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Heidegger Lector de La Retorica Aristotelica Escudero

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Heidegger, lector de la retrica aristotlica

Heidegger, a Reading of Aristotle's Rhetoric

Jess Adrin Escudero

Departamento de Filosofa, Facultad de Letras, Universidad Autnoma de Barcelona. [Link]@[Link]

Recibido el 28 de septiembre de 2009 Aceptado el 4 de mayo de 2010

Resumen El presente trabajo analiza la productiva asimilacin heideggeriana de la retrica aristotlica que encontramos en sus lecciones de 1924, Conceptos fundamentales de la filosofa aristotlica, y su posterior repercusin en los anlisis del uno cotidiano y de la habladura en Ser y tiempo. Primero se presentan las lneas bsicas de la interpretacin heideggeriana temprana de los escritos prcticos y polticos de Aristteles (1). Luego se perfila con ms detalle su relectura en clave ontolgica de la Retrica de Aristteles, prestando una especial atencin al plano de la comunicabilidad de las opiniones (2). Y, finalmente, se muestran los aspectos positivos y negativos contenidos en el fenmeno de la habladura analizado en Ser y tiempo, un fenmeno que condensa buena parte de las interpretaciones de la retrica aristotlica (3). Palabras clave: habla, habladura, lenguaje, opinin.

Abstract The present article analyses Heidegger's productive assimilation of the Aristotelian rhetoric, paying special attention to his lectures of 1924, Basic Concepts of Aristotelian Philosophy, and its later influence on the phenomenon of everydayness and the idle talk exposed in Being and Time. First, I outline Heidegger's early interpretation of Aristotle's politic and practical writings (1). Second, I show in more detail his ontological reading of Aristotle's Rhetoric, focusing on the sphere of communicability of opinions (2). And third, I describe the positive and negative aspects related to the phenomenon of idle talk sketched out in Being and Time, a phenomenon which condensates a good portion of his interpretations of Aristotelian rhetoric. Key words: discourse, idle talk, language, opinion.

La figura de Aristteles desempea un papel fundamental en el desarrollo del pensamiento de Heidegger. Su radicalizacin de la filosofa prctica de Aristteles y su reinterpretacin hermenutica de la fenomenologa de Husserl constituyen dos de los pilares bsicos que

sustentan el complejo entramado temtico y metodolgico de su programa filosfico de juventud. Las interpretaciones de Aristteles son un motivo recurrente en el transcurso de sus cursos universitarios en la primera mitad de los aos veinte y, como ha sealado el mismo Heidegger en diferentes declaraciones autobiogrficas, su paso por la filosofa aristotlica result decisivo para la elaboracin de su propio pensamiento.1 Desde su llegada a Friburgo como asistente de Husserl en enero de 1919, Heidegger se concentr en elaborar un mtodo de acceso al fenmeno de la vida. Inicialmente encontr en la religiosidad cristiana un primer paradigma histrico para su proyecto de una ciencia originaria de la vida. Sin embargo, esta primera tentativa no acab de cuajar. Quiz por razones filosficas o quiz por diferencias personales con Husserl, quien lo haba animado a desarrollar una fenomenologa de la religin.2 Todava en mayo de 1919 Heidegger consideraba la fenomenologa de la conciencia religiosa como un tema central de su investigacin. Pero en el curso de 19201921, Introduccin a la fenomenologa de la religin, ya dej entrever que "apenas hay esperanzas de llegar al nexo de realizacin de la vida cristiana".3 La posibilidad de llevar a cabo un anlisis verdaderamente fenomenolgico de la vida se produjo con el redescubrimiento de Aristteles, tal y como testimonia el escrito programtico de 1922, Interpretaciones fenomenolgicas sobre Aristteles. Indicacin de la situacin hermenutica, ms conocido como Informe Natorp. El saber prctico de la prudencia ( ) sustituye aqu a la religiosidad primitiva. Evidentemente no se trata de una simple virtud que dirige nuestro comportamiento, sino de una determinada apertura de la vida, de un modo de ser fundamental del ser humano que Heidegger condensar en el concepto de "cuidado" (Sorge). Cul es la verdadera naturaleza de la vida humana? Cul es el concepto de hombre que maneja la filosofa? Tradicionalmente se ha definido al hombre como el animal dotado de razn ( , animal rationale). si en la actualidad tuviramos que encontrar un

equivalente a la definicin griega del hombre como , se pregunta Heidegger en las lecciones del semestre de verano de 1924, Conceptos fundamentales de la filosofa aristotlica, podramos decir que "el hombre es un viviente que lee el peridico".4 De entrada, la equivalencia resulta realmente sorprendente, cuando no desconcertante. Pero si se tiene presente que en el contexto de estas lecciones Heidegger traduce la definicin del hombre como en el sentido de que "el hombre es un ser vivo que tiene su propio ser en el dilogo y en el habla",5 quiz se comprenda mejor la idea de fondo que se esconde detrs de la imagen "el hombre es un viviente que lee el peridico". si quisiramos traducir esta imagen en trminos contemporneos, podramos decir sin mayores problemas que el hombre realiza su existencia en el horizonte de los medios discursivos y comunicativos. Y esa realizacin se puede producir tanto propia como impropiamente. A partir de este planteamiento general, el presente trabajo se estructura en las siguientes tres partes. En primer lugar, se ofrece una breve panormica de la productiva asimilacin heideggeriana de la filosofa de Aristteles, especialmente de sus escritos prcticos y polticos. Gran parte del intenso trabajo de interpretacin de los escritos aristotlicos se concentra en la pregunta por el ser de la vida humana que, desde la perspectiva del joven Heidegger, constituye el hilo conductor de su propio programa filosfico y el centro de su hermenutica de la facticidad. cmo se puede aprehender conceptualmente la vida humana sin deformar y cosificar su genuino carcter dinmico? El modelo aristotlico permite dar cuenta tanto del comportamiento teortico como del comportamiento poitico y prctico de la vida. Esta dimensin eminentemente prctica de la vida y del correspondiente cuidado que muestra por las cosas y las personas que la rodean quiz sea el elemento ms productivo de la apropiacin heideggeriana de la filosofa aristotlica. En segundo lugar, se presta una especial atencin al significado de la revalorizacin de la retrica aristotlica que encontramos en las citadas lecciones de 1924, Conceptos fundamentales de la filosofa aristotlica. La interpretacin de Aristteles en estas lecciones no slo permite comprender mejor el papel de los estados de nimo y del habla en Ser y tiempo, sino que tambin pone en cuestin algunos trabajos que acusan a Heidegger de abstraerse

totalmente de la tica y de la poltica. A diferencia de la dialctica platnica, centrada en la conexin entre el discurso y la verdad de las proposiciones, Heidegger resalta que la retrica aristotlica se coloca de un modo explcito en el plano de la comunicabilidad de lo que el orador dice a su auditorio. En concordancia con esta tesis, el elemento de referencia de los discursos no son los objetos ideales del pensamiento puro, sino las opiniones y el sistema comunitario de creencias, los cuales se convierten as en el nico criterio de la argumentacin. En este sentido, la opinin (doxa) y la creencia (pistis) encierran, al igual que la habladura (Gerede) que Heidegger tematiza en Ser ytiempo, un sentido eminentemente positivo en la medida en que nos abren el mundo y nos descubren a los otros en el medio comn del lenguaje (logos). Y, en tercer lugar, se muestra cmo la interpretacin heideggeriana del logos aristotlico lo lleva a comprender el habla (Rede) no slo como lenguaje o discurso, sino como la condicin ontolgica del hablar en cuanto tal. Los hablantes pueden hablar de las mismas cosas por el hecho de compartir un mismo lenguaje natural; en este sentido, las personas pueden hablar de algo que no conocen directamente de primera mano. Pero, por otro lado, corren el riesgo de quedar atrapados en las redes del habla pblica y, por lo tanto, de no alcanzar nunca una comprensin genuina de las cosas. En Ser y tiempo, Heidegger analiza las consecuencias positivas y negativas de este fenmeno en su detallada interpretacin fenomenolgica del habla cotidiana, designada tcnicamente con el nombre de "habladura" (Gerede).

