Mundodisco 1
Mundodisco 1
El color de la magia
Terry Pratchett
Edicin: eBooket www.eBooket.com
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EL COLOR DE LA MAGIA En un lejano juego de dimensiones de segunda mano, en un plano astral ligeramente combado, las ondulantes nieblas estelares fluctan y se separan Vamos... La Gran Tortuga A'Tuin se acerca, nadando lentamente por el golfo interestelar, con los pesados miembros llenos de hidr geno congelado, la enorme y !iej"sima concha llena de cr#teres de meteoros. $on unos ojos del tama%o de mares, encostrados de l#grimas reum#ticas y pol!o de asteroides, &l contempla fijamente el 'estino. En una mente m#s grande (ue una ciudad, con lentitud geol gica, &l piensa s lo en el )eso. )or supuesto, la mayor parte del peso se debe a *erilia, Tubul, Gran T')hon y +era,een, los cuatro elefantes gigantes sobre cuyos lomos y amplios hombros bronceados por las estrellas descansa el disco del mundo, enguirnaldado por una enorme catarata a lo largo de toda su circunferencia, y cubierto por la b !eda a-ul p#lido del cielo. .asta ahora, la astropsicolog"a no ha sido capa- de a!eriguar en (u/ !an pensando. La Gran Tortuga era una simple hip tesis, hasta(ue el pe(ue%o y reser!ado reino de 0rull, cuyas monta%as se al-an junto a la mism"sima )eriferia, construy una gra con poleas junto al risco m#s escarpado 1us habitantes hicieron bajar un recept#culo de lat n con !entanas de cristal de cuar-o, para (ue algunos obser!adores echaran un !ista-o a tra!/s de la cortina de niebla. $uando fueron i-ados de nue!o por grandes grupos de escla!os, los primeros astro-o logos trajeron mucha informaci n sobre la forma y naturale-a de A'Tuin y los elefantes, pero esto no resol!i las preguntas fundamentales sobre la naturale-a y prop sito del 2ni!erso. )or ejemplo, 3cu#l era en realidad el se4o de A'Tuin5 Los astro-o logos aseguraron, con apabullante autoridad, (ue no se obtendr"a respuesta para esta pregunta !ital hasta (ue se construyera un sistema de gras m#s potente para hacer bajar un recept#culo mayor al espacio profundo. Entretanto, s lo pod"an especular sobre el cosmos conocido. E4ist"a la teor"a de (ue A'Tuin !en"a de la nada y seguir"a arrastr#ndose a !elocidad regular, con )aso 2niforme, hacia la nada, durante el resto de los tiempos. La mayor"a de los intelectuales apoyaban esta teor"a. 2na alternati!a, sostenida sobre todo por los m#s religiosos, era (ue A'Tuin se arrastraba desde Lugar de 6acimiento hacia el 7omento de la $ pula, al igual (ue todas las estrellas del cielo (ue, e!identemente, tambi/n !iajaban a lomos de tortugas gigantes. $uando llegaran, copular"an bre!e y apasionadamente por primera y nica !e-, y de tan ardiente uni n nacer"an nue!as tortugas (ue transportar"an nue!os mundos. 1e conoc"a esta hip tesis como Teor"a del *ig *ang. As" estaban las cosas en a(uel memorable atardecer, cuando un jo!en cosmo(ueloni logo, de la facci n del )aso 2niforme, probando un nue!o telescopio con
el (ue esperaba medir con precisi n el albedo del ojo derecho del Gran A'Tuin, fue el primer e4tranjero en !er el humo pro!ocado por el incendio en la ciudad m#s antigua del mundo.
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7#s tarde, a(uella noche, se concentr tanto en sus estudios (ue ol!id el tema por completo. )ero el caso es (ue fue el primero. .ubo otros... El fuego rug"a en la ciudad di!idida de An,h87orpor,. Al lamer el 'istrito de los 7agos, las llamas se tornaban a-ules y !erdes, salpicadas incluso con chispas del octa!o color, el octarino. $uando se abr"an paso entre las cubas y tiendas de aceite, en la calle del 7ercado, progresaban en una serie de e4plosiones y estallidos deslumbrantes. En las calles de los fabricantes de perfumes, el humo era dulce. $uando el fuego tocaba manojos de e4tra%as hierbas secas, en los almacenes de los drogueros, !ol!"a locos a los hombres y les hac"a hablar de 'ios. )ara entonces, todo el centro de 7orpor, estaba ilunnado. En la otra orilla del r"o, los ciudadanos de An,h, m#s ricos y dignos, reaccionaban con !alent"a ante la situaci n demoliendo febrilmente los puentes. )ero las na!es en los muelles de 7orpor, 8 cargadas de grano, algod n y madera, y cubiertas de al(uitr#n8 ard"an ya alegremente... y, una !e- con!ertidas en ceni-as las amarras, se acercaban decididamente a la otra orilla, empujados por la marea descendente, incendiando palacios y lujosas casitas, mientras pasaban como luci/rnagas medio ahogadas en direcci n al mar. En cual(uier caso, las chispas cabalgaban a lomos del !iento, para ir a posarse en la otra orilla, eligiendo preferentemente los jardines ocultos y patios remotos. El humo del alegre incendio se ele!aba a ,il metros de altura, en una columna negra esculpida por el !iento, (ue se pod"a di!isar desde todo el 7undodisco. 'esde luego resultaba impresionante desde la oscura y fr"a colina, a pocas leguas, donde los figuras contemplaban el incendio con aut/ntico inter/s. El m#s alto de los dos mord"a de cuando en cuando un muslo de pollo, y se apoyaba sobre una espada poco m#s baja (ue un hombre de estatura media. 1 lo cierto aire de inteligencia cautelosa le sal!aba de parecer un b#rbaro de las heladas llanuras del Eje. 1u compa%ero era mucho m#s bajo, y se en!ol!"a de la cabe-a a los pies en una capa marr n. 7#s tarde, cuando tenga ocasi n de caminar, !eremos (ue sus mo!imientos son ligeramente felinos. 6inguno de los los hab"a pronunciado m#s all# de un par de palabras en los ltimos !einte minutos, a e4cepci n de una disputa bre!e e inconclusa sobre si determinada e4plosi n, particularmente llamati!a, hab"a tenido lugar en el almac/n de aceite o en el taller de 0erible el .echicero. 9ncluso apostaron dinero al respecto. Ahora, el hombret n hab"a terminado de roer el hueso, y l tir a la hierba con una sonrisa pesarosa. : 1e acabaron esos pe(ue%os callejones 8dijo8. La !erdad, me gustaban. : ; todos los tesoros... 8coment el pe(ue%o8. 7e pregunto si las piedras preciosas arder#n. 'icen (ue son una especie de carbones 8a%adi pensati!o. : <Todo el oro fundido, desli-#ndose por las -anjas...= 8sigui su compa%ero, ignor#ndole8. <; todo ese !ino hir!iendo en los barriles...= : .ab"a ratas 8se%al el de marr n.
: <; (u/ ratas= : En pleno !erano, no se pod"a !i!ir ah". : Eso encima. )ero no se puede e!itar sentir, aun(ue sea por un momento... 1e detu!o. : Le deb"amos ocho pie-as de plata al !iejo >redor, el de La 1anguijuela Escarlata 8
sigui , ya m#s animado. El hombrecillo asinti . Guardaron silencio un rato, mientras toda una nue!a serie de e4plosiones tra-aba una l"nea roja a tra!/s de una hasta entonces oscura secci n de lo (ue fuera la ciudad m#s grande del mundo. Luego, el m#s alto se mo!i , in(uieto. : 3$omadreja5 : 31"5 : 3?ui/n lo habr# iniciado5 El espadach"n menudo, al (ue llantaban $omadreja, no dijo nada. @bser!aba el camino bajo la lu- roji-a. 7uy pocos !iajeros hab"an pasado por all" desde (ue la )uerta 'eosil fuera una de las primeras en derrumbarse entre una llu!ia de brasas al rojo blanco.. )ero, ahora, sub"an dos figuras. Los ojos de $omadreja, siempre m#s agudos en la penumbra o a media lu-, distinguieron las formas de dos hombres a caballo, seguidos por una especie de animal m#s bajo. 1e tratar"a sin duda de algn rico mercader, (ue hu"a con todos los tesoros sobre los (ue hab"a conseguido poner sus manos fren/ticas. $omadreja se lo dijo a su compa%ero, (ue suspir . : Lo de salteadores de caminos no nos pega 8dijo el b#rbaro8. )ero, como t bien dices, corren tiempos duros, y esta noche no tendremos camas calientes. 1e cambi la espada de mano. $uando el jinete m#s adelantado estu!o cerca, salt a la carretera, al- un bra-o y compuso una sonrisa cuidadosamente calculada para resultar tran(uili-ante y amena-adora a la !e-. : 'isculpe, se%or... 8empe- a decir. El jinete tir de las riendas y se ech hacia atr#s la capucha. El hombret n pudo !er un rostro salpicado de (uemaduras superficiales y restos de una barba chamuscada. .asta las cejas hab"an desaparecido. : ?uita de en medio 8dijo el rostro8. Eres *ra!d el Eje%o,A 3no5 *ra!d comprendi (ue le hab"an (uitado la iniciati!a. : 36o me has o"do5 Aparta 8insisti el jinete8. Ahora no puedo perder tiempo contigo, 3entiendes5 7ir a su alrededor. : ; eso !a tambi/n por ese saco de pulgas (ue tienes por compa%ero, se esconda donde se esconda. 1", por ese (ue adora la oscuridad. $omadreja se acerc al caballo y obser! atentamente la desali%ada figura. : Vaya, !aya, 3a (ui/n tenemos a(u"5 BinceCind, el mago, 3no5 dijo como si estu!iera encantado, mientras archi!aba en la memoria la descripci n (ue de /l acababa de hacer el mago, para cuando llegara el momento de la !engan-a8. 7e pareci reconocer tu !o-.
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*ra!d escupi y guard la espada en la !aina. Bara !e- !al"a la pena atracar a un mago. 6o sol"an lle!ar ningn tesoro digno de tal nombre. : 'emasiado fanfarr n para ser un mago de tercera 8murmuro. : 6o me has comprendido bien 8dijo el mago con !o- fatigada8. En cual(uier otro momento, me dar"as tanto miedo (ue me temblar"an las rodillas, pero es (ue ahora tengo una sobredosis de terror. 6o te preocupesD cuando lo supere, tendr/ tiempo de asustarme con!enientemente de ti. $omadreja se%al la ciudad en llamas. : 3.as pasado por ah"5 8in(uiri . El mago se frot los ojos con una mano enrojecida. : Estaba ah" cuando empe- . 3Veis a /se, al de atr#s5 1e%al hacia detr#s, m#s abajo, al tramo de camino por donde toda!"a se apro4imaba su compa%ero. &ste hab"a optado por un m/todo de monta (ue implicaba caerse de la silla cada pocos segundos. : 3;5 8pregunt $omadreja.
: &l lo inici 8respondi sencillamente BinceCind. *ra!d y $omadreja obser!aron la figura, (ue cabalgaba torpemente por el camino con un pie en un estribo. : 2n incendiario, 3eh5 8dijo al fin *ra!d. : 6o 8respondi BinceCind8. 6o e4actamente. 'igamos s lo (ue, si se organi-ara el caos mas completo, este tipo se subir"a a una colina bajo una tormenta de truenos, con una armadura de cobre empapada, gritando E<Todos los dioses son unos bastardos=F. 3Ten/is algo de comer5 : .ay un poco de pollo 8dijo $omadreja8. A cambio de la historia. : 3$ mo se llama5 8pregunt *ra!d, (ue ten"a tendencia a (uedarse atr#s en las con!ersaciones. : 'osflores. : 3'osflores5 8se e4tra% *ra!d8. <?ue nombre tan raro= : ; no sabes ni la mitad 8replic BinceCind, desmontando8. 3.as dicho (ue hay pollo5 : )icante 8asinti $omadreja. El mago gimi . : Eso me recuerda 8a%adi $omadreja, chas(ueando los dedos8 (ue hubo una e4plosi n muy fuerte, hace una... bueno, pongamos una media hora... : >ue cuando !ol por los aires el !iejo almac/n de aceite 8respondi BinceCind, estremeci/ndose ante el recuerdo de la llu!ia ardiente. $omadreja se dio media !uelta y sonri e4pectante a su compa%ero, (ue gru% , sac una moneda de la bolsa y se la tendi . Entonces, les lleg un grito desde el camino, un grito (ue se cort bruscamente. BinceCind ni si(uiera le!ant la !ista de su raci n de pollo. : 2na de las muchas cosas (ue no sabe hacer es montar a caballo 8dijo.
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'e repente, se puso r"gido, como si acabara de recordar algo. 'ej escapar un bre!e chillido de p#nico, se le!ant bruscamente y se perdi en la oscuridad. $uando !ol!i , lle!aba al llamado 'osflores colgando inerte de un hombro. Era un tipo delgado y menudo. Vest"a ropas e4tra%asG unos pantalones hasta la rodilla y una camisa de colores tan !i!os y enfrentados, (ue los sensibles ojos de $omadreja se sintieron ofendidos incluso en a(uella penumbra. : )arece (ue no se ha roto nada 8suspir BinceCind. El mago jadeaba. $on un le!e gesto, *ra!d indic a $omadreja (ue fuera a in!estigar la forma (ue hab"a supuesto era un animal de carga para los bultos. : 1er# mejor (ue no lo intentes 8dijo el mago, mientras e4aminaba al inconsciente 'osflores y sin le!antar la !ista8. $r/eme. Lo protege un poder. : 32n hechi-o5 8pregunt $omadreja, !ol!iendo a sentarse y cru-ando las piernas. <6ooo= )ero creo (ue es algn tipo de magia. 6o de la acostumbrada. ?uiero decir, puede transformar el oro en cobre, al tiempo (ue sigue siendo oroD enri(uece a los hombres destruyendo sus propiedades, permite (ue el d/bil camine sin temor entre ladrones, y traspasa las puertas m#s fuertes para apoderarse de los tesoros mas protegidos. Ahora mismo, me tiene escla!i-ado para (ue siga a este loco de buena o mala gana, y le proteja de todo da%o. Es mas fuerte (ue t, *ra!d. ; creo (ue es m#s astuto incluso (ue t, $omadreja. : 3; c mo se llama esa poderosa magia5 BinceCind se encogi de hombros. : En nuestro idioma la denominamos sonido8reflejado8de8esp"ritus8subterr#neos. 3.ay !ino5 : 1abes (ue no me faltan ma%as en los asuntos de magia 8se%al $omadreja8. 1in ir m#s lejos, el a%o pasado, con la ayuda de mi amigo a(u" presente, despoj/ al famoso Archimago de ;mitury de su cayado, su cintur n de joyas de luna y de su !ida, m#s o menos en ese orden. 6o me da miedo ese sonido8reflejado8de8esp"ritus8subterr#neos
del (ue hablas. 'e todos modos 8a%adi 8, has conseguido interesarme. 3)or (u/ no me cuentas m#s5 *ra!d mir la forma (ue se mo!"a por el camino. ;a estaba m#s cerca, y se !e"a mejor con la lu- pre!ia al amanecer. Ten"a un e4tra%o parecido con... : 32na caja con patas5 8dijo. : @s lo contar/ todo al respecto 8asegur BinceCind8. 1i ten/is !ino, claro. Abajo, en el !alle, se o"an rugidos y silbidos. Alguna persona m#s ra-onable (ue el resto hab"a ordenado (ue se cerraran las grandes esclusas del r"o, en el punto donde el An,h sal"a de la ciudad di!idida. )ri!ado de su cauce habitual, el r"o hab"a inundado las orillas, y se !ert"a ahora por las calles asoladas por el fuego. )ronto el continente de llamas se con!irti en una serie de islas, (ue se empe(ue%ec"an a medida (ue a!an-aba la oscura marea. 1obre la ciudad, el humo y el !apor se al-aban en una espesa nube (ue ocultaba las estrellas. $omadreja pens (ue parec"a un champi% n gigantesco, (ui-# un hongo. La ciudad doble, con la orgullosa An,h y la pestilente 7orpor,, de cuya forma preincendio son simple reflejo todas las dem#s ciudades del espacio y el tiempo, hab"a
soportado muchos asaltos en su larga y populosa historia, y siempre consigui florecer de nue!o. As" (ue el incendio y la subsiguiente inundaci n, (ue destruy todo lo (ue no era inflamable y a%adi una corriente particularmente ruidosa a los problemas de los super!i!ientes, no se%al su fin. 7#s bien fue un ardiente punto y seguido, una carboni-ada coma, o bien un punto y coma al rojo en su historia. 7uchos d"as antes de los acontecimientos (ue acabamos de relatar, un barco subi por el r"o An,h con la marca del amanecer. Atrac entre muchos otros, en el laberinto de fondeaderos y muelles de la orilla dc 7orpor,. Lle!aba un cargamento de perlas rosa, nueces de leche y piedra p me-, algunas cartas oficiales para el )atricio de An,h... y un hombre. El hombre fue el (ue atrajo la atenci n de .ugh el $iego, uno de los mendigos de guardia a(uella ma%ana en 7uelle )erla. 'io un coda-o en las costillas de Ha el Tullido, y se%al al hombre sin decir palabra. Ahora el e4tranjero estaba al lado del muelle, obser!ando c mo !arios marineros esfor-ados bajaban por la pasarela un gran cofre con cantos de lat n. +unto a /l hab"a otro hombreG e!identemente, el capit#n del barco. Los marineros ten"an el aspecto del (ue espera un enri(uecimiento inminente, y todos los ner!ios de .ugh el $iego, (ue tend"a a !ibrar incluso ante la presencia de una diminuta cantidad del oro m#s impuro a cincuenta pasos, hicieron sonar una alarma mental. $iertoD cuando el cofre (ued en el muelle, el e4tranjero rebusc en su bolsa, y se di!is el brillo de una moneda. 'e muchas monedas. 'e oro. .ugh el $iego, con el cuerpo temblando como la !ara de un -ahor" en presencia de agua, silb para s" mismo. 'io otro coda-o a Ha, y le hi-o alejarse r#pida y discretamente por un callej n cercano, en direcci n al centro de la ciudad. $uando el capit#n !ol!i al barco, dejando al e4tranjero con gesto despistado al lado del muelle, .ugh el $iego sac a relucir su ta-a de mendigo y ech a andar por la calle con una sonrisa congraciante. En cuanto le !io, el e4tranjero empe- a rebuscar r#pidamente en su bolsa. : *uenos d"as tengas, se%or 8empe- a decir .ugh el $iego. .... se encontr frente a frente con una cara (ue ten"a cuatro ojos, en !e- de dos. 1e dio la !uelta para salir corriendo. El e4tranjero solt una e4clamaci n, agarr#ndole por el bra-o. .ugh era consciente de (ue, junto a la barandilla del barco, los marineros se estaban riendo de /l. Al mismo tiempo, sus sentidos superespeciali-ados detectaron una superpoderosa impresi n de dinero. 1e detu!o en seco. El e4tranjero le solt , para pasar rapidamente las p#ginas de un librito negro (ue se hab"a sacado del cintur n.
: .ola 8dijo tras un rato. : 3?u/5 8se sorprendi .ugh. El hombre le mir sin comprender. : .ola 8repiti , m#s alto de lo necesario, y tan cuidadosamente (ue .ugh casi pudo o"r las letras encajando una a una en su sitio. : )ues hola 8respondi .
La sonrisa del e4tranjero se hi-o an m#s amplia, y rebusc de nue!o en su bolsa. Esta !e-, cuando sac la mano, lle!aba en ella una gran moneda de oro. 'e hecho, era un poco mayor (ue la corona an,hiana de ocho mil d lares. Aun(ue el dise%o de la moneda no le resultaba familiar, hablaba un idioma (ue .ugh comprend"a a la perfecci n. E7i actual propietario 8dec"a8 necesita algo de ayuda. 3)or (u/ no se la ofreces, para (ue t y yo podamos irnos por ah" a pasarlo bien5F Los sutiles cambios en la postura del mendigo tran(uili-aron mucho al e4tranjero, (ue consult de nue!o el librito. : 'eseo (ue me lle!e a un hotel, casa de hu/spedes, posada, hospeder"a, albergue 8 dijo. : 3A cu#l de todos5 8se sorprendi .ugh, al (ue hab"a tomado despre!enido. El e4tranjero hi-o un gesto dubitati!o. .ugh era consciente de (ue una pe(ue%a multitud de pescaderas, buscadores de conchas y curiosos les obser!aban con inter/s. : 7ire 8dijo r#pidamente8, cono-co una buena taberna. 3Le basta con eso5 Le recorri un escalofr"o ante la idea de (ue la moneda de oro escapara de su !ida. 1e (uedar"a con /sa, aun(ue ;mor confiscase todas las dem#s. Adem#s, decidi .ugh, el gran cofre (ue transportaba el e(uipaje del reci/n llegado parec"a tambi/n lleno de oro. El hombre de cuatro ojos consult el libro. : 'eseo (ue me lle!e a un hotel, casa de hu/spedes, posada, hospeder"a... : 1", !ale, !ale. Vamos. 8se apresur a responder .ugh. $ogi uno de los bultos y ech a andar r#pidamente. Tras un momento de duda, el e4tranjero le sigui . 2na riada de ideas se abri camino por la mente de .ugh. Arrastrar tan f#cilmente al e4tranjero hasta el Tambor Boto era sin duda un golpe de suerte, y probablemente, ;mor le recompensar"a. )ero, pese al aspecto inofensi!o de su nue!o conocido, algo intran(uili-aba a .ugh, y ni por su !ida pod"a imaginar (u/ era. )or muy raros (ue resultasen, no se trataba de los dos ojos de m#s. Era otra cosa. Ech un !ista-o atr#s. El hombrecillo caminaba tran(uilamente por el centro de la calle, mirando a su alrededor con una e4presi n de aut/ntico inter/s. ; lo (ue .ugh !io tras /l le hi-o estremecerse. El enorme cofre de madera (ue !iera por ltima !e- descansando s lidamente al lado del muelle, pisaba los talones de su amo con un sua!e trotecillo regular. 7uy despacio, por si acaso un mo!imiento repentino le hac"a perder el escaso control (ue le (uedaba sobre sus propias piernas, .ugh se inclin sua!emente para echar un !ista-o bajo el cofre. Ten"a cientos de patitas. Lenta, muy lentamente, .ugh se dio la !uelta y sigui caminando hacia el Tambor Boto. : <?u/ e4tra%o= 8dijo ;mor.
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: ; lle!aba un gran cofre de madera 8a%adi Ha el Tullido. : Tiene (ue ser un mercader, o un esp"a 8asegur ;mor. Arranc un tro-o de carne de la chuleta (ue ten"a en la mano, y lo lan- al aire. 6o hab"a alcan-ado el cenit de su arco, antes de (ue una forma negra surgiera de las
sombras de un rinc n del techo y bajara en picado, atrapando la carne en el aire. : 2n mercader o un esp"a 8repiti ;mor8. )referir"a (ue fuese un esp"a. Los esp"as !alen el doble, por(ue luego, cuando los entregamos, suele haber una recompensa. 3T (u/ opinas, Hhitel5 >rente a ;mor, el segundo ladr n m#s importante de An,h87orpor, entrecerr su nico ojo y se encogi de hombros. : .e in!estigado la na!e 8dijo8. Es un barco mercante libre. A !eces hace la tra!es"a a las islas 7arrones. Los habitantes de all" son sal!ajes. 6o saben lo (ue es un esp"a, y supongo (ue se comen a los mercaderes. : Tiene un cierto aire de mercader 8contribuy Ha8. )ero no est# gordo. 1e oy un ruido de alas junto a la !entana. ;mor le!ant su mole de la silla, cru- la habitaci n y !ol!i con un gran cuer!o. $uando le (uit de la pata la c#psula con el mensaje, el animal !ol para reunirse con sus compa%eros entre las !igas. Hhitel lo mir sin el menor afecto. Los cuer!os de ;mor eran famosos por la lealtad hacia su amo, hasta el punto de (ue el intento de Hhitel de obtener un ascenso y ad(uirir el rango de ladr n m#s importante de An,h87orpor, le hab"a costado la mano derecha y el ojo i-(uierdo. )ero no la !idaD ;mor nunca culpaba a un hombre por ser ambicioso. : *IJ 8coment ;mor, echando a un lado el pe(ue%o cilindro y desenrollando el menudo documento del interior. : Gorrin el Gato 8respondi autom#ticamente Hhitel8. Est# de guardia junto a la Torre del Gong, en el Templo de los 'ioses 7enores. : 'ice (ue .ugh ha lle!ado a nuestro e4tranjero al Tambor Boto. *ueno, no est# mal. *roadman es... amigo nuestro, 3!erdad5 : 1" 8asinti Hhitel8. 1i sabe lo (ue le con!iene. : Tu hombre, Gorrin, ha estado entre sus clientes 8sigui ;mor con tono animado8, por(ue dice algo sobre una caja con patas, si estoy descifrando correctamente sus garabatos. 7ir a Hhitel por encima del papel. Hhitel apart la !ista. : 1e le disciplinar# 8asegur simplemente. Ha obser! al hombre (ue se inclinaba en su silla, !estido de negro, tan imperturbable como un puma de la )eriferia en su rama de la sel!a, y supo (ue Gorrin, el encargado de la !igilancia desde el Templo de los 'ioses 7enores, se reunir"a pronto con esas deidades en las mltiples dimensiones del 7#s All#. ; le deb"a a Ha tres monedas de cobre. ;mor arrug la nota y la arroj a un rinc n. : $reo (ue nos daremos una !uelta por el Tambor Boto algo m#s tarde, Hhitel. ; (ui-# incluso probemos esa cer!e-a (ue tanto gusta a tus hombres. Hhitel no dijo nada. 1er la mano derecha de ;mor era como si te a-otaran amablemente hasta la muerte con cordones perfumados de -apatos.
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La ciudad di!idida de An,h87orpor, era la m#s importante de todas las (ue bordeaban el 7ar $ircular. Tambi/n era hogar de un buen nmero de bandas, gremios de ladrones, sindicatos y otras organi-aciones por el estilo. Esta era una de las ra-ones de su prosperidad y ri(ue-a. La mayor"a de las personas humildes de la orilla Le!o del r"o, en los laber"nticos callejones de 7orpor,, complementaba sus magros ingresos desempe%ando algn (ue otro puesto sin importancia para las diferentes bandas enfrentadas. Tanto era as" (ue, cuando .ugh y 'osflores entraron en el patio del Tambor Boto, los jefes de buena parte de las bandas ya sab"an (ue hab"a llegado a la ciudad alguien (ue parec"a tener un tesoro. Los informes de los esp"as m#s obser!adores inclu"an detalles sobre un libro (ue contaba al e4tranjero lo (ue ten"a (ue decir, y de una caja (ue andaba sola. Estos hechos se descartaron inmediatamente. 6ingn mago capa- de tales hechi-os se acercar"a a dos ,il metros
de los muelles de 7orpor,. Toda!"a era la hora en (ue la mayor parte de los ciudadanos se acababa de le!antar o estaba a punto de meterse en la cama, as" (ue hab"a poca gente en el Tambor Boto para !er a 'osflores bajar por la escalera. $uando el E(uipaje apareci tras /l, y empe- a descender confiadamente pelda%o a pelda%o, los clientes sentados junto a las toscas mesas de madera cla!aron miradas de sospecha en sus !asos como un solo hombre. *roadman estaba echando una bronca al pe(ue%o troll (ue barr"a el bar cuando el tr"o pas junto a /l. : 3?u/ demonios es eso5 8(uiso saber. : <6o hagas ningn comentario= 8sise .ugh. 'osflores ya estaba pasando las hojas del libro. : 3?u/ hace /ste con el libro5 8pregunt *roadman, con los bra-os en jarras. : Le cuenta lo (ue tiene (ue decir. ;a s/ (ue parece rid"culo 8murmur .ugh. : 3$ mo puede un libro contar a un hombre lo (ue debe decir5 : 'eseo alojamiento, habitaci n, hospedaje, casa de hu/spedes, pensi n completa, 3est#n limpias las habitaciones, una habitaci n con !istas, cu#l es la tarifa por noche5 8 dijo 'osflores, sin pararse a respirar ni una !e-. *roadman mir a .ugh. El mendigo se encogi de hombros. : Tiene mucho dinero 8asegur . : Entonces, dile (ue ser#n tres monedas de cobre. ; esa $osa tendr# (ue (uedarse en los establos. El e4tranjero hi-o un adem#n dubitati!o. *roadman al- tres gruesos dedos enrojecidos, y el rostro del hombrecillo se ilumin repentinamente con la lu- de la comprensi n. Bebusc en su bolsa y puso tres grandes monedas de oro en la mano de *roadman. *roadman las contempl . Bepresentaban apro4imadamente cuatro !eces el !alor del Tambor Boto, personal incluido. 7ir a .ugh. 6o pod"a esperar ayuda de /l. 7ir al e4tranjero. Trag sali!a con dificultad.
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: 1" 8dijo con una !o- e4tra%amente aguda8. ; luego est#n las comidas, claro. Eh... comprendes, 3no5 $omidas. T comer. 36o5 .i-o los gestos apropiados. : 3$oer5 8in(uiri el hombrecillo. : Algo as" 8respondi *roadman, (ue empe-aba a sudar8. Anda, /chale un !ista-o al librito. El e4tranjero abri el libro y recorri una p#gina con el dedo. *roadman, (ue pod"a leer con cierto esfuer-o, atisb la p#gina por encima. Lo (ue !io no ten"a sentido. : $omeeer 8dijo el hombrecillo8. 1". $huletas, salpic n, estofado, picadillo, rag, fricand , hamburguesa, tajada, soufl/, pastel de fruta, manjar, sorbete, cereales, salsa, sin salsa, con guarnici n, las alubias no me gustan, golosinas, mermelada, jam n. 7enudillos de pollo. 7ir al tabernero. : 3Todo eso5 8pregunt d/bilmente *roadman. : 1iempre habla as" 8afirm .ugh8. 6o me preguntes por (u/. 1implemente, lo hace. Todos los ojos de la habitaci n estaban cla!ados en el e4tranjero..., e4cepto el par perteneciente a BinceCind el mago, (ue estaba sentado en el rinc n m#s oscuro de la sala, con una pe(ue%a jarra de cer!e-a entre las manos. Estaba mirando el E(uipaje. @bser!ad a BinceCind. @bser!adle. .uesudo y larguirucho, como la mayor"a de los magos, y en!uelto en una tnica color rojo oscuro (ue lle!a unos cuantos signos cabal"sticos m"sticos bordados en lentejuelas o4idadas. $ual(uiera le habr"a tomado por un simple aprendi- de
hechicero (ue hab"a escapado de su maestro por rebeld"a, aburrimiento, miedo o un gusto persistente por la heterose4ualidad. )ero lle!a al cuello la cadena con el oct#gono de bronce (ue le se%ala como alumno de la 2ni!ersidad 9n!isible, cuyo campus trascend"a el espacio y el tiempo, y nunca estaba e4actamente A(u" o All#. Los graduados sol"an salir como aut/nticos magos, pero BinceCind 8tras un desafortunado acontecimiento8 abandon las aulas sabiendo s lo un hechi-o, y ahora sobre!i!e en la ciudad e4plotando su talento innato para los idiomas. E!ita trabajar por cuesti n de principios, pero tiene un ingenio r#pido (ue deja las mentes de sus conocidos a la altura de la de un roedor a!ispado. ; reconoce la madera de peral sabio cuando la !e. Ahora la est# !iendo, y no acaba de creerlo. $on grandes esfuer-os y mucho tiempo, un archimago pod"a e!entualmente conseguir un pe(ue%o cayado hecho con la madera de un peral sabio. Estos #rboles s lo crec"an en lugares m#gicos antiguos. )robablemente, s lo hab"a un par de cayados as" en todas las ciudades (ue bordeaban el 7ar $ircular. 2n enorme bal de peral sabio... BinceCind trat de asimilar la idea, y decidi (ue aun(ue la caja estu!iera llena de palos estelares y !aras de auricolato, el contenido no !aldr"a ni la d/cima parte (ue el contenedor. 2na !ena empe- a palpitarle en la frente. 1e le!ant y a!an- hacia el tr"o. : 3)uedo ayudar en algo5 8a!entur . : Esfmate, BinceCind 8ladr *roadman. : 1 lo pens/ (ue ser"a m#s til dirigirse al caballero en su propio idioma 8dijo amablemente el mago.
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: ;a se las arregla muy bien solo 8protest el tabernero. )ero retrocedi unos pasos. BinceCind sonri educadamente al e4tranjero e intent unas palabras en chimero. 1e enorgullec"a de lo bien (ue hablaba a(uel idioma, pero el e4tranjero se limit a mirarle, perplejo. : 6o ser!ir# de nada 8inter!ino .ugh, con tono de entendido8. Es el libro, 3sab/is5 Le cuenta lo (ue tiene (ue decir. 7agia. BinceCind prob el alto borogra!iano, el !anglemeshto, el sumtri e incluso el orugu negro, el idioma (ue no tiene nombres y s lo un adjeti!o, (ue es obsceno. En cada caso, trope- con una educada incomprensi n. ;a desesperado, intent el trob, y el rostro del hombrecillo se ilumin con una sonrisa encantada. : <)or fin= 8dijo8. <7i buen amigo= <Esto es muy notable= KAun(ue, en trob, la ltima palabra significaba de hecho Euna cosa (ue s lo puede suceder una !e- en la !ida til de una piragua !aciada diligentemente con hacha y fuego del tronco del #rbol diamante m#s alto (ue crece en los famosos bos(ues de estos #rboles en las laderas m#s bajas del 7onte ACayaCa hogar de los dioses del fuego o al menos eso se diceF.L : 3?u/ ha sido eso5 8in(uiri *roadman, con tono sospechoso. : 3?u/ dice el tabernero5 8(uiso saber el hombrecillo. BinceCind trag sali!a. : *roadman, dos jarras de tu mejor cer!e-a, por fa!or 8pidi . : 3Le entiendes5 : 1", claro. : 'ile... dile (ue es bien!enido. 'ile (ue el desayuno cuesta... eh... una moneda de oro. )or un momento, el rostro de *roadman reflej la tit#nica pelea interna (ue estaba teniendo lugar. : Eso incluye el tuyo 8a%adi luego, en un arran(ue de generosidad. : E4tranjero 8dijo BinceCind en tono amigable8, si te (uedas a(u", te habr#n apu%alado o en!enenado antes de la noche. )ero no dejes de sonre"r, o lo mismo me
pasara a mi. : <@h, !amos= 8replic el e4tranjero, mirando a su alrededor8. )arece un lugar encantador. 2na aut/ntica taberna morpor,iana. <.e o"do tantas historias sobre ellas...= <?u/ mara!illa de !igas, tan antiguas= ; adem#s, el precio es muy ra-onable. BinceCind mir r#pidamente a su alrededor, por si algn escape de hechi-os en el 'istrito de los 7agos, al otro lado del r"o, les hubiera transportado momentaneamente a otro lugar. )ero no, segu"an en el interior del Tambor, con sus paredes manchadas de humo, su suelo, me-cla de manchas de sangre y cucarachas an nimas, su cer!e-a amarga, (ue no se compraba, sino (ue se al(uilaba por un rato. 9ntent asimilar todo a(uello a la palabra EencantadorF, o mejor dicho, a su e(ui!alente en trob, (ue era Eese dise%o e4tra%o pero agradable (ue se encuentra en las casitas coralinas de los pigmeos comedores de esponjas en la pen"nsula de @rohaiF. 1u mente se resinti del esfuer-o, y abandon .
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: 7e llamo 'osflores 8sigui el !isitante, y e4tendi la mano. 9nstinti!amente, los otros tres bajaron la !ista por si lle!aba en ella una moneda. : Encantado de conocerte 8respondi BinceCind8. ;o soy BinceCind. 7ira, lo dec"a en serio. Este lugar es muy duro. : <)erfecto= <)recisamente lo (ue (uer"a= : 3Eh5 : 3?u/ es esto (ue hay en las jarras5 : 3Esto5 $er!e-a. Gracias, *roadman. 1i, cer!e-a. ;a sabes, cer!e-a. : <Ah, esa bebida tan t"pica= 2na momeda pe(ue%a de oro ser# pago suficiente, 3no crees5 ?uiero decir, 3no se ofender# el tabernero5 ;a la ten"a medio fuera de la bolsa. : 1ss" 8se atragant BinceCind8. ?uiero decir, no. 6o creo (ue se ofenda. : )erfecto. .as dicho (ue /ste es un lugar duro. 3Te refieres a (ue lo frecuentan los h/roes, los a!entureros5 BinceCind calibr la pregunta. : 31"5 8consigui decir. : E4celente. 7e gustar"a conocer a alguno. Al mago se le ocurri una e4plicaci n. : <Ah= 8dijo8, 3has !enido a contratar mercenarios, Eguerreros (ue luchan para la tribu por un sustento de nueces de lecheF5 : 6o, no, s lo (uiero conocerlos. )ara poder contarlo cuando !uel!a a casa. BinceCind pens (ue, si se empe%aba en conocer a la mayor parte de la clientela del Tambor, 'osflores nunca !ol!er"a a casa. A menos (ue !i!iera r"o abajo y flotara por casualidad en esa direccion. : 3' nde est# tu casa5 8in(uiri . Ad!irti (ue *roadman se hab"a escabullido hacia alguna habitaci n trasera. .ugh les contemplaba con gesto de sospecha desde una mesa cercana. : 3.as o"do hablar de la ciudad *es )alargic5 : *ueno, la !erdad es (ue no estu!e mucho tiempo en Trob. 9ba de paso, ya sabes... : <@h, no est# en Trob= .ablo trob por(ue hay muchos marineros betrobi en nuestro puertos. *es )alargic es el principal puerto mar"timo del 9mperio Agata. : 7e temo (ue no he o"do hablar de ese lugar. 'osflores al- las cejas. : 36o5 )ues es bastante grande. 6a!egas en direcci n de4tro desde las 9slas 7arrones durante una semana, y ah" est#. Eh, 3te encuentras bien5 Bode apresuradamente la mesa y palme al mago en la espalda. BinceCind se hab"a atragantado con la cer!e-a. <El $ontinente $ontrapeso=
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A tres calles de distancia, un anciano dej caer una moneda en un recipiente con #cido, y lo remo!i sua!emente. *roadman aguardaba impaciente, intran(uilo, en una habitaci n ruidosa a causa de los murci/lagos y las redomas burbujeantes, con hileras de estantes llenos de formas oscuras (ue suger"an cr#neos y otras imposibilidades. : 3; bien5 8(uiso saber. : Estas cosas no se pueden hacer deprisa 8respondi el anciano al(uimista, (uis(uilloso8. El ensaye lle!a tiempo. <Ah= 1acudi el recipiente, donde la moneda yac"a ahora en un remolino de color !erde. .i-o algunos c#lculos en un resto de pergamino. : E4cepcionalmente interesante 8dijo al final. : 3Es aut/ntico5 El anciano frunci los labios. : 'epende de lo (ue entiendas por aut/ntico 8respondi 8. 1i lo (ue me preguntas es si esta moneda e(ui!ale a una de... pongamos cincuenta d lares, la respuesta es no. : <Lo sab"a= 8gimi el posadero. Ech a andar hacia la puerta. : 6o estoy seguro de haberme e4plicado bien 8le detu!o el al(uimista. *roadman se dio la !uelta, furioso. : 3?u/ (uieres decir5 : *ueno, !er#s. Entre una cosa y otra, nuestras monedas acu%adas se han aguado bastante con los a%os. El contenido en oro de nuestra moneda corriente apenas llega a cuatro partes de doce, y el resto es plata, cobre... : 3; (u/5 : .e dicho (ue esta moneda no es como las nuestras. Es de oro puro. $uahdo *roadman se march corriendo, el al(uimista se pas un rato mirando al techo. 'espu/s, sac un tro-o pe(ue%"simo de pergamino muy delgado, rebusc una pluma entre el caos (ue era su mesa de trabajo, y escribi un mensaje muy bre!e. Luego repas sus jaulas de palomas blancas, gallos negros y otros animales de laboratorio. 1ac una rata de pelo lustroso de determinada jaula, enroll el pergamino en un diminuto cilindro y lo at a una pata trasera del animal, antes de soltarlo. La rata olfate el suelo un momento, antes de desaparecer por un agujero de la pared m#s lejana. Apro4imadamente al mismo tiempo, una adi!ina 8hasta entonces poco afortunada8 (ue !i!"a al otro lado de la man-ana, mir por casualidad su bola de cristal, dej escapar un gritito y, antes de una hora, hab"a !endido todas sus joyas, !arios instrumentos m#gicos, la mayor parte de su ropa y casi todas las dem#s posesiones (ue no pod"a lle!ar con!enientemente en el caballo m#s r#pido (ue consigui comprar. EL hecho de (ue m#s tarde, cuando su casa se derrumb bajo las llamas, ella muriera en una e4tra%a a!alancha en las 7onta%as 7orpor,, demuestra (ue tambi/n la 7uerte tiene sentido del humor. Tambi/n, casi al mismo tiempo (ue la rata mensajera desaparec"a en el laberinto de tneles (ue soca!aban la ciudad, obedeciendo diligentemente un instinto milenario, el )atricio de An,h87orpor, recog"a las cartas recibidas a(uella ma%ana !"a albatros. Vol!i a mirar pensati!amente la primera del mont n, y mand llamar a su jefe de esp"as.
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;, en el Tambor Boto, BinceCind escuchaba a 'osflores con la boca abierta. : As" (ue decid" !enir a !erlo yo mismo 8estaba diciendo el hombrecillo8. 7e ha costado ocho a%os de ahorros, pero !ale cada medio rhinu. ?uiero decir, (ue estoy a(u". En An,h87orpor,. @ sea, en el lugar de las canciones y las leyendas. En las calles (ue han conocido la amena-a de .eric Espada8blanca, .run el *#rbaro, *ra!d el Eje%o y $omadreja... 3y sabes5 Todo es igual a como lo hab"a imaginado. El rostro de BinceCind era una m#scara de espanto y fascinaci n. : 6o aguantaba un minuto m#s en *es )alargic 8sigui 'osflores alegremente8,
sentado todo el d"a detr#s de un escritorio, sumando y sumando columnas de cifras. Al final, lo nico (ue me esperaba era una pensi n de jubilaci n. <; eso no tiene nada de rom#ntico= 'osflores, pens/, es ahora o nunca. 6o tienes (ue limitarte a escuchar las historias. )uedes ir all". Ahora es el momento de dejar de pasear por los muelles, escuchando los relatos de los marineros. As" (ue compil/ un libro de frases y compr/ un pasaje para el siguiente barco (ue -arpaba hacia las 9slas 7arrones. : 31in guardias5 8murmur BinceCind. : 3Guardias5 3)ara (u/ los (uiero5 6o tengo nada (ue !alga la pena robar. BinceCind carraspe . : Tienes, eh... oro 8dijo. : Apenas dos mil rhinus. Lo suficiente para (ue una persona sola !i!a durante un mes o dos. En casa, claro. ?ui-# a(u" pueda estirar el dinero un poco mas. : 32n rhinu es una de esas monedas grandes de oro5 8pregunt BinceCind. : 1". 8'osflores miro al mago por encima de las e4tra%as lentes con gesto preocupado8. 3$rees (ue tendr/ suficiente con dos mil5 : 1"h" 8se atragant BinceCind8. ?uiero decir... si. Tendr#s suficiente. : )erfecto. : .ummm. 3Todo el mundo es tan rico como t en el 9mperio Agata5 : 3;o5 3Bico5 *endito seas, 3(ui/n te ha metido esa idea en la cabe-a5 <1i s lo soy un pobre oficinista= 3$rees (ue le pagu/ demasiado al tabernero5 : Eh... se habr"a conformado con menos 8concedi BinceCind. : Vaya, ya lo s/ para la pr 4ima !e-. Veo (ue tengo mucho (ue aprender. 1e me ocurre una idea, BinceCind. 3Aceptar"as trabajar para mi como... no se... como gu"a5 )arece (ue la palabra Egu"aF es la m#s apropiada para las circunstancias. $reo (ue podr"a pagarte un rhinu diario. BinceCind abri la boca para responder, pero sinti (ue las palabras se le agarraban a la garganta, neg#ndose a salir a un mundo (ue enlo(uec"a por momentos. 'osflores se sonroj . : Te he ofendido 8dijo8. .a sido una petici n impertinente para un profesional como t. 1in duda te aguardan muchos proyectos importantes... trabajos de magia ele!ada, seguramente... : 6o 8respondi d/bilmente BinceCind8. Ahora mismo, no 3.as dicho un rhinu5 32no al d"a5 3Todos los d"as5 : $reo (ue, dadas las circunstancias, podr"a ofrecerte rhinu y medio diario. Los gastos corren de mi cuenta, claro.
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BinceCind se recuper magn"ficamente. : Estar# bien 8dijo8. 7uy bien. 'osflores se meti la mano en la bolsa y sac un objeto redondo de oro, lo mir un momento y !ol!i a guardarlo. BinceCind no tu!o ocasi n de echarle un !ista-o de cerca. : $reo (ue me !endr"a bien descansar un poco 8dijo el turista8 .a sido una tra!es"a muy larga. 31er"as tan amable de !enir al mediod"a, para (ue demos una !uelta por la ciudad5 : $laro. : Entonces, por fa!or, ten la gentile-a de pedir al tabernero (ue me muestre mi habitaci n. BinceCind lo hi-o, y obser! al ner!ioso *roadman, (ue acababa de !ol!er al galope de alguna habitaci n trasera, encabe-ar la marcha por la escalera de madera, detr#s de la barra. 1egundos m#s tarde, el E(uipaje se le!ant y trot por el suelo, en pos de ellos. 1 lo entonces el mago baj la !ista para contemplar las seis enormes monedas (ue ten"a en la mano. 'osflores hab"a insistido en pagarle los cuatro primeros d"as por
adelantado. .ugh asinti y le sonri , d#ndole #nimos. BinceCind nunca hab"a obtenido buenas notas en precognici n. )ero ahora, en su mente, unos o4idados circuitos funcionaban a toda !elocidad, y a sus ojos, el futuro aparec"a pintado en brillantes colores. Empe-aba a picarle la espalda, justo entre los om platos. 1ab"a (ue lo m#s sensato (ue pod"a hacer era comprar un caballo. Tendr"a (ue ser un animal r#pido, y caroD as", de pronto, a BinceCind no se le ocurr"a el nombre de ningn !endedor suficientemente rico como para darle el cambio de casi una on-a de oro. ; luego, por supuesto, las otras cinco monedas le ser!ir"an para instalar un til consultorio a una distancia seguraG por ejemplo, trescientos ,il metros. Eso ser"a lo m#s sensato. )ero 3(u/ le pasar"a a 'osflores, solo, en una ciudad donde hasta las cucarachas ten"an un olfato infalible para detectar el oro5 .ab"a (ue ser un aut/ntico infame para abandonarle. El )atricio de An,h87orpor, sonri , pero s lo con los labios. : 3La )uerta Eje, dices5 8murmuro. El capit#n de la guardia salud r#pidamente. : 1", se%or. Tu!imos (ue matar al caballo para (ue se detu!iera. : Lo (ue te ha tra"do a(u" por una ruta bastante directa 8dijo el patricio, bajando la !ista para mirar a BinceCind8. *ueno, 3(u/ dices t5 1e rumoreaba (ue toda un ala del palacio estaba ocupada por escribientes, (ue pasaban el d"a ordenando y actuali-ando toda la informaci n recogida por el sistema de esp"as, e4(uisitamente organi-ado por su amo. BinceCind no lo dudaba. Ech un !ista-o al balc n (ue recorr"a toda una pared de la sala de audienciasG una carrera repentina, un salto #gil... y el brusco silbido de las flechas al salir de las ballestas. 1inti un escalofr"o.
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El )atricio se acarici las barbillas con una mano llena de anillos, y contempl al mago con ojos tan pe(ue%os y duros como abalorios. : VeamosG !iolaci n de juramento, robo de caballo, falsificaci n de moneda... 1", BinceCind, creo (ue de /sta acabas en el circo. A(uello ya era demasiado. : <6o rob/ el caballo= <Lo pagu/, y a buen precio= : )ero con moneda falsa. T/cnicamente, es un robo. : <)ero esos rhinus son de oro puro= : 3Bhinus5 8El )atricio hi-o girar una de las monedas entre sus gruesos dedos8. 3As" se llaman5 <?u/ interesante= )ero, como puedes !er, no se parecen demasiado a nuestros d lares. : <)or supuesto (ue no= : <Ah= Entonces, 3lo admites5 BinceCind abri la boca para decir algo, lo pens mejor, y !ol!i a cerrarla. : 7#s o menos. ;, por encima de todo eso est#, desde luego, la infamia moral de traicionar cobardemente a un !isitante reci/n llegado a nuestras playas. <?u/ !ergen-a, BinceCind= El )atricio hi-o un !ago gesto con la mano. Tras el mago, los guardias retrocedieron unos metros, y su capit#n dio unos pasos a la derecha. 'e repente, BinceCind se sinti muy solo. 1e dice (ue, cuando un mago est# a punto de morir, la 7uerte en persona se presenta a recogerle, en !e- de dejar la tarea a un subordinado, como la Enfermedad o el .ambre, (ue es lo m#s corriente. BinceCind mir ner!iosamente a su alrededor, esperando !er la alta figura de negroG los magos, incluso los magos fracasados, tienen en los ojos, adem#s de bastoncillos y conos, unos pe(ue%os oct gonos (ue les permiten !er el octarino, el color b#sico del cual todos los dem#s colores no son sino
sombras p#lidas en el espacio normal de cuatro dimensiones. 1e dice (ue es una especie de prpura !erdeamarillento fosforescente. ;... 3no !e"a ahora una sombra en el rinc n5 : )or supuesto 8sigui el )atricio8, podr"a ser piadoso. La sombra desapareci . BinceCind al- la !ista, con una e4presi n de esperan-a loca en el rostro. : 31"5 8dijo. El )atricio hi-o otro gesto con la mano. BinceCind !io (ue los guardias sal"an de la c#mara. A solas con el se%or supremo de las ciudades gemelas, casi dese (ue !ol!ieran. : Ac/rcate m#s, BinceCind 8dijo el )atricio. Le se%al un plato de golosinas (ue descansaba sobre una mesita baja de nice, junto al trono. : 3?uieres una medusa transparente5 36o5 : .ummm 8dijo BinceCind8. 6o.
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: Ahora (uiero (ue escuches muy atentamente lo (ue te !oy a decir 8empe- el )atricio con tono amistoso8, si no, morir#s. 'e una manera interesante. 'urante mucho tiempo. )or fa!or, deja de temblar as". F$omo eres m#s o menos un mago, te supongo consciente de (ue !i!imos en un mundo (ue tiene forma de disco. ; se dice (ue, en el borde m#s lejano, hay un continente. Es pe(ue%o, pero su peso es igual al de todas las masas de tierra de este hem"c"rculo. Tambi/n lo sab"as, 3no5 3; sab"as (ue, segn la leyenda, esto se debe a (ue est# hecho en su mayor parte de oro5 BinceCind asinti . 3?ui/n no hab"a o"do hablar del $ontinente $ontrapeso5 Algunos marineros incluso cre"an las historias de su ni%e-, y na!egaban en su busca. )or supuesto, !ol!"an con las manos !ac"as, y eso cuando !ol!"an, (ue era lo menos habitual. ?ui-# mor"an de!orados por tortugas gigantes, en opini n de marinos m#s serios. )or(ue, e!identemente, el $ontinente $ontrapeso no era m#s (ue un mito solar. : E4iste, por supuesto 8dijo el )atricio8. Aun(ue no est# hecho de oro, s" es cierto (ue all" es un metal muy corriente. La mayor parte de la masa corresponde a los dep sitos de octir n, a gran profundidad bajo la superficie. 1upongo (ue, ahora, tu incisi!a mente habr# deducido enseguida (ue la e4istencia del $ontinente $ontrapeso es una amena-a mort"fera para nuestra gente. 8.i-o una pausa y !io la boca abierta de BinceCind. 1uspir y sigui habl#ndole8. 36o me he e4plicado correctamente5 : 1ss"... 8respondi BinceCind. Trag sali!a y se lami los labios8. ?uiero decir, no. @ sea... bueno, oro... : ;a !eo 8le interrumpi dulcemente el )atricio8. ?ui-# piensas (ue ir al $ontinente $ontrapeso y !ol!er con un barco cargado de oro ser"a mara!illoso, 3!erdad5 BinceCind ten"a el presentimiento de (ue le estaban tendiendo una trampa. : 31"5 8a!enturo. : 3; si todos los hombres (ue !i!en a las orillas del 7ar $ircular tu!ieran una monta%a de oro propia5 3$rees (ue ser"a bueno5 3?u/ suceder"a5 )i/nsalo con cuidado. BinceCind frunci el ce%o. )ens . : 3?ue todos ser"amos ricos5 El m do en (ue baj la temperatura tras su obser!aci n, le demostr (ue no hab"a sido correcta. : 7#s !aldr# (ue te lo diga, BinceCind. 1egn costumbre, hay ciertos contactos entre los 1e%ores del 7ar $ircular y el Emperador del 9mperio Mgata 8sigui el )atricio8. Es un contacto muy ligero, por(ue tenemos pocas cosas en comn. 6osotros no tenemos nada (ue ellos (uieran, y ellos no tienen nada (ue nosotros podamos pagar. Es un
imperio antiguo, BinceCind. Antiguo, astuto, cruel y muy, muy rico. As" (ue intercambiamos saludos fraternales por correo albatros. A inter!alos poco frecuentes. F2na de esas cartas lleg esta ma%ana. )arece (ue a un sbdito del Emperador se le ha metido en la cabe-a !isitar nuestra ciudad. 1 lo por(ue (uiere !erla. 'esde luego, s lo un loco se someter"a a todas las pri!aciones de cru-ar el @c/ano en direcci n 'e4tro para !er algo, pero /se no es el tema. FLleg esta ma%ana. )odr"a haberse trope-ado con un gran h/roe, con el m#s astuto de los ladrones o con el m#s sabio de los sabios. Trope- contigo. Ese tal 'osflores te
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ha contratado como gu"a, como su mirador, BinceCind. Te encargar#s de (ue !uel!a a su hogar con un buen informe sobre nuestras tierras. 3?u/ te parece5 : Eh... muchas gracias, se%or 8respondi BinceCind, deprimido. : .ay otra cuesti n, por supuesto. 1er"a una tragedia (ue le pasara algo desagradable a nuestro pe(ue%o !isitante. )or ejemplo, (ue muriese. Terr"ble para toda nuestra tierra, por(ue el Emperador de Agata cuida de los suyos... y puede hacernos desaparecer con un gesto. 2n simple gesto. ; ser"a terrible para ti, BinceCind, por(ue en las semanas (ue transcurriesen hasta la llegada de la enorme flota mercenaria del 9mperio, algunos de mis sir!ientes se encargar"an intensi!amente de tu persona, con la esperan-a de (ue, a su llegada, los capitanes !engadores cal8masen su ira al !er tu cuerpo toda!"a !i!o. .ay ciertos hechi-os (ue pueden e!itar (ue la !ida abandone un cuerpo, por mucho (ue se haya abusado de /l, y... Ah, !eo en tu rostro (ue por fin comprendes, 3!erdad5 : 1ss"... : 3$ mo dices5 : 1", se%or. ;o me... eh... encargar/. @ sea, (ue yo me encargar/ de cuidarle y de (ue no le suceda nada malo. E; despu/s me buscar/ un trabajo de malabarista en el infierno, para hacer e(uilibrios con bolas de nie!eF, a%adi amargamente para sus adentros. : <E4celente= 'oy por supuesto (ue las relaciones entre 'osflores y t son ya muy buenas. 2n buen comien-o. $uando !uel!a sano y sal!o a su tierra, comprobar#s (ue no soy desagradecido. ?ui-# incluso ol!ide los cargos presentados contra tiD Gracias, BinceCind. )uedes marcharte. BinceCind decidi no pedir (ue le de!ol!ieran los cinco rhinus restantes. Betrocedi cautelosamente. : <Ah, una cosa m#s= 8dijo el patricio, mientras el mago tanteaba en busca del pomo. : 31", se%or5 8respondi , con el cora- n en un pu%o. : Estoy seguro de (ue no so%ar#s con intentar huir de la ciudad para eludir tus obligaciones. $reo (ue eres un urbanita de nacimiento. ; puedes estar seguro de (ue los se%ores de otras ciudades conocer#n las condiciones de nuestro trato antes de (ue caiga la noche. : Te aseguro (ue esa idea ni si(uiera se me hab"a pasado por la cabe-a, se%or. : 36o5 )ues tienes un rostro (ue enga%a. ;o (ue t, lo controlar"a. BinceCind lleg al Tambor Boto a toda !elocidad, justo a tiempo de chocar contra un hombre (ue sal"a r#pidamente de espaldas. La prisa del desconocido se justificaba en parte por la lan-a (ue lle!aba cla!ada en el pecho. 'ej escapar un sonoro gorgoteo, y cay muerto a los pies del mago. BinceCind trat de echar un !ista-o por la puerta, y retrocedi cuando una pesada hacha de combate silb y pas junto a /l !olando como una perdi-. 2n segundo !ista-o le inform de (ue, probablemente, el hacha no ten"a nada personal contra /l. 1 lo la casualidad. El oscuro interior del Tambor era escenario de una pelea. *uen nmero de los combatientes 8segn confirm un tercer !ista-o, m#s largoyac"an destro-ados. BinceCind se ech a un lado para dejar paso a un taburete, (ue fue a estrellarse al otro lado de la calle. Luego, entr r#pidamente.
