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La Cuestión del Satanismo

Este documento discute el tema del satanismo, tanto consciente como inconsciente. Explica que el satanismo consciente, o la adoración verdadera del diablo, ha sido poco común, aunque existen algunos casos aislados. El satanismo inconsciente puede adoptar varias formas, como el luciferianismo o ciertas teorías que distorsionan la idea de la divinidad. Finalmente, señala que el debate sobre la existencia del diablo a menudo se ve obstaculizado por la negación sin discernimiento o las interpretaciones erróneas

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La Cuestión del Satanismo

Este documento discute el tema del satanismo, tanto consciente como inconsciente. Explica que el satanismo consciente, o la adoración verdadera del diablo, ha sido poco común, aunque existen algunos casos aislados. El satanismo inconsciente puede adoptar varias formas, como el luciferianismo o ciertas teorías que distorsionan la idea de la divinidad. Finalmente, señala que el debate sobre la existencia del diablo a menudo se ve obstaculizado por la negación sin discernimiento o las interpretaciones erróneas

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Ren Gunon

LA CUESTIN DEL SATANISMO


Cap. X de L'ERREUR SPIRITE Ha llegado a ser algo usual el que no se pueda hablar del diablo sin provocar, en todos aquellos que se jactan de ser ms o menos "modernos", es decir, en la inmensa mayora de nuestros contemporneos, sonrisas desdeosas o "encogimientos de hombros" todava ms altivos; y hay personas que, teniendo ciertas convicciones religiosas, no son de las ltimas en adoptar una actitud semejante, quiz por simple temor a pasar por "retr gados", quiz tambi!n de una manera ms sincera" #stas, en e$ecto, estn obligadas a admitir en principio la e%istencia del demonio, pero e%perimentaran un cierto embarazo el tener que constatar su acci n e$ectiva; ello perturba demasiado el estrecho crculo de ideas preconcebidas en el cual estn acostumbradas a moverse" &s un ejemplo de ese "positivismo prctico" del cual ya hemos hablado' las concepciones religiosas son una cosa, la "vida ordinaria" otra muy distinta, y, entre ambas, se tiene mucho cuidado en establecer una barrera tan estanca como sea posible; tanto da decir que se comportan de hecho como un verdadero no creyente, al menos en la l gica; pero, (qu! otro medio hay para actuar de otro modo, en una sociedad tan "clara" y tan "tolerante" como la nuestra, sin hacerse tratar como mnimo de "alucinado") *in duda, una cierta prudencia es siempre necesaria, pero prudencia no quiere decir negaci n "a priori" y sin discernimiento; sin embargo, se puede decir, en descarga de ciertos medios cat licos, que el recuerdo de algunas mi%ti$icaciones demasiado $amosas, como las de +!o ,a%il, no es e%trao a esta negaci n' se va de un e%ceso a otro contrario; si bien es una treta del diablo el hacerse negar, es necesario convenir en que a veces no lo logra" *i abordamos esta cuesti n del satanismo no sin alguna repugnancia no es por razones del g!nero de aquellas que acabamos de indicar, pues un ridculo de esta clase, si es tal, nos a$ecta muy poco, y tenemos una posici n muy clara con respecto al mundo moderno bajo todas sus $ormas como para no tener que usar de ciertas precauciones; pero apenas puede tratarse este tema sin tener que remover ciertas cosas que estaran mejor en la oscuridad" -o obstante, es preciso resignarse a hacerlo en cierta medida, pues un silencio total a este respecto correra el riesgo de ser muy mal comprendido" -o pensamos que los satanistas conscientes, es decir, los verdaderos adoradores del diablo, hayan sido jams demasiado numerosos; se cita mucho a la secta de los .!zidis, pero se trata de un caso e%cepcional, y todava no est demasiado claro que haya sido correctamente interpretada; en cualquier otro lugar no se encuentran apenas ms que casos aislados, hechiceros de la ms baja esto$a, pues no debera creerse que todos los hechiceros o "magos negros" ms o menos caracterizados responden igualmente a esta de$inici n, y muy bien pueden haber, entre ellos, quienes no creen en absoluto en la e%istencia del diablo" /or otra parte, est tambi!n la cuesti n de los luci$erinos' han e%istido, ciertamente, y esto aparte de las $bulas $antsticas de +!o ,a%il y de su colaborador el 0r" Hac1s, y quiz e%istan an, en 2m!rica o en otros lugares; si han constituido organizaciones, esto podra parecer ir en contra de lo que acabamos de decir; pero esto no signi$ica nada, pues, si esta gente invoca a +uci$er y le rinde culto, es porque no lo consideran como el diablo, pues verdaderamente es a sus ojos el "portador de la luz" 345, e incluso hemos odo decir que hasta llegan a llamarle "la 6ran 7nteligencia 8readora"" #stos son satanistas de hecho, sin duda, pero, por e%trao que pueda parecer a quienes no van al $ondo de las cosas, no son ms que satanistas inconscientes, ya que se equivocan sobre la naturaleza de la entidad a la cual dirigen su culto; y en cuanto al satanismo inconsciente, que tiene diversos grados, no es algo demasiado raro" 2 prop sito de los luci$erinos, debemos sealar un singular error' hemos odo a$irmar que los primeros espiritistas americanos reconocan estar en relaci n con el diablo, a quien daban el nombre de +uci$er; en realidad, los luci$erinos no pueden en absoluto ser espiritistas, ya que el espiritismo consiste esencialmente en creerse en comunicaci n con humanos "desencarnados", y generalmente niega la intervenci n de otros seres distintos en la producci n de los $en menos" *i incluso ha ocurrido que los

luci$erinos empleen procedimientos anlogos a los del espiritismo, no por ello son espiritistas; esto es posible, aunque en general sea ms verosmil el uso de procedimientos propiamente mgicos" *i los espiritistas, por su parte, reciben un "mensaje" de +uci$er o de *atn, no dudan por un solo instante en considerarlo proveniente de un "espritu burl n", ya que hacen gala de no creer en el demonio, e incluso unen a esta negaci n una aut!ntica insistencia; al hablar del diablo, no solamente se corre el riesgo de despertar en ellos el desprecio, sino tambi!n el $uror, lo que por lo dems es un mal signo" +o que los luci$erinos tienen en comn con los espiritistas es que son bastante limitados intelectualmente, e igualmente cerrados a toda verdad de orden meta$sico; pero son limitados en un sentido distinto, y ambas teoras son incompatibles; esto no signi$ica, naturalmente, que las mismas $uerzas no puedan estar en juego en ambos casos, sino que la idea que se hacen en una y otra parte es completamente di$erente" &s intil reproducir aqu las innumerables contradicciones de los espiritistas, as como de los ocultistas y los teoso$istas, relativas a la e%istencia del diablo; $cilmente ocuparan todo un volumen, que por lo dems sera muy mon tono y presentara poco inter!s" 2llan 9ardec, como ya hemos visto, ensea que los "malos espritus" mejorarn progresivamente; para !l, ngeles y demonios son igualmente seres humanos, que se encuentran en los dos e%tremos de la "escala espiritista"; y aade que *atn no es sino la "personi$icaci n del mal bajo una $orma aleg rica" 3:5" +os ocultistas, por su parte, acuden a un simbolismo que apenas comprenden y que acomodan a su $antasa; por aadidura, asimilan generalmente los demonios a los "elementales" ms bien que a los "desencarnados"; al menos, admiten seres que no pertenecen a la especie humana, y esto ya es algo" /ero he aqu una opini n que se sale un poco de lo ordinario, no en su $ondo, sino en la apariencia de erudici n con la que se envuelve' es la de 8harles +ancelin, de quien ya hemos hablado; resume en estos t!rminos "el resultado de sus investigaciones" sobre la cuesti n de la e%istencia del diablo, a la cual, por otra parte, ha consagrado dos obras especiales 3;5' "&l diablo no es ms que un $antasma y un smbolo del mal" &l <udasmo primitivo lo ignor ; por otra parte, el <ehovah tirnico y sanguinario de los judos no tena necesidad de este espantajo" +a leyenda de la cada de los ngeles se encuentra en el "+ibro de Henoch", desde hace mucho tiempo reconocido como ap cri$o y escrito tardamente" 0urante la gran cautividad de =abilonia, el <udasmo recibi de las religiones orientales el concepto de las malas divinidades, pero esta idea se qued en algo popular, sin que penetrara en los dogmas" . +uci$er es an la estrella de la maana, y *atn un ngel, un hijo de 0ios" >s tarde, si 8risto habla del >alvado y del demonio, es por puro acomodo a las ideas populares de su tiempo; pero, para !l, el diablo no e%ista""" &n el 8ristianismo, el <ehovah vengativo de los judos se convierte en un /adre bondadoso' desde entonces, las dems divinidades son divinidades del mal" &n su desarrollo, el 8ristianismo entr en contacto con el Helenismo y recibi de !l la concepci n de /lut n y de las ?urias, y sobre todo del ,rtaro, acomodndolas a sus propias ideas, y asimilando con$usamente todas las divinidades del paganismo greco@ romano y de las diversas religiones con las cuales se encontr " /ero es en la &dad >edia cuando naci verdaderamente el diablo" &n este perodo de incesantes trastornos, sin ley, sin $reno, el clero $ue obligado, para matar a las potencias, a hacer del diablo el polica de la sociedad; retom la idea del >alvado y de las divinidades del mal, lo $undi todo en la personalidad del diablo e hizo de !l el espantapjaros de los reyes y de los pueblos" /ero esta idea, de la que era el representante, le dio un poder inmenso; as, cay en su propia trampa, y desde entonces el diablo e%isti ; en la corriente de los tiempos modernos, su personalidad se a$irm , y en el siglo AB77 reinaba soberanamente" Boltaire y los enciclopedistas iniciaron la reacci n; la idea del demonio declin , y hoy muchos sacerdotes inteligentes la consideran como un simple smbolo"""" 3C5" &s evidente que los sacerdotes "inteligentes" son los modernistas, y el espritu que les anima es e%traamente similar al que se a$irma en estas lneas; esta manera ms que imaginativa de escribir la historia es bastante curiosa, pero es, en suma, la de los representantes o$iciales de la pretendida "ciencia de las religiones"; visblemente se inspira en los mismos m!todos "crticos", y los resultados no di$ieren sensiblemente; es preciso ser muy ingenuo para tomar en serio a estas gentes que hacen decir a los te%tos lo que ellos desean, y que encuentran siempre el modo de interpretarlos con$orme a sus propios prejuicios"

