Duración: Fundamento en Bergson
Duración: Fundamento en Bergson
RESUMEN La eleccin de un estudio sobre el pensamiento de un autor como H. Bergson se ve justificada por dos razones. Por una parte, la pertinencia de hablar en 1996 de Eergson, pertinencia que se ve fundamentada por el progresivo renacimiento espiritual a que estamos asistiendo frente al espritu cientfico y objetivista dominante en todos los mbitos de la cultura. Por otra parte, un autor como Bergson encaja en lo que ha sido la evolucin cultural del pensamiento occidental, ya que es heredero de una tradicin cientfica y filosfica que arranca de Descartes y que estaba impregnando el ambiente filosfico francs hallando su ltima encarnacin en el cientismo. Pero a la vez Bergson representa la rebelin contra esa tradicin cartesiana, y sobre la base de la crtica del intelectualismo cientista, construye una filosofa, y una metafsica que, no rechazando nada de las exigencias legtimas del positivismo. reivindica, contra l precisamente, el sentido concreto de la vida y la realidad de los valores espirituales, cognoscitivos, morales y religiosos. Despus de presentar los Datos bio-bibliogrflcos de Henri Bergson, abordamos el estudio del concepto clave que domina su pensamiento: el concepto de duracin, presentando en diez pasos progresivos, y apoyndonos en los mismos textos bergsonianos y fundamentalmente en el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, el alcance y la dimensin de su significado para el hombre y para su comprensin de la realidad.
Revista General de Informacin y Documentacin, Vol. 6-1. Servicio Publicaciones U.C.M. Madrid, 1996
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DATOS BIO-BIBLIOGRAFICOS DE HENRI BEROSON 1859: El 18 de octubre nace flenri Louis Bergson en Paris; su padre Michael Bergson, compositor y pianista judo, de origen polaco, tuvo que recorrer diversos paises europeos buscando trabajo; su madre, de soltera Katherine Lewson, naci en Doncaster (Inglaterra), de profunda religiosidad, ejerci gran influencia en la madurez de Bergson. 1870-1 871: La familia Bergson se traslada a Londres. Henri se queda en Pars cursando estudios en el Liceo Bonaparte (Liceo Condorcet), donde destaca en lengua francesa, latn y matemticas. 1877: Premiado por la resolucin de un problema de Pascal sobre crculos tangentes que le haba sido propuesta por su profesor [Link] (recogido en Mlanges). 1878: Ingreso en la Escuela Normal Superior, donde tiene como compaeros a Jean Jaurs, que sera ms adelante dirigente socialista francs, a Maurice Blondel y a Emile Durkheim. 1881: Obtiene la Agregacin en Filosofa. 1882: Profesor en el Liceo de Angers. Discurso pronunciado en este liceo: La Specialit 1883: Profesor en el Liceo de Clermont-Ferrand, donde permaneci cinco aos. Publica Extraits de Lucrce, precedidos de un estudio sobre la poesa, la filosofa, la fsica, el texto y la lengua de Lucrecio (recogido en Mlanges). 1884-1885: Conferencias en la Universidad de Clermont-Ferrand, donde aborda temas relacionados con la psicologa, la parapsicologa y diversos fenmenos psquicos. 1886: Publica su primer artculo: De la simulation inconsciente dans ltat dhypnotisme, que aparece en oRevue Philosophique (recogido en Mlanges). 1888: Profesor en el Liceo Luis el Grande de Pars. 1889: Defiende y publica sus tesis doctorales: Quid Aristoteles de loco senserity Essai sur les donnes inmdiates de la consc-ience. Profesor en el Colegio Rollin. 1890: Profesor de filosofa en el Liceo Enrique IV de Paris, donde impartir clases hasta febrero de 1898. 1891: Se casa con [Link] Neuburger, cuyo primo segundo ser el gran literato Marcel Proust. 1893: Nace su hija Jeanne, sorda de nacimiento. 1894: Fracasa en su intento de ingresar como profesor en la Sorbona. 1895: Discurso pronunciado en la Sorbona: Le bonsensetlestudesclassiques (recogido en Mlanges). 1896: Publica Matire et mmoire, sobre la relacin entre cuerpo y espritu precedido de tres artculos. 1898: Muerte de su padre. Segundo intento fracasado de entrar en la Soborna Nombrado Maestro de conferencias en la Escuela Normal Superior hasta noviembre de 1900.
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1900: Publica Le Rire, uno de sus ms populares libros. Nombrado profesor de Filosofa en el Colegio de Francia. Adquiere gran poder de convocatoria, que le mereci el ms alto prestigio entre sus contemporneos. 1901: Miembro de la Academia de Ciencias Morales y Polticas, sucediendo a Felix Ravaisson (1813-1900) al que dedica su discurso de ingreso: La vie et loeuvre de Ravaisson, que se publica en 1904 y posteriormente se incluir en La Pense et le mouvant. 1902: Se inicia una permanente correspondencia con William James, cuya muerte en 1910 le afecta enormemente. Publica en la Revue Philosophiqueo el articulo Leffort intellectuel (recogido en Mlanges). Pronuncia el discurso De l>intelligence en el Liceo Voltaire (recogido en Mlanges). 1903: Publica en la Revue de Mtaphysique et de Morale el articulo Introduction la mtaphysique, que incluir en La pense et le mouvant. 1906: Publica el articulo Lidedenant(lo incluir en LEvolution eratrice). 1907: Aparece su obra fundamental: Lvolution cratrice. 1911: Enva al Congreso Internacional de Filosofa de Bolonia la ponencia Lintuition philosophique. Conferencias en Oxford (La perception du changemen4 que incluir en La pense et le mouvant), Londres (Limmortalit de lAme, recogido en Mlanges) y Birmingham (La conscience et la vie, que incluir en Lnergiespirituelle). 1912: Pronuncia la conferencia [Link] et le corps, en el crculo protestante Foi et Vie, que incluir en L nergie spirituelle 19 13: Nombrado Presidente de la British Societyfor PsychicalResearch, con sede en Londres; pronuncia la conferencia Fantmes de vivant et rechercl-ze psychique, publicada luego en Lnergie spirituelle. Visita y pronuncia conferencas en las universidades de Columbia, Princeton y Harvard. 1914: Es elegido miembro de la Academia Francesa. Muere uno de sus ms entusiastas y heterodoxos discpulos: Charles Peguy. Empiezan a surgir numerosas exposiciones sobre su filosofa. Se incluyen en el Indice de libros prohibidos sus tres obras. 1916: Viaja a Espaa y pronuncia dos conferencias en Madrid en el Ateneo, sobre el alma humana LAnze humaine y sobre la personalidad La personnalit, y un Discurso en la Residencia de Estudiantes (todo ello recogido en Mlunges). 1917: Primera misin diplomtica en [Link]. 191 8: Segunda misin en [Link]. Discurso de ingreso en la Academia. 1919: Publica Lnergie spirituelle. Miembro del Consejo Superior de Instruccin Pblica. 1 920: El tres de octubre de este ao se retira de su ctedra del Colegio de Francia. 1922: Aparece Dure et Simultanit, a propsito de la teora de la relatividad de Einstein. Es nombrado Presidente del Comit Internacional para la Cooperacin Intelectual.
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1925: Dimite de sus cargos pblicos. 1928: Se le concede el Premio Nobel. 1930: Se publica en la revista sueca Nordisk Tidskrift Le Fossible et le Rel (la traduccin francesa la incluye en La pense et le mouvant). Se le concede la Gran Cruz de la Legin de Honor. 1932: Aparece Les deux sources de la morale et de la religion. 1934: Se publica La Pense et le mouvanit. 1936: Redacta un manuscrito titulado Mes Missions (1 91 7-1918), texto indito que se publicar posteriomente a la muerte de Bergson en Mlanges. 1941: Muere el 4 de enero, estando Francia ocupada por los nazis: es enterrado en el cementerio de Garches, a las afueras de Pars.
