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ABAD MERCEDES - Tres Cuentos Eroticos

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Tres cuentos erticos

Mercedes Abad
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
Juegos con perfectos desconocidos
Siempre me han gustado los revolcones con perfectos
desconocidos, por mucho que en la realidad esa clase de
encuentros sexuales fortuitos no tenga nada que ver con las
bien ensayadas escenas de alto voltaje que tienen lugar en las
pelculas entre actores de carnes casi insultantemente prietas y
donde las protagonistas, o bien no llevan bragas o bien llevan
un conjunto de ior reci!n salido de cualquier corsetera
carsima" #n la pu$etera realidad, una lleva las bragas
agujereadas el da que conoce al ligue de su vida" % tiene la
regla" % padece una tremenda y disuasiva halitosis" % no hay
manera de agenciarse un condn y hay que apechugar con el
miedo a coger cualquier porquera o renunciar a la aventura" %
est&s sin blanca y acabas mal follando en un utilitario o en el
retrete apestoso de alg'n bar, con la clientela del local
golpeando la puerta, impacientes por vaciar sus vejigas"
(ese a todo, esos fenmenos de atraccin sexual
temporalmente intensa, de hambre repentina, impertinente y
desbocada por un hombre a quien apenas cono)co me
proporcionan la sensacin, tan fuga) como gratificante, de que
los predecibles cauces por los que se desenvuelve la existencia
pueden verse alterados en el momento m&s inesperado y que lo
imprevisto logra colarse por una rendija para hacer estallar,
aunque el prodigio siempre dure muy poco, nuestra triste
rutina"
*n da, har& ya cosa de die) a$os, viajaba yo en tren hacia
+ordeaux, donde una amiga ma muy querida acababa de morir
de un violento ataque de risa e iba a ser enterrada" ,ue su
compa$ero, absolutamente destro)ado, quien me dio la noticia"
#l tipo perteneca a un grupo de payasos y estaba ensayando un
gag para su prximo espect&culo cuando mi amiga, a quien !l le
haba pedido que presenciara el n'mero y le dijera si de verdad
le pareca gracioso, sufri el mortfero ataque de risa" -a noticia
cay como un ma)a)o sobre mi &nimo pero no pude evitar
saludarla con una largusima carcajada hist!rica a la que, por
fortuna, sobreviv" .l, que no apreci mi risotada, colg el
2
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
tel!fono sin darme tiempo a recobrar la compostura y me sent
como si acabara de caer en un po)o de mierda"
/uando cog el tren para +ordeaux, mis &nimos seguan por
los suelos y mi vestido no me ayudaba demasiado a detener la
torrencial actividad de mis lagrimales" -o cierto es que me haba
acostumbrado a mantener alejada de m la melancola por el
sencillo procedimiento de ponerme 'nicamente prendas de
colores vivos y alegres, tal y como me lo aconsejara a$os atr&s
mi terapeuta" (ero, en esa ocasin, habida cuenta de que me
diriga al entierro de un ser querido, la prudencia me indujo a
vestirme con el 'nico vestido negro que posea por aquel
entonces" -o malo es que, desolada como estaba por la muerte
de mi amiga y por la torpe)a con que haba reaccionado a la
noticia, no repar! hasta un rato despu!s de que el tren se
pusiera en marcha en que mi vestido resultaba decididamente
inconveniente para presentarse con !l en el entierro" /a en la
cuenta de mi error cuando un hombre de unos treinta a$os
entr en mi compartimiento, se asom con una mirada
encandilada a mi escandaloso escote y sigui calibrando con un
gesto apreciativo la rotundidad de mis formas, que el vestido,
bastante ce$ido, subrayaba con insidiosa precisin" 01u!
incorregiblemente idiota eres, hija ma0 2pens!2, y mi
depresin subi unos cuantos grados, con lo que gruesos y
calientes lagrimones no cesaron de despe$arse por mis mejillas
durante la siguiente media hora" Me senta tan ridcula que ni
siquiera me atreva a mirar a mi compa$ero de compartimiento"
3upongo que habra acabado batiendo alg'n r!cord de llanto
ininterrumpido si mi vecino no se hubiera dirigido finalmente a
m"
2#st& usted muy indispuesta"
4o era una pregunta, sino una afirmacin" #n la vo) de aquel
hombre se detectaba el tono inconfundible de la Autoridad
/ompetente" (ero era una autoridad suave, algo en !l que se
impona con aplastante naturalidad" Me atrev a mirarlo por ve)
primera y vi en sus labios una sonrisa que pareca invitarme a
jugar con !l a alguna clase de juego que yo desconoca por el
momento" % tal ve) la invitacin no estaba en su boca sino en el
centelleo de sus ojos" #n cualquier caso, me sent proclive a
aceptar el lance"
2/reo que puedo hacer algo por usted" 3oy m!dico"
3us ojos seguan sonri!ndome"
#l tipo cogi el maletn de piel que llevaba consigo y se
arrodill frente a m en el espacio que separaba las dos hileras
3
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
de asientos" Abri el maletn y sac de !l unas tijeras y el
instrumental necesario para tomar la presin arterial y auscultar
el pecho" /on absoluta seriedad, me tom la presin y mene
reprobadoramente la cabe)a ante el resultado de su
exploracin"
2-o que me figuraba5 est& usted baja, muy baja" 6abr& que
hacer algo para reanimar su tono vital 2dijo frunciendo el ce$o"
(ese a la expresin seria y profesional de su rostro, un
vestigio de sonrisa segua tirando de sus comisuras hacia arriba
y un breve centelleo persista en su mirada"
2Ahora tendr& que bajarse el vestido hasta la cintura, para
que pueda examinarla"
-o hice y el doctor se qued mirando reprobadoramente los
aros de hierro de mi sujetador"
2-o que me figuraba5 est& usted sometida a una gran
