Colectivos Juveniles y Nuevas Políticas
Colectivos Juveniles y Nuevas Políticas
32 RESUMO
Colectivos juveniles
COLETIVOS JUVENIS: IMATURIDADE POLTICA OU AFIRMAO DE OUTRAS POLTICAS POSSVEIS? O presente artigo reflete sobre as diferentes compreenses do fenmeno da participao poltica juvenil, argumentando que o discurso dominante nas cincias sociais naturaliza o sistema de representao poltica e subvaloriza outras expresses polticas presentes na juventude. Com o objetivo de visualizar estas expresses, o artigo faz uma anlise dos discursos e prticas de quatro jovens participantes de coletivos culturais e estudantis da Provncia de Concepcin, no Chile. A anlise permitiu constatar que os jovens no se distanciam do poltico propiamente dito, mas da concepo da poltica representativa, a qual, em sua opinio, tem como principais caractersticas a burocracia, a hierarqua, o centralismo eleitoral e o autoritarismo, entre outros. Diante da rejeio ao sistema de representao poltica, os jovens propem novas prticas sociopolticas definidas pela participao eqitativa, pelo assemblesmo, a autogesto, o pluralismo e a culturalizao da poltica. PALAVRAS CHAVE: PARTICIPAO POLTICA, JUVENTUDE, SISTEMA DE REPRESENTAO ABSTRACT JUVENILE COLLECTIVES: POLITICAL IMMATURITY OR ASSERTATION OF OTHER POSSIBLE POLICIES? This article matters over the different ways in which the juvenile political participation has been studied arguing that social sciences domeneering discourse has operated naturalizing the political representation system under valuing other politicial expressions present among young people. In an intent to visualize these expressions, this article delivers an analysis of the discourses and practiceds of young people participants of the cultural and student collectives of the Province of Concepcion, Chile. This analysis helped to confirm that the young do not get too far from the political thing, but from the idea of representative politics which top their own judgementcontains the main characteristics of bureaucracy, electoral centralism and authoritarianism among other others. To their rejection to political representation system, young people propose new social-political practices defined by an equitative participation, an assembly system, self managing, pluralism and political culturalization. KEY WODS: POLITICAL PARTICIPATION, YOUTH, REPRESENTATION SYSTEM
33
1.
INTRODUCCIN
HACE POCO TIEMPO ATRS el gobierno de Chile declar el fin de la transicin poltica. El favorable contexto de integracin econmica y las reformas constitucionales llevadas a cabo durante los gobiernos de la Concertacin, facilitaron el posicionamiento de un discurso que auguraba el inicio de la plena democracia y de la participacin efectiva de los ciudadanos, los que liberados de los bloqueos y temores impuestos durante la dictadura ejerceran con la mejor de las voluntades sus derechos y deberes democrticos, representados en el voto electoral. Sin embargo, un segmento no menor de la poblacin nacional, y que justamente corresponde a la generacin que no carga con las experiencias del Chile dictatorial, no se ha ajustado a las expectativas sealadas en el prrafo anterior, sino, al contrario, se ha distanciado an ms del ideal democrtico que se ha pretendido transmitir. Nos referimos particularmente a los jvenes, quienes en los ltimos aos se han convertido en el centro de las estrategias e intervenciones orientadas al incremento de la participacin electoral. Este fenmeno, al ser comprendido desde paradigmas adultocntricos, tiende a ser explicado a travs de conceptos como la inmadurez o la transicin entre el nio y el adulto, negndole al joven su existencia como sujeto total (Chaves, 2005). A su vez, las expresiones juveniles emergentes y las nuevas formas organizativas de la juventud son negativizadas por el mundo adulto (Chaves, 2005), concibindolas o como problema o como cobijos emocionales que perdurarn slo hasta que el joven se haga adulto y se integre al sistema poltico representativo. En miras a trascender la visin sealada anteriormente, este artculo pretende explorar los discursos y prcticas de jvenes participantes de colectivos culturales y estudiantiles de la provincia de Concepcin, Chile; en el intento por descifrar cmo stos practican la poltica, cules son sus apreciaciones respecto del sistema de representacin, qu los lleva a distanciarse del espacio poltico convencional, cmo se organizan y qu concepcin tienen del poder. 2. PREOCUPANTE FALTA DE PARTICIPACIN POLTICA JUVENIL
O INSISTENCIA EN LA REPRODUCCIN DEL SISTEMA DE REPRESENTACIN POLTICA?