/ero volvamos a lo que hemos denominado el satanismo inconsciente, y, para evitar todo error, digamos en primer lugar que un satanismo de este g!nero puede ser puramente mental y te rico, sin implicar ninguna tentativa de entrar en relaci n con entidad alguna, de la cual, en muchos casos, ni siquiera se considera la e%istencia" &s en este sentido que, por ejemplo, se puede considerar como satnica, en cierta medida, toda teora que des$igure notablemente la idea de la 0ivinidad; y sera necesario situar en el primer rango de ellas las concepciones de un 0ios que evoluciona y las de un 0ios limitado; por otra parte, unas no son ms que un caso particular de las otras, pues, para suponer que un ser pueda evolucionar, es preciso, evidentemente, concebirlo como limitado; decimos un ser, pues 0ios, en estas condiciones, ya no es el *er universal, sino un ser particular e individual, y ello sin mencionar un cierto "pluralismo" en el que el *er, en sentido meta$sico, no tendra cabida" ,odo "inmanentismo" somete, ms o menos abiertamente, la 0ivinidad al devenir; ello puede no ser aparente en sus $ormas ms antiguas, como en el pantesmo de *pinoza, y quiz incluso esta consecuencia sea contraria a las intenciones de !ste 3no hay sistema $ilos $ico que no contenga, al menos en germen, alguna contradicci n interna5; pero, en todo caso, esto es muy claro a partir de Hegel, es decir, en suma, desde que el evolucionismo hizo su aparici n, y, en nuestros das, las concepciones de los modernistas son particularmente signi$icativas a este respecto" &n cuanto a la idea de un 0ios limitado, tambi!n tiene, en la !poca actual, muchos partidarios declarados, sea en las sectas como aquellas de las que hablbamos al $inal del captulo anterior 3los mormones llegan a sostener que 0ios es un ser corporal, a quien asignan como residencia un lugar de$inido, un planeta imaginario llamado 8olob5, sea en ciertas corrientes del pensamiento $ilos $ico desde el "personalismo" de Denouvier hasta las concepciones de Eilliam <ames, que el novelista Eells se es$uerza en popularizar 3F5" Denouvier negaba el 7n$inito meta$sico porque lo con$unda con el pseudo@in$inito matemtico; para <ames, es algo distinto, y su teora tiene su punto de partida en un "moralismo" muy anglosaj n' es ms ventajoso, desde el punto de vista sentimental, representarse a 0ios a la manera de un individuo, con cualidades 3en sentido moral5 comparables a las nuestras; es entonces esta concepci n antropom r$ica lo que debe ser tenida por verdadera, segn la actitud "pragmatista" que consiste esencialmente en sustituir la utilidad 3moral o material5 a la verdad; y, por otra parte, <ames, con$orme a las tendencias del espritu protestante, con$unde la religi n con la simple religiosidad, es decir, no ve en ella nada ms que el elemento sentimental" /ero hay algo ms grave an en el caso de <ames, y es ello lo que nos ha hecho pronunciar a prop sito de !ste el t!rmino "satanismo inconsciente", que, al parecer, ha indignado tan vivamente a algunos de sus admiradores, particularmente en los medios protestantes cuya mentalidad est dispuesta a recibir semejantes concepciones 3G5' es su teora de la "e%periencia religiosa", que le hace ver en el "subconsciente" el medio para el hombre de ponerse en comunicaci n e$ectiva con lo 0ivino; se convendr en que, de ah a aprobar las prcticas del espiritismo, a con$erirles un carcter eminentemente religioso y a considerar a los m!diums como los instrumentos por e%celencia de esta comunicaci n, no hay ms que un paso" &ntre otros elementos muy diversos, el "subconsciente" contiene indudablemente todo lo que, en la individualidad humana, constituye las huellas o los vestigios de los estados in$eriores del ser, y aquello con lo que, con toda seguridad, el hombre se pone en comunicaci n, es con todo lo que representa esos mismos estados in$eriores en nuestro mundo" 2s, pretender que se trata de una comunicaci n con lo 0ivino es verdaderamente situar a 0ios en los estados in$eriores del ser, "in in$eris" en el sentido literal de la e%presi n 3H5; se trata entonces de una doctrina propiamente "in$ernal", una inversi n del orden universal, y es esto precisamente lo que llamamos "satanismo"; pero como es evidente que no es esto lo deseado y que quienes emiten o aceptan tales teoras no se dan cuenta de su enormidad, no es ms que satanismo inconsciente" /or lo dems, el satanismo, incluso consciente, se caracteriza siempre por una inversi n del orden normal' adopta al rev!s las doctrinas ortodo%as e invierte de partida ciertos smbolos o ciertas $ rmulas; las prcticas de los hechiceros no son, en muchos casos, ms que prcticas religiosas realizadas al rev!s" Habra muchas cosas curiosas que decir acerca de la inversi n de los smbolos; no podemos tratar esta cuesti n ahora, y nos limitaremos a indicar que es !ste un signo que raramente lleva a error; pero, segn esta inversi n sea intencional o no, el satanismo podr ser consciente o inconsciente 3I5" 2s, en la secta "carmelina" $undada hace aos por Bintras, el uso de una cruz invertida es un signo que aparece a primera vista como eminentemente sospechoso; es verdad que este

