La Palabra Por Ahora
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Apartado Postal 1010 Centro Simn Bolvar, Torre Norte, piso 20 El Silencio, Caracas, Venezuela. Telfs: (58-212) 4822393 / 4827074 Fax: 4842293 [Link] Hecho el Depsito de Ley Depsito Legal N If69920128004627 ISBN 978-980-6470-21-7 Correccin de estilo/ Belkis Ramos Diseo Grco/ Clementina Corts Impresin/ La Galaxia
PRESENTACIN
En ocasin de la conmemoracin de los 20 aos de la Rebelin del 4 de febrero de 1992 se generaron un conjunto de actividades desde todos los mbitos de la accin cultural, tendientes al anlisis actualizado del proceso histrico asociado con l. Desde todos los mbitos sociales, se movilizaron memorias, dolores, afectos. El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, como parte de la Comisin Presidencial, organiz actividades en todas las reas de la creacin y la investigacin. Al Centro Nacional del Libro le fue encomendada la tarea de convocar la expresin de la pluma popular a travs de dos concursos literarios: uno dedicado al gnero crnica y otro a la poesa, dcima y copla. La convocatoria de poesa, dcima y copla, se concibi inicialmente como una recopilacin o antologa de lo escrito en el pas durante estos 20 aos. Sin embargo, la cantidad de textos inditos recibidos, termin por reorientar el concepto inicial a concurso, puesto que excluir lo indito hubiese representado un contrasentido en torno a la apropiacin del 4F por el pueblo de Venezuela. Se recibieron un total de ciento ochenta y nueve (189) trabajos provenientes de todo el territorio nacional, ciento treinta y ocho (138) de poesa, dcima y copla, y cincuenta y uno (51) de crnica. Las deliberaciones del jurado fueron intensas y conmovedoras. Trascendieron la rutinaria revisin de textos, y se adentraron en anlisis de las premiaciones de concursos literarios, desde perspectivas innovadoras y verdaderamente revolucionarias. Finalmente, se conocieron las y los ganadores de los premios y las menciones. En el concurso de crnica la ganadora fue Diocelis Melo de Petare, estado Miranda; en Poesa, dcima y copla la decisin favoreci a ngel Segundo Castillo, del estado Portuguesa. Al honrar nuestro compromiso, recogemos en La palabra por ahora, la totalidad de los textos ganadores y las menciones otorgadas por los jurados. La sensibilidad, creatividad, valor e inteligencia de nuestro pueblo se hace ac palabra colectiva. Un texto enlaza con otro, porque son en conjunto un slo relato, una subjetividad, una totalidad internalizada del 4F, veinte aos despus.
CRNICA
VEREDICTO
Nosotros, miembros del jurado designado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura con el objetivo de designar al ganador del concurso 4-F, Revolucin de febrero en su mencin Crnica, luego de la lectura, revisin y discusin de las 49 obras presentadas, hemos decidido otorgar el premio nico al texto titulado El diario civil de una realidad venezolana 4F92, de la autora Dioselis Gabriela Melo. Celebramos la gallarda y audacia de este texto, con rasgos evidentes de la oralidad. Que alguien informe que carece de destreza para la escritura y, acto seguido, se siente a escribir un testimonio vigoroso y conmovedor sobre su vida antes y despus del 4 de febrero de 1992, es un acto digno de ms valoracin que la habilidad para producir un texto estticamente impecable. Se trata adems de una mujer cuyo testimonio sintetiza buena parte de las formas de exclusin, segregacin y vejacin a que ha sido sometido el pueblo oprimido, ese pueblo que es el sujeto histrico de las revoluciones; as mismo reeja la esperanza y el proceso de transformacin que vive el pueblo venezolano. Hemos otorgado adems 18 menciones honorcas que, en su conjunto, representan una obra colectiva y no retazos de cuentos dispersos. Si estuviera en construccin una obra colectiva denominada Historia del pueblo de Venezuela contada por el pueblo de Venezuela, este sera uno de sus captulos. Se trata entonces de un autor colectivo que ha enviado a concurso testimonios personales, anlisis histricos, recuentos simples y relatos con vocacin literaria. Recomendamos la publicacin de este volumen de textos, incluyendo, por supuesto, al ganador. Los textos seleccionados son: Plomo del bueno 4-F: en el principio fue el verbo El da que comenz 162 aos atrs Sin gloria Epstolas sobre una revolucin El destacamento 35
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Minicrnica de febrero Crnica contra el olvido El cadete Las 4 guerreras Aquel bendito mes de febrero de 1992 A la espera del amanecer El pas de las alambradas Los 20 son de porcelana Un destino mejor Rebelin militar patritica del 4 de febrero de 1992 Estrategia silenciosa de [Link]. Hechos que estremecieron la historia Finalmente este jurado felicita al Cenal por esta iniciativa y recomienda que se sigan impulsando concursos que registren y exalten los procesos histricos liderados por el pueblo venezolano.
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oportunidad para tributarle mis experiencias a la revolucin y de esta manera crear conciencia. Les pido disculpas, porque no soy letrada, mi procedencia es campesina y me dej encandilar por la ciudad. O sea, tengo los mil errores ortogrcos y de todo tipo. Les pido, por favor, me corrijan. Gracias.
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Breve anlisis histrico Nac en Santa Teresa del Tuy el 13 de mayo de 1971. Mi mam se llamaba Elina Bernarda Melo Alzualdes, era la primera de ocho hijos de Julia Mara Alzualdes Vargas y Jos Husebio Borges. Ustedes se preguntarn: y Melo, de dnde? Melo, de parte de mi abuelo, quien trabajaba en la Seguridad Nacional, los acontecimientos de la rebelin del 58 lo obligaron a cambiarse el apellido. Mi abuelo era un golpeador, hasta mi abuela Julia lo detestaba, cuando l muri ella no fue a la funeraria ni al entierro. Fjense que ya por ah arrastrbamos un primer indicio de rebelin cvico-militar. El pas comenzaba un proceso de descomposicin social, desde mediados de los aos 40 se empez a dividir la sociedad en clases. Las invasiones a propiedades de terratenientes histricos, que a la muerte de Bolvar, de Zamora y el nal de la Guerra Federal fueron echadas al olvido: tierras y hombres libres y de ah vinieron las migraciones de los campesinos a la ciudad, la creacin de partidos polticos cuartorrepublicanos aliados en pactos, que designaban presidentes en el pas por periodos de tiempo en la presidencia, asimismo, los desplazamientos de los menos privilegiados a barrios con casas improvisadas de tablas y latn. El 21 de enero de 1958 los habitantes del 23 de Enero, en Caracas, comenzaron una rebelin civil en contra del gobierno de Marcos Prez Jimnez, este haba implantado la dictadura en contra de los opositores a su gestin, se caracteriz por la corrupcin administrativa, el robo del tesoro pblico y de obras pblicas. En n, este presidente tena convenios con los yanquis, este mediocre analfabeta estaba cediendo nuestro pas al gobierno norteamericano, comprobado por documentos hallados en manos de los amigos enriquecidos durante su gestin. De hecho, Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, le entreg la alta condecoracin del gobierno norteamericano: la Legin al Mrito. Nacimiento traumtico Mi mam muri el 1 de febrero de 1973, tena yo ao y medio. Mi abuela Julia sufri como si su piel hubiera sido desgarrada por mil hojillas. Fracas su matrimonio por maltrato fsico, qued con ocho hijos y una nieta a cuestas, no tena estudios, una campesina en la ciudad y, para colmo, mi bisabuela Petra la recibi a duras penas en la casa de Baruta, donde no podamos ni salir del cuarto, tenamos un to con problemas psquicos.
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La extrema pobreza, la falta de viviendas dignas y, en general, la descomposicin del sistema, eran evidentes. Pasaron varios aos, recuerdo el rancho de La Lagunita, en Mariche, una noche lluviosa se estaba cayendo. Dormimos en un carro de la lnea porque media casa se desprendi por el voladero. Dios, cmo sufr! Todava, al escribir esto, me brotan lgrimas al recordar el rostro de mi abuela, quien me criaba como su hija, ella no demostraba su angustia, sus sentimientos, era dura, se levantaba de todas sus cadas y trazaba otro rumbo, tambin recuerdo con dolor la prdida de mi mueca Julita en esa funesta noche. Al otro da fueron unos adecos y le regalaron a mi mam-abuela doce lminas de zinc. Nos dej nueve das solos con las hermanas mayores y se llev a los varones. Cuando nos busc, nos llevo a vivir a Mariche Caballo Mocho, donde haba construido, con su compaero sentimental, Nicasio Quevedo, una enorme casa, que siendo de tablas y latn era grandsima, cada quien tena su cuarto. La carretera era de tierra, nada de servicios pblicos ni salud, educacin, etc. Pero esta montaa, donde todava vivo, es maravillosa, el clima, la vista y todos los cultivos que la tierra ofrece. Yo tena un pasatiempo. Todos los das se compraba el peridico y yo recortaba las imgenes de Bolvar y otros de la poca de la Colonia solo porque me gustaban sus ropas. Todos las tardes nos bamos a los sembrados a comer caa y semillas de caf, las rojitas, en n, toda clase de frutas nos comamos. Hurfana Un da me levant y estaba sola en la casa, todo el mundo se haba ido a Sabaneta, hacia los lados de Turgua, a visitar a los familiares. Una seora, a la que le decan La Maracucha, que estaba en desgracia y que mi mam le haba tendido la mano ofrecindole una pieza, se haba quedado cuidndome. Ese da ella me dijo que mi mam estaba muerta y que la seora Julia era mi abuela. Me qued confundida, apenas tena nueve aos. Cuando mam lleg, me dijo: Nia, qu haces despierta?. Yo le dije: T no eres mi mam?. Ella se descompuso y me pregunt: Quin te dijo eso?. Claro que le cont que haba sido La Maracucha. Mam le pidi que se fuera de su casa y le dio las gracias por arrancarle el corazn. Al da siguiente me llev al Cementerio General del Sur donde me mostr la tumba de mam, ah pasamos todo el da, era hermoso y con tantas historias!, el doctor Jos Gregorio Hernndez, Mara Francia,
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etc., pareca un enorme museo, las estatuas blanquitas y todo el mundo en el campo santo comparta sus cosas: ores, agua, eran elegantes y las personas oraban, los panteones parecan iglesias. Luego de que deje de admirar todo vi a mi mam, ella estaba muy triste y le pregunt: Por qu lloras?, ella me contest: Porque me siento sola, le dije: T nunca estars sola, yo soy tu hija, tu nombre es mam! Dios se llevo a su hija y le dio otra, a m me quit a mi madre pero me dio otra. Primeros pasos hacia las luces En una reunin de Accin Democrtica, donde postularon a mi mam para la concejala del Municipio Autnomo Sucre, ella me dej en una mesa donde haba comida como arroz, de todo. Ella estaba hablando desde la tarima y unas personas se sentaron en la mesa y comentaron de la muerte de un seor llamado Renny Ottolina y algo de confrontaciones estudiantiles. Cuando nos bamos para la casa, yo le pregunt a mi mam por qu el municipio era autnomo, por qu se elegan personas, qu eran analfabetas, qu era un asesinato, recuerdo que le hice como mil preguntas y recuerdo perfectamente bien las respuesta y el resultado de hoy da es que mi mam no tena chance, la estaban utilizando polticamente. Lo peor del caso es que mam mova gente y la solicitaban masas electorales, o sea, gente a conveniencia, movidas por los lderes tteres de la cuarta repblica. Los copeyanos le ofrecieron a mi mam la oportunidad de trabajar con ellos, ella se negaba por lo del Adelante a luchar miliciano a la voz de la revolucin! Estos insistieron, postulndola hasta para un apartamento en la urbanizacin Manuel Gonzlez Calvajar (Caucagta), donde una mujer humilde y sin estudios, llamada Aleida Josena, le haca propaganda a los copeyanos de Luis Herrera Campins (El Toronto), esta seora muri y cuentan por ah que ni un carro destartalado le enviaron para movilizar a la gente al cementerio, ni una corona barata, que fue uno de los velorios ms triste, de pobreza extrema y, al igual que mi mam, esta seora mova las masas, hasta que ya no les fue til, la abandonaron sin fama y sin gloria. El apartamento de Caucagta mam lo pag a Inavi trabajando fuertemente en un restaurante, El Hostal de La Castellana, donde ella se quem en una explosin de un horno. La botaron y con las heridas frescas tuvo que conseguir otro trabajo antes de que la
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sacaran del apartamento. Comenz a trabajar en un hospital psiquitrico (El Pen). Ella tuvo algo de educacin y comprendi que la utilizaban polticamente y, en consecuencia, engaaba a mucha gente. Igualmente, que no seran solucionados sus problemas sociales que, claro, eran todos y que esas necesidades del pueblo venezolano crecan cada da ms. La tortura Un da, unas amigas me invitaron para Turumo a buscar un papel y resulta que, cuando nos regresbamos, no haba transporte. Qu lo! Mi mam se mont la peluca al da siguiente. Cuando llegu, la mujer me mir con cara de pocos amigos, pensaba que haba perdido mi virginidad, por Dios, tena doce aos! En la tarde, cuando lleg del trabajo, me ofendi feo. Yo, retaquita de edad, con cuerpo de diecisis y mente de veinte, le dije: Mire, mam, yo nunca le faltar el respeto, pero si usted duda de mi honor, yo me voy!. As fue cmo emigr para los lados del 23 de Enero. Viva en La Caada con mi ta Oma y su marido, un ecuatoriano fotgrafo de escuela, que alquil un taller de carpintera a una cuadra del cuartel San Carlos, en la Pastora. La situacin no era buena, todos aportbamos pero no era suciente, solo el alquiler de la vivienda y del taller se llevaba el ochenta y cinco por ciento de lo que trabajbamos, en ao y medio que viv con ellos no compr ni una pantaleta. Todos los das me iba caminando desde La Caada, por Agua Salud, bajaba por el palacio de Miraores y suba para la Pastora y de regreso haca el mismo trayecto. Miraores pareca un enorme panten y de vez en cuando me quedaba viendo el palacio, yo creo que era la nica que pasaba por ah, eso se mantena solo y si uno se quedaba viendo mucho, venan los soldados y lo mandaban a circular. Un da entend que el palacio no era para los pobres, que era solo para los ricos, que podan entrar y disfrutar de su grandeza. Ese da me sent menos que nada y, para colmo, tena hambre. Yo tena una amiga, le decan Estrella Rocy, era bien bonita, pero los chicos lindos la rechazaban. Haba un nene sper bello en Monte Piedad que me mova el piso, pero el carajo ni me notaba, un viernes le dije a Estrella: Vamos por el tipo que me tiene loca, nos lanzamos y, una pana, La Mol, me hizo el coro (cuadr con el nene). Pasamos un tiempo de novios, l me dijo: Gabriela, t eres hombre?. Que claro que no! Qu te hace pensar eso?. Me
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dijo que mi amiga Estrella s lo era, le dije que no, que qu le pasaba. Me fui donde ella y le cont el beta. Verga, la chica s era hombre! Me quera morir, vomit hasta las bilis. Cuando llegu a La Pastora mi ta estaba atendiendo a un cliente, yo prend la sierra y de repente se me fueron las luces, mi ta me llev a donde mi mam porque crea que yo estaba en estado. Qu locura! Yo todava era virgen. Mi mam no estaba en casa y en la mesa de la sala haba una caja de cigarrillos, tom uno, lo estaba fumando cuando otra ta vino con un discurso y me fui para Mariche. Hijos de la calle Todos los das me la pasaba en la calle, conoc a todos los recogelatas a lo largo del ro Guaire, coma con ellos la sambumbia malandar, viv la vida de los huelepegas, aprend que de da son humanos y de noche animales, nunca pas una noche con ellos. En la artera de Bello Monte haba uno parchita, los gringos de ah me tenan asco porque el latero parchita tena sida y yo pensaba que sida era el nombre de la pareja del latero, pero no me qued con la duda y le pregunt. l me dijo que el sida era una enfermedad infectocontagiosa de transmisin sexual y que s la tena, de paso me pidi que lo inyectara. Yo no saba inyectar y l me dijo cmo hacerlo. Para m, todos mis prejuicios con respecto a los humanos los vomit con Estrellita, todos somos iguales. En esa misma onda, por las noches me iba a centros nocturnos, bares, clubes de nudistas, discotecas, en n. Bueno, nunca entr a puertas amarillas, me daba terror lo que las pobres mujeres tenan que pasar para ganar dinero. Si yo fuera la duea de un prostbulo le garantizara a mi personal la integralidad de un trabajo digno e higinico. Nada ms cuando uno pasaba por el frente de las puertas amarillas del Nuevo Circo eso ola a azufre. Ustedes se dirn qu haca una nia de mi edad en ese mundo. Pues, no era la nica y no todas salimos ilesas de la vida nocturna de Caracas. Yo trabajaba en una agencia de loteras en San Martn y a las seis de la tarde brralo pa La Quebradita, Antmano, pal Junquito, Kilmetro Doce, Carapita, La Vega, Catia, Ruiz Pineda, etc.! Camin como loca, nadie me caa a cuento de carrito. Las drogas, s, prob bazuco, marihuana y perico, mas no me dieron ninguna nota, gucala!, pero s las distribua. Eso haca yo, metida por toda Caracas relacionndome con estas personas. Eso tienen la mayora en comn: las drogas.
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Bueno, yo vi y viv mil los, pero era como una vaina loca, cuando se prendan las mechas yo no estaba. Por ejemplo, me gustaba la discoteca, el gur en Sabana Grande, pero nunca estuve en Las Masacres, en El Bosque, en la Hawaii Kai, en el Hipocampo, Estatus, club dominicano y, s, tena una parranda de novios, era burda de chula, en lo que se ponan sexuales les dejaba la peluca. Y mira que tena suerte! Los chicos ms romnticos y bellos del mundo me tocaron a m: ores, peluches, serenatas, cines, playazos. Y, de pronto, lleg el pran de mi vida. Los ranchos y los hijos Me enamor del moreno ms lindo del mundo y le entregu mi virginidad en La Dolorita. Qued en estado de una nia, una catira, la carajita pareca un angelito, naci el veintiuno de febrero del ochenta y ocho y el negro, pues, montado, porque segn l esa no era su hija, porque toda su familia era de color. Le agarr bronca al tipo, yo me arreglaba con mi paquetico. Un da, el suegro, que era una nota el viejo, me llam como a las nueve de la maana y me dijo: Ve al mercado para comprar la leche de la nia. Me lanc como alma que lleva el diablo, ya que se hacan unas colas kilomtricas para todo. Mira! Qu mierda pas aqu? En las calles no haba carros, gente que jode corriendo pall y pac, haba personas acostadas en las calles, un tipo vena corriendo haca m, me dio cuatro botellas de ron, me dijo: Te las regalo, me las llev a casa y el abuelo me dijo que si yo estaba loca, que me mandaron a buscar la leche y traje ron? Le cont, pero no me crey, me lanc otra vez y era peor. Yo tena diecisis aos. S, particip en los saqueos. Las personas en el piso estaban muertas, me contaron que fueron los primeros que saquearon y la PM los ajustici. Otros menos y de avanzada edad, no soportaron la presin. Como a las cuatro de la tarde tenamos comida por coazo, no saqueamos ms nada que no fuera comida. A las seis de la tarde se anunci un toque de queda, se suspendieron las garantas. Pero fue peor a dos casas de donde vivamos, acribillaron a un menor y cay en el techo de la casa. La Dolorita, Mariche, Caucagta y, ms, Petare, estaban matando a los venezolanos. Este lo comenz en Guarenas y se extendi a nivel nacional. Este acontecimiento se denomin el Caracazo o Sacudn del 27, 28 y 29 de febrero de 1989. El presidente era Carlos Andrs Prez, segundo mandato, la situacin del pas era realmente crtica. F22
jense en mi relato anterior, el sistema social estaba en franca degradacin, no existan garantas para nadie en Venezuela, los precios de la comida no eran accesibles, el pasaje del transporte pblico no cubra los costos de repuestos y gasolina del vehculo la delincuencia estaba organizada desde las instituciones del Estado y, para colmo, los militares mataban primero y preguntaban despus. El treinta de marzo del ochenta y nueve qued encinta de Julin Rafael, l naci el treinta de diciembre de ese ao. Qu traumtico tener nios con esta situacin tan dura! De paso, mi temprana edad, combinada con mi rebelde juventud, llevaron al fracaso mi relacin. Madre, soltera, sin vivienda, familia disfuncional, desempleada y, para colmo, sexto grado y eso porque estudi en Don Bosco, La Dolorita, educacin de adulto. El pap de mis hijos decidi tenerlos. l deca que sus hijos nunca reconoceran a otro tipo como pap. Claro, no me poda poner cmica, yo no tena nada que ofrecerles a los menores. Hasta los nios me quit el sistema social. Todas las noches le peda a Dios, Jehov, a Jesucristo, que me hiciera una mujer fuerte y se me dignicara, que yo quera ser til y servir a mi prjimo, que me iluminara los caminos de la sabidura para ponerla al servicio de los ms desvalidos. Busqu un trabajo en una arepera, en La California, eso no me alcanzaba para nada y, de paso, el hijo de la duea se pasaba con las empleadas. Cuando llegaba a la casa, una ta ma, que viva arrimada en la casa de mi mam en Mariche y se la tiraba de duea, se la pasaba corrindome, nos haca la vida imposible a todos los hermanos, ya me tena obstinada. La noche de los milagros Un da, en que me sent en la estacin del Metro de Petare, una chama como de mi edad, burda de acometedora, le dio una pela a una buhonera, la caraja se sent al lado mo con un pico de botella, me tena medida, pero yo la tena ya a punto de caramelo. De pronto, pas el hijo de la seora de la arepera, le arranqu el pico de botella a la chama y me le fui al tipo, lo amenac por la espalda y el muy baboso me dio 982.000 bolvares, pensaba que yo lo estaba atracando y me congel, no saba qu hacer. La loca de la malandra estaba parada detrs de m, se sac una hojilla de la boca y le cort el rostro al tipo. Pyalo, que va en bajada! Le dej
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el pelero al correcaminos. Me escond. En el esfuerzo, una seora, que tena un velorio de la Virgen, me dio abrigo en su casa. A los tres das me fui a buscar trabajo y una buhonera, Morela Centeno, me dio la oportunidad. Qu linda mi gente de Petare!, me hice un pueblo, los choros me respetaban, aprend a fumar cigarrillo y estaba reina, comenzaba a construir un mundo para mis hijos, mi fama de gran golpeadora y rebanadora de cachete se expandi. Un da, los malandros del Nuevo Circo hicieron una rumba en un hotel para celebrar cualquier cosa. Lo cierto es que conoc a uno que estaba a fuego con la vida y me lo colocaron como pareja. Se llamaba Armando Ramn Corona. Este malandro se tiraba a diario hasta tres atracos grandes, yo los campaneaba y mi botn era jugosito. l cay preso y lo trasladaron al Retn de Catia. Yo solo le enviaba comida y ropa con una hermana, del resto, solo lo miraba por el Parque del Oeste. En las visitas a Catia conoc otro gremio y empec a subir para Isaas Medina Angarita, Las Torres, etc., para los barrios de Catia. Las luchas por la liberacin de las corrientes humanistas El 3 y 4 de febrero de 1992 se produjo otro levantamiento cvicomilitar, encabezado por varios militares que sonaron ms que un matasuegra, el teniente coronel Hugo Chvez, Acosta Carlez y Jess Hernndez, estos y muchsimos ms tenientes, mayores, capitanes, coroneles y tenientes coroneles, que participaron en la comateca, justicaron el alzamiento por los actos de corrupcin del entonces presidente CAP, un liderazgo poltico que consideraban incapaz; la utilizacin de las Fuerzas Armadas, en particular Fuerzas Armadas y Guardia Nacional, en el levantamiento civil del 4 de febrero de 1989; tambin CAP estaba negociando con Colombia parte del territorio venezolano; y otras justicaciones que avalaban jurdicamente el artculo 132 de la Constitucin del 61. CAP logr evadir a los captores protegido por los traidores de la patria: general Fernando Ochoa Antich ministro de Defensa y Virgilio vila Vivas, ministro de Interior y Justicia, en todos estos acontecimientos y ms que me faltan por contar. La chiripa de Caldera jug vivo en la sesin bicameral del 5 de febrero de 1992. Se convoc el Congreso mientras CAP trataba de hundir a los militares golpistas diciendo que estos buscaban el magnicidio y que haba que suspender las garantas e implantar
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el toque de queda. Caldera, senador vitalicio, pidi un derecho de palabra donde se desentenda del acuerdo previo y dijo que el movimiento responda a una crisis profunda de la democracia venezolana y sus instituciones. Esto dio n al Pacto de Punto Fijo y lo impuls a la presidencia de la Repblica en diciembre del 93. Bueno, los militares fueron presos y luego hubo una serie de investigaciones, acuerdos e indultos presidenciales. Un tipo del movimiento MBR 200 me invit a luchar por la patria y me explic todo a vuelo de pjaro, eso me arrastr a la investigacin y a seguir ms de cerca los acontecimientos polticos, este alzamiento se denomin Operacin Zamora, el objetivo era derrocar a Carlos Andrs Prez. Los estados ms comprometidos fueron Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y Distrito Capital. El da tres, el entonces presidente Prez se encontraba retornando al pas, ya que estaba participando en un foro de economa mundial en Suiza, los militares crearon un movimiento clandestino denominado MBR 200, esta organizacin fue fundada en 1983. Estos acontecimientos me llevaron a la quiebra, todo el mundo estaba apegado a la plata que haba amasado, la perd ayudando a todo el mundo, familiares y amigos. Otra vez en la ruina. Corona y el Retn de Catia El 27 de noviembre de 1992 se produce otro movimiento de igual naturaleza, encabezado por Hernn Grber Odremn y Francisco Visconti. En el Retn de Catia abrieron las puertas dicindoles a los presos: Salgan, cay el gobierno!. Esta fue una orden emanada de Miraores con el n de crear confusin en la poblacin, ya que esa apertura de puertas cost la vida de miles de reos, hombres venezolanos que vivan hacinados purgando condena fueron acribillados, quemados, ahogados. Morela tambin tena a su esposo preso, las mujeres pasaron varios das de calvario, no s qu paso con Corona. Conoc a un rey boina roja en 2002 Me fui recuperando. Constru un rancho y recupere a mis hijos siete aos despus, montamos una bodeguita, en el 2002 estbamos cmodos, yo trabajaba y mis hijos estudiaban. Un tipo de la Asovecinos me dijo: A tu presidente le queda poco tiempo, no entend y tampoco le par, lo cierto es que haba un paro petrolero
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en el pas y era un lo conseguir el gas, luego, la comida. Me lanc para Caracas y, sorpresa!, rolo de lo, gente marchando y bombas lacrimgenas. Me fui para Bello Monte donde una ta, los vecinos hablaban de un magnicidio, de golpe de Estado, de la cada de la dictadura, otros vecinos no estaban de acuerdo, se senta una enorme presin. Me fui a Puente Llaguno, vi a Lina Ron, a Juan Barreto y a otros polticos. Cuando llegamos al Metro cerraron la santa mara y porque estaba fuera de servicio. Lo cierto fue que cuando llegamos a Petare ya en Caracas haban matado a varios venezolanos, compramos un radiecito y en una emisora Pedro Penzini Fleuri deca que en las azoteas haba francotiradores, hizo un pase en el que una periodista entrevistaba a un hombre en medio de la algaraba, l les dijo: Mrenlos, mrenlos, son policas de la Metropolitana matndonos!. En ese momento, la periodista hablaba con voz entrecortada pues persegua a alguien y no se entendi muy bien la pregunta, pero la persona s contesto: Yo estoy asustado, no me imagin que era para matarlos!, ella pregunt: Es usted funcionario de algn cuerpo?, y l le dijo rdenes son rdenes, pero yo deserto. Cortaron el pase. Mis compaeros me obligaron a irme a la casa, tena los nios solos. Esa noche vi cuando el cura Urosa Sabino le pona una mano en el hombro a Hugo Chvez, este se diriga a Fuerte Tuina. Otras escenas lo ponan como un asesino de Puente Llaguno. Todos en el barrio estbamos confundido. Llam a un coronel que conoc en la agencia de lotera, coronel Danny de Jess, l me cont cosas que me perturbaron y entend que yo era parte del gran grueso de personas que debamos salir a restablecer el hilo constitucional. Al da siguiente vi a un grupo de pendejos por los medios de comunicacin mandando a comer alfombras y sometiendo al Fiscal General. Comenzaron una casera de brujas por todos lados del pas, yo me fui sola para palacio por la parte de atrs del Calvario, seran las dos de la tarde, llegu a la puerta por donde est el Balcn del Pueblo. Yo digo que si no hubiera tenido esta pinta de chora me hubieran dejado pasar a la juramentacin de Estanga, la cuestin era como un festn, reparticin de puestos y ofrecimiento de posiciones. Un militar me dijo: Por favor, prese all, que por ah pasan las carros. Si le hubiera dado plata entro, pero me congel. Nada, como a los siete minutos otro me pesc y no supe qu responder, me pidi desalojar. Baj por el puente, unos periodistas entrevistaban a un seor, me acerqu de robacmaras, en ese momento una seora le arre26
bat el micrfono y dijo: Eso es mentira, a Chvez lo tienen en la Orchila, lo quieren matar envindolo a Cuba en un avin, el cual se estrellar antes de llegar!, y el tipo que tena la cmara le meti un lepe en la cara a la seora. Se arm un parampampn y me dirig hacia la plaza Bolvar cuando llegaba al Correo, un seor se me acerc y me dijo: Maana vamos a buscar a Chvez!, yo le pregunt: Cmo?, l me contest: Como sea, as tengamos que prender esta vaina en candela!, y se fue. En la plaza Bolvar escuchaba mi radio y a tres puesto estaban varios tipos hablando, la Polica Metropolitana los mand a desplegarse porque estaban prohibidas las reuniones en espacios pblicos, eso me record que en horas de la tarde de ayer escuch a guila Uno llamando a guila Dos, quien no respondi, era el presidente Chvez llamando a Rosendo para activar el plan de contingencia que no permitira ms derramamiento de sangre. Todas las vivencias, conclusiones e investigaciones, me llevaron a entender que en la V Repblica Chvez es el alfa y el omega, es el lder indiscutible que debemos seguir, porque su pensamiento no est errado y encaja perfectamente bien con el pasado, el presente y el futuro que solo tiene dos caminos. Revolucin o muerte. Nada ocurre por casualidad Somos consecuencia de nuestros hechos, desde la Conquista hasta nuestros das la historia nos relata las debilidades y fortalezas. A mi criterio, la peor debilidad de los venezolanos es el conformismo, pensar que cada batalla ganada es el n del lo, por ejemplo: Venezuela logr su independencia y listo. No, eso trajo consecuencias, nos liberamos de Espaa, pero desde hace tiempo nos ha venido acechando el imperio norteamericano, no es casualidad que a nuestro alrededor las bases norteamericanas apunten a nuestro pas y que los mandatarios cuartorrepublicanos rmaran convenios con ellos que, aparte, crearon documentos como el panamericanismo y la Doctrina Monroe. Otro ejemplo es la llegada de Hugo Chvez a la presidencia de Venezuela y la instalacin de la V Repblica, en la cual se construye un proceso de revolucin, cambios polticos y sociales donde se dignica a los habitantes de este pas asumiendo la deuda social, desarrollando el Proyecto Nacional Simn Bolvar y la consulta aprobatoria de reestructurar nuestra Constitucin, en donde el protagonismo participativo se destaca en todos su articulado. Consecuencias: golpes de Estado;
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declaraciones de venezolanos nanciados por intereses yanquis, diciendo que Venezuela vive en dictadura; sabotaje petrolero; la guerra de cuarta generacin; la planicacin constante por sacar a Hugo Chvez del poder. Ser que no se entiende que Chvez es el pueblo y que si el comandante no est las consecuencias seran una guerra civil aupada por los vendepatria opositores y nanciada por extranjeros, los cuales tendrn como excusa esa guerra civil para instalar sus bases en nuestro pas y apoderarse de nuestras riquezas y que al nal ni les importan esos premajunches opositores, que tambin sern vctimas? Soy Bolvar, la secuela Yo soy una ama de casa y cuadro poltico de la Revolucin, en todas mis vivencias, desde que nac, entend que la peor analfabeta es la analfabeta poltica, ya que no sabe cunto cuesta la caraota ni el vestido, no analiza las consecuencias de sus actos, no es capaz de explicarle las tareas a sus propios hijos, desconoce los acontecimientos histricos, es incapaz de socializar, no participa con la excusa de que no le gusta la poltica. Me arrepent de delinquir, ya que en realidad le quitaba y haca dao a personas menos privilegiadas que yo, por lo tanto, me form y estudi en la Misin Jos Flix Rivas (Bachiller Integral), hoy da estoy en la Misin Sucre (Estudios Jurdicos), en las tardes me voy a las salas de batallas sociales, soy como una tutora, invento documentos con cada experiencia vivida en el campo, le explico a los Consejos Comunales las leyes del poder popular. Me cas, mi esposo es un vigilante, decidi no estudiar para nanciar mis luchas. Mis tres mayores satisfacciones son: haber graduado a veinticuatro vencedores de la Misin Rbinson en mi comunidad; que mi hijo menor, junto a un grupo de jvenes, impulsara la conformacin de un Consejo Comunal con mi asesora; y ponerme este vestido histrico de revolucin, de amor, de dignidad, de independencia, por mi patria.
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Nstor Francia
Naci en Caracas en 1947. Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, escritor, comunicador, analista poltico y columnista de prensa. Es conductor del programa televisivo La Talanquera que se transmite por el canal ANTV de Caracas. En los gneros de crnica y ensayo ha publicado Antichavismo y estupidez ilustrada (Rayuela, 2000); Abril rojo, el rescate de Chvez (E.A., 2002); Puente Llaguno, hablan las vctimas (E.A., 2002); Qu piensa Chvez (E.A., 2003); Campaa de Santa Ins, revolucin en la publicidad (Minci, 2005); Palabras para el desacuerdo (Ministerio de la Cultura, 2006); Con las botas puestas (Fondo Editorial Daro Ramrez, 2006). En 2003 gan el Premio Libro Ms Vendido del Ao en Ciencias Sociales, otorgado por el Centro Nacional del Libro (Cenal) con Puente Llaguno, hablan las vctimas. Tiene tambin varios reconocimientos en el gnero de poesa: Premio Fundarte de Poesa 1996 con Las redes rotas; Premio Conac de Poesa 1997 con Las redes rotas; Mencin Premio Municipal de Poesa 1997 con Las redes rotas, publicado por Fundarte; Mencin Bienal Internacional de Literatura Jos Antonio Ramos Sucre 1997 con La Biblia de agua, publicado por Fundarte. Ha participado en diversos eventos literarios y culturales nacionales e internacionales: Caracas, Maracaibo, Coro, Mrida (Venezuela), Medelln (Colombia), Hamburgo (Alemania), Turingia (Alemania), Malm (Suecia), La Habana (Cuba), La Paz (Bolivia), Amman (Jordania). Actualmente se desempea como asesor comunicacional de Pdvsa, estatal petrolera venezolana y forma parte del movimiento de cultores y poetas revolucionarios La Gran Poetada.
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a la salud, los hospitales pblicos eran una vergenza, donde la gente iba ms a morir que a sanarse, el Seguro Social se convirti en un sper negocio para los empresarios de la corrupcin y los ndices de mortalidad infantil se hicieron espeluznantes. El hartazgo de esta situacin llev al pueblo, en 1989, a rebelarse y a ofrecer su sangre para enarbolar el primer gran alzamiento popular mundial contra las polticas neoliberales impulsadas desde el Fondo Monetario Internacional. Ese hecho fue el catalizador de la rebelin militar patritica del 4 de febrero de 1992. Es entonces cuando aparece lo que estbamos esperando: un nuevo liderazgo popular, una esperanza, una luz corporeizada en Hugo Chvez. Como dijimos, en el principio de esta nueva poca revolucionaria fue el Verbo, la palabra del Comandante del pueblo venezolano. Como se sabe, sobre todo en esta era de predominio de los medios de comunicacin audiovisuales, la imagen es parte importante del discurso. Tres aos antes de que apareciera la imagen de Chvez por primera vez en las pantallas, las Fuerzas Armadas de la Repblica haba masacrado al pueblo en las calles. El carcter de esas Fuerzas Armadas de entonces es descrito por el teniente Nicols Hurtado Barrios, quien abandon el ejrcito de la oligarqua en los aos 60 del siglo pasado y se sum a las guerrillas de las Fuerzas Armadas de Liberacin Nacional (FALN). Hurtado asienta, en un mensaje enviado desde las montaas, con fecha 14 de febrero de 1966, dirigido a sus compaeros del Ejrcito, lo siguiente:
Las FAN como factor fundamental del Estado venezolano no escapan a esta crisis. En ellas reside el verdadero Poder Poltico del Estado. El actual ejrcito de Venezuela en su conjunto es la expresin de los intereses reaccionarios que dominan a nuestro pas, particularmente de los intereses del imperialismo norteamericano, cabecillas de las fuerzas ms negras del mundo de hoy. Decimos que son reaccionarios en su forma ms elevada porque le sirven a la dominacin poltica, econmica y cultural sobre nuestros pueblos que actualmente luchan por alcanzar su libertad, independencia y felicidad.
cvico-militares en funcin del desarrollo del pas, IAEDEN. 1999, abril 26).
El contraste fue la primera seal. Aquel joven ocial del 4 de febrero se levantaba ms bien contra las fuerzas oscuras, haca suyo el dolor y la protesta del pueblo. Sus palabras ese da nos hablaron de otras Fuerzas Armadas, cuya existencia pareca olvidada: las Fuerzas Armadas de Hugo Trejo, de Pedro Medina Silva, de Nicols Hurtado, de otros cientos de ociales que conocieron las crceles de la Cuarta Repblica por sus posiciones patriticas, y por su participacin en intentos revolucionarios como el Carupanazo y el Porteazo. Varios fueron los elementos de aquel breve discurso que permitieron al pueblo reconocer a su lder. Dijo entonces Chvez:
Primero que nada quiero dar buenos das a todo el pueblo de Venezuela, y este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada Blindada de Valencia.
El nombre de Bolvar se asoci entonces a una dimensin que haba sido descartada por el acartonamiento histrico propiciado por la oligarqua y sus representantes polticos. Del Bolvar de los salones, de las solemnidades, de las academias, de los actos ociales; del Bolvar muerto, fsil, momia, se pas sin transicin a un Bolvar renacido en situacin de combate, en labios de un guerrero. Era el Bolvar rebelde, verdadero, vivo. Ese Bolvar que evoc Chvez en su accin y sus palabras, marc a nuestro pueblo que es profundamente bolivariano en dos dimensiones. Una, la dimensin histrica, la del jefe de la Guerra de Independencia, la del libertador de cinco naciones. De ese Bolvar histrico conocemos detalles cada vez ms precisos gracias a la Revolucin. Pero el pueblo siempre ha conservado tambin una dimensin mtica del hroe, vinculada al carcter bolivariano del mito fundacional nacional. Por eso los desposedos de Venezuela llevan a Bolvar a sus altares y lo convierten en santo. Acompaa en sus ritos a Jos Gregorio Hernndez, a la Negra Matea, a Mara Lionza, lo representan alado, coronado de estrellas, con halos y aureolas. Esas dos dimensiones de El Libertador se hicieron presentes con Chvez el 4 de febrero de 1992. La histrica y la espiritual, la heroica y la pica. El corazn revuelto del pueblo recobr toda su trayectoria combativa, libertaria, patritica. Chvez es reconocido desde entonces, y sobre todo, como un lder bolivariano.
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Continu el Comandante:
Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, ac en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de reexionar y vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor.
En aquella situacin excepcional, Chvez no est rendido, sino ms bien levanta la bandera de la esperanza. Derrotado est militarmente, fatigado, preso, pero no vencido en sus ideales ni en su proyecto ni en su determinacin. Es la victoria poltica y moral, la aparicin ante los ojos del pueblo de otra caracterstica bolivariana: la de levantarse contra la adversidad, la de nadar contra la corriente, la del hombre de las dicultades, la que se expresa tambin en la frase de Bolvar: Paciencia y ms paciencia, constancia y ms constancia, trabajo y ms trabajo, para tener Patria. Fue, sobre todo, un llamado al pueblo para mantenerse en resistencia y que este comprendi a cabalidad. El famoso por ahora se complementa con la frase premonitoria de vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor. Tal como pronto ocurrira. Chvez lanza el mensaje a los soldados patriotas para que depongan las armas, y luego ensea al pueblo la calidad del liderazgo al decir sentidas palabras a esos hombres: Les agradezco su lealtad, les agradezco su valenta, su desprendimiento. Valores que haban sido olvidados o al menos eso pretendan los opresores: lealtad, valenta, desprendimiento. Con ellas el Comandante abra un nuevo lxico donde el espritu del pueblo podra abrevar. En medio de la corrupcin y la decadencia, un hombre recuperaba lo mejor de lo humano, lo que pareca, en aquel contexto, formar parte solo de las leyendas. Signos de grandeza en medio de la mezquindad. Aquella voz fuerte, potente, con autoridad moral y cabal propiedad, preguraba lo nuevo. Y una vez ms, el pueblo, que se sinti interpretado, entendi el indito mensaje. Chvez culmina: yo, ante el pas y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Asumir responsabilidades pblicamente era una rareza en nuestro pas. Nadie se haca responsable por la miseria, por la exclusin, por los desaparecidos, los torturados, los asesinados. Nadie asuma responsabilidad por la entrega de nuestros recursos ni por la deca34
dencia de la sociedad. La culpa siempre era de otros. En medio de esa realidad, surge un hombre que se hace responsable de sus actos ante todos. Y lo hace tambin en nombre del movimiento militar bolivariano que diriga y que fund con un juramento sagrado. Un movimiento militar que responda plenamente al desidertum planteado por Nicols Hurtado en el mencionado mensaje a sus compaeros del Ejrcito:
Necesario es, pues, denir el carcter de toda fuerza armada. Su naturaleza es patritica, nacionalista, popular y revolucionaria si est al servicio de los grandes intereses del pueblo, ligada al trabajo productivo, al desarrollo y construccin de un pas soberano e independiente.
O por el mismo Hurtado, junto al capitn de Fragata, convertido en combatiente popular, Pedro Medina Silva, en el libro de ambos, Por qu luchamos, publicado clandestinamente por las FALN:
Seguros estamos de que dentro de la Institucin militar se encuentran las ms grandes y mejores reservas con que cuenta la Patria para su salvacin, y por ello, decidida la contienda, apareceremos frente a nuestro pueblo no como una caprichosa verdad, no como una imposicin de hombres prevalidos de la superioridad blica, sino como la organizacin indispensable p ara el pueblo mismo. Nosotros los militares patriotas estamos convencidos de que nadie protestar los gastos de guerra, que nadie ridiculizar la profesin castrense, cuando la totalidad del pueblo venezolano compruebe que sin nuestra presencia sus bienes estn en peligro. Seremos policas, y eso somos, pero policas de la Patria, custodios de la nacionalidad, defensores audaces de su patrimonio.
Esas reservas que reeren Hurtado Barrios y Medina Silva eclosionaron el 4 de febrero de 1992. A eso se reere Chvez cuando arma:
Lo que en Venezuela ocurri el 4 de febrero de 1992 fue una cosa muy distinta a un golpe de Estado o a un movimiento militarista dirigido a instalar una dictadura militar. Siempre nos hemos declarado, y ahora con ms razn y con ms fuerza, contrarios a la utilizacin de la fuerza para dominar sociedades, para instalar regmenes en contra de los intereses de la misma sociedad. En Venezuela se vino acumulando durante dcadas fuerzas explosivas en el orden social, en el orden tico, en el
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orden poltico nosotros hicimos lo que fuimos obligados a hacer por cumplir con un juramento, con una conciencia social (conferencia en el lanzamiento de la Ctedra Simn Bolvar en la Universidad Nacional de Brasilia, 1999, mayo 7).
En la madrugada del 14 de abril de 2002, luego de que Hugo Chvez se dirigiera al pas una vez recuperado el hilo constitucional, tras el golpe de Estado fascista, el ex narrador de noticias de CNN, Jorge Gestoso, describi al Presidente de Venezuela como un orador uido y carismtico, y sigue sindolo. El discurso de Chvez ha tenido el poder de incidir poderosamente en la realidad, para transformarla. Ante un pas descoyuntado, se levanta el discurso del Comandante como un faro en el camino de millones de desposedos que han sentido que uno de los suyos se yergue en la primera lnea del escenario y que el 4 de febrero de 1992 naci un liderazgo diferente que el pueblo haba estado esperando. El discurso de Chvez se convirti en el catalizador de fuerzas sociales que haba venido acumulando un caudal poderoso como respuesta al fracaso del rgimen opresor. Mas, tambin, sigue siendo Chvez el soldado de la Patria que se dirigi a los venezolanos en aquella maana heroica. No ha traicionado ninguna de sus palabras de entonces. Contina siendo la ms grande ctedra popular de lo ms acendrado y valioso del pensamiento de Simn Bolvar, sigue enfrentando todo tipo de adversidades y conspiraciones con la misma rmeza, constancia y esperanza de aquel da histrico, es aun paladn de los ms altos valores de nuestro pueblo, persiste en asumir plenamente sus responsabilidades mientras exige a todos que as lo hagamos. De hecho, a Chvez le gusta repetir que l sigue siendo ese soldado y, ms all, el veguero de Sabaneta que fue en su juventud. Para nosotros contina siendo el gran lder que descubrimos aquel 4 de febrero inolvidable, y que nos conquist con el don de la palabra.
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delator, tambin mucha impericia, pero ahora las cosas cambian, porque contamos con una ocialidad joven que se ha venido adoctrinando entendiendo que la salida es ya. Ellos van haciendo su trabajo y nosotros el nuestro. Todo el mundo aqu es necesario. Lo que hay que tener es agallas para enfrentarlos y tctica para vencerlos. Indudablemente, lo ms importante es que se cuenta con el pueblo; recuerda el estallido del 89, cuando la gente sali y tom las calles. Lamentablemente, fueron muchos los muertos. Ahora, que ni se les ocurra, porque vamos pueblo y ejrcito juntos. Es otro gallo el que canta. Llegamos al correo, sigiloso y presuroso se dispuso a revisar su casillero, mas en su mirada un aplanamiento afectivo me imposibilit descifrar lo que crea seran nuevas. Antes de que pudiera preguntarle nada, desvaneci mis expectativas: Caray, chico!, no hay indicios de nada; pero te aseguro que la vaina es pronto, por lo que debemos estar prevenidos y alerta a cualquier ramalazo. Me acerqu, pos mi mano izquierda sobre su hombro y con voz alentadora como buscando sosegar nuestra ansiedad, no pude ms que animarle: No se adelante ni tampoco se me atrase, lo que est por suceder viene en camino, mi estimado. Bebmonos un caf! Salimos del local y bajamos por la Carrera 4. El sol ya estaba presto para terminar la faena del da y la brisa fra nos haca acelerar el paso rumbo a saborear el caf de la tarde, el que acostumbrbamos paladear en nuestros encuentros. El de hoy tendra una particularidad, compartir bajo el cielo merideo la pertinaz espera de un aviso, una seal que despejara la incgnita de tanto silencio. Como lo presentamos, no pudimos seguir en nuestra conversa sobre las reexiones del asunto. En la medida que avanzbamos, ms de un coterrneo cruzaba nuestros pasos para saludar y hasta consultar sobre asuntos histricos, antropolgicos, sociales, polticos y cotidianos de la vida nacional y es que mi buen maestro y pariente, aunque barins, gozaba de alta estima, respeto y consideracin por su trayectoria en la Ciudad de los Caballeros. El tiempo nos arrop y, tal como haba quedado con Al, tuve que marcharme a la universidad. Afortunadamente y por intercesin de l haba conseguido los fondos para publicar la revista, asunto del que Ruiz-G estaba al tanto y le emocionaba.
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Anda, que esas oportunidades no se desaprovechan y no olvides que hasta una simple hoja que se publique sirve para concientizar al pueblo. Mejor dicho, es un elemento de ideologizacin importante que en estos momentos hace mucha falta. Ok, JE, nos vemos maana, porque me voy a quedar donde Al, esperemos que amanezca temprano. Bueno, t sabes que si cambias de parecer, puedes irte para el apartamento. No, no lo creo; me quedar a leer un poco. Bueno, chico, maana tendremos noticias. De esa manera nos despedimos. Cada uno tom una ruta, sin embrago sabamos que nos volveramos a ver prximamente, ms pronto de lo que imaginbamos. Esa noticia que tanto esperbamos llegara al amanecer. Me encontr con Al en el centro de publicaciones de la ULA. Efectivamente, era un hecho la edicin de la revista. Entretanto, las agujas del reloj avanzaban camuadas en el ajetreo de la revisin de la publicacin. Pasadas las ocho de la noche llegamos a su residencia ubicada en La Milagrosa. Cmodo en casa, no vacil en revisar la biblioteca. Agarr varias obras de Orlando Araujo, muchas de ellas no las haba ledo, por lo que me dispuse a disfrutar de una buena faena. Me enganch con Viaje a Sandino, libro testimonial, donde el autor se jug la vida en plena guerra en Nicaragua, como muestra de adhesin a la revolucin sandinista. A las 3 de la maana el sueo comenz a dominar mi conciencia, pero recuerdo que, sooliento, antes de cerrar el libro en mi lucha contra el letargo, le: Me muerde la soledad que me acompaa. Y el miedo lo tengo no en la pistola que cargo en mi cintura, sino en esta acumulacin de no morir. Ya haba disfrutado ms de la mitad de sus pginas cargadas de poesa, ternura, amor, rebelda y testimonios. Despabil por el llamado inquietante de Al, quien, como si no se lo creyera, se muestra conmocionado por esta inusual forma de levantarnos, tal parece que amaneci de golpe. Despierta, despierta! Parece que tumbaron al Presidente, escucha. Raudo, me incorporo para escuchar, ms all de la silenciosa habitacin, las murmuraciones y el bullicio de voces vecinas. Si mal no
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recuerdo, seran casi las seis de la maana. No pudiendo ocultar mi emocin, manoteando urgencia le dije: Enciende el televisor! No olvido nunca la imagen de la tanqueta abriendo camino en las puertas de Miraores. Creo que era una reposicin, porque al instante muestran al presidente Prez dirigindose al pas. No nos detuvimos mucho a escuchar. En medio de la confusin, le propongo a Al: Vistmonos y tratemos de bajar hasta la plaza Bolvar. Revent el asunto. Especulamos mucho sobre el tema durante el camino. Cuando nos acercbamos al centro de la ciudad le propuse: Iremos en carro hasta donde podamos y si tenemos suerte de llegar hasta donde Ruiz-G, vamos. Este ya debe tener noticias que despejen el enigma. Llegamos a la plaza y, como era de esperar, se encontraba colmada de una multitud vociferando consignas. Estuvimos expectantes como dos horas, despus de ese tiempo decidimos acercarnos al apartamento del comandante Ruiz-G. Al llegar, estaba tal como lo esperaba frente al edicio. Al verme, exclam: No te lo dije, que la vaina reventaba! Quin ms va a ser el del parto sino nuestro paisano? Esperemos a ver qu carajos pasa. Luego de estar atento a las informaciones escuetas de la televisin, donde cercenaron un pronunciamiento de Hctor Mjica sobre los motivos que indujeron la intentona militar y entre nosotros discutir varios aspectos que podran presentarse, le pregunt: T consideras que debo irme a Barinas? Claro, chico! Llanero no pelea enchiquerao. Una mirada a Al bast para que comprendiera que hasta all llegaba mi visita a esta ciudad, por ahora. Enseguida le demand: Al, por favor, llvame al terminal, a ver si consigo carro. Con rapidez y maestra, de inmediato desenfund sus llaves. Un apretn de manos y un efusivo abrazo fue el gesto para despedirnos de Ruiz-G. Por suerte, iba saliendo el autobs para Valera, no vacil en montarme, porque pens que desde Apartaderos con alguien retornara a Barinas. Comenzaba a respirarse un ambiente enrarecido.
