Habermas
Habermas
Dr. Francisco Gmez Gmez. Dr. Flix Herrador Buenda y Dr. Vicente Martnez Sierra Universidad Complutense de Madrid [email protected]
Resumen: La comunicacin abordar brevemente la transicin desde la Teora Tradicional a una Teora Crtica, que supera el dualismo entre teora y praxis, pensamiento y accin. En definitiva, esclareciendo las relaciones entre ciencia, tecnologa y poder. En orden a fundamentar criterios de intervencin social del Estado. Habermas evoluciona desde la Teora Marxista y la crtica del Materialismo Histrico para dar lugar a una nueva concepcin del hombre, pasando desde la responsabilidad solidaria a una democracia deliberativa, para crear un modelo que busca fortalecer las condiciones de la comunicacin en las sociedades pluralistas, donde tan necesaria es la justicia del Estado de Derecho como la solidaridad de las Redes Ciudadanas. Se abordarn algunos conceptos fundamentales de la Poltica Social aplicada a aquellos aspectos de la Intervencin Social que resultan ms relevantes a la hora de definir las intervenciones del Estado. Una democracia deliberativa debe prefigurar unos lmites a la imposicin de valores para impedir que las ayudas sociales supongan intromisiones en la vida privada de los que las reciben. En conclusin, intentaremos adaptar las reflexiones tericas a la intervencin social de nuestra propia realidad mediterrnea.
Los pensadores que integran la Escuela de Frankfurt se proponen llevar a cabo una crtica de las modernas sociedades avanzadas, de sus sutiles mecanismos de represin y explotacin y de la uniformizacin cultural de las masas.
El pensamiento burgus haba promovido la diferente relacin en el proceso de produccin social, intentando separar radicalmente el trabajo terico de los trabajos especializados (trabajo del socilogo, trabajo del economista, trabajo del historiador, etc.); pero esta separacin llega a convertirse en un dualismo esquizofrnico: Porque el hombre en unas ocasiones habla como cientfico y en otras como ciudadano. La reflexin que hace la ciencia de la funcin social es un dato externo a la teora misma; que persigue difuminar la actividad de los sujetos y contribuir a la difusin de una imagen de la sociedad entendida como un mecanismo annimo, de funcionamiento casi automtico.
Recordemos que en el mundo del pensamiento triunf una determinada concepcin del ser humano y de la razn, entendiendo a ste como sujeto, frente al cual se situaba el mundo entendido como objeto a dominar reduciendo a ste a lo cuantificable, medible y verificable. En el S. XVIII la Ilustracin saca consecuencias prcticas de esta concepcin del hombre y del conocimiento. El conocimiento debe ser puesto al servicio de la emancipacin del hombre: sometiendo a anlisis crtico todo aquello que coarta su libertad, ya sean supersticiones, autoridad o tradicin; dominando la naturaleza para ponerla a su servicio. Las pretensiones de la Ilustracin eran, a juicio de los frankfurtianos, loables pero el triunfo de esta manera de entender al hombre y al conocimiento produjo consecuencias negativas no previstas. Por un lado la razn se redujo a racionalidad instrumental; a una forma de racionalidad a la que slo le preocupa el desarrollo de los medios tcnicos y tecnolgicos para un mayor control y dominio de la naturaleza. Lo que conduce a una cosificacin de la naturaleza y, adems a la cosificacin de los propios seres humanos al aceptar stos una razn orientada simplemente al rendimiento y obsesionada por los medios y no por los fines. Esta concepcin del conocimiento es la que est en la base de la concepcin del positivismo de la ciencia que lo reduce todo a hechos, fenmenos y leyes preconizada por el neopositivismo y la filosofa analtica. De ah que el poder poltico, interesadamente quiera presentar como cientfico lo que slo son opciones y consiguientemente discutibles, tratando la sociedad como si fuera la naturaleza, omitiendo lo peculiar de la sociedad; ignorando que no cuestionar la realidad social es una forma de aceptarla y justificarla.
A dicha teora, los frankfurtianos, la designan como Teora Tradicional porque se limitan a entender sta apoyndose en los resultados estrictos de las ciencias positivas sin cuestionar la realidad vigente; sin preguntarse cmo queremos vivir, y qu tipo de vida es deseable. Abandonado toda funcin crtica y al hacerlo se convierte en justificadora del presente, en definitiva en pura ideologa.
Frente a la razn instrumental la Teora Crtica plantea la racionalidad como denuncia de toda forma de ideologa y de todo tipo de dominio existente en la sociedad actual, que pretendiendo el dominio de la naturaleza, han terminado por dominar al hombre mismo. La irracionalidad de este tipo de razn se ha puesto de manifiesto en las diversas formas de fascismos y nazismos contemporneos.
