Guattari Lineas de Fuga
Guattari Lineas de Fuga
LNEAS DE FUGA
Por otro mundo de posibles
Guattari, Flix
Lneas de fuga : por otro mundo de posibles . - 1a ed. - Ci udad Autnoma de Buenos Aires:
Cactus, 2013.
320 p. ; 21x14 cm. - (Occursus; 6)
Traducido por: Pablo Ariel I res
I SBN 978-987-29224-4-3
1. Filosofa. 2. Poltica. 3. Ensayo. I . I res, Pablo Ariel, trad.
CDD 190
Cet ouvrage, publi dans le cadre du Esta obra, publicada en el marco del
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Victoria Ocampo, bnficie Victoria Ocampo, cuenta con
du soutien de l'I nstitut Franais. el apoyo del I nstitut Franais.
Ttulo: Lneas de f uga. Por otro mundo de posibles.
Ttulo original: Lignes de f uite. Pour un autre monde de possibles
Autor: Flix Guattari
2011 ditions de l' Aube, 2011
2013 Editorial Cactus, 2013
Traduccin: Pablo Ires
Diseo de interior y tapa: M anuel Adduci
Fotograf a: Adrin Braidotti ( h t t p : / / a v e s a r g e n t i n a s - a d r i a n , b l o g s p o t , c o m , a r / )
Impresin: Grf ica MPS
Q ueda hecho el depsito que marca la ley 11.723.
ISBN: 978-987-29224-4-3
1ra. edicin en castellano - Buenos Aires, O ctubre de 2013
: w w w .editorialcactus.com.ar
h : editorialcactus@ yahoo.com.ar
Flix Guattari
LNEAS DE FUGA
Por otro mundo de posibles
Editorial Cactus
^OCCURSUS^
INDICE
Prefacio - 7
Advertencia - 15
Primera p arte
Sujecin semitica y Equipamientos colectivos - 17
El inconsciente no est estructurado como un lenguaje - 19
Las mqui nas del inconsciente (19) - La dictadura del significante (22)
Una pragmti ca analtica no reductora (27)
Dnde comienzan y dnde terminan los Equipamientos colectivos? - 29
Funcin general de Equipamiento colectivo (29) - El mito de una esencia humana (30)
La revolucin capitalistica - 33
Tras el agujero negro del siglo XI . Una mqui na religiosa: la Paz de Di os (33)
M sti ca caballeresca y libre empresa (35) - Burgues a y feudal i dad (38)
Burguesa y flujos capitalsticos - 43
La mqui na burguesa (43) - La nueva sensibilidad burguesa (47) - Decadenci a
de la aristocracia (49) - Las reterritorializaciones burguesas (54)
Una materia opcional semitica - 59
Semiotizacin de los investimentos libidinales (59) - Una investigacin semitica
en rizoma (62) - Ejempl o de una investigacin en rizoma: la fabricacin semi ti ca
de la infancia (67)
Equipamientos de poder y fachadas polticas - 73
Los simulacros institucionales de la poltica instituida (73) - La mega-red de los
equi pami entos mi ni aturi zados (76) - Las rostridades de poder (78) - Poderes
molares y potencias moleculares (81) - I ntervenciones analticas colectivas sobre
el inconsciente social (85)
Una revolucin molecular - 89
La tercera revolucin industrial (89) - Las mqui nas abstractas (92) - El socialismo
burocrtico, estadio supremo del capitalismo (96) - Un nuevo ti po de lucha (100)
Un trabajo analtico-militante a todas las escalas (103)
El rizoma de los agenciamientos colectivos - 107
Los agenciamientos colectivos de deseo (107) - Una cartografa en rizoma (111)
El macro-agenci ami ento de los medi os audiovisuales (118)
Micro-fascismo - 121
Mi cro-l uchas (121) - Polticas de equi pami ento del fasci smo y del stalinismo (126)
Los micro-fascismos de las sociedades capitalsticas (128) - Opci ones liberadoras,
opciones micro-fascistas al nivel molecular (132)
Autogestin y poltica del deseo - 135
Metodol og as de ruptura (135) - Singularidades de deseo (138) - Los seuelos
de la ideologa (140) - Perspectivas autogestionarias (143)
Transversalidades sociales (147)
Segunda p arte
El anlisis pragmtico del inconsciente social - 151
Introduccin de los temas principales - 153
La pragmtica hija pobre de la lingstica - 159
