El Hombre de Mazapan - James Patrick Donleavy PDF
El Hombre de Mazapan - James Patrick Donleavy PDF
Miller y el desenfado de un Rabelais. Esta crnica de una lucha contra la castidad, la fidelidad, la sobriedad y el honor, denostada en su momento por su irreverencia y su obscenidad, se ha convertido en un clsico y ha pasado a formar parte de la lista de Las mejores 100 novelas del siglo XX elaborada por la Modern Library. En el personaje de Sebastin Dangerfield, alias Hombre de mazapn, Donleavy ha sabido crear un tipo inolvidable. Irresponsable, sucio, seductor, embaucador y pobre de solemnidad, este americanoirlands extraviado en la vieja patria que se tambalea desde el pub a la casa de empeos, murmurando proposiciones libidinosas al odo de toda muchacha que se le pone a tiro, est empeado en la bsqueda de la libertad, la riqueza y la fama que siente que le pertenecen. Y, aunque se burla del mundo y de s mismo, es tan frgil como esos bizcochos con figura humana que se deshacen entre los dedos. El talento de Donleavy logra trastornar el universo moral haciendo que el lector se deslumbre ante este hroe, ante su encanto, su ingenio y su feroz apetito por gozar de cada minuto de la vida.
J. P. Donleavy
El hombre de mazapn
e PU B r1.1
Tr i ps 19.07.13
Ttulo original: The ginger man J. P. Donleavy, 1955 Traduccin: Anbal Leal Editor digital: Trips Correccin de erratas: Trips ePub base r1.0
El traductor agradece al profesor John J. Scanlan, director general del St. Brendans College, la ayuda que permiti dilucidar misteriosos aspectos de la vida, la lengua y las costumbres de su patria, la vieja Irlanda. Gracias a su colaboracin experta, el traductor no se extravi en los vericuetos y las callejuelas de Dubln, ni qued varado suprema indignidad! en alguna de las tabernas que visit acompaando a Sebastin Dangerfield.
1
Brilla un extrao sol de primavera. Y los carros tirados por caballos retumban avanzando hacia el desembarcadero, al final de la calle Tara, y los chicos descalzos de rostro blanco gritan. Entra OKeefe y se trepa a una banqueta. La mochila se le balancea sobre la espalda, y l mira a Sebastin Dangerfield. Unas baeras enormes. El primer bao en dos meses. Cada vez me parezco ms a los irlandeses. Es como entrar en el subte, all en Estados Unidos, uno pasa por un molinete. Fuiste en primera o tercera clase, Kenneth? En primera. Me romp el culo lavndome la ropa interior y en esos condenados cuartos de Trinity no se secaba nada. Finalmente, envi mi toalla al lavadero. All en Harvard poda usar un cuarto de bao con azulejos y enfundarme en la ropa interior limpia. Qu tomars, Kenneth? Quin paga? Acabo de visitar a mi prestamista con una estufa elctrica. Entonces, pgame una sidra. M arion sabe que empeaste la estufa? No est en casa. Fue con Felicity a visitar a sus padres. En los pramos de Escocia. Creo que Balscaddoon estaba deprimindola. Rasguidos en el cielorraso y gemidos del entrepiso. Cmo es el lugar? No tienes miedo? Ven conmigo. Puedes quedarte el fin de semana. No hay mucho de comer, pero compartiremos lo que sea. Es decir, nada. Yo no lo dira as. Yo s. Desde que llegu todo anda mal, y esos tipos de Trinity creen que me sobra el dinero. Piensan que la Ayuda a los Veteranos significa que cago dlares o tengo una diarrea de monedas. Recibiste el cheque? Ir a ver el lunes. Si el mo no llega, reviento. Y t cargas con una esposa y una hija. Puf. Pero por lo menos te sacas el gusto. En cambio, yo absolutamente nada. Hay mujeres abordables aqu en Howth? Tratar de averiguar. Mira, tengo que hablar con mi instructor, y preguntar dnde dictan mis clases de griego. Nadie lo sabe, todo se hace en secreto. No, no quiero otra copa. Ir el fin de semana. Kenneth, quiz te est esperando con la primera mujer en tu vida. S.
2
Para llegar a Balscaddoon haba que subir una empinada pendiente. Corra pegada a las casas y los ojos de los vecinos lo examinaban a uno. Niebla sobre el espejo de agua. Y la figura encorvada suba por el camino. Arriba el suelo se nivelaba, y en medio de una pared de cemento haba una puerta verde. Pasando la puerta, sonrisas, tena puestos zapatos blancos de golf y pantalones color canela asegurados con pedazos de alambre. Vamos, entra, Kenneth. Caramba, qu lugar. Cmo lo sostienes? Con fe. OKeefe recorri la casa. Abri puertas, cajones y armarios, descarg el agua del inodoro, levant la tapa, lo descarg otra vez. Asom la cabeza a la sala. Parece que esta cosa funciona realmente. Si tuviramos algo de comer estaramos bien. Ah en el pueblo vi una tienda bastante grande por qu no vas con ese acento ingls que tienes y consigues crdito? M e gusta mucho tu compaa, Dangerfield, pero la prefiero con el estmago lleno. Ya agot mi crdito. Y por cierto no tienes muy buen aspecto con esa ropa. OKeefe entr en la sala. Abri la puerta del invernadero, pellizc las hojas de una planta moribunda y sali al jardn. De pie sobre el colchn de csped emiti un agudo silbido cuando vio la cada de rocas hacia el oleaje del mar, muchos metros ms abajo. Recorri el estrecho fondo de la casa, mirando por las ventanas. En un dormitorio vio a Dangerfield de rodillas tajeando con un hacha una gran manta azul. Entr apresuradamente en la casa. Por Dios, Dangerfield, qu haces? Te has vuelto loco? Paciencia. Pero esa manta est buena. Dmela en lugar de destrozarla. Vamos, Kenneth, observa un poco. Ves? Me envuelvo el cuello as, escondo los bordes deshilachados, y listo. Ahora tengo puesto el azul de los remeros de Trinity. Siempre es mejor exhibir algn refinamiento fantasioso cuando se apela al poder de la clase. Y ahora iremos en busca de crdito. Bastardo habilidoso. Reconozco que mejora tu apariencia. Enciende fuego en la cocina. Ya vuelvo. Consigue un pollo. Veremos. Dangerfield sali al desierto camino de Balscaddoon. El mostrador estaba cubierto de generosas fetas de tocino y canastas de mimbre llenas de huevos relucientes. Detrs del largo mostrador los empleados, con sus delantales blancos. Las bananas, tradas verdes de las islas Canarias, florecan en el cielorraso. Dangerfield se detuvo frente a un empleado de pelo gris que se inclin solcito hacia adelante. Buenos das, seor. En qu puedo servirlo? Dangerfield vacil, con los labios fruncidos.
Buenos das, s. Deseara abrir una cuenta en la casa. M uy bien, seor. Tenga la bondad de pasar por aqu. El empleado abri una gran carpeta que estaba sobre el mostrador. Pregunt nombre y direccin de Dangerfield. Seor, quiere recibir su cuenta por mes o por trimestre? Creo que es mejor por trimestre. Desea llevar algo hoy mismo? Dangerfield cliquete suavemente los dientes, recorriendo los estantes con la mirada. Tiene gin Cork? Por supuesto, seor. Tamao grande o pequeo? Creo que ser mejor el grande. Algo ms, seor? Tiene Haig and Haig? El empleado llama en direccin al fondo del local. Un chico se mete entre bambalinas y reaparece con una botella. Dangerfield seala un jamn. Cuntas libras, seor? Lo llevar entero. Y dos libras de queso y un pollo. El empleado todo sonrisas y comentarios. Oh, s, claro, el tiempo. Qu niebla tan desagradable. No ayuda a los que salen al mar o a los otros. Batir de palmas llamando al chico. Ven aqu y lleva los paquetes del caballero. Y muy buenos das, seor. En lo alto de la colina, OKeefe espera y recoge en sus brazos los paquetes. En la cocina los deposita sobre la mesa. Dangerfield, no s cmo lo haces. La primera vez que fui a pedir crdito me dijeron que volviese con la carta de un gerente de banco. La sangre azul, Kenneth. Y ahora cortaremos un pedacito de este queso para el chico. Dangerfield vuelve a la cocina sonriendo y frotndose las manos. Para qu trajiste tanto licor? Nos calentar. Creo que se aproxima un frente fro desde el rtico. Qu dir M arion cuando regrese? Ni una palabra. Estas esposas inglesas son magnficas. Saben cul es su lugar. Deberas casarte con una. Lo nico que deseo es encamarme de una vez. M e sobra tiempo para atarme a una esposa y los hijos. Srveme un poco de escocs y sal de mi camino mientras preparo la comida. A veces creo que lo nico que s hacer es cocinar. Un verano estuve trabajando en Newport y pens en abandonar Harvard. Haba un chef griego que me crea maravilloso porque yo saba hablar griego aristocrtico, pero me despidieron porque invit al club a algunos muchachos de Harvard, y apareci el gerente y me ech sin ms trmites. Dijo que el personal no deba alternar con los clientes. Tena mucha razn. Y ahora me diplom en los clsicos, y tengo que seguir cocinando. Una noble vocacin. OKeefe arrojaba cacharros y bailoteaba entre la pileta y la mesa. Kenneth, crees que sexualmente eres un individuo frustrado e inadaptado?
En efecto. Hallars oportunidades en este excelente pas. S, muchsimas, de mantener relaciones contranatura con animales de granja. Dios mo, olvido el problema nicamente cuando tengo hambre. Pero cuando como pierdo los estribos. Me siento a leer todos los libros sobre sexo de la Biblioteca Widener para descubrir algn sistema. Pero de nada me ha servido. Seguramente repugno a las mujeres, y eso no tiene cura. Nunca interesaste a ninguna? Una sola vez. En el colegio Black Mountain, de Carolina del Norte. Me pidi que fuese a su cuarto para or msica. Comenz a apretarse contra m y yo escap de la habitacin. Por qu? Seguramente era demasiado fea. Otro de mis inconvenientes. Me siento atrado por las mujeres bellas. La nica solucin ser envejecer y no desearlas ms. Las desears ms que nunca. Caray, no hablars en serio, verdad? Si eso es lo que me espera, ya puedo tirarme desde el jardn al mar. Dime, cmo es la cosa regular? Te acostumbras, como ocurre con la mayora de las situaciones. Yo nunca podra acostumbrarme. Lo hars. Pero, qu significa esa visita de M arion a sus padres? Disgustos? La bebida? Ella y la nena necesitan descansar. Me parece que el viejo sabe manejarte. Cmo consigui birlarte doscientos cincuenta billetes? No me extraa que nunca los vieras. Simplemente, me llev a su estudio y dijo: lo siento hijo, ahora las cosas no estn del todo bien. Tendras que haber dicho: o la dote o no hay matrimonio. Es almirante, debe tener plata. Tenas que haberle recitado el sermn, algo as como que Marion debe vivir en la forma que est acostumbrada. Podras haberlo conmovido con algunas de esas ideas que suelen ocurrrsete. Demasiado tarde. Fue la vspera de la boda. Incluso rehus una copa por tctica. De todos modos, esper sus buenos cinco minutos despus que sali el mayordomo antes de alegar pobreza. OKeefe daba vueltas al pollo, sostenindolo por la pata. Ya veo, no es tonto. Se ahorr doscientos cincuenta billetes. Si lo hubieses pensado, podras haberle dicho que tenas agarrada a Marion, y con el apremio del parto necesitabas un pequeo capital. Mira en qu situacin ests ahora. Bastar que te reprueben en los exmenes de derecho y te vas al diablo. Kenneth, estoy bien. Tengo algo de dinero, y el resto en orden. Tengo casa, esposa, hija. Querrs decir que pagas alquiler por una casa. Si dejas de pagar, no hay casa. Kenneth, te servir otra copa. Creo que la necesitas. OKeefe llena un cuenco con cortezas de pan. Afuera la noche y el estruendo del mar. Campanas del Angelus. Una pausa reconfortante. De modo, Dangerfield, que por dignidad toda tu familia se morir de hambre y finalmente irn a parar al asilo. Llegas borracho, te encamas y pum, otra boca que alimentar. Comern spaghetti como yo tuve que hacerlo cuando era chico, hasta que te salgan por los ojos, o tendrs que volver a Estados
Unidos con tu esposa inglesa y tus hijos ingleses. El pollo, con hongos, fue depositado con gesto reverente en la fuente. Relamindose, OKeefe lo meti en el horno. Dangerfield, cuando est listo comeremos pollo a la Balscaddoon. Ya sabes, esta es una casa bastante espectral cuando oscurece. Pero por ahora lo nico que oigo es el ruido del mar. Espera. Bien, los fantasmas no me molestarn si tengo el estmago lleno, y si mi vida sexual fuese satisfactoria jams les prestara atencin. Mira, en Harvard finalmente consegu atrapar a Constance Kelly. Esa chica me tuvo sujeto dos aos, hasta que descubr qu falsa era la feminidad norteamericana, y me la saqu de encima. Pero ciertas cosas son inexplicables. Nunca pude conseguirla. Era capaz de cualquier cosa, salvo lo definitivo. Ah en Beacon Hill estaba a la pesca de la riqueza. Me habra casado con ella, pero no quera entramparse conmigo al pie de la escala social. Con su propia clase. Caramba, tiene razn. Pero, sabes lo que har? Cuando vuelva a Estados Unidos y tenga mucho dinero, con mis trajes cortados en Saville Row, y la pipa negra, el M.G. y mi propio chofer, y mi acento ingls a todo vapor. Me llegar hasta una casa suburbana donde ella vive con su marido, que es un comepapas, desairada por todos los viejos bostonianos, y dejo a mi chofer al volante. Avanzo por el camino del jardn y con mi bastn aparto los juguetes de los chicos y doy unos golpecitos impacientes en la puerta. Ella sale. Tiene una mancha de harina en la mejilla y de la cocina llega la peste de repollo hervido. La miro con sorpresa conmovida. Reacciono lentamente y luego con mi mejor acento, envuelto en resonancias devastadoras, le digo Constance te has convertido exactamente en lo que yo prevea. Luego, me vuelvo, le permito que examine atentamente el corte de mi traje, con el bastn aparto otro juguete y con un rugido del motor mi coche se aleja. Dangerfield se balanceaba en la mecedora verde con un gesto de regocijo, meneando la cabeza en mltiples afirmaciones. OKeefe recorra los azulejos rojos del piso de la cocina, esgrimiendo un tenedor, su nico ojo vivo reluciente en el rostro, sin duda un irlands enloquecido. Tal vez resbale con uno de los juguetes y se rompa el hueso de la cadera. Y la madre de Constance me odiaba a muerte. Pensaba que yo la perjudicaba socialmente. Abra todas las cartas que escriba a la hija, y yo me instalaba en la Biblioteca Widener e ideaba las cosas ms sucias que puedan imaginarse, creo que a la vieja podrida le encantaba. Me rea pensando que ella lea mis cartas y luego tena que quemarlas. Cristo, la verdad es que repugno a las mujeres. Y ese invierno que pas en Connemara visitando a los viejos, mi prima, que es lo ms parecido a una vaca que conozco, no quera saber nada conmigo. La esperaba para salir de la casa y buscar la leche, por las noches, con la intencin de acompaarla. Al final del campo trataba de tumbarla en la zanja. Jadeaba como una loca y deca que hara cualquier cosa si me la llevaba a Estados Unidos y nos casbamos. Lo intent tres noches seguidas, de pie bajo la lluvia y hundidos hasta los tobillos en el barro y el estircol de vaca, yo tratando de meterla en la zanja, queriendo tumbarla, pero era demasiado fuerte. Al fin le dije que era un montn de grasa y que no la llevara ni al infierno. Hay que conseguirles la visa antes de tocarles siquiera un brazo. Csate con ella, Kenneth. Y cargar con esa bestia el resto de mi vida? Podra funcionar si consiguiera encadenarla a la cocina para que preparase las comidas, pero casarse con una irlandesa es condenarse a la pobreza.
M e casara con Constance Kelly por despecho. Te sugiero la columna matrimonial del Evening Mail. Trata de facilitar las cosas. Hombre acomodado, amplias propiedades en el Oeste. Prefiere mujeres robustas, con capital propio y automvil para recorrer el Continente. Intil presentarse si no rene las condiciones. Comamos. Prefiero no complicar mi problema. Kenneth, eres realmente amable. El ave cocida fue depositada sobre la mesa verde. OKeefe hundi un tenedor en la pechuga chorreante y arranc las patas. En el estante un cacharro tembl. Las cortinitas de pintas rojas se estremecieron. Afuera soplaba el viento. Pensndolo bien, OKeefe sabe cocinar. Y ste es mi primer pollo desde la noche que sal de Nueva York y el mozo me pregunt si quera llevarme el men como recuerdo y yo me sent en la sala alfombrada de azul y dije s. Y a la vuelta de la esquina, en un bar, un hombre de traje marrn me invita a beber. Se acerca y me palpa la pierna. Dice que le gusta Nueva York y que podramos ir a un lugar tranquilo y charlar, estar juntos, chico simptico, chico educado. Lo dej enganchado en el asiento, sobre la chaqueta el manchn de rojo, blanco y azul de la corbata, y me dirig a Yorktown y bail con una chica de vestido estampado que afirm que no se diverta y que el lugar estaba desierto. Se llamaba Jean, tena unos pechos notables y yo pensaba en los de Marion, mi rubia delgada y alta de dientes regulares. Haba concluido la guerra y viajaba para casarme con ella. Listo para abordar el gran avin que me llevara del otro lado del mar. Cuando la conoc tena puesto un sweater celeste y supe inmediatamente que eran peras. Nada mejor que las peras maduras. En Londres, en el Antlope, sentado al fondo con una excelente copa de gin gozando de la compaa de esta gente inobjetable. Ella estaba sentada a pocos centmetros, un cigarrillo largo entre los dedos blancos. Mientras las bombas caan en Londres. Le o pedir cigarrillos y no tenan. E inclinndome en mi uniforme naval, apuesto y fuerte, por favor, srvase. Oh, realmente no puedo aceptar, gracias, no. Pero por favor srvase, insisto. Es muy amable de su parte. De ningn modo. Y dej caer uno y yo me inclin y le roc el tobillo con el dedo. Dios, qu pies grandes, carnosos y gratos. Qu te pasa, Kenneth? Ests plido como una sbana. OKeefe tiene los ojos en el cielorraso, y de su puo cuelga una pata de pollo a medio masticar. Oste? Eso que araa el techo, est vivo. Querido Kenneth, cuando te plazca puedes revisar la casa. Se mueve por todos lados. Incluso gime y tiene la desconcertante costumbre de seguirnos de cuarto en cuarto. Por Dios, acbala. Eso me da miedo. Por qu no averiguas? Prefiero no hacerlo. El ruido es real. Kenneth, quiz te interese revisar los cuartos. En el vestbulo hay una puerta trampa. Te prestar un hacha y una linterna. Espera que digiera la comida. La verdad, esto empezaba a gustarme. Cre que bromeabas. Al fondo OKeefe, llevando la escalera al vestbulo. Con el hacha preparada, OKeefe avanza lentamente hacia la puerta trampa. Dangerfield lo alienta. OKeefe levanta la puerta, y con los ojos sigue el rayo de luz. Silencio. Ni el ms mnimo sonido. Reaparicin general del coraje. Dangerfield, pareces muerto de miedo. Cre que t eras el hombre fuerte. Quiz no son ms que algunos papeles sueltos que rozan el piso.
Como gustes, Kenneth. Avsame cuando se te enrosque alrededor del cuello. Vamos, adelante. OKeefe desapareci. Dangerfield levanta los ojos hacia el polvo que desciende. El ruido de los pasos de OKeefe hacia la sala de estar. Un gemido. Un grito de OKeefe. Demonios, sostn la escalera. Voy a bajar. La puerta trampa se cierra con un golpe resonante. Por Dios, qu es eso, Kenneth? Un gato. Con un solo ojo. El otro es un gran agujero. Qu espectculo. Cmo demonios lleg all? No tengo la menor idea. Seguramente estuvo siempre. Tal vez perteneci a cierto seor Gilhooley que viva aqu, pero se cay por el peasco una noche y apareci tres meses despus en la isla de M an. Kenneth, t diras que esta casa tiene una historia de muerte? Dnde dormir? Vamos, Kenneth, anmate. Pareces aterrorizado. No permitirs que te deprima un pobre gatito. Puedes dormir donde gustes. Esta casa me pone la piel de gallina. Encendamos fuego hagamos algo. Ven a la sala y toca el piano para m. Atravesaron el vestbulo de azulejos rojos en direccin a la sala. Instalado en un trpode, frente al balcn cerrado, un gran telescopio de bronce apuntando al mar. En el rincn, un antiguo piano, la tapa cubierta de latas abiertas y cscaras de queso. Tres sillones robustos deformados por prominencias de relleno y resortes sueltos. Dangerfield se acomod en uno y OKeefe enfil hacia el piano, oprimi una tecla y empez a cantar: En este cuarto lbrego en esta oscuridad vivimos como bestias. Las ventanas repiquetean en los marcos carcomidos. Las notas retorcidas de OKeefe. Aqu ests, Kenneth, instalado en esta banqueta, y anduviste mucho desde Cambridge, Massachusetts, pecoso y alimentado a spaghetti. Y yo, que vine de Saint Louis, Missouri, porque esa noche en el Antlope llev a Marion a cenar y ella pag. Y una semana despus a un hotel. Y le baj el piyama verde y dijo que no poda y yo dije s puedes. Y otros fines de semana hasta el fin de la guerra. Adis a las bombas y vuelta a Estados Unidos donde me sent trgico y solitario y pens que Gran Bretaa estaba hecha para m. Lo nico que consegu del viejo Wilton fue que pagara el taxi que nos llev a nuestra luna de miel. Llegamos y compr un bastn para recorrer los valles de Yorkshire. Nuestro cuarto estaba sobre un arroyo en ese fin del verano. Y la mucama estaba loca y puso flores en la cama y esa noche Marion se las puso en el cabello, que desprendi sobre el camisn azul. Oh las peras. Cigarrillos y gin. Abandono de los cuerpos hasta que Marion perdi sus dientes postizos detrs de la cmoda y se ech a llorar, envuelta en una sbana, desplomada en un silln. Le dije que no se preocupase, que cosas as ocurran en la luna de miel y pronto saldramos para Irlanda donde haba tocino y manteca y largas noches al lado del fuego mientras yo estudiaba derecho y quiz incluso hacamos fugazmente el amor sobre la alfombra lanuda del piso. Esta voz de Boston cacareando su cancin. La luz amarillenta sale por la ventana y se derrama
sobre los parches de pasto doblado por el viento y las rocas oscuras. Y baja por los escalones hmedos rozando los tocones de aulaga y los brezos rojizos hasta la superficie del agua y la piscina. Donde las algas marinas suben y bajan en la noche de Balscaddoon.
3
El sol de una maana de domingo elevndose desde el mar insomne frente a la oscura Liverpool. Sentados sobre las rocas encima del agua con una cafetera. All abajo, distribuidos sobre el muelle, excursionistas de colores vivos. Las velas saliendo hacia el mar. Parejas jvenes que suben por el camino de Balscaddoon hacia la cima de Kilrock deseosas de hallar lugares de csped y echarse entre las retamas. Un mar verde fro que rompe con lneas de blanco sobre la costa de granito. Un da del nacimiento de todas las cosas, como estrellas reveladas. Viento hmedo y salado. Y maana regresa Marion. Y nosotros dos aqu balanceando nuestras piernas norteamericanas. Marion, por favor, espera un poco. Todava no me apliques las tenazas. Los platos sucios o el trasero sucio del beb, slo quiero seguir mirando las velas. Necesitamos una niera que se lleve al beb a una plaza pblica donde yo no oiga los berridos. O quiz ustedes dos se maten en un choque de trenes y tu padre aguante la cuenta de la funeraria. La gente bien educada nunca discute el precio de la muerte. En los tiempos que corren no es barato. Un mes con los ojos un poco vidriosos y viaje a Pars. Un hotelito discreto en la ru de Seine y fruta fresca flotando en una palangana de agua fra. Tu largo cuerpo invernal desnudo sobre la losa y qu sentira yo si tocase tus pechos muertos. Debo sacarle media corona a OKeefe antes de que se marche. Por qu ser tan tacao. Entrada la tarde, los dos bajan la colina en direccin a la parada del mnibus. Los pescadores con sus lanchas de motor descargan la pesca en el muelle. Las viejas sobre los gruesos tobillos cubiertos de sabaones, miran los pesados pechos colgantes. Kenneth, no te parece un bonito pas? M ira esa mujer. Digo yo, Kenneth, no es un bonito pas? Parecen sandas. Kenneth, pobre infeliz. Sabes, Constance tena linda figura. Seguramente me amaba. No poda evitarlo. Pero eso no le impedira casarse con el hijo de una vieja familia yanqui. Cuntas veces me sent con el culo helado en los escalones de la Widener nada ms que para mirarla pasar y seguirla hasta el sitio donde se reuna con un idiota muerto de fro. Kenneth, ests jodido. No te preocupes, me las arreglar. Domingo. Da reservado al vaco y la derrota. Dubln, una ciudad clausurada, una gran trampa gris. Slo trabajan las iglesias, consagradas por la msica, las velas rojas y los cristos crucificados. Y por las tardes, largas colas esperando en la lluvia a la entrada del cine. Digo yo, Kenneth, tendras muy grave inconveniente en prestarme media corona reembolsable el lunes a las tres y treinta y uno en punto? El cheque llega maana y podra pagarte en el consulado. No. Dos chelines? No. Un cheln y seis peniques? No. Nada.
Un cheln es nada. Maldito sea, Dangerfield, no me arrastres en tu propia cada. Por Dios, estoy entre la espada y la pared. Mrame. Tengo los dedos como spaghetti hmedos. Sultame. No pretendas que nos ahoguemos los dos. Clmate, Kenneth. No tomes las cosas tan en serio. En serio? Es cuestin de vida o muerte. Qu quieres que haga? Saltar de alegra? Ests nervioso. No estoy nervioso, soy prudente. Quiero comer maana. Crees sinceramente que los cheques llegarn? Por supuesto. Cuando ests encerrado en el asilo clamando por una copa no quiero acompaarte. Es suficiente que se hunda uno de los dos. No los dos. Quiero comer esta noche. Y yo quiero cigarrillos. M ira, aqu est el mnibus, te dar tres peniques y me los devuelves maana. Kenneth, antes de que te marches quiero decirte una cosa. Eres un amor de hombre. Oye, no me fastidies, si no quieres los tres peniques me los guardo. Es la mitad del pasaje. Kenneth, te falta amor. Lo que me falta es una hembra y dinero. El mnibus reanuda la marcha. La cabeza de OKeefe desaparece en el piso superior y sobre un cartel verde, Guinness le har bien. M uy cierto. Otra vez colina arriba. Domingo en el desierto de Edar. Qu bueno conocer los viejos nombres. Hay que respirar hondo. ltimamente tuve sueos en que me arrestaban. Me aferran desde atrs y me detienen por escndalo pblico. Mientras no se trate de una acusacin de indecencia. Hay que ir al negocio y conseguir que este buen hombre me entregue algunos cigarrillos. Lindo da, seor. S. Perdone la impertinencia, seor, pero usted es el caballero que vino a vivir en la cima de la colina? Eso mismo. Ya me pareca, seor. Y le gusta? Esplndido. M e alegro mucho, seor. Hasta luego. Oh, les digo. Les digo, nombres y nmeros. Quiero ponerme un saco sobre el rostro. Por qu no se acercan para verme comer? Abran mis cartas con vapor de agua y vean si uso braguero. Y me gusta que mi esposa ande descalza. Es bueno para la mujer. Aseguran que es la cura de la frigidez. Odio la frigidez. Vengan a verme y espen por cualquier ventana. Ascenso a la Cima y abajo est el Foso de Gaskin, el Agujero del Zorro y la Tripa del Gaitero. Y el promontorio de Casana donde se renen las aves marinas. Cierta tibieza en el aire. Me encanta. Solitario y dominical. Se encontr con el gato. Debi haber encerrado all a OKeefe. Quitarle la escalera. Una buena leccin de valor. Se le acerc una joven.
Seor, tiene fuego? Por supuesto. Dangerfield encendi un fsforo, y lo acerc al cigarrillo de la muchacha. M uchsimas gracias. Bienvenida en tan hermosa tarde. S, se est bien. Es emocionante. S, es emocionante. Sali a caminar? S, mi amiga y yo estamos paseando. Estn rodeando el promontorio? S, nos gusta. Vinimos de Dubln. De qu viven? Bueno, yo trabajo. En qu? M i amiga y yo trabajamos en Jacobs. La fbrica de bizcochos? Ponemos las etiquetas a los envases. Le gusta? M s o menos. Un poco aburrido. Sigamos caminando. Bueno. Avisar a mi amiga. Los tres caminando juntos. Conversacin trivial. Nombres, Alma y Thelma. Y la ancdota del vapor Reina Victoria, naufrag aqu a las tres de la madrugada del quince de febrero de 1853. Trgico desastre. Y all est la cantera. Vean las piedras. Con esta roca hicieron el puerto. Oh, yo les digo, Alma y Thelma, Howth tiene mucho sabor histrico. Y podra decir que yo tambin contribuyo. A mi modo, con modestia. Y ellas pensaron que se estaba burlando y eran catlicas y lanzaron risitas ante ese rostro protestante. Oscureci un poco. Permtanme tomarlas de la mano. Oh, de noche Howth es un sitio peligroso. Las jvenes necesitan proteccin. Y yo la sostendr de la mano Alma y es una linda mano a pesar del trabajo. Thelma va adelante. Le molesta, Alma? Thelma est lejos en la oscuridad. Detengmonos ahora, as. Est mejor, el brazo alrededor de la cintura, ms seguro. Le gusta? Caramba, qu hombre apurado, y besando a un desconocido, qu pensar mi amiga? Dgale que me siento muy solo y que usted no pudo resistir un abrazo inocente. Vivo aqu, quiere venir? Oh no. Una copa? Soy miembro de las Pioneras. Entonces un vaso de agua. Podra venir el domingo prximo. Estar en frica en el centro del Congo. Tiene un lindo busto, Alma. Usted no debera hacerme esas cosas. Vamos Alma, entre un momentito y le mostrar el telescopio. No sea grosero, adems no puedo dejar a mi amiga. La honestidad nunca me lleva a ninguna parte. Alma, djeme darle un beso de despedida. No crea que no me gust, pero mi amiga se lo contar a mi hermana. Adis. Alma huye en la noche. Con su corazn que acaba de encenderse por la presencia de un desconocido y yo s que ests pensando que habra visto tu linda ropa interior nueva. Maana la meter en el cajn durante una semana. Y por un simptico protestante como l, y habran tomado
chocolate y viajado en taxi y los bailes. Inquietantes posibilidades que quiz no se repitan nunca. Thelma, no es cierto que l era formidable. A travs de mi agobiadora puerta verde. En esta casa de sonidos. Debe ser el mar. Seguramente atraviesa incluso el piso. El gato. Exactamente como OKeefe con un ojo. Dice que no puede recoger una pelota. Y cuando lo llevaron al hospital y se lo sacaron nunca le dijeron que le quedaba uno solo. Kenneth, de todos modos te quiero. E incluso ms si hubieses podido enterrar el hacha en el gato, exactamente detrs de las orejas. Creo que esta noche la sala de estar es ms segura. No quiero apremiar a los demonios. Y tomar un pequeo refrigerio. Y leer mi linda y gruesa revista comercial norteamericana. Nadie sabr jams lo que hizo por m en los momentos malos. Mi biblia de felicidad mensual. La abro y ya estoy ganando sesenta y tres mil al ao. Unos trescientos mil y parece ms autntico. Y debo ir a mi oficina de Connecticut. Insisto. Y por la noche descanso en mi club. En Nueva York la cosa es difcil porque los irlandeses se meten en todas partes. Imitan a los protestantes. Y tendr una simptica y reducida familia de dos nios. Los mejores mtodos anticonceptivos. Jams debe permitirse que la lascivia se meta en uno. La pasin del momento, y el desastre por aos. A lo sumo dos veces. Podra ser fatal. Marion haciendo ese ruido de succin con los dientes postizos. Succiona y afloja, adentro y afuera, pero es imposible. Sencillamente imposible, eso no existe. Se pegan a las encas y despus se aflojan. Un circulito de vello alrededor de los pezones, cosquillea la boca del beb. Oh, ella vivir mucho tiempo. Me enterrarn. Pero antes estudiar la ley de sociedades annimas y quiz despus me ocupar del negocio de inversiones. Sebastin Bullion Dangerfield, director de Pesos Inc., la principal firma bancaria del mundo. Y luego, accin. Cambiar las tasas de inters de los prestamistas. Disminuirlas? No, elevarlas. De todos modos, la gente no debe empear cosas. Y enviar a OKeefe al Sudn para que pueda correr desnudo. Dangerfield se acomod, los pies contra la pared. El viento estremeca las ventanas. De pronto un gemido largo y angustiado que vena del cielorraso. Los dientes de Dios. M antener la calma. Es intil perder el valor. Y gemidos bajo el piso. Por el amor de Dios. Aferra el hacha, entra en su cuarto. El aire del mar, un gran fantasma hmedo, penetra por la ventana abierta. La cierra de un golpe. Arranca las mantas de la cama. No sea que haya vboras. Ahora hace correr el agua del inodoro para quitarse el miedo. Y arregla el cuarto, tiende la cama. Y otro trago del excelente gin Cork. Unos golpes a la almohada para ventilarla. Santo Dios. El cuarto se llena de plumas flotantes. Maldito sea. Por el amor de Dios, si as lo quieren Fuera este maldito acolchado. Y Dangerfield levanta el hacha sobre la cabeza desmadejada, y la descarga una vez y otra vez sobre la almohada. Gritos de dinero, dinero. Arrastra el colchn y pasa la puerta, atraviesa el vestbulo y entra en la cocina. Lo sube sobre la mesa. Y tiene a mano el hacha para hendir al primer impostor que pise el cuarto. Otro trago abundante. Sin duda es bueno para las tripas y por lo menos acelera mi viaje al pas del olvido. Dej mi alma sentada contra una pared y me fui, me miraba y yo me enfriaba porque las almas son como corazones, ms o menos rojas y clidas, muy parecidas a corazones.
4
Algo le tiraba de la pierna. Abri lentamente los ojos y vio el rostro airado de Marion inclinado sobre l en esa maana catica del lunes. Dios mo, qu le pas a la casa? Por qu no fuiste a la estacin a recibirme? Mrate. Gin. Es horrible. Tuve que tomar un taxi hasta aqu, me oyes? Un taxi, quince chelines. Bueno, bueno, por Dios, un poco de paciencia y te lo explicar todo. Explicar? Explicar qu? No hay nada que explicar, todo est muy claro. M arion sostena en alto la botella de gin. Bueno, no estoy ciego, ya la veo. Dios mo, es terrible. Realmente, pareces un cerdo. Si mami y papi pudiesen ver esto. Qu haces sobre la mesa? Cllate. No me callar y no me mires as. Qu significan esas plumas por todas partes? Platos rotos en el piso. Qu estuviste haciendo? La danza del macho cabro. Qu horriblemente srdido. Repugnante. Plumas por todas partes. Maldito, maldito borracho. Dnde conseguiste el dinero? No fuiste a recibirme a la estacin. Por qu? Contstame. Cllate. Clmate, por el amor de Dios. El despertador no son. Mientes. Estuviste bebiendo, bebiendo, bebiendo. Mira la grasa, el desorden, la roa. Y qu es esto? Un pjaro marino. Quin pag todo? Vino el maloliente OKeefe. Estoy segura, lo huelo. Djame en paz. Pagaste la leche? S, y ahora, por lo que ms quieras, cllate, mi cabeza. De modo que pagaste, verdad? Aqu est. Aqu est. Exactamente donde la dej y el dinero desapareci. M entiras. Qu infame. Qu perverso infame. Llmame rata, no puedo soportar la buena educacin adems de los alaridos. Oh basta, basta. No pienso seguir viviendo as, me oyes? Tus mentiras descaradas, una tras otra y yo que quera conseguir que pap hiciese algo por nosotros y ahora vuelvo para encontrar esto. Tu padre. Tu padre es un montn de excremento, excremento bien apretado, de la mejor calidad. Qu estuvo haciendo, jugando a los barquitos en la baera? Marion se abalanz, y el bofetn golpe el mentn de Dangerfield. El nio empez a gritar en su cuarto. Sebastin se incorpor en la mesa. Descarg el puo en el rostro de Marion. Sali despedida hacia la alacena. Platos rotos en el suelo. Con su ropa interior andrajosa se detuvo ante la puerta de la nursery. Un puntapi y la abri arrancando la cerradura. Sac la almohada que el nio tena bajo la cabeza y la apret fuerte sobre la boca que gritaba. Lo matar, maldito sea, lo matar si no se calla. M arion detrs, hundindole las uas en la espalda. Loco, aprtate del nio, llamar a la polica. M e divorciar, matn, cobarde, cobarde, cobarde.
Marion aprieta al nio contra su pecho. Sollozando, extiende su largo cuerpo ingls y al nio a travs de la cama. El cuarto devuelve como un eco las vacilaciones de su voz gimiente. Sebastin, el rostro plido, sale del cuarto, golpea la puerta rota, quiere evitar que un corazn culpable conozca el sonido del sufrimiento. Bien avanzada la maana, Dangerfield tom un mnibus para Dubln. Arriba, ocup un asiento delantero, castaetendole los dientes. Por la ventanilla, el llano lodoso y la cancha de golf barrida por el viento. La isla de North Bull desdibujada por la luz del sol. Costaba dinero dejar a Marion. Haba en ella sangre vulgar que le vena de alguna parte, quiz de la madre. El padre de la madre haba sido comerciante. La mala sangre se nota. Yo s que se nota. Y yo debera marcharme. En lnea recta hacia el buque. Ella no tiene valor para divorciarse. La conozco muy bien. Nunca me dio ni una oportunidad de explicarle la situacin. Que se pudra all. No me importa. Hay que afrontar la realidad de la vida. La realidad, la realidad. Podramos arreglar las cosas. Prepara buenos platos con queso. Unos das sin comida la obligarn a aflojar. Tal vez me convenga volver con una lata de duraznos y un frasco de crema. Siempre est ventilando la casa. Abre las ventanas por un minsculo pedo. Me dijo que nunca pedorrea. Por lo menos mis pedos tienen fuerza y ruido. El parque Fairview parece una manta hmeda y enmohecida. Me siento un poco mejor. En esa casa OKeefe rompi un lavabo. Cay en l cuando intentaba espiar detrs del botiqun de una mujer. El doliente OKeefe, inclinado sobre los volmenes de la Biblioteca Nacional estudiando irlands y soando con la seduccin. La estacin de la calle Amiens, Dangerfield baja del mnibus, y toma por el sendero que sube hasta la calle Talbot. Dios mo, me parece ver prostitutas bizcas de bocas desdentadas. No me gustara meterme en una callejuela con una de ellas sin tener una armadura impenetrable, y no hay armadura en Dubln. Pregunt a una cunto costaba y me dijo que yo tena una mente perversa. La invit a beber una copa y dijo que los marineros norteamericanos eran groseros y que le pegaban en el asiento trasero de los taxis y le decan que se baara. Afirm que le gustaba la goma de mascar. Y cuando tom unas copas se puso atrozmente grosera. Me impresion. Me pregunt el tamao. Casi la abofeteo. Con eso mismo. Yo lo llamo provocacin. Y le dije que se confesara. Dubln tiene ms de cien iglesias. Compr un mapa y las cont. Debe ser hermoso tener fe. Pero creo que un jarro de Gold Label corre desde el barril en la casa de las aspidistras. Calma los nervios. Ahora no hay tiempo para nervios. Tengo la juventud de mi lado. Todava soy joven, ni siquiera tengo treinta, aunque Dios sabe que las he pasado muy duras. Mucha gente me dice que tenga cuidado. Joven, no se case sin dinero, sin un buen empleo, sin un diploma. Tienen razn. Dentro de la taberna con zorros embalsamados detrs de las plantas enmacetadas. Y el saln con manchas pardas. Se inclina y oprime el botn en procura de accin. Por la puerta aparece el rostro tosco de un joven. Buenos das, seor Dangerfield. Una hermosa maana de primavera. Un doble y algunos atados de Woodbine. M uy bien, seor. Hoy sale temprano? Algunas diligencias. Siempre hay que hacer cosas, verdad? As es. Magnficos cliss. Haba que alentarlos. Demasiada gente, maldito sea, quera ser original.
Acuaba frases cuando un lugar comn bien colocado serva y evitaba sentimientos de ansiedad. Si M arion quiere formular la absurda acusacin de que me gast el dinero de la leche, dejmoslo as. Una bandeja aparece por la ventanilla. Se lo anoto, seor Dangerfield? S, por favor. M e alegro de que haga buen tiempo, y yo dira que usted tiene excelente aspecto. Gracias. S, parece un da excelente. Momentos como ste, sentado aqu, deberan preservarse. Me gustara que los amigos vinieran de visita a casa, y tal vez tendra un bar, pero nada vulgar. Y Marion preparara bocaditos. Aceitunas. Y los chicos jugando en el jardn. No me opondra a tener un cuarto parecido a ste. Un zorro sobre el reborde de la chimenea y cacharros funerarios. Creo que afuera el mundo camina enloquecido. Y yo marcho a la cabeza. Para tener amigos, y fotografas, y cartas. Y yo tambin. Y las mujeres que trampean alimentos en beneficio de amantes jvenes. Nalgas arrugadas a horcajadas sobre sillas de palorrosa, gimiendo cada vez que firman un cheque. Me convierto en amante de mujeres mayores de cincuenta. A sas s que les gusta. Buenas para OKeefe. Pero quizs l se resista. Un hombre sabido pero chapucero. Y ahora consigue ese cheque. Quiero ver dlares. Miles de dlares. Los quiero todos sobre m para pavimentar las calles de mi almita melindrosa. Hasta luego. Hasta luego, seor Dangerfield. Buena suerte. Sobre el puente Butt. Tapado con diarios rotos y viejos decrpitos y desdentados que miran pasar los ltimos aos. Estn aburridos. S que los jvenes aprendieron de ustedes; y ustedes ofrecieron opiniones que les merecieron un breve respeto. Pronto comparecern ante Dios. Qu impresin le causarn. Pero, caballeros, all arriba est la felicidad. Todo blanco y azul. Un cielo con luz de acetileno. Y el viaje en tercera. M alditos bastardos. A lo largo de la plaza Merrion. En camino a la riqueza. Hago crujir los dedos. Ah est la bandera norteamericana. M i bandera. Significa dinero, automviles y cigarros. Y que nadie la critique. Subiendo los escalones. Una gran puerta negra. Aplomado, aproximacin al escritorio de la recepcionista. Gastadas irlandesas de edad madura y miseria. Agobiando a los pobres comepapas que se dirigen al pas del otro lado del mar. Para que empiecen a saber cmo es que lo mandoneen a uno. Y tan simpticas con el joven universitario del M edio Oeste que entra brioso. Puede decirme si llegaron los cheques? Usted es el seor Dangerfield, verdad? En efecto. S, llegaron los cheques. Creo que el suyo est por aqu. Pero, no hay cierto arreglo con su esposa? Creo que no puedo entregrselo si ella no lo autoriza. Dangerfield comienza a prepararse para una ereccin irritada. Vea, si no tiene inconveniente retirar inmediatamente el cheque. Lo siento, seor Dangerfield, pero tengo orden de no entregrselo sin permiso de su esposa. Deme inmediatamente el cheque. La boca de Dangerfield parece una guillotina. La mujer se muestra inquieta. Perra insolente. Disculpe, pero tendr que preguntar al seor M orgue. Usted no preguntar nada a nadie.
Lo siento muchsimo, pero tendr que preguntar al seor M orgue. Qu? Recuerde que soy la responsable de estos cheques. El puo de Dangerfield describi un crculo en el aire y aterriz ruidosamente sobre el escritorio. La recepcionista peg un salto. Y se le afloj la mandbula inferior con una sugestin de obediencia. Usted no preguntar nada a nadie, y si no me da inmediatamente ese cheque la acusar de robo. M e entiende? Hablo claro? No permitir que una sierva irlandesa se entrometa en mis asuntos. Esta irregularidad llegar a odos de las autoridades correspondientes. Deme ese cheque y basta de tonteras. La recepcionista con la boca abierta. Un hilo de saliva desciende por la mandbula. Una vacilacin fugaz y el temor obliga a una mano nerviosa a entregar el sobre blanco. Dangerfield la quema con ojos enrojecidos. En el vestbulo se abre una puerta. Varios campesinos, que miran desde la escalera, vuelven rpidamente a los asientos, con las gorras sobre las manos entrelazadas. Y una declaracin final de Dangerfield. Ahora, maldito sea, cuando vuelva por aqu quiero que me entregue el cheque al instante. Desde la puerta, una voz con acento del M edio Oeste. Eh, amigo, qu pasa? Tonteras. Qu? De pronto, Dangerfield tiene convulsiones de risa. Da media vuelta, abre bruscamente la puerta y baja a saltos los escalones. El verde oscuro del parque del otro lado de la calle. Y a travs de las copas de los rboles, los edificios de ladrillo rojo del otro lado. Mira esas grandes losas de granito sobre las cuales camina. Qu bien formadas, qu slidas. Patn celta. Estoy en favor de la cristiandad pero es necesario frenar la insolencia. Con la violencia si es necesario. Cada uno en su lugar, as es mejor. Abrirse paso. Visitar despus a mi prestamista y comprar una trompeta para tocar por el camino de Balscaddoon. A eso de las cuatro de la madrugada. Y creo que me meter en esta hermosa casa que veo aqu con las ventanas antiguas. Esta taberna es oscura y reconfortante y suscita una sensacin profesoral. La puerta del fondo se abre sobre el Trinity College, que est enfrente. Siento que me encuentro cerca del saber y de los estudiantes que no toman la cerveza suelta. Quiz deposito excesiva confianza en la atmsfera. Guardo el dinero en lugar seguro. Me espera una vida brillante. Calles y casas viejas, los gritos de los recin nacidos y los rostros felices y sonrientes escoltando a los muertos recientes. Automviles norteamericanos acelerando calle Nassau abajo y los cuerpos de ex oficiales del ejrcito indio enfundados en tweed que entran con paso vacilante en el recinto oscuro y cultivado del Club de la calle Kildare para beber el whisky matutino. Aqu est el mundo entero. Mujeres de Foxrock con tobillos ms esbeltos y nalgas bien perfiladas, en el atavo ajustado y terco que ostenta la marca de la prosperidad, contonendose porque posean el mundo y se dirigan a beber caf y a ver una exposicin de cuadros. No me alcanza. Ms. Veo a Marion como parte de la escena. Har dinero. Yo. Sale el sol. Jess como anticonceptivo. Esta gran verja de hierro alrededor de Trinity cumple una funcin til. El mundo resurrecto. Banderas amarillas en el cielo, todo por m, Sebastin Bullion Dangerfield.
Y t, querido Dios dame fuerza para poner el hombro a la rueda y empujar como todos los dems.
5
La primavera se convirti en verano. En Stephens Green, los actores ocupaban sillas de tres peniques y se bronceaban un poco. Aqu y all grandes anillos de flores y patos deslizndose alrededor del cielo. Y ciudadanos que ocupaban tranvas tardos en direccin a Dalkey para nadar un poco. En esta maana de junio, Dangerfield pas por la puerta principal de Trinity y subi las escaleras polvorientas y desvencijadas del nmero 3, se detuvo al lado del fregadero chorreante y manchado de xido, y golpe a la puerta de OKeefe. Pas un minuto y luego se oy el ruido de pies descalzos y cerrojos corridos, y apareci un rostro barbado y triste, y un ojo vaco. Eres t. Se abri la puerta y OKeefe retorn a su dormitorio. Olor de esperma viejo y manteca rancia. Enmohecindose sobre la mesa, una hogaza de pan, con un extremo mordido y marcas de dientes. La chimenea llena de diarios, medias viejas, escupitajos y productos de la autocontaminacin. Por Dios, Kenneth, no deberas encargar a alguien la limpieza? Para qu? Te descompone? Vomita en la chimenea. No tienes un canasto? Puedo gastar mi dinero en cosas mejores que un lacayo. M e marcho. Qu? M e marcho. M e voy. Quieres algunas corbatas? Corbatas de moo. S. Adnde vas? A Francia. Consegu empleo. Qu es? Ensear ingls en un liceo. Besanon, donde naci la madre de Paul Klee. Bastardo con suerte, me dices la verdad? Me voy exactamente dentro de una hora. Si me miras muy, muy atentamente, vers que lleno este saco con cuatro atados de cigarrillos, un par de medias, dos camisas, un pan de jabn y una toalla. Luego me pongo el gorro, escupo sobre mis zapatos y los lustro con la manga. Salgo por esa puerta, dejo caer las llaves en la entrada principal y me meto en lo de Bewley a tomar una taza de caf, posiblemente solo, a menos que tengas dinero para pagar lo tuyo. Y luego, si an ests mirando, bajo por la calle OConnell, paso frente a Gresham, en la esquina doblo a la derecha y ah vers mi forma esbelta que desaparece en un mnibus gris que dice aeropuerto, y finis. Ahora me entiendes? Kenneth, sinceramente me alegro mucho. Comprendes? Sistema. Una vida ordenada. Dangerfield abarca el cuarto con un movimiento de la mano. Esto es lo que llamas ordenado? Lamento verte tan desordenado. OKeefe se toca el crneo. Aqu, Jack, aqu. Qu hars con esa jarra que est sobre la cmoda? Todava tiene pegado el precio. Eso? Es tuyo. Sabes qu significa? Te lo dir. Hace un ao, cuando vine a este agujero, estaba saturado de grandes ideas. Pensaba en alfombras y sillones y quiz unos cuadros en la pared, y despus invitara a algunos muchachos de la escuela pblica a beber una taza de t y echar una ojeada
a mis objetos de arte. Pens que las cosas seran como en Harvard, con la diferencia de que lograra ingresar en algunos de los clubes, cosa que nunca pude hacer en Harvard. Cre que sera mejor empezar con algunos objetos en el dormitorio, y compr esa jarra por un cheln y cuatro peniques, como puedes verlo por la etiqueta, y eso fue todo. No necesito aclararte que nunca entr en ningn club ni frecuent a los muchachos de la escuela pblica. Me hablan, pero piensan que soy un poco tosco. Lstima. S, lstima. Te regalar la jarra para que me recuerdes cuando ya no est en la vieja tierra irlandesa, y viva con una linda mueca francesa. Dios mo, si tuviese tu acento me instalara aqu. El acento es todo. Estoy derrotado antes de empezar. En fin, eso no ser un obstculo en Francia. Oye, Kenneth, no quiero entrometerme pero S, ya s. Dnde consegu dinero. Eso, amigo mo, es un asunto de estado supersecreto. Lstima. Vamos, salgamos de una vez. Recoge las corbatas si las quieres, y la jarra, o lo que se te ocurra. No volver a ver estos cuartos srdidos. Ni una sola vez encend fuego en esa chimenea. Tengo veintisiete aos y siento como si tuviera sesenta. No s, no s, creo que preferira morir antes que pasar nuevamente por todo esto. Tiempo perdido. No me gradu. Creo que asist a cuatro clases de griego y dos de latn en los ltimos seis meses. Aqu todo es difcil, no como en Harvard. Estos chicos trabajan da y noche. Puedo llevarme estas hojitas de afeitar usadas? Lo que quieras. Durante el resto de mi vida ser tan pobre como un ratn de iglesia. Sebastin recogi en un puado las corbatas y las distribuy en sus bolsillos. Llen una toalla de papel con hojas de afeitar y varias lminas de jabn. Sobre la mesa, una pila de cuadernos baratos. Qu es esto, Kenneth? Son los frutos, podra agregar que echados a perder, de mis esfuerzos por ser un gran autor. No pensars dejarlos aqu? Ciertamente. Qu quieres que haga? Nunca se sabe. Pues yo s. De una cosa estoy seguro, y es que no soy escritor. No soy ms que un hijo de perra hambriento y sexualmente insatisfecho. Dangerfield estaba volviendo las pginas del cuaderno. Leyendo en voz alta. En la familia irlandonorteamericana comn sta habra sido una muy grata ocasin de hipcrita y autntica alegra, pero los OLacey no eran la familia irlandonorteamericana comn y la atmsfera mostraba una tensin casi sacrlega Acbala. Si quieres leer eso, llvatelo. No me recuerdes esa basura. No escribir ms. Mi oficio es la cocina. Los dos salen del dormitorio con los peridicos extendidos sobre los resortes del colchn. La marca del cuerpo. Enero aqu adentro y junio afuera. OKeefe, la rata triste, la hogaza de pan mordisqueada. Y el fregadero un ensombrecido vestbulo de grasa. Bajo el mechero de gas recortes de tocino color verde y una taza rota medio llena de grasa; lo primero que har OKeefe ser sin duda abrir un restaurante de gran categora. Vidas puntuadas por sagaces acuerdos comerciales, fugaces pantallazos de felicidad que concluyen en lamentables abortos. Que a uno lo mantienen despierto por
la noche, y adems pobre. Bajaron a los saltos los escalones gastados. Caminaron sobre los adoquines. OKeefe adelante, las manos hundidas en los bolsillos, con cierta cadencia, como una oruga. Seguido austera, nerviosamente, por el inquieto Dangerfield con sus pies de pajarito. Al nmero 4 para orinar. El acto de orinar siempre me da la oportunidad de pensar. Es lo nico bueno que saco de eso. Y ahora, a la calle. Otra vez en movimiento. La sensacin ms grata del mundo. Oye, Dangerfield, qu se siente teniendo esposa e hijo? Para ti es problema incluso salir a la puerta. Uno se las arregla. Vendrn mejores tiempos. Puedes estar seguro. En Grangegorman. Sabes, Kenneth, que los graduados de Trinity tienen tratamiento preferencial en Gorman? Bien, te asesinarn. Pero te dir una cosa, Dangerfield, no me desagradas tanto como quiz crees. Tengo un rincn sensible en alguna parte. Ven, te pagar una taza de caf, aunque es malo fomentar la debilidad. OKeefe desaparece con sus llaves en el cuarto del portero. El portero lo mira con una sonrisa. Se marcha, seor? S, me voy al Continente soleado, sinceramente suyo. Que tenga mucha suerte, seor OKeefe. Todos lo extraaremos. Hasta luego. Adis, seor OKeefe. Unos cuantos saltos hasta el lugar en que Dangerfield espera bajo el gran arco de granito, y otro movimiento para pasar la puerta principal que da a la calle Westmoreland. Se sumergen en el aire con olor a humo y caf y se instalan en un cmodo reservado. OKeefe se frota las manos. Estoy impaciente por llegar a Pars. Quiz haga un contacto adinerado en el avin. Rica muchacha yanqui que viene a Europa en busca de cultura y desea ver los sitios interesantes. Y quiz tambin los tuyos, Kenneth. S, pero se entiende que me ocupara de que no viese nada ms. Por qu nunca me ocurren cosas como sas? Ese tipo que vino a visitarme a mi cuarto y que haba llegado de Pars, un sujeto simptico, me dijo que en Pars una vez que uno consegua entrar en un grupo la cosa marchaba como sobre rieles. Por ejemplo, un grupo teatral con el cual se relacion. Una serie de mujeres hermosas que gustaban de los tipos como yo, poca apariencia pero mucho cerebro e ingenio. El nico inconveniente, segn me explic, es que les gusta viajar en taxi. La empleada se acerc a recoger el pedido. Dos tazas de caf. Dangerfield, quieres un pedazo de torta? Una sugerencia muy cordial, Kenneth, si ests seguro de que es lo que corresponde. Y adems, seorita, quiero mi caf con dos, recuerde que son dos, jarritos de crema y adems caliente un poco las masas. S, seor. La empleada suelta una risita, recordando la maana en que este loco de escasa estatura y lentes entr y se sent con su gran libro. Todas las empleadas teman atenderlo, porque se mostraba tan hosco y tena una expresin rara en los ojos. Permaneci sentado, solo, toda la maana, volviendo una pgina tras otra. Y a eso de las once levant los ojos, se apoder de un tenedor y empez a golpearlo contra la mesa, reclamando que lo sirvieran. Y ni por un instante se quit el gorro.
Bien, Dangerfield, en menos de una hora saldr a buscar fortuna. Dios, estoy nervioso, como si fuera a perder mi virginidad. Esta maana me despert con una ereccin que casi tocaba el techo. Y, Kenneth, tiene casi seis metros de altura. Y est lleno de araas. Dios, hace un par de semanas estaba desesperado. Vino a verme Jake Lowell, un verdadero bostoniano de Harvard, pero es negro. Tiene todas las mujeres que quiere, pero en ese momento andaba escaso. Dijo que yo deba hacerme maricn. Afirm que era ms intelectual y que estaba en mi lnea. Y as, una noche prepar mi iniciacin. Era exactamente como asistir a un baile en Harvard. Yo me senta nervioso, y me saltaba el estmago. Y fuimos a una taberna donde suelen reunirse. Me explic todo lo que tena que decir para que supiesen que estaba en la misma lnea. Dijo que todas las invitaciones importantes se consiguen cuando uno est en el asunto. Bastante escabroso, Kenneth. Un tiro al aire. Finalmente conseguimos una invitacin para una fiesta y yo estoy todo nervioso pensando cmo debe sentirse una mujer y entonces ellos cancelan el asunto porque Jake es negro y seguramente provocara muchas peleas en la fiesta. Observa bien. Nadie se peleaba por m. Kenneth, parece increble pero es as. Recurdalo siempre. Dios mo, qu puedo hacer. Quedan los animales, o hacer una escena en pblico con intenciones indecentes, y llevar un cartel con tu nombre y direccin. Tengo encanto. Sera un magnfico esposo. Y he sufrido un fracaso tras otro. Pero quiz quera casarme con Constance Kelly slo porque saba que ella no poda aceptarme. Si hubiera venido a decirme Oh Kenny, querido, me entrego, soy tuya, me habra arrojado sobre ella como un tiro y luego habra huido a doble velocidad. Retrospectivamente creo que la nica vez que me sent feliz fue en el ejrcito. Excepto la vez que estuve en el Sur, acantonado con esos miserables sudistas. Pero en general lo pas muy bien. Engord. El jefe de la compaa era un hombre de Harvard, as que no necesito aclararte que me puso detrs de un enorme escritorio, con un soldado que me preparaba caf. Y oa a todos esos bastardos quejndose de la piojosa comida y cmo extrao los platos de mamita y entonces les dije que mi madre nunca haba sabido cocinar tan bien. Queran darme una paliza. La comida casi debilit mi voluntad, al extremo de que pens en una carrera militar, hasta que descubr que poda conseguir lo mismo afuera si tena bastante dinero. Kenneth, hablando de dinero. Las mandbulas de OKeefe se cerraron con un golpe seco. Extendi rpidamente la mano para aferrar un bizcocho. Mira, Kenneth, s que es un pedido un poco repentino, pero no podras prestarme diez libras? OKeefe recorri el saln con su nico ojo, en busca de la empleada, y le indic que se acercara. La cuenta, dos cafs, dos masas y este bizcocho. M e marcho. OKeefe, las manos adelante y atrs, acomodando el gorro en su lugar. Levanta el bolso y lo cuelga a la espalda. Dangerfield se pone de pie, un perro fiel siguiendo el precioso hueso. Kenneth, diez libras, prometo devolvrtelas en cuatro das, las tendrs cuando llegues. No lo dudes. Un prstamo absolutamente seguro. Mi padre me enva cien dlares el martes. Te digo, Kenneth, que es absolutamente seguro, tu dinero est ms seguro conmigo que en tu bolsillo, puedes matarte en el avin.
M uy considerado de tu parte. Digamos ocho. T dirs ocho. Yo no digo nada. No las tengo. M e lo paso trotando las calles, perseguido por la mala suerte, rascando un centavo aqu y all y por primera vez en muchos meses consigo un poco de dinero para darme un bao y cortarme el pelo y salir del pantano y entonces te presentas y quieres arrinconarme otra vez. Dios mo, por qu tengo que conocer gente pobre. Caminaban hacia la salida entre las sillas y las mesas con sus revestimientos de vidrio y las empleadas de pie al lado del mostrador, los brazos cruzados sobre los senos negros, el tintinear de copas y las esferas de manteca, y el olor de los granos de caf tostado. De pie frente a la caja registradora, OKeefe rebusca en su bolsillo. Dangerfield espera. Est bien, est bien, viglame, adelante. S, acertaste, tengo dinero. Me aguantaste, me diste de comer, es cierto, es muy cierto, pero ahora me ests jodiendo. No he dicho nada, Kenneth. Aqu tienes, maldito sea, agrralo, por amor de Dios, y emborrchate, tralo, rmpelo, haz lo que quieras, pero quiero que me devuelvas el dinero a mi llegada. De veras, me jodiste. Vamos, Kenneth, no es necesario reaccionar as. Soy un idiota. Si fuera rico te mandara a la mierda. El pobre arruinando al pobre. Kenneth, la pobreza es temporaria. En tu caso puede ser, pero yo no me engao, s perfectamente que puedo hundirme para siempre y quedarme all. Todo este mierdoso sistema existe para mantenerme en la penuria. Y no lo soporto ms. Tuve que romperme el culo para conseguir este dinero. Trabajar. Usar mi cabeza. Dime como lo hiciste. Aqu tienes, lee. OKeefe extrajo de su bolsillo varias hojas de cuaderno. Garabateadas, rasgadas y sucias. Estn bastante roosas. Lee. Esta es mi situacin. No tengo ropas para vestir y no he comido en dos das. Debo viajar a Francia donde tengo empleo. En la situacin actual carezco absolutamente de escrpulos o de consideracin por el respetable apellido de OKeefe. Por lo tanto, me presentar en el consulado norteamericano con el fin de que me deporten, y procurar que el asunto tenga amplia publicidad en la Prensa Irlandesa y en el Independiente de Irlanda, que considerarn muy divertido y un material interesante el hecho de que un norteamericano est en la vieja patria irlandesa sin un penique, ignorado por sus parientes. Si consigo dinero hacia fines de la semana saldr inmediatamente para Francia, y ustedes no oirn hablar ms de m. Hablando francamente, cualquiera de las dos alternativas me parece conveniente, aunque debo pensar en mis parientes y en lo que dirn los vecinos. Creo que este asunto avergonzara mortalmente a mi madre. Suyo sinceramente, K. OKEEFE OKeefe extrajo del bolsillo otra carta.
Esta es la rplica del padre Moynihan. Los zapatos que me dio mi madre estaban destinados a l y yo dije a los funcionarios de la aduana que si tena que pagar un solo centavo de derechos por ellos los tiraba al mar. De modo que los dejaron pasar. Oh Dios mo, nunca olvidar a este bastardo. Dangerfield sostena el papel azul entre las manos. Me siento casi incapaz siquiera sea de escribirte pues sta es la carta ms despreciable que jams he tenido el desagrado de recibir y adems equivale a un chantaje. Es difcil creer que seas producto de un buen hogar catlico, o para el caso que seas mi sobrino. Eres un insulto para el pueblo norteamericano. Sin embargo, segn parece siempre existe un elemento, la resaca y los seres perversos engendrados en el arroyo, que es una amenaza para las personas decentes que consagraron su vida y su esfuerzo a criar matones desagradecidos. Cmo te atreves a amenazarme con tanta insolencia. Slo porque eres el hijo de mi hermana no he atrado la atencin de la polica hacia tu sucia correspondencia. Te adjunto las treinta monedas de plata y entindase que no tolerar nuevas comunicaciones tuyas. Mientras estuviste aqu como husped mo violaste mi hospitalidad y tambin la dignidad a la cual estoy acostumbrado en esta parroquia. Tambin estoy al tanto de tus esfuerzos para corromper la pureza de una de las hijas de la seora Casey. Te lo advierto, si vuelvo a or de ti, comunicar a tu madre los detalles de este execrable ultraje. J. M OYNIHAN P.P. Kenneth, esto es fantstico. Qu hiciste all? Oh, eso. No quiero recordarlo. Le dije a la chica que trabajaba en la biblioteca que tena que liberarse. Pareci fascinada. Pero cuando me march seguramente sinti remordimientos y en el confesionario revel al viejo bastardo que yo le haba tocado el brazo, lo de siempre. Nada nuevo. Lo que ya sabemos, desesperacin, frustracin, sufrimiento. Y ese viejo e hipcrita bastardo con sus botellas de whisky y su dignidad bien guardadas. Nunca tuve tanto fro en toda mi vida. Esa casa maldita era como una morgue. No estaban dispuestos a echar al fuego un poco ms de turba. Y apenas descubri que yo no tena un cobre y que viva de su caridad, suprime el fuego y desaparecen los cigarrillos que haba por toda la casa y el ama de llaves vigila la cocina como un halcn. Sin embargo, no hay motivo para irritarse, esa carta insultante lleg con diez libras. Las veces anteriores en que le ped dinero me mand media corona. En realidad, Kenneth, eres un hombre de recursos. Si regresaras a Estados Unidos seras rico. Quiero dinero aqu. Me quedara hasta la muerte si tuviese los medios necesarios. Pero qu bastardos roosos. Hay que evitar el campo. Despus de mi visita al reverendo Moynihan se me ocurri hacer la prueba con la hospitalidad por el lado de mi padre. Falsos hasta la mdula. Pero cuando llegu me dieron lo mejor que tenan, aunque era una situacin embarazosa. Yo estaba sentado en un extremo de la mesa con mantel y servilleta, y ellos masticaban sobre la madera desnuda. Y yo les preguntaba por qu no poda ser igual que ellos y comer sobre la madera, y me contestaban: Oh no, vienes de Estados Unidos y queremos que te sientas cmodo. Incluso impedan que los cerdos y los pollos entraran en la casa, aunque en realidad no me importaba. Pero cuando empezaron a preguntar si pensaba marcharme, como un buen estpido les dije que no tena dinero. Puf. Las gallinas y los cerdos otra vez en la casa, y nada de mantel y servilleta. En fin, me qued hasta
Nochebuena, cuando mi to dijo arrodillmonos todos y recemos el rosario. Y me hubieras visto, sobre la piedra dura y fra murmurando avemaras y pensando en las nalgas que hubiera podido pellizcar en Dubln. Me fui al da siguiente, despus de la cena de Navidad. Supuse que lo menos que poda hacer era asistir a la comida. Una delicada concesin. Cruzaron la calle y OKeefe compr el Irish Times y recorrieron garbosamente el puente, ambos envueltos en un torrente de palabras originadas en la excitacin de OKeefe y los recuerdos de Dubln. Formaban una extraa pareja y un grupo de nios empez a gritarles judos, judos, y OKeefe se volvi con un dedo acusador, irlandeses, irlandeses, y se quedaron mirndolo en silencio, los pies descalzos. Eso es lo que me gusta de Irlanda, tan tolerante y fraternal. Imagino que lo nico que quiero de esta vida es un fuego decente en la chimenea, una alfombra sobre el piso y un silln cmodo para instalarme y leer. Y unos pocos dlares de modo que no necesite esclavizarme y alternar con la gente de dinero ni, puedo agregar, contigo mismo, en estas precisas circunstancias. Pero Dios mo, cuando no tienes dinero, el problema es el alimento. Cuando tienes dinero, es el sexo. Cuando dispones de ambos se trata de la salud, te inquieta la posibilidad de un ataque, o algo por el estilo. Y si todo anda bien temes a la muerte. Y mira esas caras, suspendidas en el primer problema, como lo estarn por el resto de sus das. Y cul es mi problema, Kenneth? Que vives en un mundo de ensueo. Crees que porque naciste rico continuars as. Pero hay demasiados tipos como yo que esperan la oportunidad de subir. Consigue tu diploma, el pasaporte a la seguridad, y usa anticonceptivos. Si te llenas de hijos ests acabado. Hay un grano de verdad ah. Cultiva la relacin de esos estudiantes ricos de Trinity. Les gustas. A m me perjudica el acento, pero tan pronto corrija mi fontica, ya vers cmo navego. Volver de Francia convertido en un hombre nuevo. En la calle Cathal Brugha doblaron y OKeefe compr la edicin parisiense del Herald Tribune y The Western People. M eti los diarios en el bolso y enfrent a Dangerfield. Aqu nos separamos. M is principios rechazan las despedidas. Como quieras, Kenneth. Deseaba agradecerte el dinero. No lo hagas tan doloroso. Limtate a devolverlo. Cuento con ello. No embrolles las cosas. Por supuesto. Hasta luego. Cudate, Kenneth, y usa armadura. La primera vez no quiero nada entre mi persona y la carne. Dios nos bendiga. Dangerfield se qued ajustando los trozos de alambre que le sostenan los pantalones. Un apretado puado de billetes. OKeefe a la deriva, perdido y en pecado. Haba comprado una camisa verde, de los excedentes militares, para aguantar ms tiempo. Kenneth OKeefe se volvi y avanz en medio de la maana soleada. Los pantalones sin botamangas moldeando las piernas que Constance Kelly haba dicho que eran tan lisas. El gorro encasquetado firmemente para engaar a los mendigos y el nico ojo, una goma hmeda buscando el signo que indicaba el camino hacia el limbo de los vivos, la matriz espesamente alfombrada de los
ricos ociosos.
