Libro - Agustín de Hipona - Obras Completas - Tomo V - de Trinitate
Libro - Agustín de Hipona - Obras Completas - Tomo V - de Trinitate
SAN AGUSTÍN
TOMOV
TRATADO DÉ LA
SANTÍSIMA TRINIDAD
BIBLIOTECA O BR A S
D E DE
AUTORES CRISTIANOS
Declarada de interés nacional s AN AGUSTÍN
EN EDICIÓN BILINGÜE
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t JUAN,
Obispo aux. y Vic. gen.
Madrid, 16 marzo 1956.
Í N D I C E GENERAL
Í N D I C E G E N E R A L
INTRODUCCIÓN
Págs.
CARTA-PRÓLOGO 125
LIBRO I
CAPÍTULOS :
Págs.
Págs.
PdgS-
E l amor, escala que conduce al conocimiento de la Tri- E l alma sabe con certeza que existe, vive. y,_ entiende. 599
10.
nidad. ¡Dios se ha de buscar no exteriormente, desean- II.
E n la memoria radica la ciencia, en la inteligencia el
do obrar prodigios, como los ángeles malos, sino inte- ingenio, y la acción en la voluntad. Memoria, entendi-
riormente, imitando la piedad de los ángeles buenos ... 525 miento y voluntad son unidad esencial y trinidad re-
E l que a m a al hermano, ama a Dios, porque ama al lativa .." .-•• ^5
amor que viene de ¡Dios y es Dios 529 E l alma, imagen de la Trinidad en su memoria, en-
El amor a la justicia increada nos enciende en amor tendimiento v voluntad ^
al prójimo 533
Vestigios de la Trinidad en el amor ---- «e
L I B RO XI
CAPÍTULOS :
LIBRO IX
CAPÍTULOS : 1. Vestigios de la Trinidad en el hombre exterior ....:.... 611
2. Trinidad en la visión. Los tres elementos que concu-
1. E n busca de la Trinidad rren a la visión difieren por naturaleza. Cómo el obje-
2. Análisis de la caridad. Sus elementos 537 to visible engendra la imagen de la cosa que se ve.
3. La imagen de la Trinidad en la mente que se conoce y Por inedio de un ejemplo declara esta doctrina. Cómo
ama. Conocimiento del alma por el alma 543 dichos elementos concurren en la unidad 613
4. Tres cosas iguales que son unidad ; la mente, su cono- 3. 'Una trilogía en el pensamiento : memoria, visión inte-
cimiento y su amor. Estas tres cosas son substancia y rior, voluntad unitiva "" 623
se dicen relativamente. Las tres son inseparables, y las 4. Cómo surge esta unidad en el alma 625
tres son, sin trabazón ni mezcla, una substancia y tam- 5. ¡La trinidad del hombre exterior o de la visión externa
bién términos relativos 545 no es imagen de Dios. Aun en el pecado se apetece ía
5. Inmanencia y circunincesión de las tres facultades 55 1 semejanza con Dios. E n la visión externa, la forma del
6. Conocimiento de las cosas en sí mismas y su conoci- objeto es el padre, la visión el hijo, la voluntad insi-
miento en la eterna verdad. Las cosas corpóreas se han núa la persona del Espíritu Santo , . 639
de juzgar a la luz de la eterna verdad 553 ó. Reposo y fin de la voluntad en la visión. Su naturaleza. 633
7. Concebimos y engendramos interiormente un verbo al 7. Otra trinidad en la memoria del que reflexiona sobre su
contemplar las cosas de la eterna verdad 559 visión 635
8. El verbo en el alma casta y en el amor culpable 559 8. Razonamientos diversos. Imaginación y recuerdo 639
9. ¡Palabra del alma en la noticia amada 561 9. L a forma engendra la forma 645
10. Mágico poder de la imaginación Ó47
11. Número, peso y medida 649
LIBRO X
CAPÍTULOS :
1. El amor en un alma estudiosa, es decir, que desea sa- LIBRO XII
ber ; n o es amor de lo desconocido "3 CAPÍTULOS :
2. Nadie ama lo desconocido ^g 1. E l hombre exterior y el hombre interior 653
3. Conocimiento del alma en el alma *~ 2. Sólo el hombre percibe en el mundo las razones eternas. 655
4. E l alma se conoce totalmente ••••- ~g 3. La razón superior, que pertenece a la contemplación,
5. Precepto de conocerse. Errores ._ — ^ y la razón inferior, que es dinámica, en un alma 657
6. Juicio errado del alma acerca de sí misma ••-•• 4. La trinidad, imagen de Dios, en la parte superior del
7. Opiniones de los filósofos sobre la naturaleza del alma. alma, que contempla las razones eternas 657
El error de los que opinan que el alma e s corpórea pro- 5. Absurda opinión 659
viene no de la falta de conocimiento en el alma, sino 6. Impugnación razonada de la sentencia anterior 661
de que le añaden algún elemento extraño. Qué sea en- ^ 7. Cómo el [hombre es imagen de Dios. La mujer, ¿no es
contrar 595 acaso imagen de Dios ? ¡Mística y figurada interpre-
8. Búsqueda y error del alma :"""j""'^'nrerse 597 tación de aquella sentencia del Apóstol en que se. pro-
9. El alma se conoce al conocer el precepto d e conocerse. clama al varón imagen de Dios y a la mujer gloria del
XVI ÍNDICE GENERAL
LIBRO XIV
LIBRO XIII CAPÍTULOS : ;
CAPÍTULOS : 1. Qué sea la sabiduría de la que aquí se trata. Origen
1. Trata de discernir los oficios de la sabiduría y de la de la palabra filósofo. Qué se ha dicho ya acerca de la
ciencia a la luz de las Escrituras. Por el exordio del distinción entre sabiduría y ciencia 765
Evangelio d e San Juan demuestra cómo unas sentencias 2. E n el recuerdo, en la contemplación y en el amor de la
se refieren a la sabiduría 3' otras a la ciencia. Algunas fe temporal existe, sí, una cierta trinidad, pero no lá
cosas de las que allí se narran sólo la fe las conoce. imagen d e Dios 769
Cómo vemos la fe que en nosotros existe. E n Ja misma 3. Dificultad y solución 773
narración de San Juan hay cosas qne se conocen por los 4. La imagen de Dios en el alma racional e intelectiva.
sentidos del cuerpo, otras por la razón 697 Cómo se ha revelado la trinidad en la mente 775
2. L a fe, renuevo del corazón, no del cuerpo, es una y co- 5. El alma d e los niños 777
m ú n a todos los creyentes 7°5 6. La trinidad en el alma que se piensa a sí misma. Papel
3. Quereres universales. E n n i o el poeta ..••. 7°9 del pensamiento en esta trinidad 781
4. Unidad y variedad de quereres respecto a la bien- 7. Símil en ayuda del lector 783
andanza 711 8. La imagen de Dios, en la parte superior de la mente ... 789
5. Continúa el mismo argumento 7I5 9. ¿Desaparecerán las virtudes en la vida futura? 793
6. P o r qué se ama la vida feliz y se elige lo que n o s aleja 10. La trinidad en la mente que se recuerda, conoce y ama. 795
de su posesión .".' 7Z7 11. ¿Existe el recuerdo de las cosas presentes? 797
7. L a fe es necesaria para que el hombre pueda ser u n día 12. La trinidad en el alma es imagen de Dios cuando le co-
feliz en la patria. Ridicula y vana ventura d e los hincha- noce, le recuerda y ama, lo que es sabiduría : 709
d o s filósofos 7l9 13. Cómo es posible el recuerdo y olvido de Dios 803
8. Sin inmortalidad n o h a y dicha completa ~23 14. Cuando el alma se a m a rectamente, ama a Dios, y si
9. N o apoyados en argumentos humanos, sino en el au- no ama a Dios, se odia a sí misma. E l alma, aunque
xilio de la fe, aseveramos la eternidad verdadera de la enferma y errabunda, se recuerda, conoce y ama. Con-
bienandanza futura. P o r la encarnación del Hijo de Dios viértase a su Dios para que sea feliz recordándolo, co-
se h a c e creíble la inmortalidad de la dicha 725 nociéndolo y amándolo 805
10. N o h u b o medio m á s conveniente para libertar al hom- 15. El alma, aunque espera la bienandanza, no recuerda la
bre d e la miseria de su mortalidad que la encarnación felicidad perdida, pero sí recuerda a su Dios y las re-
del Verbo. Nuestros méritos son dones <¡e Dios •••• 739 glas inmutables de la justicia. Las normas de un hones-
11. Justificados por la sangre de Cristo 733 to vivir son también conocidas de los impíos 811
12. Bajo el poder de Satanás 735 16. Reforma de la imagen, de Dios en el hombre 813
13. E l h o m b r e fué arrancado de las garras del demonio por
17. Renovación de la imagen de Dios en el alma hasta al-
u n a c t o de la justicia de Dios, no de s u poder 737
canzar una perfecta semejanza en la gloria 819
14. La m u e r t e inmerecida de Cristo es salvación para todos
18. Interpretación de un. pasaje de San Juan 821
los condenados a muerte '. 74:
15. Continuación 74$ 19. E l citado pasaje debe más bien entenderse de nuestra
perfecta semejanza con la Trinidad en la vida feliz. La
sabiduría será perfecta en la patria 823
XVIII Í N D I C E GENERAL
saber más. La especulación ha de respetar las fronteras del diente y personal. La unidad de substancia en la Trinidad
misterio. Su dialéctica contra los arrianos es tajante e in- suprema es una unidad numérica 48 .
cisiva. Cuando expone las realidades del ser trascendente, Si el término circuminsesión es escolástico, la doctrina
su pensamiento se sirve de comparaciones e imágenes co- se encuentra en San Hilario 4 0 . El evangelista San Juan le
rrientes en la escuela de Alejandría. De ordinario identi- suministra abundancia de testimonios, que él utiliza con
fica la ousía y la hypóstasis, si bien autoriza la expresión pródiga mano. Ya notó Erasmo, con torcida intención, que
de la trinidad hipostátiea. Sus cartas a Serapión de Tmuis nuestro autor en ninguno de sus escritos daba al Espíritu
resumen maravillosamente la doctrina escrituraria referente Santo el título de Dios. Es cierto, pero esto no significa
a la divinidad del Espíritu Santo y se consideran un mo- una duda en su credo ortodoxo, sino una condescendencia
delo en su género 4 1 . Los Capadoeios completarán esta con- táctica con los homoiusianos. Por otra parte, la divinidad
cepción primitiva y básica del misterio, dando solidez a la del Espíritu Santo está claramente afirmada en más de un
terminología vacilante de Atanasio. pasaje de sus obras 5 0 .
La obra intitulada De Trinitate et Spiritu Sancto, que Sin Espíritu Santo no hay Trinidad 51 . Cuando afirma
se conserva únicamente en latín, es espuria para Steidle, la existencia de la tercera persona de la Trinidad, las ra-
aunque Bardenhewer la considere como auténtica 4 2 . zones que aporta prueban la subsistencia hipostátiea como
San Hilario, llamado el Atanasio de Occidente por la tercer término de una trinidad real 5 2 . En cuanto a la pro-
firmeza de su carácter y la magnificencia de su doctrina, cesión del Espíritu Santo, su terminología es netamente
es un escritor adornado de eminentes cualidades, de ele- oriental 53 . Como San Atanasio, afirma que el ser de Es-
gante decir y vigoroso razonar; su frase cincelada y sus píritu lo recibe del Padre y del Hijo. Suponiendo la auten-
períodos ampulosos le recuerdan a San Jerónimo, buen ca- ticidad del fragmento, San Hilario sería el primer escritor
tador de estilos, los grandes maestros de la elocuencia la- de Occidente que habría expresado la procesión del Espí-
tina 43. Su obra maestra, indiscutible, es De Trinitate, ins- ritu Santo del Padre y del Hijo como de un principio úni-
pirada en las Instituciones de Quintiliano 4i. El Solitario de co 5 4 . La divinidad, pues, del Espíritu Santo se contiene
Belén no duda en extender certificado de ortodoxia al pen- en la doctrina hilariana como la conclusión se contiene en
samiento de Hilario, que discurre profundo sobre los temas sus premisas. San Agustín, en su magistral estudio sobro
de un Dios trino 45 . la Trinidad, será la única autoridad que cite 55.
Sus doce libros son fruto de su actividad en el exilio, Nada saliente nos brinda en la cuestión trinitaria San
y tiene por fin probar la divinidad del Hijo contra Arrio y Cirilo de Jerusalén5l<5. Con estilo llano, adaptado a sua
Sabelio. Afirma, empero, su fe en la Trinidad divina, Pa- oyentes, neófitos o catecúmenos; en un tono comunicati-
dre, Hijo y Espíritu Santo, tres nombres que corresponden vo y cordial, sin grandes especulaciones teológicas, con ar-
a tres realidades distintas 4fi. Entre las divinas personas no gumentos persuasivos, nos habla del Padre como creador
existe unión, sino unidad 47 . del cielo y de la tierra, de la generación eterna y natural
Fundado en la fórmula bautismal, discurre sobre la ge- del Verbo, iluminador de las almas castas, y de la perso-
neración eterna del Verbo y explica luego su unidad de nalidad del Espíritu Santo. "Nosotros—dice—no admitirnos
naturaleza con el Padre, desarrollando a fondo la doctrina en la Trinidad ni separación (como Arrio) ni confusión
del homoousios niceno y dando solución a las objeciones de (como Sabelio)" 57 . La divinidad del Verbo proviene de su
sus adversarios. Hilario se apoya en sus especulaciones fi- generación eterna y verdadera. Esta doctrina positiva la
losóficas en los Padres griegos, pero con criterio indepen-
" Unum sunt, non unione personae, sed substantiac unitate (De
Trin., 4, 42 : P L 10, 128).
49
41
Cf- TlXEROVf, O. c, t. 2, p. 67-75. Cf. De Trin., 3, 4 ; 8, 41 : P L 10, 78. 267.
50
42
STEIDLE, Patrología, p. 88 ; BARDKXHEW'KR, Patrología, trad. esp. Cf. De Trin., 2, 29-35 ; 8, 19-31 ; 12, 55-57 : P L 10, 69-75. 25°-
(Barcelona 1910), p. 264. 260. 469-472.
43
Comment. in Ep. ad Gal., 1. 2,, praef. : ML 26, 355. " O. c , 2, 29 : P L 10, 69.
lí
San Jerónimo e s el primero en a p u n t a r e?a idea (Epht: ad " O. c , 2, 4, 5 : P L 10, 52.
53
Magn., 5 : P L 32, 668). O. c, 2, 29 : ibíd. ; 8, 20 ; 12, 57 : P L 10, 251. 472.
5i
45 Fragmentúm: P L 10, 726.
Epist. 107, 13 : P L 22, S77. 55
De Trin., 6, 10, 11 : P L 42, 931.
48 i6
P L 10, 25-472- Catech., A, 7, 11, 16, 17.
47
Cf. 1, 21 ; 2, 5 : P L 10, 39. 54. " Catech., 16, 4 : PG 33, 921.
12 INTRODUCCIÓN DOCTRINA PREAGUSTINIANA SOBRE LA TRINIDAD 13
confirma ai rechazar las proposiciones blasfemas de los serenos, en tono mesurado y apacible. Su obra más impor-
herejes. tante, desconocida hasta el siglo Xvill* 3 , es sin disputa el
No siendo el Espíritu Santo Hijo, su divinidad no puede De Trinitate. En presencia del dogma trinitario, este ciego
ser probada por su generación, sino por sus propiedades di- vidente es ortodoxo, como ya lo hizo notar San Jerónimo 64 .
vinas de santificador y deificador. Al parigual del Hijo, que- Espíritu poco especulativo, falto de precisión en el lengua-
da fuera de la esfera de lo creado. Lo que el Padre da al je y de fijeza en sus ideas, es tributario de San Basilio y
Hijo, el Hijo lo comunica al Espíritu Santo 5 8 , afirmación San Atanasio. La unidad numérica y la distinción de per-
ésta que implica una procesión áb utroque. sonas, junto con la igualdad perfecta y la consubstanciali-
Si Rufino nos presenta a San Cirilo fluctuando en la fe, dad indestructible, adquieren en la pluma de Dídimo acu-
y San Jerónimo le trata sin miramientos como a un arria- sado relieve, sirviendo de muro de contención contra las
no, y Sócrates y Sozomeno le hacen aparecer como macedo- avenidas devastadoras de las herejías antitrinitarias 65 . La
niano en la época del segundo concilio ecuménico, conver- fórmula origenista mía ousía, treis hypostáseis, resume ad-
tido a la fe de Nicea 59 , León XHI, al conferirle el título mirablemente su pensamiento. Partidario decidido del ho-
de Doctor de la Iglesia, lo pone al abrigo de toda suspi- moousios niceno, lo aplica a toda la Trinidad y a cada una
cacia. No se ha podido probar aún que haya combatido nun- de las divinas personas 66 . Proclama muy alto y sin rodeos
ca la fe de Nicea, y la omisión del homoousios pudo obe- la divinidad del Espíritu Santo, pues es incorruptible, eter-
decer a cálculos de prudencia, y siempre será un testigo no, santificador y omnipotente como el Padre 6 7 .
de la fe tradicional. San Jerónimo nos ha transmitido el mejor tratado de
No hemos de silenciar en este cuadro esquemático de la antigüedad sobre el Espíritu Santo. Prefiere el Solitario
la teología trinitaria preagustiniana el Ancoratus de San de Belén ser intérprete antes que adornarse con plumas aje-
Epifanio 60 , compuesto hacia el 374, a petición de los fieles nas 08. Asombra por la cantidad de textos escriturísticos que
de Siedra, en Panfilia, como áncora de salvación en medio maneja y por la lógica de sus deducciones.
de las marejadas furiosas del arrianismo y sabelianismo,
especie de manual sobre la Trinidad. En esta materia se PRECISIÓN DE LA TERMINOLOGÍA TRINITARIA
expresa siempre con nitidez, y la procesión del Espíritu
Santo.del Padre y del Hijo es afirmada sin titubeos. Este Los Capadocios, para conducir a la fe a los eemiarrianos
pentaglota 6 1 del siglo IV, sin poseer la sal ática de los hesitantes y de buena ley, toman sobre sus hombros la em-
griegos, sin ser teólogo ni pensador, es testigo autorizado presa de fijar el significado preciso de las palabras oscilantes
de la tradición nicea y de una erudición pasmosa. Los sím- de ousía, hipóstasis, prósopon.
bolos que se incluyen al finalizar el Ancoratus son expre- En el lenguaje teológico de nuestros días, hipóstasis
sión del credo ortodoxo, y el segundo es adoptado oficial- equivale a persona. Pero esta equivalencia no es reconocida
mente en el concilio de Constantinopla en 381. en el lenguaje eclesiástico sino después de largas y encona-
Dídimo el Ciego, en estilo difuso y prolijo, sin poseer das controversias. En los Padres, dicha evolución es dogmá-
las cualidades eminentes que sus panegiristas le atribu- tica; en los escolásticos, teológica. Más tarde Günther pre-
yen 6 2 , sabe conducir la controversia trinitaria por cauces
63
58
MINGARELLIUS, Didymi Alexandrini libri tres de Trinitate. Nunc
Catech., 16, 24 : PG 33, 952. primum graece et latine ac cum notis edid.it (Bononiae 1769). E l có-
59
Rufino dice : Aliquando in fide, saepius in confessione variabat dice es del siglo x i , mutilado y plagado d e erratas. Reimpreso e n
(Hist. Eccl., 1, 23) ; SAN JERÓNIMO, Chron., n : P L 27, 687 ; SÓCRA- Migne (PG 39, 269-992).
s
TES, Hist. Eccl., 5, 8 ; SOZOMENO, Hist. Eccl., 7, 7. * Certe in Trinitate catholicus est (SAN JERÓNIMO, Adv. Rufin.,
Los estudios d e DOM TOUTTEE tienen actualidad perenne. Cf. P G 3, 16). Dídimo fué anatematizado por sus ideas origenistas e n los
33. Bachelet d a solución cumplida a las objeciones que en su día for- concilios quinto, sexto, séptimo y octavo ecuménicos.
60
mularon los protestantes, hoy anticuadas e inservibles. Cf. DTC 3, Cf. De Trin., 1, 27 ; 2, 1 ; 3. 7 : P G 39, 405. 452. 476- 565- 581.
2547 ss.
00
•6 Cf. De Trin., 1, 19, 27, 28 : P G 39, 368. 397. 409.
SAN EPIFANIO, Ancoratus: P G 43, 17-236. " Véase todo el libro I I De Trinitate, i n quo d e Spiritu Sancto
" E l calificativo es de SAN JERÓNIMO. Adv. Rufm., 2, 22. sermo est (PG 39, 441 ss.). •
02 08
Cf. RUFINO, Hist. Eccl., 2, 7 : P L 21, 5,16 ; SÓCRATES, Hist. SAN JERÓNIMO, Epist. ad Paulin.: P G 39, 1032. L a alusión, a
Eccl., 4, 25 : P G 67, 525. 528 ; TEODORETO, Hist. Etcl., 4, 26 : PG 82, .Sun Ambrosio es mordaz y peca d e injusta.
1189. Véase el estudio de BARDY, Didyme VAveugU. Colect. de Elu- Schermann n o logra convencer al lector d e la infidelidad subsíaa-
des de Théol. Hist. (París 1910). nul de esta versión jeronimiana. .,. .. (.••:.
14 INTRODUCCIÓN
DOCTRINA PREAGUSTINIANA SOBRE LA TRINIDAD 15
Su concepción trinitaria no rebasa «1 molde de los ori- encontraremos luego en San Agustín 1<M . La fórmula que
pnales griegos. Para él es el Padre el principio fontal de sintetiza su pensamiento acerca de la Trinidad es la de Ter-
las otras dos personas divinas. Fons Pater Filii est, quia tuliano: Una substantia, tres personae, si bien Victorino
radix Filii Pater est '•>••. El Hijo es Hijo por haber sido pro- prefiere la palabra subsistencia 105.
ferido ex corde 90 : no a guisa de palabra -exterior, no por Hemos también de mencionar en la defensa de la orto-
un acto 'libre de la voluntad, sino en Virtud de una necesi- doxia contra los arríanos a Febadio de Angén, que escribió
dad trascendente " . Y a su vez el Hijo es fuente del Espí- una especie de circular a los obispos de la Galia, impug-
ritu Santo. Hasta usa la palabra 'procederé, pero únicamente nando la segunda fórmula de Sirmio, con el título Contra
Arianos 106, bebiendo su doctrina en Tertuliano y en San Hi-
para indicar una misión ad extra del Espíritu Santo 9 S . En lario, pero presentándola, en una forma enérgica e incisi-
as
divinas personas no existe desemejanza o desigualdad, va, con dejos zumbones de crítica sarcástica.
Pues tienen una misma substancia numérica.
Entre las obras de San Febadio figura en la colección
, Un precursor de Agustín par su audacia en la especula- de Migne un opúsculo intitulado De fide orthodoxa107, que
clon del misterio de la Trinidad, aunque poco seguro como se atribuye también a San Ambrosio, Virgilio Tapsense y
teólogo, es Mario Victorino, convertido en su ancianidad a Gregorio Nacianceno. Esta última atribución tiene su fun-
^a fe de Cristo, mirante Roma, gaudente Ecclesia. Es fre- damento en una cita de San Agustín 108, que la crítica mo-
cuente el topar con expresiones incorrectas", aunque el derna afirma ser de Gregorio de Elvira.
j«Joi conductor de BU pensamiento parece ortodoxo, pues de- En este inacabado bosquejo del pensamiento trinitario
pende con energía la consubstancialidad del Padre y del ocupan lugar de preferencia los grandes campeones de la
f^ijo, empleando la misma palabra griega 100 . El Hijo es fe, silenciando las figuras secundarias. A las negaciones de
«rnnno de la volición del Padre, o mejor, la voluntad es el arríanos y macedonianos, la Iglesia de Cristo, por boca de
usmo Logos. Procede no por necesidad de naturaleza, sino sus concilios ecuménicos y de sus doctores eximios, opone
™ v .°luntad de la grandeza del Padre, queriendo significar la afirmación categórica de la consubstancialidad del Verbo
fi, e , t l e n e por principio la voluntad 1<n. En sus excursiones y del Espíritu Santo. Un Dios en tres personas. Esta es la
dp i?, a s u t i l i z a con larga mano y sin escrúpulo las teorías fe católica. Un Dios en la Trinidad, y la Trinidad en la uni-
no
ae« ' h , a c i endo al Hijo una actuación de la potencia dad, sin confundir las personas 'ni separar la substancia.
del Pa
igiii d r e 1 0 2 . El Hijo es a la vez inferior e igual: Los Padres de los siglos IV y V ponen en la exposición
t a n - e Ü c u a n t 0 el Padre comunica al Hijo su misma sufos- de este dogma fundamental precisión y claridad. En la co-
e o m i , i n f e r i o r en cuanto recibe del Padre cuanto tiene secha ideológica de los apologistas se había mezclado al
üo H° SU P r i n c i PÍo 1 0 3 . Tenemos así un subordinacianismo trigo de la fe la cizaña del subordinacianismo. Clemente y
seci e . s e n c i a > s ino de origen. Es como una necesaria con- Orígenes no inspiran completa confianza. Sólo cabe la som-
o c í a de su condición de Hijo, bra protectora del gran Atanasio, columna de la fe; de San
un =Í E s P í r i t u Santo es, en la vida íntima de Dios, como Basilio, hombre de palabras y de hechos; de San Gregorio
^ J ^ a z o substancial del Padre y del Hijo, expresión que de Nacianzo, alma tímida en aquellos tiempos turbulentos,
de apacible discurso y gran caudal teológico; de San Gre-
»n T¿ Iff ad4 Grat., 4 , I0 , 1,3 : PL 16, 669.
gorio de Nisa, de corazón humilde y raro ingenio; de Hila-
9a
Dr i,/'6 4>q 1OIO
< ^a. Cf. De virfrin., 3, 1, 3 : PL l6
' 3-"- rio, el Atanasio de Occidente; se respira el aura pura de la
_„ Dr cr- '-, ' - 4 ss. : TL 16,'66; ss. ^ 0 , ortodoxia y se encuentra la plena seguridad de nuestra fe.
";?63- " S a n c t 0 > 2 > I l S ; *• V ; J - I I 9 ' 1 2 0 : P<L
' Y sobre estas cumbres del pensamiento católico descue-
7a
' Tun?C¿uJ^us~^ctUye San Jerómmo-eruditione saeculamm Mte- lla la figura señera de San Agustín, el hombre de todos los
Ud
GaiCn^U!:ms omnino sanctas ignoravit. Cf. Comment m epist. tiempos, al que por la profundidad de sus análisis psicoló-
V- I I ¡Jo" n f- r a e - f a t n e v e r a , ,por ejemplo, que el Padre es más antiguo,
*• 20 • j?f as ¿Joven ; que el Padre creó al Logos, etc. Cf. Adv. Anwm, '"'' Hymn. i: Patris et Filii copula.- P L 8, 1139.
100 IO 105
n ' 5 3 ' Hymn ? • PL 8 1144 Adv. Ar., 2, 4 : P L 8, 1093. Cf. 1, 41 ; 3, 4 : P L 8, 1072. 1101.
USÍOn er et
2 ? . ^ l%l°° ' S° ™uS et PaterT'et semper ita, et ex aeter- " • P L 20, 10 ss.
^ 8, l T , o 1 U m " <Adv- Ariwn, i, 34 • P L 8, 1067. Cf. 4> « • h *> 3 o • 107
P L 20, 31 ss. Cf. F R . FLORIO, De S. Gregorio llliberita.no, «De
101 39) De
Ad-, I ° > omoousio recipiendo: P L S, 1138. //de» auctore (Bononiae 1789)"; WILMART, en Bull. de litt. eccl.: 1906,
,r l ° 3 Ad-: 1 n ' T ' 3i : P L S, 1064. „. n, p. 233-299 ; 1909, p. 1 ss. ; 1912, p. 471 ss.
Kene A
' min- ?-> 4- 20; 1, 4 2 ; 1, 7 : P L S. 113S. 1073. 1103-1104; l h "" Epist. 148, 10 : P L 33, 626.
ln erb div
AdT } - - 2 : PIL S, IOSI.
"V- A*-. 1, 13 : P L 8, 1047.
20 INTRODUCCIÓN
II
«DE TRINITATE»
cen su resistencia y pone fin a su i n g r a t a t a r e a . Rima al no permiten al campeón de la fe en Occidente dormirse so-
tenor de los doce libros anteriores los t r e s restantes y en su bre los laureles. Al mismo tiempo que el De Trinitate, lleva
ancianidad corona su e m p r e s a 1 1 . de frente su g r a n filosofía de la historia en La ciudad de
La expresión per aliiquot annos de las Retractaciones *- Dios, y sus magistrales Comentarios al Génesis, y sus pro-
y las p a l a b r a s de la c a r t a dedicatoria iuvenis inchoavi, se- fundos t r a t a d o s sobre el Evangelio de San J u a n . Da, pues,
ne» edicil;í, indican q u e A g u s t í n emplea varios lustros jen de mano al De Trinitate siempre que otros deberes m á s acu-
su redacción definitiva. La cronología del De Trinitate la ciantes € inaplazables reclaman su a t e n c i ó n 2 1 .
fijaron ya con exactitud los Maurinos 14 . E n sus Recensiones El estilo de esta obra no es uniforme. Tres lustros pesan
viene a continuación del De catechizandis rudibus y el De mucho en la vida del hombre, y en la cima d e los sesenta y
consensu Evangelistarum, ambos compuestos el 400. dos años se abandonan las cadencias de la prosa ciceronia-
E s c r i t a s las Retractaciones con propósito d e seguir un na por los frutos sazonados del pensamiento. P e r o Agustín,
orden estrictamente cronológico 1 5 , hemos de asignar la d a t a como escritor, tiene siempre un sello inconfundible. Vive lo
inicial del 400 al primer libro De Trinitate. A g u s t í n contaba que escribe, y su verbo cálido es reflejo de su alma apa-
entonces cuarenta y seis años d e edad, la madurez de la ju- sionada e inquieta. E l Dios Trinidad no es p a r a él una ver-
ventud. dad meramente especulativa, sino u n a realidad viviente y
Contestando el 412 a Marcelino, le habla de los libros a m a d a . Interioriza la teología, y su p a l a b r a b r o t a espontá-
De Genesi y De Trinitate como aun no publicados, y le dice: nea al contacto de sus amores. A veces se siente el respi-
Diutius teneo quam vultis et fertis la. A u n tiene entre ma- r a r j a d e a n t e de la fatiga a n t e el arduo laboreo por expre-
nos esta o b r a , cuando contesta a Consencio: In manihus sar con el verbum oris el verbo íntimo que borbotea en su
habemus 17 . Le aplana la magnitud ingente de los problemas pensamiento. Sentimos el esfuerzo del g i g a n t e por ordenar
y necesita tiempo p a r a meditar u n a solución ceñida a la el caudal riquísimo d e su inspiración, al toque de la luz de
verdad. E n u n a c a r t a dirigida a Evodio, escrita hacia el 415, Dios, por el cauce sereno de un discurrir apacible. E m p r e -
afirma q u e aun no se h a publicado la o b r a 1S, y esto mismo sa difícil, porque la p a l a b r a h u m a n a no siempre se ajusta
lo repite en o t r a comunicación e p i s t o l a r l a . El Santo cita al pensamiento, y el pensamiento se halla infinitamente dis-
e n el libro XIII De Trinitate el X I I de La Ciudad de Dios, tanciado de Dios.
escrito, en sentir de los Maurinos, no antes del 416 20 . E n -
C o m p a r a d o con los escritores de su tiempo, Mario Vic-
lazados todos estos números, tenemos un intervalo de tiem-
torino, Macrobio, Claudiano, descuella Agustín por la pro-
po que corre desde el 400 h a s t a el 416. Así, A g u s t í n da prin-
fundidad de su saber, la densidad de su pensamiento, dila-
cipio a su obra en su juventud y la publica en su anciani-
tado como el mar, y por la belleza de su prosa, en ocasiones
dad. Iuvenis incohavi, senex edidi.
solemne como en los mejores períodos clásicos, ora sen-
P e r o la pluma de Agustín no descansa d u r a n t e este tiem- cilla, minuciosa y sin artificio; ora drástica e impetuosa
po. Medio centenar de escritos dan testimonio de su dina- como en Tertuliano. Como poeta, es el m á s g r a n d e de s u
mismo incansable y de su fecundidad prodigiosa. Son libros siglo entre los P a d r e s , en frase de Norden 22 . E s preciso pe-
de polémica, respuestas a mil cuestiones diferentes. Los ma- n e t r a r en su espíritu en plena efervescencia p a r a compren-
niqueos, donatistas, origenistas, priscilianistas y arríanos der el malabarismo de sus juegos de p a l a b r a s , que, si en
11 otros es ridicula presunción, en él es molde j u s t o de su pen-,
Agustín mismo nos proporciona (.odas estas interesantes noti-
cias en sus Retractationes, 1. 2, c. 15, v en la Carta al obispo de Car- Sarniento genial.
tago Aurelio. Cf. Epist. 174": P L 33, 758. * * *
12
Retractat., 2, 15, 1 : P L 32/635.
13
Epist. 174 : P L 33, 758.
" P L 42, 818. E n el umbral del De Trinitate, Agustín advierte al lector
" Retractat., pról., 11. 3 : P L 32, 5S5.
16
11 esperanza que s u pupila avizora desde las a t a l a y a s d e la fe
Epist. 143, 4 : P L 33, 586-587. indos los horizontes del humano desvarío, y su pluma bien
" Epist. 120, 3, 13 : P L 33, 458.
18
Epist. 162, 2 (PL 33, 705) : iam etiam ex iis quaestionibus quas - l1 Retractat., 2, 15 ; Epist. 169, i, 1 : PL 32, 635 ; 33, 742 ss.
modo misisti, inulta soluta sunt in eis libris, quos nondum edidi, - Augustinus war der grósste Dichter der alter Kirche, mag er
sive de Trinitate, sive de Genesi. uiich in Versen so weniges geschrieben haben wie Platón (Die la-
" Epist. 169, 1 (PL 33, 743) : Nec libros de Trinitate, quos din Irinische Litt. in Übergang vom Altertum zum Mittelalter, Leip-
in manibus verso nondumque complevi. zig 1912). Kultur der Gegenwart, 1, 8, 501. Citado por Papini en
-° De Tria., 13, 9, 12 : P L 42, 1023. MI •discutido Sant'Agostino (Firenze 1930), p. 416.
28 INTRODUCCIÓN «DE TRINITATE» 29
cortada va a clavarse como saeta voladora en el corazón Gustaría saber al cosquilleo de la curiosidad en qué fuen-
mismo del error. Las calumnias de los enemigos de Cristo tes bebió Agustín la doctrina ubérrima de su inspiración
y de estos adalides presuntuosos de la razón quedan pulve- trinitaria, cuál fué la chispa que encendió la llama de su ge-
rizados bajo el rodillo triturador de su dialéctica irreba- nio en afanes de investigación por el mundo del subcons-
tible. ciente psicológico, la savia nutritiva de su pensamiento
Filósofos étnicos y cristianos vacilantes en sus creencias sin par.
se detienen ante el dogma de la Trinidad como ante escollo Las Confesiones nos presentan a este coloso de la razón
infranqueable; las tinieblas de su hinchazón roban a sus de rodillas a los pies de las Escrituras divinas. Reconocién-
ojos las claridades del día divino. Groseras imágenes, reli- donos enfermos para hallar la 'verdad por la razón pura y
quias de un gnosticismo pagano se mezclan a la idea de comprendiendo que por esto nos es necesaria la autoridad
Dios y atribuyen a la divinidad proporciones y cualidades de las Sagradas Letras, comencé a entender que de ningún
corpóreas. Hay quienes lo asemejan al alma, y otros, que- modo habrías dado tan soberana autoridad a estas Escritu-
riendo independizar al Hacedor supremo de la criatura, se ras en todo él mundo, si no quisieras que por ellas te cre-
pierden en un océano de absurdos referentes a la eternidad yésemos y buscásemos 26. He aquí el trazo recto del camino
de la materia. Ante el misterio echan por la escotilla de su hacia Dios en su primera etapa. Tratando de las cosas divi-
soberbia la autoridad de los libros santos y proclaman como nas—y nada más divino que la Trinidad—, los sabios no son
única regla de certeza la inteligencia humana. Son los ra- guías seguros para el peregrino de las alturas, pues no lle-
cionalistas de los siglos III y IV. Agustín, para confundir garon siquiera a vislumbrarlas a la luz de sus inteligencias
su orgullo, emprende con arrestos de titán la colosal fatiga finitas, proveyendo la Providencia nuestra indigencia con la
de su obra dogmática por excelencia, monumento perenne luz centelleante de su revelación 27.
de la fecundidad del genio cuando le ilumina la fe en un La meditación reposada y—-cuanto se lo permiten sus
Dios personal y viviente y el amor le lanza a la conquista ocupaciones—continua de las Escrituras y del símbolo de
de la verdad. La razón y la fe se funden en abrazo de her- Nicea, que expuso siendo simple sacerdote en una asamblea
manas en esta concepción agustiniana del De Trinitate 2S. de obispos africanos reunidos en la basílica hiponense de
Casiodoro pondera la profundidad de esta obra, que pide la Paz el 393 28, parecen ser las fuentes primordiales de su
un atento y agudo lector 24 , y Genadio, utilizando una ima- pensamiento trinitario, pero no las únicas. Si no queremos
gen tomada de los libros Sapienciales, imagina al Doctor contradecir las terminantes afirmaciones del Santo, hemos
africano introducido en la recámara del rey y adornado con de admitir la influencia de otras fuentes escritas. La pasión
la estola de la sabiduría divina. Podemos aplicar al De Tri- por la lectura se evidencia en Agustín desde sus años juve-
nitate los versos que se leen bajo el retrato más antiguo de niles. Este lector, ávido de emociones, no deja de explorar
San Agustín: lo que otros sobre la Trinidad han podido decir. Omnes—es-
cribe—quos legere potui, qui ante me scripserunt de Tri-
Diversi diversa Patres sed hic nitate, quae Deus est, divinorum Ubrorum veterum et no-
omnia dixit romano eloquio vorum catholici tractatores, hoc intenderunt secundum Scrip-
mystica sensa tonans 2S, turas docere, quod Pater et Filius et Spiritus Sanctus, unius
Esto, que en nuestro siglo suena a ditirambo hiperbólico eiusdemque substantiae inseparabili aequalitate divinam in-
de admirador incondicional y entusiasta, no es sino expre- sinwent unitatem 29. El texto no indica, ciertamente, si fue-
sión de la verdad. Es la impresión que flota en el alma del ron numerosos o escasos los autores consultados, pero es
lector al finalizar el último capítulo del De Trinitate. Vere-
mos cómo adquiere relieve al adentrarnos por las umbrías
rumorosas de su pensamiento en rápido análisis de esta obra, 25
Confes., 6, 5, 8 : BAC, Obras de San Agustín, t. 2, p. 522-524.
27
abierta .a todas las claridades de la tradición multisecular De moribus Eccles. cath., i, 2, 3 (PL. 32, 1311) : «El orden na-
de la Iglesia. tural pide que, cuando aprendemos alguna cosa, ia autoridad preceda
a la razón... La inteligencia humana, obscurecida por las tinieblas
que como tul opaco la ciegan en la noche de los vicios y pecados,
23 es impotente para intuir con claridad y pureza la verdad : necesita
24
Cf. De Trin., i, i : P L 42, 819.
Ipse etiam doctor eximius beatissimus, debellator haereticerum, del salubérrimo bálsamo de la autoridad».
28
defensor fidelium..., in quibasdam libris nimia difficiiltate reconditur Cf. De fide et symbolo: P L 40, 181 ss. ; Retract., 1, 17 : P L
(De Inst. div. litt., c. 22 : P L 70, 1136). 32, 612.
25 " De Trin., 1, 4, 7 : P L 42, 824.
Of. Miscellanea Agostiniana, vol. 2 : Testi e Studi, p. 1.
30 INTRODUCCIÓN ANÁLISIS 1)K LA OBRA 31
manifiesto que leyó los que pudo. En otro pasaje de la mis- un no ser; pero a través de este no ser hemos de llegar al
ma obra abunda en idénticos conceptos 30 . conocimiento analógico del Ser.
