‘Traduceién de
RoneRro Reves Mazz0nr
JEAN L. COHEN Y ANDREW ARATO
SOCIEDAD CIVIL
Y TEORIA POLITICA
FONDO DE CULTURA ECONOMICA
MEXICOPrimera edicion en inglés, 1
‘eroeraedicion en nals,
Primers edicion en espaol de I tarcera em inglés, 2000
Primera relmpresin, 2001
Se prohibe Is reproduccién total parcial Ge esta obra
SS feluide et dieeho Spegraiea v de partaca,
Ses sual sre ol medio, slecteinica 0 Teed,
Sin el consentmlento por aseito del ear
itl vigil
Ga Sry ad Peli Taser
58. © 1982 Mamachasars orto Technology
Pblendo por ny Prs, Cambridge, Mas.
San tachsstzl« letisan nes)
DR 8 2000, Fosso pe Cutie Esonttcn
Career cach suse, 22714200 Mas, DL,
ISBN 968-16-5483-8
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PREFACIO
Este libro tiene como propésito contribuir « Ia teorfa democrética, Sin
embargo, a diferencia de otras aproximaciones al tema, la auestra no se
enfoca directamente sobre las instituciones politicas. Tampoco se limita
al dominio de la filosofie politica normativa, aunque tanto las institucio-
nes como la filosofia tienen su lugar en el texto. En realidad nuestro obje-
tivo es doble: demostrar la relevanci de sociedad civil para
la‘teorta politica modevna y desarrollar jemmade una
Teoria de Te sockedag EW adecuada a las condici
in el proceso esperamos llenar una laguna evidente en las obras que s¢
han realizado recientemente en el campo de la teorfa democrétice, Teda
teorfa de la democracia presupone um modelo de sociedad, a pesar de lo
‘cual ninguna se ha ocuyado del problema relativo al tipo de sociedad civil
sais adecuado para una politica democrética moderna. Para decirlo de
otra manera, la relacién entre los modelos normativos de la demoeracia 0
Jos proyectos de democratizaci6n, y la estructura, instituciones y dinémi-
ca de la sociedad civil no ha quedado en claro, en parte porque no comta-
‘mos actualmente con tna teorfa lo bastante compleja de la sociedad civil.
‘La tarea de este libro es empezar a construir ¢sa teotia.
El concepto de sociedad civil, en varios usos y definiciones, se ha puesto
de moda hoy en dia gracias @ las luchas en contra de las dictaduras comu-
nistas y militares en muchas partes del mundo. A pesar de todo, susta'ts
es ambiguo en las democracias liberales, Pera algunos, parece indicar 10
“QUE Uccidenié Ya ha conseguido, y por consiguiente catece de cualeuier
potencial eritice aparente para examinar Jas disfunciones ¢ injusticias de
smuestro tipo de sociedad, Para otros, cl concepto pertenece a las prfinerss
formas modernes ée Is flosotia politica que carecen actuaimente de im-
portancia para las complejas sociedades del presente. Sin embargo, nuss-
tra tesis es que el concepto de sociedad civil indica un terreno en Occiden
te que se ve amenazedo por la légica de los mecanismos administratives ¥
econdmicos, pero que también es el principal espacio para la expansion
potencial dele democracia bajo los regimenes democratico-liberales “eue
realmente existen’, Al presentar esta tesis, trataremos de probar 12 mo-
dernidad e importancia normativa y critica del concepto de soctecad
esferas de libertad positiva dentro de las cuales los agentes pueden debatir
colectivamente temas de interés comin, actuar en concierto, afirmar nueves:
derechos y ejercer influencia sobre la sociedad politica (y potencialmemt=
sobre le econémica). Los principios demoeraticos, asi como los liberales,
‘tienen su lugar aquf. Por consiguiente, alguna forma de diferenciacion dzY
I
INTROBUCCION
la sociedad civil, el Estado y le economia es la base de las instituciones
modernas democréticas y Uberales. Estas tiltimas no presuponen seres
‘atomisticos o comunales, sino més bien seres asociados. Ademés, en esta
‘concepeién desaparece Ia oposicién radical entre los fundarnentos filosé-
ficos y las presuposiciones societales del liberalismo orfentado a los de-
rechos y los del comunitarismo orientado democréticarmente. Esta mane-
ra de concebir a la sociedad civil no resuelve, por supuesto, el problema
de la relacién entre la libertad negativa y la positiva, pero sf ubica al tema
dentro de un terreno societal y filoséfico comimn. Es sobre este terreno
que debemos aprender a aceptar compromisos,2 separamios refiexivamen-
te de nuestra propia perspectiva para recibir otres, a aprender a evaluar la
diferencia, a reconocer 0 crear de nuevo lo que tenemos en comin, y
percibir qué dimensiones de nuestras tradiciones vale Ia pena conservary
cudles deben ser abandonadas o cambiadas.