presin psquica y, por a$adidura, usa prendas que crean
opresiones fsicas, de forma que la energa no puede fluir
libremente y se obstruye"
27#s peligroso8 2musit!, sigui!ndole el juego"
2+astante9 no quiero enga$arla, pero ha cado usted en
buenas manos" /uando lo vi coger las tijeras, una pun)ada
caliente en mi vientre me anunci que ciertas secreciones iban a
ponerse inmediata e inexorablemente en marcha" #n un abrir y
cerrar de ojos, el doctor me haba cortado el sost!n y mis tetas,
liberadas, se movan ante su atenta mirada" Me excit pensar
que alguien poda vernos a trav!s de la ventanilla, o que
cualquier otro pasajero poda irrumpir en el compartimiento"
273e siente mejor ahora8
2:%h, s; Mucho mejor 2contest! aflautando la vo),
decidida a abra)ar mi personaje de ingenua con la misma
solvencia con la que aquel hombre interpretaba al m!dico celoso
de su deber"
23eguro que tambi!n lleva bragas opresivas" <eamos 2dijo
arremang&ndome con destre)a el vestido hasta la cintura" -o
que me figuraba5 bragas estrechas de blonda que se clavan en
las ingles"
(ractic un corte de cada lado y me quit las bragas con
suavidad"
271u! tal ahora8
2Muchsimo mejor" -e estoy muy agradecida por sus
desvelos"
2= eso que su energa est& todava atascada" Tendr! que
hacerle un masaje para reactiv&rsela"
4
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
2-o que usted diga 2lo anim! yo con mi tono de vo) m&s
manso"
ej! que masajeara mis tetas concien)udamente" #l tipo no
haba mentido5 yo haba cado en muy buenas manos"
27Me permite que siga masaje&ndola con la lengua8
Me excitaba que siguiera comport&ndose como un educado e
irreprochable profesional de la medicina y que no dejara de
tratarme de usted" A esas alturas, mis jugos ya deban de haber
mojado el asiento, pero por nada del mundo quera yo precipitar
la situacin"
e pronto, dej de comerse mis tetas, hurg en su maletn y
se levant con una expresin grave" (ero su mirada era tan
intensa y relampagueante como un fogona)o"
2Ahora tiene que tomar usted una decisin importante 2me
dijo a la ve) que sacaba una pldora de un tubito2" #sta pastilla
puede obrar milagros en su tono vital en cuestin de media
hora" Ahora bien 2la sonrisa que tanto me gustaba volvi a tirar
de sus comisuras2, existe un tratamiento alternativo" #s igual
de efica) que esta pldora, pero algunos lo prefieren porque
resulta mucho m&s agradable" #n fin, lo mejor ser& que escoja
usted"
27= cu&l es ese tratamiento alternativo8 2pregunt!
disfrutando lo indecible de mi papel"
#l doctor se desabroch la bragueta y me ense$ un
espl!ndido miembro, endiabladamente duro y enhiesto" =o
estaba impaciente por saborearlo por una u otra va, pero me
haba colocado voluntariamente bajo la autoridad de aquel tipo,
y me gustaba que fuera !l quien dictara las normas de un juego
en el que lo excitante estribaba precisamente en mantener las
formas y en no perder la cabe)a" #l sigui mir&ndome con
penetrante fije)a mientras en una mano sostena la pldora y en
la otra la polla"
2#sto es lo que hay5 la pldora y la polla" Ahora es usted
quien tiene que decirme lo que prefiere" -a !tica profesional me
impide tratar de influir sobre usted"
2-a verdad, doctor, es que soy bastante indecisa"
2=a, se deshace usted en un mar de dudas 2dijo mirando
mi co$o, que deba de estar reluciente de lquidos"
2#xacto, repliqu! yo mientras me deca que si el tipo no me
follaba enseguida, no tendra m&s remedio que abalan)arme
sobre !l"
2#ntonces lo que podemos hacer es probar un ratito el
tratamiento con la polla" -a follo a usted tres minutos, por
5
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
ejemplo, y al t!rmino de esos tres minutos, tendr& que
decidirse"
2#spl!ndida idea 2logr! articular"
2T'mbese entonces 2me orden, al tiempo que suba los
respaldos abatibles de toda la hilera de asientos"
#n cuanto me estir!, !l trep a nuestro improvisado lecho y
se arrodill encima mo" 3e baj los pantalones hasta media
pierna, manipul su reloj y, sin m&s ceremonia, me hinc el
miembro con insidiosa lentitud"
2+uena chica 2dijo una ve) que lo tuvo entero dentro de m
2" #s usted una paciente muy receptiva"
#mpe) a follarme parsimoniosamente, metiendo y sacando
todo su instrumento terap!utico a cada embestida" 3us
andanadas eran tan profundas que notaba como sus testculos
me golpeaban el culo" 3us ojos escrutaban mi rostro con
serenidad, como si su conciencia profesional le impidiera pasar
por alto cualquier detalle 'til para la elaboracin de su informe
m!dico" Al poco, la alarma del reloj son y el doctor me cort
moment&neamente el suministro de placer"
273eguimos o cree que prefiere la pldora8 2me pregunt
imp&vido"
23eguimos 2contest! en un murmullo2" #s usted un
m!dico excelente"
2Me alegro de que le guste la terapia 2dijo !l mientras
volva a penetrarme con fuer)a, arranc&ndole un poderoso
estremecimiento a mis entra$as" -o cierto es que no tard! en
correrme con inusitada intensidad" Al hacerlo, exhal! un grito
que !l se apresur a sofocar trag&ndose mi grito con su boca
imperiosa"
23i no llego a besarla 2me dijo a guisa de explicacin
cientfica2 habramos corrido el peligro de ser interrumpidos" =
eso habra resultado pernicioso para el tratamiento"
icho esto, mi galeno sigui cabalg&ndome con vigor, pero
sin darse prisa alguna por alcan)ar su propio orgasmo" 3u
miembro, que yo notaba cada ve) m&s duro, invada con
infatigable perseverancia mi co$o" 4o recuerdo cu&ntas veces
me corr antes de que el doctor se diera por satisfecho"
#ntonces sac su verga, me refreg los testculos por todo el
