Las Hordas Del Infierno Estan Marchando Rick Joyner
Las Hordas Del Infierno Estan Marchando Rick Joyner
ste es un sueo y visin global que recib a principios de 1995. Evidentemente es alegrico, como son la mayora de los sueos y visiones. He intentado ser fiel a lo que realmente vi y experiment.
I
El Ejrcito Maligno
del horizonte. Estaba organizado en divisiones, cada una portando un estandarte diferente. Las principales divisiones y las ms poderosas eran Orgullo, Justicia Propia, Favoritismos, Ambicin Egosta, y Juicio Injusto, pero la ms grande de todas era Celos. El lder de este inmenso ejrcito era el Acusador de los Hermanos. Supe que haba muchas divisiones malignas ms all del alcance de mi vista, pero stos eran la vanguardia de esta horda terrible del infierno, que ahora estaba desatndose contra la iglesia. Las armas usadas por esta horda tenan nombres: las espadas se denominaban Intimidacin; las lanzas se llamaban Alevosa; y sus flechas se llamaron Acusaciones, Chismes, Calumnias y Crticas. Los exploradores y las compaas ms pequeas de demonios con nombres como Rechazo, Amargura, Impaciencia, Rencor y Lujuria, fueron enviadas al frente de este ejrcito para preparar el ataque principal. Supe en mi corazn que la iglesia nunca haba enfrentado antes algo as. La misin principal de este ejrcito era causar divisin. Fue enviado para atacar cada nivel de las relaciones entre iglesias, congregaciones con sus pastores, maridos y esposas, hijos y padres, e incluso los hijos entre s. Los exploradores fueron enviados para localizar las grietas en iglesias, familias o individuos, para provocar rechazo, amargura, lujuria, etc., para hacerlas explotar y producir una grieta ms grande para que pasaran las divisiones del ejrcito que estaba llegando. La parte ms impactante de esta visin fue que esta horda no
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estaba montada en caballos, sino en Cristianos! La mayora estaban bien vestidos, eran respetables, y tenan apariencia de ser refinados y educados. stos eran cristianos que se haban abierto a los poderes de la oscuridad a tal grado que el enemigo poda usarlos y ellos pensaran que servan a Dios. El Acusador sabe que una casa dividida no puede permanecer de pie, y este ejrcito representa su ltimo intento para traer una divisin completa a la iglesia, para que caiga completamente de la gracia.
II
Los Prisioneros
Estas
inmensa multitud de otros cristianos que eran prisioneros de este ejrcito. Estaban todos heridos, y eran custodiados por pequeos demonios de Miedo. En el ejrcito, pareca haber ms prisioneros que demonios. Sorprendentemente, estos prisioneros an tenan sus espadas y escudos, pero no los usaban. Era impresionante ver que tantos fuesen mantenidos cautivos por unos pocos demonios pequeos de Miedo. stos podan ser destruidos fcilmente o rechazados si simplemente los prisioneros usaran sus armas. Sobre los prisioneros el cielo estaba negro, lleno de buitres llamados Depresin. stos se posaban sobre los hombros de los prisioneros y vomitaban encima de ellos. El vmito era Condenacin. Cuando el vmito daba a algn prisionero, ste se pona de pie y marchaba un poco recto durante algn tiempo, y despus caa, an ms dbil que antes. De nuevo, me pregunt por qu los prisioneros no mataban a estos buitres con sus espadas, podran haberlo hecho fcilmente. De vez en cuando un prisionero dbil tropezaba y se caa. En cuanto l o ella se desplomaban al suelo, los otros prisioneros comenzaban a apualarlos con sus espadas y los ultrajaban al hacerlo. Entonces llamaban a los buitres, para que comenzaran a devorar a los cados incluso antes de que estuvieran muertos. Al mirar, comprend que estos prisioneros pensaban que el vmito de condenacin era verdad de Dios. Entonces entend lo que estos prisioneros pensaban realmente, que estaban marchando en el ejrcito de Dios! sta es la razn por la cual no mataron a
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los pequeos demonios de miedo, o los buitres, pensaron que eran mensajeros de Dios! La oscuridad que proyectaba la nube de buitres impidi a estos prisioneros el darse cuenta de que aceptaban ingenuamente todo lo que les pasaba como algo del Seor. La nica comida provista para estos prisioneros era el vmito de los buitres. Aqullos que se negaban a ingerirlo se debilitaban hasta caerse. Aqullos que lo comieron eran fortalecidos, pero con la fuerza del maligno. Entonces comenzaban a vomitar sobre los dems. Cuando alguien empezaba a hacer esto, se le entregaba a un demonio que estaba esperando para cabalgar, y l o ella eran llevados a las divisiones delanteras. An peor que el vmito de los buitres era un limo repulsivo que estos demonios estaban orinando y defecando sobre los cristianos que montaban. Este limo era el orgullo, la ambicin, egosmo, etc., sa era la naturaleza de la escuadra de la que formaban parte. Sin embargo, este limo hizo a los cristianos sentirse mucho mejor que la condenacin, creyeron fcilmente, que los demonios eran mensajeros de Dios, y efectivamente pensaron que este limo era la uncin del Espritu Santo. Entonces la voz del Seor vino a m diciendo, ste es el principio del ejrcito del enemigo del da final. ste es el ltimo engao de Satans, y su ltimo poder de destruccin, se desata cuando usa a Cristianos para atacar a otros Cristianos. A lo largo de las edades ha usado este ejrcito, pero nunca ha podido capturar a tantos para usarlos en sus malignos propsitos. No temas! Yo tambin tengo un ejrcito. Ahora debes permanecer de pie y luchar, porque ya no hay ningn lugar donde esconderse de esta guerra. Debes luchar por Mi Reino, la verdad, y por aqullos que han sido engaados. Haba quedado tan asqueado e irritado por el ejrcito maligno,
que prefera morirme en vez de vivir en semejante mundo. Sin embargo, esta palabra del Seor me anim tanto que empec a gritar a los prisioneros cristianos que estaban siendo engaados, pensando que me escucharan. Cuando lo hice, pareci que todo el ejrcito se volvi a mirarme, pero segu gritando. Pens que los cristianos iban a despertarse y comprender lo que les estaba pasando, pero en cambio muchos comenzaron a sacar sus flechas para dispararme. Los dems slo vacilaron como si no supieran qu hacer conmigo. Supe entonces que me haba precipitado, y que haba cometido un terrible error.
III
Comienza La Batalla
Haba miles de soldados, pero todava ramos ampliamente superados en nmero. Slo un pequeo grupo portaba su armadura completa, as que la mayora s lo estaban protegidos parcialmente. Un gran nmero de soldados ya estaban heridos. La mayora de los que todava conservaban su armadura completa tenan escudos muy pequeos, y supe que no los protegeran de la matanza que estaba por llegar. La mayora de estos soldados eran mujeres y nios. Detrs de este ejrcito haba una chusma arrastrndose de la misma forma que los prisioneros que seguan al ejrcito del mal, pero muy diferente en su naturaleza. Parecan personas muy felices, y estaban jugando, cantando, festejando y vagando de un campamento a otro. Me record la atmsfera del festival Woodstock. Intent alzar mi voz sobre el clamor y advertirlos que no era el tiempo para esto, que la batalla estaba a punto de comenzar, pero slo algunos podan or mi voz. Aqullos que me escucharon, me saludaron con la seal de paz y dijeron que no crean en la guerra, y que el Seor no permitira que nada malo les pasara. Intent explicar que el Seor nos haba dado la armadura por una razn, pero respondieron distradamente que haban venido a un lugar de paz y alegra donde nada les pasara. Empec a orar fervientemente para que el Seor aumentara la fe (los escudos) de aqullos con armadura, para ayudarnos a proteger a los que no estaban listos para la batalla. Un mensajero vino, me dio una trompeta y me dijo que la tocara enseguida. Lo hice, y aqullos que portaban por lo menos alguna
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parte de su armadura inmediatamente respondieron y mostraron atencin. Se trajo para ellos ms partes de armadura, qu se pusieron rpidamente. Not que los que estaban heridas no se pusieron la armadura sobre sus heridas, pero antes de que yo pudiera decir algo, las flechas del enemigo empezaron a llover sobre nosotros. Todos los que no llevaban puesta toda su armadura eran heridos. Aqullos que no haban cubierto sus heridas fueron alcanzados de nuevo en el mismo sitio. Los que fueron heridos por flechas de calumnia, inmediatamente empezaron a calumniar a los que no estaban heridos. Los que fueron heridos con chismes empezaron a chismear, y pronto una gran divisin se haba creado dentro de nuestro campamento. Entonces los buitres atacaron descendiendo para atrapar a los heridos y llevarlos al campamento de prisioneros. Los heridos todava tenan espadas y fcilmente podan golpear con violencia a los buitres, pero no lo hicieron. En realidad fueron llevados de buena gana porque estaban muy enfadados con el resto de nosotros. La escena que tena lugar en el campamento detrs de nuestro ejrcito era an peor. All pareca haber un caos total. Miles estaban echados en tierra, heridos y gimiendo. Muchos de los que no estaban heridos slo se sentaban con una expresin en sus caras de estupor e incredulidad. Los heridos y los que se sentaban en incredulidad eran llevados rpidamente lejos por los buitres. Algunos estaban intentando ayudar a los heridos, alejando a los buitres, pero los heridos estaban tan enojados que amenazaban y ahuyentaban a los que intentaban ayudarlos. Muchos de los que no estaban heridos simplemente huan tan rpido como podan del lugar donde aconteca la batalla. Este primer encuentro con el enemigo fue tan devastador que me sent tentado de unirme a ellos en su vuelo. Entonces, rpidamente, algunos de stos soldados empezaron a reaparecer con
armaduras, y grandes escudos. El estupor mud en alegra. Comenzaron a ocupar los lugares de los cados, e incluso comenzaron a formar nuevas lneas para proteger la retaguardia y los flancos. stos soldados nos infundieron gran valor, y todos decidimos ponernos de pie y luchar hasta la muerte. Inmediatamente tres grandes ngeles llamados Fe, Esperanza, y Amor vinieron y se posicionaron de pie detrs de nosotros, entonces el escudo de todos empez a crecer.
IV
El Camino Alto
flechas que se denominaban con verdades bblicas. Queramos devolver los disparos, pero no sabamos cmo hacerlo sin alcanzar a los cristianos que eran montados por los demonios. Entonces se nos ocurri que si estos cristianos eran golpeados con la verdad despertaran y lucharan contra sus opresores. Dispar algunas flechas. Casi todas golpearon a los cristianos. Sin embargo, cuando las flechas de la verdad les penetraban, no se despertaron ni cayeron heridos, ms bien se enfurecieron y el demonio que los montaba creci mucho ms. Esto asust a todos, y empezamos a sentir que sta poda ser una batalla imposible de ganar, pero con Fe, Esperanza y Amor estbamos seguros que por lo menos podramos defender nuestra posicin. Apareci entonces otro ngel llamado Sabidura y colocndose detrs nuestro nos dirigi en la lucha. En la montaa haba salientes en distintos niveles tan altos como alcanzaba la vista. A ms altura los salientes se volvan ms angostos, y resultaba ms difcil el permanecer de pie. Cada nivel reciba el nombre de una verdad bblica. Los niveles ms bajos se llamaban por verdades fundamentales como la Salvacin, la Santificacin, la Oracin, la Fe, etc., y los niveles ms altos se nombraban por verdades bblicas ms avanzadas. Mientras ms alto subimos, ms grandes se volvan nuestros escudos, y nuestras espadas crecieron, y menos flechas enemigas podan alcanzar esa posicin.
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V
Un Error Trgico
Algunos
comenzaron a recoger las flechas enemigas y a dispararlas de vuelta. Fue un trgico error. Los demonios esquivaban las flechas con facilidad haciendo que alcanzaran a los cristianos. Cuando un cristiano era golpeado por las flechas de acusacin o calumnia, un demonio de amargura o ira volaba sobre l y se posaba sobre esa flecha. Entonces comenzaba a orinar y a defecar su veneno sobre ese cristiano. Cuando un cristiano tena dos o tres de estos demonios agregados al Orgullo o la Justicia Propia, ste comenzaba a transformarse a la imagen corrompida de los demonios. Podamos ver este acontecimiento desde los niveles ms altos, pero en los niveles ms bajos, los que estaban usando las flechas del enemigo no podan verlo. La mitad de nosotros decidi seguir subiendo, mientras la otra mitad descendi atrs a los niveles ms bajos, para explicar a los que estaban all lo que suceda. Entonces todos fuimos advertidos de que debamos seguir subiendo y no detenernos, salvo algunos que se asentaron en cada nivel para salvaguardar a los otros soldados que suban ms alto.
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VI
Seguridad
Cuando
Hermanos, ninguna de las flechas del enemigo poda alcanzarnos. Muchos en nuestro campamento decidieron que era hasta aqu donde necesitaban subir. Entend que con cada nuevo nivel el suelo era ms inestable. Sin embargo cuanto ms alto suba, tambin me senta mucho ms fuerte y ms hbil en el manejo de mis armas, as que continu subiendo. Pronto mis habilidades eran lo bastante buenas cmo para disparar y acertar a los demonios sin dar a los cristianos. Senta que si segua yendo ms alto podra disparar bastante mas lejos para atinar a los lderes de la horda maligna que se qued en la retaguardia del ejrcito enemigo. Me pesaba que muchos se haban detenido en los niveles ms bajos, donde estaban seguros pero no podan golpear al enemigo. Aun as, la fuerza y carcter que crecieron en los que siguieron subiendo los transform en grandes guerreros, cada uno de los que conoc destruiran a muchos del enemigo. En cada nivel estaban las flechas de la Verdad esparcidas por el suelo, supe que fueron dejadas por los que haban cado de esa posicin. Todas las flechas se denominaban por la Verdad de ese nivel. Algunos eran reticentes a recoger estas flechas, pero supe que necesitbamos todo lo que logrramos encontrar para destruir la gran horda de abajo. Recog una, dispar, y tan fcilmente acert a un demonio, que los dems empezaron a recogerlas y a dispararlas. Empezamos a diezmar algunas de las divisiones enemigas. Debido a esto, todo el ejrcito del mal, fij su atencin en nosotros. Durante un tiempo pareca que mientras
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ms derribbamos, surgan mas que se nos oponan. Aunque nuestra tarea pareca interminable, se haba vuelto alentadora.
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VII
La Palabra es nuestra Ancla
relegu la ma porque no pareca necesitarla en los niveles ms altos. Decid finalmente que me haba sido dada con un propsito, as que mejor la guard. La clav en tierra y me as a ella mientras disparaba al enemigo. La voz del Seor vino entonces a m diciendo: Has usado la sabidura que permitir que sigas subiendo. Muchos se han cado porque no usaron su espada adecuadamente para anclarse. Nadie ms pareca or esta voz, pero muchos vieron lo que yo haba hecho e hicieron lo mismo. Me pregunt por qu el Seor no me haba hablado antes de que yo tomase esta decisin. Entonces tuve un sentir de que de algn modo l ya me lo haba dicho. Entonces percib que durante toda mi vida haba estado entrenndome para esto. Estaba preparado en funcin de cmo haba escuchado al Seor y lo haba obedecido a lo largo de mi vida. Tambin supe que por alguna razn la sabidura y el entendimiento que tena ahora, no poda aumentarse o quitarse durante esta batalla. Me sent profundamente agradecido por cada prueba que haba experimentado en mi vida, y afligido por no haberlas apreciado ms en ese momento. Pronto estbamos acertando a los demonios con una precisin casi perfecta. La rabia del ejrcito enemigo subi como fuego y azufre. Supe que los cristianos atrapados en ese ejrcito estaban sintiendo ahora el choque de esa rabia. Incapaces de alcanzarnos, ahora estaban disparndose el uno al otro. Con sus flechas ineficaces ahora contra nosotros, el enemigo envi a los buitres para atacar. Aqullos que no haban usado sus espadas como anclas, pudieron derribar a muchos de los buitres, pero
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tambin estaban siendo derribados de los riscos donde estaban de pie. Algunos de stos aterrizaron en un nivel ms bajo, pero otros cayeron hasta el fondo y fueron atrapados y llevados por los buitres.
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VIII
Un Arma Nueva
pero los heran lo suficiente como para que retrocedieran. Cada vez que eran repelidos algunos de nosotros subamos al siguiente nivel. Cuando alcanzamos el nivel llamado Glatas 2:20 * estbamos por encima de la altitud en que los buitres podan volar. A este nivel el cielo casi nos deslumbraba con su brillo y belleza. Sent paz como nunca la haba sentido antes. Anteriormente mucho de mi espritu de lucha en realidad era motivado por el odio y rencor hacia el enemigo as como por la causa del reino, la verdad, y el amor por los prisioneros. Pero fue en este nivel que me puse a la par con Fe, Esperanza, y Amor, qu anteriormente segua de lejos. En este nivel fui sobrecogido por el poder de ellos casi por su gloria. Cuando me puse al corriente con ellos se volvieron a m, y comenzaron a reparar y pulir mi armadura. Pronto fue completamente transformada y exudaba la gloria que estaba en ellos. Cuando tocaron mi espada, grandes relmpagos comenzaron a relucir en sta. Amor dijo entonces, Aqullos que alcanzan este nivel se les confan los poderes de la edad por venir, pero debo ensearte cmo usarlos. El nivel Glatas 2:20 era tan ancho que ya no haba ningn peligro de caerse. Haba tambin flechas ilimitadas con el nombre Esperanza escrito en ellas. Disparamos algunas de estas apuntando abajo a los buitres, y estas flechas los mataron fcilmente. La mitad de los que haban alcanzado este nivel contino disparando, mientras los otros comenzaron a descender portando estas flechas para aqullos que estaban en los niveles ms bajos.
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Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en m; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me am y se entreg a s mismo por m.