1. El redescubrimiento heideggeriano de Aristteles Aristteles est constantemente presente en el horizonte del pensamiento de Heidegger, desde su lectura en el bachillerato de la disertacin de Franz Brentano, El significado mltiple del ser segn Aristteles (1862), hasta su ltimo seminario dedicado al concepto aristotlico de la physis.6 sin embargo, la fase decisiva de la confrontacin con el Estagirita y la apropiacin productiva de su filosofa prctica se produce en los aos previos a la publicacin de Ser y tiempo (1927). En la primera mitad de la dcada de los veinte, la figura de Aristteles ocupa un papel central en el programa heideggeriano de una ontologa de la vida humana que se nutre en buena medida de las reflexiones contenidas en la tica a Nicmaco. La publicacin de las lecciones de juventud, completada recientemente, ofrece una base textual que permite rastrear semestre por semestre la creciente presencia e importancia concedida a Aristteles. El (re)descubrimiento de la obra aristotlica por parte de Heidegger, especialmente los tratados que desarrollan toda su filosofa prctica, resulta an ms sorprendente en una atmsfera intelectual dominada por el neokantismo, la hermenutica, la neoescolstica y la fenomenologa. La primera aproximacin a Aristteles se produce en las lecciones del invierno de 19211922 y en las detalladas interpretaciones de los primeros captulos del libro primero de la Metafsica y del libro primero de la Fsica que encontramos en las lecciones del semestre de verano de 1922.7 A partir de ese momento, la lectura de Aristteles se intensifica en el marco de un vivo inters por la tica a Nicmaco. Este inters responde a cuestiones eminentemente filosficas relacionadas con el incipiente proyecto heideggeriano de una hermenutica de la facticidad, tambin designada con el nombre de ontologa fenomenolgica de la vida. Heidegger encuentra en los escritos prcticos de Aristteles una fuente de inspiracin inagotable para su propio programa filosfico, el cual se articula por primera vez en el conocido Informe Natorp del ao 1922.8 En este escrito de tono programtico, que en un principio era slo el esbozo de una monografa ms amplia sobre Aristteles que finalmente no lleg a escribir, Heidegger elabora una ontologa de la vida humana a partir de una primera interpretacin de diferentes pasajes de la tica a Nicmaco, de la Metafsica y de la Fsica. Por una parte, esa interpretacin se ampla luego con los anlisis fenomenolgicos llevados a cabo en las lecciones del semestre de verano de 1924, Conceptos fundamentales de la filosofa aristotlica, sobre la funcin de los sentimientos y del habla ( ) como modos bsicos de ser del hombre y, por otra parte, se acaba de completar con la larga introduccin de las lecciones de invierno de 19241925 que antecede a la exgesis de El sofista de Platn, en las

que se muestran los modos fundamentales de desvelamiento de la vida humana al hilo de una pormenorizada interpretacin del libro sexto de la tica a Nicmaco.9 Una lectura atenta de la tica a Nicmaco muestra que la teora y la actitud contemplativa slo representan una de las diferentes posibilidades y modalidades por las que el ser humano aprehende los entes y puede comprender el ser. La filosofa prctica de Aristteles ofrece un modo de tratamiento alternativo, mucho ms rico y fenomenolgicamente ms consistente, que arranca de las relaciones cotidianas en las que de ordinario nos encontramos en el mundo. La exposicin de las virtudes intelectuales en la tica a Nicmaco ofrece un amplio abanico de comportamientos de la vida humana que Husserl, en su proyecto de filosofa como ciencia estricta, no lleg a tomar en consideracin. El rechazo de la actitud terica en Husserl y la asimilacin productiva del pensamiento tico de Aristteles constituyen dos ingredientes insustituibles del anlisis heideggeriano de la existencia humana. En la mencionada introduccin del curso del semestre de invierno de 19241925, Platn: El sofista, se ofrece una detallada interpretacin fenomenolgica del libro sexto de la tica a Nicmaco.10 El punto de partida no es otro que el ser del ente. Cul es el hilo conductor de la investigacin ontolgica? La verdad, la altheia en el sentido de desocultamiento. cul es el ente que permite un acceso apropiado al mbito de apertura de la verdad? La vida humana, el Dasein, que al estar determinado ontolgicamente por la verdad permite el desvelamiento del ser. A partir de este planteamiento se analizan los cinco modos como segn Aristteles el alma humana posee la verdad; a saber: "el arte, la ciencia, la prudencia, la sabidura y el intelecto".11 La cuestin que intriga a Heidegger es averiguar cul de estos modos de conocimiento permite una manifestacin ms originaria del mundo y del ser. con este propsito se realiza un examen sistemtico de los siguientes tres modos fundamentales de desvelamiento del alma: theoria y sus respectivas formas de conocimiento: episteme . La asimilacin productiva de los conceptos de la filosofa prctica de Aristteles permite establecer diversos niveles de correspondencia con buena parte de las determinaciones ontolgicas de Ser y tiempo.12 La primera y quiz ms palmaria es la que se da entre el estaralamano y la poiesis, as como entre el estarahdelante y la theoria, respectivamente. Es posible resumir esquemticamente las principales caractersticas de la theoria, de la praxis y de la poiesis como se muestra en la tabla. El aspecto ms interesante de la asimilacin heideggeriana del libro sexto de la tica a Nicmaco radica en el nfasis puesto en el potencial ontolgico de estas determinaciones y, sobre todo, en la alteracin de la jerarqua aristotlica. La theoria, proyectada hacia el ideal de la vida contemplativa, ya no se considera la actitud del hombre por excelencia. Heidegger convierte la praxis en la estructura ontolgica fundamental del Dasein, mientras que la poiesis y la theoria se consideran dos modalidades de comportamiento que Heidegger equipara respectivamente con el estaralamano (Zuhandenheit) y el estarahdelante (Vorhandenheit), ambas unificadas en la ocupacin (Besorgen). La distincin entre poiesis y praxis tiene un papel decisivo en la articulacin de la ontologa fundamental durante el periodo de Marburgo. La poiesis es una actividad productiva que encarna el resultado externo de la accin. La praxis, en cambio, remite directamente a la accin misma del hombre que posee la capacidad de fabricar y producir y que, adems, se realiza a travs de la accin. Este rasgo dinmico de realizacin de la praxis humana, la dynamis, se opone a la actualidad de lo ya producido, la energeia.13 con ello se establece una distincin jerrquica por la que la praxis gobierna a la poiesis: "la reflexin de por s nada mueve, sino la reflexin por causa de algo y prctica".14 Cul es esa causa final? La accin del hombre mismo que delibera con prudencia. Desde esta perspectiva, se comprende mejor por qu Heidegger exclam a propsito de la phronesis: "Esto es la conciencia!"15 Obviamente se trata de la conciencia (Gewissen) como instancia que testimonia al Dasein su

tener que ser (Zusein). El movimiento de individuacin que emana de la conciencia en la cada en el uno habilita el trnsito de la existencia impropia a la propia. El Dasein deviene de este modo el fundamento ntico de la ontologa fundamental, la cual reposa estructuralmente en la diferencia entre propiedad (Eigentlichkeit) e impropiedad (Uneigentlichkeit) que, sin muchas dificultades, se puede retrotraer a la distincin poiesispraxis del libro sexto de la tica a Nicmaco.16

