0% encontró este documento útil (0 votos)
161 vistas37 páginas

Starcraft

Cargado por

Ed Perc
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
161 vistas37 páginas

Starcraft

Cargado por

Ed Perc
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL FRIGORFICO

Por Michael OReilly and Robert Brooks

Hay muchos caminos para llegar a la muerte. Para llegar a la victoria hay uno solo. Precepto del Frigorfico N. 1

Gabriel Feltz no poda respirar. El aire reciclado apestaba a basura caliente, y todo empeoraba cada vez que alguno de los dems veinticuatro pobres diablos que estaban en el lugar exhalaba. Estaban tirados en el piso duro, en plena oscuridad, y el temblor del casco de la nave les haca vibrar todo el cuerpo. Gabriel no haba logrado dormir ms que algunos minutos seguidos durante los ltimos das.

El temblor termin con un golpe seco que hizo gritar a algunos de los pasajeros. Se abrieron las puertas e ingres la luz. Probablemente los pasajeros se habran sentido agradecidos de no haber sido por la rfaga de aire helado que entr al mismo tiempo. Los impact como un golpe fsico, les cubri el cuerpo y les apret la garganta. Pareca que lo nico que haba afuera era luz y olor a nieve.

Despus una gran sombra dio unos pasos en direccin a ellos y se detuvo en medio de las puertas. Todos saban qu era esa sombra. Un metro ochenta de altura, corpulento como una estatua y con un arma maciza en las manos. La figura apunt el rifle y grit:

Todos arriba! Tienen cuarenta segundos hasta congelarse! Muvanse!

Gabriel sali junto con el resto, las manos sobre los ojos para protegerse de las esquirlas de hielo que haba en el aire. Cuando sus pies dejaron la rampa e hicieron contacto con la nieve, Gabriel grit. Otros guardias vestidos con armadura de combate llevaron a los prisioneros como ganado hasta un grupo de puertas enormes que se abrieron delante de ellos como las puertas del infierno. De ah sala un aire clido, y los prisioneros se abalanzaron para entrar .

Cuando las puertas se cerraron, las luces iluminaron el nuevo hogar. El lugar estaba construido por la mano del hombre, de eso no haba dudas. Todo era acero y cables, un pasillo
2

interminable que los internaba ms y ms en donde fuera que estuvieran. Un guardia ladr algunas rdenes y los prisioneros se movieron hasta que llegaron a otra puerta. Detrs de esa puerta haba una sala gigante en la que entraban unos quinientos hombres.

En fila! grit el guardia. El alcaide los revisar!

El alcaide Kejora estaba de pie en medio del centro de mando con las manos detrs de la espalda y observaba las decenas de monitores ubicados frente a l. En cada uno de ellos se poda ver a los recin llegados. No le gustaba el aspecto de ninguno. Nada de qu sorprenderse, claro. Un porcentaje menor de la humanidad era resistente a la resocializacin de una u otra forma, pero incluso dentro de ese grupito, su programa solo reciba a lo ms bajo de la sociedad: piratas, ladronzuelos, asesinos. Tal vez uno o dos disidentes polticos.

No era la primera vez que pensaba en ejecutarlos a todos, pero ese no era su trabajo. El Emperador Mengsk quera yum-kimiles, y yum-kimiles iba a tener.

Cuntame algo sobre ese dijo Kejora, mientras sealaba un monitor con el dedo. El sptimo de la fila.

Era un hombre joven y desnutrido, un chico en realidad. Tena la cabeza y los hombros decorados con quemaduras de aceite, y los antebrazos plagados de cicatrices. Los ojos que se asomaban de su cara maltrecha se parecan a los de un protoss: bien abiertos y sin nada que ocultar.

Uno de los analistas, un alfrez, respondi:

Soldado Samuel Lords. Veintids aos de edad. Asaltos mltiples. Abuso de armamento
3

militar. Destruccin de propiedad del ejrcito. Seis asesinatos. El perfil psquico es algo de no creer, seor.

Me imagino. Y las cicatrices? A qu se deben?

Las heridas de la cabeza se las hizo durante una expedicin a un mundo dominado por los zerg, seor. Fue uno de los primeros en llegar al colmenar. La operacin no estuvo bien planeada; el escuadrn entero entr en contacto con toxinas zerg. De alguna manera, l logr sobrevivir. Las otras heridas se las hizo l mismo.

Kejora acerc la cmara al trazado de tejido arruinado que cubra la cabeza de Lords y pens en el sumario criminal del muchacho. Cuntas sinapsis habra derretido el cido aliengena para convertir a ese chico en un glem? En el entrenamiento se vera si el muchacho era til para algo. Al alcaide alej la cmara y se concentr en los otros.

La mayora de los reclusos nuevos miraban hacia delante o hacia abajo. Algunos de ellos miraban a los guardias de una manera desafiante, pero haba un par de ojos que se mova de un lado para el otro, al borde del pnico.

Kejora nunca haba visto a alguien con tanto miedo en toda su carrera.

Quin mierda es ese? El vigsimo de la fila.

Los tcnicos comenzaron a teclear en sus computadoras, pero despus de varios minutos, la pregunta de Kejora todava no tena respuesta. El alcaide se dio vuelta y encontr a tres tcnicos amontonados frente a una pantalla.

Qu pasa?

No tenemos casi nada de informacin, seor. Se llama Gabriel Feltz y fue reclutado en un asentamiento de colonos. No tiene antecedentes penales. Ni siquiera hay notas sobre su aptitud neural.

Kejora frunci el ceo. No sera la primera vez que un burcrata se equivocaba con el papeleo.

Enva una notificacin a Korhal. Necesitamos mucho ms que esto.

Les tomar por lo menos un da contestarnos. Quiere que saquemos a Feltz de la fila?

No. Ponme en altavoz.

Luego de unos cuantos clics, la luz amarilla que estaba frente al micrfono en el medio del centro de mando se encendi.

La voz de Kejora reson por todo el saln.

