Brodianski, V.M. - Movimiento Perpetuo, Antes Y Ahora (Parte 1) PDF
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V. M. Brodianski
INTRODUCCIN Fsica, Energtica y Mvil Perpetuo Todo arte falso, toda charlatanera dura solamente el tiempo que le corresponde, puesto que al fin y al cabo se destruye a si mismo y la culminacin de su desarrollo es al mismo tiempo el comienzo de su derrumbamiento. I. Kant Al iniciar el examen de la historia del mvil perpetuo hay que, por lo visto, comenzar por el hecho, de dnde apareci esta nocin y qu precisamente significa. La idea sobre un dispositivo que pudiera poner en movimiento las mquinas sin utilizar ni la fuerza muscular de los hombres y los animales, ni la fuerza del viento y del agua cayente, surgi por primera vez, por lo que se sabe, en India en el siglo XII. Sin embargo, el inters prctico hacia ella apareci en las ciudades medievales de Europa en el siglo XIII. Esto no era una casualidad; el motor universal, capaz de funcionar en cualquier lugar, seria de gran utilidad para el artesano medieval. El podra poner en movimiento los fuelles, que suministraban el aire a las fraguas y hornos, las bombas de agua, dar vueltas a los molinos, elevar cargas en las obras. Hablando en el lenguaje actual, la creacin de semejante motor permitira dar un paso considerable en la energtica y en el desarrollo de las fuerzas productivas en general. La ciencia medieval no estaba preparada para ayudar a estas bsquedas. Las nociones habituales para nosotros, relacionadas con la energa y las leyes de sus transformaciones, en aquellos tiempos todava no existan. Por esta razn, es natural que las personas que soaban en crear el motor universal se apoyaban ante todo en el movimiento perpetuo que ellos vieron en la naturaleza circundante: el movimiento del Sol, la Luna y los planetas, los flujos y reflujos de los mares, la corriente de los ros. Este movimiento perpetuo se llamaba mvil perpetuo natural (perpetuum mobile naturae). La existencia de semejante movimiento perpetuo natural desde el punto de vista medieval atestiguaba de modo irrefutable sobre la posibilidad de crear tambin un movimiento perpetuo artificial perpetuum mobile naturae. Haca falta solamente encontrar el mtodo de transmisin de los fenmenos existentes en la naturaleza a las mquinas creadas artificialmente. Como resultado de tal transferencia la palabra perpetuum (perpetuo) adquiri en este trmino un sentido algo distinto. Con arreglo a la tcnica l ya significaba no sin fin sino, ms bien, ininterrumpido, de accin constante. Era evidente que cualquier mquina artificial, creada por el hombre, no es eterna, ella, al fin y al cabo, se desgasta. Pero mientras el motor existe, debe funcionar constantemente. En este sentido, como denotacin del motor que funciona constantemente de por s, 1a combinacin de perpetuum mobile artificae ha llega hasta nuestros das. La palabra artificae desapareci poco a poco, puesto que estaba claro que el trmino se refiere al dispositivo artificial. Para simplificar, mvil perpetuo se escribe frecuentemente en forma abreviada mpp. Haremos lo posible en evitar donde se pueda la mencin frecuente de los adjetivos imaginario, irrealizable aplicados a las palabras mvil perpetuo puesto que esto se sobreentiende desde el principio. Por la misma razn, la combinacin de mvil perpetuo en todos los sitios, comenzando por el titulo, se escribe sin comillas. Pues, mencionan en la literatura sin comillas diablos, brujas y toda clase de espritus del mal, aunque se sabe perfectamente que en forma natural ellos no existen, lo mismo que el mvil perpetuo. La nocin sobre el mvil perpetuo con el tiempo cambiaba esencialmente en correspondencia con el desarrollo de la ciencia, en particular, de la fsica y de los problemas que surgieron ante la energtica. En la primera etapa de desarrollo del mpp (los siglos XIII-XVIII) sus inventores no comprendan la diferencia de principio entre el movimiento perpetuo de los cuerpos celestes y los fenmenos relacionados con l (por ejemplo, de las mareas ascendentes) y el movimiento por medio del cual ellos queran realizar el trabajo en los motores. Aunque parezca extrao ahora, el problema de dnde debe tomarse este trabajo, en aquellos tiempos no
Patricio Barros Antonio Bravo
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surga en general. Slo aproximadamente desde el siglo XVI, cuando poco a poco comenz a formarse la idea sobre cierta fuerza como fuente de movimiento y sobre que esta fuerza no puede surgir de la nada, ni desaparecer sin dejar huella, aparecieron dudas sobre la posibilidad y, luego, la conviccin de la imposibilidad de crear el mpp. No obstante, como veremos en adelante, esta opinin perteneca a un estrecho circulo de cientficos, fsicos y mecnicos ms calificados. Esta nocin no se hizo patrimonio comn. No obstante, por decisin oficial de la Academia de Ciencias de Pars en el ao 1775 ces el examen de toda clase de proyectos del mvil perpetuo. Con esto termin la primera etapa de la historia del mpp. La segunda etapa dur aproximadamente hasta el ltimo cuarto del siglo XIX. Durante este tiempo se determin la nocin de energa, y el principio de su conservacin obtuvo su formalizacin cientfica definitiva. Se fundament la termodinmica, la ciencia sobre la energa y sus transformaciones. Sin embargo, los esfuerzos de los inventores, que trabajaban en la creacin de distintas variantes de mpp, no disminuyeron. Se cre una situacin interesante: la coexistencia (verdad que no pacfica, ni mucho menos) de la ciencia y la actividad inventiva anticientfica. Esta paradoja se explicaba por un lado, por el aumento de las exigencias planteadas a la energtica, que consume mucho combustible, y por otro, por el hecho de que el primer principio de la termodinmica (el principio de conservacin de la energa) no era suficientemente conocido por un amplio crculo de personas, ocupadas en la tcnica. En esto, en esencia, se termina la historia del llamado mvil perpetuo de primera especie, mpp-1, los inventores del cual pretendan alterar el primer principio de la termodinmica. Recordemos que l requiere que la cantidad total de energa, que se suministra al motor, sea exactamente igual a la cantidad total que sale de l; la energa no puede desaparecer, o surgir de la nada. Mientras que el mpp-1 realizara trabajo sin recibir por completo energa del exterior! La tercera etapa de desarrollo del mpp contina hasta hoy da. Esta etapa se caracteriza por que los inventores actuales del mpp, a diferencia de sus colegas, que trabajaban en los tiempos antiguos, conocen la existencia de las leyes cientficas que excluyen la posibilidad de su creacin. Por eso ellos tienden a crear un mpp de otro gnero absolutamente distinto. Este mvil perpetuo no debe alterar el principio de conservacin de la energa, el primer principio de la termodinmica. En este sentido todo est en orden. Poro l debe funcionar a pesar del segundo principio de la termodinmica. Este principio limita en cierto grado la transformacin de unas formas de energa en otras. Semejante motor, a diferencia de las variantes de mpp-1 que lo antecedan, referentes a las dos primeras etapas fue llamado mvil perpetuo de segunda especie, mpp-2. El mpp-2 ms simple sera el que recibiendo calor del medio ambiente (por ejemplo, del agua o del aire atmosfrico), lo transformara total o parcialmente en trabajo. El permitira pasar no slo sin gastos de combustible orgnico o nuclear, sino que tambin sin la contaminacin del medio ambiente. Hay por qu luchar! Pero el segundo principio de la termodinmica prohibe esta transfo rmacin. Pero cuanto esto principio es conocido y existe, a los inventores de los mpp-2 no les queda nada ms que luchar precisamente contra l. Los ataques contra el segundo principio so llevan a cabo por ellos desde los ms distintos puntos de vista: fsico, filosfico e incluso poltico. Esta lucha alrededor del segundo principio de la termodinmica forma, en esencia, el contenido fundamental de la tercera etapa de la historia del mpp. En las dos primeras etapas de la historia del mpp las discusiones alrededor de l contribuan en determinando grado al progreso de la fsica, y en la segunda etapa, al desarrollo de la termodinmica y al progreso de la energtica. Es ms, ambos princ ipios de la termodinmica aparecieron de la tesis sobre la imposibilidad de la realizacin del mvil perpetuo. En total, estas etapas de la historia del mpp se pueden caracterizar como movimiento de la utopa a la ciencia. Al fin de cue ntas, el propio mvil perpetuo gener, si as puede expresarse, las tesis cientficas fundamentales que le hicieron perder los estribos y determinaron el final de su historia de muchos
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siglos. Desgraciadamente, las tentativas actuales de hacer renacer el mpp sobre una nueva base, ya no dan, ni pueden dar, nada a la ciencia. Al contrario, ellas slo llevan a confusiones y distraen a las personas de una tarea verdadera. La etapa actual de la historia del mvil perpetuo se caracteriza por las tentativas de avanzar en direccin contraria, de la ciencia a la utopa. Para comprender todas las etapas de la historia del mpp y marchar hacia adelante es necesario formular la definicin, de lo que se hablar en adelante. As pues, el mvil perpetuo es un dispositivo imaginario capaz de realizar trabajo con alteracin del primer (mpp-l) o del segundo (mpp-2) principios de la termodinmica. Dediqumonos ms detalladamente, tanto a estos mviles, como a los correspondientes principios, inicialmente al primero y luego al segundo.
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PREFACIO El llamado mvil perpetuo ocupa en la historia de la ciencia y la tcnica un lugar especial y muy notable, pese a que no existe ni puede existir. Este hecho paradjico se explica, ante todo, por que las bsquedas del mvil perpetuo por los inventores, que continuaron ms de 800 aos, estn relacionada con la formacin de la representacin de la nocin fundamental de la fsica - la energa. Es ms, la lucha contra los errores de los inventores de los mviles perpetuos y de sus defensores cientficos (tambin existan tales) contribua en sumo grado al desarrollo y el establecimiento de la ciencia sobre las transformaciones de la energa, la termodinmica. El anlisis de la historia del mvil perpetuo corresponde a la tarea planteada por V. I. Lenin, cuando escriba sobre la necesidad de la elaboracin dialctica de toda la historia de las ciencias naturales y la tcnica. Semejante historia debe incluir no slo la clarividencia, los grandes descubrimientos e invenciones, sino tambin los errores y fracasos. Solamente entonces ella ser viva y completa. De este interesante y al mismo tiempo instructivo sujeto de la historia de la ciencia y la tcnica no pudo, naturalmente, hacer caso omiso la literatura de divulgacin cientfica. No obstante, a excepcin de un folleto, publicado en el ao 1911, no exista literatura sovitica sobre este tema. En los ltimos aos se publicaron dos libros traducidos al idioma ruso sobre el mvil perpetuo1), que contiene un material bastante amplio e interesante. El libro que se propone sobre el mismo tema ha sido escrito por un gran especialista en el campo de la termodinmica y de la tcnica de bajas temperaturas, el doctor en ciencias tcnicas profesor V. M. Brodianski. Siendo no menos recreativo que otros (en particular gracias a los ejemplos de las bellas letras) se distingue de ellos en, por lo menos, tres aspectos esenciales. El primero de estos est relacionado con el contenido del libro. Todos los autores, sin excepcin, que escribieron sobre el mvil perpetuo, principalmente prestaron su atencin al llamado mvil perpetuo de primera especie, al cual se dedicaban los inventores de los tiempos pasados. los mviles perpetuos de segunda especie, que intentan crear los inventores contemporneos, casi no se examinan. Mientras tanto, precisamente aqu se encuentra el punto central de la polmica, relacionada con las proposiciones sobre la creacin de dispositivos energticos de inversin, que al parecer, podran abastecer a la humanidad de energa para siempre y sin gastar recursos algunos recuperables o irrecuperables. Sobre la viabilidad de semejantes proyectos de mviles perpetuos atestigua el hecho de que incluso despus de intervenir en la prensa tales cientficos competentes como los acadmicos P. Kapitsa, L. Artzimovich e 1. Tamm (Pravda, 21 de noviembre de 1956) protestando contra la divulgacin de sensaciones pseudocientficas, relacionadas con nuevos mviles perpetuos, 18 aos ms tarde fue necesario un nuevo artculo sobre el mismo tema: de los acadmicos E. Vlijov, A. Prjorov y R. Sagdeev (Pravda, 22 de agosto de 1987). Por esta razn, est absolutamente justificado que en el libro de V. M. Brodianski se ha hecho un giro decisivo de antes a ahora: se ha prestado principalmente atencin precisamente al mvil perpetuo de segunda especie. Adems, sin embargo, ante el autor surge un problema incomparablemente ms difcil. Efectivamente, la tesis acerca de la imposibilidad de la realizacin del mvil perpetuo de primera especie es evidente para el lector actual, el cual desde los aos escolares conoce el principio de conservacin de la energa. Aqu el autor, al examinar cada motor, debe solamente mostrar dnde se esconde la contradiccin con este principio. Al examinar las ideas del mvil perpetuo de segunda especie es necesario no slo revelar la contradiccin con la ley de la naturaleza, sino tambin convencer al lector de la inmutabilidad de esta ley. No obstante, el segundo principio de la termodinmica no es tan evidente corno el
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principio de conservacin de la energa, el no entra en el curso de la fsica de la escuela secundaria. El autor ha aplicado muchas fuerzas y conocimientos para llevar, simplemente, sin pedantismo, hasta el lector el contenido del segundo principio de la termodinmica. Se prest especial atencin tambin a la polmica con los derrocadores del principio, y al anlisis de sus argumentaciones, exteriormente evidentes, pero cientficamente insolventes. Tal demostracin de las colisiones de las posiciones cientficas y anticientficas se lleva a cabo por el autor en una forma bastante aguda. No obstante, esto est absolutamente justificado, puesto que el propio lector se incorpora a la discusin y recibe la posibilidad de separar la esencia de la envoltura de literatura, ver el problema espacialmente. desde distintos aspectos y confirmarse de su justo entendimiento. La segunda particularidad del libro consiste el que el autor supo separarse del estilo descriptivo, adoptado hasta ahora en los libros sobre los mviles perpetuos. El logr, sin excesiva erudicin hallar el estilo de exposicin que permite dar respuesta a problemas difciles y raramente aclarados en la forma necesaria para el lector que no tiene una preparacin especial. A estos problemas pertenecen no solamente los fsicos o los tcnicos, sino tambin los psquicos (por ejemplo, los motivos que determinan la insusceptibilidad de los inventores del mvil perpetuo a la crtica). La tercera distincin de este libro de los anteriores est relacionada con la necesidad de hallar la metodologa que permita presentar evidentemente, pero no demasiado simplificadamente, la esencia de los errores de los inventores del mvil perpetuo de segunda especie. El autor ha utilizado para ello la nocin de exerga, ampliamente divulgada en los ltimos aos, en la elaboracin de la cual l particip activamente. La experiencia de la utilizacin de esta magnitud en la literatura de divulgacin cientfica en la Unin Sovitica y en el extranjero, ha demostrado que ella permite exponer de la manera ms simple los corolarios del segundo principio de la termodinmica en sus aplicaciones tcnicas. Como resultado, los captulos 3 y 4, que contienen los materiales ms difciles para la popularizacin, se han hecho interesantes y comprensibles, pese a que requieren del lector, en algunos lugares, cierta concentracin. La experiencia de mucho aos de publicacin de libros y revistas de divulgacin cientfica en la URSS muestra que el nivel de preparacin de los lectores, tanto adultos, como escolares, se ha elevado considerablemente. La aplastante mayora de los lectores, incluyendo la juventud, prefiere no una lectura atractiva simplificada, sino una literatura interesante, que obliga a pensar. Precisamente a esta categora pertenece el libro de V. M. Brodianski sobre el mvil perpetuo: en l se ha hallado la proporcin ptima de lo cientfico y lo recreativo. Este libro ofrece muchos datos nuevos a los que se interesan por la historia de la ciencia y la tcnica, tanto lejana como cercana a nuestro tiempo. Acadmico de la Academia de Ciencias Pedaggicas de la URSS V.A. Fabricant
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PREFACIO DEL AUTOR Me ha incitado a escribir este libro no slo la tendencia a relatar la historia del mvil perpetuo desde un nuevo punto de vista. Indudablemente, la larga historia de las tentativas de crear el mvil perpetuo, las colisiones de sus partidarios y adversarios son extraordinariamente interesantes e instructivas. En ella figuran las ms distintas personas, cientficos y timadores, reyes y artesanos, arquitectos y telogos, businessmanes y sacerdotes, hombres y mujeres. La historia del mvil perpetuo es al mismo tiempo la historia de establecimiento y desarrollo de muchas direcciones de la ciencia, en particular la mecnica, hidrulica y, claro est, la energtica. Al mismo tiempo existe tambin otra causa, que conduce a la necesidad de, escribir sobre el mvil perpetuo precisamente ahora. Esta consiste en que las tentativas de crear el mvil perpetuo no han cesado tampoco en nuestro siglo cientfico. Los numerosos inventores trabajan en nuevos proyectos; muchos ingenieros y colaboradores cientficos crean para ellos la base terica y los propios autores y algunos periodistas propagan las correspondientes ideas en la prensa. A diferencia de los tiempos pasados los autores evitan el trmino de mvil perpetuo introduciendo otras palabras ms cientficas (por ejemplo, inversin de la energa). No obstante, el caso como es natural, no cambia. Yo tuve que participar, reiteradamente, tanto en la peritacin de semejante gnero de invenciones, como en el examen de las reclamaciones de los inventores con respecto al conservadurismo de los especialistas, que rechazan sus proposiciones. Como resultado no slo se ha acumulado una informacin interesante (y emociones negativas), sino que se ha formado el convencimiento de que se necesita un nuevo libro de divulgacin cientfica sobre el mvil perpetuo que contenga el anlisis desarrollado de los errores de los inventores contemporneos del mismo. Sus tentativas, condenadas de antemano al fracaso, continan ya muchos aos, incluso las intervenciones de competentes cientficos en la prensa no pudieron poner fin a esta epidemia perniciosa. Una de las causas, por lo visto la determinante, de la tendencia a crear un nuevo y extraordinario motor que funcione sin la utilizacin de recursos algunos, consiste en el rpido desarrollo de la ciencia y la tcnica: muchos milagros se hacen realidad. Por eso la idea sobre la imposibilidad De algo se comprende frecuentemente con gran dificultad (o no comprende en general. Semejante orientacin social, particularmente en la juventud, es un fenmeno absolutamente natural. Sin embargo, en este terreno nutritivo a veces, al faltar los correspondientes conocimientos, crecen tambin las hierbas malas, ideas exteriormente muy progresistas, pero cientficamente insolventes, y por esta razn, el principio, irrealizables. Los nuevos mviles perpetuos (los llamados mviles perpetuos de segunda especie) pertenecen precisamente a esta categora. La parte del libro dedicada a los inventores contemporneos del mvil perpetuo de segunda especie se caracteriza por su inclinacin crtica negativa, evidentemente expresada. Criticar sin proponer nada mejor es un problema ingrato para el colaborador cientfico y el ingeniero, quienes por el propio gnero de su trabajo deben no tanto denegar, como crear y ayudar a otros a hacer lo mismo. Aqu, en principio, no se puede proponer algo mejor (un mvil perpetuo ms perfecto). Queda solamente el esclarecimiento y la denegacin. Como consuelo puede servir nicamente el hecho de que este trabajo ayuda a asignar para una tarea verdadera y til medios y esfuerzos, que seran gastados en proyectos sin perspectiva, quimricos. Hay que sealar tambin que el anlisis cientfico crtico de los mviles perpetuos y otros dispositivos anlogos a ellos es til porque crea la habilidad para diferenciar las ideas verdaderas de las teoras y proyectos exteriormente seductores, pero en esencia intiles. Esto tiene sobre todo gran importancia para la juventud. Aqu hace falta no simplemente la referencia a la
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alteracin de la ley de la naturaleza, sino un anlisis minucioso de esta ley. La prctica demuestra que incluso en este caso no siempre se logra convencer a los inventores ms tenaces; pero esto ya es otro problema, que requiere un anlisis psicolgico. Lo principal es crear la opinin pblica correspondiente. A fin de cuentas, el propsito de este libro es contribuir a medida de las fuerzas al cumplimiento del legado que dejaron los acadmicos L. Artzimovich, P. Kapitsa e I. Tamm en el artculo Sobre la bsqueda imprudente de sensaciones cientficas. Este artculo termina llamando a cumplir la importante tarea de popularizacin de los logros de la ciencia y la tcnica para cerrar el paso a la promocin de los milagros que desacreditan la ciencia. La introduccin del libro da a conocer al lector algunas tesis generales y los trminos que se refieren a los mviles perpetuos. Los dos primeros captulos estn dedicados al mvil perpetuo de primera especie, los tres captulos siguientes, al mvil perpetuo de segunda especie. En la deduccin breve se ilustra la idea de que el callejn sin salida energtico, del cual quieren salvar a la humanidad los inventores contemporneos del. mvil perpetuo, en realidad no existe y que la energtica actual tiene la posibilidad de asegurar todas las necesidades razonables de la humanidad en energa. Al final del libro se expone la bibliografa para aquellos quienes deseen conocer el tema ms detalladamente. La lista est dividida en cuatro partes. La primera contiene la literatura que se refiere tanto a las tesis generales, tratadas en el libro, como a las cientficas, enlazadas con la energtica. En la segunda se han reunido los libros y artculos que se refieren directamente a la historia de los mviles perpetuos y a la crtica de los errores de sus partidarios. La tercera parte incluye los artculos, certificados de invencin y libros, en los cuales los inventores, as como los defensores voluntarios e involuntarios de los mviles perpetuos expresan sus puntos de vista. En la ltima parte, la cuarta, se enumeran las obras de bellas artes, los protagonistas de las cuales son inventores de mviles perpetuos.
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CAPITULO PRIMERO Mvil perpetuo de primera especie: desde las tentativas tempranas hasta los modelos experimentales Martn: Qu es perpetuurn mobile? Bertold: Perpetuum mobile es movimiento perpetuo. Si encuentro el movimiento perpetuo, yo no veo lmites a la creacin de la humanidad... es que, mi amable Martn: hacer oro es una tarea seductora, un descubrimiento, quizs, interesante, pero hallar el perpetuum mobile... oh!... A. S. Pushkin. Escenas de los tiempos de caballeros
1.1 Nacimiento de las ideas Es difcil hablar ms breve y expresivamente sobre el significado de la energtica para la humanidad, as como lo hizo A. S. Pushkin por boca de un fraile medieval. Al responder sobre la creacin del oro como una tarea seductora, Bertold habla de manera absolutamente diferente del perpetuum mobile: Si encuentro el movimiento perpetuo, entonces yo no veo lmites a la creacin de la humanidad ... Todo lo que posteriormente se dijo sobre el papel de la energtica, no va ms lejos de estas extraordinarias palabras. Esta idea fue formulada, realmente, quizs no con tanta evidencia, por primera vez en los tiempos de caballeros, en el siglo XIII. Fue verdaderamente proftica la manifestacin sobre el futuro de la tcnica - que no podra surgir sin comprender el significado del motor universal - del fraile medieval. ste fue el eminente Rogelio Bacon (cerca de 1214-1292), llamado por los contemporneos doctor mirabilis (doctor admirable); esto no estorb a los clericales mantenerlo casi 20 aos en la crcel. He aqu lo que l escriba: Ante todo yo les relatar sobre las maravillosas creaciones del hombre y la naturaleza para nombrar ms adelante las causas y los caminos de sus creaciones, en las cuales no hay nada de maravilloso. Es que se pueden crear grandes buques de ro y ocenicos con motores y sin remeros, gobernados por un timonel y que se desplazan a mayor velocidad que si estuvieran repletos de remeros. Se puede crear una carroza que se desplace a una velocidad inconcebible, sin enganchar en ella animales. Se pueden crear aeronaves, dentro de las cuales se sentar un hombre que, girando uno u otro aparato, obligar a las alas artificiales a aletear en el aire como los pjaros. Se puede construir una pequea mquina para levantar y bajar cargas extraordinariamente grandes una mquina de gran utilidad. Al mismo tiempo, se pueden crear tales mquinas con ayuda de las cuales el hombre descender al fondo de los ros y los mares sin peligro para su salud. Esto significa prediccin y llamamiento: Es que es posible! y no los fantsticos ensueos como la alfombra maravillosa o el mantel maravilloso. Lo principal en estos pronsticos, como comprenda claramente Bacon, era el motor, sin el cual es imposible el movimiento autnomo de los buques, carrozas y aeronaves.
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Con toda la genialidad de H. Bacon1 l no hubiera podido escribir nada semejante si para este tiempo no se hubiera formado un nivel determinado de nociones sobre las ulteriores necesidades y posibilidades del desarrollo de la tcnica, que se apoyaban en sus distintos logros, modestos, pero lo suficientemente ponderables. En particular, ya rondaba en el aire la nocin de que la creacin de un motor universal, til para el accionamiento de las mquinas, es posible. La necesidad de semejante motor era natural para la produccin artesana de una ciudad medieval pequea, donde haca falta manos de obra. La respuesta a esta necesidad era precisamente las tentativas de crear el mvil perpetuo, los primeros proyectos del cual aparecieron en el mismo siglo XIII en que vivi y trabaj R. Bacon. Ahora en el siglo XX es fcil criticar los errores de los inventores del siglo XIII. A un escolar contemporneo, que ha estudiado el principio de conservacin de la energa, le es evidente que el camino seguido entonces por los inventores del motor universal, era errneo. No obstante, no se debe juzgar a base de esto con soberbia e incluso con irona (tambin suele ocurrir) sobre los trabajos de los maestros e inventores de la lgubre Edad Media. Desde estas posiciones, la audaz tentativa de apartarse de la energtica biolgica y cuoarea representa un enorme paso hacia adelante. El trabajo de los inventores medievales del mvil perpetuo era una etapa imprescindible de pruebas y errores, a base de los cuales poco a poco se cristalizaba el principio de conservacin de la energa (y despus todos los resultados cientficos y tcnicos, que l ayud a obtener).
Fig. 1.1 Eolpila de Hern Los pensadores, cientficos e ingenieros ms geniales del mundo antiguo, incluso tales como Arqumedes (cerca de 287-212 a. de J. C.) no hacan la alusin a la idea sobre el motor universal. Tampoco avanz en esta direccin tal ingeniero como Hern de Alejandra (cerca del siglo I) a pesar de que l saba mucho ms que los pensadores de la Edad Media. Incluso la fuerza motriz del aire calentado y del vapor de agua le era bien conocida. Su Eolpila (fig.1.1) - el prototipo de la turbina de vapor de reaccin- era nicamente un juguete interesante, as como el dispositivo que abra las puertas del templo (fig. 1.2). La idea de adaptarlo para una ocupacin, utilizarlo como motor para mquinas, incluso ni surgi. Esto es comprensible: haba mano de obra barata de los numerosos esclavos, de los animales domsticos, y por fin, del agua y el viento.
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Es interesante comparar el pronstico (R. Bacon con el pronstico (hecho en 1900) del cientfico-astrnomo norteamericano Newcomb: Todos los datos de la ciencia moderna indican que ninguna clase de combinaciones posibles de las sustancias conocidas, tipos de mquinas y formas de energa no permiten construir un aparato, til prcticamente para un vuelo duradero del hombre en el aire. Este razonamiento fue hecho tres aos antes del vuelo de los hermanos Wright .
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Recordemos que en el Imperio Romano a cada esclavista le correspondan en trmino medio 10 esclavos (y algunos patricios tenan hasta 1000). Si se toma la potencia de cada esclavo por 0,1 kW, entonces (incluso sin contar el trabajo de los animales) la dotacin de energa de un romano medio sobrepasaba de 4 kW, y la de un patricio rico, 10 kW. Esto corresponde aproximadamente al nivel actual. Por qu la idea de la creacin de un motor universal, as como sus primeros proyectos en forma de mpp apareci precisamente en el siglo XIII?
Fig. 1.2. Accionamiento trmico de Hern para abrir las puertas de un templo Esto, claro est, no es una casualidad, sino el resultado de la marcha, histricamente condicionada, del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad medieval; el siglo XIII ocupa en l un lugar especial. Precisamente en este tiempo ya aparecieron en suficiente medida las ventajas de la sociedad feudal desarrollada en comparacin con la esclavista. El crecimiento de las ciudades2 conduca a la creacin de grandes comunidades urbanas con gobernacin individual. Los pequeos burgueses, apoyados por el poder del Rey, se fortalecan en la lucha contra los feudales, y su influencia creca. El trabajo del artesano libre, el arte prctico, se hicieron, a diferencia de los tiempos antiguos, una ocup acin de respeto merecido. Las corporaciones profesionales que unieron a los artesanos eran bastante fuertes para defender los intereses de sus numerosos miembros. En Pars, por ejemplo, conforme a los datos del censo tributario de 1291 haban 4159 maestros de taller. En estas condiciones los maestros estaban interesados en el desarrollo de la tcnica y la tecnologa de su rama. El crecimiento cuantitativo y cualitativo de la produccin artesana y el comercio condujo a que la Europa medieval comenz a recoger y a dominar las novedades tcnicas e invenciones de todas partes: Bizancio, Territorios rabes, India, e incluso China. La alfabetizacin dej de ser slo privilegio de los frailes, ella se difunde ampliamente entre la poblacin urbana (recordemos el Novgorod medieval). El progreso tcnico se manifest de manera ms ponderal y visual en el siglo XIII en la arquitectura y la construccin. El gtico afiligranado de armadura que tiende hacia arriba requera un alto arte ingenieril.
En Alemania, en el transcurso del s. XIII se fundaron cerca de 400 ciudades; un proceso anlogo transcurra tambin en otros pases de Europa. En la Rusia premonglica existan tantas ciudades que los escandinavos la llamaban Gardarik, pas de ciudades
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Al siglo XIII se refiere tambin la inauguracin de las primeras universidades (Cambridge, 1209; Padua, 1222; Npoles, 1224; Salamanca, 1227; solamente Oxford fue fundada en el ao 1167). La lista de invenciones tcnicas de este tiempo (tanto europeas como introducidas de afuera y que recibieron divulgacin) es bastante voluminosa. Entre ellas el comps perfeccionado (en forma de aguja), la plvora, el papel (s. XII-XIII), el reloj mecnico, los lentes, espejos de vidrio, la saladura del arenque, la fundicin, las esclusas en los canales, el codaste (el montante vertical del timn) y el bauprs en los barcos de mar (s. XIII). En los siglos siguientes todas estas invenciones se perfeccionaban y divulgaban. Esto le dio razn a Bernal para sacar la conclusin de que los cambios tcnicos tuvieron lugar en el transcurso de toda la Edad Media, y representan verdaderamente su aportacin ms considerable a la civilizacin cientfica del futuro [1.9]. Por extrao que sea, hay historiadores de la tcnica que comparten las nociones refutadas ya hace mucho sobre la Edad Media como un fracaso lgubre de la historia de la humanidad. Uno de ellos escribi as: Nosotros podemos omitir sin vacilar los siguientes mil quinientos aos. El siglo XVI comenz con lo que se par el I. [1.16]. Nosotros no seremos tan valientes y continuaremos el estudio aleccionador de la tcnica medieval, dirigindonos, despus de la revisin del cuadro general, a aquella parte de ella, que se refiere al mvil perpetuo.
