los tres grados del Orden El episcopado, el presbiterado y el diaconado.
Hemos mencionado que existen tres grados en el Sacramento del Orden: el episcopado, el presbiterado, y el diaconado. Entre los diversos ministerios, el Ministerio de los Obispos, ocupa un lugar preponderante, pues por medio de una sucesin apostlica, que existe desde el principio, son los que transmiten la semilla apostlica. Los primeros apstoles, despus de recibir al Espritu Santo en Pentecosts, comunicaron el don espiritual que haban recibido a sus colaboradores, mediante la imposicin de manos. El Concilio Vaticano II, ensea que por la consacracin episcopal se recibe la plenitud del sacramento del Orden. Se puede decir que es la cumbre del ministerio sagrado. Cfr. LG 20; Catec. n. 1555). Su poder para consagrar no excede a la de los presbteros, pero s tienen otros poderes que los sacerdotes no tienen, como son:
El poder de administrar el sacramento del Orden y de la Confirmacin.
Son los que normalmente bendicen los leos que se utilizan en los diferentes sacramentos.
Tambin poseen el poder de predicar en cualquier lugar.
Normalmente, el Obispo tiene el gobierno de una dicesis o Iglesia local que le ha sido confiada, siempre bajo la autoridad del Papa, pero al mismo tiempo, tiene colegialmente con todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias. (Cfr. Catec. n. 1566).
Es quien dicta las normas en su dicesis sobre los seminarios, la predicacin, la liturgia, la pastoral, etc.
Adems, son los Obispos los encargados de otorgar a los presbteros el poder de predicar la palabra de Dios y de regir sobre los fieles.
Existen Obispos con territorio, que son los que estn al frente de una dicesis y Obispos sin territorio, que son, generalmente, todos aquellos que colaboran en el Vaticano, en una misin especfica. Algunos Obispos son nombrados Cardenales, en virtud de su entrega y su labor especial a la Iglesia. El Papa es quien los nombra y no se necesita de una celebracin especial. En cuanto al poder del sacramento, es igual que la de los Obispos, ambos tiene la plenitud del ministerio, por ser Obispo. Los Arzobispos son aquellos Obispos encargados de una arquidicesis, es decir, que dado lo extenso del territorio se ve la necesidad de dividir una dicesis, en varias dicesis. Los presbteros - palabra que viene del griego y significa anciano no poseen la plenitud del Orden y estn sujetos a la autoridad del Obispo del lugar para ejercer su potestad. Sin embargo, tienen los poderes de:
Consagrar el pan y el vino.
Perdonar los pecados.
Ayudar a los fieles, transmitiendo la doctrina de la Iglesia y con obras.
Pueden administrar cualquier sacramento en el cual el ministro no sea un Obispo.
Los sacerdotes o presbteros son los que ayudan a los Obispos en diferentes funciones. Por ello, cuando un sacerdote llega a una dicesis tiene que presentarse ante el Obispo, y ste ser quien le otorgue los permisos necesarios. Los presbteros, a pesar de no poseer la plenitud del Orden y dependan de los
Obispos, estn unidos a ellos en el honor del sacerdocio y, en virtud del Sacramento del Orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote. (Cfr. Hb.5, 1-10; 7,24; 11, 28). Adems, por el Sacramento del Orden, los presbteros participan en la universalidad de la misin confiada por Cristo a los Apstoles. En el grado inferior de la jerarqua estn los diconos del griego, igual a servidor a los que se les imponen las manos para realizar un servicio, y no para ejercer el sacerdocio. A ellos les corresponde:
Asistir al Obispo y a los presbteros en diferentes celebraciones.
En la distribucin de la Eucarista, llevando la comunin a los moribundos.
Asistir a la celebracin del matrimonio y bendecirlo, cuando no haya sacerdote.
Proclamar el Evangelio.
Administrar el Bautismo solemne.
Dar la bendicin con el Santsimo. El diaconado, generalmente, se recibe un tiempo antes de ser ordenado presbtero, pero a partir del Concilio Vaticano II, se ha restablecido el diaconado como un grado particular dentro de la jerarqua de la Iglesia. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados o solteros, ha contribuido al enriquecimiento de la misin de la Iglesia. (Cfr. LG. N. 29).