48. JUAN VALLEJO CORONA.
Juan Vallejo Corona conocido como el 'Machete Murderer' nace en el ao de 1934 en Mxico y desde joven migr a California, a la ciudad de Yuba City donde se establece. Se cas y form una familia de cuatro hijas, y tiempo despus se convirti en contratista de mano de obra. Su labor era altamente apreciada entre los granjeros del lugar a quienes proporcionaba mano de obra barata, generalmente mexicanos emigrantes que como l, perseguan un mejor nivel de vida en Estados Unidos. Pero el 19 de Mayo de 1971 un granjero japons de la zona, sale a pasear por sus huertos de durazno y nota que alguien ha excavado entre dos rboles un hoyo de dimensiones semejantes a los de una tumba. A pesar de que alrededor haba cuadrillas de trabajadores contratadas por Juan Corona pizcando durazno qued intrigado por el hallazgo al grado de regresar a ver el agujero por la noche. Cual sera su sorpresa al encontrar el hoyo relleno de tierra. Decide llamar a la polica que en un principio no sospecha nada extrao a excepcin del hecho de que alguien pudo haber ido a enterrar basura en una propiedad ajena. Para sorpresa de todos al excavar los oficiales se encontraron con el cadver de un hombre blanco y delgado. En vida aquel sujeto se llamaba Kenneth Whiteacre y haba sido apualado en el pecho, fuertemente golpeado en la cabeza y con varias laceraciones profundas detrs del crneo hasta provocarle la muerte. En sus ropas se pudo hallar un pasqun de pornografa gay lo que hizo suponer que se trataba de un homosexual. A pesar de la horrible naturaleza del descubrimiento, para la polica no haba razn de alarmarse. Total, el movimiento gay en boga en San Francisco haba agitado e irritado a mucha gente que bien pudo haber liquidado al hombre como una forma de represalia. El escritor y reportero del crimen Kidder especul que aquel homicidio pudo haber sido cometido por un par de hombres, que haban salido a la caza de un encuentro sexual y hallaron un voluntario que por algn dinero accediera a sus peticiones. Pero luego lo mataron cuando se negaron a pagarle el billete prometido. Los peritos tomaron algunas impresiones de las huellas de una camioneta que estuvo en el sitio pero no se le dio la importancia debida al asunto y el cuerpo no fue estudiado con la minuciosidad requerida. Deba descartarse algn tipo de asalto sexual, aunque eso si, se determin que las heridas de la cabeza haban sido practicadas cuando el hombre ya haba fallecido. Despus del rapidsimo examen forense el cadver fue entregado a los funerarios. Los detectives concluyeron que pudo haber sido el resultado de una pelea, un mero suceso al azar. Sin embargo unos cuantos das despus se hall otro cuerpo en las huertas de durazno de la
zona. El 24 de Mayo, mientras operaban un tractor en un rancho vecino los trabajadores tuvieron que parar al encontrar partes de la tierra colapsadas. De nuevo fue llamada la polica y encontraron el cuerpo de Charles Fleming otro vagabundo del lugar. Esta vez las autoridades actuaron con mayor cautela y la bsqueda de mas cuerpo se intensific sin encontrar nada, hasta que un oficial descubri un pequeo camino entre la vegetacin que los condujo a una enorme tumba colectiva. A lo largo de la rivera encontraron la tierra sospechosamente revuelta. Cuando comenzaron a remover el suelo con las palas encontraron las piezas claves del caso. Unas notas del mercado de la ciudad a nombre de un tal Juan V. Corona, despachadas hacia pocos das. Al excavar encontraron otro cadver, un hombre con las mismas heridas de muerte, golpes en la cabeza y laceraciones producidas por lo que pareca ser un machete. El sujeto enterrado era un granjero indigente. Siguieron apareciendo cuerpos uno tras otro en diferentes grados de descomposicin de tal modo que se pudo establecer hasta la cronologa de las muertes. Algunos de ellos difcilmente podan mantenerse completos. Tuvieron que ser colocados dentro de bolsas de plstico para su posterior identificacin. Indudablemente era esta fosa colectiva el producto de un solo criminal puesto que todos los cuerpos presentaban signos de un mismo ritual de muerte. Una especie de firma, segn lo llaman los especialistas. De vez en cuando ocurren actos violentos en una comunidad, pero los oficiales a cargo jams haban presenciado un entierro colectivo como este. Las victimas aparecan con evidentes signos de asalto sexual, con los calzones a los tobillos y los genitales expuestos. La mayora haban sido trabajadores emigrantes y/o vagabundos, asesinados con arma punzocortante y golpes a la cabeza. Algunos haban incluso recibido un tiro. A pesar