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Montado en un colectivo repleto de pasajeros, seran como las once de la maana cuando escuchamos en la radio que se dirigir al pas el teniente coronel Hugo Rafael Chvez Fras. El silencio nos hizo cmplices a todos los pasajeros para atender sus brevsimas pero trascendentales palabras, las que partieron la historia de Venezuela en dos:
Primero que nada quiero dar buenos das a todo el pueblo de Venezuela y este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada Blindada de Valencia. Compaeros: lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, ac en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de reexionar y vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor. As que oigan mi palabra. Oigan al comandante Chvez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compaeros: oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valenta, su desprendimiento, y yo, ante el pas y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias.
Estas palabras calaron en el alma del pueblo venezolano como esperanza redentora de un pueblo sediento de justicia social. Naca un nuevo lder popular, las paredes del pas se llenaron de: Viva Chvez. Mientras tanto, yo continuaba mi viaje, mantenindome silente ante el alborozo de la gran cantidad de pasajeros, solo meditaba, preocupado por lo que vendra, me preguntaba si se implantara de nuevo la represin y tortura sufrida por muchos venezolanos en los sesenta. Reexionaba que a pesar de no triunfar el movimiento era un despertar de conciencia colectiva, una muestra muy pequea era la adhesin general en el autobs y me imaginaba el pas entero igual de convulsionado. Me animaba saber que lo ocurrido no era una simple insurgencia militar justicada contra un sistema desmoralizado y decadente, sino que obedeca a un proyecto bien estudiado, planicado y
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pensado desde haca mucho tiempo por gente proveniente del PRV, quienes se encargaron de la captacin de militares activos penetrando sigilosamente las Fuerzas Armadas. A mediados de los aos setenta se conformaron las primeras clulas que dieron origen al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 y para m conclua en la siguiente lectura: han sido muchos aos de trabajo, formacin y adoctrinamiento, adems se contaba con el apoyo del pueblo, que despus de tanta frustracin y desencanto apoyara cualquier intento de golpe que aboliera la conduccin de un rgimen desfasado y corrupto, sobre todo luego de haber vivido en carne propia la reprimida a sangre y fuego en el Caracazo. El PRV, Partido de la Revolucin Venezolana, conformado por una secesin del Partido Comunista durante la poca de las guerrillas y de su apndice legalizado, el Movimiento Poltico Ruptura, hicieron bien su trabajo, como lo seal luego el propio comandante Chvez: En el Ejrcito Nacional se fue amasando una fuerza mientras se dispersaban casi todas las fuerzas polticas revolucionarias, se anulaban, se apagaban, creca en el Ejrcito Segua en mi letana mental recordando lo que Ruiz-G me refera sobre las lneas de accin poltica del movimiento cvico-militar, cuando de repente anuncian en la radio un pase en vivo desde el Congreso Nacional, lo que silencia a todos los que compartamos el viaje, atentos. No olvido aquella frase: Muerte a los golpistas!, anunciada por el diputado David Morales Bello y las risas y algaraba de todos los pasajeros al escuchar al chofer decir en alta y clara voz: Muerte a tu madre! Una clara muestra de solidaridad con lo ocurrido. Tampoco olvido el clebre discurso del doctor Rafael Caldera, lo escuchaba y recordaba a Ruiz-G, imaginaba orle decir: Ese es un zorro viejo, aprovecha los mejores momentos para expandir su gloria y volverse a cagar en nosotros. Era de esperarse, el tacto y experiencia poltica del lder fundador de Copei, ms su argucia poltica, le permitan percibir la profunda transformacin histrica que se haba iniciado esa maana. Sus palabras en el Congreso impactaron en la opinin pblica nacional de tal manera que con ellas sell y asegur sus aspiraciones presidenciales. Mi viaje culmin al nal del pie de monte andino. Unas cuantas horas rodando entre curvas hasta mi tierra natal, mi llano querido,
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mi linda Barinas, me dieron espacio para pensar que, sin duda, ese amanecer del 4 de febrero naci un nuevo pas. La gura del comandante Hugo Chvez en el colectivo nacional se transformaba en una especie de mito, incluso en los cuarteles comenzaron a soplar vientos de cambio. La tensin y miedo en muchos ambientes podra cortarse con sables, quizs porque la ola de corrupcin vena carcomiendo desmesuradamente todos los estratos de la sociedad o por aquellas frases del diputado adeco: Muerte a los golpistas, lo que denotaba una afrenta al estamento militar. La clase poltica del pas, desprovista de tica, no recapacit. Fue sorda y ciega ante la recticacin exigida por el pueblo de cambiar su modelo caduco, de rejuvenecer nuestra democracia en profundidad; razn que aprovech el Movimiento Revolucionario 200, con Hugo Chvez a la cabeza, para buscar la transformacin denitiva del pas. Fueron muchos los que reconocieron que el 4F fue una derrota militar, pero una victoria poltica.
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Renny Loyo
Naci en Barquisimeto, en 1961. Realiz toda su formacin educativa hasta el pregrado en su ciudad natal. Graduado en Educacin Integral, mencin Educacin Esttica (IUPEP-1987); Magster Scienciariun en Gerencia, mencin Sistemas Educativos (1997), Doctor en Ciencias de la Educacin (2004). Dramaturgo, poeta, cuentista, articulista, actor y director de teatro. En su haber tiene ttulos publicados como: Cerca del paraso. Hamlet urbano (2006, Editorial el perro y la rana), Divn para soadores, Tambores, Nunca digas que no te lo advert (1958), y Quin mat a Zamora? (Editorial el perro y la Rana). Actualmente es profesor titular de la Universidad Politcnica Territorial del estado Portuguesa, en donde imparte la unidad curricular Formacin Sociopoltica de los PNF. Actualmente forma parte del directorio de la Red de Escritores y Escritoras Socialistas del estado Portuguesa. En su crnica Aquel bendito mes de febrero de 1992 reeja cronolgicamente las penurias que vivi el pueblo venezolano desde 1989 hasta la llegada del 4 de febrero de 1992, un recorrer por la vida de un hombre de provincia que narra, a sus cincuenta aos, los pormenores econmicos y sociales del pas, transcurridos en el marco de una clase poltica descontextualizada de las necesidades de la gente.
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La profunda crisis econmica y scal que vena padeciendo Venezuela haca que las cosas se pusieran cada da ms difciles para la gente, sobre todo aquellos que vivan en el cerro y dejaban sus vidas en las escalinatas y las paradas despus de andar de aqu para all y de all para ac, buscando el empleo que no haba y que no exista para los que vivan en el cerro, bajo la sospecha de ser lo que todos ya suponan que eran, porque, que ms poda ser un negro o una mujer venida de esos cerros? No solamente gente pobre, sino excluidos, porque ellos, supuestamente, haban decidido alejarse de la abundancia, porque escogieron el camino de la mala vida, la delincuencia, la prostitucin y las drogas, el delito era su ley, por eso llevaban plomo parejo en cada protesta. No se merecan nada, ni la atencin del gobierno de turno, no eran nada, eran seres venidos de otras partes, no pertenecan a la capital, pero eran necesarios para atender la casa de los que s podan vivir la vida cmoda de la ciudad. Los que por derecho haban nacido all por generaciones o si venan de otras partes no venan para ir al cerro y guindarse en este, como si fueran uvas colgando de un mazo o un racimo. Pero tambin eran necesarios para animar campaas, servir de imagen de candidatos sin recibir nada a cambio, solo promesas incumplidas cada cinco aos. Fue entonces cuando entramos al primer mundo. El presidente Prez anunci con bombos y platillos la liberacin de la economa. Todo el mundo elogiaba al presidente que haba sido condecorado como doctor summa cum lauden por la Universidad de Harvard, por n saldramos de aquel atolladero a donde nos haba llevado el presidente Herrera con el viernes negro del 83 y Lusinchi con el nudo gordiano, que nadie supo ni cuando fue amarrado ni como nos amarraron con ese bendito nudo. Las arcas de la nacin estaban vacas, sin embargo, el apotesico acto en el teatro Teresa Carreo pareca indicar todo lo contrario, la abundancia de especies y atencin a personalidades del mundo indicaban todo lo contrario. Una calma soterrada estaba allanando el camino de una desgracia que el pueblo se haba dado. Caldera ya lo haba dicho, los pueblos no se equivocan, pero esta vez pareca que todo estaba hacindose al revs. Los Iesaboys alardeaban de sus medidas, pero nadie las entenda o por lo menos nadie comprenda aunque haba pasado con las prestaciones sociales ni si los carnavales del ao 89 seran tan animados como en el 88. Todos escuchamos su mensaje. El protocolo se esmer en mostrarnos la repblica bananera que mereca la atencin del mundo.
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En su discurso, Prez mostr cierto camino que determinara la forma de cmo Venezuela saldra de la crisis. Le dijo a los mandatarios visitantes, ms que a su pueblo, que l le dara una importancia especial a las relaciones interamericanas e internacionales, como parte de la estrategia para la construccin de una salida de la crisis econmica y scal que padeca el pas. A quin le hablaba Prez? Habra reformas, expres. Reformas polticas. Claro, el bipartidismo ya haba agotado la vetusta democracia, la cual impeda que una gran cantidad de excluidos pudiera votar. Era raro escuchar que un presidente hara reformas polticas. Reformas que favorecan a quin? El escepticismo no se hizo esperar, ni los notables tuvieron suerte en su incansable pensar para el pas. Entonces vino lo que todos saban que vendra, pero guardaban esperanzas de que Prez no se atrevera, sobre todo porque haba obtenido apoyo popular para volver al poder. Vino el paquete. El mismo que en muchos aspectos contrariaba el discurso de toma de posesin y las promesas electorales, provino del nuevo rey del populismo suramericano. Lo dems era de esperarse. Tarde o temprano el pueblo caera en cuenta de que haba sido engaado. Pero una vez ms intentaba hacerlo. 490 aos atrs ya lo haban hecho los espaoles. Espejitos por preciosas perlas y bisutera de oro hechas a mano que adornaban los hermosos cuellos y muecas del pueblo originario. Esta vez prometi el aumento de sueldo de los trabajadores de la administracin pblica y el salario mnimo, as mismo, subsidios directos a ciertos alimentos de la cesta bsica, becas alimentarias, atender la lactancia infantil y preescolar, combatir las enfermedades diarreicas y prevenir enfermedades por vacunas. O sea, todo lo que era obligacin del Estado estaba siendo ofrecido como una promesa que los Iesaboys pensaban que mejorara la calidad de vida de la gente que viva en pobreza crtica. El pueblo castig al gobierno de Prez. Dada la difcil situacin social y poltica de esos aos, sin lugar a dudas que esto tuvo un efecto importante en los resultados de los comicios del 89 para gobernadores y del 92 para alcaldes. El pueblo, sin lugar a dudas, cobraba la traicin con estos resultados. Siendo as, el pueblo ya mostraba su conciencia y la lucidez necesaria para entender la economa del pas y el lenguaje neoliberal de entonces. En el 89, Accin Democrtica fue despojada electoralmente de nueve gobernaciones de las veintids que eran controladas por el partido blanco; y catorce de las veintids en el 92. Esto indicaba
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que el pueblo estaba realmente consciente de su futuro y que este dependa del nivel de organizacin de las fuerzas populares y democrticas de izquierda. As como les cuento es que yo viv la historia. Habiendo nacido en 1939 y ahora con setenta y dos aos, la historia se me cruza por la mente como si fuera ayer. La bodega ya no existe. El hampa se desat. Los vecinos cambiaron y me denunciaron por poseer armas para la defensa de mi negocio. De repente, yo no era el amigo del ao. Todos me deban, pero igual yo les segua ando. Total, ya tena mi platica guardada en el banco y por lo menos podra asegurarles los estudios a mis hijos. En verdad, ya estaba construyendo una casa en una zona residencial cercana al este de Caracas. Digamos, no en el este, pero mucho ms respetada que el cerro. El cerro se haba vuelto inhspito. Ya me era rara la atmsfera, la gente andaba protestando por todo. Se escuchaba cmo maldecan la mala suerte que les persegua. Yo era pobre, haba llegado all, incluso, antes de que muchos de ellos se radicaran. Era compadre de medio mundo. Mis ahijados venan y hacan cola para pedirme la merienda. El trabajo honesto y hacendoso me permiti echar adelante mi negocio y mi familia. Miren, el hombre no era tan malo. Lo obligaron, sabe? A todos los han obligado. No ha habido un presidente despus de Rmulo Gallegos que se rebele. Ah!, mi general Medina, tambin intentaron obligarlo, pero l no se dej y ah est, no lo pueden acusar de corrupto. El Fondo Monetario Internacional estaba detrs, adelante, la tristeza de los pueblos. No era Venezuela nada ms. No, seor. Revisen la prensa, toda Amrica Latina estaba arrodillada, jodida. Sabe una cosa? Los encapuchados de la UCV eran amigos mos. A vaina que s. Se acuerdan del Movimiento 80?, eran muchachos de izquierda, bueno, decan ellos, decan que estaban apoyados por el rector y que eran miembros de la Liga. Me gustaba la conversa. Yo nunca haba ido a la universidad, si acaso haba llegado a bachiller y escrito algunas crnicas para aquel peridico que les cont de Carora, pero hablar con los muchachos me entusiasmaba, aunque su radicalidad me daba mucho miedo, no por m, que ya haba vivido bastante, sino por el dolor que estos les causaran a sus madres si sus acciones llegaban, incluso, al enfrentamiento con la despiadada Polica Metropolitana, las calles de Caracas se calentaran, empezando por la plaza Las Tres Gracias. Apenas comenzaban las clases en la UCV, era enero de 1989. Los muchachos me contaban todo. A veces nos bebamos unas cubali52
bres gracias a la mata de limn que haba detrs, en el patio de la bodega. Mientras ms brindbamos ms sabia yo de sus andanzas y lo que ocurra all bajo, pero ese da decid bajar a comprar mercanca, cerr el negocio, los muchachos ofrecieron cuidarlo de los malandros si esa noche les brindaba dos botellas de Cacique, as lo concertamos y acordamos vernos en la noche. Las cosas no se anunciaban bien, los yiseteros advertan de un aumento del pasaje, esto molestaba a mucha gente. En verdad, el dinero no alcanzaba para cubrir repentinos gastos, se volatizaba. Los estudiantes de media salan a las calles a protestar, aunque muchos padres recriminaban estos hechos violentos, ellos crean hacer lo correcto, ya que los mayores no actuaban. El presidente Prez anunci que habra aumento de la gasolina. Yo estaba cerca de la Universidad Central, haba estacionado mi camioneta Ford 80 en un estacionamiento cercano. Saba que los muchachos preparaban algo, la noche anterior me haban comentado de su reunin con un dirigente del transporte, la protesta iba a ser grande, muy grande. El aumento de combustible les haba dado el pretexto que esperaban y el gobierno se las haba servido en bandeja de plata. Esta era una protesta ms, me dije, la Metropolitana acabar con ellos como lo ha hecho otras veces. La verdad, pensaba yo, as no saldramos nunca hacia adelante, el pas necesitaba paz para su desarrollo, pero tambin necesitaba justicia para calmar la sed de venganza y el odio acumulado de la gente. Cuando cruc la acera para atravesar la UCV y llegar hasta el Hospital Universitario, con el n de visitar a uno de mis hijos que estaba estudiando Medicina, me llam la atencin el titular de un peridico que estaba enrollado en una papelera cerca de la entrada que conduce a los stanos del hospital, era Radams Larrazbal, este haba sido diputado al Congreso de la Repblica y destacado luchador social. Indicaba la nota que este lder social haba sido ferviente luchador en contra de la dictadura del general Marcos Prez Jimnez y un revolucionario a carta cabal a favor de la justicia y la libertad. l anunciaba en este peridico las condiciones dadas para un detonante social. Era la tesis de los muchachos. Las condiciones dadas, las condiciones objetivas, repetan una y otra vez. Y all estaba el dirigente social expresando lo mismo, como si hubiera descubierto el agua fra. Y, efectivamente, mientras yo lea el pedazo de peridico que tena fecha 27 de febrero, la gente empez a correr agitada por los pasillos. En Guarenas ya se anunciaban disturbios. Las ambulancias traan heridos y envolvan el
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ambiente con su msica ensordecedora. Muchos eran estudiantes, segn sus uniformes provenan del liceo Gustavo Herrera, liceo Luis Espelozn, Andrs Bello y Fermn Toro. An no eran las doces y ya Caracas se incendiaba. Comenzaba as, amigos mos, la triste historia del Caracazo. Quise regresarme, pero me detuvo la sensacin de estar con mi hijo y ayudar si era necesario, as que corr por los pasillos y tneles del hospital preguntando por Leonardo. La gente que llegaba vena eufrica, venan heridas pero eufricas, algunos emitan cnticos como Caer, esta noche caer!. No puedo decir que no me daba una alegra nerviosa orlos cantar as, pero a la vez miedo. Miedo porque un gobierno acorralado pierde los estribos y este seor saba cmo era aplicar la represin a sus enemigos. Me pareci que las cosas estaban controladas. A Leonardo no lo encontr. El servicio de telefona estaba colapsado. Todo el mundo de repente empez a escuchar radio, las noticias eran horripilantes. La Polica Metropolitana se haba convertido en un ejrcito de ocupacin de toda Caracas, era agresiva y violenta, no entenda la rabia del pueblo, estaba desconcertada, no entenda por qu la gente actuaba con tanta rabia. La protesta pas de ser eso a un enfrentamiento con la Metropolitana. Pero ah, al ver que la Metropolitana no tena control sobre ellos, se abalanzaron sobre los comercios y tiendas cercanas a las protestas. As haba comenzado el sacudn, lo peor vino despus. Se activa el Plan vila y ya nada es igual, el ejrcito se entrompa con balas y apuntan a matar contra todo aquello que se mueva. Un nuevo ejrcito popular aparece en escena, son los motorizados de Caracas, el mismo que vive en los cerros. Caracas es un desastre, no hay por dnde transitar sin que una bala o una bomba lacrimgena te explote en la cara o en los pies. La gente grita. Los muchachos del ejrcito, asustados, tiran a matar y a mansalva, creen estar en una prctica de tiro y apuntan sin contemplacin, la rabia se acrecienta contra estos y surgen francotiradores de algunos edicios de las cercanas del 23 de Enero y el centro de Caracas, varios de ellos caen y la sangre comienza a rodar como si el agua hubiese cambiado de color las calles sucias de Caracas. La rabia se dispersa por todo el pas. Los estudiantes de la UCV en Valencia y Maracay fomentan disturbios reclamando la muerte de varios estudiantes en Caracas, tambin Los Andes y Barcelona con la UDO. Llega la noche y el inerno se apodera de Caracas y otras ciudades. El aquelarre entre la gente, la polica, la Guardia Nacio54
nal y el Ejrcito, es indetenible, todos los barrios entran en accin y ya Venezuela no ser igual ms nunca. Se ejecuta el Plan vila, se suspenden las garantas y ya nadie podr olvidar lo que vino despus. Era 28 de febrero y yo haba caminado por las veredas y caminos por donde pudiera pasar, todo era humo y desolacin, destruccin y dolor. La gente, rabiosa bajaba a reclamar venganza por la muerte de sus familiares y amigos, los que lo haban presenciado por la televisin y lo haban odo por radio, pero tambin los que fueron avisados bajaron a vengarlos y a reclamar justicia. Esto no haba terminado ayer, continuara. La normalidad que el ministro Alliegro anunciaba nunca lleg. El 3 de marzo an haba escaramuzas, pero ya todo era diferente. El control social sobre los luchadores sociales se inici, pero por ningn lado aparecan los autores de aquella revuelta, ninguno parecido al Marat, Tigerin, Danton, Maximiliane de Robespierre, y Charles Maurice de Talleyrand, de la Revolucin Francesa, salieron a reclamar su liderazgo en la revuelta. Ni Bandera Roja (BR), ni Desobediencia Popular (DP), ni Tercer Camino (TC), ni siquiera pequeos grupos creyentes de otras ideas participaron en los hechos de manera organizada, premeditada; menos an en su planicacin, eso lo dijeron los cuerpos de seguridad y yo lo ratico, porque aquella clula de jvenes nunca lo plantearon de ese modo. Lo que vino despus fue una burla, los polticos no entendieron el mensaje, o se hicieron los sordos. Entonces, otra vez el pueblo, pero ahora armado, vino y pas todo lo que ya conocemos, el hermoso 4 de febrero. Pero eran militares? Eso era lo peligroso. En aquellos tiempos le creamos a la prensa el cien por ciento. De verdad eran unos gorilas? Pensaban matar a Carlos Andrs? Era lo mejor de sus acciones? Muchos se habran alegrado si eso hubiese sucedido. Pero no, no sucedi as, vino el por ahora. As es. Yo estaba celebrando mis cincuenta y tres aos. No les haba dicho que nac un 3 de febrero? Ya nos habamos mudados al centro de Caracas, igual haba montado un puesto de peridicos y chuchera cerca de Parque Central. Por all camina mucha gente, artistas de televisin, pintores, poetas, borrachos, prostitutas, en n, la fauna caraquea. Ya se comentaba de ruidos de sables. Acostumbraba a jugar domin con varios jubilados del Ministerio del Interior que an tenan el ocio de olfatear para el Estado a cambio de bonos especiales que no aparecan en la nomina normal de esa ocina ministerial.
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Por all se colaban en voz baja ciertas cosas que estaban sucediendo en los cuarteles. En verdad, para nosotros era como una competencia, ramos crticos de la realidad venezolana, a la gente le gustaba ornos. Muchas veces pegbamos comentarios sobre medidas econmicas que el gobierno implantara, eso haca que mi puesto de peridicos fuese muy visitado, hasta que un da un soldado compr El Nacional y me dijo: Feliz cumpleaos don Leonardo!. No lo mir a la cara, me imagin a un militar corrupto que a lo mejor quera que le regalara el peridico. Levant la mano y la extend, cobrndole. Le di las gracias, hablando por debajo como si no me interesara, ri y se alej silbando una cancin llanera. En la noche los amigos me esperaban, mi mujer haba preparado un lechoncito. Hizo hallacas. Mis hijos adoraban las hallacas. No poda faltar la negrita, claro, la parrilla, la guasacaca y los choricitos. Un conjunto criollo y un grupo de viejos serenateros me cantaban como si yo fuera una persona importante de la ciudad. De bodeguero a vendedor de peridico, eso es lo que era, no ms, un hombre sencillo, culto, eso s, ledo, sereno. Sin embargo, toda la noche estuve pensando en aquel militar que saba mi nombre. Y si era un espa del gobierno y haba escuchado mis cuentos de aquel Caracazo y quera que le diera los nombres de aquellos muchachos? Pero haban pasado ya tres aos! No recuerdo dnde fue que le esta frase: El Estado nunca olvida! Esa noche no dorm, tena insomnio, me qued viendo televisin, y entonces aparecieron Prez anunciando la accin y El Tigre, Eduardo Fernndez rasgndose las vestiduras, raticaba el apoyo de su partido a Prez y a la democracia. No se poda esperar nada distinto. El bipartidismo se daba cuenta de la herida mortal sufrida, haba que salvar lo salvable, pero no por mucho tiempo. Los medios jugaban un papel importante apoyando al gobierno y dndoles el nombre de sediciosos e insurrectos a los valientes soldados que trataban de limpiarle la cara a Venezuela. El pueblo, callado, contemplaba la accin, muchos civiles participaban en la misma, pero no eran muchos. An atnita, la gente rezaba por la vida de aquellos hombres de verde que se la haban jugado por la Repblica. Aunque la batalla se mostraba desigual y desarticulada, los rostros de aquellos muchachos generaban dos sentimientos: rabia por el maltrato que reciban cuando eran tomados como prisioneros y lstima por la forma tan aventurera en que el formato televisivo nos mostraban las acciones, pero, para la gente, esta accin indicaba que los militares haban aprendido la leccin. Que
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este grupo de soldados era representativo de un ideal bolivariano que subyace en las Fuerzas Armadas. Que el bolivarianismo estaba vivo ms all de los pequeos partidos de izquierda. El 4 de febrero le rompi el espinazo al bipartidismo. Las eras con sus discursos aprovecharon la ocasin y mostraron sus verdaderas fauces. El fascismo de los dirigentes de derecha apareca con rostros frescos en el Congreso. Muerte a los golpistas? Fue la frase acuada rechazada por todos. Inclusive por Caldera, que haba sido responsable tambin de la crisis que viva Venezuela y que supo sacarle provecho a su lacnico discurso en donde se lavaba las manos como si nunca hubiera gobernado este pas. Es verdad, las cosas empeoraron. Cay el hombre, pero los que vinieron despus solo lograron mantener el pas a flote. Nada hicieron por los muertos y el dolores de las madres, hermanos o hijos. Se hicieron los locos. Era como si nada tendra que suceder. Y pareca que nada iba a suceder. Las maas continuaban, los polticos opinaban como si no fuera con ellos la cosa, estaban conados de que el bipartidismo tendra mucha vida por delante, los viejos dinosaurios se mantenan a ote mientras los nuevos polticos eran obligados a madurar en la vejez. Lleg otra vez una nueva asonada. Retumbaron las espadas y los aviones. Era la clarinada de la aviacin incorporada a la reprimenda de la sociedad poltica sorda, que no haba comprendido el alerta del 4 de febrero. Igualmente fracas y fue ms tempranera que el 4, pero el dao estaba hecho. Nuevos rostros, nuevas esperanzas sembraron los de la Aviacin y la Marina, no fueron tantos como los del 4 de febrero, pero terminaron de hundir la daga que ya haba clavado en la yugular el 4 de febrero a la cuarta republica. La historia avanzaba felizmente hacia la consolidacin de una quinta repblica bolivariana. Se estaba edicando. Se sigui avanzando bajo las premisas iniciales de aquel comandante que asumi la responsabilidad ante un pas que ya no crea en nadie y que a partir de un por ahora comenz a labrarse un futuro mejor, que se eriga con las Fuerzas Armadas como punta de lanza. An tengo frescas las palabras del comandante Chvez. En las pantallas de la televisin se le vea que era un hombre de carcter, con mucha seguridad, no se le vea el miedo por ningn lado, estaba sudado, pero rme frente a sus superiores que le tenan prisionero y lo mostraban como un trofeo, pero tambin aquellos generales tenan cierta necesidad de proyectarse en las pantallas, pareca que no estaban convencidos de sus acciones, es posible que estuvieran
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corrompidos tambin. Pero la accin, an as, no fue directamente contra ellos, fue contra el poder representado en la autoridad civil de aquel sujeto que haba llevado a Venezuela a lo ms bajo.
Primero que nada quiero dar buenos das a todo el pueblo de Venezuela, y este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada Blindada de Valencia. Compaeros: lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, ac en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de reexionar y vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor. As que oigan mi palabra. Oigan al comandante Chvez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compaeros: oigan este mensaje solidario les agradezco su lealtad, les agradezco su valenta, su desprendimiento, yo, ante el pas y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias.
Era febrero de 1992. Ao fatdico para el bipartidismo. Nuevos nombres surgieron para la historia: Hugo Chvez, Francisco Arias Crdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jess Urdaneta. El 27 de noviembre de 1992 surgieron, como el ave fnix, Hernn Grber Odremn, Luis Enrique Cabrera Aguirre, Francisco Visconti Osorio, Wilmar Castro Soteldo y los hoy defenestrados partidos polticos Bandera Roja y Tercer Camino, quienes an deambulan entre el ser y la nada, entre morir y seguir viviendo o todo lo contrario, seguir transitando el camino de la reiterada traicin contra el pueblo
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hambre anestesie los instintos y la oracin tiranice el quehacer. El Opus sabe de apetitos, Dei le provee epicreas pitanzas, el hambre no calza las Sandalias del Pescador, pero los botines del pecador le ajustan bien a todos los pobres de bolsillo y de espritu, a todos los carentes de pan. Valga aqu la siguiente acotacin: a partir del siglo veinte, el consumismo no se sacia con pan y el pan se ansa cada minuto. El hambre, en el transcurso del perodo tecnoposmo, se sacia con target, con marketing, con fashion, el hambre publicitaria incita al pan meditico de cada da. Millones de nios asiticos, africanos y americanos del Sur, cuando sean grandes querrn usar lo maquilado en su infancia proletaria, millones de esos nios, cuando sean hombres matarn sin piedad a cualquier ostentoso del manufacturar esclavizado. Cada patada a un baln mundialista golea las puertas del cielo, al cual no entrarn los nios muertos en el inerno plusvlico del jornal infrahumano. En esas estbamos desde haca un rato histrico, incluido ese lunes tres de febrero de mil novecientos noventids. En paz consigo misma y guarecida bajo los axilares de la derecha, la izquierda, confesa de derrota y en pos de reinserciones, renegaba de Marx y de sus tufos a hoz y a martillo, ya no arribaban ms los parias de la Tierra. Adorando a Felipe y al monarcosocialismo espaol, una sarta de ex ngaras consagraba a Petkoff en su perspicaz revisionismo tercermundista. As andbamos ese lunes cuando nos dimos el besito de las buenas noches, nos encomendamos al hombre que piensa en lo obtenido, olvidndonos del hombre que duerme malcomido, y fuimos a pernoctar en paz, con los dientes muy limpios, como todos los das, durante muchos das. Para algunos, el correcorre empez muy temprano, para otros el telfono son a la una en punto de la madrugada, Anajacinta susurraba desde la otra bocina: Golpe de Estado. Qu?!. Anajacinta repeta jadeando: Golpe de Estado; me llam Rosa y se oan los tiros por los lados de Miraores, la cosa est fea, mataron a Carlos Andrs. Qu?!. Voy para all: Caf, empanadas, arepas, chicharrones, mantequilla, tajadas, mortadela frita. Vegetarianas irredentas criticando el precoz desayuno condmino. Vecinos gourmets, hacindole ascos a las harturas emergentes y al vaco de informacin. Comer, beber, conjeturar, armar, negar. Adecos, copeyanos, masecos, miricos, perrevecos, independientes, pancheros, otros. Clasemedia prechavista amontonada en condominio, progenie de la sociopoltica habitacional siglo veintiuno.
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Entretanto, CAP II continuaba asomado a la pantalla cncava de los televisores; imperturbable, inexpresivo, hiertico, indescifrable, rgido como un autosuicidio. La desinformacin corroboraba que el hombre estaba ms muerto que su imagen congelada, unos cuantos celebraban la masacre que lo inclua, otros muchos se preguntaban quin lo mat los militares, respondan sabihondos los sabihondos. Cules?, interrogaban al halo de la luna los incrdulos, los de derecha o los de izquierda?. No hay milico de izquierda; respondan los escpticos. Apartamento por apartamento, vereda por vereda, calle por calle, en desoladas avenidas y en solitarios callejones tarareamos el insidioso rumor de la incertidumbre hasta asomar el Sol su deslumbrante cresta de gallo no, hasta el 4 de febrero de 1992. Otro golpe de cruda realidad amanecida, otro toque de queda, la democracia ms antigua del continente se haca gelatina en el pentagnico recipiente de cartn imperial. Tres tristes decenios aguant la ms firme democracia subcontinental. Venezuela descosa, de un solo madrugonazo, el andrajoso talego de la democracia burguesa petrolera. Conclua su ciclo constitucional aquel remiendo de retazos liberales, socialcristianos, populistas, nacionalistas, revisionistas, hilvanado por la alta catadura militar subordinada a la burguesa parasitaria. Comenzaba el ejercicio republicano de relevo generacional. Durante la dcada de los cincuenta del siglo pasado naci el relevo para el siglo veintiuno venezolano: la generacin que contaba entre treinta y cuarenta aos hace veinte: la generacin Chvez. Esta ltima armacin se hace nica y exclusivamente por delidad a la crnica, si acaso sirve para desalentar el sobrevaluado culto a la personalidad que la burocracia dominante le insua al Presidente, entonces se habr cumplido la sabia sentencia de Kotepa Delgado: Escribe, que algo queda. Esa generacin Chvez, cuyo referencial histrico fue develado golpista al meridiano de aquella alborada, vivenci desde la cuna la eclosin modernista; el desarrollismo, el boom petrolero, la tecnocracia, el consumismo, la reivindicativa fantaciencia gaitera de carreteras a granel con morocotas de canto. Esa generacin experiment adems desde la cuna o desde el nicho de cartn y trapos la polarizacin social de la renta petrolera, la abrupta inequidad distributiva de los ingresos, el abismo entre clases sociales, el desprecio racista, el neo riquismo de unos poquiticos y el viejo pobrismo de todos los dems, la podredumbre institucional,
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la saa policial, la sevicia militar, la tortura sistmica, la prevaricacin judicial, la estafa electoral, las canonjas educacionales. Esa generacin tuvo solo dos opciones y dos nicas opciones signican un dilema: sucumbir o rebelarse. Los nios bien de la dcada de los sesenta, vctimas del mercadeo de drogas sintticas recin introducido a Venezuela, sucumbieron al espejismo cultural de la rebelin intelectual individual que el anti establishment made in usa difundi por estos predios caribeos con sus mejores recursos de publicidad cultural: cine y televisin anclados en el hippismo light perfumado, bienvestido, biencomido, de parties y minitecas en el colegio privado, de cido lisrgico y performance en la piscinada del sbado en la maana, de robo a mano armada y lesiones a los cachifos del vecindario, de indemnizacin a babysitter por violacin y aborto, de homicidio culposo del hijo del pen, de siquiatra y reclusin en clnica europea, luego ministro, empresario, diplomtico o artista internacional los varones, las muchachas de colegios de monjas: mismas piscinadas, mismo LSD, misma cocana, prima rica que aborta en Miami de paso por Disneyworld, nalizado el college esposa del ministro, del empresario, del diplomtico, del artista internacional. El desprevenido hippismo popular solo tuvo acceso a la marihuana y al alcohol barato, desde el primer jaln de mafafa el del barrio se hace delincuente antes de ser adulto, porque la marihuana, el crack, la piedra, transpiran fetidez, el LSD y la cocana son inodoros. El muchacho de barrio tena mltiples opciones: ser buhonero, asumirse azote y adoptar un alias o meterse a polica, ser mantenido de mam empleada pblica hasta caer en garras de la ley de vagos y maleantes, ser operario en una fbrica y vivir en un rancho de lata junto a la concubina adolescente y los hijos que Dios mande, matar tigres, dejarse agarrar por la recluta y cazar guerrilleros, irse a las guerrillas a dejarse matar por cazadores, ser pen en la hacienda de los consumidores de LSD los varones, las muchachas no calicaban para policas ni para cazadoras, para las guerrillas y todo lo dems s, con las limitaciones impuestas por el embarazo precoz y el aborto penado por ley. Los muchachos nacidos en mil novecientos cincuenta arribaban a la mayoridad en mil novecientos setenta y uno. Durante esas dos dcadas el modelo civilizatorio convulsion, Vietnam le expuso las costuras. El capitalismo urbano, asentado en la sociedad de consumo, prescindi de todo vestigio feudal, incluida la vetustez principista contraria al pragmatismo burgus: nobleza, lealtad, delidad,
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palabra cumplida, juego limpio, apego a las formalidades, caballerosidad, virginidad, y toda otra connotacin de cultura cortesana qued relegada al diccionario potico, pas a la historia de las artes literarias, qued encerrada en las enciclopedias, circunscrita a la academia humanstica, an se considera intil, demodada, onerosa. La cultura burguesa durante el siglo pasado se despoj de un tajo de aquellos remanentes que entorpecieran su dinmica, el tiempo abandon los relojes de pndulo y se hosped en los digitales, silenciados los tic tacs la continuidad del coloniaje no hace altos en su unidireccional camino. La especulacin burstil no admite honores ni tratos preferenciales, Wall Street compensa dlares, su idntico valor de cambio es la igualdad totalitaria que controla nuestra vida, impone la igualdad de ellos por encima y nosotros por debajo, determina nuestra forma de ser, nuestro ritmo, nuestros rangos. Para la especulacin y el trco de moneda virtual no se requiere rostro, identidad, principios, origen, pero es ms expedito cuando rostros, identidades, orgenes no son asiticos ni africanos ni suramericanos. Entre la curva negativa y la curva positiva de algn grco de acumulacin de capital oligoplico el cuatro de febrero estall en un pequeo pas del subcontinente, alguien dijo que en el patio trasero se alborot un gallinero: unos tenientes casi mozalbetes, algunos comandantes y una imprecisa cuanta de cadetes, sargentos y soldados, desobedecieron al generalato al mando en ausencia del Presidente. Era martes y haca calor, el Sol brill en las costas, los llanos, los valles, la selva y las dos cordilleras. En la tarde, una gara humedeci polvorines. La rebelda creci por horas, el pueblo se sumaba a lo imprevisto, los estudiantes apoyaban la asonada, la gente mora con las ganas bien puestas en el lugar de la ilusin. Las dos Cmaras sesionaron despus de la rendicin, transmitida en tiempo real, de aquel garboso, lvido y sudado perl jirajara tocado con boina roja. Las dos Cmaras sesionaron despus de que el hombre musitara, engolado por ahora y se adueara para siempre del emocionado palpitar de unos cuantos millones de electores y otros cuantos millones de abstencionistas. Franca y lacnica, la determinacin subversiva de ese por ahora la admitimos unnimes, su desparpajada reincidencia la asumimos de inmediato, sin recelos hicimos nuestra la promesa. Tal certidumbre asol tambin al anticomunismo insepulto: a Maricori Machado Parisca la pari David Morales Bello esa tarde, en la
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sesin bicameral, cuando conden a muerte a los golpistas. Esa misma tarde, Patricia Poleo se enamor perdidamente del barins, la hija del editor sucumbi a un amor imposible, su despecho histrico traz, en ese nico instante, la parbola mortal sobre Danilo Anderson. Caldera abrillant sus dotes de Tribuno secular, hizo suya la gesta, reinici su periplo a Miraores. Aristbulo cort rabo y orejas, mat de una estocada. El resto se mostr servil y acobardado, no hubo rastro ni aroma de mujer. Esa noche la muerte humedeci los muros carcelarios para hospedar alzados. Laura Snchez mont el obturador, le solt riendas al caballo y oy largo al barins desde el borde del catre presidiario, desgranando poemas, canciones, condencias, a la garza morena que le dijo: Alcaravn, mtete entre mis alas que te voy a soltar en la diana noticiosa, en el rebulicio de la expectativa mundial. CAP II no aguant ese round, el neoliberalismo le cobr viejas deudas, la derecha ms rancia en podero lo descalic. Antes de tiempo, Caldera inaugur la repblica senil, la clase media exiga privatizar la educacin masicada, minimizar la matrcula universitaria pblica, legalizar el trabajo infantil, pagar para morirse en hospitales, privatizar el petrleo, el agua, el aire. El proletariado era considerado una carga social, su condicin no genera impuestos, no es contribuyente, representa la insolvencia scal impune y sobreprotegida por el Estado. La gran burguesa protestaba el deterioro de sus prerrogativas, la mediana y la gran burguesa exigan libertad nanciera, libertad de precios, libertad de asociacin lcita e ilcita, libertad usuraria. La mediana y la gran burguesa reclamaban su plena y librrima voluntad de comerciar la vida proletaria. Comunista era una mala palabra. Llegado el tiempo de elecciones, una vez ms se impuso el voto castigo con una diferencia: no nos autocastigamos. Castigamos al modelo civilizatorio, castigamos al neoliberalismo, castigamos la decrepitud del bipartidismo y sus satlites; elegimos a Hugo Chvez salido de la nada poltica. El inconcluso discurso de Hugo prometa conceptualizaciones a futuro, su annimo entorno reejaba atrevimiento, su ideario improviso estaba en desarrollo, se nutra de la vivencia popular. El hacer anteceda al decir, y eso era lo mejor que nos pudo haber pasado: inicibamos un proceso propio y sui gneris. Una extraa nube llor amargo sobre el Waraira Repano, sus lgrimas septentrionales arrancaron los rboles, los pjaros dorman
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cuando la montaa se derram hasta el mar; los perros aullaron y Escila acogi en sus profundidades a hombres, mujeres, nias, nios. Constituyentes fuimos todos, unos por s, otros por no. Gan el s e iniciamos la refundacin sin tener muy claro el derrotero, lo importante era no devolvernos ni para impulsarnos. La vida se convirti en una gran esta de multitud desparramada por la faz de esta tierra venezolana. Nos asomamos a la belleza extendida ante los pies del futuro, las mujeres parieron con ms bro, la gente aprendi a leer y las llamaron hordas, la gente aprendi a escribir y les dijeron monos, borrachos, delincuentes, parsitos, pero nada import, la gente andaba con sus sueos despiertos. Tumultuarios, nos espet Olavarra; ignorantes impos, nos declar el apostolado catlico romano; asaltantes del poder!, nos gritaban las magistradas atragantadas de agallas, hasta que fueron a los hechos, entonces arremetieron con sus malas maas, con sus espadas de oropel y su abolengo de embuste. El 11 de abril del 2002 estaba todo listo para la aniquilacin total, los verdugos anticipaban la victoria, de muerte era la apuesta. La burguesa petrolera decidi rescatar sus privilegios, y para ello prescindi de sus pocos escrpulos; para editar su guin audiovisual, ech mano del servilismo militar y de la manumisin civil. La emboscada se intent desde temprano, teniendo como locacin el este de Caracas, su prolijo urbanismo sirvi de decorado, desde all se desplaz el casting, en sus tiendas se distribuy el vestuario. La estrategia consisti en hacer de la televisin un cclope colectivo, un solo ojo nacional garante de lo sucedido en vivo y en directo. El raiting, cautivo de lo imprevisto, atestiguaba cien por ciento la noticia: Chvez mand a matar al pueblo. Calcularon las bajas en trminos de batalla campal; el chavismo irracional atacara con palos y con piedras la pacca arremetida de la sociedad civil, amparada por las armas de guerra de la polica ad hoc. Esta polica, en aras del deber, protegera a los ciudadanos de bien de los ciudadanos de mal apostados frente a Miraores. De los francotiradores nunca se develara nada despus de la masacre. El caos encubrira la traicin; los muertos, incluido el Presidente, pagaran los platos rotos. La reconquista del pas sera a plomo y sin presuncin de inocencia. La Constitucin del noventa y nueve sera quemada junto a Marx, El Quijote, Simn Rodrguez, Al Primera, Aquiles Nazoa.
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Cuarenta y siete horas despus culmin para nosotros la pesadilla y comenz para ellos la sorpresa; el pueblo venezolano dej de creer en la televisin, el pueblo venezolano cree en s mismo, el pueblo suramericano adems de sabio es paciente. Cuarenta y siete horas de conanza a prueba de balas mercenarias, nunca perdimos la conanza, supimos desde el principio que sera muy duro, pero que con conar bastaba, en Llaguno se decidi la historia. Veinte aos despus del por ahora el cauce sigue su curso, sin prisa, algn descanso a veces lo detiene, tenemos que velar porque no se desve ni se desborde, en eso estamos, reiterando el compromiso, cantando alto para sacudir letargos, escribiendo mucho para que el viento no sople las palabras, vigilando burcratas, desobedeciendo caprichos, desmantelndole hbitos al Poder, descubriendo nuevos y viejos bardos, inventando palabras para no repetir lugares comunes, narrando las memorias a quienes no haban nacido hace veinte aos, desacralizando ministerios, compartiendo el pan, las arepas, las cachapas. Dicen que la porcelana est hecha de polvo de ncar, otros dicen que de polvo de arroz. Tambin dicen que la porcelana se hace con una arena muy na, formada por el llanto de una hermossima joven china, viuda de un valiente aldeano devorado por dragones de jade que arrasaban los cultivos de los campesinos. Dicen, tambin, que la porcelana guarda los recuerdos de amor, que por eso es tan delicada y no la puede modelar cualquiera, que su alfarera es ocio de amorosos, que su brillo es el brillo de la verdad y que el tiempo es su mejor amigo. Segn las tradiciones, asocian el cumpleaos a gemas, minerales, metales. Los veinte son frgiles, son de porcelana.
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San Jos de Barlovento; era el Impulso Juvenil, dirigido por Gernimo y Octavio Snchez, popularmente conocidos como los Morochos Snchez, luchadores desde nios, vinculados antes al PCV y quienes coordinaban la Casa de la Cultura primero y luego las Danzas Negras de Barlovento, junto al peridico Voz Juvenil, coordinado por Hugo Daz Mezones y Silvestre Snchez, entre otros. La sorpresa fue que no era una clula militante, era toda una familia que fundamentaba el accionar de la causa vista dentro y desde una casa grande, un jardn con violetas, padre, madre, hermanos, perros, gatos, aves, todos ligados al acontecer del cambio, sembrando lo que vendra y dndolo todo. No estamos hablando solo de cuadros revolucionarios, sino de toda una familia apoyando desde el anonimato Honor a los viejos ya sembrados: Mara Eduvigis Garca de Snchez y Gernimo Snchez Padre. De aqu jams me pude desprender, aqu consegu al compaero de mi vida y mis cuatro hijos, siempre trajinando carreteras en idas-vueltas para la ciudad como un evento mgico incesante, que cada vez te ata con nuevas cuerdas cuando piensas que te vas a soltar. Quiso el destino que luego nuestro jefe poltico fuera Rogelio Castillo Gamarra, el querido Tabanuco, amado camarada a quien no le cuadra la palabra olvido, asesinado en el 82 en el estado Falcn, honor y gloria a los cados, a todos aquellos que sembraron la semilla de la revolucin en Venezuela. De all vengo, con eso diariamente me encuentro Volviendo al da 4 de febrero, salimos a la calle y percibimos un tenso silencio, todo era confusin, era un nuevo escenario nada claro. El comentario del militar que asumi la rebelin era lo ms relevante, de resto, incertidumbre para la mayora, derrota para algunos, indiferencia para otros. La ciudad de vitrinas continuaba intacta, el comercio, el corneteo y el vaciln. Aqu no ha pasado nada, pero el camino est lleno de hojas y el agua corre debajo, indetenible. En los barrios se perciba la necesidad de encontrar un rumbo entre algunos grupos de eterna discusin poltica. Alguien deca, pero hay que ver el panorama y aguantar las ganas de agarrar la calle. As, mucha gente incursion visitas a la crcel donde estaban los comandantes y comenz a correrse una lnea de informacin interesante, aun cuando nada estaba claro. Nuevos actores haban sonado trompetas de guerra y el pueblo fue descubriendo que estaba esperando eso. El futuro se perciba como un barranco
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donde van cayendo los ms pobres, mientras una minora viva con asombroso exceso, ciega de gula, obesa. En el curso de los das y meses, un mar de dudas iban y venan, atrapadas con la necesidad de la accin. En nuestro caso, cmo habamos trabajado con tanto amor en cada barrio o casero, con la mayor disciplina y entrega como militantes probados y con la gua de nuestros camaradas! Y, ahora? Qu tenamos al frente en esta nueva etapa? Habamos sido formados como enemigos de los militares, a los que veamos como gorilas asesinos, serviles a las burguesas y al imperio y castradores de esperanzas. Pesaban demasiado las dictaduras de nuestra Amrica Latina, el terror del Plan Cndor por ejemplo y el desprestigio de la casta militar que tanto apestaba en este pas. El hecho de la condicin militar de aquel hombre me predispona con mil preguntas Era un desconocido que asuma, como ningn otro, tremendo desafo, lo que mi madre grac con un yo siento que este hombre tiene bolas, pero de las buenas, se le ve en los ojos Esa percepcin de una mujer inteligente e intuitiva, como esa matrona hoy con 82 aos y ms chavista, imposible, para m todava no era convincente, por lo que trat de obtener informacin con un evidente rechazo que no disimulaba, no imaginaba siquiera que no slo tendra informacin de primera mano, sin mucho esfuerzo, sino que un blsamo doloroso sacara las dudas de mi corazn de un solo tajo forticndolas hasta el presente. Una tarde de comienzos de octubre de este mismo ao 92, recib la visita de mi primo Angelito (ngel de la Trinidad Bejarano Jara) en mi casa de Barlovento. Destacado alumno de la Escuela de Cadetes de la Academia Militar y como chiste de mi to ngel Bejarano, su padre, un cabeza caliente como yo. Recuerdo que a distancia grit: Viene Angelito!, mientras l replicaba: Vine para que me hagas arepas de chicharrn, ja, ja. Vena con un combo: una bonita joven y un beb de casi dos meses de nacido, sorpresa!, con cuna y todo Buenmozo, con esos ojos verdes que le dio mi ta Providencia, su madre, y la compostura corporal de la formacin militar adornada siempre con una risa de nio. Era menor que yo, aparentemente, pero a la vez iguales, sin tiempos ni espacios para compartir ideas en cada encuentro. Tenemos que hablar largo y tendido, te presento a mi compaera y a mi nio, pint al carajito, prima, igualito a m. El beb brind una sonrisa, seguro lo entendi me dije,
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caimanes del mismo pozo. Por fortuna o por aquello de los milagros, en esa casa grande, de muchos cuartos, sobraba espacio y calor de hogar, administrada por una rara especie de mujer de ideas poco comunes. Ahora faltaba saber lo que me tena reservado el conocido y celebrado personaje. Esa tarde hicimos las consabidas arepas de chicharrn, devoradas, por supuesto, por este visitante histrico en una casa siempre agitada por la conspiracin, hotel de ocasin de algn visitante o caminante clandestino o revolucionario poeta y parrandero, entre muchos otros, como Diego Salazar, quien me debe estar viendo trazar estas letras, de seguro con un vas bien, camarada, deja el miedo y escribe, que lo escrito queda, mientras rememora nuestras visitas al cuartel San Carlos con el Grupo Cultural Propatria, tambin con la emocin del libro Despus del tnel, entre otras ancdotas Estaba, sin saberlo, frente a una situacin especial: encuentro y despedida. Un camarada con todas las respuestas a todas mis preguntas. Una semilla de regalo: algo grande, un hijo y una gran incertidumbre:
Te lo traigo porque contigo est seguro, me esperan grandes retos, debo cumplir una gran misin, la que yo aoro, sacar a mi comandante Chvez de la crcel en un avin, carajo! y deja la duda fue mi profesor de Historia en la academia, me sum de inmediato a su causa porque ol que era el hombre, que tena planes y saba conducir, es un lder, un hombre especial, sobre todo especialmente humano, lo ms importante: bolivariano hasta las metras, tiene la estirpe del que se hace matar pero no traiciona, con l, junto a l yo doy mi vida. Lo visito en la crcel, llevo correspondencias o informacin y hay una misin pendiente, todava se est estructurando, por disciplina no debo darte detalles, pero ya lo sabrs. No va a ser fcil, pero no importan los costos, yo soy la garanta que esperas del comandante Chvez si eso es lo que necesitabas. Yo te entiendo, pero esta vez es diferente, somos militares de nuevo tipo, somos del pueblo, bolivarianos con doctrina, somos muchos, somos ms de lo que te imaginas. Acaso no vamos a ser capaces de darle un vuelco a toda esta porquera? Aqu se est dando una unin cvico-militar bien interesante; mucha gente visita a los comandantes de la rebelin, especialmente a Chvez, a quien siento como la voz cantante. Siento que hay diferencias en cuanto a criterios, los ms radicales a veces no facilitan las cosas, pero tengo fe en el futuro, estoy seguro de que llegaremos muy lejos.