Nominalmente cita sólo a San Hilario 31 como autoridad El método que sigue Agustín en su búsqueda, los afa-
no mediocre en la exposición de la palabra divina, pero co- nes de su trabajo, los frutos de su constancia, los verá el
noce también cómo traducen los latinos el theosébeia de los lector en el siguiente
helenos, las diferencias que existen en la terminología tri-
nitaria, cómo responden algunos católicos al argumento de
los arríanos sacado del agénetos y de la substancia como
predicamento, el valor del eipistemé en un texto de Job, la III
interpretación de las teofanías en la antigüedad y' mil otros
detalles, indicadores de su cultura y espigueo por las mieses ANÁLISIS DE LA OBRA
en sazón de los que le precedieron en el estudio del dogma
de la Trinidad 32.
Resumir el contenido de esta obra, profunda como el
La parte más extensa de su obra es fruto de una intros- mar, donde se aduoian en amigable abrazo la tradición del
pección maravillosa. El misterio de la Trinidad se ilumina pasado y el pensamiento, denso en originalidades, del au-
a la luz del pensamiento agustiniano, y es aquí donde brilla tor, las enseñanzas de la Iglesia y la búsqueda racional del
con vivos fulgores la originalidad profunda del genio más misterio, empresa es arriesgada y no exenta de peligros.
vigoroso que ha poseído la' Iglesia 33. En él "introdujo Agus- Evitaremos cuidadosamente falsear el pensamiento ortodo-
tín una luz filosófica más copiosa y reveló aspectos origina- xo de Agustín, ¡siguiendo en este rápido esbozo el hilo conduc-
les. Partió de un punto diverso del de lo® Padres griegos, tor del De Trinitate, evitando las repeticiones innecesarias
insistiendo en particular sobre la intimidad y la inmanencia y procurando agrupar las materias similares.
de las procesiones divinas y arruinando por su base el
subordinacianismo. Evitaba a la par todo modalismo y se
hacía más clara la explicación de la pluralidad real de las UNIDAD Y TRINIDAD
personas divinas por la doctrina de las relaciones. Al ilumi-
nar la vida interior de Dios, arrojó también una mirada pro- El punto de arranque de la doctrina trinitaria es en
funda al ser del espíritu humano, puente analógico que más Agustín la unidad de esencia. El credo in unum Deum del
se acerca al misterio unitrino de Dios. La trinidad psicoló- concilio de Nicea. De este principio fontal fluyen las conse-
gica: mens, notitia, amor, introduce a la criatura racional cuencias necesarias de las hipóstasis divinas. La habilidad
en el barrunto de la secreta vida infinita de Dios" 3*. estriba, pues, en evitar el modalismo heterodoxo, haciendo
La solución del problema de Dios viene a la inteligencia surgir de esta esencia la Trinidad del dogma católico. A la
por la senda escondida de la reflexión interior. El yo corno luz de las Escrituras, la existencia de la Trinidad en un
unidad donde se anudan los hilos de la vida anímica, punto solo Dios queda sólidamente demostrada.
de arranque de 3a distinción e independencia de los procesos Y es aquí donde el pensamiento griego y latino acen-
conscientes del espíritu. El intélligere, esse, vivere, proyec- túan sus diferencias al decir de ciertos escritores modernos.
ción del yo íntimo y personal, es un espejo donde se refle- En el enfoque visual del problema, Agustín ve en Dios una
ja, sin semejanza de cuerpo, la existencia del Dios Trinidad. esencia que se personaliza; los griegos ven una persona,
Cierto que Dios rebasa nuestro lenguaje y nuestro pensa- la del Padre, que se esencializa. Agustín concibe la esencia
miento y apenas existe predicado digno de Dios, que es el de Dios como subsistente en tres personas distintas por
ser por excelencia, en cuya comlparación el ser humano es relación de origen, mientras los Padres griegos ven cómo
Dios, al realizarse como persona, se tripersonaliza. Esto,
30
por interesante que se le quiera fingir, da la sensación de
Ex tiis qliae ab alits de tac re scripta iam legimus... (De Tnn., un juego de palabras. En el fondo, griegos y latinos pro-
3, prooem. i : P L 42, 869).
31
O. c , 6, 10, 11 : P L 42, 931, fesan la misma fe en un Dios Trinidad.
32
Cf. De Trin., 5, 6, 7 ; 6, 1, 1 ; 7, 4, 7 ; 14, 1, 1 ; 2-3 : PL 42, Es un modo misterioso este de la subsistencia de la uni-
r
9 4-33 923- 339- 1035-1036 854 ss. dad en la pluralidad, pero las Escrituras divinas atestiguan
CAYRÉ, Patrologie et hist. de la théol., t. 1, p. 695.
34
P. V. CAPÁNAGA, Introducción general a las Obras de San Agus- el hecho. Hay un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
tín: BAC, t. 1, p. 102. Las procesiones en la divinidad nos son conocidas única-
32 INTRODUCCIÓN
ANÁLISIS" DE LA OBRA 33
ANÁLISIS D E LA OBRA 39
En virtud de cierta sutileza propia de los ángeles, aun
los que apostataron de Dios obran prodigios a los ojos
de los mortales para seducirlos y llevarlos por los caminos profundidades del abismo. Agustín se coloca entre los po»
del pecado; pero es menester distinguir entre magia y mi- bres de Cristo y gime por el pan de la verdad para repar.
lagro. El administrar la criatura a voluntad es privativo de tirio entre los que no hambrean ni sienten sed de justi.
Dios; por eso los magos de Faraón desfallecieron ante unos cia, orando a su Dios para que las ilusiones no tomen asien-
diminutos cínifes, reconociendo que el dedo de Dios obraba to en su corazón de hombre 3 7 .
allí 3 3 . El modo como actúan los ángeles en la criatura no A través del conocimiento de nuestra flaqueza se per-
es fácil conocerlo. Agustín, consciente de sus fuerzas, no fecciona el alma y se enciende en deseos del Bien inconmu-
define como doctor S4 , pues sabe que los pensamientos de table, y, apoyada en el escudo protector de la gracia divi-
los mortales son tímidos y sus previsiones inciertas, y así na, golpea con la aldaba de la plegaria a la puerta de la
prefiere la sabiduría del que duda a la afirmación del que Verdad en demanda del auxilio de Cristo, que es luz de
ignora. nuestra inteligencia y esperanza de nuestra renovación in-
Una luz ilumina las epifanías angélicas del Antiguo Tes- terior. Es el Verbo humanado faro que esplende en las ti-
tamento, que orientan al caminante en su ruta hacia Cris- nieblas de nuestro peregrinar hacia Dios. El acoplamiento
to. Por edicto de los ángeles es promulgada la Ley en el de nuestra deficiencia a la justicia del cielo se hace armo-
Sinaí, pero ella disponía y preanunciaba la futura aparición nía en la encarnación del Señor, y su resurrección es ti-
del Hijo de Dios en carne pasible. Así lo testifica expresa- sana eficaz contra la corrupción de nuestra mortalidad.
mente San Esteban en un pasaje decisivo. "Por sus ángeles Muere el alma cuando Dios la abandona, y muere el cuerpo
•—dice—habló el Señor en tiempos remotos, y por sus án- cuando el alma vuela a su Criador. Pero la muerte del pe-
geles disponía la venida el Hijo de Dios, futuro mediador cador, fruto de condenación, es condonada en la muerte del
de Dios y de los hombres, a fin de encontrar quienes le re- justo, obra de la voluntad misericordiosa de Cristo M .
cibieran, confesándose reos, aquellos a quienes la Ley in- Una extensa digresión sobre los números tres y seis, en
cumplida hiciera transgresores" 35. la que se patentiza la penetración en la filosofía del núme-
39
ro , nos conduce a la unidad moral trenzada de sacrifi-
cios en el Mediador. Vivo Cristo en el espíritu, resucita su
TEOLOGÍA DEL VERBO ENCARNADO carne exánime, que yacía en el sepulcro, y entonces fué
cuando el Mediador de la vida expulsó de las almas de los
La soberbia concepción del plan divino, orientando todas creyentes al mediador de la muerte. Pagó nuestra deuda y
las teofanías a la encarnación del Hijo de Dios, es puesta borró nuestras iniquidades. En su muerte ofreció sacrificio
en plena luz en las páginas emocionantes del libro IV. de propiciación, nos predestinó a ser conformes con su re-
Cuanto Dios ha ejecutado en el tiempo para cimentar nues- surrección, nos justificó con su sangre para glorificarnos en
tras creencias y disponernos a la contemplación de la ver- ol día de la recompensa.
dad, es testimonio de esta misión o es la misma misión del
Verbo 3'3. Hay quienes confían en sus fuerzas, y a éstos los hace
inmundos y ulcerosos su hinchazón, y su testimonio no con-
El género humano suele hacer gran aprecio de los co- vence. Tales fueron los filósofos de la gentilidad, a quienes
nocimientos naturales; pero más de loar es el alma que no debemos consultar sobre el origen y sucesión de los si-
prefiere a esta ciencia el conocimiento de su propia nada y glos ni sobre la futura resurrección de los muertos, siendo
comprende que es preferible sondear la propia debilidad a indignos, en su orgullo, de recibir la revelación de lo alto.
la inteligencia que escruta la ruta de los astros, y más lau-
dable es conocer la miseria extremada de su yo que cono- Es la encarnación del Verbo como escala misteriosa para
cer los límites del mundo, los cimientos de la tierra y las ascender a la luz que no tiene ocasos y a la contemplación
luminosa de las claridades eternas. Cuando nuestra fe s#
33
E x . 8, 15. convierta en visión, entonces nuestra mortalidad se hará
31
Quemadmodum haec faciant angelí, vel potius quemadmodum '•ternidad.
Deus haec faciat per angelos suos... nec ocutorum acie penetrare, Agustín capta en la tradición cuanto tiene valor místi'
nec fiducia rationis enucleare, nec provectu mentís comprehendere
valeo (De Trin., 3, 10, 21).
35
Act. 7, 51-53. '" O. c , 4, proemio.
• 36 De Trin., 4, 19, 25. *" O. c , 4, 2, 4 ; 4. 3» 5-
" Cf. VELEZ MARTÍNEZ, P . , O. E . S. A., El número agustiniarU) '•
Religión y Cultura, 4, 15, p . 139-196.
ANÁLISIS DE LA OBRA 41
40 INTRODUCCIÓN
lares robustos de la fe. Con San Agustín, escribe Porta-
lié, el centro del desenvolvimiento teológico se desplaza de
co. Las teofanías dicen referencia a la encarnación del Hijo Oriente a Occidente. El espíritu práctico de la raza latina
de Dios. Hecho criatura aquel por quien fueron hechas to- se enriquece con el espíritu idealista de los griegos 45 . La
das las criaturas, convenía fueran sus pregoneros todas posición de Agustín en su exégesis escriturística sobre las
las criaturas 4 0 . Y así, llegada que fué la plenitud de los epifanías divinas es firme, y en vano se le pretende enfren-
tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido tar con la tradición de los Padres anteriores. No es nece-
bajo la Ley. Y lo envió tan pequeñito, que nació, y fué sario fingir aires de polémica allí donde la suave caricia
•enviado allí adonde ya se encontraba al nacer. de una brisa mañanera invita al caminante al conocimiento
Esta misión del Hijo no implica disparidad, sino rela- amoroso de Dios.
ción de origen. Se dice enviado por el Padre en cuanto Hijo,
porque el que envía es el Padre, y el enviado es el Hijo;
RELACIONES DIVINAS
mas nada impide creer en la consubstancialidad de ambos.
El Hijo procede del Padre, no éste del Hijo; y así se com- Al remontar el vuelo en busca de nuevos horizontes,
prende que el Hijo haya sido enviado, al humanarse en el Agustín siente necesidad de vigorizar sus alas en la ple-
seno de una Virgen, pues el Verbo del Padre es el Hijo del garia y en la humildad. Implora la ayuda del cielo y con-
Padre, sabiduría de sabiduría y candor de luz eterna, co- fiesa su flaqueza. Inflamado en la gracia de Cristo, decide
igual al Padre. Envía el que engendra, y es enviado el en- penetrar, a lo largo del libro V, en la selva casi virgen de
gendrado. Exivi a Patre et veni in hunc mundum41. Así las relaciones divinas. Es ya un avance positivo en las ru-
como engendra el Padre y el Hijo es engendrado sin rom- tas hacia la verdad el saber evitar todo pensamiento in-
per la unicidad de esencia, así el Padre envía y el Hijo es digno de Dios.
enviado; mitente y enviado son unidad.
Dios es substancia, y mejor esencia o ousía4e; su ori-
La misión del Espíritu Santo se explica a la luz de las gen etimológico es áb eo quod est esse. En Dios, a dife-
procesiones divinas, pues procede del Padre y del Hijo y rencia de los seres todos de la creación, excluye esta esen-
los tres son unidad. Y no podemos afirmar que el Espíritu cia todo accidente, y, en consecuencia, sólo Dios es substan-
Santo no proceda del Hijo, cuando se le llama en la Es- cia inconmutable. Y aquí surge el dilema de los arríanos:
critura Espíritu del Padre y del Hijo 4 2 . Un ejemplo lo te- todo lo que se dice de Dios se dice según la substancia, no
nemos en el hálito corpóreo de Cristo, cuando, al soplar, según los accidentes. Luego ingénito se dice del Padre se-
dice a sus discípulos: Recibid el Espíritu Santo*3. Uno es gún la substancia, y engendrado se dice del Hijo también
el Espíritu de Dios, Espíritu del Padre y del Hijo, y este según la substancia. Y como ingénito y engendrado son di-
Espíritu es el Espíritu Santo, que obra todas las cosas en versas realidades, se deduce que la substancia del Hijo es
todos 44. distinta de la substancia del Padre. Luego no son consubs-
Las tres divinas personas, teniendo una misma esencia tanciales, como afirman los secuaces de Nicea 47 .
numérica, intervienen en la voz del Padre, en el nacimiento Las armas dialécticas del antiguo profesor de retórica
del Hijo y en la paloma, símbolo amoroso del Espíritu no se han enmohecido ni embotado, y al argumento cornudo
Santo. La Trinidad invisible se revela a los hombres median- de Jos arríanos contesta con un retorqueo argumentum efi-
te la criatura visible. Las manifestaciones posteriores a la caz. La espada que esgrimen los adversarios se hunde en
encarnación de Cristo tienen una explicación análoga a las el corazón de su falacia. Si cuanto se dice de Dios, arguye
teofanías del Antiguo Testamento. No es sólo el prestigio Agustín, se dice según ¿a substancia, luego según la subs-
y la autoridad de Agustín lo que arrastra a los escolásti- tancia se dijo: Yo y el Padre somos uno4S. Por consiguien-
cos del medievo a seguir las directrices seguras de su doc- te, la substancia del* Padre y la del Hijo es numéricamente
trina, como hace notar Lebreton, sino la solidez de sus una y, por tanto, son consubstanciales. Y si esto no se en-
construcciones teológicas, que se alzan airosas sobre los pi- tiende según la substancia, ya existe en Dios algo que no
10
De Trin., 4, IQ, 25. 15
41
l o . 16,28. Cf. D T C ' i , 2321.
45
42
De Trin., 4, 20, 29. Agustín es el primero que expresa la pro- De Trin., 5, 2, 3.
cesión del Espíritu Santo del Padre y del Hijo como de un solo
principio con palabras terminantes e inequívocas.
43
l o . 20, 22.
44
1 C o r . 12, 6. »
42 INTRODUCCIÓN
ANÁLISIS DE LA OBRA 43
se predica de El según la substancia, y, por ende, n o es-
tamos obligados a entender necesariamente según la subs- compatible con la infinita perfección de Dios, siempre que
tancia las p a l a b r a s ingénito y engendrado, y el dilema de el término relativo n o se le suponga fuera de Dios, sino
los arrianos cae con estrépito al golpe de maza de A g u s t í n . moviéndose d e n t r o de la esencia misma de la perfección
Idéntico razonamiento h a de aplicarse a la expresión divina. El dogma de un Dios t r i n o proclama la existencia
p a u l i n a : No juzgó rapiña ser igual a Dios 49 , y así los ene- de una verdad inaccesible a la razón.
migos de la fe se ven prendidos en las mallas de su ma-
A g u s t í n orientará la teología en Occidente hacia el polo
licia 5 0 .
de las relaciones divinas. El concepto formal de la rela-
Todo accidente, aun el inseparable, áxdbpicrros en griego, ción n o tiene sentido sin un término de la relación. E n u n
como es el color negro al plumaje del cuervo, implica mu- estudio profundamente pensado escribe el D r . M a n y a : "La
tación, porque, cuando la pluma deja de ser pluma, cesa relación n o puede concebirse como u n a realidad que media
también de ser n e g r a , y como n a d a amisible o mudable entre las divinas personas. E l p u r o esse ad en Dios, como
existe en Dios, no existe en El accidente y es inconmutable distinto del esse in, es la n a d a p u r a y, por t a n t o , no puede
esencia E 1 . ser razón de distinción personal alguna. El esse ad divino
E n la creación, todo lo que n o es substancia es acci- está contenido, como embebido, dentro de la substancia.
d e n t e : Omnia accidunt eis. B a s t a la simple enumeración Y éste es el g r a n misterio t r i n i t a r i o : que la divina esencia,
de las categorías aristotélicas. P e r o en Dios el ser admite sin aquel elemento que en el orden creado realiza formal-
otro predicamento, porque n o todo lo que se dice de Dios mente la nota esse ad, verifica dentro de sí misma el efecto
se dice también según la substancia, y el accidente no h a propio del esse ad creado, esto es, la oposición relativa y
lugar en la divinidad. Luego h a y algo en el seno miste- la consiguiente distinción real de los correlativos" 55 .
rioso de la esencia divina que dice relación, y la relación
Las últimas pinceladas del cuadro son de Santo Tomás,
no es en Dios a c c i d e n t e 5 2 . El P a d r e dice relación al Hijo
p e r o el diseño original pertenece al Doctor de la Gracia.
y el Hijo dice habitud al P a d r e ; el P a d r e siempre es P a -
Toda distinción hipostátiea consiste en una m u t u a relación
d r e y el Hijo siempre es Hijo. Ni el p r i m e r o puede d e j a r
de las divinas personas, relación que discrimina y une, por-
de ser P a d r e , ni el segundo puede d e j a r de ser Hijo, y
que lo relativo es inaferrable sin los términos de la rela-
donde la eternidad es la medida del ser no existe inherencia
ción. E s t e es el misterio que la fe proclama en Dios uni-
accidental.
trino.
Resulta evidente que el P a d r e no es P a d r e sino porque P e r o la hoja acerada de un insto dialéctico se introduce
tiene u n H i j o 5 3 , y el Hijo no es Hijo sino p o r q u e tiene un por las rimas a b i e r t a s del pensamiento agustiniano. Con-
P a d r e , y la relación no es substancia ni accidente; es, cedido, replica su adversario. Los términos Padre e Hijo
usando una frase del Ángel de las E s c u e l a s , la expre- son relativos, pero ingénito y engendrado es algo substan-
sión minimizada del s e r 5 4 ; algo así como u n a proyección cial 56 . El esse ad se es siempre substancia, y, como ser
ad áliud. E l fundamento de la relación h a de buscarse en ingénito n o es ser engendrado, se impone la diversidad de
el ser, y quizá también su t é r m i n o ; por eso la relación es substancias. La instancia a r r i á n a t r a e aires de silogismo
49 impecable; pero olvidan que, si el término ingénito pudiera
iPhil. 2, 6.
60 quizá—más adelante lo veremos—ser substancial, engen-
De Trin., 5, 3, 4.
61
In Deo—escribe San Buenaventura—relatio non est praedica- drado es solamente término relativo. E s Hijo p o r q u e h a
mentum, neo accidens, sed substantia est (In 1 Sent., d. 26, a. 1, sido engendrado, y porque es engendrado es Hijo. Hijo dice,
q . 2).
52 por consiguiente, habitud al padre, y el que h a sido engen-
Relatio in Deo accidens esse non potest (SANTO TOMÁS, Contra drado dice relación a su engendrador. Luego el concepto
Gent.,
63
4, 14).
Sed quia Pater non dicitur Pater nisi ex eo qiwd est ei Fllius, del que engendra e ingénito no se identifican. E n la hipó-
et Filius non dicitur nisi ex eo quod habet Patrem, non secundum tesis de los a r r i a n o s , ¿cómo evitar la desigualdad en lo di-
substantiam haec dicuntur (De Trin., 5, 4, 6). Contra la opinión de vino? Si el P a d r e es en sí algo que el Hijo n o es, y todo
Zubiri, ninguna discrepancia existe en este punto entre el Oriente y
el Occidente. El Padre no engendra en este texto agustiniano por- cuanto dice habitud al sujeto es substancial en Dios, y el
que es Padre. Es Padre porque tiene un Hijo. Cf. ZUBIRI, Naturale- término ingénito n o es al Hijo aplicable y n o es relativo,
za, 51Historia, Dios (Madrid 1944). P- 502.
De pot., q. 7, a. 9 ; cf. q. 8, a. 1 ad 4 ; In I Sent., d. 8, q. 4 35
a. 3 ad 4 ; Contra Gent., 4, 14. MANYA, Metafísica de la relación <án divinis».- Revista Espa-
ñola de Teología, 5 (1945), p. 283.
" De Trin., 5, 6, 7.
44 INTRODUCCIÓN
57
Meritum fuit—dice el notable hijo de San Benito L. Jansseus—' !
duplicem hunc in divinüate respectum profundius investigare qtque •
efficacius distinxisse. Quare si parens scholasticae theologiae ab EQ:
clesia celebratur, máximas enim in SS. Trinitatis dogma-te alustran-
do ac vindicando sibi laudes conciliasse, iure dixeris (SumniaTheél:. i
De Trinitate, t. 3, p. 206). ' • ' ' • • ' ' . ' ' i '.'''!
58
Cum vero ingcnitus dicitur Pater non quid sit, sed quid non
sit dicitur (De Trin., 5, 6, 7).
59
Quamvis diversum sit genitus et in genitus. non indicañt'diver-
!
sam substantiam (o. c , 5, 7, S). ;•.-.• . '•'-•• ; ; i í ; '
ANÁLISIS DE LA OBRA 47
46 INTRODUCCIÓN
difeceneia'ídekisu'/ser. En nosotros, empero, el verbo o ima- persona, por ser expresión, imagen, verbo del conocimien-
gen es producto de la inteligencia, mientras en Dios es un to del Padre, mientras la aspiración del amor no es ima-
acto purísimo; en nosotros el acto de amar es producto gen, sino Don.
de la voluntad, y es considerado el amor como un impulso La intimidad de dos corazones se define diciendo que
del alma que la hace amante en acto y se exterioriza por son un alma, porque para nosotros el alma es la vida. Los
medio del don, que idealmente se distingue en nosotros del amantes quisieran transfundirse su vida, fundiéndose en
amor. Queriendo imaginar un proceso de amor semejante, una sola 71. La expresión más realista de esta tendencia la
es preciso acudir a la analogía creada, mas en un grado vemos en la madre, que se sirve del beso como expresión
infinitamente más elevado y noble, porque en el acto puro suprema del amor. Por eso San Agustín llama al Espíritu
y perfecto del amor divino no existe la potencialidad de- Santo osculum amorís Patris et Ftlii. El Padre y el Hijo
ficiente, y de ahí que Dios produzca, mediante el amor, un son, en efecto, dos amores en unidad de vida, y el ósculo
Don infinito. no es vehículo de vida, sino su expresión, siendo la persona
Los Padres griegos, al concretar la eficacia del amor di- que procede de este amor esencial, y vital la aspiración
vino, hacen abstracción del mutuo amor, considerándolo amorosa del Espíritu Santo, que procede desde la eternidad
como simple expansión del amor del Padre hacia el ser infi- del Padre y del Hijo 7 2 , y procede como Don, no como do-
nito y perfecto. Pero hemos de considerar siempre este nación. Siempre la habitud de la criatura aJl Hacedor es
amor como recíproco, según las expresiones tiernísimas de real en la criatura, de razón en el Criador 73.
Agustín, cuando define al Espíritu Santo como un beso de
amor, un abrazo de dos amores, vínculo.de paz inalterable, CRISTO, PODER Y SABIDURÍA DE DIOS
unidad del Padre y del Hijo 7 0 .
La corona del amor mutuo entre el Padre y el Hijo es En la Trinidad señorea la unidad. Una es la esencia y
un Don personal, una nueva persona. Nos lo dice la fe y con ella se identifican las tres personas. Y esta suprema
la efusión de los corazones. Exiit quomodo datus. La gene- unidad de esencia no se halla comprometida, como algunos
ración conviene en grado eminente a la procesión de la piensan, en aquellas palabras del Apóstol: Cristo, poder de
segunda persona de la Trinidad divina, pues en ella se Dios y sabiduría de Dios7i. La discusión de este pasaje
transfunde la esencia íntegra del Padre, y el Hijo es algo ocupará la atención del lector a lo largo del libro VI, en-
substancialmente igual al Padre, mientras la procesión de contrando la solución en el V n . Algunos escritores ortodo-
la tercera persona es simple aspiración amorosa. El Hijo, xos argüían contra los semiarrianos dé esta manera: Si el
nacido de la substancia del Padre, es igual al Padre; la se- Hijo es poder de Dios y sabiduría de Dios, y Dios jamás
gunda procesión se efectúa por vía de amor esencial y es existió sin poder y sin sabiduría, sigúese que el Hijo es
también igual al Padre y al Hijo, atestiguando un amor coeterno al Padre 7 5 .
infinito y la unidad en que convienen las dos personas de Este razonar tiene sus puntos flacos, pues nos llevaría
quienes procede el amor. a sentar que el Padre no es sabio sino por la sabiduría que
La generación la definen los manuales origo viventis a engendró. Además, si el Padre en sí no es sabiduría, el Hijo
viventi in principio coniuncto in similitudinem naturae. El tampoco sería sabiduría de sabiduría, como es luz de luz
conceptúa latino expresa la imagen intelectual de un obje- y Dios de Dios 76. Se impone el buscar otro sentido a las
to. Y esto tiene también su aplicación en el autoconoci- palabras de San Pablo. Mas antes de proponer Agustín la
miento, fotografiando, en este caso, su misma esencia, ima- solución buscada, insiste en la consubstancialidad de las
gen viviente y espiritual; de ahí que la generación en el tres divinas personas, fundamentando su razonar en aque-
orden de la naturaleza difiere de toda otra producción, y 71
Quid est amor, nisi quaedam vita dúo alia copulan!., vel copula-
en la divinidad se aplica sólo a la procesión de la segunda re appctans, amantem, scilic'et, et quod amatur? (De Trin., 8, 10, 14).
73
73
O. c., 5, 15, 16.
70
Communio, •complexus, osculum, vinculum, imitas amborum Quod temporaiiter dici incipit Deus quod antea'non dicebalur
quo uterque coniungitur, quo genitus a gignente diligitur servantes manifestum
74
est rclative dici (o. o , 5, 15, 17).
unitatem in vinculum pacis. Cf. De Trin., 6, 5, 7. 75
1 Cor. 1, 24.
Idénticas expresiones se encuentran en San Bernardo (Serm. 5 76
De Trin., 6, 1, 1. _
in Cant.), en JRatramno (Contra graec, 1, 3) y en San Buenaventura Agustín no menciona nombres, pero sabemos que muchos Pa-
(In I Sent., d. 10, a. 1, q: r) dres griegos llaman al Hijo sabiduría del Padre. Orígenes, San Ata-
Cf. SANTO TOMÁS D:: AQUINO, Sumtma Theol., ¡i, q. 37. nasio, San Gregorio de Nacianzo, San Basilio, San Ambrosio, Feba-
50 INTRODUCCIÓN
ANÁLISIS DE LA OBRA 51
lias palabras de Cristo: Yo y el Padre somos uno''''. U " °
según la esencia, no según la relación. Uno es el principio fecto es Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y, por consi-
supremo, uno el poseedor de la esencia, y la distinción per- guiente, Dios es Trinidad S3.
sonal trae su origen de esta unidad fontal. El Padre y fl San Hilario resume en breve sentencia las apropiaciones
Hijo son uno 7 8 . Ahora comprenderemos la expresión pauli- en la Trinidad cuando dice: La eternidad en el Padre, la
na: No juzgó rapiña ser igual a Dios'79. Agustín da a elegir belleza en la Imagen y el uso en el Don 8i. Y como su auto-
a su adversario arriano uri atributo en que sean iguales el ridad de expositor de las Escrituras no es mediocre, Agus-
Padre y el Hijo. Puede escoger el que guste. Ante su elec- tín ahonda en su pensamiento recóndito. La eternidad con-
ción tiene la infinitud de Dios. Ello será suficiente para con- viene por apropiación al Padre, por ser principio de la Tri-
cluir, en buena lógica, a la unidad substancial. nidad y no proceder de nadie; la Imagen al Hijo, por ser
En Dios, ser y ser fuerte, justo, espíritu, es la misma semejanza substancial del Padre, y la llama bella a causa
realidad. Y sabemos que Cristo es igual al Padre en forta- de la igualdad perfecta de dicha imagen, expresión per-
leza, en justicia, en sabiduría. Luego lo es también en subs- fecta de la substancia del Padre, vida suma, inteligencia
tancia. El Hijo, por generación, no sale del seno del Padre. suprema, verbo perfecto, arte de la omnipotencia de Dios,
Se distingue del Padre sin salir del Padre. El tránsito en la plenitud del ser divino. Don es el Espíritu Santo por ser
divinidad de una persona a otra no entraña partición. In amplexo amoroso del Padre y del Hijo, caridad suma, gozo
ómnibus ergo est Patri Filius, et estt unius eiusdemqwe supremo, suavidad del que engendra y del engendrado. En
substantive 80. la Trinidad soberana encontramos el principio fontal de
Y lo mismo sucede con el Espíritu Santo. En su origen todos los seres, la belleza perfecta, la felicidad que adelicia.
no se distancia de sus inspiradores, aunque se le diga amor En el Padre intuímos la unidad; la igualdad en el Hijo;
del Padre y del Hijo. El orden de las procesiones en Dios en el Espíritu Santo, la concordia unitiva y la fruición go-
evidencia la unidad de principio y excluye toda escisión, zosa de Dios 85.
siendo el Espíritu Santo vínculo substantivo de unidad eter- Agustín siembra inquietudes en el área del saber hu-
na. A El conviene propiamente el nombre de Amor, según mano y aborda el problema planteado en el exordio del libro
está escrito en San Juan 8 1 . anterior, fluctuando incierta la solución, que, resuelto y au-
La criatura es múltiple, no simple; Dios es simple en daz, acomete en el libro VII. El Padre, ¿es sabio por la sa-
esencia, múltiple en virtualidad fecunda. Por eso le llama- biduría que engendró, o es sabio por esencia, sin excluir
mos bueno, grande, sabio, feliz y veraz. Pero su grandeza las otras dos personas? La palabra del hombre se ve opri-
se identifica con su sabiduría, con su poder, con su bondad, mida por la magnitud de la divinidad inefable. Si decimos
con su8 2 felicidad, con su veracidad. Y siendo trino, no es que Cristo no es poder y sabiduría de Dios, impíamente re-
triple . El Espíritu Santo une en sí al Padre y al Hijo sistimos al Apóstol, que lo afirma; decir que el Padre no
como producto infinito de un amor mutuo. El Hijo viene a lo es de su sabiduría y de su poder, no es menos absurdo;
poseer como una posición central y es como eslabón de oro porque en esta hipótesis no sería Padre de Cristo, pues
entre el Padre y el Espíritu Santo. Cada una de las tres Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. ¿Acaso el
divinas personas posee la naturaleza divina en sí y por sí, Padre no es poderoso por su fuerza ni sabio por su sabidu-
y simultáneamente el Hijo la recibe del Padre, y el Espíri- ría? Nladie aventura afirmación tan necia.
tu Santo del Padre y del Hijo. Y así, perfecto es el Padre, El Padre es en sí y por sí poder y sabiduría, y no por-
perfecto es el Hijo y perfecto es el Espíritu Santo, y per- que engendra el poder y la sabiduría, sino porque lo es. El
dio y Faustino, entre otros, pueden formar en este cuadro. Agustín
razonamiento se impone por su manifiesta evidencia. Dios
mismo llama a la primera persona Padre de la Sabiduría, y a veces
parece emplear este mismo razonamiento que aquí critica. Cf. De
no tiene ni bondad, ni ser, ni eternidad, ni sabiduría; El
div. quaest. 83, q. 16 : P L 40, 15. Véase, ademas, De ver. relig.,
es su bondad, su ser, su eternidad, su sabiduría, su esencia.
c. 43, n. 81 : P L 34, 159 ; De lib. arbitr., 2, 15, 39 : P L 32, 1262.
Razonar de otro modo sería destruir la simplicidad de Dios
" To. 17, 11.
y apartarse de la regla de fe. El Padre es lo que es, y no
78
De Trin., 6, 3, 4. por su Hijo. Hacer del ser una relación es arrasar lo ab-
73
Phil. 2, 6. soluto en la deidad y con él todas las relaciones divinas.
80
81
De Trin., 6, 4, 6.
1 lo. 4, 16. M
83 O. o , 6, 8, 9.
De Trin., 6, 7, 9. " SAN HILARIO, De Trin., 1, 2. •
" De doctr. christiana, 1, 5, s : P L 34, ai.
52 INTRODUCCIÓN ANÁLISIS DE LA OBRA 53
Nadie engendra si no existe. Si el Padre existiera por su Cuando Agustín escribe: non eo Verbum quo sapien-
Hijo, sería Hijo de su propio Hijo. Aquí tocamos él colmo tia s", abre su pupila a la luz de una distinción recatada
del ridículo. entre lo absoluto y lo relativo en la divinidad. Decir Vjerbo
Para el Padre, ser y ser Padre es la misma realidad di- es decir Hijo, y este nombre indica, sin duda, relación. Exis-
vina, y el Hijo y el Padre son una esencia. El Hijo es vir- te en Dios una substancia o esencia única. Lejos de rom-
tud, sabiduría, verbo e imagen del Padre, siendo el último per esta unidad la distinción de personas, la hace posible,
de los nombres citados relativo sin discusión. La esencia no ciertamente en lo absoluto, sino en la relación. Agustín
nunca entraña habitud, pero todo lo que es relativo supo- no sabe explicarse con mayor claridad. Pero sí sabe que en
ne lo absoluto. Nadie es señor sin ser hombre; el arra no Dios sólo hay una sabiduría, porque sólo existe una esen-
existe sin ser moneda; el padre, sin la existencia. El que cia. El Verbo es sabiduría, pero no es Verbo por lo que es
es sabio posee la sabiduría, como el que es blanco posee la sabiduría. Verbo dice habitud al Padre; sabiduría es tér-
albura, aunque el color blanco no es en los cuerpos subs- mino esencial. Verbo viene a significar sabiduría engendra-
tancia, sino cualidad o accidente, mientras en Dios la sa- da. El segundo de estos conceptos, que es engendrada, nos
biduría es su esencia 86 . da a entender la existencia de un Verbo, que es Hijo e Ima-
Por consiguiente, el Padre es sabiduría esencial. El gen, nombres todos relativos. El primer miembro, es decir,
Hijo es sabiduría del Padre, como es luz del Padre; luz de la sabiduría, tiene sentido absoluto y significa la esencia,
luz y sabiduría de sabiduría, y los dos una sabiduría y una identificada en Dios con la sabiduría. Y así el Padre y el
esencia, pues en el seno de la deidad el ser y la sabiduría Hijo son juntamente una sabiduría, porque son una esen-
se identifican. Lo que el saber es a la ciencia, a la fuerza cia. Considerados como personas, el Hijo es sabiduría en-
el poder, a la eternidad lo eterno, a la justicia lo justo, a gendrada por la sabiduría del Padre, como es esencia en-
la magnitud lo grande, esto es el ser a la esencia; y como gendrada por la esencia del Padre. Y aunque el Padre no
en aquella suma simplicidad divina no es una cosa el ser y es el Hijo ni el Hijo es el Padre, no se sigue que no sean
otra distinta el saber, se sigue que es una misma realidad una misma esencia, porque estos nombres designan la re-
la sabiduría y la esencia. La conclusión, pues, se impone. lación: Qui gignit et quem gignit unum est90.
Pater igitur et Filius simul una essentia, et una magnitudo, Agustín admite desde el amanecer de su conversión la
et una ventas et una sapientiaS7. igualdad del Padre y del Hijo, manteniendo siempre su
En los términos relativos no se encuentra dicha iden- distinción hipostática 91 ; pero la espléndida madurez de su
tificación en un sentido óntico absoluto. En virtud de una pensamiento se encuentra en su obra maestra De Trini-
distinción virtual e inadecuada podemos expresar la rela- tate.
ción sin expresar formalmente la esencia. Tal es la situa- Si bien el Hijo es sabiduría engendrada por la sabidu-
ción angustiosa de nuestra mente frente a la realidad de ría del Padre, como asimismo es luz de la luz del Padre y
las claridades divinas. La paternidad es en Dios su misma Dios de Dios, y ambos una luz, un Dios y una sabiduría 92,
esencia, y su sabiduría es también su esencia. Las dos afir- con todo, sólo el Hijo se hizo por nosotros sabiduría, justi-
maciones en el orden ontológico son evidentes, supuesta la cia y santificación 9S . Y así, cuando en las Escrituras se
simplicidad infinita de Dios. En el orden de los conceptos habla de la sabiduría, se alude a la sabiduría engendrada,
existe en la proposición inicial una como adherencia mani- que es el Hijo, luz que ilumina la imagen de Dios, que so-
fiesta, la paternidad. La sabiduría divina se traduce en una mos nosotros, sus criaturas; imagen descolorida, imper-
identidad absoluta en los términos de la relación; hay como fecta, contrahecha, pero imagen al fin.
una tendencia infinita hacia la periferia, actuada por una El Espíritu Santo, caridad increada y suavidad del Pa^
identidad indestructible que impone la fe entre dos térmi-
nos que se oponen. Para un escritor de nuestros días, el 89
De Trin., 7, 2, 3.
ad aliud representa como una huida de un ser hacia otro 8 8 . 90
Soliloq., 1, 1, 4 : PL 32, 871. Cf. Retract., 1, 4, 3 ; De Trin.,
Es una tendencia con sentido separatista. 7, 2, 3-
91
Cf. De beata vita, 4, 35 : PL 32, 076 ; De ordine, 1, íq, 29 ;
80 PL 32, 991 ; De fide et symb., 3, 4 : PL 40, 183 ; Contra academ;,
De Trin., 7, 1, 1-2.
87 2,-i,, 1; PL 32, 919; De vera relig., 43 : PL 34, 159; De Magistro,
O. c , 7, 2, 3.
88
, 11,' 38 :' Pti 32, 1216. '
MANYA, J. B., Metafísica de la relación ain di-uims-»: Revista 92 n n T^A*-, _
Española de Teología, vol. 5, cuad. 2 (abril-jiiiyo^ 1945),,p,( 271,,
54 INTRODUCCIÓN ANÁLISIS DE LA OBRA 55
dre y del Hijo, es también sabiduría excelsa, porque, siendo bre, como lo indicó el mismo Yahvé en la cumbre del Sinaí
Dios, es luz, y siendo luz, es sabiduría M, La sabiduría es a su siervo M¡oisés al decirle: Yo say el que soy; les dirás:
luz espiritual e inconmutable. Luz lo es también este sol El Ser me envía a vosotros " . Discuten los teólogos si se ha
que nos ilumina con sus rayos, pero luz corporal; luz es de admitir en Dios una subsistencia común a las tres per-
la criatura incorpórea, pero no inconmutable. Dios es luz sonas. El ingenio se pierde en sutilezas para no rozar la
pura. Luz es el Padre, luz es el Hijo y luz es el Espíritu simplicidad suma de Dios 100 . Agustín no se entretiene en
Santo, y los tres una luz. Sabiduría es el Padre, sabiduría juegos de palabras, y de la identidad entre el subsistir y el
es el Hijo y sabiduría es el Espíritu Santo, y los tres una ser en Dios concluye a la unidad substancial.
sabiduría. Y como en la Trinidad se identifican el ser y el Cuando hablamos de la persona del Padre, nos referimos
saber, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una esencia, a la substancia del Padre, pues es su misma substancia. Ser
un Dios. y ser Dios, ser y ser grande, ser y ser bueno, es en El una
La bella metáfora de la luz es fundamento óntico de la misma realidad, y en su esencia se identifican el ser y el
teoría del conocimiento. Luz, verdad y ser que se convier- ser persona. Hemos siempre de evitar el escollo del arria-
ten en las regiones de lo trascendente 96 y en la criatura nismo, sin dejarnos prender en las mallas de un modalismo
son como un vivido reflejo y reverbero de la luz eterna. herético. No existe distinción real entre persona y esencia,
La unicidad y pluralidad en el misterio insondable de un pero se ha de reconocer una distinción de razón con funda-
mento en la misma infinitud divina. Uno de los puntos cru-
Dios Trino se condensan en la fórmula griega: una esencia ciales de la metafísica trinitaria es la distinción entre el
y tres substancias; o en la frase latina, que admite una esse ad y el esse in de las relaciones divinas, dejando a un
esencia o substancia y tres personas 9 6 . lado ciertas e inevitables imprecisiones de lenguaje.
