29.
EL PRLOGO DE GILGAMESH, ENKIDU Y EL INFIERNO
9. La mayor parte de las teogonas literarias, como la que se viene a leer, o no, constituyen ms o menos, simultneamente, tanto de cosmogonas: se tendr un ejemplo tpico en el Enuma Elish ( 50 ). Pero algunos mitos parecen haber sido pensados de otro modo: los dioses, una vez venidos a la existencia, producen de ellos mismos, en un segundo tiempo, si se lo puede decir, e indipendientemente de su propio ser, las realidades de este mundo: Tenemos las advertencias ms o menos sucintas de diversas imaginaciones calculadas para resolver as este problema mayor de los orgenes del universo. Se lo ha visto, por ejemplo, en la alusin imprecisa ( 22 A , II: 56; y comp. 47 // B , II, i: 6 y iv 4) que imputa a la gran y antigua diosa Mah/Mammi la creacin (la fabricacin -verbo ban ver 15 , 17 , 21 , 34 ) de la Tierra, y al comienzo (1 s.) de Enki y Ninmah / 7 , donde es cosmos actual es presentado como el resultado de la separacin primera (de la que el agente o los agentes son pasados bajo silencio, pero en 40 , es Enlil quien es el autor), de una enorme conjunta confusin primordial de un Arriba y un Abajo complementarios y simtricos. La misma visin de las cosas es precisado en la cabecera de un cuento en sumerio que hemos titulado Gilgamesh Enkidu y el Infierno (estudiado en la disertacin indita presentada en 1.963, por A. Shaffer, a la Universidad de Pennsylvania, bajo el ttulo Sumerian Sources of Tablet XII of the Epic of Gilgame , p. 48 ss.: 1s. y 8s.).