2. La interpretacin heideggeriana de la Retrica de Aristteles En contra de la sistematizacin medieval que a partir del siglo IX incluye la retrica en el trivium de las artes liberales, Heidegger afirma que "la Retrica de Aristteles debe ser concebida como la primera hermenutica sistemtica de la cotidianidad del convivir".17 Esta afirmacin, que se produce en el contexto del anlisis de la disposicin afectiva de Ser y tiempo, resulta nuevamente asombrosa: por una parte, porque recupera a un Aristteles olvidado por las corrientes neoescolsticas imperantes en el Friburgo catlico de principios de siglo y, por otra parte, porque se produce en un momento en el que la retrica ha cado en un profundo olvido. Heidegger remite especficamente a este olvido al inicio del tercer captulo de las mencionadas lecciones del semestre de verano de 1924, donde caracteriza la retrica como "la disciplina en la que se lleva expresamente a cabo la autointerpretacin del Dasein. La retrica no es nada ms que la interpretacin del Dasein concreto, la hermenutica del Dasein mismo. ste es el sentido que Aristteles da a la retrica."18 A partir de la posibilidad fundamental de la convivencia, Heidegger completa una interpretacin del Dasein que toma como hilo conductor la retrica aristotlica. La convivencia slo es posible en el plano de la comunicabilidad o, como lo formula Ricoeur, en la dimensin intersubjetiva y dialgica del uso pblico del lenguaje.19 La retrica apela bsicamente a la comunicacin entre los hombres: "Si es vergonzoso exclama Aristteles que uno mismo no pueda ayudarse con su propio cuerpo, sera absurdo que no lo fuera tambin en lo que se refiere a la palabra (logos), pues sta es ms especfica de los hombres que el uso del cuerpo."20 Este planteamiento dota a la retrica y, por ende, a la dialctica, de una especificidad propia. La existencia de una dialctica aristotlica que, aunque diferente de la platnica, guarda conexin con aspectos centrales de la teora platnica de la predicacin y de la definicin. De hecho, la teora aristotlica de los predicables y, con respecto a ella, la relacin ordenada de los gneros y las especies guarda una relacin directa con la concepcin platnica de la divisin, ms all de la crtica de Aristteles a las Ideas concebidas como entidades separadas.21 La contingencia de las cosas y de las situaciones de la vida cotidiana no puede ser adecuadamente aprehendida desde la necesidad de las Ideas. En el caso concreto de la retrica no nos movemos en el mbito de principios y axiomas puros, sino en el de las opiniones (doxai). Este punto de vista modifica drsticamente el planteamiento platnico: el plano de referencia de las opiniones no es ya el plano real de las cosas, sino el plano lingstico. Mientras que la dialctica se fija en los enunciados desde el punto de vista de la funcin designativa del lenguaje, de la que resultan conclusiones sobre la verosimilitud de tales enunciados, la retrica centra su inters en esos mismos enunciados desde el punto de vista de las competencias comunicativas del lenguaje, de lo que se desprenden ahora conclusiones sobre su capacidad de persuasin. La retrica se presenta as como un instrumento que determina los requisitos que deben cumplir las argumentaciones, como un instrumento de seleccin y de justificacin de enunciados persuasivos. Esto quiere decir que el significado de la definicin se produce en el orden de lo que se dice; las frmulas dialcticas remiten a otras formas de un lenguaje preexistente y de un cuerpo de creencias. La doxa, como elemento comn a todos los individuos de una comunidad, constituye el punto de arranque de los discursos morales, de las argumentaciones filosficas, de las disputas cientficas, de las discusiones polticas, etc.22 La doxa, por lo tanto, expresa un fondo real de sabidura en un lenguaje ya construido y reconocible. En este sentido, la retrica posee una clara dimensin poltica que remite al espacio de convivencia intersubjetivamente compartido con los dems. En contra de las interpretaciones que sostienen que Heidegger simplifica el anlisis de las virtudes ticas y que disuelve la praxis aristotlica de su relacin

con la comunidad poltica,23 encontramos en sus comentarios de la Retrica un inusitado inters por la dimensin poltica. Heidegger explica que esta dimensin retricopoltica muestra otra cara del ( : "En la medida en que el hombre se deja decir

algo, se encuentra en una modalidad del : el hombre se deja decir algo en cuanto escucha; el hombre escucha no en el sentido de aprender algo, sino de disponer de una directiva para la ocupacin prctica."24 Los griegos, y en concreto Aristteles, vieron con mayor claridad que nosotros que el logos constituye la determinacin fundamental del ser del hombre; es ms, la definicin griega del hombre en trminos de no es una casualidad, sino que reproduce el modo como los griegos se comprenden primariamente a s mismos en el marco de su convivencia en la .25 La provocativa transposicin heideggeriana del lenguaje filosfico griego al vocabulario contemporneo nos invita a comprender el fenmeno del logos como una articulacin especfica de la vida humana. Heidegger se declara en contra de la tradicin metafsica que restringe el logos de una manera unilateral a su dimensin proposicional y categorial. En consecuencia, Heidegger no puede aceptar la definicin clsica del hombre como animal dotado de razn, pues sta reduce la humanidad del hombre a su racionalidad. Un rechazo, por cierto, que ya parte de Kant, quien piensa que la naturaleza del hombre no se determina ni por su racionalidad (Vernnftigkeit) ni por su animalidad (Tierheit), sino por su espiritualidad (Geistigkeit), es decir, por su personalidad. En contra de la definicin tradicional, que reduce al hombre a una cosa entre cosas, Heidegger destaca los componentes prcticos, afectivos, comunicativos y dialgicos de la vida humana. En este sentido, interpreta el logos primariamente como lenguaje, como la capacidad de hablar y, sobre todo, como la modalidad de descubrir por excelencia. En todos los textos de este periodo se ve con claridad que Heidegger define la funcin del lenguaje desde la determinacin aristotlica del logos, interpretado como una apertura y un acceso privilegiado al ente, es decir, como una forma primordial de la apertura de la vida humana. En sus diferentes exgesis del De interpretatione, efectuadas en las lecciones de los aos 19231924, 19251926 y 19291930, todas las nociones lingsticas de Aristteles se interpretan como determinaciones ontolgicas. Heidegger considera la proposicin, y en general el lenguaje, como un acto de descubrimiento, como un comportamiento develador que la vida humana pone en marcha en su relacin con los entes.26 Esta determinacin del logos como apertura, afirma Heidegger, incluye "un modo de ser del hombre realmente peculiar y fundamental, caracterizado como 'serelunoconelotro' [es decir, como convivencia], . Este ente, que habla con el mundo, es un ente que es en el serconotros".27 Evidentemente, no se trata de un simple estarcolocadoelunoal ladodelotro, sino de un "estarhablandoelunoconelotro ( Miteinandersprechendsein) en el modo de la comunicacin, de la refutacin, de la confrontacin".28 El logos, en cuanto hablar, es el fundamento ontolgico de la convivencia ( ) en el estarenlapolis. A este respecto, la interpretacin heideggeriana de la retrica aristotlica arroja nueva luz sobre la dimensin poltica de la existencia humana. Hasta ahora se ha escrito mucho sobre el papel que desempean los estados de nimo en estas lecciones de 1924,29 ya que remiten directamente a los anlisis de la disposicin afectiva (Befindlichkeit), de los estados de nimo (Stimmungen) y de la estructura temporal del Dasein presentes en Ser y tiempo.30 En este contexto, basta con recordar qu lugar ocupan las en la interpretacin heideggeriana de la Retrica.