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Esto es diferente, se respira algo nuevo. Estoy convencido de que valdr la pena y se necesitan brazos.
Vale destacar que reproducir este dilogo, pasado el inconmovible tiempo y especialmente sus palabras, en una conversacin interminable hasta la madrugada de aquel da, no ha resultado fcil, sobre todo para hacer honor a lo dedigno y a la emocionalidad que l deseaba transmitir. Apenas pretendo en esta sntesis resaltar lo ms recordado: su fe inquebrantable por este lder que se perlaba como el conductor de un nuevo sendero en Venezuela. Era un joven osado, un soador, un ngel haciendo honor a su nombre, un ser perfectamente creble para mi, cuyas palabras entraron en mi alma plenamente. Sent alivio al escucharlo, era nada menos que una gran esperanza. Por otra parte, reexion aquella noche: nosotros no tenemos esas castas terribles que sustentan la procedencia de los militares del cono sur, ni tuvimos la penetracin de los nazis que se refugiaron en esos pases con su carga terrible. La procedencia de nuestros militares era fundamentalmente de la base popular. Hijo de rico no iba al cuartel, qu bueno. Entre otras cosas y siempre buscando no violar las reglas de seguridad, al otro da le recomend precaucin en las reuniones y con lo que se habla y a quin se invita. La traicin siempre est a la vuelta de la esquina y despus de la rebelin del 4 de febrero el enemigo est ms alerta que nunca para truncar cualquier plan. Le dije, no te sacriques si ves el asunto delatado. Solo respondi: Estoy montado en el burro y yo no soy de los que se regresan!. Un fro me recorri la espalda, por la conviccin de aquel joven a quien vi nacer y crecer y quien ahora me tutea como igual. Pareca una comedia donde era capaz de adivinar el nal. Me mir en sus ojos para que ese verde mar jams me abandonara y no pude evitar sentir a un nio pleno de emociones, de valenta. Sent vergenza por mis pensamientos y le reclam a mi egosmo cuando me provoc encerrarlo, atarlo, salvarlo. As son los presagios de muerte cuando son verdaderos, pero siempre la impotencia te destruye, porque presumes el nal de la pelcula y siempre queda la duda porque puedes estar equivocada. Eso aoraba, la sensacin de la equivocacin como coartada. Pasando la pgina de alerta, Angelito tom rumbo al otro da, dejndome la valiosa presencia de su compaera y su hijo, cuyo rostro tan parecido al padre, seguro consol aquel presagio. Sali temprano, casi sin despedirse. Contempl su gura hasta que se perdi
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de vista. Yo no aprend a rezar, pero en ese momento constru mis propias oraciones con la conviccin de que quien tiene fe siempre sufre menos o guarda mayores esperanzas. Qu vaina!, me dije. La soledad gobierna los destinos y con ella callamos y esperamos. Lleg el 27 de noviembre, esa noche me cost conciliar el sueo. Se hablaba de un nuevo golpe como un chisme de pueblo. Era una especie de comentario popular que dur varios das. Me tranquiliz la posibilidad de que ciertos planes se hubieran detenido ante esa especie de crnica de muerte anunciada. Me dije, eso no puede darse. Despert en plena madrugada con una pesadilla. Soaba que desde el muro de mi casa alguien me silbaba... era conmigo el asunto y en el sueo me asom a la ventana. Era l, con su sonrisa de nio, dicindome adis con una mano alzada, despert agitada y anunci de una vez a mi familia su denitiva despedida. Eran las cinco de la maana. Ya no estaba. El muro callado, ya nadie silbaba. Al despuntar el da lleg la esperada noticia, obtenida por un hecho casual. Una persona amiga de su padre y quien conoca su nombre, en su ocio de sepulturero lo encontr familiar y fue a cerciorarse. En efecto, era el hijo de su amigo y avis de inmediato. As, el cuerpo no se perdi o desapareci en una fosa comn. Sus cenizas descansan en Caracas, cementerio de La Guairita. La placa de su tumba tiene una sola palabra a sugerencia ma: Triunfaremos. Una vez indultado y en la calle, al n conocimos al comandante de carne y hueso. Nos desempebamos como parte del personal docente del Instituto Universitario Barlovento, en Higuerote y result padrino de una promocin de tcnicos superiores, lo cual gener tremendo entusiasmo. El evento se realiz en un club local, donde en pleno acto nos quitaron la luz cuando el maestro de ceremonia, profesor Gernimo Snchez, se dispona a presentarlo como padrino de la promocin. Se arm la gritera, sacamos la batera del autobs de la institucin y alumbramos el evento, se grit a capela y el comandante habl. La gente gritaba Chvez, destapa las ollas podridas. Esa noche le habl de Angelito y supe algunos detalles dolorosos. Llevaba un liquiliqui color beis, delgado, de voz acariciadora, amable y termin de darnos la estocada del chavismo que ya vena clavada. Las elecciones del 99 llegaron con el fenmeno del nio y la afectacin de la represa de El Guapo. Los ros se desbordaron y nuestras casas inundadas hasta la rodilla. As sali a votar toda la familia y los sectores que impulsamos a darle respaldo al coman76
dante Chvez. Esos das el sol se vea como ms cerca de nosotros, era una torta de casabe con tonos lila entre el dorado y, al mirar el cielo, pareca que se agrandaba su tamao cada vez ms. El 16 de diciembre mi gata negra se subi a una escalera y gimi intensamente, pero no se bajaba. Mi gallo Rey vol y se qued en la mata de mango. El mal presagio estaba all con reporte inequvoco de nuestros animales, que parecan gritar: se va la represa, se va se fue y con el agua al cuello tomamos el camino hacia Caracas. Ir y venir, dos palabras que describen nuestras vidas. Luego de que el comandante asumi su investidura se realiz un bonito homenaje con su presencia ante los restos de Angelito. Le otorg la pensin correspondiente a los padres y al nio y hoy est su placa en el Muro de Honor de los Cados en Fuerte Tiuna. Recordamos estos episodios para resaltar que no fue en vano su sacricio, que junto a l muchas semillas estn sembradas para abonar una patria nueva y para dejar testimonio de que las personas que constituimos el pueblo venezolano no somos autmatas adoradores de caudillos, simplemente nos compenetramos con un lder que se rob nuestros corazones con su quehacer, su entrega y su capacidad de conducir el destino de este pas con honor, con un bien plantado antiimperialismo y un tremendo compromiso con su pueblo. No es perfecto, es un ser humano como todos nosotros, con sus defectos y su cantadera, con su risa provinciana y cuentos de nunca acabar, como el del caimn de Apure y la venta de araas en su terruo. Tampoco un gobierno es perfecto, menos si arrastra una cola de opresin y vicios insertos en nuestra idiosincrasia.
Reexiones
El pueblo llano y consciente lo apoya con rmeza, puede amarlo hasta el delirio, no cabe duda. Sus enemigos cultivan un odio sin regreso, pero cada vez ms derrotado. Sabemos que el reto por vivir le dar fortaleza y rogamos para que la autocuracin mental prevalezca. Nada sorprende de este camarada que ya desa a la muerte como Florentino, ganando el contrapunteo. El destino? La providencia divina? S. Todo junto. Quin detiene a un hombre convertido en pueblo? Ese ro crecido se llevar todo por delante por su comandante, fuego indetenible, huracn de pasiones.
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Todava San Lzaro y mil santos disfrutan sus velas encendidas, quin le quita la luz al Comandante? Y quin se atreve a negar que los milagros existen? Concatenacin de factores y fuerzas misteriosas que conuyen en momentos especiales para los logros imposibles y mira que se han visto, se han sentido, se han vivido para demostrar que la fuerza del amor no conoce derrotas, mucho menos la palabra imposible. Oraciones en muchos idiomas y regiones del planeta claman por darle vida en un solo comps. Solo el tiempo, como siempre, tiene la ltima palabra. Venceremos. Colorn colorado, hechos ciertos acaban de ser contados. Me despido con un poema que me sali del alma a principios de este siglo que permiti la continuidad de nuestra gesta libertadora 200 aos despus: Vientos de cambio Amaneci dos mil, pariendo est La patria, que gozosa se propone avanzar! Tiene matronas lanzando seales Suenan las ollas en los ventanales Son las madres pobres, las desheredadas Las madres sin dientes o las desempleadas Amaneci dos mil, qu grata hora Pasan a la cumbre los desamparados Las protagonistas que pronto se alistan Se saben parteras de una nueva era Lo saben Lo sienten Lo gritan Son ellas las madres de la patria nueva! Ahora y para siempre inundarn las calles Cada vez que quieran Que vivan las madres que ya no se callan Que vivan las madres que ahora se rebelan Son ellas las madres de la patria nueva!
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ARTEMIO E. CEPEDA
Nace en Santa Brbara, Zulia, el 23 de noviembre de 1952. Cuentista, poeta, crtico de arte, cronista e historiador. En el 2004 la Casa de la Poesa del Zulia le public: Ciudad solar (poemas) que tuvo una 2da. edicin en el 2010 por el Sistema Nacional de Imprentas Regionales. En el 2006 le otorgaron la Orden Estmulo al Mrito Literario Andrs Mario Palacio en su mencin especial y en el 2011 gan en Ensayo Histrico, por el Zulia, en el Certamen Mayor de las Artes. Tiene inditos cuatro libros de relatos, cuatro de poesa, uno de crtica de arte, uno de textos histricos, uno de frases breves, uno diario y dos de crnicas. Pertenece a la Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela.
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DESTACAMENTO 35
Venamos de experimentar la va armada: la guerra de guerrillas en la ciudad y el campo. Habamos soado en grande y grande haban sido nuestros sacricios con su secuela de muertos y frustraciones. Para rematar, los jefes bravos que se jactaban de representar las glorias del Bravo pueblo que el yugo lanz, bajaron de la montaa para acogerse a los medios legales de lucha, lo cual signic renunciar a la misma, al punto de que hoy, sin hallar ningn eco en el pas y sin cabida en ningn bando, maosean aislados en la inercia poltica, proponiendo un tercer camino que ha signicado el camino a la traicin. En n, fueron a parar al gran basurero poltico en que se han convertido todos los que se han opuesto a la marcha arrolladora de esta revolucin. Despus de que los jefes desertaron y decretaron el desbarajuste de la organizacin, quedamos errantes, al garete. Para colmo, tuvimos que asimilar con las tripas torcidas el derrumbe de nuestro templo mundial al socialismo: la Unin de Repblicas Soviticas por obra y gracia de la perestroika de Mijail Gorbachov y hasta llegamos a creer que todos nuestros sueos eran una triste quimera sin futuro, pues se nos empezaron a oscurecer ms nuestras dolorosas esperanzas y no veamos la luz al nal del tnel, pero mientras en el Viejo Mundo la cada del muro de Berln y el derrumbamiento de la Unin Sovitica estremecan al mundo en aquel crucial ochenta y nueve, ese mismo ao el pueblo de Venezuela, frustrado y sin salida por la cruel receta del Fondo Monetario Internacional, se dedic a saquear. Fue un remezn ssmico, sobre todo un gran remezn de conciencias. Poco faltaba para que de nuestros otrora enemigos, las Fuerzas Armadas Nacionales, apareciese un verdadero lder de carne y hueso que nos iba a devolver las esperanzas perdidas. Recuerdo que un cuado, Fernando Acosta, quien haba pasado por el mismo proceso que yo militando en la clandestinidad, me llam de urgencia la madrugada del cuatro de febrero y me pregunt emocionado: Cuado, no oye los tiros? Y yo, an adormilado, le pregunt sin saber a qu se refera: Qu tiros? Y agregu, algo fastidiado por haberme despertado Por aqu siempre hay tiros
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Hay un golpe, prenda la televisin! Como vivo en un apartamento del centro de Maracaibo, a un kilmetro del antiguo Destacamento 35 de la Guardia Nacional atacado por los rebeldes de Arias Crdenas, el cuado deduca que desde aqu poda or los disparos. En efecto, an el odo y los o en la distancia. Le dije totalmente despierto: Ya los oigo! Nos despedimos y me apresur a prender la tele. En efecto, haba un golpe, mientras segua oyendo las rfagas en el horizonte de aquella madrugada llena de presagios y esperanzas, que pronto se convertira en un gran amanecer. Mientras daba vueltas y ms vueltas en el apartamento, miraba en la televisin las imgenes repetidas de un tanque tratando de forzar la entrada a Miraores y al mismo Carlos Andrs Prez con los pelos parados del susto exhortando a los rebeldes a la rendicin. Recuerdo que despus de que el rumor empez a invadir el pas y despertarlo hacia una nueva aurora de alcances ilimitados, se apoder de m una gran inquietud. Tena tanta molestia reprimida contra el gobierno de CAP, que mi deseo inmediato era integrarme a la lucha esa madrugada preada de auroras. Me vest, oyendo los tiros y mirando una y otra vez por la ventana que da al puerto y a la baha. En vista de que an faltaban ocho meses para unirme a la compaera de mi vida, era mi madre, a quien ya haba despertado para anunciarle la noticia, la que me poda decir algo, pues, al verme vestido, muy intrigada me pregunt en buen maracucho: Y pa dnde pensis ir vos? Le respond: Pa all. Sealndole el sitio donde se oan los disparos y me reproch, preocupada: Muchacho, vos como que estis loco. Entonces, le ment: No se preocupe, vieja, yo lo que voy es a comprar algo. Recuerde que no tenemos casi nada en la despensa y dicen por los noticieros que va a haber desabastecimiento. Sin embargo, an intrigada y sin convencerla totalmente, llam a uno de mis hermanos y le dijo preocupada: Adivin los planes de este hombre.
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Cules? Ir al Destacamento 35 a participar. Me pas el telfono y el hermano me dijo: Vos lo que estis es loco! Le respond con otra mentira: No te preocupes, yo lo que voy es a comprar. Y colgu el telfono, fastidiado por el intento de bloquearme una decisin que ya estaba tomada. Apenas aquella aurora despuntaba llena de esperanzas en el horizonte, me fui en busca de la contienda. Tuve que caminar por no haber transporte. Iba con paso ligero, acuciado por la ansiedad y la expectativa. Era un hombre de treinta y seis aos, acostumbrado al ejercicio desde la poca de la clandestinidad. Me fui por el antiguo Paseo Ciencias y por all me encontr a un ex guerrillero amigo (ngel Fuenmayor, popularmente conocido como Clavito por su pequeo tamao), que tambin iba apresurado a la contienda. Sobre la marcha le pregunt con una sonrisa cmplice: Pa dnde vis? Y l, como respuesta, me pregunt tambin con su voz nasal: Y vos? Pa all. Vamos, pues! Seguimos juntos mientras veamos a varios soldados tirados por los suelos y escondidos tras las bancas y arbustos del Paseo Ciencias. Todos tenan rostros de miedo a pesar de estar como a cien metros de los acontecimientos. Uno de ellos nos dio una orden intil: Ciudadanos, retrense! Y nosotros, temiendo que nos disparasen le mentimos en voz alta dicindole que bamos a nuestras casas y seguimos adelante. Otros soldados, ms cercanos a los acontecimientos, nos miraban extraados de que fusemos tranquilos y decididos al lugar de los disparos. Al llegar al edicio de la Alcalda de Maracaibo y cruzar en la esquina hacia el Destacamento 35, vimos, a treinta metros de este, a unos cincuenta civiles dando vivas a los rebeldes y pidiendo armas, donde destacaban por sus gritos y arengas dos caraqueos. De inmediato nos integramos al grupo, aunque unos militares armados, que pasaron en un Jeep, nos gritaron de mal humor:
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Vyanse pal coo, que esto no es con ustedes, esto es entre nosotros! Sin embargo no nos retirbamos, a pesar de que apareci un convoy en la plaza Bolvar lleno de soldados armados, que nos hicieron una gran rfaga rasante, la cual gener una estampida entre los civiles. Nos protegimos en un edicio vecino. An sin saber quines eran los rebeldes y quines las fuerzas del gobierno, nalmente fuimos obligados por los disparos y la confusin, pero sobre todo por un militar herido y vendado en una pierna, quien se acerc cojeando desde el Destacamento 35 y nos exhort de buenos modos a retroceder: Vyanse muchachos, aqu ustedes corren mucho riesgo. Hganme caso, vyanse. Luego supimos que era un militar rebelde. Por sus razonables exhortaciones retrocedimos y terminamos refugiados en la planta baja de la Alcalda de Maracaibo, donde estbamos ms a cubierto de los disparos, pero para seguir atentos y dispuestos sobre lo que pasaba. Ah permanecimos hasta las diez de la maana, cuando la contienda termin como una pelcula de suspenso. Alguien que se asom hacia el Destacamento 35 nos alert a voces: Muchachos, vengan a ver, vengan a ver! Y corrimos a asomarnos. Vimos a un militar alto, corpulento y atltico venir desde el Destacamento 35 con los brazos en alto y una banda blanca sobre su grueso bceps derecho en seal de rendicin. As, con los brazos en alto, camin las tres cuadras hasta el frente de la Gobernacin y all en un intercambio de palabras en voz alta con los militares afectos al gobierno, dijo que en nombre de los compaeros que haban tomado el Destacamento 35, se rendan. En el momento en que parlamentaba, con el rostro levantado mirando hacia la azotea de la gobernacin, fui el nico de los civiles que me arrim a ver y or lo que gritaba. Me lament de no tener una cmara fotogrca. Hubiese sido una foto histrica. Incluso, llam a mi hermano fotgrafo y le exig: Vente chico, que esta es Venezuela en vivo! l se limit a responderme: Ests loco, deberas retirarte! Finalmente, hecha la rendicin, los civiles nos dispersamos a pie por todo ese vericueto de calles viejas, que es la zona central de
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Maracaibo, a esas horas y bajo esas circunstancias estaban desiertas, con todos los almacenes cerrados. Por el camino nos hallamos con varios soldados desarmados en retirada, quienes no quisieron responder nada a nuestras preguntas. Aquel da los rebeldes tuvieron una evidente derrota militar, pero un rotundo triunfo poltico, pues aquel por ahora, del lder del movimiento, fue contundente y se convirti en un camino lleno de esperanzas para un pueblo que, hasta el momento, tena encima el peso de quinientos aos de oprobio y cuarenta de democracia representativa. Ms tarde iniciara otros aos de democracia participativa, aos de construccin para un pueblo que haba sufrido siempre las verdes y las blancas, pero que ahora est viviendo las maduras. Enhorabuena
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EL CADETE
Muchas son las ancdotas, historias, cuentos, vivencias, entre otras, contadas sobre el protagonista de nuestro relato y muchos ms son aquellos relatos inventados con alguna que otra mala intencin, que muchas veces no son reales. Pero lo cierto es, y temerariamente lo armo que nunca se ha conocido relato alguno como este, porque esta es una de esas historia que muy poca gente, por no decir ninguna, conoce sobre el Teniente Coronel (EJ-R) Hugo Rafael Chvez Fras y su vida, sus andanzas, sus aventuras, sus actividades realizadas una vez fuera de la crcel, sobresedo por el Presidente Rafael Caldera en el ao 1994. Lo que aqu les voy a relatar, quizs pudiera ser desvirtuado por algunos personeros o tal vez por alguno que otro funcionario pblico, pero es mi versin de los hechos, los cuales presenci y fui protagonista en algunos casos. La narracin de estos hechos son un aporte para dar a conocer una historia quizs un tanto oculta y que por motivos desconocidos nunca antes otra persona se ha atrevido a contar. Es parte de mi aporte a la historia contempornea, luego de los sucesos del 4 de febrero y 27 de noviembre del ao 1992. Lo cierto es que, una vez que el comandante Chvez sali de prisin, se desato un completo y desproporcionado aparataje de inteligencia y contrainteligencia para perseguir, vigilar, hostigar, acosar y conocer muy de cerca las actividades conspirativas que este realizaba, as como cules eran las personas con las que se reuna, qu era lo que coma, dnde dorma, qu ropa usaba y hasta a qu hora iba al bao a realizar sus necesidades siolgicas. La orden de las actividades de seguimiento, vigilancia, intervenciones telefnicas (pinchazos), fotografas, grabacin de videos, entre muchas otras, vena de las ms altas esferas del poder para ese entonces, supuestamente controladas por la familia Caldera. Exigan, y en esto eran muy enfticos, a todos los miembros y funcionarios de los organismos de inteligencia, informar de manera inmediata qu haca la gente del entorno de Hugo Chvez Fras, qu andaban tramando y cules eran sus planes. Debo aclarar algo antes de introducirnos un poco ms en el relato y es que mi vinculacin con algunos militares implicados o miembros del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) vena desde mi estada en la Escuela Tcnica de la Fuerza Area
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Venezolana (Escutecfav) en el ao 1992, fecha en la cual conoc algunos militares que murmuraban y secreteaban y que pertenecan a esta organizacin clandestina, pero esa es otra historia que en algn otro momento contaremos. Bueno, lo cierto es que mi participacin directa en esta historia no fue sino hasta el ao 1995, cuando ingres a la Direccin de Inteligencia Militar (DIM) como funcionario operativo, luego de recibir la capacitacin respectiva por un periodo en la Escuela de Inteligencia de la Fuerza Armada (Esinfa), en el Fuerte Tiuna. Una vez recibido mi nombramiento, fui asignado a cumplir labores de inteligencia en la Unidad Regional N 4 de la DIM, cuya ocina principal estaba ubicada en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, pero que tena jurisdiccin o era responsable, adems, de los estados Lara, Yaracuy y Trujillo. Cuando me present en Barquisimeto, ya corra el mes de agosto y de una vez pase engrosar las las de la DIM-Lara y por ende a cumplir labores de inteligencia para la citada organizacin. Luego de Lara, prcticamente recorr todo el pas, puesto que trabajaba en casi todos los estados. El territorio larense siempre ha sido un bastin importante desde todo punto de vista y en este caso no escapa a nuestras actividades. All siempre estaban personas vinculadas a la izquierda, que para ese entonces eran consideradas fuerzas opositoras al gobierno de la poca. All, en tierras crepusculares, vivan personeros muy activos en las lides de la poltica y por supuesto haba personas que simpatizaban con las ideas y la manera de pensar de Hugo Chvez Fras, pero tambin era una jurisdiccin muy frecuentada por el lder Bolivariano. Fue all, en una reunin con el Jefe de la DIM-Lara, donde por vez primera escuch el nombre con el que la gente del entonces primer mandatario nacional, Rafael Caldera, llamaba al comandante Chvez, era una especie de nombre cdigo, el cual serva para identicarlo y nombrarlo sin levantar ningn tipo de sospecha, ese nombre no era otro que El Cadete y fue entonces, cuando lo escuch, que me pareci haber odo mal y por aquello de que era un nuevo, en todo el sentido de la palabra, no me atrev a preguntar qu signicaba, por lo que decid esperar a salir de la reunin para preguntarle a alguno de mis compaeros a quin apodaban as y el porqu de ese nombre. Obtuve una muy completa respuesta de parte de uno de mis compaeros superiores, de manera algo burlesca, por mi forma de preguntar.
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La reunin de ese da era para precisamente planicar las actividades que bamos a realizar ese n de semana, pues se esperaba la visita de El Cadete al estado Lara (en lo sucesivo utilizaremos este nombre para referirnos a Hugo Chvez Fras). Se tena informacin de que los miembros del MBR-200 iban a realizar una serie de actividades culturales en la ciudad de Barquisimeto y, por supuesto, aprovecharan para realizar una que otra reunin poltica, que para aquella poca eran consideradas subversivas por los altos jefes militares de aquel entonces. En esos das me di cuenta de toda la actividad de vigilancia y seguimiento que les tenan a los activistas del MBR-200 a nivel nacional, por lo que tom la iniciativa de indagar un poco ms al respecto, eso s, con sumo cuidado para no levantar ningn tipo de sospecha, aunque tiempo despus qued al descubierto. Para este n fui cultivando amistad con funcionarios de mayor jerarqua a la ma, pero que residieran en el estado, puesto que la mayora de los que estbamos laborando ah ramos forneos. Por razones obvias, no voy a utilizar nombres propios y en su defecto utilizar seudnimos o nombres cticios para identicar a uno que otro funcionario, esto con el n de proteger su integridad fsica, puesto que muchos de ellos an son funcionarios activos. Aprovechando que era poca de ferias en la capital larense, en esa onda de algunos tragos y reuniones cerveceras fui consiguiendo informacin sobre los miembros del MBR-200 en Lara y en todo el territorio nacional, para ir conociendo e inmiscuyndome en esos menesteres y de esta manera profundizar un trabajo y una misin. No conoca a todos los participantes de este movimiento, solo llegu a conocer algunos en la Fuerza Area. Fue tanto mi inters demostrado por conocer las actividades subversivas del MBR-200, que fui asignado como Auxiliar del Factor Subversivo. Era una de las actividades que se realizaban en las ocinas de inteligencia, para conocer y llevar un control ms riguroso de todo lo que tena que ver con las actividades que realizaban en un rea especca, en este caso los opositores al gobierno de turno. All en Lara estuve laborando por ms de cinco meses y pude conocer, de manera sistemtica, quines eran los militantes del MBR-200. En algunos casos los conoc de manera presencial y hasta entabl amistad con ellos, aunque en otros casos fui amenazado, incluso, por algunos de ellos debido al hostigamiento a que
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eran sometidos, tanto por nosotros como por los funcionarios de la DISIP, con quienes siempre intercambibamos informacin y compartamos una que otra actividad de manera coordinada. En n, la orden de nuestros jefes, en Caracas, era que agotramos los recursos y no escatimramos esfuerzos para conocer en detalle todas y cada una de las actividades que realizaba El Cadete y su gente, para lo cual siempre se reciban radiogramas, rdenes de bsquedas, memorndums, entre otros, en los cuales se exiga que a la brevedad posible fueran remitidas, hacia la sede central de Boleta Norte todas las actividades que en ella se especicaban y, por supuesto, la mayora de estos requerimientos eran muy precisos, lo que me hizo siempre sospechar que dentro del entorno de El Cadete haba un doble agente, es decir, una persona que informaba con lujo y detalle, a los rganos de inteligencia, las actividades que aquellos realizaban. Esto, lamentablemente, nunca lo pude averiguar, pero de que fue as no hay dudas, porque los traidores siempre estn a la orden del da. En Barquisimeto haba un lugar que se llamaba Guachirongo, no s a ciencia cierta si an existe, pero ese era el lugar predilecto de los miembros del MBR-200 para efectuar sus actividades. All siempre realizaban actos culturales, foros, talleres y muchas otras labores, pero en realidad siempre hacan reuniones para planicar las dems operaciones que iban a realizar y en algunos casos se reunan paralelamente en otros lugares. Tambin eran muy frecuentes las reuniones en sectores ms alejados de la capital larense, como El Tocuyo, Gurico, Qubor, as como el estado Trujillo y Yaracuy, donde tambin tenamos jurisdiccin. Esta breve introduccin nos sirve para adentrarnos en las actividades de inteligencia y contrainteligencia que se activaron para conocer los detalles pormenorizados de los movimientos de El Cadete dentro de todo el territorio nacional y ms all de sus fronteras. Se orden, desde lo ms alto del poder nacional, realizar un despliegue de actividades de vigilancia y seguimiento, operaciones encubiertas, as como activar planes de contrasubversin, porque todo lo que oliera a MBR-200 era subversivo y por ende se deba conocer todo lo que realizaran a nivel nacional, tambin se organizaron redes de informacin con investigadores de primera lnea y hasta se lleg a la inltracin de funcionarios encubiertos dentro de las las de la organizacin bolivariana, como fue mi caso, llegu a formar parte, incluso, de las directivas del MBR-200, lo cual me sirvi para conocer a muchas personas que dieron el todo por el
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todo para que El Cadete llegara a ser presidente y que por algunas razones hoy da no estn a su lado. El gobierno de turno tena vigilados a todos los miembros del MBR-200, como una manera de hostigarlos y amedrentarlos para que de alguna forma desistieran de sus actos. Se desarrollaron, tambin, operaciones sicolgicas para tratar, en la medida de lo posible, de desmotivar y de minar la moral de los seguidores de El Cadete, pero he aqu el mayor error que cometi Rafael Caldera y sus asesores, puesto que se enfocaron en los ms cercanos al lder del MBR-200 y se olvidaron por completo del pueblo, el que para ese entonces estaba muy decepcionado de la mal llamada guanbana que haba gobernado para entonces. Fue una campaa desproporcionada de hostigamiento y persecucin hacia los miembros de este movimiento, muy al estilo de la CIA norteamericana o, quizs, muy bien asesorada por estos. Durante los gobiernos adeco-copeyanos fueron perseguidos y torturados todos lo que estuvieron vinculados con la izquierda, considero que se preocuparon ms por perseguir que por gobernar y eso los llev a donde hoy estn y nunca deben volver: en el olvido. La orden que haba era informar de manera inmediata cuando El Cadete hiciera acto de presencia en alguna entidad federal, y hay de aquel funcionario que estuviera de guardia y no se percatara de la presencia de este personaje!, lo ms seguro es que fuera arrestado si corra con suerte y, en algunos casos, si la suerte no le favoreca, poda ser objeto de una investigacin o lo que se conoca como un consejo de honor para tratar de destituirlo de su cargo, imagnense ustedes la importancia que le daban al lder bolivariano y a sus ms cercanos seguidores. Dentro de los cuarteles militares la cosa era ms seria, all los sapos estaban siempre a la orden del da para delatar a todo aquel miembro de la Fuerza Armada que oliera a MBR-200, en algunos casos fueron acusados militares de manera falsa solo para daarles la carrera. Era una poca muy dura para los miembros del MBR-200, porque el gobierno nacional en conjunto con gobiernos locales, con todos sus equipos de seguridad (policas nacionales, regionales y municipales, as como la Guardia Nacional), eran destinados para amedrentar de todas las maneras conocidas y no conocidas con el n de impedir las actividades que estos realizaban, violando la Carta Magna de esa poca como les vena en gana. Una vez, me encontraba destacado en el estado Portuguesa, en el ao 1996, y un n de semana se esperaba la visita de El Cadete a la
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ciudad de Guanare, un grupo de funcionarios fuimos comisionados para cubrir esta visita, ya tenamos el itinerario de las actividades que iban a realizar, como siempre. Dentro de la agenda a cumplir estaba un homenaje al Padre de la Patria en la plaza Bolvar y, al concluir ah, se tena prevista una reunin en un reconocido sector de la ciudad, por lo que, al momento de salir, emprendimos la vigilancia y seguimiento, siempre en el mismo vehculo que utilizbamos para todo, que ya estaba quemado y todos saban quines ramos. En una de esas, cruzamos en una esquina y nuestra sorpresa fue que nos encontramos frente a frente con el vehculo donde se desplazaba El Cadete y casi chocamos, nos detuvimos y nos quedamos paralizados, con el rostro plido y con mucho miedo, pues esperbamos lo peor, entonces el Comandante se baj del vehculo en que se desplazaba y se acerc al nuestro. Nunca voy a olvidar lo que all nos dijo: Muchachos, yo s que ustedes estn cumpliendo con su trabajo, pero traten de hacerlo mejor, porque en todas partes que me siguen yo ya los he detectado y s que me siguen. Entonces, se dio vuelta para retirarse, pero se detuvo y se devolvi y nos dijo lo siguiente: Los invito, muchachos, a que se unan a nuestra revolucin para salvar la patria de Bolvar, se sonri con sus gestos y muecas de siempre y se fue muy tranquilamente, all dejamos de seguirlo por razones obvias. Fueron estas ltimas palabras las que ms me marcaron y me hicieron reexionar, de alguna manera, sobre el verdadero signicado de las mismas y estuvieron durante mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza, ocasionndome mltiples interrogantes, pero hoy da tengo muy claro ese mensaje. Para el ao 1998, cuando ya los partidos AD y Copey vean el seguro triunfo de El Cadete, no les quedaba otra alternativa que hacer lo que mejor han hecho, utilizar los medios de comunicacin social para crear el caos y el terror en la poblacin, pues se saban perdidos y lo que se les ocurri fue inventar cosas absurdas sobre lo que sera un posible gobierno autcrata en la regin, pero los hechos hablan por s solos y hoy, gracias a Dios, la historia es otra. Un caso muy particular que me sucedi fue cuando estuve destacado en Cojedes, en el ao 1998. Por hacer comentarios a favor de la candidatura del Comandante, el jefe de la ocina me amenaz con iniciarme una averiguacin administrativa, acusndome de estar vinculado al MBR-200 y aun cuando le dio apertura al proceso el tiempo no le alcanz, porque ya era inminente el triunfo de El Cadete y no poda sino comerse sus papeles. Lo triste es que este
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jefe sigue an siendo jefe y yo lo considero un inltrado, porque ahora es ms chavista que Chvez as sucede en muchas instituciones. Esta es una historia muy larga de contar y que tiene muchas lneas por escribir, pero lo cierto es que el hostigamiento, el acoso, la persecucin que sufri El Cadete y su entorno, luego de salir de prisin en el ao 1994, es algo que no todas las personas resisten. Fueron das muy grises que quizs yo no pueda describir en su totalidad, porque en realidad no he vivido la centsima parte de lo que este seor vivi, pero que lamentablemente tambin vivi su familia y sus amigos y sus ms cercanos seguidores. Quizs, es lo peor que le pueda suceder a cualquier persona, es algo indescriptible, algunos dirn que son inventos para congraciarse, pero no es as, les aseguro que todo eso fue muy real, que en lo ms profundo de mi corazn no le deseo a nadie. Es parte de nuestra historia contempornea. Solo relat ancdotas de dos o tres estados en donde estuve, pero son muchas ms vivencias, que en algn momento har del conocimiento del pblico en general
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Con los ojos cundidos de lgrimas enterramos al Catire en un patio, qu dolor, qu tristeza! De nuevo San Pedro Alejandrino ante nosotros. Qu innita soledad! Qu desgarro tan profundo! Nos reconocemos en la mirada perdida, mirada que abarca toda la extensin del llano y el monte all en el horizonte, donde se juntan cielo y tierra. Comprendimos que debamos continuar la marcha y continuamos, vagando por la Patria, tratando de reencontrarnos con Bolvar, miramos a lo lejos a los hroes de la Guerra Larga repartirse las tierras, las mejores haciendas, como botn de los vencedores, hacer aicos los sueos de Zamora, la avaricia endeuda hasta lo imposible al pas, uno de ellos rm el Pacto de Coche con la oligarqua conservadora, se enriqueca, era difcil ubicarlo en Caracas, porque cada noche dorma en una de las 224 casas que posea solo en la capital, se dedicaron al delirio de la riqueza, la fastuosidad, las oropndolas, Pars era una esta, mientras, entregaban el pas en pedazos, as perdimos el Arauca, la Alta Guajira y el carbn de El Cerrejn. Cuentan que en aquellos tiempos lleg un viajero a Caracas y sin buscar ni siquiera hospedaje se dirigi a la Plaza Bolvar a llorar junto al recuerdo imperecedero del Sol de Amrica, nos enteramos de la noticia, supimos que era uno de los nuestros, pero no pudimos articular, nosotros seguamos errantes tratando de reagruparnos, deseosos de que Bolvar regresara, lo necesitbamos. En nuestras andanzas conocimos los grillos y la humedad mortecina del Castillo Libertador, los grilletes del San Carlos, all en la tierra zuliana y el fro ttrico y la tortura en La Rotunda. Seguimos andando, presos estaban nuestros cuerpos, mas no nuestro espritu, era libre como el viento sabanero, libre como arena de medanal, nos reprimieron los musies de las compaas petroleras, por all en la Costa Oriental del Lago, algunos de los nuestros dieron batalla en la insurgencia continental de los 60, 70, nombres como Fabricio, Argimiro, Miguel Noguera, Nelson Lpez, Chema Saher, el Motiln, Donato Carmona, Pasquier, sonaban a libertad, a sueos, a justicia, a utopa. Cmo terminar este da? Dicen que se encontraba El Pro Cnsul Poncio Pilatos adormecido, escribiendo una carta a sus superiores en Roma, escriba sobre su aburrimiento en esas tierras del Oriente Medio, donde no pasaba absolutamente nada, mientras l escriba, pasaba frente a su ventana un aco de pmulos sobresalientes montado en un burro, ensimismado en su escritura no lo vio y a los aos menos lo entendi. En nuestro pas un Poncio Pilatos tropical asuma la Presidencia de la Repblica en un evento digno de una coronacin persa, el
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pueblo vea tras las vidrieras el festejo. Ellos, los todopoderosos, se sentan dueos absoluto de las voluntades del pas y borrachos de riqueza no tuvieron tiempo para ver pasar y menos para meditar sobre el aco de pmulos sobresalientes que montado en un burro pasaba frente a sus ventanas, no lo podan ver, estaban ocupados en el saqueo del pas y ellos, los rmantes del Pacto de Punto Fijo, los mismos que rmaron el Pacto de Coche, los mismos que redactaron el documento de La Cosiata, los que hicieron el libelo desterrando a Bolvar, solo tenan ojos para sus dueos del Norte, siguiendo sus recetas le aplicaron al pas un paquetazo econmico inaceptable, tomaron medidas econmicas en contra de la poblacin. Una tarde de febrero, ms all del este caraqueo, comenz un ruido ensordecedor y de repente aparece el aco de pmulos salientes montado en un burro, hecho miles, decenas de miles, con diversas caras, el aco obrero, el aco estudiante, el aco luchador social, en esta oportunidad no haba forma de no ver los rostros, las angustias, la cara de rebelda, la cara de futuro. Los vieron, mas no los entendieron y nosotros vueltos multitud al principio tampoco entendamos, hasta que empezamos a reconocernos los unos con los otros y volvieron los recuerdos, Araure, Carabobo, Junn, Pantano de Vargas, San Pedro Alejandrino, Santa Ins, San Carlos y sentamos que Bolvar marchaba con nosotros y ellos sorprendidos de nuestra fuerza, de nuestro empuje, de nuestra decisin, balbuceaban con expresiones entrecortadas frente a las televisoras, trataban de asustar al pueblo rebelde de Simn Bolvar, pero sus caras de susto no acobardaban a nadie, ms bien daban bros a la rebelin popular. El reloj de la historia, detenido aquella maana del 8 de mayo a la salida de Bogot comenz a andar, cmo terminar este da?. Comenz el tic tac, ac estbamos, siguiendo a la cancin patria, dando el ejemplo desde Caracas a sangre y fuego, dolor y tristeza, no lograron contenernos, 100, 200, 3.000, 5.000, 7.000, quin sabe cuntos de nosotros regaron con su sangre el suelo de la sultana del Waraira Repano, nunca se sabr, pero cuentan que a partir de ese momento, ellos, los que desterraron a Bolvar, los que se apoderaron de las mejores tierras, los que se robaron el dinero pblico, los que le vendieron las concesiones petroleras a las compaas gringas, los que torturaron, desaparecieron y encarcelaron a generaciones de venezolanos, a nuestra gente, Blanco Fombona, Pocaterra, Po Tamayo, Soto Rojas, Pasquier, Gouvernier, Lovera, Marisol Valera, Choropo, ellos, desde
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las jornadas de ese febrero, no pudieron conciliar el sueo, se despertaban a media noche con pesadillas, desconaban de todos los que trabajaban a su servicio, la duda los inundaba y buscaban infructuosamente la forma de hacer que la gente que sali en ese febrero heroico regresara a sus casas. En eso estaban, viajando al exterior, adelantando sus polticas impopulares, cuando una madrugada que comenz un 8 de mayo conua en febrero de 1992, dame un cuatro para cantarle a la patria los mismos ideales, las mismas intenciones, la misma gente con nuestro Libertador en el pensamiento, volvimos a reencontrarnos en ellos, los de Santa Ins, los de Caracas en febrero 27, de nuevo cabalgando, solo cambian los nombres, ya no es Sucre, Urdaneta, Cedeo, OLeary, Silva, ahora se escuchan los Chvez, Arias, Acosta, Alastre, Columba la de Valencia, las pesadillas de la burguesa aptrida se le convirtieron en realidades, asustados vean a Bolvar en cada esquina y Bolvar, parafraseando al bardo universal, pareca decirles: Soy yo, que vuelvo cada cien aos cuando despiertan los pueblos, pero dentro de su prepotencia no entendan el mensaje atronador de la nueva hora patria y ante los sucesos del 4 de febrero corren presurosos a discutir proyectos de reformas, reformas para cambiar todo de tal forma que todo siga igual, la ceguera los invade y van a su escenario, van al Congreso Nacional a encontrar la pldora que les permita dormir tranquilos, como borrar esa cara de Bolvar en cada esquina, la oligarqua se cava su propia tumba, se crea enemigos a diario, aquel al cual explotas ser tu enemigo, al nio que no le das educacin ser tu enemigo, a la mujer que no le das oportunidades ser tu enemigo y la Patria, a la cual traicionan, sus mejores hijos la defendern en contra de los intereses forneos. Ante ese nuevo febrero llaman rabiosas las campanas de la oligarqua y de la jerarqua eclesistica a Congreso: Vamos a Congreso!. Jueves 25 de junio de 1992. Congreso de la Repblica de Venezuela. Cmara de Diputados. Presidencia del diputado Luis Enrique Oberto. Diario de Debates El presidente.- Srvase ciudadano secretario pasar al punto pendiente en la continuacin de la discusin del Proyecto de Reforma General de la Constitucin. El secretario.- (Lee) 2. Modicar la propuesta de reforma del artculo 4 de la Constitucin, contenida en el artculo 2do. del Proyecto de Reforma colocando una coma (,) despus de la palabra sufragio, as: Artculo 2, se sustituye el artculo 4to. por el siguiente:
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La soberana reside en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitucin y en las leyes e indirectamente mediante el sufragio, por los rganos del Poder Publico. El presidente.-Hay algn orador inscrito, secretario? El secretario.- No, ciudadano presidente, mas el diputado Cristbal Hernndez lo est haciendo en estos momentos. El presidente.- La presidencia recuerda a los ciudadanos diputados que deben inscribirse previamente, por tratarse de un debate que debe hacerse artculo por artculo en segunda discusin. Tiene la palabra el diputado Cristbal Hernndez. Diputado Hernndez (Cristbal).- Quiero inscribirme en todos, ciudadano presidente. El presidente.- Por escrito, ciudadano diputado. Diputado Hernndez (Cristbal). Seor presidente, solamente para una formalidad. Creo procedente que se lea el artculo que se va a sustituir, a los efectos de que los diputados estn sucientemente informados de las modicaciones. Es sencillamente una cosa procedimental. El presidente.- Ha sido ledo porque se trata solo de una coma. Diputado Hernndez (Cristbal).- No, no! El presidente.- S, seor! La propuesta de modicacin implica solo colocar una coma despus de la palabra sufragio, como se ley en la exposicin del informe. El presidente.- Tiene la palabra el diputado Walter Mrquez. Diputado Mrquez (Walter).- Ciudadano presidente, colegas parlamentarios: con respecto al texto del artculo, sugiero que le eliminemos la frase e indirectamente, por cuanto el texto general dice lo siguiente: La soberana reside en el pueblo quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitucin y en las leyes e indirectamente mediante el sufragio. Lo ms directo que hace el pueblo es elegir, entonces no tiene sentido que estemos planteando que indirectamente el pueblo ejerce, mediante el sufragio, la soberana popular, lo que ms ejerce el pueblo es precisamente una eleccin directa, por que lo otro, a travs de los rganos del Poder Pblico, es indirecto. Sugiero que se elimine la palabra e indirectamente y contine: mediante el sufragio, por los rganos del Poder Pblico. El presidente.- La presidencia aclara que este es el mismo texto, con una coma, que est en el texto constitucional vigente. Cuando la ciudadana elige est delegando, est haciendo su representante
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a alguien que forma parte de algn cuerpo de Poder Legislativo o algn cuerpo del Poder Ejecutivo. Por lo tanto, ah la est ejerciendo a travs de las personas que elige. De manera que hay que sostener los dos trminos. El presidente.- Tiene la palabra el diputado Tarre Briceo. Diputado Tarre Briceo (Gustavo).- Gracias, presidente: la constitucin vigente, en el articulo 4to., estableca una forma indirecta del ejercicio de la soberana. Era la nica forma que haba, solamente se conceba el referndum para la raticacin de la reforma de la Constitucin y esa hiptesis no se contemplaba en el artculo 4to. Cuando el pueblo vota ejerce indirectamente la soberana, cuando el pueblo participa en un referndum la ejerce directamente. Los dos adverbios se ponen por que ahora hay las dos modalidades: tenemos la modalidad del referndum y la modalidad del sufragio. El presidente.- Si ms nadie va a hacer uso de la palabra, la presidencia va a cerrar el debate al respecto. La presidencia somete a la consideracin de la Cmara la aprobacin del texto propuesto por la Comisin. Los ciudadanos diputados que estn por aprobar dicha redaccin se servirn indicarlo con la seal de costumbre (pausa). Aprobado. Mircoles 1 de julio de 1992. Congreso de la Repblica de Venezuela. Cmara de Diputados. Presidencia del diputado Luis Enrique Oberto. Diario de Debates El Secretario.- (Lee): Punto 27. Modicar la propuesta de reforma del artculo 77 de la Constitucin, contenida en el artculo 23, que pasa a ser el 27, ahora 30, del Proyecto de Reforma, as: Artculo.- Los venezolanos o extranjeros pertenecientes a las etnias, pueblos y comunidades indgenas tienen derecho a la preservacin de su cultura e identidad. El Estado proteger el medio natural que necesitan para la preservacin del hbitat. La educacin, al promover su plena incorporacin como integrantes de la sociedad venezolana, etc., respetar su lengua y dems rasgos culturales. La ley establecer el rgimen de excepcin que requiera la proteccin de las etnias, pueblos y comunidades indgenas y su incorporacin progresiva a la vida de la nacin. El presidente.- Tiene la palabra el diputado Armando Aniyar. Diputado Aniyar (Armando).- Seor presidente, honorables colegas: debo empezar por lamentar que debido a los problemas de representacin de los partidos no existe en esta Cmara una
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representacin de las etnias de nuestro pas. Nosotros, rme y tajantemente, vamos a oponernos al artculo 27 (hoy 30) que llega en el proyecto, por cuanto no se compadece con la realidad del pas sino con los intereses de algunos en este pas. Voy a explicitar cules son esos intereses. En primer lugar, es una aberracin desde el punto de vista social hablar en las comunidades y en las etnias de venezolanos o extranjeros pertenecientes a etnias. Cuando hablamos de comunidades y tierras indgenas tenemos que referirnos a los problemas fundamentales que ellos tienen. El principal problema, apartando el de la identidad, el de la preservacin de su identidad, es el problema de la tierra. La Constitucin de 1961 trat por igual a campesinos e indgenas, no le dio solucin al problema indgena, sin embargo esboz lo que deba ser un rgimen de excepcin que nunca se lleg a concretar. El problema de la tierra en Venezuela, sobre todo donde estn asentados nuestros indgenas, es un territorio rico en minerales, metales preciosos y adems se est prestando para aventuras de turismo, como sucede en las explotaciones del seor Zingg en el Amazonas. El presidente. Tiene la palabra el diputado Reinaldo Figueredo Planchart. Diputado Figueredo Planchart (Reinaldo).- Creo que no haba nadie en la subcomisin que no entendiera la importancia de la preservacin de las etnias dentro del trmino que se utiliza de su hbitat en el texto. Pero de all a otorgarle a estas etnias, que tienen que ser calicadas, como reza el artculo, entre venezolanos o extranjeros, un derecho comunitario de propiedad en lo que se pretendera confundir el hbitat con estos conceptos, creo que es otorgar unos derechos que no tendran que ser por la voluntad de preservarlos en forma distinta a los que se le otorgan a los venezolanos. Muchas de esas comunidades son nmadas y habra que ver a qu tipo de territorio nos estaramos reriendo. Creo que el texto como est es el adecuado. El presidente. Tiene la palabra el diputado Rafael Elino Martnez. Diputado Martnez (Rafael Elino).- La reexin que me hago es: si algunos diputados, como el diputado Planchart, intervienen sobre el problema de la tenencia de la tierra emitiendo criterios contrarios a dotar a los indgenas de las tierras que ocupan por ignorancia o por godos. Creo que es por las dos cosas. El presidente.- Tiene la palabra el diputado Aristbulo Istriz. Diputado Istriz (Aristbulo).- Lamentamos profundamente que el
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diputado Enver Iguarn, presidente del Parlamento Indgena Latinoamericano y miembro de la bancada de Accin Democrtica, no haya abierto la boca para expresar su opinin en un problema tan trascendente como este. Quizs, si el diputado del Parlamento Indgena Latinoamericano, miembro de la bancada de AD hubiese expresado su opinin sobre lo que piensan los indgenas y las etnias de Amrica Latina no hubiese sido Reinaldo Figueredo Planchart el vocero tnico de Accin Democrtica en este interesante debate. El presidente. Tiene la palabra el diputado Amrico Araujo. Diputado Araujo (Amrico).- Quiero rechazar las armaciones groseras del diputado Istriz, el compaero Iguarn pertenece a nuestro partido, es disciplinado y est de acuerdo que en esta materia el partido hable por l. Gracias, seor presidente. Reexin As continu el debate en repuesta al 4 de febrero, ellos no nos dejaron entrar, pero estbamos en la tribuna, vigilantes. La lucha de clases, partera de la historia de la humanidad, nos demuestra que las clases dominantes, llegado un momento, contribuyen a su destruccin como factor de poder y ac en esta Caracas, otrora de los techos rojos, asistimos a la respuesta de la burguesa ante el evento histrico del 4 de febrero de 1992. No entendieron, su miedo les borr el entendimiento, no se trataba de una coma despus de la palabra sufragio, o si ellos estaban cediendo ya demasiado al permitirle al pueblo participar en los referndums, la repuesta no era que un amo del valle asumiera la vocera en un tema relacionado con nuestros hermanos indgenas en un tema donde se trataba de su historia, de su cultura, de sus vivencias y de sus creencias. Todo eso lo presenciamos, sabamos que ellos estaban dominados por sus miedos. Y tenan razn de tener miedo, porque vino un 6 de diciembre de 1998, una gran victoria popular y volvimos a Santa Ins victoriosos y la discusin la dimos en colectivo, en las esquinas, en los cerros, en las escuelas, en las fbricas y lo que ellos no pudieron lograr, lo logramos nosotros y el 15 de diciembre del ltimo ao del siglo XX aprobbamos nuestra Constitucin e inicibamos la refundacin de una nueva repblica, como la de Angostura y Bolvar con nosotros, vigilante, pero conado en que su pueblo rebelde concluir su obra en la Repblica Bolivariana de Venezuela, sirviendo de ejemplo para los pueblos del mundo, mostrando el camino, el camino del futuro de la humanidad, raticado en nuestro gran juramento de Nunca ms volveremos a San Pedro Alejandrino!.
