La coleccin Un libro por centavos, iniciativa del De-
partamento de Extensin Cultural de la Facultad de
Comunicacin Social-Periodismo, junto con el Depar-
tamento de Publicaciones de la Universidad Externado
de Colombia, persigue la amplia divulgacin de los poe-
tas ms reconocidos en el mbito nacional e internacio-
nal y la promocin de los nuevos valores colombianos
del gnero, en ediciones bellas y econmicas, que duran-
te los prximos 3 nmeros continuarn distribuyndose
como obsequio para los suscriptores de la revista El
Malpensante.
El nmero 14 de esta coleccin es una antologa esco-
gida por el poeta MARIO RIVERO, para esta coleccin
con el ttulo de Baladas-Pequea Antologa.
n. 14
universidad externado de colombia
facultad de comunicacin social-periodismo
2005
naianas
Pequea Antologa
xanio nivrno
ISBN 958-616-986-3
mario rivero, 2005
universidad externado de colombia, 2005
Derechos exclusivos de publicacin y distribucin de la obra
Calle 12 n. 1-17 este, Bogot, Colombia. Fax 342 4948.
[www.librosuexternado.com]
Primera edicin: agosto de 2005
Diseo de cartula y composicin: Depto. de Publicaciones
Fotomecnica, impresin y encuadernacin: PANAMERICANA,
formas e impresos, con un tiraje de 13.500 ejemplares
Impreso en Colombia
Printed in Colombia
Universidad Externado de Colombia
Fernando Hinestrosa
Rector
Hernando Parra
Secretario General
Miguel Mndez Camacho
Decano de la Facultad de Comunicacin Social-Periodismo
Clara Mercedes Arango
Directora de Extensin Cultural
7
Cont e ni do
Palabra 9
La luna y Nueva York 11
Los amigos 13
Palabras a un amigo que se llama Dios 15
Seor K 19
Balada de Perry Smith 20
Gauguin 26
Balada para un pistolero pop 27
Netzke 34
Balada de las casas viejas 35
Imgenes de la vida 39
La balada de los hombres hambrientos 40
Balance 42
Balada de la Badillo 44
Lgrimas 47
Balada de la muchachadelapollerapronta 50
Salmo 55
Uno de tantos 57
Ssifo 59
A veces Henry 61
Lmpara 62
1945 64
8
El viento 66
Ropa lavada 68
EL AUTOR 70
9
Palabra
Ven palabra desndate
sers la amada de un hombre al que no le importa
si pareces fea o eres pobre.
Porque vosotras palabras
os parecis como un desfile de mujeres hermosas
toscas o refinadas
podis dar ms unas que otras.
Pero tengo la debilidad de detestaros bien vestidas
la sola vista de vuestras lentejuelas de feria
me cansa de antemano
el corazn.
S que en cambio desnudas
pasis con el secreto que nadie ha gustado
o que pocos comparten.
10
Como alguna muchachita gris desmedrada
y sumamente silenciosa
con los zapatos llenos de barro
a la que una sola mirada a ella misma
la hace resplandecer
como envuelta en polvo de estrellas
y de mariposas apretadas
11
La luna y Nueva York
Nos encontrbamos todos los das
en el mismo sitio
compartamos versos cigarrillos
y a veces una novela de aventuras
Lanzbamos piedrecitas
desde el puente donde almorzaban
los obreros de la fbrica de vidrio
Le deca que la tierra es redonda
mi ta bruja y la luna un pedazo de cobre.
Que un da ira a Nueva York
la ciudad abundante en cosas estrambticas
donde los gatos vagabundos
duermen bajo los automviles
donde hay un milln de mendigos
un milln de luces
un milln de diamantes
12
Nueva York donde las hormigas
demoran siglos trepando al Empire State
y los negros se pasean por Harlem
vestidos con colores chillones
que destilan betn en el verano
Ira por los restaurantes
hasta encontrar un cartelito:
Se necesita muchacho para lavar los platos
No se requiere ttulo universitario.
A veces comera un sndwich
recogera manzanas en California
pensara en ella cuando montara en el elevado
y le comprara un traje parecido al nen
me iba a besar
cuando son el pito de la fbrica.
13
Los amigos
A veces me pregunto qu fue de los amigos
despus de que los das
han dejado caer su ceniza.
Los que vivan en las barracas
sobre el ro
un ro sucio que parte la ciudad
en dos tajadas de hierba.
Donde mujeres lentas de grandes pies
llevan fardos de trapos sobre la cabeza.
El de la cachucha azul y rada
que limpiaba telares.
Su padre era mecnico
y l tambin quera ser mecnico.
