103
No todos pueden darse el lujo de tomar un bao de multitud;
gozar de la turba es un arte.
BAUDELAIRE, Las turbas
1. Introduccin
Despus de siete aos de exilio en diferentes ciudades europeas, Walter
Benjamin muere en 1940 intentando cruzar la frontera entre Francia y Espaa.
Haba atravesado los Pirineos esperando poder luego viajar a Estados Unidos.
Escapaba de los nazis. Deja incompleto un proyecto que haba emprendido
casi dos dcadas atrs: la construccin histrico filosfica del siglo XIX como
tiempo en que nace la sociedad industrial
1
. Sus ensayos sobre Baudelaire
tienen este propsito. La figura y obra del poeta sirven como punto de partida
para presentar y problematizar la modernidad.
Este trabajo se centrar en Sobre algunos temas en Baudelaire
2
, texto que
Benjamin public en 1939. Se trata de la correccin de un escrito previo, El
1
Aguirre, Jess, Walter Benjamin: Fantasmagora y objetividad, en: Aguirre, Jess (ed.),
Benjamin, Walter. Poesa y capitalismo. Iluminaciones II, Madrid: Taurus, 1993. p.16.
2
Benjamin, Walter, Sobre algunos temas en Baudelaire, en: Aguirre, Jess (ed.), Benjamin,
Walter. Poesa y capitalismo. Iluminaciones II, Madrid: Taurus, 1993.
EL POETA Y LA MULTITUD.
SOBRE ALGUNOS TEMAS EN BAUDELAIRE
DE WALTER BENJAMIN
VICENTE CUETO
E
s
t
u
d
i
o
s
d
e
F
i
l
o
s
o
f
a
,
v
o
l
.
1
0
(
2
0
1
2
)
,
p
p
.
1
0
3
-
1
1
1
V
i
c
e
n
t
e
C
u
e
t
o
104
Pars del Segundo Imperio en Baudelaire, que Theodor Adorno haba criticado
severamente. Adorno le haba dirigido una carta desde Nueva York, reclamando
el estilo de Benjamin de enumerar temas sin desarrollarlos, con la esperanza
supersticiosa de que algo ocurra a partir de esta reunin de ideas
3
. Consideraba
que haca falta mediar el anlisis de Baudelaire y del Segundo Imperio a travs de
la teora marxista. Si bien es cierto que encontramos reflexiones sobre situaciones
muy concretas que no llegan a articularse en una teora (muchas veces, es difcil
encontrar un hilo conductor), esta era precisamente la intencin de Benjamin.
En El origen del drama barroco alemn, Benjamin parece describir su propio estilo:
Es prctica comn en la literatura barroca apilar fragmentos incesantemente,
sin un propsito determinado; y, con la constante esperanza de que ocurra un
milagro, llevar la repeticin de estereotipos a un proceso de intensificacin
4
.
Las reflexiones sobre Pars y Baudelaire se suceden rpidamente, parece que
el autor no se detiene en ninguna en particular, sino que las va juntando, una
detrs de otra, para esbozar una imagen de la modernidad.
La relacin entre Adorno y Benjamin se remonta a 1925, ao en el que se
conocieron. De acuerdo a Wiggershaus, empez una relacin provechosa
para ambos. Adorno lo convirti en colaborador de la revista Zeitschrift fr
Sozialforschung y posteriormente en miembro de la Escuela de Frankfurt
5
.
Por otro lado, Benjamin tuvo una profunda influencia en el pensamiento de
Adorno
6
. Volviendo a la crtica de Adorno a El Pars del Segundo Imperio,
el filsofo reconocer ms tarde que era intencin de Benjamin renunciar a
toda interpretacin manifiesta y dejar que las significaciones saliesen a la luz
por medio de un montaje chocante del material
7
.