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Esta maana fra de enero de 2012 las ganas de recordar e interpretar los hechos estn, como dicen por all, alumbrando el camino, se acercan veinte aos de aquellas imgenes y es como si las estuviera viendo ayer. Qu pas en Venezuela en el ao 1992? Esta es la pregunta que tarde o temprano me harn mis nietos. Las repuestas no se las dar a pedazos, porque ahora cientos, miles y millones de ciudadanos, mujeres y hombres, estamos apostando por reconstruir un pas que hace tiempo dej de creer en pedazos. Ahora, o por ahora, para utilizar una frase emblemtica, es cuando la memoria se vuelve activa, vivita y por qu no decirlo, desde aquel imborrable ao 92 empezamos a ver nuestra nacin soberana como un todo completico, tratamos de que no se nos vuelvan a escapar las ideas, porque de verdad, en estos aos no estamos creyendo en cuentos de caminos contados por manipuladores y demagogos de ocio. Es la primera condicin de esta crnica: abrimos los ojos para poder escribir de nuevo la historia, esto lo hemos aprendido en colectivo desde un duro aprendizaje que supone haber transitado, padecido en la propia piel todo este largo proceso. Desde hace veinte aos la escalada poltica ha tenido sus variantes a favor o en contra, la diferencia es que ahora los sucesos transcurridos los contamos desde el espacio soberano de las calles, las urbanizaciones, desde las subidas por los cerros populares. A veces se les olvida a los que nos tratan de forma vil, cnica o como si no existiramos, que no somos una almohada, una masa o un incmodo mazacote de carne y de sangre. Esos fusiles que tenemos al hombro estn armados con balas cargadas de convicciones, lo contundente es que ahora y por ahora no hay marcha atrs.
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Hace veinte aos empezamos a escuchar al teniente coronel Hugo Chvez, nos identicamos con su lenguaje, coincidamos y nos acercbamos a sus planteamientos, nos imaginamos que esa misma posicin era asumida por cientos y miles de simpatizantes de sus propuestas. No estbamos equivocados. Qu pasaba en Venezuela antes de que l llegara al poder? Esta es la primera pregunta que tiene que contestar cada venezolano, hombre o mujer, para poder entender eso que llaman los intelectuales la coyuntura actual. En ese contexto mundial e histrico, habr que retomar el debate en torno a Hugo Chvez Fras y su propuesta, los sucesos anteriores y posteriores al ao 1989 en Venezuela, los 297 das transcurridos entre el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992 y el embalaje nal como de una carrera de bicicletas de estos veinte aos transcurridos, hasta llegar a la denicin de un modelo para proponer a las generaciones presentes y futuras en torno a la alternativa de socialismo como sistema poltico. Este es el propsito central de esta crnica, que bien pudiera llamarse en lenguaje indgena Guasbara1, como el grito de defensa ante el conicto o el enfrentamiento contra el yugo opresor de los poderosos. El grupo histrico de esa parte de la sociedad venezolana que se cree con plenos derechos a dirigir los destinos del pas, representado por familias muy poderosas en los diversos sectores de la economa, la banca y la produccin en general, deenden el Gran Capital Nacional. Su conducta psicolgica colectiva mira con desprecio a esa parte de la sociedad que no ha tenido las mismas oportunidades de estudio, formacin o de trabajo. De seguro que este sentimiento no es totalizante para cualquier familia venezolana que pertenezca, por logros particulares, a este segmento de la sociedad, no podemos ser ciegos en el anlisis e injustos en esta apreciacin colectiva. Ciertamente habr simpatizantes hacia las polticas gubernamentales y que incluso desde estos sectores apuesten por un modelo socialista. Lo que hay que destacar son las actitudes que no han reconocido los triunfos polticos de la izquierda venezolana y por esto se han hecho mltiples esfuerzos para desestabilizar y conspirar a contracorriente. Es la alambrada del poder del dinero enarbolando el poder poltico.
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Guasbara: Voz indgena caribea./ Motn, batalla, algaraba, gritero, vocero./ Grito de Guerra./ Planta espinosa propia de suelo rido y seco./ Conicto, enfrentamiento./ Ruidos de voces sonoras y confusas.
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El segundo mbito est representado por los partidos polticos opositores y por una parte de la iglesia conservadora: No por su natural oposicin y divergencias con el proceso poltico, eso sera transitable y llevadero en un pas de contrastes y de madurez en el discurso, sino por su participacin de manera deliberada en actos conspirativos, que atentan constantemente contra los logros alcanzados en democracia y libertad, dentro de una propuesta socialista siglo XXI. De esto se desprende un completo e irritable antinacionalismo al defender y cuadrarse con los temibles pases internacionales, que nos atacan de manera sistemtica por ser la nacin con mayores reservas petroleras del planeta. Con este apoyo vil y cobarde, estn apostando a entregar la independencia y la soberana conquistada. Es la alambrada de la demagogia secular y religiosa. El tercer espacio de dicultad, que es el ms peligroso de todo est conformado en la lucha por el poder hegemnico mundial de los centros de poder: No solamente son las autoridades estadounidenses las que denen la geopoltica de las guerras, las invasiones, los actos vandlicos y genocidas contra pueblos indefensos, tambin est esa parte de Europa que le est haciendo el juego a los imperios por sacar provecho de ventajas y materias primas internacionales; la indefensin de tener organizaciones mundiales como la ONU, OTAN, BM, FMI, que apuestan a los dobles discursos en la telaraa de las alianzas bizarras y los planes para maximizar el capitalismo. Es la alambrada de la hegemona de los poderes mundiales y las estrategias imperiales. Una ltima dimensin nos acecha y est vestida de manera fraudulenta dentro del mismo camino cercano al gobernante: Son los individuos descarados que dicen estar con el proceso y el equipo poltico y estn solo disfrazados, pulsando con mucha habilidad todas las oportunidades que les da el poder. Actan como farsantes, vividores e inescrupulosos y les importa un bledo la bsqueda de una mejor sociedad. Su trabajo es, para ellos, el desangre aunque se vistan de rojo. Sern los primeros en abandonar el barco bajo la primera tempestad. En estos intersticios del poder, la traicin es el credo principal. Pero tambin estos espacios estn conformados por miles de ciudadanos indiferentes, que lo que hacen es esperar las ayudas paternalistas del gobernante, no estn preocupados por la revolucin ni estn dispuestos a superarse ni a estudiar ni a trabajar. Siguen, aquellos indiferentes que no estn interesados en el pas, cientos y miles que, incluso con formacin,
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no tienen ninguna concepcin del mundo ni de la vida como meta de superacin. Es la alambrada de la deslealtad y la indiferencia. Con estos argumentos de actualidad, viendo por el retrovisor de la historia, asumimos por carambola que la victoria de fuerzas diferentes a la derecha nacional o internacional result ser un elemento incmodo a partir del ao 1998 y que todos los males heredados de gobiernos pasados, en cuanto a la conformacin de una sociedad bien torcida, se los han achacado al gobierno del presidente Chvez. Si ese ao electoral hubiese ganado otro candidato distinto al Comandante e igualmente diferente, en cuanto a la ubicacin en la sociedad hegemnica, a ese otro ciudadano o ciudadana tambin lo hubiesen atacado fuertemente con iguales o peores desproporciones. Lo que nos ubica en una quinta alambrada: la del apartheid, la exclusin, la invisibilizacin de los ciudadanos que no pertenecen a grupos poderosos determinados. La piata an no tumbada del racismo escondido en la sociedad venezolana. A los que insisten en culpar a Chvez de las crisis actuales hay que recordarles de nuevo que nuestros pueblos siempre han sido guerreros y se han rebelado contra las injusticias. Si los movimientos populares contra el poder establecido estn generados a travs de esos quinientos aos de resistencia de un bravo pueblo, no podemos obviar el protagonismo que desde Los Andes venezolanos encendi la lucha contra las autoridades espaolas de nales del siglo XVIII, donde negros, pardos, indios y blancos de orilla, todos excluidos, participaron en las revueltas. Con gran fuerza en las protestas tambin destacaron los pioneros Jos Leonardo Chirino, Jos Caridad Gonzlez, Gual y Espaa y Francisco Javier Pirela. Las luchas por la independencia, posteriormente, solo fueron ecientes cuando se tom en cuenta el nivel de exclusin hacia miles de ciudadanos que se ignoraban. Estos antecedentes abrieron el camino a un personaje carismtico de la talla de Jos Toms Boves, quin tena un liderazgo natural sobre una gran mayora de segregados, sobre todo del sector de los esclavos y llaneros. El efecto contundente fue que se traslad la pirmide social a favor de los sectores ignorados, al menos durante un tiempo y de no ser por su muerte, a nales del ao 1814, seguro que el camino de la historia posterior hubiese sido otro distinto. Bien seguro que su accionar guerrero iba a producir otros escenarios diferentes. Su muerte reacomod el republicanismo. Las guras heroicas de Simn Bolvar y Francisco de Miranda, lo que hicieron fue plasmar la sedimentacin del valor de las luchas
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por la emancipacin y la independencia, para ello tuvieron, como lderes, que aceptar la importancia del poder popular en esas acometidas. Este paralelismo, salvando las distancias y estilos, entre, por una parte, los aos de 1812 al 1814 y el gobierno revolucionario posterior a 1998, especcamente en cuanto al referente de la conduccin de grupos sociales, ha puesto sobre el tapete la descarga meditica que ha sido lanzada para acusar a Chvez y su proyecto poltico de ser el causante de la proliferacin de odios entre la poblacin en general, creando una fractura irremediable que divide al pas en dos grandes pedazos, y con una fuerte y controvertida lucha de clases. Lo contrario, se han producido en estos tiempos cambios profundos a nivel social sin acudir a la violencia. Para ello se ha utilizado de manera reiterada y comprobada el marco institucional de cara a las necesidades sociales. Hugo Chvez hereda ms de setenta aos de historia desde la desaparecida generacin del 28, que hbilmente le abri las puertas al resurgir de una burguesa nacional, la cual estaba cobrando venganza debido a las prdidas de oportunidades de podero econmico y poltico; primero, debido a los procesos implicados en la Guerra Federal del ltimo tercio del siglo XIX; segundo, el posterior ascenso al poder de Cipriano Castro como un gobernante nacionalista; y tercero, Juan Vicente Gmez con un sentido personalista, autoritario y depredador. Estos tres eventos desarticularon el pas y frenaron las verdaderas oportunidades de los grupos oligrquicos fuertes. Van a estar agazapados o de manera tmida hasta 1945, donde las alianzas privilegian de nuevo a los grupos poderosos. Nuevamente, las grandes mayoras de excluidos van a tener otra oportunidad a la cada de la dictadura de Marcos Prez Jimnez, en enero de 1958. Sin embargo, las fuerzas de la izquierda, prevalecientes durante esos aos, actuaron de manera bien ingenua y no pudieron articular una propuesta revolucionaria. Durante esos aos la izquierda venezolana tuvo que pagar el precio de sus errores y se dejaron provocar por el gobierno de Accin Democrtica, perdiendo, as, su momento histrico como vanguardia. Posteriormente al ao 1958 tomaron decisiones que los empujaron abruptamente hacia la lucha armada. El 27 de febrero de 1989 termin de preparar a los movimientos populares para el ao 1992, motivo fundamental de esta cronologa. En ese tiempo, 1989, se evidenci de manera contundente
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la fuerza que se puede generar en los colectivos cuando los gobernantes caen en las promesas incumplidas, permitiendo que de manera descarada sus propios funcionarios se apropien indebidamente de los tesoros pblicos y, hasta la saciedad, la soberbia gubernamental golpee da tras da el alma atenta de los ciudadanos. El petrleo, como sustento principal de la economa, haba contribuido a mantener una situacin cticia y con la agudizacin de la crisis econmica se deslegitimaron los partidos polticos y, en consecuencia, se fractur el bipartidismo adeco-copeyano. De manera que el efecto directo de estos acontecimientos prepararon a los grupos de ociales y sub-ociales, alrededor de trescientos y un poco ms de dos mil soldados, que en el segundo mes del ao 92 deciden sublevarse contra el poder establecido, aunque no fue una decisin fcil, las condiciones an no estaban dadas. Solo faltaba ingenuamente el apoyo masivo del irrestricto poder popular. Nada ms y nada menos. El grupo de ciudadanos pertenecientes al sector militar, comprometidos en esta asonada, tenan un tiempo quiz largo planicando los eventos para ese da martes 4 de febrero; les falt en la tctica militar la presencia de ciudadanos comprometidos, la logstica de los equipos y armas o hubo serias deserciones en el proceso. Estas respuestas quedarn para otras investigaciones. Sin embargo, cumplieron su cometido ante ellos mismos, porque con el liderazgo de Hugo Chvez y Arias Crdenas estaban actuando con conviccin y empuje ante esa parte de la sociedad que crea en ellos, para lograr retorcerles el pescuezo a los fariseos de turno, aunque nalmente los objetivos no fueron logrados. Lo cierto es que las condiciones econmicas eran adversas a la gestin del segundo perodo de Carlos Andrs Prez, el efecto violento del neoliberalismo perverso azotaba y ahorcaba a la nacin, en detrimento de las grandes mayoras de ciudadanos. Si el Caracazo, en febrero del 89, antes del 4F represent el derrumbe del bipartidismo, el bolivarianismo estaba emergiendo luego como un serio factor de lucha en una utopa nacida del campo militar y llamada guerra de liberacin nacional. Desde el punto de vista econmico el pas entero estaba colapsado, y el olfato conspirativo aconsejaba que haba llegado el momento de concretar los anlisis tericos y las deniciones prcticas: era el momento de actuar militarmente. Llama la atencin, con la conrmacin de los eventos desde el mismo da 3 de febrero, la no participacin del
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mbito civil comprometido en los acontecimientos posteriores, al menos de parte de los grupos que estaban participando desde haca meses en el diseo de las operaciones. Lo importante fue que esos militares estaban ya decididos a jugrsela, provenan de sectores humildes y de la clase media baja, haban adquirido, generacionalmente hablando, sendas oportunidades para estudiar, asumieron una slida concepcin de vida y llegaron a la conclusin de que tenan que tomar el poder. Por eso, la accin militar que se emprende desde la tarde del 3 de febrero del 92 tena ya varios aos preparndose, estaba signada por los sueos de jvenes ociales que tenan tiempo pensando un mundo diferente, en contraposicin con la sociedad que estaban presenciando desde las cpulas polticas e institucionales en los ltimos aos. Luego, un error llev a otro error casi trescientos das despus. Se organiz otra sublevacin que tampoco convoc masivamente al verdadero protagonista de los cambios en las revoluciones: el poder popular organizado. El 27 de noviembre se hizo un intento de aadir cuadros civiles en la poblacin, sin embargo los acontecimientos demostraron que no fue suciente. Se evidenci una real concrecin de planes en el mbito militar, la situacin nunca estuvo del todo favorable a esas rebeliones, no hubo verdadero apoyo popular. De hecho, se pudiera pensar que los dos sucesos de febrero y noviembre estuvieron conectados entre s. Pareciera, por la composicin de los cuadros de mando, que no necesariamente estaban vinculados. Aunque Chvez y Arias conocan a los lderes de noviembre, se pensara que fue una respuesta alternativa del sector militar en contrapartida a la situacin del pas, que todava no daba sntomas de recuperacin. El grupo de rebeldes de noviembre de 1992 fracas militarmente y no tuvo la resonancia en el aspecto poltico que tuvo el movimiento anterior. El izquierdismo haba calado en un sector activo de las Fuerzas Armadas y haba trastocado con fuerza un imaginario colectivo que de verdad quera transformar una realidad determinada. Ms all de ser un evento de conspiracin contra el Estado de manera convencional, los movimientos se convertan en rebeliones militares generacionales encendidas y dirigidas contra una manera bizarra y corrupta de hacer poltica. Esta perspectiva nunca podr ser comprendida por una oposicin empeada, desde su desbocado intelectualismo, en tipicar el hecho como si se hubiera violentado el estado de derecho y, por lo tanto, ellos lo que vieron fue un golpe de Estado.
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Los dos eventos de febrero y noviembre coinciden en el tiempo histrico y en el curso de los acontecimientos de ese ao 1992, con caractersticas distintas, a pesar de ser movimientos que surgieron del estamento militar. Dejan una profunda reexin en el sentido de dejar establecido que los planes para oponerse desde una sociedad maltrecha a un Estado corrupto y descompuesto tienen que anarse en todos los detalles logsticos humanos y estratgicos, y sin embargo el verdadero aprendizaje es que no puede haber ningn movimiento en este sentido que no contemple la plena participacin del poder popular de una sociedad conictuada en tiempos de crisis institucional. La batalla por el poder en rescate del poder hegemnico de las grandes mayoras en una sociedad determinada est en el tapete de un gobierno revolucionario y bolivariano. Corresponde a la denicin de poltica de alto nivel la bsqueda de una mejor sociedad en el marco de una propuesta de socialismo siglo XXI. La fusin de una sociedad desde el punto de vista cvico militar se puso a prueba en el ao 1992 y se demostr que fue la gran deciencia de ambas rebeliones. Constituy la diferencia entre ganar y perder. Sin embargo, en lneas generales el ao 1992 dej la impronta de la continuacin de la lucha poltica en condiciones complicadas. A la larga, con el transcurso de los acontecimientos a partir de 1998, sali fortalecido el poder popular nacional. La victoria del comandante Hugo Chvez y su equipo poltico y de gobierno desde diciembre de 1998, junto con millones de seguidores a nivel nacional, siempre ha estado determinada por una lucha escindida contra poderes muy totalizantes, tanto a nivel nacional como internacional. El ao 1992 fue y constituy un momento de quiebre generacional. Como reexin, qued en el imaginario colectivo que no somos un pueblo pasivo, que logramos despertar de cierto adormecimiento en lo ideolgico y lo cultural despus de ms de cien aos y que decidimos, en colectivo, asomarnos a la ventana del siglo XXI con un proyecto en constante formacin: edicar una sociedad diferente, humanstica, bolivariana y revolucionaria. El camino, por ahora, est plagado de innidad de adversidades y contradicciones, es la hora de los colectivos organizados en todo el pas. Por ahora, Chvez ha sido nuestro referente atvico y debemos ayudarlo, siempre en colectivo, aunque nos cueste la vida.
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Palabras iniciales Hace tres lustros que el lder de la hoy Revolucin Bolivariana, nuestro paisano como as decimos en el Llano a quienes compartimos la misma tierra Hugo Rafael Chvez Fras, escribi en 1997 para una revista nacional sus apreciaciones sobre aquel acontecimiento que tantos enjuiciamientos ha tenido, pero que como l lo dijo en una especie de premonicin o, ms bien, de comprensin de lo que realmente signic aquella revolucin de las boinas rojas: cuando corran las dcadas por venir y cuando se escriba la verdadera historia de Venezuela de estos tiempos, se ver con claridad al 4 de febrero de 1992. Efectivamente, ya las dcadas han corrido, dos para ser ms precisos, y cada da que pasa observamos que hay mucho por decir, mucho que desentraar, desempolvar y descubrir de la revolucin del 4 de febrero, porque, aunque parezca a simple vista que la historia ya est escrita, que la historia ya ocurri, que la historia es pasado, quedan tantos aspectos por develar, tantas vivencias por compartir que, as como la revolucin de nuestra emancipacin e independencia, pasarn los tiempos y todava se tendr que estudiar, analizar y comprender el sentido, razn y ser del 4 de febrero. En este orden de ideas y movidos por el inters de presentar
Hugo Chvez Fra (1997, febrero 11). El 4 de febrero visto por Hugo Chvez. En qu pas vivimos y hacia qu pas vamos?. Elite, 3693, 22-23. Caracas.
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una relacin acerca de cmo fue vista aquella insurreccin en el estado Barinas, habamos procedido, en un principio, a revisar las publicaciones peridicas que circulaban en la ciudad llanera y las noticias que se researon durante el mes de febrero del referido ao de 1992. No obstante, a medida que pasaban los das, la suma de artculos y notas de prensa que colmaban nuestra lista fue aumentando progresivamente, lo cual, con solo citarlos, ocuparan en estos momentos cincuenta pginas como mnimo, lo que de por s violara el requisito de diez hojas, estipulado en la convocatoria publicada el 31 de febrero del 2011 en un diario de circulacin nacional para la conmemoracin de los veinte aos de la revolucin de febrero. De esta forma, y ante las consecuentes conversaciones que habamos tenido durante estos das sobre el caso, salieron a la luz algunos indicios, vivencias y percepciones de aquel acontecimiento, que no estaban en aquellos rotativos pero que s habamos vivido, cuando, quienes suscribimos, tenamos en ese entonces veintiocho y ocho aos, respectivamente: una mujer habitante de la ciudad y un nio residente de un pueblo al sur del llano barins. Ambos desconocidos, pero que compartamos el hecho de haber vivido un acontecimiento que cambi para siempre la historia de nuestro pas y, por qu no?, la de nuestra Amrica, como lo fue el 4 de febrero de 1992. As que decidimos escribir y enviarnos, va epstolas virtuales (o correo electrnico), nuestras percepciones sobre la mencionada gesta y reproducirla aqu en dos secciones o partes que reejan nuestra mirada o valoracin de un hecho que revivi la esperanza de un pueblo. I.- Mi 4 de febrero Barinas, 13 de enero de 2012 (14:00 horas) Apreciado Sebastin: Resulta para m de gran inters realizar, despus de dos dcadas, una mirada retrospectiva a la historia nacional, desde mi propia vivencia, a partir de los sucesos ocurridos en Venezuela el 4 de febrero de 1992, cuando un grupo de jvenes militares encabezado por el barins Hugo Chvez Fras deciden sublevarse por la crisis econmica, poltica, social, cultural y moral que viva el pas. Esta remembranza la hago con el n de no olvidar y para compartir, adems de sopesar la brecha generacional de esta experiencia contigo, mi amigo y compaero de lucha, que para esa poca eras tan solo un nio de ocho aos de edad y motivado a tu vocacin histrica e inters por
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el tema decid invitarte tambin en la tarea de desempolvar diarios viejos para que conocieras otra perspectiva de ese da, la meditica. Sebastin, para ese momento yo tena veintiocho aos de edad y viva en la ciudad de Barinas con mi familia, en el barrio Ezequiel Zamora conocido popularmente como El Cambio. Por esas paradojas de la vida, ese alzamiento militar llev el nombre de Operacin Zamora, nombre ocial del sector donde yo resida y homnimo a esta rebelin. La verdad, camarada, es que mi rutina diaria durante esa poca era asistir en horas de la maana al pueblo de Sabaneta, donde laboraba y al medioda regresaba hasta Barinas para ir a clases en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centro-Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez). Ese da 4 de febrero, como siempre, sal de mi hogar al amanecer, a eso de las 5:30 de la maana y camin hacia el terminal, donde tome una buseta que me llev hasta la redoma industrial. Estando all, me ubiqu hacia la va de la carretera nacional y esper aproximadamente unos veinticinco minutos hasta que lleg un amigo y me dio una colita hasta Sabaneta. Durante el camino conversamos bastante (t conoces esa debilidad ma, me gusta platicar mucho) sobre el paro universitario, la escasez de los productos bsicos y el alto costo del pasaje, que no me permitan costear el transporte diariamente y por esas razones me arriesgaba al montarme en vehculos con desconocidos, pero la necesidad era apremiante, porque tena que llevar el sustento para mi hija y ayudarme con los estudios universitarios que comenzaba y ms an en un pas donde todo los servicios estaban por las nubes. Debo decirte amigo, que durante todo el trayecto ignorbamos lo que estaba ocurriendo en el pas, puesto que el carro tena el radio averiado, no era para menos en un pas tan deprimido econmicamente. Cuando llegamos a Sabaneta, mi amigo que trabajaba en una reconocida constructora, me dej frente al hospital Jess Arnoldo Camacho Pea, ubicado en la entrada del pueblo. All trabajaba como asistente dental. Cuando entr al hospital, como de costumbre me dirig hasta el rea del cafetn, all estaban algunos compaeros tomando caf y comentando lo sucedido en la madrugada de ese da. Eran casi las siete de la maana. A esa hora me vine a enterar de la insurreccin, aunque no me sorprendi esta accin, porque sabamos que algo iba a pasar en Venezuela, se venteaban aires de que algo iba a ocurrir en el pas, eso era lo que se senta en el recinto universitario. Ahora, t debes saber lo que signica esto, porque lo debiste vivir en abril de 2002, adems, semanas atrs se haban
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presentado disturbios en diferentes ciudades del territorio y en Guanare haban asesinado a un compaero unellista, por lo que se haban realizado algunas protestas estudiantiles en la ciudad. Retornando de nuevo a los recuerdos de ese da, en el cafetn del hospital todos conversaban alborotados de la intentona golpista, unos decan que era un golpe militar y que lo que se quera era instaurar una dictadura como la de Prez Jimnez y que eso haca falta en Venezuela, otros comentaban que no era as, que era una advertencia para hacer reexionar al gobierno por el paquete econmico que se haba implementado cuando el presidente Prez tom el poder. Eso s, la mayora coincida en que eran secuelas del estallido popular recordado como el Caracazo, ocurrido el 27 y 28 de febrero de 1989 porque estaban matando al pueblo de hambre: Nosotros no lo sentimos mucho aqu, en el monte, pero en la capital s se lleva vaina, decan; los ms osados apuntaban que: esta vez son las boinas y los sables los que estn alzaos y estos no comen cuentos. Unos exponan que lo ms peligroso de esa revuelta era que las garantas iban a estar suspendidas y expresaban que hasta de los enemigos hay que cuidarse para que no se aprovechen de esta oportunidad; otros crean que lo que vena eran persecuciones, allanamientos; y los ms tristes murmuraban: es que ya casi ni se va a poder hablar en pblico y mucho menos caminar por el pueblo de noche; y el ms chistoso coment: las mujeres son las que van a estar felices, porque por n algunas van a tener al marido tempranito en la casa. Y como siempre, amigo, las mujeres poniendo el orden. Una de las compaeras dijo, algo molesta por los comentarios: esto no es broma, ni para rerse, aqu en Venezuela va a haber muertos, chicos y eso debe preocuparnos a todos. Ante esta armacin, debo decirte que nos quedamos en silencio, hasta que un ocurrente rompi el mutismo cuando comenz a echarnos broma a los que vivamos en Barinas. Coment: Ahora, creo que no se puede transitar libremente por la carretera, ya que hay toque de queda. Ustedes los de Barinas deben quedarse en el pueblo, y resalt, Ya saben, al que est en la calle le van a dar plomo parejo y, despus, reclamos a quin. En ese momento me qued pensativa, porque esas palabras se las oa mucho a mi abuelo Jos del Carmen cuando me hablaba de la dictadura de Prez Jimnez. Evoco en mi memoria, ahora, que mis compaeros de trabajo hacan mucho nfasis en que el lder de la asonada era de Sabaneta
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y con cierta curiosidad le pregunt a un compaero si lo conoca y me dijo: No, chica, pero dicen que es primito de Brgida Fras, la enfermera que trabaja en el rea preventiva. Poco a poco, todos nos fuimos incorporando casi a las 8:30 de la maana a nuestras reas de trabajo, porque se estaban alborotando los pacientes que venan a consulta. Cuando termin la jornada laboral, aproximadamente a las 11 de la maana, me puse a esterilizar los instrumentos y termin de organizar el consultorio para retirarnos a nuestras respectivas casas en Barinas. Yo regresaba a mi hogar antes del medioda porque, como hemos hablado antes, yo estudiaba y mi jefa, la odontloga Alicia Garcs, en solidaridad me daba dos horas libres, pero antes decid llamar a mi amigo Ulises que trabajaba en el rea de radiologa para preguntarle con quin se iba a regresar a la capital, porque no quera irme sola, claro, recordando lo que haba dicho el compaero anteriormente, que haba toque de queda y nos podan matar. Ulises me dijo, no te preocupes, Mara Fernanda, vamos a esperar la ambulancia que tiene un traslado para Barinas al medioda y as lo hicimos, nos fuimos en la ambulancia hasta Barinas. Amigo Sebastin, al llegar a la ciudad, aproximadamente a la una de la tarde, todo estaba aparentemente en calma, yo me baj de la ambulancia en el centro para tomar el transporte que me llevara hasta mi casa, fui hasta la parada ms cercana y me sub en una buseta hacia mi barrio. Yo viva a pocas cuadras de la residencia del gobernador, ubicada en la 23 de Enero, por eso not la presencia inquieta de soldados en el barrio y creo que por la misma proximidad de la universidad al gobierno le toc reforzar la seguridad de Rosales Pea, gobernador del estado, para evitar cualquier desorden pblico. Llegu a mi casa cansada y con hambre, ansiosa de ver a mi familia, que inclua a mi primera hija de seis aos de edad. Todos estaban frente al televisor, escuchando las informaciones que se transmitan sobre los sucesos, me sent con ellos y por n pude ver y or al lder de esa insurreccin, Hugo Chvez Fras, y lo observ no como un militar derrotado, sino como un soldado colmado de amor por su pueblo. Sus palabras pronunciadas:
Compaeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros ac en Caracas no logramos controlar el poder.
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Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de evitar ms derramamiento de sangre. Ya es tiempo de reexionar y vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor.
En ese momento se convirtieron en mi esperanza, quedando tatuadas en mi memoria y en mi corazn, desde ese instante me transform la vida. Como te debes imaginar, amigo, en horas de la tarde, despus de or los debates dados por los diputados en el Congreso Nacional, visit a mis vecinos, que eran de esos adecos hasta la mdula y comenc a conversar con ellos sobre la situacin verdadera del pas, siempre con la preocupacin del destino incierto de los militares rebeldes, pues sin conocerlos ya senta simpata por ellos. Al oscurecer, los soldados que permanecan vigilando las calles del barrio empezaron a tocar las puertas para recordarnos que haba comenzado el toque de queda y que no debamos salir de las casas, entonces, corr a resguardarme en la ma. Al otro da, esper a que fueran las seis de la maana, hora en que terminaba el toque de queda, para ir a trabajar. En esa normalidad sospechosa me toc viajar, con el miedo y la incertidumbre de lo que poda pasar. Creo que desde ese cuatro de febrero comenc a ver la vida de otra manera, me llegaron a la mente nuevas inquietudes y deseos de participar en actividades a favor de una Venezuela ms justa. As fue cmo emprend la tarea de trabajar con grupos juveniles en el barrio y empec a recibir curso de anlisis sociopoltico para transmitir las ideas de cambio en los jvenes. Desde esa fecha y orientada en los principios de igualdad, me convert, sin planicarlo, en una luchadora social. En la actualidad, a casi veinte aos despus de esos sucesos que dividieron la historia venezolana, hoy, con cuarenta y ocho aos de edad, ms madura, ms sensata, pero con la misma pasin de esos aos, quise contarte mi historia, lo vivido en ese da para concluir y recordarte que hay circunstancias, frases y palabras que no se olvidan, y el por ahora acompaado de la buena prctica debe permanecer para siempre en nuestras vidas, asimismo, en la memoria misma del pueblo. Recibe mis afectos, Sebastin, compaero de luchas. Mara Fernanda
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II.- As lo vi (respuesta a Mi 4 de febrero) Barinas, domingo, 15 de enero de 2012 Mi estimada Mara Fernanda: Tomando en prstamo las palabras de nuestro Mario Briceo Iragorry: Creo en la Historia como en una de las fuerzas ms efectivas para la formacin de los pueblos, y aunque quizs nuestra experiencia o lo vivido aquel da de la rebelin del 4 de febrero pueda ser considerada como una elemental ancdota personal, que nada tendra que ver con tan signicativo hecho histrico s, utilizo el argot de un historiador, pienso que la historia se nos hace ms entendible cuando la dotamos de humanidad, si la leemos y miramos desde nuestros propios ojos, porque quienes la protagonizan no son seres extraos a nosotros, sino mujeres y hombres que se desenvuelven en un tiempo y espacio determinado, mas no comprendido en algunas ocasiones, como ocurre con el llamado golpe del 4 de febrero. Solo una imagen y muy pocas frases han quedado en mi memoria de aquellos sucesos vividos en mi pueblo: La Luz, ubicado al sur del estado Barinas. Para entonces yo tena ocho aos y como toda comarca llanera, la vida se haca ms apacible y silenciosa aunque hoy la informacin llega al instante. Muchas veces, lo que ocurra en nuestra misma regin llegaba tardamente o por lo menos con horas de retraso. Aquel 4 de febrero me pareci igual a todos los das, sin embargo, mientras sala para ir a la escuela, que me quedaba cerquita, recuerdo claramente algunos vecinos en las calles, saliendo a sus lugares de trabajos, el seor Prspero dndole pedal a su bicicleta vociferaba: Intentaron tumbar al hombre, pero el Presidente est todava. A decir verdad, no entenda bien lo que deca, porque en casa poco o nada se habl de ello, pero s vi al presidente hablando por la televisin, lo cual era indicativo de que algo raro estaba sucediendo, porque a diferencia de hoy, extraamente se vea al Presidente dirigindose a su pueblo a cada momento. Pero aquello fue eso, un da paradjicamente distinto, que al pasar el tiempo veramos que cambiara los destinos de nuestro pas pero que, como cualquier nio, no lo comprenda en ese instante, sino hasta transcurridos algunos aos. Hoy, al hojear algunos peridicos de la regin, puedo constatar lo que t me decas, no solo que la insurreccin del 4 de febrero se vea venir, ms que una ola de rumores era un hecho impredecible. Las
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hojas de los rotativos nos dibujan una sociedad donde los ms optimistas ubicaban los niveles de pobreza extrema oscilando entre 60 y 70%, donde el desempleo, la alta tasa de inacin y la corrupcin eran sus caractersticas principales. La persecucin de estudiantes y de quienes pensaban diferente fue, durante el mes de febrero, una prctica comn. As lo evidencian las reiteradas denuncias en el peridico De Frente, con fecha 17 de febrero de 1992, en el que aparecen los nombres de Edgardo Ramrez, Gerardo Ramrez, Numa Sarmiento, Oswaldo Superlano, Aiman Azis, entre otros jvenes, por el hecho de haber protestado contra el paquete econmico promovido por el gobierno de entonces. La prensa regional en aquellos das fue silenciada, haba, pues, una especie de dictadura democrtica decan algunos y qued claramente demostrado que quienes no se callaban paccamente lo obligaban por la fuerza, tal como ocurri con el allanamiento al diario De Frente por la Direccin de Inteligencia Militar tras haber publicado, el 24 de febrero de 1992, un comunicado del Movimiento Cvico Bolivariano, dirigido al pueblo venezolano sobre lo sucedido en Caracas unas das antes. En dicha ocasin, tanto el director como la encargada de Comunicacin, fueron obligados a declarar ante el organismo de seguridad militar. Las noticias se extienden y a medida que reviso los peridicos de la poca puedo constatar cunto falta por hacer, cunto falta por escribir, cunto falta por investigar sobre la rebelin del 4 de febrero, ms an, rescatar lo que se vivi en las provincias durante esos das, en los que aunque el pueblo no sali a las calles a defender a su presidente, tampoco expres directamente su apoyo a los insurrectos por razones que son obvias: las garantas estaban suspendidas. Por ahora termino esta misiva, que considero ser solo la primera de tantas que habr que escribir a medida que vayamos desempolvando y rastreando la historia de una revolucin que hoy sigue viva entre nosotros. Un gran abrazo, mi estimada Mara Fernanda. Sebastin
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Carlos A. Surez
Nace en Barinas, estado Barinas, el 20 de febrero de 1951. Se cri en la Aldea Potrero de Las Casas, municipio Lobatera, Tchira. Curs la primaria en el Grupo Escolar Dr. Leonardo Ruiz Pineda, San Cristbal (1960-65); la secundaria, hasta el tercer ao, en el liceo Pedro Mara Morantes de San Cristbal, Tchira (1965-68). Estudi en la Escuela de Grumetes de la Marina de Guerra Venezolana (1968-71). Ttulo de Locutor Nro. 7.421, por el extinto MTC (1975). Ttulo de Bachiller por el Liceo 19 de Abril de Caracas (1972-74). Licenciado en Comunicacin Social por la Universidad Central de Venezuela (1989). Ha recibido los siguientes premios: Nacional de Periodismo (1991); Municipal, Caracas (1992) y dos veces el Premio Regional, Tchira (1994-95).
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ESTRATEGIA SILENCIOSA DE EEUU A TRAVS DE LA CULTURA DE LAS DROGAS, TELENOVELAS, SEXO, MODA, PELCULAS DE GUERRA-VIOLENCIA Y MSICA EXTRANJERA TRASTORNA POR MS DE CINCUENTA AOS LA MENTALIDAD DEL PUEBLO VENEZOLANO
Al cerrar mis ojos veo toda una historia pasar y me llenan de tristeza tantos miserables escenarios de los cuarenta aos de la maldita democracia representativa. Recordar, rememorar tanta traicin a Dios Innito en el silencio del tiempo, del espacio, siempre en tiempo presente. Violacin de los postulados de la doctrina cristiana tipicados en la Santa Biblia, traicin al pensamiento del Libertador de Amrica Simn Bolvar y, para que no quede duda, traicin a la II Aparicin de Mara Santsima en la Amrica Latina (8 se septiembre de 1652, en Guanare-Portuguesa), bajo la advocacin de Coromoto, Patrona de Venezuela y del deporte nacional. Reza la Santa Biblia: Malditos los hombres que no cumplen la ley de Dios y benditos aquellos hombres y mujeres que cumplen y hacen cumplir la ley de Dios. Deuteronomio: 28-32, Viejo Testamento. A decir verdad, no comulgo con la dictadura del coronel (Ej.) Marcos Evangelista Prez Jimnez, quien gobern a Venezuela durante seis aos (1953-1958), pero es innegable que tuvo un ambicioso programa de gobierno, el cual qued inconcluso. No obstante, llen de obras todo el territorio nacional, obras que no fueron superadas por los cuarenta aos de falsa e injusta democracia representativa. En plena dictadura de Prez Jimnez surgieron tiempos de clandestinidad, grupos de hombres y mujeres del Partido Comunista de Venezuela (PCV) Unin Republicana Democrtica (URD) y Accin Democrtica (AD) entre otras, quienes regresan al pas luego de padecer exilios no deseados. Ellos fusionaron sus ideales a n de instaurar una democracia digna, vale decir, rescatar nuestra independencia histrica, econmica, cultural, social, poltica, deportiva, religiosa y militar. La cada de la dictadura, el 23 de enero de 1958, gracias a la unidad cvico militar, se llen de celebracin que se extendi a nivel nacional, mientras polticos de la Generacin del 28 nombran una nueva Junta de Gobierno liderados por el marino Wolfgang Larrazbal. Entretanto, en la ciudad de Washington se celebraban importantes reuniones con los principales jefes polticos de AD-COPEI-URD, con la nica intencin de instaurar
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una democracia, bajo las pautas del guila, es decir, se fragu la primera traicin a la patria de Bolvar. A los pocos das se nombra un gabinete provisional. Se liberan todos los presos polticos y se aplica la primera decisin aparentemente democrtica: hacer elecciones para el mes de diciembre de 1958, la cual trajo consigo la tranquilidad del bravo pueblo. Se desbord la viveza de varios polticos, empresarios, religiosos, militares y sindicalistas, quienes pescaron en ro revuelto al prometer una democracia progresista a travs de los medios impresos y audiovisuales. No obstante, las polticas fascistas y neoliberales impuestas por los Estados Unidos, empezaron a surtir su efecto. Esta traicin a los postulados democrticos, tan trillados en la clandestinidad, despert indignacin, descontento y frustracin, especialmente, en aquellos hombres y mujeres defensores de ideales nacionalistas, progresistas y, por ende, de aquellos lderes revolucionarios que lucharon a brazo partido para liberar a Venezuela del dictador andino. Indignacin que se reg como plvora a comienzos de la dcada de los sesenta, debido a que Rmulo Betancourt, ganador de las elecciones en 1958, monta un gobierno ajeno a los intereses de la clase pobre y marginal, a quienes no les queda otro camino que invadir tierras en los cerros de Caracas, lo que trajo como consecuencia la proliferacin de ranchos en esta y otras importantes ciudades de Venezuela, como Valencia, Maracay, Maracaibo, Los Teques, Maturn y La Guaira, entre otras. Vicios importados controlan nuestras mentes desde 1960 hasta nuestros das Entindase, la dcada de los sesenta marc el inicio de los vicios importados. Esto, con el n de controlar la mente de los venezolanos bajo el trasfondo de la moda para el momento, especialmente en los jvenes, en plena era de los hippies, los Beatles y el twist, en donde imper la moda bohemia en la juventud masculina: pelo largo, uso de sandalias, crecimiento de la barba, juventud maloliente; mientras, las damas entraron a la moda de la dieta y usaban tentadoras minifaldas. Esta copia al carbn de la maldita moda norteamericana e inglesa se extendi como por arte de magia a todos los estratos sociales, momento propicio que aprovecharon los perros de la guerra para sembrar de drogas las principales ciudades de Venezuela, es decir, capitales de los estados. Luego, este mal se llev estratgicamente a los barrios, hoy conocidos como sectores populares.
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En 40 aos de democracia representativa se form la Generacin Boba El maldito instinto de los gringos de controlar la mente de los venezolanos a travs de los vicios (drogas, alcohol, cigarrillos, modas, telenovelas, pelculas de guerra y violencia, msica extranjera) se convirti en una estrategia que surti efecto en la poblacin de la noche a la maana, con la complicidad de los gobiernos supuestamente democrticos, quienes ayudaron a crear desde la dcada de los sesenta a la Generacin Boba, entindase esto como aquellos hombres y mujeres que progresivamente cayeron en las garras ideolgicas idiotas y tontas, las cuales hicieron y continan haciendo estragos en la poblacin nacional, situacin que cont con la venia de la Iglesia catlica, la sociedad de cmplices (psiclogos, militares, religiones, psiquiatras, economistas, historiadores, lsofos, juristas, artistas y pare usted de contar). Los medios de comunicacin social se convirtieron en los principales aliados del surgimiento de la generacin de bobos (telenovelas y enlatados); dinero fcil a travs de los juegos de envite y azar, que toda la vida transmitieron la radio y la televisin, la esperanza de ganarse el 5 y 6; el excesivo consumo de drogas y alcohol en los barrios de Caracas y otras clases sociales de la sociedad contempornea. Generacin de bobos que no solo crey las mentiras de los gobiernos de turno, sino que copi al carbn los postulados o modelos de los malditos demonios fascistas de los Estados Unidos. Poblacin entera que se trag progresivamente los continuos bombardeos estratgicos de los norteamericanos, no solo en Venezuela, sino en el resto de la Amrica Latina. Esta ha sido una de las formas de mantener ocupada e idiotizada a la poblacin ms joven. Uno de los grandes culpables de la pobreza mental de los venezolanos, sin duda alguna, es la religin, especialmente la catlica, pues histricamente la alta jerarqua eclesistica siempre ha defendido al mejor postor por intereses econmicos de los ricos. La maldita recluta aplicada nicamente al campesinado acab con la actividad agropecuaria en Venezuela Estos nuevos modelos econmicos capitalistas y antisociales de la democracia representativa echaron las bases para que se dispararan los cordones de miseria, esclavitud y pobreza crtica, mientras los campos se fueron quedando solos, por la puesta en marcha, con mayor fuerza, de la llamada maldita recluta de campesinos o
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trabajadores agropecuarios de los estados andinos: Trujillo, Mrida, Tchira; de estados llaneros: Barinas, Apure, Zulia, Gurico y Cojedes; de los estados orientales: Monagas, Anzotegui, Sucre y Bolvar. Esta situacin de la prestancia del Servicio Militar Obligatorio, por parte de los mal llamados patas en el suelo o tierros, acentu an ms la esclavitud y la construccin de ranchos en toda la geografa nacional, pues estos nuevos reservistas, muchos de ellos analfabetas, jams volvieron a sus labores agropecuarias en sus regiones de origen sino que fueron absorbidos por la misma sociedad capitalista en trabajos de policas, guardias nacionales, PTJ, Disip, DIM, empresas de seguridad, empresas de limpieza, industrias de la Pequea y Mediana Empresa y las empresas pblicas, es decir, las empresas pblicas y privadas adsorbieron la mano de obra manufacturera proveniente de los sectores marginales, a quienes se les negaron los benecios sociales, salud, educacin, deporte, etc. En otras palabras, se fragu la explotacin del hombre por el hombre. El autor de esta crnica sufri en carne propia la esclavitud empresarial, luego de que prest servicio militar en la Comandancia General de la Marina, en San Bernardino, sal de baja con la mente puesta en terminar mis estudios de bachillerato, de noche y trabajar de da. Antes de salir de baja, un subocial de la Marina me recomend para trabajar en el liceo militarizado Monseor Arias, ubicado en Las Filas de Mariche, estado Miranda, pues all tena alojamiento y alimentacin. No lo pens dos veces y all solo dure un ao, pues no poda estudiar. Me retir para trabajar como mecnico de bicicletas en la agencia de la Benotto, ubicada en la avenida Casanova, donde tena que laborar de lunes a sbado, otorgndome permiso para salir a las 5:30 p. m. y asistir al liceo nocturno 19 de Abril, ubicado en Los Magallanes de Catia, traslado que haca en bicicleta especial de carreras; fue as como me gradu de bachiller (trabajando-estudiando y haciendo deporte); luego entr a estudiar Ingeniera Petrolera en la Universidad Central de Venezuela, carrera que era de da, abandon el deporte para trabajar como vigilante de noche en las ocinas de la Colgate-Palmolive, en Los Ruices, pero no aguant tal situacin. Luego de que me gradu de locutor hice el cambio para estudiar Comunicacin Social, lo cual aceptaron y me gradu de licenciado en Comunicacin Social-1991, combinando mis estudios con el deporte de la esgrima. Diriga este deporte y trabajaba.
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Polticos traidores culpan al petrleo por la emigracin de los campesinos a las grandes ciudades Con la venia de todas las religiones circunscritas en Venezuela, profesores universitarios, historiadores, periodistas, intelectuales, militares y otros tantos profesionales del saber, orquestaron una cruzada para apoyar la tesis de los polticos maulas e irresponsables, quienes toda la vida le echaron la culpa a la bonanza petrolera por la desercin de los trabajadores del campo a las grandes ciudades, especialmente a Caracas. Entindase que esta fue la forma indigna de justicar el fracaso de la Reforma Agraria puesta en escena en 1960, craso error que se extendi hasta 1995, pues en el segundo mandato de Carlos Andrs Prez, este seor trat de remendar tamao error histrico-militar-econmico-social a travs de un decreto de ley en 1989, el cual prohiba terminantemente extender la recluta a los sectores campesinos, situacin esta que se cumpli a medias. El mal estaba hecho. Este servidor observ estupefacto, cuando nio, cmo los campesinos salan corriendo, en la dcada de los sesenta, cuando llegaba la bendita recluta a los campos de la hoy Aldea El Volador, Potrero de Las Casas, La Molina, El Molino, del municipio Lobatera, en mi querida tierra tachirense. Por muchos aos, como campesinito, viv esta experiencia en carne propia. Situacin irregular que comprob cuando prest servicio militar voluntario, con tercer ao de bachillerato aprobado, en la extinta Marina de Guerra de Venezuela, contingente 68-Bravo, matricula 28.092 (1968-1971), en La Escuela de Grumetes, donde por cierto ya haban llegado las drogas, malandros, homosexuales y ladrones. Situacin desesperante para este campesino de apenas diecisiete aos, las humillaciones que sufr de parte de mis superiores por el solo hecho de ser andino, peinillazos, castigos por culpa de los dems, plantones nocturnos y otros tantos castigos que hoy estn prohibidos en el mbito militar, aparte de las vejaciones de mis propios compaeros de servicio, de origen zuliano, oriental y caraqueos, quienes fueron los que me reforzaron la idea de no ser polica, guardia nacional o PTJ, pese a padecer muchas necesidades una vez que regres a la vida civil. La siembra de drogas, las modas, el cine de violencia y las telenovelas nos estn ganando la guerra Mientras todos estos escenarios iban transcurriendo en los meses de febrero a diciembre de 1959, el gobierno de los Estados Unidos
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sac sus primeras garras para envenenar la mentalidad del noble, trabajador y luchador pueblo venezolano. De esta forma, una de las estrategias de los gringos no se hizo esperar, pues el dominio del guila del Norte se hace sentir desde 1960 a travs de las drogas, las telenovelas, la incitacin al consumo de alcohol y cigarrillos, modas, pelculas de guerra y violencia a travs de la TV, publicidad subliminal sobre el homosexualismo, el lesbianismo, consumo de Coca Cola, comida chatarra y pare usted de contar, dibujaron la escena bajo la mirada cmplice de sendos profesionales de la psicologa, siquiatras, lsofos e historiadores antipatriotas. Con esta nueva dosis de feroz guerra silenciosa y psicolgica, no solo trastorn mentalmente al venezolano comn, sino que lo desmoron en cuanto a sus propios sentimientos moralistas, hombres y mujeres fueron perdiendo paulatinamente su tica, honestidad, nacionalismo e idiosincrasia; apata para estudiar y hacer deporte a la vez; apata para trabajar y estudiar a la vez. Asimismo, un alto porcentaje de compatriotas, sin darse cuenta, perdieron la brjula en cuanto a la independencia de Venezuela en los cuarenta aos de democracia representativa. No obstante, el tema de las drogas, el cine de violencia en la pantalla chica y las telenovelas, an siguen causando estragos en estos trece aos de democracia participativa, pese a la accin implacable del gobierno nacional a travs de la cultura, deporte, el bienestar social, en todos los estratos sociales del pas. La droga nos est ganando la guerra, pues desde la dcada de los sesenta padecemos de inseguridad. Para la muestra, un botn. En 1959, a comienzos del gobierno de La Violetera Rmulo Betancourt, aparece una informacin en ltimas Noticias de fecha jueves 27 de agosto de 1959, pgina 19, donde se titul: 35 robos en las ltimas 24 horas, en el prrafo principal reza textualmente: Motivo por el cual, el gobierno del presidente Betancourt orden la operacin limpieza contra el hampa en Caracas, pues los malhechores robaron joyeras, casas comerciales y bienes inmuebles. La droga es la esencia, es la madre de todas las perdiciones del ser humano. A decir verdad, la droga es un arma de doble lo, especialmente para quienes la consumen y para quienes tracan con ella. Para los que la consumen, que son relativamente adolescentes, jvenes y adultos, estn expuestos a ser dependientes de ellas (esclavos del vicio de las drogas), para ello, estn dispuestos a conseguirla a cualquier precio, es decir, no les importa robar, pedir peaje, atracar, asesinar, desercin escolar, degeneracin mental,
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abandono personal y cambios psicolgicos, entre otros y, desde luego, conseguir la muerte por no cancelar la deuda a tiempo a las maas de la droga (distribuidores). Entre tanto, los narcotracantes o distribuidores de drogas tambin tienen el alma vendida al maldito demonio, pues una vez que hacen dinero a costa de este terrible mal no pueden dejar el negocio, pues las maas no perdonan y consiguen la muerte en cualquier instante a manos de los sicarios (muerte por encargo). La droga es tambin la madre de la inseguridad, pues de ella se genera una de las principales causas de muerte en los barrios, ciudades y pueblos del pas. Por un lado la guerra entre bandas armadas, distribuidores de drogas, quienes se pelean el poder y las reas o sectores en donde se comercializa el producto. Distribuidores que manejan grandes cantidades de dinero producto de las ventas y se les hace fcil emprender la huida a otras regiones del pas, aparentar lo que no tienen y gastar el dinero maldito y, por ende, consiguen nalmente la muerte. La inseguridad, hija adoptiva de la maldita droga que sigue reinando durante ms de cinco largas dcadas Esta siembra de drogas en forma estratgica y programada por parte del poder empresarial, militar y poltico de los Estados Unidos, ha perdurado desde 1960 hasta nuestros das sin que las iglesias acreditadas en Venezuela intenten una cruzada en contra de este terrible agelo que viene generando inseguridad, entindase: sicariato, delincuencia, violencia, sexo a temprana edad, homosexualismo y lesbianismo, entre otros. En otras palabras, la droga, nos est ganando la guerra, mientras los progenitores se convierten en cmplices del problema social que viene enlutando nuestros hogares, especialmente a las familias de menos recursos econmicos, es decir, donde hay pobreza crtica. Cientos de adolescentes, jvenes y adultos de ambos sexos, cayeron en la trampa de las drogas y murieron mentalmente, pues no responden al llamado del gobierno nacional, en el sentido de luchar por un ideal comn, estudiar, trabajar, hacer deporte, formarse culturalmente, etc. Esta situacin tambin ocurre con el alcohol cuando las familias venezolanas no pueden celebrar una actividad sin que haya consumo del mismo, y otros vicios que vienen cercenando el trabajo creador, sensible y humanitario del venezolano.