Frente a lo preconizado por la Teora Tradicional la Teora Crtica se plantea como objetivo prioritario la transformacin de la realidad social. Su meta es alcanzar una sociedad ms justa, en el convencimiento de que el futuro de la humanidad est unido al pensamiento crtico. Para ello, es necesario recuperar la unidad entre teora y praxis construyendo una nueva forma de racionalidad, rechazando la racionalidad instrumental y apostando por una razn emancipadora que est al servicio de la liberacin del ser humano.
La Teora Critica se caracteriza por: afirmar que en todo anlisis social no hay imparcialidad; que toda teora defiende intereses. Que no se puede ser neutral en los juicios de valor. Que el anlisis de la sociedad debe considerar a sta globalmente y como un todo. Y que adems toda teora est mediatizada por la historia, la economa, etc. Todo ello anima a Marcuse a realizar una crtica que l llamaba sociedad cerrada o unidimensional, la preconizada por las sociedades industriales avanzadas que consiguieron disolver toda crtica integrndola en el sistema. El autor aludido lleva a cabo tambin la crtica a los mecanismos represivos disfrazados de que se valen las sociedades avanzadas para someter todo impulso a las necesidades de produccin industrial.
Los objetivos de las sociedades tecnolgicas dependen de la implantacin del estado de bienestar. Tal Estado parece capaz de elevar el nivel de la vida administrada, capacidad inherente a todas las sociedades industriales avanzadas donde el aparato tcnico dinmico establecido como poder separado que acta sobre y por encima de los individuos- depende para su funcionamiento del desarrollo y la expansin intensificada de la productividad. Bajo estas condiciones, la decadencia de la libertad no es un asunto circunstancial de deterioro o corrupcin moral. Es ms bien un proceso social objetivo en la medida en que la produccin y distribucin de bienes y servicios provoca la sumisin a la racionalidad instrumental.
Sin embargo, pese a esta racionalidad, el Estado de bienestar es un Estado que coarta la libertad, porque implica una restriccin del tiempo libre disponible; de la cantidad y calidad de los bienes y servicios disponibles para las necesidades vitales individuales; e impide el ejercicio de la inteligencia capaz de aprehender y realizar la autodeterminacin.
La publicidad, las relaciones pblicas, el adoctrinamiento, la obsolescencia planificada, ya no son gastos generales improductivos, sino ms bien elementos de los costes bsicos de la produccin. En consecuencia, un constante aumento del nivel de vida es el subproducto casi inevitable de la sociedad industrial polticamente manipulada, una vez que un cierto nivel de retraso ha sido superado. La creciente productividad del trabajo, permite un consumo cada vez mayor -sin olvidar la creciente diversificacin de la productividad. Al prevalecer este sistema, se reduce el valor de la libertad; no hay razn para insistir en la autodeterminacin si la vida administrada es la vida ms cmoda e incluso la buena vida. Esta es la base racional y material para la unificacin de los opuestos, para la conducta polticamente unidimensional. Sobre esta base, las fuerzas polticas trascendentes dentro de la sociedad son detenidas y el cambio cualitativo slo parece posible como un cambio producido desde el exterior .
El rechazo del Estado de bienestar; la prdida de las libertades econmicas y polticas que fueron el verdadero logro de los dos siglos anteriores, puede verse como inconveniente menor de un Estado capaz de hacer segura y cmoda la vida administrada. Si los individuos estn satisfechos hasta el punto de sentirse felices con los bienes y servicios que les entrega la administracin, por qu han de insistir en instituciones diferentes para una produccin diferente de bienes y servicios diferentes? 45
En la misma obra nuestro autor denuncia la sociedad dominada por la razn instrumental y sigue afirmando: Se cree morir por la clase, pero se muere por las gentes del partido. Se cree morir por la Patria pero se muere por la sociedad de la abundancia. Se cree morir por la libertad de las personas, pero se muere por los intereses econmicos. Se cree morir por el proletariado pero se muere por la burocracia. Se cree morir por el orden y por el Estado pero se muere por el dinero y por el consumo...El hombre unidimensional, en cualquiera de las sociedades; sea la marxista o la capitalista est unido a su pensamiento y a la ideologa...los productores adoctrinan y manipulan; promueven una falsa conciencia y as surgen la conducta unidimensional en la que ideas, aspiraciones y objetivos son puras apariencias y nuevas formas de alienacin. 46
Para Habermas, es menester desarrollar una teora social que revele el sentido oculto de las complejas interacciones sociales. Dicha teora debe reunir las siguientes notas:
- La teora social deber ser multidisciplinar. Solo con la aportacin de las ciencias sociales puede captarse el sentido de la estructura social analizada.
- Debe ser crtica, sta ha de denunciar la irracionalidad del presente o dicho de otro modo, hay que recuperar las posibilidades emancipatorias que estn implcitas en la
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Marcuse, Herbert.: El hombre unidimensional ED. Paids Barcelona 1979 pg.78. Ib. : O.C. Pg. 92.
