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Cuento El Barco Con Ruedas

El cuento cuenta la historia de Ricitos de Oro, quien se pierde en el bosque y encuentra la casa de los tres osos. Mientras los osos no están, Ricitos de Oro prueba su sopa, se acuesta en sus camas y se queda dormida. Cuando los osos regresan a casa, descubren que alguien ha estado comiendo su sopa y durmiendo en sus camas. Al ver a los osos, Ricitos de Oro huye corriendo del susto.

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Marco Torres
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Cuento El Barco Con Ruedas

El cuento cuenta la historia de Ricitos de Oro, quien se pierde en el bosque y encuentra la casa de los tres osos. Mientras los osos no están, Ricitos de Oro prueba su sopa, se acuesta en sus camas y se queda dormida. Cuando los osos regresan a casa, descubren que alguien ha estado comiendo su sopa y durmiendo en sus camas. Al ver a los osos, Ricitos de Oro huye corriendo del susto.

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CUENTO EL BARCO CON RUEDAS

Haba una vez, un barco remoln y muy grun que deseaba tener ruedas. Cada tarde desde la costa miraba y miraba a las muchas bicicletas que paseaban por la ciudad. Una maana de verano al despertar, decidi que de su labor como pescador de mar y una vez anclado en el muelle, concretara su sueo de ser un barco bicicleta para poder pasear. Cuando el capitn volvi de mucho pescar, dej al resguardo su barco y su casa y se dispuso a llegar. El barco solito entonces al ver a una bicicleta pasar le silb y la invit a abordar. La bicicleta encantada subi sin chistar y su amigo el barquito la llev por el mar. Unas horas pasaron y doa bicicleta se sinti mal, el barquito le dijo que el mar mareos provoca al que acostumbrado no est a navegar. Una vez de vuelta en la costa el barco tom coraje y se decidi a hablar, le dijo a doa bicicleta que como ella ruedas quera calzar, para poder pasear, pasear y pasear por la hermosa ciudad. Doa bicicleta prometi al barquito que le dira al capitn. El barco deseaba que su sueo se hiciera realidad y tener unas ruedas muy grandes para que pudiera andar y as los dos juntitos jugar, saltar y pasear. A la maana siguiente, el capitn se dispuso a pintar la madera de su barco que vieja estaba ya. Con tal propsito un remolque con ruedas hizo llevar y al barquito subieron con mucha felicidad. Lo

engancharon a un tractor y lo sacaron del mar, y al despertar, el barquito asombrado se encontr en la ciudad. Doa bicicleta lo vio pasar y con mucha velocidad y prudencia al barquito salud cordial. Aquel da fue muy especial porque por fin el barquito pudo disfrutar de su sueo cumplido recorriendo la ciudad y con doa bicicleta jugar, saltar y pasear.

LA PRINCESA Y EL GUISANTE

Haba una vez un prncipe que quera casarse con una princesa, pero con una verdadera princesa de sangre real. Recorri el mundo buscando una pero no lo consigui, porque a pesar de que haba muchas princesas casaderas, no hall a ninguna que le pareciera autntica. Desolado, regres a su reino. Una noche de tormenta el prncipe y su familia oyeron de pronto que alguien llamaba. -Toc, toc, toc! Temerosos ante el extrao que poda estar a la intemperie en una noche de tanta lluvia, abrieron la puerta del castillo. Frente a ellos, vieron una muchacha muerta de fro y empapada de la cabeza a los pies. -Soy una princesa contest con voz dulce y quejumbrosa. Me he perdido en la oscuridad y no tengo a donde ir esta noche. La joven que deca ser princesa fue bien recibida en palacio donde le proporcionaron ropas secas y una suculenta cena. Pero la reina no se fiaba de que fuera una autntica princesa y se dijo: - Slo hay una forma de averiguarlo. Colocar un guisante debajo del colchn de la cama donde va a dormir esta noche. Si no se da cuenta, es que no es una sensible y delicada princesa de verdad. A la maana siguiente, la familia real pregunt a la joven: - Qu tal has dormido? - Pues para serles sincera, he dormido muy mal contest Algo terriblemente duro y molesto no me dej dormir y he amanecido con el cuerpo dolorido. Alborozada, la reina exclam: -Ciertamente, eres una princesa autntica! Slo una princesa de verdad podra tener la delicadeza suficiente como para sentir un minsculo guisante debajo del colchn. Y as fue cmo el prncipe encontr una maravillosa princesa con la que casarse y ser feliz.