Los buitres siguieron viniendo en oleadas a los niveles de debajo, pero en cada oleada haba menos que antes. Desde el nivel Glatas Dos Veinte, podamos acertarle a cualquier integrante del ejrcito enemigo excepto a los lderes, quines todava estaban fuera de alcance. Decidimos no usar las flechas de la Verdad hasta que hubiramos destruido a todos los buitres, porque la nube de depresin que crearon haca que la verdad fuera menos eficaz. Esto llev mucho tiempo, pero nosotros no desfallecamos. Fe, Esperanza y Amor, haban crecido como nuestras armas con cada nivel, eran ahora tan grandes que saba que podran verlas las personas alejadas ms all del campo de batalla. Su gloria incluso irradi en el campamento de prisioneros, que an estaban bajo una gran nube de buitres. La alegra continu creciendo en todos nosotros. Senta que estando en este ejrcito, en esta batalla, tena que ser una de las ms grandes aventuras de todo los tiempos. Despus de destruir a la mayor parte de los buitres que haban estado atacando a nuestra montaa, empezamos a disparar a los buitres que haban cubierto a los prisioneros. As que cuando la nube de oscuridad comenz a disiparse y el sol empez a brillar sobre ellos, comenzaron a despertarse como si hubieran estado en un sueo profundo. Se asquearon inmediatamente de su condicin, sobre todo por el vmito que todava los cubra, y empezaron a limpiarse. Cuando miraron a Fe, Esperanza y Amor, vieron la montaa en que estbamos y comenzaron a correr hacia ella. La horda mala arroj una lluvia de flechas de acusacin y calumnia sobre ellos, pero no se detuvieron. Cuando llegaron a la montaa muchos tenan una docena o ms de flechas clavadas, pero parecan no darse cuenta. En cuanto empezaron a escalar la
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montaa sus heridas empezaron a sanar. Con la nube de depresin que se dispersaba pareca como si todo fuera mucho ms fcil.
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IX
La Trampa
sobrecogidos por cada nivel, el empezar a escalar la montaa hizo que apreciramos mucho ms esas verdades. Pronto una resolucin feroz para luchar contra el enemigo se levant tambin en los ex prisioneros. Se pusieron la armadura que recibieron, y rogaron que se les permitiera volver atrs para atacar al enemigo. Recapacitamos sobre ello, pero decidimos quedarnos en la montaa a luchar. De nuevo la voz del Seor habl y dijo: Por segunda ocasin has escogido con sabidura. No puedes ganar si intentas luchar contra el enemigo en su propia terreno, por eso debes permanecer en Mi Monte Santo. Qued aturdido porque habamos tomado otra decisin de gran importancia simplemente pensndolo y discutindolo brevemente. Decid entonces esforzarme para no tomar ninguna decisin sin oracin. Sabidura escal hacia m rpido, me tom de los hombros y me mir fijamente, y dijo: Escucha lo que debes hacer! Not entonces que, aunque haba estado en la ancha meseta de Glatas Dos Veinte, me haba acercado al mismo borde incluso sin saberlo, y pude haberme cado fcilmente. Mir de nuevo a los ojos de Sabidura, y l dijo con suma seriedad, Pon atencin cuando crees que permaneces firme, no sea que caigas. En esta vida puedes caer de cualquier nivel.
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X
Las Serpientes
Durante
mucho
tiempo
continuamos
matando
buitres
disparando a los demonios que estaban montados sobre los cristianos. Nos dimos cuenta que la Verdad que portaba cada flecha tena un efecto diferente en cada tipo de demonio. Supimos que iba a ser una larga batalla, pero ya no tenamos bajas, ya habamos pasado el nivel de Paciencia. Aun as, a pesar de que estos cristianos estaban libres de los demonios, ya derribados por los disparos, pocos venan a la montaa. Muchos haban asumido la naturaleza de los demonios, y continuaban en su engao an sin ellos. Al disiparse la oscuridad de los demonios pudimos ver la tierra movindose alrededor de los pies de estos cristianos. Entonces vi que sus piernas estaban apresadas por serpientes llamadas Vergenza. Disparamos flechas de la Verdad a las serpientes, pero tenan poco efecto. Entonces probamos las flechas de Esperanza, pero sin resultado. Desde Glatas Dos Veinte era muy fcil ir ms alto, as que nos pusimos en marcha a los niveles ms altos. Pronto pasamos por un jardn que era el lugar ms hermoso que haya visto nunca. Encima de la entrada de este jardn estaba escrito, El Amor Incondicional del Padre. Era la ms gloriosa y atractiva puerta que haba visto jams, as que fuimos compelidos a entrar. En cuanto lo hicimos, vimos el rbol de la Vida en el medio de este jardn. Todava era defendido por ngeles de imponente fuerza. Parecan como si hubieran estado esperndonos, as que tuvimos el valor para pasarlos y caminar hacia el rbol. Uno de ellos dijo, Aqullos que logran llegar a este nivel y que conocen el amor del Padre pueden comer. No me haba dado cuenta de lo hambriento que estaba. Cuando
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prob la fruta, era mejor que ninguna cosa que haya saboreado alguna vez, pero tambin de algn modo me era familiar. Me trajo recuerdos del brillo del sol, lluvia, campos hermosos, la puesta del sol sobre el ocano, pero an ms que eso, de las personas que amo. Con cada bocado am todo y a todos an ms. Entonces mis enemigos empezaron a venir a la mente, y los am tambin. El sentimiento fue pronto mayor que cualquier cosa que haya experimentado alguna vez, incluso la paz en Glatas Dos Veinte. Entonces o la voz del Seor, y l dijo, ste es ahora tu pan diario. Nunca se te faltar, puedes comer mucho y tan a menudo como gustes. No hay fin de Mi amor. Buscaba con la mirada en el rbol intentando ver de donde proceda la voz, y vi que estaba lleno guilas de un blanco puro. Tenan los ojos ms hermosos y penetrantes que haya visto nunca. Estaban mirndome como si esperaran instrucciones. Uno de los ngeles dijo, Ellas llevarn a cabo tu orden. Estas guilas comen serpientes. Dije, Vayan! Devoren la vergenza que ha atrapado a nuestros hermanos. Abrieron sus alas y vino un gran viento que las alz en el aire. Estas guilas llenaron el cielo de una gloria deslumbrante. Aun estando tan elevados, poda escuchar los gritos de terror del campamento enemigo al ver que estas guilas iban hacia ellos. El Seor Jess estaba de pie en medio de nosotros. l toc a cada uno, entonces dijo, Debo compartir ahora con vosotros lo que compart con sus hermanos despus de mi ascensin, el mensaje de Mi Reino. El ejrcito ms poderoso del enemigo ha sido ahora puesto en retirada pero no destruido. Ahora es el tiempo para que marchemos adelante con el evangelio de Mi reino. Las guilas se han soltado e irn con nosotros. Tomaremos flechas de cada nivel, pero Yo Soy vuestra Espada, y Yo Soy vuestro Capitn. Es ahora tiempo para que la Espada del Seor sea desenfundada.
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Me volv entonces y vi que todo el ejrcito del Seor estaba firme en ese jardn. Haba hombres, mujeres y nios de todas las razas y naciones, cada uno portando sus estandartes ondeando por el viento con unidad perfecta. Supe que nada as se haba visto en la tierra antes. Saba que el enemigo tena muchos ms ejrcitos, y fortalezas a lo largo de la tierra, pero ninguno podra estar de pie ante este gran ejrcito. Casi dije sin aliento, ste debe ser el da del Seor. La toda la hueste contest entonces atronadoramente, El da de Jehov de los Ejrcitos ha llegado. Estbamos firmes en el Jardn de Dios bajo el rbol de la Vida. Pareca que todo el ejrcito estaba all arrodillado ante el Seor Jess. l nos haba dado simplemente el encargo de regresar a la batalla por causa de nuestros hermanos que todava estaban atados, por todo el mundo que l todava amaba. Era una orden maravillosa y terrible. Era maravillosa slo porque proceda de l. Era terrible porque implicaba que tendramos que dejar Su manifiesta presencia, y el Jardn que era ms hermoso que cualquier cosa antes vista por m. Dejar todo esto para entrar en la batalla pareca incomprensible. El Seor continu Su exhortacin: Les he dado dones espirituales, poder, y un entendimiento creciente de Mi palabra y Mi reino, Pero el arma ms grande que ha sido dada a vosotros es el amor del Padre. Mientras caminis en el amor de mi Padre nunca fallareis. La fruta de este rbol es el amor del Padre que se manifiesta en M. Este amor que est en M debe ser vuestro pan diario. El Seor no era lo que nosotros podramos considerar ser de una apariencia notablemente bien parecida, su apariencia no se sala de lo normal. Aun as, la gracia con la que se mova y hablaba le converta en la persona ms extraordinaria que haya visto jams. l estaba ms all de cualquier definicin humana de dignidad y
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nobleza. Ninguna pintura que hubiera buscado captar su parecido podra hacerlo jams, pero de algn modo la mayora de ellas tienen cierta semblanza de l. Empec a pensar, cmo l es todo lo que el Padre ama y estima. l est lleno de gracia y verdad, al punto que pareca que nada ms que la gracia y la verdad deben importar en la vida. Cuando com el fruto del rbol de la Vida, el pensamiento de todo lo bueno que he conocido pareci inundar mi alma. Cuando Jess habl ocurri lo mismo, slo que magnificado. Yo nunca quise dejar este lugar. Record cmo haba pensado una vez que deba ser aburrido para los ngeles, no hacer otra cosa q ue adorarlo ante el trono. Ahora saba que no haba nada ms maravilloso o estimulante que simplemente adorarle. sa sera ciertamente el mejor lugar del cielo. Era duro pensar que yo haba luchado tanto contra el aburrimiento durante los servicios de adoracin. Ahora saba que slo era porque haba estado completamente alejado de la realidad durante esos momentos.
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XI
Adorando en Espritu y Verdad
corregir esas veces que durante el culto haba permitido a mi mente vagar, o me haba ocupado con otras cosas. El deseo de expresar mi adoracin a l se hizo casi incontrolable. Tena que alabarlo! Cuando abr mi boca me impresion por la espontnea adoracin que hizo erupcin al mismo tiempo en todo el ejrcito. Casi me haba olvidado que alguien ms estuviera all, pero estbamos todos en perfecta unidad. La gloriosa adoracin no podra expresarse en idioma humano. Mientras adorbamos, una luz dorada empez a emanar del Seor, luego haba plata alrededor del oro. Entonces los colores de una riqueza de que nunca he visto con mis ojos naturales, nos envolvi a todos. Con esta gloria entr en un mbito de emocin que nunca haba experimentado. De algn modo, entend que su gloria haba estado all desde el principio, pero cuando nos enfocamos en l de la manera que lo hicimos en la adoracin, empezamos a ver ms de Su gloria. Cuanto ms intensamente adorbamos, Ms gloria veamos. Si ste era el cielo, era mucho, mucho mejor de lo que haba soado nunca.
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XII
Encontrando su Morada
ser meses, no haba ninguna manera de medir el tiempo en ese mbito de gloria. Durante un tiempo cerr los ojos porque la gloria que estaba viendo con mi corazn era tan grande como la que vea con mis ojos fsicos. Cuando abr los ojos qued sorprendido al ver que el Seor ya no estaba all, pero una tropa de ngeles estaba de pie donde l haba estado. Uno de ellos se acerc y dijo, Cierra tus ojos de nuevo. Cuando lo hice, vi la gloria del Seor de nuevo y qued muy aliviado. Entonces el ngel explic, lo que ves con los ojos de tu corazn es ms real que lo qu ves con tus ojos fsicos. Yo haba predicado esto en muchas ocasiones, pero cuan poco haba caminado en ello! El ngel continu, fue por esta razn que el Seor dijo a sus primeros discpulos que era mejor que l marchase para que as fuese enviado el Espritu Santo. El Seor mora dentro de ti. Has enseado esto muchas veces, pero ahora debes vivirlo, porque has comido del rbol de la Vida. Entonces el ngel empez a llevarme de regreso a la puerta. Protest diciendo que no quera salir. Aparentemente sorprendido, el ngel me tom por los hombros y me mir a los ojos. Entonces lo reconoc como el ngel Sabidura. Nunca tienes que dejar este jardn. Este jardn est en tu corazn porque el Creador mismo est dentro de ti. Has deseado la mejor parte, adorarle y sentarte para siempre en Su presencia, y nunca te ser quitada. Reconoc lo qu Sabidura haba dicho, y entonces mir ms all de l, a la fruta del rbol de la Vida. Tena el irrefrenable
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impulso de agarrar toda la que pudiera antes de salir. Conociendo mis pensamientos, Sabidura me sacudi suavemente. No. Incluso esta fruta, recogida con miedo, se pudrir. Esta fruta y este rbol estn dentro de ti porque l est en ti. Debes creerlo. Cerr los ojos, e intent ver al Seor de nuevo pero no pude. Cuando abr los ojos Sabidura todava estaba mirndome fijamente. Con gran paciencia continu, has saboreado una porcin del reino celestial, y nadie quiere regresar otra vez a la batalla despus de esto. Nadie quiere jams dejar la presencia manifiesta del Seor. Cuando el apstol Pablo lleg aqu no dej de desear durante toda su vida regresar, decidi quedarse y trabajar para el Seor, aunque al volver aqu para entrar en su herencia; su herencia fue magnificada entre ms tiempo se qued. Ahora que tienes el corazn de un verdadero adorador siempre querrs estar aqu, y siempre podrs regresar cada vez que entres en verdadera adoracin. Mientras ms centrado ests en l, mayor gloria vers, sin importar donde ests. Las palabras de Sabidura me haban calmado finalmente. De nuevo cerr los ojos slo para agradecer al Seor esta maravillosa experiencia, y la vida que l me haba dado. Cuando lo hice, empec a ver su gloria de nuevo, toda la emocin de la experiencia anterior de adoracin inund mi alma. Las palabras del Seor eran tan fuertes y claras para m, que estaba seguro que eran audibles; Yo nunca te dejar ni te desamparar. Seor, perdona mi incredulidad, respond. Por favor aydame a no abandonarte nunca.
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XIII
Caminando Con Sabidura
Cuando
hombros. Yo soy el don fundamental que se te ha dado para tu trabajo. Te mostrar el camino, y te mantendr en l, pero slo el amor te mantendr fiel. La sabidura ms alta es amar al Seor. Entonces Sabidura me solt y empez a caminar hacia la puerta. Le segu con renuencia. Record la emocin de la batalla y el ascenso a la montaa, y me estaba compeliendo, pero nada era comparable a la presencia del Seor y la adoracin que haba experimentado. Dejar esto era el mayor sacrificio que haba hecho nunca. Entonces record cmo estaba todo en mi interior, asombrndome que pudiera olvidarme de eso tan rpidamente. Empec a pensar sobre la gran batalla que ruga dentro de m, entre lo que vi con mis ojos fsicos y lo que vi con mi corazn. Avanc para caminar al lado de Sabidura, y pregunt, He orado durante 26 aos ser llevado al tercer cielo como Pablo. Es ste el tercer cielo? Esto es parte de l, pero hay mucho ms. Contest. Se me permitir ver ms? Vers mucho ms. Estoy llevndote a ver ms ahora. Empec a pensar en el libro de Apocalipsis. La revelacin de Juan fue parte del tercer cielo? Pregunt. Parte de la revelacin de Juan era del tercer cielo, pero la
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mayor parte era del segundo cielo. El primer cielo fue antes de la cada del hombre. El segundo cielo es el mbito espiritual durante el reino de mal en la tierra. El tercer cielo comprende el amor y dominio del Padre que prevalecern de nuevo sobre la tierra a travs de su Rey. Cmo era el primer cielo? Sintiendo un extrao escalofro cuando lo pregunt. Es sabio no preocuparse sobre eso ahora, mi compaero respondi con ms seriedad pues mi pregunta pareca molestarle. La sabidura es buscar conocer el tercer cielo as como lo has hecho. Hay mucho ms por conocer sobre el tercer cielo de lo que puedas saber en esta vida, y es el tercer cielo, el reino que ustedes predican con afn en esta vida. En las edades por venir se les dir sobre el primer cielo, pero no es de provecho para ti saberlo en este momento. Decid recordar el escalofro que haba sentido, y Sabidura cabece, supe que era una afirmacin a ese pensamiento. Que gran compaero eres, dije cuando me inund un gran cario por el ngel. Me guardars en el camino correcto. Eso quiero, contest. Efectivamente senta el amor fluyendo de este ngel, que era nico, de una manera como nunca haba sentido en otros ngeles que mostraron ms preocupacin por el deber que por amor. Sabidura respondi a mis pensamientos como si los hubiera declarado en voz alta. Es sabio amar y yo no podra ser Sabidura si no te amara. Tambin es sabio mirar la bondad y la severidad de Dios. Es sabio amarlo y temerlo. Estars engaado si lo haces de otra manera.
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sta es la prxima leccin que debes aprender. Dijo, con inequvoca seriedad. Lo s, y lo he enseado muchas veces, respond, sintiendo por primera vez que quiz Sabidura no me conoca del todo. He sido tu compaa desde hace muchsimo tiempo, y conozco tus enseanzas, contest Sabidura. Ahora estas a punto de aprender lo que significan algunas de tus propias enseanzas. Como has dicho muchas veces, 'no es por creer con tu mente, sino con tu corazn lo que produce justicia. Me disculp, sintindome un poco avergonzado por haber cuestionado a Sabidura. l acept mi disculpa cortsmente. Entonces comprend que haba estado cuestionndole y desafindole la mayor parte de mi vida, a menudo para mi perjuicio.