Esto nos lleva al centro de nuestras diferencias con el modelo neocon-
servador de la sociedad civil. E1ema neoconservador, “la sociedad contra
1 Estado”, 2 menudo se basa en un modelo en que la sociedad civil es el equi-
valente del mercado o de la sociedad bunguesa. Sin embargo, otra version
de este enfoque reconoce la importancia de la cimensién cultural dela so-
ciedad civil. Tenemos serias objeciones incluso respecto a esta segunda ver
sion, cuyas estrategias para quitarle cargas al Estado se dirigen en parte a
Js instituciones que participan en la formaci6 y transmmision de los valo-
res culturales (arte, religién, ciencia) y en ia socializacién (familias, escue-
Jas). Un componente importante de la tesis ncovonservadora de Ja “ingo-
bernabilidad” es el argumento de que Jas demandas materiales excesivas
que los ciudadanos hacen al Estado no se deben sélo alas instituciones de
Dienestar en sf, sino también a auestra cultura politica, moral y estética
modernista. Esta stima afirmacién debilite ale vez los valores tradicio-
zales y las agencias del control social (como la familia) que [Link]
hedonismo en el pasado, Desde este punto de vista, nevesitamos dar var
Jor nuevamente a nuestra cultura politica, revivir los debilitados valores
‘radicionales como el autocontrol, la disciplinay el respeto ala autoridad
‘yal éxito, y reforzar los principios “no politicas” del orden (familia, pro-
piedad, religion, escuelas) de modo que una cultura de autodependencia
y autocontrol remplace ala cultura de la dependeacia y de Is ertica."! Las
politicas culturales de los neoconservadores que acompafian a Jes poilti-
cas de desregulacion y privatizacidn estén basadas, entonces, en la defen-
2 o recreacién de un mundo de la vida tradicionalista y autoritario.®
Nuestro concepto de sociedad civil apunta hatia una evaluacién diferen
te. Pelmero dehemos tratar de mostrar que los recursos de sentido, autori-
dad ¢ integracién social son debilitados no por la modemidad cultural 0
politica (basada en los principios de la reflexidn critica, de la resolucién
INTRODUCCION “6
discursiva de los conflictos, de la igualdad, de le autonomaia, de la parti
pacién y de la justicia) sino, ms bien, por la expansién de una economia
de empresas privadas que cada vez tiene menos de liberal, asi como por la
ampliacién excesiva de aparato administrativo del Estado intervencionista
en el campo social. El uso del poder econsmico y politico para reforzar 0,
lo que es peor, para recrear ¢] carécter “tradicional” jerdrquico, patriarcal
exclusive de muchas de las instituciones de la sociedad civil es, desde nues-
‘ro punto de vista, lo que propicia le dependencia. Estamos de acuerdo en
que ciertos rasgos del Estado benefactor® fragmentan a las colectivida-
des, destruyen las solidaridades horlzontales, afslan y hacen a los indivi-
‘duos privados dependientes de] aparato estatal, No obstante, la expansion
‘capitalista sin restricciones tiene las mfsinas consecuencias destructivas.
Pero el hecho de recurrir @ la familia, tradicién, religion 0 comunidad
puede reforzar el fundamentalismo destructivo de comunidades falses que
¢s fdcil manipular desde arriba, a menos que primero se defiendan los lo-
ros del liberalismo (el principio de los derechos), la democracia (los prin-
cipios de participacién y del discurso), ylajusticia (una precondieién para
la solidazidad) y luego se les complemente con nuevas forraas igualitarias
y democréticas de asociacién dentro de la sociedad civil.
‘Ademés, optar porla preservacién de las tradiciones, siva acommpafiada
por na negecion dela tradiei6n universalista de la miodernidad politica y
cultural, implica fundamentalismo. Por consiguiente, la cuestién que sur
ge de nuestro modeto se convierte en: ¢qué tradiciones, qué forma de fe-
rmilia, qué comunidad, qué solidaridades deben defenderse contra las in-
terversciones que las perjudican? Incluso sila propia moderaidad cultural
es s6louna tradicién enire muchas, su proyeccion universal es la relacién
reflexiva, no autoritaria, con la tradicién —una orientacién que puede
aplicarse a si misma y que implice autonomta (la que supucstamente elo-
ian los neoconservadores) en vez de heteronomia—. De hecho, tradicio-
znes que se han tornado problematicas sélo pueden ser conservadas en el
xemeno de la modernidad cultural, es decir, mediante argumentos que
invocan prlncipios. Esa discusion no significa la abolicién de la wradici6n,
solidaridad o sentido; ands bien, es el dnico procedimiento aceptable para
determinar entre tradiciones, necesidades o intereses competitivos que
estén en conflicto. Por lo tanto, nuestro modelo seftala bacia la moderni-
zacién adicional de la cultura y de las instituciones de la sociedad civil
‘como la unica forma de legar ala autonomfa, a la autodependencia ya la
solidaridad entre iguales, las que supuestamente descan los criticos
neoconservadores Gel Estado benefactor
Nuestzo concepto de sociedad civil busca desmitificar Ia otza corriente
dentro del neoconservadurismo, es decir, que la Unica alternativa al pater
nalismo, a la ingenierfa social y 2 la burocratizacion de nuestras vidas,bec
4“ neTRODUCCION
caracterfeticos de los sistemas del Estado benefactor, es zetornar ala ma-
ia del mercado (y por supuesto renunciar a la justicie distributiva y al
Sgualitarismo). Esta “soluciéa’ no s6lo es politicamente insostenible ¥
normativamente indeseable; también esté baseda en el supuesio equivo-
ado de que no existe ainguns otra opcién. Nuestra estructura, no obsten-
fe, permite en principto tn tercer enfogue, uno que no busea corregir ia
penetracion econémica o estatal de la sociedad mediante une utilizacién
nayor o menor de estos des mecanismos orientadores. De hecho, la tarea
es garantizar la autonomifa dei Estado y de la cconornia modermos sla vez
{gue se protege simulténeamente a la sociedad civil de la penetracién y
fimclonalizacién destructivas de los imperatives de estas dos esferas. Por
hora, por suptesto, s6lo tenemos algunos de Jos elementos de una teoria
‘que puede tematizar tanto la diferenciacion de la sociedad civil respecto
del Estado y de la economia, como su influencia reflexiva sobre éstos por
‘medio de las instituciones de la sociedad politica y econémica. Pero cree-
‘mos que muestra concepcién tiene las mejores perspectivas para el futuro
‘Progreso teérico y para integrar las diversas estrategias conceptuales que
estén disponibles actualmente. El proyecto que implica evitaria corregir
Jos resultados del paternalismo estatal con otra forma de colonizacién de
Ja sociedad, en esta ocasién por una economfs de mercado no regulads.