Bienvenidos al sistema Torus, prisioneros. Estn aqu porque nadie ms en toda la galaxia los quiere cerca. Esta es la ltima oportunidad que tendrn de ser tiles al Dominio. En este lugar hay unas pocas reglas que pueden resumirse en una sola frase: se convertirn en yum-kimiles o morirn en el intento. Hagan lo que tengan que hacer.

Por la victoria se paga cualquier precio. El precio siempre es alto. Precepto del Frigorfico N. 2

Una ola de escalofros recorri el cuerpo de todos los prisioneros. Suceda siempre y Kejora nunca dejaba de disfrutarlo.

El entrenamiento comienza despus de su prximo ciclo de descanso y termina cuando yo lo diga. Hizo una pausa, y agreg: Bienvenidos al Frigorfico.

Los guardias llevaron a los prisioneros a otro grupo de puertas, an ms adentro del complejo.

Los guardias no entraron con los prisioneros a la habitacin, y las pesadas puertas se cerraron. Algunos de los prisioneros miraron alrededor en busca de los guardias nuevos. Robots, todos por lo menos una cabeza ms altos que un hombre promedio. Estaban ubicados en unos huecos cavados en el pasillo y llevaban una armadura pesada y caones Gauss. No se movieron, pero Gabriel se imagin que podan activarse y desplazarse sobre sus ruedas en cualquier momento.

Ninguno de los prisioneros tena intenciones de ponerlos a prueba.

En un momento se escuch una voz femenina muy estridente. Algunos reclusos se quejaron y maldijeron a las adjutoras y dems. La voz les dio la bienvenida formal al complejo de entrenamiento de yum-kimiles y dijo que su deseo era ver que todos los prisioneros se convirtieran en colaboradores valientes del Dominio. Del hombre joven de las cicatrices brot una risa oscura.

La adjutora describi el complejo muy alegremente, como si fuera una gua turstica. Si uno se concentraba en las palabras, el lugar casi pareca agradable pero alcanzaba con mirar un poco alrededor para ver los signos desagradables de lo que estaba por venir. El aire era seco y fro, pero ola a comida. En un muro haba una mancha roja y seca. No haba ningn premio para el que adivinara qu era.

La sensacin de estar siendo vigilados era tangible. Gabriel mir hacia arriba y vio una gran cantidad de aparatos y sensores en todo el techo: sensores trmicos, detectores de movimiento, cmaras y quin sabe qu otra cosa. De privacidad ni hablar.

Despus de mucho andar, llegaron a los dormitorios. Era una seccin llena de celdas... y no estaban vacas. Unos cien hombres, que probablemente haban llegado algunas horas antes, se acercaron para darles la bienvenida a los recin llegados.

Gabriel saba que ese no iba a ser un encuentro placentero y se encarg de no llamar la atencin. Era evidente que iban a desafiar a alguno de ellos y que lo iban a usar como ejemplo. Como si hubiera escuchado su pensamiento, un hombre gigantesco entr con paso seguro y se acerc a los nuevos prisioneros sonriendo como un cocodrilo.

Qu tememos aqu? dijo con una voz spera.

Todos estaban mirando a la vctima que haba elegido el bruto. Era el chico de las cicatrices. La sonrisa de reptil todava adornaba la cara del hombre. Se mora por pegarle una trompada, pero primero quera jugar un poco.

De dnde eres, enano?

No s dijo, sin mostrar miedo ni emocin alguna.

No s imit el grandote y provoc unas risas desagradables a su alrededor. Qu me dices de tu nombre? Eres tan estpido que tampoco sabes tu nombre?

El Lisco.

Gabriel sinti un cosquilleo en los brazos.


7

Los prisioneros deben pagar el precio de su propia supervivencia. Precepto del Frigorfico N. 3

Ah, si? Eres un mutalisco? Mrenlo... Creo que necesita un nombre nuevo. Qu les parece Enanisco? Rata inmunda... Qu mier...?

Gabriel no pudo ver lo que vea el grandote pero los otros s lo vieron y no se estaban riendo. Fue entonces que el chico atac. Golpe al bruto con fuerza en el estmago y lo hizo retorcerse. Unas cuantas patadas rpidas y violentas lograron tumbar al grandote, que se qued inmvil, gimoteando.

El chico mir a su alrededor con una sonrisa. Era una sonrisa espantosa, llena de dientes y encas irritadas. Una sonrisa de monstruo.

El Lisco, dganme el Lisco.

El ciclo de descanso no dur mucho. Una alarma pulveriz los tmpanos de los prisioneros hasta que todos salieron de las celdas.

Los llevaron como ganado hasta la cantina, donde una mquina les dio la primera comida: un menjunje poco saludable de nutrientes y quin sabe qu otra cosa. No tena sabor a nada y no era suficiente, pero era lo nico que haba. Un prisionero corpulento tom el plato de Gabriel cuando solo haba comido unos pocos bocados. Gabriel decidi no provocar ningn escndalo.

Nadie se sent cerca del Lisco mientras coma. La mezcla se le escapaba de la boca por los espacios que tena entre los dientes.
8

La adjutora los invit nuevamente al saln, que ahora era una sdica pista de atletismo. Los prisioneros recibieron rdenes de correr, saltar, estirarse y trotar. Una y otra vez. Unos caones de vigilancia mantenan a los reclusos en movimiento.

El primer da haba terminado y todos los hombres estaban exhaustos, maltrechos y con la necesidad de un buen descanso.

La cosa se iba a poner ms complicada.

Los das parecan un mismo manchn sanguinolento. No haba un ciclo ordenado. La hora de descanso era cuando se le antojaba a la adjutora. La comida no cambiaba, pero el entrenamiento s.

Decir que las mquinas manejaban el Frigorfico no era suficiente. El Frigorfico era una mquina. En todas las habitaciones haba un robot de algn tipo, muchos de ellos diseados especialmente para un tipo de entrenamiento. Los robots tomaban la forma de objetivos en movimiento, compaeros de prctica para tcnicas de combate, obstculos... No exista la misericordia ni la distensin. Los prisioneros no tenan manera de tomrselo con calma.

Los peores das eran los que pasaban en las jaulas de simulacin. Los prisioneros deban ir hasta una especie de atad con bombillas, cables y cintas, y la adjutora los invitaba a recostarse en su interior. Negarse no era una posibilidad.

