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Hiyab

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En el Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso

HIYAB

(Acerca de la vestimenta islmica) Por: Murtada Mutahhari Traduccin: M. Gutirrez Gisbert


Resumido y corregido: Fundacin Cultural Oriente

Publicado por:

HIYAB
(Acerca de la vestimenta islmica) Por: Murtada Mutahhari

Fundacin Cultural Oriente; P. O. Box 37185 / 4138 Qom Tel/Fax: + 98 (251) 2903644; Repblica Islmica de Irn [Link] Segunda Edicin: 2010; Tiraje: 3000 ejemplares Ediciones: Elhame Shargh Con el auspicio de La Fundacin Cientfico y Cultural del Profesor Murtada Mutahhari

ISBN: 978 - 964 2824 -12 0


Primera Edicin: Editado por la Agregadura Cultural de la Repblica Islmica de Irn Madrid Espaa, Junio 1996

Todos los derechos reservados Se permite la reproduccin citando la fuente

ndice
Dedicacin ............................................................................... 7 Acerca del autor ....................................................................... 8 LA CRONOLOGA DEL HIYAB ............................................... 9 EL HIYAB ISLMICO .................................................................... 9 La Palabra Hiyab ..................................................................... 9 Los factores del surgimiento del Hiyab desde la visin de opositores ............................................................................... 11 La Razn Filosfica ................................................................ 12 La Razn Social ..................................................................... 20 La Razn Econmica .............................................................. 23 La Razn tica....................................................................... 26 La Razn Psicolgica ............................................................. 29 LAS CRTICAS EN CONTRA DEL HIYAB ........................... 36 LA FILOSOFA DEL HIYAB .................................................... 39 EL VERDADERO ROSTRO DEL HIYAB .......................................... 41 1. Tranquilidad psicolgica .................................................... 43 2. Reafirmando las bases de la familia ..................................... 47 3. La estabilidad de la Sociedad............................................... 50 4. El valor y el respeto a la mujer ........................................... 51 LAS ALEYAS CORNICAS ..................................................... 53 LA ORDEN DE BAJAR LA MIRADA .............................................. 57 EL MANDATO DE GUARDAR SUS PARTES NTIMAS.................... 59 EL MANDATO DE "NO MOSTRAR EL ADORNO" .......................... 61 Las excepciones ...................................................................... 62 EL MODO DE USAR EL HIYAB .................................................... 63 Qu le est permitido a los hombres mirar? .......................... 64 Escuchando la voz de una mujer no mahram .......................... 66 Estrechar la mano .................................................................. 66 Recomendaciones ticas.......................................................... 66 LA EXCEPCIN DE LA MIRADA, EL PRETENDIENTE ................... 68

OTRA ALEYA, (ESTIZAN), PEDIR PERMISO PARA ENTRAR A LAS HABITACIONES .......................................................................... 71 Las Mujeres de edad avanzada ............................................... 74 Referencia particular a las mujeres del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) .................................................. 75 EL VERSCULO SOBRE EL YILBAB ............................................... 77 Qu significa la palabra Yilbab............................................... 77 LA PARTICIPACIN DE LA MUJER EN REUNIONES Y ENCUENTROS ............................................................................ 78

Dedicacin

Acerca del autor


En el Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso

Dedicamos este libro a la persona del Imam Mahdi (P) que Dios apresure su llegadaEsperanza de los seres humanos Restaurador de la justicia sobre la Tierra Destructor de dolos y avasallador de los arrogantes del mundo Instaurador de todos los valores humanos Salvador de los pueblos oprimidos y descalzos del mundo El que unificar la religin divina El que recibir a Jess y rezar junto a l El que liderar y comandar el nico gobierno mundial El que traer felicidad y bienestar para toda la humanidad El que traer bendicin para todos los seres vivos... Dios nuestro, cuntanos entre sus partidarios y los que esperan su llegada!
Fundacin Cultural Oriente

El autor, Murtada Mutahhari, fue un destacadsimo sabio iran contemporneo. Es una reconocida autoridad en su pas en el tema filosfico y religioso, habiendo sido discpulo de los ms destacados sabios contemporneos en estas disciplinas. Sus obras jugaron un papel importante en el esclarecimiento de temas religiosos y filosficos para los intelectuales iranes en el perodo prerevolucionario. Asimismo particip activamente en la organizacin de las movilizaciones musulmanas que condujeron a la victoria de la revolucin. Apenas tres meses despus del triunfo de la Revolucin Islmica en el ao 1358 (calendario Iran), 2 de mayo de 1979 (calendario gregoriano), fue martirizado. No obstante su obra, especialmente sus ensayos crticos sobre las escuelas occidentales de pensamiento, como tambin sus obras esclarecedoras sobre las mltiples y profundas dimensiones del pensamiento Islmico, continan vivas y son una gua segura en medio de la oscuridad y la ignorancia de los valores espirituales de la humanidad que caracteriza a esta poca.

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La cronologa del Hiyab


El Hiyab islmico
La Palabra Hiyab Nosotros, en el Islam, tenemos una filosofa particular con respecto al hiyab de la mujer o vestido sencillo, que desde nuestro punto de vista y con respecto al anlisis que posteriormente realizaremos, puede considerarse como la base del hiyab islmico. Antes de que comencemos nuestra exposicin, es necesario considerar el significado de la palabra hiyab que se usa en nuestro tiempo para designar la vestimenta de la mujer. Esta palabra tiene sentido de vestimenta porque se refiere a un velo o medio de cobertura. El mayor uso de esta palabra est en el significado de cortina, aunque este vocablo tambin significa vestimenta, ya que la cortina es una forma de vestimenta. Quizs pueda decirse, que debido al origen de la palabra, no toda vestimenta es un hiyab. La vestimenta a la que nos referimos como hiyab como aparece en el Corn "surge detrs de una cortina". Por otro lado, el diafragma que se encuentra separando el corazn del estmago tambin se llama hiyab. El Imam Ali (la paz sea con l) da el siguiente consejo a Malik Ashtar: "No prolongues la separacin (hiyab) de tus asuntos, como un dirigente al desconectarse de sus temas se asla, y da lugar a una falta de conocimiento sobre todo aquello que debera saber, sino que qudate a la vista de la gente para que los pobres y necesitados

puedan hacerte llegar sus pedidos y sus quejas. Y t ests siempre al tanto de los asuntos. " 1 Ibn Jaldn, en su famosa introduccin dice: "Los gobiernos, no consideran que exista una separacin (hiyab) entre ellos y el pueblo al principio de su formacin, pero, poco a poco, la distancia entre el dirigente y la gente crece y, finalmente da lugar a resultados desagradables". Ibn Jaldn us la palabra hiyab en el sentido de cortina y separacin y no de vestimenta. El uso de la palabra hiyab en cuanto a la vestimenta de la mujer es una expresin relativamente nueva. En tiempos pasados, el uso de la palabra "satr", en el sentido de vestimenta, fue usado en vez de hiyab especialmente por los jurisconsultos religiosos, en asuntos relacionados a las oraciones o relativos al matrimonio, en donde se usa la palabra "satr" y no hiyab. A mi parecer, habra sido mejor si no se hubiese cambiado de palabra, ya que el significado predominante de hiyab es velo. Si se usa en sentido de vestimenta, confiere la idea de una mujer situada detrs de una cortina, que permanece encerrada en la casa y que no sale. Y esto caus que muchos imaginen que el islam quiere mantener a la mujer siempre detrs de la cortina y encerrada en la casa. El deber de cubrirse, que ha sido establecido para las mujeres en el Islam, no implica necesariamente que no puedan salir de la casa. El Islam no trata de encerrar a la mujer. Quizs podramos encontrar esta costumbre en el

Nahyul Balaghah carta N 53

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pasado pre-islmico de algunas regiones de la India e Irn. Los factores del surgimiento del Hiyab desde la visin de opositores Ahora bien, centrndonos en el hiyab como velo o vestimenta islmica analizaremos tres aspectos: Primero el enfoque social y filosfico de por qu el hiyab apareci entre determinada gente y por qu no es exclusivo del Islam. Antiguamente, en algunos pueblos antes del Islam el uso del hiyab estaba ms enraizado, por ejemplo en el Irn sasnida. Qu deduccin y razonamiento se ha elaborado sobre esto? En otras palabras, pueden considerarse vlidas ciertas causas para el desarrollo del hiyab en el Islam y fuera de l? El desarrollo del punto de vista islmico es desde la gnesis del mismo Islam. No obstante, muchos investigadores y opositores del hiyab tratan de mezclar el hiyab islmico con el hiyab existente en otras culturas, y tratan de afirmar que las mismas razones que existen, segn ellos, en otras culturas se aplican para el hiyab islmico. Segn stos, el hiyab dentro del islam, tambin est basado en procesos opresores. El segundo, est en relacin a los problemas a los que se enfrenta una persona al utilizar el hiyab, las crticas a la que es sometida y los obstculos que debe enfrentar. Cules son los obstculos que mencionan los dems? Son los mismos inconvenientes los que produce el hiyab islmico que el hiyab cultural de algunos pases? La discusin estar centrada, sobre todo, en los obstculos y las crticas del uso del hiyab islmico.

El tercer aspecto est especficamente enfocado hacia el hiyab mismo. Exista o no el hiyab en la poca de la ignorancia en Arabia?, el Islam lo reafirm, aument o disminuy?, no exista en la era de la ignorancia y el Islam lo estableci? Al referirnos al hiyab islmico citaremos algunos versculos y comentarios del sagrado Corn, especficamente la Sura Nur (la luz) y la Sura Ahzab (la coalicin) y las tradiciones del bendito Profeta (La paz sea con l y su descendencia) y los Imames Infalibles (La paz sea con ellos). Pero antes volvemos a nuestro tema. La Razn Filosfica Se ha sealado repetidamente que en el origen de la naturaleza no exista velo alguno entre el hombre y la mujer. Se dice que no hay lugar en la naturaleza para el velo, para una cortina que separe al sexo femenino y lo diferencie del masculino. Algunos pensadores hacen referencia a la existencia de cinco razones para la aparicin del hiyab. La razn filosfica se centra en la tendencia a la lucha contra los placeres para dominar el ego. El principal ejemplo de esto es la India, donde se cre una barrera entre el hombre y la mujer para alcanzar el ascetismo, segn el cual, la mujer es la forma ms perfecta de placer lujurioso. Si los hombres se mezclaban libremente con las mujeres, la sociedad quedaba subdesarrollada en otras reas, por eso la importancia del ascetismo y el desapego de lo mundanal. Por lo tanto, el hombre tiene que luchar para conquistar su propia alma rechazando el placer sexual.

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Estos trataban de fortalecer su ascetismo, con la falta de limpieza y el desorden en general. El origen de esta idea est basado en una filosofa particular que dice que cortarse el cabello y la limpieza corporal aumentaba el deseo sexual y realizar lo contrario disminuira el deseo. Bertrand Russell dice en su libro "tica y matrimonio", en las primeras etapas del Cristianismo este tipo de pensamiento se desarroll por medio de San Pablo, cuando el celibato se santificaba y mova a una gran cantidad de gente para destruir a Satans. l afirmaba que, incluso la Iglesia, se opona al bao porque el cuerpo llevaba el pecado. Entonces el mal olor y la suciedad pasaron a ser el olor de los santos. Segn San Pablo, la limpieza del cuerpo se antepona a la limpieza del espritu bajo esta idea, los piojos llegaron a ser considerados por la Iglesia como las perlas de Dios A mi parecer el llevar el pelo largo entre los santos (darwesh) era una prctica habitual entre los ascetas, al igual que mantenerse lejos de las mujeres. Se deca tambin que si se cortaban el cabello aumentaba su potencia sexual, por esto es que se dejaban crecer los cabellos. Esta misma prctica la podemos observar tambin en los indios y los jeques, lo cuales buscaban el ascetismo, por lo cual prohibieron el cortarse y afeitarse el cabello. Algunos dicen que la razn por la que apareci el hiyab fue debido al nacimiento del ascetismo. Pero por qu se origin y comenz a extenderse? Dos razones explican esto: Primero, porque entre la clase menos privilegiada se tomaban amantes y luego se las abandonaba. Esto dio

lugar a un odio e incluso a conspiraciones entre las mujeres. Se comenz a extender el celibato y a travs de la mala propaganda hacia las mujeres surgi una especie de odio hacia ellas y esto, a su vez, dio lugar a la filosofa sacerdotal. La segunda razn que explica la aparicin del deseo del ascetismo se opone a la primera. Las personas que practicaban el ascetismo eran muy extremas en sus apetitos sexuales, hasta tal punto que excedan incluso los lmites de lo natural, este tipo de prctica tambin la realizaban las personas que buscaban el estmulo en drogas a travs de las cuales acababan alejndose del sexo. Est comprobado que los seres humanos cuando llegan a hacer algo hasta el extremo, se alejan totalmente de ello, incluso si todava pueden sentir deseo. Si algo es impuesto, se origina una repulsin y se produce por ejemplo el odio al sexo. Esto se ve confirmado ms o menos en la historia de los sultanes que entregaban su vida a los placeres carnales, de tal forma que se cre un antagonismo y rivalidad entre ellos. De cualquier forma dicen que el hiyab y la barrera entre hombres y mujeres fueron originados por el ascetismo. Los materialistas que quieren justificar el ascetismo y las prcticas ascticas se apoyan en lo anteriormente expuesto. Anlisis: Ahora debemos analizar si estas causas tienen relacin con el Islam y se han materializado en pruebas. Este precepto est de acuerdo con otros preceptos islmicos? El concepto de ascetismo islmico est de acuerdo con el concepto general de ascetismo? Veremos

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ms adelante cmo el Islam ha luchado contra este punto de vista. Incluso, los no musulmanes reconocen que el Islam nunca ha promovido el ascetismo ni las prcticas ascticas. Este concepto se dio en la India y en los orgenes de la cristiandad, pero no en el Islam. Por otro lado, el Islam ha enfatizado en la limpieza, considera que la misma deriva de la fe. El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) vio una persona con aspecto muy miserable y le dijo: "El placer y el beneficiarse de las bendiciones de Dios es parte de la religin". l (la paz sea con l y su descendencia) tambin dijo: "Los peores siervos de Dios son aquellos que no se mantienen limpios".2 El Imam Ali (la paz sea con l) dijo: "Dios es Belleza y l la ama". 3 El Imam Sadiq (la paz sea con l) dijo: Dios es belleza y ama a sus criaturas cuando se embellecen. Y es enemigo de la pobreza y la pseudopobreza. Si Dios te ha dado una bendicin debes manifestarla". Ellos le preguntaron: cmo deberemos expresar la bendicin de Dios? l (la paz sea con l) dijo: con sus ropas limpias, con su buen olor, pintando de blanco su casa con cal, encendiendo lmparas al anochecer, manteniendo limpia la casa y sus alrededores, esto aumenta el sustento". 4

