Los Incas
Los incas fueron una civilización andina cuyo máximo desarrollo alcanzado pertenece
al neolítico tardío en transición al calcolítico 1 , que partiendo como una etnia
organizada en un curacazgo cusqueño hacia el siglo XII logró controlar casi por
completo el sur de la América prehispánica, pues la influencia inca llegó a articular
totalmente los actuales territorios del Perú, Bolivia y Ecuador, además del norte de
Chile, el noroeste de la Argentina, y la zona sur de Colombia.
Desde la ciudad sagrada del Cuzco, los incas consolidaron un estado que, por su
extraordinaria capacidad organizadora, logró sintetizar y difundir los múltiples
conocimientos artísticos, científicos y tecnológicos de sus antecesores. Basados en un
concepto de expansión del estado, el Tahuantinsuyo (Imperio Inca) recogió aquellos
conocimientos y los potenció.
Conquistados por las huestes de Pizarro en la década de 1530, el total sometimiento de
la población articulada por el Tahuantinsuyo demoró hasta 1572, debido a la resistencia
que organizaron los incas desde Vilcabamba. Actualmente, algunas costumbres y
tradiciones de la desaparecida civilización inca prevalecen en etnias andinas como los
quechuas y aymaras.
Arte y Artitectura
, supuso el momento culminante de un largo proceso social y político que se había
iniciado varios milenios antes. Más que un conjunto de formas innovadoras, sus
manifestaciones artísticas supusieron una continuidad con las tradiciones anteriores,
siendo las más elaboradas los textiles, la orfebrería, el trabajo en piedra y la cerámica. A
partir de una experiencia local modesta, los incas desarrollaron un arte sencillo al que
fueron incorporando las técnicas y la habilidad de los pueblos conquistados.
Respondiendo a las necesidades derivadas de un Estado tan complejo como el inca, sus
manifestaciones artísticas se convirtieron en un arma propagandística de una gran
importancia.
Arquitectura
Al margen de las obras agrícolas, los incas desplegaron una intensa actividad
constructiva que perseguía objetivos políticos, de conquista y de unificación.
La arquitectura inca fue fundamentalmente lítica, pero con su pragmatismo se adaptaron
en la costa a las formas tradicionales de la construcción con adobe. Los paramentos de
piedra se diferencian según la finalidad de la construcción y el tipo de material
empleado. Por ejemplo, los muros de corrales y de habitaciones campesinas se
realizaban con piedra sin trabajar, superpuestas y ajustadas con piedrecillas; es la pirca.
Se cubrían con techos a dos aguas de ichu, la hierba dura de la puna, sostenido por un
armazón de palos.
Para la gran arquitectura se utilizaban piedras seleccionadas y bien talladas. Para
fortalezas se prefería el aparejo poligonal, trabajando cada piedra de forma individual
para que sus ángulos encajasen perfectamente con los de sus vecinas. En las bases de
estos muros aparecen verdaderas piedras ciclópeas, de varias toneladas de peso, cuyo
ejemplo más conocido es la fortaleza del Sacsahuamán.
Los palacios y edificios religiosos se hacían con piedras regulares, colocadas en
perfectas hiladas horizontales que presentan siempre un aspecto completamente liso al
exterior. En los muros curvos el ajuste y la colocación de las piedras seguía siendo
perfecto, sin haber el menor resquicio entre las mismas. El acabado final se conseguía
por frotamiento de arena humedecida. Un tipo de aparejo muy característico es el de
piedras almohadilladas, utilizado tanto para andenerías de cultivo como para edificios,
que bajo la dura luz del altiplano produce un interesante efecto visual.
Los edificios incaicos tienen además otra serie de características peculiares que le
confieren un estilo inconfundible. Los muros se hacían siempre con un ligero talud, que
proporciona un cierto aspecto macizo. Los vanos tienen forma trapezoidal y en el
interior de las habitaciones aparecen nichos u hornacinas de la misma forma. A pesar de
la magnificencia de los muros líticos, los tejados se techaban con madera, hasta el
templo mayor del Cuzco se cubrió así.
