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Quejas de los indios ante la Muerte

Los indígenas se quejan ante la Muerte de los males y agravios que sufren a manos de los europeos desde que se convirtieron al cristianismo, incluyendo robos, homicidios, guerras y la explotación para extraer oro, lo que ha corrompido su forma de vida. Piden que cese el poder y las rapiñas de los extranjeros o que los libere de su sufrimiento llevándolos consigo. La Muerte les aconseja tener paciencia y servir fielmente a Dios a pesar de las trib

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Quejas de los indios ante la Muerte

Los indígenas se quejan ante la Muerte de los males y agravios que sufren a manos de los europeos desde que se convirtieron al cristianismo, incluyendo robos, homicidios, guerras y la explotación para extraer oro, lo que ha corrompido su forma de vida. Piden que cese el poder y las rapiñas de los extranjeros o que los libere de su sufrimiento llevándolos consigo. La Muerte les aconseja tener paciencia y servir fielmente a Dios a pesar de las trib

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Carvajal, Auto de las cortes

AUTO DE LAS CORTES DE LA MUERTE


DE

MIGUEL DE CARVAJAL Escena XIX


Personas que hablan en ella: CACIQUE, INDIOS; MUERTE, SAN AGUSTN, SAN FRANCISCO, SANTO DOMINGO, SATANS, CARNE, MUNDO. Tocan las trompetas, y entran los indios. CACIQUE Los indios occidentales y estos caciques venimos a tus cortes triunfales a quejarnos de los males y agravios que recibimos, que en el mundo no tenemos rey ni roque que eche a parte las rabias que padecemos; y, por tanto, a ti queremos, Muerte, dar quejas del arte. Pues t sola, que es razn, sabrs que siendo paganos y hijos de perdicin, por sola predicacin venimos a ser cristianos. Como habrs odo y visto, seguimos ya la doctrina y la escuela y disciplina del maestro Jesucristo; y estamos ya tan ufanos con la merced singular de habernos vuelto cristianos, que a los Altos Soberanos no vemos con qu pagar. Mas qu casos son tan crudos, t, Muerte, nos da a entender, que cuando a los dioses mudos, bestiales, falsos y rudos,

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Carvajal, Auto de las cortes adorbamos sin ser, ninguno nos perturbaba de cuantos en nuestras tierras ha pasado ni pasaba, ni mataba ni robaba, ni haca crudas guerras. y agora que ya cuitados! nos habamos de ver un poco ms regalados, por slo tener los grados de cristiandad en tal ser, parece que desafueros, homicidios, fuegos, brasas, casos atroces y fieros, por estos negros dineros nos llueven en nuestras casas. Oh Dios, y qu adversidades son stas! No entendis esto? Pagar con mil crueldades todas las necesidades del mundo! Di, qu es aquesto? Cmo! Estamos obligados que todo gnero humano enriquezcamos, cuitados!, y tras esto aperreados y muertos de ajena mano? No nos basta proveer las miserias de parientes, las de hijos y mujer, sino haber de sostener las de todas esas gentes? Quin nunca vido al ingls, al hngaro, que es de porte, al bohemio, ni al francs, ni espaol, ni genovs, debajo del otro norte? Por ventura han acabado todo el mundo despojar, que cosa no haya quedado, pues que con tanto cuidado no vayan all a buscar? Y cmo aquellas riquezas de aquella felice Arabia, Tarsis, Sab y sus grandezas no han hartado las bravezas de aquesta rabiosa rabia? Los rubes rutilantes

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Carvajal, Auto de las cortes de Narsinga tan reales, los zafires y diamantes no han bastado a estos gigantes, sin buscar nuestros metales? Pues mezquinos! a d iremos huyendo del mal gobierno, que ms gente no enviemos, si a nuestra ley nos volvemos, a las penas del infierno? Oh hambre pestilencial la de aqueste oro maldito! De esta gente bestial hacen tamao caudal de tan malvado apetito! Una cosa que les damos de buena gana, o en paz, porque all no la estimamos en tanto, ni reputamos por causar males asaz, que aunque la India es tenida por simple, cierto no yerra en despreciarlo, y lo olvida; que al fin es tierra cocida en las venas de la tierra. Qu campos no estn regados con la sangre, que a Dios clama, de nuestros padres honrados, hijos, hermanos, criados, por robar hacienda y fama? Qu hija, mujer ni hermana tenemos que no haya sido ms que pblica mundana por esta gente tirana que todo lo ha corrompido? Para sacar los anillos qu dedos no se cortaron? Qu orejas para zarcillos no rompieron con cuchillos? Qu brazos no destrozaron? Qu vientres no traspasaron las espadas con gran lloro? Destos males qu pensaron? Que en los cuerpos sepultaron nuestros indios su tesoro? OTRO INDIO Cmo! Por haber venido a la via del Seor

