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John Taylor Gatto Historia Secreta Del Sistema Educativo

El documento describe los problemas actuales del sistema educativo, como el deterioro del nivel académico y el aumento de la violencia y el acoso escolar. Argumenta que las medidas propuestas para mejorarlo, como aumentar los recursos, no funcionan porque no abordan los verdaderos problemas. El sistema educativo actual crea un ambiente "psicopático" que es negativo tanto para los estudiantes como para los profesores.
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John Taylor Gatto Historia Secreta Del Sistema Educativo

El documento describe los problemas actuales del sistema educativo, como el deterioro del nivel académico y el aumento de la violencia y el acoso escolar. Argumenta que las medidas propuestas para mejorarlo, como aumentar los recursos, no funcionan porque no abordan los verdaderos problemas. El sistema educativo actual crea un ambiente "psicopático" que es negativo tanto para los estudiantes como para los profesores.
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HISTORIA SECRETA DEL SISTEMA EDUCATIVO JOHN TAYLOR GATTO Prlogo Y qu es lo que enseamos a nuestros hijos?

Les enseamos que dos y dos son cuatro, y que Pars es la capital de Francia. Cundo les ensearemos, adems, lo que son? A cada uno de ellos deberamos decirle: Sabes lo que eres? Eres una maravilla. Eres nico. Nunca antes ha habido ningn otro nio como t. Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus dedos, con tu manera de moverte. Quiz llegues a ser un Shakespeare, un Miguel ngel, un Beethoven. Tienes capacidad para ser cualquier cosa. S, eres una maravilla. PAU CASALS

SE habla cada vez ms de la crisis por la que atraviesa la escuela actual. Profesores y padres se quejan del deterioro progresivo del nivel educativo. En los medios de comunicacin aparecen continuamente noticias acerca de los niveles crecientes de fracaso escolar, de los continuos casos de violencia, agresividad y acoso que protagonizan los alumnos, de las bajas laborales y depresiones del profesorado. Se oye hablar de la cada en picado del nivel a causa del vaciado de contenidos intelectuales y ticos. Las autoridades proponen diferentes medidas de refuerzo de la escolarizacin, como destinar ms dinero a educacin, contratar ms profesorado, aumentar la ratio de ordenadores por alumno, aumentar la jornada lectiva o alargar el ao acadmico. Sirven estas medidas realmente de algo? Qu est sucediendo realmente? A lo largo de mis casi ocho aos como profesor de matemticas en diferentes centros de enseanza secundaria tuve que enfrentarme a la frustracin de ver cmo alumnos con aptitud para rendir ms estaban condenados a rendir a un nivel correspondiente, en el mejor de los casos, al de un curso muy aguado para alumnos de dos aos menos de edad de mi poca, y a la frustracin de no poder hacer nada para que los alumnos que no deseaban estar all, a los que se debera permitir mejores opciones que no les hicieran perder el tiempo, no rompieran el ambiente de trabajo. Vi claramente cmo el ambiente escolar, que John T. Gatto califica en mi opinin muy acertadamente como psicoptico, era negativo tanto para mis alumnos como para m. No vea sentido a mi trabajo, que yo ingenuamente pensaba que consista en ensear y despertar el inters por las matemticas, pero que acababa reducindose, a pesar de mis esfuerzos, a hacer una labor ms parecida a la de un polica. Finalmente la depresin acab haciendo que abandonara. A mi modo de ver, los recursos humanos y materiales invertidos en mejorar el sistema no servan de nada. Tanto el nivel del contenido intelectual como el de comportamiento civilizado se haban degradado paralelamente a la implantacin de reformas. Cuando llevaba por lo menos dos aos fuera del mundo docente, tuve ocasin de leer la obra del Sr. Gatto, puesta en lnea en Internet. El impacto que me produjo fue tremendo. Sin dejarse influir por las ideas de la propaganda oficial, un ex profesor diseccionaba la naturaleza de la escuela obligatoria en los EEUU. Encontr que sus anlisis y conclusiones acerca del mundo de la escolarizacin me parecan perfectamente trasladables al otro lado del Atlntico. Por un lado la historia de la escolarizacin obligatoria en los Estados Unidos tiene sus orgenes en prcticas procedentes de Europa que tambin nos influyeron aqu; y por otro la estructura y mtodos del sistema educativo norteamericano, han tenido, tienen y seguramente seguirn teniendo una enorme influencia en las reformas de la escolarizacin que seguimos ac. De ah que me decidiera a traducir este libro, destinado en principio a lectores norteamericanos, y pensara en la posibilidad de alterar el ttulo original (Underground history of American Education). La lectura del presente libro proporciona una perspectiva de la escolarizacin obligatoria diferente de la comnmente aceptada. Creo que habra que remontarse a La desescolarizacin de la sociedad, una obra hace tiempo agotada (al menos en papel, pero accesible en Internet) de Ivn Illich (1926-2002), para encontrar en espaol una crtica semejante a la institucin escolar. En la obra de Gatto reaparecen muchas ideas expuestas por Illich, pero creo que Gatto tiene de su parte la experiencia de haber pasado treinta aos

en las aulas como profesor y la habilidad para ilustrar amenamente sus ideas, al modo de un consumado conferenciante, citando pasajes fruto de una vasta cantidad de lecturas. Gatto desenmascara a la Escuela como la base de una nueva Iglesia laica, una Iglesia que como haca la Iglesia en el Antiguo Rgimen, apuntala a un neofeudalismo contemporneo a cambio de recibir sus privilegios. El gran problema es que la religin que predica es radicalmente incompatible con los fundamentos de la civilizacin occidental, ya que niega al individuo el protagonismo para desarrollarse y construir su propia vida. Por ello este libro destaca sealadamente de entre otros libros crticos con la escuela, pero que sin embargo no dan el paso de reclamar el derecho a apostatar de la religin de la escuela obligatoria. Es legtimo que el Estado imponga una religin, cuyo resultado es convertir a los individuos en seres sumisos, dependientes, carentes de iniciativa y de responsabilidad, y que aspiran a vivir como simples engranajes al servicio de una economa de consumo que a su vez beneficia a un poder corporativo en simbiosis con el poder poltico? No se debera al menos dar opcin a los nios a seguir las vas alternativas de formacin intelectual y del carcter que sus padres crean las mejores para ellos? No puedo resistir la tentacin, llegado a este punto, de citar dos ejemplos. Uno es el del empresario Toms Pascual, fallecido no hace muchos aos. Toms Pascual comenz a los doce aos vendiendo bocadillos en una estacin de tren y ayudando en la cantina de su familia. Ms tarde ira recorriendo los pueblos de alrededor para ver ocasiones de negocio y hacerse con una clientela. Con el tiempo lleg a desarrollar un grupo alimentario que da empleo a casi 5000 personas y que factura anualmente ms de mil millones de euros. El otro es el del luthier David Bagu, que tambin a los doce aos decidi que quera dedicarse a construir violines. El ambiente favorable de su hogar y la posibilidad que le ofreca su barrio, el barcelons barrio de Grcia, de entrar en contacto con artesanos como talladores, ebanistas, doradores, varios de ellos nacidos en el siglo XIX, con 80 90 aos cumplidos, le facilit el acceso a una tradicin artstica y tcnica que permiti que hoy en da David Bagu tenga un enorme prestigio en todo el mundo como luthier. Cmo se podran haber desarrollado las vidas de estas personas, si slo hubieran podido contar con las limitadas posibilidades ofrecidas por la escolarizacin oficial, de socializarse slo con otros nios de su misma edad, aislados de la sociedad real, haciendo labores con poca relacin con el mundo real, prcticamente sin opcin a poder apasionarse por tareas que ellos mismos hubieran elegido hacer y explorar sus propias capacidades? Hubieran podido llegar a donde llegaron si hubieran tenido que depender de la consecucin de un ttulo acadmico que les habilitase para ser colocados en un mundo laboral corporativizado y estrictamente jerarquizado? Acaso la escolarizacin est para impedir que surjan nuevos Shakespeare, Miguel ngel o Beethoven, como aseguraba Casals que era posible? Espero que mi traduccin no desmerezca demasiado del original. El lector encontrar seguramente puntos en que no estar de acuerdo con el autor, pero eso no debe ser motivo para ignorar el mensaje fundamental, un mensaje que personalmente echo en falta en el debate educativo actual. Juan Barcelona, marzo de 2007 Leseduarte

Introduccin 1 Bianca, cllate, animal! NUESTRO problema para la comprensin de la escolarizacin obligatoria tiene su origen en un hecho inoportuno: el de que el dao que hace desde una perspectiva humana es un bien desde una perspectiva del sistema. Se puede ver esto en el caso de la pequea Bianca, de seis aos, que lleg a mi conocimiento porque un director adjunto le grit ante una asamblea: BIANCA, CLLATE, ANIMAL!. Como el lamento de una banshee, esto anunciaba el destino escolar de Bianca. Aun si su cuerpo continuaba vagando de un sitio a otro, el vud la haba envenenado. Doy demasiada importancia a este simple acto de poner a una nia en su lugar? Debe de pasar miles de veces cada da en escuelas de todas partes. Lo he visto muchas veces, y si fuera desagradablemente honesto

admitira haberlo hecho muchas veces. Se supone que las escuelas ensean a los nios su lugar. Por eso tenemos clases ordenadas por edad. En todo caso, no se trataba ni de su pequea Janey ni de la ma. La mayora de nosotros acepta tcitamente los trminos pragmticos de la escuela pblica, que permiten infligir cualquier tipo de violencia psquica a Bianca para cumplir la primera directiva del sistema: poner a los nios en su lugar. A esto se llama eficiencia social. Pero tengo esta premonicin, este flash-forward a un momento lejano en el futuro en que su nia Jane, tras abandonar su cmoda casa, despierta en un mundo en que Bianca es la enfurecida polica encargada del parqumetro, o la encargada de la expedicin del pasaporte con el que cuenta Jane para su billete urgente de salida del pas, o la extraa dama que vive en la puerta de al lado. Me imagino a este animal llamado Bianca hecho mayor y malhumorado, la misma Bianca que no fue a la escuela durante un mes cuando sus amiguitos se pusieron a cuchichear: Bianca es un animal, Bianca es un animal, mientras Bianca, segundos antes un ser humano igual que ellos, se sentaba conteniendo su lgrimas, tras esforzarse a su modo en la lectura de un texto seleccionado, intentando adivinar qu significaban las palabras. En mi sueo veo a Bianca como un demonio fabricado por la escolarizacin que ahora ve a Janey como vehculo de venganza. En un arrebato de pasin: 1. Pone un multa a Jane antes de que el parqumetro seale el lmite. 2. Tira a la papelera la solicitud de pasaporte de Jane despus de que Jane haya abandonado la oficina. 3. Hace sonar msica heavy metal a travs del delgado tabique que separa el apartamento de Bianca del de Jane, mientras Jane golpea frenticamente en la pared pidiendo descanso. 4. Hace todo lo anterior. A usted no le obligan a prestar su coche a cualquiera que lo desee, pero en cambio est obligado a entregar a su hijo en edad escolar a extraos que procesan nios para ganarse la vida, incluso si uno de cada nueve escolares est aterrorizado por el dao fsico que les sucede en la escuela, y aterrorizado por un buen motivo: unos treinta y tres son asesinados all cada ao. Desde 1992 hasta 1999 fueron asesinados en la escuela 262 nios en los Estados Unidos. Su tatarabuela no tuvo que entregar a sus hijos. Qu ha sucedido? Si yo le pidiera que dejara su televisor a un reparador annimo e itinerante que necesitara trabajo pensara que estara loco. Si viniera con un polica que le obligara a pagar a ese reparador incluso despus de que rompiera su aparato, se sentira indignado. Por qu es usted tan dcil cuando entrega su hijo a un agente del gobierno llamado maestro de escuela? Quiero hacer visibles aspectos ocultos de la escolarizacin moderna tales como el deterioro que fuerza en la moralidad de la paternidad. Usted no tiene nada que decir en absoluto en la eleccin de sus maestros. No sabe absolutamente nada sobre sus antecedentes ni sus familias. Y el Estado sabe poco ms que usted. Esto es una pieza de ingeniera social tan radical como puede concebir la imaginacin humana. Qu significa? Una cosa que usted sabe es lo improbable que ser que cualquier profesor entienda la personalidad de su hijo en particular o cualquier cosa significativa sobre su familia, cultura, religin, planes, esperanzas, sueos. En la confusin de los asuntos escolares ni siquiera los profesores con disposicin para ello tienen la oportunidad de conocer esas cosas. Cmo sucedi eso? Antes de contratar a una compaa para construir una casa, usted insistira, imagino, en ver planos detallados que mostraran qu aspecto tendra la estructura acabada. Construir la mente y carcter de un nio es lo que hacen las escuelas pblicas, su justificacin para romper prematuramente el aprendizaje con la familia y el entorno. Dnde est la evidencia documental que demuestre esta hiptesis de que profesionales adiestrados y certificados lo hacen mejor de lo que lo puede hacer la gente que los conoce y los quiere? No hay ninguna.

El coste en el estado de Nueva York de tener un nio bien escolarizado en el ao 2000 es de 200.000 dlares cuando se calcula el inters perdido. Esa suma invertida a nombre del nio durante los doce aos anteriores habra producido un milln de dlares a cada nio como fondo de reserva para compensarle por no ir a la escuela. Los 200.000 dlares originales son ms que el coste de un hogar medio en Nueva York. Usted no construira una casa sin alguna idea de qu aspecto tendra al estar acabada, pero se le obliga a dejar que un cuerpo de perfectos extraos componga la mente y personalidad de su hijo sin la menor idea de lo que quieren hacer con ello. Los tribunales de justicia y las asambleas legislativas han liberado de responsabilidad a los encargados de la escuela. Usted puede demandar a un mdico por negligencia, no a un profesor. Cualquier constructor es responsable ante los clientes aos despus de construida la casa. Pero no los profesores. Usted no puede demandar ni a un cura, ni a un pastor, ni tampoco a un rabino. Eso debera ser una pista. Si esas instituciones ni siquiera le garantizan resultados mnimos, ni siquiera la seguridad fsica, si no se le puede garantizar nada excepto que ser arrestado si no entrega a su hijo, entonces qu significa lo pblico en las escuelas pblicas? Qu es exactamente pblico en las escuelas pblicas? Esta es una pregunta para tomar en serio. Si las escuelas fueran pblicas como lo son las bibliotecas, los parques o las piscinas, o como lo son las autopistas y las aceras, el pblico estara satisfecho con ellas la mayora de las veces. En cambio, ha habido una situacin de descontento a lo largo de muchas dcadas. Slo en el neolenguaje [newspeak] de Orwell, perfeccionado por legendarios spin doctors del siglo XX como Ed Bernays, Ivy Lee o grandes consorcios de publicidad, existe algo pblico en las escuelas pblicas. 2 Creo que lo dejo En el primer ao de la ltima dcada del siglo XX, durante mi decimotercer ao como profesor en el tercer Distrito Escolar municipal, en Manhattan, tras haber enseado en las cinco escuelas secundarias del distrito, cruzado espadas con una administracin profesional tras otra a medida que se esforzaban en deshacerse de m, tras haber tenido mi licencia suspendida dos veces por insubordinacin y haber sido despedido encubiertamente mientras estaba de baja mdica, tras una estancia en la Universidad de la ciudad de Nueva York durante un perodo de cinco aos como conferenciante en el Departamento de Educacin (y el manual de valoracin de la facultad publicado por el consejo de estudiantes me diera las mayores valoraciones en el departamento durante mis ltimos tres aos), tras haber diseado y hecho posible el ms exitoso programa permanente de recaudacin de fondos en la historia de la ciudad de Nueva York, tras haber puesto una nica clase de octavo curso a hacer 30.000 horas de servicios voluntarios a la comunidad, tras haber organizado y financiado una cooperativa de alimentos gestionada por los estudiantes, tras haber asegurado ms de mil aprendizajes, dirigido la colecta de decenas de miles de libros para la construccin de bibliotecas privadas para estudiantes, tras haber producido cuatro diccionarios ocupacionales auditivos para ciegos, escrito dos musicales originales para los alumnos y lanzado una legin de ms iniciativas para reintegrar a los alumnos a una realidad humana ms amplia, lo dejo. Era Profesor del Ao del estado de Nueva York cuando sucedi. Una acumulacin de aversin y frustracin que se hizo demasiado pesada para ser soportada me liquid finalmente. Para comprobar mi determinacin envi un corto artculo a The Wall Street Journal titulado Creo que lo dejo. En l explicaba las razones para decidir abandonar, incluso si no tena ni ahorros ni la ms leve idea de qu ms poda hacer a mitad de la cincuentena para pagar mi alquiler. En su totalidad deca as: La escolarizacin gubernativa es la ms radical aventura de la historia. Mata la familia al monopolizar la mejor poca de la niez y al ensear la falta de respeto por el hogar y los padres. El diseo completo del proceso escolar es egipcio, no griego o romano. Proviene de la idea teolgica de que el valor humano es una cosa escasa, representada simblicamente por la estrecha punta de una pirmide. Esa idea pas a la historia norteamericana a travs de los puritanos. Encontr su representacin cientfica en la curva de campana, a lo largo de la cual se distribuye el talento segn alguna Ley de Hierro de la

Biologa. Es una idea religiosa, la Escuela es su Iglesia. Ofrezco rituales para mantener la hereja a raya. Suministro documentacin para justificar la pirmide celeste. Scrates previ que si la enseanza llegase a ser una profesin formal, algo como esto pasara. El inters profesional es servido haciendo que parezca difcil lo que es fcil, subordinando el laicado al sacerdocio. La Escuela es un proyecto de empleo, proveedor de contratos y protector del orden social, demasiado vital para permitirse a s mismo ser re-formado. Tiene aliados polticos que vigilan su marcha, por eso las reformas vienen y van sin cambiar demasiado. Incluso los reformadores no pueden imaginar la escuela de forma muy diferente. David aprende a leer a los cuatro aos. Rachel, a los nueve. En un desarrollo normal, cuando ambos tienen 13, no se puede decir quin aprendi primero: los cinco aos de diferencia no significan nada en absoluto. Pero en la escuela etiqueto a Rachel como incapacitada para aprender y tambin hago perder velocidad a David. A cambio de un cheque de nmina, ajusto a David para que dependa de m para decirle cundo tiene que marchar y cundo tiene que parar. No superar esa dependencia. Identifico a Rachel como mercanca de descuento, pasto de educacin especial. Estar para siempre atrapada en su sitio. En 30 aos de ensear a chicos ricos y pobres casi nunca encontr un nio incapacitado para aprender. Tampoco encontr apenas alguna vez alguno dotado y con talento. Como todas las categoras escolares, estos son mitos sagrados, creados por la imaginacin humana. Derivan de valores cuestionables que nunca examinamos porque conservan el templo de la escolarizacin. Ese es el secreto tras los tests de respuestas concisas, timbres, bloques uniformes de tiempo, clasificacin por edades, estandarizacin y todo el resto de la religin escolar que castiga a nuestra nacin. No existe una forma correcta de educacin, hay tantas como huellas digitales. No necesitamos profesores certificados por el Estado para que haya educacin: eso garantiza probablemente que no la habr. Cunta evidencia ms hace falta? Las buenas escuelas no necesitan ms dinero o un ao ms largo. Necesitan elecciones reales de libre mercado, variedad dirigida a cada necesidad y que asuma riesgos. Tampoco necesitamos ni un currculum nacional ni una evaluacin nacional. Ambas iniciativas surgen de la ignorancia de cmo aprende la gente o de la indiferencia deliberada a ello. No puedo ensear de esa manera ms tiempo. Si sabe de algn trabajo donde no tenga que daar cros para vivir, hgamelo saber. Para prximo otoo estar buscando trabajo.

3 El nuevo individualismo El artculo fue enviado en marzo y lo olvid. En algn momento deb de recibir una nota que deca que sera publicado a discrecin del editor, pero si fue as, fue rpidamente olvidada bajo la presin de sentimientos turbulentos que acompaaban mi lucha interior. Finalmente, el 5 de julio de 1991, respir hondo y lo dej. Veinte das despus el Journal public el artculo. Una semana despus estaba estudiando invitaciones para hablar en Centro Espacial de la NASA, en la residencia de verano del presidente, el Centro para las Artes de Nashville, la Escuela de Graduados de Negocios de Columbia, la Convencin de Bibliotecarios de Colorado, Apple Computer y la junta de control financiero de la United Technologies Corporation. Nueve aos despus, todava envuelto en la rbita de la escolarizacin obligatoria, haba hablado en 750 ocasiones en cincuenta estados y siete pases extranjeros. No tena agente ni nunca hice publicidad, pero mucha gente se esforz por encontrarme. Era como si los padres tuvieran un enorme deseo de que alguien les contara la verdad. Mi impresin es que no era tanto a lo que estaba diciendo a lo que se deba el xito del discurso como al hecho de que un profesor hablara alto y claro a todos y al curioso hecho de que no representaba a nadie sino a m mismo. En el gran debate de la escuela, esto es inaudito. Cualquier voz a la que se le permite acceso regular al plpito nacional es portavoz de alguna asociacin, corporacin, universidad, agencia o causa institucionalizada. Los temas de debate que dejan pasar estas voces ritualizadas y hombres de paja son sumamente estrechos. Cada una tiene un inters en que contine la escolarizacin obligatoria tal como es.

A medida que viajaba descubr una avidez universal, a menudo no explcita, de liberarse del debate dirigido. Un deseo de recibir informacin impoluta. Nadie pareca saber por dnde haba venido esto o por qu actuaba como lo haca, pero la capacidad para oler una rata estaba viva y bien viva por toda Norteamrica. En realidad haba sucedido exactamente lo que anunciaba John Dewey al principio del siglo XX. Nuestra nacin, antes altamente individualizada, haba evolucionado hacia un pueblo altamente dirigido, una gora compuesta de enormes intereses especiales que ven a las voces individuales como irrelevantes. La mascarada se dirige haciendo que agencias colectivas hablen a travs de personas particulares. Dewey dijo que esto marcara un gran avance en los asuntos humanos, pero el efecto neto es reducir a hombres y mujeres a la condicin de funciones en cualquier subsistema en que son colocados. La opinin pblica es activada o desactivada como en un laboratorio. Todo esto en nombre de la eficiencia social, uno de los dos objetivos principales de la escolarizacin obligatoria. Dewey llamaba a esta transformacin el nuevo individualismo. Cuando entr a trabajar como profesor en 1961 el nuevo individualismo se encontraba en el asiento del piloto, al control en toda la Norteamrica urbana, bien lejos de mis das escolares en Monongahela, cuando el Llanero Solitario, y no Barrio Ssamo, era el maestro de nuestra nacin y las cosas de la escuela no eran ni remotamente tan opresivas. Pero gradualmente se transformaron en otra cosa durante los tiempos eufricos que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. El dinero fcil y la fcil comunicacin proporcionaron un alivio bienvenido a la austeridad de los tiempos de guerra. La llegada de la televisin, el nuevo teatro a todas horas, ofreca risas fciles, entretenimiento sin esfuerzo. As absortos, los norteamericanos no se dieron cuenta de la conversin deliberada de la educacin formal que estaba teniendo lugar, una transformacin que convertira la educacin en un instrumento del Estado Leviatn. Quin hizo que esto sucediera y por qu es parte de la historia que tengo que contar. 4 La escuela como religin Nada acerca de la escuela es lo que parece, ni siquiera el aburrimiento. Mostrar lo que quiero decir es la tarea de este largo ensayo. Mi libro representa un intento de ordenar mis propios pensamientos para resolver la cuestin de lo que significaban en total para m cincuenta aos de confinamiento en una aula (como estudiante y como profesor). Encontrar aqu mucha historia especulativa. Esta es una investigacin personal de por qu la escuela es un lugar peligroso. No es tanto que haya alguien all para hacer dao a los nios: la mayora de los que estamos asociados a la institucin estamos pegados como moscas en la misma telaraa en que estn sus hijos. Nos agitamos frenticamente para ocultar nuestro pnico, pero tenemos poco poder para ayudar a las moscas ms pequeas. Mirando atrs en una carrera de treinta aos de profesor llena de recompensas y premios, de alguna forma no poda creer del todo que haba gastado mi tiempo terrenal institucionalizado. No puedo creer en absoluto que se permita que la escolarizacin centralizada exista como una gigantesca mquina de adoctrinamiento y de ordenacin, robando sus hijos a la gente. Sucedi realmente? Fue esta mi vida? Dios me ayude. La escuela es una religin. Sin la comprensin del aspecto de santa misin seguro que malinterpretar lo que tiene lugar como un resultado de la estupidez humana, de la corrupcin, o incluso de la lucha de clases. Todas estn presentes en la ecuacin, slo que ninguna de ellas importa mucho: incluso sin ellas la escuela se movera en la misma direccin. La afirmacin de 1897 del Credo pedaggico de Dewey da una pista del espritu de los tiempos: Todo profesor debera darse cuenta de que es un servidor social puesto aparte para el mantenimiento del adecuado orden social y para asegurar el correcto crecimiento social. De esta forma el maestro es siempre el profeta del verdadero Dios y el gua al verdadero Reino de los Cielos. Cul es el adecuado orden social? Qu aspecto tiene el correcto crecimiento social? Si no lo sabe es usted como yo; no como John Dewey, que s lo saba; o como los Rockefeller, sus patrones, que tambin lo saban.

De alguna manera, tras la confusin industrial que sigui a la Guerra Civil, soadores y hombres poderosos adquirieron la certeza de qu tipo de orden social necesitaban los Estados Unidos, un orden social muy parecido al sistema britnico del que habamos escapado cien aos antes. Esa toma de conciencia no surgi como resultado de un debate pblico, como debera haber sido en una democracia, sino como destilado de la discusin privada. Sus ideas contradecan los estatutos originales de Norteamrica, pero eso no les perturbaba. Tenan un formidable objetivo en mente: la racionalizacin de todo. El fin de la historia impredecible, su transformacin en orden fiable. Desde mediados de siglo en adelante se pusieron en juego ciertos planes utpicos para retardar la madurez en inters de un bien mayor, siguiendo ms o menos el proyecto que estableci Rousseau en el libro Emilio. Al menos retricamente. El primer objetivo, que tena que ser alcanzado en fases, era una sociedad dirigida y ordenada cientficamente, una sociedad en que los mejores tomaran las decisiones, desembarazados de la tradicin democrtica. Tras eso, la cra de seres humanos, el destino evolutivo de la especie, sera posible. La receta era la escolarizacin obligatoria, formal, institucionalizada y universal, que extendiera la dependencia de los jvenes bien adentro de lo que tradicionalmente haba sido temprana vida adulta. Se impedira a los individuos comenzar trabajo importante hasta una edad relativamente avanzada. La madurez tena que ser retardada. Durante el perodo posterior a la Guerra Civil se alarg la niez unos cuatro aos. Ms tarde se cre una etiqueta para describir nios muy viejos. Se llam adolescencia, un fenmeno hasta entonces desconocido para la raza humana. La infantilizacin de los jvenes no se detuvo al principio del siglo XX: se promulgaron leyes de trabajo infantil para cubrir cada vez ms tipos de trabajo y la edad de abandonar la escuela se hizo cada vez mayor. La mayor victoria de este proyecto utpico fue hacer de la escuela la nica va de acceso a ciertas ocupaciones. La intencin final era atraer todo el trabajo a la red de la escuela. Hacia los aos 50 no era extrao encontrar licenciados bien entrados en la treintena haciendo recados, esperando a comenzar sus vidas. 5 Por dentro era marrn y cuadrado Barbara Whiteside me ense un poema escrito por un estudiante de ltimo ao de instituto en Alton, Illinois, dos semanas antes de suicidarse: l dibujaba... las cosas que tena dentro que necesitaba expresar. Bonitos dibujos que tena bajo la cama. Cuando comenz la escuela los llev... Para tenerlos al lado como a un amigo. La escuela era curiosa, se sentaba en un pupitre marrn y cuadrado Como todos los otros pupitres marrones y cuadrados.. Y su habitacin Era una habitacin marrn y cuadrada, como todas las dems habitaciones, aisladas, cerradas y rgidas. Odiaba aguantar el lpiz y la tiza, sus brazos rgidos Sus pies pegados al suelo, rgidos, la profesora mirando Y mirando. Le dijo que llevara una corbata como Todos los dems nios, l dijo que no le gustaba. Ella dijo que no importaba lo que le gustaba. Tras esto la clase dibujaba. l los dibuj a todos amarillos. Era su modo de sentir la maana. La profesora lleg y sonri: Qu es esto? Porqu no dibujas algo como el dibujo de Ken? Despus de eso su madre le compr una corbata, y l siempre dibuj aviones y naves espaciales como todos los dems. Por dentro era marrn y cuadrado y sus manos estaban rgidas. Las cosas de dentro que necesitaba expresar ya no lo necesitaban, haban dejado de latir... aplastadas, rgidas Como todo lo dems.

Tras una charla en Nashville, una madre llamada Debbie me pas una nota manuscrita que le en el avin a Binghamton, Nueva York: Comenzamos a ver que Brandon no saba qu hacer en primer curso, con urticaria, depresin, llorando cada noche despus de preguntar a su padre: Maana hay colegio tambin?. En segundo curso el estrs fsico se hizo claro. El profesor declar que su problema era el sndrome de dficit de atencin. Mi hijo feliz y lleno de vitalidad era visto ahora como un problema mdico, por nosotros y tambin por la escuela. Un mdico, un psiquiatra y una autoridad de la escuela determinaron que padeca esta dolencia. Se hizo hincapi en la medicacin junto a modificacin del comportamiento. Si se sospechaba que Brandon no haba sido medicado se le enviaba a casa. Pareca que mi clavija cuadrada necesitaba que la limaran un poco para encajar en su agujero redondo. Llor al verme despojada de mi posibilidad de eleccin como madre. Mi ignorancia sobre las opciones disponibles permiti que Brandon siguiera medicado a lo largo del segundo curso. Las lgrimas y urticarias continuaron otro ao completo hasta que no pude soportarlo. Comenc a escolarizar a Brandon en casa. Fue su salvacin. Est saliendo adelante. Ahora nunca llora y hace su trabajo con ilusin.

6 La nueva estupidez La gente corriente enva sus hijos a la escuela para que sean inteligentes, pero lo que ensea la escuela moderna es la estupidez. Es una idea religiosa fuera de control. No tiene que aceptar esto, sin embargo, para darse cuenta de que esta clase de economa estara amenazada si demasiada gente inteligente supiera demasiado. No le pedir que lo acepte por fe. Sea paciente. Dejar que un famoso editor norteamericano le explique el secreto del xito financiero global dentro de un momento. Tenga paciencia. La estupidez a la antigua acostumbraba a ser simple ignorancia. Ahora la ignorancia ha sido transformada en categoras matemticas permanentes de estupidez relativa como dotados y con talento, grupo principal o educacin especial. Categoras en que el aprendizaje es racionado para bien de un sistema de orden. La gente estpida ya no es simplemente ignorante. Ahora es adoctrinada, su mente condicionada con dosis sustanciales de desinformacin preparada comercialmente con propsitos tranquilizadores. Jacques Ellul, cuyo libro Propaganda es una reflexin sobre el fenmeno, nos avis de que los nios prsperos son ms susceptibles que los otros a los efectos de la escolarizacin, porque se les promete ms confort y seguridad permanentes a cambio de la rendicin total: El juicio crtico desaparece completamente, porque de ninguna forma puede jams existir juicio crtico colectivo [...] El individuo no puede seguir juzgando por s mismo porque inevitablemente relaciona sus pensamientos con todo el complejo de valores y prejuicios establecidos por la propaganda. Respecto a las situaciones polticas, se le dan hechos juicios de valor investidos con el poder de la verdad por [...] la palabra de expertos. La nueva estupidez es particularmente mortal para los chicos de clase media o media-alta, ya hechos superficiales por mltiples presiones para conformarse, impuestas por el mundo exterior a sus padres normalmente ligeramente arraigados. Cuando llegan a adultos, estn convencidos de que tienen que saber algo porque sus ttulos y licencias eso dicen. Permanecen as convencidos hasta que un divorcio inesperadamente brutal, una reduccin de personal a media edad o ataques de pnico sin sentido perturban el equilibrio precario de su humanidad incompleta, de sus vidas adultas nacidas muertas. Alan Bullock, el historiador ingls, dijo que el mal era un estado de incompetencia. Si eso es cierto, nuestra aventura escolar ha llenado el siglo XX con el mal. Ellul lo describe as: El individuo no tiene ocasin de ejercer su juicio sea en cuestiones de principio o en sus implicaciones. Esto lleva a la atrofia de una facultad no ejercida con facilidad bajo [las mejores] condiciones [...] Una vez el

juicio personal y las facultades crticas han desaparecido o se han atrofiado, no reaparecern simplemente cuando la propaganda se suprima [...] se necesitaran aos de educacin intelectual y espiritual para restaurar esas facultades. El que est sometido al influjo de la propaganda, al ser privado de una propaganda, adoptar inmediatamente otra. Esto le ahorrar la agona de encontrarse vis a vis con un acontecimiento sin una opinin confeccionada. Una vez los mejores nios son rotos por un sistema as, se desintegran moralmente, pasando a ser dependientes de la aprobacin del grupo. Una alumna de mrito nacional de mi propia familia escribi una vez que su sueo era ser una pequea parte de una gran mquina. Eso me rompi el corazn. Lo que los chicos atontados por la escolarizacin no pueden hacer es pensar por s mismos o estarse tranquilos alguna vez durante mucho rato sin sentirse locos. Los chicos y chicas idiotizados muestran dependencia explotable de muchas formas por las personas mayores especialistas en ello. De acuerdo con los anlisis oficiales, la estupidez no se ensea (como s mantengo), sino que es innata en un gran porcentaje de lo que se ha venido en denominar fuerza de trabajo. La expresin misma fuerza de trabajo debera decirle a usted mucho sobre la mente que gobierna la sociedad moderna. De acuerdo a los informes oficiales, slo una pequea fraccin de la poblacin es capaz de lo que usted y yo llamamos vida mental: pensamiento creativo, pensamiento analtico, pensamiento crtico, una trada que ocupa las tres posiciones ms altas en la Taxonoma de objetivos educativos [Taxonomy of Educational Objectives] de Bloom. Slo una fraccin tan pequea que le impresionara. De acuerdo con los expertos, la gran mayora de la masa es estpida ms all de cualquier esperanza, incluso de forma peligrosa. Quizs sea usted cmplice voluntarioso de este golpe social que ha hecho revivir el sistema de clases ingls. Ciertamente lo es usted si su hijo ha sido recompensado con la etiqueta dotado y con talento por su escuela local. Eso es lo que Dewey entiende por correcto orden social. Si cree que no se puede hacer nada por el tonto excepto dar amabilidad, porque se trata de la biologa (el modelo de la curva de campana); si cree que los opresores capitalistas han arruinado a los estpidos porque son malos (el modelo neomarxista); si cree que la estupidez refleja una fibra moral depravada (el modelo calvinista); o que es el modo de la naturaleza de descalificar a los inadaptados de las oportunidades de reproduccin (modelo darwinista); o que es el modo de la naturaleza de proveer alguien que le limpie el bao (el modelo elitista pragmtico); o que es evidencia de mal karma (el modelo budista); si cree cualquiera de las diferentes explicaciones dadas para la posicin de los estpidos en el orden social que tenemos, entonces estar obligado a admitir que una vasta burocracia es verdaderamente necesaria para dirigir a los estpidos. De otra forma nos asesinaran en la cama. La sorprendente posibilidad de que la gente tonta no exista en suficiente nmero para garantizar las carreras dedicadas a vigilarla le parecer increble. Sin embargo esa es mi proposicin: la estupidez masiva tuvo que ser imaginada primero. No es real. Una vez se desea la existencia de los tontos, estos sirven para valiosas funciones: como peligro que son para s mismos y para los otros tienen que ser vigilados, clasificados, disciplinados, adiestrados, medicados, esterilizados, metidos en guetos, engaados, coaccionados, metidos en la crcel. Para los idealistas representan un desafo, rprobos a quienes hacer socialmente tiles. No importa del modo que quiera verlo, cientos de millones de nios perpetuos requieren atencin pagada de millones de adultos custodios. Una horda ignorante que ser escolarizada de una forma u otra. 7 Poniendo la pedagoga en cuestin Ms que otra cosa, este libro es un trabajo de intuicin. La historia oficial de por qu escolarizamos no es ms comprensible hoy en da de lo que era ayer. Pocos aos antes de que yo abandonara, comenc a intentar a encajar las piezas: de dnde vena este proyecto escolar, por qu tom la forma que tom y por qu cada intento de cambiar ha acabado en un fracaso abismal. Por ahora he invertido la mayor parte de una dcada buscando respuestas. Si quiere una historia convencional de la escolarizacin, o educacin como se la llama descuidadamente, mejor debera dejar de

leer ahora. Aunque aqu se reflejan aos de bsqueda en las fuentes ms ocultas, es sobre todo la intuicin la que de principio a fin conduce mi sntesis. Esto es en parte una narracin privada, el mapa de la mente de un profesor a medida que segua la pista de los hilos de la telaraa en que estaba envuelto, en parte una narracin pblica, un registro del ltimo captulo de una vieja guerra: el conflicto entre sistemas que ofrecen seguridad fsica y certidumbre a costa de suprimir la libre voluntad, y los que ofrecen libertad al precio de riesgo constante. Si tiene presente ambos hilos narrativos, no importa lo lejos del origen que parezca llegar mi libro, no se maravillar de la relacin de los nios escolarizados con un captulo sobre el carbn u otro sobre sociedades hereditarias privadas. A lo que estoy ms decidido es a iniciar una conversacin entre los que han estado silenciosos hasta ahora, y eso incluye a los profesores. Necesitamos dejar de lado discusiones estriles sobre evaluacin y examinacin, disciplina, currculum, multiculturalismo y tutora como distracciones, como meros sntomas de algo mayor, ms oscuro y ms intransigente que cualquier problema que un especialista pueda afrontar la prxima semana. Hablar interminablemente sobre esas cosas estimula la tctica burocrtica de hablar sin entrar en las cosas vitales y turbias. En compensacin parcial por su esfuerzo, prometo que descubrir lo que est en la mente de un hombre que pas su vida en una aula con nios. Preste atencin, pues, a lo que sigue. Interrogaremos la historia juntos. Pondremos la pedagoga en cuestin. Y si la sentencia que siga a este auto da fe es que slo el dao puede hacer al monstruo aflojar su garra, recemos juntos para tener el valor de causarlo. Leer mi ensayo le ayudar a ordenar las cosas. Le dar un mapa topolgico sobre el que fijar nuestra propia posicin. Sin duda he cometido algunos errores de hecho, pero los ensayos desde Montaigne trataban de la localizacin de la verdad, no de juntar hechos. Verdad y hecho no son lo mismo. Mi ensayo pretende delimitar crudamente una base para un conocimiento de la escolarizacin, mi intencin es que usted no contine mirando el proyecto oficial a travs de una perspectiva ms vieja y tradicional, sino a verlo como un captulo espantoso en la organizacin administrativa del conocimiento, un texto que debemos repudiar vigorosamente como nuestros antepasados hicieron alguna vez. Vivimos juntos, usted y yo, en una poca oscura en que toda historia oficial es propaganda. Si quiere la verdad, tiene que luchar por ella. Esta es mi lucha. Djeme dar testimonio de lo que he visto. 8 Nota del autor Con la conspiracin tan a flor de piel de la imaginacin y de la realidad norteamericanas, slo puedo enfocar con turbacin la tarea de disuadir por adelantado de pensar que mi libro es la crnica de una vasta conspiracin diablica para hacerse con nuestros hijos para los fines personales de una pequea y elitista minora. No me malinterprete, la escolarizacin norteamericana ha estado repleta de engaos desde sus mismos inicios. Verdaderamente no es difcil encontrar varios conspiradores jactndose en pblico de lo que han conseguido. Pero si usted toma ese rumbo se perder el horror real de lo que estoy tratando de describir, de que lo que ha sucedido a nuestras escuelas era inherente al diseo original de una economa planificada y de una sociedad planificada establecidas tan orgullosamente al fin del siglo XIX. Creo que lo que sucedi hubiera pasado de todos modos, sin las legiones de hombres y mujeres corruptos y medio locos que intrigaron tan poderosamente para hacerlo como es. Si estoy en lo cierto, estamos en una situacin mucho peor que si furamos meramente vctimas de un genio maligno o de dos. Si se obsesiona con la idea de la conspiracin, lo que no conseguir ver es que estamos atados por una forma de pensamiento altamente abstracto completamente concretizado en instituciones humanas que ha crecido ms all del poder de control de los directores de esas instituciones. Si existe una escapatoria de la trampa en que estamos, no ser quitando algunos tipos malos y cambindolos por tipos buenos.

Quines son los villanos, realmente, sino nosotros mismos? La gente puede cambiar, pero los sistemas no pueden cambiar sin perder su integridad estructural. Incluso Henry Ford, un provocador de judos de tan colosales proporciones que fue celebrado por Adolf Hitler en Mein Kampf, pidi una disculpa pblica y neg hasta su muerte que hubiera tratado de ofender a los judos: una interpretacin demasiado estricta de Darwin le haba hecho hacerlo! Los grandes industriales que nos dieron la moderna escolarizacin obligatoria encontraron inevitablemente sus propios principios subordinados a propsitos de sistemas, como simplemente sucedi con el resto de nosotros. Mire a Andrew Carnegie, el chico de las bobinas, que ciertamente se hubiera espantado como el resto de nosotros ante la orden de disparar a los huelguistas en su planta de Homestead. Pero el sistema que ayud a crear estaba comprometido en presionar a los hombres hasta que reaccionaban violentamente o caan muertos. Lo llamaban Ley de Hierro de los Salarios. Una vez sus colegas estuvieron interesados en los principios de la Ley de Hierro, slo pudieron ver el valor y la resistencia de los huelguistas de Homestead como una oportunidad para provocar una crisis que permitira que el sindicato del acero fuera roto con la milicia del estado y fondos pblicos. El aplastamiento de la oposicin es la escena obligada en el drama industrial, cueste lo que cueste, y sin que importe lo renuentes que sean lderes industriales individuales como Carnegie a hacerlo. Mi preocupacin era encontrar un aliado destacado para ayudarme a presentar esta idea de que la antropologa inhumana es a lo que nos enfrentamos en nuestras escuelas institucionalizadas, no a una conspiracin. La bsqueda acab con el descubrimiento de un anlisis de la masacre de Ludlow por Walter Lippmann en el New Republic del 30 de enero de 1915. Despus de la matanza de Rockefeller de cuarenta y siete personas, en su mayora mujeres y nios, en el campamento de mineros en huelga en Ludlow, Colorado, se llev a cabo una investigacin del Congreso que puso a John D. Rockefeller a la defensiva. Los agentes de Rockefeller haban usado vehculos armados, ametralladoras y bombas incendiarias en su nombre. Tal como cuenta Lippmann, Rockefeller fue acusado de tener la nica autoridad para permitir tal masacre, pero asimismo de demasiada indiferencia a aquello en que estaban ocupados sus subordinados. Claramente --dijo el magnate industrial--, no pueden ser ciertas ambas acusaciones. Como Lippmann reconoci, esta paradoja es el gusano en el corazn de todo poder colosal. En realidad ambas podran ser verdad. Durante diez aos Rockefeller ni siquiera haba visto esta propiedad. Lo que saba de ella vena de informes de sus administradores que apenas podra haber ledo junto a montaas de informes similares que llegaban cada da a su escritorio. Estaba obligado a confiar en la palabra de otros. Dibujando una analoga entre Rockefeller y el zar de Rusia, Lippmann escribi que nadie crea que el zar mismo ejecutara los muchos actos despticos de que se le acusaba. Todo el mundo saba que una burocracia haca esto en su nombre. Pero la mayora no llev este conocimiento a su conclusin inevitable: si el zar intentara cambiar lo que era habitual su poder sera socavado por sus subordinados. No tena defensa contra esto, porque el inters propio de todas las divisiones de la burocracia , incluyendo al ejrcito, era que ella -no el zar-- continuara a cargo de las cosas. El zar era prisionero de sus propios sbditos. En palabras de Lippmann: Esta pareca ser la dificultad del seor Rockefeller. Yo no creera que l personalmente contratara matones o quisiera contratarlos. Parece mucho ms cierto decir que su poder impersonal y entendido a medias se ha delegado a s mismo en formas insociales, que ha asumido una vida propia que est incapacitado para controlar [...] Su desvalimiento intelectual era la parte asombrosa de su testimonio. Ah haba un hombre que representaba probablemente la riqueza sin paralelo en la historia, el sucesor de un padre que ha sido llamado, con justicia, el sumo sacerdote del capitalismo [...] Sin embargo hablaba sobre s mismo con los tpicos supuestos morales de un pequeo hombre de negocios. La Fundacin Rockefeller ha sido decisiva a lo largo del siglo recin transcurrido, junto con algunas otras, en darnos las escuelas que tenemos. Import el sistema de investigacin alemn a la vida universitaria, elev el servicio a los negocios y al gobierno como la meta de la educacin superior, no la enseanza. Y la Universidad de Chicago y la Escuela de Maestros de Columbia financiados por Rockefeller han estado entre los ms activos actores en la tragedia de la escuela que se desarrollaba a nivel inferior. An hay ms, pero nada de ello significa que la familia Rockefeller planeara la institucin escolar, ni siquiera que su

fundacin o sus universidades lo hicieran. Todo acab finalmente sumido en el sistema que ellos hicieron tanto por crear, casi imposibilitados para frenar su impulso incluso si as lo hubieran deseado. A pesar de su ttulo, Historia secreta no es una historia propiamente dicha, sino una coleccin de materiales en torno a una historia, incluidos en un ensayo personal que analiza por qu la escolarizacin obligatoria masiva es irreformable. La historia que acabo de desenterrar es importante para nuestra comprensin: creo que es un buen inicio, pero queda mucho por completar. El objetivo de un ensayo es revelar a su autor tan llana y completamente que el lector llegue a despertar completamente. Est a punto de pasar entre veinticinco y treinta horas con la mente de un profesor, pero la relacin que deberamos tener no es de profesor a alumno, sino ms bien la de dos personas en conversacin. Propondr ideas y una teora para explicar las cosas y usted aportar su propia experiencia referente a las cuestiones, complementando o discutiendo cuando sea necesario. Lea con este objetivo ante s y le prometo el valor de su dinero. No es importante si estamos de acuerdo o no en cada detalle. Unas breves palabras sobre las fuentes. He identificado todas las citas y parfrasis y dado el origen de muchos (no todos) hechos individuales, pero por miedo a que el bosque se pierda en la contemplacin de tantos rboles, he evitado el uso extensivo de notas al pie de pgina. Hay aqu tanto de mi forma de ver las cosas que pareca deshonesto agarrarle por las solapas de esa manera: de valor menor para aquellos que ya estn en la longitud de onda del libro, intiles, incluso enfurecedoras, para los que no. Esto es tanto un taller de soluciones como un intento de enmarcar el problema claramente, pero queda avisado: estn perversamente esparcidas como pasas en un pudding, no agrupadas limpiamente como para facilitarle el estudio para un examen, excepto una lista corta al mismo final. El consejo de all es prctico, pero est estrictamente limitado al mundo de la escolarizacin obligatoria tal como existe actualmente, no al objetivo mayor de entender cmo tiene lugar la educacin y cmo se impide. El mejor consejo de este libro est completamente disperso y es indirecto, tendr que trabajar para sacarlo. Comienza con la primera frase misma cuando le recuerdo que lo que es correcto para los sistemas es a menudo equivocado para los seres humanos. Traducida a una recomendacin, eso significa que para impedir la venganza de Bianca tenemos que prepararnos para atacar a los sistemas para bien de la humanidad, no al revs. Captulo 1 Cmo era antes Quienquiera que controle la imagen e informacin del pasado determina qu y cmo pensarn las generaciones futuras. Quienquiera que controle la imaginacin y las imgenes del presente determina cmo esa misma gente ver el pasado. GEORGE ORWELL, 1984 (1949)