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Las drogas tocan mi familia cuando comienza la zafra en San Cristbal y sus principales barrios en el ao de 1965. Caen en este maldito agelo tres de mis hermanos, mis progenitores vivieron en carne propia los sinsabores de sus hijos adolescentes que se negaron a estudiar, hacer deporte, por estar inmersos en un vicio que degenera al ser humano en el tiempo y el espacio. Hoy puedo decir, con toda propiedad, que mis tres hermanos de sangre se han regenerado, trabajan y han construido ncleos familiares, pero an dependen de estos vicios que tanto dao y derramamiento de sangre le ha proporcionando a las familias venezolanas, como una de las formas de fundir la mentalidad de un pueblo que se niega a morir. Venta de armas y contaminacin policial. PTJ y Guardia Nacional. Desmantelamiento de las Fuerzas Armadas (FFAA) Anteriormente, la venta de armas a las bandas armadas del narcotrco constituy un negocio multimillonario para nanciar las campaas a los polticos de turno, negocio lucrativo para los militares, policas paralelas que controlaban a los revoltosos de la izquierda que hacan vida en las distintas universidades del pas. Esta venta de armas por parte de los perros de la guerra del Norte era evidente, pues as lograran desgastar las policas polticas de los gobiernos de turno por aquello de la injusticia de la justicia. La maldita democracia representativa tambin permiti, con el correr del tiempo, que los policas metropolitanos, Disip, PTJ, Guardia Nacional honestos, fueran renunciando, otros bajaron la guardia y la gran mayora consigui engancharse a las maas polticas que an perduran. Estos mismos funcionarios pblicos de las armas se contaminaron, en otras palabras, entraron en los negocios sucios y tambin engrosaron las estadsticas de las muertes violentas por estar incursos en hechos de corrupcin, venta y consumo de drogas, proteccin a delincuentes, venta de armas, soplones de la sociedad civil ante los delincuentes, muertes por encargo, integrantes de bandas armadas robacarros y otros tantos desmanes que la sociedad civil ha logrado conocer gracias a los medios de comunicacin social, que investigan los hechos hasta sus ltimas consecuencias, lgicamente, tambin contando con jueces honestos. Tambin podemos dar fe de la estrategia de los Estado Unidos de lograr contaminar los entes policiales, militares, educativos, religiosos, deportivos y culturales de todos los estratos sociales. Recordemos el asesinato del colega locutor Renny Ottolina a manos de la Polica Tcnica Judicial-PTJ o Grupo Gato, dirigida por Molina Gsperi. El
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libro Cuatro crmenes, cuatro poderes, del doctor Fermn Mrmol Len, habla por s solo de la contaminacin de los poderes del Estado. Este servidor pudo comprobarlo al prestar el servicio militar en la Direccin de Inteligencia de La Marina de Guerra de Venezuela, pues una vez que llegu a la Escuela de Grumetes en Catia La Mar ya existan drogadictos, malandros, ladrones, enfermedades endmicas, envidia, egosmo, mezquindad y odio. Estamos hablando del Contingente 68-Bravo, voluntario. La corrupcin en las Fuerzas Armas Venezolanas no se hizo esperar, hechos apoyados por extintos senadores y diputados, quienes no solo apoyaban estos desmanes, sino que ya los espacios militares de la poca tracaban con drogas, contrabando, trata de blancas, juegos de envite y azar, homosexualidad, generales que se enriquecan de la loche a la maana a costillas de la mala alimentacin que reciban los soldados en los cuarteles. Todos estos robos a la nacin trajeron como consecuencia el enriquecimiento ilcito de los generales de la poca. Quien se atreviera a denunciarlos iba preso y eran execrados de las FAV. Sonados casos de corrupcin administrativa en las Fuerzas Armadas Venezolanas, ventilados por los diarios capitalinos El Nacional, El Universal y otros, donde la poltica corrompida del generalato debilit a las FAV, las desmoraliz, las degrad, es decir, las coloc por el piso, especialmente, cuando la seora Blanca Ibez, quien fue premiada con el Gran Cordn del Libertador, colombiana de nacimiento y amante del borracho presidente de la Repblica de Venezuela, Jaime Lusinchi, se visti de militar y por su cuenta personal ascendi a seis generales de pantaletas, sin mrito alguno, quienes disfrutaron de tal distincin jugando barajas, domin, billar y otras menudencias en los galpones del Fuerte Tiuna mientras esperaban por su jubilacin. Resumen de las causas que originaron los sucesos del 27-F, 4-F y 27-N En materia econmica, los gobernantes de turno hicieron cada y mesa limpia desde 1958 hasta 1998, tiempo que necesit la dictadura del puntojismo para violar, a lo largo y ancho del territorio nacional, los ms elementales cnones sociales y derechos humanos en todos los rdenes de la vida de los venezolanos. Los verdaderos revolucionarios podemos perdonar, pero jams olvidar los ms horrendos desastres contra del patrimonio venezolano, crmenes, persecuciones, tortura de los presos polticos, allanamientos y esclavitud contra la masa laboral y sindical del pas.
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Estos mismos desmanes ocurrieron con los estudiantes universitarios, campesinos, profesionales de todas las ramas del saber, profesores, artistas, periodistas e intelectuales, quienes se atrevieron a denunciarlos ante los medios de comunicacin social y demandarlos ante los organismos jurisdiccionales a nivel nacional e internacional. Tales acontecimientos no solo trastornaban y desmembraban lo ms sagrado de un pas, la familia, sino que a los hijos de esta patria se les neg el acceso a la educacin, cultura, salud, justicia social, deporte, recreacin y libertad religiosa, entre otros. Verdaderos lderes de la izquierda criolla que sufrieron los embates de la indigna democracia representativa, muchos de ellos desaparecidos por los gorilas de la polica poltica de la poca, otros opacados por condenas injustas, exilios indeseados, siembra de enfermedades, es decir, la aplicacin de un miedo devastador para quienes no comulgaban con los gobiernos de turno de la cuarta repblica. Un buen nmero de valiosos dirigentes annimos lucharon desde la clandestinidad, mientras que otros lderes capitalistas populares se aliaron al mejor postor, en otras palabras, una tercera generacin de profesionales jugaron a la doble cara, tremendos izquierdistas lderes dentro de las universidades, que luego se idiotizaron al llegar a las mediocres empresas pblicas o privadas. Por tales acontecimientos, surgidos en toda la geografa patria de Bolvar, renaci el descontento y, por supuesto, las luchas armadas revestidas de ideologas marxistas. Hombres y mujeres que se organizaron y se armaron ideolgicamente para salirle al paso al fascismo disfrazado de democracia bajo la complicidad del poder econmico, social, religioso, poltico, militar, cultural e ideolgico de la poca. Progenitores de ambos sexos, quines se convirtieron en puntas de lanza de los ncleos familiares para ayudar a dibujar mapas de lucha desde los distintos frentes. Fabricio Ojeda, a quien distinguimos como lder, periodista y mrtir, uno de los ms notables de la dcada de los sesenta, nativo del estado Trujillo, asesinado por el gobierno ttere y gorila de Ral Leoni un 21 de junio de 1966. Luchadores y luchadoras, defensores del pensamiento revolucionario bolivariano. Hombres y mujeres annimos que se cansaron de tanto exigirle al gobierno de turno independencia y respeto a los ideales nacionalistas del Partido Comunista (PCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) ideales que se fusionaron y se aliaron con nuestra madre naturaleza en la lucha armada y que a la postre pasaron desapercibidos por la misma historia de la
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vida, otros grupos se convirtieron en mrtires de la resistencia de aquella maldita y rancia democracia representativa, que durante cuarenta aos vendi a Venezuela a los chupasangres del imperio. Venezuela comenz su retraso en varios aspectos, especialmente en lo econmico, vivienda, justicia social, salud, educacin, cultura, deporte, militar, poltico y libertad de cultos, entre otros; desde el mismo momento que tom el mando el padre de la democracia representativa Rmulo Betancourt, mejor conocido como La Violetera, miembro del Partido Comunista de Venezuela quien en 1958 gan las elecciones presidenciales por el partido Accin Democrtica (1959-1961). Retraso en todos los rdenes de la vida, el cual se extendi hasta 1998, tiempo suciente para llenar al pas con las siete plagas de Egipto, es decir, lo dejaron peor que la vieja tesis bblica (Viejo Testamento): Sodoma y Gomorra. Cuarenta aos de democracia representativa que no pas desapercibida para muchos hombres y mujeres de bien, verdaderos patriotas que pasaban de bajo perl poltico e ideolgico, pues en una forma silenciosa fueron sembrando de luz bolivariana muchos pensamientos dormidos, muchos subconscientes sumergidos en la desesperanza, mientras el descontento en el noventa por ciento de la colectividad nacional se evidenciaba por todas partes, en cada ciudad, en cada pueblo y en cada rincn de Venezuela. Mientras el sorpresivo y excesivo silencio de todas las religiones y sectas abrazaban la cultura del proletariado, aunada esta situacin a la complicidad militar e intelectual, la apata sindicalera patronal, econmica y social del pas prefera escondrsele a los medios de comunicacin social de la poca que salir a defender a un pueblo que senta la necesidad de alimentar a los hijos de la patria de Bolvar. El comienzo del nuevo gobierno de Carlos Andrs Prez, estuvo lleno de medidas neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional, las cuales congestionaban, una vez ms, el estmago del venezolano. Medidas arbitrarias que hacan ms pobres a los pobres y ms ricos a los ricos. El aumento de los productos de la dieta diaria (cesta bsica de los alimentos) y el aumento gradual de la gasolina que trajo consigo el aumento exagerado del pasaje en el transporte pblico, toc el maltratado bolsillo de la clase trabajadora en 1989, lo cual fue originando crisis en varias entidades federales del pas, especialmente en Guarenas, donde toda una poblada tom por asalto un
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supermercado por alterar los precios de consumo masivo (alimentos), accin que ocurri un sbado 24 de febrero de 1989. Este hecho, ventilado por los medios de comunicacin social bajo el ttulo Desbandada de pobladores saquearon supermercado en Guarenas, desencaden acontecimientos similares en Guatire, Ca y otras importante ciudades mirandinas. La explosin social o Caracazo tuvo su origen en el estado Miranda En otras palabras, estamos hablando de un estallido social, como originalmente se conoci o explosin social, que tuvo sus primeras apariciones en varias ciudades mirandinas, para que luego explotaran un 27 de febrero de 1989 los subconscientes dormidos por ms de veintinueve aos. Viva este servidor en casa de su hermana quien resida detrs de Miraores, haba terminado mis estudios de Comunicacin Social y laboraba para Radio Rumbos. Ese da lunes acud a mi trabajo como redactor de El Noticiero en esta emisora, para luego hacer reportes en la calle de varias protestas y disturbios debidos a las medidas neoliberales implementadas por el ministro Miguel Paquetico Rodrguez. Estas convulsiones se acentuaron en horas del medio da y de la tarde con la quema de carros, quioscos, cauchos y saqueos de varios negocios del centro de Caracas, la situacin se propag como por arte de magia a todo el rea metropolitana de Caracas, se esperaba que en la noche cesaran estas protestas del pueblo que paulatinamente baj de los cerros, barrios hoy llamados sectores populares. Esa noche no pudimos dormir, pues hubo plomo hasta el amanecer, como si se tratara de una guerra entre bandas armadas, muy parecido a las pelculas de accin a las que nos tiene acostumbrados Venenovisin, RCTV y Televen. El martes 28 de febrero, las noticias llegaban de todo el territorio nacional y daban cuenta de disturbios, manifestaciones y saqueos en varias ciudades importantes del pas, pero en menor escala que en el rea metropolitana de Caracas. Era tanto el saqueo a todo tipo de negocio en el centro de Caracas que fue insuciente la polica y la Guardia Nacional para controlar las necesidades bsicas de las personas residenciadas en unos barrios creados por la rancia y maldita democracia representativa de la cuarta repblica. Ese mismo da, Carlos Andrs Prez impuso el toque de queda y suspendi las garantas constitucionales en las principales ciudades, donde haban sido objeto de saqueos las pequeas y medianas empresas pblicas y privadas. A este servidor se le hizo entrega de un salvo140
conducto para poder trasladarse de Radio Rumbos, en Chacao, al centro de Caracas y la avenida Victoria. El mircoles 29 o tercer da de saqueos, los residentes de los barrios bajaron nuevamente, sin importarles los disparos de ametralladoras, fusiles, pistolas automticas 9 mm, M-14 y revlveres de todos los calibres, entre otros; todo esto contra un pueblo desarmado en busca de alimentos y otras necesidades bsicas que los mismos medios de comunicacin social les haba vendido a travs de sus pantallas chicas (consumismo). Estas actividades se originaron desde muy temprano y durante todo el da. Quien escribe, haciendo las veces de reportero, tuvo que pasar por encima de los muertos, de camino hacia la emisora. En un momento haba mirado hacia atrs para divisar a las personas cadas por los disparos de los policas, guardias nacionales y el Ejrcito y a los pocos minutos ya estaban lanzando los cadveres a un camin volteo como animales. Mientras tanto, en las principales calles y avenidas de la Gran Caracas proseguan los incendios de negocios, saqueos, incendios de autobuses viejos del transporte pblico, saqueos de supermercados, personas cargando con neveras, cocinas, artefactos elctricos y pare usted de contar. Mueren ms de diez mil personas en Venezuela por la explosin social Ciertamente, en Caracas y otras importantes ciudades del pas mueren, como mrtires de las polticas neoliberales del presidente Carlos Andrs Prez, ms de diez mil personas a manos de las policas gorilas, Guardia Nacional y el Ejrcito, tanto venezolanos como extranjeros residentes en Venezuela e indocumentados provenientes de Colombia, Ecuador, Per, Bolivia, Espaa, Italia, Portugal, China y otros pases latinoamericanos y del Viejo Continente. Entindase, no obstante, que en este primer sacudn, explosin social o caracazo, donde pagaron justos por pecadores, nuestra madre naturaleza nos estaba anunciando nuevos tiempos para nuestro pas. Reza un dicho que: No hay mal que dure cien aos ni cuerpo que lo resista o No hay mal que por bien no venga, pues, grupos bolivarianos cvico-militares irradiaban sus tentculos a estudiantes universitarios, intelectuales y profesionales de todas las ramas del saber. Esta accin tena como n darle un parao al secuestro de nuestra independencia por parte de los Estados Unidos,
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que pretenda dominarnos mediante la cotidiana agenda de la violencia en nuestros hogares a travs de las telenovelas, generadoras de la cultura del odio, sexo, droga, mezquindad, egosmo, envidia y chismes. Mientras, los verdaderos revolucionarios liderados por el comandante Chvez, lder del Movimiento Bolivariano Revolucionario MBR-200, al igual que el noventa por ciento de sus seguidores, tenan la mente puesta en una verdadera revolucin socialista, capaz de ir rescatando gradualmente la mentalidad del venezolano descalzo, rescatar las tierras para los indgenas y el campesinado, crear sistemas de riego para los trabajadores de menos recursos de los campos venezolanos, prestacin del servicio militar de forma voluntaria, devolverle a los hijos de Bolvar un buen sistema de salud integrada, educacin universitaria en todos los rincones del pas, viviendas dignas bien equipadas, proteccin social a los adultos mayores, operaciones gratuitas en hospitales militares, Plan Bolvar 2000 para el rescate de las carreteras y vas agropecuarias y, por ende, el rescate de los precios del petrleo para condonar estas y otras tantas deudas sociales, que desde haca ms de 30 aos se les deba a las clases sociales de menos recursos. Primera asonada militar de 1992 disciplin a Caracas y otras ciudades por 15 das La grave crisis que agobiaba a ms del noventa por ciento de los venezolanos, los hechos de corrupcin en las Fuerzas Armadas Venezolanas, los casos de violencia y asesinatos entre bandas armadas distribuidoras de drogas en los barrios de Caracas y las principales ciudades del pas, la falta de seguridad social para los adultos mayores, la crisis en la educacin, privatizacin de la salud, de Cantv, quiebra de los bancos y robo de los ahorros de la clase trabajadora, intentos de venta de Pdvsa, conatos de privatizacin de las Empresas Bsicas del Estado venezolano y las ms de diez mil muertes en los sucesos del 27-28-29 de febrero de 1989, mejor conocido como el Caracazo, marcaron el inicio de la primera asonada militar que se suscit el 4 de febrero de 1992. En esta rebelin se avizoraba un ambicioso plan de gobierno estratgico, el cual sera puesto en marcha de inmediato, una vez el grupo de militares bolivarianos asumiera el poder. En las vsperas de la asonada militar, el viernes 3 de febrero, cientos de ancianos acudieron a los alrededores de Miraores para pe-
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dir que, por caridad de Dios, se les cancelaran las pensiones, pero las autoridades policiales de la poca les lanzaron bombas lacrimgenas, peinillazos y agua con los carros rinocerontes. Esos sucesos que generaron los adultos mayores fueron cubiertos por este servidor en vivo y directo para el noticiero de Radio Rumbos. Viva alquilado en la Parroquia Antmano, esa madrugada del 4 de febrero me levant a las cuatro de la maana para estar a las cinco en punto en la emisora, donde tena la misin de redactar los titulares de prensa, deporte y sucesos. Por cierto, en esta estacin funga de Jefa de Prensa la hoy Coordinadora de Prensa y Al Presidente del comandante Chvez, colega Teresita Maniglia. Una vez en la calle, me di cuenta de que el transporte pblico no estaba funcionando. Regres a casa y saqu la bicicleta para poder llegar a la emisora, en donde tom las llaves de la unidad mvil y me lanc a la calle a reportear las incidencias de la asonada militar. A las ocho de la maana ya estaba en Miraores, pero los soldados no me dejaron pasar por la avenida Urdaneta, por esta misma va pretenda llegar hasta el edicio nuevo de Agua Salud, donde un grupo de insurrectos o alzados en armas disparaban contra la polica poltica, Disip, acantonada en las inmediaciones del 23 de Enero. A este edicio llegu a pie, pues tuve que tomar un atajo por detrs de Miraores. Sent varios disparos rasantes de proyectiles, como reservista conozco el ruido que hacen las balas que pasan muy cerca de uno, de inmediato me lanc al piso con mi instrumento de transmitir en vivo y comenc a lanzar noticias de lo que estaba aconteciendo en los alrededores del Palacio de Miraores, a la distancia evidenci un grupo de hombres y mujeres que venan caminando hacia m, logr abordarlo y as fue cmo segu avanzando hacia Agua Salud, mi objetivo principal. Mientras esto suceda, entrevist a varias personas del grupo, hasta que llegu al edicio, pero la balacera eran de parte y parte y nuevamente me lanc al piso y me incrust detrs de un muro, donde los proyectiles de los fusiles me haca recordar las pelculas de vaqueros que de nios disfrutamos en el cine de la unidad vecinal, en San Cristbal, Tchira. Dieron las once y media de la maana, a esa hora comenzaron a bajar hombres y mujeres de los barrios de Ruperto Lugo, La Pastora, Manicomio, 23 de Enero, Ldice y otros sectores de Caracas, quienes se concentraron en la avenida Sucre para dar apoyo a los insurgentes, mostraban banderas de Venezuela y gritaban consignas como: Vivan los militares en armas! Abajo los traidores de la democracia!. Quemaban cauchos
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y contenedores llenos de basura apostados a un lado de la Estacin de Servicio de Agua Salud. Esta accin de un buen nmero de ciudadanos de Caracas, la narr exactamente para Radio Rumbos, La Emisora de Venezuela, en vivo y directo, pero luego me avisaron que me fuera a casa, que no poda seguir realizando boletines de esta categora, pues no le convena al director y dueo de la estacin, seor Andrs Serrano Tras, situacin que acat y regres a casa con la unidad mvil de la emisora, no sin antes intentar llegar al Ministerio de la Defensa ubicado en el 23 de Enero, pero los disparos en la va me hicieron retroceder y desistir de mi propsito. Al otro da recorr con la unidad mvil varios sectores de Caracas llena de soldados, guardias nacionales y polica metropolitana, evidenci el buen proceder, orden y cultura de la gente haciendo cola correctamente en los mercados, supermercados, estaciones de gasolina y expendio de alimentos de comida rpida, todo el mundo dando los buenos das, saludando con la venia, igual que nuestros antepasados, las unidades de transporte respetando las paradas, los peatones transitando por el rayado. La ciudad permaneci limpia por ms de quince das, pues nadie arroj basura al piso, se jug al respetico con nuestra madre naturaleza, en otras palabras, hubo un cambio momentneo de todas las clases sociales. Era evidente el cambio de mentalidad del ciudadano comn, situacin esta, de orden y cultura, que dur solo quince das, porque luego regres nuevamente el relajo, la falta de respeto, la anarqua del transporte y el desorden. En el extinto Congreso Nacional se debatan las razones por las cuales un grupo armado quiso tomar el poder por la fuerza un 4 de febrero de 1992, donde el profesor Aristbulo Istriz logr desestabilizar a propios y extraos, donde su discurso lo catapult como el futuro alcalde de Caracas, mientras que el doctor Rafael Caldera, defensor a ultranza de los sublevados, tambin qued listo para que en 1993 ganara las elecciones con el chiripero (1994-1999). Muchas fueron las situaciones polticas, econmicas, militares, protestas sociales, complicidades religiosas, en este mismo ao 1992, que dieron origen a la segunda asonada militar, tal vez el agotamiento del maldito modelo poltico del presidente Carlos Andrs Prez, quien sigui atendiendo las polticas neoliberales del FMI. Nuevamente, un da antes de la segunda asonada militar, se presenta el fenmeno de protesta de cientos de adultos mayores, quienes intentan llegar al Palacio de Miraores en protesta por la falta
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de pago de su miserable pensin de vejez, escenarios que este servidor transmiti en vivo para Radio Rumbos. Segunda asonada militar 27 de noviembre de 1992 Un 27 de noviembre de 1992 los cielos de Caracas reciben la visita de aviones de las Fuerzas Areas lanzando bombas al Palacio de Miraores, que no explotaron, aviones iban y venan, mientras desde varios sitios estratgicos, en tierra, se les disparaban con caones. En otras palabras, los bombarderos se dedicaron a lanzar bombas chucutas, ah se evidenci el mal estado del parque militar areo con que contaba la Fuerza Area de la poca. Quedaron explcitas las pobres y podridas lneas de ataque de la Fuerza Area. Versin que luego fue desmentida por los generales de la actualidad, argumentando que ellos haban descubierto la sublevacin militar y saban que las bombas y bombitas no estallaran por la cristalizacin de la plvora. Entindase, se justic que en aquella poca las Fuerzas Areas Venezolanas estuvieran convertidas en aviones chatarras y armas de combate completamente caducas. Con esta evidencia se estaba cumpliendo al pie de la letra con el desmantelamiento de nuestras Fuerza Armadas, la cual nunca fue capaz de detectar avionetas cargadas de drogas, sembrados de drogas y laboratorios donde se procesaban drogas en pleno territorio venezolano. Supuestamente, el segundo alzamiento militar fue de mayor gravedad que el anterior debido a la participacin de parte de la Fuerza Area, por la jerarqua de sus mximos dirigentes y por la incorporacin de sectores civiles. Sin embargo, luego de combates por aire y por tierra, los sublevados fueron vencidos por las fuerzas que se mantuvieron al lado del Presidente. Pese a la derrota de los alzamientos militares, la presin poltica contra Carlos Andrs Prez se increment, llegando a expresarse en la propuesta de su remocin del cargo. Este servidor de nuevo lleg a Radio Rumbos el 27 de noviembre a las cinco de la maana, cuando ya se estaban transmitiendo los hechos ocurridos en la Base Area Generalsimo Francisco de Miranda, en La Carlota, lugar donde se amotinaron varios soldados que luego fueron sometidos por las fuerzas leales al presidente Prez. Yo estuve vinculado a la segunda asonada cvico-militar trasladando a varios personajes civiles por la Gran Caracas, es decir, co-
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laborando con la causa, portaba un distintivo en el cuello con los colores de la bandera. Fueron pocos los boletines en vivo que transmit para la emisora Radio Rumbos, ese 27 de noviembre de 1992, por estar vinculado a otras instancias de causa mayor. Venezuela respira hoy da aires de independencia, mientras su pueblo disfruta de las bondades de Dios Innito en el silencio del tiempo y del espacio, siempre en tiempo presente. Sigamos construyendo la revolucin socialista que tanto pregonaron Jess de Nazareth y Simn Bolvar, causas por las cuales la maldita oposicin de la poca los execraron de este planeta Tierra.
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A la memoria eterna de mi padre, Leonardo Vallenilla, cultor oriental, quien con su amor me ense la solidaridad hacia mi pueblo. Dedicado tambin a todas las vctimas de la democracia representativa que usurp, desde 1958 hasta 1998, los poderes creadores y la vida de todos los ciudadanos en nuestra amada patria, Venezuela.
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tarifas de los servicios pblicos; aumento de la gasolina; disminucin del gasto pblico; liberar los controles de precios; privatizar las empresas pblicas en funcin de la disminucin del gasto scal. Adelante, manos a la obra, ciudadanas y ciudadanos!, culmin diciendo el Presidente. La muchacha apag el televisor y le coment a su to Jos Juan, quien tambin vea la cadena: Tontos los que crean que con la vuelta de este hombre al gobierno Venezuela saldr adelante. As es mija, yo al menos no vot por l, ya que fue el responsable de tantos crmenes polticos cuando era ministro de Interior en el gobierno de Rmulo Betancourt. Adems prosigui el to, viv esa poca y te puedo narrar que quien sufri las mayores bajas dentro de sus militantes, desde la dictadura de Marcos Prez Jimnez, pasando por el golpe del 23 de enero de 1958, fue el Partido Comunista, sus instancias obreras, juveniles y estudiantiles. Ciertamente, el PC no tom el poder porque el gobierno aplic una concepcin etapista que consista en desarrollar las fuerzas productivas, aumentar el capitalismo nacional y, as, avanzar hacia el socialismo, de esta manera, segn algunos de sus miembros del Comit Central, no se creaban resquemores que produjeran un contragolpe a la nueva democracia. Fue as como le sirvieron en bandeja de plata, a la burguesa venezolana, la gesta histrica del 23 de enero. Claro! continu el to, el ala radical de AD, que luego formara tienda aparte en una organizacin denominada el MIR, tambin jug un papel, pero los comunistas llevaron con rmeza todas las peleas y lideraron estos acontecimientos. Luego, vendra la persecucin y el asesinato de muchos de sus lderes, donde este angelito, Carlos Andrs Prez, tuvo mucha responsabilidad, termin de narrar Jos Juan con voz melanclica, ya que era un viejo militante de esa organizacin. El viernes 24, Jos Juan prendi la radio y escuchaba las noticias: el aumento de la gasolina. Exclam: Ay, en que ir a parar esto, ahorita aumentan todo, los realitos que uno gana con tanto esfuerzo no nos alcanzarn ni para comer!. El 27 de febrero, Dulce Mara se levant muy temprano, pues estaba dando clases en una escuela cercana a su casa. Son el telfono, su prima Sara la llamaba desde Guarenas. Dulce, la cosa aqu en Menca de Leoni est muy fea, subieron la gasolina, desde el viernes y hoy esto est candela pura, hermana. All en Guarenas se inici lo que horas despus sera el crimen ms trgico sufrido por los venezolanos, el Caracazo.
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A las siete y media de ese da tambin en el Nuevo Circo haba protestas, los choferes le decan a los usuarios: Si no tienes plata, bjate!. Si no tienes dinero, te puedes ir caminando!. El transporte haba aumentado de una manera descarada, aunado a la especulacin, el desabastecimiento y acaparamiento de los productos de primera necesidad. De esta manera, la ira del pueblo, ese tan sabio y paciente, se expandi como un polvorn. Ya a media maana la televisin transmita los diversos saqueos, no solo de alimentos, sino de electrodomsticos y otros objetos que escapaban de las clases ms desposedas y que da a da la sociedad de consumo incitaba a conseguirlos. Dulce Mara corra en su barrio aun con su estado de gravidez y le deca a la gente: No saqueen, eso no le conviene a nadie, despus vamos a ser lo ms perjudicados, habr desabastecimiento. nete, vamos, le deca una vecina ya era muy tarde, la furia de un pueblo que por tantos aos fue reprimido estaba desatada. La muchacha reexion: No saldr ms, que hagan lo que quieran, me pueden dar un tiro y, despus, qu hacen mis padres? Y mi hijo! Me pueden matar! El 28 en la tarde, el ministro de Relaciones Interiores, Alejandro Izaguirre, apareci ante las cmaras para leer el decreto de suspensin de garantas, pero sufri un vrtigo por la presin y no pudo hablar. La suspensin de garantas dur veintitrs das, mientras que el toque de queda fue de seis de la maana a seis de la tarde. Se extendi hasta el siete de marzo. Fue una semana signada por la represin y la violencia, al igual que los das siguientes. Al respecto, el cura jesuita Arturo Sosa, dijo: En un momento, por el ruido y el desorden, salieron huyendo a la calle los enfermos mentales de un psiquitrico y los militares los acribillaron. La orden era disparar a todo lo que se moviera, segn narr uno de los tantos soldados que particip en los hechos. As mismo, en las escaleras de la redoma de Petare hubo aproximadamente veintids vctimas, lo mismo en El Valle y en los bloques del 23 de Enero, donde la gente tuvo que colocar sus colchones en el piso, por el plomo cerrado que mantenan las Fuerzas Armadas al mando de Italo del Valle Alliegro, ministro de la Defensa, quien cnicamente dijo: Yo no mand a reprimir, puse orden. A este respecto, Carlos Andrs Prez seal: Era una accin de pobres contra ricos. l no asumi ninguna responsabilidad en
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lo ocurrido y trat de ocultar la represin ejercida por las Fuerzas Armadas. Luego de la tensa calma se habl de las cifras de las vctimas, las ociales sealaron que hubo 277 fallecidos, algunas organizaciones de derechos humanos hablaron de ms de diez mil, ya que solamente en el sector La Peste, en una fosa improvisada que abrieron los efectivos de Defensa Civil en el Cementerio General del Sur, se enterraron 276 cadveres el 29 de enero. La maana del primero de marzo Dulce Mara le comentaba a su to con profunda tristeza: To, me dijo un amigo que vive en los alrededores del Cementerio, que en un sector denominado La Peste sepultaron a ms de un centenar de hombres, mujeres y nios considerados sin familia, delincuentes, mendigos, los cuales fueron asesinados en medio de turbas que saqueaban los comercios. Sabes, to?, esta historia lamentablemente an no termina, pero ojal que estos horribles das, vividos con tanto sufrimiento y con la impotencia de no poder hacer nada, jams se repitan. As es, hija, respondi Jos Juan. Despus de ese cruento ao de 1989, las manifestaciones no cesaron, el gobierno era cada da ms dbil. En 1991 hubo manifestaciones de educadores, sectores estudiantiles, todo el mundo poltico se estaba reorganizando, an no lograban despertar de la pesadilla que les haba causado el Caracazo, ya que este fue un movimiento espontneo que surgi dentro de los sectores populares y que no tuvo ningn tipo de liderazgo ni un partido fuerte que guiara el descontento. Es as, cmo sectores de izquierda: el PCV, el MPDIN, Bandera Roja, en conjunto con sectores independientes, Lino Martnez, Manuel Quijada, sumados a delegados militares, iniciaron sus reuniones, cabe destacar la presencia de un hombre muy respetado dentro de esos espacios, como lo fue el general Garca Barrios. As mismo, otros sectores de avanzada tambin se reunan, Douglas Bravo y Francisco Prada conversaban con ociales de rango medio del Ejrcito. Tambin la Causa R, con sus principales lderes: Pablo Medina, Al Rodrguez, Aristbulo Istriz. Luego, hubo dos reuniones precisas en ese ao, en los meses de julio y octubre, con los nuevos lderes que se gestaron en el Ejrcito, encabezadas por el teniente coronel Hugo Chvez y los lderes de izquierda, en las cuales se trataron las discrepancias sobre la conduccin (civil o militar) de lo que iba a ser un movimiento insurreccional.
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De modo que a nales del ao 1991 continuaba escuchndose en los predios polticos de las reuniones que sostenan algunos militares de la Promocin Simn Bolvar II, de la cual algunos de sus miembros haba jurado el 17 de diciembre de 1982, ante el Samn de Gere, el compromiso de luchar para transformar el rumbo del pas. De esta manera, en ese ao de 1991, los capitanes Ronald Blanco La Cruz y Antonio Rojas Surez consideraron que se requera adelantar la insurreccin, ya que los organismos de inteligencia estaban vigilando a varios militares. Sin embargo, los tenientes Hugo Chvez, Francisco Arias Crdenas y Ral Baduel crean que se requera jar una fecha que permitiera contar con la Aviacin. Luego se escogeran varas fechas, entre las cuales estaban el 10 de diciembre, aniversario de la Aviacin o el 17 del mismo mes. Cabe destacar que todo el Plan estaba estrechamente vinculado al proyecto de gobierno diseado por el directorio del Movimiento Revolucionario 200, denominado: Proyecto de Salvacin Nacional Simn Bolvar, su objetivo era crear las bases para la construccin de la nueva repblica bolivariana, inspirndose en el pensamiento de Simn Bolvar, Simn Rodrguez y Ezequiel Zamora. En este sentido, cuando triunfara la insurreccin, se nombrara una junta militar integrada por cinco civiles y cuatro militares retirados, deberan lanzarse algunos decretos y llamar a una Asamblea Nacional Constituyente. Ms adelante, en los primeros das del ao 92, hubo una reunin en el alto mando militar con el presidente Prez, se analizaron los rumores que haba de un golpe militar. Los das nales de enero fueron muy agitados para los comandantes y tropas que estaban preparando la insurreccin. En la noche del dos de febrero Hugo Chvez vena por La Victoria pensando en voz alta: Es una tremenda responsabilidad esta accin, pero me siento libre! En horas de la maana, el teniente coronel Arvalo Mndez llam por telfono a Arias Crdenas, quien integraba el grupo Monagas en Maracaibo, le inform, mediante una clave, el da y la hora del alzamiento militar, sigui al sector La Placera con la nalidad de hablar con Acosta Chirinos y Urdaneta Hernndez. Igualmente, el teniente coronel Hugo Chvez regres al Cuartel Pez, en donde coordin con Ortiz Contreras, en Maracay, la toma de sus instalaciones. Ese mismo da, aproximadamente a las dos
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de la tarde, Chvez se dirigi a hablar con Ortiz Contreras para preparar el alzamiento, este convers a su vez con Reyes Reyes, all se le notica que no se poda contar con el componente de la Aviacin. Tambin el capitn Mrquez vino desde Maracay a informar que el cuatro de febrero a las doce de la noche se realizara la sublevacin militar. El capitn Rojas Surez protest, no haba tiempo suciente para alertar a todos los ociales, este y Ronald Blanco se dirigieron a todas las unidades comprometidas: el Regimiento de Ingenieros Codazzi, el equipo de Caballera Ayala, los batallones Bolvar, Caracas, OLeary, Carmona, Figueredo y la Academia Militar. Al atardecer de ese da, aproximadamente a las seis, se reunieron con algunos lderes polticos de izquierda para informarles la decisin tomada. Algunos capitanes les informaron a Rojas Surez y a Ronald Blanco que no les acompaaran, pues se rumoraba que el movimiento haba sido descubierto, mientras que los ociales juramentados del Regimiento Codazzi y los grupos de Caballera Ayala y Ribas raticaron su decisin de participar. Horas despus, casi a las diez de la noche, el Batalln de Paracaidistas Jos Leonardo Chirinos, al mando del teniente coronel Joel Acosta Chirinos, inici la marcha hacia Caracas. De la misma manera, ya entrada la noche, Chvez y Ortiz tomaron el control del Cuartel Pez. Cerca de las ocho y media, el mayor Centeno recibi la orden de avanzar hacia Caracas, desplazndose por la autopista Regional del Centro. A la par, el grueso del Batalln Antonio Nicols Briceo, bajo el mando de Hugo Chvez, tom rumbo hacia Caracas. Mientras tanto, Francisco Arias Crdenas, en Maracaibo, se preparaba para asumir junto con sus ociales la responsabilidad de la sublevacin en ese estado. Tambin el capitn Edgar Hernndez Behrens se alistaba para dirigir las operaciones en el Frente Conoporina, en San Juan de Los Morros. Es as cmo, en la ciudad de Caracas, las unidades comprometidas atacaron los distintos objetivos: Desde la Planicie arribamos al Museo Militar, no haba ningn tipo de comunicacin, arm el comandante Chvez, sin ese elemento primordial, era muy difcil la situacin. El mensaje grabado que saldra por VTV, tampoco sali. En el este caraqueo se daban los combates entre las fuerzas insurrectas y las leales al gobierno. En las otras ciudades tambin se combata, algunos civiles se sumaron, sin embargo, con cada minuto que pasaba disminuan las posibilidades del triunfo.
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El Presidente ordenaba no ms negociacin en La Planicie, chele plomo a esos insurrectos!. Luego, como a las once de la maana del cuatro de febrero, Hugo Chvez fue presentado ante los medios, estaba desencajado por tantas horas sin dormir. Sin embargo, el llamado a sus compaeros de armas fue preciso e irreverente, se present ante el pas asumiendo su responsabilidad por la sublevacin militar
Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros ac en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de evitar ms derramamiento de sangre!
Las reacciones no se hicieron esperar en todos los espacios, el pueblo estaba sorprendido de ver cmo en un pas donde nadie asuma responsabilidades, un joven militar lo haba hecho. En el Congreso Nacional los discursos de Caldera y David Morales Bello quedaron para la negra historia puntojista. Meses despus, en la madrugada del 27 noviembre, estall el segundo intento de golpe de Estado, esta vez liderado por la Aviacin, sus principales responsable fueron: el general Visconti Osorio, el Almirante Grber Odremn y Cabrera Aguirre, el Coronel Castro Soteldo, Higinio Castro, Miguel Madrid Bustamante. Cerca de las cuatro de la madrugada un grupo de civiles se acerc para apoyar la insurreccin, pero esta tampoco tuvo xito. Despus, cercanas las horas del medioda, sus principales lderes empezaron a rendirse, el general Visconti con un grupo importante de ociales vol en un C-130 al Per, el presidente Fujimori le concedi asilo poltico. A esa misma hora, el comandante Grber Odremn convers telefnicamente con el general Jimnez Snchez, haba decidido rendirse. Dulce Mara se preparaba para llevar a su pequeo al hogar de cuidado diario, le coment al querido to Jos Juan: Este pueblo es sabio y paciente, pero muy pronto el sol irradiar y tendremos la patria que hemos soado!.
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Iraima Arrechedera.
Caraquea, nacida en el Hospital Militar de San Juan. Chavista, bolivariana, antiimperialista, mirandina y robinsoniana. En la actualidad se dedica a la produccin radial independiente, teniendo como trabajo ms destacado la serie de micros Sper Hroes 200, programa dedicado a nios, nias y adolescentes, ganador del IV Concurso del Minci y apoyado por el Cendis para su difusin. Es productora de los programas radiales Tierra y Cotufa, Cuntame del 10, Rodilla en tierra, Nuestramrica, entre otros. Incentiva en los nios y nias el amor por lo nuestro.
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intenciones de celebrar reuniones polticas, pero los ms muchachitos tan solo con la idea de bailar, rer y disfrutar. De ellos me qued la admiracin por la alegra cubana, por lo dicharacheros y bonchones que son. Quiz desde ah empec a sentir curiosidad por Cuba. En cambio, de mi contacto con El Chichn de la UCV, comenc a admirar o ms bien a sentir curiosidad por el proceso poltico cubano. En diciembre de 1991, convenc a mi abuela para que pasramos Navidad en Cuba, extraa eleccin, considerando que ese mismo mes se haba disuelto la Unin Sovitica y que Cuba estaba pasando por el denominado perodo especial, etapa en la cual dejaron de tener todo el apoyo que anteriormente reciban de los soviticos. Sin embargo, tuve la necesidad de conocer la realidad cubana un poco ms de cerca. Esa realidad que para m en ese entonces era tan contradictoria entre lo que poda escuchar con los cubanos de la Fraternidad y la expresada en las canciones de Pablo y Silvio. Me dediqu a percibir y a vivir Cuba, la alegra del pueblo cubano aunada a la esperanza descrita en las canciones de Silvio. Entend por qu Puerto Rico era el ala cada al mar, descubr al Che, compart con el cubano comn y corriente que, sin importar sus carencias materiales, brinda un trago de ron al turista mientras entona un son. Desde Venezuela me fui cargada de cosas para los familiares de mi amiga cubana, conoc a su primo, quien me pidi matrimonio para poder salir de la isla, entr en una librera y compr literatura sovitica, textos con ideologa marxista, discos y videos con msica cubana, disfrut un concierto de Amaury, fui testigo y cmplice de lo que hacan algunos para aliviar la escasez de la poca, me moj con el mar Caribe por el malecn, padec en los camellos y mi abuela hasta tuvo la oportunidad de ser atendida en el hospital Hermanos Ameijeiras y reconocer la excelente atencin que le prestaron. Le los carteles de Yanquis, no les tenemos absolutamente ningn tipo de miedo y comenc a entender. Regres a Caracas con algunos kilos menos y cargada de sensaciones diversas. Como dije anteriormente, en el Iupfan, mi liceo grande, todos nos conocamos y por eso no pas desapercibido mi viaje a Cuba, esa fue una de las razones para que, semanas despus, me hicieran una de las invitaciones ms importantes de mi vida. En el Iupfan estudibamos civiles junto a militares. Compartimos casi toda la carrera al lado de los mismos compaeros, a excepcin del ltimo ao, que decidieron mezclar los salones. Fue entonces
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cuando conoc ms de cerca al teniente Diosdado Cabello Rondn, uno de los jvenes militares que estudiaba con nosotros y quien deca en un pisoteado ingls que El Furrial era The best town of the world, quien nos sacaba la chicha los viernes con las instrucciones de orden cerrado y las caminatas y quien se la jugaba ante sus superiores para salvarnos el pellejo a ms de uno. En una ocasin, cuando tuvimos algunos minutos libres antes de un examen, mi compaera Dalila me invit a comer fuera de la institucin. Iramos con el teniente Diosdado y otras compaeras. Diosdado era uno de los pocos estudiantes que tena carro, as que comenzamos a subir Tazn va Hoyo de La Puerta, buscando supuestamente una cachapera que jams encontramos. Yo, sentada en la parte trasera, Diosdado conduciendo. En el trayecto, entre Diosdado y las compaeras hacan comentarios que no logr entender en el momento. Volteaban a ver si nos seguan, comentaban algo sobre las camionetas modelo Caribe y algunas otras cosas que tal vez haya olvidado. De pronto, Diosdado me lanza una pregunta directa, ante lo cual el resto de las compaeras calla, Iraima qu haras t si aqu en Venezuela hay un golpe de Estado?. Y yo, sin entender la magnitud de su pregunta le respond: No s qu hara, pero de que me quedo en Venezuela, me quedo. Sin yo sospecharlo, ya haba pasado la primera prueba. Luego, Diosdado continu Pero, qu haras t? Lo apoyaras o no?. Y yo, intentando poner orden en mi cabeza, le respond: Depende. Y depende de qu, Iraima?. Ay, Diosdado, depende de si el golpe lo dan los militares o gente de izquierda!. Y si lo dan los dos?, me dijo l. Qu va, Diosdado!, responda yo mientras bamos ya de regreso al Iupfan para presentar nuestro examen. Qu va, Diosdado, eso es imposible! Los militares aqu estn muy bien para estar dando golpes de Estado. Para ese entonces ya habamos llegado al Iupfan y Diosdado haba estacionado el carro para bajarnos a presentar el examen. Cuando apag el carro se volte y me dijo: Los que estn bien son los militares de arriba, no los de abajo y eso que t llamas imposible ya se dio. Se est preparando un golpe de Estado, si quieres participar, me avisas. Luego de ese chaparrn, cerr la puerta de su carro y me qued petricada en la parte trasera. No recuerdo si sal a presentar el examen o si sencillamente esper a que saliera Diosdado para continuar nuestra conversacin. Lo cierto es que esa fue una de las invitaciones ms importantes de mi vida. Continu mi conversacin con Diosdado tratando de aclarar algunas de las miles de dudas
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que me haban asaltado Quines estaban organizando el golpe? Cundo se dara? Cmo sera? Cul sera mi participacin? Diosdado solo me coment que haba algunos civiles y cuatro comandantes organizando todo, que no se saba cundo se dara y que lo que esperaba l de m era una actuacin posterior a la rebelin, alfabetizando y dando clases en las zonas populares, lo que traera como consecuencia que tuviera que abandonar mi carrera universitaria. Por supuesto que sin pensarlo un segundo le dije que contara conmigo, pero le ped ms, tena la necesidad de no sentarme a esperar con los brazos cruzados y me ofrec a participar en los movimientos preparatorios, aprovechando que yo tambin tena carro y que poda ser til a partir de ese mismo momento. Le ped que contara conmigo para cualquier tarea, siempre y cuando no incluyera el manejo de armas. As fue cmo empec mis tareas de correo, de lleva y trae, de apoyo logstico, de chofer, de transcriptora. Mayoritariamente cumpla mis tareas acompaada de mi amiga y actual comadre, Dalila. En una ocasin fuimos con Diosdado y Vicente, otro teniente estudiante del Iupfan a quien llambamos Cabezn, hasta la ciudad de Maracay para una reunin importante, tal vez con algunos de los comandantes. Eso no lo supe nunca, ya que era normal que no se me informara de todos los detalles de las operaciones por nuestra propia seguridad. bamos en mi carro, nos dejaban a Dalila y a m en algn centro comercial y ellos seguan rumbo a su reunin. Cada misin la tombamos con mucha seriedad, pero tambin con mucha alegra. Nos reamos mucho en el cumplimiento de cada una de nuestras tareas, sin miedos y con mucha esperanza. Al menos en cuanto a las civiles que yo conoca y que estbamos participando en la rebelin, ninguna tena experiencia en trabajos clandestinos, pero hay un episodio que me hace pensar que algunos de los militares jvenes participantes tampoco la tena. Recuerdo una ancdota jocosa cuando hicimos un recorrido en dos carros cerca de los alrededores de La Casona. Yo iba con Diosdado, Dalila y Mara Alejandra y en el otro carro iba Cabezn con otros compaeros. Nuestro carro iba adelante y cuando pasamos frente a una arepera Diosdado cruz rpidamente hacia la derecha para as despistar a las camionetas de la DIM que presumiblemente nos estaran siguiendo. El Renault donde vena Cabezn sigui de largo y todos comentamos que nos pareci muy inteligente de su parte no detenerse detrs de nosotros. Ni siquiera se haba volteado a mirarnos, lo cual nos pareci muy hbil tambin. Pero al pasar va164
rios minutos y no ver nuevamente a Cabezn comenzamos a dudar sobre si haba sido astucia o despiste. Efectivamente, Cabezn nos estaba buscando y no se haba percatado de nuestra rpida huida. Otra de las tareas que nos fueron asignadas fue la elaboracin de brazaletes tricolor que seran utilizados por los rebeldes. Qu orgullo fue para nosotras comprar las telas y coser las banderas que acompaaran la siembra de la nueva Patria! Desde entonces y sin que se nos haya manifestado claramente, saba que seguamos la senda de nuestros libertadores. Hoy, cuando escribo estas lneas y recuerdo esos momentos, viene a mi mente el pasaje histrico en que Miranda compra las telas amarilla, azul y roja para crear el pabelln de la nueva patria que quera fundar en el ao 1806. Por supuesto que salvando las distancias, nos una el mismo amor por la patria. Dalila y yo compramos las telas en Chacao. Antes de entrar a la tienda acordamos no levantar sospechas ni anunciar que las telas seran para hacer banderas. Sin embargo, al momento en que la vendedora nos pregunt qu desebamos le dijimos que necesitbamos telas roja, amarilla y azul y Dalila complet la informacin diciendo: Como para hacer banderitas. Nuevamente otra ancdota para recordar y de la cual rernos. Cuando llegu a casa, me di a la tarea de coser a mano las banderas. Pero como nunca he tenido las manualidades como una de mis habilidades, mi mam vio que las estaba cosiendo muy torcidas y decidi sacar el centmetro y la mquina de coser y hacerlas con mayor dedicacin. Al preguntarme para qu eran, le contest que se trataba de una actividad deportiva que se realizara prximamente en el Iupfan. Cuidadosa e inocentemente se dedic varias horas a elaborar algunos de los brazaletes que llevaramos los y las rebeldes. No sabamos con certeza cundo sera el da de la rebelin. De hecho, a m me informaron que antes de mi incorporacin al movimiento ya se haba hablado de varias fechas que haban sido postergadas por diferentes motivos. Al menos Dalila conoca del movimiento aos antes de que se concretara la rebelin. Finalmente, una tarde, cuando estbamos reunidos en el cafetn del Iupfan que en el argot militar llaman casino, nos anunciaron que el momento haba llegado, que sera esa misma noche. Para aquel entonces mi hermana estaba haciendo un postgrado nocturno en la UCAB, y aun cuando siempre hemos tenido posturas
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polticas diferentes y an las conservamos, es una de las personas que ms quiero y en quien ms confo. Por eso fue la nica a quien le coment de mis andadas. Recuerdo que cuando se lo coment, semanas antes del 4F, ella se qued callada y me dio su punto de vista despus, por escrito, en una carta en la que manifestaba su desacuerdo, pero raticaba su complicidad y silencio. Una carta llena de revelaciones, consejos, pareceres y mucho amor. Siguiendo con mi poca experiencia en materia de clandestinidad, fui incapaz de botar su carta y la guard en la mesa de noche. Cuando me informaron que esa noche del tres de febrero tendramos asignadas algunas tareas, llam a mi casa para hablar con mi familia. A mi hermana tan solo bast decirle hermana, para que entendiera que no deba salir de la casa. En cambio, a mi madre, con total desconocimiento de mis andanzas, le dije que esa noche me ira con unas amigas para el apartamento que tenamos en Caraballeda. En la tarde me toc estar con Guasipati, un capitn con el que recorr el Fuerte Tiuna para buscar unos equipos de comunicacin que seran utilizados en la noche. Anteriormente, Diosdado nos haba entregado los uniformes de campaa y nos dijo que nos encontraramos por la noche en el Colegio La Salle, al lado de Venevisin, desde donde estableceramos comunicaciones. ramos muchachas dispuestas a dar todo por una patria diferente. Llenas de mucho amor y desnudas de miedos. En la noche estbamos ya en mi carro: Maribel, Dalila y yo, porque cuando fuimos a buscar a Mara Alejandra, en El Valle, con mucha tristeza nos inform que no poda ir. Su mam saba todo y le prohibi salir. Nos fuimos tal cual lo acordado hasta las inmediaciones de Venevisin y all, estacionadas en la oscuridad, esperbamos noticias escuchando la radio. Pasadas las horas comenzamos a sospechar que las cosas no haban salido segn lo acordado y cuando en la madrugada, a travs de la radio, escuchamos a Carlos Andrs Prez informando que un golpe de Estado haba sido frustrado, comenzamos a llorar en silencio, cada una con sus propias preocupaciones y frustraciones. Cuando colocaron el Himno Nacional lo cantamos con la poca voz que nos permitan las lgrimas y el nudo en la garganta. Luego, esperamos hasta el amanecer para regresar a mi casa. Previamente acordamos una versin para ese da. Diramos que habamos llegado hasta el apartamento de La Guaira y que habamos decidido regresar dado los acontecimientos. Esa simple conversacin nos sirvi para que, semanas despus, cuando la DIM nos interrog, supiramos dar una sola versin no contradictoria.