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realidad social. En toda sociedad hay, alternativas a las injusticias sociales vigentes. Para ello la teora social no puede, en su anlisis de la misma, restringirse a lo que pasa, sino que ha de atender a lo que podra pasar, a lo posible.
- Ha de ser autocrtica. Solo desde la revisin crtica del propio discurso puede la filosofa garantizar que no sirve a intereses espreos y evitar as el peligro de convertirse en ideologa.
- Tiene que ser hermenutica. Los hechos particulares solo pueden entenderse en su relacin con la totalidad y sta, no puede comprenderse sin integrar el sentido de sus partes.
- Tiene que ser dialctica. Debe tener en cuenta los aspectos negativos de la historia, entendida como el coste en vidas humanas y el deterioro de la naturaleza impuesto por el progreso. Esta negatividad de la historia ha de orientarse a la conquista de la emancipacin del hombre: se trata de que los fracasos de la actividad transformadora del hombre no hayan sido en vano.
Segn Habermas, todo conocimiento y toda accin humana estn dirigidos por un inters. Los intereses se pueden definir como las orientaciones bsicas enraizadas en las condiciones fundamentales de la posible reproduccin y autoconstitucin del gnero humano, es decir, en el trabajo y en la interaccin. Por ello, tales orientaciones fundamentales no tienden a la satisfaccin de necesidades empricas inmediatas, sino a la solucin de problemas del sistema en general. (Conocimiento e inters) De esta definicin extraemos las siguientes caractersticas del trmino inters:
- Los intereses buscan la conservacin y la reproduccin de la vida humana como funciones bsicas de la vida del hombre.
- Estas funciones se llevan a cabo a travs del trabajo, por el que transformamos y controlamos la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades, y la relacin entre los seres humanos, que nos permite convivir y colaborar mutuamente. Somos lo que somos por el trabajo y las relaciones sociales.
- Los intereses orientan la actividad terica y prctica del hombre hacia aquellos saberes que permiten la reproduccin y la conservacin.
Estas caractersticas implican que el conocimiento no es una accin separada de las necesidades humanas como un simple hecho contemplativo, sino que todo conocimiento est mediatizado por un inters. De ah, se sigue que de cada inters de la especie humana brote una forma de saber: a) informaciones que amplan el poder tcnico (ciencias empricas); b) interpretaciones por las que se orienta la accin a travs de tradiciones comunes (ciencias histrico-hermenuticas); y c) anlisis que liberan al hombre de poderes que se consideran naturales y eternos (ciencias crticas).
Estos tres tipos de saberes estn mediatizados por tres tipos de intereses:
El inters tcnico, que interviene en las ciencias emprico-analticas; el inters prctico, que dirige las ciencias histrico-hermenuticas; y el inters emancipatorio, que orienta las ciencias crticas de la sociedad.
El inters tcnico. Es el que orienta la actividad de las ciencias de la naturaleza y la tcnica. Estas son las que permiten que el ser humano transforme la naturaleza para la satisfaccin de sus necesidades vitales y la mejora de sus condiciones de vida. Este inters es el que predetermina el tipo de objetos de investigacin de la ciencia emprica. El objeto de las ciencias empricas no es la naturaleza como algo externo al propio sujeto que conoce y que slo ha de describir. El objeto de estas ciencias es la naturaleza en cuanto que puede ser manipulada por la tcnica. El inters tcnico tambin es el que est presente en las actividades de la
razn instrumental, en el trabajo. Habermas no est criticando este tipo de conocimiento, tan slo recuerda que se trata de un tipo de conocimiento que no debe tomarse como modelo oficial de todo saber.
El inters prctico. Es el que se da en las ciencias histrico-hermenuticas (poltica, sociologa, etc.) y se refiere a las relaciones que los hombres establecen entre s. Este inters permite al ser humano transformar las normas de convivencia para entenderse mejor. Est enraizado en la necesidad que tenemos de comunicamos: la supervivencia de los individuos est unida a la posibilidad de una comunicacin fiable entre los sujetos sociales; si no nos entendiramos no sera viable la vida social humana.
El inters emancipatorio. Supone el inters por la liberacin de todo poder y la afirmacin de la autonoma del individuo. Esta aspiracin est presente en casi toda la historia del pensa-miento. En especial, Habermas contina una tradicin que se inaugura en la Ilustracin, con su premisa del Sapere aude!, y se prolonga en la autoconciencia del Sujeto en Hegel, para ser modificada, desde la perspectiva materialista, por Marx y el psicoanlisis de Freud.
