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Revista Haikus: Origen y Evolución

Este documento presenta la primera edición de una revista de haikus. Contiene dos artículos sobre el haiku como forma poética y su historia, una selección de haikus clásicos y contemporáneos, y una invitación al lector a contribuir con más contenido a futuras ediciones de la revista. El editor introduce la revista y enfatiza la importancia de la participación de los lectores para que el proyecto continúe desarrollándose.

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Revista Haikus: Origen y Evolución

Este documento presenta la primera edición de una revista de haikus. Contiene dos artículos sobre el haiku como forma poética y su historia, una selección de haikus clásicos y contemporáneos, y una invitación al lector a contribuir con más contenido a futuras ediciones de la revista. El editor introduce la revista y enfatiza la importancia de la participación de los lectores para que el proyecto continúe desarrollándose.

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Revista de haikus

Una pura actualidad del siempre: el haiku por Ana M Prez Caamares La contribucin de Octavio Paz al haiku por Carlos Fleitas Seleccin de haikus clsicos y contemporneos

Nmero 1

Mayo 2002

Revista de haikus
Editorial
Tienes entre tus manos, (o ante tus ojos) el primer nmero de Revista de haikus, o mejor an el nmero cero. Espero que este ejemplar sirva de muestra de lo que Revista de haikus puede ofrecer en el futuro, y quiere darse a conocer al mayor nmero posible de internautas hispanohablantes. Pero antes de presentarte la revista, quiero hacer hincapi en la importancia que tiene tu ayuda en que este proyecto siga adelante. Porque esta revista est pensada de tal manera que no sea nada sin sus lectores, sin sus artculos, sin sus composiciones, sin sus dibujos, sin sus comentarios, sin sus crticas y sugerencias. Pretende, en fin, convertirse en un vehculo de comunicacin para muchos internautas interesados en el haiku, y para otros muchos ms que a lo mejor ni siquiera han odo hablar de l. Espero de vuestra colaboracin para seguir adelante con ello. En principio, Revista de haikus va a tener una periodicidad bimensual, aunque todo ello depender de la cantidad y calidad del material disponible para su elaboracin, as como del tiempo disponible que me dejen el resto de obligaciones. Su estructura, que ya puedes observar en este nmero ser la de dos o tres artculos sobre el haiku o temas afines. Le acompaarn una breve seleccin de haikus clsicos, y una ms extensa de colaboraciones de poetas hispanos. Adicionalmente, y de cara al futuro, he pensado en aadir materiales sobre arte y cultura japonesa, caligrafa y dibujo, haiga, (por cierto, si deseas publicar algo de haiga aqu ponte en contacto conmigo cuanto antes), y en definitiva, lo que se os ocurra. Para concluir, agradecer a todos los que han ayudado con sus artculos y apoyo a la realizacin de Revista de haikus. scar D. Snchez Jimnez Valencia, Espaa, Mayo de 2002

Revista de haikus. Mayo de 2002.

ndice
Editorial Artculos Una pura actualidad de siempre: el haiku Ana M Prez Caamares La contribucin de Octavio Paz al haiku Carlos Fleitas Seleccin de haikus Colaboraciones Haikus clsicos Contacto 1 3 10

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Revista de haikus. Mayo de 2002.

Una pura actualidad del siempre: el haiku por Ana M Prez Caamares
Donde hay hombres, habr moscas, y habr Budas tambin. -Issa. El haiku es un poema de origen japons, singularmente breve (tres versos de 5-7-5 slabas, por lo general), nacido al cobrar importancia la estrofa introductoria de un poema ms largo, el tanka, que se improvisaba entre varios poetas. En la evolucin que ha sufrido a lo largo de este siglo, su forma se ha visto afectada, aproximndose a un "haiku de verso libre", si bien hay discusiones entre los expertos sobre si el resultado puede seguir mereciendo tal nombre. En la forma original del haiku predominan los sintagmas nominales, y los verbos, cuando aparecen, suelen estar desposedos de flexiones temporales y personales (cosa difcil de mantener en traducciones, aunque se preserve el predominio de los sustantivos). El haiku aspira a captar el momento, el aqu y ahora, de una forma tan radical que los lmites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia mstica de no dualidad, de totalidad.