Las que Heidegger traduce por afectos (Affekte) no son estados de lo anmico, sino que se trata de un encontrarse del viviente en su mundo, en el modo en que est dispuesto hacia algo, en el modo en que se deja interpelar por una cosa. Los afectos desempean un papel fundamental en la determinacin del estarenelmundo, del estar conyhacialosotros.31

En nuestro caso, nos parece ms interesante destacar la interpretacin heideggeriana del logos y de la doxa. En el pargrafo 15 de las mencionadas lecciones del semestre de verano de 1924 se vuelve a insistir en que "el ; tiene la funcin fundamental del hacer manifiesto aquello en lo que se mantiene la vida como estarenunmundo".32 La retrica, que para Heidegger "no es nada ms que la interpretacin del Dasein con respecto a la posibilidad fundamental del hablarelunoconelotro",33 se ocupa sobre todo de la doxa, pues como l mismo dice "la es el modo en el que la vida sabe de s misma".34 Dicho en otras palabras, "la es el modo en que tenemos ah la vida en su cotidianidad".35 Eero esto significa que el logos se mantiene en la esfera retricopoltica de las opiniones (doxai) como el verdadero medio y objeto del conversar. sta es precisamente la interpretacin que sostiene Heidegger cuando afirma que "la donde toma su impulso".36 es el lugar del que nace el conversar, el lugar de

En este sentido, la doxa encierra un aspecto positivo que Heidegger analiza fenomenolgicamente. La doxa no se limita al mundo prctico, sino que "se extiende al mundo entero",37 es decir, nos abre primeramente el mundo y nos descubre a las otras personas: "El mundo est ah para nosotros como hablarelunoconelotro en el estado de descubierto en la medida en que vivimos en la . Vivir en una significa: tenerla con otros. A la opinin pertenece el hecho de que tambin otros puedan tenerla"38. La opinin es algo por naturaleza compartido y, por lo tanto, algo que remite a la convivencia ( Asimismo, la credibilidad de la opinin depende de quien la sostenga: ).

en la es indiferente quin la posea; en el caso de una proposicin verdadera da igual quin soy yo, pues esto no aporta nada al serverdadero de lo sabido. Sin embargo, para la resulta decisivo el portador de la opinin como tal. [... ] Conforme a ello, la no se funda exclusivamente en el contenido objetivo que .39

consistencia de una

transmite, sino en aquel que tiene la

La razn que explica la importancia de quien sostiene la opinin reside en la , en el hecho de que vivimos en una comunidad en la que ya se distingue entre hombres y en la que el talante de un orador resulta ms veraz y creble que el de otro. Eero estas diferencias son superables. A la opinin pertenece como seala Heidegger la capacidad de revisin: "su sentido es dejar abierta la discusin"40 y permitir "la posibilidad fundamental del hablarunocontraotro".41 Ahora bien, tampoco se puede perder de vista el peligro de caer preso de las opiniones que circulan en la esfera pblica de la polis. La posibilidad de la cada reside precisamente en el hecho de que el hombre existe en el dilogo y en el habla: Si el habla es la posibilidad propia del Dasein, en la que ste se desarrolla concreta y regularmente, entonces este hablar es tambin la posibilidad en la que se enreda el Dasein, la posibilidad de quedar absorbido por una tendencia peculiar, por la inmediatez, por la moda, por la hablilla, y de dejarse llevar desde ah. Este proceso de la vida consistente en quedar absorbido en el mundo en lo que es habitual, en caer en el mundo en el que se vive, se convierte para los griegos mismos en un peligro fundamental de su existencia a travs del lenguaje. La demostracin de ello es la existencia de la sofstica.42 As, pues, la esfera retricopoltica en la que vivimos posibilita tanto una primera comprensin del mundo como una comprensin impropia: por una parte, la doxa nos abre de antemano el mundo en nuestro ya estar familiarizado con l y, por otra parte, esta misma familiaridad con el mundo puede acabar determinando nuestras formas de comportamiento. La doxa encierra la posibilidad de ejercer un peculiar dominio por medio del uno indeterminado y cotidiano (Man).43 La doxa, en definitiva, proporciona la base y el impulso del conversar (del

hablarelunoconelotro); dicho de otro modo, la doxa es la fuente del "dominio que comanda el convivir en el mundo".44 En este contexto se hacen especialmente patentes las homologas entre la doxa aristotlica y el Gerede heideggeriano.