14
Estoy seguro de que ambos
continan comiendo su emparedado cotidiano
y su nico amor son los tornillos.
El flaco de la bicicleta
que todos envidiaban
porque tena muchas revistas de Charles Atlas
y deca que era capaz de levantar cien kilos.
Tena novia y no le gustaban las nubes.
Despus muchas ciudades
torres de acero bulevares
mujeres pintarrajeadas en las esquinas
restaurantes etc.
donde todos estn un poco solos
no se conocen pero se miran
apuestan a las carreras frente al televisor
los fines de semana
y desean ir al mar
Yo sigo buscando desde mis papeles
a la muchacha que se paraba
contra el poste de la luz.
15
Palabras a un amigo que se llama Dios
1962
un da cualquiera
los hombres han puesto en rbita
otra cpsula.
El astronauta dijo que la tierra
es una bolita azul con tempestades
y que T no estabas ni dentro ni fuera.
Crece el da
el estroncio 90 est en la respiracin
est en la luz
cae sobre los burros y su carga de flores.
Crece el da
el sol se estira en lenguas dulces
sobre el campo
quema la piel del agua y de los amantes
y un vaho de fornicacin asciende.
Crece el da
16
Uno no se cansa de estar vivo
aunque se siga anudando la corbata
aunque se sienta el tableteo
de las ametralladoras
aunque la muerte caiga engordando la tierra.
En fin amigo Dios
es 1962
en todos los almanaques
y pueblos oscuros siguen envueltos en su fiebre
construimos casas y bombarderos
que tienen extendidas bajo las alas
las ciudades que no conocemos.
No tengo ms que contarte
estoy solo como un recin llegado
tal vez compre un elefantico
para regalarle a alguien
y aunque T no ests ni dentro ni fuera
te pido desde mis dientes de maz
que nadie se vaya en el verano.
17
Amigo Dios
T que hiciste el mundo en siete das
que de tu mano salieron
mansos valles y delgadas colinas
yo te pido por todos
los que no dicen nada.
Te cuento desde este bosque
de cemento y cristal
que nadie parece malo
cuando atraviesa una avenida
o piensa que fue nio.
Yo los he visto amigo Dios corroerse
y descender como una avalancha
cuando el crepsculo toma posesin de la ciudad
persiguiendo los das
que se les fueron uno tras otro
hacer el amor y luego sonrer
al secarse los rganos con una toallita de papel
inocentes y hostiles a la humedad de sus cuerpos.
18
Limosnear constelaciones y veranos
sin saber que el mundo ya est viejo
bajo su apaciguamiento de eternidad
y que la bomba caer
Caer la bomba sobre la bolita azul?
19
Seor K
Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
Compaa de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia
al cruzar los pasillos
de una notara
y ver legajos empolvados
pens en usted.
Sent que los das trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imagin un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario.
20
Balada de Perry Smith
A la 1:19 minutos de la madrugada de un mircoles
14 de abril de 1965
Perry Edward Smith el pequen el otro Toulouse
/Lautrec
superdesarrollado torso sostenido
por unas piernas enanas
chuecas como de cowboy o marinero
es declarado legalmente muerto.
Despus de casi 2.000 das de haber estado confinado
en el rastrillo de la muerte.
La cosa no dur mucho en s. Diez y nueve minutos exactly
Lo arriaron como a una bandera.
Con su corbata de dos lazos plidos amarrados a la viga
del almacn como lo llamaban los presos
y una venda negra sobre la frente
para que no le curiosearan los visajes de la agona
21
la sociedad enva sus representantes de protocolo
a este ritual de venganza
por el que el malvado el malo salta como desde un
/trampoln
con una cuerda alrededor del pescuezo
pero una vez enteramente muerto
ya estaba l como nuevo y como inocente.
El chico sin embargo era un duro.
Era su oficio.
Una familia entera asesinada con virtuosismo
para afirmarse
para garantizarle a Dick su capacidad
Truman Capote nos da la narracin detallada en 400
/pginas
por las que sabemos
lo que Dick despus opin: que en esa diversin
Perry estaba como en un sueo
abriendo cabezas comositalcosa
22
adelante siempre y siempre sin ver
aunque la noche era una bendicin de tan clara
Y despus dale a guitarrear y a aturdirse
el que haya ledo A sangre fra sabe los diversos
/momentos
de esa pesadillaverdad
donde lo culpable se explica hasta la redencin y la fama
El escritor ni siquiera quiso exagerar la tensin:
devaneos tursticos cenas con rosbif y pur
soar con islas clidas
oro enterrado camisas insolentes
y cadillacs de color de fuego
como los que conducen los gangsters
Hgasericopracticandolainmersinenequipo
yapulmnplenofolletosgratis.