signo era interpretado como indicando que el reino del "8risto doloroso" deba desde entonces dejar lugar al reino del "8risto glorioso"; as, es muy posible que el propio Bintras no haya sido ms que un satanista per$ectamente inconsciente, a pesar de todos los $en menos que se producan a su alrededor y que claramente dependen de una "mstica diab lica"; pero quiz no podra decirse otro tanto de algunos de sus discpulos y de sus sucesores ms o menos legtimos; esta cuesti n, por lo dems, requerira de un estudio especial, que contribuyera a aclarar singularmente una gran cantidad de mani$estaciones "preternaturales" constatadas durante todo el curso del siglo A7A" *ea como sea, ciertamente e%iste algo ms que un matiz entre "pseudo@religi n" y "contra@ religi n" 3J5, y debe tenerse cuidado con las asimilaciones injusti$icadas; pero, de una a otra, pueden haber muchos grados por donde el pasaje se e$ecte casi insensiblemente y sin que sea perceptible' es !ste uno de los peligros especiales que son inherentes a toda usurpaci n, aunque sea involuntaria, sobre el dominio propiamente religioso; cuando uno se interna en una pendiente como !sta, apenas es posible saber cuando se detendr, y es di$cil rehacerse antes de que sea demasiado tarde" -uestra e%plicaci n relativa al carcter satnico de ciertas concepciones que no pasan habitualmente por tales requiere an de un complemento que estimamos indispensable, porque hay demasiada gente que no sabe hacer distinciones entre dominios que, no obstante, estn esencial y pro$undamente separados" Hay naturalmente, en lo que acabamos de decir, una alusi n a la teora meta$sica de los estados mltiples del ser, y lo que justi$ica nuestro lenguaje es lo siguiente' todo lo que se dice teol gicamente de los ngeles y de los demonios puede ser tambi!n dicho meta$sicamente de los estados superiores e in$eriores del ser" &sto es al menos notable, y hay aqu una "clave", como diran los ocultistas; pero los arcanos que abre esta clave no estn destinados a ellos" #ste es un ejemplo de lo que en otro lugar hemos dicho 34K5, que toda verdad teol gica puede ser traducida en t!rminos meta$sicos, pero lo contrario no es cierto, pues hay verdades meta$sicas que no son susceptibles de ser traducidas en t!rminos teol gicos" /or otra parte, esto no es ms que una correspondencia, y no una identidad, ni siquiera una equivalencia; la di$erencia de lenguaje implica una di$erencia real de puntos de vista, y, desde el momento en que las cosas no son consideradas desde el mismo aspecto, ya no dependen del mismo dominio; la universalidad, que s lo caracteriza a la meta$sica, no se encuentra en absoluto en la teologa" +o que la meta$sica propiamente considera son las posibilidades del ser, y de todo ser, en todos sus estados; por supuesto, en los estados superiores e in$eriores, as como en el estado actual, puede haber seres no humanos, o, ms e%actamente, seres en cuyas posibilidades no entre la individualidad espec$icamente humana; pero ello, que parece ser lo que interesa ms particularmente al te logo, no importa del mismo modo al meta$sico, a quien le basta admitir que debe ser as, desde el momento en que es posible, y porque ninguna limitaci n arbitraria es compatible con la meta$sica" /or otra parte, si hay una mani$estaci n cuyo principio est en un cierto estado, poco importa que esta mani$estaci n deba ser re$erida a tal ser ms bien que a cualquier otro, de entre aquellos que se sitan en ese mismo estado, e incluso, a decir verdad, puede ocurrir que no haya lugar a re$erirla especialmente a ningn ser determinado; es s lo el estado lo que conviene considerar, en la medida en que percibimos, en ese otro estado en el que estamos, algo que es como un re$lejo o un vestigio, segn se trate de un estado superior o in$erior con respecto al nuestro" &s importante insistir en que una tal mani$estaci n, sea de la naturaleza que sea, jams traduce sino indirectamente lo que pertenece a otro estado; es la raz n de que hablemos de su principio en lugar de hablar de su causa inmediata" &stas indicaciones permitirn comprender lo que dijimos a prop sito de las "in$luencias errantes", algunas de las cuales pueden ser consideradas verdaderamente como "satnicas" o "demonacas", mientras que otras son $uerzas puras y simples y an otras el medio de acci n de algunos seres propiamente dichos 3445' tanto unas consideraciones como otras pueden ser ciertas segn los casos, y debemos dejar el campo abierto a todas las posibilidades; por lo dems, esto no cambia en nada la naturaleza intrnseca de las in$luencias en cuesti n" *e debe ver con ello hasta qu! punto pretendemos mantenernos $uera de toda discusi n de orden teol gico; nos abstenemos voluntariamente de situarnos en ese punto de vista, lo que no quiere decir que no reconozcamos plenamente su legitimidad; e, incluso cuando empleamos ciertos t!rminos tomados del lenguaje teol gico, no hacemos en suma ms que adoptar, basndonos en correspondencias reales, los medios de e%presi n apropiados para hacernos entender ms $cilmente, lo cual es nuestro derecho" 0icho esto para poner las cosas en su lugar y para prevenir tanto como sea

posible las con$usiones de los ignorantes o de los malintencionados, no es menos cierto que los te logos pueden, si lo juzgan adecuado, sacar partido, desde su punto de vista, de las consideraciones aqu e%puestas; en cuanto a los dems, si hay quien teme a las palabras, no debern sino llamar de otro modo a lo que nosotros continuaremos llamando diablo o demonio, porque no vemos inconveniente serio alguno en ello, y tambi!n porque probablemente seremos mejor comprendidos que si introducimos una terminologa ms o menos inusitada, que no constituira ms que una complicaci n per$ectamente intil" &l diablo no es solamente terrible, a menudo es grotesco; que cada cual entienda esto como le convenga, segn la idea que de ello se haga; pero quienes pudieran estar tentados de asombrarse o incluso de escandalizarse por una tal a$irmaci n pueden remitirse a los detalles estra$alarios que inevitablemente se encuentran en todo asunto de brujera, y hacer despu!s una comparaci n con todas esas mani$estaciones ineptas que los espiritistas tienen la insolencia de atribuir a los "desencarnados"" He aqu un ejemplo tomado entre mil' "*e ley una oraci n a los espritus, y todo el mundo puso sus manos, algunos sobre la mesa, otros sobre el velador que estaba a continuaci n, y despu!s se apagaron las luces""" +a mesa oscil un poco, y >athurin, con ello, anunci su presencia""" 7nmediatamente, un violento ruido, como si una ua de acero araara la mesa bajo nuestras manos, nos hizo estremecer" &n ese momento, comenzaron los $en menos" 6olpes violentos se produjeron en el suelo, cerca de la ventana, en un lugar inaccesible para nosotros; despu!s, un dedo materializado rasc $uertemente mi antebrazo; una mano helada toc mis manos" &sta mano se calent , golpe mi mano derecha e intent quitarme el anillo, pero por $in desisti """ me arrug el puo de la camisa y lo tir sobre las rodillas de quien estaba sentado ante m ; no lo encontr! hasta que $inaliz la sesi n" >i mueca estaba rodeada por el pulgar y el ndice de la mano invisible; mi chaqueta vol al suelo, la mano golpe repetidas veces con los dedos sobre mi pierna derecha" Ln dedo se introdujo bajo mi mano derecha, que se apoyaba enteramente sobre la mesa, y encontr el medio, no s! c mo, de araar la palma de mi mano""" ,ras cada una de estas hazaas, >athurin, que pareca encantado de s mismo, ejecutaba sobre la mesa, contra nuestras manos, una serie de redobles" &n muchas ocasiones pidi que cantramos; incluso nos especi$icaba, a trav!s de golpes, cules eran las canciones que pre$era; se las cantbamos""" un azucarero, una garra$a de agua, una copa, una botella de ron y una pequea cuchara $ueron puestas, antes de la sesi n, sobre la mesa del comedor, cerca de la ventana" Mmos per$ectamente a la entidad acercarse, echar agua y despu!s ron en la copa y abrir el azucarero" 2ntes de poner azcar en el ponche en preparaci n, la entidad cogi dos terrones y produjo unas curiosas chispas, $rotndolos ante nosotros" 0espu!s volvi al ponche tras haber tirado sobre la mesa los terrones, y se ech el azcar en la copa" Mmos c mo giraba la cucharilla, y algunos golpes me anunciaron que me o$reci la bebida" /ara aumentar la di$icultad, volv la cabeza, de $orma que >athurin, si buscaba mi boca, no encontrara sino mi oreja" /ero la copa encontr mi boca sin ninguna vacilaci n, y beb el ponche de una manera ms bien brusca, pero impecable, pues no se perdi una sola gota""" ,ales son los hechos que, desde hace ms de quince aos, se producen todos los sbados, con algunas variaciones"""" 34:5" *era di$cil imaginar algo ms pueril; hace $alta mucha ingenuidad para creer que los muertos vuelven para entregarse a estas gracias de mal gusto; (y qu! pensar de esa "oraci n a los espritus" con la que se inicia una sesi n semejante) &ste carcter grotesco es evidentemente la marca de algo de un orden muy in$erior; incluso aunque su origen sea humano 3y en este caso incluimos a las "entidades" $ormadas arti$icialmente y ms o menos persistentes5, con seguridad proviene de las ms bajas regiones del "subconsciente"; y todo el espiritismo, englobando prcticas y teoras, est, en un grado ms o menos acentuado, impregnado de este carcter" -o hacemos e%cepciones en lo que hay de ms "elevado", al decir de los espiritistas, en las "comunicaciones" que reciben' aquellas que pretenden e%presar alguna idea son absurdas, o ininteligibles, o de una banalidad que s lo no pueden ver algunas personas completamente incultas; en cuanto al resto, se trata del sentimentalismo ms ridculo" 8on seguridad, no es necesario hacer intervenir especialmente al diablo para e%plicar semejantes producciones, que estn totalmente a la altura de la "subconsciencia" humana; si !ste consintiera en mezclarse en tales asuntos, no e%perimentara ciertamente ningn es$uerzo para hacer algo mejor que eso" 7ncluso se dice que el diablo, cuando quiere, es muy buen te logo; es verdad, sin embargo, que no puede impedir dejar siempre escapar alguna tontera, que es como su