6
Oh el verano y el viento suave. Alivia el corazn y abarata la vida. Apaga ese fuego en la chimenea. Apgalo. As es mejor. El carnicero est pocas casas ms all, sobre la misma calle. Una lnea de tranvas pasa al lado de la ventana. Y del otro lado de la calle el lavadero ms fantstico, con cuarenta muchachas y grandes calderos humeantes. Oh, creo que saben usar exactamente el toque de cido que es necesario. El seor y la seora Dangerfield y su hija, Felicity Wilton, que antes residan en Howth, ahora se han mudado al nmero uno de la calle M ohammed, The Rock, Dubln. Decidieron abandonar la casa embrujada de Howth. Pero hubo vacilaciones hasta esa maana despus de la tormenta en que Marion abri la puerta de la cocina para recoger la leche y peg un grito y Sebastin acudi a la carrera y los dos vieron, all abajo, un mar manchado de barro donde haban cado el jardn del fondo y el depsito de turba. Se mudaron. La casa nueva no era nueva. Y no se poda entrar caminando rpido por la puerta del frente, pues uno se encontraba saliendo por el fondo. El seor Egbert Skully llev aparte al seor Dangerfield y le dijo que le alegraba alquilar a un norteamericano, porque l y su esposa haban trabajado veinte aos en las Grandes Tiendas Macy y queran mucho a Nueva York, y le complaca tener inquilinos pareados a ellos. Y espero que usted, su esposa y la nena sean felices aqu. S que es un poco reducido, pero creo que les agradar lo confortable de la casa, ja, usted parece un caballero, seor Dangerfield, un hombre a quien le gusta tener comodidades, y usted juega golf? Oh, s. Pero mis palos no estn bien. Los har ver por un profesional que me diga qu defectos tienen, usted sabe, soy muy puntilloso en la alineacin. Excelente idea, seor Dangerfield, y quiz mi esposa pueda dar algunas recetas a la suya. M agnfico. Las paredes recin empapeladas con flores pardas se sienten hmedas al tacto. Y una bonita alfombra Axminster parda, de cuarta mano, sobre el piso de la sala, y un escabroso canap azul. La cocina bien, pero la canilla y la pileta estaban afuera, al lado de la puerta. Una escalera estrecha y empinada, un gabinete con una claraboya del tamao de una fuente, el conservatorio. Y un tocador metido como una caa entre dos paredes, el lavatorio. Torio era un sufijo muy importante en esta casa. Y la ventana de la sala est a medio metro de la vereda, perfecta para los vecinos que pasan, de modo que uno procura que no lo sorprendan con los pantalones bajos. De todos modos, el estrpito del tranva lo mantiene a uno en guardia. Una visita al depsito de combustible, para pedir carbn que se apilar bajo la escalera. Marion consigui cajas y las cubri con manteles para darles color y respetabilidad. Y mis mapas especiales, uno o dos raros y antiguos. Tengo una lmina que reproduce un cementerio, y la pongo bajo vidrio grueso. Y bajo la ventana, como si fuera un escritorio, la mesa de jugar a los naipes. Las chicas de la lavandera distraern mi mente del tedio terrible del estudio. Salen dos veces por da, el cabello con ruleros y los pechos como agujas en esos corpios norteamericanos que levantan el busto. Creo que el obispo tendra algo que decir al respecto, y con mucha razn. Luego, las veo alinearse en la espera del tranva, una hilera de rostros blancos baados de vapor. Y algunas lanzan risitas en direccin al loco que est detrs de la cortina. Ante nosotros el verano. La vida en esta casita fue tranquila. Nada de beber, y cuidar a la nia cuando Marion sala de compras. Una taza de caldo por la maana. Tambin veo a una criatura
agradable, all en la ventana. La descubr mirando hacia aqu con unos ojos pardos bastante grandes, sin sonrisas ni risitas. Cierto desdn, el pelo oscuro lacio y espeso. Y creo que percibo inteligencia, esa mirada es un tanto embarazosa. M e refugio en la cocina. M uy excitante. Preparo una pequea estantera y la lleno con obras de derecho, una breve biografa del Bienaventurado Oliver Plunket y otras obras acerca de los pjaros. El estante inferior para las revistas comerciales, en los grandes das que se avecinan. Y luego, una seccin destinada a mi nutrida coleccin que, Dios me perdone, rob de distintas iglesias catlicas. Pero lo hice porque necesitaba cobrar fuerza en mi pauperismo. Mis favoritos son Esa cosa que llaman amor, La bebida es una maldicin, y La felicidad en la muerte. El primer tranva de la maana casi lo enva a uno al piso y Felicity lanza un grito estrangulado desde el conservatorio. Retorno al sueo con un gruido. Recojo las piernas, como el feto agazapado. Marion usa mi ropa interior. A veces se filtra el sol. Luego Marion camina descalza sobre el linleo. Incitaciones. Oh, levntate. No me dejes todo por la maana. En mi corazn donde nadie ms puede orme yo digo, ahora por lo que ms quieras, Marion, s una buena britnica y baja a la cocinita y calienta el caf, como una buena chica, y quieres, ya que ests, tostar unas rebanadas de pan y no me opondra si tal vez incluyeras nada ms que una sospecha de tocino encima, slo una sospecha, y lo preparases todo sobre la mesa y entonces yo bajo y hago el papel de buen marido, ah querida buenos das, cmo ests, qu buen aspecto tienes esta maana querida cada da pareces ms joven. Esto ltimo est muy bien. Pero desciendo dolorido y agobiado, dbil y confuso, el corazn y el alma tapados por cemento. Pero ms avanzada la maana suceden grandes cosas. Ruido de caballos sobre los adoquines de piedra. Luego, arriba al dormitorio, para mirar la calle. Esos animales negros y delgados relucientes bajo la lluvia suave. Las cabezas erguidas, arrojando rayas de vapor en el aire de la maana. A veces veo por los pequeos vidrios de las ventanas un lirio sobre una caja de pino. Llvame tambin contigo. Y no puedo dejar de murmurar fragmentos de los poemas que le en el Evening Mail: Duerme tu ltimo sueo, sin cuidado y sin dolor descansa donde nadie llorar, y nosotros tambin te seguiremos. Y veo los rostros sonrientes que asoman por las ventanillas del coche, radiantes con la importancia del muerto. Sombreros que saludan a lo largo del camino y manos que se mueven en un rpido signo de la cruz. El whisky pasado de mano en mano. La boca verde y codiciosa ha muerto. Un violn que viene de los campos. Los hongos que engordan en la clida lluvia de setiembre. M uerto. Hora de ir a buscar el diario. Y de vuelta con l al lavatorio. Entre las paredes verdes que se despellejan. La sensacin permanente de que quedar entrampado. Una maana brillaba el sol y yo me senta maravillosamente. Estaba sentado gruendo y gimiendo, leyendo las noticias, y luego levant un brazo y tir de la cadena. Abajo en la cocina M arion lanz un grito. Eh, M arion, qu pasa? Por Dios, basta, basta, Sebastin, idiota. Qu has hecho? Descenso con veloz irritabilidad por la estrecha escalera, irrupcin en la cocina que empieza al
pie. Quizs todo esto es demasiado para M arion y enloqueci. Sebastin, idiota, mrame, mira las cosas de la nena. Marion temblorosa en medio de la cocina cubierta con tiras de papel higinico mojado y materia fecal. De un hueco oscuro en el cielorraso sala agua, yeso y materia fecal. M aldito sea, maldito sea. Oh condenacin, condenacin. Haz algo, idiota. Por el amor de Dios. Sebastin sale tambalendose. Cmo te atreves a escapar, maldito intil. Es horrible, y no aguanto ms. M arion se ech a llorar, y el golpe de la puerta principal al cerrarse sofoc los sollozos. Atrs la playa de estacionamiento, colina abajo en direccin a la estacin. Se detiene junto a una pared y mira pasar los trenes. Uno slo quiere cagar y vean lo que ocurre. Ese maldito Skully probablemente puso caos de goma. Tres libras semanales por una ratonera, con verdn en las paredes y muebles de cartn prensado. Y Marion tena que estar justo debajo. Cmo no atin a apartarse? Y el sol se ocult y parece que llover. Ser mejor regresar a casa, de lo contrario mi posicin se debilita. Llevar un regalito, una revista de modas llena de lujos. M arion sentada en el silln, cosiendo. Se detiene en la puerta, poniendo a prueba el silencio. M arion, disclpame. M arion mantiene inclinada la cabeza. Sebastin le ofrece el regalo. Lo siento sinceramente. Mrame. Te traje un regalo. Mira, tamales calientes con condimento de tinta. Oh. Te gusta? S. Ests enojada conmigo? No hablemos de eso. M i pequea M arion. Soy un cretino. Te digo que ese bao de ah arriba es una buena mierda. Tendr algo que leer en la cama. Soy un autntico cretino. Qu lindos vestidos. M e oyes, M arion? Soy un cerdo. S, pero me gustara que fusemos ricos y tuviramos dinero. Quiero viajar. Si por lo menos pudisemos viajar. M arion, djame darte un beso. Marion se puso de pie, lo abraz con sus brazos rubios, aplic su larga ingle contra la de Sebastin, e introdujo su lengua en lo profundo de la boca masculina. En el fondo Marion es buena y no carece de sentimientos, slo que a veces es un poco irritable. Vamos, entra all y prepara la comida. Y yo me acomodo tranquilamente en el silln y leo el Evening Mail. Veo una lista de ofrendas monetarias de conciencia. Gran cosa es la conciencia. Y cartas a propsito de la emigracin y las mujeres que se casan por dinero. Aqu hay una carta acerca del Bienaventurado Oliver Plunket. Fui a verlo en la iglesia de San Pedro, en Drogheda. Una cabeza
decapitada, antigedad doscientos sesenta aos. Me intimida. Gris, rosa y castigada y un destello de dientes desnudos y muertos a la luz de las velas. Unas fregonas me invitaron a tocarla, seor, tquela ahora, trae suerte. Temeroso, apliqu el dedo en el mohoso agujero de la nariz, porque en los tiempos que corren la suerte nunca sobra. Ahora las veo venir por la calle, saliendo de la lavandera. Llenan la calle, y los rostros se alinean en espera del tranva. Ah est la chica de los ojos pardos y el cabello oscuro, el rostro incoloro, salvo los labios bien formados. Las piernas enfundadas en medias de algodn y los pies calzados con botas de los sobrantes del ejrcito. Descubierta, el cabello formando rodete. Se acerca al diariero, las nalgas anudndose blandamente con el movimiento de las piernas. Se mete el diario bajo el brazo y se incorpora a la cola. Intuyo que no es virgen, pero quizs no tiene hijos y los pezones son capullos rosados, pero incluso si estn succionados y son oscuros no me importa. Lleva un pauelo verde alrededor del lindo cuello. Los cuellos deben ser blancos y largos con una vena azul e inquieta estremecida por el nerviosismo general de la vida. Seor Dios de las alturas, est mirando hacia aqu. Ocultarme? Qu soy? Una rata, una vbora? De ningn modo. Le har frente. Eres hermosa. Absolutamente hermosa. Descansa el rostro sobre tus pechos primaverales. Te llevo a Pars y te anudo los cabellos con hojas de esto. Sebastin, ya est, trae una silla. En la cocina cortando una fina rebanada de pan, mientras rasca manteca de una taza. Sebastin, qu haremos con el bao? Qu quieres hacer? Quin lo arreglar? M arion, por favor, es la hora de comer. Quieres que enferme de lcera? Por qu siempre rehuyes la responsabilidad? Hablemos despus de la comida. No me acorrales con las caeras irlandesas, es una novedad en este pas y los caos se confundieron. Pero, quin pagar? Skully, y lo sacar de su huevito de oro. Y el olor, Sebastin. Qu se puede hacer con el olor. No es ms que mierda saludable. Cmo te atreves a usar una palabra tan fea. La mierda es mierda, M arion, y lo ser hasta el da del Juicio. Es una cosa sucia, y no permitir que la digas en presencia de Felicity. La oir, y ya que hablamos de cosas sucias me ocupar de que la encamen antes de que cumpla quince. Marion conmovida silenciosamente. Mete cscara de huevo en el caf para asentarlo. Vean las uas de los dedos, mordisqueadas. Se mueve en medio del desastre. Bueno, M arion, clmate. Hay que adaptarse. Lleva tiempo acostumbrarse. Por qu tienes que ser tan grosero? La vulgaridad que llevo en la sangre. Trata de ser sincero. No eras as antes de que viniramos a Irlanda. Este pas vulgar y sucio. Vamos, clmate.
Los chicos descalzos en la calle en invierno y los hombres mostrndote sus cosas en los umbrales. Repugnante. Calumnias. M entiras. Son un sucio rebao. Ahora comprendo por qu slo sirven para criados. No te parece, M arion, que ests un poco resentida? Sabes que es as. Mira a ese espantoso OKeefe y sus sucias ideas. Parece que Estados Unidos no los mejora. Saca a flote lo peor que tienen. No servira ni para criado. Creo que Kenneth es un caballero hecho y derecho. Lo oste tirarse un pedo? Veamos, lo oste? Qu inmundicia. No hay ms que ver con qu excitacin se acerca al gato cuando el animal est en celo para comprender que es un sujeto ruin. Cuando entra en la habitacin siento que me viola mentalmente. Es legal. La repulsiva sensualidad del campesino irlands. Y quiere dar la impresin de que es un hombre bien educado. Mralo comer. Qu irritante. Manotea todo. La primera vez que lo invitamos entr como si nosotros furamos sus criados y empez a comer antes de que tuviramos tiempo de sentarnos. Y arrancaba los pedazos de pan, cmo no ves esas cosas. Vamos, vamos, un poco de paciencia con el pueblo que dio a tu pas un Jardn del Edn donde jugar, que les enciende el fuego y les sirve el t. Ojal nos hubisemos quedado en Inglaterra. Habras ingresado en Oxford o Cambridge. Y por lo menos habramos conservado cierta dignidad. Reconozco que de eso no queda mucho. M arion piernas largas se instal en el silln. Qu te hace tan alta y esbelta. Levantas los prpados y cruzas las piernas con algo que me gusta y en ti esos zapatos neutros adquieren un aire sexy. Y reconozco, Marion, que no eres charlatana. Y cuando tengamos nuestra casa en el Oeste con el ganado de Kerry comiendo el pasto en las colinas y yo sea Dangerfield K. C. todo volver a su cauce. Un tranva golpea cerca de la ventana, cruje, se balancea y traquetea siguiendo los rieles que lo llevan a Dalkey. Un sonido reconfortante. Los mapas se estremecen sobre la pared. Irlanda es un pas de juguetes. Tal vez debera acercarme a Marion sobre el divn. Estamos experimentando con el matrimonio. Tengo que encontrar los anticonceptivos o de lo contrario otra boca reclamando leche. La chica de ojos pardos de la lavandera tiene unos veinticinco aos. Marion otra vez chupando los dientes postizos, puede significar que quiere. En el dormitorio, Dangerfield frota los pies enfundados en medias sobre el linleo fro. Y el sonido de Marion usando la escupidera detrs del biombo autntico de la dinasta Ming suministrado por Skully. Y un tironcito a estas cortinas andrajosas, en bien de la intimidad. Incluso en este gran pas catlico hay que protegerse, o lo miran a uno cuando se desviste, pero recuerde que los protestantes usan prismticos. Y Marion que sostiene el ruedo del vestido y lo pasa sobre los hombros giles. Dice que quedan solamente treinta chelines. Nuestro acento y nuestros buenos modales nos permitirn salir del paso. Sabas, Marion, que no pueden encarcelar a un protestante? No tienes responsabilidad. Y que mi hija se cre entre irlandeses salvajes y tenga que aguantar a
uno de ellos toda su vida Psame la crema, por favor. Sebastin pasa la crema, sonre y agita los pies desde el borde de la cama. Deja caer el cuerpo con un crujido de resortes y contempla las manchas rosadas en el cielorraso. Marion est un poco aturdida y confundida. Es difcil para ella. Estaba quebrndose. No es tan fuerte como yo, hizo una vida protegida. Tal vez no debi casarse conmigo. Todo es cuestin de tiempo. Bombear incansablemente; aire adentro y afuera y luego todo acaba como los postigos de una casa que se derrumba. Empieza y termina con un olor antisptico. Me agrada pensar que el fin se parecer a hojas de madreselva que se cierran, y que desprenden una fragancia ltima en la noche, pero una cosa as les ocurre slo a los santos. Se los descubre por la maana con una sonrisa en los labios y se los entierra en un sencillo cajn. Pero yo quiero una lujosa tumba de mrmol de Vermont en el cementerio de Woodlawn, con rociador automtico y plantas de verdor permanente. Si a uno lo atrapan en la facultad de medicina lo cuelgan de las orejas. Te ruego que no olvides reclamarme. No me cuelguen todo hinchado, las rodillas apretando las nalgas rojas de otros donde vienen a ver si soy gordo o flaco y a todos nos apualaron en el Bowery. A uno lo matan en las calles de inquilinato y lo cubren de flores y lo meten en el lquido. Por Dios, gordinflones idiotas, squenme ese lquido. Soy funebrero, tengo mucho trabajo y no puedo morir. M arion, piensas a veces en la muerte? No. M arion, piensas a veces que morirs? Por favor, Sebastin, podras dejar ese horrendo tema? Ests de mal humor. Nada de eso. S. Vienes todas las maanas a ver los funerales de esos infelices. Horrible y srdido. Creo que te da un placer perverso. Ms all de este valle de lgrimas, arriba, hay otra vida, inconmensurable en el tiempo, y toda esa vida es amor. Crees que me atemorizas con esos aires siniestros. Slo me aburres, y pareces repulsivo. Qu? S, lo que oste. Por el amor de Dios, mrame. M rame en los ojos. Vamos, anmate. No quiero mirarte en los ojos. Son unos globos oculares honestos. No puedes hablar en serio de nada. Slo te hice una pregunta acerca de la muerte. Quiero saber lo que sientes, quiero conocerte a fondo. O tal vez crees que esto es para siempre. Tonteras. T crees que es para siempre, bien lo s. He observado que por las maanas no sueles estar tan animado. Necesito unas horas para adaptarme. Sacudir el sueo. Y gritas. Qu? Hace unas pocas noches gritaste, cmo saldr de esto. Y otra vez tambin, qu es esa cosa blanca en el rincn, qutenla de ah. Dangerfield se aprieta el vientre, y re sobre los resortes que crujen.
Puedes rerte, pero creo que en el fondo hay algo grave. Qu hay en el fondo? No comprendes que estoy loco. No lo ves? M ira. Trata de ver. Locura. Eh. Estoy loco. Sebastin hizo un guio y sac la lengua. Basta. Siempre quieres hacer el payaso pero nunca ests dispuesto a nada til. Dangerfield la mir desde el lecho, y ella flexion los largos brazos a la espalda y los pechos salieron de las tazas del corpio, y los pezones bronceados se endurecieron con el aire fro. Una lnea roja sobre el hombro marcado por la tira. Sale cansadamente de sus bombachas, enfrenta el espejo y se pasa crema blanca por las manos y la cara. Rayitas pardas alrededor de los pezones. Marion, a menudo hablaste de usar el tratamiento con cera, pero despus de todo me gustas as. Sebastin abandona silencioso el lecho y se aproxima al cuerpo desnudo. Aplica los puos sobre las nalgas de su mujer y ella le aparta las manos. No me gusta que me toques ah. Y la besa en la nuca. Humedece la piel con la lengua y los largos cabellos rubios se le meten en la boca. Marion retira del perchero la bata azul. Sebastin se desviste y se sienta desnudo en el borde de la cama, quitndose la pelusa blanca del ombligo, e inclinndose para quitar la roa endurecida entre los dedos de los pies. Sebastin, quisiera que te baases. M ata la personalidad. Eras tan limpio cuando te conoc. Renunci a la limpieza en favor de la vida espiritual. Preparacin para un mundo distinto y mejor. No hay que molestarse por un poco de roa. M i lema es el alma limpia. Qutate la bata. Dnde estn? Bajo mis camisas. Y la vaselina? Detrs de los libros, en el estante. Marion desgarra el papel plateado. Los norteamericanos son notables para crear envases. Lo envuelven todo. Se abre la bata, se la quita de los hombros y la deja caer a los pies, y luego la pliega cuidadosamente sobre los libros. Se arrodilla en la cama. Cmo son otros hombres, gruen y gimen, todos curvados y circuncidados, con o sin. Ella sube a la cama, la voz tierna. Quiero como hacamos en Yorkshire. Humm. Siempre te gustan mis pechos as? Humm. Sebastin, dime cosas, hblame. Quiero saber. Sebastin se acerca en un movimiento circular, apretando contra el suyo el cuerpo largo y rubio, y pensando en un mundo exterior de tambores redoblantes bajo la ventana azotada por la lluvia. La lluvia que cae sobre los adoquines de piedra. Y est de pie afuera, mientras un tranva repleto de obispos pasa retumbando, y todos alzan las manos sagradas en una bendicin. La mano de Marion aprieta y se me mete en la ingle. Ginny Cupper me llev en su automvil a los campos llanos de Indiana. Estacion al borde de los bosques, y caminamos entre las filas soleadas de los maizales, las plantas ondulantes sobre un horizonte amarillo. Vesta una blusa blanca y tena una mancha gris de
sudor bajo los brazos y la sombra de sus pezones era gris. ramos ricos. Tan ricos que jams podramos morir. Ginny rea y rea, y la saliva blanca en sus dientes iluminaba el rojo oscuro de su boca, alimentada con el alimento ms refinado del mundo. Ginny a nada tema. Era joven y antigua. Sus brazos y piernas pardas se balanceaban con salvaje optimismo, y todas sus partes eran bellas. Bailaba sobre la larga capota de su Cadillac carmes, y al mirarla yo pensaba que Dios deba ser mujer. Salt hacia mis brazos y me derrib y grit en mi boca. Las cabezas apretadas en el clido suelo de Indiana y yo clavado a una cruz. Un cuervo grazn al sol blanco y mi esperma chorre sobre el mundo. Ginny haba lanzado su largo Cadillac contra el parapeto de un puente de Saint Louis, y el coche resplandeci como un cuajarn de sangre en el barro y el limo del Mississippi. Estbamos todos en el silencio estival de Suffolk, Virginia, cuando el atad de cobre fue depositado nuevamente en la bveda de fro mrmol. Fum un cigarrillo y lo aplast sobre las esquinas negra y blanca de la tumba. En el estancado vaco de la estacin ferroviaria, despus que se fueron los automviles, entr en el bao de mujeres y vi las obscenidades flicas en las puertas de madera y las paredes grises. Me pregunto si la gente creer que soy un tipo lascivo. Ginny tena gardenias en su hermoso cabello castao. Oigo el tren. La respiracin de Marion en mi odo. Se me sacude el estmago, el ltimo resto de fuerza. El silencio del mundo. Las plantas ya no crecen. Ahora vuelven a crecer.
7
M arion, creo que ir a estudiar esta maana en el parque. Llvate a la nena. El cochecito est roto. Tmala en brazos. M e orinar en la camisa. Lleva el paal de goma. Cmo podr estudiar si tengo que vigilarla? Ir gateando hasta el estanque. Pero no comprendes? Estoy muy ocupada con todo esto. Mira el cielorraso. Y ah ests t, y adems usando mi sweater. No quiero que uses mi sweater. Tengo muy pocas cosas. Dios mo. Y por qu no vas a ver al seor Skully y consigues que arregle ese inmundo bao? Yo s por qu. Le temes, sa es la razn. En absoluto. S. Es suficiente que te diga Skully y echas a correr y subes la escalera como un conejo asustado, y no creas que no te oigo cuando te metes bajo la cama. Lo nico que quiero es que me digas dnde estn mis lentes ahumados. Hace tiempo que no los veo. Los necesito. M e niego absolutamente a salir de casa sin ellos. Pues bscalos. Quieres que me reconozcan? Eh? S, eso mismo. Dios maldiga esta casa. Tiene el tamao de un ropero y ni yo mismo puedo encontrarme en ella. A este paso, empezar a romper cosas. No te atrevas. Y aqu tienes una repulsiva postal de tu amigo OKeefe. M arion se la arroj a travs del cuarto. Cuidado con mi correspondencia. No quiero que ande tirada por ah. Vaya correspondencia. Lela. Garabateado con grandes maysculas: TENEM OS LOS COLM ILLOS DE ANIM ALES Eh. Oh, s. Eso es, un animal detestable. Qu ms? Y por supuesto, las cuentas. Bueno, no tengo la culpa. S la tienes. Quin abri la cuenta en Howth? Quin compr whisky y gin? Quin? Dnde estn mis lentes ahumados? Y quin empe los atizadores? Y quin empe el hervidor elctrico? Oye, M arion, no podemos ser amigos esta maana? Se ha nublado. Por lo menos cristianos.
Ves? Inmediatamente adoptas un tono sarcstico. Por qu tenemos que vivir as? Mis anteojos, maldito sea. Los britnicos lo ocultan todo. Bueno, ahora no podrs ocultar el cuarto de bao. No tolerar este tipo de conversacin. Entonces, acptala. Un da lamentars esto. Vulgar. Quieres que te arrulle toda la vida? Quieres msica de la B.B.C.? Preparar para ti una serie de programas con el ttulo M i trasero era verde. Qu mente sucia. Soy un hombre culto. S, gracias a tu vida toda cromada en Estados Unidos. Soy un tipo distinguido. Hablo el ingls del Rey. M is trajes tienen un corte impecable. Qu basura. No s cmo permit que conocieses a mami y papi. Tu mami y tu papi creyeron que yo tena mucho dinero. Y ya que estamos, yo pens que ellos tenan mucho dinero. Ninguno de los dos tena monedas, ni billetes, ni amor. Eso es mentira. Sabes que es mentira. Nunca se habl de dinero hasta que t empezaste. Est bien. Ocpate de la nena. No soporto ms. Necesito un largo paseo en tranva por el tero, algo que me saque de esto. Que te saque? Yo soy quien necesita que la saquen, y puede ocurrir en cualquier momento. Est bien. Seamos amigos. S, te parece muy fcil. As no ms, despus de decir cosas horribles. Llevar a la nena. Y puedes comprar algunas cosas. Treme algunos huesos de la carnicera, y no te vengas con una de esas repugnantes cabezas de carnero, y cuida que Felicity no caiga en el estanque. Insisto en la cabeza de carnero. Cuidado al cerrar la puerta. Esta maana se le cay encima al cartero. Por todos los santos del cielo. Lo nico que falta es que me inicie un juicio. En la calle Mohammed espesa de trfico y tranvas ruidosos. La lavandera una colmena de actividad. Ah estn azotando las sbanas, y as debe ser. Un sol clido y amarillo. El pas ms hermoso del mundo, lleno de zarzas y las zarzas son personas. Me quedar aqu para morir y nunca morir. Mira la carnicera. Mira los ganchos, gimiendo con la carga de carne. Est arremangado y empua el hacha. Un grupo entero detrs del mostrador. Entra en el parque. Verde, pasto verde blanco y suave por la lluvia nocturna. Los canteros de flores. Crculos y cruces y pequeos y bonitos cercos. Elige el banco. Recin pintado. Si mi padre muere en otoo ser muy rico, la ubre de oro. Y sentado en un banco de plaza por el resto de mi vida. Qu da clido y agradable. Me gustara quitarme la camisa y baarme de sol el pecho, pero me echaran por indecencia. Ayuda al crecimiento del vello, le da un elegante matiz dorado. Querida nia, deja de pegarme en la espalda. Vamos, qudate en la frazada y juega y nada de tonteras. Dios mo, suelta la manta, creo que voy a matarte. Pap tiene que estudiar derecho y convertirse en un abogado de la Corte, muy muy importante y ganar mucho dinero. Una gran ubre dorada. El bronceado en el pecho significa riqueza y superioridad. Pero estoy orgulloso de mi humildad. Y aqu, leyendo la lengua muerta, mi librito de derecho romano. Por parricidio, despeado de un promontorio en una
bolsa con una vbora. Gorda fealdad retorcindose en la entrepierna. Y t, hijita, gorgoteando en el pasto, divirtete ahora. Porque pap est acabado. Lo atacan desde todos los costados. Incluso en sueos. Y anoche so que llevaba una pila de diarios bajo el brazo y trepaba a un mnibus y atravesaba corriendo el Curragh con macizos caballos galopando al costado. En el mnibus, un hombre estudiaba las mariposas con una lente de aumento. Y nos dirigamos hacia el Oeste. Luego, un buey salt desde detrs de un seto y el mnibus lo cort y lo dej colgando de un enorme gancho frente a una carnicera de aldea. De pronto estaba en Cashel. Las calles llenas de cabras y las alcantarillas pardas de sangre seca. Y en la quietud del sol ardiente, una multitud de hombres y mujeres con gruesos abrigos negros descendiendo por el medio de un camino invernal, a cada lado el calor vacilante del esto. El funeral del usurero. La sorprendi, los labios burbujeantes, los ojos mviles, sentada sobre el empleado del negocio en un cajn venido de Chicago y oy que el cajn se derrumbaba y se lanz sobre ellos con una hachuela. Y conspiraron entre labios clidos y hmedos, aferrndose unos a otros las ropas para meter veneno en el t, las manos temblorosas extendidas hacia la gaveta y la carne del otro, para enmadejar un capullo de pecado entre el anans y los duraznos. La caja estaba cerrada. Verano. La larga lnea deslizndose. A travs de Cashel. Una cancin: Deslizndose a travs de Cashel una caja al sol a travs de Cashel, de Cashel el usurero ha muerto. El usurero ha muerto en una caja al sol. El empleado consigui a la esposa y el usurero ya se acab. Tened piedad del usurero. Hay una mano en la gaveta, hay una caja al sol, piedad de Dios al usurero. Alguien hablaba con Felicity. Santo Dios. Aaah. Haba doblado una rodilla y estaba acuclillada sobre los muslos apretados. Felicity tironeaba del dedo extendido. La joven inclinaba la cabeza. Hola, nenita, hola. Tena una falda verde, haciendo juego con el pasto y las medias de algodn, los tobillos delgados y esbeltos. El trasero redondo y reluciente se apoyaba sobre los talones. Hola. No se volvi. Cosquilleaba el vientre de la nena. Desvanecimiento de un momento mgico. Ese rodete de cabello negro. Hola. Lo mira por encima del hombro, ojos oscuros de mirar directo. Voz melodiosa. Hola. Estaba admirando a su nena. Cmo se llama? Felicity.
De veras. Hola, Felicity, no es cierto que eres una nena bonita? No es cierto? Qu labios sobre qu dientes blancos. Los hombros del vestido, los brazos que pasan por pequeos crculos. M e gustara aferrarte. Trabaja en la lavandera, no es as? S. Y usted vive en la casa que est enfrente. S. Seguramente me vio mirando por su ventana. Qu hace en ese cuarto? Es mi escritorio. Veo que bebe mucho t. Caf. Es agradable. Tiene muy lindo cabello. No es cierto, no es cierto, nena? Tengo que irme. Adis, Felicity, adis. Mueve los dedos largos. Una leve sonrisa y se aleja por el sendero de asfalto. Los pliegues de la tela se dividen a travs de sus pantorrillas y ms anchos sobre sus muslos. Otro saludo con la mano. Sonre nuevamente. Por favor, vuelve y juega conmigo. Tu ropa tan razonable es sexy. Arrojar al mar este maldito derecho. No asimilo una palabra. Los nios son buena publicidad. Muestran el producto final, el propsito de todo el asunto. Creo que tiene vello en las piernas. Lo que me gusta, una leve sugestin del varn. Estoy enamorado de esa chica. Del modo de caminar, el movimiento de las caderas. El cuello lo dice todo, un ligero alargamiento. Ciertamente no soy homosexual, ni el hijo de un duende. Quiero saber dnde vive y qu hace por la noche. Debo saberlo. Oh, creo que las cosas empiezan a mejorar. Si consigo que arreglen el bao. Cualquier cosa. Taparlo, mandarlo a la calle, lo que sea. Pero es tan poco lo que Egbert y yo tenemos en comn, y especialmente el dinero. Cmo puede abordarse este asunto de los desperfectos de la cloaca. Siento que yo acto en un nivel distinto de experiencia. Retiro mi traje oscuro del empeo y llevo a Marion al Delfn a comer carne asada y beber Beaujolais. Necesita distraerse un poco. Pobre chica. Es tan difcil vivir con un bastardo como yo. Y maana vengo al parque. En la gran olla negra gorgoteaba una cabeza de carnero. Marion se lavaba el trasero sobre una palangana en el piso. Una cosa bonita por seis peniques. La nena fue llevada discretamente a la cama, arriba, la tarde haba concluido y comenzaba la noche. En toda la ciudad de Dubln la gente vuelve a sus casas llevando algunas salchichas, un poco de manteca rancia y algunas bolsitas de t. Sebastin, alcnzame la talquera que est sobre el borde de la ventana. Cmo no. Cmo estaba el parque? M uy agradable. Hay tanto olor. Mira, es la cosa ms bonita del mundo. La necesito para el cerebro. La cabeza de carnero es alimento cerebral. Sebastin tom una revista de cine y se hundi en el silln, esperando que el carnero estuviese listo. El spero brillo rojizo de estas caras. Cierta vez me abord un buscador de talentos en una colonia de verano. Dijo, no le gustara venir a Hollywood. Le dije que tendran que alimentarme a
coac da y noche. Afirm que hablaba en serio y que deseaba que pensara en la propuesta. Le indiqu que la pensin de mi familia era ms o menos igual. Pero muchacho, espera a que te den la primera pelcula. El nombre del individua era Bill Kelly. Llmeme Bender Kelly. Deca que su madre y su padre haban nacido en Irlanda y que pensaba viajar alguna vez a Irlanda en busca de talento, y que quiz hallara autnticos talentos. El seor Kelly me inform que reciban muchas chicas de Irlanda. Pero en realidad esas jvenes irlandesas no llegaban muy lejos en Hollywood. Hay que hacer concesiones en el momento estratgico. Por supuesto, uno tiene que comprender que en este mundo siempre hay que hacer concesiones, mejor eso que fracasar. Algunos aguantan, pero no mucho tiempo. Pero un tipo como usted podra llegar lejos. Dnde aprendi a representar? Disclpeme, seor Kelly, nac actor. Bueno, eso es lo que todos dicen. El seor Kelly bebi unas cuantas copas y afirm que Hollywood lo destrua a uno como solan hacer esos tipos aztecas que se conseguan una chica, la vestan a todo lujo, como una gran estrella, la suban al altar y le arrancaban el corazn. Pero seor Kelly, qu srdido. Claro que es srdido, por eso hay que ser duro. Pero yo soy pura hojarasca, s que no lo soportara. Bien, seor Sebastin Bife. Sebastin Balfe Dangerfield. Dios. Bueno, de todos modos me gustara contraer matrimonio y tener hijos. M e encam con algunas chicas del colegio secundario. Tal vez no sea muy elogiable pero acaso la vida no es as, y hay que aguantar lo que venga? En mis tiempos he manejado a algunas estrellas muy grandes. Grandes. Realmente grandes. Y el seor Kelly se emborrach y vomit por todo el bar. Conviene recordar que hay una aldea llamada Hollywood en las montaas Wicklow. M arion tararea en la cocina. No es un hecho frecuente. Nena, prepara unas tostadas. Corta el pan. Estoy estudiando. Desde aqu veo esas estpidas revistas de cine. M arion, te gustan los hombres de pecho velludo? S. Bceps? Un poco. Y los hombros? Que puedan usar un traje. Diras que soy tu hombre? No me gustan los hombres que tienen barriga. Un momento. Barriga? Nada de eso Mira. Quieres venir un instante. Mira. Absolutamente nada. Podras decir que ah no existo. Ven y ocpate de esta maldita cabeza. Encantado. Te digo que est saliendo maravillosamente. Con bombos y platillos. Tocad el cuerno, malditos. Corta el pan. Cmo no, querida. No digas eso si no piensas mover un dedo. Pienso moverlo. No, no lo piensas.
Muy bien, no lo pienso. Por qu no compramos un receptor de radio? Creo que necesitamos una radio. Con qu? En cuotas. Un sistema para personas como nosotros. S, y con eso podramos pagar la cuenta de la leche. Podemos tener leche tambin. Unos pocos chelines semanales. En ese caso, por qu no trabajas medio da? Debo estudiar. Por supuesto. S, por supuesto, tienes que estudiar. Oh vamos, vamos, vamos, dame un besito. Vamos, en los labios, uno solo. Djame. Eso no es juego limpio. Por favor, trae la silla. Entonces, vayamos al cine. Te olvidaste? Como sabrs, tenemos una hija. M ierda. Basta. Deja de usar conmigo esa horrible palabra. M ierda. Si repites eso dejo la casa. Puedes usar esa clase de lenguaje con tus amigos obreros, pero yo no lo soportar. M rchate. Todas las comidas son iguales, absolutamente todas. Comidas? Qu comidas? Dios mo, con qu me cas. M ira, no estabas obligada a casarte conmigo. Bien, ahora deseara no haberlo hecho. Pap tena razn. Eres un haragn. Solamente sabes beber con tus perversos amigos, y todos son unos inservibles. Acaso te ayudarn a progresar? Basura britnica. Progresar en qu direccin? A dnde hay que llegar? A convertirse en alguien. Crees que todo es muy fcil, verdad? No creo siquiera que obtengas tu diploma. En los exmenes haces trampa. Y no te pienses que todo lo que haces pasa inadvertido. No te finjas asombrado, yo bien s cmo halagas a tus profesores. Cunto tiempo piensas aguantar de ese modo? Absurdo. Has insultado a todos mis amigos. A la gente que podra ayudarte. Crees que estn dispuestos a ayudar a un intil, un completo intil? Intil? Intil? Yo un intil? Y un mentiroso. M entiroso? No te indignes. Mis amigos podran ayudarnos, lord Gawk podra haberte presentado a una firma londinense. Quin se lo impide? T. Tu actitud insultante. M e arruinaste socialmente.
De ningn modo. Por qu me atribuyes la culpa si tus amigos aristcratas te ignoran? Que yo te culpo? Dios mo, cmo no culparte si llamaste prostituta a lady Gawk, le arruinaste la fiesta y me avergonzaste? No es tuya la culpa? Esa mujer es estpida. Decadente moral. Mentira. Ests ah sentado y hace un mes que no te baas, tus pies huelen y tienes las uas sucias. En efecto. Y he tenido que sufrir la humillacin de que mi familia se viese comprometida. Qu te parece? Pap tena mucha razn. Pap tena mucha razn. De acuerdo. Y ahora, santo Dios, djame cenar en paz. Papito, papito. Bastardo estril, ese papito tuyo no es ms que una sanguijuela en el trasero del Almirantazgo, y un montn de mierda pomposa. Marion sali corriendo del cuarto, subi a los saltos las escaleras. Oy cmo cerraba de golpe la puerta del dormitorio, luego el crujido de los resortes de la cama. Silencio. Y luego los sollozos ahogados. Se apoder del salero, y lo agit sobre la fuente. Pero nada sali. Alz el brazo. El salero vol a travs de la ventana y se parti en pedacitos sobre la pared de cemento gris, afuera. De un puntapi mand al suelo la silla, recogi su chaqueta. Meti la mano detrs del reloj, donde saba que estaba el cambio que Marion haba venido ahorrando durante semanas. Se apoder de todo el dinero y lo dej caer tintineante en el bolsillo. El rostro casi prpura. Culpabilidad. Rechinar de dientes. El alma que intenta salir por la boca, y tragando se la devuelve al cuerpo. Si se pudieran acallar esos sollozos. Pidi una botella de cerveza y un Gold Label, y despus dijo al muchacho que le trajese otra cerveza y otro Gold Label. El jovencito no entendi. Sebastin golpe el suelo con el pie y grit. Haga lo que le digo. El muchacho, de mangas cortas, murmur. Seor, no debe hablarme de ese modo. Disclpeme, estoy nervioso. Trigame tambin cigarrillos. Qu da inmundo. Necesito compaa. Una cinaga de abrigos oscuros, tosiendo y escupiendo. Salgamos de aqu. Cruz la calle. All tenan un tocadiscos automtico. Puso Esa vieja magia negra y Jim nunca me trae lindas flores. Como Chicago. Un hombre de Chicago me acus cierta vez de tener acento de Harvard. De dnde viene usted, de Evanston? No hable con los tipos como yo. Los lastimados y los estpidos, los que moquean y estornudan. Sus tetas malolientes y velludas. No le critico que tenga vello alrededor de los pezones. Eso no es problema. Ocurre que no me gustan los britnicos, una raza estril y agenital. Slo sus animales son interesantes. Gracias a Dios que tienen perros. Ella desea pasarse la vida sentada sobre el trasero en la India, flagelando a los nativos. Anhela la calle Bond. El t de la tarde en Claridge. Lady Gawk cosquillendose el pubis con un abanico chino. A esa mujer le romper algo en la cara. Es terrible cmo pierdo la dignidad. Me preocupan tontos malentendidos. Que se vaya. Le dir que se marche y no vuelva. Termina la cancin. Afuera, de pie frente al cine en espera del tranva traqueteante. Qu ruidoso, emerge de la noche descendiendo la colina, vehculo absurdo y bamboleante. Se dira que funciona como un molinillo de caf. Pero me gustan el color y los asientos, todos verdes y clidos,
anaranjados, rosados y pasionales. Y subir la escalera en espiral hasta el piso superior y ver a los escolares sentados en la plataforma exterior. Me gusta porque puedo ver todos los jardines y algunas de las ventanas del atardecer. Cuando llegu a este pas me impresionaron los tranvas. Desde la plataforma superior se puede ver el interior de algunas ventanas personales. Mujeres que tienen puesta nicamente la bombacha. Con frecuencia vi mucho cromado en los dormitorios y estufas elctricas resplandeciendo en las paredes. Y las camas cubiertas con edredones de satn, grandes, gruesos y rojizos. Descendi en la calle de la Universidad. Enjambres de transentes. Una banda de jvenes gaiteras estaba pasando frente al Trinity College, todas de verde y borlas y acordes. La, de da deda la de. Seguidas por gruidos. Este parque de diversiones ingls. Quiero entrar en una taberna. Dnde? Debo dinero en todas. En realidad, me caracterizo por mi capacidad para obtener crdito en una taberna, y eso ya es mucho decir. Subo por la calle Grafton, me animo con su riqueza. Pero dnde estn los ricos. Pobres y miserables bastardos como yo, no tienen dnde ir. Nadie los invita. Por qu nadie me invita. Vamos, invtenme. Todos tienen miedo. En la calle Duke. Me dispona a cruzar. Ya tena un pie fuera de la vereda. Un momento. En la vereda de enfrente, mirando la vidriera de la zapatera. No debo entregarme al pnico. No embrollar las cosas. Tengo que acercarme a ella antes de que reanude la marcha. Permanece inmvil. No se mueve. Desairado. No, no admitir un desaire. Uf. Me ve. Est confundida. Momento ptimo. Muestro ligera sorpresa. Estoy sorprendido. No tengo que demostrarlo. Naturalidad. Bravo y noble. Y por supuesto, un caballero. Un rpido saludo. Buenas tardes. Hola. M irando ofertas? S, para pasar el tiempo. M ate en una jugada. La invito a tomar una copa. Bueno Vamos. Bien, nada me lo impide. De acuerdo. Dnde vive? Camino de Cintura Sur. Usted no es irlandesa. Por qu lo dice? La voz? No, los dientes. Todos los irlandeses tienen dientes cariados. Usted los tiene buenos. Ja ja. Llegaron al final de la calle Grafton. Entremos en esa taberna. Arriba tiene buenos asientos. De acuerdo. Esperan en la acera. Pasan dos escarabajos norteamericanos. Una rfaga de viento. El cielo fro. Le toma la mano un instante, clidos nudillos en los dedos largos. Nada ms que para ayudarla a cruzar la calle. Sube la escalera delante de Sebastin, con un movimiento extrao. Enagua blanca. Pies pequeos, de paloma. Voces a la vuelta del corredor y en la puerta. Se acallan ligeramente cuando
entran y se sientan. Ella cruza las piernas y se alisa la pollera sobre la bonita rodilla. M i nombre es Christine. El mo Conozco el suyo. Cmo? Por una de las chicas del lavadero. Tiene un amigo que trabaja en el almacn donde compra su esposa. Fantstico. Es cierto. Seguramente tambin sabe qu como. S. Qu? Cabeza de carnero. Oh, en efecto. Eres una muchacha muy hermosa. Blanca. Tu cuerpo debe ser muy blanco. Djame comer el loto. Esta noche sal sintindome muy mal. Qu dbiles son nuestros corazones. Porque ahora podra brincar de alegra. El mundo obedece a una ley. Grandes y pardooscuros. Los ojos. Le gusta trabajar en el lavadero? Lo odio. Por qu? Oh, el calor y el vapor y el ruido. Y cmo es donde vive? Oh, no s. No s cmo podra describirlo. Por lo menos hay rboles en la calle. Eso siempre ayuda. Es sencillamente una de esas casas en terraza del camino de Cintura Sur. Vivo en el stano. Es bastante agradable, comparado con lo que tendra que soportar en otros lugares. Sola? Sola. No tolero compartir la vivienda. Qu quiere tomar? Cerveza, por favor. Cunto hace que trabaja en el lavadero? Unos meses. El pago? No muy bueno. Cuatro libras diez chelines. Christine, opino que usted es una muchacha muy simptica. Qu estudia? Derecho. Una coincidencia muy grata. Estaba desesperado. Deshecho y vencido. Un paseo por la calle Grafton a veces me reanima. Pero todos parecan tan deprimidos como yo. Es mala hora. Slo se encuentra gente que busca distraerse. Y usted? Simplemente miraba. A menudo lo hago. Me agrada pensar que en los negocios hay cosas que deseo. Bajo del mnibus al principio de Stephens Green y atravieso el parque. Prefiero ir por ese lado, y miro los patos desde el puente y bajo por la calle Grafton. A veces tomo un caf en una de
esas heladeras y luego a casa. Esa es toda mi vida. Y por el lado de la cultura? El cine, y a veces por un cheln me siento al fondo del Gate. Estn sentados y luego encienden cigarrillos. Generalmente no apruebo que se fume. Pero ahora veo que las cosas parecen bien encaminadas. La luz que se enciende repentinamente en medio de las sombras. Muy cristiano. La luz que muestra el camino. Cuando se me ocurra la idea, entraba en la iglesia de la calle Clarendon, a rezar y a veces a ver si adentro estaba ms caliente, y despus sentarme un rato, para aflojar un poco la tensin. He soportado momentos de tremenda tensin y en esa penumbra catlica y su galico inherente, me senta ligeramente triste y lamentable, y consideraba el antes y el despus y a menudo tena el sentimiento de que en verdad conseguira apoderarme de algunos dlares. Ignoro por qu el dinero alivia la tristeza. Pero la alivia. Oh Christine. Cmo eres bajo la ropa? Pidieron otra vuelta de cerveza y ella lo mir y sonri y dijo que deba volver a casa. Y, puedo llevarla? No es necesario. Insisto. Realmente no es necesario. Por puro placer, entonces. De acuerdo. Caminaron por la calle Suffolk, llegaron a la calle Wicklow y entraron por la calle Grand George. Y all haba nacido Thomas Moore. Entre, conzcala, es una hermosa taberna. Pero debo volver a casa para lavarme el cabello. Estaremos nada ms que unos minutos. Entraron. Las figuras embarazadas los miraban y murmuraban en voz muy baja. El hombre les indic un reservado, pero Dangerfield dijo que beberan en el mostrador. Oh, muy bien, seor, una hermosa tarde. Sin duda. Y cuando dejaron atrs el Caballo Herido l trat de meterla all. Pero ella dijo que desde la esquina poda seguir sola. Pero yo debo acompaarla. La casa en que viva estaba al final de una larga hilera. Pasaron un portn de hierro, y un minsculo jardn con un arbusto y barrotes sobre la ventana. Y su puerta est al pie de tres escalones, con un cao para desagotar el agua, que sin duda pasa debajo de la puerta. Lo invitara a pasar pero tengo que lavarme el cabello. Oh, no se preocupe. Y gracias por acompaarme a casa. De ningn modo, y puedo volver a verla? S. Baj los escalones. Una pausa, se volvi, sonri. La llave. La puerta verde. Unos segundos. Una luz que se enciende. Una sombra que atraviesa la ventana. La suya. Qu tierna y clida, ms tierna que todas las rosas. Ven, Dios mo, y llena mi corazn en este viernes triangular.
8
Julio. Otra semana, y el final. Veo los toldos de la calle Grafton con una muchedumbre de gente saludable pasando debajo. Todo parece estar bien cuando hay sol. Incluso mis asuntos. Pero las maanas en la cama con la sbana hasta los ojos, si uno los oye abajo cuando Marion sali a hacer compras, dando golpes estruendosos en la puerta. Y la puerta no aguanta. Y no paran de golpear y algunos intentan meterse. Oh, el temor de que suban y yo desnudo, mi dignidad se encoge y es un arma bastante mediocre contra las deudas. Y gritan en la escalera, pero no desean que haya nadie, se sienten molestos porque se metieron en la casa. Marion no lo soporta muy bien. Est preocupada. Ya no poda controlarse, temblaba y lloraba, est cansada de todo. El cabello rubio arratonado, le cuelga de la cabeza como chucrut. Se hunde en el silencio. Si se le rompiera un vaso sanguneo, los mdicos y el gasto seran terribles. Y me deslizo de la cama y meto los pies tibios en las zapatillas fras. M e envuelvo con frazadas y agachado me deslizo hacia la palangana resquebrajada. Piso el tubo de pasta dentfrica, saco una gota y me cepillo vigorosamente los dientes. El dolor de la maana. Me inclino sobre la cocina, mudo y hambriento. No hay caf, t color de orina. Slo me resta cantar: Ven Espritu Santo y llena mi vientre fiel. Y en el tranva que llega hasta el fondo de la calle Dawson mi corazn brinca porque esta noche ver a Chris en el saln de Jury. Comprimiendo los labios borro la culpa. Echo una ojeada a la vidriera de la tienda de artculos para caballeros. Pienso en un sombrero hongo con mi prximo cheque. Es necesario. Mantiene la dignidad. La dignidad en la deuda, es mi lema personal. De hecho un escudo de armas. El sombrero hongo cruzado por un bastn. En la puerta principal de Trinity. Por lo menos esto tiene cierto aire profesional, con todos esos anuncios clavados aqu. Debo reconocer que me asalta un temor abrumador cuando pienso en los exmenes. Estos estudiantes dicen que no hicieron nada cuando tienen los ojos inyectados en sangre. En cambio yo. Slo veo un paisaje gigantesco de mi total ignorancia. Las semanas que faltan antes del papelito blanco. Un hombre como yo tiene que imponerse. No puedo admitir el fracaso. Debo tener mi bufete adonde llego a las diez de la maana y cuelgo el sombrero. Y cuando vienen a verme sonro con expresin tranquilizadora. Gran cosa la ley. Sebastin Dangerfield cruza la calle adoquinada. Levanta la vista hacia las ventanas manchadas de lluvia de OKeefe. La pequea y polvorienta mazmorra. Sube los escalones de la sala de lectura. En verdad, un edificio extrao. Esa gente de pie en los escalones fumando cigarrillos. Afirman que es una pausa en el trabajo. Adentro estn los nombres de los muertos gloriosos con guirnaldas oro y rojo sobre el mrmol blanco. Y luego uno baja los escalones y pasa la puerta giratoria y se levantan los rostros hundidos en los libros. Atrs, malditos. Ustedes me intimidan y ahuyentan la vida que hay en m. Especialmente los pocos a quienes veo desde mi clase con la cabeza hundida en los libros. Por mi parte, leer algunas pginas de la enciclopedia. Agiliza el cerebro. En la balaustrada hay cositas jvenes y apetitosas mirando la puerta, con la esperanza de conseguir marido. Ni una chispa de
alegra en ninguna parte, excepto en unos pocos libertinos a quienes conozco. Por lo dems, una galera calvinista de delincuentes. Un cielo vespertino intensamente azul. Una ligera brisa, sursudeste. En verdad, soy una pequea estacin meteorolgica. A esta hora del da la calle Dame tiene un movimiento especial, grato a los ojos. Grupos de personas acolchando las esquinas. Y en esta callejuela detrs del banco con las hermosas hojas verdes infundiendo vida al granito. Es el ms grato espectculo en una tarde estival. La puerta lateral de entrada a Jurys. Ah est, con los cabellos negros, la piel blanca y los labios oscuros, y la boca, el corazn y el sonido. Sentada serenamente. Y cerca, un comerciante de mirar torcido, lamindose los labios por ella. Los conozco. Los conozco muy bien. En este mbito de absoluta respetabilidad. Pero es un bonito saln con palmeras y sillas de mimbre. Flexiona las piernas, vuelve a cruzarlas. Plidas uas, dedos largos y tiernos y humedad en los ojos. Qu tienes debajo, querida Chris. Dmelo. Y se sentaron a beber caf porque ella afirm que era mucho mejor que el alcohol y quizs tambin un sandwich de jamn. Y siempre acerca de los exmenes. Siempre acerca de este lugar. Y el galico. Caminaron hacia la casa. l le sostena la mano feliz. Se detuvo al comienzo de la escalera, dispuesto a marcharse. Pero ella lo invit a pasar. Sobre el piso una carpeta verde, gastada y descolorida. En el rincn un lavabo cuadrado y una cortina roja La chimenea pulcramente cubierta con un ejemplar del Evening Mail. Una puerta de tablas comunica con el jardn del fondo. Ella dice que cuando llueve fuerte entra agua y moja el piso. Y otra puerta hacia el vestbulo. All me bao y me entretengo hasta bien tarde en la noche. Te jabonar la espalda. Sera lindo. Soy un tipo extraordinario para sostener conversaciones audaces. Un viejo guardarropa, medio abierto, y una chaqueta verde, y tres pares de zapatos. Sobre el alfizar de la ventana, al lado de la puerta de entrada, una cocina de gas y algunos cacharros colgados de la pared. Estoy enamorado de este cuarto. Porque es un oasis a donde no llegan los golpes en la puerta Y el edificio parece slido. Quiero tener algo slido en que recostarme. Cuando a uno lo ponen contra la pared es razonable desear que la pared tenga fundamentos slidos y no amenace derrumbarse. Sebastin descansaba en la cama mientras ella le contaba. Le hablaba del ao que haba cursado en la Universidad de Londres. No me gustaba el ambiente y despus de un ao llegu a la conclusin de que la psicologa era una cosa aburrida y vaca, pero de todos modos tuve que dejar porque se me haba terminado el dinero. En Irlanda mi padre tena dinero y por eso estoy aqu. Mi padre era irlands y mi madre rusa. Extraa combinacin, verdad, los dos murieron al comienzo de la guerra de modo que me vine a Inglaterra. Pero ni qu decir tiene que recib menos de la mitad del dinero de mi padre. En fin, tena que encontrar trabajo. As no ms. Comprendes. Resultado? El lavadero. Lo odio y odio a Irlanda. Me siento sola y aburrida. Aqu pago treinta y cinco chelines. Y es un cuartito horrible. Mi querida Chris, no tienes por qu preocuparte. Estoy aqu. Creo que es un lugar precioso, seguro, un nido de amor. Y ya no estars sola. Te aseguro que existen cosas buenas y la mejor cerveza, y tambin anans, y los campos, y gente con fibra y gusto por la vida, y la tierra y el ganado. Sebastin, lo crees realmente? Por supuesto. Pero soy una mujer y no puedo. Odio a estos irlandeses. Los cuerpos andrajosos, su estupidez de borrachos. Los odio. Y tener que or sus observaciones maliciosas y sus chistecitos sucios e hipcritas. Odio a este pas.
M i querida Chris, no te preocupes. Ella se puso de pie con sus bellas piernas, y verti la leche en el cacharro. Con Ovomaltina y bizcochos. A la una de la madrugada, un momento antes de salir l le dijo que le tena mucha simpata. Buena chica. Y mi querida Chris, tambin yo tengo problemas. Creo que morir ahogado por el papel. Llegan las cuentas antes del desayuno, y en realidad quiero desayunar primero. Pero Sebastin, cmo te metiste en ese lo. Error de clculo, querida Chris, y malentendidos. Al partir le bes la mano. Y camin en la noche a lo largo del canal, contando las esclusas y las cadas de agua. El caso es, Marion, que perd el ltimo tranva. Bajaba por la calle Nassau como una tromba. No pude alcanzarlo. No estoy en condiciones de correr, de modo que volv a los cuartos de Whitington en la universidad. Es un gran tipo, me ayud mucho a entender la ley de contratos. Mientes, s bien cuando mientes. Entonces, M arion, qu quieres que te diga? Otras tardes, Chris y l fueron a dar largos paseos y un viernes despus que ella cobr fueron al caf del cine Grafton, y en el ltimo piso cenaron entre lmparas sombreadas y ventanas medievales. Se estaba tan cmodo, tan descansado y pacfico, y mejor que en casa. Chris insisti tanto en pagar. Pero yo no quise dar mala impresin pareciendo despreocupado. Y despus, bajamos por los muelles y cruzamos sobre las esclusas en direccin a Ringsend, el desaguadero de Dubln. Todo oscuro. Eran las once cuando tom el tranva de regreso. Chris lo acompa hasta la parada. Marion instalada en el asiento escabroso. Mirndolo desde un ejemplar de Wornans Home Companion que un barbero le haba regalado a Sebastin. Tena cierto aire alegre. De mi boca brota una conversacin acolchada. Y ella le pregunta si quiere un poco de leche caliente con azcar. Muy bien. Conversan de Estados Unidos y las mansiones. Cuando subieron vio flores en la caja que estaba al lado de la cama. Marion se desviste frente al pequeo espejo. Se cepilla el cabello. Lo nombra con su voz quejosa. Sebastin? Qu? Sebastin. Pausa, mirando el tocador, y arrugando la tela con el cepillo. Sebastin, qu nos est pasando? Sinti que el cuerpo se le estremeca, estuvo rgido un segundo y levant las rodillas en la cama. La sbana que se alza lentamente. Qu quieres decir? No s. Algo nos ocurre. No nos hablamos. Apenas te veo. Que no me ves? Por supuesto que me ves. Sabes a qu me refiero. Qu? Que no ests conmigo. M e siento aislada. Es slo hasta el examen. Ya lo s, pero vuelves tan tarde a casa. M arion forma pequeos promontorios en la tela. l siente livianos los pulmones.
Quiz tienes que estudiar, pero te muestras indiferente cuando estamos juntos. Qu quieres decir? Indiferente como si no me quisieras. Absurdo. Por favor, Sebastin, no te burles de m, tengo sentimientos lo mismo que t. No puedo dejar de ser inglesa. Ni evitar la desesperacin cuando estoy sola aqu, y tambin durante la noche. No quiero pelear o discutir ms. Qu ser de nosotros y de Felicity? Tu padre no nos ayudar? No puedo pedirle mientras la situacin no sea realmente desesperada. Pero l es rico. No puedo. Pero debes hacerlo. No me importa si a veces sales e incluso te emborrachas. Pero preferira que estuvieras en casa. Todas las tardes, despus de las seis. Solas hacerlo. Y si pudiramos tener un poco ms de felicidad cuando estamos juntos. Es lo nico que pido. Nada ms que eso. La tensin es muy grande. Pero quin tiene que soportarlo todo. Estoy en esta horrible casa da tras da, y lo nico que veo son estas paredes hmedas y espantosas. Si por lo menos pudisemos salir al campo unos das, y ver los campos verdes y sentirnos libres en lugar de escondernos detrs de la puerta de la cocina intimidados por ese horrible seor Skully. Llam anoche. Qu le dijiste? Que hablase contigo. Oh. Qu poda hacer para sacrmelo de encima? Creo que tambin l estuvo bebiendo. Incluso tuvo el descaro de decir que podamos lustrar el llamador de la puerta. Tiene una excusa para venir aqu cuando se le antoja. Qu sensacin horrible. No me gustan sus ojos. No tiene carcter. Incluso le escrib a pap. Pero ya sabes que estn pasando por una situacin muy difcil. Sin duda. S, de veras. S que no comprendes. Nos ayudaran si pudieran. l se volvi sobre el costado y hundi la cabeza en la almohada. Marion apag la luz. Su mano apart la sbana. Un gemido de resortes oxidados. La oscuridad cay sobre l como el mar. Un lecho de dolor. Que la marea oscura me llve. Y me fui con el mar y me arrodill a rezar en lo profundo. Despert bruscamente. Sudoroso y con miedo. Marion se aferraba a l sollozando. Oye el golpeteo del corazn de su mujer y los gemidos. Mi corazn est agobiado por el remordimiento y el clculo. Dubln entreteje su trama de calles y corre por ellas gritando y llorando. Los nios se acurrucan en los umbrales. En las alcantarillas se vierte la sangre de cerdo. Fro e invierno. Por la maana silencio total entre ellos. Sebastin calienta sopa, le mete pedazos de pan y bebe una taza de t. Cmo odio el temor a todo esto. Odio mi propio odio. Salir de todo esto con la fuga y el crimen. Pobre Marion. Nunca me sent tan triste o dolorido. Porque siento que todo parece tan intil e imposible. Quiero poseer algo. Quiero que salgamos de esto. Abandonar este condenado pas que odio con todas mis fuerzas y que me arruin. Destrozar con un atizador la cabeza de Skully. Un Jess verde alrededor de mi cuello y este maldito cielorraso que filtra y el inmundo linleo y Marion y sus zapatos deformados y sus medias y bombachas y sus tetas y la maldita espalda enjuta y las cajas de naranjas. Y el olor sombro de la grasa y los grmenes y las toallas manchadas de esperma.
Toda la pudricin detrs de las paredes. Dos aos en Irlanda, encogido pezn sobre el pecho del fro Atlntico. El pas de la leche agria y los borrachos que de noche se caen gritando a las zanjas, emitiendo agudos silbidos a travs de los campos y los pantanos pardos llenos de alimaas. All estn mirando entre las ortigas, contando las hojas de pasto, cada uno esperando que el otro muera, con ojos de vaca y cerebro de vbora. Monstruos que gruen encadenados y gimen en los oscuros pozos de la noche. Y yo. Creo que soy el padre de todos. Recorro los senderos, reconforto, les digo que traten de vivir mejor, y no dejen que los nios vean cmo el toro sirve a la vaca. Bendigo sus ros de plata, entono lamentos desde las torres redondas. Traigo simiente de Iowa y revitalizo sus pasturas. Yo soy. S que soy el Custodio del Libro de Kells. Campanero de la Gran Campana, Lord Rey de Tara, Prncipe del Oeste y Heredero de las Islas Arran. Y les digo, estpida banda de bastardos, que soy el padre que endulza el heno y aplica la tierra hmeda y la potasa a las races y el cuentista de todas las bocas. He bajado de las naves vikingas. Soy el fertilizador de la realeza por doquier. Y el Monarca Calderero que baila la danza del macho cabro sobre la Hogaza de Azcar y ejecuta pasos de fox-trot en las calles de Chirciveen. Sebastin, el eterno turista, Dangerfield. Dos das sentado en el cuartito. Dos veces sali a comprar una lata de spaghetti y patas de cerdo. Al tercer da, el remordimiento se complica con la ociosidad. Lee las cartas de los que tienen problemas en las ltimas pginas de una revista femenina y algunos proverbios de la Biblia, a cuenta de la cristiandad implcita en todo ello. Y de pronto el ruido del correo. Sobre el suelo del vestbulo una carta de OKeefe. Querido Farsante: Estoy hasta la coronilla. Soy un hijo de puta hambriento. Tanto que sera capaz de comer perro. Compr una lata de arvejas y me regalo con una racin de doce despus de cada comida. Este lugar es el ms aburrido que conoc jams. Puse un anuncio en el peridico local, enseanza de ingls a chicas que quieren entrar al servicio de familias en Inglaterra. Aparecieron dos. Una tan fea como el pecado en la vejez y saba muy bien lo que yo quera y no le importaba, pero a pesar de mi necesidad no pude seducirla, ni siquiera con fines acadmicos. Estoy destinado a amar a mujeres hermosas y a inspirarles el deseo de acostarse con otro. Pero en realidad las cosas son ms complicadas. La otra chica se quej al director de la escuela y tem que me dieran el kaput. Pero el director es una buena pieza y se rio y simpatiz, pero me dijo que dejase el asunto porque no era muy conveniente para la escuela. Eso con respecto a mi vida heterosexual de la cual me he retirado oficialmente. Mi personalidad homosexual es completa. Estuve leyendo a Andr Gide en francs, al marqus de Sade y Casanova. Enamorarse de un chico es precisamente como ellos dicen. Tengo miedo de que me descubran o que l me denuncie. Viene de noche a mi cuarto y se burla de m apagndome la luz y luego luchando en la oscuridad. Cristo, creo que me volver loco. Sin duda sabe, estos chicos franceses lo saben todo, pero me toma el pelo exactamente como Constance sola hacer en mis habitaciones de Harvard. Si estuviese en Estados Unidos la clase me habra denunciado hace mucho tiempo. Ven que siempre le hago preguntas y nunca le grito cuando se acerca a mi escritorio, y en cambio lo trato de lo mejor. Estar enamorado de un chico es una experiencia que todos deberan hacer pero me est subiendo la presin, aunque debo decir que para m es ms excitante que perseguir a mujeres que nunca me dieron nada. Todos lo hacen. Me muero de deseos de oler la tierra irlandesa. Llevo el Eire en la sangre, en las venas y los carrillos. Pienso unirme a los judos para combatir a los
rabes o a los rabes para combatir a los judos. Qu demonios. Estoy harto de todos. Entre otras cosas me dejo la barba. No ms mujeres he descubierto que soy impotente, ejaculatio praecox. Qu pasa con el dinero? Me dejaste colgado. Tienes que comprender que me opongo a eso. Dependo de ti. Nada ms excepto que espero ir pronto a Pars. Todas las semanas ahorro cien francos de mi sueldo y perder definitivamente mi castidad con una prostituta. Mis mejores deseos para M arion. Dios te bendiga KENNETH OKEEFE, duque de Serutan. Jams ver tiempos de bonanza. Digamos con un poco de mayordomo. Con OKeefe en la puerta principal anunciando su paso con cierto acento aristocrtico. Kenneth seguramente tiene problemas de dinero pero se las arreglar. Un lindo empleo. Una vida bastante agradable. No advierte que ahora lo est pasando bien. Pero en realidad creo que Kenneth necesita una menopausia. El mes de agosto. La temporada de ftbol, una soleada tarde de Nueva Inglaterra. Un aire estival neutro sopla dulce y suave sobre el pasto. Y miren a esa gente saliendo de los vestuarios llena de bro y energa, y por supuesto de entusiasmo. Ver una pelota que desciende en una espiral perezosa sobre el campo, y se zambulle en los brazos brutales de un amable idiota que arremete en este tiempo estival tan extrao e indiferente. Por cosas as sera capaz de arrodillarme en este cuartito destartalado y llorar. Pero no juego al ftbol, y sin embargo el deseo de ese aire seco y vido me oprime el corazn. Oh, cmo me duele el recuerdo. Y las lindas muchachas. Como el pan, buenas para comer. Cmanme. Y coac, alfombras y automviles. Qu tengo ahora? La Ley de Ayuda a los Veteranos. Y tambin la de Derechos. Y cuando uno llega a la edad que tengo ahora inevitablemente siente que necesita tratamiento preferencial. Preferencia por el veterano. Tuve un sueo en que estos veteranos me miraban. Llegaba a Battery Park. Salan por millares del ferry de Staten Island. Y otros emergan del metropolitano viniendo desde Brooklyn. Redoblando grandes tambores con los puos recubiertos de cuero, y sosteniendo en alto antorchas de la libertad. Dispuestos a atraparme. Y qu terrible sentimiento. A atraparme por libertinaje y engao. Por no ir al frente. Les digo, papanatas, que yo estaba detrs del libro. El hombre detrs del libro. Tenan una estatua de la Virgen Bendita. Pero les ruego, no soy ms que un chico comn. Oye, chico, eres un leproso moral y un degenerado. Somos los veteranos catlicos y vamos a purificar a los piojosos bastardos como t ahorcndolos. Pero les digo que soy rico. Muchacho, no eres rico. Marchaban por Wall Street, y atravesaban la ciudad para atraparme. Duermo en mi cuarto sucio de alcohol con la llorosa hermana de alguien. Encuentran mi cuarto, eligen mi puerta parda incombustible entre un milln de puertas. Yo estaba en Washington Heights por el anonimato. Ellos estaban en la calle 125, rumor de tambores. Por favor proteccin. Ninguna. Yo un ejemplo. A una milla de distancia con carteles, Eliminemos a los degenerados. Pero les digo que yo no estoy degenerando. Dios mo, tambin tienen perros. Esta hermana de alguien, sollozando. Caballeros, les digo que soy protestante y estoy por encima de esta tontera. Mira, muchacho, sabemos quin eres. Pero, caballeros, soy irlands y catlico. Hermano, vamos a colgarlo por decir eso. Piedad. Ruido de pies subiendo las escaleras. Afirmo que todo fue muy desagradable.
Echaron abajo la puerta. Un jugador de ftbol se zambulle en el cuarto. Hermano, soy de Fordham y a los pervertidos como t los arreglamos sin vueltas. Qu te pasa Hermano, ests loco o algo por el estilo? Por cierto que me encog aterrorizado y metieron un asta de bandera por la ventana y me sacaron del rincn, me dieron puetazos en las costillas y me retorcieron las pelotas y me ahorcaron. Me despert con la sbana hecha jirones. Marion pens que me haba dado un ataque, o quizs era papafobia. En este cuartito. No puedo hacer ms que sonrer. Un tranva pasa traqueteando. Y hago girar mis pulgares. Y tomo algunos de estos diarios y los apelotono en el hogar. Un fosforita. Mi cuarto anaranjado. Maana tengo que ver a Chris, tal vez a la noche. Slo puedo pensar en que estoy en el Valle de las Colinas oliendo el ajo o en las orillas del Barrow, una tarde estival en el aire de alondras, y ltimas canciones y los saltos de los salmones. Los dedos nocturnos me tocan. Tristeza de la madreselva. Tarareo. Tengo que llorar.
9
Las ocho. Las calles hmedas, charcos de agua sobre los bloques de granito. Hacia el Oeste las nubes se renen silenciosamente absorbiendo el olor a turba de las chimeneas humeantes en esta helada noche de sbado. Los pies de pajarito transportan su alma a travs de esta ciudad danesa. Las voces speras de los diarieros definen las esquinas de las calles que dejan atrs. All en la calle del Monje Blanco los oigo decir rosarios. Y en la ventana del hospital se enciende la luz y una enfermera corre la cortina. La morgue del hospital donde se inclinaban con amor sobre desconocidos muertos y la belleza cndida de los que murieron jvenes. Las velas parpadean en las lmparas de los carruajes en los callejones de los proveedores funerarios. Sinti una mano en el brazo, retenindolo, una vieja que le peda una moneda, sinti el regocijo del corazn y le dijo amablemente que no pasaba nada desde la madre. Y ella se rio del caballero ingls, colmillos en la bruma. Le pag una copa en la taberna. Los tena pequeos y estaba orgullosa de la compaa de este caballero protestante, y le cont que su viejo se haba derramado agua hirviente sobre el pie y desde ese da guardaba cama. l le cont muchas mentiras y dej la taberna convertida en un mar de lgrimas cuando cant Oh Danny Boy. Esta ciudad de calles equvocas, intercambiables, viejas ventanas y corazones dolidos, e hirvientes y oscuros cacharros de t. El cuartito tibio de la muchacha, y sus cosas pulcras, la manta de retazos y la gente movindose en el vestbulo. Y la lluvia blanda. Entran en las casas con hogazas de pan y manteca y quizs un poco de queso y los nios helados que parlotean despiertos por doquier. Lminas de luz amarilla por las rendijas de la ventana. Baja los escalones de cemento. Golpe la D en cdigo morse sobre la puerta verde. Una sonrisa de bienvenida. Pasa. Tuve la extraa intuicin de que vendras esta noche. Brillante. Una lmpara nueva? S. M agnfico. Y ests friendo. Quieres comer tocino conmigo? Es lo nico que puedo ofrecerte. Y te dar adems un lindo pedazo de pan frito. Te gusta? Creo que el pan frito es el manjar ms delicioso. M i querida Chris, puedo sentarme aqu? S. El jueves por la noche me qued levantada pensando que me llamaras y podramos ir a ver la iglesia de Cristo. M arion est un poco nerviosa. Una pequea confusin. Qu pas? Malentendido general. Falta de dignidad de nuestras vidas. Me parece que esa condenada casa se vendr abajo. Sabes, creo que un da de estos el maldito artefacto se desplomar sobre la calle, y yo debajo. Condenado lugar, tiembla cuando me cepillo los dientes. Tal vez los tranvas socavaron los cimientos, suponiendo que los tenga. Y cul es el problema de tu esposa? El dinero. Y por cierto que no la critico. Dios. Me gustas Chris. Creo que eres muy simptica. Qu clase de hombres conociste. Casi todos inofensivos. Y atados a la madre. Incluso esos hombrecitos oscuros que la siguen a
una por Londres. Cuando quieres pasear por el parque parece que ninguno cree que solamente deseas estar sola, no hablar ni que te lleven a ninguna parte, simplemente sola. Y un estudiante de medicina y otros estudiantes. M uchos estudiantes. En Irlanda? Ninguno que me interesara. Yo? Tonto. Quera conocerte. Saba que nos conoceramos. Bueno, casi soy responsable de nuestro encuentro. No te parece? Reconozco que tena mucha curiosidad. As que, cuando te vi en el banco con tu nena. M uy descarada. Eres audaz. M e alegro. Bien. Y tu tocino. Chris con sus largos dedos. Una fuente blanca de tocino tostado. Me gusta tu brazo y tu sweater. Dios mo, cmo eres debajo? Suave dibujo de pezones y verde redondez del seno. Un cuarto tranquilo en la ciudad. Bella muchacha morena. All est la principal fbrica de cerveza del mundo volcando las botellas espumosas sobre la calle Watling y Stephens Lae y los bellos camiones azules la distribuyen en la ciudad de modo que siempre y en todas partes yo pueda estar a no ms de veinte pasos de una botella. Tengo la certeza de que la cerveza es fuente de alegra, un tnico de la sangre, alimento del cerebro y un gran apoyo cuando uno est en la mala. Esta gente tiene cadenas alrededor de la cabeza. Estos celtas. Pero yo me deslic en las iglesias, los vi frente al altar, con la voz musical y el corazn de oro y se oa el sonido de los peniques frecuentes cayendo en el cepillo para construirlas ms grandes, mejores, ms. Mi querida Chris, mi muy preciosa Chris, cmo podra poner mi corazn en tu mano. Ensarta con el tenedor el pan frito, lo parte. Se lo mete en la boca y mira a Sebastin. Su nia tiene el cabello y los ojos iguales. Su nia es hermosa. Es agradable no estar sola. Y el sbado y el domingo para levantarse tarde. El seor Dangerfield tom la costra de su pan y recogi la grasa. Se la meti en la boca. M uy bien. La verdad, Chris, en este pas el tocino es excelente. S. Y ahora, puedo proponer algo? S. Vamos a beber algo? S. Conozco un buen lugar. M e pondr las medias de nylon. Preciosas. M e quitar estas cosas miserables. Razonable. M iserables. Pero dentro de todo, lo menos miserable. Despliega las prendas difanas. Frente a m. M uy bien formada. M i querida Chris, tienes un hermoso par de piernas. Slidas. Las escondes. Mi querido Sebastin, muchas gracias. Pero no las escondo. Por eso los hombres la siguen a una?
Por el cabello. No las piernas? El cabello y los ojos. As que eres el hombre de la casita ruinosa. Yo soy. Puedo decirte algo? Por supuesto. Pareces un empleado de banco, o tal vez un tipo que trabaja en una distribuidora de carbn. Excepto esa extraa corbata. Se la rob a un amigo norteamericano. Te dir que eres el norteamericano ms extrao que conoc jams. En general no me gustan. Forman una raza animosa y vital. Y vives en esa casa con las cortinas pardas rasgadas. Sabes, las paredes y el techo estn a la miseria. El dueo no lo entiende as. Por supuesto. Estoy lista. M e alegro de que me hayas invitado a beber una copa. Chris propuso una botella de gin. El seor Dangerfield se pone de pie con aire importante para realizar la transaccin. Salgamos de aqu. Me deprime. Mira cmo se emborrachan y siempre tengo la sensacin de que alguno terminar arrastrndose hasta aqu para decirnos algo. Salgamos a caminar. Me parece mucho mejor. M e gustas, Chris. En serio? S. M ira, contigo no s muy bien a qu atenerme. Y en la calle la noche del sbado con las viejas que salen a buscar a los que estn malgastando el dinero y ocultan entre las manos una cerveza y el movimiento travieso de las muchachas de pollera corta picoteando los pavimentos mientras se abren camino en esta fantstica pobreza. Avanzaron a lo largo del canal. Sali la luna y las sombras bailotearon sobre el agua. Ella le apret fuerte la mano. Pensando en la felicidad. Las ventanas cerradas detrs de las verjas. La gente reunida en los stanos alrededor de los puntos rojos del fuego, cabezas canas sobre pechos canos. Casi toda Dubln muerta. Un aire hmedo y fresco que viene del Oeste. Baja por la calle Clanbrassil. Ese canal atraviesa Irlanda hasta el Atlntico. Los negocios de los judos. Ella le toma el brazo y lo aplica contra su pecho. Algunas pecas en el labio superior. Sebastin, me gustara saber si es posible. Qu? Si somos posibles. S. Sabes de qu hablo? Creo que s. El viento del Oeste ha barrido del ciclo la lluvia. Caminaron lentamente. l contiene nerviosamente los pies. La voz dulce de la muchacha se eleva en la noche.
Y tu esposa? M arion? S. Qu hay con ella? Bueno, es tu esposa. Y tienen una hija. As es. M ira, no me ayudas nada. No puedo, yo mismo no veo claras las cosas. Los quieres? Quieres a M arion? Quiero a M arion, a veces muchsimo a ella y la nia, pero por mi causa son desgraciadas. Y nosotros? Nosotros? S. Creo que nos llevamos bien. Te parece? S. Y cunto tiempo nos llevaremos bien? Imposible saberlo. M e gustas muchsimo. Ella se detuvo y se volvi hacia Sebastin. Me gustas. Para una mujer es mucho ms difcil si el amor significa algo y significa para todas las mujeres y quiero que signifique algo para m. M e gustas, me gustas mucho. Volvamos a mi cuarto. La arrastra suavemente de la mano. Volvieron pasando por tres calles estrechas. Los pies vacilantes sobre los escalones. El movimiento de la cerradura. El interior del cuartito y la lmpara nueva y luminosa. Chris corre las cortinas. Sebastin sirve gin, de espalda a la chimenea. Ella est de pie sobre la alfombra verde, desabotonndose la chaqueta. La mira, muchacha de cabellos largos y oscuros. Bebo mi gin con mano temblorosa. Ella permanece silenciosa en el centro del cuarto, frente a l. Sebastin se sienta. Chris cruza las angostas muecas sobre el ruedo del sweater, pasa la prenda de lana sobre la cabeza y desnuda los brazos. La pliega con cuidado sobre la cama. Las manos apoyadas por el dorso sobre la espalda, los cabellos, una sugestin. S como eres debajo. Se acerca a su silla, se inclina sobre la cabeza de Sebastin. Apretaste tu seno contra mi rostro. Y la punta slida sobre mi boca y entre mis dientes. Arriba, tus ojos lloran y las lgrimas se renen en el mentn. Echa hacia atrs la cabeza sobre la silla y toca los ojos de Sebastin. Le habla en voz baja. Encender dos velas. Son italianas y estn perfumadas. Sabas que deba ocurrir esto. Hasta esta noche iba al zoolgico. Pens en eso toda la semana, y en ti. Puedo mirarte? S. Clida luz de la vela. Los ojos grandes y oscuros de la muchacha. Ahora vulvete. Pens que eras ms delgado. Un vientre de hombre de negocios. No haces ejercicio. M is manos rehsan trabajar.
