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La Resurreccion Triunfante

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marzo 2013

palabras de Charles F. Stanley

Ms all de la conmemoracin
Este mes es muy importante para nosotros, ya que conmemoramos la muerte de nuestro Seor Jesucristo. Pero no podemos detenernos aqu en nuestro recuerdo. Tres das ms tarde, en las tempranas horas de la maana del domingo, nuestro Salvador resucit. Venci la tumba e hizo posible que todos los que creen en l experimenten la vida eterna en el cielo. Qu significa para usted el Domingo de Resurreccin? Es simplemente un da para ponerse su mejor traje y escuchar una buena predicacin? Un tiempo para reunirse con la familia? O es una ocasin para adorar de tal manera que contine incluso despus de que la celebracin haya terminado? Mientras que nuestra cultura tiende a tratar este acontecimiento como un asunto para una sola ocasin, la perspectiva cristiana es diferente. Podemos elegir un da particular para celebrar los hechos fundamentales de nuestra fe, pero su realidad nunca debe escaprsenos. Ya sea que usted se d cuenta o no, la verdad es que vivimos la Pascua Florida todo el ao. Qu quiero decir con esto? Permtame responder con las palabras de Pablo. En su carta a los Filipenses, escribi que su objetivo principal en la vida era conocerle [a Jesucristo], y el poder de su resurreccin y la participacin de sus padecimientos, llegando a ser semejante a l en su muerte ,y [llegar] a la resurreccin de entre los muertos (Fil 3.10, 11). Estas son las palabras importantes que debemos considerar cuando nos acercamos a la lbrega tristeza del Viernes Santo y a la brillante luz de la maana de Resurreccin. El objetivo principal de Pablo en la vida era no solamente recordar el sacrificio del Seor en la cruz y la victoria sobre la muerte. Ms all de la conmemoracin, su intencin era conocer y experimentar ntimamente, da tras da, la muerte de su yo y la vida en el poder del Espritu Santo. Le animo a pensar durante las prximas semanas en su manera de ver la resurreccin de Jess. Preprese para conmemorar ese acontecimiento, no solo ponindose ropa bonita o asistiendo a la iglesia, sino con una vida digna del precio que pag el Seor Jess con su cuerpo y su sangre. Usted no podr hacer este pago por s mismo. Acuda a Cristo ahora mismo. Solamente l tiene el poder de ayudarle a morir al yo y a vivir de verdad.

Venci la tumba e hizo posible que todos los que creen en l experimenten la vida eterna en el cielo.

Esta publicacin de

es para la Gloria de Dios

c o nt e n i d o
a r t c u l o s

Dr. Charles F. Stanley


P residente y F undador

C. Phillip Bowen
director e j ecutivo

John E. Courtney, Jr.


VICEPRESIDENTE DESARROLLO Y MERCADEO

Cameron Lawrence
EDITOR EN JEFE

Victor M. Rodriguez
D irector de C ontenido

Martha Alvarez Restrepo


E ditora

Nora T. Hernndez
C oordinadora de mercadeo

La esperanza interior

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Marianela Da Silva
D ise adora gr fica

POR charles f. stanley

Por Andy Stanley

Cun bueno es Nacido con un lo suficiente- propsito mente bueno?


por Erin Gieschen

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Steve R. Lindsey
D I R E C T O R D E M AT E R I A L E S Y DISTRIBUCIN

Deje de buscar fuera de usted las fuerzas para seguir adelante. Acuda a la presencia interior de Cristo.

David Blahnik
GERENTE DE PRODUCCIN

Que las personas buenas van al cielo, es una de las creencias ms antiguas y populares del mundo. Pero, qu piensa Dios de eso?

Una vez pens que no tena ningn futuro, pero hoy la pasin de Nick Vujicic es decirle a las personas que sus vidas le importan a Dios.

secciones
OFICINA
EE. UU. P.O. Box 48900 Atlanta, Georgia 30362 1-800-303-0033 770-936-6281

20 Estudio bblico

La Resurreccin.
La resurreccin de Jess venci el poder del pecado e hizo posible que vivamos en libertad.

22 24

El idioma del corazn

Columna

Recuperemos el vocabulario cristiano


encuentro con Jess

La misin de la revista En Contacto es estimular a todo creyente a cultivar una relacin ms estrecha con el Seor Jesucristo y apoyar la labor de la iglesia local. Lea la versin digital de esta revista en: encontacto.org Comentarios sobre la revista: [email protected]

Devocionales diarios extrados de las predicaciones del Dr. Stanley.

PRODUCIDO POR IN TOUCH FOUNDATION, UNA ORGANIZACIN DE APOYO A MINISTERIOS EN CONTACTO Revista En Contacto, marzo de 2013. Tomo XIII, no6. Todos los derechos reservados. Impresa en los Estados Unidos de Amrica. La revista En Contacto no se hace responsable de la publicacin ni EVANGELICAL distribucin de ediciones internacionales, ya sea en ingls o traducidas, a no ser que la edicin haya sido autorizada por el personal administrativo de la revista In Touch, pu blicada en los EE.UU. A menos que se indique lo contrario, las citas bblicas son tomadas de la versin Reina Valera de 1960, Sociedades Bblicas Unidas.
PRESS ASSOCIATION

Esperanza
interior
por

La

Deje de buscar fuera de usted las fuerzas para seguir adelante. Acuda a la presencia interior de Cristo.
Charles f. stanley

Durante algunos aos, mi vida espiritual pareca a una montaa


rusa: en un minuto estaba arriba; y en el siguiente, abajo. En vez de avanzar, viva teniendo ms fracasos que xitos. Tena una relacin fuerte con Cristo, aunque no la disfrutaba. Cada lucha que tena por obedecerle me haca sentir que no estaba a la altura de sus expectativas. Pero todo eso cambi cuando empec a comprender la sencilla verdad de que Cristo vive en m.
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Muchos creyentes piensan que ser cristiano consiste simplemente en ir a la iglesia, leer la Biblia, orar y servir. Imaginan a Dios muy lejos en el cielo, escuchando sus oraciones y haciendo descender la fuerza que necesitan en momentos de dificultades. Esto puede sonar bien, pero no es lo que la Biblia ensea. El poder que necesitamos para vivir la vida cristiana no se dispensa desde arriba, sino que se libera desde el interior de la vida de cada creyente, por la presencia permanente de Cristo en cada uno de ellos.

Es realmente posible?
Tal vez se est preguntando cmo puede Jess vivir dentro de usted y en el cielo al mismo tiempo. La explicacin se encuentra en Juan 14.16-20; antes de regresar a su Padre, Jess dijo a sus discpulos que los iba a dejar, pero que enviara al Espritu Santo como un Consolador que morara en ellos para siempre. Ahora bien, tenemos que estar conscientes de que hay un gran misterio en esto, y de que nuestra capacidad de entender es limitada, como seres humanos. Sin

El Creador soberano y trascendente, que cre al universo con su palabra, se dign a vivir en el espritu de cuerpos humanos mortales.
Justo antes de ser crucificado, Jesucristo dio a sus discpulos un ejemplo de lo que es su relacin con l. El Seor se describi a s mismo como la vid, y a sus seguidores como las ramas que permanecemos en l (Jn 15.4). De acuerdo con la metfora, daran fruto como resultado de la vida del Seor fluyendo en y a travs de ellos, no mediante el esfuerzo humano. Usted nunca ver a una rama en una vid haciendo un gran esfuerzo para producir la fruta. Simplemente deja que la savia fluya a travs de ella y muestre las uvas que produce la vid. Y lo mismo sucede con quienes siguen a Jess: l es la fuente de nuestra alimentacin y crecimiento. Esta asombrosa experiencia comienza en el momento que aceptamos la oferta del Seor de tener una relacin salvadora con l.
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embargo, la Sagrada Escritura es clara cuando dice que, aunque Jess est ahora sentado a la diestra del Padre, tambin habita en nosotros por medio del Espritu Santo. De una manera que no podemos comprender, las personas de la Trinidad son distintas entre s. Pero tenemos que recordar que tambin son un solo Dios. Esta comunin compartida por el Padre, el Hijo y el Espritu Santo no puede ser rota, y cuando una persona de la Deidad mora en nosotros, tenemos comunin con las tres. Por tanto, cuando el Espritu Santo viene a vivir dentro de nosotros, Cristo entra tambin. El Seor sabe que nuestras flaquezas humanas y nuestras fuerzas limitadas nos hacen incompetentes para vivir la vida cristiana. Su propsito es llevar a cabo por

medio de nosotros lo que l sabe que no podemos hacer con nuestro esfuerzo o habilidades. Aunque los discpulos de Jess caminaron con l durante tres aos, necesitaban ms que una relacin de codo con codo con l para poder cumplir su voluntad, y tambin la necesitamos nosotros. El Espritu Santo nos da el poder para vivir la vida de Cristo, cuando morimos a nosotros mismos y aprendemos a vivir realmente. Jess tambin vive en nosotros para glorificarse a s mismo y para que realicemos su trabajo en el mundo. Puesto que l ya no est aqu en forma fsica, su presencia permanente nos permite y nos da el poder para hacer lo que l hizo una vez en la Tierra: predicar el evangelio, hacer discpulos, ensear su Palabra y ayudar a las personas. Es posible que usted no se sienta apto para hacer el trabajo, pero el Seor promete capacitarlo para todo lo que l le haya llamado a hacer (1 Ts 5.24). Nuestra unin con l se da en ambos sentidos. Nosotros permanecemos en Cristo, y l permanece en nosotros. Esta relacin es su manera de hacerle apto para que viva en el cielo, y tambin su manera de prepararle para que tenga una vida fructfera y de obediencia.

volver cada vez ms como el Seor Jess. La transformacin espiritual y el crecimiento no se logran esforzndose al mximo, sino sometindose a Cristo y permitindole que l se exprese por medio de usted.

Gloria
Es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Col 1.27). Aunque tenemos en la Biblia destellos de lo que nos espera en el cielo, nos maravillaremos cuando traspasemos el umbral y veamos a nuestro Salvador cara a cara. Como hijos de Dios, somos coherederos con l (Ro 8.16, 17), y disfrutaremos de la honra y las recompensas que l nos dar por la obediencia y el servicio fiel.

Suficiencia
Porque Jess vive en nosotros, tambin tenemos la seguridad de que sus riquezas estn a la mano para cada aspecto de nuestras vidas, no importa cul pueda ser nuestra necesidad. Si usted necesita orientacin y discernimiento, todos los tesoros de la sabidura y del conocimiento estn escondidos en Cristo (Col 2.3). Si usted est luchando por falta de dinero, toda la riqueza del mundo es de l (Sal 24.1). Cuando una tarea est ms all de sus capacidades, o una prueba le parezca insoportable, l es su fortaleza (2 Co 12.9, 10). l sabe exactamente lo que usted debe hacer, y est dispuesto a guiarlo en cada situacin.

Qu produce la presencia del Seor Jesucristo en nosotros?

La unin con Cristo es una de las verdades ms profundas de la Palabra de Dios. Que el Creador soberano y trascendente, que cre al universo, se dign a vivir en el espritu de cuerpos humanos mortales. Esto es algo que est ms all de nuestra comprensin, y las implicaciones son de gran alcance.