$irma; pero aadiremos que no hay sino un dominio que le est rigurosamente prohibido, y es el de la meta$sica pura; no es !ste el lugar de indicar las razones de ello, pero quienes hayan comprendido las e%plicaciones anteriores pueden adivinar una parte de ellas sin demasiada di$icultad" /ero volvamos a las divagaciones de la "subconsciencia"' basta con que !sta posea elementos "demonacos", en el sentido que hemos dicho, y con que sea capaz de poner al hombre en relaci n involuntaria con in$luencias que, incluso aunque no sean ms que simples $uerzas inconscientes por s mismas, no por ello son menos "demonacas", para que el mismo carcter se e%prese en algunas de las "comunicaciones" de que se trata" &stas "comunicaciones" no son $orzosamente de aquellas que, como ocurre $recuentemente, se distinguen por la grosera de su lenguaje; es posible que tambi!n sean, a veces, aquellas ante las cuales caen en rendida admiraci n los espiritistas" Hay, bajo este aspecto, seales que son muy di$ciles de distinguir a primera vista' aqu tambi!n puede tratarse de una simple "$irma", por as decir, constituida por el tono mismo del conjunto, o por alguna $ rmula especial, por una cierta $raseologa; y hay ciertos t!rminos y $ rmulas, en e$ecto, que se encuentran un poco por todas partes, que superan la atm s$era de tal o cual grupo particular, y que parecen ser impuestas por alguna voluntad que ejerce una acci n ms general" *implemente lo constatamos, sin pretender e%traer una conclusi n precisa; pre$erimos dejar las disertaciones sobre esto, con la esperanza de que ello con$irme sus tesis, a los partidarios de la "tercera mstica", de esa "mstica humana" que imagin el protestante mal convertido que era 6oerres 3queremos decir que su mentalidad sigui siendo protestante y "racionalista" en ciertos aspectos5; en cuanto a nosotros, si tuvi!ramos que plantear la cuesti n sobre el terreno teol gico, no sera e%actamente de esta manera, puesto que se trata de elementos que son propiamente "in$rahumanos", luego representativos de otros estados, incluso aunque est!n incluidos en el ser humano; pero, una vez ms, no es !sta nuestra intenci n" +as cosas a las que acabamos de aludir se encuentran sobre todo en las "comunicaciones" que tienen un carcter especialmente moral, lo que por otra parte es el caso ms numeroso; mucha gente no deja de indignarse de que se haga intervenir al diablo en todo ello, por indirectamente que sea, y piensa que puede predicar su moral; incluso es !ste un argumento que a menudo esgrimen los espiritistas contra aquellos de sus adversarios que sostienen la teora "demonaca"" He aqu, por ejemplo, en qu! t!rminos se e%presa a este respecto un espiritista que al mismo tiempo es un pastor protestante y cuyas palabras, en raz n de esta doble cualidad, merecen algo de atenci n' "*e dice en las 7glesias' pero estos espritus que se mani$iestan son demonios, y es peligroso ponerse en relaci n con el diablo" -o tengo el honor de conocer al diablo 3sic5; pero, en $in, supongamos que e%iste; lo que de !l s! es que tiene una reputaci n muy s lida, la de ser muy inteligente, muy maligno, y al mismo tiempo no ser un personaje bueno y caritativo" 2hora bien, si las comunicaciones nos vienen del diablo, (c mo se e%plica que, muy a menudo, tengan un carcter tan elevado, tan bello, tan sublime, que muy justamente podran $igurar en las catedrales y en la pr!dica de los oradores religiosos ms elocuentes) (8 mo es que este diablo, tan malhechor y tan inteligente, se dedique en tantas circunstancias a dar a quienes con !l se comunican las directrices ms consoladoras y ms moralizantes) -o puedo creer entonces que estoy en comunicaci n con el diablo" 34;5" &ste argumento no produce en nosotros ninguna impresi n, primero, porque si el diablo puede ser un buen te logo cuando encuentra ventaja en ello, puede tambi!n, y "a $ortiori", ser moralista, lo cual no requiere de demasiada inteligencia; incluso podra admitirse, con alguna apariencia de raz n, que es !ste un dis$raz que adopta para engaar mejor a los hombres y hacerles aceptar $alsas doctrinas" 0espu!s, porque estas cosas "consoladoras" y "moralizantes" son precisamente, a nuestros ojos, del orden ms in$erior, y es preciso estar cegado por algunos prejuicios para encontrarlas "elevadas" y "sublimes"; situar a la moral por encima de todo, como hacen los protestantes y los espiritistas, es invertir el orden normal de las cosas; es entonces incluso "diab lico", lo cual no signi$ica que todos los que as piensan est!n por ello en comunicaci n e$ectiva con el diablo" 2 prop sito de ello, todava hay una observaci n que hacer' y es que los medios en los que se e%perimenta la necesidad de predicar la moral en toda circunstancia son a menudo los ms inmorales en la prctica; que se e%plique esto como se quiera, pero no deja de ser un hecho; para nosotros, la e%plicaci n es muy simple, y es que todo lo que atae a este dominio pone inevitablemente en juego lo ms bajo de la naturaleza