Tome al azar cien hijos de varias generaciones educadas y cien hijos sin educar del pueblo y comprelos en cualquier cosa que le plazca: en fuerza, en agilidad, en mente, en la habilidad para adquirir conocimiento, incluso en moralidad; y en todos los sentidos uno se sorprende de la vasta superioridad del lado de los hijos de los no educados. CONDE LEN TOLSTOI, Educacin e hijos (1862)

1 Una nacin de abajo a arriba CUADRO INICIAL CINCUENTA nios de edades diferentes estn aprendiendo unos de otros mientras el maestro escucha lecciones en su mesa de alumnos mayores. Un aire de silenciosa actividad llena la habitacin. Una estufa de lea crepita en el rincn. Lo que impulsaba el mundo escolar del siglo XIX celebrado en el clsico de

Edward Eggleston, The Hoosier Schoolmaster, era una sociedad rica en conceptos como deber, trabajo duro, responsabilidad y autoconfianza; una sociedad de orientacin abrumadoramente local, aunque nunca tan provinciana para no estar fascinada por lo extrao y lo extico. Pero cuando la carpa de Chautauqua con su fanfarria sobre las maravillas modernas abandonaba la poblacin, la conversacin volva a los asuntos de la sociedad local. La Norteamrica de Eggleston era un lugar especial en la historia moderna, en que la sociedad era ms importante que el Estado poltico nacional. Las palabras no pueden transmitir el formidable radicalismo oculto en nuestros silenciosos pueblos, una creencia de que la gente ordinaria tiene derecho a gobernarse a s misma. Y una confianza en que puede hacerlo. Lo ms revolucionario de todo era la conviccin de que los derechos personales slo pueden ser respetados cuando el Estado poltico se mantiene dbil. En la dicotoma entre libertad y subordinacin escrita en nuestra imaginacin por Locke y Hobbes en el siglo XVII, Norteamrica se esforz durante algn tiempo por seguir el camino libertario de Locke mientras que sus tres naciones madre, Inglaterra, Alemania y Francia, siguieron a Hobbes y establecieron estados Leviatn a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Hacia el final, Norteamrica comenz a seguir el ejemplo del Viejo Mundo. Para Hobbes, el orden social dependa del control del Estado de la vida interior, un grado de colonizacin mental desconocido a los tiranos de la historia, cuya principal preocupacin haba sido controlar los cuerpos de sus sbditos. Pero el solo tamao de una Norteamrica, sin carreteras nacionales o redes electrnicas, aseguraba que la libertad sera alimentada fuera del crculo de la vigilancia del gobierno. Tambin entonces muchos norteamericanos procedan de sectas religiosas disidentes de Inglaterra, congregaciones independientes que rechazaban las asociaciones Iglesia-Estado. La masa de nuestra poblacin era de todos modos socialmente sospechosa. Incluso nuestra pequea nobleza era de segunda o tercera fila para los criterios ingleses, caballeros sin herencias, el resto de una catica banda de chicos abandonados, criminales, muchachos enrolados contra su voluntad, pequeos propietarios pobres, campesinos desplazados. Benet, el poeta, describe nuestra materia primigenia: The disavouched, Shipped overseas to neither shirts nor honor to their back. hard-bitten a pack with

steal

continent

En ltimos ensayos, Georges Bernanos observa que Norteamrica, a diferencia de otras naciones, fue construida de abajo a arriba. Francis Parkman hizo la misma observacin un siglo antes. Lo que Norteamrica rechazaba violentamente en su joven repblica era la Homily on Obedience arraigada en la doctrina inglesa establecida por la Iglesia en el Estado Tudor de 1562, una doctrina que comparaba el orden en el Cielo con el orden social en la Tierra, fijo e inmutable: El Sol, la Luna, las estrellas, el arco iris, el trueno, el relmpago, las nubes y todos los pjaros del aire mantienen su orden. La tierra, los rboles, las semillas, las plantas, las hierbas, el grano, el pasto y todo gnero de bestias se mantienen en orden [...] Cualquier rango de gente en sus vocaciones, empleos y ocupaciones tiene asignado su deber y orden. En 1776 la utopa teocrtica hacia la que se mueve ese principio estaba bien establecida en la Gran Bretaa de los Jorges alemanes, as como en los tres estados de Alemania del Norte: Prusia, Sajonia y Hannover. Junto a Inglaterra, los tres tuvieron un papel importante en la escolarizacin obligatoria del siglo XX en Norteamrica. El mismo reloj divino, superficialmente secularizado, marcaba la hora en el interludio de la Francia de la Ilustracin, la utopa prerrevolucionaria que tendra tambin un potente efecto en el pensamiento de la escuela norteamericana. Hobbes y su doctrina de colonizacin mental eclipsaron a Locke en todas partes, pero no en Norteamrica. 2 Haba que hacerlo por s mismo

Un norteamericano --mencionaba Francis Grund en 1837--, es educado casi desde la cuna para reflexionar sobre su condicin y, desde el momento en que es capaz de actuar, empleado con los medios para mejorarla. Lincoln, no precisamente un incompetente como escritor, orador o pensador, acumul cincuenta semanas de escolarizacin formal en toda su vida en el perodo de doce aos entre 1814 y 1826. Incluso ese poco pareci una prdida de tiempo para sus parientes. A menos que quiera sostener que esas pocas semanas supusieron una gran diferencia para Abe, tenemos que buscar su educacin en otra parte. Clifton Johnston cree que sucedi as: Adquiri mucha de su primera educacin en casa. Por la tarde apilaba ramas de lea seca en la chimenea de ladrillo. Estas ardan luminosamente y arrojaban una fuerte luz en la habitacin, y el muchacho estara echado en el suelo ante el hogar con su libro ante s. Escriba sus sumas de aritmtica en una gran pala de madera con un trozo de carbn vegetal. Tras cubrirla toda de ejemplos, tomaba su navaja y raspaba la superficie para dejarla limpia y lista para ms nmeros. El papel era caro y no poda permitirse una pizarra. Alguna vez cuando la pala no estaba a mano haca sus clculos en los troncos de las paredes de la casa, en las jambas de las puertas u otro enmaderado que proporcionara una superficie que marcar con su carboncillo. En el Illinois y Kentucky de Lincoln, slo se exiga a los maestros leer, escribir y calcular hasta la regla de tres, pero en Nueva Inglaterra el negocio atraa a menudo a jvenes ambiciosos como Noah Webster, seguros y enrgicos, que hacan meramente una pausa en su camino hacia cosas mayores. Adam Gurowski, viajero a mediados del siglo XIX en nuestra tierra, observ con especial atencin la superioridad de los maestros norteamericanos. Sus hermanos europeos eran, deca, vagabundos marchitos o estrechos ordenancistas. Se esperaba de los jvenes de Norteamrica que hicieran algo por s mismos, no que se prepararan para encajar en una jerarqua preestablecida. Cualquier comentarista extranjero observa el temprano adiestramiento en la independencia, la notable precocidad de la juventud norteamericana, su asuncin de responsabilidad adulta. En su memoria, Tom Nichols, un colegial de los aos 20 del siglo XIX, recuerda la atmsfera electrizante de expectacin en las primeras escuelas norteamericanas: Nuestros profesores nos estimulaban constantemente con los brillantes premios de riqueza, honores, cargos y distinciones que estaban ciertamente a nuestro alcance: haba cien vas a la riqueza y a la fama abiertas ante nosotros si slo elegamos aprender nuestras lecciones. La sobreproduccin, la supercapacidad, habra sido un concepto ajeno a aquella Norteamrica, algo que ola a mercantilismo britnico. Nuestro suelo y bosques vrgenes echaban por tierra la severa doctrina del calvinismo pagando dividendos a cualquiera deseoso de trabajar. A medida que el calvinismo decaa, emergan actitudes contrarias que representaban una nueva religin norteamericana. Primera, la conviccin de que la oportunidad estaba disponible a todos; segunda, que el fracaso era el resultado de un carcter deficiente, no de la predestinacin o de mala colocacin en una curva de campana biolgica. Los defectos del carcter se podan remediar, pero slo desde el interior. Uno tena que hacerlo por s mismo por medio del valor, determinacin, honestidad y trabajo duro. No descarte esto como palabrera: marca una diferencia crtica entre los norteamericanos y el resto del mundo. Los maestros tenan un lugar en este proceso de autocreacin, pero era ambiguo: se pensaba que cualquiera poda ensear igual que cualquiera poda aprender por s mismo. Las escuelas tradicionales, siempre una institucin perifrica, eran vistas con ambivalencia, aunque se conceda a los profesores algn valor, al menos gratitud por dar a la madre un descanso. En las colonias del Sur y del Centro los profesores eran a menudo convictos que cumplan sus condenas y su lugar en el orden social queda recogido en este anuncio de los tiempos de Washington: FUGADO. Criado que tena la ocupacin de maestro de escuela, debido en gran parte a la bebida y al juego.

El propio maestro de Washington, Hobby, era precisamente un siervo como este. Segn el saber tradicional, puso el fundamento de la grandeza nacional al expulsar el demonio de Washington a base de azotes. El azote y la humillacin parecen haber sido siempre un ingrediente eterno de la escolarizacin. Perdura la evidencia de la antigua Roma, de la Francia de Montaigne, de la Virginia de Washington o de mi propio instituto en el oeste de Pensilvania en los 50, donde la palmeta personalizada del profesor estaba colgada destacadamente a la entrada de muchas aulas, no para decoracin sino para ser usada. El entrenador de ftbol y, si recuerdo correctamente, el profesor de lgebra, personalizaban sus palmetas, usando una pila de las usadas para aparatos parecidos a instrumentos electrificados con que pinchar al ganado. Algo en la estructura de la escuela despierta la violencia. Aunque las escuelas de hoy en da no permiten la disciplina fsica enrgica, son ciertamente el ltimo grito como laboratorios de humillacin, como debera recordarle su propia experiencia. En mis primeros aos en la enseanza me dijeron una y otra vez que la humillacin era mi mejor amiga, ms efectiva que el azote. Fui testigo de esta teora puesta en prctica en mi tiempo como profesor. Si me preguntara ahora si daa ms la violencia fsica o la psicolgica, respondera que las difamaciones, las calumnias, la clasificacin formal, el insulto y la indirecta son con diferencia las ms mortales. Tampoco protege la ley al que es azotado con la lengua. Las primeras escuelas de Norteamrica eran rpidas con la bofetada o la caa, pero los criterios locales exigan equidad. Los profesores despticos eran a menudo presa de s mismos, como nos avisa La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving. Preste atencin al destino del maestro Thomas Beveridge en la exclusiva Latin School de Filadelfia, once aos antes de la Revolucin: Llega, entra en la escuela y se le permite proceder hasta que se supone que ha llegado a su silla al fondo a la derecha del aula, cuando instantneamente la puerta y todas las contraventanas se cierran. Envuelto ahora en absoluta oscuridad salen los ms horrorosos gritos de sesenta gargantas; y Ovidios, Virgilios y Horacios, junto con la artillera ms pesada de diccionarios son lanzados sin remordimiento contra el asombrado preceptor, quien, a tientas y arrastrndose, hace la mayor parte de su camino a la puerta. Al llegar, se restablece una luz y sigue un silencio de muerte. Cualquier chico sabe su leccin: nadie ha participado ni de obra ni de palabra en la ltima atrocidad. En el escenario ms humilde de la Indiana rural recreada por Eggleston para The Hoosier Schoolmaster (1871), podemos ver fcilmente que el paso de ms de un siglo (y el cambio de nios ricos por hijos e hijas de granjeros) no ha alterado la dinmica del aula: Cuando Ralph iba mirando las caras de los alumnos --las caras pequeas llenas de malicia y curiosidad, las caras grandes con una expresin no muy alejada del desdn-- cuando el joven Hartsook examin esas caras, su corazn palpit con miedo escnico. No hay audiencia tan difcil de afrontar como una de alumnos en una escuela, como muchos hombres han descubierto a su costa. Cuando Ralph solicitaba a un miembro del comit de la escuela este trabajo, un grande y enorme bulldog olfateaba sus tacones, haciendo que una chica tuviera que contener sus risitas ante la deliciosa posibilidad de ver al nuevo maestro devorado por el feroz bruto. Cansado, desalentado, temblando de miedo, es sermoneado: Mire, no tenemos a nadie con su blandura en este antro. Hace falta un hombre para estar al frente de este distrito [...] si le dan una paliza, no acuda a nosotros. Puede apostar que Flat Crick no paga ningn seguro! [...] hacen falta agallas para solicitar un puesto en esta escuela. El ltimo maestro tuvo un ojo morado por un mes.

3 Sufrimiento sin lmite para los que lo permiten Uno de los ms reveladores relatos sobre la escolarizacin jams escritos viene directamente de los labios de un legendario agente del poder, el coronel Edward Mandel House, una de esas grandes y oscuras figuras de

la historia norteamericana. House tuvo mucho que ver con la entrada de Norteamrica en la Primera Guerra Mundial como proyecto deliberado para apoderarse de los mercados alemanes de productos qumicos, blindajes y trfico martimo, un aspecto de nuestra belicosidad raramente mencionado en las historias escolares. Cuando lleg la paz, las manipulaciones entre bastidores de House en la Sociedad de Naciones contribuyeron al rechazo de la organizacin. Su control del presidente Wilson llev a persistentes leyendas de que Wilson era poco ms que un ttere del coronel. En sus memorias, The Intimate Papers of Colonel House, alcanzamos a ver algo de la educacin de lite norteamericana en los aos 70 del siglo XIX. Los primeros aos de House estuvieron libres de escuela. Creci despus de la Guerra Civil, cerca de Houston, Texas: Mi hermano James, seis aos mayor que yo, era el jefe [...] Todos tenamos escopetas y pistolas [...] no haba juegos de nios excepto los relacionados con la guerra. [House tena nueve aos entonces]. Al anochecer alrededor de la chimenea se contaban historias de hazaas atrevidas que nos esforzbamos en imitar [...] No puedo recordar en qu momento empec a cabalgar y a disparar [...] Me salv muchas veces por los pelos. Estuve dos veces a punto de matar a uno de mis compaeros de juegos con el uso temerario de las armas de fuego. Eran nuestros juguetes y la muerte nuestra compaera de juegos. A los catorce aos House fue enviado a la escuela en Virginia. La crueldad de los otros chicos hizo una impresin indeleble en su carcter, como puede discernir de este relato: Al segundo intento de hacerme la novatada decid que no lo permitira. No slo tena una pistola, sino tambin un gran cuchillo, y con ellos mantuve a raya a los chicos mayores y ms violentos. No haba lmite a los abusos que cometan sobre los que lo permitan. Una forma de abuso que recuerdo era la que finga un ahorcamiento. Ataban las manos de un muchacho por la espalda y estiraban del cuello con una cuerda pasada sobre una rama hasta que se le pona la cara morada. Nada de eso, sin embargo, me pas a m. Lo que hacan a los que lo permitan casi est ms all de lo creble. A la edad de diecisiete aos en la Hopkins Grammar School de New Haven, durante la campaa HayesTilden de 1876, House comenz a dejarse caer por los despachos polticos en lugar de atender a los estudios. Lleg a obtener reconocimiento y se le dieron pequeos privilegios. Cuando finalmente se tuvo que acordar la eleccin por una comisin electoral se le permiti entrar y salir desapercibido a voluntad en las vistas. De nuevo House: Todo esto fue a su modo educativo, pero no la educacin que fui a recibir en la Hopkins Grammar School, y no es extrao que fuera el ltimo de mi clase. No tena inters en tareas de escritorio, pero lea mucho y estaba aprendiendo en una escuela mayor y ms interesante. La historia de House se escribi una vez y otra en la corta y gloriosa historia de la educacin norteamericana antes de que la escolarizacin asumiera el control. A los jvenes norteamericanos se les permita acercarse a los mecanismos de las cosas. Esta brusca prctica mantena elstica a la sociedad e impresionantes los logros norteamericanos en cualquier campo prctico. 3 Sufrimiento sin lmite para los que lo permiten Uno de los ms reveladores relatos sobre la escolarizacin jams escritos viene directamente de los labios de un legendario agente del poder, el coronel Edward Mandel House, una de esas grandes y oscuras figuras de la historia norteamericana. House tuvo mucho que ver con la entrada de Norteamrica en la Primera Guerra Mundial como proyecto deliberado para apoderarse de los mercados alemanes de productos qumicos, blindajes y trfico martimo, un aspecto de nuestra belicosidad raramente mencionado en las historias escolares. Cuando lleg la paz, las manipulaciones entre bastidores de House en la Sociedad de Naciones contribuyeron al rechazo de la organizacin. Su control del presidente Wilson llev a persistentes leyendas de que Wilson era poco ms que un ttere del coronel.

En sus memorias, The Intimate Papers of Colonel House, alcanzamos a ver algo de la educacin de lite norteamericana en los aos 70 del siglo XIX. Los primeros aos de House estuvieron libres de escuela. Creci despus de la Guerra Civil, cerca de Houston, Texas: Mi hermano James, seis aos mayor que yo, era el jefe [...] Todos tenamos escopetas y pistolas [...] no haba juegos de nios excepto los relacionados con la guerra. [House tena nueve aos entonces]. Al anochecer alrededor de la chimenea se contaban historias de hazaas atrevidas que nos esforzbamos en imitar [...] No puedo recordar en qu momento empec a cabalgar y a disparar [...] Me salv muchas veces por los pelos. Estuve dos veces a punto de matar a uno de mis compaeros de juegos con el uso temerario de las armas de fuego. Eran nuestros juguetes y la muerte nuestra compaera de juegos. A los catorce aos House fue enviado a la escuela en Virginia. La crueldad de los otros chicos hizo una impresin indeleble en su carcter, como puede discernir de este relato: Al segundo intento de hacerme la novatada decid que no lo permitira. No slo tena una pistola, sino tambin un gran cuchillo, y con ellos mantuve a raya a los chicos mayores y ms violentos. No haba lmite a los abusos que cometan sobre los que lo permitan. Una forma de abuso que recuerdo era la que finga un ahorcamiento. Ataban las manos de un muchacho por la espalda y estiraban del cuello con una cuerda pasada sobre una rama hasta que se le pona la cara morada. Nada de eso, sin embargo, me pas a m. Lo que hacan a los que lo permitan casi est ms all de lo creble. A la edad de diecisiete aos en la Hopkins Grammar School de New Haven, durante la campaa HayesTilden de 1876, House comenz a dejarse caer por los despachos polticos en lugar de atender a los estudios. Lleg a obtener reconocimiento y se le dieron pequeos privilegios. Cuando finalmente se tuvo que acordar la eleccin por una comisin electoral se le permiti entrar y salir desapercibido a voluntad en las vistas. De nuevo House: Todo esto fue a su modo educativo, pero no la educacin que fui a recibir en la Hopkins Grammar School, y no es extrao que fuera el ltimo de mi clase. No tena inters en tareas de escritorio, pero lea mucho y estaba aprendiendo en una escuela mayor y ms interesante. La historia de House se escribi una vez y otra en la corta y gloriosa historia de la educacin norteamericana antes de que la escolarizacin asumiera el control. A los jvenes norteamericanos se les permita acercarse a los mecanismos de las cosas. Esta brusca prctica mantena elstica a la sociedad e impresionantes los logros norteamericanos en cualquier campo prctico. 4 El arte de conducir Ahora volvamos al presente mientras demuestro que la misma confianza puesta en la gente ordinaria hace doscientos aos an sobrevive cuando le viene bien permitirlo a los gestores de nuestra economa. Considere el arte de conducir, que aprend a la edad de once aos. Si no estuviera todo el mundo sobre ruedas nuestro modelo econmico sera imposible, por tanto todo el mundo lo est, a pesar del cociente intelectual. Con menos de treinta horas de formacin y experiencia combinadas, a cien millones de personas se les permite el acceso a armas rodantes ms letales que pistolas o rifles. Se las deja sueltas sin profesor, por decirlo as. Por qu nuestro gobierno hace tales presunciones de competencia, al poner confianza casi incondicional en los conductores, mientras mantiene un tan estrecho control sobre la escolarizacin casi monopolizada por el Estado? Una analoga ilustrar lo radical que es realmente esta confianza. Y si propusiera entregar tres cartuchos de dinamita y un detonador a cualquiera que los solicitara? Todo lo que necesitara un solicitante es dinero para pagar los explosivos. Usted tendra que ser idiota para estar de acuerdo con mi plan, al menos si se basa en las suposiciones que asimil en la escuela sobre la naturaleza y la competencia humana. Y sin embargo la gasolina, un explosivo espectacularmente daino, peligrosamente inestable y con la fascinante caracterstica como arma de asalto de que puede fluir por debajo de puertas cerradas y saturar

prendas a prueba de balas, est disponible para cualquiera que tenga un recipiente. Cinco galones de gasolina tienen el poder destructivo de un cartucho de dinamita. El depsito medio es de quince galones, y sin embargo no es necesaria ninguna verificacin de antecedentes para el distribuidor ni para el cliente. Mientras la gasolina est disponible libremente, el control de armas de fuego est de ms. Piense. Por qu permitimos el acceso a una sustancia porttil capaz de incinerar casas, hacer arder teatros atestados, o incluso convertir rascacielos en infiernos? Ni siquiera hemos considerado el coche como ariete: por qu se permite a conductores novatos controlar una tonelada de metal capaz de lanzarse a travs de pasos de peatones delante de una escuela hasta a dos millas por minuto? Por qu damos el poder de la vida o de la muerte de esa manera a todo el mundo? Debera impresionarle inmediatamente el hecho de que nuestras suposiciones implcitas sobre la naturaleza humana son totalmente errneas. Casi todo el mundo es competente y responsable: el uso universal del automvil lo demuestra. La eficiencia de los vehculos de motor como instrumento terrorista podra haber escrito hace tiempo un rcord trgico si la gente estuviera inclinada al terrorismo. Pero casi todas las desgracias son accidentes, y si bien hay muchas, la proporcin real de desgracias comparada con la formidable cantidad de posibilidades de accidente es bastante pequea. S que es difcil aceptar esto, porque el espectro del terrorismo global es una historia de portada favorita de los gobiernos, pero la verdad es fundamentalmente diferente del cuento que se vende al pblico. De acuerdo con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, 1995 fue un ao casi rcord para crmenes terroristas: slo vio trescientos en todo el mundo (doscientos a manos de los Tigres Tamiles en Sri Lanka) comparados con las cuatrocientas mil muertes relacionadas con el tabaco slo en los Estados Unidos. Cuando consideramos nuestras suposiciones sobre la naturaleza humana, que mantienen a los nios en una condicin de confinamiento y de opciones limitadas, necesitamos reflexionar en la conduccin y en cosas como el casi inexistente terrorismo global. Fjese en lo rpido que aprende la gente a conducir bien. El fallo precoz se corrige eficientemente, normalmente autocorregido, porque la terrorfica motivacin de seguir vivo y de una pieza gua la mejora de la conduccin. Si las grandes teoras de Comenius y Herbart sobre aprendizaje por revelacin incremental, o esas reglas de niera de siempre de Owen, Maclure, Pestalozzi y Beatrice Webb, o esas peticiones de precisin en la clasificacin humana de Thorndike y Hall, o esas matizadas intervenciones de Yale, Stanford y del Colegio de Maestros de Columbia fueran realmente tan necesarias como aseguran sus proponentes, este milagro libertario de la conduccin sera insondable. Considere ahora el componente intelectual de la conduccin. No es simplemente coordinacin mano-ojo-pie. Los conductores novatos hacen docenas, no, cientos de continuas hiptesis, planes, clculos y juicios cuidadosamente ajustados cada da que conducen. Hacen esto hbilmente, sin ser clasificados, porque si no lo hacen, existen medidas orgnicas de castigo en el universo automovilstico. No hay tribunal de apelacin a tu propia estupidez en la carretera. Podra seguir: piense en la autorizacin, mantenimiento, almacenamiento, adaptacin de la mquina y del conductor a las condiciones diarias y de las estaciones. Analizada cuidadosamente, la conduccin es un milagro tan impresionante como andar, hablar o leer, pero esto slo muestra la debilidad inherente del anlisis desde que sabemos que casi todo el mundo aprende a conducir bien en pocas horas. La manera como ramos los norteamericanos, aprendiendo todo, rompiendo barreras de clase social, es la manera en que podramos volver a ser sin la escolarizacin obligatoria. La conduccin demuestra eso para m. 5 Dos maneras de enfocar de la disciplina Reglas de 10 de Wm. A. Chaffin, profesor la escuela del noviembre condado de de Stokes 1848

FALTA 1. Chicos y chicas jugando juntos. 2. Reir.

AZOTES 4 4

3. Pelear. 5 4. Pelear en la escuela. 5 5. Reir en la escuela. 3 6. Jugar o apostar en la escuela. 4 7. Jugar a las cartas en la escuela. 10 8. Trepar a un rbol por cada pie por encima de tres. 1 9. Decir mentiras. 7 10. Contar historias fuera de la escuela. 8 11. Ponerse motes unos a otros. 4 12. Ponerse nombres groseros. 3 13. Pelear uno con otro a la hora de los libros. 2 14. Decir palabrotas en la escuela. 8 15. Burlarse unos de otros. 6 16. Comportarse mal con las nias. 10 17. Por irse de la escuela sin permiso del profesor. 4 18. Irse a casa unos con otros sin permiso del profesor. 4 19. Por beber bebidas alcohlicas en la escuela. 8 20. Hacer columpios y columpiarse en ellos. 7 21. Por comportarse mal cuando un desconocido est en la 6 casa. 22. Por llevar uas largas. 2 23. Por no inclinarse cuando llega un desconocido. 3 24. Comportarse mal con personas en el camino. 4 25. Por no inclinarse cuando se conoce a una persona. 4 26. Por ir a los sitios de juego de las chicas. 3 27. Por ir a los sitios de juego de los chicos. 4 28. Llegar a la escuela con la cara y manos sucias. 2 29. Por llamarse mentirosos unos a otros. 4 30. Por jugar al bandy. 10 31. Por manchar tu libro de copia. 2 32. Por no saludar al ir a casa. 4 33. Por no saludar al salir. 4 34. Luchar en la escuela. 4 35. Tener una reyerta en la escuela. 4 36. Por mojar la ropa uno a otro a la hora del recreo. 2 37. Por gritar y alborotar al volver a casa. 3 38. Por perder el tiempo al volver a casa o ir a la escuela. 3 39. Por no inclinarse al entrar o al salir. 2 40. Por lanzar algo ms duro que tu bola de trapball. 4 41. Por cada palabra que falte en tu leccin sin excusa. 1 42. Por no decir s seor o no seor, o s seora o no seora. 2 43. Por molestar a los otros mientras escriben. 2 44. Por no lavarse a la hora del recreo al volver a los libros. 4 45. Por ir a jugar al molino o al arroyo. 6 46. Por ir al granero o hacer alguna travesura por all. 7

Piense lo que piense sobre esto visto lo dicho por el doctor Spock, o Piaget, o la gente de Estudios de la Infancia de Yale, tiene que estar claro que la urbanidad se haca cumplir y que con toda probabilidad, nadie jugaba al bandy por segunda vez! Todava tengo que encontrar un padre en la escuela pblica que alguna vez se haya detenido a calcular el pesado precio, y a veces de por vida, que pagan sus hijos por el privilegio de ser groseros y maleducados en la escuela. Todava no he encontrado un padre en la escuela pblica que estuviera lo bastante receloso por el estado de interminable indulgencia con el mal comportamiento para el cual el futuro ser despiadado. Aproximadamente al mismo tiempo que el maestro Chaffin inculcaba el mismo tipo de disciplina en los jvenes de Carolina del Norte que el convicto Hobby haba inculcado en el pequeo Washington, Robert Owen, un industrial escocs a quien usualmente se le atribuye la fundacin del socialismo utpico, estaba completando su Vida en dos volmenes. Esta autobiografa contiene Diez reglas de la escolarizacin, las dos primeras de las cuales muestran una relajacin que tena lugar en el pensamiento educativo del siglo XIX:

1 Regla: No regaar ni castigar a los nios. 2 Regla: Incesante amabilidad en tono, mirada, palabra y accin a todos los nios sin excepcin, empleada por todo profesor para crear real afecto y confianza total entre los profesores y los alumnos.

La colonia owenita tena lo que hoy llamamos una teora de escolarizacin integral como fundamento. Owen era una autntica figura mesinica y su colonia oper en una parte de Indiana que estaba alejada de ojos entrometidos. Nueva Armona, como fue llamada, fue el centro de la atencin fascinada del mundo de la clase alta del otro lado del Atlntico en su corta existencia. Sin embargo se desbarat en tres aos, un tiempo algo menor del que llev a la propia Lab School de John Dewey a ser arruinada por los principios owenitas de forma lo bastante evidente para sugerir a Dewey que hara mejor en salir de Chicago. Y as lo hizo, trasladndose al Colegio de Maestros de Manhattan, donde, finalmente, su escuela Lincoln sigui las tradiciones psicolgicas de Nueva Armona antes de que acabara fracasando tambin. 6 Las escuelas de la antigua Grecia All donde tuviera lugar, la escolarizacin a lo largo de los siglos XVIII y XIX (hasta el ltimo tercio del XIX) inverta intensamente sus horas en la lengua, filosofa, arte y la vida de las clsicas civilizaciones de Grecia y Roma. En las escuelas de gramtica de la poca exista poca gramtica pura tal como la entendemos: eran lugares de aprendizaje clsico. La joven Norteamrica se basaba de buena gana en un fundamento de comprensin clsica, subversivo para los criterios normales de la sociedad de clases britnica. Las lecciones de la antigedad eran tan vitales para la construccin de cada institucin norteamericana que es apenas posible comprender lo profundo que es el abismo entre entonces y ahora sin conocer un poco sobre esas lecciones. Preprese para una sorpresa. Durante mucho tiempo, por ejemplo, la Atenas clsica distribuy sus puestos de ms responsabilidad mediante lotera: generalatos en el ejrcito, suministro de agua, todo. Las implicaciones son impresionantes: se asuma confianza en la competencia de todo el mundo, era su versin de la conduccin universal. Los profesionales existan pero no tomaban decisiones clave: eran slo tcnicos, nunca bien considerados porque la opinin dominante sostena que los tcnicos haban esclavizado sus mentes. De cualquiera merecedor de la ciudadana se esperaba que fuera capaz de pensar claramente y recibir gran responsabilidad. Mientras reflexiona sobre ello, recuerde nuestra propia suposicin tcita de que cualquiera puede guiar una tonelada de metal viajando a alta velocidad con tres cartuchos de dinamita agitndose en su depsito. Cuando preguntamos qu clase de escolarizacin estaba detrs de esta brillante sociedad que ha encantado a los siglos desde entonces, cualquier respuesta honesta se puede dar en una palabra: ninguna. Tras escribir un libro que buscaba el genio oculto de Grecia en sus escuelas, Kenneth Freeman concluy su estudio nico The Schools of Hellas en 1907 con este sumario: No haba escuelas en la antigua Grecia. Ningn lugar

donde chicos y chicas gastaran su juventud asistiendo a instruccin continua a rdenes de extraos. Es ms, nadie haca deberes en el sentido moderno: nadie poda ser situado mediante exmenes estandarizados. Los exmenes que importaban llegaban en la vida, al esforzarse en satisfacer los ideales que impona la tradicin local. La palabra misma schol significa ocio, ocio en un jardn formal para pensar y reflexionar. Platn en Las leyes es el primero en referirse a la escuela como discusin erudita. La escuela ms famosa de Atenas fue la Academia de Platn, pero en su manifestacin fsica no tena aulas ni timbres, era un lugar frecuentado por pensadores y investigadores, un generador de buena conversacin y buena amistad, cosas que Platn pensaba que estaban en el centro de la educacin. Hoy podramos llamar a tal fenmeno un saln. El Liceo de Aristteles era ms o menos lo mismo, aunque Aristteles daba dos lecciones al da: una difcil por la maana para pensadores serios, una versin ms amable, ms suave por la tarde para mentes menos ambiciosas. La asistencia era opcional. Y el famoso Gymnasium, tan memorable posteriormente como forja del liderazgo alemn, era en realidad slo un terreno abierto de formacin donde hombres de diecisis a cincuenta aos eran libres de participar en instruccin de boxeo, lucha y jabalina de alta calidad y subvencionada por el Estado. La idea de escolarizar hombres libres en cualquier cosa hubiera sublevado a los atenienses. La instruccin obligatoria era para esclavos. Entre hombres libres, aprender era una autodisciplina, no el regalo de expertos. De tales nociones los norteamericanos derivaron sus propias academias, los franceses sus lyces, y los alemanes su Gymnasium. Piense en ello: en Atenas, la instruccin estaba sin organizar, aunque la ciudadestado estaba rodeada de enemigos y su propia sociedad ocupada en el difcil experimento social de sostener una democracia participativa, dar privilegios sin precedentes a los ciudadanos y mantener niveles literarios, artsticos y legislativos que permanecen hasta hoy como puntos de referencia del genio humano. Por su historia de quinientos aos desde Homero a Aristteles, la civilizacin ateniense fue un milagro en un mundo brbaro: los profesores florecan all pero ninguno estaba situado en edificios fijos con currculos regulados bajo el puo de una burocracia intrincadamente estratificada. No haba escuelas en la antigua Grecia. Para los griegos, el estudio era su propia recompensa. Pocos se preocupaban de ir ms all de eso. 7 El fresco de Herculano Esparta, el vecino de Atenas, era harina de otro costal. La sociedad en Esparta estaba organizada en torno al concepto de instruccin formal de la cuna a la tumba. Todo el Estado era una inmensa escuela, instrucciones oficiales para la poblacin llenaban cualquier minuto de vigilia y la familia era empleada como instrumento por el Estado. Los acuerdos polticos pblicos de Esparta eran una farsa elaborada, organizada nominalmente en torno a un brazo ejecutivo con dos cuerpos legislativos, pero ltimamente la toma de decisiones estaba en manos de los foros, una pequea lite que llevaba la poltica del Estado entre ellos. El aspecto prctico de democracia de imitacin figura fuertemente en el pensamiento de pensadores sociales posteriores como Maquiavelo (1532) y Hobbes (1651), as como en mentes ms prximas a nuestros tiempos que tuvieron influencia en la forma de la escolarizacin forzada norteamericana. Las ideas de administracin espartanas llegaron al conocimiento norteamericano a travs de los estudios clsicos al inicio de la escolarizacin, por medio de las iglesias, y tambin por medio del inters en el Estado militar alemn de Prusia, que se model conscientemente a s mismo segn el modelo de Esparta. Cuando el siglo XIX entr en sus ltimas dcadas la formacin de la universidad norteamericana pas a seguir el modelo prusiano-espartano. El servicio a los negocios y al Estado poltico lleg a ser la razn ms importante para la existencia de la universidad tras 1910. La universidad ya no trataba del desarrollo de la mente y del carcter de la juventud. En su lugar, trataba de moldear esas cosas como instrumentos para el uso por otros. Esto es una clave importante para entender la brecha filosfica que configur la fundacin de la escolarizacin moderna y en una importante medida todava lo hace: pequeos granjeros, personas de oficio, gente dedicada al comercio, profesionales de pequeas poblaciones y ciudades, pequeos industriales y antiguos intereses seoriales tomaron una parte de su sueo americano de la Atenas democrtica o de la Roma republicana (no de la Roma de los emperadores): esto comprenda una proporcin significativa de la

gente comn norteamericana. Pero nuevas lites directivas apuntaban a un futuro basado en una perspectiva espartana. Cuando el sistema educativo de Atenas pas a la Roma imperial, comenzaron a aparecer unas pocas escuelas que podramos reconocer. Las familiares prcticas de castigo de la Amrica colonial se pueden anticipar en el famoso fresco de Herculano, que muestra un alumno agarrado por dos de sus compaeros mientras el maestro avanza llevando un largo ltigo. Las escuelas romanas deban de comenzar la disciplina por la maana temprano, porque encontramos que el poeta Marcial maldeca una escuela por despertarle al canto del gallo con gritos y palizas: Horacio inmortaliza al pedagogo Orbilius por inculcarle a azotes el amor por los viejos poetas. Pero no deberamos dejarnos engaar por estas referencias a la escuela. Las pocas escuelas que haba en Roma eran para chicos de las clases acomodadas, e incluso la mayora de ellos confiaba en tutores, tradicin y emulacin, no en la escuela. La palabra pedagogo es en latn una clase especializada de esclavo encargada de conducir el alumno hasta el maestro. Con el tiempo al esclavo se le dieron deberes adicionales, su papel se ampli al de maestro de ejercicios, un proceder inmortalizado en la frase de Varrn instituit pedagogus, docet magister: en mi mohoso latn de monaguillo, el maestro crea la instruccin, el esclavo la inculca. Una clave para entender la escuela moderna es esta: los hombres libres nunca fueron pedagogos. Y sin embargo nos referimos a la ciencia de la educacin como pedagoga. El ignorante padre que inocentemente expone los temas que le preocupan al pedagogo, ya se llame esa pobre alma profesor, director o inspector, est comenzando normalmente un juego de frustracin que acabar sin ningn cambio fundamental. Es como un perro que ladra al rbol que no es mientras el zorro est a salvo en lo ms profundo del bosque. La pedagoga es una tecnologa social para atraer la atencin y cooperacin (u obediencia) mientras se ponen cuerdas a la mente y se ponen en las manos de un amo invisible. Esto se puede hacer de forma integral, con sonrisas, msica y simulaciones de inteleccin de baja exigencia, o se puede hacer speramente con instruccin rigurosa y exmenes competitivos. La calidad de la desconfianza que se pretende crear en uno mismo es similar en cualquier caso. La pedagoga es un concepto til para ayudarnos a desentraar algunos de los misterios de la educacin moderna. Que es crecientemente vital para el orden social se demuestra por la revolucin silenciosa en la paga de los profesores que ha ocurrido desde los 60. Como con el trabajo de la polica (con el que la pedagoga tiene importantes similitudes), la paga de la escuela se ha hecho relativamente buena, las horas de trabajo cortas, su seguridad laboral de primera categora. Compare esto con los aos dorados de la escolarizacin en una aula nica donde la paga era slo de subsistencia y los maestros estaban obligados a vivir internos para mantener cuerpo y alma juntos. Sin embargo no haba entonces escasez de solicitantes y muchos hijos de norteamericanos destacados comenzaron sus vidas adultas como maestros de escuela. Con la opulencia relativa de hoy, sera fcil ocupar las plazas de profesor con hombres y mujeres expertos si ese fuera el propsito. Un pequeo ajuste en lo que son requerimientos de licencia racionalmente indefendibles hara que personas con talento, muchos adultos de rendimiento probado de cincuenta y tantos o sesenta y tantos aos, estuvieran disponibles para ensear. El hecho de que no exista ese acceso fluido es un buen signo de que el propsito de la escuela es ms de lo que aparenta. La consistencia un ao tras otro de la mediocridad de los candidatos a profesor demuestra claramente que la institucin escolar activamente busca, alimenta, contrata y promueve el calibre de personal que necesita. 8 Las siete artes liberales Cuando Roma se disolvi en el siglo VI, el espritu romano surgi como Iglesia Cristiana Universal, una inspirada secta religiosa desarrollada espontneamente como un vehculo que confera la ltima responsabilidad para la salvacin personal en la soberana individual. La Iglesia romana lleg a la escolarizacin como un apndice til, y as las pocas escuelas que se podan encontrar tras la cada de Roma estaban en manos eclesisticas, quedando ah durante los siguientes once o doce siglos. La promocin dentro de la Iglesia comenz a depender de haber recibido primero una educacin de tipo helnico. As se cre una

hermandad de hombres reflexivos a partir de la desaparicin del Imperio y de la necesidad de definir intelectualmente la nueva misin. Al experimentar la Iglesia con la escolarizacin, los estudiantes se reunan originalmente en casa del profesor, pero gradualmente algn espacio de la iglesia de dedic a este propsito. Gracias a la competencia entre dirigentes de la Iglesia, cada obispo se esforzaba en ofrecer una escuela y estas, que con el tiempo se llamaran escuelas catedralicias, atrajeron atencin y un importante patrocinio, siendo cada una un escaparate del propio gusto educativo del obispo. Cuando las tribus germnicas evacuaron el norte de Europa, invadiendo el sur, las escuelas catedralicias y monsticas instruyeron a los dirigentes invasores: un precedente de la indiferencia por los intereses locales que siempre ha ido continuando en lo sucesivo. Las escuelas catedralicias fueron las instituciones educativas de importancia en la Edad Media: de ellas derivaron todas las escuelas de Europa occidental, al menos en principio. En la prctica, sin embargo, pocas formas de escolarizacin posterior seran los intensos centros intelectuales que fueron estas. Las siete artes liberales constituan el currculum principal: los estudios inferiores se componan de gramtica, retrica y dialctica. La gramtica era una introduccin a la literatura, la retrica una introduccin a la ley y a la historia, la dialctica el camino al debate filosfico y metafsico. Los estudios superiores incluan aritmtica, geometra, msica y astronoma. La aritmtica estaba mucho ms all del clculo simple, entrando en las capacidades descriptivas y analticas de los nmeros y su uso proftico (lo que acabara siendo la estadstica moderna); la geometra abarcaba la geografa y la topografa, la msica cubra un amplio curso de teora, la astronoma preparaba la entrada a la fsica y a la matemtica avanzada. Entre los siglos XI y XIV, un intento de reducir la influencia de la emocionalidad en la religin asumi el control de la poltica eclesial. Presentar las enseanzas de la Iglesia en forma cientfica lleg a ser el mximo propsito eclesistico de la escuela, una tendencia llamada escolasticismo. Este desplazamiento de la emocin al intelecto result en una gran habilidad en anlisis, en comparacin y contrastes, en clasificaciones y abstraccin, as como famosas sutilezas verbales, como cuntos ngeles podan bailar en la punta de un alfiler. El escolasticismo lleg a ser la base para la futura escolarizacin de clase alta. 9 El ideal platnico El uso oficial de la escolarizacin comn fue inventado por Platn. Tras l la idea languideci, siendo la Iglesia su nico portaestandarte. Las ofertas educativas de la Iglesia se dirigan, aunque no se limitaban completamente, a aquellos jvenes cuyo linaje los cualificaba como potencial clase de guardianes. Usted apenas sabra de esto si leyera cualquiera de las historias estndar de la educacin occidental dirigidas a la clientela de los colegios de maestros. El desarrollo intenso del ideal platnico de control social integral a travs de la escolarizacin reapareci de repente dos mil aos despus en la Francia del siglo XVIII a manos de un culto filosfico conocido en la Historia como philosophes, entusiastas promotores de la rara idea de la escolarizacin forzada masiva. El ms destacado de ellos fue un hombre tozudo llamado Jean-Jacques Rousseau. Para aadir inters al pensamiento de Rousseau, necesita saber que en cuanto nacieron, eligi regalar a sus propios cinco vstagos a extraos. Si un hombre captura la esencia de la transformacin ilustrada, ese es Rousseau. El proyecto de la Ilustracin fue concebido en una serie de pasos, cada uno igualando ms a la humanidad, colectivizando la humanidad ordinaria en un organismo colonial como un volvox. La penetracin de esta idea, al menos en la periferia de la conciencia de nuestros propios fundadores, queda capturada en la poderosa y misteriosa imagen de la pirmide en el anverso de nuestro Gran Sello. Por supuesto, este fue uno de los muchos colores que emergieron con la nueva nacin, y no fue el ms importante, una deduccin que se puede hacer a partir del hecho de que la pirmide fuera mantenida fuera del conocimiento pblico hasta 1935. Entonces apareci de repente en el reverso de nuestro billete de un dlar, sealando un cambio profundo en la gestin poltica.