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1.2. Primeros proyectos de mpp mecnicos, magnticos e hidrulicos En la actualidad es difcil establecer exactamente, cundo, por quin y dnde fue propuesto el primer proyecto de mpp. Existen datos de que el tratado del eminente matemtico y astrnomo de la India Bhaskara Achariya (1114-1185) Siddhanta Siromani (cerca de 1150) menciona el mpp. Sobre esto se habla en la obra del rabe Falira ad-din Ridvay ben Mohammed (cerca del ao 1200). En Europa las primeras noticias sobre el mpp estn relacionadas con el nombre de una de las personas ms destacadas del siglo XIII Villard de Honnecourt, arquitecto e ingeniero francs. Como la mayora de las personalidades de aquellos tiempos, l se dedicaba y se interesaba por muchos asuntos: la construccin de templos, la creacin de obras de elevacin de cargas, sierras con accionamiento por agua, arietes de guerra e incluso ... al amaestramiento de leones. el dej un libro de dibujos, que lleg hasta nuestros das, un lbum con croquis y dibujos (cerca de 1235-1240), que se guarda en la Biblioteca Nacional de Pars. Para nosotros representa inters, ante todo, el hecho de que en este lbum se dan los dibujos y las descripciones del primero de los proyectos, fidedignamente conocidos, del mvil perpetuo.
Fig. 1.3. Motor perpetuo de Villard D'Hoxinecourt: a, dibujo original; b, modelo En la fig. 1.3 se muestra un dibujo original del autor. El texto que se refiere a este dibujo, dice: Desde hace cierto tiempo los maestros discuten cmo obligar a la rueda a girar de por si misma. Este se puede alcanzar mediante un nmero impar de martillitos o mercurio de la manera siguiente (sigue el dibujo). D'Honnecourt no escribe si fue l quien invent el motor o apropi esta idea a otro maestro. Esto no tiene tanta importancia, lo principal es la esencia del hecho. Prestemos, ante todo, atencin a que el autor no duda en absoluto de que es posible obligar a la rueda a que gire por s sola. El problema consiste slo en cmo hacerlo! En el texto se habla de dos variantes de mpp, con martillitos y con mercurio. Comencemos por la primera. Del texto de la obra con el dibujo se puede comprender la idea de la invencin. Por cuanto el nmero de martillitos en la llanta de la rueda es impar, siempre ser mayor por un lado que por el otro. En el caso dado a la izquierda se encontrarn cuatro martillitos, y a la derecha, tres. Por consiguiente, el lado izquierdo de la rueda ser ms pesado que el derecho y la rueda, naturalmente, girar en sentido contrario a las agujas del reloj. Entonces el siguiente martillito girar en el mismo sentido y pasar al lado izquierdo, asegurando de nuevo su superioridad. De este modo, la rueda girar constantemente.
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La idea de la rueda con pesas o liquido pesado, distribuidos irregularmente por la circunferencia de la rueda, result muy viable. Se elaboraba en las ms distintas variantes por muchos inventores en el transcurso de casi seis siglos y engendr toda una serie de mpp mecnicos. El anlisis de estos motores lo realizaremos algo ms tarde y los examinaremos junto con la posicin general. Dirijmonos a la segunda, no menos interesante, idea de mpp que surgi tambin en el siglo XIII y que tambin dio lugar a una gran serie de invenciones. Aqu se habla del mpp magntico propuesto por Pedro Piligrim de Mericour 3 en el ao 1269. A diferencia del ingeniero prctico D'Honnecourt, Pedro Piligrim era ms que nada terico, pese a que se dedicaba tambin a experimentos; por eso, su proyecto de mpp, mostrado en la fig. 1.4 aparenta ms como un esquema principal, que como un dib ujo.
Fig. 1.4. Mpp magntico de Pedro D'Mericour Segn la opinin de Pedro, las fuerzas misteriosas que obligan al imn a atraer el hierro, son similares a las que obligan a los cuerpos celestes a moverse por rbitas circulares alrededor de la Tierra 4 . Por consiguiente, si se le da al imn la posibilidad de moverse por la circunferencia y no molestarle, entonces l, con la estructura correspondiente, realizar esta posibilidad. Por lo que se puede juzgar por el esquema, el motor consta de dos partes - la mvil y la fija. La parte mvil es un vstago, en un extremo (el exterior) del cual est fijado el imn, y el otro (el interior) va encajado en el eje central fijo. As pues, el vstago puede moverse por la circunferencia a semejanza de las agujas del reloj. La parte fija representa en s dos anillos, el exterior a y el interior b, entre los cuales se encuentra el material magntico con la superficie interior en forma de dientes oblicuos. En el imn fijo, colocado en el vstago, est escrito polo norte (pol. septentrionals), en el anillo magntico, polo sur (pol. meridanus). Sealemos, a propsito, que Peregrim estableci por primera vez dos tipos de interaccin magntica, la atraccin y repulsin e introdujo la designacin de los polos de los imanes, norte y Sur. El autor, por lo visto, supona (esto no se puede comprender exactamente de la descripcin) que el imn, instalado en el vstago, ser alternativamente atrado hacia los dientes de los imanes,
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A veces le llaman Pedro Peregrim, o por el lugar de nacimiento Pedro de Mericour. Recordemos que en aquel entonces reinaba el sistema geocntrico del mundo de Ptolomeo.
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instalados en la parte anular y, por lo tanto, realizar movimiento ininterrumpido por la circunferencia. A pesar de la evidente incapacidad de trabajo de semejante dispositivo, la propia idea de utilizar las fuerzas magnticas para crear el motor era absolutamente nueva y muy interesante. Ella engendr ulteriormente toda una familia de mpp magnticos. Al fin de cuentas no hay que olvidar que tambin el motor elctrico moderno funciona a base de la interaccin magntica del estator y el rotor. Algo ms tarde aparecieron mpp de tercer tipo, hidrulicos. Las ideas en las que ellos se basan no eran muy nuevas, ellas se apoyaban en la experiencia de las obras antiguas de elevacin de cargas y en los molinos de agua medievales.
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1.3. Los mpp mecnicos Todos los mpp mecnicos de la Edad Media (y muchos de tiempos ms cercanos) se basan en una misma idea, que parte de D' Honnecourt: la creacin del desequi1ibrio constante de las fuerzas de gravedad sobre la rueda u otro dispositivo que se mueve constantemente como resultado de su accin. Este desequilibrio debe girar la rueda del motor y con ayuda de l poner en funcionamiento una mquina que ejecuta trabaj til. Todos estos motores se pueden dividir en dos grupos, que se distinguen por tipo de carga, cuerpo de trabajo. Al primer grupo pertenecen aquellos, en los cuales se emplean cargas de material slido (llammoslas convenciona lmente de cuerpo slido), al segundo, aquellos, en los cuales como carga sirven lquidos (llammoslos lquidos). La cantidad de distintas variantes de mpp en ambos grupos es enorme. Describirlos en este libro no tiene sentido, puesto que esto ya se hizo por muchos autores [2.1-2.6]. Nosotros nos limitaremos solamente a algunos modelos, en el ejemplo de los cuales se puede seguir su evolucin y la marcha de las discusiones sobre la posibilidad de obtener trabajo. Comencemos por los motores de cuerpo slido. Como ejemplo pueden servir tres variantes de mpp elaborados en distinto tiempo y distintos lugares. El ingeniero italiano Mariano di Yacopo de Cione (cerca de Florencia) en el manuscrito que data de 1438, describi un motor que repite en esencia la idea de D'Honnecourt, sin embargo, aqu ya se da la elaboracin estructural clara (fig. 1.5). Las cargas (los pesos) que representaban placas gruesas rectangulares, estn fijadas de tal manera, que pueden plegarse slo hacia un lado. El nmero de ellas es impar, por eso, cualquiera que sea la posicin de la rueda, a la izquierda siempre habr ms placas que a la derecha (en este caso 6 contra 5). Esto debe provocar el giro constante de la rueda en sentido contrario a las agujas del reloj. El ingls Eduardo Sommerset, quien tambin elabor un mpp mecnico en forma de una rueda, con pesos slidos y que construy en 1620, perteneca, a diferencia de sus antecesores, a los crculos ms aristocrticos de la sociedad.
Fig. 1.5. Motor de Mariauo di Yacopo El tena el ttulo de marqus de Worcester y perteneca a la corte de Carlos I. Este hecho no le molestaba a dedicarse seriamente a la mecnica y distintos proyectos tcnicos. El experimento para la creacin del motor fue hecho con envergadura. Los maestros prepararon una rueda de 14
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pies de dimetro (cerca de 4 m); por su permetro se colocaron 14 pesas de 50 libras (cerca de 25 kg) cada una. La prueba de la mquina en la Torre de Londres pas con un gran xito y provoc emocin en todos los presentes, entre los cuales se hallaban tales autoridades como el Rey, el duque de Bichmond y el duque Hamilton. Desgraciadamente los dibujos de este mpp no llegaron hasta nuestros das, lo mismo que el informe tcnico sobre esta prueba; por eso, en esencia, es imposible establecer cmo transcurri. Se conoce solamente que ulteriormente el marqus no se ocup ms de este motor, y pas a otros proyectos.
Fig. 1.6. Motor de Alejandro Capra Alejandro Capra de Cremona (Italia) describi una variante ms de mpp en forma de rueda con pesas. De la fig. 1.6 se ve que el motor representaba una rueda con 18 pesas iguales dispuestas por la circunferencia. Cada palanca, en la cual est fijada la pesa, est dotada de una pieza de apoyo, colocada bajo un ngulo de 90 con respecto a la palanca. Por esta razn en la parte izquierda de la rueda las pesas, que se encuentran por la horizontal a mayor distancia del eje que en la derecha, la deben girar sie mpre en sentido de las agujas del reloj y obligarla a girar ininterrumpidamente. Los motores mecnicos lquidos (con pesas lquidas) de principio no se diferencian de los de cuerpos slidos descritos. La diferencia consiste solamente en que en lugar de las pesas que se desplazan con respecto a la rueda se emplea un lquido, que al girar se transvasa de tal manera, que su centro de gravedad se desplaza en la direccin requerida. Todos estos motores desarrollaban en distintas formas la idea del hind mencionado Bhascara (1150). Por la descripcin se puede uno representar solamente el esquema principal del motor [2.6] as como se muestra en la fig. 1.7. En la circunferencia de la rueda, bajo un ngulo determinado a sus radios, estn fijados a distintas distancias tubos cerrados llenos de lquido pesado, mercurio. En dependencia de la posicin de la rueda el lquido se transvasa bien a la parte exterior de cada tubo, bien a la interior, creando de este modo la diferencia de peso de las partes derecha e izquierda de la rueda. Sin entrar en detalles5 Bhascara escribe: .. la rueda llena de tal manera, al encajarla: sobre un eje que descansa sobre dos apoyos inmviles, gira ininterrumpidamente por s misma.
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Los historiadores sealaban que los cientficos indios antiguos, como regla, no recurran a demostraciones detalladas, contando por lo visto, con un lector lo suficientemente comprensivo. Ellos simplemente daban el esquema y escriban Mira.
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Todos los proyectos siguientes de mpp mecnicos, tanto con pesas slidas, como lquidas, en esencia repetan la misma idea: crear de una u otra manera un exceso de peso constante de un lado de la rueda sobre el otro, obligndola, a consecuencia de esto, a girar continuamente. Se poda en vez de una rueda utilizar varias ruedas enlazadas entre s, como en el proyecto de Wilhelm Schreter (1664); se podan haber hecho las pesas en forma de bolas o rodillos rodantes o una correa pesada. Todos estos proyectos y muchos otros, se describen en la literatura [2.3-2.6].
Fig. 1.7. Esquema bsico del motor de Bhaskara Exista incluso la idea de obligar a la rueda a rodar, hacindola en forma de tambor dividido por un tabique vertical (fig. 1.8). A ambos lados de este tabique se deban echar dos lquidos de distinta densidad (por ejemplo, agua y mercurio). El autor de esta idea Klemens Septimus era discpulo de Galileo (verdad que no se destac en nada). La descripcin de este motor se da en el libro del conocido fsico Juan Alfonso Borelli (1608-1679), miembro de la Academia de Florencia 6 .
La Academia de Florencia (Academia del Chimento academia de experimentos) fue una de las primeras sociedades cientficas que aparecieron en el s. XVII en Europa. Sus fundadores fueron E. Torricelli y su discpulo V. Viviani, quienes continuaron las tradiciones de Galileo. R. Boyle era su miembro extranjero.
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Fig. 1.8. Motor perpetuo rodante, descrito por A. Borelli Es curioso que en sus comentarios Borelli demostraba la incapacidad de trabajo de este motor. E1 consideraba que no existan causas algunas para que el tambor de Septimus rodara, incluso si se moviera, alcanzara la posicin de equilibrio y se parara. Esta afirmacin se basaba en la idea de que la fuerza de la gravedad que acta igualmente sobre todas las partes del dispositivo, no puede ser la causa de la alteracin constante del equilibrio. La fuerza de la gravedad no puede realizar trabajo, que se transmita a una mquina cualquiera que la utilice. Es evidente que Borelli ya comprenda perfectamente que las fuerzas de gravitacin no pueden realizar trabajo, si el cuerpo se encuentra en el plano horizontal y su centro de gravedad no desciende. La idea medieval de utilizacin de las fuerzas de la gravedad para la creacin del motor, idea que rechazaba ya Borelli, no desapareci con el tiempo, ella existi hasta el s. XX y fue utilizada en la direccin de vanguardia de la tcnica, para los vuelos espaciales. Verdad, que esto sucedi en la novela de ficcin cientfica de H. Wells Los primeros hombres en la Luna (1901). Su protagonista Kayvor invent un material extraordinario, la kayvorita, hecho de una aleacin compleja de metales y un nuevo elemento, me parece que helio. Este material era impermeable para la gravitacin. Qu maravillas, qu revolucin en todo! exclam otro protagonista del libro Bedford. Por ejemplo, para levantar cargas incluso la ms enorme, era suficiente colocar debajo de ella una hoja de la nueva sustancia y poda ser elevada como una pajita. No es difcil imaginarse que la rueda ms simple, incluso sin pesas ingeniosas, comenzara a girar a enorme velocidad, si bajo una de sus mitades se colocara una hoja de kayvorita. La mitad de la rueda, que conserv el peso, siempre atraera a la otra, que se hizo imponderable; la idea medieval del mpp sera fcilmente realizada. Kayvor y Bedford utilizaron kayvorita para el vuelo a la Luna. Semejante material bajo el nombre de lunita fue empleado por los chisgarrabis, los protagonistas de la conocida novelacuento de N. Nosov Neznaika (el ignorante) en la Luna para volar de la Luna a la Tierra. Pero los chisgarrabis fueron an ms lejos, hallaron otro material, la antilunita, que neutralizaba la accin del primero. J. A. Borelli no fue el primero quien rechaz ya en aquel tiempo la posibilidad de crear un mpp mecnico, basado en la utilizacin de las fuerzas de la gravedad. Su posicin reflejaba una tendencia ms general. Mientras los inventores de los mpp mecnicos se rompan la cabeza en las siguientes variantes de sus mquinas, se desarrollaba poco a poco la mecnica (y no sin su ayuda se perfeccionaban sus tesis en las discusiones con ellos). Ella elaboraba nuevas nociones que iban ms all de la mecnica antigua y permitan determinar cuantitativamente con precisin el resultado de la accin simultnea de varias fuerzas sobre el cuerpo. Con esto la nueva ciencia socavaba la base ideolgica de los mpp mecnicos. En efecto, si se ha elaborado una regla clara de cmo calcular el resultado de la accin de las fuerzas aplicadas a la rueda (o ruedas) del mpp, entonces siempre es fcil determinar se encontrar la rueda en equilibrio o no. En el primer caso el motor no podr funcionar. Si, al contrario, se demuestra que el equilibrio existir constantemente, entonces el mpp puede existir. El hecho, as pues, se reduca al establecimiento de la correspondiente ley de la mecnica (ms exactamente, de su apartado, la esttica). El primer paso en esta direccin fue hecho, por lo visto, por el famoso Leonardo de Vinci (14521519). En el manuscrito de 1515 l introdujo la nocin llamada hoy da en la mecnica
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momento esttico de la fuerza. Desde los tiempos de Arqumedes se conoca la ley que determinaba las condiciones de equilibrio de una palanca recta. Ella compona el contenido del VI teorema de Arqumedes de las obras de la mecnica: Dos cargas conmensurables se encuentran en equilibrio, si ellas son inversamente proporcionales a los brazos, sobre los cuales ellas estn suspendidas. Con otras palabras (fig. 19, a,), si la carga (es decir, la fuerza con la cual las cargas son atradas a la Tierra) se representa en forma de segmentos A y B que corresponden a las direcciones y la longitud, la condicin de equilibrio ser:
A Ob = B Oa
o bien, lo que es lo mismo (se desprende de las propiedades de la proporcin), A * Oa = B * Ob. De este modo, la condicin de equilibrio de la palanca puede ser expresada tambin as: Los productos del peso de cada carga por la longitud del brazo de la palanca, sobre el cual ella est suspendida, deben ser iguales. Pese a toda su importancia, la ley de Arqumedes no poda ser usada para el anlisis del equilibrio de cualquier rueda del mpp mecnico que funciona con cargas slidas o lquidas. El hecho consiste en que para tal anlisis se necesitaba saber determinar el equilibrio tambin para el caso cuando la fuerza del peso de la carga est dirigida no bajo un ngulo recto a la palanca, como en la ley de Arqumedes, sino bajo cualquier ngulo, obtuso o agudo.
Fig. 1.9. Esquema que ilustra el desarrollo del VI teorema de Arqumedes por Leonardo de Vinci: a, palanca recta; b, palanca quebrada
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En efecto, basta con mirar las figs. 1.3 1.6 para ver que la fuerza de la gravedad est dirigida bajo los ms distintos ngulos a los correspondientes radios de la rueda. Separemos, como ejemplo, dos cargas: una (B) est situada por encima del eje de la rueda y la otra (A) por debajo (fig. 1.9,b Cmo resolver ms general?
Fig. 1.10. Dibujos de Leonardo de Vinci, referentes al equilibrio de la palanca Leonardo hall la siguiente solucin, la cual mostr en dos ejemplos (las figuras correspondientes de su manuscrito se muestran en la fig. 1.10). El texto que se refiere a la figura izquierda es extremadamente claro: Sea AT una palanca que gira alrededor del punto A. La carga O est suspendida del punto T. La fuerza N equilibra la carga O. Tracemos las lneas: AB perpendicularmente a BO, y A C perpendicularmente a CT. Yo llamo a AT palanca real, a AB y AC palanca potencial. Existe la proporcin N AB = O AC Es evidente que esta proporcin puede escribirse de la manera siguiente: O * AB = N * AC. Con otras palabras, para el equilibrio de una palanca quebrada es necesario que el producto de las fuerzas por las correspondientes palancas potenciales sea igual. Estas palancas potenciales son las proyecciones de la palanca AT sobre los ejes correspondientes perpendiculares a la direccin de las fuerzas, es decir, hablando a la manera actual, sobre el brazo de la fuerza. La condicin de equilibrio consiste en la igualdad de los momentos estticos, es decir, los productos de las fuerzas por las proyecciones de los brazos de la palanca sobre el eje perpendicular a la direccin de estas fuerzas. Relaciones anlogas fueron deducidas por Leonardo para el caso mostrado en la figura derecha. Aqu
F AC = M AM
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F * AM = M * AC. Volvamos al ejemplo mostrado en la fig. 1.9,b. Valindonos de la condicin de Leonardo, obtenemos que el equilibrio se alcanzar al observar la igualdad A * a'O = B * b'O. Para comprobar las posibilidades de cualquier mpp mecnico hay que sumar todos los momentos de fuerzas (pesos) dispuestos a la derecha de1 eje O y hacer lo mismo con los pesos dispuestos a la izquierda. Los primeros tienden a girarla rueda en el sentido de las agujas del reloj, los segundos, en sentido contrario. Si la suma total de los momentos es igual a cero (puesto que sus signos son contrarios), la rueda no se mueve, se alcanza el equilibrio. De este modo es fcil demostrar que, pese a todos los subterfugios, la suma de los momentos de fuerzas en todos los mpp es igual a cero. Leonardo comprenda esto perfectamente. Solamente hace falta recordar las palabras de uno de sus apuntes sobre los mpp Buscadores del movimiento perpetuo, cuntas ideas frvolas habis arrojado al mundo! Desgraciadamente, los apuntes de Leonardo quedaron desconocidos tanto para sus contemporneos, como para sus descendientes cercanos. Solamente desde finales del s. XVIII comenz el descifrado planificado de sus cuadernos. El problema de creacin de la teora que permita enfocar cientficamente el anlisis de los mpp mecnicos y responder a la pregunta de su capacidad de trabajo fue resuelto por el ingls John Wilkins, epscopo de Chester (1599-1658). Su trabajo era bastante independiente, puesto que l no conoca los resultados de Leonardo, obtenidos ms de cien aos antes. Wilkins public su teora en el libro La magia matemtica, que sali a la luz en 1648, en el idioma ingls (no en latn!). En este libro se habla de manera absolutamente clara sobre el momento esttico de fuerza, una de las nociones fundame ntales de la esttica. Los inventores de los mpp mecnicos con pesas, basndose en la conocida ley de la palanca de Arqumedes, suponan que cuanto ms lejos del centro de la rueda se encuentra la carga, tanto con mayor fuerza debe girar la rueda. Esta regla es verdaderamente correcta, pero nicamente para la palanca horizontal (precisamente esta palanca examinaba Arqumedes). Es incorrecto extender esta ley para todas las cargas, independientemente de su disposicin en la circunferencia de la rueda. Wilkins demostr esto evidentemente. Es fcil seguir la marcha de sus pensamientos con ayuda de la fig. 1.11, en la cual se representa el esquema de la rueda con centro en el punto A. El dimetro horizontal DC de la rueda est dividido en 10 partes iguales, y por los correspondientes puntos se han trazado circunferencias concntricas con centro en el punto A. En distintos puntos de las circunferencias se han dispuesto cargas de igual peso, la accin de las cuales debe ser hallada. Si las cargas estn situadas en el dimetro horizontal, el problema se resuelve fcilmente, a base de la regla de Arqumedes. Por ejemplo, la carga de una libra de peso en el punto C equilibrar 5 libras en el punto B, puesto que el brazo AC es 5 veces ms largo que el brazo AB. Wilkins seala que esta relacin seguir vlida, incluso si la carga se encuentra en el punto E o F, solamente hace falta que se encuentren en la misma vertical que C. Surgir otra situacin cuando las cargas se encuentren no en el dimetro horizontal, sino por encima o por debajo de l, como, por ejemplo, las cargas G, H o 1, K, Wilkins comprendi perfectamente que en este caso la fuerza, con la cual ellas tendern a girar la rueda en el correspondiente sentido, ser otra. Es evidente que las cargas 1, K son en este sentido intiles, mientras que las cargas G y H perdern parte de su fue rza. Con el fin de determinar la accin de cada una de ellas, hay que multiplicar su peso por la longitud del segmento del dimetro horizontal, que se encuentra entre
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el punto A y la lnea vertical que pasa por el punto de suspensin de la carga. Para las cargas G o H ste ser el punto M.
Fig. 1.11. Esquema de Wilkins para la deduccin de la ley de equilibrio de las pesas De este modo, Wilkins demostr que la accin de la carga, que gira la rueda, se determina por el producto de la fuerza (en este caso el peso de la carga) por el brazo (en este caso, el segmento del radio horizontal hasta su interseccin con la vertical que pasa por el centro de la carga). La igualdad de todos estos productos, los momentos de las fuerzas que actan sobre la rueda, determinarn su equilibrio; la desigualdad, el giro constante. Queda solamente demostrar que en cualquier mpp mecnico siempre se observa esta igualdad, y quedar demostrada la imposibilidad de su funcionamiento. Verdad que Wilkins no introdujo el trmino de momento de fuerza, pero ese hecho no cambia nada; fue establecida la ley fundamental de la esttica. El trabajo de Wilkins ayud a los mecnicos del tiempo ulterior a enunciar las tesis, las cuales les llevaron de lleno a la ley de conservacin de la energa y enterraron definitivamente la idea del mpp-1. Pero eso estaba todava muy lejos. No obstante, los nubarrones se aglomeraron sobre el mpp no slo por parte de la teora. Los fracasos de la realizacin prctica de los modelos ms diferentes tambin se reflejaban poco a poco. Por esta razn, algunos de los inventores (verdad, que muy pocos) se desilusionaron de la idea del mpp. Apareci una persona lo suficientemente valiente para reconocer no slo ante si misma, sino tambin ante otros la inutilidad de su trabajo de muchos aos en semejantes mquinas. Esta persona fue el alemn Juan Joaqun Becher, quien cre un mpp fsicomecnico bastante complicado para el accionamiento del mecanismo de reloj. La idea del motor es la misma que la de los dems, descritos ms arriba: el movimiento de las bolas, cargas rodantes, las cuales deban poner en movimiento un sistema de engranajes y palancas mtuamente enlazadas. El trabajo transcurra tan exitosa- mente, que el kurfursten de Maguncia orden edificar una torre de piedra especial para ubicar el reloj con el motor de Becher. (Esto fue en el ao 1660, casi en el mismo tiempo cuando sali a la luz el libro de Wilkins.) Sin embargo, en lo sucesivo se frustraron las esperanzas puestas en este dispositivo.
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Becher resumi todo su trabajo con las siguientes palabras: Diez aos me dediqu a esta imprudencia, perdiendo un montn de tiempo de dinero y haciendo perder mi buena reputacin, todo esto nicamente para decir hoy da con plena conviccin que el movimiento perpetuo es irrealizable. Este reconocimiento qued, desgraciadamente, desconocido para los numerosos inventores del mpp.
Fig. 1.12 Motor perpetuo con correas desequilibradas EI problema de la inconsistencia de los mpp mecnicos con ruedas y pesas fue tericamente resuelto, pese a que durante un largo tiempo dicha idea no se puso alcance de todos. Empero, el mtodo de Wilkins no poda ayudar directamente en las discusiones sobre otra variante de mpp mecnico, por ejemplo, la que se muestra en la fig. 1.12, en la que la correa (o la cadena con pesas) es ms pesada por un lado que por el otro. Deber funcionar esta diferencia de peso o no? La teora, que permiti resolver este problema, fue elaborada ya antes por el excelente matemtico holands, mecnico e ingeniero Simn Stevin (1548-1620). Esta teora se refiere al equilibrio de los cuerpos que se encuentran en un plano inclinado, pero las deducciones de ella tienen un significado ms general. Lo ms interesante en la marcha de los razonamientos de Stevin es que l no considera necesario demostrar la imposibilidad de crear el mpp; l considera que esto es una verdad, que no requiere demostracin, es un axioma. Solamente Leonardo de Vinci ocupaba semejante posicin clara antes de Stevin. El dibujo, que se refiere a la teora del equilibrio de los cuerpos en un plano inclinado, Stevin lo consider tan importante, que lo sac a la pgina de portada de su tratado Sobre el equilibrio de los cuerpos editado en Leyden (1586). En el dibujo de Stevin (est reproducido en la fig. 1.13) se muestra un prisma triangular, las caras del cual tienen distinta anchura. La cara ms ancha est colocada horizontalmente, por debajo de las otras. Las otras dos, inclinadas, estn hechas de tal manera, que la derecha tiene una anchura dos veces menor que la izquierda. Sobre el prisma se ha puesto una cadena cerrada con 14 bolas pesadas iguales. Examinando el equilibrio de esta cadena, se puede ver (si se excluyen las ocho bolas inferiores, las cuales estn, evidentemente, equilibradas) que en la cara ms pequea se encuentran dos bolas, y en la mayor, cuatro. Se
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encontrar la cadena en equilibrio? - pregunta Stevin. Si esto es as, sucede un milagro. Cuatro bolas se equilibran por dos! Si esto no fuera as, escribe l, la fila de bolas debera (al ponerse en movimiento) ocupar la misma posicin que antes. Por la misma causa las ocho bolas izquierdas deberan, por ser ms pesadas que las seis derechas, descender, y las seis, subir, de tal manera que las bolas realizaran movimiento ininterrumpido y perpetuo.
Fig. 1.13. Dibujo de la pgina de portada del tratado do 5. Stevin Sobre el equilibrio de los cuerpos As pues, surge una pregunta, la respuesta a la cual se ha sacado a la inscripcin del dibujo, colocado en la pgina de portada El milagro no es milagro (en el idioma flamenco). Stevin, partiendo de la imposibilidad del movimiento perpetuo, afirma que no existe ningn milagro, y que dos bolas equilibran legtimamente a cuatro. l deduce el teorema: Un cuerpo en un plano inclinado se mantiene en equilibrio por la fuerza que acta en la direccin del plano inclinado, y que es tantas veces menor que su peso, en cuantas la longitud del plano inclinado es mayor que su altura.
Fig. 1.14 Equilibrio de los cuerpos en un plano inclinado: a, segn Stevin; b, segn la interpretacin actual
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Si se toman dos cargas G1 y G2 (fig. 1.14,a), la condicin de su equilibrio para los datos del problema de Stevin se escribir as: G1 ab 2 = = G2 bc 1 Cuatro bolas pesan precisamente dos veces ms que dos. Valindose de la terminologa actual, se puede expresar este teorema en una forma ms cmoda (fig. 1.14,b): la fuerza F', que sostiene la carga en el plano inclinado y cuyo valor es igual a la fuerza F, dirigida en sentido opuesto, que tiende a desplazara, se determina (si se menosprecia el rozamiento) por el producto de su peso G por el seno del ngulo ( de inclinacin de plano a la horizontal: F = G sen ( ) Si el plano es vertical, entonces = 90 y sen ( ) = 1, en este caso F = G; si el plano es horizontal, entonces = 0 y F = 0. Stevin, con seguridad, basndose en los innumerables datos prcticos, dedujo una de las leyes ms importantes de la esttica. Aplicando esta ley a los proyectos de mpp parecidos al mostrado en la fig. 1.12 y anlogo a l, es fcil ver que el peso de las partes inclinadas de la correa pesada (o de cargas), suspendidas por la diagonal, no puede ser considerado igual a la fuerza, con la cual ellas giran las ruedas de los motores. Se debe tener en cuenta que esta fuerza es tanto menor, cuanto mayor es la desviacin de la correa (o la cadena con pesas) de la vertical. Si en cada caso concreto se realiza el correspondiente clculo, se aclarar que las fuerzas que actan por ambos lados sobre la rueda (o ruedas) del motor, sern inevitablemente con exactitud iguales. De este modo, Wilkins y Stevin crearon la base cientfica, que permite mostrar la irrealizabilidad de cualquier mpp mecnico. No obstante, la ausencia de la teora general, que muestre la irrealizabilidad de cualquier mpp, conservaba la posibilidad de bsqueda tanto de las nuevas soluciones de mpp, como de fundamentacin de la posibilidad de su existencia. Esto se nota sobre todo al estudiar los mpp magnticos. La ciencia sobre los imanes, a diferencia de la mecnica, se encontraba en estado embrionario; por esta razn, la discusin alrededor de ellos se llevaba a cabo, principalmente, en un plano filosfico general.
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1.4. Los mpp magnticos El primer mpp magntico conocido fue la mquina de Pedro Piligrim (1269), descrita al principio de este captulo (fig. 1.4). Los nuevos tipos de mviles perpetuos magnticos, que aparecieron ms tarde, se basaban, lo mismo que el primero, en la analoga entre la fuerza de la gravedad y la fuerza de atraccin del imn.