Las materias semi ti camente formadas (162) - El orden de las cosas y el orden de
los signos (164) - Mqui na abstracta o abstraccin significante (167)
El agenci ami ento del conteni do y de la expresin no cae del cielo (170)
Cuatro tipos de agenci ami ento expresin-contenido (175) - La sujecin semitica
(180) La competenci a como i nstrumento de poder (184)
Existen universales pragmticos? (186)
La pragmtica como micropoltica de las formaciones lingsticas - 189
Estratificacin, estadios y mqui nas abstractas (192) - Una micropol tica del
deseo (196) - No hay l engua en s (200) - El inconsciente como agenci ami ento
individual o como agenci ami ento colectivo (203) - El calco y los rboles, los mapas
y los rizomas (207) - Una pragmti ca analtico-militante (226)
Tercera p arte
Un ejemplo de componente pragmtica: los rasgos de rostridad - 233
De la rostridad - 235
La jerarqua de los comportamientos en el hombre yel animal - 257
La semitica de la brizna de hierba - 271
La pequea frase de la sonata de Vinteuil - 295
Prefacio
En Mil mesetas, Gilles Deleuze y Flix Guattari escriben: La maestra de
escuela no se informa cuando interroga a un alumno, as como no informa
cuando ensea una regla de gramtica o de clculo. Ella "ensea", da rde-
nes, manda'. Lejos de querer incriminar a los profesores de las escuelas,
semejante conceptualizacin remite a la manera en la que se ejerce la dic-
tadura del significante afirmada desde El Anti-Edipo-. Cada lengua asocia
a una cosa un conjunto sonoro seleccionado arbitrariamente en la gama
de los posibles, y cada locutor de dicha lengua debe aprender lo arbitrario
especfico que caracteriza el orden social en el cual se despliega su ser en el
mundo, al precio del rechazo de otros posibles explorados o no en la infancia,
en otra cultura o incluso en una simple variedad de la cultura dominante.
En el texto presentado aqu por primera vez-\ y redactado en el marco
de las investigaciones llevadas a cabo en el CERFL en paralelo con la
' Gilles Deleuze, Flix Guattari, Milleplateaux, Paris, Minuit, 1980, p. 95.
^Gilles Deleuze, Flix Guattari, L'Anti-CEdipe, Paris, Minuit, 1972.
' Este texto, inicialmente intitulado Equipamientos colectivosysujecinsemitica, data
segn toda probabilidad de fines del ao 1979, incluso de comienzos de 1980 si uno se
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L neas d e f u g a
redaccin con Gilles Deleuze de Mil mesetas, Flix Guattari despliega un
anlisis micropoltico que busca explorar la manera en la que estas signifi-
caciones y estos controles dominantes funcionan en el nivel econmico,
social, cultural y en nosotros mismos, la mayora de las veces a nuestra
espalda. Es entonces para l una forma de interrogar y de llevar a la luz
cmo cierto tipo de lenguaje es completamente necesario para estabilizar
el campo social capitalistico. La valoracin del experto as como las for-
mas dominantes de competencias constituyen, en su visin, la otra cara
de dicho apuntalamiento.
Asociado desde muy temprano a la aventura ejemplar de la clnica de
La Borde, creada por Jean Oury en 1953^Flix Guattari, psicoanalista
remite a las referencias bibliogrficas. Es en todo caso anterior a la publicacin de Mil
mesetas. Este indito enteramente redactado por Flix Guattari constituye un informe de
investigacin enviado al ministerio del Equipamiento en nombre del centro de estudio, de
investigacin y de formacin institucionales. El CERFI es una cooperativa autogestionada
de investigacin en ciencias sociales creada por Flix Guattari en 1967 y que ha editado
la revista Recherches. Para una introduccin de esta experiencia, ver Franois Fourquet,
L'accumulation du pouvoir ou le dsir d'tat. Synthse des recherches du CERFI de
1970 1981, Recherches, n 46, 1982.