La presencia interior de Jess le permite a usted convertirse en la persona que Dios quiere que sea. Aunque pueda sentir que est lejos de esta meta, mientras usted se mantenga aprendiendo y poniendo en prctica las verdades de las Sagradas Escrituras, se

Transformacin

Tal vez el mayor beneficio de nuestra unin con Cristo, es el privilegio que tenemos de entablar una conversacin con el Seor. Jess es un amigo siempre presente que nos conoce ms ntimamente que cualquier ser humano. Nada puede separarnos de l, porque el Seor ha hecho residencia permanente en nosotros.
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Intimidad

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Un nuevo estilo de vida.

No basta con reconocer que Cristo vive en usted. Esta gloriosa verdad no est hecha para ser un concepto acadmico, sino con el propsito de transformar nuestra manera de vivir. En vez de esforzarnos por mejorarnos a nosotros mismos y de actuar como Jess, necesitamos permitirle que l fluya a travs de nosotros. Nunca podremos producir piedad, porque nada bueno hay en nosotros sin l. Slo cuando rindamos nuestras vidas a Aquel que mora dentro de nosotros, experimentaremos la plenitud de su vida. Si queremos convertir esta verdad en un estilo de vida, es necesario que reconozcamos que Jesucristo es nuestra vida, y pongamos por obra esa confesin. No podemos mantenerla simplemente como una verdad doctrinal; necesitamos experimentarla en la vida cotidiana. Comience cada da recordndose a s mismo que Cristo es su vida. Luego, a lo largo de todo el da, cada vez que sea tentado o enfrente una situacin difcil, reafirme de nuevo ese compromiso: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en m; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me am y se entreg a s mismo por m (G 2.20). La razn por la que tantos creyentes se sienten dbiles e incompetentes en su andar con Cristo, es porque dependen de sus sentimientos en vez de la verdad de la Palabra de Dios. Los sentimientos fluctan, pero la fe sirve de ancla para nuestra alma, y nos recuerda que el Seor Jesucristo es nuestra vida, no importa cul sea el desafo que estemos enfrentando, ni cmo hayamos fallado. La clave para tener una vida espiritual fructfera, es poner en prctica lo que creemos. Entonces, el carcter y el poder de Cristo saldrn a la superficie, y se convertirn en parte de nuestras vidas.
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Conoce usted a Dios?

Tal vez esta es la primera vez que usted ha escuchado acerca de la presencia interior de Cristo en nosotros. Esta relacin especial con l solo est disponible para quienes han dejado su pecado y han recibido a Cristo como su Seor. Por medio de su muerte y su resurreccin, Jess venci el pecado y sus consecuencias desastrosas, y l quiere darle a usted una vida nueva. Si le acepta hoy como su Salvador personal, l vendr inmediatamente a vivir en usted. Su presencia garantiza que un da estar usted con l en el cielo para siempre (Jn 6.40). Puede usar la siguiente oracin o sus propias palabras. Seor Jess, creo en que eres verdaderamente el Hijo de Dios. Confieso que he pecado contra ti en pensamiento, palabra y obra. Te ruego que perdones todos mis pecados, y que me permitas vivir en una relacin contigo a partir de este momento. Te recibo como mi Salvador personal, aceptando la obra que realizaste a mi favor en la cruz. Gracias por salvarme. Aydame a tener una vida que sea agradable a ti. Amn. Con mucho gusto le enviaremos nuestro material gratuito Vida nueva en Cristo, para ayudarle a dar el siguiente paso en su relacin con Dios. Puede llamar al 800-303-0033, o visitar encontacto.org para ms informacin.

l dio todo por usted.

Estas excelentes predicaciones del Dr. Stanley le enfrentarn cara a cara con la realidad de la muerte de Cristo en la cruz, el significado de su sacrificio, y el poder de su resurreccin. Los mensajes del Dr. Stanley sobre la resurreccin llenarn su Semana Santa de un significado real y de una alegra incomparable!

Mensajes sobre la Resurreccin


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Cun bueno es lo s
Que las personas buenas van al cielo, es una de las creencias ms antiguas y populares del mundo. Pero, qu piensa Dios de esto?
POR

Andy Stanley

I lustrado p or j e ff g r egory

si

usted es como la mayora de las personas, entonces confa en que una vez que muera, su alma ir a alguna parte. La lgica es ms o menos sta: hay un Dios bueno que vive en un lugar bueno reservado para la gente buena. Obviamente, el criterio para ir a este lugar es ser buenos y hacer el bien. Cada religin tiene sus propias variaciones sobre la definicin de bueno, pero, por lo general, los hombres y las mujeres deben hacer ciertas cosas, y no hacer otras, para llegar a este buen lugar. La lgica detrs de esta suposicin parece razonable, verdad? Despus de todo, si a usted le va bien en la escuela, es promovido al grado siguiente. Si hace bien su trabajo, recibir aumentos y ascensos. Ser recompensados por nuestros esfuerzos es parte de nuestra experiencia y nuestras expectativas humanas. Por eso, es perfectamente justo que si usted hace bien las cosas en esta vida, pueda ir al cielo.

suficientemente bueno?
Qu otro punto de vista pudiera haber? Tal vez que la gente mala va al cielo? Absurdo! A pesar de todas sus diferencias, las principales religiones de este mundo tienen un denominador comn: la manera como uno vive en este mundo determina nuestro destino en el ms all. Tantos expertos no pueden estar equivocados, verdad?

Jess no est de acuerdo.

Todas las personas que he conocido, que creen que las personas buenas van al cielo, tambin tienen cosas buenas que decir acerca de Jesucristo. Pero la verdad es que si usted acepta el concepto de que las personas buenas van al cielo, no puede aceptar a Jess ni a sus enseanzas. Porque si las personas buenas realmente van al cielo, entonces l enga a quienes lo escuchaban. Jess ense todo lo contrario de lo que cree la mayora de las personas. Sus normas eran incluso ms estrictas de las que se encuentran en la ley del Antiguo Testamento. l ense que incluso la mejor persona que intenta siempre ayudar a los dems, no es lo suficientemente buena como para entrar en el reino de Dios. Adems, afirm que Dios quiere dar a los hombres y a las mujeres incluyendo a los malos precisamente lo que no merecen. Esto no solamente iba en contra de las enseanzas religiosas de su poca; era tambin una divergencia con todo lo que haba sido enseado hasta entonces. El asunto era tan perturbador e indignante, que los lderes religiosos hicieron que Jess fuera arrestado y crucificado. Un incidente en particular aporta una sorprendente claridad en cuanto a la opinin de Jess. Lucas registra un intercambio que tuvo lugar entre Jess y los hombres que estaba crucificados a ambos lados de l. Uno de los malheencontacto.org

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Jess y sus enseanzas no pueden mezclarse con las religiones que afirman que las personas buenas van al cielo. l dijo cosas como estas: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por m (Jn 14.6). Jess no afirm ser un camino l dijo que era el camino. Por supuesto, simplemente por el hecho de que afirm ser el Hijo de Dios, no significa que sus afirmaciones fueran verdaderas. Pero hay cosas que no se pueden negar: l fue quien dijo ser, estaba diciendo la verdad y sus seguidores contaron lo que vieron. Pero muchas personas son reacias a aceptar cualquiera de estas verdades, y aunque casi todas las religiones ven a Jess como especial en realidad no aceptan lo que l deca ser. Lo cual es interesanLa Biblia ensea que Dios decidi no te, porque cuando una persona darnos lo que merecemos; pues de dice ser ms importante de lo que realmente es, no se hace eso se trata la merecedor de apoyo ni respeto. Entonces, quin cree usted Adems, decidi darnos exactamente lo que es Jess? Esta es una preque no merecemos, es decir, gunta importante, para la que hay cuatro posibles respuestas: ningn de ahora en adelante ya no tena Jess afirm que era el sin igual Hijo de la oportunidad de hacer el bien. Haba lleDios, y se equipar a s mismo con Dios. Si gado al final, y no haba oportunidad para usted no acepta sus afirmaciones acerca de recuperar el tiempo perdido. Nada de eso le s mismo, entonces una posibilidad lgica es import a Jess y pronunci estas palabras: que l haya sido, en realidad, un mentiroso De cierto te digo que hoy estars conmigo que engaaba a sabiendas a los dems. Una en el paraso (23.43). segunda posibilidad es que deliraba, y debiSe da usted cuenta de lo que significa que do a lo convencido que estaba de ser quin uno de los ltimos actos de Jess antes de deca ser, era convincente. Ninguna de estas morir, fue prometerle a un criminal un lugar opciones nos permite considerarlo un homen el paraso? Indiscutiblemente, l no crea bre bueno. Una tercera posibilidad es que que sean las personas buenas las que van al Jess nunca afirm ser el Hijo de Dios, y que cielo. No saba Jess nada en cuanto a la esas palabras fueron aadidas a su historia justicia? Es que l estaba actuando con otra despus de que l muri. Esta es la opcin premisa completamente desconocida por ms segura y conveniente, ya que uno puede este mundo. No es de extraar que muchos seguir respetando a Jess como un hombre se negaran a tomar en serio sus enseanzas. bueno que deca cosas buenas acerca de un Prometa a las personas precisamente lo que Dios bueno, sin tener que aceptar o someterellas no merecan. se a sus enseanzas.

chores que colgaba lo injuriaba, dicindole: No eres el Mesas? Slvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro malhechor lo reprendi. Le dijo: Ni aun temes a Dios, estando en la misma condenacin? Nosotros justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas ste ningn mal hizo (Lc 23.39-41). Observe que el segundo malhechor reconoci rpidamente que su vida era tan horrible que, en realidad, estaba recibiendo lo que mereca. Luego hizo lo impensable. Le pidi a Jess que tuviera misericordia de l a pesar de su vida despreciable. Dijo: Acurdate de m cuando vengas en tu reino (23.42). Tenga en cuenta que este hombre no estaba en posicin de negociar. No haba

Entonces, quin es Jess?

misericordia.

gracia.

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Entonces nos damos cuenta que ninguna de estas opciones es correcta. Si Jess estaba mintiendo o simplemente estaba loco, por qu tantas personas continan siguindole despus de su muerte? No solamente sus discpulos siguieron creyendo en l y difundiendo sus enseanzas; tambin fueron arrestados y/o condenados a muerte porque afirmaban que haba resucitado. La resurreccin de Jess era la esencia de su mensaje, y ellos afirmaban que haban sido testigos presenciales de la misma. Innumerables hombres y mujeres han muerto por creencias falsas, pero nadie estara dispuesto a morir por algo que saben que es mentira. Y aunque es conveniente creer que a los evangelios les fue aadido cosas que Jess, en realidad, no dijo o no hizo, esta es una perspectiva terriblemente difcil de sostener y defender. Para comenzar, se tiene que tener un motivo. Despus que Jess muri, habra sido mucho ms fcil (y menos arriesgado) difundir sus enseanzas como lo hacan los discpulos de otras figuras religiosa ya desaparecidas. No haba ninguna razn de peso para mentir acerca de su resurreccin y hacer aadiduras a lo que l ense. De hecho, sus afirmaciones tan nicas hacen que sus enseanzas sean ofensivas y difciles de aceptar. Por qu iba alguien a aadir algo que restara credibilidad al mensaje? Simplemente, eso no tiene ningn sentido. Esto nos lleva a la ltima opcin: Que Jess es quien dijo ser, y que vino por la razn que l dijo que vino a llevar sobre s mismo los pecados del mundo.