La disminucin de la inscripcin de los jvenes chilenos en los registros electorales, se ha convertido en una tendencia que preocupa cre-
34
Colectivos juveniles
cientemente a las autoridades de gobierno y a los organismos polticos del pas. Esta situacin se ve claramente reflejada en los registros del Servicio Electoral (2006), en donde se constata la significativa diferencia entre el nmero de jvenes inscritos (entre 18 y 25 aos) para el plebiscito de 1988, que comprenda el 21,16% del total de inscritos; y el nmero de jvenes del mismo tramo etreo inscritos para las elecciones municipales del ao 2004, que represent slo un 3,29% del total de poblacin inscrita. De los ltimos antecedentes electorales, obtenidos de las presidenciales 2005-2006 (Servicio Electoral, 2006), si bien se destaca el aumento de jvenes inscritos respecto de otros aos, stos slo corresponden al 10% de los chilenos entre 18 y 25 aos que no figuran en los registros electorales, lo que sigue reflejando la poca participacin electoral de la poblacin joven del pas. A lo anterior se suman los resultados arrojados por la Cuarta Encuesta Nacional de Juventud (2004), los que en trminos generales plantean el creciente distanciamiento de los jvenes respecto del sistema poltico-representativo. En este sentido, se observa que un 78,5% de los jvenes encuestados no ven reflejados sus intereses por los partidos o figuras polticas y un 73,7% de los jvenes no se sienten identificados con las posiciones polticas convencionales. A su vez, se observa un creciente y marcado desinters de los jvenes por votar en las elecciones de autoridades polticas, expresado en el 45% de no inscritos que no estn dispuestos a inscribirse en el registro electoral, y en el 9% de inscritos que no se inscribiran si tuvieran la opcin de volver a elegir. Junto con lo anterior, de la Encuesta (2004) se concluye que los jvenes tienen bajos niveles de confianza tanto en las instituciones polticas como en las personalidades ligadas a la poltica. Los datos anteriores podran ser ledos como la corroboracin de una juventud socialmente pasiva e individualista; sin embargo, al contrario de esta hiptesis la Cuarta Encuesta Nacional (2004) revela una juventud altamente participativa, que pese a huir de los espacios polticos convencionales, se adscribe a nuevos grupos y organizaciones que promueven formas alternativas de participacin social, tales como los colectivos culturales y estudiantiles, entre otros. Pero los antecedentes sealados anteriormente no slo han llamado la atencin de los organismos gubernamentales, ya que las ciencias sociales tambin han contribuido a dilucidar algunas interrogantes e incertidumbres respecto del complejo fenmeno de lo juvenil. En este contexto, y conscientes de los cambios estructurales de la sociedad y del consecuente cambio de paradigma de la juventud (Garretn,
35
1999), mltiples tericos valoran las nuevas vas de expresin juveniles, tales como las tribus urbanas y los colectivos juveniles, en tanto posibilitan en adolescentes y jvenes la intensificacin de las vivencias personales y el encuentro de un ncleo gratificante de afectividad (Costa et al. 1996, en Rodrguez, 2001). Desde esta perspectiva, lo positivo de las nuevas agrupaciones juveniles es que se constituyen en una especie de cobijo emotivo en oposicin a la intemperie urbana contempornea que, paradjicamente, conduce a los jvenes a la calle (Costa et al. 1996, en Rodrguez, 2001:35). Sin embargo, y pese a reconocer los beneficios de estos espacios de encuentro juvenil, muchos cientistas sociales reproducen la visin adultocntrica al proponer una especie de permiso social a la desviacin: ahora son rebeldes, ya se les va a pasar () djalo, es joven, el tiempo natural har el trabajo de sacarle esas ideas (Chaves, 2004:7). La irnica reconstruccin que Chaves (2004) realiza del discurso de lo juvenil, es clave para comprender la posicin tanto de las autoridades polticas como de algunos cientistas sociales que pretenden dar respuestas al fenmeno de la participacin poltica juvenil. En este sentido, para estos actores las nuevas agrupaciones juveniles cumpliran con la funcin de ser cobijos emotivos para los jvenes (Costa et al. 1996, en Rodrguez, 2001), los que al encontrarse en una etapa de inmadurez, transicin e inseguridad de s mismos (Chaves, 2005), requieren de formas de expresin social alternativas. Es decir, y tal como plantea Duarte (2000), al mismo tiempo que se reconocen los aspectos positivos de la juventud, se refuerza la tendencia deshistorizadora de los actores jvenes, en tanto se descalifican estas formas de agrupamiento juvenil por tener un carcter pasajero y carente de realismo. Es por esto, que para muchos entendidos en materia de juventud, el principal objetivo contina siendo la bsqueda de modelos adecuados que permitan la internalizacin en el joven del modelo adulto, cumplidor de las normas y legitimador del actual sistema de representacin poltica. Por lo tanto, de lo que se trata es de definir estrategias que permitan la adecuada integracin del joven en el mundo adulto, a travs del incentivo de la participacin oficial y madura caracterizada por el ejercicio electoral. Bajo esta lnea argumentativa, Garretn (1999) sostiene que una forma de acercar la poltica a los jvenes se conseguira a travs de la inscripcin automtica, el voto obligatorio y la opcin de objecin de conciencia cuando no se avalan las alternativas existentes. De acuerdo a Garretn (1999), de esta manera se facilitara una comprensin del voto y la participacin electoral no slo como un
36
Colectivos juveniles
derecho, sino tambin como un deber ciudadano. Junto con lo anterior, este autor (1999) argumenta la necesidad de que el sistema educativo desarrolle con mayor profundidad los conocimientos en educacin cvica y poltica. En concordancia con lo anterior, Thez (2003) plantea que el alto grado de desconfianza que los jvenes tienen respecto de las instituciones y personalidades polticas, es un fenmeno que debe ser revertido a travs del sistema escolar. As como las anteriores, son muchas las propuestas orientadas al incremento de la participacin electoral de los jvenes. Sin embargo, al enfocarse en la integracin del joven en el sistema poltico representativo, se evade el cuestionamiento a este modelo de intermediacin de intereses, eludiendo a la vez los anlisis serios de las propuestas juveniles en materia organizacional. Este aparente desinters por estudiar las nuevas prcticas sociopolticas juveniles se explicara segn Molina (2000), por la tendencia de los tericos a considerar estas prcticas como parte de un periodo transitorio del desarrollo del actuar y pensar del sujeto, lo que implica la imposibilidad de stas de ser gestoras de acciones significativas, creativas y fundacionales. Por lo tanto, cabe preguntarse: Por qu la juventud se distancia cada vez ms de la poltica representacional? Ser que las nuevas generaciones han comprendido que el sistema de representacin no es la nica forma de hacer poltica? Cules son las caractersticas de las otras polticas que identifican a diversos sectores juveniles? 3. HISTORIA Y NATURALIZACIN DEL SISTEMA