El anlisis institucional o psicoterapia institucional naci en un pueblo de Lozre,
Saint-Alban, durante la guerra de Espaa, gracias a un psiquiatra refugiado espaol,
Franois Tosquelles, quien invent una teraputica (en una poca en la que los neurolpticos
no existan) que articula anlisis del asilo como produciendo la locura y circulacin de
palabras y prcticas que reorganizan las situaciones y las posiciones subjetivas singulares.
Trabajando con campesinos de Lozre a travs de un habla compartida (entre cuidadores,
pero tambin con los internos), a travs de una materialidad comn, a la vez organizada
y libertaria. Coproduccin con los internos que disponen de un club provisto de un
presupuesto que ellos mismos gestionan. En el Loir-et-Cher, en la clnica de La Borde
en Cou-Cheverny creada en 1953, Jean Oury afirma: Es preciso que el picaporte sea
teraputico. Es preciso en primer lugar curar la institucin: para eso es instaurada una
rotacin cotidiana de las tareas (una grilla es fijada cada da), todos los instructores (en
general campesinos de Loir-et-Cher), los mdicos, los enfermeros, y los pasantes pasan por
todos los sectores: enfermera, noches, gallinero, vajilla, limpieza, cocina, jardn, actividades
culturales decididas en comn, internos y personal. La central telefnica, la calefaccin
(las idas y vueltas a Blois), el bar son por ejemplo tomados a cargo por internos. Y cada
da reuniones transversales a los sectores y a las funciones, que permiten seguir a la vez las
dificultades en el seno del personal y las que encuentra tal o cual interno. Esta fluidez ha
chocado con la creciente burocratizacin de la Seguridad social que pretende normalizar
todos los actos que debe reembolsar, haciendo respetar evidentemente las jerarquas
profesionales; hoy los mdicos estn ms en sus despachos para hacer actos reembolsados
que sumergidos en el agua. Pero en La Borde se permanece siempre vigilante a todos los
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Pr ef ac i o
devenido luego esquizoanalista, militante poltico, pero, sobre todo,
barquero ejemplar entre universos hasta all separados, ha afirmado
siempre, desde el inicio de los aos 50, que los investimentos libidinales
se despliegan en todos los campos econmicos, sociales, culturales, ma-
teriales, animales, vegetales, csmicos. Franois Fourquet dice de Flix
que era un parlante', yo retomara con gusto otro trmino distinto,
Flix era tambin un vidente''.
La pregunta central que plantea es: cmo actuar en el capitalismo
mundial integrado a fin de hacer advenir posibles? Pues en esta forma
capitalistica, presiente a la zaga de Foucault', los poderes se miniaturizan.
De ahora en adelante, estos ya no se conforman con investir las institu-
ciones polticas, econmicas, financieras, culturales y sociales, sino que
van a contaminar propiamente hablando las subjetividades mismas a fin
de imponer all sus cdigos, sus categorizaciones, sus clasificaciones, sus
protocolos y sus programas. El Anti-Edipo denunci la dictadura del
significante, Guattari se consagrar a desvelar sus engranajes a travs
de la sujecin de todos los modos de semiotizacin al nico registro del
lenguaje. Al igual que las materias primas, no habra que pensar entonces
la materia semitica como el producto de cierto estado del conocimiento
fundado sobre un modelo de categoras trascendentes y universales"? Dicho
de otro modo, la lengua dominante, fuertemente sintactizada, de ejes
paradigmticos slidamente codificados por su amarre a una mquina
de escritura, debera constituir el marco apriori, el marco necesario
detalles donde aflora precisamente el deseo. Los reacomodamientos son constantes en las
planificaciones, la constitucin de los grupos, la organizacin del da a da (ver Histoires
deLaBorde, Recherches, n 21, marzo-abril 1976). La lucha contra la rutinizacin, que se
apodera de la mayora de los lugares de cuidados, est siempre por reinventarse.
Franois Fourquet, La subjectivit mondiale: une intuition de Flix Guattari, en
GillesDeleuzeet FlixGuattari. Territoireset devenirs, dit par Liane Mozre, LePortique,
n" 20, 2007.