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Lle!aba puesta una tnica oscura, oscurecida toda!"a m#s por el uso constante y los escasos la!ados. En la penumbra, nadie pareci ad!ertir la sombra (ue se arrastraba a gatas, deseperadamente, de mesa en mesa. En cierto momento un luchador, al retroceder, pis algo (ue parec"an dedos. Algo (ue parec"an dientes le mordieron el tobillo. 'ej escapar un grito agudo, y baj la guardia lo suficiente para (ue una espada, blandida por un asombrado ad!ersario, le traspasara. BinceCind lleg junto a la escalera, lami/ndose la mano herida y corriendo curiosamente encor!ado. 2na flecha se cla! en la madera, justo encima de /l, y el mago dej escapar un sollo-o. 1ubi la escalera de una carrera, esperando ser alcan-ado de un momento a otro por un proyectil con m#s punter"a. 1e irgui por fin en el pasillo superior, jadeando, y !io el suelo (ue se e4tend"a ante /l, repleto de cad#!eres. 2n hombret n de barba negra, con una espada ensangrentada en la mano, forcejeaba con el pestillo de una puerta. : <Eh= 8grit BinceCind. El hombre mir a su alrededor y luego, casi distra"damente, se sac de la bandolera una especie de cuchillo arrojadi-o, (ue sali disparado de su mano. BinceCind lo es(ui! agach#ndose. @y un bre!e grito tras /l, y el ar(uero (ue estaba a punto de disparar su arma la dej caer, lle!#ndose las manos a la garganta. El hombret n ya estaba buscando otro cuchillo. BinceCind mir a su alrededor con ojos sal!ajes y entonces, impro!isando, adopt una pose m#gica. Ech la mano hacia atr#s. : <Asoniti= <0yorucha= <*ea-leblor= El hombre titube , mirando ner!iosamente a un lado y a otro, esperando el resultado de a(uella magia. Lleg a la conclusi n de (ue no hab"a nada a punto de golpearle, al mismo tiempo (ue BinceCind, tras atra!esar r#pidamente el pasillo, le encajaba una buena patada en la entrepierna. 7ientras el hombre gritaba y se doblaba sobre s" mismo, el mago abri la puerta, entr a toda !elocidad, la cerr tras /l y se apoy en la madera, jadeante y sudoroso. All", todo era silencio. 'osflores dorm"a pac"ficamente en la cama baja. ;, al pie de la cama, se encontraba el E(uipaje. BinceCind a!entur unos pasos hacia adelante. La codicia le mo!"a con tanta sua!idad como si se transportase sobre ruedecitas. El bal estaba abierto. .ab"a bolsas dentro, y en una de ellas, se atisbaba el brillo del oro. )or un momento, la a!aricia se impuso a la prudencia, y e4tendi una mano ansiosa... pero 3para (u/5 6o !i!ir"a suficiente para disfrutarlo. Betir la mano de mala gana, y se sorprendi al !er un ligero temblor en la tapa abierta del bal. 36o se hab"a mo!ido ligeramente, como si la agitara el !iento5 BinceCind se mir los dedos, y luego la tapa. )arec"a pesada, y ten"a agarraderas de lat n. Ahora, estaba (uieta. 3?u/ !iento5 : 3BinceCind5 'osflores se incorpor en la cama. El mago salt hacia atr#s, componiendo una sonrisa.
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: <7i (uerido amigo, llegas justo a tiempo= <Tomaremos un almuer-o, y luego, estoy seguro de (ue habr#s preparado un programa mara!illoso para esta tarde= : Estooo... : <Estupendo= BinceCind respir profundamente. : 7ira 8dijo desesperado8, comamos en otro lugar. Abajo hay una especie de lucha. : 32na pelea de taberna5 3; por (u/ no me despertaste5
: *ueno, !er#s, yo... 3c mo5 : $re" (ue me hab"a e4plicado bien esta ma%ana, BinceCind. ?uiero !er la aut/ntica !ida morpor,ianaG el 7ercado de Escla!os, los )o-os de )utas, el Templo de los 'ioses 7enores, el Gremio de 7endigos... y una Aut/ntica )elea de Taberna. 82n le!e tono de sospecha apareci en la !o- de 'osflores8. )or(ue e4isten, 3no5 ;a sabes, gente colg#ndose de las l#mparas del techo, peleas a espada sobre las mesas..., ese tipo de cosas en (ue siempre se meten .run el *#rbaro y $omadreja. <Emociones= BinceCind se sent pesadamente en la cama. : 3?uieres !er una pelea5 8dijo. : 1". 3?u/ hay de malo en eso5 : )ara empe-ar, la gente resulta herida. : *ueno, tampoco suger"a (ue particip#semos. 1 lo (uiero !er una pelea, nada m#s. ; a algunos de !uestros famosos h/roes. Ten/is h/roes, 3!erdad5 <36o ser#n todo historias de marineros5= )ara sorpresa del mago, la !o- de 'osflores era casi suplicante. : 1", claro (ue e4isten 8se apresur a responder BinceCind. Los imagin mentalmente, y la sola idea le dio escalofr"os. Todos los h/roes del 7ar $ircular pasaban tarde o temprano por An,h87orpor,. La mayor"a !en"a de las tribus b#rbaras, cerca de las heladas tundras del Eje, cuya econom"a se basaba en la e4portaci n de h/roes. $asi todos ten"an burdas espadas m#gicas, cuyos ecos incontrolados en el plano astral organi-aban el caos en cual(uier e4perimento delicado de brujer"a aplicada en ,il metros a la redonda, pero BinceCind no ten"a nada (ue objetar en ese aspecto. 1ab"a (ue era un desertor de la magia, as" (ue no le molestaba (ue la mera aparici n de un h/roe a las puertas de la ciudad hiciera e4plotar las retortas y materiali-arse demonios en todo el 'istrito de los 7agos. 6o, lo (ue no le gustaba de los h/roes era (ue resultaban suicidamente sombr"os cuando estaban sobrios, y homicidamente locos cuando se emborrachaban. Adem#s, hab"a demasiados. En algunos de los territorios m#s importantes cerca de la ciudad se formaba un aut/ntico alboroto cuando llegaba la estaci n. 1e hablaba de organi-ar una lista rotatoria. 1e frot la nari-. Los nicos h/roes con los (ue sol"a pasar algn tiempo eran *ra!d y $omadreja, (ue estaban fuera de la ciudad en a(uel momento, y .run el *#rbaro, (ue era pr#cticamente un intelectual segn los est#ndares del Eje, ya (ue pod"a pensar sin mo!er los labios. 1e dec"a (ue .run estaba pirateando en algn punto de la -ona 'e4tro. : 7ira 8dijo al fin8. 3.as conocido alguna !e- a un b#rbaro5
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'osflores mene la cabe-a. : Eso me tem"a 8sigui BinceCind8. *ueno, son... 'esde fuera, de la calle, les lleg el ruido de pies corriendo, y se oy un nue!o rugido en la planta baja. Le sigui una conmoci n en la escalera. La puerta se abri de golpe antes de (ue BinceCind reuniera !alor para saltar por la !entana. )ero, en !e- del loco (ue esperaba, se encontr frente a frente con el rostro redondo y roji-o de un sargento de los Vigilantes. Becuper la respiraci n. El peligro deb"a de haber pasado, por(ue los Vigilantes se cuidaban mucho de no inter!enir en ninguna reyerta antes de (ue las oportunidades se inclinaran claramente a su fa!or. El trabajo ofrec"a una pensi n, y atra"a a hombres prudentes, (ue pensaban antes de actuar. El sargento ech un !ista-o a BinceCind, y luego e4amin a 'osflores con inter/s. : 3Todo !a bien5 8dijo. : 1", muy bien 8respondi BinceCind8. Algo os retu!o, 3eh5 El sargento le ignor . : Entonces, 3/ste es el e4tranjero5 : ;a nos "bamos 8inter!ino r#pidamente el mago. Empe- a hablar en trob8. $reo (ue
deber"amos almor-ar en otro sitio, 'osflores. $ono-co algunos lugares. ; sali hacia el pasillo con todo el aplomo (ue pudo reunir. 'osflores le sigui y, segundos m#s tarde, les lleg un (uejido aterrado del sargento, cuando el E(uipaje cerr su tapa de golpe, se le!ant , se estir y ech a andar tras ellos. Los Vigilantes estaban sacando cad#!eres del sal n de la taberna. 6o hab"a nadie !i!o. Los Vigilantes se hab"an asegurado de (ue todo fuera as", d#ndoles tiempo m#s (ue suficiente para escapar por la puerta traseraD un bonito compromiso, a medio camino entre la precauci n y la justicia, pero (ue beneficiaba a ambas partes. : 3?ui/nes son esos hombres5 8pregunt 'osflores. : *ueno, ya sabes. Eso, hombres 8respondi BinceCind. Antes de (ue pudiera detenerse, cierta parte de su cerebro (ue no ten"a nada (ue hacer all", tom el control de su boca. : En realidad, son h/roes 8a%adi . : 3'e !erdad5 $uando uno ha metido un pie en las 7iasmas Grises de .'rull, es mucho m#s sencillo meter el otro directamente y ahogarse, en !e- de prolongar la lucha. BinceCind se dej lle!ar. : 1". A(uel de all" es Erig *ra-ofuerte, el otro es Nenell el 6egro... : 3Est# a(u" .run el *#rbaro5 8(uiso saber 'osflores, mirando ansiosamente a su alrededor. BinceCind tom aliento. : Es /se, el (ue est# detr#s de nosotros. La enormidad de esta mentira fue tal (ue sus repercusiones alcan-aron tanto a uno de los planos astrales m#s bajos, como al 'istrito de los 7agos, al otro lado del r"o, donde ad(uirieron una !elocidad tremenda al atra!esar la onda de poder (ue siempre pend"a sobre esta -ona, y cru-aron sal!ajemente el 7ar $ircular. 2no de los ecos lleg hasta
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el mismo .run, (ue en a(uel momento luchaba contra un par de gnolls en una cornisa a punto de derrumbarse, en las 7onta%as $aderac,. Le pro!oc una confusi n moment#nea. Entretanto, 'osflores hab"a abierto la tapa del E(uipaje y sacaba apresuradamente un pesado objeto cbico de color negro. : <Es fant#stico= 8e4clam 8. <En casa no se lo !an a creer= : 3?u/ pretende hacer5 8in(uiri el sargento, con tono dubitati!o. : Te da las gracias por habernos rescatado 8respondi BinceCind. @bser! de soslayo la caja negra, casi esperando (ue estallara, o empe-ara a emitir e4tra%os tonos musicales. : Ah 8dijo el sargento. &l tambi/n obser!aba la caja negra. 'osflores les sonri alegremente. : 7e gustar"a tener un recuerdo de esto 8dijo8. 3Te importar"a pedirles a todos (ue se pusieran all", junto a la !entana5 6o tardar/ nada. Eh... 3 BinceCind5 : 31i5 'osflores se puso de puntillas para susurrarle algo al o"do. : 1upongo (ue sab/is lo (ue es esto, 3no5 BinceCind baj la !ista para mirar la caja. Ten"a un ojo redondo de cristal (ue sal"a del centro de una de las caras, y una palan(uita detr#s. : )ues no del todo 8respondi . : Es un instrumento para hacer dibujos r#pidamente 8e4plic 'osflores8. 2n in!ento bastante reciente. ;o estoy muy orgulloso, pero espero... mira, supongo (ue estos caballeros no sentiran aprensiones, 3!erdad5 )or supuesto, les pagar/ por el tiempo (ue pierdan. : Tiene una caja con un demonio (ue pinta cuadros 8abre!i BinceCind8. .aced lo (ue dice este loco, y os dar# oro.
Los Vigilantes sonrieron, un tanto ner!iosos. : 7e gustar"a (ue salieras en la pintura, BinceCind. As", perfecto. 'osflores sac el disco dorado (ue BinceCind hab"a !isto antes, y escrut un momento su superficie. : *astar# con treinta segundos 8dijo animado8. <)or fa!or, sonre"d= : <1onre"d= 8orden BinceCind. En la caja son un -umbido. : <)erfecto= El segundo albatros !olaba muy por encima del disco. En realidad, !olaba tan alto (ue alcan-aba a !er con sus pe(ue%os ojos anaranjados la totalidad del mundo, y el enorme y brillante 7ar $ircular. Lle!aba una c#psula amarilla con un mensaje atado a una pata. 7ucho m#s abajo, oculto por las nubes, el p#jaro (ue hab"a lle!ado el primer mensaje al )atricio de An,h87orpor, aleteaba sua!emente de !uelta hacia el hogar. BinceCind contempl at nito el pe(ue%o cuadrado de cristal. All" estaba /l, desde luegoG una diminuta figura, con todos sus colores, en pie delante de un grupo de Vigilantes, todos con las caras /ongeladas en un rictus aterrado. 2n -umbido de terror
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sin palabras recorri a los hombres (ue le rodeaban, cuando se inclinaron sobre su hombro para echar un !ista-o. $on una sonrisa, 'osflores se sac de la bolsa un pu%ado de monedas pe(ue%as, (ue ahora BinceCind reconoc"aG cuartos de rhinu. El e4tranjero gui% un ojo al mago. : Tu!e un problema parecido cuando me detu!e en las 9slas 7arrones 8dijo8. $reen (ue el iconografo les roba un tro-o del alma. Es di!ertido, 3no5 : 1ss" 8dijo BinceCind. )ero consideraba (ue estaba perdiendo su parte pri!ilegiada en la con!ersacion. : Aun(ue yo creo (ue no se me parece demasiado 8a%adi . : Es muy f#cil de manejar 8dijo 'osflores, ignor#ndole8. 7ira, lo nico (ue tienes (ue hacer es apretar este bot n. El icon grafo hace el resto. Ahora, yo me pondr/ al lado de .run, y t sacar#s la pintura. Las monedas tran(uili-aron la in(uietud de los hombres como s lo el oro puede hacerlo, y BinceCind se sorprendi al descubrir, medio minuto m#s tarde, (ue ten"a en las manos un pe(ue%o retrato en cristal de 'osflores. El turista agarraba una gran espada mellada, y sonre"a como si todos sus sue%os se hubieran hecho realidad. Almor-aron en una pe(ue%a casa de comidas, cerca del )uente de Lat n, mientras el E(uipaje descansaba bajo la mesa. Tanto la comida como el !ino eran mucho mejores (ue la media a la (ue BinceCind estaba acostumbrado, y le relajaron. 'ecidi (ue las cosas no estaban tan mal. 1 lo necesitaba un poco de in!enti!a y buenos reflejos. Al igual (ue /l, 'osflores parec"a pensati!o. $ontemplaba refle4i!amente su copa de !ino. : Las peleas de taberna son bastante corrientes por a(u", supongo 8dijo. : 1", bastante. : 3Los locales y accesorios resultan da%ados a menudo5 : 3Acce...5 <Ah, ya entiendo= 3Te refieres a los bancos, las mesas y todo eso5 1", es muy posible. : 'ebe de ser terrible para los posaderos. : )ues la !erdad, nunca me hab"a parado a pensarlo. 1upongo (ue ser# uno de los riesgos del negocio. 'osflores le mir , pensati!o. : ?ui-# podr"a ayudarles 8dijo8. El riesgo es mi trabajo. @ye, esta comida es un poco grasienta, 3no5 : 'ijiste (ue (uer"as probar platos t"picos de 7orpor, 8se%al BinceCind8. 3?u/ estabas diciendo del riesgo5 : @h, lo s/ todo sobre el riesgo. Es mi trabajo. : Eso me pareci o"r. )ero la primera !e- tampoco me lo cre".
: 6o, no es (ue me dedi(ue a correr riesgos. Lo m#s emocionante (ue me ha sucedido es !olcar un frasco de tinta. ;o !aloro riesgos. '"a tras d"a. 31abes cu#les son las oportunidades de (ue una casa se incendie en el 'istrito Tri#ngulo Bojo de *es
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)alargic5 ?uinientas treinta y ocho contra una. Lo he calculado 8a%adi , con cierto tono de orgullo. : 3)ara...5 8BinceCind intent reprimir un eructo8. 'isculpa. 3)ara (u/5 1e sir!io mas !ino. : )ara... 8'osflores se detu!o8. 6o s/ decirlo en trob 8siguiO. Es m#s, creo (ue no tiene traducci n a ese idioma. En el m"o, lo llamamos... )ronuncio una retah"la de s"labas ininteligibles. : 3$anguros5 8interpret BinceCind8. 7e parece (ue no te entiendo. 3A (u/ te refieres5 : *ueno, imagina (ue tienes un barco con un cargamento de... supongamos, lingotes de oro. )uede (ue lo hundan las tormentas, o lo asalten los piratas. 6o (uieres (ue suceda nada de eso, as" (ue suscribes una palli-a de canguros. ;o calculo las posibilidades de (ue el cargamento se pierda, bas#ndome en los pron sticos meteorol gicos y en los informes sobre pirater"a de los ltimos !einte a%os, y le a%ado un pe(ue%o tanto por ciento. Luego, t me pagas una cierta cantidad de dinero basada en esas posibilidades, y... : ; en el tanto por ciento 8se%al BinceCind, mo!iendo solemnemente un dedo. y luego, si se pierde el cargamento, te lo reembolso. : 3Bebolsar5 : Te pago el !alor del cargamento 8e4plic 'osflores con paciencia. : ;a comprendo. Es como una apuesta, 3no5 : 32na apuesta5 *ueno, (ui-#... en cierto modo. : 3; se gana dinero con esos canguros5 : Al menos se recupera lo in!ertido, eso desde luego. En!uelto en el c#lido brillo amarillento del !ino, BinceCind trat de pensar en los canguros en t/rminos del 7ar $ircular. : 7e parece (ue no entiendo bien estos canguros 8dijo con firme-a, contemplando at nito c mo el mundo se tambaleaba a su alrededor8. En cambio, la magia... la magia s" (ue la entiendo. 'osflores sonri . : La magia es una cosa, y los son-dos8reflejadosde8esp"ritus8subterr#neos son otra 8 dijo. : 3?u/5 : 3?ue (u/5 : Esa palabra rara (ue has usado 8dijo BinceCind, impaciente. : 31onidos8reflejados8de8esp"ritus8subterr#neos5 : 6unca la hab"a o"do. 'osflores intent e4plicarlo. BinceCind intent comprenderlo.
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'urante las largas primeras horas de la tarde, !isitaron la ciudad siguiendo una ruta en direcci n 'e4tro, a partir del r"o, 'osflores abr"a el camino, con la e4tra%a caja de dibujos colgada del cuello mediante una cinta. BinceCind le segu"a de cerca, (uej#ndose a inter!alos y par#ndose de cuando en cuando para asegurarse de (ue an lle!aba la cabe-a sobre los hombros. Algunos m#s le segu"an. En la ciudad donde las ejecuciones pblicas, los duelos, las peleas y las luchas encarni-adas entre magos se%alaban regularmente el transcurso de las horas, los habitantes hab"an hecho de la profesi n de obser!ador interesado un aut/ntico arte. )ara ser hombres, resultaban a!es de rapi%a
muy habilidosas. En cual(uier caso, 'os8flores estaba encantado tomando pintura tras pintura de gente en-ar-ada en lo (ue /l describ"a como Eacti!idades t"picasF. ; como un cuarto de rhinu cambiaba de propietario Epor las molestiasF, una cola de asombrados y felices nou!eau48riches le sigui pronto, por si a(uel loco e4plotaba en una llu!ia de oro. En el Templo de 1e, 1iete 7anos, una precipitada asamblea de sacerdotes y artesanos del trasplante ritual de cora- n, estu!ieron de acuerdo en (ue la enorme estatua 8cien palmos8 de 1e, era demasiado sagrada como para ser plasmada en un cuadro m#gico. )ero el pago de dos rhinus les hi-o pensar r#pidamente (ue (ui-# no fuera tan sagrada. 2na larga sesi n en los )o-os de )utas dio como resultado buen nmero de pinturas, tan coloridas como instructi!as. BinceCind se guard discretamente unas cuantas, para estudiarlas m#s detalladamente en pri!ado. $uando los !apores se despejaron de su cerebro, empe- a preguntarse en serio c mo funcionaba el icon grafo. .asta un mago fracasado sab"a (ue algunas sustancias eran sensibles a la lu-. ?ui-# a(uellas placas de cristal estaban tratadas mediante algn proceso arcano, (ue congelaba la lu- al atra!esarlas. Ten"a (ue ser algo por el estilo. BinceCind sospechaba a menudo (ue, en alguna parte, ten"a (ue haber algo mejor (ue la magia. ; a menudo sufr"a decepciones. 'e cual(uier manera, apro!ech todas las oportunidades de manejar /l mismo la caja. 'osflores accedi encantado, pues as", el hombrecillo pod"a salir en sus propias pinturas. >ue entonces cuando BinceCind ad!irti algo e4tra%o. La posesi n de la caja confer"a al (ue la controlaba una especie de poderD cual(uiera situado delante del ojo hipn tico de cristal obedec"a las rdenes m#s perentorias sobre postura y e4presi n. As" estaban las cosas cuando, en la )la-a de las Lunas Botas, lleg el desastre. 'osflores hab"a posado junto a un asombrad3 !endedor de hechi-os. 1u multitud de recientes admiradores le obser!aba con inter/s, por si hac"a alguna locura graciosa. BinceCind hinc una rodilla en el suelo, la mejor postura para tomar el cuadro, y apret la palanca m#gica. : Es intil. 7e he (uedado sin rosa 8dijo la caja. 2na puertecita, hasta entonces ignorada, se abri frente a sus ojos. 2na figura humanoide, pe(ue%a, !erde y con horribles !errugas se asom al e4terior, mostr#ndole en una mano engarfiada una paleta de pintor con costras de colores, grit#ndole furioso. : <6o hay rosa= 3Lo !es5 8gra-n el homnculo8. Es intil (ue sigas apretando la palanca si no (ueda rosa, 3no crees5 1i (uer"as rosa, no debiste sacar todas a(uellas
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pinturas de jo!encitas, 3!erdad5 'e ahora en adelante, blanco y negro, o nada. 3 Entendido5 : 7uy bien. $laro. $ mo no 8asinti BinceCind. En un rinc n oscuro de la caja, le pareci !er un caballete de pintor y una pe(ue%a cama sin hacer. 'ese e(ui!ocarse. : )ues (ue (uede entendido 8gru% el duende, cerrando la puerta de golpe. BinceCind crey o"r el sonido lejano de m#s gru%idos, y el ruido de un taburete al ser arrastrado por el suelo. : 'osflores... 8empe- a decir, le!antando la !ista. 'osflores hab"a desaparecido. BinceCind contempl la multitud, mientras el horror le cos(uilleaba la columna !ertebral. +unto con el horror, sinti un sua!e pincha-o en la base de la espalda. : 'ate la !uelta muy despacio 8dijo una !o- (ue era como seda negra8, o desp"dete de tus ri%ones. La multitud miraba con gran inter/s. Estaba siendo un buen d"a. BinceCind se ! l!i lentamente, notando c mo la punta de la espada le ara%aba las
costillas. Al otro lado de la espada, reconoci a 1tren HhitelG ladr n, espadach"n cruel y decidido aspirante al t"tulo de )eor .ombre del 7undo. : .ola 8salud d/bilmente. A pocos metros ad!irti a una pareja de desaprensi!os (ue al-aban la tapa del E(uipaje y se%alaban e4citadamente las bolsas de oro. Hhitel sonr"o. A(uella sonrisa ten"a un efecto desagradable al combinarse con la cicatri- (ue le cru-aba la cara. : ;o te cono-co 8dijo8. Eres un mago de tercera. 3?u/ es esa cosa5 BinceCind !io (ue la tapa del E(uipaje temblaba ligeramente, aun(ue no hab"a !iento. ; an ten"a en las manos la caja de cuadros. : 3Esto5 .ace dibujos 8dijo, animado8 <Eh, no dejes de sonre"r, por fa!or= Betrocedi r#pidamente y enfoc la caja. )or un momento Hithel titube . : 3?u/5 8e4clam . : )erfecto, as", no te mue!as... 8dijo BinceCind. El ladr n se detu!o. Luego rugi , y al- la espada. 1on un chas(uido de madera, seguido por un par de gritos horr"sonos. BinceCind no mir a su alrededor por miedo a las cosas terribles (ue podr"a !er. ; para cuando Hhitel le busc de nue!o, ya estaba al otro lado de la pla-a y segu"a acelerando. El albatros descendi tra-ando c"rculos lentos y amplios, (ue terminaron en un muy poco elegante borr n de plumas y en un golpe brusco, cuando aterri- pesadamente sobre su plataforma, en el jard"n para p#jaros del )atricio.
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El guardi#n de los p#jaros, (ue sesteaba al sol y de ninguna manera esperaba un mensaje de larga distancia tan pronto despu/s del de a(uella ma%ana, se puso en pie de un salto y le!ant la !ista. 7omentos m#s tarde, corr"a por los pasillos del palacio sosteniendo la c#psula del mensaje y 8debido al descuido (ue le pro!oc la sorpresa8 lami/ndose una fea herida en el dorso de la mano, producida por un picota-o. BinceCind corr"a a trompicones callej n abajo, sin prestar atenci n a los gritos airados (ue surg"an de la caja de cuadros. 1alt un alto muro, con su tnica ra"da flotando a su alrededor, como las plumas de un grajo desali%ado. Aterri- en el patio trasero de una tienda de alfombras, dispersando tanto la mercanc"a como a los clientes, sali a toda !elocidad por la puerta trasera, patin bajando por otro callej n y se detu!o, con los dientes casta%ete#ndole peligrosamente, justo cuando estaba a punto de caer al An,h. 1e dice (ue una sola gota de ciertos r"os m"sticos puede robar la !ida a un hombre. Tras su turbio paso por la ciudad di!idida, el An,h podr"a ser uno de tales r"os. A lo lejos, los gritos de rabia ad(uirieron un escalofriante tono de terror, BinceCind mir a su alrededor desesperadamente, en busca de un bote o asidero (ue le permitiera escalar los pulidos muros (ue ten"a a derecha e i-(uierda. 6o !io nada. Estaba atrapado. Espont#neamente, el .echi-o brot en su mente. 6o se pod"a decir (ue lo hubiera aprendido. 7#s bien el .echi-o le hab"a aprendido a /l. El episodio hab"a terminado con su e4pulsi n de la 2ni!ersidad 9n!isible por(ue, por una apuesta, se hab"a atre!ido a abrir las p#ginas del ltimo ejemplar /4istente del grimorio del propio $reador, el @cta!o, mientras el encargado de la biblioteca uni!ersitaria estaba distra"do. El .echi-o hab"a saltado de la p#gina para enterrarse instant#nea y profundamente en su cerebro, de donde no fueron capaces de sacarlo ni los talentos combinados de toda la >acultad de 7edicina. Tampoco pod"an estar seguros de cu#l era concretamente, aun(ue sab"an (ue se trataba de uno de los @cho .echi-os *#sicos, (ue estaban intrincadamente entrela-ados con el tejido del espacio y el tiempo. 'esde entonces, cada !e- (ue BinceCind se !e"a perseguido o amena-ado, el .echi-o mostraba una preocupante tendencia a intentar ser pronunciado.
El mago apret los dientes, pero la primera s"laba se abri camino por una comisura de su boca. La mano i-(uierda se le le!ant in!oluntariamente y, cuando la fuer-a m#gica le en!ol!i , empe- a despedir chispas octarinas... El E(uipaje dobl la es(uina, con sus cientos de rodillas mo!i/ndose como pistones. BinceCind se atragant . El .echi-o muri sin ser pronunciado. La caja no parec"a molesta en absoluto por la alfombra ornamental (ue la cubr"a torpemente, ni por el ladr n (ue arrastraba, atrapado por un bra-o bajo la tapa. Este ltimo era un peso muerto, en todo el sentido de la palabra. En otro punto de la tapa se !e"an los restos de dos dedos, de propietario desconocido. El E(uipaje se detu!o a escasos metros del mago y, por un momento, contrajo las patas. BinceCind no le !e"a los ojos por ningn lado, pero estaba seguro de (ue el bal le estaba mirando. E4pectante.
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: Largo de a(u" 8dijo d/bilmente. 6o funcion , pero la tapa se abri con un chas(uido, liberando al ladr n muerto. BinceCind record el oro. 1eguramente, la caja necesitaba un due%o. 3Le hab"a adoptado a /l, en ausencia de 'osflores5 La marea estaba subiendo, y empe-aban a !erse desperdicios flotando corriente abajo en el amarillento atardecer, en direcci n a la )uerta del B"o, a cien metros escasos. 1 lo le cost un momento mandar al difunto ladr n a reunirse con ellos. Aun(ue lo encontraran m#s tarde, no habr"a comentarios. ; los tiburones del estuario estaban acostumbrados a comidas abundantes y regulares. BinceCind obser! c mo se alejaba el cad#!er, mientras calculaba su pr 4imo mo!imiento. )robablemente, el E(uipaje flotaba. 1 lo ten"a (ue esperar hasta el ocaso, y partir con la marea. .ab"a muchos lugares solitarios r"o abajo, donde podr"a saltar a la orilla, y... bueno, si el )atricio hab"a en!iado de !erdad el mensaje sobre /l, un cambio de ropa y un afeitado acabar"an con el problema. En cual(uier caso, hab"a otras tierras, y /l ten"a facilidad para los idiomas. 1i llegaba a ?uimera, Gonim o Escalp n, ni media docena de ej/rcitos podr"a traerle de !uelta. ; luego..., ri(ue-a, comodidades, seguridad... ?uedaba el problema de 'osflores, por supuesto. BinceCind se permiti un momento de triste-a. : )od"a haber sido peor 8dijo, a modo de despedida8. )od"a haber sido yo. )ero, cuando intent mo!erse, descubri (ue la tnica se le hab"a (uedado atrapada en algn obst#culo. 7ir hacia abajo y !io (ue la tapa del E(uipaje la ten"a firmemente agarrada por el borde. : <Ah, Gorphal= 8dijo el )atricio con !o- agradable8. Entra, si/ntate. 3)uedo ofrecerte una estrella de mar confitada5 : Estoy a tu entera disposici n, se%or 8respondi tran(uilamente el anciano8. E4cepto, (ui-#, en el asunto de los e(uinodermos confitados. El )atricio se encogi de hombros y le se%al el rollo de pergamino (ue se encontraba sobre la mesa. : L/elo 8indic . Gorphal tom el documento y al- una ceja a la !ista de los familiares ideogramas del 9mperio 'orado. Ley en silencio durante cosa de un minuto, y luego !ol!i el pergamino para estudiar minuciosamente el sello del re!erso. : Tienes fama de e4perto en los asuntos del 9mperio 8dijo el )atricio8. 3)uedes e4plicarme esto5 : )ara conocer al 9mperio, no es tan importante centrarse en hechos concretos como tratar de comprender cierta manera de pensar 8se%al el anciano, diplom#tico8. El mensaje es curioso, s", pero no sorprendente. : Esta ma%ana el Emperador me orden 8el )atricio se permiti el lujo de un gesto
malhumorado8, me orden , Gorphal, proteger a ese tal 'os >lores. Ahora, parece (ue debo matarle. 36o crees (ue es sorprendente5
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: 6o. El Emperador no es m#s (ue un nino. Es... idealista. Agudo. 2n dios para su pueblo. )or tanto, la carta de esta tarde procede, si mucho no me e(ui!oco, de 6ue!e Espejos Girantes, el Gran Visir. .a en!ejecido al ser!icio de muchos emperadores. Los considera un ingrediente necesario, aun(ue agotador, para el buen funcionamiento del 9mperio. 6o le gustan las cosas fuera de su lugar. El 9mperio no se construy dejando (ue las cosas se salieran de su sitio. Ese es su punto de !ista. : Empie-o a comprender... 8asinti el )atricio. : ;a. 8Gorphal sonri para s" mismo8. Este turista es una cosa fuera de su sitio. Tras acceder a los deseos de su se%or, estoy casi seguro de (ue 6ue!e Espejos Girantes har"a sus propios acuerdos, destinados a asegurarse (ue no se permite !ol!er a casa a un !agabundoD (ui-# lle!ar"a consigo enfermedades, o insatisfacciones. Al 9mperio le gusta (ue la gente se (uede all" donde la ponen. As" (ue lo mejor es (ue ese 'osflores desapare-ca en tierras b#rbaras. @ sea, a(u" se%or. : 3; (u/ me aconsejas5 8pregunt el )atricio. Gorphal se encogi de hombros. : $reo (ue no debes hacer nada. 1in duda, las cosas se resol!er#n por s" mismas. 81e rasc la oreja, pensati!o8. Aun(ue (ui-# el Gremio de Asesinos... : <Ah, s"= 8record el )atricioO. El Gremio de Asesinos. 3?ui/n es el presidente ahora5 : Nlorf >lannelfoot, se%or. : 3Te importar"a charlar con /l5 : $ mo no, se%or. El )atricio asinti . Era un gran ali!io. Estaba de acuerdo con 6ue!e Espejos Girantes, la !ida ya era bastante complicada. La gente deber"a (uedarse donde la pon"an. *rillantes constelaciones resplandecieron sobre el 7undodisco. 2no a uno, los comerciantes cerraron sus establecimientos. 2no a uno, los atracadores, ladrones, estranguladores, putas, ilusionistas, 5eincidentes y re!ientapisos, despertaron y desayunaron. Los magos se dedicaron a sus asuntos polidimensionales. A(uella noche entraban en conjunci n dos planetas poderosos, y el aire s bre el 'istrito de los 7agos ya chispeaba con los primeros hechi-os. : 7ira 8dijo BinceCind8, as" no llegaremos a ninguna parte. 1e despla- unos cent"metros hacia un lado. El E(uipaje le sigui fielmente, con la tapa entreabierta, amena-adora. )or un momento, BinceCind consider la desesperada idea de saltar para ponerse a sal!o. La tapa chas(ue de anticipaci n. En cual(uier caso, se dijo a si mismo con el cora- n en un pu%o, el maldito cacharro le seguir"a otra !e-. Ten"a cara de eso. Aun(ue consiguiera un caba8l"o, ten"a la desagradable sospecha de (ue le seguir"a a su propio paso. 9nterminablemente. $ru-ando a nado r"os y oc/anos. Ganando un poco de terreno cada noche, mientras /l ten"a (ue detenerse a dormir. ; llegar"a el d"a, a%os m#s tarde, en alguna ciudad e4 tica, en (ue oir"a el sonido de cientos de pies diminutos corriendo camino abajo en direcci n a /l... : <Te has e(ui!ocado de hombre= 8gimi 8. <6o es culpa m"a= <;o no le he secuestrado=
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La caja se mo!i ligeramente hacia adelante. Ahora s lo (uedaba una estrecha franja de espig n grasiento entre los talones de BinceCind y el r"o. 2n rel#mpago de precognici n le inform de (ue la 3aja podr"a nadar m#s deprisa (ue /l. 9ntent no imaginar c mo ser"a ahogarse en el An,h. : 1upongo (ue sabes (ue no se detendr# hasta (ue te rindas 8dijo en tono colo(uial una !ocecilla. BinceCind baj la !ista hacia el icon grafo, (ue an lle!aba colgado del cuello. La trampilla estaba abierta, y el bomnculo se asomaba por el marco, fumando en pipa y
obser!ando los acontecimientos con gesto di!ertido. : Al menos caer#s al agua conmigo 8dijo BinceCind entre dientes. El duende se saco la pipa de la boca. : 3?u/ has dicho5 pregunt . : <.e dicho (ue caer#s conmigo, maldita sea= : $omo (uieras. 8El duende tamborile los dedos contra un lado de la caja, en un gesto pre%ado de sentido8. Veremos (ui/n se hunde primero. El E(uipaje boste- , y se adelant una fracci n de cent"metro mas. : <'e acuerdo, de acuerdo= 8e4clam BinceCind, irritado8. )ero tendr#s (ue darme tiempo para pensar. El E(uipaje retrocedi lentamente. BinceCind se situ a una distancia ra-onablemente segura de la orilla, y se sent con la espalda apoyada en un muro. Al otro lado del r"o brillaban las luces de la ciudad de An,h. : Eres un mago 8coment el duende de las pinturas8. 1e te ocurrir# alguna manera de rescatarle. : 7e temo (ue, como mago, no soy gran cosa. : )uedes dejarte caer sobre cada uno de ellos y transformarles en gusanos 8sigui el duende, alentador, ignorando la ltima frase. : 6o. $on!ertir En Animales es un hechi-o de @cta!o 6i!el. ;o ni si(uiera termin/ el entrenamiento. 1 lo cono-co un hechi-o. : *ueno, con eso bastar#. : Lo dudo 8dijo BinceCind sin esperan-as. : 3)ara (u/ sir!e5 : 6o podr"a decirlo. La !erdad, prefiero no hablar del tema. )ero, con fran(ue-a 8 suspir , ningn hechi-o sir!e de gran cosa. Tardas tres meses en memori-ar hasta el m#s sencillo, y luego, una !e- lo usas, <puf=, desaparece. Eso es lo estpido de la magia, 3sabes5 Te pasas !einte a%os aprendiendo el hechi-o (ue hace aparecer !"rgenes desnudas en tu dormitorio y, cuando lo consigues, est#s tan en!enenado por los !apores de mercurio, tan ciego de leer grimorios !iejos, (ue no te acuerdas de lo (ue !iene despu/s. : 6unca lo hab"a imaginado as" 8dijo el duende. : @ye, mira, todo esto es un error. $uando 'osflores dijo (ue ten"an una magia mejor en el 9mperio, pens/... pens/...
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El duende le mir , e4pectante. BinceCind se maldijo. : *ueno, si (uieres (ue te diga la !erdad, no creo (ue dijera EmagiaF. 6o e4actamente. : Entonces, 3(u/ hay all"5 BinceCind empe-aba a sentirse !erdaderamente desdichado. : 6o s/ 8respondi 8. 2n sistema mejor para hacer las cosas, supongo. Algo con un poco de sentido. 'omar... domar los rel#mpagos, o algo as". El duende le dedic una mirada amable pero compasi!a. : Los rel#mpagos son las lan-as (ue arrojan los gigantes del trueno cuando pelean 8 dijo sua!emente8. 2n hecho meteorol gico establecido. 6o se pueden domar. : ;a lo s/ 8asinti BinceCind, deprimido8. 1upongo (ue ah" est# el fallo del argumento. El duende asinti y desapareci en las profundidades del icon grafo. 7omentos m#s tarde, BinceCind percibi el olor del beicon al fre"rse. Aguard hasta (ue su est mago no pudo soportar m#s tiempo la tensi n, y llam con un dedo en la caja. El duende reaparecio. : .e estado pensando en lo (ue has dicho 8le espet , antes de (ue BinceCind tu!iera ocasi n de abrir la boca8. ;, aun(ue lo pudieras domar y ponerle un arn/s, 3c mo consiguir"as (ue tirase de un carro5
: 3'e (u/ demonios hablas5 : 'el rel#mpago. 1ube y baja. T (uieres (ue !aya hacia adelante, no de arriba abajo. ; adem#s, seguro (ue (uemar"a el ames. : <7e importan un r#bano los rel#mpagos= 3$ mo !oy a pensar con el est mago !acio5 : $ome algo. Es lo m#s l gico. : 3$ mo5 <$ada !e- (ue me mue!o, esta maldita caja me ense%a las bisagras= $omo si le hubiera dado pie, el E(uipaje abri bien las mand"bulas. : 3Lo !es5 : 6o intenta morderte 8se%al el duende8. Lle!a comida ah" dentro. 7uerto de hambre, no le ser!ir"as de nada. BinceCind atisb en los oscuros rincones del E(uipaje. $iertoG entre el caos de cajas y bolsas de oro hab"a !arias botellas y pa(uetes en!ueltos en papel grasiento. 'ej escapar una carcajada c"nica, camin por los alrededores del espig n hasta (ue encontr un tro-o de madera del largo adecuado, lo introdujo con toda la educaci n posible en la rendija entre la tapa y la caja, y sac uno de los pa(uetes planos. $onten"a galletas, unas galletas tan duras como la madera diamante. : Aldita ea 8murmur , acarici#ndose los dientes doloridos. : 1on 'igesti!os para Viajes del $apit#n @cho8panteras 8dijo el duende desde el umbral de su caja8. .an salyado m#s de una !ida en el mar, s" se%or. : 1eguro, seguro. 3.ac/is balsas con ellas, o se las tir#is a los tiburones para !er c mo se hunden5 3?u/ hay en las botellas5 3Veneno5 : Agua.
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: <)ero si hay agua en todas partes= 3)ara (u/ ha tra"do agua5 : $onfian-a. : 3$onfian-a5 : E4acto. 6o la ten"a en el agua de a(u". BinceCind abri una botella. El l"(uido (ue conten"a pod"a ser agua. Ten"a un aroma !ac"o, sin rastro de !ida. : 6o sabe ni huele a nada 8refunfu% . El E(uipaje cruji ligeramente, llam#ndole la atenci n. $on un gesto amena-ador, pere-oso y calculado, cerr/ lentamente su tapa, aplastando la impro!isada palanca de BinceCind como si fuera una hoja seca. : Vale, !ale 8dijo el mago8. Estoy pensando. El cuartel de ;mor estaba en la Torre 9nclinada, en la es(uina de la calle Escarcha con el callej n .elado. A medianoche, el guardia solitario, semioculto en las sombras, alla !ista para obser!ar la conjunci n de planetas, y se pregunt !agamente (u/ cambios conlle!ar"a para su suerte. 1e oy un ruido liger"simo, como el de un mos(uito boste-ando. El guardia baj la !ista hacia la calle desierta, y ahora !io el brillo de la luna sobre algo (ue yac"a en el lodo, a pocos metros de distancia. Lo recogi . La lu- lunar arranc un nue!o destello del oro, y el guardia contu!o el aliento, tan estent reamente (ue el eco reson/ en todo el callej n. Vol!i a o"r el ligero ruido, y otra moneda rod por la gra!illa, al otro lado de la calle. )ara cuando la recogi , ya hab"a otra, poco m#s adelante, toda!"a rodando. Becordaba lo (ue se dec"a, (ue el oro se formaba con la lu- cristali-ada de las estrellas. .asta entonces, nunca hab"a cre"do (ue fuera cierto (ue algo tan pesado como el oro pudiera caer naturalmente del cielo. $uando lleg a la entrada del callej n, cay m#s oro. Lamentablemente, iba toda!"a en la bolsa. ; hab"a demasiado cuando BinceCind lo dej caer pesadamente sobre su cabe-a. Al !ol!er en s", el guardia se encontr mirando los ojos enlo(uecidos de un mago (ue
le amena-aba la garganta con una espada. Adem#s, en la oscuridad, algo le agarraba la pierna. Era uno de esos agarrones desconcertantes, de los (ue sugieren (ue el agarrador podr"a hacerlo mucho m#s fuerte si (uisiera. : 3' nde est# el e4tranjero rico5 8sise el mago8. <'eprisa= : 3?u/ me tiene cogido por la pierna5 8pregunt el hombre, con un mati- de p#nico en la !o-. 9ntent liberarse. La presi n se increment/. : 6o (uerr"as saberlo 8asegur BinceCind )resta atenci n, por fa!or. 3' nde est# el e4tranjero5
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: <A(u", no= <Lo tienen en la taberna de *roadman= <Todo el mundo le est# buscando= T eres BinceCind, 3no5 La caja... la caja (ue muerde a la gente... oh, no... por fa!oooor... BinceCind ya se hab"a marchado. El guardia sinti (ue el agarrapiernas in!isible le liberaba de su presi n. Luego, mientras intentaba ponerse en pie, algo grande, pesado y cbico sali corriendo en la oscuridad, tras el mago. Algo con cientos de patitas. $on la nica ayuda de su libro de frases, compilado por /l mismo, 'osflores trataba de e4plicar los misterios de los canguros a *roadman. El grueso tabernero le escuchaba atentamente, con un e4tra%o brillo en sus ojillos negros. Al otro lado de la mesa, ;mor les obser!aba con cierta di!ersi n. 'e cuando en cuando, alimentaba con los restos de su plato a uno de los cuer!os. +unto a /l, Hhitel recorr"a la habitaci n a largas -ancadas una y otra !e-. : Te preocupas demasiado 8dijo ;mor, sin apartar la !ista de los dos hombres (ue ten"a frente a /l8. Estoy seguro, 1tren. 3?ui/n se atre!er"a a atacarnos a(u"5 ; el mago de tercera !endr#. Es demasiado cobarde para no !enir. E intentar# hacer un trato. ; nos apoderaremos de /l. ; del oro. ; del cofre. El nico ojo de Hithel brill , y, formando un pu%o cerr la mano enguantada de negro. : 3?ui/n habr"a imaginado (ue hay tanto peral sabio en todo el disco5 8dijo8. 3$ mo "bamos a saberlo5 : Te preocupas demasiado, 1tren. Estoy seguro de (ue, esta !e-, puedes hacerlo mejor 8respondi/ ;mor con tono agradable. 1u lugarteniente gru% , disgustado, y sali a -ancadas de la habitaci n para intimidar un rato a sus hombres. Era e4tra%o, pero el hombrecillo no parec"a comprender la gra!edad de su situaci n. En !arias ocasiones, ;mor le hab"a !isto mirar la habitacion (ue le rodeaba con un gesto de gran satisfacci n. Adem#s, lle!aba siglos hablando con *roadman, e ;mor hab"a obser!ado (ue un peda-o de papel cambiaba de manos. ; *roadman hab"a entregado al e4tranjero algunas monedas. 'esde luego, era e4tra%o. $uando *roadman se le!ant y pas caminando como un pato junto a la silla de ;mor, el bra-o del jefe de los ladrones sali disparado como un muelle de acero, atrapando al gordo por el delantal. : 3'e (u/ estabais hablando, amigo5 8pregunt/ tran(uilamente ;mor. : '8de nada, ;mor. 1 lo negocios pri!ados. : Entre los amigos no hay secretos, *roadman. : 1"... bueno, la !erdad es (ue ni yo mismo estoy seguro. 1e trata de una especie de apuesta, 3sabes5 8respondi el tabernero, ner!ioso8. Algo llamado EcangurosF. Es una apuesta a (ue el Tambor Boto no se incendiar#. ;mor sostu!o la mirada del hombre hasta (ue *roadman baj la !ista, temeroso y a!ergon-ado. Entonces, el jefe de los ladrones se ech a re"r. : 3Este !iejo mont n de madera carcomida5 8dijo8. <Ese tipo debe de estar loco= : 1", loco, pero con dinero. 'ice (ue ahora ya tiene la... no me acuerdo de c mo se llama, empie-a por EpF, es lo (ue podr"amos decir el dinero de la apyesta... y la gente
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para (uien trabaja en el 9mperio Agata, pagar#. 1i el Tambor Boto se incendia. 6o es (ue espere (ue suceda eso, claro. 9ncendiarse el Tambor Boto, (uiero decir. @ sea, (ue para m", es como un hogar, el Tambor, s"... : 6o eres del todo idiota, 3eh5 8dijo ;mor, alejando al tabernero de un empuj n. La puerta se abri de golpe sobre sus bisagras, y choc fuertemente contra la pared. : <Eh, (ue esa puerta es m"a= 8grit/ *roadman. Entonces ad!irti (ui/n estaba en la cima de la escalera, y se agach/ tras una mesa justo a tiempo para e!itar un pe(ue%o dardo negro, (ue cru- la habitaci n y fue a cla!arse en la madera (ue le proteg"a. ;mor mo!i cautelosamente la mano para ser!irse de otra botella de cer!e-a. : 36o (uieres beber conmigo, Nlorf5 8dijo en tono con!ersacional8. ; deja esa espada, 1tren. Nlorf >lannelfoot es amigo nuestro. El presidente del Gremio de los Asesinos hi-o girar h#bilmente su cerbatana corta, y la guard/ en la soba(uera con un r#pido mo!imiento. : <1tren= 8orden ;mor. El ladr n de la garra negra sise y guard la espada en su funda. )ero mantu!o la mano en la empu%adura, y los ojos fijos en el asesino. Lo (ue no era f#cil. En el Gremio de Asesinos, la promoci n se efectuaba mediante e4amen competiti!o, y la pr#ctica era la asignatura mas importante. )ara ser e4actos, la nica. As" (ue la ancha y sincera cara de Nlorf era un laberinto de cicatrices, resultado de muchas confrontaciones directas. 'e no ser as", probablemente tampoco habr"a resultado demasiado atracti!o. 1e dec"a (ue Nlorf hab"a elegido una profesi n llena de capuchas oscuras, capas y andan-as nocturnas, por(ue en su #rbol geneal gico hab"a algn trol" temeroso de la lu- del d"a. La gente (ue comentaba esto al alcance del o"do de Nlorf, sol"a lle!arse sus propias orejas a casa guardadas en el sombrero. *aj la escalera a -ancadas, seguido por !arios asesinos. : .e !enido a por el turista 8dijo cuando estu!o justo delante de ;mor. : 3Es asunto tuyo, Nlorf5 : 1". Grinjo, 2rmond, cogedle. 'os de los asesinos dieron un paso hacia adelante. 2na d/cima de segundo m#s tarde, 1tern estaba frente a ellos. 1u espada pareci materiali-arse a un cent"metro de sus gargantas, sin necesidad de atra!esar el aire intermedio. : )osiblemente, s lo podr"a matar a uno de !osotros dos 8murmuro8. )ero os recomiendo (ue os pregunt/is... 3a cu#l5 : 7ira hacia arriba, Nlorf 8sugiri ;mor. 2na fila de ojos amarillentos, ominosos, les obser!aban entre la oscuridad, desde las alfardas. : 2n paso m#s y saldr/is de a(u" con menos ojos de los (ue trajisteis 8dijo el jefe de los ladrones8. As" (ue si/ntate y bebe algo, Nlorf. 'iscutamos esto con sensate-. $re" (ue ten"amos un acuerdoD t no robas, yo no mato. Al menos, no por dinero 8anadi tras una pausa. Nlorf tom la cer!e-a (ue le ofrec"an. : 3; (u/5 8dijo8. ;o le mato, y luego t le robas. 3Es ese tipo raro de all"5
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: 1". Nlorf mir a ' sflores, (ue le sonri . El asesino rara !e- se preguntaba por (u/ algunas personas (uer"an matar a otras. 1encillamente, era su trabajo. : 3)uedo preguntar (ui/n es tu cliente5 8in(uiri ;mor. Nlorf al- una mano. : <)or fa!or= 8protest 8. 1ecreto profesional. $laro, claro. )or cierto... : 31"5 : $reo (ue tengo un par de guardias fuera...
: Tenias. : ; algunos m#s en el portal, al otro lado de la calle. 1on buenos chicos... : Eran buenos chicos. : ; dos ar(ueros en el tejado. La sombra de una duda atra!es/ el rostro de Nlorf, como el ltimo rayo de sol sobre un campo mal arado. La puerta se abri de golpe, aplastando al asesino (ue se encontraba a un lado. : 'ejad de hacer eso= 8grit/ *roadman desde debajoO de su mesa. Nlorf e ;mor miraron la figura (ue se al-aba en el umbral. Era un hombre bajo, grueso y lujosamente !estido. 7uy lujosamente !estido. Tras /l, en la oscuridad, hab"a !arias formas altas y grandes. 7uy grandes. 7uy amena-adoras. : 3?ui/n es /se5 8pregunt Nlorf. : Le cono-co 8dijo ;mor8. 1e llama Berpf. Es el propietario de +a taberna La >uente Gru%ona, junto al )uente de Lat n. Elim"nale, 1tren. Berpf al- una mano llena de anillos. 1tren Hithel, ya a medio camino hacia la puerta, titube/ al !er a un buen nmero de gigantescos trol"s (ue se agachaban para pasar bajo el marco de la puerta y situarse a ambos lados del hombre grueso, parpadeando bajo la lu-. 7sculos del tama%o de melones destacaban en antebra-os grandes como sacos de harina. $ada trol" lle!aba una enorme hacha de doble filo. Entre el "ndice y el pulgar. *roadman salt/ de su escondrijo, con el rostro enrojecido por la ira. : <>uera= 8grit 8. <1acad de a(u" a esos trol"s= 6adie se mo!i . La habitaci n se hab"a sumido en un silencio repentino. *roadman mir r#pidamente a su alrededor. Empe- a comprender lo (ue acababa de decir, y a (ui/n. 2n gemido escap/ de sus labios, contento de !erse libre. Lleg junto a la puerta de la bodega en el momento (ue uno de los trol"s, con un pere-oso mo!imiento de una mano del tama%o de un jam n, lan-aba su hacha girando hacia el otro e4tremo de la habitaci n. El golpe de la puerta al cerrarse y el consiguiente chas(uido del hacha al cla!arse en la madera, se fundieron en un solo sonido. : <7aldita sea= 8e4clam/ Nlorf >lannelfoot. : 3?u/ (uieres5 8pregunt/ ;mor.
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: Estoy a(u" en nombre del Gremio de 7ercaderes y $omerciantes 8respondi tran(uilamente Berpf8. )ara proteger nuestros intereses, si (uieres decirlo as". @ sea, al hombrecillo. ;mor ar(ue/ las cejas. : 'isculpa 8sigui 8, me pareci o"rte decir EGremio de 7ercaderesF. : ; $omerciantes 8asinti Berpf. Ahora, tras e'l, aparte de m#s trol"s, hab"a !arios humanos (ue ;mor reconoci !agamente. ?ui-# los hab"a !isto detr#s de barras y mostradores. Generalmente, figuras borrosas, f#cilmente ignorables, f#cilmente ol!idables. En lo m#s profundo de su mente, un mal presentimiento empe-aba a cobrar forma. )or ejemplo, imagin/ c mo se sentir"a un -orro enfrentado a un reba%o de o!ejas furiosas. 2nas o!ejas (ue, adem#s, pod"an contratar a lobos. : 3)uedo preguntar cu#nto hace (ue e4iste este... Gremio5 8dijo. : 'esde esta tarde 8respondi Berpf8. 1oy el !icepresidente, encargado de los asuntos de turismo. : 3?u/ es eso del turismo5 : Eh... no estamos muy seguros 8titube/ Berpf. 2n anciano con barba asom/ la cabe-a por encima del hombro del !icepresidente, y carraspe/. : .ablo en nombre de los !endedores de !ino de 7orpor,. Turismo (uiere decir
negocio, 3entiendes5 : 3; bien5 8in(uiri friamente ;mor. : ; bien 8sigui Berpf8, como dije antes, estamos protegiendo nuestros intereses. : <Ladrones fuera= <Ladrones fuera= 8cacare/ su anciano compa%ero. 7uchos otros se unieron a la cantinela. Nlorf sonr"o. : <; asesinos= 8e4clam el !iejo. Nlorf gru% . : 1eamos ra-onables 8dijo Berpf8. $on gente robando y asesinando por todas partes, 3(u/ impresi n se !an a lle!ar de nosotros los !isitantes5 Vienen de muy lejos para !er nuestra hermosa ciudad, con sus muchos lugares de inter/s hist rico y c"!ico, nuestras costumbres pintorescas, y se despiertan despojados de todo en cual(uier callej n oscuro, o flotando An,h abajo. As", 3c mo !an a decir a sus amigos lo bien (ue se lo han pasado5 Asumidlo, ten/is (ue mo!eros con los tiempos. Nlorf e ;mor se miraron. : Tenemos (ue hacerlo, 3!erdad5 8dijo ;mor. : Entonces, hermano, mo!#monos 8asinti Nlorf. 1e lle! r#pidamente la cerbatana a la boca, y un dardo silb/ hacia el troil m#s cercano. El monstruo lo es(ui!/ mientras bland"a el hacha, (ue silb/ sobre la cabe-a de un asesino y fue a enterrarse en el ladr n m#s desafortunado. Berpf se agach/ para permitir (ue el trol" (ue ten"a detr#s tensara un enorme arco de hierro y disparase una flecha del tama%o de una lan-a hacia el asesino m#s cercano. ; eso fue el principio...
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7uchas !eces se ha dicho (ue, a(uellos (ue son sensibles a la radiaci n del octarino 8 el octa!o color, el )igmento de la 9maginaci n8 pueden !er cosas (ue resultan in!isibles para los dem#s. As" fue como BinceCind, (ue corr"a 8con el E(uipaje trotando tras /l8 por los populosos ba-ares de 7orpor,, iluminados por bengalas al anochecer, trope- con una figura alta y sombr"a, se !ol!i para dedicarle unas cuantas maldiciones, y se encontr frente a frente con la 7uerte. Ten"a (ue ser la 7uerte. 6adie m#s ir"a por ah" con las cuencas de los ojos !ac"as, claro. ; la guada%a (ue lle!aba al hombro era otra pista. 7ientras BinceCind la miraba horrori-ado, una pareja de amantes, ri/ndose de algn chiste pri!ado, atra!esaron la aparici n sin darse cuenta de nada. La 7uerte parec"a sorprendida, al menos hasta donde puede parecerlo un rostro sin rasgos m !iles. : 3BinceCind5 8dijo la 7uerte, en tonos tan profundos y pesados como puertas de plomo cerr#ndose en una ca!idad subterr#nea. : .ummm 8respondi BinceCind, intentando apartarse de la mirada sin ojos. : )ero 3(u/ haces t a(u"5 K*um, bum, l#pidas de criptas en s lidas montanas antiguas, comidas por los gusanos...L : .ummm... 3por (u/ no iba a estar a(u"5 8se las arregl para responder BinceCind8. Adem#s, estoy seguro de (ue tienes mucho (ue hacer, as" (ue te dejo... : 7e sorprende (ue hayas trope-ado conmigo, BinceCind, por(ue tengo una cita contigo esta misma noche. : @h, no, no... : )ero, claro, lo jodido del asunto es (ue esperaba encontrarte en )sephopololis. : <)ero eso est# casi a ochocientos ,il metros= : 6o hace falta (ue me lo recuerdes. ;a !eo (ue se me ha !uelto a descuajaringar todo el sistema. @ye, mira, 3no te importar"a...5 BinceCind retrocedi , e4tendiendo las manos frente a /l como para protegerse. En una caseta cercana, el !endedor de pescado seco contempl/ a a(uel loco con interes.
: <6i pensarlo= : )uedo prestarte un caballo muy r#pido 8ofreci la 7uerte. : <6o= : 6o doler# nada. : <6o= BinceCind se dio la !uelta y ech a correr. La 7uerte le mir alejarse, y se encogi de hombros con gesto de fastidio. : )ues (ue te den por culo 8dijo la 7uerte. 1e dio la !uelta, y !io al !endedor de pescado. $on un gru%ido, la 7uerte e4tendi un dedo literalmente huesudo, y detu!o el cora- n del hombre. )ero no le sir!i de consuelo.