DE REPRESENTACIN POLTICA
Para comprender por qu se insiste tanto en acercar a la juventud al nico modelo legitimado de participacin poltica, es imprescindible que nos remontemos a los orgenes y desarrollo del sistema de representacin a lo largo de la historia. Las revoluciones burguesas liberales, que a grandes rasgos fueron las impulsoras de los principios de la libre competencia y de la expansin del libre mercado industrial, se constituyeron en las herederas del Estado creado por las monarquas feudales, Estado que en palabras de Vila (2003) represent un invento del absolutismo feudal que se fortaleci histricamente gracias a su alianza con el capital mercantil y usurero. En este contexto, adquiere protagonismo el sistema representativo, el que segn Rajland (2003) surge como producto histrico de construcciones polticas formuladas por la burguesa en ascenso,
37
convirtindose en el legitimador de las relaciones de poder dominantes en la sociedad capitalista, o ms bien, en el legitimador de las minoras propietarias a travs del Estado y el gobierno. Junto con lo anterior, la generalizacin de la produccin mercantil requera de una nueva relacin poltica que estaba en contradiccin con el orden corporativista y de sufragio restringido instalado por el nuevo poder burgus. Esta contradiccin fue resuelta histricamente con la extensin del sufragio universal. Por lo tanto, mientras el sufragio se restringi al seno mismo de la burguesa, la relacin entre el poder poltico y el poder econmico era clara y directa. Por el contrario, con la paulatina extensin del sufragio a toda la sociedad, se mistifica esta relacin (Vila, 2003). Este autor plantea que la escisin del sistema capitalista en las esferas de la economa y de la poltica, o de la sociedad civil y el Estado, est en la base del nacimiento del partido poltico, como mediador entre ambos. Siguiendo la argumentacin de Vila (2003), con la incorporacin del movimiento obrero del siglo XIX a la lgica de la democracia representativa (formacin de partidos obreros), se cerr la posibilidad de otro camino que haba sido planteado por las masas insurrectas en los aos de la Revolucin Francesa: la democracia directa. Este impulso contra la representacin tambin est presente en la Comuna de Pars de 1871, en los soviets de 1905-1917, en los consejos alemanes e italianos de los aos 20, en los libertarios espaoles del 36, en la asonada de mayo del 68, en los cordones industriales de Chile (1970-1973), etc. Por lo tanto, y tomando en consideracin estos antecedentes, adquiere coherencia la argumentacin de Rajland (2003), quien seala que la democracia representativa de cuo liberal se ha ido naturalizando con el tiempo, a nivel de presentarla como la nica posible, argumentando que en el proceso histrico lo que se ha fortalecido es el componente liberal de la representacin en perjuicio de su posible componente democrtico (Rajland, 2003). Para esta autora, la poltica se la ha limitado al ejercicio del sufragio, nocin que absolutiza lo parlamentario-electoral y que establece los mrgenes de la participacin ciudadana. Esta idea se ve reflejada en la extensa bibliografa existente que reconoce la representatividad como elemento fundamental para la organizacin de las sociedades. A este respecto, Bernard Crick (1990) seala: Sostengo que la teora poltica en especial nos da razones suficientes como para creer que un sistema que se acerca a un gobierno parlamentario, a una democracia representativa o a un rgimen republicano, sea probablemente, a la larga, la for-
38
Colectivos juveniles
ma mejor y ms estable de ordenar la sociedad civil en cualquier parte. Claves tambin son las palabras de Enrique Barros (1990) alusivas al tema: en la democracia representativa moderna, lo caracterstico es que parte importante de los representados puedan concurrir a pronunciarse peridicamente acerca de quienes gobiernan. Slo los incapaces no disponen de esta facultad de elegir, y en definitiva, de controlar la gestin poltica de quienes gobiernan. Contraria a las perspectivas anteriormente esbozadas, Rajland (2003), sealar desde una postura mucho ms crtica, que la interpretacin dominante de la representacin poltica pertenece a la cultura occidental y capitalista, la que al conferirle un carcter de universalidad a las instituciones del liberalismo econmico como el sufragio y el parlamento, ignora las particularidades culturales y polticas, y deja de lado la creacin de otras instancias posibles de representacin, menos institucionales pero ms referidas a mecanismos de autogobierno y responsabilidad solidaria compartida. 4. LAS OTRAS FORMAS DE HACER POLTICA: EXPLORANDO
LOS DISCURSOS Y PRCTICAS DE JVENES PARTICIPANTES DE COLECTIVOS CULTURALES Y ESTUDIANTILES
Ya descritos algunos antecedentes fundamentales, es posible proponer que la creciente preocupacin manifestada por amplios sectores sociales en relacin a la poca participacin poltica de los jvenes, refleja la manera en que opera el discurso dominante sobre lo poltico. En este sentido, y siguiendo a Urrutia (2004), si bien la poltica comprende el conjunto de praxis con las que se gestiona colectivamente el poder, la ciencia que ha reclamado a la poltica como su objeto propio, lo ha hecho acotando esta generalidad en la categora de sistema poltico propuesta hace ms de medio siglo por el estadounidense David Easton. Es por esto, seala Urrutia (2004), que la poltica ha quedado muchas veces reducida a las alternativas de la administracin estatal, a los actos de gobierno, y sobre todo a los problemas corporativos en la formacin de la ley y sus instituciones. Esta reduccin de lo poltico, estara corroborando la tesis de Urn (2002), quien seala que la poltica, en tanto concepto histricamente producido, opera como saber decir-hacer, como dispositivo o tecnologa que, bajo el argumento de garantizar la supervivencia colectiva, se permite la generacin de control y poder social.