Aydame a poner el colchn en el piso. Sobre los diarios. Pareces raro. Los dos. Qu raro es un hombre. Ah me siento ausente y desnuda. Oh, diablos. Qu ocurri? Un golpe en el pie. M e cort el dedo. Te curar. Lo lavaremos. Vierte agua en la palangana, hasta los bordes y le mete los pies. M ejor? S, mucho mejor. Ahora los secaremos y un poco de talco. Est bien? Es tan extrao y curioso, los hombres y las mujeres y todo, debe tener algo que ver con el sentido de lo positivo y lo negativo. No son azules las venas. En algn sitio le que son la parte ms suave del cuerpo, ninguna parte de una mujer es tan suave. Los dedos de Chris le suben por la pierna, hundindose en el vello. La palangana desborda. Espera secreta y tmida, mientras se afloja la pollera. Ahora las medias. M e siento molesta. Este horrendo cinturn con las ligas. Sostiene un pecho con cada mano, presiona sobre la sangre, las venas llenas, y la carne de los labios oscuros un cilindro alargado y los ojos un jarabe de fro blanco y tibio gris. Se le acerca. Le est diciendo que ella se expresa as, y lgrimas de silenciosa felicidad y deseo bailar para ti. De pie, los pechos apretados uno contra el otro, y luego las manos sobre la cabeza y un rpido giro del pecho y la carne. Y nuevamente toca la piel del hombre con la suya. Desliza su cuerpo en el cuerpo del hombre y le dice que est pronta y que en realidad siempre lo haba sabido, comprendes, todos esos das que estaba all en la calle esperando el tranva tan fro, intolerable, sola, hambrienta de amor semanas enteras, el cuerpo hmedo y Sebastin y ahora todo el vapor de la lavandera sali de mi corazn, estoy pronta y mi ingle est hmeda. Querida Chris ests colmada de tierno amor que desborda de tus labios oscuros. Afuera en la calle que pasa frente a la catedral de San Patricio oigo el canto gregoriano. No es lejos. Ella curv la lengua y ech en el odo de Sebastin un aire tibio y hmedo. Siento que el aire tibio que soplaste en mi oreja es como el aire estival inmvil y sofocante de esa tarde de un da de Westchester en Estados Unidos, en el camino de Pondfield, y yo estaba recostado sobre la espalda escuchando la msica que entraba por la ventana desde un jardn prximo. Era joven y estaba solo. Te siento fro Sebastin, prefiero lentamente, armonizamos tan bien, evita retirarte como el sol que se oculta, que yo sea tanto un cuerpo bombeante de hembra que ordea oro. Mira los olivos y los ros, mil Oh Sebastin mil, siento y alimento y empujo y corazn y bomba. Porque, querida Chris tu cuello descansa en mi brazo. Oigo las campanas de Cristo. Oh Sebastin ahora, oh Dios mo, ahora oh ahora, apritame cmeme oh Dios mo me gusta. La cabeza de la muchacha colgando hacia atrs, las palabras cayendo por su mentn en el hueco del hombro de Sebastin, llegaste, no puedo esperar pero eres tan raro, por favor un cigarrillo. El sudor secndose en la piel de ambos, y bocanadas de humo para mirarlas cmo suben enroscadas hacia el cielorraso. Qu tipo extrao. Yo? S. Y qu sientes ahora? Todo lo bueno.
Por ejemplo? Alegra. Alivio. Algunos hombres sienten desagrado. Qu lstima. S. Y yo me siento mejor. Lo necesito. Cmo es ella? M arion? S. Un enigma, no obtiene lo que quiere. Y qu quiere? Las dos cosas. Dignidad y yo. Me tiene a m. Comprendes, en cierto modo. Pero no es suya la culpa. Cmo es cuando Hacemos el amor? S. Le gusta. No tan creativa como t. Posee una gran sexualidad latente. Y t la aprovechas? Se expresa. La preocupacin no facilita las cosas. M e pregunto si en realidad existe la vida sexual perfecta en el matrimonio. Crece y decrece. S. Qu cosa tan complicada. Siempre me atemoriz. Una se siente rara ah. Hace cosquillas. Me hace pensar, y es tan suave. Debe ser un instinto besar las cosas suaves. Cuando yo tena quince aos crea que mis pezones eran como la piel de los labios y los besaba y cuando mi madre golpeaba a la puerta del cuarto de bao me aterrorizaba la posibilidad de que me preguntase qu les haba pasado. Era una obsesin. El sexo de los padres es tan distinto. A los diecisiete tuve una impresin terrible viendo hacer el amor a mi madre y mi padre. Por Dios, dime qu ocurri. Tena gripe y pasaba para el bao y los vi desde la escalera. Estaba empezando a aprender y no saba que una mujer poda sentarse sobre un hombre. Se lo cont a mi amiga y despus no quiso hablarme durante un mes. Chris, siempre me sorprendes. Eres inteligente. Y t debes ser inteligente si puedes apreciarlo. Exactamente. M e gusta este cuarto. Pequeas comodidades, pequeas alegras. No necesitas mucho. En efecto. Y t? Casarme, supongo. La mayora de las mujeres lo desean. Y luego, qu? Hijos. No deseo una empalizada alrededor de la casa y un marido carioso que se esfuerza todo el da en el banco local. Pero s cierta satisfaccin. De qu te res? Pensaba en m mismo. Se apoya en el hombro y lo mira. Dime, sabas que quera acostarme contigo? Jams lo pens.
Lo deseabas? Instantneamente, desde la primera vez que te vi. Yo saba que llegaramos a esto. Y ahora que lo hemos hecho, cmo te sientes? No lo s. Siento que te conozco. Tmame la mano. Podrs amamantar a tus hijos. Djame ver tu axila. Rehus afeitarme por nadie. Olor a Rusia. Cmo te atreves. Intenso. Y tu ombligo. Inglaterra? No, pero interesante. Si tengo que trabajar para ganarme la vida adivinar la suerte de la gente por el ombligo. Una mujer quiere que conozcas solamente el suyo. Es extrao que hasta esta noche yo estuviese dispuesta a retornar a este srdido cuarto. Encender la radio y escuchar a individuos muy tontos. Y cocinarme comidas mezquinas. Es muy distinto poder cocinar para otro. Todo es tan extrao y repentino. Uno espera que ocurra. Y ocurre. Ahora s cmo eres desnudo. Ya no podr mirarte desde el lavadero. Estar desnudndote mentalmente. Es ridculo cuando uno piensa en los genitales de un hombre y en el modo en que se viste. Deberan usar faldas o pedazos de alfombras. Yo hara cortar las mas en Saville Row. Los curas tendran que usarlas negras. Deja que te muerda. Quiero morderte. Oh, tienes algo en el ombligo. Pelusa. Adems. M i ombligo es asexuado y chato y no junta nada. Y besar estas cositas raras. Te gusta? M s. Te digo que ms y ms. Y tambin en tu ombligo. Por Dios, s. Y all? Tiene un olor raro. Es muy chiquito. La noche tan larga y grata. Espero que podr recordarla cuando sufra. Sus dedos tan suaves. Dulce sustancia de muchacha, sola y hmeda y amante y movediza sobre m, sobre m y an ms, protegido por su corazn y cada uno por los muslos del otro, mi cabeza extraviada, los cabellos que cosquillean y acarician y se enroscan y como una bveda de olores y carne y gusto salino como cuando uno nada. Vivo en esa casa de cemento agrietado. Voy a la ciudad en un tranva absurdo, a Trinity con todos los dems y ahora hundo la cabeza en las pinzas blancas y redondas de los muslos de una desconocida. Sus manos bajan por mis piernas. Desgarran las islas de cartlago de mis rodillas y despus me tambalear eternamente en las calles. Su cabeza oscura se mueve en el aire de la vela amarilla. Este treno en mi crneo escarlata. Las chicas de la lavandera estn de pie sobre calderos de ropas humeantes, golpendolas con gruesos tobillos celtas y haciendo un strip tease. Las veo a todas all y nos remos, je jo ja, el ritmo de la cosa y las chicas campesinas, desnudas por primera vez en su vida, cayendo en las calderas y las jabonaduras, resbalando, batiendo y palmoteando sus cuerpos obesos. Es da de fiesta. El manicomio bestial. Y l, yo, alz su mano sagrada y les dijo que callasen un minuto para ordenarlas en fila y dar a cada una la jarretera verde de trboles que pudieran usar
sobre el muslo izquierdo de modo que los obispos no criticasen la desnudez. Ahora, todos ustedes, afuera. A las calles, Dubln es una bella ciudad de bonitos desnudos. Ustedes se parecen a los oblatos y sus nalgas tambin. Que toque la banda. Las dirigi por las calles. En el Puente Butt se detuvieron y el simptico caballero las dirigi mientras entonaban el verso: Dej mi corazn en un jardn ingls. En la ciudad se difundi prontamente la noticia de que haba cierta desnudez en las calles. Las tabernas se vaciaron. Y los millones de hijos de campesinos y tambin otros, todos en bicicleta a ver esas finas formas juveniles de slida contextura. Los dedos esbeltos de Chris se metieron en los muslos y los de la muchacha se cerraron sobre sus odos y l dej de escuchar el ruido de sopa de la boca de Chris y sinti el dolor breve de los dientes que mordisqueaban el prepucio tenso y el latido de su propia ingle bombeando el fluido desbordante en la garganta femenina, acallando la voz gentil de la muchacha y empapando las cuerdas vocales que entonaban la msica de su corazn solitario. Los cabellos oscuros se extendan en mechones limpios sobre el cuerpo de Sebastin, y durante el siguiente y silencioso minuto fue el hombre ms equilibrado de la tierra, abandonado por su simiente, despojado de su mente.
10
Con dos tomos bajo el brazo sale por la puerta trasera del Trinity College. Una tarde clida y luminosa para tomar el tren. Estos comerciantes van a sus jardines estivales y quiz a nadar un poco en Booterstown. En das as Dubln es una ciudad tan vaca. Pero no los parques o las tabernas. Sera una buena idea llegarse a la calle de la Paz y comprar un poco de carne. Me gustara preparar una buena cena con una botella de cerveza, y luego salir y caminar por la orilla y ver algunas buenas mozas. Por tratarse de un pas tan puritano, pueden verse cuerpos muy bonitos si uno est atento y vigilante cuando algunas se cambian en la playa. Buenas tardes, seor. Buenas tardes. En qu puedo servirlo, seor? Para ser sincero, me gustara un buen pedazo de hgado de ternera. Bueno, seor, puedo ofrecerle un lindo pedazo, est muy fresco. Un minuto. Adelante, fantstico. Aqu lo tiene, seor. Un hermoso pedazo. Piensa salir de paseo, seor? Viene muy bien un poco de carne fresca. S, de paseo. Ah, Inglaterra es un gran pas, no es verdad, seor? Tambin ustedes tienen un lindo pas. Ah, sin duda tiene sus virtudes. Cosas buenas y otras malas. Pero siempre es as. Aqu tiene, seor, y que su paseo sea muy agradable. Es una linda tarde. S, muy hermosa. Veo que usted es un hombre culto, y lleva unos libros muy gruesos. En efecto. Bueno, adis. Que lo pase bien. Buena suerte, seor. Caramba, qu conversacin. Especialista en lugares comunes. Paseo, un cuerno. Pero es un lindo pedazo de hgado. La oscuridad de la estacin Westland Row. Compr los peridicos, los enroll y subi la escalera. Sentado en el banco de hierro, poda ver a la gente volcndose por el portn. Dnde estn los esbeltos tobillos de las mujeres. Ninguna de ustedes. Todas percheronas. Bueno, qu hay en el diario. Monotona. Las Aventuras de Flix el Gato. Dejemos esto. Debo ir al bao. Qu espacioso. Goteo de agua. Santo Dios, el tren. Retumbante, pesado, juguete negro y sucio. Pasa entre silbidos con toda la banda de esas caras vespertinas espiando y gesticulando en las ventanillas. Debo encontrar un compartimiento de primera clase. Dios, todo este maldito tren est repleto. Oh caramba, probar en tercera. Enderezarse. Poner la carne en el portaequipaje, buscar un lugar, sentarse. Enfrente la gente que viva en las casas dobles de Glenageary y Sandycove, todos hundidos en el peridico leyendo afiebradamente. Por qu algunos de ustedes no miran por la ventana los lindos paisajes. Vean el canal y los jardines y las flores. Caramba, es gratis. No tiene sentido inquietarse por la impiedad. Y usted, bastardo encogido y minsculo, qu mira. El hombrecito me clava los ojos. Afuera, por favor.
Chug, chug, chug. Chu, chu, chu. Wuu, wuu, wuu. En viaje. No debo preocuparme por esta condenada gente. Me pone nervioso. No debo irritarme. Sigue mirndome. Si insiste juro por Dios que lo arrojo de cabeza por esa ventana. Era de prever esta grosera en tercera clase. La muchacha sentada enfrente lanz una exclamacin ahogada. Qu es esto. Seguramente sub a un tren que va a Grangegorman. Que le pasa a sta. Ese bastardo encogido debe andar en algo, sin duda le toc la pierna. Libertino. Quiz debera hacer algo contra este tipo. No, mejor me ocupo de mis propios asuntos. Ya las cosas estn bastante mal. Bueno, mrenlos. Todos los que estn sentados all se retuercen y ren por lo bajo. Qu miran. Es intolerable. Pienso pasar una linda tarde con mi hgado y caminar un poco y por qu esa chica aprieta la cara contra el libro. Acaso est ciega. Consgase un par de anteojos perra estpida. Tal vez ese bastardo la molesta, ella se sonroja. La maldita represin sexual en esta ciudad. Eso es. Ah est la raz del asunto. Distraccin. Necesito distraccin. Leer los avisos fnebres. Donoghue (Segundo aniversario). Recordando con tristeza y amor a nuestro querido padre, Alex (Rexy) Donoghue, fallecido el 25 de julio de 1946, que viva en plaza Fitzwilliam (Puerta del Carnicero en el matadero de Dubln), que Dios se apiade de su alma. M isa por su eterno descanso. R.I.P. Se fue para siempre, el rostro jovial, el corazn alegre y bondadoso el hombre a quien quisimos tanto cuyo recuerdo jams nos dejar. En sus odos, como gotas de plomo caliente. Caramba, qu es eso. Aqu hay mujeres. Silencio absoluto en el compartimiento cuando el trencito traquete sobre el Gran Canal y los descuidados jardines del fondo de las casas, en Ringsend. Sebastin pegado al diario, casi rozndole los ojos. Y de nuevo, como una obscenidad dicha en la iglesia. Le digo, seor, que hay damas en el vagn. Quin sera el primero en saltar sobre l. Deba dejar que alguno de ellos hiciera el primer movimiento. Le atrapo las piernas cuando empiece el lo. Esta situacin me preocupa. Odio este tipo de cosas. Por qu, Dios mo, tuve que meterme en este condenado vagn. Cmo saldr de esto. No cabe duda, ese hombre es un manitico sexual. En cualquier momento empezar a decir obscenidades. Mi paciencia tiene un lmite. Es como esa vieja que deca su rosario y despus de diez oraciones lanzaba una sarta de palabrotas horribles. Y no puedo soportar la grosera. Mrenlos, todos se comportan como si nada ocurriera. Mejor levanto los ojos, tal vez quiera liquidarme con un golpe sorpresivo. Ese hombre en el rincn, con la nariz roja. Se re, apretndose el estmago. Dios mo, slvame. Nunca volver a viajar en tercera clase.
Repito e insisto. Hay damas presentes. Sebastin lo encar, y sus labios prcticamente masticaban las palabras. Qu dice? Bueno, no ha olvidado algo? No lo entiendo. Le repito que hay damas presentes. Debera examinar su propia apariencia. Se dirige a m? S. Esta conversacin ya es demasiado. Deb haber ignorado a este idiota. Una situacin muy embarazosa. Debera golpear a ese bastardo del rincn que parece divertirse tanto. Veremos si le gusta tener la mandbula rota. Por qu no encierran a gente como sta en Irlanda. Toda la ciudad est llena de tipos as. Si me atacan, por Dios que iniciar juicio a la empresa por vender pasaje a este loco. Esas dos chicas estn muy nerviosas. Este condenado tren es un rpido a la costa. Dios mo. Procurar dominarme. Control. Control absoluto y completo hasta la costa. Seor, su comportamiento es abominable. Debo advertirle. Esta es una cosa terriblemente grave. Escandalizar en un medio pblico. Est mostrando una parte de su cuerpo. Disculpe, pero mtase en sus asuntos o le rompo la cara. Es asunto mo evitar esta clase de cosas cuando hay damas presentes. Vergonzoso. Usted ve que hay otras personas en el vagn. No hay nada que hacer. No debo permitirle que me obligue a iniciar una conversacin as. Tengo que usar el cerebro. Estamos llegando a Booterstown. En un minuto salgo. Que muestro el cuerpo? S. Se me ven los dedos. Santa y catlica Irlanda, tengo que usar guantes. No quiero ser indecente mostrando los dedos y tambin el rostro. De veras, es la ltima vez que aparezco sin mscara. Un momento crucial. Pero no me someter al capricho de ninguno de ellos, y menos an de ese patn desequilibrado. Evito el rostro rojizo, encogido, insistente y manaco. Los ojos clavados en la ventana. Ah est el parque y el lugar donde me habl por primera vez mi querida Chris. Oh, liberacin. Ese monstruo risueo en el rincn. Lo sacar fuera del vagn y a puntapis lo llevar de un extremo de la estacin al otro. Qu hace. Seala su propio vientre. Yo? El vientre? Cristo crucificado. Est afuera. Toda completamente afuera. Pego un salto en direccin a la puerta. Salgo. Veloz. Detrs, una voz. No se olvida algo ms? Un rpido giro, arrebata del portaequipaje el paquete manchado de sangre. Y detrs. Parece que hoy olvida su carne a cada momento.
11
Infatigable movimiento giratorio del vaso, sorber, tragar, ms. A un costado el paquete con el fiel hgado, pardo y sangre. Sobre los techos de las casas, del otro lado de la calle, se pone el sol. Es tarde y Marion ya debe estar al borde de un ataque. He intentado razonar este asunto. No es cuestin de coraje o pena o lo que sea, pero lo cierto es que encuentro imposible afrontar esta situacin terrible y embarazosa. Si por lo menos me hubiese abotonado la bragueta. Si por lo menos. Buen hombre, le ruego me sirva otra copa. De acuerdo, seor Dangerfield. Podra habrseme ahorrado este sufrimiento. Cre que ya haba dejado atrs esa clase de cosas. Bueno, gracias a Dios que no camin por la playa con eso al aire. Necesito hablar con alguien. No tengo con quien hablar. La nica solucin es volver. En el camino comprar una cabeza. Empuj la derruida puerta verde y se dej caer fatigado en la silla destartalada. Marion en la cocina, y l la mira inexpresivo. En la pared, arriba, detrs de Marion, el medidor de gas. Me gustara destacar que el medidor es verde, la ranura para echar los peniques es de latn, y este medidor mide el gas con que cocino mi comida miserable. Ya no puedo soportar ms. M arion mira la puerta y se estremece. Ya no puedo ms, Sebastin. Sebastin la mira interesado. Lo digo en serio. Es demasiado. Estuviste bebiendo. Querida M arion. Te dejar. M e dejars. Hablo en serio. Oh, hablas en serio. S. Marion estoy trastornado. Ahora, sabes lo que significa trastornado? Que soy capaz de hacer cualquier cosa. Te matar aqu mismo si no me dejas en paz. Quiero paz. Y ahora, Marion, sabes lo que deseo. Paz, maldito sea. No me grites. No te temo. M e temes, M arion. Es mejor as. Aljate de mis manos. No te tengo nada de miedo. Oh, eres perverso. Mi querida Marion, ests nerviosa. Realmente nerviosa. Pestaeas. Ahora acustate y te traer un poco de cido prsico para calmar los nervios. Lamentars todo esto. Cmo te atreves a decir semejante cosa? Te pasas toda la noche bebiendo, callejeando. La ltima vez viniste borracho. Hasta dnde puedes llegar? Hasta dnde puedes descender? Dmelo, hasta dnde? En Calcuta haba un hombre que se pas la vida en la alcantarilla. El nombre de mi hija est deshonrado. Pero a ti qu te importa. Hablas de tus estudios, no es as? Incluso tuviste el descaro de llevarte el dinero que estaba detrs del reloj, y all ests con esa horrible mueca en la cara dicindome que piensas matarme. Bueno, intntalo. Es lo nico que te digo, intntalo. Y quisiera que sepas una cosa ms. Escrib a tu padre y le cont todo. Todas las maravillas
que hiciste. En la silla grasienta, Sebastin, silencioso, inmvil, las manos apretando tensamente los brazos. La mira sin cansarse, el rostro plido de miedo. Sebastin habla con voz serena y lenta. Cometiste un grave error, M arion. Un error muy grave. No hables as. Un grave error, M arion. Ests forzando la situacin. Por amor de Dios, no sigas. No puedo soportarlo. No tenas ningn derecho. M e entiendes? Digo que ningn derecho. Basta. Qu le dijiste? M arion, las manos cubriendo el rostro, llorando. Repito, qu le dijiste? Contstame. Eres horrible. Horrible y repugnante. Qu le dijiste, maldito sea? Todo. Qu? Dije que todo. M aldito sea, qu le dijiste? La verdad. Que nos morimos de hambre. Que la nena est raqutica. Y todo porque te bebes el dinero de la casa. Y tambin le habl de la casa, y que me abofeteaste y me golpeaste cuando estaba embarazada, me arrojaste de la cama y me tiraste por la escalera. Que debemos centenares de libras. Toda la repugnante verdad. M arion, no debiste hacer eso. M e oyes? M arion, su voz emergiendo en las pausas. Cmo puedes decir eso? Qu quieres que haga? Seguir as eternamente? Hasta que no haya esperanza. Vivir de tus sueos de convertirte en gran abogado cuando jams trabajas y haces trampa en los exmenes. Y no piensas trabajar jams. Lo s bien, y que te pasas el tiempo con esa gentuza. Ests afuera toda la noche. Odio esta casa. Odio todo esto, Irlanda, todo lo que hay aqu. Dejas que afronte sola la situacin en este inmundo agujero. Cierra esa boca maldita. No quiero. Cierra la boca. No quiero. Extendi lentamente la mano y retir la pantalla de la lmpara. La deposit sobre la mesita. Te callars? No. Aferr la lmpara por el cuello y la destroz contra la pared. Ahora cllate. Marion silenciosa, los ojos desorbitados y llorosos, mirando al hombre en la silla desvencijada, sosteniendo el extremo de la lmpara destrozada con sus largos dedos rosados. Hombre siniestro. La mira fijamente y ella no puede decidirse a salir de la habitacin, y escucha su voz que la flagela.
Eres una porquera. Condenada sangre britnica. Maldita estupidez. Me oyes? Llora. Llora. Por eso que hiciste podra matar a un hombre. Eres una perra hipcrita. Me oste? Dije que eres una perra hipcrita. Por favor, no me hables as. Esa carta te cost mucho dinero. Me oste? Dinero. Si vuelves a escribir a mi padre te estrangular. Oh, basta por amor de Dios. Estoy loco de rabia. Dios, volver a casa para or esto. Como si todo lo dems fuera poco. Quiero demoler esta casa. Con todo lo que hay adentro. Voy a pulverizarlo todo. Y no tendrs dnde meterte. Irs a parar al arroyo. El lugar que te corresponde. Con ese padre vulgar y tu madre roosa y el mojigato de tu noble to. Sabes qu son? Basura y roa humana, ni siquiera merecen vivir. Por favor, no hables as. Fuera. Por favor, Sebastin. Fuera, maldito sea. Obedece. Sal o te estrangulo ahora mismo. Cmo has llegado a esto? T me llevaste a esto. Por eso ahora soy como soy. T. No es cierto. No puedes culparme. Lamento haber escrito a tu padre. Lo siento. Fuera. No comprendes que lo siento. No entiendes? No entiendo maldito la cosa. Estoy rabioso y ciego. Estoy loco. Por favor, basta. Te lo ruego, Sebastin, basta. Marion se acerc hacia el hombre que agitaba su cuerpo en la silla, mostrando los dientes, y agitando los puos sobre su propia cabeza. Aprtate. No te acerques. Dios, por qu vine a este condenado pas? Estoy acabado. Acabado. Acabado. Ni un rayo de esperanza. Ni una vbora podra vivir aqu. Aqu no vive nada. Toda la porquera del mundo sobre m. Sin un minuto de respiro. Qu intentas hacerme? Acabarme para siempre? Por qu tengo que aguantar esto? Por qu? No hables ms de trabajo, estudio, trabajo. No pienso trabajar. Nunca. Esa carta te cost miles. M aldita seas. No comprendes siquiera por un instante que lo lamento? No quera hacerlo. No ves que me obligaste? Veinte mil libras. Dios mo. Me dejaste aqu da tras da en esta miseria. Sin gas, sin agua caliente y el bao y el cielorraso perdiendo. Yo soy quien debe enojarse, quien debe estar trastornada. Te digo algo? Madre de Dios, basta. No quiero or ms. Acbala de una vez. No quiero or nada. Me desheredaste. No ser para siempre. Cllate, yo s lo que digo. Se arreglar, tendrs que esperar unos aos. Y qu. Ests viva. No te has muerto. No ests enferma. No puedes esperar un ao? Tampoco yo estoy bien. Cuando llegue el momento podemos estar muertos. Y Felicity. Tambin es tuya. Piensa en ella.
No soporto ms esta situacin. Afuera con todo. Afuera. Estoy tan harto que juro por Dios que destruir toda la casa. Arrancar las ventanas. Arrasar con todo. Afuera. Dnde est mi condenada cabeza. Dnde est? Ah, en el piso. No quiero saber nada ms. Absolutamente nada. Nada. Oh, Dios mo. Sinceramente, necesito distraerme. No soporto ms todo esto. Olvdalo y djame en paz esta noche porque si no tengo paz acabo con todo. La olla est bajo la mesa. Gracias. Hay dos cebollas y una zanahoria si quieres usarlas. Gracias. Puse cinco peniques en el medidor de gas. Est bien. Te ayudar, si quieres. Est bien Queda algo de mi ajo? Vi un diente en el cajn de la mesa. Marion est de pie con las manos apretadas. Tensa, desesperada. Camina de un lado para otro y se acerca a la silla, pone las manos sobre los brazos y mira por la ventana el cielo ensombrecido de nubes y las gotas de lluvia que golpean los vidrios. Sebastin en la cocina, el ruido de cacharros. El cuchillo que golpea la superficie de la mesa y la cabeza hundindose en el agua. Veo tantas verduras viejas, arrugadas y secas al fondo de tantos cajones. Un poco de paz. Slo un poco. Me gustara tanto pasar algunos das en el campo, mirando a las vacas que ramonean el pasto. Marion, salgo un minuto. Necesitas algo? No llores. Por lo que ms quieras, no llores. Por qu lloras? Por favor. Volver en un minuto, vamos, no llores. Quieres algo? No. La paz de Dios con vosotros, alegres caballeros. Slo es cuestin de tiempo. Otra vez llueve. Y ahora hace fro. Una cerveza ms. Quisiera algo que me calme los nervios. Debera ser qumico blsamo para los nervios, el nuevo producto de Dangerfield, el principal distribuidor mundial. Grandes anuncios en toda Irlanda. Blsamo para los tumos. Indigno. Mantener la dignidad y al demonio con el dinero. Camin rpidamente por la calle. De pie frente al mostrador bebiendo la espumosa cerveza negra. Pide otra y va a sentarse al lado del fuego. Cruza las piernas, estudia el agujero en un taln. La suela de los zapatos se entibia deliciosamente y el gargarismo pardo como ellos dicen estaba reflotndole el espritu. Pobre M arion. No es tan mala. Pero qu idea fantstica se le meti en la cabeza. Quedar algn resto de amor. Creo que lo mejor que puedo hacer en estas circunstancias es callar hasta que se calme la tormenta. Oh las armas que debemos usar los individuos de corazn blando. El padre se me echar encima. Pero ahora volver a esa cabeza de carnero. Los ojos. Me encantan los ojos. Ofrecer una sopa clara a Marion. Debera remendarme las medias y lavar mis camisas. Las cosas podran ser diferentes. En adelante debo controlarme. Puede romprseme un vaso sanguneo del cerebro y morir entre espasmos. Todos quieren gozar a dos puntas. Dinero y amor. Tuve una, y ahora estoy completamente jodido. Dos onzas de manteca. Empuja la puerta de un localcito.
Buenas noches, seor. Buenas noches. Hace buen tiempo. Y parece que as seguir. S. Sopla viento, es buen anuncio. S, es buen anuncio. Puede darme dos onzas de manteca? Dijo dos onzas, seor? S. Bueno, no s. Generalmente vendemos por media libra, o una libra. Venden cuartos de libra? Bien, creo que s. Puede darme medio cuarto de libra? S. Entonces, medio cuarto de libra. Sebastin lo mira. Oh, astuto usurero. El fondo de estos negocios es el lugar ms srdido del mundo. All acecha con la esposa de enorme busto, los dos barriles resonantes. Zoquete estpido, intolerable. El hombre le entrega el paquetito, cuidadosamente atado, con un ojal para el dedo. Afuera, al aire. Contraste. Un poco de olor a turba. Las cosas no estn tan mal. Esperemos a ver qu ocurre. Hay que aceptar lo que venga. Lo bueno y lo malo. Los antiguos proverbios tienen mucha sustancia. Cuntas mentiras se dicen en los momentos difciles. Dios mo, verdaderamente terrible. Hecho para el mundo. Pero el mundo fue hecho para m. Estaba aqu mucho antes de que yo llegase y se pasaron aos preparndolo. Parece que algo funcion mal cuando pensaron en m. Empuj con el pie la puerta verde y la cerr con el taln. Marion sentada en la silla. Esta noche no le pedir nada. Hay que soportar algunas incomodidades en bien de la paz. La aterroric, y mejor que contine as. La obliga a callar. Oh, el olor. Vaya. Qu buen cocinero. Hum. OKeefe palidecera de envidia. Tengo que escribirle. Tengo talento gastronmico. Tengo, tengo. Ahora, un lindo plato de sopa clara para Marion. Un pedacito de manteca flotando majestuosamente en el lquido, para reforzarlo. Calma, tome Blsamo para los Nervios. M arion. Levanta los ojos, vacilante. Extiende las dos manos y aferra el plato blanco. Recogi los vidrios, fragmentos de mi clera. Gracias. Aqu tienes pan y un poco de manteca. Gracias. Prubalo. Est bien. Gracias. Tiene bastante sal? No llores ms. Est bien. Ocurre que esta tarde volv a casa en el tren con el pene afuera. Cmo? M e olvid de abotonar la bragueta.
Y la gente te vio? S. Oh, no. Oh, s. Lo ms irritante que me ocurri jams. En el trayecto de Dubln al Promontorio. Pobrecito. Lo siento muchsimo. La vida es mucho mejor as. Remendar los agujeros. Renovado sentimiento de seguridad. Si pudiramos salir de esta casa. Skully nos tiene agarrados de las pelotas. El alquiler es una trampa. OKeefe tena razn, nunca pagues alquiler. Atrapados entre estas paredes hmedas. La nena me rompe los odos. Tengo que encontrar una casa ms grande. Para salir de aqu. Explicrselo al padre. Pero es imposible reparar el dao con una nueva serie de mentiras. Llena el plato. Con la cuchara aparta los ojos, los lleva a la boca. Los saborea. Se sienta y descansa. Qu agradable. Adnde vas, Sebastin? Se me ocurri algo. Necesitamos fuego para animarnos. Sale un segundo al vestbulo. Vuelve y sobre el centro del piso levanta una pata y la descarga con fuerza, se rompe en pedazos. Una antigedad genuina, Luis cagatose. Sebastin, no hagas eso. Oh, creo que servir como lea. Mi querido Egbert, vea, estbamos en el cine, dejamos a nuestra querida hija con una ta y entonces un bandido o varios. Derribaron la puerta principal. La responsabilidad es suya. Un asuntito de robo en este gran pas catlico. No lo creer. No tiene alternativa. Si me acusa de algo, le informar que est calumnindome. Ya sabes, estudiante de derecho. Tiene que comprender que conozco la ley. Sebastin de pie en el divn, levanta otra vez una pierna sobre la silla, destroza el centro. Ahora bien, ste es un problema de ingeniera. Se observa una debilidad general de la estructura. Derrib la silla y arranc las patas una por una. Un poco de papel en la hornalla, M arion. Volver en un segundo. Sali de la casa con una risita. Marion ech al fuego los pedazos de la silla. Regresa Sebastin, abre orgullosamente la bolsita, y adentro hay siete pedazos de carbn. Sebastin, qu hiciste? Dnde conseguiste ese carbn? Vamos, vamos, nunca rechaces las cosas buenas. Pero eso es robar. El robo est slo en la intencin. Oh, Dios mo. M arion, el pas de la esperanza y la gloria, la madre de los libres. Qu cosas dices. Sentado en el cuartito, las puertas cerradas y la ventana tambin. Resplandor, el carbn y los mritos del matrimonio. Satisfecho con los ojos del ternero. El jugo del crneo. Empu la pluma. M i querido Kenneth: Hay una palabra que lo dice todo; camalegre. Ahora bien, si pronuncias la palabra por la maana al levantarte y antes de cada comida vers que las cosas cambian. Para aprovecharlo lo mejor posible
uno debe poner los incisivos sobre los labios y exhalar hasta que se oye un ruido silbante y luego la palabra. Tambin es buena para la fertilidad. Y puedo agregar que soy gran creyente en la fertilidad. Las cosas aqu estn un poco angustiosas. Hay asuntos como el alquiler. Mira, un hombre te da una llave y te metes en esta casa y empiezas a hacer tu vida y al fin de la semana entregas al tipo tres pedazos de papel con redimible en Londres escrito sobre ellos y el hombre te deja estar donde ests. Si no das al individuo esos papelitos descubres que se pone en la ventana observndote mientras te rascas las pelotas y como puedes comprender esos ojos impersonales sobre ti mientras resuelves el problema del prurito testicular es una situacin muy desagradable. De modo que apelo a ti, Santo Duque, para que me permitas demorar el pago de diez angustiosos papeles redimibles en Londres. A propsito, Londres es una ciudad muy hermosa, la ms grande del mundo. En el fondo de mi cabeza algo me induce a pensar que ir all uno de estos das. Con respecto al chico. Una situacin muy chocante. No se trata, mi querido Kenneth, de que yo sea mojigato. Lejos de ello. Pero, realmente, crees conveniente renunciar a las alegras del mundo heterosexual sin considerar primero todas sus posibilidades. Te lo concedo, es indudable que debe ser doloroso e incluso destructivo soportar el celibato pero una vez que has tenido xito, presto, aparecen pequeos OKeefe, iguales a ti. Pero si has desesperado, si tienes el heterofantasma, no te queda ms remedio que entregarte con abandono. Pero con respecto a ese chico. Permtele conocerte mejor. Muestra tu inters en otros. Lamentablemente, para m es difcil aconsejarte en estos asuntos, y a lo sumo dependo de un conocimiento que, en el mejor de los casos, no es ms que general. Pero, Kenneth, llevar tiempo, mucho tiempo, obtener estas cosas que tanto deseamos. Debemos estar dispuestos a esperarlas. Pero llegarn, una maana luminosa y soleada. Con respecto a la ejaculatio praecox; con tiempo y prctica se resolver. Supongo que tu mtodo actual de satisfaccin es manual. Por consiguiente, te sugiero que tomes las cosas con calma. Es una cuestin de grados, quiz de algo de sufrimiento, pero sabes, observo que cuanto ms difciles las cosas ms me inmunizo, debe ser el desarrollo de una defensa natural, ya conoces ese tipo de cosas, a cada accin una reaccin igual y contraria. Yo deba suponer que estas cosas son as. No he visto a nadie desde que te fuiste, en realidad desde hace varios meses, porque debo mantenerme apartado de las calles principales pero mi coraje est desarrollndose y siento que tal vez pueda pasar un da o dos de buena vida con algunas de esas personas a las que hace tiempo no veo. Dubln es una ciudad extraa. Es una ciudad colmada de cosas buenas pero por una razn o por otra uno est demasiado ocupado pensando en cosas como el pan y el t, la paz de un lugar para dormir donde la lluvia que se filtra no lo obligue a uno a soar con el Titanic. Paso gran parte de mi tiempo caminando a lo largo del canal y bebiendo caf, cuando puedo pagarlo, en Jurys. Cuando vuelvas a la vieja tierra irlandesa con mucho gusto te llevar all. Uno se sienta bajo las palmeras, con las piernas cruzadas y habla y llega a toda clase de conclusiones, algunas valiosas y otras slo interesantes. Pero podemos esperar todas estas cosas. Continan llevndolos a Grange todas las maanas, lo considero muy sugestivo, pero mucho ms desde que me compr una bicicleta de segunda mano y la pint de negro y le puse una banderita negra en el manubrio y me pongo a la cola de todos los funerales que van a Grange. He comprobado que alguna gente se re de m porque hago esto y creen que tal vez este hombre est un poco loco, pero yo digo s y contino con mi pequea y dolorida actividad. He descubierto una de las grandes dolencias de Irlanda, el 67% de la poblacin nunca estuvo completamente desnudo en toda su vida. Y dime una cosa, en tu condicin de hombre
de amplia experiencia clsica, no te parece un poco extrao y quiz un tanto antihiginico. Creo que ciertamente pueden decirse las dos cosas. Me inclino a afirmar que este hecho debe tener mucho que ver con el sufrimiento pasivo que uno observa en las calles. En este pas hay otras cosas que andan mal pero debo dejarlas esperando porque apenas estn tomando forma en mi espritu. Pero no debes tomar demasiado en serio este problema. Mira, el sexo es algo que tenemos para producir nuevos y mejores bebs. Si puedes producir un beb ests perfectamente. Siento que es un mundo egosta que desea esta emocin barata que sobreviene al producir un beb. Olvdalo. Esta noche me he refugiado en mi saloncito. Tuve un da difcil. Algunos sostienen que en mi caso siempre ser tan difcil pero la mayora son unos bastardos. Comet un acto indecente en el tren que lleva al Promontorio, y de eso te hablar cuando vuelvas a esta tierra. Tambin hay otras cosas, de las que conversaremos cuando vengas. Entiendo que ests un poco desesperado y que te gustara regresar aqu. Por qu no vuelves? No te sera muy difcil encontrar algo, sobre todo si hablas francs. Con mucho gusto te alojar y alimentar con lo que tenemos y para terminar mi querido Kenneth espero que en una de tus obras te ser til lo que te adjunto. Quiz un breve coro despus de cada acto. All en los esteros donde los hombres son solteros pigwidgeon en el ropero Banshee en el divn. Un anticristo doliente mientras el usurero est muerto. All en los esteros. Tu amigo S. D.
12
Afuera llueve. Una maana fra. Felicity en su cochecito, en la cocina, revolviendo un cepillo de dientes en un frasco de jalea. Marion de pie, apoyada en el reborde de la chimenea, frente al hogar oscuro y vaco. Calza chinelas, est envuelta en una frazada, se le ven las canillas. Acaba de leer la carta, la pliega cuidadosamente y la devuelve al sobre. Adivin que haba problemas. Baj la escalera con mi habitual inocencia y ca de boca en su silencio que es el signo de que tiene un arma. Permaneci de pie, inmvil, como si estuviese mirando al mozo de cuadra que le ensilla el caballo. Una mancha de lpiz labial en la comisura de la boca le hace una sonrisa retorcida. Por un instante se me ocurri que era una Inca. Se mostr bastante amable cuando le pregunt de quin era la carta. Dijo sencillamente, de tu padre. Ir a buscar mis lentes. M e temo que la carta es para m. Qu quieres decir, temes algo? Slo eso. No la leers. Un momento, esa carta es de mi padre, y me propongo saber qu dice. Y yo me propongo que no lo sepas. No te hagas la difcil. Har lo que me parezca. No pienso seguir tolerando tu maldad. A qu viene toda esta charla. No actes como si tuvieras pruebas secretas contra m. Te aseguro que no es pura charla. M e marcho. M ira, M arion, no me siento bien. No quiero pelear a esta hora de la maana. Y ahora, explcate. Qu significa eso de que te marchas? Que me voy de aqu. Hay un contrato de alquiler. Ya lo s. Por tres aos. S que es por tres aos. M arion enarca el ceo. Lleva una mano al hombro, recoge la frazada. Sebastin de pie en el umbral con piyama prpura, pantuflas rojo vivo y sweater gris de cuello alto, el tejido empieza a deshacerse y el hilo de lana cuelga a su espalda y desaparece en los escalones. Ah, por Dios, no empecemos otra vez. Slo quiero saber de qu habla. Bien sabes, si es que se trata de aclarar las cosas, que nunca rendir ese maldito examen si tengo que soportar ms peleas. Veamos, de qu se trata? M i padre te ofreci dinero o algo por el estilo? No leers la carta. M uy bien. No leer la carta. Y ahora dime, de qu demonios se trata? Tu padre est de mi lado. Mira Marion, de acuerdo. Ahora sabemos que hars las cosas a tu gusto. Conozco la basura que seguramente viene en esa carta. Y es probable que te haya enviado un cheque. En efecto, eso hizo. Y te dijo que yo siempre fui un bastardo. As es.
Expulsado de las escuelas. S. M uy bien. Qu piensas hacer? Irme de aqu ahora mismo. Adnde? Esta maana hablar con un agente. Y el contrato? Asunto tuyo. Perra estpida. Adelante. Di lo que quieras. No me importa. A propsito, dejaste la mitad de mi sweater en la escalera. Ahora, M arion, entendmonos. No creo que esta pelea nos lleve a ninguna parte. En todo caso, a ti no te llevar a ninguna parte. Dime, de cunto es el cheque? Es asunto mo. Tengo que sacar del empeo la mquina de escribir. La necesito para escribir mis notas. Ja, ja, ja. Marion echa hacia atrs la cabeza burlona, los ojos desdeosamente entrecerrados. La vena azul, bella y ancha en la garganta rubia. Un fragmento rosado y sus canillas moviendo las pantuflas, moliendo el polvo de carbn en el piso. Supongamos que admito algunas indiscreciones. Indiscreciones? M ira, eso sera realmente divertido. Ahora que tenemos la posibilidad de empezar de nuevo. De verdad? Oh, nosotros. De modo que ahora es nosotros. Pienso en el contrato de alquiler. T lo firmaste. Sebastin se volvi y subi tranquilamente la escalera. Tip top, tip top. A su espalda el hilo de lana. El dormitorio. Se despoja de la prpura, se enfunda los pantalones. Ata un nudo en el sweater. Se calza los pies sin medias. Una chaqueta para mejorar la respetabilidad. Y mi querido par de zapatillas de golf. Lstima, debo llevarlas al empeo. Seguramente diez chelines y seis peniques. Ahora, mi querida M arion, te dar algo en que pensar. En el bao, Sebastin arranc una tabla del piso, con el taco de la zapatilla de golf hundi un clavo en el cao de plomo. Baj serenamente la escalera. M arion lo vio pasar por el vestbulo. La puerta se cerr con un quejido. Apuesto una cosa. No insistir mucho tiempo en lo mismo. Es definitivo. Si lo quiere as, as ser. Esta amargura y este odio nebuloso. Ningn camino cmodo que lleve a la ubre de abundancia. Aqu estamos en la noche cerrada de todo. Porque cuando yo viva en Estados Unidos tena muchas cosas buenas. Nunca tuve que preocuparme por el agua caliente. Iba a mi club, donde sobraba. Uno se pone bajo una ducha y la deja caer sobre la cabeza. Me calmaba. Facilidad y confort y calma es lo nico que quiero. Y en este maldito tranva salgo al encuentro de la deuda y tambin de otras cosas. Soy un estudiante universitario de pie en la escalera de la capilla con el papel blanco que dice que
conozco la ley de contratos y puedo recibir salarios de hambre por un ao. Mi certificado de que no robar de la gaveta abierta porque soy un caballero y cerrar la gaveta despus de saquearla. Las cuatro en este martes oblongo. Sebastin pasa por la puerta de una taberna secreta, se aproxima cautelosamente a un espacio vaco frente al mostrador. El barman se le acerca suspicaz. Quiero un Gold Label triple. Rpido, por favor. Seor, me temo que no puedo servirlo. Qu dice? No puedo servirlo, seor, las normas de la casa, usted ya bebi suficiente. Que yo beb lo suficiente? Qu diablos quiere decir? Seor, creo que ha tenido suficiente para sus necesidades. Ya ha bebido bastante. Esa actitud es despreciable. Tranquilo, seor. Tengamos paz. Cuando recupere la sobriedad, con mucho gusto lo serviremos. Duerma un poco, y se sentir muy bien. Terrible insulto. Est seguro de que usted no est borracho? Vamos, seor, hay un lugar y una oportunidad para todo. Por Dios. Sebastin se apart del mostrador, enfil hacia la puerta y sali a la calle. Aturdido. Avanz por el pavimento pasando frente a las vidrieras de los negocios con lapicera y lpices y escalones de piedra que terminaban en puerta georgianas y lanzas negras de empalizadas, y un saln de t con mujeres grises agrupadas alrededor de las mesas. As que estoy borracho. Cristo crucificado. Borracho. No hay ms remedio que sufrir este insulto como he sufrido tantos otros. Lo olvidar en pocos aos, no hay por qu preocuparse. Dar una vuelta en tranva. Dalkey. Ese pueblito tan simptico en la costa, con pequeos castillos y todo eso. El lugar adonde ir a vivir cuando tenga dinero. Odio este pas. Creo que odio este pas ms que cualquier otra cosa. Borracho. Hijo de perra, debera aferrarlo de las orejas, ah detrs del mostrador, y golpearlo contra el cielorraso. Pero es mejor olvidar todo el asunto. Estoy en el fondo del pozo. Reconozco que me encuentro en un estado tal que apenas puedo pensar. Pero no permitir que m insulten. Inadmisible ultraje.
Pas frente al club de la calle Kildare, cruz la calle y esper el tranva, apoyado en las verjas del Trinity College. Acaso no es un hermoso lugar. A pesar de todos los rechazos y desaires. Pero recuerdo que tambin lo pas bastante mal all. Durante la primera semana en el comedor. Octubre, otoo, y ese ao yo tena mucho fro porque el tiempo era malo. Pero era grato entrar ah porque hay un grueso cao que recorre todas las paredes y est lleno de agua caliente. Y es un saln tan grande, con enormes retratos colgados de la pared, de modo que me mantena bien en el centro, no fuese que uno me cayera sobre la cabeza. Pero es una experiencia tan agradable entrar en ese comedor en un da fro de Dubln y decir, cmo le va, a la encantadora mujer que est en la puerta recogiendo las tnicas y avanzar en la lnea acadmica con una bandeja de latn. En los das mgicos con media corona, es tan delicioso tomar un bollo de Chelsea y un platito blanco. Ms adelante sobre las mesas altas hay lindas bolitas de manteca. Todas las bolas son como campanas. Luego, est la mujer de cabello blanco que sirve las papas. Cmo est usted? Y esos das con la media corona siempre pronto reciba pastel de conejo de la encantadora dama de cabellos rojos que da a da era ms joven y entonces deca, con voz siempre tan serena, porque eran palabras mgicas. Por favor, tambin unos repollitos. No el ltimo. No. La lnea segua. Bandejas cubiertas con menudencias. Haba que llegar pronto para conseguir las menudencias porque eran tan buenas que desaparecan muy pronto. La mesa siguiente, una azucarera porque pensaba servirme un poco de crema para derramar sobre una banana, bien cortada y todo mezclado en la copa, y finalmente la caja para pagar. Mis trgicos dos chelines y seis peniques. Y ese da yo estaba muy hambriento. March con la lnea recogiendo todo el alimento, arreglndolo con cuidado. Y tena la cabeza dolorida y pesada de pensar, y los ojos cansados. La bandeja se me desliz de los dedos y cay al suelo. La jalea de naranja se mezcl con vidrios rotos ese da que compr un vaso de leche para tomarlo con mi bizcocho de Chelsea. Me dijeron que haba estado torpe y me preguntaron por qu lo hice. Y a veces en mi corazn hay una msica que toca para m. Un treno sin sonido. Me insultaron. Les tena tanto miedo y nunca pudieron mirar en mi interior y ver un universo entero de ternura o dejarme en paz porque yo estaba tan triste y sufra tanto. Por qu lo hizo. Y corazones. Y por qu el amor era tan redondo. El tranva se balancea calle abajo. Rechina y se detiene, viaja sentado, y suea. Incluso pasa frente al nmero I de Mohammed. Tal vez fui un cretino por romper otra vez los caos. Que sepa que me necesita. Y yo necesito ese dinero. En Dalkey estar completamente solo. No habr peligro de encontrar a nadie. Sebastin llega a la calle principal. Hormigueo de gente. Entra en una taberna. Dos jvenes bonitas y risueas detrs del mostrador. Buen da, seor. Por favor, un Gold Label doble. Busca bajo el mostrador. Siempre escondiendo el licor. Maldita muchacha con sus pulseras y sus aros baratos, el condenado par de tetas de oro, chorreando dinero. Y veinte Woodbines. Otra vez mete la mano bajo el mostrador. Los ofrece sonriendo y moviendo los ojos. Hileras de botellas de vino y agua mineral y oporto y jerez depositados durante aos. Como adornos para beber cerveza. En Dalkey vive mucha gente rica. Grandes residencias a orillas del mar. Me gusta. Y doy un paseo por la calle Vico y desde el puerto de Killiney miro en direccin a Bray. El cambio de escena es bueno para el espritu. Y la mortificacin de que me traten como a un borracho me parece terrible, en
vista de mi absoluta y total sobriedad. Por favor, puede servirme una cerveza negra. Cmo no, seor. Muy atareada bombeando la bebida. Me gusta esta bonita chica. Me apasiona. S que me apasiona. El sol amarillo entra por la ventana. Esos tipos estn hablando de m. No me llevo bien con los hombres. Y otro vasito. Gold Label? S, por favor. Era un nio extrao. Me enviaron a los lugares apropiados. Y yo iba a los ms inapropiados. Secretos y pecaminosos, y cierta vez incluso trabaj. Creo que es algo bastante usual, empezar desde abajo. l, ja, ja, se las rebusca. Pero cuando uno tiene tantos problemas no es fcil rememorar el pasado. Quiz fui un chico malcriado. Muy propenso a las mentiras. Y a decir groseras falsedades a los maestros, supongo que sobre todo por miedo. Pero en esa poca qu habra hecho si no hubiese podido mentir. Recuerdo que el maestro me deca que yo haca muecas y era feo. Lo cual no era cierto. Era un nio extremadamente bello y curioso. Los maestros son insensibles a la verdadera belleza. Cmo se llama? Gertrude. Puedo llamarla Gertrude? S. Gertrude, quiere darme otro Gold Label y un vaso de cerveza negra? S. Fui a una buena escuela preparatoria, preparndome para la universidad. Nunca cre que estas escuelas estaban a la altura de mi capacidad. Me mantuve alejado de todos. Nunca busqu amigos. Pero mi silencio fue observado por los profesores y pensaron que era un tipo inestable y cierta vez o que decan a algunos muchachos muy ricos que se mantuvieran apartados de m porque no era una buena influencia. Luego crec y adquir ms audacia. Una muchacha sensual que tena marcas de viruela en el rostro y mechones de pelo en los muslos cuando yo crea que las piernas de las chicas siempre eran lindas y suaves, me llev al centro desde los suburbios donde yo viva, y bebimos en los bares. Cuando se sinti ntima y posesiva y percibiendo mi reserva y mi temor dijo que yo no deba usar una corbata rayada con una camisa rayada y yo deca para mis adentros, procurando disimular el dolor, que me haba puesto la camisa y la corbata a las apuradas. Y cuando volvimos juntos a casa en el metropolitano se durmi con la cabeza sobre mi hombro. M e sent molesto porque se la vea vieja y tosca. Una chica que se escapaba, expulsada de las escuelas y que fumaba desde los doce. Y yo, siempre acababa conociendo ese tipo de chicas, no por sexo o pecado, sino porque ellas tenan el alma agobiada por esas lamentables bebidas sin alcohol y esos bailes, y me vean con mis ojos grandes e ingenuos y venan a invitarme para conseguir un cigarrillo o una copa. Gertrude, usted es muy eficiente detrs del mostrador. Quiero un vaso realmente grande de Gold Label. Gertrude sonri a Kathleen. Tena diecinueve aos y haba crecido y estaba ataviado con traje de marinero y de vuelta en
Virginia y Norfolk. Los das de licencia iba a las bibliotecas porque detrs de los estantes poda escapar. Los das soleados nada significaban para m. E hice un viaje a Baltimore. En una pensin extraa durante una fra y seca vspera de Ao Nuevo. Soplaba el viento. Mi habitacin no tena ventanas. Apenas una claraboya abierta. Mientras estuve en esa parte de Estados Unidos sent la proximidad del Gran Pantano de la Tristeza y las tablas rotas y los anuncios descascarados y las tabernas aisladas con la codicia y el silencio, el alcohol y las vboras. Caminaba por la ciudad, perdido y tratando de entenderla. Ponerla en un sitio y mirarla y quedarme all con todo Baltimore alrededor de m donde pudiese recogerla con la mano y llevarla. Pero seguir caminando arriba y abajo y alrededor de cada calle y hallar que era una cosa vaca y sin importancia sin el resto. Me met en un bar, atestado y oscuro, tropezando con las piernas de la gente. Voces, suspiros y risas y mentiras y labios y dientes y blanco de los ojos. Secretos de axilas afeitadas y el vello delgado y ralo del labio superior de las mujeres traspasando el polvo oscuro. Todos estos pechos aferrados por moldes de rayn. Avanc entre codazos hasta el mostrador y me sent en una banqueta roja y cromada. Sentada a mi lado, una muchacha con un vestido negro poco elegante. En una pierna le vi medias caladas. Extraa chica con grandes ojos pardos en el rostro redondo de piel spera y labios delgados. Aqu en Baltimore. Sentado, buscando en un bar. Hubo una horrible pelea. Y los insultos. Cheapskate, speros y certeros. Y bastardos. Amigo, aqu hay mujeres. Me gustara ver cmo lo hace, quin se cree, salgamos a la calle, oiga, cuide su lenguaje, yo no soy ningn hijo de puta, pguenle, por Dios, pguenle. En medio de toda esta rutina aburrida ella se volvi hacia m y dijo hola, sonri levemente, apenas y dijo usted parece mucho ms tranquilo. La invit a beber una copa y ella dijo s, pero no necesitaba una docena de tragos para pasarlo bien, o beber toda la tarde ya que estoy aqu porque quise hacer algo distinto, y en realidad, no te importa que te levante. Tena los cabellos negros peinados hacia atrs, ajustados en la nuca, y la o hablar con su voz sonora, armoniosa y amable. Entr sola aqu y ahora estoy hablando con un marinero s, me gustara beber una botella de champaa con usted, me gustara nunca lo hice. Es lindo? Y por qu entr aqu? Espero que perdone mi conducta, pero fue mera curiosidad. Era una muchacha suave y limpia. Y dijo me estoy mostrando presuntuosa y atrevida. No es mi intencin slo que estoy un poco mareada. He pedido tres whiskies. Me haba prometido que un da entrara sola en un bar y me sentara a beber con otras personas, pero tuvo que llegar la vspera de Ao Nuevo para que lo hiciera nadie es el mismo en Ao Nuevo, no es verdad? O no le importa lo que le digo? Le expliqu que me pareca muy agradable. Y vi que se le iluminaban los ojos. Por eso me paga una botella de champaa, porque soy agradable? Espero que lo sea. Me siento bastante bien me ro y parezco tonta, y usted se muestra sereno y reservado, no es as? Y aqu estoy, hablndole, a un completo desconocido, y hablo y hablo bueno, le hablar de m. Estoy en la universidad, y en realidad no me gusta porque no tengo tiempo para divertirme porque tengo que trabajar y no salgo con nadie, nunca estuve en un club nocturno por supuesto, tengo curiosidad, pero eso se opone a todo lo que creo, quiero decir la vida frvola y sofisticada de la sociedad. No creo que esa clase de cosas sea importante y le dir la verdad que en Navidad entr aqu porque en esta noche tan especial no tengo con quin salir y me dije que de todos modos bebera una copa y si alguien me hablaba le contestara, pero decid hablarle porque me pareci que con usted se poda y que sera amable y que tambin se siente solo, no es as? Y no soy una muchacha valerosa, sino ms bien frustrada. Lo nico que hice es entrar en un bar, y tena un miedo terrible de que el barman me dijera que no se admitan mujeres sin acompaante. Y
ahora que estoy aqu todo parece tan simple y fcil y me alegro de haber venido. Y empiezo a ver que se es el modo de hacer muchas cosas en la vida sencillamente, adelante, y ya est. Lo vi entrar y me dije que usted pareca bastante simptico y luego se puso a mi lado y sencillamente quise hablarle y lo hice y ahora, dnde estamos? Me dijo que tena que pedirme una sola cosa que no le preguntase el nombre porque tal vez se arrepintiese de todo, y que no gastase mucho dinero en ella, una desconocida, porque de todos modos probablemente nunca volveramos a vernos. Se mostr clida. Apret la nariz sobre sus cabellos lacios y negros y mis labios detrs de su oreja, murmurando que me gustaba y que por favor se quedase conmigo. Puso su rostro frente al mo y dijo claramente, si eso significa que quieres acostarte conmigo o si quieres que me acueste contigo, ser franca, quiero. De todo corazn. Franca. Y no quiero darme aires de perdida. Pero supongo que lo soy. Lo soy? O qu. Qu esperas de una chica como yo? Y despus de esa observacin supongo que no me creers si te digo que no tengo la menor idea de cmo es acostarme con un hombre. Pero, dnde y cmo y cundo? El asunto es complicado, verdad? Sebastin se puso de pie, llev el vaso a ese mostrador de Dalkey, esper detrs de las figuras Un Gold Label doble. De vuelta al asiento. Se acomoda lentamente y extiende las piernas, cruza las rodillas, sacude el pie y deposita el vaso al alcance de su brazo. La taberna estaba llenndose con los rostros que aparecen a las siete, despus del trabajo y despus de la cena. La llev a un cuarto de un hotel amplio e importante de Baltimore y recorrimos las calles llenas de gente y una chica bailando sobre el techo de un taxi, y marineros y soldados extendiendo las manos hacia los tobillos de la muchacha. Le tironean de las ropas hasta que empiezan a arrancrselas. Las manos la arrebatan. En el cuarto me dijo que estaba un poco atemorizada. Bebimos ms champaa. Me sent en una cama de matrimonio, excitado. Le habl. Mi capacidad de seduccin. Engao puro. Bluff para que me acepte. La siento a mi lado. Su voz en mi odo. Tengo miedo. Estoy atemorizada. No me obligars a hacer nada, verdad? Pero creo que eres bueno. Y yo me muestro apenas un tanto blas y despreocupado, pero la verdad me inquieta mucho lo que pueda ocurrirme. Pero despus de un tiempo una acaba odiando a cada uno y a todos y se amarga mucho porque no tiene dinero ni vestidos ni amigos ricos que la lleven a lugares elegantes y aunque una sabe que en realidad todo eso es falso, lo cierto es que se infiltra y una se amarga porque lo nico que tiene es una buena cabeza y es ms inteligente que ellos pero le gustara usar pechos postizos porque los naturales son chatos pero siente que es una horrible mentira y sin embargo las otras lo hacen y tienen xito y en definitiva una afronta la cruda verdad de que ellas se casarn y una no y que terminarn odiando el matrimonio pero irn a reuniones y ccteles y bridge mientras los maridos duermen con otros hombres. Era una muchacha extraviada. Y yo puse el dedo en su agujerito triste y tenso, sintindome perdido y llorando y vagando entre la lluvia y los rboles, un mundo demasiado grande, y perdido y su cabeza oscura era tan oscura y tena los ojos cerrados. Llev el vaso de vuelta al mostrador y sali. Subi al tranva. En el tranva, porque todos vamos hacia East Geenga. Soy un hombre que va hasta el final de la lnea. He sufrido ms de lo que puedo soportar. Sbanme al barco, squenme. A Florida. Conduzco mi gran automvil por los Everglades. Hmedo, empapado. Sola pasear alrededor del Fuerte Lauderdale borracho y por la noche me zambulla en los canales para matar cocodrilos. Y recorra Miami Beach manejando con los pies. Qu quieres que haga. Debo quedarme en este srdido panorama de desesperanza religiosa? Este pas me
resulta extrao. Quiero volver a Baltimore. Nunca tuve oportunidad de ver nada, o viajar en los trenes, o ver los pueblitos. Levantar chicas en los parques de diversiones. U olerlas con los manes en Suffolk, Virginia. Quiero volver. Pasos rpidos calle arriba. No se ve nada a un lado y al otro. No hay casas ni escaleras ni verjas de hierro de las empalizadas. M edio corriendo, tropezando, repiqueteando, abriendo el aire. Aminorar. Lnguido, y tambin atento, mientras entra, una actitud reservada y otras cosas tambin y ya arreglaremos esto. El bar est lleno de viejos. Unos a otros se comunican secretos al odo. De todas las copas se desprende humo. Los rostros se vuelven cuando entra Dangerfield. El sonido de botellas descorchadas. Las botellas vacas golpean sobre el mostrador. Espuma de algas marinas se eleva en los vasos hmedos. Es necesario frenar la grosera. Prontamente. Yo dira que sofrenarla, no alentarla, y no ahorrar golpes. Sebastin se acerca al mostrador, y se detiene digno y discreto. El barman arregla algunas botellas. Se le acerca. Sus ojos encuentran la mirada de los ojos enrojecidos y asiente a este cliente de elevada estatura. S? Un Gold Label doble. El barman se aleja unos pasos y vuelve con la botella, tenso, y vierte el lquido. Agua? Soda. El barman se aleja, toma la botella de soda. Un chisporroteo. Un ruido resonante. Plop. El whisky desborda el vaso, se derrama sobre el mostrador. Disculpe, seor. S. Es una botella nueva. Comprendo. El barman retira la botella y vuelve en busca del dinero. Permanece molesto frente a Dangerfield. Se moja los labios, dispuesto a hablar, pero espera, y nada dice. Dangerfield lo mira. Los viejos olfatean el desastre, y se vuelven en sus banquetas para mirar. Dos chelines. Esta tarde estuve aqu alrededor de las cuatro. Recuerda? En efecto. Y se neg a servirme. S. Dijo que yo estaba borracho. Cierto? Cierto. Le parece que ahora estoy borracho? No me toca a m decidirlo. Pero lo decidi esta tarde. Repito. Cree que ahora estoy borracho? No quiero problemas. La mitad de mi whisky est sobre el mostrador. No quiero problemas.
Quiere tener la bondad de traer la botella para reponer la cantidad que me salpic la cara. El barman con su camisa blanca y las mangas arrolladas trae la botella. Sebastin quita el corcho y llena el vaso hasta el borde. No puede hacer eso. No admitimos eso. Repito. Cree que ahora estoy borracho. Tranquilcese, no quiero problemas, no quiero tener problemas aqu. No creo que est borracho. Borracho no. Un poco excitado. No. Soy una persona sensible. Odio que me insulten. Que todos lo sepan. Tranquilcese, tengamos paz. Cllese mientras hablo. Todas las figuras giran en sus banquetas y sobre los pies planos. No quiero problemas, ningn problema. Cllese. Estoy borracho? Estoy borracho? No. Pues entonces, basura celta, estoy borracho. iganme, estoy borracho y voy a arrasar esta madriguera, romper todo, y el que no quiera salir lastimado que se vaya. La botella de whisky pas rozando la cabeza del barman, y se despedaz en un manchn de vidrio y gin. Dangerfield se bebi de un trago el whisky, y un hombre detrs con una botella de cerveza la rompi sobre la cabeza de Dangerfield, la cerveza le corra por las orejas y la cara, y l se la lama reflexivamente en las comisuras de la boca. Horrorizado, el hombre huy de la taberna. El barman baj por la puerta trampa del piso. Sebastin se inclina sobre el mostrador. Elige una botella de coac para ulterior referencia. Tres valerosas figuras en la puerta espan el caos y dicen detnganlo, y este Danger se dirige a la puerta y un hombre extiende la mano para aferrarlo pero se la retuerce prontamente hasta que los dedos se le rompen con un alarido de dolor y los otros dos retroceden para atacarlo por la espalda y uno se tira sobre los hombros de Dangerfield, y va a sentarse de culo cinco metros ms all, en la calle. El resto se haba refugiado en los umbrales o finga que se dedicaba a pasear al perro. Dangerfield corra como un loco por el medio de la calle y el grito llamen a los guardias pona alas en sus piernas. Entr en un sendero, la botella sujeta bajo el brazo. Ms gritos cuando lo vieron volver una esquina y filtrar por otra calle. Por amor de Dios, tena que ocultarse. Sube una escalera y consigue pasar la puerta y esconderse. Le late el corazn, y se apoya en la pared para recuperar el aliento. Una bicicleta contra la pared. Por cierto que oscuro y oloroso. Esperanza. Hay que esperar que pasen frente a la casa. Ruido de pies. Oigo los tacos pesados de un polica. Ora por m. Si me atrapan quedar deshonrado. Debo evitar la captura en vista de la publicidad indeseable que provocar. O quiz me golpeen con garrotes. M aldito sea. La puerta se abre lentamente. Una luz brilla en la oscuridad. Dangerfield se sita cautelosamente detrs de la puerta mientras sta se abre. Una cabeza pequea se asoma, vacila. Debo atraparlo por razones de seguridad. Sebastin golpea la puerta con el hombro y atrapa por el cuello a la figura. Si dice una palabra lo mato. No. Por Jess, M ara y Jos no abrir la boca. Cllese. Deme el sombrero. Y la chaqueta.
Oh no, soy hombre de Dios. Usted no sabe dnde detenerse. Lo que se detendr es su vida si no calla y me da esa chaqueta. S seor. Lo que usted quiera seor, cualquier cosa, pero no lastime a un viejo, seor. Soy invlido de nacimiento, y lo ayudar a huir. Lo que pueda. Suba la escalera. Qu piensa hacerme? Puedo salir un viernes de los primeros nueve viernes. No podr salir a ninguna parte si no sube la escalera. Vaya arriba y qudese all. Si dice una palabra vuelvo y lo mato. El hombrecito de ojos azules subi la escalera, se detuvo en el primer descanso y ascendi tambalendose el resto. Sebastin se pone la chaqueta. Los hombros le ajustan, las mangas le llegan a los codos. Se inclina para recoger el coac. La chaqueta se abre por el medio. Espa por la puerta. Nadie a la vista. Mucho cuidado, cautela. Cmo me met en este maldito embrollo. Qu fantsticamente absurdo. Baja los tres escalones de granito. En qu direccin? En la esquina aparece un uniforme azul y un casco. Dios todopoderoso. El guardia se detiene, y mira, reanuda la marcha. Dangerfield afirma la bicicleta al costado de la vereda, monta, y empieza a pedalear temerosamente seguido por la voz del hombrecito que asoma por la ventana ms alta del edificio. se, se es. M e quit la chaqueta y el sombrero. se. La bicicleta avanza velozmente por la calle estrecha y da vuelta la esquina y entra en una baranda de bocinas y la botella se desliza, le golpea la rodilla y se rompe en la calle con ruido apagado. En medio de la calle un polica dirige el trnsito. Levanta la mano para detener la corriente de vehculos. No puede saber que soy yo. No puedo correr riesgos, adelante absurdo soldado de Cristo, pedaleando hacia la condenacin. Eh usted, detngase. Detngase. Ya me oy, alto ah. Eh. Desordenado avance hacia St. Stephens Green. La bicicleta se tambalea sobre los adoquines, resbala sobre los rieles del tranva. Dangerfield agazapado sobre el manubrio. Se lame los labios. Los ojos llorosos por el viento, pestaeando y ciegos. Me echarn encima el patrullero, si tienen uno, o tal vez motocicletas o toda la fuerza policial sobre monopatines. Adelante, el semforo. Uf. Rojo, hay que detenerse. La bicicleta describe un amplio arco frente al trnsito que se aproxima. Ms bocinas y chirridos de frenos. Baja a la calle una multitud de nios y un pequeo esquiva a derecha e izquierda frente a la mquina trastabillante, hasta que al fin se encuentra debajo de Dangerfield jadeante. Te lastimaste? No, no. Ests seguro? No no me lastim. Lo siento muchsimo, pequeo. Estoy muy apurado. Mira, te regalo esta maldita bicicleta, antes de que termine matndome. El nio est en medio de la calle, mirando al hombre que se quita el sombrero y lo arroja detrs de una empalizada y hace un atado con la chaqueta que sigue el mismo camino, y en la cada se despliega y planea. Recorre la calle Cuffe. Toma por Aungier. Hay que desaparecer. A buen paso. Bajo por esta
callejuela y atravieso los patios posteriores de las casas. Camino entre las paredes blancas y el olor de orina. Tampoco quiero que me atrapen. Dangerfield atraves rpidamente el laberinto de senderos y lleg a una plazoleta con un farol comn y ms chicos. Se meti en un umbral y esper. Atrs nadie. En la calle, una nia arrastra por los cabellos a un chico. El nio grita y patea. Los pies desnudos estn hinchados y lastimados. Otro chico sale de la casa con un montn de diarios y grita que deje tranquilo al pequeo, y le da un golpe en el brazo, y ella le aplica un puntapi en la rodilla y l la aferra y la derriba. La nia extiende una garra y quiere alcanzarle los ojos y l le dobla los brazos y la chica le escupe en la cara. Sebastin sale del portal y recorre lentamente el sendero. Avanza y retrocede y se desva y pasa frente a esas casas de ladrillo rojo, en terraza, cada una con su llamador reluciente y las cortinas y las cosas bonitas en las ventanas de la planta baja. Al final de esta calle puedo ver las montaas de Dubln y el sol poniente y ojal estuviera all con una maciza pared alrededor de m. Entra en la calle bordeada de rboles. La cruza gilmente. Con un movimiento cierra la puertita. Baja los escalones. Rap, rap. Espera. Silencio, rap, rap. Dios mo, mi querida Chris, no me dejes afuera, aqu me atraparn. Hola. La voz detrs. Dios mo. Qu te ocurri? Chris llevando paquetes, el rostro contrado de inquietud mientras baja los escalones. Djame pasar. Tenme esto. Tienes la nuca llena de sangre. Un pequeo malentendido. Oh, querido. Te peleaste? Un poco nervioso. Pero dime. Qu ocurri? Est bien. M e marcho. No seas tonto. Entra y sintate. Claro que no te irs. Pero no puedes pretender que no te pregunte cuando apareces de pronto cubierto de sangre. Cmo fue? Sencillamente fue. No hables tonteras. Clmate. Tendr que calentar agua y lavar la herida. Bebiste demasiado. Te duele? No. Chris revisa el cajn. Extrae las botellas. Yodo. Agua en el hervidor. Chris, quiero explicarte cmo puedo evitar el mal de este mundo. Cmo someter a los pecadores y exaltar a los buenos. He pasado una tarde terrible. En verdad, mi sufrimiento ha sido agudo, y quiz ms que eso. Ms que el pecado o el mal o lo que sea. He llegado a la conclusin de que los habitantes de esta isla son espurios. Te peleaste, no es verdad? Creo que fue el incidente menos caballeroso que he protagonizado jams. En un bar? En un bar. La tosquedad de esta isla es abrumadora.
Y bien. Cmo? Por qu? Entr en la taberna para beber tranquilamente una copa. Estaba absolutamente sobrio. Un hombre me aferra del brazo y lo retuerce: dice afuera, est borracho. Le contesto, disclpeme, pero estoy sobrio. Naturalmente sal del local en vista del mal trato. Ahora bien, no soy mala persona, y jams provoco ningn tipo de desorden. Pero regres despus al bar, ped otra copa y me atacaron brutalmente. Un comportamiento indigno. Todos contra m como una jaura de lobos. Trataron de doblegarme y saltaron sobre m. Pero utilic mis tcticas ms esquivas y logr escapar con vida. No me cabe duda de que estn revisando la ciudad para infligirme nuevas sevicias. De veras? Ven Chris, sintate a mi lado. No. Sintate a mi lado. Estoy muy nervioso. Te curar la cabeza. Puedo pasar la noche aqu? S. Creo que deberas baarte. Tendr que abandonar este condenado pas. S, por Dios. Tienes dinero? No. Deberas tomar un bao de tres peniques. Le ayuda a quitarse la ropa. Entra en el bao hmedo con la baera sostenida por patas de len y el piso fro y pegajoso. Adentro, blub, gurgle slub dub glub. La cara blanca cubierta de espuma, nadie me reconocer. En la calle caminar siempre hacia atrs. La luz amarilla y el cielorraso agrietado y verde. Todo el ao pasado estuviste aqu en la baera mientras yo viva perseguido y triste en Howth. Ven conmigo, Chris. Bebiste demasiado. Dilo cuando ests menos confuso. Qu? Quiero decir, confuso. Vulvete y djame secarte la espalda. Quiero que te vayas conmigo. No puedo decidir de pronto una cosa como sa. Quieres? Adnde? Y tu esposa y tu hijo? Nos arreglaremos. Y tu carrera? Tendr que esperar hasta que recupere la tranquilidad. Estoy en una situacin molesta. Sin duda. M e tratas mal. No lo merezco. Enciende la luz. Te preparar chocolate. Hay que apelar a las grandes soluciones. Me he colocado en una situacin muy desagradable. Ojal no me detengan y encarcelen. M e vieron andar como un loco en esa bicicleta por todas las calles de Dubln. Por favor, no me metan en la crcel de M ountjoy, a menos que me pongan en la biblioteca. Casarme contigo, querida Chris. Pero lo que me confundi es la sangre. Crea tanto en la sangre, la
dinasta de los Dangerfield, honorables monarcas de reinados y he llegado a lo sumo al nmero I de la calle Mohammed, donde la mierda cae del techo de un modo impresionante y el pan tiene una semana de antigedad y el t parece limaduras de hierro. Quiero irme a un pas ms civilizado. Qu me pasar cuando sea viejo. Y est encorvado y deshecho. Chris deposita dos tazas blancas sobre la mesa. Est desnuda bajo la bata. Siento mejor la cabeza. Y ella llena la botella de agua caliente. Slo se me ocurre decir que enrollen la alfombra de la tierra y la guarden hasta el verano prximo, para entonces las cosas mejorarn. Los dos juntos en la cama. Creo que es la nica paz que he tenido durante aos. Mi querida Chris, descansar la mano en tu trasero desnudo es tan grato. Y tocar y sentirte tan cerca, pues los dos nos protegemos. Aqu juntos. Lo estamos, no es as? Recemos. A San Judas por lo imposible, o no se permite rezar por un orgasmo?