Procuraria lograr el funcionamiento de la politica social mediante pro-
srramas basados en la sociedad civil, mas auténomos y descentralizados
que los de los estados bencfactores tradicionales, y el funcionamiento de
Jas reglamentaciones econémicas por medio de formas de legislacion no
burocréticas, menos intrusivas, “una ley reflexiva”, que se concentre mas
en Jos procedimientos y no en los resultados. En nuestra opinién, este
proyecto sintético debe describirse no sélo con el término de Habermas
“a eontinuacidn reflexiva del Estado benefactor’, sino también con la
idea corplementaria de la “continuacién reflexiva de la revelucién de-
mocrética’, La primera surge en el comtexto de los estados benefactores
de Occidente, la dltima en la democratizacion de los regimenes autoritarios.
Es posible combinar las dos ideas y asf debe hacerse. Hasta ahora, el re-
ciente resurgimienta y desarrollo del concepto de sociedad civil ha impii
cado aprender de la experiencia de Ia “transicién a Ia democracia”, Le
idea de la continuaci6n reflexiva del Estado benefactor y de la democra~
cia Bheral debe, sin embargo, abrir el camino para enriquecer los recursos
intelectuales de los demdcratas en los paises del Este con lo que hemos
aprendido en una doble evitica de los estados benefactores ya estableci-
dos y de sus descontentos reoconservadores. Una teoria de la sociedad
civil slimentada por esas jdeas también debe contribuir a conformar los
proyectos de todos los gue en Occidente buscan la democratizacion adi-
sional de las democracias liberales.
peTRODUCGIN 46
NOTAS
1 Por sapuetto, ef bre de Karl Poltny!, Great Tensfomnation (1944] (Boston, Beacon
Prev 1987) que ha sido sno delos poneiales fundartantes de nuestzo abajo, “iatrodujo
de nuevo" al Estado a mediados Sela décade Je 1940, Pero véase de Petar Evans € ab
(in), Bringing he Stave Bock Jn, Cambcidge, Inglaterra, Cambridge University Pres, 1985.
Gretbargo, concentrar ie atencion en el Estaco ha ocastonace un debate (y wna mueve
‘fnestigacién) snuy Inteesuate esmporanie sobre [a Toacion de las muyeres ¥ el Estado
Ethers En este caso se capt una nueva dimension que ba sido ignerads en! passe
do, Veanse obras recientes como las de Gretchen Biter y Thoda. ‘Gender ana the
Origins of Moder Sovial Poles tm Britis and the United States” (tes); Linda Gordon,
SWeat Docs Welfare Regulate”, y Frances Fox Piven y Richard Cloward, “Welfare Doest't
‘Shows up lindtticnal Folly Roles: & Reply 19 Linda Gordon". ambos en Social Research,
WoL 3S, mn, 4 vied 1968, pp, 605-698: Cynthia Eptein, Deeepive Distinctions: Sex
‘Gonder and the Saou Order, Newt Haven, Yale University Press, 1988: Mimi Abramovs,
egusting the Liar of Women, Boson, South End Pres, 1988; Nancy Fraser, Unruly Prete,
‘Mlbnedpsin, University of Minnesots Pree, 1980;9 Helga Peres, Welfare Stare and Wom
Foe Ev om Sas Pera, Onl, iret di Unverd dt Norug, 197.
Sense el esp.
2 Reus dabate empezs a mediados dea décads de 1950 y se presensd nuevamente 3
dea Nacve irquionda, Pats ona eronoldgss véase John ® Manley, "Neo-Ploraism: A Class
‘shalyia of Pluralism {and Piurlssm I American Potsca!Scce Review, vl. 7, nim. 2,
Jhinic de 1983, yp. 368-383, La bata de los parfepantes en este debate os larga. Solo mea-
Hotaremos soas pocas iguras clave y slgumes teebajos representatives do cada ues de ae
Dictes Los tconees de la ene inelayen a Joseph Sctumpeter, Captain, Seeatism. and
Dameras, Nava York Harpe: &- Row, 194, SM Lipset, Pobuica Man, Nueva York Doubleday.
