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El Enganchador y el Río Grijalva

El documento narra la historia de Felipe, un peón de campo que viaja en un cayuco por el río Grijalva. Observa a "Don Prospero El Enganchador" reclutando nuevos trabajadores de manera engañosa para llevarlos a trabajar en las fincas. Felipe recuerda cómo también fue engañado años atrás para trabajar en condiciones miserables. Más tarde, llega a la casa grande de la finca, donde conversan Don Joaquín, el dueño, y Don Rómulo, otro terrateniente de la zona.

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El Enganchador y el Río Grijalva

El documento narra la historia de Felipe, un peón de campo que viaja en un cayuco por el río Grijalva. Observa a "Don Prospero El Enganchador" reclutando nuevos trabajadores de manera engañosa para llevarlos a trabajar en las fincas. Felipe recuerda cómo también fue engañado años atrás para trabajar en condiciones miserables. Más tarde, llega a la casa grande de la finca, donde conversan Don Joaquín, el dueño, y Don Rómulo, otro terrateniente de la zona.

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1:54 PM 11/06/13

PUBLICACIONES DEL GOBIERNO DEL ESTADO 58 CARMELINDA PACHECO DE HAEDO

EL ENGANCHADOR
(A ORILLAS DEL RIO GRIJALVA)

RED NACIONAL DE BIBLIOTECAS PBLICAS *

VILLA HERMOSA, TAB. 1951

Gracias muy cumplidas a la distinguida


dama Isabel de Santamara, por haberme

ofrecido gentil y espontneamente pedir


a su esposo, el Sr. Lic. Francisco J. San tamara, que esta novela fuese publicada por cuenta del Gobierno de Tabasco, y mil gracias al Sr. Licenciado Santamara por haber accedido amablemente a los deseos de su esposa. Tal gentileza, me obliga perennemente con ambos.

CAPITULO 1

Deslizase el cayuco rio abajo a merced de la corriente. Maceteros de jacintos bordan las superficies de las aguas sembrndolas de floridas chinampas. De vez en cuando una maraa de troncos y ramas viene a azotar el cayuco hacindola bambolearse. -Se conoce que ha llovido bastante all ariba: como baja palotada! murmura Felipe interrumpiendo la cancin costea que lanza al retozo del viento con su bien timbrada voz de bartono, mientras con el remo separa la ramazn que obstruye su marcha. Sentado en la popa del cayuco sobre mi brazado de caas, deja ir la embarcacin a su capricho y solo de vez en vez, mueve el remo para dar direccin a la proa o para alejar a los palos. Reanuda su canto mientras su pensamiento se detiene en la maestra de la finca en donde presta sus servicios como pen de campo. -Que buena es la seora Rosita! Si no juera por ella, ya hubiera yo olvidao todo lo que aprend en la escuela de Comitn. Pero yo la habl para que me siguiera enseando, aunque juera de noche, porque en el da no tengo tiempo y, adems, si el amo se entera, me quita la maistra. Ya va a quer l que uno aprienda! Burros quisiera que jueramos todos, pa sacarnos mas el jugo y darnos mas palos. De suerte que ami no me ha tocao, que el da que lo haga! Bordeando la orilla del rio se extiende la angosta serpentina del camino real. Caballos en tropel dejan or el repiqueteo de los cascos al bollar el verde csped a los lados del camino. Voltea Felipe hacia la ribera y puede ver varios hombres a caballo seguido de numeroso grupo