Obliga la necesidad a expresarnos en lenguaje de pobre-
za al tratar de echar la sonda de nuestro pensamiento en el El hombre animal no puede comprender el misterio de
océano de la inmensidad divina. Negar que son tres sería un Dios Trino, pues sus imaginaciones bullen por el mundo
caer en el error de Sabelio. Sabemos con toda certeza que de los fantasmas y su pensamiento se mueve entre moles y
existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Hijo no es espacios temporales. Purifique su alma y crea con firmeza
el Padre, ni el Espíritu Santo es el Padre o el Hijo. Buscó en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sin que en
la humana indigencia un nombre para expresar la distin- la esencia divina exista género, diferencia específica, divi-
sión de substancia o separación de amores. Cuando oiga que
ción y la unidad en Dios, e inventó la palabra esencia y el el Padre solo es Dios, no prescinda del Hijo ni del Espíritu
término persona. Santo. En la igualdad inalterable de la deidad sólo el Pa-
La subsistencia es propia de Dios en cuanto significa ser dre es Padre, sólo el Verbo es Hijo, sólo el Espíritu Santo
independiente, plenitud del ser, ser en sí y por sí, y en este es amor nocional. Dios es Trinidad, sin confusión de perso-
sentido se identifica en Dios con la esencia 97 ; pero en el nas o división de substancia. Si esto no lo entiende tu inte-
significado etimológico de subesse sólo se aplica a las cosas ligencia, lo crea tu fe, mientras no alboree en tu corazón la
mudables y compuestas que se llaman con propiedad subs- Verdad del que dice por su profeta: Si no creyereis, no en-
tancias 9 8 . Dios, por consiguiente, sólo en un sentido abusi- tenderéis 101. La fe es medio y disposición para llegar a la
vo se puede decir substancia. Su nombre propio es el de inteligencia en la bienandanza futura. La razón ños dice
esencia, y quizá Dios sólo puede ser designado con este nom- que Dios existe, que es espíritu, que piensa, ama y entien-
94
De Trin., 7, 3, 6. de; que tiene en sí mismo un Verbo de perfección infinita y
95
El tema atrae nuestra curiosidad ; por eso pasamos ahora con una inclinación irresistible al amor; pero que este Verbo
nostalgia sobre este problema culminante de la criteriología agus- y esta aspiración amorosa sean realidades personales, la
tiniana. Indicaremos algunas obras fundamentales según las diversas razón no puede intuirlo. Ni un pálido rayo que ilumine la
interpretaciones : BOYER, C H . , L'idée de verité daris la philosobhie
de S. Augustin (París 1920) ; CAYRÉ, F.¡ Contemplation et rdison faceta obscura del misterio. En las obras de la madurez no
d'apres S. Augustin: Melanges Augustiniens, p. 1-50 ; R. JOLIVET, se encuentra ni un solo pasaje que tenga apariencias de
La doctrine ausustinienne de l'illumination: Melanges, p . 51-172; pretender demostrar la arcana intimidad de un Dios Trino.
PORTAT.TÉ. art. Augustin: DTC 1, 2336.
96
De Trin., 7, 4, 7. 99
" Omnis autem res ad se ipsam subsistit: qtianto magis DcusT De Trin., 7, 4, 9.
(De Trin., 9, 4, o). '"" Cf. JANSSENS, L., Summa Theol., t. 3, p. 659, appendix. De
98
Cf. SANTO TOMÁS, Summa Theol., i, q. 14, a. 1 ad 1 ; q. 29, modo praedicandi in Beum trinam sive unam subsistentiam.
a. 3 ad 3 ; q. 39, a. 1 a d 3. "" Is. 7, 9. Cf. De Trin., 7, 6, m-i:>.
56 INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN DE LA T R I N I D A D EN EL HOMBRE 57
veniente p a r a la salud, bueno es un r o s t r o que sonríe, de mos decir: "Quizá la Virgen fuese t r i g u e ñ a " , p e r o n u n c a ,
línea ovalada y sanos colores; bueno el amigo del corazón, sin n a u f r a g a r en la fe, podemos decir: "Quizá C r i s t o nació
bueno el hombre j u s t o , bueno el cielo tachonado de estre- de una v i r g e n " . L a ficción n o es fe. P r e s c i n d a m o s de las
llas e iluminado por el sol y la luna, buenos los ángeles san- fantasías de n u e s t r a imaginación febril y vigoricemos nues-
tos y buena la melodía rimada. Bueno es esto y bueno aque- t r a s creencias. Antes de entender, menester es creer en la
llo. Prescinde del bien p a r t i c u l a r y contempla, si puedes, el unidad, igualdad y eternidad de Dios Trino. Vigilemos p a r a
Bien puro, Bien de todo b i e n 1 3 . q u e n u e s t r a fe n o sea fingida, porque en esta hipótesis se-
ría vana n u e s t r a esperanza y n u e s t r o a m o r n o s e r í a c a s t o w .
La creación es como una orquesta maravillosa que ento-
na, con la cadencia lírica de sus bienes, el himno del Bien in- A m a m o s al j u s t o a u n q u e nosotros no lo s e a m o s . Cono-
finito, que es Dios. Al fin de cuentas, no existiría el bien cemos la justicia, n o en los objetos externos, s i n o d e n t r o
temporal si n o existiera el Bien inconmutable y e t e r n o 1 4 . d e nosotros mismos. El varón j u s t o conoce en sí la justi-
El hombre se a r r a s t r a — é s t a es su torpeza—en pos de cia. E s t o n a d a tiene de maravilloso, pero sí es m u y de ad-'
estos bienes caducos y t r a n s i t o r i o s y ¡no a m a el Bien que m i r a r que el alma pecadora vea en sí misma qué es la j u s -
los hace a m a b l e s ! Se a p a r t a el alma del Bien p u r o y se en- ticia, siendo ella injusta. Se a m a al que se cree b u e n o fun-
loda en ramerías culpables, y así, aunque el alma siempre dados en la forma de la belleza que intuye en su i n t e r i o r el
es alma, n o siempre es buena. Advierta que el Bien está a que a m a ; porque es evidente que sólo se a m a el bien. L a
su vera, pues en El vivimos, nos movemos y somos 15 . dilección v e r d a d e r a consiste en adherirse a la v e r d a d y vi-
v i r rectamente. Y la E s c r i t u r a divina compendia t o d a la
El anhelo del Bien es resorte de h u m a n a s actividades. perfección en dos amores, que no forman m á s q u e u n o : el
Agustín percibe en el fondo de su conciencia este hecho. amor de Dios y el a m o r del p r ó j i m o 2 0 .
P a r a él, el problema de la acción es siempre el problema del
bien. Todos sin excepción, buenos y malos, gentiles y cris- Si Dios es amor 21 , camina a El por la r u t a s e g u r a del
tianos, potentados y mendigos, ansian el bien y lo a m a n le. a m o r h e r m a n o . A b r a z a al Dios Amor y a b r a z a a Dios con
Mas ¿quién a m a lo que desconoce? Se puede conocer y amor. No me digas q u e en Dios no descubres la T r i n i d a d .
no amar, pero nadie ama lo que ignora. Luego, p a r a a m a r Si ves al amor, ves al Dios Trinidad. A g u s t í n t e h a r á ver
el Bien puro, menester es conocerlo. E s t á escrito: Bienaven- que la ves. Sondea t u alma, y si ama, aparece en el amor
turados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios 17, una trinidad que requiere atento examen: el a m a n t e , lo que
y el corazón sólo lo purifica la fe. De ahí a r r a n c a la posi- a m a y el a m o r 22 . No es que h a y a m o s encontrado y a lo que
bilidad de que exista el amor en un corazón que ignora, buscando veníamos, pero hemos dado con el s o t o d o n d e ea
pero c r e e 1 8 . Evite el creyente las ficciones de su imagina- necesario b u s c a r : el alma h u m a n a , imagen de la T r i n i d a d 2 * .
ción y no a m a r á la falsedad. Ignoramos, es cierto, las líneas
faciales de Cristo, de la Virgen Miaría, de L á z a r o ; descono- L A PRIMERA TRINIDAD
cemos la topografía de Betania, del m o n t e de los Olivos,
del sepulcro cavado en la roca, pero creemos con firmeza en Queda, pues, tendido el puente levadizo que conduce al
la existencia dé Cristo, de la Virgen Miaría, de L á z a r o , del castillo interior. L a vía está expedita y t r a n s i t a b l e , toman-
monte de los Olivos, del sepulcro abierto en la peña. Pode- do, en el libro LX, la imagen descubierta en el V I I I un des-
arrollo sorprendente por los hallazgos maravillosos del ge-
13
O. c , 8, 3, 4. Testimonio clásico para probar la teoría de la nio. Nadie antes de A g u s t í n descendió a las profundidades
abstracción en San Agustín. Cf. XIEERTA, B., De abstractione apud del ser en busca de una imagen de Dios, y sus descubrí-
S. Augustinum: Acta Bebdornadis Augustmianae-Thomisticae (Ro- 18
mae 1031), p. 325. O. c , 8, s, 8.
20
Quapropter nulla essent mutabilia bona, nisi esset incommuta- 21
Mt. 22, 37-40.
bile bonum (De Trin., 8, 3, 5). Summum bonum quo superius non 22
i lo- 4, 8. . o
est Deus est (De natura boni: contra manich., 1 : PL 42, 551). Cf. De Ecce tria sunt: amans, et quod amatur, eí amor (De Trin., 8,
Trin., 15, 5, 7. 10, 2314 ; cf. 15, 6, 9). .
15
16
Act. 17, 28. Toda imagen es semejanza expresada. Omnis imas;o simüís est
Serm. 150, 3, 4 : PL 38, 809 ; De lib. arbitr., 2, 9, 27 : PL 32, ei cuius est imago (De Gen. ad liü. op. imperfect., 16, 57 : PL 34,
1255
17
; De civ. Dei, 19, 1, 1 : PL 41, 621. 242). La semejanza es un término medio entre la identidad y la
18
Mt. 5, 8. alteridad absolutas. El universo agustiniano en su estructura meta,
Amatur ergo el qui ignoratur; sed tamen creditur (De Trin., física es siempre un vestigio del Dios Creador Uno y Trino. LQ.
8, 4, 6). obra de Dios es un medio de conocerle.
60 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 61
mientos tienen perenne actualidad en la filosofía de nues- dado que el a m a n t e dice habitud al amor, y el a m o r al
t r o s días. S u s pasos s o n firmes, como asentados sobre te- a m a n t e . Todo el q u e a m a , a m a con amor, y el a m o r es pro-
r r e n o granítico. E s l a E s c r i t u r a la q u e nos dice que el piedad de alguien que a m a 2 6 . Los dos términos se implican
hombre h a sido creado a imagen y semejanza de Dios, y esta y se oponen también recíprocamente como dos relativos.
palabra de vida n o p o d r á j a m á s ser desmentida. N i n g ú n El p u n t o de a r r a n q u e de la trinidad creada radica en el
mortal cruza el equinoccio del vivir sin q u e lleve g r a b a d a alma, que se conoce y a m a . E l conocimiento que tiene de sí
en s u alma dicha imagen. misma es intuitivo, como lo enseña A g u s t í n con p a l a b r a s
Al Dios de las eternidades se le encuentra en la obra inequívocas: Erg o et semetipsam per se ipsam novit21. Al
de s u s manos, donde el r i t m o t e r n a r i o se repite con caden- conocerse la mente, surgen y a dos realidades: la mente y
cia de estribillo en el n ú m e r o , peso y medida; en la unidad, s u conocimiento. Luego, cuando la mente se conoce y a m a ,
en la forma y en el orden; en la física, en la lógica y en tenemos tres t é r m i n o s : la mente, su conocimiento y su
la ética. E l a s t r o y el g r a n i t o de arena, el animal m á s per- amor. Mens et amor et notitia eius 2S.
fecto y el ciempiés m á s humilde, el cedro del L í b a n o y el E s la primera trinidad que se manifiesta en el s a n t u a r i o
hisopo nacido en la pared, c a n t a n la m a r c h a triunfal de la del alma. Y dichas t r e s cosas son unidad, y si s o n perfectas
Trinidad p o r el m u n d o maravilloso de la creación 2 4 . E n el son iguales. Si en el amor existe defecto o exceso, h a y pe-
hombre, las facultades del a l m a y los latidos del corazón cado, y si n o existe adecuación en el conocimiento, tampo-
son o t r a s t a n t a s imágenes de Dios T r i n o : espíritu, conoci- co es perfecto. Al alcanzar la m e t a de l a perfección, son
miento y amor; memoria, inteligencia y voluntad, reflejos iguales el conocimiento y el a m o r 2 9 . A g u s t í n expresa la
son de un Dios Trinidad. No es el teólogo el que habla en unidad de estos elementos con p a l a b r a s de identidad: Quo-
esta segunda p a r t e , es el cantor del alma, rico en experien- modo autem illa tria non sint eiusdem substantiae non vi-
cias personales. deo 30 . E s necesario, dice en otra p a r t e , que estas t r e s cosas
L a s trilogías inferiores son como esbozos donde el genio sean de u n a misma esencia 3 1 . Y al finalizar el libro I X vuel-
descubre ya l a s líneas fundamentales de la imagen perfecta ve a r e p e t i r : haec tria unum atque una substantia 32 .
y n o s hace m á s familiar su presencia. E n el m u n d o de los Además, parece indicar que el conocimiento y el a m o r
sentidos y de la fantasía, el reverbero d e la Trinidad e s , s e identifican con el sujeto q u e conoce y a m a 3 3 . L a g r a n
sin duda, m á s pálido, pero también m á s fácil de discernir. mayoría de los psicólogos de n u e s t r o siglo consideran como
Sigamos sus pasos, imitando su estilo y contemplando genuinamente agustiniana la tesis de la identidad del alma
su vuelo de águila caudal, principiando por las verdades m á s y de sus f a c u l t a d e s 3 4 . L a s palabras poco h a mencionadas
accesibles a n u e s t r a pobreza intelectual. parecen justificar dicha opinión.
E n el amor que a m a h a y siempre tres t é r m i n o s : un su- S a n t o T o m á s , p a r t i d a r i o de la distinción real entre el
jeto que a m a , el objeto amado y el amor. Y o , lo que a m o , alma y sus tres potencias, interpreta a San Agustín en este
el amor. A m a r y ser amado se identifican c u a n d o u n o s e sentido, y su juicio merece examen a t e n t o . P a r a el Doctor
a m a a sí mismo. E l alma que a m a y el alma que e s a m a d a ,
por este amor son u n a misma realidad, pero el a m o r es evi- 26
Haec dúo relative ad invicem dicuntur. Amans quippe ad amo-
dentemente distinto del objeto a m a d o cuando se a m a algo rem refertur, et amor ad amantem. Amans enim aliquo amore amat,
fuera de sí. Aliud est amare se, aliud amare amorem suum 2 5 . et amor
27
alicuius amantis est (o. c , ibíd.).
N o se a m a el amor si no se a m a . E n consecuencia, cuando O. c , 9, 3, 3. Santo Tomás interpreta esta frase según la teoría
aristotélica del conocimiento. Non ergo per essentiam suam, sed per
alguien se a m a con amor verdadero, existen dos realida- actum suum se cognoscit intellectus noster (Summa Theol., i, q. 87,
d e s : el amor y el objeto amado, un término y u n acto. Mien- a. 1
28
c).
t r a s el alma se a m a a sí misma, sujeto y objeto del a m o r se 29
De Trin., 9, 4, 4.
O. c , ibíd.
identifican. 30
O. c , 9, 4, 7-
31
Con todo, el alma y el amor son un espíritu, n o dos es- O. c , ibíd.
32
O. c , 9, 12, 18.
p í r i t u s ; u n a esencia, no dos esencias; por el contrario, el 33
O. c , 9, 4, 5.
a m a n t e y el amor, o el objeto amado y el amor, son d o s 34
Schmaus, el gran psicólogo de la Trinidad agustiniana, escribe :
cosas distintas. Son dos términos de una m i s m a relación, Augustinus kennt kein real von der Seele verschidenen akzidentellen
Potenzen im aristotelischthomistischen Sinn. Citado por Boyer en su
24
Cf. SANTO TOMÁS, I Sent., d. 3, q. 2, a. 1, 3 ; q. 3. artículo L'image de la Trinité synthé'se de la pensée augustinienne,
" De Trin., 9, 2, 2. p. 182, nota 24.
LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 63
62 INTRODUCCIÓN
encuentra en el a m o r y el amor en el verbo, y ambos en el l.o y voluntad 52 . Pedro Lombardo a l t e r a el orden agustinia-
que habla y a m a . E l verbo del alma producto es del a l m a 110, y en s u s Sentencias esta trinidad ocupará el primer lu-
misma, que se refleja en él como en su imagen, existiendo g a r 5;i, y su ejemplo es seguido por todos sus comentado-
adecuación entre ambos 48 . L a producción de n u e s t r o verbo res, incluyendo el Ángel de las Escuelas y S a n Buenaven-
es u n a generación verdadera. tura M .
Y el amor, ¿ n o es imagen, verbo engendrado? ¿ P o r qué Teólogos h u b o que pretendieron identificar ambas tri-
la mente engendra s u verbo cuando se conoce y n o engen- nidades, fundados en aquellas p a l a b r a s preliminares del San-
dra su amor cuando se a m a ? E s el problema que se agita, to: Nunc ad ea ipsa consequenter enodatius explicando, li-
sin atisbos de solución, en el mismo seno insondable de la matior accedat intentio55. Contra este proceder reacciona
Trinidad. ¿ P o r qué el E s p í r i t u Santo no es H i j o ? Agustín con energía el Doctor Seráfico, pues en el pensamiento de
siente titubeos en s u respuesta y temores en su vuelo de Agustín la primera es como u n a preparación a la segunda,
exploración. I n t e r r o g a , pues, a esta imagen creada que es y es lo que indican las p a l a b r a s citadas. Quiere profundi-
el alma y descubre con íntimo alborozo que todo verbo pro- zar en el estudio de las mismas cosas con m á s limada in-
cede como imagen del objeto conocido 4S>. L a mente, cuando tención. Y, en verdad, no cabe identificar la orientación de
se conoce, es padre de su conocimiento. P o r el contrario, la mente hacia Dios con el repliegue de la mente sobre sí
el amor principia a existir en cierta m a n e r a a n t e s del alum- misma. E n la primera trinidad h a y un hábito o un a c t o ;
bramiento del verbo, pues inclina a formarlo, y formado, en ésta, u n a substancia. Aquélla es menos perfecta; ésta,
no hace v a r i a r al a m o r de naturaleza. E s el a m o r u n a in- más evidente, como imagen de la Trinidad soberana s 6 .
clinación, no u n a expresión 5 0 . Se trata, a ú n de valorizar la composición t r i n i t a r i a en el
E n el libro X V retorna sobre el mismo a r g u m e n t o , y alma, pero aquí los términos son m á s precisos, y los con-
sus fórmulas son m á s expresivas, y s u s sentencias m á s tornos m á s acusados. Agustín constata con gozo q u e el a l m a
firmes. Cuando dices lo que sabes, tu verbo es verdadero. S e se conoce a sí misma, y se conoce siempre, y se conoce
forma en la mirada del pensamiento la imagen del saber que como es, en su trinidad auténtica. P a r a descubrir los ras-
la memoria conserva. E l amor es unitivo. Vincula en p a z de gos fisonómicos de esta trinidad es menester bucear en
comunión al padre y a su prole. Y aunque el amor b r o t a las a g u a s hondas del alma.
del conocimiento, n o es imagen, y, p o r consiguiente, n o es ¿Qué a m a el alma cuando con ilusión se busca para co^-
verbo ni es hijo. nocerse, mientras es p a r a sí u n a desconocida? L a búsqueda
A la luz de esta imagen creada se ilumina la diferencia supone conocimiento e ignorancia. E l q u e husmea noveda-
que existe entre generación y procesión en el seno de la des no se inflama ante lo desconocido, pues sabe ya eme la
deidad. L a floración de los teólogos, con el Maestro de l a s novedad es amable, y en la oficina de su imaginación vol-
Sentencias al frente, seguirán las huellas de S a n A g u s t í n cánica finge la larva de u n a forma placentera que le excita
cuando t r a t a n de ahondar en la imagen creada que es el •al amor, y s u s ficciones surgen siempre al conjuro mágico
hombre 6 l . de u n a verdad ya conocida y a m a d a . L a ciencia en sí es ya
un bien y u n estímulo p a r a la pereza intelectual del hom-
LA SEGUNDA TRINIDAD bre, pues sabemos que u n sabio es preferible a u n igno-
rante de marca " . Puede alguien a m a r lo desconocido: a m a r
L a trilogía creada adquiere relieve en el libro X . Agus- lo q u e ignora no puede. P a r a q u e el alma s e busque a sí
tín encuentra u n a trinidad m á s evidente—evidentior trini- misma es preciso que se conozca y se ignore. No es su
tas—en las tres facultades del a l m a : memoria, entendimien- ficción la máquina impulsora de su propio amor, porque la
ficción pudiera resultar desemejante en extremo a su ser,
48
O. c , 9 i i , 16. ni puede tampoco impulsarla al estudio el conocimiento que
49
Unde liquido tenendum est quod omnis res quamcumque co-
gnoscimus, congenerat in nobis notitiam sui. Ab utroque enim pa- " De Trin., 15, 3, 5 ; 10, 11. 17.
53
ritur notüia, a cognoscente et a cognito (o. c , 9, 12, 18). In 1 Sent., d. 3, a. 7.
"° O. c , ibíd. _ 54 SAN BUENAVENTURA, In I Sent., d. 3, p. 2, a. 1, q. 3 ; SANTO TO-
51
PEDRO LOMBARDO, In I Sent., d. 3 ; SANTO TOMÁS, Sumina MÁS, In I Sent., d. 3, q. 5, a. un.
Theol., 1, q. 27, a. 4 ; Contra Gentes, 1. 4, c. 23 ; SAN BUENAVENTU- " De Trin., 10, 1, 1.
S6
SAN BUENAVENTURA, O. C , d. 3, p. 2, a. 1, q. 1.
RA, In I Sent., d. 13, a. 1, q. 3 ; EGIDIO ROMANO. In I Sent.. d. 13.
q. i, a. 2. " De Trin., 10, 2, 4.
(
s
S.Aü-5
LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 67
66 INTRODUCCIÓN
tiene de otras almas. Quizá contempla en las razones de la Ja existencia de un querub o de un serafín por la fe; la vo-
eterna verdad la hermosura de conocerse, y esto aviva en luntad del hombre, por sus manifestaciones externas; nues-
ella el deseo de un autoconocimiento perfecto. Parece un tro propio rostro, al mirarnos en una luna bien pulimenta-
juego de luces no conocerse y conocer Que es bello conocer- da. Mas cuando se le dice al alma: nosce te ipsam, en el
se. Si no se conoce, ¿cómo conoce que es bello conocerse' momento preciso que entiende el precepto ya se conoce, y
Se impone, pues, la ignorancia y el conocimiento previo BC conoce por su misma presencia. Está siempre presente a
cuando el alma se busca 58. si misma, pero necesita pensarse.
Sería dislate afirmar que no conoce toda el alma lo que Sabe que existe, vive y entiende, como existe y vive la
conoce. No digo que lo sepa todo; pero lo que conoce lo inteligencia; conoce que quiere y recuerda, y esto supone
conoce toda el alma, y en su conocimiento no hay irisacio- la existencia y la vida. Memoria, entendimiento y voluntad
nes ni cambiantes 5!>. Sabe el alma aue vive, y lo sabe toda implican un objeto al cual se refieren. Para pensar, querer
el alma. En consecuencia, el alma se conoce toda. La evi- y recordar, es preciso existir. Se pueden amontonar dispara-
dencia íntima de su ser y de su vida es base de toda cer- tes sobre la naturaleza del alma, pero nadie que no esté loco
teza. La estructura de la mente humana es tal, que jamás puede poner en tela de juicio su vida, su recuerdo, su in-
puede dejar de recordarse, conocerse y amarse. ¿Por qué teligencia, su querer, su pensamiento, su ciencia, su juicio.
pues, se le impone al alma el precepto de conocerse? Una El alma tiene, pues, conciencia de las profundidades de su
cosa es conocerse y otra pensar reflexivamente en su ser ser. Aunque dude, existe. "Si duda, existe; si duda, recuer-
para vivir según su naturaleza. Llevada de sus apetencias da su duda; si duda, comprende que duda; si duda, aspira
culpables, como olvidada de sí, va deslizándose hacia el a la certeza; si duda, piensa; si duda, sabe que no sabe;
mal. El alma nunca se conoce sola, y existe el peligro de si duda, juzga que no se debe asentir temerariamente" 62.
apegarse a las realidades inteligibles, vestigios de los ob- ¡Cuántos saberes en una duda! La duda supone un sujeto
jetos creados que halló fuera en sus excursiones por el mun- que duda. El alma es, pues, fuente en su conocimiento. Con-
do de los sentidos, floreciendo en un amor ilícito. Error éste tra los escépticos de todos los tiempos, Agustín enarbola el
pernicioso, pues el alma, vinculada por el visco de una fa- banderín de la verdad: Si faltor, sum 63.
miliaridad sostenida con dichas imágpnes, termina por creer-
se lo que no es. Así existieron filósofos que, en su ceguera, La evidencia como base de la certeza tiene por inventor
confundieron al alma con la sangre, el cerebro, el corazón. a San Agustín. No es hipérbole esta afirmación, nacida al
Otros creyeron que era éter, fuego, temperamento o un calor de un entusiasmo no razonado. El hecho de la pro-
quinto elemento de ignorada substancia. Estos sabios, con pia existencia es foco luminoso en las experiencias del alma,
torpeza de batracios, son incapaces de elevarse por encima descanso en las jornadas atormentadoras de la duda, espe-
del mundo de los sentidos 60 . ranza del caminante extraviado en las encrucijadas del pen-
Estas fantasías se desvanecen al primer fulgor de la samiento. Bajo los castaños umbrosos de Casicíaco, Agustín
autointuición. El mal del alma está en no entrar en sí mis- ancla la nave de su saber, trabajada por huracanes y tem-
ma, desnuda de las imágenes que bullen en su interior. pestades, en el puerto seguro de su propia existencia °4.
Su desgracia y su deshonor consiste en no saber discer- Cuando Descartes, con aires de originalidad, lanza a los
nirse de todo lo que ella no es y verse sola. Esta es su in- campos de la filosofía su célebre cogito, ergo sum, Arnauld,
mundicia. Cuando se le preceptúa conocerse—nosce teip-
sam—•, desnúdese de los vistosos ropajes de sus fantasías en carta amistosa, nota que en los albores del siglo V el
y no se busque como se busca a un ausente. Ancle su refle- genio de Agustín se había adelantado al filósofo üe Ture-
xión en sí misma y piénsese 01 . na. La duda hiperbólica es una reminiscencia del fallor, ergo.
Es éste un modo de conocer único, que no se encuen- sum agüstiniano. "Agustín—escribe Poisson—habla a veces
tra en el conocimiento de ningún otro objeto. Conocemos
58 " O. c, io, 10, 14.
Quapropter non potest omnino nescire se, quae dum se nescien- De civ. Dei, n , 26.
tem53 scit, se utique scit (o. c , io, 3, 5). " Cf. De beata vita, 2, 7 : PL 32, 963 ; Soliloq., 2, 1, 1 : PL 32,
60
Non dico totum scit; sed quod scit, tota scit (o. c , TO, 4, 6). H8
5 ; De lib. arbitr., 2, 3, 7 : PL 32, 1243 ; De duabus animabus, 10,
61 O. c , 10, 7, 10. 13 : PL 42, 104 ; De vera relig., 39, 73 : PL 34, 154 ; De Trin., 15.
O. c, io, 8, 11. '2, 3i : PL 42, 1074.
68 INTRODUCCIÓN
nocímiento del alma, y así se explica la insistencia macha- cuerdo lo que sé. Mi memoria abraza toda mi inteligencia
cona sobre las semejanzas entre ambos filósofos y ese la- y todo mi amor. Lo que ignoro, ni lo recuerdo ni lo amo.
boreo penoso por demostrarnos la influencia agustiniana en Y mi amor se expande en amplexo fruitivo a mi memoria
el pensamiento cartesiano 68 . y a mi entendimiento. En consecuencia, las tres facultades
El cogito de Agustín es un caso de intuición intelectual. se comprenden mutuamente, y su igualdad es perfecta. Las
El alma desciende a las profundidades de su ser por la es- tres son unidad: una vida, una mente, una esencia 72 .
cala epistemológica para captar allí la prueba de la exis- A estas alturas se dibuja en el alma la imagen de Dios
tencia de Dios, de la inmaterialidad del alma, de la ima- trino y uno. Comprender, recordar y amar son tres actos y
gen trinitaria, de las doctrinas fecundas de las procesiones una esencia, tres términos en un alma, como tres relaciones
divinas. Agustín despliega la gama variada de una argu- distintas de una misma substancia. Con todo, la semejanza
mentación que fascina cuando inquiere la naturaleza de no es perfecta—impar imago—, pero, al fin, imagen que nos
los actos mentales en relación con la verdad subsistente y ayuda a penetrar en la vida íntima de Dios, a cuya imagen
eterna 6 9 . ha sido el alma creada. Como en la Trinidad, es dable ob-
Mas dejemos estos escarceos de erudición, porque reba- servar en el alma una especie de inmanencia mutua en sus
san la línea de nuestro estudio presente 70, y fijemos la mi- tres facultades, Conoce su memoria y su querer, recuerda
rada de nuestro pensamiento en las tres facultades del su ciencia y su amor, ama su conocimiento y su recuerdo.
alma: memoria, entendimiento y voluntad. Su consistencia No recuerdo ni amo sólo una parte de mi inteligencia, ni
óntica es tan evidente como la del espíritu. El ingenio se amo y comprendo sólo una parte de mi memoria, ni recuer-
manifiesta en el niño por la tenacidad de su recuerdo, la do y amo sólo una parte de mi voluntad. MI inteligencia.
agudeza de su inteligencia y el ardor de su querer. La vida memoria y querer se presentan ante mi alma sin fronteras
del hombre se justiprecia en la balanza de la honradez por ni horizontes.
su ciencia y su bondad. La acción radica en la voluntad; Urge también notar aquí las desemejanzas acentuadas
la doctrina, en la memoria; el ingenio, en la memoria, en que existen entre la imagen y el modelo divino si hemos de
la inteligencia y en el querer. evitar el precipicio 73 . Las diferencias son de bulto y saltan
Estas tres realidades, memoria, inteligencia y voluntad, a la vista. El hombre recuerda, ama y entiende mediante
no son, en el fondo, tres vidas, sino una vida; ni tres men- sus facultades, pero no es ni su memoria, ni su entendimien-
tes, sino una mente; ni tres substancias, sino una substan- to, ni su voluntad, sino que posee estas tres cosas. Un
cia. La memoria es vida y es substancia, y la inteligencia y hombre cualquiera tiene dichas tres potencias, pero él no
voluntad son también una vida y una substancia. Tres fa- es ninguna de estas tres cosas. En la simplicidad divina
cultades en una vida, en una esencia, en una mente 7 1 . existen tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y estas
Consideradas en sí mismas estas potencias, no difieren tres personas son un solo Dios. Se impone, pues, la diferen-
sino en función de sus relaciones recíprocas. Decir que uno cia entre la Trinidad soberana y su imagen creada. Ade-
recuerda equivale a decir que sabe; se recuerda lo que se más, un hombre singular, aunque adornado de las tres men-
sabe. Recuerdo mi memoria, mi inteligencia y mi querer; cionadas facultades, es una sola persona, mientras en la
entiendo que conozco, re.cuerdo y amo; quiero recordar, en- Trinidad, como su nombre indica, son tres personas. En la
entender y amar, y al mismo tiempo recuerdo toda mi me- imagen, las tres potencias pertenecen a un solo hombre, no
moria, mi inteligencia y mí voluntad. Las tres facultades se son un hombre; en la Trinidad excelsa, el Padre, el Hijo y
oponen, pues, como términos de una relación. Sé que en- el Espíritu Santo no pertenecen a un Dios, son un Dios, y
tiendo lo que entiendo; sé que quiero lo que quiero y re- son tres personas, no una sola persona. Luego la conclusión
se impone con el vigor de un silogismo bien construido. Di--
ss
BOYER, L'image de la Trinilé synte.se de la pensée augusti-
nienne: Gregorianum, 27 (1946), p. 196-197.
"" De beata vita, 2, 3, 5 ; De Trin., 10, 10, 14.
10 72
Sobre la influencia de San Agustín en Descartes, la obra más Quapropter quando invicem a singulis el tota omnia capiuntur,
documentada es sin discusión la de BLANCHET, L., Les antécédents aequalia sunt tota singula totis singulis, et tota singula simul óm-
historiques du mje pense, done je suis» (París 1920). Cf. MELZER, nibus totis; et haec tria unum, una vita, una mens, una essentia
Augustini atque Cartesii placita de mentís humanae sui cognitione (o. c , ibíd.).
73
quomodo ínter se congruant ac seque differant quaeritur (Bon 1860). In qualicumque ista similitudine magnam quoque dissimilitu-
71
De Trin., 10, n , 18. dinem cernat (o. c , 15, 20, 39).
72 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 73
camus ergo in mente riostra imaginem Trinitatis ita: sed ser cuando vemos nuestro propio cuerpo; el segundo sí per-
exiguam, et qualemcumque esse: quae summae Trinitatis tenece, y por el cuerpo actúa en el alma; el tercero es pri-
ita gerit similitudinem, ut ex máxima parte sit dissimilis 7i. vativo del alma, y, siendo de tan diferentes substancias, se
funden en unidad de tal suerte, que, a no ser por la ra-
zón, que actúa de juez en litigio, apenas distinguiríamos la
LA TRINIDAD EN LA VISIÓN imagen del cuerpo visible de la que surge en la pupila del
espectador 76 .
'Como un descanso en el estudio afanoso y un alivio para Vivir, empero, según la trinidad del hombre exterior es
el peregrino de las trinidades, Agustín trata de encontrar en incalificable torpeza.
el hombre exterior, que se desmorona al rudo golpe del
tiempo, una efigie de la Trinidad, más grosera, sí, pero El objeto que informa el «sentido es comparable al Pa-
también más fácil de discernir. Ello explica por qué en el dre; la forma impresa en el sentido se puede asimilar al
libro XI orienta su búsqueda hacia la visión corporal. Del Hijo; la voluntad, que une el sentido al objeto, es imagen
mundo interno se asoma al mundo exterior. Es la perspec- del Espíritu Santo. Pero las diferencias son manifiestas. El
tiva de lo visible sobre lo inteligible. La misma familiari- Padre se basta por sí para engendrar al Hijo, el objeto ne-
dad con los objetos externos nos hace más grato su estudio. cesita el concurso del sentido para engendrar la forma. Ni
el objeto es verdadero padre, ni la forma es verdaderamen-
No es menester—sería penosa labor-—interrogar a los te engendrada. En la Trinidad divina, el Espíritu Santo pro-
cinco sentidos por lo que buscando venimos; basta un exa- cede del Padre y del Hijo; en la sensación o en el recuerdo,
men atento y detallado de lo que se manifiesta en la visión, la voluntad es anterior al objeto, a la forma y al recuerdo " .
por ser éste el sentido más noble del cuerpo y el que más Por encima de esta trinidad, grasera en extremo, existe
analogías ofrece con la visión del pensamiento. la trilogía de la visión imaginativa 78. El recuerdo, la vi-
Eli fa visión corporaí reconoce eí investigador de los sión interior y la voluntad, que une ambas cosas, forman
misterios divinos tres realidades: el objeto visible, por ejem- esta trinidad. Quae tria cum in unum coguntur, ab ipso
plo, una llama o una piedra, con existencia real antes de coactu cogitatio dicitur. La razón distinguía en la trini-
verificarse la visión; viene luego la visión, que no existía dad anterior la especie visible que informaba el sentido de
antes de ver el objeto; y, por último, la atención del espíri- su semejanza interna: aquí sabe discernir entre la imagen
tu, que hace remansar la mirada sobre el objeto corpóreo. del recuerdo y la imagen sensible. Permanece en la memo-
Tenemos, pues, un cuerpo visible, su forma impresa en la ria imaginativa como un vestigio del cuerpo exterior, al
retina y, como tercer elemento, la unión de ambos por un cual se convierte la mirada del recuerdo para su informa-
acto volitivo del espectador. Tres realidades de naturaleza ción, actuando la voluntad como fuerza dinámica unitiva.
distinta, pues el objeto visible es de muy otra substancia La fantasía sabe así bordar policromías de una peregrina
que el órgano visivo, donde ha lugar la visión. Esta no es belleza en el mundo irreal del ensueño, caleidoscopio mara-
sino el sentido informado por la imagen visible. La prue- villoso del inconsciente del hombre en las horas reposadas
ba es sencilla. Sin el objeto visible, ciertamente no existe del descanso nocturno.
visión, pero puede existir el sentido de la Vista. Y, por otra
parte, la atención del espíritu, que aplica el sentido a'l ob- iSe vive también mal al conformar nuestro vivir según
jeto, difiere por naturaleza del cuerpo, pues ella es espíri- esta trinidad del hombre exterior, pues aunque se actualiza
tu, mientras los ojos son miembros corpóreos y el objeto es en el alma, se entra por las celosías de los sentidos, y, en
cuenpo también. Así se explica la facilidad de su distinción consecuencia, no es imagen de Dios 7 9 . Su lejana semejanza
numérica 75 . con la Trinidad es manifiesta. Pero en la visión imagina-
tiva las trinidades se multiplican al compás rítmico de los
Pero, aunque de naturaleza dispar, el cuerpo visible, la recuerdos: Tot igitur huiíLS generis trinitates quot recor-
vista y la atención del espíritu se atemperan en una cierta
unidad: la visión. De estos tres elementas, el primero no
pertenece a la naturaleza del «er animado y viviente, a no 78
O. C , I I , 2, 5.
77
Sobre las analogías trinitarias del hombre exterior véase
74 SCHMAUS, Die psychologische Trinitatslehre des hl. Augustinus
P E D R O LOMBARDO, In I Sent., d. 3, n. 17, Cf. De Trín., 15, 7, (Münster 1927), p. 201-220.
11 ; 15, 22, 42. " De Trin., 11, 13, 6.
75
De Trin., 11, 2, 2. Agustín -habla aquí del sentido informado 70
O. c , 11, 5» 8.
por el objeto.