de la evidencia contra Juan Corona, el sheriff Roy Whiteaker hizo nfasis en el cuidado que deban guardar sus subalternos en la recuperacin de cuerpos. Las recetas halladas eran buenas, pero para dar un paso definitivo se deba encontrar algo ms. Entonces el objetivo se fij en enterarse por terceros que hubieran conocido a las vctimas y poder ligar definitivamente al contratista con las muertes. Para principio de cuentas circulaban rumores acerca de Corona y algunos 'asuntos' suyos con hombres homosexuales, rumores al fin. Luego estaba el hecho de que haba sido diagnosticado de esquizofrenia (1956) y conforme a los usos mdicos de entonces fue sometido a terapia de electrochoques. Tambin se conoca a la perfeccin un macabro episodio que involucraba a su hermano Natividad Corona, ese si conocido y violento gay que operaba el caf 'Guadalajara' en el poblado de Marysville. Esa ocasin apareci en el bao del lugar un joven sangrando de la cabeza, pues con un machete le haban volado parte del cuero cabelludo. El sujeto fue auxiliado por otros comensales y el homosexual Natividad Corona huy del pas hacia Mxico. La vctima demand por $250,000 dlares, pero el proceso nunca fructific ante la ausencia del demandado. La existencia de este lo entre homosexuales daba mucho en que pensar acerca del seor Juan Corona. En una poca que todava no explotaba el uso de compleja tecnologa forense la nica manera de construir el caso contra Juan Corona fue mediante evidencia circunstancial. Los fiscales saban que las notas del mercado podan ser rebatidas durante el juicio as es que mediante los testimonios de muchas fuentes podan armar un mosaico que sustituyera la evidencia que en otros casos es concluyente y liga al asesino con las victimas. En la poca de los hallazgos en los huertos, el trabajo del departamento de polica se multiplic enormemente. Las labores no solamente abarcaban la exhaustiva bsqueda de restos humanos; a pesar de haber encontrado la tumba masiva, exista la posibilidad de hallar cuerpos solitarios enterrados por aqu y all. Tambin haba que atender a las
numerosas personas que se haban enterado del asunto y que buscaban noticias de seres queridos desaparecidos. As que haba que investigar y dar seguimiento a cada caso. Igualmente daba trabajo la prensa y los curiosos que atestaban las cercanas del entierro masivo. El 4 de Junio la bsqueda lleg a su final. El conteo qued en 25 cuerpos, de los cuales nicamente tres no eran cadveres de anglosajones, tampoco hubo uno solo de origen mexicano. Tras un arduo proceso, todos fueron identificados menos 4 que permanecieron en calidad de desconocidos. En una de las tumbas a ras de tierra se hall una pieza ms de evidencia contra Juan Corona. Un recibo bancario a nombre del contratista apareci entre la tierra. El caso tom mucha fuerza, pero el sheriff Whiteaker convoc a destiempo a una conferencia de prensa donde sin previo juicio ni mayores diligencias legales inculp al mexicano de los crmenes. El apresuramiento result contraproducente puesto que abri el caso al escrutinio de mas abogados y especialistas que determinaran realmente si haba evidencia suficiente contra Corona. El mosaico de evidencias que se pretenda formar no ayudaba al caso. Adems despus de todo en los Estados Unidos nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Ya detenido se le comenz a investigar a Corona surgiendo rpidamente el detalle de que fue tratado por sus problemas mentales aos atrs y de como haba recibido una docena de tratamientos a base de electrochoques, cuando se pensaba que eran realmente eficaces. La informacin sealaba que Corona era un pacfico hombre de familia, padre de cuatro mujeres y un devoto que no faltaba un solo domingo a la iglesia. Sus ingresos rondaban los $20,000 dlares al ao y no haba quejas de que abusara de los trabajadores temporales a quienes contrataba. No faltaba la usual queja de que no pagaba lo suficiente por el trabajo realizado. Pero bueno, qu contratista en esta vida paga lo justo? Sin embargo, exista el testimonio de quienes hablaban de un Juan Corona irascible y violento y de que haba sido visto rondar los entierros tras las huertas. El reportero Kidder visit al inculpado en la crcel para cerciorarse de su estado mental y lo que vio fue a un sujeto triste, en actitud humilde pero principalmente deprimido. Se dice que durante su juicio sufri dos ataques cardiacos y pasaba su tiempo tomando clases de pintura. La evidencia forense presentaba mltiples dificultades. La sangre hallada en la camioneta result ser de un trabajador herido que haba sido transportado en dicho