andando a pie lenta y fatigosamente. Delante de la comitiva, montado en un caballo alazn se yergue un jinete ventrudo. Tocada la cabeza con sombrero tejano, ribetea su pescuezo de torete un pauelo color de rosa subido. -Ah!, s es Don Prospero El enganchador _exclama Felipe- Mal rayo lo parta! Ah lleva una cuenta de infelices como yo pa vendrsela al amo Que contento va ponerse Don Joaqun con tanta gente! Con los que somos, no alcanzamos pa la zafra de este ao. De dnde vendrn? Sern comitecos? Pobres! No saben lo que les espera. Si yo hubiera sabido como nos hiban a tratar, cualquier da me ensarto Pero cmo mueve ta sin geso Don Prospero cuando quiere emboblear a uno! mira muchacho; Comitn es muy pobre y aqu nunca saldrs de perico-perro: t tienes ambiciones; se que vas a la escuela, pero; lo que ganan tu pap y t en junto, no les sacar adelante. Es verdad que el campo es triste, pero se irn acostumbrando. Adems, que no estarn all toda la vida. Trabajas unos aitos y, con tu peso diario, tus milpitas y tus animalitos, vas haciendo un ahorro y sales de la finca rico, muchacho; sales rico. Yo s lo que te digo, porque sabe ms el diablo por viejo que por diablo. Mira voy a darte cincuenta pesos para que alistes a la familia y puedas emprender el [Link] parece bien? Y alla me voy entusiasmado a animar a mi tata quien con el tejido de petates que yo le ayudaba apenas y podia dar el gasto de la casa, tambin cayo en la trampa ------- diez das de camino para llegar a tabasco hambriento y bajando cerros ----------- que llegbamos yo ya sacaba la lengua de cansado que venia peo su fin deca luego la recompensa tres aos de mozo y tan endrogado que no se como voy a pagar la cuenta que me lo han hecho. Estoy sin ropa sin dinero de que puedo deber yo tanto? Los vveres que me dan -------- apenas alcanzan para la semana y espero lo que salen. En la cuenta me cargan libras y libras como si jueramos --- ------. Y otra cosa que trabajo y trabajo y casi

siempre sale la misma cuenta un mes quinientos setenta pesos; y otro quinientos cuarenta, y quinientos cincuenta la verdad que yo no entiendo a esto pero tango la conciencia de que me hacen guaje hora que en verdad mi tata no trabaja para el amo pero ni ansina sale la cuenta dios quiera que pronto aprienda las cuentas con doa rosita: dios lo quierala----- va desapareciendo lentamente e miterioso ve lo nocturno tiende la azulada gasa sobre el agreste paisaje. Los arboles de la pradera semejan gigantescos centinelas de un palacio de leyenda: en tanto las estrellas mujen en el cenit formando rendida corte a la plateada reyna de la noche. Un haz de piernas blancas cruza el espacio para anidar en un rincn de la ribera mientras los cocujos hacen el guaje de luz en la servidumbre del boscaje. Se extiende en el ambiente un perfume sutil y caricioso que la humedad nocturna va atacando a la hermosa campia. huele a claveles a incencio a yerbabuena? Esto interroga a la mente a robarla en extasis entregndose intensivamente el alma al absorvente embrujo tropical poco a poco va surgiendo dulcsima sinfona formada por multitud de misteriosos msicos que se esconden en el tupido ramaje. La noche va llegando lenta y silenciosamente ujujuy!...pijujuy..uuuujujuy!...-interumpe una voz aguda y juveni en el silencio nocturnal. -esa es la condenada Juana, que me esta tanteando-dice Felipe. Este ha llegado al paso. En la orilla del rio parada en el barranco se encuentra una nia quinceaera: lleva un cantaro apoyado en el cuadril, estida humildemente con ropas desteidas luce su pobreza en su limpia faldita morada, camisa con ribetes de contado y sencillo delantal, el cabello partido desde la broncita frente remata en dos abundosas trenzas que se cruzan, para subir luego y formar corona al rostro que destaca un ovalo perfecto ojos garzos nariz pequea, labios bien formado por

donde asoman dientes blancos y parejos, comletan el simptico y risueo semblante de la nia, que tiene gran semejanza con su hermano. -traes mucha caa juelipe?-pregunta ala mozo. -mira nomas el cayuco ya mero que se unde con la carga!... -All esta don Rmulo con su juamilia en la casa grande. -a que santo? -pues quien sabes! yo creo que nomas va a visitar al amo, y a la seora. Don Rmulo si que es un buen amo ojala que asi fuera don joaquin no que es bien perro. La nia baja el rustico gradelo labrado en la tierra del barrabco y se inclina para llenar de agua el cantaro. Felipe enrreda la cadena del cayuco en el tronco enterrado a la orilla del rio. Con el fin de asegurar la embarcacin. -donde hoy te vimos que venias cantando dice la nia a tu hermano. mentirosa: nose hoye de tan lejos y hace ratos que no canto. -verdad de dios que donde venias en la huerta del capuln te ohi y por eso vine a ver si te divisaba a penas te divise y me puse a gritarte. -eres muy demonio, juana vamos para alla arriba, que todavia voy a entregar la caa al trapiche cuidado que esta lejos el caaveral del muerto dialtiro se me hizo de noche

