Micosis
Micosis
Antonio Ciudad-Reynaud
VOL 53 N
O
3JULIO-SETIEMBRE 2007
RESUMEN
Las infecciones vaginales son un motivo importante de consulta. Ya sea como nica molestia
o acompaante a otros problemas de diferente relevancia. Dependiendo de las series de in-
vestigacin, la candidiasis suele encontrarse disputando el primer o segundo lugar en el diag-
nstico diferencial de las diferentes causas de molestias vulvovaginales y flujo. En el presen-
te artculo se hace una revisin de la epidemiologa, los diferentes factores de riesgo, mto-
dos de diagnstico y del manejo y tratamiento.
PALABRAS CLAVE. Vaginitis, vulvovaginitis, flujo vaginal, candidiasis, infeccin vaginal, cndida
Antonio Ciudad-Reynaud
Mdico Ginecoobstetra,
Instituto Especializado Materno Perinatal
INFECCIONES VAGINALES POR CNDIDA:
DIAGNSTICO Y TRATAMIENTO
ABSTRACT
Vaginal infections are important cause of con-
sultation as the only symptom or accompanied
by other problems of different relevance. De-
pending on investigation series candidiasis rep-
resents the first or second place in the differ-
ential diagnosis of the different causes of vul-
vovaginal disturbances and vaginal discharge.
In this article we review the epidemiology, risk
factors, diagnosis and treatment.
KEY WORDS. Vaginitis, vulvovaginitis, vaginal dis-
charge, candidiasis, vaginal infection, Candida
INTRODUCCIN
Diversos problemas, incluyendo
estados fisiolgicos, pueden
mimetizarse con sintomatologa
clnica similar a la de las infeccio-
nes vaginales por cndida. Por
ello, es de suma importancia que
el diagnstico sea el adecuado y
la terapia evite ser polivalente.
De los casos de flujo vaginal, la
vaginosis bacteriana (VB) suele
representar el 50% de los casos y
la candidiasis vulvovaginal (CVV)
el 30 a 35% de los casos. Se con-
sidera, en la mayora de las series
revisadas, la segunda causa ms
frecuente del sndrome de flujo
vaginal.
Existen ms de 100 especies de
cndida que son patognicas
para los seres humanos. La ma-
yora de ellas vive como comen-
sal en el tracto gastrointestinal,
aparato reproductor y/o en la piel,
esperando el momento propicio
para que aumente su poblacin
y entonces generar molestias. Es
decir, son patgenos oportunis-
tas que se hacen evidentes cuan-
do el equilibrio se rompe o al-
tera por algn factor. No debe,
por lo tanto, ser considerada
como una infeccin de transmi-
sin sexual.
EPIDEMIOLOGA
No se conoce la real incidencia de
la candidiasis vaginal. Una de las
razones es la automedicacin y/o
el sobrediagnstico del problema.
Por ejemplo, algunas pacientes
pueden tener un flujo fisiolgico
autolimitado a mitad del ciclo
menstrual, que podra confundir-
se con una recurrencia de la in-
feccin por cndida y si la pacien-
te se automedica con cualquier al-
ternativa disponible en el merca-
do, o no se hace un adecuado
diagnstico y se le da tratamien-
to antimictico, la molestia de los
sntomas pasar espontneamen-
te, pero la paciente y el mdico
que no hizo un diagnstico certe-
ro de la molestia quedarn con la
impresin que el tratamiento
administrado tuvo el efecto tera-
putico deseado.
SIMPOSIO
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Infecciones vaginales por Cndida: diagnstico y tratamiento
REVISTA PERUANA DE GINECOLOGA Y OBSTETRICIA
Se considera que solo 20% a 30%
de las mujeres que se automedican
por cndida, en realidad s la tienen.
La paciente suele tener un flujo
autolimitado y ella concluir err-
neamente que tiene una recurren-
cia mensual del problema original.
Las molestias incluso podran ser
similares: flujo, prurito, eritema, etc.
