"hay al parecer dos cursos de pensamiento humano; uno empieza con el hombre y sus necesidades y termina en la presuncin de que
el universo es un despliegue sin sentido o un desperdicio de energa; el otro empieza en el asombro, la humildad y el temor reverente y termina en la presuncin de que el universo esta lleno de la gloria que supera al hombre y su mente pero posee un significado eterno para Aquel que hizo posible el ser". DIOS EN BUSCA DEL HOMBRE. ABRAHAM J. HESCHEL, PAG 132. La biblia no slo habla de la bsqueda de DIOS por parte del hombre sino tambin de la bsqueda del hombre por parte de DIOS. COMO A UN LEON T ME CAZAS JOB. 10:16 he aqu la misteriosa paradoja de la fe pblica: DIOS solicita al hombre. es como si DIOS no quisiera estar solo y hubiese elegido al hombre para servirle. nuestra bsqueda de DIOS no solo concierne al hombre sino que es tambin desvelo divino, y no ha de considerrsela asunto exclusivamente humano. la voluntad de DIOS est implcita en nuestros anhelos. toda la historia humana tal como se la describe en la biblia puede resumirse en una sola frase: DIOS EST EN BUSCA DEL HOMBRE. la fe en DIOS es una respuesta a la pregunta de DIOS. pg. 173174. cuando Adn y Eva se ocultaron de su presencia, el SENOR llam: dnde ests? GEN. 3:9 la fe es precedido por el temor reverente, por actos de maravillado asombre ante cosas que aprendemos mas no podemos comprender. en la historia del mar rojo leemos: y vio Israel las grandes obras que el SEOR hizo.. y el pueblo temi al SEOR ... y creyeron en el SEOR. xodo 14: 31. debemos aprender a ver los milagros que conviven con nosotros cada da, debemos aprender a vivir en temor reverente, a fin de alcanzar las intuiciones de la fe. el irreflexivo cree cada palabra, pero el prudente mira bien por donde va proverbios 14: 15 pgs. 196
no es fcil alcanzar la fe. no la lograremos mediante una decisin de la voluntad, mediante el deseo de creer. todos los das de nuestra vida debemos seguir ahondando nuestro sentido del misterio para ser merecedores de alcanzar la fe. la fe es un acto de la persona entera: mente, voluntad y corazon. la fe es sensibilidad, comprension, compromiso y apego; no es algo que se logra de una vez para siempre, sino la una actitud que podemos conquistar y perder. pgs. 198 la fe entraa fidelidad. la fe entraa fidelidad, fortaleza en la espera, aceptacin de SU ocultamiento, desafo a la historia. OH SEOR, DIOS NUESTRO, OTROS seores FUERA DE TI SE HAN ENSEOREADO DE NOSOTROS, PERO TU NOMBRE TAN SOLO
RECONOSEMOS. ISAIAS .26: 13 no hay en toda la historia humana momento tan triste como aquel en el que el SEOR dijo a Moiss... Y CIERTAMENTE YO ESCONDERE MO ROSTRO EN ESE DIA POR CAUSA DE TODO EL MAL QUE ELLOS HICIERON, PUES SE VOLVIERON HACIA OTROS dioses. DEUTERONOMIO 31: 18 la falta de percepcin, la incapacidad para aprender a DIOS de manera inmediata, es la triste paradoja de nuestra existencia religiosa. fue un momento extraordinario aquel en el que el hombre pudo exclamar: ESTE ES MI DIOS, Y LO GRORIFICAR, DIOS DE MI PADRE, Y LOS ENALTECER. EXODO 15: pgs. 200 la situacin normal se expresa en las palabras de Job: HE AQUI QUE EL PASA DELANTE DE MI, Y NO LO VEO, SE DESLIZA, MAS YO NO LO ADVIERTO. Job 9: 11. sin embargo, DIOS no es indiferente al afn del hombre que lo busca. DIOS necesita al hombre, necesita que el hombre participe en la redencin. DIOS,
creador del mundo, no se halla cmodo en el mundo, en los oscuros callejones de insensibilidad, infortunio y la hostilidad. de NOE est dicho: NOE anduvo con DIOS.. (gnesis 6:9) y a ABRAHAM djole el seor: anda delante de M. Gnesis 17: 1. dijo el midrash: podrase comparar a NOE con el amigo de un rey, que erraba por callejones oscuros. EL rey lo vio y le dijo: en lugar de errar por callejones oscuros, ven y camina conmigo. El caso de Abraham seria sari ms bien comparable al de un rey que se hunda en callejones oscuros. cuando su amigo lo vio, lo alumbro con una luz que hizo brillar a travs de la ventana . djole entonces el rey: en lugar de alumbrarme a travs de la ventana ven y enciende una luz delante de mi. el mundo estaba hundido en la oscuridad, pero Abraham encendi la luz que ilumino SU presencia. las palabras extranjero soy yo en la tierra (salmos 119: 19) fueron interpretadas como referidas a DIOS. dios es un extranjero en el mundo. la shejina, la presencia de DIOS, est en el exilio. nuestra tarea consiste en hacer retornar a DIOS al mundo, a nuestra vida. reverenciar es expandir la presencia de DIOS en el mundo. tener fe en DIOS es revelar lo que se llamo oculto. Esta es la certeza que nos anonada en tales momentos: el hombre no slo vive en el tiempo y el espacio sino tambin en la dimensin del desvelo divino. Dios es preocupacin, no solo poder. Dios es Aquel ante quien somos responsables. Nos vemos expuestos al desafo de un poder que, no nacido de nuestra voluntad ni instaurado por ella, nos quita independencia al juzgar sobre la rectitud o depravacin de nuestras acciones, al roernos el corazn cuando infringimos sus mandamientos. Es como si no hubiera en nuestro propio ser privacidad alguna dentro de nosotros en el cual enterrar los despojos de nuestros sentimientos de culpa. Hay una voz que nos llega a todas partes, una voz que no sabe de clemencia y cava en los cementerios del olvido caritativo. cualquiera pueda haber sido el origen de la conciencia, pocas cosas hay de tan fundamental significacin en el dominio de la vida humana. La conciencia es tan osada y posee tan amplios alcances como la razn. Pues tal como la razn parte