74 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 75
dationes 80 . E n efecto, en todo recuerdo existe u n a imagen E s t a distinción la encontramos ya formulada en el 397 8 ".
del objeto, en la fantasía del que recuerda, la mirada del La sabiduría se asoma a la eternidad, la ciencia es el co-
recuerdo y la voluntad enlazando los dos elementos. E s uto- nocimiento racional de las cosas temporales; la sabiduría
pía el recuerdo único del mundo de la retentiva, y, alter- es contemplación, la ciencia acción; la sabiduría se orienta
nando las trinidades de los pensamientos, su n ú m e r o es in- hacia Dios, la ciencia mira al bien creado. Ciencia y sabi-
finito81. duría son dos efectos de u s a misma potencia, la razón;
El número aparece en l a visión, la medida en la memo- pero sus caracteres se oponen punto por p u n t o 8 7 . E l cono-
ria, el peso en la voluntad. Y así, número, peso y medida cimiento de lo eterno h a de regular siempre la marcha de
se encuentran en todas las cosas, porque Dios, según el lo temporal. Entonces la ciencia t e n d r á su modo honesto 88 ,
testimonio de las E s c r i t u r a s , todo lo h a dispuesto en nú- pues lo que infla es superado p o r la caridad, que edifica.
mero, peso y medida 8 2 . Sin esta ciencia serían una ficción las mismas virtudes,
que hacen al hombre vivir rectamente en esta mísera exis-
SABIDURÍA Y CIENCIA tencia, fija la esperanza en la p a t r i a feliz. Distingue el
Apóstol entre ciencia y sabiduría cuando escribe: A uno le
Distingue Agustín en el libro X I I los confines del hom- es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, pa-
bre exterior e interior. Al primero pertenece cuanto nos es labra de ciencia s o . Abstenerse del mal es ciencia, en frase
con los animales común. Nos diferenciamos de ellos por de Job; la piedad es s a b i d u r í a 0 0 . E s t a concepción específi-
la rectitud de n u e s t r o cuerpo, rectitud que n o s indica la camente agustiniana entre ciencia y sabiduría descansa en
elevación de nuestro destino en el m u n d o 8 3 . Sentir es pro- una doble serie de equivalencias paralelas, q u e debemos te-
piedad del Viviente, dotado de órganos adecuados p a r a la ner m u y presentes si anhelamos comprender el lenguaje de
sensación; j u z g a r de lo temporal y corpóreo según l a s r a - Agustín. E l entendimiento es la facultad donde se asienta
zones e t e r n a s es privativo de la razón superior. la sabiduría; la ciencia es objeto de la razón inferior. E l
Un reflejo de la Trinidad es la mente en cuanto t r a s - conocimiento intelectual aprehende el orden d e la contem-
ciende lo transitorio y se lanza a l a contemplación de la luz plación, fundamentado en un acto de sumisión beatificante
sin ocasos. Diversidad' de oficios que n o discrimina la subs- a Dios; el conocimiento de la razón inferior versa sobre las
tancia, porque la imagen de Dios Trino h a de buscarse en cosas del tiempo y se funda con h a r t a frecuencia en un
toda el alma. acto de avaricia degradante. E l criterio lógico de la certe-
Rehusa el S a n t o aceptar como imagen de Dios, por ser za agustiniana, dice Gilson, se caracteriza por la oposición
contrario a las E s c r i t u r a s divinas, la unión del varón y de de los objetos 01 .
la mujer. E s el hombre el que ha sido creado a imagen de E l examen de los fenómenos de la verdad lleva al Doctor
Dios, no la familia 8i. de la Gracia a pronunciarse abiertamente contra las re-
L a gloria v e r d a d e r a del hombre consiste en ser imagen miniscencias platónicas. P a r a Platón, conocer es r e c o r d a r 0 2 .
y semejanza de Dios, y su baldón e ignominia asemejar- L a escena del esclavo Menón nada prueba, en sentir de
se a las bestias, cuando, a r r a s t r a d o por la exuberancia Agustín. Y es aquí donde sienta los fundamentos de la crí-
de sus apetencias carnales, s e despoja de la estola de la tica gnoseológica. E n este punto crucial, su pensamiento
inocencia p a r a a t a v i a r s e con la z a m a r r a de s u mortalidad. no es platónico.
¿Quién vendrá en a y u d a del alma infeliz g r a v a d a con el Veamos de averiguar cómo se opera la unión de la men-
fardo de un cuerpo de m u e r t e ? L a gracia de Dios por J e - t e con las especies inteligibles. E l t e r r e n o h a sido explora-
sucristo n u e s t r o Señor 85 . 88
De div. quaest. 83, 2, q. 2, 3 : PL 40, 140. Se encuentra a
Sabiduría y ciencia se reparten los dominios del alma. vecei identificada la ciencia con la sabiduría (Contra academ., 1, 6,
16 : FL 32, 514). En De Trinitate, scire significa el conocimiento sen-
sible
87
v el intelectual. Dúo sunt.genera quae sciuntur... (15, 12, 21).
80 O. c , 12, 14, 21-22 : 12, 12, 17 ; 13, 1, 1.
81
O. c , i i , 7, i2. 88
Cf. MAUSBACH, Die Ethik des hl. Augustinus (Friburgo B. 1909),
82
O. c , i i , 8, i2. t. 1. p. 103, nota 1.
83
O. c , i i , i i , 18. 89
1 Cor. 12, 8.
De Trin., 12, 1, 1. 30
Tob 28, 28.
01
92
GILSON, Introduction á l'étude de S. Augustin, p. 157.
PLATÓN, Fedro, 29 ; PLOTINO, Ennéadas, 6, 7, 10 ; 4, 6, 3.
76 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 77
do ya por inteligencias despiertas. Se trata de fijar el pen- dencia una luz creada, incorpórea sui generis96. Todas las
samiento agustiniano, no de examinar si es verdadero. In- razones particulares se avivan, se obscurecen, se extinguen;
terpretar a San Agustín en sentido panteísta, monista u esta su movilidad demuestra que por esencia no son lumi-
ontologista, es correr fuera de camino. nosas. La inteligencia creada, susceptible de progreso, re-
La idea fundamental del ontologismo consiste en la per- clama una inteligencia que la ilumine. "Verdad y luz se iden-
cepción inmediata del Ser absoluto 93 por parte de la razón tifican en el horizonte de los.pensamientos. Estos dos as-
humana, abandonada a sus propias fuerzas. Para cubrir el pectos de una sola realidad se manifiestan en un solo acto
lobo con piel de oveja quiso presentársele bajo el patronato de carácter universal y necesario en nuestras ideas.
de San Agustín. Los textos aducidos por los ontologistas Agustín ensaya en los Diálogos un esbozo de la ilumina-
son numerosos, pero su examen es excusado después de los ción 97, y en el De Magistro °8 ultima y perfecciona la teo-
estudios magistrales de Zigliara, Lepidi y Portalié 9 4 . Nin- ría. Los signos están vacíos de sentido cuando no los vivifi-
guno de los grandes teólogos del medievo, aunque se lla- ca la idea. La articulación de una palabra sólo nos enriquece
men Alberto Magno, Alejandro de Hales, San Buenaventu- de sensaciones auditivas. El alma conoce un palacio, no oyen-
ra, Santo Tomás de Aquino, Escoto, Egidio Romano o Gre- do la palabra, sino contemp'lando la fachada. Pero si nos
gorio de Rímini, lograron descubrir en los escritos de San elevamos a las nociones inteligibles, el verbo tiene sentido
Agustín vestigios de ontologismo. Tenían que venir en el si conocemos su íntima valencia. La palabra es como una
siglo de las luces un Fabre, un Hugonin o un Malebranche invitación amistosa a descubrir en nosotros la existencia
para sorprendernos con sus descubrimientos originales. del tesoro oculto. La prueba irrefutable la tenemos en nues-
Cuando Agustín escribe que nuestra mente es ilumina- tra propia experiencia. Llevamos en nosotros la luz " . Cau-
da por la primera verdad, se entiende en un sentido efec- sa de nuestro progresar por las rutas de nuestros conoci-
tivo, no formal o inmediato. Dios es luz de nuestra inteli- mientos es la iluminación, obra de la sabiduría de Dios 10 °.
gencia, porque el entendimiento divino produce las reali- Ver es conocer, y aprehender la verdad es TJercibir la luz.
dades creadas en su ser inteligible, dándoles subsistencia ob- La criatura racional se ilumina al contacto del esplendor di-
jetiva. Así, las razones eternas son objeto de nuestra in- vino. Nuestra misma contingencia terrena nos fuerza a de-
telección. Concede el Doctor de las sutilezas el que nosotros pender de la "Verdad. Dios es nuestro sol, nosotros somos
contemplemos la verdad inteligible en las razones eternas, su claridad.
a condición de entender la partícula en no en sentido acu- Las metáforas se multiplican sin poder quizá precisar
sativo, sino como medio objetivo de nuestro conocimiento. su contenido auténtico y original. Interpretaciones encon-
Todo lo inteligible es de alguna manera luz de nuestra in- tradas han sido sostenidas al galopar de los siglos y hoy
teligencia finita, en cuanto es manifestación de la luz 9 5 . seguimos en las más densas tinieblas. Es preciso caminar
Nuestras ideas no tendrán valor absoluto sino al con-
06
tacto de las ideas de Dios; pero esto no entraña una visión De Trin., 12, 15, 24. Cf. De Gen. ad litt. op. imperfect., c. 5,
inmediata de la esencia divina. La luz que baña con clari- n. 20 ; De Gen. ad litt., 2, 8 ; 3, 20 ; Epist. 140, c. 3, 11. 7 ; 147,
18, -45. El texto De Trinitate es clásico. El sui generis gramatical-
dades de aurora las obscuridades del alma es con toda evi- mente puede referirse' a la mente o a la luz. La primera hipótesis
cuenta con decididos patronos, Santo Tomás entre ellos. La segunda
93
La proposición que condena a los ontologistas dice : Immedia- la encontramos defendida por Mateo de Aquasparta, uno de los me-
ta Dei cognitio, habitualis saltem, intellectui humano essentialis est jores intérpretes de San Agustín.
97
(Dz. 1659). Véanse De ordine, 2, 2, 7 : P L 32, 997 ; Soliloq., 1, 1, 2 : P L 32,
ai
H e aquí una lista de textos asaz incompleta : Solil., 1, 1 ; De 870: 1. 8, 15 ; 1, 13, 23 : P L 32, 877. 881.
88
immort. animae, c. 4 ; De lib. arbitr., 2, 6 ; De Magistro, 11, 12, 14 ; De Magistro, 10, 13, 34 : P L 32, 1214-1215. Para descubrir en
De vera relig., c. 30-31 ; De div. quaest. 8$, q. 41, s i , 55 ; De doctr. este pasaje la teoría del entendimiento aeente, dice Gilson, es pre-
christ., 1, 8 ; Confess., 7, 10 ; 10, 26 ; 12, 25 ; De Trin., 8, 9 ; 9, 6 ; ciso tener el cerebro rebosante de aristotelismo ; pues si se le estruja
13, 14-15 ; 15, 6 ; De Gen. ad litt., 12, 31 ; Epist. 147 ; De civ. Dei, más de lo que la razón exige, evidenciaría lo contrario ; es decir,
8, 3 ; Retract., 1, 4, 8. que el entendimiento humano es para la luz inteligible como el oio
Para la exéresis de estos testimonios véase ZIGLIARA, Della luce para el sol ; la luz solar es ciertamente exterior a la pupila que la
intellettuale (Roma 1874), 1. 2, c. 12 ss. ; LEPIDI, Examen philo- contenióla ; por consiguiente, la luz inteligible sería exterior al en-
sophico-theologicum de Ontologismo (Lovaina 1847), p . 213 ss. ; Bo- tendimiento. No es esto lo que afirma Agustín. Cf. GILSON, O. C ,
YER, Idee de vérité (París 1920), p. 156 ss. ; GILSON, Introduction. p. 107. nota 1.
Siempre citamos la edición de 1947, con abundante y selecta bi- *" De Magistro, 12, 4 0 ; 14, 4 5 ; P L 32, 1217. 1220.; De Trin., 12,
bliografía. 15, 24.
100
" S c o i o , In I Sétit, á. 3, q. 3. Soliloq., 1, 1, 13 : P L 32, S70.
78 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 79
con tiento p a r a n o extraviarnos en el laberinto de nuestros tipo invisible. L a escala del alma conduce a Dios si s e afian-
propios pensamientos. ,' za en el muro de una fe n o fingida y de un corazón p u r o 1 0 0 .
Ya dijimos que Agustín no acepta la teoría de las remi* \ Dios nos ilumina con su claridad, otorgándonos el don
nisceneias. H a y quien distingue entre innatismo y preexis- inapreciable de la inteligencia. L a s verdades que nosotros
tencialismo, y se invoca a favor del primero u n pasaje del percibimos son parciales, limitadas, defectuosas, pero son
libro sobre la T r i n i d a d 1 0 1 , pero no implica necesariamente siempre reverbero de la Verdad, que es Dios. Toda existen-
dicha doctrina. P r u e b a t a n sólo que las ideas de las reali- cia es una creación de la Verdad, pero sólo la inteligencia
dades inteligibles nos vienen de los sentidos. L a memoria es iluminada por ella. T r a n s p a r e n t e en sí misma, participa
las archiva, pero de dónde vienen Agustín n o lo dice. E s el la inteligencia de la Verdad en un g r a d o superior a los otros
modo de la iluminación lo que está en juego. Hessen y Gil- seres. E s t a iluminación designa, en el sereno lenguaje agus-
son creen que Agustín fué algún tiempo preexiistencialista, tiniano, la naturaleza de las ideas y de la mente. L a luz,
pero los argumentos que esgrimen no los juzga R. Jolivet energía y ser vienen directamente de la plenitud fontal,
convincentes m . y n u e s t r o conocimiento expresa una partecica—excluido todo
Agustín conoce una visión sin velos en los goces eter- panteísmo—del conocimiento de Dios. E n t r a r de esta guisa
nos de la p a t r i a . Aquí, en el destierro, la mirada del alma en comunicación con Dios, recibir esta iluminación, es la
no puede orientarse a la luz de Dios si no posee la fe, la limosna m á s exquisita del Ser, del Movimiento y de la
esperanza y el amor. A esta mirada de fe sigue la visión Vida 107 .
misma de Dios, blanco de n u e s t r o peregrinar p o r las pen- N u e s t r a inteligencia o entendimiento 1 0 8 , iluminada por
dientes rocosas de l a virtud. L a visión es un acto intelec- las razones eternas, no es facultad meramente p a s i v a : ella
tual que se realiza en el alma al contacto de la luz divina. ejerce también u n a actividad propia y exclusiva. Vis mea
Hablando Agustín de los goces inherentes a l a contempla- qua id agebam, nec ipsa eras tu109. Agustín no declara
ción, escribe: "Grandes e incomparables almas discurrie- cómo a c t ú a n u e s t r o entendimiento al contacto de la ilumi-
ron sobre 'estas cosas en la medida que lo juzgaron con- nación divina, y, por ende, n o es de e x t r a ñ a r que en esta
veniente, y creemos que l a s vieron y las v e n " 103 . P e r o esto
senda obscura se h a y a n ensayado, como nota Gilson, todos
es siempre un privilegio reservado a Moisés y San Pablo 104 .
los procedimientos: Dios, entendimiento a g e n t e ; supresión
La vida ordinaria exige un proceso de purificación y aban-
de éste en provecho del entendimiento posible; fusión de
dono completo de los deleites del cuerpo p a r a poder ver la
verdad en su pureza. L a visión de Dios es, p o r consiguiente, ambos entendimientos; identificación del entendimiento
meta, no punto de partida. agente con la iluminación divina en sí misma. Y todas es-
t a s soluciones reclaman el p a t r o n a t o de A g u s t í n precisa-
E n rigor se ve a Dios cuando se le contempla cara a
mente porque no ha defendido ninguna de ellas 110 .
cara, se le conoce cuando se le contempla en sus imágenes.
Agustín se complace en describir nuestro itinerario hacia Rechazada la interpretación ontologista como contraria
Dios a través de la c r i a t u r a 1 0 5 . E n n u e s t r a s f a c u l t a d e s : a las m á s terminantes afirmaciones de Agustín, veamos
memoria, entendimiento y voluntad, hemos visto al Dios cómo el Doctor Angélico ahonda en el pensamiento agusti-
Trinidad, pero como en un espejo. Sólo así se puede ver a niano. Santo Tomás intenta, en ocasiones diversas, reducir
Dios en la tierra. L a imagen da una vaga idea del proto- a su teoría del conocimiento la doctrina de San A g u s t í n .
Su ejemplo lo seguirán la mayoría de los escolásticos X11.
101
De Tfin., 15, 23, 43. E n la cuestión De Vertíate 112 establece contacto armónico
1M
II reste—escribe R. Jolivet—que les textes que nous avons con el sentir agustiniano que se condensa en el De Magis-
analysés semblent bien imfrliauer au'Aueusün n'a. jamáis admis, tro. N o pretende encontrar, es cierto, la teoría del enten-
mtme simpletnent, a ture d'hypothese préferable, la théorie de la
préexistence des ames (Doctrine augustinienne de l'illuminaüon:
Mélanees Ansrustiniens [París 1931], p. 124)- 106
De Trin., 15, 20, 39.
103
De quant. animae, c. 33, n. 72 : BAC, Obras de San Agustín, 107
O. c , 14, 15, 21.
108
t. 3. p. 655. 109
Epist. 147, 18, 45 : PL 33, 717-
* Epist. 147, 13, 31 : p L 33) 6 " ; &e Gen- ad Mi., 12, 31, 59 :
lM
110
Confes., 10, 40 : PL 32, 8o'7. - -;1 .
GILSON, Introdúction, p. iiy, ti. 2;*
PL 10514, 479-480- 111
San Agostino é su questa luce in pienissimo acorde con St. To-
Véanse De vera rehg., 31, 57 : PL 34, 147 ; De div. quaest. S5, maso. Así sentencia Zigliara, o. c , p. 179. Cf. BOYER, L'idée de vé-
q 46 : PL 40, 28-20: De doctr. christ., 2, 28, 56-57 : PL 34, 6162'; ríté, p. 56-220; FRANZELIÑ, De Deo Uno (Romae 1870), p. 140-148.
Canjes., 9, 4, 10: PL 32, 768; In lo., tr. 19, 12. 13 : PL 35, 1549- 112
1551 ; De civ. Del, 16, 6, t : PL 41, 584. Q. H. '
INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN DE LA T R I N I D A D EN EL HOMBRE 81
dimiento agente en Agustín, pero cree se puede deducir de
su doctrina. Aunque la inspiración es platónica en El Maes-I passio; el punto, pues, de partida en ambas doctrinas es
tro Platón y Aristóteles están de acuerdo en la solución divergente, y esta diferencia inicial influirá, dice Gilson,
del'problema. Sostiene el primero la participación de lo in- en todo el proceso gnoseológico. Es la abstracción aristo-
teligible, mientras eí Estagirita quiere que nosotros parti- télica una actividad que parte de lo sensible y del cuerpo,
cipemos de la luz que hace las cosas inteligibles, diferen- permitiendo a las realidades externas actuar sobre el es-
cia ésta despreciable y muy accidental—non multum re- píritu y modificarlo; en el agustinismo, en virtud de la tras-
fert—j ¿irá Santo Tomás 113 . Agustín hablaría como Platón cendencia absoluta del alma sobre el cuerpo, la sensación
y pensaría como Aristóteles. Convencido de esta verdad, ex- y la imagen son producciones dinámicas de la inteligencia.
plica todos los textos agustinianos a la luz de su teoría La diferencia entre el sistema aristotélico y Ja doctrina
abstraccionista m . La luz incorpórea, participación de la agustiniana radica en la relación del alma con el mundo
luz divina, es la luz de nuestra inteligencia. Vemos las co- sensible, relación actuante en San Agustín, paciente en el
sas en Dios, pero no como objeto, sino como causa., pues tomismo 120 .
son reverbero centelleante de las razones eternas de Dios. Se nota en los autores ooncordistas ciertos titubeos y
La razón natural del hombre es para el Angélico como una vaguedades al hablar de la teoría de la abstracción en San
refulgencia de la claridad divina: Nihil est aliud ratio na- Agustín. Xiberta, en una ponencia profundamente pensada,
turaus hominis nisi refulgentia divinae claritatis in no- parece sucumbir a la magnitud del tema y se contradice
bis 115. Los platónicos no tendrían inconveniente en rubri- al admitir una abstracción de sentido aristotélico en San
car con su autoridad este aserto del Angélico. Sobre este Agustín y negarla a renglón seguido 121 . En la misma se-
terreno, la armonía de los genios es completa; mas las di- sión solemne, donde se dieron cita las eminencias de la
ferencias surgen numerosas cuando se quiere aquilatar el filosofía para rendir homenaje a la gloria del genio de San
valor de dichas expresiones. Agustín en el centenario de su muerte gloriosa, confiesa la
ausencia absoluta del entendimiento agente en el Santo,
Hemos de confesar que, en los dominios de la ciencia, el pero admite en dos textos la doctrina de la abstracción 122.
argumento de autoridad es débilísimo, infirmissimum 116, y El menos avisado en filosofía puede ver que una abstrac-
no faltan escritores de fama para quienes es imposible ción cognoscitiva sin la intervención dinámica del enten-
encontrar en las obras del Doctor de la Trinidad una apa- dimiento agente es pura quimera para Aristóteles y Santo
riencia de fundamento para una teoría del entendimiento Tomás. El fantasma sólo después de la intervención del en-
agente. El mismo papel de los sentidos en el conocimiento tendimiento agente está en condiciones de actuar sobre el
no es en la epistemología agustiniana el' que le atribuyen entendimiento posible, y sin el primero no hay intelec-
.los aristotélicos 117. Portalié cree infundada e insuficiente la ción 123. Si admitimos que en la doctrina de San Agustín
explicación del Aquinate, porque los textos agustinianos se no hay vestigios de la teoría y del acto y de la potencia, fun-
resisten a encuadrarse dentro del mareo de la potencia y damento de la abstracción, no perdamos tiempo en utopías
el acto 118. concordistas. El entendimiento agente es una construcción
La modificación que los objetos externos producen en metafísica determinada por el esquema de la potencia y el
nuestros sentidos no es un conocimiento del objeto w 9 . Sen- acto que domina la filosofía aristotélico-tomista.
tir no tiene el mismo valor en San Agustín y en Aristóte-
les. Para aquél, la sensación es un actuar del alma sobre El texto del De Trinitate, tan apodíctico para Di Somma,
el cuerpo, mientras para el Estagirita es en el alma una se ha de interpretar en el sentido de que cada etapa infe-
rior condiciona extrínsecamente la superior sin influencia
113
De spirit, creat., a. 10 ad 8.
114
Véanse In I Sent., d. 17, q. 3, a. 1 ; Contra Gentes, 3, 47 ; De
verit., q. 10, a. 11 ad 12 ; q. 11 ; i, q. 12, a. 11 ad 3 ; q. 84, a. 5 120
Cf. GILSON, O. C , p . 113-114, n . 2.
in c. ; q. 88', a. 3 ad 1. 121
Non puto abstractionem aristotelicam penitus abesse a philo-
115
Exposit. in ps. 36. sophia S. Dr. Augustini.
118
Summa Theol., 1, q. 1, a. 8 ad 2. Continetur abstractio, quae non est adamussim abstractio aristo-
117
R. JOLIVET, Doctrine augustinienne de VilluminaUon: Mélanges télica, vera tamen abstractio. Las dos frases son de Xiberta. Cf. De
Augustiniens, p. 99. abstractione apud S. Augustinum: Acta Hebdomadae Augustinianae-
118
PORTALIÉ : D T C 1, 2335-2336. Thomistae (Romae 1931), p . 323, 22S.
110 122
De quant. animae, c. 15, n. 25 : BAC, Obras de San Agustín, L . c.
123
'• 3. P- 574- De Trin., 11, 9, 1 6 ; De civ. Dei, 8, 6.
82 INTRODUCCIÓN
• LA IMAGEN DE LA T R I N I D A D EN EL HOMBRE 83
alguna intrínseca 124 . La influencia de la Verdad permite a, patible con n u e s t r a condición actual de viadores. L a luz
la mente ejercer sus propios actos y formar s u s propias inteligible, por la que percibimos la verdad, no pertenece a
ideas. E x i s t e , pues, una colaboración íntima con Dios en la la m e n t e ; toca al alma, pero permanece en la periferia.
formación de nuestros conocimientos, y esta colaboración Sostener lo contrario es falsear la doctrina agustiniana del
no coincide con la teoría abstraccionista, lo que supone un conocimiento. H e s s e n 1 2 7 pretende demostrar la existencia
entendimiento agente. de una visión directa de las ideas de Dios en San Agus-
Nadie pone en duda que >la doctrina de San Agustín feo- tín; no obstante, el ontologismo no e n t r a en su sistema,
bre el conocimiento h a de expresarse, en su idea central, porque ver las ideas de Dios no es ver a Dios. L a distin-
por una iluminación. Conocer a la luz de las razones eter- ción es artificiosa y falsa. L a s ideas de Dios son Dios en
nas, dice San Buenaventura, "puede entenderse de t r e s ma- la doctrina agustiniana. Hessen mismo considera el onto-
n e r a s : la primera, que al conocimiento cierto concurre la logismo incompatible con el sentido profundo de las ideas
evidencia de la luz eterna como única y total razón de co- de San Agustín.
nocer". E s t a interpretación anula la diferencia que existe El oficio, pues, de la iluminación divina es formal, re-
entre el viador y el comprensor, entre el conocimiento en gulador y motivo, y esta regla se impone a la mente p o r
el Verbo y el conocimiento en la propia realidad, el cono- una luz especial de la sabiduría de Dios 128 . P o r consiguiente,
cimiento de la ciencia y el -conocimiento de la sabiduría. affirmer le role régulateur et formél de l'illumination au-
Puede entenderse también que la razón eterna interviene gustinienne est done se teñir sur un terrain sur120. A g u s -
necesariamente en el conocimiento cierto, m a s sólo con su tín mismo califica las ideas divinas como de reglas de sa-
influencia, de suerte que el cognoscente, al conocer, n o al- biduría 1 3 °. L a s fórmulas agustinianas que parecen h a b l a r
canza la razón eterna en sí misma, sino solamente su in- de una infusión en el alma de l a s ideas inteligibles del mun-
fluencia. E s t a segunda interpretación l a j u z g a insuficien- do de las formas es preciso entenderlas a la luz de esta ilu-
te el Doctor Seráfico, como lo indica San A g u s t í n , pues con minación reguladora, que da consistencia de eternidad e
expresas p a l a b r a s y razones demuestra que la inteligen- inmutabilidad a n u e s t r o s juicios volubles, pues es evidente
cia e n el conocimiento cierto es regulada p o r las regias que la inmutabilidad exigida por la certeza de nuestros co-
inmutables y eternas, las cuales obran, n o p o r medio de nocimientos no puede provenir de la versatilidad creada.
un hábito impreso en la mente, sino p o r sí mismas, en N u e s t r a s ideas tienen solamente valor absoluto al contacto
cuanto están sobre ella en la verdad eterna". de las ideas de Dios.
R e s t a u n a tercera manera de entender, y es la que adop-
t a San Buenaventura, a saber: que p a r a el conocimiento N o p e r d a m o s de vista que "ni San Agustín ni el Doctor
cierto se requiere la razón e t e r n a "como regulante o mo- Seráfico pretendieron darnos una teoría del conocimiento
tiva", que actúa conjuntamente con la inteligencia creada. en el sentido estricto de la palabra, sino de m o s t r a r n o s el
La prueba la encuentra en el libro De Trinitate (14, 15, reino universal de la primera Verdad y la dependencia de
21) 125 . E s t a cooperación la exige la excelencia del conoci- la-.verdad c r e a d a " 1 3 1 . E x a c t o ; n o encontraremos en San
miento y la dignidad del que conoce. "La c r i a t u r a dice re- Agustín u n a exposición detallada y metódica, estilo esco-
ferencia a Dios como vestigio, imagen y semejanza". Y esta lástico, del g r a n problema del conocimiento, porque su alma
triple referencia exige un triple g r a d o de cooperación. E n africana, bautizada con el nombre de Cristo en la catedral
cuanto vestigio, coopera Dios como principio creador al de Milán, es a r r e b a t a d a por la belleza de las cosas y quiere
acto de la c r i a t u r a ; a modo de don infuso como semejan- d a r una b a s e eterna a s u s amores. P o r eso Agustín ve
za; " m a s el que produce en cuanto imagen, a modo de razón siempre en la verdad un s u r t i d o r de vida y de colores, h a -
motiva" 126 . ciendo de la filosofía un deporte del espíritu en los arena-
La interpretación de San Buenaventura parece exacta. — ' : ••''•?' ¡:T;
127
La luz de las razones eternas se manifiesta a la inteligencia Augustinus Metaphysik der Erkennis (Berlín 1931), p. 216.
128
SAN AGUSTÍN, In lo., tr. 3, n. 4. Cf. SAN BUENAVENTURA, De
como reguladora de. las operaciones del pensamiento, com- scientia Christi, q. 4 ad 4 : BAC, Obras de San Buenaventura, t. 2,
124 p . 205.
'P. BARBADO, El proceso dinámico de la intelección según San- 129
GILSON, Introduction, p. 124.
to 125
Tomás: Ciencia Tomista, t. 72, n. 224 (1947), p_- 369-330. 1,0
Cf. De lib. arbitr., 2, 10, 29 : PL 32, 125.7 ; De Trin., i 4 ) I s
Cf. SAN BUENAVENTURA, De scientia Christi, q. 5, conclus. : 21 :131PL 42 1052.
BAJC,
126
Obras de San Buenaventura, t. 2, p. 107-202. P. BISSEN, Exemplarisme divin ches Saint Bonaventure: Rev,
Ibíd. Apolog. (nov. 1929), p. 177.
LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 85
teniendo por guía a la ciencia que versa sobre lo temporal cida intención 137 . La posesión del bien y un recto querer
y mudable 13*. son las dos palancas de la felicidad. Lo sensible brinda en
La fe, regla de vida moral, aunque nos viene de la pe- su cáliz de oro inquietud, multiplicidad y engaño; cuandí»
riferia y entra por el sentido del oído, no pertenece al hom- arribemos a la vida dichosa será una realidad consoladora
bre exterior, pues no es sonido ni herencia de sentido al- vivir según el deseo, y entonces veremos alborear en el
guno corpóreo: es tesoro del corazón y hallazgo íntimo horizonte la luz hermana del sol, gozando de la fragancia
de la gracia, que hace creyentes a los hijos del Altísimo. del puro aire de la inmortalidad; pues si ansiamos ser fe-
Fe -común a todos los fieles, pero con diferencia de gra- lices, hemos de querer ser inmortales 13S. La consecuencia
dos en cada uno. Grande es tu fe, dice Cristo a la mujer se impone con claridades de verdad manifiesta: la vida ver-
de Canaán; y a sus discípulos: Hombres de poca fe, ¿por daderamente feliz ha de ser eterna 139 , Ingenios proceres,
qué dudar? 135 apoyados en argumentos de humana razón, bien adiestra-
Aquel buhonero del chiste que desde las tablas prome- dos en las sutilezas de la dialéctica, llegaron a intuir la
tió adivinar el pensamiento de todos, antes había leído en inmortalidad del alma 140 . Agustín, al escribir estas pala-
el libro de su íntima experiencia, y por eso piado decir en bras, piensa en los filósofos platónicos. Pero es una abe-
voz alta: Todos queréis comprar barato y vender caro. rración atribuir a las almas una felicidad sempiterna y
Agustín opone la excepción de un amigo. Si el artista del condenarlas después de la evolución de los círculos a las
trapecio hubiera dicho que todos anhelábamos la felicidad, miserias pasadas. En esta hipótesis, la esperanza que hay
no hay quien en el fondo de su alma lo contradijera. Des- en nuestra desdicha sería dichosa, y desdichada la esperanza
terrados de la patria amada, por la que suspira el corazón, de nuestra felicidad 141 .
dejamos correr libremente el pensamiento tras la felicidad. La inmortalidad del hombre, compuesto de espíritu y
La fe y el amor guiarán nuestros pasos por las quebradas cuerpo, es verdad revelada. Y es la encarnación de Cristo
rocosas y desconocidas. Ser feliz es deseo universal de fi- lo que nos hace particioneros del inmortal seguro al ha-
lósofos y cristianos 136. cerse El partícipe de nuestra mortalidad 142 .
Maravilla contemplar tan rara unanimidad en el fin y * * *
tan infinita variedad en los medios, Todos anhelan la fe-
licidad, pero muchos desconocen dónde se encuentra, y de Con el capítulo 10 de este libro XIII da principio Agus-
ahí las felicidades mentidas de los placeres, de los hono- tín a lo que podíamos denominar soteriología del Verbo hu-
res, de las riquezas, de la gloria humana. Cada filósofo manado. La omnipotencia de Dios no encontró en el tesoro
puso la felicidad allí donde encontró mayor deleite. Sen- infinito de sus bondades otro medio más conveniente para
tado a la vera del arroyo del humano vivir, callado y si- sanar nuestra miseria y libertarnos de la esclavitud del de-
lencioso, trae a la memoria el recuerdo de sus pasados de- monio que decretar en los designios de su eternidad la en-
leites, y entonces surge el problema de la bienandanza feliz, carnación de su Hijo, el Unigénito.
¿Cómo es posible que todos amen la felicidad, si no todos La doctrina agustiniana se impregna del optimismo de
la conocen? ¿Acaso todos conocen la felicidad, pero no to- Cristo. Del pecado primero chispea el fulgor amable de la
dos saben dónde se encuentra? redención. El amor de Cristo humanado es bálsamo de es-
La lobreguez de la noche sume en desvarios de muerte peranza para las almas sumidas en la condición abyecta de
a la manada de Epicuro. El príncipe de la elocuencia la- su mortalidad. Dios, inmutablemente bueno, permaneciendo
tina sentenció con acierto notable: Velle enim quod non en su ser, recibe de nosotros y por nosotros lo que no era.
decet idipsum misserrimum est. Estas palabras las encuen- Y sus sufrimientos son la prueba más elocuente de su amor
tra Agustín exactas y verídicas. "Vivir según los deseos de infinito, que le inclina hasta la debilidad del hombre pos-
la naturaleza postrada es extrema miseria. Sólo aquel es trado.
feliz que tiene todo lo que desea y no desea nada con tor-
137
Beatus est qui et habet omnia quae vult, et nihil male vult
(De Trin., 13, 5, 8). ,. . . • •
138
134
De Trin., 13, i, 1-4. O. c , 13, 8, n .
130
135
Mt. 15, 28 ; 14, 31. O. c , ibíd.
140
136
Cf. Serm. 150, 3, 4 : P L 38, 809 ; Enarrat. in ps. 118, serm. 1, O. c , 13, 9, 12. ' .
141
n. 1 : F L 37, 1501-1502 ; De beata vita, püssim ; De civ. Dei, 8, 3 : De civ. Dei, 12, 20, 2 : P L 41, 370.
142
P L 41, 227 ; De Trin., 13, 4, 7. De Trin., 13, 9, 12.
INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 89
Es para el alma de "una dulcedumbre infinita saber que
nuestros méritos son dones de Dios. Para que la fe actúe morir, pues era hombre; pudo no morir, porque era Dios,
•en nuestros corazones, "la caridad de Dios ha sido derra- y así la justicia se hace más amable perfumada con la esen-
mada en nosotros por el Espíritu Santo que nos ha sido cia de su muerte y el poder de su resurrección. Nada existe*
dado" 143. Pecadores y enemigos de Dios, según testimonio más justo que morir por la justicia, nada más glorioso que
de San Pablo, hemos sido reconciliados por la sangre de resucitar de entre los muertos y subir al cielo en la misma ,
Cristo. Dos palabras reflejan la triste situación del hom- carne que murió. Primero venció Cristo al demonio con la
bre caído: la enfermedad e impiedad 144. La enfermedad hizo fortaleza de su justicia, después con el brazo de su po-
necesaria la presencia del médico; la impiedad exigió una der 14S.
justificación mediante la sangre de Cristo 145. En las manos adorables de Cristo es la cruz vara de
Por el pecado del primer mortal entró en el mundo el justicia y patíbulo en el que clavó la cédula de nuestros
-pecado con su fúnebre cortejo de miserias, desolación y extravíos. Ver a Lucifer superado en la resurrección del
muerte, entregándonos la justicia vindicativa de Dios al Señor es fácil empeño; sólo la fe descubre en la muerte
poder de Satanás, y ese pecado de origen obliga a todos de Cristo la derrota afrentosa del tentador. Agustín pene-
los nacidos por seminación de varón. He aquí al hombre tra resuelto por la dialéctica de las oposiciones. Al ser de-
despojado de la estola de su primitiva grandeza. Terra es, rramada la sangre de aquel que no conocía pecado en ex-
et in terram ibis 148. Esta sentencia restalla en el atardecer piación de nuestros crímenes, abrió los portones de sus
del paraíso, y su eficacia se deja sentir en nuestra carne. mazmorras el que atenazaba a dos reos de pecado. Vencido
Todos los descendientes de Adán, desde el alborear de su con esta justicia y atado con esta cadena el fuerte, los va-
existencia, gimen bajo la tiranía de las potestades del mal, sos de ira se transformaron en vasos de misericordia, flo-
que actúan sobre los hijos de la desconfianza. Es ésta una reciendo el amor cabe la raíz del árbol de la cruz.
esclavitud permitida por Dios, no imperada. Al abandonar Precio de nuestra salud, la sangre redentora de Cristo
a Dios, el pecador se vio arrollado por el autor del pecado. ató, no enriqueció a Lucifer 140 . La flaqueza y la impoten-
Pero el Señor no abandonó a su heredad, y sobre las lobre- cia del hombre habían originado la esclavitud; el demonio
gueces penales del crimen brilló la aurora de sus bonda- encepó al hombre en los grillos de sus iniquidades, empu-
des. En su ira no supo represar sus misericordias, canta el jándolo al abismo de la muerte sempiterna. Vino Cristo y
salmo con acentos de esperanza 147 . aherrojó al fuerte y libertó a los que éramos reos de pena
El espíritu de las cárceles del averno es vencido, no por la sin fin. La oruz del Salvador es escala de gloria para los
potencia del brazo del Dios omnipotente, sino por su justi- predestinados desde antes de la constitución del mundo.
cia. Tal es la jerarquía de los valores divinos. El poder ha de Al resplandor tamizado y rojizo del árbol de la vida se
seguir, nunca preceder la justicia. Admirable lección para iluminan de claridades los males del destierro, se encalman
él orgullo del hombre ahito de poder y vacío de justicia. los dolores del sufrimiento, se alivian las penas de la jor-
Cristo hundió la justicia de su cruz en el corazón del pe- nada y aun la misma muerte se adulzora con la esperanza de
cado y se desplomó el poder de Satán. La sangre de un una vida mejor. La cruz de Cristo ha transformado los are-
Dios inocente es rescate para el hombre prevaricador, y la nales del penar en oasis de esperanzadas ilusiones. Al morir
pasión de Cristo es el arco iris en el cielo de nuestra es- Cristo por nosotros en la cumbre del GóOgota, el panorama
peranza. Es Cristo el único Redentor, pues nos rescata del de las almas florece en amores de sacrificio. Ya sabemos que
pecado, de la muerte y condenación eternas. El es el solo los sufrimientos del destierro son escuela de perfección 150 .
que murió sin tener débito de muerte. Así pagó el que no Tal es el pensamiento festivo de la primavera del Señor en
debía, floreciendo el leño de Ja cruz al riego de la sangre la teoría agustiniana de la redención.
de un Dios hombre. Opus Christi passio eius. Pudo Cristo Tiene acierto M]ersch: "La tesis agustiniana es alegre,
confiada, inmensa, porque su .centro es la vida interior que
143
Rom. 5, 5- Cristo desarrolla en las almas, y esa vida es él amor, la bon-
144
De Trin., 13, io, 13. dad, la misma alegría eterna" 1?1. No quieras buscar colores
145
Nisi infirmitas esset, medicum necessarium non haber et; qui
est hebraice Jesús, graece Soter, nostra autem locutione Salvator 118
De Trin., 13, 14, 18.
(o. c , ibíd.). 149
O. c , 13, 15, J9-
150
O. c , 13, 16, 20.
161
Deux traits de la doctrine spirltuelle de S. Augustin: Nouvelle
Rev. de Théol., 5 (1930), p. 403.