13
No puedo soportar la idea de salir al aire helado con las piernas endurecidas y la cabeza dolorida por algunas de las cosas que estuve pensando toda la noche. Ruidos de Chris vistindose. Antes de irse dej una bandeja junto a su cama. Tostadas, una rebanada de tocino y una taza de caf. Lo bes en la cabeza, lo abrig, le dijo en voz baja que tena el desayuno a su lado y se march. Sebastin se pasa la tarde leyendo y preocupado. De tanto en tanto se aproxima a la ventana para ver qu hay. Policas o informantes. Pero slo ve personas comunes. La mayora encorvadas, llevando algo. Pero me sentira verdaderamente aterrorizado si apareciesen los patrulleros. La nica esperanza es ocultarme y quiz dejarme crecer el bigote. La cama es agradable. Con mi cabeza descansando. Si tuviese las cosas que hay en este cuarto. La sensualidad nos reuni. Pero es una palabra horrible. Creo que es amor. Pero qu nos separa de noche en la cama. Me alejo de ella y su espalda y procuro estar solo. Ni siquiera puedo recordar qu hago con Marion. Siendo quien soy, contribuyo a la felicidad de todo el mundo. Nada de mal aliento o vulgaridades secretas. M i querida Chris, oigo tus pasos. Hola, Chris. Eres un terrible mentiroso. Qu? M ira el diario. Chris le entrega el diario. En el centro, bien destacado, con gruesas letras negras:
UN HOMBRE ENLOQUECE EN UNA TABERNA
Persecucin callejera Un testigo inform a la polica que ayer por la noche presenci una agresin brutal en la taberna de Kelly, Garden Paradise, establecimiento autorizado. Un hombre a quien se describi como una persona de aspecto extranjero, con acento ingls, entr en dicho local en actitud amenazadora, y atac salvajemente a las personas presentes. El testigo del ataque dijo a la polica que estaba bebiendo tranquilamente con algunos amigos cuando oy gritos y hubo una conmocin. Se volvi y vio a un hombre que arrojaba una botella de whisky a la cabeza del barman, que se agach y baj por una puerta trampa abierta en el piso. Luego, el hombre se inclin sobre el mostrador y destroz todo lo que estaba a la vista. Se volvi contra los parroquianos, que no tuvieron ms remedio que huir a la calle. El acusado escap, y fue seguido por el testigo, que avis a los guardias. Encontr al hombre oculto en un corredor, pero fue amenazado y debi entregarle el sombrero y la chaqueta. Luego, el delincuente escap en una bicicleta. Varios guardias y ciudadanos lo persiguieron hasta Stephens Green, pero perdieron el rastro en la calle Cuffe, y se cree posible que todava est oculto en dicha zona. El guardia Ball, que volvi a la escena del ataque para recoger indicios, afirm que el estado general del local pareca propio de un campo de batalla. El testigo, que se fractur cuatro dedos en el ataque, fue atendido en el Hospital de St. Patrick Dunn, y remitido a su casa. Se contina la bsqueda
del culpable, que segn la polica es un individuo alto, delgado, que vesta pantalones tostados y chaqueta deportiva; se cree que puede tratarse de un insano. Afrmase que sus ojos tenan una expresin desorbitada. Difamacin. As que te atacaron. En efecto, y muy cruelmente. Chris guard silencio, inclinada sobre la cocina de gas. Dangerfield se sienta, tenso y lamentable, sobre el borde de la cama, el Evening Mail cuelga entre sus rodillas, y los ojos miran con tristeza las grandes letras. Oh, s, un hombre enloquecido. Sebastin se pone de pie y se acerca a Chris. Le aplica una mano sobre la cadera, oprimiendo la carne entre los dedos. Ella evita los labios de Sebastin y aparta una mano de su pecho. Si as lo quieres, Chris. S. M uy bien. Se dirige a la puerta, la abre rpidamente, la cierra con cuidado, se hunde en la llovizna y la calle, desolada y oscura. Amado y Bienaventurado Oliver, martirizado, descuartizado y en general despedazado, te dir una cosa, hazme llegar al Promontorio sin que una horda me persiga y publicar mi reconocimiento en el Evening Mail. En la tarde, el mnibus vaco que desciende por el camino en direccin al Promontorio. Luces de nen. Una reducida cola esperando frente al cine. Un lugarcito encantador. Baja del mnibus, camina rpidamente hacia la puerta verde del nmero I de M ohammed. Golpea. Nada. Con los nudillos en la ventana. Adentro, ni ruidos ni luz. Vuelve a la puerta. La empuja, tironea. Cerrada y trabada. Retrocede un paso y toma impulso. La puerta cae. Entra cautelosamente en el vestbulo, levanta la puerta y la pone en su sitio. Grita. Nada. Sube la escalera, el dormitorio vaco. Nadie. Y el tiempo tan hostil y sombro. Toda la noche por delante. El nico efecto de la lluvia es mantener aplacado el polvo. Lo mismo que a m. Y t Marion, sangre azul de Geek, esposa y lavandera, esclava de todas mis mezquinas y sucias necesidades, dnde y qu hiciste y te fuiste. Desciende a la salita y la cocina desoladas. Sobre la cocina un papel blanco bajo una lata de arvejas. Como ves, me mud. II Parque de Oro The Geary Co. Dubln. No s qu hacer, salvo que sa parece una casa con agua corriente y me vendra bien un bao. Quizs sea agradable. Volemos de aqu antes de que Skully asome su fea cabeza en busca del alquiler o con cualquier otro reclamo repulsivo. Geary. Si no me equivoco, un lugar bastante acomodado. Parque de Oro. Encantador. Repitamos el nombre. Parque de Oro.
Una casa al final de la hilera de casas chatas, simples y dobles con bloques de cemento que delimitaban los jardines del frente, minsculos prados y canteros de flores. Pasa frente a los nmeros siete y nueve, viviendas de prudencia y ahorro y verjas de hierro para impedir que los perros ensucien. La gente que viva aqu tena automviles. Dios mo, alquil un solo cuarto y quizs no hay lugar para m. Se detuvo frente al portoncito verde para examinar el cerrojo que era bastante complicado. En el jardn unos rododendros muy cuidados y el laurel aislado. A un costado el garaje pegado a la casa. Para qu o por qu demonios hiciste esto y no me dijiste una palabra. No lo tolerar. La lluvia se desliza sobre las hojas y forma charcos. Caminar por este sendero de cemento y fingir que me equivoqu de casa. Parece que al fondo hay un jardn, un caminito pasa al costado de la casa. Tengo que indignarme. Insoportable, por cierto que no lo tolerar. Adentro suena el timbre. Y ruido de pasos que se acercan. Este vidrio mate no permite ver nada. La puerta se abre. Por Dios, M arion, djame pasar. La puerta se cierra bruscamente. M arion, ests sola? De veras, tu actitud es ridcula. No puedes hacer esto. Rodea la casa en busca de una falla. La ventana del bao est abierta. Sebastin trepa por la pared, las rodillas golpean las piedras encaladas y cae de cabeza en el lavabo. M arion estaba en la puerta. Por qu no me dejas en paz. Bastardo desequilibrado. No me digas bastardo cuando casi me rompo el cuello tratando de entrar en esta casa. Por Dios, aydame a bajar al piso. Por qu no me dejaste pasar? Porque no te quiero aqu. Es mi casa y puedo llamar a la polica y echarte. Por amor de Dios, M arion, no tienes compasin? M rame, estoy hecho sopa. Y anoche no viniste a casa. M e retras. Qu te pas en la cabeza. Un sujeto sumamente decente me invit a jugar squash y me golpe la cabeza contra la pared. Excelente jugador, pero yo consegu vencerlo. Oh, vete de una vez, por favor. Slo por jugar squash? Y yo le dije, s, juguemos. Un sujeto muy influyente. El padre es dueo Vete. M e pas el da empacando y mudndome y no quiero or tus mentiras. Perdname. Es una casa tan linda. Djame echar una ojeada. Ests sola. Todo esto? S. Cunto? Asunto mo. Pero Skully. T puedes vivir ah. Oh, Dios. Vamos. Mira, cinco minutos de paz. Tiene vestbulo. Muy agradable Marion, puedo mirar aqu? Sebastin recorre la casa seguido por M arion, los dientes apretados y silenciosa. Una sala de estar con sofacamas, uno de ellos contra la pared y un receptor de radio sin duda anterior a la guerra. Tres
sillas y una alfombra y colgados de la pared algunos cuadros de caballos y mastines corriendo. Caramba. No permitir que me lo arruines. De ningn modo. M e ir. Slo quiero un rpido bao. M orir atacado de muerte. M urete, pero sta es mi casa. Sebastin, muy interesado, examina los cuartos. Un saloncito con un escritorio, una mesa y una chimenea. Una agradable estatua de madera con una cruz en el vientre sobre el borde de la chimenea. Una ventana que mira al jardn del fondo con hileras de cosas buenas. Debo entrar aqu a toda costa. Dnde duermes? All. M arion seal la puerta. Marion, no me eches. Por favor. Prometo hacer lo que digas pero ocurre que necesito un poco de seguridad. Ja. Ja. Es verdad. No porque sea grande y fuerte. Mira este msculo. Pero no quiere decir que no me afecta la inseguridad. Por favor. Nada ms que la sospecha de que bebes, y te echo. Eres maravillosa, M arion. Realmente, eres muy buena Basta ya. Lo que digas, M arion. Y no hagas ruido. Felicity duerme al lado del bao. Silencioso como un ratn. Gran chapoteo entre las burbujas de jabn. Y despus una tetera llena. Marion con los brazos cruzados, ocultando sus pechos a los ojos bestiales de Sebastin, y contemplando la desaparicin de una hogaza de pan y un paquete de margarina. Le rodea los hombros con el brazo, una mano sobre la mueca de M arion. Desnudo bajo la frazada, seal el jardn, una extraa ondulacin gris de hojas. M arion, ah s que hay comida. En la tierra una planta en la planta una hoja. Este hombre se comi la hoja.
14
Apelando a engaosas seducciones, Sebastin se meti en el II de Parque de Oro. Varias noches despus de las diez y media se dirigi, dando grandes rodeos, al I de la calle Mohammed para proceder tranquilamente al saqueo de diferentes artculos. Los transport en bolsas grises de las que se usan para llevar cerveza. En la casa de empeos cambi un espejo grande por un sombrero hongo, un ardid destinado a evitar que lo reconocieran. E hizo arreglos con el Evening Mail para que se publicara su agradecimiento al Bienaventurado Oliver. Las dueas de la casa los invitaron a beber una taza de t. Una anciana pareja protestante, hermanas, de la clase que vive de inversiones. Confiaban en que Sebastin y Marion cuidaran el jardn, porque haba varias plantas raras del Himalaya, regaladas por un primo, miembro de la Sociedad Real de Horticultura. Y pensaban dejarles su Wedgwood, pues vean que eran una pareja encantadora, el seor Dangerfield alumno de Trinity, bueno, as se sentan perfectamente seguras. Al principio nos inquietaba tanto la idea de alquilar, en los tiempos que corren no se sabe que gente se puede llegar a conocer, por supuesto Dubln no es lo que era, la gente hace dinero en el comercio y esos individuos que gobiernan el pas. Sebastin con ojos votivos, palabras impregnadas de lealtad, suaves gotas de blsamo. Me complace profundamente tratar con gente de estirpe protestante. Los ojos de solterona relucientes de honestidad. S, la puerta del frente, esos torpes patanes la haban roto cuando trasladaron las cosas, gente descuidada y torpe, ahora haba un hombre digno de confianza, qu placer tenerlos a ustedes. Por supuesto, vuelvan otro da. Y enviar una carga de abono para el jardn. Adis, adis. La casa estaba al final de un callejn. Secreta y encerrada al mismo tiempo. No es posible tenerlo todo. Y prefiero que la carbonera est fuera de la casa. No es bueno colgar la ropa sobre el carbn. Puedo respirar de nuevo, cultivar flores y comer gratis. Casi. Marion dijo que deban alquilar la sala y de ese modo pagaban la mitad del alquiler. No estaba dispuesta a caer nuevamente en la pobreza y a verse perseguida a cada momento por lascivos buscadores de dinero. Sebastin se ofreci para publicar un anuncio, con la condicin de que alquilaran a un catlico. No admitir que un catlico viva en mi casa. No merecen confianza. Adems, no se baan. M arion. Esto es absolutamente absurdo. Vamos, un poco de democracia. Odio a los catlicos. Hay que perdonar un poco de impureza espiritual. Marion cedi. Sebastin se instal frente al escritorio del saloncito y escribi sobre una hoja de papel: Sala-dormitorio. En Geary. Ambiente tranquilo y culto. Comodidades. Se prefiere seorita empleada, N.B., Cat. Rom., Abst. Sencillez. Lo de no-bailes elimina a los fantasiosos y los frvolos. Abstemios, siempre favorece la respetabilidad. Sin embargo, debe entenderse que sta es una casa donde reina la libertad. El sbado por la tarde aparecieron los dos anuncios. Bajo el rubro Agradecimientos:
Agradecimiento al Bienaventurado Oliver que nos salv. Con esta publicacin se cumple una promesa. El lunes por la tarde, Sebastin recogi las respuestas. Eran interesantes. Tres adjuntaban fotografas, una de ellas bastante atrevida. Pero no tolerar indecencias. Dios perdone a los catlicos. Se trataba de elegir un nombre apropiado. Haba una seorita Fras. Lilly Fras. Una averiguacin directa. Enviar una carta y pedirle que viniese a ver la habitacin. La seorita Fras lleg vestida con una chaqueta de tweed y sombrero. Vendedora en una semillera. Complexin mediana y apariencia de andar mediando la treintena. Sebastin seal que si la seorita Fras tena inters, poda utilizar el jardn del fondo para trabajar. Abrieron las cortinas del saloncito y la seorita Fras dijo que el suelo pareca hallarse en buen estado. Me la imagino despus de las horas de trabajo con la pala. No tendra inconveniente en conseguir algunos alimentos gratis. Dicen que la horticultura es buena para la salud. La seorita Fras decidi tomar la habitacin y dijo que deseaba trasladarse inmediatamente, pues le agradaba abandonar sin demora el lugar que ahora ocupaba. La seorita Fras pareca una persona interesante. Mostraba los primeros signos de la edad, una ligera papada, la sonrisa nerviosa, la boca delgada y un poco tensa, estaba viviendo los ltimos aos de fecundidad. Y respetabilidad. Despus que se march, Sebastin se acomod en la silla que consideraba propia, con respaldo ajustable. Poda descansar en posicin supina y mirar el cielorraso. Despus de un rato se movi. Era el momento de pasar revista. Mirar las cosas retrospectivamente. Haba recorrido un largo trecho. Del Promontorio a Geary, de la clase inferior a la media, del carbn bajo la escalera al carbn fuera de la casa, de la canilla afuera a la canilla adentro, del fro al calor. Lejos de las puertas y las paredes agrietadas y cerca de las alfombras y el Wedgwood. Mi prestamista se sorprender. Slo extrao los tranvas, el hermoso armatoste que me llevaba sobre las vas rectas a Dubln y me traa de vuelta. Sin duda el seor Skully se sentir un tanto conmovido al descubrir que nos fuimos, quiz por el alquiler y tal vez por esas libras pendientes. Oh Dios mo, qu mundo egosta. Pero yo dira que Skully tendr que trabajar mucho para encontrarme ahora. Es tan agradable aqu. Y creo que me complacer sobremanera charlar con la seorita Fras acerca del jardn. El mircoles por la tarde lleg la seorita Fras en un taxi con sus cosas. Sebastin se acerc sonriente a la puerta. La habitacin estaba lista. Una lmpara sobre la cama, para leer. Magnfico. Los muebles desempolvados y lustrados con cera a la lavanda. Un riel para la cortina. Una linda habitacin. Muchas plantas bajo la ventana, daban sombra. Mi cuarto favorito. La oscuridad crea una sensacin de seguridad, pero nada es bastante bueno para el pensionista. Marion y yo tenemos camas gemelas. Es mejor as. No quiero reuniones de lascivia y fecundidad. Cuando llegu a Irlanda fui a las farmacias en busca de esas cosas. Dije, por favor una docena. El hombre me dijo, cmo se atreve a pedir semejante cosa y se escondi detrs del mostrador hasta que me march. Naturalmente pens que estaba loco. Segu caminando por la calle. Un hombre con una ancha sonrisa, cmo le va y cmo no. Mostr los dientes un segundo. Observ que los suyos estaban un poco ennegrecidos. Le habl amablemente, y le ped el modelo norteamericano, si era posible. Vi que la cara se le alargaba, la mandbula flotaba, las manos se retorcan y una botella se rompa en el piso. La mujer que estaba detrs sali indignada del negocio. Con un spero murmullo el hombre me dijo que no venda esa clase de cosas. Adems por favor vyase porque los curas le cerraran el
negocio. Pens que el caballero deba tener algo contra el modelo norteamericano que yo prefiero. Entr en otro negocio y compr una barra de Imperial Leather, en vista de que eso me daba categora. Discretamente ped al hombre media docena, modelo ingls. El hombre murmur en voz baja una plegaria, dulce madre de Jess, slvanos de los licenciosos. Luego se persign y abri la puerta para que me marchase. Sal pensando que Irlanda es un pas muy peculiar. Volv a estudiar, y comprob que tomar ese esplndido brebaje preparado con cacao era muy grato con la seorita Fras. Marion deca que necesitaba descansar, de modo que la seorita Fras y yo nos sentbamos a charlar una hora durante la noche. Seorita Fras, perdneme la pregunta, pero estoy sumamente interesado en las pensiones irlandesas. Estuvo en una de ellas? En efecto, seor Dangerfield. No vale la pena repetir la experiencia, pero uno se acostumbra a ellas. Y bien, cmo son, seorita Fras? Bueno, seor Dangerfield, en algunas hay gente bastante simptica, pero con tanto movimiento es difcil dormir durante la noche. Qu clase de movimiento, seorita Fras? Sera muy embarazoso explicarlo, seor Dangerfield. La seorita Fras con su sonrisa leve y tmida y los prpados plidos entornados sobre los ojos. Creo que sus pestaas eran grises. Haba trabajado en Inglaterra, en el campo. Ahorrado dinero. Quera establecerse por su cuenta. Deca que era emprendedora. La seorita Fras se sentaba frente a l ante la mesa de la cocina. Al principio beban en el saloncito, pero cuando se conocieron un poco mejor, se estableci una atmsfera ms amistosa y se sentaron alrededor de la mesa de la cocina. Una noche ella dijo que confiaba en que la seora Dangerfield no se molestara porque ella conversaba a solas con el marido, como en efecto ocurra. Pasaron algunas semanas as. Semanas de clida seguridad. Hasta una maana. Solo en la casa. Fro y nubes cubriendo el cielo, fuente de lluvia. Se oy un golpe sospechoso en la puerta del frente. Puestos de combate. Sebastin acude prontamente al cuarto de la seorita Fras para echar una rpida ojeada a la escalera. Dios mo, soy un geek cocinado. Hosco y vigilante, las manos angelicalmente entrelazadas, la lluvia cayndole del sombrero negro, estaba de pie el descontento e ingrato Egbert Skully. Contengo la respiracin para no hacer el menor ruido. En puntas de pie. La desesperada esperanza de que la maldita puerta del frente est con llave. M e arriesgo y voy rpidamente al fondo. Sebastin ech llave a la puerta de la cocina. Corri las cortinas del saloncito. Otro golpe en la puerta del frente, ruido de pasos que descienden y pasos alrededor por el costado de la casa. Sebastin se acerca a la puerta del frente. Con llave. De vuelta al cuarto de la seorita Fras, corre ajustadamente las cortinas, y deja un par de centmetros para espiar y ver. Golpes en la puerta del fondo. Este bastardo entrometido. Me sigui la pista. Me ha descubierto. Me desplac nicamente de noche, con un complicado disfraz y chucheras y cosas y agobiado y por lo dems incapacitado. Qu lstima. Sebastin lanz un chillido. Yyyyyyy. Skully golpea la ventana detrs de estas cortinas que vibran con el tremendo golpeteo. Soy un tonto. Corr las cortinas. Skully lo advirti. Sucio y pequeo bastardo. Gracias a Dios que las puertas
estn cerradas. Debo conservar la calma. Quiz el temor sea cierto estado y condicin de la mente. En teora estoy aqu pero en realidad me fui. Usemos la telepata mental, tan eficaz como cualquier otra cosa en una situacin as. Seor Skully. Seor Egbert Everad Skully. Esccheme. El seor Dangerfield, el seor Sebastin Balfe Dangerfield se fue a Grecia. Le digo que est en Atenas tocando el tambor. Se fue hace un mes en el barco Holyhead porque no quera hacer ese fatigoso viaje a Liverpool. No est detrs de esa cortina verde con flores rojas como usted cree, aterrorizado y dispuesto a escupir unas pocas libras para librarse de usted. Salga de esta casa y olvdelo. Y en todo caso, qu son cincuenta libras. Nada. Bien que se libr de este bastardo, Dangerfield. Seor Skully, me oye? Le digo que estoy en Grecia. Ms golpes en la ventana. La telepata no produce efecto. Este animal irlands seguramente no tiene cerebro para recibir el mensaje. Cunto aguantar este cerdo. Patn. El ms odioso de los filisteos. Ahora mismo quisiera convertirme en cierto Percivil Buttermere O.B.E. y aparecer en la puerta armado de bastn y piyama, echar una ojeada, ver a Skully, retroceder y con muchas nasales britnicas, decir mi buen hombre, usted est loco? Vaya, qu intenta hacer. Le molestara muchsimo dejar de golpear mis ventanas y salir de mi porche. Es el carbonero? Entonces d la vuelta, mi cocinera lo atender, y si no lo es, le importara muchsimo desaparecer, usted tiene un aspecto sumamente sospechoso. De pronto Skully se volvi. Manipul el portoncito del frente. Despus de pasar lo cerr cuidadosamente. Dndole esa apariencia de intacto. Temblando, Sebastin fue a descansar en la silla supina. Por favor, Dios, no permitas que Skully encuentre a Marion o me arrancar la piel a tiras. Soy un hombre que est sentado aqu y ha sido descubierto. La nica solucin es darle algunas libras. Envirselas por correo desde East Jake. Esa bestia peluda vendr aqu, a la maana, al medioda, a la noche y despus y entre horas. Oh, qu mundo de angustia y malentendido. Conseguir el alquiler de la seorita Fras y enviarle algunas libras. Hay que tomar precauciones y organizarse para aguantar el sitio. Y el miedo. Me sube desde los pies y me siento vaco y enfermo. Siento que estoy ante una gran oscuridad. Tengo que saltar y no llegar del otro lado. Bienaventurado Oliver te invoco nuevamente, hazme pasar estos exmenes. Tal vez crees que no soy ms que un presuntuoso macho cabro, pero bien puede decirse que eso no es todo lo que hay en m. Y me juzgan. Con un papel y todas esas preguntitas. Y yo me veo apareciendo en el tablero. Oh qu da espantoso. Mirando el papel con los nombres pulcramente escritos. Naturalmente empiezo por los ms distinguidos y luego los que vienen despus y los ltimos nombres de las terceras menciones. Ningn Sebastin Dangerfield. Y la pequea nota de condenacin al final del papel blanco. Un candidato fracasado. Qu s yo de derecho. No puedo estacionar en mitad de la calle o hacer demasiado ruido o presentarme desnudo en pblico. Y s que un hombre no puede violar a una doncella menor, ni con su consentimiento, ni sin l, ni a una esposa o doncella adulta, ni a otra mujer contra su voluntad so pena de multa y crcel, por iniciativa de una parte o del Rey. Oh, s, conozco algo. Y puedo atender un caso. Geek versus gook. Por qu me persigue as, Skully. M arion entr por el garaje con los brazos llenos de paquetes. Sebastin? Qu?
No dijiste que te ocuparas de los platos? No pude. Por qu no? Skully. Qu quieres decir? Estuvo dando vueltas alrededor de la casa toda la maana. Oh no. Oh s. Como te digo. Yo saba que no poda durar. M i buena M arion, nada dura. Oh Dios mo. En efecto. Cundo seremos libres. Anmate, lo peor ya pas. Cllate estamos otra vez en el punto de partida. De ningn modo. Al final, M arion. Y dime, cmo explicaremos a la seorita Fras todo esto, que nos ocultamos y no contestamos la puerta y todas esas cosas? Olvidas que la seorita Fras es catlica. Cmo crees que sobreviven en Irlanda? Y cuando l est curioseando? Le enviar un giro desde el norte de Dubln. Con una nota dicindole que estoy en casa de amigos. No lo engaars. Pero hay que intentarlo. Todos los trucos imaginables. Tenemos que advertir a la seorita Fras. No, por lo que ms quieras. Es inevitable. Por qu? Supn que Skully aparece una noche, y prueba las puertas y golpea las ventanas. No podemos quedarnos sentados y no hacer nada. Le explicar a la seorita Fras que conoc a uno de esos tipos que pueden salir de Grangegorman, loco como una cabra, le pagu una copa y desde entonces me persigue. Entender. La ciudad est colmada de tipos as. Qu situacin horrible. Vamos M arion, anmate. Levanta el nimo. Todo se arreglar. Djalo en mis manos. Ya he cometido esa clase de error. Por qu tenamos que firmar ese contrato. Habr que pagar el alquiler hasta el final. Una costumbre de este pas. Tranquilzate. Cambiaremos nuestro ritmo de vida. Le hablar a la seorita Fras de ese loco (los catlicos tienen gran respeto por los insanos) y le dir que vamos a oscurecer el frente de la casa. Dios mo, no podemos sugerir una cosa semejante. Es necesario. Ahora bien, si lo hacemos construir una barricada mvil al costado de la casa, de modo que Skully no pueda pasar al fondo, y entonces encendemos la luz. Creo que incluso podr
arreglarme con la seorita Fras. Entre nosotros hay cierto rapport. Lo he observado. Marion entr en la cocina. Tensa y dolorida. La oye arreglar los paquetes de alimentos, un grato sonido. No me dejar derrotar ni desanimar. Aguantar unas semanas ms, y estar fuera de todo esto. En condiciones de entregar a Skully su dinero de sangre. Organizar una campaa de tal naturaleza que conseguir el derrumbe incondicional de Egbert, el carnicero. Y el resto que est en el Promontorio, tambin puede esperar lo suyo. Se acab la paz. No ms sesiones soleadas con el Irish Times por la maana, contemplando el desorbitado crecimiento de mi jardincito. Pero oh s, tomemos sol mientras podamos y cuando corramos las hmedas cortinas sobre el alma del da, tengamos la certeza de que veremos otra vez la luz del da. Frente al pan, el t, un frasco de jalea de grosellas negras, abundante en vitaminas C, salchichas y un poco de margarina, Sebastin enfrent el rostro grisceo de la seorita Fras. Una pizca de pintura labial y un toque de lpiz alrededor de los ojos. Ella tom el pan con cierto aire de reserva. Yo le acerqu la margarina porque no puedo tolerar los malos modales en la mesa aunque en general soy hombre muy tolerante. Seorita Fras, debo explicarle una situacin bastante extraa. En realidad, ridcula. Confo en que no la inquietar. Ocurre que un hombre est rondando la casa. Es inofensivo, pero totalmente deschavetado. Fue tonto de mi parte, pero por casualidad una noche le regal un cigarrillo en una taberna, sin pensar en las consecuencias. Me pareci que era un sujeto ms o menos interesante. Sin embargo, me impresionaron sus ojos. Result que haba salido de Grangegorman con la tarde libre. Despus, toda la situacin cobr un sesgo muy fantstico. A este hombre se le meti en la cabeza que era el dueo de una casa en que yo viv, y que le debo dinero. Una situacin realmente absurda, no es verdad, seor Dangerfield? Por cierto. Y ahora vino aqu. Bien, no me queda ms remedio que ignorarlo. Cerrar las puertas y ventanas y correr las cortinas. Pero me pareci lgico avisarle. No es nada grave. Pero no quisiera que usted se encontrase con que un desconocido le golpea la ventana. Es un sujeto completamente inofensivo. Si no fuera as no le daran permiso. As que ignrelo. Seor Dangerfield, no podra avisar a la polica? Oh, prefiero no hacerlo, seorita Fras. Sera injusto que este pobre infeliz sufriese maltrato, y despus le prohibieran salir. Creo que es mejor ignorarlo, de ese modo seguramente se cansar. Si la encuentra afuera y l empieza a hablarle del alquiler y el dinero dgale sencillamente que no estoy en casa y que se marche. S, eso har. Gracias por avisarme. En realidad, seor Dangerfield, imagino que un desconocido podra atemorizarme. Por supuesto. Yo lavar estos platos, seor Dangerfield. Qudese sentado y termine su t. Oh no, seorita Fras. M e llevar slo un minuto. M uy amable de su parte, seorita Fras. Sebastin se moj los labios. La seorita Fras deja correr el agua. Sebastin recoge el mantel. Se limpia rpidamente los labios. Marion lee en el dormitorio. Una hermosa noche. Creo que ir al dormitorio y comunicar la buena noticia a M arion.
Oye, M arion. Qu pasa? Todo est bien. Ya te dije que la seorita Fras entendera. De acuerdo. Djame lugar. Ve a tu cama. Hace fro. No quieres un poco de lo que yo tengo? Boca sucia, ve a hablar con la seorita Fras. Ahora te prefiero a ti. Quita las manos. Uiiiiiii Eres repugnante. Es el modo de vivir. La luz. Bing. Que haya electricidad. Que haya gas para tener siempre agua caliente y cocinar. Que haya un aquelarre caliente para quienes lo necesitan. Hemos recorrido un largo trecho, M arion. Un largo trecho. Y t para nada ayudaste. Inclnate. Vete. Del cuarto de la seorita Fras llegaba el sonido de la msica. Y los laureles susurraban afuera. El aire ola a verde, fresca emanacin de las ramas. Cuando yo era pequeo, una doncella negra me pinchaba el pene. Se llamaba Matilda, y yo la miraba por el agujero de la cerradura, empolvndose su intimidad. Me haca muchas cosas. Se preocupaba de mi fisiologa. Los negritos lo tienen ms grande. Oh, te alimentan por los dientes y el peso y te limpian las orejas y otras cosas y te cortan las uas y cepillan el cabello pero no hay una orga del rgano. Creo que Marion piensa que el mo es demasiado pequeo. Pero yo s que es ms grande que la mayora.
15
Estos das puedo deslizarme en el cuarto de bao y realizar dignamente mi tocado. La seorita Fras pasa frente a mi puerta. Marion la deja abierta en el ajetreo de la comida de la nena. Yo estoy en la cama y miro a la seorita Fras que pasa en diferentes etapas de sugestivo descuido. En su kimono rojo, las canillas rojas, agradables con el tipo de tobillo delgado que yo prefiero. En realidad, la seorita Fras est bien construida. Y esta maana me vio. Sonre, como uno hace en casos as. Se le puso escarlata el cuello. Est muy bien que la cara se sonroje, pero cuidado con las que tienden a sonrojarse en el cuello. Fui a tomar el desayuno. Querida hija cierra la boca piojosa. Cirrala. O le meter algo para taparla. Y por cierto no ser jalea de grosellas. Daaa, da. Qu pasa? Aaa, da puu-puu. Deja tomar el desayuno a da-da. Da-da tiene hambre. Y ahora, cierra la boca. Basta. Tiene perfecto derecho a hablar. La encerraremos en el garaje no entiendo por qu no se usan cadenas para sujetar a los chicos. Voy a Trinity. Adelante, no te lo impedir. Pens que querras saberlo. Bien, no me interesa. Vamos, vamos. Mi retorno. Me parece que deberamos pagar una libra de la cuenta de electricidad. M arion, me escuchas? Te oigo. Sera buena idea resolver una parte de ese problemita. M arion vierte leche en un recipiente. Oye, M arion, ests enferma? Ahora, por todos los demonios Deja de usar ese lenguaje frente a la nia. Y tambin frente a la seorita Fras. Estoy harta. Si quieres ir, pues hazlo. Vamos, M arion, s razonable. M s tarde o ms temprano hay que pagar las cuentas, porque de lo contrario cortarn la corriente. Qu pensarn las seoritas Smith? Yo creo que Por lo que ms quieras, deja de gimotear. Desde cundo te preocupa lo que la gente piense? Siempre fui as. Qu porquera. Sebastin se pone de pie y camina hacia la cocina, y pone el brazo sobre los hombros de M arion. Por favor, qutame las manos de encima. M arion. Cre que pensabas ir a Trinity. Vete, pues. No quiero desaprovechar la salida. Qu mentiroso. Eres un poco severa, M arion. Y vuelves borracho.
Por favor. Te meter una bala en la boca. Por qu no peleas con un hombre. No pienso darte un penique. Tengo una propuesta No pienso cambiar de idea. M uy bien, M arion. Si as lo quieres. S protestante y miserable. Si me disculpas. M e marcho. Sale de la cocina con el rostro de piedra. Toma un bolsn del saloncito y se mete en la habitacin de la seorita Fras. Dos jarrones. En el bolsn. Y el sombrero hongo bien ajustado sobre el crneo. Sale rpidamente por la puerta del frente, tropieza en la bajada y al suelo. Cae de cabeza sobre el laurel, la cara golpea el suelo cubierto de hojas en descomposicin. Los jarrones en alto, por razones de seguridad. Algunas malas palabras para aliviar la tensin. Tironea el portoncito verde. No se abre. Un puntapi. Se abre bruscamente. El gozne inferior cuelga del resorte. Lleg a Dubln en el piso superior del tranva. Se desliz entre la multitud elegante de la calle Grafton. Pasa bajo las tres bolas de oro y se acerca al mostrador. Deposita los dos jarrones. Un hombre funeral se inclina murmurando sobre ellos. Bien, seor Dangerfield. Herencias. Fino Waterford. Ya lo veo, seor Dangerfield. No se vende mucho en estos tiempos. Parece que la gente no le da mucho valor. El vino est popularizndose mucho. Ah s, seor Dangerfield. Ja. Los norteamericanos se enloquecen con estas cosas. Diez chelines. Que sea una libra. Quince y no discutamos. Sebastin se volvi con el dinero. Choc con un hombre que entraba por la puerta. Un hombre de crneo rotundo y hombros perfilados contra el tiempo. Jesucristo vuelve a casa a descansar. Sebastin. Percy, cmo te va. Desagoto la mierda de los baos pblicos de Iveagh House. Bebo lo que encuentro y monto cuando puedo. Realmente magnfico. Y vengo a empear cinco libras de carne. Eh, imposible. Aqu est. Percy, es increble. Bebamos una copa. Espera un segundo mientras dejo la carne, y te lo contar todo. Sebastin esper bajo las tres bolas. Percy, sonriente, sali y empezaron a andar por la calle. Percy Clocklan, un hombre bajo y corpulento. Tan vigoroso que poda derrumbar las paredes de una habitacin soplando fuerte. Pero lo haca slo en las casas de la gente que no le gustaba. Se sentaron en el rincn de una minscula taberna. Unas pocas brujas cada una masticando sus propias encas en los odos sordos de la otra. Dicindose las cosas ms sucias que pueden imaginarse. Realmente chocante. El rostro de Percy Clocklan era todo sonrisa y alegra.
Sebastin, lo he tenido todo. Mi padre fue gerente de un banco. Mi hermana miembro de la Sociedad Expiatoria, mi hermano director de una empresa y yo vivo en Iveagh House, sobre la calle Bride, un refugio de pobres y moribundos. Ya vendrn tiempos mejores. Deja que te explique. Aqu estoy, educado con la crema en Clongowes. Nueve aos en el comercio textil aguantndome a esos terribles idiotas y ni un aumento. Le dije al gerente que se metiese la mercadera en el culo. Jess, no debera haberlo hecho. Mrame ahora. Todas las maanas tengo que agarrar un cao y dedicarme a limpiar la porquera de estos bastardos irlandeses que vienen de noche hartos de encamarse y hacen sus cosas en los pisos. La otra noche sorprend a un viejo piojoso meando en la fuente. Pero saco apenas un cheln para una comida y dos chelines y seis peniques para pagar la cueva donde duermo. Soy el mozo. Y sa es la cosa buena. Y me pagan y me meto en las piezas y por ocho peniques tengo a las que se retrasaron. Percy, qu querras tener en la vida? Sabes lo que quiero? Te lo dir. Y puedes escuchar a esos malditos cretinos que estn sentados ah hablando idioteces durante horas y no llegan a ninguna parte. Te dir lo que quiero y en realidad es todo lo que quiero. Quiero una mujer con las tetas y el culo terriblemente grandes. Las tetas y el culo ms grandes de todo el putero. Me la monto Oh las tetas, las tetas. Pensar en ellas. Dios sabe lo que es bueno. Nada ms que las tetas, y un culo muy grande de modo que pueda volver a casa por la noche y tirar un pedazo de carne en la parrilla y llenarme las tripas y luego montrmela. Quiero algunos chicos. Algo por qu trabajar. Incentivo, eso quiero. Estoy aqu en una maldita taberna irlandesa perdiendo el tiempo. Me acerco a los cuarenta y tal vez podra haber sido un tipo importante con automviles y criadas, pero no me importa una mierda. Ahora eso termin y es intil quejarse. Pero si tuviera una mujer con un par de tetas terriblemente grandes no me veran ms el pelo en una taberna. Sera tan feliz como el pecado. Me cas una vez pero nunca volver a cometer el mismo error. Quera beber todas las noches y tena terror de los hijos. Percy, primero el embarazo. Y luego la copa para reaccionar de la inseguridad que trae el embarazo. Ya lo s. Ya lo s. Fui un terrible estpido. Pero ella no quera saber nada. Deca que era demasiado joven para esclavizarse con los hijos. Ahora comprendo mejor. No quera renunciar a su empleo. Yo no tena ninguna influencia sobre ella. Ahora no me importa, cualquier puta vieja me sirve, y montones de vino tinto para olvidarme de la comida y del alquiler. Y dnde conseguiste esa carne? Sebastin, ni una palabra de esto. Mira, es confidencial. Tena esa tipa que trabajaba con los carniceros. Me pasaba hasta ocho libras de la mejor carne del da. Venda tres o cuatro libras y me quedaba bastante para conseguir mi botella de tinto y meterme el resto en la tripa. Anduve bien muchos das. De tanto en tanto le daba unas libras al viejo Tony Malarkey para sus chicos. Viv un tiempo con l, pero es como una gallina irlandesa, cacareando y celoso cuando yo vena de una noche con las retrasadas. No puede soportar que otros lo pasen bien. De modo que me mud. Pero descubrieron a la mujer. Y hoy dnde conseguiste la carne? Ahora te lo explico. La sorprendieron robando la maldita carne y ah mismo la echaron. Y esa noche quiso que me la montara gratis, y yo le dije si crea que era un toro de establo para malgastar
mi energa en su esqueleto irlands y sus tetitas chatas sin un pedacito de carne detrs. De veras, hay gente que no tiene decencia. Sebastin, eres el nico tipo decente que conozco. Cuando tienes dinero pagas una copa y no cacareas. Yo debera haber sido cura y habra llamado todas las semanas el furgn de Morgan, con unos buenos tragos y un ama de casa con tetas como pirmides; entonces s que hubieras odo buenos sermones. Habra enseado la maldita decencia a esta gente. Pero cuando no consegu ms carne de esta puta irlandesa, busqu otra en una carnicera. Entraba todos los das a comprar huesos para una semana, y no pas mucho tiempo antes de que empezara a sacar carne para m. Eres un tipo terrible. Y hay una nena irlandesa en la Iveagh House que la tiene conmigo. Dice que un par de pelotas decentes en la mano vale ms que un pene volando. Percy, seras un excelente marido. No me vengas con sas. De veras. Mrame. Estoy perdiendo el pelo. Duermo al lado de un montn de vendedores de diarios y todos me dicen hola en la calle Grafton. Yo, del Clongowes Wood College. M rame, Percy. Te miro. M s dinero que el presidente con el cheque de los veteranos. Percy, los gastos son enormes. Y tengo que mantener mi dignidad. Dignidad de puta irlandesa. Quieres venir a una fiesta? Esta noche no. Sebastin, ests loco? En la casa de Tony, las Catacumbas. Tony quiere verte. O decir que OKeefe se fue a Pars y se hizo maricn. Es cierto. Est en una ciudad pequea y persigue todo lo que se mueve. Dios, ven a la fiesta. No puedo. Entonces, bebamos una copa. Percy, he sufrido mucho desde la ltima vez que te vi. Cierto seor Skully, que es el dueo de la casa donde yo viva, me busca para reclamarme dinero. Y adems, hay algunas casas de comercio. Sebastin, deberas dedicarte a las apuestas. Ah est tu problema. Una apuesta me cambia completamente el da. Caray, vamos a tomar una copa de vino tinto. El vino tinto es dulce y espeso, sangre muerta seca. Corre por las calles. Slo atino a imaginarme que me gustara estar entre dos muslos. Conoca a una chica que usaba un sweater anaranjado. Le pona las manos sobre la desnuda cintura del vientre esbelto. Era una lechera. Yo era un caballero. Estbamos sujetos en un abrazo ertico. Bajaron por la calle entre los chicos y las alcantarillas de granito hablando del dinero que se haca criando ovejas. Sebastin, alguna vez te montaste una? Realmente, Percy. En Argelia
16
Sebastin estaba sentado, doblado sobre el vientre, exultante. Una noche maravillosa. Estaban sentados en la Casa Escocesa entre dos grandes barriles. Afuera, los botes Guinness hacan chug chug. Estentrea risa de Clocklan. Creo que me las arreglar para que sea una gran noche. Invitacin a toda clase de hombres. Dolientes y enfermos, hipcritas y perversos. Sucios y deshonrados. Comunicantes cotidianos y miembros prestigiosos de la Legin de Mara. Fracasados y al borde del fracaso. Dubln abunda en empleados y funcionarios de menor categora. A las nueve en la oficina hasta la seis, a casa. Los cuerpos arruinados y maltratados. La esposa no pondr all su mano, ni practicar un doloroso bombeo. Una reunin de angustiados y humillados. El seor Dangerfield, alias Danger, Bullion, Balfe, Boom y Bestia, le dir cmo salir del asunto. Pero conviene recordarlo, es duro pero justo. Estas pequeas jodeduras demostraron a la gente que ustedes podan aguantar. El dolor tanto como el placer. Y creo que debera haber una mesa en medio del piso, para mostrar el animal. Cuadernos baratos para anotar, por favor. Les dir todo lo que quieran saber. Tal vez ahora no parezco gran cosa, pero de aqu a cinco aos. Uf. Y no olviden que adems estoy en Trinity. Nadie me detendr. Para clausurar la velada bailar una danza espaola y atrapar aceitunas con la boca y tambin otras cosas. Y por supuesto canciones, dirigidas por el seor Dangerfield y el t y las masas servidas por autnticas putas del norte de Dubln, para los que estn reprimidos. Clocklan, sufro un terrible ataque de tristeza. Agarra la maldita cerveza y deja la tristeza. Esta ser una gran fiesta. Debera volver a casa, Percy. Deja eso. No puedes perderte esta diversin. Suban por la calle Grafton llevando paquetes grises de cerveza. Dangerfield cantaba: M i corazn es como una uva aplastada. Slo la pepita me queda. Slo la pepita. M e echarn de casa. Dios, en qu casa vives. A tu mujer, un buen puntapi en el agujero. Te echar? Tonteras. Estamos en Irlanda. Pasaron una verja de hierro y descendieron los escalones negros y empinados. Tony Malarkey, anfitrin, sonriente, todo complacido como un toro que huele la nalga clida de una vaca en celo, contando los paquetes de cerveza. Ojos sobre los corchos. Pasan por un fregadero, y luego se abre una enorme cocina. La bebida sobre la mesa. Clocklan lleva la suya a un rincn de la habitacin, ocultando la botella bajo unos harapos. M alarkey lo mira. Qu piensas hacer con esa bebida, Clocklan, maloliente puta vieja? No pienso malgastarla en tus viejas tripas. El aire se llena con el estallido de los corchos. Olor de paredes y cavidades hmedas. Sensacin de largos corredores y cuartos ocultos, tneles en la tierra, pozos negros y bodegas de vino llenas de
colchones mohosos. Una lamparita encendida en el centro de la cocina. El piso, manchado, azulejos rojos. Paredes encaladas y vigas costrosas cruzando el techo. Y ms gente irrumpiendo por la puerta, cargada con bolsas de cerveza. Sebastin se mete botellas en los bolsillos. Est armndose. Atraviesa la habitacin. Una muchacha baja y robusta est de pie, sola. Ardientes ojos verdes y largos cabellos negros. Quizs el padre es fabricante de atades. O ella es criada. Sebastin a su lado. Ella marca una reja. Uf, no es criada ni sierva. Qu ojos verdes, animales. l aferra la botella, la sostiene entre las rodillas, un rpido movimiento del tirabuzn. Luego endereza el cuerpo. Bop. La espuma parda se derrama por las comisuras de sus labios. Sonre a la chica. Cmo se llama? Raro que me lo pregunte as, de improviso. Qu le gustara que le preguntase? No s. Pero es extrao que de pronto me pregunte el nombre. M e llamo Sebastin. Yo me llamo M ary. M ary, parece italiana. No es usted un poco atrevido? Buuuuubebo. Danggiggigi. Que en africano quiere decir cualquier cosa menos bonita. Se est burlando. No me gusta. Usted es raro. Tenga una botella de cerveza, Mary. Quiero decirle algunas cosas. Primero, unas palabras acerca del pecado. Usted qu sabe del pecado? Puedo perdonar el pecado. Lo que dice es pecado. No hablar con usted si dice esas cosas. Asumiendo el papel de caballero, Sebastin ofreci un vaso de cerveza a Mary. La llev a un banco y se sentaron a charlar. Ella dijo que cuidaba la casa. El padre no poda mover el vientre desde haca tres semanas y tuvieron que llamar al mdico y el mdico no pudo ayudarlo y pensaban que poda morir envenenado. Explic que el hombre se quedaba acostado y no sala a trabajar. Estaba as desde haca meses y el olor era insoportable y ella tena que atender la casa y a los dos hermanitos. Clocklan en el otro extremo del cuarto, haciendo la corte a una rubia de suave piel. La reunin destila matices de hasto y descontento. De pronto una botella de cerveza atraviesa volando el cuarto, y se rompe en la cabeza de un tipo afeminado. Se oy un estremecido murmullo de admonicin y un coro de aliento. Una silla en pedazos, y una muchacha se retuerce y grita que no la manosearn. Sebastin se refugia en su banco con Mary, y le relata lo que est pasando. Algo atraviesa el lugar. Clocklan se ha apartado de su rubia y conversa con un hombrecito que segn dijo alguien era joyero por oficio y disposicin. De pronto Clocklan levant el puo y lo descarg sobre el rostro del hombrecito. El tipo cae al suelo, y gatea desesperadamente hacia la seguridad de un banco, lejos del mugido de Clocklan, y recibe un puntapi en el rostro de una muchacha que crey que intentaba mirarle bajo la pollera. Sin duda, un stano de condenados. No puedo tolerar a los tullidos econmicos y no simpatizo con los que otrora fueron ricos. Ah estn todos huyendo de todos. Quiz no puedo soportar que esta espera acabe. Los pocos que quedan en el centro de la habitacin. Los otros derrotados en la
batalla se haban retirado a los rincones del cuarto y no tenan opinin, de pie con los ojos vidriosos y borrachos. M ary levanta los ojos verdes. Oh, qu cosas ocurren aqu. Una banda de desesperados, M ary. De qu regin de Inglaterra viene? No soy ingls, M ary. Qu es, entonces? Norteamericano. De veras? Y usted es irlandesa. S. Y le gusta Irlanda? M e gusta. No aceptara vivir en otro pas. Ha vivido en otro lugar? No. Y le gusta su padre? Qu pregunta extraa. Por qu me hace preguntas tan raras? Usted me gusta. Quiero saber si usted simpatiza con su padre. No. No me gusta. Por qu? Porque l no simpatiza conmigo. Por qu no simpatiza con usted? No lo s, pero nunca me quiso. Cmo sabe que l no la quiere? Porque me pega. Santo Dios, M ary. De veras, le pega? S, me pega. Por qu? Por nada. Debe ser por algo. No. Si llego tarde a casa me pregunta por qu llego tarde y no importa lo que yo diga, encuentra una excusa para golpearme y me arrincona en el vestbulo, para que no pueda escapar, y empieza a pegarme. M e odia. En serio? S. Y sin razn. Apenas entro en la casa, lo veo sentado escuchando la radio, y voy a colgar mi chaqueta, y entonces me llama a la sala y me pregunta dnde estuve, y me acusa de ver a hombres en los parques y salir con ellos. Y yo no estuve con nadie. Luego me dice mentirosa y me insulta y si le explico que estoy diciendo la verdad, se me viene encima. Y su madre? M uri. Y usted cuida de su padre y sus hermanos?
S. Por qu no se va? Vaya a Inglaterra y consiga empleo. No quiero abandonar a mis hermanitos. Son muy pequeos. Pero ahora no puede pegarle. A veces lo intenta, pero ya soy ms fuerte que l. Puedo contemplar a Mary. De qu se trata? Es fcil descansar los ojos en ella. Tambin ser fcil tocarla? Las mangas del sweater arrolladas hasta los codos, las muecas esbeltas y flexibles y los hombros bien formados. No quisiera vrmelas con ella, excepto en la pasin mutua. De pronto un estrpido en la puerta, la tabla del medio cede y aparece una enorme cabeza cantando. El bello trasero de M ary M aloney es la dulce manzana del pecado. Que me den el bello trasero de M ary y una botella llena de ginebra. Un hombre, los cabellos congelados por la cerveza y la grasitud humana, el pecho rojo centelleante bajo la chaqueta negra, los puos nudosos rotando alrededor del crneo ptreo, se zambull en el cuarto lleno de almas torturadas con una cancin caudalosa. Tu madre naci de Jess con los cabellos blanconieve y el ms grande par de tetitas que el mundo conoci jams. M ary dio un codazo a Sebastin. Quin es? Qu cancin chocante. Es el hijo del autntico Lord M ayor de Dubln. Y su to escribi el himno nacional. M ary apreciativa, sonriente. El hombre atraves las baldosas rojas saludando speramente a la gente aqu y all, y hablando a todos. Me encantaron las crceles britnicas. Y ustedes hermosas mujeres. Qu bien construidas. Me encantara hacrselo a todas ustedes y a sus hermanitos. Vio a Sebastin. Por el amor de nuestro Santo Padre, el Papa, ojal consiga otra mquina de escribir dorada. Dame tu mano Sebastin antes de que te mate a golpes con ejemplares encuadernados del Catholic Herald. Cmo ests, por el amor de Dios? Barney, te presento a M ary. M ary, ste es Barney Berry. Encantada de conocerlo, Barney. Mary, eres hermosa. Cmo ests? Me encantara hacrtelo. No dejes que esta puta te toque o te desflore. Cmo ests, M ary? M uy bien.
Barney se alej de un salto y subi a la mesa e inici una gil danza de macho cabro. M ary se volvi hacia Sebastin. Parece buen tipo. Un hombre excelente, M ary. Su to escribi la cancin? Mary, cuando digo algo, es la verdad. Slo digo la verdad. Y dgame, Mary, qu piensa hacer con su vida? Qu quiere decir? En la vida. Qu me propongo ser? No lo s. Ignoro qu quiero ser. Cuando era pequea pensaba ser bailarina. No me disgustara ir a la escuela de arte. M e agrada dibujar. Qu dibuja? Toda clase de cosas. M e gusta dibujar mujeres. Por qu no hombres? M e gustan ms las mujeres. Pero tambin los hombres. Pero ms las mujeres? S. Nunca me hicieron esta clase de preguntas. Jams conoc a un hombre gentil. Ninguno? No me refiero a usted. No lo conozco. Quiz es buen hombre. Las mujeres son amables. Le gusta el cuerpo de la mujer? Qu preguntas extraas. Y adems, por qu quiere saber eso? Porque usted tiene un hermoso cuerpo. Cmo lo sabe? Por los dientes. Cmo? Buenos dientes, buen cuerpo. Los dientes de Dios son dientes sanos. Mary, debe acompaarme a beber una copa. Todo est cerrado. Oh, hay lugares. El lugar lleno de humo. Crneos bamboleantes. Los que se vieron forzados al silencio, adheridos a los muros blancos y descascarados y los castigadores, una banda numerosa. Barney canta, y se balancea sobre las baldosas. Transpiracin. Clocklan ha dejado a la rubia para llevarse al pequeo joyero hacia el fondo oscuro de las catacumbas con el fin de seguir castigndolo. Le golpea la cabeza con la base del puo. Es verdad, el lugar burbujea y se retuerce, sencillamente se retuerce. Malarkey alla que es un rey excelso y maldito y si los dems no lo vivan les romper la cara. La mujer de Clocklan se sube a la mesa para bailar. Golpes y meneos, ella marca el comps. Y Percy vuelve con una ancha sonrisa que se le borra cuando ve a su mujer sobre la mesa, y dice que es una repugnante trotona y que no tiene el ms mnimo orgullo, cmo baila as frente a toda esta manada. Pienso que el padre de Mary es un patn grosero y constipado. Las cosas que existen al norte de Dubln no son nada recomendables. Pero creo que Mary tiene mucho encanto y sensibilidad. La llevo conmigo a mi jardn personal de luz de sol, al que no llamo Edn por obvias razones. Seora, puedo tocarle los pezones con los ojos. Creo que esta gente en general est toda contra todos. No les
importa vivir entre sbanas sucias y proceder indiscriminadamente. Sin el ms mnimo pensamiento de las consecuencias que Dios les reserva. M alarkey tom del brazo a Dangerfield. Sebastin, quieres ver la cosa ms sorprendente de tu vida? Por supuesto. Ven a la bodega. Sebastin y M ary siguen a Tony. Y ahora, por amor de Dios no hagan el menor ruido, pues de lo contrario el viejo Clocklan tendr un ataque. M iren ah. Al fondo del saln largo y oscuro se detuvieron frente a una ventana medio abierta. Se inclinan sobre el alfizar, miran por el agujero negro. En el centro del cuarto, dos figuras sobre un angosto catre de tela, remolino de cuatro piernas retorcidas. Revolcndose. Se oy un sonoro crujido. Y luego un grito. El catre se desarma, los traseros desnudos golpean la piedra. Un Clocklan desnudo aferrndose desesperadamente a la suave piel desnuda. Ella dijo Oh Dios mo qu pas y gimi. Clocklan grue, ignorando las risas que vienen del vestbulo, pegado a la rubia gimiente. Sebastin, alguna vez en tu vida viste algo parecido? Tony, debo reconocer que Clocklan tiene muchsimo espritu. Sucia puta irlandesa. Sera capaz de montarse a la madre en el atad. Mary vuelve corriendo a la cocina. El lugar est atestado. El piso cubierto de botellas rotas. Una muchacha de pie en un rincn, borracha, orinndose la pierna enfundada en nylon. Un lindo charco. Una voz afirma. Digan lo que quieran de m, pero por Dios, no insulten a mi Rey. M e monto a tu viejo Rey. Quin dijo eso? M e monto a tu viejo Rey. Vamos, a ver, que se presente. Quin dijo eso? El rey es pura mierda. Vean, no tolerar eso. Arriba Irlanda. Dios salve al Rey. Pelotas para el rey. Dios salve a todos los presentes. Y tambin a los dems. Oh, gua mi camino de retorno a esta sangre catlica. Y hablemos tambin de la matanza. Puos agitados en el humo y el olor. Qu escena lamentable. Bastara un decibel de todo esto. Decadencia moral. Y una agradable carencia de fibra. Pero de decencia, ni el ms mnimo rastro. Debo detener esto. Dangerfield toma una silla y sube a la mesa, cierra los dedos sobre la lmpara elctrica y la arranca del cielorraso. Un chisporroteo azul llameante. Cscaras de yeso se rompen en el piso. El cuarto oscuro se puebla de gritos. M ara y Jos estn masacrndonos. Squeme de encima las manos sucias. Quin lo hizo?
M e han robado. M e la dieron. Aaaay. En la oscuridad Sebastin gui a Mary y juntos subieron los escalones de hierro que conducan a la calle. Pasaba un carruaje. Oiga, buen hombre. El coche se detuvo. La seorita y yo queremos beber una copa, conoce algn lugar? Seguramente, seguramente. Treparon al mohoso interior. Se acomodaron sobre una masa de tapizado roto y alfombras hmedas. No es maravilloso, M ary? Por qu arranc la luz del techo? Podra haber muerto alguien. Me abrum la depravacin y el general decaimiento moral. Mary, su padre alguna vez le peg en el pecho? M e pega en todas partes. Pero s defenderme. M ary, la llevar a The Head. Donde podamos beber con gente de ms categora. M ejor me vuelvo a casa. Por qu? Es necesario. Usted va a Trinity. Cmo lo sabe? Me lo dijo una de las chicas. Todos esos estudiantes de Trinity son iguales. Los nicos buenos son los negros. Son caballeros. No son atrevidos ni se propasan. M ary, tal vez no soy negro pero tampoco soy malo. Se rio de esa gente que estaba al fondo, toda desnuda. Estaban reunidos en congreso. Qu modo de hablar. El coche pasa bajo el puente ferroviario. Deja atrs a los fabricantes de monumentos. Y un negocio donde yo sola guardar mis raciones. Olor fro y lechoso. A menudo yo compraba dos huevos y una tajada de tocino. A una chica de amplio pecho. M e miraba fijamente. Y una vez compr avena y sal y me emborrach terriblemente del otro lado de la calle. Invit a los jubilados a beber una copa. Vinieron todos con sus bufandas apretadas, tosiendo graciosamente. Y todos me contaron cuentos. Acerca de los hombres y sus hijas. Los o antes, pero una vez no es suficiente necesito escucharlos con mayor frecuencia. Y despus desparram por ah mi bolsa de avena. Sebastin bes a Mary. Ella se defendi los pechos con los codos. Pero entreabre la boca. Y tiene un traserito duro y muslos gruesos pero no puedo meterle la mano en el seno. Tampoco pellizcarla ah debajo. Ni un centmetro. Dime, Mary, qu te parece si t y yo vamos donde crecen los olivos? O por lo menos donde no hay esta maldita humedad. M uchacho, qu labios estrechos. Ahora que recorremos los muelles, recuerdo cunto deseara ver un poco de generosidad. Esta Mary belicosa resulta un poco molesta porque es dura como una piedra y casi est intentando pelearme. Recojo esa impresin. Me sujeta la mano y sin provocacin me la retuerce. Me suelto y me aparto de ella. M ary, tengo que mostrarte algo.
Sebastin extrajo del bolsillo una caja de fsforos. La abri y mostr a Mary una imagen del Bienaventurado Oliver Plunket. Eres catlico? Seguro que no. M ary, soy todo y especialmente catlico. No puedes ser catlico y adems otra cosa. M ary, soy un gran viento que viene de East Jesus, un geek de Galia. Quieres burlarte. Y tengo que volver a casa. Vivo cerca del puente de la Capilla. Vamos, Mary, quiero que conozcas esta hermosa posada antigua. La ms bella de su tipo en Europa. Y te cantar: Oh, la calle de la Taberna es la ms tonta de las calles enloquecidas, oh, la mejor, realmente la mejor para este mugido de M isur. Te gusta? Tienes mucha labia. M ary, cuando todo el mundo sea una camalegre. se ser el momento. Ests loco. Sebastin asom la cabeza por la ventanilla y habl amablemente con el conductor. Mary, vamos a un cuartito tibio con un fuego encendido. Y te pagar unas copas si podemos sentarnos y charlar. Me gustara hablarte de las cosas del papismo. Jams podramos salir adelante sin el Papa. l mantiene un poco de dignidad en esta tierra. Si hubiese unos cuantos ms como l no existira tanto libertinaje y engao. M ary, en este mundo hay mucha gente mala. M ary movi la cabeza en el hombro de Sebastin y murmur: Bsame de nuevo. Sebastin se sobresalt, enarcando el ceo. M ary, realmente! No me avergences. Puedo ver el Palacio del Tribunal del otro lado del ro. Oh, los alegatos de infraccin a la paz del Rey en el reino de Inglaterra, cometidos mediante la fuerza y las armas, de acuerdo con el derecho y la costumbre de Inglaterra, no deben formularse sin mandato del Rey. Oh, estas cositas de la ley. Las conozco todas. Y un ro es una corriente natural de agua de mayor volumen que un arroyo o un riachuelo. Y el Liffey es un ro. Y la bveda de los cuatro tribunales es como un chico postrado. Pero no importa. Esta Mary, con su trasero espatulado, retorciendo el cuerpo tosco y tenso. Sintate en mi rodilla, ahora, mientras desaprendo las leyes de la cloaca. A uno le ocurren muchas cosas extraas, de peculiar naturaleza. Quiz si tuviera un pez, muerto y legamoso y si mantuviese abierta la ventana de la seorita Fras y las cortinas corridas y esperase que el narigudo Skully asomara la cabeza y le diese un latigazo violento en la cara. Plosh. Justo entre los ojos. Pifff. Toma sa, grosero. Un corcovo cuando el coche pas sobre el cordn de la vereda, dando vuelta a la calle de la Taberna. El sucio vehculo se detuvo frente a un portn de hierro cerrado. El caballo relinch nerviosamente. Atacado de pulgas. Sebastin descendi cautelosamente y el hombre le pidi una
libra. Los dos esperando en el silencio. Una situacin de ligero malentendido. La oportunidad de medirse verbalmente. Sebastin empez calmoso. Dime, viejo, te gustara pasar la Navidad en el Joy, echando los dientes por tu trasero catlico? A esta hora de la noche es una libra. El hombre lo mira con ojos letrgicos que desbordan chelines. Clava los ojos en los ojos sangrientos y desorbitados, marcados de gris alrededor de los globos rojos. Quiz quieras que te destroce esa boca de rata y te haga un bautismo celta en el Liffey, vulgar ladronzuelo. Llamar a los guardias. Qu? Llamar a los guardias. Qu? M aldito sea. Sebastin dispar una mano y atrap por la chaqueta al hombre, hasta que el rostro baj hacia la calle y los pies se elevaron en el asiento. M aldito sea, di otra palabra insolente y te hago tragar el caballo y el coche. M e entiendes? Llamar a los guardias. Cuando acabe contigo no podrs llamar a tu condenada madre. Porquera. Me oyes? Porquera. Una libra, bastardo. Repugnante hipcrita. No tienes decencia. Ni amor. Sabes lo que es amor? Dnde est tu amor, bastardo? Caramba, te estrangular si no muestras un poco de amor. M ustrame un poco de amor o te estrangulo. Una vaga sonrisa se dibuja en la boca del hombre. Sus ojos son dos agujeros aterrorizados. Escenita en la calle de la Taberna. Mary baja, le tironea los dedos alrededor de la garganta del hombre silencioso. Djalo. Qu te hizo? Por qu no le pagas y lo dejas ir? Cllate. Eres terrible. Cllate. Vamos a beber, todos. Un resplandor de esperanza en los ojos del hombre, y culpabilidad. Sebastin, siempre sostenindolo del cuello. Vendr a beber una copa? De acuerdo, entrar a beber. Quiero volver a casa. Ya est, M ary. Este caballero vendr y tomar un trago. Y t tambin. Quiero volver a casa. Eres terrible. De ningn modo. Este caballero sabe que estaba aprovechndose de m. S bien cunto es hasta la calle de la Taberna. M irada esquiva del hombre. Sebastin se acerc a la verja de hierro y extendi una mano y oprimi el botn del timbre en la pared. Espera. Sebastin sacude la verja. Un murmullo suspicaz surge del callejn oscuro. Quin est ah? Basta de escndalo. Vyase a dormir aqu no hay nada.
Sebastin mete la cara entre los barrotes. Viajeros del Oeste. Slo diez minutos. Somos amigos del hombre de la barba. Vyanse. Salgan de aqu. Qu se creen que es esto? Nos enva el hombre de la barba. Amigo del cadver. La voz se aproxima. Mustrese a la luz, y deje de armar escndalo. Ni muerto estara una tranquila con el ruido que hacen. A ver la cara. Quin es la mujer? Aqu no se admiten mujeres. Qu se creen que es esto? Vamos, vamos es la Dama del Alba. La Dama del Alba, mi trasero. Esto es intolerable (usted ya estuvo aqu) por qu tanto barullo? Usted sabe que no puede comportarse as. No hagan ruido al entrar y vyanse pronto. Oh, usted es una mujer excelente, y tiene el cuerpo de una mujer de treinta. Acabe con eso. Dnde est el hombre de la barba? En Maynooth. Dijo que el precio de la bebida era escandaloso y por unas plegarias poda conseguirlo gratis. No diga blasfemias y cuidado con esos barriles. Usted es un embrolln Los conozco muy bien a todos. Vamos, vamos, seora No me llame seora s lo que anda buscando. El grupo avanza lentamente. Llega al final del corredor. Atraviesa una puerta. A lo largo de la pared oscura. El interior del cuarto medieval de luz amarilla. El ojo pineal del mundo. Dnde est Catherine, la chica? Envela con dos cervezas calientes y un vasito de ginebra para la dama, y lo que guste usted misma. Y no me desagradara un ratito en la cama con usted. Oh, acbela con eso, y no haga ruido. En este semicrculo de expectativa. Sofs rechonchos y retorcidos. Aqu no hay mucho sentido de fraternidad britnica a pesar de lo deportivo de la habitacin, con cuadros de caceras por todas partes. Catherine es una belleza y lo mismo Mary alrededor de la nariz y los ojos. Pero ste es un sof de cerda de caballo. Canta conmigo, M ary. Sebastin bendito eres, y Sebastin, y tambin la autntica cancin. Una mecha nocturna reunida con un stano repleto de besos. M ntame. Toca, hip, mi tierno yo, el gran rbol del amor. Catherine, la doncella, entr con una bandeja de bebidas. Mira a Sebastin con una sonrisa astuta y tmida. Ojos azules, y algo de la bovinidad celta en los tobillos. El cochero se limpia la boca con la
manga y limpia el borde del vaso con la mano para purificarlo. M ary sentada inmvil, alisndose la pollera y mirando a Sebastin. No te gusta, M ary? Est bien. Seor, es una excelente cerveza. Bastante buena. Tiempo lluvioso. Sin duda. Me parece que no llegar muy lejos con esta conversacin o con Mary. Procuro excitar su simpata por mi condicin de individuo ajeno a la iglesia y a la gracia. Puede ser el agujero de la aguja que me permita llegar al suyo. Mi enfoque de la vida es cloacal. Mucha gente lo ha dicho. No por eso me propongo aflojar. Si hay ilusin, gocemos del asunto con elegancia. Te tendr, Mary. Como a Marion. En los buenos viejos tiempos tena a Marion bien atada. Alrededor del dedo. Arriba a preparar el t. Y tostadas. Eso era amor. Pero yo lo mat. Las cosas no duran. Cambian. Y a veces se multiplican, como los bebs. Entr la encargada del establecimiento. Bueno, fue la ltima vuelta. Tengo que acostarme. Una para el camino y para usted. Somos viajeros muy cansados. Quiere que me arresten? No sea que nos maten al salir. Acbela. Usted es una buena pieza. Si los dejo entrar, no puedo sacarlos. Una vuelta y nada ms. Catherine, dos whiskies y una ginebra, y afuera. En los tiempos que corren no se puede conseguir que trabajen, slo piensan en trapos y salir a bailar. Antes les rompa el trasero a patadas, a ella y a sus amiguitos. Ahora no quieren trabajar. No saben ocupar su lugar. Si lo sabr. Vienen del campo y cualquiera dira que son nias de sociedad. Hay que bajarles los humos. Las he visto viajando en primera clase. sas deberan caminar jams en primera clase. Disciplina. M s disciplina. Salen con negros todas las noches de la semana. Yo les quitara eso. Llegar el da en que reciban el merecido castigo por su pereza. Estoy segura. Cuanto antes mejor. Creo firmemente en la justicia. Totalmente de acuerdo. Ahora, si me disculpa un momento, debo hacer pip. Son trece chelines y seis peniques. M i cochero la atender. Sebastin se abri paso por el corredor y sali a una puerta al aire libre. Orin profusamente. Se encontr con Catherine que volva en la oscuridad. Se entrelazaron. Y ella le puso la mano entre las piernas. Y dej caer ruidosamente la bandeja. El corredor se ilumin sbitamente. Qu estn haciendo? Vamos, no tolerar eso con mis empleadas. Basta. Catherine, quita los
brazos del caballero, sucia porquera. Vamos, vamos, est bien. Catherine y yo nos perdimos en el corredor. Lo conozco bien, Romeo. Y t vuelve a la cocina, descarada. Porquera. Sebastin aplic a madame un pellizco en el trasero mientras valsaba pasando a su lado y ella le aplic un golpe en la mano. Oh, Dios, oh. Iremos a sentarnos todos bajo el rbol shittah. Algo que nadie sabe es que empe un espejo de un retrete pblico. Uno de esos artefactos modernos, atornillado. Us el extremo de un tenedor para sacar los tornillos, y fui a lo de mi prestamista. Despus me dirig al cine Grafton para cenar en el interior seudotdor. Sentado al lado de la ventana, desde donde poda ver Dawson Lounge escrito en un alto muro. La felicidad puede ser incmoda. Y la espera de la comida fue grande, pero evoqu unos pocos temores para moderar el resplandor de la dulzura conservadora. La empleada, una hermosa muchacha de complexin oscura, la boca generosa y los dientes blancos y los pechos saludables de opulenta ondulacin mientras se acercaba con las fuentes de comida. Oh, cmo me despierta el apetito. M adame de pie en la puerta, el enorme busto sobresaliendo del corredor. Y ahora basta, afuera todos, antes de que vengan los guardias y echen abajo la puerta. Permtame agradecerle la agradable velada. Afuera. M e estoy convirtiendo en perro? La duea de casa se ech a rer. Los empuj hacia la salida, pasando al lado de los barriles. Y borrachos acechando en los portales, vomitando y meando. Sebastin dijo al cochero que los dejase en el Puente de M etal, y que llegara el tiempo en que l le reembolsara tanta amabilidad. Subieron los escalones lisos. De pie, mirando las gaviotas y los cisnes. Mary aferr el brazo de Sebastin. Una hermosa vista. Sin duda. Todas las gaviotas. S. M e gusta hacer esto. De veras? Cierto. S, es una sensacin agradable. Como si uno flotara, o algo as. S, flotando. Qu pasa, no te gusta? M e encanta M ary. Hablas sin parar, y de pronto tienes una idea y callas. Me haba distrado la comida en el restaurante del cine Grafton. Porque la empleada era tan amable. Una fuente colmada de excelentes y gruesas salchichas, y lonjas y una montaa de papas doradas. O a la empleada decir por la escotilla que se apurara porque el simptico caballero estaba muerto de hambre. Y el t era tan sabroso que yo me rea sin poder contenerme con el goce desbordante de todo eso. Y una suave brisa de la calle Grafton, que me tentaba a vivir eternamente. Pero s cundo ha
llegado el momento de hacer crecer las margaritas, aromticas y frecuentes. Y justo cuando estaba acuchillando una salchicha se oy un grito. La puerta de la cocina se abri bruscamente. La empleada sali disparada, una fuente blanca se le rompi en la cabeza, perseguida por una joven de rostro sudoroso, el cabello, mechones congelados en desorden alrededor de la cabeza. Gritaba que quera matar a alguien, que no poda soportar ms en ese agujero caliente. Gritaba y deca que la dejaran sola. Sigui rompiendo platos. Y egostamente, tem la posibilidad de que destruyese mi placer. En efecto, sent que la indignidad de todo el asunto me haba arruinado la comida. Pero se calm y le dieron cinco minutos de descanso para que depurase la cabeza de toda esa rebelin. Slo por mi comida, yo desbordaba ternura hacia su piel trabajadora y los manchones rojos de sus piernas. Pero la disciplina es necesaria. De todos modos, apoyo totalmente ese momento de ensueo cuando uno ya no aguanta ms. Sebastin se inclin sobre el hombro spero de Mary, y bes la comisura de su boca, mientras ella apartaba la cabeza. No lo hagas donde todos pueden vernos. Vamos a mirar la vidriera del negocio de lanas. Cruzaron el puente, tomados de la mano. Contemplaron las prendas de lana. Mary dijo que estaba ahorrando para comprarse un vestido en primavera. Explic que el padre nunca le permita comprar ropa nueva, y que la acusaba de querer usarla en los bailes. Dijo a Sebastin que tena amigas que iluminaban fotografas, y que algunas de las tomas no eran muy agradables. Quiz ella hiciese lo mismo muy pronto, porque el to tal vez recogiese a los hermanos, y entonces sera libre. Lo nico que no le agradaba de la vida en Phibsboro era la crcel de Mountjoy. Un da que pasaba por la crcel vio a un hombre aferrado de los barrotes y tena una extraa barba y le pidi que le trajese un poco de champaa y salmn ahumado. Slo atin a escapar y es lo mismo en Grangegorman, todos corriendo de un lado para el otro con la cabeza vaca. Pasaron frente a las casas viejas y ruinosas de la calle Dominick. Mary le mostr la casa donde viva antes de mudarse a la calle Cabra. Dijo que era un lugar terrible lleno de borrachos y los tipos se mataban con cadenas de bicicleta. La aterrorizaba la idea de salir de noche. Pero en la calle Cabra se paseaba por el Jardn Botnico y le gustaba leer los nombres raros de las plantas en latn, y paseaba a lo largo del Tolka, un bonito ro. Vivo aqu. Se detuvieron frente a una casa de ladrillos rojos. M ary, cundo puedo volver a verte? No s. Si hablas bajo podemos entrar en el vestbulo. Vivo arriba. M ary, eres una chica simptica. Les dices lo mismo a todas. Deja que te bese la mano. Est bien, si quieres. Hermosos ojos verdes, y cabellos negros. Crees que soy muy gruesa? De ningn modo. Ests loca? Bueno, estoy a dieta. Djame ver. Oh, de ningn modo, slo llenita. Y esto, est perfecto. Eres atrevido.
La espalda contra la pared, l frente a Mary y los brazos tensos, tenindola por los codos cubiertos por la chaqueta de color ciruela. La bes, y ella ech hacia atrs la cabeza. Te gusta, M ary? No debera decrtelo. Puedes decrmelo. Pero t no besas como los dems. Los dems? S. Pero, M ary, soy hombre refinado. Pero ellos no hacen as. Y no son refinados. No es eso. Te dar otro. Ella cierra los brazos sobre la espalda de Sebastin, aprieta. No hacen as. Te gusta? Por qu quieres saber? Quiero llevarte. Un ruido a travs del cielorraso. Mary se inmoviliza, la cabeza echada hacia atrs, atenta. M urmura. Dame la mano. Lo conduce al fondo del vestbulo y baja dos escalones detrs de la escalera. Esperan, y luego ella descansa la mano en los cabellos de Sebastin, y rasca. Bueno para la caspa. Oh la vibracin en este vestbulo. Se respira seguridad. M ary, tu boca y la salsa de tomate. Sebastin es un nombre raro. Venerable. Qu? Eso significa. M erecedor de honor y respeto. Eres extrao. Iiiii iiiiii iiik Eres un tipo de labia. Y t una chica bien formada. Lo dices por decir. Oh, de veras. M ira aqu, qu hermosura. Y all tambin. Grande en todas partes. Aqu no estamos seguros. Dnde? Podramos ir atrs. Es muy tranquilo. Una luz al final del corredor. Caminan frente a una hilera de cochecitos rotos, excelentes para transportar cosas a la casa de empeo. Pueden pasar frente a cualquier propietario. En los tiempos que corren hay que estar alerta. Tengo hambre de amor. No amor comn, sino autntico. El amor que es como msica o algo as. Mary es una chica buena y fuerte para el trabajo pesado. Limpiar pisos y cosas por el estilo. Ella y una casa que sea refugio del alma. Ya estoy harto del tipo delicado. Si
consigo a Mary como doncella, a Chris como pensionista, la seorita Fras como secretaria y Marion para dirigir todo, formaramos un grupo magnfico. Podra ocupar mi lugar en la sociedad, arreglarme la ropa y todo lo dems. Oh, habr cambios. No tolerar tonteras, ni descuidos. Por lo menos tengo normas. Y s que la sociedad respeta a un hombre por su disciplina. Lo sostena de la mano, y lo guiaba. A esta hora de la madrugada. Debo volver a casa. Y este olor de estircol. M ary abri la puerta derruida de un galpn. Cuidado con las bicicletas. Por aqu. Qu es esto? Carbn. Por amor de Dios. Qu pasa? Qu es esto, M ary? Un colchn. El tableteo de una escoba que cae. M ary murmura atemorizada: Jess, M ara y Jos. Y Sebastin, solcito. Ruega por nosotros, Bienaventurado Oliver. Estaremos bien. Quieres una botella de cerveza? M ary, te querr hasta el ltimo suspiro. Dnde est? M ary mete la mano detrs de las cajas y la turba. Es del dueo de casa. La oculta aqu, cuando las tabernas cierran. La esposa le arma escndalo si trae bebida a la casa. Eres muy buena, M ary. Dices muchas cosas sin pensarlas? Qu? Lo que dijiste. Qu dije? Cuando te expliqu que tena la cerveza. Ven, sintate a mi lado mientras abro la botella. Se acerc y se sent en el colchn, a su lado, apoyada en la pared, mientras l quitaba el corcho con una maniobra de la mueca. Estamos entre restos de carbn. Y una pila de turba. Ocurre que yo s que los perros y los gatos prefieren el carbn y la turba. Y no me agrada sentarme en medio de todo eso. M ary, est muy tranquilo aqu. S, hay paz. Lo necesito, M ary. Por qu? Por muchas razones. Pequeas dificultades aqu y all. La mayora malentendidos. Una chica como t me reconforta mucho. Aqu no est muy limpio ni es muy cmodo. Acrcate. No s qu decirte.