Se estima que ms del 40% de las
mujeres normales, que no cursan
con molestia alguna de enfermedad
activa, tienen en sus vaginas al cn-
dida como comensal. La sola iden-
tificacin del cndida en el cultivo
de secrecin endovaginal, no siem-
pre hace el diagnstico de la causa
de la molestia ni de la infeccin.
Por otro lado, se ha estimado que
aproximadamente 75% de todas
las mujeres, en algn momento de
su vida, va a desarrollar infeccin
vaginal por hongos y de stas, 40%
a 50% desarrolla recurrencias.
Cerca de 5% de las mujeres expe-
rimenta infecciones recurrentes,
incluso ms de 4 episodios por
ao. Las recurrencias suelen no ser
de fcil erradicacin, ya que pue-
den estar relacionadas a condicio-
nes ms serias, como la infeccin
por VIH o diabetes.
Aunque la candidiasis vulvovaginal
no es normalmente daina a la
mujer sana, los sntomas pueden
ser muy incmodos. Las infeccio-
nes por hongos pueden ocurrir la
semana previa a la menstruacin,
debido a las fluctuaciones de los
niveles estrognicos. Las mujeres
sanas asintomticas acarrean leva-
duras en sus vaginas como parte de
la flora normal. Un cambio en el
medio ambiente vaginal, el pH o el
balance hormonal en el husped,
puede ocasionar sobrecrecimiento
de las levaduras, resultando en ar-
dor, comezn y malestar.
Se puede clasificar a la candidia-
sis vulvovaginal (CVV) como no
complicada (80 a 90%) y compli-
cada (10 a 20%). En el caso de
las no complicadas, la sintomato-
loga suele ser la tpica, siendo las
molestias espordicas o infre-
cuentes, la intensidad de leve a
moderada y la etiologa ms pro-
bable es el Candida albicans ocu-
rriendo frecuentemente en muje-
res no inmunocomprometidas.
Las CVV complicadas, que son
aquellas con ms de 4 infecciones
por levaduras por ao o los signos
y sntomas de CVV suelen ser se-
veros, las infecciones suelen ser
por especies no-albicans y el hus-
ped puede ser que est compro-
metido inmunolgicamente.
Factores de riesgo
Los factores usualmente identifica-
dos como asociados a la infeccin
de la vagina por hongos son el uso
de antibiticos de amplio espectro,
embarazo, uso de anticonceptivos
orales o incluso en algunos trabajos
se menciona al uso de dispositivos
intrauterinos, como factor asociado.
Asimismo, la diabetes y las infeccio-
nes por VIH deben de ser conside-
radas dentro de este grupo.
La razn de esta asociacin est bien
determinada en el caso de la diabe-
tes, ya que es bien conocido que la
glucosa en las secreciones vagina-
les se encuentra incrementada y
esta condicin predispone el creci-
miento y la adhesin del cndida,
sobreviniendo la infeccin. Tabla 1.
Los sntomas tpicos de la CVV
consisten en prurito vulvar acom-
paado de secrecin vaginal, que
se parece, por sus caractersticas,
al requesn. Sin embargo, la se-
crecin puede variar entre acuosa
y densa, de manera homognea.
Puede haber dolor vaginal, dispa-
reunia, ardor vulvar e irritacin.
Puede ocurrir disuria externa,
cuando la miccin produce expo-
sicin del epitelio vulvar y vestibu-
lar inflamado a la orina.
El examen revela eritema y edema
de los labios y la piel vulvar. Pue-
de encontrarse lesiones pstulo-
papulosas perifricas definidas.
Quizs la vagina se encuentre
eritematosa y con una secrecin
blanquecina adherente. El pH va-
ginal suele ser normal. La prueba
de olor o de Whiff es negativa.
ETIOPATOGENIA
Las especies comnmente asocia-
das a la infeccin vaginal por cndi-
da son C. albicans, C. glabrata, C.
tropicalis, C. krusei y C. guillermond.
Hay que tener en cuenta la existen-
cia de ms de 100 diferentes espe-
cies de cndida e incluso, el C.
albicans, la especie ms frecuente,
tiene ms de 200 cepas distintas.
La gama es bastante amplia.