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Entonces, la 7uerte record lo (ue iba a suceder a(uella misma noche. 6o ser"a correcto decir (ue sonri , ya (ue, en cual(uier caso, sus rasgos estaban perpetuamente congelados en una sonrisa calc#rea. )ero empe- a tararear una tonadilla, tan alegre como el entierro de un apestado, y 8deteni/ndose s lo para robarle la !ida a una mosca de mayo, y una de sus nue!e !idas a un gato (ue se escond"a cobardemente bajo la caseta de pescado Ktodos los gatos !en el octarinoL8, la 7uerte gir/ sobre sus talones y ech a andar hacia el Tambor Boto. La calle $orta de 7orpor, es, de hecho, una de las m#s largas de la ciudad. La calle >iligrana cru-a su e4tremo de4tro como el palo de una t, y el Tambor Boto est# situado de manera (ue domina toda la longitud de la calle. En el e4tremo m#s lejano de la calle $orta, un objeto oscuro y oblongo se al- sobre sus centenares de patitas y ech a correr. Al principio, su paso no era m#s (ue un trote sua!e. )ero, al llegar al centro de la calle, se mo!"a con la !elocidad de una flecha... 2na forma m#s oscura a!an- cent"metro a cent"metro, junto a uno de los muros del Tambor, a pocos metros de los dos trol"s (ue !igilaban la puerta. BinceCind sudaba. 1i o"an el le!e tintineo de las bolsas especialmente preparadas (ue lle!aba colgadas del cinturon... 2no de los trol"s palme/ a su colega en el hombro, pro!ocando un ruido como el de dos guijarros al entrechocar. A la escasa lu- de las estrellas, se%al calle abajo... sali disparado de su escondrijo, se !ol!i y arroj su carga por la !entana m#s cercana del Tambor. Hhitel la !io llegar. La bolsa tra- un arco al cru-ar la habitaci n, girando lentamente en el aire, y se rompi contra el canto de una mesa. 2n momento m#s tarde, monedas de oro rodaban por el suelo, tintineantes, refulgentes. 'e repente, la habitaci n hab"a (uedado en silencio, a e4cepci n del tintineo del oro y los gemidos de los moribundos. $on una maldici n, Hhitel despach/ al asesino con el (ue hab"a estado peleando. : <Es un truco= 8grit 8. <?u/ nadie se mue!a= Tres hombres y una docena de trol"s se congelaron, ya en posici n de tantear el suelo. Entonces, por tercera !e-, la puerta se abri de golpe. 'os trol"s entraron apresuradamente, cerraron tras ellos, colocaron la pesada barra y huyeron escalera abajo. >uera, cada !e- m#s cerca, se oy el ruido de pies corriendo. ;, por ltima !e-, la puerta se abri . 7#s correctamente, e4plot/. La enorme barra de madera sali despedida hacia el otro e4tremo de la habitaci n, y hasta el marco cedi . )uerta y marco aterri-aron sobre una mesa, (ue se hi-o astillas. >ue entonces cuando los inm !iles combatientes ad!irtieron (ue hab"a algo m#s en el mont n de maderaG era una caja, (ue se sacud"a sal!ajemente para liberarse de las astillas (ue la rodeaban. BinceCind apareci en el destro-ado umbral, haciendo girar otra de sus granadas de
oro. >ue a estrellarse contra una pared, dejando escapar una llu!ia de monedas.
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Abajo, en el s tano, *roadman le!ant la !ista, murmurando para s" mismo, y sigui con su trabajo. ;a hab"a amontonado en el suelo toda su pro!isi n de !elas para el 9n!ierno Eje, junto con la le%a. Ahora estaba mo!iendo un barril de aceite para las l#mparas. : $anguros 8murmuro. El aceite se derram/ en el suelo, a sus pies. Hhitel atra!es/ la habitaci n. 1u rostro se hab"a con!ertido en una m#scara de rabia. BinceCind apunt cuidadosamente y acert de lleno al ladr n en el pecho con una bolsa de oro. )ero ahora, ;mor gritaba y se%alaba con un dedo acusador. 2n cuer!o baj en picado desde su percha en las !igas, y se precipit/ sobre el mago, con las brillantes garras preparadas. 6o lleg . $uando estaba apro4imadamente a medio camino, el E(uipaje salt de su lecho de astillas, se abri un momento en el aire y se cerr de golpe. Aterri- con sua!idad. BinceCind !io (ue la tapa !ol!"a a abrirse ligeramente, lo justo para (ue una lengua tan larga como una hoja de palma y tan roja como la caoba lamiera unas cuantas plumas errantes. Al mismo tiempo, el gigantesco candelabro cay del techo, dejando en tinieblas la habitaci/n. BinceCind se fle4ion/ como un muelle, salt/ y se agarr/ a una !iga, balance#ndose para refugiarse en la relati!a seguridad del techo con una fuer-a (ue a /l mismo le sorprendi . <?u/ emocionante= 3Verdad5 8dijo una !o- junto a su o"do. Abajo, ladrones, asesinos, trol"s y comerciantes comprendieron apro4imadamente en el mismo instante (ue estaban en una habitaci n traicionera, con!ertida en una trampa por monedas de oro (ue hac"an resbalar. ; (ue, adem#s, entre las formas repentinamente amena-adoras de la semioscuridad, hab"a una absolutamente terrible. 1e dirigieron hacia la puerta como un solo hombre, pero ten"an dos docenas de ideas diferentes acerca de su locali-aci n e4acta. )or encima del caos, BinceCind mir a 'os8flores. : 3.as cortado t la l#mpara5 8sise/ el mago. : 1". : 3; c mo has llegado a(u" arriba5 : )ens/ (ue ser"a mejor (ue no estorbara a nadie. BinceCind medit/ la frase. 'esde luego, no hab"a muchas r/plicas posibles. : <2na aut/ntica pelea= 8a%adi 'osflores8. <Es mejor (ue todo lo (ue hab"a imaginado= 3$rees (ue deber"a darles las gracias5 3@ lo has prepara8do t5 BinceCind le mir/ ine4presi!o. : $reo (ue deber"amos bajar ya 8dijo con !o- hueca8. Todo el mundo se ha ido. Arrastr a 'osflores por el suelo lleno de astillas, y le oblig a subir la escalera. 1alieron a ltima hora de la noche. Toda!"a (uedaban algunas estrellas, pero la luna ya hab"a desaparecido, y en la peri8feria se di!isaba un le!e brillo gris#ceo. Lo mas importante de todo era (ue la calle estaba desierta.
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BinceCind olfate/ el aire. : 36o hueles a aceite5 8pregunto. En a(uel momento, Hhitel sali de entre las sombras y le agarr por los pies. En la cima de la escalera del s tano, *roadman se arrodill/ y hurg en su bolsa de yescas. Besult/ (ue todas estaban hmedas. : 7atar/ a ese jodido gato 8murmur/, mientras iba a buscar la otra caja (ue sol"a tener junto a la puerta. .ab"a desaparecido. *roadman solt/ un taco.
: Ten, toma esta. : Gracias 8respondi *roadman. : 6o hay de (u/. *roadman fue a tirar la cerilla escalera abajo. 1e detu!o con la mano en el aire. 7ir la cerilla con el ce%o fruncido. Luego, se dio la !uelta y al- la llama para obser!ar la escena. 6o daba mucha lu-, pero bast/ para distinguir una forma en la oscuridad... : @h, no 8jade/. : @h, s" 8dijo la 7uerte. BinceCind rod sobre s" mismo. )or un momento, pens (ue Hhitel le iba a escupir mientras estaba en el suelo. )ero fue mucho peor. Esperaba a (ue se le!antara. : Veo (ue tienes una espada, mago 8dijo sin al-ar la !o-8. Te sugiero (ue la desen!aines y !eamos (u/ tal la manejas. BinceCind se puso en pie todo lo lentamente (ue se atre!i , y se sac del cintur n la espada corta (ue hab"a (uitado al guardia unas horas y cientos de a%os antes. Era una cosa pe(ue%a y obtusa, comparada con el afilado esto(ue de Hhitel. : <)ero si no s/ manejar una espada= 8gimi . : *ien. : 31abes (ue no se puede matar a un mago con un arma de filo5 8intent desesperadamente BinceCind. Hhitel sonri con frialdad. : Eso he o"do 8replic 8. Estaba deseando comprobarlo. Lan- una estocada. BinceCind la blo(ue/ por pura suerte. El golpe le hi-o apartar la mano, as" (ue detu!o el segundo golpe de casualidad. El tercero le atra!es/ la tnica a la altura del cora- n. 1e oy un sonido met#lico. El rugido triunfal de Hhitel se le muri en la garganta. 1ac la espada y pinch/ de nue!o al mago, (ue estaba r"gido de horror y culpabilidad. 1on/ otro tintineo, y monedas de oro empe-aron a caer del dobladillo de la tnica. : 1angras oro, 3eh5 8sise/ Hhitel8. )ero 3lle!as tambi/n oro escondido en esa sucia barba, maldito...5
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$uando al-aba la espada para la estocada definiti!a, el le!e brillo (ue hab"a ido aumentando en el desaparecido umbral del Tambor Boto titil/, se oscureci y estall en una rugiente bola de fuego (ue hi-o re!entar las paredes hacia afuera y le!ant el tejado treinta metros en el aire antes de salir por el agujero (ue (ued , esparciendo tejas al rojo !i!o. Hhitel contempl/ las llamas, incapa- de mo!er8se. ; BinceCind salt . 1e agach/ bajo el bra-o derecho del ladr n, y al- su espada en un arco calculado con tal incompetencia (ue golpe al hombre de plano. La espada salt de la mano del mago. Llo!"an chispas y gotas de aceite ardiendo cuando Hhitel agarr/ a BinceCind por el cuello y le oblig a agacharse. : <T has hecho esto= 8grit/8. <T y tu caja de trucos= Encontr/ el ga-nate de BinceCind con el pulgar. 1e acab/, pens/ el mago. Vaya adonde !aya, no puede ser peor (ue esto... : 'isculpa 8dijo 'osflores. BinceCind sinti (ue la presi n disminu"a. ; ahora Hhitel se le!antaba poco a poco, con una e4presi n de odio terrible en su rostro. 2na brasa ardiendo aterri- sobre el mago. 1e la sacudi r#pidamente y se puso en pie como pudo. 'osflores estaba detr#s de Hhitel, con el agudo esto(ue del ladr n en la mano. Lo ten"a apoyado de punta contra la base de su espalda. BinceCind entrecerr/ los ojos. *usc algo entre los pliegues de su tnica, y sac la mano cerrada en un pu%o. : 6o te mue!as 8orden .
: 3Lo estoy haciendo bien5 8pregunt/ 'osflores con ansiedad. : 'ice (ue te har# rebanadas el h"gado si te mue!es 8tradujo libremente BinceCind. : Lo dudo 8dijo Hhitel. : 3?uieres apostar algo5 : 6o. 7ientras Hhitel se tensaba para !ol!erse contra el turista, BinceCind descarg el pu%o contra la mand"bula del ladr n. Hhitel le mir asombrado un instante, antes de derrumbarse silenciosamente sobre el lodo. El mago abri el dolorido pu%o, y el pa(uete de monedas de oro cay de entre sus magullados dedos. *aj la !ista para mirar al ladr n ca"do. : <'ioses= 8jade/. Al- la cabe-a, y grit/ cuando otra brasa le aterri- en el cuello. Las llamas se propagaban por los tejados, a ambos lados de la calle. )or todas partes, la gente sacaba sus posesiones por las !entanas, e intentaba arrastrar a los caballos fuera de los establos humeantes. @tra e4plosi n en el !olc#n al rojo (ue hab"a sido el Tambor, despidi !olando toda una repisa de m#rmol, (ue giraba en el aire a la altura de las cabe-as como una peligrosa guada%a. : <La )uerta Le!o es la m#s cercana= 8grit/ BinceCind, entre el crujido de las !igas al derrumbarse8. <Vamos= Agarr a 'osflores por el bra-o y le arrastr/ ca8l"e abajo. El turista se resist"a. : 7i E(uipaje...
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: <A la mierda con tu E(uipaje= <?u/date a(u" un rato m#s e ir#s a un lugar donde no te har# falta e(uipaje= <Vamos= 1e abrieron paso entre la multitud de gente aterrada (ue abandonaba la -ona, mientras el mago respiraba a grandes bocanadas el aire fresco del amanecer. Algo le ten"a asombrado. : Estoy seguro de (ue se apagaron todas las !elas del candelabro 8dijO. Entonces, 3c mo se ha incendiado el Tambor5 : 6o lo s/ 8gimi 'osflores8. Es terrible, BinceCind. <$on lo bien (ue nos lo est#bamos pasando...= BinceCind se detu!o, at nito, de manera (ue alguien (ue tambi/n hu"a choc contra /l y le apart con una maldici n. : 3<?ue lo estabais pasando bien...=5 : 1", me parecieron unos tipos estupendos. El idioma era un problema, claro, pero estaban tan ansiosos de (ue me uniera a su fiesta..., no aceptaban un no por respuesta. 7e pareci (ue era una gente muy amistosa... BinceCind empe- a decir algo para desenga%arle, s lo para descubrir (ue no sab"a por d nde empe-ar. : 1er# un golpe duro para el !iejo *roadman 8sigui 'osflores8. )ero fue inteligente. Toda!"a tengo el rhinu (ue me pag como primera prima. BinceCind no sab"a (u/ significaba la palabra EprimaF, pero estaba pensando a toda !elocidad. : 3.as encangurado el Tambor5 8pregunto8. 3Apostaste con *roadman a (ue no se incendiar"a5 : <@h, s"= 2na !aloraci n est#ndar. 'oscientos rhinus. 3)or (u/ lo dices5 BinceCind se !ol!i para contemplar las llamas (ue corr"an hacia ellos, y se pregunt/ cu#nto de An,h87orpor, podr"a comprarse con doscientos rhinus. 'ecidi (ue una buena parte. )ero no en ese momento, y menos a la !elocidad con (ue se e4tend"an las llamas... *aj la !ista para mirar a 'osflores. : T... 8empe- a decir. Bebusc en su memoria la peor palabra en idioma trob. )ero la !erdad, los felices
betrobi no ten"an juramentos adecuados. : T... 8repitio. @tra figura apresurada choc con /l. )or poco no le hiri con la afilada hoja (ue lle!aba al hombro. El atormentado genio de BinceCind estall por fin. : <T, repugnante Ka(uel (ue lle!ando un anillo de cobre en la nari- proclama sobre el 7onte Baruariiaha durante una terrible tormenta de truenos y alaridos (ue Alhoura 'iosa del Bel#mpago tiene los rasgos faciales de las ra"ces de un uloruaha enfermoL= : 1 lo hago mi trabajo 8dijo la 7uerte, alej#ndose. $ada palabra cay tan pesadamente como una losa de m#rmol. 'e todos modos, BinceCind estaba seguro de (ue s lo /l las hab"a o"do. Agarr de nue!o a 'osflores.
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: <V#monos de a(u"= 8sugiri . 2n interesante efecto secundario del incendio en An,h87orpor, tiene (ue !er con la palli-a de canguros, (ue sali de la ciudad a tra!/s del destro-ado tejado del Tambor Boto. El !iento la arrastr/ a la atm sfera del 7undodisco, consecuentemente c#lida. *aj a tierra muchos d"as y miles de ,il metros m#s tarde,.sobre un arbusto de uloruaha, en las islas beTrobi. Los sencillos y simp#ticos isle%os la adoraron como a un dios, para regocijo de sus !ecinos m#s sofisticados. )ero, e4tra%amente, las llu!ias y cosechas de los siguientes a%os fueron sobrenaturalmente abundantes. Esto hi-o (ue la facultad de Beligiones 7enores de la 2ni!ersidad 9n!isible en!iara a la isla un e(uipo de in!estigaci n. 1u !eredicto fue (ue se trataba de un fraude. El fuego, propagado por el !iento, se e4tendi desde el Tambor a m#s !elocidad de la (ue pod"a alcan-ar un hombre caminando. La madera de la )uerta Le!o ya estaba en llamas cuando BinceCind, con el rostro ti-nado y enrojecido por el fuego, lleg all". )ara entonces, tanto 'osflores como /l iban a caballo. 6o les hab"a costado mucho obtener los animalesG un !endedor a!ispado les pidi cincuenta !eces su !alor, y se (ued sin aliento cuando le pusieron en la mano un millar de !eces lo (ue hab"a pedido. $ru-aron la puerta un segundo antes de (ue uno de los enormes maderos se derrumbara, entre una llu!ia de chispas. 7orpor, era ya un caldero en llamas. 7ientras ascend"an por el camino iluminado de rojo, BinceCind mir/ a su compa%ero de !iaje, (ue en a(uel momento intentaba aprender a montar a caballo. E<)or todos los diablos= 8pens 8. <Est# !i!o= <; yo tambi/n= 3?ui/n lo habr"a imaginado5 ?ui-# tenga algo (ue !er ese sonido8reflejado8de8esp"ritus8subterr#neos.F Era una frase dif"cil. BinceCind trat de for-ar su lengua para (ue pronunciara las gruesas silabas (ue compon"an la palabra en la lengua de 'osflores. : 3Ecogmina5 8intent 8. 3Ecogno"a5 3Ecognom"a5 $on eso bastar"a. 1onaba casi igual. 7uchos metros r"o abajo, lejos ya del ltimo suburbio humeante de la ciudad, un e4tra%o objeto rectangular, aparentemente a prueba de agua, lleg al lodo de la orilla i-(uierda. 9nmediatamente, proyect cientos de patas y ech a correr, buscando algo. 7ientras sub"a a la orilla, el E(uipaje 8manchado de ti-ne, empapado de agua y muy, muy furioso8 se sacudi y recuper su porte y prestancia. Luego, ech a andar con un trote !i!o. El pe(ue%o e increiblemente feo duende se agarraba a su tapa y contemplaba todo con inter/s. *ra!d mir a $omadreja y al- las cejas. : ; eso es todo 8termin BinceCind8. El E(uipaje nos alcan- , no me pregunt/is c mo. 3?ueda !ino5 $omadreja al- el pellejo !ac"o. : 7e parece (ue ya has tomado suficiente !ino por esta noche 8dijo. *ra!d frunci el ce%o.
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: El oro es el oro 8dijo por fin8. 3$ mo puede considerarse pobre un hombre (ue tiene tanto oro5 @ eres pobre, o eres rico. Es l gico. BinceCind dej escapar un hipido. La l gica le estaba empe-ando a resultar muy escurridi-a. : *ueno 8dijo8. ;o lo (ue creo es (ue..., o sea, (ue la cosa est# en (ue... 3conoc/is el octhierro5 Los dos a!entureros asintieron con la cabe-a. El e4tra%o metal iridiscente se !aloraba en las tierras (ue rodeaban el 7ar $ircular casi tanto como el peral sabio, y era igual de escaso. El hombre (ue pose"a una aguja hecha de octhierro nunca se perd"a, por(ue siempre apuntaba hacia el eje del 7undodisco, ya (ue era sensible al campo m#gico del disco. Adem#s, le -urc"a milagrosamente los calcetines. : Lo (ue (uiero decir es (ue..., !er/is, (ui-# el otro tenga tambi/n una especie de campo m#gico. Algn tipo de brujer"a financiera. Ecognom"a. BinceCind ri tontamente. $omadreja se le!ant y se estir . El sol ya estaba bien alto en el cielo y, bajo ellos, la ciudad aparec"a en!uelta en jirones de niebla y !apores f/tidos. 'ecidi (ue tambi/n habr"a oro. En ltima instancia, hasta un ciudadano de 7orpor, abandonar"a sus tesoros para sal!ar la piel. El hombrecillo llamado 'osflores parec"a dormido. $omadreja baj la !ista para mirarle, y mene la cabe-a. : Est/ como est/, la ciudad aguarda. Gracias por tu interesante historia, mago. 3?u/ piensas hacer ahora5 7ir al E(uipaje, (ue inmediatamente retrocedi y chas(ue/ la tapa. : 6o s/, ya no hay barcos (ue salgan de la ciudad. 8BinceCind ri entre dientes8. 1upongo (ue tomaremos el camino de la costa hacia $hirm. ;a sab/is, tengo (ue cuidarle. )ero mirad, no lo hice por... : $laro, claro 8le interrumpi $omadreja. 1e dio la !uelta y subi de un salto a la silla del caballo (ue le sosten"a *ra!d. )oco m#s tarde, los dos h/roes eran s lo motas bajo una nube de pol!o (ue se dirig"a hacia los restos calcinados de la ciudad. Los ojos turbios de BinceCind se !ol!ieron hacia el turista dormido. .acia los dos turistas dormidos. En su estado semiindefenso, una idea (ue !agaba por las dimensiones, en busca de una mente donde echar anclas, se desli- en su cerebro. : <;a me he metido en otro buen l"o= 8gimi , antes de dejarse caer de espaldas. : Loco 8dijo $omadreja. *ra!d, (ue galopaba a pocos metros, asinti . : Todos los magos acaban as" 8comento8. 1on los !apores de mercurio. Les fr"en el cerebro. ; los champi%ones tambi/n les afectan, claro. : 'e todos modos... 8dijo el (ue iba !estido de marr n. 1e meti la mano entre los pliegues de la tnica, y sac un disco dorado (ue pend"a de una cadena corta. *ra!d ar(ue las cejas.
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: El mago dijo (ue el hombrecillo ten"a una especie de disco dorado (ue le dec"a la hora 8se%al $omadreja. : 3; despert tu codicia, amiguito5 1iempre has sido un gran ladr n, $omadreja. : $ierto 8asinti $omadreja con modestia. Bo- la palan(uita en el borde del disco, y se abri una tapa. El diminuto demonio aprisionado en el interior le!ant la !ista del microsc pico #baco y gru% . : 1 lo faltan die- minutos para las ocho 8refunfu% . La tapa se cerr de golpe, y casi pill los dedos a $omadreja. $on una maldici n, $omadreja lan- el informador horario contra los bre-os, donde, probablemente, golpe contra una piedra. 'e cual(uier manera, el caso es (ue el disco
se rompi . .ubo una brillante chispa de octarino y una e4plosi n de a-ufre, cuando la criatura del tiempo desapareci para !ol!er a la dimensi n demon"aca (ue llamaba hogar. : 3)or (u/ has hecho eso5 8(uiso saber *ra!d, (ue no hab"a estado suficientemente cerca para o"r las palabras. : 3El (u/5 8respondi $omadreja8. 6o he hecho nada. 6o ha pasado absolutamente nada. <Vamos, estamos perdiendo oportunidades= *ra!d asinti . +untos hicieron dar la !uelta a sus caballos y galoparon hacia la antigua An,h, con sus hechi-os honrados. A?ui-# con!enga e4plicar en este momento la forma y cosmolog"a del sistema disco. )or supuesto, hay dos orientaciones importantes en el discoG el Eje y la )eriferia. )ero, dado (ue el disco gira sobre s" mismo cada ochocientos d"as Kpara distribuir e(uitati!amente el peso sobre los pa(uidermos de apoyo, segn Beforgule de 0rullL, hay tambi/n dos orientaciones secundarias, (ue son 'e4tro y Le!o, i-(uierda y derecha, en el sentido de las agujas del reloj y en sentido in!erso al de las agujas del reloj. $omo se prefiera. 'ado (ue el pe(ue%o sol orbital del disco mantiene una rbita fija mientras el majestuoso disco gira lentamente bajo /l, se deduce rapidamente (ue, en este lugar, un a%o no consta de cuatro estaciones, sino de ocho, Los !eranos son a(uellas /pocas en las (ue el sol sale o se pone por el punto m#s cercano a la )eriferia, y los in!iernos cuando sale o se pone a unos no!enta grados de distancia. As", en las tierras (ue rodean el 7ar $ircular, el a%o empie-a en la 6oche de la Vigilia de los $erdos, sigue toda la )rima!era )rima hacia el )rimer Verano K6oche de los 'ioses 7enoresL. Le sigue el @to%o )rimo y, tras sal!ar el punto llamado Atro-, el ecuador del a%o, llega el 9n!ierno 1egundo Ktambi/n denominado 9n!ierno Eje, puesto (ue en esta /poca el sol sale y se al-a siguiendo la direcci n del EjeL. Luego !iene la )rima!era 1egunda, con el Verano 'os pis#ndoLe los talones. Las tres cuartas partes del a%o !ienen se%aladas por la noche del *arbechoG segn la leyenda, es la nica noche del a%o en (ue las brujas y los magos se (uedan en la cama. Luego, las hojas arrastradas por el !iento y las noches g/lidas lle!an a un 1egundo 9n!ierno Eje, (ue trae albergada en su interior como una joya, otra 6oche de la Vigilia de los $erdos.
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$omo el centro, el Eje, nunca recibe calor $ercano del d/bil sol, esas tierras est#n eternamente ocultas bajo el hielo. )or el contrario, la )eriferia es una -ona de islas soleadas y d"as sua!es. )or supuesto, las semanas duran ocho d"as en el disco, y el espectro lum"nico consta de ocho colores. El ocho es un nmero de gran significado arcano en el disco, y jam#s, jam#s, debe ser pronunciado por un mago. 6o est#n muy claras las ra-ones concretas de todo lo anteriormente e4puesto, pero en cierto modo e4plica por (u/ en el disco los dioses no son tan adorados como maldecidos.
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LA EMISIN DE OCHO El 7undodisco ofrece !istas mucho m#s impresionantes (ue cual(uiera de las (ue se pueden encontrar en otros uni!ersos, construidos por $readores con menos imaginaci n, pero m#s aptitudes mecanicas. Aun(ue el sol del disco no es m#s (ue una luneta orbital, y sus prominencias no destacan m#s (ue aros de cro(uet, este ligero incon!eniente debe compararse con la enormidad del espect#culo de la Gran Tortuga A'Tuin, sobre cuya concha mellada por miles de meteoritos descansa en ltima instancia el disco. A !eces, en 1u lento !iaje por las orillas del 9nfinito, &l mue!e 1u cabe-a 8del tama%o de un pa"s8 para espantar algn cometa. )ero la !ista m#s impresionante de todas 8al menos por la ra- n de (ue la mayor"a de
los cerebros enfrentados a la enormidad gal#ctica de A'Tuin se niegan a creerla8 es la interminable $atarata )erif/rica, donde los mares del disco se !ierten incesantemente por *orde, hacia el espacio. @ (ui-# sea el Arco )eriferiris, ese deslumbrante puente de ocho colores (ue pende en el aire, entre las nieblas de la $atarata. El octa!o color es el octarino, pro!ocado por los rayos m#s fuertes del sol al atra!esar un intenso campo m#gico. 2, otra !e- (ui-#, la !ista m#s magn"fica sea el Eje, una espiral de hielo !erde de (uince ,il metros de altura (ue se al-a entre las nubes y soporta en su cima el reino de 'unmanifestin, donde residen los dioses del disco. Estos dioses del disco, pese al esplendor del mundo (ue se e4tiende bajo ellos, rara !e- est#n satisfechos. Es bastante embara-oso saber (ue uno es dios de un mundo (ue s lo e4iste por(ue cada cur!a de improbabilidad debe tener su cenit. 1obre todo, si uno puede echar un !ista-o a otras dimensiones, a otros mundos cuyos $readores ten"an m#s aptitudes mec#nicas (ue imaginaci n. )or tanto, no es de e4tra%ar (ue los dioses del disco pasen mas tiempo discutiendo (ue enter#ndose de todo. En este d"a concreto, Po el $iego, jefe de los dioses a fuer-a de !igilar constantemente, estaba sentado, con la barbilla apoyada en una mano y miraba el tablero de juego sobre la mesa de m#rmol rojo (ue ten"a delante. Po el $iego se hab"a ganado su nombre por(ue, donde deber"a tener las cuencas de los ojos, s lo hab"a dos -onas de piel blanca. 1us ojos, (ue ten"a en un nmero m#s (ue respetable, lle!aban una !ida semiindependiente. En a(uel momento, muchos de ellos planeaban sobre el tablero. El tablero de juego era un mapa cuidadosamente tallado del 7undodisco, con casillas sobreimpresas. Varias pie-as de juego, delicadamente modeladas, ocupaban algunas de las casillas. )or ejemplo, un obser!ador humano habr"a reconocido en dos de ellas los rasgos de *ra!d y de $omadreja. @tras representaban a m#s h/roes y campeones, de los cuales el disco estaba m#s (ue suficientemente abastecido. Los jugadores toda!"a en juego eran Po, @ffler el 'ios $ocodrilo, $/firo 8dios de las brisas sua!es8, 1ino y la 'ama. .ab"a una atm sfera de concentraci n en torno al tablero, ahora (ue los participantes menores hab"an (uedado fuera del juego. $asualidad fue una de las primeras bajas, cuando meti a su h/roe en una casa llena de gnolls blindados Kresultado de una afortunada tirada de dados de @fflerL y, poco despu/s, 6oche cambi por efecti!o sus fichas, suplicando una cita con 'estino. 7uchas deidades menores tu!ieron (ue retirarse, y cotilleaban ahora por encima de los hombros de los jugadores. 1egn las apuestas, 'ama ser"a la siguiente en dejar el tablero. 1u ltimo campe n de cierta importancia era ahora un montoncito de potasio entre las ruinas toda!"a
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humeantes de An,h87orpor,, y apenas le (uedaba ninguna pie-a (ue pudiera promo!er a primer rango. Po el $iego le!ant la caja de dados 8un cr#neo cuyos di!ersos orificios hab"an sido taponados con rub"es8 y, con muchos de sus ojos fijos en la 'ama, sac tres cincos. Ella sonri . Tal era la naturale-a de los ojos de 'amaG eran de un !erde brillante, no ten"an iris ni pupila, y resplandec"an desde dentro. La habitaci n (ued en silencio mientras rebuscaba en su caja de pie-as y, del mismo fondo, sac dos (ue deposit sobre el tablero con sendos chas(uidos decididos. El resto de los jugadores, como un solo dios, se inclinaron hacia adelante para e4aminarlas. : 2n mago guenegado y una egpecie de oficinigta 8dijo @ffler el 'ios $ocodrilo, al (ue sus colmil"os imped"an pronunciar mejor8. <7ir# (u/ cogag= $on una garra, empuj un montoncito de fichas color blanco hueso hacia el centro del tablero. La 'ama asinti ligeramente. Tom el recipiente de los dados y lo sostu!o con la firme-a de una roca. )ero, aun as", todos los dioses pudieron o"r los tres cubos
saltando en el interior. Luego, los arroj rebotando sobre el tablero. 2n seis. 2n tres. 2n cinco. )ero algo le suced"a al cinco. Golpeado por la colisi n al a-ar de !arios billones de mol/culas, el dado se tambale sua!emente hacia un lado, rod con delicade-a, y acab siendo un siete. Po el $iego recogi el cubo y cont las caras. : <Vamos, por fa!or= 8dijo con tono cansado8. <+uego limpio= El camino de An,h87orpor, a $hirm es empinado, blanco y a-otado por los !ientosG treinta leguas de agujeros y rocas medio enterradas. $aracolea alrededor de monta%as y se precipita en !alles !erdes de #rboles c"tricos, cru-a desfiladeros en entretejidos de lianas (ue (uieren parecer puentes y, generalmente, se le considera m#s pintoresco (ue til. )intoresco. Era una palabra nue!a para BinceCind, el mago K7g. por la 2ni!ersidad 9n!isible QsuspensoRL. 2na de las muchas (ue hab"a aprendido desde (ue dejaran las ruinas humeantes de An,h87orpor,. @tra era Et"picoF. Tras un e4amen cuidadoso de los paisajes (ue induc"an a 'osflores a utili-ar la palabra pintoresco, BinceCind dedujo (ue significaba (ue el panorama era espantosamente abrupto. T"pico, cuando la usaba para describir los escasos pueblos (ue atra!esaban, (uer"a decir ruinoso y destartalado. 'osflores era un turista, el primero del 7undodisco. 1egn decidi BinceCind, turista significaba Eimb/cilF. 7ientras cabalgaban pausadamente bajo una brisa con olor a tomillo, (ue les lle!aba el -umbido de las abejas, BinceCind repas las e4periencias de los ltimos d"as. El pe(ue%o e4tranjero estaba loco, sin duda, pero tambi/n era generoso, y mucho menos mort"fero (ue la mitad de la gente con la (ue sol"a me-clarse el mago en la ciudad. BinceCind casi le apreciaba. @diar a 'osflores ser"a como patear a un cachorrillo. Sltimamente 'osflores mostraba un gran inter/s en la teor"a y pr#ctica de la magia.
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: )ues la !erdad, me parece bastante intil 8dijo8. 1iempre hab"a imaginado... bueno, ya sabes, (ue un mago dice las palabras m#gicas y ya est#. 6o sab"a nada de eso tan aburrido de memori-arlas. BinceCind asinti , malhumorado. 9ntent e4plicarle (ue, en otros tiempos, la magia s" hab"a sido sal!aje, sin leyes. )ero, en el principio m#s remoto, los Antiguos la hab"an domesticado para (ue obedeciera la Ley de $onser!aci n de la Bealidad, entre otras cosas. &sta e4ig"a (ue el esfuer-o necesario para alcan-ar un objeti!o fuera siempre el mismo, se usara el m/todo (ue se usara. En t/rminos pr#cticos, esto (uer"a decir (ue, por ejemplo, crear la ilusi n de un !aso de !ino era relati!amente sencillo, puesto (ue s lo implicaba un ligero cambio en las pautas lum"nicas. )or el contrario, ele!ar un aut/ntico !aso de !ino a un par de metros en el aire por fuer-a bruta mental, re(uer"a !arias horas de preparati!os sistem#ticos, si el mago (uer"a e!itar (ue el sencillo principio de palanca le sacara el cerebro por las orejas. 1igui a%adiendo (ue an se pod"a encontrar magia antigua en estado puro. El iniciado pod"a reconocerla por el pliegue octogonal (ue imprim"a en la estructura cristalina del espaciotiempo. )or ejemp"o, estaba el metal octhierro, y el gas oct geno. Ambos irradiaban peligrosas cantidades de encantamiento puro. : Todo es muy deprimente 8termin . : 3'eprimente5 BinceCind se !ol!i en la silla y ech un !ista-o al E(uipaje de 'osflores, (ue trotaba sobre sus pe(ue%as patas y, de cuando en cuando, cerraba la tapa sobre una mariposa. El mago suspir . : BinceCind cree (ue deber"a ser posible domar al rel#mpago 8dijo el duende de las pinturas, (ue iba obser!ando el paisaje desde la diminuta puerta de su caja, colgada del cuello de 'osflores.
1e hab"a pasado la ma%ana pintando paisajes pintorescos y escenas t"picas para su amo, y se le hab"a permitido salir a fumar un rato. : $uando dije domar, no (uer"a decir e4actamente domar 8le espet BinceCind8. 7e refer"a a... bueno, s lo (ue... no s/, no encuentro las palabras adecuadas. 1implemente, creo (ue el mundo deber"a estar un poco organi-ado. : Eso es una fantas"a 8se%al )atricio. : ;a lo s/, ah" est# el problema. BinceCind suspir de nue!o. Estaba muy bien apoyarse en la l gica pura, decir (ue el uni!erso estaba regido por la l gica y la armon"a de los nmeros, pero lo ob!io era (ue el disco atra!esaba el espacio a lomos de una tortuga gigante, y (ue los dioses ten"an la costumbre de rondar por las casas de los ateos para destro-arles las !entanas. 1e oy un ruido ligero, apenas m#s alto (ue el -umbido de las abejas entre el romero (ue bordeaba el camino. El sonido ten"a un curioso mati- seo, como de cr#neos rodando, o dados agit#ndose en su cubilete. BinceCind mir a su alrededor. 6o hab"a nadie cerca. )or algn moti!o, esto le preocup . Entonces lleg una ligera brisa, (ue se mantu!o y aument durante el tiempo (ue tarda el cora- n en latir unas pocas !eces. 'ej el mundo e4actamente igual (ue como estaba, a e4cepci n de algunos detalles interesantes.
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)or ejemplo, ahora hab"a un troll monta%/s de cinco metros en medio del camino. Estaba e4cepcionalmente furioso. En parte se deb"a a (ue los trolls siempre suelen estarlo, pero m#s an al hecho de (ue le acababan de teleportar, repentina e instant#neamente, desde su guarida en las 7onta%as Bammerorc,, (ue distaba mil metros de la )eriferia, a casi cinco mil ,il metros de all". La teleportaci n hab"a ele!ado su temperatura interna hasta un ni!el peligroso, segn las leyes de la conser!aci n de la energ"a. As" (ue ense% los colmillos y atac . : <?u/ criatura tan e4tra%a= 8se admir 'osflores8. 3Es peligrosa5 : <1 lo para la gente= 8grit BinceCind. 'esen!ain la espada y, con un r#pido y #gil mo!imiento, cort el aire, a una respetable distancia del troll. La espada se le escap de las manos y fue a caer entre el bre-o (ue bordeaba el sendero. 1e oy el m#s ligero de los sonidos, como el rechinar de dientes !iejos. La espada golpe contra un pedrusco oculto en el bre-o. Tan bien oculto, segn habr"a ad!ertido cual(uier obser!ador, (ue un segundo antes no parec"a estar all". El arma salt como un salm n contracorriente y, en la trayectoria del rebote, se hundi profundamente en la nuca gris del troll. La criatura rugi y, con un -arpa-o, hiri profundamente al caballo de 'osflores en el flanco. El animal relinch y se lan- hacia los #rboles (ue flan(ueaban el camino. El troll se dio la !uelta e intent atrapar a BinceCind. En a(uel momento, su torpe sistema ner!ioso le lle! el mensaje de (ue estaba muerto. )or un segundo, pareci sorprendido. Luego se derrumb hacia adelante y se hi-o a%icos contra la gra!illa Klos trolls son formas de !ida sil"ceas, y sus cuerpos se con!ierten en piedra instant#neamente cuando muerenL. BinceCind maldijo cuando su caballo se encabrit , aterrori-ado. 1e agarr desesperadamente mientras el animal se al-aba sobre dos patas en el camino, antes de relinchar y lan-arse al galope hacia el bos(ue. El ruido de los cascos muri en la distancia, dejando el aire para el -umbido de las abejas y el susurro ocasional de las alas de las mariposas. Tambi/n hab"a otro sonido, un ruido e4tra%o para a(uella luminosa hora del mediod"a. )arec"an dados. : 3BinceCind5 Los grandes grupos de #rboles lle!aron la !o- de 'osflores de lado a lado, y se la
de!ol!ieron poco m#s tarde, pero sin respuesta (ue la acompa%ase. El turista se sent en una roca e intent pensar. En primer lugar, se hab"a perdido. Eso era humillante, pero no le preocupaba en e4ceso. El bos(ue parec"a interesante, (ui-# hubiera elfos o gnomos. Tal !e- las dos cosas. 'e hecho, en un par de ocasiones, le pareci !er e4tra%os rostros !erdosos espi#ndole desde las ramas. 'osflores siempre hab"a deseado !er a un elfo. En realidad, lo (ue m#s deseaba era !er un drag n, pero se conformar"a con un elfo. @ un aut/ntico trasgo. 1u E(uipaje hab"a desaparecido, y eso ya era bastante molesto. Adem#s, empe-aba a llo!er. 1e remo!i incomodo sobre la piedra hmeda, e intent !er el lado bueno del
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asunto. )or ejemplo, durante a(uel loco galope su caballo se hab"a precipitado sobre unos arbustos, molestando a una osa con sus cachorros..., pero el animal sigui corriendo antes de (ue la furiosa madre tu!iera tiempo de reaccionar. Luego, repentinamente, salt sobre los cuerpos dormidos de una gran manada de lobos. @tra !e- les sal! la !elocidad, y los furiosos animales (uedaron aullando muy atr#s. 'e cual(uier manera, el d"a tocaba a su fin, y 'osflores pens (ue no seria buena idea (uedarse toda la noche al aire libre. ?ui-# hubiera... 8se e4primi el cerebro, intentando recordar (u/ clase de alojamiento sol"an ofrecer tradicionalmente los bos(ues8 ...(ui-# hubiera una casita de chocolate, o algo as". La piedra resultaba !erdaderamente inc moda. 'osflores baj la !ista y, por primera !e-, ad!irti los e4tra%os signos tallados en ella. )arec"a una ara%a. 3@ era un calamar5 El musgo y los l"(uenes emborronaban los detalles, pero no las runas talladas bajo el dibujo. 'osflores pudo leerlas sin problemas. 'ec"an as"G EViajero, el templo hospitalario de *el81hamharoth est# a mil pasos en direcci n al EjeF. 'osflores se dio cuenta de (ue a(uello era muy e4tra%oD aun(ue pod"a leer el mensaje, las letras le resultaban desconocidas por completo. 'e alguna manera, el mensaje llegaba a su cerebro sin la tediosa necesidad de pasar por sus ojos. 1e le!ant y desat a su ahora d cil caballo de un #rbol jo!en. 6o estaba seguro de en (u/ direcci n (uedaba el Eje, pero hab"a un antiguo camino (ue discurr"a entre los #rboles. El tal *el81hamharoth parec"a un tipo dispuesto a ayudar a los !iajeros e4tra!iados. En cual(uier caso, la elecci n era f#cilG eso, o los lobos. 'osflores asinti con decision. Es interesante se%alar (ue, muchas horas m#s tarde, una pareja de lobos fam/licos (ue segu"an el rastro de 'osflores llegaron a ese mismo claro. 1us ojos !erdosos se posaron sobre las ocho patas de la e4tra%a figura tallada en la roca 8(ue, ciertamente, pod"a ser una ara%a, un pulpo, o (ui-# algo toda!"a m#s e4tra%o8 y, de inmediato, decidieron (ue en realidad no ten"an tanta hambre. A unos cinco ,il metros, un mago fracasado colgaba de las manos, agarr#ndose con todas sus fuer-as a una de las ramas m#s altas de un haya. Era el resultado final de cinco minutos de acti!idad muy intensa. En primer lugar, una osa enfurecida hab"a salido de entre los arbustos para desgarrarle la garganta a su caballo de un solo -arpa-o. Luego, mientras BinceCind hu"a de la carnicer"a, entr en un claro donde se agrupaba un buen nmero de lobos iracundos. 1us profesores de la 2ni!ersidad 9n!isible, a (uienes desesperaba la incapacidad de BinceCind para dominar la le!itaci n, se habr"an asombrado al !erle trepar por el #rbol m#s cercano, al parecer sin tocarlo. Ahora s lo (uedaba el asunto de la serpiente. Era grande y !erde, y se enroscaba al #rbol con paciencia de reptil. BinceCind se pregunt si ser"a !enenosa, y luego se reprendi a s" mismo por formularse una cuesti n tan estpida. $laro (ue seria !enenosa. : 3'e (u/ te r"es5 8pregunt a la figura sentada en la rama contigua.
: 6o puedo e!itarlo 8respondi la 7uerte8. @ye, 3te importar"a dejarte caer de una !e-5 6o puedo (uedarme a(u" arriba todo el d"a. : ;o s" 8replic BinceCind, desafiante.
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Los lobos (ue se agrupaban alrededor de la base del #rbol le!antaron la !ista con inter/s. 6unca hab"an !isto al men del d"a hablar solo. : 6o doler# 8prometi la 7uerte. 1i las palabras tu!ieran peso, una simple frase de la 7uerte habr"a bastado para anclar un barco. Los bra-os de BinceCind gritaban de dolor. 7ir de reojo a la figura en forma de buitre, algo transparente. : 3?ue no doler#5 8casi grit 8. 31er hecho peda-os por los lobos no doler#5 Ad!irti (ue otra rama se cru-aba con la suya, peligrosamente fr#gil, a menos de un metro. 1i pudiera alcan-arla... 1e balance hacia adelante con una mano e4tendida. La rama, (ue ya se inclinaba, no se rompi , noG sencillamente, hi-o un ligero sonido hmedo y se dobl sobre si misma. BinceCind descubri (ue ahora colgaba del e4tremo de una lengua de corte-a y fibras, (ue se alargaba a medida (ue se desgarraba del #rbol. *aj la !ista y, con una especie de satisfacci n fatalista, comprendi (ue aterri-ar"a directamente encima del lobo m#s grande. Ahora se mo!"a lentamente, mientras la corte-a se separaba del #rbol en una tira cada !e- m#s larga. La serpiente le obser!aba pensati!a. )ero la corte-a, de creciente longitud, resisti . BinceCind empe-aba a felicitarse a s" mismo cuando, al al-ar los ojos, ad!irti algo (ue le hab"a pasado inad!ertido hasta entoncesG el a!ispero m#s grande (ue jam#s hubiera !isto. ; colgaba e4actamente en su camino. $err los ojos con fuer-a. E3)or (u/ el troll5 8se pregunt a s" mismo8. Todo lo dem#s es mi suerte de costumbre, pero... 3por (u/ el troll5 3?u/ demonios pasa a(u"5F $lic. )od"a ser el chas(uido de una rama, pero el sonido parec"a tener su fuente dentro de la cabe-a del mago. $lic, clic. ; sopl una brisa (ue no mo!io ni una hoja. $uando la tira de corte-a pas junto al a!ispero, /ste cay de la rama. )as junto a la cabe-a de BinceCind, (ue lo !io alejarse mientras ca"a hacia el c"rculo de hocicos al-ados. 'e pronto, el c"rculo se cerr . 'e pronto, el c"rculo se abri . 2n aullido de dolor surgi al un"sono de la manada y reson entre los #rboles cuando los lobos lucharon por escapar de la furiosa nube de insectos. BinceCind sonri estpidamente. El codo de BinceCind choc con algo. Era el tronco del #rbol. La tira le lle! directamente hacia el e4tremo de la rama. )ero no hab"a m#s ramas. +unto a /l, la sua!e corte-a no ofrec"a agarraderos. En cambio, s" ofrec"a garras. 7#s (ue garras, eran manos esbeltas y !erdes como hojas j !enes, (ue ahora se tend"an por la musgosa corte-a, junto a /l. Las sigui un bra-o bien formado... y la hamadr"ada se inclin hacia afuera para agarrar firmemente al at nito mago. $on esa fuer-a !egetal, capa- de hacer (ue unas ra"ces perforen la
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roca, le arrastr hacia el interior del #rbol. La corte-a s lida (ue se hab"a abierto antes como una niebla, se cerr como una almeja. La 7uerte lo obser! todo, impasible. $ontempl la nube de moscas de mayo (ue bailaban en alegres -ig-ags cerca de su cr#neo, y chas(ue los dedos. Los insectos cayeron en el acto. )ero, claro, no era lo
mismo. Po el $iego apart su mont n de fichas del tablero. A(uellos de sus ojos (ue se encontraban en la habitaci n brillaron airados. Luego, sali a -ancadas. Algunos semidioses temblaron. Al menos, @ffler se hab"a tomado la p/rdida de su e4celente ejemplar de troll con una elegancia escrupulosa, aun(ue (ui-# algo reptilesca. El ltimo ad!ersario de la 'ama se cambi de sitio para (uedar frente a ella, con el tablero en medio. : $aballero 8salud ella educadamente. : 'ama 8replic /l en el mismo tono. 1us ojos se encontraron. Era un dios taciturno. 1e dec"a (ue hab"a llegado a 7undodisco tras algunos incidentes terribles y misteriosos en otra $ontingencia. )or supuesto, los dioses tienen el pri!ilegio de poder ocultar su apariencia e4terior, incluso a otros dioses. En a(uellos momentos, el 1ino de 7undodisco era un hombre de rostro bondadoso, maduro sin ser anciano, con el cabello gris pulcramente peinado, enmarcando unos rasgos a los (ue una doncella no dudar"a en ofrecer un !aso de cer!e-a ligera si aparecieran en su puerta trasera. 2nos rasgos a los (ue un jo!en amable ayudar"a a subir la escalera. E4cepto por los ojos, claro. 6inguna deidad puede disimular el aspecto y naturale-a de sus ojos. La de los dos ojos del 1ino de 7undodisco era la siguienteG a simple !ista, parec"an sencillamente oscuros, pero un e4amen m#s atento re!elar"a 8<demasiado tarde=8 (ue s lo eran agujeros abiertos a una oscuridad tan remota, tan profunda, (ue el obser!ador se sentir"a arrastrado ine4orablemente hacia esos po-os gemelos de noche infinita, con sus terribles estrellas gigantes... La 'ama carraspe con educaci n, y deposit !entiuna fichas blancas sobre la mesa. Luego, de entre los pliegues de su tnica, e4trajo otra pie-a, plateada y translcida, el doble de grande (ue las dem#s. El alma de un Aut/ntico ./roe siempre tiene un mejor precio de intercambio, y los dioses la !aloran enormemente. 1ino al- las cejas. : 1in trampas, 'ama 8dijo. : 3?ui/n podr"a hacer trampas al 1ino5 8in(uiri ella. &l se encogi de hombros. : 6adie. )ero todo el mundo lo intenta. : En cual(uier caso, me pareci sentir (ue me ayudabas un poco contra los dem#s, 3no5 : )or supuesto. As", el final del juego ser# m#s dulce, 'ama. ; ahora...
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Bebusc en su caja de fichas, sac una pie-a y la situ sobre el tablero con gesto satisfecho. Las deidades (ue obser!aban dejaron escapar un suspiro colecti!o. 9ncluso la 'ama se sobresalt por un momento. 'esde luego, era algo feo. La talla era insegura, como si las manos del artista temblaran de espanto ante la cosa (ue tomaba forma entre sus manos reluctantes. )arec"a ser todo tent#culos y !entosas. ; mand"bulas, segn obser! la 'ama. ; un gran ojo. : $re" (ue todos hab"an muerto al principio de los tiempos 8dijo. : ?ui-# ni nuestra gangrenosa amiga (uiso acercarse a /ste 8ri 1ino. 1e lo estaba pasando en grande. : El hue!o del (ue sali nunca debi ser incubado. : Es lo mismo 8replic 1ino po/ticamente. 7eti los dados en su e4tra%a caja y le!ant la !ista para mirarla. : A menos (ue (uieras retirarte 8a%adi . Ella mene la cabe-a. : +uega 8pidi . : 3)uedes igualar mi apuesta5
: +uega. BinceCind sab"a lo (ue sol"a haber dentro de los #rbolesG madera, sa!ia, (ui-# ardillas. 6o palacios. )ero los cojines (ue ten"a debajo eran, decididamente, mucho m#s blandos (ue la madera, y el !ino de la copa (ue ten"a al lado resultaba mucho m#s sabroso (ue la sa!ia. ; no hab"a comparaci n posible entre una ardilla y la chica sentada frente a /l, (ue se agarraba las rodillas y le obser!aba pensati!a. El nico parecido con la ardilla eran ciertos rastros de !ello. La habitaci n era alta, amplia, e iluminada con una sua!e lu- amarillenta (ue no !en"a de ninguna fuente concreta (ue BinceCind pudiera identificar. A tra!/s de unos arcos retorcidos y nudosos, di!is otras salas, y algo (ue parec"a una gran escalera de caracol. )ero desde fuera ten"a el aspecto de un #rbol completamente normal. La chica era !erde. $arne !erde. BinceCind estaba del todo seguro, por(ue lo nico (ue lle!aba puesto era un medall n alrededor del cuello. 1u largo cabello ten"a una apariencia ligeramente musgosa. 1us ojos carec"an de pupilas, y eran de un !erde luminoso. BinceCind se arrepinti de no haber prestado m#s atenci n a las clases de antropolog"a en la 2ni!ersidad. La chica no hab"a dicho nada. Aparte de se%alarle el sof# y ofrecerle el !ino, no hi-o otra cosa (ue sentarse y mirarle. 'e cuando en cuando, se frotaba un profundo ara%a-o (ue ten"a en el bra-o. BinceCind record a toda !elocidad (ue una dr"ada est# tan identificada con su #rbol (ue sufre sus mismas heridas en simpat"a con /l... : 1iento eso 8dijo r#pidamente8. >ue un accidente. Es (ue esos lobos estaban abajo, y...
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: Tu!iste (ue encaramarte a mi #rbol, y yo te rescat/ 8termin con sua!idad la dr"ada8. )or suerte para ti. ; (ui-# tambi/n para tu amigo. : 3Amigo5 : El hombrecillo de la caja m#gica 8aclar la dr"ada. : <Ah, claro, /l= 8asinti !agamente BinceCind8. 1". Espero (ue est/ bien. : 6ecesita tu ayuda. : $omo siempre. 3Tambi/n consigui llegar a un #rbol5 : $onsigui llegar al Templo de *el81hamharoth. BinceCind se atragant con el !ino. 1us orejas trataron de enterrarse en su cabe-a, horrori-adas por las s"labas (ue acababan de escuchar. <El 'e!orador de Almas= Antes de (ue pudiera e!itarlo, los recuerdos llegaron al galope. 2na !e-, mientras estudiaba 7agia )r#ctica en la 2ni!ersidad 9n!isible, entr por una apuesta en una pe(ue%a habitaci n de la biblioteca principalG en la habitaci n cuyas paredes estaban cubiertas de pentagramas protectores, en la habitaci n donde nadie pod"a estar m#s de cuatro minutos y treinta y dos segundos, tiempo calculado tras doscientos a%os de cuidadosa e4perimentacion... .ab"a abierto cautelosamente el Libro, (ue estaba encadenado a un pedestal de octhierro en el centro de un suelo plagado de runasD no para e!itar (ue lo robaran, sino por miedo a (ue escapara. )or(ue era el @cta!o, tan lleno de magia (ue ten"a una !aga inteligencia propia. ; un hechi-o salt de sus p#ginas crujientes para refugiarse en el rinc n m#s oscuro y rec ndito del cerebro de BinceCind. Aparte de saber (ue se trataba de uno de los @cho Grandes .echi-os, nadie podr"a a!eriguar cu#l era hasta (ue no lo pronunciara. 9ncluso BinceCind lo ignoraba. )ero a !eces lo sent"a, ocult#ndose de la !ista tras su Ego, esperando su momento... En la cubierta del @cta!o hab"a una representaci n de *el81hamharoth. 6o era mal!ado, por(ue hasta el 7al tiene una cierta entidad. *el81hamharoth era el re!erso de una moneda en la (ue *ien y 7al ocupaban la misma cara. : El 'e!orador de Almas. 1u nmero est# entre el siete y el nue!eD es dos !eces
cuatro 8cit BinceCind, con la mente congelada por el miedo8. <@h, no= 3' nde est# el Templo5 : En el centro del bos(ue, en direcci n al Eje 8respondi la dr"ada8. Es muy antiguo. : )ero 3(ui/n ser"a tan idiota como para adorar a *el... a /se5 ?ue se adore a un demonio, bueno, pase. <)ero es el 'e!orador de Almas...= : .ab"a... ciertas !entajas. ; la ra-a (ue sol"a !i!ir por esta -ona ten"a ideas e4tra%as. : 3; (u/ les pas 5 : .e dicho (ue sol"an !i!ir por esta -ona. La dr"ada se le!ant y le tendi una mano. : Ven. 1oy 'ruellae. Ven conmigo, !eamos el destino de tu amigo. 1er# interesante. : 7e parece (ue no (uiero... 8empe- BinceCind. La dr"ada !ol!i sus ojos !erdes hacia /l. : 3$rees (ue tienes elecci n5 8pregunt .
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2na escalera de caracol era el camino principal del #rbol. Grandes habitaciones sal"an de cada rellano. La lu- amarilla sin fuente definida se difund"a por todas partes. Tambi/n hab"a un sonido como... BinceCind se concentr , tratando de identificarlo. )arec"a un trueno lejano, o una catarata distante. : Es el #rbol 8e4plic bre!emente la dr"ada. : 3?u/ hace5 8(uiso saber BinceCind. : Vi!ir. : Es lo (ue me estaba preguntando. @ sea, 3nos encontramos de !erdad en un #rbol5 37e he reducido de tama%o5 'esde fuera, parec"a tan estrecho (ue habr"a podido rodearlo con los bra-os. : Lo es. : 1i, pero... 3estoy dentro5 : Lo est#s. : Ah, ya. 'ruellae se ech a re"r. : <)uedo leer tu mente, falso mago= 36o soy una dr"ada5 36o sabes (ue lo (ue t llamas #rbol es s lo la analog"a en cuatro dimensiones de todo un uni!erso multidimensional en el (ue...5 6o, ya !eo (ue no lo sabes. 'eb" comprender (ue no eras un mago de !erdad cuando !i (ue no tenias cayado. : 1e me perdi en un incendio 8minti autom#ticamente BinceCind. : 6i esp"ritu protector. : 1e me mur"o. 7ira, gracias por rescatarme. )ero si no te importa, tengo (ue irme. 1i haces el fa!or de ense%arme la salida... Algo en la e4presi n de la chica le hi-o darse la !uelta. .ab"a tres dr"adas macho tras /l. Estaban tan desnudos como ella, y desarmados. )ero, de cual(uier manera, esto ltimo no ten"a demasiada importancia. )or su aspecto, no necesitar"an armas para luchar contra BinceCind. )arec"a (ue pod"an abrirse paso a empujones a tra!/s de la roca s lida, y de paso derrotar a un regimiento de trolls. Los tres guapos gigantes bajaron la !ista para mirarle con una e4presi n amena-adora de palo r"gido. Ten"an la piel del color de una c#scara de nue- y, bajo ella, los msculos destacaban como sacos de melones. 1e dio la !uelta de nue!o y sonri d/bilmente a 'ruellae. La !ida empe-aba a recobrar su forma habitual. : 6o me has rescatado, 3!erdad5 8dijo8. 7e has capturado, 3no5 : )or supuesto. : 3; no !as a dejarme ir5 En realidad no era una pregunta, sino una afirmacion. 'ruellae mene la cabe-a. : .as herido al #rbol, pero tienes suerte. Tu amigo se encontrar# con *el8
1hamharoth. T, s lo moriras. 'esde detr#s, dos manos le agarraron por los hombros, igual (ue las ra"ces de un #rbol !iejo se cerrar"an despiadadamente en torno a un guijarro.