196% Rcbors Dahl, Poborchy, ess Hever, Yale University Press 1971: Wiliam Komohouser,
The Plies of Mass Sotaty, Nava Yor. Free Pres, 1958 ©. Almond. §. Verba, Te Civic Ca
ture Boston, Lite brown, 1963. Ente le demeeratas paripativos se encuertran Peter
Bachrach, Mie Theory of Democratic Ekin: 4 Cntque, Boston, Lie Bom, 1987; Carol Pa
teman,artepaion and Damseraie Theory, Camisridze,Inglaters, Cambridge Unversity Pres,
1570: Sheldon Wolin, Petice and Vision, Boston, Lite Brown, 1960, Pare un panorama
general del debate, véase Quentin Skinner, “he Empirlcal Theorists of Democracy and
‘Frere coines:A Plague on Both Theis Hosses", Poliial Theory nitn. 1, 1973, pp. 287-306
“Ts iss de los parcipanies en este debate ublén es demasiado larga pare cleo
completamente Dos de las mejores presentecians dl “Nberalismo arentado acs devechos’
Sow las de Jah Rawls, Theory of fustla, Cambridge, Harvard Untversity Press 197.9
[Ronald Dworkin, Zang Rights Setoust, Cambridge, Harvard University Press 1877. Pars
‘iconcepte iberal de neutalidad, vase Bruce Ackerman, Social Justice the Libera Sai,
ecw Hleven, Yale Unversiy Pres, 1980» Charles Larmove, Pati of Moral Complexity, Cars
‘ade, inglaters, Cambridge Universi Press 1987, La mejor y mas original obra "neocoy
smunfuia anterioral debace, pero sin duds proporcionando informacién parse] mismo, «=
Tide Hannah Arendt, On Revolution, Nueva York, Penguin, 1963 [Sobre le reatueién, Abaca
Esioral weave tambien Sheléer Walia Potties and Vion, Boston, Lite Brow, 1960. ¥
[R [Link] and Poles, Nasa York, Macrlan, 1918. Los ciicosenstemeléyicos
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2 Choties Tayon, Huge, Cambridge, Emlaterra, Cambridge University Press, 1975, 9 Plor
opel Papers vol. 2 Phlosophy and te men Seinces,carobrdge, Inglaterra, Comtbriie
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of California Press, 1965, Un wolumen que reune ambas partes del debate es Michse! Sandel
(es), Liberata: ana te Cries, Nuova York, New York Universiry Poss, 288446 INTRODUCCION
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sete imi yee neem ca en eee
ered al eed ee Sey un laren te
dairy tlbasconetatgeracun heme le e
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ae jfibnts worl Copsraasfeenneliaion, Lande, Sage Potions, 1993.
"Phargen Habeas “teptimaton role n the Modern Sat Comicon and
the vol sion ef Sie, Botton, Bescon Press, 1979p. 180187
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+ Vass And, On Revoion ap city Wels, Poe ant isin, op. ot Venn
bin devin Buber Stone Demos, Besley, Unwertny of Calon Pres 1988
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S098 [Link] o expslo va pre na Genin de este problema, Veae i
Sieg Haberman “Legtimaton Problems” op. yp. 8587.
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Serene derecho ce chon, par ext nue aan egolbnc™ Raney woken
son, por soporte. deeididesdtessore dl Extade bereactor
‘Eh fee Secs Srechn se pasion con see on isientc upuesos
2.-mo hay ningun autocidad més quel ran humans pre jungat las demandas morales;
2 todos la indvaduee re lee debe ver como socio igual ea ddlogo mars) cuando se
frais de afirar y delenderla demanas de derechos —se doben dar razones oraies—:
3. sualeuer tradiclgn, prarvogava o pretension estd cule a ertia
‘ losvalores que deficaien lor ndivitog, nclsice los derechos, 9" vilidos porque s©
‘uede angumentar en favor de ells ie cvis otros sistemas morale. Todos ts valores
{Zon valores paras individuge Si algo ax vaoss pera una comunidad, debe mostr-
£2 que winblen es un valor para ol inciduo,
‘Wenge Sence Kis, Ligue dignie. Bese sur lr fondemens des droits de Uhomme, Pvt
Seu, 1989fee
“e INTRODUCCION
2 De aquttaproridad del derecho o de Is fuscia sobre el bien,
29 Est, Ja premisa supuestamente antzopolyce de a fess de los derechos es Jade
ndividuos sisladze, mnorufcienis, fuera de le socedad, eampletargeate dowdes de rez
[Brrursenaly de dutoncmia: Bape epoc son independientes de aus fines y coment socal
Egos egos "nc rvtingidos son consderados core lressigial dela bers de lec.
clon respect + los fines, forms de vida, proyecto, ec. props, Sandel, Tavon y Waller
‘Silean todas esios supuesios plsiemglogiegs que se afirza subyacen en el Iiberalsme
‘rlentodo los dereches. Amy Gutman “Communitaran Crises of Liberalism, Philsophy
(nd Pub Afi, vel, 4, nam. 6, 196, pp. 306-322 rechaa ln eas por considcrarla fala
8 Es deve Chores Taylor Michael Walzer y Benjamin Barber
5 Desce la Adcada do 1970, Para la eles laqulrdsts de! Bsado benefactor, vease
fe, Conasitions aps. 6
5H 'Para uma dicusion de varias defensa y ocens del Estado benefactor, véase Of,
Conmadiesons, pp. 38.206, 252302. Elda una deinci6e ena page 188 °
Sid. 9. 147.