Aproximadamente, 85% a 90% de
las CVV es debido a C. albicans. La
incidencia de no-albicans, principal-
mente C. glabrata, est en auge y
puede ser la causa de CVV recurrente
y resistente a drogas.
Tabla 1. Factores de riesgo paralacandidiasis
vulvovaginal
Comprobados
Antibiticos de amplio espectro
Gestacin
Anticonceptivos orales con alto contenido
de estrgenos
Diabetes mellitus
Poco respaldados
Uso de esponja,dispositivos intrauterinos,
diafragmas, condones
Sexo orogenital
Duchas vaginales
Relaciones sexuales
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Entre 1988 y 1995, las CVV debi-
das a especies no albicans aumen-
taron de 9,9% a 17,2%; las espe-
cies no albicans son tambin res-
ponsables de 32% de las infeccio-
nes recurrentes.
Es sumamente interesante notar
que se ha demostrado concordan-
cia entre las cepas vaginales y
aquellas encontradas en el recto y
la cavidad oral, e incluso la halla-
da entre la paciente y su pareja
sexual. Esta concordancia mues-
tra que existe un rol importante en
no solo la transmisin sino en la
reinfeccin. Estos organismos sue-
len existir como comensales; pero,
inmediatamente se presentan las
condiciones adecuadas que gene-
ran la enfermedad, se transforman
de la forma micelial a la forma de
hifas o de seudohifas. Candida
albicans es responsable de 90%
de las infecciones vaginales por
hongos.
La vaginitis sintomtica ocurre
cuando el hongo o los factores
ambientales vaginales cambian,
permitiendo la proliferacin del
cndida. Tambin, la transforma-
cin hifal y elaboracin de los fac-
tores patognicos micticos (pro-
teasas, lipasas, micotoxinas, etc).
El husped desarrolla sntomas y
signos, con liberacin de citoqui-
nas y mediadores de la inflama-
cin.
DIAGNSTICO
Los sntomas de CVV incluyen pru-
rito, descenso vaginal, dolor vaginal,
dispareunia y disuria externa. El
diagnstico de candidiasis se pue-
de hacer mediante inspeccin vi-
sual, determinacin del pH vaginal,
microscopa, Papanicolaou, prueba
de ltex y cultivo de secrecin cer-
vicovaginal.
Inspeccin visual
El flujo vaginal de una real infec-
cin por hongos puede tener dife-
rentes apariencias. Puede estar
ausente, o muy discreto, o muy flui-
do, blanco, con presencia de pla-
cas en la pared vaginal, tpicamente
como requesn. Se debe de sos-
pechar de cndida si la paciente
tiene un rash geogrfico simtrico
en la vulva o en el rea perineal.
Una forma algo atpica de presen-
tacin del cndida es aquella pa-
ciente que tiene una irritacin
inexplicable y disconfort o aque-
lla sin historia de dispareunia que
inicia molestias de quemazn
intra o poscoital, irritacin, dis-
confort. Este problema suele pre-
sentarse en mujeres peri y posme-
nopusicas.
pH vaginal
La determinacin del pH vaginal sin
duda es de utilidad. Un pH normal
(<4,5) esencialmente descarta la
posibilidad de vaginosis y debe de
buscarse la presencia de hongos en
la secrecin o considerar que todo
se encuentra dentro de lmites nor-
males. Un pH mayor a 4,5 sugiere
vaginosis bacteriana, tricomoniasis
o endocervicitis mucopurulenta.
Microscopa
La microscopa con KOH o NaOH
suele ser de invalorable ayuda, al
evidenciar la presencia de pseudo-
hifas o la presencia de la fase mi-
celial, para el diagnstico mictico.
Si solo la levadura est presente, es
posible que solo se trate de la pre-
sencia del cndida como comensal.
La visin microscpica deber de
hacerse inicialmente con un au-
mento x100, para hacer un barri-
do de la lmina. Con este aumen-
to, se puede detectar algunos pa-
rsitos mviles o hifas, pero no es
suficiente para detectar las clu-
las clave (clue cells), tpico de
vaginosis. Solo con un aumento de
x400 se puede evidenciar a las c-
lulas clave, leucocitos, tricomonas
mviles y hongos en gemacin.