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: $on cierta ceremonia, claro 8sigui la dr"ada8. $uando el Emisor de @cho haya acabado con tu amigo. 6unca imagin/ (ue hubiera dr"adas macho 8fue todo lo (ue consigui decir BinceCind8. 6i si(uiera en un roble. 2no de los gigantes le sonri . 'ruellae gru% . : <9mb/cil= Entonces, 3de d nde crees (ue !ienen las bellotas5 .ab"a un gran espacio !ac"o, como un sal n. El techo se perd"a en un brillo dorado. La interminable escalera discurr"a directamente hacia arriba, atra!es#ndolo. Varios cientos de dr"adas se agrupaban al otro lado del sal n. 1e separaron respetuosamente cuando se acerc 'ruellae, y obser!aron c mo BinceCind era arrastrado con firme-a. La mayor"a eran hembras, aun(ue tambi/n hab"a unos cuantos gigantes. )arec"an estatuas de dioses entre las menudas e inteligentes mujeres. 9nsectos, pens BinceCind. El #rbol es como una colmena. )ero 3por (u/ hab"a dr"adas, fueran del se4o (ue fuesen5 )or lo (ue recordaba, el )ueblo de los Mrboles hab"a muerto siglos antes. Los humanos los hab"an sobrepasado en la e!oluci n, as" como a la mayor"a de los )ueblos del $repsculo. 1 lo los elfos y los trolls sobre!i!ieron a la llegada del hombre a 7undodisco. Los elfos por(ue ya eran inteligentes de sobra, y el pueblo troll por(ue ten"a al menos la misma habilidad (ue el hombre para ser mal!ado, desagradable y codicioso. 1e supon"a (ue las dr"adas hab"an muerto junto con los gnomos y las hadas. El sonido de fondo se o"a ahora con m#s claridad. 'e cuando en cuando, un palpitante brillo dorado recorr"a los muros translcidos para perderse en el techo iluminado. Algn tipo de energ"a en el aire hacia !ibrar la lu-. : <@h, mago incompetente= 8e4clam 'ruellae8, aprende ahora lo (ue es magia. 6o tu magia domesticada de comadreja, sino magia de ra"ces y ramas, la magia antigua. La magia sal!aje. @bser!a. 2nas cincuenta de las hembras formaron un grupo m#s apretado, unieron sus manos y caminaron hacia atr#s, hasta formar un gran c"rculo. El resto de las dr"adas empe- a cantar con gra!edad. Entonces, a un gesto de 'ruellae, el c"rculo comen- a girar hacia la i-(uierda. $uando empe-aron a apresurar el paso y los !ersos del c#ntico se complicaron y subieron de tono, BinceCind descubri (ue estaba fascinado. 6o pod"a apartar la !ista. .ab"a o"do hablar de la 7agia Antigua en la 2ni!ersidad, aun(ue a los magos les estaba !edada. 1ab"a (ue, cuando el c"rculo girase a suficiente !elocidad contra el campo m#gico est#tico del 7undodisco, la fricci n astral resultante pro!ocar"a un enorme potencial (ue concluir"a en una terrible descarga de la Energ"a 7#gica Elemental. Ahora, el circulo era s lo una mancha borrosa, y los muros del #rbol resonaban con los ecos del c#ntico... BinceCind sinti el familiar cos(uilleo pegajoso en el cuero cabelludo, (ue indicaba la aparici n y crecimiento de una gran carga de hechi-o puro en las pro4imidades. As" (ue no se sorprendi cuando, segundos m#s tarde, un !"!ido rayo de lu- octarina surgi del in!isible techo, se enfoc y crepit en el centro del c"rculo.
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All", form la imagen de una colina a-otada por la tormenta y rodeada de #rboles. En la cima hab"a un templo. La forma de /ste comunicaba sensaciones desagradables al ojo. BinceCind sab"a (ue, si era el templo de *el81hamharoth, tendr"a ocho lados. KEl ocho
era tambi/n el 6mero de *el81hamharoth. )or eso, ningn mago sensato lo mencionar"a jam#s si pod"a e!itarlo. E@ tu !ida no !aldr# un ocha!oF, como sol"an ad!ertir jocosamente a los aprendices. *el81hamharoth sent"a una atracci n especial hacia los magos superficiales (ue, al ser simples ba%istas en la orilla del mar de lo sobrenatural, ya estaban medio metidos en sus redes. En el colegio mayor de la 2ni!ersidad, la habitaci n de BinceCind ten"a el nmero T bis. 6o le sorprendi .L La llu!ia a-otaba los muros negros del Templo. El nico rastro de !ida era el caballo atado en el e4terior, y no pertenec"a a 'osflores. )ara empe-ar, ten"a un tama%o m#s (ue considerable. Era un caballo de batalla blanco, con pe-u%as como platos y arneses de cuero con ostentosos ornamentos de oro. En a(uel momento, disfrutaba de un morral con cebada. Lo conoc"a de algo. BinceCind trat de recordar d nde lo hab"a !isto antes. 'e cual(uier manera, parec"a capa- de alcan-ar una !elocidad respetable. ;, una !ealcan-ada, mantenerla durante mucho tiempo. BinceCind s lo ten"a (ue escapar de sus guardianes, abrirse camino luchando para salir del #rbol, encontrar el templo y robar el caballo de debajo de lo (ue *el81hamharoth, utili-ara como nari-. : )arece (ue el Emisor de @cho tiene doble cena 8coment 'ruellae, dedicando una dura mirada a BinceCind8. 3A (ui/n pertenece ese caballo, falso mago5 : 6i idea. : 36o lo sabes5 *ueno, tampoco importa. )ronto lo a!eriguaremos. .i-o un gesto con la mano. El encuadre de la imagen se mo!i hacia el interior, cruun gran arco octogonal y sigui por el pasillo. All" hab"a una figura (ue se desli-aba con seguridad, la espalda apoyada contra una pared. BinceCind ad!irti el brillo del oro y el bronce. La forma era inconfundible. La hab"a !isto muchas !eces. El amplio pecho, el cuello como un tronco de #rbol, y una cabe-a sorprendentemente pe(ue%a bajo la mata sal!aje de pelo negro, una cabe-a (ue parec"a un tomate en un atad. )od"a poner nombre a a(uella figura furti!a, y ese nombre era .run el *#rbaro. .run era uno de los h/roes m#s duraderos del 7ar $ircularG matador de dragones, sa(ueador de templos, mercenario y punto de referencia en cual(uier pelea callejera. Al contrario (ue muchos h/roes conocidos por BinceCind, era capa- de usar palabras de m#s de dos s"labas y, si le daban tiempo, de decir alguna (ue otra agude-a. BinceCind oy algo de fondo. Algo (ue sonaba como muchos cr#neos rebotando escalera abajo en alguna ma-morra lejana. 7ir de reojo a sus guardianes, para !er si ellos tambi/n lo o"an. Ten"an su limitada capacidad de atenci n concentrada en .run, cuyos rasgos f"sicos eran muy parecidos a los suyos. 1us manos descansaban sua!emente sobre los hombros del mago. BinceCind se agach , rod hacia atr#s como un acr bata, se le!ant y ech a correr. @y tras /l el grito de 'ruellae, y redobl la !elocidad. Algo le agarr por la capucha de la tnica, (ue se desgarr . 2n dr"ada macho (ue esperaba en la escalera abri los bra-os y sonri con la rigide- de un tronco a la figura
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(ue se precipitaba hacia /l. 1in dejar de correr, BinceCind se agach de nue!o, tanto (ue la barbilla le (ued a la altura de las rodillas, mientras un pu%o del tama%o de un le%o machacaba el aire a un cent"metro de su oreja. 7#s adelante, le aguardaba todo un grupo de hombres del #rbol. As" (ue dio media !uelta, es(ui! otro pu%eta-o del asombrado guardia y corri otra !e- hacia el c"rculo, cru-#ndose con las dr"adas (ue le persegu"an y dispers#ndolas como si fueran lobos. )ero toda!"a (uedaban m#sG machos (ue se abr"an camino entre la multitud de hembras, golpe#ndose con los pu%os en las palmas nudosas de sus manos, relami/ndose de anticipaci n. : <Alto ah", falso mago= 8e4clam 'ruellae mientras daba un paso al frente.
Tras ella, las bailarinas hechiceras segu"an girando. El centro del c"rculo (uedaba ahora en un pasillo iluminado por lu- !iol#cea. BinceCind se hart . : 3?uieres dejar de decir eso5 8casi grit 8. Aclaremos las cosas, 3!ale5 <1oy un aut/ntico mago= )eg una patada en el suelo, con muy mal genio. : Ah, 3si5 8dijo la dr"ada8. Entonces, mu/stranos algn hechi-o. : Eh... 8empe- BinceCind. Lo malo era (ue, desde (ue el antiguo y misterioso hechi-o se instalara sin permiso en su mente, hab"a sido incapa- de recordar hasta la f rmula m#s sencilla. 6i si(uiera pod"a matar cucarachas, o rascarse la base de la espalda sin usar las manos. Los magos de la 2ni!ersidad 9n!isible trataron de e4plicar el fen meno sugiriendo (ue la memori-aci n in!oluntaria del hechi-o hab"a ocupado todas sus c/lulas de retenci n de encantamientos. )ero, en sus momentos m#s pesimistas, BinceCind se inclinaba por otra e4plicaci n al moti!o de (ue incluso los hechi-os menores se negasen a permanecer en su cabe-a unos miseros segundos. 'ecidi (ue ten"an miedo. : Eh... 8repiti . : 6os conformaremos con uno pe(ue%ito 8concedi 'ruellae, mientras le obser!aba fruncir los labios en una mueca de ira y !ergUen-a a la !e-. .i-o una se%al, y dos dr"adas macho se acercaron a BinceCind. El .echi-o eligi a(uel momento para montar en la silla temporalmente abandonada (ue era la consciencia del mago. Lo not all" sentado, mir#ndole de reojo con socarroner"a. : $ono-co un hechi-o 8dijo d/bilmente. : 31i5 )ronncialo, por fa!or 8pidi 'ruellae. BinceCind no estaba nada seguro de atre!erse. Aun(ue el .echi-o intentaba controlar su lengua, lo combati . : 'iji-te (ue pod"a- leerme la mente 8dijo con dificultad8. .a-lo. Ella dio un paso al frente, mir#ndole burlona a los ojos. 1e le congel la sonrisa. Al- las manos para protegerse, y retrocedi tambale#ndose. 'e su garganta surgi un sonido de terror puro.
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BinceCind mir a su alrededor. El resto de las dr"adas tambi/n retroced"an. 3?u/ hab"a hecho5 Al parecer, algo terrible. )ero, como bien sab"a por e4periencia, s lo era cuesti n de tiempo (ue el e(uilibrio del uni!erso !ol!iera a sus cauces normales y empe-aran a sucederle las cosas terribles de siempre. Betrocedi alej#ndose, se agach entre las dr"adas (ue an giraban en su circulo m#gico y esper para !er (u/ hac"a 'ruellae. : <$ogedle= 8grit la dr"ada8. <Lle!adle lejos del #rbol y matadle= BinceCind dio la !uelta y se lan- . .acia el centro del c"rculo. .ubo un rel#mpago brillante. .ubo una repentina oscuridad. .ubo una !aga sombra !ioleta, con la forma de BinceCind, (ue disminuy hasta con!ertirse en un punto para luego desaparecer. .ubo... nada. .run el *#rbaro se arrastraba, sin hacer el menor ruido, por pasillos iluminados con una lu- tan !iol#cea (ue era casi negra. La confusi n del primer momento hab"a desaparecido. E!identemente, estaba en un templo m#gico. Eso lo e4plicaba todo. E4plicaba por (u/, a primera hora de la tarde, mientras cabalgaba por este bos(ue sumido en la oscuridad del anochecer, hab"a !isto un cofre a un lado del camino. Ten"a la tapa in!itadoramente abierta, mostrando mucho oro. )ero, cuando salt de su
caballo para acercarse a /l, al cofre le crecieron patas y se adentr trotando en el bos(ue, s lo para detenerse a unos cientos de metros. Ahora, tras muchas horas de agotadora bs(ueda, se hab"a perdido en unos tneles infernales. En realidad, las desagradables tallas y los ocasionales es(ueletos descoyuntados no inspiraban el menor temor a .run. Esto se deb"a en parte a (ue no era especialmente listo, al tiempo (ue ten"a una e4cepcional carencia de imaginaci nD pero, sobre todo, a (ue las figuras e4tra%as y los tneles peligrosos eran elementos cotidianos en su trabajo. 1e pasaba la mayor parte del tiempo en situaciones similares, buscando oro, demonios o !"rgenes en apuros, para ali!iarles respecti!amente de sus propietarios, sus !idas y al menos uno de sus apuros. @bser!emos a .run mientras salta #gilmente hacia la sospechosa entrada de un tnel. 9ncluso bajo esta lu- !iol#cea, su piel tiene destellos cobri-os. Tambi/n lle!a mucho oro encima, en forma de mu%e(ueras y tobilleras... pero, por lo dem#s, est# casi desnudoG s lo !iste un taparrabos de piel de leopardo. Lo consigui en los humeantes bos(ues de .oCondaland, tras matar a mordiscos a su leg"timo propietario. En la mano derecha lle!a la m#gica espada negra llamada 0ring. >ue forjada a partir de un trueno, y tiene alma, pero no soporta las !ainas. .run la rob hace tan s lo tres d"as en el ine4pugnable palacio del Archimandrita de *'9tuni, y ya empie-a a lamentarlo. Le est# consumiendo los ner!ios. : Te dije (ue deb"amos tomar ese ltimo pasillo de la derecha 8sise 0ring con una !o- (ue era como el ara%ar de una cuchilla sobre la piedra. : <1ilencio= : 1i s lo dec"a (ue...
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: <<$#llate== ; 'osflores... 1e hab"a e4tra!iado otra !e-, de eso estaba seguro. @ el edificio era mucho m#s grande de lo (ue parec"a, o se encontraba en algn inmenso subterr#neo sin haber bajado ninguna escalera, o 8como ya empe-aba a sospechar8 las dimensiones internas del lugar ignoraban de manera flagrante la regla b#sica de la ar(uitectura, y eran m#s grandes (ue las e4ternas. 3; a (u/ !en"an a(uellas luces tan e4tra%as5 En las paredes y el techo hab"a cristales de ocho caras a inter!alos regulares, (ue arrojaban una lubastante desagradableG m#s (ue iluminar, perfilaban la oscuridad. Adem#s, pens 'osflores caritati!amente, (uien(uiera (ue hubiera hecho a(uellas tallas en la pared, probablemente hab"a bebido demasiado. 'urante a%os. 7inucias aparte, era un edificio fascinante. 1us constructores estu!ieron obsesionados con el nmero ocho. El suelo era un mosaico interminable de losetas de ocho lados, los muros de los pasillos formaban un #ngulo para (ue los corredores tu!ieran ocho lados 8contando techo y suelo, claro8 y, en los lugares donde hab"a desaparecido la mamposter"a, 'osflores ad!irti (ue hasta los ladrillos ten"an ocho caras. : Esto no me gusta 8dijo el duende de los cuadros desde su caja, alrededor del cuello de 'osflores. : 3)or (u/ no5 : A(u" hay algo maligno. : )ero t eres un demonio. Los demonios no pueden decir (ue algo es maligno. 3?u/ le resulta maligno a un demonio5 : *ueno, ya sabes 8dijo cautelosamente el demonio, mirando ner!ioso a su alrededor y cambiando su peso de garra a garra8. $osas. 'osflores le mir , testarudo. : 3?u/ cosas5 El demonio tosi , in(uieto Klos demonios no respiran. )ero cual(uier ser inteligente, respire o no, tose in(uieto en algn momento de su !ida. ;, por lo (ue !e"a el demonio, /ste era uno m#s (ue adecuadoL.
: <@h, cosas= 8dijo retorcidamente8. $osas malas. $osas de las (ue no hablamos. Ah" es donde intentaba llegar, amo. 'osflores mene la cabe-a, cansado. : @jal# estu!iera a(u" BinceCind 8dijo8. &l sabr"a (u/ hacer. : 3&se5 8buf el demonio8. 6o me imagino a un mago a(u". 6o pueden ni acercarse al nmero ocho. 1e lle! la mano a la boca, arrepentido. 'osflores al- la !ista y mir el techo. : 3?u/ ha sido eso5 8pregunt 8. 36o has o"do algo5 : 3;o5 3@"r5 <6o= <6ada= 8neg repetidamente el demonio. 1e meti en su caja y cerr la puerta de golpe. 'osflores llam con una u%a. La puerta apenas se abri .
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: )arec"a una piedra mo!i/ndose... 8e4plic . La puerta se cerr de golpe otra !e-. 'osflores se encogi de hombros. 1eguramente este lugar se est# derrumbando poco a poco, se dijo a si mismo. 1e detu!o. : <Eh= 8grit 8. 3.ay alguien ah"5 A.P, A.", ah", repitieron los tneles oscuros. : 3.ola5 8prob de nue!o. .@LA, .@La, hola. : <1/ (ue hay alguien ah", te acabo de o"r jugar a los dados= A'@1, A'os, ados. : 7ira, s lo (uiero... 'osflores se detu!o. La ra- n era el brillante punto de lu- (ue acababa de aparecer a pocos metros de sus ojos. $reci r#pidamente y, segundos m#s tarde, tom la forma luminosa de un hombre. En ese momento comen- a hacer ruido, o mejor dicho, 'osflores comen- a oir el ruido (ue hab"a estado haciendo desde el principio. )arec"a la astilla de un grito atrapada en un largo espacio de tiempo. El hombre iridiscente ya ten"a el tama%o de un mu%ecoG una forma atormentada (ue se mo!"a lentamente, mientras flotaba en el aire. 'osflores se pregunt por (u/ se le hab"a ocurrido la e4presi n Ela astilla de un gritoF... y empe- a desear (ue nunca se le hubiera pasado por la cabe-a. La forma se parec"a cada !e- m#s a BinceCind. El mago ten"a la boca abierta, y su rostro brillaba bajo la lu- de... 3de (u/5 1oles e4tra%os, pens repentinamente 'osflores. 1oles (ue los hombres no suelen !er. 1inti un escalofr"o. Ahora el mago ten"a la mitad de la altura normal. En esta frase, el crecimiento era m#s r#pidoG de pronto, hubo un intenso momento, con una r#faga de aire y una e4plosi n de ruido. BinceCind se agit en el aire al tiempo (ue gritaba. $ay duramente al suelo, jade y rod sobre s" mismo, cubri/ndose la cabe-a con las manos y con el cuerpo encogido. $uando el pol!o se pos , 'osflores se adelant afectuosamente y palme al mago en el hombro. La bola humana se encogi toda!"a mas. : 1oy yo 8e4plic 'osflores, alentador. El mago se destens un poco. : 3?u/5 : ;o. En un solo mo!imiento, BinceCind se estir y se le!ant de un salto ante el hombrecillo. Le agarr desesperadamente por los hombros. Ten"a los ojos enlo(uecidos, abiertos de par en par. : <6o lo digas= 8sise 8. <6o lo digas y (ui-# saldremos con !ida= : 31alir5 3; c mo entraste5 36o sabes...5 'osflores empe-o a retroceder para alejarse de a(uel loco. : <6o lo digas=
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: <El nmero= : 3El nmero5 8se asombr 'osflores8. @ye, BinceCind... : <1", el nmero= Entre el siete y el nue!e. <$uatro m#s cuatro= : 3$u#l, och...5 BinceCind le tap la boca con la mano. : <'ilo y estaremos perdidos= <6i lo pienses, por fa!or= <$onf"a en m"= : <6o entiendo nada= 8aull 'osflores. BinceCind se relaj un poco, con lo cual toda!"a hac"a (ue una cuerda de !iol"n pareciera en comparaci n una raci n de gelatina. : Vamos 8dijo8. 9ntentaremos salir de a(u". ; yo intentar/ e4plic#rtelo. Tras la primera Era 7#gica, librarse de los grimorios empe- a con!ertirse en un gra!e problema para el 7undodisco. 2n hechi-o sigue siendo un hechi-o aun(ue se encuentre aprisionado temporalmente en pergamino y tinta. Tiene potencial. Esto no representa ningn problema mientras !i!e el propietario del libro. )ero, a su muerte, el libro de hechi-os se con!ierte en una fuente de poder incontrolado (ue no se puede aislar. En resumenG los libros de hechi-os tienen escapes de magia. 1e han probado !arias soluciones. Los pa"ses cercanos a la )eriferia no tienen m#s (ue tomar los libros de los magos muertos, ponerles pesas de plomo en forma de pentalfas y tirarlos por el *orde. $erca del Eje, las alternati!as disponibles no eran tan satisfactorias. 2na de ellas consist"a en meter los libros peligrosos en recipientes de octhierro con polaridad negati!a y hundirlos en las profundidades insondables del mar 8antes se enterraban en cue!as profundas, pero la pr#ctica se abandon cuando algunos pueblos empe-aron a (uejarse de #rboles andantes y gatos de cinco cabe-as8 pero, al poco tiempo, la magia encontraba una manera de escapar, y los pescadores empe-aron a (uejarse de bancos de peces in!isibles y de almejas ps"(uicas. 2na soluci n temporal fue la construcci n, en importantes centros de la ciencia m#gica, de grandes salas de octhierro desnaturali-ado, metal impermeable a casi todo tipo de magia. As" se pod"an almacenar los grimorios m#s cr"ticos hasta (ue su potencial se atenuara. ; as" fue como lleg a la 2ni!ersidad 9n!isible el @cta!o, el grimorio m#s importante, cuyo propietario fue el $reador del 2ni!erso. Ese libro es el (ue abri BinceCind por una apuesta. 1 lo tu!o un segundo para mirar una p#gina antes de disparar di!ersos hechi-os de alarma, pero ese tiempo le bast a un hechi-o para saltar del libro y aposentarse en su memoria como un sapo en una piedra. : 3; luego5 8(uiso saber 'osflores. : @h, me sacaron de all" a rastras. ; me e4pulsaron, por supuesto. : 3; nadie sabe (u/ hace ese hechi-o5 BinceCind mene la cabe-a.
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: 'esapareci de la p#gina. 6adie lo sabr# hasta (ue yo lo pronuncie. @ hasta (ue muera, claro. En ese momento, se pronunciar# a s" mismo, por decirlo de alguna manera. )or lo (ue yo s/, lo mismo puede acabar con el uni!erso como detener el tiempo. @ cual(uier otra cosa. 'osflores le dio una palmadita en el hombro. : 6o hay por (u/ ser pesimista 8dijo alegremente8. Vamos, sigamos buscando la salida. BinceCind neg con la cabe-a. ;a hab"a perdido toda capacidad para asustarse. ?ui-# hab"a roto la barrera del terror, y ahora se encontraba en el estado mental mortalmente tran(uilo (ue hay al otro lado. En cual(uiera de los casos, ya no temblaba.
: Estamos perdidos 8afirm 8. Lle!amos toda la noche andando. Te lo digo yo, este lugar es una telara%a. 6o importa (u/ camino tomemos, siempre acabaremos en el centro. : 'e todos modos, fue muy amable por tu parte !enir a buscarme 8dijo 'osflores8. 3$ mo lo hiciste e4actamente5 >ue muy impresionante. : @h, bueno 8empe- a mentir el mago8, simplemente pens/G 6o puedo dejar ah" al bueno de 'osflores, y... : En fin, ahora s lo tenemos (ue encontrar a ese tal *el81hamharoth y e4plicarle las cosas. 1eguro (ue nos dejar# marchar 8sugiri 'osflores. BinceCind se meti un dedo en la oreja. : <?u/ eco tan raro hay a(u"= 8coment 8. 9mag"nate, me ha parecido o"r (ue utili-abas las palabras EencontrarF y Ee4plicarF. : $ierto. BinceCind le mir bajo a(uel infernal brillo prpura. : 3Encontrar a *el81hamharoth5 8(uiso asegurarse. : 1i. 6o tenemos por (u/ meternos en sus asuntos. : 3Encontrar al 'e!orador de Almas y no meternos en sus asuntos5 3?uieres (ue le saludemos y le preguntemos d nde est# la salida5 3E4plicar las cosas al Emisor de @ch...5 8BinceCind se trag el final de la palabra justo a tiempo8. <T est#s loco= <Eh= <Vuel!e a(u"= 1e lan- pasillo abajo en pos de 'osflores y, segundos m#s tarde, se detu!o con un gemido. La lu- !iol#cea era m#s intensa all", y dotaba a todo de colores nue!os y desagradables. 6o se encontraban en un pasillo, sino en una habitaci n amplia con un nmero de paredes (ue BinceCind no se atre!i a contemplar. 'e all" sal"an och... siete bis pasillos. $erca de /l, BinceCind ad!irti la e4istencia de un altar bajo, con tantos lados como cuatro !eces dos. )ero no estaba en el centro e4acto de la salaG el centro estaba ocupado por una enorme losa de piedra con el doble de lados (ue un cuadrado. ; parec"a pesad"sima. *ajo la e4tra%a lu-, estaba ligeramente ladeadaG uno de los bordes destacaba sobre las dem#s losas (ue la rodeaban. 'osflores estaba de pie sobre ella. : <Eh, BinceCind= <7ira lo (ue hay a(u"=
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El E(uipaje se acercaba trotando por uno de los pasillos (ue sal"an de la habitaci n. : Estupendo 8asinti BinceCind8. 7uy bien. Ahora, podr# guiamos para salir de a(u". 'osflores ya estaba rebuscando algo en el cofre. : 1i concedi 8, en cuanto sa(ue unos cuantos cuadros. 'eja (ue ponga los accesorios... : <.e dicho (ue ahora...= BinceCind se detu!o en seco. .run el *#rbaro estaba en la entrada del pasillo (ue el mago ten"a enfrente. Lle!aba una enorme espada negra, en un pu%o del tama%o de un jam n. : 3T5 8dijo .run, inseguro. : Ajaj#. 1" 8respondi BinceCind8. .run, 3!erdad5 <$u#nto tiempo sin !ernos= 3?u/ te trae por a(u"5 .run se%al el E(uipaje. : Eso 8dijo. El esfuer-o mental de mantener tal con!ersaci n pareci agotar a .run. : 7"o 8a%adi luego en un tono (ue combinaba afirmaci n, reclamaci n, amena-a y ultim#tum. : )ertenece a 'osflores, a(u" presente 8dijo BinceCind8. .abr# propina. 6o lo to(ues. 'e repente, se dio cuenta de (ue a(uello era lo ltimo (ue deb"a decir, pero .run ya
hab"a empujado a 'osflores y se acercaba al E(uipaje... ...al (ue de repente le salieron las patas, retrocedi y abri la tapa en gesto amena-ador. *ajo la incierta lu-, BinceCind crey !er hileras de dientes enormes, tan blancos como la madera de haya. : .run 8dijo r#pidamente8, hay algo (ue debes saber. .run !ol!i hacia /l un rostro asombrado. : 3?u/5 8pregunt . : Es algo sobre nmeros. 7ira, ya sabes (ue si sumas siete y uno, o cinco y tres, o si restas dos de die-, te sale un nmero. 7ientras estemos a(u", no lo pronuncies, y (ui-# tengamos una oportunidad de salir !i!os. @ s lo muertos. : 3?ui/n es /ste5 8pregunt 'osflores. Ten"a en las manos una jaula (ue acababa de sacar de las profundidades m#s rec nditas del E(uipaje. )arec"a llena de lagartos rosa, bastante enfurru%ados. : 1oy .run 8dijo, orgulloso. Luego, mir a BinceCind. : 3?u/5 8repiti . : 1implemente, no lo digas, 3!ale5 8pidi el mago. $ontempl la espada (ue .run lle!aba en la mano. Era negra, pero de esa clase de negro (ue no es tanto un color como un cementerio de colores, y ten"a un ornamento de inscripciones rnicas por toda la hoja. )ero lo m#s llamati!o era el ligero brillo octarino (ue la en!ol!"a. La espada tambi/n debi de !erle, por(ue habl repentinamente con una !o- (ue era como una garra al ara%ar el cristal.
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: ?u/ raro 8dijo8. 3)or (u/ no puede decir ocho5 @$.@, ocho, ocho, repitieron los ecos. En lo m#s profundo de la tierra, se oy un le!e chirrido. ; los ecos, aun(ue fueron bajando de !olumen, se negaron a morir. Bebotaban de pared a pared, cru-#ndose y !ol!i/ndose a cru-ar. La lu- !ioleta fluctuaba al ritmo del sonido. : <Lo has hecho= 8grit BinceCind8. <Te dije (ue no dijeras ocho= 1e detu!o y se lle! las manos a la boca. )ero la palabra ya estaba en el aire, reuni/ndose con sus compa%eras en el susurro general. BinceCind dio media !uelta para huir, pero de repente el aire parec"a m#s espeso (ue la mela-a. La descarga de magia m#s poderosa (ue hab"a sentido en su !ida se intensificaba por momentos. $uando se mo!i , con dolorosa lentitud, sus miembros dejaron un rastro de chispas doradas al dibujar su silueta en el aire. Tras /l, se oy un crujido cuando la gran losa octagonal se al- en el aire y se mantu!o un instante sobre un canto antes de estrellarse contra el suelo. Algo delgado y negro rept fuera del agujero y se le enrosc al tobillo. Grit al caer pesadamente contra las !ibrantes baldosas. El tent#culo empe- a tirar de /l, arrastr#ndole por el suelo. Luego !io frente a /l a 'osflores, (ue le tend"a las manos. 1e agarr desesperado a los bra-os del hombrecillo, y los dos (uedaron tendidos en el suelo, cara contra cara. Aun as", BinceCind sigui desli-#ndose. : 3A (u/ te has agarrado5 8jade . : <An8nada= 8respondi 'osflores8. 3?u/ pasa5 : 3<A ti (u/ te parece=5 <Algo tira de m" hacia ese agujero= : @h, BinceCind, lo siento... : <)ues si t lo sientes, imag"nate yo= 1e oy un ruido como el de una sierra, y la presi n sobre las piernas de BinceCind ces bruscamente. El mago !ol!i la cabe-a y !io a .run acuclillado junto al agujero. 1u espada no era m#s (ue una mancha borrosa mientras cortaba los tent#culos (ue se precipitaban contra /l.
'osflores ayud a BinceCind a ponerse de pie y los dos se aga-aparon tras la losa del altar, obser!ando la man"aca figura (ue luchaba contra los in(uisiti!os miembros. : 6o ser!ir# de nada 8dijo BinceCind8. El Emisor puede materiali-ar tent#culos. Eh, 3(u/ haces5 'osflores acoplaba febrilmente la jaula con los lagartos a la caja de dibujos, ya montada sobre un tr"pode. : <?uiero tener un recuerdo de esto= 8murmuraba8. <Es estupendo= 37e oyes, duende5 El duende de las pinturas abri la pe(ue%a escotilla, ech un bre!e !ista-o a la escena (ue se desarrollaba junto al agujero y desapareci hacia el interior de la caja. BinceCind salt cuando algo le ro- la pierna, y pisote con el tal n un tent#culo atre!ido. : Vamos 8dijo8, es momento de largarnos.
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$ogi a 'osflores por el bra-o, pero el turista se resisti . : 3.uir y dejar a .run con esa cosa5 BinceCind le mir , sin comprender. : 3)or (u/ no5 8pregunt 8. Es su trabajo. : <)ero le matar#= : )odr"a ser peor 8se%al el mago. : 3$ mo5 : )odr"a matarnos a nosotros. 8La l gica de BinceCind era aplastante8. <Vamos= 'osflores se sobresalt . : <Eh= 8e4clam 8. <.a cogido a mi E(uipaje= Antes de (ue BinceCind pudiera deternerle, 'osflores rode el agujero a toda !elocidad y corri hacia la caja, (ue intentaba infructuosamente morder con su tapa el tent#culo (ue la ten"a prisionera. El hombrecillo empe- a patear el tent#culo con furia. @tro ap/ndice escap de la escabechina organi-ada por .run, y le rode la cintura. El mismo .run era ya una forma imposible de distinguir entre las largas cintas (ue le estrujaban. 7ientras BinceCind miraba horrori-ado, la espada fue arrancada de la mano del h/roe y se precipit contra la pared. : <Tu hechi-o= 8grit 'osflores. BinceCind no se mo!i . Estaba !iendo la $osa (ue sal"a del agujeroG era un ojo enorme (ue le miraba directamente. )eg un salto cuando un tent#culo le rode la cintura. Las palabras del hechi-o subieron imparables por su garganta. Abri la boca como en sue%os, y dio forma a la primera s"laba b#rbara. @tro tent#culo sali disparado como un l#tigo y se le enrosc al cuello, ahog#ndole. 2n BinceCind atragantado y tambaleante fue arrastrado por el suelo. 2n bra-o tembloroso agarr la caja de cuadros de 'osflores, (ue trataba de huir sobre su tr"pode. La blandi por puro instinto, como sus antepasados habr"an blandido una piedra contra un tigre merodeador. <1i tu!iera espacio suficiente para lan-arla contra el @jo...= El @jo llenaba todo el uni!erso frente a /l. BinceCind sinti (ue la !oluntad se le escapaba como el agua por un colador. 'elante de /l, los entumecidos lagartos se remo!ieron en su jaula, adosada a la caja de cuadros. 9rracionalmente, igual (ue un hombre a punto de ser decapitado se fija en las manchas y tajos en el toc n del !erdugo, BinceCind ad!irti (ue ten"an unas colas muy largas, de color a-ul blan(uecino, y se dio cuenta de (ue palpitaban en se%al de alarma. 7ientras era arrastrado hacia el @jo, el aterrado BinceCind al- la caja para protegerse. En a(uel momento, oy la !o- del duende de los cuadros.
: Est#n casi a punto, no puedo contenerlas m#s. 1onre"d todos, por fa!or. .ubo un...
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...rayo de lu- tan blanca, tan brillante... ...(ue no parec"a lu- en absoluto. *el81hamharoth grit . >ue un sonido (ue empe- en el punto m#s lejano de la escala ultras nica y termin en algn lugar de los intestinos de BinceCind. )or un momento, los tent#culos se (uedaron tan r"gidos como palos, y despu/s dispersaron sus di!ersas cargas por toda la habitaci n, antes de agruparse, protectores, en torno al maltratado @jo. Toda la masa cay en el agujero y, un segundo m#s tarde, !arias docenas de tent#culos resurgieron para !ol!er a colocar la losa en su sitio. 'ejaron buen nmero de miembros atrapados alrededor del borde. .run cay rodando, choc contra una pared, y se puso en pie de un salto. Encontr su espada y comen- a masacrar met dicamente los bra-os atrapados. BinceCind sigui tendido en el suelo y se concentr para no !ol!erse loco. 2n sonido a madera hueca le hi-o !ol!er la cabe-a. El E(uipaje hab"a aterri-ado sobre su tapa cur!a. Ahora se remo!"a furioso e impotente, y agitaba al aire sus patitas. $asi sin fuer-as, BinceCind mir a su alrededor en busca de 'osflores. El hombrecillo se hab"a estampado contra una pared, pero al menos gem"a. El mago se arrastr dolorosamente por el suelo. : 3?u/ demonios ha sido eso5 8susurr . : 3)or (u/ eran tan brillantes5 8murmur 'osflores8. <'ioses, mi cabe-a...= : 3'emasiado brillantes5 8se asombr BinceCind. 7ir al otro lado de la habitaci n, hacia la jaula adosada a la caja de cuadros. Los lagartos prisioneros, ahora mucho m#s delgados, le miraban con inter/s. : Las salamandras 8gimi 'osflores8. El cuadro saldr# sobree4puesto, seguro... : 31on salamandras5 8pregunt BinceCind, incr/dulo. : $laro. 2n accesorio de lo m#s corriente. BinceCind se tambale hacia la caja y la recogi . .ab"a !isto salamandras en otras ocasiones, claro, pero eran espec"menes pe(ue%os. Adem#s, las (ue !io, flotaban en un recipiente en escabeche, en el 7useo de $uriosidades *iol gicas instalado en los s tanos de la 2ni!ersidad 9n!isible, ya (ue las salamandras eran una especie e4tinta alrededor del 7ar circular. 9ntent recordar lo poco (ue sab"a sobre ellas. Eran criaturas m#gicas. Adem#s, carec"an de boca, pues se alimentaban nicamente de las radiaciones de octarino emitidas por el sol del 7undodisco, (ue absorb"an a tra!/s de la piel. Tambi/n absorb"an el resto de la lu- solar, por supuesto, y la almacenaban en un saco interno especial hasta (ue la e4cretaban de manera normal. 2n desierto habitado por salamandras de 7undodisco estar"a tan iluminado de noche como de d"a. BinceCind las dej en el suelo y asinti con gesto sombr"o. $on toda la lu- octarina (ue hab"a en a(uel lugar m#gico, las criaturas se hab"an atracado a modo. Luego, la naturale-a sigui su curso. La caja de cuadros se apart sobre su tr"pode. BinceCind tom punter"a y le lan- una patada, pero fall . Empe-aba a detestar la madera de peral sabio. Algo diminuto le aguijone la mejilla. Lo apart , irritado.
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1e !ol!i bruscamente al o"r de pronto un sonido chirriante, y escuch una !o- (ue era como un cuchillo cortando seda. : Esto es muy poco digno. : $#llate 8orden .run. Estaba usando a 0ring para al-ar la cubierta del altar. 7ir a BinceCind y sonri . Al menos, BinceCind prefiri creer (ue a(uella mueca era una sonrisa.
: 7agia poderosa 8coment el b#rbaro, mientras presionaba fuertemente con la (uejumbrosa espada, sostenida en una mano del tama%o de un jam n8. Ahora compartimos el tesoro, 3eh5 BinceCind gru% cuando algo pe(ue%o y duro le golpe la oreja. .ab"a una r#faga de !iento, aun(ue apenas se notaba. : 3$ mo sabes (ue hay un tesoro a(u"5 8pregunt . .run hi-o presi n y consigui meter los dedos bajo la losa. : *ajo un man-ano, encuentras man-anas 8dijo8. *ajo un altar, encuentras tesoros. L gica. Apret los dientes. La piedra se tambale y cay pesadamente hacia un lado. Esta !e-, algo golpe con fuer-a la mano de BinceCind. El mago lan- un -arpa-o al aire y mir lo (ue hab"a atrapado. Era una piedrecita con cinco m#s tres lados. Al- la !ista hacia el techo. 3'eb"a temblar as"5 .run tarareaba una melod"a mientras sacaba cuero desmenu-ado del altar profanado. El aire crepitaba, brillaba y susurraba. *risas intangibles ci%eron la tnica del mago, la agitaron y le arrancaron remolinos de chispas a-ules y !erdes. Alrededor de la enlo(uecida cabe-a de BinceCind, esp"ritus a medio formar aullaban y temblaban mientras algo los absorb"a. 9ntent al-ar una mano. 9nmediatamente, la !io rodeada de una brillante corona octarina. El creciente !iento m#gico rug"a al pasar. El !enda!al a-ot la habitaci n sin le!antar una mota de pol!o, pero a BinceCind le estaba !ol!iendo los p#rpados del re!/s. Gem"a por los tneles, con un aullido (ue rebotaba enlo(uecido de piedra en piedra. 'osflores se tambaleaba, doblado por las garras del !iento astral. : 3?u/ demonios es esto5 8grit . BinceCind se !ol!i a medias. 9nmediatamente, el !iento aullante le dio de lleno y estu!o a punto de arrancarle del suelo. Bemolinos de fen menos sobrenaturales giraban en el aire y se le agarraban a los pies. El bra-o de .run sali disparado y sujet al mago. 2n momento m#s tarde, 'osflores y /l !ol!"an a estar junto al altar destro-ado, y yac"an jadeantes en el suelo. $erca de ellos, la espada parlante 0r"ng brillaba. La tempestad sacud"a su campo m#gico. : <Ag#rrate= 8grit BinceCind. : <Ese !iento= 8chill 'osflores8. 3'e d nde !iene5 3.acia d nde sopla5 7ir el rostro de BinceCind, una m#scara de terror puro. Esto le hi-o redoblar sus fuer-as para agarrarse a la piedra. : Estamos perdidos 8murmur BinceCind, al o"r (ue el techo cruj"a y se tambaleaba8. 3'e d nde !ienen las sombras5 <.acia all" es hacia donde sopla el !iento=
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Lo (ue suced"a e4actamente, como bien sab"a el mago, era (ue el insultado esp"ritu de *el81hamharoth se hund"a en los m#s profundos planos astrales de los muertos. 1u misma esencia se arrancaba de las piedras y se precipitaba hacia la regi n (ue, segn los sacerdotes m#s fidedignos de 7undodisco, se encontraba a la !e- en el subsuelo y en @tro Lugar. )or tanto, su templo (uedaba a merced del Tiempo, (uien durante !ergon-osos milenios se hab"a negado a pasar por all". Ahora, el peso acumulado de todos a(uellos segundos reprimidos, liberados bruscamente, ca"a sin piedad sobre las piedras indefensas. .run !io en el techo las fisuras cada !e- m#s anchas, y suspir . 1e lle! dos dedos a la boca y emiti un silbido. )or e4tra%o (ue pareciera, el sonido aut/ntico reson por encima del falso, pro!ocado por el creciente torbellino astral (ue se formaba en medio de la gran losa octogonal. Le sigui un eco !ac"o (ue sonaba como huesos rebotando. ; luego les lleg otro ruido (ue no ten"a nada de e4tra%oG los cascos de un caballo al galope. El caballo de batalla de .run entr , cru-ando un arco (ue se derrumbaba por
momentos, y se detu!o junto a su amo, con las crines a-otadas por el !enda!al. El b#rbaro consigui ponerse en pie y meti las bolsas del tesoro en una saca (ue colgaba de la silla. Luego, de un salto, mont sobre la bestia. Agarr a 'osflores por el cogote y le cru- sobre el ar- n. $uando el caballo dio media !uelta, BinceCind salt a la desesperada y aterri- detr#s de .run, (ue no puso ninguna objeci n. El caballo trot con paso seguro por los tneles, saltando sobre repentinos montones de escombros y es(ui!ando h#bilmente las enormes piedras (ue ca"an del techo. 7ientras se agarraba con todas sus fuer-as, BinceCind mir a su espalda. 6o era de e4tra%ar (ue el caballo se mo!iera con tanta rapide-. 7uy cerca, trotando bajo la fluctuante lu- !ioleta, le segu"an un gran cofre de aspecto ominoso y una caja de dibujos (ue corr"a peligrosamente sobre sus tres patas. La madera de peral sabio era tan h#bil para seguir a su amo donde(uiera (ue fuese (ue con ella se fabricaban tradicionalmente los tesoros funerarios de los emperadores muertos... Llegaron al e4terior un momento antes de (ue el arco octogonal se derrumbara sobre s" mismo. El sol brillaba ya en el cielo. Tras ellos, una columna de pol!o se al-aba mientras el templo se hund"a sobre s" mismo, pero no !ol!ieron la !ista atr#s. >ue una pena, por(ue 'osflores podr"a haber obtenido pinturas poco comunes hasta para los est#ndares de 7undodisco. .ab"a mo!imiento entre las ruinas humeantes. 2na alfombra !erde parec"a crecer sobre ellas. Luego brot un robleG las ramas estallaron como un cohete !erdoso, y alcan- una edad !enerable incluso antes de (ue las yemas terminaran de !ibrar. 2n haya estall como una seta madura y podrida, y cay formando un pol!illo de madera entre sus agresi!os reto%os. El templo estaba ya medio enterrado entre piedras musgosas. )ero el Tiempo, (ue en un principio se lan-ara a lo bestia, hac"a ahora un trabajo m#s concien-udo. La hir!iente interacci n entre magia decadente y entrop"a en ascenso rugi colina abajo y sobrepas al !elo- caballo, cuyos jinetes, criaturas del Tiempo, no notaron nada en absoluto. )ero a-ot el bos(ue encantado con el l#tigo de los siglos. : 9mpresionante, 3eh5 8se%al una !o- junto a la rodilla de BinceCind, cuando el caballo salt un mont n de madera putrefacta y hojas ca"das.
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La !o- ten"a un tono met#lico escalofriante. BinceCind baj la !ista hacia la espada 0ring. .ab"a dos rub"es incrustados en el pomo. Al mago le dio la impresi n de (ue le miraban. 'esde la periferia pantanosa del bos(ue, obser!aron la batalla entre los #rboles y el Tiempo, batalla (ue s lo pod"a tener un final. Era una especie de espect#culo teloneroG el nmero principal se desarrollaba ante ellos, y consist"a en la muerte de un oso (ue se hab"a acercado incautamente hasta (uedar al alcance del arco de .run. BinceCind obser! a .run por encima de su raci n de carne grasienta. $omprendi (ue el .run (ue ejerc"a como h/roe era muy diferente del .run bebedor y pendenciero (ue se pasaba de cuando en cuando por An,h87orpor,. Era cauteloso como un gato, #gil como una pantera, y parec"a estar mucho m#s en su elemento. E; he sobre!i!ido a *el81hamharoth 8pens BinceCind8. <Es fant#stico=F 'osflores ayudaba al h/roe a e4aminar los tesoros robados del templo. $onsist"an sobre todo en plata, en la (ue se hab"an engar-ado desagradables piedras color prpura. En el mont n destacaban muchas representaciones de ara%as, pulpos y del octario trepador de las llanuras del Eje. BinceCind trat de ignorar la !o- chirriante (ue hablaba junto a /l. >ue intil. : ...luego pertenec" al *aj# de Bedurat, y represent/ un importante papel en la batalla del Gran 6ef, donde recib" esa pe(ue%a melladura (ue (ui-# hayas ad!ertido en mi hoja, cerca del pomo 8dec"a 0ring desde su hogar temporal entre la hierba8. Algn infiel lle!aba un collar de octhierro, algo muy poco deporti!o, aun(ue yo era m#s
afilada en a(uellos tiempos, claroG mi amo me utili-aba para cortar pa%uelos de seda en el aire y..., 3te aburro5 : 3Eh5 <@h, no, en absoluto= Es muy interesante 8respondi BinceCind, con los ojos fijos en .run. 3.asta (u/ punto se podr"a confiar en /l5 All" estaban, en bos(ues sal!ajes, rodeados de trolls... : Enseguida not/ (ue eras una persona instruida 8sigui 0ring8. Baramente cono-co a gente interesante y menos desde hace algn tiempo. Lo (ue de !erdad me gustar"a es colgar sobre una bonita repisa de chimenea, algn lugar hermoso y tran(uilo. En cierta ocasi n, me pas/ dos siglos en el fondo de un lago. : Eso debi de ser di!ertido 8coment BinceCind, con tono ausente. : )ues la !erdad, no 8replic 0ring. : 6o, supongo (ue no. : Lo (ue de !erdad me gustar"a es ser reja de arado. 6o s/ e4actamente en (u/ consiste, pero parece una e4istencia con objeti!o. 'osflores corri hacia el mago. : .e tenido una idea genial 8balbuce . : ;a 8asinti BinceCind d/bilmente8. 3)or (u/ no pedimos a .run (ue nos acompa%e a $hirm5 'osflores se sorprendi . : 3$ mo lo sabes5 8pregunto. : )ens/ (ue se te ocurrir"a 8dijo el mago.
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.run par un momento de acumular objetos de plata en las alforjas del caballo, y les sonri alentador. Luego, fij los ojos en el E(uipaje. : 1i !iene con nosotros, 3(ui/n nos atacar#5 8pregunt con!encido 'osflores. BinceCind se rasc la barbilla. : 3.run5 8sugiri . : <)ero si le sal!amos la !ida en el Templo= : *ueno, si por EatacarF (uieres decir EmatarF, no creo (ue lo haga 8respondi BinceCind8. 6o es su estilo. 1e limitar# a robarnos, nos atar# y nos dejar# para los lobos. 1upongo. : <Venga, !amos= : 7ira, esto es la !ida real 8salt BinceCind8. ?uiero decir, t !as por ah" con una caja llena de oro. 36o crees (ue cual(uiera en su sano juicio se agarrar"a a la oportunidad de (uit#rtelo5 E;o, por ejemplo 8a%adi mentalmente8. 1i no hubiera !isto lo (ue hace el E(uipaje con los dedos codiciosos.F 'e pronto, se le ocurri la respuesta. 7ir a .run, y luego a la caja de dibujos. El duende de los cuadros estaba haciendo la colada en una pe(ue%a tina, mientras las salamandras dormitaban en su jaula. : Tengo una idea 8dijo8. 3?u/ es lo (ue m#s les gusta a los h/roes5 : 3El oro5 : 6o. ?uiero decir, de !erdad. 'osflores frunci el ce%o. : 6o acabo de comprenderte 8dijo. BinceCind recogi la caja de dibujos. : .run 8llam 8, 3te importa !enir un momento5 Los d"as transcurrieron en pa- y tran(uilidad. $ierto, una pe(ue%a banda de trolls intent tenderles una emboscada en determinada ocasi n, y una partida de bandoleros casi les cogi despre!enidos cierta noche Kpero, con una gra!e falta de criterio, trataron de re!isar el E(uipaje antes de asesinar a los durmientesL. En ambas ocasiones, .run e4igi y obtu!o doble paga.
: 1i nos sucede algo malo 8le ad!irti BinceCind8, no (uedar# nadie para manejar la caja m#gica. 6o habr# m#s retratos de .run, 3comprendes5 .run asinti , con los ojos fijos en el ltimo dibujo. 7ostraba a .run en una pose heroica, con un pie sobre un mont n de trolls muertos. : T y yo y el amiguito 'osflores nos lle!amos o,ey 8le respondi 8. ?ui-# ma%ana podamos sacar un perfil mejor, 3o,ey5 En!ol!i cuidadosamente el dibujo en una piel de trol", y la meti en sus alforjas, con los otros. : )arece (ue tu sistema funciona 8se admir 'osflores cuando .run se adelant a caballo para e4aminar el camino.
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: $laro 8asinti BinceCind8. Lo (ue m#s les gusta a los h/roes son ellos mismos. : 1e te da muy bien utili-ar la caja de dibujos, 3sabes5 : 1". : Entonces, (ui-# te guste conser!ar esto. 'osflores le tendi un cuadro. : 3?u/ es5 8(uiso saber BinceCind. : <@h, nada= El dibujo (ue sacaste en el templo. BinceCind lo mir horrori-ado. All" se !e"a algo bordeado por unos atisbos de tent#culo. Algo enorme, calloso, !erticilado, con manchas de p cimas y mal enfocadoG un pulgar. : Es la historia de mi !ida 8dijo con cansancio. : T ganas 8dijo 1ino, empujando el mont n de almas hacia el otro lado del tablero de juego. Los dioses reunidos se relajaron. : .abr# otras partidas 8a%adi . La 'ama sonri a los dos ojos (ue eran como agujeros en el uni!erso. ; entonces, s lo (uedaron los restos de un bos(ue y una nube de pol!o en el hori-onte, (ue la brisa dispers . ;, sentada en un hito musgoso del camino, una figura negra y andrajosa. Ten"a el aspecto de alguien a (uien se ha dejado de lado injustamente, de (uien es temido y odiado pese a ser el nico amigo del pobre y el mejor m/dico para el mortalmente herido. Aun(ue la 7uerte carec"a por completo de ojos, !io alejarse a BinceCind con lo (ue en un rostro de rasgos m !iles habr"a sido un ce%o fruncido. La 7uerte, aun(ue siempre y en todos los tiempos estaba e4cepcionalmente ocupada, decidi (ue ahora ten"a un pasatiempo. A(uel mago la molestaba demasiado. )ara empe-ar, no acud"a a sus citas. : ;a te atrapar/, incauto 8dijo la 7uerte con una !o- (ue sonaba como la tapa de los atades de plomo al cerrarse de golpe8. <?ue me -ur-an si no te atrapo=
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EL SEUELO DEL WYRM La llamaban Hyrmberg, y se al-aba casi ochocientos metros por encima de un !alle !erdeG era una monta%a enorme, gris y puesta del re!/s. En la base s lo med"a unos metros de di#metro, pero luego se al-aba hacia las nubes ri-adas, cur!#ndose sua!emente hacia afuera como una trompeta in!ertida, hasta truncarse en una meseta de casi cuatrocientos metros de di#metro. All" arriba hab"a un pe(ue%o bos(ue, y la male-a ca"a en cascada por el borde. Tambi/n hab"a edificios, e incluso un riachuelo (ue ca"a en una catarata tan a-otada por el !iento (ue llegaba al suelo en forma de llu!ia. )ocos metros por debajo de la plataforma, se di!isaban tambi/n las entradas de muchas cue!as. Todas ten"an un aspecto regular, como abiertas groseramente a mano, de manera (ue en a(uella clara ma%ana oto%al, el Hyrmberg se al-aba entre las nubes como un palomar gigantesco.
)ero eso significar"a (ue las EpalomasF ten"an una en!ergadura de alas de unos cuarenta metros. : Lo sab"a 8dijo BinceCind8. Estamos en un campo de gran fuer-a m#gica. 'osflores y .run miraron a su alrededor a la pe(ue%a hondonada donde se hab"an detenido para almor-ar. Luego, se miraron el uno al otro. Los caballos pastaban tran(uilamente la sabrosa hierba junto al arroyo. 7ariposas amarillas re!oloteaban entre los arbustos. @l"a a romero, y el aire se llenaba con el -umbido de las abejas. En el asador, los jabal"es se tostaban poco a poco. .run se encogi de hombros y sigui ungi/ndose los b"ceps. ;a le brillaban. : )or m"... 8respondi . : Tira una moneda al aire 8pidi BinceCind. : 3?u/5 : Venga, tira una moneda. : @,ey 8accedi .run8. 1i con eso te conformas... 1e meti la mano en la bolsa y sac un pu%ado de cambio, sa(ueado en una docena de reinos. $on cierta cautela, eligi un cuarto de ioto plmbeo de Nchloty, y se lo puso sobre la purprea u%a del pulgar. : Elige 8dijo8. $ara o... 89nspeccion el re!erso con un gesto de concentraci n intensa8 una especie de pescado con patas. : $uando est/ en el aire 8respondi BinceCind. .run sonri y mo!i el pulgar. El ioto se ele! , girando. : $anto 8eligi BinceCind, sin mirar. La magia nunca muere, s lo desaparece. En ningn lugar de la amplia e4tensi n a-ul del 7undodisco era esto m#s e!idente (ue en a(uellas -onas donde se desarrollaron las grandes batallas de las Guerras 7#gicas, muy poco despu/s de la $reaci n. En a(uellos d"as, la magia en estado puro estaba al
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alcance de cual(uiera, y los )rimeros .ombres no tu!ieron ningn incon!eniente en utili-arla en su guerra contra los 'ioses. Los or"genes concretos de las Guerras 7#gicas se pierden en las nieblas del Tiempo. )ero los fil sofos del disco creen (ue, comprensiblemente, los )rimeros .ombres perdieron la cabe-a poco despu/s de su creaci n. Las batallas ulteriores fueron gigantescas y pirot/cnicasG el sol gir por el cielo, los mares hir!ieron, e4tra%as tormentas a-otaron la tierra, palomitas blancas aparecieron en la ropa de la gente, y la estabilidad del disco K(ue, recordemos, !iajaba por el espacio sobre los lomos de cuatro elefantes montados en una tortuga giganteL se !io en peligro. Los Altos Antiguos, ante (uienes hasta los dioses ten"an (ue responder, tomaron dr#sticas cartas en el asunto. Los dioses se !ieron relegados a las -onas superiores, los hombres fueron recreados bastante m#s pe(ue%os, y buena parte de la !ieja magia fue arrancada de la tierra. Esto no resol!i el problema de a(uellas -onas del disco (ue, durante las guerras, hab"an sufrido el impacto directo de un hechi-o. La magia fue des!aneci/ndose lentamente, a lo largo de los milenios. ;, al descomponerse, liber mir"adas de part"culas subastrales (ue distorsionaron gra!emente la realidad circundante... BinceCind, 'osflores y .run contemplaron la moneda. : 1", ha ca"do de canto 8dijo .run8. *ueno, eres un mago. 3; (u/5 : 6o hago... esa clase de hechi-os. : ?uieres decir (ue no puedes hacerlos. BinceCind le ignor , por(ue era !erdad. : 9nt/ntalo otra !e- 8sugiri . .run sac un pu%ado de monedas. Las dos primeras cayeron de la manera habitual. 9gual (ue la cuarta. La tercera
aterri- de canto y se mantu!o en e(uilibrio. La (uinta se transform en un pe(ue%o escarabajo amarillo, (ue huy enseguida. La se4ta, antes de alcan-ar el cenit, desapareci con un sonido agudo. 2n momento despu/s, se oy un trueno. : <Eh, (ue /sa era la plata= 8e4clam .run, poni/ndose de pie y al-ando la !ista8. <.a- (ue !uel!a= : 6o s/ d nde ha ido 8dijo d/bilmente BinceCind8. Lo m#s probable es (ue toda!"a siga acelerando. Las (ue tir/ al aire esta ma%ana an no han bajado. .run segu"a mirando al cielo. : 3$ mo5 8pregunt 'osflores. BinceCind suspir . Era lo (ue se tem"a. : .emos entrado en una -ona con un alto "ndice de magia. 6o me preguntes c mo. .ab"a una !e- un campo m#gico !erdaderamente poderoso (ue debi de generarse a(u", y estamos notando los efectos secundarios. : E4acto 8dijo un arbusto al pasar. .run baj la cabe-a bruscamente. : 3?uieres decir (ue estamos en uno de EesosF lugares5 8le pregunt 8. <V#monos de a(u"=
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: 1eguro 8asinti BinceCind8. 1i !ol!emos sobre nuestras huellas, (ui-# lo consigamos. )odemos detenernos cada ,il metro, m#s o menos, para lan-ar una moneda. 1e le!ant r#pidamente y empe- a guardarlo todo en las alforjas. : 3?u/5 8pregunt 'osflores. BinceCind se detu!o. : 7ira 8salt , al l"mite de su paciencia8. 6o discutas. V#monos. : Este lugar no est# mal 8dijo 'osflores8. 2n poco despoblado, nada mas... : 1" 8asinti BinceCind8, 3no es e4tra%o5 <V#monos= .ubo un ruido muy por encima de sus cabe-as, como un l#tigo de cuero contra una roca hmeda. Algo cristalino y confuso pas por encima de BinceCind, le!antando una nube de ceni-as del fuego. La carcasa del jabal" sali disparada del asador y subi como un cohete hacia el cielo. 1e des!i para e!itar un grupo de #rboles, endere- el rumbo, describi un circulo cerrado y se precipit hacia el Eje, dejando un rastro de gotas de grasa. : 3?u/ hacen ahora5 8pregunt el anciano. La jo!en miraba el cristal de adi!inaci n. : Van hacia la periferia a toda !elocidad 8inform 8. )or cierto, toda!"a lle!an esa caja con patas. El anciano dej escapar una risitaG un sonido e4tra%o y turbador en la cripta oscura y pol!orienta. : )eral sabio 8dijo8. 7uy notable. 1", creo (ue nos lo (uedaremos. )or fa!or, (uerida, enc#rgate de ello... antes de (ue salgan del alcance de tu poder. : <1ilencio o...= : 3@ (u/, Liessa5 8ri el anciano Ken a(uella penumbra, su manera de sentarse en la silla de piedra, desmadejado, ten"a algo de raroL8. ;a me has matado una !e-, 3recuerdas5 La chica gru% , se le!ant y se sacudi el pelo, furiosa. Ten"a la cabellera roji-a con destellos dorados. 'e pie, Liessa Hyrmbidder era un espect#culo magnifico. Estaba casi desnuda, a e4cepci n de un par de retales de liger"sima cota de mallas y las botas de montar, de piel iridiscente de drag n. En una bota, lle!aba prendida la fustaG de lo m#s normal, si se ten"a en cuenta (ue med"a tanto como una lan-a, y lle!aba pe(ue%as l#minas de acero en la punta. : 7i poder ser# m#s (ue suficiente 8dijo con frialdad. La figura borrosa pareci asentir, o al menos mo!er la cabe-a.
