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Documentos Medievales Catedral de Toledo

Este documento analiza el léxico de la agricultura en documentos medievales de la Catedral de Toledo de los siglos XI al XIII. Examina los nombres de cultivos, tierras, herramientas agrícolas y labores presentes en los textos latinos y romance. Compara este léxico con el de otros documentos castellanos contemporáneos para caracterizar las peculiaridades del habla toledana medieval. El estudio se basa en un corpus de 240 documentos originales inéditos con el fin de aportar nuevos datos sobre el vocabulario y dialecto de la

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Este documento analiza el léxico de la agricultura en documentos medievales de la Catedral de Toledo de los siglos XI al XIII. Examina los nombres de cultivos, tierras, herramientas agrícolas y labores presentes en los textos latinos y romance. Compara este léxico con el de otros documentos castellanos contemporáneos para caracterizar las peculiaridades del habla toledana medieval. El estudio se basa en un corpus de 240 documentos originales inéditos con el fin de aportar nuevos datos sobre el vocabulario y dialecto de la

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EL LXICO DE LA AGRICULTURA EN DOCUMENTOS MEDIEVALES DE

LA CATEDRAL DE TOLEDO (SIGLOS XI A XIII)


IRENE VICENTE MIGUEL*

UNIVERSIDAD DE ALCAL
[Link]@[Link]
Resumen: El trabajo tiene por objeto el examen del campo lxico de la agricultura en un
corpus de documentos inditos de los siglos XI a XIII, pertenecientes al Archivo de la
Catedral de Toledo. Este campo lxico est formado por los nombres de los cultivos y las
tierras, los nombres que expresan las medidas del terreno, los nombres de los aperos
empleados en la labranza, as como los distintos verbos relativos a las labores agrcolas.
Se estudian no slo los textos romances sino tambin los latinos, pues no es extrao que
en stos se inserten algunas voces castellanas. La perspectiva adoptada para el estudio
es comparativa, ponindose en contraste las voces que encontramos en Toledo con las
que aparecen en documentos coetneos de otras zonas castellanas.
Palabras clave: Historia de la lengua espaola, dialectologa toledana, documentacin
medieval, lexicologa, agricultura.
Abstract: The object of this paper is to examinate the lexical field of Agriculture in a
corpus of inedit documents from the 11st to the 13rd centuries that belong to the Archivo
de la Catedral de Toledo. This lexical field is conformed by the cultive's and the earths'
names, measures as well as the names of instruments and different verbs related to the
agricultural working. We do not only study the Romance texts but also the Latin ones,
because it is not strange the fact that many times Castilian words are inside of Latin
documents. They are studied from a comparative perspective, so we contrast the words
that we see in our Toledos documents with those that appear in other documents
belonging to different Castilian areas at the same period of time.
Keywords: History of Spanish language, Toledo dialectology, medieval documentation,
lexicology, agriculture.
1. El habla de Toledo en la Edad Media: la norma toledana y el privilegio lingstico

Mucho se ha dicho sobre el romance de Toledo y sobre el peso que ste tuvo en pocas
pasadas como el polo en torno al cual se configurara la norma castellana de la Edad Media. R.
MENNDEZ PIDAL (1957: 99), por su parte, aluda a la norma toledana, afirmando que durante
los siglos que van de Alfonso X a Valds, Toledo define el prototipo del castellano. Tambin J .
R. LODARES MADORRN (1995) se ha referido a este argumento de autoridad idiomtica que
ostentara Toledo, aunque matizando su validez. Pero seguramente sea Gonzlez Oll quien se
ha ocupado ms ampliamente de la cuestin
1
, poniendo de manifiesto que dicho privilegio,
consistente en identificar el habla toledana con un ideal de excelencia idiomtica, es ms a ttulo
honorfico que real, pues pocas veces fue ejercido sobre casos concretos para acomodarlos a
unos criterios precisos; de manera que puede concluirse que el habla toledana apenas s fue
tomada como modelo efectivo, pese a haberse testificado repetidamente como tal y de haber
acumulado sobre s tantas declaraciones encomisticas (F. GONZLEZ OLL 1996).
En contraste con esta profusin de alusiones al romance toledano de la Edad Media, llama
la atencin la falta de estudios empricos sobre el mismo y, especialmente, el hecho de que la
documentacin original latina y romance contenida en el Fondo Antiguo o de Pergaminos del
Archivo de la Catedral de Toledo permanezca en su mayor parte indita. Todas estas razones
justifican la eleccin de nuestra investigacin, de manera que el breve estudio que aqu
VICENTE MIGUEL, Irene, El lxico de la agricultura en documentos medievales de la catedral de
Toledo (siglos XI a XIII)
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presentamos, centrado en el lxico de la agricultura y el campo (nombres de los cultivos y las
tierras, los aperos de labranza y las labores agrcolas), se encuadra en un estudio de mayor
alcance sobre el castellano de Toledo en la Edad Media basado en la documentacin contenida
en este archivo. Si bien observamos interesantes particularidades en otros niveles de la lengua,
como pueden ser el uso de algunas frmulas, el especial rgimen de algunos verbos o el
perspectivismo adoptado en algunos documentos, creemos que es en el estudio del lxico donde
podremos encontrar datos ms valiosos para caracterizar el romance toledano, su particularidad
y su vinculacin con el romance de otras reas del castellano central.