Idealmente, observar 10 campos.
Figura 1, Tabla 2.
El procedimiento correcto debe de
ser tomar una muestra de la secre-
cin con dos hisopos de algodn
de aproximadamente 08 centme-
tros de longitud. Uno de los
hisopos se usar para la determi-
nacin del pH vaginal.
Figura 1. Cndida. Arriba: esporas. Abajo:
pseudohifas.
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Infecciones vaginales por Cndida: diagnstico y tratamiento
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El segundo hisopo ser colocado
en un tubo de ensayo contenien-
do 0,5 mL de solucin salina. Agi-
tarlo para una adecuada distribu-
cin y decantar una gota en una
lmina portaobjeto para su visua-
lizacin microscpica.
Del tubo de ensayo se deber de
tomar muestra para la prueba con
KOH. Diferenciarlo de la prueba de
Whiff, que consiste en aadir va-
rias gotas de KOH a la muestra de
secrecin vaginal y si emite un olor
fuerte (pescado) es indicativo de
vaginosis bacteriana.
Si se considera conveniente, se
puede tomar una tercera muestra
de hisopo para la deteccin de cla-
midia y gonorrea bajo la modali-
dad del Nucleic acid amplification
test (NAAT).
Fijacin por ltex
La fijacin por ltex del cndida
es otro mtodo de ayuda diagns-
tica, que tiene una buena correla-
cin de su positividad con infec-
cin. Es una prueba que se puede
hacer en consultorio, lamentable-
mente no disponible en nuestro
medio (Affirm VPIII test), que tie-
ne una sensibilidad versus cultivo
de 82% para el caso de cndida,
95% para Gardnerella y 92% para
Trichomonas. Hay que tener cui-
dado que esta prueba no debe ser
usada en mujeres asintomticas,
ya que puede dar resultados fal-
sos positivos de enfermedad.
Papanicolaou
El cndida tambin puede ser evi-
denciado en frotis de las secrecio-
nes cervicovaginales con la colo-
racin del Papanicolaou.
Cultivo
Por ltimo, y no por eso menos
importante, es el cultivo de la se-
crecin vaginal, que necesaria-
mente se tiene que hacer en agar
Sabouraud, medio de Nickerson.
El cultivo suele ser especialmen-
te indicado en aquellas pacientes
que han tenido alguna falla tera-
putica. Las especies diferentes al
C. albicans (C. glabrata, C. tropica-
lis) suelen ser de ms difcil reso-
lucin teraputica.
Si la infeccin es mixta (15% de
los casos), deber de tratarse a la
pareja sexual.
COMPLICACIONES
Candidiasis vulvovaginal severa
Eritema vulvar, edema, excoriacin
y formacin de fisuras estn usual-
mente asociadas con xitos tera-
puticos bajos al tratamiento t-
pico de cursos cortos o a la tera-
pia oral, las que usualmente se dan
en la vulvovaginitis no complica-
das. Se recomienda, en estos ca-
sos, tratamiento tpico por 7 a 14
das de alguna alternativa azlica
y/o fluconazol, 150 mg en dos
dosis secuenciales, segunda dosis
72 horas despus de la primera.
Candidiasis vulvovaginal recurrente
La candidiasis vulvovaginal recurren-
te (CVVR) es definida como 4 o ms
ataques de infeccin sintomtica de
vaginitis por cndida en un periodo
de 12 meses. Aproximadamente,
90% se debe a C. albicans. Se sue-
le ver en un husped con alguna
patologa de fondo, por ejemplo,
diabetes no controlada, uso de este-
roides por lupus o por cualquier otra
indicacin mdica, en mujeres in-
munocomprometidas, obesidad, etc.
El uso de terapia de reemplazo hor-
monal, la administracin tpica es-
trognica, as como la necesidad de
consumo de tamoxifeno, las derma-
tosis vulvares, liquen escleroso, ec-
zema, dermatosis atpica, han sido
descritas como factores de riesgo
para la CVVR.