Arquitectura civil
La arquitectura civil gira en torno a las exigencias del Imperio. Encontramos caminos y
calzadas para la rapidez de las comunicaciones y la movilidad de las tropas. Depósitos y
almacenes desde donde se distribuía todo lo necesario para el correcto desenvolvimiento
de la vida cotidiana.
Arquitectura religiosa
La arquitectura religiosa está representada por la huaca del Sol o Coricancha. Su recinto
sagrado estaba delimitado por un muro con una especie de proa curvilínea. Encerraba
una roca sagrada, el usnu, llamado por algunas fuentes el intihuatana, el lugar del Sol.
Se le han atribuido funciones astronómicas, pero parece más bien que poseía carácter
mágico-religioso por el que, a través del sacrificio, se ponía en relación la divinidad
solar con los seres humanos. Todavía subsisten parte de los edificios originales, entre
los que destacan cuatro construcciones rectangulares, colocadas dos a dos, siguiendo un
perfecto eje de simetría y que, según los cronistas españoles del siglo XVI, estuvieron
recubiertas de placas de oro y pedrería. El Coricancha era también el mausoleo de los
soberanos incas y allí se guardaban las momias a las que su linaje rendía culto. Parece
que en el exterior hubo un jardín artificial de oro en el que, según las descripciones
españolas, los terrenos eran de oro fino, así como las mazorcas de maíz, el ganado e
incluso los pastores que lo guardaban. En la actualidad el antiguo Coricancha se ha
convertido en la iglesia de Santo Domingo.
Arquitectura militar
La arquitectura militar está representada por el Sacsahuamán. Esta antigua fortaleza
estuvo formada por una serie de edificaciones de las que no quedan más que los
cimientos, pero de la que todavía permanecen tres enormes murallas que, de forma
escalonada y siguiendo tres niveles, se enlazan armoniosamente formando una
imponente obra de defensa. Sus edificios revelan todo tipo de funciones, desde
palaciegas hasta defensivas, pasando por las de almacenamiento. Debió ser un centro de
poder desde el que el Inca, rodeado de una esplendorosa majestad, impartía órdenes a
todos los confines del Imperio. Constituía el símbolo más importante del poder militar
de los incas siendo, a demás, un lugar muy idóneo para refugiarse en caso de rebelión o
invasión.
Religión
Durante el imperio incaico el Estado se encargaba de sostener a la Iglesia, un caso único en la
América indígena. Los fines principales de la iglesia eran el incremento de las reservas
alimenticias y la curación de los enfermos.
El dios supremo era Viracocha. Era inmortal y era el creador de todas las cosas de la tierra y el
universo.
También fueron adoradores del Sol, Inti, el dios principal, protector de la dinastía real. Se lo
presentaba con una humana de la que salían rayos. Tenía un templo, el Coricancha. Le seguía
en importancia el dios del Trueno, llamado Illapa, el agua de la lluvia –creían que venía de una
fuente celestial–. La Luna, Manaquilla, era la esposa del Sol.
El planeta Venus, era muy importante consideraban que cuidaba a los humanos. El grupo de
estrellas de las Pléyades protegía a las semillas.
Las diosas, de la tierra, Pachamama; y Mamacocha, del mar, eran muy importantes para la
agricultura y la pesca.
Las ofrendas a los dioses se colocaban en altares, a la vera de los caminos, eran llamados
huacas. Existían también santuarios de piedra para orar, llamados apachetas.
También reverenciaban a las cumbres cubiertas por nieves eternas. Lo significativo es que,
prácticamente, no tenían templos pues, las ceremonias religiosas se desarrollaban al aire libre,
en patios, que estaban en los centros ceremoniales.
El culto de los muertos era importantísimo. Después de la muerte, las personas eran
momificadas y transcurrido un tiempo, eran llevadas a sus casas.