Fig. 1.15. Representacin esquemtica de mpp magntico de Johann Tesnerius Semejante analoga era absolutamente natural; ella se apoyaba con los razonamientos filosficos generales; adems, la fuerza de1 imn se poda comparar directamente con la fuerza de la gravedad. Efectivamente, si sobre uno de los platillos de la balanza se coloca un pedazo de hierro, y sobre el otro, una pesa de igual peso, entonces, actuando por abajo sobre el hierro con un imn, se puede determinar su fuerza. Para ello hay que equilibrar de nuevo la balanza, la carga adicional ser igual a la fuerza de atraccin del imn. Semejante medicin fue realizada por Nicols Krebs (1401-1464) conocido por el nombre de Nicols de Cuza (por el pueblo Cuza de Moselle). Precisamente la accin conjunta de dos fuerzas idnticas del imn y de la gravedad- sirvi de base para casi todos los mpp magnticos propuestos despus de Pedro Piligrim. El primero de ellos fue el motor inventado por Juan Tesnerius, arzobispo de Colonia a finales de los aos 50 del s. XVI. El se entreg durante muchos aos al estudio de todo lo que estaba relacionado con los imanes; esto le condujo a la deduccin de que en ninguno de los casos el movimiento perpetuo puede ser alcanzado por ninguno de los mtodos, a excepcin del empleo de la piedra magntica. En la obra sobre la naturaleza de los fenmenos magnticos l expone una instruccin peculiar para aquellos quienes deseen construir un mpp magntico, y da su imagen esquemtica (fig. 1.15). La traduccin del latn de la parte principal de esta instruccin se public en [2.4]. Este curioso documento se merece que se exponga aqu. Coge un recipiente de hierro, a semejanza de cristales cncavos, adornados por fuera con distintos dibujos grabados, no slo para belleza, sino tambin para su ligereza, puesto que cuanto
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ms ligero sea el recipiente, tanto mejor se podr poner en movimiento. Pero l no debe ser transparente, de tal manera que se pueda ver el misterio que en l se encierra. En la parte interior del recipiente debe haber una gran cantidad de pequeos pedacitos iguales pesados de hierro, del grosor de un guisante o de una haba. La rueda dentro del recipiente debe tener igual peso en todas sus partes. El dispositivo en el cual la rueda puede girar, se ha colocado en el centro de tal manera, que l permanece absolutamente inmvil. A l se sujeta un pasador de plata B, en el punto ms alto del cual se encuentra el imn A. Cuando est preparada de este modo la piedra magntica, se le debe dar una forma circular, con esto se determinan los polos. Despus, dejando los polos inmviles, ambas partes opuestas se sierran en el centro en forma de huevo; adems de eso aquellos dos lados deben ser aplastados, con el fin de que la parte baja ocupe el lugar ms bajo y, de este modo, har contacto con las paredes del recipiente, que como si fuera una rueda. Cuando todo esto se ha cumplido, se coloca la piedra en el pasador de tal manera, que el polo norte este algo inclinado en direccin a la banda de hierro, para que la fuerza acte sobre ella no directamente, sino bajo un ngulo determinado. De este modo, cada banda se acercar al polo norte y luego, cuando ella, como resultado de la rotacin de la rueda, pase al lado del polo norte, ella llegar al polo sur, el cual la rechazar, y ella de nuevo ser atrada hacia el polo norte, de tal manera quedar en movimiento. Para que la rueda cumpla su trabajo con mayor rapidez, hay que introducir en el recipiente una piedrecita metlica o de plata E de tal tamao, que entre fcilmente entre las dos bandas. Cuando la rueda sube, la piedrecita cae al lado opuesto, y puesto que el movimiento de la rueda en direccin de la parte ms baja es perpetuo, tambin ser perpetua la cada de la piedrecita entre las dos bandas, dado que ella, a consecuencia de su gravedad, tiende hacia el centro de la Tierra y al lugar ms bajo... Es poco probable que sea posible crear una mquina real a base de semejante documentacin tcnica al estilo de guas alqumicas; el propio arzobispo cientfico, por lo visto, no hizo tal tentativa. Es ms, seguramente no fue l quien invent semejante motor, sino que lo apropi de alguno de sus antecesores. A pesar de la insuficiencia de datos sobre la mquina de Tesnerius, su idea, en general, est clara. Ella consiste en que cada placa de hierro, fijada en la rueda, al principio era atrada hacia el polo norte del imn A, y luego era repulsada en la misma direccin del polo sur, recibiendo de este modo dos impulsos consecutivos hacia un lado. Luego, al girar la rueda, a su lugar llega la siguiente placa, etc. Es interesante el papel de la bolita E, la cual, cayendo peridicamente al girar la rueda de su lado izquierdo al derecho, da, segn la opinin del autor, fuerzas adicionales que ayudan a su giro. De este modo, el autor de Tesnerius representa cierto hbrido del mpp principal (magntico> y auxiliar (mecnico). En la literatura no existen ningunos datos sobre las tentativas de comprobar experimentalmente este dispositivo.
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Fig. 1.16. Mpp magntico de A. Kircher Un mpp magntico an ms interesante fue propuesto por un aficionado a la ciencia, inventor y coleccionista, el jesuita Atanasio Kircher7 (1602-1680). Su motor es extremadamente simple. Como se ve en la fig. 1.16 l consta de un crculo de hierro ABCD, en el cual estn situadas radialmente unas flechas de hierro dirigidas hacia afuera. Este crculo debe girar bajo la accin de cuatro imanes 1, F, G y H, situados en el anillo exterior. Por qu Kircher decidi que el crculo con las flechas girar, no est claro. Todos los inventores anteriores de semejantes motores anulares pretendan crear cierta asimetra, con el fin de provocar una fuerza dirigida por la tangente. A Kircher no le surgieron tales ideas. l razona todava al estilo medieval absolutamente escolstico. El incluso afirmaba seriamente que la fuerza de atraccin del imn aumentar si ste se coloca entre dos hojas de la planta lsatis Sylvatica. Un mpp magntico ms interesante y original fue descrito por el conocido ya por nosotros Wilkins en su libro Una centena de invenciones (1649). El esquema de este motor se representa en la fig. 1.17. Hacia un imn esfrico, situado sobre un montante, conducen dos canales inclinados: uno de ellos el (A) es recto y est colocado ms arriba, y el otro (B) es curvo y est colocado ms abajo. El inventor consideraba que una bola de hierro, colocada en el canal superior, rodar hacia arriba atrada por el imn. Pero como delante del imn en el canal superior se ha practicado un agujero, la bola caer en l, rodar por el canal inferior, y por su parte encorvada saldr de nuevo al canal superior y se mover hacia el imn, y as sucesivamente hasta lo infinito.
l se dedicaba tambin al mpp mecnico, demostrando tericamente a base de la tesis, que con una carga pequea se puede levantar otra ms grande, que semejante motor es posible. Pese al caudal terico no muy profundo Kirclier era un inventor talentoso. Esto lo demuestra el hecho de que l invent la linterna de proyeccin (mgica).
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Fig. 1.17. Esquema del mpp magntico describe en el libro Una centena de invenciones de J. Wilkins Wilkins, quien como ya vimos, lleg a comprender bien los problemas de principio de los mpp mecnicos, result a la altura tambin en este caso. Despus de terminar la descripcin de esta estructura, l escribe: Pese a que esta invencin a primera vista parece posible, un examen detallado mostrar su inconsistencia. La idea principal de Wilkins en este razonamiento se reduce a que si incluso el imn es lo suficiente potente para atraer la bola desde el punto inferior, entonces con mayor razn no la dejar caer a travs del agujero, dispuesto muy cerca de l. Si, al contrario, la fuerza de atraccin es insuficiente, entonces la bola no ser atrada. En principio la explicacin de Wilkins es correcta; es caracterstico que l comprende perfectamente lo rpido que disminuye la fuerza de atraccin del imn al aumentar la distancia hasta l. Posiblemente, Wilkins tuvo en cuenta tambin los puntos de vista del famoso Guillermo Gilbert (1544-1603), mdico cortesano de la reina Isabel de Inglaterra, quien tampoco apoy la idea de este motor. En el libro de Gilbert Sobre el imn, los cuerpos magnticos y el gran imn, Tierra (1600) no slo se da la lista de datos conocidos para aquel tiempo sobre el magnetismo, sino que tambin se describen los nuevos resultados obtenidos en los numerosos experimentos. En el prefacio del libro Gilbert escriba: En el descubrimiento de los enigmas y la investigacin de las causas ocultas de las cosas, de los experimentos precisos y las tesis demostradas se obtienen deducciones ms slidas que de las suposiciones y opiniones incomprens ibles de los filsofos rutinarios. En cunto se diferencia esta clara posicin de los razonamientos del filsofo-arzobispo Tesnerius!
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Fig. 1.18 Mpp magntico perfeccionado del Siglo XX En el siglo XX se hall al fin y al cabo la posibilidad de realizar el dispositivo con la bola que se mueve eternamente por dos canales, que corresponda exactamente por su vista exterior al mpp magntico, descrito por Wilkins. Semejante motor perfeccionado se muestra en la fig. 1.18. El canal superior se fabrica de dos bandas metlicas elctricamente aisladas una de la otra, y en lugar del imn permanente sobre el montante coloca un electroimn. El devanado del electroimn se conecta a un acumulador o a otra fuente de energa elctrica de tal manera, que el circuito se cierre a travs de la bola de hierro, cuando ella se encuentra en el canal superior, haciendo contacto con ambas bandas del mismo. Entonces el electroimn atrae la bola (dibujo izquierdo). Al llegar rodando hasta el agujero, la bola desconecta el circuito, cae y rueda por el canal inferior (dibujo inferior) regresando por inercia al canal superior, etc. Si se esconde el acumulador en el montante (o tender a travs de l sin que se noten los cables para la alimentacin del electroimn desde fuera), y el propio electroimn se coloca en una funda esfrica, se puede cons iderar que est preparado el mpp en funcionamiento. A aquellos, quienes no conocen (o no pueden adivinar) el secreto, este dispositivo ejerce una gran impresin.
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No es difcil ver que en este juguete se ha eliminado precisamente el defecto, indicado por Wilkins, la posibilidad de que la bola se atraer hacia el imn y no caer en el agujero. El imn cesar de actuar precisamente en el momento cuando la bola debe caer en el agujero, y se conecta de nuevo cuando hay que atraer la bola hacia arriba. Semejantes juguetes, que imitan de distintos modos al mpp, en los ltimos aos se han ideado y fabricado en bastante cantidad. Ms abajo, en el cap. 5 se da un apartado especial sobre los seudo-mpp, en el que se examinan distintos dispositivos que se consideran (o se hacen pasar) como mpp. Representa inters otro proyecto ms de mpp magntico propuesto por cierto doctor Jakobus. Como se ve en la fig. 1.19, ste es en esencia un mpp semigravitacional-semimagntico. En el eje CB se ha colocado la rueda E con la cadena AD de bolas pesadas de hierro puesta sobre ella. El imn H, situado a un costado, atrae la cadena hacia un lado, creando asimetra con relacin al eje de la rueda. Por el lado donde est situado el imn habr ms bolas con la particularidad de que parte de estas bolas se encontrarn a mayor distancia del eje. Por todas estas causas, como consideraba el autor crea, que la rueda deber girar. Esto, naturalmente, no suceder. La accin total del imn sobre las bolas, dispuestas tanto por un lado, como por el otro, crear, claro est, unos momentos de fuerza determinados, sin embargo ellos estarn dirigidos hacia lados opuestos y su suma, tomando en consideracin los momentos de las fuerzas de atraccin, siempre ser igual a cero. Ulteriormente fueron propuestos muchos otros mpp magnticos, entre los cuales haba ejemplos muy complicados [2.1-2.6]; algunos de ellos fueron construidos, pero tuvieron la misma suerte que los dems. La idea de uno de semejantes motores magnticos construidos fue expuesta ya al final del s. XVIII. Cierto zapatero escocs de apellido Spens hall una sustancia que apantallaba la fuerza de atraccin y de repulsin del imn. Se sabe incluso que era de color negro. Con ayuda de esta sustancia Spens asegur el funcionamiento de dos mpp magnticos construidos por l. Los logros de Spens fueron descritos por el fsico escocs David Brewster (1781-1868) en la revista francesa Anales de fsica y qumica en el ao 1818. Aparecieron incluso testigos: en el artculo se escribe que el seor Pleifer y el capitn Keiter examinaron estas dos mquinas (fueron exhibidas en Edinburgo) y expresaron su satisfaccin de que por fin el problema de1 mvil perpetuo ya se ha resuelto As! A continuacin, como ordinariamente, no sucedi ninguna clase de actas de introduccin. Hay que sealar, que en el sentido del descubrimiento de la sustancia que apantalla el campo magntico, Spens no hizo nada particular y su polvo negro no hace falta para eso. Es bien conocido que para ello es suficiente una chapa de hierro, con la cual se puede tapar el campo magntico. Otra cosa es crear de este modo un mpp, puesto que para el movimiento de la chapa que apantalla el campo magntico, hay que consumir, en el mejor de los casos, tanto trabajo, cuanto proporcionar el motor magntico. La cantidad total de motores magnticos era menor que la de mecnicos y sobre todo de hidrulicos. Pasemos a estos ltimos.
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1.5. Los mpp hidrulicos La gran atencin que prestaban los inventores de los mpp a las tentativas de utilizar para ellos la hidrulica, claro est, no era casual. Es bien conocido, que los motores hidrulicos estaban ampliamente divulgados en la Europa medieval. La rueda hidrulica serva como base principal de la energtica de la produccin medieval incluso hasta el Siglo XVIII. En Inglaterra, por ejemplo, segn el inventario agrario existan 5000 molinos hidrulicos. Pero la rueda hidrulica se aplicaba no slo en los molinos; poco a poco se comenz a utilizarla tambin para el accionamiento del martillo en los talleres de forja, de los cabrestantes, las trituradoras, los fuelles de forja, mquinas herramienta, sierras mltiples, etc. No obstante, la energtica hidrulica estaba ligada a determinados lugares de los ros. pero, la tcnica requera un motor que pudiera funcionar en todos los lugares donde sea necesario. Por esta razn, era absolutamente natural la idea de un motor hidrulico que no dependiera del ro. Efectivamente, la primera mitad del problema, cmo utilizar la altura del agua, estaba clara. Aqu se acumul la suficiente experiencia. Quedaba la otra mitad del problema: crear esta altura artificialmente. Desde la antigedad ya se conocan los procedimientos para suministrar ininterrumpidamente el agua de abajo arriba. Entre los dispositivos necesarios para esto el ms perfeccionado era el tornillo de Arqumedes. Si se une semejante bomba con la rueda hidrulica, el ciclo se cerrar. Para comenzar hace falta solamente llenar de agua el estanque de arriba. El agua, al bajar de este estanque, girar la rueda, mientras que la bomba, accionada por ella, de nuevo suministrar el agua a dicho estanque. As pues, resulta un motor hidrulico que funciona, por decirlo as, a autoservicio. No necesita ro alguno; l mismo crear la altura necesaria y al mismo tiempo pondr en movimiento el molino o la mquina herramienta.
Fig. 1.20. Esbozo del mpp hidrulico de los cuadernos de Leonardo de Vinci Para un ingeniero de aquellos tiempos, cuando todava no exista la nocin de energa y el principio de su conservacin, en esta idea no haba nada de extrao. Muchsimos inventores trabajaban, intentando ponerlo en la prctica. Solamente algunas grandes inteligencias comprendan que esto es imposible; y uno de los primeros entre ellos fue el genio universal, Leonardo de Vinci. En sus cuadernos se encontr el bosquejo de un mpp hidrulico (fig. 1.20). La lnea horizontal abajo del dibujo muestra el nivel de agua en el tanque, del cual la mquina toma el agua. La mquina consta de dos dispositivos giratorios enlazados entre s A y B, entre los
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cuales se ha colocado un vaso lleno de agua. El dispositivo A representa un tornillo de Arqumedes, que suministra el agua del tanque inferior al vaso. El dispositivo B gira, accionado por el agua que cae del vaso, y gira la bomba A, el tornillo de Arqumedes; el agua usada se vierte de nuevo al tanque. Leonardo, en lugar de la rueda hidrulica, conocida entonces, utiliz la turbina de agua, haciendo de paso una de sus invenciones. Esta turbina, la bomba invertida, es el tornillo de Arqumedes. Leonardo comprendi que si se vierte agua sobre la rueda, ella girar por s sola, transformndose de bomba hidrulica en turbina. A diferencia de sus contemporneos y los futuros inventores de los mpp hidrulicos de este tipo (motor hidrulico + turbina hidrulica) Leonardo saba que ello no podr funcionar. Al agua, en la cual no hay diferencia de niveles, l la llam muy metafrica y exactamente agua muerta. l comprenda que el agua cayente puede en el caso ideal elevar la misma cantidad de agua al nivel inicial y nada ms; ella no puede realizar ningn trabajo suplementario. Para las condiciones reales las investigaciones del rozamiento realizadas por l dieron razn para considerar que incluso esto no se alcanzar, puesto que del esfuerzo de la mquina hay que restar lo que se pierde en el rozamiento en los apoyos. Entonces, Leonardo fulmin la sentencia definitiva: es imposible poner en movimiento el molino con ayuda del agua muerta. Esta idea sobre la imposibilidad de obtener trabajo de la nada (por ejemplo, del agua muerta) fue desarrollada ms tarde por R. Descartes y otros pensadores; en resumidas cuentas ella condujo al establecimiento del principio general de conservacin de la energa.
Fig. 1.21. Motor hidrulico tipo Pero, todo esto sucedi mucho ms tarde. Mientras tanto, los inventores de los mpp hidrulicos elaboraban nuevas y nuevas variantes, explicando cada vez sus fracasos por unas u otras faltas particulares.
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Fig. 1.22. Motor hidrulico para el accionamiento de una piedra de afilar Como ejemplo clsico de un mpp hidrulico puede servir la mquina mostrada en la fig. 1.21. Una variante ms compleja de semejante motor (fig. 1.22), utilizado para fines prcticos, ha sido cogida del libro de G. Becker Nuevo teatro de mquinas editado en Nuremberg en 1661. Este motor, destinado para hacer girar una piedra de afilar, fue propuesto por el italiano Jacobo de Strada en el ao 1575 (por otras fuentes en 1629). Del depsito de agua inferior S la bomba helicoidal O con un pin que se pone en movimiento con ayuda de la rueda dentada R, trasiega el agua a la bandeja superior. De aqu el agua se vierte a la rueda C, la cual, por intermedio del rbol D, pone en movimiento la piedra de afilar. Por intermedio de un sistema complejo de transmisiones (tornillo sin fin y las ruedas dentadas E, G, L y R) la rueda C pone tambin en movimiento la bomba O. Para la uniformidad del movimiento en el rbol vertical se ha establecido el volante K. El autor est tan convencido de que al flujo A el agua se suministra con exceso y que bastar para todas las necesidades, que por el tubo P vierte parte de la misma para humectar la piedra de afilar, a la cual trabaja el afilador. Aqu se ha hecho todo lo que puede ser previsto por un constructor experimentado. Pero, en la mquina llamada por l arte de giro y rotacin con doble transmisin, no se ha tomado en cuenta solamente una circunstancia: la bomba nunca podr elevar tanta agua, como necesita la rueda de trabajo. El experimento mostraba cada vez precisamente este hecho. Uno de los artificios para superar las dificultades, consista en obligar al agua a elevarse (y verterse) en menor diferencia de alturas. Para ello se prevea un sistema en cascada de varias bombas y ruedas de trabajo unidas en serie. Semejante mquina, descrita en el libro de 3. Wilkins ya conocido por nosotros, se muestra en la fig. 1.23.
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Fig. 1.23. Mpp hidrulico en cascada tri-escalonado con un tornillo de Arqumedes La elevacin del agua se realiza por medio de una bomba de hlice, compuesta por el tubo inclinado AB, en el cual gira el rotor LM, mostrado ms abajo aparte. ste se pone en movimiento por tres ruedas de trabajo H, 1 y K, sobre las cuales el agua se suministra desde tres vasos dispuestos en cascada E, F y G. En la valoracin de este motor Wilkins, lo mismo que en la apreciacin de los casos descritos anteriormente, estuvo a la altura debida. l no slo rechaz este motor por razonamientos generales, sino que incluso calcul que para la rotacin de la espiral se requiere tres veces ms agua, que la que ella suministra hacia arriba. Sealemos que Wilkins, lo mismo que muchos de sus contemporneos, comenz a dedicarse a la mecnica e hidrulica con las tentativas de inventar el mvil perpetuo. Un ejemplo ms que estimula la accin del mpp-1 a la ciencia de aquellos tiempos. La primera vez que yo pens en esta invencin, yo me detuve con fuerza de no chillar, lo mismo que Arqumedes, eureka. Me pareci que por fin se encontr un medio fcil de realizar el mvil perpetuo - escriba l en 1684, recordando sus tentativas de crear un mpp hidrulico con auxilio de una rueda hidrulica y del tornillo de Arqumedes para la elevacin del agua. Sin embargo, bajo la influencia de los fracasos experimentales l encontr fuerzas para realizar el anlisis terico y pasar de las fantasas sin fundamento al anlisis cientfico. Wilkins dio la primera clasificacin de los mtodos de construccin de los mviles perpetuos: 1) con ayuda de la extraccin qumica (estos proyectos no llegaron hasta nuestros das); 2) con ayuda de las propiedades del imn; 3) con ayuda de las fuerzas de la gravedad. El refera los mpp hidrulicos (con absoluta razn) al tercer grupo. En resumen Wilkins escribi clara y unvocamente Yo he sacado la conclusin de que este dispositivo es incapaz de funcionar. Este aficionado a la ciencia, epscopo, dio en el siglo XVII
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un digno ejemplo de cmo hay que vencer los errores y hallar la verdad. Si a l le hubiesen seguido los inventores diplomados de los mpp del siglo XX ! Entre otros mpp hidrulicos cabe sealar la mquina del jesuita polaco Stanislav Solski, quien para poner en movimiento la rueda de trabajo haca uso de un cubo con agua. En el punto superior la bomba llenaba el cubo, ste descenda, girando la rueda, en el punto inferior el cubo se volcaba y vaco suba; luego el proceso se repeta. Cuando el padre demostr esta mquina en Varsovia (1661) al rey Casimiro le gust mucho. No obstante, incluso los xitos profanos de los inventores titulados no podan ocultar el hecho de que los mpp hidrulicos del sistema bomba rueda hidrulica en la prctica no funcionaban. Hacan falta nuevas ideas, valindose de las cuales se pudiera elevar el agua desde el nivel inferior al superior sin gasto de trabajo, sin emplear la bomba mecnica. Y semejantes ideas aparecieron, tanto a base de la utilizacin de los fenmenos ya conocidos, como en relacin con los nuevos descubrimientos fsicos.
Fig. 1.24. Principio de funcionamiento de un mpp hidrulico de sifn: a; un sifn corriente; b, sifn inverso con el codo superior ensanchado La primera de las ideas, la cual hay que recordar, es el empleo del sifn. Este dispositivo, conocido ya desde tiempos antiguos (se menciona por Hern de Alejandra), se utilizaba para la transfusin del agua o aceite de un recipiente, ubicado ms arriba, a otro, dispuesto ms abajo (fig. 1.24,a). La ventaja de semejante dispositivo simple, que se usa hasta hoy da, consiste en que se puede tomar el lquido del recipiente superior por arriba, sin hacer orificios en su fondo o paredes. La nica condicin del funcionamiento del sifn es el llenado total previo del tubo con lquido. Por cuanto entre los vasos superior e inferior existe diferencia de niveles, la altura de la columna de lquido en el codo largo del tubo es mayor que en el corto en la magnitud H. Naturalmente, el lquido pasar por gravedad del vaso superior al inferior. Surge la pregunta: cmo se puede utilizar el sifn para la elevacin del agua, si la destinacin es al contrario, el vaciado del agua? Sin embargo, precisamente semejante idea paradjica fue expuesta cerca del ao 1600 y descrita en el libro Nuevo teatro de mquinas y obras (1607) por el arquitecto urbano de Padua (Italia) Vitorio Zonca.
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Fig. 1.25. Mpp hidrulico de sifn de Zonca para el accionamiento de un molino Ella consista en hacer el codo superior del sifn, el corto, ms grueso, de mayor dimetro (D > d), como se muestra en la fig. 1.24, b. En este caso, consideraba Zonca, el agua en el codo izquierdo, el grueso, a pesar de su menor altura superar al agua en cl codo delgado y el sifn la atraer en direccin contraria, del vaso inferior al superior. l escriba: La fuerza que se manifiesta en el codo grueso atraer lo que entra por el codo ms estrecho. A base de este principio deba funcionar el mpp de Zonca, mostrado en la fig. 1.25. El sifn tomaba el agua del depsito de agua inferior a la derecha al tubo estrecho (codo derecho del sifn); el agua se vaciaba del tubo ancho (el codo izquierdo del sifn) a un vaso situado a un nivel ms alto que el depsito de agua, de donde se suministraba a la rueda hidrulica y se vaciaba de nuevo al depsito de agua. La rueda giraba, por intermedio de un rbol, la piedra molar del molino. Esta mquina peculiar, naturalmente, no poda funcionar, puesto que conforme a las leyes de la hidrulica la direccin de movimiento del liquido en el sifn depende solamente de las alturas de las columnas de lquido y no depende de sus dimetros. Sin embargo, en los tiempos de Zonca los prcticos no tenan una idea clara sobre esto, a pesar de que en los trabajos de Stevin de hidrulica ya se resolvi el problema sobre la presin en el lquido. l mostr (1586) la paradoja hidrosttica: la presin en el lquido depende solamente de la altura de su columna, y no de su cantidad. Esta tesis se hizo ampliamente conocida ms tarde, cuando semejantes experimentos fueron realizados de nuevo y ms ampliamente por Blas Pascal (1623-1662). Pero tampoco stos fueron comprendidos por muchos ingenieros y cientficos, quienes, lo mismo que antes, consideraban que cuanto ms ancho es el vaso tanto mayor es la presin del lquido contenido en l. A veces, incluso las personas que trabajaban en la lnea principal de la ciencia y tcnica contemporneas a ellos eran vctimas de semejantes errores. Como ejemplo puede servir el propio Dionisio Papin (1647-1714), inventor no slo de la caldera de Papin y la vlvula de seguridad, sino que tambin de la bomba centrifuga, y lo principal, de las primeras mquinas a vapor con cilindro y mbolo. Papin incluso estableci la dependencia de la presin del vapor de la temperatura y mostr cmo obtener, a base de esto, vaco y presin elevada; El era discpulo
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de Huygens, mantena correspondencia con Leibniz 8 y otros grandes cientficos de su tiempo, era miembro do la Sociedad Real de Inglaterra y la Academia de Ciencias de Npoles. Y esta persona, quien, con pleno derecho, se considera un eminente fsico y uno de los fundadores de la termoenergtica moderna (como el creador de la mquina a vapor), trabaja tambin en la creacin del mvil perpetuo! Es ms, l propone un mpp, el error del principio del cual era absolutamente evidente para la ciencia de aquel tiempo. El publica este proyecto en la revista Trabajos filosficos (Lo ndres, 1685). La idea del mpp de Papin es muy simple, es en esencia el tubo de Zonca puesto patas arriba (fig. 1.26). Por cuanto en la parte ancha del vaso el peso del agua es mayor, su fuerza deber sobrepasar la fuerza del peso de la columna estrecha de agua en el tubo delgado C. Por esta razn el agua se verter continuamente del extremo del tubo delgado al vaso ancho. Slo queda colocar por debajo del chorro una rueda hidrulica y el mpp estar preparado!
Fig. 1.26. Modelo del mpp hidrulico de D. Papin Es evidente que en realidad no ser as, la superficie del lquido en el tubo estrecho se establecer a un mismo nivel que en el grueso, lo mismo que en cualesquiera vasos comunicantes (as como en la parte derecha de la fig. 1.26). La suerte de esta idea de Papin fue la misma que la de otras variantes de mpp hidrulicos. El autor nunca ms volvi a ella, dedicndose a una tarea ms til, a la mquina de vapor. La historia de la invencin de D. Papin sugiere la pregunta que surge constantemente al estudiar la historia de los mpp: cmo explicar la extraordinaria ceguedad y la extraa manera de actuar de muchas personas bastante instruidas y, principalmente, talentosas, que surga cada vez que la cosa se refera a la invencin de los mpp? Volveremos a esta pregunta en lo sucesivo. Si continuamos la conversacin sobre Papin, es incomprensible tambin otra cosa, adems de que l no toma en consideracin los ya conocidos principios de la hidrulica. Pues, en este tiempo l ocupaba el puesto de tutor temporal de los experimentos en la Sociedad Real de Londres. Papin poda comprobar fcilmente durante su prctica experimental la idea del mpp propuesta por l (lo mismo que comprob otras de sus proposiciones). Semejante experimento es fcil de realizar en media hora, incluso sin disponer de las posibilidades del tutor de los experimentos. l no hizo esto, y mand el artculo a la revista sin comprobar nada. Una paradoja: un eminente cientfico experimentador y terico publica un proyecto que contradice a la teora ya establecida y no es comprobado experimentalmente ! Este
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Quien precisamente le dict a D. Papin la idea de combinacin del mbolo con el cilindro.
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ejemplo, no es nico. Ms tarde, incluso hasta nuestros tiempos, tropezaremos con casos del mismo gnero no menos paradjicos. Ms tarde fueron propuestos muchos mpp hidrulicos con otros procedimientos de elevacin del agua, en particular capilares y por mecha (lo que, propiamente, es lo mismo) [2.4-2.6]. En ellos se propona. elevar el lquido (agua o aceite) del vaso inferior al superior por un capilar o mecha humectado. Efectivamente, se puede elevar el lquido por este procedimiento a una altura determinada, pero las mismas fuerzas de tensin superficial, que determinaban la elevacin, no permitirn al lquido escurrir de la mecha (o el capilar) al vaso superior. Al final de este prrafo examinaremos un mpp ms, bastante original, propuesto por una persona no menos eminente que D. Papin, por el matemtico Juan Bernoulli (1667-1748), uno de los tres famosos cientficos, pertenecientes a esta familia. La idea del motor se basa en la ut ilizacin de fenmeno de la smosis.
Fig. 1.27. Mpp osmtico de Juan Bernoulli: a, equilibrio; b, rebose del lquido; 1, agua; 2, tabique (membrana); 3, solucin de sal La smosis (en griego empujn, presin) surge cuando dos lquidos diferentes estn separados por el llamado tabique semi-permeable. Semejantes tabiques son permeables para una sustancia, pero impermeables para otra. Son conocidos desde tiempos muy remotos. La vejiga de los animales, por ejemplo, deja pasar el agua, pero no deja pasar la sal y el azcar. Si se arma el dispositivo mostrado en la fig. 1.27, a, y en el vaso interior, sumergido en agua, se echa una solucin, por ejemplo, de sal, el agua se infiltrar al vaso interior. El nivel en el tubo aumentar hasta que la presin de la solucin en el fondo del tubo se haga igual a la llamada presin osmtica. Esta presin, determinada para cada solucin, impide la penetracin ulterior del agua a travs del tabique; en el tubo se establece un nivel determinado h. En esto se manifiesta la smosis. Precisamente ella determina el hinchamiento de las semillas sumergidas en el agua, la elevacin del agua del suelo por los troncos de los rboles y muchos otros procesos biolgicos. Bernoulli consideraba que la presin osmtica se puede utilizar para la elevacin continua del agua del nivel inferior al superior. l se basaba en su teora del origen del agua de ro de la de mar. Segn su opinin, el agua salada de mar, al pasar por las capas de tierra, que dejan pasar el agua (pero que no dejan pasar la sal), se transforma en la dulce, se eleva y corre de nuevo al mar en forma de ros. Semejante circulacin constante del agua representaba en s un evidente perpetuum mobile naturae, por eso era absolutamente natural la idea de crear el correspondiente ppm artifcae.