Lo que vena luego era una pesadilla. El cerebro reciba estmulos visuales y sonoros, elegidos especialmente para causar una emocin. Gabriel se acostaba en estos dispositivos mientras las mquinas jugaban con sus sentimientos. Senta euforia, alegra y luego desesperacin, una especie de terror que lo llevaba a querer suicidarse para no tener que sentir ms.

Todas las sesiones terminaban de la misma forma: los prisioneros se arrastraban desde los dispositivos y caan al suelo, llorando y temblando. Incluso el Lisco responda a ese tratamiento, aunque en sus ojos haba ms avidez que miseria.

Despus de tres semanas, uno de los prisioneros no se despert. La adjutora les orden a los reclusos restantes que salieran de las celdas. Gabriel lleg a ver a un hombre temblando en una litera. De la boca le sala sangre a borbotones. Cuando los prisioneros volvieron, el hombre ya no estaba.

Tienes algo raro.

Gabriel mir por encima del banco. El Lisco le estaba hablando. El chiflado no haba hablado con nadie desde el da que haban llegado.

A qu te refieres?

No ests tan asustado como deberas. El Lisco sonri. Esos dientes afilados hacan que el gesto pareciera de cualquier cosa menos de alegra. Te sacan la comida. Se quedan con tu litera. Te hacen esperar para ir al bao. Ests en lo ms bajo. Tendras que estar ms asustado.

Gracias... supongo dijo Gabriel, mientras coma otra cucharada de su plato de avena insulsa. Nadie ms se haba acercado a la mesa desde que el Lisco se haba sentado. Tal vez Gabriel podra comer su plato entero por primera vez.

Los prisioneros deben protegerse a s mismos siempre. Todos los momentos de calma son un campo de batalla y todos los campos de batalla son momentos de calma. Precepto del Frigorfico N. 4
10

No te estaba halagando dijo el Lisco. No haba maldad en sus palabras; solo una curiosidad perturbadora. Actas como un dbil. Tienes aspecto de dbil. Pero no tienes miedo. As que no eres dbil en realidad. Te escondes.

Gabriel sospechaba que el Lisco no iba a aceptar un "no" como respuesta.

Calculo que las cosas se van a poner peores por aqu dijo Gabriel. Tal vez sea conveniente para m que los dems me subestimen.

Pareca que el Lisco no lo estaba escuchando. Estaba mirando el moretn violceo sobre el brazo de Gabriel.

Eso lo podras haber evitado.

Era cierto. Haban llenado la pista de atletismo de robots que disparaban balas de goma. Las mquinas se movan con lentitud, no podan agacharse ni esquivar golpes y con suerte podan seguir a un objetivo en movimiento. Eran muy fciles de evadir.

Entonces un robot proyect el holograma de un nio. No era slido y la calidad ni siquiera era buena, pero Gabriel se sorprendi y entr en duda. A modo de castigo, el robot le dispar en el brazo.

No pude evitarlo dijo Gabriel, pero el Lisco sonri con esa sonrisa espantosa.

S, puedes. Yo me doy cuenta. Creo que ellos no. Seal el techo.

Gabriel se ri.

Lisco, nadie te dijo que eres medio raro?


11

El Lisco se encogi de hombros.

Yo solo.

Kejora estaba muy activo. Todos los das se haca cargo de sus prisioneros; organizaba los turnos y preparaba las tandas de nutrientes. Los reclusos no saban que ya haban comido dieciocho comidas diferentes, cada una de ellas un menjunje de esteroides, neutralizantes y retardante de hormonas... bsicamente, veneno. Las tandas eran como un juego de ingenio y, aunque el porcentaje de xito era elevado, siempre haba algn que otro fracaso en las primeras etapas del ciclo de entrenamiento

Mir el registro de la autopsia del prisionero Henisall. Mientras miraba la diseccin , hablaba con el mdico que estaba de pie a su izquierda.

Entonces, no tienes idea de qu fue lo que lo mat?

Creo que fue la tanda diecisiete, pero todava no s muy bien cmo.

Est bien. Que vuelvan a la diecisis. No usaremos la diecisiete hasta que hayamos hecho un anlisis completo.

El mdico asinti y dej el centro de mando. Kejora volvi a las pantallas. Los prisioneros estaban haciendo cola para recibir su avena inspida.

12

Minutos despus vio una escena que se haba repetido una y otra vez durante las ltimas semanas: un prisionero llamado Polek le sacaba el plato a Feltz. Gabriel nunca haca nada. Hasta ese da.

Kejora casi solt una carcajada cuando vio a Feltz levantarse de la silla y golpear a Polek en la nuca. Cuando los dos hombres comenzaron a golpearse, la comida vol por los aires y los prisioneros se amontonaron para ver el espectculo. Los gritos de aliento hacan temblar el saln. Incluso los tcnicos del centro de mando dejaron de trabajar para ver la pelea.

Kejora observaba a Feltz con atencin. Sus habilidades de pelea haban mejorado, pero todava no era suficiente. Polek seguramente haba peleado dos veces por semana durante sus aos de formacin, y era probable que Feltz, en cambio, nunca hubiera estado en una pelea real.

El primer golpe que Polek le dio a Feltz fue un puetazo en la cara que lo hizo tambalear. Luego de otros tres golpes rpidos, Feltz haba cado. Polek lo sujet contra el suelo. Despus de eso, Feltz ya no tuvo mucho ms que hacer. Su adversario, que era ms pesado que l, logr suprimir todos sus intentos de ataque y comenz a molerlo a golpes como si fuera un pedazo de masa. Los prisioneros lo alentaban. Era una masacre.

Kejora no pudo evitar fruncir el ceo. La poltica deca claramente que l no tena que intervenir. Todos los momentos de calma son un campo de batalla y todos los campos de batalla son momentos de calma. Si Feltz no poda superar la pelea, entonces no tena lo que haca falta para convertirse en un yum-kimil.

Nota de recuadro: Tu enemigo es tu mejor maestro. Aprende bien. Precepto del Frigorfico N. 5

Pero, por otro lado, Kejora haba sido el creador de esas reglas. Finalmente decidi que poda darse el lujo de romperlas.
13

Presion un botn, y el sonido de las sirenas invadi la sala. La luz amarilla frente al micrfono se encendi.