CAPITULO II Como blanco albaime , posaba en solitario islote la casa grande de los ramires luce su alta fachada sobre la lomiza nica altura visible en la inmensa extencion de los campos, conmutado por relumbre de criollas rejas tiene por sus cuatro lados amplicimos corredores estos corredores sirven para tomar el refresco en los das calurosos y de refugio a los cansados viajntes que pasan por all en das invernales. Todas las piesas de la casa sostienen grandes proporciones en ella pueden verse colgadas hamacas antes de existir varias camas de antiqusimo estilo. El moblaje es sobrio y comodo mas no luce en las habitaciones el arte femenino dando su toue de gracia y belleza. Solamente el cuarto de dalia una de las jvenes hijas del dueo de la finca, se distingue por su delicado arreglo, la cama sin cabezales cbrela primorosa tela floreada dndole tinte orientl el tocador y el buro se revisten del mismo genero. Dos o tres alfombrillas se esparcen en el suelo lo mismo que se reparten cojines aqu y alla. Un altarcito con la guadalupana al centro, hacienta bello bucaro de flores junta a una lamparita de aceite encendida. De la pared cuelgauna guitarra: un librero queda cerca de la ventana y a su lado un caballito con un cuadro empezado a pintar. Cortinas en colores armoniosos cuelgan en puertas y venatanas. Un banquito y una poltrona son los nicos asientos que se ven en la pieza. Fuera de la casa en la explanada que se extiende hasta cerca del rio puede observarse varias personas que sentadas en burros conversan animadamente. Los nios juegen a cierta distancia del grupo. -La verdad es don romulo, que parece que no vivamos tan cerca, nos vemos muy de tarde en tarde- dice el dueo de la casa hay un visitante. -ya ve, don joaquin, los queaceres hombre! A los quehaceres se les quita un tiempito para los amigos.

-no es eso don joaco: pero al ojo del amo engorda el caballo, y apenas uno se descuida el diablo ya meti la cola. No solo los trabajos del campo me abruman, ya ve que como estamos lejos de la poblacin, no tenemos mdico para los trabajadores y uno se ve presisado a hacerla de doctor, de enfermo y si a mono viene, hasta de cura -de cura,don Rmulo? -Si amigo no hace aun ocho das tuve que aplicar el agua bautismal a ciriaquito el de mi compa don mingo, por que estaba muy grabe y ami comadre chona no queria que se muriera sin cristianar y afortunadamente el nio se salvo, y algente cree que el bautizo efectu. -usted siempe tan bonachon con estos indios que son el milagro. Mas calmados que el lagarto dele usted alas al alacrn y vera lo que le pasa. Don romulo disimulo el disgusto, que le produjo el comentario de su interlocutor y respondio con calma: -Mire amigo, sean ms blancos o menos blancos,todos tenemos algo de indio y sobre todo ellos y nosotros somos igualmente hijos de dios para quien no hay distinciones y volviendo a nuestra platica anterior, digo usted me reclama por que no he venido al rasario pues usted tan poco sean aparecido este ao por la trinidad. -lo que pasa amigo -replico don joaquin -es que estamos sentidos, por que el ao pasado fuimos a visitarles cuatro veces y ustedes nomas vinieron una. -pero Cmo puede usted amigo comparar el trabajo de la hacienda con el del ingenio? Ya ve que aquel e mas laboriosoque si la jilea que cuiadr que el madreao no se tupaque la tuza a hecho muchos hoyos y va acabr con el cacacotalque se emparejo el zanjeo y hay que aliondarlo , el caporal amigo no se da abasto a cuadar y ay que ayudarlo. Dnde me va usted a decir que cuesta el mismo trabajo cosechar el

