Organización Territorial de las Misiones Jesuíticas
Durante los siglos 17 y 18, los jesuitas cumplieron un papel importante dentro
de la política territorial colonial española. Organizaron un conjunto de misiones
destinadas a evangelizar e incorporar a la población aborigen a las actividades
coloniales. Además, como las reducciones se instalaban en la frontera,
permitieron penetrar en áreas hasta entonces no ocupadas por los blancos y
asegurar el control de las
mismas frente al avance de
las potencias imperiales
contrincantes, como
Inglaterra, Portugal y
Francia. En la denominada
región del Guayrá (actual
noreste de la Argentina y
este del Paraguay), los
jesuitas fundaron treinta
reducciones a las que
incorporaron aborígenes de
origen guaraní.
La forma de organización
económica de las
reducciones permitió
producir para satisfacer sus
propias necesidades e
ingresar en el comercio
interregional, colocando los
excedentes que obtenían en
la producción de ganado,
algodón, maíz y azúcar, en
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jurisdicciones como Santa Fe o Buenos Aires y compitiendo con los
mercaderes locales.
Como los portugueses invadían frecuentemente las misiones en busca de
mano de obra, los jesuitas decidieron armar a los aborígenes allí establecidos.
También trataron de evitar el contacto de estas poblaciones con habitantes
coloniales, ya que consideraban que podían dificultar el proceso de
evangelización. El mantenimiento del uso del guaraní, además de facilitar la
acción de los religiosos, intensificó el aislamiento de las misiones. Hacia
mediados del siglo 18, la Corona comenzó a ver en la autonomía y segregación
de las misiones la posibilidad de que los jesuitas formaron un imperio
independiente. Así en 1767, decidió expulsarlos de territorios coloniales. A
partir de ese momento, las misiones perdieron población, y la producción en
materia agrícola y textil disminuyó. Este hecho significó el fin de un proyecto
social-religioso sin comparaciones en el mundo y la desintegración de las
misiones jesuíticas del Guayrá.
Abandonadas a su suerte, y destruidas por las invasiones
portuguesas y paraguayas entre 1816 y 1819, además del
saqueo que sufrieron a principios del Siglo 20, durante el
asentamiento de las primeras corrientes de inmigrantes, de
las reducciones quedó el ejemplo de una experiencia
inédita, una simbiosis cultural que deslumbró al mundo.
Licenciado Sergio Luis Alberto Páez
Departamento de Geografía
Instituto Superior “Antonio Ruiz de Montoya”