Estoy casado. Ya lo s. Por el buen Dios, Judas, Jos y el surtido general de bienaventurados y santos. Pero no me importa que ests casado. Creo que nunca me casar. No lo hagas. Por qu? Podra tocarte en suerte un irlands. Y qu? Vuelven borrachos a casa y te rompen la cabeza. Se arrojan sobre tu trasero todos los sbados por la noche y por poco te matan. Y otras noches tambin. Cerdos. M ary, no querrs eso. Quiz. En ese caso, nada tengo que aconsejarte. Consigue otra botella de cerveza. Bebes rpido. Indispensable, M ary, vista la general falta de decencia. Qu haces? Estudio derecho. Y adems? Horticultura. Colecciono estampillas, y adornos de bronce de los caballos. Me interesa mucho la observacin de las aves. Rehuso jugar. Rehuso absolutamente apostar a un caballo. Los ojos de Mary cavilosos. Sebastin se inclina y aprieta los labios en su oreja. Mary se inclina sobre l. Y yo meto la mano bajo su sweater. Estas dos montaas que emergen del mar. M ary, vendras a Inglaterra conmigo? S. Ir adonde t quieras. Necesitaremos un poco de dinero. Tengo treinta libras en el banco. Alcanzar. Pero no estoy segura de poder retirarlas. Estn a tu nombre? S. El dinero todo lo puede. Dangerfield grue pues ella no era un peso liviano. Pero aqu tena una muchacha buena y fuerte, no teme al trabajo, no lo creo. Dispuesta a poner el hombro para empujar la rueda. Ese es el problema del mundo, no hay bastante gente que ponga el hombro a la rueda, y dejan que otros hagan el trabajo. Hay que sacudirles la pereza, se van los domingos, estpidos paseos por el campo. Es doloroso verlos buscando algo que hacer el da libre. Tengo que poner a Mary de espaldas porque los pedazos de carbn atraviesan el colchn y se me clavan en la columna. Off. Como una tortuga que se vuelve. Vamos, muvete. Me parece que no estoy en condiciones de hacer este esfuerzo. Circo, payasos, arriba el sweater. Uf, qu hombrn y cmo jadea. Mi pensamiento ms penetrante se entretiene con el cuerpo de otra, y penetra hasta la raz. Cuntas cosas ms interesantes pueden hacerse con treinta libras, que no tenerlas en el banco. Tiene los senos en todo el pecho. Nunca conoc pezones como estos. Seguro que son buenos para amamantar. En la calle Grafton hay un restaurante llamado La Ubre, atendido por robustas matronas del campo. El almuerzo de tetas es una especialidad. No ms
privaciones del seno. Porque en mi propio caso nunca me parecen suficientes, y aunque esta noche estoy un poco cansado me encanta jugar con este extrao par. Sebastin, nunca sent una cosa as. Adentro es todo prpura. Hazme todo, todo lo que quieras. Quiero que lo hagas todo. Tranquila, M ary. No querrs tener un beb, no es cierto? No me importa. Quiero todo, todo. Te arruina la vida. Igual lo quiero. Otra noche, cuando est preparado. No quiero que uses esas cosas. Lo quiero as. Vamos. Por Dios, clmate, M ary. No lo arruines todo. No seas tonta. No soy tonta, s lo que quiero. Los dos nos arruinaremos. Los bebs quieren comer, no te lo permito. Esta noche no. Por favor, hazlo. Quiero todo. Nunca sent una cosa as. Volvers a sentirlo. Mary aplasta sus labios sobre l. Enlaza la rodilla de Sebastin con sus muslos, lo aplasta contra el suelo y voltea una botella de cerveza. Jess, Mary, no puede ser. No me hagas esto. En mi vida ya hay bastante malentendido, no necesito un hijo ilegtimo. Ella quiere obligarme a ceder. Rehuso absolutamente entregarme por la fuerza. Qu indignidad. Est loca. Sin reservas. No se para en nada. M ary, seguro que alguien nos oy. Todos duermen. M e gusta. M ary! M e gusta. M ary, de veras. M e gustas. M ary, nos descubrirn. M e gustas tanto. M ary, basta. M e gusta sentirlo. Nunca sent nada igual. Es veneno? Cura el dolor de garganta. Puerco. De veras. Ahora me lo apliqu. La espalda me mata, M ary. Afloja un poco. As est mejor? M ary, la botella de cerveza se derram por todo el piso. La bes. M i cerveza. Seguro que no es veneno? Cuidado, M ary. M e haces doler. Qu rico. M e gustas. Si quieres me voy contigo. Un lindo viajecito. Puedes ahorrar algo? M ary, el dinero es importante.
Tengo solamente las treinta libras. No puedo ahorrar. Con un poco de cuidado. M ary, sobrevivir es la orden. Por favor, bsame. Su mano aferra desesperadamente una botella de cerveza, besa la boca afiebrada de Mary y ella le abre la camisa y le besa el pecho. Los cuerpos ruedan a un lado y al otro. Mis problemas me acompaan a todas partes, incluso en los desvos. Por lo menos Mary y yo tendremos lo suficiente para vivir en Londres. Unas vacaciones para m. Un empleo para ella. Aflojar algunas de estas cadenas irlandesas. Con tal de que me mantenga lejos de Gales y la crcel. Porque all estar protegido. Ocho millones ms. De este stano abandonado de Dios con el trasero desnudo de Mary brincando sobre m. El momento de adoptar decisiones. Preparar una trampa para Skully con un saco, ya saben ustedes de qu, listo para caerle en la cabeza. Y secreto, muy silenciosamente y por la noche. Con la experimental Mary. La visin del asunto casi es demasiado. Un festn de alegra. De todos modos, Mary, toma de m lo que necesites para que no vayas por ah pidiendo ms. Una orga sexual, si es necesario, todo lo que pueda darte, porque ahora me voy. Djamelos. Con mi nueva lengua. Pienso ser una realidad. Te quiero, Sebastin. M ary, tus lindos ojitos. Quiero irme contigo. Necesitamos dinero para los dos. Tambin tengo cuatro libras ahorradas para mi vestido. Es mejor que las traigas. Cundo volver a verte? M ary, por un tiempo no. Por qu no? Tengo que hacer planes. Pero, por qu no puedo verte? M i esposa. No tiene por qu saber. Hay que tomar precauciones. Pero yo quiero quedarme contigo. De acuerdo, pero debemos tener cuidado y no apurar las cosas. Puedo ir primero a Londres, y luego te vienes. Necesito un poco de dinero. Te dar algo. Puedo necesitar bastante. Puedo darte la mitad. No necesito tanto, pero ya veremos. Quiero ir contigo. Te escribir. A Poste Restante. Est bien. Lo hars? Confa en m, Mary. No quiero que tu padre sepa. Tenemos que evitar las situaciones desagradables. Es un bastardo.
M ary, no debes decir eso. Es un hombre un poco confundido. Hay muchos como l. Pero no lo tomes a mal. Recuerda, duro pero justo. As son las cosas. Y, Mary, no quiero que te equivoques. Te dar una semana o dos para pensarlo, y si entonces an quieres venir, envame diez libras. Al principio puede ser difcil. No me importa, mientras me dejes estar contigo. Mary, mira si hay otra botella de cerveza antes de que me vaya. Un traguito para acompaar mi largo viaje. Fjate si hay una o dos para llevar. M e ayuda a pensar. Te gusta mucho la cerveza. Mary, gustar no es la palabra. La llevo en la sangre y tambin en otros lugares. Quiero que me escribas al Poste Restante de la oficina de Geary. Pero no uses mi nombre. Escribe a Percivil Buttermere. La ortografa es importante. P-e-r-c-i-v-i-l B-u-t-t-e-r-m-e-r-e. Raro. M ary, es cuestin de saber quin aguanta ms. M e gustas. Y viviremos juntos y hars todo eso? S? Claro. No me importa si morimos. No digas eso. Provocas a Dios. Debemos desalentar esa actitud. Envuelve las botellas. Bsame otra vez. Y no te olvides de Percivil Buttermere. Es muy importante. Te dir cundo debes enviar el dinero. Ni una palabra a nadie. No hablar. De todos modos, no tengo con quin. Tengo que marcharme. La ltima vez, con la lengua. Gritos en la casa de Mary, pero no de ella. Me alej rpido de la calle. Pas por el mercado de ganado. Y hombres gritando a los vacunos. Cul es cul. Empujaban a las reses gimientes por las puertas y les disparaban en la cabeza o las ponan en el barco. La noche ha concluido. Significa que hay que esperar otra. Una maana fresca y nueva. Unas pocas almas en las calles. Entr en una taberna donde los viejos estaban sentados, las manos aferrando vasos de sidra, escupiendo en el aserrn. La conversacin ces cuando entr Dangerfield. Todos se volvieron para mirar. Haba un hombre que arm una nave para marcharse pero se hundi.
17
Tengo los ojos pegoteados. Los pies llagados. Qu hice? Por lo menos no estoy preso. Permanece inmvil un momento para obtener la latitud y la longitud. Nunca volver a hacerlo. Parece que tiene algo que ver con el ganado. Y con las copas. Y con varias reuniones. Y vasos de sidra. Tengo el cerebro destrozado. No me gusta cuando no s ni siquiera en qu mes vivo. Quin anduvo manipulando la cmoda y sacando los cajones? Y estoy cubierto slo con una sbana y una chaqueta. M arion? Nada ms que un colchn sobre los resortes. Se sent. Se quit las escamas de los ojos. El timbre de la puerta. Cierren los compartimientos estancos. Aseguren las escotillas. Taponen todo, no pasarn, infames bastardos. La puerta del fondo. Sebastin se tambale desnudo atravesando el saloncito y entr en la cocina. Dio vuelta la llave y retrocedi presuroso hacia el saloncito, y esper bajo la mesa. Por el espejo de la pared vio asomarse el gorro del cartero. Tengo que hablar con el cartero. Retira una frazada de la cama de la seorita Fras. El cartero rodea la casa. Dangerfield abre la puerta. Aqu estoy. Haba ido por el fondo. Pens que no oa el timbre. Seor, tengo una carta certificada para usted. Ayer no estaba nadie en casa. Sal. Ahora me estaba baando. Quiere firmar aqu, por favor? Lamento molestarlo, seor. Hoy hace ms calor. Sinceramente, as lo espero. Muchas gracias. Cuando no me encuentre, pase la correspondencia bajo la puerta. Y aqu tiene otra. M uy bien. Gracias, seor. Buenos das. Un buen cartero. Escribir al M inistro de Correos y Telgrafos para que lo asciendan. Un cuchillo para abrir las cartas. Estimado seor Dangerfield: Intent sin xito verlo en su actual direccin. Le envo esta carta certificada en la esperanza de que finalmente la reciba. Tengo mucho que hacer y me resulta difcil dedicar tiempo a buscarlo. Como usted sabe, su alquiler tiene un atraso de cincuenta y cuatro libras, y adems usted ha violado su contrato, que termina en noviembre del ao prximo, de modo que faltan catorce meses y una semana y cuatro das. No tengo inconveniente en renunciar a la semana y los cuatro das si usted tiene la amabilidad de enviarme esta semana la totalidad o parte de la suma. Mi esposa no se siente bien a causa de todas las dificultades que nos ha ocasionado esta propiedad. Y cuando fuimos a ver la casa sent mucho encontrarla en condiciones tales que mi esposa se enferm. Deseo que sepa, seor Dangerfield, que no toqu nada ni revis ninguna de las cosas que parecan ser de su propiedad. Pero debo informarle que en la cocina faltan una sartn grande y una olla. Queda un solo vaso de los cuatro que entregamos con la casa, y dos platos, uno muy rajado y que necesita
arreglo, de los cuatro originales. El sof necesita arreglo, y el viejo silln, que es una pieza antigua, ha desaparecido totalmente del saln. La alfombra Axminster est cubierta con manchas de sopa y otras manchas que mi esposa, pensando en su esposa, no quiere que yo mencione. Llam al plomero, con un gasto considerable, para que inspeccionara el lavatorio, y afirma que el cao de plomo fue golpeado con un objeto que quiz era un hacha, y hall otros agujeros de naturaleza sospechosa. Seor Dangerfield, no me corresponde aconsejarle acerca de su forma de vida, pero mi esposa se siente muy apenada porque un caballero norteamericano como usted quiz no se ajusta a las normas que segn sabemos ambos se respetan en Estados Unidos, pero de todos modos mi esposa y yo estamos orgullosos de la ciudadana que adquirimos en ese pas. Antes de terminar, mencionar que el cielorraso del dormitorio se ha desprendido en una superficie tan grande que en vista de la impresin que poda causar a mi esposa no le permit subir al piso alto. Los dos espejos desaparecieron, uno es una antigedad y es difcil encontrarlo, y lo mismo digo de una cortina de encaje en la sala del frente y de nueve piezas surtidas de cubiertos. De buena gana ignorara aspectos secundarios como las manchas en la alfombra y la grasa en la cocina si esta semana obtuviese satisfaccin en la forma de un pago. Mi esposa ha venido haciendo una serie de visitas al mdico desde que se sinti tan enferma a causa del incumplimiento del contrato, y yo me he visto obligado a gastar mucho dinero. Estoy seguro, seor Dangerfield, que usted resolver la situacin, y apreciar que me informe cundo est en casa, pues se trata de un viaje largo para no tener ninguna satisfaccin. No deseo comunicarme todava con mi abogado, pues creo que quiz usted estuvo un poco ocupado con su nena, y tal vez descuid la pequea deuda pendiente entre nosotros. Mis saludos a su esposa, que tanto mi esposa como yo esperamos goce de buena salud. Respetuosamente suyo. EGBERT SKULLY Estimado seor Skully: Una mquina de planchar me atrap por el cuello y estar indispuesto por toda la eternidad. Suyo en la muerte. S. D. Por qu no podemos ser todos amiguitos. Amigos en Jess. Ni un ruido en la casa, debe estar hecha de goma. Encendi el gas, y llen la tetera. La seorita Fras siempre estaba dispuesta a poner un cheln en el medidor. Veamos, qu es esta carta de OKeefe? Kenneth, qu hay de nuevo? Qu noticias temibles me comunicas? No me digas nada desagradable, quieres, nada desagradable. Slo cosas gratas. Creo que me ir de aqu. Completamente solo en esta casa. Y temo sentir ese escalofro ltimo y definitivo, el que debe evitarse a toda costa. Este mundo me ha provocado tantas molestias y tanta indignidad. Estoy deprimido y atemorizado. Pero antes de que me vaya al fondo, el ltimo viaje, antes de acabar el asunto, unos cuantos sabrn lo que es bueno. Kenneth, no seas ingrato. Estimado Falsario: Ni un centavo. Como me lo imaginaba. Bien. S que tus asuntos estn embrollados. No puedo
aguantar ms tiempo aqu como t dices, camalegre. Ahora, quisiera arreglar la cosa contigo. No me enves dinero aqu porque vuelvo a la vieja tierra irlandesa, llego el lunes prximo. Hace tres semanas escrib al Irish Times y publiqu un aviso. Y consegu empleo. Oste hablar de lady Eclair, Roundwood, Co. Wicklow? Bien, evidentemente lady Eclair quiere hacer bien las cosas y desea un chef francs. Te imaginars el resto. Para todos los fines prcticos, ahora soy franchute. Creo que en las cocinas de lady Eclair habr oportunidades de romance con las doncellas que estarn sometidas a mi lascivo pulgar. Ahora bien, no tengo seguridad absoluta de haber conseguido el empleo, pero lady Eclair dice que pagar mi viaje a Irlanda, y aqu entras t. Quiero que me tengas siete (7) libras esperando, de modo que no perezca de hambre en ese pas agrcola. Compruebo que el hambre me pone en desventaja cuando trato con gente que come tres veces por da. Dependo de ti. Abandon la homosexualidad porque en definitiva me estaba complicando ms la vida. Me satisfago con la mano, como de costumbre, pero lo considero muy aburrido. Sin embargo, escrib algo que titul Gua de principiantes en la masturbacin, en griego para mayor refinamiento, pero renunci al asunto, desesperado. Entonces decid volver a la tierra irlandesa. Si debo ser clibe, ms vale que lo haga donde el celibato es virtud. Hablo francs lo suficiente para engaar. Dije a lady Eclair que me eduqu en Inglaterra y que viaj mucho por Estados Unidos. Necesito esas siete libras. O de lo contrario estar kaput y a merced coloquial de lady Eclair, a quien deseo impresionar con mi dominio del ingls, y tambin de las cosas interesantes que descubra en la casa. Tambin deseo parecer temperamental, pues as tendr cierto espacio de maniobra, y quiz pueda alternar con alguno de sus invitados ricos, despus que hayan saboreado el alimento de mi cocina bien administrada. Si las cosas salen mal siempre puedo sugerir que lady Eclair meta una nalga en una salsera. No me falles. Dios te bendiga KENNETH OKEEFE Duque Suplente de Serutan Kenneth, todos queremos circulante. Y como debes saber, si tuviera algo, de buena gana lo compartira. Pero lo nico que tengo aqu es una pila de revistas comerciales que quemar para calentarme. El cielo est cubierto de nubes, alto mar grisceo y caballos blancos. Agitado e inquieto en toda la costa. En un da como este, cuando sola contemplar a los hombres valerosos que salan sobre las aguas profundas. Y las focas emergiendo. Si una luz amarilla centellea al final de la tierra, significa algo terrible. All lejos, la muerte y el desastre. Sebastin busca aspirina. La casa parece extraamente vaca. El guardarropa. Las ropas de M arion han desaparecido. En el suelo solamente mis chanclos de goma. La nurser vaca. Desnuda. Quita de mi corazn esa mano blanca y fra. Recorre otra vez afiebradamente la casa. Abre todos los cajones, revisa los armarios. No est el costurero, ni los ovillos de hilo. Ningn mensaje, ni un anuncio. El escritorio. Con llave. Aferr el atizador y lo descarg sobre la veta suave. Cerr los dedos sobre un pedazo de madera y arranc la tapa. Adentro, limpio y pulcro, y vaco. Salvo unas pocas tarjetas de visita, mas. Recorrer la cocina.
Mirar el garaje. Un charco gris de agua penetra bajo la puerta. No hay cochecito. Una cscara vaca de bloques de cemento. De vuelta al agua que hierve en la cocina. T y aspirina. T castao rojizo. Y es lo nico que hay. En das as echan los terrones sobre la caja de pino. Dios, dnde estn los vientos tibios y hmedos del Atlntico y la profusin de plantas tropicales. Morir de fro. Hacer algo. Afeitarse. Es cierto que las mujeres son frgidas porque los hombres no tienen barba? Marion, te llevaste lejos tus tetas peludas. Por Cristo crucificado, estoy acabado. No hay hojas de afeitar. Me afeitar con el borde de la baera. Seorita Fras, tomar prestada su toalla, es criminal, pero la situacin es desesperada. Voy a rociar cido ntrico sobre la alfombra Axminster del seor Skully. Sobre el borde de la chimenea est una de mis preciadas posesiones, mi estatua estoica con una cruz en el vientre. Ahora debo reposar sin moverme, los globos oculares congelados en mi cabeza. Cero absoluto. De modo que Marion me ha dejado con la bolsa que guarda dos contratos de arriendo. Hay un juego llamado cricket. Y sta es una meta hmeda. Sebastin se acost a dormir en la silla supina. A las cinco y cuarenta y cinco entr la seorita Fras. En mi sueo yo acababa de dar la orden de bajar los botes salvavidas, de empezar a cantar, y unas pocas cosas ms, y me diriga a proa para embarcar en una balsa de caucho insumergible. Era el 14 de abril de 1912. Y el mar estaba helado. La luz se encendi. La seorita Fras de pie en el umbral. M irando. Embarazada. Oh, seor Dangerfield. Disclpeme, seorita Fras, temo que me dorm. Oh. Dangerfield se envuelve en la frazada, cubriendo sus partes expuestas. Lamento el desorden, seorita Fras. Oh, no es nada, seor Dangerfield. Detesto pedrselo, seorita Fras, pero quisiera saber si tiene un cigarrillo. Ciertamente, seor Dangerfield, con mucho gusto, srvase. Le estoy muy agradecido realmente agradecido. No s cmo explicrselo, seor Dangerfield, pero la seora Dangerfield me dijo que le comunicase que no piensa volver. Sabe adnde fue? Estaba muy nerviosa, y se march sin decirme adnde, aunque entiendo que pensaba tomar el barco de Liverpool, y que tena boleto para el tren a Edimburgo. Temerario. Estaba muy nerviosa. No habr recibido mi telegrama. No creo que recibiera nada. No. M uy lamentable. Hubiera evitado este malentendido. Temerario. Seor Dangerfield, limpiar esto. Oh, no se moleste, seorita Fras. Djelo por mi cuenta. Me ocupar de todo. El escritorio tiene algunos desperfectos. Oh no, seor Dangerfield, parece tan cansado. Yo me ocupar. No me llevar ms de un minuto. Compr un poco de pan y salchichas. Creo que en la alacena hay tomates. Seor Dangerfield,
quiere compartir la comida conmigo? Debe tener mucho apetito. No podra, seorita Fras, no es justo. Por favor seor Dangerfield. Bueno, es muy amable de su parte, seorita Fras. Oh, no diga eso. M aldito sea, la gran puta, perra. Le pasa algo, seor Dangerfield? Oh no, seorita Fras me pica un poco la pierna. Si me disculpa, ir a cambiarme para comer. Por supuesto, seor Dangerfield. Envuelto en la manta, Sebastin se desliz fuera del cuarto. Claro, soy un iroqus. Se puso los pantalones de pana, ocultos y hmedos en un cajn. Fue dificultoso abotonarse la bragueta. No quiero mostrar el pene sonrosado porque la seorita Fras creer sin duda que me muestro sugestivo. Y jams podra soportar otra pesadilla por mostracin de parte o partes. Debo tener cuidado en el trato que doy a la seorita Fras. Ms bien simptica. Refinada. Y en los tiempos que corren no hay muchas as. Todas van tras el sucio dinero. Oh, dnde est la dignidad? Las familias antiguas y las viejas propiedades? Los carruajes y los lacayos? Cmo se ha extendido la vulgaridad. Hay que imponerse. La cabeza gacha. Y Marion lo mismo que el resto. Se escap, adelante. Afuera, y qudate ah. No me diste una oportunidad. Llegar el da en que reaparezcas, cuando yo vuelva a ocupar el lugar que me pertenece en este mundo, cuando tenga lo que debo tener. M i derecho. Y entonces. M is guardabosques te expulsarn, y para siempre. Fuera. Largo. Fuera. Estaba aullando. Seor Dangerfield, pasa algo? Todo en orden. Todo perfectamente en orden. Cuando guste, seor Dangerfield. Gracias, seorita Fras. Termino de atarme este pedazo de alambre de cobre alrededor de la cintura. Un pedazo de esta cortina para aprovechar el encaje. Un corte por aqu. Otro corte. Otro corte. Otro. Plegar. As. Esconder un poco los bordes deshilachados. Peinarse los cabellos. Veamos los dientes. Abro los labios. Parecen manchados. Pero tengo una nariz fina y recta, y las aletas nerviosas y anchas. Un aristcrata por donde se lo mire. Y mis ojos son inquisitivos, grandes. Todos dicen que tengo ojos muy bellos. Sebastin entra en el saloncito. Una mirada culpable al escritorio destrozado. La seorita Fras deposita una gran fuente de salchichas sobre la mesa circundada de caoba. Un mantel, lonjas de tocino. Un cuenco de leche y una pila de pan bien cortado. Azcar. Los platos limpios y brillantes, el cuchillo a un lado, el tenedor al otro. La seorita Fras se sent, y la mano alis la pollera en actitud de modestia e insinuante sensualidad. Dangerfield vacilante. Hay que dejar que el pensionista haga siempre el primer movimiento hacia el alimento. De veras, es muy bondadoso de su parte, pero no creo que en realidad sea justo permitrselo, seorita Fras. Seor Dangerfield, no tiene ninguna importancia. M e gusta hacer algo, como cocinar. Pero despus de un da pesado. Creo que es pedir demasiado.
Oh, no. La seorita Fras sonri con sus dientes un poco grandes, bien formados. Parecidos a los mos. Sin lpiz labial. Es grato mirarle la boca. Est sentada calmosamente, y me pasa las cosas. Esa fuente. Sebastin se sirvi cuatro salchichas, dejando cinco. Pensaba servirse nicamente tres pero cierto instinto incontrolable me indujo a tomar cuatro. Y paso el pan a la seorita Fras. Debo mostrar que mi atencin no se concentra en las salchichas. Tal vez Marion le habl, y le cont muchas mentiras de m. La seorita Fras comprobar por s misma que soy buena persona. Si hubiese ms gente como la seorita Fras, gente bondadosa y considerada. Sus cabellos grises son muy tentadores. Estas salchichas son deliciosas. Seorita Fras, creo que nunca com nada igual. Las consigo en la calle Pembroke. Un negocio que est pasando el puente. Fabricacin casera. No es verdad, seorita Fras, que eso demuestra que no hay nada mejor que las cosas hechas en casa. Concuerdo, realmente, seor Dangerfield. Y bien, cmo anduvo el trabajo, seorita Fras? Me temo que siempre igual. Cuando el trabajo en el negocio me cansa, me consuelo pensando que me permite conocer a mucha gente diferente. Y cmo andan las ventas? En esta poca disminuyen. Empieza a pedirse la papa temprana, y creo que es el momento de plantar frutales. De veras? Es fascinante. Oh, seor Dangerfield, creo que si lo hiciera un tiempo acabara por aburrirme mucho. Pero es muy interesante. M e aburre. La aburre? Un poco. Estoy cansada de trabajar para otra gente. Seor Dangerfield, quisiera trabajar para m. Pero es tan difcil empezar. S, seorita Fras, en estos tiempos las cosas son un poco difciles. Por supuesto, ya no son como antes. Qu gran verdad ha dicho, seor Dangerfield. Ahora todo el mundo arregla su jardn. Ayer un hombrecito vino a pedirme semillas de petunia. Pareca un hombre humilde. Supuse que era jardinero de alguna casa. Despus descubr que es un hombre muy adinerado, que nos compra mucho. En los tiempos que corren es tan difcil conocer a la gente. Extraordinario. Realmente extraordinario. Sebastin llen de t la taza de la seorita Fras, y retir una rebanada de pan. La seorita Fras tena tres salchichas. Tengo que demostrarle que las dos que restan no me interesan. Hay que aguantar. Que ella tome la iniciativa. Paciencia es el lema. Reprimir los deseos animales. Seor Dangerfield, srvase esas dos salchichas antes de que se enfren. Oh, imposible, seorita Fras, ya tom mi parte. Realmente. No las quiere? Estoy satisfecha. Pero de veras insisto en que se sirva por lo menos una, seorita Fras. No, realmente. Vamos, permtame servirle. Bien, reconozco que tengo un poco de apetito. Generalmente cuido mucho mi dieta. Dgame,
seorita Fras, le gusta Irlanda? La seorita Fras emiti una risita. Un sonido suave y tierno. Es muy simptica. Bien, seor Dangerfield, es mi patria, pero sinceramente no puedo negar que a veces pens vivir en otro lado. Pero me gusta bastante. La gente es buena. Yo dira que los irlandeses son una raza excelente. Ahora bien, usted viene de Wexford. Usted dira que en Wexford la gente es mejor? La seorita Fras gargariz una risita menuda. Oh, no s, seor Dangerfield, pero son industriosos. Sin duda, una gran cualidad. El trabajo? Seorita Fras, una cosa muy necesaria para la mayora de las personas. Y ahora, seorita Fras, no quiero abordar situaciones personales, pero si pudiese elegir, qu hara en este mundo? Creo que tratara de tener mi propio negocio. Y a usted, seor Dangerfield, qu le gustara? Bien, seorita Fras, para ser totalmente franco con usted, nada me encantara ms que ser asegurador de Lloyds o heredar una gran fortuna. Ja, ja, seor Dangerfield, a todos nos gustara eso. Ja, ja, por cierto. Pero eso no es fcil, ja, ja, ja. Eh, je. M e temo que no, seorita Fras. Claro que no. Ja, ja. Ja, ja. Seorita Fras, quiere venir a tomar una copa conmigo? Bueno Vamos ahora mismo, tuvo un da muy pesado. Y creo que merece algo despus de esta comida tan agradable. Le har bien un paseto. Conozco un lugar muy interesante, Los Tres Ojos. Pero no quiero que la gente piense mal, seor Dangerfield ya sabe cmo hablan todos. S que no tenemos mala intencin. Pero me da miedo. No se preocupe. Est oscuro y llueve, no veremos a nadie. Bueno, de acuerdo. Ah, una cosita. Me pregunto, seorita Fras, si usted podra hacerme un pequeo favor. Tal vez pueda pagarme el alquiler de esta semana, estoy un poco escaso. Ya lo pagu a la seora Dangerfield. Oh, comprendo, qu dificultad. En realidad, seorita Fras, no quiero molestar a nadie. Usted debe decidirlo, y no quiero que de ningn modo se sienta obligada. Podra adelantarme una libra del alquiler de la semana prxima? Por supuesto, no se sienta obligada. No le quepa duda que jams me atrevera a pedirle nada semejante, si no fuera por las circunstancias. Usted comprende. No, yo entiendo, pero la seora Dangerfield me cobr el alquiler de todo el mes prximo por adelantado. Esa perra sucia. Le pido perdn seorita Fras. Le ruego me perdone, a veces me confundo tanto. No se preocupe, seor Dangerfield. La seorita Fras se dirigi hacia su cartera, depositada sobre el alfizar de la ventana. Extrajo una libra del monedero. Sebastin se distraa inclinndose, gruendo y atndose el cordn del zapato.
Seorita Fras, de veras es usted sumamente amable. No es nada. Me molesta tanto hacerle ese pedido, seorita Fras, pero podra prestarme un pauelo? Me temo que el que llevo puesto es muy insatisfactorio. Pero, por supuesto, elija uno. Estn en el primer cajn de la cmoda. Sebastin en el cuarto de la seorita Fras. Haba uno amarillo. Brillante y suave. Seorita Fras, puedo usar ste? S, claro. Elegante. Me gusta un poco de color. Creo que Los Tres Ojos le agradar mucho. Seorita Fras. Ah, me siento renovado. Digo ms, gil. Dme los hechos, seorita, y al demonio con la ficcin. Quiero los hechos. Ja, ja. Descendieron los escalones del pequeo porche del frente. Sebastin ofrecindole el brazo. Un milln de blandas gotas descendiendo. Ella le sostena apenas el brazo. Y en las calles de la clase media y en esas ventanas haba comodidades. Sillones secos. Sebastin silb una tonada. Por una calle lateral, atravesando lotes vacos, jardines de los pobres y paredes encaladas, toldos plegadizos, baldosas brillando por doquier en estas calles oscuras y retorcidas. Las gallinas haciendo ruido. Los Tres Ojos eran un lugar pequeo y tibio. Se acomodaron en el banco duro y estrecho. Una llamada del timbre. Asoma una cabeza. Buenas noches, seor. Y las bebidas. La seorita Fras pidi un vaso de oporto. Por qu vino a Dubln? Para ser enfermera. Y maltratar a los pobres infortunados. Lo dej. Por qu? No me gustaba mucho, y no me llevaba bien con las otras chicas. Y pagaban mal. Y entonces, qu hizo? Empec a trabajar en la Compaa de Seguros de Dubln, pero tampoco me gust. Despus me fui a Inglaterra. Pero en la oficina haba un hombre que no me interesaba mucho. No nos llevbamos bien. Por qu? Tena muy elevada opinin de s mismo. Era mi jefe. Comprendo. Y yo no quera darle la satisfaccin. Hizo muy bien, seorita Fras. Y ahora, dgame, seorita Fras, qu edad tiene? Oh, seor Dangerfield, no puedo decirle eso. Oh, s, puede, seorita Fras. Oh, no puedo decrselo. Sencillamente no puedo. Seorita Fras. Soy su amigo. Recurdelo. Amigo. Puede decirme cualquier cosa, todo. Y por supuesto, la edad. Veamos, qu edad tiene? Sebastin se inclin y cubri la mano de la seorita Fras, en el regazo de la mujer.
Confortamiento en momentos de angustia. Oh Dios mo, seor Dangerfield, tengo treinta y cuatro. Excelente edad. La mejor. Cmo lo sabe? Seorita Fras, a veces siento que tengo cincuenta y tres. Es poco frecuente, pero a veces me siento con veinte. Como los das. Nunca sinti que un martes era sbado? O una semana toda hecha de viernes? Hace poco tuve setenta. Pero recuerdo que treinta y cuatro es una magnfica edad. Seorita Fras, tiene inconveniente en que beba otra copa, rpidamente? Oh, no. Hgalo. Y ahora, seorita Fras, vamos a lo concreto. Qu desea? Qu quiere de la vida? Dios mo, qu pregunta. Contsteme. Con sinceridad, seorita Fras. Bueno, su pregunta es muy amplia. Quiero muchas cosas en la vida. Por supuesto, como ya le dije, mi propio negocio. Ah, quiere dinero, seorita Fras. Anda en busca de dinero. Yo no lo dira as. Pero le gustara, no es verdad? Pero, seor Dangerfield, uno no trabaja tambin para salvar el alma? La gente se congracia con Dios. Cree que l puede ayudarla. Bien, seorita Fras, en qu piensa por la maana cuando se levanta? La seorita Fras mova su vaso y lo miraba. En prepararme para ir a trabajar. La seorita Fras se rio, con una risa que le vena del estmago. Y dijo que convena regresar porque tena que levantarse temprano. Sebastin compr una botellita de whisky Powers. Se la meti en el bolsillo. Golpe a la puerta, reclamando al barman la ltima copa para el camino. Puso la mano en la cintura de la seorita Fras, guindola, mi querida fragata, fuera del local. Querida, cuidado con el timn. De regreso en la casa. Seor Dangerfield, le gustara un poco de caf. Lo compr hoy. Seorita Fras, sabe, usted sera una esposa excelente. Oh, seor Dangerfield. De veras. Oh, ja, ja. Oh. La seorita Fras en la cocina. Sebastin en la silla supina, levantada unas pocas muescas. Se sirve una copa. Crueldad no es la palabra, Marion. Hice todos los esfuerzos posibles en beneficio de nuestra pequea familia. Las cosas no eran ideales, pero yo estaba dispuesto a sacar el mejor partido. Yo tambin quiero salir y gozar de la vida. Soy humano. Pero la seorita Fras ha sido muy buena conmigo. Cmo se mueve alrededor de esa cocina. La flexin de su nalga no est nada mal y de su zapato marrn sale una pierna fuerte y bien desarrollada. La mano pesada, pero eso no es problema. Las manos pesadas son signo de tristeza. La seorita Fras tiene un fsico bastante bueno. Amable y juvenil. Veo todas las curvas, las salientes y los huecos, los dedos. Yum yum yumm. Oh s, apretar, atraer y sentir. Adelante, te hace bien. Necesito ayuda y un corts perodo de descanso, de sueo, de
paz, para sobrevivir estas pocas semanas hasta que sea absoluta y podridamente rico. Seorita Fras, le servir una copita. M uy poquito. Sabe, seorita Fras, me reconforta mucho tenerla aqu. La sangre le tea la cabeza. La seorita Fras desvi la cara. Hablo en serio, seorita Fras. M e gusta estar aqu. Debo pedirle disculpas por todo este trastorno. No se preocupe. M e molestara que no fuese feliz aqu. Soy muy feliz. De veras, seor Dangerfield. Creo que es el lugar ms agradable que he conocido. M e siento tan libre y cmoda. Eso mismo, seorita Fras sin duda, eso mismo. M e gusta que las cosas sean libres y cmodas. De acuerdo, completamente de acuerdo, libres y cmodas. Cmodas y libres as deberan ser las cosas, y as me gustan, seorita Fras. Nada de ataduras. S, eso creo. La seorita Fras trajo el jarro de caf con una fuente de bizcochos. Se sonrieron a travs de la mesa. A cada momento aparecen problemas, no es verdad, seorita Fras? Situaciones desagradables. Pero ya vendrn tiempos mejores. Hay muchas nubes, todas de plomo. Seorita Fras, usted me gusta. Y usted tambin me gusta. Los bizcochos fueron ofrecidos a Sebastin. Tom cuatro. La seorita Fras revolviendo el azcar. Los dos con los ojos preocupados. Oh los ojos. S ojos. No ojos. Qu cosas ven ellos. Dicen algunos que felicidad y otros sufrimiento. Oh los ojos. Oh s, los ojos. Seorita Fras? S? Ser completamente sincero, pues s que con usted es posible, sin que haya malentendidos. S, seor Dangerfield? Seorita Fras, puedo dormir en su cuarto? Una pausa. Un toque de rubor en el rostro de la seorita Fras. Sus ojos bajaron hacia el caf.
Sebastin contina con la voz del buen compaero, un sonido sin inflexiones. Seorita Fras, no quiero que me interprete mal. Pondr el colchn en el piso de su cuarto. Le confieso que soy un poco raro. Despus de tantos problemas creo que no soportar dormir solo. Le importara muchsimo? S que debe parecer un poco irregular, pero qu diablos, ms vale que le sea sincero. Oh no, seor Dangerfield, no es nada irregular. S cmo debe sentirse. No me importa. Comprendo lo que usted quiere decir. Seorita Fras, usted de veras es buensima. M uy comprensiva. Pero, est seguro de que no se sentir incmodo? Yo puedo dormir en el suelo, estoy acostumbrada. Solamos hacerlo en el ejrcito territorial. Je, je, de ningn modo. El colchn es realmente perfecto. Pero, por supuesto, espero no ser una molestia. De ningn modo, seor Dangerfield, no me molesta. M e gusta su caf. M uy bueno. M e alegro. Lo prepar en una jarra de vidrio. Es el mtodo apropiado. S. Seorita Fras, esta velada ha sido sumamente grata. Tambin a m me gust. M e alegro de que as sea. M ucha gente mira con desprecio a la mujer que entra en una taberna. Son anticuados, seorita Fras. Precisamente. La seorita Fras recogi la vajilla. El agua corriente. El sonido de la limpieza. Lo mejor del mundo es no tener que afrontar los platos grasientos por la maana. Aqu estoy trayendo mi colchn. Gris, rayado, una masa hmeda. Despacio ahora, sobre el piso. Tengo que conseguir una manta. No es posible que la seorita Fras vea estas sbanas sucias no sera bueno. Vamos, pasemos la puerta, fuera del camino esa silla antes que la rompa. Que le d el tratamiento. Como a las antigedades genuinas de Skully. Devolver el pauelo de la seorita Fras. Plegar los pantalones. Todo muy ordenado. Mi ropa interior est un poco rota. Qu es mejor, dormir desnudo o demostrar la modestia de esta ropa interior rota? Modestia a toda costa. Son las cosas que dan felicidad al matrimonio. Las comidas a su hora, azcar, manteca y sal sobre la mesa. Las medias remendadas e ir al cajn y encontrar una camisa limpia. La seorita Fras acert al lavar esos platos. Sin ruido. Sin excusas. Excelente persona. Tengo olor? M e huelo la axila. Un poco. No es posible tenerlo todo. Ahora me envuelvo con la manta, y tapo cualquier indicio de suciedad. El cuarto de la seorita Fras tiene cierto espritu. Personalidad. Digamos que es un cuarto vivido. Quiz debera parecer dormido? No. Nada de falsedades hipcritas. Acostado, sincero, honesto y despierto. La seorita Fras entr en el cuarto. Seguro que se siente cmodo all, seor Dangerfield? M uy seguro. Notablemente cmodo. Recoger algunas cosas. La seorita Fras retir su bata de un perchero que estaba detrs de la puerta, y una bolsa de
celofn verde del cajn de la cmoda. Se dirigi al cuarto de bao. Agua corriente. La puerta se cierra. Afronto una semana terrible. Una semana de lunes constantes. Creo que partir de un viernes. Y debo jugar a la perfeccin este juego de no ser visto. Vuelve la seorita Fras. Seor Dangerfield, apagar la luz. Espero que est realmente cmodo. Realmente feliz. Seorita Fras, s que esto es muy molesto para usted. Quiero que comprenda que lo aprecio verdaderamente. Hasta ahora he contado a mis amigos con una mano de dedos amputados. Oh seor Dangerfield. Se apag la luz. Ella estaba de pie frente a la cama, quitndose la bata. No debo forzar tanto los ojos para ver todo lo posible. No quiero que lo advierta. Se acuesta con piyama verde. Por lo que puedo ver, le sienta bien. Trepa hasta la almohada desde los pies de la cama. Qu cosa, la lascivia. Fuera. Apetito carnal o apertura al orificio. Llegar al cerebro de la seorita Fras. Se encuentra instalada en su cama. Mueve las piernas entre las sbanas. Escucho atentamente esas cosas. Oh, no se me escapa nada. Y la seorita Fras, acostada all, como t en tu camita, y yo aqu, postrado, en el suelo porque todo es tan minsculo en el mundo. Sobre el borde, a travs de la oscuridad y todo lo dems, veo los grandes dedos de tus pies emergiendo bajo las mantas. Y si levanto un poco la cabeza puedo ver el resto de ti. Me siento tan solitario y t tambin ests solitaria. Encuentro de corazones. Recurdalo. Tantas veces y click, nos alejamos en este mundo sin techos. Seorita Fras? S? Puedo tomarle la mano? La seorita Fras movi el brazo en direccin a la voz y curv la mueca sobre el borde de la cama. Y los dedos de Sebastin se cerraron alrededor de su mano. Era un niito y mojaba la cama porque crea que estaba afuera con muchos chicos jugando en un pantano, y poda orinar en cualquier parte. Tocar a la seorita Fras parece seguro y triste. Porque pienso que la empujo a mi propio pozo. Por compaa o los huesos de su mano. Uas y nudillos. Pero siento que ella aprieta ms fuerte. Sus msculos tironean de mis huesos. Ahora estoy de rodillas. Y los codos apoyados en su cama. La cabeza le tiembla. Los cabellos desplegados en gris y negro. Suspiros de su boca. Siento sus manos tristes sobre la espalda. Djame entrar bajo las mantas. Su lengua acaricia mi oreja. Jugo. Suelto los botones, caliento mi pecho fro con el suyo. Seorita Fras. Oh seorita Fras. Ella eleva la espalda. Y yo te quito el piyama. Garganta del llanto natal. Con besos le enjugo las lgrimas. Han desaparecido. Te sentiste sola en la oscuridad. Yacen el uno al lado del otro. La seorita Fras tiene la mano sobre el ceo. Vuelve a ponerse el piyama. Va al cuarto de bao. Seorita Fras, trigame un vaso de agua. Estaba bebindolo cuando ella se ech a llorar. Le tom la mano y ella se desasi y se toc la cabeza. Las manos sobre los ojos. Vamos, vamos, se no es modo de comportarse. La seorita Fras le vuelve la espalda. No deba haberlo hecho. Vamos, vamos, est bien.
No, no est bien. Oh Dios, no deb dejarlo venir a mi cuarto. Fue caritativo. No es cierto. Estuvo mal. Oh Dios que Dios me perdone. No lo tome as. Es pecado mortal. Y usted me llev a eso, seor Dangerfield. Seorita Fras, usted misma lo hizo. Oh Dios, no es cierto. No fue culpa ma. Jams podra confesarlo. Por qu lo hizo? Por qu lo hizo? Se necesitan dos para hacerlo. Por favor, no lo agrave. No lo agravo, seorita Fras. Se est mostrando muy infantil. Se lo ruego. Se salvar si dice el acto de contricin. Tengo que decirlo. Dios est en la habitacin. Dgalo. No hable as podramos caer fulminados. Tranquilcese, seorita Fras. No quise hacerlo. S que no quise hacerlo. S, quiso. No, por favor, no quise. La seorita Fras se volvi de costado, el cuerpo estremecido y sollozante. Seorita Fras. Dios es todopoderoso. Pero es un pecado mortal que debo confesar al cura, y adems es adulterio. Por favor, seorita Fras. Domnese. Esto no le har bien. Es adulterio. Un pecado mortal es igual a otro. Estoy condenada. No es lo mismo. Quiere que me vaya? No me deje sola. No llore. Dios no la condenar. Usted es una buena persona. Dios persigue nicamente a los que son bastardos sin remedio, pecadores habituales. Usted debe mostrarse comprensiva. Tendr que decir su nombre. Qu? Su nombre. Tendr que decrselo al cura. Por qu? Qu tontera. M e lo preguntar. De ningn modo. S. Y enviarn el cura a mi madre. Ridculo. El cura debe limitarse a perdonar sus pecados. No. Seorita Fras, usted hizo lo mismo otra vez. S. Por Dios. Y el cura fue a ver a su madre?
S. Y preguntaron el nombre del individuo? S. Realmente, es fantstico. Y cundo ocurri? Cuando yo tena veinte aos. Cmo fue? Un hombre que trabajaba para nosotros. Me enviaron a un convento en Dubln para hacer penitencia. El cura dijo que no me dara la absolucin si no revelaba el nombre. Y usted es casado. Tiene miedo del cura? S. En el puerto hay una iglesia especial, y all puede confesarse. Averiguar dnde es. Oh, no. No puedo aparecer ah. No es respetable. El pecado, seorita Fras, nunca es respetable. Clmese un poco, todo saldr bien. No s qu hacer. No todos los confesores son iguales. Trate de encontrar uno ms comprensivo. Los conozco y no puedo preguntar a nadie una cosa como sta. Se enteraran todos. Ahora, durmase, maana se arreglar todo. Sebastin extendi la mano. Unas palmadas amistosas en el hombro. Se sec las lgrimas y se limpi la nariz. Beb un sorbo de agua y tragu, procurando calmar la sed. La seorita Fras haba cerrado los ojos. Se dormira. Tena un lindo sueldito, no haba por qu preocuparse. Poda recibir todo lo que aguantara y confesarlo de una vez. Oh Seor, a pesar de todas tus faltas an te amo. Y l le preguntar, usted se meneaba? Tus nalgas. Seguramente hay muchos escalones de aqu al cielo. E Irlanda es la que est ms cerca. Pero estn arruinando a Jess con tanta publicidad.
18
A las seis de la maana del lunes Sebastin trep sobre el cuerpo de la seorita Fras y en la oscuridad avanz a tientas hacia el cuarto de bao. Us el jabn perfumado de la seorita Fras para lavarse la cara y alrededor de las orejas y el cuello. Luego se moj generosamente la cabeza con agua helada para estimularse. Buen hbito matutino. Y la pasta dentfrica, cepillarse ah atrs, alrededor de los molares. En puntas de pie de regreso al cuarto y el cajn de la seorita Fras. Abre lentamente el cajn. La seorita Fras duerme profundamente. Lleva el cajn al vestbulo y retira una de esas blusas. Pum. El cajn se desequilibr. En la oscuridad lo perdi. Calamitoso estrpito. La seorita Fras despert con un miedo terrible en la voz. Quin anda ah? Yo. Oh Jess, M ara y Jos. Qu ocurri? Un pequeo accidente. Oh. Creo que es la primera conversacin matutina que mantengo con la seorita Fras. Hablamos en la oscuridad. Seorita Fras, podra molestarla pidindole una de sus blusas? Silencio. Dangerfield de pie, desnudo en la oscuridad. Espera. La voz un poco aguda, con un toque de incertidumbre. Por supuesto. Dios la bendiga y conserve. Sebastin tantea en el suelo, buscando el cajn, lo arrastra con una silla fuera del cuarto. Si la luz se hubiese encendido me habra mortificado. Los desnudos estn indefensos. Creo que la noche es mi mejor amigo. Y la muerte un obstculo que hay que superar hasta que llegan los aos buenos y gozosos de lascivia, glotonera y pereza. Me refugi en mi cubil con mantas cubriendo las ventanas estratgicas. La seorita Fras fue buena conmigo. Me dej el desayuno. Pero me he visto reducido a tortas de avena. M i ltimo e inspido recurso. Reducido a mi acento. Ella est muy inquieta. Y presa de remordimiento. La comunin cloacal no es tan divertida como otrora. La confort con pasajes de este Toms de Aquino, donde dice que a uno le hace bien. Y le expliqu, tiernamente prximo a su odo, las cabezas sobre la almohada, que del estircol crecen las lilas. Para conocer el verdadero bien uno necesitaba caer en el mal y el pecado. Qu bien le hace a Dios, querida seorita Fras, que un nio nazca puro, y viva y muera en estado de pureza. Qu gracia poda existir en esa esterilidad vaca y blanca? Seguramente usted no quiere eso. No. Hay que hundirse en la cosa, ms abajo. La blancura ms inmaculada es la que tiene un toque de negro. De todos modos, los virtuosos eran una pandilla hipcrita. Y ella acept este pequeo confortamiento. Desnuda y a mi lado, diciendo, si mi madre llega a enterarse, la matar. Seor Dangerfield, aunque me confiese en los muelles, el obispo vendr a este cuarto y me internarn en el convento. Mi querida seorita Fras, si el obispo viniese aqu, creo que yo mismo tomara las rdenes. Encontr una camisa amarilla. Para abrigar el espritu. Y la seorita Fras nunca notara la falta de una de sus blusas. Es necesario que haya un poco de calidez. Todo est tan fro como las pelotas de
un eunuco en los muelles. Se visti, pas al saloncito y meti algunas tortitas de avena en su impermeable, se apoder de un riel de la cortina y sali a la maana fra y oscura. Dej atrs el portoncito del frente que colgaba de los goznes, descendi de un brinco a la calle y aspir vidamente la atmsfera. Repiquete con el riel en los barrotes de las verjas. Todo est hmedo y silencioso. Nubes blancas y bajas. Algunas luces parpadean en las casas. Ah viene un lechero silbando. Y oigo el estrpito del tranva. La maana es grande. Pasa frente al edificio de la aduana, en el muelle, la calle empedrada se llena con el retumbo de carros y caballos enormes y pesados. Se detiene, y los mira pasar. Los taxis y carruajes recogen pasajeros a la salida del desembarcadero. Dangerfield se apoya en la pared del depsito, frente a la puerta de la tercera clase. Una ltima inspeccin a su atuendo, un tironcito a la corbata y al largo cuello, bastante a la moda, de la blusa de la seorita Fras. Qu bueno volver a ver a OKeefe. Salen los pasajeros. Sebastin repiquetea con el riel sobre la pared del edificio. Extrae una tortita de avena, la mastica y come. Grasa rancia. Seca y pegajosa. De pronto en el marco de la puerta, medio hombre y medio bestia, el mentn con la barba roja, la misma camisa verde con que se fue, los mismos pantalones. El saco con sus cosas atravesado sobre el pecho, el mismo rostro triste sin sonrisa. Se detuvo, mir suspicaz a un diariero y compr un peridico. Lo abri rpidamente, lo cerr rpidamente, y lo meti bajo el brazo. Acomod la cuerda que sostena el bolsn con un movimiento torpe, e inclinndose un poco hacia adelante, bajando la cabeza, comenz a caminar por el muelle y de pronto se detuvo. Volvi lentamente la cabeza. Sus ojos encontraron los ojos del espectro silente y austero de Sebastin Dangerfield, cuyos labios cadavricos, entreabrindose, mostraron los dientes recin cepillados, mientras se inclinaba cuidadosamente contra los ladrillos. Dangerfield cruz la calle sembrada de estircol. Meti una mano en el bolsillo y extendi otra a OKeefe, que esperaba. Kenneth, quieres una tortita de avena? M e lo imaginaba. Qu cosa, Kenneth? Tortitas de avena. Una risa perversa. Kenneth, no te alegras de verme? Que te d la bienvenida cuando vuelves a este verde jardn en medio del mar? Depende. Vamos, mi querido Kenneth, afloja esa cautela animal. Mira. El comercio, barriles y ms barriles, vigas de acero y esas magnficas bestias, listas para que las despedacen. Un magnfico y prspero pas. Veremos. Caminaron costeando las enormes cajas y se detuvieron para dar paso a un rebao de bueyes que atravesaba la calle en la media luz que empezaba a acentuarse. Los ojos salvajes y miedosos de los animales. Una larga y enmarcada lnea de bicicletas, deslizndose por el borde de la calle, y los taxis y los carruajes que partan del barco. Eran fras figuras internndose en la antigua ciudad danesa.
19
Fueron a desayunar al caf Woolworth. Haba salido el sol. Sentados, uno frente a otro ante la mesa blanca. Tocino y huevos, t, pan y manteca. Delicioso. Kenneth, hblame de tus viajes. Aburridos. Fuiste a una profesional en Pars? No. A ltimo momento tuve miedo. Entonces, supongo que? Ni por asomo. Entiendo. Lstima, Kenneth. Habr que hacer algo por ti. Algn arreglo. Hay que llevarte al Congo, o algo por el estilo. Te gustara una pigmea? Dnde estn esas siete libras? Vamos, clmate. No tienes que preocuparte. Est arreglado. Y dime, qu ms ocurri? Nada. No consegu nada. Exactamente nada. Luchaba en la oscuridad con ese alumno, y renunci porque no me llevaba a ninguna parte y estaba enloquecindome. Lo nico que me impidi perder totalmente la chaveta fue esta fantstica correspondencia con lady Eclair. OKeefe separa rpidamente la suave pelcula blanca del huevo, distribuye manteca sobre un pedazo de pan. Desde esta ventana pueden ver los primeros movimientos de la maana en Dubln. Fue realmente fantstico. Ya te dije que vi un anuncio pidiendo chef. Escribo y me llega una respuesta escrita en tercera persona, lady Eclair deseara saber si Kenneth OKeefe es protestante o catlico. Contesto que Kenneth OKeefe no es ninguna de las dos cosas, y no tendr que ser depositado en la iglesia los domingos. Me contesta, lady Eclair cree que Kenneth OKeefe debera tener una religin porque todos necesitan una congregacin para cuidar de su alma inmortal. Entonces le informo que el alma inmortal de Kenneth OKeefe ya est bien cuidada y por lo tanto no considera tiles las iglesias. En la carta siguiente dice que lady Eclair deseara citar un pasaje de los Proverbios, La pobreza y la vergenza recaern sobre quien rehus instruirse, pero quien atendi a la reprensin ser honrado. Contest que Kenneth OKeefe ya ha padecido mucha pobreza y vergenza mientras fue miembro de la iglesia de Roma y que El simple todo lo crea; pero el prudente cuidaba sus pasos. Y te contrat? Por ahora. Este asunto de la religin ser un problema. No me gusta la gente interesada en salvar las almas ajenas. Dnde est el dinero? Por favor. Aguantar. Te lo ruego. Paciencia, Kenneth. Cmo es la casa? Tiene cuarto de bao? Todas las comodidades. Un lugar reservado al jabn. Cuatro hornallas de gas. Pisos de madera. Un poco hmeda y solitaria. Cocina? Kenneth, te digo que todo. Y ests solo? No. No ests solo?
Exactamente. Quin vive contigo? No con, Kenneth. En la casa. Cierta seorita Fras. Una encantadora joven de Wexford. Te la presentar. M arion. Adnde? Lejos. Escocia. No se siente bien. Qu pasa? Embarazada? Espero que no. Bueno, creo que estars bien. Ven conmigo a Geary. A M arion no le importa que ests solo en la casa con la seorita Fras? No lo creo. La seorita Fras es muy buena catlica. Una persona fuera de lo comn. No temas, Kenneth, nada de escndalos. Una persona muy interesante. Tienes dinero? Ven. M aldito sea. No tienes nada? Ando un poco escaso. Maldito sea. Me imaginaba que sera as. Est bien, pagar la cuenta. Soy un infeliz, un bastardo infeliz y derrotado. Dangerfield se recuesta en la silla. Se limpia la boca. Las empleadas lo miran. OKeefe abre la marcha hacia la calle. Su llamativa barba roja. Mete las manos en los bolsillos. Dangerfield va detrs, caminando de un modo extrao. Qu te pasa? Esto, Kenneth, es el paso de la araa. Durante cierto tiempo he tratado de perfeccionarlo. Mira, cada dos pasos adelantas desde atrs el pie derecho y saltas. Te permite dar vuelta sin detenerte y caminar en direccin contraria. Para qu? Estos das me preocupa un poco la necesidad de virar en redondo. Kenneth, me gusta la movilidad. Se acercaban al final de la calle Grafton. Kenneth, tengo sed. S. Un sorbo de agua. Entra en un negocio. Te darn agua. Es muy complicado. OKeefe suspicaz. La mandbula apretada. Acelera el paso. Vamos, Kenneth, qu tiene de malo querer un poco de agua. OKeefe se detiene. Alza los brazos. Los ojos desorbitados. Gritando. M aldito borracho. M aldito el maldito pas. El alcohol es la maldicin de este pas. M aldito sea. La turba retrocede, dejando espacio al que vocifera. Dangerfield abandona su paso de la araa y enfila velozmente en direccin a la taberna ODonogue. Yerra la puerta. Fuerte choque del cuerpo con la pared. Se detiene, aturdido. Rasca los ladrillos. OKeefe lo mira, y estalla en una risa incontrolable. La gente retrocede an ms. Cuando los que vociferan ren, hay violencia. OKeefe habla a la gente.
No ven que estoy loco? El alcohol es la maldicin de este condenado pas. Sigue a Dangerfield que est de pie, un poco crispado, en la taberna, al lado de la puerta. Por Dios, Kenneth, qu te pasa? Quieres que me descubran? Bastardo, conseguiste meterme en una taberna. Caray, qu estpido parecas chocando con la pared. Bueno, yo pienso que t te ests chiflando. Volv aqu despus de medio ao de soledad, poco de comer, nada de sexo, absolutamente nada, y encuentro esto. No hay dinero y no pienso pagarte una copa. Ya no lo soporto. No quiero seguir esta vida. Kenneth, ests nervioso. Vamos, clmate. S que lo pasaste mal, y quiero que seas feliz aqu. Cllate. Bebe. Aqu tienes. Tmalo. Bebe, pero cllate. Bebe, bebe adelante. Con expresin dolorida, Dangerfield tom la media corona. Murmur algo al hombre detrs del mostrador. Volvi a OKeefe con un jarro de sidra y un jarro de cerveza para s mismo. En el ojo de OKeefe un poco de bruma. Dangerfield deposit los peniques del cambio. OKeefe los apart. Sebastin los meti en el bolsillo. Mira, Dangerfield. En mi casa, cuando alguien se tiraba un pedo podas olerlo en todos los cuartos. A la hora de la comida haba siete pares de manos extendidas hacia una pila de spaghetti. Pelear y tragar. Yap, yap, yap. Estoy aqu porque quiero salir definitivamente de eso, y lo que me sacar es el dinero. Me importa un cuerno lo que hagas. Mtate bebiendo, asesina a Marion, pero yo tengo suficiente. Qu puedo mostrar por los dos aos que estoy aqu? Este saco contiene todo lo que poseo en el mundo. Kenneth, solamente quiero ayudarte. Pues bien, no lo ests haciendo. M e hundes. No quiero cargar contigo. No hablas en serio, Kenneth. En serio. No me importa si no vuelvo a verte jams en la vida. Puedes morirte en la calle, no me importa. Lo nico que quiero es mi dinero y despus emborrchate y muere. Kenneth, qu palabras tan duras. Qu diablos he conseguido en todo el tiempo que estuve aqu? Nada. Y por culpa de gente como t. Los irlandeses son iguales en todas partes. Caras comprimidas en mscaras de sufrimiento. Quejas y excusas. Y gemidos, charlas y rezongos irlandeses. Me oyes? Estoy harto. Odio todo esto. Pens que se poda progresar si aprenda electricidad. Un buen empleo. Buen sueldo. Tener hijos. No quiero hijos. No quiero que me arrastren al fondo del pozo. Y escuchar a un comepapas con sotana diciendo ste es el segundo domingo despus de Pentecosts, el domingo prximo haremos una comida de comunin, y quiero verlos a todos depositando un dlar en el plato. Y cuando tengo una oportunidad de salvarme, alguien me jode. Oh, Kenneth, ests irritado. Clmate. Y recuerda que la pobreza es sagrada. Pero no te esfuerces por escapar. Todo lo dems llegar. Te cantar una cancioncilla. Todo el camino desde la tierra de Kerry hay un hombre
feliz entre los muertos. Y este hombre estaba en la calle y golpeaba con los pies pero nadie lo oa.
20
Llegaron a Geary. All abajo el mar, golpeando y lamiendo. Y hay que inclinarse para pasar bajo estas nubes. Oh, madame, inclnese, quiero decirle algo. All abajo es como pan blando y los seres del mar se encuevan y ocultan. Yo sola trepar por estos lados. Atrapaba a las minsculas criaturas sorprendidas en estas cunas cristalinas de rocas. Como yo. Hasta que alejan el sol temible y me ofrecen un refugio profundo. En el correo. De Geary. Dangerfield se acerca bruscamente al mostrador. Golpea los talones. Digo yo, buen hombre, quiere informarme si hay una carta para Percivil Buttermere? El empleado se vuelve hacia la hilera de casilleros. Dangerfield rota sobre sus tobillos. OKeefe de pie, sombro, a un costado. Un apstata. El hombre murmurando y mirando. Una libra en el bolsillo vale ms que veinte en el correo. Sonrisas culpables. Kenneth, ten fe. Dicen que con eso se hacen muchas cosas. Oh, deseo que el mundo muestre ms fe. No siento simpata por la angustia que eso te causa. El empleado revisa, buscando a ese Butter. Separa una carta para mirarla mejor. La devuelve. Llega al final. Se oyen gruidos y murmullos. Lo siento seor, nada para Buttermere. Digo yo, du ding dong, seguramente un error. Digo que un error. O dije. OKeefe encoge los hombros rodeando la cabeza. Y los baja lentamente. Un gesto para acomodar el bolso, y se inclina en direccin a la puerta. Lleva a la calle su cansado yo. Seor, volver a mirar, por usted. De veras. Asunto muy urgente. El empleado, miope y murmurante. Tenemos muchos Butcher, Buttimer y Buttermede. Digo, ding dong, puede ser sa. Borroneada. Djeme ver. Sonido de papel desgarrado. Es sta. Ding dong. Salgan, salgan del refugio, pandilla de bastardos, y cierren las escotillas, o algo por el estilo. Qu seor? Una expresin de sentimientos. Oh. Un felino, los ojos encendidos. Haba tres billetes de cinco libras y otros de menor valor. Y una carta. Y un momento de vacilacin y un instante de animal. Leyendo estas dulces palabras en galico. CINCO LIBRAS ESTERLINAS PAGADERAS AL TENEDOR DE ESTA NOTA, CONTRA SU PRESENTACIN EN LONDRES. Afuera, a la calle. Solo. Dije que esta fe estaba en ascenso? O dije que era como tamal caliente. Revsenme, por favor. Oh s, esta sustancia parda al bolsillo. Si puedo recorrer la calle y marcharme.
OKeefe se ha ido. Sebastin camin apresuradamente hacia una casa con un guila sobre la puerta, donde servan licor. Buenos das, seor. Buenos das. Ponga una botella de brandy sobre el mostrador. Entera, seor? Entera. Aparece una figura. Al lado de Dangerfield. Y una mano extendida. Una palma hambrienta. M uy bien. Kenneth, me acompaars? Dame mi dinero. M e habras dejado sin un centavo. Tena que conseguir cambio. Eres un bastardo miserable, y de dnde vino ese dinero? Hombre de poca fe. Ser una noche maravillosa. Trajiste tu molinillo de caf? Dame el dinero. M uy bien, Kenneth, si as lo quieres. Pero puedo entregarte solamente cuatro. M aldito sea. Entonces, dame las cuatro. Te invito. Cenaremos con la seorita Fras. S bueno. Creo que ella vale la pena, Kenneth. Tal vez convenga examinar el asunto. Te gustara un poco de eso que la gente hace en la oscuridad? Eres un hijo de puta. Me hubieras dejado volver a Dubln sin un penique. Maana veo a lady Eclair y no quiero que nada eche a perder el asunto. Tengo que tomar el mnibus de las once y media a Roundwood. M e marcho. Kenneth, no me dejes, por el amor de Dios. Te conozco, no quiero ver la vida a travs de una bruma. Te pasars toda la noche hablando con algn fantasma. Vamos, Kenneth, eres un tipo que habla de corrido el griego y el latn, un hombre que posee mucho conocimiento intil, un sujeto cultivado, que sabe lo que Platn deca a sus muchachos, mientras se los montaba entre los arbustos. Adnde crees que llegars con tanta dureza? Te denunciar a la Legin de M ara. M e marcho. Por Dios, qudate. Te lo ruego, Kenneth. No me dejes en este momento de angustia. O de dinero. Bebamos. El lema. Bebamos. Vamos, Kenneth, reacciona. El mundo es grande. Dnde conseguiste el dinero? De ultramar. S? La pura verdad. M e parece sospechoso. El nombre de Dangerfield nunca ha sido y nunca ser mancillado por tales sospechas. Ests en algo sucio. Kenneth, vivimos tiempos extraos. Muy extraos. Ah tienes un mundo de gente con ojos y bocas. Los ojos ven estas cosas y las bocas quieren las cosas que los ojos ven. Oh, pero no pueden alcanzarlas. As estn las cosas. Hay que soportar la desigualdad. Pues de lo contrario nada ocurre.
Hombres como t que quieren tener conocimiento carnal de las nalgas y las tetas de las mujeres, y de la otra cosa que tienen entre las piernas, a la que no podemos llegar tan fcilmente sin arrancar primero las ligas y las ballenas. Est all, pero no puedes llegar. Llegar. Y as lo espero. Pero si tienes que arreglrtelas sin eso, no te amargues, Kenneth. Esas cosas existen por cierta razn. Santos, y todo eso. Eres un hombre equipado para la ancianidad. No pierdas el tiempo con este apetito sexual. Creo que somos aristcratas naturales de la raza. Nos hemos anticipado a nuestra poca. Nacimos para ser insultados por todos sos, los que tienen los ojos y las bocas. Pero, Kenneth, los que son como yo, lo obtienen rectalmente de toda clase de hombres. Las clases profesionales no lo miran con buenos ojos, y precisamente en esta clase yo ocupara mi lugar, pero quieren burlarse de m y expulsarme, arrancarme las intimidades y exhibirlas en lo alto de un poste, con un anuncio. Dangerfield ha muerto. Eso es lo que quieren or. Pero no siento amargura. Solamente amor. Quiero mostrarles el camino, y anticipo que slo recibir desprecios y burlas. Pero estn los pocos que oyen. Valen la pena. Te lo digo, Kenneth. Vuelve. Vuelve a sta tu iglesia. Abandona la idea de hacer dinero y vivir en una casa grande y cmoda con sillones agradables y bonitos y una criada irlandesa echando leos al fuego y trayendo t. Expulsa de tu mente esos trajes de tweed y los pantalones forrados de satn, y acalla los deseos de la carne, el sabor de nuez de los pezones, la necesidad de nalgas, la inquietud por las tetas. No desees un M.G. y un criado, vaco y engao, o prados que llegan al lago y canteros de flores entre los cuales uno se sienta a pensar cmo conseguir ms dinero. Todo lo que quiero de esta vida, Kenneth, es el lugar que me corresponde, y que los dems conserven el suyo. La gente comn que vuelva a su sitio. Y si no es mucho preguntar, Kenneth, cmo apruebo estos exmenes? Estudia. Tengo la mente en blanco. Qu diablos te pasa? Kenneth, estoy vencido. Nunca aprobar. Tengo que cenar con mi tutor, pero no puedo aparecer con estos harapos miserables, y la palabra hambre escrita alrededor de los ojos. M aldito sea, a pesar de todo, quiero a este pas. Caramba, Kenneth, has enloquecido del todo? Lo quiero. El rostro de Dangerfield del color de oro, los ojos como fuegos vivos. OKeefe encaramado en una banqueta, su bolso colgando entre las piernas. Sebastin vierte el brandy. Kenneth, es bueno tener a alguien con quien hablar. ltimamente estuve un poco solo. Este pas puede ser muy irritante, pero nada ms que estar en Dubln me produce una extraa excitacin. Lo siento en los huesos. Y cuando no tena ms que cuatro peniques para una taza de caf en Bewleys, sola pasarme la noche despierto memorizando palabras francesas y soando en volver. Si pudiese abrir un restaurante con el dinero ahorrado en este empleo, resolvera mi situacin. Solamente necesitaras algunas sillas, mesas, tenedores y mucha grasa rancia. S. M uy a la moda. Dangerfield apunta hacia el Este con un dedo nervioso. Kenneth, me voy para all. Cruzar el mar de Irlanda y gozar de la buena vida. Tengo planes.
Si uno se queda demasiado tiempo en la tierra de la leche agria, se le endurecen un poco las diferentes glndulas. Sol y baile. Y quiz una cancin. Bueno, que seas feliz con tu canto y tu baile, tengo que irme. Adis. No. Adis. OKeefe se volvi y pas la puerta. Dangerfield contando el movimiento de los goznes. Soy el amigo de todos. Y de los animales si no se ponen demasiado bravos. A algunos hay que meterlos en jaulas, pero de todos modos lo merecen. En fin, todo es siempre justo y equitativo. Parte de las reglas. Mary la de los pechos grandes y el padre jodido. Te persigue por la casa, t en tu camisn, l con una escoba. Uno no sabe lo que ocurre en muchas casas suburbanas. Atencin a estos incestuosos. Tengo una amiga en la seorita Fras, y M ary tiene fe. Necesito leer la notita. Querido Sebastin: Espero que te encuentres bien. Por favor escrbeme y cuntame. Por favor trata de arreglar para verme porque me siento muy sola, y preocupada porque mi padre sospecha y amenaza escribir al banco. Dime cundo debo partir para Londres y dnde te encontrar. Los chicos fueron a Cavan a vivir en la granja de mi to. Por favor piensa en m y escrbeme. Tengo muchos deseos de verte, y quiero estar en la cama contigo. Escribe, por favor. Carios, M ARY Sali con la botella. Bajo el guila. Al aire libre y puro. La noche e Irlanda. Como lamer la humedad de las hojas. Comerse el verde. Avanzando por la calle Geary. No confo en esta alegra aguda. El sufrimiento es mi fuerte. OKeefe ser atrapado por lady Eclair. Ir con una doncella. Y Eclair le pegar en el trasero con una Biblia. Pobre chef. Yo dira que faltan apenas unos das antes del fin. Empuj la puerta del frente. Un poco ladeada. Una luz en la ventana del garaje, desde la cocina. Hay que estar atento. Fingir que soy Egbert y ver qu pasa. Es necesario prestar atencin a unas pocas ventanas. La puerta del fondo con llave. Excelente, seorita Fras. As me gusta, todo el mundo en su puesto. Sebastin golpe. La sombra de la seorita Fras girando la llave. Sonri. Alrededor de los ojos una ligera expresin de timidez, alrededor de los dientes cierto embarazo, el rostro encendido. Buenas tardes, seorita Fras. Un poco de ternura. Buenas tardes, seor Dangerfield, se moj mucho? No. Afuera est agradable. Excelente aroma. Una amiga me consigui salchichas de Bray. Realmente magnfico. Cmo est, seorita Fras dgame, cmo est? Oh, muy bien. Un poco cansada. Estuve en el negocio. De pie? S.
Seorita Fras, dme un beso. Oh, seor Dangerfield. Sebastin se aproxima en la cruda luz de la cocina. Deposita el brandy sobre la mesa y extiende la mano hacia la mueca de la seorita Fras. Cierra los dedos alrededor del hueso, y ella suelta la sartn que cae al suelo. La seorita Fras con su sweater gris y su boca un poco incontrolada. Este hombre perverso venido de Marte, la mano descansando sobre su cintura. Presionando con dignidad. Y no importa lo que ocurra, si tenemos eso, estamos bien. M urmurando al odo de la seorita Fras. Seorita Fras, usted tiene un hermoso cuello. Le mastico las orejas. Nunca mastic orejas? Oh seorita Fras, masticar orejas es una delicia, en los lbulos. Especialmente los lbulos. Esa carne tan blandita. Oh, seor Dangerfield, me los arrancar. Qu tierno. Le gusta as? M ezclado con ojos. Ji, ji. Ojos. M s. Seorita Fras, pondremos las salchichas en esa linda sartn? Con un poco de manteca. Chirra. Oh, creo que nos gustar, con un trago. Veamos, seorita Fras, le parece que viene bien un trago? Ji, ji. Oh por favor. Oh Dios mo. Le pasar un poco la boca por los hombros. Seorita Fras, se lo quitar despus, como una buena chica. Despus? S? Hulalas. Cmo chirran. Oh, qu tonto chirriar, seorita Fras. Y sabe una cosa, seorita Fras, usted es una excelente persona. Ha bebido un poco. Cinco para el camino. Que nunca le digan que yo sal al camino, o siquiera a la calle sin combustible para mi corazoncito. igalo aqu. Adelante, tquelo. Aqu. Ahora suena un poco dbil, hasta que clave los colmillos en esta carne. Carne. Oh, Dios mo. Sebastin solt a la seorita Fras. Tu sweater gris que los moldea. Y tus caderas tienen un lindo meneo. Deseo oprimir la punta de la nariz tibia en tu oreja blanca y fra. Y oler este pan fresco. Que los jugos me baen los dientes. Dios, creo que somos dos pequeos comedores de pan. Quiero una gran hogaza. Tan grande que pueda meterme adentro. Seguridad. Seorita Fras, quteme las ropas y mtame en una gran hogaza de pan. Un toque de oro en la corteza. Mis ojos y mis orejas flotan. Hgalo, mtame ah y slveme. Cuerpecito desnudo, encogido de miedo del mundo y el pene con el cual me abrir paso hacia la pobreza y mis minsculas nalgas, pligueme como a esos nmades silenciosos y mtame en el pan. No me queme las pelotas, slo tostadas y calientes, engordadas con la fina corteza. Y squeme por la maana horneado a punto y pngalo sobre la mesa. Y yo estar adentro. Mi pequeo yo con mis lindos y extraos ojos mejores que nunca. Entonces, seorita Fras. Cmame. Dangerfield cortando el pan. Ahora hay una hermosa pila. Siento que soy simplemente una nave loca en aguas britnicas gritando eh bastardos a babor, a estribor y por doquier. Est loco? Quiere
que naufraguemos? O que yo caiga al mar? O que me enrede en el cordaje. Disparen todos los caones. Estamos en el mar, atajo de cerdos vulgares y cuando les digo que disparen, disparen. Bajen todas las pelotas, y por Jess, a cualquier ereccin la guillotina. Seorita Fras, debo decirle algo. La amo. Cuidado, seor Dangerfield, se cortar. Pero el amor. Habla por hablar. Se lo repito. La amo. No lo creo. Hablo en serio, seorita Fras, y no lo digo a muchas, tal vez a nadie. Sencillamente creo que es mejor estar en este mundo con unas pocas posesiones amables que con nada. Ponga la carne ah. Vea, hay un modo de prepararla, lo dice OKeefe, pguele un golpe aqu a la sartn, y se desliza perfectamente. Me gusta el aceite de la oliva. Ahora, bebamos un trago. Vio jams un color semejante? Quiere oler un poco? No le parece, seorita Fras, que ahora todo es ms amable, no lo cree? Est muy bien. La seorita Fras recostada contra el fregadero, observando atentamente a Sebastin con ojos hmedos. l estaba sentado en esa silla blanca de cocina, esperando la fritura. Y hunde el dedo en la carne de la salchicha y sorbe ruidosamente el jugo. Est muy bien, seorita Fras. Pero hay otro negocio en la calle Pembroke y vende una carne que es una gloria. Necesita un poco de ajo. Oh no, seor Dangerfield. Ajo? Pero s, seorita Fras, ajo, claro que ajo. Pero huele. Eso es lo que queremos, seorita Fras. Deseamos ese olor. Oh, todava he de vivir algunas cosas. Estoy pensando seriamente en comprar una taza grande para el desayuno. Me encanta el desayuno. Har unos pocos cambios. Muchos cambios. Algunos importantes, otros pequeos. Seorita Fras, puedo confiar en que no dir una palabra, con absoluta reserva? Puedo? Aunque le claven ganchos y tambin otros instrumentos irlandeses? S. Seorita Fras, este es un secreto absoluto, un asunto de estado, un asunto que arruinara a Irlanda si se conociera, y tambin a m. El viernes voy a Londres. No es cierto. S lo es. Qu har? Unas cuantas cositas. Arreglos generales. Necesito descansar un poco de la tensin. Tengo que resolver algunos problemas, minsculos granos de arena en la vaselina. Seorita Fras, usted me gusta mucho. Lo sabe? Oh seor Dangerfield. Pero no s qu decirle de todo lo que ocurri. Usted me gusta. Qu no sabe, seorita Fras? De lo ocurrido entre nosotros, y las cosas. Dgame.