39
Por lo tanto, y si consideramos que la idea de poltica centralizada alrededor de un ejercicio de poder representativo constituye slo una concepcin dominante de sta, es predecible la existencia de otras polticas, o ms bien, de micropolticas, cuyo poder no es el Estado, ni el aparato gubernamental ni la ley (Garavito, 1999:115). Lo anterior nos permite pensar una poltica minoritaria que no busca los centros de poder, no busca el control de lo social desde un lugar central, no busca mecanismos burocratizados en la administracin, no pasa por un aparato tipo partido o sindicato, y se constituye en conciencia por fuera de la autoridad (Garavito, 1999). Esta manera de pensar otras polticas explicara la articulacin entre stas y la juventud, ya que la poltica no es un sistema rgido de normas para los jvenes, es ms bien una red variable de creencias, un bricolage de formas y estilos de vida, estrechamente vinculado a la cultura (Jameson, 1993; en Reguillo, 2000:43). Tomando como base esta argumentacin, asumir que los jvenes debieran agruparse alrededor de los principios racionales inscritos en la lgica de determinadas prcticas polticas, es cada vez menos un principio operante, ya que ante el deterioro de las formas de la poltica clsica, la respuesta por la va de la accin colectiva juvenil ha sido la de formacin de asociaciones de distinta ndole que cristalizan intereses parciales de alcance limitado (Reguillo, 2000). Algunas de estas asociaciones juveniles, que sin duda proponen nuevas conceptualizaciones de lo poltico; son los llamados colectivos, los que en palabras de Muoz (2002) a partir de los 90 comienzan a tomar las formas y lgicas de accin propias de las instancias bsicas de sociabilidad en que encuentran su origen, es decir, los grupos de amistades. Por su parte, Salazar (2002) argumenta que los colectivos son agrupaciones con un determinado posicionamiento cultural e incluso de poltica local. Para este autor, los colectivos tienen una definida y anunciada identidad grupal, implican la presencia de algn consenso bsico y conservan el desapego respecto a las formalidades innecesarias. Siguiendo a Salazar (2002), el discurso revela de modo prominente el carcter democrtico-participativo de los colectivos: todos sus miembros piensan, deciden y actan; no hay censura, no hay jefes, la representatividad se limita a los que quieren participar, es decir, la participacin subordina la representatividad. Horizontalidad, transparencia de las informaciones, autogestin e independencia respecto a instancias e instituciones externas, etc. (Muoz, 2002), todas estas ideas de alguna manera atraviesan transversal-
40
Colectivos juveniles
mente a estas organizaciones que muchas veces se hacen llamar Colectivos, para reivindicar el carcter plural de sus luchas, en contraste con las tendencias electoralistas que depositan en individuos las posibilidades de transformaciones sociales. Si consideramos que el sentido de los colectivos est dado prioritariamente por un proyecto o actividad compartida (Reguillo, 2000), cabe sealar que existen distintos tipos de colectivos juveniles, los que pese a compartir formas organizativas similares adquieren cada uno su singularidad en base al elemento comn que los convoca. De esta manera, es posible encontrar colectivos juveniles culturales, ecologistas, pro-defensa animal, estudiantiles, de derechos humanos, antimilitaristas, etc. a) Quines son los informantes?
El anlisis que se presentar a continuacin es de carcter cualitativo, puesto que lo que se pretende con este estudio es descubrir de qu manera los jvenes que participan de colectivos culturales y estudiantiles van elaborando o se van apropiando de un discurso, que llevado a la prctica cuestiona y subvierte la legitimidad del sistema de representacin poltica. Para el desarrollo del estudio se utiliz un muestreo no probabilstico de tipo intencional, de acuerdo a los objetivos y a los antecedentes e hiptesis existentes en el tema. En la muestra se consider sujetos partcipes de colectivos estudiantiles y culturales. Para el proceso de recoleccin de la informacin, se recurri bsicamente a la tcnica denominada entrevista semiestructurada, utilizada en este estudio, con objeto de generar un discurso centrado en los tpicos definidos como relevantes en la fase documental. Se realizaron cuatro entrevistas semiestructuradas en la Provincia de Concepcin, Chile:1 RUBN ANDREA JOS ERNESTO NOMBRE Tipo de organizacin Cultural Cultural Secundaria Universitaria Edad 21 aos 22 aos 17 aos 24 aos
1 Siguiendo la voluntad de los jvenes que colaboraron en el estudio, los nombres de stos han sido modificados para resguardar la confidencialidad.
41
b)
Del discurso de los jvenes entrevistados, se percibe un distanciamiento respecto de los partidos polticos y de los espacios formales de participacin movidos bajo la lgica de la representacin:
Planteamos el concepto de autnomo en el sentido de una actividad no partidaria, o sea, del poder ir construyendo algo no necesariamente respaldados por un partido poltico, porque hoy vemos que primero estn sus intereses antes que el inters de los estudiantes. Nuestra apuesta es mostrar una forma alternativa al Centro de Alumnos, porque vemos que stos son un instrumento ms del rector y del liceo, y es la forma que nos imponen para participar... (Jos).
El entrevistado, joven participante de un colectivo de secundarios, refleja en sus palabras el sentimiento de desconfianza manifestado hacia el sistema de representacin poltica y sus principales actores, lo que se corrobora con los resultados de la Encuesta del INJUV (2004), que sita al partido poltico como la institucin con menor grado de confianza, y a los polticos como los representantes menos confiables para los jvenes. A lo anterior, se suma el cuestionamiento que el joven hace hacia los propios centros de alumnos escolares, espacio que hace unas dcadas se constituyera en el referente de la participacin poltica juvenil:
Nosotros nos damos cuenta del rol que cumple hoy en da el Centro de Alumnos que no es ms que el aniversario y la fiesta de gala, que son como las dos grandes tareas y preocupaciones que tienen los actuales centros de Alumnos por lo menos en enseanza media y esas cosas para nosotros deben ser cuestionadas (Jos).
El testimonio citado anteriormente corrobora el argumento de Assal, Cerda y Santa Cruz (2001), quienes sealan que el rol de los centros de alumnos secundarios a partir de los 90 muchas veces se ha visto reducido a la ejecucin de determinadas actividades institucionales y a la realizacin de ciertas actividades recreativas al interior del liceo, evidencindose un notorio declive en la participacin del estudiantado por medio de estas organizaciones formales. A su vez, los discursos emanados de este joven expresan el fuerte celo experimentado hacia toda forma de organizacin representativa, en tanto stas se tienden a asociar a situaciones de instrumentalizacin y manipulacin de los actores sociales:
42
Colectivos juveniles A los partidos no les veo muchas fortalezas, porque son cpulas cachay... hay gente que maneja a las personas [...] entonces... no, aunque digan que esa es la manera de participar, yo no creo en la participacin por intermedio de los partidos polticos, para nada (Andrea).
Al considerar a los partidos polticos y a los centros de alumnos como los espacios impuestos para la participacin, ambos entrevistados revelan la constante bsqueda por la innovacin y creatividad que caracteriza a los colectivos juveniles (Ramis, 2000), los que en palabras de Duarte (2000:60), al no identificarse con los canales tradicionales e institucionales de participacin, sienten la necesidad de crear frmulas propias de expresin de sus intereses colectivos e individuales. Por otra parte, los jvenes entrevistados sostienen una severa crtica a la actividad partidaria y a su imposibilidad de traspasar las fronteras de la lgica electoralista:
El PC siempre ha creado movimientos, referentes grandes para plantear la unidad, pero una unidad que no pasa de ser electoralista... porque el resto del ao yo veo caleta de militantes del PC que siguen en sus casas y que en lo concreto no estn en la poblacin trabajando, son los pocos los que siguen (Rubn).