El inters emancipatorio va ligado a una forma de accin que es la autorreflexin (como el inters tcnico lo estaba a la accin instrumental y el prctico a la comunicativa) y dirige un tipo de ciencias que son las ciencias crticas de la sociedad. La autorreflexin desenmascara los poderes sociales, que aparecen como hipostasiados (que existen con independencia y estn por encima de nosotros) y demuestra que tales poderes son un producto de los seres humanos. Si esos poderes dependen de nosotros, podemos cambiarlos y liberamos de ellos. Por eso, la autorreflexin libera y tiene una capacidad emancipadora.
La autorreflexin dirige la accin de las ciencias crticas, es la tarea de la crtica. En ella coinciden conocimiento e inters, puesto que el conocimiento slo adquiere sentido cuando sirve al inters por la liberacin del hombre.
b) En la socledad se dan intereses comunlcativos y emancipadores. Son los que se hallan relacionados con este tipo de saber y pretenden alcanzar el conocimiento y comprensin entre los diferentes individuos y grupos, en una sociedad determina; Este tipo de intereses es el propio de las ciencias del espritu y de la hermenutica.
Ese es el fin de la "accin comunicativa", que expresa "inequvocamente la intencin de un consenso comn y sin restricciones. En este momente interviene tambin el "inters emancipador", que corresponde al proceso histrico de autoconstitucin del ser humano en su relacin con la naturaleza y en su accin social, y que lleva una progresiva liberacin de los hombres tanto de las opresiones de la naturaleza como de las deficiencias de la organizacin social. La accin comunicativa debe ser siempre una accin liberadora y emancipadora, que permita luchar contra las situaciones en las que el discurso, la accin y el conocimiento se encuentren corrompidos. Dice Habermas, en "Conocimiento e inters": "Con la estructura del lenguaje es puesta (para nosotros) la emancipacin... y, sin embargo, slo en la sociedad emancipada, que consiga la autonoma de todos sus miembros, se desplegara la comunicacin hacia un dilogo, libre de dominacin de todos
Los pensadores agrupados en torno a la llamada Escuela de Frankfurt, entre los que se puede incluir a Marcuse, Adorno, Horkheimer, Fromm, etc., se proponen llevar a cabo una crtica de las modernas sociedades industrializadas avanzadas, de sus sutiles mecanismos de represin y explotacin, y de la uniformizacin cultural de las masas.
Aunque a la filosofa le queda reservada esa tarea de liberacin o emancipacin, tambin posee, a juicio de Habermas, una tarea de construccin. Para ello intenta elaborar una teora moral o pragmtica universal que posibilite una accin comunicativa de
comprensin in-tersubjetiva y recproca. Esta pragmtica universal se debe basar en una teora de la verdad y en una tica. Este punto de partida consiste en un intento de reformulacin de la teora kantiana de la moral: el objetivo es fundamentar racionalmente una moral universal que pro-porcione las normas para un comportamiento correcto, pero sin atender al contenido de las normas, sino a la forma o proceso mediante el cual esas normas se legitiman. Sin embargo, Habermas fundamenta la moral, no en la conciencia, sino en el lenguaje. Esto es as porque en el pensamiento actual la verdad se define como la legitimacin de un discurso terico, una vez reconocida su validez por parte de los sujetos que intervienen en el dilogo: la esencia de la verdad se encuentra en el consenso, en el dilogo consensuado discursivamente entre indi-viduos. Es sta la concrecin de la utopa de Habermas, que consiste en proyectar una situacin ideal del habla en la que los individuos puedan consensuar las normas morales y las jurdicas. Esta tica se erige tanto sobre el lenguaje como sobre el discurso y posee las si-guientes caractersticas: no es una tica individualista, sino poltica; ha de ser una tica cognitiva, puesto que su objetivo es fundamentar las normas morales; tendr que ser deontolgica, debido a que establece que lo que es correcto prima sobre lo que es bueno; es, adems, siguiendo el imperativo categrico kantiano, universalista y, por ltimo, tambin deber ser formal (sin contenido), para poder fundamentar la legitimidad del comportamiento moral con la pretensin de fundar unas ciencias que contribuyan al inters emancipativo (psicoanlisis y crtica de las ideologas), la filosofa como crtica que ser llamada a esta tarea indispensable de construccin por medio de la tica del discurso y de la teora de la verdad.
Por accin comunicativa entiendo una interaccin simblicamente mediada. Se orienta de acuerdo con normas intersubjetivamente vigentes que definen expectativas recprocas de comportamiento y que tienen que ser reconocidas, por lo menos por dos agentes. Las normas sociales vienen urgidas por sanciones. Su sentido se objetiva en la comunicacin lingstica cotidiana. Mientras que la validez de las normas sociales slo se funda en la intersubjetividad del acuerdo sobre intenciones y slo viene asegurada por el reconocimiento general de obligaciones. HABERMAS, J. (2005).