En los libros ms antiguos se encuentra Kafi que tiene ms de mil aos, all hay una seccin llamada Bab al-Ziyye Wat-Tajammul (el captulo de la vida y la belleza), donde se enfatiza en peinarse, lavarse, perfumarse, mantener el cabello limpio y sano, entre otros actos. Uno de los relatos del Profeta (la paz sea con l y su descendencia) cuenta que un grupo de sus amigos, para realizar mejor su adoracin y para alcanzar placeres espirituales mayores, dejaron a sus esposas e hijos. Ayunaron durante el da y oraron por la noche. Tan pronto como el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) se dio cuenta de ello, les dijo: Yo soy vuestro lder, ayuno unos das y otros no, rezo parte de la noche y, otra, la paso con mis esposas". Entonces el grupo pidi permiso para castrarse, y el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) contest que dicha prctica estaba prohibida en el Islam.5 Otro relato dice que un da tres mujeres se acercaron al Profeta (la paz sea con l y su descendencia), ellas se quejaban de sus maridos. Una dijo que su marido no coma carne, otra dijo que su marido rehua al perfume, la ltima, que su marido se distanciaba de ella. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) se enfad, y mientras arrastraba su capa por el suelo y se diriga a la mezquita se subi al mmbar (plpito) y dijo en voz alta: qu debera hacerse con un grupo que evita la carne, el perfume y las mujeres? Yo mismo como carne, me

Wasail Tomo 1 pg. 277. (Para ver ms hadices referirse a esta fuente y a Kafi Tomo 5) 3 Wasail Tomo 1. 4 Wasailush- Shia Tomo 1 pg 278.
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Kafi Tomo 5 pg. 496 y Wasail Tomo 3 Pg. 14, Sahih Bujari Tomo 7 pg. 4, 5 y 40; Sahih Muslim Tomo 4 pg. 129 y Jamee Termesi pg. 173
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perfumo y disfruto de mis esposas, quien renuncie a mi tradicin no es de mi (religin)". 6 La orden de acortar los vestidos entre los rabes se debi a que cuando barran las calles la suciedad de las calles quedaba impregnada en sus vestiduras. Referido a la limpieza de la vestidura uno de los primeros versculos del Corn dice: "Tu ropa, purifcala!" [Corn, 74: 4] Tambin se les recomend llevar vestidos blancos, en primer lugar por la belleza y en segundo lugar, porque es ms limpio. Cuando el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) iba a encontrarse con sus amigos, se miraba al espejo, peinaba su cabello y deca: "Dios quiere que sus siervos cuando vayan a ver a sus amigos estn limpios y aseados. Por eso llevad vestidos blancos que son ms bellos y limpios". 7 El sagrado Corn dice que la creacin de los medios de embellecimiento es una de las mercedes que Dios ha otorgado a sus criaturas y muy duras son las crticas para aqullos que se privan de las bellezas del mundo. El sagrado Corn dice: "Di: Quin ha prohibido los adornos que Dios ha producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha provedo? [Corn, 7:32] Las tradiciones islmicas dicen que los Imames infalibles (la paz sea con ellos) discutan con los sufs y

Kafi Tomo 5 Pg. 496; para ver ms hadices referirse: Wasail Tomo 3 Pg. 14; para ver las narraciones en cuanto a la prohibicin en cuanto a ascetismo y castracin referirse a Sahih Buhari Tomo 7. Shahih Muslim Tomo 4 y Jamee Termesi. 7 Wasailush- Shia Tomo 1 Pg. 280.
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basaban sus argumentos en este versculo del sagrado Corn, anulando as los hechos de los sufs. Los placeres recprocos entre los esposos no son reprochables dentro del Islam, sino que son considerados una bendicin y reciben una recompensa divina. Algunos extranjeros, extraos a este concepto dicen: "Qu raro que consideren una bendicin a este acto tan sucio!" Es sorprendente tanto para un hind como para un cristiano, comprender esto. Cabe destacar que tal acto de placer dentro del Islam est acompaado de la realizacin de un bao de purificacin a posteriori. Por otro lado, el Islam ha impuesto limitaciones, pero dentro del rea limitada no slo no prohbe, sino que anima a respetar y a amar a las mujeres lo cual es considerado la tica de los Profetas (la paz sea con ellos).8 El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) prohbe directamente la bsqueda del ascetismo y las prcticas ascticas desde el comienzo de la difusin del Islam. stas eran prcticas que se limitaban a los monjes. A travs de esta reflexin observamos Qu gran apoyo se ha dado a las mujeres! De la misma forma que se les ha limitado a las mujeres el contacto con hombres fuera de sus esposos, se les sugiere que se adornen para ellos. Una mujer debe arreglarse para su marido y a la vez se anima a los maridos a que tambin sean limpios. Hasan Ibn Jahm dijo: Fui a ver al Imam Musa Ibn Yafar (la paz sea con l) y vi que se haba teido su cabello. Le pregunt: "has usado el color negro?" Contesto: "s, el
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Idem Pg. 279.

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hombre que tie su cabello y va bien vestido aumenta la castidad de su esposa" . 9 Algunas mujeres pierden su castidad porque sus maridos no se arreglan bien para ellas. En otra tradicin encontramos otro ejemplo de la importancia de la limpieza en el hombre. Por ejemplo, las mujeres judas debido a que sus maridos estaban sucios, se entregaban a cualquiera que estuviese limpio y bien aseado. Por lo cual les deca Mantnganse limpios y nos os parezcan a los judos.10 Uthman ibn Madhun fue uno de los trasmisores de las tradiciones del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia). l quera aislarse del mundo e imitar a los monjes y se prohibi los placeres sexuales. Su mujer fue ante el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) y le dijo: "Uthman ayuna todos los das y reza por las noches. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) se enfad y fue a buscarle. Uthman estaba orando. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) esper a que acabase y luego dijo: "Uthman, Dios no me ha enviado para instituir el celibato y el ascetismo, sino para instituir una ley divina fcil e indulgente. Yo realizo mis oraciones, ayuno y tengo relaciones con mis esposas. Quien ama la religin y coincide con mi naturaleza, debe seguirme. El matrimonio es una de mis costumbres". 11 A partir de estos ejemplos queda claro que la filosofa asctica no nace de la religin islmica.

La Razn Social Otra causa que se ha alegado para guardar el hiyab es la inseguridad. Dicen que el hiyab apareci debido a la inseguridad que se haba extendido en las diferentes sociedades. Muchas veces en la historia, los poderosos y fuertes posean a la vez la llave de todo. Si la gente tena dinero y riqueza, los escondan para que nadie lo supiera, por miedo a que alguien ms poderoso se los quitara por la fuerza. Ocultaban tan bien sus bienes que, incluso, hubo casos en que permanecan secretos hasta despus de su muerte. La falta de seguridad (era un rasgo destacado del pasado), tanto para la riqueza, como para las mujeres. De la misma forma e mpetu que el hombre ocultaba sus riquezas, tambin ocultaba a sus mujeres. En el Irn sasnida los prncipes tomaban a cualquier chica de la que hubiesen odo comentar su belleza. En tiempos de Anushirawan, el Justo (quien en realidad no era justo), un comandante del ejrcito tena una mujer bella. Un da, cuando el comandante no estaba en la ciudad, Anushirawan fue a ver a la mujer y luego, volvi al palacio. La mujer se lo dijo al marido. El hombre se dio cuenta de que perdera a su mujer y su vida por esconderla, entonces inmediatamente se divorci de ella. Anushirawan se enter de que el comandante se haba divorciado y le dijo: "Creo que tenas un bonito jardn y que lo has dejado, por qu?" El comandante respondi: "Su majestad, vi huellas de un len en el jardn y tem que el len me comiese". El rey se ri y dijo: "A aquel len no lo encontrars otra vez en el jardn".

Kafi Tomo 5 Pg. 567. Nahyul Fisahah 11 Kafi Tomo 5 Pg. 494.
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Anlisis: Como no haba seguridad, todo el mundo viva con temor, por ello, consideraban la inseguridad la causa de la aparicin del hiyab. Posteriormente, desaparece la inseguridad y nadie toma por la fuerza a otra mujer. Entonces se comienza a pensar que al no existir ms inseguridad para la mujer no hay razn para la existencia o uso del hiyab. Debemos comparar esto con la filosofa del Islam. Realmente fue la inseguridad la razn por la que el Islam impuso el hiyab? O exista alguna otra razn? Si lo analizamos detenidamente, vemos que nada en la historia tiene relacin con la inseguridad, ni desde el punto de vista islmico, ni desde el punto de vista histrico. Por otro lado, el hiyab no exista entre los rabes beduinos en una poca de clara inseguridad, debido a que el mismo carcter tribal protega a las mujeres. Si la inseguridad era a nivel grupal y social, el velo no solucionara dicha situacin. Cuando dos tribus luchan, no slo se llevan a los hombres, tambin a los nios y a las mujeres, en este caso, el velo puede proteger muy poco a la mujer de semejante situacin. A pesar de las obvias diferencias entre los rabes beduinos con nuestra sociedad y la vida industrializada, existe un parecido en el caso del adulterio por parte de mujeres casadas, ya que a partir de la existencia de una cierta democracia, nadie se atrevera a tomar por la fuerza a la mujer de otro. Por eso no podemos decir que los preceptos islmicos establecieron el hiyab para proporcionar cierta seguridad.

La filosofa islmica sobre el velo va ms all de la seguridad (que ser explicada ms adelante), pero tampoco queremos rechazar completamente que, en cierto modo, repercutiese en la seguridad. Hoy da, tampoco la mujer est libre de posibles agresiones por parte del hombre. Nuestro propsito es centrarnos en el hiyab islmico, pero primero vamos a dar una explicacin sobre el hiyab en general, para sealar claramente que el hiyab no surgi exclusivamente con el Islam. Mucho antes del surgimiento del Islam, en regiones tales como la Pennsula Arbiga, la India e Irn exista un tipo de hiyab que era ms estricto que el islmico. Este fenmeno tuvo lugar en tiempos no islmicos, las razones sociales, psicolgicas, econmicas y ticas que se dieron para el desarrollo del hiyab es necesario mencionarlas, porque se afirma que su origen, dependi de las condiciones que coincidieron en aquellos tiempos. Posiblemente esas condiciones que se exponen fueron necesarias, pero est claro que ya no existen. Debemos analizar concienzudamente si esas razones realmente fueron determinantes. Muchos dicen que el origen del hiyab fue injusto, que fue una prctica que se impuso a la mujer. Si realmente sucedi as, debera considerrsele como algo que nunca debi existir. Hasta aqu vimos dos razones del surgimiento del hiyab, una de las cuales era la inseguridad, la otra razn, era el sentido del ascetismo, el sentido de la lucha contra los impulsos sexuales. Esto es algo que existi en el mundo tanto en Oriente como en Occidente. Los

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principales focos de este movimiento fueron Grecia en occidente y la India en Oriente. La Razn Econmica Otra razn en que se basa el uso del hiyab es de carcter econmico que est relacionado a la explotacin de la mujer. Se han elaborado una divisin en cuatro reas para explicar las relaciones entre el hombre y la mujer, incluida la razn econmica. La primera, fue una de carcter comunal en relacin al sexo, es decir, que no exista vida familiar. La segunda trata del domino del hombre sobre la mujer, donde la considera como su esclava y la explota, en donde se visualiza a la misma como propiedad del hombre. La tercera, cuando la mujer se levanta frente al hombre y la cuarta, la igualdad entre el hombre y la mujer en lo que se refiere a derechos. La primera est relacionada con la prehistoria. La segunda, es la ms larga en la historia (hasta el momento), hay quien asocia claramente al Islam con esta poca. La tercera, ocurri en la segunda mitad del siglo XX. Y la cuarta, es la que ms o menos est apareciendo o ha aparecido, es la bsqueda de la igualdad en los derechos entre los gneros. Todo esto, est desarrollado a partir de la clasificacin desde el punto de vista econmico, comunas, feudalismo, capitalismo y comunismo. De todas formas, no se relaciona, en modo alguno, con las relaciones de tipo econmico que se asocian a los orgenes del hiyab.