LA DURACION COMO FUNDAMENTO DE LA REALIDAD Y DEL SUJETO El concepto bsico y obsesivo que utiliza Bergson para explicar la vida, el universo, el hombre..., el ncleo que da coherencia y sentido a todos sus escritos, es el concepto de dure. Constancia de la importancia del mismo la encontramos en diversas partes de su obra cuando, por ejemplo, advierte que su doctrina no podra entenderse si prescindiramos de la intuicin de la duracin, o cuando aclara que un filsofo slo dice una sola cosa o ms bien intenta decirla a lo largo de su vida .Por ello se hace necesario conocer y caracterizar dicho trmino fundamental, tarea en cierta medida difcil ya que, como veremos, Bergson intentar invitarnos a penetrar simpticamente en su filosofa ms bien que a presentarnos conceptualmente una serie de premisas desde las que construir un sistema. Por otro lado, nos enfrentamos a un concepto de gran complejidad que abarcar no slo un nuevo concepto de tiempo sino tambin toda una teora sobre la conciencia, la percepcin, la memoria e incluso la sociedad. Bergson comienza su andadura por una mirada introspectiva, por un estudio de su conciencia y de sus procesos, por un anlisis de lo que hay de ms positivo en ellos, adoptando una postura dualista y de ehoque frontal contra el positivismo dentista entonces pujante. Postura dualista en tanto en cuanto el concepto de dure slo podr descubrirse en oposicin al concepto de espacio, a esa espacialidad que enturbia e impide nuestro acceso y contacto con lo que hay de ms ntimo y profundo en nuestra conciencia. Choque frontal tambin porque los errores cometidos por la psicofsica y la psicofisiologa, tambin por la filosofa, en la comprensin del sujeto humano, resiCfr. Carta dc Bergson a Harald Hffding, el 15 de marzo de 1915 <en U. Bergson. tIldange.s Pars, PUF, 1972, p. 11148); y Pensamiento y Movimiento (en adelante utilizaremos: PM), en U. Rerg~on. Obras escogida.. Traduccin de Jos Antonio Miguez. Madrid. Aguilar. 1963. p. 1135.
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den precisamente en confundir el tiempo real, la dure, con el espacio, en aplicar al mundo del tiempo lo que slo es vlido para el mundo del espacio. En este proceso de mirada interior Bergson comienza, pues, con una tarea que tiene ya sus antecedentes en la filosofa francesa, que es precisamente la de intentar un desescombro ideolgico, iniciar un combate contra los velos que encubren y ocultan el fondo de la conciencia, una lucha contra aquellos conceptos que se aplican a la realidad psquica impidindonos una visin inmediata de nuestro yo. Veamos en diez pasos, capaces intencionadamente de soportar una lectura aislada e independiente, el significado y el alcance del concepto nuclear de la filosofa bergsoniana, teniendo siempre presente que desde el primer momento Bergson elige dos mbitos a los que identifica con la realidad de la duracion ola duracin pura: el yo y el tiempo, y un enemigo comn: el espacio.
1.
Uno de los prejuicios fundamentales del que debemos liberarnos consiste en la aplicacin de los mdulos cuantitativos a nuestras vivencias psquicas. A juicio de Bergson, los psicofisicos e incluso sus adversarios admiten la tesis de la medida de nuestros estados de conciencia, de que los sentimientos, las pasiones... pueden valorarse en trminos de aumento o de dismnucon de ms o de menos, que pueden medirse. Pero analizando diversos estados psquicos comprobamos que no se puede hablar de magnitud all donde no hay ni multiplicidad ni espacio; en nuestros procesos anmicos no encajan ni el tiempo de la tradicin cientfica y filosfica, ni el espacio ni la causalidad: una nota musical nos la representamos en el espacio como ms alta que otra nota o con una intensidad mayor que otra cuando, si meditramos un poco, nos daramos cuenta que las diferencias son cualitativas y no cuantitativas 2 El error consiste en observar la realidad psquica con las mis2 Cr. Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia (en adelante utilizaremos: Ensayo), U. Bergson. Obras escogidm; Ed. cit., pp. 8l-83.-Se comprendera el poder expresivo o, me-
en
or, sugestivo de la musca. s no se admitiese que repetimos interiormente los sonidos que hemnos oido, de manera tal que nos colocamos nosotros en el estado psicolgico en el que aqeelos han surgido, estado original, que no se sabra expresar, pero que nos sugieren los movimientos adoptados por el conjunto de nuestro cuerpo? (.). Las diferencias de altura, tal como las percibe nuestro odo, son diferencias cuantitativas? Hemos concedido que una agudeza superior de sonido evoca la imagen de una situacin ms elevada en el espacio. Pero, se sigue de aqu que las notas de la escala musical, en tanto que sensaciones auditivas, difieren de otro modo que por la cualidad? (). Diremos entonces que la nota es ms alta porque el cuerpo hace un esfuerzo como para alcanzar un objeto ms elevado en el espacio. O lo que es lo mismo, la costumbre nos ha llevado a asignar una altura a cada nota de la escala musical, y el da en que el fsico ha podido definirla por el nmero de vibraciones con las que ella se corresponde en un tiempo dado, no hemos vacilado en decir que nuestro odo perciba directamente di-
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mas leyes y categoras con que se observa y conoce la materia, llegando a considerar que est compuesta de una suma de estados distintos, que consta de una multiplicidad numrica de distintos elementos. Pero la idea de nmero se construye sobre el espacio y no sobre el tiempo real, es un instrumento que sirve para conocer lo externo en el espacio. En este caso Bergson proyecta su descripcin de la duracin sobre dos conceptos lgicos que afectan tanto al tiempo como al espacio; son la sucesin y la homogeneidad. Es precisamente en el captulo dos del Ensayo donde se va construyendo el concepto de duracin sobre una discusin en torno al concepto de nmero 3. Bergson explica con numerosos ejemplos que si hablamos de multiplicidad no nos queda ms remedio que hacer una distincin fundamental, a saber: que la multiplicidad de la duracin pura y de los estados de conciencia es una multiplicidad cualitativa; por el contrario, la multiplicidad del espacio y del mimero es cuantitativa. En efecto, la idea de nmero implica la intuicin simple de una multiplicidad de partes o dc unidades, absolutamente semejantes entre st; asimismo, el espacio es un medio homogneo, semejante por doquier a si mismo, una realidad sin cualidad. Por el contrario, la pura duracion consiste en una sucesin de cambios cualitativos que se funden, que se penetran sin ningn contorno preciso, sin ninguna tendencia a exteriorizarse los unos con relacin a los otros, sin ninguna afinidad con el nmero Bergson define, pues, cl nmero como una coleccin de unidades idnticas entre s, cada una de las cuales se detiene esperando que las siguientes se yuxtapongan a ella. Con lo cual el concepto de nmero implica admitir una serie reversible y homognea susceptible de aumento o de disminucin. Por
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ferencias de cantidad. Pero el sonido subsistira como cualidad pura. si no introdujsemos ah el esfuerzo muscular que lo produce, o la vibracin que lo hace manifiesto>. Cfr. Ensayo, ed. cit., PP. 103 y ss. Cfr. Ensayo, Pp. 123-124: Es verdad que contamos los momentos sucesivos de la duracin, y que, por sus relaciones con el nmero. el tiempo se nos aparece primero como una magnitud mensurable, completamente anloga al espacio. Pero hay que hacer aqu una importante distincin. Digo, por ejemplo que acaba de transcurrir un minuto y entiendo por esto que un pndulo, que marca los segundos, ha ejecutado sesenta oscilaciones. Si me represento sesenta oscilaciones de un golpe y por una sola percepcin del espritu, excluyo por hiptesis la idea de una sucesin; pienso, no en los sesenta segundos que se suceden, sino en sesenta puntos de una lnea tija, cada uno de los cuales simbolta, por decirlo as, una oscilacin del pndulo. Si, por otra parte, quiero representarme estas sesenta oscilaciones sucesivamente, pero sin cambiar mda en su modo de produccin en el espacio, deber pensar en cada oscilacin excluyendo el recuerdo de la precedente, porque el espacio no ha conservado de ella ningn rasgo: pero por esto mismo me condenar a permanecer sin cesar en el presente; renunciar a pensar una sucesion o una duracin. Y si, en fin, conservo junto a la imagen de la oscilacin presente, el recuerdo de la oscilacin que la preceda, ocurrir una de estas dos cosas: o yuxtapondr las dos imgenes, y recaeremos entonces en nuestra primera hiptesis; o percibir la una en la otra, penetrndose y organizndose entre s como las notas de una meloda, de manera que formen una multiplicidad indistinta o cualitativa, sin ninguna semejanza con el nmero: obtendr asi la imagen de la duracin pura, pero tambin me habr desprendido de la idea de un medio homogneo o de una cantidad mensurable.
