orina Basarab es una dhampir: medio humana, medio
vampira. La mayora de ellos llevan vidas cortas y
violentas, pero Dory ha conseguido mantenerse cuerda
desatando su rabia sobre demonios y vampiros que
merecen morir.
Tras la desaparicin de su to Drcula, Dory espera recuperar la
paz. Pero recibe dos visitas: una amiga quiere que la ayude a
buscar una reliquia mgica fey y el atractivo vampiro Louis-
Cesare est como loco por encontrar a su antigua amante,
Christine.
Cuando el vampiro al que Christine est ligada, el mismo que
est en posesin de la reliquia, aparece muerto, ambos se dan
cuenta de lo que hay en juego: alguien se dedica a matar a los
miembros del Senado de los vampiros y quiz ellos sean los
siguientes.
Sinopsis ........................................................................................................ 2
Captulo 1 .................................................................................................... 5
Captulo 2 .................................................................................................. 19
Captulo 3 .................................................................................................. 30
Captulo 4 .................................................................................................. 44
Captulo 5 .................................................................................................. 55
Captulo 6 .................................................................................................. 67
Captulo 7 .................................................................................................. 79
Captulo 8 .................................................................................................. 90
Captulo 9 ................................................................................................ 102
Captulo 10 ............................................................................................. 117
Captulo 11 ............................................................................................. 131
Captulo 12 ............................................................................................. 145
Captulo 13 ............................................................................................. 159
Captulo 14 ............................................................................................. 172
Captulo 15 ............................................................................................. 185
Captulo 16 ............................................................................................. 197
Captulo 17 ............................................................................................. 208
Captulo 18 ............................................................................................. 222
Captulo 19 ............................................................................................. 239
Captulo 20 ............................................................................................. 252
Captulo 21 ............................................................................................ 259
Captulo 22 ............................................................................................. 271
Captulo 23 ............................................................................................. 284
Captulo 24 ............................................................................................. 290
Captulo 25 ............................................................................................. 300
Captulo 26 ............................................................................................. 312
Captulo 27 ............................................................................................. 325
Captulo 28 ............................................................................................. 336
Captulo 29 ............................................................................................. 348
Captulo 30 ............................................................................................. 364
Captulo 31 ............................................................................................. 374
Captulo 32 ............................................................................................. 387
Captulo 33 ............................................................................................. 401
Captulo 34 ............................................................................................. 411
Captulo 35 ............................................................................................. 421
Captulo 36 ............................................................................................. 434
Captulo 37 ............................................................................................. 444
Eplogo ..................................................................................................... 454
Agradecimientos.................................................................................... 459
+ +U UN N T TR RA AB BA AJ JO O E EN N C CO ON NJ JU UN NT TO O D DE E
o haba ningn smbolo en la iglesia abandonada, pero alguien
haba tachado las dos primeras letras de la palabra Oremos
escrita encima de las puertas dobles de la entrada y haba
garabateado encima Cacemos.
Yo, como catlica no lo aprob, pero como persona acostumbrada a salir
en busca de presas me pareci exacto, aunque extrao.
Empuj las pesadas puertas de madera y entr. Haba hecho bien en
vestirme con ropa de trabajo guay para salir esa noche. En la iglesia
transformada en garita nocturna haba un grupo minoritario de gticos y
unos cuantos tipos con aspecto de turistas, pero la mayor parte de la gente
que abarrotaba el local parecan recin sacadas de la industria del infierno.
Yo encajaba bastante bien en aquel ambiente con la camiseta de tirantes de
seda azul que acababa de sudar de arriba abajo en los ltimos cinco
minutos y una falda corta negra. El color de la camiseta pegaba con el de
las mechas que me haba hecho en la melena corta castaa; el de la falda
con los ojos. Ped una cerveza en la barra y di una vuelta en busca de
problemas.
No tard en encontrarlos. Aunque el dueo era un vampiro, el local ms
que nada estaba lleno de humanos. Todas las noches pasaba por all un
grupo de no muertos ultramodernos para zamparse todo lo que podan
del buf, y por lo que pareca el propietario tambin cenara pronto.
Tena a una morena en una esquina. Le estaba metiendo la mano por
debajo de la falda y le hincaba los colmillos en el cuello. Ese era el tipo de
conducta que el Senado de los vampiros, el cuerpo rector de los vampiros
de Norteamrica, no aprobaba, preferan beber sangre ms discreta y
sutilmente. No obstante aquel tipo ya haba dejado claro que el punto de
vista del Senado le traa sin cuidado. Y no solo en ese tema, sino en
muchos otros. Por eso precisamente estaba yo all. Pretendan darle una
leccin y adems que fuera memorable.
La mujer estaba de cara a la multitud. Cuando llegue yo, el vampiro se las
haba ingeniado para desabrocharle el vestido de arriba abajo. Tampoco es
que la chica llevara gran cosa debajo, a menos que uno contara un nico
pedacito de encaje negro, dentro del cual l tena metida la mano. El
vampiro le hizo algo y ella se puso a jadear rpida y sonoramente y a
mover las caderas de manera involuntaria. Uno de los mirones solt una
carcajada.
Haba como una docena, todo ellos vampiros, y al menos unos cuantos de
ellos eran maestros. Yo haba planeado pillar al propietario solo o en el
peor de los casos, con dos o tres ms. No esperaba aquel espectculo que
lo complicaba todo. l tir del vestido por los hombros hasta el suelo y este
se desliz sobre una piel ultrasensible en la cual el menor movimiento era
una tortura. Ella comenz a jadear, a respirar sonoramente por la nariz y a
temblar como si tuviera fiebre.
El vampiro no se haba molestado en nublarle la mente porque cuando la
chica no est aterrorizada la cosa ya no tiene gracia. Y porque adems sus
chicos tenan ganas de juerga.
La habilidad de los vampiros para proyectar pensamientos es limitada.
Debido a mi herencia gentica, yo los capto mejor que la mayora de la
gente.
Ella no se atreva a mirarlos a los ojos, no se atreva siquiera a levantar la
cabeza.
Pero saba a la perfeccin qu estaban pensando por las imgenes que le
enviaban los mirones constantemente y a propsito.
La estaban bombardeando con imgenes de su propio cuerpo desde una
docena de perspectivas distintas: su cuerpo sedoso y brillante bajo los
focos, los ros de sudor grabados a lo largo de la piel de gallina, el ltimo
pedacito de ropa que una mano le arrancaba de entre las piernas. Las
imgenes le llegaban en estreo junto con cada uno de los sonidos que
haba emitido su propia garganta, aumentados. Y las sensaciones de los
mirones tambin eran fciles de adivinar: excitacin, expectacin y sobre
todo una lujuria creciente por la sangre.
Esto ltimo en especial era cierto del monstruo que la estaba dejando seca.
Y no obstante ella se retorca y se apretaba contra l. Nada ms comenzar
l a recorrer su piel sudorosa con las manos, ella se puso a gemir con
desesperacin.
Estaba atrapada en el incesante bucle de sensaciones que se produce
siempre durante el proceso de beber sangre. Es mejor que una droga
porque te recorre las venas, te excita, te pone los pezones tensos y te
acelera la respiracin, pero te arrebata la vida.
Me figur que con tantos donantes a su disposicin l decidira no vaciarla
del todo. Deshacerse de un cuerpo es un engorro, lleva tiempo y adems da
lugar a investigaciones que l, sin duda, tena motivos para evitar. Sin
embargo, debi de gustarle el sabor en concreto de la chica porque al ver
que sus piernas cedan y caa redonda al suelo la sigui.
Interrumpir a un vampiro cuando est bebiendo es una locura porque es
cuando ms vulnerable y ms letal resulta. Pero hace siglos que yo no estoy
en mi sano juicio. Le pis la mueca con la punta de la bota y le apart el
brazo de la chica.
Ven a bailar conmigo le dije con voz alta y clara mientras l se daba la
vuelta gruendo.
Probablemente ningn no humano lo haba tratado jams con tanta
caballerosidad, y no obstante la invitacin no le gust. Y todava menos le
gust el hecho de que algunos de sus vampiros lo vieran. Sin embargo, el
asunto tambin lo intrig. De pronto me convert en un plato ms sabroso
que la chica que estaba tirada en el suelo, jadeando como si fuera un pez al
que hubieran sacado del agua y con el vestido de terciopelo hecho un higo
bajo el cuerpo.
Sabes? Me est pareciendo que s accedi l, que entonces me lanz
una cautivadora sonrisa apenas capaz de ocultar un fuerte sentimiento de
triunfo.
Yo hice caso omiso de esa emocin latente en su gesto y cerr el puo
sobre su camisa para no tener que tocarlo. Lo arrastr hasta la pista de
baile. l no trat de escabullirse, sino que me sigui. Sus ojos lanzaron un
destello de advertencia: la promesa de un futuro dolor.
No se haca idea.
Sonri y baj la vista a mis caderas, que yo comenc a moverme al ritmo de
la msica.
Parece que ests caliente.
Por desgracia yo no poda decir lo mismo de l. Tena los ojos fijos sobre
mis pechos, pero quiz fuera porque quedaban justo en su lnea de visin.
Yo mido un metro cincuenta y siete a lo que hay que sumar los casi ocho
centmetros de tacn de las botas, pero a pesar de todo l no pareca haber
captado el elemento crucial del estereotipo de la chica alta, morena y
guapa. Daba igual, porque de todos modos l no haba captado nada de
nada.
Aunque no pareca darse cuenta.
Gracias contest yo.
l se ech a rer.
Lo que quera decir es que me ha parecido que te vendra bien una copa.
Si la tomamos a solas.
Eso puede arreglarse dijo l, alzando una ceja rubia.
Me tom de la mano y se abri camino por el suelo pringoso de la pista de
baile, dispersando a la multitud que se fue apartando como si fueran
campesinos ante la realeza. La analoga me hizo gracia teniendo en cuenta
que l era el hijo bastardo de un cerdo granjero. Aunque tampoco es que
yo fuera quin para hablar. Yo soy la hija ilegtima de una sirvienta y un
vampiro. No poda caer ms bajo.
Por supuesto los dos habamos andado mucho camino desde nuestros
poco favorables comienzos. Por aquel entonces l se haca llamar Hugo
Vleck y diriga una discoteca de xito. Eso cuando no venda droga fey
ilegal. En cuanto a m Bueno, yo resuelvo problemas de vampiros y Vleck
le estaba causando muchas preocupaciones a mi jefe. Mi trabajo consiste
en alegrarle la vida un poco. Y el hecho de que de paso me divierta es solo
un incentivo ms.
La gente se agolpaba de tal modo delante de la barra que era imposible
llegar, pero a nosotros no nos cost nada que nos sirvieran. No me
sorprendi teniendo en cuenta que mi pareja era el dueo de la discoteca,
pero l me lanz una mirada por encima del hombro para comprobar si yo
haba quedado debidamente impresionada. Le sonre y l coloc la mano
justo encima de mi culo.
Cristal para la dama le dijo al joven vampiro barman al mismo tiempo
que me daba el primer achuchn.
Va usted a tomar algo, seor?
Vleck sonri enseando los colmillos.
Ms tarde.
Los dos intercambiaron una mirada cmplice. Yo fing que no tena ni idea
de que la mayora de los vampiros prefieren tomar el alcohol directamente
de las venas de sus vctimas. Segn dicen, aumenta el subidn de beber
sangre y es el nico modo de sentir cmo se quema el alcohol en el
metabolismo. Era evidente que Vleck estaba calculando cuntas copas tena
que darme para emborracharme. Yo podra haberle dicho que no hay
alcohol suficiente en el mundo, pero Para qu echarle a perder la noche?
Al fin y al cabo le quedaba muy poca.
El barman dej una copa de champn sobre la barra. Vleck sacudi la
cabeza y dijo:
Me llevo la botella. Envulvemela.
Adnde vamos? pregunt yo.
A mi casa. No est lejos.
Guau! Deba de estar planeando hacer verdaderas guarradas. Enroll un
brazo en su cintura y apoy la barbilla sobre su hombro.
No me apetece esperar. Es que no hay ningn sitio por aqu adonde
podamos ir?
Qu va! Mi despacho es demasiado pequeo. No podras ni darte la
vuelta.
Y qu? T eres el jefe. Que te hagan sitio dije yo con una sonrisa
seductora, arrastrndolo lejos de la barra.
Como ocurre en la mayor parte de las discotecas guarras, los servicios
estaban al final de un pasillo largo y oscuro. Me lo llev al de caballeros y le
quit la camisa de un tirn.
l se ri y se solt de m por un momento para sacar a una pareja de tos
del cubculo de un retrete y echarlos de all. Uno de ellos llevaba los
pantalones enrollados en las rodillas. Me apoy sobre un lavabo mientras l
le ordenaba al vampiro gorila de la puerta que informara a todo el mundo
de que los baos estaban temporalmente fuera de servicio. Entonces se
gir hacia m y me agarr por la cintura.
Vamos a ver qu tienes ah.
Cre que nunca me lo preguntaras contest yo con una sonrisa,
cerrando al mismo tiempo la puerta de una patada.
Cinco minutos ms tarde sal del servicio. Me faltaba el aliento, pero dadas
las circunstancias no me encontraba mal.
El gorila se fij en m. Pareci sorprendido. Quiz porque segua viva. Pero
sonri.
Te ha gustado?
Cada cachito.
***
Fui a pedir mi cheque a la central de los vampiros, ms conocida como la
oficina de la Costa Este del Senado de los vampiros de Norteamrica. Por lo
general son los vampiros los que se ocupan de la escoria como Vleck. Cada
maestro es responsable del comportamiento de sus siervos. Pero el sistema
no es tan perfecto como pretenden hacerles creer a los humanos.
Los vampiros se emancipan del control de sus maestros cuando alcanzan
cierto nivel de poder que los libera de la obligacin de obedecer. Otros
permanecen bajo el control de maestros de nivel senior de otros Senados
que no siempre son tan meticulosos con las reglas establecidas como lo es
el norteamericano.
Y despus estn los resucitados, en los cuales algo falla durante el proceso
de cambio y al final terminan por no hacer caso a nadie ms que a sus
propias mentes retorcidas.
Cuando cualquiera de esos especmenes comienza a dar problemas
interviene el Senado. Por suerte para m, la guerra actual que tiene lugar en
el seno de esta sociedad sobrenatural est acabando con el personal.
ltimamente las cosas les van tan mal, que incluso estn dispuestos a
contratar como empleados de la limpieza a los dhampirs: ese odioso cruce
entre un vampiro y un humano.
Pero siempre me da la sensacin de que desinfectan la oficina cada vez que
me marcho.
Las puertas del ascensor se abrieron ante un escenario de una elegancia
digna del mundo antiguo. Brillantes pilares de madera de cerezo
delimitaban una sala en la que las motas de luz de la exquisita lmpara de
cristal suspendida del techo incidan sobre una mesa reluciente con flores
exticas. Diversas piezas de mrmol en clidos tonos dorados y mbar
dibujaban en el suelo un sol de largas puntas perfectamente encuadrado en
el escenario. La sala habra resultado bonita de no ser por la pintura, de un
blanco daino, de las paredes. De inmediato un vampiro vino a bloquearme
el paso. Delgado y de aspecto irascible, llevaba una chaqueta ajustada,
pantalones cortos de terciopelo azul oscuro hasta la rodilla y tacones dos o
tres centmetros ms altos que los mos.
Tena el pelo rubio largo y tieso como un palo y lo llevaba recogido a la
espalda en una coleta. Y adems llevaba un autntico pauelo de caballero
al cuello.
Pareca recin sacado de una pelcula antigua de esas en las que no se
cortan ni un pelo con el vestuario. Y por su expresin, pareca que algo le
ola muy mal.
Quin te ha dejado entrar?
Siempre era la misma historia, cada vez que cambiaban al portero de la
puerta. Y cuanto ms anciano fuera, peor. Sin duda recordaban los viejos
tiempos en los que a un dhampir se los mataba nada ms verlos. A ser
posible lentamente. Me cabre su actitud porque llevaba ya ms de un mes
trabajando all y adems la escena de la discoteca me haba dejado con
ganas de pelearme de verdad. En realidad Vleck no haba sido ningn reto
para m.
Pero maldita sea, le haba prometido a cierta persona que me portara lo
mejor que pudiera.
He venido a ver a Mircea le contest al portero en lugar de perforar el
precioso brocado del papel pintado de la pared con su cabeza.
Lord Mircea.
Lo que sea. Tengo que hacer una entrega aad yo, pasando por delante
de l.
Me agarr del brazo con tanta fuerza que sin duda iba a dejarme un
moratn.
Espera en el callejn junto con el resto de la basura hasta que yo mande
a buscarte.
Estoy cansada, tengo hambre y llevo una cabeza en esta bolsa le
advert. As que no me jodas.
Me solt tal bofetada, que ech la cabeza hacia atrs. As que yo le clav la
mano a la pared con un cuchillo. Al tirar para soltarse l solito se la
desgarr, pero se cur al instante y volvi a lanzarse sobre m. Acab
tirado en el suelo como un pobre cachorrillo vagabundo.
Y eso es lo mejor que sabes portarte? pregunt entonces alguien.
Alc la vista y vi el agradable rostro con barba de chivo, pelo oscuro y
rizado, y ojos marrones y brillantes del senador Kit Marlowe. Su amable
expresin no le impidi apretarle el cuello al tipo tirado en el suelo con la
suficiente fuerza como para saltarle los ojos de las cuencas. Y eso solo
para ayudarlo a ponerse en pie.
Como Marlowe me detestaba solo un poco menos que a la peste bubnica,
pongamos por ejemplo, esa sonrisa me puso nerviosa. Haca tiempo que
sospechaba que era esa precisamente la razn por la cual l sonrea, y sin
embargo siempre le surta efecto. Me encog de hombros.
Bueno, no le he clavado el cuchillo en el corazn.
Puede que hubiera sido mejor contest Marlowe afablemente al tiempo
que abra la mano.
El vampiro cay de pie al suelo, se levant de un salto y se lanz de nuevo
sobre m a la velocidad del rayo. As que finalmente yo lo agarr del cuello
y taladr el precioso brocado del papel pintado con su cabeza.
Trela aqu, Mikhail! se oy que gritaba una voz por la derecha.
Mikhail deba de ser el que tena la cabeza taladrada en la pared porque
nadie se inmut. Lo solt y sac la cabeza. Sus ojos plidos brillaban llenos
de odio. Sonre. Siempre es todo mucho ms fcil cuando los vampiros con
los que trato me desprecian. Son los que fingen otra cosa son los que me
confunden y me ponen enferma. Mikhail y yo nos comprendamos el uno al
otro: l me matara a la menor oportunidad y yo simplemente me
asegurara de que no lo consiguiera. Fcil.
Yo la llevar dijo Marlowe.
Mikhail se qued mirndolo.
Milord, me ha atacado!
Si eres tan tonto como para lanzarte sobre la hija de lord Mircea estando
l presente en su despacho, entonces te mereces todas las palizas que te
lleves le contest Marlowe escuetamente.
Yo alc una ceja.
Estando l presente en su despacho? repet yo.
Marlowe volvi a esbozar aquella inquietante sonrisa suya, solo que con
ms ganas.
Atravesamos otro saln y entramos en un despacho con ms de lo mismo:
molduras talladas a mano, un techo que llegaba hasta el cielo y un mural
lleno de querubines gordos que bajaban la vista con suficiencia para mirar
a los invitados.
Tambin haba una mesa. Era una enorme pieza maestra antigua de caoba
con esto tallado aqu y lo otro original all, pero a pesar de todo no
consegua llamar la atencin tanto como la persona que haba sentada
detrs. A diferencia de Vleck, el senador Mircea Basarab saba cmo cubrir
su bello, moreno y alto cuerpo de espcimen. Aquella noche iba vestido
todo de blanco y de etiqueta. Resplandeca desde la coronilla de la bruida
cabeza hasta la punta de los zapatos impecablemente brillantes.
Solo te falta la capa forrada de rojo le dije yo en un tono agrio, dejando
caer mi sucio petate de lona encima de la mesa.
La bolsa hizo un ruido como de chapoteo. Mircea hizo una mueca.
Me vale con tu palabra, Dorina me inform l mientras yo meta la
mano hasta el fondo del petate para sacar el resto. No necesito una
prueba material a menos que quiera interrogarlo.
Lo recordar la prxima vez.
Vleck goteaba sobre el bonito suelo de mrmol, as que lo dej encima de la
mesa. Pero tampoco fue buena idea. Rod y Marlowe tuvo que correr a
salvar unos papeles antes de que quedaran arruinados. Yo mir a mi
alrededor, pero no haba ninguna papelera a mano. As que lo clav en el
pincho que serva para ir amontonando los papelitos con las anotaciones
diarias de las cosas que haba que recordar. Segua goteando, pero al
menos ya no ira a ninguna parte.
Alc la vista y vi a dos vampiros que me miraban con una expresin poco
feliz.
Bien dije yo, a m me da lo mismo. Solo quiero mi cheque.
Mircea sac un talonario de cheques encuadernado en piel y comenz a
escribir. Marlowe se qued pensativo mirando a Vleck y por fin pregunt:
Siempre me he preguntado cmo consigues salir.
Qu?
De la discoteca, de la casa o de donde sea continu l, sacudiendo la
mano. En el mismo instante de morir un vampiro maestro sus hijos lo
captan. Lo sienten aqu aadi, tocndose el pecho. Aunque sean
mayores y poderosos y estn emancipados. Es como una sacudida. Y sin
embargo, t consigues matar vampiros y escapar del lugar de los hechos
con toda la tranquilidad del mundo sin que tu cabeza acabe clavada en lo
alto de una pica. As que volver a preguntrtelo: Cmo consigues salir?
Andando.
Te estoy hablando en serio. Me gustara saberlo aadi l con el ceo
fruncido.
S que te gustara contest yo con sarcasmo.
Mircea arranc el cheque del talonario. Marlowe diriga la agencia de
inteligencia del Senado y sin duda habra preferido mantener asuntos como
el de Vleck en manos de sus propios pelotones de la muerte. Pero en
tiempos de guerra no poda permitirse el lujo de mandarlos a una misin
que no fuera estrictamente esencial.
El conflicto entre el Crculo Plateado de los magos de la luz y sus enemigos,
los magos de la oscuridad, haba estallado haca ya tiempo y solo para
complicar un poco ms las cosas y confundir a todo el mundo, los
vampiros haban decidido aliarse con la luz. Sin embargo, eso estaba
acabando con sus huestes y por otro lado parecan tener ms problemas
para terminar con todos los Vleck de este mundo de los que tena yo.
Y a m me vena estupendamente que las cosas siguieran as. Estaba
ganando ms pasta que nunca.
Todos los vampiros de esa discoteca captaron el instante justo en el que
su maestro muri, y sin embargo t dices que saliste de all andando
repiti
Marlowe con resentimiento, resistindose a olvidar el tema.
Yo puse cara de inocente, cosa que a l pareca molestarle tanto como a m
su fastidiosa sonrisa.
S, supongo que tengo suerte.
Pero es que siempre te sale bien!
Es que tengo mucha, pero que mucha suerte insist yo, alargando la
mano para coger el cheque.
Mircea lo retuvo en la mano.
Por casualidad no habrs visto ltimamente a Louis-Cesare?
Por qu?
Mircea suspir.
Por qu jams respondes ni siquiera a la pregunta ms sencilla?
Puede que sea porque t jams haces preguntas sencillas. Y para qu
puede necesitarme el favorito del Senado europeo a m precisamente?
A pesar de pertenecer al mismo desastroso y disfuncional clan familiar,
Louis-Cesare y yo no nos habamos conocido hasta muy recientemente. No
era de extraar teniendo en cuenta que pertenecamos a estatus opuestos
dentro del mundo de los vampiros. Yo soy la hija dhampir de una familia
patriarcal, la mancha ignorada y casi desconocida de una descendencia por
lo dems inmaculada. Por razones obvias los vampiros temen y aborrecen
al mismo tiempo a los dhampirs, y la mayor parte de las familias que dan
nacimiento a uno, entierran su error cuanto antes. Para m segua siendo
un misterio por qu Mircea no lo haba hecho. Quiz porque de vez en
cuando yo le resultaba til.
Louise-Cesare, en cambio, perteneca a la realeza de los vampiros. Era el
hijo nico del extrasimo hermano pequeo de Mircea, Radu, y desde su
mismo nacimiento no haba hecho otra cosa que batir rcords. Haba
pasado a la categora de maestro cuando ni siquiera llevaba medio siglo
muerto, y eso a pesar de que muchos vampiros jams alcanzan ese rango
en toda su larga vida.
Un siglo despus haba sido elevado al estatus de primer nivel, quedando
por tanto en pie de igualdad con los competidores ms importantes del
mundo de los vampiros. Y solo una dcada ms tarde se haba convertido
en el favorito del Senado europeo y era celebrado por su atractivo, su
riqueza y su habilidad en el duelo, habilidad que lo haba sacado de
muchas situaciones peliagudas.
Haca un mes que los caminos del prncipe y de la paria se haban cruzado
por el hecho de que ambos tenamos algo en comn: a los dos se nos daba
bien matar a esas cosas. Y si alguna vez una de esas cosas mereca de
verdad morir sin duda era Vlad, el hermano loco con ojos de bicho de
Mircea. Nuestra colaboracin, no obstante, haba tenido un comienzo
difcil: a Louis-Cesare no le gustaba recibir rdenes de una dhampir, y a m
no me gustaba tener a mi lado a ningn compaero de armas. Y punto. Al
final, sin embargo, solucionamos esos problemillas e hicimos el trabajo. l
incluso aprendi modales antes de acabar con la tarea. Y yo por un
momento llegu a pensar que era digamos agradable tener a alguien que
me cubriera las espaldas para variar.
A veces puedo llegar a ser una completa imbcil.
Radu dijo que entre vosotros dos haba surgido cierta amistad
mencion Mircea con mucho tacto.
Radu se equivoca.
No has contestado a la pregunta observ Marlowe. Has visto o has
tenido algn contacto con Louis-Cesare durante las ltimas semanas?
Por qu? Qu ha hecho?
Nada An.
Vale, Qu temis que pueda hacer?
Marlowe volvi la vista hacia Mircea y ambos mantuvieron una de esas
conversaciones silenciosas que los vampiros sostienen a veces entre ellos y
de las que se supone que yo no s nada.
Simplemente me gustara hacerle una pregunta a propsito de un asunto
familiar contest por fin Mircea tras una pausa.
Tal y como t me dices siempre, yo soy de la familia. Dime de qu se
trata, y quiz pueda ayudarte. O es que eso de ser de la familia vale solo
para cuando me necesitas?
Mircea respir hondo para demostrarme hasta qu punto me consideraba
una verdadera lata. Cosa que no habra hecho ninguna falta.
Es sobre su familia, Dorina, y yo no soy quin para contrtelo. Y ahora
contesta, Lo has visto?
No s nada de l desde hace un mes respond yo con toda la sinceridad
del mundo.
De pronto me haba cansado del eterno juego. No necesitaba que me
recordara una vez ms que por lo que se refera al tema de la familia yo
siempre sera considerada de segunda clase.
Apreciara mucho que me lo comunicaras si lo vieras aadi l.
Y yo apreciara que me dieras el cheque. O es que habas pensado
sostenerlo en la mano durante toda la noche?
Mircea elev una ceja, pero no lo solt.
Puede que tenga otro encargo para ti maana.
Desliz una carpeta por encima de la mesa con cuidado para no mancharla
de sangre.
Puede?
Todava hay que tomar una decisin. Estars libre?
Ver qu puedo hacer.
Y Dorina, en caso de decidir seguir adelante con este asunto, esta vez lo
necesitar vivo.
Te vale si te lo entrego en tamao porttil?
Dependiendo de su nivel de poder un vampiro maestro poda vivir hecho
pedacitos desde una semana hasta un mes, siempre y cuando no le clavara
una estaca en el corazn. Y evidentemente resulta mucho ms fcil sacar a
hurtadillas una cabeza en una bolsa que un cuerpo entero. Adems la
decapitacin tiene algo de especial: haca que hasta el ms inflexible de los
vampiros pareciera un bocazas.
S, con eso bastar contest Mircea, lanzndole una mirada cnica a
Vleck.
El ex vampiro tena la boca abierta y sacaba la lengua. Pero al menos no
babeaba, pens yo, aprovechando la oportunidad para arrebatarle el
cheque.
Dios, cmo me gustaba el dinero fcil!
urante los ltimos das habamos tenido un tiempo gris y esa
maana no fue distinta, sin embargo consegu llegar a casa antes
de que comenzara a llover.
Aparqu la ltima mole oxidada que me haba comprado en el
ancho camino que daba a un lateral de la casa. Se trataba de un Camaro
que una vez haba sido azul, pero que en ese momento pareca pintado con
motas grises. Estaba metiendo la llave en la cerradura de la puerta justo
cuando comenzaron a caer las primeras gotas.
El cielo plomizo le confera a la destartalada y vieja casa victoriana un
aspecto mucho ms ruinoso que de costumbre. La haba construido un
marinero, un capitn retirado, all por la dcada de los ochenta del siglo
XIX justo cuando Flatbush comenzaba a convertirse en la nueva y flamante
zona residencial de las afueras de Brooklyn. La casa segua estando en una
buena zona con rboles antiguos y crecidos, pero sus das de gloria ya
haban pasado. La pintura se estaba descascarillando, el suelo del porche
estaba combado y a la decorativa moldura de madera le faltaba uno que
otro pedazo. Y esto ltimo haca que la casa pareciera una persona mayor a
la que le faltara un diente. Pero era mi casa y se alegraba de verme.
Tras un instante, un escalofro de bienvenida me recorri el brazo y la
puerta se abri. Salt por encima del agujero que haba en el suelo, dej un
par de bolsas sobre la encimera de la cocina y encend una lmpara pasada
de moda especialmente diseada para cuando hay huracanes. Cuando
tiramos de la electricidad a plena potencia los hechizos de proteccin
provocan que la energa venga y se vaya. Y aunque sigue quedando
electricidad para las cosas importantes, me da vrtigo que las luces no
dejen de parpadear.
Saqu una cerveza de la nevera y me qued de pie junto a la encimera,
bebiendo mientras le echaba un vistazo al correo. Alguien haba sido tan
atento como para dejar las cartas encima de la mesa, quiz porque en su
mayor parte eran facturas. Claire, que en otros tiempos haba sido mi
compaera de piso, haba heredado la casa de su to, pero al marcharse
para ocuparse de asuntos ms felices y trascendentales la haba dejado a
mi cuidado. Y lo cierto era que necesitaba muchos cuidados.
Lo ms importante de todo era un tejado nuevo. En el techo de mi
dormitorio haba una inquietante mancha que al principio tena
aproximadamente el tamao de Rhode Island, pero que en ese momento se
pareca ya ms a Carolina del Norte. Unos cuantos das ms de lluvia y
sera igual que Texas. Y despus ya no se parecera a ningn sitio ms
porque aquellas viejas piedras comenzaran a carseme en la cabeza.
Guard las facturas en su sitio habitual, la panera, y comenc a sacar las
cosas de la bolsa. Y justo entonces o un trueno encima de mi cabeza. Son
igual que el estallido de una granada y bast para que toda la casa
temblara. Me qued helada y con el corazn en un puo.
Oh, por favor, por favor!, rogu en silencio mientras escuchaba con la
mayor atencin.
Durante un largo rato no o ms que los ruidos producidos por el viento y
el retumbar de mi pulso. Pero luego escuch un llanto trmulo y ligersimo
que se filtraba desde el piso de arriba. Se me hel la sangre.
En cuestin de segundos el lamento se intensific como si fuera una
orquesta in crescendo. El vaso sucio que haba en el fregadero de la cocina
comenz a temblar hasta que se rompi al mismo tiempo que lo poco que
quedaba ntegro de mis tmpanos. Coloqu la cabeza sobre la encimera y
pens en la posibilidad de echarme a llorar.
A lo largo de mi longeva vida he padecido guerras, hambre y
enfermedades.
Pero soy una mujer joven. Soy un guerrero. Y no obstante jams haba
tenido que enfrentarme a nada como esto.
Sent verdaderos deseos de destruir, pero no tena a nadie a mano.
No poda hacer ms que recoger los pedazos de cristal rotos y tirarlos a la
basura. Aquel horrible lamento que tronaba por cada una de las ventanas
de la casa ces durante un segundo, quiz dos. Yo respir aliviada pero con
cautela, y de inmediato comenz de nuevo con renovado vigor. Dej la
cerveza y me dirig al armario de las bebidas para servirme un whisky.
Estaba maldiciendo a mis compaeros de piso que se haban dedicado a
vaciar el armario en mi ausencia cuando o el ligero crujido de una pisada
en el pasillo.
Hubiera debido de resultarme imposible orlo con tanto barullo incluso a
pesar de tener un odo tan fino, pero a veces la desesperacin despierta el
instinto.
Quiz porque no era un sonido habitual en la vivienda.
En aquellos momentos conviva con un montn de criaturas que caminaban
pesadamente por la casa pisando fuerte sobre las viejas tablas de madera a
cualquier hora del da o de la noche. Pero no haba ninguna criatura que
diera un paso y se quedara parada. O al menos ninguna a la que yo hubiera
invitado a entrar.
Sent los msculos tensndose bajo la piel, listos para estallar en cuanto
me pusiera en marcha. Comenc a respirar aceleradamente y una gota de
sudor me entr en el ojo. Poda tratarse simplemente de un ruido del viejo
edificio, me repet con severidad mientras echaba mano hacia el cuchillo de
cortar la carne. No deba de ponerme nerviosa.
Entonces volvi a sonar otra vez ese imperceptible ruido procedente de
una de las tablas del suelo del pasillo al mismo tiempo que otra lastimera
protesta en un tono de voz agudo. Me anim. Quiz despus de todo s
encontrara algo que matar.
Atraves la cocina hasta la puerta y agarr el pomo de cristal verde, pero
no lo gir. Por lo general siempre dejbamos la puerta de la cocina abierta
porque los goznes chirriaban cada vez que se abra o cerraba. Sin embargo
alguien la haba cerrado de modo que yo no poda pasar sin anunciar mi
presencia. Tendra que quedarme esperando a que el intruso se acercara
por el otro lado.
Poda averiguar muchas cosas de ese intruso sin verlo siquiera. Por
ejemplo, su peso por la fuerza de la pisada, su altura por el suave susurro
del aliento y quiz incluso el sexo si es que llevaba colonia. No obstante
cuando agudic los sentidos lo que percib fue el susto del contacto de mi
cuerpo al rozarse contra otro.
Apart la mano del pomo, pero segu sintiendo esa sensacin de agitacin
en cascada a lo largo de la piel que era como una especie de pinchazo
elctrico. No era ni dolorosa ni punzante, y no pareca peligrosa. Ms bien
era como si unos dedos acuosos me acariciaran con suavidad,
derritindome al contacto y producindome una sensacin de tranquilidad
y confianza.
Y eso a m me pona la carne de gallina.
No quera que nadie tratara de inspirarme confianza cuando haba un
peligro en mi propia casa. No poda permitirme el lujo de relajarme y
perder la tensin.
Aunque senta como se desvaneca, como mi corazn lata ms despacio,
mi respiracin se calmaba y el sudor que haba recorrido mis brazos
momentos antes se enfriaba con el aire de la noche.
Ms preocupante an era el hecho de que la casa misma no reaccionara.
Por lo general los hechizos de proteccin disfrutaban hacindoles perreras
a los intrusos. Pero la cocina estaba a oscuras y en silencio, y lo nico que
se mova era la llama del interior del farol.
Su luz fluctuaba sobre la fila de cuchillos de cocina de la pared, sobre las
viejas cacerolas de cobre colgadas del estante de rejilla para los cacharros
y sobre la escoba con su slido palo de madera en un rincn. Cualquiera de
aquellos utensilios me habra servido para defenderme de un amplio
abanico de criaturas, pero probablemente ninguno me sera til contra una
criatura que haba engaado tan completamente a los hechizos de
proteccin de la casa. Y lo mismo poda decir de todo lo que llevaba
encima.
Estaba pensando en la posibilidad de escabullirme fuera y hacer el
impresionante numerito de Spiderman para subir a mi habitacin, donde
guardo un alijo de armas mucho ms horribles, cuando el chillido de la
planta de arriba ces. No disminuy de volumen: ces por completo en
cuestin de un segundo como si una mano estuviera estrangulando aquella
pequea garganta. Entonces me olvid de las sutilezas, de las tcticas y de
la estrategia. Abr la puerta y entr en el oscuro pasillo con el cuchillo en
alto y a punto de soltar un grito.
Pero acab machacada contra la pared despus de sentir cmo me crujan
todas las costillas.
Rod por el suelo para ponerme en pie y le arroj una mesita a mi enemigo,
pero primero me tom un segundo para tratar de adivinar contra quin
estaba luchando. No hubo suerte. Por un instante vi unos ojos enormes y
luminosos con pupilas horizontales como las de una cabra, pero entonces
me lleg volando una bola de fuego que no s de dnde sali y que redujo
la mesa a cenizas, formando sombras onduladas que subieron por la pared.
Salt hacia delante buscando un punto vulnerable que atacar y entonces un
enorme pie con garras cubierto de brillantes escamas me aplast con la
fuerza de un martillo.
Ca de espaldas al suelo y encaj el cuello entre dos talones curvos de la
longitud de dos dagas. Mi propio cuchillo estaba clavado en el centro de
una de aquellas pezuas, entre dos escamas que se superponan,
sujetndome a m tambin al tabln del suelo. Sin embargo dudo que para
aquella enorme criatura supusiera algo ms que una espinita clavada en el
pie. Retorc el cuchillo tratando de sacarlo, pero solo consegu hincrselo
ms en la gruesa piel.
Entonces alguien solt una maldicin.
Scalo ya de una vez!
Al or aquella voz completamente humana me qued parada, pero segua
sin ver nada. Entonces una estrecha cinta de fuego sali disparada de la
oscuridad y encendi de golpe toda una fila de velas que haba en la pared.
El truco fue estupendo, pero en aquel momento yo no estaba en situacin
de admirar nada.
Estaba demasiado ocupada contemplando al enorme dragn apretujado en
el estrecho pasillo.
No pareca muy cmodo. Tena las pequeas alas negras aplastadas contra
el techo, las enormes piernas vueltas hacia arriba enrolladas alrededor del
cuello, y el hocico alargado le sobresala de cualquier modo por en medio.
Lo nico que pareca capaz de mover eran los pies, de los cuales sala un
ro de sangre negra.
Duele que es la leche!
El animal inclin la enorme cabeza un poco ms para examinarse la herida.
Yo me qued mirndolo.
La multitud de escamas de color plomizo que cubra su cuerpo quedaba
interrumpida por una cresta de un tono amatista brillante que le recorra
toda la espalda de arriba abajo. Tena dos cuernos del color del cristal
fundido a los lados de un mechn de pelo de un absurdo color lavanda. Le
haca juego con el color de la pupila de los ojos, que resultaban de lo ms
chocantes, pero el iris era del color de los ptalos de los pensamientos.
Una membrana nictitante se desliz por delante de uno de los enormes
globos oculares y despus del otro mientras el dragn se examinaba el pie
herido. Instantes despus esa mirada de aliengena se traslad hacia m y el
anillo de escamas que le cubra las mejillas adquiri un vago tinte prpura.
Me has apualado!
T has entrado en mi casa contest yo despacio, completamente
incrdula.
Haba visto un montn de cosas extraas en Brooklyn, pero jams a un
dragn.
Eso no es verdad!
El enorme hocico hizo una mueca y mostr una enorme cantidad de
dientes.
Pero la voz era melodiosa y hasta hipntica, y pareca casi como si me
inyectara una droga suavemente en las venas. Por mucho que yo tratara de
impedirlo me serenaba el pulso acelerado hasta volver a ajustarlo a una
velocidad normal.
Necesitaba toda la energa de mi ira para luchar, pero de repente mi cuerpo
pareca estar pensando en la posibilidad de echarse una siesta y quedarse
ms flojo que un fideo.
No tengo por costumbre discutir con un dragn dispuesto a matarme
dije yo, luchando por reprimir un bostezo, pero s que es verdad.
Es mi casa!
Entonces un pliegue de la piel que hasta entonces haba estado doblado y
aplastado contra la espalda de la criatura se abri. Se extendi de repente
hacia arriba como si fuera un abanico translcido que coronara el largo
hocico.
A qu ests esperando? Pregunt en tono exigente el animal.
Scame eso ya!
Supuse que se refera al cuchillo, as que volv a tirar de l.
Me sera de gran ayuda si me dejaras levantarme dije yo un minuto
despus.
Vas a arrojarme algo ms?
Vas a comerme t?
Los ojos de la criatura volvieron a hacer ese chocante gesto de parpadear
de lado en lugar de arriba abajo. Yo comenc a preguntarme si ese era el
equivalente del dragn del gesto humano de poner los ojos en blanco.
No seas ridcula, Dory! Sabes perfectamente que soy vegana!
El dragn levant el pie y yo sal de entre las gigantes uas de sus dedos.
Las tena negras en el nacimiento y se iban tornando de un gris cada vez
ms claro hasta terminar en una punta de un tono parecido al de los
cuernos. Excepto por unas pocas motas de un rojo brillante. Por el parecido
sospech que se trataba de laca de uas, y entonces decid dejar de pensar
por completo.
Por fin saqu el cuchillo y justo en el instante en el que aquella gruesa piel
se vio libre de l, una fra luz de un color blanco azulado comenz a salir
por entre sus escamas como si aquel enorme cuerpo quisiera dejar de
interpretar un desgraciado papel. Y entonces una explosin de luz me
golpe igual que si fuera un puetazo, lanzndome algo ms de un metro
ms atrs. Aterric de golpe sobre el descolorido papel pintado de la pared
y tir un espejo. Cay al suelo y se rompi, y entonces comenzaron de
nuevo los chillidos del piso de arriba.
Dios!, necesito una copa dijo una voz con ansiedad.
Justo lo que yo estaba pensando.
Me incorpor y me sent mientras alguien empujaba la puerta de la cocina
y se diriga al armario de los licores. Apoy las manos y las rodillas en el
suelo y asom la cabeza por el dintel, pero solo vi a una pelirroja alta,
desnuda, de pie delante del farol que yo haba encendido. Rebuscaba por el
armario de los licores vaco.
No me digas que ahora eres abstemia!
No negu yo con prudencia, observando aquella nueva figura de arriba
abajo.
Se pareca a Claire, mi antigua compaera de piso. El espejismo era
perfecto hasta en los ms mnimos detalles que los hechizos suelen pasar
por alto. El pelo era una bola enmaraada roja tal y como se le pona
siempre a Claire cuando el tiempo estaba lluvioso; las pecas de la nariz
formaban un dibujo muy similar y la criatura cruzaba los brazos sobre el
pecho con una postura habitual en ella que expresaba insatisfaccin.
Pero tambin haba ciertas notas discordantes. Esta Claire tena ojeras de
un morado oscuro, no dejaba de dirigir la vista nerviosamente de un lado a
otro por la cocina y adems mostraba cierta palidez enfermiza a pesar de
las pecas. Tena los labios blancos y apretados fuertemente el uno contra el
otro y pareca como si no hubiera dormido durante una buena temporada,
como si estuviera de los nervios.
Y lo realmente decisivo era que Claire jams habra aparecido sola en
medio de la noche, descalza y con esa mirada de loca. Cuando yo la conoc
tena un trabajo mal pagado en una sala mgica de subastas. Necesitaba
algo ms de dinero, y por eso buscaba una compaera de piso. Aunque
todo eso fue antes de que apareciera un autntico prncipe fey en una de
las subastas, la enamorara locamente y se la llevara a Fantasa. Y desde
entonces vive all, supuestamente feliz, comiendo perdices como suea
todo el mundo.
Resultas de lo ms seductora coment yo. Me preguntaba cmo se
desahucia a un dragn con forma momentneamente humana de una
cocina.
Pero para la prxima vez, te informo de que Claire no tiene por
costumbre andar por ah desnuda. Ni siquiera en su propia casa.
Llevaba ropa! exclam la criatura, que inmediatamente sac un
delantal de un cajn. Era un delantal de esos antiguos que ms bien
parecen un vestido. Al menos tendra un aspecto decente mientras no se
diera la vuelta.
Pero ahora, cada vez que cambio, estallo la ropa. Mi yo dragn ha llegado
a la adolescencia y crece como la marihuana.
Desvi la vista desde el cajn donde guardbamos los delantales, que yo ni
siquiera saba que tenamos, hasta la mujer que se encoga de hombros
luciendo uno de ellos.
Tu yo dragn?
Ella se apart unos cuantos mechones de pelo lacio de la frente con el
dorso de la mano antes de contestar:
Soy a medias fey de la oscuridad, Dory. Y t lo sabes.
S, pero nunca me dijiste qu tipo de fey eras.
Ni yo misma lo saba hasta hace poco. Y adems, de todos modos, no es
el tipo de asunto del que uno vaya hablando por ah en cualquier
conversacin.
Por fin encontr una caja de aspirinas en un cajn y se la acerc a los ojos
para leer la etiqueta haciendo el tpico gesto de un miope. Aquellos
preciosos ojos verdes siempre haban visto mal de cerca, y me imagino que
el hecho de cubrirse de escamas era una putada a la hora de llevar gafas.