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XIV
La otra mitad del amor
hay tiempos para honrarlo con el ms grande temor y respeto. As como hay un tiempo para plantar, y un tiempo para segar, y es sabio reconocer el tiempo para cada cosa. La verdadera sabidura conoce los tiempos y sazones de Dios. Te traje aqu porque era tiempo para adorar al Seor en la gloria de su amor. Estoy llevndote ahora a otro lugar porque es tiempo para que lo adores en el temor de su juicio. Cuando conozcas ambos lugares de adoracin, entonces podremos separarnos. Quiere decir que si me hubiera quedado atrs all en ese culto glorioso me lo habra perdido? Pregunt con escepticismo. S. Siempre te habra visitado cuando pudiera, pero raramente habramos cruzado caminos. Es difcil dejar tal gloria y paz, pero sa no es la revelacin entera del Rey. l es ambos: el Len de Jud y el Cordero. A los ojos de los nios espirituales l es el Cordero. A los ojos de los que estn madurando l es el Len. Al madurar totalmente en plenitud conoces que l es el Len y el Cordero a la vez. Has sabido esto en tu mente, y he odo que lo enseas, pero ahora lo sabrs en tu corazn, porque ests a punto de experimentar el trono del juicio de Cristo.
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XV
El Regreso a la Batalla
Antes
Sabidura si poda sentarme durante algn tiempo, para repasar todo lo que acababa de experimentar. S, debes hacerlo. Pero tengo un lugar mejor para que lo hagas. Contest. Segu a Sabidura fuera de las verjas y empezamos a descender la montaa. Para mi sorpresa la batalla continuaba todava, pero no tan intensamente como cuando ascendimos. Haba todava flechas de acusacin y calumnia volando sobre los niveles ms bajos, pero la mayora de la horda enemiga que quedaba, estaba atacando furiosamente a las grandes guilas blancas. Las guilas prevalecan sin esfuerzo. Seguimos descendiendo hasta que casi estuvimos en el fondo. Slo por encima de los niveles de Salvacin y Santificacin el nivel era Accin de gracias y Alabanza. Recordaba muy bien este nivel, porque uno de los ms devastadores ataques del enemigo ocurri cuando intent alcanzarlo primero. A partir de este nivel el resto de la subida era mucho ms fcil, y si una flecha penetraba la armadura sanaba rpidamente. En cuanto el enemigo me descubri en este nivel (el enemigo no poda ver a Sabidura), una lluvia de flechas comenz a caer sobre m. Las desvi tan fcilmente con el escudo que el enemigo dej de disparar. Sus flechas casi se haban acabado y no podan permitirse el lujo de gastar ms. Los soldados que todava estaban luchando desde este nivel me miraban asombrados con una fijacin que me hizo sentir incmodo. Entonces not primero que la gloria del Seor estaba
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emanando de mi armadura y escudo. Les dije que subieran a la cima de la montaa sin detenerse, y ellos tambin veran al Seor. En cuanto estuvieron de acuerdo en subir, vieron a Sabidura. Empezaron a postrarse para adorarle, pero l los refren, y los envi en su camino.
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XVI
Los Fieles
eran mujeres y nios. Sus armaduras eran un desastre, y estaban cubiertos de sangre, pero no se haban rendido. De hecho todava estaban alegres y animados. Les dije que merecan ms honor que yo, porque haban llevado la gran carga de la batalla, y haban mantenido su terreno. Parecan no creerme, pero apreciaron lo que les dije. Realmente sent que era verdad. Cada nivel en la montaa tena que ser defendido o los buitres que quedaban vendran y lo llenaran con vmitos y excrementos lo que haca difcil mantenerse de pie. Descubr que la mayora de las riscos estaban ocupados por soldados que eran de diferentes denominaciones, o movimientos que daban nfasis a la verdad del nivel que estaban defendiendo. Qued avergonzado por la actitud que haba mantenido hacia a algunos de estos grupos. Haba considerado algunos de ellos descarriados, pero aqu estaban luchando fielmente contra un asalto terrible del enemigo. Su defensa de estas posic iones me haba permitido seguir subiendo como lo hice. Algunos de estos niveles fueron situados para que hubiera una buena visin de parte de la montaa o del campo de batalla, pero algunos soldados estaban tan aislados que solo podan ver su propia posicin, y pareca que no tenan noticia sobre el resto de la terrible batalla. A menudo estaban heridos con saetas de calumnia y acusaciones a las que resistan cuando alguien bajaba de un nivel ms alto y les animaban a que subieran con ellos. Sin embargo, cuando algunos empezaron a bajar de la cima reflejando la gloria del Seor, escucharon con gran alegra, y pronto empezaron a subir con valor y resolucin. Cuando
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observaba todo esto, Sabidura no dijo mucho, pero pareca muy interesado en mis reacciones.
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XVII
La realidad descubierta
iniciaron el descenso a todos los niveles para aliviar a los que haban estado ocupando su posicin en esas verdades. Al hacerlo, cada nivel empez a brillar con la gloria que ellos llevaban. Pronto toda la montaa comenz a brillar con una gloria que deslumbraba a los buitres y a los demonios que quedaban. Haba tanta gloria que la montaa me empez a dar la misma sensacin que tena en el jardn. Empec a agradecer y alabar al Seor e inmediatamente me encontr de nuevo en su presencia. Era difcil contener las emociones y gloria que inundaba mi ms profundo ser. La experiencia se hizo tan intensa que tuve que detenerme durante un instante. Sabidura estaba de pie a mi lado. Poniendo su mano en mi hombro dijo, Entra en sus puertas con accin de gracias, en sus atrios con alabanza. Era tan real! Sent como estaba all de nuevo, exclam. Estabas all, contest Sabidura. No se ha vuelto ms real, pero tu s. As como el Seor le dijo al ladrn en la cruz, 'Hoy estars conmigo en el Paraso, puedes entrar en el Paraso en cualquier momento. El Seor, Su Paraso, y esta montaa, estn todos morando en ti, porque l est en ti. Lo que antes eran sombras ahora es realidad para ti, porque has coronado la montaa. La razn por la que puedes verme y otros no pueden es porque has entrado donde est Mi habitacin. sta es la realidad que los profetas conocieron, que les dio gran valor incluso cuando estaban solos y los mantuvo imperturbables contra los ejrcitos.
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XVIII
La Trampa Mortal
Entonces
desarrollaba al pie de la montaa, y vi al ejrcito demonaco retirndose despacio. Detrs de m, ms guerreros gloriosos constantemente iban tomando sus posiciones en la montaa. Me di cuenta que ahora haba suficientes para atacar y destruir lo que quedaba de esta horda del enemigo. An No, dijo Sabidura. Mira all. Mir en la direccin en la que estaba sealando, pero para poder ver algo, tena que resguardar mis ojos de la gloria que emanaba de mi propia armadura. Entonces vislumbr que algo ocurra en un valle. No vea con claridad lo que estaba mirando, porque la gloria que emita mi armadura haca difcil ver en la oscuridad. Ped a Sabidura que me diera algo con que cubrir mi armadura, para poder ver lo que suceda. Me dio un manto muy sencillo para cubrirme. Qu es esto? Inquir, un poco insultado por su sencillez. La humildad, dijo Sabidura. No podrs ver muy bien sin ella. Reticente me lo puse e inmediatamente, vi muchas cosas que antes no poda ver. Mir hacia el movimiento que haba visto en el valle. Para mi asombro haba oculta una divisin entera de la horda enemiga que aguardaba para emboscar a cualquiera que se aventurase fuera de la montaa. Qu ejrcito es ese? Pregunt, y cmo escaparon de la batalla intactos? sa es la divisin del Orgullo, explic Sabidura. se es el enemigo ms difcil de ver tras haber estado en la gloria.
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Aquellos que se niegan a ponerse esta capa sufrirn mucho a manos de este enemigo tan corruptor. Cuando volv a mirar la montaa, y vi a muchos de los gloriosos guerreros atravesando la llanura para atacar la retaguardia de la horda enemiga. Ninguno llevaba las capa de la humildad y no haban visto al enemigo que estaba dispuesto para atacarlos por la retaguardia. Empec a correr para detenerlos, pero Sabidura me refren. No puedes detener esto. Slo los soldados que llevan esta capa reconocern tu autoridad. Ven conmigo. Hay algo ms que debes ver antes que puedas ayudar a dirigir la gran batalla que est por venir.
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XIX
El Fundamento de Gloria
reciba el nombre de Salvacin. Piensas que ste es el nivel ms bajo, declar Sabidura, pero este es el fundamento de toda la montaa. En cualquier jornada, el primer paso es el ms importante, y normalmente es el ms difcil. Sin salvacin no habra ninguna montaa. Qued apabullado por la carnicera en este nivel. Cada soldado estaba terriblemente herido, pero ninguno estaba muerto. Las multitudes a duras penas estaban aferrndose al borde. Muchos parecan que iban ha caerse en cualquier momento, pero ninguno lo hizo. Gran nmero de ngeles estaban atendiendo por todas partes a los soldados con tanta alegra que pregunt, Por qu son tan felices? Estos ngeles han visto el valor que les llev a stos a aferrarse. No habrn llegado muy lejos, pero tampoco se rindieron. Sanarn pronto, y entonces vern la gloria del resto de la montaa, y empezaran a subir. stos sern grandes guerreros en la batalla que est por venir. Viendo su condicin presente. Protest, Pero no hubieran estado mejor al subir la montaa con el resto de nosotros? Habra sido mejor para ellos, pero no para ti. Pues te facilitaron el subir, manteniendo a la mayor parte del enemigo ocupado. Muy pocos, de los niveles ms altos extendieron la mano para ayudar a otros a subir a la montaa, pero stos si lo hicieron. Incluso
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cuando a duras penas se aferraban a los salientes de la montaa extendan la mano para tirar de otros hacia arriba. De hecho, la mayora de los ms poderosos guerreros fueron dirigidos hacia la montaa por estos fieles. stos no es menos su herosmo que los que llegaron a la cima. Provocaron gran gozo en el cielo guiando a otros incesantemente a la Salvacin. Fue por esta razn que todos los ngeles en el cielo quisieron venir a atenderlos, pero slo les fue permitido a los ms llenos de honor. De nuevo sent una terrible vergenza por mi actitud hacia estos grandes santos. Muchos los desdeamos cuando subimos a los niveles ms altos. Haban cometido muchos errores durante la batalla, pero tambin haban mostrado ms del corazn del Pastor que el resto de nosotros. El Seor dejara las noventa y nueve ovejas para buscar a la que estaba perdida. stos se haban quedado en el lugar donde todava pudieran alcanzar al perdido, y pagaron un alto precio por ello. Yo tambin quise ayudar, pero no saba por dnde empezar. Sabidura dijo entonces, aciertas en querer ayudar, pero ayudars ms haciendo lo que te he pedido. Todos stos sern sanados y subirn la montaa rpidamente. Se unirn contigo de nuevo en la batalla. Son valientes que nunca se retirarn ante el enemigo.
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XX
El Poder de Orgullo
Estaba
descubriendo tantas cosas como al subirla, cuando el fragor del campo de batalla atrajo mi atencin. Ahora haba miles de los guerreros poderosos, que cruzaban la llanura para atacar el remanente de la horda enemiga. El enemigo estaba huyendo en todas las direcciones, salvo una divisin, Orgullo. Sin reparar en ella, se diriga directamente a la retaguardia de los guerreros, y a la vez que avanzaban se disponan para lanzar una lluvia de flechas. Entonces not que los guerreros poderosos no llevaban armadura en su espalda, estaban totalmente expuestos y eran vulnerables a lo que estaba a punto de venrseles encima. Sabidura comento entonces, ahora sabes que no hay ninguna armadura para la espalda, lo que significa que eres vulnerable si huyes del enemigo. Sin embargo, nunca vistes cmo te hizo vulnerable si avanzabas en orgullo. Asent con la cabeza reconocindolo. Era demasiado tarde para hacer algo, y era insufrible observar, pero Sabidura dijo que deba hacerlo. Me asombr, cuando las flechas del orgullo acertaron a los guerreros, ni siquiera lo notaron. Sin embargo, el enemigo sigui disparando. Los guerreros estaban sangrando y debilitndose rpidamente pero no quisieron reconocerlo. Pronto quedaron demasiado dbiles como para sostener sus escudos y espadas, tiraron ambos declarando que ya no los necesitaban. Entonces empezaron a despojarse de su armadura, diciendo que tampoco la necesitaban. Apareci una nueva divisin enemiga que se aproximo rpidamente. Su nombre, Engao Fuerte. Lanzaron una lluvia de
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flechas dando todas en el blanco. Vi entonces como unos pocos demonios de engao sometieron lo que una vez fuera el gran ejrcito de gloriosos guerreros. Fueron llevados a diferentes campos de prisioneros, cada uno nombrado con una doctrina de demonios diferente. Qued pasmado al contemplar cmo esta gran compaa de justos fue completamente derrotada, sin ni siquiera comprender que les haba golpeado. Cmo podan ser tan vulnerables, aquellos que eran tan fuertes, qu haban ascendido todo el camino hasta la cima de la montaa, qu haban visto al Seor? Dije bruscamente. El orgullo es el enemigo ms difcil de ver, y siempre sale furtivamente a tu retaguardia, se lament Sabidura. En cierta forma, aquellos que han subido a las ms grandes alturas tienen ms peligro de caerse. Siempre debes recordar eso, en esta vida puedes caerte en cualquier momento de cualquier nivel. Pon atencin cuando crees mantenerte firme, para que no caigas, Cuando piensas que corres menos peligro de caerte es en realidad cuando eres ms vulnerable. La mayora caen justo despus de una gran victoria.
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XXI
Sabidura para la Batalla
Qudate cerca de m, pregunta al Seor antes de tomar cualquier decisin importante, y mantente con ese manto puesto, y el enemigo nunca ser capaz de cegarte como hizo con aquellos. Yo miraba mi manto. Pareca tan sencillo e insignificante. Sent que me haca parecer ms un desamparado que un guerrero. Sabidura respondi como si yo hubiera estado hablando en voz alta, El Seor es ms cercano al desamparado que a los prncipes. Slo tienes verdadera fuerza en la medida que caminas en la gracia de Dios, y l da gracia al humilde. Ningn arma enemiga puede penetrar este manto, porque nada puede vencer Su gracia. Mientras lleves este manto ests a salvo contra este tipo de ataque. Entonces empec a buscar para ver cuntos guerreros estaban todava en la montaa. Qued asustado al ver cuan pocos haba. Not entonces que todos llevaban puesto el mismo manto. Cmo sucedi? Inquir. Cuando vieron la batalla de la que fuiste testigo, todos ellos acudieron a m solicitando ayuda, y les di sus mantos, contest Sabidura. Pero pensaba que estabas conmigo todo este tiempo? Yo estoy con todos los que ponen su empeo en hacer la voluntad del Padre, contest Sabidura.
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T Eres el Seor! Yo llor. S, l contest. Te dije que nunca te dejara o te desamparara. Yo estoy con todos mis guerreros as como estoy contigo. Yo ser para ti todo lo que necesites para hacer mi voluntad, y has necesitado sabidura. Entonces l desapareci.
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XXII
Rangos en el Reino
atendiendo a los heridos en el nivel de Salvacin. Cuando empec a caminar por delante de estos ngeles, inclinaron una rodilla y me mostraron un gran respeto. Finalmente pregunt a uno de ellos el por qu de su actitud, pues incluso el ms pequeo de ellos era mucho ms poderoso que yo. Debido al manto, contest. se es el rango ms alto en el reino. Esto es solo un simple manto, protest. No! contest el ngel. Estas vestido en la gracia de Dios. Y no existe un poder mayor! Pero hay miles de nosotros, todos llevando el mismo manto. Cmo podra representar rango alguno? Vosotros sois los temibles campeones, los hijos e hijas del Rey. l llev el mismo manto cuando camin en la tierra. Mientras ests vestido con el mismo no hay poder en cielo o tierra que pueda estar de pie ante ti. Todos los principados y potestades en el cielo y en el infierno reconocen ese manto. Nosotros somos sus sirvientes, l mora en ti, y te reviste con su gracia. De algn modo supe que si en ese momento no hubiese llevado el manto, y si mi gloriosa armadura hubiera sido expuesta, la declaracin del ngel, y su conducta hacia m, ciertamente hubiera alimentado mi orgullo. Era absolutamente imposible sentirse orgulloso o arrogante portando tan sencilla capa. Sin embargo, mi confianza en el manto aumentaba rpidamente.
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XXIII
El Retorno de las guilas
El slo hecho de verla, hizo surgir la esperanza en m. sta nube llen la atmsfera con esperanza, tal como el sol naciente deshace la oscuridad de la noche. Al aproximarse reconoc a las grandes guilas blancas que haban volado desde el rbol de Vida. Empezaron a posarse sobre la montaa ocupando sus puestos en todos los niveles, al lado de las compaas de guerreros. Me acerqu, mientras un guila se posaba a mi lado majestuosamente, su presencia era imponente. Cuando me mir con sus penetrantes ojos, Supe que no poda esconder nada de ellos. Cuando estos se posaron en m, tembl con escalofros, atravesndome solo con mirarme. Antes de que pudiera preguntar, me contest. Quieres saber quines somos. Somos los profetas ocultos que hemos sido guardados para esta hora. Somos los ojos de aquellos a quienes se les han otorgado las armas divinas y poderosas. Se nos ha mostrado todo lo que el Seor est haciendo, y todo lo que el enemigo planea en contra vuestra. Hemos escudriado la tierra y sabemos todo lo que necesitis conocer para la batalla. No has presenciado la batalla que acaba de tener lugar? Pregunt con tanta irritacin como me atrev a expresar. No pudisteis ayudar a los guerreros que fueron tomados cautivos? S. Lo vimos todo, y podramos haberles ayudado si ellos lo hubieran querido. Pero nuestra ayuda habra sido refrenarlos. Slo podemos luchar en las batallas que nos ordena el Padre, y ayudar slo a los que creen en nosotros. Slo los que nos reciben
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como lo que somos, los profetas, pueden recibir el galardn del profeta, es decir el beneficio de nuestro servicio. Aquellos que fueron emboscados no tenan todava el manto que t portas, y aquellos que no tienen el manto no pueden comprender quines somos nosotros. Todos nos necesitamos el uno al otro incluyendo a los que an permanecen heridos aqu, y muchos ms que no conoces todava.