2. Los documentos del Archivo de la Catedral de Toledo y la peculiaridad del lxico
toledano medieval

Sobre el carcter indito de nuestra documentacin, cabe sealar que, si bien los
documentos rabes son bastante conocidos a travs de las ediciones que de ellos ofreci .
GONZLEZ PALENCIA (1926-1930), no podemos decir lo mismo de los documentos latinos y
romances, que han sido histricamente estudiados a travs de los cartularios, quedando las
piezas originales inditas en su mayor parte.
Conforman el corpus del que nos servimos para nuestra investigacin unos 240
documentos originales, nmero que esperamos ir incrementando con el tiempo, fechados entre
finales del siglo XI
2
y finales del XIII. Abarcamos as tanto documentos escritos en romance
como en latn, ya que, hasta bien entrado el siglo XIII, la lengua castellana no se consolida, en
detrimento del latn, como la predominante en las escribanas de Toledo. Ahora bien, no es en
absoluto despreciable el valor de los documentos latinos para el estudio del lxico romance (E.
FALQUE REY 2003: 73), pues aunque en el Toledo de los siglos XI a XIII se escribe un latn
bastante depurado y relativamente correcto
3
, las voces romances afloran con frecuencia en las
partes centrales de los textos ms apartadas de los usos formularios y donde se aporta la
informacin relevante.
Como apuntbamos arriba, creemos que es en el nivel lxico donde las peculiaridades de
la variedad toledana afloran en mayor medida. De nuestros primeros acercamientos a este lxico
hemos obtenido un importante nmero de voces que no estaban documentadas, o bien que se
documentan muy raramente, por lo que la documentacin toledana nos ayudar a ofrecer
precisiones sobre el origen, la cronologa y el posible dialectalismo de las mismas. Otro aspecto
a tener en cuenta en el estudio del lxico de Toledo es el especial peso que la lengua rabe
puede tener en la conformacin del vocabulario de esta rea geogrfica, as como la presencia
de voces supuestamente de origen mozrabe o, como recomienda F. CORRIENTE CRDOBA
(1992), romandalus.
Pero la caracterizacin del lxico toledano slo puede realizarse situndolo en contraste
con el lxico recogido en la documentacin de otras reas geogrficas ocupadas por el romance
central (castellano, leons y aragons); comparacin sta que se hace posible al encuadrarse
nuestra investigacin en un amplio proyecto de estudio del documento antiguo, cuyo logro
principal consiste en la creacin de un Corpus de Documentos Espaoles Anteriores a 1700 (en
adelante, CODEA)
4
.

3. El lxico de la agricultura en los documentos de la Catedral de Toledo y el
mtodo de estudio

Como ya algunos autores han advertido, es bastante alta la frecuencia con la que el lxico
de la agricultura, relacionado con los elementos de la vegetacin, los cultivos y las tareas
agrcolas, se recoge en la documentacin medieval (B. DUTTON 1980; F. GONZLEZ
BACHILLER 2004: 67). Con especial insistencia lo encontramos en nuestro corpus, favorecido
sin duda por la temtica de muchos de los documentos (compras, ventas, arrendamientos y
donaciones de tierras de cultivo).
VICENTE MIGUEL, Irene, El lxico de la agricultura en documentos medievales de la catedral de
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Habida cuenta de que la actividad agraria es central en la economa de la Edad Media,
creemos que el estudio del lxico de esta actividad resulta de enorme importancia en los
estudios diacrnicos. Adems, el anlisis de este campo lxico en los documentos toledanos no
slo tiene un gran valor para el conocimiento del habla toledana medieval, sino tambin para la
historia del lxico castellano antiguo
5
. Sin embargo, no podemos dejar de sealar que el
propsito de estudiar la totalidad del lxico de cualquier actividad humana es un proyecto
demasiado ambicioso, ya que resulta muy complicado o prcticamente imposible establecer
lmites exactos que discriminen lo que es, en nuestro caso, lxico propiamente agrcola de lo
que, en realidad, puede considerarse como lxico de otras actividades asociadas o afines. Desde
luego, no es el objeto de esta comunicacin agotar por completo el campo lxico de la
agricultura de los documentos medievales del Archivo de la Catedral de Toledo, sino ofrecer
una aproximacin al mismo a partir del anlisis de un nmero limitado de voces; para ello, nos
centraremos en tres grandes reas temticas: en primer lugar, las denominaciones de la tierra y
de los cultivos; en segundo, los nombres de las herramientas y aperos empleados en las labores
agrcolas; y para terminar, los nombres de estas labores.
El mtodo empleado en este estudio ha consistido en recoger las voces relacionadas con
la agricultura presentes en los documentos originales que conforman nuestro corpus, para
despus analizar stas ayudndonos de la informacin que ofrecen las fuentes lexicogrficas
contenidas en el Nuevo Tesoro Lexicogrfico de la Lengua Espaola (NTLLE), sumadas a otras
obras como el Diccionario de Espaol Medieval (DEM), el Diccionario Medieval Espaol (DME)
o el Diccionario crtico etimolgico castellano e hispnico (DCECH), adems de los estudios
parciales sobre el lxico agrcola realizados para otras reas del castellano. Acudimos tambin a
los mapas del Atlas Lingstico (y Etnogrfico) de Castilla-La Mancha (ALeCMan) y de los
atlas lingsticos de otras regiones vecinas, pues los datos que contienen sern de utilidad para
constatar la vigencia de las diferentes voces de un campo lxico de marcado carcter
conservador o arcaizante
6
. Por otra parte, consultamos otras fuentes documentales antiguas
como el CODEA, del que seleccionamos los textos coetneos a los nuestros pero emitidos desde
otras reas geogrficas, as como los testimonios del banco de datos CORDE.