Me puse de pie lentamente. La cabeza me daba vueltas.
Eres Claire?
Y quin creas que era? pregunt ella. Atila el huno?
Claire fij la vista en el cuchillo de cortar carne que yo segua sosteniendo
en una mano y del que chorreaba sangre negra no humana por el suelo de
baldosas de la cocina. La sangre de dragn es corrosiva, cosa que
posiblemente explica por qu la mitad del filo del cuchillo haba
desaparecido y por qu pareca como si un ratn hubiera estado
mordisqueando las baldosas. Me llev lo que quedaba del cuchillo al
fregadero, lo lav y volv a dejarlo en su sitio.
Eso pareci tranquilizarla porque entonces ella sac algo que tena
escondido detrs de las piernas y lo sent torpemente en una silla de la
cocina. Deba de tenerlo oculto en la espalda cuando estbamos en el
pasillo porque yo ni siquiera lo haba visto. Me acerqu despacio a la mesa
y contempl aquella nueva complicacin con suma cautela.
La pequea criatura que viajaba siempre a cuestas pareca humana. Me
figur que era un nio por la ingeniosa tnica azul que llevaba puesta.
Supuse que deba de tener alrededor de un ao, pero a pesar de ello me
mir con calma y con una especial tranquilidad teniendo en cuenta la
escena de la que acababa de ser testigo.
Quin es este nio? pregunt yo, observando cmo babeaba sobre la
tnica.
Claire se trag la aspirina sin agua y luego respondi:
El heredero del trono de Fantasa.
El heredero del trono de Fantasa acaba de regurgitar.
Lo hace mucho. Est echando los dientes.
Yo parpade.
Echando los dientes? Echa los dientes y regurgita?
Por qu lo preguntas? Qu otra cosa esperabas?
Yo sacud las manos.
Eso!
Te refieres al ruido?
S! Me refiero a ese horrible ruido que est venga dale que te pego
Eso es un beb?
S, un beb duergar. Bueno, solo medio duergar me correg yo. La
otra mitad es brownie, o al menos eso me dijeron. Aunque empiezo a
pensar que en realidad es banshee. Ya sabes, hijo de una de esas mujeres
irlandesas cuyo espritu vaga como un alma en pena segn cuenta la
mitologa.
Ests hablando de esa cosita que recogiste en la subasta?
Por fin Claire encontr una caja de tiritas y se estamp una en el dedo del
pie.
Y vale, el asunto del delantal poda haberle salido bien de chiripa, pero no
haba mucha gente que supiera de dnde haba sacado yo mi nueva aficin.
La subasta mgica haba sido por completo ilegal y estrictamente
confidencial. No era de extraar si tenemos en cuenta que vendan hbridos
ilegales de criaturas sobrenaturales y que algunas de ellas eran bastante
peligrosas. Ni siquiera yo saba que esa subasta iba a celebrarse hasta que
entramos all por casualidad.
Por extrao que pareciera, aquella criatura era Claire.
S le dije yo.
La cabeza me herva de preguntas. Haca ms de un mes que no la vea. Y
segn pareca, ella haba adquirido unas cuantas habilidades durante su
ausencia.
Pero si el beb ya tena dientes objet Claire, frunciendo el ceo al ver
la nevera vaca.
Eran los dientes de leche. He estado encontrndomelos tirados por toda
la casa. Ahora le estn saliendo los dientes de mayor y Claire, creo que
me estoy volviendo loca.
No te ests volviendo loca.
Acabo de verte transformada en un dragn!
Bueno, no haberme asustado! exclam ella a su vez. Claire abri la
panera y se qued mirando el montn de papeles. Pero es que ya no hay
nadie que coma en esta casa?
Me apao con la comida rpida para llevar.
Los ojos de Claire se fijaron entonces en las enormes bolsas blancas que
despedan un aroma a pollo al ssamo, a verduras chow mein y a arroz
frito por toda la cocina.
Parece que has trado comida suficiente para tres coment ella sin
perder la esperanza.
S, pero no s cundo podremos comrnoslo. Con tanto susto!
Claire frunci el ceo y por un momento me pareci idntica a su alter ego.
Dnde est ese beb tuyo?
Yo sonre.
ub las escaleras y Claire me sigui con su tranquilo y manso fardo
pequeo. El nivel de decibelios aumentaba con cada escaln que
ascendamos. Yo estaba segura de que las paredes se
resquebrajaran.
Abrimos la puerta de mi viejo despacho e incluso Claire, que hasta
entonces haba permanecido inmutable, hizo una mueca.
Ella entro y de repente los chillidos cesaron bruscamente. De un lecho de
edredones colocados debajo de la cama asomo una cabecita peluda que se
quedo mirndola con unos enormes ojos verdes. La criatura pareca un
cruce entre un mono y un hombre diminuto pero viejo: tena los miembros
largos y peludos, el rostro pequeo y aplastado, y el pelo desbaratado
como el de los teleecos.
Las lagrimas que aun no haba derramado y que vibraban en sus pestaas
pareca destilar la luz de la luna que se filtraba a travs de las cortinas, y
por un momento le confirieron un brillo a sus iris como el del metal pulido.
Parpadeo y las lgrimas resbalaron por sus mejillas y de nuevo comenz el
estridente sollozo. Pero entonces Claire se acerco con calma y lo tomo en
los brazos.
La criatura abri la boca para soltar otro chillido, pero la cerro nuevamente
despus de un hipo. Dirigi una mirada suplicante a Claire y se aferro a los
volantes del delantal con su diminuta mano de dedos como palitos. Se
comportaba como si yo hubiera estado tratndolo a patadas o algo as.
Por qu esta debajo de la cama? exigi saber Claire
Le gusta estar ah conteste yo a la defensiva los duergar viven bajo
tierra. Creo que se siente vulnerable si duerme en un espacio abierto. Lo
coloque encima de la cama, pero el siempre se lo lleva todo ah abajo.
Claire no pareci demasiado convencida con la explicacin, pero lo dejo
pasar.
Qu le das para el dolor?
De todo. Pero es como yo: las medicinas no le funcionan, y el whisky solo
lo embota un rato y luego
Whisky? pregunto Claire horrorizada Dime que no acabas de
admitir que has estado emborrachando al bebe!
Solo le restregu las encas un poco!exclame ofendida Fue l el que
se llevo la botella entera.
Pero si no es ms que un bebe! Pobrecito mo!
Eso ya lo s, aunque no te creas que el alcohol le hace mucho efecto
dije yo con cierta amargura
Dory!
Se lo que estas pensando! Esta historia de la maternidad es un
verdadero asco!
El hecho de que en el momento de hacerme cargo de Apestoso ni siquiera
se me hubiera ocurrido pensar que era un bebe no arreglaba nada. Haban
estado a punto de matarlo y como yo me haba opuesto, l
automticamente haba pasado a ser mo.
En ese momento el asunto no me haba preocupado en absoluto porque en
realidad yo pensaba en el cmo en una mascota. Sin embargo, la
experiencia me haba demostrado que si haba intervenido una inteligencia
inequvoca, por mucho que yo prefiriera no pensarlo a causa del terror que
me produca.
Eso no es verdad, adems tu no lo piensas contesto Claire con
paciencia Le salvaste la vida y le diste un hogar. Solo necesitas un tiempo
para acostumbrarte, eso es todo.
No creo que pueda
Claire sonri.
Todo el mundo piensa lo mismo al principio Los bebes son tan pequeos
y tienen esos ojos tan grandes y tan confiados! Tienen una plena confianza
en que nosotros lo sabemos todo cuando la mayor parte de las veces no
tenemos ni idea de nada.
S, eso era lo que me preocupaba. Yo ms o menos me haba criado sola, y
ah estaba el resultado.
No quera cagarla con el tambin, aunque el pobre no pareca tener otra
alternativa.
Dado que los dhampir solo podemos ser concebidos en un corto lapso de
tiempo despus de que un hombre iniciara el cambio, apenas haba
ninguno. Porque a pesar de lo que las pelculas queran hacer creer al
pblico, los vampiros recin transformados no pensaban en sexo. Pensaban
en la sangre.
Mircea era un tanto distinto porque era el resultado de una maldicin: no
haba sido creado. En su momento, durante una semana, haba sido
incapaz de comprender lo que le haba hecho la vieja gitana que haba
estado pegndole voces. Hasta que unos cuantos nobles trataron de
matarlo y l no muri. Solo que mientras tanto l haba seguido con sus
costumbres de playboy de siempre y el resultado haba sido el robusto y
abominable bebe que haba nacido nueve meses ms tarde.
***
Yo poda contar con los dedos de las dos manos el nmero de dhampir que
conoca y que seguan vivos en ese momento. E incluso me habran sobrado
dedos. Pero por lo poco que saba, no haba absolutamente otro hibrido de
duergar y brownie aparte de Apestoso. l solito constitua por s mismo un
genero, y yo por experiencia saba muy bien lo que significaba.
Nada bueno.
Claire me dio unas palmaditas en el hombro.
Tienes niera por lo menos?
Hice un gesto en direccin a una figura pequea acurrucada en la esquina
que trataba de esconderse detrs de una mecedora.
Vale, Gessa, ya puedes marcharte.
Dos diminutos ojos marrones ocultos tras un montn de rizos castaos me
dirigieron una mirada miope por un segundo. Acto seguido Gessa se puso
de pie de un salto y se escabullo por la puerta. Apenas meda un metro de
alto. Y jams haba que decirle dos veces que poda marcharse.
Antes estaba Olga dije yo, refirindome a la competente secretaria que
tena desde hace poco tiempo pero est intentando sacar otra vez su
negocio y ya no puede quedarse aqu toda la noche. Y en cuanto a los
ocupantes que viven abajo, salen disparados en cuanto bajo a ver si
Qu ocupantes?
Uy!
Eh bueno en cuanto se enteraron de que Olga iba a mudarse aqu,
algunos de sus empleados decidieron venir tambin. Y como son parientes
suyos, se sinti incapaz de decirles que no.
Estas tratando de decirme que tenemos una colonia de troles viviendo
en el stano?
Supongo que debera habrtelo dicho con ms diplomacia.
Al menos eso explica el olor.
No, el olor es por Apestoso dije yo. Est convencido de que tiene que
hacer honor a su nombre.
Vale, pues ponle otro!
S ya lo intente. Pero es que no hay colonias de brownies por aqu cerca y
aunque encontr a unos duergar que viven en Queens, me dijeron que ese
era un buen nombre para l.
Pero l es un hibrido dijo Claire con tristeza, metiendo los dedos por el
pelo de la criatura Puede que por eso a l no le guste.
Me contaron que entre su gente la costumbre es ganarse el nombre.
Hasta entonces funcionan con un simple apodo.
Cmo que ganarse el nombre?
Eso no me lo dijeron, y segn parece son los mayores los que tienen que
concederle los nombres a los pequeos. As que imagine las probabilidades
que tenemos en este caso. He pensado que cuando sea mayor dejare que l
mismo decida como quiere llamarse dije yo. Levant la ventana y deje
que entrara la brisa de la noche.Adems cuando te acostumbras al olor
ya no te parece tan mal
De pronto me interrump. Por segunda vez aquella noche vi algo que me
hizo preguntarme si me haba vuelto loca. Quiero decir preguntrmelo con
ms seriedad de lo que tena por costumbre.
Los arboles del jardn son en su mayor parte los originales que haba en el
terreno, y el ancestro de todos ellos crece justo al pie de esa ventana: se
trata de un viejo lamo que no era ms que un joven rbol cuando se
construy la casa. El zumbido del viento meci sus hojas en forma de
lgrima en direccin a la casa, provocando un caleidoscopio de verdes,
plateados y negros, y por un momento, con el contraste de la luz y de las
sombras, me pareci ver
Dory dijo Claire, tocndome el hombro. Yo me sobresalte. Ella me
frunci el ceo. Qu pasa?
Has vistoalgoen el rbol? pregunt yo, tratando de mantener un
tono de voz bajo.
Ella miro por la ventana.
El qu? Te refieres al nido de la ardilla?
Yo trague.
Creo que necesito una copa.
Bueno, eso es precisamente lo que te estaba diciendo suspir Claire.
Es que no hay alcohol en esta casa?
Puede que se me ocurra algo.
Fantstico. Pero sentmonos en el porche. No me vendra mal un poco de
aire fresco.
Claire fue a su antigua habitacin a por algo de ropa y yo a la cocina a por
un par de vasos del escurreplatos. Estaba abriendo la trampilla del pasillo
donde guardo las botellas especiales cuando ella bajo por las escaleras con
gran estrpito.
Llevaba una camisa verde a juego con los ojos y unos viejos vaqueros, y
sobre una de las caderas sostena a un bebe.
No s cunto tiempo podamos quedarnos en el porche. Parece que va a
haber tormenta dijo ella.
Entonces capto mi expresin Qu?
Has conseguido vestir a Apestoso?
La velluda pierna que colgaba de su cadera izquierda llevaba puesto un
pantaln corto de deporte azul chilln como si tal cosa. La ltima vez que
yo haba conseguido ponerle algo de ropa haba sido prcticamente
sentndole encima a Olga.
Se lo ha puesto l solito.
Le dirig una mirada malvola. Vale, por si quedaba claro que el pretenda
hacerme quedar mal.
Agarre un par de botellas del pequeo escondite, cerr la trampilla y volv
a colocar cuidadosamente encima la alfombra.
No saba que tuviramos un agujero para guardar contrabando dijo
Claire que me sigui por el pasillo.
Hay compartimentos ocultos por toda la casa. Creo que tu to los usaba
para almacenar mercanca.
Pip, el difunto to de Claire, haba sido contrabandista y el negocio le haba
ido muy bien. Al morir el capitn haba comprado aquella casa y enseguida
se haba dado cuenta de que le haba tocado el premio gordo. Dos caminos
prehistricos se cruzaban exactamente bajo sus cimientos: caminos que no
eran sino ros de poder que se generan cuando dos mundos colisionan a un
nivel metafsico. El resultado es algo muy poco comn, conocido con el
nombre de abismo de caminos prehistricos, y es un lugar que genera un
enorme poder mgico.
Es como el equivalente a la electricidad, pero gratis para la vida hoy en da.
Solo que en lugar de encender lmparas y neveras, Pip haba usado esa
energa para poner hechizos de proteccin y portales, y entre estos ltimos
un portal de entrada a Fantasa completamente ilegal. Ese portal le permita
saltarse toda la legislacin del sistema comercial que relaciona ambos
mundos y sobre el que pesan fuertes impuestos. Y no precisamente con un
producto tradicional cualquiera.
Pip haba ido directo al producto ms valioso y haba comenzado a traficar
con una sustancia voltil conocida con el nombre de vino fey.
Las fuerzas policiales de la sociedad mgica jams lo haban pescado
porque nunca utilizaba los portales oficiales. Y los feys no le haban
prestado mucha atencin dado que no compraba el vino directamente sino
solo los ingredientes, y con casi toda seguridad en sitios distintos. Una vez
que lo tuvo todo, monto una destilera en el stano y comenz a hacer
magia.
Pero por qu lo usas? pregunto Claire Hay sitio de sobra en los
armarios.
Yo la mire por encima del hombro.
Has visto alguna vez beber a un trol?
Ella se echo a rer y de pronto se pareci a Claire, me refiero a la Claire de
verdad, no a la extraa de los labios apretados.
Por la corte no aparecen mucho!
Bueno, pues alguna vez aparecen, esconde el alcohol.
Abr la puerta de atrs con un golpe de la cadera y sal fuera, donde
reinaba el sonido de los grillos y el olor de la lluvia inminente.
Me detuve un momento para observar el jardn porque no soy propensa a
tener alucinaciones. Pero lo nico que no era normal era el tiempo. En el
pedacito de cielo que se vean por encima de los arboles que limitan el lado
derecho y posterior del jardn las nubes colgaban muy bajas y
amenazadoras, y pareca como si emanaran brillo desde dentro. Y por
encima de la valla del vecino de la izquierda, cerca ya del horizonte, una
capa de lluvia gris vacilaba mecida por el viento como una cortina
ondulante.
Qu ocurre? volvi a preguntarme Claire con los ojos fijos en la
oscuridad igual que yo.
Rizos pelirrojos azotaban su rostro y caan sobre los cristales de las gafas
que no s de donde haba sacado.
Aun sigues necesitando eso a pesar dedije yo al tiempo que hacia un
gesto hacia el pasillo para referirme al enorme animal.
Ella cambio de postura, delatando su incomodidad.
S. Al menos cuando tengo esta forma. Con mi otrobueno, del otro
modo, de hecho, veo mejor de noche.
A m tambin me ocurra igual, aunque en ese momento no pareca que me
sirviera de mucho. Me incline sobre la barandilla del porche para alzar la
vista hacia las ramas del enorme lamo.
Algunas de ellas colgaban sobre el porche, pero lo nico que pude ver
fueron las susurrantes hojas. Me concentre en la visin perifrica, ms
sensible, y preste especial atencin a los cambios de la luz o a cualquier
cambio de forma.
Pero el resultado fue exactamente el mismo: nada.
Qu estas buscando? volvi a preguntarme Claire con un poco mas de
insistencia en esa ocasin.
Todava no lo s
S crees que hay algn problema podemos volver dentro.
Los hechizos de proteccin protegen tanto el porche como el interior de
la casa. Dentro estaramos igual de seguras que aqu.
No hay ningn sitio ms seguro que este declaro ella amargamente.
Cuidado. Empiezas a hablar como yo.
Hice una pausa para escuchar, pero mis odos tambin fallaron. O como el
viento rajaba la lona que habamos colocado sobre el agujero del tejado, o
el rechinar de la veleta el chirriar de las cadenas del balancn del porche.
Pero no o nada ms.
Claire se agarro los antebrazos con las manos.
A veces me asustas.
Y eso lo dice una mujer que acaba de tumbarme.
No me refera a que t me des miedo, sino a que tengo miedo por ti
explico ella con impaciencia.Parece como si estuvieras planeando hacerte
cargo de un ejrcito t sola.
Esperas que te ataque una tropa?
Aun no musito Claire
Bueno, ya es algo.
Deje que los hechizos de proteccin hicieran su trabajo para concentrarme
en arreglar el porche de modo que pudiramos vivir civilizadamente. Yo lo
haba amueblado teniendo en cuenta ms la comodidad que el estilo. Ala
izquierda haba un viejo balancn con la pintura blanca descascarillada y
las cadenas oxidadas; a la derecha un diminuto sof de dos plazas que
Claire haba trado de su viejo apartamento y que se haba quedado ah
porque la casa no permita que entrara por la puerta. Y junto a la puerta,
contra la pared posterior de la casa, un banco para poner las plantas.
Deje las botellas y los vasos sobre el banco y entre otra vez por la comida
para llevar. Al volver encontr a Claire examinando con el ceo fruncido
una botellita azul y a los nios inclinados sobre un tablero de ajedrez que
haban sacado mis compaeros de piso. Estaban muy contentos, tumbados
boca abajo cerca de las escaleras, observando cmo las diminutas figuritas
se coman las unas a las otras.
El tablero era de Olga. A un lado las piezas eran trols y al otro eran ogros, e
iban todos equipados con armas en miniatura: espadas, hachas y unos
artefactos que parecan catapultas y que estaban medio escondidas detrs
de algunos rboles.
El juego se desarrollaba en un tablero de lo ms elaborado que inclua
bosques, cuevas y cascadas. A m me pareca que no guardaba
absolutamente ninguna relacin con el juego de ajedrez humano, pero Olga
sostena que yo deca eso porque siempre perda.
S quieres puedo hacer te para las dosse ofreci Claire al verme dejar
las bolsas en la mesa improvisada. He visto que hay te en el armario.
No me gusta el t.
Y sin embargo te gusta esto? pregunto Claire, alzando la ancha
botella que contena el brebaje de contrabando de su to.
Me gustan algunos de sus efectos.
Le quite la botella de las manos y me serv una generosa cantidad en un
vaso.
Crea que te dedicabas a apartar este tipo de cosas de las calles
comento ella en tono de reproche.
Yo sonre.
Te aseguro que he estado apartando todo lo que he podido.
Pero no creo que la idea consistiera en que lo almacenaras para ti. Es
ilegal porque vuelve loca a la gente, Dory.
Pero a los que estamos un poco locos nos vuelve ms cuerdos.
Cmo? dijo Claire, parpadeando.
Alce el vaso. El contenido cristalino reflejo las luces del pasillo, lanzo rayos
por todo el porche y obligo a Apestoso a taparse los ojos.
Una de las cosas ms divertidas de mi vida son los frecuentes desmayos
producto de los ataques de ira. Pueden durar desde unos cuantos minutos
a unos cuantos das, pero el resultado siempre es el mismo: sangre,
destruccin y un gran coste para mi cuerpo. Se supone que son normales
para gente como yo: son el resultado del cruce del metabolismo humano y
el instinto asesino del vampiro, y son una de las razones principales por
las que hay tan pocos individuos de mi especie vivos. Y como se trata de
un problema gentico, no tiene cura.
Aunque tampoco es que nadie la haya buscado muy a fondo. Al igual que a
la mayor parte de las empresas farmacuticas humanas, a las familias
mgicas que se especializan en la curacin les gusta sacar un beneficio.
Pero poco beneficio se puede extraer elaborando un frmaco para ayudar
escasamente a un puado de personas.
Claire abri inmensamente los ojos y se quedo mirando mi vaso.
Enserio te ayuda con los ataques?
Los detiene en seco. Y a diferencia de los medicamentos humanos,
funciona siempre.
Claire tomo una botella y olio con cautela el contenido. Hizo una mueca.
Huele peor de lo que recordaba.
Es bastante fuerte.
Era tan fuerte, que a Claire se le saltaron las lgrimas. De hecho se usaba
como disolvente para la pintura, razn por la cual se sola combinar. Pero
yo no lo tomaba por su sabor.
En realidad no es vino dijo ella, dejando la botella en el banco Es el
producto de la destilacin de una docenas de hierbas, bayas y flores, la
mayora de las cuales jams han sido probadas cientficamente en ningn
laboratorio. Y no me gusta la idea de que te conviertas en un conejillo de
Indias.
Se me ocurri presentarme voluntaria.
Claire descenda de una de las casa mgicas ms antiguas de la tierra: una
casa especializada en las artes curativas. Haba estado trabajando en la sala
de subastas nicamente a causa de una disputa sobre una herencia, debido
a la cual haba tenido que salir huyendo de un primo avaricioso. Antes de
eso se haba especializado en la investigacin y lo ltimo en lo que haba
estado investigando eran las plantas fey. Quera ayudarme a superar mis
ataques.
Pero eso era distinto! Yo saba que haba en todo lo que te recetaba.
Eran cosas fiables
Pero no me producan ningn efecto.
Claire frunci el ceo.
Ah puede haber cualquier cosa. No tengo ni idea de que ingredientes
utilizaba Pip. La receta difiere enormemente de una familia a otra, y esa es
la razn por la que hay tantas variedades de este tipo de vino. Y Pip jams
dejo una nota por ah.
Es una lstima.
No, Dory, no lo comprendes. Las drogas, y desde luego se puede afirmar
que esta es una de ellas, tienen un efecto acumulativo. Hasta los feys
pueden experimentar algn suave efecto colateral de vez en cuando
Yo me eche a rer.
Puede que para ellos el efecto sea suave. Pero yo no soy un fey.
Eso es precisamente lo que trato de explicarte! Esta sustancia est
controlada en la tierra porque hace brotar las habilidades mgicas latentes
en los humanos. Pero para luego hacerlos adictos y volverlos locos, claro!
Pero yo tampoco soy humana.
Lo eres a medias.
Razn por la cual tengo cuidado.
Claire entrecerr los ojos: deba haber capturado algo por mi tono de voz.
Qu es lo que has estado experimentando?
Tal y como t has dicho, suaves efectos secundarios.
Cules, por ejemplo?
Sobre todo que mis recuerdos son ahora ms intensos. Con sensaciones
ms definidas, sonido en Dolby Surround, todo.
Cmo alucinaciones?
Como recuerdos ms intensos, Claire. No es para tanto.
Pero ella no pareca convencida.
Y puedes controlarlos? Puedes dejar de recordar en el momento que
quieras?
S respond yo tranquilamente. Y ahora Vas a comer o vas a seguir
regandome?
Por su forma de mirarme estaba claro que el asunto no haba terminado.
Pero su estomago rugi, imponindose por un momento a su cabeza. Yo
me deje caer en el sof y fui pasndole cajitas de ostras, platos de papel y
palitos de cerdo que iba sacando de las bolsas.
Dios, cuanto he echado de menos esto! exclamo ella minutos despus
con la boca llena de Chow mein.
El qu?
La grasienta comida humana para llevar.
Es que no hay nada parecido en Fantasa?
No. Ni tampoco tienen ni televisin, ni pelculas, ni IPod, ni vaqueros
enumero ella, acariciando el rado vaquero por encima de la rodilla.
Demonios, cuanto he echado de menos los vaqueros!
Me eche a rer.
Crea que te gustaba que te dieran todo servido.
Y que los sirvientes te sigan a todas partes y vestirte de punta en
blanco todos los malditos das y que todo el mundo ceda ante ti, pero que
en realidad nadie hable contigo? pregunto Claire mientras pona los ojos
en blanco. Oh, s! Es genial!
Pero Heidar habla contigo, No? Y Caedmon No es as?
Heidar era el prometido de Claire, enorme y rubio. Caedmon era el padre
de l, el rey de una de las ramas de los feys de la luz.
S, pero Heidar esta fuera casi todo el tiempo, vigilando la frontera, y
Caedmon se esconde en reuniones de alto nivel en las que tiene que decidir
Dios sabe que mientras que yo estoy dando vueltas por all, supuestamente
haciendo punto o algo as.
A mi no me gusta hacer punto.
Pues yo he estado tan aburrida, que incluso he pensado en la posibilidad
de aprender.
Parece que necesitas unas cuantas vacaciones.
Claire mastico los fideos sin decir nada.
Yo me quite las botas y las arroje junto a la puerta. Me gustaba sentir el
contacto de las viejas y lisas tablas de madera en las plantas de los pies. A
lo largo del da absorban mucho calor y durante la noche iban soltndolo a
un ritmo constante, de modo que la temperatura del suelo contrastaba
agradablemente con la de la brisa, ms fresca. Unas cuantas polillas se
agitaban alrededor del farol del barco que, suspendido sobre nuestras
cabezas, se abalanzaba ligeramente azotando la brisa.
Vas a contarme que te pasa? pregunte yo por fin al ver que Claire se
haba terminado el whisky y segua sin decir nada.
Claire haba estado contemplando la noche con una mirada absorta, pero
en ese momento, dirigi sus ojos como esmeraldas hacia m.
Cmo sabes qu me pasa algo? Quizs simplemente haya decidido
tomarme unas vacaciones de las que hablabas t.
De repente, a medianoche?
T tambin a veces haces cosas a horas extraas
Sin zapatos, sin equipaje y sin escolta?
Claire frunci el ceo y por fin cedi.
No quiero involucrarte en esto. He venido aqu porque no tena eleccin.
Los portales oficiales estn todos custodiados desde la guerra.
Los que nosotras conocemos convine yo.
Me refiero por el lado fey puntualizo ella como si fuera evidente que su
gente tratara de impedirle marcharse.
Vale, espera. Vuelve atrs. Has entrado por el portal que hay por el
stano porque
Porque nadie lo conoce. El to lo utilizaba para introducir mercanca de
contrabando, as que lo mantuvo en secreto.
Y tenas que escaparte de all en secreto porque?
Ya te he dicho que no quiero involu
Ya estoy involucrada seale yo Estas aqu. Y es evidente que tienes
un problema. Voy a ayudarte te guste o no, as que ser mejor que me lo
cuentes.
Yo no quiero tu ayuda!
Eso no me importa.
Claire se quedo mirndome. Tena uno de esos semblantes que solo
pueden apreciarse de verdad cuando demuestran pasin. Tez plida como
el marfil, perfil de nariz aguilea humanizada por una estela de pecas y
mandbula prominente, suficientemente destacada ya cuando estaba en
calma. Pero con aquellos ojos como esmeraldas de un color brillante y
echando chispas, con aquel glorioso pelo formando una pelambrera
alrededor del rostro al azotarlo el viento, estaba esplendida.
Y adems era una de las pocas personas que conoca con ms
temperamento incluso que yo. Era la mar de sencillo conseguir que te
dijera la verdad. Bastaba con enfadarla.
He venido aqu para salvar a mi hijo Vale?
ontemple al nio pequeo. Tena las tpicas mejillas sonrosadas y
las piernas regordetas como todos los bebes, que yo sepa. En ese
momento, le daba golpecitos a dos figuritas del ajedrez, tratando
de conseguir que se enzarzaran y se pusieran a pelear.
Los haba sacado fuera del tablero y los haba puesto sobre el circulo
construido con el fondo de mimbre de la mesa. Los observaba con avidez a
travs de la abertura del cuadriltero provisional de combate, esperando
que se produjera el caos. Pero las figuras no lo complacan. Una de ellas se
haba agachado para sacudirse la espada y el otro estaba echando un
cigarrillo. Por un momento, los anillos de humo cubrieron su cabeza antes
de que el viento se lo llevara.
Son amigos le dije yo al nio.
Por casualidad haba cogido dos trols en lugar de una figura de cada
bando.
El nio alzo la vista hacia m con una expresin confusa.
Son aliadosle explico Claire con voz severa.
Una expresin de comprensin cruzo su semblante. Luego una mano
regordeta hurgo por el juego y saco un ogro con sus pequeos colmillos
brillantes tras la visera metlica del casco que le cubra el rostro.
El nio lo puso en el cuadriltero e inmediatamente los dos trols se
lanzaron encima. El ogro frunci el ceo y echo a uno de los trols fuera,
con lo cual el combate fue ms igualado.
Es que no conoce la palabra amigo? pregunte yo un tanto
horrorizada.
En Fantasa hay aliados y enemigos contesto Claire, que se puso de pie
para volver a servirse otra copa Los amigos ya son mucho ms raros.
Apestoso se haba unido al pequeo prncipe. Los dos tenan las cabezas
juntas: la una de un rubio dorado y la otra de pelo castao enredado y con
trocitos de rollito de huevo. Yo fui quitndoselos mientras
Claire volva a sentarse con lo que pareca un whisky doble.
Pues a m me parece que tiene un aspecto sano comente yo Qu es
lo que le pasa?
Nada! Y as va a seguir.
Y por qu no iba a seguir as?
Por qu ha tenido la mala suerte de nacer chico contesto Claire con
amargura.
Cmo?
Los feys no permiten reinar a las mujeres. Al menos nuestra rama no lo
permite. As que una chica no habra supuesto ninguna amenaza.
Amenaza para quin?
Piensa un poco! Todos en la corte han tenido cientos y cientos de aos
para hacer sus planes, convencidos de que el rey no tendra hijos jams. Y
de pronto, hace un siglo, tuvo a Heidar, aunque eso a nadie le preocupo
porque l no puede heredar el trono.
Yo asent. La madre de Heidar era humana y l haba heredado de ella su
estructura corporal ms pesada y su solida musculatura. Y esa misma
sangre garantizaba que l jams ocupara el trono. Segn la ley del rey
tena que ser fey en ms de un cincuenta por ciento, y Heidar apenas lo era
en un cincuenta por ciento.
Pero entonces llegue yo contino Claire despus de un tonificante
trago Y yo soy fey en algo ms que un cincuenta por ciento. As que
cuando Heidar y yo anunciamos que estaba embarazada, todo el mundo
echo clculos y se asusto. Los cortesanos que esperaban que sus hijas
pescaran al rey se dieron cuenta que al tener un heredero a travs de su
hijo, Caedmon ya no necesitara casarse. Las hijas en cuestin, los
parientes masculinos que esperaban heredar si el mora sin heredero
legitimo, la gente que haba gastado una fortuna hacindole la pelota a
todos esos parientes Todos estaban furiosos!
Pero asesinar
Los accidentes comenzaron nada ms nacer
Qu clase de accidentes?
Solo en el primer mes estuvo a punto de ahogarse en la baera, se le
echaron encima un montn de perros cazadores y se le derrumbo encima
el tejado del dormitorio. Y despus las cosas fueron de mal en peor.
Y Heidar no hizo nada?
Echo a la niera, sacrifico a los animales y apuntalo el techo, pero nada
de eso evito que mi hijo siguiera rodeado de un puado de asesinos.
Por un momento estuve dando sorbos a mi bebida, tratando de pensar en
un modo diplomtico de decir lo que quera decir. Pero no era fcil. La
diplomacia era el punto fuerte de Mircea, no el mo.
Crees posible que al menos algunos de esos accidentes lo fueran
realmente? pregunte yo por fin.
No estoy loca, ni estoy alucinando! solt Claire, que sacudi el
hombro y puso toda la espalda tensa.
Mi intento de mostrarme diplomtica haba sido un fracaso.
Ni yo he dicho nunca que lo ests. Quieres proteger a tu hijo y por lo
general el instinto de una madre jams falla. Pero t has nacido aqu.
Heidar naci all. S l cree que realmente no hay ningn problema
Por supuesto que l sabe que hay un jodido problema! Despus de lo
de esta noche lo sabe ya todo el mundo!
Qu ha pasado esta noche?
Que han vuelto a intentarlo. Y esta vez casi lo consiguen.
Yo me ergu en el asiento.
Qu ha ocurrido?
Claire respiro hondo con la evidente intencin de calmarse.
Yo iba a cenar, pero en el ltimo momento decid ir a ver a Aiden. Estaba
muy alteradocomo est echando los dientes, a veces se pone imposible y
salir a caminar con calma un poco. As que lo lleve a dar un paseto corto y
al volver Dios Dory! Que haba sangre! En su habitacin!
Sangre de quien?
De Lukka susurro Claire Me la encontr tirada en el umbral de la
puerta del cuarto del nio. Le haban cortado el cuello y el charcocorra
por las baldosas y se meta por todas las ranuras. Estaba casi todo el suelo
chorreando.
Lukka es su niera?
Claire asinti. Tena los labios blancos.
Era tan joven! Cuando me la trajeron por primera vez me dio un poco
de reparo, pero fue realmente buena con l. Los feys adoran a los bebes y
ella no podaClaire trago Ella lo adoraba! aadi con sencillez Y
a pesar de que el nio ni siquiera estaba all, la asesinaron.
Quin la mato?
No lo s!exclamo Claire con un gesto de cansancio Puede haber sido
cualquiera. Hay mucha gente que piensa que los feys estaran mejor si
Aiden jams hubiera nacido.
Pero tiene que ser alguien a quien Lukka pudiera identificar porque en
caso contrario no habran necesitado asesinarla.
S, me di cuenta despus. En el momento de descubrirlo simplemente me
di la vuelta y eche a correr. Y no pare hasta que llegar al portal del to
Y por eso es por lo que apareciste descalza.
Al menos uno de los misterios haba quedado resuelto.
Claire asinti.
Esta a mas de kilometro y medio de palacio, en medio de un espeso
bosque. Perd los zapatos por el camino.
Pero el palacio no tiene su propio portal?
S, pero en ese momento no pensaba con claridad. Adems, de todos
modos, tena planeado venir aqu y supongo que era como una idea fija que
tena metida en la cabeza, porque no me di cuenta de lo que estaba
haciendo hasta no haber recorrido la mitad del camino.
Pensabas venir aqu?
S. Lo decid ayer, cuando descubrimos lo de la Naudiz dijo Claire como
si yo tuviera necesariamente que saber a qu se refera.
No me gusta eso de hacerte miles de preguntas sin parar, pero
Claire se puso en pie y comenz a recorrer el porche de arriba y abajo.
Es una runa. Ni siquiera est bien tallada; no es ms que un pedazo de
piedra con unos cuantos araazos groseros. Caedmon me la enseo una
vez y me dijo que era parte de un conjunto que hoy en da se ha perdido en
su mayor parte. Parece que nadie sabe de dnde procede. Cuando le
pregunto a la gente, simplemente me contestan que viene de los Dioses
explico Claire, haciendo una mueca Pero eso es lo que siempre dicen los
feys cuando no saben algo.
Y qu importancia tiene eso?
Porque la han estado usando parabueno, ms o menos para lo de
siempre, que yo sepa: para proteger al heredero del trono. Se supone que el
heredero debe recibirla durante una ceremonia que se celebra en su primer
cumpleaos o en todo caso en el momento en el que sea capaz de resistir
la magia de la piedra. Segn la leyenda, la persona que la lleve jams podr
ser asesinada.
Y es que ha desaparecido?
Claire asinti.
Aiden solo tiene nueve meses, pero es un bebe muy grande. As que ped
que adelantaran la ceremonia. Hubo murmuraciones porque mi peticin no
encajaba con el protocolo, pero dado al nmero de accidentes consegu que
me hicieran caso. Y entonces, justo la noche anterior, descubrimos que la
reliquia haba desaparecido de la cripta familiar.
Quin tiene acceso a esa cripta?
La entrada est protegida con un conjuro. No puede entrar nadie que no
sea un pariente cercano de sangre.
Y cuntos parientes tienen acceso?
Por lo general solo dos: Caedmon y Heidar. Ni siquiera yo podra entrar a
menos que fuera con uno de los dos.
Cmo que por lo general?
Me refiero a antes de que llegara Efrids a la corte explico Claire con
vehemencia Es la hermana de Caedmon, pero ya ves hubiera debido de
imaginrmelo. Es la madre de Aesubrand!
Trate de reprimir un estremecimiento. Aesubrand era el prncipe fey con
una vena sdica que haba estado a punto de asesinarme la ltima vez que
nos habamos visto, jugando a lo que l consideraba un divertimiento
sencillo y sin importancia. Yo me haba curado rpidamente; esa era una de
las ventajas de ser como era. Y no obstante todava tena la marca de una
mano, una sutil cicatriz, grabada igual que una quemadura en el estomago.
La marca de su mano.
A los feys, por supuesto, les importaba un bledo porque para ellos una
vida humana, que era como me consideraban a sus ojos, apenas tena valor.
Pero si les importaba y mucho que Aesubrand hubiera tratado de asesinar
a Caedmon.
El padre de Aesubrand era el rey de una banda rival de los feys de la luz y
me imagino que su intencin era lograr unificar algn da de las dos tierras
bajo un solo gobierno. O puede que Aesubrand simplemente estuviera
cansado de esperar a que su padre se decidiera a dar el primer paso y
hubiera resuelto conquistar el pas por su cuenta. De un modo u otro,
desde luego a Caedmon no le haba hecho ninguna gracia.
Dime que ejecutaron a ese mierdecilla.
Claire sacudi la cabeza en una negativa.
El Domi, o sea el consejo de los ancianos quera hacerlo, pero Caedmon
veto la decisin. Fantasa esta ahora mismo al borde de la guerra y el tena
miedo de precipitar las cosas y de que se produjera un gran caos al
ejecutar al heredero de los svarestris.
Pero entonces, Qu ha sido de l?
Lo metieron en prisin, si es que te parece que tener unos veinte
sirvientes a tu disposicin y un castillo para ti solo puede llamarse as.
Pero qu diablos?
De hecho es un pabelln de caza, pero es igual de grande que un maldito
castillo.
Y por qu no est en una sencilla celda en cualquier parte? exig
saber yo.
Preferentemente en una en la que hubiera ratas.
Porque los feys no tiene prisiones tal y como nosotros las conocemos. El
agresor pasa un pequeo lapso encarcelado, esperando el juicio, y luego es
castigado o ejecutado. En realidad no saben qu hacer con l.
Y por eso no le hacen nada? Trato de matarte!
Aesubrand haba atacado a Claire con la intencin de eliminar a su rival
antes incluso de que hubiera nacido. El haba fracasado y nosotros
habamos vencido. As que naturalmente era l quien estaba sentado
rodeado de lujos mientras yo trataba de reunir dinero para arreglar el
tejado.
Lo azotaron en pblico y me vi obligada a presenciarlo como parte
ofendida. Estuvo mirndome todo el tiempo con esa sonrisita suya dijo
Claire con un estremecimiento.
Lo azotaron repet yo con amargura Estoy convencida de que fue un
tremendo
Me interrump porque el porche desapareci en un suspiro. Y con el
desaparecieron Claire, el jardn y el suave chirrido del balancn. Por un
momento no hubo nada ms que hirviente vaco negro. Era como el color
de las nubes tormentosas contra el cielo negro. Pero de repente surgi una
escena recortada en fosforescencia, en tonalidad y en extraos sonidos y
olores, y yo estaba de pie en medio de un campo abierto.
Era un da deslumbrante de pura luz en el que el sol pareca un carbn
ardiente sobre nuestras cabezas. Antes de que consiguiera siquiera
orientarme, unas bruscas manos me empujaron por los escalones de tosca
madera hacia lo alto de una plataforma. Acababan de terminar de
construirla. Lo s porque todava ola a serrn en el aire y se vean motas de
madera en la hierba seca, ms abajo.
Ante mi haba tribunas llenas de gente sentada bajo toldos relucientes. El
aire permaneca inmvil y el sol caa con fuerza, empapndonos de un
pegajoso calor. Y sin embargo nadie se mova ni siquiera para abanicarse.
No haba ni murmullos, ni codazos, ni gente hablando, ni el tpico
comportamiento estridente que se produce cuando se renen personas y
que yo siempre he visto.
Aunque tambin es cierto que yo jams haba visto a una multitud
compuesta nicamente de feys.
Lo haban dejado con la misma ropa con la que lo haban capturado.
Llevaba ya dos semanas sucio y repugnante, manchado de sangre. Por fin le
quitaron la ropa y lo dejaron desnudo ante la multitud. Como a un criminal
comn que estuviera a punto de escuchar sentencia.
Le haban soltado las muecas de detrs de la espalda y se las haban
sujetado la parte superior de una reja en forma de equis. Tensaba y
ondulaba los msculos de los brazos al sacudirse intilmente contra la
reja. Senta la ira bullir en su interior otra vez; una furia que ningn grito
habra podido ahogar por fuerte que chillara. Que fuera l el que estuviera
all, as, mientras esa cosa estaba sentada en la tribuna
Tena las piernas separadas y sujetas a la parte inferior de la reja. La
madera era tosca y no estaba perfectamente lisa, as que las astillas se le
clavaban en la carne. Los mosquitos no hacan ms que zumbar alrededor
de su cara y pegrsele a la piel, y el no poda hacer nada para matarlos o
apartarlos. Y justo delante de la reja, colocado sobre las tablas del suelo de
modo que l pudiera verlo bien, yaca el ltigo enroscado como una
serpiente de piel, esperando para azotarlo.
Hizo caso omiso del ltigo y contemplo la escena. Entrecerr los ojos para
evitar que la luz lo deslumbrara y busco entre la multitud. No fue difcil
encontrarla. Senta como se le quemaba la piel plida y desnuda, pero al
menos el no estaba sudando como la mestiza esa en el palco de la familia,
sentada junto al hibrido de su marido. El toldo que tena encima no llegaba
a cubrirle todo el vestido verde plido. Se movi incomoda, mirando a
todas partes menos a l, retorciendo los dedos en su regazo.
El engendro ese en medio de la corte era el testimonio del ansia insaciable
de poder del rey supremo: una mancha en la lnea gentica que socavaba
su poder. Y el resultado era que un prncipe con sangre fey de la luz al cien
por cien estaba a punto de ser azotado delante de una criatura abominable
medio humana, medio fey de la oscuridad. Era obsceno.
Los soldados custodiaban la plataforma para evitar cualquier posibilidad
de huida. Las armaduras de sus hombros y brazos, las espadas sujetas a
los costados, las viseras de sus cascos; todo brillaba con la resplandeciente
luz del sol. Los pendones y las banderas colgaban flcidas en aquel
asfixiante cielo azul y dorado, esperando igual que los dems.
Los tambores comenzaron un lento y mesurado redoble que reson como
el eco a lo largo y ancho de los silenciosos prados. Un desfile de hombres
surgi desde el otro lado de la colina que separaba aquel escenario del
castillo. Los nobles de la corte, lores y ladys vestidos con sus mejores
galas, entraron en escena, caminando en fila, detrs de una figura alta con
el cabello de un rubio plateado sobre el que ostentaba la corona dorada del
poder.
El rey de detuvo delante de las tribunas para hablar a la multitud. Un gesto
sin sentido. Todos saban por qu razn estaban all. Pero su voz sigui
sonando con una monotona semejante al ruido que hacan los insectos en
los odos de la audiencia. l prefiri no hacer caso y mirar los pedazos de
la carne putrefacta que adornaban las esquinas de las tribunas: lo nico de
lo que poda alardear aquel tribunal en cuanto a su fortaleza y su voluntad
de actuar.
Junto con el haban capturado a Vtus, pero l no era prncipe. Ninguna
guerra dependa de su destino ni haba nadie tampoco que fuera a hablar
en su favor. Su familia haba salido huyendo como las ratas que eran,
agachando la cabeza, arrastrndose y suplicndole al rey por su vida, sus
tierras y sus ttulos. Haban abandonado a Vtus a merced del rey.