Sin embargo, cerca de la mitad de
pacientes con CVVR no tiene algn
factor de riesgo. La patognesis es
idioptica e incomprensible.
Se ha visto que existe cierta predis-
posicin gentica inmunolgica en
la CVVR idioptica. Pacientes con
CVVR requieren una terapia prolon-
gada. Usualmente, cada recurren-
cia sucesiva de vaginitis tiende a ser
causada por la misma cepa de cn-
dida que origin la crisis anterior. El
C. glabrata es el segundo agente
etiolgico ms frecuente, luego del
C. albicans.
En el diagnstico diferencial de la
CVVRR, se debe considerar el tra-
Tabla 2. La microscopa directa del flujo va-
ginal puede ayudar al diagnstico de candi-
diasis, vaginosis bacteriana y tricomoniasis
Recoleccin de lamuestra
Tomar lamuestrade flujo vaginal con un hisopo
de algodn,de las paredes de lavaginao del fon-
do de saco,donde suele acumularse el flujo.
Preparacin de la lmina
Colocar el hisopo en un tubo de ensayo que
contiene 0,5 mL de solucin salina.Agitarlo para
una adecuada distribucin y decantar una gota
en una lmina portaobjeto, cubrirlo con
portalmina.
Qu se busca?
Examinar a 100X para la identificacin de
tricomonas mviles. Examinar a 400X para la
bsqueda de hongos y tricomonas.
Paraidentificar ms fcilmente alos hongos se
mezclar,en otralmina,unagotade lasecrecin
del tubo de ensayo con unagotade KOH al 10%,
paradisolver las otras clulas.El KOH matabacte-
rias yclulas de lavagina,dejando solo alos hongos.
Importante
No se debe de olvidar la bsqueda de eviden-
cia de otras infecciones vaginales o cervicales,
ya que las infecciones mltiples son comunes.
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tamiento inadecuado de una VVC
debido a terapia inefectiva, dura-
cin insuficiente de la terapia o (en
el caso de regmenes orales) inte-
racciones con otras drogas, que
disminuyan el nivel de la droga
administrada; otras infecciones
(tricomoniasis, vaginitis bacteria-
na), dermatitis de contacto, vagi-
nitis atrfica, hipersensibilidad,
liquen plano erosivo, alergia, sn-
drome de Behcet, pnfigo, etc.
La enfermedad severa se suele
acompaar de edema significati-
vo, flujo, fisuras; por lo tanto, la
paciente no va a encontrar mejo-
ra antes de 72 o 96 horas. La re-
solucin completa puede tomar 1
a 2 semanas.
En la CVVR se les administra dos
dosis sucesivas de 150 mg de flu-
conazol, con 72 horas de intervalo
entre dosis y dosis; posteriormente,
una dosis de mantenimiento de 150
mg semanal durante seis meses;
obtenindose algo ms de 90% de
xito teraputico. Se debe vigilar las
enzimas hepticas, por el potencial
riesgo de hepatotoxicidad.
En los siguientes 6 meses, se pue-
de observar algo ms de 40% con
ausencia de enfermedad. Aunque
no haya evidencia mdica descrita
en la literatura, parece muy razona-
ble acompaar al tratamiento sist-
mico un tratamiento tpico profilc-
tico de un curso de tratamiento una
vez al mes por seis meses.
Se recomienda la disminucin o
erradicacin de los factores predis-
ponentes, como el uso de antibiti-
cos, de preparaciones vaginales
antispticas y antibiticas o de du-
chas vaginales. El tratamiento si-
multneo de un foco rectal con nis-
tatina o fluconazol oral no es til para
la prevencin de recurrencias.
Balanitis
La balanitis, que se caracteriza por
eritema del glande o inflamacin
del glande y prepucio (balanopos-
titis), en la pareja sexual, es poco
frecuente y ha sido considerada
una forma de infeccin de trans-
misin sexual. En estos casos, es
recomendable tratar a la pareja
con cualquiera de las alternativas
tpicas de imidazol.