10 Pedagoga oriental El ideal de una pedagoga oriental igualadora expresada a travs de la escolarizacin del gobierno fue promovido por los jacobinos en la Convencin Nacional francesa en los primeros aos de la ltima dcada del siglo XVIII, los aos iniciales de nuestra propia repblica. La idea de la escolarizacin obligatoria era irresistible para los radicales franceses, un entusiasmo cuyo fundamento haba sido puesto en siglos anteriores por escritores utpicos como Harrington (Oceana), Moro (Utopa), Bacon (Nueva Atlntida), Campanella (Ciudad del Sol) y en otras fantasas especulativas que abarcaban el destino de los nios. Cultivar un organismo social colectivo era considerado el ingrediente que faltaba de la sociedad feudal, un ingrediente que permitira a Occidente tener la armona y estabilidad de Oriente. La educacin utpica nunca trata del aprendizaje en sentido tradicional: trata de la transformacin de la naturaleza humana. Lo esencial de la diferencia entre Occidente y Oriente se encuentra en la relacin de poder entre el privilegiado y el comn y corriente, y en las respectivas perspectivas de la naturaleza humana. En el Oeste se ha puesto una mesa metafrica por la sociedad: el alumno decide cunto comer. En el Este, el maestro toma esa decisin. El carcter de la escuela china muestra un nio pasivo con manos adultas que vierten conocimiento en su cabeza vaca. Ordenar los resultados centralizadamente sera un paso mayor en la destruccin de la identidad occidental. La direccin por objetivos, sean cuales sean esos objetivos, es una tcnica de subordinacin corporativa, no de educacin. Como el de Alfred, el conocimiento de Carlomagno de Asia se afil en el combate a muerte. l fue el primer gobernante seglar occidental en abogar a favor de la escolarizacin laica. Era fcil ignorar la pesimista prediccin de Platn de que por muy atractiva que parezca la utopa en la imaginacin, la naturaleza humana no vivir fcilmente con el grado de restriccin sinttica que requiere. 11 Contraataque a la democracia Para los criterios de la poca, Norteamrica ya era una utopa. Sin pobreza extrema, sin enemigos naturales peligrosos, sin tradicin indgena que fuera ms all de un espritu general de optimismo exuberante, una creencia de que la tierra haba sido tocada por el destino, una conviccin de que los norteamericanos podan lograr cualquier cosa. John Jay escriba a Jefferson en 1787: La empresa de nuestra nacin es inconcebible. Inconcebible, esto es, para los britnicos, alemanes y franceses, que estaban acostumbrados a sujetar a la poblacin comn con correa. Nuestro gobierno colonial era creacin de la Corona, por supuesto, pero pronto una idea fantstica comenz a circular, una creencia de que la gente poda crear y destruir gobiernos a su voluntad. La pizarra limpia de la nueva repblica la haca vulnerable al pensamiento utpico avanzado. Mientras en Inglaterra y Alemania la tentacin era grande para desarrollar y usar la maquinaria social oriental para dirigir la masa de poblacin como un instrumento de la voluntad de la lite, en Norteamrica no exista orden hereditario ni direccin tradicional. ramos una nacin llena de hombres y mujeres instruidos y autosuficientes, la vasta mayora con un medio de vida autosuficiente o ambiciones por conseguir uno. Los norteamericanos eran inventores y tcnicos sin precedentes, empresarios libres de controles tradicionales, soadores, embaucadores, artistas de la estafa. Nunca hubo un caldo social parecido. Las dificultades prcticas que aquellas circunstancias ponan al gobierno utpico habran sido insuperables si no fuera por una aparentemente extraa fuente de entusiasmo hacia tal esfuerzo en la comunidad empresarial. El misterio se puede resolver considerando la espantosa terra incognita que era la promesa de democracia para los hombres acaudalados. Ver a hombres como Sam Adams o Tom Paine como directores del futuro era como ver el can de una arma de fuego, al menos para la gente de medios. As los hombres que iniciaron la Revolucin fueron desplazados cuidadosamente por los hombres que la finalizaron. Ya en 1784, se hizo un esfuerzo concertado por la comunidad empresarial de Boston para derrocar las asambleas de municipio, sustituyndolas por una corporacin dirigida profesionalmente. Joseph Barrell, un comerciante adinerado, afirmaba que la seguridad del ciudadano se poda mejorar de esta manera, y adems, un gran nmero de caballeros respetables lo deseaban. Timothy Dwight, presidente de Yale largo tiempo

despus de 1795 y pionero de la educacin moderna (que recomendaba la ciencia como centro del currculum ), mantuvo una gran batalla contra el avance de la democracia. La democracia difcilmente era el tipo de experimento al que los hombres de negocios habran sometido voluntariamente sus vidas y fortunas por mucho tiempo. Esta tensin explica mucho de cmo aconteci nuestro romance con la escolarizacin obligatoria: era una forma de detener la democracia naciente como haba hecho Alemania. Se utiliz mucho ingenio en este problema durante el inicio de la repblica, particularmente por las sectas cristianas llamadas liberales como unitarios y universalistas. Si lee las reliquias de sus debates conservados por selectos liceos, encuentros privados que se registraban en actas, peridicos, colecciones de conversaciones de saln y discusiones de club, ver que lo que estaba tomando forma era un intento de cuadrar el crculo, de dar la apariencia de que la nueva sociedad era fiel a la promesa de su fundacin, mientras al mismo tiempo se pudiera establecer una slida base para que la gente de mrito dirigiera las cosas. Una vez ms, el espritu de Esparta estaba vivo con sus foros y su dependencia de la instruccin obligatoria. En discusiones, discursos, editoriales, legislacin experimental, cartas, agendas y cualquier otra parte, la antigua idea de escolarizacin masiva forzada era invocada y se meditaba sobre ella. 12 Cmo lleg la escolarizacin hind a Norteamrica (I) Hacia el final del primer cuarto del siglo XIX, una forma de tecnologa escolar estaba en funcionamiento en las mayores ciudades de los Estados Unidos, una tecnologa en que los hijos de los clientes de clase baja eran condicionados psicolgicamente para obedecer bajo el pretexto de que estaban aprendiendo a leer y contar (lo que tambin poda suceder). Estas eran las escuelas Lancaster, patrocinadas por el gobernador DeWitt Clinton de Nueva York y destacados cuqueros como Thomas Eddy, constructor del canal del Erie. Pronto se extendieron a todos los rincones de la nacin donde exista el problema de un proletariado incipiente. Las escuelas Lancaster eran primas de las escuelas-taller de hoy. Lo que pocos saban entonces o de lo que se dan cuenta ahora es que eran tambin un invento hind, diseado con el propsito expreso de retrasar el desarrollo intelectual. Cmo lleg la escolarizacin hind a Norteamrica, Inglaterra, Alemania y Francia aproximadamente al mismo tiempo es una historia que nunca se ha contado. Un tratamiento completo est fuera del alcance de este libro, pero le contar lo suficiente para dejarle asombrado sobre cmo un mecanismo asitico con la intencin especfica de preservar un sistema de castas lleg a reproducirse en los primeros tiempos de la repblica, protegido por personajes influyentes de la talla de Clinton y Eddy. Ya slo un poco de investigacin del origen de la escolarizacin hind debera prevenirle de que lo que conoce sobre la escolarizacin en Norteamrica no es mucho. En primer lugar, una rpida explicacin sobre la posicin de la India en la poca de la Revolucin Norteamericana, porque las escuelas Lancaster estaban en Nueva York dos dcadas despus de su final. La India cay vctima del dominio occidental gracias a la tecnologa nutica de la forma siguiente: cuando la Europa medieval se hizo pedazos tras su larga lucha para reconciliar la ciencia emergente con la religin, cinco grandes fuerzas del ocano aparecieron para competir por la riqueza del planeta: Portugal, Espaa, Francia, los Pases Bajos e Inglaterra. Portugal fue el primero en navegar en busca de tesoros, dejando colonias en la India, China y Sudamrica, pero sus das de gloria fueron cortos. Espaa surgi como la siguiente superpotencia global, pero despus de 1600, su carcter decay rpidamente por los efectos corruptores del oro de las Amricas, que desencadenaron un largo declive nacional. Sigui el turno de los Pases Bajos, porque esa nacin tena la ventaja de una decidida clase comercial que controlaba las cosas con un propsito en la mente: riqueza. Los holandeses monopolizaron el comercio de mercancas de Europa con barcos mercantes que recorran el mundo y valerosa marinera militar, sin embargo, como anteriormente Portugal, la poblacin era demasiado pequea, sus recursos internos demasiado anmicos para que su dominio se extendiera mucho tiempo. Comenzando en el siglo XVII, Inglaterra y Francia establecieron gradualmente negocios en el Este, en ambos casos con la resistencia durante algn tiempo de los holandeses, que controlaban el comercio de especias con las Indias. Tres guerras navales con los holandeses hicieron a la Royal Navy duea de los

mares, desarrollando durante el proceso tcticas de guerra naval que la hicieron dominante durante los dos siglos siguientes. Hacia 1700, slo quedaron Francia e Inglaterra como potencias martimas globales con impresionante capacidad de combate, y durante la ltima mitad de aquel siglo estos gigantes se enfrentaron directamente en Canad, la India y en el territorio que es hoy los Estados Unidos, con el resultado de que Francia qued permanentemente eclipsada. En la India, los dos contendieron por medio de sus tentculos comerciales, las compaas de las Indias Orientales britnica y francesa: cada una mantena un ejrcito privado en guerra con la otra por t, ndigo, crcuma, jengibre, quinina, semillas oleaginosas, seda y ese producto que tanto sedujo a los comerciantes britnicos por su facilidad de transporte y enorme potencial de beneficio: el opio. En Plassey, Chandernagor, Madrs y Wandiwash finaliz esta larga rivalidad corporativa. Los franceses abandonaron la India a los ingleses. El monopolio de la droga fue finalmente de Inglaterra. De esta experiencia y de las observaciones de un joven adinerado capelln anglicano en la India se descubri la frmula para la escolarizacin moderna. Quizs no fue ms que una coincidencia que este hombre obtuviera su primer empleo remunerado como maestro de escuela en los Estados Unidos. Por otro lado, quizs su experiencia en una nacin que se libr con xito de los grilletes britnicos lo sensibiliz al peligro en que una poblacin educada pone a las plutocracias. 13 Cmo lleg la escolarizacin hind a Norteamrica (II) Andrew Bell, el caballero en cuestin, era descrito en viejas ediciones de la Britannica como fro, sutil, interesado en s mismo. No habr sido quizs el clrigo ms po. Quizs como su contemporneo, el pastor Malthus, no crea en Dios en absoluto, sino que como joven que segua a la bandera estaba pendiente de la gran oportunidad. Bell encontr su oportunidad cuando estudi la estructura que organizaron los hindes para adiestrar a las castas inferiores, aproximadamente el 95 por ciento de la poblacin india. Podra servir bien a una Gran Bretaa que haba conducido a su campesinado a la ruina a fin de crear un proletariado industrial para la industria dirigida por el carbn. Bell estaba fascinado por la naturaleza intencionada de la escolarizacin hind. Pareca eminentemente compatible con los fines de la Iglesia estatal inglesa. As como muchos otros jvenes ambiciosos han hecho a lo largo de la historia cuando tropiezan con una novedad poco conocida, la rob. Antes de que volvamos a los detalles del mtodo hind y de cmo el mismo Bell fue eclipsado por un joven cuquero ambicioso que lo derrot en el mercado de la escuela con una versin operativa de la idea de Bell, debera entender algo sobre el hinduismo. Tras la conquista militar britnica de la India (en realidad una conquista comercial) nada excitaba ms, tanto a la mente popular como a la cultivada, que la religin hind con sus extraos (para los ojos occidentales) dolos y rituales. El examen cuidadoso de la literatura en snscrito pareca probar que haba existido algn tipo de conexin biolgica y social entre los arios conquistadores, de quienes descendan los hindes, y los anglosajones, que podra explicar similitudes teolgicas entre el hinduismo y el anglicanismo. Las posibilidades sugeridas por esta conexin proporcionaron finalmente un poderoso estmulo psicolgico para la creacin en los Estados Unidos de la escolarizacin basada en clases. Por supuesto tal desarrollo quedaba todava lejos. El sistema de castas del hinduismo o brahmanismo es el sistema anglicano de clases llevado al lmite de la imaginacin. Una clasificacin de cinco categoras (con cada categora subdividida a su vez) reparte a la gente en un sistema similar al que se encuentra en las escuelas modernas. El prestigio y la autoridad se reservan para las tres primeras castas, aunque estas slo comprenden el 5 por ciento del total. Se reserva servilismo inevitable a la casta inferior, un grupo de parias fuera de la consideracin seria. En el sistema hind se puede caer en una casta inferior, pero no se puede subir. Cuando los britnicos comenzaron a administrar la India, los hindes representaban el 70 por ciento de una poblacin bien por encima de los cien millones. Compare esto con una Norteamrica de quizs tres millones. En la regin del norte, el hroe britnico Robert Clive era presidente de Bengala, donde la gente era

visiblemente de piel ms clara que el otro grupo indio de importancia, con caractersticas no diferentes de las de los britnicos. As eran las castas hindes: El 5 por ciento superior se divida en tres grupos de nacidos dos veces: 1. Brahmanes: sacerdotes y los instruidos para dedicarse a la ley, medicina, enseanza y otras ocupaciones profesionales. 2. La casta guerrera y administrativa. 3. La casta industrial, que incluira los agricultores y grupos mercantiles. El 95 por ciento inferior se divida en: 1. La casta de sirvientes. 2. Los parias, llamados intocables. Todo el propsito de la escolarizacin hind era preservar el sistema de castas. Slo el afortunado 5 por ciento reciba una educacin que daba perspectiva del todo, una clave para la comprensin. En la prctica, a los guerreros, administradores y la mayora de los otros jefes se les daba ideas muy diluidas de los mecanismos directores de la cultura, de manera que la poltica pudiera ser mantenida en manos de los brahmanes. Pero, y qu de los otros, de las masas, como la tradicin socialista occidental llegara a llamar en un tributo que se haca eco de la idea de clase hind? La respuesta a esta pregunta vital lanz la escolarizacin en factora en Occidente. Lo cual nos lleva de nuevo a Andrew Bell. Bell se dio cuenta de que en algunos sitios el hinduismo haba creado una institucin de escolarizacin en masa para los hijos de la gente corriente, que inculcaba un currculum de autoabnegacin y de voluntario servilismo. En esos lugares cientos de nios eran reunidos en una nica habitacin gigantesca, divididos en falanges de diez bajo la direccin de alumnos jefes con todo el conjunto dirigido por un brahmn. Al modo romano, pedagogos pagados entrenaban a los subordinados en la memorizacin e imitacin de actitudes deseadas y estos subordinados entrenaban al resto. Aqu haba una tecnologa social venida del cielo para las fbricas y minas de Gran Bretaa, todava incmodamente saturada de leyendas de viejos pequeos propietarios sobre libertad y dignidad, que no posean las perfectas actitudes proletarias que la produccin en masa debe tener para una mxima eficiencia. Nadie en los primeros aos de dominio britnico haba hecho ninguna conexin entre esta prctica hind y las urgentes necesidades de un futuro industrial. Nadie, esto es, hasta que un escocs de treinta y cuatro aos lleg a la India como capelln militar. 14 Cmo lleg la escolarizacin hind a Norteamrica (III) El joven Bell era ambicioso. Dos aos despus de llegar a la India era superintendente de un asilo masculino para hurfanos de Madrs. Para ahorrar dinero Bell decidi probar el sistema hind que haba visto y vio que llevaba rpidamente a los alumnos a la cooperacin dcil, como partes de una mquina. Adems, parecan aliviados por no tener que pensar, agradecidos por haber reducido su tiempo a rituales y rutinas, igual como Frederick Taylor iba a reformar el puesto de trabajo norteamericano cien aos despus. En 1797, Bell, ahora con cuarenta y dos aos, public un relato de lo que haba visto y hecho. Sin andarse con rodeos, alab la instruccin hind como un efectivo impedimento para aprender a escribir y calcular, un control eficiente del desarrollo de la lectura. Un cuquero de veinte aos, Joseph Lancaster, ley el panfleto de Bell, pens profundamente sobre el mtodo y concluy, irnicamente, que sera un modo barato de despertar el intelecto en las clases inferiores, ignorando la observacin anglicana (y la experiencia hind) de que haca justamente lo contrario. Lancaster comenz a reunir nios pobres bajo el techo de su padre en Borough Road, Londres, para darles instruccin rudimentaria gratis. El rumor se extendi y los nios salieron de cada callejn, antro y buhardilla

ansiando aprender. Pronto mil nios se reunan en la calle. El duque de Bedford oy de Lancaster y le facilit una enorme y nica aula y algunos materiales. El sistema de monitorizacin, como fue llamado, prometa promover un homlogo mental a la productividad de las fbricas. Transformar sucios nios de gueto en un ejrcito disciplinado atrajo a muchos observadores. El hecho de que la escuela Lancaster funcionara con coste diminuto con un solo empleado tambin despert inters. Llegaron invitaciones para dar conferencias en poblaciones circundantes, donde el cuquero expona en qu se haba transformado su sistema. Las escuelas Lancaster se multiplicaron bajo la direccin de jvenes que l instrua personalmente. Tanto se habl del fenmeno, que finalmente atrajo la atencin del mismo rey Jorge III, que orden una entrevista con Joseph. El patrocinio real lleg con la estipulacin de que cada nio pobre sera enseado a leer la Biblia. Pero con la fama y la responsabilidad pblica, se mostr otro lado de Lancaster: se hizo vano, temerario, imprevisor. Nobles interesados le pagaron la fianza despus de que incurriera en serias deudas y le ayudaron a fundar la Sociedad Escolar Britnica y Extranjera, pero Lancaster odiaba ser vigilado y pronto demostr ser imposible de controlar. Dej la organizacin que erigieron sus patrones y comenz una escuela privada que acab en la bancarrota. Hacia 1818, la Iglesia anglicana, simpatizando con la visin de Bell de que la ignorancia escolarizada era ms til que la estupidez desescolarizada, organiz una cadena rival de escuelas factora que demostraron ser el anuncio de la sentencia para Lancaster. Frente a esta competencia huy a Norteamrica, donde su fama y su mtodo ya lo haban precedido. Mientras tanto, en Inglaterra, todo el cuerpo de sectas disidentes dieron a Lancaster enrgico apoyo pblico, alarmando completamente a la jerarqua de la Iglesia estatal. Destacados laicos y clrigos de la Iglesia no eran desconocedores de que las escuelas Lancaster no jugaban con las reglas hindes: la perspectiva de una subclase instruida con ambiciones impropias era una ventana a un futuro imposible de tolerar. Bell haba sido retirado de su rectora en Dorset en 1807 para oponerse al uso por Lancaster de la escolarizacin hind. En 1811 fue nombrado superintendente de una organizacin para oponerse a la Sociedad Escolar Britnica y Extranjera de Lancaster, la Sociedad Nacional para la promocin de la educacin de los pobres en los principios de la Iglesia Establecida. Como estos principios sostenan que los pobres lo eran porque el Seor los quera as, el contenido de la instruccin de la sociedad deja poco sobre lo que nos haga falta especular. Bell fue enviado a introducir su sistema en la Escocia presbiteriana, mientras la ventaja de patrocinio de las escuelas del sistema de Bell contena y disminua el alcance de Lancaster. Por sus servicios al Estado, Bell fue finalmente enterrado en la abada de Westminster. Al principio, Lancaster fue recibido clidamente en los Estados Unidos, pero su afecto por los nios y su habilidad para desarrollar el orgullo y la ambicin en sus responsabilidades lo hicieron finalmente inaceptable para importantes patrones que estaban mucho ms interesados en extender el mtodo entontecedor de Bell, sin su equipaje asociado a la Iglesia de Inglaterra. Afortunadamente para sus planes, Lancaster fue an ms perezoso, sin mtodo e incapaz de esfuerzo sostenido (o de iniciar la accin). En los ltimos veinte aos de su vida, Lancaster vag desde Montreal hasta Caracas, repudiado por los cuqueros por razones que no he sido capaz de descubrir. Declar en una ocasin que sera posible ensear a analfabetos a leer fluidamente en veinte o noventa das, lo que ciertamente es verdad. A la edad de sesenta aos fue atropellado por un carruaje en Nueva York y muri pocas horas despus. Pero aunque muri marginado, su sistema le sobrevivi, o al menos lo hizo un sistema que llevaba su nombre, aunque era ms de Bell que de Lancaster. Acostumbr a un pblico influyente a esperar que las calles estuvieran limpias de la prole de los pobres y al gasto de dinero de los impuestos para cumplir con esta finalidad. La primera escuela Lancaster se abri en Nueva York en 1806; hacia 1829 la idea se haba extendido al estado mexicano de Texas con paradas tan al oeste como Cincinnati, Louisville y Detroit. Los gobernadores de Nueva York y Pensilvania recomendaron su adopcin general a sus asambleas legislativas. Qu era exactamente una escuela Lancaster? Sus caractersticas esenciales implicaban una gran habitacin atiborrada con entre trescientos y mil nios bajo la direccin de un nico profesor. Los nios se sentaban en filas. El profesor no estaba all para ensear sino para ser un espectador e inspector. Los alumnos, clasificados en una jerarqua paramilitar, realizaban la autntica enseanza:

Lo que dice el maestro se debera hacer. Cuando los alumnos, as como el maestro, entienden cmo actuar y aprender en este sistema, el sistema, y no el vago, discrecional e incierto juicio del maestro, es lo que se pondr en prctica. En la escuela corriente la autoridad del maestro es personal y la vara su cetro. Su ausencia es una seal inmediata de confusin, pero en una escuela conducida segn mi plan cuando el maestro deja la escuela, la situacin continuar tanto en su ausencia como en su presencia. (cursiva aadida) Aqu, sin forzar el asunto, est nuestro moderno pedagogus technologicus, heraldo de la futura instruccin informatizada. En ese sistema, a profesores y administradores se les prohbe desviarse de las instrucciones escritas en otro lugar. Pero mientras atontar nios fue el todo de la educacin escolar gubernativa en Inglaterra, slo fue parte de la historia en Norteamrica, y una parte menor hasta el siglo XX. 15 La derrota de Braddock A menos que sea un adicto al deporte profesional y sepa que Joe Montana, el mayor quarterback de la era moderna, fue a la escuela Waverly en Monongahela, o que Ron Neccai, el nico hombre del bisbol moderno que elimin a todos los bateadores del equipo contrario en un nico partido tambin fue, o que Ken Griffey Jr. fue tambin a esta escuela secundaria, se le puede perdonar que no haya odo hablar de Monongahela. Pero una vez, al comienzo de nuestra historia nacional, Monongahela marc el lmite ms lejano de una nueva nacin, un Oeste ms salvaje que lo que el Oeste ms conocido lleg a ser. Los profesores en una frontera no pueden ser espectadores. El ltimo puesto de Custer en Montana no tuvo importancia militar. El ltimo puesto de Braddock en Monongahela, por otra parte, cambi la historia de Norteamrica para siempre, porque demostr que los invencibles ingleses podan ser derrotados. Y veintin aos despus los derrotamos, un logro que franceses y espaoles, sus principales rivales, haban sido incapaces de conseguir. Por qu sucedi eso, qu inspiracin permiti a ordinarios colonos tener xito donde naciones poderosas y con ms brillo fracasaron, es algo tan ligado a Monongahela que quiero volver a traer el momento a la memoria para usted. Ser un til punto de referencia cuando consideremos el problema de la escolarizacin moderna. Sin la derrota de Braddock nunca hubiramos tenido una Revolucin Norteamericana con xito. Si no nos hubiramos librado de los ingleses, la competencia de la gente ordinaria para educarse a s misma nunca hubiera tenido una prueba imparcial. En julio de 1755, a la edad de veintitrs aos, sin poseer ttulos universitarios, ni ser alumno de academia militar alguna, con slo dos aos de escolarizacin formal tras de s, el medio hurfano George Washington fue destacado como oficial en la milicia de Virginia para acompaar una expedicin militar britnica que se desplazaba para tomar el fuerte francs en la confluencia del Monongahela y del Allegheny, el punto que ms tarde fue Pittsburgh. Su general, Edward Braddock, era un aristcrata que mandaba una fuerza bien equipada y disciplinada considerablemente superior a cualquier resistencia posible. Braddock se senta tan seguro del xito que despreci el consejo de Washington de dejar de lado los modos tradicionales de combate europeos en el Nuevo Mundo. El 9 de julio de 1755, dos dcadas y un ao antes de que nuestra Revolucin comenzara bajo la direccin del mismo Washington, Braddock ejecut un brillante cruce de libro de texto cerca del actual Puente Alto de Homestead por el parque recreativo Kennywood. Con pfanos y tambores que despertaban el espritu marcial, condujo la mayor fuerza de la Amrica colonial britnica, toda con casacas rojas y metal brillante, a travs del ro verde hasta los rboles de la otra orilla. Los ingenieros iban por delante para hacer una carretera para hombres y caones. De repente la vanguardia qued envuelta en humo. Se retir con pnico. El cuerpo principal avanz para relevar, pero el encuentro de los grupos que iban en direcciones opuestas provoc el pandemonio. A ambos lados del caos de casacas rojas, el bosque crepitaba con fuego hostil. No se poda ver ningn enemigo, pero los soldados estaban atrapados entre olas de balas silbando por ambos flancos. Los hombres caan a racimos. Cuerpos ensangrentados formaban montaas de carne que gritaba, acelerando el pnico.

Entra George, el Washington casi desconocido para los escolares norteamericanos. Tras abrirse camino hasta Braddock, pidi permiso para enfrentarse al enemigo al estilo de la tierra salvaje: permiso denegado. La teora militar sostena que permitir que emanaran rdenes de los inferiores era un precedente peor que las balas. Los britnicos estaban demasiado bien entrenados para luchar fuera de formacin, demasiado soberbiamente instruidos para adaptarse a exigencias cambiantes de la nueva situacin. Cuando mi abuelo me llev al escenario de aquella batalla aos despus en el camino a Kennywood, murmur sin explicacin: Aquellas condenadas ratas no podan pensar por s mismas. Ahora entiendo lo que quera decir. La mayor derrota militar que los britnicos jams sufrieron en Amrica del Norte antes de Saratoga se estaba gestando. El caballo de Washington cay abatido bajo l por un disparo, con su casaca rasgada por las balas. Tras saltar a otro caballo, su sombrero vol de su cabeza por un disparo y cay el segundo caballo. Aquel da se estaba formando en el Monongahela una leyenda que fue propagada a Gran Bretaa, Francia y las colonias por los supervivientes de la batalla. Mortalmente herido, Braddock cedi el mando. Washington dirigi la retirada a gatas, reptando a travs del crepsculo arrastrando al moribundo Braddock, smbolo de la inminente muerte de la dominacin britnica en Amrica. Monongahela comenz como ciudad catorce aos despus, como cruce del transbordador que conectaba la carretera nacional (hoy autopista 40) que a su vez comenzaba, muy apropiadamente, en la ciudad de Washington, Pensilvania. En 1791, lderes de la curiosa rebelin del whisky se reunieron en Monongahela ms o menos a una manzana del lugar donde nac: granjeros escoceses e irlandeses hartos de la opresin del gobierno federal en la nueva repblica hablaban de fundar una nacin de hombres libres ms all del Allegheny. Monongahela podra haber sido su capital si hubieran tenido xito. Sabemos que a estos hombres se los tom en serio en el Este porque Washington, que como general nunca reclut un ejrcito de ms de siete mil hombres para luchar contra los britnicos, como presidente congreg a trece mil en 1794 para marchar al Oeste sobre Pensilvania y someter a los rebeldes del whisky. Por haber luchado con ellos como camaradas, saba que el peligro de estos fieros hombres de los bosques lejanos no era un castillo en el aire. Eran descendientes de los pioneros originales que irrumpieron en el bosque virgen, y una tensin perenne y agresiva de populismo recorra su carcter de grupo. Monongahela aparece en la historia como un lugar donde la gente esperaba construir su propio destino, un lugar donde ricos y pobres hablaban cara a cara, no a travs de representantes. En los aos 30 del siglo XIX fue una estacin de paso en la ruta de escape del ideario whig del estilo de Horace Mann: la nocin de que los hombres deban ser ligados minuciosamente por reglas y funcionariado jerarquizado. El ideario whig era una idea de gobierno neoanglicana que creci fuertemente como reaccin a la peligrosa revolucin democrtica de Andrew Jackson. Los whigs nos trajeron la escolarizacin obligatoria antes de que se transformaran tanto en demcratas como en republicanos: la Historia pareca decirles que con la Escuela en mano su misin estaba cumplida. Miles de norteamericanos, temiendo razonablemente lo peor, marcharon al Oeste para liberarse de esta nueva consciencia britnica que volva a vivir en el Este, como si el espritu del general Braddock hubiera sobrevivido despus de todo. Muchos de los nuevos peregrinos pasaron por Mon City en el camino a un lugar que pudiera permitirles continuar viendo las cosas a su propia manera. Cada grupo que pas en esta migracin al Oeste dej un testamento de sus propios anhelos: hay no menos de veintitrs denominaciones religiosas diferentes en Monongahela, aunque menos de cinco mil almas viven en la ciudad. Lo ms sorprendente de todo es que se puede encontrar all la sede mundial de una secta mormona autnoma, que no fue a Nauvoo con el resto de la banda de Smith, sino que se estableci aqu en una utopa ms mugrienta. Los mormones de Monongahela nunca aceptaron la poligamia. Interpretaban el Libro de Mormn de una forma diferente. Desde 1755 hasta la Guerra Civil, el libertarismo de lugares como Monongahela estableci el estilo para el ms brillante experimento en autogobierno que el mundo ha visto. Desde el final de los reyes carolingios en Francia no haba estado la libertad tan abundantemente disponible por tan largo tiempo. Una revolucin en la educacin se acercaba a medida que el conocimiento de los beneficios del aprendizaje para el vigor del espritu se extenda a lo largo y ancho de Norteamrica. La escolarizacin formal tuvo una parte en esta transformacin, pero su papel estaba lejos de ser decisivo. Escolarizados o no, los Estados Unidos fueron la nacin mejor educada en la historia humana, porque tenan libertad.

16 Farragut Cuando era un colegial en la escuela Waverly en Monongahela, Peg Hill nos cont que David Farragut, el primer almirante de la marina de los Estados Unidos, haba sido nombrado aspirante a oficial a la madura y avanzada edad de diez aos para el servicio en el buque de guerra Essex. Si Farragut hubiera sido un colegial como yo, habra estado en quinto curso cuando naveg a Argentina y rode el cabo de Hornos en una accin contra los navos britnicos que operaban a lo largo de la costa del Pacfico en Sudamrica. Farragut dej una descripcin de lo que encontr en su primer combate naval: Nunca olvidar la hrrida impresin que me hizo la visin del primer hombre que vi abatido. Me impresion al principio, pero pronto empezaron a caer tan rpidamente que pareca un sueo y no produca efecto en mis nervios. El aplomo de que es capaz un muchacho joven fue puesto a prueba cuando un capitn de artillera del ala de babor le orden ir a la sala de oficiales a por detonadores. Cuando comenz a bajar la escalera, un capitn de artillera de estribor que estaba enfrente de la escalera fue alcanzado de lleno en la cara por un disparo de dieciocho libras y su cuerpo decapitado cay sobre Farragut: Camos juntos por la escotilla. Estuve tendido por algn momento aturdido por el golpe, pero pronto recuper la consciencia lo suficiente como para subir corriendo a cubierta. El capitn, al verme cubierto de sangre, pregunt si estaba herido, a lo que respond: Creo que no, seor. Entonces --dijo--, dnde estn los detonadores?. Esto me devolvi a mis sentidos y corr abajo otra vez y traje los detonadores. El Essex tuvo xito: captur buques. Los oficiales fueron enviados con tripulaciones reducidas para pilotarlos de vuelta a los Estados Unidos, y a la edad de doce aos consigui Farragut su primer puesto de mando cuando fue seleccionado para mandar una tripulacin de premio. Yo estaba en quinto curso cuando le esto. Si Farragut hubiera ido a mi escuela habra estado en sptimo. Puede usted recordar esto como una tosca muestra de lo que se haba retardado nuestra madurez incluso ya hace cincuenta aos. Una vez en el mar, el capitn britnico depuesto se rebel ante el hecho de recibir rdenes de un muchacho y anunci que bajaba a por sus pistolas (que como seal de respeto se le haba permitido conservar). Farragut envi abajo un mensaje de que si el capitn apareca en cubierta armado le pegaran un tiro sumariamente y sera lanzado por la borda. Se qued abajo. As acab la primera gran prueba de juicio responsable de David Farragut. A los quince aos, este joven desescolarizado fue a cazar piratas en el Mediterrneo. Anclado en Npoles, fue testigo de una erupcin del Vesubio y estudi la mecnica de la accin volcnica. En una larga estancia en Tnez, el cnsul norteamericano, preocupado por la ignorancia de Farragut, le ense francs, italiano, matemticas y literatura. Considere a nuestro almirante en ciernes. Estara sorprendido si usted pensara que su educacin era deficiente en cualquier cosa con la que necesitara contar un hombre. Cuando era un colegial en Monongahela, supe cmo Thomas Edison dej la escuela pronto, porque la escuela lo consider retrasado. Ocup sus primeros aos vendiendo peridicos. Poco antes de los doce aos habl con su madre para que le dejara trabajar en los trenes como chico de tren, permiso que le dio, lo que la habra enviado a la crcel hoy en da. Un chico de tren era aprendiz de todos los trabajos. Poco despus un impresor dio a Edison algunos tipos de imprenta que iba a tirar y el muchacho, tras pedir con xito un rincn para l solo en el vagn de equipajes donde componer los tipos, comenz a imprimir un peridico de cuatro pginas del tamao de un pauelo sobre las vidas de los pasajeros del tren y de las cosas que se podan ver por la ventana. Algunos meses despus, el doceaero Edison tena quinientos suscriptores y un beneficio neto mensual aproximadamente un 25 por ciento superior al de un maestro de escuela medio de la poca. Cuando estall la Guerra Civil, el peridico fue una mina de oro. Los ferrocarriles tenan instalaciones telegrficas, por lo tanto las noticias de la guerra estaban disponibles para Edison tan pronto como para los periodistas profesionales, pero l las poda pasar a imprenta antes que ellos. Vendi la guerra a muchedumbres en varias

estaciones. The Grand Trunk Herald lleg a vender mil ejemplares extra tras una batalla a precios por edicin desde diez hasta veinticinco centavos, proporcionando a Edison una bonita suma de dinero. Desafortunadamente, por el mismo tiempo haba estado experimentando con fsforo en el vagn de equipajes. Una cosa llev a la otra y Edison prendi fuego al tren. De otro modo nunca habra podido existir la bombilla elctrica. Cuando era un colegial en Monongahela, aprend impresionado que los hombres que ganaron nuestra Revolucin apenas haban salido del instituto para los criterios de mi poca: Hamilton tena veinte aos en la retirada de Nueva York; Burr, veintiuno; Light Horse Harry Lee, veintiuno; Lafayette, diecinueve. Lo que vena a ser una clase de facultad se levant y abati al Imperio Britnico, para despus ayudar a escribir los ms sofisticados documentos de gobierno de la historia moderna. Cuando era un colegial en Monongahela, aprend que el famoso Samuel Pepys, cuyo Diario es un clsico, no era slo un viejo chismoso sino presidente de la Royal Society, la ms destacada asociacin de cientficos que exista en el siglo XVII. Fue tambin secretario del Almirantazgo. El por qu eso es importante para nuestra investigacin de la moderna escolarizacin est aqu: Pepys slo saba sumar y restar cuando fue designado para el Almirantazgo, pero entonces aprendi rpidamente a multiplicar y dividir para evitarse la vergenza. Creo que aprend una leccin diferente de aquella clase de la que pretenda el profesor. A los cinco aos, cuando entr en primer curso, poda sumar, restar y multiplicar porque pap sola hacer juegos con nmeros conmigo y mi hermana en el coche. Me ense el dominio de estas habilidades en pocas horas, no aos y aos como se tardaba en la escuela. Hacamos todos los clculos en nuestras cabezas con tanto gusto que rara vez uso un lpiz hoy incluso para clculos mucho ms intrincados. Pepys comprob la premisa no expresada de mi padre: uno puede aprender lo que necesite, incluso materia tcnica, en el momento en que lo necesitas o poco antes. Sam Pepys no fue puesto al cargo de la defensa martima de Gran Bretaa porque supiera multiplicar o dividir sino porque tena buen juicio, o al menos eso se pensaba. 17 Ben Franklin Ben Franklin naci en Milk Street, Boston, el 17 de enero de 1706. Su padre tuvo diecisiete hijos (cuatro murieron al nacer) con dos esposas. Ben fue el menor. Josiah, el padre, era cerero, no parte de la aristocracia. Su epitafio nos dice que no tena ninguna propiedad ni ningn empleo remunerado lo que al parecer significa que su comercio no le permiti amasar riqueza. Pero, como contina el parlanchn epitafio, con el trabajo e industria constante y con la bendicin del Seor mantuvieron una gran familia confortablemente, y educaron a trece hijos y siete nietos honorablemente. Escribiendo a su hijo a la edad de sesenta y cinco aos, Ben Franklin se refiri a sus circunstancias como pobreza y oscuridad de las que se elev a un estado de opulencia, y en cierto grado, reputacin. Los medios que us tuvieron tan buen xito que pens que la posteridad podra querer saber en qu consistan. Algunos, pensaba, encontraran su ejemplo apropiado para sus propias situaciones, y por tanto, digno de ser imitado. A los doce aos estaba como aprendiz con su hermano James, un impresor. Tras algunos aos as, y como detestaba la autoridad de su hermano, march primero a Nueva York y poco despus a Filadelfia, adonde lleg sin blanca a los diecisiete aos. Encontrar trabajo como impresor fue fcil, y por su naturaleza sociable y dispuesta curiosidad conoci a hombres de medios. Uno de ellos indujo a Franklin a ir a Londres, donde encontr trabajo como tipgrafo y una vez ms se atrajo la atencin de hombres acaudalados. Un comerciante lo llev de nuevo a Filadelfia a los veintipocos aos como lo que hoy llamaramos ayudante administrativo o secretario personal. De esta asociacin, Franklin reuni medios para establecer su propia imprenta en la que public un peridico, The Pennsylvania Gazette, al que continuamente contribuy con ensayos. A los veintisis, comenz a publicar el Poor Richard's Almanac, y durante el siguiente cuarto de siglo el almanaque extendi su fama por las colonias y por Europa. Se implic cada vez ms en asuntos pblicos. Dise una Academia que posteriormente se transform en la Universidad de Pensilvania. Fund la

Sociedad Filosfica Americana como una encrucijada de las ciencias. Realiz investigaciones serias sobre la naturaleza de la electricidad y otras cuestiones cientficas, mantuvo un gran nmero de actividades lucrativas. Y se implic mucho en poltica. A los cuarenta y dos aos era rico. Era el ao 1748. En 1748 vendi su negocio para dedicarse al estudio, y en pocos aos los descubrimientos cientficos le dieron una reputacin entre los sabios de Europa. En poltica, reform el sistema postal y comenz a representar a las colonias en sus tratos con Inglaterra, y posteriormente en Francia. En 1757 fue enviado a Inglaterra para protestar contra la influencia de los Penn en el gobierno de Pensilvania y permaneci all cinco aos, tras lo cual regres dos aos despus para pedir al rey que quitara del gobierno a los Penn. Presion para revocar la Stamp Act. De 1767 a 1775, pas mucho tiempo viajando por Francia, hablando, escribiendo y haciendo contactos que resultaron en una reputacin tan vasta que atrajo prstamos y ayuda militar para los rebeldes norteamericanos y finalmente la crucial intervencin francesa en Yorktown, que rompi la retaguardia de los britnicos. Como escritor, poltico, cientfico y hombre de negocios, Franklin tuvo pocos iguales entre la gente culta de su poca, aunque dej la escuela a la edad de diez aos. Pas nueve aos como comisionado norteamericano en Francia. Slo por lo que respecta a su facilidad con la lengua francesa, que no tuvo hasta que fue sexagenario, los logros de este hombre desescolarizado son incomprensibles segn la teora pedaggica moderna. En muchos de sus encuentros sociales con la nobleza francesa, este hijo de un cerero tuvo el destino de la nueva nacin en sus manos, porque l (y Jefferson) eran considerados emblemas de la capacidad de Norteamrica de derrocar a Inglaterra. La Autobiografa de Franklin es un tesoro de claves de las cuales podemos recomponer el currculum real que produjo un anciano capaz de hacer nacer una nacin: Mis hermanos mayores fueron colocados como aprendices en diferentes oficios. Me enviaron a la escuela de gramtica a los ocho aos, porque mi padre quera que me dedicara, como diezmo de sus hijos, al servicio de la iglesia (anglicana). Mi temprana disposicin para aprender a leer (que debe haber sido muy temprana, porque no me acuerdo de cundo no saba leer) y la opinin de todos sus amigos, de que podra ser un buen erudito, le animaron a ese propsito [...] Sin embargo, no segu en la escuela de gramtica ni siquiera un ao. El joven Ben fue sacado de la escuela de gramtica y enviado a otro tipo de escuela menos lujoso y ms prctica en los tiempos coloniales: la escuela de escritura y aritmtica. All, bajo la tutela del seor Brownell, un partidario de mtodos suaves y alentadores, Franklin suspendi en aritmtica: A los diez aos me qued en casa para ayudar a mi padre en su negocio [...] Por consiguiente me encargaba de cortar mecha para velas, de llenar el molde de inmersin y los moldes de compresin, atender la tienda, hacer recados, etc. No me gust el cambio y tena una gran inclinacin por el mar, pero mi padre se opuso. Existen otros relatos menos lisonjeros de por qu Franklin dej ambas escuelas y emprendi su propio camino a la edad de diez aos. En otro lugar admite haber sido un lder de travesuras, algunas de ellas ligeramente delictivas, y haber sido corregido por su padre; pero lo que nos interesa no es la causa, slo los hechos. Benjamin Franklin comenz la escuela a una edad de tercer curso y sali cuando tendra que haber estado en quinto para ser un aprendiz de cerero. Parte importante de la primera educacin de Franklin consisti en estudiar a su padre Josiah, que resulta ser, l mismo, un bonito ejemplo de educacin sin escolarizacin: Tena una constitucin excelente [...] muy fuerte [...] ingenioso [...] poda dibujar bien [...] hbil en msica [...] una voz clara y agradable [...] tocaba melodas de salmos en su violn [...] un genio mecnico [...] entendimiento sensato [...] criterio slido en problemas de prudencia, tanto en asuntos privados como pblicos. En estos ltimos, en verdad, nunca estuvo ocupado, la familia numerosa que tena que educar y la estrechez de sus circunstancias lo mantenan cerca de su categora. Pero recuerdo bien que era visitado por gente principal, que lo consultaba pidiendo su opinin en asuntos de la ciudad o de la iglesia [...] y mostraba mucho respeto por su juicio y consejo [...] elegido a menudo como rbitro entre partes enfrentadas.

No necesitamos esforzarnos mucho para ver una variedad de laboratorios de instruccin informal ofrecida de paso en esta relacin padre-hijo que tuvo suficiente tiempo para demostrarse valiosa en el propio desarrollo de Franklin, oportunidades que hubieran sido difciles de encontrar en cualquier escuela. Josiah dibujaba, cantaba, tocaba el violn: era un cerero con sensibilidad a aquellas reas en que los seres humanos son ms humanos. Tena un carcter inventivo (ingenioso) que debe de haber proporcionado un ejemplo constante a Franklin de que se puede ingeniar una solucin ad hoc para un problema si un hombre mantena su nimo y tena verdadero amor propio. Su buen sentido, reconocido por vecinos que buscaban su opinin, estaba siempre al alcance de los odos de Ben. De esta forma el muchacho lleg a ver el proceso de descubrimiento, varios sistemas de juicio, el papel de un ciudadano activo que podra ser ministro sin cartera simplemente aceptando la responsabilidad por otros y cumpliendo esa responsabilidad fielmente: A su mesa le gustaba tener tan a menudo como poda algn amigo o vecino razonable con quien conversar, y siempre se cuidaba de iniciar con algn tema ingenioso o til el discurso, que pudiera mejorar las mentes de sus hijos. Por estos medios diriga nuestra atencin a lo que era bueno, justo y prudente en los asuntos de la vida; y poca o ninguna atencin se dedic alguna vez hacia lo relacionado con las vituallas de la mesa [...] Fui educado con tan perfecta falta de atencin hacia esos asuntos como para ser bastante indiferente al tipo de alimento puesto ante m. Ningn ciclo de instruccin ni cantidad de deberes podran haber proporcionado la facilidad de Franklin con el lenguaje, slo algo como los ejercicios ocasionales de Josiah ante la mesa de comer. Podemos ver claramente por medio de la memoria de Franklin que un cerero puede realmente aprender por s mismo a hablar con reyes. Y haba otros temas en el arsenal educativo de la familia de Franklin adems de las artes, explicaciones en casa, responsabilidad habitual, ser tenido en cuenta, poder or a los adultos resolver problemas pblicos y privados, y constantes infusiones de buena conversacin: [...] A veces me llevaba a caminar con l, a ver carpinteros, albailes, torneros, artesanos del latn, etc., trabajando, para poder observar mi inclinacin y procurar disponerla en un oficio u otro [...] Desde entonces siempre ha sido para m un placer ver a buenos obreros manejar sus herramientas; y haber aprendido tanto con ello me ha sido tan til como para ser capaz yo mismo de hacer pequeos trabajos. Como para la mayora de los miembros de una sociedad instruida, la lectura era el mayor elemento individual de los cimientos educativos de Franklin: Desde chico era aficionado a la lectura, y toda pequea cantidad de dinero que llegaba a mis manos fue invertida en libros. Satisfecho con Pilgrim's Progress, mi primera coleccin fue de los trabajos de John Bunyan en pequeos volmenes separados. Despus los vend para poderme comprar las Colecciones histricas de R. Burton: eran pequeos libros de ocasin y baratos, 40 50 en total. La pequea biblioteca de mi padre consista principalmente en libros de polmica teolgica, la mayora de los cuales le [...] De las Vidas de Plutarco le abundantemente, y an pienso que fue tiempo bien aprovechado. Haba tambin un libro de Defoe, llamado Essay on Projects, y otro del doctor Mather, llamado Essays to Do Good, que quizs me dieron un giro en el pensamiento que tuvo influencia en algunos de los principales acontecimientos futuros de mi vida. Puede fcilmente preguntar cmo el joven Franklin estaba leyendo a Bunyan, Burton, Mather, Defoe, Plutarco y trabajos de polmica teolgica antes de que pudiera haber entrado en una escuela secundaria. Si usted estuviera escolarizado en la tradicin de desarrollo del cerebro de la pedagoga acadmica podra parecer una hazaa bastante considerable. Cmo supone usted que este hijo de un trabajador con trece hijos lleg a ser un orador pblico tan efectivo que durante ms de medio siglo su voz se escuch nacional e internacionalmente acerca de grandes cuestiones? Emple un mtodo absolutamente gratuito: discuta con su amigo Collins:

ramos muy aficionados a la discusin y muy deseosos de refutarnos uno a otro, con turnos de rplica basados en la contradiccin. [Aqu Franklin aconseja no usar la dialctica con amistades o en reuniones sociales] Lo haba tomado [el hbito dialctico] leyendo los libros de mi padre sobre disputa religiosa [...] Comenz una cuestin, entre Collins y yo, de la adecuacin de la educacin del sexo femenino para el saber y sus habilidades para el estudio. l pensaba que era incorrecto [...] Yo tom la postura opuesta. Poco despus de que comenzara a discutir, comenz tambin a leer el peridico ms elegante de la poca, el Spectator de Addison y Steele: El modo de escribir me pareci excelente y quise, si era posible, imitarlo. Con ese objetivo tomaba algunos artculos, y tras confeccionar algunas pistas sobre el sentido de cada frase, las dejaba algunos das, y entonces, sin mirar el libro, intentaba completar los artculos de nuevo, expresando extensamente cada sentimiento insinuado, y de forma tan completa como haba sido expresado antes, en las adecuadas palabras que me llegaran. Luego comparaba mi Spectator con el original, descubra algunas de mis faltas y las correga. Este mtodo fue modelado mientras trabajaba sesenta y cuatro horas por semana. Para aprender elocuencia slo est Ben, su determinacin y el Spectator, ningn profesor. Por ejemplo, al hacer reescrituras, Franklin lleg a darse cuenta de que su vocabulario era demasiado limitado: Encontr que necesitaba un caudal de palabras [...] que pensaba que debera haber adquirido antes de aquel tiempo si me hubiera dedicado a hacer versos; porque la continua aparicin de palabras del mismo significado, pero de longitud diferente, para ajustar la medida, o de diferente sonido para la rima, me habra puesto en la necesidad constante de buscar variedad, y tambin habra tendido a fijar esa variedad en mi mente y a dominarla. Como buen experimentador intent una cura casera para su deficiencia: Cog algunos relatos y los puse en verso, y tras un tiempo, cuando haba olvidado bien la prosa, los transcriba otra vez a prosa. Tambin a veces revolva mi coleccin de pistas [su resumen] y tras algunas semanas intentaba reducirlas al mejor orden, antes de comenzar a formar las frases enteras y completar el artculo. Esto era para aprender el mtodo para ordenar los pensamientos. Al comparar mi trabajo posteriormente con el original descubra muchas faltas y las correga, pero a veces pensaba [...] que haba tenido bastante suerte para mejorar el mtodo o el lenguaje. Para cuando tena diecisis aos Franklin estaba preparado para asumir sus deficiencias en serio con plena confianza de que poda superarlas con sus propios esfuerzos. Aqu est cmo trat aquel problema con la aritmtica: Al haber quedado en una ocasin avergonzado por mi ignorancia sobre nmeros, que haba sido por dos veces incapaz de aprender en la escuela, cog el libro de aritmtica de Crocker y lo recorr todo yo mismo con gran facilidad. Tambin le el libro de navegacin de Seller y el de Shermy y me familiaric con la geometra que contienen. Este marginado de la escuela nos cuenta que tambin estaba leyendo el Ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke, as como estudiando las artes de la retrica y de la lgica, particularmente el mtodo socrtico de discusin, que le encant y le intrig tanto que repentinamente abandon su anterior estilo argumentativo, ponindose la mscara del humilde preguntn escptico: Encontr este mtodo ms seguro para m y muy mortificador para aquellos contra quienes lo usaba. Por tanto, disfrut con l, lo practiqu continuamente y me hice muy ingenioso y experto en obligar a la gente, incluso de conocimiento superior, a hacer concesiones, las consecuencias de las cuales no prevan, enredndolos en dificultades de las que no podan desembarazarse solos y obteniendo as victorias que ni yo mismo ni mi causa siempre merecan.