90 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE Q±
m
ni imágenes cuando tienes delante de t u s ojos la vida cálida así aquel embaucador es derrotado por un hombre de la
e Cristo. P a r a que el hombre nuevo se purifique, necesita estirpe vencida. Sucumbe el hombre que, en su orgullo sa-
el tórculo de la prueba dolorosa como preparación a la albo. tánico, desea ser como Dios; vence Dios hombre. Haec tari'
rada eterna, sufriendo con paciencia las privaciones de la ta Dei dona—concluye Agustín—, etsi qua alia sunt, quae
•jornada y anclada su esperanza en el premio de una gloria de hac re nobis et quaerere nunc et disserere longum est,
sin fin en los pensiles floridos del cielo. El que sigue anhe- nisi Verbum caro fieret, nulla essent158.
lante las huellas del Redentor conoce la v i r t u d recóndita del Todo lo que el Verbo h u m a n a d o sufrió en el tiempo y
padecer, su eficiencia medicinal en los males del alma y su en el espacio pertenece a la ciencia. Ser Verbo intemporal,
valor probativo en las miserias de este siglo, suscitando en coeterno al P a d r e , omnipotente e infinito, es p a l a b r a de sa-
los corazones castos deseos vivísimos de la p a t r i a 1 5 2 . biduría. P o r eso en Cristo se hallan escondidos todos los
A la sombra del árbol de la cruz se descansa confiado y tesoros de sabiduría y ciencia 159 . Cuando leo que el Verbo
se enardecen las almas en ansias de m a r t i r i o . ¿ P o r qué, pues, se hizo carne y habitó entre nosotros, veo en el Verbo al
no había de morir Cristo? No ha muerto en v a n o , siempre Hijo de Dios, en la carne reconozco al Hijo del hombre, y
que su sangre sea en nosotros expiación, arrepentimiento y ambos en una misma persona divina y h u m a n a , que es
promesa 153 . C r i s t o 1 6 0 . El es el Unigénito del P a d r e , lleno de gracia y
El amor se hace generoso cabe la cruz de Cristo. "Acre- de verdad, y no creo e r r a r si refiero la gracia a la ciencia
dita—dice San Pablo—Dios su amor p a r a con nosotros en y la verdad a la sabiduría. N u e s t r a ciencia es Cristo, y
que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por n u e s t r a sabiduría es también Cristo. El nos infunde la fe
nosotros. Con mayor razón justificados a h o r a en su sangre, en lo temporal y nos revela la verdad en las cosas e t e r n a s .
seremos por El salvados de la i r a " 15i. La cruz es la siempre- P o r Cristo tendemos hacia Cristo. E s fin y es camino. P o r
viva que brotó en el jardín perfumado del Corazón de J e s ú s . la ciencia caminamos a la sabiduría. E n todas las cosas
Dar la vida por el amigo es, según sentencia de Cristo, amor acaecidas en el tiempo, la gracia suprema es la gracia de
heroico; d e r r a m a r s u sangre por el enemigo es siempre un unión hipostática en Cristo de las dos naturalezas.
exceso de amor. La encarnación del Verbo es, pues, fuente Cree Agustín que la prolijidad de la encuesta es el hilo
abundosa de bienes. El espíritu de la soberbia no p o d r á glo- del olvido, y p a r a refrescar la memoria de sus lectores re-
riarse de su naturaleza incorpórea desde el momento en que sume la doctrina expuesta en este libro X I I I . L a ciencia
Dios se h u m a n a y m u e r e 1 5 5 . Agustín considera lá encarna- constituye una trinidad, pero es imagen imperfecta y bo-
ción como un himno t r i u n f a l de la gracia divina sobre el or- rrosa de la Trinidad, que es Dios. U n a j o r n a d a m á s en la
gullo humano, obstáculo éste insuperable a l a s efusiones del búsqueda y nos encontraremos con la imagen v e r d a d e r a .
amor. El hombre conoce a la luz de Cristo su a p a r t a m i e n t o
culpable de Dios y la r u t a que ha de seguir en su retorno a la
vida. El bien florece en el hombre cuando empieza a enro- L A IMAGEN DE D I O S
jecer la sangre de Dios. Si la desobediencia nos a r r u i n ó en
el edén, la obediencia de Cristo nos reconcilia con Dios. Si La imagen de la Trinidad ha de buscarse en la sabidu-
esperas el premio de t u s afanes, contempla t u triunfo en ría, nos advierte Agustín en el umbral del libro XIV, y
la carne resucitada de Cristo 156 . esta sabiduría se identifica con la piedad o theosébeia. Deus
ipse summa sapientia; cultus autem Dei sapientia est ho*
Quiso Cristo nacer de una Virgen, pero de la misma
minis, de qua nunc loquimur 161 . Como enamorado de la ver-
raza viciada del h o m b r e ; nace p a r a ser medicina de nues-
tros males, nace sin pecado p a r a que renazcan los naci- dad, es dulce al corazón de Agustín discurrir sobre la sa-
dos de pecado y redimidos de su miseria. L a virginidad, biduría, ciencia de las realidades divinas. Mientras el j u s -
fecundada por la fe, floreció en la v a r a de J e s é 1 5 7 . El triun- t o viva de fe y tienda las alas de su esperanza hacia lo
fador del primer Adán es superado por el segundo A d á n , y eterno, la trinidad que existe en el recuerdo, contempla-
ción y amor de esta fe t r a n s i t o r i a , no se h a de llamar ima-
O. c , 13, 18, 23. gen de Dios, pues pudiera parecer fundamentada en el
De Trin., 13, 16, 20. 18
O. o , 13, 16, 21. O. c , ibíd.
19
Rom. 5, 8-9. Col. 2, 3.
,0
De Trin., 13, 17, 22. 11
De Trin., 13, 19. 24.
O. c , ibíd. O. c , 14, i, 19.
92 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 93
tiempo la fábrica que ha de levantarse airosa sobre los ro- un geómetra sólo lo es cuando resuelve un teorema de geo-
bustos pilares de la eternidad. metría. El músico siempre lo es, aun cuando ahora lo oigas
No es ciertamente eterno lo que cesará de existir cuan- disputar de volúmenes y áreas, pues entiende, ama y re-
do, terminada la etapa de nuestro peregrinar por el mun- cuerda este arte divino1610. Es un no saber que se sabe
do, suceda la visión cara a. cara de que habla San Pablo. cuando no pensamos en las verdades conocidas.
Entonces no ha lugar la fe, sino la visión, y, en conse- Mas, por otra parte, difícil es entender esta dependen-'
cuencia, la trinidad, ubicada ahora en la memoria de la cia del verbo interior de los recuerdos archivados en los
fe actual, en la contuición y en el amor, se desvanecerá, anaqueles de la memoria, y ¡para solventar dicha dificultad
pues no es permanente i e 2 . Y no se objete en favor de la estudia Agustín en los tres libros precedentes diversas tri-
supervivencia de esta trinidad fideísta diciendo que en la nidades t en las que dicha dependencia resalta. Los recuer-
patria perdura la memoria de nuestra fe pretérita y la re- dos siempre revelan la permanencia del objeto en la memo-
cordaremos al fijar en ella la mirada de nuestro recuerdo, ria, y el verbo prelaticio supone la existencia del objeto
uniendo ambos elementos la voluntad en íntimo abrazo, en el recuerdo cuya imagen es eí verbo 10T .
porque esta trilogía es de muy otro metal. No confunda- Discernimos en la mente que se recuerda, comprende y
mos la visión con el recuerdo de la visión, la fe con el re- ama una trinidad elemental, imagen de Dios, descolorida
cuerdo de la fe 163. por el pecado, pero imagen siempre, por ser en todo mo-
La imagen de Dios Trinidad adquiere relieves y contor- mento capaz de Dios, bien supremo lti3 . No necesita el alma
nos definitivos en el alma racional o intelectiva, imagen in- vagabundear por las plazas de los sentidos mendigando
jertada inmortalmente en nuestra mortalidad. Dios y el impresiones de las criaturas; entre dentro de si misma y
alma son dos realidades fundamentales y ónticas en el co- se enfrentará con su recuerdo, su intelección y su amor.
nocimiento de la verdad. La mente se conoce a sí misma y Sólo cuando tiene conciencia de su ser es el alma imagen
conoce a su Dios 164. Si no conociéramos nuestra mente, nin- de la Trinidad 169 .
gún conocimiento era posible. Mas para conocerse es nece- En la ciencia de las cosas temporales, algunos sucesos
sario pensarse, y no se piensa sino cuando está en presen- y objetos cognoscibles preceden en tiempo al conocimiento,
cia de sí misma. Es esta presencia inteligible lo que expli- otros son simultáneos; pero en ambas hipótesis es lo'cog-
ca el mecanismo del conocimiento desde el momento que co- noscible lo que ^engendra él conocimiento, no el conocimien-
noce. Y una presencia de este género es una especie de to el objeto cognoscible. No sucede así en los sotos flori-
memoria. Noverit se tanquam ipsa sit sibi memoria sui lar \ dos del alma, pues jamás es para sí una advenediza, pero
La mente, cuando se piensa, se contempla, se conoce sí nace en ella algo que no existía; por ejemplo, la fe: o
y se comprende. Y es entonces cuando engendra su noti- como se ve al recordarse en el espejo presencia! de su me-
cia y su intelección. Engendra su noticia al pensarse y co- moria, aunque, a decir verdad, desde el alborear de su
nocerse, sin que antes sea para sí una desconocida. El que existencia nunca dejó de recordarse, de conocerse y amar-
engendra y lo engendrado se vinculan en la dilección, y se. Orientada hacia el santuario del yo íntimo, al pensar-
surge así la trinidad en la mente: memoria, entendimiento se, da lugar a una trinidad en la que existe un verbo forma
y voluntad. • , i ¡ ,• del pensamiento, enlazados ambos elementos por la vo-
Al pensarse el alma, se forma en nosotros un verbo ín- luntad 170 .
timo, verbum mentís, anterior al sonido y al pensamiento Pero el alma deviene sabia únicamente cuando recuer-
del sonido. No pertenece a idioma alguno conocido y re- da, conoce y ama a su Hacedor, no cuando se recuerda,
produce con fidelidad maravillosa el conocimiento de cuan- conoce y ama a sí m i s m a m . Recuerde, pues, el alma a
to existe en los silos de la memoria al ser pensado. Este su Dios, a cuya imagen ha sido creada; conózcale y áme-
verbo exige el pensamiento en acción. Puede conocerse una le. En una palabra, rinda culto al Dios Trinidad, porque
cosa y no pensar en ella. Sería un absurdo decir que un mú-
sico n ° entiende de música cuando no piensa en ella, y que
»« 0 . c , 14, 7, 9.
167
162
O. c, 14. 2. 4- O . c , 14, 7, 10.
163
O. c, 14, 3. 5- " • O . c , 14, 8, 11.
169
164
O. c, 14, 5. 7- O. c , ibíd.
170
165
O. c, 14, 6, 8. O . c , 14, 10, 13.
171
O . c , 14, 12, 15 ; 15, 3» 5-
94 INTRODUCCIÓN LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 95
La vida, la inteligencia, la inmortalidad, el poder, la. •solo Dios y no difieren entre sí a no ser por la oposición
justicia, la belleza, la bondad, la bienandanza, son realida- de sus relaciones 187.
des esplendorosas en Dios, identificábles con su esencia o Este esfuerzo gigantesco del espíritu humano en busca
naturaleza. Dios vive por su vida esencial, y esta vida sien- de Dios que es el De Trinítate, se hace piqueta demoledora
te, mente, non corpore, porque Dios es espíritu 183 . La na- contra el ontologismo en el libro XV. En esta vida cono-
turaleza simplicísima de Dios, como entiende siente, y como cemos ique la sabiduría es una substancia incorpórea, una
siente comprende, siendo el sentido su inteligencia. En El luz a cuyo resplandor vemos las realidades que no pueden
es una sola realidad el ser eterno, inmutable, incomprensi- ser vistas con los ojos del cuerpo; sin embargo, nuestro
ble, y ser vida, inteligencia, sabiduría, bondad y justicia. conocimiento se caracteriza por ser visión especular y enig-
Con gran sutileza reduce Agustín los doce atributos di- mática, en sentir del Apóstol. Vemos a Dios, pero no cara
vinos a la parvedad de tres. Dios es eterno, inmortal, in- a cara y sin velos, sino en el espejo que es la criatura. Con-
corruptible, inmutable, vivo, sabio, poderoso, bello, justo, templamos la claridad, la luz de los inteligibles, la sabidu-
bueno, feliz y espíritu. Todos estos atributos son en la na- ría inspiradora de todas las bellezas creadas; pero estas per-
turaleza de Dios substanciales. Su eternidad, su sabiduría fecciones las percibimos en el reverbero centelleante del
y su felicidad resumen los tres ternarios, que pueden redu- alma. Videmus nunc per speculam in aenigmate 18s . Por es-
cirse a unidad, es decir, a la sabiduría, que es su esencia. pejo se entiende la imagen; por enigma, la alegoría. Agus-
Non attud est sapienitia eius, aliud essentia, cui hoc est esse tín no admite el conocimiento de las cosas en las ideas de
quod sapientem esse1Si. Nosotros nombramos muchedum- Dios; su búsqueda afanosa a través de la imagen del alma
bre de cualidades en Dios como si fueran propiedades de es una prueba muy elocuente.
su substancia, pero en realidad son la substancia misma Asomándonos al verbum mentís, podemos vislumbrar el
de Dios. En Él la sabiduría subsistente es la Trinidad di- Verbo de Dios. Es la palabra íntima como hijo del espíri-
vina, Padre, Hijo y Espíritu Santo. tu 1S9. Nada tiene de sí mismo, pues todo lo recibe de los
Por eso, la imagen creada es imperfecta en extremo, almacenes de la memoria. Se forma de nuestra ciencia ver-
pues la mente, la noticia y el amor no son todo el hombre, dadera y reproduce y expresa nuestro saber. Esta palabra
aunque están en el hombre. Los tres elementos son facul- del corazón, anterior al sonido, es asaz semejante al objeto
tades de un espíritu, de un hombre, de una persona 185.. En conocido, cuya imagen es. Nuestro verbo se relaciona nece-
Dios, dichos términos son personas. Y bajo este aspecto, sariamente con el sujeto que habla y con la memoria 190.
la distinción en Dios es más acusada que en la imageflP; con El*que pueda intuir este verbo antes de hacerse sonido
todo, la inmanencia recíproca es menos acentuada en la y antes de voltear el pensamiento su imagen, podrá ver ya
imagen que en la Trinidad 186 . de este enigma alguna semejanza con el Verbo eterno de
Hemos, sí, de reconocer que nuestra voluntad no puede Dios, forma de todas las formas. Nuestro verbo se encarna
actuar sin la inteligencia y sin la memoria, ni la inteligen- en cierto modo en el sonido, y el Verbo divino se hizo carne
cia sin la memoria y sin la voluntad; no obstante, recor- de nuestra carne para manifestarse a los ojos de los mor-
damos con la memoria, entendemos con la inteligencia y tales. Y así como nuestro verbo se hace sonido, pero no se
amamos con la voluntad. La memoria no tiene en sí mis- muda en sonido, así el Verbo de Dios se hizo carne, pero
ma ni inteligencia ni amor, ni la inteligencia ama o la vo- no se mudó en carne. Nuestro verbo se funde sin confundir-
luntad entiende. Nuestras facultades difieren, pues, por sus se en el sonido articulado, y el Verbo de Dios se unió a la
actos. En Dios, cada una de las tres divinas personas se carne sin confundirse con la carne 191. Todo él que anhele
recuerda, comprende y ama. El Hijo conoce y ama al Pa- descubrir una tenue semejanza del Verbo eterno, no fije la
dre y al Espíritu Santo y se conoce, además, a sí mismo. atención de su pensamiento en el verbo que suena al exte-
Cada persona es al mismo tiempo memoria, inteligencia rior, ni cuando lo pronuncian los labios ni cuando se piensa
y voluntad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un en silencio; déjense a un lado estas palabras y llegue hasta
"3
1,4
O. c , i s , 5, 7- 187
188
O . <:., 15, 7, 12.
O. c , 15, 6, g. 1 Cor. 13, 13.
183 189
186
O. c , 15, 7, 11. Quasi filius coráis tui (In lo., tr. i, c. i, n. 9).
Tres personae sunt unhis essentiae, non sicut singulus quisque " • De Trin., 15, 10, 19.
111
homo una persona (o. c , ibíd.). O. c , 15, i i , 20
S. Ai. 5
98 INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN" DE LA T R I N I D A D EX EL HOMBRE
el verbo rationalis animantis 192 , verbo que no es prolaticio que Dios l a s conoce. Su ciencia es fundamento de las exis-
ni semejante al sonido, verbo engendrado de la ciencia de tencias creadas a95 .
la cual procede, que lie comunica su forma y su ser. Se comprende a h o r a la infinita distancia de n u e s t r o ver-
L a visión del pensamiento es asaz parecida a la visión bo, expresión de n u e s t r a ciencia, y el Verbo de Dios, expre-
de la ciencia. Si n u e s t r o verbo se modela en efl troquel de sión adecuada de la ciencia del P a d r e . El H i j o es todo lo
n u e s t r a ciencia y expresa n u e s t r o s conocimientos, imita de que es el P a d r e , sin ser P a d r e , y conoce todo lo que el P a -
lejos la adecuación que existe entre la ciencia del P a d r e y dre conoce, si bien s u ciencia proviene del P a d r e . E n El
la expresión de su ciencia divina, que es el Hijo. E n esta es una m i s m a cosa ser y conocer. E l P a d r e interiormente
adecuación perfecta es donde reconocemos el evangélico Est, pronuncia una p a l a b r a e t e r n a , expresión de la esencia sim-
est; Non, non193. San Agustín es m a e s t r o en hallar en el co- plicísima de la deidad, y esta palabra es el Verbo, pensa-
nocimiento ricas facetas que encantan p o r su originalidad miento, prole e imagen de la mente p a t e r n a . Propiedad s u y a
y hermosura. es e x p r e s a r las perfecciones del P a d r e . Reconocemos en el
N u e s t r o verbo presenta o t r a semejanza con su ejemplar Verbo la plenitud del Est, est; Non, non evangélico. E n con-
divino. E s el verbo principio de n u e s t r a acción, pues nace secuencia, el Verbo es la verdad fontal y trascendente. Su
de la ciencia del bien o b r a r ; puede, es cierto, existir nues- esencia es la verdad y en E l no cabe error, siendo e3ta im-
t r o verbo sin ell cortejo de la acción, pero ésta n o tiene exis- potencia su poder. Potenter hoc non potest196. Al igual del
tencia si n o ¡precede su v e r b o ; el Verbo de Dios p u d o exis- P a d r e , conoce desde l a eternidad todo l o creado, pues es
t i r sin que existiera c r i a t u r a alguna, pero la c r i a t u r a no semejanza, ejemplar y verdad d e cuanto alienta y existe.
existe si no es hecha p o r el que hizo todas las cosas. Pen- Mutuamente se conocen el P a d r e y el Hijo, aquél engendran-
s a r rectamente y obrar como se piensa es obrar según la do, éste naciendo. Todo lo existente en la ciencia, sabiduría,
verdad de n u e s t r o verbo. Y es en la conexión de n u e s t r o esencia del P a d r e , lo conoce el Hijo con un acto simplicí-
verbo con el Verbo increado donde se vislumbra t o d a la s ; mo de su inteligencia d i v i n a 1 9 7 .
grandeza y miseria del verbo humano.
N u e s t r o verbo es el reverso de la medalla cristológica.
Agustín, al exponer las semejanzas de ambos verbos, Semejante en enigma al Verbo de Dios, no siempre es ver-
ahonda en la metafísica del alma y fija su atención sobre bo de verdad, pues con frecuencia hablamos de cosas que
las deficiencias del verbo del hombre y la trascendencia in- ignoramos en absoluto; si siempre fuera verbo v e r d a d e r o .
finita del Verbo divino. N u e s t r o conocimiento de Dios se no nos equivocaríamos al afirmar o negar. N u e s t r o verbo
perfecciona a medida q u e comprendemos mejor su imper- es, pues, falso, no cuando mentimos, sino cuando nos equi-
fección. ¡Qué abismo entre la ciencia del h o m b r e y la cien- vocamos. El verbo del q u e duda es verbo verdadero. Ade-
cia de Dios! N u e s t r a ciencia depende de los sentidos, es li- m á s , el verbo humano no expresa t o d a n u e s t r a ciencia; el
mitada, expuesta a error. Allá en el fondo de n u e s t r o vivir olvido es n u e s t r a herencia, la muerte d e n u e s t r o s recuerdos.
encontramos la certeza: Seto me vivere194. Sería t a m b i é n Y aun el pensamiento de n u e s t r o vivir, una de n u e s t r a s
una locura n o dar fe al testimonio de los m o r t a l e s . De esta certezas, no es siempre actual. N u e s t r a ciencia es discursi-
ciencia nace nuestro verbo cuando hablamos lo que sabe- va, mientras la ciencia del Verbo es una simple y eterna
mos, verbo semejante a la noticia del objeto conocido, na- mirada. Finalmente, n u e s t r a intelección es un t r á n s i t o de
ciendo la visión del pensamiento de la visión de la ciencia, la potencia al acto, y n u e s t r o verbo es formable antes de
verbo v e r d a d e r o de ciencia verdadera, verbo que recibe su ser formado; el Verbo de Dios es forma de f o r m a s , expre-
ser del conocimiento engendrador. sión adecuada de aquel de quien procede 198 . N u e s t r o cono-
Pero ¡cuánto m á s misteriosa la ciencia de Dios! El n o cer no es n u e s t r o ser, n i siquiera en la vida feliz lo s e r á .
necesita de sentidos ni de testimonio ajeno; s u perfección Ni en la p a t r i a realizaremos, por consiguiente, la perfecta
se a b a s t a a si mismo, y en su esencia el p r e t é r i t o y el fu- imagen del Verbo de Dios, inmutable y eterna substan-
t u r o n o existen sino presencialmente. P a r a Dios, conocer y cia 199 .
ser es una misma realidad: la razón última de su trascen-
dencia infinita. Si existen las realidades tangibles, es por-
195
Universas aiitem crcaturas siias, ct spirüuales et corporales,
192 non quia sunt ideo novit, sed ideo sunt quia novit (De Trin.. 15,
O. c , ibíd. 13» 22).
103
O . C , I<!, I I , 20. 196 19s
194 1,7
O. c , 15,. 14. 23. ,M
O. c , 15, 15, 25.
O. C , 15, I I , 2 1 . O. c , ibíd. O. c , 15, 16, 26.
100 INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE 101
La posteridad seguirá obediente el eonsejo del abad pensador de más relieve que posee Alemania en el último
de Viviera, canciller y ministro de Teodoric© el Grande, periodo del medievo.
cuando estampaba este su juici® crítico acerca de la obra De No hay hipérbole si los teólogos de Occidente saludan
Trinitate: Mirabili profunditate conscripsit, curiosa intew al Doctor de la Trinidad y fundador de la psicología como
t'vone meditandos. Y esta curiosidad la encontramos en Al- el Magister Orbis maximus. Sus fórmulas trinitarias pasan
cuino, el preceptor de las Galias, en su De fide sanctae et in- ai acervo común de la teología.
dividuae Trinitatis, y en el pensamiento del filósofo palatino Unos versos de Rústico Elpidio, que nos place insertar'
Escoto Erígena. Los autores de Sentencias y Sumas de la como colofón de nuestro estudio, hablan con elocuencia del
antigua escolástica toman sus materiales trinitarios de la entusiasmo que en sus discípulos supo infundir el genio
cantera inagotable de San Agustín, cuyas enseñanzas acep- profundo de Agustín, hecho a todos los lances de la dialéc-
tan con veneración. Tenemos de ello una prueba fehaciente tica, cuando sorprende el segundo en que la conciencia Se
en el De -imítate et trinitate divina de Abelardo, pensador examina a sí misma y la realidad se hace certeza recono-
independiente y riscoso; en las Sentencias de Roberto de ciendo su propia identidad en todos los procesos psíquicos
Melún, en el De Trinitate de Hugo de San Víctor, uno de los de la vida íntima. Cuanto más bucea en el mundo interior,
más expertos guías para introducir a los principiantes en el más vivo,es el fulgor de la Trinidad.
santuario de la teología trinitaria agustiniana.
Los escritos de Alano de Insulis, Martín de Cremona, VERSUS RUSTICI DEFENSORIS SANCTI AUGUSTIÑI
Simón de Tournai, Prepositino, Pedro de Capua, Esteban
Langton, evidencian la inspiración luminosa del Doctor de 1. Ter quinos animo suadente per ardua libros
la Trinidad. Anselmo de Cantonbery rebosa intimidad agus T Augustine trahens nobile condis opus,
tiniana, y Ruperto de Deutz, notable por la riqueza y va- 2. E t quamvis dederis numerosa volumina mundo
riedad de sus producciones literarias, en su obra De Tri- haec tamen ingenii est máxima palma tui.
nitate et eius operibus se declara tributario del Obispo de 3. Una trium virtus Deus est quem divite verbo
Hipona. auribus ínfluxum crédula corda bibunt.
La principal autoridad para el Maestro de las Senten- 4. lile pium tinxit calamum quem lingua locuta est
cias «, Rolando Bandinelli, el. Maestro Hermann y otros su- descripsitque tua se Deus ipse manu 7 .
mulistas del siglo XII es San Agustín. Alejandro de Hales,
teólogo enraizado en la tradición agustiniana, es, con San
Buenaventura, el fundador de la escuela franciscana, donde
el agustinianismo tiene vitalidad perenne. Guillermo de VI
Mare, en su Correctorium Fratris Thomae, puntualiza las
discrepancias doctrinales entre la filosofía cristiana de San
Agustín y el tomismo naciente, y seguirán su ejemplo Juan NUESTRA VERSIÓN
Pekham y Mateo de Aquasparta, el más insigne de los dis-
cípulos inmediatos del Doctor Seráfico. El mismo Santo To- La obra De Trinitate, con raras excepciones, ha sido ver-
más de Aquino, aristotélico en (filosofía, se somete en teo- tida a todos los idiomas cultos de Europa *. Hasta hoy nues-
logía al magisterio insuperable de San Agustín. tra clásica incuria ha hecho que la lengua de Fr. Luis de
Juan Baconthorp, profesor en París y/Cambridge, com- León y Cervantes, limada para la gravedad de los concep-
pendia el De Trinitate y De cív. Dei, las dos obras cumbres tos, fuera excepción. Cabe a la BIBLIOTECA DE AUTORES CRIS-
del pensamiento humano. Tomás Bradwardine, arzobispo de
Cantorbery, en su famosa De causa Dei adversum Pelagiitm, 7
Cit. por WILMART en Misccllanca Agostiniana, vol. 2 : Testi e
reconoce como maestro a San Agustín, y lo mismo hace el Studi, p. 272.
1
La versión más antigua es quizá la griega, hecha por «el m u y
sabio y muy ilustre monje Máximo Planudes», que vivió en tiempo
6
E l P. E . ¡Nebreda tuvo la paciencia benedictina, de contar tías de Andrónico el Viejo, por los años 1350. El título, según un códice
citas que hace el Maestro de las Sentencias de San Agustín, y nosj colbertino que citan los Maurinos (PL 42, 818), e s : ToO naKccpióo-rcrrou
ofrece la siguiente estadística : ljbrp ; I = yz<¡ ; libro ,XÍ • — 204 v li- Aüyovcrrivbi/ ETrtaKÓirou 'ITTTTCOVO? irspí TpiáSos |3t|3Aícc TTEVTS Trpós TOIS Sém, Snrep
bro I I I = 147; libro I V = 120. Total, S66. Gf. 'Bibliographia Agusj ¿K TTÍS ACCTIVCOV eís Tf]v ÉAAá6oc &i£Tr|veyKev ó crocpcÓTcíTOS Kaí TIUICÜTCCTOS povaxwv
tiniana, p. 164. . 0 , , _.: •'•,.; '• Má^ipos rtAavoCíSris.
108 INTRODUCCIÓN NUESTRA VERSIÓN 109
TIANOS, de breve y gloriosa historia, el honor de reparar estímulo de inteligencias mejor capacitadas para la empre-
esta deficiencia al publicar por vez primera esta obra fun- sa. Someto gustoso mi trabajo al fallo de un lector sabio
damental de la teología patrística. Desde ahora, el pensa-" y ponderado, pues su juicio es benévolo; prefiriendo la crí-
miento robusto del Doctor africano viste él ropaje senato- tica del que corrige con amor y verdad a la lisonja del que
rial del noble idioma español. ensalza y loa el error.
Ha lustros que duerme el sueño del olvido sobre la al- Me es dulce cerrar esta introducción con el broche de
mohada de polvo en nuestro Archivo Nacional una traduc- otro de la plegaria litúrgica del día:
ción completa, obra del P . Manual de Fominaya y Monte-
Gratias Ubi, Deus, gratias Ubi,
rroso, natural de Chinchón, que vivió a mediados del si- vera et una Trinitas,
glo XWII. El P . Gregorio Santiago Vela, su descubridor, una et summa Deitas,
nos hace esta descripción del manuscrito: "S. Agustín acer- sancta et una Uniias.
ca de la Ssma. Trinidad. En la hoja siguiente, con el folio
primero comienza el texto: "Carta de Agusno. a Aurelio
obpo. de la Igla. de Cartago.—Al Beatísimo Sor., y en sin- F R . LUIS ARIAS
cerissima caridad Vene. Hermo., y con-sacerdote, el Papa Monasterio de Santa María de La Vid, fiesta de la San-
Aurelio, Augustino salud en el Señor..." tísima Trinidad de 1948.
"Acaba el c. 28 del libro 15: "Señor Dios uno, Dios Tri-
nidad, quanto bueno dixe en estos libros, de tuyo lo conoz-
can y de ti; y lo que hubiere de mío, perdónalo tú y de ti.
Amén. Deo gracias. Chinchón y Sbre. 12 de 1756'. Un tomo
en fol. de 199 hs. foliadas y algunas más en blanco. Pasta;
encuademación moderna. Códice 2.972" 2 .
La versión del P . Fominaya, en tres pasajes que he con-
sultado, es de una fidelidad sorprendente. Se le ve seguir
•el precepto del Maestro León, traductor insuperado de Vir-
gilio, cuando en el prólogo al Cantar de Cantares escribe:
"El que traslada ha de ser fiel y cabal, y, si fuere posible,
•contar las palabras, para dar otras tantas y no más ni
menos, de la misma cualidad y condición y variedad de
significaciones que los originales tienen, sin limitarlas a su
propio sentido y parecer" 3. Este recio servilismo del P . Fo-
minaya ata su expresión y peca contra la hispanidad del
bien decir.
En mi versión declaro que no siempre me ha sido po-
sible ir puntualmente con el original, pues la cualidad de la
sentencia y la propiedad de nuestro idioma me forzó a usar
de la perífrasis, y a veces me pareció de una evidencia in-
discutible aquella frase de G'eorge Barrow: "La traducción,
en el mejor de los casos, es sólo un eco." He puesto, sí, em-
peño sumo en penetrar el pensamiento profundo de San
Agustín, sin que me ilusione de haberlo conseguido siempre.
En pasajes difíciles me sostuvo la esperanza de ser quizá
2
Ensayo de una Biblioteca ¡bao-Americana de la Orden de San
Agustín, por el P . GREGORIO DE SANTIAGO VELA (Madrid 1915), vol. 2,
Ci-F, p . 620.
" F R . L U I S DE LEÓN, Cantar de Cantares, prólogo : BAC, p . 297-
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MÜIXER, E. : Augustins Lehre von der Einheit und Dreieinheit für
sein und Erkennen (Erlangen 1929).
PENIDO, M. T. L. : Cur non Spiritus Sanctus a Patre Deo genitus.
S. Augustinus et S. Thomas: Rev. Thomiste, 35 (1930), p. 508-527.
PORTALIÉ, S. I. : Augustin: Dictionnaire de Xhéologie Catholique,
t. 1, col. 2268-2472.
SCHMAUS, MICHAEL : Augustinus und die Trinitátslehre Wilhems von
Ware: Aurelius-Augustinus, bajo la dirección de Grabmann-Maus-
bach, p. 304-352.
— Die psy cholo gis che Trinitátslehre des hl. Augustinus (Münster in
Wesph. 1927). La obra más completa que se ha publicado hasta
hoy sobre la doctrina trinitaria de San Agustín.
SCHULZ, VALTER : Einflus Augustins in der Theologie und Christo-
logie VIII und IX Jahrhunderts. Estudia el influjo de Agustín
en Alcuino, Agobardo, Erígena, R. Mauro, Ratramno, Cándido
de Fulda, P. Radberto, Hincmaro de Reims, Prudencio, Floro,
Paulino de Aquileya, Teodulfo de Orleáns, Claudio de Turín.
SCHULTZE, B. : Sergius Bulgakow des hl. Augustinus über das Bild
des Heilignsten Dreifaltigkeit in Menschen: Oriente Christ. Per.,
t. 15 (1949) 5-40. El autor ni en San Agustín ni en San Buenaven-
tura es capaz de de encontrar el hábito creado de la gracia. Miopía
del articulista.
SCHWANE, l o s . : Dogmengeschichte der patristichen Zeit (Müns-
ter 1862). De San Agustín trata en los vols. 2 y 3.
SCIACCA, M. F . : Trinité et unité de l'esprit: Augustinus Magister,
p. 521-533-
1. AUTOCRÍTICA 115
C A P ITT. XV
Del libro segundo de las ((Retractaciones))
1.' Libros de Trinitate, qüáe Deus ,est, quindecimscrip-
si per aliquot annos. Sed cuna earum duodecimum nánd'um CAPITULO XV
.perfecissem, et eos diutius tenerem quam possent sustinere
qui vehementer illos habere cupiebant, subtracti sunt mihi
rainus emendati quam deberent ac possent, quando eos ede- LOS QUINCE LIBROS SOBRE LA TRINIDAD
re voluissem. Quod posteaquam comperi, quia et alia eorum
apud nos exemplaria remanserant, statueram eos iam ipse 1. Por espacio de al'gunos años (16) escribí quince li-
non edere, sed sic habere ut in alio aliquo opúsculo meo quid bros sobre la Trinidad, que es Dios. Pero sin completar aún
mihi de his evenerit dicerem: urgentibus tamen fratribus, el duodécimo, al retenerlos más tiempo de lo que podía su^
quibus resistere non valui, emendavi eos quantum emendan- frir la impaciencia de los que anhelaban vivamente poseer-
dos putavi, et complevi, et edidi adiungens eis a capite epi- los, me fueron hurtados, menos limados de lo que debían y
stolam, quam scripsi ad venerabilem Aurelium episcopum podían serlo si yo quisiera publicarlos. Cuando esto supe,
Carthaginensis Ecclesiae; quo tanquam prologo exposui et pues habían quedado 'en mi poder algunos ejemplares, de-
quid accidisset, et quid faceré mea cogitatione voluissem, cidí no darlos a luz, sino retenerlos y dar cuenta de lo su-
et quid fratrum caritate compellente fecissem. cedido en algún otro opúsculo mío. Sin embargo, rogado
2. In quorum libro undécimo cum de corpore visibili por los hermanos, a cuyas instancias no pude resistir, los
agerem, dixi: Quocirca id amare, alienan est (c. 5, n. 9). enmendé cuanto creí oportuno, los completé y publiqué, aña-
Quod secundum eum amorem dictum est, quo aliquid sic diendo al principio una carta dirigida al venerable Aurelio,
amatur, ut eo fruendo existimet beatum se esse qui hoc obispo de la iglesia de Cartago, en la que, a guisa de pró-
amat. Nam non est alienan, in laudem Creatoris amare spe- logo, exponía lo sucedido, cuál era mi pensamiento y qué
ciem corporalem, ut ipso Creatore fruens quisque veré foea- era lo que, acuciado por la caridad de los hermanos, había
tus sit. Itemque in eodem, ubi dixi: Nec avem quadrupe- hecho.
dem memini, quia non vidi; sed phantasiam talem facillime 2. En el libro XI", tratando del cuerpo visible, dije: En
intueor dum alicui formae volatili, qualem vidi, adiungo consecuencia, amar este cuerpo es locura. Se refiere esto al
olios dúos pedes, quales itidem vidi (c. 10, n. 17); haec di- amor que nos impele a amar algo, de suerte que el que así
cens non potui recolere volatilia quadrupedia quae Lex com- ama se juzga feliz con la posesión gozosa de lo que ama.
memorat (Lev. 11,20). Ñeque enim computat in pedibus dúo Porque no es locura amar la hermosura corporal para glo-
posteriora crura quibus locustae saliunt, quas dicit mundas. ria del Creador, de manera que gozando del Creador sea
et ideo discernit ab immundis talibus volatilibus, quae non verdaderamente dichoso.
saliunt illis cruribus, sicut sunt scarabaei. Omnia quippe Además, en el mismo libro, donde dije: No puedo recor-
huiusmodi volatilia quadrupedia vocantur in Lege.
dar un ave con cuatro pies, porque no la he visto; pero pue-
do fácilmente contemplar esta imagen cuando a un ave que
116 APÉNDICES I I . CÓDICES 117
N.° de
he visto añado dos pies más, que no vi. Al decir esto no orden Biblioteca Signatura Siglo
pude recordar las aves cuadrúpedas que menciona la Ley.
Esta no computa como pies los dos posteriores de la lan- 9 Bamberga, Capítulo Catedral. B. I I I , 7 XII-XIII
10 Burdeos 115 XIV
gosta, que le sirven para saltar, y que la Escritura llama I X in.
puras, distinguiéndolas así de los insectos alados e impu- 11 Boulogne, Saint Bertin 51
12 Brujas, Dunes 113 xn
ros, que no saltan con dichas patas, como son jos escara- 13 Ibíd., Ter Doest 114 xrv
bajos. Todos estos volátiles se denominan cuadrúpedos en 14 Bruselas 324-325 (1123) XV
la Ley. 15 Ibíd., Rouge-Cloitre 2499-510 (1118) XIV
3. En el XII, mi comentario a las palabras del Apóstol, 16 Ibíd., S. Laurent de Liége ... 2349-54 ( XI os) XI
donde dice: Cualquier pecado que el hombre comete, fuera 17 Cambrai, Capítulo Catedral... 300 V I I I ex.
qu£da del cuerpo, no me satisface. No creo se hayan de 18 Ibíd., ibíd 3S 1 xni-xiv
entender estas palabras: El que fornica peca en su cuerpo, 19 Ibíd., Saint Sépulcre 863 XI
como si el que esto hace lo haga para captar las sensacio- 20 Cambridge, C o r p u s Christi
nes que el cuerpo percibe, poniendo en ello su bien último. College St. David's 119 XI
21 Cambridge, E m m a n u e l Colle-
Esto abarca muchos más pecados que la simple fornicación, ge, Barlings 17
consumada por ayuntamiento ilícito, a la que se refiere, al XII
22 Cambridge, Gonville and
decir esto, él Apóstol. Caius College 108 xni
Esta obra, exceptuada la carta que se añadió luego al 23 Cambridge, King's College ... 3 (vol. 1) xn-xm
• frente, empieza así: Lecturus haec quae de Trinitate dis- 24 Cambridge, Peterhouse 78
xin-xrv
serimus... ' 25 Cambridge, P e m b r o k e Col-
X I I I ex.
lege 135
26 Ibíd., ibíd 181 XV
27 Ibíd., ibíd 199 xin
28 Ibíd., ibíd 246 xrv
II. CÓDICES QUE CONTIENEN EL TRATADO 29 Ibíd., St. J o h n ' s C o l l e g e
«DE TRINITATE» St. Augustin de Cantorbery. 10
xrv
30 Ibíd., Sydney Sussex College
Mineurs d'York 94 XIII
índice elocuente de la importancia extraordinaria en el 31 Ibíd., Trinity College 56 xin ex.
mundo occidental del De Trinitate es la siguiente lista de có- 32 Ibíd., ibíd. (Christohurch Can-
dices, tomada de WILMART, La tradition des grandes ouvra- XII
torbery) no .
ges de S. Augustin (Miscellanea Agostiniana, vol. 2: Testi 33 Ibíd., TJniversity, Library .... 174° (Ii-II-13) xni
e Studi: II De Trinitate, p. 269-278). 34 Ibíd., ibíd 1759 (Ü-IKó) XIII
Sería una bendición si el catálogo que insertamos tuvie- 35 Cesena, Malatestiana Plut. dextr.
IX, 4
xv
ra la virtud de sugerir a alguien capacitado para ello el
propósito de llevar a término una edición crítica de esta 36 Charleville 202 (vol. 12)
X I I ex.
obra maestra de la teología, como homenaje de respeto al Sygny
X
37 Chartres, St. Pére 152
Doctor de la Trinidad. 38 Ibíd., ibíd 153 xn
I
39 Ghelteahan 49 I 7 XII
N.° de 40 Chichester, Capitula s. n.
orden Biblioteca Signatura Siglo
XIII
41 Cortona 26 XV
i Angers, St. Aubin 164 XI 42 Cracovia, Universidad 1209 XV
2 Amberes, Museo Plantiniano. 26 XII 43 Ibíd 1214 año 1.462
3 Arras, Celes tiens d'Amiens ... 36 XII 44 Dijon, Citeaux 141 X I ex.
4 Arras, St. Vaast 589 XI 45 Douai, Anchin .: 257 XII
46 Ibíd., Marchiennes 258 XII
5 Ibíd., ibíd ' 598 XIV
47 Durhan B. I I , 26 XII
6 Asís 318 XIV
7 Auch, Jesuítas 19 XIII 48 Ibíd B. I I , 27 XTV in.
8 Avranches, Mont Saint Mi- 49 Ibíd B. I I , 28 X I I I ex.
chel 85 XII 50 Edimburgo, A d v o c a t e s Li-
brary 18, 2, 7 XV
II. CÓDICES 118
118 APÉNDICES
N.» de ».• de
orden Signatura Siglo
Biblioteca siglo '••• orden Biblioteca Signatura
96 Ibíd., Agustinos de Munich... 8333 XV
51 Einsiedeln 145 X XIII
52 Engelberg 97 Ibíd., Fuente de S. Juan 10045
14 X I I ex. 98 Ibíd., S. Enteran 14275 XV
53 Erfurt , fol. S6 X V in. XÍV
99 Ibíd., ibíd 143!°
54
55
Erlangen
Escorial, Olivares .'.