El haba sido testigo de esa graciosa merced del rey mientras su vida segua
pendiente de un hilo. Lo haban obligado a ver como el rey desenvainaba
una sencilla espada de guerra con una hoja como un espejo puro y
reluciente, muy afilado. Un rayo de sol haba incidido por un segundo
sobre aquella hoja, que lo haba reflejado sobre sus ojos como una
dolorosa y radiante flecha. Pero l se haba negado a cerrarlos, se haba
negado a apartar la vista un solo instante, temiendo que lo tomaran por un
gesto de debilidad.
As que haba visto como la espada descenda y seccionaba el cuello en dos:
como un manantial vibrante de pura sangre fey brillaba en medio del aire
como si se tratara de una fuente de rubes. Por un instante todo haba
quedado realzado de aquel encendido rojo: el tajo en su imaginacin, la
imagen ardiente en su memoria. Le haba recordado al brillo de la puesta
de sol justo antes de desaparecer por el horizonte. La diferencia entre el
da y la noche, entre lo que era y lo que seria.
La multitud haba ahogado un grito ante una ejecucin que para muchos
era la primera. Pero volvieron a mantener el orden otra vez al acercarse el
rey al cuerpo de Vtus y detenerse despus delante de lvir. A lvir lo
haba esposado de rodillas porque las heridas de guerra de ambas piernas
le impedan permanecer de pie durante mucho rato. Tena las manos
atadas por delante con un frio hierro negro enganchado a unas pesadas
cadenas. El metal le extraa la fuerza y poda acabar por quemarle la piel si
se lo dejaba ah mucho tiempo. Pero el hierro no iba a estropear su piel.
lvir se haba erguido al caer la sombra del rey sobre l: primero la espada,
luego el cuello y por fin la mirada orgullosa. El cabello negro enredado le
caa por los hombros y se le pegaba en las mejillas. Las heridas de su
rostro eran feas y solo se le haban curado a medias. Y a pesar de que no
tena ms que un ojo lo suficientemente abierto como para ver la escena
que se desarrollaba ante l, se haba quedado mirando al rey sin parpadear.
El no haba rogado por su vida ni haba pedido compasin.
Ni le haban ofrecido ninguna de las dos cosas
Por fin el rey supremo termino su banal discurso y los nobles ocuparon sus
puestos en el crculo de asientos colocados especialmente para ellos
delante de las tribunas. All haban estado sentados tambin durante las
ejecuciones celebradas con anterioridad; el rey quera ver que volvan a
casa con sus finos ropajes manchados con la sangre de la traicin. El
mensaje quedaba claro; como si a alguno de aquellos cobardes le hiciera
falta.
El rey se quito la camisa, la doblo cuidadosamente y la dejo sobre la espesa
hierba dorada junto a la plataforma. Sobre ella coloco la corona del
gobierno. Se aliso el pelo del crneo y se hizo una coleta con un rpido y
pulcro movimiento para mantenerlo apartado de la cara. Finalmente subi
las escaleras de la plataforma y se detuvo delante de la reja.
Se inclino y recogi el ltigo por el mango, dejando que se desenvolviera el
solo al estirarse. La piel trenzada se deslizo sobre la madera con un ruido
seco como de escamas. Se coloco a la distancia requerida sin decir una
palabra y dio un paso atrs. El ltigo resquebrajo el aire y produjo un
chasquido. Sera el primero de muchos otros.
La sangre se derramaba por la espalda y las piernas del prisionero y
rezumaba de las muecas fuertemente sujetas, formando un dibujo nuevo
con las manchas marrn rojizo del suelo a los pies. El Domi haba
presionado para que le aplicaran la pena mxima, o eso al menos haba
odo decir el: quinientos latigazos, que fcilmente podan resultar mortales
incluso para un fey. Pero el rey haba negociado y haba conseguido
rebajrselo a doscientos: segua tratando de evitar una guerra.
Era un estpido. Era evidente para todo el mundo menos para l. La guerra
ya haba comenzado.
lguien me dio una bofetada. Parpade y la brillante y bien
iluminada escena se rompi en mil pedazos y se desvaneci. Me
quede absorta mirando una telaraa del techo del porche. Yo
estaba despatarrada en el sof y Claire estaba de pie delante de
m, agarrndome de la mueca. Ella estaba plida y pareca asustada.
Levanto la otra mano, pero yo la detuve a tiempo. Ya me picaba bastante la
mejilla.
Estoy bien.
Bien? repiti ella con un chillido Estabas plida! No podas hablar!
Pero si apenas respirabas! Durante ms de un minuto, Dory!
He visto
Seguro! Tienes suerte de que no haya sido lo ltimo que has visto!
exclamo Claire, que alzo la botellita de su to Cunto has bebido?
No tanto.
Me ergu y me sent. Tena demasiado calor y una ligera sensacin de
nausea. Todava poda oler la sangre caliente en el aire, or el inquietante
silencio de la multitud, sentir el agudo mordisco de los ltigos que jams
me haban dado. Pero no fue eso lo que me impulso a ponerme en pie.
Sintate! ordeno Claire, tratando de empujarme para atrs Voy a
traerte agua y vas a bebrtela toda.
He visto como azotaban a Aesubrand afirme yo.
Me puse en pie y acerque a la barandilla.
Puede que esa cosa te haga ver visiones si bebes demasiado
T ibas de verde. Llevabas un vestido verde manzana. Haca calor y
estabas sudando. Daba la impresin de que no queras estar all.
Claire se quedo mirndome. Su pelo de un rojo ardiente brillante con la luz
procedente del pasillo.
Cmo has?
Veo recuerdos, Claire.
Pero t no estabas all! Dory, Ests dicindome que puedes ver los
recuerdos de otras personas? Dices que has visto mis recuerdos?
No eran los tuyos los que he visto le dije yo.
Comenc a buscar por el jardn. Me concentre en la lluvia distante, en su
olor metlico, en su susurro seductor y ambiguo. Y justo detrs atisbe su
presencia.
Claire frunci el ceo.
Los de quien, entonces? Porque Aiden no estaba
Los de Aesubrand?
El nombre sali de mis labios como un suspiro, curvndose al final con el
tono de la pregunta.
Claire se aferro de mi brazo.
Dory! El est en una prisin de Fantasa! No est aqu!
No he visto los latigazos desde tu perspectiva le conteste yo con
aspereza Los he visto desde la perspectiva de l. Y eso solo me ocurre
cuando esa persona est cerca.
Cmo de cerca?
Muy cerca.
Era difcil adivinar que poda haber ah fuera, en el jardn, en la oscuridad,
un poco ms atrs. Tenamos la tormenta casi encima y el viento soplaba
cada vez ms fuerte. Observe al viento recorrer un circuito en el jardn
sobre los arboles, deslizndose por debajo de las hojas verdes para darles
la vuelta de modo que los reversos claros captaron la luz de la luna. El
viento comenz a girar cada vez mas llevndose las hojas a lo largo de la
valla hasta que todo el jardn se convirti en una enorme bandera plateada
desplegada contra el verde oscuro de las nubes tormentosas.
Pero si haba una persona involucrada en todo ello, yo no la vi.
Claire sacudi la cabeza.
Nadie vendr aqu al menos hasta dentro de un par de das como pronto,
te lo prometo. Aunque haya logrado escapar de algn modo, es imposible
que haya venido aqu.
La lnea del tiempo fey es tan distinta a la nuestra que no hay modo de
saber cunto tiempo ha transcurrido all desde que t te marchaste. Puede
que lleven semanas buscndote.
No, imposible.
Claire! Yo te vi hace un mes y ni siquiera se notaba que estuvieras
embarazada! Y ahora tienes un nio de un ao!
Nueve meses.
Lo que sea. El asunto es que
Que el tiempo aqu ahora mismo transcurre ms deprisa y eso me da
ventaja.
Deje de mirar en direccin al jardn y dirig la vista hacia ella.
Cmo dices?
Los feys tienen programadas las variaciones de la lnea del tiempo. Es
una de sus grandes ventajas frente a nosotros. Siempre saben exactamente
donde y cuando van a llegar cuando aparecen en nuestro mundo mientas
que nosotros en cambio nunca lo sabemos.
Cmo demonios se puede programar algo como el tiempo?
Claire le dio un empujoncito a sus gafas. El viejo gesto de nerviosismo de
siempre. O quizs lo hiciera simplemente por el calor. El aire estaba denso
a causa de la lluvia, mohoso y caliente como un gran manto. Sofocante.
Como el da en que Aesubrand recibi doscientos latigazos sin aprender
nada que a odiar.
Como si el necesitara esa leccin.
Caedmon tiene una sala en el palacio desde donde lo controla dijo
Claire, que volvi sentarse Hay una cosa enorme en la pared. Es como
una especie de mapa con dos ros. El uno es nuestra lnea de tiempo, el
otro la de ellos. Y cada uno tiene su cauce, Comprendes? A veces corren
paralelos, pero otras uno de los dos se tuerce y forma un enorme ngulo, y
luego le cuesta mucho tiempo volver junto al otro.
Entonces a veces el tiempo corre ms deprisa aqu y otras ms deprisa
all?
S. Ayer lo comprob y les costara bastante seguirme hasta aqu.
Cunto?
Eso depende del tiempo que tarden en darse cuenta de que he podido
venir aqu. La curva actual del rio, si es que quieres que la llamemos as, no
es muy grande. As que todava les costara unos pocos das.
Con un poco de suerte una semana.
Gire la vista hacia el jardn con escepticismo.
Entonces por qu tengo la sensacin de que nos observan?
Probablemente porque te observan contesto ella agriamente Los feys
tienen espas por todas partes y no todos ellos son humanos.
Qu quieres decir?
Que utilizan elementos de nuestro mundo para espiarnos. Los blarestris
son descendiente de los dioses de la fertilidad, de los Vanir. O al menos
eso afirman ellos. Eso les permite conectarse con plantas, con animales,
con ese tipo de cosas.
Y los svarestris?
Son descendientes de otros, de un grupo rival de dioses: los Aesir, que
tienen influencia en cosas como el clima explico Claire, que entonces
arrugo la frente No estoy segura de que cosas pueden hacer. No era el
tema del que se hablara mucho en la corte.
Comprendo perfectamente por qu.
Claire sacudi la cabeza.
No es solo por la ambicin de Aesubrand; la cuestin viene de mucho
ms atrs. Hubo una guerra hace mucho tiempo entre dos grupos de
dioses. Aesir venci y sus seguidores gobernaron Fantasa durante siglos.
Pero un da pronto desaparecieron sin previo aviso y sin dar ninguna
explicacin. Y la gente tuvo que solucionar sus problemas por su cuenta.
As que claro, hubo otra guerra.
Y los svarestris perdieron.
Nono exactamente. Aquella vez en realidad no gano nadie. Iban tan
igualados que fue una verdadera masacre. Yo no s mucho de eso porque
ninguno de los ancianos feys que vive all quiere hablar del asunto. Pero de
todos modos despus de un tiempo los svarestris y los blarestris se
establecieron cada uno en el territorio conquistado y desde entonces
siguen odindose.
Y a pesar de todo Caedmon permiti que su hermana se casara con uno
de ellos?
Claire puso los ojos en blanco.
No con uno cualquiera sino con el rey. Y no s si se lo permiti. Efrids
estaba decidida a no casarse por debajo de su rango y como era princesa,
todos los pretendientes de la corte estaban por debajo de su rango.
Caedmon se lo permiti porque pens que ese matrimonio mejorara las
relaciones entre las dos partes, fomentara la buena voluntad y todas esas
cosas.
Pero no ha sido as.
No hay nada que pueda mejorar las relaciones entre ellos! A los
svarestris solo les preocupa recuperar el poder. Es como si estuvieran
obsesionados. Creo que consintieron en ese matrimonio porque pensaron
que Caedmon falleca sin dejar descendencia, su prncipe reinara sobre
todo el territorio. Solo que ahora ha aparecido Aiden.
Y los svarestris se revuelven.
Pero no tienen ninguna razn! Tienen a Efrids!
Claire se puso de pie otra vez. Pareca incapaz de permanecer quieta. Ella
siempre haba sido la ms tranquila de las dos y sin embargo en ese
momento su nerviosa energa recorra el porche como un rayo distante.
Por qu crees que ella es?
Porque robo la runa! Quiere que su malvado hijo herede el trono y para
eso es necesario que Aiden muera. Esa es la verdadera razn por la que
vino a la corte. Le dijo a todo el mundo que era para visitar a Aesubrand,
pero era solo una excusa. Quera la Naudiz y sabia que nadie ms que ella
poda conseguirlo.
Cmo consigui salir de la cripta con la runa? exig saber yo S solo
dos personas tienen acceso, la cosa no tiene mucho misterio.
No tiene absolutamente ningn misterio! El guardia de la cripta
sospecho de ella cuando apareci por all como por casualidad, sin
anunciarse antes y sin escolta, pero no pudo negarle la entrada. Nada mas
marcharse el comprob que no faltara nada, pero la Naudiz ya haba
desaparecido.
Entonces todo el mundo sabe que fue ella?
S, pero nadie sabe que ha hecho con la piedra.
Es que no la cachearon?
Claire solt una risa amarga.
Pues claro que la cachearon! Y ni te imaginas el folln que se monto
por eso! Pero Caedmon insisti, solo que naturalmente no le encontraron
nada encima. Ni tampoco entre sus pertenencias. As que ella se marcho
corriendo toda enfurruada, diciendo que no pensaba quedarse en un lugar
en el que la haban insultado de ese modo. Y a las pocas horas de
marcharse, cuando ya estaba en la maldita frontera, descubrieron como lo
haba hecho. Le haba dado la piedra a un guardia de Caedmon; un traidor
que sali huyendo y que probablemente era uno de los bastardos que
haban intentado matarlo. Jams averiguaron quienes haban participado
realmente en el atentado.
Y ella se encontr despus con ese traidor que le devolvi la piedra.
Inteligente.
Exacto confirmo Claire.
Claire se apoyo sobre la barandilla del porche. El viento le alborotaba los
rizos alrededor del rostro. Su cabello pelirrojo brillaba con el reflejo de la
luz procedente de la casa. De pronto, enmarcada contra aquel furioso
negro verdoso de las nubes, su aspecto me pareci un poco como de otro
mundo.
Solo que ese traidor no fue.
Cmo?
No se reuni con ella. Ni tampoco le llevo la piedra a Aesubrand, si es
que ese era el plan. Caedmon cree que lo ms posible es que lo fuera. Una
persona que no puede morir puede escapar por cualquier parte; incluso de
la prisin mejor custodiada.
De repente sent deseos de invitar a aquel guardia a una cerveza.
Entonces, Adonde fue?
Los guardias del portal ms cercano dicen que tienen registrado su pase
alrededor de una hora antes de que se descubriera que faltaba la piedra. No
tena autorizacin para salir, pero conoca a un par de guardias de la
frontera, y de todos modos era un compaero de trabajo. As que lo
dejaron pasar.
Un portal que conduca adonde?
Aqu! A Nueva York! se apresuro a revelarme Claire Caedmon cree
que va a intentar vender la runa con la que le tendi la trampa a Efrids.
Vale una fortuna, as que supongo que simplemente le resulto demasiado
tentadora.
Pues eso ha sido una suerte.
No quera ni pensar en la idea de que Aesubrand pudiera hacerse
invencible. Era ya demasiado poderoso como para estar tranquila.
S, pero Aiden sigue sin proteccin! La Naudiz est aqu, en alguna
parte, y yo tengo que encontrarle antes que los svarestris. Es el nico modo
de asegurarme de que
Claire se interrumpi porque de pronto, en cuestin de un instante, la
temperatura cay en picado como si sbitamente hubiramos entrado en
una nevera. Baje la vista y vi el dibujo que formaba el hielo en el umbral de
la puerta y sobre los tablones de madera del suelo. El calor que haban
absorbido durante todo el da los haba mantenido suaves y clidos al
contacto del pie, pero de pronto estaban duros, fros y escurridizos a causa
del hielo.
Basto con un vistazo al jardn para ver como la nieve se arremolinaba al
caer desde aquel cielo negro. Los copos brillaban y reflejaban la luz de la
casa. Me puse en pie y baje los escalones para extender la palma de la
mano y coger uno de esos copos. Se derriti inmediatamente con el calor
de mi mano, quedando reducido a unas cuantas gotas de agua. Las ol, solo
para asegurarme. Agua, hielo.
Eran das de verano y de mucho calor en Brooklyn, pero estaba nevando.
Unos cuantos copos aterrizaron en mis labios. Suaves como plumas.
Muchos ms cayeron en la parte descubierta del porche y sobre el pelo y
las pestaas de Claire, que lanzaron destellos de un dorado brillante.
Qu ocurre? pregunto ella, frunciendo el ceo.
Entra en la casa le dije yo con el corazn acelerado.
Pero antes has dicho que eso no importaba, que los hechizos protegan el
porche igual que la casa protesto ella, que no obstante comenz a
recoger a los nios.
Los hechizos estn hechos para detener la magia, no al mal tiempo.
Un escalofri que no tena nada que ver con el frio me invadi de arriba
abajo.
Como para recalcar precisamente lo que haba dicho, una piedra de granizo
de un tamao considerable golpeo en ese momento el tejado metlico del
porche y lo atraves como si se tratara de una canasta de beisbol.
Fue a parar justo sobre los escalones que tena delante, contra los que se
rompi en mil pedazos que salieron volando en todas direcciones. Varios
trozos ms largos que mi dedo se incrustaron en la barandilla del porche,
el lateral de la casa y mi pierna.
Dory!
Se me clavo en la pierna. Me sala una astilla del tamao de una navaja de
la rodilla y de la herida manaba sangre.
Vete! grite yo.
No vi si Claire me hizo caso o no porque al segundo siguiente una ola de
viento helado cruzo el porche. Rompi todas las ventanas y me obligo a
tirarme al suelo. Aunque eso me dio igual y al menos me sirvi para
proporcionarme algo a lo que sujetarme cuando al instante siguiente el
porche se desdibujo a causa de una repentina ventisca de deslumbradora
nieve blanca en pleno verano.
Durante un minuto no vi nada, pero luego consegu agarrar algo frio y duro
con la mano. Tarde un segundo en identificarlo porque el hielo solidificado
lo haba transformado, pero era la cadena del balancn.
Tire de ella para llegar hasta el asiento, me di la vuelta y desde all me
dirig hacia el lugar en el que calcule aproximadamente que estaba la
puerta. Y entonces el viento me lanzo contra ella y me obligo a perforarla.
La puerta se abra hacia fuera y no hacia dentro, pero la fuerza del
temporal basto para hacerme atravesarla y dejar un agujero con la forma
de mi silueta que rompi tanto la madera como el cristal y que permiti la
entrada al temporal dentro. Me di contra la pared y despus me resbale
sobre el charco de nieve y hielo que ocupaba la mitad del pasillo.
Evite salir disparada por la puerta delantera de la casa otra vez hacia fuera
agarrndome a la barandilla de las escaleras que daban al segundo piso.
Por un momento el viento helado que entraba por la puerta de atrs logro
casi soltarme de la barandilla, pero logre sujetarme y ponerme en pie.
Entonces mire a m alrededor buscando desesperadamente algn rastro de
Claire y de los nios. Gritar sus nombres era intil, pero a pesar de todo lo
hice. Debido al ruido que produca el viento y a su forma de hacer crujir
toda la casa ni siquiera yo consegu or mi voz.
Pero si o el golpe ensordecedor que se produjo cuando una bola de hielo
enorme atraves el tejado de la casa con sus tres pisos y amontonndose
en el pasillo formando un rectngulo que iba creciendo en direccin a la
puerta trasera.
No solo se trataba de una tormenta poco natural, sino que aquel frio
tampoco tena nada de normal. El aire ola raro; como si soplara hacia
arriba desde lo ms hondo de un profundo barranco oscuro y estancado.
Sent el aire helarse poco a poco a mi alrededor, vi como mi aliento iba
transformndose en niebla cada vez ms densa y note que mis msculos se
tensaban y por ltimo se helaban y aflojaban. Y solo haba transcurrido un
minuto.
Me escurr sobre el hielo y acabe en la cocina, que era como una caja azul,
fra y vaca, con todas las encimeras y ventanas cubiertas de hielo crujiente.
La puerta que daba al exterior haba aguantado, pero los paneles de cristal
se haban roto a causa de una presin, cediendo el paso a cuatro serpientes
de hielo que haban entrado haciendo eses.
Saque la linterna de un cajn y volv tambalendome al pasillo para subir al
pido de arriba. Tena que encontrar a Claire y a los nios y adems
necesitaba armas. No poda luchar contra el tiempo, as que tendramos
que huir. Y no me caba duda de qu encontraramos fuera.
Solo haba un grupo, que yo supiera, que pudiera controlar el tiempo de
esa forma; que pudiera manejarlo a su voluntad para utilizarlo como arma.
Hubiera debido figurrmelo al ver aquel rostro fuera, pero lo cierto es que
el rostro no era humano. Ni siquiera era un rostro de carne y hueso; no era
ms que una coleccin de hojas de rbol, que al soplar el viento, haban
formado una extraa cara perfectamente reconocible. O ms bien, como
comprenda yo por fin, a causa de la magia fey.
La linterna no me resulto til en absoluto. Apenas se vea nada a travs de
la cortina blanca que caa a m alrededor como la lluvia, silbando por el aire
con una intencin mortal. Pero, por lo poco que poda ver, las escaleras
estaban casi intransitables.
Las tuberas, incapaces de resistir el brusco cambio de temperatura, haban
estallado dentro de las paredes y haban comenzado a derramar hilillos de
agua como telaraas por las escaleras. El agua se haba helado al instante,
formando un rio de obstculos mortales en forma de puntas y abanicos. M
e quede mirndolo incrdula. Era como si en solo cinco minutos
padeciramos los efectos de una extraa ventisca de cinco das. Yo no tena
ni idea de cmo luchar contra algo as. Ni siquiera haba odo decir nunca
que pudiera ocurrir algo semejante. Pero una cosa si era segura.
S no conseguamos salir de all, pronto nos congelaramos.
Logre atravesar el tinglado gracias a la barandilla, que rompi unos
cuantos pedazos de hielo de los ms gordos delante de mis narices. Me
saque mas trozos de hielo de las piernas sin dejar de maldecir a la falda,
me arrastre por el agujero y entre en lo que pareca un campo de batalla.
Los tres pisos de la casa se estaban convirtiendo en uno solo a marchas
forzadas, a fuerza de bolazos de granizo que iba agujereando ms y ms el
tejado y los distintos suelos y techos. Gire al llegar al pasillo del segundo
piso y fui abriendo las puertas que no haban salido disparadas al estallar
las bisagras con la fuerza del viento. El aire haba revuelto los papeles y
ropa, y todas las lmparas se balanceaban. Con tanto revuelo era difcil
estar segura, pero creo que Claire no estaba en ninguna de las
habitaciones.
No haba nadie en el segundo piso, as que me dirig al tercero. Solo que las
escaleras casi haban desaparecido. Me agarre a un armario que se haba
cado de lado y me sub encima. Estaba apoyado contra la pared as que
trepe por los estantes como si fueran una escalera. Cada vez me costaba
ms respirar, tena los dedos de los pies entumecidos y los senta como si
estuvieran prisioneros en guantes, Pero lo consegu: me arrastre por un
lado de la escalera y llegue al desierto helado.
La tercera planta de la casa estaba hecha pedazos. Al menos no tendra que
preocuparme ms por el tejado, pens con cierto cansancio mientras
contemplaba los agujeros del tamao de un coche por los que se vean el
cielo negro y los remolinos de nieve. Todo era hielo: desde el suelo hasta lo
que quedaba del techo y paredes. Haba estalactitas heladas colgando de
todos los viejos accesorios que aun quedaba sujetos a las paredes y al
techo: eran como cristales, como barbas que colgaran de la barandilla de la
escalera, y todo estaba profundamente congelado. Todo el tercer piso era
una extensin blanca sin interrupcin que reflejaba la luz de la linterna.
La tormenta ceso durante el tiempo que estuve all.
Ceso con tal brusquedad que me dejo los odos silbando. Una ltima rfaga
de viento desgarro la casa con un suspiro repentino. Luego nada. No ms
piedras de hielo, no ms cacharros rotos ni vasos templando, no mas
viento. Todo se quedo en un completo silencio.
Pero por alguna razn eso no me hizo sentirme mejor.
Claire?
Mi voz apenas resulto audible y tampoco hubo respuesta.
El frgil hielo cruji bajo mis pies mientras yo segua ah paralizada. No
quera moverme hasta no estar convencida de que era seguro. Me dirig al
bao porque era lo que estaba ms cerca. La baera estaba repleta; era
como si alguien la hubiera preparado para darse un bao. Haba un avin
de juguete medio atrapado en un tmpano de hielo, flotando en la
superficie. Entre en mi habitacin pero estaba exactamente igual: la cama y
el armario congelados y medio enterrados bajo un montn de nieve que
llegaba a la altura de la rodilla.
Me di un golpe y alce la vista. Vi mi aliento en el aire y en el cielo oscuro.
Haba un enorme agujero en el techo que ocupaba quizs una cuarta parte
de la habitacin. Eso explicaba la enorme masa blanca.
Pero no era lo que me caa por la nuca.
La extraa tormenta haba cesado, pero lo peor iba a ser la lluvia porque
continuaba despus del vendaval como si nada hubiera ocurrido. El manto
blanco que cubra mi habitacin comenzaba ya a convertirse en un charco.
Gotas de agua golpeaban y derretan las montaas de nieve y
repiqueteaban contra mi pelo helado y tirante. Me abr paso hasta el
armario.
La puerta haba impedido que entrara dentro la nieve.
Me puse un par de botas y saque todas las armas que pude. El problema
era que la mayor parte de ellas estaban diseadas para luchar contra los
habitantes de este mundo en sus variadas formas y adems seguamos sin
saber exactamente cuntos eran los feys. Sin embargo, yo solo dispona de
lo que tena.
Bajar las escaleras fue mucho ms fcil que subirlas.
Haba muchos agujeros entre los que elegir. Me deje caer por uno de ellos
hasta el segundo piso. Fue estupendo golpear aquellas superficies
resbaladizas con una suela adherente para variar. Apenas me haba puesto
en pie cuando capte un movimiento a un lado; fue como un breve y plido
parpadeo. Me gire y apunte con la pistola. Era Gessa.
Ella se llevo un dedo a los labios y me hizo seas.
Yo me acerque a su lado lo mas silenciosamente que pude. Gessa estaba de
pie en una amplia zona a la que le falta el duelo. Miraba para abajo.
Estbamos a la altura de la mitad del pasillo de la planta baja, de cara a la
puerta principal de la casa. El vestbulo principal apenas se usaba jams: la
puerta estaba atrancada y la casa almacenaba un montn de muebles en
esa pieza simplemente porque le gustaba. Haca mucho tiempo que todos
nos habamos dado por vencidos y o bien entrabamos por la puerta de la
cocina o bien por la de atrs.
Pero alguien se diriga a la puerta principal.
as enormes ventanas de la fachada de la casa permitan ver el
jardn solo borrosamente y con las rayas que trazaban las gotas del
agua al caer. Pero yo me haba equivocado al creer que era una
lluvia natural. Observ con un sobresalto que me dej paralizada
cmo las gotas que colgaban del saliente del tejado comenzaban a
doblarse, a coagularse y a sobresalir hasta formar la imagen de la cabeza
de un hombre.
El perfil era ntido y se dibujaba con precisin contra la calle oscura. Todo
era de un claro cristalino excepto el agua que se filtraba del tejado, que
estaba sucia por el alquitrn. Dibujaba el semblante de un fantasma y le
confera la apariencia de una estatua antigua y vieja. Y el hecho de que
estuviera hecho de gotas no contribua a evitar la fuerte impresin.
Ni haca que resultara menos aterrador.
Por el rostro y cuello comenz a caer agua con ms abundancia,
espesndose hasta formar lentamente dos poderosos hombros, dos
musculosos brazos y un fuerte torso. La figura en s misma pareca hecha
de mercurio a la luz de la luna, pero todava poda verse el jardn ms all:
la plida silueta del camino, las pinceladas oscuras de los rboles, el brillo
de la lluvia cayendo. Detrs de ella los cumulonimbos iban creciendo en
altura y oscuridad, y su luz interior les proporcionaba una belleza
aterradora.
Maldije en voz baja. Detestaba la magia que no conoca. La que conozco ya
es bastante mala: hay magos que pasan el tiempo inventndose formas
nuevas de matarme. Pero al menos cuento con una oportunidad medio
decente de contraatacarles utilizando mi propio catlogo de trucos. Los
que no he visto nunca, en cambio, me producen dolor de cabeza.
Qu diablos es eso? susurr yo.
Manlkancontest Gessa, apretando con ambas manos un hacha de
guerra tan pequea que pareca de jugueteMagia fey de la luz.
S, pero Qu es?
Gessa arrug todo el diminuto semblante al tratar de buscar las palabras
para definirlo. Era una recin llegada relativamente hablando y estaba
aprendiendo ingls. Pero como mi vocabulario trol segua reducido
aproximadamente a unas dos palabras y la mitad de ellas eran tacos,
tendramos que conformarnos.
Los svarestris controlan los elementos. Usan ese poder para construir
guerrerosexplic Gessa, que se meti el mango del hacha debajo del
brazo para hacer un gesto extrao con las manos.
Construir guerreros con qu?
Con el poder. Los elementos.
Gessa volvi a hacer el mismo tipo de movimiento con las manos como de
envolver. Yo tragu. Esperaba haberla malinterpretado, pero estaba casi
convencida de que no.
La cascada haba comenzado a gotear ms abajo, solidificndose hasta
formar una espalda firme, unas piernas musculosas y unos pies que
dejaron una huella acuosa en el suelo del pasillo al entrar. La figura se
haba saltado los hechizos de proteccin como si no existieran; era
evidente que la lean como si fuera agua y que por lo tanto la consideraban
inofensiva.
Envuelven su poder alrededor de un elemento y forman una sombra o
doble con l?pregunt yo con un susurro.
Gessa simplemente me mir.
Un doble? Crean un doble?
Ella asinti y afirm:
Crean un guerrero.
Maravilloso.
Por la calzada trep la luz halgena blanca y fra de los faros de un coche.
Un vecino que llegaba ms tarde de lo habitual. El dibujo del cristal
emplomado de la puerta principal se deform y estir hasta englobar a la
criatura entera, realzando todo aquel cuerpo casi transparente. Era
increble hasta qu punto el agua resaltaba todos los detalles de aquella
cosa: los msculos del pecho, la arruga del codo, la zona hundida
alrededor del ombligo y el rostro plido, por completo helado y
aterradoramente silencioso, mirando a su alrededor.
La luz del suelo se fue estrechando hasta convertirse en una rendija y se
desliz por la pared segn el coche pasaba por la calle. Finalmente el
pasillo qued de nuevo en sombras. Yo tena un problema. Jams haba
visto nada ni remotamente parecido. Y lo que era an peor: no saba cmo
matarlo.
Decid que lo que tena que hacer era experimentar. Saqu un arma y le
dispar media docena de balas a aquella cosa. El sonido result
ensordecedor en medio del silencio de la casa. Los disparos dejaron un
olor acre. Pero era el nico modo de disparar que yo conoca. Las balas
atravesaron aquel cuerpo insustancial igual que las piedras atraviesan un
estanque: salieron por el otro lado para quedar incrustadas en la pared del
vestbulo. La criatura alz la vista. Aquellos ojos inquietantes y sin color
siguieron el curso del techo hasta toparse con los mos.
Buena idea.
Cmo lo matamos?le pregunt a Gessa en un susurro sin dejar de
mirar a aquella nada que sin embargo me miraba fijamente a m con un
brillo de hielo salvaje.
No vivocontest Gessa, encogindose de hombros.
Eso ya me lo haba figurado. No ola como una persona ni como un animal;
ms bien ola como una piedra mojada, ligeramente orgnica y con la
acidez de las hojas cargadas de humedad. Pero la mano que haba girado el
pomo s que tena que estar viva.
Entonces, Cmo lo detenemos?
Hierro frodijo Gessa, que alz su diminuta arma.
Bien, Dory: ya poda ir soltndolo, me dije a mi misma con severidad.
Hubiera debido figurrmelo. Los feys tienen una fuerte aversin al hierro
en todas sus formas. Pero por desgracia mis cuchillos eran de acero
ennegrecido y mis balas eran de plomo y plata. Y ya haba visto de qu
servan con esa cosa.
Gir la vista a m alrededor en busca de inspiracin. Por la rendija de la
puerta vi el borde de la cornisa de la chimenea de la habitacin de Claire. Y
sin duda all tena que haber un atizador de hierro fundido enterrado bajo
la nieve derritindose. Fui por l y volv justo a tiempo de ver cmo las
cosas iban de mal en peor.
Claire haba salido por la puerta que daba al cuarto de estar. Haba perdido
las gafas en alguna parte y con la escasa luz no vea a la figura
transparente del manlkan, de pie junto a la pared. Las borrosas rayas del
envejecido papel pintado solo se distorsionaban ligeramente detrs del
cuerpo de agua, que alz muy despacio una mano.
Entonces Gessa se lanz por el agujero del suelo, chillando y con la
diminuta hacha levantada. Golpe a la criatura en la coronilla y la parti en
dos de arriba abajo, desintegrando el <<cuerpo>> y provocando una ola.
Claire se gir y alarg una enorme pezua que, por suerte, no reban ms
que el aire por encima de la cabeza de Gessa.
Yo salt tras ella y fui a caer junto a Claire. Poco falt para que no me
rebanara a m tambin.
Claire! Soy yo!
Claire me agarr con la mano an cubierta de escamas como si se tratara
de la armadura para la batalla. Sent que poda romperme los huesos con
un leve movimiento de mueca, as que me qued muy quieta. Hasta que
esas garras me apretaron el brazo y comenzaron a zarandearme.
Dime que estn contigo!
Quines?pregunt yo, sintiendo que se me caa el estmago a los pies.
Los nios!grit ella con desesperacinLos he perdido con la
tormenta, y no estn ni en el cuarto de estar, ni en la biblioteca, ni en el
stano
Claire se interrumpi y se qued mirando algo por la ventana. Un solo
vistazo me bast para comprender que se trataba de lo que yo esperaba:
una docena o ms de feys, de pie en el jardn delantero como manchas
plidas contra la noche.
Me haba imaginado que deban de estar cerca para poder poner en marcha
un hechizo como ese, pero no esperaba que estuvieran all mismo y al
descubierto. Y eso no era nada bueno. Porque significaba que tenan plena
confianza en su propio poder y eso a m no me gustaba nada.
Claire ech a andar en esa direccin con el rostro lvido, pero yo la detuve.
Ellos no los tienen, Claire! Si los tuvieran ahora no estaran
atacndonos!
No pueden atacarnos!solt Claire a su vezLa tormenta no ha
logrado derribar los hechizos de proteccin y no pueden entrar. Y ni
siquiera todos ellos juntos tienen tanto poder como para montar el mismo
truco dos veces seguidas. Pero los nios se han asustado con la tormenta y
han debido de salir corriendo de casa y
Claire retrocedi y vio el charco de agua del suelo que haba dejado el
charco de agua del suelo que haba dejado el manlkan tras desaparecer. De
la lluvia surgi una mano de cristal que la agarr por el tobillo.
Qu es eso?chill Claire al tiempo que sacuda el pie.
Atraves la mueca de cristal con el atizador del fuego y la mano se
desmoron. Por el momento.
Gessa lo llama manlkan. Yo no s qu
El charco se levant de pronto; en esa ocasin comenz a manar hacia
arriba exactamente al contrario que una cascada. Aquella cosa se form
solo a medias, pero alz una de sus poderosas piernas y me dio una patada
tal que me lanz volando contra lo que quedaba de las escaleras. Me clav
un trozo de la barandilla rota en el muslo, pero lo peor de todo fue tener
que tirar para sacrmela.
La herida era fea y tena que vendrmela, pero no haba tiempo. Otras dos
cosas ms entraron juntas por la puerta y una de ellas vino directamente
hacia m. Trat de rebajarla con el atizador, pero lo esquiv y no consegu
ms que arrancarle un brazo. Y cuando se arregl ella sola lo que le creci
en el lugar del miembro perdido fue un pedazo de hielo largo y afilado
como una lanza que us para intentar clavrmelo.
Lo esquiv mientras Gessa le cortaba las piernas a la otra criatura que
invariablemente volva a formar miembros nuevos cada vez. Claire dio un
portazo, cerr con llave la puerta principal y se march a la cocina.
Segundos despus volvi con una sartn en una mano y una tapa grande de
una olla en la otra. Le lanz esta ltima a modo de platillo volador a otra
criatura que no haba hecho ms que entrar por la rendija inferior de la
puerta. Se resquebraj limpiamente en dos por la mitad; se desintegr y
provoc una ola que se estrell contra la pared.
La lanza de hielo que me persegua golpe la pared del cuarto de estar y la
atraves de arriba abajo para luego caer sobre el escaln en el que yo haba
estado de pie segundos antes. Volvi a formarse casi al instante,
aprovechando la nieve amontonada alrededor que le provea de un material
nuevo y rpidamente moldeable. Yo elud varias docenas de golpes, pero
aquella arma reluciente y salvaje me conduca poco a poco hacia arriba,
hacia el callejn sin salida de las escaleras. Se me da bien luchar con un
arma de hoja afilada o con una reproduccin de una calidad razonable,
pero apenas poda ver el atizador que tena en la mano.
Y la tenue o nula luz tampoco ayudaba mucho. No me bastaba con el dbil
reflejo de la luna que entraba por el tejado destrozado, el plido brillo de
la farola de la calle principal y el rayo dorado de una lmpara que alguien
se haba dejado encendida en el cuarto de estar. La transparencia de aquel
ser a excepcin del brazo congelado sumado a la escasa luz haca que fuera
imposible seguirle la pista en movimiento. Y raramente se quedaba quieto.
Lo golpe y lo part, evit estocadas de mercurio y consegu darle aqu y
all, pero ms por suerte que por otra cosa. Porque cada vez que uno de
mis golpes le arrancaba un trozo, inmediatamente le creca otro. Y
enseguida comprend que entrar en contacto directo con l no era una
buena idea.
Plant un pie sobre su extrao pecho para empujarlo y tirarlo por las
escaleras, pero mi pie sigui resbalando dentro de l. Atraves su interior
de hielo hasta meter la rodilla. Unas cuantas gotas se derramaron por su
espalda. Y entonces el cuerpo se solidific a m alrededor, me atrap y me
lanz contra la pared.
Me di tal porrazo que estuve a punto de soltar el atizador. No s cmo
consegu sujetarlo y rajar a la criatura con la improvisada arma, y me
figuro que tuve la suerte de darle esa vez en la cabeza porque cuando por
fin pude enfocar la vista, no quedaba nada ms que una cascada de agua
bajando por las escaleras y bifurcndose en riachuelos para evitar los
charcos de agua sucia. Gessa, sin embargo, no tuvo tanta suerte.
Estaba justo debajo de m, luchando contra una criatura que era tres veces
ms grande que ella y que se lanzaba encima con los puos por delante.
Flua por encima y alrededor de ella como un sudario de agua, envolviendo
su diminuto cuerpo entero. Cubri su rostro en cuestin de segundos y de
pronto solo pude verla a travs de las bandas ondulantes de agua.
Gessa cay de rodillas. Era evidente que no poda respirar. El hacha
sobresala de toda aquella masa acuosa, pero solo el mango de madera
tocaba a la criatura. Yo eche a correr por las escaleras, pero entonces el
charco que tena delante empez a coagularse y las gotas se apresuraron a
juntarse como si las uniera el magnetismo. Antes de que pudiera parpadear
la criatura se haba formado a medias, as que le arroj el atizador a la cosa
que tena atrapada a Gessa.
Vi cmo el atizador golpeaba el hielo y vi a la criatura caer desplomada a
los pies de Gessa, que abri la boca desesperadamente para respirar. Y
entonces ech a correr escaleras arriba gritando. Mi criatura de hielo me
pisaba los talones.
Fui a poner el pie en el escaln al borde de un agujero. Hasta ese momento
haba estado cubierto por una fina capa de hielo que yo romp con mi
propio peso. Met sin querer el pie en el agujero y sent que todo mi cuerpo
era arrastrado hacia abajo. Y gracias a la destruccin que haba provocado
la tormenta segu cayendo y cayendo.
Me estrell contra lo poco que quedaba de suelo debajo de las escaleras y
llegu al stano. Aterric sobre uno de los apestosos montones de
alfombras que mis compaeros de piso usaban a modo de cama. Di un
traspi y me pegu contra la pared justo a tiempo de ver bajar un ro de
agua por la mohosa pintura verde para volver a formar enseguida un brazo
que me agarr por el cuello con fuerza.
Trat de agarrarlo con ambas manos para evitar que me partiera el cuello,
pero la sustancia que intentaba asir no era carnosa. Cuando ms me
acercaba ms escurridiza me pareca y ms cargada de energa esttica la
notaba al contacto: Como la superficie de un hechizo. Y es que eso era
precisamente, comprend, mientras la mano me apretaba como una soga.
Los feys utilizaban su poder para construir un hechizo alrededor de un
elemento, en este caso el agua. Eso les otorgaba el cuerpo que necesitaban
para atacar y les garantizaba que su poder estaba bien oculto, de modo que
nuestros hechizos de proteccin no pudieran interpretarlo correctamente.
Por lo general un hechizo siempre es peligroso, pero particularmente si es
fey porque son muy difciles de romper. A menos, por supuesto, que haya
por all un neutralizador por proyeccin por pura casualidad.
El trabajo de Claire en la casa de subastas consista en calmar a los a
menudo temperamentales objetos a la venta para asegurarse de que no
estallaran llevndose por delante a la mitad de la clientela. Para ella la tarea
era fcil porque era una bruja neutralizadora: una persona con la habilidad
innata de absorber la energa mgica de su alrededor para dispensarla sin
provocar daos. Claire poda echar abajo cualquier conjuro creado sin
demasiado esfuerzo.
Siempre y cuando lo viera, claro.
De pronto me asalt un terrible mareo y la habitacin empez a dar vueltas
a m alrededor con fuerza. Tena que escapar de aquella situacin, subir las
escaleras y hablarle a Claire del hechizo. Pero comenzaba a verlo todo
negro y golpear aquel brazo de cristal no serva absolutamente de nada.
Solt una mano para buscar a tientas por el cinturn. Un atisbo de pnico
me embarg al sentir que me apretaba la garganta ms y ms. Dispona de
las armas suficientes como para matar a un pelotn, pero no tena
absolutamente nada que pudiera siquiera herir en lo ms mnimo a un
manlkan; cosa que, por otro lado, tampoco era de extraar ya que yo
jams haba odo hablar de semejantes cosas hasta esa noche.
Pero se me acaba el tiempo. Ante la completa oscuridad de mi visin
comenzaron a surgir puntos de todos los colores, pero ninguno de mis
esfuerzos sirvi para apartar aquella mano ni un milmetro. O me haca con
algo de hierro, o pronto estara muerta. Cualquier cosa me servira.
Entonces vi un mango recubierto de tela que sobresala por debajo del
montn de alfombras apiladas una encima de otra.
No pude ver que objeto era, pero tir de l con el pie. Se trataba de una
maza enorme de aspecto medieval cubierta de pinchos y con algunos
calcetines sucios enganchados y atravesados. La saqu de debajo de las
alfombras y deslic el dedo gordo del pie por el estrecho hueco entre el
mango y la pesada bola de hierro. La sacud bruscamente y la agarr con la
mano antes de que convirtiera mi cara en una hamburguesa.
Haba perdido casi toda la fuerza, mi ngulo de disparo era psimo y tena
tantas posibilidades de golpearme a m misma como a la mano de hielo.
Pero no me importaba. No poda pensar en otra cosa ms que en respirar.
En inhalar aire aunque solo fuera una vez ms. Golpe la mano que me
asfixiaba con la porra una y otra vez y sent una aguda espina de dolor al
ver el golpe de reojo. Pero despus o el crujir del hielo. De pronto me vi
libre y me desplom de rodillas en el suelo.
Jadeaba y estaba mareada. Trat de ponerme en pie, pero tena las piernas
tan flojas e intiles que estuve a punto de abrirme la cabeza contra la
esquina de un bal. As que decid que lo mejor era reptar y apartarme de
la pared y del charco de agua que haba al lado cuanto antes. El suelo de
cemento estaba cubierto por una capa de hielo pulido. Haba recorrido la
mitad de las escaleras cuando sent que algo me agarraba.
Mi cuerpo cay hacia abajo con tal violencia, que ni siquiera roc ningn
escaln. Sal disparada de vuelta contra la misma pared de antes y aunque
aquella cosa me arrastr hasta ponerme en pie, me golpe la espalda
contra los ladrillos con tanta fuerza que me qued aturdida. Y de nuevo
otra vez comenz a apretarme, pero en esa ocasin concentr la presin
sobre mi mueca derecha. Sent un dolor agudo y o cmo el hueso se me
rompa. Y entonces la maza sali rodando por el suelo con estrpito.
Tena las dos manos de aquella criatura clavadas en la cabeza. Se acercaba
poco a poco a m con un movimiento continuo y serpenteante que ningn
ser de carne y hueso habra podido imitar. Sus ojos plidos, sin color, me
miraban fijamente. Reflejaban la escasa luz que entraba por las estrechas
ventanas del stano y por un momento emitieron un brillo plateado. Pero
no fue eso lo que me puso la carne de gallina.