La accin comunicativa es aqulla orientada al entendimiento y mediada por el lenguaje. Pues bien, para que el entendimiento sea posible, cuando utilizamos el lenguaje con este fin estamos presuponiendo una serie de pretensiones de validez. Tales pretensiones son:
Justificacin, correccin: que lo que dice es correcto, est justificado en funcin de ciertas normas y valores sociales aceptados por los que dialogan.
Cuando se dan estas condiciones la comunicacin no est distorsionada. Pero puede suceder que haya interferencias en la comunicacin. De modo que un interlocutor cuestione alguna de estas cuatro pretensiones de validez. En ese caso la validacin de la inteligibilidad y sinceridad del hablante slo puede llevarse a cabo desde fuera del propio lenguaje. (Por ejemplo, el hablante slo podr justificar su sinceridad demostrndola en la prctica, en sus acciones). Pero la verdad y correccin de un enunciado puede justificarse mediante el uso del propio lenguaje, empleando el propio lenguaje para argumentar, esto es, discursivamente. La explicacin de cmo se puede justificar argumentativamente la verdad y correccin de un enunciado da lugar a la teora consensual de la verdad y a la tica del discurso.
3 Desarrollo y Moralidad
En las sociedades avanzadas de occidente se han desarrollado durante los dos ltimos decenios conflictos que en muchos aspectos se desvan de los patrones que caracterizan al conflicto en tomo a la distribucin, institucionalizado por el Estado social. Ya no se desencadenan en los mbitos de la reproduccin material, ya no quedan
canalizados a travs de partidos y asociaciones, y tampoco pueden apaciguarse en forma de recompensas conformes al sistema.
Los nuevos conflictos surgen ms bien en los mbitos de la reproduccin cultural, la integracin social y la socializacin: se dirimen en forma de protestas subinstitucionales y, en todo caso, extraparlamentarias; y en los dficit subyacentes a esos conflictos se refleja una cosificacin de mbitos de accin estructurados comunicativamente, a la que ya no se puede hacer frente a travs de los medios dinero y poder. No se trata primariamente de compensaciones que pueda ofrecer el Estado social, sino de la defensa y restauracin de las formas de vida amenazadas o de la implantacin de nuevas formas de vida. En una palabra: los nuevos conflictos se desencadenan, no en tomo a problemas de distribucin, sino en tomo a cuestiones relativas a la gramtica de las formas de la vida.
Este nuevo tipo de conflictos es expresin de esa revolucin silenciosa que R. Inglehart ha constatado en el cambio de valores y actitudes de poblaciones enteras. Las investigaciones de Hildebrandt y Dalton y de Sarnes y Kaase confirman un cambio de temas que evidencia un trnsito desde la vieja poltica, centrada en torno a cuestiones de seguridad econmica y social, de seguridad interna y de seguridad militar, a una nueva poltica; nuevos son los problemas de la calidad de vida, de la igualdad de derechos, de la autorrealizacin individual, de la participacin y de los derechos humanos.
Si utilizamos indicadores estadsticos, la vieja poltica es defendida ms bien por empresarios, trabajadores y clase media dedicada a la industria y al comercio, mientras que la nueva poltica encuentra ms partidarios en la nueva clase media, en la generacin joven y en los grupos de formacin escolar cualificada. Estos fenmenos concuerdan con la tesis de la colonizacin interna Habermas, J., (1987:555-556).
En el ltimo estadio de desarrollo, los individuos seleccionan alternativas basndose en criterios morales que estiman vlidos para todos -universalidad- porque representan intereses que no son individuales, sino universalizables -imparcialidad-.
Por consiguiente, puede afirmarse que la teora de la racionalidad comunicativa es capaz de fundar, como demuestran las investigaciones de Kohlberg, criterios de evaluacin del desarrollo moral.
El materialismo histrico de Marx se propuso desarrollar una teora de la evolucin histrica a travs del estudio de los diversos modos de produccin que se han sucedido a lo largo de la historia del hombre.
Para Habermas, sin embargo, la propuesta marxista adolece de graves insuficiencias: asume una concepcin teleolgico-determinista, es economicista -puesto que centra su interpretacin de la organizacin social en la categora fundamental de trabajo- y, por ltimo, asume un concepto de racionalidad prximo al de racionalidad tecnolgicoinstrumental.
a) En el cambio social, no solo es relevante el aprendizaje tcnico, sino tambin el moral, que posibilita una integracin social ms madura y nuevas relaciones de produccin;
b) la racionalizacin se plasma en el desarrollo de las fuerzas productivas, pero tambin en las formas de integracin social: mecanismos de regulacin de conflictos (moral y derecho), imgenes del mundo y formaciones de identidad de la sociedad, y
c) es posible construir una teora teniendo en cuenta que las estructuras Iingsticas de la intersubjetividad son constitutivas tanto del sistema social como del sistema de la personalidad. Habr estructuras de conciencia homlogas entre el desarrollo del yo y la evolucin social, de ah la posibilidad de construir una teora de la evolucin social a partir de los estudios ontogenticos de la psicologa evolutiva [como el de Kohlberg] y de la interaccin.
