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Dosierelmago

Este documento presenta un libro de 13 cuentos del escritor japonés Ryunosuke Akutagawa, traducidos al español. Akutagawa fue un maestro del cuento corto que exploró temas psicológicos oscuros. A pesar de morir joven, dejó una influyente obra que continúa atrayendo lectores. El libro ofrece una introducción a la vida y obra de Akutagawa, así como extractos de 4 de los cuentos traducidos.

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Este documento presenta un libro de 13 cuentos del escritor japonés Ryunosuke Akutagawa, traducidos al español. Akutagawa fue un maestro del cuento corto que exploró temas psicológicos oscuros. A pesar de morir joven, dejó una influyente obra que continúa atrayendo lectores. El libro ofrece una introducción a la vida y obra de Akutagawa, así como extractos de 4 de los cuentos traducidos.

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Ryonusuke Akutagawa El Mago. Trece cuentos japoneses.

Traduccin del japons: Ryukichi Terao Prlogo y colaboracin en la traduccin: Ednodio Quintero Candaya Narrativa 188 pgs. PVP 15


LA OBRA: EL MAGO. TRECE CUENTOS JAPONESES Cuando el 24 de julio de 1927, el escritor Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) se qued dormido para siempre abrazado a una Biblia, tras haber ingerido una dosis letal de cianuro de potasio, estaba naciendo una de las leyendas ms slidas y perdurables de la literatura japonesa del siglo XX. Conocido en Occidente sobre todo por Rashmon (la inolvidable pelcula de Akira Kurosawa, basada en dos cuentos suyos), en Japn existe unanimidad en considerar a Akutagawa el mayor cuentista de todos los tiempos, a la altura de los grandes maestros occidentales del gnero como Maupassant, Chejov o Poe. Akutagawa fue, sin duda alguna, un maestro de las formas breves, adelantndose y quiz influyendo a famosos escritores como Borges, Hemingway o Carver. La obra de Akutagawa ha sido ampliamente difundida en todos los idiomas modernos, sin embargo, la traduccin de sus escritos se ha limitado a un pequeo grupo de relatos de los casi doscientos que integran sus obras completas. De ah la importancia y relevancia de la publicacin de El mago. Trece cuentos japoneses, pues a excepcin de El mago (nueva versin del cuento que Borges tradujo del ingls con el ttulo de Sennin) y Mandarinas, los otros once relatos, traducidos directamente del japons, son inditos en espaol. Literatura de inslitos y variados registros que oscilan -como apuntaba Jorge Luis Borges- entre lo encantador y lo terrible, el lector de El mago, Trece cuentos japoneses: Ser testigo, en El mago, de una inesperada y sorprendente experiencia de iluminacin budista. Transitar por episodios casi de revelacin como el que experimenta el descredo narrador de Mandarinas, cuando descubre la delicadeza con que una humilde muchacha se despide para siempre de sus hermanos pequeos. Ser expulsado al infierno de las relaciones familiares en Villa Genkaku, demoledora radiografa sobre la decadencia de un artista y la degradacin de la vejez.

Sonreir desconcertado con un peregrino relato multivisional (Crnica de la cuenta liquidada), que fusiona con atrevimiento lo policial y lo fantstico. Seguir el camino inicitico de un hombre que, en estado de ensoacin, se hunde en las turbias aguas para hablarnos con la voz de los muertos (Pantano). Se inquietar ante la oscura rivalidad por un mismo hombre de dos hermanas que se quieren con ternura (Otoo). Compartir el desconcierto de quien descubre que un recuerdo que ha conservado toda su vida (el fugaz dilogo con un apuesto joven francs en una remota fiesta) fue el desencadenante de una ficcin narrativa (El baile de Akiko). Descubrir cmo una fbula tradicional puede reinterpretarse en clave existencial (Pavo real). Aprender a aceptar la normalidad cotidiana de lo extrao y lo inslito (Una historia extraa). Se sentir entraablemente cmplice de la cndida muchacha prostituta y cristiana que protagoniza El Cristo de Nanking Se internar en el Japn rural ms profundo y feraz, en una historia que prefigura algunos de los cuentos de Juan Rulfo (Un pedazo de tierra).