Con las palabras anteriores, se vuelve a poner en el tapete la constante de la manipulacin que los jvenes perciben en las organizaciones polticas tradicionales, manipulacin orientada especficamente a conseguir respaldo ciudadano en las urnas. De esta manera, el cuestionamiento de la juventud se orienta hacia la lgica poltico-electoral, que al modo de ver de Reguillo (2003:7) se basa en la visin de los ciudadanos como clientelas electorales, considerando a los jvenes que quedan fuera de este mercado como piezas incmodas para la organizacin social. Junto con lo anterior, del discurso del entrevistado se desprende una crtica a los trabajos cortoplacistas de los partidos polticos, en tanto stos condensan sus actividades en las pocas cercanas a las elecciones de autoridades polticas. Pero esta rebelda hacia los espacios polticos tradicionales no slo se refleja en la poca participacin de los jvenes en la orgnica de stos, ya que tambin se expresa en la consciente decisin que adopta cada joven de mantenerse al margen de las elecciones polticas:
Como joven, no s cul es la gran participacin que tengo al votar... de hecho no estoy interesado en inscribirme en los registros electorales
43
porque no valido esa forma, y yo encuentro que la democracia y la participacin no se mide en este caso con un voto, la democracia tiene mucho que ver con que la propia gente vaya creando sus espacios de organizacin (Jos).
Tal como sostienen los resultados de la Encuesta Nacional de Juventud (2003), los jvenes no cuestionan el apego a la democracia, sino ms bien buscan profundizarla y perfeccionarla, hacindola menos ideolgica, ms moral, ms pragmtica y menos centralizada. Este apego a la democracia se refleja en las palabras del joven entrevistado, el que al pretender alcanzarla est evidenciando la valoracin positiva que le da. Sin embargo, al sealar que el voto no incide en el avance hacia una sociedad ms democrtica, el joven est poniendo en cuestin el concepto de democracia centralizada en el ejercicio electoral, pero adems est proponiendo una nocin ms vinculada a las acciones cotidianas de los sujetos, una democracia que resulte del efectivo empoderamiento de los actores sociales. Otro elemento importante de considerar es la crtica que los entrevistados hacen a los partidos polticos y a sus dirigentes, por poner tanto nfasis en el protagonismo. Contrariamente a esta opcin, los entrevistados se identifican ms con el trabajo de base, menos protagnico, pero ms activo:
Como Colectivo hemos tenido problemas con las juventudes de los partidos polticos, por ejemplo en el 1er semestre planteamos sacar movilizaciones secundarias, y sin hegemonizar ese espacio, esa movilizacin con colores polticos... y ellos fueron chuecos, porque llegaron con sus banderas y en primera fila a la marcha, con los dirigentes gritando sus consignas... y este ha sido un problema que se ha dado en varias ocasiones. Bueno, a nosotros no nos interesaba el protagonismo, estbamos ms preocupados del trabajo de hormiga en la marcha y de que todo saliera bien (Jos).
La situacin que describe el joven expresa con claridad la postura que los participantes de colectivos estudiantiles tienen respecto de la estrategia que los partidos polticos utilizan para posicionar a los lderes y figuras emblemticas. La molestia que estas estrategias ocasionan a los jvenes que expresan su ejercicio poltico de manera alternativa se debe a que stos no conciben la participacin desde los mecanismos tradicionales de participacin, expresndose como un conjunto de minoras activas de las que ninguna aspira a transformarse en mayora (Virno, 2003).
44
Colectivos juveniles
Es por esto que los jvenes de los colectivos que convocaban a las marchas estudiantiles obviaban el protagonismo del que podran aprovecharse, puesto que no aspiraban a ser representantes de todos los compaeros de su liceo, es ms, stos cuestionan y critican abiertamente los mecanismos de representacin. Por ltimo, una caracterstica fundamental de las organizaciones polticas tradicionales que genera el rechazo de los colectivos juveniles, es la lgica vertical con la que se trabaja, y en donde prevalece una jerarquizacin de los integrantes y toma de decisiones a nivel cupular:
Los partidos se supone que nos deberan representar... pero igual nosotros como jvenes encontramos que es una forma sper tradicional y sper burocrtica [...] Nosotros cuestionamos la forma en que ellos trabajan, tan jerarquizadas, que el presidente, que la clula, que el militantecon lo que tampoco se ve una real participacin de todos, que es algo que nosotros siempre hemos cuestionado de los partidos polticos, porque siempre hay un manda ms y el resto no tiene pito que tocar (Ernesto).
En el prrafo anterior se sostiene que las organizaciones de corte tradicional, al darle tanta importancia a las dirigencias y jerarquas, le restan valor a las potencialidades que el colectivo de activistas pueda tener. El argumento de Ernesto coincide con la propuesta terica de Holloway (2004), quien plantea que los movimientos situados en la lgica representativa, tendern a la burocratizacin y a la estrechez, en el sentido de que la participacin se reducir meramente a las dirigencias que tomen las decisiones. c) Concepcin del poder
Del discurso de los jvenes entrevistados, se observa que stos establecen una clara distincin entre la nocin de poder utilizada y ejercida por las instituciones y representantes inscritos en el sistema de representacin, y la resignificacin del concepto que utilizan ellos mismos para elaborar su discurso y para orientar sus prcticas polticas. En este sentido, para los entrevistados el poder puede ser comprendido bajo dos miradas distintas: por un lado, el poder visto como un objeto que se quita a las clases gobernantes, y por otro, un poder distinto que se construye entre todos y desde las mayoras:
La idea es construir poder pero construir poder todos. Los colectivos
45
apuntan a construir un poder distinto. No quitarles el poder a los que estn arriba... y mandar a otro presidente arriba con otra carita distinta. Sino un poder distinto, que va relacionado a construir relaciones distintas entre las personas, construir un poder que sea capaz de que la gente decida, de que la gente resuelva sus problemas... y que no hayan otros locos que resuelvan por la gente (Rubn).