3 . La Rede yla doble funcin peculiar del Gerede En Ser y tiempo, el habla (Rede) constituye, junto con la disposicin afectiva (Befindlichkeit) y la comprensin (Verstehen), uno de los rasgos ontolgicos fundamentales del ser humano. Rede es un trmino tcnico, que no significa la simple capacidad de hablar. La Rede es la articulacin de la comprensibilidad que los seres humanos poseen en virtud de su competencia comunicativa, la cual a la vez les permite compartir el mismo mundo con los otros.45 A diferencia del concepto habitual de lenguaje entendido exclusivamente como transmisin de contenidos proposicionales, Heidegger destaca los componentes dialgicos, comunicativos, expresivos y performativos del habla. El habla invita a la accin. Por ello no extraa que Heidegger incluya los fenmenos del escuchar y del callar como elementos discursivos, pues ambos fenmenos remiten al mundo compartido intersubjetivamente y a las prcticas lingsticas en las que ya estamos socializados. En cualquier caso, de acuerdo con Heidegger, la peculiaridad de la capacidad humana de usar el lenguaje para la comunicacin es su funcin de apertura del mundo. Al compartir un lenguaje natural, los hablantes no slo comparten un sistema convencional de signos. Mucho ms importante, comparten la misma manera de hablar sobre las cosas que pueden mostrarse en su mundo. Por ello, comprender un lenguaje no es nunca una cuestin de or sonidos, sino de comprender la articulacin significativa del mundo. El conocimiento del mundo y el conocimiento del lenguaje son dos elementos inseparables. Esto explica por qu los hablantes pueden adquirir a travs de la comunicacin una comprensin sobre el mundo que va ms all de su propia experiencia personal. Sin embargo, por la misma razn, pueden ser desinformados, engaados y manipulados a travs de la comunicacin. Los hablantes pueden hablar de algo que no conocen o que no comprenden plenamente. Para mostrar las consecuencias positivas y negativas de este innovador punto de vista de la comunicacin lingstica, Heidegger ofrece un detallado anlisis fenomenolgico del habla cotidiana, que designa con el trmino tcnico de "habladura" (Gerede).46 El anlisis del Gerede en Ser y tiempo resulta fascinante y problemtico por diferentes razones. Por una parte, la habladura como la forma de hablar en el marco del uno pblico (das Man) regula y nivela primeramente toda interpretacin del mundo. Esta idea, por ejemplo, fue fructferamente desarrollada por los representantes de la Escuela de Frankfurt, en particular por Herbert Marcuse, quien escribi su tesis doctoral bajo la tutela acadmica de Heidegger. Y, por otra parte, resulta problemtica la funcin del Gerede en el marco de lo que Heidegger llama "la cada del Dasein". Ello responde a que Heidegger proporciona dos definiciones diferentes del trmino y, adems, lo utiliza para referirse a dos fenmenos diferentes, aunque interrelacionados, sin ninguna advertencia preliminar.47 Veamos primero las dos definiciones que Heidegger ofrece de Gerede: 1) "La habladura se constituye en esa repeticin y difusin [de lo dicho]";48 2) "La habladura es la posibilidad de comprenderlo todo sin una apropiacin previa de la cosa."49 Una primera y clara diferencia entre las dos definiciones consiste en que la primera seala un tipo particular de acto comunicativo que los hablantes pueden ejecutar activamente, a saber, el de "repetir y difundir lo dicho", mientras que la segunda remite slo a la capacidad pasiva de la comprensin lingstica que los hablantes poseen simplemente por el hecho de conocer un lenguaje. Sin duda, estos dos fenmenos estn internamente relacionados, pero no son idnticos. La competencia lingstica es una condicin necesaria para cualquier tipo de comunicacin lingstica (como la de "repetir y difundir lo dicho"), no as a la inversa. Un

hablante lingsticamente competente podra decidir no ejecutar el acto de "repetir y difundir lo dicho", en cambio no podra decidir no tener una comprensin del significado de los trminos disponibles en su lenguaje y seguir teniendo plena competencia lingstica. Nos hallamos, pues, ante dos concepciones de Gerede: una pasiva y otra activa. La forma pasiva de Gerede (habladura), que no envuelve ningn acto comunicativo, es lo que Heidegger llama Rede (habla), esto es, la articulacin de la comprensibilidad del todo significativo en el que previamente vive el Dasein.50 En su sentido pasivo, Gerede remite a una posibilidad especfica contenida en la Rede, a saber, la posibilidad de tener una comprensin de algo sin una apropiacin previa. Segn Heidegger, ello es posible porque en virtud de la comprensibilidad media ya implcita en el lenguaje expresado, el habla comunicada puede ser comprendida en buena medida sin que el oyente tenga una comprensin originaria del ser de aquello de lo que se habla. Ms que comprender al ente del que se habla, se presta odos slo a lo hablado en cuanto tal. Lo comprendido es lo hablado; pero aquello de lo que se habla se comprende slo aproximada y superficialmente; se mienta la misma cosa, porque todos comprenden lo dicho en el marco de la misma mediana.51 Heidegger apunta aqu al hecho obvio de que los hablantes pueden hablar de la misma cosa y comprender en cierto grado lo que se dice gracias a que comparten un lenguaje comn, incluso sin estar directamente familiarizados con aquellas cosas de las que se habla. Por ejemplo, uno puede estar informado de los riesgos de un cncer de pulmn sin necesidad de tener que adquirir previamente un conocimiento mdico de esta enfermedad. Por lo tanto, cabe distinguir entre una comprensin originaria y una comprensin de trmino medio. La comprensin de trmino medio que pueda tenerse sobre el cncer de pulmn no es per se negativa. Ms bien al contrario, el propsito de la comunicacin lingstica es "permitir al oyente la participacin en el estar abierto hacia lo dicho en el habla".52 El propsito de la comunicacin es hacer posible el compartir experiencias e informacin entre los hablantes que stos anteriormente no tenan, de lo contrario la comunicacin sera redundante. En principio no hay nada en contra de esta prctica, en particular en la medida en que la adquisicin de la informacin y del conocimiento provenga de aquellos que tienen una comprensin originaria de lo que se habla, es decir, de los expertos en la materia, de aquellos que no tienen una simple comprensin media. Mientras ste sea el caso, nuestro "repetir y difundir" est perfectamente justificado por referencia a aquellos que disponen de tal autoridad. De hecho, slo podemos esperar adquirir la comprensin primaria que ya tienen los expertos aprendiendo de ellos. Con todo, en ocasiones se plantea la pregunta de en qu se distingue la comprensin del experto de la comprensin media, si todos los hablantes que comparten el mismo lenguaje disponen como se dice al inicio de la seccin dedicada a la habladura de los mismos conceptos. Lo que es diferente entre los hablantes en virtud de sus diferentes competencias, experiencias, creencias, es la riqueza de su respectiva comprensin de esos conceptos. Ahora bien, las cosas no son tan sencillas. Detrs de estos aspectos positivos del modo cotidiano de comunicacin se esconde la asuncin heideggeriana de que el sentido activo de Gerede no es tan opcional y, por consiguiente, totalmente independiente del sentido pasivo del trmino. En efecto, los actos comunicativos del Gerede no resultan tan libres como pudiera parecer a primera vista. La comunicacin no nos permite expandir nuestro conocimiento ms all de nuestra experiencia individual. De hecho, mucho de lo que sabemos procede de esta fuente, es decir, nuestra comprensin de trmino medio sobrepasa siempre nuestra comprensin directa y originaria: "Esta forma de interpretar las cosas, propia de la habladura, ya est instalada desde siempre en el Dasein. Muchas cosas son las que nunca irn ms all de semejante comprensin media."53 En este sentido, el trmino Gerede, como una posibilidad estructural, es un rasgo necesario de la Rede y, por ende, de la apertura del Dasein. Sin embargo, como se apresura a puntualizar Heidegger, una vez que la comunicacin est en marcha, "pronto se hace imposible discernir entre lo que ha sido y no ha sido abierto en una comprensin autntica".54 Esto resulta especialmente claro en el caso de la comunicacin escrita, donde "la comprensin media del lector no podr discernir jams entre lo que ha sido conquistado y alcanzado originariamente y lo meramente repetido".55