3.1. La tierra y los cultivos

Los cultivos ms comunes en el Toledo medieval fueron, a juzgar por la documentacin,
los cereales (trigo y cebada, especialmente) y la vid.
La cebada se designa mediante su nombre latino original, ordeo (en ACT X.3.D.6.7, de
1213) o su variante ordio (que nos dedes de trigo e de ordio e de centeno e de legumbre (7) el
diezmo cadao a ns fielmientre, en ACT A.2.A.1.5, de 1253), documentado en el DCECH en
los Glosarios de Toledo y del Escorial (de hacia 1400) y en Nebrija; o tambin mediante el
nombre cebada, derivado de cebar (XXIIII kafices de pan, X de trigo e XIIII de cevada, en
ACT O.3.A.2.3a, de diciembre de 1239, y diez cafizes de trigo e XII cafizes de cebada, en
ACT V.9.H.1.2, de septiembre de 1248). Segn Corominas y Pascual, el significado de cebada
en el Poema de Mio Cid y en otros textos medievales es an el de pienso; no creemos que sea
ste el caso en nuestros documentos toledanos, a la vista del contexto en el que la voz se inserta.
Ms especializados para designar el forraje para las bestias son ferrn (en ACT Z.4.B.12, de
1295: tierra para ferrn) y alcalcea, variante fontica de alcarcea, nombre rabe para el yero
(en ACT X.3.D.6.7, de 1213). El DCECH da el Libro de la Montera (de hacia 1300) como
primera documentacin de este arabismo, de manera que el adelanto de esta fecha que aqu
ofrecemos nos servir para resaltar la especial predisposicin del lxico toledano medieval a la
inclusin, adaptacin y difusin en el romance de voces del rabe. Tambin arabismo es
alcacel, y su variante alcacer, que no es en nuestros documentos el nombre para la cebada
verde (primera acepcin que da el DRAE), sino que es la denominacin que se emplea para el
campo sembrado de cebada. Con esta acepcin lo encontramos en ACT O.2.K.3.3, de 1236
(vendemos una aldea que avemos en trmino (2) de Maqueda (...) e vendmosla (...) con X
tierras e con I alcacel et con heras et con prados) o en ACT O.1.E.1.10, de 1248 (vendemos
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un alcacer que avemos en Esquivias). Por otra parte, el DCECH data la variante etimolgica
alcacel a partir del siglo XV y hasta el XIX, cronologa que nuestro ejemplo y otros datos
7

