La Ejecucin Penal
por
Csar Pina Toribio
... en caso de condena, el proceso no
termina en absoluto. Cuando se trata de
condena, nunca est dicha la ltima
palabra...el proceso contina:
solamente que su sede se transfiere del
tribunal a la penitenciara. Lo que se
debe entender es que tambin la
penitenciara est comprendida, con el
tribunal, en el palacio de justicia.
Francesco Carnelutti, Las Miserias del
Proceso Penal
Nuestro sistema de justicia penal descans desde siempre en lo que, no sin
cierto eufemismo, nuestros tericos llamaban los tres momentos de la pena,
aludiendo a la intervencin que, a los fines de su imposicin, se reservaba a
cada uno de los poderes pblicos tradicionales: el momento legislativo,
cuando se sancionaba la norma penal; el momento judicial, correspondiendo
al juez que la aplicaba, comprobada la realizacin del presupuesto
conductual implicado, y, el momento administrativo, con que se identificaba la
fase en la que, pasaba a la autoridad administrativa el cumplimiento de la
pena, con escassima, y en buena medida sin ninguna, participacin judicial.
Hechos, datos y cifras nos han demostrado que tal esquema no se corresponde
con una nocin estricta de estado de derecho, cuando menos de la nocin
que manejamos en la actualidad y que luchamos por aplicar a nuestra
realidad social, la del estado constitucional de derecho en el que no es
concebible un rgimen de garantas fundamentales sin la tutela del poder
judicial, considerado el garante por excelencia de la legalidad.
El Nuevo Cdigo Procesal Penal promulgado el 19 de julio de 2002 inserta al
sistema de justicia penal dominicano en esta vertiente que viene
consagrndose desde hace ya mucho tiempo, con un especial momento de
consolidacin en los tiempos actuales. Dedica a ello el artculo 74 as como su
Libro IV, distribuidos en 2 libros, el primero titulado Ejecucin Penal y el segundo
Ejecucin Civil. Los artculos del 436 al 447 detallan los principios generales y
procedimentales de esta para nosotras novedossima institucin y una de las
mas trascendentes en el orden de organizar un proceso penal democrtico.
Sus autores la han justificado con gran acierto, sealando que la justicia penal
no puede permanecer ajena a la cuestin de la ejecucin de sus decisiones.
No se justifican las excusas de que el problema de los sujetos a condena es
asunto de los encargados de los centros penitenciarios o de cobrar las multas o
de aplicar la medida de que se trate, para abandonar a la suerte de las
autoridades administrativas el control del cumplimiento de penas que, sin
embargo, han impuesto a los jueces. (1)
LA JUDICIALIZACION DE LA EJECUCIN DE LA PENA
La normativa que se despliega en el ttulo VI del Cdigo Procesal Penal se
asienta en principios consagrados como garantes y descriptores de un proceso
penal humano, justo e imparcial. Hay en sus Principios Fundamentales cuando
menos uno expresamente dirigido a su fundamentacin y alcances, el
contenido en el artculo 28, que reza:-
La ejecucin de la pena se realiza bajo el control judicial y el condenado
puede ejercer siempre todos los derechos y facultades que le reconozcan las
leyes.
El estado garantiza condiciones mnimas de habitabilidad en los centros
penitenciarios y provee los medios que permiten, mediante la aplicacin de un
sistema progresivo de ejecucin penal, la reinsercin social del condenado.
Otros, con una perspectiva de mayor amplitud, tocan los valores
comprometidos con el nuevo proceso penal, y refuerzan, por su lado, el
anterior. El principio de la legalidad del proceso, consagrado en el artculo 7,
proclama:-
Nadie puede ser sometido a proceso penal sin la existencia de ley previa al
hecho imputado. Este principio rige, adems, en todo lo concerniente a la
ejecucin de la pena o medida de seguridad ordenada por los tribunales.
Mientras que el principio llamado de la solucin del conflicto, consagrado en el
artculo 2, precisa:-
Los tribunales procuran resolver el conflicto surgido a consecuencia del hecho
punible para contribuir a restaurar la armona social. En todo caso, al proceso
penal se le reconoce el carcter de medida extrema de la poltica criminal.
Hay aqu una nocin integral de poltica criminal, en tanto estrategia definida,
organizada y coordinada para la solucin de la conflictividad social que se
expresa en el delito y que comprende, en su aparato de formulacin,
aprobacin y ejecucin a mas de una instancia, y a las diversas fases por las
cuales es posible que pase el conflicto, nocin de la que no puede quedar
excluida la ejecucin penal.
Se echa de menos un asiento constitucional que robustezca la norma adjetiva
(2), como las de Constituciones al hilo de la espaola o de la hondurea, que
conciben la autoridad jurisdiccional, como la de juzgar y ejecutar lo juzgado,
pero ella no es imprescindible en cuanto no hay tampoco regulacin restrictiva
que contrare la norma recogida en el CPP.