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De este modo, hablando en el lenguaje moderno, Bernoulli consideraba la capa superior del suelo como tabique semipermeable; pero incluso si ella tuviera esta propiedad, el agua dulce se infiltrara al mar, y no al contrario. (El agua de mar, como es conocido, se destila mediante la evaporacin y llega a los ros a travs de la atmsfera en forma de precipitaciones.) Es fcil mostrar que la presin osmtica no puede ser utilizada para la elevacin del agua en el mpp hidrulico. Hagamos as como propona Bernoulli: cortemos el tubo del vaso interior a la altura h1 < h (es decir, por debajo del nivel h, que se asegura por la presin osmtica). Entonces el agua correr verdaderamente del nivel superior al inferior (fig. 1.26, b). Al parecer, se ha alcanzado el objetivo, el agua fluir eternamente. Pero es temprano alegrarse, el chorro de lquido que fluye disminuye poco a poco y al cabo de cierto tiempo se agotar totalmente. Se explica esto simplemente, es que se vierte no agua pura, sino una solucin de sal. Poco a poco la solucin en el vaso interior se diluir con el agua pura que penetra a travs del tabique, y en el vaso exterior, se salificar. Cuando se igualen las concentraciones de la solucin en ambos lados del tabique, todo el sistema alcanzar el equilibrio y el proceso cesar, la solucin salina se har igual al agua muerta, sobre la que escriba Leonardo de Vinci. Para que se reanude el proceso de smosis, hay que salar continuamente la solucin en el vaso interior, y en el vaso exterior, al contrario, destilara. Pero entonces ya no ser un mpp, sino que un motor de sal peculiar, el cual debe ser alimentado continuamente con sal y agua dulce (lo mismo que el motor trmico con combustible y aire). Hemos examinado brevemente la situacin histrica que determin la denominacin y el desarrollo de las ideas de los mpp, los tipos principales de los mviles perpetuos, as como la discusin entre sus partidarios y contrarios. Todo esto se refiere al perodo cundo la nocin sobre la energa y su conservacin o no exista total mente, o solamente se formaba con arreglo a la mecnica. Sin embargo, esta consideracin ser incompleta si no se refleja en ella la historia del mvil perpetuo de Ernesto Bessler (Orfireus) y los acontecimientos relacionados con ella. sta tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVIII y, en realidad, finaliza el primer perodo de la historia de los mpp. En l se reflejaron como en un espejo los aspectos tcnicos, cientficos e incluso psquicos de la historia de los mpp, muchos de ellos conservaron su significa do hasta nuestros tiempos.
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1.6 Orfireus, el mpp y Pedro I La historia del mvil perpetuo de Bessler-Orfireus se da en una u otra forma en casi todos los libros y artculos sobre los mpp. Nosotros tambin la expondremos con ciertos complementos, no tanto por su inters 9 , como por su carcter aleccionador. Representa en s el modelo clsico de todo el ciclo vital de los mpp, desde las ideas y las grandes esperanzas a travs de la construccin de la mquina, las tentativas de su reglaje y hacerla funcionar hasta el fracaso inevitable. En este ciclo, as como en la escena, intervienen tambin personas muy distintas: el protagonista principal, inventor, quien al principio prometa mucho como cientfico e ingeniero y al final se hizo falsificador y aventurero; grandes cientficos, quienes rechazaban desde el umbral la posibilidad de crear el mpp, y cientficos de menor importancia, quienes consideraban que ste es absolutamente posible, y quienes apoyaban al inventor; y sus ayudantes y colaboradores; y los altos protectores del inventor, quienes disponan de recursos y poder... Por fin, con esta historia est relacionada una persona tan poderosa como el Emperador Pedro 1, quien segua con mucha atencin las novedades de la ciencia y tcnica europeas. La Joven Rusia necesitaba motores para las empresas mineras y metalrgicas que se desarrollaban. Naturalmente, Pedro 1 se interes por el motor de Orfireus. Comencemos por la biografa breve del personaje principal de esta historia, Ernesto Bessler. Naci en Alemania (Sajonia) en 1680, muy pronto manifest notables capacidades y, pese a su procedencia campesina, ingres en el gimnasio. El manifestaba especial inters por las matemticas y la mecnica. Antes de terminar la escuela el joven Ernesto empez a peregrinar por los estados de Alemania y Austria-Hungra, dominando con bastante xito las ms diversas profesiones, desde relojero y armero hasta alquimista, astrlogo y mdico. En este sinuoso camino l, as como el hroe de una novela picaresca, se encuentra con las personas ms distintas, soldados y artesanos, sacerdotes y msicos, mdicos y alquimistas..... Su destino se forma de distinta maneras unas veces cae en la miseria y pasa hambre, otras adquiere una fortuna y vive a lo grande. Por fin, despus de adquirir en las peregrinaciones experiencia y conocimientos en distintas profesiones, Bessler a los treinta aos de edad comprendi que ya era hora de asentar el pie y ocupar un puesto firme en la sociedad. Para hacer carrera, una persona de las capas inferiores de la sociedad deba responder como mnimo en aquellos tiempos a tres condiciones: un nombre sonoro, que no recuerde el bajo origen campesino; una base material slida y, por fin, una idea fructfera, elaborando la cual, se pueda lograr riqueza, gloria y apoyo en los crculos aristocrticos superiores. Lo ms fcil de todo era el nombre sonoro. El hijo de un campesino se convirti en la persona sabia de Juan Orfireus (Orphos significa en griego alto). Una base material considerable l la adquiri por un procedimiento bastante conocido, se cas con una heredera rica. Pero esto no fue una historia banal, sino que transcurri con bastante romanticismo. En la pequea ciudad de Aunaberg el doctor Orfireus cur a la hija del mdico urbano de esta ciudad Schumann (que ms tarde se hizo alcalde) y recibi como recompensa no slo su mano y corazn, sino que tambin una dote considerable. La eleccin de la idea fructfera para mostrarse y manifestar sus posibilidades, se determinaba tanto por el comps del tiempo, como tambin por el trozo anterior de la biografa de BesslerOrfireus. Todo el s. XVII y sobre todo el comienzo del s. XVIII se caracteriza justamente como
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Ella puede servir de un excelente fundamento para una novela histrica, una pieza e incluso una comedia musical. La literatura, as como la dramaturgia musical, prestan gran atencin a la historia, a pesar de que los cientficos e inventores figuran en ella con menos frecuencia de lo que se merecen. Este reproche se refiere principalmente a los compositores. Solamente J. Offenbach dio un excelente ejemplo con su pera cmica Doctor Ox con el argumento de la novela de ficcin cientfica de J. Verne
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el siglo de oro de los mpp. ste era un tiempo cuando se combinaban peculiarmente dos factores necesarios para ello. Por un lado, la necesidad de un motor universal econmico se hizo ya la necesidad imperiosa de la sociedad 10 y las bsquedas del mismo se llevaban a cabo en todas las direcciones; por otro lado, el principio de conservacin de la energa todava no se haba formulado y no exista la prohibicin general cientficamente argumentada de la creacin de los mpp. A esto hay que aadir el inters hacia la ciencia, que se difunda cada vez ms ampliamente en el siglo de instruccin y que penetr incluso en los salones aristocrticos y que se hizo una moda peculiar. Si se toma todo esto en consideracin, se liar evidente el porqu tantas personas tendan a distinguirse precisamente en el campo de la creacin de mpp. Juan Orfireus tena todas las razones para considerar que sus posibilidades para ser aqu uno de los ms destacados eran bastante grandes. l era joven, enrgico, instruido y, por fin, dominaba bien distintos oficios. Y Orfireus se dedic al mvil perpetuo. Sealemos, antes de ir ms adelante, una circunstancia importante. No existen pruebas serias de que Bessler desde el principio, como escriben muchos autores, era un granuja y que se dedicaba al mvil perpetuo solamente para hacer carrera, engaando a la gente. Esta suposicin es poco probable aunque sea por el hecho de que para ello l deba ser ya al principio de su carrera ms listo y adelantado que las personas de su poca, es decir, deba encontrarse al nivel de aquellos pocos eminentes fsicos, quienes ya entonces comprendan la imposibilidad de realizar el mpp. Asegurndose las condiciones para el trabajo y eligiendo su direccin, Bessler-Orfireus ya en el ao 1712 construy el primer modelo de mpp. La estructura del motor qued desconocida. Los pocos testigos oculares confirmaban distintas cosas, unos se admiraban, otros dudaban. El autor, poco tiempo despus, destruy l mismo el modelo. En 1715, al trasladares con su esposa a Merseburgo, Orfireus construy el segundo ya una mquina grande e incluso la present a la comisin de especialistas. En la composicin de la comisin entraba el fsico y filsofo Cristian Wolf (el futuro maestro de Lomonsov). A pesar de que el inventor no permiti a los miembros de la comisin examinar su estructura interior (incluso por un pago especial), la comisin le entreg un documento de que su mvil perpetuo afortunadamente inventado gira a la velocidad de 50 r.p.m. y eleva una carga de 40 libras a la altura de 5 pies. En la conclusin de la comisin no haba datos algunos sobre la estructura del motor y por qu l funcionaba, su estructura qued desconocida. A pesar de esto (o puede ser que a consecuencia de esto) C. Wolf habl as de la mquina: algo digno de admiracin. El propio Orfireus para explicar el asunto public Descripcin detallada de la afortunada invencin del mvil perpetuo junto con su representacin exacta. En qu grado es exacta esta representacin, se puede juzgar por la fig. 1.28.
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En una patente inglesa (del 9.11.1635) sobre esto se deca con precisin jurdica: Ella (la patente) se refiere al arte de crear mquinas, las cuales, puestas una vez en marcha, funcionarn realizando sus movimientos eternamente y adems sin la aplicacin de fuerza alguna: del hombre, el caballo, el viento, el ro o una fuente, y al mismo tiempo realizarn distintos trabajos para el bienestar y el florecimiento del estado.
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Fig. 1.28. Reproduccin exacta de la invencin afortunada de Orfireus De una u otra manera, pero el objetivo fue alcanzado: el ruido y las discusiones alrededor de la mquina provocaron el inters hacia ella tanto entre la sociedad cientfico-tcnica, como entre el amplio pblico. Se expresaban las ms distintas opiniones. Cristian Wagner, abogado y matemtico de Leipzig, con la desconfianza propia de su primera profesin afirmaba que dentro de mquina se hallaba un rbol oculto (un asado) que se pona en movimiento desde fuera. Aproximadamente de la misma manera opinaba Andrs Grtner: l supona que la mquina se pona en movimiento por una persona oculta, quien tiraba de una cuerda. Grtner incluso propuso hacer una apuesta de 1000 tleros, de que el desenmascarara a Orfireus. Otro escptico, Juan Barliach, incluso public un dibujo, en el cual se muestra cmo se haca esto (fig. 1.29). Es caracterstico que ni uno de los escpticos dudaba de que, en principio, el mpp se puede construir; se criticaba solamente el modelo dado de mquina (el propio Grtner construa mviles perpetuos). Entre los cientficos alemanes solamente G. Leibniz desmenta ya entonces sin reservas la posibilidad de crear el mpp. El xito engendr en Orfireus el espritu de codicia: l fij en la mquina una hucha, para coger dinero de los numerosos visitantes (para fines de caridad). Pero, el consejo municipal de la ciudad de Merseburgo tampoco qued indiferente y someti al inventor a un impuesto diario de 6 pfennigs, con lo cual le ofendi gravemente. Entre tanto, la fama de Orfireus se difunda. En 1716 Carlos, el landconde de Hesse-Cassel, quien manifestaba inters por las ciencias, invit a Orfireus a su casa. Aqu, una vez instalado en el castillo Weisenstein y de recibir el cargo de consejero de la provincia, el inventor comenz a construir el tercer modelo de su mpp. Un ao ms tarde la mquina estaba preparada, y el 12 de noviembre de 1717, en presencia de la comisin cientfica, de la cual formaban parte el fsico Wilhelm Gravesande de Leyden (Holanda) (1648-1742) y el arquitecto Emmanuel Fischer de Gerlach11 , el motor se puso en marcha en un local especial, escogido por el landconde en el castillo cerca del apartamento de Orfireus. La comisin decidi comprobar fundamentalmente la mquina: el cuarto fue sellado
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Es significativo que Fischer se encontraba en Gerlach, para vigilar por la construccin de la mquina a vapor. El trabajo en la creacin del motor universal se llevaba a cabo simultneamente en dos direcciones tan distintas. A veces suceda que con ellas estaban enlazadas unas mismas personas. Recordemos aunque sea el caso con D. Papn.
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para dos semanas. Despus de terminar el plazo se quit el sello y el landconde, al entrar con su comitiva al cuarto, descubri que la rueda giraba con la misma velocidad que dos semanas atrs. El experimento fue continuado; el cuarto fue sellado de nuevo primero para 40 das, y luego para 60 das ms. El resultado fue el mismo. A Gravesande, lo mismo que a Wolf, no se le permiti examinar detalladamente la rueda; sin embargo, la examin por fuera. Representaba un tambor vaco de 12 pies de dimetro y cerca de 14 pulgadas de anchura, confeccionado de tablillas de madera cubiertas con tela opaca encolada. El tambor estaba encajado sobre un eje grueso (de cerca de 6 pulgadas de dimetro), en los extremos del cual se encontraban unas conteras de hierro de 3/4 de pulgada de longitud cada una, colocadas sobre cojinetes, en los cuales giraba dicho eje.
Fig. 1.29. As se imaginaba Johann Barliach la fuente del movimiento de mpp de Orfireus
Gravesande en su carta a Newton (1721) menciona la mquina de Orfireus como algo bastante extraordinario, pero que merece su estudio ulterior. Sea como sea, la comisin dio una resea positiva, por cuanto nada por fuera de la rueda contribuye a su movimiento. El landconde le dio al inventor un documento, an ms ponderable que cualquier resea cientfica. En l se hablaba de que con su palabra justa de prncipe el landconde atestigua que el mpp de Orfireus no se pone en movimiento ni con fuerza ni ayuda exteriores, no depende de ninguna espiral a la que se le d cuerda por dentro y de ninguna clase de ruedas, y que merced a las casi innumerables investigaciones sta es la mquina ya hace mucho buscada y deseada o el llamado mvil perpetuo totalmente artificial... y es una rueda autopropulsada, la cual merced a su fuerza interna artificial de movimiento, puede moverse el tiempo, necesario para que en su estructura interior disminuya, se destruya, se rompa, explote, se estropee o se desgaste algo. El landconde le regal al consejero comercial y matemtico Orfireus un privilegio notable, que inclua una casa, el patio y recursos. ste fue el punto culminante de la carrera de Orfireus. Para fortalecer sus posiciones, Orfireus public l mismo una obra (en dos lenguas: latn y alemn) El clebre mvil perpetuo de Orfireus. Este libro de 200 pginas es muy interesante; mucho de lo que se encontr en l en el sentido del estilo y el enfoque a la ciencia, se repite en distintas formas en las obras de otros inventores de mpp ms tarde y sus partidarios (a pesar de que es poco probable que ellos conocieran la obra de Orfireus). El libro comienza con una dedicatoria, llamada acertadamente en [2.4] de cuatro pisos. El autor dedica el libro a Dios, al pblico, a la gente cientfica y a s mismo. La descripcin del motor es muy breve e incomprensible; menos comprensible an es el dibujo (fig. 1.30) que lo representa: una rueda, un tubo, un balde y un vaso con agua. Es un enigma cmo todo esto est mutuamente relacionado y por qu funciona. En este apartado no existe ninguna clase de argumentos y de nuevas ideas. Mientras tanto, la parte restante del libro est dedicada a la polmica con los oponentes (mejor dicho, contrarios). Los procedimientos, utilizados por l en este libro, viven hasta hoy da; en adelante veremos que ellos forman parte del armamento de los buscadores contemporneos del movimiento perpetuo. Se han reunido minuciosamente todas las opiniones en pro (o las que pueden contarse como tales); se exponen detalladamente y con estimacin a sus autores. Al contrario, en direccin a sus contrarios se escriben palabras feas sin ninguna tentativa de discutir seriamente con ellos. Es imposible sacar nada concreto de todo esto. Mientras Orfireus disfrutaba de su gloria y derrotaba por escrito a sus oponentes, el rumor sobre su mquina se difunda por toda Europa y lleg en el occidente hasta Inglaterra y en el oriente
Patricio Barros Antonio Bravo
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hasta Rusia. Los ingleses se interesaban por el precio, pero no la compraron; por lo visto no se conservaron los detalles de estas negociaciones.
Fig. 1.30. La nueva variante triunfante del mpp de Orfireus En Rusia, como ya dijimos, Pedro I tambin se interes por el motor de Orfireus; pues si sus datos corresponden al reclamo, entonces esta mquina podra prestar gran utilidad. Pero Pedro I era un hombre de estado sabio y experimentado; a l no le gustaba tomar decisiones no argumentadas y no tiraba el dinero para proyectos frvolos. Pedro le encarg en 1715 al canciller A. I. Osterman reunir los datos sobre la mquina de Orfireus. El informe de Osterman no satisfizo al zar. Por esta razn, cuando l mando a Europa al bibliotecario Schumacher con una serie de tareas relacionadas con la adquisicin de literatura cientfica, muestras para el museo de antigedades y obras de arte, le encomend tambin reunir informacin sobre el motor de Orfireus. Schumacher, a pesar de no ser una persona demasiado cientfica 12 , vala para cumplir los encargos del Emperador; l era corts, enrgico, conoca las lenguas europeas y se distingua por su escrupulosidad y exactitud. Pedro le abasteci a Schumacher de una instruccin detallada por escrito de 13 puntos. Entre la inmensidad de encargos (visitar la Academia de Ciencias de Pars y mostrar all el mapa del mar Caspio y otros materiales; invitar a Rusia a distintos cientficos; traer un maestro que pueda realizar experimentos y confeccionar los instrumentos necesarios para stos, comprar libros, etc.), haba tambin referentes a Orfireus. Hablar con Orfireus sobre el mvil perpetuo y si es posible, que el seor Wolf d su opinin sobre la utilidad de este mvil. El amplio informe de Schumacher a Pedro I sobre su comisin de servicio a Europa se conserv [2.17]. E] prrafo 7 est totalmente dedicado a las negociaciones con Orfireus. Comienza con la exposicin de cmo se cumplieron los deseos del Emperador:
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Ms tarde Seliumacher se hizo asesor y director de la Academia de Ciencias, diriga la seccin de economa. Distinguindose ms por su agilidad que por la comprensin de las tareas de la Academia, le produjo a sta mucho dao. En particular, se conoce cunta sangre le quem a M. V. Lomonosov. Pero todo esto sucedi ya despus de la muerte de Pedro I
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Antes de hablar con el inventor del mvil perpetuo Orfireus, yo habl sobre este asunto con el seor profesor Wolf y le expliqu el alto propsito de Su Majestad Imperial, de que pese a que en beneficio de toda la nacin de buena gana designara cierta suma, no obstante, no desea tirarla intilmente. Por esta razn, le ped que me comunicara sinceramente su opinin sobre esto. Wolf no rechaz en principio la posibilidad del mpp. l contest con bastante precaucin: Aunque Orfireus construy una rueda que gira sin ayuda de fuerza exterior y atrae hacia s cosas pesadas, sin embargo es imposible decir si es un mvil perpetuo y si prestar un gran servicio al pueblo, por cuanto no se puede ver su estructura interior. Por esta razn Wolf le aconsej a Schumacher hablar con Orfireus, ver la mquina y relatar sobre lo que vio. Despus de esto Wolf prometi dar su opinin por escrito. Luego en el informe se describe detalladamente la historia de las conversaciones con Orfireus (esto sucedi en 1721). Schumacher ya no lo encontr en Cassel y Weisenstein, puesto que antes de su llegada el inventor destruy l mismo su mquina. Schumacher describe esta historia de la siguiente manera: El seor landconde invit al seor Gravesande de Leyden para que le demostrase experimentos fsico-matemticos y tuvieron una discusin sobre si era verdaderamente la rueda de Orfireus un mvil perpetuo. El landconde confirmaba esto y pidi a Orfireus que se lo mostrara al seor Gravesande, sin explicarle quin era Gravesande. Orfireus obedeci la orden y mostr su mquina en presencia del landconde; pero Gravesande comenz a hacer tantas preguntas y con tanta perseverancia deseaba conocer su estructura interior, que Orfireus pens que quiere sonsacar su secreto, ces su demostracin y en cuanto salieron, rompi la mquina, para que no hubiera nada que temer. Por esta razn Schumacher no pudo ver la mquina, y la conversacin con Orfireus tom un carcter puramente comercial. .. .Su primera pregunta fue: tiene el seor Schumacher dinero? Yo le respond: ...Su Majestad Imperial desea ofrecer benevolencia y pago por el artculo, si l pasa las pruebas. No obstante, Orfireus no acept la propuesta de Schumacher. Sus ltimas palabras fueron: Ponga en un lado 100 000 rublos y en el otro yo pongo la mquina. Con esto Schumacher regres a Halle a donde el profesor Wolf y le inform sobre todo. A continuacin en el informe se dice: Realmente es imposible creer las discusiones que produjo el mvil perpetuo. El profesor Gravesande piensa que el mvil perpetuo no contradice a los principios de las matemticas... De la misma manera piensa el matemtico alemn Kaschuber.. Al contrario, los matemticos franceses e ingleses no estiman en absoluto todos estos mviles perpetuos y consideran que l contradice a los principios de las matemticas. Como vemos Schumacher dio una descripcin bastante detallada y exacta de la situacin. Al final del informe se expone una conclusin por escrito larga y sutilmente compuesta con el ttulo: La pura opinin sobre el mvil perpetuo de Orfireus 13 , firmada por Cristian Wolf, profesor, asesor cortesano de fsica de su Majestad Real Prusiana. Brevemente su contenido corresponde a una conocida forma verbal campesina: l es bueno y claro est, pero no obstante Enviando este documento a Pedro, Schumacher deduce sabiamente: De este escrito Su Majestad Imperial puede ver que este mvil perpetuo no es muy perfecto.
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El lector puede familiarizarse con el texto completo en [2.17] pgs. 541-543, por Gristian Wolf, profesor, asesor cortesano de fsica y matemtica de su Majestad Real Prusiana. Brevemente su contenido corresponde a la conocida frmula verbal campesina: El es bueno y claro est, pero no obstante....
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Naturalmente que Pedro a base de esta informacin no poda tomar una decisin definitiva. El se abstuvo de las ulteriores negociaciones, a pesar de que el propio Orfireus le propona su mquina a travs de intermediarios. As, en enero de 1725, cierto Detlev-Klefeke estaba decidido a ir por su cuenta a Alemania a por la mquina de Orfireus, quien prometi comunicarle el ltimo precio por su invencin. Pedro tena la intencin de aclarar todo esto l mismo durante el viaje al extranjero, planificado para 1725, pero su muerte impidi realizar este plan. Ahora podemos regresar al propio Orfireus, los asuntos de quien cada da marchaban peor y peor. No logr vender la mquina, la cantidad de escpticos y adversarios aumentaba. Por fin, la suerte le asest el golpe ms duro: se descubri el secreto de su mquina... por las mujeres. La primera de ellas era su sirvienta Anna Rosina. Al principio ella se fue de la lengua y despus su mujer. Fue conocido por todos que no exista ningn mpp, la mquina era movida furtivamente desde el local vecino por intermedio de una transmisin especial (en el castillo Weisenstein desde el dormitorio de Orfireus). Esto era un trabajo muy difcil para el motor biolgico - un equipo de la sirvienta, su hermano y esposa (y a veces por el propio Orfireus). Al hermano y a la sirvienta les pagaban poco - un gros por una hora de trabajo. El hermano al fin de cuentas se escap; temiendo que la sirvienta se fuera de la lengua Orfireus le hizo prestar un juramento horrible y muy largo, tan expresivo, que se cita en casi todos los libros sobre el mvil perpetuo [2.4, 2.6]. Expongamos solamente dos fragmentos: .. juro en cuerpo y alma ante el trinico Dios, que yo desde este minuto hasta mi muerte, en el siglo de los siglos, a nadie hablar ni escribir sobre Usted, mi actual amo, no mostrar nada feo y que a nadie le abrir, no descubrir y no describir a ninguna bestia, si existe o no existe, nada de lo conocido por m de sus creaciones, arte o misterios...; Si perjuro... que mi alma nunca conozca la tranquilidad y nunca se merezca la piedad de Dios, que sea maldecida para in scula. Amn... Que sea yo maldecida si perjuro, y feliz silo cumplo. Yo juro que no perjurar y cumplir mi juramento. Pero los juramentos no le ayudaron en nada... Orfireus logr ms o menos tapar el escndalo, pero su carrera ya haba terminado. Tenan razn Leibuiz y aquellos matemticos franceses e ingleses, quienes no admiraban el mvil perpetuo. Con la historia de Orfireus terminaremos el relativamente breve examen de las distintas variantes de mpp, propuestos en los tiempos cuando todava no se haba afirmado el principio de conservacin de la energa. Al final de este periodo, para principios del siglo XVIII, poco a poco se acumulaba material experimental y se formaban las premisas tericas para un nuevo, ms general, conocimiento energtico del problema de la creacin del motor universal. Sobre la difcil formacin y divulgacin de las nuevas representaciones, relacionadas con el establecimiento del principio de conservacin de la energa, se hablar en el siguiente capitulo. Veremos que, a pesar de la clara prohibicin que la ciencia, apoyndose en este principio, impuso a la creacin de mpp-1, el trabajo en su creacin continuaba intensivamente. Es ms, al examinar los acontecimientos relacionados con los inventores de los mpp del s. XIX (e incluso del s. XX) nosotros, por muy extrao que parezca a primera vista, encontraremos personajes ya conocidos por la historia de Orfireus. Ellos, naturalmente, ya hablan en otra lengua, se visten de otra manera, pero pueden ser reconocidos.
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CAPITULO SEGUNDO Confirmacin del principio de conservacin de la energa y final del mvil perpetuo de primera especie La poca de los milagros ya ha pasado, Ahora debemos buscar las causas De todo lo que sucede en el mundo. W. Shakespeare. Enrique V 2.1. Bsqueda de la causa general de los fracasos con los mpp. "Principio de conservacin de la energa" Los ltimos dos siglos del periodo de la historia del mpp (s. XVII y s. XVIII) descrito en el captulo I se caracterizan porque muchos cientficos, incluso bastante serios, crean en que el mvil perpetuo pudiera ser creado. Incluso los constantes fracasos de los numerosos inventores no podan quebrantar la creencia en el mpp, a pesar de los trabajos de Stevin, Galileo, Guericke, Torricelli, Pascal, Boyle, Newton y Leibuiz, quienes negaban con seguridad la posibilidad de su creacin. Los tericos resultaban a veces por detrs de algunos prcticos, a quienes sus propios experimentos les llevaban a la conclusin sobre la ausencia de perspectivas del trabajo en el mpp. Al hacer la cuenta de la situacin que se form, el mecnico J. Leupold en su obra Teatro de mquinas (Theatrun machinarum), publicada en 1724, escriba que siempre en la prctica en lugar de mvil perpetuo se obtiene estabilidad perpetua. Este interesante fenmeno no se puede explicar simplemente por el hecho de que los cientficos de menor calibre estaban muy lejos de las ideas de sus eminentes contemporneos y antecesores, y no las comprendan. La causa principal era ms profunda. El hecho consista en que la tesis sobre la imposibilidad del mpp, expuesta por los fsicos y filsofos de talla, no se confirmaba con ninguna ley fsica general, que fuera vlida en cualquier esfera. Valindose de leyes particulares, de los momentos de fuerzas y del equilibrio de los cuerpos en un plano inclinado, era posible demostrar la incapacidad de trabajo de un mpp mecnico concreto. Las leyes de la hidrulica tambin permitan demostrar que un motor hidrulico determinado no podr funcionar. No obstante, los partidarios del mpp siempre podan objetar: Yo har otro, que funcionar! Todos los fracasos que tuvieron lugar, con raras excepciones (Leonardo, Stevin), se relacionaban no con la imposibilidad de principio del mpp, demostraciones de la cual no existan, sino solamente con los errores particulares o defectos, los cuales pareca que en lo sucesivo se podan eliminar. El asunto cambiaba poco como consecuencia de que muchos clebres talentos desde Descartes hasta Lomonosov preparaban poco a poco el fundamento de la ley general de la naturaleza, la cual prohiba totalmente el mpp. Mientras tanto, siempre quedaba la esperanza de infiltrarse a travs de una rendija entre leyes particulares, hallar tales fenmenos y estructuras, donde ellas no tienen vigor. Solamente una ley nica, que se extienda a todos los fenmenos de la naturaleza, podra crear un frente cientfico continuo, impenetrable para todo mpp-1. Semejante ley se hizo en el s. XIX - el principio de conservacin de la energa. Cuando ste se confirm, se termin la fsica preenergtica y con ella se puso fin 1 al mvil perpetuo de primera especie. El establecimiento del principio de conservacin de la energa y la propia nocin de energa transcurra durante largo tiempo y con dificultad. La lucha (precisamente lucha, y muy dura) por
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La palabra fin no significa, naturalmente que cesaron totalmente las tentativas de crear el mpp-1; pero estas tentativas se encuentran ya fuera de los lmites de los asuntos serios y estn relacionadas con la insuficiente competencia o con la extravagancia.
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la confirmacin de este principio transcurra en distintas direcciones, pero con la indispensable participacin del mvil perpetuo. En la historia a veces se observan situaciones paradjicas, cuando algo no existente (e incluso que no puede existir en principio) influye considerablemente en acontecimientos bastante reales. Un ejemplo interesante de esta influencia es el mvil perpetuo. M. Planck escriba: . . las bsquedas del mvil perpetuo tenan para la fsica una importancia tan grande como tuvieron para la qumica las tentativas de obtener artificialmente oro, pese a que en ambos casos la ciencia se vali no de los resultados positivos de los correspondientes experimentos, sino de los negativos [1,6]. La formacin de la representacin del principio general de conservacin, que rige todas las formas de movimiento de la materia, comenz ya hace mucho tiempo. Ya en los autores antiguos se puede encontrar la idea sobre la inaniquilacin de no slo la materia, sino tambin su movimiento. El romano Tito Lucrecio Car (95-55 a. De J.C) en su famoso poema De la naturaleza de las cosas escriba: De la nada no nacen las cosas, Tampoco, despus de nacer, pueden ellas transformarse en la nada. Y luego sobre el movimiento de las diminutas partculas de materia: Los cuerpos densos de materia Se encuentran en movimiento perpetuo, Son invencibles muchos aos. Tambin otras cosas dan llama, al calentarse con el movimiento. Se hace blanda Incluso la bola de plomo, cuando rueda mucho tiempo. De estas lneas se ve que los antiguos comprendan (claro est en rasgos generales) que el movimiento mecnico se transforma en movimiento trmico de las partculas del cuerpo. La idea sobre cierta fuerza constante, que se transmite de un cuerpo a otro, se conserv tambin en la Edad Media. En una forma peculiar ella fue reflejada, por ejemplo, por el filsofo medieval Juan Buridan2 (1300-1358). El llam a esta fuerza mpetus (mpetu, empuje, presin) y expres su paso de un cuerpo a otro as: Mientras lo moviente mueve lo movible, aquello reproduce en esto cierta fuerza (impetus), capaz de mover este movible en la misma direccin... indiferentemente de si ser hacia arriba, hacia abajo, hacia un lado o por la circunferencia. A pesar de cierta pesadez de esta frase, su sentido, en principio justo, est claro. Sobre la opinin de Leonardo de Vinci acerca de la conservacin del movimiento ya hablamos ms arriba. Luego, comenzando desde el s. XVI, la idea sobre la conservacin del movimiento (limitada, naturalmente, solamente por el movimiento mecnico) y la imposibilidad de su surgimiento de la nada (es decir, la imposibilidad del mpp-1) se desarrollaba y fortaleca en las mentes de los fsicos rectores. Concedamos la palabra a ellos mismos. G. Cardano (1501-1576): No se puede construir un reloj, que se d cuerda el mismo y que levante las pesas que mueven el mecanismo. Galileo Galilei (1564-1642): Las mquinas no crean fuerza; ellas slo la transforman, y todo aqul que espere otra cosa, no comprende nada en mecnica. R. Descartes (1596-1650): Yo acepto que en toda materia creada existe cierta cantidad de movimiento, el cual nunca aumenta ni disminuye y, por lo tanto, si un cuerpo pone en movimiento a otro entonces pierde tanto movimiento suyo, cuanto le comunica.