259 XIV
100 Ibíd., Capítulo de Salzburgo. 15802 xa
Q. I I I , 8 XIV 101 Ibíd., S. Nicolás de Pasau... 1619a 1377
56 Eton College 108 XIV
102 Ibíd., Capítulo de Salzburgo. 15803
xrv
57 Florencia, Laurenciana 16 XV 11 =53-60 •*
58 Ibíd., Médicis 103 Ibíd., Scheftlarn 17053
Prut. X I I , 9 año 1490 XII
59 Ibíd., ibíd 104 Ibíd., Tagernsee 18111
Prut. X I I , 22 XV 145 i
60 Ibíd., ibíd Plut. X I I , 29 105 Ibíd., ibíd 18578
XV XH
61 Ibíd., Sta. Croce 106 Ñapóles, Bibl. Nacional VI-C-12
D. X V I I , 5 XIII XIV
62 Ibíd., ibíd 107 Ibíd., ibíd VI. C. 19
D. X V I I I , 1 XIII XA'
63 Ibíd., S. Marco 10S Ibíd., ibíd VI. C. 23
630 IX X
64 Ibíd., ibíd 109 Orleáns, Fleury 160
632 X XII
65 Grenoble, Grand-fQhartreuse. 200
110 Oxford, Balliol College 10
XIT XIV
66 Heligenkrenx ni Ibíd., Bodleian Library, Bodl. 195
25 XII 112 Ibíd., ibíd., Bodl 3^5 xrv
67 Hereford, Cirencester P . 5, I I I XII
68 Ivrea L X X V I I , 34 113 Ibíd., ibíd., Bodl 37° XH <
X 114 Ibíd., ibíd., Bodl 5<58 X I V in.
69 Karlsruhe, Atig. Reichenau.. 57 año 1425
70 Klosternenburg 227
115 Ibíd., Can. Script. Eccles. ... 106' • -XV
XII 116 Ibíd., St. Kilian d e Wurz-
71 Ibíd : 229 X I ex. T vers. 750
72 Lambert, Exeter bourg 26
141 X I I I in.
73 Laon, Notre-Dame Laúd. Mise.
130 IX X I I in.
74 Ibíd., Saint Vicent 133 XIV 117 Ibíd., ibíd *4°'
x
75 Leipzig, Stadtbibliothek 1S0 XIII 118 Oxford, BrasenoSe College ... 3-
76 Ibíd., Universidad, Altzelle .. 253 XII ... : . Agustinos de X I I I ex.
77 Ibíd., ibíd., Predicadores 254 XIII Droitwich
78 Lieja, Universidad 132 (141) 119 Ibíd., Certon College 22 xrv*
79 Lisboa, Alcobazam 17
xXm
II 120 Ibíd., ibíd A 3« • . XII
80 Londres, British Museum .... Add. 14778 XIV 121 Ibíd., ibíd. .-. • 55 X I V iil.
J
81 Ibíd., ibíd Add. 18604 122 Padua, Antoniana Si . XIV
82 Ibíd., Harl 3111
xn ex.
XTII 123 Ibíd., ibíd. ...; .'.•: 196 XIII
83 Ibíd., Rochester : Reg. 5, B. I V 124 París, Arsenal, Fortepay, dic. , : xn
84 Londres, Sion College Are. 1, 10
xn
XIV Autun 3°3 ••• •" . XIV
8s Madrid, Biblioteca Nacional. A. 58 X ex. "125 Ibíd., ibíd. i 304 ; ' , XIV
86 Ibíd., ibíd A. 63 126 Ibíd., Grartds-Augustms 473 . XIV
87 Ibíd., ibíd A. 154
xin-xiv 127 Ibíd., Bibliot. Nac. Carmen... 1948
88 Ibíd., Biblioteca Real 2. H . 3
xn-xin
XII 128 Ibíd., ibíd 2086 .
':'.:•'
, XII
X I I . •:•
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cxpllcancLiriimciiflfTculia.f ti ftíhim nñn ¿duerrafearu uuntefr-
fo.adn.fivxpjttttmr',- Sumaos calumraApípufl<iít oonttrmn»!»
auipnmúfqnMiatn'uá r . t u t í m«BI!»'intIUI!IIB.CtpiUrtMBI«
atuncp m i fme pn-pKvmf bifcoj* -imane faiiuntur • {fíjM'rüwrtnutli
cr dito dtamum fine extrmi».pOTe uquf cierorpojalibi- reb> (Uupcr
nonpjjTU. • fea fia f bcc cáaw po • (tnfiií"a)rparo)f-Ocpa nata»<rm<&
rcurwintu>teCcift:CTmxfix¡Alatn>} füííquíjutu» bunuminffenu et
tciwUitrmt.tmdjbam • t eco ' .áillummf tu iMiía»' tit^ro4"¿¿
fjm» t » ) w w fptim feorfum c¡Ai • utnjrwpccperum; -LdWmoJrpe
ftáam ¿LÁcAfvtz eorum librera i f u r a fpinalef«ranffitrTt COTUTO'
aú>afjamrfi>'v • I tu (jxJnf lili meo n jzcf cywxn
o U ? R. ¿ K o 6 IS- t ¡uxiim. • SutxxtttJÚMcnaCcdtn
7 2mmihum¿nihumAru.njmr3rn
£ X t 1 1 C I_T í 8-" L-Oí-vi- U ué. Afftttum átdi fina um* 'fiqit
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C>€T'fU N H ' A l ' f •
CAPUT I CAPÍTULO I
SCRIBIT CONTRA EOS QUI RATIONE ABUTENTES CALUMNIANTE R E S C R I B E CONTRA AQUELLOS QUE, ABUSANDO DE LA RAZÓN, CA-
FIDEM T R I N I T A T I S . E R R O R DISPUTANTIUM DE D E O , EX T R I P L I C I LUMNIAN LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD. E L ERROR DE LOS QUE
CAUSA. SCRIPTURA SACRA REMOTIS FALSITATIBUS EVEHIT GRA- POLEMIZAN ACERCA DE D I O S PROVIENE DE UNA T R I P L E CAUSA.
DATIM AD DIVINA. IMMORTALITAS VERA. FLDE NUTRIMUR, U T L A ESCRITURA DIVINA, DEJADAS A U N LADO LAS INTERPRETA-
HÁBILES AD DIVINA CAPIENDA EFFICIAMUR CIONES FALSAS, NOS ELEVA GRADUALMENTE A LAS COSAS DE
D i o s . INMORTALIDAD VERDADERA. P O R LA F E SOMOS NUTRIDOS
1. L e c t u r u s haec q u a e de Trinitate disserimus, prius Y NOS HACEMOS HÁBILES PARA ENTENDER LO DIVINO
oportet ut noverit, stilum n o s t r u m adversus eorum vigilare
calumnias, qui fidei contemnentes initium, i m m a t u r o et per- 1. A n t e todo, conviene advertir al futuro lector de este
verso rationis amore falluntur. Quorum nonnulli ea quae de mi t r a t a d o sobre la Trinidad que mi p l u m a está vigilante
corporalibus rebus, sive per sensus corpóreos experta nove- contra las calumnias de aquellos que, despreciando «el p r i n -
r u n t a , sive quae n a t u r a humani ingenii et diligentiae viva- cipio de ¡la fe, se dejan e n g a ñ a r p o r u n p r e m a t u r o y perver-
citate vel artis adiutorio perceperunt, ad res incorpóreas et so amor a la razón. E n s a y a n unos aplicar a l a s substancias
spirituales t r a n s f e r r e conantur, u t ex his illas metiri a t q u e incorpóreas y >espiritualets las nociones de las cosas m a t e -
opinari velint. riales a d q u i r i d a s mediante la experiencia de los sentidos
Sunt ítem alii qui secundum humani animi n a t u r a m vel corpóreos, o bien con la ayuda de la penetración n a t u r a l del
affectum de Deo sentiunt, si quid s e n t i u n t ; et ex hoc errore, humano ingenio, de la vivacidad del espíritu, o con el au-
cum de Deo disputant, e e r m o n i b suo distortas et fallaces re- xilio de una disciplina cualquiera, y pretenden -sopesar y
gulas figuntc. E s t item aliud hominum g e n u s , eorum qui uni- medir aquéllas p o r é s t a s .
v e r s a m quidem creaturam, q u a e profecto mutabilis est, ni- H a y quienes razonan de Dios—«si esto es razonar—al
t u n t u r transcenderé, u t ad incommutabilem s u b s t a n t i a m quae tenor de la naturaleza del alma h u m a n a o afectos, y este
Deus est, erigant intentionem: sed mortalitatis onere p r a e - error los a r r a s t r a , cuando de Dios discurren, a s e n t a r ator-
g r a v a t i , cum et videri volunt scire quod nesciunt, e t quod mentados e ilusorios principios. E x i s t e a d e m á s una tercera
raza de hombres q u e se esfuerzan, -es cierto, p o r elevarse
a
sobre todas las c r i a t u r a s mudables con la intención de fijar
b
Mss. novendecim, notaverunt. su pupila en la inconmutable substancia, que es Dios; p e r o ,
Mss. dúo Vaticani, sermone.
c
Reperimus, figunt, in Mss. quinqué. In editis autem, fingunt. sobrecargados con el fardo de su mortalidad, a p a r e n t a n
128 D E TRINITATE I, 1, 2
I, 1, 2 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 129
vos 4. Cum enim esse aliquo modo dicatur et corpus et ani- es me envía a vosotros. Ser se dice en cierto modo del cuer-
mus, nisi pronrio quodam modo vellet intelligi, non id utique po y del espíritu, mas la Escritura no diría esto si no qui-
diceret. Et illud quod ait Apostolus: Qui solus habet im- siera darle un sentido especial. Dice también el Apóstol:
mortálitatem 5 : cum et anima modo quodam immortalis esse El único que posee la inmortalidad. Siendo el alma, en cier-
dicatur et sit, non dicprpt: solus habet. nisi quia vera im- ta medida, inmortal, no diría el Apóstol: El único que la
mortalitas incommutabilitas est, quam nulla potest habere pasee, si no se tratase de la verdadera inmortalidad incon-
mutable, que ninguna criatura puede poseer, pues es exclu-
creatura; quoniam solius est Creatoris. Hoc et lacobus dicit: siva del Creador. Esto dice Santiago: Toda dádina óptima
Omn° datum optimum, et omne donum perfectum desursum y todo don perfecto viene de arriba, desciende del Padre de
est descendens a Patre lummum, apvd quem, non est com- las luces, en el cual no se da mudanza ni sombra de varia-
mutotio, nec momenti obumbratio*. Hoc et David: Mutabis ción. Y David en el Salmo: Los mudarás y serán mudados;
ea, et mutabuntur; tu vero idem ipse es 7. pero tú eres siempre el mismo.
3. Proinde substantiam Dei sine ulla sui commutatione 3. De aquí la dificultad de intuir y conocer plenamente
mutabilia facientem, et sine ullo suo temnnraü motu tem- la substancia inconmutable de Dios, creadora de las cosan
poraria creantem, intueri et tilene nosse difficile est: et idpo transitorias, y, sin mutación alguna temporal en sí; crea
est npcessaria purgatio mentís nostrae, qua illud ineffabile las cosas temporales. Para poder contemplar inefablemente
ineffabilitpr videri possit; qua nondum nraediti. fide nutri- lo inefable es menester purificar nuestra mente. No dota-
mur. et Der cmaedam tolerabiliora. ut ad illud caniendum apti dos aún cc<n la visión somos nutridos por la fe y conduci-
et hábiles efficiamur, itinera ducimur. Unde Apostolus in dos a través de 'caminos (practica/bles, a fin de hacernos
Cbristo quidem dicit esse omnes thesauros sapientiae et aptos e idóneos de su posesión 1 . Afirma el Apóstol estar
scientiae absconditos s : eum tamen quamvis iam gratia eius en Cristo escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de
renatifi- sed adhuc carnalibus et animalibus, tanquam parvu- la ciencia; sin embargo, al hablar a los ya regenerados por
Ija in Cbristo. non ex divina virtute in qua aequalis est Patri, su gracia, pero, como carnales y animales, aun parvulillos
sed ex humana infirmitate ex qua erucifixus est, commen- en Cristo, nos lo recuerda, no en su potencia divina, en
davit. Ait namque: Neaue enim iudicavi me scire aliquid in la que es igual ai Padre, sino em su flaqueza humana, que
vobis, nisi Iesum Christum. et hunc crucifixum. Deinde se- le llevó a sufrir muerte de cruz. Nunca, dice, me precié en-
cutas ait: Et ego in infirmitate, et timore, et tremare multo tre vosotros de saber alguna- cosa, sino a Jesucristo, y éste
fui apitd vos 9 . Et paulo post dicit eis: Et ego, fratres, non crucificado. Y a renglón seguido les dice: Me presenté a
potui loqui vobis auasi spiritualibus, sed quasi carnalibus. vosotros en flaqueza y mucho temor y temblor. Y un poco
Qua si parvvlis in Christo, lac potum dedi vobis, non escam: después les dice: Y yo, hermanos, no pude hablaros como a
nondum enim poteratis; sed nec adhuc quidem potestis1", espirituales, sino como a carnales. Como a infantes en Cris-
to, os di leche a beber y no comida, porque no la admitíais
Hoc cum dicitur quibusdam, irascuntur, et sibi contu- aún, ni ahora la podéis sufrir.
melioso dici putant; et plerumque malunt credere eos potius,
a quibus hoc audiunt, non habere quod dicant, quam se ca- Hay quienes se irritan ante este lenguaje, juzgándo-
pere non posse quod dixerint. Et aliquando afferimus eis lo injurioso, y prefieren creer que quien así habla nada
rationem, non quam petuntcum de Deo quaerunt; quia nec tiene que decir, antes que confesar su desconocimiento
ipsi eam valent sumere, nec nos fortasse vel apprehendere ante lo que oyen. Y a veces les damos, no las razones que
vel proferre: sed qua demonstretur eis quam sint inhábiles ellos piden y exigen cuando hablamos de Dios—quizás no
minimeque idonei percipiendo quod exigunt. las entendieran, ni nosotros sabríamos explicarnos bien—,
sino las que sirven para demostrarles cuan negados e inca-
1 paces son para entender lo que exigen.
E x . 3, 14.
'0" 1 Tim. 6, 16.
lac. 1, 17.
7 1
Ps. 101, 27. 28. Habla aquí Agustín, como advertirá el avisado lector, de la vi-
8 nión intuitiva, hacia la cual peregrinamos por las rutas luminosas
Col. 2, 3-
° 1 Cor. 2. a. 3. Ue la fe.
10
Ibid., 3 , 1, 3 .
132 BE TRINITATB I , 2, 4 I, 2, 4 DE LA SANTÍSIMA IRINIPAD 133
Sed quia non audiunt quod vólunt, aut callide nos agere Mas como no escuchan lo que quieren, juzgan, o que
putant ut nostram oceultemus imperitiam, aut malitiose obramos así para ocultar nuestra insipiencia, o que mali-
quod eis invideamus peritiam; aíque ita indignantes per- ciosamente emulamos su saber, y así, indignados y coléri-
turbatique discedunt. cos, se alejan 2.
CAPUT II CAPITULO II
DE TRINITATE QUOMODO HOC IN OPERE DISSERENDUM PLAN DE LA OBRA
4. Quapropter adiuvante Domino Deo nostro susci- 4. Por lo cual, con la ayuda del Señor, nuestro Dios,
piemus et eam ipsam quam flagitant, quantum possumus, intentaré contestar, según mis posibles, a la cuestión que
redder-e rationem, quod Trinitas sit unus et solus et verus mis adversarios piden, a saber, que la Trinidad es urf solo,
Deus, et quam recte Pater et Filius et Spiritus sanctus único y verdadero Dios, y cuan rectamente se dice, cree y
unius eiuisdemque substantiae vel essentiae dicatur, creda- entiende que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de
tur, intelligatur; ut non quasi nostris excusationibus illu- una misma esencia o substancia; de suerte que, no burlados
dantur, sed reipsa experiantur, et esse illud summum bo- con nuestras excusas, sino convencidos por experiencia, se
num quod purgatissimis mentibus cernitur, et a se prop- persuadan de la existencia del Bien Sumo, visible a las al-
terea cerni eomprehendique non posse, quia humanae men- mas puras, y de su incomprensibilidad inefable, porque la
tís acies invalida in tam excellenti luce non fig'itur, nisi per débil penetración de ]a humana inteligencia no puede fijar
iustitiam fldei nutrita vegetetur. su mirada en el resplandor centelleante de la luz si no es ro-
Sed primum secundum auctoritatem Scripturarum sanc- bustecida por la justicia de la fe.
tarum, utrum ita se fides habeat, demcnstrandum est. Dein- Primero es necesario probar, fundados en la autoridad
de si voluerit et adiuverit Deus, istis garrulis ratiocinato- de las Santas Escrituras, si es ésta nuestra fe. Luego,
ribus, elatioribus iquam capacioribus, atque ideo morbo pe- si Dios quiere y nos socorre, abordaré mi respuesta a estos
riculosiore laborantibus, sic ffortasse serviemus, ut inve- gárrulos disputadores, más hinchados que capaces, en-
niant aliquid unde dubitare non possint, et ob hoc in eo fermos de gran peligro, ayudándoles quizá a encontrar
quod invenire nequiverint, de suis mentibus poti.us quam una verdad de la cual no puedan dudar, y obligándolos, en
de ipsa veritate, vel de nostris disputationibus conqueran- lo que pudieren encontrar, a poner en cuarentena la pe-
tur: atque ita si quid eis erga Deum vel amoris est vel netración y agudeza de su inteligencia antes que dudar de
timoris, ad initium fidei et ordinem redeant, iam sentientes la verdad y rectitud de nuestras disquisiciones. Y si hay
quam salubriter in sancta Ecclesia medicina fidelium con- en ellos una centella de amor o temor de Dios, vuelvan al
stituía sit, ut ad perceptionem incommutabilis veritatis im- orden y principio de la fe, experimentando en sí la influen-
foe'cillem mentem observata p'etas sanet, ne in opinionem cia saludable de la medicina de los fieles existente en la
noxiae falsitatis temeritas inordinata praecipitet. Nec pi- santa Iglesia, para que la piedad bien cultivada sane la
gebit autem me, sicubi haesito, quaerere; nec pude-bit, si- flaqueza de su inteligencia y pueda percibir la verdad in-
cubi erro, discere. conmutable, y así su audacia temeraria no les precipite en
opiniones de una engañosa falsedad. Y no me pesará in-
dagar cuando dudo, ni me avergonzaré de aprender cuando
yerro.
2
La razón 'humana, abandonada a sus propias fuerzas, es impo-
tente para probar con argumentos convincentes la existencia del mis-
terio de los misterios. Las disquisiciones sutiles del genio penetrante
de Agustín—nos lo advierte él mismo—no serán, pues, demostracio-
nes apodícticas, sino perspectivas de lo inefable. Cf. De doctrina
chrisUana, c. 6, n. i : PL 34, 21.
134 DE I R I N I T A 1 E I, 3, 5 I, 3, 5 D£ LA SANTÍSIMA TRINIDAD 135
5. Proinde quisquís haec degit, ubi pariter certus est, 5. En consecuencia, quien esto lea, si tiene certeza,
pergat mecum; ubi pariter haesitat, quaerat mecum: ubi avance en mi compañía; indague conmigo, si duda; pase a
errorem suum cognoscit, redeat ad me; ubi meum, rervocet mi campo cuando reconozca su error, y enderece mis pasos
me. Ita ingrediamur simül charitatis viam, tendentes ad cuando me extravíe. Así marcharemos, con paso igual, por
eum de quo dictum est: Quaerite faciem eius semper11. E t las sendas de la caridad en busca de aquel de quien es_tá es-
hoc pfacitum pium atque tutum coram Domino Deo nostro crito : Buscad siempre su rostro. Esta es la piadosa y segura
cum ómnibus inierim ai , qui ea quae scribo legunt, et in óm- regla que brindo, en presencia del Señor, nuestro Dios, a
nibus scriptis meis, maximeque in his ubi quaeritur unitas quipnes lean mis escritos, especialmente este tratado, donde
Trinitatis, Patris et Filii et Spiritus sancti b , quia nec pe- se defiende la unidad de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu
riculosius alicubi erratur, nec laboriosius aliquid quaeritur, Santo, pues no existe materia donde con mayor peligro se
nec fructuosius aliquid invenitur. desbarre, ni se investigue con más fatiga, o se encuentre
Quisquis ergo cum legit dicit: "Hoc non bene dictum con mayor fruto.
est, quoniam non intelligo"; locutionem meam reprehendit c ,
non fidem: et forte veré potuit dici planius; verumtamen Aquel que, al correr de la lectura, exclama: "Esto no
nullus hominum ita locutus est, ut in ómnibus ab ómnibus está bien dicho, porque no lo comprendo", critica mi pala-
intelligeretur. Videat ergo cui hoc in sermone meo displi- bra, no mi fe. La frase quizá pudiera ser más diáfana:
cet, utrum alios in talibus rebus quaestionibusque versatos sin embargo, ningún hombre ha podido expresarse de ma-
intelligat, cum me non intelligit: et si ita est, ponat librum nera que todos le entiendan en todo. El que no esté con-
meum, vel etiam, si hoc videtur, abiiciat; et eis potius quos forme con mi expresión o no la entienda, vea si es ca-
intelligit, operam et tempus impendat. paz de comprender a otros autores más versados en estas
Non tamen propterea putei me tacere debuisse, quia lides, y si es así, cierre mi libro, y, si le parece, arrincónelo
non tam expedite ac dilucide quam illi quos intelligit, elo- y dedique sus afanes y su tiempo a los que entiende.
qui potui. Ñeque enim omnia quae ab ómnibus conscribun- Sin embargo, no crea que deba yo guardar silencio por-
tur, in omnium manus veniunt: et fieri potest ut nonnulli que no me expreso con la precisión y nitidez de los autores
qui etiam haec nostra intelligere valent, illos planiores non que él entiende. No todos los libros que se escriben circulan
inveniant libros, et in istos saltem incidant.
en manos de todos; y es posible que algunos no tengan a
Ideoque utile est, plures a pluribus fieri diverso etilo, su alcance los escritos que se juzgan más asequibles y to-
non diversa fide, etiam de quaestionibus eisdem, ut ad plu- pen con estos nuestros y sean capaces dé entenderlos.
rimos res ipsa perveniat; ad alios sic, ad alios autem sic.
At si ille qui se ista non intellexisse conqueritur, nulla un- Por eso es útil que ciertas cuestiones sean tratadas por
quam de talibus rebus diligenter et acute disputata intel- diversos autores de idénticas creencias, con diferente esti-
ligere potuit; secum agat votis et studiis ut proficiat, non lo, para que así la misma verdad llegue a conocimiento de
mecum querelis et conviciis ut taceam. muchos, a unos por este conducto, a otros por aquél. Mas,
11
P s . 104, 4. ni alguien se lamenta de no entender mi lenguaje porque
a nunca fué capaz de comprender tales cosas, aunque estén
b .Lov. interim. .Alii códices, inierim. expuestas con agudeza y diligencia, trate consigo de ade-
Sic mss. supra viginti. At Editi ha'bent, Pater et Filius et Spi-
ritus Sanctus. lantar en los deseos y estudios, pero no pretenda hacerme
0
In excusis, reprehendat. Sed melius in Mss. reprehendit. enmudecer con sus lamentos y ultrajes.
1, 3, 6 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD isr
136 DE TRINITATE I. 3, 6
El que, ail recorrer estas líneas, diga que entiende lo quo
Qui vero haec legens dicit: Intelligo quidem quid dictum se dice, pero no lo juzga verdadero, pruebe, si le place, su
sit, sed non veré dictum est; asserat, si placet d , sententiam sentencia e impugne, si puede, la mía. Si lo hace impulsado
suam, et redarguat meam, si potest. Quod si cum chántate por la caridad y por la verdad y se digna—si aun vivo—ha-
et veritate fecerit, mihique etiam (si in hac vita maneo 6 ) cérmelo saber, opimos frutos me producirá este mi afán;
cognoscendum faceré curaverit, uberrimum fructum laboris si no le fuera posible hacérmelo presente, siempre le estará
huius mei cepero. Quod si mihi non potuerit, quibus id po- agradecido y obligado en nombre de aquellos a quienes se
tuerit, me volente ac líbente praestiterit: ego tamen lege lo hiciese notar. Por mi parte, continuaré meditando, si no
Domini meditor, si non die ac nocte 1 2 saltem quibus tem- día y noche, sí,-empero, en los fugaces momentos en que
porum particulis possum; et meditationes meas, ne obli- me es posible, y para no olvidar mis soliloquios los confío
vione fugiant, stilo alligo: sperans de misericordia Dei, a mi pluma, esperando, por la misericordia divina, poder
quod in ómnibus veris quae certa mihi sunt, perseverantem perseverar en estas verdades que se complace en revelarme;
me faciet; si quid autem aliter sapio, id quoque mihi ipse y si estoy en el error, El me lo dará a conocer, ya por me-
revelabit 13 , sive per occultas inspirationes atque admoni- dio de sus secretas amonestaciones e inspiraciones, ya por
tiones, sive per manifesta eloquia sua, sive per fraternas medio de su palabra revelada, ya por medio de mis colo-
sermocinationps. Hoc oro, et hoc depositum desideriumque quios con los hermanos. Esto es lo que pido, y este mi de-
meum penes ipsum habeo, qui mihi satis idoneus est custo- seo lo deposito cabe El, pues es poderoso para custodiar
dire quae dedit, et reddere quae promisit. lo que me dio y cumplir lo que prometió.
6. Arbitror sane nonullos tardiores, in quibusdam lo- 6. Creo, en verdad, que algunos, más tardos de inge-
éis librorum meorum opinaturos me sensisse quod non sen- nio, en ciertos pasajes de mis libros opinarán que yo dije
si, aut non sensisse auod sensi. Quorum errorem mihi tribuí lo que no he dicho o que no dije lo que dije. ¿Quién ignora
non deberé quis nesciat, si velut me sequentes ñeque appre- que su error no se me ha de imputar si al seguir mis
hendentes deviaverint in aliquam falsitatem, dum coa:or per pasos, mientras me veo obligado a caminar por obscura e
quaedam densa et opaca viam carpere: quandoquidem nec impracticable vía, no me comprenden y se desvian hasta
ipsis sanctis divinorum Librorum auctoritatibus f ullo modo dar en el error, si nadie puede con razón atribuir a las auto-
quisquam recte tribuerit tam multos et varios errores hae- ridades sagradas de los libros divinos los múltiples y va-
reticorum cum omnes ex eisdem Scripturis falsas atque fal- riados errores de los herejes, cuando todos acuden a las
laces opiniones suas conentur defenderé? Escrituras para defender sus falaces y erróneas opiniones?
Admonet me plañe ac mihi iubet suavissimo imperio lex La ley de Cristo, con suavísimo imperio, es decir, la
Christi, hoc est charitas, ut cum aliquid falsi in libris mpis caridad, me amonesta abiertamente y manda preferir ser
me sensisse homines putant quod ego non sensi, atque idip- reprendido por el que fustiga el error a la lisonja del que"
sum falsum alteri displicet. alteri placet, malim me repre- lo alaba, cuando los hombres crean que he defendido en
hendí a reprehensore falsitatis, quam ab eius laudatore lau- mis libros algún error que yo no defiendo, y a unos place
dan. Ab illo enim quamvis ego non recte, qui hoc non sen- y a otros desagrada. Aunque injustamente, pues no es mi
serina, error tamen ipse recte vituperatur: ab hoc autem nec opinión, con justo enojo es vituperado el error por el pri-
ego recte laudor a quo existimor id sensisse quod vituperat mero; mientras, por el contrario, no soy con razón alabado
veritas, nec ipsa sententia quam vituperat veritas. por el que juzga que defiendo lo que la verdad condena, ni
Ergo in nomine Domini susceptum opus aggrediamur. es con rectitud loada una doctrina que la verdad vitupera.
En el nombre del Señor doy, pues, principio a mi obra.
12
P s . I , 2.
13
Phil. 3, 15-
d
Sevdecim Mss., asserat ut placet,
6
Editi, si dum in hac -vita maneo. Abest dum a Mss.
' Mss. tres e Vaticanis, auctoribus.
I ? 4_ 1 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 139
138 DE TRINITATE I, 4, 7
CAPITULO IV
CAPUT IV
DOCTRINA CATÓLICA SOBRE LA TRINIDAD
QUAE SIT DOCTRINA FIDE1 CATHOLICAE DE TRINITATE
7. Omnes quos legere potui, qui ante me scripserunt de 7. Cuantos intérpretes católicos de los libros divinos
Trinítate, quae Deus est, divinorum Librorum veterum et del Antiguo y Nuevo Testamento he podido leer, anterio-
novorum catholici tractatores, hoc intenderunt secundum res a mi en la especulación sobre la Trinidad, que es Dios,
Scripturas docere, quod Pater et Filius et'Spiritus sanctus, enseñan, al tenor de las Escrituras, que el Padre, el Hijo
unius eiusdemque substantiae inseparabili aequalitate divi- y el Espíritu Santo, de una misma e idéntica substancia,
nam insinuent unitatem; ideoque non sint tres dii, sed unus insinúan, en inseparable igualdad, la unicidad divina, y, en
Deus: quamvis Pater Filium genuerit, et ideo Filius non sit consecuencia, no son tres dioses, sino un solo Dios. Y aun-
qui Pater.est; Filiusque a Patre sit genitus, et ideo Pater que el Padre engendró un Hijo, el Hijo no es el Padre; y
non sit qui Filius est; Spiritusque sanctus nec Pater sit nec aunque el Hijo es engendrado por el Padre, el Padre no es
Filius, sed tantum Patris et Filii Spiritus, Patri et Filio el Hijo; y el Espíritu Santo no es ni el Padre ni el Hijo,
etiam ipse coaequalis, et ad Trinitatis pertinens unitatem. sino el Espíritu del Padre y del Hijo, al Padre y al Hijo
Non tamen eamdem Trinitatem natam de virgine Maria, coigual y perteneciente a Qa unidad trina. Sin embargo, la
et sub Pontio Pilato crucifixam et sepultam, tertio die re- Trinidad no nació de María Virgen, ni fué crucificada y se-
surrexisse, et in caelum ascendisse, sed tantummodo Filium. pultada bajo Poncio Pilato, ni resucitó al tercer día. ni
Nec eamdem Trinitatem descendisse in specie columbae su- subió a los cielos, sino el Hijo solo; ni descendió la Trini-
per Iesum baptizatum 14 ; aut die Pentecostés post ascensio- dad en figura de paloma sobre Jesús el día de su bautismo;
nem Domini, sonitu facto de cáelo quasi ferretur flatus ve- ni en la solemnidad de Pentecostés, después de la ascensión
hemens, et linguis divisis velut ignis sedisse super unum- del Señor, entre viento huracanado y fragores del cielo.
quemque eorum, sed tantummodo Spiritum sanctum 1 5 . Nec vino a posarse, en forma de lenguas de fuego, sobre los
eamdem Trinitatem dixisse de cáelo: Tu es Filius meusle, apóstoles, sino sólo el Espíritu Santo. Finalmente, no dijo
sive cum baptizatus est a Ioanne, sive in monte quando cum la Trinidad desde el cielo: Tú eres mi Hijo, cuando Jesús
illo erant tres discipuli 17 ; aut quando sonuit vox, dicens: fué bautizado por Juan, o en el monte cuando estaba en
Et clarificavi, et iterum clarificabo ls: sed tantummodo Pa- compañía de sus tres discípulos, ni al resonar aquella voz:
tris vocem fuisse ad Filium factam; quamvis Pater et Fi- Le he glorificado y le volveré a glorificar, sino que era
lius et Spiritus sanctus, sicut inseparabiles sunt, ita inse- únicamente la vez del Padre, que hablaba a su Hijo, si bien
parabiliter operentur. Haec et mea fides est, quando haec el Padre, el Hijo y ei Espíritu Santo sean inseparables en
est catholica fides. su esencia y en sus operaciones. Y ésta es mi fe, pues es la
fe católica.
14
M t . 3, 16.
13
A c t . 2, 2-4.
18
M e . i, 11.
140 DE TRINITATE I, 5, 8
I , 5, 8 DE. LA SANTÍSIMA TRINIDAD l^j
CAPUT V
CAPÍTULO V
DlFFICULTATES DE TRINITATE: QUOMODO TEES UNUS D E Ü S , ET
DIFICULTADES ACERCA DE LA TRINIDAD. OÓMO LAS T R E S P E R S O .
INSEPARABILITER OPERANTES PRAESTENT QUAEDAM SINE INVICEM
ÑAS SON U N SOLO D I O S Y, OBRANDO INSEPARABLEMENTE, E J E C U -
TAN CIERTAS COSAS SIN MUTUO CONCURSO
8. Sed in ea nonnulli p e r t u r b a n t u r , cum audiunt Deum
P a t r e m , et Deum Filium, et Deum Spiritum s a n c t u m , et ta-
8. P e r o algunos se t u r b a n cuando oyen decir que el Pa-
imen hanc T r i n i t a t e m non t r e s déos, sed unum D e u m ; et dre es Dios, que el Hijo es Dios y que el E s p í r i t u S a n t o es
quemadmodum id intelligant q u a e r u n t : praesertim cum di- Dios, y, sin embargo, no hay t r e s dioses en la Trinidad, sino
citur, inseparabiliter operari T r i n i t a t e m in omni r e quam un solo Dios; y t r a t a n de entender cómo puede ser e s t o ;
Deus operatur, et tamen quamdam vocem P a t r i s sonuisse, especialmente cuando se dice que la Trinidad actúa insepa-
quae vox Filii non sit; in carne autem n a t u m , et passum, et rabTemente en todas las operaciones de D i o s 3 ; con todo, n o
resurrexisse, et in caelum ascendisse nonnisi Filium; in co- fué la voz del Hijo, sino la voz del P a d r e , la que r e s o n ó ; sólo
lumbae autem specie venisse nonnisi Spiritum s a n c t u m : in- el H'jo se apareció en carne mortal, padeció, resucitó y su-
telligere volunt, quomodo et illam vocem, quae nonnisi Pa- bió al cielo; y sólo el E s p í r i t u Santo vino en figura de
tris fuit T r i n i t a s fecerit; et illam carnem, in q u a nonnisi Fi- paloma. Y quieren entender cómo aquella voz del P a d r e es
obra de la Trinidad, y cómo aquella carne en la que sólo el
lius de Virgine n a t u s est, eadem T r i n i t a s creaverit; et illam
Hijo nació de una Virgen es obra de la misma Trinidad, y
columbae speciem, in q u a nonnisi Spiritus sanctus a p p a r u i t , cómo pudo la Trinidad a c t u a r en la figura de paloma, pues
illa ipsa Trinitas operata sit. únicamente en ella se apareció el E s p í r i t u S a n t o .
Alioquin non insepéra'biliter Trinitas operatur, sed alia Pues de no ser así, la Trinidad n o obraría inseparable-
mente, y entonces el P a d r e sería a u t o r de unas cosas, el
P a t e r facit, alia Filius, alia Spiritus s a n c t u s : a u t si quae-
Hijo de o t r a s y el Espíritu Santo de o t r a s ; o, si ciertas ope-
dam simul faciunt, quaedam sine invicem, iam non insepa- raciones son comunes y algunas privativas de una persona
rabilis est T r i n i t a s . determinada, y a no es inseparable la Trinidad.
Movet etiam quomodo Spiritus s a n c t u s in Trinitate sit, Les preocupa también saber cómo el E s p í r i t u Santo per-
tenece a dicha Trinidad no siendo engendrado p o r el P a d r e ,
quem nec P a t e r , nec Filius, nec ambo genuerint, cum sit
ni por el Hijo, ni ñor ambos a una, a u n q u e es E s p í r i t u del
Spiritus et P a t r i s et Filii. Quia ergo quaerunt ista homines, P a d r e y del Hijo. E s t a s son. pues, l a s cuestiones que h a s t a
et taedio nobis s u n t ; si quid hinc ex dono Dei sapit infirmi- asediarnos nos proponen; y si Dios se complace en a y u d a r
t a s n o s t r a , edisseramus eis ut possumus, ñeque cum invidia n u e s t r a pequenez, ensayaremos responderles, evitando cami-
tabescente iter habeamus 19 ." n a r con aquel que de envidia se consume.
Si afirmo que n o suelen venirme al pensamiento tales
Si dicimus nihil nos de talibus retous cogitare soleré, problemas, m e n t i r í a ; y si confieso que estas cosas tienen
m e n t i m u r : si autem fatemur h a b i t a r e a ista in cogitationibus holgada mansión en mi entendimiento, pues me inflamo en
nostris, quoniam r a p i m u r amore indagandae v e r i t a t i s , fla- el a m o r de la verdad a i n d a g a r , me asedian, con el derecho
de la caridad, p a r a que les indique las soluciones encontra-
" Sap. 6, 23. 3
Se refiere el Santo a las operaciones denominadas ad extra.
La doctrina a^ustiniana pasó a ser axioma teológico en las escuelas.
a
El concilio de Florencia lo incorpora al lenguaje oficial de la Igle-
Vaticanus eodex, habere. Alius Vaticanus, haberí. sia cuando define : In Trinitate omnia unum, ubi non obviat relatio-
nis oppositio. Cf. Denz. 703.
I , 6, £> DE. LA SANTÍSIMA TRINIDAD 143
142 DE TRINIIATE I, 6, 9
das. No es que haya alcanzado la meta, o sea ya perfecto
gitant iure charitatis ut eis jndicemus quid bine excogitare (si el apóstol San Pablo no se atrevió a decirlo ds sí, ¿cómo
potuerimus: non quia iam acceperim, ut nerfectus sim osaré yo pregonarlo, estando tan distanciado de él y bajo
(nam si Paulus apostolus, quanto magis ego longe infra il- sus pies?); mas olvido lo que atrás queda y me lanzo, se-
lius pedes iacens non me arbitror apprehendisse?); sed pro ' gún mi capacidad, a la conquista de lo que tengo delante
modulo meo, si ea quae retro sunt obliviscor, et in anteriora y corro, con la intención, hacia la recompensa de la voca-
me extendo, et secundum intentionem sequor ad palmam ción suprema. Dónde me encuentro en este caminar, adonde
supernae vocationis 20, quantum eiusdem viae peregerim, et he llegado y cuánto me falta para alcanzar el fin, es lo ¡que
quo pervenerim, unde mihi in finem reliquus cursus est, ut desean saber de mí aquellos de quienes la caridad libre me
aperiam desideratur a me, illis desiderantibus quibus me hace humilde servidor.
serviré cogit libera chantas. Es menester, y Dios me lo otorgará, que yo mismo apren-
da enseñando a mis lectores, y al desear responder a otros,
Oportet autem, et donabit Deus, ut eis ministrando quae yo mismo encontraré lo que buscando voy. Tomo sobre mí
legant. inse auoque proficiam; et eis cupiens responderé este trabajo por mandato y con el auxilio del Señor, nuestro
quaerentibus, ipse quoque inveniam quod quaeretoam. E'rgo Dios, no con el afán de discutir autoritariamente, sino con
suscepi haec, iubente atque adiuvante Domino Deo nostro, el anhelo de conocer lo que ignoro discurriendo con piedad.
non tam cognita cum auctoritate disserere, quam ea cum
pietate disserendo cognoscere.