Ryunosuke Akutagawa sorprende al lector contemporneo por sus habilidades innatas como narrador y por su sorprendente manejo de diversas estrategias narrativas que saba combinar como un consumado tahr: la microscpica capacidad de observacin; la delicadeza introspectiva con que revela al lector los ms sutiles matices psicolgicos; la destreza para impactar y seducir con una imagen o revelar el mundo a travs de un detalle minsculo; la precisin exquisita de la narracin pausada; el uso hipntico y potico de las repeticiones; el ajustado retrato de personajes atormentados, desgraciados, frgiles, ingenuos o conmovedores; la pericia para envolver al lector en una red de turbias relaciones e intrigas de la que no le es fcil escapar... Pero, ms all de sus capacidades tcnicas, son la profunda sensibilidad de Ryonosuke Akutagawa, su atrevimiento al explorar los deseos ms oscuros e inconfesables del hombre, y su magistral y a menudo dramtico conocimiento de la condicin humana, los que le permitieron crear piezas tan sutiles y delicadas como las que integran este libro. Y es que slo la gran versatilidad de Ryunosuke Akutagawa y su prodigiosa habilidad para generar emociones intensas sin caer nunca en el sentimentalismo fcil pueden explicar el gran atractivo que ha ejercido su obra en lectores de diversas generaciones y lugares.

EL AUTOR: RYONUSUKE AKUTAGAWA

Ryunosuke Akutagawa ( 1892-1927) nace el 1 de marzo de 1892 en el barrio tokiense de Irifunecho. Debido a la enfermedad (al parecer esquizofrenia) de su madre, que muri en 1902, fue adoptado por el hermano mayor de sta, Michiaki Akutagawa. Su ta poltica le atorment durante toda la infancia dicindole que padeca de la misma enfermedad que su madre. Este hecho traumtico marc profundamente su carcter y su obra. La vocacin de Ryonosuke Akutagawa por la literatura es ciertamente temprana, pues ya a los diez aos funda junto a un grupo de compaeros una revista donde escribe breves artculos y poemas. Lector voraz, al ingresar a la universidad se inclina por los estudios de literatura inglesa. Alucinado y genial, admirador y conocedor de la cultura occidental, y con un insuperable dominio de las literaturas japonesa y china, se dedic bsicamente al cuento convirtindose en un renovador y reinventor del gnero. Considerado como maestro de las formas breves, en Akutagawa destaca su afn de exactitud y precisin, y sus rigurosas bsquedas formales, impregnadas de cierto humor negro y de una inquietante angustia existencial. Su primer libro de cuentos, Rashmon (1915), contiene uno de los dos relatos que inspiraron el inolvidable film homnimo de Akira Kurosawa. A ste siguieron Hana (La nariz, 1916), Jigokuhen (El biombo del infierno, 1918), entre otros, para culminar con las novelas cortas Kappa (1927), una fbula en la tradicin de Jonathan Swift, y Haguruma (El engranaje, 1927), una especie de testamento o relato autobiogrfico, que es en esencia la premonicin del suicidio de Akutagawa, acaecido ese mismo ao. A pesar de morir con slo 35 aos, Akutagawa dej escrita una obra amplia y vanguardista obra cuentstica, reconocible sobre todo por tratar temas de gran crudeza psicolgica, lo que lo convirti en uno de los autores ms inquietantes, verstiles, problemticos y discutidos del siglo XX. En el ao 1935, apenas 8 aos despus de su muerte, por iniciativa de su amigo el tambin escritor Kikuchi Kan, se cre el premio literario Ryonusuke Akutagawa, dedicado a los escritores emergentes, que contina siendo hasta el presente el galardn de ms prestigio entre los narradores japoneses.