El mismo, con el nombre de quien se relaciona la alegora del asno de Buridan que se mora de hambre entre dos hacinas iguales de heno, las distancias hasta las cuales son iguales.
V. M. Brodianski
Yo tuve la oportunidad de ver muchas cuadraturas del crculo, mviles perpetuos y muchas otras demostraciones imaginarias, que resultaron falsas. Ch. Huygens (1629-1695): Y si los inventores de nuevas mquinas, que intentan en vano construir el mvil perpetuo, se valieran de esta hiptesis ma (sobre la imposibilidad de un sistema de cuerpos de cambiar la posicin de su centro de gravedad sin fuerzas exteriores), entonces ellos caeran fcilmente en la cuenta de su error y comprenderan que semejante motor no puede ser construido por medios mecnicos. J. Bernoulli (1667-1748): Una nfima parte de la causa positiva no puede desaparecer sin generar a cambio tal accin, con ayuda de la cual esta prdida puede ser restablecida. As pues, nada de las fuerzas desaparece, pese a que aparentemente tuvo lugar semejante desaparicin. G. Leibniz (1646-1716): El principio de igualdad de la causa y la consecuencia, es decir, el principio de mvil perpetuo rechazado, es la base de mi clculo de la fuerza viva. De acuerdo con este principio la fuerza viva conserva su identidad invariable. Durante estas acciones (levantamiento de una carga a una altura determinada, la compresin del muelle para la comunicacin de una velocidad determinada) no sucede ni la mnima ganancia, ni la mnima prdida de fuerza viva. Claro est, que parte de la fuerza viva (esta parte nunca debe ser menospreciada) es absorbida por las partculas imperceptibles del propio cuerpo o de otros cuerpos... La opinin que yo aqu defiendo no se basa, claro est, en los experimentos de las colisiones de los cuerpos, sino que en los principios que le dan sentido a los propios experimentos. Estos principios permiten expresar la opinin sobre los casos todava no comprobados por el experimento. La nica fuente de estos principios es la igualdad de la causa y la consecuencia3 ). M. V. Lomonosov (1711-1765): Todos los cambios que suceden en la naturaleza son tales estados, que cuanto se le gasta a un cuerpo, se le aade a otro, as que si en un lugar disminuye la materia, en otro aumenta. Esta ley general de la naturaleza se extiende tambin a las reglas del movimiento, puesto que el cuerpo que le comunica movimiento a otro pierde tanta fuerza como la que le comunica al otro. Las dos ltimas citas demuestran que las nociones de Leibniz y Lomonosov sobre los principios de conservacin adquieren el carcter ms generalizado. Tiene importancia sealar que el principio de conservacin de Leibniz ya sale de los lmites del movimiento mecnico simple de los cuerpos; l habla tambin sobre la absorcin de la fuerza por partculas imperceptibles del cuerpo, es decir, sobre la forma trmica de movimiento. Lomonosov desarroll esta idea an ms (Razonamiento sobre la naturaleza del calor y el fro1744). Lomonosov estaba en contra de la teora, predominante en aquellos tiempos, del cuerpo termgeno - cierta materia imponderable aadiendo la cual a un cuerpo se transfera a ste calor., l mantena la opinin de que el calor es resultado del movimiento de partculas insensibles (es decir, hablando en el lenguaje moderno, de molculas). De esto se deduca directamente que la formulacin sobre la conservacin del movimiento se extiende tambin al movimiento trmico. El principio de conservacin de la energa no pudo confirmarse, hasta que fue rechazada la teora del cuerpo termgeno; mientras este ltimo exista, era imposible explicar el paso del trabajo mecnico a calor; la idea de este paso estaba clara para Leibniz y Lomonosov. Es interesante que la teora cintica del calor de Lomonosov fue rechazada precisamente por este motivo, incluso en la primera mitad del s. XIX.
Comparar el refrn latino Causa a quat effectum (la causa es igual a la accin).
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En el respetable diccionario fsico alemn de Heller se mencionaba la teora del calor de Lomonosov, pero ella se criticaba no por sus defectos reales (Lomonosov tomaba en consideracin solamente el movimiento giratorio de las molculas), sino por su principal mrito, porque ella refut la teora del cuerpo termgeno. Los trabajos de Leibniz y Lomonosov finalizan el primer perodo del desarrollo del estudio del principio de conservacin de la energa - su preparacin ideolgica. Durante este perodo se formul fundamentalmente la nocin correcta sobre la conservacin de la fuerza y de su transferencia de un cuerpo a otro y de su transformacin de la forma mecnica en trmica. Haca falta hacer el siguiente paso decisivo: hallar las relaciones cuantitativas entre las formas de movimiento, medirlas y extenderlas a todas sus formas conocidas. Pero esto exiga no slo la realizacin de los correspondientes experimentos y la interpretacin correcta de los resultados, sino tambin en primer lugar derrocar la teora del cuerpo termgeno, la cual frenaba el desarrollo ulterior de la ciencia. Se logr resolver esta tarea solamente en el siglo XIX; los primeros fueron S. Carnot, R. Mayer y J. Joule. Precisamente estos trabajos determinaron el establecimiento definitivo del principio de conservacin de la energa. Desempe un gran papel la precisin y delimitacin, por los cientficos-mecnicos, de las nociones fundamentales: fuerza y trabajo. El trmino trabajo fue introducido por primera vez por el cientfico-mecnico francs J. Poncelet en 1826 (Curso de mecnica aplicada a las mquinas), a lo que le antecedi el establecimiento de esta nocin (verdad que, con otras denominaciones: fuerza, accin, momento de accin, efecto mecnico) como medida de productividad de las mquinas. Se utilizaba ya ampliamente en la segunda mitad del s. XVIII. Por ejemplo, en el curso de mecnica de Kotlnikov (1774) se da una clara determinacin de la magnitud accin llamada ms tarde trabajo: La accin de una mquina o de la fuerza que acta por medio de sta es igual a la traccin multiplicada por el camino recorrido por ella. Una nocin ms general sobre el trabajo (cuando la direccin de la fuerza no coincide con la direccin del movimiento) se expone en el libro del ingeniero francs, cientfico y hombre poltico de la Gran Revolucin Francesa Lazare Carnot 4 .En la obra Experiencia sobre las mquinas en general (es decir, en el curso de mecnica aplicada), que sali a la luz en 1783, l demostr que el valor del momento de accin (es decir, del trabajo) se determina multiplicando la fuerza por el camino y el coseno del ngulo entre ellos.
L. Carnot (1753-1823) era un hombre de vastos conocimientos. Gran matemtico y mecnico, miembro de la Academia de Ciencias de Pars; durante la Gran Revolucin Francesa se destac como organizador militar (organizador de la victoria) de los ejrcitos revolucionarios. S. Carnot, uno de los fundadores de la termodinmica, a quien en lo sucesivo mencionaremos muy a menudo es su hijo mayor.
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Fig. 2.1 Lazare Carnot Despus de que se estableci definitivamente el trmino de trabajo (en el s. XIX), desapareci la dualidad de la nocin de fuerza. Ahora por fuerza se comprenda slo la influencia que provocaba el movimiento del cuerpo en una direccin determinada. De una u otra manera, en la mecnica El principio de conservacin de la fuerza (y luego del trabajo) no se someti a dudas entre los cientficos serios ya en la segunda mitad del s. XVIII. La Academia de Ciencias de Pars tom en 1775 una decisin especial de que no examinar ninguna mquina que proporcione movimiento perpetuo. En la literatura generalmente esta decisin se cita muy brevemente. Entre tanto las partes que se refieren a los mpp 5 , contienen ideas interesantes [2.7]. ...La creacin del mvil perpetuo es absolutamente imposible; incluso si el rozamiento y la resistencia del medio no reduce la duracin de la influencia de la fuerza actuante, ella no puede reproducir un efecto igual a ella. La causa de esto reside en lo siguiente: si queremos que el efecto producido por la fuerza de magnitud finita, actuara un tiempo infinito, es necesario que el efecto producido sea infinitamente pequeo. Supongamos que el cuerpo, al cual se le comunic movimiento, en ausencia de rozamiento y resistencia es capaz de conservar este movimiento constantemente, pero en este caso no se habla de otros cuerpos. Este movimiento perpetuo sera posible solamente en estas condiciones (las cuales, a propsito, no pueden existir en la naturaleza), sera absolutamente intil con respecto a otras obras, propuestas ordinariamente por los creadores del movimiento perpetuo. Aqu (verdad que es aplicable solamente al movimiento mecnico) el principio de conservacin de la fuerza y la imposibilidad, que se deduce de ste, del mvil perpetuo de primera especie estn expresados en forma absolutamente clara. Y luego: .. Semejante mtodo de investigacin, indudablemente, resulta caro; l ya destruy muchas familias. Son frecuentes los casos, cuando un mecnico, que podra ocupar un lugar merecido, gastaba en esto su fama, tiempo y talento. As son los principios, en los cuales se basa la decisin de la Academia: se ha decidido que ella nunca ms se dedicar a estos problemas. La Academia expone su opinin sobre su inutilidad para aquellos quienes se dediquen a ellos 6 . Frecuentemente se dice que dedicndose a problemas quimricos, la gente descubra verdades reales. Este punto de vista sera fundamentado en aquellos tiempos, cuando el mtodo de bsqueda de la verdad era desconocido en todas las esferas. En la actualidad, cuando l es conocido, el mtodo ms justo de bsqueda de la verdad es buscarla. Esta parte de la decisin es tambin hoy da muy actual. Aqu se indica no slo la inutilidad de la solucin de proyectos quimricos y el carcter pernicioso de esta para los propios inventores. Se ha prestado atencin a la necesidad de emplear, hablando en el lenguaje actual, una metodologa correcta de la bsqueda correcta. No estara mal que los cientficos inventores contemporneos meditaran en las sensatas palabras, dichas por los acadmicos franceses ms de 200 aos atrs. A pesar de la gran importancia y clarividencia de la decisin de la Academia de Pars, en ella no se mencionaban otras formas de movimiento y, particularmente, el trmico; el problema sobre su relacin con el movimiento mecnico quedaba abierto. Correspondientemente quedaba la rendija para la ideologa, que permita el mpp. La extraordinaria clarividencia de Leibniz y
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En ella se hablaba tambin de otros problemas insolubles en el campo de las matemticas: la cuadratura del crculo, duplicacin del cubo y la trisectriz del ngulo. 6 La decisin de la Academia, indudablemente, influy en las mentes de las personas, que se encontraban cerca de la ciencia, e influy en su ulterior desarrollo. En lo que se refiere a los inventores ordinarios del mpp, lejanos de la ciencia, ellos, como veremos de lo que sigue, continuaban durante mucho tiempo sus bsquedas.
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Lomonosov tena un carcter filosfico comn. El desarrollo de la tcnica (mquinas a vapor y otros motores trmicos, por ejemplo, la mquina de Stirling [1.28, 1.29.]) requera la comprensin de los procesos de transformacin del calor en trabajo y del trabajo en calor, su preciso anlisis cuantitativo. El primero quien plante correctamente (y en principio resolvi) el problema de determinacin del equivalente trmico del trabajo fue el ingeniero militar francs Nicols Leonardo Sadi Carnot (1796-1832), hijo de Lazare Carnot. l public en 1824 el libro, que ms tarde se hizo famoso, Razonamientos sobre la fuerza motriz del fuego y sobre las mquinas capaces de desarrollar esta fuerza [1.13]. En l S. Carnot fundament no slo la teora de las mquinas trmicas, sino tambin el segundo principio de la termodinmica. En el siguiente capitulo ya hablaremos otra vez ms del trabajo de Carnot, cuando nos dediquemos al mpp-2. Aqu nos interesan las opiniones de Carnot sobre el mpp-1 y su aportacin a principio de conservacin de la fuerza, del cual se dedujo el principio de conservacin de la energa, el primer principio de la termodinmica.
Fig. 2.2 Sadi Carnot Sobre el mpp S. Carnot escriba en su libro: Si esto fuera posible, se hara intil la bsqueda de la fuerza motriz en las corrientes de agua y de aire, en el material combustible; tendramos una fuente inagotable, de la cual podramos hacer uso incesantemente. Y luego: ... aqu puede surgir la pregunta: si se ha demostrado la imposibilidad del mpp para las acciones puramente mecnicas, se conserva o no esto al consumir calor o electricidad; pero acaso es posible inventar para los fenmenos del calor o de la electricidad otra causa, adems de cierto movimiento de los cuerpos, y acaso estos movimientos no deben subordinarse a las leyes de la mecnica?. En lo que se refiero a la conservacin de la fuerza durante las transformaciones recprocas del calor y el trabajo, la posicin de S. Carnot estaba claramente fundamentada en sus apuntes ms recientes: El calor no es otra cosa que la fuerza motriz o, mejor dicho, el movimiento, que cambi su forma; este movimiento de las partculas de los cuerpos surge por doquier, donde tiene lugar la aniquilacin de la fuerza motriz. Viceversa, siempre que desaparezca el calor surge fuerza motriz. As pues, se puede enunciar la tesis general: la fuerza motriz existe en la naturaleza en una cantidad invariable: ella, propiamente dicho, nunca se crea y nunca se aniquila; en realidad, ella cambia su forma, es decir, provoca bien una forma de movimiento, bien otra, pero nunca
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desaparece. Por ciertas ideas, que me he formado con respecto a la teora del calor, la creacin de la unidad de fuerza motriz requiere el gasto de 2,7 unidades de calor. Si se cambia en todo el texto las palabras fuerza motriz por energa, y en la ltima frase, por trabajo, la formulacin de Carnot puede incluirse totalmente en un manual moderno de fsica. Carnot no slo formul aqu el principio de conservacin de la energa, sino que dio por primera vez el coeficiente numrico para el reclculo del calor en trabajo y al contrario. Esto fue un salto cualitativo, el paso a un nuevo nivel de conocimientos, el significado del cual no puede ser sobreestimado. En adelante veremos con qu dificultad estas verdades penetraban en la mente de las personas. Cun exactamente S. Carnot calcul el equivalente trmico del trabajo? Henri Poincare en el ao 1892 escriba: Se puede enunciar con mayor claridad y precisin el principio de conservacin de la energa? Observemos tambin que el valor del coeficiente calculado por Carnot, de 2,7 kcal por unidad de trabajo, por la cual l toma 1000 kgf m, corresponde a 370 kgf m/kcal, lo que no se diferencia mucho de la verdad (427 kgf .m).... Sin embargo, el descubrimiento de Carnot qued desconocido para sus contemporneos; a l no le dio tiempo para publicarlo. En 1832 S. Carnot falleci, despus de enfermarse de clera. Solamente en 1878, su hermano public los apuntes, los cuales contenan el fragmento citado, junto con la segunda edicin del libro Sobre la fuerza motriz del fuego. Este descubrimiento de Carnot no influy en el ulterior desarrollo de la teora de la conservacin de la energa; los principales acontecimientos, relacionados con su establecimiento, tuvieron lugar ms tarde, en los aos 40 y 50 del S. XIX. No obstante, la prioridad de S. Carnot es indudable. Sin embargo, como fundador del principio de conservacin de la energa figura en la historia (con pleno derecho de ello) otra persona, que en realidad iba el segundo, el mdico alemn Robert Mayer (1814- 1878). l public por primera vez su clculo del equivalente mecnico del calor en 1842 (la cifra obtenida por l, 365 kgf m/kcal, era algo menos exacta que la de Carnot).
Fig. 2.3. Robert Mayer R. Mayer as como muchos otros descubridores tom sobre s los golpes de los adversarios de la nueva ley. l comprenda el problema de las transformaciones energticas ms a fondo y ms ampliamente que sus contemporneos, los fsicos ocupados en este mismo problema. Esto tena sus ventajas e inconvenientes. Ventajas, porque (aunque no inmediatamente) dio la posibilidad al principio de la conservacin de la energa de establecerse en la forma ms general. Inconvenientes, porque los trabajos de Mayer, en sumo grado precisamente por esta causa, no llegaban durante largo tiempo hasta sus contemporneos y no fueron apreciados en su justo valor. l vivi ms que Carnot, pero su suerte tambin fue trgica.
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Mayer abord el principio de conservacin desde un punto de vista biolgico, algo inesperado para los fsicos: lo mismo que Darwin, l recibi el primer incentivo hacia sus ideas de las observaciones durante su largo viaje martimo. l como mdico de barco tuvo que hacer operaciones quirrgicas; l prest atencin en que los habitantes de la isla Java tenan una sangre venosa mucho ms clara que los europeos. Mayer conoca que el desprendimiento de calor por el organismo vivo tiene lugar como resultado de la oxidacin del alimento con oxgeno (esto fue establecido por primera vez por A. Lavoisier y P. Laplace). Razonando sobre esto Mayer lleg correctamente a la explicacin: en un clima caluroso el organismo cede calor y, por lo tanto, produce menos calor que en el norte. Correspondientemente, la sangre arterial al pasar a la venosa debe entregar menos oxgeno (es decir, oscurecer menos). Desarrollando esta idea Mayer enlaz el proceso de oxidacin del alimento no slo con el desprendimiento de calor por el organismo, sino tambin con el trabajo que l realiza. Por consiguiente, tanto el calor como el trabajo surgen de una misma fuente, del alimento. Por cuanto Mayer, lo mismo que Leibuiz parta del principio de igualdad de la causa y la accin (causa aequat effectum), para l era evidente que el calor y el trabajo pueden mutuamente transformarse. Es ms, sus cantidades en este caso deben encontrarse en una relacin absolutamente determinada. Para una misma cantidad de alimento oxidado la suma de las fuerzas es invariable; cuanto disminuye el trabajo, tanto aumenta el calor (y viceversa). Queda slo calcular el equivalente trmico del trabajo. Cun lejos miraba Mayer, se ve de tales, por ejemplo, lneas suyas: Estudiar la fuerza en sus distintas formas, investigar las condiciones de su transformacin (metamorfosis), sta es la nica tarea de los fsicos, puesto que el engendro de la fuerza o su supresin se encuentra fuera de la esfera del razonamiento y de la accin del hombre. Se puede demostrar a priori y confirmar en todos los casos con el experimento, que distintas fuerzas pueden transformarse una en otra. En realidad existe solamente una fuerza nica. Esta fuerza circula en cambio constante tanto en la naturaleza muerta como en la viva. En ninguna parte se puede encontrar ningn proceso en el que no haya variacin de la fuerza por parte de su forma. Si se tiene en cuenta que la palabra fuerza corresponde al trmino de energa, esta cita suena como si hubiera sido escrita hoy da. Estas ideas de Mayer, que para nosotros son absolutamente naturales e irrefutables, en aquellos tiempos (1840-1842) parecan, por muy extrao que parezca, no slo paradjicas, sino simplemente ignorantes. No hay que olvidar, que en las mentes de los cientficos predominaba todava la teora del cuerpo termgeno, la idea sobre cierto lquido imponderable, el cual surga y no se aniquilaba, sino que slo pasaba de un cuerpo a otro, y al saltar de un nivel trmico ms alto al siguiente ms bajo, poda realizar trabajo semejanza del agua, que haca girar la rueda. Mayer, sin embargo, escriba sobre el cuerpo termgeno con extremada irreverencia. Expresemos una gran verdad: no existe ninguna materia inmaterial. Nosotros comprendemos perfectamente que libramos una lucha contra hiptesis arraigadas y canonizadas por grandes autoridades, que queremos, junto con los lquidos imponderables, expulsar de la ciencia de la naturaleza todo lo que ha quedado de los dioses de Grecia.... No son menos sediciosas en contra del cuerpo termgeno las ideas de S. Carnot sobre la equivalencia del calor y el trabajo, escritas en su diario, desconocidas en aquellos tiempos; eran tambin pocos los que conocan las declaraciones de Leibniz y Lomonosov. Todas las dificultades de la lucha contra los adversarios cientficos y no cientficos fueron soportadas por Mayer.
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Hay que tener tambin en cuenta que l hablaba de todas las estupideces en los trabajos de muchos de sus oponentes (incluyendo a sus colegas, los mdicos) con humor, cosa que raramente se perdona. En 1841 Mayer mand su primer trabajo sobre la idea de la conservacin de la fuerza a la revista fsica Annalen der Physk. No obstante, el redactor de la revista Poggendorf se neg a publicarlo. En ese mismo ao Mayer escribi un nuevo artculo bajo el ttulo de Observaciones sobre las fuerzas de la naturaleza muerta, que logr publicar en otra revista, Annalen der Chemie und Pharmacie. En este artculo no slo se planteaba claramente el problema sobre el equivalente mecnico del calor, sino que se aportaba su valor, calculado por los datos conocidos en aquellos tiempos para las capacidades calorficas del aire a presin constante Cp y volumen constante Cv. Por cuanto el aire, al expandirse a presin constante, realiza trabajo, y al calentarse a volumen constante no lo realiza, la diferencia de las cantidades de calor, consumida en el calentamiento, es equivalente al trabajo realizado. Mayer obtuvo la cifra 365 kgf m/kcal. Ms tarde, en el trabajo Movimiento orgnico y metabolismo l precisaba este valor, determinndolo igual a 425 kgf m/kcal (lo que est muy prximo al valor verdadero de 427 kgf m/kcal). Mayer escriba adems sobre las fuerzas elctricas y qumicas, extendiendo tambin a ellas el principio de conservacin. Los mritos de Mayer ante la ciencia no fueron apreciados por sus contemporneos. Al principio las ideas de Mayer provocaban resistencia y luego, como sucede con frecuencia, discutan su prioridad. La atmsfera hostil que rodeaba a Mayer 7 , condujo incluso a una tentativa de suicidio (en 1850) y a una depresin mental; cerca de un ao (1852-1853) l lo paso en un hospital. Sobre su estado se puede juzgar por las palabras: O todo mi mtodo de razonamiento es anormal e intil, entonces mi lugar adecuado es una casa de locos. O a m me premian con el desprecio y burlas por el descubrimiento de importantes verdades. Solamente un poco antes de su muerte los mritos de Mayer fueron en cierto grado reconocidos; en esto desempe un gran papel el fsico ingls J. Tindal y el alemn H. Helmholtz. Ya despus de la muerte de R. Mayer en el ao 1892 en la c. Heilbronn, donde l naci se erigi un monumento, y en 1893 se editaron sus obras. Apreciando la aportacin de R. Mayer en la ciencia, F. Engels escriba en Dialctica de la naturaleza sobre su papel revolucionario: La constancia cuantitativa del movimiento fue enunciada ya por R. Descartes casi en las mismas expresiones..., pero la transformacin de las formas de movimiento fue descubierta en 1842 y precisamente esto, y no el principio de constancia es lo nuevo.
Es caracterstico el comportamiento de aquel mismo Poggendorf que no admiti el artculo de Mayer en 1841. En el diccionario biogrfico editado en 1863 la informacin sobre R. Mayer terminaba as: .. al parecer muri en 1858 en un manicomio. Pero al final del libro se aadi: No ha muerto... pero todava est vivo. Patricio Barros Antonio Bravo
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Fig. 2.4. Jacobo Joule La suerte del tercer fundador del principio de conservacin de la energa J. Joule (1818-1889) no fue tan dura como la de S. Carnot y R. Mayer. A diferencia de Mayer, inclinado a la filosofa e irrespetable a las personas competentes, l era un ingls prctico, de posicin estable, e incluso beato. El fundamento ideolgico del principio de conservacin de la fuerza viva (es decir, de la energa) l consideraba la tesis de que el hombre no puede aniquilar lo creado por Dios, ni puede crear lo que Dios no cre. Con respecto al comienzo de accin de esta ley Joule escriba: Las manifestaciones de la fuerza viva en nuestro planeta son las mismas que fueron en el momento de la creacin del mundo. Los resultados de los trabajos de muchos aos de Joule so basaban en experimentos minuciosamente realizados, y eran concretos, y costaba trabajo discutir con l. Joule trabajaba en las transformaciones energticas desde 1843, ms de 30 aos; en este tiempo l estudi las ms distintas transformaciones energticas. l llev a cabo experimentos clsicos para determinar exactamente el equivalente trmico del trabajo, girando con las pesas el agitador del agua en el calormetro y midiendo la elevacin de su temperatura (aquellas mismas centsimas de grado). Ya en 1843 l inmediatamente despus de Mayer formul claramente el principio de conservacin para las tres formas de fuerzas vivas (es decir, energa): mecnicas, trmicas y magnetoelctricas. Simultneamente con el fsico ruso E. Lentz (1804-1865) e independientemente de l8 . Joule formul la ley, que establece la dependencia del calor desprendido en un conductor de la intensidad de la corriente y la tensin (ley de Joule-Lentz). Joule llev a cabo investigaciones por toda la cadena de transformaciones de la energa elctrica, comenzando por el elemento galvnico y terminando con el trabajo de las fuerzas electromagnticas. Despus de publicar los trabajos de Joule a mitades del s. XIX el principio de conservacin de la energa (como escriban entonces, de la fuerza o del movimiento) venci definitivamente; ms tarde se hablaba ya sobre la ampliacin de la esfera de su aplicacin, precisin, establecimiento de una terminologa unvoca y, por fin, la familiarizacin con l primero a los colaboradores cientficos e ingenieros y luego a todas las personas instruidas. Llevar a cabo este trabajo hasta el final significaba tambin el final del mpp-1. Una aportacin fundamental en este trabajo fue hecha por G. Helmholtz (1821-1894), W. Thomson Kelvin (1824-1907), W. Rankine (1820- 1872) y H. Clausius (18221888). Todas las tentativas de refutar o restringir el principio de conservacin de la energa
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Pero tampoco aqu se pudo pasar sin oponentes cientficos. Uno de los miembros de la Sociedad Real declar despus del informe de Joule que no confa en l, por cuanto l no tiene nada ms que centsimas de grado.
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estaban condenadas al fracaso. No obstante, para la confirmacin definitiva y la propagacin, su transformacin en una ley fundamental admitida por todos era necesario realizar el establecimiento de las nociones y trminos precisos, del cual se habl ms arriba. Pues, incluso la palabra energa en la formulacin inicial del principio no exista.
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2.2. Confirmacin del principio de conservacin de la energa. Revolucin en las nociones y trminos En el prefacio para la edicin inglesa del Capital F. Engels escriba: En la ciencia cada nuevo punto de vista conduce a una revolucin en sus trminos tcnicos Es natural, que tal acontecimiento como el establecimiento de un punto de vista radicalmente nuevo de las transformaciones energticas deba provocar una revolucin en los trminos. Pero el hecho era tan serio que no poda limitarse solamente a los trminos; a la reglamentacin de los trminos le deba anteceder la reglamentacin de las nociones. Sobre esto habl muy bien en su tiempo A. Lavoisier, que consideraba que cada ciencia consta de una serie de factores nociones sobre ellos y palabras que los expresan (es decir trminos). Efectivamente, incluso en los trabajos de G. Helmholtz, sin hablar ya de Mayer y Joule, no existan tales trminos tan corrientes para nosotros como energa y trabajo; las nociones de fuerza y calor se empleaban en otro sentido muy distinto al que corresponde a la interpretacin cientfica de una sola acepcin. En el estudio inicial de la formacin de la nueva ley es natural cierta indeterminacin en las nociones y los trminos; pero a medida que se iba ampliando la esfera de su aplicacin toda imprecisin en ellos se hace un factor frenador. Sin su eliminacin el principio de conservacin de la energa no poda ser puesto al alcance de todos y trabajar correctamente en todas las ramas de la ciencia y la tcnica. La gran atencin que se presta en la ciencia a la terminologa correcta y precisa puede provocar perplejidad. Muchos, incluso personas bastante instruidas, consideraban demasiado escrupulosa la limpieza y el pulido de los trminos, razonando aproximadamente as: Qu ms da al fin y al cabo cmo llamar una u otra cosa o nocin. Todo quien trata con ellas, sabe lo que es. Lo que importa es el hecho, no las palabras. Semejante filosofa incluso aplicada a la vida cotidiana puede conducir a contrariedades, sin hablar ya de la ciencia. En adelante veremos en ejemplos concretos, referidos a los mpp, a cules consecuencias puede llevar la interpretacin incorrecta de algunos trminos energticos, en particular, los trminos calor, rendimiento, medio ambiente, sistema cerrado y otros. Por eso en lo sucesivo prestaremos mucha atencin a los trminos, asignando, all donde sea necesario, lugar para su examen detallado. Con respecto a la ley establecida por S. Carnot, R. Mayer y J. Joule, es necesario pararse en dos nociones fundamentales, relacionadas con los trminos energa y calor, as como ampliar algo la nocin sobre el trmino trabajo. Sin esto el examen ulterior del problema sobre el mvil perpetuo no se podr realizar con la suficiente plenitud. Comencemos por la nocin de energa. Apareci por primera vez en los trabajos de Aristteles, como designacin de cierto elemento activo; pero tena en aquellos tiempos un significado puramente filosfico y aqu no se tenan en cuenta ningunas valoraciones cuantitativas. Este trmino fue introducido en la fsica por el mecnico ingls T. Young (1773-1829) en Conferencias de filosofa natural (1807), quien le dio un sentido preciso. Esto fue hecho por l con arreglo a la fuerza viva (el producto de la masa del cuerpo por el cuadrado de su velocidad), es decir, solamente al movimiento mecnico; pero se dio el primer paso hacia la amplia utilizacin de este trmino. En lo sucesivo, despus de los trabajos de los fundadores del principio de conservacin, el trmino general energa comenz a desplazar de la literatura a todos los dems, como el nico para designar la medida general de movimiento de la materia. Aqu desempearon un papel sobre todo grande los cientficos ya mencionados W. Rankine y W. Thomson-Kelvin. Correspondientemente, todas las leyes de conservacin del movimiento, independientemente de en cul forma se manifestaban: mecnica, trmica, electromagntica, qumica o biolgica, se
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hicieron casos particulares de la ley fundamental general de la naturaleza, del principio de conservacin de la energa. Despus de esto se precisaron y adquirieron una sola acepcin las nociones de trabajo y calor. Si el trmino trabajo, como ya dijimos, adquiri relativamente pronto un sentido claro 9 , el trmino calor conservaba durante largo tiempo los restos de la influencia de la teora del cuerpo termgeno. La viabilidad de esta influencia (lo mismo que de otras representaciones antiguas) result extraordinaria. Hasta hoy da se han conservado tales trminos, que pasaron del s. XVIII, como capacidad calorfica, termotransferencia, tanque trmico, acumulador trmico, hace poco se empleaba el trmino contenido de calor, sustituido por entalpa. Todos ellos estn relacionados con el calor, como algo contenido en el cuerpo, es decir, en realidad con el cuerpo termgeno. La sustitucin de la teora del cuerpo termgeno por la teora mecnica del calor no cambi al principio esta terminologa. La energa del movimiento catico de las molculas del cuerpo, relacionada con su temperatura, por inercia segua llamndose calor, pese a que esto es algo absolutamente diferente, parte de la energa interna del cuerpo. Para excluir los errores durante el anlisis de las transformaciones energticas, hay que representarse con absoluta claridad la diferencia entre la energa interna, contenida en un cuerpo cualquiera, y la energa suministrada a l (o extrada de l). La energa de la segunda forma existe solamente cuando se transmite de un cuerpo a otro. La transferencia de la energa puede suceder en dos formas: calor y trabajo. As pues, la generalidad del calor y el trabajo se determina por el hecho de que ellos representan en s la medida cuantitativa de la energa que se transmite. Pero entre ellos existe una diferencia esencial. El trabajo es la transmisin de energa en forma organizada, durante la cual cada partcula realiza movimiento (si no se tiene en cuenta las oscilaciones) por una trayectoria determinada10 . Si, por ejemplo, tiene lugar la transmisin de la energa mecnica por intermedio de un par de ruedas dentadas, cada molcula, tanto del engranaje conductor, como del conducido realiza movimiento, relacionado con este sistema, estrictamente por la circunferencia. Si se eleva la carga con ayuda de un cabrestante, entonces sus molculas se mueven por lneas rectas, etc. Por el contrario, la transmisin de la energa en forma de calor se realiza por el movimiento catico de las partculas. Durante el contacto de dos cuerpos con distintas temperaturas las molculas del cuerpo con temperatura ms alta, sacuden las molculas del cuerpo ms fro de tal manera que la velocidad media de las primeras disminuye, y la de las segundas aumenta. Como resultado una cantidad determinada de energa se transmite del primer cuerpo al segundo. De este modo, tanto el calor como el trabajo es la energa en la transmisin, en el paso. Si no hay proceso de transicin, no hay ni calor ni trabajo. Ellos existen slo en el proceso de transmisin de un cuerpo a otro, pero no pueden contenerse en ellos. El hecho de que el calor pasa de un cuerpo a otro, no significa ni mucho menos que l al principio se contena en un cuerpo, y despus comenz a contenerse en otro. Simplemente la energa interna del cuerpo, al cual se suministr calor, aument, y la del que fue extrado el calor, correspondientemente disminuy. La transformacin del trabajo en calor significa, por lo tanto, que el sistema que recibi energa en forma de trabajo de un cuerpo cualquiera, la transforma primero en energa interna, y luego la entrega a otro cuerpo en forma de calor. As, gastando trabajo mecnico en el giro del mezclador, sumergido en lquido, nosotros aumentamos la energa en forma de trabajo. Luego, dejando que
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Esto era natural, puesto que pas de la mecnica, donde su sentido preciso fue establecido ya a finales del s. XVIII. En el caso general el trabajo puede ser no slo mecnico, sino tambin elctrico, magntico, etc. Sin embargo, todo lo dicho sobre el movimiento ordenado de las partculas se refiere tambin a ellos.