rostro y hundi finalmente su polla encabritada en mi boca,
donde me aliment con su c&lida, larga y tonificante inyeccin
de leche" -iberada ya por completo de todas mis tensiones, ca
en un sue$o profundo y reparador" /uando despert!, el tren
estaba entrando en la estacin de +ordeaux y en el
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
compartimiento no quedaba ni rastro de mi querido doctor"
urante unos instantes, pens! si no lo habra so$ado todo, pero
el sabor acre que todava persista en mi boca me persuadi de
que el doctor era una criatura de carne y leche"
4o volv a saber nada de !l hasta que, tres meses despu!s,
alguien llam a la puerta de mi casa" Abr y me encontr! frente
a mi doctor, aunque en esta ocasin llevaba una +iblia en la
mano en lugar de su maletn m!dico"
2+uenos das 2dijo al tiempo que entraba en mi casa
cerrando la puerta tras de s"
2#stamos hablando con las personas acerca de la
disgregacin de la familia"
6aba abandonado la expresin de suave eficacia y autoridad
que adoptaba cuando era m!dico" /on el ce$o fruncido y los
ojos encendidos de ira, pareca un genuino profeta enfurecido
ante la corrupcin del mundo"
esde luego, ninguno de los dos dimos se$ales de haber
reconocido al otro"
23i la familia, que es el pilar de todo cuanto hay de bueno
en el ser humano, se descompone, el individuo, desorientado,
se convierte en vctima f&cil de la corrupcin y del desafuero" 7=
sabe usted por qu! se disgrega la familia8
2Ardo en deseos de que usted me lo explique"
2:-a fornicacin; 2dijo con la vo) tembl&ndole de rabia y
los ojos destilando el fuego del infierno" :-a fornicacin
indiscriminada que convierte al ser humano en una bestia
incapa) de gobernar sus peores instintos; :-a fornicacin que
nos acecha detr&s de cada esquina es la gran responsable de la
disgregacin de la familia;
27-a fornicacin8 2pregunt!2" 4o s! de qu! me est& usted
hablando"
2:Ah; 2grit mi predicador postr&ndose de rodillas a mis
pies y hundiendo la cabe)a en mi entrepierna2" :Al fin una
criatura pura y virginal que ha logrado escapar de las ubicuas
garras de la fornicacin;
3us manos tiraron con fuer)a de mis bragas hasta lograr
arranc&rmelas" Me acarici el culo, separando y amasando las
nalgas"
2Muy a mi pesar, tendr! que ense$arle lo que es la
fornicacin, para que sepa defenderse de sus feroces
embestidas"
3u vehemente lengua de predicador, la misma que, para mi
deleite, se obstinaba en tratarme de usted, recorri mis ingles y
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
mi pubis antes de lan)arse a una concien)uda exploracin de mi
vulva" 3u saliva agudi)aba mi tendencia a fundirme en tales
situaciones" <i que tena la nari) reluciente de mis estalactitas y
empec! a moverme furiosamente en torno a su boca hasta que
las violentas contracciones del orgasmo calmaron mi ansia"
(ero las valiosas ense$an)as de mi querido predicador no
acabaron ah" 4o bien hube go)ado, me tumb con brutalidad
en el suelo, boca abajo, y me penetr furiosamente por la va
ordinaria y por la extraordinaria alternativamente, mientras por
el espejo que cubra una de las paredes del vestbulo de mi casa
yo contemplaba el hipntico y cada ve) m&s fren!tico vaiv!n de
sus musculosas nalgas, hendidas por unos adorables hoyuelos"
#n cuanto acab nuestra salvaje coyunda, le jur! a mi
querido predicador que jam&s volvera a practicar esas
guarradas y !l abandon mi casa con la sonrisa de un arc&ngel
satisfecho tras haber cumplido una delicada misin"
A lo largo de estos die) a$os, mi imprevisible y camalenico
amante ha reaparecido encarnando, entre otros muchos
personajes, al butanero >en esa ocasin yo no tena dinero y me
vi obligada a pagar en especies?, a un ascensorista novato y
vctima de una despiadada claustrofobia, al acomodador de un
cine @, al dependiente de unos grandes almacenes que me
aconsej en la compra de varios conjuntos de ropa interior, al
director de una sucursal bancaria al que yo iba a solicitar un
cr!dito >y vaya si me lo concedi? y as sucesivamente" Jam&s
nos hemos apartado ni un &pice de los personajes que elegimos
cada ve)" 4o cono)co su nombre verdadero ni tengo la menor
idea acerca de a qu! se dedica cuando no irrumpe en mi vida"
4unca s! cu&ndo ni bajo qu! disfra) reaparecer&" 4i falta que
me hace, la verdad" #n cualquier caso, mi vida ertica es mucho
m&s divertida y estimulante desde que !l >7o debera decir esa
coleccin de perfectos desconocidos8? juega conmigo de ve) en
cuando"

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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
(quer de ases con comodn
En el supuesto de que se hubiera rodado una pelcula en ese
bar y icAie y 4iAo hubieran sido dos figurantes, a ning'n
director artstico, por deterioradas que estuvieran sus facultades
mentales, se le habra ocurrido juntar a aquellos dos ni, menos
a'n, pretender que fingieran ser amigos" (ero ni all haba un
rodaje que exigiera una mnima verosimilitud en la puesta en
escena ni icAie y 4iAo interpretaban otro papel que no fuera el
suyo propio" (or incongruente que resultase la estampa que
componan y por mucho que dieran la impresin de moverse en
las antpodas >si no en t!rminos estrictamente geogr&ficos, s, al
menos, en un sentido espiritual? icAie y 4iAo, seg'n descubr
m&s tarde, eran grandes amigos" e hecho, difcilmente se
habra podido reunir a dos individuos m&s antagnicos en
apariencia" (ara empe)ar, icAie >gafas con cristales de culo de
botella, metro noventa, pulcritud extrema, manos largas y
delicadas, aire flem&tico y un tanto inspido, cara de no haber