Se acab la hora del almuerzo. Regresen a la zona de entrenamiento.

Los prisioneros obedecieron lentamente. Polek se levant con pocas ganas. Todos se fueron a la cantina y dejaron a Feltz solo, inmvil.

Kejora se dirigi a uno de sus tcnicos.

Quiero que un equipo de mdicos lo levante y lo atienda. Quiero que hable.

Seor?

Korhal todava no respondi y ya estoy cansado de esperar. Ese hombre no pertenece a este lugar. Quiero saber quin pens lo contrario.

***

Miles de moretones peleaban por captar la atencin de Gabriel en el momento en que se levant, pero el dolor estaba lejos; era una mera silueta en el horizonte. Se senta bien, a pesar de no poder moverse. Unas correas lo mantenan amarrado a una cama que estaba demasiado limpia para ser su litera.

Por fin te despiertas.

14

Gabriel gir la cabeza para ver de dnde vena la voz. Lo nico que vea eran luces que se movan alrededor de una forma indefinida. Una forma indefinida e imposible que cambiaba con cada latido de su corazn.

Por qu eres una manzana? Es feo que una manzana se funda en cubos de hielo dijo Gabriel con una risita tonta.

La voz le ladr una risa corta.

Disfruta de los sedantes mientras te duren, Feltz.

Gabriel escuch que una mquina siseaba suavemente y la sensacin de paz se evapor en un instante. La imagen de miles de cubos de hielo bailarines se esfum y, en su lugar, apareci una enfermera levemente iluminada y la figura del alcaide Kejora.

Te sientes mejor?

El corazn de Gabriel se aceler y la cabeza empez a darle vueltas. Estaba alerta y el dolor ya haba dejado de ser tan distante.

No, la verdad que no.

Acostmbrate. Es la misma mezcla que le ponen a los estimpacks, aunque esta est un poco diluida en agua. Te ayuda a concentrarte aun en las peores situaciones. El alcaide se sent junto a la cama de Feltz. Generalmente los prisioneros que obtienen tratamiento mdico se lo ganan con un desempeo excepcional, Feltz. T no has estado aqu lo suficiente. Estoy rompiendo las reglas por ti.

Me siento halagado.
15

Me siento halagado, seor dijo Kejora.

Por un instante, Gabriel pens en desafiarlo. Solo por un instante.

S, seor.

Mis ayudantes tienen varias teoras diferentes sobre quin eres, Feltz. Los ojos de Kejora nunca se separaron de los de Gabriel. Lo nico en lo que estamos de acuerdo es en que no eres material para el Frigorfico. La gente inteligente, concentrada y emptica no pertenece a este lugar.

Nunca permitas que un enemigo te engae con un exterior falso. Mira a travs de la trampa, y la amenaza se har evidente. Precepto del Frigorfico N. 6

Lamento decepcionarlo, seor dijo Gabriel, sin poder contener el sarcasmo.

Cmo fue que terminaste aqu?

Cmo dice, seor?

El alcaide se acerc a l.

Qu delito cometiste? Por qu ests aqu?

No lo sabe...? dijo Gabriel, y agreg rpidamente: ... seor?

16

Haz de cuenta que no.

S, seor.

Gabriel trat de controlar sus pensamientos. Ahora ms que nunca, su historia tena que ser slida...

Mi hermano y yo fuimos parte de un nuevo reasentamiento hace un ao y medio. Result ser una mala idea.

La vida en los reasentamientos no es nada fcil.

Es imposible si el Dominio est a cargo de todo. Primero la burocracia, luego la prohibicin de los suministros personales... y dos meses despus tuvieron que mandar a la mitad de la colonia a las minas para mantener a los descontentos bajo tierra durante catorce horas por da. Mi hermano fue parte de esas patrullas, y un da desapareci.

El alcaide asinti.

Entonces t decidiste hacerte cargo del asunto.

Fui al juez para hacerle algunas preguntas. No queran escucharme, as que tuve que hablar un poco ms fuerte. Cuando me sac de su oficina, me las arregl para volcarle una botella de whisky en la camisa. Sus soldados jugaron un poco conmigo, y despus me despert dentro de un transbordador que me estaba trayendo al Frigorfico.

El alcaide Kejora lo mir incrdulo.

Eso es todo?
17

No me cree.

Creo que a un lacayo colonial le gustara enviar a alguien aqu por arruinarle el traje. Lo que no me entra en la cabeza es que pudiera hacerlo. Kejora pareca perdido en sus pensamientos. No es fcil llegar al Frigorfico, Feltz, y t no ests listo para este lugar.

Perdn por echarle a perder el lugar, seor. Qu tiene pensado hacer conmigo?

Kejora sonri.

Nada.

Qu?

El Dominio necesita yum-kimiles. Con eso me alcanza.

Eso no... Seor... Gabriel tartamude.

Tranquilo, prisionero dijo Kejora. Hemos creado yum-kimiles de la nada. La mayora de tus vecinos de celda no valen ni siquiera el costo del transporte que los trajo hasta aqu, pero aun as les damos una oportunidad. Tal vez un diez o quince por ciento estn a la altura de lo que se les pide. Los dems, ni soarlo. De todas maneras, no es una gran prdida. Pero t... continu Kejora t tienes ms cerebro que el resto. Hasta hoy, habas evitado meterte en peleas que no podas ganar. La fuerza bruta no lo es todo. Si puedes arreglrtelas aqu dentro, sers uno de los mejores soldados del ejrcito. Mis yum-kimiles han recibido halagos de los comandantes ms respetados del Dominio. En el campo de batalla, mis yum-kimiles son como demonios, y nuestros enemigos les tienen terror. Sabes por qu?

18

Porque hacemos lo que tenemos que hacer susurr Gabriel.

Exactamente Kejora se puso de pie. Grbatelo a fuego. Si quieres vivir, entrena y pelea como los dems y llega al final del programa.

As de simple, no?

Kejora ignor la falta del "seor".