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otro lado, el resultado final se lleva a cabo mediante una consideracin global en la que se capta una serie homognea que permite considerar el nmero como una unidad completa sin que nos fijemos entonces en su formacion. El Ensayo insiste en que el nmero es discontinuo y vamos siempre de una unidad a otra por sacudidas, por saltos bruscos, por tirones. En consecuencia, la serie que constituye el nmero est dominada por la simultaneidad, la reversibilidad y la homogeneidad de los elementos que lo componen: se trata, a fin de cuentas, de una serie dominada y construida segn las reglas del espacio y no segn el tiempo. La advertencia que se deduce de los numerosos ejemplos que Bergson utiliza para ilustrar esta idea es obvia: no podemos confundir la sucesin contada con la sucesin vivida, ya que se trata de dos cosas totalmente distintas. Para que podamos medir y enumerar impresiones necesitamos situarnos como observadores de nosotros mismos y colocar los diversos momentos de la impresin uno al lado del otro en un espacio ideal: En el momento en que yo escribo estas tincas, da la hora un reloj vecino, pero mi odo distrado no se da cuenta de ello, sino luego de haberse dejado or varias campanadas. As, pues, no las he contado. Y, sin embargo, me basta un esfuerzo de atencin retrospectiva para hacer la suma de las cuatro campanadas que ya se han dejado oir y aadirlas a las que oigo ahora. Si, entrando en m mismo, me interrogo entonces cuidadosamente sobre lo que acaba de ocurrir, me doy cuenta de que las cuatro primeras campanadas haban afectado mi odo e incluso alterado mi conciencia, pero tambin de que las sensaciones producidas por cada una de ellas, en lugar de yuxtaponerse, se habrn fundido unas en otras de manera que prestaban al conjunto un aspecto propio, haciendo de l una especie de frase musical. (...). En resumen, el numero de las campanadas que han sonado ha sido percibido como cualidad y no como cantidad; la duracin se presenta as a la conciencia inmediata y conserva esta forma mientras no cede el lugar a una representacin simblica, sacada de la extensin En una palabra, si queremos contar estados de conciencia no nos queda ms remedio que transformarlos de subjetivos e in~.
Ensayo, pp. 139-140. Este ejemplo de las campanadas del reloj nos ilustra la concepcin
bergsoniana de la experiencia de la duracin de la conciencia. El filsofo tambin extender su concepcin al mundo de las cosas y del universo. Uno de los ejemplos de la experiencia de la duracin de las cosas lo encontramos en La evolucin creadora (en U. Bergson, Obras escogidas ed. cit., p. 490; en adelante utilizaremos: FC): Si deseo prepararme un vaso de agua azucarada, por ms que haga, debo esperar a que el azcar se disuelva. Este hecho sin importancia est Ileno de enseanzas. Pues el tiempo que tengo que esperar no es ya ese tiempo matemtico que se aplicara tambin a lo largo de la historia entera del mundo material, aun cuando se nos mostrase toda de una vez en el espacio. Coincide con mi impaciencia, es decir, con determinada porcin de mi duracin, que no es prolongable ni reducible a voluntad. No se trata ya de algo pensado, sino de algo vivido, esto es, de una relacin, de lo absoluto. Y no equivale a decir que el vaso de agua, el azcar, y el proceso de disolucin del azcar ea el agua son, sin duda, abstracciones, y que el Todo en el que estn recortados por mis sentidos y mi entendimiento progresa quizs a la manera de una conciencia?
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timos en objetivos e impersonales. As, pues, el nmero no puede intervenir en la conciencia porque el nmero es un instrumento forjado para conocer lo extenso en el espacio; si lo aplicamos a lo psquico solidificamos y espacializamos a la concenca misma.
2.
Bergson no se cansa de repetir en su primera obra fundamental que la duracin pura es lo que cambia por naturaleza, es la heterogeneidad pura. En consecuencia con ello, en el momento en que atribuimos la menor homogeneidad a la duracin, introducimos subrepticiamente el espacio: esto sucede, como hemos advertido antes, cuando consideramos a los estados de concIencia como estados separados y externos entre s; hablaramos entonces de duracin impura, cuando es evidente que en la duracin no hay nada que pueda repetirse Es el mbito de la diferencia, de la pura cualidad, del policentrismo, de la ausencia de referencias privilegiadas que puedan ordenar conjuntos homogneos. Es el puro reino de la dispersin, de la originalidad De todo ello se deduce otro rasgo fundamental, que es precisamente la irreversibilidad de la duracin. En efecto, la duracion es una corriente fluida irreversible; se trata de una irreversibilidad que se encuentra modlicamente en el mbito de la conciencia. Basta leer el siguiente texto de La evolucin creadora: <Nuestro pasado se manifiesta, pues, ntegramente a nosotros por su impulso y en forma de tendencia, aunque solamente una dbil parte de convierta en representacin. De esta supervivencia del pasado resulta la imposibilidad, para una conciencia, de atravesar dos veces el mismo estado. Aunque las circunstancias sean las mismas, ya no actan sobre la misma persona, puesto que la toman en un nuevo momento de su historia. Nuestra personalidad, que se construye a cada momento con la experiencia acumulada, cambia sin cesar. Al cambiar, impide que un estado, an idntico a s mismo en superficie, se repita en profundidad. Y por ello nuestra duracin resulta irreversible. No podramos revivir una parcela suya, porque seria preciso comenzar por borrar el recuerdo de todo lo que ha seguido. Podramos, en rigor, borrar este recuerdo de nuestra inteligencia, pero no de nuestra voluntad ~. Ahora bien, esa corriente irteversible no solamente se da en la conciencia personal, sino tambin en el mbito de la vida y de la realidad objetiva.
~. ~.
Cfr. Ensayo, pp. 122-123. Cfr. Ignacio lzuzquiza, Henri &rgson: la arquitectura del deseo. Zaragoza, Prensas Universitarias dc Zaragoza, 1986, p. 39. < Ed. cit., p. 486.