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se enfre el lquido hasta la temperatura anterior, podemos transferir esta energa en forma de calor. Aproximadamente de este modo el conde Rumford realiz en 1799 su famoso experimento, que mostr la transformacin del trabajo en calor durante el taladrado de caones. La energa suministrada en forma de trabajo mecnico de rotacin del taladro se extraa por el agua, la cual en este caso se calentaba desde la temperatura T1 hasta la temperatura T2 (T2 > T1 ). La energa interna del agua (designmosla con U) aumentaba en este caso desde U1 hasta U2 . Luego el agua se enfriaba de nuevo hasta la temperatura T1 , cediendo la energa en forma de calor Q al medio ambiente. Si se enfra el agua hasta la temperatura inicial, entonces su energa interna queda la misma que al principio la cantidad de calor Q y el trabajo L sern iguales. Si se enfran el agua hasta una temperatura intermedia cualquiera T3 , ms alta que T1 la cantidad de calor extrado ser menor, puesto que parte de la energa suministrada queda en forma de incremento AU de energa interna del agua. As pues, el principio de conservacin de la energa se expresar por la frmula clsica, que enlaza el calor con el trabajo: L = Q + U (2.1) El trabajo gastado puede proporcionar tanto un aumento de la energa interna del cuerpo AU, como extraerse en forma de calor Q. Si U = 0, entonces Q = L. La frmula (2.1) expresaba precisamente el principio de conservacin de la energa en su forma ms simple. Surgi tambin la ciencia que examinaba especialmente las transformaciones recprocas del calor y el trabajo, la termodinmica1). Al principio de su desarrollo la termodinmica se consideraba solamente como ciencia sobre las transformaciones recprocas del calor y el trabajo 11 . A medida que se va desarrollando la termodinmica, ella abarcaba poco a poco otras transformaciones energticas relacionadas con los fenmenos elctricos, magnticos, qumicos y cunticos. Correspondientemente se ampliaban las nociones de trabajo L y de energa interna U. De este modo, la esfera de accin del primer principio de la termodinmica abarc en realidad todas las ramas de las transformaciones energticas y comenz a corresponder por su contenido al principio de conservacin de la energa. Por esta razn, en adelante haremos uso del trmino primer principio de la termodinmica como sinnimo del trmino principio de conservacin de la energa. As ser ms cmodo en lo sucesivo al examinar el segundo principio de la termodinmica y su comparacin con el primero. Expongamos brevemente algunas formulaciones y tesis, relacionadas con el primer principio de la termodinmica, que nos harn falta en lo sucesivo al analizar los nuevos mpp. Existe toda una serie do formulaciones igualmente correctas del primer principio de la termodinmica. Nosotros debemos elegir entre ellas la que sea en mayor grado cmoda para la revelacin del mpp-1. Desde este punto de vista, al parecer, la ms adecuada es la ms prxima a nuestro tema: El mvil perpetuo de primera especie es imposible. Sin embargo, pese al carcter preciso y categrico de esta formulacin, ella no habla de cmo determinar que uno u otro dispositivo es precisamente el mvil perpetuo. Pues antes de prohibir, hace falta saber qu prohibir!
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De dos palabras griegas: termo, calor, y dinamos, fuerza (recordemos que fuerza se llamaba en aquellos tiempos lo que nosotros llamamos energa). El trmino primer principio (ley fundamental) de la termodinmica como principio de equivalencia del calor y el trabajo fue introducido por R. Clausius en el ao 1850.
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Por esta razn es ms cmoda otra formulacin: Cualesquiera que sean las transformaciones en el sistema 12 , el flujo de energa que entra en l es siempre igual al que sale. Sobre esto se habla muy bien en las Conferencias de fsica de Feynman: .. se puede tomar un nmero cualquiera y observar tranquilamente cmo la naturaleza hace cualesquiera de sus trucos, y despus contar de nuevo este nmero, l permanecer siendo el mismo. Aqu nmero es el valor de la energa. Para determinar si existe o no semejante igualdad 13 , hay que componer el balance energtico, calcular todos los flujos de energa que entra (designmoslos con el signo', entrada) y que sale (designmoslos con el signo", salida). Para no equivocarse y no dejar pasar alguno de ellos, rodeemos a nuestro motor con una envoltura imaginaria, una superficie de control (se muestra en la fig. 2.5, a con lnea de trazos). Los flujos de energa se designan con flechas. En el caso general en la entrada puede ser el flujo de calor Q' y el flujo de energa, que introduce la sustancia que entra (por ejemplo, el vapor, agua, combustible, etc.). La energa en el flujo de sustancia se designa con la letra H. En la salida hay que tomar en consideracin el calor que sale Q', el flujo de energa, que se saca con la sustancia de escape H", y por fin, el trabajo L". El primer principio confirma que la energa que entra W', es decir, la suma Q' + H' (debe ser obligatoriamente igual a la que sale W", es decir, a la suma Q" + H" + L" (si, claro est, dentro del motor la energa ni se acumula ni se gasta, U = 0): W = Q + H = Q + H + L = W (2.2) Por cuanto conforme al primer principio todas las formas de energa son equivalentes, es fcil calcular el valor de cada una de estas magnitudes en unas mismas unidades (caloras, joules o kilovatios-horas) De la ecuacin (2.2) se desprende que el trabajo recibido es exactamente igual a la suma de las variaciones de la energa del cuerpo do trabajo y del calor: L = (Q Q) + (H H) (2.3) Calculndolas, hallaremos el trabajo del motor, igual a L". Del primer principio de la termodinmica se desprende que el trabajo recibido no puede ser ni menor ni mayor de L" El primer caso (W' > W") no nos interesa, a pesar de que l es tambin una violacin del principio de conservacin (la energa desaparece), pero el segundo (la energa aparece de la nada) corresponde precisamente al mpp-1. Este dispositivo no puede existir.
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Aqu, claro est, se habla del sistema, los parmetros del cual no varan en la marcha del proceso. En nuestro caso esto significa que dentro de l la energa ni se acumula ni se gasta. 13 Si no existe igualdad, se puede pronunciar la sentencia: ante nosotros tenernos un mpp-1, l no vivir.
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Fig. 2.5. Balance energtico del sistema Hemos tomado para el anlisis el caso general, complicado con calor y flujo de sustancia (en lo sucesivo tambin har falta). No obstante, todos los motores examinados en el Captulo. 1 son ms simples, no estn relacionados ni con uno ni con otro 14 . Para ellos las ecuaciones (2.2) (2.3) tendrn un aspecto ms simple, puesto que Q = 0 y H = 0 y, por lo tanto, W' = 0. Entonces W = L = 0 (2.4) y el trabajo de estos dispositivos debe ser igual a cero. Si el inventor afirma que L 0, esto ser solamente una imaginacin, en realidad es un dispositivo que no puede funcionar, que contradice a la condicin (2.4), es decir, el mpp-1 (fig. 2.5, b). De este modo, el primer principio de la termodinmica permite no examinar detenidamente los detalles del dispositivo con el fin de determinar si funcionar el motor o no. Hace falta solamente encerrarlo dentro de la superficie de control y calcular cunta energa entra en total (W') y cunta sale (W"), y si sale ms de la que entra (W" > W'), la discusin ha terminado. Est presente la infraccin de la ley de la naturaleza: la obtencin de energa de la nada. El mvil perpetuo de primera especie es imposible. Naturalmente que todo lo dicho anteriormente se refiere a cualquier sistema tcnico o biolgico: la energa que sale en un lapso determinado W" debe ser igual a la que entra W'. En cada una de ellas, claro est, hay que incluir todos los flujos de energa, independientemente de su forma. Adems, en el caso general hay que tomar en consideracin la acumulacin (o el gasto) de las reservas interiores de energa AU: W = W - U (2.5) Lo dicho se puede explicar con un ejemplo simple. Tomemos un sistema biolgico como el oso. En otoo l absorbe con el alimento (H' = W') mayor cantidad de energa que la que gasta (con el
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El cuerpo de trabajo que circula en el interior (por ejemplo, agua) no se toma en consideracin, puesto que l no pasa a travs de la superficie de control.
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calor Q" y el trabajo L"). Por eso l acumula con las reservas de grasa la energa U. Por consiguiente en otoo su balance energtico es activo: W'ot = H' ot > W"ot = L"ot + Q"ot Sin embargo en invierno, durante el sueo invernal en la guarida, l no recibe en absoluto energa desde fuera (W"in = 0; el gasto de energa incluye el trabajo L"in (en la respiracin, cambio de posicin y chupadura de la zarpa, que es muy pequeo) y el calor Q"in para mantener el microclima en la guarida. Todo este gasto de energa W"in = L"in + Q"in se compensa con la disminucin de su reserva U. Por consiguiente, el balance energtico para este perodo tendr el aspecto siguiente: 0 = W"in + Uin Q"in + L"in = - Uin .. Para que l se observe, la magnitud U debe ser negativa, la reserva de energa interna disminuir. El primer principio de la termodinmica representa en s un potente medio como conocimiento cientfico de la naturaleza y como creacin de la segunda naturaleza, la tcnica. Para los sistemas ya existentes l permite comprobar la justeza de cualesquiera teoras o resultados de los experimentos relacionados con la energtica. Si conforme a la teora o a las mediciones el balance no coincide, eso quiere decir que en algn lugar se ha cometido un error. Para los sistemas recientemente inventados la comprobacin de su balance energtico es obligatoria. Si W' U + W" el sistema no puede existir. En el caso cuando W' > U + W" la energa en l se aniquila, y cuando W' < U + W", surge de la nada (mpp-1). El primer principio demuestra que todo esto es absolutamente imposible o, como a veces se dice, est prohibido. Al parecer, la confirmacin total e incondicional del principio de conservacin de la energa y su popularizacin cada vez ms amplia deban conducir a la reduccin del flujo de mpp-1 inventados de nuevo. Adems, su majestad el vapor resolvi para largo tiempo el problema del motor universal. No obstante, todo esto hasta fines del primer cuarto del siglo XX no ejerci una influencia esencial en la mayora de los inventores del mpp-1. El asalto del problema insoluble continuaba.
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2.3. Los ltimos mviles perpetuos de primera especie Aportemos para comenzar algunos datos estadsticos del mpp-1, que se refieren al perodo que nos interesa. Naturalmente, ellos tienen un carcter fragmentario, pero, no obstante, son bastante significativos. Segn los datos de la Oficina de Patentes de Inglaterra durante el perodo desde 1617 (el ao de comienzo de la entrega de patentes) hasta 1903 se presentaron ms de 600 declaraciones del mpp1. Pero de ellas solamente 25 pertenecen al perodo de antes de 1850; las dems fueron presentadas ms tarde 15 . Un cuadro anlogo se observaba tambin en otros pases. Resulta que cuando la ciencia aclar totalmente el problema del mpp-1, tuvo lugar un enorme inters hacia l. Esta ordinaria paradoja con el mvil perpetuo se explica simplemente. Ya vimos qu resistencia encarnizada opusieron los crculos cientficos a las ideas de Mayer y de Joule. Qu hablar de los ingenieros y otros especialistas tcnicos, y an ms de los aficionados lejanos de la ciencia? El proceso de propagacin, introduccin y asimilacin de las nuevas nociones sobre la energa, el calor, el trabajo y las magnitudes enlazadas con ellas se establecieron definitivamente slo a mitad del siglo XX 16 ). Incluso para este tiempo la oleada de invenciones del mpp-1 no ces todava (y al mismo tiempo comenz otra nueva de las invenciones del mpp-2; sobre esto hablaremos ms adelante 17 . Volvamos, no obstante, a los inventores del mpp de la segunda mitad del s. XIX y principios del s. XX. Entre ellos haban entusiastas honrados, y granujas que no se diferenciaba en nada a Orfireus. Si se habla de aquellos, quienes crean sinceramente en la posibilidad del mpp-1 y trabajaban en l, la mayora de sus creaciones recordaban extraordinariamente lo que ya fue inventado antes. Pero hay tambin frutos de las nuevas tendencias, relacionadas principalmente con la electricidad. En todos los casos los inventores, as como sus antecesores medievales, crean firmemente en el xito de sus elaboraciones. Sobre esto atestigua aunque sea el hecho de que en muchos de ellos fueron previstos frenos, para que el motor no se desembalase en el caso de desarrollar altas revoluciones. No tiene sentido describir detalladamente la mayor parte de las invenciones del mpp-1, que repiten las ideas ya conocidas. Expongamos, como ejemplo, slo cuatro de sus modelos.
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Existen datos interesantes de los aos 1897-1903 sobre la distribucin de los autores de las declaraciones hechas en Inglaterra, por los distintos pases. De 31 declaraciones 10 se hicieron en Inglaterra, 8 en [Link]., 5 en Alemania, 3 en Francia, 2 en Austria y una en Blgica, Rusia e Italia 16 Incluso en la actualidad en algunos libros se puede encontrar una interpretacin imprecisa (e incluso incorrecta) de estas nociones fundamentales. 17 S Mijal [2.6] comunica que en la secretara de invenciones y descubrimientos de Praga en los aos 1970-1973 ingresaban anualmente hasta 50 proyectos de mpp.
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Fig. 2.6 Mpp-1 con bolas rodantes La fig. 2.6 muestra un motor, propuesto por un inventor moscovita, cuyo nombre qued desconocido. El autor prepar incluso un modelo, el cual representaba en si una rueda de cerca de un metro de dimetro con un canal espiral. En el canal se encontraban cinco bolas pesadas; la sexta, que cay en el agujero practicado en el borde de la rueda, iba rodando por una va especial encorvada bajo el canal espiral hacia el agujero en el centro. De aqu ella iba a parar al comienzo, centro del canal espiral, y al mismo tiempo otra bola caa en el canal encorvado. El inventor consideraba que cinco bolas, encontrndose a la izquierda del centro de rotacin de la rueda, pesaran ms que la que se encontraba a la derecha, y la rueda girara en el sentido mostrado con la flecha. Pero l no tuvo en cuenta lo que ya conoca bien en el s. XVII John Wilkins, epscopo de Chester. El hecho no slo consiste en el peso de las bolas, sino tambin en su distancia de la lnea vertical que pasa por el centro de rotacin. Por eso una bola, que se encuentra a la derecha, pero a mayor distancia de ella, equilibrar las cuatro que se encuentran a la izquierda: los momentos de las fuerzas de ellas sern inevitablemente iguales, y la rueda permanecer inmvil. De segundo ejemplo de mpp-1, tambin de tipo gravitacional, puede servir el motor del maquinista de Estonia K. Kail, perteneciente aproximadamente al mismo tiempo que el anterior. Su idea est clara de la fig. 2.7. Dos pesas a la izquierda (1 y 2) deben preponderar a una que se encuentra a la derecha (3), y poner en movimiento la rueda dentada. Es evidente que el dispositivo no se mover del sitio; esto como ya sealamos en el cap.1, fue demostrado por Stevin.
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Fig. 2.7. Mvil perpetuo de K. Kail El tercer ejemplo (fig. 2.8) se refiere a finales del s. XIX; este motor tambin repite la vieja idea de capilares - mecha. Un lquido, bajo la accin de las fuerzas de tensin superficial subir por la mecha, pero estas mismas fuerzas no le permitirn escurrir al depsito superior.
Fig. 2.8. Mvil perpetuo capilar de mecha Por fin, la fig. 2.9 muestra un motor hidrulico (de flotador), el cual fue propuesto por el norteamericano G. Gotz. Un tubo de dos codos de seccin circular est lleno de dos lquidos inmiscibles de distinta densidad (por ejemplo, mercurio y agua). Los tubos estn llenos de bolas, cuya densidad es tal, que ellas flotan incluso en el liquido ms ligero. Segn la idea del autor las bolas en el codo derecho sern constantemente empujadas (bajo la accin del peso de las tres bolas que se encuentran sobre el lquido) al codo izquierdo del tubo y all flotarn. La siguiente bola que flota en el codo izquierdo caer sobre la rueda, ponindola en movimiento con su peso,
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y regresar al codo derecho. De esta idea de nuevo, naturalmente, no saldr nada, puesto que el liquido pesado, pese a que su nivel es ms bajo, expulsa
Fig. 2.9. Mvil perpetuo hidrulico de dos lquidos de Gotz las bolas con el mismo empuje de Arqumedes, que lo hace el lquido ligero. En ambos codos los niveles de lquido se establecen automticamente (como si conocieran el principio de conservacin de la energa) de tal manera, que estas fuerzas se igualan, y el dispositivo no funciona. El examen de distintas variantes de mpp-1 mecnicos e hidrulicos, propuestos despus del establecimiento del principio de conservacin de la energa, puede ser continuado. El anlisis de estas invenciones es un buen entrenamiento de la habilidad para hallar y aplicar las correspondientes leyes fsicas. A los lectores que se interesan por otras variantes de estos dispositivos se les puede recomendar dirigirse a la correspondiente literatura [2.1-2.6]. Nosotros pasaremos a otros mpp-1, que corresponden en mayor grado al comps del tiempo con respecto a las fuerzas que en ellos se utilizan. A primera vista ellos aportan un nuevo chorro vivo en el fundamento ideolgico del mpp-1. Efectivamente los fenmenos elctricos y electroqumicos, que en ellos se utilizan en lugar de bolas, ruedas, flotadores y mechas, crean la impresin de cierta novedad. Pero, tambin aqu de principio todo permanece al mismo nivel. Examinemos dos de estos nuevos proyectos (los dems representan en una u otra forma sus modificaciones). Los nombres de los numerosos autores de estas invenciones pueden no mencionarse; la lucha por la prioridad aqu no tiene sentido prctico. La fig. 2.10 muestra en dos variantes un mpp-1 electromecnico. Su idea es genialmente simple. Sobre un rbol comn van montados un motor de corriente continua y un generador elctrico (tambin de corriente continua), conectados con ayuda de cables con el acumulador y al consumidor de la energa elctrica generada. Para la puesta en marcha del sistema hay que cargar previamente el acumulador. Luego es necesario poner en marcha el motor elctrico con ayuda del acumulador. El motor har girar al generador, el cual generar no slo la energa necesaria para el consumidor, sino tambin la requerida por el motor elctrico. El acumulador desempear el papel de un sistema energtico de tampn. Si el consumidor toma ms energa que la que genera el generador (descontando la energa necesaria para el motor elctrico), entonces l entregar energa. Al contrario, si el consumidor toma menos energa, entonces sta se acumular en el acumulador.
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Es absolutamente evidente que el generador, incluso en el caso ms ideal, generar exactamente tanta energa, como toma el motor elctrico; en las condiciones reales su potencia no llegar incluso para esto. El sistema en marcha, al gastar la energa, acumulada por el acumulador desde la fuente exterior, inevitablemente se parar. El no podr incluso abastecerse a s mismo, sin hablar ya de entregar energa al consumidor. La segunda variante se diferencia slo en que en lugar del acumulador elctrico de la energa se utiliza un acumulador mecnico - un volante pesado.
Fig. 2.10 . Esquema de dos variantes de mpp elctrico: a, motor puramente elctrico; b, motor electro- mecnico; 1, generador elctrico de corriente continua; 2, motor elctrico; 3, acumulador elctrico; 4, motor de arranque; 5, volante; 6, carga til Este debe ser puesto previamente en rotacin para que arranque el motor. Claro est que el resultado ser el mismo: despus de gastar la energa del volante en el rozamiento y las prdidas elctricas el motor se parar. Si se compone el balance energtico de esta mquina, l tendr un aspecto muy simple: 0 = W" La energa til W" se extrae, pero hacia dentro a travs de la superficie de control no ingresa nada: W' = O. No se observa el primer principio de la termodinmica. Si se toma en consideracin el rozamiento y las prdidas elctricas, extradas en forma de calor Q", la ecuacin tomar la forma: O = Q" + W". Para que se conserve esta igualdad W" debe ser negativa. Con otras palabras, para que este motor funcione, l debe estar girado desde fuera. En el mpp electroqumico, mostrado en la fig. 2.11, se ha utilizado la misma idea: me abastezco a m mismo, y el exceso lo entrego, que en el mpp electromecnico. Al comenzar a funcionar el sistema se pone en marcha por el acumulador. El agua se descompone por la corriente elctrica en hidrgeno y oxigeno, los cuales van a parar a una turbina de gas.
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Aqu ellos reaccionan (el hidrgeno se quema en el Oxgeno) y los gases calientes giran la turbina. La turbina pone en movimiento al generador elctrico, que genera la energa elctrica, que se enva en tres direcciones: al consumidor exterior, a la descomposicin del agua y, por fin, a la recarga del acumulador, necesaria tanto para el arranque, como en calidad de capacidad elctrica de tampn. El vapor que escapa a la turbina se condensa en agua, la cual regresa al electrolizador; el ciclo se cierra. Aqu todo est bien y correcto, a excepcin de un detalle, que es el decisivo: en el caso ms ideal el generador podr producir solamente tanta energa, cuanta consume el electrolizador, y ni un joule ms. En condiciones reales esta energa no alcanzar para descomponer toda el agua. Por eso la instalacin puesta en marcha, despus de gastar la energa del acumulador en obtener durante el arranque las porciones de 02 y H2 , inevitablemente se parar. Aqu, as como en el mpp electromecnico, ser imposible ajustar el balance energtico.
Fig. 2.11. Mpp electroqumico:1, tubo en U con electrodos (electrolizador del agua); 2, acumulador; 3, turbina de gas; 4, colector del condensado; 5, generador elctrico Haciendo el resumen del examen de los ms distintos modelos de mpp-1, se puede sacar la conclusin de que a fin de cuentas, todos ellos se basan en el principio de genero algo de la nada. Este algo -el trabajo que pretendan recibir los inventores del mpp-1- inevitablemente se converta en la nada. Al motor le hacia falta obligatoriamente sobrealimentacin energtica. Los inventores del tipo de Orfireus comprendieron al fin y al cabo este hecho y recurrieron a una fuente ajena de energa, para que sus mpp-1 realizaran trabajo. Orfireus utilizaba el accionamiento biolgico (su criada o su hermano); sus sucesores no se limitaron a esto. Algunos de ellos fueron ms lejos. Recordemos aqu a dos de ellos. Charles Redgofer, norteamericano, comenz su carrera en Filadelfia, donde mostraba un mvil perpetuo que pona en movimiento a una piedra de afilar. Por la entrada l coga a los hombres un precio considerable, 5 dlares, pero a las mujeres las dejaba pasar gratis. Cuando el Ayuntamiento de Filadelfia se interes por su actividad, l estim necesario trasladarse a Nueva York, donde continuaba desde 1813 la exhibicin de su motor. La idea de la mquina no era nueva: las mismas pesas y la misma rueda, en la cual ellas rodaban. ste era un mpp-1 gravitacional ordinario con tabiques inclinados y bolas. Redgofer recoga puntualmente los dlares de la gente confiada. Todo marchaba bien, por cuanto era difcil esperar que en aquellos tiempos apareciera entre los espectadores en tal ciudad como Nueva York, una persona lo suficientemente preparada cientficamente para desenmascarar al inventor.
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Pero Redgofer no tuvo suerte. Tena que suceder que su atraccin fuera visitada por nada ms que Roberto Fulton, el inventor y constructor del primer buque de vapor activo. Es curioso que l no quera ir a ver la mquina de Redgofer, pero los amigos le obligaron a ir a la fuerza. Es conocido que Fulton no slo era uno de los ingenieros ms instruidos y calificados de su poca, sino que tambin una persona muy decidida. Por la irregularidad del movimiento de la rueda l comprendi de repente lo que suceda. Sin pensarlo mucho, l le llam pblicamente a Redgofer estafador y comenz inmediatamente a desarmar la envoltura al costado de la rueda, con el fin de hallar el motivo de su giro. El inventor intent protestar, pero Fulton declar inmediatamente que pagara por el dao causado. Con ello l no slo despert el inters y el apoyo del pblico, sino que asent, para sus acciones, cierta base jurdica, absolutamente suficiente, segn las nociones norteamericanas. Redgofer ya no poda detenerle. Se descubri un accionamiento por correa oculto que pasaba a travs de la pared y el techo al desvn. Cuando la muchedumbre irrumpi en el cuarto del desvn, vio a un hombre de edad avanzada con una barba negra, que masticaba un pedazo de pan y giraba una manivela. De este modo, se descubri toda la cadena de transformaciones energticas, y el pobre inventor fue castigado all mismo por los espectadores. Redgofer sin embargo parece un granuja primitivo en comparacin con otro norteamericano John Kili, quien trabaj en la creacin del mpp-1 ms tarde, ya en la segunda mitad del s. XIX. Aqu no slo el nivel de la tcnica es mucho ms alto, sino que tampoco la envergadura de la actividad financiera puede compararse con el puesto miserable de Redgofer. Kili organiz el asunto con un espritu de iniciativa verdaderamente norteamericanas). John Kili 18 (1837-1898) naci tambin en Filadelfia. l era carpintero y hasta los treinta aos de edad no se destac de ninguna manera en la esfera de las ciencias. Es ms, no existen datos algunos de que l recibi instruccin alguna. No obstante, un ao ms tarde muchos lectores de los peridicos se enteraron de que l descubri cierta fuerza etrea, que puede ser obtenida desintegrando el agua ordinaria. Solamente hace falta organizar la produccin de los correspondientes motores y entonces, valindose de una pequea cantidad de agua, se podr obtener enormes cantidades de energa. En la exposicin, organizada especialmente para esta finalidad, en su ciudad natal de Filadelfia, Kili demostraba su mvil perpetuo, que funcionaba a base de esta fuerza etrea. l hall rpidamente entre los grandes hombres de negocios industriales a personas que deseaban depositar parte de sus capitales en la elaboracin de este filn energtico, que prometa enormes beneficios. Se cre la Compaa de produccin de motores Kili con un capital de 5 millones de dlares. La confianza de los accionistas se mantena no slo por las intervenciones cientficas, de las cuales Kili era un gran maestro, el reclamo en la prensa, sino tambin por los nuevos logros cientfico-tcnicos. E1 principal de stos fue la creacin de un grupo bajo el nombre de Liberador, el cual descompona el agua liberando energa. Kili afirmaba que su motor, cargado con una cuarta (1,11) de agua, podra tirar un tren de pasajeros por todo el continente norteamericano, desde Filadelfia hasta San Francisco, y gastando ms, un galn (3,79 1),, se podra viajar desde Nueva York hasta el mismo San Francisco en un buque de alta mar. Se puede uno imaginar los beneficios que prometa semejante tcnica! As pasaron cinco aos (1875-1880) en el transcurso de los cuales la firma Kili prosperaba y sus acciones se compraban con mucho gusto, a pesar de que no se produjo ni un motor. A esto le
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La historia de J. Kili fue expuesta detalladamente por A. Ord-Houm [2.51]. Aqu nos limitamos a una descripcin breve.
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ayudaba en gran medida el hecho de que aparecieron cientficos (verdad que no fsicos, ni energticos), los cuales le apoyaban activamente 19 . No obstante, las contradicciones entre las grandiosas promesas de Kili y los modestos resultados de su actividad condujeron a que los principales accionistas de la Compaa de produccin de motores Kili cesaron de financiarle. En los peridicos comenzaron a aparecer artculos escpticos de los verdaderos especialistas fsicos (del doctor Cresson, Barher y otros), quienes le culpaban a Kili de charlatanismo. E1 buque de Kili indudablemente tena que ir muy pronto a pique. Sin embargo, sucedi algo inesperado: de sbito Kili recibi un potente apoyo financiero y moral, el cual no slo le ayud a permanecer a flote, sino tambin a encontrar nuevas fuerzas. Los franceses en estos casos enigmticos dicen cherchez la femme (busquen una mujer). Semejante mujer result la mrs. Mur, la rica viuda del fabricante de papel de Filadelfia. Ella ley en uno de los nmeros del peridico dos artculos. Uno relataba sobre la situacin desastrosa de Kili, que habiendo cado en la ms absoluta miseria, continuaba trabajando tenazmente sobre su invencin. El otro describa la historia de cierto inventor, no comprendido por sus contemporneos, que muri en la soledad, y que solamente despus de su muerte su trabajo fue apreciado. La accin conjunta de estas publicaciones fue tan fuerte, que la viuda encontr a Kili, se conoci con l y... comenz un nuevo perodo de su actividad creadora. Esto sucedi en 1882. De nuevo l no sufra necesidad de dinero: la fortuna de la viuda superaba 5 millones de dlares (la misma cifra, que los activos de la Compaa de produccin de motores Kili). Inspirado por la viuda Kili hizo un nuevo descubrimiento: una fuerza vibratoria. en el lquido, que se encuentra entre los tomos del ter infinito. Adems, l gan (verdad que con mucha dificultad) el proceso contra los accionistas de la Compaa de produccin de motores Kili que exigan compensacin. Creyendo infinitamente en el talento, descubrimiento e invencin de Kili. mrs. Mur decidi atraer a conocidos cientficos e ingenieros para apoyar sus asuntos. Esta idea no provocaba un gran entusiasmo en Kili, pero l no poda negar rotundamente a su protectora. Como siempre en estos casos los peritos se dividieron en tres grupos. La mayora de los invitados, entre ellos tales celebridades como Th. Edison y N. Tesla, se negaron a participar en la peritacin, no deseando perder tiempo en estos asuntos que no inspiraban confianza. Varias personas sabias dieron sus referencias positivas sobre los trabajos de Kili. Se destac sobre todo el fsico ingls W. Leseless-Scott. 1 tuvo la posibilidad de examinar todo el equipo e incluso estudiar la instruccin de su servicio. El profesor estudi minuciosamente el tema, despus de lo cual declar pblicamente: Kili ha demostrado con indiscutible conviccin la existencia de una fuerza hasta ahora desconocida. Con ello l continu la famosa tradicin, comenzada por cientficos como Gravesande y otros que apoyaron en su tiempo a Orfireus. Por fin, entre los especialistas invitados para la peritacin haba quienes, junto con una calificacin cientfico-ingenieril bastante alta, posean un espritu deportivo-detectivesco. Ellos manifestaron inters hacia el descubrimiento de los milagros demostrados por Kili y decidieron descubrir la verdad. stos fueron el ingeniero-electricista A. Scott y el presidente de la Universidad de Springsgarden A. Berk.
