1
4
CIENCIAS 92-93 OCTUBRE 2008
MARZO 2009
sta es la relacin de cmo
todo estaba en suspenso, todo
en calma, en silencio; todo in-
m vil, callado, y vaca la exten-
sin del cielo.
sta es la primera relacin,
el primer discurso. No haba
to dava un hombre, ni un ani-
mal, pjaros, peces, cangrejos,
rboles, piedras, cuevas, ba-
rran cas, hierbas ni bosques:
slo el cielo exista.
No se manifestaba la faz
de la tierra. Slo estaban el mar
en calma y el cielo en toda su
extensin.
No haba nada junto, que
hiciera ruido, ni cosa alguna
que se moviera, ni se agitara,
ni hiciera ruido en el cielo.
No haba nada que estu-
vie ra en pie; slo el agua en
re po so, el mar apacible, solo
y tran quilo. No haba nada
dotado de existencia.
Solamente haba inmovi-
lidad y silencio en la oscuri-
dad, en la noche. Slo el
Creador, el Formador, Tepeu,
Gucumatz, los Progenitores,
estaban en el agua rodeados
de claridad. Estaban ocultos
bajo plumas verdes y azules,
por eso se les llama Gucu-
matz. De grandes sabios, de
grandes pensadores es su
naturaleza. De esta manera
exista el cielo y tambin el
Corazn del Cielo, que ste
es el nombre de Dios. As
contaban.
Lleg aqu entonces la pa-
labra, vinieron juntos Tepeu y
Gucumatz, en la oscuridad, en
la noche, y hablaron entre s
Tepeu y Gucumatz. Hablaron,
pues, consultando entre s y
meditando; se pusieron de
Popol Vuh
acuerdo, juntaron sus pala-
bras y su pensamiento.
Entonces se manifest
con claridad, mientras medita-
ban, que cuando amaneciera
deba aparecer el hombre. En-
tonces dispusieron la creacin
y crecimiento de los rboles y
los bejucos y el nacimiento de
la vida y la creacin del hom-
bre. Se dispuso as en las ti-
nie blas y en la noche por el
Corazn del Cielo, que se lla-
ma Huracn [] Entonces
vinieron juntos Tepeu y Gucu-
matz; entonces con fe ren cia-
ron sobre la vida y la claridad,
cmo se har para que aclare
y amanezca, quin ser el que
produzca el alimento y el sus-
tento.
Hgase as! Que se lle-
ne el vaco! Que esta agua se
retire y desocupe (el espacio),
que surja la tierra y que se
las antiguas historias del Quich
del facsmil
1
5
CIENCIAS 92-93 OCTUBRE 2008
MARZO 2009
afir me! As dijeron. Que acla-
re, que amanezca en el cielo
y en la tierra! No habr gloria
ni grandeza en nuestra crea-
cin y formacin hasta que
exis ta la criatura humana, el
hombre formado. As dijeron.
Luego la tierra fue creada
por ellos. As fue en verdad
co mo se hizo la creacin de
la tie rra: Tierra!, dijeron, y al
instante fue hecha [] Luego
hicieron a los animales peque-
os del monte, los guardianes
de todos los bosques, los ge-
nios de la montaa, los vena-
dos, los pjaros, leones, tigres,
serpientes, culebras, cantiles
(vboras), guardianes de los
bejucos.
Y dijeron los Progenitores:
Slo silencio e inmovilidad
habr bajo los rboles y los be-
jucos? Conviene que en lo su-
cesivo haya quien los guarde.
As dijeron cuando medita-
ron y hablaron en seguida. Al
punto fueron creados los ve-
nados y las aves. En seguida
les repartieron sus moradas a
los venados y a las aves. T,
venado, dormirs en la vega
de los ros y en los barrancos.
Aqu estars entre la maleza,
entre las hierbas; en el bosque
os multiplicaris, en cuatro
pies andaris y os sostendris.
Y as como se dijo, as se hizo.
Luego designaron tambin
la morada a los pjaros peque-
os y a las aves mayores: Vo-
sotros, pjaros, habitaris so-
bre los rboles y los bejucos,
all haris vuestros nidos, all
os multiplicaris, all os sacu-
diris en las ramas de los r-
boles y de los bejucos. As les
fue dicho a los venados y a los
pjaros para que hicieran lo
que deban hacer, y todos
tomaron sus habitaciones
y sus nidos.
De esta manera los Proge-
nitores les dieron sus habita-
ciones a los animales de la
tierra.