El concepto de duracin: la duracin como fundamento de la realidad.. 3. La conciencia como mbito privilegiado de la duracin
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La relacin de identidad entre conciencia y duracin siempre se mantiene ya que en su intento de decirnos qu es la duracin Bergson nos la define como la forma que toma la sucesin de nuestros estados de conciencia cuando nuestro yo se deja vivir ~. Puede decirse entonces que la conciencia, el ncleo mismo del sujeto humano, es el dominio por excelencia de la duracin, la negacin misma del concepto de espacio, ya que fuera de nosotros no se encuentra ms que espacio: Anunciar que un fenmeno se producir al cabo de un tiempo t, es afirmar que la conciencia notar de aqu a entonces un nmero t de simultaneidades de un cierto gnero. Y no seria necesaro que nos ilusionasen los trminos de aqu a entonces, porque el intervalo de duracin no existe ms que para nosotros y a causa de la penetracin mutua de nuestros estados de conciencia. Fuera de nosotros no se encontrara ms que el espacio y, por consiguiente, simultaneidades, de las que an no puede decirse que sean objetivamente sucesivas, ya que toda sucesin se piensa por la comparacin del presente con el pasado lO La duracin es, en realidad, el mismo enriquecimiento gradual del yo, es el comportamiento espontneo de la conciencia, y la tensin que conforma la duracin es la misma tensin que constituye la conciencia Como se puede apreciar Bergson ubica en la interioridad de la conciencia la existencia de la duracin pura, lo cual supone aspectos importantes para la comprensin y anlisis del sujeto humano. Pues bien, as como se distinguian dos formas de multiplicidad, multiplicidad cuantitativa y cualitativa, y dos apreciaciones diferentes de la duracin, duracin impura y duracin pura, se van a distinguir dos aspectos distintos de la vida consciente, que dan lugar a la teora bergsoniana de los dos yos>: el yo superficial, en contacto directo con la realidad exterior y al que nos representamos como un compuesto de elementos mentales que obedecen a leyes internas, y el yo profundo, donde se manifiesta el continuo fluir y la diversidad de la duracin de nuestra conciencia. Con ello se da una elevacin de la duracin a rango de sujeto real 12
~
Ensayo, pp. 120-121: La duracin completamente pura es la forma que toma la sucesion de nuestros estados de conciencia cuando nuestro yo se deja vivir, cuando se abstiene de establecer una separacin entre el estado presente y los estados anteriores. 10 Ensayo,pp. 131-132. Cfr. Ensayo, p. 126; vase tambin 1. Izuzquiza, op. cit, pp. 105-106. CfrEnsayo. pp. 1 4t1- 141: Distinguimos, por tanto, para concluir, dos formas de la multiplicidad, dos apreciaciones muy diferentes de la duracin, dos aspectos de la vida consciente. Por debajo de la duracin homognea, smbolo extensivo de la duracin verdadera, una psicologia atenta discierne una duracin cuyos momentos heterogneos se penetran; por debajo de
la multiplicidad numrica de los estados conscientes, una multiplicidad cualitativa; por debajo
del yo a I<.,s bien definidos, la yo en e que la sucesin implica fusin y organizacin. Pero nos contentamos las ms de las veces c<,n lo primero, esto es, con la sombra del yo proyectada en el
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Es importante advertir, en este sentido, que si la la duracin verdadera es una sucesion fluida, donde no hay grados, donde no existe la tranquilida4 la conciencia tambin se ver afectada por esta situacin peculiar. En efecto, la estructura de la conciencia presenta los mismos rasgos de ese proceso particular que es la movilidad misma; por lo tanto, el camino de la conciencia lleva a una peculiar falta de tranquilidad: es puro cambio, tensin, posibilidad continua. En una palabra, conciencia es igual a proceso, a falta de referencia, a diferencia radical, a imposibilidad de reduccin y de asociacin porque es, ella misma, el reino de la diferencia y de la intranquilidad t3 Por otro lado, hay que tener en cuenta que la conciencia mantiene un paralelismo radical con la estructura de todo lo que es real; se da, pues, una igualdad estructural entre conciencia y realidad, entre el principio que constituye al sujeto y el principio que constituye la realidad.
4.
Bergson sinti en su juventud una gran atraccin por los Primeros Principios de Spencer hasta el punto de querer perfeccionarlos, sobre todo en lo referente a la mecnica. Poco a poco se fue dando cuenta de que el positivismo no era fiel a la tesis de estricta atenencia a los hechos, tal y como se poda deducir del tratamiento que se haca del problema del tiempo. En ese proceso, y ante tal sorpresa, lleg a descubrir que el concepto de tiempo defendido por la mecnica, por la tradicin cientfica y filosfica occidentales, no es el tiempo real, sino ms bien un concepto de tiempo espacializado y, en consecuencia, cuantitativo, mensurable, abstracto. Bergson aplica la duracin al tiempo lo cual va a transformar, que no significar anular, la concepcin tradicional del tiempo, y a su vez va a mostrar la estructura del tiempo real, ajustado a esa peculiar serie dinmica, irreversible y dominada por la heterogeneidad. Esto supone una novedad en tanto en cuanto estamos acostumbrados a considerar el proceso temporal desde las categoras del espacio, desde la medida y la homogeneidad, como son: la distincin entre pasado, presente y futuro, la consideracin del instante, etc. Es posible, dice Bergson, que el miedo a escuchar el zumbido ininterrumpido de la vida profunda, sea lo que obliga al hombre a colocarse en el tiempo espacializado, no dndose cuenta de que ah no se encuentra la duracin real. Pues bien, el mbito privilegiado donde se localiza primeramente el tiempo
espacio homogneo. La conciencia, atormentada por un insaciable deseo de distinguir, sustitw ye a la realidad con el smbolo, o no percibe la realidad ms que a trvs del smbolo. Como el yo as refractado, y por esto mismo subdividido, se presta infinitamente mejor a las exigencias de la vida social en general y del lenguaje en particular, ella lo prefiere y pierde poco a poco de vista el yo fundamental. ~ Cfr. 1. lzuzquiza, op. cit., p. 307.
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real va a ser la conciencia, dndose as una unin entre duracin pura y conciencia La conciencia es, por su misma estructura, el mbito dominado por el tiempo: el tiempo es el tejido, la trama misma de la vida y de la actividad de la conciencia i4 La vida de la conciencia se plantea, pues, en trminos de duracin temporal, lo cual sirve para explicitar la constitucin propia de la conciencia: la vida de la conciencia, desde el primer momento de vida, es como una frase sembrada de comas, sin ningn punto que la corte o la interrumpa 15, en la cual el pasado siempre est presente; como una realidad que no puede abordarse mediante el tiempo espacializado y que es semejante a la continuidad indivisible e indestructible de una meloda en la que el pasado entra ene1 presente y forma con l un todo indivisible ~. Veamos ms detenidamente algunos de estos rasgos de la duracin temporal y su contraposicin con el concepto tradicional de tiempo: 1. El tiempo sin instantes. Para la mecnica el tiempo es una serie de instantes, uno junto a otro, como puede apreciarse en las sucesivas posiciones de las agujas del reloj. Debido a ello, el tiempo de la mecnica es un tiempo espacializado; en efecto, medir el tiempo significa controlar que el movtmiento de un objeto en un espacio determinado coincida con el movimiento de las agujas dentro de dicho espacio, la esfera del reloj. Por el contrario, nuestra duracin no es un instante que reemplaza a un instante ir; el instante nace de una necesidad de simetra i que nos induce a dividir en partes homogneas el tiempo, cuando en realidad el tiempo concebido como duracin es indivisible, es un flujo heterogneo. Para la mecnica, asimismo, cada momento es externo al otro y es igual al otro: a un instante le sucede otro y no hay un instante distinto a otro, ms intenso o mas importante que otro.