Hasta ese momento el rostro haba sido bastante amorfo; no tena ms que
dos vagas hendiduras en lugar de ojos, un bulto por nariz y un tajo a modo
de boca. Sin embargo los rasgos que comenzaban muy despacio a formarse
ante m eran perfectamente ntidos. Los reconoca.
Se supone que ests en prisindije yo mientras observaba un rostro de
una belleza helada que haba esperado no tener que volver a ver.
Y se supone que t ests muertacontest la boca de la sombra de
Aesubrand sin moverse siquiera. Sus palabras, no obstante, vibraron en el
aire a m alrededor. Eran una proyeccin de su poder exactamente igual
que su cuerpoSegn parece, a ninguno de los dos se nos da bien seguir
los planes que los dems han trazado para nosotros.
Cmo has conseguido salir?
No hubo respuesta. En lugar de contestar me agarr ambas manos con una
de las suyas y me moli los huesos de las muecas. Tuve que morderme
los labios para evitar gritar. En cambio a l, el esfuerzo no pareci rebajarle
en absoluto la fuerza. Luch, pero dudo que l se enterara siquiera; de
pronto tena los brazos insensibles como palos, como si fueran los de un
maniqu.
Una mano traslcida y brillante como el agua me levant la camiseta de
tirantes. Desnud mi torso y descubri la estrecha cordillera de sensible
piel que va de la costilla que hay debajo del pecho hasta el ombligo. Quera
ver su marca, que jams haba desaparecido del todo.
Recorri con un solo dedo el trazado dejando un rastro de agua congelada
a su paso. Eso resalt la diferencia entre el tono ligeramente ms rojizo de
piel de la quemadura y el resto.
Sabes qu es esto, dhampir? Alguna de tus amigas feys de la oscuridad
se ha atrevido a explicrtelo?
Es una cicatrizsolt yo medio escupiendo.
Recordaba con claridad el dolor atroz que me haba causado. Cre que iba a
morir, que toda mi carne iba a quemarse hasta los mismos huesos. Pero l
necesitaba sonsacarme cierta informacin as que dejarme morir habra
sido contraproducente.
De modo que se haba conformado con hacerme desearlo.
Es algo ms que eso. Cuando un animal nos proporciona una caza
especialmente placentera lo marcamos y lo soltamos para volver a cazarlo
otra vez. Esto es una seal para que los de mi especie sepan que t eres mi
presa.
Qu horror!exclam yo, que me negu a ceder al pnico que me
agarrotaba la espalda.
S que deberas sentirte honradaconfirmo l. El dedo atraves mi pecho
hasta rodear el pezn. Su punta congelada como el hielo acarici la piel
clidaDame lo que quiero y quiz vuelva a cazarte algn otro da.
Vete al infierno!
Sonri y me agarr el pecho con unos dedos que estaban tan fros, que me
quemaron.
Tu primero.
Inclin la cabeza los ltimos centmetros que nos separaban y yo me qued
paralizada al sentir el primer contacto de su boca, fra y mojada. Una
lengua resbaladiza recorri deliberadamente mi labio inferior antes de
empujar para penetrar mi boca. Yo estaba demasiado atnita como para
pensar siquiera en negarme. Algo grueso y helado atraves mis labios.
Era increblemente largo y estaba tan fro que no era humano. Me helaba la
lengua al enroscarse alrededor en una parodia de pasin. Torc la cabeza y
sent que se me revolvan las tripas del asco, pero l desvi la mano que
tena sobre mi pecho hacia la mandbula y me gir la cara para que volviera
a mirarlo. Por un momento aquel terrible rostro dej de besarme, se qued
mirndome a escasos milmetros y hundi los dedos en mi carne.
ltima oportunidad.
Me qued mirando aquellos extraos ojos inhumanos y supe que no estaba
fanfarroneando. Aesubrand jams haba sentido ms que desprecio por los
humanos. Al igual que por casi todos los feys. Tampoco haba bromeado al
hacer ese comentario acerca de que yo era su presa. Yo no era ms que eso
para l, y sin duda me habra matado igual que a un ciervo, sintiendo
exactamente la misma culpabilidad.
De repente me alegr profundamente de no saber dnde estaba Aiden.
No tienes nada que decir?se burl l.
Que espero que Caedmon te mate lentamente.
l se ech a rer.
Sabes?, casi me da pena tener que acabar con tu vida,
Le daba pena, pero no tanta como para no matarme. La presin sobre
ambos lados de mi mandbula se increment hasta obligarme a abrir la
boca. E inmediatamente aquella asquerosa protuberancia volvi a
penetrarme.
Era babosa, fra y esponjosa y no se pareca en nada a la carne humana. Y
todo lo que tocaba lo congelaba. Tena una parte del pecho duro y fro
como una montaa de hielo all donde l haba posado la mano, senta los
labios entumecidos y la lengua pastosa dentro de la boca, demasiado
pesada como para hablar o gritar.
Me retorc, pero l se apret contra m y aplast sus caderas contra las
mas mientras la serpiente helada de su lengua se enrollaba alrededor de la
ma... Al mismo tiempo iba engrosndose dentro de m; l se vaciaba en m,
descenda por mi garganta amenazando con asfixiarme. Vi detrs de los
ojos una estrella con los rayos de un violeta sanguinolento al tiempo que la
ira iba tomando posesin de m, impulsndome a moverme, a actuar, a
atacar.
Pero era incapaz de moverme con aquella masa helada descendiendo como
un palo de hielo en direccin a mi corazn. Aunque el objetivo no era el
corazn, comprend entonces vagamente cuando de pronto se licu. Una
humedad de granito me llen la boca y la nariz, y me sali a borbotones
por los pulmones hasta que no pude ver ni or nada excepto los latidos
frenticos de mi corazn.
De repente lo sent estallar a m alrededor; me solt y el resto de su silueta
me empap de agua helada. Sent que me derrumbaba, sent mi cuerpo
medio congelado golpear el suelo de cemento y caer sobre el charco helado
de su sombra. Y luego nada ms que oscuridad.
ecupere la conciencia cuando alguien comenz a golpearme con
fuerza la espalda para que expulsara el agua de los pulmones. O lo
que tena dentro. Me despegu del hielo sobre el que estaba
tumbada boca abajo y rod hasta ponerme de lado. Tos y vomit
un lquido teido de rosa.
Durante un rato segu tratando de respirar entra arcada y arcada, pero solo
lo consegu la mitad de las veces. Entonces mi estmago decidi intervenir.
Una mano me sujeto el pelo par apartrmelo de la cara mientras vomitaba,
me atragantaba y tosa.
Por fin alc la vista y vi a Claire en medio del haz de la luz que se
derramaba por las escaleras que suban a la planta de arriba. Su pelo rojizo
y revuelo, lo invada todo y se le pegaba a la nuca y a la piel. An tena la
mano y el brazo derecho armados con las escamas iridiscentes como si se
le hubiera olvidado cambiarse de ropa. Me apretaba la mano con tanta
fuerza como para romperme los huesos.
Mov los labios, pero por un momento no sali ningn sonido de mi boca.
Sent como si tuviera una goma en la garganta que me apretara. O una
mano.
Dory! exclam Claire. Se inclin sobre mi y sus rizos cayeron sobre
mi rostro Dory, di algo!
Me aclar la garganta
No me des una bofetada.
Eso fue lo que dije. Me preocupaba la garra de su enorme pata. Y entonces
vomit otro poco ms.
Claire me atrajo hacia s y me apret con tanta fuerza que casi no poda
respirar. Y comenz a sollozar y a murmurar cosas que yo no comprend
del todo. Gessa estaba all. Tena un corte en la frente del que le chorreaba
una sangre negra hasta los ojos, pero sonrea. Me dibuj una linea en la
cara untndome con esa sangre y despus subi escaleras arriba.
Entonces Hemos ganado? pregunt yo con la voz cansada.
Se han ido afirm Claire en un tono de triunfo, enjugndose los ojos
con una mano Creo que formar la tormenta les puso un enorme gasto de
energa y al no poder entrar...
Claire me estrecho con fuerza.
Por favor, no me estrujes dije yo con torpeza.
Ella me solt y yo me dej caer por un momento en el suelo. Quera saber
si mi estmago tena planeada una repeticin de la jugada. Lo tena helado,
pero lo senta slido; como una superficie dura posada sobre la espalda. Y
ms vala que siguiera as. Haba dejado de dar esas horribles vueltas y
vueltas para transformase en algo por completo...
Supongo que hay una razn para que no estemos todas muertas, No?
pregunt yo, interrumpiendo mis propios pensamientos.
Los manlikans no son ms que hechizos revestidos de un elemento
contest Claire distrada en Fantasa los usan para jugar a la guerra,
como dobles y... Claire movi las manos con desesperanza Pero por
qu demonios estoy siquiera hablando de esto? Les he desbaratado todo el
conjuro!
Puse los ojos en blando y la mir.
No pretendo mostrarme desagradecida, pero No podas haberlo hecho
antes?
Pens que si los atacaba se desbarataran tambin los hechizos de la
casa. Y entonces en cuestin de minutos se volvera a iniciar todo el ciclo y
los svarestris volveran a entrar y...
Ya estaban dentro afirm yo. Pero inmediatamente dese no haberlo
dicho porque ella rompi a sollozar No importa. Todos estamos bien,
Verdad?
No encuentro a los nios! Contest ella con voz temblorosa He
mirado por todas partes! Han debido de llevrselos...!
No lo creo.
Me incorpor hasta reclinarme, apoyndome en la mueca que me quedaba
sana. Gessa baj trotando las escaleras. Llevaba una manta y una botella de
agua, y yo acept ambas y le di las gracias. Me enjuague la boca y escup en
el suelo porque, la verdad, no poda estar ms sucio. Despus me enroll la
manta y trat de sentarme.
Mi estmago segua ms o menos donde se supona que deba estar, pero
algo cruja debajo de mi culo. Met la mano en el bolsillo del pantaln y
pesque los restos de una galleta de la suerte. Le el diminuto pedacito de
papel que haba dentro "Han mandado a tu ngel de la guarda a frer
esprragos".
En serio?, me pregunt. E inmediatamente me ech a rer a pesar del dao
que me hacia
Alc la vista y vi a Claire mirndome boquiabierta y horrorizada, abriendo
inmensamente los ojos. Me calm, me limpi los labios y me puse en pie. La
habitacin comenz a dar vueltas a m alrededor de un modo alarmante,
pero Claire me sujeto por la cintura.
Arriba le dije yo
Me agarr a la barandilla de la escalera.
Arriba no estn! He mirado por todas partes! he venido al stano en
ltimo lugar porque ya haba estado aqu. Por eso es por lo que he estado a
punto de no llegar a tiempo de encontrarte...
Pero me has encontrado le record yo. Por fin el stano dej de dar
tantas vueltas. Y adems creo que s donde pueden estar.
Claire me arrastr escaleras arriba fingiendo que era yo la que hacia el
esfuerzo. A mi no me haca ninguna falta revalidar mi ego, pero el brazo
para apoyarme fue un gesto bonito. Me arda la garganta, me temblaban las
piernas y estaba calada hasta los huesos. No se nos haba ocurrido nada
mejor, pero al menos tenamos una idea.
El aspecto del cuarto de estar resultaba extrao de puro normal. Quiz
porque todava conservaba el techo. Era ms de lo que poda decirse del
pasillo, donde haba agujeros en el viejo papel pintado, una pequea
cascada en donde antes estaban las escaleras y tres pisos de completa
destruccin. Todava segua lloviendo. Un ligero calabobos se filtraba
dentro y nos mojaba el pelo y salpicaba las tablas del suelo empapado. Un
pedazo de nieve medio derretida cay de pronto siguiendo el mismo
camino. Fue a parar a mis pies.
Me arrodill y tante la madera con los dedos hasta dar con la ranura de la
trampilla. Estaba cubierta por una fina capa de hielo exactamente igual que
otras muchas hendiduras del suelo en donde se haba formando charcos.
Lo romp con la mano y la limpieza de madera se solt con un fuerte
chasquido.
Al levantar la trampilla forme una inundacin en miniatura que se desliz
hacia la pared. Mir dentro. Y enseguida tuve que apartarme en cuanto
asom una diminuta y peluda cabeza. Unos enormes ojos grises
parpadearon somnolientos, mirndome, y por ltimo el rostro esboz una
sonrisa a medias.
El agujero de contrabando! Exclam Claire, que se arrodill y sac a
Aiden de las profundidades del pequeo hueco para abrazarlo
bestialmente.
El nio segua aferrado a la pieza de ajedrez, que entonces cay al suelo y
sali corriendo por el pasillo lo ms rpidamente que le permitieron sus
diminutas piernas.
Me pareci que era una buena idea. Acababan de verlo.
Claire no hizo caso de las protestas de su hijo por lo fuerte que lo
estrujaba. AL parecer conseguir que lo soltara poda costarle una
amputacin.
No puedo creer que hayis estado ah metidos durante todo este
tiempo!
Yo no me preocupara por sus recuerdos coment yo con cinismo
mientras observaba como Apestoso trataba de salir del agujero escalando.
Por lo general Apestoso tena por costumbre ir saltando por encima de los
muebles y por toda la casa como un acrbata en miniatura, pero ese da no.
Estir un pie de largusimos dedos hasta el borde del hueco y ah lo dej.
Se qued mirndolo como si le sorprendiera, como si no estuviera seguro
de qu poda ser esa cosa nueva. Luego movi los dedos del pie y estall a
rerse a carcajadas, primero sofocadamente y sin poder evitarlo hasta el
punto de que se cay de espaldas contra las filas de botellas que todava
no haba vaciado.
Me parece que no se han hecho dao le dije a Claire
Claire ech un vistazo al desastre en el que haba convertido la casa antes
de girar los ojos hacia m y puntualizar:
Por ahora.
Nos conformamos con por ahora.
Se qued mirndome un momento y despus asinti. Segua estrujando a
su hijo, que luchaba por soltarse y que arrug la cara en medio de sus
esfuerzos. Por un momento me record vagamente a Apestoso, pero no
porque estuviera cara de miedo. Buscaba el modo de escapar, pero no
comprenda a qu vena tanto jaleo
Dej a los nios con Claire y me dirig a echar un vistazo a toda la casa
para valorar la situacin.
Tal y como sospechaba, la casa era inhabitable, pero los hechizos se haban
mantenido en pie, incluyendo el conjuro del glamour que ocultaba su
destrozo ante cualquier peatn que casualmente pasara por all. Vista
desde la calle la casa conservaba un aspecto perfectamente normal o, al
menos, no pareca ms destartalada que de costumbre. A excepcin del
jardn delantero, que a esa altura se estaba convirtiendo ya en un pantano
debido al metro veinte de nieve que la casa estaba expulsando fuera.
Observ cmo el agua iba derritindose sobre la calle previamente mojada
para ir a parar a una alcantarilla en la que de momento no caba ni una
gota. Sopes las alternativas. En realidad no haba ninguna. Los feys no
parecan haber quedado muy impresionados por los hechizos humanos, y
sospechaba que la nica razn por la que al final no haban podido entrar
eran las recientes mejoras que haba hecho Olga.
La casa disfrutaba de una combinacin de conjuros de proteccin fey y
humanos que habra sido difcil de igualar en cualquier otra parte. Puede
que no fuera ms que un montn de escombros, pero era un maldito
montn de escombros bien protegido. Y tendramos que sacarle el mejor
partido, nos gustara o no.
Volv a entrar. El cuarto de estar y la cocina eran las nicas habitaciones de
la planta baja que podan considerarse habitables. Claire estaba en el
cuarto de estar, pero no acostando a los nios tal y como yo supona.
Deba de haber subido arriba porque se haba cambiado de ropa. Se haban
puesto unos vaqueros y una camiseta negra seca. A su lado tena una
maleta. Cuando entr estaba intentando ponerle a Aiden un poncho para la
lluvia. Pero el nio no quera y luchaba con sus dedos gorditos mientras
ella empujaba para abajo para metrselo por la cabeza.
Que ests haciendo?
Claire alz la vista. Su rostro expresaba culpabilidad y decisin a partes
iguales.
Salir de aqu antes de que te maten.
Y conseguir que te maten a ti? pregunt yo, agarrando la maleta.
Claire me la quit.
A m es difcil matarme!
Y a m tambin!
Ella sacudi la cabeza.
No te has visto ah abajo. No podas... No pienso ser responsable de eso!
Ya soy mayorcita, Claire. Soy responsable de mi misma.
No creo que Claire me oyera siquiera. Continu bajando:
Todo esto... no debera de haber sucedido nada de esto. Lo tena todo
planeado. Contaba al menos con un par de das antes de que todo se fuera
a la mierda. Pero entonces Lukka muri y...
La vida no suele obedecer nuestros planes le dije yo con cinismo.
De hecho la vida siempre pareca disfrutar cuando echaba por tierra los
planes que haca yo.
Pues a la vida que le den!
Claire ech a caminar hacia la puerta. Arrastraba a Aiden tras de s, que
segua luchando contra la prenda de plstico de la que se senta prisionero.
Apoy la espalda contra la puerta, cosa que era una estupidez. Claire poda
apartarme de all cuando quisiera. A m y a lo que quedaba de pared si se le
antojaba. Pero pareca que la idea de que yo muriera le molestaba, as que
aproveche la oportunidad pensando en que no iba a aplastarme como a un
bicho.
Vale, entonces Cual es el plan? Salir corriendo en plena noche a buscar
a los enemigos de siempre?
Claire me dirigi una mirada desesperada y llena de frustracin y se apart
el abundante pelo rojizo de la cara. Con tanta humedad en el aire se le
haba puesto como una enorme bola revuelta.
No soy tonta, Dory. Han gastado mucha energa con esa tormenta y
todava ms creando esas malditas cosas. Estn agotados. Por eso es por lo
que tengo que irme ahora.
Claire trat de pasar por delate de mi, pero yo no ced.
Pues hasta hace unos minutos parece que todo les haba salido bien. Y si
vuelven a formar esas cosas y t no ests nos dejars a todos sin defensa.
Claire me lanz una significativa mirada. Sabia de sobra qu pretenda yo,
pero no estaba dispuesta a ceder.
No puedo volver a formar esas cosas. Por lo menos ahora mismo. El
hierro solo interrumpe la escena. Les lleva tiempo volver a construirla. Y no
fui yo quien hizo todo eso. Yo solo les quit el poder que necesitaban para
crear a esas criaturas.
Entonces una vez que se han ido Ya est?
Ella asinti.
Por lo menos hasta despus de que descansen. Y teniendo en cuenta la
cantidad de energa que han tenido que usar para crear esa tormenta, me
imagino que les llevara tiempo.
Eso suponiendo que Aesubrand pensara en la posibilidad de que su
ataque inicial fallara, y l es demasiado arrogante como para eso.
Eso era cierto y sobre ese punto no haba discusin, as que cambi la
tctica.
As que huyes. Bien. Y luego Qu?
Tengo muchos contactos en la sala de subastas dijo Claire con cierto
rubor Si la runa sale a la venta, antes o despus alguien se enterar.
Tengo que averiguar quin la tiene antes de que acabe en la coleccin
privada de alguien y desaparezca.
Muy bien. Pero eso no puedes hacerlo con el heredero del trono de
Fantasa encaramado a la cadera.
Los feys no conocen este mundo...
Pero mucha gente si! Y no hay nada ms fcil que contratar a un puado
de mercenarios.
Yo precisamente debera saberlo; era uno de ellos.
Claire parpade como si jams se le hubiera ocurrido la idea.
No creo... no creo que hagan eso. Los feys se ocupan siempre de sus
problemas.
Sin embargo no pareca estar segura.
Y yo me aprovech de su duda.
Vale, dejando eso a un lado, Sabes cunto pueden pedirte de rescate por
Aiden?
Maana, en cuanto abran las tiendas, lo vestir de nio humano. Nadie
tiene por qu enterarse de que...
La interrump poniendo una mano sobre su brazo y dije:
Mira.
Aiden se haba quitado el poncho y se haba hecho un ovillo sobre la
alfombra. Apestoso apoyaba la cabeza sobre el culo del prncipe y miraba a
su amigo con ojos lquidos que reflejaban un suave brillo dorado. La luz se
derramaba sobre los colores desvados de la vieja alfombra persa y
resaltaba los tabloides del suelo como si tratara de una lmpara. Pero no
era una lmpara.
Los nios humanos no derraman luz sobre las alfombras dije yo en
voz baja.
Observ la expresin del rostro de Claire y vi cmo se derrumbaba.
Se llev una mano temblorosa a la frente. Por primera vez probablemente
en muchos meses demostraba la tensin constante a la que haba estado
sometida. Casi pareca demacrada.
Que voy a hacer? Van a matarlo, Dory! Van a matar a mi pequeo, y yo
no puedo impedirlo!
No, no van a matarlo negu yo. Puse un brazo a su alrededor, pero me
sent extraa porque yo no soy pegajosa. Sin embargo ella pareca
verdaderamente necesitada de un abrazo Los hechizos de la casa siguen
funcionando a pesar de todo. Y esta ha sido una buena prueba. Yo hablare
con Olga hasta que encontremos esa runa tuya entre las dos.
Entre las dos?
Bueno, es un tema que ahora me interesa.
Claire se qued mirndome por un momento, pero enseguida rompi a rer
de una firma histrica.
Ests loca! exclamo al fin, enjugndose las lgrimas de los ojos.
Yo le gui un ojo.
Y ahora te das cuenta?
No creo que lograra convencerla, pero lo cierto es que pareca a punto de
desplomarse. Buscamos por la casa y finalmente encontramos unas
sbanas que milagrosamente seguan secas en el armario del pasillo, as
que las usamos para acostar a los nios en el sof. Apestoso se puso a
roncar casi inmediatamente y Aiden ni siquiera lleg a poner un pie en el
suelo durante el traslado. Luego fuimos a comprobar el estado en el que se
encontraba la habitacin de Claire.
Estaba ms o menos como la ma, solo que los agujeros del tejado no
estaban justo encima de la cama, y el somier y el colchn se haban
mantenido bastante secos. La ayud a bajar el colchn a la planta baja,
cosa que en realidad consisti en tirarlo por el enorme agujero del techo.
Se moj un poco cuando cay sobre el rio de nieve derretida que recorra el
pasillo, pero no creo que a Claire le importara mucho.
Lo arrastramos entre las dos hasta el cuarto de estar, le colocamos unas
sabanas y Claire se tir encima.
Hay sitio de sobra para las dos musit ella.
Yo apagu la lmpara que alguien haba dejado encendida y contest:
Gracias. Enseguida vuelvo.
Al salir cerr la puerta.
Volv a mi habitacin a rescatar el alijo de armas. Estaba de pie delante del
armario preguntndome si deba de coger las espadas o si era mejor
dejarlas en sus vainas, cuando comenc a sentir que las piernas me
fallaban. Me sent un momento en el colchn empapado y de pronto
ahogu un grito.
AL principio pens que simplemente que me sala sangre. La herida del
muslo me haba sangrado con profusin y me haba manchado toda de un
color rojo que comenzaba a ponerse oscuro. Fui al bao a por el botiqun
de primeros auxilios y me mir al espejo. A primera vista tena la piel tan
plida como la cera, los ojos y los labios oscuros como si los tuviera
magullados y la piel alrededor de la boca cubierta con una capa de algo
extrao, blanco y escamoso.
Me lav y me sent al borde de la baera para vendarme la pierna. El muslo
haba dejado de sangrar aunque la rodilla todava goteaba un poco cuando
la mova. Y como la herida estaba en una articulacin dola a rabiar. Pero
las haba tenido peores y adems, con mi metabolismo, probablemente al
da siguiente estuviera curada. Y sin embargo, por alguna razn, me
temblaban las manos mientras vendaba la rodilla y mis pulmones
inhalaban ms oxigeno del que necesitaba.
Lo mismo me haba ocurrido al bajar las escaleras. Era como si mis
pulmones creyeran que iba a producirse otra vez esa escasez de aire y
quisiera almacenarlo. Pero en ese instante era peor an, porque llegaba
hasta el punto de marearme. Tard un momento en darme cuenta de que
estaba hiperventilando. Me qued ah sentada tratando de calmarme y
preguntndome qu diablos me estaba ocurriendo.
Muchas veces, incluso ms de las que poda contar, haba estado tan cerca
de la muerte o ms cerca aun que esa noche. Y la mayor parte de esas
veces esos momentos haban sido mucho ms dolorosos y confusos. Me
haba despertado despus de un ataque cubierta de sangre, sangre ma y de
otros, con huesos rotos que todava no haba terminado de fusionarme o
con carne quemada que an se estaba mudando. Y despus estaba el
memorable incidente aquel cuando recuper la conciencia justo a tiempo
de interrumpir el banquete de los buitres, que me haban confundido con
un cadver.
Todava a veces recordaba algunos detalles: las plumas acariciando mi
cuerpo, las uas hurgando mi carne, los picos desgarrando. Y sin embargo
yo solita me los haba quitado a todos de encima. Y despus haba
recuperado las armas y le haba robado el caballo a uno de los hombres
que haba tratado de sacarme las tripas para salir corriendo a ocuparme de
mi siguiente encargo. Estaba acostumbrada a los terribles sobresaltos que
se producen inevitablemente durante una pelea: al sabor de la sangre, a la
fragancia de la muerte en el aire y a la quietud que le sigue siempre.
Pero quiz no estuviera tan acostumbrada al desastre mismo como me
crea. La mayor parte de las veces yo estaba fuera de mi misma cuando se
produca el caos: un hecho que siempre haba lamentado. Nunca antes me
haba dado cuenta de hasta qu punto dependa de ello.
Saber que para m la muerte significara simplemente que algn da no
despertara de una de mis pelas resultaba aterrador a la vez que
extraamente reconfortante. Porque era como saber, cada vez que oa
aquella palpitacin en mis odos, que quiz esa fuera la ltima. Pero
tambin significaba que yo no vera acercarse el final. Y sin embargo, esa
noche haba estado a punto de verlo.
Era as como me enfrentara a l?, me pregunt molesta conmigo misma
Quinientos aos y eso era todo lo que haba aprendido a hacer?
Asustarme porque me haban fallado las armas, porque por fin haba
encontrado a un adversario al que no saba cmo matar?
Me puse en pie, furiosa con mi cuerpo a causa de su debilidad y conmigo
misma por no haber adivinado con anticipacin lo que iba a ocurrir; por no
haberme dado cuenta, despus de que un fey me diera una patada en el
culo por primera vez, de que poda volver a ocurrir. Yo no conoca su
magia, no comprenda armas. Para m una arma era un peso reconfortante
en la mano: una espada, una maza, una pistola Cmo diablos poda luchar
contra una gente que tena a la misma tierra y al cielo de su lado?
No lo saba, pero si sabia una cosa. Si Aesubrand estaba vivo, entonces es
que poda morir. Y yo estaba deseando que muriera.
e despert con el olor del caf recin hecho y del beicon frito,
cosa que me pareci imposible. Pero como de todos modos tena
que levantarme, sal rodando de la cama. Me ca al suelo, un
metro ms abajo. Me di un golpe que ni me quito la tortcolis, ni
le hizo ningn bien a los nudos de mi espalda, producto del
agarrotamiento.
Me puse bizca y entonces vi un par de enormes calcetines malolientes.
Olan tan mal que habra servido como sales de bao. Me sent ya
completamente consciente y entonces me golpee contra la parte inferior de
la mesa.
Ante m se extenda una ruina que identifique vagamente como el cuarto
de estar. Haba sabanas y edredones viejos tirados por todas partes, ropa y
bolsas de objetos personales apilados en un montn junto a la puerta del
stano, y el rastro de huellas de unos pies grandes y llenos de barro que
llegaban desde all al pasillo. Haban arrasado la alfombra, pero haban
respetado el colchn empapado.
Cada una de las huellas tena tres dedos, cosa que era normal ntrelos
trols, as que me relaje. Supuse que las haban dejado los enormes bultos
acurrucados en la pareja de sillones orejeros frente a la chimenea, que
roncaban a pleno pulmn y con tanta fuerza como para tirar lo que
quedaba del techo. Me olvide de ellos por un rato y me puse de pie. La
espalda me cruji como si fueran los nudillos de la mano de un viejo.
El borde del edredn llegaba hasta la superficie de la mesa, y eso me hizo
recordar que haba estado haciendo yo ah encima. La noche anterior, al
volver a la planta baja, Claire estaba despatarrada en medio de un colchn
y me haba dado pena moverla. No haba encontrado ningn trozo del
suelo seco, as que me haba preparado la cama sobre la superficie del
fieltro de la mesa que usbamos para jugar al pker. No tena ms que un
metro veinte de dimetro, lo cual explicaba los nudos que se me haban
formado en la espalda, y adems tena un reborde de unos cinco
centmetros que era el causante de mi tortcolis.
Despus de estirarme, cosa que me haca mucha falta, revise el estado de
mi cuerpo. Las heridas del muslo y la rodilla se haban puesto de color
purpura y verde con los bordes amarillos. Adems tena la rodilla hinchada
y sensible al tacto, y se infl al quitarme la venda igual que la masa del pan
al meterla en el horno. No obstante las dos heridas estaban ya cerradas, y
por otro lado no senta como si algo me asfixiara desde dentro de la
garganta. La mueca me segua doliendo la muy cerda, pero vistas las cosas
con calmas otras veces me haba levantado en peores condiciones.
Di una vuelta por el cuarto de estar y eche un rpido vistazo a ver quin
era el bulto debajo de la primera sabana. Un pequeo ojo verde se abri y
me miro molesto.
Perdona, Sven.
Sven me gruo y sigui durmiendo. No mire debajo del otro bulto, pero
supuse que probablemente se tratara de Ymsi, su hermano gemelo. Eran
un par de chicos que haba trado Olga, sus primos segundos o algo as, y
su papel en el negocio era el de fortachones. Segn parece se haba corrido
la voz de que quizs nos hiciera falta algo de proteccin.
Sal bostezando al pasillo. Las escaleras se haban convertido en astillas y
faltaban ms escalones de los que de hecho haba; el papel pintado, vctima
de la humedad que por fin haba disminuido, no era sino colgajos
descoloridos; en cambio, el techo tena mejor aspecto de lo que recordaba.
Todava era posible ver el camino de subida al ltimo piso, pero adivinar el
agujero por el que habamos tirado el colchn el da anterior fue ms
difcil. Ninguno pareca lo suficientemente grande como para que cupiera
un colchn doble, y menos aun el colchn de reina de Claire. Pero lo mejor
de todo era que pareca que ya ni siquiera entraba la lluvia.
Encontr a Claire en la cocina, pelendose con los viejos fogones. Tena el
pelo flcido pero revuelto alrededor del rostro ruborizado y las gafas se le
escurran por la nariz sudorosa. La casa tena aire acondicionado, pero con
los hechizos a pleno rendimiento no funcionaba mucho mejor que las
bombillas. Deba de haber unos treinta y dos grados centgrados.
Los nios estaban sentados a la mesa. Aiden haba extendido el juego de
ajedrez a su lado y pareca como si estuviera intentado secarlo. Les haba
quitado las armaduras a los soldados y los haba colocado en fila sobre un
papel de cocina, y en ese momento luchaba por quitarle la ropa mojada a
un ogro. El ogro no pareca muy feliz, pero como no tena armas no poda
hacer ms que dar puetazos al aire con sus puos diminutos.
Apestoso estaba enfrente, durmiendo. O al menos eso me pareci hasta
que o el lamento que sali del velludo bulto que formaba sobre la silla. Me
acerque para examinarlo, pero el mantuvo los ojos cerrados.
Ha vomitado dos veces desde que se ha levantado me dijo Claire con
una expresin de preocupacin Y no quiere comer nada. Le he dado una
aspirina, pero no parece que le est haciendo mucho efecto. Estaba a punto
de despertarte para preguntarte si quieres que llame a un curandero.
Tire de la cabeza de Apestoso hacia arriba y se la despegue del mantel de
tela. Se le quedo el dibujo de los cuadritos marcado en la mejilla, pero a
pesar de eso eran evidentes su palidez y sus ojeras. Lo observe por un
momento y enseguida fui a por un trapo de cocina que llene de hielo.
Sintate le dije a Apestoso.
Pero el solo abri un ojo hasta formar una ranura en medio del
enmaraado bulto de pelo. No hizo ningn movimiento para alzar la
cabeza.
Qu ests haciendo? pregunto Claire.
No est enfermo.
Tire de l y le coloque el trapo con hielo sobre la frente. Apestoso protesto
hasta que el frio comenz a hacerle efecto. Entonces gimi de placer y
volvi a bajar la cabeza.
Es resaca? pregunto Claire un tanto horrorizada.
Teniendo en cuenta que anoche acabo con la mayor parte de las botellas
del brebaje de tu to s, yo apuesto que lo ms seguro es que sea resaca
conteste yo. Me puse en cuclillas junto a la silla de Apesto Duele, eh?
pregunt. El gimi y asinti Prometes que te vas a mantener apartado de
mi alijo de ahora en adelante?
Apestoso asinti con ms energa. Y acto seguido gimi con ms fuerza.
Entonces yo decid que ya lo haba castigado bastante.
Has visto mi mvil? le pregunte a Claire sin dejar de mirar el
cargador con la somnolencia de costumbre a esas horas de la maana.
Siempre he envidiado a la gente que en cuestin de segundos se levanta de
la cama con los ojos bien abiertos y la mente lcida. A m me lleva una
buena hora, y eso con ayuda de una importante dosis de cafena.
No. Por qu?
Se me ha ocurrido que, ya que aun van a tardar varios das en mandarnos
refuerzos desde Fantasa, poda llamar a Mircea para pedirle proteccin.
Claire aparto la vista de los fuegos y me miro frunciendo ligeramente el
ceo con una expresin interrogativa.
A qu tipo de proteccin te refieres?
El Senado anda corto de gente ltimamente, pero seguro que no les
importa mandarnos a unos pocos maestros
Quieres decir vampiros afirmo Claire lisa y llanamente.
Es el Senado. Qu otra cosa iban a mandarnos?
Entonces Claire frunci el ceo de mal humor.
He estado pensando en lo que dijiste anoche, en cuanto podran pedirme
de rescate por Aiden. Y creo que cuanta menos gente sepa que l est aqu,
mejor.
A mi me preocupa ms la gente que de hecho sabe que el est aqu
objete yo con sarcasmo Los conjuros de la casa deberan bastar para
detener a toda esa gentuza.
Nada de eso hara falta si nadie supiera que l est aqu.
Le dir a Mircea que sea discreto.
Yo preferira que los feys se encargaran de los asuntos de los feys.
Los chicos de Olga son capaces de resistir todo tipo de magia, incluida la
magia fey aad yo mientras registraba la panera Y Dios sabe que son
fuertes. Pero solo son dos, y no se puede decir que sean grandes cerebros.
Y Aesubrand puede ser muchas cosas, pero no es tonto.
Ni yo. Pero te aseguro que no voy a confiar en un vampiro!
No poda culparla por ser precavida. La ltima vez que se haba
desmandado, Vlad la haba secuestrado. Claire tena una buena razn para
desconfiar de esas criaturas.
No todos son iguales alegue yo incomoda.
Louis-Cesare, por ejemplo, pareca decidido a volverme loca.
Constantemente pona en duda mis prejuicios acerca de qu era o como se
comportaba por lo general un vampiro. Era solo una de sus muchas formas
de complicarme la vida.
Y dices eso a pesar de que tu trabajo consiste en matarlos? exigi
saber Claire.
Mi trabajo es cazar a los resucitados dije yo. Al ver su expresin de
confusin explique Son los vampiros a los que algo les ha ido mal
durante el cambio.
Y entonces no deberan de quedarse muertos, simplemente? sigui
preguntando Claire, haciendo un gesto con la esptula
La mayor parte se mueren. Pero de vez en cuando alguno sobrevive en el
plano fsico, porque en el plano mentalDigamos simplemente que no
estn ah. Los resucitados atacan a cualquier ser que se interponga en su
camino, ya sea humano o vampiro. Y como estn locos, no se puede
razonar con ellos. Hay que derribarlos.
Y tu jams has matado a ningn vampiro normal que no fuera uno de
esos resucitados? pregunto Claire con escepticismo.
A veces cobro comisiones por cazar a vampiros que de un modo u otro
han violado alguna ley del Senado, pero no voy por ah matando vampiros
sin ton ni son. No estara aqu de haberlo hecho, y da igual quien sea tu
pap.
No me parece que haya una gran diferencia comento Claire con el ceo
fruncido.
Pens en la expresin que esbozara Mircea si supiera que acababan de
meterlo en el mismo saco que a Vleck y al puado de bestias babeantes con
apenas mas cerebro que un animal.
Sera mejor que no expreses esa opinin delante de un vampiro le
conteste yo secamente.
No tengo intencin de conocer a ninguno.
La negativa haba sonado rotunda.
Deberas reconsiderarlo insist yo seriamente Es fcil desconfiar de
una cosa que te ve como su comida, pero ahora mismo
No quiero que esas cosas se acerquen a mi hijo, De acuerdo? Estoy
cansada de los guardias en los que no puedo confiar!
Te estoy hablando de vampiros con nivel de maestro que mandara
directamente el Senado. No van a comerse a nadie de aperitivo.
Ya s que no van a comerse a nadie sencillamente porque no van a
venir! afirmo Claire, que al ver mi expresin suspiro Pinsalo, Dory.
Qu podran haber hecho anoche, aparte de dejarse trinchar a cachitos?
Puede que te sorprendiera saberlo.
Muy bien, pues no pienso dejarme sorprender. Ya he visto de lo que es
capaz un guerrero fey.
Y yo he visto a un vampiro maestro en accin.
Claire me lanzo una mirada de desesperacin.
S Aesubrand pudiera atravesar los hechizos de proteccin, habra
entrado aqu en persona mucho antes de recurrir a crear esas cosas.
Cosa que si puede volver a hacer.
Pero el ahora sabe que yo puedo derrotarlo. Sera una prdida de tiempo.
S, pero Qu se le ocurrira la prxima vez?
Hoy no va a venir ningn invento nuevo afirmo Claire.
Eso era lo que ella esperaba, pens yo. Pero no lo dije en voz alta. Haba
sido una prdida de tiempo. Claire era excesivamente cabezota cuando
estaba convencida de que tena razn, lo cual le ocurra con frecuencia. Y el
hecho de que a menudo la tuviera no contribua precisamente a que se
mostrara ms flexible. Pero esperaba que esa vez no fuera una excepcin y
que tuviera razn.
Deje de buscar el telfono y busque en su lugar una taza. No haba ninguna
en los lugares habituales: dispersas por encima de la mesa, amontonadas
sobre la encimera, molestando por cualquier parte o en el lavaplatos, que
alguien haba instalado all por la poca en la que los electrodomsticos de
color verde oliva era el ltimo grito. De hecho no funcionaba, pero de todos
modos la gente a veces meta los cacharros all. Sin embargo estaba vaco.
Qu ests haciendo? pregunto Claire, observndome.
Estoy intentado de encontrar las tazas. Han desaparecido.
Claire puso los ojos en blanco y abri el armario. Y ah estaban: varias filas
de tazas blancas brillantes, todas perfectamente alineadas. Claire incluso
les haba quitado las manchas. Deba de tratarse magia fey, me dije
mientras me serbia mi brebaje de la maana.
Cog mi caf y me lo lleve escaleras arriba a mi habitacin. Lo encontr
sospechosamente limpio: no haba ni hielo, ni nieve, ni tan siquiera agua.
Golpee con el taln una de las viejas tablas de madera del suelo y me
pareci que segua solida y bien pegada. Tena algunas manchas, pero
estaba seca.
Mmm
Por supuesto la luz no funcionaba, pero los agujeros del techo permitan la
entrada de luz natural adems de dejar pasar a un par de pjaros que
andaban por all, humeando las nuevas posibilidades de construir un nido.
Yo no les hice caso y me fui a buscar el cepillo de dientes. Lo encontr
antes de acordarme de que las tuberas haban estallado. De todos modos y
por si acaso abr el grifo. Un chorro de agua sucia y llena de oxido comenz
a caer a borbotones en el lavabo. Me quede perpleja mirndolo un rato. Y
luego me encog de hombros y me lave los dientes.
La ducha tambin pareca funcionar, as que aproveche la oportunidad y
me lave la sangre y el sudor de aquella maana. Haca calor en la casa y,
gracias a la lluvia que cay, todo estaba lleno de barro. Estaba terminado
de secarme con la toalla cuando un pequeo cuadrito azul de cermica me
llamo la atencin.
En algn momento durante el jaleo de la noche anterior deba de haber
saltado de la pared de baldosines para ir a aterrizar en el extremo opuesto
de la encimera en la que estaba instalado el lavabo. En ese instante se
mova. Lo observe deslizarse por el linleo y saltar de nuevo a su nueva
posicin exacta y pegarse a la argamasa amarillenta.
Sal con cautela de la ducha sin quitarle la vista de encima y entonces algo
tropez con mi pie. Retire el pie y baje la vista. Un montn mas de
baldosines que haban saltado sin permiso maniobraban tratando de volver
a su lugar. Se deslizaban por el suelo. Uno de ellos lo estaba pasando mal
porque se haba enredado con la alfombra de pelo de la ducha. Finalmente
logro surcarla y librarse de ella, se apresuro por el suelo y subi por la
pared como atrada por una fuerza magntica.
Entonces comenc a prestar atencin y note otro muchos detalles que
delataban cambios: manchas en el suelo que iban reducindose poco a
poco; una raja en el papel pintado que se cerraba ella solita como si fuera
una herida que se curara; un par de grietas en el espejo del bao que
volvieron a fundirse para dejar la superficie como el hielo dentro del agua.
Me apresure a ponerme unos vaqueros y una camiseta de tirantes, me
cepille el pelo y recog una chaqueta para ocultar el arsenal de armas no
del todo legal. Luego baje las escaleras sin hacer ruido.
Est ocurriendo algo muy extrao le susurre a Claire.
Ella alzo la vista y puso los ojos en blanco.
Cmo se ha delatado?
Te lo digo enserio. Creo que la casa se est arreglando sola.
Ya lo s dijo ella, que enseguida sealo la puerta de la nevera con la
esptula, donde unas cuantas abolladuras se enderezaban una a una,
produciendo un ruidito metlico.
Pero, Cmo?
Es que no sabes que la casa nunca nos deja mover ni tirar nada?
Yo asent. Habamos perdido mucho tiempo nada ms mudarme yo all,
tratando en vano acomodar la casa a nuestro estilo de vida. Porque cada
vez que tirbamos algo, al da siguiente volvamos a encontrrnoslo en su
lugar. La casa poda llegar a mostrase muy vengativa con esa extraa
especie de conciencia mgica que adquiran los objetos para ella con el
transcurso del tiempo. La ltima vez que Claire haba tratado de renovar la
casa se haba encontrado la mitad de su ropa tirada en el jardn delantero.
Creo que Pip hizo un conjuro para que la casa se mantuviera siempre tal
y como estaba. As no tena que molestarse en reparar nada explico
Claire Lo que pasa es que el abismo de caminos prehistricos tiene tanto
poder que tiende a magnificar los hechizos, de modo que
Quieres decir que se muestra demasiado entusiasta en su tarea?
Ms o menos, si.
Desvi la vista hacia el agujero del suelo junto al umbral de la puerta que
haba estado ah desde poco despus de mudarme yo a la casa y
puntualice:
Y entonces, Por qu no lo pone todo mejor?
Yo segua viendo la misma raya de polvo a lo largo de la parte superior de
la puerta de la nevera, los mismos armarios retorcidos encima del horno y
los mismos rayones en el viejo y polvoriento entarimado del suelo.
Porque est diseado para mantenerlo todo exactamente tal y como
estaba cuando Pip hizo el hechizo. Y no creo que a l le preocupara mucho
la decoracin.
As que esa mancha del techo de mi habitacin
Seguir ya para siempre all, si. Eso suponiendo que el resto del tejado se
repare solo contesto Claire, que alzo la vista Yo tengo esperanzas, pero
el destrozo de anoche fue enorme.
Alce la vista y pens en todas las armas que podra comprar de no tener
que pagar un tejado nuevo. Por supuesto el hechizo tambin significaba
que jams podra librarme de los muebles horribles, del espantoso papel
pintado ni de los adornos pasados de moda. Pero el mundo no era
perfecto.
Supongo que pronto lo averiguaremos dije yo, que acto seguido asome
la cabeza por encima de su hombro para ver qu era lo que ola tan bien.
Parpadee incrdula Eso es carne!
Claire me lanzo una mirada malvola.
Ya lo s. No empieces.
Es que vas a comer carne?
Eche un vistazo furtivo a ver que haba en la fila de platos cubiertos una
servilleta de papel junto a los fuegos y descubr un montn de beicon,
huevos y tostadas. Teniendo en cuenta que por lo general ella desayunaba
copos de trigo integral y leche de almendras, aquello fue un susto.
Un buen susto. Mangue una loncha de beicon y retire la mano antes de que
pudiera darme un tortazo.
Claire frunci el ceo.
No!