EL JUEZ DE LA EJECUCIN DE LA PENA
Aunque es el artculo 74 del CPP el que establece la figura del Juez de la
Ejecucin, su mandato est perfilado en el artculo 437, adems de por los
principios fundamentales ya explicados, por la norma general de que :
El condenado goza de todos los derechos y facultades que le reconocen la
Constitucin, los tratados internacionales, las leyes y este cdigo, y no puede
aplicrsele mayores restricciones que las que expresamente dispone la
sentencia irrevocable y la ley.(art. 436)
Con ella se sita la intervencin del juez de la ejecucin centrada como un
mecanismo de garanta judicial a favor del procesado, ya condenado, mas
all del pronunciamiento de la sentencia. Institucin que como ya hemos
anotado va ganando reconocimiento en las legislaciones mundiales, y que de
conformidad con nuestro texto funda su actuacin en la sentencia
condenatoria irrevocable reconocida como el ttulo de la ejecucin penal.
(CPP, art. 438).
El marco general de las funciones propias del Juez de Ejecucin nos lo ofrece el
artculo 437 del CPP, al decir:-
El juez de ejecucin controla el cumplimiento adecuado de las sentencias
condenatorias y resuelve todas las cuestiones que se suscitan durante la
ejecucin. Las solicitudes planteadas se resuelven conforme el procedimiento
de los incidentes de este ttulo.
El juez de la ejecucin dispone las inspecciones y visitas de establecimientos
penitenciarios que sean necesarias, y puede hacer comparecer ante s a los
condenados o a los encargados de los establecimientos, con fines de
vigilancia y control.
De la lectura de dicho texto, podemos colegir que se trata en realidad de un
juez de control y vigilancia penitenciaria, lo que en otras legislaciones aparece
como atribuciones diferenciadas y a cargo de rganos diferentes, cuyas
funciones bsicas podemos resumir en:
Control del cumplimiento adecuado de las sentencias condenatorias;
Organo de resolucin de las cuestiones suscitadas durante la ejecucin de la
pena;
Organo de vigilancia de la autoridad administrativa penitenciaria.
Esas funciones bsicas se concretan a su vez en atribuciones especficas, como
son:-
en el mbito de control del cumplimiento de las decisiones de condena:
a)- remite, en caso de pena privativa de libertad, la orden de ejecucin del
fallo al establecimiento en donde debe cumplirse la condena (art. 438);
b)- revisa el cmputo de la pena y dictamina la fecha en que finaliza la misma
(art. 440)
c)- determina la fecha a partir de la cual el condenado puede solicitar libertad
condicional o rehabilitacin (art. 440);
d)- reforma el cmputo en caso de error u ocurrencias de circunstancias que lo
justifiquen (art. 440);
e)- unifica las penas o condena en los casos previstos por el Cdigo Penal (art.
440);
f)- controla el cumplimiento de los casos de rgimen especial de ejecucin (art.
443);
g)- resuelve sobre la concesin, denegacin o revocacin de la libertad
condicional, la que puede promover an de oficio (art. 444);
h)- vigila el cumplimiento de las condiciones impuestas a la libertad
condicional (art. 444):
i)- controla las condiciones impuestas en la suspensin condicional del
procedimiento (art. 437);
j)- ordena la realizacin de las medidas necesarias para cumplir los efectos
accesorios de la sentencia (art. 438).
Igualmente deben considerarse dentro de este mbito, las atribuciones
especiales, en materia de
multa , la que puede sustituir por trabajo comunitario, disponer su pago en
cuotas y an transformarla en prisin, as como ordenar el embargo y venta en
pblica subasta de los bienes del condenado y ejecutar las fianzas (art. 446);
medidas de seguridad, a propsito de las cuales se dispone que rigen las
reglas generales, con las particularidades relativas a la representacin legal de
los incapacitados; el establecimiento para la ejecucin de la medida, que en
todos los casos ser distinto a aquellos en que se cumplen las penas de prisin
y el examen peridico de la situacin de los sometidos a una medida de tal
naturaleza (art. 447).
Actuando como rgano de resolucin de las cuestiones suscitadas durante la
ejecucin de la pena o a propsito de la extincin de la misma:
a)- resuelve los incidentes planteados por el ministerio pblico o el condenado;
b)- celebra audiencias, a tales fines, en casos que impliquen recepcin de
pruebas;
c)- dicta decisiones respecto de cualquiera de los casos anteriores, susceptibles
del recurso de apelacin, sin que este pueda suspender la ejecucin de la
pena, salvo que lo disponga la Corte de Apelacin;
d)- realiza un nuevo juicio sobre la pena, en el caso de que la unificacin de las
penas pueda modificar sustancialmente la cuanta, monto o rgimen de
cumplimiento de la misma.