Ms all de toda justicia


La razn por la cual la gente buena no va al cielo, es porque no hay gente buena. Hay solamente pecadores. No importa cunto bien hagamos, todos tenemos la tendencia a hacer las cosas a nuestra manera a expensas de otro. Y a pesar de los muchos problemas en que nos mete nuestro egosmo, seguimos rindindole pleitesa. Despus de varios
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milenios, todava no hemos encontrado una manera de librarnos de este tirano; lo que necesitamos es ser rescatados, o librados de la irrefrenable tendencia egocntrica que hay en nosotros. Necesitamos ser perdonados por todo el dao que hemos causado como resultado de nuestro pecado. El problema es que la ley de Dios me convence de mi pecado, pero no hace nada para ayudarme a vencerlo. La ley me declara culpable, pero no me da ninguna promesa de perdn. No importa cunto nos esforcemos por cumplirla, la ley no ofrece nada para vencer el pecado ni para lograr el perdn. Jess, en cambio, vino a este mundo para ser tanto liberador como perdonador. Nadie ms en la historia ha reclamado ser una cosa o la otra. Y su atractivo no es la justicia, sino la gracia. La Biblia ensea que Dios decidi no darnos lo que merecemos; pues de eso se trata la misericordia. Adems, decidi darnos exactamente lo que no merecemos, es decir, gracia. Romanos 5.8 dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo an pecadores, Cristo muri por nosotros. En otras palabras, aunque dimos la espalda a lo que era justo, Dios fue ms all de la justicia, y pag por nuestros pecados l mismo. Esto significa que todo pecador es bienvenido; que todos los que llegan al cielo lo hacen de la misma manera; y que todos pueden cumplir con el requisito. Estas tres declaraciones son compatibles con el versculo ms citado del Nuevo Testamento: Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unignito, para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16). Creer en Jess es el nico requisito. Creer significa poner nuestra confianza en el hecho de que l es quien dijo ser, y que usted ya no confa en lo que ha hecho para llegar al cielo. Es lo que l hizo, lo que importa realmente. La buena noticia es que las personas buenas no van al cielo. Las perdonadas, s.
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nacido con
` proposito
Una vez pens que no tena ningn futuro, pero la pasin de Nick Vujicic hoy, es convencer al mayor nmero de personas de que sus vidas le importan a Dios.
por

Erin Gieschen
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Nick Vujicic no le importaba no tener brazos ni piernas, hasta que comenz a pensar en su futuro. Cuando tena diez aos de edad, decidi que no poda seguir siendo una carga para su familia, por lo que trat de ahogarse en la tina de bao. Rodeado de una familia cristiana que lo apoyaba y amaba incondicionalmente, Vujicic haba sido un nio seguro de s mismo, que siempre haba encontrado la manera de arreglrselas sin sus extremidades. Pero cuando comenz a compararse con otros nios y a pensar en la vida de limitaciones que tena por delante, nuevos pensamientos inquietaron su corazn. Cmo voy a tener una vida normal, un empleo, una esposa y unos hijos? Si Dios realmente me ama, por qu no me dio brazos y piernas? Si no hay un propsito para m en esta vida, y estoy aqu solo para experimentar rechazo y soledad, tal vez deba terminar con ella ahora mismo. Hoy, el evangelista australiano, de 30 aos de edad, se asombra al pensar que una vez creyera que su vida no tena ningn propsito. Desde entonces, se gradu de la universidad, comenz su propia compaa, se cas y pronto se convertir en padre. Y adems ha

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No haba sido sanado, pero su propsito para mi vida sera revelado con el tiempo. No tena manera de saber que mi falta de extremidades me ayudara a ofrecer un mensaje de esperanza en tantas naciones y a personas tan diferentes.
predicado el evangelio y compartido el mensaje de esperanza a millones de personas. Sin embargo, cuando era adolescente, Vujicic no poda imaginar un buen futuro si Dios no cambiaba drsticamente su situacin. Cada noche, l oraba pidiendo que, al despertar, le hubiera nacido una extremidad en su cuerpo. Pensaba que Dios le haba hecho de esa manera con el fin de llevar a cabo un milagro trascendental. Recuerda que oraba fervientemente, diciendo. Si me das brazos y piernas, dar la vuelta al mundo para hablar del milagro y demostrar a la gente tu poder y tu amor! Pero pareca que Dios no iba a responder su oracin, y el muchacho perda la esperanza de que su vida fuera a cambiar. en l (Jn 9.3), le impactaron como una gran revelacin. Por primera vez me di cuenta de que el hecho de que no pudiera entender por qu no tena extremidades, no significaba que mi Creador me hubiera abandonado. No haba sido sanado, pero su propsito para mi vida sera revelado con el tiempo. No tena manera de saber que mi condicin me ayudara a ofrecer un mensaje de esperanza en tantas naciones y a personas tan diferentes. Sin embargo, hay algunos que creen todava que ese milagro que le peda a Dios siendo un nio, sera la manera suprema de cmo Dios se glorificara a s mismo. Se acercan para decirme: Dios dice que vas a tener brazos y piernas, afirma Vujicic. Pero qu habra pasado si hubiera estado esperando que eso sucediera? Si eso se hubiera convertido en el pinculo de mi relacin con Dios? Si mi esperanza y mi gozo hubieran dependido de un cambio en mi situacin? Eso no habra sido prudente. Tengo un par de zapatos en mi armario? Por supuesto que s. Pero ese no es mi enfoque. Mi enfoque es Jess. A menudo digo a la gente que si Dios no les da el milagro que desean, necesitan convertirse en un milagro para los dems. Cuando una persona sirve a alguien, su corazn tambin se sana.

Una esperanza y un futuro

Vujicic poco a poco lleg a reconocer que Dios realmente lo haba destinado para darle un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NVI), y entreg su vida a Cristo a los 15 aos, despus de leer la historia de un hombre que haba nacido ciego (Jn 9.1-38). Vujicic comprendi que haba pensado igual que los discpulos de Jess en cuanto al hombre ciego que Dios haba permitido que naciera as, supuestamente, porque l o sus padres haban hecho algo malo. Cuando Vujicic ley las palabras de Jess: No es que pec ste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten
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Una historia que contar


Un da, un seor que trabajaba con jvenes cristianos en una escuela secundaria, le pidi

a Vujicic que les contara su historia. Al comienzo, dijo: No tengo una historia que contar, pero despus de tres meses de insistencia, cedi a la peticin. Vujicic habl nerviosamente durante diez minutos de cmo haba sido su vida, y de cmo haba llegado a entender que Dios tena un plan para l, a pesar de que todava no estaba seguro de cul era. Cuando termin, la mayora de los adolescentes, incluso los varones, estaban llorando, y l no poda entender por qu. Entonces, dos de los estudiantes le pidieron a Vujicic que viniera a hablar a su grupo de jvenes. En sus ltimos aos de escuela, Vujicic no solo aceptaba las invitaciones, sino que tambin iba de una a otra preguntando si poda compartirles su historia. Algunas lo rechazaron; en otras, estaba tan nervioso que se le trababa la lengua durante la charla. Pero el saber que Dios poda comunicar su verdad y esperanza a los dems por medio de l ech races y, finalmente, el joven sinti un claro llamamiento a convertirse en conferenciante y evangelista. En la actualidad, Vujicic ha viajado extensamente por Amrica del Sur, Asia, Europa Oriental y frica. Ha hablado en barrios pobres, crceles y escuelas, y ha compartido el evangelio con funcionarios gubernamentales, celebridades y exprostitutas. Predic a una multitud de 110.000 personas en la India, y se ha dedicado a alcanzar hurfanos, viudas y minusvlidos. Sus videos han sido traducidos y difundidos ampliamente en lugares donde los cristianos son perseguidos. Ha recibido, del mismo modo, una generosa acogida en pases musulmanes, budistas, hindes y comunistas; y tambin oportunidades sorprendentes para compartir su fe, en programas de televisin secular,

vistos en 40 millones de hogares. Si su auditorio es una pequea aula de estudiantes o una multitud en un estadio, la respuesta normalmente es la misma. Si usted ve algunos de los videos de Vujicic en YouTube (muchos de los cuales han sido vistos millones de veces), lo ms comn que observar es que alguien lo est abrazando, mientras las lgrimas de esa persona le corren por el rostro. Las personas se sienten inicialmente atradas a Vujicic por lo que perciben como una limitacin con la que no pueden imaginar ellas vivir da tras da, pero que parece no tener ningn efecto en su capacidad de vivir lo que l llama una vida ilgicamente buena. Ven que no tiene brazos ni piernas, pero el hombre est lleno de gozo, y compartiendo con las personas la buena noticia de que son amadas, y que sus vidas tienen un propsito. Se sienten motivadas a escuchar, porque la historia de Vujicic es convincente, pero aun ms porque el evangelio es convincente.

Su influencia en el mundo
Cuanto ms viaja Vujicic, ms ve la necesidad de las personas de conocer a Cristo. Puedo decirles que Dios se est moviendo en todo el mundo, dice, incluso cuando no podemos enviar misioneros y Biblias a lugares

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como Irn. Hace algunos aos, alrededor de un milln de personas de ese pas dijeron que el Seor Jess se les apareci en un sueo, y con tal conviccin, amor y pasin que estuvieron dispuestas a arriesgar sus vidas para seguirlo. China cuenta ahora con 100 millones de cristianos; otros dicen que son 200 millones. Y ellos saben exactamente qu son la evangelizacin y el discipulado. Sin embargo, aunque Vujicic ha sido usado por el Espritu de Dios alrededor del mundo, incluyendo eventos en los que decenas de miles de personas han decidido seguir a Cristo, l sabe que no es su ministerio el que est salvando a las personas. Tampoco se siente deslumbrado por la magnitud de la responsabilidad. Por la gracia de Dios, dice, oro para tener la humildad de reconocer que no es por m; no soy ms grande que nadie en este mundo. Nadie es ms grande que otro o ms importante para Dios. As que, en el momento que pienso que he hecho algo por m mismo, me postro sobre mi rostro. Y la evangelizacin no puede estar separada del discipulado. Lo que necesitamos es que el cuerpo de Cristo trabaje unido. Para un hombre que una vez crey que su vida no tena ningn propsito, y que, sin embargo, ha hecho esta clara impronta en la escena mundial, Vujicic podra tener la tentacin de definirse a s mismo por su ministerio. Pero recuerda con frecuencia que el famoso evangelista Billy Graham le dijo que habra deseado haber pasado ms tiempo con su esposa y sus hijos, y ms tiempo a los pies de Jess para expresarle lo mucho que lo ama. El propsito ms grande de todos, es conocer a Dios, dice Vujicic. Hay cristianos que me dicen con frecuencia: He estado yendo a la iglesia toda mi vida, pero todava estoy esperando conocer mi propsito. No s qu Dios quiere que haga. Yo les digo: De qu est
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Mi ministerio podra ser predicar por todo el mundo a millones de personas, pero antes de eso, mi ministerio es amar a mi esposa y a mi hijo. Y si usted no sabe qu ms hacer, lea la Biblia; Jess le dice que vaya a visitar a los que estn enfermos o en la crcel, a ayudar a los pobres, a las viudas y a los hurfanos.
usted hablando? Su propsito nmero uno es conocer y amar a Dios, y despus amar a su prjimo como a usted mismo. Mi ministerio podra ser predicar por todo el mundo a millones de personas, pero antes de eso, mi ministerio es amar a mi esposa y a mi hijo. Y si usted no sabe qu ms hacer, lea la Biblia; Jess le dice que vaya a visitar a los que estn enfermos o en la crcel, a ayudar a los pobres, a las viudas y a los hurfanos. Nosotros somos las manos y los pies de Jess en la tierra, y para m, eso significa tocar tantas vidas como pueda, al reflejar el amor de Cristo. Y si usted se olvida de s mismo para ayudar a los dems, eso le transformar.