Con las palabras anteriores, el entrevistado est poniendo en tela de juicio la teora tradicional del poder, puesto que cuestiona la visin leninista de la conquista del Estado, y por el contrario, al plantear la construccin de relaciones distintas entre las personas, se est posicionando desde una visin foucaultiana del poder. En este sentido, y siguiendo a Foucault:
El poder no es una institucin ni una estructura, o cierta fuerza con la que estn investidas determinadas personas; es el nombre dado a una compleja relacin estratgica en una sociedad dada (Foucault, 1977:93).
Por lo tanto, y en contraste con los anlisis tradicionales, para Foucault el poder no se estar comprendiendo como algo que se posee, sino ms bien, como algo que se ejerce; adems de sostener que el poder no se localiza meramente en el aparato de Estado, por lo tanto, la sociedad no presentar las transformaciones anheladas por algunos sectores polticos si no cambian tambin los mecanismos de poder que se mueven al nivel de la vida cotidiana (Foucault, 1985). En este sentido, y manteniendo una estrecha relacin con lo anterior, los esfuerzos de los colectivos juveniles no se orientan a la conquista del poder a travs de la toma del Estado, puesto que se centran en temticas ms cercanas a la cotidianeidad y a las luchas sectoriales, concibiendo al poder no como algo que se toma, sino ms bien, asocindolo a la positiva potencia del trabajo colectivo:
En las elecciones, con las jerarquas y todo eso, el poder corrompe a las personas... por eso nosotros preferimos un trabajo distinto, donde no exista ese poder que somete a otros, aqu todos somos iguales, todos participamos y creamos [...] las actividades culturales por ejemplo tienen un granito de arena de cada uno (Andrea).
La entrevistada, al vincular el poder representativo a la corrupcin, manifiesta la valoracin negativa que sta le atribuye a la toma del poder. A su vez, el hecho de que la joven rechace el poder que busca
46
Colectivos juveniles
someter a otras personas, estara indicando para Holloway (2003:2) una resistencia juvenil hacia toda manifestacin del poder-sobre, que consiste en la apropiacin por parte de una minora del hacer colectivo. En cambio, del mismo discurso de la entrevistada se desprende una alternativa a este ejercicio del poder, caracterizada por la creacin colectiva de los jvenes. Por lo tanto, y si seguimos la argumentacin de Holloway (2003), los jvenes participantes de grupos no institucionalizados, tales como los colectivos, conciben el poder ligado al hacer juntos, a la actividad comn, al poder-hacer, que en palabras de Holloway (2003:2), es siempre social, siempre parte del flujo social del hacer. Es por esto que en los grupos juveniles se enfatiza tanto la participacin y contribucin de cada uno de los jvenes, ya que slo de esta manera se logra afirmar el poder-hacer, y no el poder-sobre. d) Expresiones sociopolticas alternativas
Asamblesmo. Uno de los elementos que caracteriza a las nuevas expresiones organizativas juveniles, es el considerable grado de importancia que los jvenes le atribuyen a la equidad entre los miembros de los grupos juveniles. Un mecanismo que adoptan los colectivos juveniles para alcanzar la equidad entre los participantes, es el carcter asamblesta de sus reuniones y encuentros, el que pretende superar los lmites que las reuniones cupulares y de dirigentes imponen a la plena participacin:
Son asambleas... no hay cpulas, no hay conduccin de la organizacin, no hay dirigencias... en cualquier momento un compaero puede asumir la moderacin qu s yo, proponer los temas, eh... nuestra idea es que esta cuestin se vaya rotando. Que no exista un comit central ni nada por el estilo, porque somos un colectivo (Ernesto).
La libertad que existe para que cualquier joven pueda proponer un tema dentro del colectivo, junto con el concepto de rotacin de las tareas, son propuestas, que al modo de ver de Salazar (2002), estaran revelando de modo prominente el carcter democrtico-participativo de los colectivos juveniles, ya que todos sus miembros tienen la posibilidad de pensar, decidir y actuar. Autogestin. Todos los jvenes entrevistados declaran que la opcin
47
de financiamiento de sus colectivos es la autogestin, la que es concebida por ellos como una alternativa a la dependencia econmica en la que se ven atrapados un sinnmero de grupos. Una de las modalidades de autogestin descritas por los jvenes entrevistados, es la alusiva a la recaudacin de fondos a travs de beneficios y mediante los recursos que los propios sujetos puedan obtener a travs de oficios aprendidos colectivamente. Para los entrevistados, estas iniciativas se constituyen en alternativas a la postulacin de proyectos concursables y a los aportes de sectores partidistas, opciones que no validan debido a las posibilidades de manipulacin que pueden existir por parte de los entes financiadores:
No dependemos de ningn partido ni institucin, pura autogestin... por eso siempre generamos ciertas actividades para financiarnos. La otra vez hicimos una fiesta latinoamericana que nos permiti financiarnos hasta despus de la toma de la Casa del Deporte (Ernesto). Trabajamos con autogestin, organizamos distintos tipos de beneficios, ocupamos los talleres para que sean talleres de oficio, que puedan ayudar a la gente, y a la vez los mismos talleres pueden ayudar econmicamente al Centro Cultural, y se genera un ciclo de autogestin. Adems creemos que siempre estos locos de los fondos concursables no tienen buenas intenciones con las organizaciones (Andrea).
Las palabras de los jvenes corroboran la argumentacin de Reguillo (2000), quien sostiene que en las ltimas dcadas las juventudes latinoamericanas han ido buscando y encontrando nuevas formas de organizacin que se separan de lo tradicional. Para esta autora (2000:72), una de las cuestiones bsicas que permiten la distincin de las nuevas formas organizativas juveniles respecto de los espacios tradicionales, es el carcter autogestionado de las expresiones juveniles, en donde la responsabilidad recae sobre el propio colectivo sin la intermediacin o direccin de adultos o instituciones formales. Resulta interesante adems sealar la asociacin que los jvenes establecen entre autogestin y libertad. Es decir, para el modo de ver de los jvenes, las organizaciones que siguen trabajando bajo las lgicas tradicionales de participacin poseern menores grados de libertad en relacin a los colectivos que participen de una forma alternativa:
Esta fue la piedra de tope para decir, ya, el trabajar con el gobierno, con la
48
Colectivos juveniles muni o con cualquier institucin que tenga fines claros, no nos van a permitir trabajar con libertad [...] Y con esto dijimos: ya, sabs qu, no hay que trabajar ms con proyectos y la nica forma en que vamos a poder trabajar libremente y tranquilos va a ser con la autogestin (Rubn).