No s. A veces siento que estoy bien y luego no s qu ser de m. En mi religin es pecado mortal. Dios me perdone, quisiera que no fuera cierto, y que todo fuese un montn de mentiras. Y en el negocio me miran. Creo que si llega a descubrirse me morir, y con este pecado ir al infierno eterno. Beba un poco ms, seorita Fras. Le llena de brandy el vaso. Suficiente, por favor. Ahora, explquese. Y un pas como ste no es bueno para una chica como yo. Cuando pueda casarme ya ser demasiado vieja, y quieren tanto dinero y una granja, y todo lo que pueda servirles. Lo nico que reclaman siempre es dinero. Usted es una de las primeras personas que he conocido que no cree que el dinero es todo. Bueno, en realidad no s, seorita Fras, yo no dira que eso es totalmente cierto. Este no es un pas para las mujeres. Yo dira que eso es muy cierto. Y tuve sueos horribles. Me atemorizan. Creo que no deberamos volver a hacerlo. Quisiera marcharme. S que en el trabajo murmuran de m. Ahora, seorita Fras, no permita que esos detalles la preocupen. No les d ese gusto. Pero no es slo eso. Pensndolo bien, no hay ms que eso. Si alguien se entera de que vivo sola con usted en esta casa, y de que la seora Dangerfield no est, sera mi fin. Y lo descubrirn, no se les escapa nada. Irn a hablar con el cura, y en un minuto estar aqu. M ientras haya bebida, podemos afrontarlo, seorita Fras. Se lo aseguro. He visto gente que estaba mirando la casa. Cundo? Largo rato, desde la vereda de enfrente. Seran paseantes. Oh, espas, seor Dangerfield. Lo s. Vamos, vamos, srvase un poco de salchicha. Seorita Fras, todo se arreglar. No hay por qu preocuparse, nos esperan tiempos felices. Bip bip. Tiempos de abundancia. Sebastin se recost en la silla y mir los ojos de la seorita Fras. Los cabellos cortos que crecan en los costados de la cabeza. Y alrededor de su nariz la carne se levanta. Algo que nunca haba visto antes. Seorita Fras, creo que usted es una niita. Eso es. Necesita que la cuiden, y eso es todo. Venga, la guardar en mi propio bosquecillo, donde los cuervos graznan en las copas de los rboles. La guardar tras los grandes portales de mi casa. Oh, son gruesos y no los dejarn pasar. Porque usted no desea a la gente, no confa en ella. Creo que me gustan de bronce, por el peso y la apariencia, con buenos goznes de bronce. Valo. Dangerfield. Grandes letras S. D. sobre ella. Mantiene alejada a la gente como Skully. Digo yo, Skully, le importara muchsimo salir del camino mientras mi hombre cierra esta excelente puerta. Clang. Qu alivio. Nadie sabr jams cmo me alivia dejar afuera a toda esa gente. O un jardn cercado. Muros de diez metros de alto, y creo que un metro de espesor para que sean ms slidos. Un centenar de acres. Laberintos de boj donde pueda perderme. Y baobabs.
Magnolias y extraos tejos. Mi corazn se compone y flores bajo el rbol de tejo. Y luego, montones de campanas. Y sus badajos son bolas. Todas las bolas son badajos. Grandes y pequeas, colgando por doquier. Las agito. Las agito como loco. Yo el mstico manaco. Lleno de sonido mi hermoso jardincito y el nio que hay en m. Gatea en el suelo del jardn con las campanas repicando y las aves cantando y toda la agitacin en mi danza y se aquieta, saturada por todos los silencios, y me siento a pensar en esa extraa luz y en esta parte de m que puedo colgar de los rboles. Seor Dangerfield, por qu no cree en el infierno y en todas esas cosas? El infierno es para los pobres. Jii. Seorita Fras, creo que soy un hombre que tiene futuro. Qu le parece? Cree que tengo futuro? Por supuesto, creo que tiene futuro. Ser abogado. Y las jigas, y las crceles, y el incgnito. Todo eso. Creo que usted hara bien casi cualquier cosa, seor Dangerfield. Y me parece que sera especialmente bueno en los negocios. Sigamos con la carne, seorita Fras. Tengo un hambre que me viene del vientre y quiere estrangularme. Oh seor Dangerfield. Seorita Fras, gracias sean dadas a Dios por los cdigos. Ahora arrodllese y agradezca y tambin por la carne. Todos de rodillas. Pero nunca pegue a un hombre cado. Espere a ver si trata de levantarse, y entonces, por Dios, dle fuerte. La maza entre los ojos. Creo que mi fe ilimitada me est matando, seorita Fras. Quiero demoler esta casa. No creo una palabra de lo que dice. Y me contengo. Todas las formas de la brutalidad me sientan. La seorita Fras mueve la sartn, describe crculos sobre el fuego. El sonido del gas exhalado. En las horas de mayor consumo. La desesperacin de la presin que decae. Esos malditos operarios de la compaa de gas. Ya nadie quiere trabajar decentemente. Seor Dangerfield, es extrao estar con usted. No hablar en serio, seorita Fras. Usted es distinto del resto de la gente. Bueno, geek, geek, y todo eso. Quiz haya algo de cierto en lo que dice. Seor Dangerfield, por favor pseme su plato. Por qu riega esa plantita del frente con un cuentagotas? Seorita Fras, estuvo espindome. En mis momentos ntimos. Oh, nada de eso. Pero, por qu hace una cosa tan rara? Estoy envenenando la planta. Dios nos asista. Ahora, mire esa planta que est all, seorita Fras. Le parece que le queda mucho tiempo en este mundo? Oh, seor Dangerfield, no s qu decir. Esa pobre planta. Es algo que llevo adentro, seorita Fras. Me pregunt por qu no le doy a esa planta algo que la mate.
No habla en serio. Soy un asesino. En el aire el olor de la carne condimentada y el brandy. El silbido lento y suave del viento bajo las puertas. Y en mi corazn la tristeza. La primera tristeza del fin. De esta extraa semana de cosas. De planes y movimientos. De ver a la bestia salvaje de OKeefe. De estos extraos y enloquecidos momentos en las calles. Todo fructificando en una fra semana de invierno. Meses de estar en la cama con la ropa de cama retorcida por mi ansiedad. Las cosas absurdas que me pasaban por la mente como tormentas, me despertaba agitando las piernas en el aire helado. Necesito conmigo otros cuerpos. He probado la toalla caliente en los ojos y me calm un poco, pero con estos medicamentos tramposos hay que tener cuidado. Intent las cataplasmas de mostaza en todo el cuerpo, y no olvidar mi equivocacin, no la olvidar muy pronto o quiz nunca. Pero no estoy tan mal. En realidad no me quejo. Pero no me opondra a realizar un cambio total. La seorita Fras y Sebastin Dangerfield estaban sentados en el comedor fro comiendo salchicha de Bray y bebiendo t. Uno frente al otro, mirando los platos y luego uno el rostro del otro. Sonrisas. Esto ya no es mi hogar? Siento que todos mis hogares estn detrs. Aqu no hay ms que una casa, porque creo que debo haber empeado casi todo lo que hay, excepto a la seorita Fras. Desapareci el Promontorio. Balscaddoon. El Promontorio. Doon y Trinity. Y ese primer da en que me acerqu a la puerta del fondo, despus de bajar del tranva con el tapizado verde. Y la universidad a travs de mis ojos aprensivos. Soplaba un viento helado. Mi nuevo traje, camisa blanca y corbata negra. Me sent perfectamente ataviado para el fracaso, pero importante porque me miraban. Est la vivienda del portero y una playa de estacionamiento y en este edificio veo las contorsiones del vidrio, las retortas burbujeantes y las claraboyas emergiendo del techo. Tengo tanto deseo de aprender. Saber lo que se hace con los cidos y los steres y conseguir que mis experimentos culminen en el momento apropiado, como el resto de ustedes. Recordar todo lo que me digan desde la primera palabra. Voy en camino a reunirme con mi tutor. Atravesando estos campos de juego, lisos, verde y terciopelo. Qu bellos, con bancos donde puedo sentarme a mirar, leer o lo que sea. Creo que el verano tardo todava se extiende en el cielo. Y al lado de estos canteros, en esta linda plaza donde los miembros opulentos de la universidad viven detrs de granito y amplias ventanas. Eso es para m. Veo a un hombre llenando un cubo de agua de una bomba verde. Me saluda con un gesto. Cmo puedo hacer buena impresin; me ajusto la corbata, quizs sonrer. Confo en que advertirn que tengo entusiasmo, ardo en deseos de aprender, estoy dispuesto a tomar notas los cuatro aos. Ese edificio debe ser la biblioteca, porque desde aqu veo estantes y ms estantes. Pedir libros y leer. Lo prometo. Qu afortunado soy, porque todo es tan bello. Me dicen que los estudiantes pueden jugar a las bolitas en los escalones del comedor y cazar pjaros en el parque del colegio. Hay algunas reglas fundamentales. Quizs llegue el da en que pueda tirar junto a los mejores. Hay pequeos grupos de alumnos y al pasar oigo sus voces melodiosas. Y no puedo dejar de examinar las caras procurando adivinar a los que tambin fracasarn. El resto de mi vida natural sin diploma. Ahora casi deseo que unos angelitos blancos desciendan aleteando y me lleven, o me quiten el miedo. Al fondo de la plaza empedrada repica una campana y entro en este edificio nmero ocho. Al final de unos escalones labrados veo una puerta abierta. Golpeo discretamente para no parecer grosero. Las manos fuera de los bolsillos. Hay que hacer lo que es propio. Siempre esperar hasta que le pregunten a uno. Pase. Desde adentro l me dice que pase. Cmo puedo pasar sin hacer ruido con
los talones. Dije lo mejor que pude que era Dangerfield y l dijo ah encantado, por favor pase. Por todas partes pilas de papeles y libros. Seguramente es as desde la creacin. Anchas ondas de cabellos sobre la bella cabeza de este hombre, seguramente erudito en griego y latn. Ah Dangerfield, me alegro mucho de que haya llegado, y espero que su viaje a travs del Atlntico haya sido agradable. Dios mo, este caballero me dice que le alegra que yo haya venido y qu puedo contestarle. No se me ocurre nada, no s qu decir porque estoy temblando. Confo en que esto no significar que est por ocurrir algo terrible. Simplemente se muestra amable y dice, bueno Dangerfield, me gustara que conociera a Hartington, dijo Hartington, verdad? Y esa persona alta que estaba de pie protegida por la sombra avanz, dijo s y me extendi la mano. Asistirn juntos a las mismas clases. Quise decir esplndido, no pude y menos riesgosamente dije cmo le va. Nuestro tutor revis los papeles. Extrajo folletos y dijo confo en que se sentir muy cmodo aqu con nosotros seor Dangerfield. Y ahora qu poda decir, atrapado por esta casual manifestacin de amistad. Deseaba tanto que supieran que yo saba que me sentira cmodo, pero era demasiado tarde, no qued espacio para explicarle que la alegra me haba enmudecido. Esa fra maana de octubre sal del viejo cuarto lleno de libros y papeles con esa persona extraa y alta que caminaba a mi lado y pregunt suave y lentamente no quiere venir a tomar un caf. Apenas pude decir gracias me gustara pero sonrea porque estaba complacientemente dispuesto a complacer. Si hubiera msica todo el tiempo. Puedo or la canilla en el cuarto de bao. La seorita Fras lavndose el cabello. Estoy terminando el brandy. Creo que me balanceo en el borde de esta silla. Londres es una gran ciudad. Me arreglar. La cuestin es llegar, despus ya veremos. Llevar nicamente pasta dentfrica. La envolver bien en una bolsita. En la esquina de la avenida Newton y la calle Temple se ha erigido una cruz para indicar el fin del Pale. Y ahora yo estoy fuera, en ms de un sentido. Me limito a inclinar hacia adelante la cabeza, me mojo los labios con la lengua porque estn tan secos y compruebo que el borde de esta alfombra ha sido destruido por los pies. Me llevo la mano al ceo, sobre los ojos. He olvidado tanto. Ocurren demasiadas cosas, demasiada confusin. Me siento entumecido de haber fertilizado. En el nacimiento hay un momento de paternidad. Malarkey me lo explic bien. Creo que le gustara verme fertilizar ms a menudo, me dijo que era una gran alegra tener hijos. Ahora lo s. Qu alegra. El lavabo del bao traga gorgoteando el agua. Seguramente baja hasta Geary por debajo de la calle, y se vierte en la baha del Escocs. La seorita Fras estar retorciendo su cabello para secarlo. S que usa vinagre para enjuagarse. Desde el cuarto de bao, el roce de sus pies en pantuflas sobre el suelo del vestbulo. Su puerta golpeando contra la silla verde. Muebles oscuros en su cuarto hmedo y oscuro. Sola entrar ah nada ms que para mirar. Tan apartado y oculto. Un cuarto aislado. Toco la trama. Esta casa al extremo de la calle. Apenas adivinan ustedes, paseantes y quizs espas, cunta desesperacin y cunto anhelo de amor hay en esta casa amortajada. La seorita Fras de pie en la puerta con su gruesa bata de lana, su piyama verde, sus pantuflas rojas. Sebastin levant lentamente los ojos. Est tan cansado, seor Dangerfield. Parece tan fatigado. Sebastin sonri. S. Lo estoy. Le traer un poco de chocolate antes de acostarme. Seorita Fras.
S? Seorita Fras, usted es buena. No. Seorita Fras, estoy cansado. Qu har cuando me marche? Estoy preocupado por usted. No lo s. Se mudar? Supongo que s. Se ir de Irlanda? No s. Vyase. No es fcil decidirse. Venga conmigo, seorita Fras. Usted no lo desea. Vamos, no diga eso. Sebastin cay hacia adelante, sobre el rostro. La seorita Fras lo aferr bajo los brazos y medio puso sobre los pies el cuerpo liviano. Lo llev lenta y cuidadosamente a su dormitorio. Lo baj hasta el borde de la cama. All qued, los codos sobre los muslos, las manos colgando de las muecas. Soando esta puesta de sol. Clavado a una cruz y mirando hacia abajo. Un refugio de tristeza pasiva, mistificadora. Inundado de lgrimas. Nunca te creas tan sabio que no puedas llorar. O aceptar estas cosas. Acptalas. Gurdalas en sitio seguro. Son la fuente del amor. La seorita Fras se apart tmidamente de la puerta. La cabeza ligeramente inclinada y el rubor extendindose bajo la piel de las sienes. Haba un puntito en mitad de su nariz. Las pestaas oscuras y temblorosas, la piel errabunda alrededor de los ojos. Algunas lneas del cabello y su edad de treinta y cuatro. La vulnerable y empinada base del crneo. Nunca volverse y mirar a la espalda, o cuando nos alejamos. Pero sus pies avanzan con dedos rojos. La parte de ella que eran los arcos vencidos, los tobillos doblados y balanceantes que conferan una expresin tierna a sus ojos. Pues las mujeres son seres solitarios, ms solitarios con las mujeres y con los hombres, cercados por nios oscuros y las cosas pequeas y evanescentes que se esfuman durante los aos de espera. Y los corazones. Y cmo el amor era tan redondo. Si hay una campana en Dingle y t quieres decir cunto lo sientes me voy tcala y que haga ding dong.
21
Mircoles. Esa maana Dangerfield recogi del vestbulo sembrado de facturas una postal de los lagos de Killarney, con un poema. M i corazn anhela la escena familiar azules lagos que tanto quiero de la patria verde y lejana. Y al dorso: Estoy kaput. En el local de Jury, el mircoles, a las siete. Duque de SERUTAN (ret.) Dangerfield viaj en el ruidoso tranva, en direccin a Dubln. Al final de la calle Dawson baj cautelosamente del chirriante artefacto. Movimientos rpidos, el rostro desviado a la izquierda para ver las vidrieras de los negocios y evitar las miradas. En Brown y Nolans veo que tienen algunos bellos libros, qu bueno no verme obligado a leerlos. As debera ser, ahorra tiempo. Recib correspondencia de esta excelente firma. Corts. No como las otras. Dicen quizs estimado seor usted olvid una suma tan pequea o deseara le facturemos por ao. S, por ao les contest. Caramba, cmo pasa el tiempo. Un olor agradable en la puerta de este restaurante. Miren eso, gente adinerada y feliz. Algunos salen. Suben a ese deslumbrante automvil. Esta elegancia me reconforta el corazn. Y s que necesito otra cosa. Con una agilsima maniobra de pies entro en un local al lado del callejn. Una amable joven me entrega un vaso de cerveza porque no puedo afrontar a los derrotados de la batalla sin tomar algo que alivie mi nerviosa desesperacin. Cruza College Green. Mira el reloj de Trinity. Las siete y cinco. Un pequeo diariero se interpone en mi camino. Seor, dnos un penique. Mi corazn est contigo, hijito. Y tu madre tambin es irlandesa? Hijito, por favor dame un Evening Mail. Y aqu tienes medio penique para ti. Seor, que Dios lo bendiga. Sebastin entr en Jury por la puerta lateral. Sentado en un rincn al fondo, medio tapado por la rama de una palma, estaba el duque retirado. Ante s, sobre la mesa, un vaso de brandy. Por Dios, Kenneth. Eres t. Hola, Kenneth. Ves a un hombre totalmente acabado. Voy a beber hasta reventar. Las palabras ms sabias que has dicho jams. Reventado. Cuntame qu pas.
Dangerfield se instala cmodamente en esta silla de mimbre, plegando la mano para or, como el padre confesor, el relato del hombre de la barba roja. Renunci. Qu? Fui al consulado y les dije que me repatriaran. Kenneth, no hablars en serio. El barco parte maana por la noche. Ahora est en el dique Alexander. Un tipo enfermo, y yo ocupo su lugar. Lady Eclair fue un fracaso. Apenas llegu comprend que no funcionaba. Lo sent en los huesos. Demasiado bueno para ser cierto. Me ech una ojeada y por poco le da un ataque. Y yo casi pierdo la brjula. Le dije que me diera treinta chelines y me marchaba porque me estaba sacando de las casillas. Clmate, Kenneth. Cmo sucedi? Crea que yo era francs. No me dio una sola oportunidad, y mi acento extranjero naufrag. Pareca que acababa de llegar de Estados Unidos. Qu poda hacer? En una situacin as no tiene sentido prolongar el sufrimiento. Ninguno de los dos iba a ninguna parte de modo que le dije que me diese treinta chelines por mis gastos en Dubln y el viaje y me marchaba. M e fui, y eso es todo. Vamos, anmate. Una sonrisita. Ya sabes, no hay mal que dure Estoy harto de la gente. Cuanto menos tenga que ver con ella por el resto de mi vida, mejor. Y no me importa si muero. Qu tontera. Dnde estuviste? Eso tambin. Estuve parando en casa de Malarkey, y por Dios, qu deprimente. Sabes qu pas? Qu? Clocklan se suicid. Dios. El lunes, cuando te dej, fui a lo de Tony. No poda dormir, porque estaban golpeando en la ventana, y luego hubo una pelea en la escalera. No s qu demonios pasaba. Quera dormir tranquilo, y llegar bien a la entrevista. En realidad, tanto me hubiera valido estar despierto toda la noche. Por Dios, fue realmente extrao. Y entonces, a eso de las diez menos cuarto vemos ese uniforme bajar la escalera. Abrimos la puerta, y el polica pregunta si un tal Tony Malarkey viva ah. Todos estbamos por decir que no, por razones de principio, cuando Tony grita desde el fondo pidiendo su t, y el polica pregunta si se es el seor Malarkey. Tony se acerca a la puerta, y el polica le pregunta si conoce a un hombre llamado Percy Clocklan y Tony dice que remotamente. Entonces el polica dijo que traa un mensaje para l, a esta direccin, a un seor Tony Malarkey, y el mensaje lo recogi alguno en la playa de Portmarnock. Dijo que el mensaje estaba en una botella de whisky Power que la marea haba dejado en la playa. Y entonces el polica mete la mano en el bolsillo de la chaqueta todos seguamos el procedimiento desde detrs de la puerta, extrae un papel arrugado y se lo entrega a Tony. Creo que Tony palideci un poco. Y despus el polica le pregunta si sabe algo del asunto y Tony contesta que no sabe palabra excepto que Clocklan sali para Inglaterra una semana antes y despus no se supo nada. El polica le pregunta si estaba deprimido antes de partir y Tony dice que no poda saberlo porque estaba siempre borracho y entonces el polica dice que es una investigacin de rutina y si saben algo ms informarn a Tony. Tony mir la puerta y nos dice que se
trata de ese bastardo Clocklan, salt por la borda del buque de la carrera y si cree que voy a perder el tiempo reclamando su cuerpo est loco. Bienaventurado Oliver ruega por nosotros. Tony no pareca muy impresionado, pero yo qued a la miseria. Continu diciendo que si Clocklan quera suicidarse, por qu se pona sentimental y le escriba notas. La nota deca que estaba harto y que no aguantaba ms y que estaba hecho una piltrafa. Era la nica solucin y quera que Terry y los chicos lo recordasen. Dios mo, me sent realmente mal. Tony de pie con una taza de t diciendo que si conoca a Clocklan, seguramente no haba saltado del buque antes de llegar a Liverpool porque de lo contrario pensara que haba pagado ms de lo que vala el viaje. Realmente, me sent deprimido. Por eso todo el asunto de lady Eclair fue un fracaso total. Pens que si un tipo tan despreocupado como Clocklan se eliminaba, qu esperanza tena yo? Qu es eso de hacerte reembarcar? Tom el mnibus a Roundwood. Esper cerca de la taberna local, y all me recogieron. Despus vine a la entrevista. No s qu me ocurri. Hace pocos das estaba entusiasmado. Tena sueos maravillosos, mostradores recubiertos de cinc, sartenes, fuentes, doncellas que llevaban los cubiertos. Y cuando llega el momento de actuar puf! todo revienta, y slo quera un poco de humo. Estaba nervioso como un cachorro. Pensaba en Clocklan flotando en el mar de Irlanda y comprend que todo haba terminado. Apenas baj del mnibus en el muelle, me fui derecho al consulado. Entr y dije deprtenme. El vicecnsul era un buen tipo. Telefone, encontr el barco y listo. Y ahora me voy de vuelta a Estados Unidos. Soy un tipo derrotado y acabado. Malarkey dijo que era maravilloso y para m es peor que la muerte. Dios mo, pobre Percy. M e gustaba. S. Kenneth, con tanta mala noticia conviene tomar algo. S. Dangerfield castaetea los dedos, OKeefe imprime un incesante movimiento giratorio al vaso sobre la mesa. Kenneth, no te dejes abatir. En mi vida me sent tan jodido. Y ahora estoy pasando las ltimas veinticuatro horas en esta tierra. Cuando volv a las Catacumbas todos me felicitaban. Te imaginas eso? Supongo que es posible. Parece que Tony no entiende. Quiz piensa en la comida que consumas en su casa. Tengo que reconocerlo. Es un tipo generoso. Cuando vas de visita a casa de Malarkey, te dan lo mejor que tienen. Pasas al stano y no tienen un penique, pero todo est limpio y ordenado y si te invitan a comer algo, aunque sea pastel de papas, pesado como plomo, sientes que te dan un banquete. Es un pas jodido y odio dejarlo, pero si no lo hago me muero. Lstima lo de Percy. Podra haberte encontrado algo en Iveagh House. Ahora todo ha concluido; y qu piensas hacer? Kenneth, el buque de la carrera, viernes por la noche. No entiendo. Tus cosas estn tan jodidas que no creo que sepas lo que haces. Para qu vas a Londres?
A descansar la vista. Alguna vez viste los ojos en la calle. Los viste? Buscando algo. Y en esta bella y cultivada ciudad, a m me buscan. Marion est en Escocia, con la nena. Oh, le va muy bien. Marion es una gran muchacha. Por supuesto, podr dedicarme a mis estudios, y quiz divertirme un poco por la noche. Con qu? Kenneth, sabes una cosa, creo que tienes el trasero de un sirviente. Lo tengo ahora. Como sabrs, en este asunto hay algo raro. Estuve hablando de ti con Malarkey, y segn dice se rumorea que te marchas y que Marion te dej, y que en Geary hay cierta irregularidad y algn conocimiento carnal. Y tambin que te enredaste con una mujer en Rathmines, una que trabaja en la lavandera de Blackrock, y otra en Cabra. Segn dice Tony, pura murmuracin, pero verdad que a veces acierta? Advierto que tu fe en Malarkey es tan honda que no tiene sentido decir nada. Pero me gustara destacar que mi vida es un libro abierto. S, un libro abierto. Dangerfield, no me engaas. Maana me voy, de modo que me importa un cuerno cmo te jodes, pero te dir una cosa. Las mujeres, las copas y el caos general te arruinarn, y lo mismo digo de este absurdo bailoteo en la calle. Creo que terminars en Gorman. Como gustes, Kenneth. La sonriente empleada deposit dos vasos sobre la mesa. Su brandy, seor. Dangerfield con un rictus. Ah. OKeefe con un suspiro. Cunto, cunto? La empleada se inclin solcita. Siete chelines, seor. OKeefe con tristeza. Y aqu un cheln de un hombre pobre, porque me marcho de Irlanda y ya no lo necesitar. Sonriendo sobre una flor de sonrojo. Gracias, seor, muchsimas gracias. Lamento que se marche de Irlanda. OKeefe la mira. Por qu lo lamenta? Ni siquiera me conoce. La empleada con expresin de seriedad. Oh s, lo conozco. Sola venir mucho el ao pasado. Todas lo recordamos. Entonces no tena barba. Creo que le sienta. OKeefe, sorprendido, se recuesta en la crujiente silla de mimbre. Sonre. M e gusta mucho lo que dijo. Gracias. La empleada se sonroja y se marcha. Maldito sea, Dangerfield. Soy un endurecido hijo de puta pero sabes que me arrodillara y le besara el culo a un jesuita si as pudiera quedarme. Yo recogera las limosnas si lo haces. Dios mo, aqu la gente se interesa en uno. Extranjeros.
Aun as, en Estados Unidos se cagan en ellos. Esta maana me levant temprano y camin por la calle Fitzwilliam. An estaba oscuro. O que se acercaba un clip clap y el lechero vena cantando. Era hermoso. Dios mo, no quiero volver. La tierra de los ricachos. Los que son monstruosamente ricos. Ah estn los dlares. Siento que cada minuto en Estados Unidos es tiempo perdido. Vamos, Kenneth, el pas de la oportunidad para espritus jvenes como el tuyo. Quiz un poco de esa infelicidad, y la gente se tira por la ventana. Pero tambin hay momentos de alegra. Incluso puede resolverse tu problema. Si no puedo resolverlo aqu, nunca lo har all. Veremos cmo reaccionas cuando los tengas frente a los ojos. No creo exagerar cuando digo que los cuerpos que tienen all son hermosos. Puedo esperar. Y cmo est Tony? Se pasa el da fabricando juguetes para sus chicos. Se levanta por la maana y pide a gritos el t. Luego sale, se encuentra con un apostador y apuesta un cheln. Despus est nervioso hasta que el caballo pierde. Y luego, como l mismo dice, cuando el caballo pierde me voy a casa y me peleo con Clocklan. Cuando estuve ah trat de que Tony se interesara en tomar el Norte por la fuerza. Y Tony me cont de la vez que pasaron la frontera. Todos queran liquidar policas, era imposible contenerlos, estaban dispuestos a clavar la tricolor en el Norte. De modo que pasaron la frontera, los bolsillos llenos de bombas caseras, granadas de mano y gelinita. Se encuentran con un polica. Son cuarenta, y viene un polica y dice vamos, vamos, este es el pas del Rey, de modo que comprtense o tendr que encerrarlos a todos. Tienen la cara larga, pliegan la tricolor, dejan las bombas y se meten en la primera taberna y se emborrachan, y el polica con ellos. Estuvo bueno. Sabes, no creo que jams quieran apoderarse del Norte. Barney dice que son la mejor gente de la tierra. Mira, quiz el Norte podra apoderarse del Sur. Kenneth, por lo menos conseguiramos anticonceptivos. Y qu hars con tus mujeres cuando vuelvas a Londres? Kenneth, crees que tengo un harn? Llevo una vida de espartano sacrificio. La seorita Fras es una de las mejores personas que conozco, es buena catlica y desde todo punto de vista hace una vida respetable y provechosa. M alarkey dice que el vecindario est deshonrado por este asunto. La seorita Fras y yo jams nos rebajaramos. O nos fijaramos el uno en el otro lascivamente. Todo dentro de los lmites del buen gusto y la dignidad. Adems, deseara destacar que la seorita Fras piensa unirse a las monjas. Perverso bastardo. No te has visto complicado alguna vez en algo indigno, o no suficientemente digno, o algo as? Vamos, OKeefe, djate de historias. Geek. Kenneth, ests tan dominado por el deseo que te imaginas cosas. T piensas que yo peco. No yo. Encajas tan bien ah como una banana en su cscara. Tony dice que le das tanto que ella apenas puede ir a trabajar por la maana. Absolutamente ofensivo. La seorita Fras camina en puntas de pie entre los tulipanes. Crees que puedes hacer todo eso, sin pagar las consecuencias. Las copas te hacen pensar as.
Y sin duda la sociabilidad es lo que me hace beber. Sabes qu deseo hacer cuando tenga dinero? Mudarme al hotel Shelbourne. Entrar por la puerta principal y decir al portero por favor lleve mi Daimler al garaje. No, Kenneth. Lleve mi auto al garaje. Dios, tienes razn. Eso mismo. Mi auto. Por favor, lleve mi auto al garaje. Y luego subo a las habitaciones del Shelbourne. Dicen que tiene el bar ms hermoso del mundo. Llamo a Malarkey y lo invito a venir Cmo te va, Tony, cmo estn las cosas en las Catacumbas? S, Kenneth, tienes el trasero de un sirviente. Quieres decir para cabalgar. Justo para un caballo. Sabes que si no fuera por los britnicos este lugar estara habitado por salvajes. M e alegro de que hayas llegado a entenderlo as. Los irlandeses creen que los hijos son fruto de la ira de Dios, por encamarse. Todo lo que oyes es que si no fuera por ustedes, chicos, la vida sera color de rosa, y lo pasaramos bien. Pero trabajamos y nos reventamos para darles un poco ms de lo que tuvimos, y ahora mira lo que hacen, no traen a casa ni un penique. Haraganes intiles, pierden el tiempo con los libros y en el ferrocarril hay buenos empleos. Geek. En el olor y el ruido de los ocho del saln de Jury, estaban sentados con las piernas estiradas y los dedos de los pies retorcindose en los zapatos, deshelando los huesos hmedos en el aire de la calefaccin central. Curas dispersos en todo el saln, los rostros rojizos, los ojos acuosos y ardientes. Los cuellos inmaculados sofocando la carne escarlata, clrigos doloridos. Con empleadas, jvenes, oscuras y redondas. Macetas con palmas. No era lo que haba adentro sino lo que haba afuera lo que haca que lo de adentro fuese grato y deseable. Porque afuera est la humedad griscea que lo cubre todo. Y penetraba por los zapatos, humedeca las medias, y se deslizaba entre los dedos de los pies. Aqu cerca est el Banco de Irlanda. Tan grande y redondo y grantico. Afuera hay una prostituta y un mendigo. Bien, Kenneth, es propio y justo que dispongamos de la comodidad de esta hermosa sala el ltimo da. Viste los dientes de la empleada? Blancos. Tambin tiene hermosos ojos. Por qu no puedo sentir que tal vez un da me case con una de estas chicas? Kenneth, en los tiempos que corren est muy de moda casarse con un miembro de las clases inferiores. El problema es que me casar con un miembro de mi propia clase. Querida, me gusta tu sangre. S. Toda mi vida sexual depende de los matices de la riqueza. Vuelvo de una buena cabalgata en los lmites de la propiedad, buscando intrusos. OKeefe se recuesta sumergindose en esta sbita gloria, y contina con maduro aplomo. Atravieso el lavadero y llamo, y digo, Tessie, qu hay para cenar, y Tessie acude apresuradamente al cocinero. Lady OKeefe ya me dijo qu hay para la cena, pero con mi gil estilo democrtico bromeo con las chicas del lavadero. Lady OKeefe en un extremo de la mesa y yo en el otro, y conversamos de la propiedad y los caballos. Le pregunto qu hizo en la exposicin floral y si
alguna de nuestras plantas obtuvo un premio. Despus de la cena, a la biblioteca para beber caf con una gota de limn y una botella de Hennessy. Me lee una obra hasta las diez. Sube a su cuarto. Estoy en la biblioteca unos diez minutos y subo a mi dormitorio. Advierto que la puerta de comunicacin est entreabierta. Espero unos discretos diez minutos, me acerco en puntas de pie, golpeo delicadamente, puedo entrar, querida? S, querido, entra. Ja. Eh, Kenneth, si llegas a ser rico resultar un anticlmax. Dios mo. Sobre la cabeza de OKeefe una sucia gorra parda de tweed. Las mujeres del saln miran a estos dos completamente despatarrados. Y aguzan el odo para escuchar qu cosas fantsticas dice el hombre de la barba, con ese acento terrible, y el hombre de la actitud altiva y la voz refinada, que agita exquisitamente los dedos y echa la cabeza hacia atrs para eructar su risa. Tan seguros de s mismos. Y entre los curas y las matronas que hacan mohines haba comerciantes de Manchester que fabricaban muebles para venderlos a los funcionarios del gobierno, para la sala de estar. Y eran tipos de rostro ligeramente rojizo, con un matiz de orgullo en las voces. Usaban camisas azules rayadas con cuellos duros blancos y garbosos trajes de caballero rural con espigados blancos y chaquetas cortas y debajo tirantes, rojos, azules, verdes y solapas de lana y botones detrs y por todas partes. Y hombres de Bradford y Leeds que miraban cautelosamente por el rabillo del ojo. S que ustedes son ricos, tienen ropa interior de seda y han acabado un magnfico pedazo de carne con una montaita de hongos, zanahorias, arvejas y otras cosas. Kenneth OKeefe dijo a la empleada que quera caf. Examin el saln para ver quin observaba o escuchaba. Con la cabeza inclinada hacia adelante, se quit el gorro y se rasc la parte posterior de su cabeza pardo claro. Dangerfield semisupino, el mentn descansando sobre el pecho, examinando cavilosamente a OKeefe. Kenneth, nuestra ltima audiencia nocturna. Aj. Despus, baja el teln. Los hombres de negocios de Bradford y Leeds que viven entre edificios de piedra arenisca en calles humosas y oscuras, palpando y juzgando el precio del lienzo con mirada aguda, que pasan largas tardes sobre el t y probndose trajes, con nieblas invernales alrededor de sus mansiones de piedra oscura. Estos hombres se recuestan en sus sillas, extraen de los bolsillos airosos pauelos de seda, y se quitan los lentes, y con el lienzo fino frotan sensualmente, atrs y adelante, en redondo, tocando con fuerza y luego muy suavemente el vidrio exquisito, y lo ponen contra la luz y con dedos extraos y largos los devuelven a los ojos. En la angustia de los precios y los arruinados que salen del mercado sonren, levemente pero sonren, los hombres ms ricos del mundo. Kenneth, te acompaar hasta el muelle. No tengo inconveniente. Kenneth OKeefe dirigi una ltima sonrisa a la encantadora empleada. Terminaron el caf y se pusieron de pie. Las luces del saln se acentuaron. Todos dejaron de hablar. En el silencio los dos atravesaron el saln. Las empleadas con su uniforme negro estaban contra la pared, junto a la ventanilla del servicio. Una de ellas meti diestramente la cabeza en el agujero y dijo que se marchaban. Aparecieron otras tres caras de ojos brillantes. Cuando se aproximaban a la puerta todos
los miraban. Todos de pie aplaudiendo. Gritando bravo con sus bocas. Las luces ms brillantes y los aplausos de sus manos ms ruidosos. Los caballeros de Bradford y Leeds enjugando las lgrimas de sus ojos con las puntas de los pauelos de seda, retorciendo el lienzo con un ndice, parpadeando y mirando. Finalmente, tambin los curas. S que nos creen gloriosos. Y tumultuosos. Nuestras espaldas pasan por las puertas de vaivn, salen a la calle, cercada por depsitos y casas de cambio y durante el da colmada por el afn del dinero y una va desierta durante la noche. Kenneth, cuando vuelvas, vendr a recibirte caminando desnudo con un sombrero hongo verde. Con un carro adornado de gallardetes verdes y banderines importados de Checoslovaquia y una banda de gaiteras soplando enloquecidas. Sabas que llevaron a Estados Unidos el gorrin ingls para que se comiera el estircol de caballo de las calles? No. Estudia el asunto. Tienes que luchar, Kenneth. Hay que resistir o te vas a la mierda. Y quiz uno de nosotros pronto se enriquezca un poco. Y cuando ests en alta mar, quiero que te acuerdes de rezar. Porque yo estar en esa ciudad de Londres y Londres desborda lascivia. Qu opinas? Nada. La odio. Una mirada a la estacin Victoria me bast. Qu diablos, quiz tenga suerte. Hay que luchar. Kenneth, hay libros que as lo dicen. Y tambin de los animales que desaparecieron. No presentaron combate. Agregan una palabrita al final de la pgina para decirte algo. Extinguidos. Hay que evitarlo. Aqu te dejo. Bueno, Kenneth, es una situacin irnica. Me separo de ti al norte de Dubln. Nunca cre que sera as. Mis saludos a Tony y los dems. Aunque lo creo improbable, espero verte sentado de culo en el Old Bailey. Puedes estar seguro, Kenneth. Buena suerte. OKeefe se alej tristemente y desapareci en esa calle oscura y griscea llamada Seville Place. Dangerfield retorn atravesando el puente Butt, bajo una lluvia fina. Mi cuerpo tiene coyunturas azules. Irlanda ir al cielo con ese tiempo tan malo. Me froto los nudillos porque este clima es slo para los sesos. Gras y mstiles a lo largo del ro. En el muelle Aston los ltimos mnibus salen para el campo. Y grupos de hombres enfundados en abrigos negros chupando cigarrillos, escupiendo, mezquinos. Con las lengetas de los zapatos colgando como bocas hambrientas de perros. Ahora dara cualquier cosa por una copa. Vistiendo este harapo de desesperacin y tristeza. Lleno de agujeros y sucio. Sobre mis hombros, hmedo y fro. Dicen que nada dura. Todo gris. Gris de qu? Gris de lluvia. Y rosado por charcos. Hay colores para todo. Dicen que verde de trabajo. Y ahora qu? Y la Ociosidad? Creo que negro. Ustedes, los de cubierta, arriba mi pequea ensea negra. Y bien? Por la lascivia. Qu dirn? Rojo? No. No rojo. Creo que pardo. Pardo de la lascivia. Rojo del dinero y azul de los muertos. Llvense los muertos. Hagan msica por favor.
22
La seorita Fras estaba acostada sobre la espalda, la cabeza sobre dos cmodas almohadas blancas. Bajo los ojos rayas grisadas. Al borde de las lgrimas. La mano dividida sobre el lomo de su libro, mirando hacia las mantas. El seor Dangerfield, rbitro del saber, estaba erecto a los pies de la cama, solcito y amante. Mirndola en los ojos de los que emanaba dolor, y le pedan que la buscase ahora. Y estaban juntos en su cuartito, separados del resto de la casa, y afuera el mundo listo para destrozarlos. Cmo evitarlo. Y Dangerfield. Y la seorita Fras. Te llamar Lilly. Una sonrisa tmida le aties los labios, los ojos desviados y otra vez mirndolo y los labios tensos y el borde de los dientes que le mordisquean la boca y el rostro frente al de Sebastin. Oh. Creo que es tiempo de que te llame Lilly. Lilly. Oh, bueno. Lilly. Oh, Dios. Hay algo de comer, Lilly? Solamente tocino y t, pero recoja ese billete de diez chelines, seor Dangerfield y compre huevos. No. No podra. S. Por favor. Insisto. Dangerfield se acerca a la cmoda. Desliza el billete en un bolsillo. No tardar. Sin embargo, me rebajo a realizar tareas serviles. Ocurre que no hubo suficiente dinero. De todos modos, siempre en movimiento. Los ojos bien abiertos y nunca se sabe cundo o qu puede aparecer. Aprovechar el ambiente. Arrancar los frutos de mis rboles. Buenas camisas de los mostradores, y ponerlas en cuenta. Una tonelada de turba de mi vendedor de combustible, y enveme la factura. Me llevo un pavo grande, una trampa para ratones y un queso semifresco, una libra del mejor caf Robert y un pedazo de salame, oh y un cuarto de chucrut y le importara muchsimo cargarlo en mi cuenta. El aire saturado de ciertamente seor. Oh, estuvo bueno. Manteca cremosa? Cuntas libras, seor? Creo que las tres. Lonjas de tocino? Un lindo pedazo, por favor. Una tonelada si quiere. Imagnenme caminando por la calle Grafton. Paso frente al caf Mitchell y la entrada a la cual siempre me asom atentamente para ver rostros aristocrticos saliendo de cuellos de vestidos floreados y bien olientes, y miraba sus narices y las aletas bastante agradables, por supuesto carreras de caballos y ojos chispeantes de vitaminas siempre con la esperanza de que uno me sonriera. Y uno habla. Oh, Sebastin, dnde estuvo? Qu? No habla en serio. Quiere decir que tiene hambre. Tremendo. Oh, bromea. Chocante. Pero vamos, venga a tomar el t conmigo. Por supuesto que pago. Qu lleva puesto? Eso, s, eso. Dios mo, es una frazada. Temerario. Lo nico que se me ocurre. Terriblemente F.A.I. Quiero decir, algo as como la R.A.F. La F.A.I.? La Fuerza Area Irlandesa, claro, estpido. Venga a tomar t. Oh, no, sela. Me gusta. Le sienta. Muy excitante. Usted tiene actitudes extraas, todos lo dicen. Y all estoy con esta joven, arriba, junto a la ventana. Ella paga. Yo estoy bajo la manta parda. Parda por lascivia. Como la torta que me pag. Como una, robo dos. Como una, robo
otra. Despus. Voy al bao y mojo la frazada en el lavabo. Me apodero de un letrero de cartn y me fabrico un cuello duro. Uso el cordn del zapato, que es negro. Negro por medios privados. Retorno usando eso y nada ms. Podra decirse que estoy haciendo un gesto evidente de indecencia. Pero alimentado. Y esta noche entro y compro huevos. Y seorita Fras, mi lila y Lilly, adnde irs? No quise lastimarte, sino comprenderte, estar contigo y darte amor. Y mezclamos nuestros cuerpos en la cama y una noche us tu piyama. Creo que el verde me sienta. Por favor, una docena, que sean buenos. Creo que este negocio trabaja muy bien. Un mostrador nuevo y vidrios y aqu y all se ve una ua limpia. Sebastin se apresura a regresar a la calle Geary, y con los bruscos movimientos hacia la izquierda se mete en su callejn. Camina hacia una pared. Busca el cerrojo en el portn verde. Qu hicieron estos vecinos? La luz encendida en esa casa. Qu estaban haciendo con sus cuerpos? Tostndose frente a los ltimos carbones. Maana me voy lejos. OKeefe sale mar afuera. Y la seorita Fras, veo un rayo de luz por el reborde de la persiana. Criticable desde el punto de vista de la seguridad, pero no importa porque es el ltimo da. Slo quedan algunas horas. Entro en la casa para sostenerte la mano y pasar contigo la ltima noche. Quiero llevarte conmigo pero no puedo. Estaras dispuesta a poner el hombro a la gran rueda? Fuerza. Yo te ensear cmo. Fuiste buena conmigo como no lo fue ninguna de las otras y me acompaaste en esta ltima soledad, podra haber enloquecido de no haber sido por tu cuerpo y tus sonrisas y tus dulces pechos. Me salvaste. Incluso los pequeos y secretos olores de tus axilas. Como osos en invernaderos. Hocicando los pelos cortos. Camina por el costado de la casa. Mira los laureles. Aqu est oscuro. Enciende esta luz. La seorita Fras mantiene limpia la cocina. En su habitacin. Por favor, no te levantes, Lilly, djamelo. Permtame. Usted est cansado. No es trabajo, seor Dangerfield. Lilly, esta noche, la ltima, llmame Sebastin. No puedo. No me lo pida, venga y sintese. Yo me encargo. Le espera un viaje muy largo. S. Eres muy amable. Puedo mirar tu libro, Lilly? Es una de esas cosas terribles. Lilly, estoy helado, creo que al salir me resfri un poco, tengo la nariz congestionada. Crees que podra acostarme en tu cama calentita? Pero no deberamos hacerlo ms. Solamente hasta que coma el tocino y los huevos. Seor Dangerfield, usted es terrible. Es tu botella de agua caliente. No puedo vivir sin ella. Lo dej sentado en la silla. Y l se desvisti. Los zapatos pulcramente a un costado de la cama. Afuera el viento. Me digo y me repito que son templados, hmedos y tibios. Me paso la vida inclinado sobre un mapa meteorolgico. Husped del cmodo lecho de Lilly. Lindo nombre. Por qu lo hice? La llamo blanca y pura. Virgen. Nieve amontonada. Y yo me deslizo entre estas sbanas, bien hondo en pos de la botella. La alcanzo, la engancho, me la acerco a las pelotas y la espero. Creo que cuando est en Londres ingresar en el Club del Trinity College. Leo las calmantes palabras que dicen que el Club existe para promover la relacin social y la camaradera entre sus miembros, ofrecer la
oportunidad de renovar antiguas amistades y mantener a los hombres de Trinity en contacto con la vida de la Universidad. M e digo siempre que soy uno de ustedes porque no quiero perder nunca la fe. Algo a lo cual aferrarme. Y por las noches ir a sentarme con ustedes. Me mostrar reservado y escuchar. Esas cosas que me son tan caras. Confo en que est lloviendo. Y desciendo de mi coche, absorbo unas pocas bocanadas de gorda niebla. Uso la corbata de Trinity. Qu corbata tan elegante. La ms ilustre. Digo Trinity? Caramba. S. Usted? S. Cuarenta y ocho. Cuarenta y seis y cualquier ao que usted quiera. Cmo le va, soy Dangerfield. Hermoso espectculo. Por cierto. En realidad, terriblemente bueno. Habr candelabros? Pollo? Repollitos? Fuego encendido? Y eso ser lo que yo quiero? Por favor. Lilly vino con el t. Las largas fetas rojas atravesando la fuente y las dos yemas brillantes. Y el pan enmantecado. Una servilleta verde claro. Deposita todo. Lilly. Oh, me har volcar todo. Uno solo. En los labios. As. Se quemar si lo suelto. M i taza de t. Ah est. Lilly, eres muy buena. Necesito esto, el calor y la comida. A veces me pregunto si hay una isla un poco ms pequea que sta, para irnos. Sera hermoso. Lilly, estuviste haciendo tus valijas. S. Qu vida lamentable. Quisiera asentarme en algn sitio. Quedarme definitivamente. Estoy harto de mudanzas. Lilly, necesitamos algo que podamos considerar propio. Creo que eso es lo que todos necesitamos, y basta de traslados. M i ta dijo que me tendr en su casa hasta que consiga un lugar. Cmo es tu ta? Tiene un estudio al fondo de su casa, y pinta esos modelos desnudos. Una vez pos para ella, y me pareci terrible. Por qu? El modo de mirarme. Lasciva? S. Lo mismo de siempre, Lilly. Lo mismo. No s cmo puede evitarse. Y el nico resultado es la cama. Oh, seor Dangerfield, usted sigue con eso. Odio dejarte. Siento que es injusto. Seor Dangerfield, no tiene que preocuparse por m. Sabr cuidarme. Pero quisiera saber que estars bien. Y la seora Dangerfield? S que no es cosa ma, pero me pareci que estaban hechos el uno para el otro. Una pequea confusin. Creo que el dinero no alcanzaba. La seora Dangerfield crey que yo estaba podrido en plata. Me parece que hay bastante dinero por ah, pero por el momento es difcil
moverlo. Pero tengo planes. M e gustara casarme. Ten cuidado. Cudate de estos irlandeses. No con uno de ellos. M e gustara un indio. Americano? Como yo. Sabas que tengo sangre mohawk? Juu juu. Seor Dangerfield, fue una gran experiencia conocerlo, aunque no estoy de acuerdo con todo lo que usted dice. Pero creo que en el fondo es buena persona. Lilly. Lo digo en serio. Ven aqu. He jurado no hacerlo de nuevo. Por favor. No. No hay ningn mal en ello. Solamente en la mejilla, porque no puedo detenerlo cuando empieza. No hay nada malo en eso, Lilly. Cuidado, volcar todo. No. Entonces, acustate a mi lado. Ese besito en la oreja no es nada. Solamente uno. Lilly, te pusiste perfume. Se lo ruego, seor Dangerfield, por favor no me haga eso. Quiero que vengas a visitarme en Londres. Vendrs? No volveremos a vernos. Y qu ser de la casa, seor Dangerfield? Ya arregl eso. Acrcate un poco. Es nuestra ltima noche juntos. El t estuvo muy bueno. Llegaron muchas cartas para usted. Tambin me ocupar de eso. Ahora no hablemos de estas cosas, acomdate aqu y no pienses en nada. Ya me ocup de todo. Seor Dangerfield, por lo menos me quiere un poquito. Me gustas, Lilly. Fuiste buena conmigo. Me confortaste. Tmame la mano. As. Clmate. Todo saldr bien. Hace mucho que no me siento tan bien. La seorita Fras en su piyama verde. Deposit la yema anaranjada sobre mi pan y com. Creo que casi lo he conseguido. Por lo menos, lo posible. Paz. Sagrado silencio. Maana en accin, o a la carrera, como quieran. Quiz Skully intentar algo y se enredar solo en los hilos secretos que dejo tendidos sobre mi huella. No quiero que nadie me atrape. Ni que me detengan o arrinconen. En Inglaterra le ponen a uno una cuerda alrededor del cuello y lo sueltan, hup. Del otro lado del canal levantan esa cosa brillante y afilada y le dicen a uno que ponga all esa cosa como de slfide que uno tiene. No s por qu me aterroriza tanto esta pena capital, ya que me siento un caballero y me ajusto a todas las normas y las reglas que ustedes quieran, e incluso a unas cuantas que yo mismo imagin. Oh, miren el lazo y los nudos y los cuchillos. Y tambin a estos doctores. Apenas uno les permite enfundarse en esas chaquetas blancas y tenerlo a uno de la mueca quieren auscultarle el pecho. Pretenden mirar el interior de la boca. Despus lo depositan a uno en una mesa y se acercan al armario en busca del cuchillo. Dicen que solamente echarn una ojeada adentro. Lilly, nunca me canso de tus pechos, tus rodetes o tus encantos de treinta y cuatro aos. Alguna vez dejar de imaginarlos y gustarlos bajo la chaqueta de ese piyama verde. Es raro que yo formule jams estas afirmaciones dogmticas, pero no puedo dejar de sentir que cuando otras cosas hayan
desaparecido ese conocimiento carnal perdurar. Supongo que en mi caso se ha tratado pura y sencillamente de un hombrecito atemorizado, vigilante y atento a todos los animales de presa. Lilly, he tenido otras mujeres. Las he besado en la cama. Y una chica que vive cerca del Caballo Herido, otro cuerpo sabroso con msculos tiernos, y mi cara hundida en el cabello rizado y centelleante. Reciba el jugo y el confortamiento de mis muslos. Y hablaba y conversaba con ella yendo por las orillas del canal donde segn o decir hace aos la diligencia que vena del Sur cargada de gente cay por el puente hacia el canal y ellos pensaron como buenos irlandeses e ingenieros que deban lograr que flotaran y abrieron las compuertas y los ahogaron a todos. El canal es mi lugar favorito por sta y por otras razones. Y tambin esta chica fue buena conmigo. De otro modo es intil. Bondad. Y t entraste en mi vida para concertar esta colusin, la inquilina en la cama con el dueo de casa. Una cosa usual en los tiempos que corren pero diferente en nuestro caso porque ambos lo necesitbamos. Y las pequeas charlas que celebramos. Te cont la historia del viaje con el pene al aire. Te reste. Oh, esas cosas ahora son divertidas, pero ese martes yo estaba para que me encerraran. Lilly, tu buena disposicin y tu inters me cautivaron, me ataron a tu cuerpo y a los ts tan agradables que tuvimos. Puedo armar frases originales incluso con las mejores. Pero mejor mantengo secreta esa parte de mi persona. Como las enmaraadas leyes de esa iglesia tuya. Pero s algo de derecho y de las normas que llaman Canon. Incluso entr en Brown y Nolans y ped el libro, y estuve tres horas frente al mostrador leyendo, y los empleados muy inquietos porque estoy seguro que vieron que bajo el impermeable yo usaba los restos de una casulla, y esas leyes eran tan interesantes. Tuve la sensacin de que estaba explorando el pecado y el limbo. Lilly, te o murmurar en medio de tu angustia, santa Madre de Dios, nunca me perdonarn. Pero por supuesto lo harn, suculenta y tierna pollita y sensual criatura. Con la luz apagada y la B.B.C. que ha terminado sus programas nocturnos. Minsculos sonidos afuera. Y anuncios de ventarrones en Malin, Rockall, Shannon, Fastnet y el mar de Irlanda. La lluvia golpea contra los vidrios de las ventanas. Las hojas de los laureles se estremecen enloquecidas. Y nuestra cortina verde se hincha y una luz divide el cuarto. Afuera sobre el agua. Creo que es mi tumba. La isla de Man, el estrecho de Dalkey y los puertos de Bullock y Colimore, ciento veinte millas a Liverpool. Abracmonos fuerte, Lilly y basta ya de bien y mal. Y dgame, seor Dangerfield, si se enteran y no es tan fcil que me perdonen porque me obligan a confesarlo todo y apenas uno deja entrever algo empiezan a hacer preguntas, estaba solo, y el matrimonio, y qu haca l. Entre tus piernas, hija ma. Y qu otras cosas hicieron y l tambin haca eso. S, lo haca. Lilly te cedo todo este sufrimiento. Yo no soy un cobarde barato. El derecho de sociedades annimas y la concertacin de tratados entre naciones tienen su importancia. Se lo dir, seor Jess, conoc a Lilly y si usted conociera a Lilly como yo conoc a Lilly. Bien. Tampoco usted la habra rechazado, no le parece? De ningn modo. Jess y yo hemos pasado juntos muchas cosas. Y te digo Lilly, se morira de risa y dira, por qu mi querida nia te acostaste con el hombre de mazapn? Grandioso. No te preocupes. Qu es una encamada entre amigos si te toca en suerte un buen pedazo. Conozco unos cuantos de esos tipos egostas all abajo, eficientes pero melindrosos que no la pasan muy bien y que quieren liquidar a muchachos como Dangerfield. Conozco a Dangerfield. Su vida entera. Ocanos de integridad y charcos de confiabilidad. Por Dios, es decir, yo mismo, el mejor hombre que jams hice de una costilla o de los peces el da que lo hice, ya no recuerdo cul. Quiero que venga aqu conmigo. Cuando ests muerto, Danger. Dicen que nunca te vencieron en ajedrez, domin o criquet, o en tu
razn cuando el resto dice que ests equivocado. Y para usar una de las frases bastante divertidas de Dangerfield, yo tampoco soy una gallina cobarde. Bueno Lilly. As son las cosas. Ahora acrcate. Porque recuerda que el viernes estaremos separados. Cuando yo extienda la mano para tocar la tuya blanca que se aleja. En la nave trompeteante que sale mar afuera. Estars de pie al lado del tanque de gas haciendo seas? Cuando choque mi pecho contra el tuyo. Estoy triste. Separacin de cuerpo y cuerpo. Y esta noche pido por favor tu favor. Y cualquier pecado mortal que quieras cometer. Y recuerdas el pequeo cacharro blanco del garaje, lo recogiste una noche cuando yo volva a casa despus de unas horas en las tabernas y yo dije seorita Fras, le ruego que lo traiga. Llnelo con agua y trigamelo. Y met los pies, y me permitiste usar tu talco. Y me ayudaste a secarlos. Y yo inclinando la cabeza bamboleante entre mis piernas. Como me encontraron varias maanas colgado sobre las cadenas en Trinity mis cabellos rozando la punta del pasto. Lilly qu lindo y blanco cuero cabelludo tienes, ni un poquito de caspa. Cuando sostuviste mis pies. En tus manos. Seorita Fras, eres la persona ms buena que he conocido. Te sostengo por los hombros. Por eso hago esto. Porque me gustas. Y te quito la chaqueta del piyama verde. Despus de tu placer, empiezas a llorar. Djame tomarte el pezn. No estoy loco como Kenneth, pero igual lo necesito. Este cordn alrededor de tu cintura. Lo empujo bajo tu ombligo que es hondo. Puedo abotonar tu vientre, Lilly? Sabas que tengo un diploma? En ombligos. Realic trabajos especializados. Publiqu artculos. Hice muchas cosas. Hay una marea ascendente de carne? Por qu seorita Fras, res por lo bajo. Con qu objeto? Crees que despus de todo es divertido? Copular y acabar. O porque dije que Dios estaba de mi parte o muy interesado desde all arriba mirando esta tierna escenita. O ests mirando como si fueras un ojo en el cielorraso? Lo que est en las sbanas. Una escena de catch. No te vuelvas hasta que haya terminado con tu boca. Es la ltima vez. Los pecados brotan por todas partes. Me tientas, Lilly. Y esto eres t? Y tu voz en mi odo. Pronunciando un juramento y no puedes esperar hasta que hayamos acabado. Lilly, puedes sentirme. No, no te dejo. La ltima noche. Te deseo pero no puedo permitirte. Vamos, vamos. Te extraar y cmo hacamos el amor. Lilly, slo me queda sembrar mi semilla irlandesa. Vender mi semilla, Lilly. En el negocio. Sembraron a la madre del Seor y dicen que no tuvo nada que ver con la carne. Pero Lilly, me ests dando la espalda. Esta ltima noche me dices qu es lo que me dejars hacer, porque lo hice una vez antes y despus unas veces ms. Aprenden toda clase de cosas en la granja mirando a los animales. Pero no te har dao o te doler? Puedo fingir, pero me siento chocado, pero por otra parte no puedo dejar de rerme de una situacin tan tonta. Me ofreciste tu trasero. Tambin estoy conmovido. No s por qu. Como el Cuatro de Julio en esa fiesta del Parque Fnix. Un dulce y soleado da de verano con la gente que llegaba en coches relucientes, vestidos y joyas. Me acerqu casi en puntas de pie a la puerta con la esperanza de deslizarme y entonces recogieron mi tarjetita y leyeron Sebastin Balfe Dangerfield y casi le ped al hombre por favor no tan alto. Me encontr frente a una sonrisa tras otra. Ando un tanto escaso de fraternidad pero puse un poco de calor en cada apretn de manos. Filete de lenguado. Sobre las mesas bocados que seguramente nunca vieron en esta isla. Me dirig a una de las mesas. Champaa, seor? Cmo pueden ser tan amables? De dnde puede venir tanta bebida? Bollos de crema con hongos. No dije una palabra a nadie. Marion conversando con el conde de Kilcool. Pareca que mi calzado no era muy elegante para alternar con esa gente. Sin embargo, despus de ms o menos una hora. Creo que tena algo que decir. Llamaron a los infantes de marina y alguien murmur vean que saquen de aqu
enseguida a ese hombre. Yo me dispona a gritar por Dios no me aparten de toda esta bebida. Un caballero de edad dijo algo cuando se me acercaron. Y me dejaron. Despus durante el aria de alguien me arrastr bajo las mesas desatando los cordones de los zapatos, y me temo que tambin mirando bajo los vestidos. Al da siguiente me parece que le en el Evening Mail algo acerca del Ministro a quien ascendan al rango de embajador. Una cosa trae la otra. Por una parte. Y luego por otra. Sobre estas sbanas blancas cuerpos blancos entrelazados. Lilly se aparta de m cuando golpeo estos montculos. Y el tacto fro. Es como dicen, un crculo apretado y nada ms all. Y mis brazos alrededor de tu cuello. Montndote. Pardo de lascivia o de potro. Echo mi corazn por tu garganta y t lo destrozas y me hablas Lilly de tierno corazn. Y el dolor sube y baja por mis piernas. Y aunque t te limitas a pasar el tiempo, quiero decir tendida de costado, torciendo un hombro, para subir la manta y evitar el fro, piensa en m. Si paseas la vista por el Liffey con un cielo nublado en el atardecer te sientes en el cielo. Mis sueos de recolectar medios peniques sobre el puente de metal. Seorita Fras. Pura como la nieve acumulada. Blanca como el Polo Norte. Y las nalgas un poquitn blandas. Y por qu, Lilly, quieres que lo haga as? He tratado de ser un miembro de la sociedad cristiana, pues en el fondo soy calvinista, por supuesto con una o dos reservas. Y me he mostrado un tanto puritano frente a los que estn vestidos impropiamente y a los individuos de acento tosco, pues qu queda si uno no conserva su lugar. Y todos estamos a un tiro de piedra del cielo. Oh, los campos felices donde nos encorvamos. Y aun el da en que ech una ojeada al Museo Municipal de Arte Moderno y me dije demonios qu hermosa exposicin. S, imgenes sugestivas. Con las cosas que all se muestran en la carne coloreada. Lilly, esto es para engaar a la concepcin? Y lo hace toda la gente del campo. En los zoolgicos tambin. Me encanta el Museo Zoolgico. Conoc todo lo que haba que saber del alce irlands, puesto a la entrada, con los cuernos que dan de una pared a la otra. Y peces y aves embalsamados de toda Irlanda. Y tambin un mastn irlands hermosamente embalsamado. Y en el piso superior una ballena colgando en medio de la sala con un balcn alrededor y all cuentan eso de la evolucin representada por los microbios que se agrandan cada vez ms. Prefiero creer que el Gran Jefe all arriba nos empez con Adn y Eva. El cabello de la seorita Fras es placentero y tiene un ligero olor verde. Una pelusa sobre la nuca. Un cuello esbelto. Fcilmente podra estrangularla. Vista de atrs parece ms ancha. De frente estn esas dos distracciones. Las distancias se acortan con la familiaridad. Conozco los hechos. Un buen par de hombros hechos para el trabajo. Uno de mis pequeos sueos martimos es que si Marion se ahogase en el vapor de la Carrera, la seorita Fras vivira conmigo e ira a trabajar al jardn del fondo. Excavara todo y lo regara generosamente con cal y fosfatos y montculos de algas mezcladas con huesos y tripas irlandeses combinados con hojas muertas y todo pudrindose graciosamente y formando una linda mezcla viscosa. Imgenes de la seorita Fras depositando la semilla. Especialmente la de papa. Algunos creen que es un vegetal soso. No yo. Como el len, el rey de todos. Yo habra ayudado a Lilly a sembrar la papa aunque no me gusta mucho usar las manos. Ahora volquemos el abono. Un poco de estircol de pollo no vendr mal. Por qu el alimento significa tanto dinero en mis sueos? Lilly, por qu quisiste que lo hiciramos as? Oh, seor Dangerfield, as es mucho menos pecado. Y tambin
es divertido.
23
Estaba soando. Eligiendo las medias azules y luego un par rojo. De ese material de nylon. Son eternas. Y se paran solas y como dicen, salen caminando. Voy por estas calles estrechas y entro en un negocio y salgo de otro. Aqu veo a una mujer de edad madura y regordeta. Regordeta, ciruela madura. De pie detrs del mostrador dicindome que le encantan los extranjeros. Y yo lleno mi bolso con millones de medias. Y no puedo sacarlas del negocio. Y llaman a un camin de desperdicios para llevrselas. Oigo un ruido que me estremece. Pienso en una rata. Tena la espalda endurecida. Se incorpor. Los ojos pesados de sueo. A uno nunca lo dejan dormir lo suficiente. Y el cuerpo tan fro. La seorita Fras se volvi. Se inclin sobre ella y le bes la mejilla. Los ojos parpadearon. No me toque. Qu? No me bese. Por Dios, qu pasa? Ests borracha? M aldito sea. Oh no siga. Usted s marcha de aqu y deja que caiga sobre m el azote de la murmuracin. Vamos, qu pasa? Dime, Lilly. Est muy lejos. M aldito sea, qu pasa? Nada le preocupa. En el barco. No puedo evitarlo. Lo saben. Quin sabe? Hablarn. Si comes. Qu te importa lo que hablen? Es fcil decirlo. Vamos, vamos, te traer algo. Te preparo una salchicha? Un poco de carne, Lilly, olvida la murmuracin de este pas, y las lenguas de vbora. La seora Dangerfield me denunciar. No te har nada. Quieres una salchicha? Lo har. Y me despedirn. Un momento, querida Lilly, el amor de esta tierra Basta. Voy a cepillarme los dientes. Jess, M ara y Jos. Olvida a Jess, Mara y Jos. Ruega al B.O.P., el Bienaventurado Oliver Plunket. Mi protector. Charla con l. Usted se dio el gusto conmigo. Yo tengo que quedarme aqu. De ningn modo. Ven a Londres. Una idea absurda. Tengo que cepillarme los dientes. Perder mis dientes No. Con su ropa interior harapienta Sebastin se desliz hacia el suelo fro del cuarto de bao. Puso la
mano sobre el jabn derretido. El jabn se le meti entre los dedos. Los dientes de Dios. Es mejor el cepillo de cerda. El de nylon gasta el esmalte, y arruina los dientes. Sebastin dej correr el agua y puso las manos juntas bajo el lquido horriblemente fro. Un poquito del perfume de la seorita Fras en las axilas. Con una de estas hojitas oxidadas me afeitar la barba de la mandbula entumecida. Y me pongo los pantalones de pana marrn para el difcil viaje que me espera y a causa de la bragueta imprevisible. Por Jess y su compasin empapada de miel, impdelo. Que nunca vuelva a ocurrir porque no podra soportarlo. Qu se le ha metido a la seorita Fras? Yo. S, claro. Se est volcando hacia la traicin. No puede saberse. Es posible que embrolle el timn de la nave. No puedo confiar en ella si siente as. Es capaz de echar a perderlo todo. Tengo que andar con mucho cuidado. Sebastin regres al dormitorio de la seorita Fras. Se dirigi a la cmoda y tom el minsculo reloj pulsera, y mir la hora. Tal vez conseguira tres libras con mi prestamista. No debo. No es la regla de juego. Aunque parece un poco difcil saber quin est del lado de quin. Lilly, voy a cocinar unas salchichas. Quieres algunas? Preparar una buena tetera para los dos. No te gustara? Anmate. S? Odio la vida. Odio este pas. No desesperes. No necesitas quedarte aqu y aguantarlos y ver cmo mueven la lengua, y que se enteran en mi casa. Sebastin sali del dormitorio. Puso la sartn negra sobre el gas. Cort un pedazo de grasa y lo derriti en el borde. Se desliza y desintegra. Aplica el cuchillo sobre el pellejo de unin y la salchicha cae exactamente, chisporroteando en la grasa. No sabe qu decir a esta Lilly. Podra explicarle que la vida es cuestin de resistencia. Estuve diciendo lo mismo a demasiada gente. Tengo una esttica. Dir a la seorita Fras que se consiga una. Que la use para juzgar estas pequeas dificultades. Caramba, cmo se hincha esta salchicha. De all sale un brote de sabor que nos ahogar a todos, incluida la esttica. Sebastin se apart de la sartn y fue al dormitorio. La seorita Fras de pie, desnuda frente al espejo, y dijo oh cuando l entr. Cruza los brazos sobre los pechos. Lilly, ya nos conocemos demasiado bien. Oh. Toma tu cepillo de dientes y te llevo a Londres. No puedo ir. Todos lo sabran. Sebastin regres a la cocina. Sacudi la sartn. La salchicha se encoge y se abre, y del costado brota el jugo. De ahora en adelante comida para uno. Debo beber ms t para calmar los nervios. La seorita Fras entr en el saloncito cuando l estaba terminando el ltimo trozo de salchicha. Tena puesta la pollera negra y el sweater gris y de sus orejas colgaban unos pequeos corazones rojos. El corazn de Jess. Pan, Lilly? S. M anteca? Gracias.
T? Por favor. Cuntos terrones de azcar, Lilly? Cree que todo es muy fcil. Casi. No conoce a Irlanda. Lilly, conozco a Irlanda. Oh Dios mo. Qu har? Lilly, en el vestbulo encontrars la ms fantstica coleccin de correspondencia del mundo. La gente gasta muchas libras escribindome. Contratando detectives para que me sigan los pasos en la ciudad de Dubln y los alrededores. Apostando a nios en las esquinas para que me vigilen. Lilly, ya ves que lo que hablen importa poco. Pero usted no quiere trabajar. La seora Dangerfield me dijo que faltaba a todas sus clases. Ese no es el asunto. Sabes, Lilly, que llegu a este pas con el ms amplio guardarropa que se haya visto nunca en estas costas? Ahora est en poder del seor Gleason, mi prestamista. Un hombre excelente, pero ahora de hecho tiene todas las cosas materiales que yo no he posedo jams, e incluso unas pocas que no eran mas. Para m la propiedad nada significa. Lo nico que ahora deseo es paz. Solamente paz. No quiero que me vigilen ni me sigan. No te preocupes de lo que digan. Debo este embrollo a dos cosas. En primer lugar a mi suegro. Un simptico y anciano caballero, almirante de la flota de Su Majestad. Y yo tambin soy hombre de mar. Bien, me puso al mando del buque imaginario ms fantstico. Doscientas cincuenta libras. Las libras, Lilly. Las libras. Lilly, atencin siempre a las libras. No digo que sea todo, pero no las pierdas de vista. Y luego los mdicos. Me atraparon. Uno tras otro. Se acercan con la chaqueta blanca y esa cosa para or los corazones y la ponen exactamente sobre mi cartera. Tomar otro sorbo de t. La seorita Fras le pas el t. Los ojos aureolados de rojo. En marcha al trabajo. Cmo angostamos nuestros mandos. Los recogemos, los reducimos a pequeos castillos de miedo. Tengo que salir a los prados. La seorita Fras debera ir a la Costa de Oro. Meterse en ese plan de produccin de man que los buenos britnicos estn realizando. En esa costa seguro consigue lo que quiere. Lilly, escrbeme, al American Express, Haymarket. De acuerdo? No creo que debamos escribirnos. Anmate. La seorita Fras mastica cuidadosamente su salchicha. Sebastin extiende las manos y abre las pequeas persianas floreadas. All est el jardn que ocup un lugar tan destacado en mis sueos. Todo mojado. El destartalado galpn de herramientas. Creo que nunca lo he mirado siquiera. El prestamista se desmayara si llegase con rastrillos y palas. Le explicara que la horticultura me aburre. Afuera. Poner una mano sobre la fra tierra en una maana como sta sera un sufrimiento. Ya es demasiado tarde para semillas o sembrados. El viento golpea sobre los arbustos. Los laureles son excelentes cercos. Pasando el jardn veo el extremo superior de las ventanas y la luz elctrica. Qu fro. M e pregunto si alguien intent jams empear una planta. Lilly, puedes darme un cigarrillo? Lilly extrae uno de su cajita de Woodbine y se lo pasa.
