El Libro de Buen Amor - INFANTO JUVENIL
El Libro de Buen Amor - INFANTO JUVENIL
CLSICOS A MEDIDA
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Para la explotacin en el aula de esta adaptacin del Libro de buen amor, existe un material con sugerencias didcticas y actividades que est a disposicin del profesorado en cualquiera de las delegaciones de Grupo Anaya www.anayainfantilyjuvenil.com e-mail: [email protected] De la adaptacin, introduccin, apndice y notas: Francisco Alejo Fernndez, 2010 De la ilustracin: Adri Fruits, 2010 De esta edicin: Grupo Anaya, S. A., 2010 Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid Coordinador de la adaptacin: Emilio Fontanilla Debesa Diseo: Javier Serrano y Miguel ngel Pacheco
ISBN: 978-84-667-8538-9 Depsito legal: M. 2.415/2010 Impreso en Talleres Grficos Pealara, S. A. 28940 Fuenlabrada (Madrid) Impreso en Espaa - Printed in Spain
Las normas ortogrficas seguidas en este libro son las establecidas por la Real Academia Espaola en su ltima edicin de la Ortografa, del ao 1999
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra est protegido por la Ley, que establece penas de prisin y/o multas, adems de las correspondientes indemnizaciones por daos y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren pblicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artstica o cientfica, o su transformacin, interpretacin o ejecucin artstica fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a travs de cualquier medio, sin la preceptiva autorizacin.
NDICE
Introduccin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . PARTE I: Preliminares y primeras aventuras amorosas Prlogo .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Aqu dice cmo el arcipreste rog a Dios que le diese gracia para poder hacer este libro . . . . . . . . . . . . . . . Aqu habla de cmo todo hombre, a pesar de sus preocupaciones, se debe alegrar, y de la disputa que los griegos y los romanos tuvieron entre s . . . . . . . . . . . Aqu dice cmo, por naturaleza, los hombres y los otros animales quieren tener compaa con las hembras .
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Sobre cmo el arcipreste se enamor . . . . . . . . . . . . . . 24 De cmo todas las cosas del mundo son vanidad, excepto amar a Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 Aqu habla de la constelacin y del planeta en que los hombres nacen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 Sobre cmo el arcipreste se enamor y fue rechazado .. 33 PARTE II: Pelea con don Amor Sobre cmo el Amor vino al arcipreste y de la pelea que con l tuvo dicho arcipreste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 Reproches del arciprestre a don Amor: los pecados mortales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 Aqu habla de la respuesta que don Amor dio al arcipreste 50 PARTE III: Don Meln y doa Endrina Sobre cmo el Amor dej al arcipreste y sobre cmo doa Venus lo aconsej . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 Aqu cuenta cmo fue el arcipreste a hablar con doa Endrina .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 De cmo doa Endrina fue a casa de la vieja y el arcipreste acab lo que quiso .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
PARTE IV: Serranas Sobre cmo el arcipreste fue a probar la sierra y de lo que le sucedi en ella . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 Sobre lo que sucedi al arcipreste con la serrana . . . . . 94 Sobre lo que sucedi al arcipreste con la serrana . . . . . 98 Sobre lo que sucedi al arcipreste con otra serrana y sobre el aspecto de ella . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101 PARTE V: Batalla de don Carnal y doa Cuaresma Sobre la pelea que tuvieron don Carnal y doa Cuaresma 103 Sobre la penitencia que el fraile dio a don Carnal y sobre cmo el pecador se debe confesar y quin tiene poder para absolverlo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 Sobre cmo huy don Carnal y desafi a doa Cuaresma 113 Sobre cmo don Amor y don Carnal llegaron y salieron a recibirlos .