Sobre algunos temas en Baudelaire, como ya dijimos, es una reformula-
cin del primer texto: las reflexiones son las mismas, pero parecen haberse
3
Cf. Kelman, David. The Inactuality of Aura. Figural Relations in Walter Benjamins On Some
Motifs in Baudelaire, en: Petersson, Dag y Erik Steinskog (eds.), Actualities of Aura. Twelve Studies
of Walter Benjamin, Gteborg: NSU Press, 2005, pp.125-126.
4
Citado por David Kelman en: ibid., p.126. La traduccin es ma.
5
Wiggerhauss, Rolf, La Escuela de Frncfort, Mxico D.F.: Fondo de Cultura Econmica, 2010,
p.112.
6
Cf. ibid., p. 97.
7
Citado por Jess Aguirre en: op. cit., p. 18.
E
l
p
o
e
t
a
y
l
a
m
u
l
t
i
t
u
d
.
S
o
b
r
e
a
l
g
u
n
o
s
t
e
m
a
s
e
n
B
a
u
d
e
l
a
i
r
e
d
e
W
a
l
t
e
r
B
e
n
j
a
m
i
n
105
condensado. No recurre al dogma marxista como exiga Adorno, sino ms
bien al psicoanlisis (Freud) y a la filosofa de la conciencia (Bergson y Proust).
La idea central de este ensayo es que estos referentes tericos le permiten
a Benjamin presentar al poeta como conciencia de la multitud. El habitante
de la gran urbe recibe estmulos que no puede procesar. Al no poder captar
lo que l mismo experimenta, todo un mbito de su vida le resulta ajeno. La
masa es incapaz de tomar conciencia de s misma. El poeta, en cambio, reco-
rre la multitud recogiendo lo que a ella se le escapa. Sin embargo, no cumple
una funcin catrquica ni redentora. La referencia del poeta al inconsciente
colectivo no es reconciliadora, sino crtica: seala su condicin alienada.
2. El contexto
Las dos entregas sobre Baudelaire a las que nos hemos referido tienen como
escenario el Pars del siglo XIX. En 1852, Napolen III se convierte en el
emperador de Francia y emprende una serie de medidas para modernizar la
ciudad. Junto con el arquitecto Haussman dan inicio a una reestructuracin
urbanstica. Hasta ese momento, Pars haba permanecido como una ciudad
medieval, con calles estrechas y problemas de salubridad. Haussman intenta
reorganizar las viviendas, expropiando muchas, para luego destruirlas. La
intencin principal era crear ms espacio para poder ensanchar las calles. La
ciudad se moderniza, aparecen las grandes avenidas y los paseos, proliferan
los cafs y las tiendas. Se abra una vasta red de bulevares en el corazn de
la vieja ciudad medieval. Napolen y Haussman imaginaban las nuevas calles
como las arterias de un nuevo sistema circulatorio urbano
8
. Ahora no slo es
ms fcil desplazarse por la ciudad, sino que grandes masas pueden atravesarla.
3. Los lectores
Cuando Las flores del mal se public, los lectores haban perdido el inters
por la poesa lrica. Solo tiempo despus, el poemario se convirti en una
8
Berman, Marshall, Todo lo slido se desvanece en el aire: la experiencia de la modernidad, Mxico,
D.F.: Siglo Veintiuno, 2006. p.149.
V
i
c
e
n
t
e
C
u
e
t
o
106
obra importante y difundida. Este desfase le servir a Benjamin como punto
de partida: si la poesa lrica ya no puede hacer contacto con la experiencia
de los lectores, entonces esta ltima debe haberse modificado en su estruc-
tura. Cmo entender la experiencia de los lectores? Baudelaire, en el poema
introductorio de Las flores del mal, caracteriza a los lectores de la siguiente
manera: con su fuerza de voluntad y su capacidad de concentracin no se
llega muy lejos; dan preferencia a los goces sensuales; y estn familiarizados
con el spleen que acaba con el inters y la receptividad
9
. Tienen la voluntad
vaporizada y son movidos por hilos externos. No parecen darse cuenta del
proceso de degradacin en el que se encuentran.
Cada da hacia el infierno descendemos un paso,
Sin horror a travs de las tinieblas que hieden.