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XXIV
El Corazn del guila
Hablando
guila. Despus de esta corta conversacin, se me concedi mirar en el interior de su corazn y la conoc como ella me conoca. El guila se percat de ello. Tienes algunos de nuestros dones, declar el guila, aunque no estn muy desarrollados. No los has usado mucho. Estoy aqu para despertar estos dones en muchos de vosotros, y para ensearles a usarlos. De esta manera quedar asegurada nuestra comunicacin. De no ser as, tendramos muchas prdidas innecesarias, sin mencionar las oportunidades que desaprovecharamos para alcanzar la victoria. De donde vienes? Pregunt. Nosotros comemos serpientes, contest el guila. El enemigo es pan para nosotros. Nuestro sustento consiste en hacer la voluntad del Padre, que es destruir las obras del diablo. Cada serpiente que comemos nos permite aumentar nuestra visin. Cada fortaleza del enemigo que derribamos, nos fortalece para que podamos volar ms alto y permanecer mucho ms tiempo en el aire. Venimos de un festn y hemos devorado las serpientes de vergenza que han atado a muchos de tus hermanos y hermanas. Ellos llegarn pronto aqu. Vienen con las guilas que dejamos atrs para ayudarles a encontrar el camino, y para protegerlos de los contraataques del enemigo. Estas guilas estaban seguras de s mismas, pero no eran arrogantes. Saban quienes eran, y a lo que fueron llamadas a hacer. Tambin nos conocan y saban el futuro. Su confianza me
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reafirmaba, pero aun ms a los heridos que estaban a nuestro alrededor. Los que estaban demasiado dbiles para hablar, se quedaron sentados escuchando mi conversacin con el guila. Nos miraban como unos nios perdidos que acababan de ver de nuevo a sus padres.
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XXV
El Viento del Espritu
de la feroz gallarda que irradiaba antes, ahora con los heridos su mirada era como la de un abuelo compasivo. El guila abri sus alas y empez a batirlas suavemente, originando una refrescante brisa que fluy sobre de los heridos. No era como ninguna otra brisa que hubiese sentido alguna vez. Con cada inspiracin senta que estaban ganando fuerzas y claridad de mente. Pronto los heridos estaban de pie adorando a Dios con una sinceridad que brotaron lgrimas de mis ojos. Sent de nuevo una profunda vergenza por haber desdeado a los que se quedaron en este nivel. Para los que ascendamos la montaa, nos parecieron dbiles y necios, pero haban soportado mucho ms que nosotros y permanecieron fieles. Dios los haba guardado y ellos lo amaron con gran amor. Mir hacia la montaa; todas las guilas estaban batiendo sus alas suavemente. Los que permanecimos en la montaa ramos refrescados por la brisa de su aletear, y todos en la montaa comenzamos a adorar al Seor. Haba un poco de discordancia al principio entre la adoracin que provena de los distintos niveles, pero despus de un tiempo todos estbamos cantando en perfecta armona. Nunca en la Tierra haba odo algo tan hermoso. No quera que terminara. Al poco me percat de que era la misma adoracin que habamos conocido en el Jardn, pero ahora resultaba ms plena y rica. Supe que era porque estbamos adorando en presencia de nuestros enemigos, en medio de semejante oscuridad y maldad que rodeaban la montaa, pareca an ms hermosa. No s si esta adoracin dur horas, das, o minutos, pero al dejar
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las guilas de batir sus alas se detuvo. Por qu os detenis? Pregunt al guila con la que haba estado hablando. Porque ahora han sanado, contest sealando a los heridos que ahora estaban de pie, y parecan estar en perfectas condiciones. La Verdadera Adoracin puede sanar cualquier herida, Agreg. Por favor, hacedlo de nuevo, Rogu. Lo haremos muchas veces, pero no nos pertenece decidir cuando. La brisa que sentiste era el Espritu Santo. l nos dirige; nosotros no lo dirigimos. l ha sanado a los heridos y ha originado la unidad que se requiere para las batallas que se avecinan. La verdadera adoracin tambin vierte el aceite precioso en la Cabeza, Jess, que fluye entonces sobre todo el cuerpo y nos hace uno con l y entre nosotros. Ninguno que se vuelve uno con l permanecer herido o inmundo. Su sangre es pura vida, y fluye cuando nos unimos a l. Es cuando nos unimos a l que tambin nos unimos al resto del cuerpo, para que su sangre fluya a travs de todos. No es as cmo sana una herida en tu cuerpo, cerrando la herida para que fluya la sangre al miembro herido y de esta manera se produce la regeneracin? Cuando una parte de Su cuerpo est herida, debemos juntarnos en unidad con esa parte hasta que se restaure totalmente. Nosotros somos todos uno en l. La euforia de la adoracin todava prevaleca y esta pequea enseanza que acababa de or pareca la ms profunda que haba odo nunca, aunque ya la conoca y tiempo atrs incluso la ense. Cuando el Espritu Santo se movi, cada palabra pareca gloriosa, sin tener en cuenta cuan elemental era. Tambin me llen de tanto amor que quise abrazar a todos, incluso a las viejas y feroces guilas. Entonces, como una sacudida, record a los poderosos guerreros que haban sido capturados. El guila se dio
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cuenta pero no dijo nada. Solo me mir intensamente. Finalmente, habl; Podemos recuperar a los que se acaban de perder?
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El Corazn Herido del Rey
finalmente. No estamos completos, y nuestra adoracin no est completa, hasta que el cuerpo entero se restaure. Incluso en el culto ms glorioso, incluso en la misma presencia del Rey, sentiremos este vaco hasta que todos seis uno, porque nuestro Rey tambin lo siente. Todos nos afligimos por nuestros hermanos en cautiverio, pero nos afligimos ms an por el corazn de nuestro Rey. As como amas a todos tus hijos, pero te afliges por el que est enfermo o herido, l ama a todos sus hijos tambin, pero ahora los heridos y oprimidos requieren ms su atencin. Por esta razn no debemos renunciar hasta que todos se hayan recuperado. Mientras cualquiera est herido, l est herido.
S,
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XXVII
Fe que mueve montaas
que dijo. Finalmente dije, S que Sabidura me habla ahora a travs de ti, porque oigo su voz cuando hablas. Estaba seguro de m mismo antes de la ltima batalla, pero casi me dej llevar por la misma presuncin con la que ellos se dejaron arrastrar, y pude haber sido capturado con ellos si Sabidura no me hubiera detenido. Estaba saliendo a combatir ms por el odio al enemigo que por querer liberar a mis hermanos, aunque tambin era parte de mi motivacin. Ahora pienso que la mayora de las cosas correctas que hice, las hice por razones equivocadas, y muchas de las cosas incorrectas, tuve buenos motivos para hacerlas. Mientras ms aprendo, me siento ms inseguro de m mismo. Debes haber estado con Sabidura mucho tiempo, respondi el guila. l estuvo conmigo mucho antes de que empezara a reconocerlo, pero me temo que la mayor parte de ese tiempo estaba resistindolo. Ahora s que todava carezco de algo muy importante, algo que necesito antes de entrar de nuevo en batalla, pero no s lo que es. Los grandes ojos del guila se volvieron ms penetrantes que antes, cuando respondi, Tambin reconoces la voz de Sabidura cuando l habla a tu corazn. Tu aprendizaje se desarrolla bien porque tienes el manto. Lo que sientes ahora es la verdadera fe. Feeee! musit. Estoy hablando de serias dudas. Demuestras sabidura al dudar de ti mismo. Pero la fe verdadera
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depende de Dios, no de ti mismo, y no de tu fe. Est cerca del tipo de fe que puede mover esta montaa, y debes moverla. Es tiempo para llevarte a lugares a los que no has ido an. Sin embargo, tienes razn. Todava careces de algo muy importante. An debes tener una gran revelacin del Rey. Aunque hayas subido a la cima de la montaa, y recibido enseanza de cada verdad durante el camino, y aunque has estado de pie en el Jardn de Dios, y probado de Su Amor incondicional, y ahora has visto a Su Hijo muchas veces, an slo entiendes una parte de todo el consejo de Dios, y esto slo superficialmente. Comprend esto con tal certeza, que fui confortado al orlo. He juzgado a muchas personas y muchas situaciones incorrectamente. Sabidura ha salvado mi vida muchas veces, pero su voz todava es como un leve susurro dentro de m, y es acallado por el clamor de mis propios pensamientos y sentimientos que son todava demasiado fuertes. Oigo la voz de Sabidura a travs de ti con mucha ms fuerza que como lo oigo en mi propio corazn, as que s, que debo quedarme cerca de ti. Estamos aqu porque nos necesitas contest el guila. Tambin estamos aqu porque te necesitamos. A ti te han dado dones que yo no tengo, y a m me han dado dones que t no tienes. Has experimentado cosas que yo no he experimentado, y yo he experimentado cosas que t no conoces. Las guilas os han sido dadas hasta el fin, y ustedes nos han sido dados a nosotros. Estar muy cerca de ti durante un tiempo, y luego debes recibir otras guilas en mi lugar. Cada guila es diferente. Es juntos como a nosotros nos ha sido dado el conocer los secretos del Seor, no individualmente.
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XXVIII
Las Puertas de la Verdad
borde del nivel en el que estbamos de pie. Ven dijo. Cuando me acerqu vi escalones que descendan hasta la misma base de la montaa. En la roca haba una pequea puerta. Por qu no la he visto antes? Pregunt. Cuando viniste por primera vez a la montaa no te quedaste suficiente tiempo en este nivel como para mirar a tu alrededor, contest. Cmo supiste eso? Estabas aqu cundo vine por primera vez a la montaa? Lo sabra aunque no hubiera estado aqu, porque todos los que fallan en ver esta puerta lo hacen por la misma razn, pero de hecho estaba aqu, respondi. Fui uno de los soldados que pasaste rpidamente en tu subida a la montaa. Entonces reconoc al guila como un hombre a quien conoc poco despus de mi conversin y con quien haba mantenido unas conversaciones. l continu, quise seguirte entonces. Estuve tanto en este nivel que necesitaba un cambio. No poda abandonar a todas las almas perdidas a las que intentaba conducir aqu. Cuando me compromet finalmente ha hacer la voluntad del Seor, dudando entre quedarme o seguir, Sabidura se me apareci y me mostr esta puerta. Me revel que era un atajo a la cima. As es cmo llegu a la cima antes que t lo hicieras, y fui transformado en un guila.
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Record entonces que haba visto puertas parecidas en un par de niveles, incluso haba echado un vistazo en el interior de un par de ellas y qued asombrado con lo que vi. No me aventur muy lejos en ninguna de ellas, porque centr mi esfuerzo en la batalla y en llegar a la cima de la montaa. Habiendo entrado en cualquiera de esas puertas podra haber llegado directamente a la cima? Pregunt. Realmente no es as de fcil, coment el guila, pareca un poco irritado. En cada puerta hay varios pasadizos de los cuales slo uno lleva a la cima. Adelantndose a mi pregunta, continu. Los otros llevan a distintos niveles en la montaa. El Padre, dise cada uno para que todos escogiramos segn el nivel de madurez personal, dictara cual de ellos necesitaba. Increble! Cmo pudo hacer tal cosa? Pens en mi interior, pero el guila oy mis pensamientos. Es muy simple, el guila continu como si hubiera dicho mis pensamientos en voz alta. La madurez espiritual siempre viene determinada, por la disposicin de sacrificar los propios deseos por los intereses del reino, o por causa de otros. Tomaba nota de todo lo que deca. Supe que deba entrar por la puerta que se presentaba ante m, y que era de sabios aprender todo lo que pudiera de alguien que haba estado all antes y haba escogido la puerta y obviamente el camino correcto a la cima. No fui directamente a la cima, ni he conocido a nadie que lo haya hecho, continu el guila. Pero avanc mucho ms rpido que la mayora, porque aprend mucho sobre el sacrificio propio mientras luchaba aqu en el nivel de 'la Salvacin. Te he mostrado esta puerta porque llevas el manto y la habras encontrado de todas formas, pero el tiempo es corto y estoy aqu
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para ayudarte a madurar con prontitud. Hay puertas en cada nivel, y cada una lleva a tesoros que estn ms all de tu comprensin. Estos no pueden adquirirse fsicamente, pero cada tesoro que tomes en tus manos podrs llevrtelo en tu corazn. Tu corazn esta diseado para ser la morada del tesoro de Dios. Para cuando alcances la cima de nuevo, tu corazn contendr tesoros ms valiosos que todas las riquezas de la Tierra. Nunca te sern arrebatados, sern tuyos por la eternidad, porque t eres de Dios. Ve rpido. Nubes de tormenta se estn formando ahora, y la gran batalla se acerca. Iras conmigo? Le rogu. No, respondi. Este es el lugar al que ahora pertenezco. Tengo mucho que hacer para ayudar a los que estn heridos. Pero te ver aqu de nuevo. Encontrars a muchos de mis hermanos y hermanas guilas antes de que regreses, y ellos podrn serte de mayor ayuda que yo en el lugar donde los encuentres.
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XXIX
Los Tesoros del Cielo
Ya
abandonarla. Me alegraba saber que podra verla de nuevo. Ahora la puerta me atraa como un imn. La abr y entr. La gloria que vi era aturdidora, de inmediato ca de rodillas. El oro, la plata y las piedras preciosas que all haba, eran ms hermosas que cualquier cosa que haya visto en la tierra. El cuarto tena tales dimensiones que pareca ser infinito. El suelo era de plata, los pilares de oro, y el techo de puro diamante que emita todos los colores conocidos y muchos que nunca haba visto. Tambin vi en aquella estancia innumerables ngeles por todas partes, vestidos con tnicas diferentes y uniformes que no tenan origen terrenal. Cuando comenc a atravesar el aposento, todos los ngeles se inclinaron en seal de saludo. Uno camin adelante y me dio la bienvenida llamndome por mi nombre. Me explic que era libre de ir a cualquier parte y poda ver lo que quisiera en la habitacin. Nada les era impedido a los que atravesaban la puerta. No poda articular palabra al quedar sobrecogido por tanta belleza. Finalmente pude musitar que este lugar era aun ms hermoso que el Jardn. Sorprendido, el ngel respondi, ste es el Jardn! Es uno de los cuartos en la casa de tu Padre. Nosotros somos sus sirvientes. Mientras caminaba, una gran compaa de ngeles me segua. Me volv y le pregunt al lder por qu me estaban siguiendo. Debido al manto, dijo. Hemos sido puestos a tu servicio, para servirte aqu y en la batalla venidera.
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No supe qu hacer con los ngeles as que continu caminando. Me llam poderosamente la atencin una gran piedra azul que pareca contener el sol y nubes dentro de ella. Cuando la toqu me inund el mismo sentimiento que haba tenido al comer la fruta del rbol de la Vida. Sent una gran energa y claridad mental, y amor para todos, todo magnificado. Empec a mirar la gloria del Seor. Cuanto ms tiempo tocaba la piedra ms aumentaba la gloria. No quera apartar la mano de la piedra, pero la gloria se hizo tan intensa que tuve que apartar la mirada. Entonces me fij en una hermosa piedra verde. Qu es lo que tiene dentro? Pregunt al ngel que estaba junto a ella. Todas estas piedras son los tesoros de la salvacin. Ahora ests tocando la atmsfera celestial, y esa otra es la restauracin de vida, continu. Cuando toqu la piedra verde comenc a ver la tierra reflejada con colores ricos y espectaculares. Estos crecan en riqueza mientras mantena la piedra en mi mano, y mi amor por todo lo que vi aumentaba en proporcin. Comenc entonces a ver una armona entre todas las cosas vivientes en un nivel que nunca haba visto antes. Seguidamente vislumbr la gloria del Seor en la creacin. Empez a crecer hasta que de nuevo tuve que volverme debido a su intensidad. Entonces me di cuenta que no tena idea de cunto tiempo haba estado all. Saba que mi comprensin de Dios y su universo haban crecido simplemente tocando estas dos piedras, y haba muchas, muchas ms. Haba ms en ese cuarto de lo que una persona podra absorber en toda una vida. Cuntas estancias hay? Pregunt al ngel.
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Hay estancias semejantes en cada nivel de la montaa que subiste. Cmo puede uno en la vida experimentar todo lo que hay en uno solo de estos cuartos, mucho menos en todos ellos? Pregunt. Tendrs que hacer esto por siempre. Los tesoros contenidos en las verdades ms bsicas del Seor Jess son suficientes para durar muchas de sus vidas en la tierra. Ningn hombre puede saber todo lo que hay que saber sobre cualquiera de estas verdades en slo una vida, pero debes tomar lo que necesitas y seguir remontndote hacia tu destino. Comenc a pensar de nuevo sobre la inminente batalla, y los guerreros que haban sido capturados. No era un pensamiento agradable en un lugar tan glorioso, pero saba que tendra que regresar a este cuarto para siempre, y tena muy poco tiempo para encontrar mi camino hacia la cima de la montaa, y retornar de nuevo a la batalla. Me volv al ngel. Debes ayudarme a encontrar la puerta que lleva a la cima. El ngel pareca perplejo, nosotros somos tus sirvientes, respondi, pero debes guiarnos. Esta montaa supone un completo misterio para nosotros. Todos deseamos conocer este gran misterio, pero despus que dejemos este cuarto al que hemos venido hace escaso tiempo a conocer un poco, y habremos aprendido an ms que t. Sabes dnde estn todas las puertas? Pregunt. S, Pero no sabemos a donde llevan. Hay unas muy hermosas,
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otras bastante simples, y algunas que son realmente repulsivas. Una incluso es terrible. En este lugar hay puertas que son repulsivas? Pregunt con escepticismo. Y una que es terrible? Cmo puede ser eso? No lo sabemos, pero puedo mostrrtelas, respondi. Por favor hazlo dije. Caminamos mucho rato, entre tesoros indescriptibles, hice un gran esfuerzo para no detenerme a tocarlos. Haba tambin muchas puertas, con diferentes verdades bblicas sobre sus respectivos dinteles. Cuando el ngel las calific de hermosas pens que haba subestimado su propia apreciacin. Dese ansiosamente pasar por todas, pero la curiosidad que tena sobre la puerta terrible me impuls a seguir avanzando. Entonces la vi. Terrible tambin haba sido una subestimacin. El miedo se apoder de m de tal modo que se me cort la respiracin.