Sumersin en mares azulfro
para hacerse con tesoros hundidos
23
Pueta!
Tena la impresin de que Dick dudaba de sus
/maravillosas ideas
y se esforzaba en hacerle creer que eran buenas
maravillosas ideas
pero lo malo era que haba que vivir siempre en marcha
hacia el Oeste o a Nevada o a Texas
hacia ninguna parte en concreto
merodear por galpones pasar papel mojado
como fuente de aprovisionamiento
y la verdad es que ya estaba harto de aquella porquera
aunque tales sentimientos tenan que ser disimulados
frente a Dick
fumando despreocupados marlboros al volante del auto.
Perry le leg todas sus posesiones a Truman
libros canciones y dos cajas de cartas.
El muchacho saba que tena que llegar a los libros
pese a la vida afrentosa y la niez miserable
24
aspiraba a la finura
y tena
esa debilidad de los canallitas
hacia las palabras altisonantes.
Pero tena una segunda condicin
cantaba
y cantar como se sabe es de un gran socorro a veces
lo fili Truman como un tipo con un aura de animal
/exiliado
crecido
entre codazos y empujones de una manera tan bruta
que los oscuros ojos hmedos apetecan la venganza
y la venganza se dio cita
en aquella hermosa casa blanca con 16 habitaciones
que se alzaba sobre un bello y cuidado parque de csped.
Este es el final de la historia:
Los Clutter reposan en el cementerio de Valley View
25
en Garden City
donde duermen las gentes rectas.
En cuanto a Perry
el escritor pag una lpida en el cementerio de la crcel
donde los criminales duermen
por conciencia profesional y escrpulo de amistad.
Lo que yo digo es esto
restableciendo al hombre tal como lo he vivido en su vida
y que cada uno sea el juez:
el pjaro amarillo el de sus sueos
no habr llevado a Perry Smith al rbol ms alto del
/Paraso?
26
Gauguin
Gauguin volvi a Pars de Tahit
como una guacamaya.
Traa en la oreja una flor
y escuchaba su perfume
todo ese oro ese goce del sol
adems de lunas como mangos.
Despus se fue al pas Bretn
donde pint un Cristo amarillo
y unas campesinas ptreas
haba ido a buscar la tristeza.
27
Balada para un pistolero pop
Erase una vez un fueradelaley
que protagoniz una crnica heroica de persecucin y de
/huida
perseguido por la polica federal estatal y municipal
de todo el sudoeste de los Estados Unidos.
Clyde Barrow pues de l se trata
y la muchacha Bonnie Parker
eran amantes.
Juntos formaron la pandilla Barrow
robaban autos y mataban gente
en la forma ms peliculesca posible.
Y apareci su nombre en unos carteles
En busca y captura muerto o vivo.
Pero Clyde no naci como dicen con el gatillo en la mano
ni con la O de Oeste en la frente grabada
28
haba trabajado en el campo hasta que vino a Dallas
en 1922.
Lo que s es que se meti en dificultades
desde el principio
tena 16 aos cuando comenz
y le gustaba asistir a esos melodramas
de balazo y jinete
as es que segn parece ech a correr
mucho antes de haberse ganado un autntico perseguidor
como que el destino que dio a su primer auto
un auto veloz
fue pisar a fondo el acelerador
y hacerse perseguir por la polica.
Saba pues Clyde conducir como un diablo
y los das eran de sueo y las noches de huida
y Bonnie con un corazn ms grande que el edificio del
/Empire
estaba siempre con l
29
como lo estuvo hasta el fin
aquella maana de mayo cerca de Arcadia Luisiana.
Clyde y Bonnie o los sanguinarios Barrow
como los llamaban los diarios
iban a huir constantemente durante el resto de sus vidas
en un xodo que alcanz los lmites de lo inverosmil
y huyeron a pie y huyeron en coche
y una vez a lomo de mula
los policas y la prensa pedan su sangre
porque ellos eran culpables de crmenes
pero en general eran inocentes
con una especie de insensatez inocente
dado que nunca se propusieron matar
y que sin embargo tantas veces lo hicieron.
Clyde y Bonnie los pistoleros enamorados
crearon un mito de victoria y violencia
y por entonces lleg a ser un hbito
30
reconocer a Clyde Barrow
como el ombligo de todos los delitos que se cometieran en
/Texas
y que significaran pasta grande
y siempre figuraba a su lado
una muchacha rubia que lo esperaba en un auto
Equivocada o no pues Bonnie Parker
era la muchacha ms bonita y valiente
que haya pisado este mundo feo
Si se desperdicio en un perro de mala ralea
si hasta el ltimo minuto ella crey que se trataba de una
/boda con l
y si se entretena contando a su madre
lo que le constaba
acerca de muchas tumbas y sus residentes
es porque qu importancia podra tener
un robo de ms o un asesinato de menos
en el paisaje andrajoso de La Depresin
en donde el crimen era la nica aventura posible.