: Eso me dices siempre 8se%al . Liessa gru% de nue!o y sali de la habitaci n a -ancadas. 1u padre no se molest en mirar c mo se alejaba. 2na de las ra-ones era (ueD como lle!aba tres meses muerto, sus ojos no estaban en el mejor estado pos"ble. La otra era (ue, como mago 8aun siendo un mago muerto de ni!el (uince8, sus ner!ios pticos lle!aban mucho tiempo sintoni-ados para !er ni!eles y dimensiones muy lejanas de la
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realidad corriente, y no ser!"an de mucho para obser!ar lo mundanal. K'urante su !ida, los dem#s los !ieron con ocho facetas, y e4tra%amente insectibles.L Adem#s, como ahora estaba suspendido en el estrecho espacio entre el mundo de los !i!os y el mundo sombr"o y oscuro de la 7uerte, pod"a !er la $ausalidad entera. )or eso, aparte de albergar una ligera esperan-a de (ue esta !e- muriera su retorcida hija, no dedic sus considerables poderes a a!eriguar m#s cosas sobre los tres !iajeros (ue se alejaban al galope, desesperadamente, de su reino. A muchos cientos de metros, Liessa, (ue estaba de un humor e4tra%o, bajaba a -ancadas los gastados escalones (ue lle!aban al cora- n hueco del Hyrmberg, seguida por una docena de +inetes. 31er"a /sta la oportunidad5 ?ui-# all" estaba la lla!e para abrir la cerradura, la lla!e del trono del Hyrmberg. )or supuesto, era suya por derecho, pero la tradici n dec"a (ue s lo un hombre pod"a regir el Hyrmberg. Eso enfurec"a a Liessa. ;, cuando estaba furiosa, sus dragones sal"an especialmente grandes y espantosos. 1i tu!iera un hombre, las cosas ser"an diferentes. 2n hombre (ue, preferentemente, fuera un tipo grande, sin fondos y de escasa inteligencia. Alguien (ue hiciera lo (ue ella dijese... El m#s corpulento de los tres (ue ahora hu"an de las tierras drag n podr"a ser!irle. ;, si no era as", los dragones siempre estaban hambrientos y hab"a (ue alimentarles con regularidad. Ella se encargar"a de (ue los dragones fueran espantosos. *ueno, m#s espantosos (ue de costumbre. La escalera atra!esaba un arco de piedra, y terminaba en una estrecha cornisa, cerca del techo de la gran ca!erna donde los Hyrms descansaban en sus perchas. 'esde la minada de entradas situadas en las paredes, los rayos del sol cru-aban la sala pol!orienta como !aras de #mbar en las (ue se conser!aran un millar de insectos dorados. Abajo, no re!elaban nada m#s (ue una ligera niebla. Arriba... Las anillas de caminar empe-aron a acercarse a la cabe-a de Liessa hasta (ue, al-ando la mano, pudo agarrar una. .ab"an hecho falta un buen nmero de alba%iles durante un buen nmero de a%os para cla!ar los pitones de todos, y usaban su propio trabajo para seguir progresando. )ero, aun as", no eran nada comparados con las ochenta y ocho anillas grandes (ue se arracimaban cerca de la cima de la cpula. @tras cincuenta se perdieron en los !iejos tiempos, cuando cientos de escla!os sudorosos Khab"a escla!os de sobra en los primeros d"as del )oderL los al-aron hasta su lugar, y las grandes anillas se estrellaron contra las profundidades, arrastrando con ellos a sus desdichados manipuladores. )ero consiguieron instalar ochenta y ocho, grandes como arcos iris, o4idados como la sangre. 'e ellos... Los dragones sienten la presencia de Liessa. 2na brisa recorre la ca!erna cuando ochenta y ocho pares de alas se despliegan como un complicado rompecabe-as. Grandes cabe-as con ojos !erdes multifacetados se inclinan hacia ella. Las bestias son toda!"a ligeramente transparentes. 7ientras los hombres (ue la rodean cogen sus botas8gancho de las estanter"as, Liessa se concentra en una !isuali-aci n plena. 1obre ella, en el aire (ue huele a moho, los dragones se hacen !isibles por completo, y las escamas de bronce reflejan los rayos del sol. La mente de Liessa
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palpita, pero ahora (ue el poder fluye en toda su intensidad, puede permitirse pensar
en otras cosas con apenas un esfuer-o de concentraci n. Ella tambi/n se sujeta las botas8gancho, y da una gr#cil !oltereta para sujetar sus ganchos en un par de anillas de andar por el techo, con un ligero chas(uido. 1 lo (ue, ahora, est# en el suelo. El mundo ha cambiado. 1e encuentra de pie, al borde de un foso profundo o un cr#ter sembrado de pe(ue%as anillas por las (ue los jinetes drag n se mue!en con un paso oscilante. En el centro del enorme foso, sus grandes monturas aguardan entre la manada. 7ucho m#s arriba (uedan las lejanas rocas del suelo de la ca!erna, descoloridas por siglos de deposiciones de drag n. Liessa se mue!e con esa facilidad armoniosa (ue es su segunda naturale-a, y camina hacia su propio drag n, Laolith, (ue gira su gran cabe-a e(uina hacia ella. Tiene las fauces manchadas de grasa de cerdo. EEstaba deliciosoF, dice mentalmente a Liessa. : <$re" haberte dicho (ue nada de luchas en solitario= 8le espeta ella. ETen"a hambre, Liessa.F : Agu#ntate, pronto podr#s comer caballos. ELas riendas se nos meten entre los dientes. 36o hay guerreros5 6os gustan los guerreros.F Liessa coloca la escalera de montar, y cierra las piernas en torno al cuello correoso de Laolith. : El guerrero es m"o. .ay otros dos, /sos puedes (ued#rtelos. 2no parece ser una especie de mago 8a%ade Liessa como para darle #nimos. E*ueno, t ya sabes lo (ue pasa con los magos. A la media hora de comerte uno, ya te apetece otroF, gru%e el drag n. E4tiende las alas y se deja caer. : <6os alcan-an= 8chill BinceCind. 1e agach toda!"a m#s sobre el cuello del caballo, y gimi . 'osflores trataba de mantenerse a su altura, mientras giraba la cabe-a para contemplar a las bestias !oladoras. : <6o lo entiendes= 8e4clam el turista, por encima del temible batir de las alas8. <Toda mi !ida he deseado !er un drag n= : 3'esde dentro5 8le grit BinceCind8. <$abalga y calla= A-ot a su caballo con las riendas y se concentr en el bos(ue al (ue se dirig"an, tratando de acercarlo a base de fuer-a de !oluntad. *ajo los #rboles, estar"an a sal!o. *ajo los #rboles, los dragones no pod"an !olar... @y el batir de las alas antes de (ue las sombras se cerraran a su alrededor. 1e peg a la silla por puro instinto, y sinti el aguij n del dolor cuando algo agudo le tra- una raya entre los hombros. Tras /l, .run grit , pero m#s parec"a un aullido de rabia (ue de dolor. El b#rbaro se hab"a dejado caer entre los arbustos, y desenfundaba la espada negra, 0ring. La blandi mientras otro de los dragones se dispon"a a hacer una segunda pasada rasante.
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: <6ingn jodido lagarto me hace eso= 8rugi . BinceCind se inclin y agarr las riendas de 'osflores. : <Vamos= 8siseo. : )ero los dragones... 8respondi 'osflores, en una especie de trance. : <A la mierda con...= 8empe- a decir el mago. 1e detu!o en seco. @tro drag n se hab"a apartado del c"rculo de puntos (ue sobre!olaba sus cabe-as, y planeaba hacia ellos. BinceCind solt el caballo de 'osflores, maldijo amargamente y espole a su montura hacia los #rboles, en solitario. 6o !ol!i la !ista atr#s al o"r la repentina conmoci n y, cuando una sombra pas sobre /l, no hi-o m#s (ue estremecerse d/bilmente y agarrarse m#s an a las crines del caballo. Luego, en !e- del dolor desgarrador (ue esperaba, sinti una serie de golpes cuando el
aterrado animal pas bajo las ramas de los #rboles. El mago intent sujetarse, pero otra rama baja, m#s testaruda (ue las otras, le derrib de la silla. Lo ltimo (ue oy antes de (ue las destellantes luces a-ules de la inconsciencia se cerraran sobre /l fue un agudo grito reptilesco de frustraci n, y el paso de unas -arpas sobre las copas de los #rboles. $uando despert , un drag n le mirabaD al menos, miraba en su direcci n. BinceCind gimi , trat de abrirse camino en el musgo con los om platos, y jade cuando le lleg el latiga-o de dolor. Entre las nieblas del dolor y el miedo, mir de nue!o al drag n. La criatura estaba posada en la rama de un gran roble seco, a algunos cientos de metros. Ten"a las alas de un color entre el bronce y el oro, firmemente en!ueltas alrededor del cuerpo, pero la gran cabe-a e(uina giraba de un lado a otro sobre un cuello asombrosamente prensil. Estaba escudri%ando el bos(ue. Tambi/n era semitransparente. Aun(ue el sol le arrancaba destellos de las escamas, BinceCind distingu"a con claridad las siluetas de las ramas (ue hab"a tras /l. En una de ellas se sentaba un hombre, empe(ue%ecido por el reptil. )arec"a estar desnudo, a e4cepci n de un par de botas altas, una bolsa de piel junto a la ingle y un casco de cresta alta. 7ec"a pere-osamente una espada corta, y contemplaba las copas de los #rboles como alguien (ue lle!a a cabo una misi n tan aburrida como poco atracti!a. 2n escarabajo empe- a trepar laboriosamente por la pierna de BinceCind. El mago se pregunt cu#nto da%o pod"a hacer un drag n medio s lido. ?ui-# no hiciera m#s (ue medio matarle. 'ecidi no (uedarse para a!eriguarlo. 7o!iendo los talones, las puntas de los dedos y los msculos de los hombros, BinceCind se desli- hacia un lado, hasta (ue el follaje ocult el roble y a sus ocupantes. Luego, se puso en pie y corri entre los #rboles. 6o ten"a un destino concreto en mente, al igual (ue no ten"a pro!isiones ni caballo. )ero, mientras tu!iera piernas, pod"a huir. Los helechos y las -ar-as le a-otaron, pero ni si(uiera los sinti . $uando hubo puesto cosa de ,il metro y medio entre el drag n y /l, se detu!o y se dej caer contra un #rbol, (ue le habl . : Eh 8le dijo.
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Temeroso de lo (ue pod"a !er, BinceCind dej (ue su mirada se desli-ase hacia arriba. 9ntent concentrarse en algunos tro-os inocuos de corte-a y hojas, pero el aguij n de la curiosidad le oblig por fin a dejarlos atr#s. )or ltimo, fij los ojos en una espada negra, cla!ada en una rama (ue colgaba sobre su cabe-a. : 6o te (uedes ah" mirando 8dijo la espada Kcon una !o- (ue era como el sonido de un dedo al pasar por el borde de una gran copa de !ino !ac"aL. 1#came de a(u". : 3?u/5 8respondi BinceCind, con el cora- n toda!"a al galope. : ?ue me sa(ues de a(u" 8insisti 0ring8. @ lo haces, o me pasar/ el pr 4imo mill n de a%os en un yacimiento de carb n. 3Te he hablado alguna !e- sobre a(uella ocasi n en (ue me lan-aron a un lago, all# por...5 : 3?u/ les ha pasado a los dem#s5 8pregunt BinceCind, (ue an se agarraba desesperadamente al #rbol. : @h, les han cogido los dragones. 9gual (ue a los caballos. ; a esa caja con patas. A m" tambi/n me lle!aban, pero .run me dej caer. .as tenido suerte, 3eh5 : *ueno... 8empe- BinceCind. 0ring le ignor . : 1upongo (ue tienes prisa por rescatarles 8a%adi . : *ueno... : )ues en cuanto me sa(ues de a(u", podemos empe-ar. BinceCind mir de soslayo a la espada. .asta a(uel momento, un intento de rescate
hab"a estado tan en ltimo lugar de su mente (ue, si algunas especulaciones a!an-adas sobre la naturale-a y forma de la multiplicidad dimensional del uni!erso eran correctas, estaba e4actamente en primer lugar. )ero una espada m#gica era un objeto muy !alioso... ; le (uedaba un largo camino de !uelta a casa, donde(uiera (ue estu!iese eso... 1e encaram al #rbol y estir el bra-o por la rama. 0ring estaba firmemente enterrada en la madera. BinceCind agarr el pomo y tir , hasta (ue unas lucecitas brillaron ante sus ojos. : 9nt/ntalo otra !e- 8le anim la espada. BinceCind gimi y apret los dientes. : )odr"a haber sido peor 8le consol 0ring8. )odr"a estar cla!ada en un yun(ue. El mago gru% , pensando en posibles hernias. : Tengo una e4istencia multidimensional 8le e4plic la espada. : 3Eh5 : .e tenido muchos nombres, 3sabes5 : Asombroso 8respondi BinceCind entre dientes. Tir hacia atr#s, y la espada (ued libre. )arec"a sorprendentemente ligera. $uando estu!o otr# !e- en el suelo, decidi informarla adecuadamente. : ;o no creo (ue sea buena idea intentar rescatarles 8dijo8 ?ui-# sea mejor (ue !ol!amos a la ciudad y organicemos una partida de sal!amento.
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: Los dragones se fueron en direcci n Eje 8se%al 0ring8. 'e todos modos, sugiero (ue empecemos por el (ue se (ued en los #rboles. : Lo siento, pero... : <6o puedes abandonarles a su destino= BinceCind se sorprendi . : 36o5 : 6o, no puedes. 7ira, ser/ sincera contigo. .e trabajado con materiales mejores (ue t, pero es eso o... 3has pasado alguna !e- un mill n de a%os en un yacimiento de carb n5 : 7ira, yo... : )ues si no dejas de discutir, te cortar/ la cabe-a. BinceCind !io (ue su propio bra-o se doblaba, hasta (ue la resplandeciente hoja de la espada estu!o a un cent"metro de su garganta. 9ntent abrir los dedos para dejarla caer. 6o le obedecieron. : <6o s/ hacer de h/roe= 8grit . : ;o te ense%ar/. *ronce )sepha dej escapar un gru%ido gutural. 0=sdra, el jinete drag n, se inclin hacia adelante y mir de reojo hacia el claro. : ;a le !eo 8dijo. 1e balance con facilidad de rama en rama, y aterri- sua!emente sobre la hierba. 1ac la espada. $ontempl detenidamente al hombre (ue se acercaba. Era e!idente (ue el intruso no ten"a muchas ganas de abandonar su refugio entre los #rboles. Estaba armado, pero el jinete drag n obser! con cierto inter/s la e4tra%a manera en (ue sosten"a la espada frente a /l, estirando el bra-o para tenerla lo m#s lejos posible, como si le a!ergon-ara (ue le !ieran en semejante compa%"a. 0=sdra blandi su propia espada y compuso una amplia sonrisa cuando el mago se precipit hacia /l. Luego salt . 7#s tarde, s lo recordar"a dos cosas de la pelea. Bememorar"a la manera imposible en (ue la espada del mago describi una cur!a hacia arriba, golpeando a su propia arma con tal fuer-a (ue se la arranc de la mano. La segunda cosa 8y estaba seguro de (ue fue eso lo (ue le lle! a la derrota8 fue (ue el mago se tapaba los ojos con una mano.
0=sdra salt hacia atr#s para e!itar otro golpe, y cay cuan largo era sobre la hierba. $on un rugido, )sepha despleg las enormes alas y se lan- desde el #rbol. 2n momento m#s tarde, el mago estaba de pie sobre el jinete. : <'ile (ue, si me (uema, soltar/ la espada= 8le chillaba8. <; lo har/= <'"selo= <La soltar/= <'"selo= La punta de la espada negra pend"a sobre la garganta de 0=sdra. Lo e4tra%o del caso era (ue, ob!iamente, el mago luchaba contra ella, y el arma parec"a canturrear para si misma. : <)sepha= 8grit 0=sdra.
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El drag n dej escapar un rugido de desaf"o, pero interrumpi el picado (ue habr"a arrancado la cabe-a a BinceCind, y alete de !uelta al #rbol. : <.abla= 8chill BinceCind. 0=sdra le mir de reojo a lo largo de la espada. : 3?u/ (uieres (ue diga5 8pregunt . : 3$ mo5 : 'igo (ue (u/ (uieres (ue diga. : 3' nde est#n mis amigos5 <7e refiero al b#rbaro y al hombrecillo= : 1upongo (ue se los han lle!ado al Hyrmberg. BinceCind combati desesperadamente el tir n de la espada, tratando de cerrar su cerebro al murmullo sediento de sangre (ue le cantaba 0ring. : 3?u/ es un Hyrmberg5 : El Hyrmberg. 1 lo hay uno. Es .ogar 'rag n. : ; supongo (ue t esperabas para lle!arme all" tambi/n a m", 3no5 0=sdra dej escapar un grito in!oluntario cuando la punta de la espada le arranc una gota de sangre de la nue-. : 6o (uer/is (ue la gente sepa (ue ten/is dragones, 3eh5 8rugi BinceCind. El jinete drag n se distrajo lo suficiente como para asentir, y el resultado fue un corte de medio cent"metro en la garganta. BinceCind mir , desesperado, a su alrededor, y comprendi (ue iba a tener (ue seguir adelante con a(uello. : Entonces, perfecto 8dijo con todo el aplomo del (ue fue capa-8. Lo mejor para ti ser# (ue me lle!es a ese Hyrmberg del (ue hablas, 3no5 : 1e supone (ue tengo (ue lle!arte, pero muerto 8murmur 0=sdra de mal humor. BinceCind baj la !ista para mirarle y, poco a poco, sonri . Era un rictus amplio, man"aco y nada humor"stico. Era la clase de sonrisa (ue suele ir acompa%ada de pe(ue%os p#jaros (ue !an de un lugar a otro (uitando por(uer"a de entre los dientes a otros animales. : Tendr# (ue ser !i!o 8dijo BinceCind8. ; si (uieres (ue muera alguien, recuerda (ui/n tiene la espada por el mango. : <1i me matas, nada impedir# (ue )sepha acabe contigo= 8grit el postrado jinete drag n. : En ese caso, lo (ue har/ ser# ir cort#ndote en trocitos, poco a poco 8accedi el mago. Ensay de nue!o el efecto de la sonrisa. : 'e acuerdo, de acuerdo 8asinti 0=sdra de mala gana8. 3$rees (ue no tengo imaginaci n5 1ali de debajo de la espada, e hi-o una se%al al drag n, (ue plane hacia ellos. BinceCind trag sali!a. : 3?uieres decir (ue tenemos (ue ir montados en ese bicho5 8(uiso saber.
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0=sdra le mir desde%oso. La punta de 0ring segu"a dirigida hacia su cuello. : 3$ mo si no podr"amos llegar al Hyrmberg5
: 6i idea 8respondi BinceCind8. 3$ mo si no5 : Lo (ue (uiero decir es (ue no hay otra manera. @ !amos !olando, o no !amos. BinceCind mir otra !e- al drag n (ue ten"a delante. A tra!/s del animal, !e"a claramente la hierba sobre la (ue estaba tendido. )ero cuando toc con cautela una escama (ue era un simple reflejo de oro en el aire, le pareci s lida de sobra. En opini n del mago, los dragones deb"an e4istir del todo o no e4istir en absoluto. 2n drag n (ue s lo e4ist"a a medias era peor (ue cual(uiera de los dos e4tremos. : 6o sab"a (ue los dragones pudieran ser transparentes 8coment . 0=sdra se encogi de hombros. : )ues ya lo sabes. 1e subi al drag n con dificultad, ya (ue lle!aba a BinceCind colgado del cintur n. 2na !e- inc modamente a horcajadas, el mago traslad los blancos nudillos a un tro-o de arn/s muy con!eniente, y espole con sua!idad a 0=sdra con la punta de la espada. : 3.as !olado alguna !e-5 8le pregunt el jinete drag n sin !ol!er la !ista. : As", no. : 3?uieres algo para chupar5 BinceCind cla! los ojos en la nuca del hombre, y luego los baj hacia la bolsa de dulces rojos y amarillos (ue le estaba ofreciendo. : 3Es necesario5 8pregunt . : Es tradicional 8respondi 0=sdra8. )ero ha- lo (ue (uieras, claro. El drag n se le!ant , camin pesadamente por el prado y ech a correr. A !eces, BinceCind ten"a pesadillas en las (ue se tambaleaba sobre un lugar intangible, pero espantosamente alto, y !e"a el paisaje bajo /l, muy lejos, a tra!/s de las nubes. En estas ocasiones, sol"a despertarse con los tobillos sudorosos. 1e habr"a preocupado toda!"a m#s de saber (ue la pesadilla no era el !/rtigo habitual en el 7undodisco, como /l cre"a, sino el recuerdo retroacti!o de un suceso de su futuro. 2n suceso tan aterrador (ue hab"a generado ecos de miedo a lo largo de toda su e4istencia. &ste no era el suceso en cuesti n, pero le ser!"a admirablemente de pr#ctica. )sepha se abr"a camino hacia el aire con una serie de saltos (ue desencajar"an los huesos a cual(uiera. En el cenit del ltimo salto, despleg las alas con un chas(uido y las bati con una fuer-a (ue hi-o temblar los #rboles. Entonces, el suelo desapareci . 1e alej a sua!es impulsos. ;, de pronto, )sepha se ele!aba con una elegancia incre"ble. La lu- del sol arrancaba destellos de unas alas (ue segu"an siendo poco m#s (ue pel"culas doradas. BinceCind cometi el error de mirar hacia abajo, y se descubri a s" mismo atra!esando el drag n con la !ista para atisbar las copas de los #rboles abajo. 7ucho m#s abajo. 1e le encogi el est mago. $errar los ojos no ser!"a de gran cosa, por(ue as" dejaba rienda suelta a la imaginaci n. Lleg a un t/rmino medio fijando la !ista en una distancia concreta, y se
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dedic a contemplar con algo parecido a la indiferencia los pantanos y los bos(ues (ue pasaban bajo /l. El !iento le a-ot . 0=sdra se !ol!i un poco hacia /l para gritarle al o"doG : <$ontempla el Hyrmberg= BinceCind !ol!i poco a poco la cabe-a, cuidando de mantener a 0ring ligeramente apoyada sobre el lomo del drag n. 1us ojos deslumbrados !ieron la imposible monta%a in!ertida (ue surg"a del !alle cubierto de bos(ues, como una trompeta en una ba%era cubierta de moho. )ese a la distancia, alcan- a distinguir el le!e brillo octarino en el aire, indicador de un aura m#gica estable o, al menos 8la idea le hi-o atragantarse8... 3muchos milpi/s5 <Eso, al menos= : @h, no 8gimi . .asta mirar hacia el suelo era mejor (ue a(uello. *aj la !ista r#pidamente, y descubri (ue ya no !e"a la tierra a tra!/s del drag n. 7ientras planeaban en un
amplio c"rculo hacia el Hyrmberg, el animal iba ad(uiriendo una forma decididamente m#s s lida, como si una niebla dorada estu!iera inflando su cuerpo. )ara cuando tu!ieron el Hyrmberg delante, meci/ndose sua!emente contra el cielo, el drag n era tan s lido como una roca. A BinceCind le pareci !er un ligero rayo en el aire, como si algo procedente de la monta%a estu!iera enla-ando a la bestia. Ten"a la e4tra%a sensaci n de (ue alguna fuer-a estaba haciendo al drag n m#s s lido, m#s genuino. Ante /l, el Hyrmberg dej de ser un juguete lejano y se con!irti en !arias toneladas de roca, en e(uilibrio entre el cielo y la tierra. Alcan- a !er pe(ue%os campos, bos(ues y un lago en la plataforma. 'el lago manaba un r"o, (ue corr"a hasta derramarse por el borde... $ometi el error de seguir el hilillo de agua con los ojos, y se agarr justo a tiempo. En la monta%a del re!/s, la superficie de la meseta ascendi hacia ellos. El maldito drag n ni si(uiera se molest en aminorar la marcha. $uando la monta%a se abalan- sobre BinceCind, como si fuera el matamoscas m#s grande del uni!erso, el mago !io la entrada de una cue!a. )sepha fle4ion los enormes msculos de los hombros, y se dirigi hacia ella. BinceCind grit cuando la oscuridad se e4tendi y le en!ol!i . )or un instante, !io la mancha borrosa de la roca pasando a toda !elocidad junto a /l. Luego, el drag n !ol!i a estar al descubierto. 1e encontraban dentro de una cue!a, pero una cue!a mucho m#s grande de lo (ue cue!a alguna ten"a derecho a ser. El drag n, (ue planeaba por el enorme espacio !ac"o, no era m#s (ue una mosca dorada en una sala de ban(uetes. .ab"a otros dragones 8dorados, plateados, negros, blancos8 aleteando a placer por el aire surcado de rayos solares, o posados sobre los salientes de las rocas. Arriba, en el techo cupular de la ca!erna, otros muchos se posaban en enormes anillas, con las alas recogidas al estilo de los murci/lagos, alrededor de los cuerpos. Adem#s, all" arriba hab"a hombres. Al !erlos, BinceCind trag sali!a dolorosamente, por(ue caminaban por a(uella gran e4tensi n de techo como si fueran moscas. Luego descubri los millares de pe(ue%as anillas (ue colgaban del techo. Gran nmero de hombres cabe-a abajo obser!aban con inter/s el !uelo de )sepha. BinceCind trag sali!a de nue!o. 6i por su !ida pod"a imaginar (u/ har"a a continuaci n.
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: 3; bien5 8pregunt en un susurro8. 3Alguna sugerencia5 : E!identemente, atacar 8respondi desde%osa 0ring. : 3)or (u/ no se me habr# ocurrido antes5 8replic BinceCind8. 3?ui-# por(ue todos lle!an arcos5 : Eres un derrotista. : <2n derrotista= <1", claro, por(ue me !an a derrotar= : T mismo eres tu peor enemigo, BinceCind 8se%al filos ficamente la espada. BinceCind le!ant la !ista hacia los hombres sonrientes. : 3Apuestas algo5 8dijo con !o- d/bil. Antes de (ue 0ring pudiera responder, )sepha gir en el aire y se pos en una de las anillas grandes, (ue se mo!i de manera alarmante. : 3?u/ prefieres, rendirte o morir directamente5 8pregunt 0=sdra con tran(uilidad. Los hombres con!erg"an hacia la anilla desde todas las direcciones. $aminaban con un mo!imiento balanceante, al tiempo (ue enganchaban sus botas en las anillas del techo. .ab"a m#s botas en un estante (ue colgaba de una pe(ue%a plataforma, construida a un lado de las anillas. Antes de (ue BinceCind pudiera impedirlo, el jinete drag n hab"a saltado del lomo de la criatura hacia la plataforma, desde donde contemplaba con una sonrisa la in(uietud del mago. 1e oy un sonido le!e pero e4presi!o, pro!ocado por un buen nmero de arcos al
tensarse. BinceCind le!ant la !ista para contemplar otro buen nmero de caras situadas al re!/s. El gusto del pueblo drag n en cuesti n de ropa no inclu"a nada mucho m#s imaginati!o (ue unos arneses de piel, llenos de ornamentos de bronce. Lle!aban in!ertidas las fundas de los cuchillos y las !ainas de las espadas. Los (ue no usaban cascos, dejaban (ue el pelo les cayera suelto, de manera (ue se mo!iera como algas marinas cuando les llegaba la brisa de los agujeros !entiladores del techo. Tambi/n hab"a bastantes mujeres. La in!ersi n hac"a cosas raras con su anatom"a. BinceCind sigui mirando. : Bindete 8sugiri de nue!o 0=sdra. BinceCind abri la boca para hacerlo, pero 0ring !ibr , y una oleada de dolor insoportable le subi por el bra-o. : <+am#s= 8consigui gra-nar. El dolor ces . : <$laro (ue no se rendir#= 8restall una !o- efusi!a tras /l8. Es un h/roe, 3no5 BinceCind se dio la !uelta para encontrarse frente a frente con un par de fosas nasales bien peludas. )ertenec"an a un jo!en de constituci n cuadrada, (ue colgaba indiferente del techo por las botas. : 3$ mo te llamas, h/roe5 8pregunt el hombre8. Es para (ue sepamos (ui/n eres. La agon"a recorri de nue!o el bra-o de BinceCind. : 18soy BinceCind de An,h 8jade r#pidamente. : ;o soy Lio=rt 1e%or 'rag n 8dijo el hombre colgante, pronunciando el primer nombre con una especie de chas(uido recio desde el fondo de la garganta, (ue
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BinceCind s lo pod"a interpretar como un signo de e4clamaci n8. .as !enido a desafiarme en combate a muerte. : )ues la !erdad, no... : Est#s e(ui!ocado. 0=sdra, ayuda a nuestro h/roe a ponerse un par de botas8gancho. 1eguro (ue est# impaciente por empe-ar. : 6o, mira, s lo !en"a a buscar a mis amigos. Estoy seguro de (ue no hace falta... 8 empe- BinceCind, mientras el jinete drag n le guiaba con firme-a hacia la plataforma, le empujaba a un asiento y le sujetaba las botas a los pies. : 'eprisa, 0=sdra, no debemos impedir (ue nuestro h/roe encuentre su destino 8dijo Lio=rt. : @ye, supongo (ue mis amigos estar#n muy bien a(u", as" (ue si pudierais dejarme en alguna parte... : Ver#s a tus amigos muy pronto 8dijo el se%or drag n con fri!olidad8. 1i eres religioso, claro. 6adie (ue entre en Hyrmberg !uel!e a salir..., e4cepto si hablamos metaf ricamente. <Ens/%ale a utili-ar las anillas, 0=sdra= : <En menudo l"o me has metido= 8sise BinceCind. 0ring !ibr en su mano. : Becuerda (ue soy una espada m#gica canturreo. : 3$ mo (uieres (ue lo ol!ide5 : 1ube por la escalera de mano y agarra una an"lla 8le e4plic el jinete drag n8. Luego, le!anta los pies hasta (ue los ganchos encajen. Ayud al renuente mago hasta (ue BinceCind estu!o colgando cabe-a abajo, con la tnica enrollada en torno a los ri%ones, y 0ring sujeta en una mano. 'esde a(uel #ngulo, el pueblo drag n parec"a m#s o menos soportable, pero los dragones en s", posados sobre sus perchas, espiaban los acontecimientos como inmensas g#rgolas. Los ojos de los bichos brillaban de inter/s. : Atenci n, por fa!or 8e4clam Lio=rt. 2n jinete drag n le tendi una forma alargada, en!uelta en seda roja. : Luchamos a muerte 8dijo8. La tuya. : 1upongo (ue, si !en-o, gano mi libertad 8coment BinceCind sin demasiada
esperan-a. Lio=rt se%al con un mo!imiento de cabe-a a los jinetes drag n reunidos. : 6o seas ingenuo 8replic . BinceCind tom aliento. : 1upongo (ue es mi deber ad!ertirte 8dijo con una !o- (ue casi no temblaba8 (ue /sta es una espada m#gica. Lio=rt dej (ue el en!oltorio de seda roja cayera hacia la oscuridad, y esgrimi una espada negra. Las runas resplandec"an en toda su superficie. : <?u/ coincidencia= 8dijo. ; lan- una estocada.
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BinceCind se (ued r"gido de terror, pero el bra-o con (ue sosten"a a 0ring sali disparado hacia adelante. Las espadas chocaron con una e4plosi n de lu- octarina. Lio=rt salt hacia atr#s, y entrecerr los ojos. BinceCind consigui traspasar su guardia, y aun(ue el hombre ele! la espada para detener la peor parte del impacto, una fina l"nea roja surc el dorso de su mano. $on un gru%ido, se lan- contra el mago. 1us botas dejaron escapar sonidos met#licos al desli-arse de anilla en anilla. Las espadas chocaron de nue!o en otra !iolenta descarga de magia y, al mismo tiempo, Lio=rt golpe a BinceCind en la cabe-a con la otra mano. El mago se tambale de tal manera (ue uno de sus pies perdi asidero en las anillas. BinceCind se agit , desesperado. BinceCind se conoc"a bien, y sab"a (ue era, casi con toda seguridad, el peor mago del 7undodiscoG s lo sab"a un hechi-o. )ero, pese a todo, segu"a siendo un mago, y segn las ine4orables leyes de la magia esto significaba, (ue, cuando falleciera, ser"a la misma 7uerte (uien apareciera para recogerle Ken !e- de en!iar a cual(uiera de sus numerosos sier!os, como sol"a sucederL. )or eso, cuando un sonriente Lio=rt blandi la espada y tra- con ella un pere-oso arco, el tiempo pareci aminorar su !elocidad, como si discurriera entre mela-a. A los ojos de BinceCind, el mundo se ilumin de pronto con una fluctuante luoctarina, (ue se te%"a de !ioleta cuando los fotones se estrellaban contra la repentina aura m#gica. 'entro de ella, el se%or drag n era una estatua de horrible color, y su espada se mo!"a a paso de caracol en el brillo. Adem#s de Lio=rt, hab"a una figura m#s, !isible s lo para a(uellos (ue pueden !er en la cuarta dimensi n de la magia. Era alta, oscura y delgada. ;, destacando en la repentina noche de estrellas g/lidas, bland"a con las dos manos una guada%a de renombrado filo... BinceCind se agach y es(ui! . La hoja silb friamente a tra!/s del aire, sobre su cabe-a, y penetr en el techo rocoso de la ca!erna sin detenerse. La 7uerte grit una maldici n con su !o- de cripta helada. La imagen desapareci . Lo (ue en el 7undodisco se consideraba ErealidadF !ol!i a su lugar con un brusco chas(uido. Lio=rt abri la boca, incr/dulo, ante la repentina !elocidad con (ue el mago hab"a es(ui!ado su golpe mortalG seguramente, deb"a su !ida a esa clase de desesperaci n s lo disponible para los !erdaderamente aterrados. El caso es (ue BinceCind se desenrosc como una serpiente y cru- de un salto el espacio (ue los separaba. $err ambas manos en torno al bra-o con (ue el se%or drag n bland"a la espada, y se lo retorci . >ue en ese momento cuand la anilla (ue le (uedaba a BinceCind, ya sobrecargada, se desprendi de la roca con un desagradable sonido met#lico. $ay , se agit sal!ajemente en el aire y termin colgando sobre una muerte de huesos rotos, agarrado con ambas manos al bra-o del se%or drag n. Le as"a con tanta fuer-a (ue el hombre dej escapar un grito. Lio=rt le!ant la !ista hacia sus pies. )e(ue%os fragmentos de roca ca"an del techo, de alrededor de los pitones (ue sujetaban las anillas.
: <7aldito seas, su/ltame= 8grit 8. <1i no, moriremos los dos= BinceCind no dijo nada. 1e concentraba en mantener su presa y cerrar su imaginaci n a las insistentes im#genes del destino (ue le aguardar"a abajo, entre las rocas.
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: <'isparadle= 8orden Lio=rt. )or el rabillo del ojo, BinceCind !io c mo muchos arcos apuntaban hacia /l. Lio=rt eligi ese momento para dar un golpe con la mano libre, y un puno lleno de anillos lacer los dedos del mago. 1e dej caer. 'osflores se agarr a los barrotes y se dio impulso hacia arriba. : 3Ves algo5 8pregunt .run desde sus pies. : 1 lo nubes. .run le baj de nue!o, y se sent al borde de una de las camas de madera (ue representaban todo el mobiliario de la celda. : <7aldita sea= 8e4clam . : 6o desesperes 8le anim 'osflores. : 6o desespero. : 1upongo (ue todo esto es una especie de malentendido. 1upongo (ue nos liberar#n pronto. )arecen personas ci!ili-adas. .run le mir desde debajo de unas cejas superpobladas. Empe- a decir algo, pero pareci pens#rselo mejor y, en !e- de hacerlo, suspir . : <; cuando !ol!amos a casa, podremos decir (ue hemos !isto dragones= 8sigui 'osflores8. 3?u/ te parece5 : Los dragones no e4isten 8se limit a decir .run8. $odice de $himeria mat al ltimo hace doscientos a%os. 6o s/ (u/ hemos !isto, pero no son dragones. : <)ero si nos lle!aron por el aire= En a(uella cue!a deb"a de haber cientos... : 1upongo (ue era s lo magia 8respondi .run !agamente. : *ueno, pues parec"an dragones 8afirm 'osflores con cierto aire desafiante8. 1iempre he (uerido !er dragones, desde (ue era un chi(uillo. 'ragones !olando por el cielo, con aliento de fuego... : Los dragones sol"an arrastrarse por los pantanos y cosas as", y lo nico (ue ten"a de especial su aliento era (ue apestaba 8dijo .run mientras se tend"a en el camastro8. Adem#s, tampoco eran demasiado grandes. 1ol"an recoger madera. : ;o he o"do (ue sol"an recoger tesoros 8se%al 'osflores. : ; madera. @ye 8a%adi .run, algo m#s animado8, 3has !isto todas esas habitaciones por las (ue nos trajeron5 Eran impresionantes, 3eh5 .ab"a un mont n de cosas buenas, y algunos de a(uellos tapices deben de !aler una fortuna. 1e rasc la barbilla con gesto pensati!o, haciendo un ruido (ue era como el de un puerco esp"n abri/ndose paso a embestidas entre la aulaga. : 3?u/ pasar# ahora5 8(uiso saber 'osflores. .run se meti un dedo en la oreja y se la inspeccion con aire ausente. : @h, poca cosa 8dijo8. 1upongo (ue, de un momento a otro, la puerta se abrir# de golpe y ser/ arrastrado a alguna especie de circo ritual, donde (ui-# luchar/ contra un par de ara%as gigantes y un escla!o de ocho piernas procedente de las sel!as de
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0latch, y luego rescatar/ a una especie de princesa del altar, matar/ a unos cuantos guardias o algo por el estilo, y la chica me ense%ar# un pasadi-o secreto para salir de este lugar, liberar/ a un par de caballos y escapar/ con el tesoro. .run apoy la nuca en las manos y contempl el techo, silbando algo sin melod"a. : 3Todo eso5 8se asombr 'osflores. : Es lo habitual. El turista se sent en su camastro e intent pensar. 6o le resultaba nada f#cil, pues ten"a la mente llena de dragones.
<'ragones= 'esde (ue ten"a dos a%os, le hab"an cauti!ado las im#genes de a(uellas bestias (ue aparec"an en El Libro @ctarino de las .adas. 1u hermana le hab"a dicho (ue no e4ist"an en realidad, y /l recordaba la amarga decepci n (ue sufri . 'ecidi (ue, si en el mundo no se encontraban a(uellas hermosas criaturas, el mundo no era ni la mitad de bueno de lo (ue podr"a ser. ; m#s tarde, cuando empe- a trabajar como aprendi- con 6inereeds, el 7aestro $ontable, cuya mentalidad gris era todo lo (ue no eran los dragones, ya no le (ued tiempo para sonar. )ero a(uellos dragones no estaban del todo bien. $omparados con los (ue hab"a imaginado, eran demasiado pe(ue%os y -alameros. Los dragones deber"an ser grandes, !erdes, e4 ticos, deber"an tener garras y respirar fuego. Grandes y !erdes, con colas largas y afiladas... )or el rabillo del ojo !io un mo!imiento en el rinc n m#s lejano y oscuro de la ma-morra. $uando !ol!i la cabe-a, desapareci , aun(ue tambi/n crey o"r un liger"simo ruidoG algo como unas garras ara%ando la piedra... : 3.run5 8llam . 'el otro camastro le lleg un ron(uido. 'osflores se dirigi hacia el rinc n, y ro- sua!emente las piedras por si hab"a un pasadi-o secreto. En a(uel momento, la puerta se abri de golpe, y choc contra la pared. 7edia docena de guardias entraron r#pidamente, se repartieron por la celda e hincaron una rodilla en tierra. Apuntaban sus armas e4clusi!amente a .run. $uando lo record m#s tarde, 'osflores se sinti bastante ofendido. .run ronco. 2na mujer entr a -ancadas en la habitaci n. 6o hay muchas mujeres (ue puedan dar una -ancada con!incente, pero ella lo consigui . 7ir un instante a 'osflores, con la misma e4presi n con (ue se mirar"a un elemento del mobiliario, y luego baj la !ista hacia el hombre tendido en el camastro. Lle!aba el mismo modelo de arn/s de piel (ue usaban los jinetes drag n, s lo (ue el suyo era mucho m#s bre!e. Eso y la magn"fica melena color roji-o nogal (ue le ca"a suelta hasta la cintura, eran su nica concesi n a lo (ue incluso en 7undodisco se consideraba decencia. Ten"a una e4presi n pensati!a. .run dej escapar un sonido gorgoteante, se dio media !uelta y sigui durmiendo. $on un mo!imiento cuidadoso, como si manejara un instrumento de gran delicade-a, la mujer se sac una pe(ue%a daga negra del cintur n, y lan- una pu%alada hacia abajo. Antes de (ue hubiera recorrido la mitad de su arco, la mano derecha de .run se mo!i tan deprisa (ue pareci !iajar entre dos puntos del espacio sin (ue el tiempo
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transcurriera mientras atra!esaba el aire intermedio. 1e cerr en torno a la mu%eca de la mujer con un ruido sordo. 1u otra mano busc febrilmente una espada (ue no estaba all"... .run se despert . Emiti un gru%ido al-ando la !ista para mirar a la mujer, con el entrecejo fruncido por el asombro. Entonces !io a los ar(ueros. : 1u/ltame 8dijo la mujer, con una !o- (ue era modulada, tran(uila e incrustada de diamantes. .run liber lentamente su presa. Ella dio un paso atr#s, al tiempo (ue se masajeaba la mu%eca. 7iraba a .run como un gato mirar"a la guarida de los ratones. : *ien 8dijo por fin8, has pasado la primera prueba. 3$u#l es tu nombre, b#rbaro5 : 3A (ui/n llamas b#rbaro5 : Eso es lo (ue (uiero saber.
.run cont el nmero de ar(ueros muy despacio, e hi-o un bre!e c#lculo. Belaj los hombros. : 1oy .run de $himeria. 3; t5 : Liessa 'ama 'rag n. : 3Eres la (ue manda en este lugar5 : Eso esta por !er. )arece (ue eres un mercenarios, .run de $himeria. )uede (ue te contrate... si superas las pruebas, claro. .ay tres. ;a has pasado la primera. : 3$ mo son las otras... 8.run hi-o una pausa, mo!i los labios sin sonido y a!entur un final para la frase8 ...dos5 : )eligrosas. : 3; la paga5 : E4celente. : 'isculpad 8inter!ino 'osflores. : 3; si fracaso en las pruebas5 8sigui .run, ignor#ndole. El aire entre .run y Liessa chispe con pe(ue%as e4plosiones de carisma cuando sus miradas se buscaron, en busca de asidero. : 1i hubieras fallado la primera, ahora estar"as muerto. )uedes considerarlo la penali-aci n t"pica. : <Ejem= Escuchad... 8empe- 'osflores. Liessa desperdici una bre!e mirada en /l, y pareci !erle por primera !e-. : Lle!aos eso de a(u" 8dijo con tran(uilidad. 1e !ol!i hacia .run. 'os de los guardias se colgaron los arcos del hombro, agarraron a 'osflores por los codos y le le!antaron del suelo. Luego, salieron por la puerta con un trotecillo r#pido.
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: <Eh= 8e4clam 'osflores mientras corr"an por el pasillo e4terior8. 3' nde... 8se detu!ieron frente a otra puerta8 est# mi... 8abrieron la puerta8 e(uipaje5 Aterri- sobre un mont n de lo (ue en tiempos pasados pudo ser paja. La puerta se cerr de golpe, y los ecos enmarcaron el ruido de pestillos al encajar en su sitio. En la otra celda, .run apenas hab"a parpadeado. : 'e acuerdo 8dijo8, 3cu#l es la segunda prueba5 : Tienes (ue matar a mis dos hermanos. .run se par a considerar la idea. : 3A los dos al mismo tiempo, o uno detr#s de otro5 8pregunt . : $onsecuti!a o concurrentemente 8le tran(uili- ella. : 3?u/5 : T lim"tate a matarlos 8replic /sta con se(uedad. : 31on buenos luchadores5 : Benombrados. : 3; a cambio de todo eso5 : Te casar#s conmigo y te con!ertir#s en el 1e%or del Hyrmberg. .ubo una larga pausa. Las cejas de .run se fruncieron cuando su due%o se concentr en c#lculos desacostumbrados. : 37e (uedo contigo y con esa monta%a5 8dijo al fin. : 1". 8La chica le mir directamente a los ojos, y torci los labios8. La paga merece la pena, te lo aseguro. .run dej caer la !ista hacia los anillos (ue Liessa lle!aba en la mano. Las piedras eran grandes, y muy reconociblesG diamantes de un a-ul lechoso, procedentes de las cuencas arcillosas de 7ithos. $uando al fin consigui apartar los ojos de las joyas, descubri (ue Liessa le miraba airada. : <?u/ calculador= 8le espet 8. 3; t eres .run el *#rbaro, (ue caminar"a tran(uilamente hasta las fauces de la misma 7uerte5 .run se encogi de hombros.
: $laro 8replic 8. )ero la nica ra- n para caminar hasta las fauces de la 7uerte es para poder robarle sus dientes de oro. 'escribi un amplio arco con una mano, en la (ue lle!aba el camastro de madera. El trasto se estrell contra los ar(ueros, seguido alegremente por .run, (ue derrib a un hombre de un golpe y le rob el arma al otro. 2n segundo m#s tarde, todo hab"a terminado. Liessa no se hab"a mo!ido. : 3; bien5 8dijo. : 3; bien, (u/5 8replic .run, sin abandonar su lugar entre la masacre. : 3?uieres matarme5 : 3$ mo5 <oh, no= 6o, esto es una especie de costumbre, ya sabes. )ara no perder pr#ctica. A !er, 3d nde est#n esos hermanos tuyos5
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1onri . 'osflores se sent en la paja y contempl la oscuridad. 1e pregunt cu#nto tiempo lle!aba all". $omo m"nimo, horas. ?ui-# d"as. +ug con la idea de (ue hab"an sido a%os, y (ue sencillamente los hab"a ol!idado. 6o, esa manera de pensar no le lle!ar"a a ninguna parte. Trat de pensar en otra cosaG hierba, #rboles, aire fresco, dragones. 'ragones... .ubo un liger"simo mo!imiento en la oscuridad. 'osflores sinti (ue el sudor le cos(uilleaba en la frente. En a(uella celda hab"a algo, adem#s de /l. Algo (ue hac"a ruidos le!es, pero (ue, incluso en la oscuridad insondable, daba la impresi n de ser descomunal. 1inti (ue el aire se mo!"a. $uando le!ant el bra-o, not una sensaci n pegajosa, y !io una ligera llu!ia de chispas (ue delataban la e4istencia de un campo m#gico locali-ado. 'osflores descubri (ue, en a(uel momento, dar"a cual(uier cosa por un poco de lu-. 2na r#faga de llamas le pas por encima de la cabe-a, y fue a estrellarse contra el muro. $uando las rocas brillaron con el calor de una caldera, al- la !ista y !io al drag n (ue ahora ocupaba m#s de la mitad de la celda. ETe obede-co se%orF, dijo una !o- dentro de su cabe-a. Al brillo de las piedras chisporreantes, 'osflores !io su propio reflejo en dos ojos !erdes enormes. Tras ellos, el drag n era multicolor y fle4ible, con cuernos y pas, como los (ue siempre hab"a imaginadoG un drag n de !erdad. Aun(ue ten"a las alas plegadas, ro-aba ambos muros de la celda. 'osflores estaba entre sus garras. : 37e obedeces5 La !o- le temblaba entre el miedo y el entusiasmo. E)or supuesto, se%or.F El brillo se fue des!aneciendo. $on un dedo tembloroso, 'osflores se%al el lugar donde recordaba la puerta. : <Mbrela= 8e4clam . El drag n al- su enorme cabe-a. @tra !e- surgi la bola de llamas. )ero, en esta ocasi n, los msculos del cuello del drag n se contrajeron, y su color cambi del naranja al amarillo, del amarillo al blanco y, por ltimo, al a-ul m#s claro imaginable. )ara entonces, la llama era ya muy delgada, y all" donde tocaba la pared, la roca estallaba y se fund"a. $uando alcan- la puerta, el metal e4plot en una llu!ia de gotas ardientes. 1ombras negras se combaban y dan-aban en las paredes. 'urante un momento en (ue a 'osflores le dolieron los ojos, el metal burbuje , y luego la puerta cay en dos peda-os al pasillo e4terior. La llama desapareci con una rapide- casi tan sorprendente como su aparici n. 'osflores pas con cautela sobre la puerta, (ue se enfriaba, y e4amino toda la longitud del pasillo. Estaba !ac"o.
El drag n le sigui . El recio marco de la puerta le puso algunas dificultades, (ue el animal super con un meneo de hombros (ue arranc la madera y la lan- hacia un
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lado. La criatura mir e4pectante a 'osflores. 1u piel se contra"a y se retorc"a mientras luchaba por e4tender las alas en los estrechos confines del pasillo. : 3$ mo llegaste ah" dentro5 8pregunt 'osflores. ET me llamaste, amo.F : 6o recuerdo haberlo hecho. E$on tu mente. 7e llamaste con tu menteF, pens con paciencia el drag n. : 3?uieres decir (ue apareciste por(ue pens/ en ti5 E1i.F : 3>ue cosa de magia5 E1i.F : <)ero si me he pasado toda la !ida pensando en dragones= E)robablemente en ese lugar la frontera entre el pensamiento y la realidad es un poco confusa. 1 lo s/ (ue antes no e4ist"a, (ue pensaste en mi y e4ist". )or tanto estoy a tu entera disposici n, claro.F : <$ielo santo= 7edia docena de guardias eligieron a(uel momento para aparecer por un recodo del pasillo. 1e detu!ieron bo(uiabiertos. Luego, uno recobr la compostura suficiente para le!antar el arco y disparar. El pecho del drag n se al- . La flecha estall en el aire, en fragmentos llameantes. Los guardias se perdieron de !ista a toda !elocidad. 2na fracci n de segundo m#s tarde, una r#faga de llamas barri las piedras sobre las (ue hab"an estado. 'osflores le contempl admirado. : 3Tambi/n puedes !olar5 E)or supuesto.F 'osflores e4amin el pasillo de arriba abajo, y decidi no seguir a los guardias. $omo sabia (ue estaba e4tra!iado por completo, cual(uier direcci n ser"a mejor (ue a(u/lla. )as junto al drag n y ech a correr. La enorme bestia se !ol!i con dificultad para seguirle. Atra!esaron una serie de pasillos (ue se entrecru-aban como un laberinto. En determinado momento, 'osflores crey o"r gritos mucho m#s atr#s, pero pronto se perdieron en la distancia. En ocasiones, pasaban junto a arcos y puertas. 2na tenue lu- se filtraba por !arios !entanucos y, en algunos tramos, se reflejaban en enormes espejos, encajados en el mismo muro del pasillo. Tambi/n les lleg a !eces una lum#s brillante, procedente de una fuente lejana. )ero lo (ue m#s e4tra%o le pareci a 'osflores mientras bajaba a toda !elocidad un tramo de escalones anchos, le!antando nubes de pol!o plateado al pasar, fue (ua all" los tneles eran mucho mas amplios. ; adem#s, estaban mejor construidos. En los nichos de las paredes hab"a estatuas, y de cuando en cuando colgaban tapices descoloridos, pero interesantes. 7ostraban en su mayor"a dragonesD cientos de dragones, !olando o posados en sus anillas, dragones con hombres sobre sus lomos, ca-ando cier!os o, en algunos casos, a otros hombres. 'osflores toc sua!emente uno de los tapices. El tejido se desintegr de inmediato en el aire c#lido y seco, y s lo (uedaron algunas hebras all" donde hab"a sido bordado con finos hilos de oro.
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: 3)or (u/ dejar"an a(u" todo esto5 8se pregunto. E6o lo s/F, respondi una !o- educada sobre su cabe-a. 1e !ol!i y mir hacia arriba, hacia la cabe-a e(uina (ue pend"a sobre /l. : 3$ mo te llamas, drag n5 8pregunt 'osflores. E6o lo s/.F : $reo (ue te llamar/ 6inereeds.
EEntonces, as" me llamo.F A!an-aron entre el pol!o sempiterno por una serie de enormes salas con columnas oscuras. Las salas hab"an sido talladas en la roca s lida. ; con cierta graciaG del suelo al techo, las habitaciones eran una masa de estatuas, g#rgolas, bajorrelie!es y columnas estriadas (ue proyectaron e4tra%as sombras m !iles cuando el drag n, a petici n de 'osflores, proporcion algo de lu-. $ru-aron largos pasillos y grandes ca!ernas en forma de anfiteatro, todas llenas de un espeso pol!o sua!e y deshabitadas por completo. .ac"a siglos (ue nadie pasaba por a(uellas cue!as. Entonces !io el camino, (ue se perd"a en otra oscura entrada del tnel. Alguien lo hab"a usado regularmente, y no hac"a mucho tiempo. Era un rastro profundo y estrecho en la alfombra gris. 'osflores lo sigui . 'iscurr"a por salas toda!"a m#s pol!orientas y pasillos !entosos por los (ue cabr"a un drag n Ky dragones hab"an pasado por all" en otros tiempos, al parecerG dio con una habitaci n llena de arneses corro"dos, y en otra encontr petos y cadenas de mallas (ue pod"a usar un elefanteL. Terminaban en un par de puertas !erdes de bronce. $ada una era tan alta (ue desaparec"a en la penumbra. 'elante de 'osflores, a la altura del pecho, hab"a un pe(ue%o pestillo de lat n en forma de drag n. $uando lo toc , las puertas se abrieron al momento, con un silencio desconcertante. 9nstant#neamente, unas chispas crepitaron en el pelo de 'osflores. .ubo una repentina r#faga de !iento c#lido y seco (ue no afect al pol!o como habr"a hecho un !iento cual(uiera, sino (ue le hi-o cobrar desagradables formas medio !i!as antes de (ue se posara de nue!o. A los o"dos de 'osflores llegaron los e4tra%os chirridos gorjeantes de $osas encerradas en lejanas ma-morras dimensionales, muy lejos de la fr#gil celos"a espaciotemporal. Aparecieron sombras donde no hab"a nada para causarlas. El aire -umb como una colmena. $asi al momento, hubo una gran descarga de magia a su alrededor. La c#mara (ue hab"a tras la puerta estaba iluminada por un brillo !erdoso claro. ; apiladas a lo largo de las paredes, cada una en su estante de m#rmol, hab"a hileras e hileras de atades. En el centro de la sala se encontraba un sill n de piedra, sobre un estrado. $onten"a una figura desmadejada, (ue no se mo!"a, pero s" hablaba con una !o- cascada y !ieja. : )asa, jo!encito. 'osflores entr . La figura del asiento era humana, al menos por lo (ue pod"a distinguir a tan escasa lu-, pero hab"a algo en la e4tra%a manera de reposar en la silla (ue le hac"a alegrarse de no !er nada m#s claro. : Estoy muerto, 3sabes5 8le lleg una !o- en tono colo(uial, desde lo (ue 'osflores esperaba fer!orosamente fuera una cabe-a8. 1upongo (ue ya lo has notado. : .ummm 8fue la respuesta de 'osflores.
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Empe- a retroceder. : Es ob!io, 3!erdad5 8asinti la !o-8. T debes de ser 'osflores, 3no5 3@ eso !iene despu/s5 : 3'espu/s5 8se sorprendi 'osflores8. 3'espu/s de (u/5 1e detu!o. : *ueno 8e4plic la !o-8, !er#s, una de las des!entajas de estar muerto es (ue uno (ueda libre de las ligaduras del tiempo. )or tanto, puedo !er lo (ue ha sucedido y suceder#, todo al mismo tiempo. Aun(ue claro, ahora s/ (ue, a efectos pr#cticos, el Tiempo no e4iste en absoluto. : Eso no parece una des!entaja 8se%al 'osflores. : 3T crees5 9magina (ue cada momento sea uno, (ue resulte a la !e- un recuerdo lejano y una sorpresa desagradable, y ya !er#s. 3$omprendes ahora a (u/ me refiero5 'e todos modos, ahora recuerdo lo (ue estaba a punto de decirte. 3@ ya lo he hecho5
)or cierto, bonito drag n. 3@ no he dicho eso toda!"a5 : Es bastante bueno. 1implemente, apareci 8e4plic 'osflores. : 3Apareci 5 8se sorprendi la !o-8. 3T lo in!ocaste5 : 1i, bueno, lo nico (ue hice fue... : <Tienes el )oder= : Lo nico (ue hice fue pensar en /l. : <En eso consiste el )oder= 3Te he dicho ya (ue yo soy Greicha )rimero5 3@ eso !iene luego5 Lo siento, pero no tengo mucha e4periencia en esto de trascender. 'e todos modos, s"... el )oder. 9n!oca dragones, 3sabes5 : $reo (ue eso ya me lo has dicho 8se%al 'osflores. : 3;a5 1", la !erdad es (ue pensaba hacerlo 8asegur el hombre muerto. : )ero 3c mo funciona5 Lle!o toda la !ida pensando en dragones, pero /sta es la primera !e- (ue aparece uno. : *ueno, !er#s, la !erdad del asunto es (ue los dragones nunca han e4istido tal como entiendes la e4istencia t Ko tal como la entend"a yo, hasta (ue fui en!enenado hace unos tres mesesL. .ablo del aut/ntico drag n, del draconis nobilis, ya sabes. El drag n de pantano, draconis !ulgaris, es una criatura muy b#sica, indigna de nuestra atenci n. )or otra parte, el aut/ntico drag n es una criatura de esp"ritu tan refinado (ue s lo puede tomar forma en este mundo si lo concibe una imaginaci n bien entrenada. E incluso entonces, la imaginaci n tiene (ue estar perfectamente impregnada de magiaG esto ayuda a debilitar los muros entre el mundo de lo !isible y el de lo in!isible. Entonces llegan los dragones tal como eran, e imprimen su forma en la matri- de posibilidades de este mundo. A m" se me daba muy bien cuando estaba !i!o. )od"a imaginar m#s de... bueno, casi (uinientos dragones a la !e-. Ahora Liessa, la m#s h#bil de entre todos mis hijos, apenas alcan-a a imaginar cincuenta criaturas originales. )ara (ue luego hablen de la educaci n progresista. En realidad, no cree en ellos. )or eso sus dragones resultan bastante aburridos, mientras (ue el tuyo... 8la !ode Greicha ten"a ahora un mati- de admiraci n8 ...es casi tan bueno como sol"an ser los m"os. 2na agradable !isi n para estos ojos maltratados. Aun(ue ya no tengo ojos, claro. : .as repetido !arias !eces (ue est#s muerto 8inter!ino r#pidamente 'osflores.