cacao que beneficiar la caa? ni por pienso amigo, ni por pienso! Haciendo un aprate doa rita conversa con doa paca, esposa de don joaquin. -y digame usted. ya no van este ao las nias al colegio? -no, [Link] su sexto, en el verbo encarnado saben algo de msica, pintura y albores ; para que quiere saber una mujer mas de sucasa? -dice usted, bien paquita: ahora que aprenda a gobernar a los criados, a manejar la asa y,dentro de dos o tres aos a casarse!... -hay! Doa rita son tan escasos los buenos partidos! Afortunadamente esta lejos todavia eso del casorio y ellas es en lo que menos piensan. Anjelica se pasa el dia bordando o tejiendo, y dalia tocando la guitarra, leyendo o pintando. Eso si nunca estn flojas Poco a poco fueron deslizndose los mozos delante del carro, saludando uno por uno los componentes. Con el chontal(sombrero) abrazando sobre el pecho, se inclinan humildemente desfilando despus de estas respetuosas palaras:-buenas tardes seor amo; buenas tardes seora ama; buenas tardes amita-encaminandose luego y cansadamente hacia sus distantes chozas. Era que volvan de la --- de la tarde solamente Felipe se presento solitario y enluesto, como smbolo de de protesta por aquel obigado y servilliamo, saudo en general diciendo:buenas tardes seores pronunuciandi estas frases con voz cortes y modulada,retirndose con paso marcial y airoso. Dalia que al igual que su hermana guardaba silencio ante la conversacin de sus padres, volio la vista hacia el sendero por donde se perdia la silueta del eblde mansebo y quedndose largo rato pensativa. En tanto ricardin el lendinguino de l familia dirige a sus padres estas palabras: -sabes papa que ese zallo es muy alzado?...parece que se

cree igual a uno!-si en esos momentos hubiera fijado la vista en don romulo haba podido observar la hironia brillando en los ojos y al risa retozand en los labios del buen [Link] pequeitos continan su juego, entonando una guerita.-tortolita de la mar me dejaras pasar?...una trota de cuatro aos gira sobre si misma, bajo la vigilante mirada de su chichigua (niera). Levantando las manitas al cielo, se encar a el diciendo: mama luna, mama luna, dame medio pa mi pan

CAPITULO III Son las diez de la maana;el despacho de don joaquin lo constituye una de las piezas mas chicas de la [Link] cuantas sillas fuertes resistentes, claveteadas de tachuelas y forradas de cuero polines donde se hacinan libros papeles botellas y varios objetos mas de diverso [Link] los rincones sillas de montar, el hierro para marcar ganado aperos de balanza la suesa, colgada en una esquina de la pieza hace oficios de escritorio. Don isidro, el tenedor de libros permanece sentado delante la mesa teniendo sobre ella el libro de inscripciones de los peones. A su derecha se alla parado don joaquin y frente a ellos don prospero el enganchador la puerta de salida del despacho continua al comedor , mas se encuentra serrado y aislado de esta manera a los peones que s3 le hacinan en la pieza siguiente, esperando ser llamados al despacho. -seor don prospero,- dice esto al duo de la finca cada vez son mayores sus exigencias: antes me pedia usted solamente quince pesos por cabeza; ahora se deja pedir veinticinco. Pero esque tambin yo le doy dinero a los mozos cuando los contrato para que se aprovisionen

-pero tambin es cierto que segn la lista de usted me presenta, yo se lo cargo en cuenta para que desquiten usted no pierde nada -no lo crea asi don joaquin: muchas veces despus que reciben el dinero, no vuelvo a verlos. -Por qu no ocurre usted a las autoridades? -lo hago el jefe poltico manda a perseguir a los fugitivos con sus hambres, pero rara vez se encuentran. Con frecuencia pasan la raya de Chiapas hacia Guatemala y no se les vuelve a ver. Esta remesa me costo mucho trabajo reunirla. -y porque se le dificulta mas ahora el trabajo que anteriormente? -ho! Eso es largo de contar:pero ---- saber que, los cinebro, que engenchan gente tabasquea para los hacentados de Chiapas, han contado algunos casos espeluznantes sucedidos en tabasco a mozos de aquelllas regiones y como alla tambin suceden cosas feas pues la gente dice que en todas partes se --- balas yo creo que este ser mi ultimmo viaje. -mire amigo,-dice don joaquin-vamos a tranzar; le dare veinte pesos por cada hombre, y asunto concluido. - entonces mejor los reparto entre don ciriaco y don pedro, que me hen hecho encargo, voy a emplear mas tiempo pero merece la pena. -bueno, me quedo con ellos. Al fin descritan el sacrificio -ya lo creo que no desquitan! -en que dice? -nada, don joaquin: que todos son hombres de trabajo

Abrindose la puerta del despacho y penetrando en el los nuevos peones, los que habiendo caldo en las redes del enganchador iban a quedar muy pronto presos entre las garras del negrero.

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