Estas cuatro etapas expresadas as son errneas, no hay hechos sobre la primera poca llamada comunal, como as tampoco existen evidencias de que no existiese la vida familiar desde los orgenes. No pretendemos entrar en un anlisis profundo analizando estas eras, sino que simplemente, queremos referimos a la poca en donde se asocia el hiyab con la etapa histrica en donde el hombre dominaba a la mujer. Nosotros repudiamos el momento socio-histrico en donde un hombre alquilaba a una mujer para satisfacer sus necesidades. En dicho momento histrico el hombre reclua a la mujer en la casa para que sta hiciese las labores domsticas. Esto era similar a la situacin de los esclavos a quienes se les impedan que abandonasen la casa y que dejasen de trabajar para el amo. Los hombres se daban cuenta de que lo mejor era evitar que las mujeres entrasen y saliesen de la casa y que se centrasen plenamente en la tarea que se les haba adjudicado. Esto, lo haran mejor detrs de una cortina. Por lo tanto, el hombre utiliz a la mujer desde el punto de vista econmico y la transform en un instrumento. Dondequiera que apareca el hiyab iba acompaado de esta situacin; la reclusin de la mujer dentro de la casa para satisfacer al hombre. Es realmente cierto que el hiyab apareci en los lugares donde se dio esta situacin? No negamos que surgiera de esta forma en los lugares donde ocurra este hecho (explotacin de la mujer). Si el hombre impide a la mujer salir de la casa, la encierra, desde luego que lo har por razones puramente econmicas. Nosotros discutimos este tema desde el punto de vista islmico, que estableci el hiyab y afirm algo que

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est muy ligado directamente al carcter del Islam. El hombre no tiene ningn derecho a beneficiarse econmicamente de la mujer. La mujer posee independencia econmica. El Islam ha puesto gran nfasis en este punto. Un hombre no tiene, de ninguna manera, derecho alguno a beneficiarse de la mujer. El trabajo de la mujer le pertenece a ella. Dentro de la casa, el trabajo que ella realiza es porque lo desea. Si una mujer dijese: "yo no quiero hacer eso", el hombre no tiene ningn derecho a obligarla. Una mujer es libre en el trabajo que haga. En primer lugar, tiene derecho a rechazar el trabajo y el hombre no tiene derecho a obligarla. En segundo lugar, si ella dice que lo har a cambio de un salario, tiene derecho a recibirlo, por ejemplo cuidar a su beb. Una mujer tiene prioridad para cuidar a su beb y, a la vez, recibir un salario por ello, es decir, darle prioridad en el sentido de que si otra mujer se ofrece para cuidar al nio, la verdadera madre tendr preferencia con respecto a la otra y a la vez tiene derecho a recibir un sueldo al mes. La prioridad de la madre se da siempre aunque, por alguna otra razn, la otra mujer sea ms apropiada para hacerlo. La mujer puede trabajar fuera de la casa siempre que no dae su entorno familiar. Lo que gane, le pertenece slo a ella. Debe quedar absolutamente claro que los preceptos islmicos no tratan de que el hiyab sea un medio de explotacin econmico de la mujer. Si sta hubiera sido la intencin las reglas lo habran manifestado, los preceptos hablaran de que el hombre puede emplear a su mujer en

la casa y que la mujer debe llevar hiyab. Ambas cosas deberan estar conectadas. Un sistema que afirma claramente que el hombre no tiene derecho a explotar a la mujer, le da independencia econmica y a la vez, establece el hiyab, evidentemente no lo instaura para explotarla. La Razn tica Otra razn que se han dado para la aparicin del hiyab, es de ndole tico, que est relacionada con el carcter y la naturaleza de los individuos. Algunos dicen que el hiyab deriva del egosmo y de la envidia de los hombres. Un hombre domina a una mujer para divertirse slo con ella; de forma que, ningn otro hombre pueda compartirla con l, no slo a nivel de relaciones sexuales, sino a cualquier otro nivel. Monopolizar a una mujer de manera que el tacto de su cuerpo e incluso su mirada sea privilegio exclusivo de l. Entonces se cree que una excesiva ambicin dio lugar al surgimiento del hiyab. Precisamente Russell afirma esto, l dice que los seres humanos han sido capaces de dominar. Dominar su ambicin sobre la riqueza, de forma que ms tarde, animaban a la caridad y a compartir la propia mesa con otro porque esto estaba, de alguna forma, relacionado con la riqueza. Llegaron a considerar la excesiva ambicin como una desgracia, pero no fueron capaces de controlar su ambicin de sexo. Desde el punto de vista de Russell, el celo no es una cualidad loable, y se arraiga a un tipo tacaera. l afirma que el hombre cambi el nombre de este reprochable

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sentimiento por la virilidad. Y consider la envidia y la ambicin como una virtud. El concepto de la palabra de Russell es que si la caridad es buena en relacin a la riqueza, tambin lo ser en relacin a la mujer. Qu ocurre entonces cuando es algo que pertenece a una persona, es bueno ser generoso y liberal, pero cuando es algo que est en relacin a la mujer, es malo? No debe haber diferencia, si es bueno, lo es para ambos y si, por el contrario, es malo, lo es para ambos. En respuesta a esta visin, debemos decir que en primer lugar, no se puede comparar el tener una mujer con la posesin de una propiedad. En segundo lugar, desde nuestro punto de vista, hay una clara diferencia entre la envidia y el celo (ghairat). El celo es un instinto que se ha dado al hombre, sus races son la base para mantener a la sociedad, y no nicamente a un individuo. Es como un polica que Dios ha puesto al ser humano para vigilar y guardar a las futuras generaciones. Como hemos sealado, cuanta ms satisfaccin sexual reciba un hombre, ms se debilita su celo, (como su sensibilidad hacia la modestia, la piedad y la moral). Los hombres lujuriosos no tienen problema alguno en que sus mujeres tengan relaciones extra-matrimoniales e incluso las defienden y/o justifican. Lo contrario ocurre con los hombres que luchan contra sus deseos egocntricos y lujuriosos, a su lucha interna se unen las fuerzas morales para dominar los vicios, la ambicin. Se convierten en lo que significa ser un "ser humano". Dentro de ellos se desarrolla el sentimiento de servir a los dems, tales hombres tienen un

gran celo o sentido de la virilidad y protegen mejor a las mujeres. De hecho, protegen a las mujeres en general, su conciencia no les permite ningn tipo de agresin contra ellas. El Imam Ali (la paz sea con l) dijo: "Una persona noble y con celo nunca comete adulterio". No se refiere a una persona envidiosa, sino a una llena de celo, porque la virilidad es una virtud noble y humana, relacionada con la pureza y la sociedad. No le satisface, ni permite que su mujer sea corrupta, ni que otras mujeres en la sociedad tambin lo sean. La envidia es por el contrario, un rasgo personal que deriva de complejos psicolgicos y el celo es una emocin caracterstica del ser humano que est en estrecha relacin con los sanos sentimientos humanos. El secreto del hecho de la sensibilidad del hombre con respecto a que su mujer tenga relaciones sexuales con otro hombre es un instinto que la naturaleza dio a todos los hombres para guardar a las futuras generaciones. Por ejemplo, si no existiese un afecto hacia los nios, no existiran nios, nadie los concebira. Debe haber un orden para saber a quin corresponde la paternidad. Es necesaria la conexin de una generacin con otra para que exista una sociedad ordenada. A los seres humanos se les ha dado un instinto para mantener a futuras generaciones que consta de hombres y mujeres que estn deseosos de preservar la especie y, como resultado, las mujeres se encuentran protegidas. Cuando nace un nio est claro quin es la madre. Si una mujer mantuviese relaciones con ms de un hombre, esto desde luego, mantendra futuras generaciones, pero no se sabra a quin corresponde la paternidad.

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Puede llegar alguien a afirmar que debe eliminarse el celo de los seres humanos? Puede de igual forma alguien proponer que es lo mismo celo que envidia? Esto es algo que incluso aqullos que tienen una forma de vida comunista en relacin a la propiedad, nunca lo han supuesto con respecto a la mujer. La Razn Psicolgica Hay personas que creen que la razn del hiyab y el permanecer en casa, es el resultado de un complejo de inferioridad de la mujer con respecto al hombre. Esta opinin se basa en dos razones. La primera: algunas mujeres piensan que les falta un rgano en su cuerpo con respecto a los hombres. La segunda: la menstruacin regular y el dar a luz. El perodo menstrual, se consideraba como una deficiencia en la antigedad. Por eso, se aislaba a las mujeres durante dicho perodo y se evitaba el contacto con ellas. Quizs sta fue la razn por la que se le pregunt al Profeta Muhammad (la paz sea con l y su descendencia) sobre este tema y Dios revel un versculo. El Corn dice que no es algo deplorable, ni que se deba aislar a una mujer durante este tiempo. Nos dice que solamente no deben "mantener relaciones ntimas en este tiempo". Ellos le preguntaron sobre la menstruacin y dijo: Di: Es una inmundicia. Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante la menstruacin y no os acerquis a ellas (no mantener relaciones ntimas) hasta que se hayan purificado! [Corn, 2: 222]

Por lo tanto con respecto al Corn la menstruacin es una inmundicia comn, que est algo lejos de ser algo horrible y rechazable. Abu Dawoud relat una tradicin del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia): Ibn Malik dijo que la gente juda sola enviar a sus mujeres fuera de casa durante la menstruacin. No coman con ellas, ni beban agua en los mismos vasos, ni se quedaban en la misma habitacin que ellas. Se le pregunt al Profeta (la paz sea con l y su descendencia) y dijo: "Se os prohbe nada ms que el contacto sexual".12 De acuerdo con el Islam, la mujer que tiene el perodo menstrual es mohdiz, es decir, una persona que tiene hadaz o sea que no tiene la ablucin total o parcial. Tal persona est privada de orar y ayunar. El hadaz es un tipo de impureza ritual que se elimina por medio de la purificacin ritual, ya sea ablucin parcial (udu) o total (gusl). Muchas de estas ideas expresan que la mujer tiene una serie de deficiencias y, por tanto, se encuentra en una posicin inferior al hombre. Sea esto correcto o incorrecto, nada tiene que ver con el Islam y su visin con respecto a la mujer y al hiyab. Los preceptos islmicos no se refieren ni a la menstruacin, ni al hiyab como razones para situar a la mujer por debajo del hombre. stas son las cinco razones que otros tienen en cuenta a la hora de analizar si fueron injustos o no los orgenes del hiyab, o sobre si ya no es necesario de algn modo.

12

Sunan Abi Dawoud Tomo 1 Pg. 499.

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Pero, puede haber alguna otra causa para el hiyab, o no? Nosotros podemos exponer razones como el bienestar de la persona misma, de la familia y de la sociedad, que nada tienen que ver con las cinco razones anteriores. Es bien sabido que el espritu de un ser humano, al igual que su cuerpo, puede estar sano o enfermo. Qu causa estas enfermedades? Hay muchas razones, una de ellas es la frustracin, el fallo para alcanzar los deseos, la desilusin, la limitacin. Algunos sealan que las frustraciones sexuales surgen de las limitaciones sociales, y si se suprimiesen estas limitaciones, todos triunfaran en el terreno sexual, y las frustraciones desapareceran. Pero tambin tiene algunos inconvenientes. Parece claro que las frustraciones sexuales causan enfermedades mentales, y stas no pueden solucionarse suprimiendo o limitando, porque tendran como consecuencia que se estimularan ms los instintos sexuales. Por ejemplo dicen: un ser humano tiene un nmero limitado de necesidades bsicas, por ejemplo las que tiene relacin con la comida. As, cada sociedad tiene una peticin determinada. Si un pas tiene una poblacin de treinta millones, est clara la cantidad de comida que requiere. Si su oferta es superior a esa cantidad, entonces, no podrn consumirlo todo. No debera ser menor, pero si fuese mayor, la tiraran. Cuando las demandas tienen un lmite, pueden ser satisfechas. Las demandas pueden decrecer en relacin a la oferta, pero est demostrado que las demandas de ciertas cosas por parte de los seres humanos son ilimitadas. Por ejemplo, si tenemos que calcular la cantidad de comida que una sociedad necesita,

es posible calcularla. Pero si tuvisemos que calcular la cantidad de dinero necesario, eso sera casi imposible, es decir la demanda sera ilimitada. Podemos preguntar Cunto trigo se necesita en Irn? Esto es posible de estimar, pero es mucho ms difcil estimar cunto dinero se necesita para satisfacer a un pas. Si le preguntas a un individuo cunto dinero necesita, nunca dir basta. Algo parecido ocurre con el conocimiento. La mayora de las necesidades humanas tienen su origen en deseos humanos infinitos. Siempre se quiere ms. La riqueza es algo parecido, no puede satisfacerse. Hay una tradicin del Profeta (la paz sea con l y su descendencia) relacionada a esto que dice: "hay dos formas de hambre que nunca estn satisfechas: la de conocimiento y la de riqueza". Puede la sociedad satisfacer la ambicin de una persona? No importa cul sea la posicin de una persona en la sociedad, siempre querr ms. La razn del desarrollo de la tica fue, precisamente, regular los deseos humanos que originaban el caos y los conflictos. El disfrute sexual est limitado desde el punto de vista fsico. Un hombre puede satisfacerse con una mujer o a lo sumo dos, pero, desde el punto de vista de la unin que un hombre y una mujer desarrollan, es diferente. Incluso Russell menciona el hecho de que el sexo es diferente de la unin que se genera. Cuando se considera de esta forma, puede llegar a satisfacer? Si un hombre tuviese un harn de mil mujeres muy bellas, y alguien le dijese "hay una mujer muy bella en tal lugar", y contestase "no, yo estoy satisfecho con mis mujeres", no habra duda alguna sobre la saciedad.

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El deseo de sexo queda claro que es como el deseo de riqueza, insaciable. Esto nos sugiere que el ser humano debe desviarse de este camino. Freud sugiri que primero haba que luchar contra todo lmite de la sociedad. Ms tarde, se dio cuenta que otorgando una libertad absoluta en el terreno sexual, se originan grandes disturbios psicolgicos. "El espritu debe dirigirse hacia otras reas como la literatura y el arte, porque de otro modo, es imposible". El espritu debe desarrollarse sin que nada le estorbe en su camino. La experiencia y las estadsticas nos demuestran que en Occidente, donde la libertad sexual es casi absoluta, se dan graves enfermedades psicolgicas en mayor proporcin, que en sociedades donde hay limitaciones. Cuanto mayor es la estimulacin, ms aumenta el deseo y crece como el fuego; y tantas estimulaciones que no sean satisfechas acarrean enfermedades psquicas. Por lo tanto, si existe limitacin de algn tipo y se dirigen la satisfaccin de los deseos sexuales dentro del mbito del matrimonio, el espritu y la moral de la persona se desarrollaran de forma ms sana e integral. Los esfuerzos se deben dirigir de forma que las relaciones sean cada vez ms ntimas dentro de la pareja y todo problema en la relacin pueda ser superado. Limitar la satisfaccin sexual al matrimonio, del tipo que sea, hace que la pareja desarrolle una unin mucho ms profunda, porque el hombre slo se acerca a su mujer para que le satisfaga y viceversa, entre ambos se desarrollarn lazos muy fuertes. De hecho, mucha gente se pregunta: "Por qu est prohibido que un hombre y una mujer solteros tengan

relaciones sexuales fuera del matrimonio?" En sociedades que se rigen por la ley islmica, no se deja que los jvenes, aunque tengan deseos carnales, tengan libertad sexual. Desde el principio, se les dice que se casen cuando tengan la edad suficiente, lo que en general ocurrir en su juventud. El matrimonio les parece algo dulce y agradable. El matrimonio es una satisfaccin de deseos despus de una poca de limitacin. Los deseos sexuales sern satisfechos dentro del matrimonio. El chico y la chica se acercan por primera vez, sabiendo que el otro ser quien satisfaga sus deseos y proporcione la felicidad, no hay nada comparable a esto. El matrimonio consiste en esto; cuando se prohben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, ste se convierte en el centro de felicidad y placer. Por lo tanto, el prohibir las relaciones sexuales fuera del matrimonio es una manera de reforzar las relaciones dentro de la pareja. Como veremos, el hiyab no es ms que una forma de restringir las relaciones sexuales al matrimonio. Ahora, consideraremos a la sociedad. Algunos dicen que el hiyab paraliza a la mitad de la sociedad. Personalmente, considero que si hablasen del hiyab que existi entre los hinds o en el antiguo Irn, sera una afirmacin verdadera. El hiyab islmico no dice que la mujer deba permanecer encerrada, ni prisionera, ni que una mujer no tenga derecho a tener un trabajo de naturaleza social o econmica. Los preceptos islmicos dicen, (como leemos en el sagrado Corn o en las tradiciones), que una mujer que sale de su casa no debe atraer a otros hombres hacia ella, esto es un deber particular de la mujer.