Con las palabras anteriores el entrevistado reconstruye la decisin por la autogestin, apelando a la libertad y tranquilidad que sta facilita a los colectivos. Estas libertades que poseen los colectivos juveniles entrevistados les permiten realizar todo tipo de actividades sin censura, lo que ineludiblemente no sucede en los grupos dependientes de partidos polticos u otras instituciones, quienes deben remitirse a lo permitido por sus patrocinadores. Culturalizacin de la poltica. Tomando prestado el concepto de Reguillo (2003), la culturalizacin de la poltica apunta al mirar y hacer poltica desde la cultura. Es este fenmeno el que se observa en las prcticas de los colectivos juveniles analizados, los que a travs de la msica, talleres artsticos, festivales, ferias de la cultura, etc., transmiten mensajes que son abiertamente polticos:
Hemos ofrecido una serie de talleres a la comunidad. El taller de fotografa tena el objetivo de difundir conflictos que haban dentro del sector, con esto hicimos un peridico para informar entre otras cosas lo que nosotros estbamos haciendo... Hace un tiempo funcionamos todas las semanas con un programa en la radio... sirve para difundir las ideas de nosotros y tocar un poco de msica ms alternativa y no tan comercial (Andrea). Nosotros, al ver que la gente no se senta identificada con Boca Sur, planteamos que era importante crear una identidad aqu, y a raz de eso creamos el Festival Vctor Jara... ahora los pobladores sienten el Festival como de ellos y la gente de la poblacin llega con comida a pasar el da ah, los nios de la poblacin van a las actividades de la maana... entonces se transform en una actividad que cre identidad (Rubn).
La idea de que el taller de fotografa permita difundir conflictos sociales, o el planteamiento de un Festival que otorgue identidad cultural a una poblacin, no son propuestas sin relacin, ya que el discurso de todos los jvenes entrevistados revela que tras el carcter festivo y ldico de sus actividades existe la intencin de comunicar sus inquie-
49
tudes y sus visiones de lo social. De esta manera, y en contraste con la visin de quienes ven a los jvenes como la representacin de la apata y la anomia, las actividades ofrecidas por los colectivos juveniles a la comunidad abordan temticas sensibles y fundamentales para avanzar hacia una sociedad realmente democrtica, como son la libertad de acceso a productos culturales no mediatizados, o el derecho de las personas a la dignidad y a la valoracin de su cultura popular, entre otros. Pluralismo. Los entrevistados, sealan que los colectivos en los que participan estn conformados por jvenes con diversas ideas y visiones de sociedad. Sin embargo, para ellos esto ms que una debilidad, es una fortaleza en relacin al intento de homogeneizacin partidista:
Aqu se acepta a la gente con diferentes ideas. En cambio t ingresas a un partido y tienes que estar de acuerdo con lo que dicen sus estatutos. Ahora los estatutos que uno genera en una organizacin social son compartidos, y es la convencin de todas las ideas de cada persona que lo constituye (Andrea).
Las palabras de Guerrero (2004) pueden ser un gran aporte para la comprensin del testimonio anterior, al sostener que la sociedad est cruzada por mltiples disciplinamientos, provenientes del Estado y del discurso partidista, entre otros. Por lo tanto, y siguiendo con Guerrero (2004), es frente a estas nuevas formas de control y disciplinamiento social, que distintos grupos de colectivos, el exceso de la sociedad, intentan actualmente resistir, actuando de un modo distinto al concebido por los apstoles de los canales de participacin poltica clsicos.
En nuestro grupo todos tenemos visiones diferentes de las cosas, ...pero si tenemos algo que nos une, que es el querer construir una sociedad distinta, y ms an, construir relaciones humanas distintas (Rubn).
Del testimonio de Rubn se desprende el carcter pluralista de los colectivos juveniles, los que al contrario de las estructuras polticas tradicionales, se enriquecen de las diferencias especficas de los jvenes, otorgndole a sus expresiones organizativas un sello de tolerancia y democracia. 5. REFLEXIONES FINALES
50
Colectivos juveniles
El anlisis de los discursos y prcticas de jvenes participantes de colectivos culturales y estudiantiles ha permitido corroborar una vez ms la presencia de juventudes despiertas e interesadas en el ejercicio sociopoltico. Sin embargo, es necesario que se comprenda lo poltico desde los propios actores juveniles, quienes claramente no se adscriben al esquema poltico representacional. Los testimonios presentados en este artculo dejan en evidencia la comprensin que un segmento de jvenes tiene de la poltica y de la participacin. Para stos, la bsqueda de nuevos espacios que les permitan crear sus propios cdigos de participacin en el espacio pblico los han llevado a plantear expresiones organizativas contrapuestas a la lgica representativa tradicional, procurando que cada rechazo hacia uno u otro elemento del sistema de representacin sea expresado a travs de una nueva prctica poltica. De esta manera, ante el verticalismo, burocracia y jerarqua del espacio poltico convencional, los jvenes plantean la horizontalidad, el asamblesmo y la participacin equitativa de las personas; ante las dependencias econmicas de un sinnmero de organizaciones, los jvenes apuestan por la autogestin; ante el fervor de la lucha por el poder del Estado, los jvenes proponen el rechazo al poder autoritario y al voto en las urnas; ante el centralismo