Eso tiene algo que ver con las escamas, verdad?
Tiene que ver con mi otra mitad, que me est volviendo loca! exclamo
Claire mientras pinchaba el resto de beicon No hace ms que tratar de
influir en mi.
Despus de algunos de los comentarios que haba hecho la noche anterior,
a mi me pareca que ya haba influido en ella. Pero no para mal. S haba
una situacin en la vida en la que verdaderamente haca falta un poco mas
de crueldad, no caba duda de que era la suya, con un puado de asesinos
feys persiguiendo a su hijo.
He tratado de llegar a un compromiso continuo ella, quejndose He
intentado comer pescado y huevos.
Y te ha servido de algo?
Claire hizo una mueca No. No quiere pescado. No le gustan los huevos.
Quiere montones de carne y cuanto ms cruda y mas grasienta, mejor. El
preferira seres vivos y atemorizados a los que pudiera matar primero,
pero sabe que ms vale no pedirlos. Por eso me tortura soando con
filetes, salchichas y costillas tostndose al fuego.
Yo sonre.
Entonces, Para qu cocinas todo esto?, Para torturarlo t a l?
Los nios tienen que comer. Y quera que hubiera comida suficiente para
los gemelos y para que todos comierais algo luego. No s cunto tiempo
tardare.
Tardaras en qu?
En hacer averiguaciones sobre la Naudiz. No es un tema sobre el que
pueda hablar por telfono. Tengo que ir en persona.
No negu yo, robando otra loncha de beicon. Era de las buenas: gorda,
picante y con ese brillo como de miel Tu te quedas aqu con Aiden. Ir
yo.
T no tienes mis contactos protesto Claire.
Tengo a Olga.
Claire me lanzo una mirada escptica.
Tu secretaria?
Su difunto marido era muy conocido en el mercado de las armas
sobrenaturales. Y adems Benny no era muy puntilloso acerca de donde
sala la mercanca.
Y eso es una ventaja?
Lo es si lo que estas buscando esa una runa fey de guerra recin robada.
Es ms probable que la gente de Olga sepa algo.
Pero yo no puedo quedarme aqu sin hacer nada! Me paso la vida as!
No es cierto que no hagas nada. Eres la guardiana de tu hijo. Y,
sinceramente, das mucho ms miedo que yo.
Claire me dirigi una mirada irritada.
Vaya, gracias!
Ya sabes a que me refiero. Yo no puedo hacer lo que haces t, Claire. As
que djame hacer lo que s hacer, vale?
Eres una buena amiga, Dory.
Claire me haba dicho esas palabras de corazn al tiempo que me daba un
pringoso abrazo zalamero. Yo la abrace a mi vez con torpeza y con las
manos llenas de salada y de grasienta bondad. No pude recordar la ltima
vez que me haban abrazado tantas veces ni con tanta fuerza en solo
veinticuatro horas.
Ella se echo atrs parpadeando y yo fing que no me daba cuenta.
Quieres algo antes de marcharte? pregunto Claire, sealando hacia
los fuegos Hay comida de sobra.
Crea que en la nevera solo haba cerveza y mayonesa. Y yo no me fiara
de la mayonesa. Hace unos das pille a un trol con la cabeza metida en el
tarro, comindosela como si fuera caramelo.
Olga ha mandado comida como para un regimiento junto con los
gemelos.
Claire saco el tarro de la nevera y lo miro frunciendo el ceo.
Todava no los has visto comer. Eso era probablemente solo para el
desayuno.
Y cuanto ms crees que tengo que cocinar? pregunto
Claire, mirando los platos sobre la encimera junto a la cocina.
Y yo que s! En realidad jams he visto que se quedaran llenos. Tengo
que irme antes de que se movilice toda la gente que conozco.
Me termine el caf y me marche sin darme tiempo a preguntarme por qu
el tarro de mayonesa tena marcas de lengetazos.
ncontr el petate en el coche con el mvil dentro, as que todo
pareca ir bien. El Camaro tena algunas abolladuras nuevas
bastante importantes y ola un poco a moho, pero pude arrancar,
as que lo consider una victoria. Diez minutos ms tarde lo
aparqu junto a un diminuto mercado de Brooklyn que por fuera pareca
idntico a cualquier otro.
Y tambin lo pareca por dentro, al menos por la parte frontal. Los clientes
podan merodear entre tenderete y tenderete, todos ellos desiertos, para
comprar un perrito caliente de plstico, conseguir tarjetas que rascar a ver
si haban tenido suerte o adquirir objetos de perfumera a precios
desorbitados. Y todo ello mientras los empleados no les hacan ni el menor
caso. Al final la gente del barrio se haba cansado del desastroso servicio y
se haba ido a comprar a otra parte, que era precisamente el objetivo.
Corra el rumor de que el mercadillo era la tapadera de la mafia, que se
dedicaba al trfico de droga y/o al juego.
Pero la verdad era algo mucho ms extraa que eso.
Para acceder a la sala de atrs haba que entrar por un corto pasaje y
llamar a una puerta. Me inclin y golpe la puerta con los nudillos porque
la mirilla quedaba ms o menos a la altura de mi ombligo. Un diminuto ojo
verde se asom y me mir con suspicacia.
Qu?
Abre. Soy yo, Dory.
Y cmo puedo estar seguro de que eres Dory?
Por qu me ests viendo?
Enciende la luz.
Yo suspir.
Est encendida.
Haba media docena de bombillas en la lmpara que tena encima;
sumaran en total unos ciento cincuenta vatios. Suficiente para sentir cmo
me frean lentamente el cerebro. Pero eso daba igual. La vista de los trols es
en general terrible, y no he odo hablar de ningn hechizo capaz de
mejorarla.
O una conversacin en voz baja al otro lado de la puerta.
No hace falta que susurres. No hablo troldije yo.
Pues deberas aprenderdijo una voz que conoca desde el otro lado de
la puerta, que inmediatamente se abri.
Yo segu agachada, cosa que me proporcionaba una buena vista del
brillante cuero negro en el que estaban embutidos dos esplndidos muslos.
Un leve movimiento del ojo hacia abajo me mostro dos sandalias de tacn
que le aadan otros siete centmetros y medio a una altura ya importante.
Por la punta del pie sobresalan tres dedos retorcidos, el nmero habitual
en un bergtrol o trol de las montaas. Aunque la mayor parte de ellos no
llevan las uas pintadas de rojo sper brillante.
O eso haba pensado yo siempre.
Continuando el trayecto hacia arriba vi un pecho natural y bien entallado
dentro de un chaleco de un rojo vivo que en su mayor parte quedaba
oculto tras una barba castaa desbordante. Del mismo color era el pelo que
enmarcaba un rostro ancho. Lo llevaba cardado, corto y con reflejos de
color platino. Me mir inquisitivamente.
Por qu te agachas as?exigi saber Olga.
Como estaba sorprendida, no le contest: Por nada en particular.
Me ergu y ella se ech atrs para cederme el paso. El diminuto trol de la
montaa que haba contestado en primer lugar volvi a su taburete, lo
empuj a un lado y trep para subirse encima y fumarse un cigarrillo
tranquilamente. Haba sido tambin el portero del establecimiento con los
anteriores propietarios, cuando era un antro de juego y siempre estaba
abarrotado. Supongo que al final se llenaba tanto, que lo haban sustituido
por un saln de belleza.
Nuevo look?pregunt yo, tomando asiento en una banqueta vaca.
Olga se dej caer en una silla frente al puesto de la manicura. La silla
cruji, pero se mantuvo en pie y la especialista en manicura reanud su
trabajo con aquellas uas gordas y curvas.
Deberas probarlo t tambindijo Olga, echando un vistazo
desdeosos a mis uas cortas y a mi pelo al naturalPareces un chico.
Yo alc una ceja.
Pues a los chicos no se lo parece.
No te veo t casada.
Antes se congelar el infiernoafirm yo, que estaba de acuerdo en esto
con ella.
Olga solt un bufido.
Qu ha sido de ese vampiro?
Cul de ellos? ltimamente he visto a ms de los que hubiera querido.
Aunque, por supuesto, como preferira no ver nunca a ninguno, eso
tampoco era difcil.
Olga estir sus enormes manos, las gir hacia arriba y movi los dedos. Yo
sonre pensando en la cara que pondra Louise-Cesare si alguna vez
descubra que su nombre sonaba exactamente igual que la palabra en
lenguaje trol con la que ellos decan culo apretado Aunque tampoco es
que eso le pegara. En muchos sentidos.
Hace tiempo que no lo veo.
Lo veras ms siOlga se interrumpi, alz la vista y pregunt Cul
es la palabra?
Si fuera ms coqueta? Sugiri la chica de la manicura, mirndome y
hacindome un gesto de aprecioEstaras estupenda con reflejos.
Con los reflejos parezco mofeta.
Era la maldicin de las morenas.
A ti lo que te pasa es que no te las has hecho bien continu la chica
Yo soy un lince con los colores. En cuanto termine aqu podemos
Puede que otro da.
Acababa de ponerme mechas azules.
Le expuse el problema de la piedra a Olga mientras terminaban de hacerle
las uas.
No estamos seguros de si ha venido aqu para venderla, pero me parece
lo ms lgico.
La guerra que estaba teniendo lugar en el mundo sobrenatural haba
elevado el precio de los hechizos de proteccin. Y se supona que esa era la
mejor proteccin de todas.
Olga asinti y despus se qued simplemente ah sentada. A diferencia de
los humanos, a los trols no les molestan los silencios. Y no son grandes
charlatanes. Y como yo tambin he mamado eso, lo encuentro relajante.
Le ech un vistazo a unas cuantas revistas, sal a la acera de enfrente por
un refresco, volv a entrar y examin el nuevo arsenal de armas de la sala
de atrs. En aquella estantera haba armas de fuego suficientes como para
volar a todo Brooklyn, aparte de los frascos de agua oxigenada y las bolsas
de extensiones de pelo. Olga necesitaba un lugar barato donde comenzar
de nuevo el negocio y el propietario del local necesitaba una tapadera y
cierta seguridad, as que ambos haban llegado a un trato. Por eso se poda
entrar a comprar un champ y salir con el equivalente mgico de una
bazuka.
De la mayor parte de esas armas yo ya contaba con un par, pero haba una
bonita seleccin a la que yo antes jams me haba molestado en echarle un
vistazo. Eran armas pesadas que carecan de la gracia y de la flexibilidad
del acero. No haba nada de elegante en ellas: ni hojas ceremoniales
brillantes como un espejo, ni empuaduras con incrustaciones, ni
preciosas vainas hechas a medida. Eran armas brutales por su misma
fealdad, hechas para guerras feas y brutales.
Levant una espada corta que era ms bien como una porra y tante su
peso con la mano. Estaba bien equilibrada aunque tena una superficie
deslustrada y ligeramente picada. Nadie la vera venir en una noche oscura.
Eleg tambin un par de cuchillos y un mazo que debera pesar algo ms de
veinte kilos y me lo llev todo al saln de belleza.
Olga me observ al entrar.
Qu haces t?
Necesito armas.
Tienes ya.
S, pero no funcionan muy bien con los feys. Y puede que hayan odo que
anoche tuvimos una visita. A propsito, gracias por los gemelos.
Olga inclin la cabeza.
Qu tu hacer con esas armas?
Me pareci una pregunta extraa.
Lo que suelo hacer con ellas?
No vas por Aesubrand.
Haba sido una afirmacin ms que una pregunta, pero de todos modos
contest:
La gente habla.
Y qu dicen?
Olga se encogi de hombros antes de contestar:
El venir aqu para causar problemas. No s qu problemas. T no te
acerques.
Ya te lo he dicho, l vino por m.
Olga entrecerr los ojos sin dejar de mirarme.
Y t no ir de caza?
Qu ests tratando de decirme, Olga? Qu no me vendes las armas si
son para ir por Aesubrand?pregunt yo. Olga sigui mirndome sin decir
nada Por qu?
T buena luchadora. Para ser pequea mujer. Pero ser poquita cosa para
l. Te va a matar.
Olga lo haba dicho en un tono de voz tan serio y con tanta conviccin, que
no pude evitar sentir un escalofro.
Bueno, pues algrate. Porque no estoy planeando ir a buscarlo. Pero si el
vuelve otra vez, me gustara tener algo un poco ms mortfero que unos
reflejos en el pelo.
Por fin llegamos a un acuerdo. Le dej la maza al portero y lo arregl con l
para que me llevara a casa. No estaba dispuesta a cargar con ella durante
todo el da. El resto de las armas me las guarde en el petate. Pesaba mucho
ms de lo normal, pero era inevitable. No volveran a pillarme en bolas.
Me gir y vi que Olga se pona en pie.
Ven.
Olga me llev por una puerta trasera hasta un pequeo apartamento donde
tena una furgoneta muy especial. Se sent en el asiento del copiloto. El eje
que sujetaba el asiento cruji. Ciento ochenta kilos de trol son muchos
kilos de trol. Por mucho que ella se encuentre guapa y menudita para su
especie.
La sociedad sobrenatural de Nueva York est dividida en razas que se
corresponden ms o menos con las secciones de la ciudad: los vampiros
prefieren Manhattan; los magos tienen su base en la costa este en Queens y
los lobos viven en su mayor parte en las reas rurales del norte del estado.
Brooklyn, por otro lado, es territorio fey. Para ser ms exactos es la
fortaleza de los feys de la oscuridad: por all pululan y tratan de sobrevivir
las criaturas que pueblan las pesadillas de los habitantes de la tierra.
Una considerable minora de esos habitantes son los trols, que es la
palabra que usan los humanos para designar una gran variedad de feys de
la oscuridad que tienen unas cuantas similitudes evidentes entre s. En
realidad los trols surgieron de docenas de especies distintas, muchas de
las cuales eran enemigas en fantasa. Pero una vez dentro del extrao
paisaje del mundo humano, se unieron y formaron una sociedad de lazos
estrechos. El difunto marido de Olga ni siquiera le llegaba a la cintura.
La lluvia provocaba que todo fuera ms lento. Nos quedamos atascados en
el puente de Brooklyn, en medio del trfico.
Detesto Manhattandije yo cuando en realidad estaba deseando llegar
all.
Olga asinti con un gesto simptico.
En fantasa pensamos que la tierra es la dimensin infernal.
Eso no lo saba.
Sconfirm Olga, que capt mi expresinEl infierno de aqu arriba
aadi, tratando de rebajar la ofensa.
Quiz.
El trfico comenz a avanzar otra vez. Entramos en la ciudad caravana. No
haba ningn aparcamiento cerca de nuestro destino, as que Olga se baj y
yo me fui a buscar un sitio donde dejar el coche. Al volver me la encontr
en un restaurante escasamente iluminado y decorado con botellas de vino
envueltas en rafia e imgenes de Italia que parecan pintadas siguiendo una
serie de instrucciones numeradas.
El restaurante lo dirigan los feys, lo cual significaba que Olga poda dejar
su hechizo de glamour en la puerta como quien se quita un abrigo; el
camuflaje del restaurante garantizaba a todos los clientes un aspecto ms
o menos humano. Y en su mayor parte casi todos lo eran, pero vi las
siluetas borrosas de al menos tres de los otros en el bar y haba otra pareja
ms comiendo espaguetis a la bolognesa en una mesa de una esquina.
Lucasllam Olga al camarero, que llevaba un glamour a juego con la
decoracin del local; pelo negro, un diminuto bigote perfecto, una
ligersima panza y los comienzos de una calvicie.
Nadie saba cul era su verdadero aspecto o qu era en realidad. Yo era
capaz de captar un glamour a menos que fuera muy, pero muy caro. Pero
no poda ver a su travs y adivinar el verdadero aspecto.
Despus de todo se trataba precisamente de eso.
El hombrecito nos llev hasta una mesa en la que un distinguido caballero
de pelo cano y de unos setenta aos disfrutaba de un plato de pollo a la
cacciatore. En la cara tena unas arrugas tan imperceptibles como las
discretas rayas de su traje de cuatro mil dlares y de sus brillantes
mocasines de Prada. A mi juicio su aspecto era humano, pero no parpade
ni siquiera una vez durante todo el tiempo en que Olga tard en explicarle
lo que queramos.
Comprubalo termino por pedirle a Olga al caballero mientras
llamaban al camarero con un gesto regio.
Mi querida dama, no me hace falta comprobar nadale contest l
mientras se limpiaba una mancha de salsa de la barbillaPuedo asegurarte
que en Nueva York ahora mismo no hay nada as a la venta.
Cmo puedes estar tan seguro? Le pregunt yo mientras Olga peda la
carta.
Porque mi trabajo consiste en saberlo.
Y cul es tu trabajo?
Buscar objetos poco comunes para los compradores entendidos, poner
en contacto a los vendedores de esas exquisiteces con los compradores que
saben apreciarlas. Conozco los inventarios de todas las casas de subastas
importantes e incluso de buena parte de las pequeas.
Pero no de todas. Quiero decir que slo en este pas debe de haber
cientos de
Mi querida y jovencsima damame interrumpi el caballero con
seriedadninguna casa de subastas sin importancia podra manejar un
objeto como ese. La Naudiz es una de las pocas runas que, segn se dice,
tall el mismo Odn. Su valor sera Bueno, en realidad no tiene precio. Si
saliera a la venta, provocara un terremoto en el mundo. Sera como si
saliera a subasta el diamante Hope en el mundo de la joyera.
Yo le di un mordisco a un palito de pan y pens en ello.
No, sera como si robaran el diamante Hope y luego alguien tratara de
encontrar el modo de venderlo. Vender una joya pequea no tiene
dificultad puede hacerse en cualquier sitio. Pero vender el mismsimo
diamante Hope?
Bueno, pero un diamante siempre puede volver a cortarse dijo l, que
comenz a comerse un enorme heladoAunque en el caso de una piedra
preciosa tan famosa, no creo que fuera necesario. Lo ms probable es que
se organizara una venta discreta a un coleccionista privado siempre y
cuando el ladrn no fuera un perfecto novato. Pero es una pobre analoga,
porque los objetos mgicos no pueden dividirse ni partirse.
Entonces, cmo lo hara? Me refiero a si alguien quisiera dividir un
objeto como ese.
El caballero alz una ceja de un modo extrao.
Nadie dividira un objeto de esa calidad.
Pero entonces, hipotticamente hablando. Qu es lo peor que hace uno
con un objeto como ese?
El caballero se encogi de hombros antes de contestar.
Organizar una venta privada, tal y como te he dicho, o una pequea
subasta solo para unos cuantos invitados seleccionados. La subasta es un
poco ms arriesgada, pero probablemente los beneficios finales tambin
seran mucho ms cuantiosos.
Acept una copa del vino que le haba pedido Olga al camarero y comenz
a dar sorbos mientras reflexionaba sobre el asunto.
Digamos que el ladrn es un principiante. Es la primera vez que roba.
Quiere el mximo de beneficio, as que prefiere organizar una pequea
subasta privada entre invitados elegidos. Quin podra ocuparse de algo
as por encargo?
Muchas personas. Me temo que en nuestro negocio hay mucha gente sin
escrpulos. Y muchos otros se dejaran persuadir equivocadamente a
hacerlo movidos por la importancia de la comisin.
Y cmo podra yo ir descartando candidatos hasta dar con l?
Sabes si alguna vez ese individuo ha tenido tratos con casas de
subastas, y en ese caso, con cules?
No, no ha tenido tratos con ninguna, que yo sepa.
Tiene algn contacto en ese mundo, conoce a alguien que haya podido
sugerirle alguna idea?
No lo s.
Los blarestris, el grupo de los feys de la luz del que formaba parte de
Claire, no se aventuraban a entrar en nuestro mundo muy a menudo, pero
tampoco tenan leyes que lo prohibieran. El guardia poda haber entrado
todas las veces que hubiera querido ya fuera oficial o extraoficialmente, y
no haba ningn modo de saber a quin haba visto.
Mmm
El caballero se puso a reflexionar sobre el asunto mientras Olga meta la
mano en una fuente de aperitivos que empuj hacia m. Qu diablos?, me
dije yo para mis adentros. Me haba terminado otra copa de vino y haba
comido prosciutto en cantidad suficiente como para matar a una persona
normal cuando por fin el caballero hizo un gesto de asentimiento.
Si t no puedes ir descartando candidatos por ese lado hasta dar con l,
lo nico que puedes hacer es descartar candidatos por mi lado hasta dar
con l.
Y eso qu significa?
Significa que en los tratos que se hacen con casas de subastas sin
escrpulos se producen numerosos fraudes, y por lo general el comprador
toma precauciones. Nadie intentara siquiera vender algo as sin
proporcionar una prueba irrefutable de su legitimidad. Y una prueba tal
requiere de medios para convencer al posible comprador de que el objeto
es verdaderamente lo que la casa de subastas dice que es.
Y quin hace ese tipo de valoraciones?
Tiene que estar siempre a cargo de una autoridad incuestionable, en este
caso probablemente un fey dado que el objeto lo es; alguien de probada
discrecin y de una reputacin intachable.
Conoces t alguien as?
Por supuesto afirm el caballero, que golpe la cuchara contra la copa
y se reclin sobre el respaldo de la silla con un suspiroEso suponiendo
que reconozcas la seal.
***
El pesado y viejo bloque de madera y metal, reliquia de la era de la
prohibicin de los aos veinte, cruji al abrirlo.
Cierra la puerta!grit el tpico coro con su saludo de siempre.
Entr y la cerr de un empujn.
Al otro lado qued la luz del da, as que tuve que bajar las escaleras, alz
una mano sudorosa a modo de saludo al verme entrar en el enorme stano.
All dentro resultaba mucho ms fcil ver, y no solo debido a los faroles
distribuidos por el local.
A lo largo de las paredes haba pintadas: lneas doradas que se ondulaban
al tropezar con los huecos entre ladrillo y ladrillo. Las que estaban situadas
cerca del techo estaban dibujadas en negro y permanecan inamovibles y
tan estticas como si estuvieran pintadas con pintura en lugar de con
magia. El resto, sin embargo, flotaba por las paredes y por el suelo de
cemento, curvndose y reescribindose constantemente conforme
cambiaban las apuestas.
All se apostaba por todo: desde carreras de perros y jai alai, hasta ping
pong y golf. Y no porque a los feys les hiciera falta ningn deporte para
apostar. Haba un par de enanos en el bar apostando a ver cul de las gotas
de la condensacin de sus jarras caa primero sobre la barra. El barman,
que adems era el propietario del local, los mir de mal humor. Prefera
que las apuestas se hicieran contra l que entre los clientes. Aunque al
menos el ganador invitara a otra ronda.
Una de las pocas caractersticas esenciales de los feys es su pasin por los
juegos de azar. Abran salas de apuestas antes que tiendas de ultramarinos
y eran capaces de apostar por cualquier cosa. Y a pesar de su psimo gusto
para la decoracin, Fins era uno de los mejores sitios de Brooklyn donde
hacer una apuesta.
Qu quieres decir con eso de que no lo sabes? Le pregunt yo a Fin
Pero si t conoces a todo el mundo!
Conozco a todo el mundo en Brooklynme corrigi l mientras saltaba
del cajn de leche para prepararme una copa.
Fin era un skogstrol, que en noruego quiere decir un trol del bosque
aunque, que yo sepa, l no ha salido en toda su vida de Brooklyn. Sin
embargo tena la nariz de un skogstrol, aunque solo midiera unos treinta
centmetros porque todava era joven, y tena que subirse a una caja para
poder ver por encima de la barra del bar.
Volvi a trepar al cajn y desliz otra botella de cerveza de cuello largo por
encima de la barra del bar hacia m.
El tipo al que quieres ver trabaja en Chinatown. En Manhattan, el
territorio de los vampiros. Pero eso ya lo sabes.
Y entonces, Qu hace un fey all?
Fin se encogi de hombros antes de contestar con otra pregunta.
Es chino?
Es feyinsist yo, haciendo una pausa para vaciar la mitad de la botella.
Fuera haca un calor infernal y yo llevaba todo el da de un lado para otro
cargando con una tonelada de hierro. Y lo nico que haba sacado en
limpio era un palpitante dolor de cabeza y un par de ampollas. Qu buena
idea ponerme ese da la chaqueta de cuero!, pens mientras la observaba
con resentimiento.
S, pero los luduans abandonaron Fantasa hace mucho tiempo y la
mayor parte de ellos se instalaron en China. Los emperadores chinos los
usaban en sus interrogatorios.
Eso lo scontest yo con cierta irritacin.
En el mundo humano se usaba el tiopentato de sodio y los detectores de
mentiras; en el sobrenatural a los luduans al que yo andaba buscando lo
haban despedido, no estaba en su apartamento y haca dos das que nadie
lo vea por los sitios que sola frecuentar.
Un tro de trols que iban pisando fuerte y montando una gran algaraba
surgi del punto central frente a un enorme espejo de pared. De hecho el
espejo reflejaba las pruebas clasificatorias del alocado deporte de los
magos de las carreras de los caminos prehistricos. Muy pronto se
celebrara en Nueva York el campeonato mundial, y la gente no pensaba en
otra cosa. Incluyendo a Fin, que estaba ganando todas las apuestas.
Esper mientras l le sacaba el dinero a una merrow, que por supuesto
haba apostado por un conductor irlands. La merrow agarr la pinta de
cerveza con la mano palmeada extendida sobre la jarra y se alej de la
barra. Yo me inclin hacia adelante.
Estoy desesperada, Fin. No tengo tiempo, no puedo esperar ni semanas,
ni tan siquiera un da a que aparezca ese tipo. Lo he buscado por todas
partes, y es como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra.
Fin se encogi de hombros antes de contestar:
Yo lo nico que s es que hizo un par de apuestas conmigo hace una
semana y an no ha venido a pagarme. As que mand a los chicos a
buscarlo.
Los chicos eran un par de trols de las cavernas, bajitos y rechonchos
como el resto de su especie, pero con los brazos largos y las manos
grandes como palas, ideales para cavar en las grandes extensiones de
tierra. Esas mismas manos eran perfectas tambin para abofetear a los
apostantes que no pagaban sus deudas, tanto, que Fin apenas tena ningn
problema.
Y lo encontraron?le pregunt yo.
l hizo un gesto de mal humor antes de contestar;
An no. Fueron a su trabajo, pero no estaba all.
Ni volver. El jefe lo despidi en cuanto se enter de lo de sus deudas.
Creo que tena miedo de que desapareciera con parte de la mercanca.
Fin dej de hablar conmigo por un momento para servir a otro cliente el
tipo de cerveza de melaza que les gusta a los trols. Yo reprim una mueca
de asco.
Esa cosa se puede comer con cuchara.
T te refieres a la casa de subastas en la que sola trabajarme dijo Fin
concluyendoLa semana pasada consigui otro trabajo en un garito de
juego que est en la parte de atrs de la farmacia que hay all.
Yo saqu un bloc de notas.
Qu farmacia?
Fin sacudi la cabeza.
No te molestes. No te he dicho que mand a los chicos?
No pretendo faltarle al respeto a tus chicos, pero dmelo de todos modos.
Un rayo de luz interrumpi la algaraba montada alrededor de la enorme
pantalla de televisin instalada en una mugrienta pared; entorpeci la
visin de la carrera de caballos que estaban retransmitiendo.
Cierra la puerta!gritamos todos.
La puerta se cerro de golpe al instante.
El propietario tuvo algunos problemas hace unos meses con unos magos
que entraron y se lo llevaron todo utilizando un conjuro para engaarme
dijo Fin.
Hay hechizos contra ese tipo de cosas.
S, pero son caros y hay que renovarlos con regularidad, y l no estaba
precisamente haciendo el agosto. As que decidi colocar a un luduans
permanentemente para cuando llegara alguien hacindole un pedido
importante, el luduans lo interrogara. Quera que se asegurara de que
realmente era un golpe de suerte.
Suena razonable.
S, y funcion bien. Hasta que esa maldita cosa dej de ir. El propietario
dice que anoche no fue a trabajar, ni la noche anterior tampoco. Y tampoco
apareci en todo el da.
Genial.
O bien se haba largado, en cuyo caso seguirle la pista poda costar
semanas, o bien uno de sus corredores de apuestas haba decidido que se
mereca una leccin un poco ms permanente. De un modo u otro estaba
jodido.
Tengo que hablar con ese tipo. Si es que sigue vivo. Y tengo que hablar
con l hoy.
La nica respuesta que obtuve fue una sonrisa amable, nada ms. Y eso no
resultaba nada prometedor. Todo el mundo acuda al local de Fin, y l
siempre mantena las orejas bien abiertas. l era siempre mi primera
parada en la mayora de los encargos en los que estaban implicados los
feys, aunque ese da haba sido el ltimo porque primero haba tenido que
ir a Manhattan y, nadie saba nada. Excepto una persona.
Llam por telfono a Mircea de camino a casa.
Necesito que me hagas un favor.
Qu coincidencia!
Tard un segundo en comprender.
Quieres que te haga una recogida.
S.
Mir a mi alrededor y por fin encontr la carpeta que sobresala por debajo
del asiento, medio oculta bajo un par de bolsas arrugadas de comida para
llevar y las zapatillas de tenis. As que era ah donde me las habas dejado.
Las arroj al asiento de atrs y revis el expediente.
Se trataba de otro srdido propietario de discoteca que tena por
costumbre hacer contrabando, solo que este prefera las armas a las
drogas. Ms de lo mismo.
Muy bienLe dije a MirceaYo necesito encontrar a un luduans. No s el
nombre, segn parece los luduans no usan nombres, pero se supone que es
el nico que ronda por Manhattan.
Le di todos los detalles que saba.
Muy bien. Har averiguaciones.
Lo necesito para maana muy tarde, Mircea.
Y yo necesito a ese vampiro vivo.
S, ese detalle ya lo dejaste bastante claro. Te llamar cuando lo tenga.
Colgu. El trabajito no me llevara demasiado tiempo.
odo iba bien hasta el momento en que le cort la cabeza.
Ese tipo de hechos suele provocar un sobresalto tal que la gente
se queda muda, pero en esa ocasin no fue as. El vampiro sigui
agitando los brazos intilmente, sus mocasines de piel de
cocodrilo dejaron rayas en el suelo del bao y su cabeza separada
del cuerpo grit: salvaje asesina. Genial.
Le met un montn de toallitas de papel en la boca y me apresur a salir
por la puerta.
Por suerte parece que el ritmo del pinchadiscos sonaba tan fuerte que
ensordeca incluso los odos de los vampiros, porque ninguno de los
gorilas vestidos de negro corri a auxiliar a su jefe. En el corto pasillo que
conduca al bao solo haba una pareja montndoselo y un tipo esperando
para entrar.
Este es solo para los empleados le dije yo. Hay otro para los dems a
la entrada.
S, pero hay cola. Es que no podis iros a una habitacin o algo as?
Lo siento.
El tipo trat de asomar la cabeza por la rendija de la puerta.
Me ha parecido or un grito.
Es que me estoy portando mal con l.
Entonces se fij en mis pantalones de cuero negro, mi corpio y mi
chaqueta corta escogida especialmente para tener soltura durante las
limpiezas, y esboz lentamente una sonrisa.
No me importara que te portaras mal conmigo tambin
Sabes? Estoy convencida de ello.
Volv dentro y vi que el cuerpo estaba tanteando el suelo con las manos,
tratando de localizar la pieza que le faltaba. Pero yo no poda permitrselo
porque las partes recin cortadas de un vampiro a menudo pueden volver a
unirse. Recog la cabeza agarrndolo por los pelos negros de punta y la
arroj al lavabo.
Durante el forcejeo se me haba cado el cuchillo al suelo, un bowie de
veinticinco centmetros de largo. Lo limpi tranquilamente, concedindole
tiempo al vampiro para que fuera hacindose a la idea de la nueva
situacin.
Haba terminado cuando l consigui por fin escupir el montn de toallitas
de papel.
Me has cortado la cabeza!
En sus ojos azules haba sorpresa e ira en partes iguales.
Los dos contemplamos sus restos, que an se retorcan. Por supuesto que
al cuerpo le faltaba la cabeza, pero era extrao porque tambin careca de
sangre y vsceras. Los corazones de los vampiros no laten a menos que
estn tratando de parecer humanos, as que por suerte no les sale nada a
borbotones. Yo tena unas cuantas gotas de sangre en la chaqueta pero no
se notaban mucho al ser de piel. Casi todo el resto de la sangre formaba un
charco bajo el cuerpo, con lo cual la escena tena un aspecto extraamente
prstino.
Ech un vistazo al lavabo y me di cuenta de que la cabeza me miraba de
mal humor. Segn pareca el sentimiento de ira haba vencido.
Eres una hija de puta y ests loca! No puedes entrar en mi discoteca as,
sin ms y!
Me llamo Dory.
Y cortarme la cabeza! Tienes idea de quin soy?
Por supuesto.
Porque cuando te continu el vampiro, que entonces parpade
confuso . Qu?
Saqu el expediente de mi petate.
Siempre me alucina que todo el mundo piense que mato por placer.
Y no es por eso?
Bueno, no es solo por placer.
Dobl la portada del expediente para ensearle la foto que haba sujeta con
un clip a los papeles que haba dentro.
El vampiro tuvo que forzar la direccin de la vista para enfocar la imagen
de su propio rostro enjuto, de su enorme nariz y de su expresin hosca.
Te han pagado para que me mates?
Si fuera as ahora estaras muerto.
Y entonces, Cmo cojones llamas a esto?
Un inconveniente temporal. Un maestro de quinto nivel puede sobrevivir
una semana sin cabeza.
Y cmo sabes que yo soy maestro de quinto nivel? sigui preguntando
el vampiro con arrogancia.
Probablemente haba estado contndole a la gente que era de tercer nivel o
algo as. Hay algunos casos en los que los vampiros pueden ocultar su
verdadero nivel y fingir ser ms fuertes o ms dbiles de lo que son. Pero
no era el caso de aquel gracioso.
Porque est en el expediente le contest yo con paciencia . Eso por no
mencionar que un maestro snior no estara mirndome de mal humor
mientras se desangraba. Estara
Sbitamente el cuerpo sin cabeza dobl la pierna izquierda formando una
uve, me tir al suelo y me agarr por el cuello con una mano. Yo le clav un
cuchillo en el pecho por debajo de las costillas y lo dej sujeto al suelo de
linleo. En lugar de tirar del arma e internar clavrmela a m, las manos
cayeron al suelo, a los lados, como si fuera un pez al que hubieran sacado
del agua.
Sin duda era de quinto nivel.
Abr el expediente.
Raymond Lu. Nacido en 1622, fruto de un revolcn en la playa entre un
marinero holands cachondo y la indonesia ms tonta del pueblo.
Fue una unin por amor!
Claroconfirm yo, mientras daba un paso atrs para evitar que se me
mancharan las botas de sangre. A duras penas te ganaste la vida a partir
de entonces formando parte de la banda de piratas ms inepta que ha
surcado jams los mares, y te transformaste en vampiro porque se te
ocurri robarle al tipo que no debas.
La cabeza dijo algo, pero result indescifrable porque se haba escurrido
por el lavabo y haba acabado con la nariz contra el desage. La saqu y la
coloqu junto al grifo. Su forma de darme las gracias consisti en tratar de
darme un mordisco en el pulgar.
Hoy en da te haces pasar por un respetable hombre de negocios chino a
pesar de que ni eres respetable ni eres chino, y tu negocio consiste en
hacerle los recados a la versin no muerta de la mafia de Hong Kong.
Es mi forma de ganarme la vida.
No por mucho tiempo. Has sido un chico muy malo, Raymond. El senado
quiere tener una charla contigo.
Espera! Trabajas para el senado?
La cabeza esboz una expresin casi de alivio. Era extrao, porque por lo
general el Senado sola hacer temblar a todos los vampiros.
Trabajo como free lance le inform yo.
Pero t eres una dhampir!
Tal y como t has dicho, es mi forma de ganarme la vida.
Bien! Crea que No importa.
Abr la cremallera del compartimiento principal de mi bolsa.
Vamos a ir a ver al senador que est a cargo de los asuntos relacionados
con los feys. Tiene que hacerte unas preguntas sobre ese portal ilegal a
Fantasa que has estado dirigiendo.
No s de qu ests hablando.
Seguro que no. La gente entra y sale sin parar y algunos de ellos marchan
con armas feys muy feas. T nos cuentas dnde est ese portal, nosotros lo
volamos y todos felices.
Pero yo seguir sin cabeza!
Hay personas que pueden arreglar esosuponiendo que tengas todas las
partes necesarias. Yo voy a dejar el cuerpo aqu. Estoy segura de que tus
chicos cuidarn bien de l. Y mientras t sobrevivas, t y tu cuerpo podris
reuniros felizmente dentro de un par de
De pronto un joven y guapo chico asitico entr por la puerta, a la que le
dio tal golpe que le revent el pestillo. Vesta unos vaqueros negros, botas
y la camisa de gorila, pero esta ltima la llevaba suelta por detrs para
ocultar un arma a la espalda. Abri la boca para decir algo, pero al final se
qued callado y boquiabierto. Sus ojos se desviaron del cuerpo que estaba
en el suelo a la cabeza colocada sobre el lavabo y por ltimo, de nuevo, al
cuerpo.
No te quedes ah! Farfull Raymond. Mtala!
El vampiro se sobresalt al or una voz procedente de la morbosa cabeza.
Sus ojos volvieron a hacer toda la ronda, buscando el objetivo al que tena
que atacar.
Pero pasaron por encima de m sin hacer siquiera una pausa. Me vio, pero
supuso que yo era humana, lo cual me colocaba en la misma categora que
el portarrollos del papel higinico.
Le hice un gesto con la mano.
Soy dhampir aad amablemente.
l parpade y finalmente se fij en mi rostro. Capt la delicadeza de los
rasgos heredados de mi madre humana, los hoyuelos de origen incierto
dentro de mi acervo gentico y mi altura, que no es nada del otro mundo.
Imposible! grit l, casi ofendido.
No, en serio.
Pero no pareces una dhampir!
Has conocido a alguna?
No, pero una dhampir tendra que ser ms alta. Y deberas tener cola.
Por un segundo sus ojos se desviaron hacia abajo y pareci casi
desilusionado al ver el aspecto humano de mi culo.
Eso es un mito le dije yo amablemente.
l segua demostrando escepticismo, as que le ense por un instante mis
colmillos. En mi especie son solo un vestigio porque nosotros no
bebemos sangre, pero logro hacer llegar el mensaje. Abri los ojos
inmensamente, dio un paso atrs y por fin comprendi.
Eres una dhampir!
Por curiosidad, Quin creas que haba decapitado a tu jefe? pregunt
yo mientras l echaba la mano haca atrs para sacar el arma.
Yo haba estado esperando ese gesto, as que saqu la ma antes que l. Lo
de los reflejos no es un mito, porque si no a estas alturas yo ya estara
muerta.
l se qued mirando mi Glock. Es una 45. l sac una diminuta 22.
El tamao s importa observ yo.
l hizo un gesto de mal humor.
Oh por! Ve a buscar ayuda! orden Raymond.
El vampiro dirigi la vista de nuevo hacia su maestro, y una vez ms
apareci en su rostro parte del miedo que haba mostrado al principio.
Pero Seor, lord Cheung est aqu!
Cmo? pregunt Raymond, que sbitamente pareca mucho ms
asustado que en el momento en que yo lo haba decapitado Pero si no
tena que llegar hasta maana a media noche!
Creo que su avin se ha adelantado contest el vampiro, cuyos ojos
seguan desvindose de una a otra parte de su jefe como si no estuviera
muy seguro de a cul de ellas dirigirse. Por fin decidi hablarle a la
cabeza. Ha ordenado que te presentes ante l inmediatamente.
Oh, mierda, mierda! exclam Raymond, y entonces fue l quien se
puso a mirar de un lado para otro desesperadamente.
Qu est haciendo tu maestro aqu? exig saber yo.
Pero Ray no me escuchaba.
Si ha venido antes de lo esperado eso significa que Oh, mierda!
Su cuerpo dio un repentino tirn y se levant del suelo, pero solo consigui
pararse contra el lavabo, escurrirse con la sangre derramada y volver a
caerse.
Significa qu?
Que has llegado tarde! Que l va a matarme antes que el Senado!
Y por eso estabas aqu escondido en el bao?
Por una vez no haba tenido que andar dando vueltas para perpetuar el
crimen. El vampiro ya estaba en el bao en el momento de llegar yo. Me
haba parecido una circunstancia lo ms oportuna, y sin embargo me haba
extraado. Porque no se puede decir que los vampiros utilicen el bao muy
a menudo.
l me lanz una mirada llena de odio.
No me estaba escondiendo! Sencillamente necesitaba un lugar tranquilo
para poder reflexionar. Para pensar de qu modo
Sus labios quedaron sellados de pronto y sus ojos de color plido se
fijaron en m.
Yo suspir. Por qu tena la sensacin de que aquel estupendo y sencillo
encargo acabara siendo un verdadero churro?
Y tu maestro quiere matarte porque?
Porque puede que haya habido un pequeomalentendidoa propsito
de cierta mercanca.
Le has robado a la mafia de los vampiros? insist yo en preguntar.
Cierta mercanca fue colocada errneamente, Y no fue culpa ma!
Por supuesto que no!
Escucha, t lo nico que necesitas saber es que comenz a decir el
vampiro, que entonces se interrumpi y mir ms all de m, hacia el
gorila Qu ests haciendo?
El gorila dirigi la vista hacia el arma con la cual me apuntaba directamente
a la cabeza
Matarla? pregunt el gorila.
Raymond puso los ojos en blanco.
Oh por el amor de! Podras al menos intentar enterarte de algo
alguna vez?
El vampiro baj el arma y se qued ah de pie con una expresin incmoda.
Qu es lo que quieres contarme? solt yo.
Que no hay un solo portal se apresur a decir Ray. Hay toda una red,
y yo s dnde estn. Bueno, la mayor parte de ellos. Ms de los que t
encontraras si te pusieras a buscar, eso sin duda. T me sacas de esta y yo
hablo. Pero si me dejas morir aqu, no creo que encuentres a nadie
dispuesto a cantar.
Genial. Debera de haberme imaginado que Mircea no me dara dos
trabajitos fciles seguidos. El que tena entre manos iba a ser un verdadero
infierno. Para empezar no poda dejar el cuerpo all tirado tal y como tena
planeado. Y Ray ya estaba decapitado, as que a su maestro le bastaba con
clavarle una estaca en el corazn para librarse de l. Pero ocultar un
pesado cuerpo me resultara mucho ms difcil que ocultar una simple
cabeza, a la que siempre poda meter en el petate.
Y en segundo lugar esta Cheung. El trabajito consista en secuestrar a un
vampiro de quinto nivel que la haba cagado, no en enfrentarse a un
maestro de primer nivel y quin saba cuntos subordinados ms. Lo ms
inteligente era desearle suerte a Ray y salir de all a toda leche.
Y eso exactamente habra hecho, de no haber estado convencida de que a
Mircea no iba a gustarle nada que me presentara con las manos vacas. Yo
necesitaba los trabajos que l me ofreca y necesitaba su ayuda. As que
tena que buscar una solucin.
El cuerpo del vampiro segua con mi cuchillo clavado en el pecho. Lo saqu
y mir al gorila.
Si me ocupo de distraerlos, Crees que podras sacar el cuerpo de tu jefe
a hurtadillas de los hombres de Cheung?
El vampiro no respondi, pero Raymond frunci el ceo.
Qu quieres decir con eso de mi cuerpo? Por qu no puedes llevarte
todo m?
Porque no confi en ti. Te sacar de aqu, pero el trato es el mismo que
antes. Tu familia se lleva tu cuerpo y yo me hago cargo de la cabeza. Si no
me tomas el pelo, las dos partes podrn volver a unirse. En caso
contrario
Est bien! Est bien! exclam Raymond, que mir al gorila que segua
ah de pie, parado.
Suspir y chasque los dedos de la mano del cuerpo. Vamos, respndele!
Sir, lord Cheung me ha ordenado personalmente que te lleve ante l.
Pues dale largas!
Sir, no puedo. Orden que te llevramos donde l de inmediato.
Era evidente que lo deca en sentido literal. De pura tensin le sobresalan
los tendones a los lados del cuello como si se tratara de cuerdas, tena la
cara toda colorada y sudaba pequeas gotas de sangre. Las rdenes
contradictorias hacan estragos entre los vampiros jvenes, y aquel pobre
deba de llevar muerto un par de dcadas como mucho.
Quines?
La familia. Nos orden que furamos a buscarte en cuanto entr y
Y como maestro de tu maestro, l puede darte rdenes dije yo,
terminando la frase por l.
Vaya mierda, pens, utilizando la palabra favorita de Ray.
Lucha contra esa orden! le orden Raymond.
Como si el pobre chico no estuviera intentndolo. El gorila asinti, pero al
mismo tiempo se detuvo, recogi el cuerpo de su jefe y se lo carg al
hombro. Una sangre espesa y fangosa se derram por las baldosas del
suelo.
Qu ests haciendo? le exigi Raymond en un tono ensordecedor.
Lo siento, seor.
El vampiro tena un aspecto lamentable y le temblaba la voz, pero a pesar
de todo ech a caminar en direccin a la puerta.
l ni siquiera es maestro seal yo. No puede luchar contra una
orden, Ray!
Mierda!