vehculo. Su famoso machete no presentaba rastros sanguneos y la de otros lugares result ser pintura. Fueron encontrados 25 cadveres, cuatro de ellos no pudieron ser identificados, pero se supone que pudieron no localizarse algunos enterrados en otras zonas de la plantacin. Las huellas de llanta halladas en los sitios no concordaron con las de la camioneta tampoco, la bala hallada en uno de los cadveres tampoco perteneci a la pistola de Corona, en fin que ni las marcas de herida de machete ligaban con certeza al contratista con los muertos. Inclusive el acusado contaba con una coartada pues durante el tiempo de la muerte de varios de los enterrados estaba usando muletas para caminar. El juicio contra Juan V. Corona fue sumamente largo y tedioso. El procedimiento se torn en una lucha de intereses entre los abogados de la defensa y los de la parte acusadora, en este caso del Estado de California. Las principales disputas giraron en torno a la evidencia forense y a su complicada y fallida recopilacin. Ningn especialista que pas a rendir testimonio en la corte pudo asegurar al 100% que los cuchillos y el machete de Corona estaban conectados con los cadveres encontrados. En cuanto a la sangre, igual ningn especialista pudo establecer de manera convincente que hubiera conexin entre las muestras de los muertos y las manchas y gotas encontradas en los efectos personales y la
propiedad del acusado. Salieron a flote tantos y tan complicados detalles que muchas veces se perdi la perspectiva de los crmenes para enfocarse en la efectividad de los analistas y an de su reputacin profesional. An las recetas y recibos hallados en los entierros fueron puestos en duda, al sugerirse que tal vez alguien quiso inculpar de manera a Corona con los asesinatos. Hubo quien sugiri que se revisara la antigedad de cada cadver y el de las notas para poder dilucidar si fueron puestas despus o cayeron en las tumbas en el momento mismo del crimen. Esta estrategia puso al descubierto errores de procedimiento por parte de los forenses al clasificar los cuerpos, los cuales fueron numerados de diferente manera por los mdicos contra el sistema con que la polica los fue etiquetando. Luego estuvo el hecho de que nadie pudo concluir que Juan V. Corona fuera homosexual, este hecho hubiera resultado crucial dada la evidencia de que los crmenes tenan una motivacin notoriamente sexual. Hawk, el abogado defensor nunca llev ningn testigo clave al estrado y aunque no lo nombr explcitamente bas gran parte de su estrategia en sugerir, que haba sido el hermano de Juan, es decir Natividad Corona, el verdadero responsable de la matanza. Para complicar mas el juicio resulta que se le acus a Corona por los 25 crmenes, multiplicando as en costos monetarios y de tiempo las diligencias respectivas. Usualmente cuando se acusa a un multihomicida basta con procesarlo por uno o dos crmenes de la multitud que se le adjudican, pero en este caso ese detalle de atiborrar de acusaciones constitua la estrategia de la parte acusadora para conformar un caso ganador. Es decir, cimentar el mosaico de evidencias circunstanciales de que habamos hablado prrafos atrs. Finalmente ambas partes dieron por agotados su trabajo y el jurado decidi que Juan V. Corona era culpable de 25 homicidios y en consecuencia el juez recet 25 cadenas perpetuas con derecho a libertad condicional. Poco tiempo despus Corona volvi a juicio puesto que un nuevo grupo de abogados tom la defensa del caso y decidi que no se le haba defendido correctamente en su primer juicio. De hecho nadie se explica el porque su primer abogado defensor no hizo nada por alegar incapacidad mental. Estaba claro y documentado que Corona haba sido sometido a electroshocks. Sin embargo este nuevo lance prob ser ineficaz y costoso, pues se estima que a los contribuyentes californianos el chiste les sali en varios millones de dlares. Bsicamente el jurado argument que Corona era el mas probable culpable por la evidencia de su bitcora personal donde haba anotado un registro de los nombres de varias de las victimas halladas y siendo de ese modo, no se modific la sentencia del juicio anterior. Siendo que hasta esa evidencia no estaba exenta de controversia y que fue materia de mucho debate entre especialistas en grafologa. En cuanto a Corona, no lo pas bien en la crcel los primeros aos, puesto que fue atacado por 4 internos quienes lo cosieron a pualadas, casi muriendo y perdiendo un ojo tras el ataque. Se recuper y a la fecha contina purgando sentencia en la prisin estatal de Corcoran en California. Padece de demencia senil y su salud no es buena.