SETH Marshall. Class, Citizenship and Social Development, Nueva York, Doubleday 1964,
3 Oe, Conuaditions, op iy 9p. 149154
* Lor versiones ponpondrdasinvecnn sla cspera de incenivos bution expeise
lez, 0 con i esperanca de que se cimine la carga de ler regulaciones, Como Claus Of ha
sryumectado convincensotente, estan ¢ he Otay taacoes para gue Po se Snir, tales
‘emo ins eadencieInereatr sa sii ea ecomomia apa, echo la acumalacion
{xciiva el cic de los negocio l cambio tecnica n0 contraade Cningune de los
‘Shals dive naca que ver cone! Eeado benefacon, lo saiatvo esque los iveretoniclas
[rtvaos denen el poder de deine realidad, y pociauto ns percepciones cea realidad
Caalguer cosa que ellos consideren ura carge intolerable! una carga intolerable que de
hecho ievard ai reduecion del propensionesimvertan Vase Oe, op ety Pe 15%
2 Vease en expecal Groier a (ds), The Crt of Demoora op te
3 Humtinglon, “The Unites State’ en Grose al, The Crs of Democracy. op. it, p73.
29 Yeaso James O'Connor The Fiscal Crs ofthe Sta, Nueva York, St. Maras Pres,
1973: Habermas, agtimaton Crs, parte: y Ole, Covtraditina, op ci Bp 38,
“Bara ee gaanes de eta strain, tase OMS, BU, 9p. 6778
4 Claus Of, Disorganzed Capaatiem, Cambridge, ms Pres, 1985, pA
‘Ex lage bina dee de ln soisad ro Veena sn Hap,
en dleap.
‘91h Sa vex, estas Gscusiones han sklo muy instrctves para el desarrlio de nuesiro
Fete la nota 8
+ aunque ellos ro usan el tenniro los praises inluyen las asceiacionesvolustaris,
Jos grupos interee,la pronea ira, lor derechos bison dentro Ge cemsp societal gue
ce disnt dein econoaie Fl mocele de tres partes mas complejo que se eneaenia em le
tora pluralsa os de Tlect Parsons (ease el ee Il
“e Vense Korohasee, The Pas of Mass Sovin, op
© Estes dl todo contorie a epi de Aen de Tooqvetle al que Jos pleralsas
frequentemente citan emo uno Ge sus sks teportantepredecesores.
‘Nove nterea saber sla famille aucoar ee pattaro ost los grupos de poston extn
de hecho muy bovoeratsados,u organzadr jrdraulcamente
2 Eesti dln de norma vege ep
5 Bn ese sentido, no estamos Ge seuerdo con Norbexo Bobbio, que procure asia
democraticaci dela sociedad cvs las esisucturas democrticas de ive que considers
daca [Link] de derpontrar que oa carats inevablereeme eens
18 conssiente en democraizar silo fa veld ell be frecasar y que Son posibles
‘srategias complerneniarias pare democcatizar al Estad, 2 la economts ya is sociedad
hi atngue on diferentes medidas. En eulidad, la democrotizacin dea sociedad cil en
{hits Roca las pues det campo polite, Por el contra, (s cemocrocie de te
abe © suprimi las endenclas democraiszadoras dele sociedad evi 0 responder
‘reativamente a elas y por io tanto cambio en mien. Verse Nerberc Bobbio, The
INTRODUCCION 9
une of Benoa, Mince, Une of Mss Pie 1987 (I a de
Fie Ley ya Role ence Babine.
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timir una sociedad sin profundas raices organizativas que una altamente
articulada, incluso sila primera est4 movilizada superficialmente.
De igual importancia es el problema respecto a sila presidn de le socie-
dad civil, una vez movilizads, es capaz de llevar hasta el final un proce-
sode transici6n als politica democrética, Parece obvio que una estratesia
evolutiva implica importantes procesos de negociacién y de concesiones
con aquellos gobernantes autoritarios que son capaces y estén dispuestos a
smoderar su régimen, mientras que en una etapa posterior cualquier transi
cién ala democracia debe iraplicar Ia organizacion de clecciones. Sin em-
bargo, no es obvio en ninguna de estos contextos, de qué manera las a50-” [BL DISCURSO DE LA SOCTEDAD CTV
ciaciones civicas, los movimientos sociales, les organizaciones populares,
@ incluso Jos medios de comunicacién pueden sustituir 2 la diferencia.
cin de un elemento potitico capaz de consideraciones estratégicas. De
hecho, ea ninguna pate ha tend énto una estrategia desde bajo por s
‘Aparte de las ideologies de reforma desde arriba, hay dos formas de]
Aiscutso disponibles para los participantes que buscan entender e] higar
de las onganizaciones pobiticas en la transicin a partir de un gobierno
autoritario; una es dieléctica y a otra mas azalitica. De conformidad con
la primera, como los regimenes autoritario-burocréticos suprimen o de-
forman gravemente todos los tipos de mediacién entre la esfera privada y
el Estado (incluidas las organizaciones populares, asi como las institucio-
pies para la ciudadan‘a polftica) Ia tarea de Is democratizacisn es princi-
palmente la de reconstituirlos.™ En realidad, la versién dialéetica del dis-
curso dela sociedad civil, a menudo lega a identificar la democratizacién
con la reconstituciéa de estas mediaciones. En esta versién, los autores
politicos capaces de imterponerse entre le sociedad y el Estado emergen
del proceso de organizacién de nuevas asociaciones y movimientos so-
ciales como su continuaciéa orgénica. Pero en su bisqueda de iegitimi-
dad, los propios regimenes frecuentemente inician el proceso de reconst-
tir mediaciones diferentes de las “agrupaciones o circulos burocraticos” de
“intereses sociales" semipoliticas, constituidas por el Estado, que han fra-
casado como remplazos efectivos de los grupos de presién societales.**
Come consecuencia, quienes estén en la opasicién se encuentran en la
situacion de elegir entre la “imbecitidad” de rehusar algunos grades de
sutonomia social siriplemente porque son offecidos o incluso aceptades
por los gobiernos, y el “oportunismo” de acegtar la autozomfa limitada
demasiado rapido, entrando en un juego predeterminado y cooptador sin
poner a prueba las postbilidades reales de democratizacién.** Una opcién,
ademis de estas dos, parece ser el esfuerzo de organizaz y defender la
nueva esfera de la sociedad civil no como una mediaeiéa, sino como una
finalidad en si, come en si misma politica: “si la politica va a tener un
snucvo significado, debe desarrollarse wna nueva esfera de libertad para la
accién politica, Para el Brasil potion, la sociedad civil, previamente igno-
cada 0 considerada una masa inerte, empieza 2 significar esa esfera de
libertad”.*” Desde este punto de vista, ¢s natural tratar incluso a los parti-
dos y esociaciones politicas como partes indiferenciadas del carapo hete-
rogéneo de la autoorganizacion.* En una versidn antipolitiea extrema en
Brasil, que combina los puntos de vista del “anarquismo secular con el
Pensamiento solidsrio catéiico”, se debe temer mas que confiar en los
avtidos, a causa de su propensiGn a participar en el juego de] [Link]
tanto la autcorgenizacién tenga ue ser completada con medidas politi-
BEL RESURGIMIENTO CONTEMPORANEO 6
cas y legislativas, éstas se lograrén por movimientos de participacion di-
recta organizades en toro a problemas individuales de gran interés para
sus propios integrantes.