Podra haber aqu un instructivo paralelismo entre ensear a un chico a conducir, como mi to me ense cuando tena once aos, y las increbles oportunidades que a chicos de la clase trabajadora como Franklin se les dieron para desarrollarse tan rpidamente y tanto como permitan sus corazones y inteligencias? Conducimos, a pesar de nuestra inteligencia o nuestros caracteres, porque la economa lo exige. En la Amrica colonial y al principio de la repblica, haba una urgente necesidad de conseguir lo mximo de todo el mundo. A causa de esa necesidad, aparecieron hombres y mujeres excepcionales en gran nmero para mostrar brevemente la falsedad del orden social tradicional. En ese instante histrico, miles de aos de suposiciones ortodoxas se hicieron aicos. En palabras de Eric Hoffer, slo aqu en Norteamrica se dio una oportunidad a la gente corriente de mostrar lo que poda hacer por s misma sin un amo que la presionara y ordenara. Franklin y Edison, multiplicados muchas veces, fueron el resultado. 18 George Washington Una buena vara para medir lo que se ha desviado la escolarizacin moderna desde la educacin del pasado es la formacin de George Washington a mediados del siglo XVIII. Aunque Washington descenda de familias importantes, su situacin no era la de una vida llena de facilidades que sugiere. La muerte de su padre lo dej, a los once aos, sin lo que fue el mejor timn de Ben Franklin, y la ley de la primogenitura, que confera virtualmente toda la herencia al primer hijo (para estabilizar la clase social) oblig a Washington a afrontar el futuro ya como pupilo de su hermano, una opcin impensable para George, ya tomando el destino en sus manos como un joven. Probablemente ya sabe cmo acab esta historia, pero como el curso que prosigui fue casi sin escuela, su currculum merece una mirada ms atenta. En los prximos minutos imagnese usted mismo en la escuela con Washington. George Washington no era un genio: sabemos eso por demasiados contemporneos para discutir de ello. John Adams lo llam demasiado ignorante, demasiado inculto, demasiado poco ledo para su puesto y reputacin. Jefferson, su paisano virginiano, declar que le gustaba pasar el tiempo principalmente en la accin, leyendo poco. Era una poca en que todo el mundo en Boston, incluso los limpiabotas, saba leer y hacer cuentas; era una poca en que un chico de clase trabajadora en una familia de trece como Franklin no poda acordarse de cundo no saba leer. De adolescente, a Washington le gustaban dos cosas: bailar e ir a caballo. Ejerci ambas actividades con una pasin que result considerablemente provechosa cuando lleg a presidente. De gran estatura fsica, su apariencia lo podra haber estigmatizado como torpe. En lugar de eso, al haber desarrollado la gil fuerza de un bailarn y de un jinete, era capaz de comunicar gracia con su presencia imponente, don que era contrapeso a su gran fsico en cualquier reunin. Gracias a sus dos obsesiones se enfrent a sus responsabilidades con el porte de un atleta campen, lo que le salv su vida durante la Revolucin. En el fragor de la lucha, un tirador de lite britnico lo tuvo en su punto de mira, pero se encontr incapaz de apretar el gatillo porque Washington se mova magnficamente! George Mercer, un amigo, describi al joven Washington de la siguiente manera: Es recto como un indio, mide seis pies y dos pulgadas descalzo y pesa 175 libras [...] Su figura est llena de msculos bien desarrollados, que indican gran fuerza. La superioridad militar britnica, que inclua la mejor tecnologa disponible para hacer la guerra, poda haber hecho picadillo a un jefe descerebrado a pesar de su porte admirable, por lo que debemos analizar el currculum que produjo al Fabio de Amrica, como fue llamado. Washington no fue a la escuela hasta que tuvo once aos: ni reclusin en una aula, ni pizarras. Lleg a la escuela sabiendo ya leer, escribir y calcular ms o menos tan bien como el estudiante medio de facultad de hoy. Si eso suena estrafalario, vuelva al currculum de Franklin y comprelo con la dieta intelectual de una clase moderna de alumnos dotados y con talento. La completa alfabetizacin no era rara en las colonias o en los comienzos de la repblica: muchas escuelas no habran admitido alumnos que no supieran leer y contar, porque pocos maestros deseaban perder tiempo enseando lo que era fcil de aprender. Se consideraba una seal de carcter disoluto el que la alfabetizacin no hubiese sido conseguida por el alumno. Incluso muchas escuelas de caridad dirigidas por iglesias, ciudades y asociaciones filantrpicas para los pobres se habran

quedado atnitas con el clamor de hoy acerca de las dificultades para alfabetizar. La experiencia norteamericana demostr lo contrario. En Nueva Inglaterra y las colonias de la costa atlntica central, donde se valoraba especialmente la lectura, la alfabetizacin era universal. La palabra escrita tambin era valorada en el Sur, donde la alfabetizacin era comn, si no universal. De hecho, fue la alfabetizacin general entre todas las clases lo que espole el crecimiento explosivo de universidades en la Norteamrica del siglo XIX, donde incluso la gente ordinaria tena ganas de formas avanzadas de aprendizaje. Seguir a George a la escuela a los once aos para ver lo que el maestro tena guardado revelara un men muy corto de estudios, pero sin embargo con una curiosa seriedad: geometra, trigonometra y agrimensura. Puede considerar eso como imposible o considerar que era slo una versin simplificada de esas cosas, algn tipo de juego de nios semejante a las muchas simulaciones que se encuentran hoy en las escuelas para nios ricos --construccin de ciudades simulada, juicios simulados, negocios simulados-- realidades virtuales para tender un puente sobre la brecha entre la sociedad adulta y la inmadurez de la juventud. Pero si George no aprendi la materia autntica, cmo puede explicar su primer empleo como agrimensor oficial para el condado de Culpepper, Virginia, slo dos mil das despus de que sostuviera por primera vez un teodolito en la escuela? Durante los tres aos siguientes, Washington gan el equivalente a aproximadamente cien mil dlares al ao en poder adquisitivo de hoy. Es probable que sus contactos sociales ayudaran a este muchacho sin padre a conseguir el puesto, pero en una sociedad de frontera nadie estara tan loco para dar trabajo serio a un muchacho a menos que realmente pudiera hacerlo. Casi al mismo tiempo comenz a especular con tierras: no necesitaba un futurlogo que le dijera hacia dnde soplaba el viento de la historia. Hacia los veintin aos haba invertido su conocimiento e ingresos en dos mil quinientos acres de la mejor tierra en el condado de Frederick, Virginia. Washington no tuvo padre de adolescente, y sabemos que no era ningn genio, sin embargo aprendi geometra, trigonometra y agrimensura cuando hubiera estado en quinto o sexto curso en nuestra poca. Diez aos despus haba prosperado gracias directamente a este conocimiento. Su vida entera fue una obra de arte en el sentido de que fue una obra bajo su control. Incluso liber finalmente a sus esclavos sin haber sido obligado a hacerlo. Washington pudo haber sido fcilmente el primer rey en Norteamrica, pero desalent cualquier pensamiento en ese sentido, y a pesar de muchos crticos fue tan universalmente admirado que la sede del gobierno fue bautizada con su nombre cuando todava viva. Washington asisti a la escuela durante dos aos exactamente. Adems de las materias mencionadas, a los doce y trece aos (y posteriormente) estudi frecuentemente impresos legales usados como letras de cambio, recibos de tabaco, arrendamientos y patentes. De estos documentos, se le pidi deducir la teora, filosofa y costumbre que los originaban. Segn los testimonios, esta zambullida en la realidad adulta no lo aburri en absoluto. Tuve la misma experiencia con nios de Harlem doscientos cincuenta aos despus, siguiendo un procedimiento similar para ensearles a cmo enfrentarse con complejos formularios del impuesto de la renta. Creo que los jvenes desean este tipo de introduccin guiada a las cosas serias. Cuando se niega el deseo, la escolarizacin destruye su creencia de que la justicia gobierna los asuntos humanos. Por su propia eleccin, Washington emple tiempo en aprender comportamiento, cmo ser considerado como un caballero por otros caballeros. Copi un libro de reglas que se haba usado en escuelas jesuitas por ms de un siglo y con ello, sus observaciones y los consejos que podra obtener, form su propio carcter. Aqu est la regla 56 para que pueda ver el sabor de aquello: Asciate con hombres de buena cualidad si estimas tu propia reputacin. Muchacho agudo. No es extrao que llegara a presidente. Washington tambin estudi geografa y astronoma por su cuenta, y adquiri conocimiento de regiones, continentes, ocanos y cielos. Vista la opinin de sus contemporneos de que su intelecto era de proporciones normales, podra estar sorprendido al or que hacia los dieciocho aos haba devorado todos los escritos de Henry Fielding, Tobias Smollet y Daniel Defoe, y lea regularmente el famoso y elegante

Spectator. Tambin ley la Moral de Sneca, los Comentarios de Julio Csar y los principales escritos de otros generales romanos como el historiador Tcito. A los diecisis aos el futuro presidente comenz a escribir notas para s mismo sobre diseo de ropa, no contento con permitir que algo tan importante quedara en manos de comerciantes. Aos despus lleg a ser su propio arquitecto en la magnfica finca de Mount Vernon. Todava veinteaero, comenz a experimentar con la industria nacional, donde poda evitar los vaivenes de la finanzas internacionales en cosas como el algodn o el tabaco. Primero prob a cultivar camo para propsitos medicinales, lo que no result. Despus prob lino, lo que tampoco result. A los treinta y un aos, tuvo xito con el trigo. En siete aos tena un pequeo negocio de trigo con sus propios molinos de harina y contrataba agentes para comercializar su propia marca de trigo. Poco despus construy barcos de pesca. Cuatro aos antes de que se escribiera la Declaracin capturaba nueve millones de arenques al ao. No se ha montado ninguna escuela pblica en los Estados Unidos para permitir que se d un George Washington. Los Washington en fase de brote son filtrados, intimidados o sobornados para ajustarse a una perspectiva estrecha sobre la verdad social. Chicos como Andrew Carnegie, que pidi a su madre que no lo enviara a la escuela y que estaba bien metido en su camino a la inmortalidad y la fortuna a los trece aos, seran enviados hoy a asesoramiento psicolgico. Thomas Edison se hubiera encontrado en educacin especial hasta que su genio peculiar hubiera sido suficientemente domado. Cualquiera que lea puede comparar lo que hace el presente norteamericano al aislar a los nios de sus fuentes naturales de educacin, modelndolos segn una horma miserable, con lo que el pasado norteamericano demostr acerca de las capacidades humanas. El efecto del extrao logro de la escolarizacin forzada ha sido monumental. No es extrao que la historia haya sido proscrita. 19 El currculum de Montaigne Entre la cada de Roma a finales del siglo V y el declive de la monarqua en el siglo XVIII, la escolarizacin laica de cualquier forma fue apenas un murmullo en las sociedades europeas. Hubo rumores sobre ella en algunos tiempos y lugares, pero eran discursos formales, nunca muy serios. La escolarizacin simple que encontramos era emprendida modestamente por rdenes religiosas que normalmente no tenan mayor ambicin que proporcionar un flujo de ayudantes para la burocracia eclesistica, y quizs modelar los valores de cualquier futuro lder que se demostrara susceptible: las pocas excepciones no deberan ser consideradas como el germen de nuestras propias escuelas. La escuela slo fue una cosa insignificante hasta la ltima mitad del siglo XVIII. Si usted y yo debemos tener una asociacin productiva en este libro usted necesita limpiar su mente de falsa historia, del tipo que atasca la tpica crnica escolar escrita para institutos de formacin de maestros, donde cada hecho puede ser verificable pero las conclusiones que se extraen de ellos no lo son. Vaya a la tpica historia de la escuela y se enterar de la supuesta anticipacin de nuestras escuelas por Comenius, de la escuela reformada de gramtica latina fundada por el den Colet en San Pablo de Londres en 1510, de los solitarios de Port Royal, quienesquiera que hayan sido aquellos solitarios: cada ejemplo es real, la direccin a la que llevan es falsa. La experimentacin de escuela formal proporcionada por Occidente afect slo a una diminuta fraccin de la poblacin, y raramente a aquellos que llegaron a ser lderes sociales, y mucho menos pioneros del futuro. Puede exhumar proclamas sobre escolarizacin del reino de Alfred o del de Carlomagno, pero no puede encontrar ni un pedacito de evidencia slida de que se ensayara en serio. El discurso sobre escolarizacin existente es propiedad exclusiva de filsofos, sociedades secretas y un montn de excntricos, charlatanes e intrigantes. Lo que nunca encontrar en ningn sitio es clamor popular alguno por un lugar donde se deje a los nios llamado Escuela. Sin embargo, aunque la escolarizacin brilla por su ausencia, no hay escasez de comentarios inteligentes sobre educacin, un producto que no se confundi con el otro trmino hasta ms tarde en la historia.

Eneas Silvio Piccolomini, el papa Po II, en su panfleto La educacin de los nios (1451), prescribe la lectura y estudio de autores clsicos, geometra y aritmtica para adiestrar la mente y asegurar la rapidez de conceptos. Incluy la historia y la geografa en su currculum recomendado, aadiendo que no hay nada en el mundo ms bello que una inteligencia esclarecida. El siglo XVI est lleno de teoras de educacin de hombres como Erasmo, Rabelais y Montaigne. El hombre de escuela francs Gabriel Compayr, en su Historia de la pedagoga (1885), tiene a los tres en la mayor consideracin: Erasmo, Rabelais y Montaigne [...] Antes de pretender sobrepasarlos, incluso hoy, deberamos ms bien intentar alcanzarlos e igualarlos en sus preceptos pedaggicos. Como la mayora de hombres y mujeres educados, Erasmo fue su propio maestro. Daba a la cortesa un importante lugar en la educacin: La tierna mente del nio debera [...] amar y aprender las artes liberales [...] aprender tacto en la conducta de la vida social [...] desde lo ms pronto ser acostumbrada al buen comportamiento basado en principios morales. Montaigne, que de hecho asisti a la escuela en Guyena desde la edad de seis aos hasta que tuvo trece, leg una imagen de la escolarizacin de finales del siglo XVI sorprendentemente moderna en sus detalles: Este es el verdadero correccional de la juventud prisionera [...] no tiene ms que pasar cuando van a dar su leccin y no oir ms que los gritos de muchachos bajo ejecucin, con el atronador ruido de sus pedagogos, ebrios de furia, para completar el cuadro. Bonita manera esta de incitar a estas tiernas y temerosas almas a querer su libro, con semblante furioso y una vara en la mano. Lo que Montaigne exige a un estudiante que busca educacin es el desarrollo de juicio sensato: Si el juicio no est mejor establecido, yo le hara ocupar su tiempo ms bien en el tenis. Montaigne estaba preocupado con el adiestramiento del juicio. l habra hecho que se estudiara la historia de modo que los hechos tuvieran contextos y el juicio histrico una relacin con los asuntos contemporneos. Estaba intrigado con las posibilidades de la emulacin, como lo estaban todos los maestros clsicos, y as nos lo cuenta. Dijo que necesitamos ver la diferencia entre ensear dnde muri Marcelo, que es poco importante, y ensear por qu era indigno de su funcin que muriera all, que es de gran significado. Para Montaigne, aprender a juzgar bien y a hablar bien es donde reside la educacin: Todo lo que se presente a nuestros ojos sirve como un libro suficiente: la malicia de un paje, la metedura de pata de un sirviente, una ocurrencia en la mesa [...] la conversacin con los hombres es maravillosamente til, y la visita a pases extranjeros [...] para frotar y limar nuestros cerebros con los de los dems. Y en Garganta el mdico Rabelais present una pedagoga bastante en armona con el currculum basado en la experiencia de John Locke. Cuando comenc a ensear, fui capaz de transferir los principios de Montaigne a mi aula sin ninguna dificultad. Demostraron ser tiles en 1962 igual como lo debieron ser para Montaigne en 1562, sabidura eternamente cuerda, siempre gratuita. En contraste, las listas hinchadas de objetivos, motivaciones y mtodos que la Junta de Educacin de la ciudad de Nueva York me proporcionaba eran peor que intiles: muchas eran absolutamente equivocadas. Una pequea pero importante evidencia de que la actitud informal respecto a la escolarizacin estaba comenzando a hacerse pedazos en la Nueva Inglaterra del siglo XVII se encuentra en la Ley de la Escuela de Massachusetts de 1647, legislacin que intentaba establecer un sistema de escuelas por orden del gobierno y que estipulaba medios para imponer esa orden. Discursos como ese estaban por ah desde haca siglos, pero esta fue una promulgacin significativa, que vena de una utopa teocrtica en la frontera del universo conocido.

Sin embargo a pesar de todo el esfuerzo de los dirigentes de la puritana Nueva Inglaterra para uniformizar a su ciudadana mediante la escolarizacin y el plpito, una de las grandes ironas de la historia es que la ordenada Virginia anglicana y los herederos de la puritana Massachusetts fueron los principales artfices de una revolucin que derroc la uniformidad regulada de Gran Bretaa. Y ni en la sorprendente Declaracin de Independencia, que expuso los motivos para esta revolucin, ni en la an ms sorprendente Declaracin de Derechos en la que gente ordinaria demandaba su recompensa por el servicio valeroso, se menciona siquiera ni la palabra Escuela ni la palabra Educacin. En la fundacin de la nacin, nadie pens que la Escuela fuera una causa por la que vala la pena ir a la guerra, nadie la crey un derecho digno de reclamar. Captulo 2 Una mirada enojada a la escolarizacin moderna Los patrocinadores corporativos de hoy quieren ver su dinero usado de formas de acuerdo con sus objetivos de negocio [...] Esta es una generacin joven de patrocinadores corporativos y ha descubierto las ventajas de construir relaciones a largo plazo con instituciones educativas. SUZANNE CORNFORTH, de consultores de Citado en el New York Times, el 15 de julio de 1998. Paschall relaciones & Associates, pblicas.

1 Un cambio en la mente gobernante A veces el mejor sitio para esconderse est al aire libre. Me llev siete aos de lectura y reflexin para comprender finalmente que la escolarizacin en masa de la juventud por la fuerza era una creacin de las cuatro grandes potencias del carbn del siglo XIX. Estaba ante mis narices, naturalmente, pero durante aos no consegu ver lo que haba all porque nadie ms pareca darse cuenta de ello. La escolarizacin obligatoria surgi de la nueva lgica de la Era Industrial, la lgica impuesta en la naturaleza humana por el combustible fsil y la maquinaria de gran velocidad. Esta simple realidad est oculta a la vista por precoces anticipaciones filosficas y teolgicas de la escolarizacin en masa en varios escritos sobre el orden social y la naturaleza humana. Pero no se debera engaar usted ms de lo que Charles Francis Adams se enga, cuando observ en 1880 que lo que se estaba preparando para los chicos lo bastante desgraciados como para ser atrapados en la red escolar institucional recin propuesta combinaba las caractersticas de la factora de algodn y del ferrocarril con las de una prisin del Estado. Tras la Guerra Civil, el anlisis especulativo utpico respecto al aislamiento de los nios en recintos de custodia, donde podan ser sometidos a prcticas deliberadas de moldeado, comenz a discutirse seriamente por las lites polticas del Nordeste de los negocios, gobierno y vida universitaria. Estas discusiones fueron inspiradas por una creciente comprensin de que el potencial productivo de la maquinaria impulsada con carbn era ilimitada. El desarrollo del ferrocarril, hecho posible por el carbn, y sorprendentes nuevas invenciones, como el telgrafo, parecan de repente hacer la vida de pueblo y los sueos locales irrelevantes. Estaba surgiendo una nueva mente gobernante en armona con la nueva realidad. La motivacin principal para esta revolucin en la vida familiar y comunitaria podra parecer ser la codicia, pero esta apariencia superficial esconde visiones filosficas que se aproximan en intensidad a la exaltacin religiosa: de que el efectivo adoctrinamiento precoz de todos los nios debera llevar a una sociedad ordenada cientficamente, controlada por la mejor gente, liberada ya de la obsoleta camisa de fuerza de las tradiciones democrticas e histricas actitudes libertarias norteamericanas. La escolarizacin obligatoria era la medicina para llevar a toda la poblacin continental a la conformidad con estos planes, de forma que pudiera ser considerada como un recurso humano y gestionada como una fuerza de trabajo. No se permitiran ms Ben Franklin ni Tom Edison: constituan un mal ejemplo. Una

forma de controlar esto era ocuparse de que se impidiera a los individuos hacerse cargo de sus vidas activas hasta una edad avanzada, cuando el ardor de la juventud y su insufrible autoconfianza se hubieran enfriado. 2 Prolongando la niez Desde el principio hubo un propsito tras la escolarizacin forzosa, propsito que nada tena que ver con lo que queran padres, nios o comunidades. En cambio, este gran propsito fue fraguado a partir de lo que se pensaba que necesitaban una economa corporativa altamente centralizada y un sistema de finanzas empeado en internacionalizarse. Y adems de eso, tambin de lo que necesitaba un Estado fuerte y polticamente centralizado. La escuela fue considerada desde la primera dcada del siglo XX como una rama de la industria y una herramienta de gobierno. Durante un tiempo considerable, probablemente provocado por un clima de ira oficial y de desprecio contra los emigrantes en el mayor desplazamiento de personas en la historia, los gestores sociales de la escolarizacin fueron considerablemente francos acerca de lo que estaban haciendo. En un discurso que dio ante hombres de negocios antes de la Primera Guerra Mundial, Woodrow Wilson hizo esta revelacin desvergonzada: Queremos que una clase tenga educacin liberal. Queremos otra clase, una clase necesariamente muchsimo mayor, que renuncie al privilegio de una educacin liberal y se adapte para ejecutar tareas manuales especficamente difciles. En 1917 los principales puestos administrativos de la educacin norteamericana estaban bajo el control de un grupo al que la prensa de la poca llamaba el trust educativo. La primera reunin de este trust inclua representantes de Rockefeller, Carnegie, Harvard, Stanford, la Universidad de Chicago y la Asociacin Nacional de Educacin. El fin principal, escribi en 1918 Benjamin Kidd, el evolucionista britnico, era imponer a la juventud el ideal de subordinacin. Al principio, el blanco principal fue la tradicin de los modos de vida independientes en los Estados Unidos. A menos que el espritu de empresa yanqui pudiera ser extinguido, al menos entre el comn de la poblacin, las inmensas inversiones de capital que la produccin en masa necesitaba para el equipamiento no eran concebiblemente justificables. Los alumnos estaban para aprender a pensar en s mismos como empleados que competan por el favor de los gestores. No como Franklin o Edison se vieran en otros tiempos a s mismos, como agentes libres e independientes. Slo mediante una masiva campaa psicolgica se poda contener la amenaza de la sobreproduccin en Norteamrica. As es como hombres y acadmicos importantes la llamaban. La capacidad de los norteamericanos de pensar como productores independientes se tena que recortar. Ciertos escritos de Alexander Inglis aluden al papel de la escolarizacin en este proyecto finalmente exitoso de contener la tendencia de la gente modesta a competir con las grandes compaas. Desde 1880 a 1930, la sobreproduccin lleg a ser la metfora dominante entre las clases dirigentes, y esta idea tendra una profunda influencia en el desarrollo de la escolarizacin de las masas. S lo difcil que es para la mayora de nosotros, que cortamos nuestro csped y paseamos a nuestro perro, entender siquiera que la ingeniera social de largo alcance existe, y mucho menos que empez a dominar la escolarizacin obligatoria hace cerca de un siglo. Sin embargo, la edicin de 1934 de Public Education in the United States de Ellwood P. Cubberley es explcita sobre qu sucedi y por qu. Tal como lo expresa Cubberley: Ha llegado a ser deseable que los nios no participen en la labor productiva. Por el contrario, todo el pensamiento reciente [...] [se] opone a que hagan eso. Tanto los intereses del trabajo organizado como los intereses de la nacin se han puesto en contra del trabajo infantil. La afirmacin est en una seccin de Public Education llamada Un nuevo alargamiento del perodo de dependencia, en que Cubberley explica que la llegada del sistema de factoras ha hecho necesaria la niez extendida, privando a los nios de la formacin y educacin que la granja y la vida de pueblo dieron anteriormente. Con la quiebra de la industria familiar y de pueblo, la desaparicin de tareas domsticas

cotidianas y la extincin del sistema de aprendizaje, en favor de la produccin a gran escala con su extrema divisin del trabajo (y la marcha triunfal de la maquinaria), haba surgido un ejrcito de trabajadores, dijo Cubberley, que no saban nada. Ms an, la industria moderna necesita tales trabajadores. No se poda dejar que el sentimentalismo estorbara el camino del progreso. De acuerdo con Cubberley, con mucho ridculo desde la prensa pblica el viejo currculum libresco fue dejado de lado, sustituido por un cambio de objetivo y una nueva psicologa de instruccin que nos lleg del extranjero. Esa ltima referencia misteriosa a una nueva psicologa es a las prcticas de escolarizacin simplificada comunes en Inglaterra, Alemania y Francia, las tres principales poderes mundiales del carbn (adems de los Estados Unidos), cada una de las cuales ya haba convertido a su poblacin normal en un proletariado industrial. En 1919 Social History of the Family, de Arthur Calhoun, notific a los acadmicos de la nacin lo que estaba sucediendo. Calhoun proclam que el sueo ms querido de los escritores utpicos se estaba haciendo realidad, el nio estaba pasando de la custodia de su familia a la de expertos de la comunidad. Ofreci una prediccin significativa, de que en el tiempo podramos esperar ver educacin pblica diseada para frenar el apareamiento de los inadaptados. Tres aos despus, el alcalde John F. Hylan de Nueva York dijo en un discurso pblico que las escuelas haban sido agarradas, igual que un pulpo agarra a su presa, por un gobierno invisible. Se estaba refiriendo especficamente a ciertas acciones de la Fundacin Rockefeller y otros intereses empresariales en la ciudad de Nueva York que precedieron los disturbios escolares en 1917. En los aos 20 hubo un perodo de auge para la escolarizacin obligatoria, as como para el mercado burstil. En 1928, un respetado volumen llamado A Sociological Philosophy of Education afirmaba: Es asunto de los profesores dirigir no slo las escuelas, sino el mundo. Un ao despus, el famoso creador de la psicologa educacional, Edward Thorndike, del Colegio de Maestros de Columbia, anunci: Las asignaturas acadmicas son de poco valor. William Kirkpatrick, su colega en el Colegio de Maestros, se jactaba en Education and the Social Crisis de que toda la tradicin de educar a la juventud estaba siendo rehecha por expertos. 3 El manifiesto del genetista Entre tanto, en las oficinas de proyectos de un importante empleador de expertos, la Fundacin Rockefeller, los amigos escuchaban a Max Mason, su presidente, decir que un exhaustivo programa nacional estaba en marcha para permitir, en palabras de Mason, el control del comportamiento humano. Esta deslumbrante ambicin se anunci el 11 de abril de 1933. La escolarizacin figuraba destacadamente en el diseo. Rockefeller haba sido inspirado por el trabajo del cientfico de la Europa Oriental Hermann Mller para invertir fuertemente en gentica. Mller haba utilizado rayos X para anular la ley gentica, induciendo mutaciones en moscas de la fruta. Esto pareca abrir la puerta al control cientfico de la misma vida. Mller predicaba que la crianza planificada llevara a la Humanidad al paraso antes que Dios. Su propuesta recibi el respaldo entusiasta de los mayores cientficos de la poca, as como el de poderosos intereses econmicos. Mller llegara a ganar el premio Nobel, a reducir su propuesta a un Manifiesto del genetista de quince mil palabras, y a ver con satisfaccin cmo veintids eminentes bilogos norteamericanos y britnicos de la poca lo firmaban. El Estado debe prepararse para guiar conscientemente la seleccin sexual humana, dijo Mller. La escuela tendra que separar reproductores que valieran la pena de los marcados para la terminacin. Slo pocos meses antes de que este informe se publicara, un director ejecutivo de la Asociacin de Educacin Nacional anunci que su organizacin esperaba cumplir mediante la educacin lo que los dictadores en Europa intentan hacer mediante la obligacin y la fuerza. No se puede decir mucho ms claro. La Segunda Guerra Mundial condujo el proyecto a las catacumbas, pero apenas retard su impulso. Despus del cese de las hostilidades globales, la escuela pas a ser un importante campo de batalla nacional para la racionalizacin cientfica de los asuntos sociales a travs del adoctrinamiento obligatorio. Las grandes fundaciones empresariales privadas sealaron el camino.

4 La democracia participativa pasada por la espada Treinta y pocos aos despus, entre 1967 y 1974, la formacin de los maestros en los Estados Unidos se renov encubiertamente mediante esfuerzos coordinados de un pequeo nmero de fundaciones privadas, universidades selectas, empresas multinacionales, grupos de expertos y agencias del gobierno, todos coordinados mediante la Oficina de Educacin de los Estados Unidos y mediante departamentos de educacin de estados clave como los de California, Texas, Michigan, Pensilvania y Nueva York. Fueron importantes hitos de la transformacin: 1) un amplio ejercicio del gobierno en futurologa llamado Designing Education for the Future, 2) el Behavioral Science Teacher Education Project, y 3) el multivolumen de Benjamin Bloom Taxonomy of Educational Objectives, un enorme manual de ms de mil pginas que, finalmente, afect a cada escuela de los Estados Unidos. Aunque existen otros documentos, estos tres son adecuados ejemplos del conjunto, que sirven para clarificar la naturaleza del proyecto en marcha. Tommoslos uno por uno y saboremoslos. Designing Education, presentado por el Departamento de Educacin, redefini el trmino educacin al estilo prusiano como un medio de lograr importantes objetivos econmicos y sociales en un carcter nacional. Las agencias de educacin estatales actuaran de ah en adelante como ejecutores federales in situ, que aseguraran el cumplimiento por las escuelas locales de las directivas centrales. A cada departamento de educacin de los estados se le asignaba la tarea de ser un agente de cambio y se le aconsejaba perder su identidad independiente as como su autoridad, para formar una sociedad con el gobierno federal. El segundo documento, el gigantesco Behavioral Science Teacher Education Project [BSTEP], esbozaba las reformas en la enseanza que se tenan que imponer en la nacin tras 1967. Por si alguna vez quiere perseguirlo y atraparlo, lleva el nmero de contrato de la Oficina de Educacin de los Estados Unidos OEC0-9-320424-4042 (B10). El documento expone claramente las intenciones de sus creadores: nada menos que la manipulacin impersonal mediante la escolarizacin de una futura Norteamrica en la que pocos sern capaces de mantener el control sobre sus opiniones, una Norteamrica en la que cada individuo recibe al nacer un nmero de identificacin con diferentes usos que permite a los patronos y otros controladores tener rastro de los subordinados y exponerlos a la influencia directa o subliminal cuando sea necesario. Los lectores se enteraron de que la experimentacin qumica con menores sera un procedimiento normal en este mundo posterior a 1967, un agudo presagio de las intervenciones masivas con Ritalin que ahora acompaan la prctica de la escolarizacin forzada. El Behavioral Science Teacher Education Project identificaba el futuro como uno en que una pequea lite controlara todos los asuntos importantes y donde la democracia participativa desaparecera en gran parte. Se hace ver a los nios, a travs de experiencias en la escuela, que sus compaeros de clase son tan crueles e irresponsables, tan inadecuados para la tarea de la autodisciplina y tan ignorantes que necesitan ser controlados y regulados por el bien de la sociedad. Bajo tal rgimen lgico, el terror escolar slo puede ser visto como un buena publicidad. Es algo que hace pensar en la escolarizacin en masa no slo como un vasto proyecto de demostracin de la insuficiencia humana, sino que esa es como mnimo una de sus funciones. La escolarizacin posmoderna, se nos dice, debe concentrarse en el cultivo del placer y en otras actitudes y habilidades compatibles con un mundo sin trabajo. As se puede ver que el aula de socializacin de comienzos de siglo --en s misma una desviacin radical de la escolarizacin para el desarrollo mental y del carcter-- haba evolucionado hacia 1967 hacia un laboratorio a gran escala para la experimentacin psicolgica. La conversin de la escuela fue impulsada poderosamente por un curioso fenmeno de entre mediados y finales de los 60, un tremendo aumento de la violencia escolar y caos general en la escuela que sigui a la declaracin de una norma (que parece haber ocurrido en toda la nacin) de que castigar a los nios a partir de entonces deba imitar la prctica del proceso debido del sistema judicial. A profesores y administradores se les priv de cualquier capacidad efectiva de mantener orden en las escuelas, porque el

aparato del proceso debido, necesariamente un asunto lento y deliberativo, es completamente inadecuado para los brotes continuos de diabluras infantiles que sufren todas las escuelas. Entonces, sin el arsenal ad hoc consagrado por el tiempo de tcticas disciplinarias a que recurrir, el desorden se sali de control, pasando del mbito de la molestia a un terreno completamente ms peligroso a medida que se extendi por los grupos de alumnos la noticia de que las manos del profesor estaban atadas. Y cada suceso escandaloso que llegaba a la atencin de la prensa local serva como anuncio para recetas de expertos. Quin haba visto alguna vez a los nios comportarse de esa manera? Era hora de que la participacin de la comunidad dejara paso al cuidado de expertos. Hora tambin de medidas de emergencia, como educacin especial y Ritalin. Durante todo este perodo, que dur entre cinco y siete aos, agencias externas como la Fundacin Ford ejercitaron el derecho de controlar si los derechos de los nios reciban la atencin debida, avivando ms las llamas incluso mucho despus de que el problema se hubiera vuelto prcticamente inmanejable. El Behavioral Science Teacher Education Project, publicado en la cresta de esta violencia, inform a las escuelas de formacin de profesores de que, bajo ciertas circunstancias, los profesores tenan que ser formados como terapeutas. Tenan que traducir recetas de psicologa social en accin prctica en el aula. Como el currculum haba sido redefinido, la docencia sigui despus. El tercero en la serie de nuevos textos evanglicos fue Taxonomy de Bloom, en sus propias palabras, una herramienta para clasificar las maneras en que los individuos van a actuar, pensar o sentir como resultado de alguna unidad de instruccin. Usando mtodos de psicologa de la conducta, los nios aprenderan pensamientos, sentimientos y acciones correctos y corregiran sus actitudes impropias tradas de casa. En todas las etapas del experimento escolar, el examen era esencial para localizar el estado mental del nio en una escala de valoracin oficial. La pica de Bloom gener importantes formas derivadas: dominio de lo aprendido, educacin basada en resultados y colaboraciones de la escuela-trabajo del gobierno con las empresas. Cada individuo clasificado para conveniencia de gestores sociales y empresas, que reciban datos tiles para el control de la mente y movimientos del joven, que describan a la siguiente generacin adulta. Pero con qu propsito? Por qu se estaba haciendo esto? 5 El mal carcter como herramienta de management Gran parte de la respuesta se puede encontrar leyendo entre lneas un artculo que apareci en la edicin de junio de 1998 de Foreign Affairs. Escrito por Mortimer Zuckerman, propietario de US News and World Report (y otras importantes publicaciones), el artculo alaba la economa norteamericana, caracterizando su liderazgo sobre Europa y Asia como fundamentado tan estructuralmente que posiblemente ninguna nacin pueda alcanzarlo durante cien aos. Los trabajadores norteamericanos y el sistema de management norteamericano son nicos. Est intrigado, espero. Tambin yo lo estuve. A menos que usted crea en una biologa racial dominante, nuestra ventaja slo puede haber venido de la formacin de la juventud norteamericana, dentro y fuera de la escuela, formacin que produce actitudes y comportamientos tiles para el management. Cules pueden ser esos determinantes cruciales para el xito de los negocios? Primero, dice Zuckerman, el trabajador norteamericano es un pelele. Esta es mi interpretacin, no la suya, pero creo que es una impresin justa de lo que quiere decir cuando dice que el norteamericano es indiferente a todo, excepto a un cheque de nmina. No intenta decirle a su jefe cul es su trabajo. Por el contrario, Europa sufre una fuerte tradicin gremial de la era del vapor, en que los trabajadores exigen una gran participacin en la toma de decisiones. Asia es incluso peor, porque si bien el trabajador asitico est silenciado, la tradicin y el gobierno interfieren con lo que una empresa puede hacer. Despus, como dice Zuckerman, los trabajadores en Norteamrica viven en pnico constante: saben que aqu las compaas no les deben nada como congneres humanos. El miedo es nuestro turbocompresor secreto, que da a la gestin una flexibilidad que no tiene ninguna otra nacin. En 1996, tras cinco aos de

rentabilidad rcord, casi la mitad de los norteamericanos en grandes empresas teman ser despedidos. Este miedo pone un freno a los salarios. Despus, en los Estados Unidos, no son las personas las que toman decisiones, sino frmulas abstractas: la gestin mediante reglas matemticas hace que la compaa est a prueba de gestores igual que a prueba de trabajadores. Finalmente, nuestro interminable consumo completa el crculo mgico, consumo dirigido por una adiccin incesante a la novedad, un hbito que facilita a las empresas norteamericanas el nico mercado nacional seguro del mundo. En cualquier otro sitio, en los tiempos difciles el negocio se muere, pero no aqu: aqu vamos de compras hasta el fin, hipotecando el futuro tanto en los tiempos malos como en los buenos. No tiene la intuicin de que Zuckerman tiene razn? Tengo pocas dudas de que la fantstica riqueza de las grandes empresas norteamericanas est psicolgica y procedimentalmente cimentada en nuestra forma de escolarizacin. El campo de entrenamiento para estas cualidades humanas grotescas es el aula. Las escuelas ensean a los individuos a responder como masa. Chicos y chicas son entrenados para estar aburridos, asustados, envidiosos, necesitados emocionalmente, generalmente incompletos. Una exitosa economa de produccin masiva necesita esa clientela. Un pequeo negocio, o pequea economa de granja como la de los amish necesita competencia individual, reflexin, compasin y participacin universal. La nuestra necesita una clase dirigida de gente igualada, exnime, ansiosa, sin familia, sin amigos, atea y obediente que crea que la diferencia entre Cheers y Seinfeld es un tema sobre el que vale la pena discutir. La extrema riqueza de las grandes empresas norteamericanas es el resultado directo de que la escuela nos haya entrenado en ciertas actitudes, como el deseo insaciable por la novedad. Para eso estn los timbres. Suenan sobre todo para decir: Ahora a por algo diferente. 6 Un movimiento de cercado para los nios El secreto de la escolarizacin norteamericana es que no ensea del modo que aprenden los nios, y no debe hacerlo: la escuela fue diseada para servir a una oculta economa de mando y a un orden social deliberadamente reestratificado. No fue hecha para el beneficio de los nios y las familias tal como esos individuos e instituciones definiran sus propias necesidades. La escuela es la primera impresin que los nios tienen de una sociedad organizada: como la mayora de las primeras impresiones, es la que queda. La vida segn la escuela es aburrida y estpida, slo el consumo promete alivio: Coca-Cola, Big Macs, vaqueros de moda, ah es donde se encuentra el significado real, esa es la leccin del aula, aunque sea dada indirectamente. La dinmica decisiva que hizo a la escolarizacin obligatoria venenosa para el saludable desarrollo humano no es difcil de detectar. El trabajo en las aulas no es un trabajo significativo: falla en satisfacer las necesidades reales que urgen al individuo. No responde a preguntas reales que la experiencia despierta en la mente joven. No contribuye a resolver ningn problema encontrado en la vida real. El efecto neto de hacer todo el trabajo escolar externo a los anhelos, experiencias, preguntas y problemas individuales es hacer a la vctima aptica. Este fenmeno ha sido bien entendido por lo menos desde el tiempo del movimiento de cercado britnico, que sac a los pequeos granjeros fuera de sus tierras para trabajar en fbricas. El crecimiento y la maestra llegan slo a quienes se guan vigorosamente por s mismos. Iniciar, crear, hacer, reflexionar, asociar libremente, disfrutar la privacidad, eso es precisamente lo que las estructuras de la escolarizacin estn preparadas para impedir, con un pretexto u otro. Tal como vea suceder, se tardaba tres aos en romper a la mayora de los nios, tres aos confinados en entornos de carencia emocional, sin nada real que hacer. En tales entornos, las canciones, las sonrisas, los colores chillones, los juegos cooperativos y otras cosas que rompen la tensin hacen mejor el trabajo que las palabras de enfado y el castigo. Hace aos me llam la atencin como algo ms que un poco raro el hecho de que el gobierno prusiano fuera el patrn de Heinrich Pestalozzi, inventor de la escolarizacin primaria psicolgica multicultural de diversin y juegos, y de Friedrich Frbel, inventor del jardn de infancia. Me llam la atencin como algo sorprendente que el socio de J. P. Morgan, Peabody, contribuyera a traer la

escolarizacin prusiana al postrado Sur tras la Guerra Civil. Pero poco despus comenc a ver que tras la filantropa se esconda un propsito econmico racional. Las redes ms fuertes de la escuela son invisibles. El intento constante de llamar la atencin de un desconocido crea una qumica que produce las caractersticas comunes de los escolares modernos: quejas, inmoralidad, malicia, traicin, crueldad. La competencia incesante por el favor oficial en la pecera dramtica de una aula crea nios cobardes, gente dbil hundida en aburrimiento crnico, gente dbil sin propsito aparente para estar viva. Toda la importancia del aula como entorno dramtico, primariamente como entorno dramtico, nunca ha sido adecuadamente reconocida ni examinada. La dinmica ms destructiva es idntica a la que causa en las ratas enjauladas el desarrollo de tics excntricos o incluso violentos cuando pulsan una barra para obtener comida con una planificacin de refuerzo aperidico (en que el alimento se entrega al azar, pero la rata no lo sospecha). Gran parte del extrao comportamiento que muestran los escolares es funcin de un programa de refuerzo aperidico. Y del confinamiento interminable e inactividad para sacar poco a poco a los nios fuera de sus mentes. Los nios atrapados, como las ratas atrapadas, necesitan control estrecho. Cualquier psiclogo de ratas le dir eso. 7 El dangan En las primeras dcadas del siglo XX, un pequeo grupo de acadmicos que pronto seran famosos, simblicamente guiados por John Dewey y Edward Thorndike del Colegio de Maestros de Columbia, Ellwood P. Cubberley de Stanford, G. Stanley Hall de Clark, y un puado ambicioso de otros ms, con el impulso y la financiacin de importantes aliados corporativos y financieros como Morgan, Astor, Whitney, Carnegie y Rockefeller, decidieron adaptar la escolarizacin del gobierno al servicio de la empresa y del Estado poltico, como se haba hecho un siglo antes en Prusia. Cubberley anunci delicadamente lo que estaba pasando de esta forma: La naturaleza de las necesidades nacionales debe determinar el carcter de la educacin facilitada. Las necesidades nacionales, por supuesto, dependen del punto de vista. La Asociacin Nacional de Educacin (National Education Association, NEA) en 1930 aguz nuestra comprensin al especificar en una resolucin de su Departamento de Inspeccin que la escuela serva para un efectivo uso del capital mediante el cual nuestro poder de creacin de riqueza sin precedentes ha sido conseguido. Cuando se mira ms all de la retrica de izquierda y derecha, pronunciamientos como este indican el grado en que los rganos de la educacin haban sido trasplantados a la organizacin corporativa de la nueva economa. Es importante tener en cuenta que no se pretenda hacer ningn dao por ninguno de los diseadores o gestores de este gran proyecto. Era slo la ley de la naturaleza tal como la vean, que trabajaba progresivamente a medida que el capitalismo mismo lo haca para el bien ltimo de todos. La fuerza real tras la escuela vino de verdaderos creyentes con muchas convicciones diferentes, unidos principalmente en su creencia de que la familia y la Iglesia eran instituciones retrgradas que estorbaban el camino del progreso. Mucho ms all de la mirada de detalles prcticos y consideraciones econmicas exista una especie de busca del Grial, una idea capaz de atraer la imaginacin de soadores e inflamar la sangre de los fanticos. Toda la comunidad acadmica, aqu y en el extranjero, haba sido darwinizada y galtonizada por esta poca, y para este contingente la escuela pareca un instrumento para dirigir el destino de la evolucin. En las memorables palabras de Thorndike, las condiciones para la cra selectiva controlada tenan que establecerse antes de que el nuevo proletariado industrial norteamericano tomara las cosas con sus propias manos. Sin embargo Norteamrica era una frustrante placa de Petri en que cultivar una revolucin de management a causa de sus tradiciones histricas de libertad. Pero gracias al patronazgo de hombres e instituciones importantes, se permiti a un grupo de acadmicos visitar la China continental para lanzar un proyecto de modernizacin conocido como Nueva Corriente de Pensamiento. El mismo Dewey vivi en China durante dos aos, donde las teoras pedaggicas se inculcaron en elementos de los Jvenes Turcos y despus se probaron en una poblacin desconcertada a la que recientemente se haba eliminado su antigua forma de gobierno. Un proceso similar fue implantado en el nuevo Estado ruso durante los aos 20.