La clarividencia que era suya entre 1979 (el texto presentado aqu), 1989 {LesTrois
Ecologies)y el ltimo artculo aparecido en 1992 en LeMondediplomatique, Pour une
refondation des pratiques sociales, anticipa ampliamente los ltimos acontecimientos
sobrevenidos en el mundo los cuales reafirman sus anlisis.
'Mi chel Foucault, Surveiller et punir, Paris, Gallimard, 1976.
* Como por ejemplo la objetividad o la neutralidad requeridas generalmente en ciencias
sociales, las cuales pierden de seguro las conexiones de deseo activas y desde entonces
actualizables.
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L neas de f u g a
a todos los dems modos de expresin? Si Guattari recusa el principio
de una semiologa general, es no solamente porque conduce a explotar
medios colectivos de semiotizacin, sino sobre todo porque la preemi-
nencia del lenguaje normalizado impide el acceso a todas las semiticas
particulares (artsticas, mimticas, somticas, biolgicas, musicales, por
ejemplo). Guattari vincula el orden de las cosas al orden de los signos,
signos de normalidad. El lenguaje es un Equipamiento colectivo, no tanto
como edificio o institucin, sino como un embridado, un armazn que
me hace mantenerme derecho, que me asigna un lugar en sus redes y
que me mantiene sobre rieles, sobre la buena va, que ofrece un eje a mi
pensamiento; es un tutor.
El mtodo esquizoanaltico que propone Guattari consiste desde en-
tonces en determinar de la forma ms fina y ms acerada posible cmo
es producida est sumisin generalizada a las semiologas del lenguaje
y a los significantes de los poderes dominantes. Ms precisamente,
a establecerlo al nivel de su trabajo sobre lo real y ya no solamente
al nivel de sus representaciones subjetivas. Puesto que otro mundo
es posible. He aqu la buena nueva que vale todava y quiz sobre
todo hoy. Es aqu que se sita la actualidad de la conceptualizacin de
Guattari, evidentemente nutrida y enriquecida por el trabajo comn
con Gilles Deleuze. Pero los equipamientos, las instituciones, los grupos
ms sujetados' a una finalidad programtica encerrada sobre s misma
estn dotados de aperturas pragmticas sobre una economa de deseo.
Conviene, por esto, ser siempre modestamente acechador, centinela,
viga, explorador, visionario y sensible a los detalles, al pequeo lado
de la historia, a lo que se produce a domicilio, es decir en lo ms
cercano a las situaciones, a aquello que escapa a los estereotipos con
los cuales ellas son habladas. Para aprehender, inventar y reparar las
' La distincin entre grupo sujetado y grupo sujeto es propuesta por Guattari desde
los aos '60. El grupo sujetado est encerrado sobre su propia finalidad: se abre poco al
exterior y procede, para guardar su pureza doctrinal, por exclusiones repetidas. El grupo-
sujeto, por el contrario, es un grupo ad hoc, que se constituye sobre un objetivo especfico,
pragmtico, abierto sobre el afiiera y temporario - una vez alcanzado el objetivo, el grupo
puede disolverse, recomponerse o expandirse hacia otros grupos. No busca la finitud. Ms
tarde, Deleuze y Guattari reemplazarn este trmino por el de agenciamientos colectivos
de enunciacin ya presente en este texto. Ver sobre este punto Flix Guattari, Psychanalyse
et transversalit, I ntroduction de Gilles Deleuze, Paris, Maspero, 1972.
10
Pr ef ac i o
herramientas apropiadas, los procesos a bosquejar, las metodologas a
poner en marcha, Guattari propone pistas cuya eficacia no est garan-
tizada, pues permanecen contingentes a la situacin e indecidibles a
priori. A cada uno experimentar las suyas a fin de captar las que mejor
convienen a lo que se juega ah, insitu, en condiciones especficas y
contextualizadas. Algo del afuerafuerza el pasaje, detona, hace intrusin
y agranda a ojos vista hasta sumergir las otras componentes del cuadro
existente. Uno recuerda, en Mil mesetas, la nariz del seor Klein, del film
epnimo interpretado por Alain Delon, que, de repente, bajo una luz
nueva, lo hace entrar en un devenir-judo. Apropiarse y hacer uso de
un mtodo esquizoanaltico consiste, desde entonces, en captar el virus
micropoltico en acto en tal mquina disciplinaria, en tal otro sistema
de supervivencia y en huir, a campo traviesa, por vas indirectas, hacia
tierras inexploradas que se encuentran no obstante muy cerca, justo al
lado de nuestras manos pero que nuestra ceguera no nos permita hasta
entonces discernir. No develar algo que estara oculto para interpretarlo,
sino experimentar. Mil mesetasde nuevo.