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XXX
Gracia y Verdad
piedra roja, qu casi arremet por las ansias de tocarla. Inmediatamente estaba en el Jardn de Getseman mirando al Seor en oracin. La agona que contempl era an ms terrible que la puerta que acababa de ver. Impresionado, sacud la mano alejndola de la piedra y ca al suelo agotado. Quise volver a tocar desesperadamente las piedras azul o verde; tena que recobrar fuerzas y mi sentido de orientacin. Los ngeles acudieron enseguida a m alrededor para servirme. Me dieron una bebida que pareci a revivirme. Al poco tiempo me sent lo bastante bien como para permanecer de pie y caminar de regreso al lugar donde dej las otras piedras. Sin embargo, la visin recurrente del Seor orando me compeli a detenerme. Que fue eso all atrs? Pregunt. Cuando tocas las piedras podemos ver un poco de lo que ves, y sentir un poco de lo que sientes, dijo el ngel. Sabemos que todas estas piedras son grandes tesoros, y todas las revelaciones que contienen son invaluables. Miramos un momento la agona del Seor antes de Su crucifixin, y sentimos brevemente lo que l sinti esa terrible noche. Es difcil para nosotros entender cmo pudo Dios sufrir as. Nos hace apreciar mucho ms el honor que es servir a aquel por quien l hizo esto. Las palabras de los ngeles fueron como rayos que impactaron directamente en mi alma. Haba luchado en la gran batalla. Haba subido a la cima de la montaa. Me haba vuelto tan familiar con el reino espiritual que casi ya no era consciente de la presencia de los ngeles, y poda hablar con ellos en trminos casi iguales
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que con las grandes guilas, pero aun no poda soportar el compartir durante un breve momento los sufrimientos de Mi Rey sin querer huir hacia una experiencia ms agradable. No debo estar aqu, casi grit. Yo, ms que cualquiera, merezco ser prisionero del maligno! Seor, dijo el ngel tmidamente. Entendemos que nadie que est aqu lo merece. Ests aqu porque fuiste escogido antes de la fundacin del mundo por un propsito. No sabemos cul es tu propsito, pero sabemos que es muy grande para todos los que permanecemos en esta montaa. Gracias. Me eres de gran ayuda. Mis emociones se incrementan en este lugar, y superan mi comprensin. Tienes razn. Ninguno estamos aqu porque seamos dignos. En realidad, cuanto ms alto subimos en esta montaa, ms indignos nos hacemos de estar en la misma, y ms patente se hace la gracia que necesitamos para permanecer all. Cmo hice la primera vez para llegar a la cima? Fue por la gracia, respondi mi ngel. Si quieres ayudarme, dije entonces, por favor sgueme repitiendo esa palabra cuando en la vida me veas en confusin o desesperacin. Esa palabra estoy comenzando a entenderla mejor que ninguna otra, y siempre lleva mucha luz a mi alma. Debo regresar a la piedra roja. Ahora s que se es el tesoro ms grande en este cuarto, y no debo abandonarla hasta que lleve ese tesoro en mi corazn, haba ms resolucin en mis palabras que la que senta en mi corazn en ese momento, pero saba que era verdad.
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XXXI
La Verdad de la Gracia
que haya experimentado nunca. Muchas veces no poda recibir ms y tena que retirar la mano. Varias veces tuve que regresar a las piedras azul y verde para rejuvenecer mi alma antes de volver. Cada vez me senta ms reticente a regresar junto la piedra roja, pero mi amor y apreciacin por el Seor estaban creciendo a travs de este trance, de modo ms grande que nada que haya aprendido o experimentado nunca. Finalmente, cuando la presencia del Padre se apart de Jess en la cruz, ya no pude resistirlo, renunci. Poda decir que los ngeles tambin haban experimentando lo mismo que yo, y estaban por completo de acuerdo con mi renuncia. La fuerza de voluntad para tocar de nuevo la piedra ya no estaba en m. Ni siquiera senta fuerzas como para remontarme a la piedra azul. Tendido en el suelo llor por lo que el Seor haba sufrido. Lloraba porque tambin lo haba abandonado como Sus discpulos. Le fall cuando ms me necesitaba, justo como hicieron ellos. Despus de lo que parecieron varios das, abr los ojos. Otra guila estaba de pie junto a m. Delante de ella haba tres piedras, una azul, una verde, y una roja. Cmelas, dijo. Cuando lo hice, todo mi ser fue renovado completamente, y una gran alegra y tranquilidad inundaron mi alma. Cuando me puse de pie, vi las mismas tres piedras incrustadas en la empuadura de mi espada, y tambin en mis hombreras. Ahora son para siempre tuyas, dijo el guila: no pueden quitrtelas, y no puedes perderlas.
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Pero no termin con esta ltima protest. Solo Cristo en una ocasin consum esa prueba. Lo has hecho bien, pero debes continuar ahora. Adnde debo ir? Debes decidir, pero el tiempo toca a su fin; sugiero que intentes llegar pronto a la cima, contest el guila mientras parta con celeridad. Entonces record las puertas. Inmediatamente me dirig hacia las puertas que tanto haban llamado mi atencin. Cuando alcanc la primera no me atraa ya. Entonces fui a otra, y sent lo mismo. Algo parece haber cambiado, coment en voz alta. Ha cambiado!, contest de inmediato toda la tropa de ngeles. Me volv a mirarlos y qued asombrado por cunto haban cambiado. Ya no tenan la mirada ingenua que tenan antes, sino que ahora eran ms regios y de apariencia sabia que ninguno de los ngeles que haba visto. Supe que reflejaban lo que tambin haba sucedido en m, pero me sent incmodo por centrar mis pensamientos sobre m. Pido tu consejo, dije al lder. Escucha a tu corazn, dijo. Ah es donde moran ahora estas grandes verdades. Nunca he podido confiar en mi propio corazn, respond. Est sujeto a tantos engaos, decepciones, y ambiciones egostas, que es difcil or la voz del Seor por encima del clamor de ste. Seor, ahora que tu corazn guarda la piedra no creo que ese
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siga siendo el caso, dijo el lder con una inusitada confianza. Me apoy contra la pared y pens que el guila no estaba aqu cuando ms lo necesitaba. Haba estado aqu antes y sabra qu puerta escoger. Al tiempo que meditaba en esto, la puerta terrible era la nica que ocupaba mis pensamientos. Solo por curiosidad decid regresar y mirarla. Me apart tan rpido la primera vez que ni siquiera haba visto que verdad representaba. Al acercarme pude sentir el temor fluyendo dentro de m, pero no de forma tan atroz como en la primera ocasin. En gran contraste con las otras, la oscuridad envolva la puerta, y tuve que acercarme para leer la verdad escrita sobre su dintel. Sorprendido, le EL JUICIO DEL TRIBUNAL DE CRISTO. Por qu es esta verdad tan aterradora? Pregunt en voz alta y supe que los ngeles no me contestaran. Al mirarla supe que era por la que deba pasar. Hay muchas razones por la que es aterradora, respondi la familiar voz del guila. Me alegra que regresaras, contest. He tomado una mala decisin? No! Has escogido bien. Esta puerta te devolver a la cima de la montaa con mayor rapidez que ninguna otra. Es aterradora porque el mayor temor en la creacin tiene su fuente a travs de esa puerta, el temor santo de Dios. La mayor sabidura que hombres y mujeres pueden alcanzar en esta vida, o en la vida por venir, se obtiene al atravesar esa puerta, pero muy pocos pasarn por ella. Pero por qu esta puerta es tan oscura? Pregunt. La luz de estas puertas reflejan la atencin que la iglesia est prestando en cada momento a las verdades que encierran. La
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verdad guardada en esta puerta es una de las ms abandonadas en estos tiempos, pero es una de las ms importantes. Lo entenders cuando entres. Slo se confiar la ms grande autoridad que los hombres puedan recibir a aquellos que pasen por esta puerta. Cuando veas a Cristo Jess que se sienta en ese trono, te preparars para sentarte tambin juntamente con l. Entonces esta puerta no sera tan oscura y vedada si hubiramos prestado ms atencin a la verdad que guarda? Eso es. Si los hombres supieran la gloria que se revela tras esta puerta, sera una de las ms brillantes, lament el guila. Sin embargo, todava es una puerta difcil de atravesar. Se me dijo que volviera a animarte porque lo necesitars pronto. Vers una gloria mayor, pero tambin un terror mayor que el que hayas conocido alguna vez. Pero sabes, ahora que has escogido el camino difcil, el resto del mismo ser despus mucho ms fcil para ti. Como ahora ests deseoso de enfrentar esta difcil verdad, no sufrirs ninguna prdida despus. Muchos desean conocer su bondad, pero muy pocos estn deseosos de conocer su severidad. Si no conoces ambas siempre estars en peligro de engao y de caer de su gran gracia. S que nunca hubiera podido venir aqu si no hubiera pasado el tiempo que pas con la piedra roja. Cmo podra elegir el camino fcil cundo eso es tan contrario a la naturaleza del Seor? Pero ahora has escogido, as que ve rpidamente. Otra gran batalla est a punto de comenzar, y te necesitan al frente.
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XXXII
El Juicio del Tribunal de Cristo
montaa. All se guardaban los tesoros de la verdad de la Salvacin. Pareca que no haba fin a su expansin y belleza. No poda imaginar que las estancias que contenan las otras grandes verdades de la fe pudieran ser ms gloriosos. Esto me ayud a comprender por qu tantos cristianos no queran abandonar este lugar. Todas las grandes gemas que representaban los distintos aspectos de la Salvacin, exudaban una gloria ms all de cualquier belleza terrenal. Era maravilloso ms all de descripcin alguna, y saba que poda quedarme en este lugar por la eternidad y nunca llegara a aburrirme. El guila que estaba junto a m, grit: Debes seguir! Entonces ms serenamente continu, No hay mayor paz y seguridad que morar en la salvacin de Seor. Fuiste trado aqu para conocer esta realidad porque lo necesitars donde vas ahora. Pero no debes quedarte aqu ya. La declaracin del guila sobre la paz y la seguridad tocaron algo en m interior. Mis pensamientos se remontaron a los valientes guerreros que haban luchado en la batalla desde el primer nivel de la montaa Salvacin. Haban luchado valerosamente y liberado a muchos, pero tambin quedaron mal heridos. Entonces el guila interrumpi mis pensamientos de nuevo como si estuviera escuchndolos. Dios tiene una definicin diferente de paz y seguridad que nosotros. Ser herido en la lucha es un gran honor. Es por ello qu el apstol Pablo se jact de sus azotes y apedreamientos que recibi. No hay valor a menos que haya verdadero peligro. El
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Seor dijo que l ira con Josu para luchar por la Tierra Prometida, una y otra vez le exhort a ser fuerte y valiente porque iba a tener que luchar, y enfrentara peligros. De esta manera prueba el Seor a aquellos que son dignos de las promesas, aquellos que aman a Dios y Su provisin ms que su propia seguridad. Valor es una demostracin de fe verdadera. El Seor nunca prometi que su camino fuera fcil, pero si que valdra la pena. El valor de los que lucharon en el nivel de Salvacin conmovi a los ngeles del cielo a estimar lo que Dios haba forjado en la raza cada de los hombres. Ellos sufrieron sus heridas durante una terrible matanza, pero no renunciaron, y no se retiraron. An as, al subir la montaa pudiste luchar con ms autoridad lo que supuso la liberacin de ms almas. Muchsimas ms almas llenarn estas estancias, para regocijo del cielo, si sigues adelante. Me volv entonces y mir la puerta oscura y disuasoria encima de la cual estaba escrito: El Juicio del Tribunal de Cristo. El calor y la paz inundaban mi alma. Cada vez que miraba esta puerta, Todo en m me empujaba a quedarme en el cuarto actual, y nada en m quera atravesar esa puerta. De nuevo el guila contest mis pensamientos. Antes de atravesar la puerta de cualquier gran verdad tendrs estos mismos sentimientos. As te sentiste antes de entrar en esta estancia, a los tesoros de la salvacin. Estos miedos son el resultado de la cada. Son el fruto del rbol del Conocimiento de bien y el mal. El conocimiento de ese rbol nos hizo a todos inseguros y egostas. El conocimiento del bien y el mal hace que el verdadero conocimiento de Dios parezca temeroso, cuando en realidad cada verdad que proviene de lo alto, conduce a una paz y seguridad an mayor. Incluso los juicios de Dios sern deseados, porque todos Sus caminos son perfectos. Ahora haba experimentado lo suficiente como para saber que lo
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que parece correcto es a menudo el camino que parece menos fructfero, y a veces el camino a la tragedia. A lo largo de mi jornada, el camino que pareca el ms arriesgado era el camino que llevaba al ms grande galardn. An as, cada vez pareca que el riesgo era cada vez mayor. Por lo tanto tomar la decisin de seguir adelante se hizo cada vez ms difcil. Se necesita ms fe para caminar en los mbitos ms altos del Espritu, declar el guila un poco impaciente. El Seor nos dio una gua para su reino cuando dijo, Si buscas salvar tu vida, la perders, pero si pierdes tu vida por mi causa la hallars. Esas palabras por si mismas pueden guardarte en el camino a la cima de la montaa, y te conducirn hacia la victoria en la gran batalla. Tambin te ayudarn a permanecer de pie ante el Tribunal de Cristo, agreg mirando hacia la puerta. Supe que tena que irme. Saba que deba recordar este cuarto glorioso y los tesoros de salvacin, pero tambin saba que no deba mirar atrs, otra vez. Tena que seguir. Me volv y con todo el valor que pude tener, abr la puerta al Juicio del Tribunal de Cristo y la atraves. La tropa de ngeles que me haban asignado tom posiciones alrededor de la puerta, pero no entraron. Que pasa? No van a venir? Demand, deseando intensamente la seguridad de su compaa. Al lugar al que vas ahora debes ir solo. Estaremos esperndote al otro lado. Sin responder, me volv y empec a caminar antes de que pudiera cambiar de opinin. Era la situacin ms difcil a la que me haba enfrentado nunca. Estaba en la oscuridad ms aterradora que hubiera experimentado. Los miedos ms terribles subieron en mi interior. Pronto empec a pensar que me haba encaminado al mismo infierno. Pens retirarme, pero cuando mir atrs no pude
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ver nada. La puerta estaba cerrada y ni siquiera poda ver donde se situaba. Obligado ahora a seguir, me mov lentamente y orando para que el Seor me ayudara. Cuando lo hice, la paz empez a crecer en mi corazn. Not entonces que la oscuridad ya no era amenazante, incluso empec a sentirla cmoda. Comenc a ver una suave luz. Gradualmente se transform en una luz gloriosa, tan maravillosa que sent que estaba entrando al mismo Cielo. Ahora la gloria aumentaba con cada paso. Me pregunt cmo un lugar tan maravilloso poda tener una entrada tan lgubre y disuasoria. Quise saborear cada paso antes de dar otro. Pronto el camino se abri en un vestbulo tan grande que la propia tierra no podra contenerlo. La belleza del mismo ni siquiera podra ser imaginada por arquitectos humanos. Nunca haba experimentado algo semejante que llenaba mi alma cuando miraba el cuarto. En el extremo lejano estaba la fuente de la gloria de la que emanaba todo lo dems que estaba en el cuarto. Supe que era el Seor, y tuve un poco de temor cuando empec a caminar hacia l. Ni siquiera pens sobre cuan grande era la distancia. Era todo tan maravilloso que sent que poda caminar para siempre y poda disfrutar a cada paso. En trminos terrenales que de algn modo no se relacionan aqu, habra tardado muchos das para alcanzar el trono. Mis ojos estaban tan fijos en la gloria del Seor, que haba caminado mucho tiempo, antes de notar que estaban pasando multitudes de personas en filas a mi izquierda (haba tambin muchos a mi derecha pero estaban tan lejos que no los not hasta que alcanc el trono). Cuando los mir tuve que detenerme. Resplandecan, y su porte ms regios que cualquiera que hubiera visto antes. Sus semblantes eran cautivadores. Tal paz y confianza nunca otorgada a una cara humana. Cada uno era hermoso ms all de cualquier comparacin terrenal. Cuando me
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volv hacia los que estaban cerca de m se inclinaron saludndome como si me conocieran. Me conocis? Pregunt, sorprendindome de mi atrevimiento por hacerles semejante pregunta. Eres uno de los santos que estn luchando en la ltima batalla, respondi un hombre prximo. Todos aqu te conocemos, y tambin a todos los que estn luchando ahora en la tierra. Somos los santos que han servido al Seor en las generaciones que te precedieron. Somos la gran nube de testigos a quines se ha dado el derecho de contemplar la ltima batalla. Los conocemos a todos y vemos todo lo que hacen. Entonces vi a alguien que haba conocido en la tierra. l haba sido un creyente fiel, pero no pensaba que hubiera hecho algo de importancia. Fsicamente era poco atractivo en la tierra, lo que le haba entristecido. Aqu tena los mismos rasgos, pero era de algn modo ms bien parecido que cualquier persona hubiera visto en tierra. Camin hacia m con una conviccin y dignidad que nunca haba visto en l, ni en nadie. El cielo es mucho ms grandioso de lo que pudiramos soar mientras estbamos en la tierra. Este cuarto es solo el umbral de mbitos de gloria que estn ms all de nuestra capacidad de comprensin. Tambin es verdad que la segunda muerte es mucho ms terrible de lo que entendimos. Ni el cielo ni el infierno son como pensbamos que eran. Si hubiera sabido en la tierra lo que s aqu, no habra vivido de la manera que lo hice. Eres bendito con una gran gracia al venir aqu antes de que hayas muerto. Dijo l, mientras miraba mis vestidos. Me mir entonces. Todava llevaba puesto el viejo manto de humildad, tapando la armadura. Sent que era austero y falto estando de pie ante aquellos que eran tan regios y hermosos.