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: 3;5 : ; los muertos... esto..., pues ya sabes, no suelen hablar demasiado. )or norma general. : ;o era un mago muy, pero (ue muy poderoso. 7i hija me en!enen , claro. El m/todo de sucesi n un#nimemente admitido en nuestra familia. )ero 8suspir el cad#!er. Al menos el suspiro surgi del aire, a unos dec"metros por encima de /l8, pronto result ob!io (ue ninguno de mis hijos ten"a suficiente poder para arrebatar el se%or"o sobre el Hyrmberg a los otros dos. 2n resultado altamente insatisfactorio. 2n reino como el nuestro debe tener un nico gobernante. As" (ue decid" seguir !i!o sin efectos oficiales, cosa (ue les molesta mucho a todos, por supuesto. 6o dar/ a mis hijos la satisfacci n de enterrarme, hasta (ue s lo (uede uno para dirigir la ceremonia. 1e oy un desagradable sonido chirriante. 'osflores supuso (ue pretend"a ser una carcajada. : Liessa 8sigui la !o- del mago muerto8. 7i hija. 1u poder es el m#s fuerte, 3sabes5 Los dragones de mis hijos son incapaces de !olar m#s de unos pocos ,il metros antes de desaparecer. : 3'esaparecer5 ;a not/ (ue el drag n (ue nos trajo a(u" era transparente 8inter!ino 'osflores8. Admito (ue me pareci un poco e4tra%o. : $laro 8dijo Greicha8. El poder s lo funciona cerca del Hyrmberg. Es la ley del cuadrado a la in!ersa, 3sabes5 Al menos, eso creo yo. $uando los dragones !uelan m#s all#, empie-an a EconsumirseF. 1i no fuera as", mi pe(ue%a Liessa ya estar"a
dominando el mundo, (ue me lo digan a m". )ero, bueno no debo retenerte m#s. 1upongo (ue estar#s deseando rescatar a tu amigo. 'osflores se (ued con la boca abierta. : 3A .run5 8dijo. : 6o, a /se no. Al mago flaco. 7i hijo Lio=rt est# intentando hacerle peda-os. 7e gust mucho la manera en (ue le rescataste. *ueno, en (ue le rescatar#s. 'osflores hinch el pecho y se irgui en toda su altura, un trabajo muy sencillo. : 3' nde est#5 8pregunt , al tiempo (ue se dirig"a hacia la puerta con lo (ue /l esperaba (ue fueran -ancadas heroicas. : 6o tienes m#s (ue seguir el camino en el pol!o 8e4plic la !o-8. Liessa !iene a !erme de !e- en cuando. Toda!"a !iene a !er a su !iejo padre, mi nenita. >ue la nica con suficiente car#cter para asesinarme. 'e tal palo, tal astilla. )or cierto, buena suerte. $reo recordar (ue ya te lo dije. ?uiero decir, (ue te lo dir/ ahora. La !o- temblorosa se perdi en un laberinto de tiempos !erbales, mientras el turista corr"a por los pasillos !ac"os, y el drag n trotaba #gilmente tras /l. )ero pronto se detu!o para apoyarse contra una columna, sin aliento. Le parec"a (ue hab"an pasado siglos desde (ue comiera por ltima !e-. E)or (u/ no !uelasF, le sugiri 6inereeds mentalmente. El drag n e4tendi las alas y dio un aleteo e4perimental, (ue le le!ant por un momento del suelo. 'osflores le miro un instante, luego corri hacia /l y subi r#pidamente al cuello de la bestia. )ronto estu!ieron en el aire. El drag n !olaba con facilidad a un metro por encima del suelo, y dejaba atr#s una nube de pol!o.
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'osflores se agarr lo mejor (ue pudo cuando 6inereeds maniobr por una serie de ca!ernas y se remont rodeando una escalera de espiral, en la (ue se podr"a haber instalado f#cilmente todo un ej/rcito en retirada. Al llegar a la cima, salieron a -onas concurridas m#s habitualmente. En todos los pasillos, los espejos brillaban pulidos, y reflejaban una lu- tenue. E.uelo a otros dragones.F Las alas se con!irtieron en una mancha borrosa, y 'osflores se !io lan-ado hacia atr#s cuando el drag n gir y se precipit hacia un pasillo lateral, como una golondrina ansiosa de mos(uitos. @tro giro brusco les en!i a toda !elocidad por la entrada de un tnel, hasta un lateral de una gran cue!a. .ab"a rocas mucho m#s abajo, y arriba, desde grandes agujeros del techo, sal"an amplios rayos de lu-. Adem#s, hab"a mucha acti!idad en la parte superior. $uando 6inereeds plane , a-otando el aire con las alas. 'osflores !io en el techo las sombras de las bestias posadas en sus perchas, y tambi/n puntos en forma de hombres (ue, por alguna e4tra%a ra- n, caminaban cabe-a abajo. EEsto es una cue!a cuadraF, dijo el drag n con !o- satisfecha. 7ientras 'osflores miraba todo, una de las sombras en forma de hombre se desprendi del techo y empe- a agrandarse... BinceCind obser! el rostro blanco de Lio=rt mientras se alejaba. ?u/ cosa m#s rara, ri una pe(ue%a parte de su mente, 3por (u/ me estar/ ele!ando5 Entonces empe- a perder el e(uilibrio en el aire, y la realidad se impuso. $a"a hacia unas rocas, lejanas y manchadas de guano. 1u cerebro se rebel ante la idea. Las palabras del .echi-o eligieron ese preciso momento para resurgir de las profundidades de su mente, como hac"an siempre en momentos de crisis. E3)or (u/ no nos pronuncias5 8parec"an apremiarle8. 3?u/ tienes (ue perder5F 7ientras ca"a, BinceCind mo!i una mano. : Ashonai 8declam . La palabra se form frente a /l en una fr"a llama a-ul, (ue se meci al !iento. 7o!i la otra mano, ebrio de terror y magia. : Ebiris 8enton .
El sonido se congel en una fluctuante palabra anaranjada, (ue flot junto a su compa%era. : 2rshoring. 0!anti. )ythan. 6'gurad. >eringomalee. 7ientras las palabras e4hib"an sus colores de arco iris a su alrededor, maniobr con las manos y se dispuso a pronunciar la octa!a y ltima palabra, (ue aparecer"a en un chispeante octano y sellar"a el .echi-o. .asta ol!id las inminentes rocas. 'e pronto, se (ued sin aliento. El .echi-o se dispers y desapareci . 2n par de bra-os se cerraron en torno a su cintura, y el mundo pareci tambalearse hacia un lado cuando el drag n sali de su largo picado. 1us garras ara%aron por un momento la superficie de la roca del ahora ruidoso suelo del Hyrmberg. 'osflores dej escapar una carcajada triunfal. : <Le tengo=
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; el drag n se cur! con elegancia en la cspide del !uelo, alete sua!e, casi pere-osamente, y atra!es la entrada de la cue!a hacia el aire de la ma%ana. Al mediod"a, en una amplia pradera !erde sobre la superficie del Hyrmberg, con su e(uilibrio imposible, los dragones y sus jinetes formaron un ancho c"rculo. Tras ellos (uedaba sitio de sobra para una multitud de sier!os, escla!os y otros (ue ara%aban una forma de !ida all", en el techo del mundo. Todos contemplaban las figuras agrupadas en el centro del circo de hierba. El grupo se compon"a de una serie de se%ores drag n, entre los (ue se encontraban Lio=rt y su hermano. El primero se frotaba toda!"a las piernas, con una mueca de dolor. 2n poco apartados estaban Liessa y .run, con algunos partidarios de la mujer. Entre las dos facciones se encontraba el 7aestro Tentador hereditario del Hyrmberg. : $omo ya sab/is 8empe- , inseguro8, el no del todo difunto 1e%or del Hyrmberg, Greicha )rimero, ha estipulado (ue no habr# sucesi n hasta (ue uno de sus hijos 8o su hija, (ue todo puede ser8 se sienta con poder suficiente para desafiar y derrotar a sus hermanos, o hermano y hermana, en combate a muerte. : 1", si, todos lo sabemos. 1igue con lo dem#s 8e4igi una !o- (uis(uillosa, (ue surg"a del aire junto a /l. El 7aestro Tentador trag sali!a. 6unca hab"a terminado de encajar la negati!a de su antiguo se%or a e4pirar decentemente. 3Est# muerto el !iejo buitre, o no5, se preguntaba. : 6o est# del todo claro 8sigui 8 si se permite lan-ar un desaf"o por delegaci n... : 1e permite, se permite 8restall la !o- desencarnada de Greicha8. Es una muestra de inteligencia. ; sigue, (ue nos !amos a pasar a(u" todo el d"a. : @s desafio 8inter!in .run, mirando a los hermanos8. A los dos a la !e-. Lio=rt y Liartes se miraron. : 3?uieres luchar contra nosotros dos a la !e-5 : pregunt Liartes, un hombre alto y delgado, con larga cabellera negra. : 1L : 3$rees (ue es justo5 : 1". @s supero en proporci n de uno contra dos. Lio=rt se enfureci . : <*#rbaro arrogante...= : <Eso ya es el colmo= 8rugi .run8. <Te...= El 7aestro Tentador e4tendi una mano surcada de !enillas a-ules, para contenerle. : Est# prohibido pelear en el $ampo de 7atan-a 8coment . 1e detu!o, e hi-o una pausa para considerar el sentido de lo (ue hab"a dicho. : *ueno, ya sab/is a (u/ me refiero 8a!entur . 9ntent dar m#s e4plicaciones, pero se rindi 8. $omo parte desafiada, mis se%ores Lio=rt y Liartes pueden elegir armas 8 a%adi . : <'ragones= 8e4clamaron a la !e-.
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Liessa buf . : Los dragones se pueden usar en una ofensi!a, as" (ue son armas 8dijo Lio=rt con firme-a8. 1i no est#s de acuerdo, podemos luchar por eso. : Eso 8asinti su hermano, mientras se%alaba a .run con un mo!imiento de cabe-a. El 7aestro Tentador sinti (ue un dedo fantasmal le golpeaba el pecho. : 6o te (uedes ah" con la boca abierta 8dijo la !o- sepulcral de Greicha8. 3?uieres darte prisa5 .run dio un paso atr#s y mene la cabe-a. : @h, no 8neg 8. $on una !e-, he tenido de sobra. )refiero morir a luchar sobre una de esas cosas. : Entonces, muere 8dijo el 7aestro Tentador, con toda la amabilidad (ue le fue posible. Lio=rt y Liartes ya se dirig"an a -ancadas hacia el otro lado de la pradera, donde sus sir!ientes aguardaban con las monturas. .run se !ol!i a Liessa. La chica se encogi de hombros. : 36o tendr/ ni una espada5 8suplic 8. 36i si(uiera un cuchillo5 : 6o 8respondi ella8. 6o esperaba esto. 'e repente, la chica parec"a m#s menuda, y todo su aire desafiante hab"a desaparecido. : Lo siento. : 3?ue t lo sientes5 8se enfad .run. : 1", lo siento. : Eso me pareci o"r, (ue lo sent"as. : <@ye, no me mires as"= )uedo imaginarte el mejor drag n para cabalgar... : <6o= El 7aestro Tentador se sec la nari- con un pa%uelo, sostu!o ante /l un momento el pe(ue%o cuadrado de seda, y luego lo dej caer. 2n repentino batir de alas hi-o girar en redondo a .run. El drag n de Lio=rt ya estaba en el aire, y se dirig"a hacia ellos. 7ientras sobre!olaba a poca altura el prado, una r#faga de llamas surgi de su boca, tra-ando una l"nea negra en la hierba. ; la l"nea se dirig"a hacia .run. En el ltimo momento, el b#rbaro empuj a Liessa a un lado, y sinti el sal!aje dolor del fuego en el bra-o mientras se lan-aba al suelo, en busca de refugio. Al caer, rod sobre si mismo, y se puso en pie de un salto, buscando fren/ticamente al otro drag n. El animal se acerc por un lado, y .run se !io obligado a saltar a ciegas para es(ui!ar las llamas. La cola del drag n le a-ot al pasar, y le encaj un doloroso golpe en la frente. $onsigui ponerse en pie, y sacudi la cabe-a para librarse de a(uellas estrellitas bailarinas (ue ten"a ante los ojos. 1u maltratada espalda gritaba de dolor. Lio=rt se apro4imaba en una segunda pasada, pero esta !e- !olaba m#s despacio, para compensar la inesperada agilidad del hombret n. $uando el suelo ascendi hacia /l, !io al b#rbaro de pie, inm !il como una roca, con el pecho subiendo y bajando, y los bra-os ca"dos a los costados. 2n blanco sencillo.
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$uando su drag n sobrepas al b#rbaro, Lio=rt !ol!i la cabe-a. Esperaba !er un enorme mont n de ceni-as. All" no hab"a nada. 1orprendido, Lio=rt se endere- en el drag n. Entonces, le !io. .run se hab"a colgado de las escamas en el hombro del drag n con una mano, y con la otra se apagaba las llamas del cabello. La mano de Lio=rt !ol hacia su daga, pero el dolor hab"a agudi-ado los ya e4celentes reflejos de .run hasta hacerlos afilados como agujas. El canto de una mano golpe como un martillo la mu%eca del se%or drag n, y la daga sali despedida hacia el suelo. La otra mano, en forma de pu%o, alcan- al
hombre de lleno en la barbilla. El drag n (ue soportaba el peso de ambos combatientes estaba a tan s lo unos metros de la hierba. Besult ser una circunstancia afortunada, por(ue en el momento en (ue Lio=rt perdi el sentido, el animal dej de e4istir. Liessa corri por el c/sped y ayud a .run a ponerse en pie. : 3?u/ ha pasado5 3?u/ ha pasado5 8pregunt , confuso. : <.a sido fant#stico= 8e4clam ella8. <?u/ salto pegaste en el aire= <9ncre"ble= : 1", pero... 3(u/ ha pasado5 : Es un poco dif"cil de e4plicar. .run e4amin el cielo. Liartes, (ue era con mucho el m#s cauteloso de los dos hermanos, tra-aba c"rculos muy por encima de ellos. : *ueno, tienes unos die- segundos para intentarlo 8respondi .run. : Los dragones... : 31"5 : ...son imaginarios. : 3?uieres decir tan imaginarios como estas (uemaduras (ue tengo en el bra-o5 : 1". <6o= 8La chica sacudi !iolentamente la cabe-a8. <;a te lo e4plicar/ luego= : )erfecto, si encuentras un m/dium !erdaderamente bueno 8le espet .run. Le!ant la !ista hacia Liartes, (ue empe-aba a descender tra-ando amplios c"rculos. : @ye, lim"tate a escuchar. A menos (ue mi hermano est/ consciente, su drag n no puede e4istir, no tiene ningn medio para llegar a... : <$orre= 8grit .run. La empuj lejos de /l y se lan- de bruces al suelo cuando el drag n de Liartes se precipit , mientras dejaba otra cicatri- humeante en el c/sped. La criatura tom altura para hacer otra pasada, y .run se puso en pie como pudo antes de echar a correr hacia los bos(ues (ue bordeaban la -ona de combate. Eran muy claros, poco m#s (ue unos matorrales crecidos, pero al menos ningn drag n podr"a !olar por all". El bicho ni si(uiera lo intent . Liartes lle! a tierra su montura, (ue se pos en el c/sped a pocos metros del b#rbaro. 1u jinete desmont sin prisa. El drag n dobl las alas y agach la cabe-a hasta la hierba, mientras su amo se apoyaba contra un #rbol y silbaba alegremente.
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: )uedo achicharrarte hasta (ue salgas 8coment Liartes al rato. 6ada se mo!i entre los arbustos. : 3Est#s (ui-# tras a(uel arbusto de acebo5 El arbusto de acebo se transform en una bola de llamas. : 1eguro (ue he !isto un mo!imiento en esos helechos. Los helechos se con!irtieron en simples es(ueletos de ceni-as blancas. : 6o haces m#s (ue prolongar tu agon"a, b#rbaro. 3)or (u/ no te rindes ya5 .e abrasado a mucha gente. 6o duele nada 8prometi Liartes, mirando de soslayo a los arbustos. El drag n sigui tra-ando su espiral, incinerando cada arbusto sospechoso y cada matorral de helechos. Liartes esgrimi la espada y aguard . .run salt de un #rbol, y aterri- ya corriendo. Tras /l, el drag n rugi y aplast arbustos mientras intentaba girar en redondo, pero .run corr"a, corr"a con la !ista fija en Liartes y una rama seca en las manos. .ay un hecho poco conocido, pero ciertoG una criatura de dos patas !ence casi siempre a otra de cuatro en distancias cortas, por(ue un cuadrpedo tarda m#s tiempo en ordenar y acompasar sus e4tremidades. .run oy el roce de las garras tras /l, y luego un sonido ominosoG el drag n ten"a las alas medio desplegadas, y trataba de !olar. $uando .run se lan- sobre el se%or drag n, la espada de Liartes tra- un arco malintencionado, s lo para !erse incrustada contra la rama. Entonces, .run se
precipit contra /l y los dos hombres lucharon en el suelo. El drag n rugi . Liartes grit cuando .run le!ant una rodilla con precisi n anat mica, pero consigui lan-ar un golpe a ciegas (ue acert en la nari- del b#rbaro. .run se separ de un salto y se puso en pie, s lo para encontrarse frente a frente con un rostro e(uino sal!aje, el del drag n, con las fosas nasales distendidas. Lan- una patada, y acert en plena sien a Liartes, (ue en ese momento trataba de le!antarse. El hombre se derrumb . El drag n desapareci . La bola de fuego (ue se precipitaba hacia .run fue des!aneci/ndose hasta (ue, cuando lleg a /l, no era m#s (ue una brisa de aire c#lido. Luego no se oy nada m#s (ue el crepitar de los arbustos en llamas. .run se ech al hombro al se%or drag n inconsciente, y trot hacia el circo. A medio camino, encontr a Lio=rt tirado en el suelo, con una pierna doblada en un #ngulo e4tra%o. 1e detu!o con un gru%ido, y se ech al segundo se%or sobre el hombro libre. Liessa y el 7aestro Tentador le aguardaban sobre un estrado, en un e4tremo del prado. La dama drag n ya hab"a recuperado su compostura, y ahora miraba directamente a .run, mientras el b#rbaro soltaba a los dos hombres en un escal n, ante ella. La gente (ue la rodeaba manten"a una pose deferente, como si fueran su corte. : 7#talos 8dijo Liessa. : Los matar/ cuando yo decida 8replic 8. En cual(uier caso, no est# bien matar a gente inconsciente. : )ues no se me ocurre un momento m#s adecuado 8dijo el 7aestro Tentador.
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Liessa buf . : Entonces, los desterrar/ 8afirm 8. $uando est/n fuera del alcance de la magia del Hyrmberg, no tendr#n )oder. 1er#n simples bandoleros. 3Te das por satisfecho con eso5 : 1". : 7e sorprende (ue seas tan misericordioso, b#r... .run. .run se encogi de hombros. : 2n hombre de mi posici n no puede permitirse no serlo. .ay (ue pensar en la imagen. 87ir a su alrededor8. *ien, 3cu#l es la siguiente prueba5 : Te ad!ierto (ue es algo peligroso. 1i (uieres, puedes marcharte ahora. )ero, si superas la prueba, te con!ertir#s en el 1e%or del Hyrmberg y, por supuesto, en mi esposo leg"timo. .run la mir a los ojos. )ens en c mo hab"a sido su !ida hasta la fecha. 'e repente, le pareci llena de largas noches hmedas durmiendo bajo las estrellas, de luchas desesperadas con trolls, guardias de ciudades, innumerables bandidos, sacerdotes mal!ados y, al menos en tres ocasiones, con aut/nticos semidioses. ; todo eso, 3para (u/5 *ueno, para conseguir un tesoro respetable, ten"a (ue admitirlo. )ero ya lo hab"a gastado todo. Bescatar doncellas en apuros ten"a su recompensa temporal, s", pero luego siempre acababa situ#ndolas en cual(uier ciudad con una buena dote. )or(ue, tras una temporada, hasta la e4 doncella m#s complaciente se !ol!"a posesi!a, y no simpati-aba demasiado con los esfuer-os de .run por rescatar a sus hermanas en sufrimientos. En resumen, la !ida no le hab"a dejado mucho m#s (ue una reputaci n y toda una red de cicatrices. 1er se%or resultar"a di!ertido. .run sonri . $on una base como a(u/lla, con todos a(uellos dragones y un buen pu%ado de luchadores, un hombre pod"a labrarse una posici n. Adem#s, la mo-a no era nada desde%able. : 3La tercera prueba5 8pregunt ella. : 3Vol!er/ a estar desarmado5 8(uiso saber .run. Liessa subi un bra-o y se (uit el casco, de manera (ue los ri-os de pelo roji-o se le
desparramaron por la espalda. Luego se (uit el broche de la tnica. 6o lle!aba nada bajo ella. $uando .run la mir de arriba abajo, dos ma(uinas de c#lculos especulati!os empe-aron a funcionar en su mente. 2na calibraba el oro de sus ajorcas, los rub"es engar-ados en los anillos de oro (ue lle!aba en los dedos de los pies, el diamante (ue le adornaba el ombligo, y las dos filigranas de plata. La otra m#(uina conectaba directamente con su libido. Las dos arrojaron resultados (ue le complacieron mucho. Liessa al- una mano y le ofreci sonriente una copa de !ino. : $reo (ue no 8respondi . : &l no intent rescatarte a ti 8se%al BinceCind como ltimo recurso. 1e agarr desesperado a la cintura de 'osflores cuando el drag n tra- un pausado c"rculo, mientras se inclinaba sobre el mundo en un #ngulo peligroso. El reci/n ad(uirido conocimiento de (ue el lomo escamoso sobre el (ue se encontraba s lo e4ist"a como una especie de enso%aci n tridimensional no eliminaba nada en absoluto, como pronto comprendi , a(uella desagradable sensaci n en el est mago. 1u mente
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no hacia m#s (ue des!iarse hacia las posibles consecuencias (ue tendr"a una p/rdida de concentraci n por parte de 'osflores. : 6i si(uiera .run habr"a derrotado a todos esos ar(ueros 8insisti un testarudo 'osflores. $uando el drag n se ele! toda!"a m#s sobre el bos(ue, donde los tres hab"an echado un sue%o tan hmedo como inc modo, el sol ya sal"a por el borde del disco. Al momento, los tenebrosos a-ules y grises del preamanecer se transformaron en un deslumbrante r"o de bronce (ue flu"a por todo el mundo, transformando en oro a su paso el hielo, el agua o los embalses de lu-. K'ebido a la densidad del campo m#gico (ue rodeaba el disco, la lu- se mo!"a a !elocidades subs nicas. Esta interesante propiedad se pod"a apro!echarG por ejemplo, el pueblo 1orca del Gran 6ef se hab"a pasado siglos construyendo intrincados y sutiles embalses de s"lice pulido para atrapar la lenta lu- solar y EalmacenarlaF, por llamarlo de alguna manera. Las chispeantes reser!as del 6ef, sobrecargadas tras muchas semanas de lu- solar ininterrumpida, resultaban sin duda un espect#culo magn"fico desde el aire, y fue una pena (ue BinceCind y 'osflores no mirasen en a(uella direcci n.L >rente a ellos, los mil millones de toneladas de la imposibilidad (ue era el m#gico Hyrmberg se al-aban contra el cielo. Esto no era tan gra!e, al menos hasta (ue Hyrmberg !ol!i la cabe-a y !io la sombra de la monta%a desli-#ndose poco a poco por las nubes del mundo... : 3?u/ !es5 8pregunt 'osflores al drag n. EVeo una pelea en la cima de la monta%aF, fue la amable respuesta (ue le lleg . : 3.as o"do5 8e4clam 'osflores8. )robablemente, .run est# luchando por su !ida en este momento. BinceCind no respondi . Tras una pausa, 'osflores mir tras /l. El mago miraba fijamente hacia nada en concreto, y mo!"a los labios sin emitir sonido alguno. : 3BinceCind5 El mago dej escapar un sonido tembloroso. : )erdona 8se disculp 'osflores8, 3c mo has dicho5 La distancia..., (u/ ca"da... 8murmur BinceCind. 1us ojos concentrados ofrecieron por un momento una e4presi n de sorpresa, y luego se abrieron despa!oridos. $ometi el error de mirar hacia abajo. 1olt un grito de horror. ; empe- a caerse. 'osflores le agarro. : 3?u/ pasa5 BinceCind trat de cerrar los ojos, pero la imaginaci n ten"a p#rpados, y la muy maldita sigui mirando fijamente. : 36o te dan miedo las alturas5 8consigui preguntar.
'osflores baj la !ista hacia el diminuto paisaje, moteado por las sombras de las nubes. La idea del temor no se le hab"a ocurrido nunca. : 6o 8respondi 8. 3)or (u/ !an a darme miedo5 Te matas igual si caes desde doce metros (ue desde mil bra-as. Es lo (ue siempre digo yo. BinceCind trat de considerar la idea fr"amente, pero no consigui !erle la l gica. 6o se trataba de la ca"da en si, sino del golpe...
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'osflores le sujet r#pidamente. : Aguanta 8dijo con animaci n8. ;a casi hemos llegado. : @jal# estu!iera de !uelta en la ciudad 8gimi BinceCind8. <@jal# estu!iera de !uelta en el suelo= : 3$rees (ue los dragones podr"an !olar hasta las estrellas5 8so% 'osflores8. Eso si (ue ser"a impresionante... : Est#s loco 8se limit a puntuali-ar BinceCind. El turista no respondi nada, y cuando el mago consigui enfocar los ojos, se horrorial !er (ue 'osflores contemplaba las estrellas ya p#lidas con una e4tra%a sonrisa en los labios. : <6i lo pienses= 8a%adi BinceCind con tono amena-ador. EEl hombre (ue buscas est# hablando con la dama drag nF, inter!ino el animal sobre el (ue cabalgaban. : 3.ummm5 8respondi 'osflores, toda!"a concentrado en las estrellas. : 3?u/5 8le apremi BinceCind. : Ah, s", .run 8despert 'osflores8. Espero (ue lleguemos a tiempo. <En picado= <*aja= BinceCind abri los ojos cuando el !iento aceler hasta transformarse en un !enda!al. ?ui-# por eso se le hab"an abierto. 'esde luego, ahora el !iento le imped"a cerrarlos. La superficie plana del Hyrmberg subi hacia ellos, bande#ndose de manera alarmante, y luego se con!irti en un borr n !erde (ue les rodeaba por ambos costados. Los pe(ue%os bos(ues y campos se transformaron en un mont n de reta-os acelerados. El bre!e rayo plateado (ue !ieron pod"a ser el pe(ue%o r"o (ue ca"a en cascada por el borde de la plataforma. BinceCind intent e4pulsar el recuerdo de su mente, pero el recuerdo estaba muy a gusto all", y se dedicaba a aterrar al resto de los ocupantes y a destro-ar el mobiliario. : $reo (ue no 8respondi Liessa. .run cogi la copa de !ino con un mo!imiento pausado. 1onri como una calaba-a. Alrededor de todo el circo, los dragones empe-aron a aullar. 1us jinetes miraron hacia arriba. ; algo (ue parec"a un borr n !erde pas sobre el circo, y .run desapareci . La copa de !ino se (ued un momento en el aire, y luego se estrell contra el escal n. 1 lo entonces se derram una nica gota. Esto fue por(ue, en el momento de atrapar sua!emente a .run entre sus garras, el drag n 6inereeds hab"a sincroni-ado por un momento los ritmos de sus cuerpos. 'ado (ue la dimensi n de la imaginaci n es mucho m#s compleja (ue las del espacio y el tiempo, (ue a efectos pr#cticos son dimensiones bastante pobretonas, la consecuencia de esto fue la transformaci n instant#nea de un .run estacionario y f#lico en un .run (ue se despla-aba de costado a unos ciento cincuenta ,il m/tros por hora, sin otro efecto secundario (ue unas cuantas gotas de !ino derramadas de su boca. @tro de los efectos fue (ue Liessa grit de rabia, y materiali- a su drag n. $uando la bestia dorada apareci frente a ella, la jo!en salt a su lomo, toda!"a desnuda, y arrebat el
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arco a uno de los guardias. Al- el !uelo mientras los dem#s jinetes drag n no hab"an hecho toda!"a m#s (ue dirigirse hacia sus monturas. El 7aestro Tentador, (ue lo obser!aba todo desde la columna tras la (ue se hab"a
desli-ado prudentemente al empe-ar el loco alboroto, capt en a(uel momento el eco transdimensional de una teor"a (ue acababa de surgir en la mente de uno de los primeros psi(uiatras de un uni!erso adyacente. La gotera dimensional deb"a de ser de ida y !uelta, por(ue el psi(uiatra !io entonces a la chica sobre el drag n. El 7aestro Tentador sonri . : 3Apuestas algo a (ue no le atrapa5 8dijo junto a su o"do la !o- de Greicha, toda gusanos y sepulcros. El 7aestro Tentador cerr los ojos y trag sali!a con dificultad. : $re" (ue, a estas alturas, mi se%or ya estar"a residiendo plenamente en la Tierra Temible 8consigui decir. : 1oy un mago 8se%al Greicha8. La 7uerte en persona tiene (ue recoger a un mago. ;, aj#, parece (ue hoy no est# por estos alrededores... : 36os !amos5 8pregunt la 7uerte. 9ba a lomos de un caballo blanco, un caballo de carne y hueso, pero de ojos rojos y fosas nasales distendidas. E4tendi su mano huesuda, recogi el alma de Greicha del aire y la enroll hasta (ue no fue m#s (ue un punto dolorosamente luminoso. Luego, se la trag . )ic espuelas a su corcel y el animal sali disparado, arrancando chispas con los cascos. : <1e%or Greicha= 8susurr el !iejo 7aestro Tentador cuando el uni!erso fluctu a su alrededor. : .a sido un truco sucio 8le lleg la !o- del mago, una simple mol/cula de sonido alej#ndose entre las infinitas dimensiones negras. : 7i se%or..., 3c mo es la muerte5 8pregunt con !o- tr/mula el anciano. : Te lo har/ saber en cuanto lo haya in!estigado a fondo 8le respondi la m#s ligera modulaci n de la brisa. : 1" 8murmur el 7aestro Tentador. 1e le ocurri una idea terrible. : ?ue sea de d"a, por fa!or 8a%adi . : <)ayasos= 8rugi .run desde su asidero entre las garras delanteras de 6"nereeds. : 3?u/ dice5 8grit BinceCind mientras el drag n bat"a estruendosamente sus alas en el aire, en un intento de ganar m#s altura. : <6o le oigo= 8respondi 'osflores, tambi/n a gritos. )ero el !iento se lle! su !o-. $uando el drag n se escor ligeramente, baj la !ista hacia el juguete (ue era la cima del poderoso Hyrmberg, y !io la oleada de criaturas (ue al-aban el !uelo para perseguirles. Las alas de 6inereeds bat"an el aire con algo parecido a la satisfacci n. El aire... el aire era cada !e- m#s tenue. A 'osflores se le taponaron los o"dos por tercera !e-. Ad!irti (ue, al frente de la bandada persecutoria, hab"a un drag n dorado. $on su jinete incluido. : @ye, 3est#s bien5 8pregunt un asustado BinceCind.
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Tu!o (ue aspirar !arias bocanadas de a(uel e4tra%o aire destilado para poder formular las palabras. : )od"a haberme con!ertido en 1e%or, pero !osotros, payasos, tu!isteis (ue... 8jade .run, mientras el tenue aire g/lido arrancaba la !ida hasta de su poderoso pecho. : 3?u/ le pasa al aire5 8murmur BinceCind. 2nas lucecitas a-ules aparecieron ante sus ojos. 'osflores emiti un gemido, y se desmay . El drag n desapareci . 'urante unos segundos, los dos hombres siguieron ascendiendo. 'osflores y el mago ofrec"an una e4tra%a imagen, el uno sentado ante el otro, a horcajadas sobre algo (ue no estaba all". Luego, lo (ue recib"a el nombre de gra!edad en el 7undodisco se recuper de la sorpresa, y los reclam .
En ese momento, el drag n de Liessa pas como un rayo, y .run aterripesadamente sobre el cuello de la bestia. Liessa se inclin hacia adelante y le bes . BinceCind se perdi este detalle mientras ca"a, con los bra-os toda!"a engarfiados en torno a la cintura de 'osflores. El disco era un diminuto mapa redondo cla!ado contra el cielo. 6o parec"a mo!erse, pero BinceCind sab"a (ue lo hac"a. El mundo entero se acercaba a /l como un gigantesco plato de natillas. : <'espierta= 8grit , tratando de imponer su !o- sobre el rugido del !iento8. <'ragones= <)iensa en dragones= Atisb un mont n de alas borrosas cuando cayeron en picado entre la bandada de criaturas (ue les persegu"an, (ue pronto (uedaron mucho m#s arriba. Los dragones gra-naban y tra-aban c"rculos en el cielo. 'osflores no respondi . La tnica de BinceCind le a-otaba, pero el turista no despert . E'ragonesF, pens un aterrado BinceCind. 9ntent concentrar toda su mente, !isuali-ar un drag n aut/ntico. E1i /l puede hacerlo, yo tambi/nF, se dec"a. )ero no sucedi nada. El disco era mucho m#s grande ahora, un c"rculo entre las nubes, (ue se acercaba hacia ellos. BinceCind lo intent de nue!o, gir los ojos y tens hasta el ltimo ner!io de su cuerpo. 2n drag n. 1u imaginaci n, (ue generalmente iba sobrecargada de trabajo, buscaba desesperadamente un drag n, cual(uier drag n. : 6o lo conseguir#s 8ri la !o- de la 7uerte (ue era como el mon tono repicar de campanas funerarias8. 6o crees en ellos. BinceCind mir la terrible aparici n a caballo (ue le sonre"a y el terror se apoder de su mente. .ubo un rel#mpago brillante. .ubo una repentina oscuridad. .ubo un suelo sua!e bajo los pies de BinceCind. 1e !io rodeado por una lu- rosada, y por los repentinos gritos angustiados de muchas personas. 7ir espantado a su alrededor. Estaba de pie en una especie de tnel, lleno casi por completo de asientos, sobre los (ue hab"a atadas muchas personas con ropas muy e4tra%as. Todos le gritaban a /l.
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: <'espierta= 8sise 8. <Aydame= Arrastr al turista toda!"a inconsciente, e intent alejarse de la gente. 1u mano libre encontr el e4tra%o pestillo de una puerta. Lo gir y se agach para cru-arla, antes de cerrar de golpe. $ontempl la nue!a habitaci n en (ue se hallaba, y se encontr con la mirada aterrori-ada de una jo!en, (ue dej caer la bandeja (ue sosten"a, y grit . )arec"a la clase de grito (ue suele atraer ayuda muscular. BinceCind, con un miedo (ue destilaba cantidades ingentes de adrenalina, pas corriendo junto a ella. All" hab"a m#s asientos, y la gente (ue los ocupaba se agach cuando el mago pas junto a ellos, arrastrando a 'osflores por el corredor central. 7#s all# de las filas de asientos hab"a pe(ue%as !entanas. ; m#s all# de las !entanas, contra un fondo de nubes algodonosas, !io el ala de un drag n. Era plateada. E2n drag n me ha de!orado 8pens 8. Eso es rid"culo 8se replic a s" mismo8, los dragones no tienen !entanas.F Entonces, trope- con un hombro contra el otro e4tremo del tnel, y entr en una habitaci n c nica toda!"a m#s e4tra%a (ue la anterior. Estaba llena de lucecitas parpadeantes. Entre las luces, sentados en sillas giratorias, hab"a cuatro hombres (ue le miraban bo(uiabiertos. $uando ech un !ista-o a su espalda, !io (ue la mirada de los cuatro hombres se des!iaba hacia un lado. BinceCind se !ol!i lentamente. +unto a /l se encontraba un (uinto hombre, jo!en, barbudo, y tan moreno como el pueblo n mada del Gran 6ef.
: 3' nde estoy5 8pregunt el mago8. 3Es el !ientre de un drag n5 El jo!en dio un paso hacia atr#s y e4hibi ante el rostro del mago una pe(ue%a caja negra. Los hombres de los asientos se encogieron. : 3?u/ es esto5 8pregunt BinceCind8. 32na caja de dibujos5 E4tendi la mano y la cogi G este mo!imiento pareci sorprender al hombre moreno, (ue grit y trat de recuperarla. 1e oy otro grito, esta !e- procedente de uno de los hombres sentados. 1 lo (ue ahora ya no estaba sentado. 1e hab"a puesto en pie, y apuntaba al jo!en con un pe(ue%o objeto met#lico. 1u actitud tu!o un efecto sorprendente. El hombre se inclin , y le!ant las manos. : )or fa!or, se%or, d/me la bomba 8dijo el hombre del objeto met#lico8. $on cuidado, por fa!or. : 3Esta cosa5 8pregunt el mago8. <Toda tuya= <6o la (uiero para nada= El hombre la recogi con mucho cuidado y la deposit en el suelo. Los (ue segu"an sentados se relajaron, y uno de ellos empe- a hablar urgentemente con la pared. El mago le mir , asombrado. : <6o se mue!a= 8grit el hombre del objeto met#lico. E2n amuleto 8decidi BinceCind8. 'ebe de ser un amuleto.F El hombre moreno retrocedi hasta un rincon. : .a sido usted muy !aliente 8dijo a BinceCind el )ortador del Amuleto8. 3Lo sabe5 : 3El (u/5 : 3?u/ le pasa a su amigo5 : 3Amigo5
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BinceCind baj la !ista hacia 'osflores, (ue segu"a durmiendo con toda tran(uilidad. Esto no le sorprendi . Lo (ue le sorprendi de !erdad fue (ue el turista lle!aba ropa nue!a. Bopa e4tra%a. Ahora, los cal-ones le llegaban justo por encima de las rodillas. En el torso lle!aba una especie de chaleco de un tejido brillante. Ten"a en la cabe-a un rid"culo sombrero de paja. $on una pluma y todo. 2na sensaci n e4tra%a en las piernas hi-o (ue BinceCind bajara la !ista. 1us propias ropas tambi/n hab"an cambiado. En !e- de la !ieja tnica, tan comoda, tan mara!illosamente bien adaptada para la !elocidad en cual(uier contingencia posible, ahora ten"a las piernas apresadas en tubos de tela. Adem#s, lle!aba una cha(ueta de un tejido gris... .asta entonces, nunca hab"a o"do el idioma (ue estaba usando el hombre del amuleto. Era grosero, y con un ligero acento eje%o. Entonces, 3por (ue entend"a cada palabra5 A !er, hab"an aparecido de repente en el interior de este drag n, se hab"an materiali-ado, se hab"an, se hab"an..., se hab"an conocido charlando en el aeropuerto y claro, decidieron sentarse juntos en el a!i n, y /l le hab"a prometido a +ac, NCeiblumen acompa%arle cuando !ol!ieran a Estados 2nidos. 1", eso era. ; entonces +ac, se hab"a puesto enfermo, y /l se asust , y entr all", y sorprendi al secuestrador aereo. $laro. 3?u/ demonios (uer"a decir Eeje%oF5 El doctor BjinsCand se restreg la frente. Le !endr"a bien una copa. Las ondas conc/ntricas de la paradoja se e4tendieron por el mar de la causalidad. Lo m#s urgente es aclarar a cual(uiera (ue no comprenda la totalidad del multi!erso (ue, aun(ue el mago y el turista acababan de aparecer en el a!i n, al mismo tiempo ya hab"an estado a bordo desde el comien-o del !uelo, siguiendo el curso normal de los hechos. @ seaG aun(ue es cierto (ue acababan de aparecer en este juego concreto de dimensiones, no es menos cierto (ue lle!aban toda la !ida en ellas. En este punto de la e4plicaci n es cuando el lenguaje se rinde y se !a a tomar un trago. El hecho es (ue !arios (uintillones de #tomos acababan de materiali-arse Kaun(ue no e4actamente, !/ase lo antes e4puestoL en un uni!erso donde no ten"an derecho a estar. El resultado habitual de estas cosas suele ser una gran e4plosi n. )ero como los uni!ersos son unas cosas bastante resistentes, este uni!erso concreto se hab"a sal!ado
a s" mismo deshilando su continuum espaciotemporal hasta un punto donde los #tomos sobrantes pudieran acomodarse sin peligro, y teji/ndose luego a toda !elocidad hasta alcan-ar de nue!o ese c"rculo de fuego al (ue buena parte de sus habitantes gustan de llamar El )resente. )or supuesto, esto cambia la historia 8hubo unas cuantas guerras de menos, unos cuantos dinosaurios de m#s, cosas por el estilo8, pero en resumen, el episodio completo transcurri con una tran(uilidad muy notable. 'e todos modos, fuera de este uni!erso concreto, las repercusiones de la repentina aparici n doble rebortaron de un lado a otro bajo las mismas narices del Total de las $osas, retorciendo dimensiones enteras y borrando gala4ias (ue no dejaron ni rastro. )ero todo esto pas inad!ertido para el doctor BjinsCand, treinta y tres a%os, soltero, nacido en 1uecia, educado en 6ue!a +ersey, especialista en los fen menos de o4idaci n y fugas en ciertos reactores nucleares. 'e cual(uier manera, lo m#s seguro es (ue no lo hubiera cre"do. NCeiblumen segu"a inconsciente. La a-afata, (ue hab"a ayudado a BjinsCand a llegar a su asiento, entre los aplausos del resto de los pasajeros, se inclinaba preocupada sobre /l.
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: .emos en!iado un mensaje por radio 8dijo a BjinsCand8, cuando aterricemos, la ambulancia ya estar# esperando. Eh... en la lista de pasajeros dice (ue usted es doctor... : 6o s/ (u/ le pasa 8respondi r#pidamente BjinsCand8. Lo m"o son los reactores 7agno4, y esas cosas. 3Es alguna especie de conmoci n5 : 6unca he... La frase se !io interrumpida por un terrible golpe en la parte trasera del a!i n. 7uchos pasajeros gritaron. 2na brusca r#faga de !iento barri todos los peri dicos y re!istas sueltas hacia el torbellino aullante (ue a-otaba el pasillo. Algo m#s recorr"a el pasillo. Algo grande, oblongo, de madera y con remaches de lat n. 1i era lo (ue parec"a 8un cofre andante, como los (ue suelen aparecer en las historias de piratas, llenos de oro manchado de sangre y de piedras preciosas8, entonces lo (ue se abri bruscamente era la tapa. All" no hab"a piedras preciosas. )ero s" muchos, muchos dientes enormes, blancos como el sicomoro, y una lengua palpitante, roja como la caoba. 2na !ieja maleta pretend"a de!orarle. BjinsCand se aferr al inconsciente NCeiblumen, (ue poco consuelo pod"a proporcionarle, y empe- a temblar como una hoja. 'eseaba con todas sus fuer-as estar en cual(uier otro lugar... .ubo una repentina oscuridad. .ubo un rel#mpago brillante. La desaparici n brusca de !arios (uintillones de #tomos, de un uni!erso en el (ue de todos modos no ten"an derecho a estar, pro!oc al instante un dese(uilibrio en la armon"a de la totalidad, (ue /sta intent compensar a la desesperada, aun(ue acab con unas cuantas subrealidades en el proceso. Grandes oleadas de magia pura hir!ieron incontrolables bajo los mismos fundamentos del multi!erso, y escaparon por cada ranura posible hacia dimensiones m#s tran(uilas. A su paso, pro!ocaron no!as, superno!as, colisiones estelares, la emigraci n de bandadas de gansos y el hundimiento de continentes imaginarios. Al otro e4tremo del tiempo, algunos mundos presenciaron puestas de sol de un crepitante color octarino, cuando part"culas con una fuerte carga m#gica atra!esaron rugientes la atm sfera. En el halo cometario (ue rodea el 1istema G/lido de Neret, un noble cometa muri como un pr"ncipe, atra!esando en llamas el cielo. )ero BinceCind no !io nada de todo esto. Agarraba al inerte 'osflores por la cintura, y se precipitaba hacia el mar del 7undodisco, a pocos cientos de metros bajo /l. 6i si(uiera los mo!imientos con!ulsi!os de todas las dimensiones consiguieron (uebrar la
f/rrea Ley de la $onser!aci n de la Energ"aG el bre!e !iaje de BjinsCand en el a!i n hab"a bastado para trasladarle muchos cientos de ,il metros en hori-ontal, y un par de miles de metros en !ertical. La palabra Ea!i nF ardi un momento en la mente de BinceCind, antes de desaparecer. 3Era un barco a(uello (ue se di!isaba abajo5 Las fr"as aguas del 7ar $ircular rugieron hacia /l, y le recibieron en su abra-o !erde y asfi4iante. 2n momento m#s tarde, otro objeto se estrell contra el aguaG era el E(uipaje, (ue toda!"a portaba la poderosa runa del hechi-o de transporte THA. BinceCind y 'osflores lo utili-aron como balsa.
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CERCA DEL BORDE 1e hab"a in!ertido gran cantidad de tiempo en la fabricaci n. Ahora estaba casi terminada, y los escla!os limpiaron los ltimos restos de barro (ue (uedaban en el casco e4terior. @tros escla!os se dedicaban diligentemente a frotar los flancos met#licos con arena de plata, y el bronce nue!o ad(uir"a un brillo sedoso. 1egu"a caliente, pese a lle!ar ya una semana enfri#ndose en el foso de fundici n. El Archiastr nomo de 0rull hi-o un le!e gesto con la mano, y sus porteadores depositaron el trono a la sombra del casco. )arece un pe-, pens . 2n gran pe- !olador. )ero... 3de (u/ mares5 : 'esde luego, es algo magn"fico 8susurro8. 2na aut/ntica obra de arte. : La na!e 8respondi el fornido hombre (ue le acompa%aba. El Archiastr nomo se !ol!i poco a poco y le!ant la !ista hacia el rostro impasible del hombre. A ningn rostro le cuesta demasiado parecer impasible cuando tiene dos esferas doradas en lugar de ojos. Adem#s, las esferas brillaban de una manera desconcertante. : La na!e, si. Arte puro 8dijo el astr nomo con una sonrisa8. 1upongo (ue eres el mejor artesano de na!es de todo el 7undodisco, @josdorados. 3Estoy en lo cierto5 El artesano tard un momento en contestar. 1u cuerpo desnudo 8desnudo, esto es, a e4cepci n de un cintur n de herramientas, un #baco de pulsera y un bronceado intenso8 se tens al considerar las implicaciones de esta ltima frase. Los ojos dorados parec"an mirar hacia algn otro mundo. : La respuesta es a la !e- si y no 8contest al fin. Algunos de los astr nomos menores, de pie tras el trono, se sobresaltaron ante tama%a falta contra la eti(ueta, pero el Archiastr nomo no pareci ad!ertirla. : 1igue 8pidi . : $are-co de algunas habilidades fundamentales. )ero soy @josdorados 7anodeplata '#ctilos 8continu el artesano8. ; constru" los Guerreros 7et#licos (ue guardan la Tumba de )itchiu, dise%/ los Embalses de Lu- del Gran 6ef, y constru" el )alacio de los 1iete 'esiertos. )ero... 81e ro- uno de los ojos, (ue dej escapar un ligero tintineo8, cuando constru" el ej/rcito g lem para )itchiu, /ste me cubri de oro y luego hi-o (ue me sacaran los ojos, para (ue no pudiera crear ninguna otra obra (ue r"!ali-ara con la (ue hice para /l. : 1abio, pero cruel 8se%al compasi!o el Archiastr nomo. : $ierto. As" (ue aprend" a escuchar el temple de los metales, y a !er con los dedos. Aprend" a distinguir las menas por el sabor y el olor. >abri(u/ estos ojos, pero no me sir!en para !er. 7#s tarde, se me llam para construir el )alacio de los 1iete 'esiertos, tras lo cual el Emir me cubri de plata antes de cortarme la mano derecha, cosa (ue no me sorprendi del todo. : 2n gra!e incon!eniente, considerando tu trabajo 8asinti el Archiastr nomo. : 2tilic/ parte de la plata para hacerme esta nue!a mano, y apli(u/ en su fabricaci n
mi insuperable conocimiento sobre palancas y fulcros. $on eso me basta. 'espu/s, cre/ el primer gran Embalse de Lu-, con una capacidad de VW.WWW horas de lu- diarias. Los consejos tribales del Gran 6ef me cubrieron de sedas finas, antes de encerrarme para (ue no escapara jam#s. 7e tom/ la molestia de utili-ar la seda y algo de bamb
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para construir una m#(uina !oladora, con la (ue me lanc/ desde la torreta m#s alta de mi prision. : Tras lo cual, y tras !arios incidentes, llegaste a 0rull 8termin el Archiastr nomo8. $ual(uiera pensar"a (ue otro tipo de trabajo Kel culti!o de lechugas, por ejemploL conlle!ar"a menos riesgo de morir por partes. 3)or (u/ insistes en practicar tu profesi n5 @josdorados '#ctilos se encogi de hombros. : 1e me da bien 8respondi . El Archiastr nomo contempl de nue!o el pe- de bronce, (ue brillaba como un gong bajo el sol del mediod"a. : ?u/ belle-a 8musit 8. ; es algo nico. Ac/rcate, '#ctilos. Becu/rdame (u/ te promet" como recompensa. : 7e pediste (ue dise%ara un pe- para nadar por los mares espaciales (ue se e4tienden entre los mundos 8enton el maestro artesano8. A cambio de eso..., a cambio... : 31"5 7i memoria ya no es lo (ue era 8ronrone el Archiastr nomo, mientras tocaba el bronce c#lido. : A cambio 8sigui '#ctilos, al parecer sin demasiadas esperan-as8, me dejar"as libre y te abstendr"as de cortar ninguno de mis ap/ndices. 6o (uiero ningn tesoro. : Ah, s", ya lo recuerdo. 8El anciano al- una mano surcada de !enas a-ules8. 7ent" 8 a%adi . 1 lo se oy un ligero silbido, y el hombre de ojos dorados se tambale . Luego, baj el rostro hacia la punta de flecha (ue le sobresal"a del pecho. 2na gota de sangre le floreci entre los labios. En toda la pla-a no se oy un ruido Kaparte del bordoneo de algunas moscas e4pectantesL cuando al- muy despacio su mano de plata y toc la punta de la flecha. '#ctilos gru% . : 2n trabajo chapucero 8dijo, y se derrumb hacia atr#s. El Archiastr nomo empuj el cad#!er con la punta del pie, y suspir . : .abr# un bre!e per"odo de duelo y luto, como corresponde a un maestro artesano 8 anunci . @bser! c mo un moscard n a-ul se posaba sobre uno de los ojos dorados, antes de le!antar el !uelo, sorprendido. : ;a es suficiente 8dijo el Archiastr nomo. Llam a un par de escla!os para (ue se lle!aran el cad#!er. : 3Est#n preparados los (uelonautas5 8pregunt . El maestro controlador de lan-amientos dio un paso al frente. : )or supuesto, su prominencia 8respondi . : 31e han entonado las plegarias adecuadas5 : 7#s o menos, su prominencia. : 3$u#nto falta para la partida5
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: )ara el lan-amiento 8le corrigi con cautela el maestro de lan-amientos8. Tres d"as, su prominencia. La cola del Gran A'Tuin estar# en una posici n inmejorable. : Entonces, lo nico (ue falta 8concluy el Archiastr nomo8, es a!eriguar cu#les ser#n los sacrificios m#s apropiados. El maesto lan-ador hi-o una re!erencia. : El oc/ano pro!eer# 8dijo.
El anciano sonri . : $omo siempre 8se%al . : <1i supieras na!egar... : <1i supieras manejar el tim n...= 2na ola barri la cubierta. BinceCind y 'osflores se miraron el uno al otro. : <1igue achicando= 8gritaron al un"sono, al tiempo (ue cog"an los cubos. Tras un rato, la !o- (uis(uillosa le lleg desde la cabina inundada. : 6o s/ por (u/ tiene (ue ser culpa m"a 8dijo. Tendi otro cubo hacia arriba, y el mago lo !aci por la borda. : <)or(ue se supon"a (ue estabas !igilando= 8le espet BinceCind. : <;o fui el (ue nos sal! a los dos de los tratantes de escla!os= 8e4clam 'osflores. : )referir"a ser un escla!o antes (ue un cad#!er 8replic el mago. 1e irgui y mir el mar. )arec"a asombrado. Era un BinceCind muy diferente del (ue escapara del incendio de An,h87orpor,, unos seis meses antes. )or ejemplo, ten"a muchas m#s cicatrices, y muchos m#s !iajes a sus espaldas. .ab"a !isitado las tundras del Eje, hab"a obser!ado las curiosas costumbres de muchos pueblos pintorescos 8 obteniendo in!ariablemente m#s cicatrices por el camino8 y, durante unos d"as (ue jam#s ol!idar"a, hab"a !iajado por el legendario @c/ano 'eshidratado, en el cora- n de ese desierto tan increiblemente seco (ue es el Gran 6ef. Tambi/n lleg a !er monta%as flotantes de hielo, en un mar mucho m#s fr"o y hmedo. .ab"a cabalgado a lomos de un drag n imaginario. .ab"a estado a punto de pronunciar el hechi-o m#s poderoso del disco. .ab"a... 'esde luego, el hori-onte era mucho m#s pe(ue%o de lo (ue deber"a ser. : 3.ummm5 8dijo BinceCind distra"do. : .e dicho (ue no hay nada peor (ue la escla!itud 8repiti 'osflores. 1e (ued bo(uiabierto cuando el mago lan- el cubo al mar, lo m#s lejos posible. El rostro de BinceCind era una m#scara gris. : 7ira, siento haber hecho (ue nos estrell#ramos contra los arrecifes, pero parece (ue este bote no (uiere hundirse, y tarde o temprano llegaremos a tierra 8le tran(uili'osflores8. Esta corriente debe de dirigirse a alguna parte. : Echa un !ista-o al hori-onte 8dijo BinceCind con !o- #tona. 'osflores mir de reojo. : ;o creo (ue est# bien 8respondi tras un momento8. Admito (ue parece un poco m#s corto (ue de costumbre, pero...
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: Es por la $atarata )erif/rica 8se%al BinceCind8. La corriente nos arrastra hacia el borde del mundo. .ubo un largo silencio, roto s lo por el batir de las olas cuando la corriente hi-o girar un poco el barco -o-obrante. ;a era bastante fuerte. : 1eguramente, por eso chocamos contra los arrecifes 8a%adi BinceCind8. 6os salimos del rumbo durante la noche. : 3?uieres comer algo5 8pregunt 'osflores. Empe- a hurgar en el pa(uete (ue hab"a atado a la barandilla, a sal!o de la humedad. : 3Es (ue no lo entiendes5 8ladr BinceCind8. <7aldita sea, !amos a caer por el *orde= : 36o podemos hacer nada para e!itarlo5 : <6o= : Entonces, no tiene sentido (ue nos pongamos ner!iosos 8replic 'osflores con tran(uilidad. : <1ab"a (ue no deb"amos na!egar tanto tiempo en direcci n al *orde= 8se (uej BinceCind, mirando al cielo8. @jal#... : @jal# tu!iera mi caja de dibujos 8suspir 'osflores8. )ero se (ued en el barco de
los tratantes de escla!os, con el resto del E(uipaje y... : All" donde !amos, no necesitar#s e(uipaje 8afirm BinceCind. 1e dej caer y obser! con triste-a a una ballena lejana, (ue se hab"a a!enturado por descuido en la corriente de la )eriferia, y ahora luchaba contra ella. 2na l"nea blanca se%alaba el hori-onte, y al mago le pareci o"r un rugido distante. : 3?u/ pasa cuando un barco cae por la $atarata )erif/rica5 8le pregunt 'osflores. : 3?ui/n sabe5 : *ueno, en ese caso, (ui-# na!eguemos por el espacio hasta aterri-ar en otro mundo. 82na mirada so%adora ilumin los ojos del hombrecillo8. Eso me gustar"a 8 a%adi . BinceCind buf . El sol se al- en el cielo. All", cerca del *orde, era considerablemente m#s grande. Los dos se (uedaron de pie, con la espalda apoyada en el m#stil, inmersos en sus propios pensamientos. 'e !e- en cuando, por alguna ra- n no demasiado concreta, uno de los dos cog"a un cubo e intentaba achicar algo de agua. El mar (ue les rodeaba estaba cada !e- m#s atestado. BinceCind !io !arios troncos de #rboles (ue !iajaban a la misma !elocidad (ue ellos. *ajo la superficie del agua, se encontraban toda clase de peces. $laro, la corriente deb"a de estar repleta de comida arrancada a los continentes cercanos al Eje. 1e pregunt (u/ clase de !ida se desarrollar"a all", teniendo (ue nadar constantemente para seguir en el mismo lugar. 'ecidi (ue se parecer"a bastante a la suya. Vio una ranita !erde, (ue luchaba desesperada contra la garra de la corriente ine4orable. )ara di!ersi n de 'osflores, BinceCind tom un remo y lo e4tendi cuidadosamente hacia el pe(ue%o anfibio. La rana subi , agradecida. 2n momento m#s tarde, un par de mand"bulas surgieron del agua y se cerraron impotentes sobre el punto donde un momento antes nadaba el animalito.