desmienten.
Los campos de cereales reciben tambin el nombre dehaza, porcin de tierra labranta o
de sembradura (DRAE), que se documenta en nuestros textos con F- inicial conservada (faza);
seala el DCECH que no procede del r. fhs, campo, segn quieren Aldrete y Cuervo, sino
del lat. FASCIA, faja. Si atendemos a los datos del ALeCMan, la voz se mantiene en la
actualidad, aunque sean ms frecuentes otras como parcela, pedazo, suerte o finca (mapa 114).
Ms especfico para los cereales es serna (en A.2.A.1.5, de 1253), con el significado de porcin
de tierra de sembradura. De albor
8
, que como posible arabismo falta en las obras lexicogrficas
de referencia, incluido el diccionario de F. CORRIENTE CRDOBA (1999), se ha ocupado P.
SNCHEZ-PRIETO BORJA (en preparacin)
9
, quien seala: a primera vista, no parece imposible
que un hipottico arabismo se cruzara con su homfono de origen latino albor, a juzgar por las
denominaciones de la tierra de pan llevar: tierra rasa, calva o blanca; sin embargo, cree ms
probable la relacin con la raz BWR, origen de bur barbecho, que encuentra en el Vocabulista
in arbico atribuido a Raimn Mart.
Parral suele definirse como terreno plantado de cepas alzadas, aunque nos faltan datos
para afirmar que sta sea la acepcin con la que se emplea en nuestros documentos y no otras
del tipo via que ha quedado sin podar y cra muchos vstagos. Descartamos, sin embargo, la
acepcin de jardn o huerto situado junto a una casa que el DCECH da para la palabra en su
primera documentacin, en un documento aragons de 1204, pues el contexto en el que
encontramos la voz no parece sugerir ese significado. En ACT Z.12.A.1.14, carta de 1258,
llama la atencin la alternancia entre la forma con diminutivo y la forma lxica plena, que
parecen funcionar como sinnimas: ns Maestro Domingo Den e el Cabildo de Santa Mara
de Toledo damos a vs don Goarn el nuestro parralejo e una via que avemos en alencas .
El parral tinese de la una part con la via de Pedro Lorenzo e de la otra part.... Y siguiendo
con la vid, el majuelo es el nombre que se da a la via joven o a la via pequea. Con esta
acepcin se mantiene en la actualidad, aunque no es la denominacin ms extendida, segn los
mapas 344 y 345 del ALeCMan. El significado colectivo de majuelo es propio del romance, a
partir del significado original, hoy dialectal, de cepa nueva de vid, tal y como se recoge en el
DCECH. En nuestro corpus, lo encontramos por primera vez en una carta latina de 1176
10
, bajo la
forma maiolum.
Sobre las medidas de la tierra, observamos las aranzadas y las yugadas. Las yugadas
designan el espacio de labor que puede ararse con una yunta en un da; se refieren, por tanto, a
una cantidad de terreno variable, pero que se fij en una cantidad concreta para dar lugar a una
medida de superficie estable, y en ese sentido lo encontramos en un documento de mayo de
1295
11
(do a vs (...) dos yugadas de heredat para pan). En cuanto al arabismo fanega, que
encontramos por primera vez inserto en un documento latino de 1171 (mando dare Gmez
fanega et media de trigo)
12
, ste aparece en nuestros documentos slo con la acepcin que
tena en el rabe hispnico, esto es, medida de ridos; no documentamos la acepcin
superficie en la que se puede sembrar una fanega de trigo, que se desarroll ya en el romance
y que Corominas y Pascual encuentran por primera vez en 1274 (documento del Norte
castellano)
13
. Para terminar con las medidas de la tierra, podemos hacer una breve referencia al
trmino lindero, usado como adjetivo que linda con algo o como sustantivo linde, o conjunto
de los lindes de un terreno.