roto nunca un plato? pareca la clase de tipo que se pasa la vida
devorando libros, escribiendo poemas y hablando en serio5 un
tipo, en suma, capa) de amargarte la noche si en una cena
multitudinaria tienes la mala suerte de sentarte a su lado" (or el
contrario, 4iAo >apenas un metro sesenta y cinco, camiseta sin
mangas empapada de sudor, cuerpo robusto y musculoso de
estibador, aspecto decidido e insolente, mirada intensa, inquieta
y hambrienta de buscavidas, aunque con una expresin
vagamente cerril? perteneca a la clase de tipos que una prefiere
no encontrarse a ciertas horas en un suburbio desierto, aunque,
siendo como soy mujer de pocos prejuicios, estoy dispuesta a
admitir que existe la posibilidad de que tras un aspecto tan
bronco, rudo y pendenciero palpite un cora)n de oro maci)o"
e cualquier forma, 4iAo distaba mucho de ser el tipo que uno
elegira para departir con !l sobre los fascinantes efectos de la
ausencia de comas en la obra de @" /laro que yo no tena la
menor intencin de embarcarme en una conversacin
semejante" Acababa de conocer a mi padre biolgico a la edad
relativamente avan)ada de veintisiete a$os y habra dado lo que
9
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
fuera por olvidar este hecho" 4o negar! que, como todo hijo de
padre desconocido, haba fantaseado en torno a la identidad de
mi progenitor pero, a diferencia de otros, yo siempre haba
tenido la sensate) de no tratar de averiguar la verdad" (or otra
parte, mis conjeturas acerca del enigma de mi paternidad se
haban convertido en un excelente antdoto contra el insomnio"
As habran seguido las cosas de no ser porque hace algo m&s
de una semana, un tipo imparcialmente vulgar y poco atractivo
llam de improviso a mi puerta y, tras informarme de que era
mi padre, me dijo que las cosas no podan irle peor9 estaba sin
blanca, su tercera mujer lo haba echado de casa, sus hijos no
queran saber nada de !l >imagin! que hacan bien? y yo era la
'nica persona de este mundo que poda ayudarlo permiti!ndole
que se alojara una temporada en mi casa, el tiempo suficiente
para conseguir un trabajo" Acept! a rega$adientes pero tres
das de convivencia me bastaron para comprender con absoluta
claridad que tena que librarme de !l como fuese" 3aqu! mis
ahorros del banco y se los di, con la 'nica condicin de que
desapareciera de mi vida" 4o vayan a creer que me arrepiento
de mi actitud9 digamos que habra preferido que aquel hombre
imparcialmente vulgar y poco atractivo que se present de
improviso en mi casa hubiera sido el inspector de 6acienda, un
testigo de Jehov& en misin evangeli)adora o un psicpata
asesino, cualquier cosa antes que mi padre biolgico" Me habra
ahorrado el mal trago y una larga y &rida sucesin de noches de
insomnio, pues aunque trat! de seguir con mis especulaciones
nocturnas acerca de la identidad de mi progenitor, como si nada
hubiera sucedido, mis fantasas me haban quedado fl&ccidas y
no surtan el menor efecto contra el insomnio" Adem&s, el rostro
y los modales de aquel individuo ordinario y est'pido >en los
tres das que estuvo en mi casa no haba observado en !l
indicios susceptibles de revocar mi primera impresin? volvan a
atormentarme en cuanto me meta en la cama y apagaba la lu),
con lo que mi paisaje interior quedaba considerablemente
afeado" ,ueron el insomnio y la irritacin que provocaba en m
el hecho de que aquel individuo imparcialmente vulgar se
hubiera incrustado en mi vida interior sin que mediase invitacin
alguna por mi parte los que me llevaron de madrugada al bar
donde encontr! a icAie y a 4iAo" = fue mi determinacin a no
dormir sola esa noche, unida a la incongruencia que se
desprenda de aquel extra$o t&ndem, lo que finalmente me
impuls a abordarlos" %bviar! aqu los tr&mites mediante los
que les di a entender a aquellos dos cu&les eran mis proyectos a
10
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
corto pla)o" +aste decir que ambos >cada cual a su manera, por
supuesto? se prestaron de inmediato y sin condiciones a
colaborar conmigo en la reali)acin de los mismos" Apenas una
hora despu!s, yo estaba desnuda en mi cama" Todava no
habamos pasado a mayores, pero yo estaba encantada con el
espect&culo que me ofrecan icAie y 4iAo, tambi!n desnudos,
discutiendo sin alterarse cuestiones de procedimiento y con sus
dulces pollas cabeceando, enhiestas e inquietas"
2!jame empe)ar a m, por favor 2le suplicaba icAie a su
amigo2" #stoy que reviento despu!s de haberle manoseado las
tetitas y el co$ito h'medo9 y, al fin y al cabo, t' ya hiciste el
amor anteayer"
2%ye, macho, es que eres muy lento" Te tomas lo de follar
con tanta calma que puedes estar bombeando dos horas
seguidas, joder" = yo, mientras tanto, 7qu! hago8 7/asc&rmela y
aplaudir8
2#l culo 2apunt icAie escuetamente"
24ada de culos" /ontigo siempre me toca el culo" 1uiero
co$o"
2Te prometo que ir! r&pido"
2<enga, macho, eso no te lo crees ni harto de vino"
23i me dejas follar primero, te pago tu parte del alquiler de
este mes"
2e este mes y del prximo 2apostill 4iAo, revelando un
firme talento para la negociacin"
2<ale 2acept icAie2" #st& en paro, 7sabes8 2a$adi
dirigi!ndose a m al tiempo que llevaba a cabo las primeras
maniobras de penetracin" Tena un instrumento de calibre
considerable y lo manejaba con aplicacin y parsimonia, como si
una vo) interior le dictase sobre la marcha un pormenori)ado
modo de empleo"
2#st&s empapada" 73iempre eres tan hospitalaria8
2#stoy contemplando seriamente la posibilidad de abrir un
hotel"