~ Cfr. FC cd. cd., p. 485; vase tanbueb: Pedro Chacn. Bergson o el tiempo del espritu. Madrid. Cincel, 1988, Pp. 54-76. La energa espirituaL en HI?ergson. Obras escogidas cd. cit., p. 885; cfr. PM, 1034. 1 PM, p. 1092. ~ Cf r. Ensayo, p. 126: Cuando yo sigo con los ojos, sobre la esfera dd reloj, el movimiento de la aguja que corresponde a las oscilaciones del pndulo, no mido la duracin, como parece creerse; me limito a contar simultaneidades, que es muy diferente. Fuera de mi, en el espacio, no hay nunca ms que una posicin nica de la aguja y del pndulo, porque de las posiciones pasadas ya nada queda. En mi interior prosigue todo un proceso de organizacion o de penetracin mutua, que constituye la duracin verdadera. Y porque yo duro de esta manera es por lo que me represento lo cuc llamo las oscilaciones pasadas del pndulo, al mismo tiempo que percit,o la oscilacin actual. > Cfr. Materia y Memoria (en adelante utilizaremos: MM), en !-fBergson. Obias escogidas, cd. cit., p. 413: Los indivisibles de duracin o momentos del tiempo nacen pues de una necesidad dc simetra; se aboca a esto naturalmente en el momento que se exige al espacio una representacin integral de la duracin. Pero he aqu precisamente el error. Si la lnea AB simboliza la duracin transcurrida del movimiento realizado de A a B, inmvil, no puede de ningn modo representar el movimiento realizndose y la duracin transcurriendo; pero de que esta lnea sea divisible en partes, de que se limite por puntos, no debe concluirse ni que la duracin correspondiente se compone de partes separadas ni dc que est limitada por instantes.,,
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El tiempo real implica, pues, el concepto de sucesin. Ahora bien, la sucesin no se presenta a nuestra conciencia como la distincin de un antes y de un despus. Cuando escuchamos una meloda no tenemos una impresin de simultaneidad, sino de sucesin. Pues bien, lo que produce en nosotros esa impresin es precisamente la continuidad de la meloda y la imposibilidad de descomponerla. En efecto, si intentamos descomponerla o recortara en las distintas notas que la componen, en antes y despus, lo nico que conseguimos es introducir en ello imgenes espaciales y, en consecuencia, baamos la sucesin de simultaneidad; en una palabra, introducimos el espacio, lugar donde s es posible una distincin de partes exteriores unas a otras 9 En resumen, si en el tiempo de la mecnica los momentos son exteriores entre s, en el continuo fluir que es la duracin de la conciencia, un momento se suelda con el otro y crece sobre el otro. 2. El pasado como primer elementa El tiempo nunca se mantiene idntico a si mismo. El primer elemento de la duracin temporal es el pasado, el cual siempre se conserva en la serie temporal y es continuamente transformado en su camino hacia el porvenir Es ya famosa la expresin dc Bergson cuando se refiere a la duracin aplicada al tiempo: La duracin es el progreso continuo del pasado que corroe el porvenir y que se dlata al avanzar 20, Ahora bien, hay que tener en cuenta que no se trata del pasado como algo que hay que conservar o como algo que hay que dejar en el olvido; se trata,
Cfr. PM. Pp. 1171-1172: ~<Escuchamos una meloda dejndonos mecer por ella: no tenemos la percepcin clara de un movimiento que no est referido a un mvil, de un cambio sin nada que cambia? Este cambio se basta as mismo, es la cosa misma. Y aunque arraigue en el tiempo, es indivisible: si a meloda se detuviese en seguida, ya no seria la nusnia masa sonora. sino otra, igualmente indivisible. Sin duda, hay en nosotros tendencia a dividirla y a representarnos, en Jugar de la continuidad ininterrumpida de la ,[Link], una yuxtaposicin de notas distintas. Pero por qu? Porque pensamos en la serie discontinua de esfuerzos que deberamos hacer para recomponer de manera aproximada el sonido odo al cantar nosotros mismos, y tambin porque nuestra percepcin auditiva tom el hbito dc impregnarse de imgenes visuales. Escuchamos entonces la meloda a travs de la visin que tendra un director de urquesta que mirase su partitura. No representamos notas yuxtapuestas a otras notas sobre una hoja dc papel imaginario. Pensamos en un teclado sobre el cual se toca, en el msico que tiene su lugar al lado de los otros. Hagamos abstraccin de estas imgenes espaciales: queda el can,bio puro. que se basta as mismo, no dividido de ninguna manera> ni referido a una cosa que cambia. 25 FU p. 485; [Link]. PP. 485-486: Fn realidad, cl pasado se conserva por st mismo, automticamente. Todo entero, sin duda, nos sicuc a cada instante: lo que hemos sentido, pensado, querido desde nuestra primera infancia, est ah, pendiendo sub-e el presente con cl que va a unirse, ejerciend.m presin contra la puerta dc la conciencia que querra dejarlo fuera. El mecanismo cerebral est hecho precisatnente para hacer refluir su casi totalidad c~ lo inconsciente y para no introducir en la conciencia mas que lo que por naturaleza est destinado a iluminar la situacin presente, a ayudar a la accin que se prepara, a dar, en fin, un trabajo til. A lo ms, recuerdos de lujo alcanzan a pasar dc contrabando por la puerta entreabierta. Y ellos, mensajeros de lo inconsciente, nos advierten de lo que arrastramos detrs de nosotros sin saberlo. Pero mcl uso aunque no tuvisemos la idea distinta, senti ranits vagamente que nuestro pasado nos permimece como presente.
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claro est, del pasado dinmico, irreversible, del pasado que introduce importantes cambios cualitativos y en el que introduce el progreso y la novedad. En una palabra, si bien el tiempo de la mecnica es reversible y mensurable, para la conciencia y para la vida seria intil ir en busca del tiempo perdido: el hoy es distinto de ayer, el instante siguiente siempre supone la experiencia del instante precedente y de todo el pasado, y crece sobre dicha experiencia. Por lo tanto, ante ese pasado se presenta siempre como irreductible y autntica novedad. Como puede apreciarse, Bergson coincide con Marcel Proust en sustraerse a la concepcin tradicional del tiempo, abogando por un tiempo interior donde el pasado revive en la memoria. Cuando utiliza la expresin a la bsqueda del tiempo perdido> 21, es evidente que est refirindose a uno de los ttulos ms significativos de la literatura europea del siglo xx. A decir verdad, tenemos testimonios que nos confirman el trato amigable y carioso que Bergson mantena con Proust, con el que mantendr correspondencia durante algunos aos, adems de haber frecuentado las clases del filsofo en la Sorbona. Bergson conoce la obra de su primo y la considera positivamente en diversas ocasiones. Por ejemplo, el 28 de mayo de 1904 presenta en la Acadmie des Sciences Morales et politiques, en nombre de Proust, el libro sobre la catedral de Amiens de [Link], autor de notable influencia en Proust, titulado La Bible dAmiens cuyo prefacio, traduccin y notas son de Marcel Proust, al que Bergson menciona elogiosamente alegando que ha traducido esta obra en una lengua tan llena de vida y tan original que uno no creera, leyendo este libro, que se trata de una traduccin 22 Por otro lado, encontramos en la correspondencia y respecto a Por el camino de Swann y A la sombra de las muchachas en flor la afirmacin de que raramente la introspeccin ha sido llevada tan lejos. Es una visin directa y continua de la realidad interior 23 3. El tiempo sin privilegios. No existe el presente puro, ni el pasado puro ni el porvenir puro. La duracin no puede detenerse; es un proceso dinmico y, como tal, no puede haber ningn privilegio que paralice ese proceso. No se puede privilegiar un punto de referencia llmese pasado o presente o porvenir para analizar la serie temporal: ello supondra la simetra, en una pa21 Cfr. PM, p. 1042. La obra de Proust fue publicada de 1913 a 1922, fecha de la muerte de M. Proust, Por el camino deSwann (1913), A la sombro de las muchachas enflor(1918), galardonado con el premio Goncourt en 1919, El mundo de los Guermantes y Sodoma y Gomorra (1920-1922). Los tres ltimos volmenes aparecen a su muerte: La prisionera(1923), Lafugitiva o La desaparicin de Albertine (1925) y El tiempo recobrado (1927). M. Proust haba sido gargon dhonneur (amigo que acompaa al novio y le asiste durante el casamiento) en la boda de Bergson en 1891; la suegra de Bergson y la madre de Proust (Jeanne Weil) eran primas hermanas. 6l7y992. ~ Ctr. Mlanges, ed. cil., pp. 629-630,1610, l 2 Mlangesp. 1326.