CAPITULO VI
C A P U T VI E L H I J O ES CONSUBSTANCIAL AL PADRE. N O SOLAMENTE EL P A -
DRE, SINO TAMBIÉN LA TRINIDAD ES INMORTAL. TODAS LAS CO-
FLLIUM ESSE VERUM DEUM EIUSDEM CUM PATRE SUBSTANTIAE. SAS HAN SIDO HECHAS POR EL PADRE Y EL HlJO. EL ESPÍRITU
NON SOLUS PATER, SED TRINITAS DICTA IMMORTALIS. NON EX SANTO ES DIOS VERDADERO, IGUAL AL PADRE Y AL H I J O
SOLO PATRE OMNIA. SED ETIAM EX FILIO. SPIRITUM SANCTUM
ESSE VERUM DEUM PATRI ET FILIO AEQUALEM
9. 'Los que dijeron que nuestro Señor Jesucristo no era
Dios, o que no era Dios verdadero, o que no era un Dios con
9. Qui dixerunt Dominum nostrum Iesum Christum él Padre, o que por ser mudaible no era inmortal *, pueden
non esse Deum, aut non esse verum Deum, aut non cum Pa- ser convencidos por el testimonio acordado y unánime de
tre unum et solum Deum, aut non veré immortalem, quia los libros divinos, de donde están tomadas estas palabras:
mutabilem, manifestissima divinorum testimoniorum et con- En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios,
sona voce convicti sunt; unde sunt illa: In principio erat y el Verbo era Dios. Es manifiesto que nosotros reconocemos
Verbum, et Verbum erat apud Deum. et Deus erat Verbum. en el Verbo de Dios al Hijo único de Dios, del cual dice lue-
Manifestum est enim quod Verbum Dei, Filium Dei unicum go: Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, a cau-
accipimus, de quo post di-cit: Et Verbum caro factum est, sa del nacimiento de su encarnación, acaecido, en el tiempo,
et habitavit in nóbis, propter nativitatem incarnationis eius, de una Virgen.
quae facta est in tempore ex Virgine. En este pasaje declara San Juan no sólo que Cristo es
Dios, ¡sino que es consubstancial al Padre, pues habiendo di-
In eo autem declarat, non tantum Deum esse, sed etiam cho que el Verbo era Dios, continúa: En el principio estaba
eiusdem cum Patre substantiae, quia cum dixisset: Et Deus en Dios. Todas las cosas fueron" hechas por El, y sin El nada
erat Verbum; Hoc erat, inquit, in principio apud Deum; 4
omnia per ipsum facta sunt, et sine ipso factum est nihil21. Los que niegan la divinidad de Cristo son legión. La historia
de las herejías tiene aún abierto el último capítulo sobre la ficción
modernista. Cuando Agustín escribe las palabras del texto, el arria-
nismo, la gran herejía eristológica, mordía el polvo de la derrota
1° Phil. 3, 12-u. aplastado por el anatema del primer concilio ecuménico.
31
l o . I, i . 14 ; 3, 3.
144 DE TRINIIAIE I, 6, 10 I , 6, 1 0 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 145
Ñeque enim dicit omrúa; nisi quae facta sunt, id est omnem ha sido hecho. En el omnia se incluyen todas las criaturas.
creaturam. Unde liquido apparet ipsum faetum non esse per Luego consta con evidencia que no ha sido hecho aquel por
quera facta sunt omnia. E t si factus non est, creatura non
est: si autem creatura non est, eiusdem cum Patre substan- quien fueron hechas todas las cosas. Y si no ha sido hecho
tiae est. Omnis enim substantia quae.Deus non est, creatura no es criatura; y si no es criatura, es una misma substancia,
est; et iquae creatura non est, Deus'est. E t si non est Filius con el Padre. Toda substancia que no es Dios, es criatura-
eiusdem substantiae cuius Pater; ergo facta substantia est: y la substancia que no es criatura, es Dios. Si el Hijo no es
si facta substantia est, non omnia per ipsum facta sunt: at una misma substancia con el Padre, es criatura; y si es
omnia per ipsum facta sunt; unius igitur eiusdemque cum criatura, ya no han sido hechas por El todas las cosas. Pero
Patre substantiae est. E t ideo non tantum Deus, sed et ve- está escrito: Todo ha sido hecho por El; luego es una mis-
rus Deus. ma substancia con el Padre, y, por consiguiente, no sólo es
Quod idem Ioannes apertissime in Epístola sua dicit: Dios, sino también Dios verdadero.
Scimus quod Filius Dei venerit, et dederü nobis intéllectum
ut cognoscamus verum Deum, et simus in vero Filio eius El mismo San Juan dice con gran claridad en su Car-
Iesu (Jhristo. Hic est verus Deus, et vita aeterna22. t a : Sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio inte-
10. Hinc etiam consequenter intelligitur non tantum- ligencia para que conozcamos al Dios verdadero y estemos
modo de Patre dixisse apostolum Paulum: Qui solus habet en su verdadero Hijo, Jesucristo. Este es el verdadero Dios
immortalitatem; sed de uno et solo Deo quod est ipsa Tri- y la vida eterna.
nitas. Ñeque enim ipsa vita aeterna mortalis est secundum
aliquam mutabilitatem: ac per hoe Filius Dei, quia vita 10. En consecuencia, se comprende muy ibien cómo Pa-
aeterna est, cum Patre etiam ipse intelligitur, ubi dictum blo, el Apóstol, al decir el único que posee la inmortalidad,
est: Qui solus habet immortalitatem. Eius enim vitae aeter- habla no sólo del Padre, sino del único Dios, que es la Trini-
nae et nos participes facti, pro modulo nostro immortales dad misma. Jamás la vida eterna puede ser mortal por muta-
efficimur. Sed aliud est ipsa cuius participes efficimur, vita bilidad, y por esta razón en las palabras el único inmortal se
aeterna; aliud nos qui eius partieipatione vivemus In aeter- incluye juntamente con el Padre al Hijo, porque es la vida
num. Si enim dixisset: Quem temporibus propriis ostendet eterna. Nosotros mismos somos particioneros de la vida
Pater beatus et solus potens, Rex regum et Dommus domi- eterna, y, según nuestra capacidad, nos hacemos inmortales.
nantium, qui solus habet immortalitatem; nec sic inde se- Mas una cosa es la vida eterna participada y otra nuestra
paratum Filium oporteret intelligi. naturaleza, capaz de vivir eternamente gracias a esta par-
Ñeque enim, quia ipse Filius alibi loquens voce Sapien- ticipación. Y si el Apóstol hubiera dicho que el Padre era
tiae (ipse est enim Dei Sapientia a3 ) ait: Gyrum caeli cír- el único feliz y poderoso, señor del tiempo, rey de reyes y
cuivi sola24, separavit a se Patrem: quanto magis ergo non emperador de los que dominan, el único inmortal, ni aun en
est necesse ut tantummodo de Patre praeter Filium intelli- este caso quedaría el Hijo excluido de la inmortalidad.
gatur, quod dictum est: Qui solus habet immortalitatem,
cum ita dictum sjt: Ut serves, inquit, mandatum sine macu- Tampoco el Hijo se separa del Padre cuando en otra
la, irreprehensibile, usque in adventum Domini nostri Iesu parte dice al hablar por boca de la Sabiduría (El es Sabi-
Christi: quem temporibus propriis ostendet beatus et solus duría de Dios): Sola recorrí el círculo de los cielos; con
potens, Rex regum et Dominus dominantium; qui solus ha- cuánta mayor razón se entenderá del Padre y del Hijo la
bet immortalitatem, et lucem habitat inaccessibilem; quem sentencia el único que posee la inmortalidad, pues añade:
nemo hominum vidit, nec videre potest; cui est honor et glo-. Para que observes el precepto sin mancha ni culpa hasta la
ría in saecula saecwlorum. Amen2S. venida de nuestro Señor Jesucristo, quien hará aparecer a
In quibus verbis, nec Pater proprie nominatus est, nec su tiempo al bienaventurado y solo dichoso, el único que
Filius, nec Spiritus sanctus; sed beatus et solus potens, Rex posee la inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien
nadie entre los mortales vio ni puede ver; al cual el honor
22
i l o . 5, ao.
y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
23
i Cor. i, 24.
24
Eccli. 24, 8. En este pasaje no se nombra propiamente al Padre, ni
25
1 Tim. 6, 14-16. al Hijo, ni al Espíritu Santo, sino al feliz y solo poderoso,
146 DE TRINITATÉ ¡t, 6, 12
I , 6, 1 2 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 147
eivs! Quis enim cogi\ovit mentem Domini? Aut quis consi- ¿Quién conoció el pensamiento del Señor? O ¿quién fué su
liarius eius fuit? Aut quis prior dedit illi, et retribuetur ei? consejero? O /.quién le dio primero para tener derecho a IQ,
retribución? Porque de El, por El y en El son todas las co-
Quoniam ex ipso, et per ipswm, et in ipso svmt omnia: ipsi sas. A El la gloria por los siglos de los siqlos. Amén.
gloria in saecula saeculorum. Amen29. Si les place interpretar únicamente del Padre estas pala-
bras, ¿cómo pueden ser hechas todas las cosas por El, como
Si autem hoe de Patre tantummodo intelligi volunt, quo- aquí se dice, y ser todas hechas por el Hijo, como lo afirma
modo ergo omnia per Patrem sunt, sieut hic dicitur; et el Apóstol, escribiendo a los de Corinto cuando dice: Y un
omnia per Filium, sieut ad Gorinthios ubi, ait: Et vnus Do- Señor. Jesucristo, por quien son todas las cosas; o como dice
minvs Iesus Christus, per quem omnia; et sieut in Evangelio San Juan en su Evangelio: Todo ha sido hecho por E1? Si
Ioannis: Omnia ver ipsum facta swnt? Si enim alia per Pa- unas cosas fueron hechas por el Padre y otras por el Hijo,
trem, alia per Fil ; um, íam non omnia per Patrem, nec om- ya no fueron todas las cosas hechas por el Padre, ni todas
nia per Filium. Si aute'm omnia per Patrem, et omnia per por el Hijo. Luego si todas las cosas fueron hechas por el
Padre y todas por el Hijo, las mismas cosas que fueron he-
Filium; eadem per Patrem, quae per Filium. Aequalis est chas por el Padre lo fueron también por el Hiio. y, en conse-
ergo Patri Filius, et inseparabilis operatio est Patris et Fi- cupncia, el Hijo es igual al Padre, y sus operaciones son in-
li'i. Quia si vel Filium fecit Pater quem non fecit ipse Filius, divisas. En efecto, si el Padre hizo al Hijo, esta creación no
non omnia per Filium facta sunt: at omnia per Filium facta pertenece al Hijo, y. TTV consiguiente, va no fueron hechas
sunt; ipse igitur factus non est, ut cum Patre faceret omnia todas las cosas por el Hijo; mas la verdad es que todas las
quae facta sunt. Quanquam nec ab ipso verbo tacuerit Apos- cosas fueron hechas por el Hüo; luego el HÜo no ha sido
tolus, et apertissime omnino dixerit: Qui cum in Del forma creado y juntamente con el Padre ha hecho todas las cosas
esset, non rapinam arbitratus est esse aequalis Deoso: hic que han sido hechas. A decir verdad, no silencia el Anóstol
esta palabra, pues dice abiertamente: Quien, siendo Dios en
Deum proprie Patrem appellans, sieut alibi: Caput autem la forma, no reputó ranina ser iqual a Dios. Dios en este
Christi, Deus 31. pasaie es propiamente el Padre, como en este otro lugar: La
cabeza de Cristo es Dios.
13. ¡Similiter *t de Spiritu sancto collecta sunt testimo-
nia, quibus ante nos qui haec disputaverunt, abundantius usi 13. Sobre el Espíritu Santo se han "reunido asimismo
abundantes testimonios, utilizados por los que antes que yo
sunt, quia et ipse Deus, et non creatura. Quod si non creatu- han escrito acerca de estaos materias, en los que se prueba
ra, non tantum Deus (nana et nomines dieti sunt dii 8 2 ), sed que el Espíritu Santo es Dios y no criatura 6 . Y si no es
etiam verus Deus. Ergo Patri et Filio prorsus aequalis, et criatura, es no sólo Dios (núes los hombres son también lla-
in Trinitatis unitate consubstantia'lis et eoaeternus. mados dioses), sino Dios verdadero. Por consiguiente, igual
en todo al Padre y al Hijo, consubstancial y coeterno en la
Máxime vero illa loco satis claret, quod Spiritus sanctus unidad de la Trinidad.
non sit creatura, ubi iubemur non serviré ereaturae, sed Que el Esüíntu Santo no es criatura, lo demuestran so-
Creatori 3 S : non eo modo quo iubemur per charitatem ser- bre todo armellas palabras de la Escritura donde se nos
vire invicem 31, quod est graece SouAsüsiv; sed eo modo quo manda servir al Criador y no a la criatura, y no a la ma-
tantum Deo servitur, quod est graece Acn-peúeiv. Unde idolo- nera como se nos manda ayudarnos mutuamente, con ca-
latrae dicuntur qui simulacris eam servitutem exhíbent quae ridad, en griego dovleucln. sino como se nos preceptúa
adorar a Dios, con culto de latría, latreuein en erfiego. Por
debetur Deo. Secundum banc enim servitutem dictum est: eso a los adoradores de falsos númenes se les llama idóla-
Dominum Deum tuum adordbis, et illi soli servies 35. Nam tras. Y, según esta servidumbre, se dijo: Al Señor, tu Dios,
et hoc distinctius in graeca Scriptura invenitur; Aa-rpeÚCTets adorarás y a El solo servirás. El texto griego es más ex-
enim habet. plícito, pues usa la palabra latreúseis.
Porro si tafli servitute creaturae serviré prohibemur, Si se nos prohibe servir a la criatura con esta esclavi-
quandoquidem dietum est: Dominum Deum tuum adorabis, tud, pues está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a El
et illi soli servies; unde et Apostolus detestatur eos qui co- solo servirás, y el Apóstol detesta a los que adoran y sirven
luerunt et servierunt creaturae, potius quam Creatori: non a la criatura antes que al Criador, no es criatura el Espí-
est utique creatura Spiritus sanctus, cui ab ómnibus sanc- ritu Santo, pues, en expresión del mismo Apóstol, todos loa
tis tális servitus exhibetur dicente Apostólo: Nos enim su- santos le sirven y adoran. Porque la circuncisión, dice, so-
mus circumcisio, Spiritui Dei servientes 33, quod est in grae- mos nosotros, los que servimos al Espíritu de Dios; en grie-
co ACCTPEÚOVTES. Plures enim códices etiam latini sic hnbent: go latreúontes 7 . Muchos códices latinos leen: Los que ser-
qui Spiritui Dei servimus: graeci autem omnes, aut pene vimos al Espíritu de Dios; y los griegos, todos o casi todos.
omnes. In nonnullis autem exemplaribus latinis invenimus En algunos ejemplares latinos se encuentra esta variante:
non. Sviritui Dei servimus; sed, sviritu Deo servimus b . Los que servimos en el espíritu de Dios, en vez de: Los que
Sed qui in hoc errant, et auctoritari graviori cederé de- servimos al Espíritu de Dios s .
trectant, numquid et illud varium in codicibus reperiunt: Pero los que yerran en esto y rehusan doblegarse ante
Nescitis guia corpora vestra templum in vobis estc Spiritus el peso de la autoridad, ¿por ventura encontrarán la
sancti, quem habetis a Deo? Quid autem insanius magisque más ligera variante en los códices del texto siguiente: Ig-
sacrilegum est, quam ut quisquam dicere audeat membra noráis que vuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo,
Christi templum esse creaturae minoría secundum ipsos, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? ¿No será
quam Christus est? Alio enim loco dicit: Corpora vestra una insigne necedad y un gran sacrilegio afirmar que los
membra sunt Christi. Si autem quae membra sunt Christi, miembros de Cristo son—en su sentir—templo de una cria-
templum est Spiritus sancti, non est creatura Spiritus sanc- tura inferior a Cristo? En otro lugar dice el Apóstol: Vues-
tus: quia cui corpus nostrum templum exhibemus. necesse tros cuerpos son miembros de Cristo. Si, pues, los miembros
est ut huic eam servitutem debeamus, qua nonnisi Deo ser- de Cristo son templo del Espíritu Santo, no es criatura el
viendum est, quae graece appellatur Acn-psía. Unde consequen- Espíritu Santo; porque desde el momento en que nuestros
ter dicit: Glorifícate A ergo Deum in corpore vestro37. cuerpos se transforman en morada del Espíritu Santo, es
menester que le rindamos el homenaje debido a Dios, y que
35
Deut. 6, I?. en griego se llama latreía, latría. De ahí que, consecuente,
30
37
Phil. 3, 3 ." dice: Glorificad, pues, a Dios eri vuestro cuerpo.
i Cor. 6, 19. 15. 20.
7
b
La cordial aversión que en su infancia sentía Agustín por la
Triplicem huiusce loci lectionem affert rursum Augustinus in gramática griega era como hiél que rociaba de amargura las dulzuras
libro ad Bonifacium tertio, cap. 7. Ipsum eumdem locum in latinis helénicas de las narraciones fabulosas. No obstante, no es tan supina
codicibus falsatorum perfidia mutatum fuisse, monet Ambrosius in la ignorancia del idioma homérico como ciertos hipercríticos piensan.
lib. I I De Spiritu sancto, c. 6. 8
0
San Ambrosio atribuye las variantes de algunos códices latinos
Editi, templum est qui in vobis est. At Mss., templum in vobis a la perfidia de los arríanos : quorum aliquos perfidia falsaverunt.
est. Atque ita proferí conslanter Augustinus_ in superioribus libris Cf. De Spiritu Sancto, 2, 5, .46 : ÍPL 16, 7S3. San Agustín en su obra
contra arianoruin sermonem et contra Maximinum. Contra ditas epístolas Pelagianorum (3, 7, 22 : P L 44, 604) propone
d
Editi addunt, et pórtate; quod a Mss. et a graeco textu Apos- estas variantes : Spiritui Deo, Spiritu Deo, Spiritui Dei, sin inclinar-
toli abest. se por ninguna. Los exégetas modernos prefieren la lección en e¡
Espíritu de Dios. i
152 DE TRINITATE I , 7, 1 4
I , 7, 1 4 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 153
CAPUT Vil
CAPÍTULO VII
F l L I U S QUOMODO MINOR P A T R E AC SE I P S O
formara serví aocipiens, in similitudinem hominum factus, et a Dios, sin embargo se anonadó a sí mismo, tomando for~
habitu inventus ut homo 40. Est ergo Dei Filius Deo Patri na- ma de siervo, haciéndose semejante a los hombres y en
tura aequalis, habitu minar. In forma enim servi. quam acce- vestidura de hombre. El Hijo de Dios es igual por natura-
leza al Dios Padre, inferior por condición. En la forma de
pit, minor est Patre: in forma autem Dei in qua erat etiam esclavo es inferior al Padre; en su forma divina, en la que
antequam hanc accepisset, aequalis est Patri. In forma Dei, existía antes de vestir nuestra forma, es igual al Padre.
Verbum per quod facta sunt omnia 41 ; in forma autem servi, En la forma de Dios es el Verbo, por quien fueron hechas
factus ex mullere, factus sub Lege, ut eos qui sub Lege todas las cosas; en su forma de siervo es nacido de mujer
erant, redimeret 42 . Proinde in forma Del fecit hominem; in bajo ei imperio de la Ley, para redención de los que está-
forma servi factus est homo. Nam si Pater tantum sine Filio bamos bajo la Ley. En su forma de Dios creó al hombre;
fecisset 'hominem, non scriptum esset: Factamus hominem en la de esclavo se hizo hombre. Y si el Padre hubiera
ad imaginem et similitudinem nostram i3. Ergo quia forma creado al hombre sin el concurso del Hijo, no estaría es-
Dei accepit formara serví-, utrumque Deus et utrumque crito: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.
homo: sed utrumque Deus propter accipientem Deum, En consecuencia, la forma de Dios vistió la forma de sier-
vo; y el conjunto fué un Dios-Hombre: Dios, por ser Dios
utrumque autem homo propter aeceptum hominem. Ñeque el que asumió; hombre, por ser humana la forma recibida.
enim illa susceptione alterum eorum in alterum conversum En esta asunción no hay mudanza ni conversión mutua de
atque mutatum est: nec divimitas quippe in creaturam mu- naturalezas: la divinidad no se convierte en criatura, dejan-
tata est, ut desisteret esse divinitas; nec creatura in divi- do de ser divinidad; ni la criatura se convirtió en divinidad,
nitatem, ut desisteret esse creatura. dejando de ser criatura 9.
erit ei qui Uli subiecit omnia, ut ipsam subiectionem, com- tencia de algunos 10 —que las palabras: MI Hijo estará so-
mutationem et conversionem credat futuram creaturae in metido a -quien a El todo lo sujetó, significan la conversión
ipsam substantiam vel essentiam Creatoris, id est, ut quae de la criatura en la substancia o esencia del Criador, es
fuerat sübstantia creaturae, fíat substantia Creatoris; certe decir, como si la substancia creada se convirtiera en la
vel hoc concedit, quod non habet ullam dubitationem, non- substancia del Criador, ha de conceder entonces que esto
dum hoc fuisse factura cum Dominus diceret: Pater maior no se había aún verificado cuando dijo el Señor: El Padre
me est. Dixit enim hoc non solum antequam ascendisset in es mayor que yo; porque afirmó esto no sólo antes de subir
eaelum, verum etiam antequam passus resurrexisset a mor- a los cielos, sino incluso antes de padecer y resucitar de
tuis. entre los muertos.
Los que opinan que la naturaleza humana en Cristo se
lili autem qui putant humanara in eo naturam in deitatis convierte y muda en substancia de la deidad, y a causa de
substantiam mutari atque converti, et ita dictum: Tune et esto está escrito: Entonces el Hijo estará sujeto a quten
ipse Filius subiectus erit ei qui Uli subiecit omnia, ac si di- a El todo lo sometió, como si dijera que el Hijo del hom-
ceretur: Tune et ipse Filius hominus et a Verbo Dei suscep- bre y la humana substancia, vestidura del Verbo de Dios,
ta humana natura commutabitur in eius naturam, qui ei sub- se convertirán en la substancia de aquel que todo lo some-
iecit omnia; tune futurum putant, cum post diem iudicii tió al Hijo, juzgan que sucederá esto cuando, después del
tradiderü regnum Deo et Patri. juicio final, haya consignado el reino a Dios Padre.
Y por eso también, según dicha opinión, el Padre es ma-
Ac per hoc etiam secundum istam opinionem adhuc Pa- yor que la forma de siervo recibida de una Virgen. Y si
ter maior est, quam quae de Virgine serví forma accepta afirman que el hombre Cristo Jesús se convirtió en subs-
est. Quod si aliqui et hoc affirmant, quod iam fuerit in Dei tancia de Dios, es imposible negar subsistencia a la natu-
substantiam mutatus homo Christus Iesus; illud certe ne- raleza humana antes de su pasión, pues dijo: El Padre es
gare non possunt, quod adhuc natura hominis manebat, mayor que yo. No hay duda que en el citado pasaje el Pa-
quando ante passionem dicebat: Quoniam Pater maior me dre es mayor que el Hijo en su forma de siervo e igual en
est: unde nulla cunetatio est secundum hoc dictum esse, su forma divina.
quod forma servi maior est Pater, cui in forma Dei aequalis Al oír decir al Apóstol: Cuando dijere que todas las co-
est Filius. sas le están sometidas, claro es que exceptúa a aquel que
se las sometió, nadie piense que se ha de interpretar como
Nec quisquam cum audierit quod ait Apostolus: cum au- si el Padre sometiese todas las cosas al Hijo, de suerte que
tem dixerit, quia omnia subiecta sunt ei, manifestum quia el Hijo no lo haya sometido todo a su mismo poder. Expli-
praeter eum qui Uli subiecit omnia " , ita existimet de Patre ca San Pablo su pensamiento a los de Filipo cuando escribe:
intelligendum, quod subiecerit omnia Filio, ut ipsum Filium Nuestra morada está en los cielos, de donde esperamos al
sibi omnia subiecisse non putet. Quod Apostolus ad Philip- Salvador y Señor Jesucristo, que transformará el cuerpo de
penses ostendit dicens: Nostra autem conversatio in caelís nuestra vileza, conforme a su cuerpo glorioso, en virtud del
est; unde et Salvatorem exspectamus Dominum lesum Chris- poder que tiene para someter a si todas las cosas. Luego la
tum, qui transfiguraba corpus humilitatis nostrae, confor- operación del Padre y dei Hijo es inseparable. De otra ma-
me ut fíat corpori gloriae suae, secundum operationem nera no sería el Padre el que sometía todas las cosas, sino
suam, qua possit etiam sibi s'ubiicere omnia40. Inseparabilis que sería el Hijo el que se las somete al consignarle un
enim operatio est Patria et Filia. Alioquin nec ipse Pater ruino libre de todo principado, de todo poder y de todo do-
sibi subiecit omnia, sed Filius ei subiecit, qui ei regnum minio.
tradit, et evacuat omnem principatum et omnem potestatem Al Hijo se refieren, en efecto, estas palabras: Después
et virtutem. entregará a Dios Padre el reino, cuando haya reducido a la
l
De Filio quippe ista dicta sunt: Cum tradiderit, inquit, ° Esta doctrina fusionista servirá más tarde a Eutiques, monje
regnum Deo et Patri, cum evaeuaverit omnem principatum obtuso y terco t n demasía, como banderín contra el dyofisismo. El
monofisitisnio será anatematizado en el concilio ecuménico de Cal-
cedonia, en el 451.
44
i Cor. 15, 28. 24. 37. San Agustín no pretende aquí fijar el sentido crítico del Apóstol,
45
Plhil. 3 , 20. 2 1 .
sino tan sólo excluir el significado herético de los arríanos.
158 DE TRrNl'l'UI. 1.-8, 17 I, 8, 17 DE I.A SANTÍSIMA TRINIDAD 159
et omnem potestatem et virtutem. Ipse enim subiicit, qui nada a todo principado, a toda potestad, a todo poder. El
evacuat.
16. Nec sic arbitremur Christum traditurum regnum que somete es el mismo que aniquila.
Deo et Patri, ut adimat sibi. Nam et hoc quídam vaniloqui 16. No hemos de creer que Cristo se priva del reino al
crediderunt. Cum enim dieitur: tradiderit regnum Deo et consignarlo al Padre. Esto creyeron algunos charlatanes.
Patri, non separatur ipse; quia simul cum Patre unus Deus
est. Sed divinarum Scripturarum incuriosos a et contentio- Cuando se dice: Entregará el reino a Dios Padre, no se ex-
num studiosos fallit verbum quod positura est, doñee. Ita cluye a sí mismo, pues es un Dios con el Padre. Lo que en-
namque sequitur: Oportet enim illum regnare, doñee ponat gaña a los lectores superficiales amantes de las disputas
omnes inimicos suos sub pedibus suisi<¡: tanquam cum po- en la Escritura es la palabra hasta. Sigue el texto: Es pre-
suerit, non sit regnaturus. Nec intelligunt ita dictum, sicuti ciso que El reine hasta poner a todos sus enemigos bajo sus
est illud: Confirmatum est cor eius; non commovebitur, do-
ñee videat super inimicos suos 47. Non enim cum viderit, iam pies, como si una vez puestos bajo sus plantas dejase de
commovebitur. reinar. No entienden pueda tener el mismo sentido que aquel
Quid ergo est: Cum tradiderit regnum Deo et Patri? qua- versillo del Salmo: Constante será su corazón, no temerá
si modo non habeat regnum Deus et Pater? Sed quia omnes hasta que vea la suerte de sus enemigos. No se sigue de
iustos, in quibus nunc regnat ex fide viventibus mediator Dei aquí que al ver postrados a sus enemigos tiemble.
et hominum homo Christus Iesus, perducturus est ad spe-
ciem, quam visionem dicit idem Apostolus: Facie ad fa- ¿Qué significa, pues: Cuando entregue el reino a Dios
ciera *8; ita dictum est: Cum tradiderit regnum Deo et Patri, Padre? ¿Por ventura Dios Padre no reina ahora? Mas por-
ac si diceretur: Cum perduxerit credentes ad contemplatio- que Jesucristo hombre, mediador entre Dios y los hombres,
nem Dei et Patris. Sic enim dicit: Omnia mihi tradita sunt a ha de conducir a todos los justos, efl los cuales reina ahora
Patre meo: et nemo novit Filium, nisi Pater; et nemo novit
Patrem, nisi Filius, et cui voluerit FiLius revelare4B. Tune por fe, a la contemplación denominada por el Apóstol fa-
revelabitur a Filio Pater, cum evacuaverit omnem princi- cial, se dice: Cuando entregue el reino a Dios Padre, que es
patum et omnem potestatem et virtutem; id est, ut neces- decir: Cuando ¡conduzca a los creyentes a la contempla-
saria non sit dispensatio similitudinum per angélicos prin- ción de Dios Padre. Dice: Todo me ha sido entregado
cipatus et potestates et virtutes. Ex quarum persona non por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie
inconveníenter intelligitur dici in Cántico Canticorum ad
sponsam: Similitudmes auri faciemus tibi cum distinctíoni- conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera
bus argenti, quoadusque rex in recubitu suo est50: id est, revelárselo. El Padre será revelado por el Hijo cuando des-
quoadusque Christus in secreto suo est; quia vita vestra truya todo principado, toda dominación y todo poder; es
abscondita est cum Christo in Deo: cum Christus10 appa- decir, cuando sean innecesarias las semejanzas distribuidas
ruerit vita vestra, tune et vos cum ipso apparebitis in glo-
ria 51. Quod antequam fiat, videmus nunc per speculum in por angélicos principados, potestades y virtudes. Entonces
aenigmate, hoc est in similitudinibus; tune autem, facie ad se les podrá aplicar con razón las palabras del esposo a la
facivm 52. esposa en el Cantar de los Cantares: Te haremos zarcillos
17. Haec enim nobis contemplatio promittitur actio- de oro con engarces ée plata mientras reposa el rey en su
num omnium finis atque aeterna iperfectio gaudiorum. Füii lecho; esto es, mientras permanece Cristo en su secreto,
" i Cor. 15, 24. 25. pues vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando
47
48
Ps. n i , 8. se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también os ma-
1 Cor. 13, 12.
•" Mt. 11, 27. nifestaréis con El en la gloria. Antes que esto se realice,
50
51
Cant. 1, 11, sec. 70. vemos en un espejo y obscuramente, es decir, por semejan-
62
Col. 3, 3. 4- zas; pero entonces veremos cara a cara.
1 Cor. 13, 12.
a
Sic Mss. Editi autem, curiosos. '17. Esta contemplación se nos promete como térmi-
b
E r . Lugd. Ven. Lov. hic addunt, inquit. M. no de nuestros trabajos y plenitud eterna de nuestro gozo.
I, 8. 17 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 161
160 DE TRINITATE I, 8, 17
Somos hijos de Dios, aunque aun no se ha manifestado lo
enim Dei sumus, et nondum apparuit quid erimus: sci- que hemos de ser; sabemos que, cuando aparezca, seremos
mus quia cum apparuerit, símiles ei erimus, quoniam vide- semejantes a El, porque le veremos tal cual es. Contemnla-
bimus eum sicuti est53. Quod enim dixit fámulo suo Moy- remos, cuando vivamos en la eternidad, a aiquel que dijo a
si: Ego sum qui sum. Haec dices filns Israel: Qui est, mis'it su servidor Moisés: Yo soy el que soy; esto dirás a los hi-
me ad vos5i; hoc contemplabimur cum vivemus in aeter-
num. Ita quippe ait: Haec autem est vita aeterna, ut cog- jos de Israel'- El que es me envía a vosotros. Y así dice
noscant te unum verum Deum, et quem misisti Iesum Chris- Cristo: Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único
tum55. Hoc fiet cum venerit Dominus, et illuminaverit Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo. Tendrá esto su
occulta tenebrarum 56, cum tenebrae mortalitatis huius cor- cumplimiento cuando venga el Señor e ilumine los escondri-
ruptionisque transierint. Tune erit mane nostrum, de quo jos de las tinieblas, una vez desvanecidos los cendales de
in Psalmo dicitur: Mane astabo tibí, et contemvlabor 5T. De esta mortalidad y corrupción. Entonces acaecerá nuestro
hac contemplatione intelligo dictum: Cum tradiderit regnum amanecer, en expresión del salmista: A la alborada me pre-
Deo et Patri: id est, cum perduxerit iustos, in quibus nunc sento a ti y te contemplaré. De esta contemplación ha de
ex fide viventibus regnat mediator Dei et hominum homo
Christus IPSUS, ad contemplationem Dei et Patris. entenderse aquella sentencia: Cuando entregare el reino a
Dios Padre; es decir, cuando nuestro Señor Jesucristo, me-
Si desipio hic, corrisrat me qui melius sapit: mihi aliud diador entre Dios y los hombres, conduzca a los justos, en
non videtur. Ñeque enim quaeremus aliud, cum ad illius
contemplationem pervenerimus, quae nunc non est, quam- los que reina ahora por fe, a la contemplación de Dios
diu gaudium nostrum in spe est. Spes autem quae videtur, Padre. , , •;•$• ^ W ^ W
non est spes: quod enim videt quis, quid sperat? Si autem
quod non videmus speramus, per patientiam exspectamus 5S, Si en esto ando errado, corríjame el que vaya más acer-
quoadusque rex in recubitu svo est. Tune erit nuoH scrip- tado: yo no veo otra solución. Cuando lleguemos a dicha
turn est: Adimplébis me laetitia cum vultu tuoss>. Ma lae- contemplación, no anhelaremos otra cosa. Ahora, privados
titia nihil amplius requiretur; quia nec erit quod amplius de esa vista, vivimos del gozo esperanzado. La esperanza
requiratur. Ostendetur enim nobis Pater. et sufficiet nobis. que se ve, ya no es esperanza. ¿Cómo esperar lo que uno ve?
Quod bene intellexerat Phiüünus, ut diceret Domino: Os- Pero si esperamos lo que no vemos, en paciencia esperamos,
tende nobis Patrem, et svfficit nobis: sed nondum intel- hasta que el rey descanse en su lecho. Entonces tendrá cum-
lexerat, eo quoque modo idinsum se notuisse dicere: Domi- plimiento la Escritura: Hartura de alegrías en tu presencia.
ne, ostende nobis te, et sufficit nobis. Ut enim hoc intel- Este gozo apagará nuestros deseos. Se nos mostrará el Pa-
ligeret, responsum ei a Domino est: Tanto tempore vobiscum
sum. et non cognovistis me? Philippe. qui vidit me. vidit dre, y esto basta. Bien lo entendía Felipe cuando dijo al Se-
et Patrem. Sed quia volebat eum ex fide vivere antequam ñor: Muéstranos al Padre y nos basta. Entonces aun no
illud posset videre, secutus est, et ait: Non credis quia ego comprendía que podía decir también: Señor, muéstratenos
in Patre, et Pater in me est60? Quamdiu enim sumus in a ti. mismo y nos basta. Con el fin de abrir a la verdad su
corpore, peregrinamur a Domino: Per fidem enim ambula- entendimiento, respondió el S-ñor: ¿Tanto tierno o ha que
mus, non per speciem 61. estoy con vosotros y no me habéis conocido? Felipe, él que
Contemplatio quippe merces est fidei, cui mercedi per me, ha visto a mí, vio al Padre. Mas como deseaba el Señor
fidem corda mundantur; sicut scriptum est: Mundans fide que Felipe le viese por fe antes de contemplarle por visión,
corda eorum 62. Probatur autem quod illi contemplationi cor- prosiguió diciendo: ¿No crees que yo estoy en el Padre y
el Padre en mi? Mientras vivimos en el cuerpo, peregrina-
" Ex. 3, 14. mos ausentes del Señor, pues caminamos por fe y no por
53
58
lo- 17, 3. visión.
i Cor. 4, S .
87
Ps. 5, 5.
58
Rom. 8, 24. 25. Premio es de la fe la visión, y es la fe la que purifica los
59
60
Ps. 15, n . corazones y hace alcanzar esta recompensa, conforme está
l o . 14, 8-10. escrito: Purificando en la fe sus corazones. Otra prueba
61
2 Cor. 5, 6. 7.
62
Act. 15, 9. S. Ag. 5 6
162 DE TRINIIATE I, 8, 18 I 8i 18 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 163
da mundentur, illa máxime sententia: Beati mundicordes, la tenemos en aquella sentencia: Bienaventurados los lim*
quoniam ipsi Deum videbunt63. Et quia haec est vita aeter- píos de corazón, porque ellos verán a Dios. Y pues ésta es
na, dicit Deus in Psalmo: Longitudine dierum repleto eum, la vida eterna, dice Dios en el Salmo: he saciaré de días
et ostendam illi salutare meum6i. Sive ergo audiamus:
Ostende nobis Filium; sive audiamus: Ostende nobis Pa- y le daré a ver mi salvarían. Ya se diga: Muéstranos
trem: tantumdem valet; quia neuter sine altero potest os- al Hijo; ora: Muéstranos al Padre, es la misma afirmación,
tendi. Unum quippe sunt, sicut et ipse ait: Ego et Pater pues no es dable ver a uno sin el otro. Ambos son uno, se-
unum sumus65. Denique propter ipsam inseparabilitatem, gún El asevera: Yo y el Padre somos uno. A causa de esta
sufficienter aliquando nominatur, vel Pater solus, vel Fi- inseparable unidad, basta, a veces, nombrar al Padre solo,
lius solus adimpleturus nos laetitia cum vultu suo. o al Hijo solo, para significar que su rostro nos abastecerá
18. Nec inde separatur utriusque Spiritus, id est Pa- de alegrías.
tris et Filii Spiritus. Qui Spiritus sanctus proprie dicitur
Spiritus veritatis, quem hic mundus accipere non potestee. 18. Ni podrá ser excluido de esta unidad el Espíritu
Hoc est enim plenum gaudium nostrum, quo amplius non de ambos, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo. Este
est, frui Trinitate Deo ad cuius imaginem facti sumus. Prop- Espíritu Santo se dice Espíritu de verdad, que el mundo no
ter hoc aliquando ita loquitur de Spiritu sancto tanquam puede recibir. Nuestro gozo será plenitud al adelieiarnos en
solus ipse sufficiat ad beatitudinem nostram: et ideo solus el Dios Trinidad, a cuya imagen hemos sido creados. Por
sufficit, quia separari a Patre et Filio non potest; sicut eso se habla, alguna vez, del Espíritu Santo como si
Pater solus sufficit, quia separari a Filio et Spiritu sancto bastase para nuestra bienandanza, y basta porque es inse-
non potest; et Filius ideo sufficit solus, quia separari a Pa- parable del Padre y del Hijo; como también es suficiente el
tre et Spiritu sancto non potest.
Padre, pues no puede existir separado del Hijo y del Espi-
Quid enim sibi vult quod ait: Si diligitis me, mandato,
mea sérvate; et ego rogabo Patrem, et alium advocatum da- ritu Santo; como asimismo es suficiente el Hijo, por estar
bit vobis, ut' vobiscum sit in aeternum, Spiritum veritatis, inseparablemente unido al Padre y al Espíritu Santo.
quem hic mundus accipere non potest67, id est, dilectores
mundi? Animalis enim homo non percipit ea quae sunt Spi- ¿Qué sentido dar a estas palabras: Si me amáis, guardad
ritus Dei6S. mis mandamientos; y yo rogaré al Padre y os dará otro
Sed adhuc potest videri ideo dictum: Et ego rogabo abogado, que permanecerá para siempre con vosotros, Espí-
Patrem, et alium advocatum dábit vobis. quasi non solus ritu de verdad, que el mundo (es decir, los amadores del
Filius sufficiat. Illo autem loeo ita de illo dictum est tan- mundo) no puede recibir? EL hombre animal no percibe las
quam solus omnino sufficiat: Cum venerit ule Spiritus ve- cosas del Espíritu de Dios.
ritatis, docebit vos omnem veritatem 69. Numquid ergo se-
paratur hinc Filius, tanquam ipse non doceat omnem veri- La frase: Y yo rogaré al Padre y os enviará otro abo-
tatem, aut quasi hoc impleat Spiritus sanctus quod minus gado, pudiera a primera vista parecer como si el Hijo solo no
potuit docere Filius? Dicant ergo, si placet, maiorem esse bastase. En otro pasaje se habla como si el Espíritu Santo
Filio Spiritum sanctum, quem minorem illo solent dicere. fuera suficiente. Cuando venga el Espíritu de verdad, os en-
An quia non dictum est: Ipse solus; aut: Nemo, nisi ipse, señará toda verdad. ¿Por ventura se excluye aqui el Hijo y
vos docebit omnem veritatem; ideo permittunt ut cum illo se distancia del Espíritu Santo, como si El no pudiera ense-
docere credatur et Filius? Apostolus ergo Filium separavit ñarnos toda verdad, o el Espíritu Santo hubiera de suplir las
ab sciendis iis quae Dei sunt, ubi ait: Sic et quae Dei sunt, deñciencias de su enseñanza? Si esta interpretación place a
mis adversarios, digan que el Espíritu Santo, a quien ellos
63
Mt. 5, 8. consideran inferior, es superior al Hijo. ¿O es que al no de-
" P s . go, 16.