Estars listo para volver al entrenamiento en dos das. Te sugiero que te hagas amigo de alguien que te pueda defender de futuras palizas.

Gabriel esper a que Kejora llegara hasta la puerta.

Har lo que tenga que hacer, seor. Algo en su tono de voz hizo que el alcaide se diera vuelta.

Ya veremos.

Gabriel senta que las cmaras y los sensores lo observaban todo el tiempo. Logr evitar los conflictos con Polek, y el Lisco se encarg de ahuyentar a los dems prisioneros que intentaron atacarlo.

A los tres meses, la adjutora los invit a entrar a un cuarto donde no haban estado nunca. Era lo ms parecido a una sorpresa que podan esperar en el Frigorfico. El cuarto , largo y estrecho, estaba lleno de trajes blindados. Eran ms pequeos y delgados que los trajes de CMC que
19

usaban los marines. Cada uno de ellos tena un juego de propulsores en la espalda. Si bien eran mquinas inertes, los trajes parecan estar en tensin, listos para entrar en accin. Al ver los trajes, el Lisco sonri.

Cuando la adjutora orden que los prisioneros se metieran en los trajes , no hubo bromas, sino mucha impaciencia. La nueva fase del entrenamiento comenz a los pocos minutos, y el Frigorfico se convirti en un lugar todava peor.

El primer problema eran los propulsores. En un principio, los prisioneros no tenan el control de los aparatos; la encargada era la adjutora. Pareca divertirse mucho encendindolos en los peores momentos y enviando a los hombres contra el techo o las paredes hasta que aprendieran a maniobrarlos. Eran muy comunes los golpes. Dos reclutas murieron a causa de fracturas de crneo.

Luego comenzaron a entrenar con armas nuevas. La pistola Gauss 45 Guadaa era un pequeo monstruo. El traje compensaba a duras penas el culatazo del arma. El campo de tiro qued hecho un desastre. Varios hombres perdieron la vida a manos de sus propios compaeros de celda.

Cuando finalmente llegaron al setenta y cinco por ciento de precisin en los disparos, la adjutora los felicit. Luego les pidi que usaran dos pistolas al mismo tiempo.

La parte final del entrenamiento eran las cargas explosivas D-8, diseadas para destruir edificios. Tenan poder de sobra para cubrir los muros con pedazos de los prisioneros menos atentos. Los objetivos eran preparar y colocar las bombas, pero las condiciones eran extremas e implacables: ruidos estridentes, oscuridad total o luz cegadora, y habitaciones donde no haba gravedad. El conteo de muertos y heridos comenz a subir rpidamente.

20

Los prisioneros siguieron luchando. Algunos murieron en accin, a otros, como Henisall, los encontraron muertos; unos pocos se suicidaron. Gabriel sigui entrenando. Para l no haba otra opcin.

Kejora agreg un paso a su rutina. Antes de que se apagaran las luces, revisaba las grabaciones de entrenamiento de Gabriel Feltz. No poda explicar el porqu. En realidad poda, pero no estaba preparado para admitirlo.

Los ltimos dos aos en el sistema Torus haban sido productivos y satisfactorios. Al salir del Frigorfico, los yum-kimiles iban a donde se los necesitaba y protegan los intereses del Dominio con fuego y muerte. Al Frigorfico llegaban medallas y elogios, muchos de ellos pstumos y secretos. Los nombres de los condecorados se unan a una creciente lista de historias de xito.

Pero jams haba entrado al Frigorfico un hombre inocente. Por eso Kejora miraba y se preocupaba. Era una amenaza; una muy simple. Qu sucedera si alguien se enteraba? Qu sucedera si la historia de Gabriel Feltz, el colono con una increble dosis de mala suerte, llegaba a las noticias vespertinas o a la UNN? Incluso esas cabezas parlanchinas arriesgaran su trabajo por una noticia como esa.

La idea de que la informacin se filtrara no era impensable. Despus de todo, alguien ya haba violado el protocolo: Feltz nunca tendra que haber llegado al Frigorfico. Kejora todava no haba rastreado a la persona responsable. El juez no le haba devuelto los llamados y los registros en las computadoras daban a entender que nadie haba dado la orden de transferir a Feltz.

Las notas de los tcnicos tampoco eran de ayuda. La personalidad de Feltz era tema de un debate apasionado. Su comportamiento haba cambiado. Esa actitud solitaria que lo caracterizaba haba desaparecido. Ahora se relacionaba con otras personas, en especial con
21

Lords, el que se haca llamar el Lisco. Coman juntos todos los das y eran parte del mismo equipo durante el entrenamiento y los combates. Para la mayora de los observadores, se haban hecho buenos amigos.

Kejora dej que los tcnicos especularan; no les haba contado sobre el consejo que le haba dado al recluta. Feltz saba que formar una amistad con el hombre ms temido del Frigorfico le evitara muchos problemas.

An as, l estaba mejorando. Radicalmente. Adems, mostraba aptitudes inusuales para la tctica y la estrategia. Tena potencial para el liderazgo. Y si se una al rango de los yumkimiles?

Sera un excelente sujeto de prueba, se deca Kejora. Feltz sera prueba viviente de que el programa de yum-kimiles necesitaba reclutas inteligentes y hbiles en vez de tratar de exprimir las ltimas gotitas de valor de la escoria de la sociedad. Ahora se buscaba a los yum-kimiles para la accin en el frente de batalla, pero si exista la posibilidad de perfeccionarlos, todos los comandantes del Dominio exigiran que Kejora recibiera reclutas de mejor categora.

En pocas palabras: si Feltz triunfaba, sera el inicio de una nueva era en la forma de guerrear del Dominio.

Kejora escribi las ltimas notas y cerr el registro de Feltz. Ese da comenzaba la ltima fase de entrenamiento para el actual grupo de prisioneros.

Da de graduacin dijo con una leve sonrisa.

Despus, pas la orden del da al personal del Frigorfico.

22

Exmenes finales aprobados. Preparen la prxima tanda de comida y activen a todos los depredadores en dos horas. Lleg la hora de incinerar el Frigorfico.

Algo raro est pasando, viejo.

Gabriel mir al Lisco y le sonri.