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stas son medidas que se toman para que la sociedad funcione mejor. No ser mejor que les est prohibido a los chicos conquistar a una chica para que as estudien mejor?, o qu una mujer vaya a hacer las compras con el hiyab para que el vendedor sepa de la seriedad de sta? Por lo tanto, est claro que mientras se lleve el hiyab, las tareas se realizarn con mayor eficacia. Si no se tomasen estas medidas, las personas se desviaran de sus propsitos. As, desde el punto de vista laboral y de la actividad social, la sociedad no debera ser el lugar de estimulacin o satisfaccin de los instintos sexuales y el hiyab islmico cumple con este objetivo.

Las crticas en contra del Hiyab


Queda un tema por discutir, las crticas en contra del hiyab se refieren a que si limita o no el honor de la persona. Es sabido que el respeto es uno de los objetivos de la humanidad, desde que se habla de los Derechos Humanos. La sociedad respeta la dignidad humana, todos los seres humanos estn de acuerdo en esto, ya sean blancos o negros, mujeres u hombres, sea cual sea su nacionalidad o credo. Toda persona tiene derecho a la dignidad. Los detractores dicen que el hiyab islmico se opone a la dignidad de la mujer. La cuestin que vamos a analizar es, si en los preceptos islmicos existe base alguna que apoye que el hiyab es un insulto a la dignidad de la mujer. Ellos dicen que la mujer est prisionera, como esclava y el hiyab es la expresin dicha situacin. Tambin dicen, que el hiyab fue introducido por los hombres para encarcelar a las mujeres y, por lo tanto, esto es insultar su dignidad. Sin embargo, el respeto, el honor y la nobleza de una mujer es el objetivo del hiyab. Como se desprender ms tarde en los versculos del Corn, no hay nada que trate de encarcelar a las mujeres. Si un hombre adquiere restricciones por su relacin con una mujer y si la mujer tiene tambin restricciones por su relacin con un hombre, sern para reforzar las bases de la unidad familiar. Por lo tanto, tienen un propsito particular adems de social. El bienestar de la sociedad requiere que un hombre y una mujer se comprometan con el equilibrio que requiere la eleccin de

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un tipo de relacin, que asegure la tranquilidad espiritual de la sociedad. Esto nada tiene que ver con la esclavitud, ni con el encarcelamiento, ni se opone a la dignidad humana. Si observamos que un hombre abandona la casa desnudo, se le juzga y, posiblemente, la polica le arrestar. Si un hombre sale a la calle en pijama o con ropas inadecuadas, todo el mundo se le opondr porque estara atacando el pudor, las buenas costumbres y la dignidad social. Las reglas de convivencia dicen que cuando un hombre sale de la casa, debe ir bien vestido. Se opone a su dignidad humana que se le diga que se vista perfectamente cuando salga a la calle? Por otro lado, si la mujer sale de la casa vestida dentro de los cnones de la decencia, previene la posible atraccin de hombres de escasa moralidad y tica. Si est fuera de la casa vestida correctamente, eso no hace disminuir su dignidad, sino que la aumenta claramente. Significa una falta de invitacin para que otros se fijen en ella. Las vestimentas de un individuo indican cmo es, al igual que su forma de hablar tambin es significativa. La vestimenta hace que se respete a un hombre. Es posible que la forma de vestir de una mujer estimule a seguirla. La dignidad de un hombre, de una mujer y de una sociedad requiere que la mujer vaya vestida adecuadamente y que no distraiga a los hombres por donde vaya pasando. Afecta esto negativamente a la dignidad de una mujer o de una sociedad? Los opositores del hiyab, hablan

de algo que existi, en algn lugar que no era una sociedad islmica, sobre el aislamiento de la mujer, de su encierro, pero nada tiene que ver con el Islam. Afirmamos, rotundamente, que el aislamiento se basa en dos puntos. Uno, lo que es bueno para la familia, una mujer no debe hacer nada que dae a su familia. nicamente no estar bien que una mujer visite a quien pueda perjudicar el bien de la familia, una persona incorrecta. El segundo, que el dejar la casa no debe suponer alterar la tranquilidad de otros. Tampoco est bien cuando se molesta a otros en su trabajo o se coquetea. Si no se da ninguno de ambos supuestos, la salida del hogar est permitida.

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La Filosofa del Hiyab


La filosofa que subyace en el hiyab de la mujer en el Islam consiste en que la mujer se cubra cuando est con hombres a los que no est unida por ley divina (no mahram -personas con las que es lcito casarse-), de forma que no se exhiba. Los versculos del sagrado Corn referentes a este tema lo afirman y los jurisconsultos religiosos lo confirman. Para analizar este tema tomaremos como fuente el Corn y la Sunnah. Los versculos ms importantes en relacin a esta cuestin no usan la palabra hiyab. En la Sura 24 Nur (la Luz) o Sura 33 Ahzab (la coalicin), slo se refiere a los lmites de la vestimenta y las condiciones del contacto entre hombre y mujer sin el uso del trmino hiyab. El versculo en el que se usa el trmino hiyab, se refiere a las esposas del Profeta (la paz sea con l y su descendencia). Sabemos que en el sagrado Corn hay menciones especiales acerca de las mujeres del Profeta Muhammad (la paz sea con l y su descendencia). El primer versculo dirigido a ellas comienza diciendo: "Mujeres del Profeta! Vosotras no sois como otras mujeres... [Corn, 33:32] El Islam concedi una especial consideracin a las mujeres del Profeta (la paz sea con l y su descendencia), su permanencia en la casa era por razones sociales y polticas bsicamente, durante la vida del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) y luego de su fallecimiento. "Quedaos en vuestras casas!" [Corn, 33:33]. El Islam desea que se honre y respete a estas mujeres, "Madres de los Creyentes" a las que se tuvo en

gran consideracin y que, en consecuencia, esto no sea mal interpretado y llegue a convertirse en un arma poltica y social para los hombres autosuficientes y ambiciosos. Considero que la razn por la que se prohibi a las mujeres del Profeta (la paz sea con l y su descendencia) casarse despus de la muerte de ste, fue para evitar que el prximo marido usase mal el honor de la mujer. Por esto es por lo que las rdenes dirigidas a las mujeres del Profeta (la paz sea con l y su descendencia) fueron mucho ms severas que para el resto de las mujeres. De cualquier forma, en el versculo en que es usada la palabra hiyab: "...cuando les pidis un objeto hacedlo detrs de una cortina (hiyab) [Corn, 33:53] De acuerdo con la historia y la tradicin islmica, cuando se hace referencia a la aleya del hiyab (Corn, 33:53)13, se refiere a la aleya que utiliza esta palabra y pertenece a las mujeres del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia), y no a las aleyas que explican la vestimenta de las mujeres musulmanas en general como los versculos de la Sura Nur que dicen: Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es ms correcto. Dios est bien informado de lo que hacen. Y di a las creyentes que bajen la vista con recato [Corn, 24: 30-31]. O el versculo de la Sura Ahzab dice: "Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Dios es Indulgente, Misericordioso". [Corn, 33:59]
13

Antes y despus de la revelacin de la aleya del hiyab

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Pero existe una pregunta: por qu la expresin corriente de los jurisconsultos religiosos "satr" no sobrevivi y sin embargo la palabra hiyab s? Desconozco la respuesta, quizs era por la confusin comparando el hiyab islmico con el hiyab existente en las tradiciones de otros pases.

El verdadero rostro del hiyab


La verdad es que la vestimenta, o su nueva expresin (el hiyab), no tiene nada que ver con si es bueno o no que la mujer se presente cubierta o descubierta ante la sociedad. El espritu de esta cuestin es, si una mujer debe o no satisfacer las fantasas ilimitadas de un hombre. Debera ser posible para un hombre, tener derecho a satisfacer sus necesidades con cualquier mujer y en cualquier momento? El Islam reflexiona sobre la esencia del problema y su respuesta es: no. A los hombres les est permitido satisfacer sus deseos sexuales con sus mujeres legales, dentro de una situacin marital regida por las leyes del matrimonio, que establecen una serie de compromisos. No obstante, est terminantemente prohibido para el hombre, mantener relaciones fsicas con mujeres a las que no est vinculado matrimonialmente. Lo cierto es que en este caso, cambiando el espritu de la cuestin, tratan de plantear algunas preguntas: Cmo debe actuar una mujer?, debe salir de casa, cubierta o descubierta? Y con un tono de compasin hacia la mujer dicen: "Es mejor para la mujer estar libre o prisionera en el hiyab?". Sin duda, en esta pregunta subyace algo ms; y el espritu de la cuestin es si acaso

deben permanecer los hombres sin ataduras para beneficiarse sexualmente de las mujeres. La cuestin es que es el hombre quien obtiene mayor provecho de esta situacin y no la mujer o, por lo menos, el hombre se beneficia ms que la mujer. Como dijo Will Durant: "La minifalda es una bendicin para todos, menos para la costurera". Luego lo esencial es, si la bsqueda del placer sexual debe o no estar limitado al entorno de la familia y a la esposa legal, o por el contrario, debera concederse libertad para buscar satisfaccin en el conjunto de la sociedad. De acuerdo a los preceptos islmicos, limitar los deseos sexuales al entorno de la familia ayuda a mantener la salud mental de la sociedad, refuerza las relaciones entre los miembros de la familia y abriga el desarrollo de una perfecta armona entre el hombre y la mujer. En lo que concierne a la mujer y al conjunto de la sociedad, contribuye a preservar sus energas para ser utilizadas en actividades sociales y, como consecuencia, alcanzar una posicin ms elevada a los ojos del hombre. La filosofa del velo se basa en algunos factores, algunos de ellos son psicolgicos, otros, estn en relacin a la casa, a la familia y otros tienen races sociolgicas y algunos estn relacionados con la dignidad de la mujer. El velo, es un baluarte frente a la humillacin. El hiyab est enraizado como tema bsico y general, en que los preceptos islmicos intentan limitar el placer sexual (disfrute) a la familia y al entorno del matrimonio, de forma que la sociedad sea un lugar de trabajo y actividad. Esto se opone al sistema occidental actual

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donde se mezclan el trabajo y el disfrute sexual. El Islam separa estos dos entornos, completamente. Ms adelante expenderemos los cuatro factores mencionados: 1. Tranquilidad psicolgica Si no se establecen lmites para las relaciones entre hombres y mujeres, la excitacin sexual y estimulacin aumentan y las demandas son insaciables. El instinto sexual, es un instinto muy poderoso y profundamente enraizado, como un ocano insondable. Aunque uno piense que al obedecer lo controla, su naturaleza rebelde contina manifestndose. Es como un fuego, cuanto ms combustible se pone, ms grande ser la llama. Para comprenderlo sealamos dos puntos: En primer lugar, la historia nos ensea que aqullos que codiciaron riquezas, estaban continuamente buscando ms y, sin embargo, cuanto ms tenan, ms queran; de igual modo ocurra con los que codiciaban los placeres sexuales, no se satisfacan, ni an teniendo bellas mujeres. sta era la situacin de los que tenan harenes y posean varias mujeres. Christensen escribi sobre los dirigentes sasnidas: "Las mujeres que hemos esculpido en piedra en Taq-iBustan son tan slo unas pocas de las tres mil mujeres que Jhosrow Parviz tena en su harn". El rey nunca estaba satisfecho sexualmente. Cualquier mujer que le presentaban, fuese viuda, joven, o madre, (todas ellas muy bellas), ordenaba que la enviasen a su harn. l, se diriga a los gobernadores describiendo a la mujer que

deseaba, y estos, enviaban a la mujer que encajaba con la descripcin. Hay multitud de ejemplos en la historia. Actualmente esta ansiedad no tiene forma de harn, sino otra distinta; no se debe ser rico como Jhosrow Parviz o Harun ar-Rashid. Gracias a la cultura contempornea, un hombre mil veces inferior en riqueza a la de Harun ar-Rashid puede beneficiarse de la mujer. En segundo lugar, la consideracin del deseo de dar serenatas o de escribir poesas de amor como algo humano, es comn. Gran parte de la literatura mundial est constituida por poemas de amor. En esta clase de literatura, un hombre elogia a su amada y le expresa sus deseos. Por qu? Por qu la humanidad no se comporta de igual forma ante otras necesidades? Se ha visto alguna vez a alguna persona que rinda culto al dinero o a una posicin material superior y que, adems, escriba poemas de amor al dinero o a su ambicin? Ha escrito alguien un poema de amor pidiendo pan? Por qu la gente disfruta leyendo poemas de amor que ha escrito otro? Por qu tanta gente disfruta leyendo los poemas de Hafez? Seguramente porque conforman algn sentimiento profundo que posee su ser. Cuan equivocados estn aqullos que piensan que, lo nico que determina las relaciones y la accin del hombre, es el factor econmico. Los seres humanos han desarrollado formas literarias rtmicas que expresan el amor sexual, del mismo modo que lo hacen con los asuntos espirituales, aunque no se hayan desarrollado