Los sacerdotes estaban divididos en categorías, el Sumo Sacerdote llevaba el nombre de Villac
Umu, y era siempre algún pariente cercano del Inca.
Para obtener el perdón de los pecados, los fieles debían confesarse ante el sacerdote.
También creían en la adivinación y en la interpretación de presagios.
El Inca Y La Nobleza
El Inca, o jefe supremo del pueblo inca, era para su pueblo un dios viviente, con poderes
totales y absolutos. En los primeros tiempos los incas se casaban con las hijas de los monarca
vecinos, pero más tarde se consideró que el linaje perdería su pureza y solo se casaban con
sus hermanas. Además de su hermana, o esposa principal, tenía un harén de esposas
secundarias que eran llamadas mujeres escogidas, por esto tenían muchísimos hijos que con
el tiempo formaban un ayllu especial (llamado panaca), que constituía la gran nobleza.
Los sucesores del trono eran los hijos. El Inca lo elegía por su inteligencia. Solo podían
sucederle aquellos que hubieran tenido con la coya, o esposa principal. El elegido era educado
directamente por sus padres, pues a nadie se le huera ocurrido educar a un dios. Nadie podía
presentarse de cara al emperador y durante las entrevistas, este permanecía oculto tras un
cortinado. Al verlo se debía estar descalzo y soportar una pequeña carga en la espalda para
indicar sumisión. Su adorno más característico era una banda, de unos 10 cm., confeccionada
con tubitos de oro, de los que colgaban borlas rojas. Eran transportados en literas, con toldos y
cortinas bordadas, de manera que podía viajar sin que le vieran la cara.
Las leyes del Inca eran aceptadas por todos, sin chistar, pues se consideraba que habían sido
elaboradas por un dios. Los nobles más importantes eran los descendientes directos del Inca y
se caracterizaban por llevar grandes orejeras de oro. Los nobles de importancia menor, eran
los curacas. Todos gozaban de privilegios: No pagaban impuestos, eran mantenidos por el
gobierno, se les daba tierras en premio, y además, podían tener otras esposas, ser
transportados en litera, usar quitasoles y usar ropas parecidas a las del Inca.
Desarrollo económico
Desarrollaron en la agricultura en las regiones montañosas gracias al método de siembra
escalonada o de terrazas de cultivo. De igual manera la ganadería. Ellos aplicaron el
sistema de reciprocidad y complementariedad económica en su imperio, o sea era un
imperio monárquico socialista.
El imperio inca fue viable económicamente gracias a la profusión de caminos de las que
hizo gala. En este aspecto fue similar al imperio romano posteriormente los españoles
aprovecharon estas vías para desarrollar su propio imperio haciendo del Perú el
virreinato más importante de América del Sur emparejado en importancia con México
en el Norte o con el virreinato del Río de La Plata.
Por los caminos incas transitaban todo tipo de mercancías desde pescado y conchas del
pacifico hasta sal y artesanías del interior. e abarcaba de Para controlar el comercio en
un imperio que desde el sur de Colombia hasta Chile los incas recurrieron a un
ingenioso sistema de numeración con cuerdas llamado quipu en las que hacían nudos y
de esta manera controlaban la contabilidad de sus mercancías
Organización social y politica
El centro de la vida era el ayllu. Esto es como una inmensa familia, con muchos parientes y
primos.
El ayllu era el grupo social fundamental en el Perú y existía mucho antes del imperio Inca. En
los primeros tiempos, cada ayllu tenia tierras de cultivo y un jefe, el Sinchi, al que le debían
obediencia.
El la época imperial, los incas desplazaron al Sinchi, por otro funcionario llamado curaca
también familiar, pero nombrado directamente por el Inca. Esto le permitía tener un gran control
sobre todas las comunidades.