3ac la polla, que estaba reluciente de mis jugos, y la
contempl unos instantes, con la actitud de un entomlogo que
se enfrenta a un insecto no documentado" 4iAo hi)o un gesto de
desesperacin"
2%ye, chaval, si empie)as a hacer pausas publicitarias, nos
vamos a tirar aqu una semana" = t' no le des conversacin,
joder, que el chico ya es bastante lento de por s"
23i quieres, te la chupo 2ofrec yo en un arranque de
caridad cristiana"
11
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
4iAo no se hi)o de rogar" 6incado de rodillas en la cama, me
inhabilit por completo para la charla"
#n esas circunstancias estaba yo, con dos trabucos
trabajando duro, el uno para no vaciarse inmediatamente en mi
boca, el otro para hacerlo lo antes posible en mi co$o, cuando
se abri la puerta de mi habitacin y 2:oh, visin pavorosa
surgida de mis m&s negras pesadillas;2 entr mi padre" icAie
y 4iAo dejaron de mover el rabo durante unos instantes, pero
ninguno de ellos renunci al c&lido orificio que los cobijaba, de
forma que no pude gritar como sin duda lo habra hecho de
estar expedito el camino" (ara mi absoluta desesperacin, o
que 4iAo deca5
2:6ola, colega; 4o te preocupes9 enseguida acabamos y te
dejamos va libre" Tienes una colega cojonuda, una ta sin
manas ni tonteras" /achonda de verdad, 7eh8 Acabamos de
conocerla y ya ves"""
A punto estuve de arrancarle la polla de un mordisco, pero
me apiad!" 4o era mal tipo y, por otro lado, 7cmo iba a saber
que aquel hombre era mi padre8 Adem&s, supuse que mi padre,
movido por un 'ltimo vestigio de decencia, dara media vuelta y
se largara" esde luego no poda ir m&s desencaminada" <i que
mi padre se sacaba el cipote de la bragueta al tiempo que se
acercaba a nuestro grupo, y empe)aba a mene&rsela" /ontra
todo pronstico, ver la polla gorda de mi desagradable
progenitor me excit" Bmagino que los movimientos de mi culo y
mis caderas se hicieron m&s perentorios porque las embestidas
de icAie arreciaron en cuanto a ritmo y violencia, como en un
eco de mi propia urgencia"
Tal ve), qui!n sabe, la irrupcin de un desconocido tambi!n
lo haba excitado9 en cualquier caso, despu!s de anunciar con
vo) inexplicablemente serena que derramara fuera de mi co$o
para que los dem&s no naufragaran en su esperma >palabras
textuales?, icAie sac la verga y verti su leche en mi vientre,
tras lo cual me descabalg para ceder su lugar a mi padre" #l
hecho de que icAie el lento se hubiera corrido antes que 4iAo
el r&pido se me antoj una crueldad gratuita de un destino
burln" 3i hubiera sido al rev!s, yo habra podido manifestar mi
firme oposicin a que mi padre me tocara un pelo" 1ue me
excitara verle el rabo era una cosa, pero de ah a que aceptara
algo m&s mediaba un abismo" 3upongo que mi padre se haca
cargo de la situacin" %btuso para muchas cosas y r&pido y &gil
para otras, comprendi que en cuanto yo quedara libre de 4iAo,
que me inmovili)aba con su peso, ya no habra oportunidad
12
Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
alguna para !l, as que decidi actuar r&pido" =o haba cru)ado
las piernas con fuer)a para disuadirlo, pero !l se agenci la
colaboracin de icAie con notable astucia"
2%ye, to, la colega tiene ganas de jugar" 7(or qu! no me
ayudas8 6abida cuenta de lo desinhibida que me haba
mostrado con ellos, icAie no vio nada extra$o en lo que
propona mi padre, de forma que se dispuso a abrirme las
piernas" (or fortuna, en ese preciso instante, 4iAo se corri
ruidosamente" =o me tragu! el semen, me saqu! de encima a
4iAo como pude y dije r&pidamente5
27(or qu! no sodomi)&is a mi novio8 #s una de sus mayores
fantasas, aunque todava no la ha llevado a la pr&ctica"
4aturalmente, fingir& resistirse un poco, pero slo para jugar"
4o necesit! a$adir m&s" icAie y 4iAo cru)aron una mirada
de complicidad y se pusieron manos a la obra" (oco despu!s,
4iAo sujetaba a mi padre biolgico mientras icAie se lo pasaba
por la piedra con la concien)uda parsimonia que lo caracteri)aba
y yo me haca una paja a la salud de todos los hijos de padre
desconocido de este mundo" -uego, cuando mi padre
desapareci de mi vida para siempre y con el rabo
convenientemente encogido entre las piernas, les confes! a mis
amigos mi parentesco con aquel tipo" /u&l no sera mi sorpresa
cuando icAie y 4iAo me contaron entre risas que tambi!n ellos
haban descubierto meses atr&s que eran hermanos de padre"
Ahora no slo compartan piso, sino que habra sido difcil
encontrar a dos amigos mejor avenidos"

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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
<ida y milagros de Caymond 3tar
Jam&s se me habra ocurrido escribir estas lneas de no ser por
el sentimiento de flagrante injusticia que se apoder de m al
leer las estupideces publicadas en la prensa tras la reciente
muerte de Caymond 3tar" 3upongo que a los periodistas no les
faltan atenuantes5 la urgencia de la hora del cierre y las lgicas
limitaciones de espacio hacen que a menudo sus informaciones
resulten un tanto precipitadas y superficiales, cuando no
directamente desfiguradas" 4o obstante, cabra decir en su
descargo que no siempre resultaba f&cil entender a Caymond
3tar" (ero ofrecer de !l la imagen de un playboy banal,
obsesionado por coleccionar la mayor cantidad posible de
aventuras amorosas, es hacer una caricatura, mediocre y
pere)osa, de un hombre que no slo fue un amante
extraordinario, sino que, adem&s, llev las teoras socialistas al
amor" (or otra parte, Caymond fue el primero en declarar
abiertamente >en un artculo de su pu$o y letra publicado har&