De Ryunosuke Akutagawa la crtica ha dicho: La figura de Ryunosuke Akutagawa ha venido creciendo de forma sostenida, como la sombra de un gran rbol solitario plantado en medio del desierto cuando el sol se acerca al ocaso. Los lectores que saben apreciar la gran literatura, distinguindola de los fenmenos de moda, valorizan cada da ms la obra de este soberbio narrador, orgullo de la literatura japonesa del siglo XX. La fluidez expresiva de su prosa, su capacidad de generar emociones, su estilo inconfundible basado en la perfeccin de la forma y su profundo conocimiento de lo humano, lo han convertido en un autor imprescindible. En su breve y atormentada vida Akutagawa nos leg un preciado tesoro: la obra perdurable de un autor que logr escribir como nunca nadie antes lo haba hecho. (Del prlogo de Ednodio Quintero) Discernir con rigor los elementos orientales y occidentales en la obra de Akutagawa es acaso imposible. Los temas y el sentimiento son orientales, pero ciertos procederes de su retrica son europeos. En cambio, cierta tristeza reprimida, cierta preferencia por lo visual, cierta ligereza de pincelada, me parecen, a travs de lo inevitablemente imperfecto de toda traduccin, esencialmente japonesas. La extravagancia y el horror estn en sus pginas, pero no en el estilo, que siempre es lmpido. (Jorge Luis Borges) Un escritor nato de relatos y narraciones breves y un estilo de escalofriante belleza sus mejores cuentos pueden leerse una y otra vez sin perder nunca su inters (Haruki Murakami) El escritor japons Haruki Murakami (Kioto, 1949) se refiere a su antecesor y compatriota Ryunosuke Akutagawa como a uno de esos pianistas con un don tan raro como natural, dotados de un poder que les permite mover los dedos sobre el teclado superando aun a la velocidad del pensamiento. As, la msica y la historia brotando por encima de toda partitura o pgina preestablecida. (Rodrigo Fresn) Akutagawa vivi sus ltimos aos aterrado por el estigma de la locura su madre padeci esquizofrenia, y su suicidio hace pensar en los de otros genios malogrados de su poca, como el ruso Garshin. Ahora que estoy listo, encuentro la naturaleza ms hermosa que nunca, paradjico como suene, escribi en una carta de despedida a un amigo. Semejante final parece en Akutagawa, ms que una va de escape personal, una suerte de declaracin de principios contra la decadente sociedad de su tiempo. Esa letana se palpa en estos descarnados relatos sobre el abismo interior de Akutagawa, no slo uno de los grandes de la literatura japonesa moderna, sino de toda la narrativa del siglo XX. (Sergi Bellver) Cuatro fragmentos de El Mago. Trece cuentos japoneses: Una dama tan hermosa tambin vivira como una mueca en una casa de papel y bamb? Comera con los delgados palitos de metal los granos de arroz servidos en una taza con dibujos de flores azules, tan pequea como la palma de su mano? Estas preguntas parecan dar vueltas en las pupilas del francs al son de su sonrisa afectuosa, lo que produjo en Akiko al mismo tiempo un sentimiento de gracia y cierto orgullo. Sus zapatos finos de baile color rosa se deslizaban con ms presteza sobre el piso, cada vez que la mirada curiosa del francs se fijaba en sus pies. (El baile de Akiko) Desterrado en definitiva de la casa de sus amos, Blanco rond todo Tokio sin rumbo fijo. Hiciera lo que hiciera, no lograba disipar de su mente la imagen de su propia figura, que se haba convertido en negra por completo. Tema al espejo de la peluquera que reflejaba los rostros de los clientes, a los charcos que mostraban el cielo despus de la lluvia y a los cristales de las ventanas que recogan las