Los ayllu de una región estaban agrupados en sayas (secciones) y estas formaban un huamán
(provincia). Cada provincia tenía su capital. Las provincias estaban agrupadas en cada uno de
los cuatro cuartos (suyus) en los que se dividía el imperio a saber:
El Cuzco era la capital inca, centro del imperio. El cuarto noroeste o Chinchasuyu, abarcaba
Ecuador y el norte Peruano; el Antisuyu comprendía el noroeste y el Collasuyu, hacia el
sureste, ocupaba las tierras altas de los aimarás, la cuenca del lago Titicaca, la mayor parte de
Bolivia, y las tierras altas del noroeste de Argentina y el norte de Chile.
El imperio, en su total recibía el nombre de Tahuantisuyu, "la tierra de los cuatro cuartos".
Los gobernadores de los cuatro cuartos formaban parte del Concejo de Estado, con sede en
Cuzco y, generalmente, eran parientes del Inca.
Los gobernadores mandaba a los curacas, que tenían distintas categorías según cuantos
hombres o contribuyentes tuvieran bajo su jefatura, así el de mayor categoría era el que
controlaba a 10.000 y el de menor a 100. Al frente de grupos más pequeños estaba los
capataces, plebeyos nombrados por curacas. La estructura social era similar a la de un
moderno ejército, con cabos y sargentos dirigiendo grupos reducidos, y oficiales para los
grupos mayores.
Super Estado
El Estado ejercía muy importantes funciones en la sociedad incaica.
La tierra era de su propiedad y la mayor parte de explotaba comunalmente, también le
pertenecía los rebaños de llamas y las minas.
El estado protegía a la población del hambre, la explotación y de cualquier necesidad; pero el
precio era duro, los individuos estaban muy reglamentados, no se podía salir de la comunidad
sin permiso. De todas maneras, los nobles y sacerdotes eran mantenidos por el trabajo del
pueblo.
Las tierras tenían, entonces un reparto tripartito; esto es el Estado, la Iglesia (sacerdotes), y el
pueblo.
A cada persona se le daba tierra para que pudiera alimentar bien a su familia. Los límites de los
campos estaban marcados y su destrucción era considerada delito gravísimo. Las tierras no
comunales eran cultivadas primero. Cuando llegaba la época de siembra o cosecha llegaban
los funcionarios para avisar que era hora de ocuparse de los campos sagrados.
Los cosechado en los campos del Estado o de los sacerdotes, era guardado en depósitos
separados y lo obtenido era para alimentar a sacerdotes o nobles.
En las zonas de pastura de tierras montañosas, la mayor parte de las llamas pertenecían al
gobierno que almacenaba la lana y luego la repartía entre las familias, según sus necesidades.
El campesino tenía como propios la casa, el establo, pequeños animales domésticos (perros,
cobayos, patos y gallinas sin cola) y el granero, además de los útiles de labranza.
Es importante señalar que las comunidades de montaña poseían tierras en zonas costeras y
viceversa, así no se producían saturaciones con un mismo tipo de alimento.
El pueblo debía además realizar trabajos públicos, (servicio en el ejercito, construcción de
carreteras, puentes o fuertes) a esto se le denominaba mita.
El tiempo de la mita era variable y podía extenderse durante bastante tiempo. De este servicio,
obligatorio entre los 18 y los 50 años, estaban exentos los artistas y artesanos.
Los yanaconas eran jóvenes separados muy temprano de los ayilus y eran utilizados, ya sea
para tareas en la corte o en la agricultura.
A diferencia de la mita, que después de cumplida autorizaba a regresar a su tierra, los
yanaconas no regresaban más.
Como en ocasiones se los entregaba para el servicio personal de los curacas, con el tiempo
podían ellos mismos tener ese cargo.
Las niñas más bellas e inteligentes eran llevadas a ser educadas en los templos o ser
destinadas al sacrificio. Algunas, las que mejores dotes demostraran eran educadas para ser
Vírgenes del Sol, sacerdotisas que debían hacer votos de castidad perpetua.
Las menos bonitas, las reservaban para tareas comunales y eran llamadas huasipascunas,
muchachas descartadas.