El proyecto de una razn comunicativa requiere una nueva teora de la accin humana. No todas las acciones poseen el mismo grado de racionalidad, y puede ir desde la ms pobre moralmente, que solo tiene en cuenta los medios, hasta la ms plena, que valora todos los elementos de la vida moral: medios, fines, valores y consecuencias.
En una situacin actual donde la responsabilidad tiene un alcance planetario, la tica no puede permitirse la utilizacin de un concepto restringido de racionalidad porque limitara la capacidad de argumentacin humana y el acceso a la verdad. El compromiso con la verdad es un compromiso con las condiciones de posibilidad de la racionalidad de comunicacin para que esta sea verdaderamente humana, esto es, est al servicio de la dignidad humana.
La razn comunicativa es un modelo de razn que tiene en cuenta a todos los afectados por las consecuencias de las decisiones, por eso logra un alcance universal y recibe el nombre de solidaria. No estn en juego las consecuencias de un grupo o una parte del planeta, sino de la humanidad como un todo. Ante este desafo, la vida democrtica no puede resignarse al pragmtico modelo liberal que reduce las personas a individuos y deja el Estado en manos del mercado, tampoco al utpico modelo republicano que confa demasiado en las virtudes cvicas de los ciudadanos. Hace falta un nuevo modelo de democracia, que Habermas llamar deliberativa porque busca fortalecer las condiciones de la comunicacin en sociedades pluralistas, un modelo donde tan necesaria es la justicia del Estado de derecho, como la solidaridad de las redes ciudadanas.
Reflexionar acerca de los conceptos de Estado, Poltica Social y Democracia, y de sus implicaciones de conjunto -presentes y futuras- supone un ejercicio intelectual y acadmico de sistematizacin que permite -desde las comunidades epistemolgicas- aportar y ayudar a los centros decisionales para una mejora de la gobernabilidad social sobre la base de inputs.
Se trata de re/ubicar, re/dirigir las lneas de accin gubernativas de intervencin social en funcin de nuevas o antiguas necesidades sociales que surgen o se retoman, en el sentido de llegar a establecer neo, y/o re/definiciones y re/clasificaciones, an con el riesgo de caer en la utopa de su pretensin universal. Si bien, el desempeo no es fcil, si resulta conveniente realizar dicho ejercicio de reflexin teniendo en cuenta la perspectiva siempre aplicada de la Poltica Social (eje vertebrador de referencia del discurso social), y la utilidad real que el mismo pueda tener, actualmente, para el profesional del Trabajo Social, por ejemplo, en un tipo de Estado Social y democrtico de Derecho.
El inters que suscita la Poltica Social como objeto de conocimiento (ciencia) y como marco estatal de accin gubernamental (realidad) hace indispensable no perder de vista dos de sus dimensiones conceptuales: cientfica e histrico-axiolgica. Dichas dimensiones fundamentan y explican la evolucin terica de dicho concepto: de su significado y aplicacin.
En primer trmino, desde la dimensin cientfica, la Poltica Social ha venido manteniendo contactos ms o menos directos con otras ciencias. Por ejemplo, con la Economa como ciencia social originaria; y en particular, respecto a la Economa Poltica (donde imperan ms los factores cientficos y la bsqueda de soluciones cientficas), la Poltica Social mantiene relaciones muy cercanas si bien es cierto su distanciamiento de la misma reside en que esta prioriza los factores morales sobre los cientficos. Se puede decir que la Poltica Social se fundamenta en el factor humano (persona) y hace primar las soluciones a los problemas sociales sobre la base de la moralizacin de la actividad
econmica, la justicia social, y la equidad. Como disciplina estudia la situacin de las personas dentro de la sociedad. De esta manera se puede considerar a la Poltica Social como una rama de las ciencias sociales.
En cuanto a la Poltica Econmica, la Poltica Social, an teniendo una relacin intrnseca con los fenmenos econmicos al tener los problemas sociales su raz en los factores econmicos. mbas disciplinas se entrelazan al tener como punto de partida la persona y su situacin econmica, y persiguen como objetivo comn: mejorar los sistemas de vida y solucionar los problemas socioeconmicos. En este sentido, y en un panorama de globalizacin y competitividad creciente, dicha mejora de las condiciones de vida y trabajo van a depender tanto de un correcto diseo de poltica de educacin y formacin profesional como de unos eficaces servicios de empleo que lo lleven a cabo, ya que: Tanto los sistemas de formacin como los procesos de insercin determinan decisivamente el tipo de empleo que acoger a los diferentes individuos en el mercado de trabajo (Herrador, 2007;134). Lo que realmente se busca, por parte de la Poltica Econmica y de la Poltica Social, es el crecimiento econmico por la va de la mayor ocupacin posible. Por ello: De que se cumpla el objetivo constitucional del pleno empleo u ocupacin plena, y se consiga la tasa de desempleo del pleno empleo, depende el mayor nivel posible de bienestar y confort para la sociedad (Herrador, 2001;46). Sin embargo, la Poltica Social tiene un marcado carcter cultural, razn por la que busca emanciparse, en ltima instancia, de la Poltica Econmica.