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117 PARTE VI: Nuevas aventuras amorosas. La monja doa Garoza Sobre cmo el arcipreste llam a su vieja para que le buscase algn remedio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119 Retrato del arcipreste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134 Sobre cmo habl Trotaconventos con la mora de parte del arcipreste y sobre la respuesta que le dio . . . . . . 138 Sobre cmo muri Trotaconventos y sobre cmo el arcipreste hace su planto injuriando y maldiciendo a la Muerte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 140 PARTE VII: Piezas finales Sobre las propiedades que las mujeres chicas tienen . . 145 Cntica de los clrigos de Talavera . . . . . . . . . . . . . . . . 147 Sobre cmo dice el arcipreste que se ha de entender su libro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150 Gozos de Santa Mara . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134 Apndice .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
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Introduccin
INTRODUCCIN
El Libro de buen amor es uno de los grandes clsicos de la literatura medieval espaola. Pero, como todo clsico, su valor se extiende ms all de la poca en que se escribi hasta llegar a nuestros das, en los que todava nos sorprende su modernidad y fuerza. Su autor, Juan Ruiz, ms conocido por el cargo eclesistico que desempe, Arcipreste de Hita, lo escribi hacia 1330 siguiendo las reglas de la escuela literaria conocida como mester de clereca (por ser ocupacin de clrigos u hombres letrados), pero en gran medida super esas reglas. Recordemos que el principal representante de ese mester de clereca fue Gonzalo de Berceo, el clrigo riojano autor de los Milagros de Nuestra Seora. Guiaron su escritura un propsito didctico y el afn por atraer a los peregrinos (en cierta medida, turistas de la poca llenos de fervor religioso) hacia determinados centros de devocin. En cambio, la intencin ltima por la que Juan Ruiz escribi su libro (conocido hasta el siglo XX simplemente como Libro del Arcipreste) no fue nunca tan clara o se nos escapa todava.
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Juan Ruiz fue un escritor muy original. Utilizando unas fuentes literarias prcticamente conocidas en toda Europa, las transform desde una perspectiva personal mediante la irona, la contradiccin aparente, el humor y, en fin, un calculado juego de ambigedades. La obra trata del buen amor, pero al mismo tiempo el libro ilustra perfectamente, incluso regodendose en l, el loco amor o amor pecaminoso. No cabe ninguna duda de que Juan Ruiz recomienda seguir las reglas del buen amor, pero da continuas muestras de su comprensin hacia al hombre pecador que incurre en el pecado del loco amor. Hablamos de la originalidad de este gran escritor, pero su obra es al mismo tiempo el resultado del conocimiento profundo de la literatura de la poca y de la tradicin literaria castellana, espaola y europea. As, se ha dicho de Juan Ruiz que es un autor influido por la cultura rabe de la poca, que conocera a travs de la literatura y de su propias vivencias en las tierras fronterizas con los reinos musulmanes de la pennsula. Conoca la poesa de Castilla, pero tambin, aunque no en los textos originales, haba ledo a los principales autores de la literatura grecolatina, a los que menciona como autoridades indiscutibles en lo literario y en lo filosfico, a veces irnicamente. Admir los poemas picos o cantares de gesta que iban cantando los juglares de pueblo en pueblo, algunos de cuyos rasgos tom para su libro (se ha dicho, por ello, que Juan Ruiz es un autor ajuglarado). Fue, sin duda, un autor de profundas convicciones religiosas, como se ve en los principales episodios de la obra, pero estas no le impidieron mostrar una tolerancia autntica hacia las debilidades humanas. Lo que nos importa hoy es que el Libro de buen amor es una obra amena y, en muchas ocasiones, francamente divertida. Y lo es por diversas razones: Como en otras grandes obras de la literatura universal, el tema central es el amor. El libro trata