Vamos, vamos Lilly, anmate. Las lgrimas bajan por sus mejillas. Oh Lilly, no llores. Un sollozo. Sebastin enciende el cigarrillo. La seorita Fras se estremece, y la respiracin entrecortada brota de su garganta. Se pone de pie. Sebastin se pone de pie. Ella se aparta bruscamente. Qu pasa, Lilly? La seorita Fras sale corriendo del cuarto. Golpea la puerta de su dormitorio. l espera, los ojos fijos en el borde de la chimenea. Mapas y una estatua de madera con una cruz en el vientre. Se acerca al escritorio y levanta la tapa. Cuelga de los goznes. Enfurecido arruin este mueble y lo golpe con el atizador. Todo est arruinado. La puerta del frente golpea al cerrarse. Dios nos ampare. Sebastin entra rpidamente en el vestbulo y se acerca a la puerta. El portn del frente chirra bajo la lluvia. Abre la puerta. La seorita Fras se aleja corriendo. Querida Lilly. Bajo los escalones y miro desde el portn. En todo esto hay algo histrico. Una hermosa pierna de la seorita Fras. Qu pensarn los vecinos. Oigo las cortinas retorcindose. Corre por la calle con las lgrimas brotndole y la suave lluvia humedeciendo sus cabellos. Luego da vuelta la esquina. Es una mujer gil. Y yo estoy aqu de pie usando su blusa. Sebastin retorn lentamente a la casa silenciosa. Se detiene en la puerta para mirar las cartas desparramadas en el suelo. Las recoge. Veintitrs. Quin lo creera. Escritura mezquina, de usurero. Todos y cada uno podridos. No pueden evitarlo. En absoluto. Tienen que ganarse la vida. Los cliss son lo nico que importa en estos tiempos. No quiero heredar la tierra. Lo nico que deseo es mi pequeo establo lleno de paja. Quiz Lilly se trastorn porque me com la salchicha ms grande. No puedo evitarlo. El t no me importa, siempre se puede preparar ms. Y es casi todo agua y por eso me parece barato. Pero la carne. Dios. La sangre saca a flote lo peor de m. En estos sobres hay estampillas por unos cinco chelines. Empresas venid a m. Y a cada una le dar un sello en el trasero. Incluso en la angustia de la indiscrecin, la locura, la lascivia y la lasitud siempre sent que los negocios eran para m y yo para ellos. Incluso he practicado juegos de manos y me he mirado los dientes en el espejo para divertirme en la oficina cuando estaba solo. Tambin tengo algunos malos hbitos. Oh, yo dira que tengo preparados mis trucos. Por favor, ascindanme. De pie en el vestbulo, las cartas al costado. Sebastin rgido, en posicin de atencin. Una media vuelta. Y otra. Estoy de guardia. Las imgenes sobre las paredes se estremecen. Y l marcha hacia el saloncito. Se acerca al escritorio y arranca la tapa destruida. Ser el ltimo gemido de esos goznes. Recoge las tarjetas de visita. Sebastin Balfe Dangerfield. Me hicieron pasar por muchas puertas. Quiz para salir discretamente por el fondo. Y en esta larga hoja que veo aqu hay una lista. Deudas. Debo a todo el mundo. Incluso a los esquimales. Pero. Y eso es lo principal. He mantenido la dignidad. Dignidad en la deuda. Un manual para los que empiezan. Deudor en muerte. Sebastin recogi una bolsa de cartn del garaje. Camin por la cocina llenndola. Loza fina. Dir al seor Gleason que estos cubiertos pertenecen a la familia. Y una tetera y un bol. La bolsa se est rompiendo a los costados. La codicia me lleva por mal camino. Tengo que contarme el cuento de los hombres del Oeste en la barca, la llenaron con tanto botn que se hundieron todos. Miserables comepapas. En el cuarto de bao. Envolvi el jabn de la seorita Fras en el tipo de papel encerado que es la
especialidad de los norteamericanos. Nadie nos gana cuando se trata de envolver algo. Lo at con una hermosa cinta. Aqu estn las medias de nylon de la seorita Fras. Dios mo, soy casi un ladrn. Pobre Lilly, pero hay que comprender que este terrible aprieto me obliga a llevarlas. Treinta chelines con un buen prestamista londinense. No quiero cargarme demasiado, quiz tenga que andar rpido. La velocidad es esencial cuando a uno lo sorprenden en la calle. Te lo devolver con amor e intereses, Lilly. Y ahora a tu dormitorio. Bastante desordenado. Si tuviese ms tiempo. Podra usar estas cortinas para envolver todo. Mejor miro debajo de los muebles. Los levanto. Y esta carpetita de la cmoda no vendr mal para hacer futuros pauelos. Sebastin vuelve al saloncito. Revisa las cartas. Una de las dueas de la casa. Estimado seor Dangerfield: Esperamos que todo sea satisfactorio, pero nos gustara recordarle que est considerablemente atrasado Lo arreglo con una notita. Estimadas seoritas Burton: Afronto la obligacin de realizar un largo viaje de negocios a Tnger. He adoptado todas las precauciones posibles al cerrar la casa, hice venir un hombre de Cavandish para que lustrase y tapase todos los muebles excepto la mesa del vestbulo, y un operario de un conocido herrero para que verificase las cerraduras de las puertas y las ventanas. S que deben estar un poco inquietas por el jardn y seguramente les alegrar saber que me he puesto en contacto con el Departamento de Agricultura para que tomen muestras del suelo de modo que yo pueda prepararlo bien en vista de la siembra de primavera. Tan pronto me llegue el informe adoptar medidas con el fin de corregir los defectos del jardn. Comprendo que deben estar un tanto preocupadas acerca del alquiler pendiente, pero tan pronto regrese de M arruecos les enviar un giro por intermedio de mi banco para poner el alquiler al da. ltimamente el tiempo ha sido bastante lamentable, pero quiz por eso mismo la primavera sea an ms grata. Tanto la seora Dangerfield, que ahora est descansando en Escocia, como yo les enviamos nuestros mejores saludos y deseamos vivamente que llegue el momento de invitarlas a tomar el t. Suyo sinceramente, SEBASTIN BALFE DANGERFIELD Pas la lengua sobre la goma rancia y cerr el sobre. Les dar satisfaccin, aunque sea ilusoria. Creo que podra decirse que he realizado cierto trabajo de pulimento. Fuera de los muebles. Recoge el resto de las cartas y forma una pila. Sebastin las desgarra por el medio y las deposita con aire reverente sobre un diario apelotonado, en la chimenea. Los fsforos son una de las cosas que an poseo, adems de mi vida. Adis a las cartas. Una ltima recorrida por la casa. El dormitorio de Marion. Inspecciona las cortinas, escarba en los rincones, apaga todas las luces. Hay tres libros de la biblioteca. Vencidos por toda la eternidad.
Dios, qu solitario est. Y el dormitorio de la nena. Papi, mami dice que eres un grosero. Vamos, nena, no hables as a papi. Papi es un buen papi. Un hombre grande y bueno. Mami dice que empeaste todos los platos y el cochecito. Tonteras, nena, papi es un hombre grande y bueno. Oh, podra ser peor. Peor que eso. Cerr las puertas a medida que pasaba. Permaneci en el vestbulo para mirar la imagen de un hombre barbado. Sin duda un buen mozo, pero debo dejarlo. Ahora ha llegado el momento, cerrar con llave la puerta principal. Al volverse oy el ruido del portoncito. Se desliz gilmente en el dormitorio de la seorita Fras. Por el atisbadero, usando un sombrero negro, cuello blanco almidonado, camisa de rayas azules y corbata marrn, Egbert Skully. El sombrero parece un poco hmedo. La lluvia le cae a popa y a proa. Un hombre de sombrero negro y zapatos negros. Negro por los medios privados y yo no tengo ninguno. M uy bien. Todos en accin. Abandonen el barco. Por el agujero Sebastin vio que Skully volva a descender los escalones en actitud suspicaz, levantaba la vista hacia el techo de tejas verdes y volva a subir silenciosamente. Inclinndose, el seor Skully frot la ventana escarchada con la manga para mirar adentro, pero la escarcha se mantuvo. Volvi a bajar los escalones, detenindose para acercar la cara al cuarto de Sebastin y Marion. Gracias a Dios que las ventanas estn cerradas. Skully se dirigir a la puerta del fondo y querr mirar en la cocina. Es terrible. Skully, a pesar de su predileccin por el oro creo que usted debe venir del fondo de la categora ms baja. Si salgo disparado por la puerta del frente me ver antes de que llegue al final de la calle. Sin duda me echar encima a la polica. Debo pensar rpidamente, con furia. Me pongo el impermeable y me ato un pauelo alrededor de la garganta. Me preparo para estar preparado. Este no es un piano preparado. Recuerdo la carta y debo salir a toda costa con este paquete. Eh, Skully golpea en la ventana del saloncito. Maldito, seguramente viste grasa caliente en los platos. Quiere sorprenderme en la cama. Gran Dios. El humo de las cartas quemadas. Levanta los ojos hacia el techo. El astuto usurero oli uno de sus propios sobres baratos quemndose. Queda una esperanza. Una va de escape. Sebastin se ajust los cordones de los zapatos. Realiz una ltima inspeccin del sobre dirigido a l mismo donde estaba su dinero. Esper. Nuevos golpes en la ventana del saloncito. Esper otra vez. Skully prueba la puerta del fondo. Las medidas de seguridad estaban dando sus frutos. Ahora era el momento. Todos en accin. Bajen los botes. Sebastin abri la puerta del frente, esper un instante y luego la cerr de golpe con un fuerte empujn. Toda la casa tembl. Se mantuvo absolutamente inmvil en el vestbulo. Oy los pies de Skully corriendo alrededor de la casa. Se detuvieron. Luego el crujido del portoncito. Eso era. Sebastin volvi sobre sus pasos y entr en el saloncito, recogi la bolsa y cerr las cortinas. Skully regresar desde el final de la manzana y creer que ya lo tiene a Sebastin, la bestia ms astuta, Dangerfield, atrapado. Nada de eso, Egbert. Ciertamente no. Abre silenciosamente la puerta, la cierra con llave. Tranquilo, corazn, guarda tus latidos para despus y deja de brincar en mi pecho. Atraviesa el jardn y sube al techo del gallinero. Arriba, balancendose, el ruido de algo que se quiebra. La madera podrida cede bajo sus pies. Se aferra con las dos manos al reborde de la pared. La bolsa de papel se deshace. Los dientes compasivos de Dios, he perdido un botn. Control. Avance a toda mquina. Por encima de esa pared. Estrpito de vidrios cuando sus pies atraviesan un panel del armazn. Por Dios, Jess retorcido. Mira el fondo de la casa en busca de ojos. Uf, una mujer
mirndome desde la ventana. Qu hacer? Sonrer, por Dios, sonrer a toda costa. Hay que salir del aprieto sonriendo. Ella est mortalmente aterrorizada. Bien puede ocurrir que venga y vuelque mi botecito salvavidas o se me venga con escobas o me tire ladrillos. Le grito. Disculpe, esta noche hay luna llena. Quiero decir que estoy loco, mi esposa sufri un accidente. Corri entre las casas y atraves el maloliente jardn del frente y el cantero y con un salto ligeramente mal calculado salv la verja de lanzas de hierro. Me domin el temor de Dios; las verjas de lanzas y las pelotas no combinan bien. Cay de rodillas e inici una veloz carrera calle abajo. Por favor Skully no ests esperando detrs de uno de estos arbustos o muros porque mi corazn no lo soportar y los viejos pulmones estn salindome por la boca. Lstima que perd mi bien ganada rapia. Egbert nunca sospechar que lo arregl as. Esperar semanas fuera de la casa, aguardando el momento en que yo agite la bandera blanca entre las cortinas. Y yo no lo har.
24
Dicen que frecuenta este lugar gente de letras y cultivada conversacin, y lo llaman Palacio. Me mantengo fuera de la vista. En el bolsillo un billete comprado a la British & Irish Steam Packet Co., Ltd. Garantiza que sta mi carne ser depositada en una costa civilizada. A las ocho de esta noche. Orden de entrega firmada y sellada. Sebastin termin su cerveza. Sali de la taberna y pas rpidamente bajo el portal del Banco de Irlanda. Si este lecho llegara a derrumbarse, chicos, ni siquiera Skully podra encontrarme. Corriendo por la calle, pasa el portal principal de Trinity. De pie frente al tablero de informacin. Nunca se sabe. Quizs un mensaje de Dios. Espa en la vivienda del portero. Todos los ocupantes sonriendo y frotndose las manos en torno de un lindo y agradable fuego en la chimenea. Usando bonitos uniformes negros. Dispuestos a ofrecer su poquito de esperanza o ayuda. Buenos das, seor Dangerfield. Muchachos, les ofrezco mi mueca de culpabilidad y pguenla en el tablero porque pronto dejar de necesitarla. Y buenos das colmados de lonjas de tocino y huevos frescos de las rabadillas calientes de los pollos con caf borboteando en el hogar al comps de las sabrosas salchichas que se abren en la vieja sartn. Buenos das, y cmo estn ustedes? Saludo de estudiante. Vengan, sganme, estudiantes. Aparten las narices de las hojas de papel y huelan un poco este aire. Ustedes no querrn esta seguridad, es malo para la digestin. Quieren algo mejor. Afuera, bajo los rboles. Soy el gaitero. Bip bip. Ustedes, los del desvn, el trasero blanco de estar sentados. Alto. Eh, paren. Un golpecito de timn a la derecha. A la izquierda no est de moda. Los veo a todos all en sus ventanas antes del alba, cuando creen que nadie mira, extendiendo las manchas de orina de la pared al suelo. Dicen que ha madurado la piedra. Afirman que al vicedecano le pegaron en la cabeza con una bolsa llena envuelta en el Irish Standard. Y no crean que me olvid cuando me invitaron a beber t y nos sentamos alrededor del fuego invernal, cordiales y llenos de pasteles. Dangerfield avanzaba a brincos, usando el paso rotatorio. Recorra el sendero de cemento al costado de la biblioteca. Mi prpura pasin, mi rosado colgante. Trinity cubierta por una bella y suave lluvia y sus suaves alfombras de pasto. En los umbrales hay botellas de leche que me bebo. Son tiles despus de la borrachera. Y all la imprenta, al fondo de la calle oscura y plateada, donde imprimen los exmenes. Mis pequeos y torturados sueos de meterme a ver. Y a lo largo de esta verja de hierro con la cadena de poste a poste y los remaches de minsculas espiras. Y los rboles de la plaza. Las ramas extendidas como cabellos sueltos. Y los faroles y adentro el vidrio reluciente. Los raspadores de metal en los porches de granito. Las gaviotas que descienden de los edificios de piedra y se posan en la calle gritando. No hay mundo afuera. O corazones hervidos en dolor. U ojos moribundos astutos y crueles. Ni palas hundindose premiosas en el suelo en busca de oro. Solamente comepapas. Pas frente a l un profesor de bata, seguido por un gato gris. Las piernas del piyama verde y blanco recogiendo una lnea de humedad y los pies azules calzados en chinelas. El profesor asinti, un poco temprano para sonrer. Hundo mi cabeza. Lo veo subir los escalones y entrar en el vestbulo de piedra con sus piernas solitarias y acadmicas y detrs el gemido lcteo del gato. Arriba en las ventanas veo cosas que me hacen sentir que soy un turista. Veo un hombre con barba detrs de la grasa y el vaso manchado de vapor. Vierte t en cacharros o algo parecido. Me da
un poco. Creo que lo conoc en el Movimiento de Estudiantes Cristianos. Un tipo robusto y animoso. Oh, recuerdo haber ledo al respecto en el calendario. Deca que el Movimiento de Estudiantes Cristianos es una fraternidad de alumnos que desean comprender la fe cristiana y vivir la vida cristiana. Este deseo es la nica condicin de la afiliacin. Les ruego me permitan pertenecer a la entidad. Conoc all a ese hombre. Es posible que olvide muchas cosas. Me acerqu al Movimiento de Estudiantes Cristianos con el corazn abierto y la boca tambin. Y me detuve en la puerta del nmero 3, tmidamente atento a la salvacin. Un joven de cabellos rubios y rizados se acerc extendindome la mano en un saludo clido y firme. Bienvenido a nuestra pequea sociedad, entre, lo presentar. Estudia derecho? Lo he visto en la Universidad. Formamos un grupo muy pequeo. Esta es la seorita Feen, la seorita Otto, la seorita Fitzdare, la seorita Windsor y el seor Hindes, Tuffy y Byrne. Ahora, permtame ofrecerle una taza de t. Flojo o fuerte? Flojo, por favor. En el rincn un recipiente con agua sobre un mechero de gas, arrojando vapor al aire de la tarde. Un piano. La seorita Fitzdare tena un vestido liviano de suave lana gris, y cuando pas bajo mi nariz estremecida, un perfume invernal. Me ofreci una torta de crema y me pregunt es la primera vez que viene? S, la primera vez. Me pareci encantadora. Mientras deca no muchos universitarios demuestran inters, me inclin y le dije tiernamente, un grupo cordial. Intentamos serlo. Oh, creo que lo consiguen admirablemente. Deseo muy vivamente asistir a las reuniones de oracin. Puse en accin mi halo y ella dijo que estaba tan contenta y a usted le gusta el canto. Por supuesto la cancin es para m. Por favor diga algo ms, seorita Fitzdare. Tenemos algunas voces excelentes en el grupo. Y usted, seorita Fitzdare, usted canta? Conmigo. A veces, quiz. Pase otra vez bajo mi nariz. Sal esa noche a los olores fros de Dubln y las ltimas rayas de luz. Baj por la calle Dame con esperanza y un corazn macizo. En este grupito cantndome notas altas y retorcidas. No totalmente de acuerdo en todos los aspectos, pero por lo menos reconfortado por sus caras bondadosas y consideradas, los ojos vivaces. Los quera tanto. Camin entre las esquinas de dos edificios, al fondo del Teatro de la Reina. Senta que todo estaba cerrado por el invierno. Este callejn y nunca haba visto el lugar. Una noche trep al montculo alfombrado de pasto al lado del campo de juego y llor entre las rodillas. Y los sbados por la tarde vena aqu a mirar cmo se rompan unos a otros la cabeza persiguiendo una pelota. Apenas algunas personas en los bordes del campo, con bufandas y cuellos levantados. Al fondo estn los edificios de ciencias donde mezclan las cosas para que hagan bum. Y el Departamento de Botnica y las bonitas flores. Debe ser agradable conseguir un diploma cultivando plantas. Y la sala de exmenes. Solicitar permiso para vivir. Mejor que la mayora. El edificio de Fsica donde gast un cheln para entrar en la Sociedad del Gramfono. Fra pero agradable. Y ms all de las canchas de tenis el edificio de Zoologa. Tienen una impresionante coleccin de insectvoros y un elefante en medio del saln. Sub los escalones y oprim el botn reluciente de los visitantes y vinieron a guiarme en una recorrida. Y despus de las clases de derecho me acerqu a este pequeo museo para mirar los murcilagos. Podra decirse que tena muchas y fantasiosas actividades. Los animales embalsamados son mi especialidad. Y el pabelln de los deportes. Aqu jugu el extrao juego de tenis con Jim Walsh. Tampoco sabas eso. Y la baera de agua fra fra. Los tipos rudos del rugby se zambullen mugiendo. Yo me contentaba con quedarme bajo la ducha hasta que estaba agradablemente escaldado. Sebastin pas bajo el arco de la entrada posterior del Trinity College. Cruz la calle Fenian entre las audaces maniobras de carros y automviles. Caminaba con la cabeza inclinada, y de tanto en tanto
levantaba los ojos para examinar el territorio que tena al frente. Calle Merrion arriba y el sol sala iluminando los edificios del gobierno. Secretarias con matutinos meneos de caderas en los umbrales. Todos sus labios rojo vivo. Chaquetas rojas sobre sus amplias espaldas. Pasan hombres de abrigo oscuro. Y la nariz roja, y las manos speras y rojas. M uchachas con tobillos prpura. Contino. M s rpido. Sobre el Baggot Inferior. Un rpido giro a la derecha, subo por Pembroke y alrededor de la plaza de bonitas puertas georgianas. Cruc la plaza Fitzwilliam y de pasada toqu las verjas de hierro. Hasta que abr un estrecho portn y baj los escalones empinados. Golpeo. No hay respuesta. Trasmito el S.O.S. en la ventana. Seguro que vendr. S que Tone es un as del mar. Se enciende la luz. Se abre la puerta y Tony M alarkey se asoma. Dios mo, Sebastin, tena que asegurarme. Y con mucha razn. Hola Tony. Hace semanas que no contesto la puerta. Problemitas con el dueo de casa? Estoy jodido. Cmo te va? Entra mientras cierro. Sebastin esper detrs de Tony, mirando mientras su amigo cerraba la puerta y pona en su lugar una slida tabla, asegurndola con varias cuas. Caramba, qu bueno, Tone. Excelente. Oh, Dios mo, todo esto me ha quitado diez aos de vida. Ya no se contentaban con golpear, queran echar abajo la puerta. Trabaj toda la noche y a la maana estaba listo. Vinieron con dos policas, tipos fuertes, pero no pudieron moverla. De modo que estaban all murmurando con sus malditos papeles y yo detrs de la puerta dispuesto a enviar a la luna la primera cabeza que asomara. M alo para los chicos, no poda dejarlos salir. Pero, Tone, qu pas? Saqu todo. Envi al campo a Terry y los chicos. Y hago guardia en esta tumba, por si renuncian al deseo de echarme. Es buen lugar, no te parece? Sebastin se sent en el alfizar de la ventana. Tony apoyado contra la cocina, sonriendo, los brazos cruzados, un par de zapatos de cuero crudo en los pies cruzados. El cuarto desnudo, con su nico cacharro colgado sobre la cocina y las voces de los dos haciendo eco en las paredes espesas y hmedas. Mirndose uno al otro. Dangerfield doblndose hacia adelante, chillidos. Tony echa atrs la cabeza y re. Las ventanas se estremecen. Te parece, Tone, que esto es eterno? Qu opinas ahora? Dios, lo creo, y ni siquiera me queda una bala para el arma. Me parece que te vendra bien dormir un poco, una siesta en el Nevin? Aqu yace el cuerpo de Tone que dej slo un gemido. Qu te parece? Sebastin, estamos acabados. Este mes ha sido realmente el peor. Cuando las cosas andan mal uno piensa que no pueden empeorar. Y luego se jode ms. Y se quedan as hasta que uno est tan cansado y acabado que ya no puede seguir preocupndose. As son las cosas. Tan podridas que uno tiene que animarse o morir. Clocklan tena razn, esa puta. All arriba, negociando las nubes de Dios. Kenneth me cont. As hay que hacer. Una botella de Jameson y al agua. Estuve leyendo en los diarios para ver si el viejo putaero aparece en alguna costa. No me extraara que el verano prximo se presentase en una playa para asustar a unos pobres chicos indefensos.
Tone, crees realmente que se tir al mar? No s qu pensar. Despus nadie oy hablar de l. No me sorprendera que estuviese en cualquier lado, por ejemplo en Cardiff, montndose alguna vieja bruja para sacarle unas libras. OKeefe se march al fin. Qu vergenza. En alta mar. Qu lstima. Bueno, Tone, qu piensas hacer? No tengo la ms putaera idea. Dnde duermes? Ven, te mostrar. Te reirs. Sebastin lo sigui por el largo corredor, y sus voces resonaron con el eco de los cuartos oscuros y profundos. Sebastin se detuvo en la puerta. Malarkey se acerc a la pared y raspando un fsforo sobre la piedra rugosa encendi un pico de gas. Jess retorcido. Caramba Tone, es un poco fantstico. Saba que te reiras. En esta habitacin larga y rosada. En los dos extremos enormes pernos de riel hundidos en la pared, sosteniendo gruesas cuerdas de las cuales colgaba una hamaca gigantesca revestida con un abrigo negro. Tone, que el Bienaventurado Oliver ruegue por todos nosotros. Con un brinco rpido y gil Tony aterriz en el centro del gigantesco lecho negro. Extendi la mano. Sebastin, psame esa cuerda que est sobre la pared. Sonriendo, Malarkey tir de la cuerda de modo que se acerc a la pared, y luego dej que se le deslizara entre los dedos. La hamaca se balance suavemente hacia adelante y hacia atrs. Desde la puerta dbiles chillidos animales de Dangerfield. Tone, si no estuviramos en las Catacumbas, si no estuviera aqu en este pozo, con un tipo honesto como t, dira que son mentiras lo que veo, pero como lo veo y lo miro, tengo que creerlo. Sebastin, te dir una cosa. Habra perdido la chaveta si no fuera por esto. Es lo que me salva. No tena dnde dormir y solamente este abrigo y basura. No poda descansar bien en el suelo con la comunidad suburbana de ratas. De modo que con el abrigo que me regal un norteamericano rico y esta cuerda que encontr mientras buscaba algo que empear me puse al trabajo. Tony levant el abrigo. Trenc sogas con viejos pedazos de cuerda y trapos. Usando el calor del gas. Tony, tienes tanto seso que nunca llegars a nada. Seguramente, Sebastin. Dime, qu hay de nuevo? M e voy a Londres. De veras? Esta noche, en el vapor de la Carrera. Qu ocurri? Es tan complicado que no lo s. Parece razonable. Tone, nos estn arrinconando.
Hace un ao que quieren sacarme de aqu y todava no lo consiguieron. Es mi nica satisfaccin en la vida. Joder al dueo de casa. Pero te digo una cosa, Sebastin, mientras quede una papa en Irlanda, no me vencern. Habr un montn de caras rotas antes de que yo est acabado. As se habla, Tone. Pero los chicos. No s qu har. Necesitan un lugar donde vivir. Tengo que encontrar algo. Conseguir un poco de dinero. Bastaran unas libras para comprar una granjita en los Wicklows. Podras ser pistolero. Sebastin, no puedo. Tone, el orgullo te domina. M e tiene bien agarrado de las pelotas. Tony, creo que un trago nos vendra muy bien. Creo que tienes razn por primera vez desde la ltima ocasin en que lo dijiste. Espera, usar tu bao. No puedes. Qu pasa, Tone? Dios mo, arranqu esa porquera y la vend en el puerto por treinta chelines. Por los dientes de Dios. Y tambin un buen pedazo de plomo, consegu ocho chelines y tres peniques. Siempre lo mismo. Estoy desesperado. Vamos, Tone, dime una cosa. Inters profesional. Cmo llevaste al puerto una cosa as? En el cochecito. Le at una cinta. Almohada y frazada. Tone, podra decirse que hemos llevado algo ms que bebs en los cochecitos. Terry tuvo un ataque. Cmo est? M uy bien. Y los chicos? No tienen idea de lo que pasa. Todo es magnfico. Una belleza de chicos. Solamente necesitan amor y comida. Y mientras quede una papa, eh Tone? Eso mismo. Creo que ahora viene el trago. Es el momento de beber. Se detuvieron en la puerta del frente. Tony manipulando sus complicadas defensas. Sebastin, mira esto. Tony ajust la gruesa tabla sostenindola perpendicularmente a un costado de la puerta. Sebastin sali, observando con inters. Tony cerr fuertemente la puerta. Adentro, el sonido de la tabla que ocupaba su lugar. Por el amor del B.O.P. No te parece bien? Tone, no me gustara tenerte de enemigo. Cmo entras? Ahora, mira. Tony abri la puerta del depsito de carbn. Meti la mano y explor cuidadosamente la pared,
sonriendo. Sac una cuerda. Esta cuerda atraviesa la pared, y uno tira hasta que la tabla descansa sobre el marco de la puerta, y entonces adentro. M e cost mucho trabajo. Tone, alguien me dijo que puedes aguantar sesenta mil voltios en un odo y sacarlos por el otro mientras cantas Adelante soldados de Cristo. M aldito sea, quin te dijo eso? No quiero que ande circulando ese rumor. Eh, venceremos. A vencer y vencer y vencer. M e oyen? Venceremos. Partieron en direccin a la calle Baggot Inferior. Entraron en el edificio de la esquina. Malarkey usando una bufanda prpura con minsculas rayas amarillas y verdes dispuesta cuidadosamente para ocultar prendas que haban visto mejores tiempos en la espalda de un rico norteamericano. Dangerfield sosteniendo su impermeable de mujer cerrado con un gran imperdible para beb. Sebastin, he odo decir en fuentes dignas de crdito que has estado aprovechndote un poco de tu pensionista. Tone, no te entiendo. Astuto putaero. La seorita Fras piensa ingresar en las carmelitas. Quieres decir en la camita. Tone, en beneficio de tu paz mental te aseguro que ningn comercio, carnal o de otra clase, ha existido entre nosotros. Por lo contrario, la seorita Fras y yo con frecuencia hemos asistido juntos a la bendicin. Hemos recibido el agua bendita en los cachetes. Los de la cara. Sabes que tiene una voz muy bella. Un poco tirando a bartono, pero con sentimiento. S, sentimiento. Pone todo su corazn en el canto. Canta desde lo ms hondo. Si t no estuviste montndote a la seorita Fras da y noche y sobre todo de noche, estoy dispuesto a renunciar de por vida a las copas y las apuestas. Eeeeeeh. Despus de recoger los peniques del vuelto, se trasladaron a una taberna de la calle Baggot. Sebastin, que afirm sentir la amenaza de un ligero escalofro, bebi varios brandies dobles. Sebastin, sabes, tengo que conseguir una granja apenas consiga un poco de dinero. El nico modo de vivir. Se gana mucho. Tone, creo que confas demasiado en la granja. Cuando la tengas estars en pie al alba alimentando los cerdos y a algn toro ansioso de encontrar un buen trasero. Es cierto. Tone, lamento marcharme. Qu importa? Cierta tristeza. La nave general. Pero necesito el cambio. Sobre el agua, y muy lejos. Adis a los campos verdes. Es extrao, Tone, que t, descendiente directo del monarca original, te aferres tanto a tu pas. Sin tierra ni papas. Si no fuera que mi vieja sangre es azul hace mucho que la habra vendido en el hospital. Pero, Tone, nunca la mezcles. No lo hagas jams. Llegar nuestro da. Tenemos que prevenirnos del hambre y unas pocas cosas ms, y llegar nuestro da. La sagrada hora de las dos y media en que las tabernas aseguran las puertas con grandes defensas de hierro para evitar la entrada de los sedientos. Fueron al cine Green, se sentaron frente a una mesa
blanca y engulleron fuentes de tocino, huevos y papas fritas. Cuando salieron se haba atascado el trfico. Las cabezas asomaban por las ventanillas de los automviles y sonaban las bocinas. En el extremo de la calle un hombre enorme y grueso estaba tendido en el suelo, y se dorma. Algunos afirmaban que estaba bebido. Otros que intentaba or el pulso de la ciudad. Sebastin bailote y aull. Los diarieros mezclados con la gente le preguntaron qu haca. Hijito, la danza del perro. Descendieron por la calle Grafton con el tropel del viernes y pasaron al lado de los clientes que esperaban entrar en el cine. Sobre la ciudad un cielo encapotado. Oscuro, muy oscuro. Resplandece de lmparas en el caf del cine Grafton. Mi refugio. Las bicicletas incorporndose al trfico atascado, y la situacin generalizndose sobre la ciudad. Las tabernas se llenaban con una turba de hombres que se pasaban la manga por la nariz y tenan sabaones en los nudillos. Los barmen, trabajando a presin. Sirviendo a las voces tocadas por la audacia del da de pago, y las bocas calladas el lunes. Y ahora bajamos por la calle Wicklow porque aqu hay una taberna que siempre me pareci muy especial. Sus caobas o sus barriles son insuperables. Cuando entro el encargado se muestra amable conmigo e incluso me ha preguntado si yo iba al teatro. Por una vez no ment derechamente y dije que no. Qu digo cuando miento? Les explicar. Digo que mi nombre es Patosky y que vengo del Oesky cada ao Bisiesky. Dangerfield extendi la mano hacia el hombre para recibir dos espumosos vasos de cerveza. Se retiraron a un rincn. Depositan los vasos en un estante. Tony extrae una caja de colillas. Santo Dios. Tone. Las saqu de la chimenea de un norteamericano en Trinity. Las tiran grandes. Djalas. Djalas. Tone. Y permteme invitarte en un momento de largueza. Inclinados sobre los cigarrillos y la cerveza. Hay un momento en la ciudad de Dubln en que el vidrio tintinea. La desesperacin matutina y la agona pasiva de la tarde florecen en una jalea de alegra. Y despus, cuando se derrite, lo baa todo. Contempl el rostro de Tone, es decir a Irlanda. Tone, qu haras si consiguieses dinero. M ucho dinero. Quieres la verdad? Quiero la verdad. Primero, hacerme un traje. Luego voy a las Siete T y pongo un billete de cien libras sobre el mostrador. Me lo bebo todo. Envo cien libras a OKeefe y le digo que vuelva. Incluso, si me emborracho lo suficiente, pongo una placa en la vereda, la esquina de Harry y Grafton. Percy Clocklan, conservador de camas, que aqu se tir un pedo. R.I.P. Luego, Sebastin, arranco de College Green y camino metro por metro de all a Kerry, emborrachndome en cada taberna. Me llevar cosa de un ao. Luego llego a la Pennsula Dingle y salgo al extremo de Slea Head, liquidado, mojado y sin dinero. M e siento ah y lloro en el mar. Tone, agarra esto. Dangerfield deposit un billete plegado de una libra en la mano de M alarkey. Carajo. Gracias Sebastin. Adis, Tone. Buena suerte. Apretn de manos. Sebastin vaci su vaso. La mano al frente buscando espacios entre los abrigos, y una salida a la calle. De pie en la esquina. Levanta los ojos hacia el cielo sombro y encapotado. Se abrocha el impermeable alrededor de la garganta. Para contener las corrientes de aire
que se filtran. Y las manos en los bolsillos hmedos y fros. Mientras trato de producir calor frotando los peniques. Tengo un pasaporte. M e quedan dos horas. He visto putas caminando por esa calle. Ah adentro venden vajilla. Y la gran ventana oscura del herrero. Piensen cuntas palanganas, miles de caos de cobre, baeras y cortadoras de csped. El lugar me encanta. Quiero morir en un distrito rural, con el cementerio no muy lejos. Para m el campo. El ltimo viaje campestre. Un atad sin manijas. Lo nico que pido no lo claven demasiado fuerte. Sebastin entr por la puerta lateral del Caballo Herido. Baj un Powers Gold Label. Se acerc un hombre de atuendo britnico y hablando francs. Le dije que mi bilis era verde. Dijo usted habla francs. Guu guu comepapas. Afuera. Calle arriba. Bajo los escalones. Espo por la ventana. Golpes en la puerta. Sus chinelas arrastrndose. Un gesto de vacilacin. Ah adentro hay carne que apret contra la ma. La lam, pellizqu, apret, le hice cosquillas. Oh s, su ronroneo. Y cuando he sentido un trasero como el suyo no lo olvido muy pronto o nunca. Te pido corazn que dejes de latir como los martillos del infierno. Aqu aparece su cabello por la puerta. Yo. Oh. Puedo pasar? Por favor. S que soy el hombre grande y malo. La gran bestia. Todo eso. Lo s. Pero. Hiedes a alcohol. Chris, que Dios me bendiga, como a cualquier buen papista romano. Entra. Sintate. No necesitas quedarte de pie. Sintate. No quiero que me usen. Como un zapato que te pones en el pie. Por qu no viniste antes? Salgo para Londres en el vapor de la carrera dentro de una hora. Algrate. No quiero animarme. Con tu alma de piedra. Uj. Espera un minuto. Vamos, no quiero que te sientas as. Por favor. Y no es de piedra. Quiz de yeso o de jade. Por qu no me lo dijiste antes? Tu vida era un embrollo, y hubo algunos malentendidos. En efecto. Ahora te lo ruego. Ven, bebamos una copa. No. Vamos, por favor. Qu crees que soy? Aqu un da tras otro. Sola. Esperando que llegases. Ni una palabra. Te parece bonito? Qu sabes de los sentimientos de una mujer? No sabes nada de la vida. Conozco la vida. Tambin yo estoy en este baile. Ella se volvi y alis una bombacha. Pas la plancha sobre el encaje. Pleg la prenda y la deposit sobre la pila de ropa limpia. Sebastin se sent, el rostro preparado para escuchar. Con los codos descansando sobre las rodillas. Las piernas dobladas para mayor comodidad, una actitud de relativa desesperacin, y el mentn descansando en la palma de la mano. No podas haber escrito? Pens hacerlo. Y ahora vienes a decirme que te marchas. As no ms. Nunca sufriste? Nunca te sentiste miserable? He cometido errores. Y nunca s cundo los pagar. No soy insensible. Si pudiese ponerme al
da. Reparara todo lo que te hice. No olvido cuando la gente es buena conmigo. Pero cuando corro peligro de que me claven una lanza en el trasero, me atrapen y me castiguen, tengo que hacer lo que puedo. Empezar de nuevo en Londres. Me llegar algn dinero, del otro lado del mar. No soy mala persona. No seas tan tonto. Irlanda ha sido demasiado para m. M e acosan e insultan. Puedes venir a Londres. Escrbeme. Vendrs? Por Dios, ven. Escrbeme. Ese abrigo es ridculo. M i manto mgico. Un besito. Un beso en el stano solitario. Pasos en el vestbulo. Retiene una de sus manos, que ahora se ha ablandado. Concert la paz. Arriba y afuera. Una ltima mirada. Adis. Un golpe de viento y lluvia me azota la espalda. Ahora cruzo la calle para subir al mnibus tibio e iluminado, y sumergirme en su interior. Veo a Chris cerrando la puerta. La campanilla del guarda y el aire clido y hmedo. Limpio parte del vapor que cubre la ventanilla, porque all afuera hay vidrieras llenas de juguetes, lonjas de carne y las vidrieras manchadas y secretas de las tabernas. En los muelles con figuras cargadas de valijas que avanzan presurosas sobre los adoquines de piedra, dejan atrs las luces de las planchadas de los barcos amarrados. Las gaviotas agitan las alas blancas en la sombra. Bajo la luz de la entrada, los pasajeros dispersan adioses entre los taxis y los diarieros. Compro mi ltimo Evening Mail. Viajo hacia el Este. En busca de civilizaciones mejor cimentadas. Equipaje, seor? No. Tiene algo que declarar? Nada. Entre las barandas estrechas y empinadas. La mortecina luz amarilla del barco. A lo largo de este puente, las ventanillas que protegen del mar. Casi las ocho. Casi me he ido. Camino hacia el lado del barco que mira en direccin a Liffey. All estn las aguas que vienen de Blessington. Un hombre llevando el cable al otro lado. Muchachos, quiero ver un poco de arte marinero. Diestramente. Estn haciendo demasiado ruido con las horquillas de los remos. Hacia el Sur est el Trinity College, el puente Balls, Donnybrook, Milltown, el puerto de los Vientos y ms lejos. Los conozco a todos. Un viento de fra muerte entre mis rodillas. Las agujas negras e inclinadas de las montaas bajas. Dentro de esa alfombra luminosa. Todas mis desesperaciones minsculas y tristes. Como oteando desde mi torre. Recojo mis naves de los bordes del mar. Las convoco desde donde estaban muriendo. No quiero irme. Pero si no lo hago? Ya no hay nada que pueda considerar mo. Qu puedo decir? Hblenme. Qu puedo decir? Tanto que me gustara guardar para siempre. Hilos de agua barridos de las hojas aceitosas de laurel o mis pasos durante los silencios de la maana o tarde en la noche. Y los rebuznos de los burros. O cuando estoy acostado sobre la espalda en Irlanda mirando arriba fuera del mundo. Cierto da de verano sub a la montaa y estuve en Kilmurry. Desde el fondo de los empinados campos verdes y hasta el banco de Moulditch, un azul y tembloroso reborde de mar, ligeramente blanco. Este da haba un tren que vena de Wicklow y se diriga a Dubln. Arrastrndose sobre mi mano. Desplegado sobre las tierras bajas de prados. El sol brillaba sobre ese tren. Llevando
lejos mi corazn. Hicieron sonar el silbato y yo casi pego un brinco. Y retorna de las casas derrudas a lo largo del muelle de John Rogerson. Oigo el cabrestante. Criquetea y grue. Espumarajos blancos dispersndose en el agua. Suavemente hacia el medio de la corriente. Frente a otras naves y la media isla de Ringsend. Hay un nido de fuego y hogar protegido por esas ventanas? El barco deslizndose entre los faros de Bayley y Muglins. Un hombre en bicicleta sobre el camino del Palomar. Howth y Dalkey. Siento el mar bajo mis pies. Desplegar la vela en este viernes de la crucifixin con cielos tormentosos que se desploman sobre el mar y mi corazn estremecido por la muerte.
25
Desprendo el imperdible. La blusa de la seorita Fras. Este mohoso pullover. Lo dejo sobre la silla. Y pienso que debo cubrir mi desnudez con el impermeable manchado y seguro. Camino sobre la alfombra con los pies desnudos, hundo los dedos en algo horrible. Abro la puerta, salgo a este amplio vestbulo. Una doncella aparece por el corredor. Su sonrisa amable y juvenil examina con bastante atencin mis tobillos. Desea una toalla de bao, seor? Bueno Me siento confundido, me detengo en el vestbulo en una situacin molesta para contemplar la posibilidad de una toalla, porque tal vez mis pies huelen y mis valles ntimos estn cargados con depsitos de pobreza. Un instante, seor. Son toallas grandes y calientes. Bien. Calientes. S. Es all? La puerta a su derecha, seor. Bueno gracias. De nada, seor. Las rarezas de esta especie. Su sombrerito. Un brinco. Empujo esta puerta impersonal y enciendo la luz. Al fondo, una baera para baar el mundo. Tan gorda y lejana y repleta. Una silla revestida de corcho. Canillas. Objetos gigantescos. Me quitar esta prenda impermeable y tomar un sorbo de libido. Un poco de esta admiracin del ego en el espejo. Vamos, por cierto no estoy del todo mal. Un poco grueso en la cintura. Extraa exhibicin de costillas. Flexiono los msculos. Santo Dios. Debo afiliarme a un club de atletismo. Estaba cerrando la ventanita, mirando en la corriente de aire helado para abarcar todas las ventanas. En esta enorme ciudad. S que aqu hay hombres de negocios. Lo s. Un golpe en la puerta. De un tipo que se ejecuta limpiamente con los metacarpios. Seor? Un momento. Abro la puerta. El hombre desnudo. Por favor, no me crea desprovisto de modestia. Joven, no sabe que esta es una actividad peligrosa? Quiero decir, usted me entiende, aqu estamos los dos y un hombre y una mujer. Sinceramente, creo que tal vez no me negara a poseerla. Por bondad, ya que no por otra cosa. Aqu tiene. Una toalla grande y linda. Esas toallitas chicas no secan ni a una hormiga. Ja, ja. De antes de la guerra, seor. Por cierto, muchas gracias. Y sea bienvenido, seor. Cierro la puerta y llevo esta toalla que se parece mucho a una alfombra bastante grande. Y abro las canillas y brota el agua. M e hundo. M e recuesto en este blsamo clido. Vengo de muchos aos de cansancio y das fros caminando las calles mal calzado, empujando mi alma educada, deslizndome razonablemente detrs de barriles, paredes y baluartes, jugando oculto y tenso en las orillas y por doquier.
Flotando. No hay nada parecido. Es como la suspensin del cuerpo. Anoche, al bajar del barco. Me preguntaron dnde pensaba alojarme. Bajo un arbusto en Hyde Park. Y al bajar del tren vi los rboles descarnados. Encantado de ver tantas calles. M aana leo los avisos personales. Caballero se ausenta por un ao, desea relacionarse con persona apropiada, aficionada a la caza, la vida rural, para cuidar una propiedad, personal completo. Debe querer a los animales. Remuneracin adecuada. Ms. Ms de lo mismo. Les digo que hay abundancia. Y otras figuras erectas y dedos delicados como los mos. Y mujeres altas y descarnadas. De zapatos bajos. Y rosadas por puras. xido por honestidad. Soy un pedazo de hierro viejo. El enorme cuarto de bao est caliente. Me siento sobre el corcho y me seco cuidadosamente los dedos. De pie para realizar una ltima inspeccin de mi persona en el espejo. Creo que el vapor la ha agrandado. Envuelto en el impermeable, y yendo al encuentro de las comodidades. Una gran cama doble, y el lavabo y el espejo reflejando la luz. Una gruesa colcha floreada. Y quiz una alfombra Axminster, cuya semejanza las semejantes del seor Skully jams vieron. Los irlandeses en efecto tienen esas pequeas pretensiones. Querido Egbert, crees que todava estoy detrs de las cortinas? En la esquina de la cuna al descubierto. Ahora djenme descansar aqu. Creo que nunca he estado tan desnudo como ahora. Lo hace pensar a uno. En otros. Lilly, ltimamente he pensado en ti. No vayas con las monjas. Extendi la mano hacia el telfono. Buzz buzz. Click click. Por favor, con el seor M acDoon. Ver si est en casa. Con estas mquinas de conversar se oyen muchas cosas extraas. Aproximacin de sus pies de duende. Hola? Habla Dangerfield. De nuevo. Habla Dangerfield. Otra vez. Habla Dangerfield. Y ahora, por el amor de nuestro salvador que malgast su sangre Rh negativa por unos pobres infelices como nosotros, no me dirs que ests en Londres? Aqu estoy, Mac. Y me gustara saber si hay violencia aqu. Aborrezco la violencia y a los que deambulan por las calles moliendo a palos a los cados. Apenas cuelgues dir a Parnell, desnudo e hirsuto rey de asesinos, que alerte a los bajos fondos, para que te dejen pasar sano y salvo. Puedes aguantarme? Aguantarte. Exactamente. Puedo, si quieres colgar por el cuello del cielorraso. Entregamos un gancho a todos los invitados. Tengo anillitos en el techo. La habitacin tiene nueve pies por once, y admito hasta cuarenta invitados por noche. Su Majestad no lo hara mejor. Por supuesto, yo duermo
en una cama. Es un tanto desconcertante ver todos esos pies que le apuntan a uno por la maana, se tiene la sensacin de que lo estn pisoteando a uno. M ac, diras que la cosa tiene cierto aire de matadero? Eso dira. Cundo te veremos? De inmediato. Slo tengo que vestirme, para no ofrecer a los ojos del pblico cierto estado de desnudez. Sabes cmo llegar aqu? Yo dira que s, M ac. Pero secreto total. Ni una palabra a nadie. En una hora estoy all. Extenderemos la alfombra roja, blanca y azul. En el frente hay dos enormes animales. Mete el puo en la boca del que est a la izquierda, no tiene ninguna intencin poltica, y tira de la lengua. M ac, si me muerde jams te lo perdonar. Adis. Bip bip. Ah, el buen Dios, oh mi alma, en eso estamos. Soy un padrillo loco. Con los ojos rosados. No te gustara verme ahora, Marion, eh? No te guardo rencor. Oh no. Me siento perfectamente calmo. Completamente relajado. Pero cuando vengas a m en Mayfair, despus que las cosas sean como deben ser, no trates de agregarte y creas que el asunto volver a ser tan fcil. No te preocupes. Llegar el tiempo de los infieles y recibirs un buen puntapi en el culo. Dios, qu bien me siento esta noche. Las mejillas sonrosadas. Las aletas de mi nariz se estremecen con la sensibilidad que me posee. Salpicaduras del agua caliente de esta canilla. Este jabn es fragante. M ary, te lavar con l. Hubo sonrisas en el vestbulo. Sin duda, revestimientos de mrmol. Afuera, a la vida nocturna. Un tranquilo parque enfrente. Me gusta. Una vuelta por aqu. Y bajo al metropolitano. Todo el mundo enjoyado. Esa chica tiene un lindo vestido gris. Las manos un poco gruesas alrededor de los nudillos. Pero un par de piernas que deben ser hermosas. Confo en que no pensar que la estoy mirando. Porque en realidad me siento muy distante. Estoy mirando tus piernas y me pregunto cmo sern ms arriba. O tal vez incluso puedas indicarme cmo llegar a casa de MacDoon. Estos asientos son cmodos. Mantengo as las piernas porque creo que las suelas pueden desprenderse en cualquier momento. De aqu en adelante tengo que usar el paso de arrastre. No es un momento apropiado para que me persigan. Tantos rostros que mirar. Arriba por esta escalera. Sus piernas son extraordinarias. Debo preguntarle el camino. Indispensable. Disclpeme, pero podra decirme cmo se llega a M insk House. Por supuesto. La tercera calle a la derecha. Gracias. No le molesta si le digo que tiene hermosas piernas? Bueno, no. Supongo que no. Pues cudelas mucho. Y muchsimas gracias. Gracias a usted. No quiero enredarla. Una chica como sta merece tener su oportunidad. Sus dientes son un poco chicos, pero parejos y limpios, y yo siempre digo que me los den parejos y limpios, antes que grandes y sucios. El barrio no es feo, ciertamente no lo es. Debo reconocer que MacDoon mantiene su nivel a toda costa y ahora que he visto un poco la ciudad creo que apruebo su actitud. Santo cielo. Debe ser aqu. Y esos leones o lo que sea. No me atrevo a meter la mano ah, quiz no pueda sacarla.
Pero tengo que hacerlo. Bienaventurado Oliver slvame de los colmillos. Dijo que tirara. Siento algo de lo cual prefiero no hablar. No veo nada por ninguna parte. Tal vez Mac est un poco achispado ah adentro. S que es capaz de las cosas ms fantsticas. Oigo algo. Una puerta se abre y se cierra. Una sombra pasa sobre la pared. Una figura inclinndose sobre un barril. M ete algo, saca algo. Alguien dice algo. Eh. Eh aqu, M ac. Eres t, M ac? MacDoon. Una figura menuda bailoteando. Afrmase que sus ojos son como las joyas de la corona. Una barba roja puntiaguda en el mentn. Sin duda, un duende. No es posible hablarle muy fuerte, porque puede explotar en el aire. Baja, baja, abajo. Baja Dangerfield abajo. M ac, en estos tiempos todos mis conocidos bajan. A qu se debe? Los tiempos, los tiempos que corren. Y qu tal blandes tu martillo. Por aqu, Danger. En las mandbulas de la lucha. Una puerta con una boca alrededor. Los labios rojos y los dientes blancos. M ac, esto es terrorfico. M e escupir indigesto. E inmolesto. M ac, me alivia estar en Londres. Sintate. Yo dira que tienes cierto matiz de angst alrededor de los ojos. Un poquito. Ahora cuntamelo todo. O decir que tienen campanas nuevas en el infierno. Dos sillones hermosos y mullidos. Una estufa de gas de llama azul, y encima un tarro de cola. En las paredes colmillos pegados. Grandes, medianos y curvos y, como dijo Mac, uno a imagen y semejanza. De una cajita de colores llegaban gemidos. M ac, por el cielo, qu hay all? Progenie. Oh, Dios mo. Bueno Danger quiero noticias. Bien creo que puedo decir que he recorrido un camino largo, bastante largo. Ahora lo veo en perspectiva. Ha sido duro, perverso y a veces incluso injusto. Digmoslo as. Danger, quiero sangre. Bueno, por supuesto tambin hubo un poco de sangre. Un poquito. Y confusin. La de M arion en Withwait con Felicity. Una interrupcin, Danger. Mira, siempre cre que haras lo correcto y te apoderaras de una de las alas de Withwait Hall. En Dubln siempre supusieron que ese sera el curso natural de los hechos. Pensbamos que era mera cuestin de tiempo que el sentimiento de culpa impulsara al suicidio al almirante Testarudo Wilton, y que la vieja lady Wilton fuera enviada inmediatamente a Harrogate para recuperarse del golpe, mientras t vendas los derechos de caza y te convertas en seor de Withwait. Ahora se necesita estilo, Danger. M ac, estoy de acuerdo. La muerte podra hacerme muchsimos favores. Y hemos odo que el viejo Dangerfield no est bien. Es verdad Mac y debo decir que esa situacin agrava mi ansiedad. Me siento realmente jodido. Afirman que soy un apstata. Dicen que he intentado salvar mi propio pellejo, bastante mancillado.
Aqu estoy reducido al acento. Ni fuego ni hogar. Pero el hecho de estar aqu me induce a sentir que an hay esperanza. Y te dir lo siguiente. Aunque me han tratado muy mal no olvidar a quienes me extendieron la mano. En este mismo momento Tone Malarkey est detrs de sus baluartes. Creo que si Dios alguna vez lo aceptase en el paraso no lo dejara salir jams. Y pienso que en secreto est planeando obtener algunas libras y comprar bloques de cemento y amurarse con un tnel que descienda hasta los Daids, para ir a buscar su cerveza. Dice que las piezas de su corazn que bombean son carborundum puro. Bueno, los dos sabemos que es una sustancia bastante dura, incluso en vista del actual y vertiginoso avance cientfico. Tone dijo que lleg a ser como es comiendo salmn vivo extrado del Shannon. Y Tone es el nico hombre que conozco que jams ha dicho una mentira. Danger, debo reconocer que lo que dices es cierto. En nombre de Dios, M ac, qu es eso? Je, je. Mac levant de un montn confuso a los pies de su cama la cabeza de un canguro. Se la puso sobre el crneo y la bambole. Se meti en el resto del cuerpo y bail alrededor del cuarto. M ac, creo que es magnfico. M i traje de beber. Y aqu, un regalito que estoy seguro apreciars. Las manos de Mac sobre una pequea reproduccin parda de la cabeza del Bienaventurado Oliver. M ac, creo que nunca sabrs cunto aprecio o necesito esto. Los dientes son perfectos. La parte ms importante de Oliver. Eeeeeeh y E por esfuerzo. Aydame a difundir el justo nombre de Oliver entre las almas que no tienen en s mismas ni siquiera un gramo de Dios. Fabriqu los dientes con una tecla de piano. M ilagroso. salo. As lo har. Y ahora M ac debo preguntarte si es verdad que ambos tenemos boca. Suben y pasan por las mandbulas, y salen a los rboles grises y la noche. A lo largo de las calles hmedas y vacas. Enormes ventanas y un criado que viene y corre las cortinas. Un gran automvil negro se desliza al costado, y los neumticos murmuran en la calle. M ac, es agradable ver esto. Concuerdo Danger. Y durante aos no he visto tanta riqueza. Realmente aos. Y la necesito. La necesito. Y aqu Danger est la Cueva del Oso, pero primero debo mostrarte enfrente algo que s te impresionar. MacDoon condujo a Dangerfield a lo largo de la calle. Se detuvieron frente a una fuente y una entrada en el muro. Un poema. Dios bendiga a los pobres. Mac, confo en que no te sentirs molesto si me arrodillo aqu y murmuro una breve plegaria
desde el pavimento. Una cosa muy bella. Si ms gente pensara as, habra luchas? Disputaramos? Te lo pregunto, disputaramos? Danger, slo puedo decirte que me han encomendado disear corpios cuyo realce infundir renovada lascivia en los corazones de estos ciudadanos. Las luces clidas atraviesan las ventanas escarchadas. Entran en el saln con sus flores y las pilas de sandwiches. Las sillas y las mesas lustradas. Gente de cierta clase con perros. MacDoon trajo los dos vasos de cerveza y los deposit sobre la mesa reluciente. General sensacin de sed. Dangerfield se recost en la silla, plegando las piernas bien metidas bajo la mesa. Sonri. Sentados charlando de Dubln cuando era la Roma del mundo, oh, sus pequeas acechanzas y desesperaciones. De Clocklan que abandon el barco. MacDoon se refiri a las severas exigencias de la mujer, y cmo estaba empezando a desear que pudiese verse libre de todas o que lo tuviese tan grande que debiera ser transportado por la Brigada de Bomberos de Londres, para usarlo en los grandes incendios. Y estos perros. Animales felices y hambrientos. Si tuviese por lo menos uno. S que ensucian las calles y a veces son repugnantes unos con otros y los jardines de las aldeas. A pesar de la indelicadeza deseo uno. Preferiblemente de buen linaje y pedigr que armonice con el mo. Y debo reconocer, MacDoon, que eres extraordinariamente buen mozo con tus manos finas, y aqu ests chapuceando en esta ciudad interminable. Quiz Mary pueda posar para ti cuando disees los tamaos grandes. Y llevar a casa el tocino, a un lindo y elegante cuarto con una hermosa cocina de gas y alfombras colgadas de las paredes, donde yo pueda sentarme como un detective, fumando una pipa y descansando los pies. Leer libros, me lustrar las uas. Nada me importa de los codiciosos. Creo que tomar otro bao antes de despedirme y meterme en la cama. Se separaron en la estacin. Donde los trenes rojos entraban y salan. Concretamente, en Earls Court. Y viajo en estos hermosos vagones, mirando a todo el mundo. De retorno al hotel, y a deslizarme cansado en la pesada cama. La cara sobre la almohada, cubierto por las mantas. Y los autos chirriando en las esquinas, all abajo. Con velas desplegadas. Vi las luces de Holyhead. El sombro Liverpool. Y los pjaros inmviles encima de ese edificio. Algodn, carne y granos. Desde el puente miro abajo, los rostros aterrorizados del reconocimiento. Seguro nicamente en el mar. Desayuno, un peridico de tres peniques, y mirando a todas esas chicas de labios rojos y ruleros. Estoy solo. Y tom el tren. La tierra era gris. Y cuando llegu aqu todos los dems ocupaban grandes automviles y taxis por todas partes, y yo no tena a nadie y recorr la plataforma preguntndome qu hacer. Veo que a todos los reciben con besos. Y no uno para m.
26
En el domingo londinense, Sebastin Dangerfield fue por consejo de MacDoon a un lugar de la calle Bovier donde alquil un cuarto en el ltimo piso de una casa amarilla de estilo Victoriano. Un cuartito minsculo y limpio. Un blando sof verde cubierto con una cretona verde. En el rincn, al lado de la ancha ventana, una mesa de roble, una silla y otra de mimbre. Una retorcida estufa elctrica en la pared y un medidor de a cheln al lado de la puerta. Un lavabo y un bao pasando el vestbulo, donde desde una silla uno vea las vas y la estacin. Todas las maanas un golpecito en la puerta dado por una india. Desayuno. Extender la mano para recibirlo y encender la estufa elctrica. A vestirse. Bajo los escalones oscuros. Entro donde todos sonren y dicen hola y otros buenos das. Agradable decorado y tiestos de flores secas. Siempre me gustaron. S que esta gente pertenece al Commonwealth. Esa mujer dice que su hijo tiene otro empleo. S, usted sabe, decidieron ascenderlo. Seora, es magnfico. Todas las maanas es igual. Avena con sorbos de leche y azcar. Luego el tocino y los huevos. Los traen a la mesa. Oh, es excelente. Y la india trae las frituras. Y todas las maanas vuelvo a subir la escalera y miro por la ventana mientras ellos salen a la calle con pequeos paraguas. Y esa mujer all que se complace en hacerlo. Lo s bien. De pie, desnuda e impertrrita al lado de su ventana devolvindome la mirada con cierta altivez entre los pliegues de la toalla con que se seca la cara. No crea que no la veo, hermana. Tiene un cuerpo lindo y robusto. Pero si la viese en la calle vestida creo que tal vez usted sera distinta con su encaje blanco salindole de varios lugares del vestido. Bajo la escalera y busco mi nombre en las cartas. Calle arriba y me detengo para mirar el foso de un edificio bombardeado donde merodea un gato. Compro un diario a la mujer que atiende el puesto. Retorno y me siento con las piernas apoyadas en el reborde de la ventana. Oh, creo que habr un signo. Muy grande. Y dir Dangerfield vive. El lunes a ltima hora envo la carta culpable a Mary, oh mi amor fatigado, probado y sincero, ven a Londres y trae quince libras y te recibir en la estacin y te llevar a mi pequea matriz. Mircoles por la noche. Despus de subir atemorizado entre las sombras de la escalera. Un telegrama en la cama. LLEGO EUSTON VIERNES CINCO TARDE CARIOS M ARY Jueves, Dangerfield en la calle haciendo buena figura y poniendo la mano en la boca del animal y dando un tirn a la lengua. En el aire lleno de vapor MacDoon retuerce un alambre para fabricar la cola del canguro. Parnell sostiene un extremo con pinzas. MacDoon extiende la mano y extrae un sobre amarillo que est detrs de un espejo. Lo entrega a Dangerfield. Para ti Danger, lleg esta tarde. Se sienta. Dangerfield abre el sobre con dedos nerviosos. Silencio. Todos esperan. El ceo fruncido y un chasquido de labios. M ac, me daras una taza de t con un poco de limn? M alas noticias, Danger? Todava no lo s. M i padre ha muerto. MacDoon se inclina sobre la tetera, vierte el t. Con su cincel echa una rodaja de limn en la taza.
Hasta el fondo del t color yodo. Sebastin se recuesta en la silla. Parnell retuerce el alambre con las pinzas. En el otro extremo MacDoon se incorpora. Afuera est oscuro. Observan la llama azul que consume el gas y enrojece los minsculos pedazos de asbesto. Quizs no es momento de afrontar el futuro. Dicen que en todos hay algo de bueno. Si se les da una oportunidad. Y un buen puntapi en el culo. M uy bien. Fuera, fuera, fuera. Todos. Rpido. A la Caverna del Oso. M ac. Whisky, whisky. M acDoon suelta un zapato que estaba calzando en la pata del canguro. Parnell se ajusta los lentes con un movimiento de estudiada elegancia, y se aclara varias veces la garganta. Y un gemido del pequeo que est en la caja. Mac, uno de estos das me dejars llevar a tu hijo en una excursin que pienso hacer a la isla de Man con fines de descanso. Pienso ordenar la construccin de una capillita en la cima de Snaeffell. Y quiz rezars una pequea misa por m. Ciertamente, Danger. Parnell, me buscars un sastre acreditado en Row? Claro que s, Danger. Algo as como un Humber de preguerra con portaequipaje me vendra bien. Mac, encontrar uno en M ayfair? Qu te parece? Seguro. Bueno. S. S. Excelente. Tengo que arreglar muchas cosas. Chapas de bronce. Ah estn. Detrs del bronce. Y creo que ir a vivir en la calle Old Queen. Danger, huelo dinero en tu vida? Mac, puedes decirlo as. S. Creo que puedes decirlo as. Diras ahora que este cuarto tiene el sesgo universal. Podramos decir eso? Podras decirlo, Danger. He conocido lunes que caan en viernes. Jueves en martes. Pero el domingo es un da que jams puedo aceptar. Puedo decirlo as? Creo que todos necesitamos una copa. Danger, Parnell y yo no tenemos ms remedio que aceptar. Y ahora, si todos ustedes se arrodillan les impartir mi bendicin negra y salpicar con jugo sagrado vuestras jvenes e inocentes cabezas, buena banda de paganos que son todos ustedes. M ac, t diras que fui concebido en idolatra. Parnell por error, y t de ningn modo. S. Algunas risitas. Dangerfield se mete en el canguro. Parnell ajusta la cola de alambre. Dangerfield fue elevado a la calle. Un extrao grupo. La cabeza del canguro girando los globitos oculares en las cuencas de celofn. MacDoon con su barba roja apoyado en un cayado de pastor. Parnell golpeando una cacerola vaca con una cuchara. Procesin de santos y bestias. Las catorce absurdas estaciones de la cruz. Paganos. El mostrador era un ro. La cerveza flua incontrolada. Decase en la Taberna que nunca se haba conocido una noche as. Dubln instalado en Londres. Algunos afirman que los romanos eran hombres de Kerry disfrazados. Charla acerca del descanso y de ver todo un poco ms claro y arreglar asuntos. Se extraan conclusiones. M ejor con que sin. Y en el caso de sin mejor aqu que all. Sed. Dangerfield sentado sin la cabeza del canguro, todo un espectculo con el vientre preado que Mac le haba hecho al animal, y el pequeo colgando su cabeza confundida fuera de la bolsa. Se habl
de que alguno se metiera en la bolsa y Dangerfield lo llevase para viajar ms barato al Soho. Se resolvi que esa noche deban ver el Soho. La gente sali de la taberna para mirarlos bajar por la calle. Parnell tocando el ritmo fnebre. M acDoon ejecutando la danza de Bali delante del canguro. Avanzan lentamente por el centro de las calles. Se abren las ventanas para contemplar el extrao espectculo. MacDoon arrastra al canguro, usando su largo cayado. Parnell al frente caminando hacia atrs por la calle de Kensington Church, donde una joven arroja una flor desde la ventana de un piso alto. A Notting Hill, donde intentaron cerrar las puertas, y Parnell lo impidi con el pie. La calle de Bayswater. Oh, realmente fantstico. La danza de la trinidad idiota. Un polica dijo vamos vamos muchachos, clmense y ellos dijeron por designacin de Su Majestad el Rey y el polica gigantesco detuvo el trfico para que pudieran pasar sin riesgo. MacDoon ejecutando el brinco del duende. Diversin para la fatigada Inglaterra. Y un sombrero que se llena de peniques. En Marble Arch, agobiados por el peso del dinero, lo meten en la bolsa del canguro de modo que era necesario arrastrarlos, tan cargados de oro y xito. El ms absurdo circo callejero que el mundo ha visto jams. En Arch subieron a un mnibus. Una mujer, que tena unas largas y peludas orejeras de piel de conejo, se volvi y vio al animal sentado detrs, y grit, y todos los que estaban en el piso superior del mnibus clavaron los ojos en la bestia. En Tottenham Court con la bolsa rebosante de peniques tuvieron que sacar a la bestia arrastrndola con la ayuda del guarda. MacDoon dijo que no haba visto nada parecido desde la noche en que dejaron salir el ganado de los mercados antes del alba y Dubln desbordaba de mugidos de vacunos y la ciudad se paraliz y algunos dijeron que despus Dubln nunca fue la misma. Costearon la plaza del Soho y luego entraron por la calle de los Griegos y se metieron en una taberna. El canguro charlaba frente al mostrador. Elev su voz en una cancin. Dganme britnicos cmo saben que les gusta este Soho ho. Ni alegra ni bebida cerdos intiles me gustara saber por qu les gusta este Soho ho. Se oyeron algunos gruidos y rezongos y MacDoon dijo vamos Danger esta gente es buena gente bebiendo sus tragos. Gruen y rezongan escupen, se fruncen estos pobres cerdos
Oh Dios, qu apestosos. Se pusieron de pie. Catorce en total avanzando hacia el canguro que cantaba venid todos los fieles. El moreno y bruto Parnell sobre ellos. Empez la cosa. Parnell aferr al tipo de adelante y sostenindolo un instante sobre la cabeza lo arroj contra la turba que avanzaba. MacDoon giraba el cayado sobre su cabeza y dijeron agarren a ese bastardo de helicptero y Mac rompi limpiamente la nariz del hombre. El canguro extendi la mano sobre el mostrador y estaba vaciando una botella de gin cuando desde atrs descargaron una silla sobre su cabeza. El canguro cay al piso, los brazos y las piernas abiertas. Parnell atac desde todos los costados mientras MacDoon los aferraba con la empuadura del cayado y los enviaba al suelo. La casa temblaba. Quedaban ocho de los catorce, seis inconscientes y pisoteados. MacDoon cay y estaban patendolo y l los aferraba por los tobillos con el cayado y los derribaba. Estaban empujando a Parnell hacia la puerta y gritaban estos condenados intelectuales de Oxford creen que pueden llamarnos cerdos. Echaron a Parnell y aseguraron la puerta. Arrastraron la figura inconsciente de MacDoon para tirarlo a la calle, diciendo le ajustamos las cuentas al grandote, no lo intentar otra vez. Afuera un gran alarido de guerra. Se volvieron hacia la puerta. Otro alarido de guerra y una voz gritando all voy. La puerta parda manchada de vmito se abri con un quejido de goznes y madera astillada. La puerta cay en pedazos en el saln. Parnell, el rostro cubierto de sangre, la ropa rasgada, desencaden su feroz contraataque y tres de los ocho restantes escaparon por la escalera gritando este hombre est loco, llamen a la polica. Lo tenan a raya con sillas. Una multitud reunida en la calle. La sirena policial. MacDoon medio revivido y Parnell arrastrando al abatido canguro por la puerta, trastabillando en la calle. Arrojan a la bestia al interior de un taxi y allan en la oreja del hombre aterrorizado, vamos bastardo cockney corre como los mastines del infierno antes de que la ira de los celtas caiga sobre tu crneo ingls. El canguro gime que necesita una copa o morir. No vala la pena vivir la vida si no se poda tomar algo. El chofer del taxi deca que llamaba a la polica si no dejaban de pelear all atrs, y que mejor fueran al hospital porque estaban cubiertos de sangre. El taxi se detuvo y se sumergieron en los olores blancos del hospital. Trinidad maltratada. Entrando por los tibios corredores. Las enfermeras salen de todas partes para contemplar el espectculo del canguro que cojea. Desde la cabeza caliente poda ver por los agujeros de los ojos a las enfermeras de amplio pecho y la bondadosa monja que llamaba al mdico chino. Y esta monja dijo qu pasa? Estuvieron en una taberna? En efecto. Nunca tuvimos pacientes como ustedes, y en realidad estn bastante golpeados, pero el doctor har un trabajo especialmente bueno en su cara, la herida es seria. Parnell es un hombre valeroso. Oh, un tipo brutal, y este Mac, por Dios, podra liquidar a una banda completa de cockneys en plena juventud si no fuera por la sed fabulosa de las jvenes doncellas inglesas e incluso de otras ansiosas de un trago de su jugo irlands. El hospital llam a otro taxi y con el mdico chino, la monja compasiva y trece enfermeras arrancadas de sus camas estuvieron contemplando a la trinidad trgica que sala en tropel por el portn. Pero el canguro, afectado de una ligera locura a causa de su propio viento que se acumulaba en la cabeza del animal y de otras cosas como esa lluvia de gratos dlares de plata, sali por una
puerta y entr por otra, hasta que todos estaban corriendo alrededor del taxi, entrando por una puerta y saliendo por la otra. La residencia de las enfermeras poblada de cabezas asomadas hasta que los tres fatigados granujas se amontonaron uno encima de otro, medio ahogados, y se desmayaron, y se los llevaron. La gente del hospital saludndolos.
27
Dangerfield elev la llama del gas y se frot las manos a las tres de esa tarde gris del viernes. Extrajo una botella de gin de la bolsa del arrugado canguro. Desde la cama la voz dolorida de M acDoon. Danger, en el nombre autntico de Dios, qu tienes ah? E. Nada ms que e. Agua bendita. Una pequea y pronta bendicin para todos. Parnell, despierta. Arriba de una vez. MacDoon por Dios mira si est muerto. No quiero que el cuarto apeste a cadver. Parnell envuelto en vendas, asoma la cara debajo de las mantas y la hunde otra vez. Danger, ven aqu con eso. Oh, la guard con mucho cuidado durante la pelea. El saqueo es parte de la batalla. Sigues pensado MacDoon que comienza una poca de abundancia. Pinsalo ahora. Y que de all lejos los pjaros motorizados estn trayndome huevos. Grandes. Grandes. Nada como el pas de los ricos muy ricos. Danger. Escchame. Quiero que sepas que tus amigos no te abandonarn durante la postura del huevo. Nadie dir que te han abandonado en la hora de la riqueza. Mac, creo que un poco de Argelia viene bien como descanso, hemos destruido la ciudad de Londres con un golpe poderoso. Sin embargo, te dira que en alguna parte se inici un contraataque. En efecto. Mac, uno de estos das te contar cmo me un a la Legin de Mara. Las cosas de la lucha interior. Intestinales y otras. Pero hay que recomponerse. Primero, un poquito de la manteca de man de Parnell. Nada como la manteca de man. Sin duda, he realizado el rpido viaje al prestamista con el cochecito chirriante. He tenido orgullo. No lo creeras Mac pero hubo tiempos en que no hubiera descendido al cochecito engrasado o no. O a vivir de las ganancias de una mujer. Pero pese a todo esto, los efectos de las granadas, las idas y las venidas e incluso los ardides sin importancia de Egbert Skully, he sobrevivido manteniendo intacta parte del hombre interior. Adelante absurdos soldados de Cristo. Llmenme mayor Dangerfield. M ayor psame la botella. Y Mac, slo una vez. Mira, slo una vez he sufrido la ignominia. Admitir todo lo dems pero no la igno. Danger, no se diga una palabra ms que arruine o enturbie la belleza que has trado a este cuarto. Dame la botella. Parnell. Sal de la cama. Debo formular un pedido. Tendras ahora una camisa limpia en vista de una cita urgente a las cinco a la que debo presentarme sin seales de sangre o de combate. En el guardarropa, la camisa de las grandes ocasiones. Exactamente. Detrs de la puerta. La nica cosa digna que poseo en estos tiempos. Oh bella camisa. El corte es todo. Llegar el da, Parnell, en que oigamos hablar de esta maravilla. B. Berry sostiene que tres aos en Borstal equivalen a cuatro en Harrow. Qu tienen estas crceles britnicas? En diez aos se pierden algunas ventajas.
M e inclino a creer que es demasiado tiempo incluso pata el doctorado. Oh, una camisa bastante fina. Qu aspecto tengo? Creo que me va bien. Ahora, algo bajo las axilas. Necesito ponerme algo en las axilas. Nada de olor corporal. Danger, puedes salir al vestbulo y meterte en la segunda puerta a la izquierda. El dormitorio de la duea de casa. Quiz haya algo para las axilas. Dangerfield regresa. M uy agradable. Siempre me gust la fragancia en contraposicin a lo infragante. M acDoon postrado en el lecho. Danger, veo una mujer de labios manchados de fresas, cabellos de cuervo y dientes altivos? Veo eso? Caballeros, a su debido tiempo. A su debido tiempo habr un anuncio. Sali a la fra media luz de esta calle con el parque triangular. En esa calle agradable Parnell tena un bonito cuarto. Bueno, cualquiera de estas casas me vendra bien. Mary lava las ventanas y barre el sendero y me prepara la vieja avena por las maanas. Importo salchichas de la calle Pembroke, en Dubln. Est prendada de m. Me cree. Y si hay una cosa que vale la pena, es la fe. Incluso soportara la igno por fe. Y sea lo que fuere, tengo que compensarla. S que me creen insensible porque no llor ante la muerte. Pero no es as. Ocurre sencillamente que no puedo hacer nada. Bueno Marion. Ahora lo sabes pero te apresuraste. Es el defecto de la gente, se apresura. No espera, lo ven cado a uno y creen que ah se quedar, incluso son capaces de clavarle el taln. Pero qu diablos, como yo dije, no tengo resentimiento. M i corazn ahora est limpio. M arion lo comprobar muy pronto. Una notita al abogado y quiz veremos unas pocas inversiones aqu y all. Reducidas y prudentes al principio. Desciende al metropolitano. De pie en la plataforma con unas pocas personas de la tarde que van a algn sitio. El tren vtreo y pulido se detiene suavemente. Entra y se aleja. Me dicen que, no importa lo que haga en este fantstico metropolitano, me mantenga apartado de la Lnea del Crculo. Caminando a lo largo de los tneles barridos por el viento. Arriba y fuera de esta dilatada estacin. Colmillos. Dnde est ella? Llego tarde. Plataforma siete. Buscar un rostro irlands. No puedo haber olvidado su aspecto. Me advertir en cualquier lado, porque por atrs tengo un aire Victoriano. Debo recibirla con alegra. Con un abrigo negro baja tmidamente por la plataforma, arrastrando una gran valija de cuero, mordindose los labios. Hola, M ary. Hola, pens que no vendras. De ningn modo. Dios mo, has adelgazado. Estuviste enferma? M e siento bien. Pero estuve enferma un tiempo. Dame la valija. Caray, qu traes aqu? Piedras? Algunas cosas para cocinar, y unos platos. Y parte de una mquina de coser. Te molesta? Excelente. De ningn modo. Ya veremos. Creo que son las cosas que deseamos en estos tiempos. En fin, salgamos de aqu. Dangerfield la lleva fuera de la estacin. Una breve recorrida para ver el edificio. Tome una gira con Danger. Vea eso, y las grandes columnas. Qu arquitectura. Qu te parece, M ary? Qu me dices? No s qu decir. Supongo que es bonito.