3.2. Los aperos de labranza

Nos referimos aqu a los instrumentos empleados en las tareas agrcolas, cuyas
denominaciones se atestiguan con alta frecuencia en nuestros documentos.
El instrumento principal para hacer surcos en la tierra es el arado, que atestiguamos
siempre bajo su forma arcaica aradro (<ARATRUM). Es normal distinguir entre varios tipos de
arados segn su forma, material, etc., sin embargo, en nuestros documentos no suele
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especificarse de qu tipo se est hablando. La excepcin la encontramos en los tres aradros
encavalgados, e tres rejas e tres rejadas, que pesaron XVIIII libras e media de fierro a los que se
alude en una carta de arrendamiento de 9 de septiembre de 1248
14
. Creemos que se trata de un
arado triple, donde los tres arados apareceran uno junto a otro. Forma parte del arado la reja de
hierro, trmino presente tambin en varios de nuestros documentos; en cuanto a la rejada, ste
es el instrumento que el campesino emplea para despegar la tierra que se adhiere a la reja al arar
o para picar a la yunta de bueyes.
Para unir el arado al yugo se emplea el barzn (anillo de hierro, madera o cuero por
donde pasa el timn del arado en el yugo) y el sobeo (correa fuerte con que se ata al yugo la
lanza del carro o el timn del arado). Barzn sera, segn el DCECH, derivado de brazo a partir
de *brazn, y documentado por primera vez en 1286
15
precisamente en un documento rabe
toledano editado por Gonzlez Palencia (bajo la forma barzne). Tambin relacionado con el
yugo encontramos gamella, cuya primera acepcin es la original de su timo latino CAMELLA,
escudilla; segn definicin del DRAE artesa que sirve para dar de comer y beber a los
animales, fregar, lavar, etc.. Sin embargo, todas las documentaciones que encontramos de la
voz en nuestro corpus en el siglo XIII parecen responder a la segunda acepcin, arco que se
forma en cada extremo del yugo que se pone a los bueyes, mulas, etc., atendiendo al contexto
en el que se encuentran insertas, a pesar de que el DCECH no documenta esta acepcin hasta
mucho despus, en el Quijote. As lo vemos en ACT O.1.A.16, de 1274, donde se arrienda una
casa del trmino de Escalona con todas sus pertenencias, entre ellas varios aperos de labranza:
tres rejas, e tres aradros, e tres arrejadas, e tres yugos, e tres pares de coyundas e tres de
melenas, tres gamellas, e tres trillos, todo esto viejo pero sano; o en el ACT V.9.H.1.2, otra
carta de arrendamiento de 9 de septiembre de 1248: dos yugos con sus melenas, e sus
barzones, e sus sobeos, e dos trillos, e un auella e tres gamellas, el una (6) dellas es laada.
Es interesante el participio laada, que el DCECH da en un inventario aragons de 1368 y
despus en otro inventario tambin aragons en 1404; queda la duda, segn Corominas y
Pascual, de que laado en la lengua medieval signifique an agrietado o ya afianzado con
alambres o abrazaderas. Ms probable nos parece la segunda acepcin, pues no sera lgico
arrendar objetos estropeados sin que hubieran sido previamente arreglados
16
.
En cuanto a melenas, se trata para el DCECH de una palabra de origen dudoso,
ciertamente no latino: es posible que sea prerromano, pero otros indicios aceptables indicaran
una etimologa arbiga. Aparece en nuestros textos con su significado primario de almohadilla
o piel que se pone a los bueyes bajo el yugo para que ste no los lastime, atestiguado por
Corominas y Pascual en un documento de Sahagn de 1245, slo unos pocos aos despus de
nuestra primera documentacin (en ACT O.3.A.2.3.a, de 1239). En cuanto a la segunda
acepcin, mucho ms habitual en nuestros das, esto es, cabello suelto que cae sobre los ojos o
cuelga sobre los hombros, se trata de una ampliacin semntica del trmino mediante metfora,
al comparar los flecos de la piel que le caen al buey sobre los ojos con el cabello, acepcin que
no se documenta hasta el siglo XVII.
Tras cosechar la mies de los campos, es necesario separar el grano de la paja. Para
ayudarse en esta tarea se emplean varios instrumentos, entre los que encontramos los siguientes:
VI forcas, e VI vienlos, e III trillos, e III camizos, en ACT O.3.A.2.3, de 1239. Aunque
similares, la forca (horca) y el vienlo, o bieldo en su forma cannica, se emplean para usos
distintos: con la horca se remueve la parva mientras se trilla, con el bieldo se aventa la mies. En
cualquier caso, la distancia semntica entre ambos no es muy grande, de manera que los dos
trminos se recogen en el mapa 204 (horca de aventar) del ALeCMan, donde se seala adems
que la horca tiene, normalmente, dos o cuatro dientes, mientras que el bieldo tiene cuatro o ms.
Destaca, por otra parte, la enorme variacin formal que se registra en bieldo, derivado, segn el
DCECH, de beldar (aventar la mies), a su vez del lat. VENTILARE. Por ltimo, el camizo
(cambizo, timn del trillo) es trmino derivado de cama pieza encorvada que forma parte del
arado, y se documenta por primera vez en el DCECH en documentos de Palencia y Sahagn, de
1243 y 1245, respectivamente; por mi parte lo veo en el Fuero de Alcal
17
(M. J . TORRENS
LVAREZ 2002: 502), fechado segn esta autora entre 1230 y 1245. Las obras lexicogrficas
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apuntan a la filiacin leonesa de esta palabra, extendida adems por Salamanca, Zamora y
Extremadura. No se cartografa el trmino, sin embargo, en el Atlas Lingstico de Castilla y
Len, en el que slo se recoge, de manera aislada, camarcio como timn del trillo en el punto
de encuesta Zamora 302 (Ceadea).; s lo vemos en Extremadura en J . A. GONZLEZ SALGADO
(2000), mapa 56, en una nota: en Cceres 102 (Ahigal), el cambizo es el la soga que engancha
la trilla a la bestia.