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Carvajal, Auto de las cortes a la tarde, es permitido que a los que l hubo querido roben, maten sin temor? Pues ellos han predicado que tanto dio a los postreros que en su via han trabajado como a los que han madrugado y salieron los primeros. Que ley divina ni humana permita tales molestias, que una gente que es cristiana, y que a Dios sirve de gana, la carguen como a las bestias! Quin nunca tal vio, mortales? me decid; que es compasin que se sirvan de los tales como de unos animales brutos y sin ms razn. CACIQUE Oh, Partos, cun bien curastes a Craso, aquel capitn que por la boca le echastes tanto oro, que matastes aquella sed, y alquitrn! Desta mesma medicina debiramos, cierto, usar con esta hambre canina, tan fundada en la rapia y que tanto ha de amargar. Qu locuras son aquestas? Piensa esta gente en el suelo que del oro hace fiestas, que ha de ir con la carga a cuestas, como galpago, al cielo? Pues tenemos entendido que si no lo renunciare que todo es tiempo perdido, y perder lo servido, si de tal carga cargare. Por ventura como ac hay tanto y tan gran letrado, otra cosa alcanzan ya; pero a nosotros all as nos lo han predicado. Tambin all han voceado que la ley y los profetas penden en que Dios sea amado,

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Carvajal, Auto de las cortes y el prjimo no injuriado; y estas son las vas retas. Pues cmo es esto, Seora? Y stos apregonan vino y venden vinagre ahora, despojando cada hora al indio triste, mezquino. Cmo se puede sufrir entre cristianos tal cosa (ni an brbaros s decir), y la tierra no se abrir en cosa tan espantosa? CACIQUE Imgenes de oro y plata no hacemos, que hemos visto que esta gente no lo acata; antes lo roba, arrebata, aunque fuese el mismo Cristo. Venimos determinados dejar los hijos y tierras, y buscar ya, desdichados!, los desiertos apartados do no nos fatiguen guerras, donde no haya pestilencia de oro, ni su maldad que perturbe la conciencia; donde justicia y clemencia puedan tener libertad. Oh tierra tan malhadada!, qudate all con tu oro; djanos desventurada! pasar la buena jornada sin tanta zozobra y lloro. No nos robes el sosiego, corazn y libertad, pues estn libres de fuego; y jams digas (te ruego) ser hijos de tu maldad. Cmo! y por habemos hecho tan gran merced en mostrarnos aquel camino derecho para el cielo, y tal provecho, se entiende que han de asolarnos? Tolomeo, que hiciste tan gran suma y tal conduta de naciones y escribiste, di, cmo no nos pusiste

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Carvajal, Auto de las cortes en tu registro y minuta antiguos, que trastornastes al mundo, y al retortero le trajistes y pintastes? Y cmo nos olvidastes (os pregunto) en el tintero? Cmo no distes noticia de nuestras tierras? (os pido). Sguese que la malicia destos males y codicia ms que todos ha sabido. Pues date priesa a criar mucho oro, oh triste tierra! porque te quiero avisar que hay condiciones sin par, que te han de hundir con guerra. Huye, pues, entendimiento por no contar ms maldades que de aquesta gente siento, y aquel gran corrompimiento de leyes y de bondades. Aquel jugar al terrero con los que saben y entienden, que tienen oro y dinero. Oh mi Dios, tan verdadero, y en cuntos modos te ofenden! OTRO INDIO No pensbamos all que haba en el mundo gentes tan perversos como hay ya. Todos los males de ac nos fueron y estn presentes. Cunto holgamos que prendan ahora en tiernas edades, nuestros hijos maten, hiendan, porque no sepan ni aprendan tantos insultos, maldades! Quin vio nunca en nuestras tierras arcabuz, lanza ni espada, ni otras invenciones perras de armas para las guerras, con que sangre es derramada? Nosotros, que ciertamente nos juzgbamos dichosos por vivir all en Poniente, do no hay estruendo de gente, somos los ms revoltosos!