A partir del Prximo mes...


En Contacto compartir artculos especiales sobre personas que a menudo son olvidadas o ignoradas en el entorno cristiano contemporneo: viudas, hurfanos, discapacitados, entre otros. Seremos desafiados a preguntarnos: Estamos haciendo todo lo posible por alcanzarlos?

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15-minutos de estudio bblico


posible que vivamos en libertad.
Lea Romanos 6.1-18

La Resurreccin: La ruptura de las cadenas de la muerte


>> La resurreccin de Jess venci el poder del pecado e hizo

Tomando como referencia las imgenes que el Seor Jess utiliz para s mismo (vea Isaas 61.1 y Lucas 4.18), Pablo explica en este pasaje de Romanos cmo Cristo, al resucitar de entre los muertos, se convirti en el libertador que nos hace libres de la esclavitud del pecado. El poder de la muerte sobre nosotros, tanto espiritual como fsica, es destruido cuando ponemos nuestra fe en Jess, por su muerte expiatoria en la cruz y su triunfante resurreccin tres das despus. El pecado ya no tiene ninguna autoridad real sobre nosotros, porque nuestra vieja naturaleza ha muerto con Cristo, y as como l resucit, ahora nosotros somos capaces de experimentar una vida nueva con l. Jess se present delante de nosotros para deshacer las obras del diablo (1 Jn 3.8) y destruir al que tena el imperio de la muerte (He 2.14). El resultado es que somos libres, y ya no estamos dominados ms por el pecado.

REFLEXIONE
Piense acerca de las siguientes preguntas, ore, y si es posible, escriba lo que piensa. 1. Si usted ha puesto su fe en Cristo como su Seor y Salvador, qu le dice este pasaje sobre su verdadera identidad? Qu le dice acerca de su falsa identidad, y cmo se relaciona esto con la lucha siempre presente con el pecado? 2. Hay algunos aspectos de su vida en los que desea andar con mayor libertad? D cabida en su vida al poder de la resurreccin de Cristo, para que le ilumine y fortalezca al rendir esas reas a l.

E x p lo re
Medite en estas ideas bblicas en cuanto al poder de la resurreccin. Para un estudio ms profundo, vea los pasajes relacionados. La resurreccin de Cristo desarm y venci al enemigo de nuestras almas (Col 2.12-15). u Con su resurreccin, Jess perfeccion su obra redentora en la cruz por amor a nosotros (He 12.1-3). u La resurreccin ilumina el camino que nos llevar hasta nuestro hogar verdadero y eterno con Dios (2 Ti 1.8-10). u El Seor Jess personifica la vida y el poder de dar vida a lo que est muerto; experimentamos esta realidad por medio de la relacin con l (Jn 11.25, 26). u Por la gracia de Dios, hemos sido facultados para participar de la vida en Cristo como nuevas criaturas (Ef 2.4-10; 2 Co 5.17).
u

Encuentre ms estudios bblicos en lnea visitando encontacto.org.

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RADIO
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03/03/13 03/10/13 03/17/13 03/24/13 03/31/12

Si usted acaba de recibir a Jesucristo como su Salvador personal. Acaba de tomar la decisin ms importante de su vida! Por medio de este material gratuito titulado Vida nueva en Cristo el Dr. Charles Stanley le orientar en sus primeros pasos como nuevo creyente.
uPara ms informacin,

visite encontacto.org o llame al 800-303-0033.

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Columna

El idioma del corazn


Recuperemos el vocabulario cristiano

La vida en Cristo est acompaada por su propio lxico; son palabras que tienen que ver con las muchas verdades y prcticas de nuestra fe. Sin embargo, utilizamos estas palabras con tanta frecuencia y familiaridad, que corremos el riesgo de decirlas mecnicamente, sin ningn significado ni conviccin. En esta nueva columna que hemos iniciado, esperamos recuperar la esencia de nuestro vocabulario cristiano, con el potencial que tiene de dar vida. El personal de En Contacto

Seor y Salvador. Repetimos con

frecuencia estas dos palabras al hablar de Jess, y por una buena razn: la Biblia lo identifica con ambos trminos, y ellos son esenciales para una adecuada comprensin de lo que significa tener una relacin con Dios. A pesar de que a menudo los usamos conjuntamente, Seor y Salvador no son sinnimos. Cada uno comunica algo esencial acerca de Cristo y de su papel en nuestras vidas. Y de lo que quizs no nos damos cuenta, es que estas palabras dicen mucho, tanto de l, como de nosotros.

Seor Generalmente utilizamos la palabra Seor como una manera de identificar a Jess como el soberano y gua de nuestras vidas. Como sus seguidores, nos esforzamos por obedecer sus mandamientos y los impulsos del Espritu Santo, renunciando a nuestra voluntad en favor de obedecer la suya. Otra
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forma de entender el trmino es pensar en Cristo como nuestro dueo, aquel a quien nosotros, los siervos, pertenecemos. La aplicacin de ese ttulo a Jesucristo implica que hemos decidido someternos completamente a l, a su direccin y a su plan. Sin embargo, si no somos cuidadosos, podemos dejar que nuestro discernimiento se detenga aqu. Hacemos de Jesucristo slo un jefe que nos dice qu hacer y cundo hacerlo. Pero la realidad ms profunda es que Cristo es la autoridad, porque es primeramente el autor de nuestra existencia. La Biblia nos dice que el Hijo de Dios cre todas las cosas, y que en l todas las cosas subsisten (Neh 9.6; Col 1.17). La comprensin de esta verdad cambia nuestra forma de ver sus mandamientos y su enseanza. En vez de pensar en ellos como un sistema externo de leyes y de reglas, llegamos a reconocer que sus mandamientos son declaraciones en cuanto a la realidad de la exis-

Las palabras Seor y Salvador comunica algo esencial acerca de Cristo y de su papel en nuestras vidas. Y de lo que quizs no nos damos cuenta, es que estas palabras dicen igualmente mucho de nosotros como de l.
tencia. Para decirlo de otra manera, puesto que la autoridad de Jess est ligada a su papel como Creador, sus decretos no deben compararse con la ley de la tierra, sino con las leyes de la fsica. Si stas nos dicen cmo actuar, es porque primero nos dicen cmo han sido diseadas las cosas para que funcionen. Jess mismo es la definicin final y la fuente de la realidad y la verdad. Por esta razn, obedecerle es la nica manera de experimentar la vida como es y debe ser ella realmente, porque en l vivimos, y nos movemos, y somos (Hch 17.28).
Salvador Al igual que Seor, la palabra Salvador contiene tambin un elemento de decisin, pero esta vez por parte de Cristo. En el huerto de Getseman, Jess es descrito (con sus propias palabras) como angustiado y muy triste, hasta la muerte (Mt 26.37, 38). Sin embargo, a pesar de sus sentimientos, or, reconociendo tres veces que obedecera la voluntad de su Padre en vez de la suya (vv. 39, 42, 44). Jess se mantuvo firme en el propsito que tuvo su venida a la Tierra, y fue claro al expresarlo: Estuvo aqu para salvar lo que se haba perdido (18.11). Al asociar su muerte con el perdn de los pecados (26.28), l dijo a sus discpulos: El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para

dar su vida en rescate por muchos (20.28). Pablo dice tambin en sus epstolas que el sacrificio de Jess fue una decisin deliberada, utilizando las frases: se humill a s mismo, hacindose obediente, y por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos (Fil 2.8; 2 Co 8.9). Pero, por extensin, la palabra Salvador tiene tambin implicaciones para nosotros. Da a entender no solamente nuestro reconocimiento de que necesitamos ser salvados de algo, sino tambin nuestra sujecin, es decir, la confianza en la expiacin de Cristo a favor nuestro. La Biblia lo identifica a l como el Salvador del mundo, que quiere que todos los hombres sean salvos (Jn 4.42; 1 Ti 2.4). Pero subraya que la fe debe preceder a la salvacin (Jn 10.9; Ro 10. 9, 13). Aunque es infinitamente ms costosa, la transaccin espiritual puede ser comparada con un cheque de un milln de dlares hecho a favor de usted, pero que no le es de ningn beneficio hasta que lo acepte. Reconocer a Cristo como Salvador significa, en esencia, estar de acuerdo con l en cuanto a que necesitamos ser salvados de nuestro pecado y de nuestra naturaleza pecaminosa. En otras palabras, no es simplemente nuestra conducta la que necesita un ajuste (algo que, en realidad, podramos ser capaces de lograr con una buena dosis de fuerza de voluntad). En vez de eso, necesitamos un arreglo completamente diferente: una regeneracin y una renovacin que solamente Dios puede producir (Tit 3.4-7; 2 Co 2.5, 17). Entendamos que el pecado separa al hombre de su Creador. Dios no tena que salvarnos de esa situacin desesperada, pero decidi hacerlo porque nos ama y quiere tener una comunin permanente con nosotros que se extiende por toda la eternidad. Llamarlo Seor y Salvador es nuestro agradecido reconocimiento de quin es l, lo que ha hecho por nosotros, y su legtima posicin de autoridad en nuestra vida.
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fin de semana

1
S

viernes

La manera de no entrar al cielo

leer JUAN 3.1-17

i se le pregunta: Por qu cree usted que entrar al cielo?, la mayora de las personas respondern que la razn para ser aceptadas por Dios es porque (a) son bastante buenas o (b) no han hecho nada realmente malo; por tanto, no merecen ser condenadas. Esto es una falacia teolgica predominante en nuestro mundo de hoy. Cuando yo era joven, asist a tres diferentes iglesias antes de que alguien me dijera la verdad acerca de la salvacin. En realidad, no importa qu clase de persona sea usted, lo importante es la sencilla verdad de la Palabra de Dios. La idea equivocada de que podemos ganar la salvacin, tiene consecuencias desastrosas. Para empezar, si usted pudiera entrar al cielo basndose en sus mritos terrenales, la muerte de Jess en el Calvario habra sido totalmente innecesaria. Y si ese fuera el caso, resultara que Dios Padre cometi un error terrible al enviar a su Hijo a una muerte cruel. Y adems, si la salvacin fuera posible aparte de Jesucristo, entonces usted podra tener una relacin personal con Dios dejando igualmente de lado a Jesucristo. No debemos desfigurar el gran amor que Dios nos tiene, utilizando una teologa incorrecta. Somos perdonados nicamente por el increble sacrificio de Jesucristo, que procede de un amor incondicional.
r e f l e x i n

