En la intensidad de la noche
la lujuria nos consumía
sarten y mango de una gula perfecta.
Su piel,
sus manos,
sus pechos,
el sur profundo,
camino de mártires,
montañas de heroes.
Con cada minuto la pasión desbordaba,
sus labios de emoción lloraban
gotas que mi cuerpo rozaban.
Su pelo,
Sus ojos,
sus piernas,
el sur profundo,
camino de mártires,
montañas de heroes.
Gemidos en la cama susurraban,
el encuentro a escondidas,
que a dos amantes su sueño robaba.