> Ante un poder autoritario intacto, sin embargo, un alto nivel de movili-
zacién sin mediaciones, simbolizado por la imagen de la sociedad civil
como “la celebridad politica de Ia abertura”,” puede tener consecuencias
desmnovilizadoras. Incapaz de ir més alld de la polarizacién, la sociedad
civil puede derrotar les iniciativas estatales sin generar una alternativa
comprensiva propia, Como en los casos de Brasil y Chile, el temor al régi-
men puede ser facilmente remplazado por el temnor de la sociedad a si
misma, el temor a las consecuencias de su propio poder impotente.”" Tan-
en teoria como en la préctica, una segunda estrategia llega @ dar impor
tancia a la necesidad de uns orientaci6n hacia la sociedad politica para
completar la transiciGn a la democracia. Esta estrategia ¢6 intelectual-
mente analitica porque no considera a las instituciones de ia sociedad
politica —los partidos, los mecanismos electorales, las formas de nego-
Giacién y las legislaturas-~ ni como partes ni como continuaciones orgé
nicas de los procesos de la autoorganizacién de la socieded civil?
Aunque parece desorientador identificar a la sociedad civ principal-
mente con la iberalizacién, a la sociedad politica sobre todo con la de-
mocratizacion, ciertamente es correcto insistir en que “la transicién
exo de Incloso
os realineaaientos en el iderango, Ast, oe require actors ine
Sependicntes pare une bisquede mas congruentey detrminada dea ref
sma econémica, Sin embargo, como no ¢5 probable que los movmientos
sociales sean agentes de las reformas econémicas (debido a los sacificios
F iimplicados), se necesitan intereambios politicos que fevorezean a los mo-
ia industri idad para
ientos (sindicatos, formas de democracia industrial, capaci
tulsa huelga)y ie lnstutomiienion de atres evondatcoe coke
vos Ga legalidad de Ja representacin de los intereses, nuevas formas de
rend la institucionali-
a ercambios pertinentes como Te in
vast delos actors indienne neaeicad de ings, deveenosy deol
clones representantes de intereses, Estas caractersics de la sociedad c-
vil tabi se zequeren para contrarrestar la einvasion orepentracon
esponténess de Ta economia, libre de las érdenes econémicas directas,
or tipos informal, exralegales de reglamentaciones buroerstcas ave
Tefueran la dbilidad de a heredgda “cosomia del esasea7 Se re-
quieren leyes y derechos formulados congrventemente y de] todo patli-
cos, junto con tribunales y procedimiemtos judiciales independientes, para
proporefonar regularidad y capacidad de predecir a los actores conde
cos pata protegerice conta poder cereconal el paratoexrtese
sue funcloza mediante inconsistencias legales y omnisi mbiguedar
es cus exitn onl ley ™ Feros eye los deeson pra sels 0
sn r contra una administracion cuve practiea sea Ta de
clio mito de todas les realaciones formas por medio desu contal de
la jesusionaploni de hs eyes. Deben er apoyades os snl
resenten intereses y ademas por una esfere.
{she Estes tambien son neces para proportona tn eontape-EL DISCURSO DE LA SOCIEDAD c1viL.
so ala fuerze de los grupos de cabildeo experimentados, monopélicos
(arraigados parciaimente en el aparaio del gobiemo y en parte en las es.
inucturas moderadamente descentralizadss ée la industria) que actual-
‘mente controlan los procesos de negociacién sobre la inversi6n, los sub-
sidios, las exenciones fiscaies € incluso los precios, ¥ que refuerzan cl
‘carécter limitade en recursos c inherentemente desperdiciador de la eco-
nomfa de la escasez.