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del amor, del buen amor y del mal amor, del placer y del sufrimiento, del xito y del fracaso amoroso, de cmo conquistar a una mujer y mantener su amor y de la perseverancia como respuesta al rechazo. Planteando un contraste muy propio de la Edad Media, frente al vitalismo del Arcipreste, frente a la fuerza representada por el amor, se alza la muerte como un fenmeno irreparable ante el que, sin embargo, el escritor no se resigna. El Libro de buen amor no es una obra monocorde. Tiene una gran cantidad de registros narrativos. Su capacidad para la creacin de caracteres humanos es poderossima. Surgen de su pluma, de aqu y de all, episodios variadsimos en los que se mueven personajes de todo tipo. Pero sin duda, son las mujeres las protagonistas de la obra. Las hay hermosas; unas son dbiles y otras son fuertes y listas y saben resistirse a las artes amatorias del Arcipreste. La mayora son cristianas, pero tambin asistimos al intento, frustrado, de conquistar a una mora. Las hay hasta feas, fesimas, como algunas de esas serranas que obligan al viajero a hacer el amor para permitirles pasar el puerto. Sin duda, los episodios amorosos ms bellos del libro (y de la literatura espaola) son el de doa Endrina y el de la monja doa Garoza, que alcanzan en algunos momentos una gran intensidad lrica. Pero no debemos olvidarnos de Trotaconventos, personaje que recuerda inevitablemente al de Celestina, que Fernando de Rojas cre mucho despus, a finales del siglo XV. Tiene ya algunos de sus rasgos: deseo de salir de la pobreza, astucia, profundo conocimiento del ser humano... Aunque no est tan bien perfilada como Celestina, su homloga en el oficio de mediadora en los tratos amorosos, es ya casi un autntico personaje, cuya muerte es el motivo de un magnfico planto o elega en el que el Arcipreste lanza un ataque sentido y desesperado contra la muerte.
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El Libro de buen amor contiene relatos de todo tipo: cuentecillos populares, cuentos de la tradicin literaria espaola y europea, fbulas y refranes, muchos refranes y dichos, siguiendo una tradicin espaola que tiene su culminacin en el Quijote de Miguel de Cervantes. Algunos de los relatos son muy largos, otros son brevsimos. El Arcipreste los ha sabido engranar perfectamente en el tenue hilo argumental de la obra, pero tambin podran leerse independientemente porque son narraciones ligeras, llenas de irona y de humor, y tambin de sabidura. Juan Ruiz es el primer gran humorista espaol. Los remates de muchos de sus relatos son un prodigio de inteligencia. Juan Ruiz puede elogiar a las mujeres chicas, es decir, las menudas, aparentemente con gran sinceridad, pero solo al final del elogio sabemos, con sorpresa, la verdadera razn de esa alabanza tan bien llevada. Su continuo juego con el lenguaje es una buena muestra de humor. Es maestro en la creacin de situaciones divertidas. Para comprobarlo, solo tenis que leer con atencin el relato de don Pitas Payas, pintor de Bretaa. Juan Ruiz es un humorista que nos hace sonrer continuamente y, muchas veces, nos arranca la carcajada. En fin, como todo humorista, casi nunca defiende verdades rotundas y cerradas sino que practica un sano relativismo. En esta actitud tambin encontramos semejanzas con el gran Miguel de Cervantes. El Arcipreste de Hita es, por ltimo, uno de los creadores de nuestro idioma. Ya hemos hablado de su habilidad para salpicar de refranes todo su discurso. Su lengua es rica, matizada y variada. Su lxico recoge palabras de todos los niveles sociales y refleja la diversidad cultural de la poca. Lenguaje popular y tradicin retrica se anan en la obra de Juan Ruiz. Al terminar su libro, el Arcipreste, con esa actitud propia de los juglares a la que hemos aludido, invita a cualquiera que sepa
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escribir a enmendar o aadir composiciones a su libro. Como en el juego de la pelota, dice el autor, que lo coja quien pueda. Ojal los lectores de hoy se diviertan tambin con este juguete que nos regal Juan Ruiz. Ahora est en vuestras manos. Os entregamos una edicin casi ntegra. Slo hemos suprimido episodios o partes de episodios que por su carcter reiterativo o secundario no aportan nada importante. Antes de que os sumerjis en su lectura, os recomendamos que leis el apndice final, en el que hallaris descritos los principales elementos que lo componen. Os facilitar la lectura y os ayudar a valorar muchas cosas del libro que os podran pasar desapercibidas.