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Al llegar a casa, sanas y salvas, mi hermana sinti un gran alivio. Sin embargo, a m me asaltaba una gran angustia por no saber nada de los otros compaeros. Estuvimos algunos das sin informacin y cuando posteriormente se reanudaron las clases y llegamos al Iupfan, todos comentaban que al parecer el teniente Diosdado haba estado involucrado en la rebelin militar y que se encontraba preso en San Carlos. Mis compaeras y yo, bastante aliviadas de saber que Diosdado estaba vivo, hicimos planes para dirigirnos al estado Cojedes y visitarlo. Y es que no sabamos que en donde estaban recluidos los compaeros era el Cuartel San Carlos, ubicado en la avenida Panten de Caracas y no en San Carlos, Cojedes. Con ms rapidez an nos acercamos al Cuartel San Carlos, esperando encontrarnos con unos compaeros alicados, derrotados y deprimidos. Sin embargo, al llegar al Cuartel nos encontramos a decenas de personas haciendo cola para ver a los detenidos. Tal vez muchos eran familiares y amigos, pero otros eran gente del pueblo que comulgaba con las acciones emprendidas por estos valientes militares y que se esperanzaron con el famoso por ahora. Tambin Rocco, otro compaero del Iupfan, quien actualmente trabaja para la revolucin, llen su carro con amigos y amigas para ir a visitar a Diosdado. Al entrar al Cuartel nos encontramos a un Diosdado animado, orgulloso de su participacin, resteado, acompaado por los capitanes Guasipati y Blanco La Cruz, entre otros muchos militares. Ese mismo da nos dieron unas comunicaciones que debamos llevar a otros compaeros que no haban cado detenidos y a partir de ah fueron frecuentes mis visitas al San Carlos. Posteriormente, a Diosdado y a otros compaeros del Iupfan los trasladaron al centro de reclusin El Cecao, una instalacin ubicada dentro del Fuerte Tiuna, bien cerca del Iupfan, por lo que las visitas se hicieron ms frecuentes. Mi mam, como lo dije anteriormente, contaba con un apartamento en Caraballeda, adems, tena un apartamento en Santa Fe, donde vivamos mi hermana, mi madre y yo. El apartamento tiene un maletero, pero igualmente, cuenta con tres puestos de estacionamiento cerrados con una reja, dejando una especie de depsito ideal para guardar o esconder cosas. Ese espacio lo puse a la orden del movimiento y de Diosdado, dndoles una copia de las llaves de las rejas. Al mismo tiempo establec contacto, segn lo ordenado por mis compaeros detenidos, con estudiantes de la UCV. Entre ellos,
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recuerdo a Luis Figueroa, quien nos alertaba de la importancia de poner en prctica ciertas herramientas bsicas de los movimientos clandestinos. Ellos tenan formacin poltica y experiencia en persecucin policial y por eso nos dieron varios consejos, entre otros evitar dar nuestros verdaderos nombres, vericar la identidad de los contactos antes de dar cualquier informacin, cambiar regularmente nuestros pseudnimos, aprender de memoria los mensajes a dar y no guardar ningn documento. Uno de mis principales errores fue no tomar en serio muchas de estas advertencias. Y aun cuando no utilizaba mi nombre verdadero ni guardaba la mayora de los mensajes recibidos, s comet el error de llevar una bitcora codicada de mis visitas hechas al Cuartel San Carlos y, adems, guardar varios de los mensajes que caan en mis manos. Incluso, en una ocasin volv a transcribir en la computadora de mi casa un mensaje que lleg a mis manos con errores ortogrcos. Todos estos fueron errores producto de la falta de experiencia y de subestimar la persecucin de la que estbamos siendo objeto de manera silenciosa. Otra de mis tareas era la de llevar panetos y propaganda desde la UCV hasta otros puntos de la ciudad. Me ordenaban dejar la maleta del carro abierta, con la idea de que introdujeran algn material y luego trasladarlo hasta otro punto desde donde un contacto lo recogera sin necesidad de que yo me enterara ni de quines eran los contactos ni del contenido de los panetos. No tuve entre mis tareas el de reclutar a nuevas personas que se sumaran al movimiento, sin embargo, en ocasiones me acompa el Chino, quien era para ese momento mi novio y a quien le pregunt si quera sumarse a las actividades. Pero l, luego de tomarse unos das para pensarlo, me manifest que prefera no involucrarse ms. Sin embargo, aun cuando no se sum, tampoco me abandon y sigui acompandome en las misiones. Posteriormente, sueltan a Diosdado y le permiten continuar asistiendo al Iupfan, pero sus pertenencias todava no le haban sido devueltas y l tena la seguridad de que estaba siendo vigilado de cerca. Durante la Semana Santa de 1992 fui detenida en las inmediaciones del Ipsfa... Siendo Jueves Santo, me fui a pasar mi da libre al Crculo Militar, donde estaba hospedada parte de mi familia. Al salir de ah, siguiendo al auto de mi madre, quien se diriga a casa sintindose un poco mal, vi que el automvil de Diosdado estaba en el Ipsfa y
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me acerqu para vericar las placas, en ese momento el soldado me detiene en la caseta de vigilancia, donde lo que haba era un bao en el que me encerr por un rato a pensar cmo poda salir del embrollo en el que estaba metida. Luego de algunas horas, me llevaron hasta la ocina en el edicio administrativo del Ipsfa, donde solicit que me permitieran comunicarme con mi madre, pero me fue negado. De all fui trasladada hasta la sede de la DIM. Sin embargo, en ningn momento se me permiti comunicarme con mi familia. Das despus, una madrugada, mientras mi madre se preguntaba dnde estara yo metida y tratando de hablar con todas mis amistades, llegaron unos funcionarios armados tocando fuertemente la puerta de mi casa y amenazando con tumbarla si no lo hacan rpidamente. Mi madre les abri y los agentes allanaron mi casa, pero sin dar ningn tipo de informacin a mi familia sobre mi estado ni mi paradero. Mi hermana tal vez sospechaba que estaba detenida, pero su solidaridad y lealtad no le permitieron siquiera confesrselo a mi madre. En la prctica, estuve desaparecida, sin derecho a comunicarme con abogados o con familiares. Una vez que me trasladaron hasta la DIM, comenzaron los interrogatorios. Tal como se ve en las pelculas, existan cuartos con vidrios donde solo se puede ver de un lado, dando al detenido la sensacin de estar solo, pero siendo observado por varias personas al otro lado del vidrio. Sinceramente, hasta ese momento no sent ningn tipo de miedo. Al principio me interrogaron dos hombres, uno de ellos miembro de la Disip, cuya forma de preguntar era ms violenta que la del otro funcionario. Imagino que con el trillado truco del polica bueno y el polica malo. No recuerdo la mayor parte de las cosas que me preguntaron, pero, despus de m, cayeron muchos compaeros detenidos. Dalila, a quien mandaron a buscar a San Cristbal, Mara Alejandra, Maribel, Diosdado, Cabezn, Jesse, quien aunque no haba participado en los hechos del 4F era un compaero muy cercano a Diosdado. Todo esto me hizo sentir muy culpable, aunque al ver nuevamente a Diosdado esa sensacin desapareci, ya que bastaban unos segundos con l para que nos impregnara de optimismo y sobre todo nos liberara de culpa. Hablar con l era tener la certeza de que lo que hacamos era para una patria libre y una buena causa, por lo que los riesgos no importaban y los sacricios se hacan con gusto. Lejos de recriminarme en los pocos segundos que pudimos hablar en la DIM, me dijo que lo culpara de todo a l.
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En cierta ocasin, cuando a mi madre le comentaron que el teniente Diosdado era quien me haba reclutado, ella quiso buscarlo para reclamarle fuertemente este hecho. Pero no tuvo que esperar, ya que cuando Diosdado, estando tambin detenido, la vio en los Tribunales Militares y luego de pedirle permiso a los funcionarios que lo custodiaban, se le acerc y le dijo Seora, yo quiero pedirle perdn, Iraima no tiene la culpa de nada, el culpable soy yo. No me arrepiento de lo que hice y lo hara una y mil veces ms, porque alguien tiene que hacer algo contra el abuso que estn cometiendo en el pas, pero su hija es inocente de todo y le pido perdn. Luego de esas palabras, lejos de reclamarle nada a Diosdado, mi madre lleg a comentar que quera ayudarlo. Esa era la actitud de valenta y responsabilidad que acompaaba a la muchachada que particip en el movimiento. El pas no estaba acostumbrado a que poltico alguno asumiera su responsabilidad y la actitud contraria era precisamente lo que caracterizaba a los comacates del movimiento (comandantes, capitanes y tenientes). Nos mantuvieron detenidas en una habitacin de la DIM que contaba con un pequeo bao y un par de literas. Ah nos llegaba el desayuno a las seis de la maana, el almuerzo generalmente nos lo llevaban las visitas que recibamos, al igual que la cena. Fue mucha la solidaridad demostrada por los familiares y amigos durante nuestros das de reclusin. Todos los das recibamos visitas cargadas de cartas, comida, libros, consejos. En una ocasin fui visitada por el general Ypez Daza, quien haba sido compaero de mi padre y haba estado detenido semanas antes en El Helicoide, sede de la Disip, por un artculo que haba escrito en un peridico. En esa ocasin yo lo haba visitado en la Disip para conocer las razones que lo llevaron a escribir el artculo. Luego, ya liberado l y detenida yo, me devolvi la visita lleno de consejos muy prcticos. Me dijo que tratara de hacer rutinas diarias, como ejercicio, leer, comer, escribir, para evitar que el encierro nos afectara psicolgicamente. Uno los errores cometidos por la DIM cuando allan mi casa, fue que visitaron el maletero pero no se les ocurri visitar el estacionamiento. Yo tampoco supe si los compaeros del movimiento haban utilizado o no el depsito que yo les haba facilitado, pero, meses despus, cuando fui a buscar algo en el stano, me encontr un vaucher de un banco que estaba a nombre de uno de los tenientes del movimiento. Entonces, entend que no solo haban utilizado el espacio, sino que nosotras no habamos sido las nicas en cometer errores. Hoy, veinte aos despus, al escuchar al comandante
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Chvez relatar algunos de los hechos de ese momento y decir que no todo estaba completamente preparado, pero que haba que hacer algo, todos estos errores que cometimos los entiendo y los justico. En mi caso, la DIM no solo allan mi casa y el apartamento en La Guaira, sino que adems se llevaron mi computadora, impresora y retuvieron el vehculo Toyota Corolla que tena. Revisaron la biblioteca, donde afortunadamente no llegaron a ver la carta que mi hermana me haba escrito y sobre la cual ya coment. La solidaridad de Omaira, la muchacha que nos ayudaba en la limpieza de la casa, haba hecho que no la encontraran. Permtanme hacer un parntesis para mencionar algunos comentarios sobre Omaira. Luego del 4F, ella haba encontrado la carta que me haba escrito mi hermana y tambin haba visto algunos de los uniformes militares que yo tena guardado. Luego de encontrar y leer la carta, la guard dentro de un libro bien grueso y los uniformes los ocult. Omaira y yo hablbamos poco de las cosas que no tuvieran relacin con el hogar. Tal vez algn comentario sobre la universidad, la salud, etc. Pero en una ocasin la recuerdo trepada en una escalera limpiando una lmpara, cuando sac un comentario que nada tena que ver con lo que estbamos hablando. Me dijo: Yo s luchara contra este rgimen adeco. Si a m me dan un arma yo me uno. No le contest nada. Pero ese simple comentario era el reejo de lo que estaba pasando en el resto del pas. El pueblo descontento pero esperanzado por los sucesos del 4F y sobre todo con un deseo enorme de apoyar y participar. Con deseos de ser los protagonistas que son hoy, veinte aos despus. Durante una de las sesiones de los interrogatorios a los que fui sometida, un funcionario entr para leer mi declaracin y luego amenaz con pegarme fuertemente si no deca ms nada: Yo soy reconocido aqu por cmo le pego a las mujeres, me dijo, en presencia de los dems funcionarios. Tambin, en otra ocasin, estando las cuatro guerreras (como nos llamaban, a pesar de que la ms alta de nosotras no llega a 1,68 m) reunidas en un cuarto de interrogatorio, al ocial se le ocurri preguntarnos qu estbamos haciendo el da 4F, ya que todas las investigaciones que pesaban sobre nosotras era por colaboracin posterior a esa fecha, sin sospechar que tenamos algn tipo de vinculacin con los hechos de ese da. Como relat anteriormente, ya nosotras habamos acordado una sola versin, por lo que pudimos responder sin contradecirnos.
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Pasados unos das, a la habitacin lleg una sargento que tambin haba sido detenida. Luego, a ella la trasladaron a otro sitio y liberaron a Mara Alejandra y a Maribel. Esto fue un golpe para Dalila y para m, ya que, aunque estbamos contentas por su liberacin, nos comenzamos a preocupar por lo que nos pasara a nosotras. Adems, nos haban comentado que nos trasladaran hasta la crcel de mujeres de Los Teques por nuestra condicin de civiles. Uno de los momentos de mayor tristeza para m fue una tarde en que recib la visita desesperada de mi madre. Ella siempre ha sido el pilar y la fortaleza de mi hogar, sobre todo luego de la muerte de mi padre. Siempre demostr ante mi hermana y ante m una fortaleza inquebrantable y nunca permiti que tuviramos carencia alguna. Por eso me conmovi mucho cuando me visit y me pregunt con un tono de desesperacin Qu hago hija? Qu ms hago para ayudarte? No s qu ms hacer. Y yo, con un mar de lgrimas por dentro y tratando de sonar convincente, le respond: Tranquila, mami, yo salgo de esta. No lo saba, pero pasados unos das nos liberaron y regres a casa con mi madre. Ella nunca tuvo una palabra de reclamo hacia m, ni siquiera me pregunt por qu lo haba hecho. Le bastaba con tenerme a su lado sana y salva. Conaba en ella misma como madre y en la formacin que nos haba dado. A Dalila y a m nos liberaron, pero no as a nuestros compaeros, siendo parte de ellos trasladados nuevamente hasta El Cecao, en el Fuerte Tiuna. Desde ah siguieron manifestando su descontento de diferentes maneras. Para una de esas manifestaciones colabor nuevamente haciendo brazaletes tricolor, los cuales fueron introducidos por Rosaura, metindoselos en la braga y burlando as la revisin que hacan. All, los rebeldes hicieron una manifestacin interna de descontento. Nunca se dieron por vencidos ni se sintieron derrotados y esa actitud siempre la admir en Diosdado, quien nos saba contagiar de optimismo. Posteriormente, al conocerlo ya como presidente, descubr esa misma fortaleza en Chvez, en situaciones como la del saboteo petrolero, golpe de Estado, lanzamiento de la Batalla de Santa Ins, luego de la convocatoria al referndum revocatorio y ms recientemente su fortaleza y optimismo demostrado con el cncer que logr vencer. En los sucesos del 27 de noviembre de 1992, aun cuando sabamos que algo se estaba preparando, no tuve ninguna participacin directa. Ya el ministro de la Defensa de aquel entonces, Ochoa Antich, nos haba mandado a buscar y en su despacho nos dijo que
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saban que seguamos como colaboradoras del movimiento y que eso podra traernos consecuencias, no solo a nosotras, sino al resto de los compaeros. Fue as como dejamos de servir, momentneamente, al movimiento. Por mi parte, una vez concluda mi carrera universitaria en el Iupfan ingres en la UCV, donde curs Estudios Internacionales. Actualmente soy productora nacional independiente y utilizo la trinchera de la radio y de las diferentes producciones que realizo para lo que inicialmente haba sido reclutada por Diosdado: para educar, para la creacin del Hombre y de la Mujer Nuevos. Hace veinte aos algunos y algunas creyeron que mi participacin en el movimiento del 4F era por vivir una aventura o por estar enamorada de algunos de los participantes. Y s. Realmente debo confesar que en aquel momento y actualmente sigo enamorada profundamente, pero de mi patria. Estoy muy orgullosa de lo que hice y agradecida con Diosdado por haber conado en m. Y hoy, en 2012, estoy sumamente orgullosa de poder colaborar con ese hombre a quien admiro tanto, llamado Hugo Rafael y agradecida de vivir esta nueva era, en donde no solo estamos construyendo una Nueva Patria, sino un Nuevo Mundo. Patria Socialista e Integracin Nuestramericana! Seguiremos viviendo y venciendo!
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Ral Tornell
Naci en Caigua, Anzotegui, en 1964. Narrador e historiador. Su labor creadora e investigativa ha dado lugar a una importante obra que se resume en los siguientes ttulos: Una guerra de azules y amarillos (1996); El pequeo hombre de la mancha roja (2005); El piropo de Casimiro Maarten y otras muertes (2007); Lo que salva y lo que aterra. Antologa potica y poltica de Toms Ignacio Potentini (2007); Camino al Monte Sacro (2010), todos con el sello del Fondo Editorial del Caribe. Lo poquito que voy muriendo (2010), Fundacin Editorial El perro y la rana.
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Coo, y voy a tener que echarles plomo, pensaba, pero en el fondo acariciaba la idea de hallar un momento y unrmeles, entonces me tranquilizaba y cuando cerraba los ojos vea la cara de Mamatata sonrindome y dicindome con esa particular manera suya de hablar: chale bola, mijo. Casi a la medianoche, el golpe de Estado lleg a la gran reja del Comando en forma de una tanqueta y casi cien soldados que echados en tierra y apuntando rodearon completamente el cuartel. Un soldado subi al dormitorio y me lo dijo, yo baj como una exhalacin y di rdenes de que cerraran las rejas y no dejaran pasar a nadie, costara lo que costara, despus sub a la azotea con una treintena de soldados y forc las garitas y otros puntos protegidos por gruesos muros, cuando baj nuevamente ya el teniente coronel, con chancletas, pantaln de uniforme y franela, sin un arma, hablaba a travs de la reja de hierro forjado con un teniente de cara lampia, uniforme camuado de paracaidista, boina roja y brazalete tricolor en el brazo derecho. Me acerqu, sin quitarle la vista al can de la tanqueta que apuntaba directamente hacia la reja y o lo que el teniente coronel le deca al teniente: Qu es lo que est pasando?. Detrs del teniente, con ojos que miraban hacia la azotea y al teniente coronel y fusiles a la altura del pecho, estaban dos sargentos de tropa. Casi no pude or la respuesta del teniente, porque alguien aceleraba el motor de la tanqueta, pero ms adelante y ante las palabras suaves del teniente coronel que preguntaba, una y otra vez, si aquello era una cuartelada, el teniente dijo: Esto es una especie de golpe de Estado. Cmo es la vaina? Una especie de qu?, dije yo, y me acerqu an ms a la reja y el teniente repiti lo mismo, en el mismo tono de condencia pidi que lo dejaran pasar, que nos iba a tratar bien, que no resistiramos porque su comandante ya tena el gobierno en las manos. Quin es su comandante?, pregunt el teniente coronel, el teniente no lo dijo, lo que dijo fue que no vala la pena que nosotros defendiramos a un presidente ilegtimo y un sistema que haba llenado de miseria al pas y, por ltimo, con ese tono suyo bajito, nos invit a unirnos al golpe de Estado. El teniente coronel le dijo que su honor de soldado el a las instituciones no le daba para locuras de esa naturaleza, que hablaran, quien quita que lograran ponerse de acuerdo y que, mientras tanto, las cosas quedaban de ese tamao: l, sus soldados y su tanqueta afuera y nosotros adentro, a menos, le insinu con irona el teniente coronel, que se le ocurriera volarnos a caonazo limpio. El teniente sonri y dijo que
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tena rdenes de disparar en caso estrictamente necesario, que l no era un asesino sino un revolucionario y que le pareca bien que nosotros nos quedramos adentro. Eso s dijo, nadie entra. A eso de las tres de la madrugada, cuando ya el Presidente de la Repblica haba hablado dos veces por televisin, baj de la Central de Radio y Telfonos y encontr al teniente recostado de la tanqueta, lo llam y le dije que sus compaeros no haban podido tomar el palacio de Miraores ni la residencia presidencial La Casona y que el Presidente haba dicho por televisin que el asunto no era ms que unos pocos militares desorientados, ya completamente derrotados por las tropas leales al gobierno. Eso dijo?, pregunt el teniente. No estaba asustado, pero cuando le dije lo del palacio de Miraores y La Casona vi una sombra de preocupacin en sus ojos y entonces supe que se estaba aojando, queriendo saber cmo reaccionaba o quizs para darle alguna sea de esperanza, le confes que hubiera querido que el destino me hubiera puesto en su lugar y que, si el golpe fallaba, yo estaba dispuesto a ayudar para dar otro. El hombre se puso en la boca una sonrisa que estaba hecha de amargura y coraje. Supe entonces, por lo que me dijo, que estaba vencido: No me envidie mucho, porque a lo mejor soy yo quien lo envidia ms a usted. Amaneci y el teniente coronel, consciente de que aquel ocial, sus soldados y su tanqueta no eran un peligro para nadie, mand a abrir la reja y los pas al comedor. All desayunaron y, si bien es cierto que no les insinuamos siquiera que eran nuestros prisioneros y que en ningn momento hablamos de sus armas, ellos se comportaban con la timidez caracterstica del que se sabe derrotado y preso. Ah fue cuando el teniente coronel y yo nos comportamos con honor militar. Pudimos desarmarlos, pudimos llamar tropas de refuerzo y coparlos, pero no lo hicimos. A las diez de la maana, cuando todos sabamos que el golpe haba fracasado, el teniente pidi permiso para formar a sus soldados en el patio y decirles lo que pasaba. Me acuerdo como si fuera ahorita que los soldados, al or lo que les deca el teniente, pusieron casi sin ruido los fusiles en el piso de granito y cuando el teniente les orden romper las muchos se sentaron en el medio del patio y otros se tendieron a mirar el cielo azul o a cerrar los ojos buscando el sueo. Al rato, vi al comandante de aquella gente por televisin, con cara de preso pero con
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voz rme, diciendo que se rindieran. Cuando dijo que por ahora haban fallado llam al teniente y lo llev hasta donde nadie poda ornos y le dije: Cambie esa cara, hombre, porque vamos a dar otro golpe de Estado. l me mir recto a los ojos y me cont lo que haba sucedido. Nos sentamos en una banqueta a un lado del pasillo y habl sin ambages. Despus de las doce del medioda del da anterior y de un almuerzo ms apresurado que de costumbre, como lo dijo despus (lo leera yo en un libro que se escribi al respecto) el comandante Hugo Chvez, haban empezado las cosas en el cuartel Pez, all en el centro de Maracay. El teniente mir el patio del cuartel como trayendo a su memoria los sucesos ocurridos. Hugo Chvez y sus compaeros de promocin, los tambin comandantes Jess Urdaneta Hernndez y Yoel Acosta Chirinos, reunieron a los batallones de paracaidistas Jos Leonardo Chirinos y Ramn Garca de Sena y les dijeron en qu estaban metidos, despus fueron al cuartel San Jacinto a hablar con el otro comandante, que era Jess Ortiz Contreras, comprometido hasta los huesos en el lo y quien iba a llevar a cabo una operacin simulada que pondra en Caracas, sin una sospecha, a los dos batallones de paracaidistas. El comandante Jess Ortiz Contreras haba hecho correr la voz y pedido permiso para llevar en avin, al da siguiente, parte de su batalln de cazadores Genaro Vsquez hacia las sabanas de Las Peonas, por all en El Pao de Cojedes, eso tapaba el traslado de los paracaidistas a Caracas pues, as, medio mundo pensara que las entradas y salidas en los cuarteles Pez y San Jacinto eran por lo de la operacin en el Llano. El teniente, con los ojos jos en m, agreg que l se haba unido a la conspiracin, casi un ao antes, debido a que el comandante Jess Urdaneta Hernndez le haba hablado varias veces al respecto. Este gobierno debe caer dijo. Caer le dije. Despus supe, en las semanas siguientes, todos los sucesos de la rebelda militar. A las nueve y media de la noche del 3 de febrero salieron del cuartel Pez catorce autobuses de varias lneas extraurbanas llenos de soldados y enlaron, alquilados como estaban por ocho bolvares cada uno, supuestamente hasta la Base Libertador, pero cuando pasaron por el distribuidor El Avin aga180
rraron hacia Caracas a toda velocidad. A la una de la madrugada entraron a Caracas, y fue el comandante Yoel Acosta Chirinos el que destac las tropas para reforzar las alcabalas del Fuerte Tiuna y evitar la salida de fuerzas leales al gobierno, tambin para capturar la Base Area La Carlota, la residencia presidencial La Casona y las instalaciones de televisin del Canal 8. As las cosas, el resultado fue que la tropa que entr al Fuerte Tiuna se rindi sin combatir, porque ya el alzamiento estaba delatado por un capitn cuyo nombre quizs jams se conozca, segn se dijo entonces; los que fueron a atacar La Casona se limitaron a defenderse, porque los estaban esperando; los otros, los que deban tomar el Canal 8, lo hicieron, pero cuando quisieron poner un video de una proclama del comandante Hugo Chvez, los tcnicos los engaaron dicindoles que los equipos eran incompatibles; el comandante Yoel Acosta Chirinos tom la Base Area La Carlota con una compaa de paracaidistas, pero fue acosado por unidades blindadas del Ejrcito, tanquetas de la Guardia Nacional y unidades de infantera y del regimiento logstico y, por aire, aviones Bronco, Tucn y F-16, total, a las 10 y 45 de la maana se le rinde al general Eutimio Fuguet Borregales, comandante de la Fuerza Area y hombre al que haba puesto preso horas antes. Al comandante Hugo Chvez no le fue muy bien ese da, porque al dirigirse a la colina de La Planicie encontr tropas leales al gobierno y le echaron plomo, a l, a un ocial y tres soldados, menos mal que hablaron, en eso llegaron unos cuarenta paracaidistas y por n se metieron en el Museo Militar, que era el puesto del comando principal. Lo que pas despus fue incertidumbre, ya no hubo comunicaciones por radio y menos el equipo vehicular multicanal con personal especializado, que no pudo salir por la delacin, segn dijo el comandante Hugo Chvez. Amaneci y supo que en Maracay el comandante Jess Ortiz Contreras, que haba quedado alzado en el cuartel Pez, no pudo tomar la Base Area Libertador porque los coroneles Hctor Guzmn Ach y Vicente Eduardo Duarte Delgado, de la IV Divisin de Infantera, haban hablado con l y lo convencieron de que se rindiera. En Valencia, el mundo se le pona chiquito al capitn Luis Valderrama, porque los F-16 haban comenzado a disparar sobre el Comando de la Brigada Blindada y, al otro lado de la ciudad, soldados alzados y estudiantes de la Universidad de Carabobo, le caan a tiros al edicio del Distrito Policial 8 en el barrio Canaima, quedando muertos tres policas, dos estudiantes y un soldado. Pero
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el capitn Luis Valderrama no estaba vencido y eso fue lo que le dijo al comandante Hugo Chvez cuando, a las doce y veinte del medioda, lo llam por telfono. Tenemos que deponer las armas dijo Chvez. Patria dijo Valderrama, como santo y sea. Bolvar dijo Chvez. En Maracaibo la historia fue otra, a las 10:30 de la noche del 3 de febrero, el teniente coronel Francisco Arias Crdenas, que se encontraba reunido con sus ociales en su despacho del Comando 103 del Grupo de Lanzadores de Cohetes Monagas, recibi la llamada de dos tenientes coroneles de la guarnicin metidos hasta el cuello en el asunto, para decirle que ya no iban. A las 12:30 de la medianoche ya estaban tomados el cuartel Libertador, el gobernador lvarez Paz y su familia en su residencia, el puente sobre el lago de Maracaibo, el Aeropuerto Internacional de La Chinita, la Base Area Rafael Urdaneta y el Comando de Guardacostas del puerto de Maracaibo, con muchos tiros y sin un muerto. Lo dems fue un ataque al cuartel de la Disip, en la avenida El Milagro Norte, con fusiles, granadas y morteros y una invitacin a rendirse. Hubo tambin un asalto al Destacamento 35 de la Guardia Nacional, en el centro de Maracaibo y ah fue donde realmente se oli plomo, porque los 150 soldados llegaron a la 1:30 de la madrugada y estuvieron hasta ms all de las seis de la maana, el intento fue intil, pero el edicio qued tullido a pura bala. En otro punto de la ciudad, agarraron por sorpresa al Comando de Patrulleros de la Polica del estado Zulia, en la urbanizacin Cuatricentenario; antes de las dos de la maana tenan en las manos las instalaciones petroleras de Ta Juana en la costa oriental del lago; de la petroqumica; las vas de acceso a las ciudades de Cabimas y Ciudad Ojeda y la sede de la televisora Canal 11. A las 10:30 de la maana y, segn sus propias palabras, despus de una larga espera por el xito de la misin en Caracas, un apagar el televisor o salir del Comando para desentenderme y esperar recibir la noticia repentina del triunfo en la capital, el comandante Francisco Arias Crdenas hizo un anlisis de la situacin y entreg la Base Area Rafael Urdaneta a los generales que haba hecho presos. Cont:
Fui trasladado a La Carlota en un Bronco de la Fuerza Area, llegu all a las dos de la tarde. Al pasar con mi brazalete entre
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la formacin de paracaidistas les di el saludo de los soldados del pueblo del Zulia y de pie me aplaudieron, al tiempo que empezaban a cantar Gloria al Bravo Pueblo: vala la pena lo hecho y el porvenir.
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constituyente originario sin necesidad de las armas. Consigue la presidencia en 1998, la transferencia del poder al Pueblo, el poder es ahora de la Nacin. El antagonismo entre dos tendencias, capitalismo y socialismo, tiende a que las fuerzas se combatan entre s como el fuego y el agua, tratando cada una de ellas de destruir a la otra. De ah la idea de revolucin. Pero no es suciente, es necesario que ocurran cambios en la conciencia del ser humano, que se transforme la sociedad. Ya a nivel de estructura se irn gestando poco a poco y se profundizarn, pero si el hombre no cambia, difcilmente se abrir paso a un sistema ms humanista. Y es que a quien le haya tocado la bendicin de vivir en estos aos, entre las dcadas que integran nales del siglo XX y lo que va del XXI, poca de evolucin en horizontes econmicos, polticos, sociales, educativos, culturales, tecnolgicos, etc., no le puede parecer nada extrao que hasta en el campo espiritual se estn generando innovaciones y es que debe ser as, porque la existencia humana lo demanda. El tiempo no cambia las cosas, es la humanidad quien debe mejorar con el tiempo. Y si se tiene un por qu se encontrar el cmo. Todo es causa y efecto, somos energa y atraemos como imn lo que lanzamos al universo. Por eso la madre tierra nos devuelve como un bmeran lo que le damos a ella. Un mundo nuevo se hace teniendo un nuevo espritu con buenos valores. Un aliado puede ser el amor, que indudablemente es una voluntad que nos ayuda ha afrontar cada obstculo, denitivamente no podemos escapar de l. Sigue siempre la gua de amor que escuchas en tu interior. El amor en todas sus bellas manifestaciones debe fungir ante nosotros como un motor, as como lo es nuestra familia, como lo son nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros amigos, tambin conseguimos al amor en nuestra madre patria, en algn personaje que hemos decidido aceptar como gua, como lder, como un patrn a seguir, aquel ser con el que nos identicamos por nuestros valores, por nuestras convicciones. Puede demostrarse que al alejarse del amor, el individuo endurece su corazn y su humanidad. Y no hay que aceptar que se diga que ya nada puede cambiar para mejor, aquellos que dicen que algo no se puede hacer, deben mirar a los que ya lo estn haciendo. En estos das, que han denominado poca de crisis, lo que ms preocupa es el nivel a donde a descendido la espiritualidad a cambio del materialismo y el ego individualista. Las cosas materiales solo valen el valor que nosotros les damos. Se nos ha acostum188
brado a que el bienestar material sea un factor determinante en el grado de felicidad que se pueda experimentar. Si el hombre ha logrado grandes hazaas y tantos avances por el transitar de este mundo desde la poca de los caverncolas, es natural que la especie haya alcanzado una gran elevacin en nuestro corazn y en la conciencia, pero sigue existiendo un alto grado de maldad, crueldad o resentimiento hacia nuestros semejantes, que tiene que ser eso lo que justique tanta locura en las acciones que se ejercen hoy da contra un ser humano. No se habla de cualquier cosa sino de un ser perfecto, de la mxima creacin del universo. Seamos como el guila, la inteligencia realmente superior busca las ms elevadas alturas. Nadie es mejor ni peor ni igual a otro. Simplemente se es humano. Todos tenemos una habilidad o una cualidad que merece reconocimiento. Cada guerra nace solamente cuando el espritu humano comienza a destruirse. Acaso se ha perdido el objetivo por el cual fuimos creados? La causa del incremento de la violencia, frialdad, agresividad y maldad es multicausal, comenzando por los hogares disfuncionales que hoy integran la sociedad venezolana. Las emociones son necesarias en el ser humano y crecemos muy reprimidos. Despus del hogar se pasa a la escuela y estas son el reejo del pas. En Venezuela se ha hecho cotidiana la violencia, no se puede ver como normal la cantidad de homicidios a diario, si se sale a la calle la gente se siente a la defensiva, ser por la creciente impunidad, porque de nada sirve denunciar y la sensacin de estar desprotegido genera miedo y, este, reprimido, se convierte en rabia. Todos reaccionamos de manera distinta frente a las amenazas. Otro factor es la soledad, el no contar con alguien a tu lado a quien puedas manifestar tus dudas, incertidumbres y angustias. Los padres han tenido que dedicarse a trabajar fuera del hogar, dejando los hijos muchas veces solos, en guarderas, escuelas, lo que crea un sentimiento de abandono que si no se supera puede llegar a convertirse en una terrible soledad, que luego pasa a frustracin y produce seres violentos. Igual como es necesaria la presencia de un adulto que los gue y los eduque en momentos en que se encuentran solos. Estn tambin los menores que son criados por otros menores, es decir, sus hermanos, hay que rescatar el valor de la familia como clula fundamental de la sociedad y la dignidad humana. Se est a tiempo, si cree que algo es imposible, entonces usted lo har imposible. Por muy alta que sea una colina, siempre habr un sendero por donde llegar a su cima. Adems, estudios han demostrado que
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estadsticamente somos una nacin muy particular, nos gustan la guachata, la parranda, la msica, con un gran apego a lo local, regionalistas y, lo ms importante, que nos consideramos alegres, divertidos y orgullosos de ser venezolanos. Hay que hacer el intento, proponerse a ser mejores, cambiar para evolucionar, comprender qu sentimos para conseguir y dejar a las futuras generaciones un mundo mejor. Con el puo cerrado nunca se puede intercambiar un apretn de manos. Relatar los hechos histricos por el orden del tiempo en que sucedieron ayuda a recobrar el pasado inmediato. La victoria de Chvez la atribuyen a su promesa de elaborar una nueva Constitucin para refundar la Repblica, luchar contra la pobreza y la corrupcin. Previo Referendo Consultivo se convoca el 15 de diciembre de 1999 al Referendo Aprobatorio, donde la mayora responde S y el 20 del mismo mes entra en vigencia la nueva Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela. En el ao 2001, el Poder Ejecutivo elabora leyes sobre asuntos econmico -sociales, entre ellas la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, la Ley de Pesca y la Ley de Hidrocarburos, las mismas fueron respaldadas por agricultores, pescadores y masa trabajadora, pero adversadas por organismos empresariales que convocan a un paro, el cual va a preceder los eventos de abril de 2002, cuya nica meta poltica era tumbar a Chvez. Algunos sectores de oposicin tienen mucho poder meditico y muchas maneras de llegar a sectores internacionales, utilizan la manipulacin poltica tratando de utilizar a las masas convirtiendo a los medios de comunicacin privados en un servicio masivo de adecuacin y alienacin colectivos. La batalla es muy dura, porque es contra las costumbres, contra un veneno, contra un metabolismo de control social y mental, una batalla cultural, pero hay que darla. Por todo esto, se requiere la necesaria autoridad. Quien conduce una revolucin debe disponer de una fuerza interior de carcter y de una posicin inuyente. La revolucin llevada a cabo por un gran hombre consigue que el pueblo la comprenda y se adhiera a ella, pues lo que se aspira en virtud de una gran revolucin son condiciones que coneran tranquilidad general. Una vez superado el 11 de abril de 2002, recuperado el hilo constitucional el 13 y 14 de abril, tras la victoria del pueblo adepto al proyecto que el gobierno revolucionario ha puesto en marcha y habiendo retornado a Miraores el comandante presidente Hugo Chvez, Venezuela se enrumba entonces en el Proyecto Nacional Simn Bolvar y en el Primer Plan Socialista de la Nacin. Hemos visto cmo en todos
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estos diez aos, para el gobierno de Chvez, el poder ha sido solo un instrumento para redistribuirlo, hacer justicia y transferir cuotas de poder poltico y econmico al pueblo, a la mayora, es decir a la nacin. Las misiones vienen a convertirse en resultados, en producto de polticas de un gobierno, de un plan, de un proyecto. Para el ao 2006 se plantea el tema del socialismo, el Gobierno, en Consejo de Ministros, elabora los lineamientos generales, particulares y sectoriales del Primer Plan Socialista de la Nacin y es aprobado por la Asamblea Nacional. Es as como se fortalecen las ideas y las propuestas del Presidente, convirtindolas en el conjunto de misiones que se han puesto en marcha en Venezuela, tales como: -Misin Milagro -Misin Jos Gregorio Hernndez (investigacin-accin en el campo de la discapacidad) -Misin Deporte -Misiones educativas (Rbinson, Ribas, Sucre, Che Guevara) -Asistencia Odontolgica -Misin Negra Hiplita -Misin Ciencia (Infocentros) -Misin Vuelvan Caras -Misin Piar (sector hierro, acero y carbn) -Grandes obras como: Hospital Cardiolgico Infantil Latinoamericano, en Caracas -El Trolebs, en Mrida -Pdvsa Gas Comunal (gasicacin de ciudades y de vehculos) -Se nacionaliza Sidor (la principal siderrgica del pas) -Lanzamiento y puesta en funcionamiento del satlite Simn Bolvar -El Orinoquia, segundo puente sobre el ro Orinoco -El Metro Cable, las nuevas lneas del Metro de Caracas -El Ferrocarril de Los Valles del Tuy -Las petrocasas -Mercal, Pdval -Barrio Adentro (consultorios populares) -CDI (Centro de Diagnstico Integral) -SRI (Salas de Rehabilitacin Integral)
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Y tantas otras obras, programas y proyectos sociales que el gobierno revolucionario ha puesto en marcha. Los aos que siguen deben ser para el avance y conformacin de un verdadero socialismo bolivariano, productivo, social, econmico y tico. Un proceso de inclusin donde ha tenido cabida el adulto mayor, los deportistas, los indgenas que actualmente estn protegidos por la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, hoy en da tienen prerrogativas legales que les permiten conservar su cultura. Para nalizar, queda abierto el prximo captulo del Gran Libro Venezuela, donde en este ao electoral mediremos el esfuerzo por conservar todos los logros obtenidos y la continuidad de los mismos quedar demostrada en octubre de 2012, exactamente el siete de ese mes escribiremos una nueva pgina que, ojal, selle la unin de todos los venezolanos y demostremos que la tolerancia, la esperanza, el respeto, la convivencia, la justicia y la paz son el norte y la verdad de nuestros valores fundamentales de existencia.
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Alexis T. Rivas M.
Nace en la ciudad de Caracas el 25 de septiembre de 1964. Estudi la primaria en la escuela Madre Mara Rosa Molas de la avenida El Cuartel en su Catia natal. Al gustarle la mecnica, se matricula en la Escuela Tcnica Industrial Rafael Vegas situada en la subida de El Junquito, en donde se grada de Bachiller Industrial mencin Mquinas y Herramientas. En la Universidad Simn Bolvar creci su inters por hacer literatura, en tanto la poltica activa se interpona en sus planes de graduarse de Ingeniero Mecnico. Desde hace diecisis aos se desempea como Tcnico de Mantenimiento Mecnico en el Metro de Caracas.
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SIN GLORIA
La noche le brinc al cielo desde su morada innita y sin luz. Lo oscureci de pronto como si una gran mano hubiese accionado un interruptor gigantesco y, al tiempo, arrojara un manto sombro desde el borde del oeste. El sol pareci huir hacia el horizonte occidental como si una bestia de caza pretendiera darle alcance. Apenas si el da haba vencido brevemente las seis de la tarde cuando una total penumbra se esparci sobre la bveda area de la capital. A esa hora el subterrneo, en su vaivn interminable, zigzagueaba dentro del estmago de Caracas, llevaba gente de un extremo a otro para, al da siguiente, traerlos de nuevo de donde los haba sacado, no ms concluir sus jornadas de trabajo, de estudio o simplemente de husmear en el entramado social que bulla en sus dicultades. La ciudad herva, se cocinaba en su propio caldo, preada de contradicciones. Entre esta gente va un hombre, escucha algo y sonre. Aqu va a venir pasando algo, va a pasar una vaina bien seria, lo secundaron ms all, No, algo tiene que pasar, terci otra. La comunicacin interna anuncia a los pasajeros la prxima estacin a alcanzar y el hombre visita su reloj con la mirada. Trata de relajarse, aspira como buscando la tranquilidad que las mariposas, mordisqueando en su estmago, se empean en arrebatarle. Le vienen a la mente sus turnos al bate durante sus aos infantiles; Pide tiempo, aspira bastante aire y luego exhalas rpidamente, as espantas los nervios, le recomendaba su hermano mayor antes de cada juego. Haca esto ahora, ms de quince aos despus, solo que en esta ocasin tal vez no hubiese un turno ms, otro juego u otra temporada al ao siguiente. No puede evitar mirar nuevamente el reloj cuando el material rodante se detiene en la siguiente estacin ms tiempo de lo habitual. Luego de atenuar sus angustias, el tren avanza otra vez sin esperar a un usuario frecuente que no alcanza a abordar a tiempo. Mirando cmo se aleja sin l, cree al tnel una gran boca que de a poco se traga el vehculo entero con todo y pasajeros en su interior, entonces musita uno de sus versos inditos cuando el tren se oculta, luego de que la primera curva del tnel se lo come en la lejana: Acude a m, valor, porque en mi feroz batalla por la esperanza eres la nica arma que Dios otorga a los perseverantes
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Coo, por n!, dice el hombre dentro del cuarto vagn cuando el operador anuncia su parada. Deben estarle esperando, lo importante es no dejar ver su miedo. Miedo?, se pregunta, mientras baja del vagn y dirige sus pasos a las escaleras mecnicas. El que no tenga miedo asstese compadre, le dice su mente durante una jugarreta de su imaginacin. El enorme bulto que porta, ropa e implementos de campaa militar, le impide el paso a los presurosos en las escaleras, pero por alguna razn nadie le increpa un permiso para avanzar. De todos modos, posiblemente no oira, ya va concentrado, han repasado miles de veces los planes, dnde estar y qu hacer a la hora del peo. Tiene que llegar al sitio una hora antes, camarada, hgame el favor de no llegar tarde a la toma del poder. Coo, qu verga, la vaina es verdad!, pens al ver al compaero acodado sobre un muro, oteando entre los pasajeros que se apeaban del tren. Lo buscaban, ya no hay marcha atrs, pens otra vez. As pensaba cuando se saludaron, as pensaba en tanto el compaero le adverta y de esa manera pens cuando se despidieron. Recuerda muy bien, Fanny est enferma, vamos al hospital, que hay que donar sangre para la operacin. Maana se veran a la hora convenida en el punto de reunin, para arrancar de nuevo desde el principio con la activacin del plan. Bueno, un da ms, a partir de hoy puede ser cualquier da, a cualquier hora, fue la ltima frase que escuch en aquel ltimo contacto. Mira de nuevo su reloj: las 6:43 p. m., 3 de febrero1992.
la noche haya avanzado apenas tres minutos, despus de que se le arroj al cielo tan rpido hace casi una hora. Los recuerdos se le quedan en la mente, en tanto las 7:22 p. m. de ese da pretenden demorarse ms de lo normal. Nuevamente, 3 de febrero 1992. Ya en casa, su hija viene a l para atormentarlo, quiere jugar, hablar las lindas pendejadas que hablan los nios a los siete aos, pero l no est de nimo para nada. Se pregunt a quin avisar en caso de muerte, y la posibilidad real nos golpe a todos, recuerda haber ledo, mientras le mira la cara a la nia quien desde hace rato le deca cosas que no escuchaba. Hblale, juega con ella, pendejo, despdete, a lo mejor nunca ms la vuelvas a ver, le dijo esa voz que permanentemente araa los pensamientos. 3 de febrero 1992, 7:45 p. m. El joven de solo veintisis no lo sabe, pero a esa hora un comandante se pone al frente de sus soldados e inicia un viaje sin retorno. Entra al huracn angustioso del que jams saldr, ni siquiera por voluntad propia. Empez la vaina, carajo, se prendi el peo!, pero el muchacho, de regreso a casa, lo ignora. Parece que se quedar afuera. El comandante pone al tanto a los soldados: no van de maniobras, van a meterse en un peo histrico. Por la patria, pues, les grita. Para ese momento, la brigada entera de los paracaidistas ha sido tomada por los rebeldes. 3 de febrero 1992, 8:05 p. m. Van en camino, el comandante les mir brillar los ojos, brillo y angustia vio en ellos a la vez. Resplandecieron sus ojos cuando el comandante les llam soldados de Bolvar. Se inquietaron porque ni de sus madres se despidieron, quiz no vieran el amanecer, acaso el comandante fuera uno de ellos. As deba ser. Pero ya el joven regresa a casa, no sabe que el peo s va, y esa misma noche. Le llaman por telfono, pero su llegada a casa se demora, No est, llmelo despus, les dijo su hija a los compas, pero su hija olvida avisarle y ya no hay tiempo de llamar otra vez. Los compas se van sin l. En un sitio determinado, conocido por pocos, los rebeldes les entregarn armas. Cuenten con esos fusiles, dijo el comandante, Esto va a ser una revolucin. 3 de febrero 1992, 8:37 p. m. Avanza la noche en la brigada de paracaidistas. Estos, con sus aperos y municin real distribuida, le escuchan, mientras sus dedos juveniles se estremecen sobre el fusil, han aprendido en un ao que es como el hijo que an no tienen, como el hermano que les espera en casa, como un brazo, una pierna, otra parte ms de su cuerpo. Han tomado la brigada y arrestado al general sin disparar un tiro. No obstante, a pesar del celo en la estructura organizativa, alguien ltra la informacin y ya no hubo manera de parar,
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varios ociales comprometidos en otras guarniciones militares del interior se confunden y abortan hasta que el comandante aclare por las vas convenidas. Otros se acobardan y delatan, pretenden detener una pesada rueda que ha echado a andar. 3 de febrero 1992, 9:49 p. m. Tratando de dormir, el joven estudiante se mete en la cama a mirar el techo, Maana s, maana s es la vaina y con los parpados apaga su mirada, sin embargo an ve. Ante l se despliega una pelcula tridimensional de su vida, se sumerge en un sin nmero de recuerdos familiares que arrancan desde su infancia ms pretrita, bailotean a su alrededor y arremeten en su conciencia como hormigas alrededor del azcar. Cumpleaos, navidades, viajes de excursin, vacaciones, hasta estpidas peleas y posteriores reconciliaciones se atropellan en el lme imaginario que asalta su mente. Entonces, el cansancio trepa su humanidad y lo vence hasta dormirlo. 3 de febrero 1992, 10:33 p. m. Caracas pareci abrir sus muslos manoseados a la la de rebeldes que la penetraba desde el occidente cercano. Ms de mil paracaidistas apertrechados avanzan desde la Regional del Centro y, en las narices de la Comandancia General del Ejrcito, se deslizan sobre la autopista de entrada a la capital en un largo convoy, que luego se esparce en varios frentes de batalla. En pocos minutos debern combatir ferozmente a tiro de fusil. Ahora debern probar hasta dnde el duro entrenamiento paracaidista puede ayudarlos a tomar decisiones y a sobrevivir en combate. Esto lo ha estado pensado un jovencito, quien hasta hace un par de aos era un pillo que sola armar jaleo en cada esta a la cual no era invitado, sin ilusiones, hasta hace unas horas en que el Comandante les habl de terminar esa noche lo que Bolvar haba dejado inconcluso. Son tan bonito pens otra vez, como jams me hablaron en la escuela. Avanzar!, ordena el teniente. Empez el peo, carajo! 3 de febrero 1992, 10:05 p. m. Y el pelotn avanza, pero hasta el teniente cae esa larga noche, est muy mal herido, lo dan por muerto, pocos sobreviviran a un disparo de fusil en el abdomen. Sin sentido, es apilado entre los rebeldes muertos, solo as salva la vida. Un paramdico descubre sus signos vitales antes de que los defensores del palacio de gobierno se percaten de ello, es cuando lo arrancan del abrazo de la muerte y su historia rpidamente es contada en los peridicos. Al comenzar el repliegue es cortada la retirada por una unidad de la Guardia Nacional, el pelotn compacto no puede desplegarse y
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es arrasado en un fuego desde dos ancos. En primera instancia, mueren el primer sargento y tres soldados rebeldes, el teniente est herido en la pierna derecha y le dice al cabo y a los otros nueve soldados que est contemplando la posibilidad de rendirse, pero Petare, apodo del muchacho de diecinueve aos que gustaba de fastidiar las estas del barrio a las que no era invitado, se le engrandeci ante los ojos cuando le dijo; ...perdone mi teniente, con todo respeto, pero es que aqu vinimos a hacer lo que Bolvar no pudo. 4 de febrero 1992, 1:07 a. m. El teniente ordena fuego a discrecin y la distancia se mantiene inconmovible entre ellos y los leales. Luego, como pueden, se alejan en grupos de tres y conformar una barricada de tres fases, con los heridos en la ltima. Una hora despus, las municiones se agotan y el cabo, con dos soldados rebeldes, intenta subir hasta la parte superior del puente y desde all cubrir la retirada hacia algn barrio cercano con el ltimo parque que les queda, pero all les espera un puado de soldados tan jvenes como ellos, que abren fuego apenas les ven asomar sus gorras coloradas destellando en la oscuridad. Entonces, solicita una tregua a viva voz para parlamentar y al asomar su cuerpo entero le escupen una lluvia de proyectiles de alta potencia que lo lanzan hacia atrs sobre la calzada. Al ver la escena, Petare se incorpora y tiro a tiro vaca su cacerina apuntando hacia donde les disparan. Despus, se pone a cubierto mientras piensa, le abordan los recuerdos como en una pelcula breve que le muestra su vida de diecinueve aos en segundos. El teniente, quien sangra por tres oricios de su humanidad, desde su perspectiva horizontal sobre el pavimento y antes de perder el sentido, ve cmo, a bayoneta calada, Petare se levanta y corre hacia ellos, se agiganta durante la carga de breves metros, su boina resplandece, el brazalete tricolor palpita en su brazo, se ve hermoso, enorme, su gura se agranda an ms cuando de su boca emerge su grito de soldado rebelde: Pa-ra-cai-distas! Pa-ra-cai-dis-tas! Pa-ra-cai-dis-tas!, mientras su silueta se convierte en una inmensa sombra que diluye a los enanos molinos de viento que lo confrontan. De esta manera, la noche le entrega la gloria a Petare, soldado desconocido que pas de bribn a rebelde en un instante de decisiones. 4 de febrero 1992, 2:23 a. m. Y, ahora, qu hago? Cmo coo salgo de aqu?, el estudiante de veintisis aos acababa de colgar el telfono. As que Fanny ya estaba de cama y se morira sin que l pudiese hacer nada. Dio una explicacin inverosmil a su hermana y se meti en la peligrosa madrugada de aquel da, su hija dorma. Volver, de todas formas, pens, luego
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de cerrar la puerta y sentir cmo el miedo se apoderaba de su estmago. En su andar, alguien le advirti desde una ventana que el gobierno haba cado, que se quedara en casa porque haba tremendo peo armado. Llegu tarde a la toma del poder. Carajo!, pens, mientras se diriga al Metro increblemente operaba de manera normal. 4 de febrero 1992, 5:17 a. m. Compa, la vaina fracas, los rebeldes se estn rindiendo le dijeron. Lo mejor es enconcharse hasta nuevo aviso. Ah estn los fals. Se mantuvo merodeando y preguntndose: Por qu, coo, por qu?. Hasta que por televisin, en vivo y directo, el comandante llam a sus soldados a deponer las armas. Todas las cadenas televisivas del mundo captaron el trascendental momento. La historia poltica del pas en ese siglo y el entrante se quebraba en dos luego de ese minuto de oratoria. 4 de febrero 1992, 10:03 a. m. Nuevamente el miedo del sol oscureci los pasos de la ciudad, esta se sumerga en la noche tras una celebracin que comenz con el alba del da. Petare, el barrio entero, cay directo sobre la avenida que desbordaba de gente desde tempanito. Catia, 23 de Enero y El Valle acudieron pronto a la esta desde el occidente y el sur. Galipn derram la maana con su aroma, que se expandi montaa abajo y el frenes citadino lo agradeci con sus particulares comparsas de alegra multicolor, Aqu es! Aqu es!, gritan los nios a por los caramelos que lanzan desde las carrozas que recorren la avenida a breve velocidad. A qu no me conoces!, retan otros a sus amistades detrs de una mscara o un disfraz que no dejaba ninguna pista a quien pretendiera descubrir su identidad. Carnavales. Han pasado veinte aos. 4 de febrero otra vez La noche, amortajada de nubes, cay sobre la ciudad y la celebracin continuaba sin importar la angustia de las horas ni el apuro del tiempo corriendo hacia el amanecer. Momentneamente no amaneci ms, por la ventana del cuarto ingresaban molculas de brisa nocturna, que compactadas unas contra otras se apresuraban para congelar los minutos en la febril mente del hombre. Su imaginacin vol hasta aquella noche dentro del vagn del tren del Metro cuando iba de regreso a casa. A casa, sin gloria. Iba de nuevo el hombre en abril, abril de pesadillas, que sigiloso embosc al febrero de juventudes desembocadas hacia el futuro sin ellos. Aquel febrero del martirio, aquel febrero del sacricio querrn borrarlo sin misericordia. Una muchedumbre de jvenes se le aloja en la mirada cuando irrumpen con insolencia en el vagn, los absorbe,
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los deglute con la vista, mientras ellos lo ignoran. Hace veinte aos les hubiera dicho, hace veinte aos, en febrero, yo fui, yo estuve, pero esta juventud no escucha, no entender que regres a casa sin gloria para escribir esta crnica.