‘Cuando se promovié desde arriba la reconstitucién de Ie sociedad civil
como un componente de la reforme, en especial en la Unién Soviética, se
suponfa que permanecerfa dentro de limites cuidadosamente definidos
Las Uneasinstitucones del seceded evlque se brian. de reconsitr
eran las més importantes para la racionalidad econémica. Los acto
independieates sélo deberian cumplir con las tereas estrictamente nee
saries. Pero ambos propésitos eran contradictorios. Las leyes y derechos
econémices lo son sélo en un contexio de Rechtsstaatlichkeit (constitucio-
nalismo}, con implicaciones raucho mas generaies. Las asociaciones genui-
namente competentes para ejercer abiertamente presiones econémicas
también son capaces y tienen los motivos para tratar de otras cvestiones
sociales y politicas. A una esfera piblica que permite ia critica del desper-
dicio econémico, de la corrupcion y de la resistencia al cambio no se le
puede impedir facilmente que se ocupe de otros temas. Todas estas transfor
‘maciones presuponen una disminuciéa del miedo en la sociedad, ya disrni-
nucién del miedo se convierte en el estimulo de nuevas transformaciones.
Finalmente, los movimientos que pueden ser faciimente restringidos no
pueden desempefiar un papel importante para superar la resistencia a la
reforma, mientras que no es posible controlar a los que pueden descmpe-
Sar ese papel, que son impredecibles. La fluctuacin constante en la Union
Soviética entre fas medidas que conducen hacia adelante y las que revives
las pricticas pasadas, entre la democratizacién ya centralizacién autori-
taria, puede explicarse mejor en estos términos, El régimen desea una
reforma radical, desencedena e incluso propicia el resurgimiento ce la
sociedad civil, pero también desea imponersu prerrogativa para determi-
nar los limites de lo que se puede y no se puede cambiar, incluso la estruc-
‘ura y lz dindmica de la propia sociedad civil.
No obstante, el proceso de movilizacion social y Ia construcciéa de por
Jo menos algunas de las dimensiones de lo que los propios actores aman
sociedad civil contintia en medio de la fluctuacién. E] nivel de le autoorga-
nizacién societal de hoy en dia habria side inconcebible hace un par de
alos, Paro no eats de todo claro que resllado ser una reform radia
vez de una polarizacién y estancamiento sin esperanza,” Sila patologia
ela reform dec arose: qu sepa un soma de mend fe)
‘con uno de regulacién burserética informal, el paso hacia Ie sociedad civil
[EL RESURGIMIENTO CONTEMPORANEO 8
‘s6lo proporeions la condiciéa necesaria, pero no ia suficiente para remediar
ja. Como descubrieron los polacos, ineluso una sociedad civil organizada y
‘moviizada no puede, en especial en el contexto dele autolimitacién, actuar
dlirectamente sobre un Estado-partido que no realiza ningin cambio, y s0-
perar ia resistencia del aparato econcmico-politico cuyo vitimo reducto
pmportante se convierte en la economfa buracrética no reconstruida,
Esta fue la leccién que inspiré a los que importaren el proyecto polase
de reformea radical a Hungvia, en especial después de Ja ley marcial. Ele-
mentos clave de la oposicién hingara”” reformularon el programa en
términos de un minimalismo radical que no obstante implicaba que los
‘cambios en la sociedad deberian ser complementados por carmbios néce-
sarios, aunque menos radicales, en la esfera del Estado-partido. Al princi
io, esto signidicé redefinir como derechos los elementos de una aperture
} iferenciacion que ya se habfan concedido en Ia sociedad hungara, asf
Zomo la redefinicin del Estado discrecional (Massnahmenstaat) come
tun Rechtssiaat autoritario gue se autolimita, al menos en lo que se refiere
alos derechos que concede. La segunda versién, desarrollada en el mo-
mento de le crisis cada vez més intensa y con algin éxito en el involucra
miento de los intelectuoles en la actividad opesitora, propuso a las fuer
das sociales independiontes que exigieren el pluralismo en a esfera del
derecho privaco (sociedad civil) y un Rechessiaailichkeit plenamente de-
sarrollado en la esfera del derecho ptblico,™! Finalmente, en 1987, cuan
do las bases de sistema de Kadar ya se estaban desmoronando, se propuso
Un modelo detallado de reforma redical. El modelo, que sparecié con el
nombre de Contrato social, implicabe el restablecimiento de la sociedad
civil en todas sts dimensiones y una reforma dal sistema politico para
incluir elementos de genuino parlamentarismo, un gobierno responsable
Yuna reconstruccién del lugar y papel del Partido Comnunista que conser
Varia algunas de sus prerrogativas, pero sélo dentro de una estructura de
legalidad constitucional. Lo que nos importa es a estructura, més que la
férmula exacta, porque tepresent6 un lamado a Ie discusién, negocia:
ign y eampromniso. Los partidarios del enfoaue del Contrato social inten~
taron reconstruir el proyecto dual heredado de Polonia en termines de un
modelo que vinculaba la reconstruccién radical de 1a sociedad civil con
tuna reforma menos radical, pero que no cbstante modificaba los priaci-
los dela esfera politics. La idea no cra abandonarla meta dela democra-
Cia parlamentaria, sino combinar dos ritmos de cambio diferentes, une
ena sociedad civil y otro en la esfera del Estado, de manera que se refor
‘eran sautuamente, ¥ proporcionar a Ta vez el cambio necesario del “ars.
Diente” para institucionalizar wna economéa de mercado verdadera.
