BODAS DEL CORDERO
1. Ap. 19:7-9 Gocmonos y alegrmonos y dmosle gloria; porque han llegado las
bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ngel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.
2. Ap. 21:9-10 Vino entonces a m uno de los siete ngeles que tenan las siete copas
llenas de las siete plagas postreras, y habl conmigo, diciendo: Ven ac, yo te mostrar la desposada, la esposa del Cordero. Y me llev en el Espritu a un monte grande y alto, y me mostr la gran ciudad santa de Jerusaln, que descenda del cielo, de Dios,
3. Ap. 21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusaln, descender del cielo, de
Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
4. 62:4-5 Nunca ms te llamarn Desamparada, ni tu tierra se dir ms Desolada; sino
que sers llamada Hefzi-b, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehov estar en ti, y tu tierra ser desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarn contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, as se gozar contigo el Dios tuyo.
5. Gal. 4:26 Mas la Jerusaln de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. 6. Ap. 12:1-2 Apareci en el cielo una gran seal: una mujer vestida del sol, con la
luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. (Israel)
7. Ap. 12:6 Y la mujer huy al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que
all la sustenten por mil doscientos sesenta das. (Israel)
8. Ap. 12:14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran guila, para que volase de
delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. (Israel)
9. Gn. 37:9-10 So aun otro sueo, y lo cont a sus hermanos, diciendo: He aqu que
he soado otro sueo, y he aqu que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a m. Y lo cont a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendi, y le dijo: Qu sueo es este que soaste? Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? (Israel)
10. Os. 2:19-20
Y te desposar conmigo para siempre; te desposar conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposar conmigo en fidelidad, y conocers a Jehov. (Israel)
11. II Cor. 11:2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo
esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. (Igleisa).
12. Os. 6:8-9 Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, Y las doncellas sin
nmero; Mas una es la paloma ma, la perfecta ma
13. Mt. 24:29-30 E inmediatamente despus de la tribulacin de aquellos das, el sol se
oscurecer, y la luna no dar su resplandor, y las estrellas caern del cielo, y las potencias de los cielos sern conmovidas. Entonces aparecer la seal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarn todas las tribus de la tierra, y vern al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria
14. II Ped. 1:19 Tenemos tambin la palabra proftica ms segura, a la cual hacis bien
en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el da esclarezca y el lucero de la maana salga en vuestros corazones;
15. Ap. 19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aqu un caballo blanco, y el que lo
montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.
16. Ap. 19:14 Y los ejrcitos celestiales, vestidos de lino finsimo, blanco y limpio, le
seguan en caballos blancos. (ESTOS SON CARROS DE FUEGO O PUEDEN SER ANGELES)
17. Ez. 1:4-8 Y mir, y he aqu vena del norte un viento tempestuoso, y una gran nube,
con un fuego envolvente, y alrededor de l un resplandor, y en medio del fuego algo que pareca como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: haba en ellos semejanza de hombre. Cada uno tena cuatro caras y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenan manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
18. Sal. 18:9 Inclin los cielos, y descendi; Y haba densas tinieblas debajo de sus pies.
18:10 Cabalg sobre un querubn, y vol; Vol sobre las alas del viento.
19. Ap. 7:16-17 Ya no tendrn hambre ni sed, y el sol no caer ms sobre ellos, ni calor
alguno; porque el Cordero que est en medio del trono los pastorear, y los guiar a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugar toda lgrima de los ojos de ellos.
20. Ap. 5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre
la tierra.
21. Ap. 20:1-3 Vi a un ngel que descenda del cielo, con la llave del abismo, y una gran
cadena en la mano. Y prendi al dragn, la serpiente antigua, que es el diablo y Satans, y lo at por mil aos; y lo arroj al abismo, y lo encerr, y puso su sello sobre l, para que no engaase ms a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil aos; y despus de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
22. 30:26 Y la luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor,
como la luz de siete das, el da que vendare Jehov la herida de su pueblo, y curare la llaga que l caus.