imgenes frescas de las flores de primavera. Lleg incluso a asustarse ante una jarra de cerveza negra, colocada sobre la mesa de una cafetera. Pero cmo huir de todo esto? En la ciudad abundaban los objetos reflectantes que lo asustaban con sus siniestras proyecciones. En esta ocasin apareci un enorme auto negro, estacionado a orillas de un parque, y la puerta barnizada reflej con asombrosa fidelidad, como si se tratara de un espejo, la figura del perro que se haba acercado sin percatarse. Blanco lanz un gemido lastimero y corri a esconderse. (Blanco) Cuando llegu al pie del puente, ya haba un montn de curiosos alrededor de la cabeza. No se vea nada anormal entre los objetos que rodeaban el crneo recin desgajado del ajusticiado una tabla blanca de madera con la lista de los crmenes cometidos por Jinnai, un oficial menor cumpliendo tareas de vigilante, pero... esa cabeza colocada sobre una especie de trpode armado con palos de bamb, ese grotesco rostro ensangrentado... En medio del bullicio, me qued paralizado al reconocer el rostro exange del degollado. No, no se trataba del hombre que yo haba conocido: Jinnai Macao. Las cejas gruesas, los pmulos salientes, la cicatriz resultante de una cuchillada en la frente, nada tenan que ver con el rostro de Jinnai Macao. Me sent tan mareado que llegu a perder la visin, como si todo lo que me rodeaba la luz cruda del sol, el impertinente gento, y aquella cabeza expuesta a la intemperie se hubieran fugado hacia un mundo remoto. La cabeza del degollado no era la de Jinnai sino la ma, me perteneca a m, a ese mismo yo de haca veinte aos, justo cuando le salv la vida a Jinnai. Yasaburo, hijo!, habra gritado de no haber sido porque se me paraliz la lengua, pero permanec mudo, temblando sin cesar como un apestado. Yasuburo! Observ el rostro muerto de mi pobre hijo como si se tratara de un espectro. (Crnica de una deuda liquidada) Camino a orillas de un pantano. No s si es de da o de noche. Slo alcanzo a escuchar el canto de una garza azul, oculta en algn sitio, y apenas vislumbro el cielo, a medias iluminado, entre las copas de los rboles cubiertas por la hiedra. Caas que superan mi estatura cubren, como con cautela, la superficie del pantano. El agua, las plantas acuticas, todo est inmvil, al igual que los peces que se esconden all en las profundidades O ser acaso que no hay peces en este lugar? No s si es de da o de noche. Durante los ltimos cinco o seis das slo he estado caminando a orillas de este pantano. Una vez, el aroma del agua y las caas, mezclado con la luz fra del alba, me envolvi por completo. Tambin recuerdo que en otra ocasin el croar de las ranas fue despertando una tras otra las estrellas que se haban quedado dormidas entre las copas cubiertas de hiedra. Estoy caminando a orillas de un pantano. Caas que superan mi estatura cubren, como con cautela, la superficie del pantano. Desde hace mucho tiempo yo saba que exista un mundo fabuloso ms all de esa tupida cortina de caas. En este instante, desde aquel apartado lugar me llega a los odos, sin cesar, la meloda Invitacin au Voyage. Ahora que la escucho, tambin creo percibir, en medio del aroma que emana del agua y de las caas, la dulce fragancia de miel irradiada por la tonada de La flor de nomeolvides de Sumatra. No s si es de da o de noche. Durante los ltimos cinco o seis das he caminado en estado de ensoacin entre los rboles cubiertos por la hiedra, aorando ese mundo fabuloso. Sin embargo, es hora ya de tomar la decisin de avanzar hacia el fondo del pantano en busca de la flor de nomeolvides de Sumatra, pues desde esta orilla slo se alcanza a vislumbrar la superficie serena del agua entre las caas. Por fortuna, hay un sauce viejo en medio de las caas, con la mitad de las ramas a ras del agua. Desde all me podr lanzar sin dificultad alguna hacia el fondo del pantano, donde me debe aguardar ese mundo fabuloso. (Pantano)

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