La palabra no sirvi absolutamente de nada, as que yo agarr al vampiro
pequeo del cinturn. No obstante l consigui abrir la puerta, de modo
que yo lo adelant para cerrarla de golpe y me di la vuelta para apoyarme
contra ella. Al mismo tiempo el cuerpo de Ray alarg un pie y se agarr a la
rodilla del gorila. El tipo se escurri con la sangre y ambos cayeron juntos
al suelo.
Nada ms aterrizar, Ray comenz a golpear al vampiro en la nuca, le peg
un rodillazo en la ingle y luego le solt. Despus corri al cubculo del
retrete y ech pestillo. Por qu? No lo s. Los laterales eran del tpico
metal verde feo con pintadas hechas a toda prisa, pero igualmente podan
haber sido de papel de arroz a juzgar por lo poco que resistieron. El gorila
se puso en pie e hizo un agujero en la puerta con el puo.
Yo me acerqu a ayudar, pero no tuve oportunidad. Durante un minuto se
produjo un violento y sonoro forcejeo y por ltimo se oy un ruido como
de rasgar. Por fin la puerta se abri y apareci el cuerpo de Ray sin camisa,
que inmediatamente comenz a soltar golpazos a todo lo que tena a su
alcance.
Su objetivo estaba lejos. Evidentemente le resultaba difcil luchar con los
ojos en el extremo contrario del bao, pero compensaba la dificultad con
su empeo. El dispensador de condones sali volando por los aires, uno de
los urinarios recibi tal golpe que se separ de la caera, la cual comenz
a lanzar agua por todo el bao. Con un golpe de suerte Ray lanz al joven
vampiro hacia m y yo aprovech la oportunidad para agarrarlo del cuello.
Tratar de ahogar a un vampiro no sirve realmente de mucho porque ellos
no necesitan respirar. Pero l era tan joven que me agarr los brazos
instintivamente, intentando en vano de que lo soltara. No le dio resultado,
lo cual pareci sorprenderlo.
Hay alguien que no haya odo la orden de Cheung? exig saber yo
mientras l luchaba y tosa, pero no me deca nada.
Por fin cay en la cuenta y me dio un codazo en las tripas. Y yo perd la
paciencia. Lo empuj y volv a sacar el cuchillo Bowie de la bolsa. De nuevo
l se lanz sobre m y entonces yo le clav a la pared.
l baj la vista y se qued mirando el mango de hueso del cuchillo,
abriendo los ojos enormemente lleno de incredulidad.
No es de madera. Sobrevivirs le dije yo, tensa.
Era ms de lo que poda decirse de Ray y de m como no nos marchramos
de all inmediatamente. Cog la cabeza del lavabo, la envolv en unas toallas
que llevaba y la guard en el petate.
Qu demonios ests haciendo? exigi saber Ray indignado.
Cmo creas que pensaba sacarte de aqu? le pregunt yo a mi vez
mientras me quitaba la chaqueta.
Le ech la chaqueta por encima al torso y di un paso atrs para ver el
efecto resultante.
El aspecto era el de un cuerpo sin cabeza con una chaqueta por encima.
Hice una bola con una toalla y se la met por debajo, tratando de aparentar
ms o menos una cabeza. Segua pareciendo una vctima a la que quera
ocultar ms que un borracho tambaleante, pero tendra que servir. Agarr
el petate, coloqu un brazo alrededor de la cintura del cuerpo y abr la
puerta de una patada.
Aparte del bao, en donde haba una luz fluorescente, en el resto de la
discoteca reinaba una penumbra azul como la que se instala en los
servicios pblicos para evitar que los yonquis se encuentren la vena. Esa
luz le daba un tono plateado a los grafitis de las paredes de ladrillo y le
confera un tono cadavrico a mi blanca piel. Pero nos ayud a mezclarnos
con el mar de cuerpos que giraban como una masa vibrante sobre el suelo
del viejo almacn.
Comprob con un rpido vistazo por toda la sala que haba sombras
flotando por las paredes, bloqueando las puertas laterales y cruzando la
sala por en medio de la multitud como tiburones. La metfora era de lo
ms apropiada porque el olor de la sangre los atraera hacia nosotros en
cuestin de segundos a pesar de la mezcla de perfume, alcohol y sudor
humano que reinaba en el ambiente. Segn pareca Cheung haba decidido
ponrnoslo difcil.
Me dirig a la salida ms cercana tan deprisa como nos lo permitieron los
pies de Ray, que no hacan sino tropezar. Pero enseguida tuve que parar.
De pie junto a la puerta haba dos largas sombras. La primera de ellas tena
el bulto de un arma bajo el elegante abrigo negro; de la otra se dira que
llevar un arma habra sido un insulto a la gran mole se su masculinidad.
Sin embargo probablemente era ms rpido de lo que aparentaba. No todos
los gigantes son torpes; al menos no cuando son tambin vampiros
maestros.
Mi instinto me urga a atacar, pero lo cierto es que mi instinto siempre me
urge a atacar.
Y en ese preciso momento no habra sido inteligente. Yo sola habra podido
con dos de ellos incluso aunque fueran maestros. Pero no estaba sola. Y la
pelea no habra servido sino para que toda la familia se presentase all al
instante.
O algn taco que otro entonado con una voz amortiguada procedente de la
bolsa. Le di un puetazo.
Cllate!
Djame salir! Aqu dentro me estoy ahogando!
Imposible; no tienes pulmones.
Voy a vomitar!
Tampoco tienes estmago le dije.
Conduje al cuerpo haca la pared. Abr la cremallera del petate. La enorme
nariz asom fuera.
Puaj! Qu demonios llevas aqu dentro?
Es mi bolsa de gimnasia.
Huele como si llevaras a un muerto!
Es que algo va acabar muerto como no consigamos salir de aqu le
contest yo sera. Las salidas principales estn custodiadas. Dime que
tienes una salida secreta.
Tienes idea de cunto costara eso?
Por supuesto. Tena que secuestrar precisamente al nico vampiro tan
estpido como para escatimar con las cosas ms necesarias.
Pues una puerta trasera, entonces!
Detrs del bar hay un patio, pero no es ms que un pequeo hueco entre
varios edificios. No hay salida.
Est a punto de haberla.
Retrocedimos y volvimos a cruzar toda la sala, penetramos la
multitudinaria muralla de gente que se agolpaba delante de la barra y abr
una puerta. El almacn result ser un claustrofbico rectngulo con
paredes de ladrillo llenas de estanteras y sin ninguna ventana. Por el
estrecho pasillo entre estante y estante se colaba una suave brisa
procedente de la puerta trasera entornada.
La abr y me encontr en un estrecho patio en el que haba pals, bolsas de
basura y un par de gatos que me miraron por un instante con ojos
brillantes antes de salir corriendo por la escalera de incendios. Los
edificios se alzaban altos y negros por los cuatro costados. Estbamos
atrapados, tal y como Ray haba dicho. El ms bajito de todos tena tres
pisos. Yo poda escalarlo sola pero no remolcando a un vampiro medio
muerto.
Segn pareca la nica salida era la que haban tomado los gatos.
Tir de la escalera. Me preguntaba cmo conseguira que el mullidito culo
de Ray subiera por aquellos cuatro tramos de escalera. Y despus, al or
cmo la escalera chirriaba y se negaba a bajar, me pregunt si en realidad
lograra subirlo.
Dcadas de xido quedaron pegadas a mis manos al tiempo que una nube
de hojarasca roja sala por el aire. Probablemente nadie haba tocado
aquella escalera desde el momento en que se erigi el edificio, quiz un
siglo antes.
Finalmente la escalera baj, pero no era lo suficientemente ancha como
para que yo subiera tirando de nadie a mi lado y de todos modos resultaba
dudoso que fuera a soportar el peso de dos adultos. As que mand al
cuerpo por delante. Su coordinacin era ms o menos la que se podra
esperar de alguien a quien le falta la cabeza, y el hecho de que la escalera
vibrara con cada escaln que l suba no supona precisamente una ayuda.
Pero por sorprendente que pueda parecer, me dio la impresin de que
tanto la escalera como el cuerpo se sostendran.
Por supuesto, el universo no tard en castigarme por ese nanosegundo de
optimismo.
A medio camino hacia el segundo descansillo se oy el chirrido del metal
en tensin, que reson como un eco por todo el patio, y acto seguido un
granizo.
Un trozo de la escalera de incendios se separ de la pared del edificio y se
qued colgando en el aire.
El cuerpo se detuvo, temblando de miedo. Un simple vistazo al rostro de
Raymond me bast para comprender por qu. Era evidente que ambas
partes mantenan cierta comunicacin, porque de otro modo el cuerpo no
habra podido moverse. Pero en ese instante lo nico que se transmita la
una a la otra era terror.
As que le di una bofetada en la cara.
Unos furiosos ojos azules se giraron haca m.
Es que no te basta con haberme decapitado?
Muvete! O te quedars sin cabeza para siempre. le dije con un tono
de voz malvolo, siseando.
Ray gir los ojos haca su otra parte, que colgaba medio inerte como el
cuerpo que era. De ah que se le estuviera cayendo mi chaqueta. Me
adelant para cogerla, y gracias a eso evit por muy poco quedar ensartada
en un tubo metlico que cay en ese momento del edificio. En lugar de
pincharme a m se llev el toldo de la puerta trasera y rompi los pesados
brazos de aluminio como si fueran de papel antes de caer al suelo con
estrpito.
Ray grit del susto, pero el sobresalto volvi a poner en marcha su cuerpo.
Y esa vez no se hizo ningn lo con las escaleras. La libertad nos esperaba
unos cuantos escalones ms arriba y l corra hacia ella y suba con
ansiedad los ltimos tramos de la escalera de incendios, que se iba
derrumbando a su paso.
Con la ltima vibracin salt en el aire y se agarr al borde del tejado
vecino; se qued ah colgando precariamente.
Yo no esper a ver si lo consegua. De los viejos ladrillos se desprendan
constantemente trozos de metal oxidado que iban a estrellarse contra las
piedras del suelo como si fueran metralla. Caan en todas direcciones, y
producan una atronadora cacofona que habra bastado para despertar a
los muertos. Incluso a los muertos que andaban buscndonos.
og la bolsa y atraves el patio a la carrera, salt por encima de los
hierros cados y trat de evitar los que seguan llovindome
encima. Recib un golpe en el hombro derecho que fue como un
martillazo, pero no me detuve a examinar la gravedad de la lesin
porque no tena tiempo. Volv sobre mis pasos por el almacn y abr
bruscamente la puerta de la discoteca justo en el momento en el que media
docena de vampiros se agolpaban ante ella.
Volv a meterme dentro y cerr de un portazo. Era una robusta puerta de
roble viejo, probablemente una reliquia de cuando la discoteca era una
fbrica; eso nos concedera unos cuantos segundos. Quiz los vampiros no
nos hubieran visto, me dije con cierta histeria, dejando que un dbil rayo
de esperanza me embargara por un segundo mientras echaba el cerrojo.
Has visto eso? pregunt Raymond, cuya voz son vagamente
maravillada. Has visto lo que he hecho?
Qu hay del otro lado de esta pared? le pregunt yo, apenas sin
aliento.
Ha estado igualigual que Superman o algo as. He volado casi
Ray se interrumpi cuando la puerta vibr al recibir un fuerte golpe. Adis
a mi esperanza de que no nos hubieran visto.
Ray! Necesito saber!
Mi despacho. Eso es lo que hay al otro lado de esta pared. Por qu?
Porque vas a tener que volver a decorarlo.
Saqu una bola de masilla explosiva de uno de los compartimientos
laterales de mi petate y trat de desenvolverla.
Qu es eso?
Una cosa que pensaba utilizar en el portal.
Era lo ltimo, diseado especficamente para utilizar la energa del abismo
contra s mismo.
Pero sin duda el resultado sera ptimo en esa pared tambin.
Separ un trozo pequeo y lo pegu.
Ray se qued mirndolo con sus ojos diminutos enormemente abiertos.
Me ests tomando el pelo? Este es un edificio antiguo. Vas a derribarlo
y se nos va a caer por encima!
No he puesto tanta cantidad.
Tir de la chaqueta y volv a ponrmela para resguardarme un poco. Me
retir a la pared contraria, alc un brazo para taparme la cara y saqu la
Glock. Pero al instante sent que alguien me aplastaba la pierna y me tiraba
el arma al abrir la mitad inferior de la puerta.
As que saqu la Smith & Wesson que llevaba siempre de repuesto y vaci
el cargador sobre el vampiro, pero aparte de hacerle jirones el pantaln no
consegu ningn otro efecto. Su cuerpo absorbi las balas como si
estuviera hecho de agua y acto seguido las expuls otra vez. Las heridas se
cerraron casi al mismo tiempo que se las hice. Evidentemente era un
maestro, y lo nico que consegu fue cabrearlo.
Me lo demostr al instante al hacer un agujero del tamao de una pelota de
baloncesto en la parte alta de la puerta. Por primera vez no sent deseos de
quejarme por mi baja estatura. De haber sido unos cuantos centmetros
ms alta, Raymond no habra sido el nico que habra perdido la cabeza.
Entonces comenz a entrar una cascada de balas de una ametralladora por
el agujero de la parte superior de la puerta como si el arma se negara a
aceptar que el ser alto no fuera una ventaja. Raymond se puso a gritar a
pesar de que yo me haba tirado al suelo para evitar que nos dieran. No
consegu detener el ro de balas pero s llegar hasta la puerta, agarrar a
nuestro atacante de la pierna y tirar de l.
El vampiro cay al suelo y yo tir de l a travs del hueco inferior. Saqu
una estaca de mi chaqueta, pero no me hizo falta utilizarla; una de las
astillas que se haban desgarrado de la puerta hizo el trabajo por m. Un
segundo vampiro dio un fuerte tirn del primero para apartarlo, utiliz su
cuerpo para terminar de romper los trozos de madera que quedaban y se
col por el agujero recin hecho a toda velocidad como si acabara de
engrasarlo.
Yo me puse en pie de un salto pero l me hizo caer de nuevo al suelo con
un movimiento como de barrido con la escopeta. Trat de sentarse sobre
mi cabeza pero yo me ech a un lado, puse un pie sobre su esternn y lo
empuj. l se tambale hasta llegar a la pared del otro extremo y entonces
yo aprovech para lanzarme a por mi Glock. La cog justo en el instante en
el que oa el inconfundible ruido del percutor. Alc la vista y vi que el
vampiro me apuntaba a m y que sonrea.
Es ma! le dijo el vampiro a los otros, que maniobraban buscando una
buena posicin ante la nueva tronera abierta en la puerta. El vampiro vio
mi pequea arma y sonri.
Extendi los brazos y aadi: Adelante. Apunta lo mejor que puedas y
dispara.
Y eso hice.
Un segundo ms tarde el almacn estaba atestado de humo, yo tena la
chaqueta embadurnada de pedacitos de vampiro y haba una fisura de
unos noventa centmetros en la pared de ladrillo. La bala haba atravesado
el centro del pecho del vampiro a medio cartucho de dinamita. Observ al
resto de vampiros, que miraban mi arma con la boca abierta.
Vale. El tamao no siempre importa.
No contestaron nada y tampoco ninguno intent abrir la puerta. Recog el
petate y me col por el agujero sin hacer caso de los bordes puntiagudos
que me cortaron. Solo despus capt los baldosines blancos, los cubculos
cerrados de los retretes y a una mujer que tena los labios con el perfil mal
pintado y que se haba hecho una raya que le llegaba hasta la oreja.
Uuups! exclam Raymond.
La mujer dej de mirar el agujero y desvi la vista hacia mi petate.
Se te sale algoalgo de la bolsa.
Baj la vista y vi la nariz de Ray, ya muy familiar para m, asomando hacia
fuera.
Maldita sea! Me haba hecho un agujero en la bolsa a base de mordiscos.
Yo no veo nada.
Est ah!
Con uno ya basta, Eh? pregunt yo amablemente, ponindome de su
parte.
Empuj a Raymond dentro.
Yo no bebo asegur la mujer.
Pues ya va siendo hora de que empieces! Grit Raymond mientras yo
sala disparada hacia la discoteca. Tengo que ganarme la vida!
Fuera haba ms humo, pero era del de mentira; de ese que se usa en
Halloween y que sale de las calaveras de plstico y de los faroles con rostro
humano. EL humo permita crear un escenario espectral de luz azul con
rayos lser en medio de la oscuridad. Y me impeda ver algo. Pero el
sentido que me dice cundo tengo cerca a un vampiro no necesita de la
visin. Es como si notara el tirn de la marea en la sangre; es enrgico y
elemental. Y en aquel momento me haca vibrar con ms violencia que el
mismo pulso.
En la discoteca haba ms vampiros todava que antes. Pareca que Cheung
haba llamado a ms refuerzos. Y no era eso justo lo que me haca falta?
De pronto las puertas principales se abrieron de par en par y entraron otra
docena de vampiros. No creo que la mayor parte de los clientes habituales
se diera cuenta, excepto aquellos que tuvieron que echarse a un lado para
dejar pasar a los recin llegados. Sin embargo el poder que emanaba de
ellos me hizo casi desmayarme.
Eran todos maestros. De tercer nivel, me imagin; de los que fcilmente
tenan una corte cada uno. Y por eso resultaba un tanto ridculo que todos
ellos persiguieran a un nico dhampir solitario. Quiero decir que soy
buena, pero tampoco es para tanto. Fueron entrando en la discoteca y yo
no lo dud ni un instante. Me di la vuelta y ech a correr.
El ritmo de la msica lata a la misma velocidad que el pulso de mi
corazn: rpido y con desesperacin. Corr por el suelo pegajoso hasta la
cabina elevada del pinchadiscos y trep hasta aquella estructura vibrante
de metal. La psima visibilidad no era un problema para los vampiros, pero
para m ya era otra historia. Yo necesitaba una posicin estratgica.
El pinchadiscos era otro tipo asitico joven con un mechn de pelo largo y
de un rubio decolorado. Y adems era humano a juzgar por la mancha
oscura que le recorra la camiseta de tirantes en vertical.
He perdido a mi cita le grit.
l asinti al ritmo de la ensordecedora msica.
Cmo te llamas?
Fing que no lo oa y aprovech para examinar la discoteca. Era evidente a
simple vista que la planta al nivel de la calle no me servira. El almacn era
de los horribles viejos tiempos en los que a nadie le importaba cosas tales
como la luz natural o la ventilacin cuando se renen las masas. No tena
ni una sola ventana a la vista que no hubiera sido tapiada haca mucho
tiempo. Sin embargo s haba una pasarela colgante en la que l s tena luz
natural.
Comenc a bajarme de la cabina y el pinchadiscos me agarr de la
chaqueta por detrs.
Eh, eh, eh! Exclam por el micrfono. Si alguien ha perdido a su
dama, est aqu hacindome compaa. Pero no vengis corriendo a
reclamarla, Vale?
Gir un foco para iluminarme y la mitad de la gente que haba en la
discoteca adems de todos los vampiros dirigieron la vista hacia m. Yo
encend las luces estroboscpicas, golpe al pinchadiscos en la cabeza con
el petate y salt el metro ochenta hasta el suelo. Aterric de mala manera y
casi me torc un tobillo, y adems derrib a un tipo que llevaba una
bandeja llena de chupitos de gelatina con alcohol. Al caer sobre toda
aquella masa de gente lo vi todo negro, luego todo blanco y por ltimo de
todos los colores, pero me puse en pie y me dirig a la pasarela.
No lo consegu.
Alguien se precipit hacia m desde un lateral, me rompi la correa de la
que colgaba el petate y sali volando. Yo cambi de direccin para seguirlo
y vi desaparecer el petate por el pasillo junto a la barra. Cuando llegu all
estaba vaco, pero vi que la puerta que haba al lado de la del servicio de las
damas se cerraba. La abr de una patada y ech un rpido vistazo a mi
alrededor, una mesa, una silla, un ventilador que colgaba del techo con
manchas de goteras
De pronto un violento vampiro me agarr de las muecas y me clav en la
mesa con su cuerpo.
Trat de liberarme, pero no consegu nada. Incrdula, lo intent por
segunda vez porque soy ms fuerte que un vampiro excepto si es un
maestro snior. En esa ocasin l me solt, pero solo para volver a
agarrarme de las caderas. Me balance haca arriba y l volvi a clavarme
contra la mesa despus de pasar un brazo por encima para despejarla.
Papeles, un porttil, unas gafas y algo de metal; todo sali volando y la
mitad de las cosas se hicieron aicos contra la pared.
Consegu sacarme un cuchillo de la bota, pero l me lo quit antes de que
pudiera clavrselo. Lo lanz volando y fue a incrustarse en el panel de
madera falso que cubra la pared. Le met un codo en un lugar sensible,
pero l me clav la mueca a la mesa. Apret los labios con fuerza contra
los mos y jur en susurros con un tono de voz perverso:
Si salimos vivos de esta voy a matarte!
Por un momento me qued atnita y dej de luchar. Hice una pausa y lo
mir. No haba mucha luz en aquella habitacin pero s entraban unos
cuantos plidos rayos azules desde la discoteca. Producan reflejos en su
abundante cabello castao que, como siempre, llevaba recogido en la nuca
con un pasador dorado, y le conferan a su rostro un aspecto escultrico de
elegante perfil, sedosa piel y sombras. Le hacan parecer ms peligroso de
lo que yo recordaba, que ya era bastante.
Pero al menos ya saba por qu no poda moverme. Un metro ochenta y dos
centmetros de msculos que no le hacan falta y que apenas lograban
ocultar los vaqueros negros ajustados y el suter de cachemira a juego.
Louis-Cesare era un maestro de primer nivel y podra haberme mantenido
clavada a la mesa con la fuerza de un solo meique; fuerza que l ni
siquiera hubiera echado en falta.
Hace cuatro siglos que no ests vivo seal yo mientras l me
arrancaba la chaqueta. Las armas que llevaba ocultas cayeron al suelo,
seguidas de cerca por la camiseta de tirantes y el sujetador, por ese orden
. Eh!
Ya han visto lo que llevas.
Y pronto vern que no llevo nada!
Exacto.
Tir de mi cinturn, rasg las trabillas y salt los botones del vaquero,
todo con un solo movimiento. Lo agarr del brazo.
No va a funcionar. Nos van a oler!
No, no nos olern.
Tengo una cabeza sanguinolenta en la bolsa!
Y yo tengo talentos ocultos.
Y otros no tan ocultos, pens mientras l se bajaba los vaqueros. Pero no lo
dije. Fue lo nico que se molest en quitarse justo antes de empujarme con
la espalda contra la mesa, que estaba fra al contacto de la piel desnuda.
Igual de fra que el acero del cuchillo que utiliz para romperme la tanga.
Iba a preguntarle si los vampiros haban visto de qu color llevaba las
bragas, pero l se trag mis palabras cuando comenz a besarme y meti
los dedos brusca y expertamente por entre mis muslos. Despus de un
momento dej de besarme, supongo que para darme tiempo a respirar.
Pero lo que yo necesitaba no era aire. Yo saba que l estaba tratando de
engaar a los chicos de Cheung y de hacerles creer que tenamos una cita
secreta, pero haca un largo y ardiente mes que no lo vea y, Maldita sea!,
lo haba echado de menos. Me aferr a su suter con ambas manos para
tirar de l y devolverle el beso con brutalidad.
Su sabor era dulce, teido con el leve toque amargo del alcohol, y su olor
era todava mejor. Y no llevaba nada debajo de los vaqueros. Deslic las
manos hacia abajo por aquella espalda marcadamente musculosa hasta los
tensos montculos donde terminaba, en los que hund profundamente las
uas.
Sin lugar a dudas Olga tena toda la razn, me dije vagamente mientras
notaba que un estremecimiento lo recorra de arriba abajo. l alz la
cabeza para mirarme.
Eso era completamente innecesario.
Ah, s que era necesario! dije yo, deseando haber podido hacerlo con
los dientes. Pero no habra podido llegar tan lejos. Entonces l hizo algo
con los dedos que me cort la respiracin, y yo solo puede ordenarle a
gritos : Ms, ms, hijo de puta!
l me complaci a pesar de que la mesa no estaba realmente construida
para esa actividad, y yo dej caer la cabeza y los hombros. No es que me
quejara. Ni siquiera cuando hundi los colmillos, Maldito sea!, en la tierna
carne que sus dedos haban estado atormentando. Arque la espalda con
una mezcla de dolor y placer intensa, que ni siquiera me di cuenta cuando
alguien abri la puerta de golpe.
Hasta que l se gir, gruendo.
Lo siento dijo una voz grave.
La puerta volvi a cerrarse otra vez.
L inhalo un aire que no necesitaba. Tena los labios brillantes y
ligeramente hinchados. Yo me pregunt cmo haban llegado a ese estado y
lo mir a los ojos.
Si paras ahora yo te matar a ti le dije alto y claro.
La amenaza no tuvo aparentemente ningn efecto, pero un
estremecimiento lo recorri por entero cuando de pronto yo lo agarr y
tuve en mis manos la evidencia de que l tampoco haba estado fingiendo
por completo.
Dorina! dijo l en un tono amenazador.
Pero a m me daba absolutamente igual.
Empuj un poco de modo que toque su enorme cuerpo sintiera un leve
escalofro.
Louis Cesare. Me alegro de tenerte por fin en mis manos.
El hizo una mueca, no s si por el juego de palabras o por la sensacin, y
me apret el muslo con la mano derecha. Tena ocupada la izquierda con el
petate, que sac de debajo de la mesa en cuanto se cerr la puerta. Yo
encontr el gest muy revelador teniendo en cuenta que ni siquiera se
haba molestado en subirse primero los pantalones.
No me tienes.
Ms o menos dije yo. Era un chico grande. Todo l era grande
Aunque no acabo de comprender por qu me has robado el petate.
Era el modo ms fcil de apartarte de la pista sin pelear.
Me qued mirndolo incrdula. Louis-Cesare era campen de duelo del
Senado europeo.
Jams abandonaba una pelea; disfrutaba con ellas. Supongo que es cierto
eso que dicen que uno solo es capaz de pensar con una cabeza a la vez.
Entonces, Por qu sigues con la mano en la bolsa? pregunt yo con
dulzura.
No soy yo el nico que muestra un carcter posesivo contest l, que
baj la vista hacia mi mano con sus azules brillantes. Tienes pensado
hacer algo con eso?
Lo estoy pensando. Vas a decirme t qu ests haciendo aqu?
Eso no es asunto tuyo.
Me qued mirndolo medio maravillada, medio histrica. Louis-Cesare era
el hijo de un rey desde su misma cuna y ninguno de los siglos
transcurridos desde entonces haba conseguido acabar con un pice de su
arrogancia. Yo tena su picha en la mano pero l segua actuando como si
lo tuviera todo bajo control.
Muy bien.
Le hice una caricia experimental. Se trataba de una tcnica de interrogacin
completamente novedosa, pero creo que con muchas posibilidades.
Qu te parece un intercambio? Devulveme mi propiedad y yo te
devuelvo la tuyaen perfecto funcionamiento.
l no pareci demasiado impresionado. As que cambi de tcnica. Como
recompensa obtuve un meneo de caderas y una fuerte presin sobre la
palma de mi mano. l cerr los ojos con fuerza por un momento. Cuando
volvi a abrirlos, estaban ms oscuros. Pero segua sin estar dispuesto a
admitir que estaba en mis manos.
Vampiro cabezota. La evidencia eraexcepcionala mi favor. Retom el
ritmo y me pregunt si deba de hacerlo suavemente para prolongarlo o era
mejor hacerlo con fuerza para ver hasta qu punto poda volverlo loco.
Sent la reaccin ondular todo su cuerpo y o un siseo entre los dientes
fuertemente apretados.
Ah tena mi respuesta.
Sin embargo un segundo ms tarde sent que me apretaba la mueca con
una mano de acero.
EL vampiro no te pertenece.
Yo me encog de hombros.
Entonces devulveme la propiedad del Senado. Y ya que estamos, por
qu de repente est todo el mundo tan interesado por un perdedor como
Ray.
Eh!
EL grito de protesta haba salido del petate.
Pero la nica respuesta que obtuve de Louis-Cesare fue la caricia de la
yema de su dedo, que traz la silueta de un bulto de mi mejilla. Era una
herida sin importancia que me haba hecho quin saba dnde. Su caricia
me result inesperadamente delicada; algo en ella me hizo temblar. De
pronto sent como si mi piel estuviera excesivamente sensible. Tanto, que
ni siquiera saba si aquel leve contacto me haca dao o me gustaba. Pero s
saba que senta.
No haca mucho haba credo que eso era algo que haba olvidado cmo
hacer. Sin embargo ltimamente la gente no haca ms que recordrmelo, y
Louis-Cesare era el primero de la lista. Solo que yo segua sin saber si eso
era bueno o malo.
l bajo la vista hacia mis pezones, que se haban puesto como piedras con
el aire fro.
Cogi uno de mis pechos firmemente y sin vacilar, como si tuviera algn
tipo de derecho sobre l. Le llenaba la mano como si yo no fuera pequea.
l pareci disfrutarlo a juzgar por su forma de apretarlo. Y Dios sabe que
me hizo sentiralgo increble.
Baj la cabeza y su pelo sedoso me hizo cosquillas en la piel mientras
posaba la lengua hmeda y spera por la tensa punta. Aquel leve contacto
me result increblemente excitante. Todo mi cuerpo comenz a sudar.
Envolv las piernas alrededor de sus muslos y lo apret contra m cuando
comenz de perder el tiempo con preguntas, quera
Lo necesito, Dorina murmur l contra mi piel.
Vale, ya estaba segura.
Mov el dedo pulgar unos centmetros; lo justo para acariciar su sensible
punta, y dije en un tono tranquilo:
No intentes ese juego conmigo.
Al instante me encontr otra vez de espaldas contra la mesa, en esa
ocasin tumbada a lo largo, de modo que l tena espacio suficiente para ir
trepndose poco a poco por mi cuerpo.
Me sujet las manos por encima de la cabeza y con ojos ardientes
pregunt
A qu juego te refieres? Al tipo de juego que te manda tu padre a
provocar?
De qu ests hablando?
Una larga risa como un resoplido sali de l, aunque ms exactamente fue
como si inhalara aire porque el gesto no pareca contener el menor sentido
del humor.
Es qu crees que soy estpido? Despotricas contra l, lo amenazas,
juras que lo odias, pero cuando l chasquea los dedos, acudes a su llamada
corriendo.
Chorradas! Mircea ya tiene suficientes tipos que le dicen a todo que s;
ese es en parte su problema. Pero yo no soy uno de ellos, y t lo sabes muy
bien. Sus ojos de color zafiro examinaron mi rostro. Con la luz adecuada
podan parecer desde azul cobalto hasta azul aguamarina; sin embargo su
expresin siempre es vigilante.
Sola olvidarme de ese detalle en mis fantasas.
No puedo creer ni una palabra de lo que dices me dijo bruscamente,
aunque ms bien pareca que estuviera hablando consigo mismo.
Y desde cundo no puedes creer una sola palabra de lo que digo?
exig saber yo, dolida.
La ltima vez que lo haba visto, los dos estbamos sucios, cubiertos de
sangre y medio muertos. Y habramos acabado muertos del todo de no
haber aprendido a confiar el uno en el otro.
Desde que te he visto aqu esta nochecontest l, agarrndome de
ambos brazos. Su cuerpo irradiaba un cmulo tal de emociones, que yo me
senta incapaz de desentraarlas. Debera haberme imaginado que l te
enviara aqu.
Y por qu diablos no iba a enviarme? pregunt yo, confusa y
enfadada. Soy
As podrs decirle que nada va a distraerme de mi tarea; que no me
importa qu tentaciones se interpongan en mi camino.
Dselo t! exclam yo, nuevamente dolida. Y pensar que haba echado
de menos a semejante bastardo. Y a m no me hables de tu tarea!
Desapareces un mes y de repente te presentas para
Mi mente comenz a tropezar y a tartamudear al sentir todo su cuerpo
deslizarse arriba y abajo placenteramente a lo largo del mo. Era una caricia
sensual maravillosa con un deliberado propsito de distraccin. Y funcion
Maldita sea! Mi corazn comenz a latir ms deprisa, mi respiracin se
aceler y surgi el deseo.
Inaplazable.
Un estremecimiento lo recorri a l por entero. Comenz a besarme
apasionada y vorazmente. Me gust que su lengua entrara en mi boca, me
gust sentir el calor que irradiaba de su ropa e incluso el contacto de sus
vaqueros contra mis piernas desnudas. Pero el maldito suter era ya
demasiado. Era fino, suave y sedoso, y contrastaba perfectamente con el
duro cuerpo que tapaba.
Louis-Cesare envuelto en cachemira contaba con una ventaja
completamente injusta. Tir del suter y se lo saqu por la cabeza, pero el
embriagador contacto de piel contra piel fue todava peor. Sobre todo
cuando l tir repentinamente de m con un suave movimiento y me sent
a horcajadas en su regazo.
l estir las piernas al tiempo que separaba las mas. Enterr una larga
mano en mi trasero y despus la subi hacia arriba para presionar mi
hombro contra aquel calor y aquel duro msculo. La otra por entre mis
piernas para comenzar a mover el dedo pulgar adelante y atrs. Lo movi a
propsito muy despacio, como si se trataba del balanceo de la cola de un
gato.
Me las arregl para reprimir un gemido de placer, pero no hubo modo de
evitar que mi cuerpo se sacudiera y se me pusiera la carne de gallina. Y sin
embargo l solo me acariciaba.
Deja de calentarme le dije siseando . O es que no lo encuentras?
Su lengua recorri mi nuca hasta la oreja; sent su aliento clido sobre mi
piel, sus dientes mordisqueando el lbulo de mi oreja. Me mordi de
pronto, justo en el instante en el que me embesta con el nudillo
profundamente y alcanzaba el punto culminante con la primera maldita
intentona. Mi cuerpo se arque hacia l, se apret desesperadamente, y
hund los dientes en su hombro para reprimir un gemido.
Creo que puedo encontrarlo dijo l en un tono divertido.
Pero vas a saber qu hacer con l? pregunt yo, jadeando, despus de
un rato.
S saba.
En cuestin de minutos yo estaba temblando, mis msculos se estremecan
y vibraban, planeando sobre el frgil filohasta que un movimiento ms
fue suficiente para proporcionarme ese pequeo toque final y todo estall
en una llamarada de oro.
Apret las tensas manos contra sus hombros sudorosos y me mord los
labios para tragarme el grito que luchaba por salir a borbotones de mi
garganta.
l se aferr a mis caderas y me sujet con fuerza mientras las brillantes
olas de conmocin se sucedan unas a otras, irradiando hacia fuera de mi
piel como si mi cuerpo fuera un cable vivo que no dejara de vibrar de
placer. Dej caer las manos por un momento; me senta demasiado dbil
como para sujetarme. L me pos de nuevo sobre la mesa, me bes la nuca
sudorosa bajo el pelo. Cerr los ojos de pura satisfaccin y suspir.
Si eso era una bienvenida, vas a tener que marcharte ms a menudo le
dije yo con voz temblorosa.
No hubo respuesta. Despus de un momento me ergu y me sent; quera
ver cmo me miraban aquellos ojos siempre cambiantes... Pero en lugar de
ello vi cmo se cerraba la puerta.
Tard un desorientador segundo en comprender que estaba despatarrada
sobre una mesa, desnuda y sola. Louis-Cesare se haba marchado y en un
breve vistazo al suelo bast para comprender que se haba llevado mi
petate. Hijo de puta!
Me dej caer al suelo de golpe, me tambale porque tena las piernas flojas
y abr la puerta de un tirn. EL pasillo estaba vaco a excepcin de un tipo
que estaba echando un cigarrillo a escondidas. Por alguna razn me result
extraamente familiar.
l me vio y casi se trag el cigarrillo.
Mir para abajo y entonces me di cuenta de que me haba olvidado de un
pequeo detalle.
Volv dentro y cerr la puerta de un portazo, pero un rpido vistazo a mi
alrededor me demostr que lo que me tema era cierto. Me haba dejado las
armas, pero ese taimado, triple hijo de rata bastarda se haba llevado mi
ropa. Toda.
Me mir en el espejo que haba en una pared y comprob que tena los
labios hinchados, el pelo pegado a las mejillas sudorosas y varios
mordiscos enrojecidos en los pechos. Poca cosa era capaz de
avergonzarme, pero hasta yo prefera no salir con ese aspecto.
Abr la puerta otra vez. El tipo no se haba movido. Le ech un vistazo por
encima y de pronto ca en la cuenta.
Sigues queriendo que sea mala contigo?
El tipo abri los ojos inmensamente.
S!
Bueno, pues entonces ven.
Un minuto ms tarde yo tena una camiseta varias tallas ms grande que
me serva de vestido, un cinturn en el que guardar las armas y una
chaqueta de piel excesivamente larga para echrmela por encima y taparlo
todo. Sal al pasillo dejando al tipo atado a la silla en ropa interior. A
juzgar por su expresin, acababa de aprender una leccin muy valiosa
acerca del hecho de fastidiar a una mujer desconocida.
Era una leccin que yo tena intencin de ensearle tambin a cierto
vampiro maestro en cuanto pudiera agarrarlo por su precioso culo de
ladrn.
a sala de la discoteca segua repleta, pero no vi a Louis-Cesare entre
la gente que bailaba. Yo no haba tardado ms que unos minutos en
salir de la parte de atrs, pero a una persona capaz de moverse tan
rpido como el viento le basta con eso. Adems probablemente
tena una ruta de escape previamente preparada.
La sorpresa fue que los hombres de Cheung parecan haberse ido tambin,
probablemente para iniciar una persecucin intil. Los pocos vampiros que
quedaban arremolinados alrededor de los chicos de Raymond pareca
confundidos y perdidos, y ninguno de ellos trato siquiera de impedirme
que me marchara. No parecan ni saber que ese era su deber.
Supongo que todava no haban comprobado el estado del bao.
Fuera, la lluvia que haba estado cayendo durante toda una semana haba
convertido la calle en un brillante espejo negro que reflejaba las manchas
rojas de los faroles instalados al borde del tejado del edificio de la
discoteca, la seal elctrica verde de la tienda de al lado y el Buda amarillo
intermitente de la acera de enfrente.
Pero yo no era una completa estpida, as que haba marcado a Louis-
Cesare cuando estbamos en la discoteca. Segn mi encantamiento el
estaba a tres calles de all y se mova a toda prisa. Pero yo me mov ms
deprisa y alcance el encantamiento en una esquinaatado al collar de un
perrito perdido.
Muy gracioso, listillo!musite yo, volviendo sobre mis pasos.
Los olores me resultaron tan poco tiles como la vista o la magia. Haba
demasiados aromas compitiendo los unos con los otros: los del jengibre y
el ajo de un tipo que venda alitas de pollo, el olor del incienso que sala de
una tienda flotando por el aire, el de un motor caliente y el de la basura. Y
para empeorar un poco ms las cosas segua lloviznando pero solo por
algunos sitios, de manera que algunos trozos de paisaje estaban brumosos
como si alguien hubiera estado utilizando una goma de borrar.
Despus de quince minutos tuve que admitir mi derrota. La mayor parte de
los dhampirs tienen los sentidos muy finos, desde luego mi sentido del
olfato es considerablemente ms agudo que el de los humanos. Pero no
poda seguir a Louis-Cesare a travs de la mezcla de olores de Chinatown.
El se haba marchado sin dejar rastro, y la culpa era ma. Lo haba dejado
salir por aquella maldita puerta sin tratar de detenerlo siquiera.
Me incline sobre una puerta ondulada y espere a que el ritmo de mi
corazn se hiciera ms lento. Pero no pareci dispuesto a hacerme caso.
Maldita sea! Yo jams me haba colado por un tipo, ni siquiera recordaba
la ltima vez que haba sido tan estpida.
No, o si. Claro que me acordaba de la ltima vez que me las haba visto con
el jodido Louis-Cesare.
Frunc el ceo de mal humor. Louis-Cesare poda ser un prncipe en
Europa, pero aquel era mi territorio, los alrededores de mi casa. Y no
tendra ms remedio que aprender por las malas que no poda llegar aqu y
follar conmigo sin atenerse a las consecuencias. Raymond en comparacin
tendra buen aspecto cuando terminara con l.
Aunque por otro lado quizs no. Porque el pobre Ray tena un aspecto un
tanto desagradable cuando por fin logre localizar su cuerpo, acurrucado en
posicin fetal y encaramado todava sobre el tejado del edificio junto a la
discoteca. Haba perdido la camisa y un zapato, y tena los pantalones
sucios y manchados de sangre. Y por un segundo casi olvide que tambin
haba perdido la cabeza.
No me oy llegar, cosa que no era de extraar teniendo en cuenta que a
esas alturas sus odos deban de estar ya probablemente en la otra punta
de la ciudad. En cuanto le puse una mano encima dio un brinco y comenz
a balancearse violentamente. Yo agache la cabeza, pero por supuesto el no
me vio y simplemente sigui. Y eso fue un problema porque estaba a un
paso de caerse del edificio de tres pisos.
Coloque una mano en su cinturilla y tire de l para apartarlo del precipicio
antes de descubrir hasta donde llegaba la resistencia del cuerpo de un
vampiro. Cay de golpe sobre m y yo volv a empujarlo al otro lado del
tejado. Entonces el capto algo.
Basta ya! A menos que quieras perder unas cuantas partes ms de tu
cuerpo le dije yo.
Pero inmediatamente me acorde de que no poda orme.
El sacudi las manos como si se hubiera quemado y despus se quedo
completamente quieto.
Yo tambin me quede quieta. Se me acababa de ocurrir una idea
completamente nueva.
Sintate le dije a Raymond.
El cuerpo me obedeci amablemente. Doblo las rodillas y aparco el trasero
al borde del tejado. Las piernas le colgaban al vuelo sobre el patio igual que
si fuera un nio pequeo. Un nio pequeo sin mucha cabeza y baado en
sangre y vsceras, pero un nio.
Aunque haba otras explicaciones, me dije a mi misma en silencio. Puede
que l hubiera dejado de manosearme al darse cuenta de quin era; puede
que se hubiera sentado simplemente porque se senta dbil despus de
perder tanta sangre. Quizs yo estuviera malinterpretando por completo la
situacin.
Levanta el brazo derecho si me oyes dije yo.
El brazo se alzo amablemente en respuesta.
O quizs no.
Le di unos golpecitos a mi chaqueta prestada, pero
Solo encontr algo de dinero suelto, unas cerillas y medio paquete de
cigarrillos. Sin embargo, Ray llevaba un mvil en el bolsillo, aunque no
pareca muy dispuesto a prestrmelo.
Por qu? le pregunte, pegndole en las manos No es que t vayas a
usarlo.
El me saco el dedo corazn, levantndolo hacia arriba.
Yo no le hice caso y marque un nmero que no vena en la agenda. Tarde
un minuto en conseguir hablar porque al otro lado estaban celebrando
algn tipo de fiesta. Y porque los empleados me odian.
Con el Senador Mircea Basarab repet por cuarta vez varios minutos
ms tarde.
Lord Mircea no desea ser molestado me informo otra arrogante y
desdeosa voz Quieres dejar un mensaje?
S. Dile que su hija est al telfono. Y que si no atiende a mi llamada, voy
a tirar el cuerpo que l quiere al rio.
O murmullos de fondo, pero no hubo respuesta. Sin embargo el vampiro
nmero cuatro todava no haba colgado. Ms ruidos de fiesta: msica,
risas y el repicar amortiguado del cristal fino. Y despus una voz que
resulto ser ms bella que las otras cuatro.
Dorina, Ests bien?
Era de lo ms injusto lo que los vampiros podan hacer con la entonacin
de la voz. Sobre todo este vampiro en concreto. Lo expresaba todo: cario,
preocupacin, amor. Todo en una frase que no era ms que una mentira.
Estaba contento porque pensaba que yo tena a Ray. Pero cuando se
enterara de que la parte de Ray que yo tena no hablaba, entonces
cambiaria de humor.
Y por qu no iba a estarlo? pregunte yo.
Mi propia voz me son estridente en comparacin.
Llamas con un telfono cuyo nmero no consta en nuestros archivos
como tuyo.
S, bueno, ha habido una pega.
Necesitas ayuda?
Lo que necesito son respuestas. Segn parece hay unas cuantas cosas
que ni siquiera yo se acerca de los vampiros.
Cmo por ejemplo?
Digamos, por ejemplo, que hay un maestro de quinto nivel que ha
perdido la cabeza
Supongo que lo dices literalmente hablando me interrumpi el con una
voz seca.
Y digamos que dicho apndice ya no est en esta zona
Se ha perdido?
Estar encantada de hacerte un informe ms tarde. Ahora necesito saber
por qu un cuerpo sin cabeza sigue oyendo y obedeciendo rdenes.
No debera.
Los ruidos de la fiesta cesaron, as que me figure que l se haba marchado
a otro sitio ms ntimo para hablar. Bien. Puede que incluso estuviera
dispuesto a desembuchar un par de cosas o tres para variar.
Bueno, puede ser, pero la evidencia emprica sugiere lo contrario.
Por un momento guardo silencio mientras reflexionaba.