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labra, la victoria de sus grandes enemigos, el estaticismo, la homogenidad y la reversibilidad 24 Si la espacialidad es el rasgo caracterstico de las cosas, la duracin es lo caracterstico de la conciencia. La conciencia capta inmediatamente el tiempo en cuanto duracin. Duracin quiere decir que el yo vive el presente con el recuerdo del pasado y la anticipacin del futuro. Fuera de la conciencia, el pasado ya no es y el futuro todava no existe. El pasado y el futuro nicamente pueden vivir en una conciencia que los suelde en el presente. La duracin vivida no es, por lo tanto, el tiempo espacializado de la mecnica. En el tiempo de la mecnica los instantes slo se diferencian desde una perspectiva cuantitativa, pero en el tiempo de la conciencia un instante puede significar una duracin continua y sin lmites, o puede resultar un momento critico y decisivo para la vida: hay momentos que no pasan jams, y hay perodos de tiempo que enseguida desaparecen. 4. El tiempo irreversible E) tiempo de Ja mecnica es un tiempo reversible, ya que podemos dar marcha atrs y repetir infinitas veces el experimento. El tiempo homogneo, el tiempo abstracto, es un dolo del lenguaje, es una ficcin necesaria para poder caminar por el mbito de la homogeneidad, de la reversibilidad y de la simultaneidad y para tranquilizar el temor que supone la consideracin positiva del tiempo 25 No hay duda de que el tiempo espacializado cuantitativo y mensurable, cristalizado en una serie de momentos externos los unos a los otros tiene una finalidad prctica para la ciencia, cuya tarea consiste en elaborar teoras que permitan efectuar previsiones para controlar las situaciones que hay que afrontar de vez en cuando. Por el contrario, nuestra duracion es irreversible. No podramos revivir
24 Cfr. MM, p. 372: <Defins arbitrariamente el presente como lo que es, cuando cl presente es simplemente lo que se hace. Nada es menos que el momento presente, si entendis por ello este lmite indivisible que separa el pasado del porvenir. Cuando pensamos este presente como debiendo ser, no es todava; y cuando lo pensamos como existente, es ya pasado. Y s, por el contrario, consideris el presente concreto y realmente vivido por la conciencia, se puede decir que este presente consiste en gran parte en el pasado inmediato. En la traccin de segundo que dura la ms corta percepcin posible de luz, han tenido lugar trillones de vibraciones, la primera de las cuales est separada de la ltima por un intervalo enormemente dividido. Vuestra pereepcin, por instantnea que sea, consiste por tanto en una incalculable multitud de elementos rememorados y, a decir verdad, toda percepcin es ya memoria. No percibimos prcticamente, ms que el pasado, siendo el presente puiro como el inaprensible progreso del pasado que descama el porvenir 25 Ctr. MM, p. 43<): Fn realidad, no hay un ritmo nico de la duracin; se pueden imaginar ritmos diferentes, que, ms lentos o mas rapidos, midiesen el grado de tensin o de relajamiento de las conciencias, y, por ello, fijasen sus lugares respectivos en la serie de los seres. Esta representacin de duraciones con elasticidad desigual es quiz trabajosa para nuestro espritu, que ha contrado cl hbito til dc sustituir la duracin verdadera, vivida por la conciencia, por un tiempo homtgneo e independiente; pero desde luego resulta fcil, como hemos n,ostrado. desenmascarar la ilusin que vuelve trabajosa una tal representacin, ya que en seguida esta idea tiene para s, cii el tondo, el ase ntimiento tcito de nuestra conciencia.
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una de sus parcelas: para ello seria necesario comenzar por borrar el recuerdo de todo lo que ha seguido 26 Cada uno de los momentos de la duracin es heterogneo, tiene su particularidad, siendo imposible una vuelta atrs 27
5.
La duracin impura
El concepto bastardo de un tiempo homogneo se debe a la intrusin de la idea de espacio en el dominio de la conciencia pura, lo cual puede denominarse como la cuarta dimensin del espacio>: la duracin toma as la forma ilusoria de un medio homogneo, siendo la simultaneidad el lazo de unon entre ambos trminos, espacio y duracin, y Bergson la define como la interseccin del tiempo con el espacio 28 Como ya hemos advertido anteriormente, el espacio se caracteriza como lo homogneo, como algo que, por definicin, nos es exterior y que implica siempre yuxtaposicin y, por constguiente, divisin. O en otras palabras: el espacio no es otra cosa que el esquema de la divisibilidad indefinida y, a la inversa, todo medio homogneo e indefinido, ser espacio 29 Bajo estas premisas se puede ya insistir en la tesis de que la exterioridad es el carcter propio de las cosas que ocupan espacio, mientras que los estados de conciencia no pueden ser considerados como externos entre si sino por desarrollo en el tiempo homogneo, surgiendo entonces la duracin impura. En suma, en el mbito de la conciencia no nos enfrentamos con una cosa sino con un progreso 30 6. La duracin como creacin
El concepto de duracin est estrechamente vinculado al concepto de creacin y no pueden separarse: la duracin es la creacin misma. Los textos
Cr. FC p. 486. Cfr. MM, p. 428.- <La duracin vivida por nuestra conciencia es una duracin de ritmo determinado, muy diferente de este tiempo de que habla el fsico y que puede almacenar, en un intervalo dado, un nmero tan grande como se quiera de fenmenos. 2> Cf r. Ensayo, p. 127. 29 Cfr. 4444, p. 429: <Mientras se trate del espacio, puede llevarse la divisin tan lejos como se quiera: no se cambia en nada la naturaleza de lo que se divide. Ello se debe a que el espacio nos es exterior, por definicin; es que una parte de l nos parece subsistir incluso cuando cesamos de ocuparnos de ella. Por ms que queramos dejarla indivisa, sabemos que puede esperar y que un nuevo esfuerzo de imaginacin la descompondra a su vez. Como por lo dems no cesa de ser espacio, implica siempre yuxtaposicin y por consiguiente divisin posible. El espacio, su embargo, no es en et fondo otra cosa que et esquema de ta divisibilidad indefinida. Pero algo muy diferente ocurre con la duracion. Cfr. isnsavo, p. 128.
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firman esta sinonimia. En efecto: duracin significa invencin, creacon de formas, elaboracin continua de lo absolutamente nuevo 3i Evidentemente, esta creacion no se dar slo en el mbito de la conciencia, sino tambin en el mbito de la vida y del universo. As, Bergson considera que el ser vivo dura justamente porque elabora sin cesar lo nuevo y porque no hay elaboracin sin bsqueda, ni bsqueda sin tanteamiento 32; o bien: la duracin es evolucin creadora y en cuanto tal, creadora de lo nuevo y de su propia posibilidad
~.
7.
Bergson situa la duracin en el rango de absoluto. Podemos apreciarlo cuando afirma que la duracin tiene una absoluta posibilidad de actuar y de influir, una amplitud absoluta de crear y de producir novedades; en una palabra, que tiene un dominio absoluto. Ello supone, en consecuencia, la necesidad de elevar tambin a rango de absoluto la heterogeneidad, la irreversibilidad, la sucesin, el tiempo real como proceso indivisible, la creacion misma. Y, todava ms importante, supone elevar como absoluto al sujeto que dura, al tiempo que dura y al universo que dura a.
EC.p491. PM, p. 1115; cfr. FC p. 496.- Dondequiera que algo vive, hay, abierto en alguna pail e., un registro en el que se inscribe el tiempo. ~ Cfr. PM, pp. 1035-lt)36: Pero el filsofo, que no quiere dar de lado a nada est obligado a comprobar que los estados dc nuestro mundo material son contemporneos de la historia de nuestra conciencia. Como esta dura, es preciso que aquellos se enlacen de alguna manera a la duracin real. (), si se pueden recortar en el universo sistemas para los que el tiempo no es mas que una abstraccin, una relacin. un nmero, el universo mismo es otra cosa. Si pudisemos abrazarlo en su conjunto, inorgnico pero entretciido de seres organizados, lo veriamos tomar sin cesar formas tan nuevas, tan originales, tan imprevisibles como nuestros estados de conciencia, (..). Digamos, pues, que en la duracin, considerada como una evolucin creadora, hay creacin perpetua de posibilidades y no solamente de realidad., Cfr. Ensayo, p. 125: <Pero experimentamos una increble dificultad en representarnos la duracion en su pureza original; y esto acontece, sin duda, por el hecho de que no duramos solos: las cosas exteriores, al parecer. duran como nosotros; FC?, p. 491: <Nuestro sol irradia su calor y su luz ms all del planeta ms lejano. Y, por otra parte, sc mueve, y arrastra consigo los planetas y sus satlites, en una direccin deuermminada. El hilo que le ata al resto del universo es, sin duda, muy tenue. Sin embargo, a lo largo de este hilo se transmite, hasta la ms pequea parcela del mundo en que vivimos, la duracin inmanente al todo del universo. El universo dura. (..). Los sistemas delimitados por la ciencia no duran sino porque estn indisolublemente ligados al resto del universo; idem, pp. 764-765: Es preciso tratar aqui de ver para ver, y no ya de ver para actuar. Entonces lo Absoluto se revela muy cerca de nosotros y, en cierta medida, en nosotros. Es por esencia psicolgico y no matemtico o lgico. Vive con nosotros. Como nosotros pero, por ciertos lados, infinitamente ms concentrado y ms recogido en s mismo, dura tambin.