El tamao Mary, el tamao. Y los que lo pagaron. Pero ahora nos vamos a un lindo restaurante. Traje veinte libras. Caramba. En el saln tibio con mesas a lo largo de la pared. Dangerfield dijo al mozo que trajera cierta cosa del chteau y un pollo y tambin un cigarro. Sebastin, no es muy caro? Ji, bah. De qu te res? Porque la palabra caro ya no pertenece a mi vocabulario. Ya no la uso. Creo que eso puedo asegurarlo. Por qu? Despus, M ary. Despus hablaremos de eso. Bien, dime qu estuviste haciendo. Ests ms delgado. Y la ropa no me viene bien, y tuve que reformar este viejo vestido negro. Cuando estuve enferma me senta muy preocupada porque no escribas. Dame la mano M ary. Es un lindo lugar. M e alegro de haberme ido de Dubln. M uchos lo dicen. Cuando me enferm y le dije que no pensaba seguir ocupndome de l, se cur bastante pronto. Y qu dijo de Londres? Me amenaz con la polica. Pero le dije que se fuera al diablo y que si volva a ponerme la mano encima yo ira a la polica. Y qu dijo? Que me enviara al cura. Yo estaba harta. Le dije que su propia alma estaba tapada por mentiras. Y que los chicos estaban bien lejos de all, porque ya no tenan que escucharlo. Demasiado tiempo se haba salido con la suya. Me contest que era un viejo y ya no le quedaba mucho tiempo y no deba dejarlo solo. Y yo le dije ahora quieres que me quede. Yo que anduve con hombres. Y entonces explic que su corazn estaba dando los ltimos latidos y me pidi que llamase al cura antes de marcharme. Oh, no hay que ser demasiado crueles con l. Pobre hombre. Quiz el nico consuelo que busca es envenenar al Papa. Me alegro de que sufra. Y de haber dejado todo eso. El Tolka era lo nico que me daba placer. Caminar por el Parque Fnix hasta Chapleizod y la calle Lucan. Y pasar por Sarsfield. Es tan lindo caminar por la orilla del ro entre los rboles. Cuando estaba ah sola recordarte. No te ras, lo digo en serio. El olor del vino y la suave carne de pollo. El mozo que traa repollitos y papas al horno. Uiii. Si no fuera por mis viajes en tranva a travs del sueo cuando descenda en las paradas de la desesperacin y tena que salir de la cama tibia para prepararme una taza de leche con miel y me sentaba en la bamboleante silla de la cocina. Oh esa cosa llamada alimento. O como sola decir M alarkey. Dios, Sebastin, si llegase a tener dinero reunira a todos los amigos en mi casa de campo y
nos sentaramos a una mesa de una milla irlandesa de largo con los puos grasientos de lonjas de carne de vaca y pavo y nuestras mujeres viniendo del fuego y gimiendo bajo el peso de las fresas silvestres y las aves arrancadas al cielo, y por diversin golpebamos las cabezas de los toros y ponamos patas arriba todo el campo para plantarlo, y Jess, le metamos medio metro de caca de pollo y algas podridas, y luego diez toneladas de duraznos descompuestos. Oh, acaso oste hablar jams de la avena. O las papas que te encienden deseos paganos por el resto de tu vida. Mary djame un poco de pollo. All cerca estn sentadas tres secretarias. Y dos hombres calvos. Creo que esto me gusta. Es ms saludable que la taberna. Oh, puedo renunciar a la taberna. Y limitarme al cigarro, las chinelas y la mquina de coser. M ary, me disculpas mientras hago un llamado telefnico? S. Ahora mi duea de casa, mi estimada seora Ritzincheck, muestre su gran corazn. Abandone la absurda cautela y la reserva que estos ingleses creen tan extraordinarias. Hola, la seora Ritzincheck? S. Seora Ritzincheck habla el seor Dangerfield. Estoy en una situacin un tanto difcil. Mi novia acaba de llegar a Londres. Naturalmente s que ste es un pedido inesperado y un tanto fuera de lo comn, pero no dudo que usted comprender y me pregunto si a usted le molestara muchsimo que yo compartiese con ella mi habitacin. Es una muchacha excelente. Bueno, seor Dangerfield, eso est contra las normas de la casa. Todos los caballeros vendrn a pedir que les permita tener una dama en su cuarto por la noche. Lo siento. Bueno, bueno, s que es mucho pedir, pero pens que deba ser sincero con usted puesto que se ha mostrado tan honesta conmigo. Pero le aseguro que todo se realizar con el mayor decoro y quiz usted pueda explicar la situacin. Mi esposa, usted comprende. Bueno, faltan pocas semanas para el da. Tenemos tantos deseos de estar juntos. Y estuvimos separados y ahora vino de Irlanda. Y, seora de Ritzincheck, nunca me atrevera a hacerle este pedido si no creyera que usted es una mujer de mucha sensibilidad y gran experiencia. Bueno, seor Dangerfield, sin duda usted tiene un modo de decir las cosas, y si no molestan, y recuerde, si aparece una mujer distinta todas las noches esto se termina. No sabe cmo se lo agradezco, seora Ritzincheck. No tiene idea. Por cierto que tengo idea. Excelente. Nuevamente gracias. Llegaremos dentro de un rato. Dangerfield austeramente en la caja diciendo por supuesto cuando le dijeron esperamos que vuelva por aqu seor. Y un exquisito movimiento giratorio guiando a Mary delante de l mismo. Un taxi se acerca al cordn de la vereda. Mary le sostiene la mano mientras el taxi vuelve a la estacin, en busca de la valija; y ella mira por la ventanilla las calles atestadas. Que me entierren en suelo neutral. Quiz en Austria con sencillez y colores y rostros desvados. Mis hijos alrededor. Deseo que mis ltimos momentos posean cierta dignidad. M ary acrcate. No me temas porque estoy perfectamente. La seora Ritzincheck sonri en la puerta y se sec las manos con el delantal. Siempre digo que hay que ser francos si se puede. Suben las escaleras, y finalmente entran en el cuartito. Mary se sienta en la cama. Sebastin
deposita la valija en el piso. Bueno M ary aqu estamos. Me gusta. Es lindo mirar desde esta altura. Me gusta Londres, todo es tan excitante. Tanta gente de aspecto interesante. En efecto. Y tantas cosas extraas que no hay en Dubln. Todos esos negros y egipcios. Algunos son terriblemente apuestos y tienen dientes tan blancos. M ary mustrame la mquina de coser. Bsame. La mquina, M ary. La mquina. Bsame. Mary sobre l con brazos y piernas. Hacia la cama. Abajo. Por favor. Ya sabes lo que siento con el ataque directo. Qu lengua. Lo nico que deseaba era mirar la mquina. Afuera ha cado la noche. Y todos corren las cortinas. Y van a sentarse en sus sillas. Mary por lo menos djame hacer una rpida visita al bao. Quiero que nos baemos juntos, Sebastin. Pero no debemos dar un ejemplo carnal a los dems huspedes. En la baera ella dijo que el agua era terrible y no haca espuma y pareca gris y sucia y cualquiera poda pensar que ella jams se lavaba. Le sonri desde la baera. Lo atrajo hacia ella para besarlo otra vez. Los pies de Dangerfield resbalaron en el piso jabonoso. Cuidado, por Dios, me caigo. El estruendo del agua al desbordar. La seora Ritzincheck pensar que estamos festejando con martillos y tambores, colgados de los candelabros y los diferentes artefactos del bao. Y eso provoca celos. Todos querrn hacer lo mismo. Sebastin, qu aspecto tienes. Tranquilzate, M ary. Qutate la ropa, quiero ver cmo eres. M ary, por favor. No tienes pecho. Un minuto. M ira esto. Aqu. Ves? Qu divertido. Cmo? Pero eres delgado. Bueno, M ary, mrame de atrs. Tendrs una idea del ancho de mis hombros. Engao un poco. Reconozco que es ancho. En cambio, M ary, t tienes un pecho notable. Pero no debes mirar, s que son muy grandes. De ningn modo. Pero son ms pequeos que antes. Dangerfield se mete en la baera. Tengo que controlarme. Mantenerlo dormido. Mary no se detendr en nada. Alguien viene rompe la puerta y nos sorprende en la baera. Sebastin, te veo raro con esta luz. No me agarres, me ahogar.
No es una muerte terrible? Oh, no s, M ary. Entre las olas, con los barcos en el mar. Frtame con el jabn. M elones, M ary. No digas eso. Llvame al mar. Iremos a vivir a la costa. Y yo pasear desnuda por la playa. Caramba, M ary. Ya veremos. Le de esos pintores franceses, individuos terribles, dibujaban sin ropa y seguramente sera lindo posar para ellos. M ary, has cambiado. Ya lo s. M ary, me gustas. En serio? S. Frtame aqu, M ary. Cmo tienes la espalda. Necesito que tu mano me frote. Haca aos que no me senta tan bien. Me alegro, y me alegro de besarte la espalda y tirarte del pelo. Sola tirar de los cabellos de mis hermanitos en la baera. Tienes un pelo lindo y suave. Casi sedoso. Es mejor ser hombre, no es cierto? M ary, no conozco la respuesta a esa pregunta. Tengo algunos encajes y adornos, y los usar para ti. De pie sobre el linleo en un charco de agua. La pequea y morena Mary se arregla sobre la nuca un rodete de anchos rizos negros y se arrolla una toalla. El rostro sonrojado. Se inclina y seca los charcos. Fuera de la ventana y sobre las vas, los trenes del metropolitano entran y salen. Largas plataformas grises. En puntas de pie atraviesan el vestbulo oscuro y se detienen frente a la estufa elctrica. Los pies giles de M ary. Hace fro. Nunca hay nadie en el vestbulo? Londres, M ary. Nunca te preocupes de esas cosas. Aqu se ve de todo. M e imagino. Sebastin extendido sobre el cubrecama verde mirando a Mary desnuda que se cepilla los largos cabellos. M ary, hermoso cuerpo. Te gusto? Ni todo el ejrcito de los santos podra mantenerme lejos de ti. Eres terrible. Te dir algo si me prometes no rerte. Por Dios, M ary, dilo. Dilo de una vez. Sea lo que fuere, no te lo guardes. Tengo que saberlo. Podras creer que soy una persona rara. Vamos, de ningn modo. Sola practicar desnudndome en mi cuarto frente al espejo, para que no me importase cuando estuviera contigo en Londres. Y me imaginaba que estabas mirando y que yo me mova as. Te parece que estoy loca?
No. Conociste a muchas mujeres? No dira que fueron muchas. Y cmo estaban? Desnudas. No. Dime. Cmo me ves, comparada con ellas? Un lindo cuerpo. Y se ponan frente a ti? A veces. Cmo se ponan frente a ti? No recuerdo. Daban vueltas como las modelos, mostrando lo mejor o algo as? Por Dios, M ary. Lo hacan? En cierto modo. No creers que soy demasiado atrevida. Pens que eras un tipo raro cuando me dijiste todas esas cosas extraas en la fiesta, pero cuando las record en mis paseos y me acostumbr, dej de pensar que eras raro. Sola pensar en ti en el Jardn Botnico. En esa casa grande con tantos rboles y enredaderas, era como una jungla. Y donde estn las lilas flotando en el gran estanque. Son tan extraas. A veces senta ganas de tirarme. Pero tena la sensacin de que en el fondo haba cosas que podan morderme los pies. Lo hubiera hecho por divertirme si el hombre no me hubiese mirado. Mary se sienta en el borde de la cama. Me recuesto, mirndola. Los tienes muy grandes. Los usar como almohadas. Soy el clido pasaje a la eternidad avanzando sobre rieles fundidos en todas direcciones. Hacia Kerry y Caherciveen. Por un dlar bailo la danza del perro y ya sabes cmo soy cuando estoy en eso. Muy bien, los que tienen un dlar, formen una lnea y miren, y desde Cincinnati, Ohio, pueden pasar al frente. Sebastin, es tan lindo y tibio y grato sentir tu cuerpo y pens que no apareceras en la estacin. Que todo era un sueo y que jams te encontrara. Tantos das tuve que perder en esa condenada casa y podramos haber estado como ahora. Te parece que tengo curvas? Eres mi circulito. Pellzcame ms fuerte. Dime gorila. Gorila. Ahora, unos buenos golpes en el pecho. Uf. No estoy tan bien como crea. Hazme el amor. Y quiero hijos porque a ti te gustarn. Y puedo conseguir empleo. Cierta vez gan un premio en el teatro. Quiero frotarte mis cosas en el pecho. No es cierto que a todos los hombres les gusta? M e encanta. Y sola pensar que poda alimentarte con ellos. Comeras de m? Santo Dios, M ary. Oh, no puedo decirte estas cosas. Dmelas. Es slo una broma. Comer de ti.
Creo que hablo as porque eres delgado. Lo necesito. Eso es malo? Y esa noche lo deseaba muchsimo. A veces es difcil conseguirlo. Pero t me dars todo lo que yo deseo. Har lo que pueda, M ary. Le que una puede sentarse encima. Es cierto. Y por atrs. Tambin es cierto. Estoy tan excitada. Quizs incluso en alguna parte hay alguien que lo recibe por todos los costados. Redonda Mary. Quiz soy un poco ms joven que Cristo cuando lo clavaron, pero de todos modos ya me forzaron unas cuantas veces. Y, Mary, t me has clavado a la cama. Con tu lascivia. Aferrado. Y retorcindote con los ojos encendidos de oscuro fuego. MacDoon forjando reliquias para la Santa Iglesia de Roma. Y otros vestidos de cura en el norte de Dubln, palmeando rostros de querubes y bendiciendo a los nios que salen por las puertas de la escuela y luego murmurando una proposicin indecente a la monja que los escolta. Por qu mi corazn se muere? Por todos mis pequeos Dangerfield que brotan de los teros de todo el globo? Volver a Irlanda con los bolsillos llenos de oro. Irrumpir por las ventanas de Skully con montones de oro. Y Malarkey puede instalar un tren de su tnel a la taberna. Mary, cmo es? Notable y muy grato y siempre estaremos juntos? Por favor. Y nunca saldrs con otros o se lo hars a ellos y yo cuidar la casa y la cocina para ti y cortar camisas y zurcir medias y te har feliz. Y Mary, qu hay de otros hombres? No hay otros hombres porque mi corazn est contigo. Y si no te res te dir lo que pienso. No me reir. Creo que Dios hizo un bonito instrumento para que lo gocemos las pobrecitas como yo.
28
La maana del domingo, sosteniendo la mano de Mary revestida de un guante negro, entraron en la estacin de Earls Court. Amantes reconfortados y envueltos en sonrisas y miradas y palabritas murmuradas al odo. Y acabo de afeitarme y rociarme con una ardiente locin, porque Mary t dices que te gusta tanto frotar tu mejilla contra la ma. La gua hacia el interior del tren. Mary cuando cruza as las piernas me atraganto. Veo que te has depilado bastante las cejas, y no lo apruebo. Salieron del metropolitano en Victoria. Se cruzaron con unos cuantos rostros animados. Y luego frente al Palacio Buckingham y Semley Place y hacia el interior de esta iglesia de ladrillos rojos. Entre las cortinas verdes, en direccin a la msica y el oro. La gente dispersa en el recinto, la frente tocando el suelo. Huelo el humo. Y el canto. Sal de las puertas del altar con el blsamo y la bendicin y tcame. Y un poco tambin a Mary. Y cuando vaya a mi ltimo lecho quiero que todos ustedes usen esta vestidura de oro, y depositen mucho blsamo sobre el atad. Qu te parece, M ary? Maravilloso. Tanta msica. Me siento extraa por dentro. Quisiera volver a nuestro cuarto. Vamos? Jess, realmente no tienes reverencia. S que es terrible. No puedo evitarlo. Pero, cunto dura, cundo termina? Toda la maana. Entran y salen. Es extrao. Qu son? Rusos. Ojal fuera rusa. Es tan excitante. Eso mismo. Y los hombres con barba. Sebastin, te dejaras la barba? Soy un poco conservador. Siempre quise casarme con un hombre de barba. Ven aqu, y absorberemos un poco de este incienso. Y se acercaron al pequeo grupo que reciba la bendicin. Dangerfield puso un puado de monedas como limosna. Los pjaros de motor vienen con mucho ms desde el otro lado del mar. Y quiero que me quieran por mi dinero. Con las campanas de la iglesia a vuelo salieron y entraron en una cafetera de paredes blancas, a beber t. Sabes, Sebastin, cuntas cosas hay aqu. Iglesias de todas clases y los trenes subterrneos y uno dira que tal como proceden con nosotros en Irlanda no deberan tener tiempo para hacer todo esto. Los britnicos tienen tiempo para hacer muchas cosas, M ary. Despus del t volveremos al cuarto? M ary, realmente. Primero un paseto por el parque para respirar. Quiero probar todas esas cosas que t me dijiste.
Sentados uno frente a otro. Mary un poco encorvada, mirndolo por encima de las masas. Mary, eres un demonio. Pero necesito un paseo por el parque. Contengo la respiracin. Oh, s que me crees capaz de hacerlo noche y da con las luces apagadas y encendidas, pero eso se gasta lo mismo que el resto. Vamos, demos un paseo tranquilo, subiendo por la calle Bond para que tengas idea de las cosas que necesitar en adelante. Y quiz convenga ver algunos disfraces, porque ciertos amigos nos quieren mucho cuando hay abundancia. Tomaron el mnibus en direccin al parque. Estas enormes entradas con las corrientes de coches. Y entre los rboles Rotten Row. Los caballos galopando. Tantos brincos y cabriolas seguramente les desarrollan los traseros muy grandes. Tengo la sensacin de que todo el pecado comienza en el parque. Del mismo modo que el matrimonio empieza en la sombra. Y concluye con las luces encendidas. M ary, caminaremos hacia el estanque. Qu es eso? Donde navegan los botes. Y luego volvemos? M ary, por qu lo deseas tanto? No lo s. Pero lo siento as. Y lo senta incluso antes de conocernos. A veces cuando me arrodillaba a rezar en una reunin de la Legin de M ara. Una excelente organizacin. No seas tan mentiroso. No crees que es una excelente organizacin. Por ah se sale del parque? Mary, ambos somos miembros de la Legin. Ya vers que yo tambin gozo de prestigio. Qu terrible, jvenes como t ansiosas de pene y ni un poquito de religin. La Legin puede irse al infierno. Muy bien, Mary, si as lo deseas, pero te dir lo siguiente. Si no fuera por la Legin, en Irlanda todos se mataran copulando. Tambin los arzobispos. Y todas las monjas estaran embarazadas. No quieres llevarme de vuelta al cuarto. Nada de eso. Ocurre slo que soy un poco sensible respecto de la Legin. En todas las cosas hay algo de bueno. Todo es bueno. Todo. Leo en tus ojos que no me crees. Muy bien. Taxi. Derecho a nuestro cuarto sin desvos. Mary corre las cortinas. Los tiene bien marcados. Dice que le gustan las cosas ajustadas. Cada vez que me quito las bombachas jadeas. Y se quedaron en el cuarto hasta el lunes. Apasionada Mary. Y luego el martes Mary implacable y desconsiderada. Pero el mircoles con una griscea y general tristeza en toda la ciudad y un toque de lluvia fra, lo llamaron al telfono y MacDoon dijo que haba correspondencia de aspecto oficial, y besando a Mary por la puerta entreabierta y Mary creo que eres dura como la roca. Y tengo la sensacin de que estuve pegndote sin parar con un martillo. Pero no llores si me retraso, ni te angusties. Acrcate a tu mquina de coser y canta una cancioncilla. Pon un poco de hilo amarillo y hazme una bandera. Desciende los cuatro tramos de la escalera alfombrada de verde. A paso rpido, calle arriba. All tengo un bonito y pequeo refugio con Mary. Nada le alcanza. Y no puedo decir que estoy en condiciones de darle mucho ms. Tendr que pedir consejo a Doon. Dicen que si no se les da bastante lo buscan en otro lado. Que me enven manzanas de Nueva Inglaterra y tambin algunas especias de
Oriente. Para tener buena provisin de jugo. Muy bien, MacDoon, qu tienes para m? Estoy un poco seco, por las exigencias de Mary. Y recuerdo los tiempos cuando era ms joven, me lo pasaba manipulando botones, cierres y alfileres, retorciendo, tirando y rompiendo, intentando conseguirlo. Y ahora me sobra. Vamos clmate, querida. Realmente, esto es excesivo. Hubo un hombre que se gozaba en sus picantes aventuras y su perversin hasta que todo esto lo llev a la muerte a los noventa y siete aos. M ary puede ser petulante. No me gust la expresin de sus ojos cuando le ped que me pasara las medias que estaban en el respaldo de la silla. Signo de rebelin. Tal vez despus se convierta en una mujer prepotente. Tengo que observarla. Y guarda sus cosas en su cajn, y tiene su propia toalla. De todos modos, un poco spera. Me tena por las muecas cuando estaba encima con esa expresin, a ver si te salvas de sta. Pero tengo algunos trucos para afrontar esas tonteras. No le gust mucho cuando le pas el brazo por la pierna y le hice la llave egipcia, hasta que se mordi los labios y casi llor. M ac, por Dios, dnde est? Oh, aqu lo tengo Danger. Ahora tranquiliza tu pobre y doliente alma y por Jess crucificado dame un minuto para contarte una pequea historia. Bueno, en Irlanda un hombre avanzaba por un camino rural y encontr a dos niitas, y les pidi que fuesen a jugar con l. Les dijo que era un jueguito perverso, y que les dara una bolsa de chocolates. Y las nias jugaron, y l les dio la bolsa. Cuando se march, la abrieron y estaba llena de piedras. Basta. Basta. Dame eso, por lo que ms quieras. Dnde est la carta, la carta? Sintate. Tal vez sean tus ltimos instantes de pobreza. Y el nico modo de gozar de la abundancia es recordar los das de escasez. Danger, afrmase que no has salido de la cama desde que ella lleg y te dir francamente y en la cara que es una deshonra que tan buen cristiano como t incurra en tan grave lascivia que lo mantiene en su cuarto tres das seguidos. M ac, estoy fuera de m. M i corazn no soporta esa clase de tratamiento. Te har un solo pedido, entregrtela en mi bandeja de plata. Dmela sobre un pedazo de mierda. Presntamela sobre tu pene si lo prefieres, pero dmela. Ah, aqu estamos. Aqu estamos Danger, en mi propia bandeja de plata que se remonta al tiempo de los geeks que eran gooks de la Galia. Un dedo rasga el sobre. Despliega el papel oficio. La ley. Al final los ojos se le clavaron sobre esto: una suma retenida en fideicomiso que aporte un ingreso no mayor de seis mil dlares anuales, el cual comenzar a pagarse cuando usted haya alcanzado la edad de cuarenta y siete aos, momento en que Yo postrado y completamente loco. M ac vierte agua caliente en su teterita marrn. Afirma que es una clase especial de t, proveniente de Shaba Gompa. Slo quiero abrirme paso no que me abran
la cabeza.
29
Navidad. Acostado sobre la espalda, escuchando los villancicos que vienen de la calle. Hace dos semanas despert en este cuarto y Mary se haba ido. Dej una nota sobre la mesita y deca que de todos modos me quera y que confiaba en que yo no pensaba realmente todo lo que le deca. Y Mac haba dicho que la encontr en la calle y conversaron y ella pregunt por m y cmo estaba y si coma bien y por qu me comportaba as cuando ella quera ayudar. Mac deca que haba conseguido un papel en una obra. Y que posaba. Tamaos grandes de ropa interior. Esta desesperacin no es grata. Pero ni una vez dije que renunciaba. La seora Ritzincheck dice que necesita el alquiler. Oh s que est un poco ansiosa, y en realidad no habla en serio. Si mojo aqu esa toalla puedo aplicrmela a los ojos y me sentir mucho mejor. No te preocupes, no desesperes, servir. Adelante, cara al viento, velas desplegadas y capear esto aunque casi todos los puentes se han inundado y estoy embarcando agua en medio de la nave. Esta maana encontr en mi plato una lonja suplementaria e incluso otro huevo y la seora Ritzincheck dijo que mi conversacin era muy interesante. Una agradable mujer de unos cuarenta aos. No ms sin duda. Pero por favor no se aproveche de m. Y la semana pasada fui a la Galera Nacional en Trafalgar Square, donde segn dicen los cuadros poseen inestimable valor. Me instal en un cmodo silln y dormit un poco. Y fui a caminar hasta que se deshicieron los zapatos. Pero Mac dijo que tena un par en las patas del canguro, y si quera cambiarlos por los mos. Y ahora mis zapatos brincan alrededor del teatro Abbey. Y esta es la tarde antes del nacimiento de Cristo. Buena voluntad hacia todos los hombres. Y qu les parece tambin unas pocas libras? Estoy delgado y macilento pero todava no dispuesto a vender mi cuerpo a las facultades de medicina o a la duea de casa. Mac me dijo que esta noche haba una fiesta con mucha comida y bebida. Cada vez que resto veintisiete de cuarenta y siete queda veinte. Bueno yo s esperar. Es lo que todos dicen ahora. Y lo que dijo Mary, que esperar no me llevara a ninguna parte. Por lo menos Mac se mostr razonable y me llev a ver los museos, con los motores y las mquinas y las reproducciones de barcos. E incluso ese gran pndulo que muestra la rotacin del mundo. Yo podra haberles explicado lo mismo. Y despus me llev a Chelsea y compr una botella de vino para acompaar la carne y la ensalada y yo le dije Mac, ahora puedo volver los ojos hacia mi vida interior y ver ciertas cosas. Y t diras, Mac que el matrimonio me arruin. Pero yo estaba enamorado, sus cabellos lacios y rubios como las suecas, y quiz sus piernas delgadas y esbeltas me llevaron al altar, es posible que con la ayuda de un empujoncito de los parientes polticos. Mac y yo estamos sentados en esa taberna elegante y yo le explico que no me senta sentimental, sino que tena que decirle cmo eran las cosas all. Cmo crujan las hojas y la luz de la luna. El aire fragante y difano de Nueva Inglaterra. Mujeres como para comrselas. Sabrosos bronceados estivales y traseros que se menean. Uf. Pero Mac, slo para mirarlos. Se conservan lejos del pasto. Y no comprendes cmo me pueden inducir a caer de rodillas, sollozando? Y pens que podra regresar e instalarme en el valle del Hudson, o a lo largo del Housatonic en Connecticut. Pero no. Soy el mes de octubre. Eterno invierno y no puedo regresar. Entonces Mac dijo, clmate Danger. Fuera las lgrimas. Ven conmigo y tomaremos un taxi con radio para divertirnos.
Fueron a un suburbio desconocido, entraron por una puerta y subieron la escalera y Mac dijo te presento a Alphonse, y le dije encantado. Luego tuve que orinar y me dijo use la pileta y yo record que los ingleses orinan en las piletas de Francia e incluso en las suyas, y pens, bueno eso est bien para los ingleses y seguramente ensearon lo mismo a los pobres irlandeses pero estos no llegan a Francia por el costo y el idioma, as que dije si no le importa usar el lavabo. Y comentamos los salarios del pecado y convinimos en que eran elevados. Despus de esta pequea reunin levant una maceta y la arroj por la ventana de un banco. Mac desapareci como un relmpago y dijo que yo era inestable. Al da siguiente en la calle Earls Court yo haba bebido y dijeron, qu descorteses, que me vieron correr por el centro de la calle agitando un paraguas y que ataqu al pobre MacDoon que me rogaba desistiera. Afirman que lo castigu severamente en los tobillos y Mac afirm que yo era incorregible y un rufin, lo cual por supuesto era muy cierto. Me llevaron en un celular y me pusieron en una habitacin con barrotes. Y nunca me trataron tan bien. La esposa de un polica me prepar una torta y los venc a todos en ajedrez y dijeron que yo era un sujeto muy divertido y que si todos fueran como yo, la vida de un polica hubiera sido un paraso. Me informaron que deba hacer una visita a la Embajada de Estados Unidos. De modo que fui. Tocado con un gorro cosaco. Y creo que caus conmocin. Alguien me pregunt si era espa y me llevaron ante un hombre instalado detrs de un escritorio limpindose las uas de los dedos. Me mir y no dijo nada. Luego extrajo una carpeta llena de papeles. Los examin levantando y bajando la cabeza. Me pregunt si poda recordar mi nmero de serie en la marina. Le dije que solamente saba que era alto. Dijo que eso era malo. Me inquiet y dije que era bajo. Afirm que eso era peor. Luego se inclin hacia m y pregunt cmo s que usted no es un impostor. Muchacho, ojal lo fuera. Habl por telfono. Revis los papeles y dijo es evidente que usted pas un tiempo en las Islas Britnicas y yo expliqu en Irlanda y Gran Bretaa porque Malarkey insiste en esa clase de cosas, y contest muchacho para nosotros es lo mismo. Lo mir mientras deca seorita Bife verifique el caso A48353, y luego dijo que era un hombre muy ocupado pero examinando su carpeta seor Dangerfield que es la ms nutrida y complicada que he visto jams, advierto que ha tenido algunos choques aqu y all, y debe dinero pero no hay indicios de que sea desleal a Estados Unidos. Pens que los dos nos echaramos a rer pero a lo sumo pude mostrar los dientes. Y pens antes de salir lo menos que puedo hacer es aprovechar un buen cuarto de bao. Y baj la escalera con movimientos un poco temblorosos a causa del interrogatorio y pas por esta puerta y el hecho de que all estuviese una mujer que me daba la espalda y se peinaba no me inquiet en lo ms mnimo. De modo que entr en una de las cabinas e hice lo que necesitaba. Rob el rollo de papel higinico, pero el inodoro lamentablemente estaba bien sujeto. Estoy seguro que a mi prestamista le habra dado un ataque. Pero es un indicio de los tiempos que vivimos. Cuando sal de la cabina se oyeron gritos, tales como no se conocen desde Babel y una mujer se me acerc y grit, fuera, en mi propia cara. De modo que le apliqu un bofetn por su grosera vulgaridad. Seguramente alguien hizo funcionar la alarma contra incendios porque empez a sonar una campanilla. Yo me dije, Bienaventurado Oliver, te elevar a la Santidad si me sacas de sta e incluso pagar los cirios que encienda ante ti en Drogheda pero scame de esto. Varios dedos me sealaron. Dijeron all est. No haba ms remedio que abandonar el barco y puse manos a la obra. Haba salvado unos tres metros cuando un evidente jugador de ftbol intent un tackle y de no haber sido por otro universitario que
vena en direccin contraria yo habra terminado all, pero chocaron de cabeza. Sub la escalera con giles maniobras. Alaridos de vrgenes por todas partes. Quedaba una sola muchacha colgada de un pedazo de mi impermeable, y comprend que en todo caso poda renunciar a ese pedazo, y lo arranqu. Sal por la puerta como un balazo mientras el infante de marina se cuadraba. S, all estn cantando. Oh pueblito de Beln. Y Mary me dej todos estos chelines y una toalla. Y dicen arroje la toalla. Tengo que abandonar esta cama. Mac dice que la reunin me animar. Primero necesito lavarme un poco. Fuera los pantalones. Dios mo, flaco y gastado, envejecido antes de tiempo. El vello pbico encaneciendo. O decir que en el Nuevo Mundo tienen tinturas y permanentes. Dicen que algunos incluso se lo planchan, pero no se puede prestar mucha atencin a esos rumores. Cualquier cosa que llame la atencin. Veo algunos adornos de Navidad en esa ventana. Creo que colgar algo de mi ventana y celebrar en privado mi propia Navidad. El vestbulo fro y oscuro. Las luces apagadas de la estacin me entristecen. Gente con juguetes rojos. S que las tabernas estn atestadas. Y en Dubln en este mismo instante podra agregarme a la rueda. Bebiendo gratis, pero paso inadvertido por la festividad. Cierro mi cuartito, pongo en lugar seguro la llave y desciendo la escalera y salgo. Vacilo frente a la casa. Levanto los ojos hacia la ventana. Los cantores se han alejado por la calle y ah aparece esa mujer saliendo de su casa con el paraguas firmemente arrollado, con el cual golpea el pavimento. Creo que quiere atraer mi atencin. Debera acercarme y decir, vea es Navidad y vamos a divertirnos juntos. Si no tiene inconveniente, aprtese de mi camino. Pero, seora, la he visto desnudarse todas las noches, esto no significa nada para usted? Nada, excepto que usted es un repulsivo espa. Seora, rechazo la inferencia. Salga de mi camino vagabundo. Oh s. Los mnibus aparecen luminosos, alegres y atestados. S que las tabernas estn colmadas. Dangerfield entr por la calle Earls Court y se detuvo frente a un negocio de antigedades, restregndose los zapatos en los pantalones. Meti la mano en el bolsillo, la extrajo y levant al cielo la palma abierta. Se volvi para mirar el trfico en esa pululante Nochebuena. Un taxi que frena violento con un chirrido. La puerta del taxi se abre bruscamente. Dangerfield se vuelve. Y retorna bruscamente. Un hombre. Con un bastn bajo el brazo, pagando el taxi y volvindose con una sonrisa. Estoy loco. Absolutamente fuera de mis cabales o mi cuerpo o esta es una calle del cielo y todos nos abalanzamos al infierno? O estoy viendo a un impostor o una piojosa falsificacin? Y con una sonrisa ms ancha. Guantes blancos. Conozco a otro que use guantes blancos? O este bastn de bano. Pero es esta cara redonda que florece angelical alrededor de dos hileras de dientes muy blancos y un rugido de risa en mi propia cara. Afuera, Percy Clocklan. Fuera. La roosa locura irlandesa se me viene encima. Fuera. En el rostro enmudecido de Dangerfield. Caramba, Dangerfield, puta ladina, por qu no me avisaste que estabas en Londres? Por Dios, ests en camino a la tumba? Percy, si eres t, slo puedo decir que en eso estoy y que necesito una copa. Pensaba preguntarte si an tenas boca. Percy, tengo boca. Pero me diste un terrible susto. Percy Clocklan seala con el bastn negro en direccin a una vidriera iluminada. Del interior
llegan cantos. Vengan todos alegres caballeros. Y all fueron. Al interior del lugar y rodeados de canto. Dos brandies. Percy, tienes un cigarrillo? Lo que quieras. Lo que gustes. Guarda el cambio. Percy, acepto todo esto por fe. Aunque por el gusto de este brandy dira que estoy en un bar de Navidad. Pero permteme sealar que hasta hace un minuto estabas muerto. Oh, las putas me creyeron. Malarkey fue el nico que dud. Dijo que no aceptaras perder lo que habas pagado por el viaje. Todos los dems creyeron. Pero, Dios mo, me alegro mucho de verte vivo, y en apariencia prspero. En apariencia prspero? Estoy prspero. Oh, me creyeron. Termin una botella de whisky irlands y pens que era una lstima desperdiciarla. De modo que met la nota. Saba que el viejo M alarkey negara haberme conocido jams. Y, caramba, qu dices de ti? Percy, estoy acabado. Las cosas empeoran a cada momento. Pero me arreglar. Adnde ibas? Una visita sorpresiva a Mac, y la fiesta, cuando te vi parado en la vereda, como si no tuvieses donde caerte muerto. No pude creer en mis ojos. Realmente, aterroric al conductor. Tienes un aspecto lamentable. Qu son esas ropas? Harapos y diarios. Percy, hace un tiempo que no visito a mi sastre. Pues bien, irs conmigo. Te harn uno de los mejores trajes de Inglaterra. Percy, dime. De dnde vino esta prosperidad? No importa de donde vino. No importa en absoluto. Pero me romp el alma y consegu una cosa buena. Y ahora gano montones de dinero. A toneladas. Dej Irlanda y me dije que ganara dinero, lo que necesitaba para beber y encamarme. Incluso me compr un Rolls. Estars bromeando. Bromas, las pelotas. Te llevar a dar una vuelta. Percy, es demasiado para m. Navidad, el niito Jess y la fra Beln todo al mismo tiempo. Estoy acabado. Clocklan mete la mano en el bolsillo, y extrae una cartera negra. Esto es lo nico que guard de todas las cosas que traje a Inglaterra, y la rob de la chaqueta del viejo Tony, cuando estaba en la cocina con l, y gritaba pidiendo una taza de t. M aravilloso. Ese podrido la hizo personalmente. Excelente trabajo. Si saca de las tabernas su viejo esqueleto podra arreglarse. Clocklan extrajo cinco billetes de cinco libras y los entreg a Dangerfield. Percy, no sabes lo que esto significa para m. S lo que significa, y santas paces. Pero t nunca rehusaste pagar una copa ni te quejaste como los dems. Rebao de cerdos, se lo pasan sentados sobre sus traseros quejndose. Quejndose por sus madres. Y mis parientes que no me dieron un trago de sopa ni un podrido cheln ahora quieren verme porque meo oro puro. Y todos los dems, hablando idioteces. Percy, estoy muy agradecido. No me lo agradezcas. Bebe. Bebe. No malgastes el tiempo de la taberna. Y tira esos cigarrillos
roosos, conseguiremos cigarros buenos. Qu te pasa, Sebastin? Dnde estn tus modales grandiosos y tu lengua de plata? Se convirti en plomo. Lo pagan a buen precio. Y esos harapos. Dios, tralos. Mejor estar en cueros que usar esa porquera. Bebe y despus iremos a que te afeiten y corten el pelo. Percy, muy amable de tu parte. Embarca la bebida y agarra lo que puedas mientras sea gratis, y no me hagas preguntas del dinero o los precios. El podrido Clocklan es dueo de Londres. Dueo de la cama. Mi Rolls es tan largo que se atasca en el trfico. Cmo es adentro? Dime eso, Percy. Es lo nico que quiero saber, ser mi recompensa. Tengo que usar salvavidas por miedo a hundirme en el tapizado y morir ahogado. M s. M s. Eeeeeh. Y una brjula para no perderme adentro. Grande. Y cruzaron la calle y entraron en una peluquera, el peluquero envolvi a Dangerfield en toallas y le cubri el rostro con una crema espumosa y le pas la navaja por las mejillas. Luego la mquina de masaje vibratorio. En el rincn, Clocklan conversando con un japons. Unos tijeretazos en la nuca y un poquito de agua colonia aqu y all. Seor, un poco de talco en la cara? Un poquito por favor. Y no le parece, seor, que le arreglamos bien las puntas chamuscadas? Oh s, excelente. Ahora estamos en forma, verdad, seor? Yo dira que listo para salir al mar. Leven anclas.
30
Llegada a casa de MacDoon. Hola, hola, hola. Mac de pie con los brazos abiertos. Recibiendo. En este limbo. Por el reposo de las almas empeadas. Y Clocklan, cmo te enriqueciste as. Ganancias de mujer? O vuelo nocturno o cien a ganador? Adelante todos. Cuntanos Percy. Pago mis impuestos al Rey y yo, de sangre azul irlandesa, hablando con tipos como ustedes. Antes de haber acabado tendr mi propia milicia que aparte de mi camino a todos ustedes, piojosos irlandeses. Y Dangerfield, qutate esos harapos mugrientos. Fuera. Y ponte algo decente sobre el lomo. Aqu est mi direccin. Toma un taxi hasta mi casa, y no me empees cosas y te pones uno de mis trajes para que la gente no crea que somos todos vagabundos la noche sagrada antes del nacimiento del ms grande de todos los irlandeses. Seguro, por cierto que no era judo. Dangerfield en la calle Brompton, haciendo seas y un taxi que se detiene. A Tooting Bec. Dicen que es grande por los hospitales para enfermos mentales. Del otro lado del Tmesis. Preservativos flotando en direccin al mar. Deberan rematarlos en Dubln. Los nativos se enloqueceran por conseguirlos. Hay que decirles que son medias impermeables y que pueden colgarlas a secar. A Mary no le gusta que se interpongan. Y ahora sube a escena y se expone al tipo ms grosero de inmoralidad. Atravesando todas estas extraas calles suburbanas. All en una torre de reloj como una luna absurda. Y arriba hacia esta campana que resplandece en la sombra. El rostro de una joven diciendo el seor Clocklan me telefone para decir que usted vena y que le mostrase su habitacin. Atraviesa la casa srdida y oscura. Bastones en abundancia y sombreros. Joven, usted viene de Irlanda. Y usted es el seor Dangerfield. Oh el seor Clocklan me habl mucho de usted. Pero no creo todo lo que dice de Irlanda, nunca vi nada de lo que segn dice ocurre. Oh tenga la seguridad de que es as. La sigue por la escalera oscura. Un extrao cuadro de montaas en la pared. En el dormitorio una cama rosada y un escritorio cubierto de diarios y la imagen de un rostro salvaje. Y ella dice el seor Clocklan es gran coleccionista de arte pero esas cosas nada significan para m. Y afirma me gusta saber lo que miro. Y usted sabra lo que es esto si yo se lo mostrara? En el guardarropa Dangerfield elige un traje de tweed con pintas negras. Y tengo tan buen aspecto con esta primera camisa blanca desde cuando. Y me ajusto esta bonita corbata verde. Medias y zapatos. Un bastn del vestbulo. Y un pedazo de papel en el sombrero para que ajuste bien. Ahora adis usted es una chica encantadora. Fue un placer conocerlo, seor. Bajo los escalones de piedra parda y esta transformacin seguramente confunde al chofer del taxi. Perdneme que se lo diga seor pero usted no parece el hombre que entr. No lo soy excepto por la ropa interior. Ahora rpido de regreso a la ciudad. Y me parece que directo a Plaza Trafalgar para echarle una ojeada al rbol. Y mira los haces brillantes. Oh son agradables. Vengo de tantos cuartos ensombrecidos. Y Piccadilly. Chofer. Me oye? D la vuelta a la plaza. Oh, ahora siento que soy parte de ella, las sonrisas y los cantos. Mrenlos all. Nada me parece suficiente. Y necesito ms. S que las tabernas estn colmadas. El coche acelera entrando y saliendo de las calles. Pasa frente a altos edificios de oficinas y distingo algunas callejuelas y digo chofer pase rpido por all para ver si hay actos de locura o infracciones a la moral en los portales oscuros. Y vea esa puerta all. Detngase, y entremos a tomar
un brandy. Y ahora entro y les telefoneo desde esa fantasiosa cabina. Eres t M ac? No es Cromwell ni su madre. Aqu tienes una carta. Rmpela. De OKeefe. Gracias a Dios. Por qu tardas Danger? Segn los informes ests forrado de billetes y como te dije muchas veces ahora no te abandonar. Y hablando de dinero, esta noche tenemos a muchos norteamericanos, y seguro que se alegrarn de encontrar a un hermano en tierra extranjera. M agnfico. Lo necesito. La tierra escupiendo ubres de oro. Clocklan me ayud mucho. Acabo de cablegrafiar al Papa pidindole que lo canonice tan pronto su corazn equivoque un latido. Y, Danger, te compr un rin, un excelente rin de vaca, y lo mech con ajo. Ahora trae aqu tu boca para que no tenga que regalarlo a las bocas de estas criaturas hambrientas. Se lo pasan mirando la sangre por encima de mi hombro. Lo estoy friendo con mi mejor grasa de tocino y como sabes, es difcil conseguir la grasa. M e parece que ya hablamos de eso? S, llegamos a la conclusin de que era difcil conseguir grasa, y sobre todo el tocino o grasa de cerdo. Esta vida me encanta. Tengo las manos bellamente blancas y adems exquisitas. Estoy tomando atenta nota de mi desempeo frente a estos ricos en contraposicin a los muchos pobres que conoc en mis tiempos. Y me siento cmodo. Y debo decirte algo en rigurosa confianza, de modo que difndelo por todas partes. S que mi redentor vivi. Danger, estoy realmente conmovido. Saba que detrs de esa apariencia fra y dura lata en ti un corazn cristiano. Y tengo que decirte otra cosa, quiz te impresione. Esta noche viene Mary, y consigui un contrato en cine. No hablas en serio. Jess es mi juez. Danger, es una hermosa chica. Yo mismo no rechazara un ligero conocimiento carnal. Creo que le gustas. Le tengo simpata. Tal vez podran considerar la reconciliacin. Danger, si la apoyas, ambos apareceran en los filmes y aqu todos creen que haras muy buena figura en la pantalla. Ese no es mi gnero. Ahora, con respecto a mi rin. Muy amable de tu parte, Mac. Tendras la bondad de esperar hasta que me oigas bajar la escalera, y entonces lo echas en la sartn y esperas un instante antes de que la toque, lo das vuelta y luego lo depositas en mi plato? Danger, debo suponer que ests ansioso de sangre? De sangre. Adis. Adis. Aqu las paredes estn recubiertas de paneles. Y la gente es rica. Es extraa la cualidad lrica del dinero. Ser mejor que examine mi bragueta porque las mujeres me miran. Mary actriz. Terrible. Lamentable. Tengo que hacer algo al respecto. Soy culpable. Quiz incluso le met la idea en la oscura cabeza. Si engorda la despedirn. Creo que encamar su camino hacia el estrellato. Palo por palo. Como otras lo hacen para llegar al matrimonio. Y algunas a la pobreza, un nmero menor a la riqueza, menos por amor, y por supuesto estn las que lo hacen por la sucia y vieja emocin. Gracias a Dios hay todava algunas que renuncian a la cosa de por vida. Ahora chofer, rpido a Minsk House, escena
de la reencarnacin. La habitacin estaba atestada. Apenas haba espacio suficiente para meter un pie en la puerta pero guindome por el olor llegu a mi rin que se cocinaba. Queran mirarme y me mostr, e incluso me sub sobre la mesa para realizar la danza lenta de la vaca mugiente. Percy, tienes una casa extraa en Tooting Bec y una encantadora doncella. Mantn los dedos sucios lejos de mi servicio. Y mi maldito bastn. Qu les parece con mi maldito bastn? Gurdalo. Y dame una parte del rin. Percy, eres bienvenido a todo lo que poseo en este mundo. No te hagas el humilde y dame un pedazo de rin. Sonriendo Mac present el raro rgano y se arrojaron salvajemente sobre l. Dangerfield se apart de esa barbarie con el ceo enarcado. Mac le entreg la carta por encima de las cabezas. Qu novedades? Mira mis puos blancos. Mira. Y este tweed es de buena calidad. Clocklan dijo algo como ochenta y cuatro chelines la yarda. Estados Unidos Estimado rufin: El barco no tena lastre y nos sacudimos como manes todo el viaje hasta Bermuda, que para m fue un desastre. Pero la tripulacin del barco se port condenadamente bien y me dio dinero suficiente para llegar a Nueva York malhumorado y sin un cobre. Ahora te dir una sola cosa; si concebiste la mera idea de volver aqu, no importa cul sea tu situacin all, te dar un consejo. No lo hagas. Cuando llegu a Boston, le di toda la fuerza posible a mi acento, pero los amigos no me alentaron mucho. Otra cosa. Sal con una chica de Radcliffe para ver si finalmente poda organizar una vida sexual normal. Mis esfuerzos fracasaron totalmente, lo que me induce a pensar que necesito ver al psiquiatra. Y t? Y esa mujer que trabajaba en la lavandera y la otra, la pensionista? Y dime, cmo te las arreglas para encamarte as? Cul es el secreto, y dnde est mi error? Estoy enloqueciendo. Si bien la masturbacin es clsicamente significativa, no la considero sustituto de la cosa real y para complicar todava ms las cosas ni siquiera s en qu consiste la cosa real. Todos los das bajo por la calle Brattle, con la esperanza de que alguna vieja dama se rompa la pierna cuando sube a su coche y con mi aplomo europeo correr en su ayuda y ella dir, mi querido muchacho, qu amable es usted, quiere venir a tomar el t conmigo cuando salga del hospital. Pero nadie ha llegado tan lejos. Tambin vi a Constance Kelly. Tiene el rostro cubierto de granos. Me acerqu y puse mi acento a toda marcha y se me rio en la cara. Dios, cmo aoro la vieja tierra. Incluso perd el control y llor en la plaza Harvard con Constance, y crees que me sostuvo la mano y me acarici el cabello? Se limit a dar media vuelta y huir. Hazme un favor. Mira si hay vacantes de limpiadores de retretes en Londres y volver. Pero para finalizar quiero que recuerdes lo siguiente, que esto es Estados Unidos y producimos, vendemos, fabricamos, peleamos y nos encamamos ms que el resto del mundo, pero el ltimo rubro es esquivo. Dios bendiga a KENNETH OKEEFE (Duque de Serutan con licencia)
Clmate, Kenneth, tienes que hacerlo as. Te les acercas y las pellizcas en el trasero. Ah qu carne tierna nena. Pero si todo lo dems fracasa. Recuerda, en Francia tienen la guillotina. Te lo cortas completamente. Y Mac, estoy seguro, te enviar uno postizo por si vuelves a necesitarlo. All veo una cabeza rubia con lentejuelas doradas. Y oigo himnos. A lo lejos en un pesebre. Afuera los taxis recogen gente. Sigamos al lder. Fuera de esta sala y a travs de la boca detrs de esta chica rubia. Puedo olerla. Aqu estamos todos juntos. Guiso de conejo y budn de carne. En la calle, la muchacha deslumbrante se aproxima a Dangerfield. Disculpe, usted es el seor Dangerfield, verdad? S. El seor M acDoon me dice que usted es norteamericano. Es cierto? S. Bueno, yo soy norteamericana y me gustara ir en su taxi. Creo que los norteamericanos debemos unirnos. Qu hace aqu? Yo M agnfico. Vine para Navidad. Inglaterra es tan rstica. Y este taxi es antiguo. Le presento a mi amigo, Osgood. Encantado. Se llama Osgood Swinton Hunderington. No es bonito? Excelente. Viajemos juntos. M e llamo Dorothy Cabot. Y tengo un segundo nombre, Gastaplata. El mo es pimienta. Ja ja. Oh, me alegro de que viajemos juntos. Los tres en el taxi. Dejan atrs los grupos de nios cantores y las madres que arrastran juguetes rojos. Mary con un contrato en cine. Nadie conoce mejor que yo la ley de contratos. Y Mary pienso hablar contigo. Suelta en Londres y quiz pusiste tu foto en uno de esos tableros pblicos de modo que los caballeros puedan tomar tus medidas. Y yo dira que tienen aficin a las grandes. Calabazas. Como una que vi cuando Mac entr en un negocio a comprar una lata de corned beef australiano. Y fue cuando Mac me habl del diseo del corpio. Acerca del realce y la necesidad de que tengan un poco de punta. Para conservar el aire flexible y cierto grado de movimiento. Convinimos en que el movimiento era muy importante para separar lo real de lo falso. Y Mary yo dira que los tuyos son la verdad y nada ms que la verdad. Y esta Dorothy aqu tiene dos minsculas formas que le cuelgan de las orejas. El cabello forma una curva suave alrededor de la nuca. Y Mac yo sugerira que esta Dorothy tena la forma de pera que segn dijiste era rara y gozaba de demanda. Me acercar un poquito y echar una ojeada por la chaqueta abierta. Como pensaba, de la clase sin breteles. Y Dorothy tienes una bonita joya en tu plido pecho invernal. Y manos sin vello. Las mas son fras y nudosas. Pocas veces me inclin a los cabellos claros, y prefiero lo negro, lo profundo, el Oeste. Pero eres rica y lo prefiero as. Pero de los pobres crecen las lilas y tambin las rosas. Yo soy una flor rubia. Osgood se vuelve hacia Dangerfield. Y le gusta vivir aqu, seor Dangerfield? M ucho. Podra decirse que me encanta Inglaterra. Bueno, eso es un verdadero cumplido. Confo en que Dorothy acabar gustando de Inglaterra
tanto como usted. Pero si ya me parece magnfica. Intento mostrar a Dorothy algunos lugares interesantes. Quiz usted pueda indicarme algo, seor Dangerfield. Creo que he empezado bien llevndola a conocer una celebridad como el seor M acDoon. Un hombre encantador, no le parece? En efecto. Pero, por supuesto, como es natural, me chocan un poco algunas cosas. Sabe, la primera vez uno se sobresalta un poco. Los irlandeses tienen tanto ingenio y tanta vitalidad. Y creo que el ingenio es esencial. Pero Osgood, es sencillamente maravilloso. Me encanta esa barbita roja. Tan coqueta. En Goucher hara sensacin. Es tan viril y maduro. Seorita Cabot, de qu parte de Estados Unidos viene? Llmeme Dot. De Nueva York, pero ya super eso. Mami y papi viven en el campo. Aqu tenemos una casa en Cornwall, pero todava no la visit. Seor Dangerfield, Dot me habl mucho de Nueva York, y segn parece es un lugar muy notable. Se necesita valor para vivir en edificios tan altos. Oh, no es nada. El departamento de mami y papi est en el piso superior de uno de ellos, y es maravilloso. M ira al ro, y a m me encanta tirar ptalos de rosa desde el balcn. Seorita Cabot, o mejor dicho Dot, saba usted que en Nueva York no se permite arrojar animales muertos a las aguas pblicas, o lanzar, agitar o soltar cenizas, carbn, arena seca, pelos, plumas u otras sustancias que puedan ser impulsadas por el viento o transportar estircol o sustancias semejantes por las calles, a menos que estn cubiertas de modo que no puedan volcarse, o tirar desechos, desperdicios de carnicera, restos de sangre o animales malolientes en la calle, o permitir que un ser humano use un retrete como dormitorio. Culpable de infraccin. Caramba, ignoraba eso. Nunca se me ocurri. Digo, quiere mostrarse ingenioso, seor Dangerfield? Estoy cansado y aprensivo por el futuro y necesito rerme. No entiendo. Bribones y ladrones. Estoy cansado de charla. Rsticos y benefactores y bribones. Estoy harto. Djenme bajar. Adnde quiere ir a parar, seor? Ya no aguanto ms. Creo que voy a desmayarme. Desmayarme y desintegrarme. Chofer, detngase. S, chofer, detngase. El taxi se detuvo. Dangerfield desciende trastabillando a la vereda. Dorothy dice que no debo marcharme. Pero el taxi arranc y se perdi en el trfico. Apoyado en la pared de un banco. Necesito el sostn de un banco. Iiiiii. Uno puede soportar hasta cierto punto. Bancos. Debo ver bancos. Estoy por los bancos y ellos por m. Y necesito llegar al distrito financiero de Londres o me volver loco. A veces tambin creo que me gustara ser ayudante de un burdel, pero no ahora. Esta noche necesito ver los bancos. En otro taxi sombro que avanza por esta calle Fleet y adelante la cpula de San Pablo. Aqu todo est oscuro, cerrado y vaco. Por Cheapside en direccin al Royal Exchange. Es el sector ms pobre
pero s que hay riqueza. Verdadera riqueza. Y todos esos ventanales altos. Adentro hay mostradores y libros y carpetas que recogen polvo los das feriados. Chofer, por esa calle. Veo una luz. Estrella de Beln. Ni un alma, solamente dinero. Djeme aqu mismo, me meter en este callejn en busca de brandy. Una entrada revestida de azulejos y un saln enorme. Todos hombres, ni una sola mujer. Rostros plidos. S que esta gente seguramente trabaja en los bancos y aqu estn rindose y alternando con palmadas en la espalda y chistes. Y sobre el extremo del mostrador hay un hombre con un bastn que parece la viva imagen de OKeefe. Toda esta gente se muestra tan corts y satisfecha. M uchacho, qu noche. El nio sagrado tan dulce. Y un jarro de cerveza suave. Tengo que llamar a la fiesta. Arreglar a M ary. Dangerfield recorre la calle limitada por muros altos y negros. En la esquina cabinas telefnicas, rojas, luminosas y clidas. El viento sopla y silba alrededor de la puerta. Hola? Por favor, deseo hablar con el seor MacDoon, el celta real. Y dgale que venga enseguida pues gimo ansioso de hogar, de colmillos que se entrechocan y de bocas verdes y codiciosas. Dgale eso. M uy bien, seor, mantenga la comunicacin. La estoy manteniendo. Sigo mantenindolo todo, hasta que apenas me queda un vestigio de dignidad. Y es una hoja de parra. Me oye? Una hoja de parra. La mantendr. Quin sabe qu es esto? Alguien lo sabe? Danger, qu ests diciendo, por el amor del pequeo seor Jess? Ests borracho? Qu ocurri? Esa gente dijo que enloqueciste en el taxi, que estabas desmayndote. Fueron mezquinos conmigo. Mezquinos, Mac. Estoy decepcionado de los ricos. Perd confianza en ellos. Dnde ests? En el centro del mundo financiero. Bueno, Danger, por lo menos sabes qu noche es sta? M aana es el salvador y mi Cristo y me alegrar de verlo. Bueno, dnde ests? No te dije que en medio del mundo financiero? No acabo de decrtelo? Quiero que vengas y lo veas por ti mismo, Mac. Las calles estn vacas y como suele decirse, ni un alma. Y quiero que sepas qu se siente aqu. Me comprendes, Mac? Y hay una calle llamada Cheapside. Eso mismo, Cheapside. Bueno Danger, quieres cerrar la boca un segundo. Mary est aqu. Y te digo Danger, que no hubo jams una muchacha ms bonita en este sitio que las putas temen pisar. Mac deja de mentir. Eres magnfico para mentir a un pobre infortunado como yo que ha bebido y se siente confuso y conmovido por la riqueza reciente. No lo creer porque tengo que verlo y siento que en todo esto hay una trampa para ponerme en las garras de la reunin. Bueno Danger, aqu prevalece la idea general de que ests loco. Y creen que la tensin nerviosa provocada por los dlares te ha trastornado. Pero la chica norteamericana opin que eras fascinante. No haba conocido a nadie como t y teme que te importunen en la calle. Pero el seor Hunderington sostiene que fuiste grosero. El seor Hunderington es lord Berrido, heredero de varias pocilgas en Kent. Afirma que te mostraste insultante. Percy lo encar y dijo que le hundira el rostro en el caviar
si deca otra palabra contra ti. Creo que esta noche estamos manteniendo en su lugar a los britnicos. Esta fiesta es en tu honor. Entonces, M ac, la situacin est culminando? Culminando, Danger. Total y absolutamente. Entonemos el canto de la reconciliacin con M ary. Para que pueda darle la paliza de su vida. Tendr listo el ltigo. Ahora arrodllate en esa cabina mientras te doy mi bendicin especial de Navidad. Arrodllate en esa cabina. S que ests de pie, viejo sucio y tramposo. Abajo. Por Dios, qu haces, destrozas la cabina? Repite conmigo, el Seor es mi pastor y soy una de sus ovejas trasquiladas. El Seor es mi pastor y soy una de sus ovejas trasquiladas. Ahora ven aqu rpido y te abrir paso al tero de Mary. Y podras considerar la situacin de esta chica norteamericana. Dice que eres sugestivo. M ac, he decidido que sin duda soy un excitante. Ir. Insisto en la alfombra. Esper en la vereda, hmeda, brillosa y oscura. Se acerca un taxi. Lo llama. A la plaza del Len Rojo. Rpido. Dangerfield desciende frente a una casa de estilo georgiano. No hay signos de luces ni pecado ni nada. Sube los escalones de piedra. Y golpea el llamador. Un interesante pedazo de bronce. Se abre la gran puerta verde y llega un flujo de ruidos y voces. Reciben mi sombrero y el bastn. Una hermosa escalera, amplia y curva. M e anuncian. Sebastin Balfe Dangerfield. MacDoon acude presuroso y se oye el sonido de la risa de Percy Clocklan. Alegres candelabros. Les digo que veo antiguos maestros en las paredes y mesas crujiendo bajo el peso de los alimentos y las bebidas. Por aqu Danger, ella est en la biblioteca. Tienes buen aspecto. Espera verte en harapos y no con riqueza. Y les enviar una botella de champaa helada para enfriar los corazones clidos. Si las cosas no andan bien te servir a la yanqui, est jadeando y no se aguanta el deseo de decirte qu maravilloso eres. M ac, gracias profundas y sinceras. Los bancos me han enfervorizado. Las alfombras eran espesas. Una habitacin amplia y sombra. Los cabellos negros de Mary sobre el respaldo del silln. Volviendo las pginas de una revista. Cmo ests, M ary? Cre que tu amigo M ac me engaaba cuando dijo que vendras. Sinceridad pura. O decir que ests posando. Y qu? No me gusta. Bueno, no es asunto tuyo. Seguramente has olvidado lo que me dijiste esa noche. Me llamaste puta. M e dijiste que me tirase por la ventana y me fuese a la mierda. Mira, Mary. Estoy un poco dbil. No puedo soportarlo. Esa clase de conversacin provocar una recada. Esta noche ests encantadora. Quieres ablandarme. Es la verdad. Y todo lo dems que me dijiste tambin es verdad? Tengo que olvidarlo todo? Por el momento. Estamos en Nochebuena.
Supongo que te has santificado. No santificado, pero he tomado en cuenta la Nochebuena. Por qu no trataste de verme, o de hacer algo? Necesitaba un poco de tiempo para reflexionar. Ahora me siento mucho mejor. No luzco mejor? Tendrs buena ropa, pero los ojos estn hinchados. Y aqu se habl de lo que le dijiste a la chica norteamericana en el taxi. Me inclino a pensar que fuiste grosero. Exactamente lo mismo que conmigo. Acbala. No pienso soportar esta clase de conversacin. Por el nio Jess, acbala. No. Bueno, maldito sea, otra palabra y te aporreo esa maldita cara, y de paso liquido el condenado contrato en el cine. T eres quien debe callarse y recibir una buena en la cara. No quiero tener nada que ver con las pelculas, pero pens que si ganaba un poco de dinero nos servira. Quera hacer cualquier cosa para ayudar y t me hablas as. Bueno, vete a la mierda, condenado bastardo. Tambin yo puedo echarte. El brazo de Sebastin silb en el aire. La palma de su mano golpe el rostro, y Mary cay sentada, aturdida. Volvi a pegarle. Te romper el alma a patadas. M e oyes? Mary levant los brazos para protegerse de los golpes. Mary y la silla cayeron hacia atrs. Dangerfield tropez con una mesa y cay encima de la mujer. No me hars nada. Puedes golpearme y golpearme y no me importa. No me importa lo que hagas, eres un bastardo y siempre sers un bastardo, siempre, siempre. Hubo un silencio de jadeos y un golpe discreto en la puerta. La puerta se abre cautelosamente. Disclpeme seor, pero dejo aqu el champaa? S, por favor. La puerta se cierra silenciosa. Sonido en pechos jadeantes. Sebastin la aferra por las muecas para apartar las uas, que lo buscan. Lneas de araazos. Mary lo mira con ojos centelleantes. Sus muecas y sus dedos blancos. Es un cuerpo esbelto y blando donde antes era tan grueso y fuerte. Oh, sin duda esbelto y blando. Arriba. No. Arriba. No. Levntate o juro por Dios que te aplasto la cara contra el piso. Cuando te digo que te levantes, obedece. Sucio bastardo. Digo que te vayas a la mierda y har lo que quiera! M ary se recuesta con los brazos extendidos. Las piernas y las rodillas blancas. La emocin de sus piernas. No puedo seguir cuando lo que en realidad quiero son tus piernas blancas y desnudas oprimiendo mi cuello, exprimiendo jadeos de placer. Y estoy de pie sobre una alfombra espesa que parece invitadora. Y ataco con el arma de la mano abierta. Arriba o te doy un puntapi. Te amo y mira cmo me tratas.
Arriba o te pego. Por qu eres as? Vamos, sintate. Tienes que dejar el condenado teatro y el cine. Por qu no puedo intentarlo. Quise ganar un poco de dinero porque dijiste que de lo contrario no me querras. Dijiste que me tiraras por la ventana, hiciste nudos con mi toalla, me mojaste la ropa interior y ahora que tengo la oportunidad de ganar algo tampoco te gusta. No me gusta la escena de ningn modo. Est todo podrido. No me gusta. Esta noche vuelves conmigo. Eso debo decidirlo yo. Vamos, Mary, vuelve tranquilamente conmigo. Y maana empezamos de nuevo. Guardemos esta botella de champaa para la maana. Despus del tocino y los panqueques. Deja la escena y olvdate del cine y viviremos en algn lugar tranquilo. Tampoco a m me gusta; todos tratando de acostarse conmigo, hombres y mujeres por igual. Pero qu seguridad tengo de que no me echars otra vez. No volver contigo esta noche. Pero te dir dnde vivo y puedes venir a verme por la maana. Alguna vez se te ocurri lo que significa para m vivir sola, y esos tipos raros que me llaman por telfono y me siguen por la calle? Pensaste en eso? M ary, te reservo un lugar especial en mi pensamiento. Un lugar muy particular. Necesit cierto tiempo para reponerme de los efectos de la impresin. Y ahora me siento un poco mejor. Dispuesto a salir nuevamente al mundo. Pero est ese lugar especial para ti. M e perdonas? Ver. Scame de aqu, y llvame a casa. Transgresin. Culpable de transgresin. Ests ms atractiva que nunca. Y tengo que decir algo a Clocklan antes de salir. Envuelve este champaa. En el saln estaban las jarras de ponche y las mesas cargadas de langosta. La bonita rubia preocupada por m. Le veo los pechos a travs del vestido. MacDoon en medio de un grupo de vrgenes, la vara pronta para bendecir, perdonar o fertilizar. Y Clocklan otra vez con una enfermera, naturalmente. Siempre con enfermeras. Siempre rubias. Su doncella es morena y adivino que prospera con la diversidad. Y ms all algunas mujeres maduras con diamantes sobre el busto en lugar de las otras cosas. A veces tengo un yen para meter a una de ellas en la cama. La edad no es obstculo. Leos en el fuego. No creo en la Navidad. Un engao. S que es un engao. Nadie me ve. Me ocupo de eso. Sebastin respira hondo y brama. La Navidad es un engao. El ruido se pierde en ecos y se dibujan sonrisas en los rostros de MacDoon y Clocklan pues bien saban que esa noche haba que ser sincero. M ary espera lo peor junto a la puerta de la biblioteca. La Navidad es un engao. Esta habitacin est llena de bribones y ladrones, Jess fue celta y Judas britnico. Se oyeron murmullos, lo hacemos callar, lo echamos de aqu? Clocklan alz la voz, si alguno de los aqu presentes se atreve nada ms que a tocar los rubios cabellos de Dangerfield le destrozo la mandbula. Gracias, Percy. Ahora como todos ustedes saben, la Navidad es un engao. Jess era un comepapas y Judas era ingls. Yo soy el rey de la selva. Un yanqui grande y musculoso. Me oyen? S que a todos les gustara pegarme. Oh, a muchos les agradara hacerlo. Pero esta noche estuve en la
calle Lombard para tomar el pulso de la inversin. Ahora bien, s de buena fuente que algunos de ustedes poseen pocilgas y debo confesar que la cra de cerdos me parece muy desagradable, excepto en la mesa del desayuno, donde es sabroso. Pero s que ustedes tienen tocino oculto en los desvanes y carne y cueros en el stano y los mejores claretes y brandies. Pero yo soy un hombre destinado al manicomio. Qu me dicen del manicomio? Les agrada la vajilla rota o el candelabro retorcido? Me llevo a casa el champaa de mi anfitrin, para beberlo por la maana, lejos de todos ustedes, amantes de los caballos. Ahora adis. S que ustedes tienen tocino en el desvn y carne y cueros en el stano. Clocklan rugiendo de alegra y un hombre alto, el anfitrin, sonriendo complacido. Oh, quiz despus de todo es imposible derrotar a estos britnicos, porque no slo queman la vela por los dos costados, sino por todos los costados. Y contra eso no puede hacerse nada. Y Percy precisamente tengo que decirte algo al odo. Acrcate, Percy. Escucha. Cierta noche caminaba detrs de una bella joven de largos cabellos dorados y mi corazn lata de deseo. Se volvi y le vi la cara. Era una bruja vieja y desdentada. Jess, Sebastin, toma otro billete de cinco. Percy, lo usar para comprarme un juego de ropa interior de seda. Y mientras Dangerfield abandonaba framente la fiesta, el mayordomo se acerc corriendo con una botella de brandy, y tocino. Una botella y un paquete. Acaso es posible derrotarlos? M ary, no es muy amable de su parte? Eres un tipo terrible. Ahora me ha descolocado. Gracias. De ningn modo, seor. El amo se sinti encantado por su discursito. Eeeh. Seor, llam un taxi para usted. Me gust mucho eso de que Judas es britnico. Ya, muy bueno. Feliz engao, seor. Oh. S. Sebastin, eres un tipo terrible. Feliz engao. Suben al taxi. Y de pie en la puerta, MacDoon al lado de Clocklan. MacDoon comiendo una masa. La mano de Clocklan sobre la cadera de una enfermera. La otra con un cigarro. Y en las ventanas veo a algunas de las mujeres maduras y el rostro de la rubia norteamericana. Me parece que est llorando. Ah lloran todos? Oh chofer. Vamos, vamos, adelante como el diablo, disparado entre las estrellas. Y tampoco se detenga por el trfico. Mary, ahora ests a mi lado. Y quiero ir en el tren a Dubln, entre las rocas y atravesando los tneles en direccin a Bray. Cuando est lloviendo. Tienes unas orejitas. Y te llevar a vivir en una casa fuera de Tooting Bec, con las libras de Clocklan cerca, para pronta referencia. Comprar una pequea cortadora de csped para sacar al jardn y darle una rpida repasada todos los viernes, un jardn no muy grande porque no quiero exagerar este ejercicio. Diez por diez. Tendremos una salita con plantas, y una ser un gomero. Y a la hora del t, en las tardes grises, quiero que me leas relatos de aventuras. Por qu no eres as ms a menudo, carioso y bueno y todo eso? Precisamente pensaba que podramos tener una casita. Y bebs?
Oh s. M e dars un beb? M e gustara tener uno. No soy un padre orgulloso, pero sa es una de las cosas que estoy seguro s hacer. Soy el hombre para ti. Y haremos uno maana, en Navidad? M ary, ya es Navidad. No. Quiero que vengas a verme. Tengo una parrilla. Y compr cuatro huevos. Y despus podemos beber el champaa y el brandy. M ary, soy una mierda. No, no es cierto. En m hay cierta mezquindad. Tengo un regalo para ti. Yo no tengo nada para ti. Tienes lo que deseo. Realmente, M ary. Y tendremos un hijo. S. Y no volvers a hacer nudos con mi toalla? Jams volver a hacer nudos. Ests encantador con tu traje y el sombrero y el bastn. Esa chica norteamericana te buscaba, no es as? Slo deseaba fraternizar con un compatriota en tierra extranjera Mary, cuando uno es yanqui, slo los dems yanquis son amigos. En realidad, no era sincera. Lo nico que quera era tu miembro. Pero es mo. Seguramente, M ary. Cruzan Earls Court y bajan por West Cromwell. Atraviesan el puente y la desolacin de las vas del tren. Veo luces encendidas en los edificios. Antiguos cerebros dormitando. Y sobre los techos los sombreretes de las chimeneas son horribles pedazos retorcidos. Uno de ellos con una veleta rechina en la calle Bovier. Oh por Dios, Mary, djame sentir tu bonito y pequeo seno. Djame sentirlo. Djame tocarlo. Gua de San Antonio. Mi mano. Eres un tipo terrible, Sebastin, pero no me calentars. Conozco tus trucos. M ary, dime qu es mi regalo. Te compr un par de chinelas de lana. M aravilloso, qu color? M arrones, para que no se vea la suciedad. M aana las usar. Y tengo ropa interior nueva y un perfume que se llama Deseo de la Jungla, y creers que soy un animal o algo as. M ary, traer mis tambores. Un beso de despedida. Y retorno a la calle Bovier y arriba por la escalera. Donde siempre siento que algn intruso me dar un golpe en la cabeza. La violencia est siempre en mi espritu. Meto la llave en ese agujero condenado y esquivo. Dejar correr el agua caliente para obtener un mezquino
sentido de calidez y alegrar el cuarto con un poco de vapor. Un cheln en el medidor para asegurarme. Pequeas comodidades, pequeas alegras. Retiro el cubrecama, descubro las sbanas. Y acomodo la almohada y me recuesto tranquilamente, pronto para recibir el cielo blanco.
31
La noche despierta. Oigo el viento que sopla fuerte. Mi cama estaba tan clida. Cierro la ventana, las cortinas tiemblan. Mi sueo era todo lamento. Pero las cscaras blancas y delgadas de papas nuevas frotadas en la arcilla y guisantes grandes como zepelines ocultos entre las hojas y las yemas de los sauces. Calzaba botas en un estanque de ranas. Al fondo apareci una horda viniendo por los campos y armada de ganchos, de modo que nad en direccin al mar. Me froto las manos para calentarlas, y bato palmas. Creo que un golpe de calor de mi estufa elctrica me vendra muy bien. Justo, oportuno, pronto, as de rpido. Apuren mi agua caliente en los caos antes de que los arranque por completo de la casa. Lavarme la cara es gran alivio, y tambin los dientes. No usar esta ropa interior, y me enfundar desnudo en mi traje. Cuando muera quiero descomponerme en un barril de cerveza negra y que la sirvan en todas las tabernas de Dubln. Me pregunto si sabrn que soy yo. Es bueno levantarse por la maana temprano, vestirse y salir a caminar. Mary, dijiste que hice nudos en tu toalla? Dijiste eso? Es cierto? Dmelo. Es cierto? Que nos dan hijos por la ira de Dios. Por copular. Desciendo la escalera guindome por la baranda pulida, y me detengo en el vestbulo para oler el desayuno. Abro la puerta y salgo al viento spero con un sol dbil en el cielo. Sigo por esta calle, larga, gris y vaca. Fro alrededor de mi garganta. Creo que estoy fatigado de mi espantoso corazn. Pero no dejar que llegue el fro ahora porque an debo mantenerlo caliente durante horas. Ahora este puente. Se eleva en una curva sobre los trenes y sus vas. All abajo el pasto es negro. Desde aqu puedo ver ese techo macizo. Y Mary, estoy en camino. Nunca cre que volvera a ver la elegancia, como el golpe apropiado de mi bastn sobre este puente. Seguramente fue bondadoso de Percy ayudarme. Cmo ests ahora, Mary? Todava acostada? O preparando mis lonjas de tocino? Tambin tostadas. Teteras calientes. Este depsito necesita urgente reparacin. Debo detenerme y mirar las ventanas quebradas y mugrientas, y ver qu se guarda. El sol es dbil, Mary. La ciudad sufre de vaco. Es posible que todos estn realmente en las casas? All adentro es Navidad y hay fuego y los chicos se entretienen con juguetes de hojalata. Es el sector ms extrao de Londres que no es una cosa y ciertamente tampoco es otra. Descenda caminando la cuesta del puente dejando atrs el edificio derruido, una oscura figura erecta y un extrao. Vengan aqu hasta que les diga. Dnde est el mar alto y los vientos suaves y hmedos y tibios, a veces manchados de sol, con la paz tan absurda por desear donde todo est dicho y habla. En una noche de invierno o caballos en un camino rural, arrancando chispas a las piedras. Saba que huan y que cruzaran los campos donde el repiqueteo de cascos llegara a mis odos. Y dije estn corriendo hacia la muerte y lo hacen con cierto espritu y sus ojos estn locos y muestran los dientes. La compasin de Dios para el absurdo hombre de mazapn.
JAM ES PATRICK DONLEAVY, naci en Nueva York en 1926, de padres inmigrantes irlandeses. Despus de servir en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, se traslad a Dubln para estudiar en Trinity College, pero lo abandon para dedicarse a la escritura. El hombre de mazapn, su primera novela, tard varios aos en ser publicada, puesto que la mayora de los editores teman ser procesados por obscenidad y finalmente vio la luz en Pars, en Olympia Press, la misma editorial que haba publicado a Henry Miller y Samuel Beckett. El hombre de mazapn estuvo prohibida en Irlanda durante veinte aos y, en 1959, una adaptacin teatral en Dubln hubo de ser retirada debido a las presiones clericales. Entre sus obras, cabe destacar Un hombre singular (1963), Las bestiales bienaventuranzas de Balthazar B (1968), Cuento de hadas en Nueva York (1973), y Nuestra seora de los vteres inmaculados (1997) varias de las cuales han sido llevadas a la escena, as como su autobiografa, The History of the Ginger Man (1994). Actualmente, Donleavy vive en Irlanda, dedicado a la agricultura, a la escritura y a la pintura, una de sus ms arraigadas aficiones.