3.3. Las labores agrcolas

En muchas de las cartas relativas a arrendamiento de vias, el acuerdo se toma con la
condicin de que el nuevo propietario de la tierra trabaje en sta durante determinados aos
siguiendo las quatro lavores, que son escavar, podar, cavar y vinar.
As, en ACT X.3.D.6.9, carta de 1239, vemos cmo un tal don Gonzalo recibe una via
de don Miguel, den de Santa Mara, y es tenudo de labrar la via de suso dicha IIII lavores:
scavando, podando, cavando, vinando. De igual modo, en otra carta de arrendamiento de
1258
18
leemos dmosvosla [la via] a tal pleyto que lo labredes de IIII lavores: escavar, cavar,
podar e vinar a sus sazones ass como se conviene, y en otra ms 1260
19
, lavrar las vias de
quatro lavores: escavar e podar, cavar e vinar. No es exclusiva de la documentacin toledana la
referencia a estas cuatro labores, que encontramos tambin, por ejemplo, en Burgos
20
. En otros
lugares la referencia se limita a tres labores, esto es, escavar, podar y cavar
21
. En el cultivo de
las vias, escavar sera cavar en torno a la cepa, labor que se lleva a cabo no slo para limpiar
la cepa de malas hierbas, sino fundamentalmente para recoger el agua de la lluvia o del riego; la
primera documentacin del DCECH para esta acepcin es precisamente de un documento
toledano del ao 1235
22
; la del DME, de Nebrija. Un comentario aparte merecera la variacin
grfico-fontica que presenta este trmino, que documentamos bien como escavar (en la
mayora de los casos) o como descavar. Vinar es la accin de hacer la segunda cava en las
vias (DRAE), segn Corominas y Pascual desde el lat. vg. *BINARE
23
, se documenta por
primera vez en 1235. Es usual en nuestros textos, adems, emplear el participio de vinar como
adjetivo para las tierras, de manera que la tierra vinada es la que ha sido arada dos veces, frente
a la tierra terciada, que ha recibido tres vueltas de labor. Sorprende la v- antietimolgica, que es
regular en toda la Edad Media, quiz por influencia de las uves presentes en los nombres de las
otras labores asociadas a las vias (escavar, cavar, vendimiar), pero sobre todo del propio
nombre de via, ya que incluso lo encontramos escrito con lineta abreviativa (vinar)
24
, que
podra o bien ser espuria o bien indicar una palatalizacin real (viar), lo que desde luego, nos
llevara a replantearnos la etimologa *BINARE. De hecho, el trmino no se registra con b- de
manera sistemtica en los documentos hasta el siglo XVIII; as, slo encontramos binar en poca
medieval en un documento notarial de Covarrubias (Burgos) de 1250, editado por Luciano
Serrano (CORDE), pero siempre vinar en todos nuestros documentos de Toledo, en todos los del
CODEA y en el resto de los anteriores al XVIII del CORDE. En cuanto a las obras lexicogrficas, la
voz se recoge tambin con v- en los diccionarios anteriores al siglo XVII comprendidos en el
NTLLE, tales como el de Nebrija y con ambas variantes (binar y vinar) en otros posteriores.
Adems, algunos de nuestros documentos exigen la realizacin de una labor aadida a las
cuatro consabidas. As, en ACT Z.11.B.3.12, carta de arrendamiento partida por ABC de 1241,
encontramos cinco: escavar e podar e mogrunar e cavar e vinar. Entendemos mogrunar como
derivado de mugrn o morgn (sarmiento que, sin cortarlo de la vid, se entierra para que
arraigue y produzca nueva planta, segn la definicin del DRAE); se tratara, por lo tanto, de un
sinnimo del actual acodar. As lo entienden tambin los autores del DCECH, que aluden como
timo al latn MERGU; por su parte, D. OLIVER (1992) insiste en la necesidad de ir ms lejos en
el anlisis de la etimologa del trmino, relacionndolo con el rabe marqud, participio pasivo
del verbo raqada, con igual significado al castellano amugronar y sus variantes. Dejando a un
lado la etimologa de mogrunar, que ciertamente parecera relacionarse con MERGU, habr que
plantearse si realmente este mogrunar se identifica con lo que en la actualidad se conoce por
amorgonar o acodar, o si, simplemente, se tratara de una tcnica de injerto ms rudimentaria.
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En cuanto a las primeras documentaciones del trmino, el DCECH atestigua amorgonar en un
fuero aragons de 1350 y mugronar en Alfonso de Palencia (finales del siglo XV) y el DME
encuentra mugronar en el Glosario de hacia 1400. Aparte de las obras lexicogrficas, F.
GONZLEZ BACHILLER (2004) documenta morgonar en un documento riojano (de Albelda) de
1271; por mi parte, veo tambin morgonar en documentos norteos del CODEA: en el n 873, de
1268 de J aca; en el n 869, de 1333 de mbito navarro y en el n 986, de 1379, tambin de J aca.
Desde luego, llama la atencin la enorme variacin grfico-fontica con la que se da en la
documentacin antigua este verbo, que tendra su origen, a su vez, en la variacin del sustantivo
murgn ~ morgn. Sobre morgn, el DCECH dice que es aragonesismo, asturianismo y
mozarabismo y, segn los datos del mapa 350 del ALeCMan, parece orientalismo (lo vemos en
puntos de Guadalajara, Cuenca y Albacete bajo la forma murn, mayoritariamente, pero no en
Toledo ni en Ciudad Real); sin embargo, para llegar al mogrunar del Toledo medieval habra
que postular quiz una tercera variante all vigente: *mogrn.
Tambin una quinta e incluso sexta labor se exige en los siguientes casos: que la labren
de quatro lavores: descavar, podar, cavar, vinar e dems que la araquicen, en ACT O.1.G.1.2,
carta partida por ABC de enero de 1242; y e deve lavrar esta via sobredicha quatro lavores:
escavar e podar, cavar e vinar a sus sazones e bien. E a araquiarla e poner las plaas, en
ACT O.1.G.1.3, carta de 19 de julio de 1254. Sobre el verbo araquiar, cabe sealar que no lo
encuentro en otras partes y que falta, adems, en las fuentes lexicogrficas consultadas. La
primera tentativa es la de identificar en l la raz de arar y de relacionarlo con aricar, esto es,
arar superficialmente la via, pero quiz sera recomendable, por el contexto en el que se
inserta, rechazar esta idea. Tal vez haya que recurrir al verbo rabe raqada que, como
sealbamos arriba, tiene el mismo significado que el espaol amugronar. Desde luego, el
intento de establecer las etimologas de estas tareas agrcolas se encuentra con una dificultad
aadida: nuestro desconocimiento acerca de cules eran las tcnicas exactas que se usaban en
los viedos toledanos en el siglo XIII. Algo similar ocurre con poner las plaas, labor que
creemos se corresponde, pero sin que podamos afirmarlo con exactitud, con reponer la via,
esto es, completar y restablecer las cepas faltantes o viejas.
Poner es el verbo empleado en las colocaciones poner una via o poner un majuelo,
frente a otras como hacer un huerto (si vias pusiredes, pero si vuertos fiziredes, en un
documento de 1253). F. GONZLEZ BACHILLER (2004: 83) seala que esta acepcin de poner
como sinnimo de plantar parece de carcter regional y arraigada en el tiempo, pues se ve en
textos medievales riojanos y an en la actualidad tanto en La Rioja como en Navarra. Desde
luego, es cierto que es una acepcin presente desde antiguo, pero el supuesto carcter regional
navarro y riojano debera ponerse en duda, pues, adems de en Toledo, lo veo en el Fuero de
Alcal: 281: Qui vias pusiere... (M. J . TORRENS LVAREZ 2002 : 509). En ACT
O.8.G.1.19, carta de octubre de 1254, leemos dmosgela [la via] en tal manera que ponga la
era que es h majuelo, con lo que es h puesto, e que enxira la via e (4) <que la>labre e que
la esquilme. Enxirir es variante de la forma enxerir, ms abundante en la documentacin
medieval, con el significado de injertar.
La ltima labor que debe realizarse en la via es vendimiar, que vemos en un documento
de 13 de marzo de 1285
25
, verbo recogido por el DCECH en J uan Ruiz y en un inventario
aragons del ao 1375, en este ltimo caso con prdida de la yod del diptongo, esto es,
vendemar.
En cuanto a las tareas en los campos de cereales, en ACT A.2.A.1.5, documento de 1253,
se exige al dar una serna que sta se labre en tres lavores (...): a sembrar, a barvechar e a
trillar. Las labores se enuncian siguiendo el orden cronolgico, pues lo primero que se pide es
sembrar; despus, barbechar, accin que se realiza tras cosechar el cereal, levantando los
rastrojos, generalmente empleando el arado; por ltimo, trillar, quebrantar la mies tendida en la
era para separar el grano de la paja, ayudndose, como vimos arriba, de la forca.