Aqu es donde empieza a manifestarse el aspecto negativo del Gerede, que, en la medida en que alcanza cada vez crculos ms amplios, pierde la "relacin primaria de ser con el ente del que se habla".56 El Gerede acaba as cobrando un carcter autoritario y normativo que decide de antemano el modo de interpretar las cosas: "El Dasein no logra liberarse jams del estado interpretativo cotidiano en el que primeramente ha crecido. En l, desde l y contra l se realiza toda genuina comprensin, interpretacin y comunicacin, todo redescubrimiento y toda reapropiacin."57 Ahora el Gerede se interpreta como un existenciario, es decir, un modo de ser del Dasein, propio de la cada y de la condicin de arrojado del Dasein: "es el Dasein mismo quien, en la habladura y en el estado interpretativo pblico, se confiere a s mismo la posibilidad de perderse en el uno y de caer en la carencia de fundamento".58 Y cuanto ms se sumerge en el Gerede, ms profunda es la cada y la prdida del uno. De esta manera, el Gerede pierde su neutralidad inicial y se convierte en un elemento negativo por el que el Dasein pasa de la inicial falta de fundamento a la total carencia de fundamento (Bodenlosigkeit), la cual representa el grado mximo de desarraigo, es decir, ese estado al que se llega cuando se pierden incluso de vista los entes de los que se habla. La carencia de fundamento de la cotidianidad impropia remite a dos aspectos internamente relacionados con el sentido activo y pasivo de Gerede. Con respecto al sentido activo, la participacin del Dasein en la comunicacin cotidiana le abre la posibilidad de generalizar y justificar sus opiniones. Pero de esta manera el uno, al "prescribir el modo de ser de la cotidianidad",59 priva y dispensa al Dasein de una apropiacin genuina de lo hablado: las cosas son as porque las dice el uno. sta es una forma por la que el Dasein se puede perder a s mismo y caer en la carencia de fundamento por medio del Gerede. El otro aspecto de este proceso de cada est internamente relacionado con el sentido pasivo de Gerede, a saber, la comprensin media que la comunicacin pone a disposicin del Dasein. Con ello el Dasein asume que no hay necesidad de una comprensin genuina y primordial, dado que no precisa de tal comprensin para participar satisfactoriamente en cualquier conversacin: la comprensin media no querr siquiera hacer semejante distincin ni tendr necesidad de ella, puesto que ya lo ha comprendido todo. La carencia de fundamento de la habladura no es un obstculo para que sta acceda a lo pblico, sino que lo favorece. [... ] La habladura, que est al alcance de cualquiera, no slo exime de la tarea de una comprensin genuina, sino que desarrolla una comprensibilidad indiferente, a la que ya nada est cerrado.60 sta es la otra forma de cada. Pero, por qu motivos se siente el Dasein tentado a caer en la posibilidad negativa que abre el Gerede? Justo despus de la definicin de Gerede, entendido como "la posibilidad de comprenderlo todo sin una apropiacin previa de la cosa", Heidegger aade que "la habladura protege de antemano del peligro de fracasar en semejante apropiacin".61 Dado que no se tiene ninguna garanta de xito a la hora de alcanzar una comprensin primordial de las cosas, incluso de la propia existencia, el Dasein se ve tentado a conformarse con la comprensin media que proporciona el Gerede. Como se expone en el pargrafo dedicado a la cada y a la condicin de arrojado, habladura y ambigedad, el haberlo visto y comprendido todo, crean la presuncin de que el estado de abierto as disponible y dominante del Dasein sera capaz de garantizarle la certeza, la autenticidad y plenitud de todas las posibilidades de su ser. A travs de la autoseguridad y determinacin del uno se propaga una creciente falta de necesidad de una comprensin afectiva propia. La presuncin del uno de alimentar y dirigir la "vida" plena y autntica procura al Dasein una tranquilidad para la cual todo est "en perfecto orden" y todas las puertas estn abiertas. El cadente estarenelmundo que es para s mismo tentador es, al mismo tiempo, tranquilizante.62 Resulta plausible aceptar esta interpretacin de las posibilidades de cada contenidas en el Gerede, porque ste, como un modo de comunicacin cotidiano, no es por s mismo un fenmeno negativo que condene necesariamente al Dasein a la impropiedad por el mero hecho de participar en el habla cotidiana. Como seala Lafont, hay que tener presente que, para Heidegger, los aspectos negativos y positivos del Gerede forman parte de un continuo y que no se trata de un asunto de todo o nada.63 La misma eleccin de las palabras de Heidegger para

caracterizar el paso de la forma neutral del Gerede a la negativa deja claro que se trata de un asunto de grado, es decir, de un proceso en el que "la inicial falta de arraigo se acrecienta hasta una total carencia de fundamento".64 La banalizacin y la simplificacin son las verdaderas responsables de la cada y de la impropiedad del Dasein, no la referencia a la autoridad del saber de los expertos que atesoran una comprensin genuina de la cosa de la que se habla. Y si bien es cierto que la comprensin media es un rasgo esencial de la apertura del Dasein, la comprensin genuina requiere adems del desarrollo de nuevas formas de "interrogacin y discusin" que rompan con la autoridad annima del estado pblico de interpretado. El error del Dasein consiste en tomar la comprensin media como un punto final y no como un simple punto de partida. El hecho de que el Dasein comparta un lenguaje comn no le impide alcanzar una relacin primordial con los entes y con su propio ser.65 El carcter social del lenguaje muestra que el Dasein ya siempre comparte una comprensin del mundo abierto en el Gerede, la cual se convierte necesariamente en el punto de partida de toda actividad interpretativa y comunicativa. Pero, como seala Heidegger, la inevitabilidad de conectar con la comprensin pblica y mediana del uno no excluye la posibilidad de transformar tal comprensin. Ser y tiempo es el ejemplo perfecto de tal posibilidad.66 En definitiva, el carcter social del lenguaje no conduce por s mismo a la carencia de fundamento. En el anlisis preliminar de la definicin de logos ofrecida por Heidegger en los primeros pargrafos de las lecciones de 1924, Conceptos fundamentales de la filosofa aristotlica, ya encontramos esta doble posibilidad negativa y positiva. En el logos, como posibilidad de "hablar sobre algo y con alguien",67 est dada "una comprensibilidad general que tiene el carcter peculiar de la mediana",68 pero este logos tambin es utilizado por los griegos "para determinar el ser del hombre mismo en su peculiaridad".69 Desde la perspectiva de estas lecciones, se aprecia mejor hasta qu punto los anlisis heideggerianos de la Rede y del Gerede y su concepcin de la comunicacin cotidiana se nutren de una densa interpretacin y una estimulante apropiacin de la retrica aristotlica. Quiz ahora se comprenda mejor el horizonte desde el que se realizara en su momento la sorprendente y desconcertante afirmacin de Ser y tiempo de que "la Retrica de Aristteles debe ser concebida como la primera hermenutica sistemtica de la cotidianidad del convivir".70

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NOTAS
1

Vanse, por ejemplo, la conocida carta a Richardson (M. Heidegger, "Brief an Richardson"), el retrato de su itinerario filosfico de Mi camino en la fenomenologa (Mein Weg in die Phnomenologie) y el prlogo a la primera edicin de sus primeros escritos ("Vorwort"). Sin duda, Aristteles es uno de los autores a los que Heidegger dedic ms estudios desde sus primeras lecciones hasta sus ltimos seminarios, incluido el proyecto inacabado de redactar un libro sobre Aristteles, como testimonia el conocido Informe Natorp de 1922.
2

Como recuerda Pggeler, en 1920 Heidegger expres a su estudiante y posterior discpulo, Karl Lwith, su indignacin por el hecho de que Husserl lo considerara todava un telogo y por la escasa atencin que ste prestaba a su trabajo filosfico (cfr. O. Pggeler, "Martin Heidegger und die Religionsphnomenologie", pp. 249252).
3

Einleitung in die Phnomenologie der Religion, p. 121. Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 108. Ibid., p. 108.