electoral, ellos proponen la culturalizacin de la poltica y las prcticas micropolticas, ante la manipulacin y homogeneizacin del discurso y la prctica, los jvenes se orientan a la libertad y al pluralismo, etc. Las claras seales de asociatividad y participacin social manifestadas por los jvenes en los estudios cualitativos como ste, y en los estudios cuantitativos, como los realizados por el INJUV, deberan ser suficientes para eliminar del discurso gubernamental y acadmico las repetidas frases falta de participacin poltica en los jvenes, baja participacin poltica juvenil, etc.; en tanto reproducen el reduccionismo del fenmeno de lo poltico, reduccionismo que obedece al intento de legitimar un sistema representativo, que junto con definir y estructurar las formas de integracin social del joven, anula la posibilidad de pensar nuevas maneras de ejercer lo poltico. Por lo tanto, vale la pena detenerse un minuto antes de crear e implementar mltiples estrategias de incremento del voto juvenil, ya que el escaso inters de los jvenes por las elecciones de autoridades es un fenmeno que debe ser analizado en detalle por las ciencias
51
sociales, en tanto podra estar revelando una profunda grieta en la organizacin de la sociedad. Es por esto, que el rol de los cientistas sociales es fundamental, como tambin es indispensable que la investigacin de stos trascienda la comodidad del discurso dominante, enraizado en la prolongacin del sistema poltico representativo, y apueste por una comprensin integral del fenmeno poltico y juvenil. CONCEPCIN (CHILE), FEBRERO 2007
RECIBIDO: MARZO 2007 ACEPTADO: JUNIO 2007
REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS ASSAL, JENNY, ANA MARA CERDA y LUIS SANTA CRUZ (2001): El mito del subterrneo: memoria, poltica y participacin en un liceo secundario de Santiago. ltima Dcada N15. Via del Mar: Ediciones CIDPA. BARROS, ENRIQUE (1990): Poder y derecho en la democracia representativa. En Democracia contempornea. Transicin y consolidacin. Santiago: Ediciones Universidad Catlica de Chile: Santiago. CRICK, BERNARD (1990): La tradicin clsica y la democracia parlamentaria moderna. En Democracia contempornea. Transicin y consolidacin. Santiago: Ediciones Universidad Catlica de Chile: Santiago. CHAVES, MARIANA (2005): Juventud negada y negativizada. Representaciones y formaciones discursivas vigentes en la Argentina contempornea. ltima Dcada N23. Valparaso: Ediciones CIDPA. (2004): Biopoltica de los cuerpos jvenes: aproximacin e inventario. Revista de Temas Sociales Kairs, Ao 8, N14. San Luis: Universidad Nacional de San Luis. En: http://www2.fices.unsl.edu.ar/~kairos/indices_acumulados.htm. DUARTE, CLAUDIO (2000): Juventud o juventudes? Acerca de cmo mirar y remirar a las juventudes de nuestro continente. ltima Dcada N13. Via del Mar: Ediciones CIDPA. FOUCAULT, MICHEL (1985): Un dilogo sobre el poder y otras conversaciones. Madrid: Alianza Editorial. (1977): Historia de la sexualidad. Volumen 1. La voluntad del saber. Mxico: Siglo XXI. GARAVITO, EDGAR (1999): En qu se reconoce una micropoltica?. Revista de la Facultad de Sociologa de la UNAULA N22. GARRETN, MANUEL ANTONIO y TAMARA VILLANUEVA (1999): Poltica y
52
Colectivos juveniles
jvenes en Chile: una reformulacin. Santiago: Fundacin Friedrich Ebert. En: www.interjoven.cl/cafe_dialogo/politic_garreton.doc. GUERRERO, MANUEL (2004): Historia reciente y disciplinamiento social en Chile. En: www.sepiensa.cl. HOLLOWAY, JOHN (2003): Doce tesis sobre el antipoder. En: http://espora.org/biblioweb/politica/jh/12tesis. INSTITUTO NACIONAL DE LA JUVENTUD (2004): La integracin social de los jvenes en Chile 1994-2003. Individualizacin y estilos de vida de los jvenes en la sociedad del riesgo. Santiago: INJUV. MOLINA, JUAN CARLOS (2000): Juventud y tribus urbanas. ltima Dcada N13. Via del Mar: Ediciones CIDPA. MUOZ, VCTOR (2002): Movimiento social juvenil y eje cultural: dos contextos de reconstruccin organizativa (1976-1982/1989-2002). ltima Dcada N17. Via del Mar: Ediciones CIDPA. REGUILLO, ROSSANA (2003): Ciudadanas juveniles en Amrica Latina. ltima Dcada N19. Via del Mar: Ediciones CIDPA. (2000): Emergencia de culturas juveniles. Estrategias del desencanto. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma. RAJLAND, BEATRIZ (2003): Crisis de hegemona, crisis de representacin. La articulacin de lo social y lo poltico. Centro de Estudios y Formacin de la Federacin Judicial Argentina (CEFJA). En: www.cefja.org.ar. RODRGUEZ, JORGE (2003): Vulnerabilidad y grupos vulnerables: un marco de referencia conceptual mirando a los jvenes. Serie Poblacin y Desarrollo N17. Santiago: CEPAL. En: www.eclac.org. SALAZAR, GABRIEL y JULIO PINTO (2002): Historia contempornea de Chile V. Niez y juventud. Santiago: LOM Ediciones. THEZ, MARCEL (2003): Apuntes para una resignificacin de la participacin poltica de los jvenes a partir del eje igualdad-desigualdad. ltima Dcada N19. Via del Mar: Ediciones CIDPA. URN, OMAR (2002): Ciudadana y juventud. Constitucin de los jvenes en sujetos ciudadanos. Revista de Estudios sobre Juventud JOVENES, Ao 6, N16. Mxico: IMJ. URRUTIA, MIGUEL (2004): La hgira Touraine y el perpetuo ocaso de los movimientos sociales en Amrica Latina. Ciencias Sociales Online, Volumen III, N1. Universidad de Via del Mar. En: www.uvm.cl/csonline. VILA, IGNACIO (2003): Crisis de la democracia representativa y contrapoder. En: www.rebelion.org/otromundo/030409ivila.htm. VIRNO, PAOLO (2003): Virtuosismo y revolucin, la accin poltica en la era del desencanto. Madrid: Edicin Traficantes de Sueos.