cosa de die) a$os? que era un obseso sexual y que, en materia
de mujeres, era incapa) de discriminar pues le gustaban todas
sin excepcin" Caymond siempre fue un ejemplo de curiosa y
obstinada coherencia" 3ostena, tanto en el plano de la
especulacin terica como en el de la praxis cotidiana, que ni el
hombre ni la mujer est&n hechos para go)ar de una sola pareja"
#n una ocasin, cuando yo intentaba refutar su teora, Caymond
me pregunt5 07/u&l es tu novela favorita80 0-olita0, contest! yo
sin apenas pens&rmelo" 07/u&ntas veces la has ledo80 0Tres, si
mal no recuerdo"0 07= qu! crees que ocurrira si te obligaran a
leer 'nicamente -olita durante veinte a$os8 (i!nsalo bien5 -olita
y nada m&s que -olita" -olita cuando te apeteciera -olita y -olita
cuando te apeteciera cualquier cosa menos -olita"0 0+ueno 2
contest! yo tratando de ser sincera con Caymond y conmigo
misma2, no creo que se pueda comparar a una persona con un
libro pero supongo que al cabo de cierto tiempo de leer slo
-olita acabara precipit&ndome con irreprimible voracidad sobre
la gua telefnica"0 0(ues bien, querida5 yo opino que una
persona es como un libro5 te da acceso a una conciencia, a un
mundo peculiar e irrepetible y ampla tu experiencia vital" (ero
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
si te obligan o te obligas a confinarte dentro de los lmites de
ese 'nico mundo, tarde o temprano ese espacio se torna
prisin, no porque ya no te guste, sino porque un af&n
inexplicable e ineludible te empuja a conocer cualquier otro
mundo que te haga descubrir y sentir cosas distintas, que te
permita en cierto modo ser otro" Amar a una persona, querida,
es viajar a lo largo y ancho de otro pellejo y por tanto, es
tambi!n hacer estallar nuestros estrechos mundos" 6ay muchos
paisajes que recorrer y poco tiempo para hacerlo"D
#s probable, tal y como lo dijo la prensa, que Caymond
tuviera m&s amantes que /asanova, Eennedy y 3inatra juntos"
(ero es de justicia se$alar que jam&s ha pisado la tierra un
hombre m&s generoso, exquisito y considerado" /ada ve) que
estoy en un bar, por ejemplo, y veo a una mujer compuesta de
forma que no es difcil deducir que est& esperando a un amante
y lan)ando nerviosas ojeadas a su reloj y a la puerta, recuerdo
lo mucho que Caymond detestaba hacerse esperar o que lo
hicieran esperar" 4o era ni mucho menos la clase de tipo
vanidoso que se siente importante al pensar en la espera que
impone a otros" *na ve) me cont que, siendo apenas un
adolescente, una gitana le hi)o subir una tarde a un carromato
para leerle las lneas de la mano" #l chico que minutos despu!s
baj del carromato sin el duro que su madre le haba dado para
comprar chocolatinas y que la gitana le exigi como pago por
sus servicios, no era, seg'n me dijo Caymond, el mismo que
haba subido a !l5 la gitana le haba vaticinado una vida breve si
bien, al ver la alarma que se asomaba a los ojos del ni$o,
mati) que, pese a la brevedad, esa vida haba de ser
extraordinariamente intensa en sucesos y encuentros" = esa
tarde sin chocolatinas forj al adulto que, desde ese preciso
instante, emprendi una particular cru)ada contra el tiempo"
(ero, aunque se haba propuesto hacer las cosas deprisa,
tambi!n quera >y eso es algo que los periodistas hacen mal en
olvidar? hacerlas muy bien, con todos sus sentidos puestos en
ellas, para go)ar de cada instante con la mayor intensidad y
delectacin posible"
/uando yo fui su amante >aunque creo que siempre fue as?,
Caymond 3tar era un hombre muy ocupado" #staba embarcado
en otras dos aventuras amorosas >nunca viva simult&neamente
m&s de tres o cuatro, pues deca que si uno pretende oler m&s
de tres o cuatro perfumes al mismo tiempo los sentidos acaban
por embotarse? y, am!n de sus ocupaciones sentimentales,
tena que dirigir sus florecientes negocios, que constantemente
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
lo llevaban de un punto a otro del planeta, de forma que, muy a
pesar suyo, a veces le era del todo imposible acudir a sus citas a
la hora fijada" /on todo, era un tipo tan considerado y admirable
que haba perge$ado un ingenioso sistema para hacerse
perdonar la espera" -levaba yo apenas dos meses de
regocijantes amoros con Caymond cuando, una noche, a la hora
exacta en que habamos acordado encontrarnos en mi casa,
son el timbre de la puerta" #sper! unos segundos para no
traicionar mi impaciencia y, cuando abr la puerta, un enorme
ramo de flores ocultaba el rostro de un hombre que result no
ser Caymond" Tampoco era, a decir verdad, un recadero cuya
funcin se limitara a retirarse una ve) entregadas las flores"
(ara mi absoluta perplejidad, el tipo me cont con pasmosa
calma que acuda a m en calidad de telonero de Caymond 3tar"
27/mo dice8 2pregunt! reprimiendo un arrebato de ira y
deseando ardientemente haber entendido mal"
2Caymond vendr&, de eso no hay la menor duda"
-amentablemente, no podr& hacerlo hasta dentro de un par o
tres de horas, porque su vuelo desde 3idney se ha retrasado,
as que me enva a m como telonero, ya sabe, esa palabra que
se aplica al grupo que toca antes que la estrella en los
conciertos, como una especie de aperitivo mientras el p'blico
espera"
27/mo se atreve8 2tron! yo, trat&ndolo de usted para
marcar distancias y expres&ndome en un tono de vo) que
sonara tan disuasivo y terminante como el que habra empleado
una FalAiria"
24o siempre soy mal recibido"
3e$al! hacia la puerta para dar a entender con inapelable
claridad que ah acababa mi trato con aquel tipo >y con el
monstruo de desvergGen)a y cinismo que me lo haba enviado?"