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Empec a pensar que estaba en un serio problema si yo fuera a aparecer ante el Seor as. Como las guilas, mi viejo conocido poda entender mis pensamientos, y contest a ellos: Aquellos que vienen aqu llevando este manto no tienen nada que temer. Ese manto es el rango ms alto de honor, y es por eso que todos se inclinaron a tu paso. No not a nadie inclinndose a m, contest, un poco desconcertado. No es impropio, continu. Aqu mostramos el debido respeto el uno al otro. Incluso los ngeles nos sirven aqu, pero slo nuestro Dios y Su Cristo son adorados. Todava estaba avergonzado. Tena que aleccionarme a m mismo para no inclinarme ante estos gloriosos ngeles, mientras al mismo tiempo deseaba esconderme porque pareca tan malo. Entonces empec a lamentar el hecho que mis pensamientos aqu eran tan necios como en la tierra, y aqu todos los conocan! Me senta torpe y estpido aqu parado ante stos que eran tan maravillosos y puros. De nuevo mi antiguo conocido respondi a estos pensamientos. Ahora tenemos cuerpos incorruptibles, y tu no. Nuestras mentes ya no estn limitadas por el pecado. Podemos por consiguiente comprender muchas veces lo que incluso la ms grande mente terrenal no puede comprender, y nosotros pasaremos la eternidad creciendo en nuestra habilidad de entender. Esto es para que podamos conocer al Padre, y entender la gloria de Su creacin. En la tierra no se puede entender esto, ni siquiera lo que el menor de stos aqu sabe, y nosotros somos los menores de aqu. Cmo puedes ser el menor? Pregunt con escepticismo.
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Hay una aristocracia aqu. Los galardones para nuestras vidas terrenales son las posiciones eternas que tenemos aqu. Esta gran multitud aqu son aquellos a quienes el Seor llam las vrgenes insensatas. Nosotros conocimos al Seor, y confiamos en Su cruz para la liberacin de la condenacin, pero realmente no vivimos para l, sino para nosotros. No conservamos nuestros vasos llenos del aceite del Espritu Santo. Tenemos vida eterna, pero malversamos nuestras vidas en la tierra. Qued muy sorprendido por esto, pero tambin supe que nadie mentira en este lugar. Las vrgenes insensatas rechinaron sus dientes en las tinieblas de afuera, protest. Y fue lo que hicimos. El pesar que experimentamos cuando entendimos como habamos malgastado nuestras vidas, estaba ms all de cualquier pesar posible en la tierra. La oscuridad de ese pesar slo puede ser entendida por aqullos que la han experimentado. Tal oscuridad se magnifica cuando se revela al lado de la gloria del Uno al que nosotros fallamos. Ests parado ahora entre el rango ms bajo en cielo. No hay ningn necio mayor que el que conoce la gran salvacin de Dios, y sigue viviendo para s mismo. Venir aqu y aprender la realidad de esa necedad es un pesar ms all de lo que un alma terrenal puede sufrir. Nosotros somos aqullos que sufrieron esta oscuridad exterior debido a la ms grande de las necedades. Todava estaba incrdulo. Pero eres ms glorioso y lleno de ms alegra y paz de lo que jams imagin, incluso para aqullos en cielo. No siento ningn remordimiento en ti, y aun s que aqu no puedes mentir. Esto no tiene sentido. Mirndome a los ojos, continu, El Seor tambin nos ama con un
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amor mayor de lo que an puedes entender. Antes del juicio del tribunal experiment la ms grande oscuridad del alma y remordimiento que se puedan experimentar. Aunque aqu no medimos el tiempo como ustedes, pareci durar tanto como mi vida en la tierra. Todos mis pecados y tonteras de las que no me haba arrepentido pasaron ante m, y ante todos los que estn aqu. El pesar de esto no puedes entenderlo hasta que lo hayas experimentado. Sent que estaba en el calabozo ms profundo del infierno, an al estar de pie ante el Seor. l estaba resuelto hasta que mi vida fuera completamente repasada. Cuando dije que lo senta y ped la misericordia de Su cruz, l limpi mis lgrimas y se llev la gran oscuridad. Me miraba con un amor que estaba ms all de lo que puedes entender ahora. Me dio esta tnica. Ya no siento la oscuridad o amargura que conoc cuando estaba de pie ante l, pero la recuerdo. Slo aqu puedes recordar tales cosas sin continuar sintiendo dolor. Un momento en la parte ms baja de cielo es mucho ms que mil aos de la vida ms alta en tierra. Ahora mi dolor por mi necedad se ha convertido en alegra, y s que conocer el gozo para siempre, an estado en el lugar ms bajo en cielo. Empec a pensar de nuevo en los tesoros de la salvacin. De algn modo supe que todo lo que este hombre haba dicho fue revelado por esos tesoros. Cada paso que haba subido en la montaa, o dentro de esta, revelaban que sus caminos son ms temibles y maravillosos de lo que crea. Mirndome intensamente, mi viejo conocido continu. No ests aqu para entender, sino para experimentar. El prximo nivel de rango aqu es muchas veces mayor que lo que nosotros tenemos. Cada nivel superior es mayor que el anterior. No es solo que cada nivel tiene un cuerpo espiritual aun ms glorioso, sino que cada nivel es ms prximo al trono de donde proviene toda la gloria. Aun as, ya no siento el pesar de mi fracaso. Realmente no merezco nada. Estoy exclusivamente aqu por medio de la gracia,
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y estoy muy agradecido por lo que tengo. l es tan digno de ser amado. Podra estar haciendo muchas cosas maravillosas en los diferentes mbitos del cielo, pero prefiero quedarme aqu y simplemente mirar la gloria, aun cuando estoy en las franjas exteriores. Con una mirada distante, agreg, Todos en el cielo estamos ahora en este cuarto para ver su gran misterio desplegarse, y para mirarles a ustedes que pelearn la ltima batalla. Puedes verle desde aqu? Pregunt. Veo Su gloria de lejos, pero no puedo verlo. Puedo ver muchas veces mejor que t, contest. Y s, puedo verlo, y todo lo que l est haciendo, incluso desde aqu. Tambin puedo orlo. Tambin puedo mirar la tierra. l nos dio todo ese poder. Somos la gran nube de testigos que est observndote. l parti hacia las lneas de atrs y empec a caminar de nuevo, intentando comprender todo lo que me dijo. Al ver la gran hueste que haba dicho que eran las vrgenes insensatas, los que se haban dormido espiritualmente durante su vida en la tierra, supe que si alguno de ellos apareciera ahora en la tierra seran confundidos y adorados como dioses, y eso que eran los menores de los que estaban aqu! Entonces empec a pensar en todo el tiempo desperdiciado en mi vida. Fue un pensamiento tan sobrecogedor que me detuve. Entonces partes de mi vida empezaron a pasar ante m. Empec a experimentar un pesar terrible sobre este pecado. Tambin haba sido el ms grande de los necios! Pude haber guardado ms aceite en mi lmpara que otros, pero ahora saba que necio haba sido medir lo que se requera de m por cmo otros lo estaban haciendo. Yo, tambin, era una de las vrgenes insensatas!
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Justo cuando me derrumbaba bajo el peso de este terrible descubrimiento, un hombre que haba conocido y haba estimado como uno de los grandes hombres de Dios, avanzaba hacia m con firmeza. De algn modo su presencia me reaviv. Me salud calurosamente. Lo haba conocido y haba deseado ser discipulado por l., pero no nos llevbamos bien. Como otros haba intentado acercarme a l para aprender, Pero fui una irritacin para l y me pidi finalmente que me alejara. Durante aos me sent culpable por esto y haba perdido una gran oportunidad debido a alguna falla en mi carcter. Aunque lo haba expulsado de mi mente, todava llevaba el peso de este fracaso. Cuando lo vi todo esto aflor a la superficie, y un sentimiento enfermizo se apoder de m. Ahora era tan regio que me senta ms repulsivo an y avergonzado por mi pobre estado. Me quise esconder pero no haba ninguna manera de hacerlo aqu. Para mi sorpresa, su calidez hacia m era tan genuina que enseguida me sent a gusto. All no pareca haber ninguna barrera entre nosotros. De hecho, el amor que sent proveniente de l hizo que me olvidara de m mismo. He esperado vidamente esta reunin, dijo. Estabas esperando por m? Por qu? Eres uno de muchos por los que estoy esperando. No entend hasta mi juicio que eras uno de los que fui llamado a ayudar, incluso discipular, pero te rechac. Seor, protest. Habra sido un gran honor para mi ser discipulado por ti, y estoy muy agradecido del tiempo que pas contigo, pero fui t an arrogante que mereca tu rechazo. S que mi rebelin y el orgullo me han impedido tener un padre espiritual real en la vida. sta no fue tu falta, sino ma.
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Es verdad que fuiste orgulloso, pero esa no es la causa de que me ofend contigo. Me ofend debido a mi inseguridad que me haca querer controlar a todos los que estaban a m alrededor. Estaba ofendido contigo porque no aceptabas lo que deca sin cuestionarlo. Entonces empec a buscar algo que estuviera mal en ti para justificar mi rechazo. Empec a sentir que si no poda controlarte, un da me avergonzaras a m y a mi ministerio. Estimaba ms mi ministerio que a las personas para quienes me fue dado, as que ahuyent a muchos como t, dijo. Con una sinceridad que es desconocido en los mbitos terrenales, continu, Todos los nios son rebeldes, y piensan que el mundo gira a su alrededor. Eso es por qu necesitan que los padres los cren. Casi todo nio trae en ocasiones reproche a su familia, pero sigue siendo parte de la familia. Rechac a muchos de los propios nios de Dios que l me los confi para conducirlos a la madurez. Fall con la mayora de ellos. La mayora sufri terribles heridas y fracasos que pude ayudar a evitarlos. Muchos ahora son prisioneros del enemigo. Constru una gran organizacin, y tuve gran influencia en la iglesia, pero los grandes dones que el Seor confi en m eran los que me fueron dados para disciplina, la mayora los rechac. Si no hubiera sido tan egosta e interesado con mi propia reputacin, sera un rey aqu. Fui llamado a uno de los tronos ms altos. Y todo lo que tienes y lograras tambin habran estado en mi cuenta celestial. En cambio, mucho a lo que prest atencin era de poca importancia eterna. Lo que parece bueno a los ojos terrenales se ve muy diferente aqu. Lo que te hara un rey en la tierra ser a menudo una piedra de tropiezo que te impedir ser un rey aqu. Lo que te har un rey aqu es lo bajo y sin estima en la tierra. Me perdonas? Por supuesto, dije, avergonzado. Pero, tambin necesito tu
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perdn. Todava pienso que fue mi torpeza y rebelin lo que te lo hizo difcil. Es verdad que no eras perfecto, y yo discern algunos de tus problemas debidamente, pero eso nunca es motivo para el rechazo, contest. El Seor no rechaz el mundo cuando vio sus fracasos. No me rechaz cuando vio mi pecado. l puso su vida por nosotros. Siempre es el mayor quin debe poner su vida por el menor. Yo era ms maduro. Tena ms autoridad que t, pero me volv como una de las cabras en la parbola; Rechac al Seor al rechazarte y as con los dems que l me envi. Cuando habl, sus palabras me estaban tocando profundamente. Yo tambin, era culpable de todo lo que estaba comentando. Me haba quitado de encima a muchas personas por no considerarlos lo suficientemente importantes para darles mi tiempo, ahora venan a mi mente. Qu desesperadamente deseaba volver ahora y reunirlos! Este pesar era aun peor que el que senta sobre perder el tiempo. Haba desperdiciado a las personas! Ahora muchos de stos eran prisioneros del enemigo, heridos y capturados durante la batalla en la montaa. Esta batalla era por la gente, y la gente a menudo fue considerada como no importante. Luchamos por verdades ms que por la gente para las que se dieron. Luchamos por los ministerios mientras tiranizamos a las personas con ellos. Y muchas personas piensan en m como un gua espiritual! Verdaderamente soy el menor de los santos, pens dentro de m. Comprendo cmo te sientes, coment otro hombre que reconoc como alguien a quien consideraba uno de los ms grandes lderes Cristianos de todos los tiempos. Pablo el apstol dijo cerca del final de su vida que l era el menor de los santos. Entonces justo antes de su muerte incluso se llam el ms grande de los pecadores. Si no hubiera aprendido eso en su vida en la tierra tambin, habra estado en riesgo de ser uno de los menores
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santos en cielo. Porque lo aprendi en la tierra ahora es uno de los ms cercanos al Seor, y es uno de los ms altos en rango por toda la eternidad. Ver a este hombre en la compaa de Las vrgenes insensatas fue la mayor sorpresa que tuve. No puedo creer que, tambin, seas una de las necias que se durmieron durante su vida en la tierra. Por qu ests aqu? Estoy aqu porque comet uno de los errores ms graves que puede cometer alguien que ha confiado en el evangelio glorioso de nuestro Salvador. As como el apstol Pablo fue de no considerarse inferior a los ms grandes apstoles, a ser el ms grande de los pecadores, yo tom el camino opuesto. Empec sabiendo que haba sido uno de los ms grandes pecadores que haba encontrado la gracia, pero termin pensando que era uno de los ms grandes apstoles. Fue debido a mi gran orgullo, no por la inseguridad como nuestro amigo aqu, empec a atacar a todos los que no vean todo a mi manera. A los que me siguieron los despoj de sus propios llamados, e incluso sus personalidades, presionando a todos para que se volvieran como yo. Nadie a m alrededor poda ser l mismo. Nadie se atrevi a cuestionarme porque los aplastara en el polvo; Pens que humillando a otros me hara ms grande. Pens que se supona que yo sera el Espritu Santo para todos. Desde fuera, mi ministerio pareca una mquina que corra suave donde todos estbamos en unidad y en perfecto orden, pero era el orden de un campo de concentracin. Tom los propios nios de Seor y los hice autmatas a mi propia imagen en lugar de la Suya. Al extremo que ni siquiera estaba sirviendo al Seor, sino al dolo que haba construido sobre m. Al final de mi vida era realmente un enemigo del verdadero evangelio, por lo menos en la prctica, an cuando mis enseanzas y escritos parecan impecablemente bblicos.