En el ejercicio de su potestad como rgano de vigilancia de la autoridad
administrativa penitenciaria, respecto del cual acta como un juez de garanta
de los derechos del condenado,
a)- realiza inspecciones y visitas a los establecimientos penitenciarios;
b)- convoca a condenados y/o encargados de los establecimientos
penitenciarios;
c)- dicta medidas para corregir o prevenir faltas que afecten al funcionamiento
del sistema; y,
d)- dicta ordenes a la autoridad competente a tales fines .
RETOS Y ENFOQUE CRITICO
Hasta la adopcin de este nuevo modelo, el marco legal de la ejecucin
penal, aunque exclusivamente en el plano penitenciario, lo constitua la Ley
sobre Rgimen Penitenciario nmero 224, del 26 de junio de 1984 la cual fij de
forma conceptual la finalidad de la pena (lo que ya haba hecho en un
precedente democrtico incomparable el artculo 80 de la Constitucin de
1963) y consagr un sistema progresivo de cumplimiento de las condenaciones.
Dicha ley cre, para el control del cumplimiento del sistema, la Comisin de
Vigilancia, Evaluacin y Sancin (arts. 20, 21 y 22), aspecto que deber ser
adecuado ahora conforme los lineamientos dados por el CPP.
Se impone as, y lo sealo de modo estrictamente enunciativo, revisar aspectos
tales como el recurso de apelacin previsto en la parte in-fine del artculo 20 de
dicha Ley, el derecho de peticin (art. 34), el rgimen disciplinario (arts. 45 al
51) y, sin lugar a dudas, el sistema de inspeccin (arts. 99 al 101) a cargo del
Ministerio Pblico.
De su lado, de aprobarse el proyecto de Cdigo Penal que cursa actualmente
en el Congreso, tendr que ser contextualizado y concordado con el CPP. En
efecto, los artculos del 38 al 137 (3), dedicados a la clasificacin y naturaleza
de las penas y de las medidas de seguridad y de seguimiento sociojudicial
aportarn elementos de gran incidencia en el mbito de las funciones del Juez
de la Ejecucin (al que el Proyecto de CPP llama juez de la aplicacin de la
pena), aunque, hay que decirlo, sin graves contradicciones.
Una evaluacin crtica del modelo de juez de la ejecucin penal que nos trae
el CPP tiene, a mi modesto juicio, que ser positiva al reconocer la importancia
de esta innovacin, en trminos del gran aporte a la calidad jurdica, social y
humana que imprime al sistema. A ttulo de disenso, podra afirmar mi
conviccin de que el esquema as planteado, deber en algn momento ser
ampliado a los efectos de extender su alcance a todo lo que tenga que ver
con el cumplimiento de la privacin preventiva de libertad y a vincular al Juez
de ejecucin al proceso de tramitacin de las solicitudes de indulto.
Aunque celebro con entusiasmo la instauracin de esta tutela judicial sobre los
derechos del condenado, no puedo negar los graves retos que la realidad
penitenciaria impondr como freno a las posibilidades de xito del nuevo
sistema. En esa realidad penitenciaria estn comprendidos elementos tales
como cultura autoritaria y el desastre que constituye nuestro actual sistema
carcelario.
Los aspectos culturales los aportan la normativa legal, que privilegia la pena
privativa de libertad, y la ideologa que prima en nuestros agentes de la
autoridad pblica y que se expresa, no solo en el abuso y la indolencia, sino
tambin en la falta de previsin y de asuncin de polticas generales que
organicen con sentido moderno, democrtico, respetuoso de la ley y de modo
principal, humano, el rgimen dentro del cual debern purgar sus condenas
quienes hayan tenido el infortunio de desafiar nuestra ley penal.
Sobre el desastre del sistema carcelario, huelgan las palabras.
Estamos, ciertamente, a las puertas de serias transformaciones y contamos, por
suerte, con un muy buen instrumento para acometerlas.
Olivares Grulln, Flix Damin, y Nez, Ramn Emilio, en Introduccin a la
edicin del Cdigo Procesal Penal de la Repblica Dominicana preparada por
la Fundacin institucionalidad y Justicia, 2002; pg. 71.
Fernndez Arvalo, Luis, Ejecucin de la sentencia penal, en
Constitucionalizacin del Proceso Penal, Santo Domingo, 2002; pg. 408
La numeracin de artculos que utilizamos se refiere al Anteproyecto de Nuevo
Cdigo Penal publicado por el Comisionado de Apoyo a la reforma y
Modernizacin de la Justicia en 1999.