Semejante metodologa de ruptura subtiende agenciamientos colectivos
de deseo que construyen balsas capaces de resistir a las componentes repre-
sivas y, sorteando su caos, crear efectos de travesas y de tomas de tierra,
un efecto bola de nieve. Estos agenciamientos colectivos de enunciacin
nos permiten desprendernos de nuestras identidades, de nuestras funcio-
nes, de nuestros roles y abrir un espacio-tiempo donde pueda desplegarse
el deseo. En otros trminos, imaginar nuevas mquinas, multiplicar los
centros de decisin, favorecer la propagacin, el contagio, la proliferacin
de las lneas de fuga portadoras de deseo. Recordemos cmo se desencade-
naron las revueltas estudiantiles de 1968, veamos hoy la manera en la que
rompen, en el mundo rabe, en China, en Israel, en Malasia, en Espaa y
en Grecia, las olas revolucionarias a partir del suicidio aislado de un joven
tunecino. Por contagio, como por una contaminacin que se difunde a
partir de una multiplicidad de puntos distantes y subterrneos que salpican
repentinamente para formar rizomas que se responden y que exigen de
nosotros entrar en la danza o, ms bien, estar a la altura de lo que ellos
comprometen, nada menos que su vida. Es en tal afuera multipolar que
nos es ofrecida gratuitamente una chance histrica por estos hombres y
mujeres henchidos de libertad. El accidente de Fukushima, devastador,
exige tambin l que tracemos otros ensamblajes y nos seala la necesidad
L neas d e f u g a
de inventar pragmtica y temporalmente otro mundo. Nada est jams
dado por sentado, todo es todava posible.
Como lo dice Giles Deleuze en El Abecedario, en R como Revolu-
cin: Todas las revoluciones fracasan. Todo el mundo lo sabe. Y fingimos
redescubrirlo. Hay que ser un poco idiota. Entonces, despus de eso, todo
el mundo se precipita y es el actual revisionismo: est Furet que descubre
que la Revolucin francesa, no estaba tan bien. Muy bien, de acuerdo.
Ella sali mal tambin. La Revolucin francesa, ha dado a Napolen (se
hacen descubrimientos que no son muy conmovedores por su novedad).
La revolucin inglesa ha dado a Cromwell. La revolucin americana, qu
ha dado?, peor, no? Ha dado no s, a Reagan. [...] Que las revoluciones
encallen, que las revoluciones acaben mal, jams impidi a las personas,
ni hace que las personas no devengan revolucionarias. Se mezclan dos
cosas absolutamente diferentes [...] Es la confusin entre el devenir y la
historia [...] Los historiadores nos hablan del porvenir de la revolucin,
o del porvenir de las revoluciones. Pero esa no es la cuestin en absoluto.
Pueden [...] siempre mostrar que si el porvenir ha sido malo, es porque lo
malo ya estaba all desde el comienzo, pero el problema concreto, es por
qu y cmo las personas devienen revolucionarias [...] El asunto de los
hombres en las situaciones de tirana, de opresin, es efectivamente devenir
revolucionarios. Porque no hay otra cosa que hacer. Cuando despus de
eso se nos dice Ah!, pero todo eso acaba mal, no se habla de lo mismo.
Es como si se hablara dos lenguas absolutamente diferentes. El porvenir
de la historia y el devenir actual de las personas, no es lo mismo'".
Tal posicin es arriesgada, comprometedora, es sin embargo la nica
posible aun si engendra reacciones en cadena inesperadas, cruces, matri-
monios de los ms imprevistos, incluidos los ms contra-natura". Solo
ella, en efecto, permite establecer una cartografa de las componentes
mutacionales, de las asperezas semiticas, de los puntos-signos de desterri-
torializacin, directamente, se podra decir a flor de piel, de las materias
de expresin. Aquello que Guattari llama componentes de pasaje, de
un agenciamiento a otro, de un ritornelo a otro, de una lengua o de un
dialecto a otro. Pues es la nica cosa que hacer para parafrasear al Deleuze
"' Giles Deleuze, L'Abcdaire, Paris, ditions Montparnasse, 1988.