del supuesto de que los procesos de la naturaleza son inteligibles, que existe una relacin racional entre los sucesos, dando as por implcito que la inteligencia humana y el orden natural son compatibles, as tambin nuestra conciencia, nuestro sentido moral, sostiene que hay una relacin moral entre DIOS y el hombre. Nuestro concepto del bien y del mal puede en ocasiones ser incierto. Lo que es indudablemente cierto es la obligacin que sentimos de responder por nuestra conducta. Un rasgo singular de la conciencia es que, a diferencia de la razn, su percepcin principal no radica en concebir algo sino en estar relacionada con algo, en ser responsable, en ser juzgada a la vez que juzga. La responsabilidad significa ser responsable ante alguien. Quin es ese alguien? Ese alguien no puede ser una ley abstracta o una fuerza ciega; jams nos sentimos culpables por violar una ley fsica. Tampoco puede ser nuestro propio yo; el reconocimiento esencial del alma es que el yo no constituye para ella la autoridad decisiva. No tenemos el poder de perdonarnos a nosotros mismos por el mal que cometemos. Estamos abiertos frente a alguien, comunicados con alguien que nos trasciende y que se preocupa de nuestras vidas. No hay preocupacin sin contricin; no hay afirmacin sin compromiso del propio ser. Nuestra conciencia de DIOS es una respuesta, y DIOS es un reto antes que una idea. No pensamos en DIOS; DIOS nos conmueve. Jams podemos describirlo; slo podemos retornar a EL. Podemos dirigirnos a EL; no podemos comprenderlo. Podemos percibir Su presencia; no podemos captar Su presencia. Suyo es el llamado, nuestra la parfrasis; Suya es la creacin, nuestro en reflejo. Dios no es objeto a ser comprendido o una tesis a ser suscrita; no es ni la suma de todo lo que es (hechos) ni un resumen de todo lo que debera ser (ideales). DIOS es el sujeto ultimo. En nuestra estremecida percepcin de la presencia de DIOS asumimos nuestra condicin de responsables frente a EL. Nuestra conciencia de DIOS no es un acto
en el que DIOS es conocido por el hombre; es la conciencia de que el hombre es conocido por DIOS. Al pensar acerca de EL somos pensados por EL. El puente que lleva a DIOS es el temor reverente. En el temor reverente nuestra pregunta no es "cul en Su esencia?", sino: "cul es Su relacin con el hombre?" Si derivamos a DIOS a abstracciones, Su indiferencia hacia el hombre y la irrelevancia del hombre para EL siguen siendo compartible son SU grandeza. Pero si nuestra conciencia de DIOS es una respuesta a Su bsqueda del hombre, o un retorno, entonces por cierto SU realidad y Su preocupacin se nos revelan conjuntamente. La pregunta de DIOS al hombre es un acto de Su preocupacin. Hay muchos caminos, pero una sola meta. Si hay un origen comn para todos, ha de haber una meta para todos. Los anhelos son nuestros, ms la respuesta es de EL. La certeza de hallarnos ente una presencia que no es de este mundo es un hecho de la existencia humana. Es una certeza, empero, que no halla su realizacin en la contemplacin esttica; vibra en ella la exigencia de vivir de una manera que sea digna de esa presencia. El comienzo de la fe, como dijimos antes no es la sensibilidad al misterio del vivir o un sentimiento se temor reverente, se asombro y de estupor. La raz de la religin es esta pregunta: qu hacer con la sensibilidad al misterio del vivir, qu hacer con el temor reverente, el asombro y el estupor? La religin comienza por la conciencia de que algo se nos pregunta. En este tenso, eterno preguntar, y en la respuesta que despierta, est atrapada el alma. Algo se nos pregunta. Pero qu? La pregunta ltima que agita nuestra alma es annima, misteriosa, poderosa, y sin embargo inefable. Quin la pondr en palabras, quin nos ensear el camino de DIOS?. Cmo sabremos si el camino que elegimos es aquel que EL quiere que sigamos? No podemos expresar a DIOS, pero DIOS nos expresa SU voluntad a nosotros. Es a travs de Sus palabras como sabemos que EL no est ms all del bien y del
mal. De no ser por la gua que recibimos, nuestro propio pensamiento nos dejara sumidos en el total azoramiento. No es correcto esperar a DIOS como si EL nunca hubiese entrado en la historia. En su busca de DIOS, el hombre que vive despus de la era de Sina debe aprender a comprender como una realidad que DIOS busca al hombre.