Infeccin ascendente
La infeccin ascendente, descrita
por primera vez en 1958, puede
originar corioamnionitis y est co-
brando cada vez mayor importan-
cia. La infeccin intraamnitica se
asocia a parto pretrmino o rotura
prematura de membranas, con los
sabidos problemas que estas com-
plicaciones pueden acarrear.
Por ello, es de vital importancia el
adecuado tratamiento de la mico-
sis vaginal durante la gestacin. En
estos casos, solo se recomienda
como tratamiento la alternativa
tpica y no la sistmica.
El riesgo de infeccin ascendente
informado es de 0,8% a 2%. Debe
ser, por lo tanto, una patologa por
la que se debe de preguntar, diag-
nosticar y tratar durante el control
prenatal.
TRATAMIENTODE
LA CANDIDIASIS VAGINAL
La duracin del tratamiento de-
pender no solo del principio acti-
vo seleccionado sino de la forma
galnica que tiene el producto far-
macutico seleccionado. El trata-
miento puede ir desde la dosis
nica hasta el tratamiento por 15
das. La seleccin de la alternati-
va teraputica depender del jui-
cio del mdico, con relacin al
cuadro clnico y las caractersticas
de la paciente en particular.
Existe una variedad muy amplia
de sustancias bajo la denomina-
cin genrica de antifngico, que
responde a diversas estructuras
qumicas y mecanismo de accin.
La evolucin del tratamiento ha
pasado desde el empleo de metales
pesados -como el yoduro potsico,
metaloides y derivados azufrados-
hasta los primeros antibiticos an-
tifngicos, como la griseofulvina,
nistatina, anfotericina B.
Los antifngicos azlicos, siguien-
te familia en aparecer, no fue in-
troducida en la prctica terapu-
tica sino desde 1969, siendo los
primeros en utilizarse el clotrima-
zol, miconazol y econazol.
Las alternativas teraputicas dis-
ponibles son dos: polienos y los
azoles. En los polienos se dispone
de la nistatina. Alternativa bastan-
te antigua, pero que an se puede
recurrir a ella como alternativa de
tratamiento. El inconveniente de
la nistatina es que la duracin del
tratamiento no debiera ser menor
a los 14 das. Si el tratamiento es
fielmente cumplido, la tasa de
cura teraputica alcanza el 80%
de xito. Otro polieno existente es
la anfotericina, pero su uso suele
ser restringido a casos muy seve-
ros y/o crticos.
La alternativa de primera lnea
para uso de los azoles son los
imidazoles: butoconazol, clotrima-
zol, miconazol, terconazol, tioco-
nazol (Tabla 3). El mecanismo de
accin es el de inhibicin de la
sntesis del ergosterol, al inhibir la
conversin de lanosterol a ergos-
terol, produciendo cambios en la
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Infecciones vaginales por Cndida: diagnstico y tratamiento
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composicin lipdica de la mem-
brana celular del hongo. Este cam-
bio estructural altera la permeabi-
lidad celular y finalmente resulta
en disrupcin osmtica o inhibi-
cin del crecimiento de la clula
fngica.
Adicionalmente, puede inhibir la
sntesis de triglicridos y fosfol-
pidos del hongo, as como la acti-
vidad de enzimas oxidativas y
peroxidativas, lo que favorece la
acumulacin intracelular txica de
perxido de hidrgeno, que daa
las organelas celulares y promue-
ve la lisis fngica.
De los imidazoles, el butoconazol
tiene la concentracin mnima
inhibitoria (CIM) ms baja contra
la mayora de agentes micticos
patgenos. Adems, el butoco-
nazol es efectivo in vitro contra
otras especias de cndida. Asi-
mismo, no se ha encontrado, has-
ta la fecha, resistencia al buto-
conazol. Si la sintomatologa cl-
nica persiste luego del tratamien-
to, las pruebas diagnsticas de-
ben ser repetidas, para estar se-
guros de la no presencia de otros
microorganismos patgenos, con
la finalidad de confirmar el diag-
nstico inicial y para estar segu-
ros de la ausencia de otras condi-
ciones patolgicas que pudieran
estar condicionando la infeccin
mictica.