Hace dos das que ests con lo mismo.

Sabes bien de qu estoy hablando. El Lisco se llev otra cucharada de masa marrn a la boca.

Gabriel tena que admitir que el Lisco probablemente tena razn. El entrenamiento se haba estancado. Incluso haban tenido tiempo libre para dormir una cantidad razonable de horas durante dos das seguidos. No era una buena seal.

El Lisco golpe la mesa con la palma de la mano. El golpe hizo que su plato de comida saltara por el aire.

No s hasta cuando voy a soportar esto.

Gabriel se estremeci.

Ya s.

T no sabes nada! El Lisco se puso de pie de un salto y gru: Ninguno de ustedes sabe nada! Especialmente t! Te matar primero! Ahora mismo!
23

Gabriel trastabill y se fue hacia atrs. Ese no era el Lisco normal. Si no se callaba, Gabriel tendra que patearle la cara y arrancarle la cabeza a l y luego a todos los dems reclutas hasta que l, y solo l, quedara en pie....

Qu? Gabriel recuper la cordura de repente.

La locura se propag rpidamente por todo el comedor. Puos apretados, caras contradas de ira. Primero vinieron los empujones, luego los forcejeos y, finalmente, llegaron los puetazos. El Lisco pareca haber perdido el control, buscaba desesperadamente a alguien con quien pelear y rechinaba los dientes con fuerza.

Gabriel mir su plato de comida. La comida. Claro. Esto tena que ser obra de Kejora. La furia le quem en el pecho como si fuera cido y sus labios retrocedieron hasta formar una mueca involuntaria. Kejora iba a pagar con sangre por todo lo que haba hecho: por el entrenamiento, por los muertos y especialmente por Dennis...

Basta! Gabriel logr controlar su ira a pura voluntad.

Lisco! Clmate! Es la comida, es nada ms que la comida!

El Lisco no lo escuch. Caminaba en crculos breves como si estuviera encerrado en una jaula. Gabriel lo tom de los brazos.

Le pusieron algo a la comida! El Lisco agitaba la cabeza, pero Gabriel continu. No hay zerg aqu, no ves? No hay nada peor que los zerg! Eso fue lo que me dijiste!

24

Los ojos del Lisco se fijaron en Gabriel.

S logr decir. No hay nada peor que los zerg...

Gabriel casi se desmaya del alivio. As que Kejora los quera aterrorizados y exaltados pero capaces de mantener el control. Esto tena que ser parte de una nueva prueba. Qu ms les esperara?

El comedor empez a vaciarse a medida que los prisioneros comenzaron a correr hacia las salidas, gritando y golpendose. Varios prisioneros se quedaron merodeando. Uno de ellos era Polek. Gabriel arrastr al Lisco hasta l, mientras se resista a la voz roja que le lata en las venas.

Nosotros tambin tenemos que ir yendo.

En qu universo te hacemos caso a ti, enano? se burl Polek.

Gabriel seal algo a sus espaldas.

Quieres terminar como ellos?

Siete prisioneros haban reaccionado muy pero muy mal. Cuatro estaban muertos despus de varios golpes en la cabeza; otro se sostena la cara destrozada con las manos. Los ltimos dos intentaban ahorcarse mutuamente. Incluso Polek pareca enfermo.

Vamos, tenemos que salir de aqu dijo Gabriel mientras se los llevaba.

Apenas dejaron la locura de la cantina, se encontraron con otro tipo de caos en los pasillos. La voz de la adjutora invadi el complejo.
25

Todos los aprendices dirjanse a los talleres de la armera 1 a 8 y preprense para el combate. Esto no es un simulacro. Repito...

Ahora somos fuerzas especiales? pregunt alguien.

La cabeza de Gabriel se mova de un lado al otro en busca de nuevas amenazas.

Esto sigue siendo parte del entrenamiento. Mantnganse alerta.

Ey! Oyen eso?

Unas garras de metal golpeaban contra el suelo.

Haba algo agazapado dentro de la sala. Tena aspecto y movimientos de gato, pero era una mquina del tamao de un buitre terran. Gir la cabeza con forma de bala hacia los prisioneros y abri las fauces de metal. Un gemido espeluznante tom por asalto los odos de los reclusos.

Corran!

Los prisioneros salieron disparados por el pasillo; la estampida galopante de las patas metlicas no estaba muy lejos. Uno de los hombres cedi al instinto estpido de darse vuelta. Momentos despus estaba debajo de la bestia metlica y sus fauces le destrozaban el torso.

Nota de recuadro: Dicta los trminos de la batalla. Obliga a tus enemigos a enfrentarte como ms te convenga. Precepto del Frigorfico N. 7

26

Los otros mantuvieron la vista al frente y corrieron hasta que llegaron a las puertas abiertas de una armera. Entraron con tanta avidez que cualquiera habra pensado que eran las puertas del Cielo.

Cierren las puertas!

Las puertas empezaron a cerrarse muy lentamente. La mquina se abalanz sobre el hueco y , si bien no pudo ingresar por completo al recinto, su cabeza manchada de sangre logr escabullirse. La terrible boca de la bestia buscaba morder cualquier cosa que tuviera cerca. Despus de un tiempo, Polek pudo liberar un arma de los estantes y vaci el cargador sobre la cabeza del robot, que qued hecha pedazos.

Antes de que Polek pudiera alardear, Gabriel seal algo detrs de l.

Ah vienen ms!

Una manada entera de esas cosas corra hacia ellos. Gabriel empuj los restos destruidos del gato robtico y las puertas se trabaron. Del otro lado se escuch un golpe fuerte, seguido por el sonido de metal rasgando metal. Una cacofona de rugidos, que evocaban el sonido de cualquier bestia imaginable, atravesaron la puerta atenuados.

Y ahora, qu hacemos? pregunt el Lisco.

Gabriel recorri la armera con los ojos y vio los trajes de los yum-kimiles, las pistolas, las bombas D-8, hasta un juego especializado de sistemas de administracin de estimpacks.

Y ahora qu hacemos? Hacemos lo que tenemos que hacer.