31
Pero no hay que tratar de hacer de Bonnie Parker un ngel
no podra hacerse pese a matices melanclicos
ya que existe una fotografa de Bonnie de aquel verano
fumando cigarros puros
y Clyde con sombrero de fieltro de ala blanda
Bonnie y Clyde y sus compaeros de crimen
en plena gloria de su misin facinerosa
exhibiendo sus grandes revlveres
su desafo a la ley
y sus trajes de fantasa
El ltimo acto de Clyde fue cambiar la marcha para huir
y estirar la mano en busca de su pistola
pero esas cosas las haca porque Clyde que era de un coraje
/borracho
no saba que ya estaba muerto
y que la ley haba vencido.
32
Dispararon sobre l y Bonnie el plomo suficiente
para matar cincuenta vivos
la polica no desperdicia esas oportunidades suntuosas
y los agentes corran hacia su presa sin dejar de disparar
en una operacin de estricta justicia.
Cualquier parecido con personas vivas o muertas
es simple coincidencia
a semejanza de cierto productor cinematogrfico
/The end.
(Arthur Penn cuyo arte discerni la seduccin
sicolgica que trascendera
de aquel ambiente de los aos treinta
tuvo la bondad de contarnos que existen
seres humanos con el seso recalentado
pero no El Monstruo lo que es una figura platnica
Y as a pesar de lo que siempre
hemos sabido de los malos que acaban mal
33
y que su lugar no es el cielo
hay una parte de nosotros que quiso creer
en la minscula posibilidad
de que se saliesen con la suya).
34
Netzke
Las cejas en antena de mariposa
se separan en una sonrisa
pone en la ma su mano escarchada
y hablan de Emma Bovary
y de las mujeres pintadas por Renoir
como duraznos maduros.
De la melancola mezclada con la pasividad
de las Vrgenes de Cimabue
de un comerciante en marfil
de su temporada en el infierno
y de su gangrena en Marsella
y de la rosa la rosa la rosa de Gertrude Stein.
35
Balada de las casas viejas
Por qu las casas viejas, siempre
parecen heridas con cicatrices,
y vigas que traquetean, y gimen
al paso del viento?
Aunque hay poca probabilidad
de encontrar fantasmas o tesoros
conservan un prehistrico, una vez
Aunque el tiempo haya borrado las pistas,
podemos venir en busca de vidas
a casas como stas. Podemos recobrar
a los que sufrieron, amaron, o fueron,
sus nombres se han perdido, igual que su aspecto.
Pero quin necesita sus nombres?
Un beso o un sollozo te acogern
Qu se oye? Qu dicen las casas viejas,
en la lengua fantasiosa del viento?
36
S, vivan aqu, tiempo atrs pero ya han muerto
S, viven an, pero no aqu
Los sonidos de sus nombres, disueltos!
Todo ha sido barrido, desnudado.
El cartero no aparece en la puerta.
Nadie llena el hueco de la ventana,
apenas un gato que malla en plan de escapar,
por sobre el tejado musgoso
y una nica dalia, que abre, colndose,
sobre una tierra de olvidos
A travs de cuartos, sin nadie,
omos el paso de otros das.
Alzando los pliegues del silencio,
elegimos algunos hechos:
La llave fcil en la puerta. La consola
que decoraba el umbral, contra la que sonri
al apoyarse, el que volva.
37
El aroma y el gusto del caf. El lecho conyugal,
el baln de un nio olvidado despus del juego,
o la vida, la vida siempre, y por supuesto,
rompiendo y separando,
a dos que alguna vez estuvieron unidos
Qu se oye? Qu dicen los fantasmas, los ecos?
Es la ausencia quien nos recibe, el reverso.
Las paredes que an siguen firmes
hablan de cosas que jams nos han sido confiadas,
sus misterios nunca los desvelarn.
Pero en esta sala que hoy clama de abandono,
pudo haberse odo alguna vez el tintineo de las copas,
o ser el cuarto donde una mujer dio a luz.
O pudo haber vivido aqu aquella muchacha
que se escap con su maleta una maana,
o el extrao y fugaz compaero de bar,
que supimos se dispar un pistoletazo,
y sigui siendo un desconocido para todos.
38
Las casas viejas, heridas de muerte,
las que no se restauran,
habitadas por fantasmas, por murmullos y por viento,
condenadas a la piqueta y a la hierba,
no siempre existi el pasado en ellas.