Intuicin e iluminacin
En este mundo, encima del infierno viendo las flores. -Issa. A diferencia de otros gneros o autores que hacen hincapi en razn o emocin como eje o impulso de sus obras, el haiku hace de la intuicin su motor y su aspiracin; ya que no slo parte de ella sino que aspira a recrearla en el acto de la lectura. Sin embargo, el gran Bash habla de que hay que seguir "la naturalidad que procede del corazn", lo cual podra identificarse ms con un movimiento emocional. La diferencia estriba en que, si bien el haiku puede partir de una emocin, no se recrea en ella, sale hacia fuera, de modo que esta emocin compartida ya no es simple sentimiento, sino fogonazo de totalidad: entendimiento, compasin, vislumbre que iluminan el universo y se funden en l.
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El momento del haiku puede equipararse con un momento de iluminacin. Aspira a abarcar la totalidad del momento, con lo cual queda excluido cualquier intento de reflexin, de intelectualismo, de recreacin. No es slo una exigencia a priori al escritor de haiku, sino una necesidad intrnseca a su prctica. Su brevedad es una exigencia de su esencia y viceversa. A causa de su corta extensin formal, la inspiracin coincide con la creacin. En el haiku habita una contradiccin entre el elemento temporal y su fuga hacia la eternidad. No sera posible que la coexistencia de tal tensin fuera ms all del momento concreto de la iluminacin y su expresin. Paradjicamente, cuando uno se adentra en el momento presente hasta tal punto, el momento se eterniza. La imagen as sentida pasa a ser smbolo universal. El poeta, en el momento de la creacin del haiku, se identifica con la naturaleza en su labor creadora, pero esta identificacin no le encumbra, sino que le sumerge en la sensacin captada, en la absoluta complejidad de la total presencia y captacin del momento. En palabras de Blyth, uno de los mayores estudiosos de haiku: "La alegra de la obvia re-unin de nosotros mismos con las cosas, con todas las cosas, es as la alegra de ser nosotros mismos".

Haiku, literatura o camino?


Cuando mi vida atiende al crisantemo se tranquiliza -Shuoshi. Bash dijo: "Aprender quiere decir unirse a las cosas y sentir la ntima naturaleza de esas cosas". Y Aroo, poeta moderno de haiku, dice que el haiku no es solamente un arte, sino que expresa la verdad que creamos viviendo con energa, buscando algo. Algunos crticos han afirmado que el haiku no es un fenmeno literario; quizs sea esto debido a su sencillez y falta de retrica, elementos extraos durante siglos para el canon occidental. No suele contemplarse en nuestra tradicin que la sencillez y la claridad sean una meta, sino un signo de ignorancia o inexperiencia. En mi opinin, el haiku puede entenderse, leerse, vivirse como arte, pero tambin es algo ms; los planos literario y espiritual en vez de restarse, se suman; lo que resulta es un arte que es tambin camino de ascesis, de comunin espiritual, tanto para quien los escribe como para quien

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los lee. Porque tambin est en el nimo del haiku disolver las diferencias lector/escritor. El hecho de que est al alcance de cualquiera escribir un buen haiku y de que en la produccin de poetas consagrados haya haikus mediocres, lleva a algunos crticos a afirmar que el haiku es un arte menor. Pero es que la poesa en la vida japonesa fue entendida como un deber moral, no como una prctica de unos pocos: "Cualquiera que sea la injusticia o la desgracia que te turbe, renuncia cuanto antes a tu resentimiento o a tu pena y escribe, como ejercicio moral, algunas lneas de versos sobrias y elegantes". Este entramado de tica, lrica puede seguir resultndole extrao a los crticos literarios; incluso, este ocultamiento del poeta detrs de lo que ve, el amor y la compasin que traslucen sus textos, y la humildad que le lleva a ahorrar palabras, en una tensin hacia el silencio (huyendo del despliegue y la vanidad), a jugrsela como artista (si es que tal cosa importa) en una o dos frases. Para llegar a esta expresin de su percepcin, el poeta debe estar embarcado en un camino de despojamiento, de desnudez, porque su vanidad, su ego, su personalidad, slo sern velos que ocultarn el verdadero sentido de lo que desea comunicar. En palabras del terico y poeta Otsuji: "(Podemos entrar en el mundo de la creacin) cuando somos completamente sinceros y humildes ante la naturaleza, aunque libres y sin temor; cuando nunca estamos separados de la naturaleza; cuando no introducimos perezosa fantasa o nos ponemos a pensar". Fernando Rodrguez Izquierdo aade: "En la experiencia del haiku se ve el mundo dotado de la perfeccin de finalidad".