(ero el tipo era obstinado"
2#scucha, esc'chame tres minutos y luego, si sigues
queriendo que me largue, me ir!" (ero 7sabes lo que ocurrir& si
me marcho8 #n primer lugar, la cena que has preparado para
Caymond, y que me imagino que te ha llevado horas preparar"""
2-a he encargado en una charcutera 2ment"
24o importa9 supongo que es un manjar delicioso" = yo
tengo bastante hambre"
(or primera ve) me fij! en aquel tipo" Tena unos hermosos
ojos, grandes y tristes, de un color verde acuoso, sombreados
por unas espesas pesta$as negras" #ra alto y de complexin
recia, pese a lo cual desprenda un aire de delicade)a,
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
vulnerabilidad y misterio" 3ent cierta curiosidad por saber qu!
clase de tipo poda prestarse a ser el 0telonero0 de otro hombre"
=, aun cuando mi curiosidad se me antoj impertinente e
irritante, decid concederle el tiempo que me peda" Al fin y al
cabo, tres minutos, habida cuenta de que la esperan)a de vida
en el mundo occidental ronda los setenta a$os, no suponen una
gran p!rdida"
2#n segundo lugar, si me marcho, te pasar&s dos o tres
horas sin hacer nada m&s que esperar a Caymond, con lo que,
cuando !l llegue, estar&s de un humor de perros y, por mucho
que te esfuerces, acabar&s arruinando vuestra cita" =a sabes5 es
una pu$etera ley a la que el comportamiento humano casi
nunca escapa5 empe)ar&s por tratarlo con frialdad, para
demostrarle que no es tan importante en tu vida, luego te
crispar&s por cualquier detalle est'pido y acabar!is discutiendo
y pele&ndoos" #n cambio, si yo me quedo, bueno, soy bastante
malo haciendo publicidad de m mismo""" 3lo te pido que me
concedas el beneficio de la duda" Tal ve) mi m'sica no sea tan
buena como la de Caymond, al fin y al cabo es la suya la que
deseas, y no tengo la menor intencin de competir con !l,
pero""" Te dir! que estoy incluso de acuerdo contigo en que todo
esto es un disparate, pero tambi!n creo que a veces no viene
mal un poco de locura"""
2#spero que te guste el roastbeef poco hecho 2dije a modo
de veredicto" Todava no estaba segura de querer 0or la m'sica0
de aquel tipo, pero me haba gustado lo suficiente como para
compartir con !l una cena"
A lo largo de la velada, me enter! de que Tom era el
hermano menor de Caymond"
/uando ya habamos dado cuenta de una botella de vino e
bamos por la segunda, me cont que haba nacido con una
anomala fsica que haba hecho de !l un ser taciturno, esquivo y
solitario que de peque$o solo aceptaba de buen grado la
compa$a de Caymond, a quien idolatraba" e hecho, prosigui,
si no hubiera sido por Caymond, jam&s se habra atrevido a
relacionarse sexualmente con una mujer" Advert que vacilaba
antes de contarme que la primera ve) que se meti en la cama
con una chica fue su hermano quien lo oblig a hacerlo" (ese a
que Caymond estaba locamente enamorado de ella >en realidad
era su primer amor?, le rog a la chica que, antes de acostarse
con !l, lo hiciera con Tom" As era Caymond, sigui cont&ndome
Tom5 un tipo sentimental que sencillamente no poda ser feli) si
no contribua en alguna medida a que los dem&s lo fueran"
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
27#st&s seguro 2lo interrump secamente2 de que su
caritativa actitud no obedece al propsito de humillarte, de dejar
bien claro que es !l quien gusta y conquista a las mujeres8
(ero mi pregunta no obtendra respuesta hasta mucho m&s
tarde, porque el timbre de la puerta son en ese preciso
instante" #ra Caymond, por supuesto, y Tom se despidi de
nosotros"
-as siguientes veces en que Caymond me mand teloneros,
me descubr algo decepcionada por el hecho de que no fueran el
misterioso Tom 3tar" (ero siempre se trataba de tipos que
merecan la pena, hombres atractivos en un sentido u otro >por
mucho que me esforc!, jam&s detect! en ellos anomalas
fsicas? pero que tenan o haban tenido problemas en sus
contenciosos afectivos con las mujeres" Algunos eran demasiado
tmidos e inseguros como para dominar el lenguaje de la ca)a,
otros acababan de pasar por alguna experiencia amarga que
haba socavado su confian)a en s mismos" *na no poda sino
llegar a la conclusin de que Caymond seleccionaba
cuidadosamente a sus teloneros" 6ubo ocasiones en las que
incluso llegu! a lamentar que el titular de la pla)a apareciera"
#mpec! a pensar que Tom tena ra)n" Tal ve) no era
exactamente felicidad lo que Caymond se propona repartir, pero
consegua despertar en m un apetito por otros hombres, otros
mundos" = esos hombres eran por lo general tipos cuyo
atractivo no se desvelaba a la primera ojeada9 haba que
detenerse en ellos y tomarse el trabajo de 0leerlos0 con
atencin"
*na noche, Tom 3tar volvi a irrumpir en mi vida" 6uelga