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PARTE I
RLOGO
Yo, con mi poquilla ciencia y mucha y gran rudeza, comprendiendo cuntos bienes hace perder, al alma y al cuerpo, el amor loco del pecado del mundo y los muchos males que trae consigo, escrib esta pequea obra en memoria del bien, escogiendo y amando de buena voluntad la salvacin y la gloria del Paraso para mi alma. Y compuse este nuevo libro en el que estn escritas algunas artimaas, maestras y sutilezas engaosas del loco amor que usan algunos para pecar. Las cuales, leyndolas y oyndolas el hombre o la mujer de buen entendimiento que quiera salvar su alma, las escoger y obrar as. Y podr decir con el salmista1: Escog el camino verdadero, etctera.
Salmista: autor de salmos, es decir, composiciones que contienen alabanzas a Dios. Aqu, se alude al profeta David y al salmo CXVIII, 30.
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Adems, los de poco entendimiento no se perdern, pues, leyendo y pensando en el mal que hacen o tienen el propsito de hacer los que se obstinan en sus malas artes, y hacindose pblicas las muchas y engaosas artimaas que usan para pecar y engaar a las mujeres, se mantendrn atentos y no despreciarn su propia fama, porque es muy malvado quien su propia fama menosprecia: el Derecho lo dice. Y querrn amarse ms a s mismos que al pecado, pues la caridad bien entendida comienza por uno mismo. Y desecharn y aborrecern las artimaas y las malas artes del loco amor, que hacen perder las almas e incurrir en la ira de Dios, acortando la vida y trayendo mala fama y deshonra y muchos daos al cuerpo. Sin embargo, como pecar es una cosa humana, si alguno quisiera usar del loco amor (lo que no le aconsejo), aqu hallar algunos procedimientos para ello. Y as, este libro mo puede decir a todo hombre o mujer, al cuerdo2 y al no cuerdo, al que entienda y escoja la salvacin y obre bien amando a Dios, y tambin al que elija el amor loco en el camino que ande: Te instruir, te ensear el camino que has de seguir, etctera. Y ruego y aconsejo, a quien lo oiga y lo vea, que cumpla las tres cosas del alma: lo primero, que quiera entender bien y juzgar bien mi intencin, por qu lo hice y el sentido de lo que en l se dice, y no el sonido feo de las palabras, porque, segn el Derecho, las palabras sirven a la intencin y no la intencin a las palabras. Y Dios sabe que mi intencin no fue escribirlo para ofrecer maneras de pecar ni para murmurar, sino para despertar, en todas las personas, la memoria buena del bien obrar y dar ejemplo de buenas costumbres y consejos de salvacin; y para que estn todos avisados y se puedan defender mejor de tantas arti2
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maas como algunos usan por el loco amor. Pues dice San Gregorio que menos hieren al hombre los dardos que han sido vistos antes; y mejor nos podemos defender de lo que antes hemos visto. Y lo compuse, tambin, para dar a algunos leccin y muestra de cmo hay que metrificar, rimar y trovar, pues compuse cumplidamente trovas, notas, rimas, dictados y versos, segn esta ciencia requiere3.
La mayor parte de la obra est escrita en cuaderna va, estrofa de cuatro versos alejandrinos (de 14 slabas) monorrimos, versos que en esta edicin se han prosificado. Mantenemos, en cambio, los versos de las composiciones lricas, es decir, las Serranillas y los Gozos de Santa Mara.