" Ver al respecto el clebre ejemplo de la avispa y la orqudea en Mil mesetas, op. cit.
(aqu p. 263 de este libro).
12
Pr ef ac i o
citado ms arriba. A saber: cartografiar de manera esquizoanaltica a fin de
detectar los nudos donde eso se atranca, los espacios-tiempos donde por
el contrario eso camina y hacerlos trabajar, hacerlos huir. Un ejercicio de
alta precisin, de minucia, en el encaje de la maraa de los detalles. Dios
yace en los detalles'^. Los desfiles de las aves, la pequea sonata de Vinteuil
en Proust, las invenciones de Faur, de Debussy, de Berg, de Stravinsky
que escapan a las rompientes wagnerianas'^, las invenciones fulgurantes
de los nios, las grandes decisiones que se toma en sueos y que cam-
bian efectivamente la vida, las grandes invenciones de los visionarios que
cambian el mundo, todo eso permite resistir a los condicionamientos
que conducen a las personas a aplaudir al comps, mediante el voto, los
sondeos, las manifestaciones. Recordmoslo: tres millones de personas en
la calle contra la reforma de las jubilaciones. Y el impasse. Nos corresponde
inventar nuevas formas polticas. Una de las posibles sera que alguna vez la
forma cooperativa lograra emerger en el movimiento ecologista. Mientras
que las instancias represivas (como los tribunales invisibles: el supery, la
neurosis, las inhibiciones) nos tienen agarrados por todos los extremos, nos
infantilizan y nos culpabilizan, ser preciso hacer rizomas, esas formas en
las que no importa qu punto puede conectarse a cualquiera de los otros
puntos, de manera aleatoria, aquello que Guattari llama una materia
opcional. Los lirios son rizomas, su expansin es en apariencia anrquica
mientras que es contingente, traza por el contrario senderos nuevos, abre
pasajes cuyo mapa es huella, tanto como las conexiones que efecta una
micropoltica del deseo siempre singular.
Guattari haba presentido lo que se produce hoy cuando en 1979 es-
criba: Cuando una nueva forma de lucha o de organizacin se inventa,
eso se propaga a la velocidad de lo audiovisual (como las radios y los tran-
sistores en 1968, en la actualidad los SMS y los tweets). Para no devenir
normpata, segn la feliz formulacin de Jean Oury, es vital perseverar
en el ser y acrecentar la potencia de actuar como lo aconsej Spinoza.
Dicho de otro modo, hacer advenir revoluciones sociales o estticas que
trabajarn los cuerpos, los metabolismos ms subterrneos, la percepcin
del mundo, las frmulas de inter-subjetivacin y cierto presentimiento
Marie Depuss, Dieugit dansledtails, LaBorde, unasile, Paris, POL, 1993.
Claude Debussy compuso una parodia del Vaisseaufantme de Richard Wagner.
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L neas de f u g a
del porvenir No es el resultado lo que es interesante, escribe Guattari a
propsito de Swann, sino el maquinismo creador.
Los agenciamientos colectivos de deseo que constituyen la realidad del
tejido social podran oponerse a las instituciones sujetantes. Cuando algu-
nos comportamientos son considerados como asocales, locos, infantiles,
delincuentes, es decir no son equipados por leyes trascendentes y por
representaciones de la ley, es ese, afirma Guattari, el lugar donde se refugia
todo lo que queda vivo en el socius y desde donde todo puede volver a
partir para construir otro mundo posible. En nosotros est experimentarlo.
Pars, 10 de julio de 2011
Liane Mozre
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Advertencia
Este estudio aborda tres series de cuestiones que conciernen:
1 - a los modos de semiotizacin puestos en juego por las formaciones
de poder y en particular por los Equipamientos colectivos;
2 - a la crtica de ciertas concepciones semiticas actuales en tanto que
frenan, segn nosotros, el desarrollo de la investigacin en este campo; y
en anexo,
3