23. Zac. 8:4-5 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: An han de morar ancianos y
ancianas en las calles de Jerusaln, cada cual con bordn en su mano por la multitud de los das. Y las calles de la ciudad estarn llenas de muchachos y muchachas que jugarn en ellas.
24. Zc. 14:4-5 Y se afirmarn sus pies en aquel da sobre el monte de los Olivos, que
est en frente de Jerusaln al oriente; y el monte de los Olivos se partir por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartar hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiris al valle de los montes, porque el valle de los montes llegar hasta Azal; huiris de la manera que huisteis por causa del terremoto en los das de Uzas rey de Jud; y vendr Jehov mi Dios, y con l todos los santos
25. Zac. 13:8-9 Y acontecer en toda la tierra, dice Jehov, que las dos terceras partes
sern cortadas en ella, y se perdern; mas la tercera quedar en ella. Y meter en el fuego a la tercera parte, y los fundir como se funde la plata, y los probar como se prueba el oro. El invocar mi nombre, y yo le oir, y dir: Pueblo mo; y l dir: Jehov es mi Dios.
26. Zac. 14:9 Y Jehov ser rey sobre toda la tierra. En aquel da Jehov ser uno, y uno
su nombre.
27. Ez. 39:9-16 Y los moradores de las ciudades de Israel saldrn, y encendern y
quemarn armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarn en el fuego por siete aos. No traern lea del campo, ni cortarn de los bosques, sino quemarn las armas en el fuego (ARMAS MODERNAS HECHAS DE LINEGSTON, ES UN ACERO VEGETAL MEJOR QUE EL MINERA Y DE FACIL INFLAMACION); y despojarn a sus despojadores, y robarn a los que les robaron, dice Jehov el Seor. En aquel tiempo yo dar a Gog lugar para sepultura all en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruir el paso a los transentes, pues all enterrarn a Gog y a toda su multitud; y lo llamarn el Valle de Hamn-gog. Y la casa de Israel los estar enterrando por siete meses, para
limpiar la tierra. Los enterrar todo el pueblo de la tierra; y ser para ellos clebre el da en que yo sea glorificado, dice Jehov el Seor. Y tomarn hombres a jornal que vayan por el pas con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harn el reconocimiento. Y pasarn los que irn por el pas, y el que vea los huesos de algn hombre pondr junto a ellos una seal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamn-gog. Y tambin el nombre de la ciudad ser Hamona; y limpiarn la tierra.
28. Is. 26:10 Se mostrar piedad al malvado, y no aprender justicia; en tierra de
rectitud har iniquidad, y no mirar a la majestad de Jehov.
29. Is. 65:20 No habr ms all nio que muera de pocos das, ni viejo que sus das no
cumpla; porque el nio morir de cien aos, y el pecador de cien aos ser maldito.
30. Ap. 20:7-9 Cuando los mil aos se cumplan, Satans ser suelto de su prisin, y
saldr a engaar a las naciones que estn en los cuatro ngulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el nmero de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendi fuego del cielo, y los consumi.
31. Gal. 5:19-21 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicacin,
inmundicia, lascivia, idolatra, hechiceras, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejas, envidias, homicidios, borracheras, orgas, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarn el reino de Dios.
32. Zc. 14:13 Y acontecer en aquel da que habr entre ellos gran pnico enviado por
Jehov; y trabar cada uno de la mano de su compaero, y levantar su mano contra la mano de su compaero.
33. Zac. 14:16 Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra
Jerusaln, subirn de ao en ao para adorar al Rey, a Jehov de los ejrcitos, y a celebrar la fiesta de los tabernculos
34. Is. 65:20 No habr ms all nio que muera de pocos das, ni viejo que sus das no
cumpla; porque el nio morir de cien aos, y el pecador de cien aos ser maldito.
35. Is. 2:1-4 Lo que vio Isaas hijo de Amoz acerca de Jud y de Jerusaln. Acontecer
en lo postrero de los tiempos, que ser confirmado el monte de la casa de Jehov como cabeza de los montes, y ser exaltado sobre los collados, y corrern a l todas las naciones. Y vendrn muchos pueblos, y dirn: Venid, y subamos al monte de Jehov, a la casa del Dios de Jacob; y nos ensear sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldr la ley, y de Jerusaln la palabra de Jehov.