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Dios Padre y Dios Hijo y Dios Espritu Santo, el que naci de una Virgen, nos d tanto nimo que siempre lo alabemos, en prosa o en verso, y sea cobertura y manto de nuestras almas. El que hizo el cielo, la tierra y el mar, l me d su gracia y me quiera alumbrar para que pueda componer un libro de cantares con el que los que lo oigan se puedan entretener. T, Seor y Dios mo que al hombre formaste, instryeme y aydame a m, tu Arcipreste, para que pueda hacer un libro de buen amor, este, que a los cuerpos alegre y a las almas aproveche. Si queris, seores, or un buen entretenimiento, escuchad esta obra escrita en lengua romance, descansad unos junto a otros. No dir mentira en nada de lo que hay dentro, pues es lo que todo el mundo acostumbra y hace. Y para que sea mejor escuchado por todos, os hablar mediante versos y slabas contadas: es un decir hermoso y un saber sin pecado4, un discurso ms placentero, un hablar ms adornado. No creis que es libro necio, de devaneo5, ni tengis por burla nada de lo que en l os muestro, pues as como el buen dinero puede estar dentro de una vil bolsa de cuero, as en feo libro est saber no feo. El ajenuz6, por fuera ms negro que una caldera, es, por dentro, muy blanco, ms que el armio. La blanca harina est bajo negra tapadera, el azcar dulce y blanco est dentro de
Alude a la perfeccin esttica y moral. Devaneo: amoros pasajeros. 6 Ajenuz: planta de hermosas flores, tambin conocida con el nombre de arauela.
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una vil caa. Bajo la espina est la rosa, noble flor; tras una fea letra est el saber de un gran doctor. As como, debajo de una mala capa, yace un buen bebedor, bajo un mal abrigo est el buen amor.
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AQU HaBLa DE CMO TODO HOMBRE, a PESaR DE SUS PREOCUPaCIONES, SE DEBE aLEGRaR, Y DE La DISPUTa
QUE LOS GRIEGOS Y LOS ROMaNOS TUVIERON ENTRE S
Palabras son de sabio, y lo dijo Catn7, que el hombre, entre las preocupaciones que tiene en el corazn, ha de entremezclar placeres y alegres razones, pues la mucha tristeza mucho pecado acarrea. Y como con las cosas serias nadie puede rer, algunas burlas tendr aqu que incluir: cuando las oigas no pretendas discutir, salvo en la manera de componer y de escribir. Entiende bien mis dichos y piensa en su sentido; no me pase contigo como al doctor de Grecia con el pcaro romano y su poca sabidura cuando Roma pidi la ciencia a Grecia. Sucedi que los romanos no tenan leyes. Fueron a pedrselas a los griegos, que s las tenan. Respondieron los griegos que no las merecan ni las podran entender, puesto que saban muy poco, pero que, si las queran para regirse por ellas, antes deban disputar con sus sabios para ver si las entendan y merecan llevrselas. Les daban esta respuesta hermosa para excusarse. Respondieron los romanos que les placa mucho. Firmaron un documento para la disputa, pero, como no iban a entender una lengua que ellos no usaban, acordaron competir mediante signos y seas propias de letrados. Entre todos acordaron un da para la disputa. Estaban los romanos preocupados, no saban qu hacer porque no eran letrados ni podran entender a los doctores griegos ni su mucho saber.
Catn: escritor, poltico y militar romano (234 a.C. 149 a.C.) considerado como uno de los padres de la prosa latina.