Dudo que sintiera ninguna vergenza por haber engendrado a un
monstruo que iba matando a los de su especie, pero solo porque ese
sentimiento en particular no formaba parte de su repertorio. Y sin embargo
evitaba contarme cualquier circunstancia que pudiera facilitarme el trabajo.
Probablemente tena miedo de que algn da yo utilizara esos
conocimientos contra l.
Era un hombre inteligente.
El cuerpo de un vampiro est conectado a un nivel fsico igual que el
humano me dijo el por fin Pero tambin tenemos una conexin
metafsica con nuestra forma corporal que no es tan fcil de cortar.
As que, metafsicamente hablando, Todava tiene cabeza?
S. Por supuesto su percepcin sensorial habr disminuido mucho y
cuanto ms tiempo pase, peor. Sin embargo es posible mover los brazos y
las piernas y obedecer rdenes durante un tiempo a pesar de estar
separado de
Eso ya lo s lo interrump yo. Tena que saberlo. A lo largo de los aos
me haban atacado bastantes cuerpos sin cabeza Lo que necesito saber es
si el cerebro puede enviarle al cuerpo algo que no sea simplemente unas
cuantas seales a un grupo de msculos. Puede transmitirle informacin,
como por ejemplo donde esta?
Eso es lo que estoy tratando de decirte dijo
Mircea, cuya voz son ligeramente molesta. Ningn vampiro se atreva a
interrumpirlo como yo. Yo era un verdadero tormento para l.
El lazo metafsico se tensa en exceso si falta el lazo fsico. Y antes o
despus acaba por desvanecerse por completo, por lo general en torno a
una semana despus con ese nivel de poder
Eso tambin lo s! Lo que yo quiero saber es si puede dibujarme un
jodido mapa!
Y lo primero que deja de funcionar son las funciones cerebrales
superiores. Mierda!
As que nada de mapas. Estando como esta me sorprende que pueda
moverse.
Sin embargo puede que todava nos sea de alguna utilidad. La conexin
ser tanto ms fuerte cuanto ms cerca est las dos partes seccionadas. El
cuerpo funciona como una especie de contador Geiger; su fuerza y
coordinacin te informa acerca de la proximidad de tu objetivo.
Entonces cuanto ms cerca, mas energa tendr el cuerpo y cuanto ms
lejos, mas aletargado?
Bsicamente. Cmo esta de animado?
Baje la vista hacia Ray, que me haba confiscado los cigarrillos. Se las haba
arreglado para encender uno sin hacer una barbacoa consigo mismo y en
ese momento se lo estaba fumando a travs del agujero del cuello.
Comprendo que a veces uno siente necesidad de un relajante nervioso,
pero
Est bastante animado.
Entonces la parte que le falta sigue estando en Manhattan. Dame tu
direccin. Te mandare un equipo de rastreo.
No respond porque en ese momento tres vampiros entraron en el patio y
comenzaron a mirar a su alrededor. No eran gente de Ray; pude sentirlo
por la energa que desprendan incluso a la distancia a la que estaba, lo
cual significaba que eran maestros. Peor an: al menos dos de ellos eran
sabuesos.
Los dos que estaban situados de frente comenzaron a olisquear el aire con
la boca abierta de un modo casi cmico, ganndose el mote por el
momento. Pero el asunto en realidad no tena ninguna gracia. Los sabuesos,
esos vampiros con un sentido del olfato tan extraordinario, eran de las
pocas criaturas que tenan alguna posibilidad de seguirle la pista a Louis-
Cesare a travs del paisaje de olores de la ciudad.
O de descubrir el rastro de la otra mitad de Ray.
Casi como si me hubiera odo, el vampiro jefe alzo la cabeza y olio
profundamente el aire. Un segundo ms tarde unos brillantes ojos negros
me miraban fijamente a las pupilas.
Dorina? me llamo Mircea.
Su voz fue como un cosquilleo esttico en mi odo.
No hay tiempo.
Qu ocurre?
Sabuesos.
Cerr el telfono de sopetn y remolque a Ray por todo el tejado. El otro
lado del edificio daba a la calle, que en ese momento estaba vaca. No
seguira as mucho tiempo. Aunque por otro lado, para cuando consiguiera
bajar el tambaleante cuerpo los tres tramos de escaleras, los tendramos a
todos encima.
Segn pareca al final s que bamos a tener que comprobar hasta qu
punto llegaba la resistencia del cuerpo de un vampiro.
Espere a verlos salir al patio por la puerta de la discoteca y desaparecer
dentro del edificio sobre el que estbamos nosotros. Deban de haber
dejado a alguien en la calle, quizs unos cuantos. Pero eran solo tres y a
esas alturas tenan que saber quin era yo.
De vez en cuando las leyendas son tiles.
Eh!, Ray, el prximo paso va a ser un gran paso le pronostique yo.
Acto seguido lo tire del tejado.
Aterrizo sobre el techo de un antiguo Impala de color tostado aparcado en
la curva. Rompi la ventanilla y le hizo un agujero al techo con una pierna.
Fue una suerte, porque yo no tena tiempo de forzar la cerradura. Yo
aterrice con un fuerte golpe en la acera de su lado, reprim un gemido al
sentir que me torca el tobillo, tropec con el coche y ayude a Ray a sacar la
pierna de all de un tirn.
Alce la vista y vi tres rostros furiosos, mirndonos desde el tejado. Se
preparaban para saltar mientras Ray rodaba por el techo del coche e
intentaba desesperadamente abrir la puerta de su lado. Yo met un brazo
por el agujero del techo y abr la cerradura de mi puerta. Estaba a punto de
abrir la de l, cuando Ray rompi su ventanilla y entro a travs del bosque
de cristales rotos.
Cada cual a su modo.
No es que a m me faltara destreza en el delicado arte de robar coches. Ni
siquiera bajo la tensin del estrs. Siempre y cuando tuviera las
herramientas apropiadas, claro. Haba cargado con ellas solo por si acaso,
pero las llevaba en el petate junto con el resto de las cosas. Mientras me
esforzaba como una loca por arrancar el coche, le aad otra marca
mentalmente al nombre de Louis-Cesare en la columna de las deudas
pendientes.
Una bala taladro el asiento junto a mi odo izquierdo. Saque la Glock, le
coloque el cargador nuevo y la puse en las temblorosas manos de Ray.
Trata de no dispararme a mi o al cochele dije mientras agachaba la
cabeza por debajo del salpicadero.
Los vampiros debieron de aterrizar directamente en formacin alrededor
del coche, formando una uve, porque comenzaron a llegarnos balas desde
tres direcciones distintas al mismo tiempo. Ray les devolva el fuego con
brutalidad, pero a tenor de cmo saliendo las cosas, deba de estar
acertando en varias bolsas de basura, en el parabrisas del coche de la acera
de enfrente y en la farola. Dudo que eso hiciera en lo ms mnimo a los
vampiros, pero no obstante se echaron atrs, esperando a que se acabaran
las municiones.
Puede que las balas no maten a los vampiros, pero a nadie le gusta que le
disparen. Y supongo que pensaban que tampoco bamos a ninguna parte.
En realidad ese era un punto de vista que yo comenzaba a compartir con
ellos. Manipulaba cables sin herramientas apropiadas y trataba de no
electrocutarme. Entonces Ray comenz a darme manotazos. Alce la vista y
vi como me deca por seas que necesitaba otro cargador. Sacud la cabeza.
Estn en la maldita bolsa!
El volvi a darme un manotazo de pura rabia y luego empez a tirar cosas
por el agujero del techo. El coche deba de servir de almacn y puerta
trasera de una de esas infames tiendas de Chinatown, porque en el asiento
de atrs haba varios estuches de copias de DVD, bolsos falsos de Gucci y
una enorme caja con pipas de agua de cristal. Ray lo lazo todo por el
agujero y arrojo tambin un buen trozo del mismo asiento, pero no basto.
Uno de los vampiros atraves el parabrisas con el puo y agarro a Ray.
El vampiro trato de sacar a Ray a travs de la ventanilla rota, pero yo lo
sujete por la cintura y tire de l en sentido contrario. Entre los dos
estiramos el pantaln caqui de diseo de Ray, que finalmente se
desgarraron de arriba abajo justo por el centro como si fueran los
pantalones de un estrper profesional; nos quedamos cada uno con una
mitad mientras Ray mostraba su bxer de satn rojo en cuya entrepierna
pona"Es hoy tu da de suerte?"
Pues realmente nodije yo.
Le di un puetazo al vampiro en la cara.
Se tambale hacia atrs, pero los otros dos ya se haban dado cuenta de
que nos habamos quedado sin municiones. Me refiero a municiones de
todo tipo. As que se lanzaron sobre nosotros. Uno de ellos se introdujo
por el agujero del techo y agarro a Ray, pero esa vez por los brazos. Y yo
tuve que luchar por desbloquear el eje de la direccin del coche con una
sola mano y con un simple cuchillo, nada menos, mientras con la otra
retena a Ray agarrndolo del bello de una pierna.
Todo habra sido ms fcil si l no se hubiera revuelto como un loco,
temiendo a acabar exactamente igual a sus pantalones. Yo reciba patadas
constantemente en la cabeza, lo cual tampoco contribua a mi
concentracin.
Y para colmo las cosas empeoraron otro poco ms al abrirse de golpe las
puertas de la discoteca y comenzar a salir vampiros a borbotones.
Solo que en lugar de atacarnos a nosotros se lanzaron sobre los hombres
de Cheung. Segn pareca, el gran jefe haba olvidado ordenarle a los
chicos de Ray que no le ayudaran y una de las prioridades fundamentales
de todo vampiro es proteger a su maestro. No es que fueran contrincantes
comparables con aquellos vampiros snior, pero si se las apaaron para
superar a uno de ellos simplemente con la fuerza del numero. Solo que por
desgracia no fue al que tiraba de Ray.
Por fin consegu desbloquear la direccin, pero no poda arrancar el
maldito motor del coche y segu sujetando a Ray al mismo tiempo.
Entonces alguien le empotro el gato en la cabeza al dichoso vampiro, que
comenz a tambalearse hacia atrs. Arranque el coche y cuando el maestro
volvi a lanzarse sobre el parabrisas por segunda vez, lo atropelle.
Pero por supuesto eso solo sirvi para cabrearlo. Vi a otro de los vampiros
correr hacia un mercedes coup azul oscuro aparcado al final de la calle.
Los chicos de Ray no conseguiran retenerlo durante mucho tiempo sin
quedar hechos picadillo.
Abrchate el cinturn le dije a Ray al mismo tiempo que aceleraba a
fondo.
Me concentre en alejarnos lo ms posible de la discoteca. Ray hurgaba por
la guantera. Arrojo una linterna por la ventana y luego hizo lo mismo con
un indicador de la presin de las ruedas. Sin embargo se quedo con un
bolgrafo. Patin en una esquina al llegar a la calle Canal y entonces el
comenz a pincharme con el bolgrafo en la pierna. Con fuerza.
Deja ya eso! exclame yo.
Trate de quitrselo, pero el ech la mano hacia atrs y empez a moverla y
dar vueltas con ella. Tarde un segundo en darme cuenta de que hacia los
movimientos que se hacen al escribir.
Se ocurri esa extraa idea y comenc a buscar un papel, pero no haba
ninguno a mano. Sin embargo encontr un mapa antiguo de Nueva York en
el bolsillo trasero del asiento. Se lo di para que se pusiera a hacer
garabatos mientras trataba de borrar nuestro rastro y alejarnos lo ms
posible. Me aferre a la vana esperanza de que l rodeara con un crculo el
lugar en el que estaba la parte que le faltaba.
Ray apual el mapa con toda la coordinacin que se puede esperar de un
nio de dos aos. Y por fin me ofreci su obra maestra cuando nos
detuvimos ante un semforo en rojo. Las lneas serpenteaban y se
inclinaban como si las hubiera dibujado un diestro al que le hubieran
obligado a escribir con la mano izquierda. Pero sin duda se trataba de
palabras.
Le quite el mapa de las manos y lo alc delante del parabrisas. "Te odio".
Puedes escribir?
Me quede mirndolo incrdula. Ya poda estar a que Mircea me rebelara
secretos comerciales.
Y entonces, por qu no me dices donde esta?
Ray cogi el reverso del mapa y laboriosa y artsticamente escribi otra
frase en el margen: "No lo s!"
Que quieres decir con eso de que no lo sabes? Tendrs que ver algo!
Un cartel de una calle, un nombre de una tienda, algo!
"Est oscuro"
Qu narices quieres decir que con que est oscuro?
Eres un vampiro! Puedes ver de noche!
No dentro de una bolsa de lona.
Una bolsa con un agujero le record yo con impaciencia Mira a tu
alrededor!
Para ver qu? Estoy en un maletero!
Frunc el ceo.
Un maletero de un coche? Te ests moviendo?
No
Entonces dime que oyes. Que hueles Algo!
No hay ruido. Y lo nico que huelo son tus calcetines sucios!
Genial. No haba muchos lugares que estuvieran en un silencio total para el
fino sentido del odo de un vampiro ni siquiera para un vampiro mutilado.
As que estaba en un garaje cerrado y probablemente bajo tierra. Lstima
que en Manhattan solo hubiera alrededor de mil garajes de esos.
Intntalo otra vez! insist yo. Disponemos de una semana, Te
acuerdas? Luego t y yo estaremos...
El coche que tenamos detrs toco la bocina y Raymond y yo respondimos
simultneamente sacando el dedo corazn levantado hacia arriba. Un
segundo ms tarde el interior del Impala se denominaba con una llamativa
luz estroboscpica. Mire por el retrovisor y confirm que s, acababa de
hacerle un gesto insultante con el dedo a un polica. Al menos llevbamos
los cinturones de seguridad, pens mientras pisaba a fondo el acelerador.
El poli sali del coche antes de que yo despegara, lo cual me concedi unos
segundos mientras el volva a su vehculo. Invert ese tiempo en llamar por
telfono.
Te acuerdas de esa ayuda que me ofreciste? Pues ahora sera un buen
momento dije yo cuando, milagro de entre los milagros, Mircea contest
personalmente al telfono.
Dnde ests?
Me dirijo al sur por Mott. Con un poli pegado a los talones.
Un polica humano?
S!
Y eso constituye una emergencia?
Lo es si atrae la atencin sobre nosotros sisee yo.
Un mercedes coup oscuro dio una vuelta de 180 grados para cambiar de
sentido bruscamente y seguir al poli.
Detestaba tener siempre la razn, pens mientras aceleraba a fondo.
Ya me inventar algo dijo Mircea con una voz que comenzaba a
crisparse No pierdas la comunicacin.
El poli encendi la sirena al entrar yo a toda velocidad en Hester. l
tambin tomo la curva muy cerrada, sin duda porque estaba llamando por
radio para pedir refuerzos. Y por si me caba alguna duda de quienes iban
en el coup, el coche no se despeg del trasero del poli. Por fin Mircea
volvi a llamar por telfono y me dio unas series de direcciones tan
complicadas que logr desorientarme en menos de cinco minutos. Mis
perseguidores, en cambio, no se perdieron.
Ahora oigo varias sirenas seal yo
No por mucho tiempo.
Apenas haba terminado Mircea de decirlo cuando se oy el rugido de una
enorme furgoneta que sala de una avenida. Yo consegu patinar sobre la
acera aunque sacrifique el parabrisas frontal al golpear contra una boca de
incendio. El poli no tuvo tanta suerte. A juzgar por el ruido que hizo debi
de pisar el freno pero a pesar de todo choc directamente contra un lado
de la furgoneta. El coup lo golpe por detrs y la fuerza unida de ambos
empujaron la furgoneta contra la acera y se llevaron por delante una tienda
de caramelos.
De haber sabido que eras tan eficiente te abra pedido ayuda antes le
dije yo a Mircea.
T no sueles necesitarla dijo l en un tono de voz suave, que no
obstante son a reproche.
Ni tampoco suele atacarme la familia!
Quin te ha atacado? pregunt Mircea bruscamente.
El chico de ojos brillantes de Radu. Podas haberme dicho que Louis-
Cesare est implicado en este asunto.
No estaba informado.
La voz de Mircea pareca sugerir que alguien iba a pagar caro ese pequeo
lapsus.
Aqu estn pasando muchas cosas aad yo tensa.
A qu te refieres en concreto?
No creo que sea una coincidencia que tres maestros de primer nivel de
tres Senados diferentes estn de repente profundamente interesados en
hablar con...
Dorina!
...Cierta persona precisamente la misma noche. Aqu ocurre algo que t
no has querido molestarte en contarme.
Aunque tampoco es que eso fuera ninguna novedad.
Se supona que era un trabajo fcil. No haca falta que te enteraras de
nada.
Ah, no! No, no, no! No es as como trabajo yo! Si voy a cortarle la
cabeza a un friqui quiero saber el por qu. Si quieres obediencia ciega,
llama a uno de tus chicos.
De pronto se me ocurri preguntarme por qu no haba mandado a uno de
sus chicos en lugar de a m.
T haces trabajo como free lance para mucha gente dijo Mircea antes
de que yo pudiera formular la pregunta. Por eso no podan relacionarte
conmigo tan fcilmente como cualquiera de mi establo.
Detesto que hagas eso dije yo.
Hacer qu?
Contestar a mis preguntas antes de que te las haga. Hace que parezca
como si nuestras conversaciones estuvieran planeadas de ante mano y tu
estuvieras simplemente esperando a que yo me pusiera al da.
Si fuera as, no acabaramos discutiendo la mayor parte de las veces.
Pero la mayor parte de las veces discutimos por este tipo de cosas.
Empieza a confiar en m y en decirme la verdad, o llama a otra persona.
Te explicare la situacin despus, si quierescontesto Mircea.
Traduccin: es tan fea y complicada, que no quiero hablar de ella por
telfono. Mencion Louis-Cesare que inters tena l en este asunto?
No estaba muy charlatn. Pero probablemente el mismo inters que t.
Sea cual sea.
Mircea se quedo en silencio por un momento y finalmente dijo en voz baja:
Espero sinceramente que no.
Era realmente alucinante lo que podan hacer con las voces, pens yo
mientras senta como se apoderaba de m un escalofro. No era capaz de
traducir aquel tono de voz en particular porque no lo haba odo antes
jams. Pero sonaba bastante algo as como: "Detesto tener que matar a
alguien de la familia".
Cmo?
Aparca el coche. Mis hombres te localizaran y te ayudaran en la
bsqueda. Traduccin: tengo lacayos leales que se harn cargo del asunto y
encontraran a Louis-Cesare, porque puede que a ti no te guste lo que tengo
pensado hacer con l.
Me quede mirando el aparato telefnico un momento. Le deba una
reprimenda a Louis-Cesare y tena toda la intencin de echrsela.
Pero una cosa era eso y otra muy distinta echarlo a los leones. Aquel
asunto era personal y mientras nadie se molestara en darme una razn en
contra, el asunto seguira siendo personal.
Lo siento, pero no te he entendido dije yo.
Dorina! Aparca el coche a un lado y espera a que...
Volver a llamarte le dije yo.
Tir el mvil por la ventana para que no pudiera utilizarlo para
localizarme. Segn pareca estbamos solos.
n rpido vistazo por el retrovisor me demostr que el cup volva
a la carga con el parabrisas delantero abollado, pero
aparentemente sin ningn otro dao. Y adems se haba echado
un colega, un sedn negro. Paso por delante del accidente a una
buena velocidad, luego por delante del cup y por fin se acerco a nosotros
deprisa.
Ray meneo una mano desesperadamente y me enseo el mapa. Est en el
club. He reconocido la alfombra.
En el night club? Y por qu iba a volver a?
El sedn choco con nosotros por detrs. El golpe fue bestial. Salimos
disparados dando vueltas hacia la interseccin y no le dimos a un
motorista por poco. Pero s le dimos a una farola. Por suerte el Impala era
de la era en la que todava se construan los coches como si fueran
tanques. Y ms suerte aun fue que la farola fuera a caer encima del sedan
al tratar de seguirnos por la calle Leonard; el parabrisas se le llen de
grietas blancas.
Las cosas comenzaron a irnos mejor. Hasta el momento en el que el cup
derrap por detrs de nosotros y nuestra rueda delantera izquierda
comenz a desinflarse.
Yo no saba si es que habamos pisado un cristal o si la rueda haba estado
hecha polvo desde el principio, pero de un modo u otro estbamos jodidos.
Entonces una bala paso zumbando por el aire como si se tratara de un
signo de exclamacin que quisiera resaltar mi pensamiento. Se llevo por
delante el espejo retrovisor del conductor. Ray volvi a ponerme el mapa
delante de la cara.
El mapa se agitaba con la brisa y tampoco haba demasiada luz. Pero a
pesar de todo consegu ver el crculo que haba dibujado alrededor de una
calle cinco o seis manzanas ms adelante.
Mira el mapa le dije con impaciencia Esa es una calle sin salida.
Ray volvi a quitarme el mapa y escribi la palabra
Portal. Reescribi varias veces cada letra.
Eso no nos sirve para nada! S paro nos mataran antes de que
lleguemos a cualquier sitio!
Por no mencionar que los portales me producan escalofros, y eso cuando
sabia adonde conducan.
Ray saco el puo y aporreo el lugar del mapa repetidamente. De haber
tenido cabeza sin duda estara gritando.
Ya lo pillo! grite yo, apualndolo tambin con el dedo Pero no
puedo parar y los coches no pueden atravesar portales!
Volvieron a golpearnos por detrs antes de que l pudiera responder y
adems perdi el bolgrafo, que sali volando. Aunque en realidad Ray ya
no lo necesitaba. Yo no saba cuntas posibilidades tenamos de sobrevivir
con el portal, pero seguro que ms que quedndonos all.
Ms vale que tengas razn le dije yo.
De Inmediato vire con brusquedad a la izquierda.
No hay muchas calles sin una verdadera salida en
Manhattan, pero esta no la tena. A cada lado se alzaban edificios altos y
las aceras eran estrechas, y de frente ms de lo mismo. Haba un callejn
lateral con una acera solo para los peatones que atajaba hasta la calle
paralela, pero no era lo suficientemente ancho como para que cupiera un
coche. Lo que tampoco importo porque Ray arranco los paneles de
contrachapado que recubran la fachada del restaurante de la esquina con
la rueda.
Seguimos adelante a unos sesenta y cinco kilmetros por hora, que no es
mucho excepto si vas araando una pared de madera. Y segn pareca el
contrachapado de la fachada era de madera de verdad, porque se hizo
astillas y sali volando en todas direcciones. Igual que el cristal, el ladrillo
y el yeso que sali de la solida pared del lado contrario. Y deba de haber
tambin un portal en funcionamiento en alguna parte por all, porque yo
sent las tpicas nauseas al alcanzarlo.
Jams haba odo decir que estuviera permitido pasar un vehculo por un
portal, y en ese momento comprend porque. De pronto la carretera dejo
de existir, no haba ningn camino ni arriba ni abajo, no haba nada ms
que una mancha de color y un estruendo de ruido; un instante fuera de
control. Nos vimos arrojados por aquel largo esfago, retorcidos
violentamente y por fin lanzados a una tranquila calle a la sombra de los
arboles. Pero boca abajo.
Camos de golpe contra el suelo. Terminamos de destrozar lo que quedaba
del techo del coche y rompimos las ventanillas que todava estaban
enteras. Dimos dos vueltas de campana. Entonces chocamos contra algo
que haba en la carretera y que nos hizo echarnos a un lado, hacia la curva
y hacia un rbol enorme que haba ms all. No pude hacer nada: el motor
se haba parado y, de todos modos, tampoco tuve tiempo. As que me
prepare para el impacto.
Pero no se produjo ningn impacto. En lugar del golpe, el coche sigui
rodando con una ola de chispas hacia el lateral de la carretera mientras un
montn de trocitos de metal iban haciendo agujeros en la calzada. En parte
fueron aminorando nuestra velocidad, pero a pesar de todo llegamos a la
curva con la suficiente fuerza como para salirnos de la carretera. Y as
seguimos rayando toda la cuneta hasta que por fin paramos al filo del
arcn. All se quedo el coche, balancendose durante un largo rato como si
estuviera decidiendo si entregar o no su alma al diablo. Entonces solt una
especie de aullido metlico y lentamente volvi a posarse sobre las cuatro
ruedas.
Me aferre al volante con manos firmes, preguntndome por qu no estaba
hecha mil pedazos cuando el coche haba rebotado y rebotado arriba y
abajo como una barca en un mar tempestuoso. Finalmente trague y desvi
la vista a un lado. Ray se agarraba al asiento. Se aferraba al respaldo,
rodendolo con una pierna y temblando desde el tronco descabezado hasta
la punta del pie.
Te dije que te abrocharas el cinturn le dije con voz temblorosa.
Ray me habra sacado obscenamente el dedo corazn levantado hacia
arriba si eso no le hubiera exigido moverse, pero el asiento y el parecan
haberse convertido en un solo ente. Y eso era un problema, porque todava
seguamos metidos en un berenjenal. S nosotros habamos podido usar el
portal, entonces los vampiros tambin podan usarlo. Solo tenan que
averiguar dnde estaba. Y no tardaran en descubrirlo porque no hay
tantas formas de desaparecer.
Vamos, Ray le dije, tirndole de la manga.
Pero l no estaba dispuesto a escuchar. Se aferraba al asiento como si fuera
un salvavidas; enterraba profundamente los dedos en la mullida piel.
Tu sabes que no podemos quedarnos aqu!
Nada.
Trate de arrancarle los dedos de all manualmente, pero en cuanto lograba
soltar uno, zas!, volva a clavarlo al asiento.
Es como una montaa rusa, Ray. S no sales, te dan la vuelta otra vez.
Eso funciono. Sali trepando de los restos del coche.
Pero entonces el portal se activo otra vez y yo tuve que arrastrarlo dentro
de nuevo. El coche no iba a volver a arrancar o si lo haca; desde luego no
andara. Pero yo de todos modos lo arranque porque era todava ms
improbable que dejramos atrs a un grupo de vampiros maestros a pie.
Por increble que parezca, el motor arranco. Solt un grito de incredulidad
y pise el acelerador. Por un segundo no ocurri nada.
Entonces las ruedas mas desinfladas aplastaron el asfalto con un ruido
como de aleteo, lentamente salimos rodando hacia delante. Habamos
recorrido ms o menos media manzana cuando el cup surgi desde la
nada por la carretera detrs de nosotros.
Aterrizo en un extremo de la calle con un golpe tan fuerte, que dio un salto
mortal en el aire antes de caer aplastado de nuevo casi encima de nosotros.
De haber sido humanos los ocupantes habran muerto, pero para los
vampiros el accidente no supuso ningn inconveniente de importancia.
Comenzaron a salir del coche y uno de ellos nos vio. Tres siluetas negras
borrosas echaron a correr entonces por la carretera hacia nosotros. Pero
sbitamente desaparecieron.
Tarde un segundo en caer en la cuenta de que los haba alcanzado el sedn,
que deba de haber surgido lanzado por el portal a ms de ochenta
kilmetros por hora para caer justo encima de ellos. Despus choco contra
un rbol y estallo en llamas. Yo me quede ah sentada un segundo.
Me ardan las mejillas, observaba como volaban los trozos del coche por el
aire y trataba de comprender como es que habamos tenido tanta suerte.
Y entonces comenc a ver las luces reflejadas en la piedra caliza y roja de
los edificios a lo largo de toda la calle, que no pareca tener un trfico
intenso y mucho menos de nuestra sospechosa variedad.
Probablemente en ese momento haba ciudadanos preocupados, llamando
a la poli y ofrecindome otra razn ms para huir. Pise el acelerador y
despegamos, pero solo conseguimos alcanzar unos treinta kilmetros por
hora.
Me mord el dedo pulgar preguntndome de cunto tiempo dispondramos.
Me figure que no sera mucho. Quiz los vampiros implicados en el
accidente mltiple hubieran quedado fuera de servicio, pero eso no
importaba porque haban tenido tiempo de sobra para llamar y pedir
refuerzos durante la persecucin. Y con dos ruedas pinchadas, un motor
que aullaba y algo que pareca como si se hiciera migas peligrosamente
bajo el salpicadero, de ninguna manera podramos dejarlos atrs.
Tenamos que volver a la tierra, solo que en cuanto lo hiciramos los
sabuesos nos encontraran.
Por esa razn detestaba las afueras, pens mientras contemplaba las
piedras de arenisca rojiza tan bien colocaditas de las casas de los ricos.
Guardaban sus coches en lujosos garajes con aire acondicionado. Eso por
no mencionar que probablemente eran todos ltimos modelos a los que yo
no habra podido hacer un puente aunque hubiera tenido las herramientas
de las que ni siquiera dispona. Yo era una chica preparada para sobrevivir
en el centro de la ciudad, y aquel era un territorio extrao.
Apret los dientes para reprimir lo que sospechaba que habra sido una
cadena de obscenidades que habra durado una hora entera.
Porque no dispona de una hora. Tena que pensar, me dije. Vamos! Yo
haba vivido all durante aos. Tena que haber alguien a quien
Vi de refiln el cartel de la calle siguiente y pise el freno a fondo. Saque la
cabeza para estar segura. Deje el Impala en el centro de la carretera, arroje
la chaqueta sobre el mun de Ray y lo arrastre conmigo. Pensndolo bien,
si conoca a una especie de tipo que viva a las afueras.
Solo esperaba que estuviera en casa.
Casa para un maestro snior que tiene por costumbre viajar fuera de su
territorio puede significar muchas cosas. Para los que trabajan para el
Senado por lo general significa cualquiera de las muchas propiedades del
Senado a lo largo y ancho de este mundo. Pero si viajan por placer o si sus
intenciones no son buenas y no quieren que sus compaeros del Senado se
enteren, entonces suelen alojarse en casa de un subordinado. Pero Y si no
tienen ningn esclavo en la zona? Entonces se dirigen al equivalente para
un vampiro de un hotel; van al club.
El club es una propiedad de los vampiros que cuenta con la aprobacin del
Senado y que tiene sucursales en la mayor parte de las ciudades
importantes. Proporciona una estancia con todo tipo de lujos a los
maestros que estn de visita y lo ms importante de todo: les ofrece
seguridad.
Pero si alguien no figura en la lista oficial, no entra. Y por supuesto yo no
estaba en la lista oficial. Por suerte s estaba en la lista de alguien que si
figuraba en esa lista.
Raymond Lu quiere ver al prncipe Radu Basarab le dije al diminuto
calvo pintarrajeado que haca de empleado tras el mostrador.
No me respondi. Estaba demasiado ocupado quedndose con la boca
abierta ante el cuello vacio y sanguinolento de Ray. Durante la loca carrera
para llegar hasta all se le haba escurrido la chaqueta y hasta yo tena que
admitir que su aspecto resultaba asqueroso. Sin embargo haba dejado por
fin de sangrar y eso ya era algo.
Ehes que
Radu Basarab repet yo muy despacio Esta aqu verdad?
El vampiro trago. Su mano haba desaparecido por debajo del mostrador y
no dejaba de mover el hombro repetidamente para apretar el botn de
emergencia. Mire por encima del hombro y desee que el encargado de
seguridad llegara cagando leches. Pero entonces fue ya demasiado tarde.
Se oy el ruido de un camin acercndose por la calle. Iba cargado de
hombres. Iban todos sentados en la parte de atrs de dos bancos, el uno
frente al otro, igual que un puado de soldados que se dirigieran al frente,
lo cual resultaba un tanto fuera de lugar en aquella zona. Y sin embargo la
descripcin era bastante exacta, segn pude comprobar un segundo ms
tarde, al incidir la luz de la farola sobre un rostro conocido.
Era uno de los rostros de los chicos de Cheung: el tipo con el que me haba
peleado en el almacn. Deba de ser un maestro de nivel snior porque de
otro modo el disparo lo habra matado. Pero en lugar de estar muerto solo
estaba lvido y tena un par de cicatrices en forma de cruz que le fruncan
el semblante para desaparecer por debajo del cuello de la camisa limpia y
recin puesta. Probablemente se la haba quitado a un subordinado porque
le estaba demasiado pequea y tena una depresin enorme a la altura
donde deba de haber estado el estomago. Se curara con el tiempo, por
supuesto, pero mientras tanto su aspecto era un tanto malhumorado.
Cara marcada me espi con la boca abierta por el cristal emplomado de la
puerta principal. Pero solo durante una milsima de segundo, mientras me
apuntaba con una escopeta. Yo me eche a un lado. El cartucho hizo un
agujero en la puerta y entro en el vestbulo. Se habra llevado la cabeza de
Ray si la hubiera tenido, pero en vez de eso destrozo el caro panel de
madera de detrs del mostrador.
No importa. Yo misma lo encontrare le dije al recepcionista.
Arrastre a Ray.
Corrimos por el vestbulo y fuimos a encontrarnos directamente con el
grupo de seguridad, que iba bien armado.
Oh Dios mo, mirad lo que han hecho! Grite yo sealando a Ray que,
para complacerme, se dejo caer contra la pared.
El guardia de seguridad se asusto y se echo atrs.
Despus se puso serio, y l y el resto del equipo pas corriendo por delante
de nosotros en direccin al vestbulo.
Ray y yo seguimos adelante por el pasillo. Escuchamos el eco de los
disparos, de los cristales rotos y de los juramentos. Un camarero que sala
en ese momento de la cocina con la bandeja llena de vasos vio a Ray y lo
dejo caer todo al suelo.
Has visto al prncipe Basarab? le pregunte yo.
El camarero se quedo ah parado, se llevo la bandeja al pecho y la apret
con fuerza sin decir nada. As que lo empuje con un dedo.
Dio un salto del susto y se quedo mirndome.
Radu!repet yo.
Sealo las escaleras, y Ray y yo las subimos de dos en dos. Por todas las
puertas de ese piso asomaron cabezas de vampiros, pero como ninguna era
la de Du, segu adelante. Sin embargo al terminar de subir el siguiente
tramo de escaleras vi a un hombre joven y guapo vestido con un pijama
azul claro que en ese momento sala de una habitacin y cerraba la puerta.
Cre reconocerlo, y desde luego el me reconoci a mi porque sonri.
Dorina Verdad?
S, esa soy yo.
El chico era uno de los humanos de Radu, y le serva de aperitivo entre
otras cosas. Yo no me acordaba de su nombre, pero eso no importo. Dudo
mucho que ninguno de los vampiros se acordara de su nombre tampoco.
El chico se retiro el pelo rubio sudoroso de la nuca y aadi:
Eso me ha parecido. Siempre resulta todo mucho masdivertido
cuando tu estas cerca afirmo, mirando entonces por encima de mi
hombro Radu se estaba preguntando que era todo ese ruido, pero
supongo que ahora que estas aqu, tu se lo contaras No?
Puedes apostar a que s.
Miro a Ray e hizo una insignificante mueca de asco.
Vaya con el fin de semana tranquilo! exclamo, lanzando un suspiro
para recalcar sus palabras.
Entre en la habitacin de la que el acababa de salir, cerr la puerta y me
volv. All estaba el progenitor de Louis-Cesare, sentado en la cama. Radu
Basarab era moreno y tan atractivo como su hermano, cosa que en ese
momento resultaba notoria porque segn pareca no llevaba nada encima
ms que la sabana. Tiro de ella para taparse hasta el pecho como si fuera
una mujer recatada y se quedo mirndome con sus ojos azul turquesa y
una expresin molesta.
Dory, t no puedes estar aqu. Y lo sabes. En serio que no puedes.
Por qu no? Este es un club para vampiros dije yo.
Acto seguido le di un codazo a Ray y aad Y el es un vampiro.
No tiene cabeza.
Bueno, es un vampiro casi entero. Y t dijiste que cuando vinieras a la
ciudad estaramos juntos.
Dije que ira a verte me corrigi l con enfado Que es una cosa muy
distinta! Adems, Que ests haciendo?
Haba dejado a Ray sentado en un silln orejero de color beige. Alce la vista
y conteste:
Y que se supone que tengo que hacer con l?, ponerlo contra la pared?
Radu alzo ambas manos al aire, pero al final dejo de quejarse. Se enrollo la
sabana alrededor del torso y se dirigi descalzo al bao. Sali un momento
despus vestido con una gruesa bata acolchada naranja y me arrojo una
toalla.
Toma, para que se la ponga en el cuello. No tienes ni idea de lo que te
cobran aqu por este tipo de incidentes. Es un escndalo.
Y entonces, Por qu no te has quedado con Mircea?
Radu hizo una mueca.
Por culpa de esas malditas carreras
Carreras?
El campeonato mundial, Dory!
El campeonato mundial de qu? segu preguntando yo mientras
extenda la toalla por el respaldo del silln de Ray.
La toalla no le haca ninguna falta, pero discutir con Radu no tena sentido.
Su estilo de argumentacin desafiaba cualquier lgica excepto la suya
propia.
Y de todos modos en cuestin de segundos nos interrumpirn.
Carreras de caminos prehistricos. Ya sabes, el deporte favorito de los
magos.
No las sigo de cerca dije yo.
Segua escuchando los golpes, roturas y gritos procedentes de ms abajo.
Bueno, yo tampoco! Ese es el problema! Hace semanas que planee este
viaje y por supuesto di por sentado que me quedara con Mircea. Solo que
al final me dijo que ya tena muchos huspedes y que estaba al completo.
Y la central de los vampiros?
S te refieres al cuartel general de Costa Este de Senado, all tambin lo
he intentado. Pero me han contado la misma historia. Les dije que no
necesitaba mucho espacio. Aunque teniendo en cuenta todo lo que hago
por ellos, creo que deberan haberme buscado un lugar adecuado. Incluso
les dije que estaba dispuesto a quedarme en una habitacin individual
Qu horror!
Deambule por la habitacin hasta un chifonier de palo de rosa que podra
haberme convertido en algo interesante.
Pero insistieron en que no tenan nada disponible. Reducirme a esto!
A m, con todas las cosas que he hecho por la familia!
La familia?
La puerta se abri de golpe. Tres oficiales de seguridad entraron
apresuradamente. Pero Radu no les hizo caso. Se quedo mirando mi mano
con el ceo fruncido. Yo sostena una botella polvorienta.
Dime que eso no es Luis XIII.
Baje la vista hacia la etiqueta del exquisito coac que acababa de servirme.
Eh
Tienes idea de lo que van a cobrarme por eso?
Deberas decirles que te invitaran. Y tambin a la estancia. S yo fuera el
malo, a estas alturas ya estaras hecho pedacitos.
Radu dirigi la vista hacia el guardia que estaba al mando, que estaba
atnito observando a Ray y no se dio cuenta. Ray se haba puesto otra vez a
fumar. Supongo que era lo justo porque al fin y al cabo no poda tomarse
una copa. Sin embargo no por eso su aspecto resultaba menos horrendo.
Es necesario que haga eso? exigi saber Radu. Como era de esperar,
Ray le saco el dedo corazn levantado obscenamente hacia arriba. Radu
dirigi la vista hacia m. Dorina!
Qu quieres que haga yo?, le doy una zurra?
Esa es una idea excelente declaro Radu. El guardia y yo lo miramos sin
comprender. Creo que voy a tener que hablar con el director.
El guardia esbozo una expresin de desagrado. Haba cometido el error de
tratar de seguir el proceso lgico mental de Radu.
Est usted bien, seor?
Por supuesto que estoy bien, pero no gracias a ti! le contesto Radu
con severidad.
Habramos subido antes a su habitacin pero es que ha habido incidente
en el
Pero es que aqu, con estos precios, no debera de producirse ningn
incidente! Me aseguraron que este era un lugar tranquilo. S, aqu lo
tengo dijo Radu que cogi una hoja de propaganda de la mesilla. Un
mar de paz y tranquilidad en el corazn de una de las ciudades ms
cosmopolitas del mundo Cosmopolita!exclamo Radu. Vaya, supongo
que en eso s que han dado en el clavo! El caviar es americano, el vodka es
britnico y me temo que las caeras son rusas!
Pero si a ti no te hacen ninguna falta las caeras le record yo.
Yo me bao, Dory! solt Radu Y adems esta Gunther.
Y Gunther es tu
Mi guardaespaldas.
Es as como les llama hoy en da?
Hoy en da, desde la guerra, todo el mundo tiene que llevarlos. Me refiero
a los senior, claro.
Para hacer de la necesidad de virtud?
Virtud? repiti Radu mientras examinaba el bordado de su puo.
Bueno, eso sera una novedad.
El guardia haba estado mirndonos alternativamente al uno y al otro
mientras hablbamos, pero por fin pareci decidir que ya tena suficiente.
Seor, he
Y por lo que estoy pagando, deberan haberme asignado un guardia
permanente solo para vigilar mi habitacin! exclamo Radu, volvindose
contra l. Luego hizo un elegante gesto con la mano, sealando las cortinas
drapeadas de color crema y azul hielo, la alfombra de Aubusson a juego y
la enorme zona dedicada a saln con chimenea de mrmol antigua y
aadi: Aunque no se puede decir que aqu haya mucho sitio.
Casi todos los guardias de seguridad comenzaron a mirar al guardia al
mando con cierta aprensin. No creo que muchos de ellos se presentaran
voluntarios para sustituirlo.
Seor, informare al director de suseh quejas dijo el guardia que
estaba al mando, retirndose lentamente marcha atrs hacia la puerta.
No olvides hacerlo! Naturalmente, yo comprendo que cuando sale uno
de casa siempre se presentan ciertos inconvenientes, Pero aqu parece que
creen que todos vivimos como salvajes!
La puerta se cerr nada mas pronunciar Radu la ltima palabra. Entonces l
se dejo caer de nuevo sobre las almohadas y se abanico con la hoja de
propaganda. Yo incline la botella hacia l, que asinti agradecido.
Mas te vale que esto funcione, Dory, o la prxima vez puede que tenga
que quedarme en tu casa dijo l mientras yo le tenda la copa.
Por eso no te preocupes, Du. T eres un Basarab. Probablemente le
pondrn tu nombre a esta habitacin.
No, si sigo haciendo visitas como esta. Has provocado muchos daos?
Yo no he provocado ninguno. Pero los chicos que me seguan, sin
embargo
S, bueno. Esperemos que les echen la culpa a ellos.
Aunque sera ms fcil si t no estuvieras aqu cuando viniera a verme el
director.
Estas tratando de librarte de m, Du? le pregunte yo, pensativa.
S! Pues claro que s! No es nada personal, Dory, pero es que tu
condicin de
Soy una dhampir. No es contagioso.
Pero difcilmente va a contribuir a la buena reputacin del club, No
crees? La mayor parte de los huspedes que hay aqu vienen a sitios como
este precisamente para evitar cosas como t.
No pueden verme con la puerta cerrada seale yo mientras haca girar
el liquido mbar alrededor de la copa.
Verte no. Pero olerte
Huelo como una humana.
Me beb la copa de un trago, ms deprisa de lo que un licor de semejante
calidad mereca. Pero habra sido una vergenza desperdiciar aquel coac.
Quizs dijo el enfadado. Pero ya ves como estn las cosas.
S, empiezo a comprenderlo.
Deje la delicada copa de cristal con mucho cuidado sobre la mesa y Sal de
la habitacin antes de que Radu pudiera detenerme.
Haba solo tres habitaciones ms en la planta, as que tena bastantes
probabilidades. La de la derecha del pasillo, frente a la de Radu, estaba
vaca y evidentemente sin alquilar. Una fina capa de polvo cubra las
antigedades. La que estaba a continuacin de la de Radu estaba ocupada
por el humano rubio, que en ese momento yaca sobre la cama, hojeando
una revista.
Me has decepcionado me dijo. La ltima vez que viniste a visitarnos
fue todo mucho ms teatral.
Aun no he terminado.
Me dirig a la ltima puerta, que se abri antes de que yo pudiera poner la
mano sobre el picaporte.
Merde!
Sospechaba que la familia habra alquilado la planta entera le dije a
Louis-Cesare.
mo me has encontrado? exigi saber l.
En sus iris, de un azul cristalino, se reflejaban la ira. Sus
ojos hacan juego con el azul de la camisa limpia que se
haba puesto con un pantaln gris marengo
impecablemente planchado. El tejido de la camisa formaba finas rayas con
los distintos tonos satinados del azul que no reflejaban la luz por igual, del
mismo modo que su perfecto y brillante cabello. Mi pelo, en cambio, estaba
revuelto, y llevaba una camiseta prestada empapada en sudor que ola a
cigarrillos y a cerveza. Y ni siquiera haba sido yo quien se haba bebido esa
cerveza.
Hice un gesto de mal humor.
Te refieres a despus de que me dejaras desnuda e indefensa en
T jams ests indefensa, y te dej tus armas.
una discoteca llena de vampiros
Mont un buen escndalo antes de irme. Fue a m a quien siguieron los
hombres de lord Cheung!
Ah, vale! Entonces no hay ningn problema.
l frunci el ceo.
Cmo me has encontrado? repiti.
Porque soy as de buena ment yo. Y ahora deja que diga esto por las
buenas. Devulveme la jodida cabeza!
Ahora no podemos dedicarnos a hacer esto! exclam l, que trat de
empujarme y de pasar por delante de m.
Como si eso fuera a resultarle fcil.
Lo agarr de un brazo, lo hice girar y lo golpe con fuerza contra la pared.
Una cascada de fotografas enmarcadas, espejos pequeos y un florero que
haba sobre la mesa del pasillo cayeron al suelo.