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Como veremos ms adelante las tradiciones de apoyar las novedades seudocientficas de semejante gnero por los cientficos especialistas en otras ramas se han conservado hasta hoy da
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Ellos aclararon en qu se basaban los extraordinarios efectos que mostraba Kili. En particular, l mostraba unas bolas y discos metlicos que encontrndose en el agua, por una orden de incluso al son de la msica!) suban a la superficie, se mantenan por debajo de ella o se hundan bajo la accin de unas fuerzas misteriosas. Scott y Berk adivinaron que todos estos objetos representaban unos vasos huecos, los cuales cambiaban su volumen al cambiar la presin del aire suministrado a ellos por unos tubos huecos finos. Scott incluso rompi furtivamente uno de ellos y se convenci de lo correcto de su deduccin, a la cual lleg junto con Berk. Informaron a mrs. Mur sobre los resultados. En el ao 1896 ella ces de apoyar a Kili. No obstante, ella era una mujer bondadosa y le dej al inventor un estipendio mensual de 250 dlares para toda la vida. Cuando Kili muri en el ao 1898, su casa fue revisada; en el stano se descubri toda una estacin de compresores, el esquema de la cual fue publicado en New York Journal. De este modo, Kili se dedicaba a truhanera. Los dispositivos neumticos creados por l (incluyendo una escopeta) atestiguan de su indudable talento ingenieril y maestra tcnica. Involuntariamente surge la idea de que a pesar de la ausencia de instruccin l era mucho ms capaz e inteligente que el sabio profesor LeselessScott engaado por l. Kili comprenda perfectamente que yendo por este camino de estafas financieras, l no poda pretender a un lugar en la historia de la tcnica. Ya siendo viejo, l le dijo a uno de sus amigos que en su tumba quisiera tener el epitafio: Kili, el estafador ms grande del siglo XIX.
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2.4. El mvil perpetuo en bellas artes La historia de los vuelos y cadas de Bessler-Orfireus y J. Kili muestran evidentemente que tanto las personas que inventaban los mpp, las que ayudaban o estorbaban a stas, como los acontecimientos que tenan lugar alrededor de ellas son un material interesante para el arte, en particular, para las bellas artes. Desgraciadamente, este argumento no encontr un amplio reflejo en las bellas artes, aunque con frecuencia se hace mencin de los mpp. Se pueden nombrar muy pocas obras dedicadas especialmente a este tema. En la literatura extranjera se puede mencionar una pequea novela fantstica del escritor alemn Paul Scheerbart (1863-1915) Mvil perpetuo. Historia de una invencin [4.1], publicada en 1910. En la literatura rusa hay que citar ante todo uno de los relatos en la novela de M. E. SaltikovSchedrin Idilio contemporneo [4.2], luego la novela del escritor E. M. Petropavlovski Perpetuum rnobile [4.3] y, por fin, el relato de V. Shukshin Tenaz [4.4]. Cada una de las obras mencionadas es interesante a su manera y da mucho para comprender a los creadores de los mpp, lo que no hay (ni puede haber) en la literatura cientfica. En las tres primeras novelas y relatos mencionados el tiempo de accin se refiere a la segunda mitad del s. XIX y principios del s. XX; los personajes del relato de V. Shukshin son nuestros contemporneos. El protagonista de la novela de Scheerbart es un inventor que soaba en crear un mpp mecnico a base de la utilizacin de las fuerzas gravitacionales: construir una rueda dentada, puesta en movimiento por unas pesas. La base ideolgica de la invencin es la siguiente: La atraccin de la tierra es perpetua, y este trabajo perpetuo de la atraccin se puede transformar, con ayuda de las ruedas, en movimiento perpetuo. El hroe del relato salva muy fcilmente el principio de conservacin de la energa: Qu me importa a m Roberto Mayer?... Yo siempre odi a los fsicos. El autor le da a su hroe la posibilidad de resolver la tarea y construir el mvil perpetuo, el cual verdaderamente funciona 20 . Los sufrimientos del hroe de la novela estn relacionados no tanto con los problemas cientficotcnicos, como con los sociales. E1 inventor piensa en cmo se transformar el mundo que disponga de posibilidades energticas ilimitadas. Aqu encuentras la transformacin del Sahara en una regin frtil, el allanamiento de las montaas innecesarias, trabajos gigantescos de construccin... A pesar de estas doradas perspectivas la obra termina sin resultado alguno. Las consecuencias de la utilizacin de la invencin del mpp resultaron tan grandiosas, que el autor (y tras l, naturalmente, su hroe) simplemente se asust. Las conmociones que puede provocar la abundancia de energa detuvieron al inventor y la mquina creada por l no fue utilizada; fue destruida y todo qued como antes. En los relatos de Saltikov-Schedrin, lo mismo que en los de Petropavlovski, a diferencia de Scheerbart, no hay nada fantstico. Es ms, los prototipos de sus hroes son personas realmente existentes. En el relato Idilio contemporneo con el nombre de Prezentov se describe al campesino siberiano Aleksandr Scheglov, un inventor autodidacta. En la novela de Petro Pavlovski bajo el nombre del inventor Pijtin se representa un campesino de Perm Lavrenti Goldirev, conocido por l personalmente.
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Precisamente por eso nosotros llamamos la novela de Scheerbart fantstica, y no de ficcin cientfica
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Ambos motores se describen en los relatos muy brillantemente y con suficientes detalles 21 . Tambin los propios inventores se presentan muy pintorescamente. Aqu, sin exponer largas citas, sealemos solamente algunos momentos interesantes para la historia de los mpp. El motor de Scheglov representaba una rueda ... con rayos. Su llanta, bastante voluminosa, estaba formada de chillas, dentro de las cuales exista vaco. En este vaco se encontraba el mecanismo, que representaba el secreto del inventor. El secreto, claro est, no era muy intrincado, algo parecido a sacos con arena, que tenan la posibilidad de equilibrarse uno a otro.... La mquina de Goldirev (Pijtin) tena el aspecto siguiente: Se vean postes de madera mal labrados, travesaos y todo un sistema de ruedas dentadas y volantes ... En la parte inferior, por debajo de la mquina yacan unas bolas de hierro colado; a parte tambin haba un montn de estas bolas.... Es fcil ver que en ambos casos a los inventores les surgieron las mismas ideas que a los inventores de mpp-1 mecnicos de Europa Occidental y norteamericanos. El extraordinario parecido de las ideas se puede revelar (a pesar de la diferencia en la forma de su expresin) tambin en el anlisis de las causas por las cuales las mquinas, despus de que se ponan en rotacin, se paraban inevitablemente. La explicacin siempre se reduce a algn defecto particular de la estructura, el montaje o la calidad del material. Prezentov, por ejemplo, a la pregunta de uno de los visitantes: Puede ser que no haya tenido en cuenta el rozamiento? -contest: Tambin se tuvo en cuenta el rozamiento... Qu tiene que ver el rozamiento? Esto no se debe al rozamiento, pues ... Unas veces como si nos alegrase, y luego de repente ... se encapricha, se obstina y basta. Si la rueda se hubiera hecho de un material verdadero, pero como se hizo de unos recortes.... Es interesante sealar un rasgo ms de parecido: ambos inventores le dan gran importancia al primer impulso, al comienzo del giro de la mquina. Cuando el motor se par de nuevo, Prezentov dijo: Hay que darle un mpetu, y de nuevo empuj la mquina. Involuntariamente viene a la memoria la teora del mpetu de Buridan, expresada en el s. XIV. Ambos hroes de estos relatos son indudablemente personas inteligentes, quienes si hubieran podido estudiar, hubieran prestado una gran utilidad. Pero en las condiciones de la Rusia zarista eso era imposible. Petropavlovski (S. Karelin escriba sobre esto en su relato Los Urales, representados en la exposicin de Ekaterinburg ([Link], 1887): Usted no encontrar aqu ni un solo rtulo correcto en las muestras artesanas, y si decide hablar con el propio artesano se asombrar de su ignorancia ... ... Esto se debe decir, en particular, sobre aquellos casos cuando el artesano comienza a fantasear, inventando algo nuevo. Aqu l vaga a oscuras; para l en este caso nada le hace romperse la cabeza en el mvil perpetuo... acaso l sabe que eso es absurdo? l cree en que la mquina perpetua se puede inventar, si se tiene buena cabeza ... Es penoso ver que en un pas con una actividad fabril y artesana tan intensa no existe ni una escuela tcnica, accesible para todos.... Ahora trasladmonos a 100 aos adelante, a nuestros das, cuando todos pueden estudiar. A pesar de esto tambin en nuestros das la gente inventa el mpp-1.
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El lector puede familiarizarse con los relatos tambin en el libro de Yakov Perelman Fsica recreativa, primera parte, donde se dan grandes citas de ellos.
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Sobre semejante inventor escribi V. Shukshn. Pero a diferencia de los tristes y pesados acontecimientos del siglo pasado, la historia descrita por l lleva un carcter no trgico, sino ms bien cmico. E1 hroe de Shukshn es inventor tenaz, el chofer de un coljs Dmitri Kvasov, por apodo Monia, que ley ... en algn libro que el mvil perpetuo es imposible por tales y tales causas.... Ley que muchos y muchos intentaban a pesar de todo inventar semejante motor... Estudi atentamente los dibujos de aquellos mviles perpetuos, que se proponan en distintos tiempos... Y qued pensativo. Se describen de una forma interesante la manera de leer y el curso de los pensamientos de Monia Kvasov: De que all hay rozamiento, leyes de la mecnica, todo esto l lo dej pasar; se meti inmediatamente de cabeza en la invencin de un mvil perpetuo que todava no hubo. l por algo no crea que era imposible crear semejante motor. Le sola ocurrir que... l eluda con desdn toda clase de pensamientos sensatos y pensaba lo suyo: Est bien, me van a decir a m... Y ahora l tambin pens: Tonteras!... Qu significa imposible?. Luego Shukshn muestra el estado, conocido por experiencia propia a cada persona creadora: Monia dej de ver y comprender todo alrededor, se entreg por completo al gran problema de invencin. Hiciera lo que hiciera -iba en coche, cenaba o miraba el televisor- todos los pensamientos estaban concentrados en el motor. 1 dibuj ya cerca de una decena de variantes de motor, pero l mismo las rechazaba una tras otra. El pensamiento trabajaba febrilmente. Monia se levantaba por las noches, dibujaba la rueda siguiente... En sus ideas estaba estancado alrededor de la rueda, comenz de repente por la rueda y continuaba buscando nuevos y nuevos procedimientos de cmo obligar a la rueda a girar constantemente. Y, por fin, el procedimiento fue hallado. ste es el siguiente: se coge una rueda... Shukshn da una descripcin detallada del motor de Monia Kvasov. Esto est hecho excelentemente a travs del carcter del propio inventor, muy seriamente, con todos los detalles (hay todo: una pesa, un canaln bajo un ngulo de 45 grados, una barra de hierro rgidamente soldada, etc.), pero no se puede comprender absolutamente nada. La descripcin termina con las palabras: De este modo la rueda girar a s misma. Se muestra excelentemente el estado del inventor, que por fin resolvi exitosamente el problema: Monia lo invent esto por la noche... Salt de la cama, dibuj la rueda, el canaln, la barra, la pesa... E incluso no experiment alegra alguna, solamente se asombr: por qu ellos se rompan tanto tiempo la cabeza! Y por la maana: ... Se sent a la mesa, examin su dibujo. Era extrao que l no senta ni emocin ni alegra. La tranquilidad se encontraba en el alma.... Por la maana Monia fue a mostrar su proyecto al joven ingeniero de la Estacin tcnica de reparaciones Andrei Golubev. Aqu, desgraciadamente, no se puede exponer la interesante conversacin entre ellos, ocupara mucho lugar. Prestemos solamente atencin al hecho de cmo reaccion el inventor al escepticismo (escarnecimiento) burln del ingeniero. Monia se inquiet. No es que dud repentinamente de su motor, sino que le inquiet hasta qu profundidades, resulta, entr en la mente de, las personas que el mvil perpetuo es imposible. As, va a resultar que lo inventas, y ellos van a repetir: es imposible. Despus de que el ingeniero apreci su trabajo con la palabra desvaro y se neg incluso a mirar el dibujo, y el maestro de fsica demostr que en el dispositivo se establecera la igualdad absoluta de fuerzas, Monia ... cogi los dibujos y sali fuera. Se fue al cobertizo y comenz a confeccionar el mvil perpetuo. Y l lo construy. Pero sucedi lo inevitable: la rueda, despus de girar un poco, se paraba. Monia sufri una derrota.
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Es muy interesante el final del relato, cmo Monia se desquit y humill al ingeniero y a toda su ciencia. A la maana siguiente Monia se acerc a la casa del ingeniero. Buenos das! - dijo Monia, parndose cerca del seto. Y mir al ingeniero pacficamente y con alegra. - Buenas! - contest el ingeniero. - Pues gira!-dijo Monia.-La rueda... - El motor, verdad? - El motor. La rueda gira... Toda la noche gir... Y ahora gira. Me cans de mirar, y sala darme un paseo. Ahora el ingeniero no comprenda nada. Monia no estaba ni mucho menos avergonzado, e incluso se encontraba radiante. El ingeniero se conform en mirar. - Y toda la noche gir? - no se mantuvo y pregunt una vez ms el ingeniero ya cerca de la casa de Monia. Y mir atentamente a Monia. Monia soport tranquilamente su mirada y como si l mismo se asombrara dijo: - Toda la noche! Desde aproximadamente las diez de la noche, la empuj y mira... que hora es ahora? El ingeniero no mir al reloj, caminaba junto con Monia, extremadamente desconcertado, pese a que haca todo lo posible por no mostrarlo, respetando su ttulo de ingeniero. A Monia, al mirarlo, le causaba risa, pero tambin disimulaba. - Preparmonos! - dijo l detenindose ante la puerta del cobertizo. Mir al ingeniero y dio una patada a la puerta... Y se apart, para que l pasara al interior y viera la rueda. Tambin l entr en el cobertizo; le era extremadamente interesante cmo descubrira el ingeniero que la rueda no giraba. - Y bien, - dijo el ingeniero -. Yo pensaba que t por lo menos inventaste algn truco. No tiene nada de gracioso, muchacho. - Pues, perdname - dijo Monia contento. En esta escena Shuksbn advirti perfectamente la sensacin del ingeniero, que choc con un fenmeno incomprensible. El ingeniero, claro est, no dudaba de que actuara el principio de conservacin de la energa. Le preocupaba otra cosa: Podr l hallar rpidamente la causa del truco por la cual la rueda gira? Esta sensacin le es conocida a muchos expertos, incluso muy calificados. As el inventor del mvil perpetuo Monia Kvasev, a pesar de la derrota en la discusin can el ingeniero, empat. A pesar del fracaso de Monia el relato termina de manera optimista. Son an ms interesantes los acontecimientos con la rueda de bicicleta y el mvil perpetuo que tuvieron lugar hace poco en el otro extremo de Europa, en Inglaterra. Sobre esto se relata en el cap. 4. Es interesante que la rueda de bicicleta desempea un gran papel en la ltima etapa de la historia del mvil perpetuo de primera especie. Sobre el hecho de que la idea de Monia Kvasov vivo, atestigua al artculo en la revista Inventor y racionalizador, 1984, N 7. Se public en la parte dedicada especialmente al mpp crnica del movimiento perpetuo. Lo exponemos con una pequea reduccin. Mvil perpetro de una rueda de bicicleta. En agosto de 1980, yo llevaba en la bicicleta hierba para mis conejos, ca bajo la lluvia... Las ruedas patinaban, el saco en el portaequipaje tiraba hacia un lado, perd el control, me ca en una cuneta y dobl fuertemente la rueda delantera. Fue necesario adquirir una nueva llanta y radios, ponerlos, arreglar el ocho (los ciclistas saben lo que esto significa). La reparacin ya estaba por terminar, cuando mi esposa me pidi que le ayudara en las labores de casa. A1 volver media hora ms tarde a mi rueda, yo
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me qued perplejo: ella giraba a una velocidad de aproximadamente 20-25 r.p.m. En el cobertizo no haba nadie, quien hubiera podido darle vueltas. Llam como testigo al vecino. E1 milagro dur varias horas, despus yo par la rueda. Le hacen girar las corrientes de aire o se manifiesta cierta asimetra de los radios no tensados? Llev la bicicleta a casa, la puse en medio del cuarto y en la misma posicin de reparacin, patas arriba, la rueda giraba de nuevo, al principio lentamente, despus ms rpido, hasta las mismas 20-25 r.p.m.., y gir as cerca de una hora hasta que mi familia me ech junto con la rueda de nuevo al cobertizo. De este modo ella gir toda la noche. Por la maana yo tens los radios y regul la llanta. La bicicleta qued como nueva, los conejos no se sentan agraviados, pero los milagros cesaron; la rueda reparada giraba espontneamente no ms de media vuelta bajo la accin del peso del niple. No, la rueda no ha descubierto todava toda sus posibilidades... I. Shevtsov c. Boguchar, regin de Voronezh
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2.5. Razonamientos sobre las leyes y sobre si stas pueden ser violadas La historia del mpp muestra que los inventores del mvil perpetuo tropezaron y tropiezan con las ms diversas dificultades. Aqu entran la insuficiencia de medios y materiales, la desconfianza de los circunstantes y las dificultades del diseo, confeccin y ensayo... No obstante, todo esto al fin y al cabo puede superarse. Queda solamente un obstculo, el ms difcil que no pudo ser superado por ninguno de los inventores del mvil perpetuo, las leyes de la naturaleza y las leyes de la ciencia que se desprenden de ellas. Ya vimos que para aquellos quienes creaban el mpp-1 semejante obstculo insuperable era el principio de conservacin de la energa, el primer principio de la termodinmica. Ms adelante mostraremos que para aquellos quienes pretendan y pretenden crear el mpp-2, suplementariamente hay que vencer un obstculo tan insuperable como el segundo principio de la termodinmica. No obstante, las tentativas de vencer este obstculo principal no cesan. Hasta mediados del s. XIX (y en algunos casos ms tarde) para ello exista una aclaracin bastante comprensible simplemente estas leyes no eran todava conocidas ni estaban exactamente formuladas. Pero por qu los trabajos en el mpp continan tambin hoy da, a pesar de que ambos principios de la termodinmica, tanto el primero como el segundo, estn precisamente formulados, demostrados y redemostrados, descritos en una inmensidad de libros, se han introducido en los manuales? La mayora de los inventores los conocen muy bien. En qu consiste este hecho? Para tener en adelante una base slida para defender la verdad, hay que aclarar previamente la nocin de ley, razonando sobre este tema. As pues, sobre las leyes. Si miramos las guas y los diccionarios hallaremos dos sentidos del trmino ley: el primero, el enlace esencial, necesario, la relacin entre los fenmenos y los objetos; el segundo el establecimiento social obligatorio (ley estatal, penal, religiosa, etc.;. A nosotros en adelante nos interesar, naturalmente, la ley en el primer sentido, sin embargo, hay que decir previamente algunas palabras sobre la ley como establecimiento social obligatorio. En estas leyes hay que sealar dos rasgos. E1 primero consiste en que ellas pueden ser distintas con arreglo a un mismo caso en distintos pases y regiones en dependencia del rgimen social, las tradiciones, etc. Pueden variar y son revisadas en el transcurso del tiempo. E1 segundo rasgo de las leyes establecidas por la sociedad, consiste en que en principio cada una de ellas puede ser violada; el hecho de que despus de esto viene el castigo, no cambia nada. Las leyes que reflejan las relaciones esenciales obligatorias entre los fenmenos, al contrario, no cambian en funcin del lugar, del tiempo y del rgimen social; en principio es imposible violarlas. La relacin esencial obligatoria entre los objetos y los fenmenos es propia de la naturaleza y no depende absolutamente de los hombres. Ella es imprescindible, y no casual y en condiciones determinadas se manifestar inevitablemente de una manera determinada. Esta manifestacin es igual dondequiera y siempre, si existen las mismas condiciones. Uno de los errores ms peligrosos, que con frecuencia se encuentran, en la interpretacin de las leyes consiste en que las propiedades de las leyes sociales se trasladan involuntariamente a las leyes objetivas de la naturaleza. Algunas personas no pueden comprender hasta el final que las leyes de la naturaleza, a diferencia de las leyes establecidas por la sociedad, no pueden ser ni cambiadas ni violadas. Cmo as?' Es que la historia de la ciencia dice claramente que a medida del desarrollo las leyes cambian. Pues existan toda clase de flogistos, caerpos termgenos y teres, que en 1a actualidad han desaparecido! Se consideraba que los elementos no pueden transformarse uno en otro, mientras que hoy da se transforman. Si cien aos atrs alguien hubiera propuesto extraer energa de los tomos, se hubieran burlado de l, pero en la actualidad funcionan las centrales
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atmicas. La geometra de Euclides ha sido sustituida por la geometra de Lobachevski y de Riemann, y la mecnica de Newton ya no es capaz de explicar muchas cosas; se ha necesitado la teora de la relatividad de Einstein! Por qu tambin otras leyes que se encuentran en e1 camino de la realizacin del mpp-1 o mpp-2 no pueden resaltar viejas y errneas Lo que es exacto hoy da, puede resultar errneo maana.! Para comprender en qu medida son correctos estos y otros razonamientos semejantes, hay que dar un paso ms en la aclaracin del concepto de ley y determinar qu es la ley de la ciencia. A diferencia de las leyes de la naturaleza, las leyes de la ciencia existen no de por s mismas, sino que representan el reflejo de las relaciones objetivas del mundo exterior en la mente del hombre. En este sentido ellas son secundarias con respecto a las leyes que rigen en la naturaleza. Como resultado de la actividad investigadora del hombre las leyes se revelan, descubren y formulan en el lenguaje correspondiente con palabras o frmulas. La conocida ley de Boyle-Mariotte, por ejemplo, refleja objetivamente la relacin existente entre el volumen v de una cantidad de gas y la presin p, bajo la cual l se encuentra. La ley puede ser expresada con las palabras: el volumen de una cantidad de gas (o el volumen especfico v) es inversamente proporcional a la presin p. Esta misma ley puede ser expresada tambin por predio de la frmula matemtica: p*v = constante. No obstante, para juzgar sobre la duracin, estabilidad de la ley cientfica hay que determinar en qu medida puede corresponder a la ley objetiva de la naturaleza, reflejarla correctamente. Es que la naturaleza es extraordinariamente complicada y diversa en su estructura, en las relaciones de sus objetos, en sus manifestaciones. Indudablemente, ninguna ley cientfica, por muy geniales que fueran las personas que la descubrieron, refleja completamente las relaciones y vnculos objetivos que existen en la naturaleza. Ella puede reflejarlos solamente en forma incompleta, con cierto grado de aproximacin. A medida que se desarrolla la ciencia sus leyes abarcan esferas cada vez ms amplias, se precisan, se aproximan a las leyes de la naturaleza, se hacen equivalentes a stas. En forma generalizada el carcter de la relacin entre las leyes de la naturaleza y las leyes de la ciencia fue claramente expresada por A. Einstein: Nuestras nociones sobre la realidad fsica nunca pueden ser definitivas, y nosotros debemos estar siempre preparados para cambiar estas nociones. P. L. Kapitsa, que amaba las paradojas, deca incluso as: Son interesantes no tanto las propias leyes como las desviaciones de stas. Significa esto que las leyes de la ciencia son mortales y que despus de vivir un tiempo determinado, debido a sus desviaciones, se sustituyen por otras nociones ms equivalentes a las leyes de la naturaleza? Si esto es as, entonces los inventores del mpp tienen razn al confiar en la absolutamente posible variacin de las leyes de la ciencia, que por ahora no permiten el funcionamiento de los mviles perpetuos. No, esto no es as, pese a que Einstein, Kapitsa y muchos otros, tienen mucha razn. Cmo simultanear estos dos puntos de vista, al parecer diametralmente opuestos? Las nociones cambian, las desviaciones se estudian, y las leyes permanecen inquebrantables? E1 hecho consiste en que las leyes de la ciencia (en particular de la fsica) no se anulan, sino que se completan y desarrollan, y esto es otra cosa. Aclaremos esta posicin en varios ejemplos. Tomemos la misma ley de Boyle-Mariotte, sobre la cual se habl ms arriba. Como demostraron los experimentos, ella es correcta slo aproximadamente. A grandes presiones y bajas temperaturas la relacin entre p y v adquiere un carcter ms complejo, que se expresa con frmulas ms complejas (ecuacin de Van der Waals y otras, as llamadas ecuaciones de estado). Pero, dentro de los lmites bastante amplios, donde las propiedades del gas se desvan insignificantemente de la perfecta ley de Boyle-Mariotte funciona con bastante exactitud. Es ms,
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ella siempre ser correcta en esta esfera, independientemente de los inverosmiles descubrimientos que tengan lugar. Lo mismo sucede con otras leyes. Por ejemplo, la ley de gravitacin universal de Newton fue completada con corolarios que se desprenden de la teora de la relatividad, los cuales permitieron aclarar nuevos factores observados por los astrnomos. En el caso de potentes campos gravitacionales o velocidades prximas a la velocidad de la luz, la mecnica newtoniana ya no funciona. Pero en la Tierra (e incluso en los clculos del movimiento de los satlites de 1a Tierra) la mecnica newtoniana sigue en vigor y funcionar siempre impecablemente, nadie la podr anular. El principio de conservacin de la energa fue tambin ampliado a base de la teora de la relatividad despus de descubrir la equivalencia de la masa y la energa. (ste es expresado por la conocida ecuacin e = mc 2 , donde e es la energa; m, la masa y c, la velocidad de la: luz en el vaco.) Por esta razn, durante el clculo, por ejemplo, de los procesos nucleares esta ecuacin debe ser considerada. Pero, en otras ramas de la tcnica, donde las velocidades son mucho menores que c, todas las ecuaciones de los balances de masa y de energa pueden ser calculadas tranquilamente sin tomar en consideracin esta igualdad. Lo mismo sucede en otros casos: las nuevas leyes resultan ms completas, profundas e incluyen. las anteriores como un caso particular, pero no las anulan. En relacin con esto cabe recordar un apunte del diario de D. I. Mendeleev ([Link].1905): ...Por lo visto la ley peridica en el futuro no ser destruida, sino que se completar y desarrollar.... N. Bohr formul la tesis general (1923), que refleja esta regularidad del desarrollo de la ciencia: el principio de correspondencia que dice que toda ley ms general incluye en s la ley vieja como un caso particular; ella (la vieja) se obtiene de la nueva al pasar a otros valores de las magnitudes que la determinan. Con arreglo a la ley de Boyle-Mariotte son los valores de la presin p y de la temperatura T que no salen fuera de unos lmites determinados; con arreglo a la mecnica stos son los valores de las velocidades de las partculas o cuerpos, etc. Por consiguiente, independientemente de cmo se desarrolle en lo sucesivo la ciencia, sus viejas leyes no desaparecern; dentro de los lmites de su competencia siempre sern vlidas 22 . Pero, qu podemos decir con respecto a las teoras del flogisto, el cuerpo termgeno, el ter, etc.? estas indudablemente han desaparecido! y por lo tanto, tambin de las leyes de la ciencia) los inventores de los dispositivos ilegales piensan igual, por muy extrao que parezca, que los escolsticos medievales, que consideraban estas leyes establecimiento divino. Semejante punto de vista se mantuvo mucho tiempo. El fsico Gravesande, que mencionamos en la historia de Orfireus, escriba en su curso de fsica (1747): La ley de la naturaleza es una regla y ley, sobre las cuales Dios dese que los movimientos conocidos sucedan siempre, es decir, en todos los casos, en correspondencia con ellas. De aqu se desprende que si Dios desea, puede ser que sea no as, sino de otra manera. No se explica por eso que Orfireus logr enredar a Gravesande? Aqu tambin hay que llegar a comprender la cuestin, con el fin de no cometer un error. La teora del flogisto fue desarrollada por G. E. Stahl (1660-1734). Su fundamento era la idea de que en la composicin de todos los materiales combustibles entra una parte componente comn (flogisto), la cual desaparece en el proceso de combustin. La teora se desprenda, naturalmente, de las observaciones del proceso de combustin bien conocido por todos.
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Efectivamente, cuando arde un pedazo de madera o de carbn, se ve que de todos sus poros salen lenguas de fuego y los gases se escapan hacia arriba; los restos se convierten en cenizas. Qu puede ser ms natural que la suposicin de que cierta parte del fuego se escap y qued la ceniza? Por lo tanto, la madera o el carbn (o el metal) es un compuesto de flogisto y ceniza (o de xido de metal). Se consideraba tambin que el organismo humano vive porque desprende a travs de los pulmones flogisto! Hoy da todo esto nos parece ridculo e ilgico. Pero, no hay que olvidar que en su tiempo la teora del flogisto ayud a explicar, a reducir a una concepcin nica y a coordinar una gran cantidad de hechos conocidos en aquellos tiempos. No obstante, ella como muchas otras generalizaciones tericas de aquellos tiempos, era puramente cualitativa. A nadie le vena a la cabeza pesar el metal y su xido y convencerse de que el metal pesa no ms, que el xido, como se desprenda de la teora del flogisto, sino menos. Eran muy pocos los qumicos y fsicos que realizaban experimentos cuantitativos, y muchas veces confundan el peso con el peso especfico (densidad), considerando seriamente que una libra de plomo pesa ms que una libra de plumas. Pero, en cuanto en la qumica aparecieron el peso y la medida (lo cual se debe en gran medida al clebre Roberto Boyle, como le llam Lomonosov, (y al propio Lornonosov), la teora del flogisto comenz a destruirse. De este modo, sta y otras teoras semejantes no podan finalizar con la creacin de ninguna clase de leyes fsicas. Su. desaparicin no condujo a la anulacin de ninguna ley. Por consiguiente, la historia del flogisto no funciona como demostracin de que exista una ley, y luego result incorrecta. Ahora sobre el cuerpo termgeno. Su introduccin permiti establecer ya cuantitativamente las leyes de la calorimetra. La teora del cuerpo termgeno tambin desapareci. Pero, todas las leyes de la calorimetra, relacionadas con ella, funcionan perfectamente hasta hoy da 23 (y sern inmutables en adelante), a pesar de que ya hace mucho que no existe la teora del cuerpo termgeno. Existe una situacin anloga tambin con el medio penetrante hipottico, el ter. Todas las leyes cuantitativas que reflejan las relaciones objetivas existentes en la naturaleza, solamente se completaban. Por lo tanto, tampoco aqu hay razones para afirmar que las leyes de la ciencia, en particular de la fsica, pueden ser anuladas. Todo lo dicho ms arriba muestra que los argumentos como antes se consideraba que los elementos no pueden ser trasformados uno en otro, y ahora resulta que se puede, antes no se supona que pudiera existir la energa atmica, y ahora se utiliza, etc., de los cuales por analoga se desprende la tesis: Ahora consideran que el mvil perpetuo no puede ser creado, Y despus resultar que es posible no valen. Nunca existieron leyes cientficas que prohibieran estos fenmenos (a diferencia del mpp); su aparicin no ha alterado leyes algunas. Para terminar los razonamientos sobre las leyes, es necesario decir algunas palabras sobre una de sus variedades de gran importancia, las leyes estadsticas. Precisamente a ellas pertenece el segundo principio de la termodinmica, que prohibe el mpp-2. Sin embargo, es mejor hacer esto no aqu, sino en el siguiente captulo, dedicado especialmente al segundo principio. Pasemos a l.
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Es ms, como veremos en adelante, la nocin de cuerpo termgeno en su parte racional tambin qued en la ciencia moderna bajo el nombre de entropa.