Es importante conocer bien la Biblia para reconocer la enseanza falsa. Muchas personas van a iglesias que dicen: Dios ama a todo el mundo, y por eso usted estar bien con l si hace las cosas lo mejor que puede. Si ese fuera el caso, la muerte de Cristo habra sido una equivocacin.
Foto por Charles F. Stanley

fin de semana

Justificacin verdadera
leer ROMANOS 3.23-26

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lunes

Cmo reconocer la voz de Dios

a muerte de Jess fue fundamental para el plan de salvacin de Dios. La Biblia nos dice que el Hijo del Hombre tuvo que ser levantado en una cruz, para que todos los que pongan su fe en l como su Salvador personal, puedan ser salvos (Jn 3.14, 16) La cruz fue esencial para que furamos redimidos y tuviramos una relacin personal con l por toda la eternidad. Cada uno de nosotros ha violado la ley de Dios, y la justicia exige que suframos el castigo. Cuando trabajamos para el Seor y le servimos fielmente, queremos que l sea justo recompensndonos. Pero qu pasa cuando pecamos contra l? Tenemos una deuda de pecado que hay que pagar, y porque Dios es perfecto y justo, l no puede simplemente pasar por alto las transgresiones hay que hacer expiacin por ellas. Para que podamos tener una relacin personal con Dios, tiene que haber una manera para que el hombre, imperfecto y manchado por el pecado, pueda acercarse al Creador santo, perfecto. Por eso, el Padre celestial provey un sustituto: a su Hijo Jesucristoquien tom sobre s mismo nuestro castigo. Si aceptamos ese pago hecho a nuestro favor, Dios nos declara inocentes, reconcilindonos as con l, para que podamos disfrutar de una relacin correcta con el Seor para siempre (Ro 8.6, 10). No hay justificacin aparte de la sangre de Jesucristo.
r e f l e x i n

LEER MATEO 16.21-25

esde muy temprana edad, un beb comienza a identificar las voces de sus padres y a distinguir sus voces de las de otras personas. Del mismo modo, Dios nos ha dadola capacidad de reconocer su voz. Con el tiempo, podemos aprender a discernir cuando l nos habla por medio de su Palabra, sus respuestas a nuestras oraciones, y a identificar a los verdaderos creyentes. Para identificar la voz de Dios, hgase estas preguntas: El mensaje es coherente con la Palabra de Dios? Al examinar la Sagrada Escritura, sabremos cmo rechazar la voz que nos dice que estamos condenados (Ro 8.1), y aceptar la verdad de que el Seor nos perdona. Lo que escuchamos contradice la lgica humana? Si es as, eso puede venir del Seor. l nos dice que debemos poner la otra mejilla, amar a nuestros enemigos, y que los ltimos sern los primeros. Las palabras de Dios discrepan de nuestros deseos carnales? l quiere que tengamos un gozo santo, y por eso se niega a complacer nuestros deseos terrenales que estn fuera de su plan. Sus palabras desafan nuestra fe? Dios quiere crear en nosotros una fe que profundice la relacin que tenemos con l. Requiere de valenta para obedecer a Dios? Cuando l habla, normalmente es necesario que tomemos una decisin que exige un sacrificio o un cambio de direccin.
r e f l e x i n

Ser justificado significa ser declarado no ms culpable. Con su muerte en la cruz, Jess pag el precio por nuestra reconciliacin. Por medio de su sangre, ahora somos santificados. Si aceptamos este regalo, disfrutaremos de la comunin con el Todopoderoso, ahora y por la eternidad.

Jess es el Buen Pastor (Jn 10.11), y l promete que seremos capaces de distinguir su voz, para que podamos seguirlo. l no quiere que escuchemos a extraos, porque entonces seramos fcilmente extraviados (vv. 4, 5). No quisiera usted dedicar tiempo a la Palabra de Dios, para que pueda conocer su voz?
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martes

Escuchar a Dios

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I

mircoles

Meditacin: La clave para escuchar

l e e r 2 S amue l 7 . 8 - 2 2

l e e r MATEO 6.5, 6

e todos los hroes de la Biblia, de pocos se habla con tanto respeto como del rey David. Qu lo hizo tan especial? David se pregunt lo mismo (2 S 7.18). La mejor respuesta es, simplemente, que l era un hombre que escuchaba a Dios. La rectitud no es posible, a menos que escuchemos al Padre celestial. Cuando lo hacemos, recibimos de l gua, direccin, disciplina y aliento. Esto fue muy cierto en cuanto al pastor y rey David (Sal 63.1-8). En los Salmos tenemos un hermoso cuadro de la vida de oracin de David. Notemos cuatro cosas que l haca cuando meditaba en Dios: 1. Examinaba su pasado. Aunque David haba cometido pecados graves, esos tiempos difciles le ensearon a ser humilde. Mirar hacia atrs lo ayudaba a recordar la fidelidad de Dios. 2. Reflexionaba acerca del carcter del Seor. Cuando nos enfocamos en los atributos de Dios, crecemos en nuestra comprensin de quin es l. Esto daba como resultado una relacin ms personal e interactiva. 3. David recordaba las promesas de Dios. Saba que el Seor haba dirigido siempre, y con gran xito, sus pasos. 4. Haca peticiones a su Padre celestial. Dios nunca tuvo en mente que nos defendiramos en la vida solos. l siempre est listo para actuar en beneficio nuestro.
r e f l e x i n

magine que usted est de pie en medio de un auditorio lleno de miles de personas. Si cada una de ellas hablara al mismo tiempo, lo ms probable es que usted no podra distinguir una voz de otra. Este mismo principio se aplica a la oracin. En nuestra vida cotidiana, estamos rodeados por innumerables voces que demandan nuestra atencin: la de nuestros hijos, familiares, amistades y empleadores. Con todas estas personas tratando de ganar nuestra atencin, no es de extraar que la voz de Dios parezca, a veces, silenciosa o distante. La meditacin eficaz requiere aislamiento. Si no hacemos un esfuerzo por escapar de nuestras exigencias diarias, al menos durante algunos momentos, nuestra capacidad de escuchar la voz de Dios se debilitar. Nuestro Seor Jesucristo estaba muy consciente de esta necesidad de aislamiento. Al ensear sobre la oracin, dijo a sus discpulos que se encerraran en sus cuartos y hablaran en secreto con Dios. Saba que eso era vital para tomarse un descanso de las presiones de la vida, para tener realmente comunin con el Padre celestial. Pero el mundo moderno acta en contra de esta necesidad. Los telfonos celulares, el correo electrnico y otros avances tecnolgicos nos han trado la bendicin y la maldicinde la comunicacin y la interrupcin constantes.
r e f l e x i n

Detngase un momento y piense en cmo conversa usted tpicamente con Dios. Si usted es el nico que habla cuando ora, necesita hacer algunos ajustes. As como el Seor le hablaba a David, l tiene tambin muchas cosas que decirle a usted, si simplemente permite que le hable.
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En algn momento hoy, apague la televisin, el telfono celular y la computadora; simplemente escuche la voz de Dios. Acalle, entonces, sus pensamientos, y concntrese en l. Dios quiere renovarle por medio del tiempo que pase usted en su presencia.

7
L

jueves

Un Dios en quien podemos confiar

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A

viernes

En Dios confiamos

l e e r L A M E N TA C I O N E S 3 . 2 2 , 2 3

LEER M AT E O 7 . 9 - 1 1

a confianza es muy valiosa en estos das, pues parece ser muy escasa. La ambicin egosta, la codicia y la bsqueda constante de ser el nmero uno son demasiado frecuentes; a algunas personas, incluso, les resulta difcil confiar en s mismas. En cambio, tenemos muchas buenas razones para confiar en el Seor. Primero, l es el nico Dios verdadero. No hay nadie ms como l (2 S 7.21, 22); es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (He 13.8). Su voluntad perfecta es inmutable, por lo que nunca tenemos que preocuparnos de que haya una fluctuacin en su tica o en sus valores. Segundo, Dios es la esencia misma de la verdad. l no est puesto bajo la autoridad de ninguna otra autoridad que determine si hace o no lo correcto. Por el contrario, l es nuestro modelo de rectitud a seguir. Y porque l es la verdad, sabemos que nunca nos engaar. Tercero, l ha demostrado ser absolutamente fiel. Como dice la Biblia: Nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada maana; grande es tu fidelidad (Lm 3.22, 23). Cuarto, Dios es digno de confianza porque tiene el control absoluto de cada situacin. El Salmo 103.19 declara: Jehov estableci en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
r e f l e x i n

unque no nos dimos cuenta, cuando fuimos nios, aprendimos lecciones fundamentales de nuestros padres en cuanto a la confianza. Para alguien que haya crecido con padres buenos y amorosos, la confianza parece llegar de manera natural. Pero para alguien cuyos padres hayan sido fros y distantes, puede resultarle difcil confiar en los dems en la edad adulta. Es por eso que a muchos creyentes se les hace difcil confiar en Dios. En una poca conocida por los hogares destruidos, cmo es posible aprender a confiar en nuestro Padre que est en los cielos? Primero, debemos entender que Dios nos ama incondicionalmente, tal y como somos. No tenemos que ganarnos su favor; en realidad, somos totalmente incapaces de hacerlo. Dios nos ama, no por lo que podamos ofrecerle, sino porque, como nos dice 1 Juan 4.16, su naturaleza misma es el amor. Ese amor es la razn por la que nos dio la salvacin a un gran precio que l mismo pag: la vida de su precioso Hijo Jess. Segundo, podemos confiar en Dios porque l nos ha dado exactamente lo que ms necesitbamos: la salvacin. Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unignito, para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16). l no nos salvo porque lo merecamos, nos salv por una sola razn: por su amor desbordante (1 Jn 4.9).
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Nada puede impedir que el Seor haga su voluntad perfecta, no importa lo difcil que pueda parecernos la situacin. Nuestras vidas son evidencias de su poder y de su amor. Como hijos de Dios, podemos con toda seguridad poner nuestra fe y confianza en l, sabiendo que nunca seremos defraudados.

Dios sabe todo acerca de usted, incluso los detalles indignos, pero aun as le ama. Esa es, por s sola, la mejor razn para que se sienta seguro con l. Usted puede confiarle al Seor no solo su futuro, sino tambin lo que est enfrentando hoy. El Seor es digno de su alabanza, y de su plena confianza en l.
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fin de semana

La esperanza: El ancla del alma


leer HEBREOS 6.13-20

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D

lunes

Cmo manejar los conflictos y las crticas

uchas personas en el mundo, tal vez incluso usted, se enfrentan a terribles tormentas en sus vidas: hogares deshechos, desempleo, soledad, prdidas, crisis mundiales. Estas cosas reducen drsticamente la esencia misma de nuestra esperanza en Cristo. Puede incluso parecer que estamos perdidos, a la deriva en el mar en una pequea barca durante un huracn. De igual manera, los discpulos enfrentaron este temor. Mientras cruzaban un lago en su pequea embarcacin, el tiempo empeor, poniendo en peligro la embarcacin y sus propias vidas. En su desesperacin, acudieron a Jess por ayuda, pero se sorprendieron al encontrarlo dormido. Entonces gritaron: Seor, slvanos, que nos vamos a ahogar! (Mt 8.25 NVI). Cuando Jess despert, los reprendi por su falta de fe. Luego procedi a calmar la tormenta. Por medio de esta asombrosa demostracin de su poder, l demostr que era el Seor de toda la creacin. Tambin fue una clara leccin acerca de adnde debemos acudir cuando surjan las tormentas en nuestras vidas. A veces, las personas piensan que sus circunstancias difciles significan que Dios no est atento. Eso es lo que pensaron los discpulos, hasta que Cristo se levant para calmar las turbulentas aguas. Nada est fuera del control de nuestro soberano Seor.
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leer FILIPENSES 1.12-18

urante su reclusin en una crcel romana, el apstol Pablo escribi una de sus cartas ms jubilosas y alentadoras. En esta epstola a la iglesia en Filipos, el apstol us sus circunstancias como una oportunidad para ser ejemplo de la manera en que se deben manejar los conflictos y las crticas. Es claro por este y otros pasajes, que Pablo tuvo que lidiar con conflictos importantes, incluso con miembros de la iglesia en Roma. Algunas personas estaban molestas porque Pablo predicaba a los gentiles, en vez de hacerlo exclusivamente a los judos. Tampoco les gustaba que enseara la salvacin por la gracia, no por la ley. Las palabras de Pablo revelan que algunas personas estaban enseando el mensaje con una motivacin muy diferente a la suya. Notemos que Pablo respondi con una actitud positiva. El tono de su carta es de aliento y esperanza. No arremeti contra sus crticos; tampoco se defendi personalmente. Defendi su mensaje, el evangelio verdadero, pero lo hizo con amor, no con dureza. Pablo enfatiz el lado positivo. Se regocij porque, aunque la motivacin fuera por sinceridad o por envidia, Jesucristo estaba siendo anunciado, y el mensaje del evangelio verdadero estaba siendo propagado. Pablo estaba tan preocupado por las almas de los dems, que respondi con generosidad en vez de egosmo.
r e f l e x i n