4. Conclusiones

VICENTE MIGUEL, Irene, El lxico de la agricultura en documentos medievales de la catedral de
Toledo (siglos XI a XIII)
Interlingstica, ISSN 1134-8941, n 17, 2007, 1058-1067
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La parcialidad y limitacin de este trabajo sobre el lxico agrcola en los documentos
medievales de la Catedral de Toledo no nos permite ofrecer aqu conclusiones firmes y
definitivas sobre la filiacin o particularidad de este lxico. Sin embargo, creemos poder
aventurar la existencia de una relacin entre el lxico toledano y el lxico del castellano
occidental, habida cuenta de las coincidencias que encontramos con algunos documentos de
Sahagn, Palencia, vila o con el Fuero de Alcal (aunque la filiacin de este manuscrito no
est clara, M. J . TORRENS LVAREZ (2002: 529) observa una relacin lingstica con la
Extremadura castellana). Tambin constamos ciertas coincidencias con el lxico extremeo
tradicional actual en nuestro estudio (J . A. GONZLEZ SALGADO 2000 y 2003), especialmente
con el del norte de Cceres, rea que recibi en poca medieval la influencia del leons. Esta
caracterizacin del lxico toledano en relacin con las hablas castellanas orientales debe tener
en cuenta, adems, el origen del grueso de los repobladores de la ciudad de Toledo, al parecer
provenientes de la cuenca del Pisuerga y de Len. Tambin las especiales circunstancias del
Toledo medieval son las responsables de que la ciudad y su entorno fueran lugar privilegiado
para la adaptacin al romance de lxico rabe, hecho que creemos ha quedado patente con
nuestro anlisis de voces como alcacer, alcalcea o albor, entre otras.
Como consideracin final, hemos de sealar que el trabajo que aqu presentamos pone de
manifiesto, una vez ms, la necesidad de examinar la documentacin original para estudiar los
diferentes niveles de la lengua medieval y, en el caso que aqu nos ocupa, el nivel del lxico,
pues slo el anlisis emprico de los datos nos posibilitar acceder al conocimiento de los
estados de lengua antigua. Para el caso concreto del lxico agrcola, este examen de la
documentacin del Archivo de la Catedral de Toledo nos permite localizar voces exclusivas del
Toledo medieval o, al menos, no advertidas hasta ahora en otros lugares (araquiar, albor). Con
nuestro estudio hemos podido, adems, adelantar considerablemente algunas de las primeras
documentaciones que se ofrecen en las obras lexicogrficas, pero tambin observar cules son
las diferentes acepciones de las voces y con qu significado concreto se emplean en nuestros
documentos. En este sentido, habr que prestar especial atencin a los contextos en los que las
palabras se insertan, teniendo en cuenta los criterios bsicos de la Lingstica del Texto de
coherencia y cohesin, presentes, por supuesto, en los documentos medievales; adems,
habremos de tomar en consideracin cuestiones extralingsticas tales como datos histricos,
culturales y, por supuesto, etnogrficos, necesarios siempre para el estudio de la Historia de la
Lengua pero imprescindibles especialmente para el estudio del lxico, pues los nombres de las
cosas no pueden analizarse si no se conocen las cosas mismas.
Notas