~
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Bergson afirma que la duracin, la movilidad misma es lo ms sustancial, es el fondo de nuestro ser, es la sustancia de las cosas. Para percatamos de esta idea fundamental, y difcil de aceptar en un principio, no tenemos ms que penetrar en el fondo de nuestra conciencia y apartar el velo de los prejuicios que nos inducen a buscar puntos de referencia estticos y fijos para explicar la existencia real de nosotros o de las cosas con las que estamos en comunicacin ~. 9. La libertad concebida como duracin
El tratamiento del problema de la libertad es el hilo conductor de los planteamientos que Bergson nos ofrece sobre la duracin y la conciencia, tal y como nos lo advierte en la Introduccin de su primera obra fundamental. Para el anlisis de este problema, el filsofo parte de una crtica a las concepciones que intentan analizar la libertad mediante presupuestos y hbitos intelectuales que impiden su comprensin y solucin. Segn nos seala en el Ensayo, todas las objeciones levantadas contra la libertad, se desvaneceran inmediantamente si consiguiramos desprendernos de un malentendido, de una confusin entre duracin y extensin, sucesin y simultaneidad, cualidad y cantidad: toda discusin entre los deterministas y sus adversarios implica, pues, esa confusin previa. En efecto, los deterministas consideran el untverso como una maquina cuyas partes se encuentran estrechamente vinculadas por relaciones necesarias; el hombre, por supuesto, forma parte del funcionamiento de esa mquina, por lo cual tambin queda sujeto a sus leyes mecnicas. En consecuencia, si los sucesos de la naturaleza son previsibles una vez dado el conjunto de sus condiciones, los actos humanos tambin lo sern, y los estados actuales de conciencia se vern determinados por los estados anteriores. El determinismo no alcanza a comprender que entre los sucesivos estados de conciencia hay diferencias cualitativas que impiden deducir un estado a priori de los estados que le preceden 36, Por otra parte los indeterm~ FC pp. 518: Percibimos la duracin como una corriente que no sabramos remontar. Es el fondo de nuestro ser y, de ello nos damos perfecta cuenta, es la sustancia misma de las cosas
con las qute estamos en eomuntcaein: ctr. PM pp. 1174-1175: Ante el espectculo de esta movilidad universal, algunos dc nosotros se vern presos de vrtigo. Estn habituados a la tierra firme; no pueden hacerse al balanceo y al cabeceo. Necesitan puntos fijos> a los que referir el pensamiento y la existencia. Estiman que si todo pasa, nada existe; y que si la realidad es movilidad, no se la encuentra ya en el momento en que se la piensa y escapa al pensamiento. El mundo material, dicen, va a disolverse. y el espiritu a disiparse en el flujo torrencial de las cosas. !Tranquilicense! El cambio, si lo miran directamente, sin velo interpuesto, se les aparecer muy pronto cojuelo que puede tener el mundo cisme ms sustancial y ms durable. Su solidez es infinit-amente superior a la de una fijeza que no resulta sino un reajuste efmero entre movilidades. Cfr. Ensayo, p.l 64: El determinismo asociacionista se representa el yo como una en-
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nstas afirman que el acto libre es aquel por el cual, por obra de la voluntad, Jas mismas causas internas no producen siempre los mismos efectos. Para Bergson es claro que el indeterminista ha aceptado, sin percatarse de ello, la premisa del determinismo. La premtsa comun es que de un acto pueda darse precedentemente el conjunto de las condiciones, que los antecedentes psquicos de un acto puedan reproducirse de nuevo. La concepcin bergsoniana de la identidad esencial de la libertad y de la duracin as como de la identificacin de la conciencia con la libertad < se opone claramente no slo al determinismo sino tambin al indeterminismo. Uno y otro slo son aspectos de la falsa comprensin del proceso, del intelectualismo o lo que equivale a lo mismo..-~ consecuencias fatales de la aplicacin del procedimiento cinematogrfico al campo de la vida psicolgica. En efecto, el error comn a defensores y adversarios de la libertad consiste, segn se nos advierte en el Ensayo, en que hacen preceder la accin de una especie de oscilacin mecnica entre dos puntos. Unos y otros contemplan la accin ya cumplida y representan el proceso de nuestra actividad voluntaria mediante un camino que se bifurca en un punto donde se podra escoger entre dos caminos, aun despus de que el yo se hubiese adentrado por uno de ellos. Unos y otros admiten la posibilidad de representar adecuadamente el tiempo por el espacio y una sucesion por una simultaneidad ~ Lo que induce al filsofo a combatir de un modo tan enrgico al determinismo es que ste transporta arbitrariamente la causalidad mecnica de los fenmenos fsicos a los hechos psquicos, desconociendo, por tanto, la movilidad, la originalidad, el proceso creador de la vida del alma: el determinismo, en todas sus formas, recurre al principio de causalidad, entendido en el
sambladu-a de estados psquicos, el ms fuerte de los cuales eierce una influencia preponderante y arrastra consigo a los otros; Idem, p. 168: El asociacionismo reduce el yo a un agregado de hechos de conciencia, sensaciones, sentimientos e ideas Pero, si no se ve en estos diversos estados nada ms que lo que su nombre expresa, si no retiene ms que el aspecto impersonal. podr yuxtaponerse indefinidamente sin obtener otra cosa que un yo fantasma, la sombra del yo que se proyecta en el espacio. Mas si, por el contiario, toma estos estados psicolgicos con la coloracin particular que revisten en una persona determinada y que viene a cada uno del reflejo de todos los dems, entonces justamente no hay necesidad de asociar varios estados de conciencia para reconstruir la persona: ella est toda entera en uno solo de estos, con tal que se sepa escogert. Y la manifestacin exterior de este estado interno ser precisamente lo que se llama un acto libre, ya que slo el yo habr sido su autor, visto que aquella expresa el yo entero. 22 Cfr. I7(. p. 732.-Radieal tambin, por consiguiente, es la diferencia entre la conciencia del animal, incluso el ms inteligetite. y la conciencia humana. Porque la conciencia se corresponde exactamente con el poder de eleccin de que dispone e ser vivo; es coextensiva a la franja de aecion posible que rodea la accin real: conciencia es snonmo de invencin y de libertad ~< Cfr. Ensayo, pp..l 80- 181.-Toda la oscuridad proviene de rue unos y otros se representan la deliberacin baio forma de oscilacin en el espacio, cuando ella consiste en un progreso dinmico en el tue el yo y l<s motivos mismos estn en un continuo devenir, como verdaderos seres vivos.