Un factor que debe de tenerse
presente durante el tratamiento es
la recomendacin de suspender
actividad sexual, especialmente
si esta es realizada con condones.
La mayora de las alternativas te-
raputicas tpicas, en su compo-
sicin, tienen sustancias a base
de aceites minerales, que pueden
debilitar el ltex y ocasionar falla
del mtodo, si el condn se rom-
piera durante el coito.
De los azoles, tambin se dispo-
ne en forma sistmica ketocona-
zol, fluconazol o itraconazol. Exis-
ten algunos reportes farmaco-
lgicos que mencionan que la va
oral puede ser tan efectiva como
la tpica para el tratamiento efec-
tivo. Aunque, suele haber una
mejor aceptacin a un tratamien-
to tpico que a un sistmico. Otra
alternativa de tratamiento, es el
cido brico, en cpsulas. Una
cpsula de 600 mg insertada
intravaginalmente en la noche
durante dos semanas, usualmen-
te es efectiva para eliminar las in-
fecciones por cndida.
Las tasas de curacin suelen ir de
80 a 95%, con las diferentes al-
ternativas teraputicas.
Tabla 3. Regmenes recomendados para infeccin vaginal por Cndida
Intravaginales
Gynazole-1 Butoconazol-1 Cremavaginal al 2% Jeringaprellenadacon 5 gde crema(100 mgde SA) 1 aplicacin intravaginal en dosisnica
Femstat Butoconazol vulos vaginales 100 mgpor vulo 1 vulo intravaginal por 3 noches
Volusol Butoconazol Crema vaginal al 2% Aplicador con 100 mgde butoconazol 1 aplicacin intravaginal por 3 noches
Icaden Isoconazol Crema vaginal 1% Tubo de 40 g 1 aplicacin por 7 das
vulos vaginales 600 mgpor vulo 1 vulo intravaginal en dosisnica
Gyno-Canesten Clotrimazol Crema vaginal 1% Aplicador para 5 g 1 aplicacin por 6 noches
Comprimidos vaginales 200 mgpor comprimido vaginal 1 comprimido intravaginal por 3 noches
Gyno-Trosyd Tioconazol Crema vaginal al 2% Aplicador para 5 g 1 aplicacin intravaginal por 3 noches
Ungento vaginal 6,5% Aplicador para 5 g(300 mgde SA) 1 aplicacin intravaginal en dosisnica
No disponible Terconazol Crema al 0,4% Aplicador para 5 g 1 aplicacin intravaginal por 7 noches
Crema al 0,8% Aplicador para 5 g 1 aplicacin intravaginal por 3 noches
vulos vaginales 80 mgpor vulo 1 vulo intravaginal por 3 noches
No disponible Miconazol vulos vaginales 1 200 gpor vulo 1 vulo intravaginal en dosisnica
vulos vaginales 200 gpor vulo 1 vulo intravaginal por 3 noches
vulos vaginales 100 gpor vulo 1 vulo intravaginal por 7 noches
Crema vaginal al 2% Aplicador para 5 g 1 aplicacin intravaginal por 7 noches
Micostatin Nistatina Tabletas vaginales 1 000 000 UI por tableta 1 tableta intravaginal por 14 noches
Gynostatin Nistatina Crema vaginal 25 000 000 UI 1 aplicacin intravaginal por 14 noches
Oral
Diflucan Fluconazol Tabletas 150 mg 1 tableta en dosis nica
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En la Tabla 4 se evidencia que el
butoconazol tiene las menores
concentraciones mnimas inhibi-
torias frente a los diferentes gr-
menes aislados en vagina. Otro
hecho importante es que es efec-
tiva in vitro contra todas las es-
pecies de cndida.
Otro elemento clave en la eficacia
del tratamiento es el grado de
aceptacin y cumplimiento de la
terapia administrada. No es infre-
cuente el abandono de la terapia
luego de una mejora inicial, espe-
cialmente en regmenes prolonga-
dos de terapia. Por ello, la tenden-
cia de disminuir la cantidad de
dosis, alcanzando xito teraputi-
co, es un objetivo buscado por to-
dos desde siempre. Es mucho ms
conveniente para una paciente
poder recibir tratamiento eficaz
con la menor cantidad de dosis/
administraciones posibles.