Mientras la opinin pblica norteamericana era desconocedora de esta empresa, algunos inspectores de escuelas de grandes ciudades tenan conocimiento del hecho de que eran parte de un experimento global. Escuche a H. B. Wilson, inspector de las escuelas de Topeka: La introduccin de la escuela norteamericana en el Oriente ha roto 40 siglos de conservadurismo. Nos ha dado una nueva China, un nuevo Japn, y est haciendo grandes progresos en Turqua y Filipinas. Las escuelas [...] estn en situacin de determinar las lneas del progreso. (Motivation of School Work, 1916) Pensamientos como este no salen completamente desarrollados de las cabezas de hombres como el Dr. Wilson de Topeka. Tienen que haber sido implantados all. La Revolucin China inspirada y financiada por el Oeste, siguiendo muy de cerca los pasos del ltimo intento desesperado de China de impedir all el trfico de narcticos del gobierno britnico, puso aquella antigua provincia en un estado de anarqua favorable para pruebas de laboratorio de tecnologa de alteracin de la mente. De este perodo surgi un procedimiento chino de seguimiento universal llamado el dangan, un archivo personal continuo a lo largo de la vida que expone la historia vital ntima de cada alumno desde el nacimiento pasando por la escuela y ms all. El dangan constitua el definitivo derrocamiento de la privacidad. Hoy, nadie trabaja en China sin un dangan. Hacia mediados de los 60 el trabajo preliminar en un dangan norteamericano se puso en marcha tan pronto como reservas de informacin vinculadas a la institucin escolar comenzaron a almacenar informacin personal. Un nuevo tipo de experto, como Ralph Tyler de la Fundacin Carnegie, comenz silenciosamente a impulsar la recopilacin de datos personales de los estudiantes y su unificacin en cdigo informatizado para mejorar las referencias cruzadas. La subrepticia recogida de datos fue justificada por Tyler como el derecho moral de las instituciones. 8 Carta ocasional nmero uno Entre 1896 y 1920, un pequeo grupo de industriales y financieros, junto con sus fundaciones de caridad privada, ctedras universitarias subvencionadas, investigadores universitarios y administradores de escuelas, gastaron ms dinero en la escolarizacin obligatoria que el propio gobierno. Carnegie y Rockefeller, todava en 1915, gastaban ellos mismos ms. Con este estilo laissez-faire se construy un sistema de escolarizacin moderna sin participacin pblica. Los motivos para esto estn indudablemente mezclados, pero ser til para usted leer algunos extractos de la primera declaracin de objetivos de la Junta General de Educacin de Rockefeller tal como estn en un documento llamado Occasional Letter Number One (1906): En nuestros sueos [...] la gente se rinde con perfecta docilidad a nuestras manos modeladoras. Las actuales convenciones educativas [educacin intelectual y del carcter] se desvanecen de nuestras mentes, y libres de la tradicin trabajamos por nuestra propia buena voluntad con la gente agradecida y sensible. No intentaremos convertir a esa gente o alguno de sus hijos en filsofos, hombres de conocimientos u hombres de ciencia. No tenemos que cultivar entre ellos autores, educadores, poetas u hombres de letras. No buscaremos potenciales grandes artistas, pintores, msicos, ni abogados, mdicos, predicadores, polticos, hombres de Estado, de los que tenemos provisin suficiente. La tarea que tenemos ante nosotros es muy simple [...] organizaremos a los nios [...] y les ensearemos a hacer de forma perfecta las cosas que sus padres y madres hacen de forma imperfecta. Esta declaracin de objetivos merece volver a leerse varias veces. 9 Se infiltran los agentes del cambio En 1971, la Oficina de Educacin de los Estados Unidos estaba profundamente comprometida en acceder a las vidas privadas y pensamientos de los nios. Y aquel ao concedi contratos para siete volmenes de estudios de agentes de cambio de la RAND Corporation. El entrenamiento de los agentes de cambio fue lanzado con fondos federales bajo la Ley de Desarrollo de Profesionales de la Educacin. Con el tiempo apareci el fascinante volumen Change Agents Guide to Innovation in Education, despus del cual se

concedieron subvenciones a programas de formacin de profesores para el desarrollo de agentes de cambio. Otros seis manuales RAND se distribuyeron posteriormente, agrandando el mbito de la accin de cambio. En 1973, Catherine Barrett, presidenta de la Asociacin Nacional de Educacin, dijo: Se apuntan cambios espectaculares en la forma en que educamos a nuestros hijos, sobre todo en trminos de escolarizacin [...] seremos agentes de cambio. Por 1989, un alto directivo del Laboratorio Educativo de la Regin Mediocontinental dijo a los cincuenta gobernadores de los estados norteamericanos reunidos aquel ao para discutir sobre la educacin pblica: Estamos metidos en la reestructuracin total de la sociedad. No se puede decir ms claro. No hay constancia de que ni un solo gobernador se quejara. Dos aos despus Gerald Bracey, un destacado promotor profesional de la escolarizacin gubernativa, escribi en su informe anual para los clientes: Tenemos que continuar produciendo una clase social inculta. La sobreproduccin era el espectro de los industriales en 1900. Cien aos despus la infraproduccin hecha posible por la escolarizacin para tontos tena que mantener todava aquella enfermedad a raya. 10 Bionoma El poder y recursos primitivos para hacer posible la escolarizacin obligatoria del siglo XX tal como se hizo vinieron de grandes corporaciones y del gobierno federal, de poderosas familias establecidas en solitario y de las universidades, ahora repletas con reclutas del decado clero protestante y de familias antes clericales. Todo esto es bastante fcil de rastrear una vez que se sabe que existe. Pero el alma del asunto es mucho ms compleja, una amalgama de antigua doctrina religiosa, filosofa utpica y poltica euroasitica de Estado fuerte, todo junto y destilado. La gran fachada tras la que suceda esto era la de una nueva Ilustracin: la erudicin cientfica junto con valores de investigacin alemanes llegados a Norteamrica en la ltima mitad del siglo XIX. La tradicin alemana moderna siempre adjudic a las universidades la tarea primaria de servir directamente a la industria y al Estado poltico, pero eso contradeca radicalmente la tradicin norteamericana de servir al individuo y a la familia. La Universidad de Indiana nos proporciona un ntido elemento de comprensin del tipo de conciencia de ciencia-ficcin que se desarrollaba fuera del debate, en su mayor parte irrelevante, que se llevaba en la prensa sobre la escolarizacin, un debate procedente de principios del siglo XIX. Por 1900 exista una disciplina especial en Indiana para estudiantes de lite: la bionoma. Los invitados eran cuidadosamente seleccionados por el presidente de la escuela universitaria, David Starr Jordan, que cre e imparti el curso. Trataba de cmo y por qu producir una nueva clase dirigente, aunque esta caracterizacin, que sugiere algo as como si hiciera reyes, duques y prncipes, es algo engaosa. En el amanecer de la nueva era cientfica, la clase dirigente eran aquellos directivos formados en los objetivos y procedimientos de los nuevos sistemas. A Jordan le fue tan bien con la bionoma que pronto fue invitado a la liga principal del mundo universitario, (una invitacin brindada personalmente por el magnate del ferrocarril Leland Stanford) para ser el primer presidente de la Universidad de Stanford, una escuela inspirada por el famoso ensayo de Andrew Carnegie Evangelio de la riqueza. Jordan continu como presidente de Stanford durante treinta aos. La bionoma adquiri su conexin directa con la escolarizacin obligatoria de forma fortuita. Cuando dej Indiana, Jordan finalmente localiz a su protegido estelar de bionoma, Ellwood P. Cubberley, para que fuera decano de Educacin de Maestros en Stanford. En esta embriagadora posicin, el joven Cubberley se convirti en un aristcrata reinante de la nueva institucin. Escribi una historia de la escolarizacin norteamericana que lleg a ser el estndar del negocio de la escuela durante los cincuenta aos siguientes. Mont un sindicato nacional que controlaba los puestos administrativos de costa a costa. Cubberley era el hombre al que haba que ver, el hacedor de reyes en la vida escolar norteamericana hasta que su modelo fue fijado en piedra. Tuvo algn efecto la abstracta y ms bien misteriosa disciplina de la bionoma en la vida real? Bien, considere esto: la primera legislacin formal que hizo de la esterilizacin forzada un acto legal en el planeta Tierra fue aprobada, no en Alemania o Japn, sino en el estado norteamericano de Indiana, una ley que lleg a ser oficial en el famoso caso Buck vs. Bell que la puso a prueba en 1927 en el Tribunal Supremo. El juez

Oliver Wendell Holmes escribi el dictamen mayoritario que permita que Carrie Buck, de diecisiete aos, fuera esterilizada contra su voluntad para prevenir que naciera, en palabras de Holmes, su descendencia degenerada. Veinte aos despus de la crucial decisin, en el juicio de doctores alemanes en Nuremberg, los mdicos nazis testificaron que sus precedentes fueron norteamericanos, dirigidos a combatir la degeneracin racial. El nombre alemn para la esterilizacin obligatoria era el procedimiento de Indiana. Decir que este espritu bionmico infect la escolarizacin pblica es slo decir que los pjaros vuelan. Una vez que se sabe que est ah, el principio puede encontrarse agazapado detrs de cada escondrijo de la escuela. Impregn el discurso pblico en muchas reas donde haba afirmado tener una visin superior. Walter Lippmann, en 1922, exigi severas restricciones al debate pblico, visto el pretendidamente enorme nmero de dbiles mentales norteamericanos. El viejo ideal de la democracia participativa era insensato, de acuerdo con Lippmann. El tema de la reproduccin controlada cientficamente interactu de forma compleja con el viejo ideal prusiano de una sociedad lgica dirigida por expertos leales al Estado. Tambin repeta la idea de la religin de Estado britnica y de la sociedad poltica de que el mismo Dios haba sealado las clases sociales. Lo que gradualmente comenz a surgir de esto fue una versin de la escolarizacin norteamericana darwiniana, basada en castas, controlada remotamente a distancia y administrada mediante un creciente ejrcito de manos contratadas, estratificado en intrincadas jerarquas pedaggicas segn el viejo principio romano de dividir y conquistar. Entre tanto, fuera del mundo escolar, ayudados poderosamente por la intensa concentracin de propiedad de los nuevos medios electrnicos, los acontecimientos tambin se movieron rpidamente. En 1928, Edward L. Bernays, padrino del nuevo arte de la propaganda que llamamos relaciones pblicas, cont a los lectores de su libro Crystallizing Public Opinion que el poder invisible tena ya el control de cada aspecto de la vida norteamericana. La democracia, dijo Bernays, era slo una fachada para un hbil manejo de los hilos. El necesario conocimiento prctico para tirar de esos hilos cruciales estaba disponible para la venta a hombres de negocios y gente que se dedicaba a la poltica. La imaginacin pblica era controlada modelando las mentes de los escolares. Hacia 1944, el repudio de la idea de Jefferson de que la humanidad tena derechos naturales resonaba en cada rincn de la vida acadmica. Cualquier profesor que esperara obtener dinero gratis de fundaciones, corporaciones y agencias del gobierno tena que tocar la meloda del management cientfico en su guitarra. En 1961, el concepto del Estado poltico como principio de soberana sali espectacularmente a la superficie en el famoso discurso inaugural de John F. Kennedy en que a su audiencia nacional se le sermone: No preguntes qu puede hacer tu pas por ti, sino lo que t puedes hacer por tu pas. Treinta y cinco aos despus, la metfora y alta retrica a lo romano de Kennedy fue reemplazada por la lengua del chico juicioso de discurso severo de Time, que enseaba a sus lectores en una historia de portada de 1996 que la democracia no beneficia a los objetivos nacionales. Tal como los periodistas de Time lo expresaron: El mundo moderno es demasiado complejo para permitir que el hombre o la mujer de la calle interfiera en su gestin. La democracia fue juzgada un sistema para perdedores. Con un pblico desensibilizado sobre sus derechos y posibilidades, excluido del debate nacional, con un pblico cuyo destino estaba en manos de expertos, el secreto estaba a la vista para aquellos que podan leer las seales: los ideales norteamericanos originales haban sido repudiados por sus guardianes. La escuela fue ms bien considerada desde este nuevo punto de vista como el terminal crtico de una lnea de produccin para crear una utopa semejante al parque de Epcot, pero con una importante limitacin bionmica: esta utopa no estaba pensada para todos, al menos no por mucho tiempo. De la universidad Johns Hopkins lleg en 1996 esta noticia escalofriante: La economa norteamericana ha crecido masivamente desde mediados de los 60, pero los ingresos disponibles realmente para los trabajadores no son mayores que hace 30 aos.

Eso viene de un libro titulado Fat and Mean sobre la importancia de la reduccin corporativa. Durante el boom econmico de los 80 y 90, el poder adquisitivo creci para el 20 por ciento de la poblacin y realmente disminuy un 13 por ciento para las otras cuatro quintas partes. Es ms, tras ser tenida en cuenta la inflacin, el poder adquisitivo de una pareja trabajadora de 1995 slo era un 8 por ciento mayor que el de un solo hombre trabajador en 1905. Este abrupto declinar en la prosperidad comn en noventa aos sac a ambos padres del hogar y deposit a los nios en los sistemas de control de la guardera, escolarizacin extendida y entretenimiento comercial. A pesar de la arenga de ms de un siglo de que la escolarizacin era la cura para la riqueza distribuida desigualmente, ocurri exactamente lo contrario: la riqueza estaba un 250 por ciento ms concentrada a fin de siglo que en su principio. No pretendo ser incendiario, pero es como si la escolarizacin del gobierno hiciera a la gente ms estpida, no ms brillante; a las familias ms dbiles, no ms fuertes; arruinara la religin formal con su inflexible exclusin de Dios; petrificara la estructura de clases al dividir a los nios en clases y poner unos contra los otros; y hubiera sido comadrona de una alarmante concentracin de riqueza y poder en manos de una fraccin de la comunidad nacional. 11 Despertndose enojado Durante la mayor parte de mi larga carrera escolar me despert enojado por la maana, pas la jornada escolar enojado, fui a dormir enojado por la noche. El enojo era el combustible que me llev a pasar treinta aos intentando dominar esta institucin destructiva.

Captulo 3 Ciego en Gaza Los hechos eran monstruosos, pero el agente [Adolf Eichman] [...] era bastante ordinario, corriente, ni demonaco ni monstruoso. No haba signo en l de firmes convicciones ideolgicas o de motivos malignos especficos, y la nica caracterstica notable que se poda detectar en su comportamiento pasado, as como en su comportamiento durante el juicio [...] era algo completamente negativo: no era estupidez, sino inconsciencia [...] No podra estar el problema del bien y el mal, nuestra facultad para distinguir lo bueno de lo malo, estar conectada con nuestra facultad de pensar? HANNAH ARENDT, La vida del espritu

1 La edicin escolar SIEMPRE supe que los libros escolares y los libros verdaderos eran diferentes. La mayora de los nios lo saben. Pero no tuve una idea precisa del fundamento particular para mi prejuicio hasta que un da, cansado del ingenuo currculum de ingls de secundaria, decid ensear Moby Dick a las clases de octavo curso. Un amable director ayudante col una edicin escolar en las compras de libros y fuimos capaces de levar anclas el otoo siguiente. Vaya libro! Ishmael, el joven marinero que cuenta el relato de Melville, es medio hurfano por decreto del destino, sentenciado a no conocer nunca ms un hogar natural. Pero Ahab no es una vctima accidental. Ha querido conscientemente su propio exilio de una joven esposa e hijo, de los frutos de su riqueza y de la misma tierra para perseguir su vocacin de desquitarse. Vengarse del orden natural es lo que lo impulsa. La guerra contra Dios y la familia. Para m, eso define la esencia de la norteamericanidad. No es casualidad que las tres novelas clsicas de Norteamrica --Moby Dick, La letra escarlata y Huckleberry Finn-- traten cada una de familias ambiguas o que cada una surja de una poca no alejada por un lado u otro de la Guerra Civil. Norteamrica haba sido un infierno para las familias, como saban tanto Melville, Hawthorne o

Twain. A medio camino de nuestro primer siglo completo como nacin, la casi universal experiencia norteamericana de no tener hogar encontr su voz. Ishmael es medio hurfano; Ahab, un padre y marido ausente; los arponeros, hombres de color expatriados; Pearl es una bastarda; Hester, una adltera; el reverendo Dimmesdale, un depredador sexual y padre fugitivo; Huck Finn, de facto, un adoptado; Jim, un esclavo africano dos veces desarraigado. Al pensar en lo que nuestras escuelas se transformaron necesitamos recordar cuntos entre nosotros no tienen hogar. Anhelamos hogares que jams podemos tener mientras tengamos instituciones como la escuela, la televisin, la gran empresa y el gobierno in loco parentis. Patricia Lines, del Departamento de Educacin de los Estados Unidos, al tratar de discutir honradamente qu hacen en realidad la mayora de homeschoolers, declar finalmente que parece que estn estrechamente envueltos en un sentimiento de intenso inters por la vida de la comunidad. Por encima de cualquier otra cosa, encontr lealtad en la trama del tejido familiar: Los homeschoolers son tremendamente leales como miembros de la familia, desconfan de la televisin y otras influencias menos ntimas. Comen como una familia, socializan como una familia, van a la iglesia como una familia, llegan a ser miembros de una [...] comunidad extendida de homeschoolers. Las grandes novelas norteamericanas tratan de individuos separados de la familia. Lo ms cerca que llegan para satisfacer su anhelo universal es una lucha por encontrar sustitutos, como la extraa conexin entre Pearl, Hester y el bosque oscuro. Los ms fascinantes narradores de Norteamrica se concentran en la vacuidad de la vida pblica norteamericana. No tenemos sitio adonde ir al acabar el trabajo. Extinguida hace tiempo nuestra vida interior, nuestro trabajo pblico en rehacer el mundo nunca puede realizarse porque no tenemos deberes personales. No hay consuelo institucional para esta enfermedad. En nuestra ira por nuestro destino solitario, ponemos cerco al santuario familiar all donde sobreviva, como Ahab puso cerco a los mares por su ballena maldita. Por esta y otras razones hace tiempo olvidadas, decid ensear Moby Dick a mis alumnos de octavo curso. Incluyendo a los tontos. Descubr inmediatamente que la ballena blanca era simplemente demasiado grande para interrupciones del timbre cada cuarenta y cinco minutos: no poda dividirla cmodamente para que encajara en el horario. El libro de Melville es demasiado vasto ya slo para decir cul es realmente el modo correcto de ensearlo. Habla a cada lector privadamente. Batallar con l peda tiempo elstico, no las interrupciones fijas de timbre del instituto. Es ms, ofreca tantas elecciones de objetivos --algunos estticos, algunos histricos, algunos sociales, algunos filosficos, algunos teolgicos, algunos dramticos, algunos econmicos--, que dirigir la atencin de una aula llena de jvenes hacia cualquier aspecto individual pareca premeditado y arbitrario. Poco despus de que comenzara a ensear Moby Dick me di cuenta de que la edicin escolar no era un libro real, sino un tipo de adoctrinamiento disfrazado que proporcionaba todas las preguntas, una adicin cientfica al texto original diseada para hacer al libro a prueba de profesores y de alumnos. Incluso si usted lee las preguntas (dejemos aparte responderlas) no habra nunca ms oportunidad para un intercambio privado entre usted y Melville: el editor invisible se habra adelantado. Los editores de la edicin escolar proporcionaron un conjunto de preguntas prefabricadas y ms de cien resmenes captulo a captulo e interpretaciones por su propia cuenta. Muchos profesores consideran esto un regalo: hace la tarea de pensar por ellos. Si yo no mandaba esas preguntas, los chicos queran saber por qu no. Sus padres queran saber por qu no. A menos que todo el mundo repitiera debidamente la lnea oficial de partido establecida por el editor del libro, los nios que solan sacar buenas notas se asustaban y enfadaban. El texto escolar de Moby Dick haba sido desnaturalizado sutilmente: peor que intil, era de hecho peligroso. Por eso lo desech y compr un conjunto de textos no amaados con mi propio dinero. La edicin escolar de Moby Dick planteaba todas las preguntas debidas, as que tuve que tirarlo. Los libros de verdad no hacen eso. Los libros de verdad exigen a la gente que participe activamente planteando sus propias preguntas. Los libros que muestran las mejores preguntas que plantear no son simplemente estpidos, daan a la mente bajo el disfraz de ayudarla: exactamente lo que hacen los exmenes estandarizados. Los libros de verdad, a

diferencia de los libros escolares, no pueden ser estandarizados. Son excntricos: ningn libro encaja en todo el mundo. Si piensa sobre ello, la gente escolarizada, como los libros escolares, es muy parecida. Algunos encuentran eso deseable por razones econmicas. La disciplina que organiza nuestra economa y nuestra poltica deriva de ejercicios matemticos e interpretativos, la exactitud de los cuales depende de que los clientes sean muy parecidos y muy predecibles. La gente que lee demasiados libros se vuelve estrafalaria. No podemos tener demasiada excentricidad o ella nos llevara a la ruina. El estudio de mercado depende de que las personas se comporten como si fueran iguales. No importa en realidad si lo son o no. Un modo de ver la diferencia entre los libros de texto y los libros reales como Moby Dick es examinar los diferentes procedimientos que diferencian a los bibliotecarios, los encargados de los libros reales, de los maestros, los encargados de los libros de texto. Para empezar, las bibliotecas son normalmente confortables, limpias y silenciosas. Son lugares ordenados donde se puede leer realmente en vez de simplemente fingir estar leyendo. Por alguna razn las bibliotecas nunca estn segregadas por edades y tampoco osan segregar a los lectores mediante cuestionables tests de habilidad ms de lo que segregan las granjas, los bosques o los ocanos. El bibliotecario no me dice qu leer, no me dice qu secuencia de lectura debo seguir, no evala mi lectura. El bibliotecario confa en que yo tenga propsito propio que valga la pena. Aprecio eso y a cambio confo en la biblioteca. Otras diferencias significativas entre bibliotecas y escuelas: el bibliotecario me deja plantear mis propias preguntas y me ayuda cuando quiero ayuda, no cuando decide que la necesito. Si tengo ganas de leer todo el da, eso est bien para el bibliotecario, que no me obliga a parar a intervalos tocando un timbre en mi oreja. El bibliotecario tiene su nariz fuera de mi casa. No enva cartas a mi familia, ni da rdenes sobre cmo debo usar mi tiempo de lectura en casa. En la biblioteca no hay favoritismos: es un lugar democrtico como es propio en democracia. Si los libros que quiero estn disponibles, los consigo, incluso si esa decisin priva a alguien ms dotado y con ms talento que yo. El bibliotecario nunca me humilla poniendo listas ordenadas de buenos lectores. Asume que la buena lectura es su propia recompensa y no necesita ser puesta como perfecto ejemplo para los malos lectores. Una de las ms curiosas diferencias entre una biblioteca y una escuela es que casi nunca se ve un nio comportndose mal en una biblioteca. El bibliotecario nunca hace predicciones sobre mi futuro basado en mis hbitos pasados de lectura. Tolera la lectura excntrica porque se da cuenta de que los hombres y mujeres libres son a menudo muy excntricos. Finalmente, la biblioteca tiene libros de verdad, no libros de texto. S que el Moby Dick que encuentro en la biblioteca no tendr preguntas al final de cada captulo ni estar expurgado cientficamente. Los libros de la biblioteca no estn escritos por plumas colectivas. Al menos todava no. Los libros reales se ajustan al currculum privado de cada autor, no al currculum invisible de una burocracia corporativa. Los libros reales nos transportan a un reino interior de soledad y de reflexin mental no controlada de una forma que los libros de texto y los programas de ordenador no pueden hacer. Si estos no estuvieran desprovistos de esa capacidad, haran peligrar las rutinas escolares dispuestas para controlar el comportamiento. Los libros reales se ajustan al currculum privado de los autores particulares, no a las demandas de la burocracia. 2 Espionaje intelectual Al comenzar la Segunda Guerra Mundial millones de hombres aparecieron en las oficinas de registro para pasar unos tests acadmicos de bajo nivel antes de ser reclutados. Los aos de mxima movilizacin fueron de 1942 a 1944. La fuerza combatiente haba sido escolarizada principalmente en los aos 30, tanto los admitidos como los rechazados. De los 18 millones de hombres examinados, se consider que 17.280.000 de ellos tenan la competencia mnima de lectura necesaria para ser soldado, un 96 por ciento de

alfabetizacin. Aunque esto era una cada del 2 por ciento respecto al 98 por ciento entre los solicitantes voluntarios al ejrcito diez aos antes, el descenso era tan pequeo que no preocup a nadie. La Segunda Guerra Mundial acab en 1945. Seis aos despus comenz otra guerra en Corea. Varios millones de hombres fueron examinados para el servicio militar pero esta vez fueron rechazados 600.000. La alfabetizacin del conjunto de reclutas haba cado al 81 por ciento, a pesar de que todo lo que se necesitaba para clasificar a un soldado como alfabetizado era habilidad de lectura de cuarto curso. En los pocos aos desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial hasta Corea haba surgido un espantoso problema de analfabetismo adulto. El grupo de la guerra de Corea haba recibido la mayor parte de su escolarizacin en los aos 40, tuvo ms aos de escuela con personal formado ms profesionalmente y libros de textos seleccionados ms cientficamente que los hombres de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo no poda leer, escribir, contar, hablar o pensar tan bien como el contingente anterior, menos escolarizado. Una tercera guerra norteamericana comenz a mediados de los 60. A su final en 1973 el nmero de hombres encontrados no aceptables a causa de su incapacidad para leer instrucciones de seguridad, interpretar seales de carretera, descifrar rdenes, etc. --en otras palabras, el nmero de los que se encontraron analfabetos-haba alcanzado el 27 por ciento del contingente total. Los jvenes de la era de Vietnam haban sido escolarizados en los 50 y en los 60 --mucho mejor escolarizados que cualquiera de los grupos anteriores-pero el 4 por ciento de analfabetismo de 1941, que se haba transformado en el 19 por ciento de 1952, haba crecido ahora hasta el 27 por ciento de 1970. No slo haba cado la fraccin de lectores competentes al 73 por ciento, sino que incluso una parte sustancial de estos eran slo apenas adecuados: no podan mantenerse al da de los acontecimientos leyendo un peridico, no podan leer por placer, no podan sostener un pensamiento o un argumento, no podan escribir lo bastante bien como para gestionar sus propios asuntos sin ayuda. Considere cunto ms convincente es esta sostenida progresin de ceguera intelectual cuando se le sigue la pista por los exmenes de ingreso del ejrcito y no por las puntuaciones de las admisiones en las universidades o por tests de lectura estandarizados, que inflan la habilidad aparente cambiando frecuentemente la forma en que se puntan los tests. Si miramos atrs, existen datos abundantes de estados como Connecticut y Massachusetts que muestran que hacia 1840 la incidencia de alfabetizacin compleja en los Estados Unidos estaba entre el 93 y 100 por ciento ah donde tuviera importancia. De acuerdo con el censo de Connecticut de 1840, slo un ciudadano de 579 era analfabeto y probablemente usted no quiera conocer, de verdad, qu consideraba la gente en aquellos das analfabeto: es demasiado embarazoso. Las novelas populares de la poca dan una pista: El ltimo mohicano, publicado en 1826, se vendi tan bien que un equivalente contemporneo hubiera tenido que vender 10 millones de ejemplares para alcanzarlo. Si busca una versin no resumida se encontrar en un denso matorral de filosofa, historia, cultura, modales, poltica, geografa, anlisis de motivos y acciones humanas, todo transmitido en frases con perodos tan ricos en datos y tan formidables que slo un lector decidido y bien educado puede manejarlo hoy en da. Sin embargo, en 1818 ramos una nacin de pequeas granjas sin universidades de las que hablar. Podra haber tenido aquella gente sencilla mentes ms complejas que las nuestras? En 1940 la tasa de alfabetizacin para todos los estados estaba en el 96 por ciento para los blancos y el 80 por ciento para los negros. Fjese que a pesar de todas las desventajas que sufran los negros, cuatro de cada cinco estaban no obstante alfabetizados. Seis dcadas despus, al final del siglo XX, el Estudio Nacional de Alfabetizacin Adulta y la Evaluacin Nacional del Progreso Educativo dicen que el 40 por ciento de los negros y el 17 por ciento de los blancos no puede leer en absoluto. Dicho de otra forma, el analfabetismo negro se ha duplicado, y el blanco cuadruplicado. Antes de que piense en otra cosa respecto a estos nmeros, piense en esto: gastamos de tres a cuatro veces ms dinero real en la escolarizacin del que gastbamos hace sesenta aos, pero hace sesenta aos prcticamente todo el mundo, blanco o negro, poda leer. En su famoso best seller, The Bell Curve, los destacados analistas sociales Charles Murray y Richard Herrnstein dicen que lo que estamos viendo son los resultados de la reproduccin selectiva en la sociedad. La gente inteligente se junta con la gente inteligente, la gente tonta con la gente tonta. A medida que tienen

hijos generacin tras generacin, la diferencia entre los dos grupos se hace cada vez mayor. Eso suena plausible y los autores presentan matemticas impresionantes para demostrar su argumento, pero su documentacin muestra que son por completo ignorantes de los datos militares que desafan su punto de vista. La espantosa cada de alfabetizacin entre la Segunda Guerra Mundial y Corea sucedi en una dcada, y ni siquiera el ms descarado teorizador de la supervivencia del ms adaptado sostendra que la evolucin se desarrolla de esa manera. Los autores de The Bell Curve dicen que el analfabetismo de los negros (y la violencia) est programado genticamente; pero, como muchos acadmicos, ignoran la evidencia en contra. Por ejemplo, sobre el problema de la violencia inscrita en los genes negros, la comparacin molesta est en Sudfrica, donde viven 31 millones de negros, la misma cantidad que en los Estados Unidos. Compare los nmeros de negros que murieron violentamente en Sudfrica en condiciones de guerra civil durante 1989, 1990 y 1991 con nuestra propia estadstica de mortalidad en tiempo de paz y encontrar que lejos de exceder el nmero de vctimas mortales de la violencia en los Estados Unidos o siquiera de alcanzarlo, Sudfrica tuvo proporcionalmente menos de la cuarta parte de tasa de muerte violenta que los negros norteamericanos. Si se buscan ms comparaciones modernas, slo necesitamos comparar la actual tasa de alfabetizacin de los negros en los Estados Unidos (56 por ciento) con la tasa de Jamaica (98,5 por ciento), una cifra considerablemente mayor que la tasa de alfabetizacin de los blancos (83 por ciento). Si no es la herencia, qu es entonces? Bien, hay un cambio indiscutible, bien documentado y fcil de rastrear. Durante la Segunda Guerra Mundial las escuelas pblicas norteamericanas se convirtieron masivamente a formas no fonticas de enseanza de lectura. Ya slo en el problema de la violencia esto parece tener impacto: de acuerdo con el Departamento de Justicia, el 80 por ciento de la poblacin delictiva violenta es analfabeta o casi (as como el 67 por ciento de los delincuentes encarcelados). Parece haber una relacin directa entre la humillacin que experimentan los malos lectores y la vida de delincuentes resentidos. A medida que la capacidad de leer cay en Norteamrica tras la Segunda Guerra Mundial, el delito se dispar, tambin los nacimientos fuera del matrimonio, que se duplicaron en los 50 y volvieron a duplicarse en los 60, cuando una extraa violencia lleg a ser por primera vez corriente en la vida diaria. Cuando la alfabetizacin fue abandonada por las escuelas como objetivo primario, los blancos estaban en mejor posicin que los negros, porque heredaron una tradicin norteamericana de trescientos aos de aprender a leer en casa mediante el emparejamiento del sonido hablado con las letras. As la ayuda en casa poda corregir las deficiencias de las escuelas simplificadas para blancos. Pero a los negros se les haba prohibido aprender a leer bajo la esclavitud, e incluso en 1930 slo promediaban de tres a cuatro aos de escolarizacin, de modo que estaban desvalidos cuando los profesores sbitamente dejaron de ensear a los nios a leer, porque no tenan ninguna posicin alternativa. Desvalidos no a causa de la inferioridad gentica, sino porque tenan que confiar en las autoridades escolares en mayor grado que los blancos. Ya en 1952 el Ejrcito comenz silenciosamente a contratar centenares de psiclogos para descubrir cmo 600.000 graduados de secundaria haban fingido con xito ser analfabetos. Regna Wood resume el episodio as: Despus de que los psiclogos dijeran a los funcionarios que los graduados no fingan, los administradores del Departamento de Defensa supieron que algo terrible haba sucedido en el nivel de enseanza de la lectura de la escuela. Y saban que haba pasado en los aos 30. Por qu permanecieron en silencio, no lo sabe nadie. La vuelta a la enseanza de la lectura que funcionaba para todo el mundo se tendra que haber hecho entonces. Pero no se hizo. En 1882, los alumnos de quinto lean a estos autores en su Appleton School Reader: William Shakespeare, Henry Thoreau, George Washington, sir Walter Scott, Mark Twain, Benjamin Franklin, Oliver Wendell Holmes, John Bunyan, Daniel Webster, Samuel Johnson, Lewis Carroll, Thomas Jefferson, Ralph Waldo Emerson y otros por el estilo. En 1995, un profesor en prcticas de alumnos de quinto de Minneapolis escribi al peridico local: Me dijeron que no se exige que los nios deletreen las palabras siguientes correctamente: back, big, call, came, can, day, did, dog, down, get, good, have, he, home, if, in, is, it, like,

little, man, morning, mother, my, night, off, out, over, people, play, ran, said, saw, she, some, soon, their, them, there, time, two, too, up, us, very, water, we, went, where, when, will, would, etc. No es aberrante?. 3 Mirando tras las apariencias Cree usted que el tamao de la clase, los honorarios del profesor y los ingresos de la escuela tienen mucho que ver con la calidad de la educacin? Si es as, la conclusin de que estamos viviendo una edad de oro es ineludible. Desde 1955 a 1991 la ratio alumno-profesor en Estados Unidos ha cado un 40 por ciento, el sueldo medio de los profesores subi un 50 por ciento (en trminos reales) y el gasto anual por alumno, con la inflacin reajustada, se dispar un 350 por ciento. Qu otra hiptesis, entonces, podra cuadrar con los extraos datos que estoy presentando? Olvide la bajada del 10 por ciento en las puntuaciones del Test de Evaluacin Escolar (Scholastic Assessment Test, SAT) y de los Tests de Rendimiento sobre las que la prensa insiste hasta el aburrimiento con regularidad. Cmo explica el descenso del 37 por ciento desde 1972 de estudiantes que puntan por encima de 600 en el SAT? Esto es un descenso absoluto, no relativo. No est afectado por un aumento de mentes no aptas que hacen el test o por un aumento de los nmeros. El nmero absoluto de estudiantes inteligentes ha bajado drsticamente con un test no ms difcil que ayer sino considerablemente ms fcil. Qu pensar del descenso del 50 por ciento entre el ms selecto grupo de participantes en el test, los que puntan por encima de 750? En 1972, 2817 estudiantes norteamericanos alcanzaron esta cima. Slo 1438 lo hicieron en 1994, cuando los chicos tuvieron un test mucho ms fcil. Puede tener lugar una bajada del 50 por ciento en veintids aos sin indicar que est en marcha una uniformizacin masiva en el alma de la escuela pblica? Por lo que importa de verdad a su propio hijo mejor debera olvidar totalmente las puntuaciones de esos tests como medida fiable de lo que pretenden evaluar. No negara que movimientos en masa en estas puntuaciones en una direccin u otra indican que algo est pasando, y puesto que la correlacin entre xito en la escolarizacin y el xito en esos tests es estrecha, entonces desplazamientos significativos de puntuacin estn midiendo ciertamente cambios en la comprensin. Este es un problema difcil de resolver para cualquiera, ya que muchas categoras profesionales deseables (e incluso antes que eso deseables plazas en la universidad) se reservan a los que puntan bien. La conexin resultante de los ingresos de adulto con las puntuaciones del test crea entonces la ilusin de que esos tests estn separando la nata de la leche, pero los resultados estn manipulados de antemano al excluir la oportunidad a los que no pasan el filtro del test! Como pequea ilustracin, si slo se dejara cortar el pelo a estudiantes con altas puntuaciones en la componente de lenguaje del SAT, finalmente parecera como si la facilidad verbal y el cuidado de las trenzas tuvieran algn vnculo vital entre s. Entre 1960 y 1998 la burocracia no docente de las escuelas pblicas creci un 500 por ciento, pero la vigilancia se concentr en cada vez menos manos. Los 40.520 distritos escolares con juntas electas que tena esta nacin en 1960 pasaron a 15.000 en 1998. Tambin en el peldao universitario de la escalera de la escuela estaba pasando algo raro. Entre 1960 y 1984 la calidad de la educacin de los alumnos de licenciatura en los cincuenta colleges y universidades ms conocidos de los Estados Unidos se alter sustancialmente. De acuerdo con un informe de 1996 de la National Association of Scholars, estas escuelas dejaron de proporcionar amplia y rigurosa exposicin a las principales reas del conocimiento para el estudiante medio, incluso en universidades decididamente fuera del promedio como Yale o Stanford. En 1964, ms de la mitad de esas instituciones requera una tesis o prueba global para el ttulo de licenciado. Hacia 1993, slo el 12 por ciento lo haca. En el mismo perodo el nmero medio de das de clase cay el 16 por ciento, y los requisitos en matemticas, ciencias naturales, filosofa, literatura, redaccin e historia casi desaparecieron. La retrica, la ms potente de las habilidades literarias activas, desapareci completamente, y una lengua extranjera, antes exigida en el 96 por ciento de los grandes colleges, cay al 64 por ciento. De acuerdo con The Journal of the American Medical Association (diciembre de 1995), el 33 por ciento de todos los pacientes no puede leer o entender las instrucciones sobre cundo tomar la medicacin, avisos de

citas con el mdico, formularios de consentimiento, etiquetas en envases de medicamentos, formularios de seguro y otros aspectos simples del cuidado de s mismo. Se han vuelto desvalidos por incapacidad para leer. Respecto a los que estn tras los muros de las prisiones de la nacin (una poblacin que se ha triplicado desde 1980), el Centro Nacional para las Estadsticas de Educacin afirm en un informe de 1996 que el 80 por ciento de todos los presos no poda interpretar un horario de autobs, entender un artculo de noticias o instrucciones de garanta, ni leer mapas, horarios, ni formularios de nmina. Tampoco poda cuadrar el saldo de un talonario de cheques. El cuarenta por ciento no poda calcular el coste de una compra. Una vez fuimos una nacin nueva que permita a los ciudadanos ordinarios aprender a leer bien y los animaba a leer cualquier cosa que pensaran que fuera til. La lectura atenta de obras severas es an el mejor, ms barato y ms rpido mtodo conocido para aprender a pensar por s mismo. Esta invitacin a los plebeyos repartidos por Norteamrica era la pedagoga ms revolucionaria de todas. La lectura, as como la discusin rigurosa de esa lectura de una forma que obligue a formular una postura y defenderla contra objeciones, es una definicin operacional de educacin en su sentido ms fundamentalmente civilizado. Nadie puede hacer esto muy bien sin aprender modos de prestar atencin: desde un conocimiento de diccin y sintaxis, figuras del lenguaje, etimologa, etc., hasta una aguda habilidad para separar lo primario de lo subordinado, entender la alusin, dominar una gama de formas de presentacin, comprobar la verdad y penetrar ms all de lo obvio en los mensajes profundos del texto. La lectura, el anlisis y la discusin son las formas en que desarrollamos el juicio fiable, el principal modo como llegamos a penetrar los movimientos ocultos tras la fachada de las apariencias pblicas. Sin la habilidad de leer y discutir slo somos gansos para desplumar. Igual que la experiencia es necesaria para entender la abstraccin, es cierto el recproco. La experiencia slo puede dominarse extrayendo principios generales de una masa de detalles. En ausencia de un mentor perfecto universal, los libros y otros textos son los mejores y ms baratos sustitutos, siempre disponibles para los que saben dnde mirar. Ver los detalles de una cadena de montaje o del desarrollo de unas elecciones locales no es muy educativo, a menos que se haya sido guiado cuidadosamente para analizar la experiencia. La lectura es la llave maestra para todos los que no tienen un tutor personal de calidad. Nada ms importante ensea la lectura que el estado de la mente en que uno mismo se encuentra absolutamente solo con los pensamientos de otra mente, una forma sin igual de relacin ntima al alcance slo de aquellos con la capacidad de apartar de la mente la distraccin y concentrarse. De ah la perentoriedad de leer bien si uno lee para sacar provecho. Una vez se confa en uno mismo para tratar mente a mente con los grandes intelectos, artistas, cientficos, guerreros y filsofos, se es finalmente libre. En Norteamrica, antes de que tuviramos escolarizacin obligatoria, una sorprendente variedad de gente increble saba que la lectura era como los mechones de pelo de Sansn: algo que poda ayudarla a hacerla formidable, que poda ensearle sus derechos y cmo defender esos derechos, llevarla a la autodeterminacin, libre de la intimidacin de expertos. Esta misma gente increble saba que el poder dado por la lectura poda proporcionar un almacn inagotable de conocimiento til, consejo de cmo actuar casi sobre cualquier cosa. En 1812, Pierre Dupont afirmaba que apenas cuatro de cada mil norteamericanos eran incapaces de leer bien y que los jvenes tenan habilidad en la discusin gracias a los debates diarios en la comn mesa del desayuno. En 1820, hubo an ms evidencia de los vidos hbitos de lectura de los norteamericanos, cuando se vendieron 5 millones de ejemplares de las complejas y alegricas novelas de James Fenimore Cooper, junto con un mismo nmero del didctico Speller de Noah Webster, para una poblacin de sucios granjeros de menos de 20 millones. En 1835, Richard Cobden anunci que haba seis veces tanta lectura de peridicos en los Estados Unidos como en Inglaterra, y las cifras del censo de 1840 daban con justicia evidencia exacta de que haba tenido lugar una sensacional revolucin de la lectura sin ninguna exhortacin por parte de los moralistas pblicos y trabajadores sociales, sino porque la gente corriente tuvo la iniciativa y libertad para aprender. En Carolina del Norte, la peor situacin estudiada de cualquier estado, ocho de cada nueve podan an leer y escribir.

En 1853, Per Siljestromm, un visitante sueco, escribi: En ningn pas del mundo est tan difundido el gusto por la lectura entre la gente corriente como en Norteamrica. El American Almanac observ magnficamente: Las publicaciones peridicas, particularmente los peridicos, diseminan conocimiento por todas las clases sociales y ejercen una asombrosa influencia al formar y dar efecto a la opinin pblica. Se fij en la existencia de ms de mil peridicos. En esta nacin de lectores corrientes, los anhelos espirituales de la gente ordinaria moldeaban el discurso pblico. La gente ordinaria que poda leer, aunque no privilegiada en riqueza, poder o posicin, poda calar el fraude de la clase social o incluso el fraude mayor de la pericia oficial. Ese era el problema. En su libro Los nuevos analfabetos, su autor Sam Blumenfeld nos da la mejor introduccin a lo que fue mal con la lectura en los Estados Unidos. Nos da tambin una visin profunda de por qu aprender a leer no tiene por qu ser frustrante o infructuoso. En una carta tpica una de sus lectoras se jacta de su xito en transmitir el cdigo alfabtico a cuatro nios de menos de cinco aos por el simple mtodo de practicar con sonidos de letras. Un da encontr a su hijo de tres aos trabajando slo a su manera con una leccin en la mesa de la cocina, leyendo S-am, Sam, m-an, man, y as. Su veredicto del proceso: Slo le haba enseado los sonidos de sus letras. l aprendi casualmente [el resto] y lo hizo l mismo. As es de simple. 4 La escuela del valle de Sudbury Conozco una escuela para nios de tres a dieciocho aos que no ensea a nadie a leer, sin embargo todo el mundo que va all aprende a hacerlo, la mayora muy bien. Es la bonita escuela del valle de Sudbury, veinte millas al oeste de Boston en la vieja cabaa de Nathaniel Bowditch (que se parece sospechosamente a una mansin), un lugar rodeado de hermosas dependencias, un lago privado, bosques y acres de magnficas tierras. Sudbury es una escuela privada, pero con un coste de matrcula por debajo de 4000 dlares al ao es considerablemente ms barata que una plaza en una escuela pblica de la ciudad de Nueva York. En Sudbury los nios aprenden por s mismos a leer: aprenden a edades muy diferentes, incluso en la adolescencia (aunque eso es raro). Cuando cada nio est listo l o ella se autoinstruye, si tal etiqueta formal no es inadecuada para una empresa tan natural. Durante ese tiempo son libres para pedir tanta ayuda adulta como necesiten. Normalmente no es mucha. En treinta aos de funcionamiento, Sudbury nunca ha tenido un solo nio que no aprendiera a leer. Todo ello est favorecido por una magnfica biblioteca de la escuela con estantes abiertos donde los libros se toman prestados y se devuelven por el sistema de confianza. Alrededor del 65 por ciento de los nios de Sudbury van a buenas universidades. El lugar no ha visto nunca un caso de dislexia. (Eso no es decir que algunos nios no inviertan letras y cosas as de tanto en tanto; pero tales circunstancias son temporales y se autocorrigen, a menos que se institucionalicen en una enfermedad). Por tanto Sudbury ni siquiera ensea a leer y sin embargo todos sus nios aprenden a leer e incluso les gusta leer. Qu puede estar pasando aqu que no entendemos? 5 Bootie Zimmer La milagrosa mujer que me ense a leer fue mi madre, Bootie. Bootie nunca consigui un ttulo universitario, pero nadie se desesperaba por ello, porque entonces la vida diaria segua adelante sin demasiados licenciados universitarios. Este era el mtodo cientfico de Bootie: me tena en su regazo y me lea mientras mova su dedo bajo las palabras. Eso era todo, adems de leer siempre con una expresin viva en su voz y ojos, responder mis preguntas y de tanto en tanto ponerme un poco de prctica con diferentes sonidos de letras. Es importante una cosa ms. Durante un buen rato cantbamos: A, B, C, D, E, F, G... H, I, J, K, LMNOP... etc., cada da. Aprendimos a querer cada letra. Ella lea tanto historias difciles como fciles. La verdad es que no creo que ella pudiera distinguir ms fcilmente la diferencia que yo. Los libros tenan algunas ilustraciones, pero slo unas pocas: las palabras constituan el centro de atencin. Los dibujos no tienen nada en absoluto que ver con el aprendizaje del amor por la lectura, excepto que demasiados garantizarn ms o menos que nunca tendr lugar. Hace ms de cincuenta aos mi madre Bootie Zimmer decidi ensearme a leer bien. No tena ttulos, ni sueldo del gobierno, ni estmulo exterior, y sin embargo su eleccin privada de convertirme en lector fue mi

pasaporte para una buena y venturosa existencia. Bootie, la hija de un impresor bvaro, dijo al cuerno! al sistema prusiano. Vot por su propio derecho a decidir y por eso siempre estar en deuda con ella. Me dio el amor por el lenguaje y no cost mucho. Cualquiera podra haberlo hecho igual, si la escolarizacin no hubiera abandonado tan flagrantemente su deber. 6 Falsas premisas El propsito religioso de la escolarizacin moderna fue anunciado claramente por el legendario socilogo de la Universidad de Wisconsin Edward A. Ross en 1901 en su famoso libro, Social Control. Su bibliotecario debera poder localizar un ejemplar para usted sin mucho esfuerzo. En l Ed Ross escribi estas palabras para sus destacados seguidores: Hay planes en marcha para reemplazar a la comunidad, familia e iglesia con propaganda, educacin y medios de comunicacin de masas [...] el Estado se sacude sus ataduras con la Iglesia, se extiende hasta la Escuela [...] Las personas son slo pequeos terrones maleables de pasta humana. Social Control revolucion la disciplina de la sociologa y tuvo poderosos efectos en las otras ciencias humanas: en la ciencia social gui la direccin de la ciencia poltica, economa y psicologa; en biologa influy en la gentica, eugenesia y psicobiologa. Desempe un papel crtico en la concepcin y el diseo de la biologa molecular. Ah lo tiene en dos palabras. Todo el problema con la escolarizacin moderna. Reposa en un nido de falsas premisas. Las personas no son pequeos terrones maleables de pasta. No son pizarras en blanco como dijo John Locke, no son mquinas como deseaba La Mettrie, ni vegetales como especulaba Friedrich Frbel, inventor de los jardines de infancia, ni mecanismos orgnicos como ense Wilhelm Wundt a todos los departamentos de psicologa de Norteamrica durante el cambio de siglo, ni tampoco repertorios de comportamientos como queran Watson y Skinner. No son, como la nueva cosecha de pensadores de sistemas llegara a imaginar, microsistemas msticamente armoniosos que se entrelazan con grandes macrosistemas en una danza de fuerzas atmicas. No quiero ser disparatado acerca de esto: confinadas en una sala de conferencias o en una discusin informal no hay probablemente ms perjuicio en estas teoras que leer demasiados sonetos italianos en una sesin. Pero cuando a cada una de esas suposiciones se la deja suelta para que sirva como fundamento para experimentos escolares, lleva a espantosas prcticas opresivas. Una de las ideas a que llev directamente la concepcin del nio vaco era la nocin de que la crianza humana poda ser mejorada o retardada como la cra de plantas o de animales, mediante jardineros cientficos y granjeros. Por supuesto, la escala de tiempo sobre la que se plane que sucediera esto era bastante larga. Nadie esperaba que fuera como criar moscas de la fruta, sino que era un asunto acadmico, gubernamental e incluso militar de importancia capital y generosamente financiado hasta que el programa proactivo de Hitler (que segua el ejemplo de Norteamrica) se volvi tan turbador por 1939 que nuestros propios proyectos se hicieron ms circunspectos. A principios del siglo XX, el enormemente influyente Edward Thorndike, del Colegio de Maestros de Columbia, dijo que la escuela establecera condiciones para la cra selectiva antes de que las masas tomaran las cosas con sus propias manos. El propsito religioso de la escolarizacin moderna fue bochornosamente evidente cuando Ross y Thorndike estaban en el centro del escenario, pero estaban rodeados por muchos amigos que pensaban igual. Otro arquitecto importante del test estandarizado, H. H. Goddard, dijo en su libro Human Efficiency (1920) que la escolarizacin por el gobierno trataba de la perfecta organizacin de la colmena. Dijo que el test estandarizado era una forma de hacer que las clases inferiores reconocieran su propia inferioridad. Como llevar un gorro con orejas de burro, las disuadira de tener cultura y ambicin. Goddard fue jefe del Departamento de Psicologa de Princeton, por tanto imagine el efecto que tuvo en las mentes de los doctorandos que prepar, y hubo cientos. El propsito religioso de la escolarizacin moderna no qued abandonado a principios de siglo: en abril de 1996, Al Shanker, de la Federacin Americana de Maestros (AFT), dijo en su habitual anuncio a dos pginas del New York Times que cada profesor era en realidad un sacerdote. 7 Un sistema de propaganda del Estado

Algo extrao est pasando en las escuelas y ha estado pasando durante bastante tiempo. Sea lo que sea, no surge de las principales tradiciones norteamericanas. Hasta donde soy capaz de seguirlo a travs de actitudes, prcticas y objetivos declarados del oscuro personal que se gana bien la vida escondido por los laboratorios educativos, think tanks y fundaciones, experimentamos un intento, con xito hasta ahora, de reimponer un Estado fuerte, unas fuertes actitudes clasistas de Inglaterra o Alemania en los Estados Unidos, las mismas actitudes de las que nos deshicimos en la Revolucin Norteamericana. Y en esta contrarrevolucin las iglesias estatales de Inglaterra y Alemania han sido sustituidas por la iglesia secular de la escolarizacin obligatoria gubernativa. La publicidad, relaciones pblicas y formas ms fuertes de propaganda cuasi religiosa son tan dominantes en nuestras escuelas, incluso en las escuelas alternativas, que el juicio independiente es sofocado en experiencias secundarias producidas en masa e iniciativas comprobadas en el mercado. Lifetime Learning Systems, una de las muchas nuevas empresas formadas para sacar oro de nuestras condiciones de escolarizacin, anunci a su clientela empresarial: La escuela es la poca ideal para influir en actitudes, construir lealtades a largo plazo, introducir nuevos productos, examinar el mercado, promover el uso del muestreo y ensayo, y por encima de todo, para generar ventas inmediatas. Arnold Toynbee, el historiador favorito del establishment en la Norteamrica de mediados del siglo XX, dijo en su monumental Estudio de la historia que la promesa original de la educacin universal haba sido destruida tan pronto como se aprobaron las leyes de la escuela, una destruccin causada por la posibilidad de convertir la educacin en medio de entretenimiento de masas y un medio de beneficio para las personas emprendedoras por quienes se provee el entretenimiento. Esta conversin oportunista sigui rpidamente a la introduccin de la escolarizacin en masa, cuando un fantstico potencial de beneficio puso a poderosas fuerzas en accin: El pan de la educacin universal es apenas lanzado al agua cuando un banco de tiburones sale de las profundidades y devora el pan de los nios bajo los mismos ojos del educador. En el anlisis de Toynbee las fechas hablan por s mismas: El edificio de la educacin universal fue completado, hablando grosso modo [...] en 1870. Y la prensa amarilla fue inventada veinte aos despus --eso es, tan pronto como la primera generacin de nios de las escuelas nacionales haba adquirido suficiente poder adquisitivo-- mediante un golpe de genio irresponsable que haba adivinado que a la labor educativa desinteresada se la poda hacer producir un beneficio real. Pero los buitres que esperaban el principio de la escolarizacin obligatoria atrajeron depredadores ms peligrosos: [Las instituciones comerciales que se pusieron de repente a explotar la escolarizacin masiva obligatoria] atrajeron la atencin de los dirigentes de los modernos [...] estados nacionales. Si los magnates de la prensa podan hacer millones proporcionando entretenimiento ocioso para los semieducados, serios hombres de Estado podan obtener, no quizs dinero, sino poder de la misma fuente. Los dictadores modernos han depuesto a los magnates de la prensa y han sustituido una cruda y degradada diversin privada por un igualmente crudo y degradado sistema de propaganda estatal. 8 La ideologa del texto Al recordar el perodo original de la formacin de la escuela en su estudio de los libros de texto de historia norteamericana, America Revised, Frances Fitzgerald coment los profundos cambios que surgieron siguiendo las sugerencias dadas por los socilogos y pensadores sociales a finales del siglo XIX y principios del XX. La historia original de nuestras instituciones y los documentos que protegen nuestras nicas libertades comenzaron a ser borrados gradualmente. Fitzgerald plantea el misterio de la alteracin de los libros de texto:

La ideologa que hay tras estos textos es ms bien difcil de definir [...] no encaja en los modelos polticos usuales [...] los textos nunca indican una lnea de accin [...] los autores eluden lo que les parece y algunos de ellos eluden cuestiones principales [...] no logran desarrollar ninguna idea original [...] confunden ciencias sociales con ciencia [...] nubes de jerga [...] omiten ideas [...] a los nombres histricos no se les da ningn carcter, son ceros a la izquierda [...] no hay conflictos, slo problemas. (cursiva aadida) De hecho, los textos pueden ser incomprensibles, y puede que esa sea la intencin editorial. 9 El Estudio Nacional de Alfabetizacin de Adultos En 1982, Anthony Oettinger, un miembro de un grupo de discusin privado llamado Council on Foreign Relations, plante a su audiencia de ejecutivos de comunicaciones esta pregunta: Realmente tenemos que tener a todo el mundo alfabetizado --leyendo y escribiendo en el sentido tradicional-- cuando tenemos medios a travs de nuestra tecnologa para lograr un nuevo florecimiento de la cultura oral?. Oettinger sugera que nuestra idea de alfabetizacin es obsoleta. Ochenta y tres aos antes John Dewey haba escrito en The Primary Education Fetish que la peticin a favor del predominio del aprendizaje de la lectura al comienzo de la vida escolar, por la gran importancia dada a la literatura, parece ser una perversin. Para el equilibrio de esta discusin voy a entrar en aguas ms profundas, en primer lugar repasando lo que realmente significa leer en un alfabeto occidental y qu lo convierte en una habilidad razonablemente fcil para transmitir o aprender por uno mismo, y despus abordando qu sucedi para privar a una persona ordinaria de la habilidad de controlarla muy bien. Primero quiero mostrarle cmo, y despus contestar la cuestin ms especulativa del por qu. El Estudio Nacional de Alfabetizacin de Adultos representa 190 millones de adultos de los Estados Unidos mayores de diecisis aos con una asistencia media a clase de 12,4 aos. El estudio est dirigido por el Educational Testing Service de Princeton, Nueva Jersey. Clasifica a los norteamericanos adultos en cinco niveles. Aqu estn sus anlisis de 1993: 1. Cuarenta y dos millones de norteamericanos de ms de diecisis aos no saben leer. Algunos de este grupo saben escribir sus nombres en tarjetas de la Seguridad Social y llenar los espacios sobre altura, peso y nacimiento en impresos de solicitud. 2. Cincuenta millones pueden reconocer palabras impresas a un nivel de cuarto o quinto curso. No pueden escribir mensajes simples o cartas. 3. Entre cincuenta y cinco y sesenta millones estn limitados a la lectura a nivel de sexto, sptimo y octavo curso. La mayora de este grupo no pudo adivinar el precio por onza de la crema de cacahuete de un tarro de 20 onzas que cuesta 1.99 dlares cuando se le dijo que podan redondear la respuesta a un nmero entero. 4. Treinta millones tienen habilidad de lectura de noveno y dcimo curso. Este grupo (y todos los precedentes) no puede entender una explicacin escrita simplificada de los procedimientos usados por abogados y jueces para seleccionar jurados. 5. Alrededor de un 3,5 por ciento de la muestra de 26.000 personas demostr habilidades de lectura y escritura adecuadas para hacer estudios tradicionales en la universidad, un nivel que alcanzaba el 30 por ciento de todos los estudiantes de secundaria de Estados Unidos en 1940, y que el 30 por ciento de estudiantes de secundaria en otros pases desarrollados puede conseguir hoy. Slo este ltimo hecho debera prevenirle de cmo son de engaosas las comparaciones extradas de competiciones internacionales de estudiantes, porque las muestras que enva cada pas son de pequeas lites, no representativas de la poblacin total de estudiantes. Pero tras la superioridad ficticia se oculta una real. 6. El noventa y seis y medio por ciento de la poblacin norteamericana es entre mediocre y analfabeta por lo que respecta a descifrar textos impresos. Esto no es un comentario sobre su inteligencia, pero sin habilidad de asimilar informacin primaria de un texto y de interpretarla est a merced de comentaristas que le digan qu significan las cosas. Una definicin funcional de inmadurez podra incluir una necesidad excesiva de que otra gente interprete informacin para nosotros.