Usar la palabra para ir ms all de la palabra


Viento otoal. Dentro del corazn, montes y ros -Kioshi. Segn F.F. Villalba, el haiku es "un smbolo de la visin intuitiva de la realidad; supone la liberacin de los lmites del lenguaje, la experiencia del estado pre-simblico". Se podra decir que el haiku se viste de palabra para sealar la desnudez del silencio, ya que "tanto sentido esttico hay en lo expresado como en lo silenciado". Tanto en el Vaco como en la Plenitud. El haiku es una manifestacin de la palabra, aunque sta est al servicio del conocimiento, de la sugestin, de la sutileza. El ingenio puede estar ah, pero nunca sustituyendo o sometiendo a la experiencia. En este caso, en palabras de Huxley: "el lenguaje es un instrumento para extraer el misterio de la
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realidad" (*). La profundizacin en la realidad hasta tal punto conlleva una labor selectiva de la palabra. Un signo de la riqueza del fenmeno del haiku lo dan las paradojas que conviven dentro de l: 1. El haiku se sirve de la palabra para ir ms all de la palabra. 2. Utiliza el instante para alcanzar la eternidad; lo concreto para llegar al smbolo; la sensacin para atraer lo espiritual. 3. Narrando un acontecimiento nimio, da cuenta de la gran rueda de cambios y transformaciones. Se ocupa del cambio y la permanencia, de la semejanza y el contraste, aspirando a resolverlos en el Todo. Expresa lo casi inexpresable. El haiku insina comparaciones, aunque no las consuma, pues ms bien las deja a la capacidad interpretativa del lector. Rehuye la metfora puesto que sta cristaliza la comparacin, que habita en la mente del poeta y es por tanto un producto intelectual, as como cierto tipo de adjetivacin. S gusta, sin embargo, de juegos de palabras (que retratan la naturaleza paradjica de las cosas, relajan las connotaciones fijas de las palabras), las onomatopeyas, las aliteraciones, las sinestesias, que se adaptan a la impresin de la experiencia.

Las estaciones
Leve es la primavera: slo un viento que va de rbol en rbol -Ar. Ha sido tradicional mantener una alusin dentro del haiku a alguna de las estaciones del ao, ya que en el transcurso de cualquiera de ellas la naturaleza adquiere un carcter especial, distintivo, que hace de nexo entre el instante captado y el flujo natural de la vida csmica. Hoy en da ya no se considera necesaria, si bien suele flotar en el haiku gracias a cualquier detalle que a travs de l se observe. En el interior de este requisito contra el que se han revelado algunos escritores de haiku, tambin habita una paradoja. Porque aunque puede ser interpretado como una restriccin, mi impresin es que se trata de un ejercicio para estimular el msculo de la percepcin, para aguzar la vista y abrirnos a los cambios y signos ms imperceptibles que nos rodean. A su favor est tambin la concisin (que, segn Rodrguez-Izquierdo, rene los elementos dispersos
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de la intuicin). Especialmente en una sociedad como la nuestra que olvida los hechos ms naturales y sencillos, aquellos que la intervencin del ser humano no puede alterar, los cambios estacionales nos dan la medida de nuestra soberbia al soarnos omnipotentes, importantes, imprescindibles. Lo que la naturaleza transmite a travs de las estaciones es, segn Bash: "la verdad inmutable en forma cambiante".

Haiku y belleza
Blanco roco. Cada pa en la zarza tiene una gota -Buson. Al escritor de haiku no le importa la belleza, al menos como es concebida en Occidente, de forma restrictiva y selectiva. El poeta abre los ojos y cuenta lo que ve, sin excluir nada. Bash dice: "Haiku es simplemente lo que est ocurriendo en este sitio, en este momento". Sin embargo, no es extrao percibir el aliento de lo bello en la lectura del haiku, aunque se tratara de una belleza como la descrita por Huxley: "La belleza brota cuando las partes de un conjunto se relacionan unas con otras y con la totalidad, de manera tal que las aprehendamos en orden y con sentido" (1). Rodrguez-Izquierdo habla de una "esttica de lo incompleto", que incluye varias ideas: 1) lo interesante de las cosas es su principio o fin, y no precisamente su momento de esplendor 2) en la incompletitud hay lugar para el crecimiento 3) la belleza est irremediablemente unida a la caducidad 4) la perfeccin pone lmites a la imaginacin.