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Estando con esta preocupacin, dijo un ciudadano que buscasen a un pcaro y astuto romano y que, segn Dios le fuese indicando las seas que tena que hacer, que tales hiciese: fue para ello un consejo provechoso. Fueron a un pcaro muy grande y muy atrevido y le dijeron: Nosotros tenemos con los griegos el desafo de disputar mediante seas. Pide lo que quieras y nosotros te lo daremos; slvanos de este aprieto. Lo vistieron con muy ricos paos de gran vala, como si fuese un doctor en Filosofa. Subi a un alto asiento y dijo con bravuconera: Desde este momento pueden venir los griegos con todas sus ganas de pelea. Lleg en ese momento un griego, doctor excelente y loado por todos. Subi a otro asiento, ante todo el pueblo reunido, y comenz a hacer sus seas segn lo acordado. Se levant el griego, con sosiego, tranquilamente, y mostr solo un dedo, el que est cerca del pulgar. Luego se sent en el mismo lugar. Se levant el pcaro, bravo, de malhumor. Mostr inmediatamente tres dedos tendidos hacia el griego: el pulgar con los dos que estn junto a l, y los otros dos, encogidos en forma de arpn. Despus, se sent el necio mirando sus vestidos. Se levant el griego, tendi la palma de la mano y se sent despus con su conciencia tranquila. Se levant el pcaro con engreimiento vano y mostr el puo cerrado: tena ganas de pelea. A todos los de Grecia dijo el sabio griego: Merecen los romanos las leyes. No se las niego. Se levantaron todos en paz y con tranquilidad: gran honra tuvo Roma por un vulgar villano. Preguntaron al griego qu fue lo que le haba dicho por seas al romano y qu le haba respondido este. Dijo:
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Yo dije que solo existe un Dios; el romano dijo que haba uno solo y tres personas distintas, e hizo la seal correspondiente. Yo le dije que todo estaba bajo la voluntad de Dios. l respondi que bajo su poder tena el mundo, y dice la verdad. Desde que vi que comprendan y crean en la Trinidad, entend que merecan nuestras leyes. Preguntaron al pcaro qu haba entendido. Dijo: Me dijo que con su dedo me quebrara un ojo. Esto me produjo gran pesar y sent un gran enojo, y le respond, con saa, con ira y con rabia, que delante de todas las gentes con dos dedos yo le quebrara los ojos y con el pulgar los dientes. Tras esto, me dijo que tuviese cuidado pues me dara tan gran palmada en los odos que me los dejara resonando. Yo le respond que le dara a l tan gran puetazo que nunca en su vida lo viese vengado. Cuando vio que la pelea la tena perdida se dej de amenazar a quien no le tiene miedo. Por esto dice el refrn de la vieja astuta: No hay mala palabra si no es a mal tenida. Vers que est bien dicha si es bien entendida. Lo escrito habla a todos en general: los cuerdos, con buen entendimiento, entendern la cordura; los jvenes livianos8 gurdense de locura; y el virtuoso escoja lo mejor.
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Como dice Aristteles (es cosa verdadera), el mundo por dos cosas se esfuerza: la primera, por conseguir alimento; la otra cosa es por unirse con hembra placentera. Si lo dijese como cosa ma, me podran culpar, mas lo dice un gran filsofo, no se me puede reprochar: de lo que dice el sabio no debemos dudar, pues por sus actos se prueba al sabio y su razonar. Que dice la verdad el sabio claramente se prueba: hombres, aves, animales y cualquier bestia de cueva quieren, por naturaleza, una compaa siempre nueva, y mucho ms el hombre que cualquier ser que se mueva. Digo que mucho ms el hombre que cualquier criatura: todas en un tiempo determinado se juntan segn su naturaleza; en cambio, el hombre de mala cabeza, en cualquier tiempo, sin mesura, siempre que puede quiere hacer esta locura. El fuego siempre quiere estar entre la ceniza, porque ms arde cuanto ms se atiza. El hombre, cuando peca, bien ve que comete un desliz, pero no escapa de l porque la naturaleza lo azuza9. Y yo, como soy un hombre como otro, pecador, a veces sent por las mujeres gran amor; porque el hombre pruebe las cosas no es por eso peor, que ha de conocer el bien y el mal, y escoger lo mejor.