Cfr., respectivamente, 'Antrittsrede Martin Heideggers bei der Aufnahme in die Heidelberger Akademie der Wissenschaften", y "Vom Wesen und Begriff der Physis. Aristoteles' Physik B, 1".
7

C fr. P hno m eno l o gi s c he I nt erp ret at i o nen z u Ari s t o t el es . E i nfhrung i n d i e phnomenologische Forschung y Phnomenologische Interpretation ausgewhlter Abhandlungen des Aristoteles zur Ontologie und Logik.
8

Cfr. "Phnomenologische Interpretationen zu Aristoteles. Anzeige der hermeneutischen situation". Heidegger tena previsto publicar el texto en la revista de Husserl, Jahrbuch fr Philosophie und phnomenologische Forschung, pero este proyecto se trunc. Incluso despus se perdi el manuscrito que, afortunadamente, se descubri en 1989 en el legado de Josef Knig y se public con una introduccin de HansGeorg Gadamer.
9

Cfr., respectivamente, Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, pp. 113160 y 191207, y Platon: Sophistes, pp. 21187. Una valoracin global de las lecciones y de los escritos mencionados permite afirmar que la apropiacin heideggeriana de la filosofa aristotlica gira en torno a tres preguntas bsicas: la pregunta por la verdad, la pregunta por el Dasein y la pregunta por el tiempo. Y estas tres preguntas se plantean en el horizonte unitario de la pregunta por el sentido del ser (cfr. F. Volpi, "Der Rckgang auf die Griechen in den zwanziger Jahren. Eine hermeneutische Perspektive auf Aristoteles, Plato und die Vorsokratiker im Dienste der seinsfrage").
10

Cfr. Platon: Sophistes, esp. pp. 21118. Para una exposicin de la estructura y del contenido de estas lecciones, vanse: J. Adrin, "Heidegger y la filosofa prctica de Aristteles: de la tica a Nicmaco a la ontologa de la vida humana"; W. McNeill, The Glance of the Eye. Heidegger, Aristotle and the Ends of Theory, pp. 1754; y, sobre todo, el artculo de la editora de estas lecciones en i. schssler, "Le Sophiste de Platon dans l'interprtation de Heidegger".
11

Aristteles, tica Nicomquea VI 3, 1139b1517.

12

En este sentido, como ha puesto de manifiesto Franco Volpi en diferentes ocasiones, si comparamos la analtica existenciaria y la filosofa prctica se pueden observar sorprendentes y numerosas homologas entre el planteamiento de Heidegger y el de Aristteles, hasta el punto de que se puede defender la provocativa tesis de que Ser y tiempo es una versin

modernizada de la tica a Nicmaco. Sin embargo, no hay que perder de vista que la apropiacin heideggeriana ontologiza los conceptos fundamentales de la filosofa prctica, es decir, los desposee de su carcter prctico para convertirlos en modos de ser de la existencia humana. La filosofa prctica se transforma as en una ontologa de la vida humana (vanse, por ejemplo, F. Volpi, "Sein und Zeit. Homologien zur Nikomachischen Ethik"; "Dasein as Praxis: The Heideggerian Assimilation and the Radicalization of the Practical Philosophy of Aristotle"; "Being and Time: A Translation of the Nichomachean Ethics?"). En contra de la lnea de interpretacin de Franco Volpi y en favor de un mantenimiento de la diferencia entre los planteamientos de Aristteles y Heidegger, vase F. Rese, "Handlungsbestimmung vs. Seinsverstndnis. Zur Verschiedenheit von Aristoteles' Nikomachischer Ethik und Heideggers Sein und Zeit'. Asimismo cabe destacar las posturas encontradas de Walter Brogan, por una parte, y de Jacques Taminiaux y Stanley Rosen, por otra. Brogan lee a Aristteles desde la perspectiva de Heidegger y ve en aqul un precursor de ste (cfr. W. Brogan, "Heidegger and Aristotle. Dasein and the Question of Practical Life", y Heidegger and Aristotle. The Twofoldness of Being, pp. 138157), mientras que Taminiaux y Rosen critican la asimilacin heideggeriana del concepto de la phronesis al extraerlo de su originario contexto poltico y tico (cfr. J. Taminiaux, Heidegger and the Project of Fundamental Ontology, pp. 111143 y S. Rosen, "Phronesis or Ontology: Aristotle and Heidegger"). Finalmente, para una buena panormica bibliogrfica de la relacin HeideggerAristteles vase Ch. Weigelt, The Logic of Life. Heidegger's Retrieval of Aristotle's Concept of Logos, pp. 1219.
13

Cfr. Grundbegriffe der antiken Philosophie, pp. 179182. Estas dos determinaciones ontolgicas fundamentales de la posibilidad (dynamis) y de la realidad ( energeia) ocupan un lugar central en la analtica existenciaria de Ser y tiempo en cuanto dan paso a dos modos de existir: el de la propiedad y el de la impropiedad, respectivamente.
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Aristteles, tica nicomquea VI 2, 1139b12. Desde el punto de vista histrico, la diferencia poiesis y praxis ya est presente en Homero (Ilada i, 608; Vii, 339; XX, 147) y recibe un primer tratamiento filosfico en el Crmides de Platn (Car. 163b1e11). Para la etimologa de la nocin de praxis, vanse las entradas del diccionario de P Chantraine, "", pp. 934 y ss., y G. Bien, Th. Kobusch y H. Kleger, "Praxis, praktisch".
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H.G. Gadamer, Heideggers Wege, p. 32.

16

Cfr., al respecto, J. Taminiaux, "La reappropriation de YEthique a Nicomaque: poesis et prxis dans l'articulation de l'ontologie fondamentale", pp. 153155 y R. Elm, 'Aristoteles ein Hermeneutiker der Faktizitt? Aristoteles' Differenzierung von und o und ihre Transformation bei Heidegger".
17

M. Heidegger, Sein und Zeit, p. 138 (en adelante, incluyo la referencia a la traduccin al castellano entre corchetes [p. 162]; en algunas ocasiones me distancio ligeramente de las soluciones de traduccin de Rivera). En este sentido, Heidegger no concibe la retrica tanto en trminos de una tcnica (techne) como de una posibilidad (dynamis), de una posibilidad de hablar de determinadas maneras (cfr. Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, pp. 114 119).
18

Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 110. Cfr. E Ricoeur, La metfora viva, p. 49.

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Aristteles, Retrica I 5, 1355b12. Textos paralelos en Pol. I 1, 1253a918, y Pol. VII 12, 1332b5.
21

As, por ejemplo, en los libros VI y VII de Tpicos se niega que las ideas puedan servir de plano de referencia ontolgica de las definiciones (cfr. Aristteles, Tpicos VI 10, 148a1422).