Alguna vez fueron andamios y albailes que silbaban,
material de derribo, no siempre fueron.
Desguarnecidas, abandonadas,
han roto ya con ese ltimo vnculo:
El de quien toma una lmpara y abre la puerta
para dar una ltima mirada de amor,
como una ltima luz, sobre las aguas de lo ido
39
Imgenes de la vida
El hombre sali de la whiskera
metiendo el cambio en el bolsillo del pantaln.
Yo lo conozco, es el borrachito de siempre.
Con la lengua reseca,
empeado en trasegar noche a noche
por un vasto prado de sueos.
El dueo de la whiskera se asom a la puerta.
Como por un reflejo instintivo el borrachito
se volvi y me vio y me hizo una sea de adis.
Yo le grit adis compaero,
y el mundo se me antoj fro y triste,
sin ideal ni esperanza; con la luna a lo lejos.
Pero el dueo de la whiskera sonri
complaciente a la calle despejada
mene la cabeza y se qued a la puerta.
40
La balada de los hombres hambrientos
Los hombres hambrientos tienen oro
casas con retretes de mrmol
y vestidos suntuosos
Pero no pueden matar el hambre y la sed
del tigre de sus ojos.
Los hombres hambrientos son
en alguna forma hermosos
Por una magia mortal y execrable
sus odos se han vuelto sordos
Pero los hombres hambrientos simulan or
y pagan bien a los cantores.
Pregonan una extraa desesperacin
han perdido el recuerdo de los humanos olores
caminan para buscar un aroma imbuscable
el de los tallos de las flores muertas y de los ptalos podridos
41
el olor que al mismo tiempo es
el olor de la muerte y el olor del nacer.
Se cubre de moho el corazn
de estos hombres hambrientos.
Se entrecruzan a la deriva. No se ven. Son muchos en
movimiento.
Sus mujeres lavadas en agua de caros perfumes sintticos
adustas acechan tambin
aquel olor que alcanza los huesos.
Si levantan las cabezas hacia cosas ms altas
no distinguen otra cosa que el viento.
Remeros esclavos en un gran bajel de oro
van los hombres y mujeres hambrientos
42
Balance
Es terrible no encontrar a dnde ir
De las casas unas estn destruidas,
sin lecho, a oscuras y con telas de araa,
con lepras en los muros y con espectros tristes,
otras se alzan tan falsas como un decorado.
Del palacio o la casa encantada,
la tapicera vemos gastada, anticuada.
No hay belleza en aquel lugar, no hay misterio,
y continuamos nuestro aislado camino,
en el jardn gotea el surtidor del cansancio.
Hay posadas que ya no se abren ms por nosotros,
con las que hemos perdido el contacto,
cuando exentos de excusa, buscamos,
titubeantes como un extranjero,
o aun como mendigos, lejanos, extraos
43
Es terrible no saber a dnde ir,
al final del da muerto
a la hora en que a veces se bebe, o se mata.
Encontrar que no hay sendero,
no hay camino, no hay puerta, donde llamar,
en la fatua sonrisa del triunfo,
o en el pobre final, consumida la Casa del Alma!
44
Balada de la Badillo
Aqu vivi Aracely Badillo
a quien el pueblo todava recuerda.
Siempre se ha de recordar a la Badillo
que supo ser lo que era, para ellos.
Otras mujeres despus han llegado
en busca de su sitio, y su cetro,
pero ninguna como sta Aracely
en las artes del amor, suprema.
Viva Mxico deca el letrero de luces
de su burdel de cinco estrellas,
que conquist un lugar de honor
en los reinos de la carne y el sol,
de la historia no escrita del pueblo.
Una casa de cinco ventanas
y una cara de mujer detrs de ellas.
45
Pero ninguna como sta Aracely
en el tiempo que vuelveynovuelve!
Pocas colegas suyas, llegaron,
a sacar tal partido, como ella,
de aquel botn de humillados corazones
y algunos de entre ellos de clase primera.
Ms, como si slo le hubiese faltado,
para su triunfo y alivio postreros,
para apaciguar cualquier apetito,
o porque sus dones requirieran
de alguna fama todava mas ruidosa
quiso acostarse con La Muerte.
Y es que ninguna bella vivi tan poco
como sta Aracely Badillo
que sabore su minuto de vida a lo loco.
46
Sin mas parientes que sus pupilas,
ni mas amigos que el dinero,
de su corazn de golondrina
nadie pudo agotar el misterio.
Ensame a ser feliz, les deca a todos
cuando se acostaba con ellos.