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formas para cosas que son esencialmente materiales como el pan y el agua. No queremos decir que todos los amores sean sexuales, ni que todos los poemas de Hafez, de Sadi y de otros poetas, deriven del instinto sexual. Esto es algo que necesita discutirse en otro apartado. Lo que est claro es que muchos de los poemas de amor escritos por los hombres manifiestan una entera devocin hacia la mujer. Asimismo, es obvio reconocer que la atencin de un hombre hacia una mujer no es semejante a su necesidad de pan y agua. Toma forma de ambicin y codicia, variedad y multiplicidad, o de amor y poesa. Ms adelante, analizaremos en qu circunstancias toma la forma de ambicin y codicias, y en qu circunstancias toma la forma de amor y poesa y toma un matiz espiritual. De todas formas, el Islam ha puesto especial nfasis en el poder asombroso de este instinto ardiente. Hay tradiciones que hablan del peligro de una mirada, del instinto que une a un hombre y una mujer que se encuentran solos. El Islam ha establecido caminos para controlar, equilibrar y dominar este instinto. Se han otorgado deberes al hombre y a la mujer en este campo. Uno que compete tanto al hombre, como a la mujer en lo relativo a cmo se han de mirar el uno al otro: "Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es ms correcto. Dios est bien informado de lo que hacen. Y di a las creyentes que bajen la vista con recato [Corn, 24: 30-31]

En resumen, ni el hombre, ni la mujer deben fijar sus ojos en otra persona, no deben coquetear, no deben mirarse con lujuria o con intencin de buscar placer sexual, a menos que est dentro de los lmites del sagrado matrimonio. El Islam ha establecido una orden especial para la mujer, de cubrir el cuerpo frente a los no mahram. Y, as, no exhibir su cuerpo a la sociedad, ni estimular la atencin de los hombres. El alma humana, rpidamente, acepta estmulos. Es un gran error pensar que el deseo sexual es limitado y, que despus de cierto punto, se satisface naturalmente. Al igual que un hombre y una mujer no estn plenamente satisfechos con la riqueza o con una posicin social y continan buscando ms, en el rea del deseo sexual ocurre lo mismo. No hay hombre que se satisfaga naturalmente con la belleza de las mujeres y, del mismo modo, una mujer no acaba de satisfacerse tan solo acaparando la atencin de los hombres y conquistndoles. A partir de lo anteriormente podemos decir que las pasiones nunca se sacian. Por otro lado, las continuas demandas no cesan y el sentimiento de privacin contina. El no alcanzar lo deseado, genera enfermedades mentales, complejos, entre otros. En relacin a lo anteriormente expuesto, vemos que han aumentado, en general, las enfermedades psicolgicas en el mundo occidental. La razn bien podra ser la libertad sexual y la continua estimulacin sexual a travs de los peridicos, las revistas, el cine, teatros, reuniones formales e informales, e incluso, en las calles. No obstante, la razn por la que la orden se dirige a las mujeres es su peculiar carcter y anhelo de dominar el

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corazn del hombre, el hombre es su objetivo. El deseo de exhibirse por parte de la mujer, es semejante al deseo del cazador, por lo cual se le orden cubrirse. En ninguna parte del mundo se ve que el hombre se ponga ropas trasparentes o que use maquillajes estimuladores. Es la mujer, que segn su propia naturaleza, quiere atraer al hombre y convertirlo en prisionero de su amor. Por lo tanto, el desvo de exhibicin y desnudez, es especial en las mujeres y por ende se estableci la orden de cubrirse para ellas. Nosotros, ms adelante hablaremos tambin de la rebelda del instinto sexual, y contrariamente a la opinin de Russell, el instinto sexual en extrema libertad y a travs de la preparacin de los medios de estimulacin, jams se sacia. Ms adelante, tambin hablaremos en cuanto al desvo de ser voyeur (mirn) en los hombres y el desvo de exhibicin en las mujeres. 2. Reafirmando las bases de la familia Sin duda alguna, todo lo anteriormente expuesto, viene a reafirmar el estado del matrimonio e invitar a la aceptacin de las relaciones matrimoniales como algo bueno y positivo para la unidad de la familia. Debe hacerse un gran esfuerzo para que esto ocurra. De igual manera, todo aquello que debilite la relacin entre marido y mujer debe evitarse. Si la satisfaccin sexual se circunscribe al mbito del matrimonio y de la estructura legal que implica la relacin entre el hombre y la mujer, la unin queda reforzada y ser ms estable.

Al analizar la unidad de la familia, cada integrante legal de la pareja es considerado responsable del bienestar del otro. No as en las uniones libres, donde el compaero legal es un competidor ms y la base de la familia resulta amenazada. Los jvenes, actualmente, huyen del matrimonio y cuando les preguntan, dan excusas tales como: "Es demasiado pronto todava, soy un nio", en el pasado, uno de los grandes deseos de la gente era casarse. El matrimonio, en el pasado, se realizaba despus de un largo tiempo de espera e ilusin. Por esa razn, los compaeros vean el bienestar y felicidad en sus parejas. Pero, actualmente, existe tal libertad para satisfacer los deseos sexuales, y por ello no existe tal anhelo y aspiracin de contraer matrimonio. Las relaciones libres y el libertinaje entre hombres y mujeres jvenes hacen que el matrimonio les parezca una limitacin, siendo necesario hablarles e inculcarles la tica y la moral para incentivarlos al matrimonio. La diferencia entre la sociedad que limita las relaciones sexuales a la familia y la sociedad que promueve las relaciones libres, radica en que la institucin del matrimonio en la primera, es visualizado como el fin de la espera, soledad y privacin, mientras que, en la segunda, es vislumbrado como el principio de la privacin y la limitacin de la libertad. En el sistema de libertad sexual, el contrato matrimonial acaba con el perodo de libertad para los jvenes y les obliga a aprender a ser fieles. Mientras que en el sistema islmico, culmina con su privacin. El sistema de relaciones libres da lugar a que los jvenes no lleguen al matrimonio hasta que no hayan

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alcanzado la madurez, entonces, toman a una joven para que les d hijos y les limpie la casa. Todo esto debilita las races del matrimonio. En vez de basar la unin en el amor puro y el afecto profundo hacia la persona con la que comparten su felicidad, ocurre lo contrario. Miran a su pareja con los ojos de un competidor, como algo que coarta su libertad. Dicen: "Estoy casado", como sinnimo de "tengo un celador". Por qu es esto as? Significa que, antes del matrimonio eran libres, iban donde queran con el fin de coquetear sin obstculo alguno. Pero, despus del matrimonio, estas libertades quedan coartadas, y cuando un hombre llega tarde a casa, tendr que dar explicaciones a su pareja. Algunos como Bertrand Russell, creen que la prevencin de las relaciones libres no es slo por la certeza sobre la paternidad, ya que para solucionar este problema propusieron la utilizacin con mtodos anticonceptivos. Mientras que el problema no es nicamente saber quin es el padre, sino que la ms pura de las emociones exista entre los dos cnyuges (en el marco de una familia). Esto slo se consigue cuando la pareja cierra los ojos ante otro individuo, cuando las mujeres slo satisfacen a sus maridos y viceversa. Cuando una mujer sigue las ideas de Russell y de gente como l, sigue buscando amor en otro que no es su compaero de matrimonio. Quin nos puede asegurar que esa mujer trate de evitar quedar embarazada de su marido legal al que no ama y que, por el contrario conciba un hijo de su amante? Est claro que esa mujer preferir tener un hijo con el hombre al que ama, y no con el que legalmente debera concebirlos. Asimismo, un hombre

preferira ser padre con la mujer que le ame y no con una mujer con la cual se ve forzado por la ley. Con relacin a lo anteriormente expuesto, podemos decir que las estadsticas europeas muestran un incremento alarmante de nacimientos de hijos ilegtimos a pesar de los mtodos anticonceptivos que existen. 3. La estabilidad de la Sociedad Traspasar los lmites del entorno del deseo sexual de la familia al conjunto de la sociedad, debilita la capacidad para el trabajo y la actividad. Es errnea la opinin que afirma que el hiyab bloquea la mitad de la energa potencial de los individuos de la sociedad; sino que la falta del hiyab y el desarrollo gradual de las relaciones libres, tienen como consecuencia que la fuerza social falle. Lo que hace que la mujer se paralice y lo que origina que sus talentos queden encerrados es la ausencia del hiyab. En el Islam, no hay duda sobre el derecho a la libertad de la mujer en participar activamente en la sociedad. El Islam no impide a la mujer salir de casa, ni que la misma adquiera conocimientos, como as tampoco existe objecin alguna de que la mujer desarrolle actividades laborales. Tampoco se busca que las mujeres estn desocupadas y se conviertan en seres intiles. El cubrir su cuerpo, a excepcin de las manos y cara, no les excluye de las actividades sociales y laborales. Lo que corrompe la fuerza del trabajo es la bsqueda de la satisfaccin sexual en el ambiente laboral. Si un chico y una chica estudian en un ambiente donde la chica cubre su cuerpo y no lleva maquillaje, no estudiarn mejor?, no escucharn mejor lo que dice el profesor o, por el contrario, ser mejor que un chico se

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siente al lado de una chica que est maquillada y que tiene una falda corta? Dnde trabajarn mejor los hombres, en un entorno donde las mujeres aparecen por todas partes semidesnudas y muy maquilladas, o en otro donde no se dan estas situaciones? Cualquier fbrica o empresa que se precie de tener un producto de calidad, se organizar previendo esto, (si no, comprubelo usted mismo). Lo cierto es que la falta del hiyab en Irn (antes de la revolucin) fue producto del legado de corrupcin occidental de las sociedades capitalistas y uno de los resultados del culto al dinero y de la persecucin de satisfaccin sexual que prevalece en dichas sociedades capitalistas. Es uno de los medios que usan para manipular la sociedad y hacer que se convierta parte de ella en consumidores en potencia. 4. El valor y el respeto a la mujer Como es sabido, el hombre, seguramente, es superior fsicamente con relacin a la mujer. Asimismo, desde el punto de vista del cerebro y pensamiento, es una cuestin a analizar. La mujer, en estos dos frentes, no resiste al hombre, pero siempre ha afirmado frente al hombre su superioridad en los aspectos sentimentales y afectivos. El que la mujer mantenga distancia frente al hombre fue uno de los misteriosos medios de los que ella siempre se vali para resguardar su valor y jerarqua frente al hombre.

El islam estimula a que la mujer use este mtodo, y afirma que cuanto ms sea serena, casta y se comporte con rectitud, aumentar su respeto frente al hombre. Posteriormente, en la interpretacin de las aleyas cornicas veremos que el Corn lo considera como un medio de proteccin para la mujer.

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Las aleyas cornicas


Ahora discutiremos los versculos cornicos. Expondremos lo que los comentaristas tradicionales han aclarado sobre los versculos, entonces, y con ayuda de las tradiciones en relacin a este tpico y a los edictos de los jurisconsultos religiosos, todo parecer ms claro. Los versculos relativos al hiyab se encuentran en la Sura Nur (La luz) y la Sura Ahzab (los coligados). Empezaremos nuestra discusin con los versculos 30 y 31 de la Sura Nur que tratan directamente del hiyab, aunque los tres anteriores, estn tambin relacionados con este tema y son, de alguna forma, introductorios. "Creyentes! No entris en casa ajena sin daros a conocer y saludar a sus moradores. Es mejor para vosotros." [Corn, 24: 27] Este versculo describe el deber de un hombre que no es mahram (una persona con la que es lcito casarse), hacia la casa de otra persona. Por supuesto, hay reglas para aqullos que son mahram (personas con las que es ilcito casarse). Este versculo habla de cmo debe entrar una persona en casa ajena. Durante la poca preislmica, cuando el sagrado Corn no haba sido revelado, las casas no tenan candados, las puertas se cerraban bsicamente por miedo a los ladrones, para entrar a un lugar haba que llamar. Era la era de la ignorancia. En los pueblos no haba, prcticamente, puertas cerradas, las puertas al patio estaban siempre abiertas. En ciertos lugares, no se cerraban las puertas ni siquiera de noche.

La historia demuestra que en Meca, las casas no tenan puertas. La primera persona que dio la orden de instalar puertas en las casas fue Muawiyah. Antes haba estado prohibido hacerlo slo en las casas de Meca. Esta era la situacin general. No era costumbre en la poca pre-islmica, entre los rabes, pedir permiso para entrar en una casa. Pensaban que era un insulto pedir permiso. Un versculo del sagrado Corn dice: " no entris sin que se os d permiso. Si se os dice que os vayis" [Corn, 24: 28] Esto que algunos consideran un insulto, tiene especial nfasis en el sagrado Corn, ya que es la muestra de los aspectos introductorios del hiyab, porque cada mujer, en su casa, est en un espacio en que no quiere ser vista, o no quiere ver a otra persona. Se revel un versculo: "Cuando les pidis un objeto hacedlo desde detrs de una cortina (hiyab)" [Corn, 33: 54] Por lo tanto, una persona debe pedir permiso para entrar a una casa y solamente entrar si el propietario est de acuerdo. El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) dijo: "Para anunciar tu entrada pronuncia el nombre de Dios en voz alta". Yo, ms tarde, me di cuenta de que las palabras "Ia Allah", que los musulmanes pronuncian en voz alta para entrar, es el resultado de esta orden. Annciate y mucho mejor si lo haces en el nombre de Dios. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia), continuamente, haca esto y le preguntaron: "Es sta una norma de uso general que nosotros debemos usar al entrar en la casa de nuestras hermanas, hijas o madres?" l (la paz sea con l y su descendencia) dijo: "Si tu madre se