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Si eso es verdad, que te volviste un enemigo del evangelio, cmo es que ests aqu? Cuestion. Por la gracia de Dios, confi en la cruz para mi propia salvacin, aunque mantuve alejados a otros hombres realmente de l y los llev a m mismo en vez de a l. El Seor permanece fiel incluso cuando somos infieles. Tambin fue por su gracia que el Seor me llev antes de la tierra de lo que hubiera hecho para que los que estaban debajo de m pudieran encontrarlo y pudieran venir a conocerlo. Qued completamente aturdido al pensar que esto era verdad sobre este hombre. La historia nos haba dado un cuadro muy distinto de l. Leyendo lo qu pasaba en mi corazn, l continu: Dios tiene un juego diferente de libros sobre la historia de la tierra. Has tenido un vislumbre de esto, pero no sabes todava cuan diferentes son. Las historias terrenales perecern, pero los libros que se guardan aqu durarn para siempre. Si puedes regocijarte en lo qu el cielo est grabando sobre tu vida, eres de hecho bienaventurado. Los hombres ven oscuramente a travs de un espejo, as que sus historias siempre se nublarn, y a veces sern completamente equivocadas. Muy pocos, incluso muy pocos Cristianos, tienen el verdadero don de discernimiento. Sin este don es imposible discernir la verdad con precisin para los del presente o del pasado. Incluso con este don es difcil. Hasta que no has estado aqu y has sido despojado, no podrs juzgar a otros sino a travs de torcidos prejuicios, sean positivos o negativos. Por esto es qu fuimos advertidos de no juzgar antes de tiempo. Hasta que no estamos aqu no podemos saber realmente con exactitud lo que hay en el corazn de los dems, si estn realizando hechos buenos o malos. Ha habido motivos buenos incluso en el peor de los hombres, y motivos malos incluso
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en el mejor de ellos. Slo aqu pueden juzgarse a los hombres por sus hechos y sus motivos. Cundo vuelva a la tierra, podr discernir la historia con precisin porque he estado aqu? Ests aqu porque oraste pidiendo que el Seor te juzgara severamente, y corrigiera sin piedad, para que pudieras servirlo ms perfectamente. sta fue una de las peticiones ms sabias que hiciste. El sabio se juzga a s mismo para no ser juzgado. Es ms sabio an quien pide los juicios del Seor, porque comprende que por si mismo no puede juzgarse correctamente. Habiendo venido aqu saldrs con mucha ms sabidura y discernimiento, pero en la Tierra vers siempre oscuramente a travs de un espejo por lo menos hasta cierto grado. Tu experiencia aqu ayudar a que conozcas mejor a los hombres, pero solo cuando estas aqu puedes conocerlos plenamente. Cuando salgas de aqu quedars ms impresionado por cuan poco conoces a los hombres en lugar de cuan bien les conoces. Esto tambin es cierto con relacin a las historias de los hombres. Me han permitido hablar contigo porque te he discipulado en cierto sentido a travs de mis escritos, y conocer la verdad sobre m te ayudar mucho, el gran Reformador concluy. Entonces una mujer camin adelante yo no la conoca. Su belleza y gracia eran impresionantes, pero no era de forma alguna sensual, o seductora. Era la definicin de la dignidad y nobleza. Yo era su esposa en la Tierra, empez diciendo. Mucho de lo que conoces de l en realidad proceda de m, por consiguiente lo que estoy a punto de decir no es solo sobre l, sino sobre nosotros. Puedes reformar la iglesia sin reformar tu propia alma. Puedes dictar el curso de historia, y todava no haces la voluntad del Padre, o glorificar a Su Hijo. Si te comprometes a hacer
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historia humana, puedes hacerlo, pero es un logro fugaz que se evaporar como un rastro de humo. Pero el trabajo de tu marido, o tu trabajo, impact para bien a todas las generaciones posteriores. Es difcil imaginar cuan oscuro habra sido el mundo sin l, protest. Es verdad. Pero puedes ganar el mundo entero y puedes perder tu propia alma. Slo si guardas tu propia alma puedes impactar al mundo para el verdadero propsito eterno de Dios. Mi marido perdi su alma por m, y slo la gan al final de su vida porque fui tomada de la tierra para que l pudiera ganarla. Mucho de lo que l hizo fue ms para m que para el Seor. Lo presion, e incluso le di mucho del conocimiento que ense. Lo us como una extensin de mi propio ego, porque como mujer en esa poca no poda ser reconocida como un gua espiritual. Tom su vida para vivir mi vida a travs de l. Pronto lo tena haciendo todo slo para probarse a s mismo conmigo. La debes de haber amado muchsimo. Dije mirndolo. No, no la amaba en absoluto. Ni ella me amaba. Justo despus de unos aos de matrimonio ni siquiera nos gustbamos. Pero los dos nos necesitbamos, as que encontramos la manera de trabajar juntos. De esta manera fuimos los ms clebres, pero nos convertimos en los ms infelices, as engaamos a los que nos siguieron. Fuimos desgraciados y vacos al final de nuestras vidas. Entre ms influencia ganas por promoverte a ti mismo, ms debes esforzarte para mantener tu autoridad, y ms oscura y cruel se vuelve tu vida. Los reyes nos temieron, pero nosotros temimos a todos, de los reyes a los campesinos. No podamos confiar en ninguno porque estbamos viviendo en tal engao que no confibamos ni siquiera en nosotros mismos. Predicamos amor y confianza, porque queramos que todos nos amaran y confiaran en nosotros, pero temamos y en secreto despreciamos a todos. Si
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predicas las ms grandes verdades pero no las vives, eres slo el ms grande hipcrita. Sus palabras me golpeaban como un martillo. Pude ver que mi vida iba en la misma direccin. Por todo lo que haba hecho para promoverme en lugar de Cristo. Empec a ver cunto hice para demostrarle a los dems cuan bueno era, sobre todo a los que me detestaban, o con quin me senta en competencia de alguna manera. Empec a ver cunto de mi propia vida se construy en una imagen proyectada al exterior que desmenta quin era realmente. Pero aqu no me poda esconder. Esta gran nube de testigos saban quin era ms all del velo de mis motivos que yo proyectaba. Mir a esta pareja de nuevo. Ahora eran tan sencillos y tan verdaderamente nobles que era imposible cuestionar sus motivos. Estaban exponiendo sus pecados ms desviados alegremente por mi causa, y se alegraban al hacerlo. Pude haber tenido un concepto equivocado de ti, s por la historia y tus escritos, pero tengo ahora ms alta estima por ti. Oro para que me pueda llevar de este lugar la integridad y libertad que tienen ahora. Estoy cansado de intentar mantener imgenes proyectadas de m. Cmo anhelo esa libertad. Lament, y desesperadamente quise recordar cada detalle de este encuentro. Entonces el famoso Reformador ofreci una exhortacin final: No intentes ensear a otros hacer lo que no ests haciendo tu mismo. La reforma no es solo una doctrina. La verdadera reforma slo viene de la unin con el Salvador. Cuando te unes en yugo con Cristo y llevas las cargas que l te da, l estar contigo y las llevar por ti. Puedes hacer tu trabajo solo cuando ests hacindolo con l, no slo cuando es por l. Slo el Espritu puede engendrar lo que es espritu. Si ests en yugo con l no hars
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nada por causa de poltica o historia. Cualquier cosa que hagas por presiones polticas, u oportunidades personales, te llevar slo a la terminacin de tu verdadero ministerio. Las cosas que se hacen por causa de intentar hacer historia te sentenciaran a la perdicin tus logros en la historia, no impactarn la eternidad. Si no vives lo que predicas a otros te descalificas para el alto llamado de Dios, como nosotros hicimos. Te dir lo que te guardar en el camino de la vida: Ama al Salvador y busca su gloria exclusivamente. Todo lo que hagas para exaltarte un da traer la humillacin ms terrible. Todo lo que haces por amor al Salvador, y por glorificar Su nombre, extender los lmites de Su reino eterno, y finalmente producir un lugar mucho ms alto para ti. Preocpate por lo que se graba aqu. No te preocupes por lo que se registra en la tierra. Al alejarse, fui abrumado otra vez por mi propio pecado. Las veces que haba usado a las personas para mis propios propsitos, o incluso us el glorioso nombre de Jess, para mis propias ambiciones, o para hacerme parecer mejor, comenzaron a caer en cascada sobre m. Aqu, donde poda mirar el poder y gloria de aquel que haba usado tanto, me sent ms repulsivo, pens que no podra permanecer de pie. Ca postrado sobre mi rostro en la peor desesperacin que tuve jams. Despus de lo que me pareci una eternidad, viendo pasar a estas personas y eventos ante m. Senta a la mujer levantndome de pie. Fui vencido por su pureza, sobre todo ahora que me senta tan malvado y adultero. Tuve un fuerte deseo de adorarla porque era tan pura. Vulvete al Hijo, dijo ella con firmeza. Tu deseo de adorarme, o a cualquier otro en este momento, es slo un esfuerzo por apartar la atencin de ti, y justificarte sirviendo a lo que no es. Soy ahora pura porque me volv a l. Necesitas ver la corrupcin que est en tu propia alma, pero entonces no debes permanecer en ti, o buscar justificarte con obras muertas, sino volverte a L (Jess).
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Esto lo dijo con un amor tan genuino y preocupacin que era imposible ser herido u ofendido. Cuando vio que entend, ella continu: La pureza que viste en m es la que mi marido vio primero cuando ramos jvenes. Era entonces relativamente pura en mis motivos, pero corromp su amor y mi propia pureza permitindole adorarme equivocadamente. Nunca te volvers puro adorando a alguien que sea ms puro que t, pero slo yendo ms all de ellos para buscar al que los ha hecho puros, y en quien no hay ningn pecado. Entre ms la gente nos alab, y ms aceptamos sus alabanzas, ms nos alejamos del Camino de Vida. Entonces empezamos a vivir para las alabanzas de los hombres, y para conquistar poder sobre aquellos que no nos alababan. sa fue nuestra ruina, y fue lo mismo para muchos que estn aqu en el lugar ms bajo, pero fuimos llamados para estar en el ms alto. Queriendo prolongar nuestra conversacin, pregunt lo primero que vino a mi mente, Es difcil para ti y tu marido estar aqu juntos? De ninguna manera. Todas las relaciones que tienes en la tierra se continan aqu, y son todas purificadas por el juicio. Mientras ms que se te perdona ms amas. Por supuesto el Seor nos perdon ms que a cualquiera, y aqu todos lo amamos mucho ms que a nadie. Despus de que nosotros nos perdonamos el uno al otro, nos amamos ms. Ahora nuestra relacin est continuando en una profundidad y riqueza mucho mayor, porque somos coherederos de esta salvacin. Tan profundo como fueron las heridas, as de profundo es el amor una vez que fuimos sanados. Pudimos experimentar esto en la tierra, pero no aprendimos el perdn a tiempo. Si hubiramos aprendido el perdn, la competencia que entr en nuestra relacin, desvi nuestra vida, no hubiera echado races en nosotros. Si amas de verdad
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perdonars fcilmente. Entre ms difcil te sea perdonar, ms lejos ests del verdadero amor. El perdn es esencial si quieres quedarte en el camino de la vida. Sin l muchas cosas pueden sacarte del camino escogido para ti. En ese momento comprend que esta mujer que me haba trado a esta confrontacin con mucho dolor por mi depravacin, tambin era la persona ms atractiva que poda recordar. No era atraccin romntica, pero apenas quera dejarla. Percibiendo mis pensamientos, ella se retir un paso indicando que estaba a punto de irse, pero me ofreci una ltima explicacin. La pura verdad, hablada en puro amor, siempre atraer. Recordars el dolor que sientes aqu, y te ayudar a travs del resto de tu vida. El dolor es bueno; te muestra donde hay un problema. No intentes reducir el dolor hasta que encuentres y te dirijas al problema. La verdad de Dios trae a menudo dolor cuando resalta un problema que tenemos, pero su verdad siempre nos mostrar el camino a la libertad, y la verdadera vida. Cuando sepas esto empezars a regocijarte en tus pruebas que son todas permitidas para ayudarte a guardarte en el camino de la vida. Tambin, tu atraccin por m no est fuera de orden. Es la atraccin entre el varn y mujer que fue dada al principio, y que siempre es pura en su forma verdadera. Cuando la pura verdad se combina con puro amor, los hombres pueden ser aquello para lo que fueron creados sin tener que dominar por su inseguridad. Las mujeres pueden ser aquello para lo que fueron creadas porque su amor ha reemplazado su temor. El amor nunca manipular o intentar controlar por inseguridad, porque el amor echa fuera el temor. El mismo lugar donde las relaciones pueden ser en su mayor parte corruptas tambin es donde estas pueden ser las ms plenas. Cuando tu mente es renovada por el Espritu de
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Verdad, no vers las relaciones como una oportunidad para recibir de otros, sino para dar. Dar es la ms grande plenitud que podemos conocer en la vida. Es una prueba del cielo donde damos al Seor pura adoracin, tiene un xtasis que en comparacin con las relaciones ms maravillosas en la tierra, estas solo son un vislumbre fugaz de aquello. Lo que nosotros experimentamos en adoracin aqu, tu pequeo y frgil cuerpo no glorificado no puede soportarlo. La verdadera adoracin a Dios purifica el alma para la gloria de verdaderas relaciones. Por consiguiente, no debes buscar relaciones, sino adoracin pura a Dios. Slo entonces las relaciones podrn empezar a ser lo que se supone que deben ser. El verdadero amor nunca b usca el lugar ms alto, sino el lugar ms bajo de servicio. Si mi marido y yo hubiramos guardado esto en nuestro matrimonio, estaramos sentndonos ahora al lado del Rey, y este gran vestbulo se hubiera llenado de muchas ms almas. Con esto, ella desapareci de vuelta a las tropas de los santos glorificados. Mir de nuevo hacia el trono y la gloria pareci mucho ms hermosa, qued pasmado. Otro hombre parado cerca de m explic: Con cada encuentro, se est quitando un velo a fin de que puedas verlo ms claramente. No cambias solo viendo su gloria, sino vindola a cara descubierta. Todo el mundo que viene a los verdaderos juicios de Dios, camina un corredor como este para encontrar a aquellos que los pueden ayudar a quitarse cualquier velo que an estn usando; los velos deforman su visin de l Ya haba absorbido ms entendimiento de lo que mis muchos aos de estudio en la tierra me haban dado. Entonces comenc a sentir que en todo mi estudio y buscar en la tierra, avanc a paso de tortuga. Cmo me podran preparar muchas duraciones de una vida para el juicio? Mi vida ya me haba descalificado ms
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que a todos los que haba encontrado, y ello apenas hicieron para llegar aqu! Entonces otro hombre surgi de entre las tropas. Haba sido un contemporneo mo, y no supe que hubiera muerto. Nunca le haba conocido en la Tierra, pero l posey un gran ministerio que respet muchsimo. A travs de los hombres que haba entrenado, millares haban sido conducidos a la salvacin, y muchas iglesias grandes haban sido levantadas. Me pregunt si me poda abrazar un instante, asent, sintindome un poco avergonzado. Cuando nos abrazamos sent tal amor proveniente de l que un gran dolor interior dej de dolerme. Me haba acostumbrado tanto al dolor que no lo advert hasta que se detuvo. Despus de que me solt le dije que su abrazo me haba curado de algo. Esto le produjo profunda alegra. Entonces comenz a contarme por qu estaba en el rango menor del cielo. Me volv tan arrogante al final de mi vida que no poda imaginar que El Seor hiciera ninguna cosa importante a menos que lo hiciera a travs de m. Comenc a tocar a los ungidos del Seor, y a hacer dao a sus profetas. Era egostamente orgulloso cuando el Seor usaba a uno de mis discpulos, tuve celos cuando El Seor se mova a travs de alguien que estaba fuera de mi propio ministerio. Buscaba cualquier cosa que estuviera equivocada en ellos para poder atacarles. No saba que cada vez que haca esto me relegaba an ms a m mismo Nunca supe que habas hecho algo as, dije, asombrado. Incit a hombres debajo de m a que investigaran a otros e hicieran mi trabajo sucio. Les hice rastrear la tierra para buscar cualquier error o pecado en la vida de otros para mostrarlos. Me convert en lo peor que un hombre puede convertirse en la tierra, una piedra de tropiezo que produca otras piedras de tropiezo. Sembramos miedo y divisin a todo lo largo de la iglesia, todo en
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nombre de defender la verdad. En mi arrogancia moral fui encaminado a la perdicin. En Su gran misericordia El Seor me permiti ser herido por una enfermedad que me causara una muerte lenta y humillante. Poco antes de morir recobr el juicio y me arrepent. Estoy solo agradecido por estar aqu de perdido. Puedo ser uno de los ms pequeos aqu, pero es mucho ms de lo que merezco. No poda abandonar este cuarto hasta que tuviera oportunidad de pedir perdn a los que agravi. Pero t nunca me agraviaste, dije. Oh, pero lo hice ciertamente, contest. Muchos de los ataques que arreciaron contra ti fueron de los que haba agitado y animado en sus asaltos contra otros. Si bien personalmente no llev a cabo los ataques, el Seor me tiene por tan responsable como los que lo llevaron a cabo. Ya veo. Ciertamente te perdon. Comenc a recordar cmo yo haba hecho lo mismo, aunque a menor escala. Record cmo haba permitido a los miembros descontentos de una iglesia a esparcir su veneno acerca de esa iglesia sin detenerlos. Lo reconoc por permitirles hacerlo, por no corregirles los anim a continuar. Recuerdo que pensaba que estaba justificado por los errores de esa iglesia. Entonces comenc a recordar cmo haba repetido muchas de sus historias, justificndome diciendo que slo era para ponerlos en oracin. Pronto una inundacin de otros incidentes subieron a mi corazn. Yo, tambin he sido piedra de tropiezo Gem, cayendo otra vez sobre mis rodillas. Supe que mereca la muerte, que mereca la peor clase de infierno. Nunca haba visto tanta falta de piedad y tanta crueldad como ahora estaba viendo en mi corazn.
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Y siempre nos consolamos pensando que realmente le hacamos a Dios un favor cuando atacamos a Sus hijos, vino la voz comprensiva de este hombre. Es bueno para ti ver esto aqu, porque puedes regresar. Por favor advierte a mis discpulos de su inminente condenacin si no se arrepienten. Muchos de ellos son llamados a ser reyes aqu, si no se arrepienten encararn el peor juicio de todos, el de las piedras de tropiezo. Mi humillante enfermedad fue gracia de Dios. Cuando me puse de pie ante el trono ped al Seor que enviara dicha gracia a mis discpulos. No puedo dirigirme a ellos, pero l me ha permitido hacerlo a travs de ti. Por favor perdona y suelta a los que te han atacado. Realmente no saba que estaba haciendo el trabajo del Acusador. Gracias por perdonarme, solamente por favor perdnalos tambin. Est en tu poder el retener pecados o cubrirlos de amor. Te ruego que ames a los que ahora son tus enemigos. Apenas pude or a este hombre porque estaba muy abrumado con mi pecado. Este hombre era tan glorioso, puro, y obviamente ahora tena poderes que no eran conocidos en la tierra. Todava, me rogaba con una humildad mayor que lo que hubiera presenciado antes. Sent tal amor emanando de l que no pude imaginar rechazarle, pero aun sin el impacto de su amor, me sent ms culpable que ninguno. Ciertamente merezco cualquier cosa que me han hecho, y mucho ms, contest. Eso es cierto, pero no es el punto aqu, replic. Todo el mundo en la tierra es digno de la segunda muerte, pero nuestro Salvador nos trajo gracia y verdad. Si debemos hacer Su trabajo, entonces debemos hacer todo en gracia y verdad. La verdad falta de gracia es lo que trae el enemigo cuando viene como un ngel de luz. Si puedo ser librado de esto tal vez pueda ayudarlos, entonces
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contest. Pero no podas reconocer que estoy peor de lo que ellos posiblemente puedan estar? S que lo que pas justamente por tu mente fue malo, respondi, pero con profundo amor y gracia. Supe que ahora estaba muy preocupado por m y mi condicin como lo estara por sus discpulos. Esto realmente es cielo, murmur. Esto realmente es luz y verdad. Cmo pudimos ponernos tan orgullosos que viviendo en tal oscuridad, pensando que sabamos muchsimo acerca de Dios? Vlgame Dios! Grit en direccin del trono, por favor djame ir y llevar esta luz de regreso a La Tierra. Inmediatamente toda la hueste del cielo pareci levantarse atenta, y me di cuenta que era el centro de su atencin. Me senta tan insignificante ante cualquiera de estos gloriosos, pero cuando supe que estaban todos mirndome, vino el miedo como una ola gigantesca. Sent que no poda haber condena como la que iba a experimentar. Me sent como el mximo enemigo de la gloria y la verdad que llenaban aquel lugar. Era demasiado corrompido, nunca podra representar correctamente tal gloria y tal verdad. No haba forma que pudiera en mi corrupcin comunicar la realidad de este lugar glorioso y esta Presencia. Estaba seguro que an Satans no haba cado tan lejos de la gracia como yo. ste es el infierno pens. No puede haber peor dolor que ser tan malo como soy, y saber que este tipo de gloria existe. Ser desaprobado aqu es una tortura peor de lo que nunca so. No es extrao que los demonios estn tan enojados y enloquecidos, pens. Justo cuando consider que estaba a punto de enviarme a las regiones ms profundas del infierno, simplemente clam JESS! De inmediato me embarg la paz. Supe que tena que seguir adelante hacia la gloria de nuevo, y de algn modo tuve la
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confianza para hacerlo. Me mantuve en movimiento hasta que vi a un hombre que consider uno de los mximos escritores de todo los tiempos. Haba considerado que su profundidad de comprensin dentro de la verdad era posiblemente la mayor que haba encontrado en todos mis estudios. Seor, siempre he esperado con ilusin esta reunin, musit. Como yo, contest con sinceridad. Siento que te conozco, y en tus escritos sent como si de alguna forma me conocieses. Pienso que te debo ms a ti que a ningn otro que no fue canonizado en la Sagrada Escritura, continu. Eres muy amable, contest. Pero lamento que no te sirviese mejor. Fui una persona superficial, y mis escritos fueron superficiales, y estaban ms llenos de sabidura mundana que de la verdad divina. Desde que estoy aqu, he adquirido tanto conocimiento, que esto debe ser cierto, pero todava pienso que es uno de los mejores que tuvimos en la Tierra, respond. Tienes razn, este escritor famoso asinti con sinceridad. Es tan triste. Todo el mundo aqu, an aquellos que se sientan ms cerca del Rey viviran sus vidas de forma diferente si las volvieran a vivir otra vez, pero pienso que vivira la ma an ms diferente que la mayora. Fui honrado por reyes, pero fall al Rey de reyes. Us los grandes dones y la perspicacia que me fueron dados para llevar a m mismo a los hombres, y mi sabidura en vez de llevarlos a l. Adems, slo le conoc de odas, lo cual es la forma en que compel a otros hombres a conocerle. Los hice dependientes de m, y a otros como yo. Les hice virar ms para el razonamiento deductivo que para el Espritu Santo, a Quin apenas conoc. No dirig a los hombres a Jess, sino a m mismo y otros como yo que fingan conocerle. Cuando le vi aqu, quise que
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molieran mis escritos hasta convertirlos en polvo, tal como Moiss hizo con el becerro de oro. Mi mente fue mi dolo, y quise que todo el mundo adorara mi mente conmigo. Tu estima por m no me causa gozo. Si hubiera pasado mucho tiempo tratando de conocerle como lo hice tratando de saber de l para impresionar a otros con mi conocimiento, entonces muchos de estos que estn en estas pequeas compaas estaran sentados en el trono que se prepar para ellos. S estando aqu, que tu estimacin de tu trabajo es verdadero, pero no ests siendo muy duro contigo mismo? Cuestion. Tus obras me alimentaron espiritualmente por muchos aos, como s que ha sido con muchos otros. No soy demasiado duro conmigo mismo. Todo lo que he dicho es cierto como fue confirmado cuando estuve delante de trono. Produje bastante, pero recib ms talentos que casi ninguno de aqu, y los enterr bajo mi orgullo espiritual y mis aspiraciones. Tal como Adn que pudo haber llevado a toda la raza humana a un futuro ms glorioso, pero por su fracaso dirigi a billones de almas a la peor de las tragedias, con ms autoridad viene ms responsabilidad. Mientras ms autoridad recibes, ms potencial tienes para ambos, bien y mal. Aqullos que dominarn con l por las edades conocern la responsabilidad ms profunda. Ningn hombre est puesto solo, y cada fracaso humano, o cada victoria, resuena mucho ms all de nuestra comprensin, an para las generaciones venideras. Los muchos miles que pude haber dirigido correctamente habran sido muchos millones ms aqu. Cualquiera que entiende la verdadera naturaleza de la autoridad nunca la buscara, slo la aceptar cundo sepan que son en un yugo con El Seor, el nico que puede llevar la autoridad sin tropezar. Nunca busques influencia para ti mismo, sino slo busca al Seor y estate dispuesto a tomar Su yugo. Mi influencia no aliment tu corazn, sino ms bien tu orgullo en el conocimiento.