Ciertamente es posible argumentar que los malos lectores no son vctimas en absoluto sino culpables, condenados por una biologa inferior a poseer slo sombras de intelecto. Esto es de lo que trata la teora de la curva de campana, la teora evolucionaria, la teora de la aristocracia social, la teora de la eugenesia, la teora poltica del Estado fuerte y algunos tipos de teologa. Todas concuerdan en que la mayora de nosotros somos inferiores, si no completamente peligrosos. La integridad de tales perspectivas tericas --al menos por lo que respecta a la lectura-- sufri un duro directo a la barbilla por parte del pueblo norteamericano. Aqu, la prctica democrtica permiti que una generacin revolucionaria aprendiera cmo leer. Aquellos a quienes se concedi la oportunidad tomaron ventaja de ello brillantemente. 10 Nombrar los sonidos, no las cosas Entones, cmo se logr el asesinato de la capacidad de leer norteamericana? Se lo dir en un segundo, pero antes volvamos a la Grecia clsica, donde inicialmente se comprendi la formidable invencin del alfabeto por los fenicios. Los fenicios tenan un lenguaje alfabtico usado para llevar las cuentas, pero los griegos fueron los primeros en suponer correctamente que se poda liberar un poder revolucionario al trascender las meras listas, al usar el lenguaje escrito para el almacenamiento permanente de anlisis, exhortacin, visiones y otras cosas. Tras un perodo de experimentacin los griegos propusieron una serie de letras para representar los sonidos de su lengua. Como los fenicios, reconocieron el valor de nombrar cada letra de forma distinta a su valor sonoro, como todo ser humano tiene un nombre distinto de su personalidad, como los nmeros tienen nombres para hacer referencia a ellos. Nombrar los sonidos y no las cosas era el gran paso! Mientras que el nmero de cosas que representar es imposiblemente grande, el nmero de sonidos est estrictamente limitado. En ingls, por ejemplo, la mayora de la gente reconoce slo cuarenta y cuatro. El problema, que una vez las familias norteamericanas resolvieron por s mismas, es este: en el ingls se ha impuesto un alfabeto latino a una lengua germnica con mltiples prstamos no germnicos, y no encaja totalmente. Nuestros 44 sonidos se escriben de ms de 400 formas diferentes. Eso suena horrible, pero en realidad en manos de incluso un profesor mediocre, slo es molesto: en manos de uno bueno, un emocionante desafo. Realmente, el 85 por ciento del vasto surtido de palabras del ingls se puede leer sabiendo slo 70 de los fonogramas. Un gran nmero de las irregularidades restantes sucede raras veces y se puede llegar a dominar a medida que se necesitan. Mientras tanto existe un completo arsenal de trucos mnemnicos como si una c llego a divisar, pondr una e antes de la i para que los lectores superen las dificultades comunes. Hay diccionarios asequibles, mquinas de escribir con corrector ortogrfico, ordenadores y otra tecnologa fcilmente disponible hoy en da para preparar silenciosamente al temeroso, pero segn mi experiencia, ese temor no est justificado ni es natural. En cambio, es engendrado. Llmelo buena prctica de negocios. Adems, comunicar abstracciones en lenguaje de imgenes es una sutileza que requiere ms tiempo y adiestramiento para dominarla del que dispone la mayora de nosotros. Los griegos podan ahora organizar conceptos ambiciosos de forma abstracta en lenguaje escrito, comunicndose de forma precisa unos con otros por encima del espacio y del tiempo ms fcilmente que sus competidores. De acuerdo con Mitford Mathews: El secreto de su avance fenomenal estaba en su concepcin de la naturaleza de una palabra. Pensaron que las palabras eran sonidos o combinaciones de sonidos determinables y se atuvieron inexorablemente a la proposicin bsica de que la escritura, realizada correctamente, era una gua para el sonido: la lectura. El aprendizaje de correspondencias de sonidos con imgenes llega por primera vez con un lenguaje alfabtico. La competencia con todo el paquete de sonidos correspondientes a smbolos del alfabeto llega rpido. Tras eso se puede leer cualquier cosa e informarse despus de su significado. El considerable vocabulario hablado que los nios traen a la escuela (entre 6000 y 10.000 palabras) se puede leer enseguida y ser entendido.

Cuando los romanos consiguieron el alfabeto a travs de los etruscos perdieron los viejos nombres de las letras y as inventaron nuevos nombres hacindolos ms parecidos a los sonidos de las letras. Eso fue un error significativo que causa confusin en los lectores novatos incluso hoy. Mediante la conquista el alfabeto latino se difundi a las lenguas de Europa. La posterior mutacin de Roma en la Iglesia Cristiana Universal hizo que el latn, el lenguaje de la liturgia eclesistica, circulara por todas partes del antiguo imperio. El alfabeto latino fue aplicado a la lengua inglesa por misioneros cristianos del siglo VII. Mientras se funda con el ingls hablado estuvo lejos de hacer un ajuste perfecto. No haba ninguna letra para representar ciertos sonidos. Los escribas tenan que ir a gatas para combinar letras y aproximar sonidos que no tenan letra correspondiente. Este proceso de asignacin se complic a lo largo de los siglos mediante repetidos prstamos de otras lenguas y por algunos desplazamientos masivos de sonidos cuyo intento de explicacin ocupa an a los eruditos. Antes de la extensin de la imprenta en el siglo XVI, no poder leer no era algo grave. No haba mucho que leer. El principal volumen disponible era la Biblia, de la que las autoridades religiosas lean trozos apropiados en voz alta durante el culto y en ocasiones ceremoniales. Los textos disponibles estaban en latn o griego, pero los persistentes intentos de facilitar traducciones constituan una prctica considerada con mucho potencial para el cisma. Una Biblia inglesa oficial, la Versin Autorizada del rey Jacobo, apareci en 1611, desplazando a todas las versiones competidoras en un golpe audaz que cambi el destino del pueblo. Instantneamente, la Biblia se transform en libro de texto universal, que ofreca visiones a la vez delicadas y poderosas, un vibrante reparto de personajes, brillante pirotecnia verbal y ms para el ms humilde bribn que pudiera leer. Hablamos de un despertar revolucionario para la gente comn! La Biblia era eso, gracias a la deslumbrante gama de modelos que facilitaba en las reas de exgesis, drama, poltica, psicologa, caracterizacin, adems de las formidables habilidades de lectura necesarias para lidiar con la Biblia. Poco ms de tres dcadas despus de esta traduccin, el rey de Inglaterra fue depuesto y decapitado. La conexin fue directa. Nada volvera a ser lo mismo porque demasiados buenos lectores haban adquirido la proclividad a pensar por s mismos. El magnfico aumento de la imaginacin y la voz que el excepcional catlogo de lenguaje e ideas de la Biblia hizo disponible despert en la gente ordinaria un poderoso deseo de leer para leer el libro santo sin la mediacin del sacerdote. Se hicieron agotadores esfuerzos para desalentar esto, pero la Revolucin Puritana y el interregno de Cromwell hizo aumentar repentinamente el nivel cultural. En ninguna parte fue tan acelerado el proceso como en las colonias britnicas de Amrica del Norte, un lugar ya muy apartado de la voz del rey. Surgi la tecnologa de impresin. Como el ordenador en nuestra poca, fue rpidamente incorporada en cada rincn de la vida diaria. Pero hubo an frecuentes encarcelamientos, latigazos y confiscaciones por lectura sediciosa cuando la gente de importancia lleg a darse cuenta de lo peligrosa que poda ser la alfabetizacin. La lectura ofreca muchos placeres. Deseos de satisfacer la curiosidad sobre ese tipo llamado Shakespeare o de interesarse por las reflexiones de Lord Bacon o de John Locke no eran ahora difciles de satisfacer. La ortografa y el diseo se hicieron consistentes. Antes de que pasara mucho tiempo, los precios de los libros bajaron. Toda esta actividad intensific la presin sobre los individuos analfabetos para que se alfabetizaran. El resultado neto de la imprenta (y del protestantismo, que impuls a los comunicadores a ir directamente a las Escrituras, eliminando el intermediario sacerdotal), estimul la difusin de maestros ambulantes y pequeas escuelas privadas y de la Iglesia. Surgi una profesin para satisfacer la demanda de una forma popular para entender qu usos dar a los libros, y de ello una demanda para entender muchas cosas. 11 El aula trituradora de carne El primer hombre de escuela en desafiar lo que hoy se conoce como mtodo fontico fue Friedrich Gedike, un discpulo de Rousseau, director de un conocido Gymnasium en Prusia. En 1791 public la primera cartilla de primera lectura de mirar y decir, Un libro de lectura para nios sin abec ni deletreo. La idea era

eliminar el ejercicio repetitivo. Los nios aprenderan mediante dibujos siguiendo las sugerencias que el legendario mstico y erudito Comenius estableci en su famoso Orbis Pictus de 1657. Tras una breve difusin y tres ediciones, la moda se desvaneci por una razn excelente: a pesar de lo bien que suena en teora, no funciona nada bien en la prctica (aunque se encuentran excepciones aqu y all, y de forma bastante desesperante parece funcionar en los primeros aos de primer y segundo curso). Poco despus el poder de lectura rpidamente desarrollado en los nios adiestrados fonticamente los hace capaces de reconocer en lo escrito su propio vocabulario hablado y odo, mientras que los lectores adiestrados en el mtodo visual slo pueden leer sin error las palabras que han memorizado como formas globales, slo un puado en comparacin. Este es terreno endemoniadamente complejo. La teora de Gedike sostena que cuando se asimilan y reconocen las palabras suficientes, el alumno puede imaginarse por s mismo los setenta fonogramas de la lengua inglesa. Realmente esta es la nica explicacin creble que podra explicar el bien conocido fenmeno de nios que aprenden por s mismos a leer cmodamente sin el uso de ningn sistema en absoluto. No tengo ninguna duda de que los nios aprenden a leer ocasionalmente de esta forma. Sin embargo, si es cierto, cmo explicamos el esperpntico historial de la instruccin por palabras completas por ms de siglo y medio en cada entorno escolar concebible? Dinero, tiempo, atencin y adultos atentos en abundancia, se ha dispuesto de todo para hacer que este mtodo alternativo funcionara para ensear la habilidad de lectura, sin embargo su historial en competencia con el anticuado sistema alfabtico es horrendo. Qu puede explicar esto? Tengo una corazonada basada en una dcada de reflexin. Como todava nadie se ha molestado en reunir un gran grupo de buenos lectores que hayan aprendido por s mismos para preguntarles cmo sucedi, que mi corazonada sirva como hiptesis de trabajo para que usted medite sobre ello en su tiempo libre. Considere primero el problema del tiempo. Un nio promedio de cinco aos puede dominar todos los setenta fonogramas en seis semanas. En ese punto puede leer prcticamente cualquier cosa fluidamente. Puede entender todo? No, por supuesto. Pero tampoco se est interponiendo una barrera sinttica a la comprensin mediante palabras de aspecto raro que tienen que ser memorizadas enteras. Paulo Freire ense a ignorantes campesinos sin tradicin alguna de lectura a leer en treinta horas. Eran adultos, con diferentes motivaciones que los nios; pero cuando les mostr una frase y se dieron cuenta de que deca: La tierra pertenece al labrador, se engancharon. Ah tiene usted astucia jesuita. Volvamos a ese problema del tiempo. Hacia el final de cuarto curso, los alumnos adiestrados fonticamente dominan unas 24.000 palabras. Los alumnos adiestrados con palabras completas han memorizado unas 1600 palabras y pueden adivinar con xito unos miles ms, pero tambin intentar adivinar sin xito unos miles. Un influyente experto del campo de palabras completas ha llamado a la lectura un juego de adivinacin psicolingstico en que el lector no extrae la intencin del escritor, sino que construye un significado por s mismo. Aunque existe un lado atractivo en esto que es ignorado por muchos crticos del lenguaje global (y yo me cuento entre estos), su valor no llega a compensar por el robo de precioso tiempo de lectura y prctica guiada. Mientras los nios del lenguaje global son mantenidos en un entorno de invernadero, protegidos de la competicin lingstica, las cosas parecen idlicas, pero una vez mezclados con nios de edad similar adiestrados fonticamente e invitados a aprovechar el tesoro intelectual encerrado en las palabras, el resultado no es tan bonito. O el nio deficiente tiene que retirarse del campo con un enorme sentimiento de inferioridad, o peor, tiene que avanzar agresivamente en el combate, afirmando que los libros estn excesivamente valorados, que el pensamiento y el juicio son simplemente problemas de opinin. La tremenda verdad es que las circunstancias apenas nos dan el lujo de examinar la hiptesis de Gedike de que los nios son capaces de deducir las reglas del lenguaje de un puado de palabras. La humillacin hace carne picada de la mayora antes de que se pueda unir al proceso de forma justa. As, la segunda corazonada que tengo es que donde el mtodo de las palabras completas puede funcionar, si llega a funcionar, es en un entorno confortable y protegido sin gente alrededor que se ra burlonamente de

los muchos desgraciados errores que se tienen que hacer en el camino para llegar a ser un Coln del lenguaje. Pero, por si no se hubiera dado cuenta, las escuelas no son lugares seguros para que los jvenes adivinen los significados de las cosas. Slo un imbcil podra pretender que la escuela no es una olla a presin de psicodrama. All donde los nios son reunidos en grupos por obligacin, pronto surge una jerarqua social en la que dominan la malicia, la burla, la intimidacin del dbil, la envidia y una completa gama de otras desagradables caractersticas, como aquel famoso estanque del molino de agua de Huxley, cuya tranquila superficie que refleja el follaje de otoo oculta un mundo subterrneo asesino cuya ley es comer o ser comido. Supongo que eso suena melodramtico, sin embargo treinta aos en el aula y una dcada ms como visitante en cientos de otras escuelas me han enseado qu picadora de carne es la pacfica aula en realidad. Bill est preguntndose si le pegarn otra vez en el camino al comedor. Molly est paralizada de miedo a que la popular Jean haga ruidosa burla de sus dientes salidos. Ronald est clavando la punta de un lpiz afilado en el cuello de Herbert, que se sienta delante de l, mientras cuchichea que ya ajustar bien las cuentas a Herb si pone a Ron en aprietos con el profesor. Alan est disparando una tira de goma a Flo. Ralph est a punto de llamar a Leonard basura de aparcamiento de remolques por tricentsima vez en ese da, no completamente seguro de lo que significa, pero disfrutando la cara de angustia que se le pone a Leonard. Greta, la nia ms bonita del aula, est comindose con los ojos a chicos ms tmidos y luego ignorndolos como respuesta en cuanto provoca cualquier sonrisa esperanzada. Phil extorsiona poco a poco a Willie para obtener un dlar. Y la madre soltera de Mary acaba de recibir un aviso de desahucio. Bienvenido a otro da en una aula ordenada y cientfica. La maestra puede tener una sonrisa afectada permanentemente pegada en su cara, pero el mundo que preside es terriblemente serio, un mal lugar para jugar juegos de adivinanzas psicolingsticos que suponen jugarse el tipo ante los compaeros de clase mientras se derivan empricamente las reglas del lenguaje. Un mtodo para el que los errores son encantadoras punzadas en la direccin correcta puede llevar a algo en el cara a cara o en el entorno de un hogar carioso, pero es dinmicamente inadecuado para la fragua de la escolarizacin obligatoria. 12 El maestro ignorante Tras Gedike, el siguiente innovador que dio con un plan de lectura fue Jean Joseph Jacotot, un gran genio, muy mal comprendido. Profesor de literatura a los diecinueve aos, Jacotot descubri un mtodo para ensear a no hablantes del francs la lengua francesa sin comenzar con libros elementales, sino con el Telmaco de Fnelon. Jacotot lea en voz alta lentamente mientras los alumnos seguan su lectura en una versin bilinge: en su propia lengua materna y en el francs de Fnelon hablado. Despus se repeta el proceso. Tras la lectura en grupo, cada alumno individualmente desmontaba todo el libro en partes, en partes ms pequeas, en prrafos, en frases, en palabras y finalmente en letras y sonidos. Esto segua el modelo de los cientficos que se crea natural, comenzar por el todo y reducirlo a elementos cada vez ms pequeos. Jacotot tiene una reputacin como gur del mtodo de palabras completas, pero cualquier parecido del mtodo contemporneo de lectura en palabras completas con el de Jacotot es ilusin. Su mtodo desplaza mayormente el peso del anlisis de los hombros del profesor al alumno. Las trampas de la incompetencia holstica estn ausentes de forma notable. El castigo por el fracaso en su clase era la denegacin del avance. Todo el mundo tena xito en el sistema de Jacotot, pero por otro lado, sus alumnos estaban altamente motivados, eran voluntarios autoseleccionados, todos de edad universitaria. De Jacotot obtuvimos la idea de que cualquiera puede ensear cualquier cosa. El suyo era el concepto del maestro ignorante. No debera sorprender a nadie que las ideas de Jacotot interesaran a los prusianos, que trajeron su sistema a Alemania y lo modificaron para nios pequeos. Para ellos, sin embargo, un libro les pareca un punto de partida demasiado poco prctico, quizs una frase sera mejor o una nica palabra. Finalmente se decidieron por lo ltimo. Fue este el origen de la enseanza por palabras completas que finalmente asest un directo en el cuerpo a la capacidad de leer norteamericana? La respuesta es un NO cualificado. En el mtodo alemn de palabras normales la palabra completa no era algo que ser memorizado, sino una muestra de lenguaje que ser analizada en slabas. La palabra individual

era un tmido vehculo para aprender las letras. Una vez los sonidos de las letras eran conocidos, la enseanza de la lectura proceda tradicionalmente. En gran medida, este es el mtodo que mi madre alemana utiliz con mi hermana y conmigo para ensearnos a leer fluidamente antes de que pasramos alguna vez por primer curso. 13 Frank tena un perro: su nombre era Spot Dos bichos entran ahora a formar parte de la pocin de la lectura en las personas de Horace Mann y su segunda esposa, Mary Peabody. Hay aqu materia prima para una gran novela de intriga: a principios de los aos 30 del siglo XIX, un pastor de Hartford, Thomas Gallaudet, invent un mtodo de lectura a primera vista, de mirar y decir, para usar con los sordos. Como Jacotot, Gallaudet era un hombre de fuerza personal y originalidad inusuales. Sirvi como director en el asilo para educacin de los sordomudos de Hartford. Se crea que los sordomudos no podan aprender un sistema de lectura de sonidos, y por tanto Gallaudet concibi un vocabulario de lectura a primera vista de cincuenta palabras completas que enseaba mediante dibujos. Entonces sus alumnos sordos aprendan un alfabeto manual que les permita indicar letras con sus dedos y comunicarse con otros. Incluso viendo el dao que caus involuntariamente, es difcil no quedar impresionado por Gallaudet. En el sistema de Gallaudet, la escritura como un registro simblico de sonidos fue convertida en un registro simblico de dibujos. Gallaudet haba reinventado el ingls como babilonio antiguo! Uno de sus antiguos profesores, William Woodbridge, entonces editor de los American Annals of Education, recibi una larga y detallada carta en la que Gallaudet describa su mtodo de tarjetas de vocabulario y peda que la educacin fuera vista como una ciencia como la qumica: La mente, como la materia, puede ser sometida a experimentacin. Se podan aprender de memoria cincuenta palabras antes de introducir el alfabeto. Eliminando el aburrido y tedioso mtodo normal, un gran inters haba [sido] despertado en la mente del pequeo estudiante. Histricamente, tres temas importantes van juntos aqu: 1) que el aprendizaje debera ser cientfico y los lugares de aprendizaje un laboratorio; 2) que las palabras tienen que ser aprendidas ideogrficamente; 3) que aliviar el aburrimiento y el tedio debera ser un objetivo importante de la pedagoga. Cada premisa fue pronto llevada al extremo. La institucionalizacin de estos temas requerira finalmente una vasta burocracia para hacerlos cumplir. Pero todo esto queda para el futuro. Gallaudet haba adoptado el punto de vista de un sordomudo que tena que abrirse paso sin ayuda desde el sonido al lenguaje hablado. Es instructivo el anlisis de Samuel Blumenfeld acerca de lo que est equivocado en esto: Ello llev a serias confusiones en el pensamiento de Gallaudet respecto a dos procesos muy diferentes: el de aprender a hablar el propio lenguaje nativo y el de aprender a leerlo. Al ensear a los sordos a aprender a leer por la vista tambin les estaba enseando lenguaje por la vista por primera vez. Pasaban por dos procesos de aprendizaje, no por uno. Pero un nio normal llegaba ya a la escuela con el conocimiento de algunos miles de palabras en su vocabulario hablado, con un desarrollo intelectual mucho mayor que el sentido del odo le ha proporcionado. Al aprender a leer no era necesario ensearle lo que ya saba, repetir el proceso de aprender a hablar. El nio normal no aprenda su lengua al aprender a leer. Aprenda a leer como ayuda para extender su uso de la lengua. En 1830 Gallaudet public The Child's Picture Defining and Reading Book, un libro para nios con odo normal, que intentaba generalizar su mtodo para todos. En su prefacio, el libro pone por escrito por primera vez los protocolos bsicos del mtodo de palabras completas. Las palabras sern enseadas como representaciones de objetos e ideas, no como sonidos representados por letras. El que controla el lenguaje controla la mente pblica, un concepto bien comprendido por Platn. Verdaderamente la manipulacin del lenguaje era el centro del currculum en los colegios de Roma, en las academias jesuitas y en las escuelas privadas mantenidas para nios de las clases influyentes. Era una parte importante del texto de Maquiavelo. Origin las modernas artes y ciencias de publicidad y relaciones

pblicas. El mtodo de palabras completas, derivado y empleado honradamente por hombres como Gallaudet, era a la vez una herramienta para ser usada por cualquier rgimen o grupo de inters para limitar el crecimiento del intelecto. La cartilla de lectura de Gallaudet, perdida para la historia, se public en 1836. Un ao despus, se inaugur el Comit Escolar de Boston bajo la direccin de Horace Mann. Aunque no han sobrevivido copias de la cartilla nos dice Blumenfeld: De otra fuente sabemos que su primera lnea era: Frank tena un perro: su nombre era Spot. El 2 de agosto de 1836 la cartilla de Gallaudet fue adoptada por el Comit de la Escuela Primaria de Boston de forma experimental. Un ao despus se emiti un informe declarando el mtodo un xito sobre la base de la velocidad de aprendizaje cuando se comparaba con el sistema alfabtico, y de que daba un tono agradable al aula al eliminar el viejo modo ininteligible y fastidioso de ensear ciertos signos arbitrarios, o letras, mediante ciertos sonidos arbitrarios. Un vocabulario visual es ms rpido de aprender que las letras y fonogramas, pero la ganancia es un caballo de Troya: slo despus de transcurridos varios aos la dificultad del lector visual para aprender palabras de fuentes exteriores comienzan a ser evidentes. Por ese tiempo las condiciones hechas apremiantes por la situacin social del aula y las demandas del mundo en general se combinan para hacer difcil volver sobre el terreno perdido. Mann apoy la cartilla de Gallaudet en su Segundo Informe Anual (1838). Su aprobacin, la fama general de Gallaudet y la adulacin pblica, informes errneos que circulaban en la poca acerca de que la poderosa Prusia estaba usando un sistema de palabras completas, y posiblemente la perspectiva de fama y un poco de provecho, hicieron que la propia mujer de Mann, Mary Tyler Peabody --cuyos nombres de familia estaban conectados a una red de poderosas familias por toda la costa Este-- escribiera una cartilla del mtodo de palabras completas. La familia Mann fue slo una de un montn de voces influyentes que se levantaron contra las enseanzas tradicionales de lectura en la nacin ms instruida de la Tierra. En los Annals of Education de Woodbridge se diriga una tamborrada continua contra el deletreo y el mtodo alfabtico. En la poca del asunto Gallaudet, los Mann estaban bajo la influencia de la frenologa, una escuela de la psicologa en la actualidad sumergida y creacin de un mdico alemn [Franz Joseph Gall]. Franz Joseph Gall, al trabajar con dementes, se haba convencido de haber localizado el emplazamiento fsico de los rasgos de la personalidad como amor, benevolencia, codicia y muchos ms. Poda facilitar un mapa de sus posiciones dentro del crneo! Estas facultades sealaban su presencia, deca Gall, al hacer protuberancias en la parte exterior visible del crneo. El significado de esto para el futuro de la lectura es que entre las afirmaciones de Gall estaba que demasiada lectura causa demencia. Los Mann estaban de acuerdo. Uno de los convertidos por Gall era un abogado escocs llamado George Combe. El 8 de octubre de 1838, Mann escribi en su diario que haba conocido al autor de ese libro extraordinario, The Constitution of Man, cuyas doctrinas operarn el mismo cambio en la ciencia metafsica que Lord Bacon oper en la ciencia natural. El libro era de Combe. De repente el proyecto de Mann para degradar la lectura adquiri un fundamento psicolgico que acompaar a los fundamentos polticos, sociales, econmicos y religiosos que ya posea. A diferencia de otros argumentos contra la ilustracin de la gente corriente --todos los cuales invocaban una u otra forma de inters de clase-- lo que ofreca la frenologa psicolgica era un argumento cientfico basado en los supuestos mejores intereses del nio. As cay una potente arma en manos de la pedagoga que no sera derrotada hasta que la frenologa qued desacreditada. Si una psicologa no poda convencer, otra podra. Al parecer eludir cualquier argumento de inters especial, el argumento cientfico abord el problema de quin debera aprender y qu debera aprender fuera de la esfera de la poltica de partido y dentro de un reino ms elevado de altruismo. Mientras tanto, Combe ayudaba a Mann a organizar su gran gira por Europa de 1843, que iba a resultar en el explosivo Sptimo Informe para el Comit Escolar de Boston de 1844 (el Sexto Informe haba sido una peticin para frenologizar las aulas!). Este nuevo informe deca: Estoy convencido de que nuestro mayor error al ensear a leer a nuestros hijos est en comenzar por el alfabeto. Mann intentaba entregar los nios de Massachusetts al sistema jeroglfico de Gallaudet. El resultado fue una protesta de los maestros de

Boston, una batalla que sigui en la prensa pblica durante muchos meses culminando (por parte de los maestros) en este familiar lamento: La educacin es una gran preocupacin. A menudo ha sido manipulada por vanos tericos. Ha sufrido la insensatez y la engaosa sabidura de sus traicioneros amigos. Y apenas conocemos quines la han daado ms. Nuestra conviccin es que tiene mucho ms que esperar de la sabidura acumulada y comn prudencia de la comunidad que de las sugerencias del individuo. Locke la da con sus teoras, as como Rousseau y Milton. Todos sus planes eran demasiado esplndidos para ser verdad. Tiene que hacerse avanzar por las concepciones, sin elevarse por encima de las nubes, ni arrastrarse por tierra, sino por aquellas mejoras simples, graduales, productivas, de sentido comn, lo que el uso puede estimular y la experiencia sugerir. Estamos a favor del avance, siempre que sea hacia la utilidad [...] Nos gusta el secretario pero odiamos sus teoras. Obstruyen el camino para una educacin sustancial. Es imposible para una mente sensata no odiarlas. 14 La pedagoga de la alfabetizacin Entre la muerte de Mann y las grandes olas de inmigracin italiana tras los aos 70 del siglo XIX, el pas pareca contento con los libros de lectura de McGufrey, los libros de ortografa de Webster, Pilgrim's Progress, la Biblia y el familiar mtodo alfabtico para descifrar el cdigo de sonidos. Pero comenzando hacia 1880 con la publicacin de Supplementary Reading for Primary Schools de Francis W. Parker (y sus Talks on Pedagogics, de 1883) se mont un nuevo ataque a la lectura. Parker era un ruidoso, afable y extravagante maestro con poca formacin acadmica, un hombre obligado a dimitir como director de una escuela de maestros de Chicago en 1899 por razones no completamente honorables. Poco despus, a la edad de sesenta y dos aos, fue de repente seleccionado para estar al frente de la School of Education en la nueva Universidad de Rockefeller en Chicago, una universidad modelada al modo de los grandes establecimientos de investigacin alemanes como Heidelberg, Berln y Leipzig. Como supervisor de las escuelas de Boston en un puesto anterior, Parker haba afirmado audazmente que aprender a leer era aprender un vocabulario que puede ser instantneamente recordado como ideas cuando se encuentran ciertos indicadores simblicos. Las palabras se aprenden, deca, por actos repetidos de asociacin de la palabra con la idea que representa. Parker inici el famoso Movimiento Quincy, el punto de inicio ms reconocible de la escolarizacin progresista. Su reputacin se apoyaba en cuatro ideas: 1) actividades en grupo en las que el individuo es sumergido en favor de lo colectivo; 2) nfasis en los milagros de la ciencia (en tanto que opuestos a los estudios clsicos tradicionales de historia, filosofa, literatura); 3) enseanza informal en la que el profesor y estudiante visten informalmente, se llaman uno a otro por los nombres de pila, tratan todas las prioridades muy flexiblemente, etc.; 4) eliminacin de la disciplina severa como psicolgicamente daina para los nios. No se haca hincapi en la lectura en las escuelas Parker. El trabajo de Parker y el de otros activistas contrarios a la lectura recibieron un enorme empujn en 1885 de alguien del ncleo creciente de nuevos psiclogos de Norteamrica que haban estudiado con Wilhelm Wundt en Leipzig. James McKeen Cattell anunci audazmente que haba probado, usando el taquistoscopio, que leemos palabras completas y no letras. La apasionada ambicin de Cattell resuena en su grito de triunfo: Estos resultados son lo bastante importantes para demostrar que estn equivocados los que sostienen con Kant que la psicologa nunca podr llegar a ser una ciencia exacta. Hasta 1965 nadie se molest en comprobar el famoso experimento de Cattell con el taquistoscopio. Cuando lo hicieron, se encontr que Cattell estaba absolutamente equivocado. La gente lee letras, no palabras. El ms feroz abogado de la terapia de la palabra completa lleg de fuera del crculo del Colegio de Maestros de Columbia: su nombre era Edward Burke Huey, y su mentor era G. Stanley Hall. En 1908 publicaron un

libro influyente, The Psychology and Pedagogy of Reading, que dise la revolucin anunciando los beneficios que llegaran para la nueva industria de publicacin de libros educativos. La edicin era un negocio que apenas comenzaba a cosechar fantsticos beneficios de contratos con las nuevas escuelas factora. La gestin centralizada estaba demostrando ser una mina de oro para afortunados contratistas de libros en las grandes ciudades. El mensaje era este: Se debera ensear a los nios a leer ingls como si fuera chino: ideogrficamente. Huey fue an ms explcito: dijo que los nios aprendan a leer demasiado bien y demasiado temprano y que eso era malo para ellos: No debe, leyendo formas gramticas y lgicas adultas, iniciar ejercicios en hbitos mentales que violarn su niez. Como explica Blumenfeld (a quien debo mucha de la investigacin citada aqu), Huey prepar una nueva justificacin basada en la evolucin darwiniana para deshacerse del sistema alfabtico: La historia del lenguaje, en que la escritura en imgenes fue largo tiempo el principal medio de comunicacin escrita, tiene aqu abundantes sugerencias para los diseadores del nuevo programa de primaria. No es por mera perversidad que el nio dibuja con tiza o graba sus recuerdos en un libro y en el pupitre [...] Hay aqu una correspondencia, si no una directa recapitulacin de la vida de la raza; y debemos al nio el alentar su vida lo mejor posible en este estadio pictogrfico [...] 15 Dick y Jane Como muchos antes que l, Huey pas por alto la brillante visin griega de que leer y comprender son dos cosas diferentes. La buena lectura es el desciframiento fluido y sin esfuerzo del cdigo de smbolos de sonidos que pone la comprensin al fcil alcance. La comprensin es la traduccin de ese cdigo en significado. Para muchas personas es un error natural y bastante inofensivo. Como leen para entender el significado, el paso de descifrado del cdigo es olvidado. Olvidado, esto es, por los que leen bien. Para los otros, la baja autoestima y la desesperacin engendrada por el progreso vacilante en descodificar sonidos pone en juego una cadena fatal de circunstancias que pone en peligro la relacin con la palabra impresa por mucho tiempo, a veces echndola a perder para siempre. Si descodificar es un esfuerzo penoso, repleto de errores frustrantes, se llega finalmente a un punto en que el lector dice, de hecho, al diablo con ello. En la prctica de la palabra completa se oculta otro elemento de filosofa peligrosa, la idea de que un fragmento de escritura es slo una naranja que se exprime para extraer algo llamado significado, algunos bits de datos. El puro lujo de poner tu mente en contacto con las mayores mentes de la historia a travs del tiempo y el espacio, sintiendo el ritmo de su pensamiento, los saltos y las retiradas, la ordenacin de la evidencia, la mezcla de humor o belleza de observacin y muchos ms atributos del poder y valor que posee el lenguaje, tiene algo en comn con ser entrenado por Bill Wash en ftbol americano o por Toscanini en direccin de orquesta. Cmo decan lo que decan esos hombres es tan importante como traducir sus palabras a las nuestras. La msica del lenguaje es de lo que trata la poesa y gran parte de la retrica, siendo el significado literal a menudo secundario. El discurso convincente depende de esta comprensin. En 1920 el mtodo global se estaba usando en las escuelas progresistas de nueva ola. En 1927, otro profesor en el Colegio de Maestros de Columbia, Arthur Gates, puso el fundamento para su propia fortuna personal al escribir un libro titulado The Improvement of Reading, que pretenda reunir treinta y un estudios que demostraban que la lectura visual era superior a la fontica. Todos esos estudios son en el mejor caso triviales o muy ambiguos y a veces, en una prctica ampliamente encontrada en toda la investigacin superior sobre educacin en Norteamrica, Gates simplemente saca las conclusiones que quiere de hechos que claramente llevan a otra parte.

Pero su logro principal es una comparacin de alumnos sordos de primer curso adiestrados en el mtodo de palabras completas con alumnos de Detroit de primer curso. Las puntuaciones de ambos grupos eran casi idnticas, lo que hizo que Gates declarara esto una demostracin de lo ms convincente. Sin embargo era bien conocido durante casi un siglo que los nios sordos enseados con un mtodo creado expresamente para nios sordos slo ganan una ventaja temporal que desaparece rpidamente. A pesar de esta seal de aviso Gates dijo que era una prueba concluyente de que los nios normales enseados de esta forma mejoraran an ms deprisa! Poco despus de la publicacin del libro, se encomend a Arthur Gates la tarea de escribir la serie bsica de libros de lectura de Macmillan, un puro salto al mtodo de la palabra completa a cargo del editor escolar ms prestigioso de todos. Macmillan era una empresa con contactos de largo alcance capaces de mejorar la carrera de un autor. En 1931 Gates contribuy al crecimiento de una nueva industria de lectura al escribir un artculo para la revista Parents, New Ways of Teaching Reading. Se dijo a los padres que abandonaran cualquier lealtad residual que pudieran tener al estril y viejo mtodo formal y adoptaran el nuevo como verdaderos creyentes. Un artculo posterior de un asociado de Gates estaba adaptado expresamente para aquellos padres preocupados porque los nios no conocen sus letras. Explicaba que el planteamiento moderno de la lectura eliminaba el aburrimiento del descifrado del cdigo. Tras ver de dnde soplaba el viento, Scott Foresman, el gran editor escolar, orden una revisin de sus libros bsicos de lectura Elson diseados segn el mtodo tradicional, una serie que haba vendido 50 millones de ejemplares hasta esa fecha. Para encabezar el impresionante proyecto, el editor trajo a William S. Gray, decano del College of Education de la Universidad de Chicago, para escribir sus libros de lectura de mtodo global completamente nuevos de preescolar y primer curso, una serie que marcaba el debut de dos pequeos norteamericanos que convertiran millones de mentes en serrn durante su larga estancia en aulas escolares. Sus nombres eran Dick y Jane. Despus de Gates y Gray, la mayora de los principales editores se adhirieron con otra serie basada en el mtodo global, y en palabras de Rudolf Flesch, heredaron el reino de la educacin norteamericana con sus sustanciosos derechos de autor. Blumenfeld hace un gran servicio al estudioso del sistema educativo norteamericano cuando compara este Dick and Jane de 1930 con su sucesor de 1951: En 1930, el libro de primera lectura preescolar Dick and Jane enseaba 68 signos de palabras en 39 pginas de texto de cuento, con una ilustracin por pgina, un total de 565 palabras y una gua del profesor de 87 pginas. En 1951 el mismo libro se expandi a 172 pginas con 184 ilustraciones, un total de 2603 palabras y una gua de 182 pginas para ensear un vocabulario visual de slo 58 palabras!. Sin reconocer ningn problema, el editor se protega a s mismo de este sistema y el pblico general, sin saber bastante por qu, estaba comenzando a mirar a sus escuelas con inquietud. En 1951 todos los sistemas de la escuela pblica estaban abandonando la fontica y se suban al carro de la lectura global. Del gran nmero de negados para la lectura listos para comenzar a destrozar las escuelas que los atormentaban, se engendr una gigantesca industria de terapia lectora, una nueva industria totalmente en manos de las mismas universidades que con una mano haban escrito los nuevos textos elementales de lectura y con la otra enseaban a una generacin de nuevos profesores sobre las maravillas del mtodo de palabras completas. La silenciosa evidencia de que Scott Foresman no estaba simplemente exultante, sino que intentaba activamente proteger sus ahorros en Dick and Jane, era su sagaz multiplicacin de palabras que se pretenda ensear. En 1930 la palabra look se repeta 8 veces; en 1951, 110 veces; en la primera versin oh se repite 12 veces, y en la ltima 138 veces; en la primera see tiene 27 repeticiones, y en la segunda, 176. El legendario autor de libros para nios, el Dr. Seuss, creador de una serie de best sellers que usaban un vocabulario cientfico controlado y suministrado por el editor, demostr su propia conciencia de lo absurdo de todo esto en una entrevista concedida en 1981: Lo hice para una editorial de libros de texto y me enviaron una lista de palabras. Esto se deba a la revuelta de Dewey en los aos veinte, en que abandonaron la lectura fontica y fueron al reconocimiento de palabras

como si se leyera un pictograma chino en vez de combinar sonidos de letras diferentes. Creo que matar el mtodo fontico fue una de las principales causas de analfabetismo en el pas. De alguna forma haban calculado que un nio sano a la edad de cuatro aos slo poda aprender esa cantidad de palabras en una semana. Por eso haba doscientas veintitrs palabras para usar en este libro. Le la lista tres veces y casi me volv loco. Me dije: Lo leer otra vez y si puedo encontrar dos palabras que rimen, ese ser el ttulo de mi libro. Encontr cat y hat y dije, el ttulo de mi libro ser The Cat in the Hat. Durante los cuarenta y un meses que comenzaron en enero de 1929 y que acabaron en junio de 1932, hubo ochenta y ocho artculos escritos en varias revistas pedaggicas sobre el tema de dificultades de lectura y enseanza teraputica. En los cuarenta y un meses que comenzaron en julio de 1935 y que acabaron en diciembre de 1938, el nmero subi casi un 200 por ciento hasta 239. Los primeros efectos de la victoria total de la filosofa de lectura por palabras completas fueron presentados en las revistas acadmicas igual que si el Sansn de Norteamrica, antes poderoso lector, hubiera sido conducido sin ojos a Gaza, [a la noria] con el resto de los esclavos. 15 Dick y Jane Como muchos antes que l, Huey pas por alto la brillante visin griega de que leer y comprender son dos cosas diferentes. La buena lectura es el desciframiento fluido y sin esfuerzo del cdigo de smbolos de sonidos que pone la comprensin al fcil alcance. La comprensin es la traduccin de ese cdigo en significado. Para muchas personas es un error natural y bastante inofensivo. Como leen para entender el significado, el paso de descifrado del cdigo es olvidado. Olvidado, esto es, por los que leen bien. Para los otros, la baja autoestima y la desesperacin engendrada por el progreso vacilante en descodificar sonidos pone en juego una cadena fatal de circunstancias que pone en peligro la relacin con la palabra impresa por mucho tiempo, a veces echndola a perder para siempre. Si descodificar es un esfuerzo penoso, repleto de errores frustrantes, se llega finalmente a un punto en que el lector dice, de hecho, al diablo con ello. En la prctica de la palabra completa se oculta otro elemento de filosofa peligrosa, la idea de que un fragmento de escritura es slo una naranja que se exprime para extraer algo llamado significado, algunos bits de datos. El puro lujo de poner tu mente en contacto con las mayores mentes de la historia a travs del tiempo y el espacio, sintiendo el ritmo de su pensamiento, los saltos y las retiradas, la ordenacin de la evidencia, la mezcla de humor o belleza de observacin y muchos ms atributos del poder y valor que posee el lenguaje, tiene algo en comn con ser entrenado por Bill Wash en ftbol americano o por Toscanini en direccin de orquesta. Cmo decan lo que decan esos hombres es tan importante como traducir sus palabras a las nuestras. La msica del lenguaje es de lo que trata la poesa y gran parte de la retrica, siendo el significado literal a menudo secundario. El discurso convincente depende de esta comprensin. En 1920 el mtodo global se estaba usando en las escuelas progresistas de nueva ola. En 1927, otro profesor en el Colegio de Maestros de Columbia, Arthur Gates, puso el fundamento para su propia fortuna personal al escribir un libro titulado The Improvement of Reading, que pretenda reunir treinta y un estudios que demostraban que la lectura visual era superior a la fontica. Todos esos estudios son en el mejor caso triviales o muy ambiguos y a veces, en una prctica ampliamente encontrada en toda la investigacin superior sobre educacin en Norteamrica, Gates simplemente saca las conclusiones que quiere de hechos que claramente llevan a otra parte. Pero su logro principal es una comparacin de alumnos sordos de primer curso adiestrados en el mtodo de palabras completas con alumnos de Detroit de primer curso. Las puntuaciones de ambos grupos eran casi idnticas, lo que hizo que Gates declarara esto una demostracin de lo ms convincente. Sin embargo era bien conocido durante casi un siglo que los nios sordos enseados con un mtodo creado expresamente para nios sordos slo ganan una ventaja temporal que desaparece rpidamente. A pesar de esta seal de aviso Gates dijo que era una prueba concluyente de que los nios normales enseados de esta forma mejoraran an ms deprisa!