Se ahorc con la colcha de su cama
un domingo de sol, polvoriento,
por razones que nadie encontr,
y como si slo muriera de aburrimiento.
Y la enterraron sin bendicin y sin lutos
en lo alto de la colina, bien lejos
de los que se deleitaban con ella.
Ay! que ninguna bella vivi tan poco,
como sta Aracely Badillo
que perdi su vida a lo loco
47
Lgrimas
En el juicio Final slo se
pesarn las lgrimas
Cioran.
Conozco las lgrimas.
S de las lgrimas.
Un negro roco cuyo sabor perdido
de nuevo encuentro.
He llorado de noche, a la orilla del mar,
oprimido por el dardo de la belleza
Sollozado lgrimas por alguna espantosa
verdad,
secretamente. Serio como la muerte.
Donde no hay nada para engaar.
O desde lo alto de los tejados, donde
todos pudieran verme.
48
He llorado bajito, bajo, as de afligido
mediotriste medioenfermo
por los nobles rboles desarraigados
viejos y negros
Porque la maana y la noche vienen otra vez
y siempre otra vez!
y una vez ms, en inextinguible y eterno infierno.
He vivido cargado de lgrimas!
Han brotado mis lgrimas
en algn estupor de vino y silencio
He llorado cubierto por mi sudor de sangre
en mi HuertodelosOlivos. Herida el alma
en la despedida mas breve.
Compartido annimos ruidos de lgrimas
en que prevalece, la secreta tristeza del
mundo.
49
Y sorbido la lgrima desde un prpado
Una gota sola que cae, con impulso tierno
como el de la rota cuerda de un arpa.
He llorado! Llorado de amor o aoranza!
De vergenza y orgullo. De puro anhelo!
Lgrimas de vida y de muerte,
me han hecho verter una serie de pequeos
/hechos.
50
Balada de la muchachade
lapollerapronta
Esta es la balada de la muchacha prdiga de s misma
que alegre y detonante de colores
hace el saludo de su sonrisa demiqueridoamor
a los que la tutean con palabras de esposo.
Hombres que nunca ha visto
solemnemente rsticos o con rsticas bromas.
Ellos saben y la buscan golosamente
desnudando sus caderas blancas en la oscuridad
Una muchacha hecha para un ramo de flores
una chica galante
dispuesta a todo y por todos
La que amaba demasiado pronto y contodosucuerpo
y por ello mal comprendida fue.
La muchacha
la muchachadelapollerapronta
hacia m la ola de su pollera despliega
51
Sucedi como suele sobre los pastos haraganes
cuando el sol era el sol y el calor el calor.
La boca abierta hacia las gordas nubes fofas del verano
y la pollera sobre la cara como un jardn cubrindola.
De soslayo con la comisura de los ojos miraba
cuando el pequeo amigo favorito para el placer
la solicitaba con voz ahogada embarullndose
y algo espumeante y feliz le sube a la cara
y se la arrebola
como si le hiciese cosquillas con una ramita verde.
Jvenes y viejos se metan entre sus sbanas
para tener su mundo en paz.
Contentos cerca de ella
con una carga de caricias
o con una sonrisa idiota
antes de abrazar su maravilla.
52
La muchacha
la muchacha engendra oleajes se vuelve playa
y su pollera canta como las olas!
El da era perezoso y la noche activa
Venan de uno en uno
o todos a la vez.
Le formaban una guardia de corps
y se envolvan en su sonrisa
Su corazn era un albergue
abierto para una noche.
Y como si fuera su corazoncito un nido recin hecho
los ms rayados los ms bochincheros
llegaban piando: Dadnos amor dadnos amor.
Comprobando con fatiga la buena ley del metal
la muchachadelcoraznpronto
la muchachadelapollerapronta
tiende sus brazos desnudos
53
Ella extiende su cuerpo con ademanes calmosos
en el da en la noche
para todos para cada uno
se abre se da vuelta se muestra
con ingenua sapiencia
y lo que se ve es hermoso es extraamente agradable
y al hacer todas estas cosas ella ser ella.
Y as cuando escucho en algn lugar
palabras que alguien masculla al pasar
a otra muchacha de corazn tambin henchido.
Mis pensamientos rpidos son
para esta muchachadelapollerapronta
atenta a la vida con un buen sentido
que para ofrecer slo tena
aquella llama exacta
un fuego para calentar la vida
un fuego para vivir mejor.
54
La muchacha
la muchachadelapollerapronta
viene hacia m movindose con pausa de hoja
Muchachas idos todas!
con la llama que calienta la sangre y abrillanta los ojos
el invierno est aqu afuera est aqu en m.