'E] Contrato social retavo una importante conexin con Is politica pala-
adel “nuevo evolucionismo” mantenicndo, coritra otros enfoques de esea EL DISCURSO DE La SOCIEDAD CIVIL
momento que todavia segulan dirigiéndose tla negociaciéa con el ri
men o sus elementos reformistas,"? que los grupos, las asociaciones y ie
hecho los movimientos fuera de las instituciones oficiales tendriay Is se
zea primaria de promover el cumapliiniento de lat reformas. En Mungrie
no obstante, le idea era paradéiies, en vista de la ausencia de algo que se
pareciere al nivel polaco de autoorganizacidn soctetario
Sorprendentemente, los resultados politicos en Hugria resultaron ser
aun mnds radieales que los de Polonia, En realidad, después de que Redes
{falid del poder en mayo de 1988, el Pestido Corounista hungaro hizo répi.
damente varias concesioaes: una esfera publica abierta defacto, una ley
de asociacion y del derecho a la huelga, y una ley que permitia la forme,
cin de partidos, aunque en ua principio no como organizaciones elects,
tales. Ademds, para febrero de 1989 el partido acepté la necesidad de clon.
clones competitivas irrestrictas en una fecha proxima, y en hinio de 1989
nicié negociaciones respecto 2 las zeglas y procedimientos electorales,
an ocho 0 nueve formaciones protopartida representadas por "la Meck
Redonda de la oposicion’.
Hay dos formas de interpretar la légica de estos cambios. La primera
(F Keszeg) toma el punto de vista de la debilided de las organizactones ae
Ja sociedad independiente y seiiala la disolucicn interna del partido ona)
oder (debido a la crisis econémica, asi como & los efectos desestabiliza.
Cores de la poittica no intervencionista soviética) que lo hizo demasiado de.
bil para resistir incluso wn grado relativamente pequefio de presion so.
ial. Giertamente, la tesis parece ser confirmada por Ia historva de varice
concesiones clave, que emipezaron con las propuestas cuya intencion ext
Simplemente la cooptacidn, comtinuaron con intensas crfticas piblicas +
terminaron en una situacién en la que el régimen cedié.’™ Pero esta inten
Prefacion no deja lugar para un importante actor que se encontraba fuera
Ge_Js oposicién, es deci los grupos reformistas denteo del partido, que
desempesiaron un papel activo en varias de las mismas concesiones
{La segunda interpretacién (J, Kis) buscaba cocregir esta subestisnacién
4baclendo hincapit en los esfuerzos realizados pos parte dela faccion econ
Giista, cada vez més predominante, por encontrar soctes legitimos, vie,
bies en la sociedad para instituir reformas econdmices junta con los nan
PopProstamas de austeridad. La busqueda de socios pudo por si sola
Baber Hevado a tun esfuerzo de cooptar a las fucraas sociales en hose
{iSp: pero la necesidad de socios viables, en vista de la disminacion do
Js legitimidad del r¢gimen, requecia entes genutramente indepeience
gus Rneionaran en un terreno politico competitive, abierto.'® En eres
andlsis, la bdsqueda de socios levs al regimen, o a su faccion decinan,
weight Se! espacio requerido pera la emergencia de la seciedee
EL RESURGIMIENTO CONTEMPORANEO a
«: Es provechoso comparar esta situacién con el periodo de 1980-1981 en
Polonia. Entonces fue Solidaridad le que buse6, sin éxito, un “compromi-
‘30 historico” con el régimen, que inoplicaba fa creacién de instituciones
de mediacion.""* Su propia concepcién polarizada, y la confianza del régi-
sen en Ta posibilidad de “normalizacién’ y en sus poderes para llevar a
cabo la reforma econémica, desempefiaron papeles importantes ene] fre-
caso dei compromiso. Quizds en ese tiempo, a diferencia de 1988, Solida-
Fidad era tan fuerte, pues tenia el apoyo de toda la sociedad, que el 76gi-
_men no le podia permitir ningtin papel genuino en le conformaciéa delas
ppoliticas. En 1990, elementos importantes de los antiguos regimenes tan-
to en Hungria como en Polonia habfan aceptado Ja idea de un compro-
miso de gran alcance con oponentes relativamente mas débiles, v esto
implicaba ta creaci6n de instituciones de mediacion que requerian le par-
ticipacién de actores independientes. Por esta raz6n, recurrieron 2 los,
score de sociedad cl promoviende sctivamente ‘canformacion
estimulando en el proceso el surgimiento y consolidecis
politicos que (elle esperaban) no tenfan (otentansélodebles) vases ex
Ja sociedad civil. Para hacer que valiera la pena ese cambio en el patron
existente de la politica opositora, se concedieron procedimientos politi-
cos competitivos para la celebracion de las elecciones. En vista del riesgo
de les leclones pa la superivenci de los reximenes seeabeckoe, as
lites que renuentemente por este proceso buscaron six propia
Superveslsnraaciende eravorccedvonenelcomprotio Ge
lonia) o asumiendo fnciones como miembros de la nueva sociedad polf-
tica en formacién (Hungria)."” .
‘user interes ne en en lo correcta de esos ceuos sine ens ef:
10s sobrela sociedad civil dela orientacién hacia la sociedad politica. Hoy
fn dia operan cuatro tipos ideales de cambios significativos en Europa
oriental: Ia reforma, ia reforma radical desde abajo (0 Ja “nueva evolu.
cién’) la tansicign politica a un nuevo sistema, ylo que secienternente se
hha llamado “tevolucién’.! Cada una tiene sus actores, sus patologies y
sus formas potenciales de autocorreccién. Cada una se ocupa de una di-
mensin diferente del problema de la sociedad civil. La estrategia de la
reforma, que atin domina en ia Unién Soviétics, tiene como agentes a
actores modernizadores def Estado. La patologle de esta via es que rem-
plaza la discrecién burocrética formal coa variantes infozmales que, También podría gustarte
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