Y juzgar entre las naciones, y reprender a muchos pueblos; y volvern sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzar espada nacin contra nacin, ni se adiestrarn ms para la guerra.
36. Is. 25:6 Y Jehov de los ejrcitos har en este monte a todos los pueblos banquete
de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tutanos y de vinos purificados.
37. Ap. 19:19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejrcitos, reunidos para
guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejrcito.
38. 19:20-21 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que haba hecho
delante de ella las seales con las cuales haba engaado a los que recibieron la marca de la bestia, y haban adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los dems fueron muertos con la espada que sala de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.
39. 20:1-7 Vi a un ngel que descenda del cielo, con la llave del abismo, y una gran
cadena en la mano. Y prendi al dragn, la serpiente antigua, que es el diablo y Satans, y lo at por
mil aos; y
lo arroj al abismo, y lo encerr, y puso su
sello sobre l, para que no engaase ms a las naciones, hasta que fuesen cumplidos
mil aos;
y despus de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi
tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jess y por la palabra de Dios, los que no haban adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron
mil aos. Pero los mil aos. Esta es la
Cuando los
primera resurreccin. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccin; la segunda muerte no tiene potestad sobre stos, sino que sern sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarn con l
mil aos.
mil
aos se cumplan, Satans ser suelto de su prisin,
40. 2:26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le dar autoridad sobre
las naciones,
41. Lc. 19:17 El le dijo: Est bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel,
tendrs autoridad sobre diez ciudades.
42. Dn. 7:18 Despus recibirn el reino los santos del Altsimo, y poseern el reino hasta
el siglo, eternamente y para siempre.
43. Dn. 7:27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el
cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altsimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirn y obedecern.
44. Is. 19:24-25 En aquel tiempo Israel ser tercero con Egipto y con Asiria para
bendicin en medio de la tierra; porque Jehov de los ejrcitos los bendecir diciendo: Bendito el pueblo mo Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.
45. Is. 19:19 En aquel tiempo habr altar para Jehov en medio de la tierra de Egipto, y
monumento a Jehov junto a su frontera.
46. Zc. 12:7 Y librar Jehov las tiendas de Jud primero, para que la gloria de la casa
de David y del habitante de Jerusaln no se engrandezca sobre Jud.
47. Is. 11:6-9 Morar el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostar; el
becerro y el len y la bestia domstica andarn juntos, y un nio los pastorear. La vaca y la osa pacern, sus cras se echarn juntas; y el len como el buey comer paja. Y el nio de pecho jugar sobre la cueva del spid, y el recin destetado extender su mano sobre la caverna de la vbora. No harn mal ni daarn en todo mi santo monte; porque la tierra ser llena del conocimiento de Jehov, como las aguas cubren el mar.
48. Ap. 5:13 Y a todo lo creado que est en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la
tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, o decir: Al que est sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. (TODO LOS ANIMALES HABLAN).
49. Is. :21-22 Acontecer en aquel tiempo, que criar un hombre una vaca y dos
ovejas; y a causa de la abundancia de leche que darn, comer mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comer el que quede en medio de la tierra.
50. Is. 25:6 Y Jehov de los ejrcitos har en este monte a todos los pueblos banquete
de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tutanos y de vinos purificados
51. 47:8-12 Y me dijo: Estas aguas salen a la regin del oriente, y descendern al
Arab, y entrarn en el mar; y entradas en el mar, recibirn sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ros, vivir; y habr muchsimos peces por haber entrado all estas aguas, y recibirn sanidad; y vivir todo lo que entrare en este ro. Y junto a l estarn los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim ser su tendedero de redes; y por sus especies sern los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearn; quedarn para salinas. Y junto al ro, en la ribera, a uno y otro lado,
crecer toda clase de rboles frutales; sus hojas nunca caern, ni faltar su fruto. A su tiempo madurar, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto ser para comer, y su hoja para medicina.
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