humana; no es por casualidad que las nociones morales del bien y del mal sean inseparables una de otra y no puedan e%istir sino en oposici n" +os admiradores de la moral, si no tienen los ojos demasiado cerrados por algn prejuicio incurable, pueden preguntarse como mnimo si no e%isten, en los medios espiritistas, muchas cosas que podran alimentar esa indignaci n que ellos tan $cilmente mani$iestan; si creemos en las personas que han $recuentado tales medios, hay all demasiada indecencia" Despondiendo a algunos ataques aparecidos en diversos rganos espiritistas 34C5, ?"@9" 6aboriau, entonces director del "+otus" 3y que deba dejar la *ociedad ,eos $ica un poco ms tarde5, escriba lo siguiente' "+as obras espiritistas ensean y promueven $atalmente la pasividad, es decir, la ceguera, el debilitamiento moral y $sico de los pobres seres a quienes se dirigen, y les hace trizas el sistema nervioso y psquico en esas sesiones en las que toman cuerpo todas las malas y grotescas pasiones""" Hubi!ramos podido, por venganza, si la venganza estuviera admitida en la teoso$a, publicar una serie de artculos sobre el espiritismo, haciendo des$ilar en el "+otus" todas las historias grotescas y horrorosas que conocemos 3y no olvid!is que nosotros, los $enomenalistas, casi todos hemos pasado por la "casa"5, mostrar a todos los m!diums c!lebres juntos en un mismo saco 3lo que no les priva de su autenticidad, pero s de su santidad5, analizar cruelmente las publicaciones de los =!rels 34F5, y son legi n; decir, e%plicndolo, todo lo que se e%pone en el libro de Hucher, "+a *pirite", volver sobre la historia de los orgenes del espiritismo, copiar de las revistas espiritistas americanas anuncios espiritistas de casas de prostituci n, re$erir detalladamente los horrores de todo g!nero que han pasado y que an pasan en las oscuras sesiones de materializaci n, en 2m!rica, en 7nglaterra, en la 7ndia y en ?rancia, en una palabra, hacer quiz una til obra de saneamiento" /ero pre$erimos callar y no con$undir ms a algunos espritus ya demasiado con$undidos" 34G5" He aqu, a pesar de la reserva, un testimonio muy claro y nada sospechoso' es el de un "neo@espiritualista" que, habiendo pasado por el espiritismo, est bien in$ormado" Hemos ledo otros del mismo g!nero, y ms recientes, como el de <ollivet@ 8astelot, un ocultista que sobre todo se ha ocupado de alquimia, y que se separ hace tiempo de la escuela papusiana a la que haba pertenecido desde un principio" ?ue en un momento en el que hubieron ciertos rumores, en la prensa, acerca de los indudables $raudes descubiertos en las e%periencias de materializaci n que la *ra" <uliette 2le%andre@=isson, la viuda del c!lebre vaudevillista, y el 0r" von *chrenc1@-otzig desarrollaban con una m!dium a quien se designaba con el misterioso apelativo de &va 8"""; <ollivet@8astelot lanz contra s la c lera de los espiritistas dando a conocer, en una carta que $ue publicada en el ">atin", que esta &va 8""", o 8arriNre, que se haca tambi!n llamar Dose 0upont, no era otra en de$initiva que >arthe =!raud, a quien ya haba miti$icado el 0r" Dichet en 2rgel 3y es adems con la misma persona que otros sabios o$iciales quieren e%perimentar en un laboratorio de la *orbonne5 34H5" 8hevreuil, en particular, cubri de injurias a <ollivet@ 8astelot 34I5, que, llevado al lmite, desvel brutalmente los incon$esables hbitos de ciertos medios espiritistas, "el sadismo mezclado con el $raude, con la credulidad, con la estupidez insondable, de muchos m!diums""" y e%perimentadores"; emple incluso t!rminos demasiado crudos para reproducirlos, y citaremos tan s lo estas lneas' "&s cierto que la $uente es a menudo impura" &sas m!diums desnudas, esos e%menes a escondidas, esas minuciosas caricias de los $antasmas materializados, traducen ms bien erotismo que un milagro del espiritismo y del psiquismo" Mpino que si los espritus volvieran, lo haran de otro modo" 34J5" *obre esto, 8hevreuil escribi ' "-o quiero pronunciar el nombre del autor que, enloquecido por el odio 3sic5, acaba de hundirse en la basura; su nombre ya no e%iste para nosotros" 3:K5" /ero esta indignaci n, ms bien c mica, no poda ser una re$utaci n; las acusaciones permanecen, y tenemos todo el derecho a creer que estn bien $undadas" 0urante ese tiempo, se discuta, entre los espiritistas, sobre la cuesti n de saber si los nios deban ser admitidos en las sesiones' parece que, en el "?raternista", estn e%cluidos de las reuniones en las que se realizan e%periencias, pero, en cambio, se han instituido "cursos de bondad" 3sic5 para ellos 3:45; por otra parte, en una con$erencia pronunciada ante la "*ociedad $rancesa de estudios de los $en menos psquicos", /aul =odier declar claramente que "nada podra ser quiz ms perjudicial que hacer asistir a los nios a las sesiones e%perimentales que se hacen un poco por todas partes", y que "el espiritismo e%perimental no debe ser abordado hasta la adolescencia" 3::5" +os espiritistas un poco razonables temen entonces la in$luencia ne$asta que sus prcticas no podran dejar de ejercer sobre el espritu de los nios; pero esta con$esi n, (no constituye una verdadera condena de tales prcticas, cuyo e$ecto sobre los adultos apenas es menos deplorable) +os espiritistas, en e$ecto, insisten

siempre en que el estudio de los $en menos, as como la teora con la cual los e%plican, sea puesto indistintamente al alcance de todos; nada es ms contrario a su pensamiento que considerarla como reservada a una cierta !lite, que podra estar ms precavida contra sus peligros" /or otra parte, la e%clusi n de los nios, que puede asombrar a quienes conozcan las tendencias propagandistas del espiritismo, se e%plica cuando se piensa en todos esos asuntos ms que dudosos que ocurren en ciertas sesiones, y sobre los cuales acabamos de aportar testimonios indudables" Mtra cuesti n que arrojara una e%traa luz sobre las costumbres de ciertos medios espiritistas y ocultistas, y que por lo dems se vincula directamente con la del satanismo, es el asunto del incubato y del sucubato, a la que hemos aludido al hablar de una investigaci n en la que se haba hecho intervenir, de una manera ms bien inesperada, el "se%o de los espritus"" /ublicando la respuesta de &rnest =osc a este respecto, la redacci n del "?raternista" aada en nota' "&l *r" +egrand, del 7nstituto nO C de 2miens 3es la denominaci n de una agrupaci n "$raternista"5 nos citaba, a principios de marzo 34J4C5 el caso de una joven virgen de dieciocho aos que, desde los doce, su$ra todas las noches la pasi n de un ncubo" +e $ueron hechas con$idencias circunstanciales y detalladas, asombrosas" 3:;5" +amentablemente, no se nos dice si esta joven, contrariamente a la regla, haba $recuentado las sesiones espiritistas; en todo caso, se encontraba evidentemente en un medio $avorable a tales mani$estaciones; no decidiremos si se trata de un desequilibrio o de una alucinaci n, o si debe verse en ello algo ms" /ero este caso no es un caso aislado' &rnest =osc, a$irmando con raz n que aqu no se trataba de "desencarnados", aseguraba que "tanto viudas como jovencitas le haban hecho con$idencias absolutamente asombrosas"; pero, prudentemente, aada' "-o podramos hablar de esto, porque constituye un verdadero secreto esot!rico no comunicable"" &sta ltima a$irmaci n es simplemente monstruosa' los secretos verdaderamente incomunicables, los que merecen ser llamados "misterios" en el sentido propio de la palabra, son de otra naturaleza, y no son tales sino porque cualquier palabra es impotente para e%presarlos; y el verdadero esoterismo no tiene absolutamente nada que ver con estos asuntos 3:C5" Hay otros ocultistas que, a este respecto, estn lejos de ser tan reservados como el *r" =osc, puesto que conocemos a uno que ha llegado a publicar, en $orma de pan$leto, un "m!todo prctico para el incubato y el sucubato", donde no se trata, ciertamente, sino de pura y simple autosugesti n; no insistiremos sobre ello, aunque, si nuestros posibles contradictores pretendieran ms precisiones por nuestra parte, caritativamente les diramos que lo mejor que pueden hacer es renunciar a ello; demasiado bien conocemos a ciertos personajes que se autotitulan hoy en da "grandes maestros" de tales o cuales organizaciones pseudo@iniciticas, y que haran mucho mejor permaneciendo en la sombra" +os asuntos de este orden no son de aquellos sobre los cuales nos guste hablar, pero no podemos dispensarnos de constatar que hay personas que e%perimentan una en$ermiza necesidad de mezclar estos asuntos con los estudios ocultistas y supuestamente msticos; es bueno decirlo, aunque no sea sino para dar a conocer la mentalidad de !stos" -aturalmente, no se debe generalizar, pero estos casos son lo demasiado numerosos en los medios "neo@ espiritualistas" como para que se trate de algo accidental; es otro peligro que debe ser sealado, y parece verdaderamente que estos medios sean aptos para producir toda clase de desequilibrios; incluso cuando no hubiera ms que esto, (se podra negar que el epteto de "satnico", tomado si se quiere en sentido $igurado, sea demasiado $uerte para caracterizar algo tan malsano) Pueda todava otro asunto, particularmente grave, del que es necesario decir algunas palabras' en 4J4:, el caballero +e 8lement de *aint@>arcq, entonces presidente de la "?ederaci n &spiritista =elga" y de la "M$icina 7nternacional del &spiritismo", public , con el prete%to de "estudio hist rico", un innoble opsculo titulado "+Q&ucharistie", que dedic a &mmanuel Bauchez, antiguo colaborador de <ean >ac! en la "+iga $rancesa de enseanza"" &n una carta insertada en la portada de este pan$leto, &mmanuel Bauchez a$irmaba "de parte de los espritus superiores", que "<ess no estara del todo orgulloso del papel que el clero le ha hecho desempear"; se puede juzgar con ello la especial mentalidad de estas personas que, al mismo tiempo que eminentes espiritistas, son dirigentes de asociaciones de libre pensamiento" &l pan$leto $ue distribuido gratuitamente, a ttulo de propaganda, en miles de ejemplares; el autor atribua al clero cat lico, e incluso a todos los sacerdotes, prcticas de las que es imposible precisar la naturaleza, y que por otra parte !l no pretenda censurar, sino que en las cuales vea un