Cuando nuestro mundo parezca estar fuera de control, el Seor Jess seguir siendo el Seor de todo. Entonces, qu debe hacer usted cuando piense que l est dormido? D gracias a Dios porque l est en la barca con usted. Y despus vea su situacin a travs de los ojos de la esperanza y la confianza.
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Pdale a Dios que le ayude a mantenerse en el mismo rumbo de Pablo, aunque su situacin pueda implicar crticas y controversias. Los guardias de la prisin conocieron el evangelio por medio del apstol encarcelado. Las palabras y la conducta suyas pueden reflejar a Cristo a los no creyentes a su alrededor.

12 Jugando con fuego


martes
leer PROVERBIOS 6.20-35

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S

mircoles

La tentacin: Fuerte, pero no irresistible

l respeto por la autoridad no siempre es automtico. La historia acerca de un nuevo entrenador de ftbol ilustra lo que quiero decir. Un da, antes de la prctica, el entrenador coloc un letrero que deca: No pisar el csped. Alrededor de la mitad del equipo obedeci la orden, mientras que la otra mitad no lo hizo; el aviso no tena sentido para ellos, ya que la prctica siempre se celebraba en ese campo. Ms tarde, el entrenador explic que haba puesto a prueba a los jugadores para ver quines probablemente seguiran su plan de juego, y quienes no. l aprendi mucho en esos pocos minutos. El Seor nos ense especficamente a no ceder a los deseos de la carne. Al mismo tiempo que dice que el placer est asociado con la intimidad sexual, la Biblia tambin nos advierte claramente acerca de los peligros de ir ms all de los lmites de la voluntad protectora de Dios. En el Sermn del monte, Jess explic con ms detalle las enseanzas del Antiguo Testamento, diciendo que no solo nuestras acciones sino aun la actitud del corazn, pueden transgredir los lmites fijados por Dios (Mt 5.28). Si usted se hace regularmente un chequeo del corazn, eso le revelar cul es su situacin, y le ayudar a mantenerse a salvo. Pregntese: Cul es mi reaccin a los lmites fijados por Dios?, y recordar despus que son para su propio bien.
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LEER G N E S I S 3 . 1 - 2 4

atans es tan astuto que fue capaz de engaar a Eva para que pecara. Su respuesta a la pregunta que l le hizo (Gn 3.1, 2) revela que Eva saba exactamente lo que Dios le haba dicho. No somos tambin nosotros as hoy? Sabemos exactamente lo que dice la Palabra de Dios, pero muchas veces no obedecemos al Seor. Pasa usted ms tiempo complaciendo sus deseos, i ncluso si eso significa, practicar el pecadoen lugar de meditar en las Sagradas Escrituras y orar? Tenemos un enemigo que no solo es sagaz e inteligente, sino tambin cruel e implacable. Su objetivo es alejarle de su Creador, detener su crecimiento como creyente y minimizar su influencia en bien del reino de Dios. l conoce sus debilidades; tambin sabe cmo sorprender, atraer y disfrazarse. Por esta razn es imprescindible que cada creyente mantenga una fuerte defensa por medio de una comunin renovada y continua con Jesucristo. l es nuestro refugio, y su Palabra un arma muy eficaz. El Seor es santo; Satans es perverso. Aprenda, por lo tanto, a responder a la tentacin sabiendo que el origen de ella es un enemigo perverso decidido a robarle su gozo y a destruir su efectividad como hijo de Dios. Por lo tanto, acuda al Seor y pdale que le ayude a vencer. l es el Aquel que puede y est dispuesto a darle la victoria.
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Pone usted a prueba los lmites del Seor para ver qu tan fuertes son? Cuestiona usted los preceptos de Dios antes de aceptarlos? Someterse al plan de Dios brinda seguridad y bendicin (Dt 11.27). Confiese cualquier resistencia, y pdale a Dios que le d las fuerzas para someterse a l.

Recuerde esto: Mayor es el que est en vosotros, que el que est en el mundo (1 Jn 4.4). Acuda al Seor cuando Satans le lance sus dardos. Ore, diciendo: Gracias, por ser tu hijo. Te ruego que me protejas. Y Dios, que es fiel, le dar su ayuda para que escape (1 Co 10.13).
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la tentacin 14 Cmo lleva al pecado


jueves
leer 2 SAMUEL 11.1-17

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L

viernes

Restaurado por la gracia

nsias, hambre, anhelo, sed, avidez todos estos trminos pueden utilizarse para describir la palabra deseo. Eva tuvo avidez del fruto del rbol prohibido; Sarai anhel el hijo de la promesa; el rey David tuvo ansias de Betsab (Gn 3.6; 16.2; 2 S 11.2-4). En cada caso, el deseo de ellos se volvi tan fuerte, que tomaron el asunto en sus propias manos para lograr lo que queran. Cada uno de ellos conoca las instrucciones del Seor, pero al ser tentados, encontraron una manera de justificar sus acciones para lograr el objetivo deseado. Y las consecuencias fueron muy serias. A lo largo de nuestra vida, todos tenemos anhelos. Ansiamos que algunas circunstancias o personas sean diferentes, y deseamos adquirir lo que carecemos, o ms de lo que tenemos. Y luego nos encontramos tentados a satisfacer estos deseos por medio de nuestras acciones. La tentacin en s no es pecado; pero actuar por cuenta propia contra la Palabra de Dios, s lo es. Recuerde lo que les sucedi a Eva, a Sarai y al rey David. Nuestro Creador, quien le cre a imagen de l, sabe lo que usted anhela, y l ha prometido darle lo que ms le beneficie (Is 48.17). Confronte sus deseos con la verdad de la Sagrada Escritura, y pdale a Dios que le ayude a dejar todo aquello que no se ajusta a sus normas.
r e f l e x i n

leer LUCAS 15.11-16

a independencia es una cualidad muy valorada. La enseamos a nuestros hijos, y la exigimos para nosotros mismos. Existen incluso estatuas y monumentos erigidos como homenajes a la autosuficiencia y a la libertad. Pero la historia del hijo prdigo nos muestra un aspecto menos positivo de la independencia; un aspecto que, lamentablemente, es parte de la naturaleza humana. El hijo rebelde se hace cargo de su propia vida, rechazando el amor y la proteccin de su padre. Por suerte, la historia no termina con el pecado del joven; termina con la demostracin de la gracia restauradora de Dios. Pecar significa actuar independientemente de la voluntad de Dios. Comienza con un deseo y luego la decisin de ejecutarlo. Cuando lo hacemos, nos encontramos, como el hijo prdigo, en una provincia apartada, fuera y lejos de la voluntad de Dios. Mantenerse all es vivir en el engao. Nos engaamos al pensar que sabemos ms que Dios, ignorando las consecuencias. Despus viene la derrota. Por un tiempo, todo puede parecer estar bien, pero al igual que el hijo prdigo, descubrimos que nuestro camino lleva a la derrota. Hasta que finalmente, comenzamos a padecer de hambre espiritual, y de carencias emocionales. Lo que lleva a la desesperacin, donde nuestras opciones son pocas y nada agradables.
r e f l e x i n

Haga del Salmo 63.1 (NVI) el clamor de su corazn: Oh Dios, t eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta. Y Jess, que es el Pan de Vida y el Agua Viva, le satisfar como ninguna otra cosa pudiera jams hacerlo.
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Pero al igual que la desesperacin no es el final de la historia del hijo prdigo, tampoco tiene que ser el nuestro cuando pecamos. Jess cont esta historia del amor perdonador del Padre celestial, pues deseaba darnos a conocer la gracia restauradora de nuestro Dios.

fin de semana

La profunda gracia del Padre celestial


leer LUCAS 15.17-24

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U

lunes

La manera de Dios es la mejor

as pelculas familiares terminan normalmente con una clida reunin de sus miembros. Los vemos abrazndose unos a otros, en una expresin de amor y solidaridad. La parbola del hijo prdigo muestra una imagen semejante de la actitud de nuestro Padre celestial hacia nosotros, sus hijos. Esta historia tan conocida ilustra la magnificencia de la gracia. En Lucas 15.20, el que fue agraviado corre para recibir con brazos abiertos al agraviador. Es importante advertir cmo el que fue maltratado se compadece del culpable. Y aun hay ms. El hijo prdigo no saba que sus derechos como hijo seran restaurados. Nosotros, como creyentes, s sabemos de antemano lo que nos espera cuando volvemos humildemente a nuestro Padre celestial. Por su gracia, podemos contar con su aceptacin, no importa el tiempo que hayamos estado alejados de l, o cun lejos hayamos vagado. La gracia nos garantiza que nuestro Seor nos recibir con compasin y perdn, y que nos restaurar plenamente nuestros derechos como sus hijos. No es nuestro buen desempeo, ni las buenas obras o incluso las palabras apropiadas lo que importa, sino nuestra identidad en Cristo. Cuando Dios ve que pertenecemos a su Hijo y nos arrepentimos de todo corazn, l nos perdona.
r e f l e x i n

LEER P R O V E R B I O S 1 6 . 1 8 - 2 5

na cancin de finales de la dcada de 1960, habla de alguien que da una mirada retrospectiva a su vida, proclamando con orgullo que hizo las cosas a su manera. Cinco veces diferentes, esta persona annima expresa sentirse satisfecha de s misma, por no dar cuenta a nadie de su estilo de vida o sus decisiones. El tema de la cancin es exactamente lo contrario en cuanto a la manera como Dios ha llamado a vivir a los creyentes. Como seguidores de Cristo, debemos someternos al Seor, y vivir a la manera de l. Cmo podemos vivir de acuerdo a la manera de Dios? Dndole nuestra atencin. Debemos dejar de lado nuestros planes y enfocarnos, ms bien, en nuestra relacin con Dios y en las cosas que le agradan a l. Obedeciendo sus instrucciones. Debemos obedecer los pasos que l ya nos ha indicado (Pr 3.5, 6). Esto requiere que escuchemos con atencin su Palabra, y que obedezcamos sus instrucciones. Aceptando la provisin de Dios como acertada. El Seor asume toda la responsabilidad por la vida consagrada a l, y nos dar todo lo que necesitemos para obedecer sus instrucciones. Debemos basar todas nuestras acciones y decisiones en esta verdad (Fil 4.13), aun cuando nuestros sentimientos nos digan que nuestros recursos o capacidades no son suficientes.
r e f l e x i n

La parbola del hijo prdigo nos seala que gracias a Jesucristo, somos perdonados, incluso antes de que regresemos a l. Aunque esto no nos da licencia para pecar (Ro 6.1, 2), s nos da un motivo para celebrar. Nuestro Padre est esperando para darnos una calurosa bienvenida al hogar.