Esto ltimo puede ser logrado con
una nueva entidad qumica, con
una inherente mayor duracin de
accin, o incrementando la dosis
de una droga existente, o introdu-
ciendo nuevos mtodos de aplica-
cin. Cualquiera sea el medio o
mtodo utilizado para disminuir
la frecuencia de las dosis, no de-
ber resultar en reduccin de la
eficacia o el incremento de los
efectos adversos.
CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES
Las infecciones micticas vaginales
son extremadamente comunes en la
comunidad y son motivo frecuente
de consulta mdica.
El diagnstico usualmente es clni-
co, basado en la sintomatologa,
hallazgos clnicos, y se debera de
confirmar con microscopa directa.
Raramente, el cultivo de secrecin
vaginal u otra alternativa de diagns-
tico ms sofisticada son requeridas.
El diagnstico se puede confundir
con procesos fisiolgicos que no
requieren de tratamiento especfi-
co. Por ello, es muy importante la
confirmacin microscpica.
Los lineamientos actuales de trata-
miento del Centro de Control y Pre-
vencin de las Enfermedades Infec-
ciosas de Estados Unidos recomien-
dan un curso corto de un derivado
imidazlico tpico (dosis nica o
regmenes de 1 a 3 das), para tra-
tar efectivamente la CVV no compli-
cada. Estas guas estn basadas en
la extensa evidencia diagnstica, cl-
nica y epidemiolgica compilada y
publicada durante la ltima dcada.
Los imidazoles aplicados tpica-
mente (butoconazol, clotrimazol,
miconazol y terconazol) estn dis-
ponibles en regmenes de 1, 3, 7 y
14 das. No se aconseja la auto-
medicacin. El uso inapropiado de
cualquiera de las alternativas tera-
puticas disponibles en el mercado,
puede retardar el tratamiento de
otras formas de vaginitis, las cuales
pueden tener resultados clnicos ad-
versos.
Estudios con butoconazol de libe-
racin prolongada, con tecnologa de
bioadhesin, en dosis nica, han
probado eficacia similar a los trata-
mientos prolongados con otras alter-
nativas teraputicas.
Los horarios de dosificacin son un
factor importante para determinar el
cumplimiento del tratamiento. Es
claro que al reducir el nmero de
dosis y la duracin del tratamiento,
el rgimen tiene potencial de mejo-
rar su adherencia, calidad de vida y
satisfaccin del paciente, as como
los costos del tratamiento.
La nistatina y las tabletas orales de
fluconazol constituyen otras opcio-
nes para el tratamiento. Los imida-
zoles suelen ser ms efectivos que
la nistatina.
Se requiere ms estudios que expli-
quen el por qu algunas mujeres
tienen una tendencia mayor a desa-
rrollar problemas de candidiasis vul-
vovaginal recurrente, en forma ms
frecuente que otras y por qu a al-
gunas mujeres es mucho ms dif-
cil proporcionarles una calidad de
vida adecuada, sin recurrencias.
Tabla 4. Regmenes orales para la infeccin vaginal por Cndida
CIM50 a 48 horas Ketoconazol Clotrimazol Fluconazol Miconazol Terconazol Butoconazol
C. albicans 0,02 0,01 1,25 0,01 0,01 0,01
C. glabrata 0,39 0,20 20,00 0,02 0,39 0,01
C. parapsilosis 0,02 0,01 2,50 0,05 0,02 0,01
C. tropicalis 0,01 0,01 2,50 0,02 0,10 0,01
S. cerevisiae 0,78 0,05 20,0 0,01 0,78 0,01
C. lusitaniae 0,01 0,01 N/A 0,01 0,02 0,01
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Infecciones vaginales por Cndida: diagnstico y tratamiento
REVISTA PERUANA DE GINECOLOGA Y OBSTETRICIA
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