Y estando terminada la
crea cin de todos los cua-
drpe dos y las aves, les fue
dicho a los cuadrpedos y p-
jaros por el Creador y Forma-
dor y los Progenitores: Ha-
blad, gritad, gorjead, llamad,
hablad cada uno segn vues-
tra especie, segn la variedad
de cada uno. As les fue dicho
a los venados, los pjaros, leo-
nes, tigres y serpientes []
Cuan do el Creador y el Forma-
dor vieron que no era posible
que hablaran, se dijeron entre
s: No ha sido posible que
ellos digan nuestro nombre, el
de nosotros sus creadores y
formadores. Esto no est bien,
dijeron entre s los Progenitores
[] Por esta razn fueron in-
moladas sus carnes y fueron
condenados a ser comidos y
matados los animales que exis-
ten sobre la faz de la tierra.
As, pues, hubo que hacer
una nueva tentativa de crear
y formar al hombre por el Crea-
dor, el Formador y los Proge-
nitores.
A probar otra vez! Ya se
acercan el amanecer y la auro-
ra; hagamos al que nos sus-
tentar y alimentar! [] que
nos sustenten y alimenten.
As dijeron.
Entonces fue la creacin
y la formacin. De tierra, de lo-
do hicieron la carne (del hom-
bre). Pero vieron que no estaba
bien, porque se deshaca, es-
taba blando, no tena movimien-
1
6
CIENCIAS 92-93 OCTUBRE 2008
MARZO 2009
to, no tena fuerza, se caa, es-
taba aguado, no mova la
ca beza, la cara se le iba para
un lado, tena velada la vista,
no poda ver hacia atrs. Al
principio hablaba, pero no te-
na entendimiento. Rpidamen-
te se humedeci dentro del
agua y no se pudo sostener.
Y dijeron el Creador y el
Formador. Bien se ve que no
puede andar ni multiplicarse.
Que se haga una consulta
acerca de esto, dijeron.
Entonces desbarataron
y deshicieron su obra y su
crea cin. Y en seguida dijeron:
C mo haremos para per-
fec cionar, para que salgan
bien nuestros adoradores,
nues tros invocadores? []
En seguida les hablaron a
aque llos adivinos, la abuela del
da, la abuela del alba, que as
eran llamados por el Creador
y el For mador, y cuyos nom-
bres eran Ixpiyacoc e Ixmu-
can []
Echad la suerte con
vues tros granos de maz y de
tzit. Hgase as y se sabr
y resultar si labraremos o ta-
llaremos su boca y sus ojos
en madera. As les fue dicho a
los adivinos.
A continuacin vino la adi-
vinacin, la echada de la suerte
con el maz y el tzit. Suerte!
Entonces hablaron y dije-
ron la verdad: Buenos saldrn
vuestros muecos hechos de
madera; hablarn y conversa-
rn sobre la faz de la tierra.
As sea!, contestaron,
cuando hablaron.
Y al instante fueron he-
chos los muecos labrados en
madera. Se parecan al hom-
bre, hablaban como el hombre
y poblaron la superficie de la
tierra.
Existieron y se multiplica-
ron; tuvieron hijas, tuvieron hi-
jos los muecos de palo; pero
no tenan alma, ni entendi-
mien to, no se acordaban de su
Creador, de su Formador; ca-
minaban sin rumbo y andaban
a gatas.
Ya no se acordaban del
Co razn del Cielo y por eso
cayeron en desgracia. Fue so-
lamente un ensayo, un intento
de hacer hombres. Hablaban
al principio, pero su cara esta-
ba enjuta; sus pies y sus ma-
nos no tenan consistencia; no
tenan sangre, ni sustancia, ni
humedad, ni gordura; sus me-
jillas estaban secas, secos sus
pies y sus manos, y amarillas
sus carnes.
Por esta razn ya no pen-
saban en el Creador ni en el
Formador, en los que les da-
ban el ser y cuidaban de ellos.
stos fueron los primeros
hombres que en gran nmero
existieron sobre la faz de la
tierra []
En seguida fueron aniqui-
lados, destruidos y deshechos
los muecos de palo, y reci-
bieron la muerte.
Una inundacin fue produ-
cida por el Corazn del Cielo;
un gran diluvio se form, que
cay sobre las cabezas de los
muecos de palo.
De tzit se hizo la carne
del hombre, pero cuando la
mu jer fue labrada por el Crea-
dor y el Formador, se hizo de
espadaa la carne de la mu-
jer. Estos materiales quisieron
el Creador y el Formador que
entraran en su composicin.
Pero no pensaban, no ha-
blaban con su Creador y su
Formador, que los haban he-
cho, que los haban creado.