Qu revelan las decisiones que usted toma? Ha elegido seguir el plan de Dios o desobedecerlo para ser independiente? Piense en si le ha establecido lmites a Dios en cuanto a ciertos aspectos de su vida. No es demasiado tarde para vivir a la manera de Dios.
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L

martes

Diga qu sucedi con usted

poder del testimonio 20 El personal


mircoles

l e e r M AT E O 1 0 . 3 2 , 3 3

a vida a menudo exige pruebas. A veces, parece que no importa lo que digamos, la gente simplemente no nos creer, a menos que podamos aportar una demostracin definitiva. Eso puede ser algo bueno cuando lo que usted est diciendo es la noticia ms importante del mundo, y tiene la evidencia para respaldarla. La noticia de la que estoy hablando es el evangelio de Jesucristo que nos salva. Y la prueba es su propio testimonio personal. Cada creyente tiene una historia irrefutable de cmo fue salvo por Cristo de sus pecados. Es desalentador cuando la gente resta importancia a su historia al considerarla aburrida o comn. Cmo puede ser comn esta historia? No se trata de un relato sobre cmo pas usted el da; estamos hablando de un suceso sobrenatural. Es la descripcin de cmo el Todopoderoso entr a su corazn. Una noticia como sta dista mucho de ser aburrida. Recuerde que nadie es capaz de negar su testimonio. Es su historia, el relato veraz de cmo Dios ha obrado en su vida. Un testimonio es comparable a una huella digital: no hay dos iguales. Y a pesar de los detalles, nadie puede negar la experiencia personal que usted tuvo. Y aunque algunas personas no crean en el poder de Cristo, no podrn refutar lo que l ha hecho en su vida.
r e f l e x i n

leer JUAN 9.1-38

a pensado usted alguna vez en el gran poder que tiene su sencillo testimonio? El evangelio de Juan nos cuenta una historia maravillosa acerca de un hombre ciego que Jess san. Si la historia hubiera terminado simplemente cuando el hombre abri los ojos y alab a Dios, aun eso habra sido grandioso. Pero Juan sigue con el relato para decirnos lo que sucedi despus. Las autoridades judas no saban qu pensar de esta sanacin milagrosa. Tenan todos los hechos de u n hombre que saban que haba nacido ciego; la multitud que escuch su conversacin con Jess; y la prueba de identidad del hombre que dieron sus padres , pero se negaron a creer lo que estaba claro para tantos; es decir, cuestionaron el testimonio del hombre. Las autoridades religiosas expresaron su incredulidad llamando a Jess pecador (Jn 9.24), como si la falta de fe de ellos descalificara de algn modo su milagro. La respuesta del hombre en Juan 9.25 fue brillante por su sencillez: Si es pecador, no lo s; una cosa s, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. No importa qu ms dijeran, el hombre saba que los fariseos no podan refutar el hecho bsico de que haba sido sanado. La Biblia seala que las autoridades perdieron los estribos, porque no pudieron contradecir ese hecho.
r e f l e x i n

Dar testimonio de nuestra fe con valenta puede ser un desafo, especialmente si usted no tiene la seguridad de cmo reaccionarn quienes le escuchen. Pero recuerde que Dios le hizo a usted un regalo especial al darle un testimonio exclusivo. Est compartiendo ese regalo con otros?
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La gente simplemente no puede ni podr jams contradecir la verdad de la experiencia que los creyentes hemos tenido con el Seor Jesucristo. Algrese por el hecho de que el Seor le ha dado una poderosa arma en medio de una batalla espiritual tan terrible.

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U

jueves

Cmo capta Dios nuestra atencin

propsito de Dios 22 El con la comunicacin


viernes
LEER 1 C O R I N T I O S 2 . 9 - 1 4

LEER D E U T E R O N O M I O 1 . 4 2 - 4 4

n silbato puede captar nuestra atencin rpidamente, no le parece? Su sonido se utiliza para controlar el comportamiento indisciplinado, indicar el comienzo o el final de un evento, o interrumpir la accin. Cuando es utilizado por un polica en la calle, por un maestro en un patio de recreo, o por el rbitro en un juego, el silbato es una seal que nos dice que debemos detenernos para saber la razn de su silbido. Qu usa el Seor para captar nuestra atencin? A veces, su herramienta es un espritu inquieto, que puede parecer una vaga insatisfaccin con la vida. Otras veces, l usa las palabras de una persona para ayudarnos a reconocer que l nos est hablando. Bendecirnos de una manera poco comn es otro mtodo que l emplea (Ro 2.4). En cada caso, debemos detenernos y preguntarle: Seor, ests tratando de decirme algo? Dios permite, a veces, que nuestras oraciones no reciban una respuesta, como una manera de movernos a agudizar nuestro enfoque en l. O puede decir no a nuestra peticin, para lograr nuestra atencin. Del mismo modo, las decepciones, los fracasos y las dificultades son, de vez en cuando, su herramienta elegida con el mismo propsito. Pero en todos los casos, l acta en nuestro beneficio. Si somos sabios, buscaremos al Seor en las tragedias, los reveses financieros, y los padecimientos fsicos.
r e f l e x i n

o hay ninguna circunstancia en nuestra vida donde el Seor no nos hable. Podemos estar seguros de que cuando lo hace, sus palabras tienen siempre un propsito. Considere algunos de los propsitos de la comunicacin de Dios: Dios quiere que comprendamos lo que l nos est diciendo. Como cristianos, podemos estar seguros de que esto suceder porque el Espritu Santo est presente en nosotros, y Juan 16.13 garantiza que l nos guiar a toda la verdad. Esto puede tomar tiempo y esfuerzo de nuestra parte, pero la intencin del Seor es que entendamos claramente lo que l est comunicando. Nuestro Padre celestial tiene tambin el propsito de conformarnos a la imagen de Cristo. Al leer la Biblia, su Espritu puede sealar la compasin de Jess hacia la mujer samaritana como nuestro ejemplo de vida; o el Seor puede alertarnos, por medio de la reprensin de Jess a Pedro, a no depender del discernimiento humano. Nuestra responsabilidad es responder a sus palabras, alineando nuestra vida con la verdad, y no oponer resistencia. Adems, Dios revela verdades acerca de la vida en Cristo, para que podamos comunicar esos mismos principios a otros. Jess deca solamente lo que su Padre celestial le haba enseado (Jn 8.28). Del mismo modo, nosotros necesitamos escuchar cada vez que Dios hable, y as sabremos qu decir.
r e f l e x i n

Dios merece toda nuestra atencin, pero nos llenamos de preocupacin. l espera hablar con nosotros, pero algunas veces estamos distrados mirando nuestras circunstancias. Deje que los acontecimientos de la vida, tanto los agradables como los dolorosos, le muevan a volverse a Dios cada da.

Dios tiene algo que decir; a los obedientes y a los desobedientes; a los poderosos y a los dbiles; a los perdidos y los salvos. No ignore lo que l tiene que decirle. Permita que todo lo que suceda en el da le acerque a Dios, y cultive el hbito de darle toda su atencin a l.
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fin de semana

Todo se reduce a Cristo


leer APOCALIPSIS 21.10-27

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Q

lunes

Cmo liberarse de la preocupacin enfermiza

odos hemos pecado, y nuestras transgresiones exigen expiacin. Por esto, Dios Padre envi a su Hijo a morir en nuestro lugar, para pagar totalmente nuestra deuda. Somos perdonados por el precio que l pag, y si aceptamos su sacrificio por nosotros, nuestros nombres sern escritos en el libro de la vida del Cordero. La muerte de Cristo en la cruz allan el camino para que podamos ir al cielo. Gracias a que l muri, no solo podemos vivir con l por toda la eternidad, sino adems llegar a disfrutar de una relacin personal con el Seor mientras estemos aqu en la Tierra. Todo est resumido en la cruz. Todo se reduce a Cristo. Alguna vez ha reconocido usted su pecado contra Dios? Est dispuesto a pedirle que le perdone, no por lo que usted es o por lo que ha hecho, sino simplemente gracias a la sencilla verdad de que Jesucristo, el inmaculado Hijo de Dios, es el Salvador que fue a la cruz en lugar suyo? Si est dispuesto a confesar su pecado, de apartarse del mismo, y de rendir su vida al Seor, el Espritu Santo entrar en su corazn y le sellar para siempre como un hijo de Dios. Podr vivir el resto de su vida sabiendo que pase lo que pase en los altibajos de su existencia, estar seguro para siempre en los brazos del Todopoderoso, y de que le aguarda la vida eterna en su presencia.
r e f l e x i n

l e e r M AT E O 6 . 2 5 - 3 4

u es lo que ms le preocupa a usted? Su salud, su familia, o tal vez sus finanzas? Aunque la mayora de los cristianos dicen confiar en el Padre celestial, muchos no dejan de angustiarse. Es importante que distingamos entre preocupacin enfermiza y preocupacin legtima. Queremos, sin duda, ser conocidos como miembros confiables de la sociedad, lo cual implica tener un sentido de responsabilidad de modo que llevemos nuestra carga y corrijamos las cosas que necesitan ser enmendadas. Pero la preocupacin enfermiza es ms que eso; es un veneno que destruye nuestra confianza en Dios. Qu podemos hacer en cuanto a la ansiedad? Para comenzar, necesitamos estar conscientes de la diferencia que hay entre ser un creyente en Jess y ser un seguidor de Jess. Un creyente es alguien que ha puesto su fe en el Seor para salvacin, y que ha recibido el regalo de la vida eterna. Un seguidor va ms all, y trata de conocer y obedecer a Dios. Por medio de la Palabra de Dios, nosotros, como seguidores de l, entendemos cada vez ms su naturaleza y el cuidado que tiene de nosotros. Cuando lleguemos a estar plenamente convencidos de que nuestro Dios es tan benigno y misericordioso como la Biblia lo describe, con toda seguridad evitaremos caer en la angustia.
r e f l e x i n

Al pensar en lo que Jess sufri para expiar sus pecados, la nica respuesta apropiada es la humilde gratitud. Pdale a Dios que su Espritu le permita ver cualquier arrogancia o resistencia en su vida, para que pueda reconocer, en privado y despus pblicamente, que la cruz es nuestra nica esperanza.
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La Biblia ensea que Dios conoce todas nuestras necesidades y preocupaciones, pero aun as nos ordena que no nos angustiemos. Le ordenara l hacer algo, sin darle la capacidad para hacerlo? Por supuesto que no! El Seor quiere que usted confe plenamente en l y se d cuenta de que la angustia es intil.