Poco despus de la publicacin del libro, se encomend a Arthur Gates la tarea de escribir la serie bsica de libros de lectura de Macmillan, un puro salto al mtodo de la palabra completa a cargo del editor escolar ms prestigioso de todos. Macmillan era una empresa con contactos de largo alcance capaces de mejorar la carrera de un autor. En 1931 Gates contribuy al crecimiento de una nueva industria de lectura al escribir un artculo para la revista Parents, New Ways of Teaching Reading. Se dijo a los padres que abandonaran cualquier lealtad residual que pudieran tener al estril y viejo mtodo formal y adoptaran el nuevo como verdaderos creyentes. Un artculo posterior de un asociado de Gates estaba adaptado expresamente para aquellos padres preocupados porque los nios no conocen sus letras. Explicaba que el planteamiento moderno de la lectura eliminaba el aburrimiento del descifrado del cdigo. Tras ver de dnde soplaba el viento, Scott Foresman, el gran editor escolar, orden una revisin de sus libros bsicos de lectura Elson diseados segn el mtodo tradicional, una serie que haba vendido 50 millones de ejemplares hasta esa fecha. Para encabezar el impresionante proyecto, el editor trajo a William S. Gray, decano del College of Education de la Universidad de Chicago, para escribir sus libros de lectura de mtodo global completamente nuevos de preescolar y primer curso, una serie que marcaba el debut de dos pequeos norteamericanos que convertiran millones de mentes en serrn durante su larga estancia en aulas escolares. Sus nombres eran Dick y Jane. Despus de Gates y Gray, la mayora de los principales editores se adhirieron con otra serie basada en el mtodo global, y en palabras de Rudolf Flesch, heredaron el reino de la educacin norteamericana con sus sustanciosos derechos de autor. Blumenfeld hace un gran servicio al estudioso del sistema educativo norteamericano cuando compara este Dick and Jane de 1930 con su sucesor de 1951: En 1930, el libro de primera lectura preescolar Dick and Jane enseaba 68 signos de palabras en 39 pginas de texto de cuento, con una ilustracin por pgina, un total de 565 palabras y una gua del profesor de 87 pginas. En 1951 el mismo libro se expandi a 172 pginas con 184 ilustraciones, un total de 2603 palabras y una gua de 182 pginas para ensear un vocabulario visual de slo 58 palabras!. Sin reconocer ningn problema, el editor se protega a s mismo de este sistema y el pblico general, sin saber bastante por qu, estaba comenzando a mirar a sus escuelas con inquietud. En 1951 todos los sistemas de la escuela pblica estaban abandonando la fontica y se suban al carro de la lectura global. Del gran nmero de negados para la lectura listos para comenzar a destrozar las escuelas que los atormentaban, se engendr una gigantesca industria de terapia lectora, una nueva industria totalmente en manos de las mismas universidades que con una mano haban escrito los nuevos textos elementales de lectura y con la otra enseaban a una generacin de nuevos profesores sobre las maravillas del mtodo de palabras completas. La silenciosa evidencia de que Scott Foresman no estaba simplemente exultante, sino que intentaba activamente proteger sus ahorros en Dick and Jane, era su sagaz multiplicacin de palabras que se pretenda ensear. En 1930 la palabra look se repeta 8 veces; en 1951, 110 veces; en la primera versin oh se repite 12 veces, y en la ltima 138 veces; en la primera see tiene 27 repeticiones, y en la segunda, 176. El legendario autor de libros para nios, el Dr. Seuss, creador de una serie de best sellers que usaban un vocabulario cientfico controlado y suministrado por el editor, demostr su propia conciencia de lo absurdo de todo esto en una entrevista concedida en 1981: Lo hice para una editorial de libros de texto y me enviaron una lista de palabras. Esto se deba a la revuelta de Dewey en los aos veinte, en que abandonaron la lectura fontica y fueron al reconocimiento de palabras como si se leyera un pictograma chino en vez de combinar sonidos de letras diferentes. Creo que matar el mtodo fontico fue una de las principales causas de analfabetismo en el pas. De alguna forma haban calculado que un nio sano a la edad de cuatro aos slo poda aprender esa cantidad de palabras en una semana. Por eso haba doscientas veintitrs palabras para usar en este libro. Le la lista tres veces y casi me volv loco. Me dije: Lo leer otra vez y si puedo encontrar dos palabras que rimen, ese ser el ttulo de mi libro. Encontr cat y hat y dije, el ttulo de mi libro ser The Cat in the Hat.

Durante los cuarenta y un meses que comenzaron en enero de 1929 y que acabaron en junio de 1932, hubo ochenta y ocho artculos escritos en varias revistas pedaggicas sobre el tema de dificultades de lectura y enseanza teraputica. En los cuarenta y un meses que comenzaron en julio de 1935 y que acabaron en diciembre de 1938, el nmero subi casi un 200 por ciento hasta 239. Los primeros efectos de la victoria total de la filosofa de lectura por palabras completas fueron presentados en las revistas acadmicas igual que si el Sansn de Norteamrica, antes poderoso lector, hubiera sido conducido sin ojos a Gaza, [a la noria] con el resto de los esclavos. Captulo 4 Creo que lo dejo La cara del maestro se pone blanca, luego roja. Su boca se tensa y se abre y la saliva vuela por todas partes... --Que har, muchachos? --Azotar al chico, seor. --Hasta cundo? --Hasta que brote la sangre, seor. FRANK MCCOURT, Angela's Escrito sobre las escuelas de Irlanda tal como eran en los aos 40 Ashes

1 Wadleigh, la escuela de la muerte UN da, tras gastar casi mi vida entera en un edificio escolar como estudiante y profesor, lo abandon. Pero no antes de que viera algunas cosas que usted debera saber. McCourt tiene razn, la saliva vuela por todas partes en el aula y en la escuela, los nios se burlan de nosotros por ello. El olor de la saliva. Lo haba olvidado hasta que volv como profesor. Deje de lado el aspecto csmico y vuelva otra vez conmigo a la escuela. Vala desde dentro con ojos adultos. En mi primer da de vuelta a la escuela fui contratado para hacer una sustitucin en un lugar horrible, la escuela secundaria junior de Wadleigh, apodada la escuela de la muerte por los habituales de la West End Tavern cerca de Columbia. Jean Stapleton (la esposa [en la ficcin televisiva] de Archie Bunker, Edith) haba ido all de joven; tambin Anas Nin, celebrada autora de diarios y escritora ertica. Alguna revolucin de palacio mucho antes de que llegara all haba cambiado la naturaleza de esta escuela, de un serio y respetable calabozo victoriano en algo indescriptible. Durante mi debut como profesor en Wadleigh fui atacado por un alumno decidido a golpearme los sesos con una silla. Wadleigh estaba a tres bloques de aquel tristemente clebre rincn de la calle 110 de Harlem que hizo famoso un best seller de la poca, New York Confidential, que lo llam el cruce ms peligroso de Norteamrica. Menciono el peligro como teln de fondo de mi debut como profesor porque aquella temporada haba dos tipos de peligro en el aire: uno, falso como mi licencia de profesor, era la crisis de los misiles de Cuba; el otro, demasiado autntico, era una dificultad sin solucin posible, un brebaje mortal compuesto por mil doscientos adolescentes negros acorralados en un oscuro montn de ladrillos seis horas al da, con una plantilla de guardias blancos mal llamada profesorado atendiendo a las torres de focos y a los puestos de ametralladoras. Este profesorado se encargaba de infundir algo llamado currculum en los reclusos, un caldo tan fino que Wadleigh podra haber sido ms bien un hogar para deficientes mentales que un lugar de educacin.

Mi nico motivo para estar all era una bsqueda personal. Estaba haciendo novillos de mi trabajo real como escritor de anuncios en la avenida Madison para vender cigarrillos y crema de afeitar, el trabajo de los sueos para un chico de un club de estudiantes. Ni un solo da sin Martini y Beefeater, entonces el trago favorito del publicista, ni una maana sin dolor de cabeza, ni un solo logro profesional que valiera la pena. No era precisamente un moralista por aquellos das, pero tampoco un idiota. Pensamientos de un futuro hecho de escribir cincuenta palabras o as a la semana, borracho cada da, con sensacin de bsqueda cada noche, haban comenzado a ponerme nervioso. Mientras estaba sentando un fin de semana sin hacer nada en el barrio oeste decid ver cmo era ensear en una escuela. Entonces Harlem era un lugar inefable, donde los blancos que estaban a la moda participaban en aquellos ltimos breves momentos antes de que estallaran los fuegos y disturbios de los 60. Blancos y negros an fingan que era el mismo Harlem a la ltima de los aos de la Segunda Guerra Mundial, pero una nueva conciencia estaba surgiendo entre los adolescentes. Quizs a mam le haban vendido la moto sobre el porvenir ms brillante que la Norteamrica progresista organizaba para los negros, pero los nios saban ms. Los nativos estn inquietos. O esta expresin media docena de veces en el nico da que pas en Wadleigh, la escuela de la muerte. La franqueza era el estilo del momento entre los profesores blancos (que comprendan el 100 por ciento del claustro) y entre los administradores en particular. Llegados a cierto punto, los nios negros se haban dado cuenta del hecho de que su escuela era un mundo de mentirosos, un proyecto de empleo para gente blanca cutre. Los nicos negros visibles fuera de Harlem y sus guetos circundantes eran criadas, obreros y un puado simblico colocado en empleos intiles del gobierno, en el teatro, artes o administracin pblica. La excepcin notable consista en pequea lite profesional y empresarial de antillanos que se comportaba notablemente como blancos de clase alta, exhibiendo una vigorosa dosis de prejuicio racial basado en el color y gradaciones de la piel, cuanto ms clara mejor. Los modales britnicos marcaban la diferencia en Harlem igual que lo hacan en cualquier sitio. Las grandes campaas publicitarias de la poca eran abrumadoramente britnicas. Hombres con parches en el ojo que llevaban camisas Hathaway y cuyos abuelos lucharon en Mafeking, anuncios curiosamente deliciosos de Schweppes con el comandante Whitehead, anuncios de automviles Rolls donde el mayor ruido que se oa era el tic-tac de un reloj elctrico. La mano britnica en la vida de la Norteamrica de mediados del siglo XX era notoriamente fuerte. Mil doscientos nios negros de Wadleigh no tenan problemas en imaginarse lo que la recolonizacin por el ingls significaba para ellos. Yo no tena idea de esto, por supuesto, el da que entr en un edificio escolar por primera vez en nueve aos, un edificio tan oscuro, desagradable y en tan mal estado que era imposible aceptar que alguien pensase en serio que los nios estaban mejor all que corriendo por las calles. Considere las rdenes que me dieron y bajo las que tuve que ir a encontrarme con alumnos de octavo curso en el segundo piso: Buenos das, Sr. Gatto. Le toca clase de escribir a mquina. Este es su programa. Recuerde, NO DEBEN ESCRIBIR A MQUINA! Bajo ninguna circunstancia se les permite escribir a mquina. Me pasar sin avisar para ver que cumple. NO CREA NADA QUE LE CUENTEN sobre una excepcin. NO HAY EXCEPCIONES. Imagine la escena: un ayudante de director, un hombre ya una leyenda viva en todo el distrito escolar, un hombre con una voz de mando como Ozymandias, despachando con el joven Gatto (que apenas el da antes escribi la inmortal lnea: Las piernas estn este ao en primer plano, para un anuncio de lencera) en los oscuros tneles de la Escuela de la Muerte con estas palabras: Ni una letra, ni un nmero, ni un signo de puntuacin de esas teclas o nunca volver a ser contratado aqu. Vaya ahora.

Cuando pregunt qu debera hacer entonces con la clase de setenta y cinco alumnos, contest: Utilice sus recursos. Recuerde, no tiene permiso para escribir a mquina!. Sub las escaleras, baj el oscuro pasillo. Al abrir la puerta descubr mi oscura clase en su sitio, un fragor insano que llegaba de setenta y cinco viejas y negras Underwood, Royal, Smith Corona: CLACA!, CLACA!, CLACA!, CLIC!, CLAC!, DING!, SLAM!, CLAC! Setecientos cincuenta dedos negros danzando por debajo de las cubiertas de las mquinas de escribir. Ciento cincuenta manos martilleantes sonando mucho ms fuerte de lo que poda gritar: DEJAD... DE ESCRIBIR!, NO SE PERMITE ESCRIBIR!, NO ESCRIBIS!, PARAD!, PARAD!, OS DIGO QUE PARIS!, PONED ESAS TAPAS EN LAS MQUINAS! Las ltimas palabras iban dirigidas a los ms descarados de los jvenes mecangrafos que haban abandonado cualquier pretensin de conformidad. Al destapar sus instrumentos estaban declarando la guerra. Como autodefensa, sub mis gritos en amenazas e insultos, el remedio tctico estndar de los profesores frente al caos inminente, coce algunas sillas, golpe un jarro de aluminio hasta deformarlo y estaba teniendo algn xito reduciendo a los pcaros mecangrafos cuando un siniestro canto de OOOOOHHHHHH!, OOOOOOOOOOHHHHHH! me avis de que otro juego estaba empezando. En efecto, un tipo pequeo y flaco haba surgido del fondo del aula y estaba abalanzndose sobre m, con una silla sostenida por encima de su cabeza. Haba odo bastante mi discurso trastornado, igual que los granjeros de Middlesex tuvieron bastante de la labia inglesa y levantaron sus sillas en Concord y Lexington. Tambin yo levant una silla y estaba haciendo retroceder a mi pequeo oponente cuando de repente tuve una visin de los dos como la que podra tener una cmara de cine. Eso hizo que sonriera y cuando lo hice toda la clase ri y las tensiones menguaron. No es esta la hora de escribir a mquina? --dije--, POR QU NO COMENZIS A ESCRIBIR?. El primer da de mi carrera de treinta aos enseando acab tranquilamente con unas cuantas clases ms a las que les dije de una vez: Nada de tonteras! Vamos a ESCRIBIR!. Y escribieron. Todas las mquinas sobrevivieron indemnes. Nunca haba pensado mucho sobre los nios hasta ese momento, incluso cre que no me gustaban, pero estos combates de profesor sustituto plantearon la posibilidad de que estuviera reaccionando adversamente no a la juventud, sino a las invisibles directrices sociales que ordenaban a los jvenes actuar de forma infantil tanto si queran como si no. Tal comportamiento proporciona la mejor excusa para la vigilancia adulta. Era posible que s me gustaran los nios, pero no el guin escrito para ellos? Haba otros misterios. Qu tipo de ciencia justificaba tan ntidas distinciones entre clases cuando incluso por la lgica pedestre de la escolarizacin era obvio que un gran nmero de alumnos estaban mal colocados? Por qu esto no preocupaba a los profesores? Por qu la aparente indiferencia a problemas importantes como estos? Y por qu la racin mental se reparta en tan poca cantidad? All donde intensificaba mi propio ritmo y comenzaba a restallar mi ltigo mental, todo tipo de nios responda mejor que cuando segua el estpido currculum prescrito. Pero si eso era as, por qu en vez de eso esta dieta miserable? El mayor misterio se esconda en la diferencia entre la ansiosa buena voluntad de los alumnos de primero, segundo y en cierto grado tercer curso --incluso en Harlem-- la brillante, rpida inteligencia y buena voluntad siempre tan abundante en esos cursos, y el cambio salvaje que traa el cuarto curso en trminos de resentimiento, deshonestidad y descarado espritu mezquino. Saba que algo en la experiencia escolar estaba afectando a esos nios, pero qu? Tena que estar escondido en aquellos aos de primer, segundo y tercer curso que parecen tan idlicos incluso en Harlem. Lo que sala a la superficie era el efecto de una prolongada enfermedad que crece desenfrenada en el mismo interludio utpico en que estaban riendo, cantando, jugando y corriendo en los cursos anteriores. Y los nios que haban estado en el jardn de infancia parecan estar peor que los otros.

Pero el trabajo de la escuela fue para m un gran alivio a pesar de todo, tras estudiar campaas de cigarrillos Marlboro y anuncios de Colgate. En aquellos das estaba saltando de impaciencia por tener un trabajo que supusiera responsabilidad real. Este imperativo me hizo decidir dejar de lado la ambicin al menos de momento y ensear. Pensaba que ya quedara mucho tiempo para hacerme rico despus. En la Nueva York de los 60, llegar a ser profesor era ms fcil de lo que usted podra imaginar o creer (an lo es). Era una poca en que se recogan muchos recursos financieros para que las universidades locales impartieran cursos de profesor de dos semanas para dar un certificado provisional. Casi todo el mundo pasaba y los requisitos para la licencia permanente se podan conseguir en el puesto. Al final del verano tena una licencia para ir a la escuela y ser pagado por ello. Si verdaderamente poda ensear nunca fue problema para nadie. Los nios a mi cargo no tenan eleccin en el asunto. El siguiente otoo encontr trabajo permanente en la escuela secundaria junior William J. O'Shea, cuyo destrozado patio de recreo de hormign se hallaba totalmente a la vista del mundialmente famoso Museo de Historia Natural, al otro lado en diagonal de la Avenida Columbus hacia el noroeste. Era un patio de recreo que mis chicos y yo bamos despus a utilizar para enriquecer a la escuela diseando y organizando un mercadillo de fin de semana para que tuviera lugar all. Pero eso lleg mucho despus. 2 El doctor Caleb Gattegno, experto Comenc a ensear como lo hara un ingeniero, resolviendo problemas a medida que surgan. A causa de mi educacin y de ciertas contradicciones no resueltas de mi propio carcter tena una gran necesidad personal de no slo tener un empleo, sino de tener trabajo que me permitiera construir las partes no formadas de m mismo, para hacerme ms competente y hacerme sentir que mi vida estaba siendo vivida en vez de estar ella vivindome. Traje a aquellos primeros aos una intensidad de vigilancia probablemente poco comn en aquellos que se cran despreocupados. Mis propias deficiencias me daban motivacin suficiente para que sucediera algo que valiera la pena. Si hubiera seguido siendo un solucionador de problemas, seguramente habra ahogado mi vida, pero un hbito mental que exige cosas en contexto me sensibiliz a la cultura de la escolarizacin como un elemento principal de mi trabajo y esa cautela me permiti finalmente superarlo. Las mayores prioridades de la escuela son coherencia administrativa, predictibilidad de los estudiantes y estabilidad institucional. Que los nios lo hagan bien o mal es accesorio a la principal misin administrativa. De aqu que los profesores sean vistos a menudo como instrumentos que responden mejor si se les maneja como sirvientes hechos para responder de la vajilla de plata. Para dar fuerza a esas relaciones verticales, las relaciones horizontales entre profesores --la colegialidad-- se tienen que mantener dbiles. Este principio de dividir y conquistar es cierto en cualquier sistema grande. La forma en que se plasma en la cultura de la escolarizacin es otorgar favores a unos pocos individuos, a unos pocos dolor, y abordar la gran parte media con una zanahoria en una mano y una palo en la otra con estos sombros ejemplos iluminando el discurso. En trminos sencillos, unos son sobornados para la lealtad, pero raras veces de forma tan segura como para que lleguen a ser complacientes; a otros se los deja desesperar, pero rara vez sin ilusin alguna porque una miga podra caer finalmente en su camino. Aquellos cuyas lealtades se compran funcionan como espas para comunicar desafos al estado mayor o como cheerleaders para las nuevas iniciativas. Sola or decir a mi abuelo que el precio de un hombre por rendirse te muestra el punto ms bajo y sucio de su alma. Una corta lista de habituales sobornos de maestros incluye: 1) adjudicacin de una sala en el lado de sombra del edificio; 2) o una lejos del ruido del patio del recreo; 3) un permiso de parking; 4) el regalo de un gabinete como oficina privada; 5) el acuerdo tcito de que se puede solicitar ayuda administrativa en situaciones disciplinarias sin ser perseguido despus; 6) eleccin preferente de libros de texto del suministro disponible en el cuarto de los libros; 7) acceso a la fotocopiadora privada de los administradores; 8) un conjunto de pantallas oscuras para tus ventanas para que la habitacin est lo suficientemente oscura para ver pelculas cmodamente; 9) acceso privilegiado a equipamiento multimedia y as poder contar con mquinas para que se hagan cargo de la enseanza algunos das cada semana; 10) asignacin de un profesor en prcticas como secretario privado; 11) el derecho de volver a casa los viernes una clase o dos antes para

saltarse la caravana de fin de semana; 12) un horario con la primera (o primera y segunda) hora libre para que el beneficiario pueda dormir ms mientras un amigo o administrador amable le ficha la entrada. Son posibles muchos ms tratos que estos, la paga extra por ciertos chollos especializados o servicios pagados despus de clase son extras importantes. As se juega en la escuela el viejo juego de dividir y conquistar. Cuntas veces recuerdo haber odo: Despierta, Gatto. Por qu debera molestarme? Todo esto es una gran broma. A nadie le importa. Mantener a los chicos callados, en eso consiste ser un buen profesor. Tengo una vida cuando vuelvo a casa de esta cloaca. Los tratos tienen mucho que ver con esa actitud y los mejores tratos de todos van a los que se hacen reconocer a s mismos como expertos. Como hizo el doctor Caleb Gattegno. Hoy un intelectual egipcio hace tiempo olvidado, Caleb Gattegno disfrut de un breve moda en los 60 como inventor de un sistema de lectura basado en el uso de seales no verbales de color para ayudar a la lectura. Lo trajeron a la escuela secundaria en que trabajaba en 1969 para demostrar cmo su sistema resolva problemas aparentemente intratables. Esta demostracin del famoso personaje me produjo tal impacto que treinta aos despus an le podra conducir vendado a la sala del stano de la calle 77 Oeste donde veinticinco profesores y administradores se apretujaban en la fila posterior de una aula para ser tocados por esta magia. Tenga en cuenta que slo recuerdo la demostracin, no puedo recordar la idea en absoluto. Tena algo que ver con el color. Incluso ahora al menos aplaudo el valor de Gattegno. Un extrao que se enfrenta a una nueva clase tiene todos los nmeros para que se lo coman vivo, el desgraciado sustituto es el ejemplo habitual. Pero en su favor funcionaba otra ventaja del aula adems de su mgica tecnologa de color, la presencia de una multitud de adultos garantizaba prcticamente una hora de calma. Los nios estn familiarizados con los enjambres de adultos gracias a los das de visita de los padres dos veces al ao. Todo el mundo sabe, por una etiqueta universal no explcita, tener el mejor comportamiento cuando una concentracin de adultos extraos est en la parte de atrs de la sala. El da designado, a la hora designada, nos reunimos todos para ver al gran hombre comprobar las aptitudes de los nios. Una atmsfera de excitacin llenaba la sala. Segn toda la publicidad una revolucin permanente en nuestro conocimiento de la lectura se pondra pronto de manifiesto. Finalmente, con un completo squito de agentes de fundaciones y grandes burcratas, el doctor Caleb Gattegno entr en la arena. No puedo decir exactamente por qu sucedi lo que sucedi despus. La pura verdad es que no estaba prestando mucha atencin. Pero de repente un gritero ininteligible me despert. Al alzar la vista, vi la cara del experto visitante cubierta de sangre! Estaba yendo directamente a travs del gento hacia la puerta como si estuviera desesperado por llegar all antes de que se desangrara. Como despus deduje de relatos de testigos visuales, el doctor Gattegno haba seleccionado a una alumna para cooperar en su demostracin, un nia con mente propia. Ella no quera ser el centro de atencin en ese momento. Cuando Gattegno persisti la paciencia de ella se agot. Lo que aprend en una clase de mecanografa de Harlem aos antes, el famoso intelectual egipcio lo aprenda ahora en una escuela situada entre los ms caros inmuebles de la Tierra. Casi inmediatamente despus de que ella pasara sus largas uas por sus ilustres mejillas, el doctor iba a la carrera, saliendo de la sala rpidamente, precipitndose escaleras arriba en la historia egipcia. Quedamos por all, incapaces de contener observaciones cnicas. Lo que no consegu or, entonces o posteriormente, fue una simple palabra de simpata por su trabajo. El rumor del incidente viaj rpidamente por las tres plantas de edificio, el suceso fue analizado durante das. Debera estar avergonzado de decirlo, pero sent rastros de regocijo por su infortunio, por el dinero gastado, por la mortificacin temporal de gente importante. Ni una palabra se volvi a decir sobre Gattegno en mi presencia. Le algunas pginas de su delgado volumen y las encontr inteligentes, pero por una razn inexplicable no pude reunir suficiente inters para seguir leyendo. Probablemente porque no hay ningn

truco para ensear a leer a los nios con mtodos muy pasados de moda, cosa que hace difcil estimular mucho entusiasmo por la novedad. A decir verdad, el mundo de la lectura no necesita una ratonera mejor. Si busca su obra en la biblioteca, me gustara que me enviara una postal que explicase en qu consista su plan sobre los colores. Intimidacin Los profesores nuevos, e incluso veteranos acosados, apenas estn en situacin de retroceder lo suficiente para ver claramente el mal efecto que el entorno dramtico del edificio --sus reglas, personalidades y dinmica oculta-- tiene sobre su propia perspectiva y sobre las vidas de los nios. Alrededor de un nio de cada cinco, segn mi experiencia, se encuentra gravemente atormentado por intimidacin de sus compaeros, y quizs ms son llevados a la desesperacin por la indiferencia de la maquinaria oficial. Lo que las almas acosadas no pueden ver posiblemente es que desde un punto de vista de sistema, ellos son el problema con su gimoteo infernal, no sus perseguidores. Y por cada uno roto por la intimidacin, otro se rompe a s mismo slo para para dejar pasar los das, meses y aos que quedan. Esta enorme masa silenciosa dirige una acusacin moral de la que los humildes profesores slo llegan a ser conscientes a su riesgo porque no hay ley ni costumbre institucional para detener las transgresiones. Los profesores jvenes e idealistas se queman en los primeros tres aos porque no pueden resolver la indiferencia administrativa y colegial, a menudo deduciendo errneamente que las polticas de seres humanos reales --un director aqu, un jefe de departamento o lder sindical all-- estn causando el dao, cuando la indiferencia es un imperativo del sistema, que se hundira a causa de sus contradicciones si entrara demasiada sensibilidad en la frmula operativa. Yo habra tenido todos los nmeros para ser uno de esos mrtires de la comprensin inadecuada de la situacin de la enseanza si no hubiera sido por un afortunado accidente. A finales de los 60 haba agotado mi imaginacin dentro del aula convencional, cuando de repente un perodo de turbulencia fenomenal lleg en todas partes a la enseanza urbana. Le contar ms sobre esto ms tarde, pero de momento, baste decir que el personal de inspeccin fue soltado de sus amarraduras, y superintendentes, directores y todos los dems fueron arrojados a los lobos por los que realmente dirigan la educacin norteamericana. En esta poca oscura, los gestores locales se pusieron a cubierto. Durante un perodo de tres aos puedo recordar que tuvimos cuatro directores y tres superintendentes. El efecto neto de este bombardeo ideolgico, que dur unos cinco aos en su manifestacin ms visible, fue destruir absolutamente la utilidad de las escuelas urbanas. Desde mi propia perspectiva todo esto vino como man del cielo. La vigilancia a los profesores y a las rutinas administrativas perdi su intensidad a medida que los administradores de las escuelas corran como ratas para escapar de la ira de sus amos invisibles, mientras yo me encontr de repente en posesin de un cheque en blanco para llevar mis clases como me apeteciera mientras pudiera asegurar el apoyo de padres clave. 4 Hctor el imbcil Vea a Hctor Rodrguez, de trece aos, como lo vi al principio: de constitucin ligera, de piel aceitunada, bajo, con enormes ojos negros, con su cuerpo retorcindose acrobticamente mientras intentaba deslizarse bajo las defensas de las puertas de la pista de patinaje del fondo norte del Central Park un fro da de noviembre. Hasta ese momento haba conocido a Hctor desde haca varios meses pero nunca lo haba visto realmente, y tampoco lo habra visto entonces a no ser por el sorprendente enigma que ofreca al colarse con una entrada totalmente pagada en su bolsillo. Estaba chiflado? Esta particular pista de patinaje est en una hondonada que obliga a los clientes habituales a bajar varios tramos de escaleras de hormign para llegar hasta el hielo. Cuando cont a la gente al pie de las escaleras, faltaba Hctor. Volv a subir las escaleras para encontrar a Hctor encajado en las barras de la puerta giratoria de seguridad. Eres un pequeo imbcil, grit. Por qu te ests colando? Tienes una entrada!. No hubo respuesta, pero su expresin me la dio. Deca: Por qu gritar? S lo que estoy haciendo, tengo principios que defender. Pareca realmente ofendido por mi falta de comprensin.

Hctor estaba resolviendo un problema. Se podan pasar las barras del torniquete automtico? Qu modo ms seguro de probarlo que con una entrada pagada en mano para el caso en que lo pillaran. Cuando despus busqu en los registros escolares pistas para entender a ese chico, descubr que en su corto trnsito terrenal ya haba dejado tras de s un largo sendero de forajido. Y sin embargo, aunque ninguno de sus delitos hubiera merecido ms que un buen manotazo cien aos antes, ahora ayudaban a mantener un imperio de servicios sociales. Al sustituir una reaccin (mnima) apropiada con una respuesta excesiva, el comportamiento que queramos disuadir se ha doblado y redoblado. Es implcito en la estructura de la lgica institucional que suceda esto. Lo que es malo para la gente real es la misma garanta de la amoralidad institucional. En la poca de este incidente, Hctor asista a una de las cincuenta y cinco escuelas pblicas con ms baja valoracin acadmica del estado de Nueva York, parte de un grupo selecto amenazado con la toma del control por guardianes del Estado. Siete de los nueve violadores de la corredora de Central Park --un caso que apareci en los titulares nacionales de hace algunos aos-- eran graduados de la escuela. De las trece clases en el curso de Hctor, nueve eran de mejor nivel que la clase en que se encontraba. Hctor poda ser visto a los doce aos como un salmn agotado nadando ro arriba en una rabiosa corriente que intentaba barrer su dignidad. Habamos desatado deliberadamente tal avalancha al asignar unos mil cien alumnos en total, a cinco categoras estrictamente graduadas:

La primera clase, llamada dotada y con talento honors. La segunda clase, llamada dotada y con talento. La tercera clase, llamada progreso especial. La cuarta clase, llamada grupo principal. La quinta clase, llamada educacin especial. Estos ltimos chicos tenan un valor al contado para la escuela tres veces superior a los otros, un incentivo genuino para encontrar defectos fatales donde no haba ninguno.

Hctor era un ejemplar de la categora sentenciada llamada grupo principal, ella misma dividida a su vez en subcategoras alfabticas: A, B, C o D. Lo peor de lo peor por encima de educacin especial sera grupo principal D, al que perteneca. Como educacin especial era una sentencia de por vida de ostracismo y humillacin a cargo del equilibrio impuesto por el grueso de los alumnos, podramos incluso decir que Hctor era afortunado de ser grupo principal, aunque como grupo principal D, estaba suspendido en esa estrecha zona de gracia justo por encima de los verdaderamente sentenciados. Las puntuaciones de Hctor en los tests estandarizados lo situaban unos tres aos por detrs de la mitad del pelotn. Esto, y su condicin de absoluto cero a la izquierda (por lo que respectaba a actividades escolares, deportes, trabajo voluntario y buen comportamiento) habra hecho muy difcil que cualquiera predispuesto llegara ser su abogado, pero en el caso de Hctor, no se encontraba simplemente en una posicin de desventaja, sino en una prcticamente imposible de superar. Poco despus de que lo encontrara colndose y entrando (en la pista de patinaje), Hctor fue arrestado en una escuela primaria cercana con una arma de fuego. Era una arma falsa, pero pareca muy real para los secretarios y el director de la escuela. Descubr esto en la fiesta de Navidad del profesorado de mi escuela cuando el director lleg con ojos muy abiertos hasta la ensalada de patatas por donde campaba, gritando: GATTO, QU ME HAS HECHO?. Sus palabras exactas. A Hctor se le haba dejado ir de fiesta solamente aquella maana. Entonces se fue a toda velocidad a su antigua escuela primaria, todava en perodo lectivo, para soltar a los nios ms pequeos, para liberar a los pequeos esclavos como un Espartaco moderno. Avancemos ahora un ao en el tiempo: Hctor en el instituto, segundo informe escolar. Suspendi todas las asignaturas y falt lo suficiente como para ser citado por absentismo escolar. Pero usted lo podra haber adivinado antes de que se lo dijera porque lee los mismos libros de sociologa que yo. Puede ver a Hctor atrapado en estos implacables registros escolares? Pobre, pequeo para su edad, parte de una minora, no muy tenido en cuenta por la gente que cuenta, tonto en una clase de supertontos, alguien que se cuela por la puerta de forma estrafalaria, un pistolero, un total fracaso en el instituto? Puede ver a Hctor? Ciertamente cree que s. Cmo no podra? El sistema hace as de fcil clasificarlo y predecir su futuro.

Qu tiene que hacer la sociedad con sus Hctor? Este es el chico, multiplicado por millones, con el que la gente de escuela ha estado batallando en cada dcada del siglo XX. Este es el chico que destruy la misin acadmica de la educacin pblica norteamericana, transformndola en un operacin de almacn, una clnica de formacin del comportamiento y de ajuste de la actitud. El director de Hctor dijo al Christian Science Monitor cuando hizo una pelcula documental sobre mi clase y la de Hctor: Seguro que el sistema apesta, pero John [Gatto] no tiene nada para reemplazarlo. Y a pesar de lo malo que es el sistema, es mejor que el caos. Pero es realmente el caos la nica alternativa a un sistema sofocante? 5 Hctor no es el problema Al pas se le ha engaado diciendo que el problema de la escolarizacin moderna es Hctor. Este es el demonio al que nos enfrentamos, esa mala interpretacin. Bajo sus muchas caras y retrica que cambia de forma, la misma escolarizacin obligatoria fue concebida como primera lnea en una guerra contra el caos. Horace Mann escribi una vez al reverendo Samuel May: Se ver que las escuelas sern el camino que Dios ha elegido para la reforma del mundo. La escuela es el inicio del proceso para mantener a Hctor y a su especie en custodia protectora. La gente importante cree con el fervor de una energa religiosa que la civilizacin slo puede sobrevivir si los impulsos irracionales e impredecibles de la naturaleza humana son continuamente reprimidos y confinados hasta que es minada su vitalidad demonaca. Lea Social Ideas of the Great Educators de Merle Curti, un clsico que nunca se permitir que se agote mientras tengamos cursos en la universidad como requisito para la certificacin de profesores. Curti muestra que cada uno de los grandes personajes utiliz este argumento del Caos Inminente ante los magnates financieros para organizar el apoyo para la ampliacin de la escolarizacin obligatoria. No quiero preocuparle, pero no estoy seguro. Tengo evidencia de que Hctor no es lo que la escuela y la sociedad le hacen ser, datos que darn una imagen sorprendentemente diferente. Durante la poca en que ocurri el incidente del patinaje y del asalto a la escuela, el senador Bob Kerrey de Nebraska estaba organizando una agenda educativa para presentarse a la designacin presidencial por su partido. Para ello, su oficina me llam para investigar si poda reunirme con el senador para discutir un artculo que escrib reproducido en el Congressional Record [Actas del Congreso]. Quedamos de acuerdo en encontrarnos para desayunar en el famoso Algonquin Hotel de Manhattan, sede de la famosa tertulia literaria. Hctor y su ntimo amigo Kareem estaran con nosotros. Nuestra conferencia dur tres horas sin ninguna interrupcin de timbres. Fue cordial pero seria, con el senador preguntando cuestiones difciles y su ayudante, una mujer vivaz y atractiva, tomando notas. Hctor dominaba la discusin. Conciso, atento, inventivo, equilibrado en sus anlisis, elegante en su presentacin con el rango completo de incisos, pausas, ilustraciones, cabeceos y gestos que podran esperarse de un conversador entrenado. Dnde haba aprendido a conducirse de aquella manera? Por qu no actuaba as en la escuela? A medida que el tiempo pasaba, Hctor era atrado poco a poco hacia la silla donde se sentaba la mujer que pens que era la ayudante de Kerrey. Hctor se sent en una postura natural en el brazo de la silla, an aparentemente absorto en el toma y daca verbal, pero not que lanz una candente mirada directamente a la dama. Por un afortunado accidente consegu una instantnea de l hacindolo. Result que ella era la estrella del cine Debra Winger! Hctor estaba codendose con Washington y Hollywood mientras coma un desayuno de campeonato en un hotel de lujo! Demostr tambin ser un valioso compaero en nuestra discusin, creo que el senador estara de acuerdo. En abril del ao siguiente, Hctor me tom prestados quince dlares para comprar pizza para una joven que asista a la Escuela de Asuntos Internacionales de la Universidad de Columbia. Por lo que respectaba a Hctor, ser una alumna graduada era slo la envoltura externa de ella: en su mundo de especializacin como estudiante erudito de la industria del cmic (y un talentoso artista grfico autodidacto), ella era, en realidad, una famosa escritora para Marvel Comics. Los detalles completos de su relacin eran desconocidos para m,

pero existe un brillante trozo de material cinematogrfico documental de esta joven mientras imparte un seminario privado a Hctor y a Kareem bajo un viejo roble en el campus de Columbia. Lo que surgi de estos encuentros entre la escritora y el minsculo asaltante armado fue un taller privado un da a la semana en su estudio justo al norte de Wall Street. En noviembre de aquel mismo ao, absolutamente desconocido para su escuela (donde era considerado un idiota peligroso), todo reluciente con corbata blanca, frac y sombrero de copa, Hctor actu como maestro de ceremonias para un programa sobre reforma de la escuela en el Carnegie Hall, junto a un pianista clsico y una serie de distinguidos oradores, incluyendo la irascible y genial Mary Leue, fundadora de la Escuela Libre de Albany, y varios de mis antiguos alumnos. La primavera siguiente, inmediatamente despus de presentar su flamante historial de fracaso como alumno de primer ao de instituto, Hctor vino a m con una solicitud de empleo. Un premiado show de televisin por cable estaba agrupando chicos en equipos de produccin de cuatro personas para hacer segmentos de una hora para un formato de magazine televisivo al estilo de 60 Minutes. Hctor quera trabajar all. Le di de golpe las malas noticias: Ests perdido, dije. Te sentars en esa entrevista y ellos te preguntarn cmo te va en la escuela. Dirs: ``Miren, estoy suspendiendo todas mis asignaturas y ah!, otra cosa, la nica experiencia que tengo en televisin es mirarla hasta que saltan mis globos oculares, a menos que cuenten el tiempo que me filmaron en la comisara de polica para asustarme. Que por qu querran asustarme? Creo que fue porque asalt una escuela primaria y no queran que lo hiciese otra vez''. Por tanto ests acabado en el momento en que dirijan tu entrevista por cualquier lnea convencional. Pero podras tener una remota oportunidad si no sigues el formulario. No hagas lo que harn los dems chicos. No enves un formulario de solicitud. Los asesores los ignorarn a miles. Usa un resumen mecanografiado y una carta de presentacin como hara una persona real. Y no la enves a un mandado, llama a la cadena, averigua quin es el productor del show, di en la carta que no eres el estudiante ms quieto del mundo porque tienes tus propias ideas, pero que has llegado a entender el cine a partir de un estudio intenso del arte del cmic y de cmo produce sus efectos. Todo eso es verdad, por cierto. Menciona casualmente que has tenido un aprendizaje privado con uno de los grandes nombres del negocio del cmic y que has hecho trabajo de consulta para el famoso Poet's Caf de Nueva York... Lo he hecho?, pregunt Hctor. Claro. No recuerdas todas esas veces que te sentabas por ah con Roland charlando cuando intentaba rodar su pelcula el ao pasado? Roland es uno de los fundadores del Poet's Caf. Y menciona tu actuacin como maestro de ceremonias en el Carnegie Hall. Eso debera ponerte aparte de los bobalicones. Ahora vamos con ese resumen y carta de presentacin. Tan seguro como que estoy aqu sentado, que slo recibirn una carta de presentacin y un resumen. Eso debera conseguirte una entrevista. Sin embargo la nica forma en que puedes pasar el filtro de esa entrevista es convencer a alguien con tu comportamiento de que puedes hacer mejor el trabajo que cualquier otro. Ellos estarn mirando los detalles de cualquier movimiento tuyo, tu vestimenta, tus gestos, tratando de ver en tu alma. Ests perdido si te pillan en falta. Quieres decir que me vaya desplazando --pregunt Hctor--, y ponga una actitud en mi voz, no? Exacto, justo antes de que la mirada de sospecha llegue a tus ojos!, dije. Ambos remos. Entonces, qu hago?, pregunt Hctor. La nica cosa que puedes hacer es aduearte silenciosamente de la entrevista. Con silenciosamente quiero decir de una forma que ellos no entiendan lo que est pasando. T y yo nos sentaremos aqu hasta que

resolvamos cada pregunta sin excepcin que puedan plantear, y cada necesidad sin excepcin que puedan tener sobre la que no te digan nada, y cada miedo sin excepcin que tengan de que algn aspecto de tu naturaleza vaya a estropear su proyecto. Recuerda que no estn contratando a un chico para ser una persona simptica, estn contratando a un chico porque ese es el truco de su espectculo. Por tanto lo que debes hacer es mostrar por tu presencia dominante, modales impecables, vasta gama de contactos y deslumbrante inteligencia que sus miedos no tienen fundamento. Les vas a mostrar que te gusta el trabajo por s mismo, que no vas mirando la hora, que puedes aceptar rdenes cuando tienen sentido, que eres un filn de ideas, que tu presencia es divertida. Tienes que dominar todo esto enseguida, porque tengo la corazonada que te llamarn justo despus de que llegue tu carta. Puedes hacerlo?. Seis semanas despus Hctor comenz su nuevo empleo. 6 Un abogado equivale a 3000 resmas de papel Una vez, hace mucho tiempo, habl ante la Junta Escolar del Tercer Distrito en Manhattan para suplicar que no retuviera a un abogado privado, cuando todo el trabajo legal al que un distrito escolar est autorizado legtimamente es facilitado gratuitamente por el consejo municipal de la ciudad. A pesar de eso, el distrito haba asignado 10.000 dlares para retener una empresa legal de Brooklyn. Esta es una tcnica estndar en todas partes de las juntas que buscan consejo legal para librarse de sus enemigos. Prefieren ocultar esto del consejo municipal o temen que tal trabajo pudiera ser rechazado como ilegtimo. Un miembro de una junta escolar ya haba consultado con los mismos abogados en cinco ocasiones diferentes persiguiendo alguna vendetta privada, despus remita las facturas para su pago con cargo a los fondos escolares del distrito. A veces esto es simplemente un modo de dar una propina a los amigos. Mi argumento era como sigue: Para resaltar la magnitud de la prdida que supondra este malgasto --paradigmtico de docenas de similares derroches cada ao-- quiero sugerir algunos usos alternativos para este dinero que sern imposibles una vez que se gaste en un abogado que no necesita ningn nio. Se podran comprar: Tres mil resmas de papel, 1.500.000 folios. En septiembre seis de las escuelas del Tercer Distrito iniciaron el ao escolar sin ningn papel en absoluto. Cartas de los directores de esas escuelas a la junta escolar, de las que mi mujer tiene fotocopias, darn fe de esto. Se podran comprar suficientes sustancias qumicas y ejemplares para el laboratorio para llevar a cabo el programa de ciencia completo en la escuela intermedia 44 y en Jean of Arc, casi 2000 ejemplares de Las obras completas de William Shakespeare con descuento de Barnes and Noble en tapa dura, las suficientes mquinas de coser y suministros de fabricacin para ofrecer seis modernas aulas de confeccin. A la vista del hecho de que la industria de la moda de la ciudad de Nueva York es una importante suministradora de empleo, parecera un uso ms juicioso de los fondos. Cuntos instrumentos musicales, cunto equipamiento deportivo, madera, materiales de cermica, suministros para arte se compran con 10.000 dlares? Se podra poner en marcha en el distrito el proyecto de lectura de la Liga Urbana Nios ensean a Nios en vez de ejrcitos de consultores de 23 dlares a la hora de poca utilidad. Con 10.000 dlares podramos pagar a nuestros alumnos un dlar por hora, teniendo mejor provecho, y ver nuestro dinero en los bolsillos de los nios, no de los abogados. Invertidos en bolsa o incluso en bonos del Tesoro a 30 aos como fondo para becas, este dinero devolvera a perpetuidad el suficiente inters anual para pagar los estudios de un chico en la universidad de la ciudad. El dinero en cuestin podra comprar 50.000 bolgrafos. Ocho instalaciones de ordenadores. Doscientos abrigos de invierno para los nios que tienen fro. Conclu con dos sugerencias: primera, un referndum entre los padres para averiguar si preferiran una de las opciones anteriores o un abogado; segunda, comprar 10.000 boletos de lotera para que todos tuviramos una ilusin de este potlatch en vez de la emocin solitaria que tendra un abogado de Brooklyn al ingresar nuestro cheque.