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Cmo puedo saber que no hago lo mismo? Pregunt mientras comenzaba a pensar en mis escritos. Estudia para dejarte ver aprobado por Dios, no por los hombres, contest a medida que caminaba de regreso a las tropas. Antes de que desapareciese se volvi y con una leve sonrisa, me dio un consejo: no me sigas. En esta primera multitud vi a muchos otros hombres y mujeres de Dios de mi tiempo y del pasado. Me detuve y habl con muchos ms. Fui continuamente conmocionado al ver que muchos que esperaban estar en las posiciones ms altas, estaban en lo mas bajo del reino. Muchos compartieron bsicamente la misma historia, de que todos haban sucumbido al mortal pecado del orgullo despus de sus grandes victorias, o haban cado en celos cuando otros hombres estaban tan ungidos como ellos. Otros haban cado en lujuria, desnimo, o amargura prximos al final de sus vidas y tuvieron que ser tomados antes de que cruzaran la lnea de la perdicin. Todos ellos me dieron la misma advertencia: Mientras ms alta es la autoridad espiritual en la que caminas, ms puedes caer si te retiras del amor y la humildad. A medida que continu hacia el tribunal comenc a pasar a los que eran de rango ms alto en el reino. Despus de que muchos ms velos fueron quitados de m por los encuentros que tuve con los que haban tropezado con mis mismos problemas, comenc a encontrarme con aqullos que haban vencido. Encontr parejas que haban servido al Seor y uno al otro fielmente hasta el fin. Su gloria aqu fue indecible, y su victoria me anim, que era posible quedarse en el camino de la vida, y servirle en fidelidad. Aqullos que tropezaron, tropezaron de muchas formas diferentes. Los que prevalecieron todos lo hicieron de la misma manera, no se desviaron de su devocin al primero y mximo mandamiento, amar al Seor. Por esto su servicio fue hecho a l, no a los hombres, ni an a los hombres espirituales. Estos fueron
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los que adoraron al Cordero, y le siguieron doquiera que l fue. Cuando estaba todava a medio camino del trono, lo que hubiera sido la gloria indescriptible del primer rango ahora pareca la oscuridad exterior en contraste con la gloria de los que ahora estaban pasando. La mxima belleza en la Tierra no serva para calificar ninguna parte del cielo. Y fui informado de que este cuarto era justamente el umbral de reinos indescriptibles! Mi marcha hacia el trono pudo haber tomado das, meses o an aos. No haba forma para medir el tiempo en ese lugar. Me causaba mucha incomodidad, que todos ellos me demostraran gran respeto, no por quin era o alguna cosa que hubiese hecho, simplemente porque era un guerrero en la batalla de los ltimos das. De alguna forma, a travs esta ltima batalla, la gloria de Dios fue revelada de tal manera que sera un testigo para cada poder y cada autoridad, creada o todava por ser creada, para toda eternidad. Durante esta batalla la gloria de la cruz sera revelada, y la sabidura de Dios sera conocida en una forma especial. Estar en esa batalla era recibir uno de los honores mximos dado a los de la raza de los hombres. A medida que me acerqu al Tribunal de Cristo, aqullos en los rangos ms altos estaban tambin sentados en tronos que eran todos una parte de Su trono. Aun el ms pequeo de estos tronos era ms glorioso que cualquier trono terrenal muchas veces. Algunos de estos eran gobernantes sobre ciudades en la Tierra que pronto tomaran su lugar. Los otros fueron gobernantes sobre los asuntos del cielo, y los otros sobre los asuntos de la creacin fsica, como sistemas estelares y galaxias. Sin embargo, fue aparente que esos que recibieron autoridad sobre ciudades fueron estimados por encima de aqullos que haban recibido autoridad sobre galaxias. El valor de un solo nio fue ms que el de una galaxia de estrellas, porque el Espritu Santo moraba en los hombres, y El Seor haba escogido a los hombres como Su
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morada eterna. En presencia de Su gloria toda la Tierra pareca tan insignificante como una mota de polvo, y an era tan infinitamente apreciada que la atencin de toda la hueste del cielo estaba en ella. Ahora que estaba ante el trono, me senta muchsimo ms pequeo que una mota de polvo. An as, senta el Espritu Santo en m de una manera mayor de lo que nunca experiment. Fue solamente por Su poder que pude estar de pie. Estaba aqu realmente para entender Su ministerio como nuestro verdadero Consolador. l me haba guiado a travs de todo el viaje aunque apenas lo haba notado. El Seor era ms amable y ms terrible de lo que nunca imagin alguna vez. En l vi a Sabidura que me haba acompaado en la montaa, y sent la familiaridad de muchos de mis amigos en la Tierra. Lo reconoc como aquel que haba escuchado hablndome muchas veces a travs de otros. Tambin lo reconoc como aquel al que haba rechazado a menudo cuando haba venido a m a travs de otros. Vi a un Len y un Cordero, el Pastor y el Novio, pero sobre todo lo vi aqu como el Juez. Incluso en Su presencia imponente, el Consolador estaba tan poderosamente conmigo que me senta cmodo. Tambin era claro que el Seor no quera que de ninguna manera me sintiera incmodo; l slo quera que supiera la verdad. Las palabras humanas no son adecuadas para describir an cuan maravilloso, o cuan liberador era estar de pie ante el Seor. Haba pasado el punto donde estaba interesado si la sentencia fuera a ser buena o mala; Solo saba que sera Justo, y que poda confiar en mi Juez. En un momento dado el Seor echaba una mirada hacia las galeras de tronos alrededor de l. Muchos estaban ocupados por santos, y muchos estaban vacos. l dijo entonces, Estos tronos
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son para los vencedores que me ha servido fielmente en cada generacin. Mi Padre y Yo los preparamos antes de la fundacin del mundo. Eres digno sentarte en uno de stos? Record lo que un amigo haba dicho una vez, Cuando un Dios omnisciente te hace una pregunta, no es porque l est buscando informacin. Miraba los tronos. Miraba a aqullos que estaban sentados ahora. Poda reconocer algunos de los grandes hroes de la fe, pero la mayora de aqullos sentados saba que no haban sido reconocidos en la Tierra. Muchos que conoca haban sido misioneros que haban pasado sus vidas en oscuridad. Ellos nunca se haban preocupado por ser recordados en la Tierra, sino slo por l. Estaba un poco sorprendido de ver a algunos que haban sido adinerados, o gobernantes que haban sido fieles con lo que se les haba dado. Sin embargo, pareca que mujeres y madres fieles de oracin ocupaban ms tronos que cualquier otro grupo. No haba manera de que pudiera contestar s a la pregunta del Seor si yo me consideraba digno de sentarme aqu. No era digno sentarme en la compaa de ninguno que estuviera all. Saba que se me haba dado la oportunidad de correr por el ms grande premio en el Cielo o la Tierra, y que haba fallado. Estaba desesperado, pero haba todava una esperanza. Aunque la mayor parte de mi vida haba sido un fracaso, supe que estaba aqu antes de concluir mi vida en la Tierra. Cuando confes que no era digno, l pregunt: Pero quieres este asiento? Si con todo mi corazn, respond. El Seor miraba las galeras y entonces dijo, Esos asientos vacos pudieron llenarse en cualquier generacin. Di la invitacin para sentarse aqu a todos los que he llamado por mi nombre. Todava estn disponibles. Ahora la ltima batalla ha llegado, y
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muchos que son postreros sern primeros. Estos asientos se llenarn antes que la batalla haya terminado. Aqullos que se sentarn aqu los reconocers por dos cosas: llevarn el manto de humildad, y tendrn Mi semejanza. Tienes el manto ahora. Si puedes guardarlo y no lo pierdes en la batalla, cuando regreses de la batalla tambin tendrs Mi semejanza. Entonces sers digno de sentarte con stos, porque Yo te habr hecho digno. Toda la autoridad y todo poder me han sido dados, y solo Yo puedo manejarlos. Prevalecers, y a ti te confiare con mi autoridad solo cuando hayas venido a morar totalmente en M. Ahora vulvete y mira Mi casa. Me volv y mir hacia atrs en la direccin de la que haba venido. Desde delante de Su trono podra ver todo el cuarto. El espectculo estaba fuera de cualquier comparacin terrenal por su gloria. Millones formaban las tropas. Cada individuo en el rango ms pequeo era ms impresionante que un ejrcito, y supe que tena ms poder. Estaba mucho ms all de mi capacidad el absorber tal panorama de gloria. An as, poda ver que solo una porcin muy pequea del gran cuarto estaba ocupada. Entonces mir hacia atrs al Seor y me qued asombrado de ver lgrimas en Sus ojos. l haba enjugado las lgrimas de cada ojo aqu, excepto El Suyo. Conforme una lgrima bajaba corriendo por Su mejilla l la atrap en Su mano. Entonces l me la ofreci. sta es Mi copa. La bebers Conmigo? No haba manera que la pudiera rehusar. A medida que el Seor continu mirndome comenc a sentir Su gran Amor. An tan falto como fuese, l todava me amaba. Tan indigno como era yo, l quiso que estuviera cerca de l. Entonces l dijo: Amo a todos estos con un amor que t ahora no puedes entender. Tambin amo a quienes - se supone deben estar aqu
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pero no vinieron. He dejado a las noventa y nueve por ir tras la que estaba perdida. Mis pastores no saldran tras la una que an est perdida por las noventa y nueve. Vine a salvar a los perdidos. Compartirs t Mi corazn al querer ir a salvar a los perdidos? Ayudars t a llenar esta habitacin? Ayudars t a llenar estos tronos, y cada asiento en este vestbulo? Tomars t esta bsqueda para traer alegra en el Cielo, para M y para Mi Padre? Este juicio es para Mi familia, y Mi casa no est llena. La ltima batalla no acabar hasta que Mi casa est llena. Slo entonces ser el tiempo para que nosotros rescatemos la Tierra, y removamos el mal fuera de Mi creacin. Si t bebes Mi copa, entonces t amars los perdidos en la forma en que los am. l entonces tom una copa tan sencilla que me qued sorprendido que incluso existiese en un cuarto de semejante gloria, y l meti Su lgrima en ella. l entonces me la dio. Nunca he saboreado algo tan amargo. Supe que en ninguna forma poda beberla toda, o an mucho de ella pero estuve decidido a beber tanto como pudiera. El Seor pacientemente esper hasta que finalmente romp en tal llanto que sent como autnticos ros de lgrimas me fluan. Lloraba por los perdidos, pero an ms lloraba por El Seor. Mir hacia l desesperadamente, no podra tomar ms de este gran dolor. Entonces Su paz comenz a llenarme y mezclarse con Su amor que senta. Nunca haba sentido algo tan maravilloso. sta era el agua viviente que saba poda brotar para la eternidad. Entonces sent como si las aguas fluyendo dentro de m hubieran capturado fuego. Comenc a considerar que este fuego me consumira si comenzara a declarar la majestad de Su gloria. Nunca haba sentido tal deseo de predicarle, adorarle, y exhalar cada aliento que recib por amor de Su Evangelio. Seor! Grit hacia afuera, olvidndome de todo el mundo excepto de l. Ahora s que este trono de juicio es tambin el
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trono de gracia, y te pido ahora la gracia para servirte. Ante todo te pido la gracia! Te pido la gracia para terminar mi carrera. Te pido la gracia para amarte as hasta el fin, para que pueda ser guardado de las falsas ilusiones, y el egocentrismo que han pervertido tanto mi vida. Apelo a Ti por la salvacin de m mismo y el mal de mi corazn, y por este amor al que ahora siento fluir continuamente en mi corazn. Pido que me des Tu corazn, Tu amor. Te pido la gracia del Espritu Santo, dame conviccin de mi pecado. Te pido la gracia del Espritu Santo para dar testimonio de Ti, como T realmente eres. Pido la gracia para brindar testimonio de todo lo que T has preparado para aquellos que vienen a Ti. Pido la gracia sobre m para divulgar la realidad de este juicio. Pido la gracia para compartir con aqullos que se sienten llamados a ocupar estos tronos vacos, para darles palabras de vida que los guardar en el camino de la vida, eso les dar a conocer la fe para hacer lo que han sentido es su llamado. Seor, yo te oro por esta gracia. El Seor entonces se puso de pie. Entonces todos aquellos que se sentaron en los tronos tan lejos como alcanzaba la vista, tambin se pusieron de pie. Sus ojos ardieron con un entusiasmo que no haba visto antes. T me has pedido por la gracia. Esta peticin nunca la niego. T regresars, y el Espritu Santo estar contigo. Aqu t has saboreado de Mi bondad y Mi severidad. Debes recordar ambas si vas a quedarte en el camino de la vida. El amor verdadero de Dios incluye el juicio de Dios. Debes conocer ambas mi bondad y la severidad o caers en el engao. sta es la gracia que t has recibido aqu, el conocer ambas. Las conversaciones que t tuviste con tus hermanos aqu fueron por Mi gracia. Recurdalas. l entonces seal con Su espada hacia mi corazn, luego mi boca, luego mis manos. Cundo l hizo esto sali fuego de Su
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espada y me quem con gran dolor. sta tambin es la gracia, l dijo. T eres solo uno de tantos que han sido preparados para esta hora. Predica y escribe acerca de todo lo que has visto aqu. Lo que te he dicho dilo a Mis hermanos. Ve y llama a Mis capitanes para la ltima batalla. Ve y defiende a los pobres y a los oprimidos, las viudas y los hurfanos. sta es la comisin para Mis capitanes, y es donde t los encontrars. Mis nios valen ms para M que las estrellas en los cielos. Alimenta a Mis ovejas. Vela por Mi gente pequea. Dales la palabra de Dios a ellos para que puedan vivir. Ve a la batalla. Ve y no te retires. Ve rpidamente pues vendr rpidamente. Obedceme y apresrate para el da de Mi llegada. Una compaa de ngeles vino entonces y me dio escolta fuera del trono. El lder camin al lado de m y comenz a hablar. Ahora que l se ha levantado l no se sentar otra vez hasta que la ltima batalla est terminada. l ha estado sentado hasta el momento cuando Sus enemigos deben ser puestos bajo Sus pies. El tiempo ahora ha venido. Las legiones de ngeles que han estado parados, listos desde la noche de la pasin hasta ahora han sido soltados sobre la tierra. Las hordas del infierno tambin han sido soltadas. ste es el tiempo que toda la creacin ha estado esperando. El gran misterio de Dios pronto ser consumado. Nosotros ahora pelearemos hasta el fin. Pelearemos junto a ti y tus hermanos. Despert.
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