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Raymond Nedeljkovic F.
Naci en Caracas en 1979. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Fue coordinador del peridico sobre comunicacin y periodismo Palabra y Media. Ganador del VIII Concurso para Autores Inditos Monte vila Editores Latinoamericana (2010). Su relato Nadie nos prepar para esto fue nalista del VIII Concurso Nacional de Cuentos Sacven (2011). Ganador del Premio Municipal de Literatura Luis Britto Garca (2012) con su libro de narrativa Los impresentables. Actualmente se desempea como editor en el equipo de Prensa Presidencial (MINCI).
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UN DESTINO MEJOR
Aviones rasantes, centellas enemigas miles de ojos miran inocentes nios enjaulados en latas y cartones a las faldas de la colina. Me escudrian los ojos amanecidos de mi tropa rebelde rojos de boinas, tricolor de brazalete mi comandante, peligra la Patria volaremos de nuevo como guilas, paracaidistas por Venezuela. Incertidumbre terrible, suicidio sin sentido genocidio!, fratricidio! No!, abajo los fusiles, armen pabellones silencio en los caones y un fro profundo en el corazn, como de muerte. Rendicin, muchachos, por ahora! HUGO CHVEZ Rendicin. 6 de febrero de 1992
Te preguntas cundo se puso en marcha esta voluntad de poder. Ondea el tricolor y sus ocho estrellas se entonan himnos y consignas, vibra el asfalto bajo millones de pasos; el fervor revolucionario toma calles y avenidas y las viste de rojo. Avanzas por la Caracas bicentenaria, por las aceras restauradas y los edicios recuperados, rumbo al palacio del pueblo y te toma la interrogante, fue acaso desde aquel Monte Sacro, el de Bolvar, que comenz a gestarse este desenfreno patrio? Aquel juramento, promulgado por un joven caraqueo el 15 de agosto de 1805, pareca una quijotada. La opresin hizo elevar la espada a un hombre particular en un tiempo denitorio. La madrugada del 4 de febrero de 1992, Venezuela y el mundo atestiguaron una nueva gesta de rebelda que dara el impulso denitivo a una revolucin que, como aquella del siglo XIX, estaba destinada a romper cadenas, incluso ms all de nuestras fronteras. Y como hiciera su preceptor ideolgico en el Monte Sacro de Roma, el joven ocial Hugo Rafael Chvez Fras, de apenas veintitrs
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aos, fund el 25 de octubre de 1977, en el Cerro del Zamuro en Anzotegui, la primera clula del Ejrcito Bolivariano de Liberacin del Pueblo de Venezuela (EBLPV), un movimiento que era mayor en la cantidad de siglas y en nombre, que en la cantidad de soldados que tena, pero que desde entonces se levant, al menos simblicamente, contra los abusos de poder del primer gobierno de Carlos Andrs Prez (1974-1979). La tortura y desaparicin de campesinos y dirigentes polticos hizo que el militar patriota se preguntara qu hago yo con este fusil?. La respuesta que se materializara quince aos despus contra el propio presidente Prez, ya en su segundo gobierno y con un extenso prontuario de atropellos sobre sus hombros, apenas comenzaba a decantarse. Desde entonces, no fueron pocos los motivos que reforzaron la voluntad de poder del comandante Chvez. Al infame caso de la captura y posterior asesinato del fundador de la Liga Socialista, el maestro y dirigente Jorge Rodrguez, el 25 de julio de 1976, siguieron numerosos episodios de persecuciones, torturas y desapariciones por parte de las fuerzas represivas de los regmenes del Pacto de Punto Fijo. Hacia el nal del primer gobierno de CAP, la Polica Tcnica Judicial (PTJ) resuelve el secuestro del empresario Frank Niehous, el ms largo de la historia del pas. Este hecho, ampliamente publicitado como un triunfo del presidente Prez, sirvi de excusa a su gobierno para practicar mltiples allanamientos y detenciones de militantes de partidos de izquierda y para violentar las libertades democrticas conquistadas desde principios de la dcada de los setenta. Durante el gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984) continuaron las violaciones a los derechos humanos. El 4 de octubre de 1982, se ejecuta una de las acciones ms nefastas de la historia contempornea venezolana: aviones de la Fuerza Area lanzaron diecisiete bombas de 130 kilogramos en las cercanas de Cantaura, estado Anzotegui, mientras que mil quinientos efectivos del Ejrcito, la Guardia Nacional (GN) y la Direccin General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevencin (Disip) se movilizaron por tierra con rdenes de aniquilar a los miembros del Frente Amrico Silva. Cuarenta y un jvenes revolucionarios, la mayora estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, resultaron vctimas de lo que se conoce como la masacre de Cantaura; veintitrs de ellos perdieron la vida. El 17 de diciembre, el comandante Chvez eligi el Samn de Gere del estado Aragua deidad de los indios
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arawak, quienes fueron salvajemente torturados y asesinados en torno a este rbol a manos de los conquistadores espaoles para jurar junto a los ociales Felipe Antonio Acosta Carlez, Jess Urdaneta Hernndez y Ral Isaas Baduel, que no dar tranquilidad a mi alma ni descanso a mi brazo hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos. Surga el Ejrcito Bolivariano Revolucionario 200 (EBR-200). Desde entonces, comenz un proceso de organizacin, trabajo ideolgico, planicacin y conciencia dentro del Ejrcito Nacional y de la Fuerza Armada Nacional, arm el presidente Chvez (Al Presidente, edicin 89, 2001, diciembre 16). En honor al bicentenario del natalicio del Libertador, el 24 de julio siguiente, la organizacin es refundada como Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) y contempla la incorporacin de civiles. La llama del espritu bolivariano se mantuvo ardiendo desde entonces en los cuarteles del pas. No tardara en llegar el Viernes negro, una drstica devaluacin de la moneda implementada a nales del gobierno de Herrera Campins, medida que gener amplias fugas de divisas y una severa inacin que afect los hogares ms necesitados. El 2 de diciembre de 1984 toma juramento Jaime Lusinchi (1984-1989), durante su gobierno, el aparato represivo continu apretando su puo, mientras que en el Palacio de Miraores el joven ocial Hugo Chvez presenciaba a un presidente en constante estado de ebriedad y a una Blanca Ibez ejerciendo atribuciones, en el mbito militar, inclusive, demasiado alejadas de su rol de secretaria. A nales de este quinquenio, el 29 de octubre de 1988, ocurre la masacre de El Amparo, el asesinato de catorce pescadores en el sector conocido como El Cao, en el estado Apure a manos del Comando Especco Jos Antonio Pez (Cejap), integrado por funcionarios de la PTJ, la Disip y las Fuerzas Armadas. El 2 de febrero de 1989, asume su segundo mandato el presidente Prez (1989-1993). Algo andaba mal desde la propia toma de posesin. La desconexin de los dirigentes polticos con el pueblo sufriente se hizo espectculo en la coronacin de CAP II, denominada as por el imaginario criollo debido a la fastuosidad del evento, celebrado en el Teatro Teresa Carreo en lugar del Congreso Nacional. Dos semanas despus, el 16 de febrero, el amante Presidente de la Repblica anunci el popularmente llamado paquete econmico, un programa de ajustes macroeconmicos a corto y mediano plazo dictados por el Fondo Monetario Internacional
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(FMI), este comprenda la privatizacin de empresas, la liberacin de las tasas de inters as como de los precios de productos de consumo, el incremento de las tarifas de servicios pblicos y el aumento anual, durante tres aos, de los precios de los productos derivados del petrleo, con un alza de un promedio del cien por ciento en el precio de la gasolina a partir del 26 de febrero.
El lunes 27 comenzaron las protestas, que para nada eran extraas, pues se haban convertido en el pan nuestro de cada da. Cerca de las 4 de la tarde sal del Palacio y me dirig por la Av. Sucre haca los Flores de Catia para tomar por all la autopista a Tazn y llegar por Sartenejas a la Universidad Simn Bolvar, mi muy querida y recordada universidad, donde haba comenzado la Maestra en Ciencias Polticas. Se poda percibir en el ambiente algo as como el rumor de un ejrcito movindose sobre el campo de batalla. Yo no lo saba, a esas alturas nadie poda saberlo, pero en esos precisos instantes estaba inicindose en esta Caracas de tantos aconteceres histricos, desde los lejanos das en que el cacique Guaicaipuro diriga magistralmente la resistencia aborigen contra la invasin de la Espaa imperial, un proceso que estara destinado a convertirse en vanguardia de un verdadero cambio epocal, que hoy, veinte aos despus, recorre con intensidad creciente toda la tierra latinoamericana (presidente Chvez en Las Lneas de Chvez, 2009, marzo 2).
Lo que presenci el comandante Chvez, quien sufra de lechina para ese entonces, haba comenzado horas antes en Guarenas, aunque se propag de forma inmediata hacia zonas del rea metropolitana de Caracas, como el Nuevo Circo, Caricuao, La Hoyada, Catia y El Valle. La represin por parte de la Polica Metropolitana (PM), la PTJ y la Disip, no se hizo esperar. La madrugada del 28 de febrero, el presidente Prez ordena en Consejo de Ministros la ejecucin del Plan vila, que contempla la intervencin directa de la GN y el Ejrcito. Lo que no est previsto en este plan es el uso indiscriminado de armas de guerra contra la poblacin civil desarmada. Para apoyar estas medidas, CAP anuncia a las tres de la tarde la suspensin de garantas constitucionales en todo el territorio nacional. La brutalidad de las acciones de los cuerpos policiales, junto a nueve mil efectivos del Ejrcito contra los barrios pobres de Petare, La Pastora, El Valle, 23 de Enero, La Vega, entre otros, gener un nmero de vctimas mortales que se estiman en dos mil, aunque fuentes ociales del tambaleante rgimen intentaron redu-
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cir la cifra a tres centenares. Hallazgos posteriores como el de La Peste, una fosa comn de vctimas del Caracazo en el Cementerio General del Sur, comenzaron a perlar las dimensiones reales del genocidio. Vino por debajo, se vino preparando, acumulndose, una fuerza subyacente en la sociedad. Por debajo vino la poblacin llenndose de impotencia, angustia, masacrada por todo lo que aqu pas, sostuvo el comandante Chvez (Al Presidente, edicin 31, 2000, febrero 27).
Nos sentamos tan avergonzados y adoloridos despus de aquella tragedia, y recordbamos la centella que fue Bolvar cuando dijo: Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo. El 27 de febrero nos hizo llorar, nos hizo sangrar. El Ejrcito estaba encendido de un debate interno (explic Chvez Ibd., 269, 2007, febrero 27).
Pero no solo el Ejrcito cuestionaba la legitimidad del rgimen de CAP, empecinado en rearmar sus alianzas con el FMI y el Banco Mundial mientras continuaba la represin contra numerosas manifestaciones populares. Signicativa resulta la advertencia hecha por el intelectual Arturo Uslar Pietri en noviembre de 1991, cuando dijo que la corrupcin generalizada y la pobreza podran provocar un golpe, mientras que el periodista Jos Vicente Rangel arm ese mismo mes que una rebelin cvico-militar podra surgir como producto del descontento en sectores militares y estudiantiles.
Una noche vi cmo se llevaron al Presidente, as como en las comiquitas, en las que sacan al borrachito dando pataditas en el aire. El pueblo no tena gobierno, estaba siendo saqueado por una lite militar corrompida (con algunas excepciones) y una lite poltica bipartidista adeco-copeyana que se reparta el pas.
Sentenci Chvez durante la misma edicin del programa. A partir del Caracazo, la planicacin del 4 de febrero de 1992 tuvo que experimentar un proceso de maduracin. El comandante Chvez admiti que, cuando decidi incursionar en el camino revolucionario, se pregunt si sera posible convencer a un nmero suciente de compaeros que asumieran una rebelin armada y unirnos al pueblo en cualquier momento, pero acot que lleg el Caracazo y no tenamos todava la masa crtica ni la organizacin
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estaba a la altura (Ibd., 270, 2007, febrero 28). Los preparativos nales, que se extendieron por casi tres aos, no estuvieron desprovistos de dicultades. Durante el 89, 90, 91 sufra de pesadillas terribles, las recuerdo: despertaba sudado, soaba que una fuerza muy grande me amarraba, era como un compromiso, como el llamado de un pueblo, confes Chvez (Ibd., 306, 2008, marzo 2). Comenzaba entonces una etapa de clandestinidad ms intensa, segn relat meses despus el propio lder de la Revolucin Bolivariana:
Sala de aqu y a veces me pona una peluca, dejaba mi carrito en Parque Central, daba muchas vueltas en los stanos y cuando vea que estaba seguro, me bajaba, tomaba el ascensor, en la esquina tomaba un libre y me bajaba en otro sitio, tomaba otro taxi y me esperaba por all, en una casa en Prado de Mara, Douglas Bravo (Ibd., 314, 2008, julio 20).
En la vspera de la denominada Operacin Zamora, a las 10 de la noche del lunes 3 de febrero de 1992, el presidente Prez arrib a Maiqueta proveniente de Davos, Suiza, luego de asistir a una cumbre econmica. Se sorprendi cuando encontr al pie del avin al ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, quien le adelant que manejaba algunas informaciones inquietantes. Sin embargo, an no cobraba fuerza la versin de una insurreccin militar y CAP se retir a dormir a la residencia de La Casona. El comandante Chvez relat (Ibd., 95, 2002, febrero 3) que un capitn de la Academia Militar, quien se supona estaba comprometido con la rebelin, alert a su superior sobre el movimiento contra el presidente Prez.
Por eso en Caracas el plan no funcion, porque detuvieron a varios ociales en la tarde, le quitaron las municiones a los tanques, bloquearon los radios y prohibieron la salida de tropas de Fuerte Tiuna. Los comandantes de las unidades ms importantes que no estaban comprometidos trancaron los fusiles y de ah no se movi ms nadie.
Agreg que, de haber contado con esa informacin, hubiese ordenado la ejecucin del Plan B, que consista en tomar las ciudades de Maracay y Valencia y hacernos fuertes en esas dos guarniciones donde se tena bastante apoyo militar y popular. Casi a las once de la noche, Prez fue advertido sobre la insurreccin en marcha y se traslad, fuertemente escoltado, de La Casona
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a Miraores. Poco despus de la medianoche, sostuvo en Palacio una reunin con el jefe de la Casa Militar, vicealmirante (A) Ivn Carrat; el ministro de Relaciones Interiores, Virgilio vila Vivas y Luis Alfaro Ucero, secretario general de Accin Democrtica. A las 12:25 a. m., CAP observa que un tanque de los rebeldes aplasta un vehculo de la escolta presidencial, otro derriba las rejas del Palacio Blanco y contina ascendiendo por las escaleras; es entonces cuando decide salir de Miraores rumbo a la televisora Venevisin, propiedad del empresario aliado Gustavo Cisneros. Mientras tanto, el comandante Chvez dirige las acciones desde el Museo Histrico Militar de La Planicie. Expuso Chvez:
Tenamos que cumplir con un compromiso que sellamos con sangre los das 27 y 28 de febrero de 1989: hacer la revolucin en los cuarteles de Venezuela para salvar la dignidad de los soldados del pas y de nuestra Fuerza Armada (Ibd., 264, 2007, enero 28).
A la una de la madrugada, Prez arriba a Venevisin y se dirige al pas para reprochar la insurreccin que an se encontraba en desarrollo. A pesar de algunos triunfos simblicos del movimiento bolivariano en el interior del pas, las traiciones previas impiden que en Caracas se consigan los objetivos. A las cuatro de la maana CAP retorna al Palacio de Miraores, y hora y media despus se dirige al pas por tercera ocasin desde el comienzo de la rebelin. El gobierno nalmente mantiene el control y, a las 9:30 a. m., el comandante Chvez decide entregarse en La Planicie. Enseguida es trasladado al Palacio de Miraores. Estuvimos en el despacho hasta que se tom la decisin de que saliera a travs de los medios de comunicacin a llamar a los compaeros que an estaban en armas, relat Chvez (Ibd., 63). Su discurso encendido lleg por primera vez a los hogares de los venezolanos a las 10:30 a. m.
Compaeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros aqu en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por all, pero ya es tiempo de reexionar y vendrn nuevas situaciones y el pas tiene que enrumbarse denitivamente hacia un destino mejor. As que oigan mis palabras, oigan al comandante Chvez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reexionen y depongan las armas
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porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compaeros: oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valenta, su desprendimiento y yo, ante el pas y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias.
Las pesadillas se acabaron el 4 de febrero, confes el comandante Chvez (Ibd., 306, 2008, marzo 2) y reiter que la indignacin que le caus la masacre del 27 de febrero de 1989
fue una de las razones que me llev a dejar hijos, casa, familia y junto a mis compaeros irnos una noche a aventurarnos contra la incertidumbre, en una medianoche oscura, tenebrosa y terrible, con un fusil, una esperanza y un sentimiento indescriptible.
En uno de sus programas (Ibd., 313, 2008, junio 15), Chvez hace lectura de una carta escrita por su hija Mara Gabriela, a propsito de la rebelin del 4 de febrero. Es la primera vez en la historia del pas que un jefe de Estado muestra sus lgrimas frente a su pueblo:
Desde nia he estado tratando de entenderte, padre, esas ganas de vivir, ese mpetu, esas esperanzas. Aquel vstanse, que vamos a salir sin saber nunca a dnde a pasear. Recuerdo la rabia que me daba cuando llegbamos a una nca donde haba un ro y no tenamos traje de bao por ese misterio ese misterio. Eran cosas que no entenda y que ahora entiendo, padre, era y es la lucha, ese amor a la Patria, a la Humanidad. Tambin recuerdo, padre, que leas con amor aquella poesa llamada Oracin a Simn Bolvar en la noche negra de Amrica, y es ahora cuando entiendo que ella te daba valor para continuar, que all estaba para ti nuestro Simn (). Y lleg el da, lleg el hecho que me ayudara a entender: aquel glorioso 4 de febrero de 1992. Por n el amor a la Patria, y por Simn, desbord.
El pueblo presente en el programa responde con aplausos, en homenaje al sacricio de su presidente. Ms tarde, Chvez reexiona:
El Caracazo fue producto de la maduracin de las masas populares venezolanas y esa explosin abri el camino. Luego vino el 4 de febrero. A m me llaman golpista, mas no lo soy, porque solo fui uno de los soldados que dimos un paso al frente y condujimos una rebelin cvico-militar. Muy distinto a un golpe de Estado de la ms nefasta tradicin gorilista latinoamericana.
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Posteriormente sentenci: Del espritu del pueblo democrtico, el espritu revolucionario de aquel 23 de enero (de 1958), fue sustituido por el espritu victorioso del 4 de febrero. A las 2:05 pm., CAP acuerda en Consejo de Ministros la suspensin parcial de garantas constitucionales, hecho que origina un signicativo debate en el Congreso Nacional. El senador vitalicio Rafael Caldera aprovecha el ambiente de descontento popular y se abstiene de votar a favor de la medida del Ejecutivo. Adems, lanza un discurso en el que asegura que es difcil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer. Su sentido oportunista lo catapultara dos aos ms tarde a la Presidencia de la Repblica, aunque antes debi desligarse, al menos en las formas, de Copei, partido del que fuera fundador, para asumir los colores del utilitario partido Convergencia. No es descabellado armar que sendos discursos pronunciados en esta fecha deniran los dos siguientes presidentes de la Repblica. El primero, sera el quinquenio del descenso denitivo del Pacto de Punto Fijo; el segundo, el del comandante Chvez, el que empujara el parto de la V Repblica. Los cuarteles permanecieron encendidos luego del 4-F, con mayor mpetu, luego de constatarse la elevada popularidad del comandante Chvez y de la Operacin Zamora. Apenas nueve meses despus, la madrugada del 27 de noviembre, una segunda rebelin quebr la mampara de una supuesta estabilidad poltica. Las acciones de los insurrectos en Caracas alcanzaron algunos edicios pblicos, como el Palacio de Miraores, el Ministerio de Exteriores y el aeropuerto de La Carlota. A su vez, grupos civiles se hicieron con Venezolana de Televisin y su centro de transmisiones en Mecedores y arengaron a la poblacin a unirse al movimiento. Sin embargo, aviones Bronco tripulados por fuerzas rebeldes vieron frustradas sus acciones por aviones F-16 eles al gobierno de CAP. La intentona nalmente fue repelida y algunos de sus protagonistas se entregaron, mientras que otros volaron a Per. Los lderes de la asonada fueron: el general Francisco Visconti Osorio, el contralmirante Hernn Grber Odremn y el contralmirante Luis Cabrera Aguirre, mientras que el comandante Chvez permaneci preso en la crcel de Yare. A pesar de superar dos rebeliones que intentaron derrocarlo, el rgimen de Prez estaba prximo a concluir. El 20 de mayo de 1993, el presidente de la Corte Suprema de Justicia declara con lugar un
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antejuicio de mrito en su contra, por el delito de peculado doloso y malversacin de 250 millones de bolvares (17 millones de dlares en ese tiempo) de la partida secreta. Al da siguiente, el Senado autoriza el antejuicio y releva a CAP de su cargo. El 5 de junio comienza el gobierno transitorio del historiador Ramn J. Velsquez, mientras que dos das despus el Comit Nacional de Copei decide expulsar a Rafael Caldera por su determinacin de lanzar su candidatura presidencial al margen de la organizacin que cre en 1946. A pesar de los fuertes rumores de fraude que sealaban una supuesta victoria del candidato Andrs Velsquez (Causa R), el llamado chiripero, aglomerado en torno a Caldera y su partido Convergencia, obtendran la victoria en las elecciones del 4 de noviembre de 1993. Al ao siguiente, el 27 de marzo, Caldera rma el sobreseimiento al comandante Chvez y este queda en libertad y con plenos derechos polticos. Al respecto, resalt Chvez (Ibd., 188, 2004, abril 11) que, tras la rebelin cvico-militar del 4 de febrero de 1992, asumi su responsabilidad y no acudi a padrinos o artilugios legales:
Si me hubieran metido veinte aos de crcel estara preso; estuve dos aos y un poco ms en prisin y dej mi uniforme y aquello me doli mucho, porque yo era feliz en un cuartel, entre la tropa, con los ociales y soldados.
Agreg que el gobierno de Caldera le tendi puentes para captarlo y enviarlo a una embajada en el exterior, pero aclar que: Tena mi decisin tomada. Me voy para la calle!. Y la calle, el pueblo, lo recibi de brazos abiertos. El 6 de diciembre de 1998, el comandante Chvez obtiene la Presidencia de la Repblica con el 56,6 % de los votos. Desde entonces, el balcn que sobresale a un costado del Palacio de Miraores se convirti en El Balcn del Pueblo y el pueblo sigui en la calle, con su tricolor, sus himnos y su marcha indetenible, alzndose con victorias democrticas en diversas contiendas electorales; encarando valiente la jornada del 13 de abril y resistiendo corajudamente el sabotaje petrolero de 2002; asiendo la mano de su lder para ascender juntos el Chimborazo y vencer las emboscadas de la vida; asumiendo su voluntad de poder para conmemorar este 2012 tres revoluciones y librar, sin dar descanso a los brazos ni reposo al alma, una cuarta para la historia.
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Juan Mendoza
Naci en Maracaibo el 23 de mayo de 1943. Desde sus primeros aos de liceo comenz su inters por la lectura hasta hoy da. Sus estudios de Artes Visuales lo llevaron por Europa, Asia, Estados Unidos y Mxico. Lugares donde comenz a escribir apuntes de sus vivencias y apreciaciones, sin orden especco. En los 80 comenz a escribir de manera consecuente. Ha publicado cuentos cortos en diarios locales. El perro y la rana le public su primer libro, Cuentos del lago, en el 2010. Tiene inditos 100 cuentos cortos y uno largo, as como la novela Inventario de presencias.
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MINICRNICA DE FEBRERO
En la noche de aquel martes 3 de febrero, una pelcula que narraba las peripecias de la resistencia francesa a la invasin alemana, me hizo dormir alrededor de las 11:30 p. m. Luego de un par de sueos bastante escurridizos, cerca de las cuatro de la madrugada la estridencia del timbre de la puerta sorprende en la noche riberea. Extraado, corro a responder, ya que no es usual llamadas a esas horas en el apartamento. Al abrir, con la suave brisa del lago, mi hermosa vecina muy concisa me alerta que hay un golpe de Estado en pleno desarrollo y que encienda el televisor. Como nos encontrbamos en el penthouse, ella baj por las escaleras a continuar alertando a los otros vecinos, y yo me instal en el aparato con todos los sentidos, desde la madrugada hasta el medio da, igualmente estuve recibiendo y haciendo llamadas telefnicas. Alrededor de la 1:00 p. m., con mi lebranche achotado en aceite de oliva a la plancha, la confusa situacin tiende a aclararse. Decepcionado, escucho las noticias que informan del fracaso de aquella esperanza. Pero luego, cuando presentan en pantalla a un aco militar prisionero con una boina roja, que se dirige a su tropa exhortando al cese de las operaciones con un contundente llamado donde proyecta el por ahora, comprend inmediatamente, como muchos otros, que realmente se haba producido un cambio y presuroso volv sobre mis llamadas: Poetas, ahora s ha comenzado la revolucin!. Lo dems es historia.
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POesa
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que Venezuela mostraba, con un pueblo reprimido si por algo protestaba y fue por eso que Chvez desandando en lontananza le pidi a Simn Bolvar que le prestara la espada y que el Pez de Mucuritas tambin le enviara su lanza y se uniera en Santa Ins a la tropa zamorana, que fue ejrcito hecho pueblo en caballera montada y por ltimo mand a buscar en la distancia la digna bandera negra que identic a Maisanta, aquel de la audaz guerrilla descalza y descamisada, para lanzarse a la calle a hacer la historia temprana y aun, cuando se perdi esa primera batalla, hoy vemos cmo esta guerra cada da est ms ganada con un gran pueblo mostrando la felicidad en la cara y los nios correteando con ms brillo en la mirada, pues sienten que su ilusin hoy est siendo saldada porque el cuatro de febrero nos devolvi la esperanza y el futuro ahora est en la acera ms cercana y en medio de esta alegra en los rostros dibujada, alcemos todos el puo gritando a plena garganta: Viva con Chvez y el pueblo la patria Bolivariana!
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constitucin, leyes, decretos, etc., construido por las clases dominantes desde que somos una repblica polticamente independiente. De todas esas leyes, sin duda ninguna, la ms importante era y sigue siendo la llamada ley de leyes: la Constitucin, de la cual dimanan todos los derechos y deberes ciudadanos. Derechos que nunca le fueron respetados al pueblo por los verdaderos usufructuarios del poder, poltico y econmico: la oligarqua en todas sus formas y con todos sus intereses. Como autor de estas breves lneas, motivado por la lectura que he hecho de muchos materiales ya producidos sobre el 4 de febrero, pero sobre todo por la cercana ideolgica y afectiva con los principales dirigentes del alzamiento militar, en lugar destacado con su principal gura, lder fundamental entonces y hoy de los destinos de la nacin: el presidente Hugo Chvez, me siento impulsado, catapultado a enfrentar el reto de escribir este texto en prosa, as como las coplas con las cuales lo cerrar, atendiendo a las bases del concurso para el cual lo hago (espero que no perturbe la explicacin). Tal vez de todos los temas que puede abordar la literatura, ninguno tan difcil, escabroso, como los histricos. Por el hecho mismo de pertenecer, en el tiempo, al pasado y, en el espacio, a lugares que la mano humana pudiera ya haber modicado, aunque esta armacin no es del todo cierta en este caso y eso gracias a la cercana temporal de los mismos: 20 aos, que por cierto es la edad de una hermosa generacin de mujeres y hombres que han crecido al calor, la inuencia y la energa positiva de la Revolucin Bolivariana, cuyas races hay que buscarlas en el pasado, tanto en los mltiples acontecimientos del siglo XIX como en los del siglo XX. Pero este es un tema para eruditos ms que para poetas, aunque las alas de la poesa son de suciente alcance como para abordarlo y cantarle, lo cual har un poco ms adelante, con el permiso de usted que est asomado a estas lneas. Considero necesario o, mejor, imprescindible, a la hora de estudiar la rebelin militar del 4 de febrero, mostrarla en cualquiera de los gneros literarios, abordar los hechos ms signicativos que le antecedieron y fueron parte del caldo de cultivo de la misma, as como de los que le han precedido. En este sentido, pienso y armo que el hecho poltico y social ms importante y por lo tanto uno de los que ms inuy en la decisin de los comandantes del alzamiento, fue lo que ya se conoce y gura en los textos de nuestra historia contempornea como el Caracazo.
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Y desde ya es bueno aclarar por qu el nombre, por qu se bautizaron esos trgicos y sangrientos sucesos, ocurridos hace 22 aos, con esas dos palabras imborrables de la memoria y de la sangre popular. No fue el azar sino la similitud histrica: se denominaron as por su parecido con el Bogotazo, terrible hecho de violencia ocurrido el 9 de abril de 1948, cuando el tambin bravo pueblo de la capital colombiana se revel, en sentida y justicada protesta, por el asesinato del lder del partido liberal y de la mayora de los granadinos: Jorge Elicer Gaitn, as como por la grave situacin econmica-social que enfrentaba, con las manos y el pecho desnudos, ese hermoso pueblo hermano. Entonces all, como despus aqu, las autoridades de turno respondieron a las vlidas y justas demandas populares con la represin feroz, el ensaamiento, la muerte, la violacin de los ms elementales derechos humanos. En ambos casos: en Bogot hace 63 aos, en Caracas hace 22 (pronto a cumplir 23), el pueblo sali a reclamar por su dolor, por su hambre, por su frustracin de siglos, ante las deudas impagables que tenan y an tienen con ellos las clases dominantes y encontr la muerte como respuesta. As han gobernado y gobiernan an las clases poderosas, las oligarquas, desde su arribo a estas tierras a nales del siglo XV en las carabelas de Coln, quien por cierto junto con su tripulacin, en su gran mayora formada por aventureros se tropez accidentalmente una madrugada ms de que de proa, de narices, con el paraso, que eso era entonces y as debera nombrarse hoy, lo que se llama: Amrica. Pero este es tema para otro da, para otras reexiones, para otro temblor, para otros versos. Hagamos un poquito de memoria, creo que es bueno, porque si algo es importante de los hechos histricos que impactan de manera decisiva en la vida de un pueblo, es no olvidar esos hechos y esta tesis vale tambin para los positivos, buenos, trascendentes como los que actualmente vive nuestro pueblo, que construye poco a poco, paso a paso, da a da, en un difcil pero hermoso aprendizaje, el socialismo del siglo XXI. El Caracazo o sacudn, como tambin se le conoce en el mundo por la gran cobertura meditica que se le dio en el momento en que ocurran los hechos y en los das posteriores, se inici en la poblacin de Guarenas, a 15 km de la capital y que forma parte, junto con Guatire y otras poblaciones de menor rango social, cultural y econmico, del municipio Paz Castillo en el estado Miranda. La protesta-alzamiento tuvo como antecedente histrico
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la implementacin del llamado paquete de medidas neoliberales impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo controlado por las trasnacionales gringas, por los grandes intereses econmicos y polticos imperiales. La suma de medidas en contra del pueblo fue muy superior a las que supuestamente les favorecan. Durante la dcada de los aos 80 el pueblo venezolano haba visto descender el nivel de su calidad de vida, a pesar del boom petrolero de los aos 70 y de otras muchas medidas y programas demaggicos tomados por los gobiernos de Rafael Caldera (social cristiano, COPEI, 1968-1974); primer gobierno de Carlos Andrs Prez (social demcrata, AD, 1974-1979); a quien sucedi en el mando Luis Herrera Campins (COPEI, 1979-1984); luego, Jaime Lusinchi (AD, 1984-1988); y nuevamente Carlos A. Prez (1989-1993), donde se originaron los hechos que aqu tan sucintamente reseo. Explorando en la prensa de esos brillantes y a la vez oscuros das, cuando el bravo pueblo caraqueo y de las comunidades aledaas sali a reclamar una vez ms sus derechos conculcados, a hacerse sentir y a defenderse slo con su rabia, con su verdad, descubrimos los siguientes datos que bien vale la pena traerlos de nuevo a la luz, a colacin. La rebelin popular iniciada el 27 de febrero de 1989, cont con la participacin de miles de ciudadanos, principalmente de los sectores populares, que reaccionaron ante las medidas gubernamentales, sobre todo por el alza exagerada del precio de los alimentos y otros artculos de primera necesidad. La accin, por su fuerza y masividad, desbord la presencia policial empleada por las autoridades para tratar de contener la justa protesta, la rabia popular, ante tanto y continuo atropello. La Polica Metropolitana, fuerza de choque del gobierno capitalino, no logr contener el desborde popular, a pesar de haber recibido la orden de reprimir con todos sus recursos humanos y materiales, bastantes y abundantes, por cierto. Ya el mismo da 27 el gobierno haba perdido el control de la capital, lo cual era grave para su prestigio y dominio. El da 28 las autoridades implementaron el Plan vila, que contemplaba, entre otras medidas extremas, el toque de queda. Se imparti a los cuerpos policiales la orden criminal de disparar a los civiles que estuvieran en las calles, a los que se calic de saqueadores. Ante la magnitud de la accin popular, el presidente de turno dio rdenes al ministro de la Defensa y dems autoridades de la cpula militar, de movilizar tropas desde diversas guarniciones del pas hacia Caracas. En la edicin del diario El Nacional del 2 de mar230
zo de 1989, se puede leer la informacin de que ms de nueve mil efectivos militares haban sido movilizados hacia la capital, con todos sus implementos de guerra, para aplastar la rebelin popular. Segn la revista SIC, del Centro Gumilla, clculos moderados sealaron en ms de cuatro millones los proyectiles disparados contra el pueblo. As atendan los gobiernos de la IV Repblica los justos reclamos populares. En cuanto a las cifras de muertos y heridos, nunca se han podido conocer con exactitud. Las autoridades, por la magnitud de las mismas y por razones polticas, nunca quisieron revelarlas. La Defensora del Pueblo de entonces document al menos 335 decesos. Pero fuentes independientes calcularon en ms de 3000 los muertos. Muchos casos no fueron investigados judicialmente, ni entonces ni despus. Cuando el muerto es pobre, el olvido es rico. Muchos cadveres fueron sepultados en fosas comunes, sin previo registro, en el Cementerio General del Sur, en una zona que fue bautizada como La Peste. Durante una dcada las autoridades de la IV Repblica no hicieron ningn esfuerzo por investigar esos hechos tan dolorosos y dar, al menos, cifras aproximadas de la magnitud de heridos y muertos ocurridos. Familiares de muchas de las vctimas acudieron a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos sin obtener respuesta ni apoyo alguno. En consecuencia, solo a partir del triunfo del comandante Hugo Chvez y el inicio de la Revolucin Bolivariana, se empez a investigar a fondo, a tratar de hacer justicia, al menos con los familiares de las vctimas. Pero an queda mucho por hacer, es necesario decirlo, denunciarlo, para que de una vez por todas las autoridades responsables se aboquen al caso y adelanten, si no a paso de liebre, por lo menos un poco ms rpido que el de tortuga, la investigacin por tanta muerte que no pareciera dolerle a nadie. Las autoridades, si se proponen llegar al fondo de la verdad de los hechos, tienen cmo saber cuntas fueron las vctimas fatales, cuntos los heridos, los detenidos, etc. Querer es poder, dice y sigue diciendo el viejo dicho, solo se requiere voluntad, lo dems sigue esperando. Antes de darle la mano y la palabra a la poesa para cantarle al 4-F, quiero destacar algo que en mi modesto entender es muy signicativo y que debe ser considerado por cada analista, por cada investigador que intente ir a las entraas del Caracazo, no importa cul sea su ideologa, su militancia poltica, su posicin ante los hechos de esos dos das, cuando la vida y la muerte se enfrentaron, una vez ms, en el escenario que es nuestra patria para dirimir el
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eterno duelo entre la justicia y la injusticia, entre la libertad y la opresin. Se trata, y as quiero destacarlo, del carcter espontneo de la protesta, de la rebelin. Hasta hoy, ninguna organizacin, ningn lder, a no ser los espontneos y locales, se han podido atribuir el haber organizado, dirigido, al pueblo en su rebelda, en su decisin de hacerse or y sentir, tal como sucedi. Ahora se me ocurre un exabrupto, creo que s hubo un lder, alguien que impuls al pueblo a la calle para hacer lo que hizo: el rgimen econmico, social y poltico imperante, la democracia representativa, el paquete neoliberal que el gobierno oligarca de turno quiso imponerle. Parodiando otra conocida mxima, creo que llegamos al fondo del asunto, de las razones que empujaron al pueblo caraqueo a la histrica protesta: por sus huellas los conoceris: hambre, represin, crcel y muerte fueron las huellas que dejaron marcadas en el rostro de la patria, del pueblo, los gobiernos adeco-copeyanos durante los 40 aos en que se repartieron el botn y hambrearon a los ms. Creo que en esos y muchos otros factores, que sera muy largo enumerar, se incub la rabia, el odio, que irrumpieron con la fuerza de huracn que tuvo la protesta. Espero haber acertado en el anlisis y que usted, amigo(a) lector(a), lo comparta. Ahora entremos en la poesa: esa envoltura de los sueos, la otra piel del ser, la vestidura mgica de la palabra y adorno de los sentimientos, de lo mejor del humano, aun cuando tenga que cantarle a hechos dolorosos, aunque tambin hermosos, como fue la rebelin militar del 4 de febrero de 1992. De paso y con el permiso de ustedes amigos lectores y de los convocantes del Concurso, regalar una apa, pues as mismo escribir algunas coplas, algunos octoslabos en homenaje a los cados en los hechos del Caracazo, evento que tuvo la gran inuencia que ya sealamos en la decisin de los comandantes, que dos aos despus se alzaron contra el statu quo, contra el poder establecido y envilecido. Enhorabuena, que tome la poesa la palabra, como dijo el poeta.
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I
4 de febrero hermoso da de bandera y pechos enarbolados con gozo por el pueblo y sus derechos. Mucho se puede decir de esa gesta militar pues seal el porvenir de una rebelin sin par... la gesta bolivariana que hoy nos regocija a todos con promesas de un maana sin hambre, muertes ni lodos. Y aunque parezca quimera o promesa inalcanzable haremos la primavera con la hoz, el libro y el sable. El pueblo adorna sus manos en las entraas hermosas de la Patria hecha de hermanos como el jardn hace rosas. El presente es de alegra de brazos que se entrelazan. El porvenir ser un da sin sombra, sin amenaza... de que el pasado regrese por nuestros sueos de nuevo y psele a quien le pese no perecer el renuevo... de patria bien construida con las palmas de las manos con la sangre, con la vida de tantos venezolanos...
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hijos del Libertador el capitn de estos tiempos de los sueos, del amor de las banderas al viento. 4 de febrero fuente consecuencia del pasado donde Bolvar presente volvi a adornar su costado con su espada libertaria su sueo de Patria Grande su palabra necesaria donde su gloria se expande. Como se expande la vida a diario sobre la tierra o sobre un cuerpo una herida si el amor nunca la cierra. Otros nombres se aglomeran en mi memoria cercana y en salir todos se esmeran como sale la maana... sobre el planeta habitado por el oriente lejano o como grita el costado del que nombramos humano. Tiene el 4 de febrero nombres y apellidos claros que los sabe el pueblo entero y lo iluminan cual faros en las noches ms oscuras de las que vamos saliendo a pesar de las torturas del tiempo vamos viviendo
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y como pueblo triunfando sobre cansancios y errores el porvenir se hace andando entre hojarascas y ores. Aqu dejar constancia de los nombres ms sonados y porque en ltima instancia todos sern pronunciados no importa el lugar que ocupen en este presente hermoso basta que se preocupen como en aquel da glorioso de las tragedias del ser de sus hambres y tristezas y no se nieguen a ver como entonces: las bellezas que el pueblo lleva en sus manos en su risa, en su costado. Con nuestros labios humanos nuestra historia hemos cantado. Ya sin duda el primer nombre lo habr intuido usted: el pueblo adora a ese hombre que ha ido apagando su sed de patria de libertad de alegra y de justicia de amor con sinceridad y pasin sin avaricia. El teniente coronel Hugo Rafael Chvez Fras comandante que por el ayer y todos los das
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con su palabra dirige de la patria su destino. Hoy l nos da y nos exige no abandonar el camino que aquel 4 se iniciara para bien de la nacin: por ella pone su cara y arriesga su corazn. Ese da comand con mano segura y rme las tropas que l instruy: no hay nadie que eso no arme. El que lo niegue es cobarde tal vez muy corto de vista. En su boina an arde la insignia e paracaidista. Vive en aquel por ahora en la memoria, en la sangre en la palabra que aora y en los pechos donde arde. Las masas bien lo proclaman como su lder seguro. Las gentes buenas lo aman porque construye futuro. Su vida est en nuestras manos su nombre, su integridad: no traicionarlo es de hermanos de seres con claridad en el deber que nos toca a todas horas cumplir pues la oligarqua loca amenaza el porvenir.
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Los otros nombres son dignos tambin aqu de amear pues son parte de los signos que el pueblo aprendi a mirar: Francisco Arias Crdenas que contina en la pelea. Hoy sus misiones son varias all en el Zulia golpea a los enemigos fuertes de nuestra revolucin que pretenden sembrar muertes y silenciar la cancin que llama a seguir la lucha sin descanso ni desmayo. Aunque la mentira es ducha no podr apagar el rayo. Joel Acosta Chirinos fue otro de los Comandantes que invadieron los caminos como Quijotes andantes. Su obra y su palabra quedan cual testimonio ya escrito. Que en estas pginas pueda homenajearlo un poquito es parte de la misin de estos versos asumidos a quien as lo merece y por la sed consumidos sed de rendirle homenaje por la luz de mi razn pues en este corto viaje honor a quien honor merece.
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Jess Miguel Ortiz Contreras otro comandante alzado ayud a que las quimeras no pasaran por su lado como ante el pueblo ocurra desde los tiempos remotos de la conquista y su cra: la muerte con sus devotos. Su nombre sigue sonando en los odos serenos de los que vamos soando en una Patria sin frenos prspera, libre, bonita bien construida por todos: de tarde, de maanita sin odios, hambre ni lodos. Con estos versos sin frenos quiero rendirle homenaje pues se march entre los buenos y nos dej su equipaje de ejemplo y delidad a la causa compartida en bien de la humanidad: hoy nos duele su partida. Jess Urdaneta Hernndez es el nombre que faltaba de los 5 COMANDANTES. Aquella noche aguardaba la orden para partir en busca de la mirada del cercano porvenir que su palabra ya alzada
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se propona construir junto a las fuerzas leales pues no era vida vivir mirando al pueblo y sus males sin dar ese paso al frente que la historia le exiga lo haca por la noble gente que ante sus ojos mora de mengua, de hambre, de todo menos de felicidad. Alzarse: s, ese fue el modo de buscar la claridad. La claridad para todos sobre todo los ms pobres los que no encontraban modos de que llegaran los cobres a su bolsillo, a la mesa a la boca de sus hijos. Y aunque el pobre reza y reza siempre le faltan cobijos para l, para los suyos para orar agradecido pues no llegan los biyuyos y vive siempre aigido. Pero no es completo el canto si aqu yo no hago mencin de la tropa que dio el salto pues comprendi la razn que asista a su Comandante para llamarlos a dar un paso rme, adelante y a la Patria rescatar
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de manos de los adecos copeyanos y ladrones que a los humildes ya secos los tenan con mil razones que eran todas demagogia pues ninguna era verdad. Actuaban como una logia formada en la oscuridad. Los soldados comprendieron los ociales tambin con gran pasin emprendieron su lucha y lo hicieron bien. Hoy la Patria agradecida les rinde justo homenaje a los que dieron su vida y siguen su eterno viaje. Aqu termino esta parte de esta labor que me alegra. Mas solo es . y aparte: sigo librando mi guerra.
II
Todo se puede expresar y as aclarar lo que siento: cuando me pongo a indagar en el pasado violento... impuesto contra nosotros los humildes, los que hacemos la riqueza de los otros y el hambre es lo que comemos como si fuera destino o castigo o maldicin encrucijada, camino que nos lleva a la extincin
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de la esperanza, del sueo y se acaba la alegra porque el pobre ya no es dueo de la noche ni del da. Ese pobre de alpargata de franela y camisn. Pobre que en luchar se gasta: sus sueos, vida y razn. Pobre que aqu en Venezuela del hambre era compaero: hambre de pan y de escuela de justicia: ese lucero... que casi nunca ha brillado en la frente del humilde sobre su pecho cansado aunque con amor lo blinde contra la injusticia artera construida en el poder de la sociedad: partera de la muerte y su placer. Quiero rendir homenaje con estos versos pequeos a los que vieron su viaje terminar, igual sus sueos en aquel otro febrero vctimas del atropello y en la historia son un cero a pesar de ser tan bellos. Hoy llamo a seguir la lucha esa que nunca termina contra la muerte que es ducha y junto al odio camina
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contra la injusticia impa que pretende ser la reina en tu patria que es la ma y con sus dedos nos peina la cabellera reciente o la que ya muestra canas porque se asoma al poniente donde se duermen las ganas de vivir que tiene el hombre porque sus huesos se quiebran y se va apagando el nombre mientras se secan las siembras los lagos, las torrenteras los ros de limpio caudal las montaas sin fronteras para el hermoso animal silvestre, arisco, taimado que salta de piedra en piedra mientras asecha al venado escondido entre la hierba. Ojal caiga este canto en tierra frtil, silvestre para que de tanto en tanto su fruto ufano se muestre. No silvestre de escondrijo de madriguera, de abismo sino porque el regocijo surja de s, de uno mismo. De la conciencia liviana con patriotismo sereno como la luz que se afana en darnos el da sin freno.
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Sin freno ni algaraba que as se vive mejor: lo arma la vida ma hecha de sueos y amor. Ese AMOR bien construido con la alegra de la sangre cuando construye su nido sin temores y sin hambre El hambre esa fea serpiente que se enrolla en la cintura en las manos, en la frente y oscurece a la criatura ms hermosa de la tierra de toda la inmensidad pero que a veces se encierra a construir la maldad. La maldad que es poderosa porque sabe destruir lo que construye la rosa mientras se comienza a abrir... para adornarnos los ojos y la emocin que es mirar para cumplir los antojos del que la sabe admirar. Pues esa rosa es la VIDA que se duerme al fenecer acosada por la herida: al abrir o anochecer. Como ocurri aquellos das cuando la muerte se impuso porque la gente peda poner n a tanto abuso
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n al hambre, a la miseria al atropello, al descaro a la estulticia tan seria pues la paga el pobre caro con su salud, su ignorancia con su alma que se le rompe de dolor, sin la fragancia en la ciudad o en el monte. Todo el pueblo padeca la miseria: ese castigo que por injusto creca igual contra m y contigo. En aquel febrero duro estall la rebelin de las manos contra el muro del hambre y la represin esos aliados del rico del poderoso y cobarde. Contra el pobre grande o chico contra todo lo que arde: ...la sangre, la libertad. La palabra: sus sentidos. La historia: su claridad. Los puos bien reunidos. Los pechos: su luz, su pan. Las manos cuando trabajan. Los pies que vienen y van. Los pechos cuando se fajan porque pueden construir porque saben levantar con sudor el porvenir y as poderlo legar
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a los que traiga el amor entre sus manos de sueo de una sociedad mejor donde nadie tenga dueo. Donde no exista el patrn. Donde todos sean iguales en verdad y en condicin. Donde se alejen los males que daan a la nacin pues la apartan del aliento que nace de la razn: esa fuerza, ese invento hermoso del corazn que rene a los que lloran o entonan una cancin de la patria se enamoran su amor y su vida ofrecen as como fue en febrero: y por ella pues perecen el maestro y el obrero el campesino sin tierra. El humilde all en su rancho. El anciano que se aferra a su pasado tan ancho en recuerdos y dolor. El intelectual que apuesta a su conciencia y valor: pero no encuentra respuesta para el crimen colectivo que ven sus ojos hacer. En cada corazn vivo la sangre vuelve a nacer
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cuando el poder atropella cuando la mentira asoma cuando se apaga la estrella cuando la muerte es maroma. El CARACAZO fue un grito un alarido, un lamento una respuesta a ese mito de que el miedo va por dentro porque se lo impone a diario la injusticia, la exclusin cual destino lapidario al pueblo y a su ilusin de construir con sus manos con su sudor, con sus vidas: un lugar que no sea arcano donde sanen sus heridas sus dolores, sus congojas sus rabias ya milenarias y tantos frutos recoja que el hambre sea imaginaria un cuento, una fantasa que en el futuro le cuenten a sus hijos algn da cuando a la mesa se sienten y sobre el pan para todos y el bien sobre, sobre el viento y cualquiera sean los modos: el pueblo viva contento sin dolor ya, sin la rabia sin la tristeza por dentro: porque con su fuerza sabia vencer al monstruo de adentro al de afuera, al de los lados al que lo oblig a explotar.