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Carvajal, Auto de las cortes CACIQUE Antes creo, por pensar que a ninguno mal hacemos, ni solemos enojar, todos nos van a tomar la miseria que tenemos. Vayan a esas Amazonas, que bien defienden su roca como varones personas; y no a unas tristes monas a quien todo el mundo coca. Qu injuria o qu villana o qu deshonra o despecho, les habemos hecho hoy da, porque tal carnicera hagan en nos, como han hecho? Robmosles por ventura sus campos, sus heredades, sus mujeres? Qu locura es sta, y tal desventura de tantas enemistades? Desa que llaman riqueza esa gente tan sedienta se cargue, y de su vileza; que nuestra naturaleza con muy poco se contenta. A los que all van tocados de aquesa maldita roa, carga de vasos preciados do bebern los cuitados aquel tsigo y ponzoa, que nosotros no buscamos ms riquezas ni heredades; con esto nos contentamos, con saber que sojuzgamos nuestras propias voluntades. Y sta tenemos all por muy gran filosofa y cristiana. No s ac cmo no se siente ya. Cierto, sabello querra. Ay! que no vemos, cuitados, como andamos con candiles, que all somos tan malvados, que por los nuestros pecados vienen estos alguaciles. Ni carece de misterio

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OTRO INDIO

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CACIQUE

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Carvajal, Auto de las cortes enviar siempre quien rija nuestra provincia y imperio, quien con tanto vituperio nos gobierne y aflija. OTRO INDIO Pues slo resta saber si en estas cortes tan dias se pudiese proveer cmo quitar el poder destas gentes y rapias. Y si no hay para qu, no nos espere ms da; mas antes nos da tu fe llevarnos, y luego ve a librar tal tirana. Oh cunta razn tenis de quejaros, mis hermanos, de ese mal que padecis, porque no lo merecis, especial siendo cristianos! Mas sabe que es necesario venga escndalos y guerras, y tiempo adverso y contrario; mas ay del triste adversario por quien vienen en las tierras! Todo lo tened en nada, pues ha placido al Seor daros en su Iglesia entrada, y seis de la manada de tal rebao y Pastor; y pues l os libr ya de otros demonios mayores que os quieren tragar all, creedme que os librar destos lobos robadores. Servid a Dios, mis hermanos, con corazn limpio y puro, agora que sois cristianos; y guardaos destos tiranos, que rondan ya vuestro muro. No creis cosa que os digan; catad que son pestilencia del alma y los que la ligan, y a los tormentos la obligan si no hallan resistencia. Hermanos, pues sois del bando

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Carvajal, Auto de las cortes de Cristo, os quiero avisar que ora es da, y vais obrando; que vendr la noche, cuando ninguno podr ya obrar. Ora que hay tiempo y sazn, tened al Tiempo por la frente; ya sabis su condicin, que es volar, y no es razn que se os vaya eternamente. SANTO DOMINGO La palabra divinal od siempre, mis amados, que es medicina real. y veo muy cierta seal para ser predestinados. Porque siempre vais bebiendo de los divinales ros, como yo espero y entiendo, sobre todo os encomiendo los pobres, hermanos mos. Oh Indias, pluguiera a Dios que vuestra tierra cocida y oro no dirades vos; pues por ella hay entre nos tanta multitud perdida! Porque cuanto all se afana con trabajos, con pendencias, no hay mdico que lo sana, que, al fin, fin, cuanto se gana va con muy malas conciencias. Oh cun pobre fundamento armar aquel que hiciere gran mayorazgo de viento sobre columna y cimiento del abismo, cuando muere! Dolor de los herederos que en l han de suceder, y de sus negros dineros, que sus pompas y mineros tan caras les han de ser! Di, India, por qu mostraste a Europa esos tus metales falsos con que la llevaste, y despus nos la enviaste cargada de tantos males? No te bastaban las minas

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Carvajal, Auto de las cortes de pecados que tena tan profundas y continas, sino cargarla de espinas con que mata cada da? Oh India, que diste puertas a los mseros mortales para males y reyertas! India, que tienes abiertas las gargantas infernales, India, abismo de pecados, India rica de maldades, India, de desventurados, India, que con tus ducados entraron las torpedades! SATANS Cmo! y piensan de estorbar que las gentes no pasasen a las Indias a robar? y qu negro pie de altar cogern si lo pensasen? No saben que es el caudal y la mejor granjera de la regin infernal? Mas, en fin, el oro es tal, que es piedra-imn que traa. Hermano, no ves las galas del mundo fuera de ley; cuntos palacios y salas; y a cada ruin nacen alas de vestirse como el rey? Pues cmo pueden sufrirse, si no van all a buscar para el comer y vestirse y si no dejan morirse, que ac no hay do lo ganar? Las mujeres bastan solas a echar all a sus maridos; que como unas amapolas andan ya con largas colas en sus trajes y vestidos. Sustentadlas por ah, si la India no provee; que no hay un maraved, si no van por ello all. y all los quiero (me cree). Gran cosa es la libertad

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Carvajal, Auto de las cortes y estar libres de mujeres y de hijos, en verdad! La India gran calidad tiene para los placeres. CARNE El vivir all es vivir; que ac no pueden valerse. Lo que yo te s decir, que pocos vers venir que no mueren por volverse.

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