* Dpto. de Filologa, Facultad de Filosofa y Letras. C/ Trinidad 5. 28801 Alcal de Henares, Madrid.
Para la realizacin de este trabajo cuento con la ayuda de la Consejera de Educacin y Ciencia de la
J unta de Comunidades de Castilla-La Mancha y del Fondo Social Europeo (a travs de una Beca para la
Formacin de Personal Investigador) y con la financiacin de la Universidad de Alcal y la Comunidad
de Madrid, mediante el proyecto CAM-UAH 2005/054.
1
En sucesivos trabajos en los que recoge la documentacin sobre los comentarios encomisticos de la
limpieza del habla toledana (F. GONZLEZ OLL 1988, 1987 y 1996, entre otros).
2
El documento ms antiguo con el que contamos es la carta de la dotacin de la iglesia de Santa Mara,
dada por Alfonso VI en Toledo el 18 de diciembre de 1086 (original ACT O.2.N.1.1).
3
Se trata de un latn muy alejado de la variedad avulgarada (latinum circa romancium).
4
Este corpus, resultado del trabajo de un grupo de investigacin de la Universidad de Alcal coordinado
por Pedro Snchez-Prieto Borja, est formado por unos 1500 documentos, que van desde el castellano de
los orgenes hasta el ao 1700, y que abarcan la mayor parte del espacio geogrfico ocupado hoy por el
castellano, constituyndose as como una fuente primordial para el estudio de la historia de la lengua
espaola.
5
De esta ltima apreciacin da cuenta el hecho de que varias de las voces que aqu presentamos no
aparecen en las obras lexicogrficas del espaol o bien se encuentran muy escasamente documentadas.
VICENTE MIGUEL, Irene, El lxico de la agricultura en documentos medievales de la catedral de
Toledo (siglos XI a XIII)
Interlingstica, ISSN 1134-8941, n 17, 2007, 1058-1067
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6
En palabras de R. M. CASTAER MARTN (1983), el lxico de la agricultura mantiene vivas palabras
desaparecidas en la lengua oficial y es reducto donde se conservan restos dialectales.
7
Como el DEM seala, ambas variantes aparecen en alternancia desde poca temprana. Las vemos, por
ejemplo, en el Fuero de Alcal (M. J . TORRENS LVAREZ 2002: 508).
8
Unam albor in azukeca que nominator Cossulus, en ACT A.10.B.2.2, carta latina de 1179.
9
Agradezco al autor su generosidad al facilitarme las primeras versiones de este trabajo.
10
ACT I.4.A.1.34.
11
ACT Z.4.B.12.
12
Se trata del testamento de Domingo Prez (ACT Z.4.A.8), texto en el que vemos otros arabismos como
9 arrovas.
13
Con ambas acepciones (medida de grano y de tierra) se recoge en algn punto de la provincia de
Toledo en el mapa 116 del ALeCMan.
14
ACT V.9.H.1.2.
15
Por mi parte, lo veo unos aos antes en un documento romance de 1239 (ACT O.3.A.2.3a).
16
Veo este mismo participio en un texto de 1213 (ACT X.3.D.6.7), donde se arriendan, entre otros
objetos XL tenajas sanas, fueras dos que son laniadas.
17
Peche (...) por el trillo I moravid e por el camizo I moravid (238).
18
ACT O.8.G.1.57.
19
ACT O.8.G.1.78.
20
En un par de documentos fechados a mediados del siglo XIII en Covarrubias, recogidos en el Cartulario
de Silos y editados por Luciano Serrano (CORDE).
21
As lo vemos, por ejemplo, en los documentos n 39 (Estatuto del Cabildo de vila, de 1256) y n 329
(de 1290) del CODEA.
22
Recogido por Menndez Pidal en sus Documentos Lingsticos.
23
F. GONZLEZ BACHILLER (2004) seala que esta forma, que el DCECH da como hipottica, es la que
emplea Berceo en su Vida de San Milln: alia in binare, alia in seminare (1122, 347).
24
As en ACT O.8.G.1.78.
25
ACT A.10.D.1.1.
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