Quines son estos lectores que no pueden ser conscientes de su propia expe-
riencia? Benjamin los identifica con la multitud que habita en las grandes ciudades.
En el siglo XIX, la lectura se haba extendido a amplias capas de la sociedad.
En este proceso, la multitud de gente empieza a exigir verse retratada en la
literatura que consume. Proporcionaba encargos, quera encontrarse, como
los donantes en los cuadros de la Edad Media, en la novela contempornea
10
.
As, al mismo tiempo que la multitud de personas se convierte en multitud de
lectores, la multitud de lectores se vuelve multitud de clientes. En El Pars
del Segundo Imperio en Baudelaire Benjamin examina este proceso, donde
la prensa cumpli un rol determinante, con ms detenimiento
11
.
La informacin de los peridicos empez a ser acompaada de cuentos y
novelas por entregas que tematizaban la ciudad y la multitud. Sin embargo,
la literatura se incorpora a la prensa bajo las reglas y la lgica de esta ltima.
Una casa puede ser muy hermosa, pero sobre todo, y antes de que nos
detengamos en su belleza, tiene tantos metros de alta y tantos metros de
larga. Igual pasa con la literatura, que presenta una sustancia inestimable: es,
9
Benjamin, op. cit., p. 123.
10
Ibid., p. 135.
11
Cf. ibid., pp. 39-53.
E
l
p
o
e
t
a
y
l
a
m
u
l
t
i
t
u
d
.
S
o
b
r
e
a
l
g
u
n
o
s
t
e
m
a
s
e
n
B
a
u
d
e
l
a
i
r
e
d
e
W
a
l
t
e
r
B
e
n
j
a
m
i
n
107
sobre todo, lneas llenas; y el arquitecto literario, al que no solo su nombre
promete ganancia, tiene que vender a cada precio
12
. Aparece un nuevo
gnero literario: las fisiologas. Estas consisten en retratos de los habitantes
de la ciudad y buscan dar una imagen inocente y alegre; sosegar la conciencia
de los lectores, satisfacer las necesidades del consumidor. Por ejemplo, la
imagen del obrero que se alegra solamente cuando escucha el silbido de la
fbrica le permite al empresario descansar tranquilo
13
. La literatura se dirige
al mercado y termina siendo absorbida por este. Por otro lado, la informacin
del peridico se caracteriza por su curiosidad, brevedad, fcil comprensin
y sobre todo desconexin de las noticias entre s
14
. El lector no asimila las
noticias como propias a su experiencia vital. Ms aun, pierde la capacidad de
ser afectado por los hechos que lo rodean: la funcin de las noticias consiste
en impermeabilizar los acontecimientos frente al mbito en que pudiera
hallarse la experiencia del lector
15
.
4. La conciencia
Bergson y Proust le sirven a Benjamin para resaltar cmo la prensa dificulta el
conocimiento que los lectores pueden adquirir de s mismos. Bergson seala
que el hombre solo puede experimentarse a s mismo como duracin y como
parte de una tradicin. Las noticias de los peridicos no pertenecen a ninguna
tradicin: se guan por la necesidad de lo nuevo y ofrecen una nocin de tiempo
discontinuo. Proust, en En busca del tiempo perdido seala que traer el pasado
al presente no depende de nuestra voluntad. Es cosa del azar que cada uno
cobre una imagen de s mismo, que pueda aduearse de su experiencia
16
.
Para Benjamin, esto no es as: slo cuando los estmulos exteriores no pueden
ser incorporados a la experiencia, la interioridad se vuelve ajena a nuestro
control. Las reflexiones de estos autores giran en torno al tiempo, al recuerdo,
la memoria y la experiencia humana.
12
Cf. ibid., p. 46.
13
Cf. ibid., p. 53.
14
Ibid., p. 127
15
Ibid.
16
Ibid., p. 126.