Pero esta noche antes de los somnferos
dejad que avance la imagen de la muchachadelapollera
/pronta
cada vez ms lenta
cada vez ms oleante
necesito de todos sus pujantes recuerdos!
La muchacha
la muchachadelapollerapronta
y su playasuplayasuplaya por todas partes
55
Salmo
Cada ocaso advierte a los hombres callados
que miran al horizonte
que la oscuridad caer.
Y cada da el Cartero Muerte llama a la puerta.
Lo omos golpear y golpear.
Aunque no le abramos
nos deja una invitacin permanente.
Tiempo! T me has robado los das de vino y rosas!
No hay bondad en tu curso!
Tus agujas han cosido un sudario blanco
con el hilo de nuestras vidas!
Carta depositada sobre carta,
sin que nunca se agote el saco,
omos el toctoc de la muerte.
56
Sin forzar, fatalmente estricta, de buenos huesos,
llenando nuestras bocas de polvo
camina vidaarriba con zapatos de hierro.
57
Uno de tantos
Hace unos veinte aos que lleg a la ciudad
de un pueblo deprimente.
Lleno de arrebato, con la idea de agotar
(todos sus fragores
o para descubrirse, realizarse y salvarse.
Aspirando al laurel,
cuando se entrevea en el futuro,
brillando en el vasto mundo,
y porque era demasiado guapo
y porque aqu haban venido uno tras otro
(los amigos
Hace unos veinte aos que lleg a la ciudad,
pero cunto ha probado y perdido desde entonces,
y cunto ha gastado su corazn en el combate!
A montones, gastado, sus sentimientos
ms fuertes y leales.
58
Con la edad mediada y clasificado como el que
(pierde
en qu podra volver a pensar
que se pudiese llamar bueno?
No le queda ms horizonte
que un posible regreso junto a los suyos
y portarse del mismo modo que la gente corriente.
59
Ssifo
Este fardo invisible que transportamos,
es semejante al de Ssifo:
logramos llevar la roca arriba, un poco ms cada da
cuando de pronto algo surge y nos retrocede.
De la maana a la noche y por una necesidad de hierro
levantamos t y yo y cada uno nuestra roca.
Desde debajo de la montaa, contemplando el borde del cielo
/muy lejos.
Con el miedo oculto en el corazn
o con el coraje tranquilo de los varones.
Pero habr un da, un momento que no conocemos,
en que t filisteo exitoso
que vas por la carretera limpia, nueva,
a quien encuentro cada maana y veo subir
ms cmodo, sonriendo,
60
y yo que asciendo tan trabajosamente
el terrible camino vertical,
devorado por la ansiedad,
entre la humillacin y la sospecha,
no miraremos ms la linde lejana, sobre nuestras cabezas.
Cumplido el oficio
tu mano y mi mano dejarn la llave en el bolsillo
y la roca quieta.
61
A veces Henry
A veces Henry tuvo algn dinero
e invit a sus camaradas,
de un sexo o de dos, inteligentes
o encantadores, o ambas cosas a la vez,
los que dijeron, quizs s,
pero como hizo l, vinieron y se fueron,
y no llegaron a ser mucho.
Del mismo modo otras veces Henry,
se irgui con coraje pagano, en arrebatada pareja,
con el hurao amigo que lo acompaa,
frente a las segn el mismo Henry, pacatas,
gentes de otra generacin
Que llenan las formas y se callan de sus asuntos.
A los que proclaman con un gesto augusto,
en el xtasis austero del justo,
que estamos viviendo unos tiempos infames.
62
Lmpara
Al pasar desde la carretera he visto
una luz brillando a lo lejos.
Una consoladora luz humana encendida
que mantiene contra la noche
la noticia de otra presencia.
Como un poco de brasa que se hubiera incrustado
en lo negro.
La he seguido con los ojos hasta donde alcanzo
hasta donde el camino hace una curva
contra la maleza.
Ahora que la luz se oculta en el pastizal
querra bajarme del auto y volverme
para ver quin existe all dentro.
Tal vez un grupo con sonrisas
al final de un da felizmente concluido
juntos como siempre.
63
O alguien inclinado ante un libro
que busca el calor del fuego.
O alguien en vela en esta hora
que encendi la luz del lugar
como una boya, para no amedrentarse
ante sus propios pozos de sombra!
64
1945
Poco fue lo que pude entender de la vida de mi padre
porque l era un mecnico de telares
invariablemente arisco
que se levantaba a las 5 de la maana
y trabajaba en serio.
Su nombre y apellido no importan
Ni siquiera los llevo.
Pero fue un buen maestro me enseo la dureza.
Cuando era joven se afeitaba los vellos del pecho
para que le crecieran ms tupidos
En 1922 contrajo la gonorrea.