secreto de la mayor importancia desde el punto de vista religioso e incluso poltico; esto puede parecer absolutamente inverosmil, pero as es" &l escndalo $ue grande en =!lgica 3:F5; muchos espiritistas incluso se indignaron, y numerosos grupos dejaron la ?ederaci n; se pidi la dimisi n del presidente, pero el comit! se solidariz con !l" &n 4J4;, +e 8lement de *aint@>arcq comenz una gira de con$erencias en di$erentes centros, en el transcurso de las cuales deba e%plicar su postura, pero esto no hizo sino complicar las cosas; el asunto $ue sometido al 8ongreso espiritista internacional de 6enNve, que conden $ormalmente el pan$leto y a su autor 3:G5" #ste debi entonces dimitir, y, con aquellos que le acompaaron en su retirada, $orm una nueva secta llamada "*incerismo", de la que $ormul el programa en los siguientes t!rminos' "+a verdadera moral es el arte de apaciguar los con$lictos; paz religiosa, por la divulgaci n de los misterios y la atenuaci n del carcter dogmtico de la enseanza de las 7glesias; paz internacional, por la uni n $ederal de todas las naciones civilizadas del mundo en una monarqua electiva; paz industrial, por el reparto de la direcci n de las empresas entre el capital, el trabajo y los poderes pblicos; paz social, por la renuncia al lujo y la aplicaci n del e%cedente de los bene$icios en obras de bene$icencia; paz individual, por la protecci n de la maternidad y la represi n de toda mani$estaci n de sentimientos de envidia" 3:H5" &l opsculo sobre "+Q&ucharistie" ya haba hecho ver su$icientemente en qu! sentido deba entenderse la "divulgaci n de los misterios"; en cuanto al ltimo artculo del programa, era concebido en t!rminos voluntariamente equvocos, pero se puede comprender sin demasiado es$uerzo pensando en las teoras de los partidarios de la "uni n libre"" &s en el "?raternismo" donde +e 8lement de *aint@>arcq encontr sus ms ardientes de$ensores; sin osar no obstante llegar hasta el punto de aprobar sus ideas, uno de los je$es de esta secta, /aul /illault, de$endi su irresponsabilidad y encontr para ello la siguiente e%cusa' "en tanto que psicosista, debo declarar que no creo en la responsabilidad del *r" +e 8lement de *aint@>arcq, instrumento tan accesible a las diversas psicosis como cualquier otro ser humano" 7n$luido, debi escribir este opsculo y publicarlo; no es por otra parte sino en su aspecto tangible y visible donde hay que buscar la causa, la acci n productora del contenido del pan$leto incriminado" 3:I5; &s preciso decir que el "?raternismo", que no es en el $ondo sino un espiritismo de tendencias $uertemente protestantes, da a su doctrina especial el nombre de "psicosa" o "$iloso$a psic sica"' "las "psicosis" son las "in$luencias invisibles" 3se emplea tambi!n el barbarismo "in$luencismo"5, y las hay buenas y malas, y todas las sesiones comienzan con una invocaci n a la "=uena /sicosis" 3:J5; esta teora es llevada tan lejos que llega, de hecho, a suprimir casi por completo el libre arbitrio del hombre" &s cierto que la libertad de un ser individual es algo relativo y limitado, como lo es el ser mismo, pero no se debe e%agerar; de buen grado admitimos, en cierta medida, y especialmente en casos como !ste, la acci n de in$luencias que pueden ser de muchas clases, y que, por otra parte, no son lo que piensan los espiritistas; pero, en $in, el *r" +e 8lement de *aint@ >arcq no es un m!dium, que sepamos, como para no haber desempeado sino el papel de un instrumento puramente pasivo e inconsciente" /or lo dems, lo hemos visto, no todo el mundo, incluso entre los espiritistas, le e%cus tan $cilmente; por su parte, los teoso$istas belgas, es preciso decirlo en su honor, estuvieron entre los primeros en e%presar vehementes quejas; desgraciadamente, esta actitud no era del todo desinteresada, pues esto ocurra en la !poca de los escandalosos procesos de >adrs 3;K5, y +e 8lement haba juzgado oportuno invocar, en apoyo de su tesis, las teoras que se le reprochaban a +eadbeater; era entonces urgente repudiar una solidaridad tan comprometedora" &n cambio, otro teoso$ista, ,heodor Deuss, 6ran >aestre de la "Mrden de los ,emplarios Mrientales", escribi a +e 8lement estas signi$icativas lneas 3reproducimos escrupulosamente su jerga5' "Ms envo dos pan$letos' "Mri$lammes" 3;45, en los cuales ver!is que la Mrden de los ,emplarios Mrientales posee los mismos conocimientos que los e%puestos en el pan$leto +Q&ucharistie"" &n la "Mri$lamme", encontramos, e$ectivamente, esto, que $ue publicado en 4J4:, y que aclara la cuesti n' "-uestra Mrden posee la clave que abre todos los misterios mas nicos y herm!ticos' es la doctrina de la >agia se%ual, y esta doctrina e%plica, sin dejar nada en la oscuridad, todos los enigmas de la naturaleza, todo el simbolismo mas nico, todos los sistemas religiosos"" 2 prop sito de esto, debemos decir que +e 8lement de *aint@>arcq es un alto dignatario de la >asonera belga; y uno de sus compatriotas, Herman =oulenger, escribi en un rgano cat lico' "(&st la >asonera tan agitada en el presente como para poseer en su seno una e%!gesis tan e%traordinaria) -o lo s!" /ero como declara que su doctrina es tambi!n el secreto de la secta 3y a $e ma, que si no conociera sus procedimientos de documentaci n, podra creer que est muy bien situado para saberlo5, si presencia es