26
U

martes

Cmo vencer la preocupacin enfermiza

27
L

mircoles

La excelencia de la humildad

LEER S A L M O 3 7

LEER 1 PEDRO 5.5-7

na vez que comprendemos cmo debilita la preocupacin enfermiza la confianza en nuestro Padre celestial, y lo deseoso que est el Seor de librarnos de ella, es preciso que veamos algunas fuentes comunes de preocupacin que podemos evitar. La primera de ellas, es aprender a no prestar atencin a las personas negativas. Hay muchos generadores de pesimismo a nuestro alrededor. Estoy seguro de que todos podemos pensar en diversas fuentes de pensamiento negativo, y en los pasos que podemos dar para evitarlos; esas fuentes pueden ser un vecino o un noticiero que nos sume en el desaliento. No tenemos que escuchar algo malo solo porque est causando alboroto. Almacenar tesoros en este mundo, es otra cosa que debemos evitar. Cuantos ms bienes terrenales acumulemos, mayor ser la tentacin de angustiarnos por lo que podra pasarles a las cosas que tenemos. Seremos dominados, bien sea por lo material, o por lo espiritual. El Seor lo dijo de esta manera: No podis servir a Dios y a las riquezas (Mt 6.24). Para evitar servir al amo incorrecto, debemos elegir deliberadamente buscar primero el reino de Dios y su justicia (v. 33). Esto significa que debemos esforzarnos por ser obedientes, y someternos al plan de Dios, mientras l nos conforma a la imagen de Cristo.
r e f l e x i n

a vida de Jess fue un ejemplo de humildad. l no hizo valer sus derechos divinos en la Tierra, sino que dej atrs la gloria y la autoridad que le pertenecan. Se revisti de humanidad para ser un siervo obediente a su Padre celestial (Fil 2.5-8). El ejemplo de nuestro Salvador fue y sigue siendo contracultural. Este mundo no aprecia una actitud o un estilo de vida de humildad; por el contrario, aplaude los grandes xitos, la belleza exterior, las posiciones elevadas y las habilidades excepcionales. Pero Dios nos asegura que si elegimos la mansedumbre, es decir, una vida de sumisin a Jess como el Seor de nuestras vidas, l nos recompensar tanto en esta vida como en la venidera (Mt 5.5). En los versculos de hoy, Pedro habla de las alternativas que tenemos. Est la promesa de bendiciones espirituales si elegimos el camino de Dios para la humildad. Pero si le damos la espalda a este camino, tendremos la oposicin del Seor porque estaremos obrando arrogantemente. Mientras que al rendirnos humildemente a su autoridad, con el deseo de obedecerle, l ser nuestra fuente de fortaleza y confianza. Hay algo ms que considerar: ya que, a veces, aceptamos la importancia que da la sociedad a la gratificacin instantnea, tendemos a querer el reconocimiento ahora mismo. Pero Dios nos honra de acuerdo con su manera y su tiempo perfectos.
r e f l e x i n

La ansiedad puede ser vencida, pues Dios entiende nuestra propensin a preocuparnos. Por eso ha prometido que al poner sus asuntos en primer lugar, nuestras necesidades sern satisfechas. Cuanta ms prioridad demos a Dios, menos terreno ganar la preocupacin en nuestra vida.

La decisin es suya: Se humillar y vivir para la gloria de Dios, en vez de la suya? O trazar su propio camino y decidir oponerse arrogantemente a Dios? Si usted es sabio, la decisin no le resultar difcil. Pdale a Dios que le indique cualquier aspecto de su vida que est guiada por el orgullo.
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C

jueves

Lecciones que aprendemos en Getseman

Resurreccin
l e e r R omanos 1 4 . 7 - 1 2

sobre la

de Cristo

l e e r M AT E O 2 6 . 3 6 - 4 6

uando usted est sufriendo, acude a la Palabra de Dios? Ella es la nica fuente con la que podemos contar para recibir vida, esperanza y promesa en situaciones que, de lo contrario, seran desesperantes. Los preceptos bblicos ilustran cmo lidiar con las pruebas, y cmo no hacerlo. Cuando respondemos como el Seor quiere, la dificultad que amenazaba con causarnos dao, realmente enriquece nuestro carcter y nos permite hacer grandes cosas para l. Creo que el sufrimiento ms intenso fue el de Jess en el huerto de Getseman. Cristo saba que, al cargar con nuestro pecado, iba a sufrir no slo una crucifixin espantosa, sino tambin toda la ira de Dios. Pero ms terrible aun, es que estara separado de su Padre por primera y nica vez. Eso es algo que ningn otro hijo de Dios tendr jams que soportar, porque la agona de Jess logr la redencin de la humanidad. Por eso, sabemos que en cualquier prueba que enfrentemos, Dios estar a nuestro lado, apoyndonos en medio de ella. Que la experiencia de Jess en Getseman le sirva de ejemplo en tiempos de dificultad. Nuestro Salvador confi plenamente en su Padre, y acept su voluntad. Recuerde que Dios tiene el control, y l le pone un lmite a la duracin y a la intensidad del dolor. Y, aunque al Seor le duele ver sufrir a sus hijos, nos ama lo suficiente como para permitir las dificultades.
r e f l e x i n

Qu prueba est usted enfrentando? Confa en que Dios tiene el control? Nuestro Padre celestial permite el dolor porque nos ama y sabe los cambios necesarios que el dolor producir en nuestra vida. Y l no escatimar ninguna experiencia, esfuerzo o dolor para conformarnos a la imagen de su Hijo.
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ay personas que pesar de les haber Tomando Jess aa los doce, dijo: He puesto su fe en Jess como Salvador aqu subimos a Jerusaln, y se cumplirn personal sus vidas, siguen en todas lasde cosas escritas por viviendo los profetas rebelda contra l. Por qu dicen seguir al acerca del Hijo del Hombre. Pues ser Hijo de Dios pero se niegan a servirle? entregado a loses gentiles, y ser escarneLa respuesta que la salvacin es solacido, yel afrentado, y escupido. Yeterno despus mente primer paso. El destino de cualquier persona que recibe a Jesucristo que le hayan azotado, le matarn; mas al est sellado para siempre ir al cielo. tercer da resucitar (Lc 18.31-33) . Pero la salvacin no garantiza una vida piadosa o fructfera aqu en la Tierra. Respondi Jess y les dijo: Destruid La voluntad del Padre celestial es que este templo, tres das loHijo. levantar. vivamos bajo y elen seoro de su Eso significa luego que debemos someternos a Jess Dijeron los judos: En cuarenta y como el nico que est aeste cargo de nuesseis aos fue edificado templo, y t tra vida.das Las decisiones de cada da el en tres lo levantars? Mas l y hablaba liderazgo de aquellos que estn bajo nuestro del templo de su cuerpo (Jn 2.19-21). cuidado, estn en ltima instancia en las manos de Dios, no de nosotros; Cristo nos aqu, pues ha resucitado, daNo guaest y direccin. Aunque algunas veces cometeremos errores, tenemos recorcomo dijo. Venid, ved el lugarque donde fue dar que la gracia de Dios es para personas puesto el Seor (Mt 28.6). imperfectas. El problema es que normalmente ... y que fue a sepultado, y que resucit queremos darle Dios dominio solamente al tercer da,aspectos conforme las Escrituras sobre ciertos dea nuestra vida. Por ejemplo, muchos queremos que se aparte (1 Co 15.4) . de nuestras finanzas, agendas y carreras. Pero, cuando nos encontramos en la cama Luego dijo a Toms: Pon aqu tu dedo, de un hospital, quines de nosotros le dira y mira mis manos; y acerca tu mano, y a Jess que se desligara de nuestra salud? mtela en hgase mi costado; y no seas incrPor tanto, esta pregunta: Es Jess el dulo, sino creyente. Entonces Toms Seor de mi vida, o no? respondi y le dijo: Seor mo, y Dios r e f l e x i n mo! (Jn 20.27, 28). La experiencia de salvacin ocurre una sola vez, pero la vida cristiana contina, porque Mas ahora Cristo sigue. ha resucitado el seoro de Jesucristo Habr unde los muertos; primicias de los que durmieron momento cuando todo creyente deber recoes hecho (1 Co de 15.20) . vino para ms que nocer que el Hijo Dios salvarnos. Vino para ser el Dueo de nuestra vida, para nuestro bien y para su gloria.

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fin de semana

Destinados a la cruz

Porque l ha resucitado
LEER 1 C O R I N T I O S 1 5 . 2 0 - 2 3

leer ROMANOS 6.8-11

uando usted vio el ttulo de la meditacin devocional de hoy, imagino que pens que se refera a Jess. Si es as, acert a medias. La cruz es siempre acerca de Jess, pero los creyentes tambin estn destinados para el sacrificio y la muerte. La muerte al yo ocurre en el momento de la salvacin, al ser crucificados con Cristo (Ro 6.6). El viejo yo muere, y recibimos una nueva naturaleza cuando el Espritu Santo viene a morar en nosotros (Jn 14.17). A veces, se tarda un poco ms en llegar el momento en que entregamos a Dios todo lo que amamos y valoramos. Pero Dios no se detiene en la salvacin; su propsito es conformar a los creyentes a la imagen de su Hijo (Ro 8.29). Por eso, nos convierte en hombres y mujeres que experimentan la libertad, porque el Seor Jess ha triunfado sobre el pecado. Sin embargo, para vivir como Dios quiere, tenemos que estar dispuestos a dar a Cristo la posicin central en nuestras vidas. Por consiguiente, el Seor nos llama a la cruz todos los das, para que renunciemos a las cosas que puedan distraernos de nuestro objetivo de servirle y obedecerle. No entienda mal lo que significa estar destinado a la cruz. Dios no nos va a quitar todo, dejndonos como unos solos y tristes indigentes. Poner nuestras cosas de valor en la cruz y a sean bienes, personas o sueos nos libera de lo que nos ata a este mundo.
r e f l e x i n

l Seor Jess vive. Fue resucitado de los muertos y mora en el cielo, intercediendo por nosotros. Porque l resucit, podemos tener la confianza de que Nuestros pecados han sido perdonados. Jess vino a este mundo para dar su vida en rescate por muchos (Mt 20.28). Por su muerte en la cruz, la deuda por nuestros pecados ha sido pagada por completo. Somos un pueblo perdonado. El Seor est activamente involucrado en nuestras vidas. Jess hizo muchas promesas a sus seguidores de todas las generaciones. Prometi que los que permanecen en l y hacen su voluntad, darn mucho fruto para el reino de Dios, gozarn de bendiciones espirituales, y tendrn la gua del Espritu Santo, quien mora en nosotros y que siempre est presente (Mt 5.1-12; Jn 15. 5). Jess habl varias veces sobre el poder de la oracin para los que creen; por eso, tenemos la seguridad de que nuestras peticiones sern escuchadas y respondidas. Si nuestras splicas estn de acuerdo con la voluntad del Seor, recibiremos lo que hayamos pedido (1 Jn 5.14, 15). Jess prometi que preparara un lugar para nosotros en el cielo, y que volvera un da para llevarnos a nuestro hogar eterno. Luego viviremos con l para siempre. Podemos enfrentar cada da confiados, por conocer esta verdad.
r e f l e x i n

Cuando somos libres de las cosas del mundo, nuestra autoestima no depende de lo que tenemos o de la aceptacin de la gente, porque estamos completos en el Seor. Para disfrutar de una vida nueva en Cristo bien vale la pena hacer un viaje diario a la cruz.

Gracias a que el Seor ha hecho todo esto por nosotros, l merece nuestra lealtad inquebrantable. Su vida y sus palabras deben servir de marco para nuestra visin del mundo. Debemos mantenernos firmes y honrar a nuestro Salvador resucitado, siguindole de todo corazn (1 Co 15.58).
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