V
i
c
e
n
t
e
C
u
e
t
o
108
Con Freud, Benjamin puede desarrollar una idea que estaba implcita hasta
ahora: la conciencia y la inconciencia en la poesa y la multitud. Para el psicoa-
nlisis, todas las percepciones y vivencias de las que no somos conscientes,
pero que sin embargo tenemos, se sedimentan en la memoria y pueden tener
una repercusin traumtica (el shock). Cuando percibimos, si lo hacemos
conscientemente, la percepcin se agota en ese punto: no es retenida, no
penetra en el sujeto. As, la conciencia es entendida como una defensa frente
a estmulos externos que podran resultar desestabilizadores. El recuerdo y
el sueo pueden aliviar el shock, en la medida en que traen a la conciencia los
estmulos desestabilizadores y los anulan.
Benjamin seala que la poesa se fundamenta en el shock y en la capacidad de
actualizar aquello que permanece en nosotros como potencia destructora.
La conciencia, en cambio, esterilizar [el] incidente para toda experiencia
potica
17
. Cuando Baudelaire retrata la produccin potica, la compara
con una lucha. El poeta pelea contra s mismo: inclinado sobre su mesa,
penetrando una hoja de papel con la misma mirada que hace un momento
dedicaba a las cosas, esgrimiendo su lpiz, su pluma, su pincel, escurriendo
la pluma en su camisa, presuroso, violento, activo, como si temiese que las
imgenes se le escapasen, peleador, aunque solitario y recibiendo l mismo sus
golpes
18
. Para Benjamin, esta lucha no se da slo dentro del poeta y consigo
mismo. El poeta retiene en su memoria las experiencias que la colectividad
no ha podido procesar y las enfrenta en su poesa. Baudelaire hizo asunto
propio parar con su persona espiritual y fsica los shocks, cualquiera que fuese
su procedencia
19
. Benjamin describe a Baudelaire como una conciencia de
todos los shocks de su poca.
5. La multitud
La multitud no slo es multitud de lectores y la prensa no es la principal causa
de su inconciencia. La vida en Pars aparece en Baudelaire como la vida en la
masa: la multitud es la ciudad y viceversa. La dinmica de la urbe hace que
17
Ibid., p. 131.
18
Ibid., p. 133.
19
Ibid.
E
l
p
o
e
t
a
y
l
a
m
u
l
t
i
t
u
d
.
S
o
b
r
e
a
l
g
u
n
o
s
t
e
m
a
s
e
n
B
a
u
d
e
l
a
i
r
e
d
e
W
a
l
t
e
r
B
e
n
j
a
m
i
n
109
todo aquel que se encuentre en ella, se diluya en la multitud. Poe describe
cmo en la multitud y bajo la luz de gas del alumbrado pblico, se igualan las
clases sociales: todos tienen los mismos rasgos decadentes para el espectador.
Los transentes se mueven en la masa mirando solamente para identificar las
seales de trnsito. Todos sus movimientos se dirigen a evitar obstculos. La
forma en que aprenden a relacionarse busca evitar el contacto y asegurar la
circulacin. El habitante de los grandes centros urbanos cae de nuevo en el
estado salvaje, quiero decir en el aislamiento
20
. Parafraseando a Marx, en el
trato con la multitud aprenden los peatones a coordinar su propio movimiento
como el de un autmata. Sumergido en una dinmica enajenante, el peatn
no puede procesar los estmulos que se le presentan. Su experiencia se le
escapa. En Crtica del agravio moral, Axel Honneth sostiene que la critica social
procede identificando patologas sociales
21
. Estos autmatas son indicativos
de individuos disfuncionales.