22

Como reconoce el mismo Heidegger a propsito de su comentario del captulo cuarto del libro primero de Tpicos, la doxa establece la base tanto de la conducta prctica como tambin del comportamiento teortico. La doxa es la forma especfica del estarenelmundo o, dicho en otras palabras, en la doxa est presente el mundo (cfr. Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, pp. 152154).
23

Cfr., respectivamente, S. Rosen, "Ehronesis or Ontology: Aristotle and Heidegger", y J. Taminiaux, Heidegger and the Project of Fundamental Ontology, p. 131. Para una refutacin de esta crtica, vase W. McNeill, The Glance of the Eye. Heidegger, Aristotle and the Ends ofTheory, captulos 24.
24

M. Heidegger, Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 111. Eara una lectura en clave retricopoltica de la interpretacin heideggeriana del texto aristotlico, vase R. Metclaff, 'Aristoteles und Sein und Zeit". Y para la nocin heideggeriana de retrica, cfr. D. Gross, "BeingMoved: The Eathos of Heidegger's Rhetorical Ontology", pp. 145.
25

Cfr. Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 110. Heidegger retoma aqu la idea

ampliada en Ser y tiempo de que el o es en su significado originario "dejar ver al ente desde s mismo" (Sein und Zeit, p. 154 [p. 178]). Este idea de que el habla (Rede) articula en significaciones la apertura previa del mundo se desarrolla en el pargrafo 34, donde escribe: "La comprensibilidad afectivamente dispuesta del estarenelmundo se expresa como habla. El todo de significaciones de la comprensibilidad viene a palabra" (Sein und Zeit, p. 161 [p. 184]). A partir de aqu, Heidegger trata de mostrar que las distintas traducciones de (razn, juicio, definicin, concepto, fundamento, proposicin) derivan del sentido originario de . Pero como sucede en otros pasajes de Ser y tiempo, esta referencia a Aristteles es realmente escueta y apenas deja entrever las complejas interpretaciones de Aristteles que estn en la base de sus anlisis de la funcin del lenguaje, de la disposicin afectiva, de la verdad, de la temporalidad y del cuidado, por citar algunos ejemplos.
26

Cfr., respectivamente, Einfhrung in die phnomenologische Forschung, pp. 1341, Logik. Die Frage nach der Wahrheit, pp. 162170, Die Grundbegriffe der Metaphysik. WeltEndlichkeit Einsamkeit, pp. 441473. Queda claro, pues, que Heidegger no aborda la problemtica del De interpretatione desde un sentido lingstico o lgico, sino desde una ptica fuertemente ontologizante. Eara un anlisis ms detallado de la peculiar funcin del logos en la obra temprana de Heidegger, vase F. Volpi, "La Question du o dans l'articulation de la facticit chez le jeune Heidegger, lecteur d'Aristote".
27

Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 46.

28

Ibid., p. 47. Eara ms informacin sobre este particular significado de logos, vanse F. Rese, Praxis und Logos bei Aristoteles. Handlung, Vernunft und Rede in "Nikomachischer Ethik", "Rhetorik" und "Politik", y Ch. Weigelt, "Logos as Kinesis. Heidegger's Interpretation of the Physics in Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie".
29

Cfr., en particular, los pargrafos sobre el papel fundamental de los afectos

en la

vida humana y el anlisis concreto del miedo Philosophie, 18 y 21, respectivamente.


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en Grundbegriffe der aristotelischen

Cfr., por ejemplo, [Link]. Smith, "The Uses and Abuses of Aristotle's Rhetoric in Heidegger's Fundamental Ontology: The Lecture Courses, Summer, 1924", y Th. Kisiel, The Genesis of Heidegger's "Being and Time", pp. 276308.
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Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 122. Ibid., p. 139. Ibid.

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Ibid., p. 138. Ibid. Ibid., p. 151. Ibid., p. 150. Ibid., p. 149. Ibid., p. 150 y ss.. Ibid., p. 151. Ibid., p. 138. Ibid., p. 108. Ibid., pp. 150151. Ibid., p. 151. Sein und Zeit, pp. 161162 [pp. 184185].

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Cfr. ibid., pp. 167170 [pp. 190193]. La habladura es la modalidad impropia del habla (Rede). Junto a la ambigedad (Zweideutigkeit) y a la curiosidad (Neugier), constituye una de las formas de ser que caracterizan al Dasein en la cotidianidad. Literalmente, Gerede significa el conjunto (como denota el prefijo colectivo Ge) de lo que se habla (Rede), es decir, Gerede es el hablar comn de lo que se dice, se comenta, se piensa, se discute en el difuso contexto de la opinin pblica. Por ello, habra que evitar interpretar Gerede de manera peyorativa en el sentido de "chisme", "hablilla", "murmuracin", "charloteo", "verbosidad", "parloteo", "chchara". Para ms informacin sobre la acepcin del trmino Gerede, vase J. Adrin, El lenguaje de Heidegger. Diccionario filosfico 19121928, pp. 9899.
47

Para una presentacin ms detallada de este doble significado de Gerede, vase C. Lafont, "Was Heidegger an Externalist?", pp. 511520.
48

Sein und Zeit, p. 168 [p. 191]. Ibid., p. 169 [p. 192]. Ibid., p. 161 [p. 184]. Ibid., p. 168 [p. 191]. Ibid. [p. 191]. Ibid., p. 169 [p. 192]. Ibid., p. 173 [p. 196]. Ibid., p. 169 [p. 191]. Ibid. [p. 192]. Ibid. [p. 192]. Ibid., p. 177 [p. 199].

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Ibid., p. 127 [p. 151]. Ibid., p. 169 [pp. 191192]. Ibid. [p. 192]. Ibid., p. 177 [pp. 199200]. Cfr. Lafont, "Was Heidegger an Externalist?", p. 517. Sein und Zeit, p. 169; las cursivas son mas [p. 191].

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Aqu me separo abiertamente de la tesis de Dreyfus, quien rechaza la posibilidad de la propiedad (cfr. H. Dreyfus, BeingintheWorld: A Commentary on Heidegger's Being and Time (Division i), p. 229). Una tesis similar tambin ha sido defendida por T. Carman, "Must We Be Inauthentic?", p. 21.
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En las lecciones del semestre de verano de 1925, Prolegmenos para la historia de la historia del tiempo, Heidegger reconoce explcitamente que el lenguaje puede contribuir de una manera positiva a una comprensin originaria y propia: Pero incluso los significados creados de manera relativamente originaria y las palabras acuadas a partir de ah estn, en cuanto articuladas, relegadas a la habladura. Una vez expresada, la palabra pertenece a cualquiera, sin la garanta de que su repeticin permita tambin una comprensin originaria. Sin embargo, esta posibilidad de entrar genuinamente en el habla existe y est documentada especialmente en el hecho de que el estado de descubierto que viene dado con una palabra puede ser rectificado y ampliado con determinadas proposiciones. En efecto, el habla articulada puede ayudar a aprehender por primera vez posibilidades de ser que antes se han experimentado ya siempre de forma implcita. El estado de descubierto del Dasein, en particular la disposicin afectiva del Dasein, se puede hacer manifiesta por medio de la palabra de tal manera que ciertas nuevas posibilidades del Dasein queden libres. De esta manera, el habla, sobre todo la poesa, puede incluso dejar libres nuevas posibilidades de ser del Dasein. Aqu el habla se muestra positivamente como un modo de temporalizacin del Dasein (Prolegomena zur Geschichte des Zeitbegriffes, pp. 375376).
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Grundbegriffe der aristotelischen Philosophie, p. 19. Ibid., p. 20. Ibid. Sein und Zeit, p. 138 [p. 162].

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