LAS DOS VASIJAS

rase una vez un aguador de la India que tena dos grandes vasijas. Cada da colgaba cada una de ellas en los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. De esta manera, transportaba agua de un lugar a otro. Una de las vasijas estaba agrietada y aunque el aguador la llenaba con esmero, el agua se iba perdiendo por el camino de manera que cuando llegaba a su destino slo conservaba la mitad. En cambio, la otra vasija estaba totalmente nueva y el agua no se derramaba. La vasija agrietada se consideraba imperfecta e intil, y un da le dijo al aguador: -Siento no ser realmente til para ti. A causa de mis grietas, el agua que llevo dentro se va esparciendo por el camino y siento que no cumplo mi trabajo a la perfeccin. El aguador le contest: -Mira Vamos a regresar a casa y quiero que te fijes bien en las flores que vers a nuestro paso de acuerdo? -Est bien dijo sorprendida la vasija. Efectivamente, la vasija pudo comprobar cmo el camino de vuelta estaba repleto de hermosas y coloridas flores, pero ni contemplando tan bello espectculo pudo sentirse mejor. El aguador le dijo entonces: -No te sientas mal. Mira las flores: crecen solamente en el lado del camino por donde t pasas a diario. Como vea que el agua sala de tus grietas, plant semillas de flores y todos los das, al pasar, las ibas regando sin darte cuenta. Todo este tiempo han crecido preciosas flores que yo he ido recogiendo. Si no fuera por ti, habra sido imposible. Con esto quiero que sepas que nadie es mejor que nadie, pues todos tenemos defectos de los que se puede sacar algo bueno.

Lo que sucedi a un hombre que iba cargado con piedras preciosas y se ahog en el ro. Un da dijo el conde a Patronio que deseaba mucho quedarse en una villa donde le tenan que dar mucho dinero, con el que esperaba lograr grandes beneficios, pero que al mismo tiempo tema quedarse all, pues, entonces, correra peligro su vida. Y, as, le rogaba que le aconsejase qu deba hacer. -Seor conde -dijo Patronio-, en mi opinin, para que hagis en esto lo ms juicioso, me gustara que supierais lo que sucedi a un hombre que llevaba un tesoro al cuello y estaba pasando un ro. El conde le pregunt qu le haba ocurrido. -Seor conde -dijo Patronio-, haba un hombre que llevaba a cuestas gran cantidad de piedras preciosas, y eran tantas que le pesaban mucho. En su camino tuvo que pasar un ro y, como llevaba una carga tan pesada, se hundi ms que si no la llevase. En la parte ms honda del ro, empez a hundirse an ms. Cuando vio esto un hombre, que estaba en la orilla del ro, comenz a darle voces y a decirle que, si no abandonaba aquella carga, corra el peligro de ahogarse. Pero el pobre infeliz no comprendi que, si mora ahogado en el ro, perdera la vida y tambin su tesoro, aunque podra salvarse desprendindose de las riquezas. Por la codicia, y pensando cunto valan aquellas piedras preciosas, no quiso desprenderse de ellas y echarlas al ro, donde muri ahogado y perdi la vida y su preciosa carga. A vos, seor Conde Lucanor, aunque el dinero y otras ganancias que podis conseguir os vendran bien, yo os aconsejo que, si en ese sitio peligra vuestra vida, no permanezcis all por lograr ms dinero ni riquezas. Tambin os aconsejo que jams pongis en peligro vuestra vida si no es asunto de honra o si, de no hacerlo, os resultara grave dao, pues el que en poco se estima y, por codicia o ligereza, arriesga su vida, es quien no aspira a hacer grandes obras; sin embargo, el que se tiene a s mismo en mucho ha de hacer tales cosas que los otros tambin lo aprecien, pues el hombre no es valorado porque l se precie, sino porque los dems admiren en l sus buenas obras. Tened, seor conde, por seguro que tal persona estimar en mucho su vida y no la arriesgar por codicia ni por cosa pequea, pero en las ocasiones que de verdad merezcan arriesgar la vida, estad seguro de que nadie en el mundo lo har tan bien como el que vale mucho y se estima en su justo valor. El conde consider bueno este ejemplo, obr segn l y le fue muy bien. Y como don Juan vio que este cuento era muy bueno, lo mand poner en este libro y aadi estos versos que dicen as: A quien por codicia su vida aventura, sabed que sus bienes muy poco le duran.

Ricitos de Oro y los tres ositos

Haba una vez tres osos que vivan en el bosque: Pap oso, mam osa y el pequeo osito. Un da Ricitos de Oro se perdi en el bosque y descubri la casa donde vivan los tres osos. Cuando los osos no estaban, Ricitos de Oro entr a la casa Ricitos de Oro prob la sopa del plato grande. -Ay! -grit-. Esta sopa est muy caliente. Ricitos de Oro prob la sopa del palto mediano. -Brrr! Est sopa esta helada. Ricitos de Oro prob la sopa del plato pequeo. -Mmm! Esta sopa est deliciosa. Y se la comi toda. Despus de comer, Ricitos de Oro quiso dormir un poco. Se acost en la cama grande y dijo: -Est durisima! Entonces se acost en la cama mediana y dijo: -Est muy blanda! Por ltimo, se acost en la cama pequea. Era tan cmoda que se qued dormida. Los osos regresaron a su casa. Pap oso dijo: -Alguien ha probado mi sopa! Mam osa dijo: -Alguien ha probado mi sopa tambin! El osito dijo: -Alguien se ha comido toda mi sopa! Los tres osos, tristes y hambrientos, decidieron irse a la cama. Pap oso dijo: -Alguien ha dormido en mi cama! Mam osa dijo: -Alguien ha dormido En mi cama tambin! El osito grit: -Alguien est durmiendo en mi cama! Ricitos de Oro despert. Al ver a los osos salt de la cama y sali corriendo sin parar.

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