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est desvistiendo, crees que te querr ver en ese momento? Ellos contestaron: No. Esta norma sirve para la casa de la madre y de cualquiera. No entres sin anunciar tu persona".14 Cuando el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) iba a entrar en casa de alguien, se colocaba detrs de la puerta de la habitacin de manera que le pudiesen or bien, "Assalamu alaikum ia ahlul bait" (la paz sea con mi bendita descendencia). l dijo: "Si no oyes respuesta, quizs la persona no te oy. Vuelve a repetirlo en voz alta hasta, incluso, tres veces, si no te hubiesen respondido. Si a la tercera vez la persona no te responde, o no est en casa, o no te quiere ver, regresa ms tarde". El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) hizo esto y se han narrado muchas historias acerca de ello, como por ejemplo, cuando quera entrar en casa de su hija y se anunciaba en voz alta. Si ella responda, l entraba, si no, se marchaba y volva ms tarde.15 Aqu, debemos sealar la diferencia en rabe entre "dar" y "bait". Dar corresponde a patio y bait a habitacin. El sagrado Corn se refiere a bait cuando quieres entrar en la habitacin de otra persona dado que las puertas del patio permanecan abiertas, el patio no tena un carcter privado. Si una mujer, por ejemplo, no quiere que vean cmo est vestida, entonces no debe situarse en el patio, sino que debera estar en una habitacin. Hoy da, el patio tiene las mismas normas que
Tafsir Nemun del Sagrado Corn Tomo 14, idioma farsi. Una serie de hadices al respecto se encuentran en La Interpretacin Ejemplar del Corn Tomo 14.
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la habitacin. La puerta est cerrada y tiene paredes altas. Las mujeres lo consideran un lugar, hasta cierto punto, de privacidad. En la actualidad, "dar" va parejo a bait y bsicamente significa, el lugar donde la mujer no quiere que un extrao la vea. Esto es ms puro para ti. Esto es lo que las rdenes quieren decir. Las reglas que damos son buenas, no son ilgicas ni arbitrarias. Sabed que todo esto es bueno. Creyentes! No entris en casa ajena sin daros a conocer y saludar a sus moradores. Es mejor para vosotros. Quizs, as, os dejis amonestar. [Corn, 24: 27] No hacis mal si entris en casa deshabitada que contenga algo que os pertenece. Dios sabe lo que manifestis y lo que ocultis [Corn, 24: 29] Esto era muy difcil de entender para los rabes. Ya hemos mencionado que pedir permiso para entrar en una casa les costaba bastante. Pero volver hasta que les dejasen entrar, era casi imposible, se consideraba casi un insulto. En el versculo que dice: No hacis mal aparece una excepcin a la prohibicin de entrar en las casas. Esta regla se aplica a cuando una persona quiere entrar en cualquier lugar o slo en la casa de otro? El sagrado Corn dice que no es general y que slo se aplica cuando se refiere a la casa ajena. Una casa es un lugar dotado de un carcter esencialmente privado, el lugar donde se desarrolla la vida privada y para entrar es necesario pedir permiso. Si fuese, por ejemplo, un lugar donde se desarrollasen negocios, hay que pedir permiso? No, aqu no hay que

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buscar el permiso. Y en unos baos pblicos? No hay necesidad tampoco. No hacis mal si no es un lugar de residencia, si es de negocios. Dios sabe lo que manifestis y lo que ocultis. De la palabra deshabitado, se desprende la filosofa de por qu una persona no puede entrar en casa ajena sin avisar, principalmente por la mujer del otro y porque la casa es un lugar privado. Quizs haya cosas que no queremos que otros vean. Cuando alguien entra en casa de otro, debe anunciarse. Uno debe avisar incluso cuando sabe que el otro quiere que entre, que es tu amigo, que sabe que vas a entrar y est totalmente de acuerdo en que pases. De todas formas, debes darte cuenta de que entras en un mbito privado.

La orden de bajar la mirada


"Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es ms correcto. Dios est bien informado de lo que hacen. Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren ms adorno que los que estn a la vista, que cubran su escote con el velo (khumar) y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fros, a los nios que no saben an de las partes femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. Volveos todos a Dios, creyentes! Quizs, as, prosperis. [Corn, 24: 30- 31]

En la frase que dice: "Di a los creyentes que bajen la vista con recato", hay dos palabras que necesitan ser definidas. "Ghamdh" y "absar". Si usamos la palabra absar en plural se refiere a los ojos, pero absar esencialmente significa luz. Si se hubiese dicho "ain", como ghamdh, ain habra significado cierra tus ojos. Y tendra un sentido particular en ese caso. Qu significa ghamdh basar? Ghamdh significa bajar, no cubrir o cerrar. Eso es lo que vemos en otro versculo que dice: "S modesto en tu andares! Habla en voz baja! La voz ms desagradable es, ciertamente, la del asno."[Corn, 31: 19] Esto no significa estar en silencio, la voz de una persona debera ser moderada. De la misma manera, bajar la mirada, significa no mirar a un sitio determinado, no estar observando. En una tradicin famosa de Hind ibn Abi Halah que sobre el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) dice: "Cuando se senta feliz, bajaba su mirada". Est claro que no significa cerrar los ojos.16 Maylisi en libro Bihar interpreta la sentencia del Profeta Muhammad (la paz sea con l y su descendencia) del siguiente modo: "l bajaba su mirada y su cabeza. Haca esto para que no se viese su alegra". El Imam Ali (la paz sea con l) en Nahyul Balagah le dijo al Imam Hasan (la paz sea con l): "Aunque las montaas se levanten, no abandones tu lugar, cierra tus dientes cuando aumente tu ira, descubre tu cabeza ante Dios y clava tus pies en la tierra. Revisa las fuerzas del

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Tafsir (interpretacin cornica) Safi tras aleya Nur.

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enemigo y baja tu mirada. No fijes tu mirada en el enemigo!17 Hay esencialmente dos maneras de mirar. Una, mirar a otro con cuidado como si estuvieses examinando a la persona y la mirada que es necesaria para una conversacin. Es una manera de usar la mirada mientras se habla. La segunda, es una mirada dirigindose a alguien pero sin intencin de placer, mientras que la primera es voluntariamente intencionada. La frase quiere decir: "decid a los creyentes que no miren fijamente a otras mujeres.

El Mandato de guardar sus partes ntimas


Esta frase dice lo siguiente: "Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos (que guarden sus partes intimas)". [Corn, 24: 30] Guardarse de qu? De todo aquello que no es correcto, de la corrupcin y de las miradas. La palabra fary se usa en rabe para designar las partes ntimas del hombre y de la mujer. El hecho de que se le haya ordenado al hombre y a la mujer que guarden sus partes ntimas, que demuestren modestia, est en relacin a dos cosas; la vista de otros, excepto de los esposos y el deber de guardarse de la corrupcin, del adulterio. Deberamos sealar que la actual civilizacin occidental incita a tener hbitos similares a lo de los rabes de la poca preislmica.

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Nahyul Balaghah sermn N 11 y Wasail Tomo 2 Pg. 429

En la era de la ignorancia moderna, continuamente se buscan teoras y filosofas, justificando la desnudez como algo bueno y positivo. Russell, en su escrito "Sobre la disciplina" dice que otras ticas ilgicas o tabes hablan sobre que la madre y el padre digan a sus hijos que se cubran, pues da lugar a incitar la curiosidad de los hijos. Los padres deberan mostrar sus rganos sexuales a los nios para que se den cuenta de lo que es desde el principio. se es el modo de ensearles. Pero el sagrado Corn dice lo siguiente: " y no muestren ms adorno que los que estn a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos". [Corn, 24: 31] El cubrirse es obligatorio en el Islam, excepto entre marido y mujer. Entre los actos menos correctos se encuentra el que una madre est desnuda delante de su hijo, o un padre lo est delante de su hija. "Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es ms correcto. Dios est bien informado de lo que hacen. [Corn, 24: 30] El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) cont que desde la infancia, un hecho le ocurri varias veces; sinti que haba un poder de otra clase dentro de l, que no le permita hacer las cosas que haca durante la poca preislmica. Dijo que una vez cuando era nio y estaba jugando con otros nios, unos albailes estaban construyendo una casa para la tribu de Quraish. l y sus amigos se divertan ayudando a los constructores a traer piedras y ladrillos que llevaban en sus camisas blancas (debajo no tenan nada) dejaban los ladrillos delante de los albailes. Al hacer esto, mostraban sus partes ms ntimas. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) relat

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cmo al poner la piedra en su larga camisa e irse a levantar, algo le detuvo y le golpe contra la ropa. Al volver a intentarlo, ocurri lo mismo. Finalmente se dio cuenta de que no deba hacerlo y dej de intentarlo.18 Y di a las creyentes que bajen la vista con recato [Corn, 24: 31] Estos dos versculos muestran que las normas para el hombre y la mujer son las mismas. No es algo exclusivo de los hombres. Si en algn mandato islmico existiese una distincin entre hombres y mujeres estara claro que sera debido a un propsito. Si observamos que el deber de usar el hiyab es especfico de la mujer, se debe a que su criterio es especfico para ella. Como hemos mencionado anteriormente, la mujer es la cristalizacin de la belleza y el hombre la del enamoramiento. Naturalmente se debe decir a la mujer que no se exponga a los hombres y no en forma contraria. Por esta razn, aunque la orden de no cubrirse no se estableci para el hombre, prcticamente en Occidente los hombres salen ms cubiertos que las mujeres, ya que la tendencia de ste es mirar y no exponerse. En cambio, la tendencia de la mujer es mostrarse y ser mirada. En base a esto, el deseo de tabarruy (envolverse en adornos y exhibirlos) es especfico de la mujer.

cuerpo tales como las joyas, el oro y tambin adornos que se aaden al cuerpo como el maquillaje y el henna. Las excepciones En lo referente a no manifestar el adorno hay dos excepciones en el sagrado Corn: la primera es la externa y, la segunda, la referente a las personas como: "a los esposos" [Corn, 24: 31]. La primera excepcin: La mujer no debe revelar su adorno excepto aqul que es externo, a qu se refiere esto? Es la belleza que generalmente permanece oculta bajo las ropas, lo que no debe ser enseado? Es esto lo que se considera externo? Desde los orgenes del Islam surgieron muchas dudas en relacin a "lo que est fuera". Hay casi un consenso absoluto con respecto a este punto, ya sea sunni o shia. Se considera externo: los adornos que se llevan en las manos y en la cara (como un leve maquillaje en los ojos con kuhl, un anillo, o alguna pulsera- con la condicin de que no se muestre la mano-), lo cual demuestra que no es obligatorio para las mujeres cubrir su cara o sus manos. Hay muchas tradiciones con respecto a esto. Se le pregunt al Imam Sadiq (la paz sea con l) qu poda ensearse como adorno, l dijo: "Aquellas cosas que no es obligatorio cubrir, se refiere, a maquillarse con kuhl (maquillaje tradicional para delinearse los ojos pero suavemente de modo que no sea llamativo) y el anillo. 19 No obstante el adorno del esposo es todo el cuerpo (y cualquier adorno que llevase su esposa).20
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El mandato de "no mostrar el adorno"


"y no muestren ms adorno" [Corn, 24: 31] La tercera obligacin es no revelar el encanto o adorno y se refiere a todo aquello, que est separado del
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La interpretacin de Nahyul Balaghah Sermn 190.

Kafi Tomo 5 Pg. 521. La interpretacin del Corn de Safi tras la aleya 31 de Sura Nur

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Qu partes del cuerpo pueden ensearse ante un mahram? De las tradiciones y de los edictos religiosos se deduce, que una mujer debe cubrirse hasta las rodillas, si se encuentra ante su padre o hermano y, de forma total, si est en presencia de personas no mahram. Pero ante su marido, puede mostrar todo su cuerpo.

El modo de usar el Hiyab


Como se cita en la aleya de sura Nur que cubran su escote con el velo [Corn, 24: 31] Tenemos otras tradiciones relativas a si la mujer debe cubrir su pecho. Antes de la revelacin de este versculo, se cubran con una bufanda y colocaban el final de sta detrs de la cabeza, de forma que el cuello y el pecho, quedaban a la vista, ya que las ropas tenan escote. Con la revelacin de este versculo se orden que cubriesen sus orejas, cuello y pecho con el pauelo de la cabeza. Hay una tradicin de Ibn Abbas que habla de la obligatoriedad para las mujeres de cubrir su pecho y cuello. La siguiente narracin muestra la ocasin en la que se revel la mencionada aleya: Un hombre se dirigi al bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia), con su cara sangrando quejndose. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) le pidi que le explicase lo que le haba sucedido. l relat que iba andando por la calle de Medina y que haba visto una mujer muy bella con el pecho descubierto que vena andando hacia l. Mientras caminaba, se qued mirndola

fijo y no se dio cuenta de lo que tena adelante. Haba algo que sala de la pared y l se hizo dao en la cara.21 La primera excepcin a la que nos hemos referido est en relacin a lo que no es obligatorio cubrir. Lo segundo es aquello ante quienes no es necesario estar cubierto; padres, maridos, hijos, personas permitidas (mahram). Como se explica en Sura 24 Nur (La Luz). Qu le est permitido a los hombres mirar? Aunque segn las aleyas cornicas y las tradiciones la mujer no tiene necesidad de cubrir su cara y sus manos, esto no significa que est permitido a los hombres mirar a cualquier mujer con cualquier tipo de intencin. Es aconsejable bajar la mirada? Una mirada de coqueteo est prohibida, al igual que mirar a extraos o personas, que no sean mahram. Un padre que coquetee con su hija, comete un pecado muy grave; un suegro con la mujer de su hijo; o un hombre que mira a otro hombre con lujuria. El deseo sexual est limitado a los contrayentes del matrimonio. Mirar sin observar, significa no prestar atencin excesiva, es decir sin matiz de deseo sexual porque puede llevar a una situacin peligrosa y cometer otros pecados mayores Mirar sin lujuria est permitido y siempre con temor a que nos lleve a situaciones prohibidas. La tradicin de Mustamsak, donde el Ayatollah Hakim habla de su excelencia Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) cuenta que Salmn entr en casa de la bendita
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Kafi Tomo 5 pg. 521 y Wasail Tomo 3 pg. 24

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Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella), cuando ella tena las manos ensangrentadas. Por tanto, no las tena cubiertas y tampoco estaba prohibido mirarlas, porque si lo hubiese estado, l no lo habra hecho, y ella no las habra dejado descubiertas. La tradicin de Yabir que aparece en Kafi, Wasail y los libros y tradiciones, que narra Yabir, cuenta, que el bendito Profeta de Dios (la paz sea con l y su descendencia) fue a casa de Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella). El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) haba establecido pedir permiso para entrar en casa ajena, incluso en casa de la propia madre. nicamente no se necesitaba pedir permiso, si era la casa de la esposa. Cuando lleg a la casa, no entr, llam y dijo: "Assalamu alaikum ya Ahlal Bait". Su excelencia Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) contest desde el interior: "s". l volvi a preguntar: "y la persona, que viene conmigo?". Ella contest: "no, hasta que cubra mi cabeza". Finalmente dijo: "Entrad". Y el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) volvi a preguntar: "y la persona que viene conmigo?". Ella dijo: "s". Yabir dijo que al entrar, se dio cuenta de que la cara de la bendita Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) estaba plida por falta de comida, y se entristeci. Pens: "Cmo se cran las hijas de los reyes, y cmo se encuentra la hija del Profeta de Dios (la paz sea con l y su descendencia)!" Esto demuestra que la bendita Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella), no cubri su cara, ni sus manos. Hay muchas tradiciones en el Islam sobre la prohibicin de mirar los antebrazos y el pelo de la mujer, pero no hay ninguna sobre las manos y la cara.