65
l o . i o , 30. cir: El solo; o: Nadie sino El os enseñará toda verdad, se nos
66
67
I b i d . , 14, 17. permite creer que con El enseña también el Hijo? ¿Excluye
I b i d . 14, 15-17. el Apóstol al Hijo cuando se trata de la ciencia de Dios, al
68
1 C o r . 2, 14.
69
J o . i ó , 13. decir: Nadie conoce las cosas de Dios sino el Espíritu de
I 9_ 18 DE. I.A SANTÍSIMA TRINIDAD 165
164 DE TRINITATE I, 9. 18
CAPUT IX C A P Í T U L O IX
IN UNA PERSONA INTERDUM INTELLIGUNTUR OMNES
A VECES EN UNA PERSONA DIVINA ESTÁN TODAS INCLUÍDAS
Hoc autem dixit, non propter inaequalitatem Verbi Dei
et Spiritus sancti, sed tanquam impedimento esset praesen-
tia Filii hominis apud eos, quominus veniret ille qui minor Pero esto no lo dijo porque exista desigualdad entre el
non esset, quia semetipsum non exinanivit, formam servi Verbo de Dios y el Espíritu Santo, sino para que la presen-
accipiens, sicut Filius r2 . Oportebat ergo ut auf erretur ab cia del Hijo del hombre no fuera para ellos impedimento
oculis eorum forma servi, quam intuentes, hoc solum esse cuando viniera el que no era inferior, pues no se anonadó
Christum putabant quod videbant. Inde est et illud quod como el Hijo, tomando forma de esclavo. Era conveniente
ait: Si diligeretis me, gauderetis utique, quoniam eo ad Pa- desapareciera a sus ojos la forma de esclavo, pues a su vista
trem; quia Pater maior me est73: id est, propterea me creían que Cristo era sólo lo que veían. De ahí las palabras
oportet iré ad Patrem, quia dum me ita videtis, ex hoc de Cristo: Si me amaseis, os alegraríais, porque voy al Pa-
quod videtis, aestimatis quia minor sum Patre, atque ita dre, pues el Padre es mayor que yo. Que fué decirles: Es
circa creaturam susceptumque habitum occupati, aequali- menester que yo vaya al Padre, porque, viéndome así y juz-
tatem quam cum Patre habeo non intelligitis. Inde est et gando por las apariencias, pensáis que soy inferior al Pa-
illud: Noli me tangere; nondum enim ascendí ad Patrem'14'. dre, y, embebidos en la contemplación de la naturaleza y
Tactus enim tanquam finem facit notionis. Ideoque nole- condición humanas, no entendéis la igualdad que poseo con
foat in eo esse finem intenti cordis in se, ut hoc quod vide- el Padre. Este es también el sentido de aquel dicho: No me
batur tantummodo putaretur. Ascensio autem ad Patrem toques, pues aun no he subido a mi Padre.
erat ita videri, sicut aequalis est Patri, ut ibi esset finis
visionis, quae sufficit nobis. Aliquando item de Filio solo El tacto define el conocimiento. Y por eso no quería
dicitur, quod ipse sufficiat, et in eius visione merces tota poner en sí el fin de un corazón apasionado, para que no
promittitur dilectionis a et desiderii nostri. Sic enim ait: se creyese que era tan sólo lo que se veía. Subir al Padre
Qui habet mandata mea et custodit ea, ule est qui dili- era ser visto como es, igual al Padre, y allí tendrá fin la
git me. Qui autem me diligit, düigetur a Patre meo; et ego visión que nos basta. Alguna vez se dice también del Hijo
diligam eum, et ostendam me ipsum illi.
sólo que nos basta, y su visión se nos promete como plena
Numquid hic, quia non dixit: Ostendam illi et Patrem, recompensa de nuestros amores y deseos. El que recibe.
ideo separavit Patrem? Sed quia verum est: Ego et Pater
unum sumus; cum Pater ostenditur, et Filius ostenditur qui dice, mis mandamientos y los cumple, ése es el que me
ama. El que me ama a mí, será amado de mi Padre, y yo
70
71
i Cor. 2, i i . le amaré y me manifestaré a él.
lo 16, 6. 7.
73
Phil. 2, 7.
73
lo. 14, 28. ¿Excluye aquí por ventura al Padre, pues no dice: ¡Le
74
Ibid., 20, 17. manifestaré al Padre ? Siempre será verdadera la sentencia:
a
Editi, delectationis. Melius Mss. dilectionis. Yo y el Padre somos uno. En consecuencia, cuando el Padre
DE TRINITATE I. 9, 19 I, 9, 19 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 167
166
in jilo est; et cum Filius ostenditur, etiam P a t e r ostenditur se manifiesta, el Hijo, que vive en E l , t a m b i é n se revela;
qui in illo est. Sicut ergo cum a i t : Et ostendam me ipsum y cuando el Hijo se nos m u e s t r a , el P a d r e , que está en E l ,
itti, intelligitur quia ostendit et P a t r e m ; i t a et in eo quod también se nos aparece. Al decir: Y me manifestaré a él, se
dicitur: Cum tradiderit regnum Deo et Patri, intelligitur entiende que nos manifiesta al P a d r e ; y cuando dice: Al con-
quia non adimit sibi. Quoniam cum perducet credentes ad signar el reino a Dios Padre, se entiende que no se priva
contemp'lationem Dei et P a t r i s , profecto perducet ad con- de él. P o r consiguiente, cuando conduce a los creyentes a
teinplationem suam, qui dixit: Et ostendam illi me ipsum. la contemplación de Dios P a d r e , les conduce también a la
E t ideo consequenter, cura dixiisset illi l u d a s : Domine, quid visión de sí mismo, pues dice: Y me manifestaré a él. Al
factum est, quia ostensurus es te nobis, et non huic mundo? preguntarle J u d a s : Señor, ¿qué ha sucedido para que te ha-
resipondit Iesus, et dixit illi: Si qwis diligit me, sermo- yas de manifestar a nosotros y no al mundo?, Jesús respon-
nem meum servabit; et Pater meus diliget illum, et ad eum dió consecuentemente y le dijo: Si alguien me ama, firuar-
veniemus, et mansionem apud eum faciemus. Ecce quia non dará mi palabra» y el Padre le amará, y vendremos a él y
solum se ipsum ostendit ei a quo diligitur, quia simul cum en él haremos nuestra morada. He aquí cómo n o se mani-
P a t r e venit ad eum, et mansionem facit apud eum. fiesta solo al a m a n t e , pues viene a él j u n t o con el P a d r e y
19. A n forte p u t a b i t u r mansionem in dilectore suo fa- en él fija su mansión.
cientibus P a t r e et Filio exelusus esse ab hac mansione Spi- 19. ¿ P o d r á acaso creerse que el E s p í r i t u Santo queda
r i t u s s a n e t u s ? Quid est ergo quod superius ait de Spiritu excluido del alma del a m a n t e , donde el P a d r e y el Hijo tie-
s a n c t o : Quem hic mundus accipere non potest, quoniam non nen su m o r a d a ? ¿Cómo entonces dice Cristo m á s arriba,
videt illum: nostis illum vos, quia vobiscum manet, et in hablando del E s p í r i t u Santo, que el mundo no lo puede reci-
vobis esíf Non itaque ab hac mansione seiparatus est, de bir, porque no lo ve; vosotros le conocéis, porque en vosotros
quo dictum est, vobiscum manet, et in vabis est. Nis'i forte permanece y en vosotros está? No queda, pues, excluido
quisquam sic absurdus est, u t a r b i t r e t u r , cum P a t e r et de esta m o r a d a aquel de quien se dijo: Con vosotros per-
Filius venerint ut mansionem apud dilectorem suum faciant, manece y en vosotros está. A n o s e r que h a y a alguien
discessurum inde Spiritum sanctum, et t a n q u a m locum datu- tan d i s p a r a t a d o que, cuando el P a d r e y el H i j o vienen a
rum esse maioribus. m o r a r en el a m a n t e , crea que el E s p í r i t u Santo se retira
Sed huic carnali cogitationi occurrit S e r i p t u r a : paulo discretamente, como p a r a ceder el puesto a los que le son
quippe superius a i t : Et ego rogabo Patrem, et alium advo- superiores. '
catum dabit vobis, ut vobiscum sit in aeternum75. Non ergo P e r o a este pensamiento carnal se opone la E s c r i t u r a al
discedet P a t r e et Filio venientibus, sed in eadem mansio- decir líneas a n t e s : Y yo rogaré al Padre, y os enviará otro
ne cum ipsis eri-t in a e t e r n u m ; quia nec ñle sine ipsis venit, abogado que para siempre esté con vosotros. Luego no se
nec illi sine ipso. Sed propter insinúa ti onem T r i n i t a t i s , per- retira el E s p í r i t u Santo cuando vienen el P a d r e y el Hijo,
sonis etiam singulis nominatis dicuntur quaedam separa- y h a b i t a r á con ellos en la misma mansión eternamente; por-
t i m b ; non tamen alus separatis íntelliguntur, propter eius- que ni El viene sin ellos ni ellos sin E l . P a r a insinuar la
dem Trinitatis unitatem unamque s u b s t a n t i a m at'^ue deita- trinidad de p e r s o n a s , ciertas cosas se dicen de alguna de
tem P a t r i s et Filii et Spiritus sancti. ellas, p e r o nunca exclusivamente, a causa de la unidad de
esta Trinidad, pues una es la esencia y deidad del P a d r e ,
76
I b i d . , 14,16-23. del Hijo y del Espíritu Santo.
b
Abest, separalim, a Mss.
168 DE TRINITATE I, 10, 20 I, 10, 20 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 169
CAPUT X CAPITULO X
E L H I J O ENTREGARÁ EL REINO AL PADRE. CONSIGNADO EL
QUOMODD CHRISTUS TRADET REGNUM DEO ET PATRI. TRADITO
REGNO DEO ET PATRI, CHRISTUS IAM NON INTERPELLABIT REINO, CRISTO YA NO INTERPELARÁ POR NOSOTROS
PRO NOBIS
20. Nuestro Señor Jesucristo consignará el reino en
20. Tradet itaque regnum Deo et Patri Dominus nos- manos de Dios Padre cuando conduzca a los creyentes a la
ter Iesus Christus, non se inde separata, nec Spiritu sanc- contemplación de Dios, fin de todas las buenas acciones,
to, quando perducet credentes ad contemiplationem Dei, descanso eterno, gozo perenne, sin que se excluya a sí mis-
ubi est finís omnium bonarum actionum, et requies sem- mo ni al Espíritu Santo. Esto es lo que da a entender
piterna, et gaudium quod nunquam auferetur a nobis. Hoc cuando dice: De nuevo os veré, y se alegrará vuestro co-
enim signat in eo quod ait: Iterum videho vos, et gaudébit razón, y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría.
cor vestrum, et gaudium vestrum nemo auferet a vóbis76.
Huius gaudii similitudinem praesignabat María sedens María, sentada a los pies del Señor y atenta a su pala-
ad pedes Domini, et intenta in verbum eius; quieta scilicet bra, es una bella imagen de este gozo. Libre de toda ocu-
ab omni actione, et intenta in veritatem secundum quemdam pación, absorta en éxtasis contemplativo de la Verdad, en
modum, cuius capax est ista vita, quo tamen praefiguraret la medida posible en esta vida, es imagen de nuestro estado
illud quod futurum est in aeternum. Martha quippe sorore futuro en la eternidad. Marta, su hermana, se afanaba en
sua in necessitatis actione conversante, quamvis bona et útiles menesteres, buenos, sí, y necesarios, pero transitorios,
utili, tamen, cum requies successerit, transitura, ipsa re-
quiescebat in verbo Domini. Et ideo Dominus conquerenti a los que ha de suceder un dulce descanso, mientras María
Maríhae quod eam sóror non adiuvaret, respondit: Marta reposa en la palabra del Señor. Y cuando Marta se lamenta
optimam partem elegit, quae non auferetur ab e a " . porque su hermana no le ayuda, el Señor responde: María
Non partem malam dixit quod agebat Martha; sed is- eligió la mejor parte y no le será arrebatada.
tam optimam quae non auferetur. Illa enim quae in minis-
terio indigentiae est cum indigentia ipsa transierit, au- No afirma que la parte de Marta sea mala, mas llama
feretur. Boni quippe operis transituri merces est requies óptima a la de María, parte que no le será arrebatada. La
permansura. In illa igitur contemplatione Deus erit omnia de Marta, al servicio de la indigencia, termina con la nece-
in ómnibus; quia nihil ab illo aliud requiretur, sed solo ipso sidad. El premio del bien obrar transitorio es la quietud es-
íllustrari perfruique sufficiet. table. En aquella contemplación, Dios será todo en todos,
Ideoque ille in quo Spiritus interpellat gemitibus inenar- porque nada se podrá anhelar fuera de El, y su visión es
rabilibus 78 : Unam, inquit, petü a Domino, hanc requiram; suficiente para adeliciarnos en su gozo.
ut irihabitem in domo Domini per omnes dies vitae meae,
ut contempler delectationem Domini''*. Es lo que pedía aquel en quien el Espíritu oraba con ge-
ContemplaJbimur enim Deum Patrem et Filium et Sp'iri- midos inenarrables. Una cosa, dice, pedí al Señor, y ésa
tum sanctum, cum mediator Dei et hominum homo Chris- procuro: habitar en la casa del Señor todos los días de mi
tus Iesus tradiderit regnum Deo et Patri, ut iam non inter-
pellet pro nobis mediator et sacerdos noster, Pilius Dei et vida para gozar del encanto de Yahvé.
Filius hominis; sed et ipse in quantum sacerdos est as- Nos será dado contemplar al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo cuando el hombre Cristo Jesús, mediador entre Dios
76
Ibid., ió, 22. y los hombres, haya entregado el reino a Dios Padre, y en-
77
78 Le. io, 39-42. tonces ya no abogará por nosotros nuestro mediador y sacer-
79 Rom. 8, 36. dote, Hijo de Dios e hijo del hombre, sino que, como sacer-
Ps. 26, 4.
170 I , 10, 2 1 D? LA SANTÍSIMA TRINIDAD ,171
DE TRINITATE I, 10. 21
sumpta propter nos serví forma, subiectus sit ei qui illi sub- dote, vestido de nuestra forma servil por nuestra redención,
iecit omnia, et cui subiecit omnia; ut in quantum Deus est, está sujeto a aquel que le sometió todas las cosas; así, en
cum illo nos subiectos habeat, in quantum sacerdos, nobis- cuanto Dios nos tiene sujetos, y en cuanto sacerdote está,
cum illi subiectus sit 8 0 . Quapropter cum Filius sit et Deus como nosotros, sometido. Por lo cual, siendo el Hijo Dios
et homo, alia substantia homo potius in Filio a quam Filius Hombre, su naturaleza humana difiere en grado sumo de
in Patre: sicut caro animae meae, alia substantia est ad la naturaleza que el Hijo recibe del Padre; como la carne,
animam meam, quamvis in uno nomine, quam anima al- al compararla con mi alma, difiere más de mi espirita, aun-
terius hominis ad animam meam. que coexistan en un hombre, que mi alma del alma de otro
hombre " .
21. Cum ergo tradiderit regnum Deo et Patri, id est,
cum credentes et viventes ex fide, pro quibus nunc mediator 21. Cuando Cristo haya consignado él reino al Padre,
interpellat, perduxerit ad contemplationem, cui percipien- es decir, cuando haya conducido a los creyentes, que viven
dae suspiramus et gemimus, et cum transierit labor et ge- ahora de fe, por los cuales intercede como mediador, a la
mitus, iam non interpellabit pro nobis tradito regno Deo contemplación, por la cual gemimos y suspiramos; pues
et Patri. Hoc significans ait: Haec vobiscum locutus sumh pasado el trabajo y terminada la fatiga, ya no interce-
in similitudinibus: veniet hora, guando iam non in simili- derá por nosotros. Tal es el sentido de las palabras que
siguen: Esto os lo he dicho en parábolas; llegará la hords
tudinibus loquar vobis, sed manifesté de Patre nuntiábo en que ya no os hablaré más en enigmas, antes claramente
vobis; id est, iam non erunt similitudines, cum visio fuerit os hablaré del Padre. Que fué decir: Cesarán las semejanzas
facie ad faciem. Hoc est enim quod ait: sed manifesté de cuando la visión sea cara a cara. Cuando dice: Claramente
Patre nuntiábo vobis; ac si dicerit, manifesté Patrem os- os hablaré del Padre, es como si dijera: Os manifestaré cla-
tendam vobis. Nuntiábo quippe ait, quia Verbum eius est. ramente a2 Padre. Y dice hablaré, porque es su Verbo. Sigue
Sequitur enim et dicit: Illa die in nomine meo petetis, et el texto: Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que
non dico vobis quia ego rogabo Patrem: ipse enim Pater yo rogaré al Padre por vosotros, pues el mismo Padre os
amat vos, quia vos me amastis, et credidistis quia a Deo ama, porque vosotros me amáis y creéis que yo he salido*
exivi. Exivi a Patre, et veni in huno mundum: iterum re~ de Dios. Salí del Padre y vine al mundo, de nuevo dejo el
linquo mundum, et vado ad Patrem^. mundo y voy al Padre.
Quid est: A Patre exivi; nisi, non in ea forma qua ae-
qualis sum Patri, sed aliter, id est, in assumpta creatura ¿Qué significa salí del Padre, sino que me manifesté in-
ferior en mi forma de criatura asunta, no en la forma en la
minor apparui? Et quid est: Veni in huno mundum; nisi, que soy igual al Padre? Y ¿qué quiere decir vine al mundo,
formam serví, quam me exinaniens accepi, etiam peccato- sino que mostré a los ojos de los pecadores, que aman este
rum qui mundum istum diligunt, oculis demonstravi ? Et quid mundo, la forma de esclavo que tomé anonadándome?
est: Iterum relinquo mundum; nisi, ab aspectu dilectorum Y ¿qué significa de nuevo dejo el mundo, sino que substraigo
mundi aufero quod viderunt? Et quid est: Vado ad Patrem; a la vista de los amadores del mundo lo que vieron? ¿Y qué
nisi, doeeo me sic intelligendum a fidelibus meis, quomodo quiere decir voy al Padre, sino que enseño a mis fieles la
aequalis sum Patri? Hoc qui credunt, digni habebuntur per- doctrina de mi igualdad con el Padre? Los que esto creen,
duci a fide ad speciem, id est ad ipsam visionem, quo per- dignos son de pasar de las sombras de la fe a las clarida-
ducens dictus est tradere regnum Deo et Patri. des de la visión, cuando el Hijo consigne el reino del Padre.
Fideles quippe eius quosredemit sanguine suo, dicti sunt Los fieles redimidos con su sangre son este reino de Cris.
regnum eius, pro quibus nunc interpellat: tune autem illic to, por los cuales ahora intercede; pero al arribar a la eta-
eos sibi faciens inhaerere, ubi aequalis est Patri, non iam pa final, donde es igual al Padre, les hará adherirse a El y
rogabit Patrem pro eis. Ipse enim, inquit, Pater amat vos. no intercederá por ellos. El mismo Padre, dice, os ama. In-
Ex hoc enim rogat, quo minor est Patre: quo vero aequalis tercede ahora como inferior, entonces escuchará con el Pa-
est, exaudit cum Patre. dre en cuanto igual.
80
i C o r . 15, 34-28. 11
81
l o . 16,25-38. Un símil siempre es un símil. Agustín quiere sólo indicar en
las palabras citadas que la diversidad entre la forma humana en Cris-
a
Sic meliores Mss. At editi, ali-a substantia Deus. alia homo, to y su forma divina corre parejas con la diferencia existente entre
homo potius in Filio, etc. la carne y el alma. La naturaleza divina del Hijo se identifica con
b
Sex Mss. : Haec vobis locutus sum. la esencia del Padre.
172 DE TRINITATE I, 11, 22 I, 11, 22 DI-; LA SANTÍSIMA TRINIDAD 173
Unde se ab eo quod dixit: Ipse enim Pater amat vos, Y no se separa del Padre cuando dice: El Padre os ama,
utique ipse non separat; sed secundum ea facit intelligi quae antes insinúa y nos da a entender, como noté más arriba,
supra commemoravi, satisque insinuavi, plerumque ita no- que, al mencionar una persona de la Trinidad, es menester
minan unamquamque in Trinitate personam, ut et aliae illic sobrentender siempre las otras dos. Así, estas palabras: El
intelligantur. Sic itaque dictum est: Ipse enim Pater amat
vos, ut consequenter intelligatur et Filius et Spiritus sanc- Padre os ama, deben igualmente entenderse del Hijo y del
tus: non quia modo nos non amat, qui proprio Filio non pe- Espíritu Santo; y no porque ahora no nos ame, pues no ha
percit, sed pro nobis ómnibus tradidit eum 8 2 ; sed tales nos perdonado a su propio Hijo y lo ha sacrificado por nosotros,
amat Deus, quales futuri sumus, non quales sumus. Quales sino porque no nos ama como somos, sino como seremos.
enim amat, tales in aeternum conservat: quod tune erit cum A los que así ama en el tiempo, conserva en la eternidad,
tradiderit regnum Deo et Patri, qui nunc interpellat pro cuando el que por nosotros ahora intercede haya consignado
nobis, ut iam non roget Patrem, quia ipse Pater amat nos.
Quo autem mérito, nisi fidei, qua credimus antequam illud el reino a Dios Padre. Entonices ya no rogará al Padre, por-
quod promittitur videamus? Per hanc enim perveniemus ad que el mismo Padre nos ama. Y ¿cómo merecer este amor,
speciem, ut tales amet, quales amat ut simus; non quales si no es mediante la fe en las promesas antes que llegue la
odit quia sumus c , et hortatur ac praestat ne tales esse sem- visión? La fe nos conducirá a la visión, porque nos amará
per velimus. tales como quiere que seamos, no cuales nos odia por lo
que somos, pues nos exhorta y ayuda para que no queramos
ser siempre malos.
CAPUT XI
C A P Í T U L O XI
REGULA QUA INTELLIGITUR FILIUS IN SCRIPTURIS NUNC
AEQUALIS, NUNC MINOR LAS DOS NATURALEZAS EN CRISTO
22. Quapropter, cognita ista regula intelligendarum 22. Regla para entender rectamente las Escrituras,
Scripturarum de Filio Dei, ut distinguamus quid in eis sonet cuando del Hijo hablan, es distinguir entre lo que se dice
secundum formam Dei, in qua aequalis est Patri, et quid
secundum formam servi quam accepit, in qua minor est Pa- según la forma de Dios, en la que es igual al Padre, y la
ire, non conturbabimur tanquam contrariis ac repugnantibus forma de siervo que asumió en el tiempo, en la que es al
ínter se sanctorum Librorum sententiis. Padre inferior. Comprendida esta regla, ya no nos inquie-
Nam secundum formam Dei aequalis est Patri et Filius tarán las aparentes contradicciones que encontramos en las
et Spiritus sanctus, quia neuter eorum creatura est, sicut sentencias de los Libros inspirados.
iam ostendimus: secundum autem formam servi, minor est En su naturaleza divina, el Hijo y el Espíritu Santo son
Patre, quia ipse dixit: Pater maior me estss; minor est se iguales al Padre, porque ninguno de ellos es criatura, según
ipso, quia de illo dictum est: Bemetipsum exinanivitSi; mi- hemos probado; en su forma de esclavo, el Hijo es al Padre
nor est Spiritu sancto, quia ipse ait: Qui dixerit blasphe- inferior, pues El mismo dice: El Padre es mayor que yo;
miam in Filium hominis, remittetur ei; qui autem dixerit in
Spiritum sanctum, non remittetur ei85. Et in ipso virtutes y es también inferior a sí mismo, porque de El está escrito:
operatus est, dicens: Si ego in Spiritu Dei eiicio daemonia, Se anonadó a si mismo; y es, finalmente, inferior al Espíritu
Santo, pues dice: Quien hablare contra él Hijo del hombre,
"- Rom. 8, 32.
83
será perdonado; pero quien hablare contra el Espíritu San-
lo. 14, 28. to, no será perdonado, ni en este siglo ni en el futuro. Y obra
81
Phil. 2, 7.
85
Mt. 12, 32. prodigios en nombre del Espíritu Santo, pues dice: Si yo
0 arrojo los demonios en el Espíritu de Dios, sin duda el reino
Editi, quia mali sumus. Abest, malí, a Mss.
174 DE TRINITATE I, 12, 23
100 lor
¡En su forma divina es principio que nos habla13; en
101
Gen. 22, ia. P s . io 9 ) 3- este principio creó Dios el cielo y la tierra; en su forma
lo. i 5 ) 15. "s Prov. 28, 22
Ibid., 16, 12. "' lo. 14, 6. 13
Idéntica lección propone Agustín en el tratado 36 sobre el
103 uo
1 Cor. 2, 2. Apoc. 1, 5. Evangelio de San Juan. La expresión del texto es confusa, y los exe-
,M l
Ibid.,.3, 1. " lo. 8, 25. getas modernos parecen estar de acuerdo únicamente en rechazar la
105
Ibid., 2, 6. »2 Gen. 1,1. lección de la Vulgata. E n lo demás, tot capita tot sententiae.
106
Prov. 8, 25.
I . 12, 2 5 DF. LA SANTÍSIMA TRINIDAD 179
ira DE TRlNlíATÉ I, 12, 25
secundum autem formam serví: Sponsus procedería de tha- de siervo es él esposo que sale de su tálamo. En su forma
lamo suo113. Secundum formam Dei: Primogénitas omnis de Dios es el primogénito de toda criatura. El es antes que
creaturae, et ipse ante omnes est, et omnia in illo constant; todo, y todo en El subsiste; en su forma de siervo es ca-
secundum formam servi: Ipse est caput corporis Ecclesiae 114. beza del cuerpo de la Iglesia. En su forma divina es el Se-
ñor de la gloria. Luego es manifiesto que El glorificará a
Secundum formam Dei, Dominus est gloriae 115 . Unde mani-
sus elegidos. A los que predestinó, a ésos llamó; a los que
festum est, quod ipse gloriñcet sanctos suos. Quos enim
llamó, a ésos los justificó; a los que justificó, a ésos glori-
praedestinavit, ipsos et vocavit; et quos vocavit, ipsos et
ficó. De El está escrito que justifica al impío, pues El es
iustificavit; quos autem iustificavit, ipsos et glorificavit11B.
el justo que justifica. Si a los que justifica a ésos glorifica,
De illo quippe dictum est quod iustifieet impium U 7 ; de illo
El es el que justifica y glorifica, pues es, según dije, el Se-
dictum est quod sit iustus et iustifícans 118 . Si ergo quos
ñor de la gloria. No obstante, en su forma de siervo dice
iustificavit, ipsos et glorificavit, qui iustificat ipse et glori-
a sus discípulos, solícitos de la recompensa: Sentarse a mi
ficat, qui est, ut dixi, Dominus gloriae. Secundum formam
derecha o a mi izquierda no corresponde a mí el otorgarlo,
tamen servi satagentibus discipulis de glorificatione sua, sino a aquéllos para quienes mi Padre lo ha dispuesto.
respondit: Sedere ad dexteram vel ad sinistram meam non
est meum daré vobis, sed quibus paratum est a Patre meo 119.
25. Lo que el Padre apareja lo dispone también el Hijo,
25. Quod autem paratum est a Patre eius, et ab ipso
porque el Padre y El son uno. Probé ya con abundancia de
Filio paratum est: quia ipse et Pater unum sunt 1 2 0 . Iam
testimonios tomados de las divinas Escrituras que en esta
enim ostendimus in hac Trinitate per multos divinarum lo-
Trinidad, a causa de la inseparabilidad de operaciones de
cutionum modos etiam de singulis dici quod omnium est,
esta única esencia, se dice en singular de una persona lo
propter inseparabilem operationem unius eiusdemque sub-
que es propiedad de todas. Por ejemplo, dice del Espíritu
stantiae. Sicut et de Spiritu sancto dicit: Cum ergo iero, mit-
Santo: Cuando yo me vaya, os lo enviaré. No dijo: Os lo
tam ülum ad vos121. Non dixit: mittemus; sed ita quasi
enviaremos; sino como si el Hijo solo, y no el Padre, lo
tantum Filius eum missurus esset, et non Pater; cum alio
hubiera de enviar, siendo así que en otro lugar dice: Os
loco dicat: Haec locutus sum vobis apud vos manens; advo-
he dicho estas cosas mientras permanezco entre vosotros;
catus autem Spiritus sanctus, quem mittet Pater in nomine
pero el Abogado, el Espíritu Santo, que el Padre enviará
meo, Ule vobis declarabit omnia122. Hic rursus ita dictum
en mi nombre, os lo enseñará todo. Parece aquí como si lo
est, quasi non eum missurus esset et Filius, sed tantum Pa-
enviara el Padre solo, sin la intervención del Hijo. Pero
ter. Sicut ergo ista, ita et illud quod ait: sed quibus paratum
tanto en este pasaje como en aquel otro donde se lee: para
est a Patre meo: cum Patre se intelligi voluit parare sedes
aquellos que mi Padre lo ha dispuesto, se ha de entender
gloriae quibus vellet.
que, juntamente con el Padre, aparejará un trono resplan-
Sed dicit aliquis: Illic cüm de Spiritu sancto loqueretur, deciente de gloria para aquellos que El decretare.
ita se missurum ait, ut non negaret Patrem missurum; et
alio loco ita Patrem, ut non negaret se missurum: hic vero
Podría alguien objetar: En el pasaje donde promete el
aperte ait: Non est meum daré; atque ita secutus, a Patre
Hijo enviar al Espíritu Santo, no excluye al Padre, ni en
el otro testimonio aducido se excluye a sí mismo; pero aquí
1I8
Ps. i8, 6. Ibid., 3, 26. expresamente dice: No toca a mí el otorgarlo; y añade:
I19
C o l . 1, 15, 17. 18. M t . 20, 23.
1 C o r . 2, 8. 120
l o . 10, 30. Estas cosas sólo el Padre las concede. Y prosigue como si
Rom. 8, 30. • " Ibid., 16, 7.
Ibid., 4, 5. 122
Ibid., 14, 25. 26. estas cosas sólo el Padre las preparara. Mas la puerta a
180 DE TRINIIAIE I, 12. 26
I, 12, 26 DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 181
dixit ista praeparata. Sed hoc est quod praestruximus b se-
cundum formam serví dictum: ut ita intelligerernus: Non est esta dificultad quedó cerrada de antemano al probar cómo
meum daré, ac si dieeretur: Non est humanae potestatis hoc ha de entenderse de Cristo según su forma de siervo. Y las
daré: ut per illud intelligatur hoc daré, per quod Deus aequa- palabras: No toca a mi el otorgarlo, significan que no per-
lis est Patri. Non est meum, inquit, daré, id est, non humana tenece al humano poder el concederlo; entendiendo por dar,
potestate ista do, sed quibus paratum est a Paire meo: sed el poder de su forma divina, en la que es igual al Padre.
iam tu intellige, quia si omnia quae habet Pater, mea No toca a mí, dice, el otorgarlo; esto es, no os concedo es-
sunt123, et hoc utique meum est, et cum Patre ista paravi. tas cosas en cuanto hombre, sino a quienes fué dispuesto
26. Nana et illud quaero, quomodo dictum sit: Si quis por el Padre. Pero tú has de entender que si todo cuanto
non audit verba mea, ego non iwdicabo iílum. Fortassis enim el Padre tiene es mío, mío es también este poder y junta-
ita hic dixit: Ego non iudicabo illum, quemadmodum ibi:
mente con el Padre he dispuesto estas cosas.
Non est meum daré. Sed quid hic sequitur? Non enim veni,
inquit, ut iudicem mundum, sed ut salvum faciam mundum; 26. Si alguien no oye mis palabras, no le juzgaré. Pre-
deinde adiungit et dicit: Qui me spernit et non accipit verba gunto cuál es el sentido de esta sentencia. Quizá haya di-
mea, habet qui se iudicet. Hic iam inte'lligeremus Patrem, cho no lo juzgaré en el mismo sentido que dijo no toca a
nisí adiungeret et diceret: Verbum quod locutus sum, ipsum mí el otorgarlo. Mas ¿qué sigue? No vine a juzgar al mun-
iudicabit illum in novissimo die. Quid igitur, iam nec Filius do, sino a salvar al mundo. Luego añade y dice: El que me
iudicabit, quia dixit: Ego non iudicabo illum ? nec Pater, sed rechaza y mis palabras no recibe, tiene ya quien le juzgue.
verbum quod locutus est Filius? Imo audi adhuc quod se- Aquí todos entenderíamos que alude al Padre, si no dijese
quitur: Quia ego, inquit, non ex me locutus sum, sed qui me a continuación: La palabra que he hablado, ella le juzgará
misit Pater, Ule mandatum mihi dedit quid dicam, et quid en él día postrero. Luego, ¿no juzgará el Hijo, pues dice:
loquar; et scio quia mandatum eius vita aeterna est. Quae Yo no le juzgaré, ni le juzgará el Padre, sino la palabra
ergo ego loquor, ita ut dixit mihi Pater, sic loquor1Zi. que ha proferido el Hijo? Escucha aún lo que sigue: Por-
Si ergo non i.udicat Filius, sed verbum quod locutus est que yo no he hablado de mí mismo. El Padre, que me en-
Filius; ideo autem iudicat verbum quod locutus est Filius, vió, es quien me dio mandamiento de lo que he de hablar
quia non ex se locutus est Filius, sed qui misit eum Pater y decir. Y sé que su precepto es vida eterna. Así, pues, lo
mandatum dedit ei quid dicat, et quid loquatur: Pater uti- que yo hablo, lo hablo según el Padre me lo ha dicho.
que iudicat, cuius verbum est quod locutus est Filius, atque Si, pues, no juzga el Hijo, sino la palabra pronunciada
ipsum Verbum Patris idem ipse est Filius. Non enim aliud por el Hijo; entonces esta palabra del Hijo juzga, no en
est mandatum Patris, aliud Verbum Patris; nam et verbum cuanto ha hablado de sí mismo, sino en cuanto el Padre, que
hoc appellavit, et mandatum.
le envía, es quien le ordena lo que ha de hablar y decir. Luego
Videamus ergo ne forte quod ait: Ego non ex me locutus
sum, hoc intelligi voluerit: Eigo non ex me natus sum. Si el Padre, cuya palabra es el Hijo, juzga, porque ei Verbo
enim Verbum Patris loquitur, se ipsum loquitur. quia ipse del Padre es el mismo Hijo de Dios. No es posible distin-
est Verbum Patris. Plerumque enim dicit: Dedit mihi Pater: guir entre mandato del Padre y Verbo del Padre. Mandato
in quo vult intelligi quod eum genuerit Pater: non ut tan- y verbo, dijo.
quam iam existenti et non habenti dederit aliquid; sed ipsum Veamos si las palabras Yo no he hablado de mí mismo,
dedisse ut haberet, genuisse est ut esset. Non enim sicut quieren significar yo no he nacido de mí mismo. Si habla el
creatura, ita Dei Filius ante incarnationem et ante assump- verbo del Padre, se habla a sí mismo, porque El es el
tam creaturam, unigenitus per quem facta sunt omnia, aliud Verbo del Padre. Con frecuencia dice: Me lo dio el Padre,
est, et a'iiud habet: sed hoc ipsum est, quod est id quod queriendo dar a entender que el Padre lo engendró, no dán-
dole el ser como si de él careciera, sino comunicándoselo
1=3
124
Ibid., 16, 15. como si ya lo tuviese: engendrar es como ser. Para el Hijo
Ibid., 12, 47-50. unigénito de Dios, por quien fueron hechas todas las co-
sas, antes de encarnarse y asumir la humana naturaleza,
b
Ita in Mss. At in editis, praestrinximus. no es, como para la criatura, una realidad el ser y otra el
182 DE TRINITATE I, 12. 27
I, 12, 27 DE. LA SANTÍSIMA TRINIDAD 1H3
habet. Quod illo loco manifestius dieitur, si quis ad capien-
dum sit idoneus, ubi ait: Sicut habet Pater vitara in semet- tener, sino que El es lo que tiene. Para quien lo comprenda,
ipso, ita dedit Filio vitam habere in semetipso125. Ñeque lo dice con más claridad aquel texto: Así como el Padre
enim iam existenti et vitam non habenti dedit ut haberet tiene vida en sí mismo, así da también al Hijo tener vida
vitam in semetipso, cum eo ipso quod est, vita sit c . Hoc en sí mismo " . No le dio el tener vida como si existiese y
est ergo, dedit Filio vitam habere in semetipso, genuit Fi- careciera de ella, pues por el mero hecho de existir es vida.
lium esse d incommutabilem vitam, quod est vita astenia. Dar al Hijo tener vida en sí mismo es dar por generación
Cum ergo Verbum Dei sit Filius Dei, et Filius Dei sit al Hijo el ser inconmutable, que es vida eterna.
verus Deus et vita aeterna, sieut in Epístola sua dicit Ioan-
nes 1 2 6 ; etiam hic quid aliud agnoscimus, cum dicit Domi- Si, ipues, el Verbo de Dios es Hijo de Dios, y el Hijo de
nus: Verbum quod locutus sum, ipsum iudicabit eum in no- Dios es Dios verdadero y vida eterna, como asevera San
vissimo die; et ipsum verbum, Patris verbum esse dicit et Juan en su Carta, ¿qué otra cosa debemos reconocer aquí
mandatum Patris, ipsumque mandatum vitam aeternam? Et cuando dice el Señor: La palabra que hablé le juzgará en
scio, inquit, quia mandatum eius vita aeterna est. el día postrero, sino que el mismo verbo es Verbo y man-
dato del Padre, y el mandato es vida eterna? Y sé, dice,
27. Quaero itaque quomodo intelligamus: Ego non iudi- que su mandato es vida eterna.
cabo; sed verbum quod locutus sum iudicabit: quod ex con-
sequentibus apparet ita dictum, ac si diceret: Ego non iudi- 27. Me interesa saber cómo hemos de interpretar la
cabo; sed Verbum Patris iudicabit. Verbum autem Patris frase: Yo no juzgaré: es la palabra que he hablado la que
est ipse Filius Dei. Siccine intelligendum est: Ego non iudi- juzgará. Según el contexto, parece como si dijese: No juz-
cabo. sed ego iudicabo? Quomodo potest istud esse verum garé yo, pero juagará la palabra del Padre. El Verbo del
nisi ita: Ego scilicet non iudicabo ex potestate humana, quia Padre es el mismo Hijo del Padre. ¿Hemos, pues, de en-
Filius hominis sum; sed ego iudicabo ex potestate Verbi, tender que juzgará y no juzgará? ¿Cómo puede ser verdad,
quoniam Filius Dei sum. Aut si contraria et repugnantia sino en el sentido que no juzgará según el humano poder,
videntur: Ego non iudicabo, sed ego iudicabo: quid illic di- porque es Hijo del hombre, mas juzgará según el poder del
cemus, ubi ait: Mea doctrina non est mea? Quomodo mea, Verbo, pues es Hijo de Dios? Y si la contradicción y repug-
quomodo non mea? Non enim dixit: Ista doctrina non est nancia de la -sentencia juzgaré y no jungaré irreconciliable
mea; sed: Mea doctrina non est mea; quam dixit suam, os parece, ¿qué decir de aquella expresión: Mi doctrina no
eamdem dixit non suam. Quomodo istud verum est, nisi se- es mía? ¿Cómo puede ser mía y no mía? Y advierte que no
cundum aliud suam dixerit; secundum aliud, non suam: se- dijo: Esta doctrina no es mía, sino: Mi doctrina no es mía.
cundum formam Dei, suam; secundum formam servi, non La misma doctrina que llama suya dice que no es suya.
suam? Cum enim dicit, non est mea, sed eius qui me mi- ¿Cómo puede ser esta afirmación cierta, a no ser que en
sit127, ad ipsum Verbum nos facit recurrere. Doctrina enim un sentido sea suya y en otro no lo sea? En su forma de
Patris est Verbum Patris, qui est unicus Filius. Dios es suya, en su forma de siervo no lo es. Cuando dice:
Quid sibi et illud vult: Qui in me credit, non in me cre- No es mía, sino del que me envió, es preciso elevar nuestro
dit?128 Quomodo in ipsum, quomodo non in ipsum? Quo- pensamiento hasta el Verbo. La doctrina del Padre es el
modo tam eontrarium sibique adversum potest intelligi: Qui Verbo del Padre, que es su Hijo unigénito.
in me credit, inquit, non in me credit, sed in eum qui me
Y ¿qué significa: El que en mí cree, no cree en mi?
123
lo. 5, 26. ¿Cómo es posible creer y no creer en El? ¿Cómo entender
126
127
1 lo. 5, so. frases tan contradictorias y opuestas como son El que en mí
lo. 7, 16, cree, no cree en mi, sino en el que me envió? He aquí la
128
Ibid., 12, 44.
0 11
Veteres aliqui códices, vita aeterna sit. La inteligencia procer de Agustín se detiene reverente ante el
d umbral de lo divino, remansa su vuelo de águila sobre las cumbres
Am. et Er. omittunt, esse; cuius loco unus e Vaticanis Mss.
habet ex se. de la revelación como temerosa del precipicio. La generación eterna
del Verbo de Dios siempre será una barrera infranqueable para la