Por qu el haiku hoy


Hasta una choza en mundo de mudanzas, es casa de muecas -Bash. El haiku es un camino: quien lo siga ha de hacerlo con respeto tanto a los otros caminantes como a s mismo; un camino puede ofrecer diferentes
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estadios, moradas, paradas y descansos (estoy pensando en las polmicas acerca de temas y formas). Siempre habr quien busque atajos, distracciones, pero eso no ha de importar a los que se ocupen honradamente de su propio viaje y sepan que el haiku aguza la mirada, abre los brazos, ensea a recibir lo inesperado, acepta la divergencia (no todos los grandes poetas de haiku han tenido los mismos intereses, para Bash fue la compaa perfecta para su vida de monje zen, Issa puso su sello de rebelda, amargura y melancola, Buson y Shiki tendieron hacia un arte ms esttico e impresionista; en cada uno de ellos ha predominado una de las mltiples facetas del haiku). En este siglo, se han escrito haikus de un verso y tambin de cuatro, con un nmero de slabas variable. Bash afirma que la consecucin del ritmo no depende de un nmero exacto de slabas, sino de que haya una sola slaba de ms. En la pauta silbica clsica estn de algn modo en sntesis el ritmo y el acento del haiku. La experiencia de leer haikus adaptados a esa pauta crea un ritmo interno, una especie de ritmo de caminante. Que el ltimo verso sea ms corto que el central deja una puerta abierta que se adecua perfectamente al carcter continuo de la experiencia: un culmen en el centro y una cada, un suspenso al final. Es justo que en el siglo XX se hayan incorporado temas y alterado formas; pero volviendo a los antiguos poemas de los maestros, uno se da cuenta que lo que era digno de apreciarse entonces sigue sindolo ahora. Y esa no deja de ser una buena enseanza.

Otras literaturas
Yo que me voy, y t que te quedas, son dos otoos -Shiki. Sera necesario un estudio ms profundo y panormico para poner el nimo subyacente en el haiku en relacin con otros gneros. Quisiera mencionar aqu la "prosa espontnea" de los beats, que aspiraban a reflejar en sus textos la vida sin cortapisas, y que por otra parte se acercaron en diversos grados a las filosofas orientales. Antes que ellos, est la "escritura automtica" de los surrealistas, que, segn Vctor Garca de la Concha, "imprime a la escritura aquella tensin fludica que, con la implantacin del racionalismo realista, haba perdido" (2). Como corresponde a una literatura que es algo ms, el haiku tiene tambin relacin con filosofas orientales como el Zen ("Tu mente ordinaria; se es el
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camino"), el Confucionismo ("Slo aquel que ha alcanzado la perfecta sinceridad bajo el cielo puede consumar las infinitas potencialidades de su naturaleza") o el Tao (cuyos principales libros, el Tao-Te-Ching o el ChuangTs, describen el estado espiritual del haiku bajo otras formas). El propio haiku, en sus inicios, haba buceado en la poesa china y japonesa, y siempre creci cercano a otras artes como la pintura. Uno de sus estudiosos, Ebara, afirma: "El espritu que sustenta la base de todo arte tiene que ser uno". Y me gustara terminar con las palabras de Mara Zambrano, escritora y filsofa tan cercana a los presupuestos y pulsiones que habitan en el haiku y a quien debo el ttulo de este artculo: "La verdad necesita de un gran vaco, de un silencio donde pueda aposentarse, sin que ninguna otra presencia se entremezcle con la suya, desfigurndola. El que escribe, mientras lo hace, necesita acallar sus pasiones y, sobre todo, su vanidad. La vanidad es una hinchazn de algo que no ha logrado ser y se hincha para recubrir su interior vaco. El escritor vanidoso dir todo lo que debe callarse por su falta de entidad, todo lo que por no ser verdaderamente no debe ser puesto de manifiesto, y por decirlo, callar lo que debe ser manifestado, lo callar o desdibujar por su intromisin vanidosa". (3) Quien haya elegido el haiku como camino aspirar a decir todo lo que, por ser verdaderamente, debe ser puesto de manifiesto.