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Entre las manos de BinceCind, la rana al- la !ista para mirarle, y le mordi el pulgar con gesto pensati!o. 'osflores dej escapar una risita tonta. BinceCind se guard la rana en un bolsillo y fingi (ue no le hab"a o"do. : 7uy humanitario, s", pero... 3para (u/5 8pregunt el turista8. 'entro de una hora, le dar# igual. : 7ira 8respondi !agamente BinceCind. ; se dedic un momento a achicar agua. Ahora, las olas pro!ocaban una fina llu!ia al batir contra su barca, y la r#pida corriente hac"a (ue a(u/llas fueran cada !e- m#s fuertes. El ambiente parec"a c#lido, antinaturalmente c#lido. 2na neblina caliente y dorada se ele!aba del mar. Ahora el rugido se escuchaba con claridad. El pulpo m#s grande (ue BinceCind hab"a !isto en su !ida sali a la superficie a unos metros de ellos y agit desesperado sus tent#culos antes de hundirse de nue!o. @tra cosa, mucho m#s grande, y por suerte inidentificable, aull entre la niebla. Todo un escuadr n de peces !oladores salt entre gotas te%idas de arco iris, y consiguieron adelantar unos metros antes de caer de nue!o y ser barridos por el remolino. 1e estaban saliendo del mundo. BinceCind dej caer el cubo y se agarr al m#stil cuando el final rugiente y definiti!o de todo se acerc r#pidamente a /l. : Tengo (ue !erlo 8dec"a 'osflores, medio ca"do y medio apoyado sobre la proa. Algo duro y r"gido golpe el casco, (ue giro no!enta grados hasta ponerse de lado contra el obst#culo in!isible. Luego, el barco se detu!o bruscamente, y una ola de fr"a espuma marina cay en cascada sobre la cubierta, de manera (ue, durante unos segundos, BinceCind se !io sepultado bajo un metro de aguas !erdosas burbujeantes. Empe- a gritar, y el mundo submarino ad(uiri el color prpura brillante de la inconsciencia. )or(ue fue en ese momento cuando BinceCind empe- a ahogarse. 'espert con la boca llena de un l"(uido ardiente y, cuando lo trag , un dolor agudo en
la garganta le hi-o recuperar la consciencia por completo. La borda del bote le presionaba la espalda, y 'osflores le miraba con una e4presi n preocupada. BinceCind dej escapar un gemido y se sent . $ometi un errorG el *orde del mundo estaba a muy pocos metros. 7#s all#, muy poco m#s abajo del principio de la interminable $atarata )erif/rica, hab"a algo m#gico. A unos cien ,il metros, fuera del alcance de la corriente )erif/rica, una embarcaci n de un solo m#stil con !elas rojas, t"pica de los traficantes de escla!os, !agaba sin rumbo en el ocaso aterciopelado. La tripulaci n, o los (ue (uedaban de ella, se amontonaban en la cubierta superior, alrededor de los hombres (ue preparaban febrilmente una almad"a. El capit#n, un hombre fornido (ue lle!aba el turbante t"pico en las tribus del Gran 6ef, hab"a !iajado mucho, y conoc"a muchos pueblos e4tra%os y muchos objetos curiosos, buen nmero de los cuales hab"a escla!i-ado y robado, respecti!ainente. Empe- su carrera como marinero en el @c/ano 'eshidratado, en el centro del desierto m#s seco del disco. KEn este mundo, el agua se encontraba a !eces en un cuarto estado poco comn, pro!ocado por un calor intenso combinado con los e4tra%os efectos desecantes de la lu- octarina. El li(uido se deshidrata, y deja un residuo plateado (ue fluye como
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una arena fin"sima por la cual el casco de una na!e bien dise%ada puede desli-arse con facilidad. El @c/ano 'eshidratado es un lugar e4tra%o, pero no tanto como los peces (ue lo habitanL. El capit#n no hab"a tenido miedo nunca. Ahora, estaba aterrado. : 6o oigo nada 8murmur al primer maestre. El maestre escudri% la oscuridad. : ?ui-# haya ca"do por la borda 8sugiri , esperan-ado. La respuesta le lleg en forma de un furioso golpe, procedente de la cubierta de remeros, bajo sus pies. Le sigui el sonido de la madera al hacerse astillas. Los tripulantes se api%aron an m#s, temerosos, mientras bland"an las hachas y las antorchas. Lo m#s probable era (ue no se atre!ieran a usarlas ni aun(ue el 7onstruo cargara contra ellos. Antes de (ue comprendieran plenamente su terrible naturale-a, !arios hombres le hab"an atacado con hachas. El resultado fue (ue abandon unos instantes su obsesi!o registro del barco para arrojarlos por la borda... o de!orarlos. El capit#n no estaba seguro. La $osa parec"a un cofre, (ui-# algo m#s grande de lo corriente, aun(ue no tanto como para resultar sospechoso. )ero, aun(ue a !eces parec"a contener calcetines !iejos y dem#s cosas corrientes en cual(uier e(uipaje, en otras ocasiones 8se estremecio con s lo recordarlo8 parec"a ser... parec"a ser... parec"a tener... 9ntent no pensarlo. )ero ten"a la sensaci n de (ue los hombres (ue cayeron por la borda y se ahogaron hab"an tenido m#s suerte (ue los (ue (uedaron atrapados. 9ntent no pensarlo. .ab"a dientes, dientes blancos como l#pidas mortuorias, y una lengua tan roja como la caoba... 9ntent no pensarlo. 6o lo consigui . )ero lo (ue s" pens con amargura fue otra cosaG era la ltima !e- (ue rescataba a unos desagradecidos a punto de ahogarse en misteriosas circunstancias. La escla!itud era mejor (ue los tiburones, 3no5 ; luego los hombres escaparon, y cuando sus marineros in!estigaron el gran cofre 8por cierto, 3c mo demonios hab"an aparecido en el oc/ano en calma, sentados dentro de un gran cofre58, /ste mordi ... @tra !eintent no pensarlo, pero no pudo e!itar preguntarse (u/ pasar"a cuando a(uel maldito trasto comprendiera (ue su propietario ya no estaba a bordo. : La almad"a est# preparada, se%or 8le comunic el primer maestre. : )ues al agua con ella 8orden el capit#n8. <Todos a bordo= <)rended fuego al barco= 'espu/s de todo, pens con filosof"a, no le resultar"a tan dif"cil conseguir otro barco. ; un hombre ten"a (ue pasar mucho tiempo en el )ara"so del (ue hablaban los mullahs, antes de tener derecho a otra !ida. ?ue la caja m#gica comiera langostas.
Algunos piratas consegu"an la inmortalidad por sus grandes crueldades o proe-as. @tros consegu"an la inmortalidad gracias a la gran ri(ue-a amasada. )ero el capit#n hab"a decidido mucho tiempo antes (ue (uer"a alcan-ar la inmortalidad por no haber muerto. : 3?u/ demonios es eso5 8e4igi saber BinceCind. : Es hermoso 8respondi 'osflores, embelesado. : @pinar/ al respecto cuando sepa (u/ es 8insisti el mago. : Es el Arco )eriferiris 8dijo una !o-, justo detr#s de su oreja i-(uierda8. ; tienes mucha suerte por estarlo !iendo... desde arriba.
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La !o- !enia acompa%ada de una r#faga de aliento hmedo, con olor a pescado. BinceCind se sent , muy r"gido. : 3'osflores5 8llam . : 31"5 : 1i me doy la !uelta, 3(u/ !er/5 : 1e llama Tetis. 'ice (ue es un troll marino. Estamos en su bote. &l nos rescat 8le e4plic 'osflores8. 3?uieres darte la !uelta ya5 : )or ahora no, muchas gracias. 'ime, 3por (ue no caemos por el *orde5 8in(uiri BinceCind con una fragil"sima calma. : )or(ue !uestro bote choc contra la $ircunferencia 8dijo la !o- tras /l, en tonos (ue sugirieron a BinceCind im#genes de abismos submarinos y $osas arrastr#ndose en arrecifes de coral. : 3La $ircunferencia5 8repiti . : 1". 'iscurre por todo el *orde del mundo 8e4plic el troll, in!isible para /l. )or encima del rugido de la catarata, BinceCind crey distinguir el chapoteo de unos remos. Al menos, esperaba (ue fueran remos. : Ah, la $ircunferencia 8dijo el mago8. 2na circunferencia marca el l"mite de las cosas. : Eso hace la $ircunferencia 8asinti el troll. : 1e refiere a esto 8e4plic 'osflores, al tiempo (ue se%alaba hacia abajo. Los ojos de BinceCind siguieron el dedo, temerosos de lo (ue pod"an !er... En el eje del bote hab"a una cuerda, suspendida un metro por encima de la superficie de las blancas aguas. El bote estaba atado a ella, sujeto pero m !il, mediante un complejo mecanismo de poleas y ruedecillas de madera. 9ban recorriendo la longitud de la cuerda, mientras el remero in!isible impulsaba el bote junto a la mism"sima $atarata )erif/rica. Eso e4plicaba el misterio, pero... 3c mo se sosten"a la cuerda5 BinceCind la sigui con los ojos, y descubri un recio poste de madera (ue surg"a de las aguas, pocos metros m#s adelante. 7ientras miraba, el bote se acerc a /l y lo sobrepas . Las pe(ue%as ruedas encajaban con limpie-a en una ranura, hecha e!identemente para ese prop sito. BinceCind ad!irti tambi/n (ue unas cuerdas m#s finas colgaban de la principal, a inter!alos de m#s o menos un metro. 1e !ol!i hacia 'osflores. : ;a !eo lo (ue es 8dijo8, pero... 3(u/ es5 'osflores se encogi de hombros. : )oco m#s adelante, est# mi casa 8dijo tras BinceCind el troll marino8. ;a hablaremos cuando estemos all". Ahora, tengo (ue remar. BinceCind descubri (ue darse la !uelta para mirar Epoco m#s adelanteF implicar"a descubrir el aspecto del troll marino, y no estaba seguro de (uerer hacerlo toda!"a. En !e- de eso, contempl el Arco )eriferiris. $olgaba entre las nieblas, por encima del *orde del mundo. 1 lo aparec"a por la ma%ana y por la noche, cuando la lu- del pe(ue%o sol orbital brillaba sobre la enorme
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masa de Gran A'Tuin, la Tortuga del 7undo, y alcan-aba el campo m#gico del
7undodisco desde el #ngulo preciso. 2n doble arco iris empe-aba a aparecer. $erca del inicio de la $atarata )erif/rica estaban los siete colores menores, (ue chispeaban y bailaban entre la espuma de los mares moribundos. )ero palidec"an en comparaci n con la franja m#s ancha (ue flotaba tras ellos, sin dignarse a compartir el mismo espectro. Era el $olor Bey, del cual todos los colores menores eran simples reflejos parciales e insulsos. Era el octarino, el color de la magia. Estaba !i!o, brillante y !ibrante. ; era, sin discusiones, el pigmento de la imaginaci nG por(ue, all" donde aparec"a, indicaba (ue la simple materia estaba al ser!icio de los poderes de la mente m#gica. Era la esencia misma del encantamiento. )ero a BinceCind siempre le parec"a una especie de prpura !erdoso. Tras un rato, un pe(ue%o punto casi al borde del mundo result ser un diminuto acantilado, tan peligrosamente suspendido (ue las aguas de la catarata giraban a su alrededor antes de empe-ar la gran ca"da. All" se hab"a construido una chabola, con maderos arrastrados por la corriente, y BinceCind ad!irti (ue la cuerda superior de la $ircunferencia sub"a por el islote rocoso gracias a !arias estacas de hierro, y (ue atra!esaba la chabola entrando por una !entanita redonda. 7#s trade, descubri (ue as" era como el troll se enteraba de la llegada de cual(uier cosa sal!able a su segmento de la $ircunferencia, gracias a !arios juegos de campanillas de bronce (ue colgaban de la cuerda en un e(uilibrio delicado. Alguien hab"a construido una empali-ada flotante con maderos bastos, en el lado Eje de la isla. 1e compon"a de un par de cascos de barcos, y de una buena cantidad de madera en forma de planchas, maderos, e incluso troncos enteros de #rboles, algunos de los cuales toda!"a ostentaban hojas !erdes. A tan escasa distancia del *orde, el campo m#gico del 7undodisco era tan intenso (ue todo aparec"a rodeado de un aura brillante, producto de la descarga espont#nea de ilusi n pura. $on unos pocos trompicones m#s, el bote (ued bien encajado contra un espig n de madera. En cuanto estu!o all", BinceCind ad!irti todas las sensaciones familiares (ue delatan la presencia de una gran aura ocultaG un sabor aceitoso, a-ulado, y un olor como a lata. Alrededor de ellos, la magia desenfocada reptaba sin ruido por el mundo. El mago y 'osflores saltaron a las planchas de madera, y BinceCind !io por primera !e- al troll. 6o era ni la mitad de temible de como lo hab"a imaginado. .ummm, titube su imaginaci n al poco rato. 6o era (ue el troll resultase aterrador. En !e- de la monstruosidad putrefacta y llena de tent#culos (ue esperaba, BinceCind se encontr mirando a un anciano regordete, pero no particularmente feo, (ue podr"a pasar por normal en las calles de la ciudad. 1iempre, claro est#, (ue el resto de los transentes estu!ieran acostumbrados a !er ancianos aparentemente compuestos de agua y muy poca cosa mas. Era como si el oc/ano hubiera decidido crear !ida sin pasar por todo el tedioso proceso de la e!oluci n, limit#ndose a formar un b"pedo con parte de s" mismo, y en!iarlo a chapotear por la playa. El troll era de un agradable color a-ul transparente. 7ientras BinceCind le contemplaba, un banco de peces plateados le pas por el pecho. : Es de mala educaci n mirar fijamente 8dijo el troll.
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Al abrir la boca, se le !e"a una pe(ue%a cresta de espuma, y la cerraba igual (ue las aguas se cierran sobre una piedra. : 31"5 3)or (u/5 8pregunt BinceCind. 3$ mo se conser!a unido5, le gritaba su mente. 3)or (u/ no se desparrama5 : 1i !en"s a mi casa, os conseguir/ comida y ropa seca 8prometi el troll con solemnidad. Ech a andar por las rocas sin !ol!erse para asegurarse de (ue le segu"an. 'espu/s de
todo, 3ad nde m#s pod"an ir5 Estaba oscureciendo, y una brisa hmeda y g/lida soplaba por el *orde del mundo. El Arco )eriferiris ya hab"a desaparecido, y las nieblas (ue cubr"an la catarata comen-aban a disiparse. : Vamos 8dijo BinceCind, tomando a 'osflores por el codo. )ero, al parecer, el turista no (uer"a mo!erse. : Vamos 8repiti el mago. : $uando oscure-ca del todo, 3crees (ue, si miramos hacia abajo, podr"amos !er a Gran A'Tuin, la Tortuga del 7undo5 8pregunt 'osflores, contemplando las nubes. : Espero (ue no 8afirm BinceCind8. Vaya si lo espero. Venga, !amos. 'osflores le sigui de mala gana hacia el interior de la caba%a. El troll hab"a encendido un par de l#mparas, y estaba c modamente sentado en una mecedora. $uando entraron, se puso en pie, tom una jarra alta y sir!i dos copas de un l"(uido !erdoso. *ajo a(uella lu- escasa, el troll era fosforescente, igual (ue los mares c#lidos en las aterciopeladas noches !eraniegas. ;, s lo para a%adir un to(ue grotesco al terror sordo de BinceCind, parec"a unos cuantos cent"metros m#s alto. La mayor parte del mobiliario de la habitaci n estaba constituida por cajas. : Eh... tienes una casa muy bonita 8coment BinceCind8. &tnica. $ogi una copa y contempl el l"(uido !erde (ue brillaba en el interior. E7#s !ale (ue sea bebible 8pens 8. )or(ue me lo !oy a beber.F Lo trag de golpe. Era lo mismo (ue le hiciera tomar 'osflores en el bote de remos. )ero, en a(uel momento, su mente lo hab"a ignorado por(ue hab"a asuntos m#s urgentes. Ahora, tu!o tiempo de saborearlo. BinceCind frunci los labios. 1inti un escalofr"o. 2na de sus piernas se fle4ion , ascendi compulsi!amente y le alcan- de lleno en el pecho. 'osflores palade el contenido de su copa con gesto pensati!o, mientras consideraba el sabor. : Ghlen c#rdeno 8dijo por fin8. La bebida de nueces !ul fermentadas (ue congelandestilan en mi pa"s natal. $ierto regusto ahumado, picante. 'e las plantaciones altas en... eh... la )ro!incia de Behigreed, 3no5 $osecha del a%o (ue !iene, dedu-co por el color. 3)uedo preguntar c mo lo has conseguido5 KEn el 7undodisco las plantas se di!iden en las siguientes categor"asG anuales 8(ue se plantan a principios de un a%o para cosecharlas a finales8, bienales 8(ue se plantan un a%o para cosecharlas al siguiente8 y perennes (ue se plantan una !e- y siguen creciendo hasta m#s noticias. )ero tambi/n e4isten unas especies muy escasas, las retroanuales, (ue gracias a un e4tra%o giro cuatridimensional en su c digo gen/tico, se pueden plantar un a%o para (ue cre-can el anterior. Las cepas de nue- !ul son un caso toda!"a m#s e4tra%o, puesto (ue pueden crecer hasta ocho a%os antes de (ue se
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plante su semilla. 1e dice (ue el !ino de nue- !ul proporciona a los (ue lo beben ciertas !isiones del futuro. 2n futuro (ue, desde el punto de !ista de la nue-, es el pasado. 9ncre"ble, pero cierto.L : $on el tiempo, todas las cosas acaban en la $ircunferencia 8respondi el troll po/ticamente, mientras se mec"a con sua!idad en su silla8. 7i trabajo es recoger todo lo (ue flote. 7adera y barcos, claro. *arriles de !ino. >ardos de tejidos. Vosotros. La lu- se hi-o en la mente de BinceCind. : Es una red, 3no5 <Tienes una red al borde del mar= : La $ircunferencia 8asinti el troll. 2nas olas diminutas le recorrieron el pecho. BinceCind obser! la oscuridad fosforescente (ue rodeaba la isla, y en su rostro se dibuj una sonrisa estpida. : <$laro= 8e4clam 8. <Es asombroso= 1e pueden hundir estacas, cla!arlas a los arrecifes y... <dioses= <La red debe de ser muy fuerte=
: Lo es 8asinti Tetis. : <1i tienes suficientes rocas y arrecifes, se puede e4tender tres o cuatro ,il metros= 8 se sorprendi el mago. : ?uince mil ,il metros. ;o s lo patrullo esta -ona. : <Eso es un tercio del per"metro del disco= Tetis les salpic un poco al asentir de nue!o. 7ientras los dos hombres se ser!"an otras copas del !ino !erde, les habl de la $ircunferencia, del gran trabajo (ue hab"a costado construirla, del Beino de 0rull, tan antiguo como sabio, (ue la hab"a hecho muchos siglos antes, y de los siete na!"os (ue la patrullaban constantemente para mantenerla en condiciones y lle!ar lo (ue encontraban en ella a 0rull, y el modo en (ue 0rull se hab"a con!ertido en una tierra de aprendi-aje, regida por los m#s sabios buscadores de conocimientos, de todas las maneras posibles, comprender todas las mara!illosas complejidades del uni!erso, y de c mo los marineros (ue llegaban a la $ircunferencia eran con!ertidos en escla!os, despu/s de (ue les cortaran las lenguas. Tras algunos comentarios subidos de tono (ue siguieron a esta afirmaci n, les habl en tono amistoso de la inutilidad de la fuer-a, de la imposibilidad de escapar de la isla e4cepto en bote y hacia otra de las trescientas ochenta islas (ue hab"a entre a(uella en (ue estaban y 0rull, o saltando por el *orde, y de las !entajas de la mude- por encima de, digamos, la muerte. .ubo una pausa. El lejano rugido nocturno de la $atarata )erif/rica s lo ser!"a para dar una consistencia m#s pesada a a(uel silencio. Luego, la mecedora empe- a crujir de nue!o. Tetis parec"a haber crecido de modo alarmante durante su mon logo. : Esto no es nada personal 8a%adi 8. ;o tambi/n soy un escla!o. 1i intent#is hacerme algo, tendr/ (ue mataros, claro, pero os garanti-o (ue no me proporcionar# ningn placer. BinceCind ech un !ista-o a los brillantes pu%os (ue descansaban sobre el rega-o del troll. 1ospech (ue pod"an golpear con toda la fuer-a de un tsunami. : $reo (ue no lo entiendes 8e4plic 'osflores8. 1oy ciudadano del 9mperio 'orado. Estoy seguro de (ue 0rull no desea disgustar al Emperador.
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: 3; c mo !a a enterarse el Emperador5 8pregunt el troll8. 3 $rees (ue eres el primer sbdito del 9mperio (ue acaba en la $ircunferencia5 : <6o ser/ un escla!o= 8grit BinceCind8. Antes (ue eso... <antes (ue eso, saltar/ por el *orde= Le sorprendieron a(uellas palabras en su propia !o-. : 3'e !erdad lo har"as5 8pregunt el troll. La mecedora (ued apoyada contra la pared, y un bra-o a-ul agarr al mago por la cintura. 2n momento m#s tarde, el troll sal"a de la caba%a a -ancadas, con BinceCind atrapado sin esfuer-o en un pu%o. 6o se detu!o hasta lle!ar a BinceCind a un e4tremo de la isla. &ste chill . : $#llate o te tirar/ por el *orde de !erdad 8le espet el troll8. Te tengo agarrado, 3no5 Ahora, mira. BinceCind mir . Ante /l se e4tend"a una sua!e noche negra, cuyas estrellas, difuminadas por la niebla, brillaban pac"ficamente. )ero sus ojos se !ieron arrastrados hacia abajo, impulsados por una fascinaci n irresistible. Era medianoche en el 7undodisco y, por tanto, el sol estaba mucho, mucho m#s abajo, desli-#ndose lentamente bajo la enorme cora-a helada de Gran A'Tuin. BinceCind hi-o una ltima intentona de fijar la !ista en las puntas de sus botas, (ue sobresal"an por el borde de la roca, pero la enorme distancia se sali con la suya. A cada lado de /l, dos brillantes cortinas de agua se precipitaban hacia el infinito, cuando el mar rodeaba la isla en su camino hacia la gran cascada. 2nos cien metros
por debajo del mago, el salm n m#s grande (ue hab"a !isto surgi entre la espuma, en un ltimo salto tan sal!aje como desesperado e intil. Luego, cay definiti!amente hacia la lu- dorada. Enormes sombras destacaron contra la lu-, como columnas (ue soportaran el techo del uni!erso. A cientos de ,il metros bajo /l, el mago atisb la forma de algo, el e4tremo de algo... $omo en esos curiosos dibujos en (ue la silueta de una copa ornamentada se transforma de repente en el perfil de dos rostros, la escena (ue estaba !iendo cobr una perspecti!a m#s completa, diferente y aterradora. )or(ue all" abajo estaba la cabe-a de un elefante, tan grande como un continente de buen tama%o. 2n poderoso colmillo destac como una monta%a contra la lu- dorada, arrojando su amplia sombra hacia las estrellas. La cabe-a se mo!i ligeramente y !io un enorme ojo de rub", (ue habr"a sido grande como un sol de brillar al mediod"a. *ajo el elefante... BinceCind trag sali!a e intent no pensar... *ajo el elefante no hab"a nada sal!o el disco distante y doloroso del sol. ; mo!i/ndose poco a poco sobre /l hab"a algo (ue, pese a su tama%o de ciudad, los agujeros de cr#teres y el pol!o estelar, era sin duda una aleta. : 3Te suelto5 8sugiri el troll. : <6ooo= 8gimi BinceCind mientras trataba de retroceder. : Lle!o cinco a%os !i!iendo a(u", en el *orde, y no he tenido !alor 8retumb la !o- de Tetis8. ; t tampoco lo tendr#s, si s/ ju-gar a las personas.
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'io un paso atr#s para permitir (ue BinceCind apoyara los pies en el suelo. 'osflores se acerc hasta la periferia y ech un !ista-o. : <>ant#stico= 8e4clam 8. @jal# tu!iera mi caja de dibujos. 3?u/ m#s hay ah" abajo5 ?uiero decir, si saltaras, 3(u/ m#s !er"as5 Tetis se sent en un saliente. 7uy por encima del disco, la Luna sali de detr#s de una nube, y le hi-o parecer una estatua de hielo. : ?ui-# mi hogar est/ ah" abajo 8dijo lentamente8. 7#s all# de !uestros estpidos elefantes y de esa rid"cula tortuga. Es un mundo de !erdad. A !eces !engo a(u" a mirar, pero nunca me animo a dar ese paso aselante... 2n mundo de !erdad, con gente de !erdad. Ah" abajo, en alguna parte, tengo esposa e hijos... 81e detu!o para sonarse la nari-8. )ronto descubrir/is de (u/ pasta est#is hechos a(u" en el *orde. : )or fa!or, no repitas eso 8suplic BinceCind. 1e !ol!i y !io a 'osflores, de pie al borde mismo de la roca, con gesto despreocupado. : 2nngh 8gimi , mientras trataba de enterrarse en la piedra. : 3.ay otro mundo ah" abajo5 8dijo 'osflores, sin dejar de mirar8. 3' nde, e4actamente5 El troll mo!i el bra-o en un gesto !ago. : En alguna parte 8respondi 8. Eso es todo lo (ue s/. 2n mundo pe(ue%o y tran(uilo, muy a-ul. : Entonces, 3(u/ haces a(u"5 8pregunt 'osflores. : 36o es ob!io5 8estall el troll8. <7e ca" por el *orde= Les habl del mundo de *athys, (ue estaba en algn punto entre las estrellas, donde el pueblo marino hab"a construido gran nmero de ci!ili-aciones sorprendentes en los tres grandes oc/anos (ue cubr"an su disco. &l hab"a sido carnicero, miembro de la casta (ue se ganaba peligrosamente la !ida en grandes barcos terrestres impulsados por !elas. Estos na!"os se a!enturaban tierra adentro, y ca-aban los bancos de cier!os y bfalos, tan abundantes en los continentes a-otados por tormentas. 2n !enda!al hab"a arrastrado su barco hacia tierras ine4ploradas. El resto de la tripulaci n
consigui acomodarse en una carreta de remos y ponerse a sal!o en un lago desierto, pero Tetis, como capit#n, decidi (uedarse en el barco. La tormenta le arrastr hasta la periferia rocosa del mundo, y lo redujo a astillas. : Al principio, ca" 8dijo Tetis8. )ero la ca"da no es tan mala, 3sab/is5 Lo (ue duele es el aterri-aje, y debajo de m" no hab"a nada. En la ca"da, !i c mo mi mundo se alejaba girando en el espacio, hasta perderse entre las estrellas. : 3; (u/ sucedi despu/s5 8pregunt 'osflores, (ue conten"a el aliento mientras contemplaba las nieblas del uni!erso. : 7e congel/ hasta (uedar s lido 8se limit a responder Tetis8. )or suerte, mi ra-a puede sobre!i!ir en ese estado. )ero de cuando en cuando, al pasar junto a otros mundos, me licuaba. .ab"a uno, el (ue ten"a algo (ue me pareci un e4tra%o anillo de monta%as alrededor, (ue result ser el drag n m#s grande (ue pod#is imaginar. Estaba cubierto de nie!e y glaciares, y se mord"a la cola con la boca... *ueno, pues
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pas/ a po(u"sima distancia de /l, de hecho cruc/ su atm sfera como un cometa, y luego !ol!" al espacio. Entonces, una !e- (ue despert/, !i (ue !uestro mundo se acercaba a m", como un pastel (ue me hubiera tirado el $reador..., y mira, ca" al mar cerca del fragmento de $ircunferencia m#s cercano a 0rull. .ab"a toda clase de criaturas agarradas a la Valla, y en a(uel momento buscaban escla!os para !igilar las diferentes -onas. As" acab/ a(u". 81e detu!o y mir atentamente a BinceCind8. Todas las noches !engo y miro hacia abajo 8termin 8, pero nunca salto. El !alor suele escasear a(u", en el *orde. BinceCind comen- a gatear decidido en direcci n a la caba%a. 'ej escapar un bre!e grito cuando el troll le le!ant , y con una fuer-a no e4enta de amabilidad, le puso en pie. : 1orprendente 8coment 'osflores, mientras se inclinaba toda!"a m#s sobre el *orde8. 3.ay muchos mundos ah" abajo5 : 1upongo (ue bastantes, s" 8asinti el troll. : ?ui-# se podr"a fabricar una especie de... no se, algo (ue te protegiera del fr"o 8dijo el hombrecillo, pensati!o8. 2na especie de barco (ue pudiera na!egar sobre el *orde, hacia otros mundos lejanos. 7e pregunto... : <6i si(uiera lo pienses= 8gimi BinceCind8. deja de hablar as", 3me oyes5 : En 0rull, todos hablan as" 8se%al Tetis8. Los (ue tienen lengua, claro 8a%adi . : 3Est#s despierto5 'osflores sigui roncando. BinceCind le peg un coda-o cruel en las costillas. : <.e dicho (ue si est#s despierto= : 1c rdfngh... : <Tenemos (ue largarnos de a(u" antes de (ue llegue esa flota a recogernos= La t"mida lu- del amanecer entraba por la nica !entana de la caba%a, demor#ndose sobre los montones de cajas y bultos rescatados esparcidos por el interior. 'osflores gru% de nue!o y trat de enterrarse entre las pieles y mantas (ue Tetis les hab"a dejado. : 7ira, a(u" hay toda clase de armas y cosas 8sigui BinceCind8. Ese tipo se ha ido a no s/ d nde. $uando !uel!a, podr"amos dejarle sin sentido y... y... bueno, ya pensaremos el resto. 3?u/ te parece5 : 6o creo (ue sea buena idea 8respondi 'os8flores8. 'e cual(uier manera, 3no te parece una actitud bastante desagradecida5 : 7ira (u/ pena 8le espet BinceCind8. Este es un uni!erso duro. E4plor entre los montones de objetos (ue rodeaban las paredes, y eligi una pesada cimitarra de hoja cur!a (ue, probablemente, hab"a sido la alegr"a y orgullo de algn pirata. )arec"a la clase de arma (ue causa tanto da%o por su peso como por su filo. La le!ant con torpe-a. : 3$rees (ue Tetis dejar"a por ah" un cacharro como /se si le pudiera hacer da%o5 8le
pregunt 'osflores en !o- alta. BinceCind le ignor , y tom posici n junto a la puerta. $uando /sta se abri , unos dieminutos mas tarde, el mago se mo!i sin titubear y tra- un c"rculo con la cimitarra a tra!/s de la abertura, a la altura apro4imada donde deb"a estar la cabe-a del troll. La
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hoja cort la nada, y fue a cla!arse en el marco de la puerta. 1u mismo impulso derrib a BinceCind. .ubo un suspiro sobre /l. Al- la !ista hacia el rostro de Tetis, (ue meneaba la cabe-a con triste-a. : 6o me habr"a hecho da%o 8dijo el troll8, pero, de todos modos, me siento herido. )rofundamente herido. )as sobre el mago, y arranc la espada de la madera. 1in esfuer-o aparente, dobl la hoja hasta formar un c"rculo y la lan- hacia las rocas. La cimitarra tra- un arco plateado hasta (ue choc contra una piedra con un ruido met#lico, antes de perderse entre las nieblas de la $atarata )erif/rica. : 7uy profundamente herido 8concluy . 1e agach junto a la puerta, recogi un saco (ue hab"a dejado all" y se lo lan- a 'osflores. : Es la carcasa de un cier!o, lo (ue os gusta a los humanos. Tambi/n hay unas cuantas langostas y un salm n marino. La $ircunferencia pro!ee 8coment , como (uien no (uiere la cosa. 7ir con gesto duro al turista, y luego otra !e- al ca"do BinceCind. : 3?u/ mir#is5 8le dijo. : 6o, es (ue... 8empe- 'osflores. : ...comparado con anoche... 8sigui BinceCind. : ...eres muy pe(ue%o 8termin 'osflores. : ;a !eo 8respondi el troll, muy despacio8. Ahora, insultos personales. 1e irgui en toda su estatura, (ue en a(uel momento era de un metro !einte. : ?ue est/ hecho de agua no (uiere decir (ue sea de piedra, 3sab/is5 : Lo siento 8respondi 'osflores, mientras sal"a de entre las pieles. : Vosotros est#is hechos de pol!o sucio 8sigui el troll8, pero yo no hago comentarios sobre cosas (ue no pod/is e!itar, 3!erdad5 6o, se%or, no los hago. $ada uno es como le hi-o el $reador, y no lo puede e!itar. Es lo (ue siempre digo. )ero, si (uer/is saberlo, !uestra Luna es bastante m#s poderosa (ue las (ue orbitan alrededor de mi propio mundo. : 3La Luna5 8se sorprendi 'osflores8. 6o comprendo... : 3Tengo (ue deletrearlo, o (u/5 8se enfad el troll8. <1ufro de mareas cr nicas= 2na campana tintine en la oscuridad de la caba%a. Tetis cru- a -ancadas el suelo crujiente, hacia los complicados mecanismos de palancas, cuerdas y campanas, sostenidos por el cord n superior de la $ircunferencia. La campana son de nue!o, y luego empe- a tintinear con un e4tra%o ritmo sincopado. El ruido continu !arios minutos. El troll se (ued de pie, con los o"dos alerta, y lo escuch . $uando el sonido ces , se !ol!i lentamente y les mir con un gesto preocupado. : 1ois m#s importantes de lo (ue cre"a 8dijo8. 6o tendr/is (ue esperar a la flota de recogida. 2n !olador !iene a por !osotros. Eso es lo (ue dicen desde 0rull. 81e encogi
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de hombros8. ; ni si(uiera hab"a comunicado toda!"a (ue estabais a(u". Alguien ha estado bebiendo !ino de nueces !ul otra !e-. $ogi un gran ma-o (ue colgaba de una columna junto a la campana, e hi-o sonar el carill n un momento. : El mensaje pasar# de !igilante en !igilante, hasta llegar a 0rull 8inform 8. 36o es mara!illoso5
Lleg surcando el mar a toda !elocidad, flotando casi dos metros por encima de /l. )ero dejaba un rastro de espuma, como si el poder (ue lo sosten"a en el aire, fuera el (ue fuese, golpeara las aguas con brutalidad. BinceCind sab"a (u/ poder lo sosten"a en el aire. +am#s se le habr"a ocurrido negar (ue era un cobarde y un incompetente, (ue ni si(uiera se daba buena ma%a para fracasarD pero segu"a siendo un mago de tercera, conoc"a uno de los @cho Grandes .echi-os, la 7uerte en persona le recoger"a cuando muriera, y reconoc"a la buena magia cuando la !e"a. La lente (ue planeaba hacia la isla tendr"a unos seis metros de di#metro, y era transparente por completo. 1entados sobre ella hab"a gran nmero de hombres con tnicas negras, cada uno de ellos, asegurado al disco mediante un arn/s de piel (ue e!itaba cual(uier accidente. Todos contemplaban las olas con una e4presi n de dolor y tormento tal (ue el disco transparente parec"a lle!ar un ribete de g#rgolas. BinceCind suspir de ali!io. Era un sonido tan poco habitual (ue 'osflores apart los ojos del disco !olante para fijarlos en el mago. : 'esde luego, somos importantes 8le e4plic BinceCind8. 6o desperdiciar"an toda esa magia por un par de escla!os en potencia. 1onri . : 3?u/ es5 8(uiso saber el turista. : *ueno, el disco en s" debe de haber sido creado por el $oncentrador 7ara!illoso de >resnel 8se%al BinceCind con tono de entendido8. 1e re(uieren muchos ingredientes e4tra%os e inestables, como aliento de demonio y cosas por el estilo. ;, para imaginarlo, hace falta (ue por lo menos ocho magos de cuarto grado trabajen una semana. Adem#s, hay (ue tener en cuenta a los magos (ue !an sobre /lG todos deben de ser hidr fobos muy dotados... : 3?uieres decir (ue odian el agua5 8pregunt 'osflores. : 6o, con eso no bastar"a 8neg BinceCind8. El odio es una fuer-a de atracci n, igual (ue el amor. En realidad, la aborrecen a muerte, s lo con pensar en ella se les re!uel!e el est mago. 2n hidr fobo realmente bueno tiene (ue ser entrenado en agua deshidratada desde su nacimiento. ;a s lo eso cuesta una fortuna en magia. )ero son unos e4celentes magos clim#ticosG con s lo !erles, las nubes de llu!ia se rinden y se !an. : )arece terrible 8coment el troll de agua tras ellos. : ; todos mueren j !enes 8sigui BinceCind, sin hacerle caso8. 6o pueden soportarse a ellos mismos. : A !eces creo (ue un hombre podr"a !iajar por el 7undodisco toda la !ida y, aun as", no !er"a todo lo (ue hay (ue !er 8suspir 'osflores8. ; ahora, parece (ue hay muchos mundos m#s. $uando pienso (ue puedo morir sin haber !isto ni una cent/sima parte
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de lo (ue e4iste, me siento... 8hi-o una pausa para buscar la palabra adecuada8. *ueno, humilde, s". )ero tambi/n muy furioso, claro. El !olador se detu!o a pocos metros de la parte Eje de la isla, y su parada le!ant una llu!ia de espuma. 1e (ued en el aire, sin dejar de girar lentamente. 2na figura encapuchada, de pie junto al pilar grueso (ue se al-aba en el centro de la lente, les llam por se%as. : 1er# mejor (ue !ay#is 8recomend el troll8. 6o ser!ir# de nada (ue les hag#is esperar. .a sido un placer conoceros. Les dio un hmedo apret n de manos a cada uno. 7ientras les acompa%aba hacia la lente, dos de los aborrecedores m#s cercanos les dejaron sitio con una e4presi n de repugnancia e4tremada. La figura encapuchada e4tendi una mano y dej caer una escalera de cuerda. En la otra mano lle!aba una !ara de plata, (ue ten"a ese aire inconfundible de los objetos dise%ados para matar gente. La primera impresi n de BinceCind se !io refor-ada cuando la figura al- el bast n y apunt cuidadosamente hacia la playa. 2n tro-o de
roca desapareci , dejando s lo el le!e brillo gris de la nada. : Eso es para (ue !eas (ue no me da miedo usarla 8dijo la figura. : 3?ue t tienes miedo5 8se asombr BinceCind. El ser encapuchado gru% . : Lo sabemos todo sobre ti, BinceCind el mago. Eres un hombre de gran astucia y recursos. Te r"es en la cara de la 7uerte. Tu fingido aspecto de cobard"a y estupide- no me enga%a. )ues a BinceCind s" le enga%aba. : ;o... 8empe- a decir. )ero palideci cuando la !ara de la nada se !ol!i hacia /l. : ;a !eo (ue me conoces bien 8termin d/bilmente. 1e dej caer sentado en la resbaladi-a superficie. 'osflores y /l siguieron las instrucciones del comandante encapuchado, y se ataron a los anillos del disco transparente. : 1i haces el menor gesto de lan-ar un hechi-o 8amena- la oscuridad bajo la capucha8, morir#s. Tercer cuadrante reconciliar, no!eno cuadrante redoble, <a!ante toda= 2n muro de agua a-ot el aire tras BinceCind, y el disco se puso en marcha bruscamente. La temible presencia del troll marino hab"a ejercido el efecto de concentrar al m#4imo las mentes de los hidr fobos, por(ue el !olador se al- en un angulo brusco, y no empe- a planear ni!elado hasta (ue estu!o bien lejos, sobre las olas. BinceCind mir hacia abajo, a tra!/s de la superficie transparente, y dese no haberlo hecho. : *ueno, all# !amos otra !e- 8coment 'osflores alegremente. 1e !ol!i para despedir con un gesto de mano al troll, (ue ya no era m#s (ue una mota al *orde del mundo. BinceCind le mir . : 3Es (ue nunca te preocupas por nada5 8pregunt .
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: Toda!"a estamos !i!os, 3no5 8respondi 'osflores8. ; t mismo dijiste (ue no se tomar"an todas estas molestias por un par de escla!os. 1upongo (ue Tetis e4ageraba. 1eguramente, lo (ue har#n ser# en!iarnos a casa. $uando hayamos !isitado 0rull, claro. ; la !erdad, me parece una idea fascinante. : @h, si 8dijo BinceCind con !o- hueca8. >ascinante. )ero he conocido las emociones, y he conocido el aburrimiento, pensaba para sus adentros. ; me (uedo con el aburrimiento. 1i alguno de los dos hubiera mirado hacia abajo en a(uel momento, habr"a ad!ertido una e4tra%a ola en forma de V en el agua, muy por debajo de ellos. 1u !/rtice apuntaba directamente hacia la isla de Tetis. Los !einticuatro magos hidr fobos s" miraban, pero para ellos no era m#s (ue otro fragmento de lo pa!oroso, algo (ue no se diferenciaba demasiado del resto del horror l"(uido (ue les rodeaba. )robablemente, ten"an ra- n. Algn tiempo antes de (ue tu!ieran lugar estos acontencimientos, el barco pirata en llamas siseaba ya bajo las aguas, y se hund"a lentamente hacia el lejano lodo submarino. Era especialmente lejano en ese punto, por(ue el barco hab"a ido a hundirse sobre la >osa de GorunnaG una sima en la superficie del 7undodisco (ue era tan negra, tan profunda y ten"a tal fama de maldad, (ue hasta los ,ra,ens acud"an all" temerosos, y siempre de dos en dos. En abismos menos famosos por su !ile-a, los peces entraban con luces naturales sobre sus cabe-as y, en l"neas generales, se las apa%aban bastante bien. En Gorunna, las dejaban apagadas y andaban de puntillas, hasta el punto en (ue puede andar de puntillas algo (ue no tiene patas. Adem#s, sol"an chocar contra cosas. $osas horribles. Las aguas (ue rodeaban el barco cambiaron del !erde al prpura, del prpura al negro,
y del negro a una oscuridad tan absoluta (ue el mismo negro parec"a gris en comparaci n. La intensa presi n ya hab"a reducido a astillas gran parte de la madera. 'escend"a tra-ando espirales entre p lipos de pesadilla y bos(ues de algas (ue brillaban con colores tenues y enfermi-os. E$osasF (ue bajaban hacia el silencio g/lido, lo ro-aban de cuando en cuando al pasar con tent#culos blandos y fr"os. Algo se al- del lodo y se lo comi de un bocado. Tiempo m#s tarde, los isle%os de un pe(ue%o atol n perif/rico se sorprendieron al encontrar en su pe(ue%a laguna local el cuerpo arrastrado por las rocas de un horrible monstruo submarino, todo picos, ojos y tent#culos. 7#s toda!"a les sorprendi su tama%o, ya (ue era un poco m#s grande (ue su pueblo. )ero su sorpresa fue minscula comparada con la e4presi n de asombro absoluto en el rostro del monstruo muerto, (ue parec"a haber sido pisoteado hasta la muerte. $erca de all", en direcci n a la )eriferia del atol n, un par de botes (ue pescaban con red las feroces ostras nadadoras 8muy abundantes en a(uellos mares8, atraparon algo (ue arrastr ambas barcas durante muchos ,il metros, antes de (ue un capit#n tu!iera suficiente presencia de #nimo para ordenar (ue cortaran las cuerdas. )ero la sorpresa de los pescadores no fue nada comparada con la de los isle%os del ltimo atol n del archipi/lagoG durante la noche siguiente, les despert un golpe terrible y el sonido de madera al astillarse, procedentes ambos de su diminuta sel!a. )or la ma%ana, algunos de los m#s !alientes fueron a in!estigar, y descubrieron (ue algo hab"a derribado los #rboles a su paso
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desde la playa Eje del atol n hacia la -ona *orde. Todo estaba sembrado de lianas rotas, arbustos aplastados y unas cuantas ostras nadadoras m#s furiosas (ue nunca. ;a !olaban a suficiente altura para !er la amplia cur!a de la )eriferia, rodeada de nubes algodonosas (ue ocultaban piadosamente la catarata durante casi todo el tiempo, 'esde all", el mar era de un a-ul profundo, moteado por las sombras de las nubes, y parec"a casi in!itador. BinceCind reprimi un escalofr"o. : 'isculpa 8dijo. La figura encapuchada dej de contemplar el brillo distante, y se !ol!i hacia /l, no sin antes al-ar la !ara en gesto amena-ador. : 6o (uiero usarla 8afirm . : 36o5 8dud el mago. : *ueno, pero... 3(u/ es5 8(uiso saber 'osflores. La Vara Ajandurah de 6egati!idad Absoluta 8le respondi el mago8. ; me gustar"a (ue dejaras de apuntarme con ella. 1e te puede disparar 8a%adi , mientras se%alaba con un gesto de cabe-a la punta brillante de la !ara8. 6o creas, me parece muy adulador (ue gast/is toda esta magia por nosotros, pero tampoco hay (ue pasarse, 3!erdad5 : <$#llate= La figura se (uit la capucha, (ue result ocultar a una jo!encita de color muy e4tra%oG ten"a la piel negra. 6o de ese marr n oscuro de 2rabeCe, ni del brillante negroa-ulado de 0latch, la tierra de los mon-ones, sino de ese negro profundo (ue s lo puede encontrarse a medianoche, al fondo de una cue!a. En cambio, ten"a el pelo y las cejas como los rayos de Luna, e id/ntico brillo p#lido alrededor de los labios. 6o tendr"a m#s de (uince a%os, y estaba muy asustada. BinceCind no pudo dejar de ad!ertir (ue la mano con (ue sosten"a la !ara temblaba !iolentamente. 6o pudo dejar de ad!ertirlo por(ue es muy dif"cil ignorar un tro-o de muerte repentina (ue se agita inseguro a metro y medio de tu nari-. 1e le ocurri 8 muy poco a poco, por(ue era una idea nue!a y desconcertante8 (ue alguien le ten"a miedo. Lo contrario era tan habitual (ue hab"a llegado a considerarlo una especie de ley de la naturale-a. : 3$ mo te llamas5 8pregunt en el tono m#s tran(uili-ador (ue pudo conseguir. ?ui-# la chica tu!iera miedo, pero tambi/n ten"a la !ara. 1i yo tu!iera una !ara como
/sa, pens BinceCind, nada me dar"a miedo. Entonces, por toda la $reaci n, 3(u/ piensa (ue puedo hacer5 : 7i nombre es balad" 8respondi ella. : 2n nombre muy bonito 8coment BinceCind8. 3Ad nde nos lle!#is, y por (u/5 6o creo (ue pase nada si nos lo dices. : @s lle!amos a 0rull 8dijo la chica8. ; no te burles de m", eje%o. 1i lo haces, usar/ la !ara. Tengo (ue lle!aros !i!os, pero nadie dijo (ue os lle!ara enteros. 7e llamo 7archesa, y soy una maga de (uinto ni!el. 3$omprendes5 : 7ira, ya (ue lo sabes todo sobre m", no ignorar#s (ue nunca pas/ de 6e fito 8dijo BinceCind8. En realidad, ni si(uiera soy un mago. Ad!irti la e4presi n at nita de 'osflores. : 1 lo un mago de tercera 8a%adi r#pidamente.
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: 6o puedes hacer magia por(ue uno de los @cho Grandes .echi-os se ha instalado en tu mente de manera indeleble 8se%al 7archesa, mientras recuperaba el e(uilibrio con un mo!imiento elegante cuando la lente tra- un amplio arco sobre el mar8. )or eso te e4pulsaron de la 2ni!ersidad 9n!isible. ;a lo sabemos. : <)ero antes dijiste (ue era un mago de gran astucia y recursos= 8protest 'osflores. : 1", por(ue cual(uiera (ue sobre!i!a a todo lo (ue /l ha sobre!i!ido Kbuena parte de lo cual le sucedi por su tendencia a creerse un magoL... bueno, debe de tener alguna especie de magia 8replic 7archesa8. Te lo ad!ierto, BinceCind. 1i me haces sospechar si(uiera un momento (ue est#s entonando el Gran .echi-o, te matar/ de !erdad. Le mir de reojo, ner!iosa. : Entonces, lo mejor (ue puedes hacer es dejarnos en alguna parte 8dijo BinceCind8. ?uiero decir, muchas gracias por rescatamos y todo eso. En cuanto nos separemos, podr/is seguir con !uestras cosas, y estoy seguro de (ue... : Espero (ue no pretend#is escla!i-arnos 8inter!ino 'osflores. 7archesa le mir con aut/ntica sorpresa. : <$laro (ue no= 3$ mo se os ha ocurrido esa idea5 En 0rull, !uestras !idas ser#n ricas, plenas, y confortables... aun(ue no muy largas. : Ah, muy bien 8suspir BinceCind. 0rull result ser una isla grande, bastante monta%osa y con bos(ues densos, entre cuyos #rboles se !e"an a inter!alos edificios blancos de aspecto agradable. La tierra formaba una sua!e pendiente (ue ascend"a hacia la )eriferia, de manera (ue el punto m#s alto de 0rull colgaba sobre el *orde. All", los ,rullianos hab"an construido la ciudad m#s importante, tambi/n llamada 0rull. ;, como la mayor parte de los edificios estaban compuestos por material recogido en la $ircunferencia, las casas de 0rull ten"an un aspecto decididamente n#utico. )ara decirlo claro, barcos enteros se hab"an encajado h#bilmente para con!ertirlos en edificios. Veleros, carabelas y bajeles surg"an en e4tra%os #ngulos entre el caos general de madera. $abe-as pintadas y proas de drag n eje%o recordaban a los ciudadanos de 0rull (ue su buena suerte surg"a del mar. *ergantines y galeones prestaban su forma caracter"stica a los edificios m#s grandes. ; as" la ciudad se al-aba, hilera tras hilera, entre el oc/ano a-ul !erdoso del 7undodisco y el sua!e mar de nubes del *orde. Los ocho colores del Arco )eriferiris se reflejaban en cada !entana y en las lentes de los muchos telescopios de los astr nomos (ue habitaban la ciudad. : Es horrible 8dijo un sombr"o BinceCind. La lente se acercaba ahora al borde mismo de la $atarata )erif/rica. A medida (ue se acercaba al fin del mundo, la isla no s lo se hac"a m#s altaG tambi/n se estrechaba, de manera (ue la lente permaneci sobre el agua hasta llegar muy cerca de la ciudad. El parapeto (ue discurr"a por el precipicio del lado *orde ten"a !arios puentes trans!ersales (ue se proyectaban hacia la nada. La lente plane con sua!idad hacia uno de ellos y se pos con la misma lentitud (ue si fuera un barco atracando en el
muelle. Les esperaban cuatro guardias, con el mismo pelo de luna y rostros de noche (ue 7archesa. 6o parec"an armados, pero cuando 'osflores y BinceCind bajaron al parapeto, les cogieron por los bra-os con firme-a de sobra como para (uitarles de la cabe-a al momento cual(uier posible idea de fuga.
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7archesa y los atentos magos hidr fobos (uedaron r#pidamente atr#s cuando los guardias y sus prisioneros se encaminaron a paso ligero por un sendero (ue discurr"a entre las casas8barco. El sendero descend"a hacia lo (ue result ser una especie de palacio, medio e4ca!ado en la misma roca del acantilado. BinceCind ad!irti !agamente (ue les lle!aban por unos tneles iluminados, y (ue atra!esaban patios abiertos bajo el cielo lejano. 2nos cuantos ancianos, con las tnicas llenas de misteriosos s"mbolos ocultistas, les dejaron paso y obser!aron con inter/s la marcha del se4teto. BinceCind !io en !arias ocasiones a hidr fobos 8sus arraigadas e4presiones de repugnancia ante sus propios fluidos corporales eran inconfundibles8 y, de cuando en cuando, hombres (ue caminaban agotadosG s lo pod"an ser escla!os. )ero no tu!o demasiado tiempo para refle4ionar sobre lo (ue !e"a antes de (ue una puerta se abriera ante ellos, y los guardias les empujaran con tanta amabilidad como firme-a hacia el interior de una habitaci n. Luego, la puerta se cerr de golpe tras ellos. BinceCind y 'osflores recuperaron el e(uilibrio y miraron la habitaci n (ue les rodeaba. : <Guau= 8fue todo lo (ue consigui decir el turista tras una pausa, durante la (ue intent sin e4"to encontrar una palabra m#s adecuada. : 3Esto es una celda de la prisi n5 8se pregunt BinceCind en !o- alta. : 3$on tanto oro, y sedas, y todas estas cosas5 8a%adi 'osflores8. <En mi !ida he !isto nada parecido= En el centro de la habitaci n, lujosamente decorada, hab"a una alfombra tan espesa y peluda (ue BinceCind la tent con un pie antes de pisarla, por si acaso se trataba de alguna bestia cuyo h#bitat fueran los suelos. ;, sobre la alfombra, descansaba una deslumbrante mesa llena de alimentos. La mayor"a de los platos se compon"an de pescado, incluyendo la langosta m#s grande y mejor presentada (ue BinceCind pudiera imaginar, pero tambi/n !io muchos cuencos y platos llenos de e4tra%as creaciones (ue nunca hab"a !isto. E4tendi la mano con cautela y tom una especie de fruta prpura con cristales !erdes incrustados. : Eri-os de mar confitados 8dijo tras /l una !o- alegre y cascada8. 2na delicia. Lo dej caer r#pidamente y se dio la !uelta. 2n anciano acababa de salir de detr#s de las pesadas cortinas. Era alto, delgado y parec"a casi benigno, comparado con algunos de los rostros (ue BinceCind hab"a !isto ltimamente. : La crema de pepinos de mar tambi/n est# muy buen# 8dijo el rostro en tono con!ersacional8. Esas cositas !erdes son ale!ines de pe- estelar. : Gracias por a!isar 8respondi BinceCind con tono d/bil. : )ues est#n buen"simos 8coment 'osflores con la boca llena8. $re"a (ue te gustaba el marisco. : 1", yo tambi/n lo cre"a 8replic el mago8. 3; (u/ es este !ino, ojos de pulpo machacados5 : 2!a marina 8le corrigi el anciano. : <Estupendo= 8e4clam BinceCind. ; se bebi el !aso de un trago. : 6o est# mal. ?ui-# un poco salado 8comento.
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: La u!a marina es un tipo de medusa pe(ue%a 8e4plic el desconocido8. ; ahora, creo (ue deber"a presentarme. @ye, 3por (u/ se ha puesto tu amigo de ese color tan raro5
: El cho(ue cultural, supongo 8respondi 'osflores8. 3$ mo has dicho (ue te llamas5 : 6o lo he dicho. 1oy Garhartra, 7aestro de 9n!itados. 7i agradable trabajo consiste en hacer (ue !uestra estancia a(u" sea lo m#s grata posible. 8.i-o una re!erencia8. 1i (uer/is algo, no ten/is m#s (ue decirlo. 'osflores se sent en un adornado sill n de madreperla, con un !aso de !ino aceitoso en la mano y un calamar cristali-ado en la otra. >runci el ce%o. : $reo (ue me he perdido algo 8empe- 8. )rimero nos dijeron (ue "bamos a ser escla!os... : <2na patra%a= 8le interrumpi Garhartra. : 3?u/ es una patra%a5 8pregunt 'osflores. : Los pelos (ue tenemos alrededor de los ojos, creo 8respondi BinceCind desde el otro e4tremo de la mesa8. 3$rees (ue estas galletas estar#n hechas de algo realmente nauseabundo5 : ...luego, nos rescataron con un gran coste de magia... : <Est#n hechas de algas prensadas= 8replic el 7aestro de 9n!itados, algo enfadado. : ...pero luego nos amena-an, tambi/n con un gran coste de magia... : 1", ya me imaginaba (ue ser"an algas 8asintio BinceCind8. 'esde luego, saben a algas. @ lo sabr"an, si hubiera alguien tan maso(uista como para comer algas. : ...y luego nos recogen unos guardias y nos arrojan a este lugar... : @s empujan amablemente 8le corrigi Garhartra. : ...(ue resulta ser una habitaci n incre"blemente lujosa, en la (ue encontramos montones de alimentos y a un hombre (ue dice (ue !a a dedicar su !ida a hacernos felices 8concluy 'osflores8. A(u" hay algo (ue no me parece demasiado l gico. : 1" 8asinti BinceCind8. Lo (ue mi amigo (uiere decir es, 3os !ais a poner antip#ticos de nue!o5 3Es esto un intermedio para almor-ar5 Garhartra al- las manos, como para infundirles confian-a. : )or fa!or, por fa!or 8protest 8. Era necesario traeros a(u" lo antes posible. 6o (ueremos escla!i-aros, claro (ue no. )or fa!or, estad tran(uilos sobre ese punto. : *ueno, estupendo 8se calm BinceCind. : 1", de hecho !ais a ser sacrificados 8termin tran(uilamente Garhartra. : <31acrificados5= 3?uieres decir (ue nos matar/is5 8grit el mago. : 37ataros5 <)ues claro= <)or supuesto= 7enudo sacrificio seria si no lo hici/ramos, 3no5 )ero no te preocupes, ser# comparati!amente indoloro. : 3$omparati!amente5 3$omparado con (u/5 8chill BinceCind. $ogi una botella alta color !erde, llena de u!a8medusa marina, y la lan- con todas sus fuer-as contra el 7aestro de 9n!itados, (ue al- la mano como para protegerse. .ubo un chisporroteo de llamas octarinas entre sus dedos, y de pronto el aire cobr ese tacto espeso y grasiento (ue delata la presencia de una poderosa descarga
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m#gica. La botella lan-ada perdi !elocidad y se detu!o en el aire, mientras giraba con sua!idad. Al mismo tiempo, una fuer-a in!isible le!ant a BinceCind y le lan- contra el otro e4tremo de la habitaci n, situ#ndole con torpe-a a media altura de la pared. El mago perdi la respiraci n. 1e (ued all", con la boca abierta de ira y sorpresa. Garhartra baj la mano y se la frot muy despacio contra la tnica. : 6o me gusta tener (ue hacerlo 8asegur . : 1i t lo dices... 8murmur BinceCind. : )ero 3por (u/ (uer/is sacrificarnos5 8pregunt 'osflores8. <1i apenas nos conoc/is= : 'e eso se trata, 3no te parece5 Es de mala educaci n sacrificar a un amigo. Adem#s, fuisteis... hummm... especificados. 6o s/ demasiado sobre el dios en cuesti n, pero &l fue muy claro sobre ese punto. 7irad, ahora tengo (ue marcharme. ;a sab/is c mo son estas cosas, hay mucho (ue organi-ar. El 7aestro de 9n!itados abri la puerta y se !ol!i para mirarles.