Sin embargo, el poeta encuentra los insumos para su trabajo en la masa. En
el poema A una pasante, una aparicin en medio de la multitud seduce al
poeta. La mujer que aparece slo puede resaltar en la medida en que es
nica dentro de la masa. La multitud la acerca al poeta y se la arrebata en un
mismo movimiento. Aparece la idea del poeta rescatando el instante dentro
del rpido discurrir del tiempo, tambin presente en la metfora del trapero,
utilizada por Baudelaire y resaltada por Benjamin. Los traperos son el equi-
valente a los actuales recicladores de carretilla. Aqu tenemos a un hombre
que deber recoger las basuras del pasado da en la gran capital. Todo lo que
la gran ciudad arroj, todo lo que perdi, todo lo que ha despreciado, todo
lo que ha pisoteado, el lo registra y lo recoge
22
. As como los recicladores
se detienen en las bolsas de basura buscando aquello que puede resultar til,
el poeta vaga entre la multitud buscando rimas
23
. Si retomamos las nociones
expuestas al hablar de Freud, el reciclador/poeta recoge todo aquello que la
gran masa no ha podido procesar y que se empieza a acumular. El reciclador
no rescata objetos para conservarlos tal cual: los transforma y los pone en
20
Ibid., p. 146.
21
Cf. Honneth, Axel, Crtica del agravio moral. Patologas de la sociedad contempornea, Mxico,
D.F: Fondo de Cultura Econmica, 2009, pp. 51- 116.
22
Benjamin, op. cit., p. 98.
23
Cf. ibid.
V
i
c
e
n
t
e
C
u
e
t
o
110
circulacin nuevamente. As, el poeta transforma las experiencias incons-
cientes de la masa.
Baudelaire tambin compara al poeta con el flneur: paseante que sin rumbo
fijo deambula a paso lento por la ciudad, observando. Estos paseos llegan a
hacerse imposibles en la multitud de Pars. En Prdida de aureola, el poeta
ya no pasea, se abre camino por las abarrotadas calles. Al hacerlo, pierde la
aureola que lo consagra como poeta y termina en una taberna. Hace un mo-
mento, mientras cruzaba apresuradamente el boulevar, saltando entre el barro,
a travs de ese mvil caos donde la muerte llega al galope por todas partes
a la vez, mi aureola, en uno de mis bruscos movimientos, se me desliz de la
cabeza y call al fango de la calzada. Yo no tuve el valor de recogerla. Juzgu
menos desagradable perder mis insignias que dejarme romper los huesos
24
.
Al igual que para el reciclador, hurgar entre los desperdicios de la gran ciudad
no es una eleccin del poeta: es una condicin que la masa le impone.
6. Un astro sin atmosfera
La poesa de Baudelaire se presenta como un astro sin atmosfera en el fir-
mamento del Segundo Imperio
25
. David Kelman se dedica a examinar esta
metfora
26
. Aunque Baudelaire se conecta con su contexto histrico de una
manera muy intensa y particular (como trapero, como flneur, como concien-
cia de los shocks de su poca), se encuentra, al mismo tiempo, desfasado de
ella. No slo la poesa lrica, tal y como describamos al principio, es incapaz
de hacer contacto con la experiencia de los lectores. Baudelaire tambin
representa una figura inactual e incomprendida. Su poesa se alimenta de la
masa, pero en la masa no hay espacio para su poesa.
El poeta se hace consciente en y a travs de la multitud: esta es el insumo del
cual se alimenta y de donde nace la poesa. La multitud, sin embargo, es incapaz
de escuchar al poeta: no puede cobrar conciencia de s misma a travs de la
poesa; permanece alienada. El mtodo psicoanaltico no extirpa el mal, sino
24
Baudelaire, Charles, Obras, Mxico, D.F.: Aguilar, 1961, p. 420.
25
Ibid., p. 170.
26
Cf. Kelman, op. cit., pp. 123-147.
E
l
p
o
e
t
a
y
l
a
m
u
l
t
i
t
u
d
.
S
o
b
r
e
a
l
g
u
n
o
s
t
e
m
a
s
e
n
B
a
u
d
e
l
a
i
r
e
d
e
W
a
l
t
e
r
B
e
n
j
a
m
i
n
111
que auto-inmuniza al sujeto: le ensea a vivir con l. La poesa de Baudelaire
no puede ser edificante ni polticamente constructiva. No es, como dijimos al
comienzo, una forma de catarsis. Podra entenderse como redencin, siempre
y cuando entendamos esta palabra como pagar por el otro con la propia vida.