decir que le dispens! una acogida mucho m&s calurosa que la
primera ve)" /reo que se dio cuenta de que yo estaba contenta
de volver a verlo y, durante toda la velada, se mostr radiante"
4o era la clase de tipo que te deslumbra de buenas a primeras,
pero su atractivo iba haciendo lentamente mella en m" A
diferencia de Caymond, Tom no pareca tener prisa alguna por
exprimirle el jugo a la vida" 6ubo un momento, cuando ya
habamos acabado de comer el postre, en que ambos nos
levantamos a la ve), como movidos por un doble resorte" =o
tropec!, estuve a punto de caerme y Tom se apresur a
sujetarme" Coc! accidentalmente su entrepierna y not! que !l
se estremeca" -o mir! a los ojos y advert un mati) de
aprensin en su mirada" Me pregunt! por qu! perda el aplomo
precisamente cuando mi actitud demostraba tan a las claras que
lo deseaba fsicamente" (ara que no cupiera ya la menor duda,
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
me lanc! vora)mente en pos de su boca" Minutos despu!s, Tom
3tar y yo rod&bamos alboro)ados por la moqueta del saln" =o
llevaba un vestido ligero que, al poco, se vio reducido a ejercer
de bufanda mientras Tom, todava vestido, acariciaba y
succionaba mi palpitante topografa" #ra un amante fogoso y a
la ve) de una parsimonia poco frecuente" (areca disfrutar
llev&ndome una y otra ve) al borde del orgasmo con la lengua9
cuando se daba cuenta de que yo estaba a punto de correrme,
dejaba de chuparme el cltoris y me lama el interior de las
orejas, el cuello y las tetas, dej&ndome tan mojada como un
pantano tras unas lluvias torrenciales" /ada ve) que yo
intentaba abrirle la bragueta, se escamoteaba con juguetona
habilidad" <aya, pens!, al chico dulce y tmido le gusta
imprimirle su propio ritmo a la 0lectura0" e pronto, se sac una
venda negra del bolsillo y me tap con ella los ojos" Tras una
breve espera, se ech encima mo, dispuesto a follarme" /u&l no
sera entonces mi sorpresa al sentir que Tom me penetraba
simult&neamente por los dos agujeritos vecinos con que Madre
4aturale)a nos ha dotado, con su caracterstica sabidura, a las
mujeres" (rimero pens! que utili)aba un consolador de refuer)o
pero enseguida me di cuenta de que eso no era posible9 las dos
pollas con que Tom me embesta se movan al mismo ritmo y,
por otra parte, las manos de mi amante me estrujaban las
tetas, con lo que difcilmente habra podido manipular un
consolador" #n cualquier caso, el placer que me producan los
dos falos entrando y saliendo de mi interior era tan enorme que
no me hallaba en situacin de hacerme demasiadas preguntas"
-a polla que se agitaba en mi culo comunicaba a la vulva
violentas oleadas de placer" #ra una sensacin enloquecedora
que me haca rugir de gusto, pero Tom acall mis gritos
tap&ndome la boca con la suya" ,ue entonces cuando un
orgasmo salvaje, un sesmo que debi marcar la puntuacin
m&xima en la escala de Cichter, me sacudi entera" Tom retir
su boca para que gritara y llorase a gusto mientras !l se
derramaba en mis diversas interioridades" Afortunadamente,
ese da Caymond acudi muy tarde a la cita, de forma que su
hermano y yo pudimos seguir explor&ndonos a placer" -a 'nica
condicin que impuso Tom a nuestros intercambios carnales fue
que yo no deba mirar jam&s sus encantos bif&licos" #n cuanto
alguien lo haca, me explic, sus dos pollas gemelas, que eran
m&s bien vergon)osas, perdan todo su vigor y esplendor y ya
nada era capa) de reanimarlas durante bastante tiempo"
/uando Caymond apareci, fue Tom quien debi abrirle, pues
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Tres Cuentos Erticos Mercedes Abad
para entonces yo ya estaba inmersa en un sue$o dulce,
profundo y reparador" Bgnoro lo que dijeron pero, al da
siguiente, era Tom quien estaba conmigo en la cama" 3iempre
me ha gustado desayunar en la cama pero, esa ma$ana, el
desayuno, compuesto en lo esencial por un par de huevos con
salchichas 2bendito plural2 se me antoj especialmente
sabroso aun cuando me viera obligada a tomarlo con los ojos
tapados con una venda"
esde entonces, Tom 3tar y yo nos hicimos inseparables"
Caymond, que se percat de que est&bamos locos el uno por el
otro, se retir con la discreta caballerosidad del buen perdedor"
igamos que sigui la senda de la aventura, mientras Tom y yo,
por naturale)a m&s sedentarios, profundi)&bamos en nuestra
mutua 0lectura0" Aun hoy seguimos haci!ndolo con resultados
bastante felices" Todava no cono)co visualmente a las
encantadoras hermanas gemelas que tanto placer le dan a mi
anatoma, pero Tom me ha prometido que qui)& alg'n da,
qui!n sabe, las dos chicas est!n dispuestas a ser formalmente
presentadas"
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