Cuatro aos despus, comparec ante la misma junta escolar, con la siguiente declaracin, un tanto ms siniestra: El 3 de septiembre de 1986, mi licencia de profesor, que haba mantenido durante 26 aos, fue cancelada secretamente mientras estaba de baja mdica por artritis degenerativa. La artritis fue contrada por subir 80 escalones al da al tercer piso durante ms de un ao --por peticin expresa de los codirectores-- con una cadera rota que se aguantaba con tres grandes tornillos. Aunque los papeles para la baja mdica fueron firmados y presentados, esos documentos fueron destruidos al llegar al distrito y eliminados de las oficinas mdicas de la junta central. Se instruy aparentemente a la direccin actual para negar que los papeles hubieran sido presentados alguna vez, permitiendo la extraa conclusin de que simplemente me fui por ah tras un cuarto de siglo de trabajo y me esfum. La notificacin que rescinda mi licencia de profesor fue enviada a una direccin en que no viva desde haca veintids aos. Fue devuelta con la indicacin desconocido en esta direccin. Esto satisfizo la obligacin contractual de la junta de notificarme mi despido inminente, al menos nominalmente. Cuando volv al trabajo tras lo que yo pensaba que no fuera otra cosa sino un permiso autorizado, el personal me inform que ya no trabajaba para el Tercer Distrito y que no poda trabajar en ninguna parte porque ya no tena licencia de profesor. Esto slo se podra arreglar si mi director de centro testificase que saba que yo haba presentado correctamente la solicitud del permiso. Como esto pondra al individuo en serio riesgo legal, no es sorprendente que mi peticin de esa atencin fuera ignorada. Desde septiembre de 1987 hasta abril de 1988 mi familia fue zambullida en la miseria mientras yo buscaba limpiar mi nombre. Aunque tena copias personales de mis formularios de permiso en la primera vista de esta causa, tanto el director de mi centro como el funcionario de personal del distrito afirmaron que sus firmas en las fotocopias eran falsificaciones. Mi apelacin fue denegada. Justo antes de la segunda vista en marzo, una valerosa secretaria del servicio de nminas jur ante un funcionario pblico que mis permisos de prrroga siempre haban estado archivados en Lincoln, firmados por las autoridades escolares. Testific que se haba intentado que ella entregara las copias, peticiones a las que se neg. La presentacin de su declaracin jurada en mi tercera vista caus la devolucin final de mi licencia y de toda la paga perdida. En el momento de la revelacin de la declaracin jurada durante una tercera vista de queja, la codirectora grit con voz agitada: El Distrito no quiere que vuelva!. Estoy pidiendo una investigacin de este asunto porque mi caso ha sucedido ms de una vez en el Tercer Distrito. Verdaderamente, por toda Nueva York este negocio se lleva tan cnicamente que los administradores violan reglas bsicas de decencia y la ley vigente con impunidad, porque saben que el sistema los proteger sin importar lo culpable que sea su comportamiento. Jams lleg ningn comentario de esa Junta de Educacin. Dos aos despus de mi restauracin, fui nombrado Profesor del Ao de la ciudad de Nueva York. Dos aos despus de eso, Profesor del Ao del estado de Nueva York. Un ao despus, tras hablar en el Engineer's Colloquium en el Centro Espacial de la NASA, llovieron las invitaciones de cada estado de la Unin y de todas partes del mundo. Pero el dao que haba sufrido mi familia tuvo efectos duraderos. Sin embargo creo que demostr algo importante. Al volver a mirar todo el lamentable entramado del sistema tal como se revel a s mismo capa a capa durante mi agona, lo que era ms impresionante no era su horroroso poder para amenazarme a m y a mi familia sin conciencia ni compasin, sino su increble debilidad frente a la resistencia. Luchando sin aliados durante treinta aos, lejos del hogar y de la familia, sin recursos financieros, sin lugar donde buscar ayuda, excepto en mi ingenio natural, ni donde buscar valor, excepto en los principios aprendidos de muchacho en un pueblo de clase trabajadora en el ro Monongahela, fui capaz de arrinconar al monstruo de la escuela de tal modo que finalmente fue obligado a cometer delitos para librarse de m. Lo que eso sugiere es motivo para una gran esperanza. Un relativo puado de gente podra cambiar el curso de la escolarizacin significativamente, resistiendo el sofocante avance de la centralizacin y de la estandarizacin de los nios, siendo imaginativos y decididos en su resistencia, explotando mltiples debilidades en la coherencia interna de la institucin: la deslealtad que sus propios empleados sienten hacia

ella. Llev 150 aos construir este aparato. No dejar de respirar de la noche a la maana. La frmula es respirar hondo, escoger cinco piedras lisas y disparar. Los homeschoolers ya han comenzado. 7 La gran transformacin Viv la gran transformacin que convirti las escuelas de lugares a menudo tiles (aunque nunca los lugares esenciales que los publicistas de la escuela aseguraban) en laboratorios de experimentacin estatal. Cuando comenc a ensear en 1961, el entorno social de las escuelas de Manhattan era un primo lejano de las escuelas del oeste de Pensilvania a las que asist en los aos 40, igual que Darwin era un primo lejano de Malthus. La disciplina era el santo y sea diario en los pasillos de la escuela. Una red de recomendaciones de disciplina, graduadas en un elaborado catlogo de ofensas bien calibradas, fue grabada en el corazn del aula. En el fondo, difcil como es de creer en el actual clima escolar, exista una comn dedicacin a la parte intelectual de la empresa. Recuerdo haber gritado (con ostentacin) a un administrador que haba sealado en mi libro de programacin que le gustara ver evidencia de que estaba enseando al nio completo, que no enseaba a nios en absoluto, sino la disciplina de la lengua inglesa! Mojigato como suena, refleja una actitud no infrecuente entre los profesores que crecieron en los 40 y antes. Incluso con mucho bajn en la prctica, Monongahela y Manhattan tenan una relacin de familia. Al menos sobre la escolarizacin. De repente en 1965 cambi todo. Sea cual sea el suceso al cual me estoy refiriendo realmente --y su dimensin completa est an parcialmente clara para m-- era un fenmeno a escala nacional que llegaba simultneamente a todas las grandes ciudades de costa a costa y se extendi a continuacin al interior. Fuera lo que fuera, lleg de golpe, de la misma forma que vemos aparecer en cada estado a la vez el sistema de examinacin nacional y otros asuntos de control remoto de la escuela, como la legislacin escuela-trabajo. Se estaba orquestando un plan, la naturaleza del cual se desenmascara en los captulos siguientes. Piense en esto de momento como un curso de disciplina dictado por gestores situados fuera del permetro del mundo escolar visible. Constitua una reestructuracin pedaggica de la misin de la institucin, pero se propagaba bajo la apariencia de una emergencia pblica que, como le dijeron al pblico, dictaba el aumento del contenido intelectual del negocio! Excepto por su aspecto de pesadilla, podra haber sido una escena de farsa, un golpe sacado directamente de 1984 de Orwell y sus reveladores anuncios ficticios de que la racin de chocolate se aumentaba cada vez que se disminua. Esta reorientacin no surgi de ningn debate democrtico, ni de un clamor pblico a favor una iniciativa tan peculiar: el pblico no fue consultado ni informado. Lo mejor de todo, los que diseaban la reconstruccin negaban que estuviera sucediendo. Observ fascinado, a lo largo de un perodo de cien das, cmo todo el edificio de la escolarizacin pblica era vuelto del revs. S que tampoco serva de nada avisar a administradores de bajo nivel, como los directores, porque vi a mi primer director destruirse a s mismo al intentar detener la marea. Un nuevo acuerdo misterioso era el orden del da. De repente se garantiz a los nios el proceso debido antes de que cualquier sancin pudiera ser invocada, sin importar lo suave que fuera. Se estableci un programa de audiencias, rbitros, abogados y apelaciones. Lo que sobre el papel haba parecido slo una extensin progresista de completa humanidad con los nios fue el pistoletazo de salida para una poca de caos. Para entender mejor esto, reflexione un minuto sobre la completa coleccin de repuestas ad hoc al salvajismo, crueldad o caos incipiente que los profesores normalmente emplean para mantener el aula colectiva como un lugar mnimamente civilizado. En un edificio con cien profesores, la institucin de un sistema de justicia basado en la confrontacin significaba que en slo semanas el edificio se transformaba en una casa de locos. Un manicomio, sin pizca de urbanidad en ninguna parte. Lo irnico es que esta transformacin hizo el deber administrativo ms fcil, porque donde antes la mediacin de la supervisin haba constituido un enlace regular en la llamada escala de remisin, en el nuevo orden los administradores eran disculpados de la disciplina constante y se les garantizaba poder para

asumir que los incidentes eran falta de un profesor que ser debidamente introducida en un archivo de registro acumulativo, el equivalente pedaggico del dangan chino. Haba un aspecto gracioso en lo que sucedi a los pocos aos siguientes. Yo no tena problema especial en tener las cosas tapadas, pero para los profesores que confiaban en el apoyo del personal de administracin era una historia diferente. Ahora, si pedan que se les echara una mano, a menudo se les presionaba para dimitir, o se les cargaba con la tutora de una mala clase, o peor de todo, se los trasladaba a una escuela an ms horrorosa a la espera de que se eliminaran ellos mismos. La mayora, bajo tal tensin, capt la indirecta y abandon. Unos pocos tuvieron que ser empujados. Recuerdo una magnfica profesora de matemticas, una seora mayor negra con talento y distinciones en su haber, muy querida y respetada por sus alumnos, sealada para la persecucin pblica probablemente porque actuaba como una fuerza moral intratable, un fuerte modelo de profesor con fuertes principios. Equipos de investigacin de la oficina del distrito vigilaban diariamente sus clases, tomaban notas afanosamente al fondo del aula, cuestionaban su estilo de presentacin abiertamente mientras los nios escuchaban. Esto continu durante dos semanas. Entonces la administracin comenz a llamar a sus alumnos a la oficina de la escuela para interrogarlos, uno a uno, acerca del comportamiento de la profesora. Prepararon a algunos chicos para vigilar sus clases, los instruyeron para buscar cualquier indicio revelador de que era racista! Se llam a los padres y se les ofreci la opcin de retirar a los chicos de sus clases. Rota por el suplicio, un da desapareci. Cuando mi mujer fue elegida para la junta del distrito escolar, uno de sus primeros actos fue conseguir acceso a los archivos privados del inspector sin su conocimiento. Algunos de estos registros incumban a detalles de casos oficiales de acoso. Docenas de empleados haban sido purgados de forma similar, y docenas ms estaban bajo investigacin en este gulag de la calle 95 Oeste. Al contactar con estas personas en privado, lleg a hacerse claro para m que estaban lejos de ser los peores profesores de por all. En realidad algunos eran los mejores. Su relativo valor los haba animado a hablar claro sobre asuntos de principios y por tanto a quedar marcados para la eliminacin. Un director, cuya escuela era el entorno de lectura con ms xito del distrito, recibi un trato similar. Sentenciado finalmente a una Siberia oficial en Harlem, no se le dio ninguna funcin en absoluto los dos aos que dur antes de abandonar. Su crimen: haber pegado supuestamente a una chica, aunque no haba ms testigos de esto que la chica, una alumna que reconoci haber accedido a la sala del cuadro de control elctrico en el auditorio donde se supone que sucedi el delito. Su crimen real fue su rechazo a abandonar la metodologa de lectura fontica y reemplazarla con una metodologa de palabra completa impuesta polticamente. Escap a los peores efectos del bao de sangre. Principalmente me preocupaba de mi negocio tratando de ignorar la carnicera diaria. En verdad no senta ningn afecto como para que el viejo sistema fuera salvado, y el caos hizo ms fcil para m intentar cosas que funcionaran. En resumen, probablemente hice mi mejor trabajo durante esos aos turbulentos como resultado directo de la curiosa cortina de humo que proporcionaron. Pero las cuentas no son tan fciles de equilibrar en conjunto. Si vea a ordinarios administradores de escuela como conejos asustados o lacayos del sistema, los reformadores que vea desfilando diariamente por los pasillos del edificio parecan soldados de tropas de asalto y me ponan los pelos de punta. En varias ocasiones, esta gente hizo enrgicos esfuerzos para reclutar mi apoyo como aliado activo. Rechac educadamente todas esas llamadas. Aunque tenan verdadera fe, para m parecan salvajes, desmesuradamente orgullosos de su poder para causar miedo, tan deseosos de arrasar la decencia como a la gente a la que acosaban como indecente. Sin embargo, simplemente pareca posible que algo bueno pudiera salir de la reorganizacin radical en marcha. Sobre eso estaba completamente equivocado. A medida que avanzaba el proyecto, las escuelas empeoraron notoriamente. Malas al principio, ahora se haban transformado en algo horrible.

La forma que empez a surgir era una fascinante repeticin del mismo cncer burocrtico que persigui los pasos de las revoluciones francesa, rusa y china. Los administradores que no hacan nada y los profesores que no enseaban se multiplicaron como langostas. Con ellos lleg una completamente nueva clase de maestro de escuela, agresivamente ignorante, cnica y a menudo ligada a clubes polticos locales. Nuevas categoras de descripcin de trabajo brotaron como mala hierba. Mi propia escuela cay vctima de un profesor negro polticamente correcto de educacin fsica importado de Nueva Inglaterra para ser su director. Dos disturbios que afectaron a toda la escuela siguieron a su llegada, tuvieron lugar dos manifestaciones masivas en el ayuntamiento en que polticos locales decisivos en la seleccin del hombre usaron a los alumnos como clulas involuntarias para presionar por sus planes favoritos en la noticiable forma de cruzada de nios. Una pequea banda de profesores a la antigua sostuvieron acciones en la retaguardia contra esto, pero el tiempo los retir uno a uno hasta que, con slo una excepcin ocasional, las aulas de la comunidad del Tercer Distrito Escolar, en uno de los ms prsperos entornos de la Tierra, se transformaron en recintos sin ley, proyectos de empleo para aquellos que de otra forma no podran tenerlo. Necesito concluir esto para que podamos seguir. Tengo que saltarme la historia completa del profesor de matemticas de los ngeles del Infierno que aparcaba su Harley a la puerta de su aula, y cuando el director se opuso, le dijo frente a testigos asustados que si no cerraba el pico, el motero comenmeros ira a su casa esa noche, echara gasolina por debajo la puerta principal y prendera fuego a la casa. Tengo que saltar las historias espeluznantes de no uno, sino tres profesores de primer ciclo de secundaria que conoc bastante bien que se casaron con sus alumnas. Cada uno, al reconocer a una prometedora treceaera, cortej a la chica respectiva en clase y se cas con ella unos aos despus. Tomaron el camino ms honorable, ni mucho menos el resultado de la mayora de romances profesor-estudiante de que tuve conocimiento. Tengo que saltar los hbitos de drogas de la plantilla de cada uno de los centros en que trabaj y otro pavoroso material como ese. En medio del aburrimiento sin fin de la escolarizacin institucional, la naturaleza humana aparece a travs del desconchado de la pintura como el csped a travs del cemento. Tengo que saltar todo eso. Baste decir que mi experiencia vital me ha enseado que la escuela no es un lugar seguro en el que dejar a sus hijos. 8 La educacin como deporte de aventura Este es un principio de autntica educacin para superar los momentos de falta de confianza en uno mismo. La educacin es un deporte de aventura, un proyecto personal nico, como una rueda con pedales que va por tierras sin senderos, un deporte que evita carriles, reglas y confinamiento programado. Las versiones familiares de esto son esquiar campo a travs, navegar, vuelo sin motor, skateboard, surf, escalada solitaria de montaas, caminatas de mil millas, cosas as. Tambin pienso en la educacin como una de ellas. En un deporte de aventura los participantes buscan una nueva relacin con ellos mismos. Sufren el dolor y el riesgo para lograr su objetivo. Los deportes de aventura estn libres de la supervisin detallista de expertos. Los expertos no te pueden ayudar demasiado en ese momento de la verdad en que un error podra matarte. Los deportes de aventura son una revuelta contra la predestinacin. Educar adecuadamente a los nios es un deporte de aventura que te obliga a darte cuenta de que ningn chico o chica en la Tierra es igual que otro. Si entiende esto tambin entender que no puede existir una gua fiable que le diga todo lo que tiene que hacer. Trate a los nios como sardinas y no se sorprenda si salen aceitosos y muertos. En palabras de la Escuela Libre de Albany, si no improvisas sobre la marcha es que no lo ests haciendo bien. La gente del management y de la ciencia social que construy la escolarizacin obligatoria no tuvo escrpulos en hacer encajar a los nios en su proyecto. Es sofocante para el espritu ser tratado as. Una joven de Tucson me escribi: Ahora que tengo casi 25 aos, apenas puedo recordar por qu comenc a estar asustada de ir a la escuela. Le contest que tena miedo porque sus instintos la avisaban que para el negocio de la escuela no tena utilidad el crecimiento personal que ella buscaba. Toda teora pedaggica se

basa en teoras de desarrollo humano por fases. Todas las teoras de fases para criar a los nios hablan de promedios. La evidencia ante sus propios ojos y odos debe mostrarle que los hombres y mujeres promedio no existen en realidad. Sin embargo siguen siendo la base de la teora social, aun cuando tales construcciones artificiales son intiles para decirle a usted algo valioso sobre su hijo implacablemente no abstracto. 9 Estoy fuera! Un da, tras treinta aos de esto, respir hondo y sal.

Captulo 5 Los verdaderos creyentes y el insustancial Chautauqua Un grupo muy pequeo de jvenes psiclogos fueron capaces hacia el cambio de siglo de crear y promocionar un sistema para medir el talento humano que se ha extendido por las instituciones de enseanza norteamericanas y que ha influido en conceptos sociales fundamentales como democracia, sanidad, justicia, bienestar, derechos reproductivos y progreso econmico. Al crear, poseer y publicitar su tecnologa social los examinadores se crearon a s mismos como profesionales. JOANNE BROWN, The Definition of a Profession: The Authority of Metaphor in the History of Intelligence Testing

Me he comprometido a establecer los hechos desde el punto de vista de los hombres de negocios: ciudadanos de la comunidad, que despus de todo, pagan las facturas, y por tanto, tienen un derecho a decir qu tendrn en sus escuelas. CHARLES H. THURBER, de un discurso de la Asociacin Nacional de Educacin, 9 de julio de 1897. en la reunin anual

1 Mnsterberg y sus discpulos QUIENES tenan inters personal han tenido una importante participacin en la concepcin y ejecucin de la escolarizacin del siglo XX, sin embargo, una vez dicho esto, el inters personal no es suficiente para explicar el celo por confinar a los hijos de otras personas en salas, aislados del mundo bajo llave, el celo infernal que, como una seta venenosa, sigue abriendo su camino a la superficie en este negocio. Entre millones de seres humanos asociados profesionalmente con la aventura de la escuela, una pequea banda de verdaderos creyentes ha estado suelta desde el principio, hermanos y hermanas cuyos ojos brillan en la oscuridad, cuyos latidos se aceleran ante la perspectiva de actuar como agentes de cambio para un propsito ms all del inters personal. Para los verdaderos creyentes, los nios son conejillos de Indias. La atadura ms fuerte en el aparato de la escolarizacin es el hilo de la verdadera fe. Los verdaderos creyentes se pueden detectar por su retrica: revela una escala de imaginacin filosfica que implica planes para usted y para m. Todo lo que necesita saber sobre el seor Laszlo, cuya cancin de fe eterna se cita en la cubierta de este libro, es que el nosotros al que se une l mismo, los amos que manipulan, no incluye al resto de nosotros, excepto como objetos del ejercicio. Este es un verdadero creyente a galope tendido. La historia de la escuela est atiborrada de oradores de mirada enloquecida, al acecho justo detrs de la parte iluminada del escenario. Como Hugo Mnsterberg.

Mnsterberg fue uno de los que se contaba entre ellos durante el nacimiento de la escolarizacin masiva del siglo XX. En 1892, recin emigrado a Norteamrica desde el laboratorio de Wilhelm Wundt de psicologa fisiolgica en Leipzig, en Sajonia, fue profesor de Psicologa en Harvard. Mnsterberg enseaba a sus alumnos a ver las escuelas como laboratorios sociales adecuados para comprobar la teora, no como agregados de jvenes que perseguan sus propios objetivos. La Exposicin de San Luis de 1904 sirvi de escaparate a sus ideas para los acadmicos de todo el mundo, y la prensa popular hizo sus nociones familiares a las clases medias-altas, horrorizadas por los poco familiares hbitos de familia de los inmigrantes, ansiosas de encontrar formas de separar a los nios inmigrantes de esas prcticas extranjeras de sus padres. La obsesin particular de Mnsterberg estaba en cuantificar las capacidades mentales y fsicas de la poblacin para los archivos del gobierno central, para que los diseadores de las polticas pudieran gestionar los recursos humanos de la nacin eficientemente. Sus alumnos llegaron a ser lderes de la cruzada de estandarizacin en Norteamrica. Mnsterberg estaba convencido de que las diferencias raciales se podan reducir a nmeros, y estaba igualmente convencido de que era su deber sagrado con la raza aria hacer eso. El arianismo crepitaba como electricidad esttica por la superficie de la vida universitaria norteamericana en aquellos das y sus implicaciones eran parte de cada juego de mesa corporativo e iniciativa de departamento del gobierno. Una de los discpulos favoritos de Mnsterberg, Lillian Wald, lleg a ser una poderosa defensora de las incursiones mdicas en las escuelas pblicas. La famosa reformadora social progresista escribi en 1905: Es difcil poner un lmite al servicio que la inspeccin mdica debera ejecutar, continuando: No es lgico concluir que el desarrollo fsico [...] debera ser exigido tanto como sea posible?. Un ao despus, las escuelas pblicas con inmigrantes de Manhattan comenzaron a practicar operaciones de amgdalas y vegetaciones adenoideas en la escuela sin notificar a los padres. El New York Times (29 de junio de 1906) informaba que italianos frenticos --muchos armados con estiletes--, asaltaron tres escuelas, atacando a profesores y arrancando a los nios de las garras de los verdaderos creyentes en cuyas manos haban cado. Piense en la conciencia que se atribuye a s misma el derecho a operar a los nios a discrecin oficial y sabr ms all de la duda a qu huele un verdadero creyente. Incluso un estudio superficial de la historia de la institucin escolar revela verdadera fe en gran abundancia. En un famoso libro, The Proper Study of Mankind (1948), pagado por la Carnegie Corporation de Nueva York y la Russell Sage Foundation, hace acto de presencia el principio favorito de los verdaderos creyentes desde Platn: Una sociedad podra ser completamente remodelada en unos 15 aos, el tiempo que se tarda en inculcar una nueva cultura en un grupo de jvenes que est creciendo. A pesar del espritu de profunda violencia que se cierne sobre tan aparentemente plidas y abstractas frmulas, este es realmente el fuego fatuo perseguido a lo largo de todo el siglo XX en la escolarizacin obligatoria: no el desarrollo intelectual, ni el desarrollo del carcter, sino la inculcacin de una nueva cultura sinttica en los nios, diseada para condicionar a sus sbditos a un continuo ajuste de sus vidas por autoridades ocultas. Es cierto que, numricamente, slo una pequea fraccin de los que dirigen la escolarizacin institucional es activamente consciente de la inclinacin ideolgica de esta, pero necesitamos ver que sin una direccin consistente de ese grupo especialista al frente de las cosas, la evolucin de la escolarizacin hubiera perdido hace mucho tiempo su coherencia, degenerando en batallas entre enjambres de intereses econmicos y polticos peleando sobre la mina de oro que representa la pedagoga hermtica. Una de las cosas ms difciles de entender es que los verdaderos creyentes --idelogos dedicados-- son tiles para todos los intereses en el entramado de la escuela al proveer una saludable continuidad a la empresa. A causa de la predecible codicia encerrada en esta cultura, parece necesaria una visin dominante guardiana, indiferente a la ganancia material, para impedir el caos de plaza de mercado. Los verdaderos creyentes arbitran el juego de la escuela estableciendo sus objetivos, reglas, castigos. Negocian y llegan a compromisos con otros interesados. Y lo extrao es que, por encima de todo, se puede confiar en que ellos mismos sigan siendo predecibles, dedicados y abnegados. Los interesados pragmticos los necesitan para mantener el juego vivo. Los verdaderos creyentes necesitan a los pragmticos como tapadera. Si le parece considere esto imposiblemente melodramtico. Yo mismo s que partes de mi historia suenan como hojas

arrancadas de Ragtime. Pero de principio a fin esto es una historia de verdaderos creyentes y de cmo tocando sus flautas se llevaron a todos los nios. 2 El prototipo es un maestro de escuela Una seal fiable de la presencia de un verdadero creyente es una fuerte pasin por los nios de todos. Encuentre el inters incesante y abstracto en el nombre colectivo nios, el tipo de amor que tenan Pestalozzi o Frbel, y ha sacado al sacerdocio de su guarida. Eric Hoffer nos dice que el prototipo de verdadero creyente es un maestro de escuela. Mao fue maestro de escuela, como lo fue Mussolini, como lo fueron muchos otros destacados lderes belicosos de nuestra poca, incluyendo a Lyndon Johnson. En la caracterizacin de Hoffer, el verdadero creyente se identifica por un fuego interior, una ardiente conviccin de que tenemos un deber sagrado con los dems. La falta de humor es una piedra de toque de la verdadera fe. La expresin verdadero creyente es de un libro del siglo V, La ciudad de Dios, y tiene lugar en un pasaje donde San Agustn exhorta a los hombres y mujeres santos a abandonar el miedo y abrazar su trabajo sagrado fervientemente. La Verdadera Fe es un marco psicolgico que encontrar til para explicar ciertos individuos que implacablemente persiguen una causa indiferentes a la incomodidad personal, indiferentes a la incomodidad de otros. Todos nosotros mostramos un diminuto elemento de verdadera fe en nuestro modo de ser, normalmente justo lo suficiente para reconocer el destello luntico en el ojo de algn fantico ms puro que nosotros cuando lo encontramos cara a cara. Pero en una poca que nos distancia de encuentros en persona con la autoridad --al eliminarnos electrnica, burocrtica e institucionalmente-- a los verdaderamente fanticos de entre nosotros se les ha concedido el lujo del completo anonimato. Tenemos que juzgar su presencia por los efectos colaterales. Horace Mann ejemplifica el tipo. De principio a fin tena una misin. Habl apasionadamente en todas ocasiones. Escribi notas para s mismo acerca de romper la atadura de la asociacin entre trabajadores. En una arenga inicial en el Antioch College en 1859, dijo: Estad avergonzados de morir si no habis ganado alguna victoria para la Humanidad. Algunos crticos cnicos atacan a Mann por mentir sobre su imaginaria gira escolar por Prusia (que llev a la adopcin de los mtodos de escolarizacin prusiana en Norteamrica), pero esos crticos no captan la idea. Para los grandes, el objetivo es todo: el fin justifica los medios. Mann vivi y muri como un cruzado social. Su segunda mujer, Mary Peabody, le rindi este tributo pstumo: Estaba todo l inflamado de Propsito. Al Shanker, durante mucho tiempo presidente de la Federacin Americana de Maestros, dijo en uno de sus ltimos anuncios dominicales en el New York Times antes de su muerte: Las escuelas pblicas no existen para complacer a los padres de Johnny. Ni siquiera existen para asegurar que Johnny algn da se ganar bien la vida en un trabajo que le guste. Ninguna otra energa excepto la verdadera fe puede explicar lo que Shanker poda haber tenido en la cabeza. 3 El Colegio de Maestros mantiene el planeta Un bonito ejemplo de verdadera fe en accin pas por mi escritorio recientemente desde la revista de alumnos de mi propia alma mater, la Universidad de Columbia. Escrito por el director del Instituto de Columbia para Tecnologas de Aprendizaje, un departamento del Colegio de Maestros, este envo informaba a los graduados de que la divisin de educacin se vea ahora a s misma ligada por un contrato con la posteridad. Algo en el tono me previno de no descartar aquello como la palabrera institucional de costumbre. Segundos despus me enter, con cierta conmocin, de que el Colegio de Maestros se senta obligado a tomar el papel dominante para mantener el planeta. El desarrollo siguiente de esta extraa idea era an ms directo. El Colegio de Maestros interpretaba ahora su mandato, se me deca, como un mandato que lo obligaba a extenderse por s mismo por todo el mundo y ensear cada da, 24 horas al da. Para conseguir perspectiva, trate de imaginar a la Universidad de Berln comprometindose a extenderse por s misma entre los cincuenta estados norteamericanos, para estar presente en esta tierra extranjera veinticuatro horas al da, nadando en las mentes de los nios mormones de Utah y de los nios baptistas de

Georgia. Cualquier universidad que pretenda llegar a ser global como algn ente niera salido de la horrible utopa de Bacon, la Nueva Atlntida, ya no est simplemente en el negocio de la educacin. El Colegio de Maestros de Columbia se haba transformado en un evangelista agresivo con su propio anuncio, una institucin de verdadera fe que vende una doctrina incomprensible. Tuve en mi mano esta declaracin durante un rato tras leerla, pensando. Djeme subrayar lo que acaba de or. Imagine una polica del pensamiento de las Naciones Unidas que arrastra serbios reticentes ante un altavoz para escuchar el delirio del Colegio de Maestros. La mayora de nosotros no tiene marco de referencia en que encajar tal imagen. La narcosis ante la verdadera fe es una razn principal de que la enfermedad progresara tanto a travs del medio de la escolarizacin obligatoria sin provocar mucha oposicin importante. Slo despus de que un milln de familias que practican el homeschooling y de que el mismo nmero de familias de escuelas privadas de orientacin religiosa despertaran de su sueo para reclamar sus hijos al gobierno en los 70 y 80, en respuesta directa a una poca de flagrante experimentacin social en las escuelas pblicas, encontr la verdadera fe obstculos en su camino. Columbia, donde hice una licenciatura, es la ltima agencia que querra ver manteniendo mi planeta. Durante dcadas fue un destacado matn de barrio bajo, indiferente al mantenimiento de su propio entorno, un territorio mucho menor que el globo. Columbia ha sido un legendario mal vecino para la comunidad durante los cuarenta aos que he vivido cerca de mi alma mater. Tal es su cualificacin como Guardin Planetario. Su segunda presuncin es an ms siniestra. Me refiero al propsito de intervenir en la vida mental por todo el mundo, enseando cada da, 24 horas al da. Enseando qu? No deberamos preguntar? Nuestro problema para reconocer la verdadera fe es que presenta una cara razonable en los tiempos modernos. 4 Una elevada visin, un tanto inhumana Vea un caso mencionado por la fundacin Public Agenda, que present el primer estudio jams hecho de los puntos de vista educativos que sostenan los profesores de Ciencias de la Educacin. Para su sorpresa, los autores descubrieron que la mayora de novecientos profesores de Educacin seleccionados al azar entrevistados no vea la lucha de un maestro para mantener una aula en orden o el arreglrselas con alumnos revoltosos como problemas importantes! El profesorado de Educacin era en general reacio a atender seriamente esas cuestiones en su trabajo, creyendo que la alarma extendida entre los padres que provena de la preocupacin de que los graduados no podan deletrear, ni contar correctamente, ni sostener la atencin, ni escribir de acuerdo a la gramtica (o escribir en absoluto) estaba causada slo por visiones de la vida pasadas de moda y equivocadas. Mientras el 92 por ciento del pblico piensa que la competencia bsica en lectura, escritura y matemticas es absolutamente esencial (de acuerdo con un estudio anterior de Public Agenda), los profesores de Educacin no estn de acuerdo. En la cuestin de la aritmtica mental, que una gran mayora de gente comn, incluyendo algunos maestros, considera muy importante, alrededor de un 60 por ciento de profesores de Educacin piensa que las calculadoras baratas hacen obsoleto ese objetivo. La palabra pasin aparece ms de una vez en el informe del que estn sacados estos datos, como en el siguiente pasaje: Los profesores de Educacin hablan con idealismo apasionado de su propia, a veces elevada, visin de la educacin y la misin de los programas de educacin para profesores. La pasin se traduce en ambiciosas y altamente evolucionadas expectativas para los futuros maestros, expectativas que a menudo difieren espectacularmente de las de los padres y maestros que hay ahora en el aula. El alma de un maestro es lo que debera transmitirse de maestro a maestro, dijo un profesor de Boston con cierta intensidad. Tienes que tener esa alma para ser un buen maestro. No es mi intencin en este momento reclutarle para una u otra parte de este debate, sino slo cogerle por el pescuezo como el to Bud, con quien se encontrar ms adelante, me coga hace tiempo por el mo e

indicarle que este vehculo no tiene pedal de freno: los padres normales y los alumnos no tienen forma de escapar de esta pasin. No importa lo que se retuerzan ni las vueltas que den, estarn sujetos a cualquier curiosidad ertica que despierta el amor inspirado. En el harn de la verdadera fe, hay escaso refugio contra la mirada de lujuria del sultn. 5 lgebra de la selva virgen En el verano de 1997, un senador demcrata se encontraba en uso de la palabra en el Senado denunciando la difusin de lo que el llamaba lgebra demencial: un texto de matemticas ampliamente distribuido aludido en ese discurso no propona ninguna pregunta que necesitara conocimiento algebraico hasta la pgina 107. Lo que reemplazaba el aburrimiento del clculo simblico eran discusiones sobre el papel de los zoos en la vida de la comunidad, o divagaciones para examinar la fascinante tribu dogon en frica Occidental. Sea cual sea su propia actitud hacia el lgebra de la selva virgen, como fue etiquetada despectivamente, estara en gran dificultad para no admitir una cosa: sus problemas estn casi libres de clculos. Si le parece relevante o no el lado matemtico de los asuntos sociales no es algo que se plantee. Su atencin debera fijarse en la existencia de mentes, tericamente a cargo de la iluminacin numrica de sus hijos, que consideran una agenda privada ms importante que los nmeros. Una semana de la ltima primavera, todo el trabajo de matemticas en quinto curso en la escuela pblica 87 en el lado oeste superior de Manhattan consisti en dos preguntas: 1. Los historiadores estiman que cuando Coln lleg a lo que actualmente es la isla de Hati [as est escrito en la pregunta] haba 250.000 personas viviendo all. En dos aos ese nmero haba cado a 125.000. Qu fraccin quedaba de la gente que haba vivido en Hati cuando lleg Coln? Cmo crees que murieron los arahuacos? 2. En 1515 slo quedaban 50.000 arahuacos vivos. En 1550 haba 500. Si cada ao muri la misma cantidad de gente, aproximadamente cunta gente habra muerto cada ao? Qu tanto por ciento de la poblacin original quedaba con vida? Qu piensas de esto? Tom Loveless, profesor en la Kennedy School of Governement en Harvard, no tiene duda de que los criterios del Consejo Nacional de Profesores de Matemticas han reducido deliberadamente el nfasis en las habilidades matemticas, y sabe de forma precisa cmo se hizo. Pero, como otros vigorosos disidentes que han intentado detener la eliminacin del intelecto crtico en los nios, no aduce ningn motivo para el impresionante proyecto que ha funcionado tan bien hasta ahora. Loveless cree que el proyecto de reforma real ha comenzado: escribiendo criterios que declaran las matemticas que aprendern los nios. Puede que tenga razn, pero yo no soy tan optimista. En otra parte hay pistas que deberan hacer revisar el optimismo prematuro. En 1989, de acuerdo con Loveless, un grupo de expertos en el campo de la educacin matemtica lanz una campaa para cambiar el contenido y la enseanza de las matemticas. Esta nueva matemtica cre polticas de estado y de distrito que tienden a presentar la reforma matemtica como una religin e identifican como comportamientos pecaminosos la instruccin dada por el profesor, el trabajo individual del alumno en el pupitre y la correccin de errores en el papel. Se ordena a los profesores que mantengan un diario detallado sobre la ``disposicin matemtica'' de cada nio. Las habilidades especficas cuya importancia se minimiza son: aprender a usar fracciones, decimales, tantos por ciento, enteros, adicin, sustraccin, multiplicacin, divisin. Todas han dado paso a trabajar con objetos manipulativos como judas o palos (tal como los mismos arahuacos habran hecho) y con calculadoras. Los padres se ponen enfermos cuando alumnos de quinto no pueden multiplicar 7 por 5 sin buscar judas o palos. Los alumnos que aprenden los hechos matemticos hasta el tutano, dice Loveless, adquieren un sentido de los nmeros inalcanzable para los que no los conocen. La cuestin que los crticos deberan plantear no tiene nada que ver con la capacidad de clculo o lectura y s todo que ver con esto: cmo llega un congnere humano a ver a los hijos de la gente corriente como animales de experimentacin?, qu impulso dispara el impulso pornogrfico a privar a los nios de

voluntad, a juguetear con sus vidas? Es vital que considere esto o ciertamente caer vctima de llamamientos para que mire el mrito de los resultados buscados e ignore los mtodos. Esta llamada al pragmatismo exige un repudio de los principios, a veces incluso con la justificacin de que la fsica moderna demuestra que no hay realidad objetiva. Que los nios estn o no estn mejor si se les ahorra el esfuerzo de pensar algebraicamente puede ser una cuestin que valga la pena debatir, pero, si es as, la carga de la prueba la tiene el desafiante. Cortocircuitar el derecho a escoger es una tctica de un violador o de un seductor. Si, tras la mascarada del estudio de los nmeros, algn ingeniero invisible se infiltra en las capas interiores de la conciencia de un nio --el tipo de influencia subliminal ejercida por el lgebra de la selva virgen-- jugueteando con la forma en que el nio ve el resto del mundo, entonces en un sentido literal el propsito de la operacin es deshumanizar al sujeto experimental obligndolo a entrar en un consenso predeterminado. 6 Sin Dios, pero no irreligioso Los verdaderos creyentes son slo una parte integrante de la escolarizacin norteamericana, probablemente pequea como fraccin, pero son el perro que pasea al amo porque poseen un proyecto y acceso a la maquinaria poltica, mientras la mayora de nosotros no. Los verdaderos creyentes a quienes llamamos grandes educadores --Komensky, Mather, Pestalozzi, Frbel, Mann, Dewey, Sears, Cubberley, Thorndike y otros-- fueron idelogos que buscaban una religin para sustituir otra que nunca tuvieron o en la que haban perdido la fe. Como tipo abstracto, hombres como estos han sido analizados por algunas de las ms sutiles mentes de la historia del pensamiento moderno --Maquiavelo, Tocqueville, Rnan o William James por nombrar unos pocos-- pero el retrato ms claro del tipo fue establecido por Eric Hoffer, un antiguo trabajador emigrante de granja que no aprendi a leer hasta los quince aos. En The True Believer, un luminoso clsico moderno, Hoffer nos dice: Aunque la nuestra es una era sin Dios, es lo opuesto mismo a lo irreligioso. El verdadero creyente est en cualquier parte del camino, moldeando al mundo a su propia imagen. Ya nos alineemos con l o contra l, deberamos conocer bien todo lo que podamos concerniente a su naturaleza y potencialidades. Creo que la energa para mover este tren fue liberada en Norteamrica por el cuerpo herido del calvinismo de Nueva Inglaterra cuando su teocracia se derrumb por la indiferencia, ambicin y hostilidad de sus propios hijos. Al principio del siglo XIX, poco despus de que llegramos a ser una nacin, esta energa hizo surgir lo que Allan Bloom apod la nueva religin norteamericana, que finalmente combinaba elementos del viejo calvinismo con sabores de anabaptismo, discurso extravagante, igualitarismo, cuaquerismo, racionalismo, positivismo y esa peculiar especia de los unitarios: el cientismo. Donde la forma original del calvinismo norteamericano haba predicado la exclusin rigurosa de todos, excepto un diminuto puado de juzgados predestinados para la salvacin (los famosos santos o pecadores justificados), la fe descendiente, que se origina alrededor de la poca del Gran Despertar de los aos 40 del siglo XVIII, exiga inclusin universal, el reclutamiento de cada uno en una salvacin universal y unitaria, tanto si se fuera as reclutado como si no. Fue un cambio monumental que en el tiempo se infiltr en cada institucin norteamericana. En su exigencia para la unidad planetaria final, la lgica operativa de esta religin hbrida, que deriv de una mezcla de sectas protestantes as como del judasmo, fue en lo esencial intensamente catlica en una irona csmica. Tras la toma del poder por los unitarios de Harvard en 1805, el calvinismo ortodoxo alcanz aparentemente el final de su camino, pero tanta energa explosiva se haba encerrado hermticamente en esta intensa forma de pensamiento sagrado --una intensidad que haca que cualquier acto, no importa lo pequeo que fuera, rebosara de significado, que cualquier expresin de personalidad proclamara una Eleccin o Condena-- que en su colapso estructural, se liber una energa feroz, un tornado que arras por el Burned-Over District al norte de Nueva York, cruz los lagos hasta Michigan y otros puestos avanzados germanizados del Norte, donde de repente se dividi en dos partes: una que corri hacia el Oeste a California y a los territorios del Noroeste; otra que gir al suroeste, a la colonia mexicana llamada Texas. A lo largo del camino, la ahora ya muy alterada herencia de Calvino deposit nuevas religiones, como el mormonismo o el adventismo del

Sptimo Da, erigi universidades como la de Michigan y la del Estado de Michigan (que posteriormente pasaran a ser fortalezas de la nueva religin de la escolarizacin) y dej prisiones, manicomios, reservas indias y casas de caridad a su estela como anticipos de la aldea global secularizada que pretenda crear. La escuela era el templo de una nueva y omniincluyente religin civil. El calvinismo haba fallado, finalmente, en ser demasiado autocontenido. Esta nueva forma norteamericana, al aprender del fracaso del calvinismo, aspir a ser un supersistema multicultural, que ceira al mundo en la totalidad del tiempo. Nuestras recientes invasiones de Hait, Panam, Irak, los Balcanes y Afganistn, reminiscentes de los das florecientes del Imperio Britnico, no se pueden comprender con las justificaciones superficiales ofrecidas. Sin embargo, al ver el legado de Calvino, incluso la poltica exterior deja ver algunos de sus resortes secretos. Los orgenes calvinistas armaron a los pensadores de la escuela desde el principio con un desprecio utilitario por el concepto de libre albedro. Los experimentos de control cerebral explorados en los laboratorios psicofsicos del Norte de Alemania en el ltimo cuarto del siglo XIX atrajeron a jvenes ricos de miles de destacadas familias norteamericanas. Esa ciencia mental pareca prometer que podran surgir tecnologas hechas a medida para modelar y controlar el pensamiento, tecnologas que nunca haban existido antes. Los nios, sugeran los nuevos psiclogos, podan ser vaciados, desnaturalizados y luego reconstruidos en diseos ms complacientes. La isla del doctor Moreau de H. G. Wells fue una fbula de extrapolacin basada en habituales conversaciones de saln de la poca inspiradas en la universidad. La filosofa emprica de David Hume, al actuar junto al empirismo de Locke, haba preparado el camino para que los pensadores sociales vieran a los nios como pizarras en blanco, una opinin predominante entre la gente influyente e implcita en Maquiavelo, Bodin y los Bacon. La psicofsica alemana y la psicologa fisiolgica parecan una maravillosa fbrica de las herramientas que un buen cirujano poltico necesitaba para rehacer el mundo moderno. Mtodos para modificar la sociedad y todos sus habitantes comenzaron a cristalizar desde las intuiciones del laboratorio. Se poda conseguir un buen modo de vida diciendo que era as, incluso si no era verdad. Cuando examinamos el nuevo movimiento colegial norteamericano de maestros en el cambio de este siglo descubrimos una resurreccin de la metodologa del filsofo prusiano Herbart totalmente en funcionamiento. Aunque Herbart ya llevaba muerto mucho tiempo por entonces, tena el mensaje correcto para la nueva era. De acuerdo con Herbart, los nios tendran que ser cortados para encajar. 7 Un enterado entre los enterados Una abundante fuente de pistas acerca de qu fuerzas estaban realmente en funcionamiento por entonces se puede encontrar en la historia celebratoria de Ellwood P. Cubberley, Public Education in the United States (1919, edicin revisada de 1934), la referencia interna estndar para las leyendas oficiales de la escuela hasta que aparecieron escritos revisionistas en los 60. Cubberley era un enterado en el crculo de enterados, con una posicin nica para conocer cosas que ni el pblico ni la prensa podan conocer. Aunque Cubberley es circunspecto y deliberadamente vago, no puede evitar revelar ms de lo que quiere. Por ejemplo, la reticencia del pas a aceptar su nuevo yugo de obligatoriedad es captada brevemente en esta clara afirmacin en la pgina 564 de la revisin de 1934: La historia de la legislacin de asistencia obligatoria en los estados ha sido prcticamente la misma en todas partes, y en todas partes las leyes se han aprobado slo tras superar una oposicin enrgica. Aqu hay referencias al perodo desde 1852 a 1918 cuando los estados, uno a uno, fueron atrapados en una red de obligatoriedad que usaba la estrategia del paso a paso: Al principio las leyes eran opcionales [...] despus la ley se hizo de mbito estatal pero el perodo obligatorio era corto (diez a doce semanas) y los lmites de edad cortos, de nueve a doce aos. Tras esto, lleg la lucha para extender el tiempo, a menudo poco a poco [...] para extender los lmites de edad por abajo hasta los ocho y siete aos y por arriba hasta los catorce, quince o diecisis; para hacer cumplir la ley a los

nios que asistan a escuelas privadas o parroquiales, para exigir cooperacin de esas escuelas para el tratamiento adecuado de los casos; para iniciar la supervisin del estado de la aplicacin local; para conectar la entrada en vigor de la asistencia a la escuela con la legislacin sobre trabajo infantil del estado mediante un sistema de permisos de trabajo [...] (cursiva aadida) Digna de mencin es la medida en que los proponentes de la escolarizacin centralizada estaban preparados para actuar encubiertamente, en desafo a la voluntad de la mayora y frente a la sumamente exitosa y barata herencia de la escuela local. Todava en 1901, tras casi medio siglo de esa legislacin --primero en Massachusetts, luego estado por estado en la mayora de las jurisdicciones restantes-- el doctor Levi Seeley de la Escuela Normal de Trenton poda an lanzar atronadores avisos de falta de progreso. En su libro Foundations of Education, escribe: mientras que ninguna ley de los registros legislativos de Prusia es cumplida ms completamente [que la asistencia obligatoria] [...], y se lamenta de que [...] en 1890, de 5.300.000 nios prusianos, slo 645 se escaparon de la red de funcionarios de absentismo escolar [...] pero que nuestra propia legislacin de asistencia a la escuela no eran ms que leyes de letra muerta: Estamos ensayando la educacin obligatoria para una generacin completa y no se puede decir que hayamos progresado mucho: dejemos de exigir slo 20 semanas de escolarizacin, 12 de las cuales sern consecutivas, sugiriendo llanamente as que no somos serios en el asunto. La frustracin de Seeley nublaba su juicio. Alguien era ciertamente muy serio acerca de la escolarizacin de confinamiento en masa para insistir en ella tan implacable y costosamente frente al repudio pblico masivo del proyecto. 8 Escolarizacin obligatoria El centro del proyecto era Massachusetts, la cosa ms cercana a una teocracia que haya surgido en Norteamrica. La lista que sigue es un registro revelador de la larga brecha entre la ley de obligatoriedad de Massachusetts de 1852 y similar legislacin adoptada por el siguiente conjunto de estados. Tambin es instructiva en la cronologa el lugar que tiene el Distrito de Columbia, sede del gobierno federal. Legislacin de Escolarizacin Obligatoria 1852 Massachusetts 1865 Distrito de Columbia 1867 Vermont 1871 New Hampshire Territorio de Washington 1872 Connecticut Territorio de Nuevo Mxico 1873 Nevada 1874 Nueva York Kansas California 1875 Maine Nueva Jersey 1876 Territorio de Wyoming 1877 Ohio 1879 Wisconsin 1883 Rhode Island

Illinois Territorio de Dakota Territorio de Montana Otros seis estados y territorios del Oeste se aadieron en 1890. Finalmente, en 1918, sesenta y seis aos despus de la legislacin de obligatoriedad de Massachusetts, el cuadragsimo octavo estado, Mississippi, promulg una ley de asistencia obligatoria a la escuela. Tenga presentes las palabras de Cubberley: en todas partes hubo una oposicin enrgica. 9 Desmoralizando el proceso escolar Pero sucedi una cosa extraa a medida que cada vez ms nios fueron arrastrados a la red, una crisis de tipo inesperado. Al principio aquellas primitivas escuelas de una y dos aulas --incluso las grandes y nuevas escuelas secundarias como la Central High de Filadelfia-- produjeron gran cantidad de intelectos adiestrados y disciplinados. Los maestros estatales de aquellos primeros das decidieron abrumadoramente imitar los criterios de las academias privadas y tuvieron xito en notable medida al sabotear inconscientemente el plan jerrquico que estaba en curso. Sin un personal cuidadosamente formado (y la mayora de las escuelas norteamericanas no tena administradores), se mostr imposible imponer el proceso de bajada de nivel prometido por el prototipo alemn. Adems, precisamente en los aos 20, una cualificada alternativa de aprendizajes estaba activa en los Estados Unidos, la formacin tradicional que todava distingua nuestra mitologa nacional del xito. Irnicamente, la primera crisis provocada por la nueva institucin escolar fue tomar demasiado en serio su mandato retrico. De ah sali una abundancia de mentes formadas intelectualmente justo en el momento en que la economa nacional de formas de vida y puestos de trabajo independientes estaba dejando paso a corporaciones jerarquizadas gestionadas profesionalmente y dirigidas por contables que no necesitaban a esa gente. El tpico graduado de una escuela con una sola aula representaba una fuerza antittica a la lgica de la vida corporativa, una cohorte inclinada a juzgar la direccin por su mrito y reluctante a conferir autoridad a partir de simples ttulos. Se hizo un llamamiento por la accin inmediata. La historia celebratoria de Cubberley no examina los motivos, pero registra con inquietud los pasos enrgicos dados ya dentro del nuevo siglo para cortar de raz la carrera de la escolarizacin intelectual para las masas, sustituyndola por un objetivo diferente: la forja de ciudadanos bien ajustados. Desde 1900, y debido ms a la actividad de personas preocupadas por la legislacin social y las interesadas en mejorar el bienestar moral de los nios que a los mismos educadores, ha habido una revisin general de las leyes de educacin obligatoria de nuestros estados y la promulgacin de mucha legislacin nueva sobre bienestar infantil [...] y contra el trabajo infantil [...] Estas leyes han llevado a las escuelas no slo a los absentistas y a los incorregibles, que bajo las antiguas condiciones o abandonaban pronto o eran expulsados, sino tambin muchos nios [...] que no tienen aptitud para aprender libros y muchos nios de cualidad mental inferior que no aprovechan los procedimientos ordinarios del aula [...] Nuestras escuelas han acabado por contener muchos nios que [...] son un estorbo en la escuela y tienden a desmoralizar el proceso escolar. (cursiva aadida) No estaremos ms cerca de toparnos cara a cara con los verdaderos creyentes y las partes con intereses personales que impusieron la escolarizacin obligatoria que con las misteriosas personas preocupadas por la legislacin social de Cubberley. Por la poca de que habla Cubberley, Walter Jessup, presidente de la Universidad de Iowa, se quejaba pblicamente: Ahora Amrica pide que eduquemos al conjunto [...] Es un problema mucho ms difcil ensear a todos los nios que ensear a los que quieren aprender. El sentido comn le debera decir a usted que no es difcil ensear a nios que no quieren aprender. Es imposible. El sentido comn debera decirle que Amrica no estaba pidiendo nada por el estilo. Pero alguien desde luego estaba insistiendo en el adoctrinamiento universal en la subordinacin de clases. La

asistencia obligatoria de nios que quieren estar en otro sitio, aprendiendo de forma diferente, significaba que la corta y feliz carrera de la escolarizacin acadmica pblica fue abortada deliberadamente, con la democracia usada como excusa. La nueva pedagoga inclusiva sentenci efectivamente a la mayor parte de los nios