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SOBRE CMO EL aRCIPRESTE SE ENaMOR As sucedi que una vez una mujer me enamor. De su amor durante ese tiempo no me arrepent. Siempre tuve de ella buenas palabras y una gran sonrisa: nunca hizo otra cosa por m ni creo que la quiso hacer. Era seora en todo y seora de seoras; no poda estar solo con ella ni una hora: all donde ella vive se guardan mucho de los hombres, mucho ms que los judos guardan la Tora10. Sabe todo el arte de bordar con oro y seda, es duea de todos los bienes, anda con tranquilidad y alegra. Es de buenas costumbres, sosegada y silenciosa, no se dejara vencer por una falsa moneda. Dice la verdad el dicho de que la mujer honesta si no quiere el mensaje no da buena respuesta. Dijo la sensata dama a mi mensajera: Yo veo a otras muchas creer en ti, charlatana, y luego se tienen que arrepentir. Yo aprendo de esas artimaas como la zorra, en cabeza ajena. EJeMPLO De CMO eL LeN eSTABA eNFeRMO
Y LOS OTROS ANIMALeS VeNAN A VeRLO
Se cuenta que el len yaca enfermo con dolor. Todos los animales vinieron a verlo. Estuvo muy a gusto con ellos y se sinti mejor. Por el cario que le tenan, todos se alegraron mucho. Para servirlo y alegrarlo ms, se ofrecieron todos a darle de comer. Le dijeron que ordenase a cul quera matar. Mand matar al toro,
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pues con l tendra bastante. Nombr repartidor al lobo y le mand que diese a todos. l apart los menudillos para que el len se los comiese, y para l mismo la canal11, lo mejor que nadie pudiera ver. El lobo le pidi al len que bendijese la mesa: Seor dijo, t ests dbil; esta comida ligera cmetela t, seor, que te sentar bien; para m y para los otros, la canal, que es poca cosa. El len se puso furioso, pues tena ganas de comer. Alz el len la mano para santiguar la mesa y le dio un gran golpe en la cabeza al lobo para castigarlo: le arranc el pellejo de la cabeza, adems de la oreja. Despus, mand a la zorra que repartiera la carne. La zorra, con el miedo, y como es muy astuta, le dio al len toda la canal del toro; para ella misma y para todos los otros fue el menudillo. Se maravill el len de tan buena repartidora. El len le dijo: Comadre, quin os ense a hacer reparto tan bueno, tan equitativo, tan ajustado a razn? Ella dijo: En la cabeza del lobo tom yo esta leccin, con el lobo aprend qu poda hacer y qu no. Por eso continu la dama, yo te digo, vieja pero ya no amiga ma, que jams me vengas ni me digas tales maldades; si no, yo te mostrar cmo santigua el len, pues el cuerdo y la cuerda en mal ajeno escarmientan. Y, como dice Jesucristo, no hay cosa escondida que, al cabo del tiempo, no sea bien sabida. Pronto sali mi secreto a la plaza pblica: la seora, muy reservada, se apart de m; desde entonces no la pude volver a ver nunca ms.
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Como la buena seora era muy letrada, sutil y entendida, cuerda y bien discreta, cont esta fbula tan bien escrita, sacada de Esopo12, a la vieja que yo le haba enviado, dicindole antes: Cuando quiere casarse un hombre con una seora muy honrada, promete y manda mucho, pero, cuando la ha conseguido, de todo lo que le prometi o da poco o da nada; hace como la tierra cuando estaba hinchada. EJeMPLO De CUANDO LA TIeRRA BRAMABA Sucedi que la tierra comenz a bramar: estaba tan hinchada que pareca a punto de reventar; a cuantos la oan produca espanto; como mujer en el parto comenz a quejarse. La gente, que oa unos bramidos tan grandes, pensaban que estaba preada de tanto que se dola; pensaban que parira una gran serpiente o una gran bestia que a todo el mundo comera y destrozara. Cada vez que ella bramaba, comenzaban a huir, y, cuando lleg el da que le toc parir, pari un pequeo topo: fue un chasco de risa; sus bramidos y espantos en burla acabaron. Y as sigui diciendo la dama: Sucedi a muchos y a tu amo: prometen mucho trigo y dan paja convertida en polvo, que ciega con el viento y termina perdindose en vano. Vete, dile que no me quiera, que no lo quiero ni lo amo.
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Esopo: famoso fabulista griego que vivi alrededor del ao 600 a.C.
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