27

Kejora oje los nmeros que transmitan los tcnicos. Cuatro prisioneros muertos luego del minuto inicial. Doce muertos al terminar los primeros diez minutos. Haba habido peores comienzos.

La comida haba funcionado. Kejora haba credo que Gabriel Feltz sera una de las primeras vctimas y estaba sorprendido de ver cmo los dems sobrevivientes lo aceptaban tan rpido como lder. El informe del examen iba a ser interesante.

Kejora junt la punta de los dedos y mir los monitores. Decenas de reclutas peleaban por su vida en todos los rincones del Frigorfico, mientras el personal se esconda en habitaciones secretas y seguras. La puerta que iba al centro de mando daba al pasillo principal, pero la haban cerrado con muchsima antelacin para este ejercicio, de modo que quedara inaccesible para los reclutas y las mquinas.

Los prisioneros comenzaron a salir de las armeras. En ese momento comenz la verdadera prueba: pelear contra hordas de depredadores cuyo nico objetivo era atacar a cualquier cosa que tuviera pulso.

Cuando los reclutas comenzaron a moverse por los pasillos, uno de los monitores emiti un sonido. Feltz estaba dentro del traje RP17. Eran cuarenta hombres armados y listos para la pelea. Un tercio de ellos iban solos; no duraran mucho despus de la primera tanda de robots. Les esperaban cosas mucho peores que unos gatitos mecnicos.

Aqu no hay zerg!

28

Otra criatura mecnica con forma de hidralisco apareci y los atac con sus dos extremidades, que parecan guadaas. El Lisco comenz a dispararle, mientras gritaba como un chico. Ni siquiera se detuvo cuando el robot cay al suelo en pedazos.

No hay zerg! Aqu no hay zerg!

Los otros lo ignoraron y continuaron disparando. No haba tiempo para calmar al Lisco; todava quedaban muchsimos zerg falsos por matar.

El escape inicial de la armera haba salido bien, pero las mquinas ya haban reemplazado sus prdidas. No haba otra opcin que correr, saltar, esquivar, disparar y destruir cualquier cosa que se moviera. Gabriel y su equipo iban dejando un rastro de carcasas y partes destruidas a su paso.

Los robots eran demasiado lentos, torpes y novatos para detenerlos. A pesar de que le dola el cuerpo y sus pulmones se quejaban, Gabriel estaba encantado. Kejora no bromeaba cuando hablaba del desafo. Era duro, pero se poda llevar a cabo. Y Gabriel lo iba a superar.

Pero primero haba que hacer algo. Comenz a disparar hacia el techo.

Kejora se qued mirando las pantallas que, de pronto, se haban quedado negras.

Qu pas?

Perdimos todos los sensores del pasillo. No tenemos visual de la seccin L4.

El alcaide maldijo. Ah era donde estaba Feltz.


29

Hemos perdido a un grupo de yum-kimiles, seor.

Kejora mir la informacin. Uno de ellos era el RP17.

Estn muertos?

No tenemos informacin. Nada.

Entonces, alfrez... dijo Kejora con paciencia fingida Podra decirme cul era la informacin antes de que perdiramos a los yum-kimiles?

Presin arterial y pulsaciones elevadas, agitacin significativa... nada extrao.

Nada extrao para este ejercicio. Kejora sacudi la cabeza.

Alguna anormalidad con el traje RP17 antes de la desaparicin?

No, seor, nada significativo.

Kejora respir hondo.

Nada significativo...? Podra explicarme un poco ms?

El alfrez trag saliva, el sudor le corra por la frente.

Eh, s, seor. El RP17 recarg las armas antes de desaparecer, y sus pulsaciones bajaron un poco dijo el tcnico. Estaba tranquilo, no creo que los hayan emboscado...

30

Shh!

Kejora cort el aire con la mano. Los tcnicos se quedaron paralizados. Kejora se par y agudiz los odos. Podra haber jurado que haba odo un sonido detrs de la puerta del centro de mando. Un sonido muy similar a un...

...estimpack.

Kejora pate su escritorio y se escondi detrs de l.

Al suelo!

El rugido de dos pistolas Gauss invadi la sala y el escritorio comenz a temblar cuando las balas impactaron sobre la superficie. Los tcnicos gritaron y murieron mientras el aire se llenaba de olor a cobre y plvora.

Kejora sac su arma. Era una pistola semiautomtica pequea pero por lo menos era algo. Esper unos momentos hasta que pasara el caos. Se oan gemidos as que algunos tcnicos todava estaban vivos, pero por el momento tendran que defenderse por su cuenta. Kejora saba perfectamente quin estaba del otro lado de la puerta.

Feltz?

El recluta se ri. La adrenalina y los qumicos hacan que su voz sonara frentica.

S, seor alcaide. Presentndome para el servicio, seor.

Fue una emboscada decente, Feltz. Tendr que restarte algunos puntos por revelar tu posicin. El sistema de administracin de qumicos es ruidoso, incluso en el combate. En
31

general, podramos decir que hiciste un buen trabajo.

El efecto del estimpack duraba solo unos segundos. Si Kejora lograba alargar la conversacin un poco ms...

Viniendo de usted, significa mucho para m.

Otra oleada ensordecedora de disparos sacudi el centro de mando.

Los enemigos deben enfrentarse y destruirse con eficacia. Los mtodos no importan. Usa el cuchillo, la pistola, la bomba o los puos. No dudes nunca. Precepto del Frigorfico N. 8

Kejora se mantuvo en calma. En medio del caos, escuch pisadas fuertes; Feltz estaba tratando de rodearlo. El alcaide sac la mano por encima del escritorio y dispar a ciegas, sin ninguna intencin de asomarse para tratar de apuntar mejor.

Las pisadas se detuvieron cerca de un grupo de computadoras ubicadas contra la pared ms lejana. Unos cargadores vacos golpearon contra el suelo.

Fall, alcaide.

Me imagin Kejora carg su arma. Algo te tiene descontento, Feltz?

Mi hermano me tiene descontento, seor.

El alcaide record la charla que haban tenido en la enfermera.

El que desapareci? Qu pasa con l?


32

No le dije toda la verdad, alcaide dijo Feltz. Mi hermano no desapareci. Yo s dnde est. O, mejor dicho, s dnde estuvo.