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El de gobiernos malvados que lo hicieron naufragar... en el sueo de vivir una sociedad mejor donde poder construir con las manos del amor un lugar sano, bonito. Un lugar, no un paraso. Un pas ya grandecito y en sus puertas un aviso: Patria sana, sin herida solidaria y educada. Patria hermosa: bien vestida por la libertad adornada. Patria adulta y nuevecita de la gloria enamorada. Venga a verla y la visita. Entre a mirar su alborada. Patria que a todos cobija. Manos que a todos levanta. Madre con hijos, con hijas que a veces llora mas canta Patria que vivi rigores asaltos a su inocencia: no renunci a sus amores ni hipotec su conciencia.
III
Aquellos oscuros das quedaron en el pasado: sus cadveres nos guan. Los que hoy viven han ganado
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...la libertad, el derecho de tener pan y cobijos escuela, salud, un techo para ellos y sus hijos. La Patria Bolivariana resucitada en amores la tierra venezolana crece hoy igual que las ores buscando el sol de la tarde la lluvia, el puo, el sudor los pechos en donde arde por nuestra historia el amor. No podrn volver el odio la ignominia, la mentira a engaarnos desde el podio donde lo falso se estira... en busca de nuestras manos para servirse de ellas. Porque hoy somos ms humanos nuestras vidas son ms bellas. Ungido de claridad el presente se hace esta. Construida de hermandad la Patria le da respuesta al clamor con que reclama el pueblo ser el primero ser la vanguardia porque ama la vida de enero a enero. Construida de alegra la sangre es una cancin. A coro de noche y da: hacemos revolucin.
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revolucin: el palabra que permite construir a un pueblo libre que labra hoy sin miedo el porvenir. El porvenir: ese pan que llegue a todas las bocas si lo hacemos con afn destruiremos las pocas... manos que quieren volver al pasado feo, oscuro a retomar el poder y a construir otro muro que nos separe del sueo de la sociedad mejor donde el pueblo sea el dueo de la planta y de la or de su destino por n como mago o como obrero y de uno al otro confn cargue en el pecho un orero de palabras aromadas de sonrisas bien claritas y las victorias ganadas alumbren las maanitas. Que el dolor jams regrese a los ojos ni a las manos y sea un clamor el que exprese nuestra condicin de humanos. Tampoco regrese el hambre de pan, de luz y de escuela. Y seamos un enjambre que cultive a Venezuela
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por llano, montaa y costa ros, costas y lagunas y un clamor a toda costa orezca hasta all en las dunas... en los mdanos de Coro en las selvas de Guayana donde brilla el verde oro y la Patria se engalana con las ores ms gigantes con inauditas riquezas y los siglos son instantes y su historia: cmo pesa! Ya prometo ir buscando el punto nal que cierre estos versos por donde ando. Te pido que no te cierres si compartes estos puntos de vista con que dibujo hechos de gloria y asuntos donde el amor con su ujo de verdades y energas hoy nos invita a seguir luchando todos los das por labrar el devenir que tantos soaron tanto y no lograron vivirlo. A ese devenir yo canto con la euforia de sentirlo con la alegra y el placer con la certeza mayor de que no podr volver un febrero de dolor...
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como el del 89 donde corri tanta sangre tanto dolor que an conmueve: jams regresen el hambre el abuso, la mentira disfrazada de verdad la tortura que se inspira en toda la oscuridad. Que brillen: tu corazn y tus palabras abiertas tu conciencia, tu razn y tus verdades por ciertas. Manos y pies libres vivan ojos y brazos y dientes: cual las abejas que liban todos digamos: presente! Presente! para luchar. Presente para vivir. Presente! s: al trabajar. Presente! para morir por el ideal supremo que dej el Libertador: siempre la patria primero! Siempre primero el amor! El amor por los que caen! El amor por los que nacen y ya en su sangre nos traen la gloria de los que yacen! yacen en paz y descansan porque supieron cumplir. Con su recuerdo hoy abrazan el presente, el porvenir.
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Y aqu me apresuro ahora en poner punto nal: al homenaje que honra a los de nombre mortal... pero que siguen viviendo en la memoria, presentes: cada da van naciendo en nuestros actos conscientes porque en la conciencia viven y en la memoria se adornan. Al recordarlos reviven y cual soldados se forman para el deber matutino y para el libro de historia. Para seguir el camino que no destruye la noria. La historia no se repite dice la palabra sabia pero el pasado compite con el odio y con la rabia. Hay que estar ojo avizor contra la sombra que asecha tras la mirada y la or y que prepara la echa de la mentira y la saa para herir de nuevo un da con el odio que nos daa. Si aquel febrero se enfra en la memoria del pobre retornar el oligarca aunque la rabia nos sobre con su demagogia abarca...
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la ignorancia que an pervive como cncer que se aferra al cuerpo social que vive luchando por pan y tierra. De nuestro esfuerzo mayor depende la libertad que nos dio El Libertador como pueblo y sociedad sociedad labrada en luchas de muerte y gran sacricio. Si el futuro nos escucha haremos el edicio de la libertad mayor: haremos todos la guardia armados con el amor y seremos la vanguardia s: de un hermoso futuro construido sin rencores. Y en ese entonces, lo juro seremos como las ores piel y color animados sangre y sudor bien unidos cuerpo y pasin convocados porque estamos convencidos de que la patria es una sola como una sola la vida. Si superamos la ola la muerte ser vencida pues nos quiere maniatar y que no alcemos el vuelo. Todos podemos volar si destruimos el velo del miedo y de la anarqua. No hay enemigo pequeo:
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La historia es nuestra gua que nadie destruya el sueo que tanto rostro ha costado tanta lucha, tanto esfuerzo tanto dolor del costado donde el clamor se hace verso. Sigamos luchando hoy: sin lmite ni descanso y cada cual diga: soy pueblo y como tal alcanzo la victoria colectiva la que a todos nos libera y as la muerte no viva... Ser siempre primavera en nuestros puos cerrados entre las manos unidas y no sern olvidados los que rindieron sus vidas en aquel febrero duro prlogo de este presente. Todos tendremos futuro pues ya se lee en nuestra frente. El pueblo lo ha comprendido y est dispuesto a luchar. La victoria nos ha unido. Hoy no hay forma de no amar de amar con fuerza y verdad la Patria Bolivariana: la que brilla en claridad y con otros pueblos se hermana. Vivan por siempre primero los hroes, los cados: los mrtires de febrero en la memoria reunidos.
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AQUEL 4 DE FEBRERO
I A mi comandante Chvez Yo le quiero dedicar Estos hechos ocurridos Que les voy a relatar Il Fue aquel cuatro de febrero del ao noventa y dos Cuando se dio a conocer en la intentona golpista Al tratar de defendernos de aquel gobierno fascista Donde aquel gocho perverso robaba y asesinaba Y nadie poda hablar porque a la crcel paraba III Usted tuvo que rendirse al ver fracasado el golpe Pero nadie olvidar aquellos breves segundos Donde la televisin permiti que hablara al mundo Diciendo aquellas palabras en esas tempranas horas Que todos se rindieran pero solo por ahora IV Por aquella accin heroica estuvo dos aos preso Hasta que en el noventa y cuatro pudo ser usted indultado Y salir a recorrer Venezuela e lado a lado Vendiendo aquella consigna de hacer la Constituyente Y as poder convencer a casi toda la gente V Lleg as el seis de diciembre del ao noventa y ocho Donde el pueblo convencido a las urnas fue a votar Y poder de esa manera su idea consolidar De hacer la Constituyente pregonada por usted Para realizar los cambios de los cuales habl usted VI Pasaron as tres aos de cambios y soluciones En todos los campos hubo mejoras pa la nacin En lo social medicina y tambin educacin Hasta que el once de abril del dos mil dos sucedieron Aquellos hechos crueles que voy a relatar yo
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VII Todo comenz reuniendo una gran concentracin La cual solo marchara hasta PDVSA Chuao Pero voces agoreras los llevaron a otro lao Convencidos fueron ellos al palacio e Miraores Donde estaban esperando unos francotiradores VIII Y la Metropolitana a este pueblo asesin Los grandes conspiradores del Alto Mando militar Se pronunciaron temprano sin persona muerta estar Una gran masacre hicieron con este pueblo inocente Que al creer en sus palabras los siguieron ciegamente IX Los conspiradores estaban todos dentro del Palacio Intentaron todos ellos que el Presidente rmara Una renuncia cobarde para que l traicionara A su pueblo y a su gente en el cual todos conaban Pero preri ir preso con tal de que ellos pararan X A fuerte Tiuna llevaron a nuestro gran presidente Lucas Rondn habl al pueblo diciendo que haba aceptado La renuncia de la cual ya yo les haba hablado Pero el pueblo quiso ver esa renuncia rmada Porque nadie en este mundo se crey esa gran trastada XI Al saber que en fuerte Tiuna el Presidente se hallaba El pueblo sali a las calles pidiendo que l hablara Pues nadie crea aquello de la renuncia rmada Los golpistas al saber lo que el pueblo exiga Se lo llevaron volando a la isla de La Orchila XII Ruleteando lo tuvieron hasta llegar a Turiamo Una isla pequeita bien lejos del soberano Pues por su mente pas asesinar a este humano Unos soldados patriotas que lo cuidaban a l Pudieron sacar al mundo un pequeito papel
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XIII En este papel deca que l no haba renunciado Alejado y secuestrado se encontraba el Presidente Tom Baduel unos soldados y fue muy rpidamente A traerlo de regreso al Palacio de Gobierno Pues lo esperaban con ansias todo el pueblo soberano XIV Cuarenta y ocho horas tuvieron ruleteando al Presidente Este tiempo estuvo un hombre llamado Carmona Estanga Creyendo ser presidente y hasta se juramentaba Leyendo aquel ruin decreto que eliminaba las leyes La Asamblea diputados y tambin a los scales XV En este breve mandato que tuvo este dictador Allanaron embajadas y casas de diputados Y los francotiradores que ellos haban apostado Los sacaron de la crcel y al exterior los mandaron Y al pueblo que protestaba a todos ellos mataron XVI Mientras esto suceda callaban todos los medios Porque si el pueblo saba de lo que afuera pasaba Hubiese cado muy rpido el gobierno que imperaba Y todos tendran que huir del Palacio de Gobierno Porque la Armada y el pueblo le pondran a esto freno XVII Lleg as el trece de abril cuando el pueblo valeroso Sali como un ro humano junto con la Fuerza Armada A pedir su libertad la cual le fue arrebatada Se fueron entonces ellos al Palacio e Miraores Donde algunos de los golpistas huyeron como ratones XVIII Pudo el general Carneiro retomar as el Palacio Haciendo presa a la gente que en el Palacio anduviera Y de esta forma esperar que el Comandante volviera Trado desde Turiamo por el general Baduel Al Palacio e Miraores donde tiene que estar l
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Al Primera
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El polvo enamorado de Ezequiel Zamora dibuj los acordes de la antigua partitura musical. Esa rumba callejera hoy cobra fuerza en el dominio de la bestia del tiempo. A la oligarqua de estos y aquellos tiempos hay que darle una patada por el culito.
Se vive o se muere rompiendo la barrera del sonido para que la frescura del lenguaje del cielo ilumine la tierra. Voladita enloquecida en pjaro de hierro humo sagrado de la pipa de Simn Rodrguez dile a la gente de los cerros, rompiendo los vidrios de la ciudad: la patria en su vuelo pint la esperanza en los cielos de Caracas.
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Poema Consecuencias de las gestas libertarias acaecidas el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, llevadas a cabo por ilustres ociales de nuestras Fuerzas Armadas y un pueblo emancipador, visionario de su independencia.
Se dijo de la intentona Aquel 4 de febrero Cuando el soldado certero A la libertad pregona. Con la idea socialista Hiriendo al puntojista Perl, derecha extrema Y moribundo el sistema Sepulta al imperialista. Este mensaje despierta Al pueblo venezolano Cuatro ociales temprano Liderizan el alerta El gobierno desconcierta Al palpar la situacin Que se vive en la nacin Por las incapacidades Como irregularidades Propias de la corrupcin. Al cumplir ansiada meta De acuerdo a lo planeado Sin saberlo, respetado Chvez lder se concreta Con gallarda interpreta Sin prembulo demora Su voz rme conductora Al mundo da una leccin Depongamos la intencin Est bueno por ahora.
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Con polticas opuestas Carlos Andrs no soporta La arremetida que exhorta Incentivar las protestas Cacerolas son orquestas En barrio, urbanizacin Siendo el cerro inyeccin Que apoya el descontento Evidencia de alzamiento En toda la poblacin. Este evento transform Virtualmente a Venezuela Se mova ya la estela Que el pas aclam Y el mundo conrm La unidad bolivariana Como patria soberana Que ejerce su dignidad Memorias e identidad Sin aptitudes tirana Aquel sacudn social Escrito para la historia Raz de estirpe y gloria Hace de triunfo inicial Un sentimiento especial. En el clamor popular Describe como ejemplar A un joven que agiganta Descendiente de Maisanta Prctico al capitular. El creciente deterioro Del poder adquisitivo Hace salir al nativo Sin conocer el imploro Sangre, muerte sin decoro Se pasean sin piedad Por calles de la ciudad Donde esperanza y camino
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Retaban a un asesino En pos de su libertad. Un auto de detencin Por rebelin militar Al San Carlos sin chistar Les lleva aquella sancin Y toma esta decisin Un coronel, juez segundo De ipso facto rotundo Fall primera instancia En corte marcial, constancia Un revuelo en el mundo. El pueblo pidi amnista Para aquellos ociales De acrrimos ideales Y el gobierno desista Pero el amor insista Defender a los tenientes De la brisa negligente, De la actitud inerte Temerosos de la muerte Del futuro presidente. Noviembre fue la ocasin Que civiles, militares Entonaron sus cantares Como prspera visin Cumplir la ardua misin Del sagrado juramento Se efecta otro intento Tildado de infructuoso Sin embargo vigoroso Aliment el descontento. Y se da el 27 Del mismo ao cursante Despus del 4 garante Al sistema se somete, l sin nada arremete.
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Por su causa libertaria Con intensin potestaria Por justicia en el pas Cuna de casta y raz De dimensin unitaria. Carlos Andrs acosado Se dirige a la nacin Dice en su alocucin, Esto viene del pasado Y se halla controlado El brote de insurgencia Pero, an la presencia Del revolucionario Se tie, en el escenario Colmndome la paciencia. La constancia caraquea Catia, Caricuao entero Y el 23 de Enero Atizan fuego con lea El retn se desempea Con un furioso motn Donde encontraron su n Reos, muerte simetral Por la Guardia Nacional Asesinos de postn. Y fueron cientos los muertos Civiles y militares Enterrados sin altares En cementerios inciertos, En fosas comunes yertos Un crimen que pagarn Y ms nunca volvern A gobernar esta tierra Porque el pueblo aferra El fusil y esperarn. De Yare salen airosos Todos como compaeros
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A recorrer los senderos De la patria orgullosos Treinta y tantos virtuosos Emeberristas doscientos Llevan a Chvez con vientos Cual huracn en montaa Y victoreado en campaa Crece su honor y talento. Fueron Jess Urdaneta Joel Acosta Chirinos Protagnicos, genuinos Quienes emprenden la meta Arias Crdenas concreta En el Zulia la misin Con lealtad, conviccin Hugo Chvez sin demora En Caracas por ahora Forja la Revolucin. Venezuela, actualmente Est en transformacin Donde la Constitucin Es su perl permanente Y la educacin vigente Marca pauta positiva La mejor iniciativa Para enfocar lo social Como roles comunal De accin participativa. Para un gobierno leal El instruir es primero La infancia es sendero Del ciudadano cabal Si hay salud y moral En un pueblo hay cultura Existe valor, cordura Expres El Libertador Perceptivo y soador Tajante en Angostura.
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Estos cambios ocurridos Visos de transformacin Con la participacin Hoy, todos hemos crecidos Estamos comprometidos En mantener la presencia Arropados de conciencia Cual buenos venezolanos Sintmonos soberanos Patria es independencia. Hoy, en nuestra Venezuela Con sentimiento profundo Le demostramos al mundo Que todo ser se revela Asumamos con cautela El esfuerzo que a granel Con un nfasis tan el Va cumpliendo su misin La ms hermosa visin De Chvez cual timonel. Y las misiones sociales Reero en la textura Cumplen con asignatura De cuadros estructurales Urbanismos integrales Servicios de educacin Salud, participacin Del pueblo venezolano Autentico soberano Reza su Constitucin. Qu es la Revolucin? Te responder contento Es la virtud te comento Es luchar por la razn Es tener buen corazn Es un compartir profundo Es analizar rotundo
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Es plural, no singular Es el Poder Popular Es igualdad en el mundo. Es valorar lo social Es la solidaridad Es practicar la humildad Es la pureza ancestral Es del humano vital Es abonar la conciencia Es crear la contingencia Es amar y ser amado Es soltar al amarrado Es darle independencia. Ayer, ayer, pasado hoy el presente ha surgido en nuestro glorioso pas, el ms preciado reejo de la idiosincrasia venezolana, la esperanza y dignidad de un pueblo que por muchos aos haba permanecido bajo la cruenta inuencia del acoso imperial. Ac en este histrico y bienaventurado mi terruo natal, rememoro el inhspito pasado vivido por un sinfn de compatriotas y que insurgieron valientemente contra la hegemona arbitraria del poder y la sed sanguinaria del persistente invasor esclavista. La frrea respuesta de nuestros ancestros aborgenes fue un detonante preciso para emprender la accin libertaria en todo el territorio nacional, por eso y ms, volvamos, miremos atrs, leamos nuestra historia, ella nos trasladar hacia un justo razonamiento patritico. Por esta razn, el pueblo hoy como ayer debe seguir a la vanguardia de su gesta antiimperialista, brindemos un poema honorco a todos los hroes, heronas que amaron con sacricio y dignidad suprema a la madre Patria. Seres de origen noble y de crucial simbolismo antitirnico. Llevemos el pensamiento De nuestro Libertador Digno, probo emprendedor Lder del conocimiento Tutor del movimiento
Generador de conciencia Laudo de la convivencia En los pases del mundo De contenido rotundo Para la independencia.
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Jos Prez
Naci en El Tigre, estado Anzotegui, Venezuela, el 15 de mayo de 1966. Licenciado en Letras (ULA, Mrida). Doctor en Filologa Hispnica por la Universidad de Oviedo, Espaa. Profesor de la Universidad de Oriente Ncleo Nueva Esparta. Poeta, narrador y ensayista. Ha publicado: Callejn con salida (1994), Pjaro de mar por tierra (2003), Como ojo de pez (2006), Cosmovisin del somari (2011), entre otros. Gan la II Bienal Literaria de Guayana (1993); la II Bienal Antonio Arraiz (1998); el Premio Nacional de Novela Plcido Chacn (2006) y el Certamen Gran Explosin Cultural Bicentenaria 2011 en Literatura.
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Canto a Chvez
...y aquel 4 de febrero.
I La madrugada es fra y el soldado mira el alba. Ms all de la ventana las hojas frescas del rbol samn centenario y una libreta vieja con frases de Bolvar le ayudan a leer el nuevo da.
Cantando en diana hay formacin de soadores y en sigilosos y clandestinos destellos la voluntad del guerrero es historia entraable sobre mapa de Venezuela.
II Las calles mustias de Caracas son charcos y surcos de sangre solo por rechazar la injusticia neocapitalista de la bestia imperial. Es 1989 y los das pasan. En montaas remotas hay almas humanas que sienten y centellas que explotan. Hay truenos y lanzas. El soldado lo sabe. Su mirada es triste. Su sueo es largo. Sin embargo, su odo oye los desgarrados gritos interiores de aquellos pesares. Ve orecer al guerrero Maisanta lo lleva en su sangre y busca un ramo de dalias y trinitarias para su alto nombre. En los labios de la madre, tal vez de la abuela, el Dios te bendiga hijo es oracin de lucha para todos los horizontes.
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III La tierra tiene olor a mojado y queda cerca el Cajn de Arauca. El da y la noche lo miran todo: hay ores y libros y hombres despiertos y las aves despliegan sus alas naciendo sin cesar ms all de las pampas, ro arriba, con canto de tigres.
No en falso estos pies pisan esta tierra. Por ahora y para siempre es la hora de abrir los caminos. Amado soldado, ya no ests solo ni eres solo brizna de paja en el viento Es febrero y es noviembre y tu gorra roja orece en las colinas. Otros llevamos tus puos como una antorcha. Desde el lo de los vientos saludan tus hermanos tu nombre y Cristo son el amor de nuestro pueblo. Soldado, nunca jams estars solo, ni los gritos de esta tierra ni sus lgrimas se borrarn en el olvido porque las plazas de los pueblos estn vivas ya no son lugares tristes y pesarosos. Los tristes de ayer encontraron sonrisas sumergidas en el abismo del dolor y hoy llenan las avenidas, pie en tierra, como rboles frondosos. Visto por dentro, en la mdula del sentir, esto se llama renacer. Es canto de ave sonora cuando la lluvia llega y apacigua la sed. Es el devenir indmito de las eternidades del sueo.
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Ya eres soldado guerrero de amor y revolucin en los rincones del mundo. Y la patria buena te abre siempre su corazn con todos los soles dentro.
IV Los das pasan y en los connes de la lejana es retumbante el eco de tu voz. Se te oye en los congresos y embajadas. Tambin estudian tus menesteres de gobierno porque tu vuelo es largo y ancho, como la esperanza.
Se sabe de tu alma generosa y el torrente de todas tus bondades colectivas por eso el enemigo ataca y muerde sin poder vencerte y es que el pie pelado de la dignidad es ms fuerte que las garras de la cobarda. Los dioses te salvan por ensear a pertenecernos. Por negarte a olvidarnos te llevamos en los brazos. Por mostrarnos horizontes descubrimos las llamas vivas del pasado glorioso. Por vigilar las fronteras de las eras nos mostraste lo grande de cuanto se quiere. De tu vigilia aprendimos el otro despertar. La balanza dice que el sueo se fund y habr semillas. La tierra dice que la hora de vencer se ha fundado para siempre. Y eres comandante de los sueos.
V Es la hora de refundar la Repblica de or al oprimido de alzar la frente contra la opresin y el servilismo aptrida. Es la hora de or a Simn Rodrguez y Mart de seguir los pasos del Che y de Fidel
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de amar a Bolvar y Sucre, lanza en mano. Es la hora de cantar los gallos y echar a andar sin miedos de salir al galope de no volver vencidos jams. Habr que dejarlo todo en la hora imprecisa del delirio como en aquel Chimborazo Habr que enfrentar los demonios que nos crucen los caminos como sombras del averno. La frente en alto y el corazn en llamas nuestros pasos de vencedores ya no tienen marcha atrs. Los das pasan y los das pasarn pero no sobre nuestras cenizas sino sobre nuestros sueos de hombres libres llameante la bandera gloriosa de la dignidad y la libertad de la patria altiva la mirada del soldado junto a su pueblo en un solo despertar.
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Salvador Lara
Naci en Tucupido, estado Gurico. Es profesor y licenciado en Educacin mencin Desarrollo Cultural; pertenece a la Maestra de Historia de la Universidad Nacional Experimental Rmulo Gallegos (Unerg); integrante del Gabinete de Cultura del estado Gurico (Plataforma del Libro y la Lectura); miembro fundador de la Red Nacional de Escritoras y Escritores de Venezuela, captulo Gurico, Sacven (3.923). Con el poemario Coplas de la lejana y el viento obtuvo el Premio Nacional en el Concurso Historia de Barrio Adentro (2009). Ha publicado los libros: Versos campesinos; Jabillal (relatos); Cuentos del Monte; Poemas de tierra dura.
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Esto no fue un cuartelazo Pues la patria no se vende Aquel que juzga a realazos El destino lo sorprende. Aydame copla errante Que tienes tantos poderes Dale fuerza al Comandante Bajo este samn de Gere! Lleg el 4 de febrero! Es decir la rebelin Se levanta el bravo pueblo En su mxima expresin. Mucha gente progresista Al pie de la Constitucin Dan un paso a la conquista Puo en alto en la nacin. La noche deja un desvelo Sumergida en las miradas Y cual gallinas en vuelo Buscaron las embajadas. Amaneci de repente Tras el rumor de las masas Sin embargo entre las gentes Hubo lo que siempre pasa. Se colearon camaleones Que a la larga se vendieron Oportunistas ladrones Ya saben a qu vinieron. Al grito de integracin Latina y mar caribea Nace la Revolucin Que en buena hora se suea.
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Inspirada por Zamora Y su lucha campesina Y aquel claro por ahora La causa aqu no termina. El llanero mencionado Detenido se agiganta De tanto camino andado Se toparon con Maisanta! Tropezaron donde azulan Los horizontes bonitos El lugar donde ululan De Rodrguez los escritos. Dame copla pensamiento Para poder continuar Que la soga se abra al viento Para la patria enlazar. Tras la rejas del San Carlos El grupo no se amilana La nacin quiere mirarlos Culminando la asonada. Luego la luna de Yare Cobij al hombre justo Y cual compuerta que abre Le dieron rienda al indulto. La Bandera Nacional Se iza con mucho orgullo Y en el escudo central Galopa el potro seguro. De liquiliqui en la calle El joropo se hace esta Y es un abrazo el mensaje En Venezuela completa.
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Con el teniente Hugo Chvez Nacido all en Sabaneta Conformaremos la llave Para llegar a la meta. El triunfo bolivariano llen el rostro de alegra Vino a estudiar el pasado De la gran tierra brava. Vino a saber del presente Para los futuros das La historia que estaba ausente Y que no se conoca. La noche tiene otra estrella Que alumbra en el horizonte Titila en la patria bella Sobre los copos del monte. Desde el 4 de febrero Del ao noventa y dos Es por ahora un llanero Que lleva en alto la voz. Esta copla no termina Solo est de cumpleaos Es la espada que camina Cumpliendo sus veinte escaos.
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Viani Mrquez
Nace en la ciudad de Caracas el 15 de Mayo de 1971 en la parroquia San Agustn. En el ao 1991 form parte de la agrupacin Los Caciques, despus de dos aos se retira e inicia formacin en el gnero de la Dcima con los profesores: Jess Antonio Blanco (Totoo), Orlando Martnez, Adrin Mndez y Juan Hernndez (Juancho). Ponente en el 3er Encuentro de la Dcima Latinoamericana y del Caribe (Pto. La Cruz). Forma parte de las Tradiciones Venezolanas La Cruz de Mayo, San Juan Bautista; integrante del Gabinete Cultural San Agustn; activista poltica y trabajadora comunitaria. Recibe talleres de percusin afrovenezolana con el profesor Jos Gregorio Carrasquel en la Casa Cultural Alameda.
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II
Carlos Andrs gobernaba 89, era el ao a la patria le hizo dao por acciones que tomaba el pueblo no se esperaba anuncio de un paquetazo sintieron un fuerte mazo que golpeaba bruscamente y en el sentir de la gente estall el Caracazo.
III
Un juramento militar de jvenes venezolanos estrechndose las manos prometieron libertar una Venezuela honrar no darle paz a su alma con su brazo palma a palma impulsar las tres races curar hondas cicatrices del pas velar su calma.
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IV
Buscan seguir la misin de Bolvar con sus obras nacionalismo recobra esta fuerte decisin Bolvar la integracin Rodrguez aprendizaje Zamora un personaje con su mensaje encierra al campesino con tierra y cambios a otro paraje.
V
Lleg el mes de febrero se acercan a su destino antes de buscar camino despedirse es lo primero de su hogar puro y sincero compartiendo en armona quizs el ltimo da que a su casa regresaban las familias ignoraban lo que pronto ocurrira.
VI
Un momento sealaba iniciar la rebelin Caracas y otra regin el movimiento avanzaba a medida que pasaba aumentaba la esperanza porque tenan conanza controlar la situacin CAP huy a Venevisin a preparar su venganza.
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VII
Muertos, desaparecidos raptos, ajusticiamiento luchan el ltimo aliento y el objetivo perdido un hombre desconocido es Teniente Coronel tratado de forma cruel aparece en televisin da un mensaje a la nacin con dolor y sabor a hiel.
VIII
La tristeza consuma su dolor en el momento deponer el armamento por televisin deca la lucha por este da an no se ha terminado el plan no fue alcanzado no llegamos al poder por ahora hay que ceder y no estamos fracasados.
IX
Hugo Rafael Chvez Fras comandante emancipador otros con el mismo valor Arias, Acosta buen gua Urdaneta, Ortiz al da rigieron la rebelin soldados de la nacin jams podrn olvidar este nuevo despertar guardado en su corazn.
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La verdadera historia
Un saludo tengan todos. En dcimas yo les canto historias que hace tanto, no contaba de tal modo. Mi mente busca recodos que fcil usted comprenda. Quiero que por esta senda la patria toque su pecho, que deenda sus derechos y la conciencia no venda.
I Por largos siglos la gente vivir logra al natural con un sistema comunal en el nuevo continente. Y un da, de repente, blandiendo su cruel espada europeos, cual manada que hacen temblar la tierra, llegan sembrando la guerra colonial y depravada. II Al ver caer a su raza furia su alma desprende. Es el indio que deende a su tierra que abraza. La justicia es coraza, por la libertad y suerte. Contra un tirano fuerte, nunca hombre llora penas. el indio, ante cadenas, preere luchar a muerte. III Esa cultura ancestral muere as, de repente. Exterminada vilmente
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por la carroa imperial. Alzando su largo pual al frica clavan yertos. Robndole sin concierto negros para el inerno del esclavismo eterno que al mundo han cubierto.
IV El pirata europeo se va llenando de oro, de tanto robar tesoros en prolongado saqueo. Y ante tan vil rateo, Amrica se levanta. Grita fuerte su garganta ya basta de explotacin! Exigiendo sin dilacin: la libertad sacrosanta. V Fuera el colonialismo! Viva la independencia! Unidad es la licencia para salir del abismo. Y hombres de patriotismo emprenden la gran tarea y, tras sangrienta pelea, la Libertad fue lograda. El pueblo en avanzada jams nunca reculea. VI En derroche de conciencia, la Amrica Latina, por la libertad divina tiene su independencia. La Gran Colombia camina en pasos de suave brillo. Cuando: pual arribillo, sin darle misericordia,
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VII Fue aquello una traicin a la ltima proclama a la que Bolvar llama con patritica obsesin. Que consoliden la Unin y que cesen los partidos. Pero tipos corrompidos: muerte de Bolvar piden, y la patria la dividen entre risas y bramidos. VIII En tierras de Venezuela, Pez ya toma las riendas. Solo piensa en haciendas negocios y corruptelas. Esclavos viven en vela, oprimidos de mal modo. Cuando, peleando a codo, en guerra libertadora llega el bravo Zamora arrasando con los godos. IX Termin la pesadilla. El esclavo ya es libre. Con fusil de gran calibre igualdad ahora brilla. Y la causa amarilla ya no se puede terminar. Una traicin logra matar al gran Ezequiel Zamora, perdindose por ahora la revolucin popular.
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X En la plantacin de Coche negocian Pez y Falcn el n de la revolucin en esta de gran derroche. A Pez le dan un boche cuando lo sacan del poder. Empieza Falcn a tener poder y mucha fortuna. El pueblo no pega una por mentirosos como l. XI Juan ya termin su gestin. Pronto gobierna el Guzmn. Corruptos llegan y se van. Est sin rumbo la nacin. Aos pasan de perdicin, rumbas, estas, alboroto. Todo es un terremoto. Cuando llega en arrastro, el propio general Castro agarrando el coroto. XII Llegan los gochos mandando en guerra Restauradora. La nacin est en mora y los imperios cobrando. Nos bloquean los normandos. Quieren cobrar su billete. Cipriano no se somete a insolente invasin, defendiendo a la nacin con fusiles y machetes. XIII Cipriano gobierna poco, aclaremos ya la cuestin. Por defender a la nacin lo tumbaron como coco. Castro tena un foco.
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Sali buscando curacin. Los gringos ven la ocasin de montar a su sirviente. Al mueco Juan Vicente encaraman en el silln.
XIV Largo tiempo el tirano monta frrea dictadura, aplicando la tortura al pueblo venezolano. Cual lacayo y villano entrega nuestro petrleo, rmando en grueso folio toda esa vulgar traicin, en desgracia de la nacin y bien de los monopolios. XV Ante tanta desventura un patriota con empeo. Es Arvalo Cedeo guerreando la dictadura. Pero ya en atadura, el pueblo vive tendido. Cedeo adolorido a continuado su bregar, pero no pudo derrocar al gobierno corrompido. XVI Por los Llanos va Maisanta. ltimo de a caballo. Peleando cruza cual rayo, contra Gmez se levanta Sus esperanzas son tantas que sus sentidos embate. La gomera lo abate. Ya preso, muere de dolor Y al tiempo, por su honor hombres vuelven al combate.
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XVII El viejo Gmez prosigue. Cambia can por espuela, entregando, Venezuela y no hay quien lo castigue. Riquezas as consigue y una vida de vergel. El yanqui vive al tropel en suelo venezolano, saqueando hierro, banano, tambin petrleo a granel. XVIII Contra poder gomecista no pudieron los caudillos. Mata gente, pone grillos, extermina comunistas. El pueblo ya se alista con poder organizado. Se despierta preparado en el arte de la guerra, para limpiar nuestra tierra de tanto bicho malvado. XIX Cuando muere el dictador, se renuevan esperanzas. El pueblo con su pujanza exige un mundo mejor. Agobiado por el terror del gobierno forajido, vivan despavoridos, los presos de la rotunda, que caan en la tumba por comer vidrio molido. XX Y lleg Lpez Contreras metiendo gato por liebre. Todos, arrechos de ebre, ya no quieren cuarteleras. Libertad! es lo que esperan,
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y vivir en democracia. Superar ya la desgracia por culpa de un olvido, burlados, aborrecidos, por la na burocracia.
XXI Lpez cambia ya la meta. Concordia buscando viene. Su dictadura mantiene en una nueva faceta. Libertad con bayoneta. Es decir, muy limitada. Mejor algo, pior es nada. l no quiere periodistas o bochinches comunistas que le tumben la jugada. XXII El Congreso a Medina ya lo nombr Presidente. En verdad, hombre decente y de cultura muy na. Un convenio se cocina, para buscar el progreso, que devuelvan nuestro queso que nos roban petroleras, con la bendicin artera de corruptos poco sesos. XXIII Lo bueno aqu termina pues, como eles muecos, los desquiciados adecos derrocaron a Medina. El yanqui veloz camina como fatal gonorrea. La burla se le chorrea con descarado cinismo. Su mortal colonialismo en estas tierras campea.
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XXIV Betancourt es elegido presidente de la Junta. Espuelas de na punta y discurso bien pulido. Los gomeros han huido. Adecos montan sancochos, arman estas y biscochos. A su reencauche de hombres le dieron pomposo nombre: Revolucin del Veintiocho XXV En elecciones abiertas Gallegos sale ganando. Los adecos resoplando del Estado abren puertas. De manera encubierta empiezan sus triquiuelas. Ya no buscan bagatelas, quieren tremenda tajada y le dan de pualadas a la pobre Venezuela. XXVI Lleva Gallegos mandando solamente nueve meses. Su gobierno se decrece. Los adecos abusando. Ya la masa presionando. pide reforma popular, cuando la Junta Militar, se sale de sus cabales a Gallegos, generales lo tienen que derrocar. XXVII Y preparan la venganza con una fatal precisin. Montan secreta reunin jada en acechanza.
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Bajo la traicin se lanza aquella perversa gente que matan al Presidente, el cual muere acribillado. Se llam Carlos Delgado, hombre de sangre valiente.
XXVIII Al matn no lo detienen porque muere desangrado. Para Jefe del Estado suben a Prez Jimnez. Con gran fuerza interviene impulsando desarrollos. Su gobierno es un rollo de tiros y saboteos torturas y matraqueos y capitalismo criollo. XXIX Hizo mucho en construccin, escuelas granjas y puentes. Tal vez fue poco prudente. Excesiva su represin. Nunca quiso oposicin. Pero pronto el huracn de dudas pide al Sultn dena su negriblanqui Venezuela o los yanquis? Ests con Dios o con Satn? XXX En enero justamente ya temblaban sus rodillas. Los yanquis mueven la silla hay cambios en el ambiente. Al Marcos intransigente un complot han preparado. Militares hay alzados. Y, a Prez por baboso, su gobierno guabinoso ya termin derrocado.
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XXXI Al caer aquel mandato todos salen a la calle a buscar cualquier detalle sobre un asesinato. Prez se fue hace rato sin desatar la violencia. El pueblo con su paciencia comprende ya la situacin. Y sin hacer mucha presin se busca la convivencia. XXXII Vuela la Vaca Sagrada llevando su cargamento. Los yanquis con gran lamento le devuelven la jugada. Deportado, cual putada a Marcos ya le dan prisin. Luego sale, bajo perdn y se marcha a Espaa. Viejo zorro de mil maas, a gozar la jubilacin. XXXIII Una cvico-militar ya prepara la transicin. Abrieron un gran campan los polticos del lugar. Larrazbal logra mandar, y monta por emergencia aquel plan de contingencia, de obras y pelotones mientras vienen elecciones y eligen presidencia. XXXIV La patria se desespera ante tanto pretendiente. Rmulo es Presidente por palanca extranjera. Se arma la gran perrera
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cuando Betancourt decreta la ley de la bayoneta contra todo comunista. A los yanquis guerreristas se les babiaba la jeta.
XXXV Caldera tambin se pierde feliz en su regocijo. El pacto de Punto Fijo, rman adecos y verdes. Y como perro que muerde por la defensa imperial, alan ya su gran pual para matar al hermano porque norteamericanos le haban puesto bozal. XXXVI Betancourt, ya en el poder, no quiere la conciliacin. Y desata la represin, con un desquiciado placer. En un fro amanecer, decreta sin miramientos: disparen el armamento y despus averiguamos. Al que se alce matamos, sin ningn remordimiento. XXXVII Agotadas las instancias frente a tanto crimen vil, revienta la guerra civil con fatales circunstancias, Betancourt por arrogancia ha incendiado la nacin. Sigue Ral la matazn. Caldera cambia de giro. Para que acaben tiros busca la pacicacin.
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XXXVIII Breve la lucha armada. Larga su fuerza brava. Si no hay ideologa de nada sirven espadas. La guerrilla desmontada volvi a la lucha legal. Ya dormido qued su fal, en montaas y caminos de sus sueos peregrinos por un mundo ms fraternal. XXXIX A la silla del gobierno: subi el Carlos, luego Luis, tambin Jaime con su ans. Cada uno un inerno. Dejan al pas enfermo. Llega el ochentaiocho. Otra vez manda el Gocho. Venezuela, por tanto mal, revienta en forma total por culpa de los pinochos. XL Revent aquel sacudn contra ero paquetazo. El pueblo dio su rechazo, con ms furia que un Sansn. Ya cansado de corrupcin y del fatal entreguismo, que dan al imperialismo, traidores sin regateo. Y se dio aquel saqueo, desatando cataclismos. XLI Los polticos daados al pas roban riquezas. Luego brindan con cerveza tienen todo maquinado. Al pueblo han engaado
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y, luego, sin dar ms razn, sus vilezas de corrupcin al pobre se la recuestan. Y si la masa protesta le dan planazo a montn.
XLII La historia del sacudn es difcil de olvidar. All ordenaron matar al obrero sin compasin. Abusaron de represin con fatales desenlaces, cay el pobre por su clase desangrado por metralla. Se pasaron de la raya defendiendo al ricachn. XLIII Muchos meses han pasado, y un cuatro de febrero, contra viejos carroeros, militares van alzados. Tiembla el suelo sagrado, era Chvez en rebelin. Y sali en televisin, diciendo que por ahora: la fuerza liberadora, ya no lograba la cuestin. XLIV A Hugo Chvez dan prisin, pero nada restituyen. Al gocho lo destituyen, por sus casos de corrupcin. Y Andrs, en postulacin, en las nuevas elecciones, compite con los bribones, zorros de la emboscada. Era buena la jugada, pero faltaron cojones.
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XLV Velsquez fue el triunfador, pero Caldera, con maa, se alza como piraa y lo pone de perdedor. El pueblo hierve en dolor ante esta nueva traicin, cuajada por un cobardn. Luego a Chvez indultan. Los ricachos lo insultan, por radio y televisin. XLVI Las ratas siguen saliendo por la corrupcin gusana. Lderes y barraganas, llevndose dividendos, de aqu salen huyendo. Tal fue el oportunismo de esos traidores mismos, que la patria, sin capitn, naufragando en huracn, la dejaron en abismo. XLVII Chvez entra en campaa y recorre Venezuela, desmontando triquiuelas y barriendo telaraas. Los contrarios hacen maa. Son buenos en el aguaje. Quieren que Chvez se raje pa que gane Frijolito candidato burguesito del ms rancio coloniaje. XLVIII Al n llega la contienda largo tiempo esperada. Arrancan en explanada
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de manera tan tremenda. Chvez aprieta las riendas Frijolito fustiguea. Su caballo corcovea cuando Chvez se desprende por diez cuerpos lo sorprende ganndole la pelea.
XLIX Y Chvez, sin zancadilla, la presidencia se gana. Como Caldera no sana, entrega otro la silla. Se les volte la tortilla! como deca Primera. Gente aplaude certera por la memoria de Al, que por su canto guaran el pueblo lucha de veras. L Organizan asamblea y la nueva Constitucin. Preparan una votacin. Los ricachos sabotean. El pueblo no se chorrea y vota con gran rmeza, por la quinta, que bosteza: ha nacido debilucha. Pero gente con su lucha la llenar de belleza. LI Apenas Chvez arranca ya comienzan saboteo. Del cielo llueve muy feo que la vida nos arranca. Es la Guaira carne banca, tragedia que mortica, sin retroceso ni pica, en herida lacerante.
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Mientras tanto intrigantes ya preparan sus barricas. LII Defendiendo privilegios se renen en gran mesa burgueses de PDVSA entre cantos y arpegios. En tan grande sacrilegio organizan el cnclave. La cosa se pone grave cuando van a Miraores la jaura de seores y logran tumbar a Chvez.
LIII Aquellos usurpadores comienzan el gran reparto. Carroeros nunca jartos se sacian devoradores. Piraas de mil colores sacan puales de manga, toman la patria de ganga, de ella creen pretendientes y ponen de presidente un tal Carmona Estanga. LIV Ah, el pueblo arrecho ya se lanza pa la calle. No hay quien lo avasalle. Vienen luchando derechos. Dan coazos, meten pecho, pero no quieren rendicin. Todos piden, sin dilacin, que ya la traicin acabe y que devuelvan a Chvez Presidente de la nacin. LV Ya Chvez al n regresa. El tirano ha cado!
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breve reino ha tenido en tres das de ereza. Limpiemos a PDVSA! Piden voces, en oreo. Ya comienzan chismorreo la gente de oposicin. Sin tener ninguna razn arrancan los guarimbeos.
LVI En paro indenido se declaran los huelguistas. A los grandes cetevistas los banqueros han unido. Daan barcos y uidos. Reneras y llaves. Quieren ya tumbar a Chvez como hicieron con Medina. El pueblo no se inclina, porque: pueblo s que sabe. LVII Con reformas, elecciones, rmas chimbas y planitas, contra marchas y marchitas resumiendo las cuestiones. Sin olvidar las misiones. La gente del gabinete. Libertad hay a paquetes. Ningn desaparecido. Desterrados no habido. Ni torturas, ni grilletes. LVIII Es injusto pensamiento cuando critican sin razn. Nuestro satlite, Simn, fue gran acontecimiento. Polticos descontentos porque China nos ayuda. Tal envidia los desnuda.
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LIX Buena vaina!, camarita, Chvez se ha enfermado. Polticos del pasado jodiendo vivan la pita. Y que se sepa horita ninguno sufri escara, mal de sambito, carara, gripe rusa o rubiola Y Chvez que lecha bola! Le dio esa vaina rara. LX A Dios gracias compaero! El hombre est sanado! Brincaban entusiasmados los polticos rastreros: matacuras, cuarteleros, primos hermanos de Satn. Por n, cundo se cansarn del relajo, del bochinche? Ya terminen el relinche, que ya ms nunca volvern. LXI Porque aqu se dijo basta!, a tanta traicin y venta, no queremos ms afrenta, ni la patria en subasta. Rompi Chvez la canasta. Seguiremos adelante! El pueblo dice triunfante, por la libertad y gloria. Unidos por la victoria! Viviremos, Comandante!
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pues volv a nacer de nuevo desde el cuatro de febrero de uno nueve nueve dos Ese fue pasado atroz ms nunca se olvidar y no volver jams te lo puedo jurar yo El pueblo concientiz y aferrndose al saber dijo: tomar el poder porque poder yo s puedo y al n aprendi a leer y llego a tomar conciencia que por Hugo Rafael poseer la presidencia el pueblo llego al poder y manda con eciencia Necesaria es su presencia es imperdible esa llave el pueblo le ordena a Chvez quien de Yare se levanta as el nieto de Maisanta eleccin tras eleccin se impone en la votacin impoluta y cristalina por eleccin se elimina la antigua Constitucin por esta legal accin nueva ley se legitima Pasos de revolucin que poco a poco caminan Es la oposicin ladina una eterna perdedora mentirosa y negadora plena de odio y de inquina en Santa Ins de Barinas fue victorioso Zamora actual: del triunfo, es la hora claramente se descubre la Misin Siete de Octubre implacable y contundente
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por ahora y para siempre Cruzar esa eterna meta en la extensin del planeta en todito el orbe entero todos los pueblos respetan a Tribiln, El Araero, El Hijo de Sabaneta (de Barinas)
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NDICE
PRESENTACIN VEREDICTO
CRNICA
Dioselis Gabriela Melo 13 EL DIARIO CIVIL DE UNA REALIDAD VENEZOLANA Introduccin Breve anlisis histrico Nacimiento traumtico Hurfana Primeros pasos hacia las luces La tortura Hijos de la calle Los ranchos y los hijos La noche de los milagros Las luchas por la liberacin de las corrientes humanistas Corona y el Retn de Catia Conoc a un rey boina roja 2002 Revolucin o muerte. Nada ocurre por casualidad Soy Bolvar, la secuela Nstor Francia 29 4F: EN EL PRINCIPIO FUE EL VERBO Jos Alberto Prez Larrarte 37 LA ESPERA DEL AMANECER Renny Loyo 47 AQUEL BENDITO MES DE FEBRERO DE 1992 Kloriamel Ypez Oliveros 59 LOS VEINTE SON DE PORCELANA
Obdulia Molina Jara 69 CRNICA CONTRA EL OLVIDO Vientos de cambio Artemio Enrique Cepeda 79 DESTACAMENTO 35 Igor Prieto Valerio 87 EL CADETE Elaine Jess (Nani) Borges 97 EL DA QUE COMENZO 162 AOS ATRS Reexin David Enrique Morales 107 EL PAS DE LAS ALAMBRADAS DONDE LAS GUILAS NO MATAN MOSCAS Marinela Araque Rivero 117 EPSTOLAS SOBRE UNA REVOLUCIN: EL 4 DE FEBRERO DE 1992 DESDE NUESTRAS VIVENCIAS Palabras iniciales I.- Mi 4 de febrero II.- As lo vi (respuesta a Mi 4 de febrero) Carlos A. Surez 127 ESTRATEGIA SILENCIOSA DE EEUU, A TRAVS DE LA CULTURA DE LAS DROGAS, TELENOVELAS, SEXO, MODA, PELCULAS DE GUERRA-VIOLENCIA Y MSICA EXTRANJERA TRASTORNA POR MS DE CINCUENTA AOS LA MENTALIDAD DEL PUEBLO VENEZOLANO Vicios importados controlan nuestras mentes desde 1960 hasta nuestros das En 40 aos de democracia representativa se form la Generacin Boba La maldita recluta aplicada nicamente al campesinado acab con la actividad agropecuaria en Venezuela
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Polticos traidores culpan al petrleo por la emigracin de los campesinos a las grandes ciudades La siembra de drogas, las modas, el cine de violencia y las telenovelas nos estn ganando la guerra La inseguridad, hija adoptiva de la maldita droga que sigue reinando durante ms de cinco largas dcadas Venta de armas y contaminacin policial. PTJ y Guardia Nacional. Desmantelamiento de las Fuerzas Armadas (FFAA) Resumen de las causas que originaron los sucesos de 27-F, 4-F y 27-N La explosin social o Caracazo tuvo su origen en el estado Miranda Mueren ms de diez mil personas en Venezuela por la explosin social Primera asonada militar de 1992 disciplin a Caracas y otras ciudades por 15 das Segunda asonada militar 27 de noviembre de 1992 Deyanira Vallenilla Vargas 147 HECHOS QUE ESTREMECIERON LA HISTORIA CONTEMPORNEA VENEZOLANA Iraima Arrechedera 159 LAS CUATRO GUERRERAS Ral Tornell 175 PLOMO DEL BUENO (Cuando uno no est donde quiere estar) Lisbeth Elona Aparicio 185 REBELIN MILITAR PATRITICA DEL 4 DE FEBRERO DE 1992 Alexis Teodoro Rivas Mejicano 193 SIN GLORIA
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Raymond Nedeljkovic Febles 203 UN DESTINO MEJOR Juan Mendoza 215 MINICRNICA DE FEBRERO
POESA
ngel Segundo Castillo Rodrguez 221 Viva el cuatrO de febrerO Antonio Mara Castro Avellaneda 225 4 de febrerO hermOsO. HOmenaje a la vida Enrique Luis Cumana Figueroa 255 Aquel 4 de febrerO Hernn Jess Soto 261 LOS SOADORES EN EL CUARTEL 4 De febrero, tan solo un minuto Arcngel Miguel, 4 de febrero, 8 a.m. Los soadores en el cuartel 27 de noviembre, pjaro de hierro Recordando el juramento en el viejo samn Jess Manuel Viloria Gonzlez 267 POema Jos Prez 277 CantO a Chvez Salvador Lara 283 COplas al 4 de febrerO 1992 Viani Mrquez 289 La rebelin patritica del 4 de febrerO
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Wilfredo Eli Rivero Gil 295 La verdadera histOria Jos Toms Rondn 315 COPLAS AL 4 DE FEBRERO DE 1992 El hijO de Sabaneta
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Este libro se termin de imprimir en el mes de febrero de 2013 en los talleres de La Galaxia. En su diseo se utiliz la familia tipogrca ITC Novarese Std. La edicin consta de 1000 ejemplares.