace, lo que Dios ha hecho
desde siempre. El samaritano hace posible que el amor
solidario triunfe en la vida cotidiana, por encima de
leyes, normas y verdades que discriminan y excluyen.
Esto es lo milagroso, esto es lo propio de Dios.
125
7. La traicin del amor
En n, el relato pone de maniesto algo que todos sa-
bemos, pero que la vida cotidiana sofoca, escamotea y
enmascara permanentemente: no estamos a la altura
de las exigencias del amor! La conducta del sacerdote y
del levita no tiene nada de extraordinario: su compor-
tamiento inhumano es en realidad lo que hace todo el
mundo, ms an es lo dictado por la sociedad de ayer
y de hoy como normal y como camino de salvacin y de
vida eterna. En esta perspectiva la reaccin de los ser-
vidores del templo, escenicada en forma tan incisiva,
lleva el sello de lo real. Su reaccin a la extrema ne-
cesidad de un herido viene a desenmascarar la traicin
cotidiana que se hace al amor.
8. Amar lo que Dios ama, como Dios ama, y porque
Dios ama
La indiferencia de los profesionales del culto y de la
Ley revela lo que cada uno de nosotros tendra que re-
conocer: que nuestra vida, que nuestra sociedad, que
en nuestras iglesias nos hemos olvidado de amar lo que
Dios ama, como Dios ama, y porque Dios ama y que todo
esto se esconde y se legitima con el cumplimiento de
ciertas formas y normas religiosas.
El verdadero problema es que nos hemos olvidado del
amor. Y cuando se pierde el amor, se multiplican leyes
y normas. Por eso, Jess, buen pedagogo, nos propone
no 10, ni 613 preceptos, sino un solo mandamiento, tan
nuevo como antiguo: les doy un mandamiento nuevo:
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
126
que se amen los unos a los otros. Que, como yo los he
amado, as se amen tambin los unos a los otros. En
esto conocern todos que son discpulos mos: si se tie-
nen amor los unos a los otros (Jn 13, 34-35).
9. El amor nace de la contemplacin
El amor no puede ser sino respuesta a otro amor. El
amor nace de la contemplacin. Contemplas lo que Dios
hace, para hacer lo mismo. ste es el sentido profundo
del mandamiento del amor.
Ya no es cuestin de separar amor a Dios y amor al pr-
jimo. Slo puedo amar a Dios si amo lo que l ama,
como l ama y porque l ama. Y lo que Dios ama es al
ser humano. La gran preocupacin de Dios es la vida
del ser humano. Sus predilectos son los que ven su vida
constantemente amenazada.
10. Iglesia samaritana, Vida Religiosa samaritana
De esta manera, el texto presenta un nuevo rostro de Dios
y una nueva mediacin, un nuevo camino para ir a su en-
cuentro. El acceso a la vida eterna, la ruta para ir a Dios
no transita por los caminos del poder, no consiste en el
cumplimiento ciego de la ley, en la conservacin de una
pureza ritual, en la celebracin vaca del culto o de la
compra de vida con sacricios que empobrecen y matan
la vida del pueblo, sino por el camino del amor solidario.
Y esto porque Dios es un Dios-amor, un Dios-vida, un Dios-
justicia. Para Dios no es cuestin de leyes, de ritos, de
aislamiento conservacionista, de sacricar la vida; es cues-
127
tin de relaciones humanas que den vida al que la necesi-
ta. No es aislndonos de los dems como nos acercamos a
Dios y nos consagramos a su vida. Este era el esquema de
los fariseos, sacerdotes y levitas. Es en el acercamiento,
en la insercin, en la relacin solidaria donde se vive la
consagracin a Dios.
All est el samaritano, all estn Moiss y los profetas,
all est Jess de Nazaret, all est toda la Escritura
para ayudarnos a contemplar la accin libre y gratui-
ta de Dios en favor del pueblo esclavo y extranjero
en Egipto, en favor de su pueblo rebelde e idlatra, en
favor de los pobres los que tienen hambre los que
lloran, en favor de todos los que siguen molidos y
medio muertos en el camino.
Aquel mismo amor que ahora se nos pide reproducir y
hacer presente en la puntualidad de la necesidad del
otro. El hurfano y la viuda, el hambriento y el sedien-
to, el encarcelado y el perseguido, el excluido y el cru-
cicado siguen siendo molidos y medio muertos en
nuestra sociedad y expulsados de la posibilidad de vida.
Por eso mismo, son conados al amor, tienen que ser
hospedados, acogidos y socorridos como Dios ha hecho
desde siempre
El mandamiento del amor nace de la contemplacin.
Pero, cuidado! No de la contemplacin de cualquier
Dios, sino de este Dios que se nos revela en las Escri-
turas, en Jess de Nazaret y en el samaritano. Por eso
Encuentro 9
Seguir a Jess - Lectura Orante del NT 3
128
Impresin:
CMYK
Impreso en Colombia
2009
la parbola se cierra con las palabras de Jess: vete y
haz t lo mismo!. Contempla, y haz t lo mismo.
Y por eso nos recuerdan nuestros Obispos: Iluminados
por Cristo, el sufrimiento, la injusticia y la cruz nos in-
terpelan a vivir como Iglesia samaritana (cf. Lc 10, 25-
37) (DA 26).
Ojal podamos celebrar el Jubileo de la CLAR revita-
lizndonos tambin nosotros, los religiosos y religiosas
de Amrica Latina y el Caribe, como Vida Religiosa
samaritana!