En serio?

Kejora necesitaba alargar la conversacin todo lo posible. Los disparos en el centro de mando haban activado automticamente una decena de alarmas silenciosas. Los equipos de seguridad no tardaran en llegar desde todos los rincones del Frigorfico.

Sin embargo, s tardaran en llegar, se dio cuenta Kejora. El examen final segua en curso y eso significaba que no dispondran de una ruta libre para llegar al centro de mando. Tendran que pelear contra los mismos enemigos que estaban enfrentando los reclutas.

Kejora no crea poder mantener a Feltz entretenido hasta que llegaran los refuerzos.

Mi hermano estuvo aqu, alcaide. En el Frigorfico, bajo su amoroso cuidado.

El sonido de los dos cargadores que ingresaban en las pistolas de Feltz recorri toda la sala.

Tuve que invertir muchsimo tiempo y dinero para conseguir esa informacin. Muchsimo. Ni se lo imagina.

No puedes conseguir un reembolso? Eres el primer Feltz que tenemos aqu.

No ve el parecido familiar? No vale la pena acordarse de los que murieron en el entrenamiento, no? No me sorprende... Las palabras del yum-kimil se oyeron en medio del rugido del combate distante.

33

Me acuerdo de todos los reclusos.

Incluso de los fracasados? Los que no servan para nada?

Especialmente de ellos.

La voz de Feltz se volvi glida.

Mi hermano se llamaba Dennis Staton.

Dennis Staton? Muri a la semana de empezar el entrenamiento. La tanda siete no le cay muy bien y un par de rganos vitales le quedaron hechos papilla. No fue una prdida muy grande. Dennis Staton haba sido un recluta intil y mediocre.

Kejora decidi embellecer un poco los detalles.

Tu hermano tuvo su oportunidad. La misma que tuviste t, solo que no funcion.

Mi hermano nunca tuvo una oportunidad dijo Feltz. El efecto del estimpack se haba terminado. El choque qumico haca que le temblara la voz, pero sus palabras no haban perdido nada de su veneno. Ni de usted ni de nadie.

Ests equivocado.

Yo saba lo que me esperaba. Yo estaba preparado. l no. El chirrido de los propulsores del yum-kimil iba en aumento. Feltz estaba preparndose para atacar. Y usted tampoco est preparado. Ha llegado el Seor de la muerte. Ha llegado la hora de la venganza.

34

Venganza? De qu? Kejora aferr su pistola. Tu hermano estaba condenado a muerte, Feltz...

Mi nombre es Staton.

Era un criminal, Staton, y uno no muy inteligente. Si hubiera tenido un gramo del autocontrol que tienes t, habra pasado unas semanas en un calabozo acusado de hurto y nada ms dijo Kejora. Pero mat a dos civiles para robarles los pocos crditos que tenan en los bolsillos y no lleg a correr ms de tres cuadras antes de que lo atraparan.

Era mi hermano. Se mereca mucho ms que este pozo infernal del que ests tan orgulloso.

Este pozo infernal funciona Kejora recorri la sala con la mirada en busca de una salida. No haba ms que opciones malas, caminos muy expuestos. Dime que no funciona. Dime que no te convirti en uno de los asesinos ms eficientes que vio la galaxia.

Lo felicito por haber hecho tan bien su trabajo, alcaide dijo Feltz. Los propulsores de su armadura emitan un sonido demasiado potente para un lugar tan pequeo . Aqu tiene una pequea muestra de agradecimiento.

Kejora cerr los ojos. El escritorio no lo protegera de un ataque prolongado. No haba ninguna posibilidad de escaparse sin cruzar el campo de fuego de Feltz.

No haba salida.

El sonido ensordecedor de una pistola Gauss invadi el centro de mando y la superficie del escritorio reson y se deform bajo una rfaga de impactos de bala. Una segunda P-45 abri fuego.

35

Luego una tercera. Y una cuarta.

Qu?

El sonido se desvaneci, y Kejora oy el sonido de un cuerpo blindado que caa al suelo.

El alcaide no se movi.

Alcaide?

Era una voz diferente pero conocida. Kejora sonri.

Lords?

De las pistolas Gauss del Lisco sala humo.

S, seor.

Buen trabajo, recluta. Kejora se par.

Feltz, y no Staton, ya que siempre sera Feltz en la memoria de Kejora, estaba tirado en el suelo. En la parte trasera de su armadura haba varios agujeros de bala. Kejora se arrodill cerca de Feltz y le sac el casco y la mscara. Con cada respiracin, leve y entrecortada, emanaba una gran cantidad de sangre arterial roja y brillante. Cada respiracin era ms dbil que la anterior.

Los ojos de Feltz mostraban confusin y aturdimiento. Trat de girar la cabeza para ver al Lisco y de la boca le sali a borbotones una pregunta sin palabras.

36

Kejora le dio unas palmadas a Feltz en la espalda. En cierta forma, Feltz haba excedido todas las expectativas del programa cuando logr romper el bloqueo del Frigorfico a pesar de que, gracias a los efectos de las drogas tena la mente confusa... y ni ms ni menos que en una situacin de combate. Haba encontrado y arrinconado a su objetivo, y haba logrado sortear una cantidad increble de sistemas de seguridad que estaban destinados, justamente, a prevenir esa situacin.

Era una prueba de que el Frigorfico funcionaba con mejores reclutas. Si Kejora lograba llevarle la idea al mismo Emperador Mengsk, en menos de un mes tendra conscriptos de mayor calidad para su programa. Sera necesario hacerle algunos retoques al currculo, pero eso era de esperarse.

El otro yum-kimil mir a Feltz con curiosidad.

Por qu hice eso, seor? Cre que l era mi amigo.

Eres un yum-kimil, Lords dijo Kejora.

El Lisco rumi esas palabras en silencio y mir cmo se nublaban los ojos de Feltz. Finalmente, asinti.

Hago lo que tengo que hacer.

No hay verdad ms que en la victoria. Todo lo dems es polvo, desaparece rpidamente. Precepto del Frigorfico N. 9

37

También podría gustarte