: )or fa!or, poneos c modos, y no os preocup/is. : <)ero si no nos has dicho nada concreto= 8aull 'osflores. : La !erdad es (ue no !ale la pena, 3no5 6o ten/is necesidad de saber la ra- n por la (ue ser/is sacrificados ma%ana, de !erdad. 'ormid bien. $omparati!amente bien, al menos 8se despidi Garhartra. $err la puerta. 2n bre!e destello octarino alrededor de las jambas suger"a (ue ahora estaba sellada muy por encima de las habilidades de cual(uier cerrajero humano. $ling, clang, tang, sonaban las campanas (ue rodeaban la $ircunferencia en a(uella noche llena de luna y del estr/pito rugiente de la $atarata )erif/rica. Terton, !igilante de la -ona XV, no hab"a o"do tal a!iso desde la noche en (ue un ,ra,en gigante fue arrastrado hacia la Valla, cinco a%os antes. Asom medio cuerpo fuera de su cho-a 8(ue estaba construida de troncos arrastrados al lecho marino, a falta de un refugio mejor en a(uella -ona8 e intent distinguir algo en la oscuridad. En un par de ocasiones, le pareci !er mo!imiento a lo lejos. Estrictamente hablando, deber"a remar para !er (u/ causaba el tintineo. )ero all", en una oscuridad tan completa, no parec"a una idea tan e4celente, as" (ue cerr la puerta de golpe, en!ol!i las campanas 8(ue segu"an tintineando como locas8 con una manta, e intent dormirse de nue!o. 6o sir!i de nada, por(ue hasta la cuerda superior de la Valla !ibraba ahora, como si algo muy grande y pesado tirase de ella. Tras contemplar el techo un rato, y tratar con todas sus fuer-as de no pensar en enormes tent#culos y en ojos como estan(ues, Terton apag la l#mpara y entreabri la puerta. Algo se acercaba siguiendo la Valla, algo (ue a!an-aba a saltos gigantescos, saltos de metros de largo. $ay cerca de /l y, por un momento, Terton !io algo rectangular, con cientos de patas, cubierto de algas y 8aun(ue no ten"a rasgos de los (ue se pudiera deducir esto8 (ue estaba muy, muy furioso. La cho-a (ued reducida a fragmentos cuando el monstruo carg contra ella, aun(ue Terton sobre!i!i subi/ndose a la $ircunferencia. Algunas semanas m#s tarde le sal! una flota de recogida. Luego, rob una lente Khab"a desarrollado la hidrofobia hasta un grado incre"bleL, huy de 0rull y, tras muchas a!enturas, lleg al Gran 6ef, una -ona
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del 7undo8disco tan seca (ue la llu!ia cae de abajo arriba. 'e todos modos, el lugar le pareci inc modamente hmedo. : 3.as probado con la puerta5 : 1" 8respondi 'osflores8, y est# igual de cerrada (ue la ltima !e- (ue preguntaste. 'e todos modos, an nos (ueda la !entana. : 2na e4celente ruta de escape 8murmur BinceCind desde su puesto, a media altura de la pared8. 'ices (ue (ueda sobre el *orde. 2n simple pasito adelante y caemos al espacio. ?ui-# nos congelemos, o cho(uemos contra otro mundo a una !elocidad incre"ble, o !ayamos a parar al cora- n de un sol ardiente. 3Te parece bien5 : Vale la pena intentarlo 8fue la nica respuesta de 'osflores8. 3?uieres una galleta de algas5 : <6o= : 3$u#ndo piensas bajar5 BinceCind buf . En parte, era un bufido de !ergUen-a. El hechi-o de Garhartra era la Turbaci n de Gra!edad )ersonal de Ata!arr, poco usado y dif"cil de dominar. El resultado pr#ctico era (ue, hasta (ue se des!aneciese, el cuerpo de BinceCind estar"a con!encido de (ue EabajoF (uedaba en un #ngulo de no!enta grados con respecto a esa direcci n, tal y como suelen concebirla la mayor"a de los habitantes del disco. 'e hecho, estaba de pie sobre la pared. 7ientras, la botella lan-ada pend"a en el aire, a pocos metros de distancia. En su caso, el tiempo se hab"a... bueno, no se hab"a detenido en realidad, pero s" hab"a aminorado su marcha segn otros muchos par#metros. .asta a(uel momento, hab"a tardado
!arias horas en despla-arse cinco cent"metros, al menos segn el punto de !ista de 'osflores y BinceCind. El cristal reflej la lu- de la luna. BinceCind suspir y trat de ponerse c modo en la pared. : 3)or (u/ no te preocupas nunca5 8e4igi saber, con tono (uis(uilloso8. 7a%ana por la ma%ana nos sacrificar#n a un dios u otro, y t sigues ah" sentado, peg#ndote un atrac n de canap/s. : 1upongo (ue se nos ocurrir# algo 8respondi 'osflores. : <Es (ue ni si(uiera sabemos por (u/ nos !an a matar= 8sigui el mago. ETe gustar"a ,3eh5F : 3.as sido t el (ue ha dicho eso5 8pregunt BinceCind. : 3El (u/5 EEst#s oyendo !ocesF, repiti alguien en la mente del mago. BinceCind se sent de lado. : 3?ui/n eres5 8(uiso saber. 'osflores le mir con gesto preocupado. : 1oy 'osflores 8le dijo8. )iensa bien, tienes (ue acordarte. BinceCind se lle! las manos a la cabe-a. : .a sucedido por fin 8gimi 8. <7e estoy saliendo de mi propia mente= E*uena idea 8aprob la !o-8. A(u" dentro ya estamos bastante apretados.F
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El hechi-o (ue sujetaba a BinceCind contra la pared se des!aneci con un ligero EpopF. $ay de lado y aterri- bruscamente contra el suelo. E$uidado, casi me aplastas.F BinceCind luch para acodarse sobre el suelo, y se meti la mano en el bolsillo de la tnica. $uando !ol!i a sacarla, la ranita !erde se sentaba sobre ella. Los ojos del bicho brillaban de manera e4tra%a a la media lu-. : 3T5 8se asombr BinceCind. E'/jame en el suelo y /chate hacia atr#s.F La rana parpade . El mago hi-o lo (ue le ordenaban, y apart al asombrado 'osflores del camino. La habitaci n se oscureci . 1e oy un sonido (ue parec"a un !iento rugiente. 2na brillante nube !erde, prpura y octarina surgi de la nada y tra- r#pidas espirales hacia el anfibio del suelo, al tiempo (ue dejaba escapar pe(ue%os rayos de lu-. )ronto, la rana se perdi en un brillo dorado (ue se e4tend"a hacia arriba, llenando la habitaci n de una c#lida lu- amarilla. En el centro de la lu-, una forma difusa, m#s oscura, se mo!"a y cambiaba ante sus propios ojos. ; no dej de sentirse el agudo gemido mental de un fuerte campo m#gico... Tan repentinamente como hab"a aparecido, el tornado m#gico se des!aneci . ; all", en el lugar donde hab"a estado la rana, hab"a una rana. : >ant#stico 8dijo BinceCind. La rana le mir con gesto de reproche. : Verdaderamente incre"ble 8insisti BinceCind con amargura8. 2na rana transformada en rana por arte de magia. 6o me lo puedo creer. : 'aos la !uelta 8dijo una !o- tras ellos. Era una !o- femenina, sua!e, casi in!itadora, la clase de !o- con la (ue te podr"as tomar unas copas. )ero !en"a de un punto donde no deber"a haber ninguna clase de !o-. Los dos consiguieron darse la !uelta sin mo!erse en realidad, como un par de estatuas girando sobre sus pi!otes. All"D a la escasa lu- del preamanecer, hab"a una mujer de pie. )arec"a... era... ten"a... para ser e4actos, de hecho estaba... 7#s tarde, BinceCind y 'osflores no consiguieron ponerse de acuerdo sobre un solo hecho concreto acerca de ella, aparte de (ue parec"a muy bonita Kaun(ue no pudieron determinar (u/ rasgos concretos de su f"sico la hac"an bellaL y de (ue sus ojos eran
!erdes. 6o de ese color !erde claro de los ojos normales, no, sino tan !erdes como las esmeraldas pulidas, y tan iridiscentes como las lib/lulas. ; uno de los pocos hechos aut/nticamente m#gicos (ue BinceCind conoc"a era (ue ningn dios o diosa, por desconcertante o !ol#til (ue fuera en otros aspectos, pod"a cambiar el color o la naturale-a de sus ojos... : '... 8empe- a decir. La diosa al- una mano. : 1abes (ue, si dices mi nombre, tendr/ (ue marcharme 8susurr 8. Estoy segura de (ue recuerdas (ue soy la nica diosa (ue s lo acude cuando no la in!ocan. : Eh... s". $reo (ue s" 8gra-n el mago, mientras intentaba no mirarla a los ojos8. 3Eres a(uella a (uien llaman 'ama5
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: 1". : Entonces, 3eres una diosa5 8inter!ino 'osflores, emocionado8. 1iempre he (uerido conocer a una. BinceCind se puso tenso, pues esperaba una e4plosi n de ira. En !e- de eso, 'ama se limit a sonre"r. : Tu amigo, el mago, deber"a presentarnos 8se%al . BinceCind carraspe . : Eh... s", claro 8dijo8. &ste es 'osflores, 'ama, es un turista. : Le he au4iliado en gran nmero de ocasiones. : ; 'osflores, /sta es 'ama. 1 lo 'ama, 3entiendes5 6ada m#s. 6o intentes llamarla por otro nombre, 3!ale5 8parlote desesperado, mientras lan-aba al hombrecillo miradas cargadas de sentido (ue pasaban completamente inad!ertidas para 'osflores. BinceCind temblaba. 6o era ateo, claro. En el 7undodisco, los dioses trataban a los ateos con mucha se!eridad. En las pocas ocasiones en (ue le hab"an sobrado algunas monedas pe(ue%as, siempre las hab"a depositado en el cofre de algn templo, con!encido de (ue un hombre necesita todos los amigos (ue pueda conseguir. )ero, por lo general, no molestaba a los dioses, y esperaba (ue /stos no le molestaran a /l. La !ida ya ten"a bastantes complicaciones. )ero, de todos modos, hab"a dos dioses !erdaderamente aterradores. El resto de las di!inidades no sol"an ser m#s (ue humanos a gran escala, aficionados al !ino, a la guerra y a las mujeres f#ciles. )ero 1ino y 'ama daban escalofr"os. En el 'istrito de los 'ioses, en An,h87orpor,, 1ino ten"a un templo pe(ue%o, plmbeo, de l"neas pesadas, en el (ue adoradores de ojos !ac"os y macilentos se reun"an en noches oscuras para celebrar unos ritos predestinados y sin demasiado sentido. 6o e4ist"a ningn templo dedicado a 'ama, aun(ue era, sin duda, la diosa con m#s poder en toda la historia de la $reaci n. Algunos de los miembros m#s atre!idos del Gremio de +ugadores probaron en cierta ocasi n una forma de adoraci n, en los s tanos m#s profundos del edificio de su asociaci n, y en menos de una semana todos murieron de penuria, asesinados o simplemente de 7uerte. Era la 'iosa $uyo 6ombre 6o 'ebe 7encionarse. Los (ue la buscaban, nunca la encontraban, pero se sab"a (ue acud"a en au4ilio de los m#s necesitados. Aun(ue claro, a !eces no lo hac"a. As" era ella. 6o le gustaba el tintineo de los rosarios, pero s" el sonido de los dados. 6adie sab"a c mo era, aun(ue a !eces, un hombre (ue se jugaba la !ida a las cartas recog"a su mano y, al al-ar la !ista, se encontraba mir#ndola frente a frente. )ero claro, a !eces no suced"a. Entre todos los dioses, era a la !e- la m#s cortejada y la m#s aborrecida. : En el lugar del (ue !engo, no tenemos dioses 8se%al 'osflores. : 1" (ue los ten/is 8le corrigi 'ama8. Todo el mundo tiene dioses. Lo (ue pasa es (ue no creeis (ue sean dioses. BinceCind mene la cabe-a mentalmente. : 7irad 8inter!ino8, no (uisiera parecer impaciente, pero dentro de unos minutos, unas personas !an a cru-ar esa puerta para sacarnos de a(u" y matarnos.
: 1i 8asinti 'ama. : 1upongo (ue no nos e4plicar#s por (u/ 8dijo 'osflores.
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: 3)or (u/ no5 8sigui 'ama8. Los ,rullianos !an a lan-ar una na!e de bronce por el *orde del 7undodisco. 1u objeti!o fundamental es a!eriguar el se4o de A'Tuin, la Tortuga del 7undo. : <?u/ tonter"a= 8e4clam BinceCind. : 6o, no. )i/nsalo bien. Es posible (ue un d"a A'Tuin se encuentre con otro miembro de la especie chelys galactica, en algn lugar de la !asta noche en (ue nos mo!emos. 3)elear#n5 31e aparear#n5 $on un poco de imaginaci n, comprender#s (ue el se4o de Gran A'Tuin puede ser muy importante. Al menos, eso dicen los ,rullianos. BinceCind trat de no pensar en Tortugas del 7undo apare#ndose. 6o le result nada f#cil. : As" (ue 8sigui la diosa8, piensan lan-ar esta na!e al espacio, con dos !iajeros a bordo. 1er# el momento culminante de d/cadas de in!estigaci n. Adem#s, resultar# muy peligroso para los !iajeros. As" (ue, para reducir los riesgos, el Archiastr nomo de 0rull ha hecho un trato con 1inoG le sacrificar# dos hombres cuando llegue la hora del lan-amiento. A cambio, 1ino ha prometido sonre"r a la na!e espacial. 2n acuerdo limpio, 3no5 : ; nosotros somos los sacrificios 8se%al BinceCind. : 1". : $re" (ue 1ino no hac"a esa clase de tratos. $re" (ue 1ino era implacable 8dijo el mago. : )or lo general, s". )ero !osotros dos sois un par de espinas en su costado desde hace tiempo. Especific (ue los sacrificios deb"ais ser !osotros. @s permiti escapar de los piratas. @s permiti llegar a la $ircunferencia. A !eces, 1ino puede ser un dios muy desagradable. .ubo una pausa. La rana suspir y se meti debajo de la mesa. : )ero t puedes ayudarnos 8inter!ino 'osflores. : 7e di!ert"s 8asinti 'ama8. Tengo una !ena sentimental. 1i fuerais jugadores, lo sabr"ais. As" (ue, por un tiempo, me introduje en la mente de una rana, y !osotros me rescatasteis amablemente, por(ue a ninguno nos gusta (ue muera una criatura indefensa y pat/tica. : Gracias 8dijo BinceCind. : Toda la mente de 1ino est# !olcada contra !osotros 8sigui 'ama8. )ero yo s lo puedo daros una oportunidad. 1 lo una pe(ue%a oportunidad. El resto depende de !osotros. ; desapareci . : <Guau= 8e4clam BinceCind tras un momento8. Es la primera !e- (ue !eo a una diosa. La puerta se abri de golpe. Garhartra entr . 1osten"a una !ara ante /l. A su lado hab"a dos guardias, armados de manera m#s con!encionalG con espadas. : <Ah= 8dijo en tono colo(uial8. ;a !eo (ue est#is preparados. E)reparadosF, dijo una !o- en la mente de BinceCind.
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La botella (ue el mago lan-ara ocho horas antes hab"a estado hasta entonces suspendida en el aire, aprisionada por la magia en su propio campo temporal. )ero, a lo largo de todas esas horas, la fuer-a magica original se hab"a ido debilitando, hasta (ue el total restante ya no bast para anular el poderoso campo de normalidad del 2ni!erso. $uando lleg ese momento, la Bealidad !ol!i a su sitio en cuesti n de microsegundos. El signo !isible de esto fue (ue la botella complet de repente la ltima parte de su par#bola, y se estrell contra la sien del 7aestro de 9n!itados, duchando a los guardias con cristales y !ino de medusa.
BinceCind agarr a 'osflores por el bra-o, peg una patada en la entrepierna al guardia m#s cercano y arrastr al asombrado turista hacia el pasillo. Antes de (ue el no(ueado Garhartra terminara de caer al suelo, sus dos in!itados corr"an ya por baldosas lejanas. BinceCind dobl una es(uina y se encontr en un balc n (ue recorr"a los cuatro muros del patio interior. *ajo ellos, la mayor parte del patio estaba ocupado por un estan(ue ornamental, donde unos cuantos terraplenes tomaban el sol entre los lirios. ;, ante el mago, hab"a un par de guardias muy sorprendidos. Lle!aban las inconfundibles tnicas color a-ul oscuro y negro (ue les delataban como hidr fobos entrenados. 2no de ellos, m#s r#pido (ue su compa%ero, al- una mano y empe- a entonar las primeras palabras de un hechi-o. .ubo un bre!e chas(uido junto a BinceCindG 'osflores hab"a escupido. El hidr fobo grit y dej caer la mano, como si le hubieran golpeado. El otro no tu!o tiempo de mo!erse antes de (ue BinceCind estu!iera sobre /l, haciendo girar sal!ajemente los pu%os. 2n golpe afortunado, con toda la fuer-a del p#nico, le derrib del balc n hacia el estan(ue, donde sucedi algo muy e4tra%oG el agua se despla- de inmediato, como si hubiera ca"do all" un gran globo in!isible, y el aullante hidr fobo (ued flotando en el aire, suspendido sobre su propio campo de repulsi n. 'osflores contempl sorprendido el espect#culo, hasta (ue BinceCind le toc el hombro y le se%al un pasillo de aspecto con!eniente. *ajaron raudos por /l, mientras el hidr fobo restante se retorc"a en el suelo y se agarraba la mano hmeda. 'urante unos momentos, oyeron un griter"o a sus espaldas, pero se des!iaron por otro pasillo (ue atra!esaba el primero, llegaron a otro patio, y pronto dejaron muy atr#s los sonidos de la persecuci n. )or fin, BinceCind eligi una puerta (ue parec"a segura, ech un !ista-o a su alrededor, descubri con ali!io (ue no hab"a nadie en a(uella habitaci n, arrastr a 'osflores al interior y cerr de golpe tras /l. Luego se apoy contra la puerta, jadeando desesperado. : Estamos completamente e4tra!iados en el palacio de una isla de la (ue no tenemos la menor esperan-a de salir 8dijo con !o- entrecortada8. ; lo (ue es m#s... <eh= 8 termin de pronto, cuando el contenido de la habitaci n se filtr por sus maltratados ner!ios pticos. 'osflores ya estaba mirando las paredes. )or(ue lo m#s e4tra%o de a(uella habitaci n era (ue conten"a todo el 2ni!erso. La 7uerte estaba sentada en su jard"n, y pasaba una amoladora por el filo de su guada%a. ;a estaba tan afilada (ue cual(uier brisa pasajera se di!id"a limpiamente en dos c/firos al tocarla, aun(ue era raro (ue una brisa osara entrar en el silencioso
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jard"n de la 7uerte. Este se encontraba en una ele!ada plataforma, desde donde se di!isaban las complejas dimensiones del 7undodisco. ;, m#s all#, s lo estaban las escarpadas monta%as, tan ele!adas como g/lidas, de la Eternidad. <>sss= sigui silbando la piedra. La 7uerte tarareaba un salmo de difuntos, mientras lle!aba el ritmo con un pie huesudo sobre las baldosas heladas. Alguien se acerc por el bos(uecillo sombr"o donde crec"an man-anos nocturnos, y el ligero olor dul- n de los lirios aplastados lleg hasta la 7uerte. &sta al- la !ista, furiosa, y se encontr mirando frente a frente unos ojos tan negros como el interior de un gato, unos ojos llenos de estrellas lejanas, estrellas (ue no estaban entre las familiares constelaciones del 2ni!erso temporal. 7uerte y 1ino se miraron. La 7uerte sonri . 6o ten"a otra alternati!a, claro, ya (ue estaba hecha de huesos implacables. La piedra de afilar sigui entonando su canto r"tmico a lo largo de la hoja, mientras ella continuaba con su tarea.
: Tengo un trabajo para ti 8dijo 1ino. 1us palabras se cru-aron con la hoja de la guada%a, y se di!idieron de inmediato en dos jirones de consonantes y !ocales. : ;a tengo trabajo de sobra para hoy 8dijo la 7uerte, con una !o- tan pesada como el neutronio8. La peste blanca se arrastra en estos momentos sobre )seud polis, y tengo (ue rescatar a muchos ciudadanos de su garra. .ac"a siglos (ue no se !e"a nada parecido. 'ebo patrullar las calles. Es mi deber. : 7e refiero al asunto del pe(ue%o !agabundo y el mago tramposo 8dijo 1ino con sua!idad, mientras se sentaba junto a la forma en!uelta en su tnica negra (ue era la 7uerte, y contemplaba la joya distante y multifacetada del 2ni!erso del 7undodisco, tal como se di!isaba desde su !entajoso punto de !ista e4tradimensional. La canci n de la guada%a ces . : 7orir#n en unas pocas horas 8sigui 1ino8. Es su destino. La 7uerte se remo!i in(uieta, y la amoladora empe- a mo!erse de nue!o. : $re" (ue te gustar"a 8se%al 1ino. La 7uerte se encogi de hombros, un gesto particularmente e4presi!o en alguien cuya forma !isible es un es(ueleto. : $ierto. 2na !e- les persegu" con denuedo 8dijo8. )ero, por fin se me ocurri (ue tarde o temprano todos los hombres deben morir. Al final, todo muere. E)ueden retrasarme, pero no e!itarmeF, me dije. E3)or (u/ preocuparse5F : A m" tampoco se me puede e!itar 8se%al 1ino. : Eso dicen 8replic la 7uerte, toda!"a sonriendo. : <;a basta= 8grit 1ino, al tiempo (ue se pon"a en pie de un salto8. <7orir#n= 'esapareci en una llamarada de fuego a-ul. La 7uerte asinti para s" misma y sigui con su trabajo. 2nos minutos m#s tarde, consider (ue el filo de la guada%a ya era satisfactorio. 1e le!ant , situ la hoja cerca de la !ela (ue ard"a en un e4tremo del banco y, con dos r#pidos golpes, di!idi la llama en tres mechas brillantes. La 7uerte sonri .
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)oco m#s tarde, ensill su corcel blanco, (ue !i!"a en un establo tras la casita de la 7uerte. El animal le dedic un relincho amistoso. Aun(ue ten"a los ojos color escarlata, y los flancos como seda aceitosa, segu"a siendo un caballo de carne y hueso y, con toda probabilidad, estaba mejor cuidado (ue la mayor"a de las bestias de carga del 7undodisco. La 7uerte no era un ama cruel. )esaba muy poco y, aun(ue a !eces cabalgaba con las alforjas llenas a rebosar, el contenido de /stas no ten"a peso. : <Todos esos mundos...= 8e4clam 'osflores8. <Es fant#stico= BinceCind gru% , y sigui !agando por la habitaci n llena de estrellas. 'osflores se !ol!i hacia un complicado astrolabio, en el centro del cual se encontraba todo el sistema Gran A'Tuin8Elefantes87undodisco, labrado en lat n e incrustado de piedras preciosas. A su alrededor giraban todas las estrellas y planetas, suspendidos de finos hilos de plata. : <>ant#stico= 8repiti . 'e los muros (ue le rodeaban pend"an las constelaciones, hechas de pe(ue%as perlas fosforescentes sobre grandes tapices de terciopelo negro. As", la habitaci n y sus ocupantes ten"an la impresi n de flotar en el golfo interestelar. Varios atriles sosten"an enormes diagramas y dibujos de Gran A'Tuin, !isto desde di!ersos puntos de la $ircunferencia. All" aparec"an, meticulosamente se%alados a escala, todos los cr#teres y marcas. 'osflores los contempl con una mirada so%adora en los ojos. BinceCind estaba m#s (ue preocupado. Lo (ue m#s le preocupaba eran los dos trajes (ue colgaban de sendos soportes, en el centro de la habitaci n. Los e4amin , intran(uilo. )arec"an hechos de un fino cuero blanco. Ten"an gran nmero de tiras y bo(uillas de lat n, adem#s de otros a%adidos familiares y altamente sospechosos. Las perneras
terminaban en unas botas altas de suelas gruesas, y al final de cada manga hab"a un gran guantelete. Lo m#s e4tra%o de todo eran los dos enormes cascos de cobre (ue, e!identemente, deb"an encajar sobre los pesados cuellos met#licos de los trajes. $asi con certe-a, estos cascos no ser"an como protecci n, pues una espada ligera no tendr"a la menor dificultad para romperlos, aun(ue no tocara las rid"culas !entanitas de cristal de la parte delantera. $ada casco se coronaba con una cresta de plumas blancas, (ue no contribu"a en absoluto a mejorar su aspecto general. BinceCind empe-aba a tener una ligera sospecha sobre la utilidad de a(uellos trajes. >rente a ellos hab"a una mesa cubierta con mapas estelares y tro-os de pergamino llenos de cifras. 'esde luego, (uien(uiera (ue fuese a lle!ar esos trajes, se dirig"a !alientemente a lugares donde no hab"a !iajado !alientemente ningn hombre 8aparte de un marinero sin suerte de cuando en cuando, (ue en realidad no contaba8. ; lo (ue sent"a ahora no era una ligera sospecha, sino una terrible premonicion. 1e dio la !uelta, y descubri (ue 'osflores le miraba con una e4presi n especulati!a. : 6o... 8empe- a decir BinceCind, apremiante. 'osflores le ignor . : La diosa dijo (ue iban a en!iar a dos hombres sobre el *orde 8dijo, con los ojos brillantes8. 3Becuerdas lo (ue coment Tetis, (ue hac"a falta algn tipo de protecci n5 Los ,rullianos lo han conseguido. Estos trajes son una armadura espacial. : )ues no parecen nada holgados 8se apresur a se%alar el mago. Agarr al turista por el bra-o.
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: Venga, !#monos, no tiene sentido (ue nos (uedemos a(u". : 3)or (u/ tienes (ue asustarte siempre5 8pregunt 'osflores, malhumorado. : )or(ue mi !ida futura acaba de pasar ante mis ojos, y no ha tardado mucho, y si no te mue!es ahora mismo te dejar/ a(u", por(ue de un momento a otro !as a sugerir (ue nos pongamos... La puerta se abri . 'os j !enes fornidos entraron en la habitaci n. La nica ropa (ue lle!aban era un par de pantalones de lana por barba. 2no de ellos se secaba !igorosamente con una toalla. Los dos saludaron con la cabe-a a los e!adidos, sin ningn gesto de sorpresa. El m#s alto de los dos se sent en uno de los bancos, y se dirigi a BinceCind. : 3TyY yur Ztl hY sooten gZtrunen5 8pregunt . ; fue e4tra%o, por(ue aun(ue BinceCind se preciaba de conocer la mayor"a de los idiomas hablados en la -ona occidental del 7undodisco, era la primera !e- (ue alguien se dirig"a a /l en ,rulliano, y no entendi ni una palabra. Tampoco entendi nada 'osflores, pero eso no le impidi dar un paso adelante y tomar aliento. La !elocidad de la lu- a tra!/s de un aura m#gica como la (ue rodeaba el 7undodisco era bastante escasa, no mucho m#s r#pida (ue la !elocidad del sonido en uni!ersos m#s prosaicos. )ero segu"a siendo lo m#s r#pido (ue e4ist"a, con la e4cepci n, en algunos casos, de la mente de BinceCind. Al momento, fue consciente de (ue el turista se dispon"a a demostrar su peculiar conocimiento de los idiomas, lo (ue significaba (ue iba a hablar muy alto y muy despacio en su propio lenguaje. El codo de BinceCind sali disparado, (uit#ndole la respiraci n a 'osflores. $uando el hombrecillo le mir , dolorido y at nito, BinceCind le mir a los ojos, sac una lengua imaginaria y se la cort con unas tijeras igual de imaginarias. El segundo (uelonauta 8por(ue tal era la profesi n de los hombres cuyo sino era !iajar en bre!e hacia Gran A'Tuin8 al- la !ista de la mesa de los mapas y le mir , asombrado. 1u alta frente heroica se frunci con el esfuer-o de encajar una frase. : 3.Yr yu latruin nYr Z5 8insisti . BinceCind sonri , asinti y atrajo a 'osflores hacia s" mismo. $on un silencioso suspiro de ali!io, ad!irti (ue el turista se concentraba de repente en el enorme telescopio de
lat n (ue descansaba sobre la mesa. : <1ooten Z= 8orden el (uelonauta sentado. BinceCind asinti , sonri , tom uno de los grandes cascos de cobre del estante donde reposaban y lo descarg con todas sus fuer-as sobre la cabe-a del hombre. El (uelonauta se desplom hacia adelante con un bre!e gru%ido. El otro (uelonauta dio un sorprendido paso antes de (ue 'osflores le asestara un golpe de aficionado, pero igualmente efecti!o, con el telescopio. El hombre se derrumb sobre su colega. BinceCind y 'osflores se miraron por encima de la carnicer"a. : <'e acuerdo= 8e4clam BinceCind, consciente de (ue hab"a perdido en alguna especie de concurso, pero sin saber muy bien de (u/ se trataba8. 6o te molestes en decirlo. Ah" fuera hay alguien (ue espera (ue estos dos salgan con los trajes puestos
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de un momento a otro. 1upongo (ue pensaron (ue /ramos escla!os. Aydame a esconderlos detr#s de las cortinas, y despu/s... y despu/s... : ...ser# mejor (ue nos pongamos los trajes 8termin 'osflores, al tiempo (ue recog"a el segundo casco. : 1" 8suspir BinceCind8. 31abes una cosa5 En cuanto !i los trajes, supe (ue terminar"a dentro de uno. 6o me preguntes c mo lo supe. 1upongo (ue por(ue era lo peor (ue pod"a suceder. : *ueno, t mismo dijiste antes (ue no ten"amos manera de escapar 8se%al 'osflores. 1u !o- se perd"a en parte, ya (ue se estaba poniendo el traje por la cabe-a. : $ual(uier cosa antes de (ue nos sacrifi(uen 8termin . : En cuanto se presente la menor ocasi n, saldremos corriendo 8le ad!irti BinceCind8 . As" (ue no se te ocurra ninguna idea. 7eti un bra-o por la manga del traje, e introdujo la cabe-a en el casco. )or un momento, refle4ion (ue, ah" arriba, alguien !elaba por /l. : )ues muchas gracias 8musit con amargura. En los mismos limites de la ciudad y el pa"s de 0rull hab"a un gran anfiteatro semicircular, con capacidad para !arias decenas de miles de personas KsentadasL. El circo era s lo semicircular, por la muy elegante ra- n de (ue daba a la nube marina de la $atarata )erif/rica. Ahora, todos los asientos estaban ocupados, y la multitud comen-aba a impacientarse. .ab"an acudido para !er un doble sacrificio y el lan-amiento de una gran na!e espacial de bronce. 6inguno de los acontecimientos se hab"a materiali-ado toda!"a. El Archiastr nomo hi-o un gesto al 7aestro de Lan-amientos, para (ue se acercara a /l. : 3; bien5 'io a las cinco letras todo un l/4ico de furia y amena-a. El 7aestro $ontrolador de Lan-amientos palideci . : 6o hay noticias, se%or 8dijo8. )ero supongo (ue a su prominencia le agradar# saber (ue Garhartra se est# recuperando 8a%adi r#pidamente, en un golpe de genialidad. : Es un hecho (ue no tardar# en lamentar 8afirm el Archiastr nomoD : 1i, se%or. : 3$u#nto tiempo nos (ueda5 El 7aestro de Lan-amientos obser! el sol, (ue ascend"a r#pidamente. : Treinta minutos, su prominencia. 'espu/s de ese tiempo, 0rull (uedar# lejos de la cola de Gran A'Tuin, y el Viajero Viril se !er# condenado a !iajar por el golfo de la entrepata. ;a he fijado los controles autom#ticos para (ue... : 'e acuerdo, de acuerdo 8le interrumpi el Archiastr nomo, mientras le desped"a con un gesto de mano8. El lan-amiento debe seguir adelante. )ero sigue !igilando las salidas, por supuesto. En cuanto atrapemos a esos malditos, tendr/ el gran placer de
ejecutarlos en persona.
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: 1", se%or. Esto... El Archiastr nomo frunci el ce%o. : 3Tienes algo m#s (ue decir5 El 7aestro $ontrolador de Lan-amientos trag sali!a. Todo a(uel asunto era muy injusto para /l. Era un mago pr#ctico, no un diplom#tico, y por eso algunos de los cerebros m#s a!ispados hab"an decidido (ue le tocar"a a /l transmitir las noticias. : 'el mar ha surgido un monstruo, y est# atacando los barcos del puerto 8dijo8. Acaba de llegar un corredor con el a!iso. : 32n monstruo grande5 8pregunt el Archiastr nomo. : 6o demasiado, se%or, aun(ue dicen (ue es incre"blemente fero-. El gobernante de 0rull y de la $ircunferencia consider un momento los hechos, y luego se encogi de hombros. : El mar est# lleno de monstruos 8dijo8. Es uno de sus atributos principales. ?ue se encarguen de /l. ;... <7aestro $ontrolador de Lan-amientos= : 31e%or5 : 1i tengo (ue sufrir una sola !ejaci n m#s, recordar#s (ue dos personas iban a ser sacrificadas. )uedo sentirme generoso e incrementar el nmero. : 1", se%or. El 7aestro $ontrolador de Lan-amientos se alej , ali!iado de escapar de la !ista del aut crata. El Viajero Viril, (ue ya no era la c#scara de bronce negro (ue surgiera del molde unos d"as antes, descansaba sobre una torreta de madera en el centro del circo. >rente a la na!e, unos ra"les discurr"an cuesta abajo hacia el *orde, donde ascend"an bruscamente por espacio de unos metros. El difunto '#ctilos @josdorados, (ue hab"a dise%ado tanto la plataforma de lan-amiento como el mismo Viajero Viril, hab"a asegurado (ue este ltimo to(ue ser!ir"a s lo para asegurarse de (ue la na!e no chocaba contra ninguna roca al comen-ar el largo descenso. 1e oy una fanfarria de trompetas en un e4tremo del circo. Apareci la guardia de honor de los (uelonautas, y la multitud les aclam . Luego, salieron a la lu- los dos e4ploradores !estidos de blanco. El Archiastr nomo comprendi al momento (ue algo andaba mal. )or ejemplo, los h/roes siempre caminaban de cierta manera. 'esde luego, nunca se contoneaban como patos, y eso era e4actamente lo (ue hac"a uno de los (uelonautas. El rugido del pueblo de 0rull fue ensordecedor. Los (uelonautas y sus guardias cru-aron el gran circo, pasando entre los muchos altares (ue se hab"an erigido para los di!ersos magos y los sacerdotes de las diferentes sectas de 0rull, con el objeti!o de asegurar el /4ito del lan-amiento. El Archiastr nomo frunci el ce%o. )ara cuando el grupo estu!o a medio camino, su mente ya hab"a sacado una conclusi n. ;, cuando los (uelonautas estu!ieron al pie de la escalera (ue lle!aba a la na!e 83y no hab"a algo m#s (ue una le!e reluctancia en uno de ellos58 el Archiastr nomo se irgui de un salto. )ero su grito se perdi entre el clamor de la multitud. 2no de sus bra-os sali disparado hacia adelante y los dedos se e4tendieron de manera dram#tica, en la forma tradicionalmente aceptada para lan-ar un hechi-o. $ual(uier lector de labios (ue
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pasara por all" con un manual de magia en la mano habr"a reconocido las primeras palabras de la 7aldici n >lotante de Vestca,e. ; se habr"a apartado con prudencia. )ero, de todos modos, las ltimas palabras no llegaron a pronunciarse. El Archiastr nomo se !ol!i at nito cuando oy la conmoci n en los arcos de entrada del circo. Los guardias corr"an y lan-aban sus armas desde los altares, o se ocultaban tras los parapetos.
Algo surgi tras ellos, y los espectadores situados m#s cerca de la entrada dejaron de aplaudir bruscamente y empe-aron a apartarse del camino de una manera tan silenciosa como decidida. El EalgoF era una pe(ue%a cpula de algas (ue se mo!"a despacio, pero con un prop sito siniestro. 2n guardia consigui superar su terror lo suficiente como para interponerse en su camino y arrojarle una lan-a, (ue fue a cla!arse entre los hierbajos. La multitud aplaudi ..., y luego guard un silencio mortal cuando la cpula se abri y de!or al hombre entero. El Archiastr nomo dispers con un brusco mo!imiento de mano la forma difusa de la famosa 7aldici n Vestca,e, y enton r#pidamente los !ersos de uno de los hechi-os m#s poderosos de su repertorioG el Enigma de $ombusti n 9nfernal. 2n fuego octarino tra- espirales entre sus dedos y alrededor de ellos cuando tra- en el aire la complicada runa del hechi-o, y la en!i hacia la forma con una estela de humo a-ulado. .ubo una e4plosi n muy satisfactoria, y una rafaga de llamas sali disparada hacia el claro cielo de la ma%ana. Entre las llamas se ad!ert"an los restos de algas ardientes. 2na nube de humo y !apor ocult al monstruo durante !arios minutos y, cuando se des!aneci , la cpula hab"a desaparecido por completo. )ero hab"a un gran circulo de baldosas chamuscadas, sobre las (ue toda!"a humeaban los restos de !arios ,elps y algas negras. ;, en el centro del c"rculo, hab"a un cofre de madera completamente normal, aun(ue un poco grande. 6i si(uiera estaba chamuscado. Al otro lado del circo, alguien empea re"rse, pero el sonido se (uebr de inmediato cuando el cofre se al- sobre lo (ue parec"an docenas de patas, y se !ol!i hacia el Archiastr nomo. )or supuesto, un cofre de madera completamente normal aun(ue un poco grande no tiene una cara con la (ue plantar cara, pero /ste estaba plantando cara, sin lugar a dudas. ;, del mismo modo (ue lo comprendi , el Archiastr nomo fue terriblemente consciente de (ue este cofre completamente normal estaba, de una manera indescriptible, entrecerrando los ojos. La caja comen- a mo!erse decidida hacia /l. El Archiastr nomo sinti un escalofr"o. : <7agos= 8grit 8. 3' nde est#n mis magos5 )or todo el circo, hombres p#lidos asomaron desde detr#s de los altares y de debajo de los bancos. 2no de los m#s !alientes, al !er la e4presi n en el rostro del Archiastr nomo, al- un bra-o tr/mulo y ensay un rayo brutal. El rayo silb hacia el cofre y le dio de lleno, con una llu!ia de chispas blancas. &sa fue la se%al para (ue cada mago, hechicero y taumaturgo de 0rull se pusiera r#pidamente en pie y, ante los ojos aterrados de su se%or, descargara el primer hechi-o (ue acudi a cada mente desesperada. Los encantamientos surcaban y -umbaban por el aire de la ma%ana. )ronto el cofre (ued oculto bajo una creciente nube de part"culas m#gicas, (ue lo golpeaban y lo cubr"an hasta darle formas muy in(uietantes. El caos se fue
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acrecentando con hechi-o sobre hechi-o. Llamas, rel#mpagos y rayos de los ocho colores cayeron sobre la cosa brillante (ue ocupaba el lugar donde antes estu!iera la caja. 'esde las Guerras 7#gicas, nunca se hab"a !isto tanta magia concentrada en una pe(ue%a -ona. El mismo aire ondulaba y brillaba. .echi-o rebotaba contra hechi-o, creando hechi-os sal!ajes de e4istencia corta, cuya bre!e cuasi !ida era tan e4tra%a como incontrolable. *ajo a(uella masa, las piedras empe-aron a rajarse y a estallar. 'e hecho, una de las baldosas se transform en algo (ue ser# mejor no describir, algo (ue se desli- hacia dimensiones ignotas. Tambi/n empe-aron a manifestarse otros e4tra%os efectos secundarios. 2na llu!ia de pe(ue%os cubos de plomo surgi de la tormenta y cay sobre el suelo superpoblado, formas m#gicas aparecieron e hicieron
gestos obscenos, por un momento e4istieron tri#ngulos de cuatro lados y c"rculos cuadrangulados, (ue pronto se fundieron de nue!o en la aullante torre de magia pura incontrolada (ue her!"a entre las baldosas fundidas y se e4tend"a por todo 0rull. ;a no importaba (ue la mayor"a de los magos hubieran dejado de arrojar sus hechi-os y huyeran en desbandadaD ahora, la cosa se alimentaba de la corriente de part"culas octarinas, (ue siempre era m#s fuerte cerca del *orde del 7undodisco. )or toda la isla de 0rull, la acti!idad m#gica ces por completo, ya (ue todo el man# disponible en la -ona fue absorbido por la nube, (ue ya ten"a medio ,il metro de altura y tra-aba formas (ue muchas mentes se negaban a aceptar. Los hidr fobos (ue surcaban el mar sobre sus lentes planeadoras cayeron aullando entre las olas. Las pociones m#gicas se transformaron en simple agua sucia en sus !iales. Las espadas m#gicas se fundieron y cayeron de sus !ainas. )ero nada de esto e!it (ue la EcosaF en la base de la nube, (ue ahora brillaba como un espejo bajo la intensidad de la poderosa tormenta (ue la rodeaba, siguiera mo!i/ndose con paso seguro hacia el Archiastr nomo. BinceCind y 'osflores lo contemplaban todo asombrados desde su refugio en la torre de lan-amiento del Viajero Viril. La guardia de honor se hab"a dispersado mucho tiempo antes, dejando tras ellos sus armas dispersas. : *ien 8suspir por fin 'osflores8, adi s a mi E(uipaje. 1uspir otra !e-. : 6o creas 8se%al BinceCind8. La madera de peral sabio es completamente impermeable a todas las formas de magia conocida. >ue construida por seguirte a cual(uier lugar. @ sea, (ue si mueres y !as al $ielo, al menos tendr#s un par de calcetines limpios para la otra !ida. )ero no tengo intenci n de morir toda!"a, as" (ue !#monos de a(u", 3de acuerdo5 : 3Ad nde5 8pregunt 'osflores. BinceCind recogi un arco y un pu%ado de flechas. : A cual(uier lugar (ue no sea /ste 8respondi . : 3; el E(uipaje5 : 6o te preocupes. $uando la tormenta haya consumido toda la magia suelta por los alrededores, se des!anecera.
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'e hecho, ya se estaba des!aneciendo. La nube segu"a fluyendo de la -ona, pero ahora parec"a m#s tenue, m#s inofensi!a. 7ientras 'osflores la miraba, empe- a fluctuar, insegura. )ronto no fue m#s (ue un p#lido fantasma. Ahora se pod"a di!isar al E(uipajeD era una forma recia entre las llamas casi in!isibles. A su alrededor, las piedras se enfriaban r#pidamente, y ya comen-aban a rajarse y a crujir. 'osflores llam en !o- baja a su E(uipaje. El cofre se detu!o en su est lida progresi n entre las baldosas atormentadas, y pareci escuchar con atenci n. Luego tra- una complicada pauta con sus docenas de patas, gir en redondo y ech a correr hacia el Viajero Viril. BinceCind lo mir con el ce%o fruncido. El E(uipaje ten"a una naturale-a elemental, ningn cerebro y una acti!idad homicida hacia cual(uiera (ue amena-arse a su amo. Adem#s, el mago no estaba seguro de (ue el interior ocupase el mismo tejido espaciotemporal (ue el e4terior. : <6o tiene ni un ara%a-o= 8e4clam con alegr"a 'osflores, cuando la caja se detu!o ante /l. El turista abri la tapa. : <Es un momento e4celente para cambiarte de cal-oncillos= 8rugi BinceCind8. En menos de un minuto, !ol!er#n todos esos guardias y sacerdotes. <; te garanti-o (ue estar#n muy, muy furiosos= : Agua 8murmur 'osflores8. <Todo el cofre est# lleno de agua= BinceCind ech un !ista-o por encima de su hombro. 6o hab"a rastro de ropa, de
sacas de monedas o de cual(uiera de las pertenencias del turista. El cofre estaba lleno de agua. 2na ola surgi de la nada y salt sobre el borde. $ay sobre las baldosas, pero, en !ede dispersarse, empe- a tomar la forma de un pie. $uando sali m#s agua, se !io acompa%ado por otro pie y por los tobillos de un par de piernas. $ay m#s agua, como si (uisiera llenar un molde in!isible. ;, momentos m#s tarde, Tetis, el troll marino, estaba en pie ante ellos, parpadeando. : Vaya 8dijo por fin8. 1ois !osotros dos. 1upongo (ue no deber"a sorprenderme. Ech un !ista-o a su alrededor, como si no hubiera ad!ertido sus rostros at nitos. : Estaba sentado fuera de mi cho-a, contemplando la puesta de sol, cuando esta cosa surgi de las aguas rugiendo, y me trag de un bocado 8e4plic 8. 7e pareci muy e4tra%o. 3' nde estamos5 : En 0rull 8respondi BinceCind. 7ir con dure-a al E(uipaje, ahora cerrado, (ue se las arreglaba para tener una e4presion inocente y pulcra. 1ol"a tragarse gente con cierta frecuencia, pero cuando su tapa !ol!"a a abrirse, lo nico (ue hab"a dentro era la ropa limpia de 'osflores. El mago abri la tapa de golpe. Lo nico (ue hab"a dentro era la ropa limpia de 'osflores. ; estaba completamente seca. : Vaya, !aya 8coment Tetis. El troll marino al- los ojos. : <Eh= 8e4clam 8. 36o es /sa la na!e (ue iban a lan-ar sobre el *orde5 <1i (ue lo es= 2na flecha le pas a tra!/s del pecho, pro!oc#ndole una pe(ue%a ola. Al parecer, /l no lo not . BinceCind, s". Los soldados empe-aban a agruparse al otro lado del circo, y buen nmero de ellos cubr"a las entradas.
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@tra flecha se cla! !ibrante en la torreta, detr#s de 'osflores. 'esde esa distancia, los dardos no llegaban con mucha fuer-a. )ero s lo ser"a cuesti n de tiempo... : <'eprisa= 8grit 'osflores8. <A la na!e= <6o se atre!er#n a disparar contra ella= : <Estaba seguro de (ue ibas a sugerirlo= 8sollo- BinceCind8. <Estaba seguro= 'irigi una patada contra el E(uipaje. El cofre retrocedi unos cent"metros, y abri la tapa, amena-ador. 2na lan-a tra- un arco en el cielo y fue a cla!arse en la madera, junto a la oreja del mago. Este dej escapar un grito agudo, y subi r#pidamente por la escalera detr#s de los otros. Las flechas silbaban a su alrededor mientras sal"an a la estrecha pasarela (ue lle!aba al interior del Viajero Viril. 'osflores abr"a la marcha, y corr"a con lo (ue segn BinceCind se parec"a demasiado a un entusiasmo reprimido. En el centro de la na!e hab"a una gran escotilla redonda de bronce, rodeada de aldabas. El turista y el troll se arrodillaron y empe-aron a abrirlas. En el cora- n del Viajero Viril hab"a ido cayendo arena fina durante muchas horas, en un cuenco cuidadosamente dise%ado. Ahora el cuenco conten"a la cantidad e4acta de arena necesaria para compensar un contrapeso bien calculado. El contrapeso se meci , y derrib un alfiler de un mecanismo muy complejo. 2na cadena comen- a mo!erse. 1e oy un chas(uido... : 3?u/ ha sido eso5 8pregunt BinceCind con ansiedad. ; mir hacia abajo. La llu!ia de flechas hab"a cesado. La multitud de sacerdotes y soldados se (ued en pie, inm !il, contemplando la na!e sin pesta%ear. 2n hombrecillo preocupado se abri paso a coda-os y empe- a gritar algo. : 3?u/ ha sido eso5 8pregunt 'osflores, muy ajetreado con una tuerca de orejas. : 7e ha parecido o"r algo 8respondi BinceCind8. 7ira, tengo una idea 8sigui 8. Amena-aremos con estropear este trasto si no nos dejan en pa-, 3de acuerdo5 Eso ser# todo lo (ue haremos, 3!ale5
: *ien 8replic !agamente 'osflores. 1e sent sobre sus tobillos. : ;a est# 8dijo8. Ahora deber"a despegar. Varios hombres musculosos sub"an por la escalera hacia la na!e. BinceCind reconoci entre ellos a los dos (uelonautas. ; lle!aban espadas. : Eh... 8empe- a decir. La na!e sufri una sacudida. Luego, con infinita lentitud, comen- a mo!erse por los ra"les. En ese momento de negro horror, BinceCind !io (ue 'osflores y el troll hab"an conseguido abrir la escotilla. *ajo ella, una escalera met#lica lle!aba a la cabina. El troll desapareci . : <Tenemos (ue salir de a(u"= 8chill BinceCind. 'osflores le mir con una e4tra%a sonrisa enlo(uecida en los labios.
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: Estrellas 8dijo el turista8. 7undos. Todo el jodido cielo lleno de mundos. Lugares (ue nadie !er# jam#s. E4cepto yo. ; baj por la escotilla. : Est#s completamente loco 8se%al BinceCind con !o- ronca. Trat de mantener el e(uilibrio cuando la na!e empe- a acelerar. 1e dio la !uelta cuando !io (ue uno de los (uelonautas saltaba la distancia (ue separaba la torre del Viajero, aterri-aba sobre uno de los flancos cur!os de la na!e, trataba de agarrarse un momento, no encontraba asidero y ca"a con un alarido. El Viajero se mo!"a ahora bastante deprisa. BinceCind alcan- a !er la cabe-a de 'osflores al pasar, iluminado por la lu- (ue se reflejaba en la nube marina y el imposible Arco )eriferiris, (ue flotaba m#s all# del *orde, in!itando a los idiotas a (ue dieran un paso mas... Tambi/n !io un grupo de hombres (ue escalaban desesperados por las laderas menos empinadas de la rampa de lan-amiento. )usieron un tronco enorme en los ra"les, en un ltimo intento por detener la na!e antes de (ue desapareciera sobre el *orde. Las ruedas chocaron contra la madera, pero la na!e s lo sufri un bamboleo moment#neo. 'osflores perdi su asidero en la escalera y cay dentro de la cabina. La escotilla se cerr de golpe con un chas(uido horrible, y docenas de pestillos recuperaron su lugar inicial. BinceCind se lan- hacia adelante y trat de abrirlos entre sollo-os. La nube marina estaba ya mucho m#s cerca. 9gual (ue el *orde, (ue formaba el per"metro rocoso del circo. BinceCind se le!ant . Ahora, s lo pod"a hacer una cosa, y la hi-o. 1alt a ciegas en el momento en (ue la na!e llegaba a la parte superior de los ra"les y se ele!aba como un salm n hacia el cielo, por encima del *orde. )ocos segundos m#s tarde, se oy el retumbar de cientos de patitas, y el E(uipaje salt por la )eriferia del mundo precipit#ndose hacia el 2ni!erso, mientras segu"a mo!iendo las e4tremidades con decision. FIN BinceCind se despert con un escalofr"o. Estaba helado. As" (ue es esto, pens . $uando mueres, !as a parar a un lugar fr"o, hmedo y nebuloso. El .ades, donde los esp"ritus gimientes de los muertos patrullan eternamente por las ci/nagas... <Eh, un momento= El .ades no puede ser tan inc modo, 3!erdad5 ; desde luego, estaba muy inc modo. Le dol"a la espalda en el punto donde una rama se le cla!aba, ten"a las piernas y los bra-os doloridos all" donde las hojas le hab"an lacerado y, a ju-gar por c mo notaba la cabe-a, se hab"a pegado un buen golpe en ella. 1i esto era el .ades, desde luego (ue era el infierno... un momento... Mrbol. 1e concentr en la palabra (ue flotaba en su mente, aun(ue el -umbido (ue notaba en los o"dos y las lucecitas fluctuantes (ue ten"a ante los ojos la con!ert"an en un descubrimiento inesperado. Mrbol. $osa de madera. Eso era. Bamas, hojas, cosas
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por el estilo. ; BinceCind estaba tendido en /l. Mrbol. Goteante, hmedo. 6ubes a su alrededor. ; tambi/n debajo. Vaya, eso si (ue era e4tra%o. Estaba !i!o, aun(ue cubierto de ara%a-os y contusiones, entre las ramas de un #rbol espinoso (ue se proyectaba sobre el espmeo muro blanco (ue era la $atarata )erif/rica. $uando lo comprendi , la idea alcan- su mente con un martilla-o helado. 1e estremeci . El #rbol emiti un crujido de ad!ertencia. Algo a-ul y borroso pas junto a /l, se sumergi un instante en las aguas rugientes, alete de !uelta y se pos en una rama, cerca de la cabe-a de BinceCind. Era un pajarillo de plumas !erdes y a-ules. El bicho se trag el pececito plateado (ue acababa de pescar en la $atarata, y le mir con curiosidad. BinceCind comprendi gradualmente (ue hab"a muchos p#jaros similares a su alrededor. )laneaban, maniobraban y se -ambull"an con facilidad en la superficie del agua. 'e cuando en cuando, uno de ellos lan-aba una r#faga e4tra de espuma, como si acabara de robar otro bocado condenado a la $atarata. La mayor"a de los p#jaros estaban posados en el #rbol. Eran tan brillantes como piedras preciosas. BinceCind los contemplaba, en trance. 'e hecho, era el primer hombre !i!o (ue !e"a a los pescadores perif/ricos, esas pe(ue%as criaturas (ue, desde mucho tiempo antes, hab"an e!olucionado hacia una forma de !ida nica hasta por los est#ndares del 7undodisco. 7ucho antes de (ue los ,rullianos construyeran la $ircunferencia, los pescadores perif/ricos ya ten"an su propio m/todo, muy efica-, para patrullar el *orde en busca de subsistencia. La presencia de BinceCind no parec"a preocuparles en absoluto. El mago imagin por un aterrador momento c mo ser"a su propia !ida en adelante, comiendo nicamente p#jaros crudos y los pocos peces (ue pudiera arrebatarles al pasar. El #rbol se mo!i claramente. BinceCind se estremeci al notar (ue resbalaba hacia atr#s, pero consigui agarrarse a una rama. )ero, tarde o temprano se dormir"a, y... La escena cambi ligeramente cuando un tinte purpreo cubri el cielo. 2na figura alta, en!uelta en su capa negra, se al-aba en el aire, cerca del #rbol. Lle!aba una guada%a en la mano. Ten"a el rostro oculto bajo las sombras de la capucha. : .e !enido por ti 8dijo la boca in!isible, con un tono tan pesado como el latido del cora- n de una ballena. El tronco del #rbol dej escapar otro crujido de protesta, y un guijarro rebot contra el casco de BinceCind cuando una de las ra"ces se desprendi de la roca. La 7uerte en persona acud"a a recoger las almas de los magos. : 3'e (u/ !oy a morir5 8pregunt BinceCind. : 3$ mo dices5 : *ueno, no me he roto nada, ni me he ahogado. As" (ue, 3de (u/ !oy a morir5 6o te puedes morir de 7uerte. Tiene (ue haber una ra- n 8insisti BinceCind. )ara su propia sorpresa, ya no estaba aterrado. $asi por primera !e- en su !ida, no ten"a miedo. L#stima (ue la e4periencia fuera a durar tan poco. La 7uerte pareci llegar a una conclusi n. : )uedes morir de miedo 8afirm la capucha. La !o- segu"a teniendo a(uel tono sepulcral, pero ahora hab"a un ligero temblor de inseguridad.
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: 6o, (u/ !a 8presumi BinceCind. : 6o tiene por (u/ haber una ra- n concreta 8insisti la 7uerte8, puedo matarte, y ya est#. : <6o puedes hacerlo= <1er"a un asesinato= La figura sombr"a suspir y se ech hacia atr#s la capucha. En lugar de la sonriente cabe-a de la 7uerte (ue BinceCind esperaba !er, se encontr mirando el rostro p#lido y ligeramente translcido de una especie de
demonio. : ;a lo he estropeado todo 3no5 8dijo d/bilmente. : <6o eres la 7uerte= 3?ui/n eres5 8grit BinceCind. : Escr fula. : 3EEscr fulaF5 : La 7uerte no pod"a !enir 8insisti to-udo el demonio8. .ay una gran epidemia de peste en )seud polis. Ten"a (ue ir a patrullar por las calles, as" (ue me en!i a m". : <6adie se muere de escr fula= Tengo mis derechos, <soy un mago= : <'e acuerdo, de acuerdo= <)ero /sta iba a ser mi gran oportunidad= 8e4clam Escr fula8. @ye, pi/nsalo de esta maneraG si te golpeo con esta guada%a, estar#s igual de muerto (ue si lo hubiera hecho la 7uerte en persona. 3?ui/n !a a enterarse5 : <;o= 8rugi BinceCind. : 6o te enterar"as, estar"as muerto 8se%al Escr fula con l gica aplastante. : Vete a la mierda 8indic BinceCind. : Todo eso est# muy bien 8sigui el demonio, al-ando la guada%a8, pero 3por (u/ no intentas mirarlo desde mi punto de !ista5 Esto significa mucho para m". ; tienes (ue admitir (ue tu !ida no es lo (ue se dice mara!illosa. La reencarnaci n s lo puede representar una mejora sobre... <uy= 1e lle! una mano a la boca, pero BinceCind ya le se%alaba con un dedo tembloroso. : <Beencarnaci n= 8e4clam emocionado8. <As" (ue es cierto lo (ue dicen los m"sticos= : <6o admito nada= 8se empecin Escr fula8. .a sido un desli-. Ahora, 3!as a morir por las buenas, o no5 : <6o= 8rugi BinceCind. : $omo (uieras 8replic el demonio. Al- la guada%a. El instrumento descendi con un silbido profesional, pero BinceCind ya no estaba all". 'e hecho, estaba !arios metros m#s abajo, y la distancia se incrementaba por momentos, por(ue la rama hab"a elegido a(uel momento para romperse y en!iarle a su !iaje interrumpido hacia el golfo interestelar. : <Vuel!e a(u"= 8chill el demonio. BinceCind no respondi . $a"a hacia el infinito, de bruces hacia unas nubes cada !em#s escasas. ?ue pronto desaparecieron. 7#s abajo, todo el 2ni!erso parpadeaba ante BinceCind. All" estaba Gran A'Tuin, enorme, poderosa, llena de cr#teres. Tambi/n estaba la pe(ue%a Luna del 'isco. Alcan- a !er un brillo lejano (ue s lo pod"a ser el Viajero Viril. ; todas a(uellas estrellas, con un notable parecido a diamantes empol!ados dispersos sobre el
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terciopelo negro, las estrellas (ue tentaban y siempre llamaban a los osados hacia ellas... Toda la $reaci n estaba esperando (ue BinceCind cayera. ; lo hi-o. 6o parec"a tener otra alternati!a.