Escuchando la voz de una mujer no mahram Escuchar la voz de una mujer no mahram est prohibido o no? Se desprende, claramente, de los edictos que no est prohibido cuando no hay deseo ni peligro de desvo. Sin embargo, uno debera evitar aquello que no le concierne. Pero a la mujer le est prohibido hacer que su voz sea agradable y atractiva para causar atraccin, ya que un hombre que tenga una enfermedad en el corazn, oye su voz y se siente atrado por ella. Est permitido or la voz de una mujer no mahram? Siempre y cuando sea un tono de voz normal, que no estimule el deseo o el temor de un posible desvo. El versculo del sagrado Corn es claro, no dice que no deban hablar, sino que no deben cambiar el tono de su voz. Estrechar la mano Existe una tradicin de los Imames (la paz sea con ellos) donde se les pregunta si estaba permitido dar la mano a una mujer, no mahram. Ellos contestaron: "No, a menos que tuviese las manos cubiertas, o que la mujer fuese mahram. Uno no debe dar la mano a una mujer que no sea mahram si no tiene las manos cubiertas; adems, no debera hacerse presin".22 Recomendaciones ticas Hay un conjunto de tradiciones sobre este asunto, que de forma complementaria, ayuda a la exposicin del tema. En la leccin anterior, presentamos las tradiciones

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Urwatul Wusqa capitulo del matrimonio.

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que afirmaban que est prohibido para un hombre mirar la cara de una mujer no mahram. En la famosa carta del Imam Ali (la paz sea con l) al Imam Hasan (la paz sea con l) le da el siguiente consejo: "En lo posible, intenta que tu mujer y las creyentes no se mezclen con otros. Nada protege a la mujer mejor que la casa.23 En la tradicin aparece la palabra que significa "estar oculto detrs de una cortina" Pero lo que el Imam Ali (la paz sea con l) dice es: "Evitar que las mujeres se mezclen con hombres no mahram, es ms sano para las mujeres", es cierto. Cuanto ms separadas de los hombres no mahram, mejor. Aunque hoy da, el sistema moderno lo ha instaurado de forma mucho ms peligrosa. Hay otra tradicin que es bastante fidedigna y los jurisconsultos religiosos se basan en ella. El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) dijo: "La primera mirada no es intencionada, pero la segunda es tu perdicin".24 Es esto una regla a tomar o es una posicin determinada? Algunos afirman que es una regla. Dicen que el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) estableci que se puede mirar una vez a una mujer, pero la segunda mirada est prohibida. Otros dicen que, la primera vez cuando los ojos se posan sin intencin sobre la cara de una mujer es licito, pero la segunda vez, que se hace intencionadamente, est prohibido. La segunda vez conlleva un evidente elemento de deseo, y por eso dice el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) que queda prohibido.
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La siguiente tradicin aporta una buena leccin, pero no es tomada como base por la jurisprudencia sino que manifiesta una tica muy recomendada y beneficiosa. Dice, que el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) pregunt: "Qu es lo mejor y superior a cualquier otra cosa para las mujeres? Nadie contest. El Imam Hasan (la paz sea con l), que era todava un nio, fue a casa de Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) y le hizo la pregunta, ella contest: "Que no vea a un hombre y ningn hombre la vea".25 Esto demuestra, que para una mujer tambin es peligroso mirar a un hombre. Lo ms seguro es que no tenga contacto con un hombre no mahram. Cuando hablamos de lo que est permitido para una mujer, aquello que le suponga enfrentarse a una menor dificultad, obviamente, ser lo ms seguro. Hay tambin otra tradicin que dice: "Una mirada con deseo es una flecha de entre las flechas de Satans"26. Esto se refiere a la mirada de lujuria.

La excepcin de la mirada, el pretendiente


Entre las tradiciones, tenemos muchas en relacin al tiempo en que uno es pretendiente con fines matrimoniales y, por consiguiente, le est permitido mirar. Lo que no implica que pueda comportarse as, si no es pretendiente. A un pretendiente no slo le est permitido mirar, sino que se pone cierto nfasis en que es bueno. Por ejemplo, decan que un hombre quera casarse con la hija de uno de los compaeros del Profeta (la paz sea
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Nahyul Balaghah carta Nmero 31. Wasail tomo 3 Pg. 24.

Wasail Tomo 3 Pg. 9 Idem pg. 24

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con l y su descendencia), que resida en Medina. El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) le dijo: "Ve, mira y

entonces csate. Los ojos de algunos, padecen algn defecto".27 El Profeta (la paz sea con l y su descendencia), le dijo que mirase primero porque los compaeros eran de una o dos tribus y algunos tenan un defecto en los ojos. Le dijo que mirase antes de casarse para que no se decepcionase ms tarde. Mughayrah ibn Shubah dijo: "He estado buscando una mujer porque quiero casarme". El Profeta (la paz sea con l y su descendencia) le contest: "Ve, mira y luego csate, eso dar continuidad a tu matrimonio".28 El Imam Yafar as-Sadiq (la paz sea con l) dijo: "Si quieres casarte, es mejor que la mires, si tu mirada es la de un pretendiente".29 Existen otros hadices tambin que afirman que si la persona tiene intencin de casarse le est permitido ver la cara y el pelo de una mujer, incluso el contorno, que define la forma del cuerpo. Est claro que lo que est permitido para un hombre como pretendiente, no lo est en otras ocasiones. Y tambin se ha llegado a decir que si el pretendiente es serio y mira, incluso con deseo, no importa. La segunda excepcin: las personas Ahora discutiremos la siguiente excepcin, que nos dice frente a qu personas la mujer puede estar sin hiyab.

Sahih Muslim Tomo 4 pg. 142. Yamee Termesi Pg. 175 29 Wasail Tomo 3 pg. 11
27 28

La Frase: "que no revelen su adorno" aparece dos veces y, en ambos casos acompaada por una excepcin. El primer caso es en relacin al hiyab y a lo que no es necesario cubrir. El segundo caso, referente a la gente ante quienes no es necesario ir cubierto y est permitido mostrar el pelo y el cuello, entre otras cosas. Dice: " no muestren ms adorno que los que estn a la vista" . Anteriormente ya lo expliqu: "que cubran su escote con l". Tambin queda aclarado: "y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fros, a los nios que no saben an de las partes femeninas. [Corn, 24:31] en estos casos no hay ningn problema. A. Explicacin de sus mujeres Existen tres probabilidades: Se refiere esto a todas las mujeres? O slo a las mujeres musulmanas? O a las mujeres que viven en su casa como servidumbre? La tercera probabilidad est rechazada ya que es evidente que desde los orgenes del Islam, una mujer es mahram para otra mujer. En conclusin la tercer probabilidad esta rechazada, la segunda probabilidad es dbil, pero la primera es la ms fuerte de todas las probabilidades. En cuanto a esto existen algunas tradiciones que afirman: que no est permitido para una mujer describir el cuerpo de otra mujer a su marido, este deber es obligatorio para las mujeres musulmanas. Tambin es obligatorio para una mujer musulmana no desnudarse ante una mujer no musulmana, porque esta ltima puede describir a su marido el cuerpo de la otra. Analizando diferentes tradiciones y edictos de los

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sabios se puede concluir que es desaconsejable para una mujer musulmana mostrar sus encantos a una no musulmana, por las causas mencionadas anteriormente, pero no hay un edicto que indique que esto es ilcito. B. Impberes a los nios que no saben an de las partes femeninas. Se est refiriendo a los nios de edades comprendidas en torno a los 7, 8 o 10 aos? O por el contrario se refiere a los que todava no tienen capacidad, esto es, a los que no han alcanzado la pubertad? El segundo supuesto, ha sido considerado por los jurisconsultos religiosos y los edictos religiosos tambin coinciden con ello. Hasta el tiempo de la pubertad ellos son mahram y, luego, ya no lo son. La parte final del versculo (24:31) dice: "que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos . Las mujeres rabes caminaban de forma que sus tobillos decorados con plata y oro sonaban y las partes ocultas eran descubiertas. Se les ha dicho que no hagan todo aquello que atraiga la atencin de los dems. Por eso, en las relaciones de las mujeres con hombres no mahram, no deberan hacerse cosas que atrajesen a los hombres, ya sea en relacin a la forma de hablar o de caminar, en su perfume o maquillaje. "Volveos todos a Dios, creyentes! Quizs, as, prosperis.

Otra aleya, (Estizan), pedir permiso para entrar a las habitaciones


Creyentes! Los esclavos y los impberes, en tres ocasiones, deben pediros permiso: antes de levantaros,

cuando os quitis la ropa al medioda y despus de acostaros. Son para vosotros tres momentos ntimos. Fuera de ellos, no hacis mal, ni ellos tampoco, si vais de unos a otros, de ac para all. As os aclara Dios las aleyas. Dios es omnisciente, sabio. Cuando vuestros nios alcancen la pubertad, debern pedir permiso, como hicieron quienes les precedieron. As os aclara Dios Sus aleyas. Dios es Omnisciente, Sabio. Las mujeres que han alcanzado la edad crtica y no cuentan ya con casarse, no hacen mal si se quitan la ropa (su chador, su pauelo), siempre que no exhiban sus adornos. Pero es mejor para ellas si se abstienen. Dios todo lo oye, todo lo sabe. [Corn 24: 58-60] Estos tres versculos mencionan algunas excepciones. Una de ellas, se encuentra en el primer versculo, al que ya nos hemos referido anteriormente: "Cuando entres en casa, pronuncia la palabra: Salam". Nadie tiene derecho a entrar en casa de otro sin antes anunciar su entrada y recibir permiso; incluso, ni un nio tiene derecho a entrar en la casa de su madre o de su hermana sin permiso. Slo el marido no necesita anunciar su entrada. La casa es el lugar que la mujer considera como rea de descanso y ella se viste, generalmente, de tal forma, que no quiere que la vea nadie ms que su marido. En el pasado, las puertas de las casas estaban abiertas, no se consideraban lugares de retiro. Los lugares destinados exclusivamente al retiro eran las habitaciones. Puede afirmarse que las reglas que antes slo afectaban a las habitaciones, posteriormente, se hicieron extensivas a toda la casa. Ahora, es costumbre tener la puerta de la casa cerrada y una mujer puede, incluso, considerar el

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patio como lugar de retiro (o al menos parte de su lugar de retiro). Nosotros ya hemos mencionado estas reglas anteriormente. No hay excepcin alguna, ya sea que un hijo vaya a casa de su madre, o una hija a la casa de su padre, deben tener permiso para entrar en la parte considerada de retiro. En el versculo siguiente aparecen, claramente, especificadas las excepciones en las que una mujer no est obligada a cubrirse, la cantidad de hiyab que se requiere para la gente que no es mahram. Para entrar en el lugar de retiro de la mujer, es obligatorio pedir permiso a excepcin de lo mencionado en la aleya. Si nos fijamos con un poco de detenimiento las veces en que una mujer se quita la ropa, habitualmente, es en el momento de descanso (en cualquier otra ocasin se puede entrar sin pedir permiso). Anteriormente, sealamos otras excepciones aparte del marido, quizs pueda incluirse un padre que es mahram, el suegro de una mujer y tal vez el hijo del marido. Aparece una frase que demuestra por qu se trata de excepciones. Un nio que todava no ha alcanzado la pubertad se encuentra dentro de la casa, se mueve de un lado para otro. Si tuviese que estar pidiendo permiso constantemente, le sera difcil y molesto. Por lo tanto, es mejor que el permiso, en esta ocasin, deba omitirse. Igualmente, cuando los nios alcanzan la pubertad, deben pedir permiso para entrar siempre. Dios deja claros sus designios.

La continuacin de la aleya que se refiere a una excepcin en relacin al hiyab la constituyen las mujeres de edad avanzada. Las Mujeres de edad avanzada En el apartado anterior se dijo que la mujer tena que cubrirse y no revelar su adorno, excepto las manos y la cara. En la frase siguiente se les dice que cubran sus cuellos con un pauelo, a excepcin de las mujeres de edad avanzada. Si comparamos este versculo con el anterior queda claro que la mujer tiene dos tipos de vestido, el exterior y el interior. En el versculo que dice: "Cuando se quita sus vestidos exteriores", se refiere de nuevo a esto. Por lo tanto, una mujer puede quitarse la prenda que usa sobre su vestimenta como lo es el chador, por ejemplo. Y, algo ms que esto? No, slo pueden quitarse sus trajes exteriores, pero sin atraer la atencin de nadie. Aunque todas estas excepciones existen, lo mejor para una mujer es que no se exhiba ante un hombre y es preferible que un hombre no mire a una mujer. Estas excepciones son para cuando existen necesidades, porque el Islam es una religin que no quiere hacer sentir culpables a sus seguidores. Cuando no hay necesidad o dificultad, es mejor llevar el hiyab. Cuando una mujer ha alcanzado cierta edad, constituye una excepcin, aunque todava es mejor si no se quita las vestiduras exteriores como las dems mujeres. "Dios lo sabe todo".