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CAPITULO TERCERO Idea del Mpp.2 y Segundo Principio de la Termodinmica Quien no ha aclarado sus principios en su totalidad lgica, tiene confusin en la mente y sus hechos son absurdos. N. G. Chernishevsky 3.1. Idea fundamental del mpp-2. Precisin de las nociones La confirmacin del principio de conservacin de la energa, del primer principio de la termodinmica, convirti las tentativas de crear el mpp-1 en una ocupacin absolutamente intil. Y, pese a que estas continan, la orientacin general de las ideas de los creadores del mpp ha cambiado. Las nuevas variantes de mviles perpetuos nacen ya en concordancia completa con el primer principio de la termodinmica; de semejante motor sale tanta energa cuanta entra en l. Estos motores incluso se llaman de otra manera para evitar el trmino mvil perpetuo. No obstante, a pesar da la concordancia con el primer principio de la termodinmica y los nombres enmascarados, estos motores siguen siendo mpp tpicos y conservan el sntoma fundamental, la imposibilidad absoluta de su realizacin. El hecho consiste en que la observacin de una ley cualquiera, incluso muy importante, no garantiza en absoluto la posibilidad de uno u otro fenmeno. Cada uno de ellos se determina por varias leyes. Por esta razn, l puede suceder solamente en el caso cuando no viola ninguna de las leyes que a l se refieren. En particular, para toda clase de mquinas trmicas la observacin del primer principio de la termodinmica es necesaria, pero no suficiente. Existe adems el segundo principio de la termodinmica, la observacin de las exigencias del cual es igualmente obligatoria. Los nuevos mviles perpetuos, sobre los cuales se hablar a continuacin, pertenecen precisamente a las mquinas trmicas; ellas podran funcionar, solamente violando las limitaciones impuestas por el segundo principio de la termodinmica. Por esta razn, semejante motor fue llamado mvil perpetuo de segunda especie (mpp-2). Por primera vez este trmino fue introducido por el conocido fsico-qumico W. Ostwald en el ao 1892 [1.14] por analoga con el viejo mpp clsico (llamado despus de esto mpp-1). Ostwald no tena en cuenta invenciones concretas, sino que examinaba la imposibilidad de la realizacin de semejante motor en principio, desde las posiciones tericas generales. Es muy difcil establecer quin invent el primer mpp-2; ellos aparecieron no antes del ltimo cuarto del s. XIX. En los principios del mpp-2 no existe tanta variedad como en los principios del mpp-1. La idea principal del mpp-2 es nica para todas las variedades de sus proyectos. Expongmosla primero en el lenguaje de los propios inventores, pese a que, como veremos en adelante, la terminologa utilizada por ellos no es muy precisa Concedamos la palabra al idelogo rector de esta orientacin, el profesor V. K. Oschepkov [3.1]. El plantea el problema de la manera siguiente: ... buscar tales procesos que permitan realizar la transformacin directa e inmediata de la energa trmica del espacio circundante en energa elctrica. En esto yo veo el problema de mayor importancia de la contemporaneidad. Y luego: ... el descubrimiento de los mtodos de centralizacin artificial, concentracin de la energa dispersada con el fin de darle nuevas formas activas ser un descubrimiento en la historia del desarrollo de la cultura material de la humanidad, que por las consecuencias prcticas puede ser
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comparado solamente con el descubrimiento de los procedimientos de obtencin del fuego por los hombres primitivos. Si nos apartamos de la apreciacin de las perspectivas inspiradoras de la idea considerada (recordemos de Bertold de Pushkin: perpetuum mobile... Yo no veo lmites de la creacin humana...), y si examinamos detenidamente su esencia, ella se reduce a que la energa trmica dispersada del espacio circundante se extrae, se concentra y se transforma en energa elctrica, que puede realizar trabajo. Aqu no existe infraccin del primer principio de la termodinmica. En energa elctrica se transforma tanta energa cuanta se extrae del espacio circundante. Semejante idea, efectivamente, es extraordinariamente atrayente. La energa concentrada se podra utilizar para las necesidades de la humanidad, se dispersara, en este caso, en el espacio circundante, y luego se podra concentrar de nuevo y utilizarla. En la energtica de la humanidad se realizara la circulacin eterna de la energa, la cual permitira matar dos pjaros de un tiro: quitar tanto el problema de bsquedas de fuentes de energa, como el problema de contaminacin trmica, qumica y de radiacin del medio ambiente. Para analizar todos los aspectos de esta grandiosa idea desde el punto de vista cientfico, hay que precisar, ante todo, la terminologa utilizada por sus autores, traducirla al lenguaje cientfico moderno. De lo contrario puede suceder el mismo mezclado de lenguas, que tuvo lugar en los constructores de la torre de Babel, y ser imposible descubrir la verdad 1 . No en vano, refirindose a Descartes, A. S. Pushkin escriba: Determinad el sentido de las palabras, y salvaris al mundo de la mitad de los errores [1.17]. Examinemos dos trminos clave de los partidarios del mpp-2: energa trmica del espacio circundante y concentracin y dispersin de la energa. Comencemos por el primero. Ante todo sealemos que el espacio circundante no contiene de por si energa, e intentar extraerla de l es un asunto intil. Solamente contiene energa el medio material (la sustancia o el campo) que llena este espacio. Por esta razn, sera ms correcto hablar del medio ambiente y no espacio. Pero, tampoco esta formulacin (que a veces tambin se usa) sirve. El trmino medio ambiente tiene distinto contenido en dependencia de cmo se utiliza. Pueden haber dos casos. En el primer caso por medio ambiente se comprende todo lo que se encuentra fuera de los lmites del sistema (en nuestro caso del motor). Esto significa que el medio ambiente comprende por lo menos la atmsfera, hidrosfera y la litosfera de la Tierra, en las cuales existe diferencia de presiones, temperaturas y contenido qumico. Por consiguiente, l incluye tambin las reservas de combustible, los recursos hidroenergticos, etc. Con otras palabras, en el medio ambiente, determinado de esta manera, no hay equilibrio: est desequilibrado. Valindose del desequilibrio en el medio ambiente el hombre siempre reciba la energa necesaria tanto en forma de calor, como en forma de trabajo. La energa del viento, del agua corriente, y luego del combustible, todo esto es resultado del desequilibrio del medio ambiente. Incluso la existencia del hombre se basa en la diferencia de la composicin del alimento y de otras sustancias del medio ambiente. Si este medio estuviese equilibrado, es decir, todo l tuviera una misma composicin qumica promediada y uniformemente distribuida, una misma temperatura y presin, un mismo nivel del agua, una carga elctrica igual en todos los lugares, etc., todo alrededor estara muerto e inmvil. Precisamente el desequilibrio, la diferencia de potenciales en el medio exterior determinan la posibilidad de la existencia de toda la energtica.
Esto, claro est, no es una casualidad. La terminologa enredada (sobre esto ya se habl en el prrafo anterior) en la mayora de los casos corresponde a la confusin en las ideas, la terminologa precisa, al contrario, revela los errores.
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Con esta interpretacin del trmino medio ambiente la extraccin de energa de l y su transformacin en trabajo o energa elctrica es conocida desde hace mucho tiempo. En estos procesos no hay nada nuevo: as se haca siempre. En el segundo caso, por medio ambiente se comprende solamente la parte equilibrada de todo el ambiente del sistema. La introduccin de esta nocin local, ms estrecha se basa en que en el ambiente del sistema (por ejemplo, del motor) siempre existe en una cantidad prcticamente ilimitada un medio que tiene una misma temperatura, presin y composicin qumica. Como ejemplo de semejante medio puede servir el agua en la superficie de los ocanos, mares y otros grandes depsitos, o el aire atmosfrico en la superficie de la Tierra. Las pequeas diferencias de potencial que en ellos existen no entran en el crculo de los problemas que se examinan. Semejante medio ambiente equilibrado, como muestra la experiencia secular de la humanidad, no puede servir de fuente de energa, por cuanto no existen diferencias de potencial, desequilibrios, que pudiesen ser utilizados. l se comporta como el agua muerta sin diferencia de niveles, sobre la cual escriba Leonardo de Vinci. Por fin, examinemos la primera parte de la expresin energa trmica del espacio circundante. Por cuanto el calor, como ya vimos, es energa solamente en el proceso de transicin, hablar de energa trmica, y adems contenida en el medio ambiente, es incorrecto (a pesar de que a veces esto se hace). La energa del movimiento trmico de las partculas constituye una parte de la energa interna del cuerpo, con la particularidad de que prcticamente es imposible extraerla en forma pura. Por eso, en la ciencia se usa el trmino energa interna. Examinemos la segunda nocin de concentracin y respectivamente de dispersin de la energa. La concentracin es una nocin relacionada con la centralizacin de algo en un lugar determinado (volumen, superficie). Con arreglo a la energa esto corresponde a la cantidad de ella por unidad de volumen o de superficie (J/cm3 J/cm2 ). Si esta cantidad aumenta, se habla de la concentracin de energa, si disminuye, de su dispersin. Los partidarios del mpp-2 utilizan este trmino en un sentido que no tiene relacin con su verdadero contenido. Ellos llaman energa concentrada a la energa elctrica y al trabajo, y dispersada, a la energa interna de los cuerpos y al calor. Sin embargo, la diferencia entre ellas no consiste en la concentracin (sta en cada caso puede ser alta y baja), sino en el grado de ordenacin, de organizacin del movimiento de las partculas (sobre esto ya hablamos en el captulo 2). Como veremos en adelante, precisamente esta ordenacin determina principalmente el lado cualitativo de la energa, su capacidad de trabajo. La sustitucin del concepto de calidad, de la capacidad de trabajo de la energa por su concentracin, y la de su degradacin, su depreciacin, por dispersin, conlleva a un enredo suplementario, por cuanto la concentracin y la dispersin de la energa no determinan en principio la posibilidad de obtencin de trabajo (es decir, de la creacin del motor) 2 . Ahora, despus de precisar todos los trminos, podemos volver a los fundamentos de principio del mpp-2. Se hace evidente que su idea se basa en la obtencin de trabajo (o, lo que es lo mismo, energa elctrica que puede transformarse en trabajo) del medio ambiente equilibrado mediante la utilizacin de la parte de su energa interna que est relacionada con el movimiento trmico catico de las molculas. El problema que surge con tal enfoque fue muy bien formulado en forma potica por uno de los discpulos de V. K. Oschepkov, M. P. Krivyj: Aqu hace falta un
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Claro est que cuanto mayor es la concentracin, la densidad de energa, tanto ms fcil, a igualdad de las dems condiciones, ser utilizarla(se necesitan menores gastos, reas, etc.). Pero, en principio, la posibilidad de obtener trabajo no se determina por esto.
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procedimiento muy valiente, para que el calor equilibrado corra a la concentracin desembarazada y virtuosamente V. K. Oschepkov le dio a este proceso el trmino cientfico inversin energtica. Con otras palabras, esto es la transformacin inversa de parte de la energa interna del medio ambiente equilibrado en energa elctrica o trabajo Precisamente este proceso est prohibido por el segundo principio de la termodinmica. Por eso, para demostrar la posibilidad de la creacin del mpp-2 hay que imprescindiblemente refutar o eludir el segundo principio de la termodinmica que se encuentra en el camino M. P. Krivyj escribe sobre esto con bastante claridad: De aqu todo el segundo principio se hace un impedimento, l debe ser recusado, ya que l mismo no se aparta Los partidarios del mpp-2 emplean para ello todo un conjunto de argumentos: desde los razonamientos filosficos generales alegando a los clsicos, hasta los datos experimentales de las distintas ramas de la ciencia. Todos los argumentos, como regla, tienen un carcter descriptivoespeculativo y se dan sin un fundamento cientfico claro. No obstante, su excelente presentacin exterior en combinacin con el convencimiento y entusiasmo (y a veces una exposicin no muy exacta de los hechos) puede parecer en muchos casos convincente. Tambin ayuda aqu el generoso objetivo: la economa de recursos y la salvacin del medio ambiente de la contaminacin Por eso, antes de pasar a examinar los distintos mpp-2, es necesario prestar cierta atencin al examen del segundo principio de la termodinmica, aunque esto requiere del lector, que no ha estudiado especial mente la termodinmica, cierta concentracin El hecho no slo consiste en que el segundo principio de la termodinmica, a primera vista, no es ms difcil de comprender que el primero; en realidad, no es tan simple como parece. Sobre l se han escrito muchos, hablando con benevolencia, artculos y manuales no calificados, los cuales introdujeron, como escriba el acadmico A. V. Shubnikov, una cantidad inverosmil de errores. Precisamente en el terreno fertilizado con estos errores, de tiempo en tiempo crecen las ms diversas obras seudo-cientficas biolgicas, tcnicas, econmicas y otras. A algunas de ellas tendremos que dedicarnos al examinar el segundo principio
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3.2. Asimetra de las transformaciones recprocas del calor y el trabajo. Principio de Carnot El segundo principio de la termodinmica, as como el primero, se formul en el transcurso de un largo perodo por los trabajos de muchos cientficos e ingenieros. Sin su utilizacin sera imposible el desarrollo ulterior de la termo-energtica, la tecnologa qumica y muchas otras ramas de la ciencia y la tcnica El establecimiento de las generalidades y la equivalencia cuantitativa de las distintas formas de movimiento, y despus la formulacin precisa del primer principio de la termodinmica a base de esto, era necesaria, pero no suficiente. Era preciso establecer las condiciones que determinan la posibilidad del paso de unas formas de energa a otras y ante todo del calor a trabajo. La prctica demostraba que la nocin sobre la convertibilidad general, equivalencia de las distintas formas de energa deba ser precisada incluso con arreglo a tales de sus formas como el calor y el trabajo. Efectivamente, por qu el paso del trabajo a calor se realiza muy simplemente, sin presentar dificultades algunas? Ya en la aurora de la civilizacin el hombre consegua el fuego por rozamiento, realizando sin ninguna ciencia precisamente tal transformacin. Sin embargo, transformar el calor en trabajo se logr (si no se cuenta los antiguos juguetes de vapor como la eolpila de Hern) con gran dificultad solamente en la segunda mitad del s. XVIII, cuando fueron creadas las mquinas de vapor. Aqu el hecho consista no en la complejidad tcnica de estas mquinas (pese a que esto tambin desempe su papel), sino en la dificultad de principio de semejante transformacin, la falta de claridad de las condiciones necesarias para ella Este problema fue por primera vez planteado correctamente y resuelto por S. Carnot 3 , sobre quien ya escribimos en relacin con la primera formulacin del principio de conservacin de la energa. Con el famoso libro de Carnot Sobre la fuerza motriz del fuego... comienza no slo la historia de la termodinmica, sino tambin toda la termo-energtica terica modernas). Conforme a la teora del cuerpo termgeno el funcionamiento de la mquina de vapor pareca muy simple. El cuerpo termgeno de los gases de chimenea, obtenidos como resultado de quemar el combustible, pasaba al agua a alta temperatura, transformndola en vapor. El vapor se expande en el cilindro, produciendo trabajo. Luego el vapor se diriga al condensador, donde a baja temperatura ceda el cuerpo termgeno al agua refrigerante. El esquema de semejante mquina se muestra en la fig. 3.1, a; el flujo de cuerpo termgeno Q (la anchura de la banda corresponde a su cantidad) cae de la temperatura T1 a una temperatura ms baja T2 < T1 . En este caso se produce el trabajo L. Es fcil ver que semejante explicacin del funcionamiento de la mquina trmica surgi por analoga con la mquina hidrulica (por ejemplo, el molino de agua); slo que el papel del agua lo desempea aqu el cuerpo termgeno y el de la presin, determinada por la altura de cada del agua h h1 - h2 , la diferencia de temperaturas AT = T1 - T2 (fig. 3.1, b). La cantidad de agua G, lo mismo que la cantidad de cuerpo termgeno Q, no cambia: la que entra (Q 1 ) es igual a la que sale (Q 2 ). Al principio esta teora era aceptable, puesto que de ella se desprenda una deduccin correcta y de gran importancia; la mquina trmica puede funcionar solamente al existir diferencia de temperaturas. Si T = 0, el calor ser muerto, como el agua muerta de Leonardo de Vinci siendo h = 0. Al lector contemporneo, sin embargo, le puede surgir una pregunta natural. Supongamos que los ingenieros de aquel tiempo no conocan el principio de conservacin de la energa, pero l de todas formas actuaba! Y esto significa que la cantidad de cuerpo termgeno (es decir, calor)
S. Carnot muri antes de que se reconocieron sus mritos, y su libro pas desapercibido. La segunda vida le dio el cientfico e ingeniero francs B. Clapeyron (1799-1864), que edit el libro de Carnot en 1834, con sus comentarios y suplementos
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cedido abajo a T2 debe ser considerablemente menor que la que lleg arriba a T1 , en la cantidad de trabajo realizado, es decir, Q2 = Q 1 - L. Cmo no se dieron cuenta de esto? La respuesta es muy simple. Las mejores mquinas de vapor de aquel tiempo tenan una efectividad muy pequea; ellas transformaban en trabajo no ms de un 3-5 % del calor recibido. Esto significa que Q2 se diferenciaba de Q1 de la misma manera que 95 se diferencia de 100; pero la precisin de las mediciones trmicas en aquel tiempo era mucho menor del 5 % . Por eso la diferencia entre Q1 y Q2 no se poda notar (por cuanto a nadie le vena a la cabeza que sta debe ser buscada).
Fig. 3.1. Esquema de funcionamiento de la mquina (motor) de vapor desde las posiciones de la teora del cuerpo termgeno: a, cada del cuerpo termgeno desde la temperatura T1 hasta la temperatura T2 ; b, analoga mecnica e hidrulica S. Carnot se propuso el objetivo de determinar cuantitativamente la fuerza motriz del fuego, es decir, hablando en el lenguaje moderno, la cantidad mxima de trabajo que puede proporcionar la unidad de cantidad de calor. A pesar de que S. Carnot parta en este trabajo todava de la teora del cuerpo termgeno, y el principio de conservacin de la fuerza motriz (es decir, la energa) 4 l lo formul ms tarde, entre 1824 y 1832, l resolvi de forma excelente el problema. A los investigadores que les siguieron les quedaba slo darle forma matemtica a las tesis de Carnot y desarrollarlas con arreglo a los nuevos factores cientficos, exponindolos, tomando en consideracin el primer principio. Solamente despus de un cuarto de siglo la termodinmica comenz a desarrollarse, pero las ideas fundamentales de Carnot permanecieron inmutables. Semejante estabilidad extraordinaria de las tesis fundamentales de S. Carnot (propia en general de los grandiosos descubrimientos cientficos) est relacionada con que l enfoc el problema desde las posiciones ms generales, excluyendo todo lo particular, que no tena una importancia de principio. 1 examinaba no una mquina de vapor determinada, incluso no la mquina de
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vapor en general, sino un motor trmico ideal, abstracto, los resultados del funcionamiento del cual no dependen de su estructura. Para ello l introdujo un ciclo especial, llamado ms tarde con su nombre: ciclo de Carnot. Entre los numerosos corolarios del trabajo de S. Carnot, la mayor importancia para nuestra finalidad - para el anlisis del mpp-2- la tiene la hiptesis de que para el funcionamiento ininterrumpido del motor trmico se necesita una fuente de calor con una temperatura ms alta y un intercambiador de calor con una temperatura ms baja, el llamado principio de Carnot. La expresin matemtica del principio de Carnot, que determina las condiciones de transicin del calor Q en trabajo L, para las condiciones de temperatura dadas, fue deducida por R. Clausius en forma de la frmula extremadamente simple, ampliamente conocida
L=Q T1 T 2 T1
(3.1)
Aqu, as como en la fig. 3.1, la alta temperatura T1 en grados Kelvin corresponde al suministro de calor Q al motor, y la ms baja es aqulla a la cual el calor se entrega. De la frmula (3.1) se desprenden directamente muchos corolarios importantes. Para nosotros tienen importancia dos deducciones. La primera deduccin consiste en que el trabajo obtenido es siempre menor que el calor Q suministrado al motor. Efectivamente, el coeficiente de Carnot (T1 - T2 )/T1 (o bien 1 - T2 /T1 ) es siempre menor que la unidad. Con otras palabras, en trabajo puede ser convertida solamente una parte del calor recibido; la otra parte, igual a Q - L, debe ser entregada inevitablemente a un intercambiador cualquiera de calor5 a la temperatura T2 . Cuanto ms alta es la temperatura T1 y ms baja la T2 , tanta mayor parte de calor Q puede ser transformado en trabajo. Pero, todo el calor Q no puede ser convertido en trabajo (para ello T1 debera ser infinitamente grande o T2 infinitamente pequea). As, por ejemplo, si T1 = 1200 K, y T2 = 300 K, entonces de 100 kJ de calor se puede obtener
1200 300 100 = 75kJ 1200
de trabajo. Los restantes 25 kJ pueden ser solamente derivados en forma de calor Q2 < Q1 a la temperatura de T2 = 300 K De este modo, del principio de Carnot se desprende que el calor no se puede transformar totalmente en trabajo. Por consiguiente, en la naturaleza existe asimetra en la transformabilidad recproca del calor en trabajo: el trabajo puede transformarse totalmente en calor, pero el calor en trabajo slo parcialmente. La otra parte no transformable de calor se deriva inevitablemente del motor al receptor de calor (pero a una temperatura mucho ms baja) La segunda deduccin del principio de Carnot consiste en que la obtencin de trabajo del calor es posible solamente en el caso cuando entre el emisor de calor y el receptor de calor existe diferencia de temperaturas (es decir, T1 > T2 ). Efectivamente, de la frmula (3.1) se desprende que cuanto menor es la diferencia T1 - T2 tanto menor parte de calor Q puede ser transformada en trabajo. Si T1 - T2 , es decir, si el motor entra en contacto trmico con cuerpos que tienen una
Aqu y en adelante se llamar receptor de calor el objeto al cual se deriva el calor del motor (por ejemplo, el aire atmosfrico) y transmisor de calor, el objeto del cual el motor recibe calor.
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misma temperatura, entonces l no podr realizar trabajo alguno (T1 - T2 = 0, y por consiguiente, L = 0 cualquiera que sea Q) Estos dos corolarios del principio de Carnot no pueden ser eludidos por ninguna clase de subterfugios La segunda deduccin del principio de Carnot elimina en el acto la idea sobre el motor que funciona a cuenta de calor obtenido del medio ambiente equilibrado (mpp-2). Por muy grande que sea la energa interna del cuerpo, enlazada con el movimiento trmico catico de las molculas, contenida en el medio ambiente6 , ella no es capaz de realizar trabajo, puesto que en este caso a nuestra disposicin tenemos solamente una temperatura, la del medio ambiente Tm.a. As pues, de por s la existencia de energa no significa que se puede recibir trabajo: la energa puede ser incapaz de trabajar. Por esta razn, la definicin de la energa, que se puede encontrar todava en algunos libros e incluso manuales como magnitud que caracteriza la capacidad del cuerpo (o del sistema) de realizar trabajo en el caso general es incorrecta. Fue heredada de los siglos XVII-XVIII, cuando la nocin sobre la energa (conforme a la terminologa de aquel tiempo, fuerza ) estaba relacionada solamente con el trabajo mecnico. El principio de Carnot muestra claramente que esta definicin (por lo menos con arreglo a la energa interna del cuerpo y al calor extrado de l) es incorrecta. A nuestro alrededor, en el aire, agua y suelo existe una enorme cantidad de energa interna del movimiento molecular catico, pero desgraciadamente, a despecho de las esperanzas de los inventores del mpp-2 es absolutamente intil para la obtencin de trabajo. Esto lo confirma el principio de Carnot, que se desprende del segundo principio de la termodinmica. De todo lo expuesto se deduce inevitablemente que el nico mtodo de fundamentar la posibilidad de extraer la energa trmica del espacio circundante y obtener de ella trabajo consiste en desmoronar el segundo principio de la termodinmica. Alrededor de esta fortaleza, del segundo principio, se desarrollan todos los combates de los inventores y los tericos del mpp2. Para comprender todo esto y demostrar la inutilidad de las tentativas de refutar el segundo principio, hay que examinar algunas de sus hiptesis, sin limitarse al principio de Carnot. Hay que prestar especial atencin al problema sobre la entropa: la magnitud que ocupa el lugar central en la concepcin del segundo principio. Sobre ella recae la mxima cantidad de ataques, chismes e incluso palabras feas. Uno de sus contrarios la llam incluso cerradura roosa que cierra la puerta en el camino del movimiento ulterior de la ciencia.
Frecuentemente se llama calor del medio ambiente, pero eso es incorrecto, como ya demostramos en el cap. 2, puesto que el medio ambiente (as como otro cuerpo cualquiera) no puede contener calor.
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3.3. Un poco sobre la entropa Comencemos volviendo a la nocin de cuerpo termgeno y la representacin de cmo l crea trabajo (fig. 3.1). Ya dijimos que esta nocin est relacionada con la teora sobre cierta sustancia que corre de arriba abajo (de la alta temperatura a la baja) realizando trabajo, con la particularidad de que su cantidad no vara. Con el establecimiento de la teora mecnica de los fenmenos trmicos esta nocin, naturalmente, ha dejado de ser actual. No obstante, ha resultado (como con frecuencia sucede) que en la idea de que a travs del motor pasa el flujo de algo que no cambia su valor durante el trabajo hay cierto ncleo racional. En efecto, examinemos ms detenidamente la ecuacin que refleja el principio de Carnot, estableciendo de ella la relacin entre las cantidades de calor Q1 y Q2 y las temperaturas T1 y T2 . Para ello transformemos dicha ecuacin. Es evidente (conforme al principio de conservacin de la energa, el primer principio de la termodinmica) que Q2 = Q1 - L; entonces la ecuacin fundamental de Carnot se puede escribir, sustituyendo el trabajo L por su valor, as:
Q 2 = Q1 Q1 T1 T 2 T1
(3.2)
(3.3)
Resulta que las relaciones de las cantidades de calor a las correspondientes temperaturas (digamos el calor reducido) son iguales en la entrada y en la salida del flujo trmico. Por lo tanto, efectivamente, existe una magnitud trmica que se distingue del simple calor, que conserva para el motor un valor constante en el proceso de su suministro y derivacin7 .
Fig. 3.2. Grficos de banda de los flujos de energa y entropa: a, motor trmico; b, bomba de calor La magnfica propiedad de la magnitud Q/T se conserva tambin en otro caso de gran importancia. Ya hablamos de que el motor introducido por Carnot es ideal, es decir, funciona sin prdidas. Esto significa que el trabajo recibido de l es mximo cuando se dan Q1 y las temperaturas T1 y T2 , es decir, corresponde totalmente a la magnitud L en la frmula (3.1). Si se utiliza el trabajo recibido, el ciclo puede ser encaminado en sentido contrario. La nocin sobre tal mquina trmica
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Es curioso que el propio Carnot en cierto grado lo senta: por doquier, donde l hablaba de calor (en el sentido de la magnitud Q) se utilizaba la palabra chaleur (calor), y donde hablaba del cuerpo termgeno, la palabra calorique. Que esto no es una casualidad, se ve de que esta terminologa no se altera ni una vez.
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reversible tambin fue introducida por Carnot en su famoso libro. Con tal inversin del ciclo ideal todas las relaciones cuantitativas entre las magnitudes, que determinan su trabajo, permanecern constantes, slo que en lugar de la transferencia del cuerpo termgeno de la alta temperatura a la baja tendr lugar el proceso inverso, su transferencia del nivel bajo de temperatura al alto. Para esto se necesitar la misma cantidad de trabajo que el que fue recibido, y todo volver al estado inicial. Con otras palabras, semejante ciclo posee la propiedad de reversibilidad. En la fig. 3.2 se muestran ambos casos con los flujos de energa. Las relaciones Q/T en ambos casos permanecen iguales en la salida y en la entrada del calor. De este modo, el motor trmico se transformar en bomba trmica que transvasa el cuerpo termgeno de baja temperatura a la alta con gasto de trabajo. El flujo de calor reducido, a semejanza del flujo decuerpo termgeno pasa tambin sin cambios a travs de la mquina, pero no de arriba abajo como en el motor, sino de abajo arriba como en la bomba. Si se filmara la accin de la mquina en una pelcula cinematogrfica, entonces ella (la mquina y la cinta) poda ser rodada en cualquier direccin: el cuadro sera correcto en todos los casos. Esta magnfica propiedad de la magnitud Q/T de quedar invariable en todas las transformaciones ideales recprocas (y, por lo tanto, reversibles) del calor y el trabajo no pudo no atraer la atencin. R. Clausius (1822-1888) fue el primero en dar a la magnitud Q/T un valor independiente y la introdujo en la ciencia. l la llam entropa 8 . Desde entonces (1865) la entropa (se designa conforme al estndar con la letra S) inici su glorioso y al mismo tiempo espinoso camino en la ciencia. Glorioso porque ella trabajaba y sigue trabajando ayudando a resolver una inmensidad de problemas tericos y prcticos (y no slo termodinmicos). Espinoso porque es difcil encontrar otro concepto cientfico alrededor del cual ardan tantas pasiones y que haya provocado tantos chismes, errores y acusaciones. Le rian los idelogos y los inventores del mpp-2. En qu esto consiste se har claro definitivamente si examinamos ciertas propiedades de la entropa. Comencemos por la entropa que tiene una propiedad ms de importancia, que la hace semejante al cuerpo termgeno. Ella puede no slo ser suministrada al cuerpo junto con el calor (o derivarse del mismo), sino que tambin, a diferencia del calor, acumularse en el cuerpo, ser contenida, en l. Durante el funcionamiento del motor de Carnot o de la bomba de calor la entropa, como vimos, pasa a travs de ellos (fig. 3.2). Tanta como entra, tanta sale. Pero al calentar el cuerpo suministrndole calor, la entropa entra, pero no sale: ella se acumula en la sustancia. El calor desaparece, transformndose en energa interna, mientras que la entropa aumenta. Al contrario, al extraer calor la entropa del cuerpo disminuye. As pues, la entropa puede ser contenida en los cuerpos, y ser transmitida de un cuerpo a otro por medio del calor. Se puede hacer uso de la relacin S = Q/T cuando toda la cantidad de calor Q se entrega a una misma temperatura T. En la prctica la temperatura T en el proceso de suministro de calor, en la mayora de los casos, cambia, puesto que el cuerpo se calienta (y durante la extraccin se enfra). Para cada pequea porcin de calor 8Q la temperatura ser otra; por eso, la entropa se calcula para cada porcin de calor por separado en la forma de S = Q/ T y luego se suman las porciones de entropa S. En total la cantidad de entropa S ser igual a la suma de las pequeas variaciones de la magnitud S,
S =
Esta combinacin de palabras griegas, consonante con la palabra energa significa transformacin.
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y al pasar a infinitsimas
T2
S =
T1
dQ
(3.4)
(3.5)
Esta frmula tiene un profundo sentido fsico. Prestemos atencin a que durante la transferencia de energa en forma de trabajo mecnico su cantidad, as como en la frmula (3.5), se determina por el producto de dos magnitudes anlogas. Tomemos como ejemplo dos casos (fig. 3.3): el trabajo de compresin del gas en el cilindro (a) y el calentamiento del gas en el vaso aislado trmicamente (b). En el primer caso el trabajo L es igual al producto de la fuerza P (igual al producto de la presin p por el rea del mbolo F) por el camino 8h (igual a la relacin de la variacin del volumen 8V al rea del mbolo F). Dado que a medida de la compresin del gas la fuerza P debe aumentar, el trabajo debe ser calculado por los pequeos tramos 8h, en los cuales ella puede ser considerada constante. Entonces el trabajo representar el producto de dos magnitudes:
l = pV
(3.6)
Es fcil ver que en el segundo caso anlogamente al primero para cierta cantidad elemental de calor Q, durante la transferencia de la cual. T es invariable, tendremos
Q = TS
(3.7)
De este modo, la transmisin de energa en dos formas, de calor y de trabajo (a pesar de su diferencia de principio, o sea, la forma desordenada en el primer caso y ordenada en el segundo),
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