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sentido que causas idnticas producen idnticos efectos. En efecto, segn Bergson la vida de la conciencia, precisamente porque es puro proceso, elude este principio; en su curso no exsten dos situaciones idnticas; una causa interna profunda da su efecto una vez y jams lo repetir. Lo que vive, o sea, lo que dura, no puede regularse por el espacio, no puede repetirse ni puede ser previsto. Si furamos autmatas, nuestros actos podran ser determinados de un modo riguroso; pero somos seres conscientes, nos creamos en cada momento y nuestros actos son, por tanto, libres e imprevisibles. Adems, resulta que la libertad no es analizable puesto que su esencia es la duracin; el acto libre transcurre: no puede analizarse una vez transcurrido, una vez detenido el movimiento que precisamente lo constituye como tal En la duracin concreta, la idea de determinacin necesaria pierde todo significado, porque en ella el pasado constituye un todo con el presente y crea con ste, en forma incesante, algo absolutamente nuevo, una realidad que no puede ser reducida a los antecedentes, pues stos existen en estado dinmico, como progreso y no estticamente, como cosas. Como cabe apreciar por las anteriores consideraciones, toda pregunta que fl05 conduzca a comprender y a explicar la libertad remite inevitablemente a la cuestin de si puede el tiempo representarse por el espacio, y Bergson responde que s, si nos referimos al tiempo pasado, y no, si nos estamos refiriendo al tiempo que corre; el acto libre se produce, precisamente, en el tiempo que corre, no en el transcurrido ~<>: Por otro lado, para comprender bien la concepcin bergsoniana de la libertad hay que tener presente la identificacin estructural entre el sujeto y la duracin y entre el sujeto y la misma libertad; en consecuencia, hay que referrse de nuevo a la distincin entre dos yoes diferentes, el yo superficial y el
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~> Cfr. Ensayo, pp. 206-207. Podemos ahora formular nuestra concepcin de la libertad. Se llama libertad la relacin del yo concreto con el acto que l cumple. Esta relacin es indefinible, precisamente porque somos libres. Se analiza, en efecto, una cosa, pero no un progreso: se descompone la extensin, pero no la duracin, 0 bien, aunque nos obstinemos en analizarla, se transtorma inconscientemenle el progreso en cosa y la duiracin en extensin. Solo porque sc pretende descomponer el tiempo concreto, se desenvuelven sus momentos en el espacio homogneo; en lugar del hecho que se cumple se introduce el hecho cumplido, y como se ha comenzado por congelaren cierto modo la actividad del yo, se ve resolverse la espontaneidad en inercia y la libertad en necesidad. lis por lo que toda definicin de la libertad dar la razn al determinismo. ~ Cr. Ensayo, p. 208.-<En resumen, toda demanda de aclaracin en 1<) que concierne a la libertad nos hace volver sin duda alguna a la pregunta siguiente: <puede el tiempo representarse adecuadamente por el espacio?. A lo cual respondemos: si, mientras se trate del tiempo ya transcurrido; no, si hablis del tiempo que transcurre. Ahora bien: el acto libre se produce en el tiempo que transcurre y no en el tiempo ya transcurrido. l.a libertad es, pues. un hecho y, entre los hechos que se comprueba, no lo hay ms claro. Indas las dificultades del problema, y el problema mismo, nacen de querer encontrar en la duracin los mismos atributos que en la extensin, de interpretar una sucesin por una simultaneidad y de presentar la idea de libertad en una lengua en la que resulta evidentemente intraducible.
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yo profundo, uno de los cuales ser como la proyeccin externa del otro, como su representacin espacial. Alcanzamos el yo autntico por una reflexin hacia las profundidades de nuestra conciencia que nos hace captar nuestros estados internos como seres vivos, continuamente en va de formaclon; pero los momentos en que nos captamos a nosotros mismos de ese modo son raros, y es porque muy pocas veces somos libres. La mayora del tiempo vivimos fuera de nosotros mismos Un acto es tanto ms libre cuanto ms original sea, cuanto ms revela una fuerza de invencin; y ello, porque la causa de un producto original se encuentra precisamente en la personalidad misma del inventor. El acto libre lleva la marca de nuestra personalidad, lo mismo que la obra de arte lleva el sello dcl artista. Es libre porque slo nuestro yo podr reivindicar su paternidad: oLo que hacemos depende de lo que somos; pero somos, en cierta medida, lo que hacemos 42~ Si nos preguntamos en qu forma nos hacemos a nosotros mismos, la respuesta es indudable: por medio de la duracin
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10.
El punto de apoyo fundamental sobre el que Bergson expone su concepcon de la duracin es la conciencia y de ella proceden la mayora de los ejemplos que nos ofrece el Ensaya Sin embargo, hay que tener presente que
~< Ensayo, pp. 215-2 16: Nuestra existencia se desenvuelve, pues, en el espacio antes que en el tiempo: vivimos para el mundo exterior antes que para nosotros; hablamos antes que pensamos; somos accionados antes que obramos nosotros mismos. Otrar litremente es tomar de nuevo posesin de s. es volver a colocarse en la pura duracin Cfr. Idem, p. 173: En una palabra: si se conviene ea llatuar libre a todo acto que emana del yo, y solamente del yo. e acto que lleva la seal de nuestra persona es verdaderamente libre, porqte slo nuestro yo reivindi cara su paternidad. 42 ~ p. 487. ~ Es interesante sealar finalmente que Bergson no identifica a la libertad con la libertad tuoral: Observaciones de Bergson a la voz <Libertad, en Andr Lalande, Vocabulario tcnico y critico de la [Link]. W Aires, Ed. El Ateneo, t953. PP. 735-736. La palabra libertad tiene para mi un sentido internedio entre las que sedan habitualmente a los dos trminos libertad y libre albedro. Por un lado, creo que a libertad consiste en ser enteramente uno mismo, en aetriar de acuerdo consigo: esto sera, pues, en cierta mcd ida, la libertad moral de Itis filsofos, la Independencia de la persona frente a todo lo que no es ella. Pero no es totalmente esta libertad, puesto que la independencia que describo no tiene siempre un carcter moral. Adems, no consiste en depender dc s como un efecto depende de la causa que lo determina ,,ecesara,nente. Por all, volvera llegaria al sentido de libre arbitrio. Y, sin embargo, tampoco acepto este sentido completamente, puesto que el libre arbitrio, en el sentido habitual del trmino, implica la igual posibilidad de los dos contrarios, y que no se puede, en mi opinin, formular. s siquiera concebir aqu la tesis de la igual posibilidad de los dos contrarios sin engaarse gravemente sobre la naturaleza del tiempo. Podra, pues, decir que cl objeto ce mi tesis, en este punt< part cular, ha sido precisamente encontrar una posicin intermedio entre la libertad moral y el Ii-
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la duracin bergsoniana no queda absolutamente definida en su primera obra fundamental. En sus obras posteriores, principalmente en La evolucin creadora, asistimos a la ampliacin progresiva de la duracin desde el mbito de la vida interior al de la vida y al del universo como totalidad. Con ello, Bergson eleva a rango universal la existencia originaria de una continuidad sucesiva dinmica y que posee tambin el carcter de radical irreversibilidad; la duracion ser elevada en ese momento a categora ontolgica fundamental de un psicologismo metafsico: Como el universo en su conjunto, como cada ser consciente tomado aparte, el organismo que vive es algo que dura. Su pasado se prolonga todo entero en su presente, y ah permanece actual y actuando ~. Quizs sea esclarecedor citar en este contexto las palabras de Ignacio lzuzquiza, el cual nos habla, en su obra Henri Bergson: la arquitectura del deseo, de la importancia de este concepto, comparndolo con un diamante bruto sobre el cual ser preciso tallar nuevas facetas, enriquecerlo con ngulos nuevos, y permitir que su estructura tallada tantas veces hasta lmites inesperados refleje y descomponga la luz que sobre l incide. Y en efecto, Bergson dedica un gran esfuerzo a esta talla metafrica y en ella se resumen momentos y deducciones centrales en toda su obra
~.
bre arbitrio. La libertad tal como la entiendo, est situada entre estos dos trminos, pero no a igual distancia del uno y del otro. S fuera necesario a toda fuerza confundirla con uno de los dos, optara por el libre arbitrio.> ~ FC p. 595. ~ Cfr. op. ch.. pp. 23-50; vase tambin: Pedro Chacn, op. cit,pp. 104-156.