HOMILIA EN SU BODA DE ANIVERSARIO XXV AN OS (BODAS DE PLATA)
17 de Agosto de 2013 Brbara y Crescenciano (Chano):
Brbara y Chano, hoy le dan gracias a Dios por estos 25 aos de vida compartida. Hoy el amor es el invitado ms especial. Es el da de la renovacin de una promesa de un da como hoy hace 25 aos. Porque Dios permiti que cruzaran un da sus miradas y que sus corazones se enamoraran, porque despus de 25 aos an siguen tan enamorados, primero novios despus esposos, hoy padres de Biby, Brbara y Ariel, donde sus familiares y amigos han sido testigos de su vida ejemplar de matrimonio que han sabido vivir en nombre de Dios. Brbara y Chano, todos los que estamos en este da con ustedes queremos felicitarlos. Sobre todo sus hijos, una felicitacin sincera por su decisin de renovar su unin y el Sacramento del matrimonio para toda la vida. Porque el matrimonio es la unin de un yo con un t para seguir creando un nosotros. Nuevamente hoy le dicen a Dios que quieren romper el egosmo individual para continuar compartindolo todo como hasta hoy, pues cuando el matrimonio se contrae con amor y para amar es cuando ms nos parecemos a Dios que todo lo hace con amor y por amor. Es un testimonio de vida cristiano digno de honrar y admirar. El matrimonio es una vocacin, una llamada, una invitacin de Dios a realizarse como personas en comunidad de amor. Muchas veces pensamos que es una decisin personal en la que no interviene ms que nuestra propia libertad. Nosotros elegimos y nosotros decidimos, sin que nada ni nadie se meta en nuestra vida. Para los creyentes el matrimonio es una respuesta, una aceptacin de la llamada o vocacin de Dios. Dios nos invita a llenar este mundo de amor. El ha sembrado su amor en nosotros. El amor no es una conquista nuestra. Es un regalo que recibimos de Dios, sin ningn mrito por nuestra parte. El amor es el sello que Dios ha impreso en nuestro corazn. Su decisin de uniros en matrimonio y renovarlo ahora es, pues, la respuesta a la llamada de Dios. Es tal la confianza que Dios tiene depositada en las personas que se unen en matrimonio, que les concede su mayor poder, el poder ms grande que puede existir y que es exclusivo de Dios. El poder de crear vida, vida humana. Ser creadores de nuevas personas. No hay poder ni gloria semejante en este mundo. Dios deja participar, nada menos, que de su poder creador. Tener hijos, crear hijos, crear vida humana. Mayor dignidad, mayor honor, mayor gloria para una persona, es imposible. Pero tambin supone una tremenda responsabilidad. Ser madre, ser padre es la cosa ms seria y responsable que se puede dar en este mundo, y hoy sus hijas e hijo nos dan razn de esto. Seguramente la renovacin de su matrimonio a trado estos das consejos de familiares y amigos; consejos de todo tipo: en serio y en broma; con buena intencin y con humor. Como sacerdote voy a decirles tambin algunas cosas. Continen amndose siempre con generosidad hasta el final de la vida. mense sin condiciones, como Dios nos ama, as como lo han hecho a lo largo de estos XXV aos de amor compartido. Continen amndose en libertad porque el amor que no respeta la libertad en el otro, no es amor verdadero.
Supongo que desde hace XXV aos se han respetado. Pues sin respeto no hay convivencia. Respeto en su personalidad. La persona es algo sagrado. Es lo que nos hace originales y no copias. Respetarse es no hacerse sombra el uno al otro, no hacerse competencia ni siquiera en el amor. Sigan haciendo de su hogar un templo en pequeo, al que todos tengan acceso y se encuentren a gusto. No se trata de adornarlo con cuadros, imgenes o flores; sino de amigos y amigas, de familiares. Un templo en el que Dios ocupe el silln principal. Nunca olviden sus ratos de silencio, de intimidad, de reflexin y de oracin. La persona no es solo actividad, trabajo, ajetreo. Necesita silencio y soledad; encontrarse consigo y con Dios para comunicarlo a los suyos. Vivan el resto de sus aos de esposos disfrutando, siendo felices, gozando, viviendo alegres. La vida es un regalo de Dios y el matrimonio una vocacin para enriquecerla. Quizs nos saben decir ahora que la convivencia es difcil, pero tambin hoy ms que nunca pueden reafirmar su compromiso y deseo de convivir en armona; dialogar crecer juntos; compartir ilusiones y proyectos; aceptar las cualidades y valores; comprensin ante los fallos y defectos; admitir que la persona vale ms que todas las ideas y ms que el dinero. Unidos en los buenos y malos momentos. Y a Ustedes, Biby, Brbara y Ariel, aprendan de sus padres a vivir amando, a vivir luchando, a vivir valorando, a vivir el amor libre pero entregado en manos de Dios Dios les bendiga
Pbro. Lic. Luis Morales Guerrero.