Notas: Todas las citas de este artculo han sido extradas del libro de Fernando Rodrguez-Izquierdo El haiku japons, Editorial Hiperin, Madrid, 3 edicin, 1999, excepto: (1) Huxley, Aldous, Sobre la divinidad, Editorial Kairs, Barcelona, 2000. (2) Garca de la Concha, Vctor, La poesa espaola de 1935 a 1975 (de la preguerra a los aos oscuros 1935-1944), Editorial Ctedra, Madrid, 1977. (3) Zambrano, Mara, Hacia un saber sobre el alma, Alianza Editorial, Madrid, 1987. Las traducciones de haikus forman parte de la antologa Jaikus inmortales, seleccin de Antonio Cabezas, Editorial Hiperin, Madrid, 1983.
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La Contribucin de Octavio Paz al haiku por Carlos Fleitas


En 1956 Octavio Paz y el erudito japons Eikichi Hayashiya finalizan la traduccin de Oku no Hosimichi (Sendas de Oku) de Matsuo Basho. Esta publicacin de la Seccin Editorial de la Universidad Nacional de Mxico, marca un hito en la difusin del haiku del poeta japons en Iberoamrica porque es la primera que se realiza en castellano. En ella el escritor mejicano incluye un prefacio sobre la vida de Basho y el significado de su obra. En un posterior prlogo a Sendas de Oku titulado "La Tradicin del Haiku" -esta vez editado en Espaa - y fechado en 1970 Octavio Paz resume su contribucin a la comprensin de esa forma y genero potico.(1) En primer lugar para Paz el haiku se inscribe en un marco ms amplio, el de la esttica japonesa, que es fundamentalmente una sensibilidad. Sensibilidad que se expresa en la palabra "kokoro" que equivale a *corazn*.(2) Pero al ser difcil de traducir, el erudito mexicano llega a la conclusin de que "kokoro", representa un estado intermedio entre lo intelectual y el mundo de los sentidos. Y esta esttica a su vez tiene como eje la *indeterminacin*, que nos muestra lo precario de la vida y que da un carcter especial al arte Japons. Siempre parece inacabado como la vida misma...(3) Y al profundizar su anlisis elige a Basho por sus especialsimas caractersticas, en primer lugar por haber dado un nuevo sentido al hokku, transformndolo en un arte de la ms alta excelencia potica y logro espiritual, en contraste con los de Moritake, Sokan y especialmente Teitoku. Sin aludir a ello directamente, Paz describe lo que el propio Basho caracteriz como esencia de sus hokku: Fuga.(5) Yo agregara algo que, aunque Paz no lo menciona, es de la mayor importancia. El cuidado del lenguaje en los "hokku" de Basho como una reaccin a una cierta tendencia en el "haikai-no-renga" que llevaba a dar ms importancia al efecto de las palabras, que a su profundo significado y a su elegancia interna como lo hace el poeta japons. Y eso tambin es Fuga.(6) Para Paz Oku no Hosimichi o Sendas de Oku, es no solamente un viaje a lugares remotos del Japn, sino que es una "peregrinacin espiritual". De este modo muestra claramente el sentido de la obra del poeta. Sus metas no son slo artsticas o estticas, sino por sobretodo espirituales, lo que concuerda claramente con la caracterstica propia del arte de Basho: su carcter de "sendero" dentro de un objetivo propio del budismo: el satori.(7) Y aqu encontramos una aguda observacin de Paz que se encarga de llamar la atencin sobre la decisiva influencia del Zen en la poesa de Basho. Su comunin con la naturaleza, su simplicidad que es a la vez refinamiento y su serenidad son los aportes ms interesantes segn el erudito mexicano.(8) Sera muy extenso enumerar los profundos anlisis de Paz a muchos de los hokku del poeta japons y su comprensin de esta forma y gnero potico. Pero hay uno que rescatara como el esencial: el haiku es no slo una forma literaria, es un modo de vivir plenamente la riqueza y variedad
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del mundo. No sera justo tampoco, eludir la fidelidad de la memoria de Octavio Paz: la crnica de los poetas hispanoamericanos que bajo la influencia del haiku crearon magnificas poesas. Desfilan as Tablada, Rebolledo, Carrera Andrade y ni mas ni menos que Machado, Juan Ramn Jimnez y Garca Lorca. De este modo debemos al escritor mejicano no slo una contribucin a la comprensin del haiku en su aspecto potico, sino tambin crtico-histrico.