terriblemente comprometedora, especialmente para aquellos de sus miembros que se han alzado pblicamente en contra de tales aberraciones" 3;:5" 2penas sirve decir que nada de $undado hay absolutamente en las pretensiones de +e 8lement de *aint@>arcq y de ,heodor Deuss; es verdaderamente molesto que algunos escritores cat licos hayan credo deber admitir una tesis anloga a la suya, sea en lo que concierne a la >asonera, sea con respecto a los misterios antiguos, sin darse cuenta de que as no podan sino debilitar su posici n 3al igual que cuando aceptan la imaginaria identi$icaci n entre magia y espiritismo5; y no deban verse aqu sino las divagaciones de algunos espritus en$ermizos, y quizs ms o menos "psicosiados", como dicen los "$raternistas", u "obsesionados", como diramos nosotros de una $orma ms simple" 2caba de hacerse alusi n a los "procedimientos de documentaci n" de +e 8lement de *aint@>arcq; estos procedimientos, donde se mani$iesta la ms insigne mala $e, le valieron un ncierto nmero de desmentidos por parte de aquellos a quienes imprudentemente haba acusado" &s as que se haba hecho con la adhesi n de un "sacerdote cat lico todava en activo", citando una $rase sacada de conte%to, de $orma que le daba un signi$icado totalmente di$erente al que en realidad tena, y llamaba a esto "una con$irmaci n $ormidable" 3;;5; el sacerdote en cuesti n, que era el abad <"@2" /etit, de quien hemos hablado anteriormente, se apresur a recti$icar, y lo hizo en los siguientes t!rminos' "+a $rase es !sta' "Buestra tesis descansa sobre una verdad primordial, que vos hab!is sido el primero, que yo sepa, en mostrar al gran pblico"" 2s presentada, la $rase pareca apoyar la tesis sostenida por el caballero de *aint@>arcq" &s esencialmente importante hacer desaparecer cualquier equvoco" (8ul es esta verdad primordial) +os cat licos pretenden que, en la &ucarista, es el cuerpo mismo de 8risto, nacido de la Birgen y cruci$icado, quien est presente bajo la apariencia del pan y del vino" &l caballero de *aint@>arcq deca' -o, y a mi entender, tiene raz n" 8risto no poda pretender estar ah en cuerpo, y mucho menos cruci$icado, puesto que la instituci n del sacramento precedi a la cruci$i%i n" 8risto est presente en la &ucarista por el principio vital que se encarn en la Birgen; es lo que el caballero de *aint@>arq ha sido el primero, que yo sepa, en sealar al gran pblico, y lo que yo llamo "una verdad primordial"" *obre este punto, estamos de acuerdo; pero aqu termina la coincidencia de nuestras ideas" &l *r" de *aint@ >arcq hace intervenir un elemento humano, y yo un elemento espiritual, con todo el alcance que *an /ablo atribuye a esta palabra 3;C5, de manera que estamos en las antpodas uno del otro""" .o soy su adversario declarado, tal como queda claro en la re$utaci n que realic! de su pequeo pan$leto" 3;F5" +as interpretaciones personales del abb! /etit, evidentemente, apenas nos parecen menos heterodo%as que cuando pretende que la "resurrecci n de la carne" signi$ica la reencarnaci n; y, (es posible que acte de buena $e introduciendo la palabra "cruci$icado", tal como hace, a prop sito del cuerpo de 8risto presente en la &ucarista) &n todo caso, emplea mucha voluntad en declararse de acuerdo, aunque sea sobre un punto particular, con +e 8lement de *ant@ >arcq respecto a que <ess no es ms que un hombre; pero su respuesta no deja de constituir un $ormal desmentido" /or otra parte, >onseor Radeuze, rector de la Lniversidad de +ouvain, dirigi a la "Devue *pirite =elge", el 4J de abril de 4J4;, la siguiente misiva' "*e me comunica la aparici n de su nmero correspondiente al 4 de marzo de 4J4;, en el que se alude a un pasaje del pan$leto "+Q&ucharistie" editado por el *r" +e 8lement de *aint@>arcq, y en eScual !ste cita una de mis obras para probar la e%istencia de las prcticas inmundas que constituiran el sacramento de la &ucarista" .o me rebajar! a entrar en una discusi n con el *r" +e 8lement de *aint@>arcq sobre un tema tan innoble; solamente les ruego que sealen a sus lectores""", que, para interpretar mi te%to como !l lo hace, es preciso, o bien actuar de muy mala $e, o bien ignorar la lengua latina hasta el punto de no comprender nada" &l autor pone en mi boca, por ejemplo 3y escojo este ejemplo porque es posible citarlo sin mancillarse demasiado, no introduciendo aqu el autor la teora nauseabunda en mis palabras5' "+a mentira jams puede permitirse, a no ser para evitar mayores males temporales"" &n realidad, yo dije, en el pasaje citado' "+a mentira jams puede permitirse, ni siquiera para evitar mayores males temporales"" He aqu el te%to latino' "0icendum est illud nunquam, en ad ma%ima quidem temporalia mala vitanda, $ieri posse licitum"" Ln alumno de cuarto de latn no podra equivocarse sobre el sentido de este te%to" 0espu!s de esto, la denominaci n de "*incerismo" se nos antoja ms bien ir nica, y podemos terminar citando las palabras del *r" Herman =oulenger cali$icando al pan$leto en cuesti n como "una historia escabrosa en la que el lector un poco al corriente de los datos de la teologa mstica ha podido reconocer, en las cosas que le han sido reveladas, los tradicionales caracteres de la acci n diab lica" 3;G5" *olamente aadiremos que la

discordia sobrevenida en el espiritismo belga con ocasi n de este asunto no dur demasiado' el :G de abril de 4J4C tuvo lugar, en =ruselas, la inauguraci n de la "8asa de los espiritistas"; tanto la "+iga 9ardecista" como la "?ederaci n *incerista" $ueron invitadas; dos discursos $ueron pronunciados, el primero por el *r" ?rai1in, el nuevo presidente de la "?ederaci n espiritista", y el segundo por el *r" +e 8lement de *aint@ >arcq; se oper , pues, la reconciliaci n 3;H5" -o hemos querido ms que aportar aqu algunos hechos, que cada uno es libre de apreciar a su arbitrio; los te logos vern probablemente algo distinto a lo que podran encontrar los simples "moralistas"" &n cuanto a nosotros, no deseamos llevar las cosas al lmite, y no nos incumbe plantear la cuesti n de una acci n directa y "personal" de *atn; pero ello importa poco, pues, cuando hablamos de "satanismo", no es as necesariamente como lo entendemos" &n el $ondo, las cuestiones de "personi$icaci n", si se nos permite la e%presi n, son per$ectamente indi$erentes desde nuestro punto de vista; lo que queremos en realidad decir es por completo independiente de esta interpretaci n particular, as como de cualquier otra, y no e%cluimos ninguna, bajo la nica condici n de que responda a una posibilidad" &n todo caso, lo que vemos en todo esto, y ms generalmente en el espiritismo y otros movimientos anlogos, son in$luencias que indudablemente provienen de lo que algunos llaman la "es$era del 2nticristo"; tal denominaci n puede ser tambi!n tomada simb licamente, pero ello en nada modi$ica la realidad y no hace a estas in$luencias menos ne$astas" *eguramente, quienes participan en tales movimientos, e incluso quienes creen dirigirlos, pueden no conocer nada de estos asuntos; es !ste el mayor peligro, pues muchos de ellos, ciertamente, se alejaran con horror si pudieran darse cuenta de que son los servidores de las "potencias de las tinieblas"; pero a menudo su ceguera es irremediable, e incluso su buena $e contribuye a atraer nuevas vctimas; (no nos autoriza esto a decir que la suprema habilidad del diablo, de cualquier manera que se le conciba, consiste en convencernos de que no e%iste) NOTAS 4" >me" =lavats1y, que di el nombre de "+uci$er" a una revista que $und en 7nglaterra hacia el $in de su vida, pretenda igualmente considerarlo en ese sentido etimol gico de "portador de la luz", o, como ella deca, de "portador de la llama de la verdad"; pero no vea en !l sino un puro smbolo, mientras que, para los luci$erinos, es un ser real" :" "+e livre des esprits", pp" FC@FG" *obre *atn y el in$ierno, c$" +!on 0enis, "8hristianisme et spiritisme", pp" 4K;@4KI; "0ans lQinvisible", pp" ;JF@CKF" ;" "Histoire mythique de *hatan" y "+e ternaire magique de *hatan"" C" "+e monde psychique", $ebrero de 4J4:" F" "0ieu, lQinvisible roi"" G" *e nos ha reprochado tambi!n, desde esos medios, lo que se ha creido poder llamar un "prejuicio antiprotestante"; nuestra actitud a este respecto es en realidad todo lo contrario a un prejuicio, ya que hemos llegado a ello de una manera per$ectamente re$le%iva y como conclusi n de muchas consideraciones que ya hemos indicado en diversos pasajes de nuestra "7ntroduction g!n!rale T lQ!tude des doctrines hindoues"" H" *u opuesto es "in e%celsis", en los estados superiores del ser, que estn representados por los cielos, al igual que la tierra representa el estado humano" I" 2lgunos han querido ver smbolos invertidos en la $igura de la "cepa de vid dibujada por los espritus" que 2llan 9ardec ha ordenado situar en la portada del "+ivre des esprits"; la disposici n de los detalles es en e$ecto lo bastante e%traa como para dar lugar a tal suposici n, pero no tiene la su$iciente claridad, y no indicamos esto ms que a ttulo documental" J" &n la brujera, la "contra@religi n" intencional viene a superponerse a la magia, pero siempre debe ser distinguida de !sta, que, incluso cuando es de un orden muy in$erior, no posee ese carcter por s misma; no hay ninguna relaci n directa entre el dominio de la magia y el de la religi n" 4K" "7ntroduction g!n!rale T lQ!tude des doctrines hindoues", pp" 44:@44F" 44" 2lgunos ocultistas pretenden que lo que se nos aparece como $uerzas son en realidad seres individuales, ms o menos comparables a los seres humanos; esta concepci n antropom r$ica es, en muchos casos, todo lo contrario de la verdad" 4:" "+e ?raterniste", :G de diciembre de 4J4; 3artculo de &ugNne /hilippe, abogado de la 2udiencia territorial de /ars, vice@presidente de la *ociedad ?rancesa de &studios de los ?en menos /squicos5" &l relato de una sesi n muy similar, con los mismos mediums 3la *ra" y la *rta" Ball!e5 y la misma "entidad" 3que incluso $ue cali$icada de "gua espiritual"5 apareci en "+Q7nitiation", en octubre de 4J44"