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Referencia particular a las mujeres del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia)
Expondremos a continuacin dos versculos ms de la Sura Ahzab (la Coalicin) y, entonces, daremos por finalizada nuestra discusin sobre el hiyab. Uno de los versculos se refiere a las particularidades de las mujeres del Profeta Muhammad (la paz sea con l y su descendencia). Oh, esposas de Profeta! Vosotras no sois temerosas de Dios, no elevis vuestro tono de voz al hablar, de manera que se despierte el deseo de quien tiene una enfermedad en el corazn, y hablad de manera buena y educada. Y permaneced en vuestras casas y no os mostris ante los hombres como se mostraban en los tiempos de ignorancia anteriores y haced la oracin y dad el impuesto purificador de la riqueza y obedeced a Dios y Su Mensajero... [Corn, 33: 32-33] El objetivo de esta aleya no es encarcelar a las mujeres del Profeta (la paz sea con l y su descendencia)en sus casas, ya que la historia del Islam es un claro indicio de que llevaba consigo en sus viajes a sus esposas, y no les impeda salir de sus casas, la aleya quiere decir que las mujeres no salgan de las casas con el fin de exhibirse, especialmente las mujeres del Profeta (la paz sea con l y su descendencia) que tienen una responsabilidad mayor. En la aleya del mismo sura dice: "Creyentes! No entris en las habitaciones del Profeta a menos que se os autorice a ello para una comida. No entris hasta que sea hora. Cuando se os llame, entrad y, cuando hayis comido, retiraos sin poneros a hablar como si fuerais de la familia. Esto

molestara al Profeta y, por vosotros, le dara vergenza. Dios, en cambio, no Se avergenza de la verdad. Cuando les pidis un objeto (a las mujeres) hacedlo desde detrs de una cortina (hiyab). Es ms puro para vosotros y para ellas. No debis molestar al Enviado de Dios, ni casaros jams con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Dios, sera grave. [Corn, 33:53] Antes de que el Islam existiese, en las casas de la gente y de acuerdo con la costumbre, no haba hiyab. Los hombres y las mujeres se mezclaban. La gente entonces no estaba acostumbrada a anunciar su entrada. Entraban en la casa del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) sin anunciarse, e iban por todas las habitaciones, cuando se les invitaba a cenar. Pasaban muchas horas antes de irse, se tumbaban y charlaban durante largas horas. Esto molestaba al Profeta (la paz sea con l y su descendencia) y le era muy embarazoso pedir a la gente que se marchase. Cada vez que los sabios se han referido al versculo sobre el hiyab, queran decir que este versculo y la misma palabra hiyab, significan pantalla y cortina. La palabra hiyab aqu no tiene nada que ver con la palabra hiyab, a la que nos referimos cuando decimos que las mujeres deben cubrir una determinada parte del cuerpo. Por lo tanto, esto no tiene nada que ver con nuestra discusin y se refiere a que la gente no debera entrar en la casa del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) sin anunciar su entrada y si ellos quisiesen algo, deberan pedirlo desde detrs de una cortina.

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El versculo sobre el Yilbab


Pero hay otro versculo en la misma Sura que est relacionado con nuestra discusin: Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con un manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Dios es Indulgente, Misericordioso. Si los hipcritas, los enfermos de corazn y los agitadores de la cuidad no cesan, hemos de incitarte contra ellos y pronto dejarn tu vecindad". [Corn, 33: 59-60]. Todos los comentaristas estn de acuerdo en que ciertos acontecimientos tuvieron lugar, y es de esto de lo que trata el relato, ocurri en Medina. Haba un grupo de hipcritas y corruptos que molestaban a la gente y particularmente a las mujeres esclavas y a otras. Entonces cuando les preguntaron por qu estaban haciendo esto, ellos contestaron: "Pensamos que eran mujeres esclavas". Las esclavas no se vestan de la misma forma que las mujeres y por ende no llevaban el mismo hiyab. Muy frecuentemente, las mujeres musulmanas iban por la calle de noche y este grupo de hipcritas les molestaban. Cuando les hacan dao, se justificaban utilizando la excusa de que crean que se trataba de mujeres esclavas. Este versculo fue revelado para que ellas se cubriesen y, de esta forma, les fuese posible ser reconocidas por los corruptos e hipcritas o, por lo menos, les sera imposible utilizar esta excusa. Qu significa la palabra Yilbab No est muy claro exactamente cmo era el hiyab. En el Munyid, se dice que es un vestido suelto, pero si

fuese un vestido, esta persona hablara entonces de cubrirse el pelo tambin. Ragib Isfahani en el Mufridat, un libro bastante fidedigno ha definido la palabra del Sagrado Corn muy bien, afirma que significa vestido y pauelo. Dice el diccionario Qamuz: yilbab es una ropa larga y amplia similar a una sabana (parecido a un chador) a travs de la cual la mujer cubre sus vestimentas interiores. Tambin significa un pauelo grande. Lisanul Arab, dice, que el yilbab es un pauelo ms grande que los comunes y ms pequeo que el chador, que cubre toda la cabeza y el pecho. Una definicin similar a esta se halla en el libro Kashshaf. A partir de lo anteriormente expuesto, podemos deducir que el yilbab incluye cualquier ropa amplia y a menudo se utilizaba para referirse a los pauelos largos que eran ms pequeos que un chador. Tambin se deduce que era habitual el uso de dos tipos de pauelo, un tipo era el jimar (pauelo pequeo) que, generalmente, se usaba dentro de la casa; y el otro un pauelo grande que era especial para el exterior. Esta definicin es corroborada por los hadices. Al Imam Sadiq (la paz sea con l) le preguntaran que era lo que estas mujeres (de edad avanzada) podan quitarse. l contest: "yilbab y jimar", esto es sus vestidos externos y pauelo".

La Participacin de la Mujer en reuniones y encuentros


De lo tratado en estas lecciones, se deduce en primer lugar: el Islam considera muy seriamente la importancia del valor de la pureza y la necesidad de legislar las

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relaciones sexuales entre el hombre y la mujer, desde diferentes puntos de vista tales como el contacto fsico, la comunicacin o la convivencia. As, los preceptos islmicos no permiten ni permitirn un detrimento, de cualquier tipo, en sus aplicaciones. Pero el mundo actual, rechaza este extraordinario valor humano y, conscientemente, elige ignorar este punto de vista. El mundo de hoy da, en nombre de la libertad de la mujer y, ms concretamente, en nombre de las relaciones sexuales, ha corrompido la moral de los jvenes. En vez de que esta libertad haya ayudado a reafirmar las potencialidades del ser humano, ha resultado ser un desperdicio del talento y energa humana, como no ocurra en el pasado. Las mujeres han abandonado sus casas, pero para hacer qu? ir al cine, a las calles, a la playa y al entretenimiento. En nombre de la libertad, las mujeres han perjudicado sus hogares, sin hacer fructificar otros lugares como la universidad u otros sitios. Como resultado de esta situacin e ignorando cualquier tipo de restriccin, la educacin de la gente joven, en general, ha disminuido. Los jvenes huyen de las escuelas y de la educacin. Los crmenes de tipo sexual se han incrementado a una velocidad vertiginosa. El mercado cinematogrfico y la industria de cosmticos estn en alza total. Los preceptos religiosos integran plenamente a la mujer, as es el mtodo general de este puro credo divino que es moderado y equilibrado y que, por otra parte, est lejos de extremismos; es por ello que se denomina a esta comunidad: comunidad moderada (Ummatan wasata).

Los preceptos islmicos no impiden la participacin activa en la sociedad, mientras que no se llegue a la corrupcin. Incluso, en algunos casos, es obligatorio que ella participe, por ejemplo, en los rituales de Hayy, (el rito de la peregrinacin) que es igual de obligatorio para hombres y mujeres, y ningn marido tiene derecho a impedirlo. Como sabemos, no es obligatorio para las mujeres participar en el Yihad,30 a menos que un sector o grupo de musulmanes haya sido atacado, y el Yihad pase a ser de naturaleza defensiva. Entonces, tal y como dicen los edictos de los jurisconsultos religiosos, el yihad se convierte en algo obligatorio, incluso para la mujer. De otra forma no sera obligatorio. Incluso, as, el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) dio permiso a algunas mujeres para participar en las guerras, ayudando a los soldados y heridos. Hay muchos relatos en relacin a esto en la historia del Islam.

Yihad significa en rabe la lucha o esfuerzo en el camino de Dios. sta puede ser de dos tipos: interna o externa. La lucha interna es contra uno mismo, contra su ego y sus deseos, mientras que la lucha externa se divide, a su vez, en dos tipos: Yihad Ibteda que significa iniciar la lucha para conquistar un pas con el fin de rescatar a un grupo de gente de la opresin de sus gobernadores e invitarlos al monotesmo. Este tipo de Yihad tiene algunas condiciones, por ejemplo: debe realizarse en la poca en que un Imam infalible est presente y ser ordenado por l. El otro tipo de Yihad es Defai, es decir que es defensivo y se realiza para resguardar la independencia de un pas y rechazar ataques de los enemigos. Este tipo de yihad no tiene como condicin la presencia ni la orden de un Imam infalible. Cualquier nacin islmica que sea atacada tiene el derecho de defenderse.
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No es obligatorio para la mujer participar en las oraciones sagradas rituales del da viernes. Si asisten, se hace obligatorio para ellas asistir hasta el final, sin abandonarla. Si no es obligatorio para las mujeres asistir a las oraciones de los das festivos, tampoco se les prohbe participar, aunque, es desaconsejable para las mujeres muy bellas y atractivas que participen y se exhiban mucho en reuniones mixtas, aunque estos encuentros sean de ndole religioso. El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) se llevaba a sus mujeres cuando iba de viaje y algunos compaeros tambin hacan lo mismo. l aceptaba la lealtad de las mujeres, pero no les estrechaba su mano. Ordenaba que le trajesen un cuenco con agua, pona su mano en el agua y ordenaba a la mujer que ofreciese su lealtad, que hiciese lo mismo. Aisha dijo que en toda su vida, el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) nunca haba tocado la mano de una mujer que no fuese mahram. l no prohibi a la mujer participar en los sepelios, pero no crey que fuese necesario, por ello prefiri que no participasen, aunque bajo ciertas circunstancias, ellas lo hicieron y participaron en algunos casos especficos. Se narra en nuestras tradiciones cuando Zaynab, la hija mayor del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) muri, Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) y otras mujeres musulmanas, fueron y recitaron la oracin ritual para ella. Asma, la hija de Yazid Ansari, fue elegida por las mujeres de Medina como su representante, para dirigirse

al Profeta (la paz sea con l y su descendencia) y hacerle saber sus quejas y volver con su contestacin. Cuando Asma entr, el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) estaba sentado con un grupo de compaeros. Ella dijo: "Soy la representante de todas las mujeres de Medina, nosotras decimos que Dios, Todopoderoso, te envi como Profeta (la paz sea con l y su descendencia) para los hombres y las mujeres. Nosotras las mujeres tambin, creemos en ti y en Dios Todopoderoso. Nosotras satisfacemos el deseo sexual de los hombres, alimentamos en nuestros vientres a nuestros hijos, pero creemos que todas las acciones valiosas que merecen recompensa de Dios, slo son para los hombres. A los hombres les est permitido reunirse en las oraciones colectivas de los viernes, visitar a los enfermos, participar en funerales, realizar reiteradamente los rituales de Hayy (peregrinacin), y lo que es ms importante, participar en el Yihad, en el camino de Dios. Cuando el hombre va al Hayy o al Yihad, nos quedamos guardando la propiedad. Hacemos sus vestidos, educamos a los nios. Cmo es que somos compaeras para las tareas difciles, pero cuando llega la hora de las actividades sagradas, por las que Dios da una recompensa espiritual, no somos consideradas compaeras, y no se nos est permitido participar?". El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) mir a sus compaeros y pregunt: "Alguna vez habis odo a una mujer hablar tan bien de forma tan lgica, sobre los asuntos religiosos?". Uno de los compaeros contest: "Yo no creo que stas sean sus palabras, realmente". El Profeta (la paz sea con l y su descendencia), sin hacer caso a lo que el compaero haba dicho, se volvi hacia

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Asma y dijo: "Mujer, trata de comprender lo que ests pidiendo, vuelve y di a las que te han enviado aqu, esta respuesta: De verdad crees que el hombre recibe una recompensa espiritual, y que a la mujer no le est permitido participar? Esto no es as, si una mujer se ocupa adecuadamente de su casa y no permite que el ambiente se corrompa, ella recibir una recompensa espiritual tan grande como la que reciba el hombre por hacer todo lo que mencionaste". Asma era una mujer creyente. Sus preguntas eran sinceras y desde una fe profunda, no desde la lujuria o desde la ambicin que hoy da se observa habitualmente. Ella y las mujeres a las que representaba estaban preocupadas, porque crean que sus acciones no tenan el mismo valor que las de tipo religioso que realizaban los hombres. Ella y las dems pedan igualdad, pero, en qu? En implantar las rdenes divinas y, en llevar a cabo las cuestiones religiosas. Lo que no estaba en sus mentes en ese momento, era una confrontacin para alcanzar deseos egostas en nombre de los derechos. Por lo tanto, cuando oy la respuesta del bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia), su cara se ilumin de gozo y se dirigi con gran alborozo hacia sus amigas". Con respecto a la participacin de la mujer en estas actividades, hay muchas tradiciones que se contradicen. Algunos, las prohben completamente, pero el autor de "Wasail", un informador bastante fiable dijo: "Se deduce del total de las tradiciones islmicas, que se permite a la mujer dejar su casa para participar en ceremonias funerales y para realizar sus deberes con el prjimo. As como Ftima Az-Zahra (la paz sea con ella) y las mujeres de los Imames infalibles (la paz sea con ellos) participaban

en este tipo de ceremonias. Analizando el conjunto de los hadices, llegamos a la conclusin de que si existe algn dicho que hable de la no participacin de la mujer en actividades religiosas, es interpretado como algo desaconsejable, pero no prohibido. El bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) permiti a las mujeres dejar sus casas para desarrollar otras actividades. Se menciona que el Profeta (la paz sea con l y su descendencia) orden que la entrada a la mezquita, fuese por dos puertas, una para las mujeres y otra para los hombres, de forma que as los hombres y las mujeres no se viesen forzados a ir y venir por la misma puerta. Tambin se menciona, que el bendito Profeta (la paz sea con l y su descendencia) orden que despus de la oracin de la noche, se le permitiese a las mujeres abandonar la mezquita primero, para que as no se mezclasen con los hombres. Para que no hubiese contactos, dijo que las mujeres deberan caminar al lado de la calle y los hombres por el medio". 31 Es por esto que los jurisprudentes religiosos elaboraron un edicto, que desaprobaba que los hombres y mujeres caminen juntos. El Ayatollah Seyed Muhammad Kazim Tabatabaie Yazdi escribi: Es desaconsejable la participacin mixta excepto para las ancianas.32 En verdad, si una persona no est enferma del corazn (concupiscente), no considera al Islam como una limitacin, sino que corrobora que es un camino de equilibrio y moderacin, lejos de cualquier extremismo y fanatismo. Los preceptos islmicos han provisto de
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Kafi Tomo 5 Pg. 518. Urwatul Wuzqa Cap. 1 Cuestin 49.

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precauciones de largo alcance para proteger la pureza y santidad de las relaciones sexuales y, de ninguna manera, impiden que los talentos de las mujeres se desarrollen. De hecho, estos preceptos sirven para ambas cosas, para que el espritu se enriquezca y para que las relaciones familiares sean ms ntimas y serias, al igual que el preparar a los hombres y mujeres para un entorno social sano, lejos de extremismos.

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