No obstante, tambin podra considerarse la Poltica Social como parte integrante de la Sociologa creada por Augusto Comte por estudiar la sociedad y sus interacciones. En el caso de la Filosofa, la Poltica Social encausa la actividad del hombre hacia la justicia social y la moralizacin econmica (apuntada anteriormente) constatndose un carcter tico de la misma que le permite a la Filosofa incluirla dentro del campo de la moral.
Y, en segundo trmino, desde la dimensin histrico-axiolgica, la idea de Poltica Social se asocia histricamente, desde finales del S.XIX en el mbito occidental, al Estado entendido en su evolucin como unidad y modo de organizacin del poder- que articula a la
comunidad-sociedad, y a la Democracia como forma de ejercicio de ese poder estatal. Si bien, la legitimidad y la denominacin de Estado Social, a lo largo del tiempo, ha dependido grandemente, en un primer momento, de la voluntad poltica y del diseo de las polticas sociales de los decisores en contextos no democrticos. Y, en un segundo momento, de la demanda social de los individuos de la comunidad y de su retroalimentacin mediante la contestacin de los poderes pblicos en planteamientos de democracia. De manera que, si hoy en da, puede existir Poltica Social sin la figura del Estado Social y/o de Bienestar pero no puede existir un Estado Social y/o de Bienestar sin una idea Poltica Social (Titmuss, 1981), se entiende que actualmente en democracia, la existencia del Estado se fundamenta sobremanera en su legitimidad de Estado prestador de servicios pblicos de inters general en un panorama generalizado de gestin capitalista del bienestar social occidental (Esping-Andersen, 1993).
En este sentido, cabe recordar que la historia de los Estados ha venido dependiendo de la identidad y evolucin axiolgica de las sociedades, y en mayor o en menor medida, las polticas sociales resultantes responden a culturas, valores, creencias, ideologas, historias, etnias, lenguas y costumbres heterogneas que son propias de cada comunidad, a lo largo del tiempo.
La evolucin de la Poltica Social (aprehendida, al menos, como cierta forma de intervencin pblica social -va asistencialidad o como derecho-), no entiende de valores y creencias sociales ni de culturas polticas. En este sentido, con la aparicin en el S.XVI de la forma estatal de organizacin poltica de la sociedad, la Poltica Social (o la intervencin pblica social de quien y como detentare, entonces, la auctoritas y potestas) se ha ido adaptando a la particular idiosincrasia de las comunidades tanto en sistemas y regmenes democrticos como no democrticos o, si se puede denominar as, incipientemente democrticos.
Claro ejemplo, lo constituye en los antecedentes remotos del Estado de Bienestar actual, la subrogacin del papel asistencial de la Iglesia por parte de la Monarqua Tudor (Ley Tudor de 1601) (Ojeda, 1996). Solamente, se trata, sin ms, de atender (que no cubrir
como derecho, lgicamente, hasta el vocabulario cambia), las situaciones de miseria a travs de las leyes de pobres en un contexto poltico de absolutismo y de sbditos sin derechos (desconocimiento de democracia).
En los antecedentes prximos del Estado de Bienestar actual (panorama muy distinto) (Ojeda, 1996). A finales del S.XIX, con una Alemania caracterizada por: la reunificacin alemana y la poca imperial del Kaiser Guillermo I y de su canciller de hierro Otto Von Bismarck, el surgimiento de los seguros sociales bismarckianos, la contribucin de los socialistas de ctedra Schmller y Brentano con la Poltica Social Cientfica, y la existencia de un entorno de influencia de la filosofa del Estado hegeliano protector y paternal; la Poltica Social se desarrollaba en un contexto poltico de Estado Social en el que la participacin poltica es muy reducida (participacin democrtica muy limitada sin sufragio universal).