4;" 0iscurso del pastor 2l$red =!n!zech en el 8ongreso &spiritista de 6enNve, en 4J4;" 4C" &specialmente en la "Devue *pirite" del 4H de septiembre de 4IIH" 4F" *e trata de un m!dium llamado <ules@&douard =!rel, que modestamente se haca llamar "el secretario de 0ios", y que acababa de hacer aparecer un enorme volumen lleno de las peores e%travagancias" Mtro caso patol gico anlogo, aunque sin relaci n con el espiritismo propiamente dicho, era el de un tal /aul 2uvard, que escribi , "bajo el dictado de 0ios", un libro titulado "+e *aint 0ictamen", en el cual haba de todo e%cepto cosas sensatas" 4G" "+e +otus", octubre de 4IIH" 4H" &stas e%periencias, terminadas despu!s de que esto haya sido escrito, han dado un resultado completamente negativo; es preciso creer que esta vez se haban adoptado las necesarias precauciones" 4I" "+e ?raterniste", J de enero y 4 y G de $ebrero de 4J4C" 4J" "+es -ouveau% Horizons de la *cience et de la /ens!e", $ebrero de 4J4C, p" IH" :K" "+e ?raterniste", 4; de $ebrero de 4J4C" :4" "+e ?raterniste", 4: de diciembre de 4J4;" ::" "Devue *pirite", marzo de 4J4C, p" 4HI" :;" "+e ?raterniste", 4; de marzo de 4J4C" :C" &s preciso hablar aqu de ciertos asuntos de "vampirismo" que dependen de la ms baja hechicera; incluso aunque aqu no intervenga ninguna $uerza e%tra@ humana, todo esto apenas es ms vlido" :F" *e han producido en este pas asuntos verdaderamente e%traordinarios del mismo g!nero, como las historias del =lac1 ?lag, por ejemplo; !stas no se re$eran al espiritismo, pero e%isten en todas estas sectas ms rami$icaciones de lo que se piensa" :G" 0iscurso pronunciado en el 8ongreso nacional espiritista belga de -amur por el *r" ?rai1in, presidente, el :; de noviembre de 4J4;" :H" "+e ?raterniste", :I de noviembre de 4J4;" :I" "+e ?raterniste", 4: de diciembre de 4J4;" :J" Desea del primer 8ongreso de las ?raternidades, celebrado en +ille el :F de diciembre de 4J4;' "&l ?raterniste", J de enero de 4J4C" 8$" id", :4 de noviembre de 4J4;" ;K" Ber "+e ,h!osophisme", pp" :KH@:44" ;4" +a "Mri$lamme", pequea revista publicada en alemn, es el rgano o$icial de las diversas agrupaciones de la >asonera "irregular", dirigidas por ,heodor Deuss, y del cual hemos hablado a prop sito de la historia del teoso$ismo 3pp" ;J y :C;@:CC5" ;:" "+e 8atholique", diciembre de 4J4;" ;;" 7d", octubre de 4J4;" ;C" 7, 8orintios, AB, CC" ;F" "+e 8atholique", diciembre de 4J4;" +a re$utaci n en cuesti n apareci en "+a Bie -ouvelle", de =eauvais" ;G" "+e 8atholique", diciembre de 4J4;" ;H" +e 8lement de *aint@>arcq jams ha renunciado, sin embargo, a sus especiales ideas; incluso recientemente ha publicado un nuevo opsculo, en el cual sostiene las mismas teoras"

Common questions

Con tecnología de IA

Porque las comunicaciones que reciben, a menudo, tienen un carácter elevado y moralizante, que podría considerarse digno de figuras religiosas. El pastor Alfred Bénézech pregunta cómo un diablo malhechor podría dedicarse a brindar directrices moralizantes, sugiriendo que las comunicaciones no provienen realmente del diablo .

La insistencia de los espiritistas en negar la existencia del diablo posiblemente se debe a un intento de diferenciar su práctica de las incursiones del mal. Este enfoque impacta su creencia, llevándoles a reinterpretar las comunicaciones demoníacas como provenientes de 'espíritus burlones' en lugar del diablo, revelando así una postura defensiva frente a las críticas externas .

Se observa que en los medios que insisten en predicar la moral a menudo se encuentran las prácticas más inmorales. Este hecho se atribuye a que todo lo relacionado con el dominio de la moral despierta lo más bajo de la naturaleza humana, subrayando la inseparable dualidad de bien y mal .

Los luciferinos consideran a Lucifer no como al diablo, sino como el 'portador de la luz' y lo describen como 'la Gran Inteligencia Creadora'. Por lo tanto, ellos son satanistas de hecho pero inconscientes, ya que malinterpretan la naturaleza de la entidad a la cual rinden culto .

Los luciferinos y los espiritistas son considerados limitados intelectualmente y cerrados a las verdades metafísicas, pero en sentidos diferentes. Aunque pueden emplear procedimientos similares, sus teorías son incompatibles, dado que los espiritistas creen estar en comunicación con humanos desencarnados y niegan la intervención de otros seres .

La metafísica pura es un dominio prohibido al diablo, lo que implica que aunque el diablo pueda operar en otros campos, no puede penetrar en el ámbito de lo metafísico. Estas limitaciones son sugeridas por las explicaciones anteriores sobre la 'subconsciencia' y las influencias demoníacas al ser humano .

Se señala que ciertas fórmulas y términos aparecen de manera recurrente en diferentes comunicaciones espiritistas, sugiriendo la presencia de una voluntad general que influye en estos grupos, independientemente de su particular filosofía o práctica específica .

Algunos católicos criticaban a teosofistas como Theodor Reuss por pretender que tenían conocimiento secreto de enigmas masónicos y herméticos a través de la Magia sexual. Sin embargo, los católicos consideraban que estas pretensiones no tenían fundamento y que aquellos que las admitían debilitaban su propia posición al aceptar identificaciones imaginarias .

El abad J.-A. Petit criticó la doctrina de Le Clement de Saint-Marcq por introducir elementos humanos en lugar de espirituales en interpretaciones religiosas, y rechazó firmemente cualquier asociación con la idea de que Cristo era solo un hombre .

Monseñor Ñadeuze y el abad Petit refutaron las acusaciones de complicidad con prácticas inmundas, señalando que los textos habían sido manipulados o se ignoraba el contexto lingüístico original. Ratificaron su desacuerdo con las interpretaciones tergiversadas hechas por Le Clement de Saint-Marcq .

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