Y por esta razn fueron muer-
tos, fueron anegados. Una
resina abundante vino del cielo.
El llamado Xecotcovach lleg
y les vaci los ojos; Camalotz
vino a cortarles la cabeza;
y vino Cotzbalam y les devor
las carnes. El Tucumbalam
lle g tambin y les quebr
y ma gu ll los huesos y los ner-
vios, les moli y desmoron
los huesos.
Y esto fue para castigar-
los porque no haban pensado
en su madre, ni en su padre,
el Corazn del Cielo, llamado
Hu racn. Y por este motivo
se os cureci la faz de la tierra
y comenz una lluvia negra,
una lluvia de da, una lluvia
de noche.
As fue la ruina de los
hom bres que haban sido crea-
dos y formados, de los hom-
bres hechos para ser destrui-
dos y aniquilados: a todos les
fueron destrozadas las bocas
y las caras.
Y dicen que la des cen den-
cia de aqullos son los mo-
nos que existen ahora en los
bosques; stos son la muestra
de aqullos, porque slo de
1
7
CIENCIAS 92-93 OCTUBRE 2008
MARZO 2009
Fragmentos tomados del Popol Vuh. Las antiguas
historias del Quich, FCE, Mxico, 1947.
IMGENES
Diego Rivera, Popol Vuh, 1931.
palo fue hecha su carne por
el Crea dor y el Formador.
Y por esta razn el mono
se parece al hombre, es la
mues tra de una generacin
de hombres creados, de hom-
bres formados que eran sola-
mente muecos y hechos so-
lamente de madera [].
He aqu, pues, el principio
de cuando se dispuso hacer al
hombre, y cuando se busc lo
que deba entrar en la carne
del hombre.
Y dijeron los Progenitores,
los Creadores y Formadores,
que se llaman Tepeu y Gucu-
matz: Ha llegado el tiempo del
amanecer, de que se termine
la obra y que aparezcan los
que nos han de sustentar y nu-
trir, los hijos esclarecidos, los
vasallos civilizados; que apa-
rezca el hombre, la humanidad,
sobre la superficie de la tierra.
As dijeron.
Se juntaron, llegaron y ce-
lebraron consejo en la oscuri-
dad y en la noche; luego bus-
caron y discutieron, y aqu
re flexionaron y pensaron. De
esta manera salieron a luz cla-
ramente sus decisiones y en-
contraron y descubrieron lo
que deba entrar en la carne
del hombre.
Poco faltaba para que el
sol, la luna y las estrellas apa-
recieran sobre los Creadores
y Formadores.
De Paxil, de Cayal, as
lla mados, vinieron las mazor-
cas amarillas y las mazorcas
blancas.
stos son los nombres de
los animales que trajeron la
comida: Yac (el gato de mon-
te), Uti (el coyote), Quel (una
cotorra vulgarmente llamada
chocoyo) y Hoh (el cuervo).
Es tos cuatro animales les die-
ron la noticia de las mazorcas
amarillas y las mazorcas blan-
cas, les dijeron que fueran a
Paxil y les ensearon el cami-
no a Paxil.
Y as encontraron la comi-
da y sta fue la que entr en
la carne del hombre creado,
del hombre formado; sta fue
su sangre, de sta se hizo la
sangre del hombre. As entr
el maz (en la formacin del
hombre) por obra de los Pro-
genitores.
Y de esta manera se llena-
ron de alegra, porque haban
descubierto una hermosa tie-
rra, llena de deleites, abundan-
te en mazorcas amarillas y ma-
zorcas blancas y abundante
tambin en pataxte y cacao,
y en innumerables zapotes,
anonas, jocotes, nances, mata-
sanos y miel. Abundancia de
sabrosos alimentos haba en
aquel pueblo llamado de Paxil
y Cayal.
Haba alimentos de todas
clases, alimentos pequeos
gran des, plantas pequeas
y plan tas grandes. Los anima-
les ensearon el camino. Y
mo lien do entonces las mazor-
cas amarillas y las mazorcas
blancas, hizo Ixmucan nueve
bebidas, y de este alimento
pro vinieron la fuerza y la gor-
dura y con l crearon los
msculos y el vigor del hom-
bre. Esto hicieron los Progeni-
tores, Tepeu y Gucumatz, as
llamados.
A continuacin entraron
en plticas acerca de la crea-
cin y la formacin de nuestra
primera madre y padre. De
maz amarillo y de maz blanco
se hizo su carne; de masa de
maz se hicieron los brazos y
las pier nas del hombre.
nica men te masa de maz
entr en la carne de nuestros
padres, los cuatro hombres
que fueron creados.