Posteriormente, con los antecedentes del Estado moderno de Bienestar de la Repblica de Weimar y el concepto de Estado Social de Derecho (frmula poltica de Heller para contraponerse a la visin liberal caduca y a las frmulas totalitarias de entonces) (Montoro, 1997), se entiende que las actuaciones de Poltica Social ya se dan en un contexto de progresiva extensin del sufragio universal en los Estados y sistemas polticos occidentales (creciente participacin en vida poltica con desarrollo de la democracia mediante la consecucin progresiva del sufragio universal). Ms adelante, con la llegada del modelo de Estado de Bienestar Keynesiano, tras la conclusin de la Segunda Guerra Mundial, y en un contexto de reconstruccin (caracterizado por la aportacin econmica de Keynes -con las polticas econmicas keynesianas y el Estado como principal actor de la economa- y por la aportacin social de Beveridge -con las bases del futuro sistema de seguridad social garantista-), las democracias liberales burguesas de representacin indirecta se van asentando con dificultades en un nuevo orden que surge basado en bloques (asentamiento de la democracia). Finalmente, superada la guerra fra, y con el advenimiento del Estado de Bienestar Capitalista (con un desarrollo industrial avanzado en el que el Estado deja de ser el nico y principal protagonista de la gestin del bienestar social) (Esping-Andersen, 1993), la participacin ciudadana ser mayoritaria en el
contexto de los pases industrializados, de manera que la configuracin de la Poltica Social estar ya basada en un proceso de retroalimentacin de demandas y contestaciones.
Actualmente, se hace necesario adaptar la Poltica Social desde la teora y praxis (entendida como accin-gestin), ante el nuevo reto (como riesgo) que se viene apuntando, y que puede determinar, ciertamente, el futuro del bienestar social, como es: la gobernanza o buena gobernanza en la Poltica Social y en un proceso de globalizacin creciente-, que apuesta por evolucionar del Estado que presta servicios al Estado que faculta (Peters, 2007) -trasladndose implcita y progresivamente los centros decisionales del bienestar social desde el Estado hacia la Sociedad civil-.
Y esto es as, porque la gobernanza ha cambiado con la globalizacin, asumiendo cambiantes formas de involucrar a la ciudadana en la actividad del sector pblico. Si la forma de regulacin de la sociedad ha cambiado manifiestamente, tambin lo ha hecho el Estado, y su accin respecto a la sociedad civil y a las relaciones internacionales. Esto ha llevado a transformar la gobernanza contempornea hacindola ms compleja y asumiendo la forma de proceso abierto. La transformacin del Estado no implica de manera alguna que se haya desmantelado o se haya vuelto inoperante. Ms bien, el Estado otorga indirectamente el mandato o capacidad de gobernanza a los actores sociales utilizando sus poderes que legitiman las acciones de los mismos. Esto les permite cierta libertad de accin aunque el Estado retiene a la vez, la capacidad de retirar dicho mandato si fuera necesario y la posibilidad de seguir manteniendo su capacidad de ejercer poderes substanciales sobre otros elementos de la sociedad (Peters, 2007).
6 Conclusiones
- Reflexionar acerca de los conceptos de Estado, Poltica Social y Democracia, y de sus ideas sobre la crtica de la uniformizacin de las masas y de la cuantificacin del mundo como un objeto a dominar, es uno de os ejes de la Teora Crtica que defiende la imparcialidad, la neutralidad imposible y, por ello, la adopcin de una consideracin global de la sociedad como un todo.
- Habermas cuestiona la racionalidad del Estado de Bienestar coarta la libertad de los individuos, a partir de nuevas formas de alienacin que son fruto de los bienes y servicios que reciben de la Administracin.
- Este autor defiende una teora social multidisciplinar, crtica y autocrtica, hermenutica y dialctica que afronte el conocimiento humano desde los intereses de la especie humana; Orientaciones fundamentales que no tienden a la satisfaccin de necesidades empricas inmediatas, sino a la solucin de problemas del sistema en general.
- El mismo autor, considera tres tipos de saber: tcnico, prctico y emancipatorio, el cual implica la liberacin de todo poder y la afirmacin de la autonoma del individuo, tal como afirmaba Kant en la Ilustracin, Sapere aude, que confluye en la autoconciencia de Hegel, modificada por la perspectiva materialista de Marx y en el Psicoanlisis de Freud. La forma de accin fundamental es la autorreflexin que desenmascara a los poderes pblicos.
- Habermas defiende la accin comunicativa orientada al entendimiento y mediada por el lenguaje, bajo las pretensiones de inteligibilidad, verdad, veracidad, sinceridad y justificacin que dan lugar a la razn comunicativa, la cual requiere de una nueva teora de la accin humana que conllevar a la responsabilidad solidaria y a la democracia deliberativa.
- Sin embargo, se entiende que la Poltica Social como eje vertebrador del discurso social, y a partir del Estado de Bienestar, que tras la II Guerra Mundial nace y se potencia en su vertiente econmica y social que ha derivado hacia un tipo de gobernanza que supone ampliar los centros decisorios sobre la gestin del bienestar a la sociedad.
- La intervencin social familiar (Gmez, F. 2008) es propuesta como nuevas maneras, tanto pblicas como privadas, de atender y ayudar a los individuos en aquellos
problemas que se les presenten, pero desde unas perspectivas tendentes al logro de mayores cuotas de autodeterminacin tanto personal como familiar y grupal.
Bibliografa
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