Notas: 1. Octavio Paz y Eikichi Hayashiya: Matsuo Basho Sendas de Oku, Breve Biblioteca de Respuesta Barral Editores Barcelona 1970" 2. dem: pag 10 3. dem pag 11 4. dem pag 14. Paz afirma que Basho convirti los "ejercicios de esttica ingeniosa" (de Teitoku) en experiencias espirituales. 5. Utilizo este trmino en el sentido que el Prof. Hideaki Hirano (Universidad Hosei, Tokyo) lo hace en su ensayo. http://prof.mt.tama.hosei.ac.jp/~hhirano/favor/to_john.htm 6. dem pag. 13 y 14: Paz afirma que Sokan y Moritake trajeron "una peligrosa inclinacin por la imagen ingeniosa y el retrucano". Y que en su haikai aparece por primera vez en la poesa japonesa "el lenguaje urbano" o mejor "el lenguaje de la burguesa urbana" opuesto a la "tradicin cortesana y exquisita del renga". Y que Teitoku intent retornar al lenguaje tradicional del renga, sin abandonar la inclinacin de usar palabras brillantes que Paz llama "ejercicios de esttica ingeniosa". 7. Esta es una interpretacin personal (poesa como "camino" hacia el satori), aunque el propio Paz enfatiza la importancia de la influencia del Zen en la poesa y el estilo de vida de Basho. (pag 39 of Sendas de Oku). En su artculo "Tres momentos de la literatura japonesa" 1954 Paz afirma: Haiku is "satori". Paz tambin llama la atencin al hecho de que Basho era discpulo de un monje Zen llamado Buccho. Este ensayo puede ser bajado de la siguiente direccin http://ensayo.rom.uga.edu/antologia/XXA/paz/paz5.htm 8. Octavio Paz y Eikichi Hayashiya: Matsuo Basho Sendas de Oku Breve Biblioteca de Respuesta Barral Editores Barcelona Espaa 1970"(pag 43) Este breve ensayo apareci en el primer nmero de la revista on-line del World Haiku Club, World Haiku Review, http://www.worldhaikureview.org
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Seleccin de haikus
A continuacin podis disfrutar una seleccin de haikus, tanto clsicos, como enviados por internautas. Algunos podris encontrarlos tambin en la web, y otros solamente en la Revista. De nuevo os recuerdo que esta seccin est totalmente abierta a vuestras colaboraciones.

Colaboraciones
Sylvia Simonet Cielos hmedos y misterios de otoo: brotan los hongos. Dulce septiembre concede a mi esperanza brisas y flores. Manuel Pancorbo, un haiku en esperanto! Lun' super maro cela ia pen' estas malseka strando Riela la luna no es intil su afn playa mojada Jos Turull Bargus Lluvia de otoo persistente y pausada invita a pensar. Flores de un da sois solaz pasajero de quien os mira.

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Mario Baigorria El viento pasa, semillas de amor y odio, otoo y ms. Ral M Arol Rosa, haiku en japons y en castellano Un sonido en la campanilla de viento, tarde de verano. fuurinno nega hitotsu nari natsuno gogo NB! En las casas japonesas, durante el verano, se cuelga una tpica campanilla de viento llamada fuurin . La quietud y tranquilidad de una calurosa tarde de verano se refleja en el nico sonido que brota de la campanilla, debido a una solitaria rfaga de viento. El tintineo del adorno rompe el silencio por un instante. La palabra de estacin utilizada, -kigo-, es el verano.

Haikus clsicos
Kioshi (1874 - 1959) hingashi ni hi no shizumiiru hana-no kana chushu no awa wa omotaki kiwami kana harukaze ya toshi o dakite oka ni tatsu Por el oriente el sol an hundido y en flor los campos. Medi el otoo, y est el mijo pesado con plenitud. Viento vernal. Me siento belicoso de pie en el cerro.

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fuyu yama-ji niwaka ni nukuki tokoro ari Shiki (1867-1902) aki-kaze ya ware ni kami nashi hotoke nashi mokuge saite fune dekiagaru gyoson kana hira-hira to kaze ni nagarete cho hitotsu

Senda del monte: hay de pronto en invierno sitios templados.

Viento otoal. Y yo no tengo dioses ni tengo Budas. Flora el hibisco y terminan un barco: pueblo pesquero. Ac y all arrastrada del viento, la mariposa.

NB! Estos haikus y sus traducciones pertenecen al excelente libro de Antonio Cabezas, Haikus inmortales de la editorial Hiperin.

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Podis poneros en contacto por email en [email protected] Y a travs de la pgina web Los mejores haikus en la red en http://ttt.teleco.upv.es/~ossanji

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