Pues claro que podemos!
l hizo un gesto de mal humor y se apart de la pared.
Vete a casa, Dory.
Dame lo que quiero y me ir!
Entonces apareci Radu en el dintel de la puerta de su habitacin.
S que la pregunta es estpida incluso antes de hacerla, pero No
podramos discutir esto como personas civilizadas?
Louis-Cesare lo mir por encima del hombro y luego dirigi la vista hacia
m con el ceo fruncido.
Dio un paso atrs y estir un largo dedo del que colgaba mi petate,
balancendose.
Ven a por l.
Me qued mirndolo y dije:
Ah, no!, no lo has trado aqu.
Ah, s, me ha trado aqu. Vas a cogerlo o no? pregunt Raymond
desde las profundidades de mi petate.
De verdad quieres hacer esto? exig saber yo. Porque yo no pienso
jugar limpio. T lo sabes, Verdad?
La respuesta de Louis-Cesare consisti en agarrarme por sorpresa de
ambas rodillas y lanzarme a esquiar sobre la espalda por el suelo de
madera del pasillo.
Despus de aterrizar de golpe primero, claro.
Sonre. Vale, muy bien, entonces.
Eso me figuraba suspir Radu.
Yo haba acabado al borde de las escaleras, con las rodillas levantadas y
con Louis-Cesare encima. As que por supuesto lo empuj. Sali volando
por encima de mi cabeza, pero no cay muy lejos, porque los de seguridad
estaban de vuelta otra vez. Aterriz sobre un par de guardias que por un
segundo lo sujetaron y lo retuvieron, hasta que se dieron cuenta de que era
uno de los huspedes. Eso me concedi unos instantes para ponerme en
pie de un brinco y derribar un reloj de pndulo de pared.
Cay por las escaleras repicando hasta que Louis-Cesare le dio tal golpe
para apartarlo a un lado, que qued convertido en un montn de rtmicas
astillas. Y lo mismo le ocurri a una escultura de mrmol, a un cuadro con
un pesado marco dorado y a una enorme planta en una maceta. Los trastos
que se fueron amontonando de ese modo en la escalera provocaron los
traspis y las cadas de unos cuantos vampiros, as que yo aprovech para
sacar de mi bolsa la esfera desorientadora, con lo cual todos se quedaron
parados, mirndola llenos de perplejidad.
A excepcin de Louis-Cesare, que con un solo movimiento fluido e
inhumano lleg a lo alto de las escaleras y volvi a cogerme de ambas
rodillas y a lanzarme de vuelta a patinar en sentido contrario por el pasillo,
solo que esa vez sobre la larga alfombra. Estaba clavada al suelo, as que no
se movi. Fui yo la que acab con toda la espalda quemada.
Aaauuuujjjj! grit.
Todo esto no habra sido necesario si t hubierascomenz a decir
Louis-Cesare. Entonces oli la sangre, me dio la vuelta y me levant la
camiseta. Dieu! Nunca s qu hacer contigo!
Por qu no pruebas a decirme la verdad?
Y cmo ibas a saber t si te estoy diciendo la verdad o no? Pregunt
l con la severidad y la dureza de un cuchillo, capaz de cortar el acero.
Intntalo.
Pero en lugar de ello l me pas la mano suavemente por la espalda,
tratando de aliviarme, calmarme y curarme.
La verdad es que tu padre ya no tiene vela en este entierro dijo l.
Senta su aliento en el odo porque l estaba inclinado sobre m,
escudndome de las miradas de los guardias . l ha perdido. Puede que
no est acostumbrado, pero de todos modos es
Por ltima vez, no s de qu me ests hablando! Exclam yo,
desesperndome.
Y entonces, Qu haces aqu?
Sent deseos de hacerle exactamente la misma pregunta yo a l y de decirle,
por ejemplo, que este asunto no era problema suyo. Pero si quera que l
me diera repuestas, probablemente yo tambin tendra que soltar prenda.
Y por otro lado tampoco es que se tratara de un tremendo secreto.
Trabajo como free lance para la Agrupacin de Fuerzas contra el
Contrabando. Ya sabes, esa a la que se supona que t debas ayudar. Y no
porque Mircea haya chasqueado los dedos. Da la casualidad de que me
gusta la idea de que la guerra se acabe cuanto antes y de que los
fabricantes de armas se mueran sin un duro.
Y eso es todo?
S! Eso es todo!
Louis-Cesare frunci el ceo y dej las manos quietas sobre mi culo.
Y por eso es por lo que quieres al vampiro? Por qu sospechas que se
dedica al contrabando?
Pues por el placer de su compaa no es, desde luego!
Lo mismo te digo! se oy desde el saco, que haba ido a aterrizar
junto a la pared.
Por qu? T para qu lo quieres? pregunt yo entonces,
profundamente confusa en ese momento.
Para intercambiarlo por Christine!
Parpade. Vale, jams se me habra ocurrido esa posibilidad en primer
lugar. Christine era la antigua amante de Louis-Cesare, a quien haban
secuestrado para hacerle chantaje. Un vampiro acostumbrado a salirse
siempre con la suya le haba pedido a Louis-Cesare que se batiera en un
duelo por l. Uno de sus subordinados lo haba desafiado, y si perda el
duelo no solo perdera su posicin, sino tambin su vida.
Ese tipo de sustituciones eran habituales y estaban admitidas dentro de las
leyes de los vampiros, y Louis-Cesare haba luchado en sustitucin de otras
personas muchas veces. Pero en esa ocasin el vampiro en cuestin era
Alejandro, el director del Senado latinoamericano: un sdico reconocido
como tal y que a menudo haca cosas que hacan palidecer incluso a los
mismos vampiros. En general en ese momento en concreto todos los
vampiros estuvieron de acuerdo en que nadie lo echara de menos si le
ocurra algo, y yo supongo que Louis-Cesare debi de pensar lo mismo
porque le contest que se enfrentara l solito a sus propias batallas. Y eso
era lo que haba hecho Alejandro: haba secuestrado a Christine y haba
jurado devolverla solo cuando su enemigo estuviera muerto.
A diferencia del resto de los vampiros, Louis-Cesare pareca tener
escrpulos a la hora de asesinar framente a alguien. Haba derrotado a
Tomas, el subordinado que haba desafiado a su maestro, pero se haba
negado a matarlo porque deca que el nico crimen que haba cometido era
intentar librar al mundo de un monstruo. As que Alejandro se haba
negado a soltar a Christine. Era el tpico caso de costumbres vampricas
brutales de las cuales los juzgados estaban llenos y en las cuales las vidas
que se arruinaban eran consideradas como insignificantes siempre y
cuando se alcanzara el objetivo deseado. Yo misma haba apoyado con
mpetu tales costumbres y en general me habra mostrado compasiva con
la vctima.
De no haber sido porque todo esto haba ocurrido haca ya un siglo.
Y eso es lo que has estado haciendo? exig saber yo, abochornada.
Louis-Cesare me permiti darme la vuelta, pero no me dej ponerme en
pie. Cosa que habra estado bien si no hubiramos tenido una audiencia de
guardias mirndonos y si yo no hubiera estado lvida.
Estamos librando una guerra y t todava ests con! Dios! Pero si
lleva secuestrada un siglo! Qu puede importar un par de aos ms?
Ella no dispone de un par de aos ms.
El jefe de los guardias pareca haberse recobrado porque puso una mano
sobre mi brazo.
Seor, Quiere usted que me?
Louis-Cesare le apart la mano de mi brazo. Yo aprovech el instante de
distraccin para colocar una rodilla en su punto sensible y cuando l
retrocedi, sal rodando de debajo de l. Cog mi saco, me puse en pie y sal
corriendo por el pasillo en direccin contraria a las escaleras. Estbamos en
un primer piso, as que poda saltar con bastante facilidad.
Louis-Cesare agarr la cinta del saco y tir, pero yo esperaba que hiciera
ese movimiento. Tena ya un cuchillo en la mano y cort la cinta de nylon.
l dio un paso atrs y yo saqu un pie por la ventana. Casi consegu que
saltara por los aires.
Malditos sean!
Y ahora qu? exigi saber Louis-Cesare.
l mir discretamente por la ventana y se gan una segunda salva de
disparos por parte de los vampiros acampados en la acera de abajo. Entr
dentro y se volvi contra los guardias de seguridad.
Por qu no los habis echado de aqu?
Seor! comenz a decir el guardia que estaba al mando, que
comenzaba ya a dar muestras de tensin . El director pens que era
mucho ms preocupante que hubiera una dhampir aqu dentro que
Qu un grupo de mercenarios en la calle, disparando por las ventanas?
Con el debido respeto, seor, ellos disparan hacia la ventana porque la
han visto contest el jefe, lanzndome una mirada despectiva.
Yo le ense los colmillos.
Louis-Cesare no pareca tampoco muy feliz. Miro el reloj.
Radu, te ofrezco mis disculpas. Pero tengo que
S, s, tranquilo, aqu estaremos bien. Vete le dijo Radu, hacindole un
gesto con la mano en seal de que se marchara.
Huir otra vez? pregunt yo.
No tengo eleccin.
Explcamelo dije yo, dando un paso atrs.
Dej el saco en el suelo, entre la pared y yo. Ray sacaba la nariz justo por
encima de mi culo, pero de ninguna forma estaba dispuesta a que Louis-
Cesare volviera a quitrmelo de las manos.
Dorina
Es mucho ms fcil y rpido si tratas de convencerme que si te peleas
conmigo.
l dijo algo en francs en un tono demasiado coloquial como para que yo lo
tradujera, pero de todos modos supongo que daba igual. Porque l solito
pareci llegar a la misma conclusin.
Alejandro jur que Christine seguira viva mientras Tomas no supusiera
una amenaza para l solt Louis-Cesare bruscamente . Durante un siglo
me vi forzado a mantenerlo bajo mi yugo, o bien conmigo en persona o en
todo caso virtualmente y por mucho que lo he buscado, no logro
encontrarlo.
Mircea dice que se esconde en Fantasa repic Radu desde el umbral de
la puerta.
Al instante Radu entr en su habitacin y cerr la puerta para evitar otra
descarga de disparos, que terminaron por llevarse los ltimos retratos que
quedaban en la pared.
Lo cual significa que est fuera de mi alcance aadi Louis-Cesare con
la mandbula tensa. Y para empeorar todava ms las cosas, Alejandro se
enter de que Tomas se ha escapado y me ha informado de que tengo
treinta das para volver a garantizarle que est a salvo.
Por eso te marchaste tan bruscamente el mes pasado dije yo.
Haba estado preguntndome la razn. Nuestra relacin no haba durado
mucho, pero s haba sidointensa. Y no habra estado mal que nos
despidiramos.
Saba que si no encontraba a Tomas cuanto antes, la vida de Christine
estara en peligro.
Y es que Ray sabe dnde est Tomas? pregunt yo, confusa.
No terminaba de comprender dnde encajaba exactamente el propietario
de una srdida discoteca en todo aquel asunto.
No. Pero puedo intercambiarlo por ella.
Cmo?
Alguien decidi lanzarnos en ese momento una granada. Louis-Cesare la
cogi al vuelo y volvi a lanzarla, pero estall a medio camino y rompi lo
que quedaba del cristal de la ventana. Y por el ruido que hizo, creo que
rompi otras ventanas que haba cerca. Los guardias que estaban con
nosotros decidieron que despus de todo quiz yo no fuera la amenaza
ms importante. Salieron corriendo escaleras abajo. Momentos despus el
ruido de la lucha en la calle aument y enseguida se uni el de las sirenas
distantes.
Alejandro saba que yo tendra gente observando cada uno de sus
movimientos continu explicndome Louis-Cesare a toda prisa . Y tena
miedo de que comprara la lealtad de su propia corte. As que envi a
Christine con Elyas, que es del Senado europeo. Alejandro tiene tratos con
l.
Y no pudiste encontrarla antes de que comenzara todo esto? T eres su
maestro.
Ahora ya no. Alejandro rompi mi lazo con ella y estableci el suyo.
Por supuesto, debera habrmelo imaginado. De vez en cuando los
vampiros maestros comerciaban con sus siervos. O los perdan en los
duelos y los recuperaban cuando esos maestros moran. Y una de las
primeras cosas que hacan con cualquier nueva adquisicin era establecer
su control sobre el siervo, reemplazando la sangre del vampiro maestro
con la suya.
Y cmo descubriste t que la tena l?
No lo descubr. l se puso en contacto conmigo anoche y me ofreci un
trato.
Tard un minuto en comprenderlo porque el asunto era realmente
absurdo.
Elyas quiere cambiarte a Christine por Raymond?
En cierto sentido. Lo que l quiere es uno de los objetos que Raymond ha
pasado de contrabando recientemente desde Fantasa. Elyas estaba
implicado en una ria por la puja por ese objeto, y perdi.
Ya, deja que adivine. No lleva bien eso de perder.
Bueno, en ese sentido me recuerda mucho a tu padre.
Mircea tambin est implicado en la subasta? pregunt yo con el ceo
fruncido.
S, pero l no poda presentarse personalmente y dar la cara. Habra
resultado muy raro que el director de la nueva agrupacin de fuerzas se
beneficiara pblicamente del contrabando. As que mand a un
representante.
Louis-Cesare dirigi la vista entonces ms all de m, hacia su padre, que
de nuevo se asomaba por la rendija de la puerta de su dormitorio.
Los ojos azul turquesa de Radu expresaban preocupacin. Haba deshecho
la mayor parte de las borlas de seda de la bata.
Bueno, yo no lo saba dijo Radu, enfadado . l simplemente quera
que yo pujara por l.
Y eso no te pareci raro? le exig saber yo.
Por qu iba a parecrmelo? Lo he hecho antes miles de veces. Siempre
suben los precios cuando descubren que un senador est interesado en un
objeto.
Vale, as que fuiste en representacin de Mircea a la subasta, pero no
conseguiste el objeto.
No fue culpa ma! Yo segu pujando y pujando, pero el precio no haca
ms que subir y subir. Era sencillamente ridculo!
As que Mircea tambin perdi dije yo, volviendo la vista hacia Louis-
Cesare . Y entonces t te figuraste que me haba mandado a m Para
qu?, Para robar lo que no haba podido comprar?
Es imposible robar algo a menos que sepas dnde est. Y Raymond es
quien diriga la subasta.
Hijo de puta!
Odiaba que jugaran conmigo, y sobre todo que lo hiciera mi propio padre.
Quiz porque haba ocurrido ya demasiadas veces.
Mircea me mand a buscar a Ray, pero no me cont qu era lo que tena
que preguntarle. Me figur que era por ese anillo de portales que hemos
estado buscando.
Y no me cabe duda de que al final el tema habra surgido, pero solo
despus de que lord Mircea hubiera conseguido se objetivo principal.
Le dije que era mejor que lo dejara intervino Radu . Mircea me dijo
que no repara en gastos, Pero estbamos hablando del coste de un
pequeo estado! Y no era ms que una runa vieja. Tiene una perra con ella!
Sent una especie de grito en mi cerebro.
Una runa vieja?
S, una cosita pequea y fea.
Tena nombre? segu preguntando yo, a propsito.
Louis-Cesare entrecerr los ojos.
Has dicho que queras al vampiro por el contrabando dijo Louis-Cesare.
No, esa es la razn que me dio a m Mircea. Yo acept el trabajo por
Claire.
Tu amiga fey?
Claire est buscando una cosa pequea que han robado recientemente de
la casa real de los blarestris.
Nadie haba acusado jams a Louis-Cesare de ser lento a la hora de captar
las cosas. Sus ojos azules se cerraron formando dos ranuras de duro
lapislzuli.
No!
S! Es de su propiedad!
Es la vida de Christine!
Louis-Cesare me rob la bolsa con un solo movimiento tan rpido, que
hasta yo tuve problemas para seguirlo. La tena yo, pero al instante
siguiente estaba en sus manos.
Consegu agarrar la bolsa, pero l no la solt.
La vida de Aiden est en peligro si no recupero esa maldita cosa!
Aiden? Quin es?
El hijo de Claire! La mitad de los feys quieren matarlo y la otra mitad no
est muy segura de que no sea una buena idea. La runa es su nica
proteccin!
l tiene un ejrcito para protegerlo! Christine no tiene a nadie!
Lo mir a los ojos y tir de la bolsa con tanta fuerza, que la lona comenz a
rajarse.
Si tanto quieres a Christine, lucha con Elyas por ella.
El Senado ha prohibido los duelos entre maestros mientras haya guerra.
Entonces cmprala.
Crees que no lo he intentado? Pregunt Louis-Cesare soltando la
bolsa tan bruscamente, que me di con la espalda contra la pared. Le he
ofrecido dinero, mi voto en todos los asuntos del Senado y hasta mi espada
para batirme en todos sus duelos! Pero solo est dispuesto a cambiarla por
la runa!
Podramos intentar involucrar al Senado
El Senado no intervendr en un asunto particular entre dos senadores.
A tu Cnsul, entonces.
Quiz logrramos persuadir al vampiro snior al mando del Senado para
que ayudara a uno de sus miembros ms valiosos, y sin duda la habilidad
de Louis-Cesare con la espada constitua una gran ventaja.
Dorina! De verdad crees que no he pensado en todas las opciones? Me
dijeron confidencialmente que como se me ocurriera mostrarme tan
irresponsable como para hacer de esto un problema poltico, ellos
alargaran las deliberaciones hasta despus de la muerte de Christine.
Christine les da igual! Lo nico que les importa es su preciosa alianza!
Bien, vale, eso tambin lo vea yo. Los Senados haban unido sus fuerzas
recientemente para luchar contra un enemigo mayor, y despus de siglos
de desavenencias y desconfianza mutua esa alianza no era precisamente la
ms slida. De ningn modo estaban dispuestos a ponerla en peligro por
un solo vampiro. Pero eso no alteraba ni lo ms mnimo mi posicin.
Pero a m s me preocupa un nio que merece la oportunidad de crecer.
Louis-Cesare se qued mirndome por un momento. Despus se apart y
solt un grito de frustracin y angustia.
Qu quieres que haga yo? Me pregunt en tono exigente, girndose
para mirarme a la cara otra vez. Soy responsable de la mujer cuya vida
arruin! Tengo que arreglar lo que hice!
T no le arruinaste la vida. T la salvaste.
Louis-Cesare haba convertido a Christine en una vampira para salvarle la
vida. Y por lo que yo haba odo decir, ella se haba mostrado muy poco
agradecida.
Vi cmo le lata el pulso perceptiblemente en una vena del cuello.
No se puede salvar a una persona que no quiere que la salven. Ella cree
que est condenada por mi culpa. Yo no puedo cambiar el pasado, pero s
puedo intentar evitar que pague el precio de otro de mis errores.
No si eso implica
Me interrump y dej de hablar. Radu estaba en el pasillo, sacudiendo
nerviosamente las manos.
Acaban de llamar de recepcin! Lord Cheung se marcha!
Me lam los labios. Louis-Cesare sera castigado si infringa la prohibicin
del Senado. Y probablemente con severidad. Pero l prefera infringirla
antes de ceder. Era ms cabezota que nadie y tena orgullo para dar y
tomar.
Lo compartiremos le ofrec yo.
Y cmo vamos a compartirlo?
Cundo tienes que encontrarte con Elyas?
Ahora. Iba a marcharme cuando has llegado t.
Entonces iremos juntos. T le has prometido la informacin as que se la
dars. Pero yo estar all para orla al mismo tiempo que l.
Pero a ti eso no te garantiza nada.
Esta es mi ciudad, estoy en mi terreno. Tengo contactos que l no puede
siquiera imaginar, y no tengo intencin de jugar limpio. Llegar antes que
l.
Por la cara que puso Louis-Cesare habra jurado que quera decir algo ms,
pero entonces omos ruidos de botas subiendo por las escaleras. No haba
tiempo.
De acuerdo.
Gunther apareci en el dintel de la puerta de su habitacin con una Luger
en la mano y un cartucho en la cintura. Su aspecto era un tanto
incongruente vestido con la bata de satn azul.
Vale, lo retiro me dijo, dirigindose hacia las escaleras. S sabes cmo
montar un buen escndalo.
De verdad eres guardaespaldas?
Me gusta la variedad
Mir su arma y aad:
Pero si van a hacerte trizas!
No voy a luchar con ellos. Voy a preguntarles qu quieren y as vosotros
conseguiris unos minutos ms. Te sugiero que los aproveches.
Gunther desapareci por las escaleras y Radu sali volando de su
habitacin y corri por el pasillo, arrastrando a Ray del brazo con l. Me
empuj a m para que entrara en la habitacin de Louis-Cesare y al mismo
tiempo me puso algo en la mano con fuerza.
Es nuevo. En parte he venido a la ciudad a por l. Por favor, por favor,
Dios, por favor, no lo rayes!
Y t?
Ahora, con la tregua, lord Cheung no se atrever a hacerme dao, y de
todos modos si vosotros dos os vais, no tendr ninguna razn para
atacarme.
Radu abri la pesada y antigua puerta del armario, apart la ropa y me
empuj a m dentro. Yo estaba a punto de preguntarle qu era lo que crea
que estaba haciendo cuando l volvi a empujarme y comenc a caer.
Me deslic de espaldas con la cabeza por delante por una especie de tubo
de lavandera, pero ca sobre un suelo de cemento con un fuerte golpe. Y
un segundo ms tarde lleg Ray, que me sac todo el aire de los pulmones
al caer con sus rodillas encima de m. Me habra gustado quedarme all
tumbada un ratito, tratando de recuperar la respiracin, pero entonces
lleg Louis-Cesare. Aterriz de pie, el muy bastardo, y me ayud a
incorporarme. Pero solo para quitarme las llaves.
Estbamos en un garaje situado en la planta del stano, repleto de
vehculos fabulosos. No caba duda de cul era el de Du. Tenamos prisa,
pero a pesar de todo me tom un par de segundos para admirarlo. El
Lamborghini Murcilago descapotable se los mereca. Maldita sea, me dije
mientras notaba cmo iba surgiendo una inevitable sonrisa en mi rostro. Y
luego ech a correr haca aquella nueva y cotizada aventura.
egbamos tarde aunque no tenamos que ir muy lejos.
Me quede mirando el edificio de piedra caliza tan conocido
para m con su arquitectura de principios de siglo y sus vistas
sobre Central Park.
Debes de estar tomndome el pelo.
Elyas acaba de comprar el tico me informo Louis-Cesare, torciendo los
labios.
Se ha vuelto loco? De todos los sitios en los que podrais haberos
encontrado, Se le ocurre citarte aqu?
Le gusta correr riesgos.
Y tambin le gustaba ser un imbcil. No se le haba ocurrido otra cosa ms
que comprar el tico situado dos pisos por encima del apartamento que
haba adquirido recientemente Mircea. Yo sospechaba que haba elegido
precisamente ese piso con el nico propsito de fastidiarle. Era el tipo de
comportamiento engredo y estpido al que solan dedicarse con
regularidad las criaturas ms poderosas de este mundo, que jams hacan
nada til.
El encargado se acerco a paso rpido y Louis-Cesare sali del coche. Era l
quien haba conducido porque no habamos tenido tiempo de pelearnos
por las llaves. Yo hice el gesto de seguirlo, pero al ver que el daba la vuelta
al coche me detuve.
Entonces l me abri la puerta.
Me quede mirndolo con los ojos como platos al ver que me ofreca la
mano. Era un gesto de lo ms extrao, pero tras unos instantes me agarre a
l. Me ayudo a salir y despus se gir hacia el encargado, que se haba
echado atrs al ver a Ray. Louis-Cesare le tiro las llaves y le dijo:
No lo dejes conducir.
Muy gracioso le dije yo. Abr la puerta de atrs y saque a Ray No
podemos dejarlo aqu.
Piensas llevar a un vampiro sin cabeza a una reunin social?
No, pero cabe una posibilidad remota de que los hombres de Cheung nos
hayan seguido, y no quiero que nos lo roben mientras nosotros estamos
dentro.
Louis-Cesare esboz una expresin penosa. Ray estaba aun ms sucio que
yo. Se le haba hecho una raja en los calzoncillos rojo chilln que le
atravesaba el culo y permita ver un velludo carrillo cada vez que se mova.
No se poda decir que fuera un bonito trofeo.
Entramos resueltamente bajo la marquesina con Ray, pasamos por delante
del horrorizado portero y nos dirigimos hacia el ascensor recubierto de
paneles de madera de cerezo. Apoy a Ray sobre la pared, saque el mvil
del saco y llame al telfono fijo del apartamento de Mircea. Contesto el que
haba sido el tutor de Mircea y que desde haca ya aos era su mayordomo.
Cmo? pregunto con voz quejumbrosa.
Horatiu nunca haba aprendido a contestar al telfono correctamente a
pesar de haberlo intentado. A Mircea le importaba un pito porque la mayor
parte de la gente que llamaba por esa lnea pblica lo haca para
arrastrarse ante l, y l era el nico que tena algn control sobre el viejo
vampiro. Aunque yo no creo que tuviera mucho control.
Soy Dorina grit yo porque l nunca oa nada.
Quin?
Dorina!
Bueno!, no hace falta que grites.
Esta Mircea?
No, no. Todo el mundo se ha ido dijo l con impaciencia Es
medianoche No?
Volver pronto?
No creo que vuelva hasta dentro de unas cuantas horas. Por qu?
No importa. Voy para all.
Louis-Cesare alz una ceja extraado mientras yo colgaba.
Necesito darme un bao dije antes de que l pudiera preguntar. El se
quedo mirndome Qu?
Eres una dhampir. Vas a una fiesta de vampiros. Y te preocupas por tu
aspecto?
No negu yo a la defensiva al mismo tiempo que l comenzaba a
esbozar una sonrisa. Eras t el que quera aparcar a Ray en alguna parte.
Muy cierto.
La sonrisa entonces fue muy abierta y autentica; curv sus labios por
completo y le ilumino los ojos. Yo parpadee al verla. No era un gesto muy
habitual en l y resultaba ridculamente atractivo.
No acabo de comprender por qu Elyas te ha implicado en todo esto
comente yo mientras se abran las puertas del ascensor. S lo que quera
era hablar con Ray poda haber ido el mismo a verlo o poda haber
mandado a alguno de sus hombres. No se puede decir que Ray sea un tipo
muy difcil de encontrar.
Lord Cheung es famoso por su gran competencia como duelista. Elyas, en
cambio, no. La tregua durara nicamente lo que dure la guerra y una vez
que se rompa, Lord Cheung estar en su derecho de exigir una satisfaccin
por su perdida y por la indignacin perpetrada contra su siervo. Y Elyas
prefiere que sea yo quien se enfrente a ese problema cuando llegue el
momento.
Pero por qu no ha comprado la runa sin ms? segu preguntando yo
confusa. Cheung es un hombre de negocios. S Elyas le ofreciera una
suma lo suficientemente
Fue Ming-de quien sali ganadora de la subasta contesto Louis-Cesare
con sencillez.
No hizo falta que me explicara nada ms. Ming-de era la poderosa
emperatriz china, la versin china de un Cnsul. Sera raro que un vampiro
quisiera arriesgarse a romper su promesa de lealtad hacia ella, y desde
luego jams lo hara ninguno que viviera en su territorio. Ella poda
aplastarlo como si se tratara de un mosquito. Y probablemente lo hara si
el vampiro le daba motivos de enfado.
As que la venta est hecha y no hay vuelta atrs.
La subasta fue ayer. Elyas se ha pasado las ultimas veinticuatro horas
bombardeando a lord Cheung con ofertas, ruegos y amenazas.
Pero ha sido intil.
Salimos del ascensor en la planta del apartamento de Mircea y yo llame a la
puerta.
S la subasta fue anoche, Por qu Elyas no haca ms que molestar a
Cheung? pregunte yo. No tena ya la runa Ming-de?
El fey propietario de la runa se neg a traerla aqu hasta que la venta no
estuviera acordada. Tena que llegar anoche despus de la subasta, y
entonces se llevara a cabo la valoracin. Si la runa era autentica, se hara la
entrega y el pago. Yo sospecho que esa es la razn por la que lord Cheung
est aqu. No me cabe duda de que su intencin era entregarle la runa a la
emperatriz personalmente.
Solo que ahora no puede comprend yo Evidentemente no sabe
donde la ha puesto Ray porque en caso contrario no estara
persiguindonos por todo Nueva York.
Louis-Cesare asinti.
La Subasta tuvo lugar aqu porque la mayor parte de los que participaban
en ella haban venido ya antes para las carreras. Sin embargo, Lord Cheung
tuvo que quedarse en Hong Kong hasta hoy por negocios. No estaba aqu
cuando el fey atraves el portal y por lo tanto no sabe donde se guardo la
runa. Y que nosotros sepamos, solo hay una persona que disponga de esa
informacin.
Claro entonces no era de extraar que Ray fuera un chico popular.
Por fin un diminuto vampiro con una nariz que poda rivalizar con la de
Ray y un mechn de pelo de un blanco plateado abri la puerta. A
diferencia del resto de los vampiros del planeta, Horatiu no me odiaba.
Quizs porque no tena del todo claro lo que soy. Sus ojos de un azul
acuoso no terminaban de ver bien y haca siglos que ni siquiera distingua
su propia mano cuando se la pona delante de las narices. Lo cual puede
que explique por qu ni siquiera retrocedi un paso al abrir la puerta y
encontrarse con una dhampir manchada de sangre de arriba abajo y a un
tipo sin cabeza.
Pero entonces, Quines son los que vienen contigo? exigi saber
Horatiu.
Este es Raymond dije yo al tiempo que lo empujaba dentro.
Horatiu entrecerr los ojos a pesar de llevar gafas.
S que tienes un aspecto raro, si.
Ray le saco el dedo corazn hacia arriba pero por supuesto Horatiu no lo
vio, as que no paso nada.
Y este es Louis-Cesare aad yo.
Ah, s! El Murmurador!
Me niego a gritar cada palabra que pronuncio explico Louis-Cesare con
irona.
Ya est otra vez! exclamo Horatiu, olfateando el aire. Volvi a olfatear
y en esa ocasin hizo una mueca. Jovencita, necesitas un bao.
Lo s. Y Ray tambin.
Utilizad el dormitorio del amo ordeno Horatiu Las habitaciones de
los invitados estn todas ocupadas. Yo me llevare a esta persona a mi
habitacin.
Horatiu se llevo el cuerpo de Ray y Louis-Cesare y yo recorrimos la
residencia discretamente opulenta.
Mircea acababa de adquirir el piso para no tener que hacer algo tan vulgar
como ir a un hotel cuando estaba en Nueva York. La compra era tan
reciente que el apartamento todava segua tal y como lo haba comprado,
decorado en suaves tonos de beige y arena con apenas unos toques
personales sobre el insulso fondo. Las nicas excepciones eran unos pocos
cuadros postmodernistas bastante llamativos sobre las paredes. Eran
nuevos y le conferan a la residencia la energa que tanto se echaba de
menos la ltima vez que haba estado all.
Louis-Cesare se detuvo en el saln para hacer una llamada telefnica y yo
di un rodeo por la cocina. La noche anterior me haba saltado la cena y mi
estomago estaba protestando, y de ninguna manera estaba dispuesta a
comer nada dos pisos ms arriba. En las fiestas de los vampiros los
aperitivos se sirven a s mismos.
La cocina resulto ser una estancia brillante y funcional, toda de madera de
color miel con mrmol veteado a juego y tan nueva, que pareca como si
nadie la hubiera usado nunca. Lo cual, teniendo en cuenta quien viva all,
puede que muy bien fuera el caso. Abr la nevera y, tal y como sospechaba,
la oferta era muy limitada. Sin embargo una de las personas que viva all
me quera porque haba cerveza. Saque una, me beb la mitad y luego me
quede ah un minuto, dejndome baar por el aire frio que sala del
electrodomstico.
Me dola la cabeza. Y pensndolo bien tambin me dola el cuello, el
hombro izquierdo, la parte izquierda de la caja torcica, el tobillo y la
mano derecha. En cambio el culo lo tena perfectamente, quitando el leve
hormigueo producido por las manos que alguien me haba puesto justo
encima.
Entonces esas mismas manos comenzaron a deslizarse por debajo de la
camiseta para acariciar mi piel, y todo mi cuerpo comenz a sentir ese
mismo hormigueo.
Crea que tenamos prisa dije yo, agarrando el tirador de la nevera con
fuerza.
La mezcla de calor por detrs y de frio por delante me produjo un ligero
vrtigo.
Elyas no nos espera hasta dentro de una hora.
Una hora, Eh?
Yo poda hacer muchas cosas en una hora.
Y segn pareca Louis-Cesare tambin lo pensaba, aunque no era eso
exactamente lo que yo haba esperado. Me aparto de la nevera, me tumbo
sobre la encimera de mrmol y enterr los dedos sobre los tensos
msculos de mi espalda. Yo gem.
Comenz por la base de la espina dorsal, soltando los nudos de mi espalda
con la misma habilidad que haba demostrado ya una docena de veces
antes. Mi cuerpo reconoci la aspereza de sus conocidas manos callosas.
Un lento y pesado calor que comenz a extenderse por mi espalda. El hizo
una pausa para quitarme la camiseta por la cabeza y yo no me resist.
Al llegar a los hombros que yo tena tensos desde hacia muchas horas el
apoyo mas parte del peso de su cuerpo, extendi las palmas de las manos e
hizo lentos crculos a lo largo de los contornos de los msculos.
Cuando por fin quedaron ms o menos de la consistencia de la gelatina
pas al cuello. Me deje llevar involuntariamente por cada caricia y mi
cabeza rodo conforme el se llevaba la tensin acumulada en la base del
crneo.
Cuando termino ya no me dola nada aunque era posible que me hubiera
enamorado loca e irreversiblemente de las manos de Louis-Cesare.
Puede que dijera algo al respecto porque el solt una carcajada y rozo mi
nuca con sus labios abrasadoramente clidos.
Vstete.
Estoy pensando en ello.
No estaba del todo segura de que pudiera moverme.
Con unos dedos suaves como plumas peino las puntas de mi pelo corto.
Vstete antes de que llame a Elyas y le diga que mejor nos vemos
maana.
Ese s que me pareci un buen plan.
Y antes de que me tome esa pose tuya como una invitacin.
Gire la cabeza y me lo encontr all mismo, con el aliento sobre mi rostro y
las pestaas rozndome las mejillas. No hubo ninguna decisin consciente.
Puse una mano en su nuca, tire de l hacia m y mis labios encontraron los
de l sin problema alguno, de forma natural, como si eso lo hiciramos
todos los das. Su sabor era sugerente, como de almizcle, e increblemente
dulce como los caramelos de mantequilla y azcar justo antes de que se
derritan en tu boca.
Un estremecimiento profundo lo sacudi por entero, hasta los huesos.
Louis-Cesare me agarro por la nuca y me devolvi el beso profunda y
vorazmente. Su piel arda al contacto; su boca quemaba todava ms,
hmeda y de pronto teida con cierto sabor a sangre. La ternura haba
desaparecido, pero yo no la eche de menos. Aquello era mejor, era
perfecto; una sensacin que iba creciendo en espiral hasta quedar fuera de
control para convertirse en descarado deseo. Alargue las manos para
enredarlas en la espesa mata de pelo, enrolle la pierna a su alrededor. El se
aferro a mi culo con una mano y me apret contra s. Su cuerpo estaba ya
duro bajo la fina tela de los pantalones. Uno de los dos gimi, no estoy
segura de quien. Entonces el acerco los labios a mi oreja.
Por favor, vstete dijo l con voz ronca.
Tarde un segundo en comprender, pero cuando por fin lo capte me aparte
y recog la camiseta de mal humor.
Decdete de una jodida vez! le grite mientras me la pona. Primero
me desnudas y luego me dices que me vista. Me metes la lengua hasta la
garganta y al instante siguiente me sueltas un grito. Sabes siquiera que es
lo que quieres?
Por un lado estn las cosas que queremos y por otro las que podemos
tener contesto el tenso. Y la cordura reside en conocer la diferencia.
Vale, Te importa traducrmelo?
Espere, pero l no dijo ni una sola palabras mas y su postura resultaba tan
poco reveladora y tan poco atractiva como la de una estatua.
O como la de un tipo que acaba de acordarse de que su amante esta
esperndolo dos pisos ms arriba.
Hay que joderse, me dije con amargura. Era exactamente igual que la vez
anterior, solo que entonces yo no me haba echado atrs.
Haba dejado que el tomara mi rostro entre sus manos y me haba dejado
llevar por sus caricias hasta caer, caer y seguir cayendo. Y todo para que al
final me abandonara sin decir una palabra para ir en busca de su amante.
La misma mujer a la que iba a salvar esa noche. Una vez que la salvara todo
terminara. El se marchara y yo no podra esperar.
Enganche la botella que me haba dejado a medias y el saco abandonado en
el cuello y me dirig al dormitorio sin pronunciar una palabra ms, con un
amargo sabor a frustracin en la boca.
Era la cerveza, me dije firmemente a m misma.
El dormitorio de Mircea segua siendo la aburrida extensin gris que yo
recordaba. Igual que el resto del apartamento era de estilo ultramoderno,
lustroso y minimalista; como una pieza trasplantada de una de esas torres
de acero y cristal. No acababa de encajar con el vampiro encantador de
otro mundo, pero tampoco encajaba el cegador bao blanco.
Sencillamente haba cosas que no estaban hechas para estar la una al lado
de la otra, me dije cruelmente mientras entraba en la ducha. Abr el grifo a
tope y me negu a pensar en nada que no fuera el infatigable caer del agua
y la envolvente corriente. Pero no funciono. Aunque por otra parte no
hubiera debido sorprenderme. La tctica llevaba un mes sin funcionar.
El era un vampiro. Yo era una dhampir: haba nacido para detectar al
monstruo dentro de su bonito envoltorio. Y hasta ese momento tena el
record: apenas me haba equivocado. Pero en su caso todo me fallaba: el
instinto, el entrenamiento y la experiencia. Cuando miraba a Louis-Cesare
no vea a ningn monstruo.
Parte del problema resida en su talento nico de aparentar que era
humano. Yo jams haba conocido a ningn vampiro que reuniera en si
tantos pequeos detalles sin hacer esfuerzo alguno: que respirara como si
de verdad necesitara respirar; cuyo corazn se acelerara nada mas verme
entrar en la habitacin; que se ruborizara de pasin. De no haber sido por
el escalofri que me recorra la espina dorsal cada vez que nos
encontrbamos, Louis-Cesare podra haberme engaado incluso a m.
Pero no era su apariencia lo que me tena tan confusa. Muchos vampiros
parecan enteramente humanos y sin embargo no se comportaban en
absoluto como tales. Desde los bebes recin transformados hasta los
Cnsules de edad, cada uno de aquellos malditos seres pona de relieve el
mismo interesado egocentrismo, el mismo frio sentido prctico y la misma
inexorable crueldad. Todos excepto el jodido Louis-Cesare.
El no viva segn el cdigo de los vampiros; tena el suyo propio. Era
clasista, le daba mucha importancia al precepto
Nobleza obliga y a menudo, me produca fuerte deseos de darle un
puetazo, pero a pesar de todo segua un cdigo de conducta moral. No
actuaba siempre segn su propio beneficio, y el lio en el que se haba
metido con Alejandro era un claro ejemplo de ello.
Cualquier otro vampiro de los que conoca, de haber considerado a Tomas
una verdadera amenaza, o bien habra sacrificado a Christine o bien habra
matado a Tomas y habra recuperado a la chica. Unos cuantos le habran
hecho pagar despus a Alejandro por el insulto, pero ninguno se habra
molestado en considerar ninguna otra opcin. Probablemente ni siquiera
habran visto que pudiera existir ninguna otra opcin.
Los vampiros se emancipan cuando alcanzan el nivel de su maestro y a
veces antes, porque cuanto ms poderosos son ms difciles de controlar.
Llega un momento en el que mantenerlos como siervos acaba por traer ms
problemas que beneficios. Me imagino la cara que pondra Mircea si alguien
le sugiriera que cediera buena parte de poder personal durante ms de un
siglo solo para retener bajo su yugo a un vampiro que, por otra parte, no le
fuera en absoluto ninguna utilidad. Y sin embargo eso era exactamente lo
que estaba haciendo Louis-Cesare.
Los vampiros de primer nivel no son todos iguales, sino que difieren segn
su poder, y era evidente que Louis-Cesare era ms fuerte que Tomas. Pero a
pesar de todo, el coste deba de haber sido enorme y constante; deba de
haber supuesto un esfuerzo al que no era posible verle un fin. Y para qu?
Por el beneficio de tener un siervo al que ni siquiera conoca?
Era el tipo de comportamiento que me produca dolor de cabeza porque
contradeca todo lo que yo haba aprendido siempre sobre el instinto
egosta e interesado de los vampiros.
Aunque daba igual. Fuera cual fuera su aspecto y se comportara como se
comportara, Louis-Cesare era un vampiro. Y eso no deba de olvidarlo.
Adems tena que buscar qu diablos ponerme. Mi intencin no era tratar
de competir: las fiestas de los vampiros no son ms que una ocasin para
eclipsar a los rivales, desarmarlos y dejarlos boquiabiertos, y mi armario
jams habra estado a la altura aunque lo hubiera tenido a mano. Sin
embargo, tampoco quera llevar una camiseta vieja y apestosa que ni
siquiera era ma.
Por suerte, Mircea mide poco ms de un metro ochenta y dos y yo un metro
cincuenta y siete, as que sus camisas me sirven de vestido y me llegan
fcilmente a la mitad del muslo o ms abajo.
Me haba decidido ya por una camisa enorme y quizs hasta un fajn a
modo de cinturn cuando vi una cosa de seda negra colgada de una percha
detrs de la puerta al salir de la ducha. Era un vestido o algo as. Por arriba
apenas tena nada ms que tirantes: el diseo estaba hecho de tal modo
que enseaba ms de lo que tapaba, y sin embargo consegua que la
persona que lo llevara no pareciera una puta. La falda era todava ms
problemtica: era larga y negra y tena una raja tan grande, que el hecho de
que no llevara nada debajo iba a resultar un problema.
Hay bragas y cosas encima de la cmoda dijo Ray desde dentro del
petate.
Lo haba dejado aparcado en el suelo junto a la puerta. Lo recog y mire por
el agujero.
Me estas espiando?
Joder, si! Scame de aqu.
Por qu? Para que puedas verme mejor?
Para que podamos hablar mientras te vistes.
No voy a vestirme le dije mientras me enrollaba una toalla alrededor y
sala del bao.
El dormitorio estaba oscuro y vacio a excepcin de la luz que sala del bao
as que me dirig al saln. Louis-Cesare estaba en un sof con las luces
apagadas, contemplando las vistas sobre el Central Park.
Alc el vestido y pregunt:
Qu es esto?
El levanto la vista. Sus ojos estaban oscuros a la escasa luz de la estancia.
He mandado que te lo suban.
Es la una de la madrugada!
El conserje respondi el con sencillez como si hubiera descolgado el
telfono para pedir una simple pizza.
Y tambin hay unos zapatos aad yo, que me haba tropezado con par
de zapatos de satn negros de tacn al salir del bao.
Queras vestirte para la ocasin
Dije que quera darme un bao.
y se me ocurri complacerte. Y complacerme a m tambin.
No te he visto nunca con un vestido.
Me cruce de brazos y me quede mirndolo.
Cmo sabias mi talla?
El sencillamente se quedo mirando. Bueno, si, vale, yo tambin poda
adivinar la suya con bastante exactitud. Eso no era difcil. Y tampoco es
que importara.
No voy a ponerme esto.
El no aparto la vista de m, en silencio durante un rato.
Quieres pelearte conmigo, Dorina?
S!
En ese momento eso era precisamente lo que deseaba.
S eso te complace dijo l, parpadeando.
Lo haba dicho con el tpico tono de voz carente de inters que utilizan
todos los vampiros jvenes que aun no han aprendido a manipular con
sutileza las cuerdas vocales. Solo que Louis-Cesare jams cometa
semejantes deslices.
Los faros de un coche que pasaba iluminaron su cara por un instante. Su
expresin tensa y vaca me produjo un desagradable sobresalto. Por
primera vez me pareci un vampiro: el bello rostro, plido y frio, como si
estuviera esculpido en mrmol; el pecho inmvil, carente de respiracin;
los ojos fijos que no parpadeaban. Sent un escalofri recorrer toda mi
espalda.
El hombre al que yo conoca era arrogante, impaciente, exigente,
apasionado. No una sombra vaca. No aquella cosa.
Qu demonios te ocurre? exig saber yo.
Nada respondi el con el mismo tono indiferente, inexpresivo, muerto.
S, eso resultaba convincente.
e acerqu arrastrando el vestido por el suelo. Me sent al borde
de la mesita que habia delante del sof porque segua
chorreando.
Prueba otra vez le dije.
l no dijo nada.
Pens que estaras contento seale yo Vas a recuperar a Christine.
Lo que estoy es aliviado dijo l despus de un momento. Elyas es un
sdico, se deleita observando cmo sufren los dems. No me gusta pensar
que est con l.
Crees que le ha hecho dao?
No. Me ha asegurado que no le ha hecho dao.
Y t le crees?
SI. Disfruta ms del miedo que provoca en sus vctimas que de su
sufrimiento,