Musculoso y peludo
yo no habra podido enlazar su vientre
con mis dos brazos juntos.
65
Sus pertenencias una chaqueta azul y un pantaln azul
no se llamaban blu-jean ni eran la moda en aquel tiempo.
Viv diez aos con la imagen de aquellas ropas
que siempre estaban sucias con grasa y con aceite.
Pero quizs no sea mi padre el que describo
sino cualquiera otro
el padre de Juan el padre de Sal el padre de Nicols
o el padre de Pedro.
66
El viento
Sopla el viento
Las grandes rfagas del viento
hacen que todo se sacuda, se suelte,
que se levante con un gemido
o con una pirueta de alegra
El gran viento toma lo que le conviene,
donde mejor le parece.
Va a sacudirlo, a humillarlo ferozmente
todo, segn sabe hacer.
Todo se vuelve maravillosamente liviano,
un juguete para un nio, una casa de muecas
Las gentes creen que tienen fro
y se esconden en sus casas, y las trancan.
67
Mientras el viento, con su manera
de sobrevolarlo todo,
torna silbante y densa la atmsfera.
Parecera completamente natural,
en algn momento,
ver a la bruja de los cuentos de hadas
volar por encima de los edificios,
profiriendo gritos agudos,
cabalgando sobre el viento con sus piernas ganchudas
desplegando los faldones de su capa negra
68
Ropa lavada
Del otro lado de la ventana abierta,
en el aire matinal la ropa lavada,
la ropa puesta a secar.
Algunas sbanas, unas cuantas camisas,
dos o tres pantalones ondeando,
desnudos de toda forma de vida,
como algo limpio y lleno de descanso.
En las noches de agosto,
cuando la luna brilla sobre la tierra
se alzan en blancas hinchazones como fantasmas.
Trazan un cuadro de fantasa,
el mapa de una aparicin.
Blanco, sobre una oscuridad que responde.
Como una frontera de la muerte que avanza,
el mar de fantasmas baila en sus horcas
69
Flotando al viento,
entre un latido de luna y un golpe de sol,
guiotean las ropas en las cuerdas una danza desigual,
batiendo un cuerpo annimo,
un cuerpo blanco y hueco,
dando cabezadas o de pronto inmviles,
como buceadores del vaco
70
MARIO RIVERO (Envigado, Antioquia, 1935). Poeta. Director fundador de la
revista de poesa Golpe de dados desde 1972. Autor, entre otros, de los libros:
Poemas urbanos (1963); Noticiario 67 (1967); Y vivo todava (1971); Baladas
sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1972); Los poemas del invierno
(1985); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1986); Del amor y su huella
(1992); Flor de pena (1997); V salmos penitenciales (1998); Qu corazn
(1998) y La elega de las voces (2002). La Casa de Poesa Silva public un
libro de conversaciones con MARIO RIVERO titulado Porque soy un poeta.
Ha recibido las siguientes distinciones: Premio Nacional de Poesa Eduardo
Cote Lamus (1972), primer premio y medalla en el Festival Internacional
Proartes (Cali, 1992), y las llaves de la ciudad de Cali. Medalla al mrito
literario en el Festival Internacional de Arte (Cali, 1999), Premio Nacional de
Poesa Jos Asuncin Silva, a la vida y obra (Bogot, 2001), condecoracin
Gran Orden Ministerio de la Cultura (Bogot, 2001), Cruz de Boyac en el
grado de Comendador (Bogot, 2001).
COLECCIN UN LIBRO POR CENTAVOS
1.
Postal de viaje, Luz Mary Giraldo
2.
Puerto calcinado, Andrea Cote
3.
Antologa personal, Fernando Charry Lara
4.
Amantes y Si maana despierto, Jorge Gaitn Durn
5.
Los poemas de la ofensa, Jaime Jaramillo Escobar
6.
Antologa, Mara Mercedes Carranza
7.
Morada al sur, Aurelio Arturo
8.
Ciudadano de la noche, Juan Manuel Roca
9.
Antologa, Eduardo Cote Lamus
10.
Orillas como mares, Martha L. Canfield
11.
Antologa potica, Jos Asuncin Silva
12.
El presente recordado, lvaro Rodrguez Torres
13.
Antologa, Len de Greiff
14.
Baladas - Pequea Antologa, Mario Rivero
Editado por el Departamento de Publicaciones
de la Universidad Externado de Colombia
en agosto de 2005
Se compuso en caracteres Garamond de 10 puntos
y se imprimi sobre papel peridico de 48.8 gramos,
con un tiraje de 13.500 ejemplares.
Bogot, Colombia
Post tenebras spero lucem