Memoria en Palabras
Silvia Schujer
LA COMPOSICIN
PRESIDENTA DE LA NACIN Dra. Cristina Fernndez de Kirchner MINISTRO DE EDUCACIN Prof. Alberto Sileoni SECRETARIO DE EDUCACIN Lic. Jaime Perczyk SUBSECRETARIO DE EQUIDAD Y CALIDAD EDUCATIVA Lic. Eduardo Aragundi JEFE DE GABINETE A. S. Pablo Urquiza
DIRECTORA DEL PLAN NACIONAL DE LECTURA Margarita Eggers Lan COORDINADORA DISEO Natalia Volpe DISEO GRFICO Juan Salvador de Tullio, Elizabeth Snchez, Mariana Monteserin y Mariel Billinghurst REVISIN Silvia Pazos PIZZURNO 935 (C1020ACA) CABA. TEL: (O11) 4129-1000 planlectura@[Link] - [Link] Repblica Argentina, 2012 La composicin en Nuevos cuentos argentinos. Antologa para gente joven, [Link]. Buenos Aires, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara Juvenil, 2001. Silvia Schujer. Uso y reproduccin de tapa original del libro, gentileza de Editorial Alfaguara Juvenil.
La composicin
Silvia Schujer
A las madres que buscan a sus hijos. A los hijos de esos hijos. A las abuelas que quieren encontrarlos.
Pronto va a hacer como un ao que pas. Fue en noviembre. No me acuerdo qu da. S que fue en noviembre porque faltaba poco para que terminaran las clases y ya estbamos planeando las vacaciones. Siempre nos vamos unos das a algn lugar con playa. No muchos porque sale muy caro, dice mi mam. Bueno, deca. Mi hermanita y yo estbamos durmiendo. No me import demasiado que esa noche, la anterior, pap y mam estuvieran preocupados, porque ellos casi siempre andaban preocupados,
pero igual eran muy buenos con nosotras y nos hablaban todo el tiempo. Ms a m, porque mi hermana es un poco chica todava. Recin ahora est en primer grado con la seorita Anglica. A veces yo no entenda del todo lo que me queran decir, pero mi pap me explicaba que algn da iba a poder. Igual, ahora tambin sigo sin entender mucho que digamos. Mi hermanita no sabe nada. La abuela me quiso mentir a m tambin, pero yo no soy tonta, as que Promtame que no le va a contar a nadie eh? Y menos a mi abuela porque ella tiene mucho miedo y no quiere que lo hablemos. Pero yo a usted se lo tengo que decir porque despus me va a preguntar y si lloro qu les digo a las chicas? Estbamos durmiendo y de repente yo abr los ojos. La puerta de la pieza estaba cerrada. Era raro que no me hubiera venido a despertar mi mam si ya entraba luz por las persianas. Yo siempre me doy cuenta de la hora por la luz que se mete entre los huecos de las persianas. Y esa maana la pieza ya estaba bastante clara y no se escuchaba ningn ruido. A m no me gustaba faltar al colegio porque entonces me tena que pasar todo el da sola aburrindome en
casa. Por eso no me hice la dormida. Llam a mi mam. Pens que era ella la que se haba quedado dormida. Me imagin que se iba a poner contentsima de que ya me pudiera despertar sola. Pens que me iba a decir que yo ya era una seorita y que eso la tranquilizaba. La llam y, como no vino y tampoco hubo ningn ruido, me levant. Primero me sent en la cama y trat de despertar a mi hermanita para que no llegramos tarde. Blanquita, al jardn. Y como ella tampoco me escuchaba, me empez a agarrar miedo y casi me puse a llorar. Miedo, qu s yo. La sacud un poco y cuando abri los ojos, le di un beso como haca mi mam y le alcanc la ropa. Tuve miedo porque un da escuch que mam le deca a pap que si a ella le pasaba algo que siempre nos hiciera acordar a nosotras de un mundo mejor, qu s yo, esas cosas. Tuve miedo igual, porque para m el mundo no era feo, el mo por lo menos. Ahora todo es horrible. Mi hermanita y yo nos vestimos. Yo la ayud un poco, pobre. No me animaba a salir sola de la pieza. No s por qu. As le dbamos juntas la sorpresa a mam. Blanquita no hablaba porque estaba medio dormida. Cuando pregunt por mam le dije que bamos a ir juntas a
despertarla. Que seguro se haba quedado dormida. Nuestra pieza da al comedor. Y enfrente, del otro lado del comedor, est la pieza de mis padres. Salimos en puntas de pie. Mi hermanita vena atrs mo. Yo me qued!... Blanquita tambin se dio cuenta de que algo haba pasado porque en el comedor haba un desbarajuste brbaro. Los libros estaban en el suelo y algunos rotos. Las sillas, cambiadas de lugar. Y bueno, para qu le voy a seguir contando. Usted no vaya a decir nada, seo, pero yo tuve miedo. Llegamos a la pieza de ellos: la cama estaba vaca y deshecha, pero no como cuando se iban apurados. Deshecha del todo, hasta un poco corrida de lugar. Ahora no s si haba llegado ese da: que si pasaba algo y las nenas. Hablaban tanto Pap siempre me abrazaba y me deca que yo iba a ser libre y Blanquita tambin. Como un pjaro. Que iba a ser amiga de muchos chicos y en el colegio para el da del nio todos iban a tener un juguete y que eso era la libertad por la que ellos peleaban. Dnde?, me pregunto. Porque entre ellos no peleaban nunca. No, casi nunca. Y menos por la libertad, que tambin es eso de los jugue-
tes no? No estaba ninguno de los dos en toda la casa. Blanquita lloraba ms fuerte que yo. Entonces la abrac y le di un beso. Nos sentamos en el piso del comedor en el medio de todos los libros. Yo empec a ponerlos en orden, los que estaban rotos los dej para arreglarlos. Pens que a lo mejor mam haba salido a comprar la leche y le dbamos la sorpresa. Lo que ms nerviosa me pona era cmo lloraba Blanquita, dale y dale. Capaz que tena hambre, as que fui a la cocina que tambin era un bochinche. Iba a sacar unos panes de la bolsa y justo son el telfono. Ah! Me haba olvidado de decirle que cuando entramos al comedor para ir a la pieza de mis padres, el telfono estaba descolgado y yo lo puse bien. Entonces atendi Blanquita y yo enseguida le saqu el tubo de la mano. Era mi abuela con la que estamos ahora. Y cuando le cont lo que pasaba, en vez de decir que ay esta madre que tienen, dio un grito y dijo no se muevan, esperen ah. Me asust mucho y yo tambin grit. Con Blanquita nos quedamos en un rincn. La llambamos a mi mam porque mi pap siempre sala temprano as que sabamos que no poda estar. Despus me sent un poco mal, porque el ms grande tiene que
ayudar al ms chico, y en ese momento yo no la estaba ayudando nada a Blanquita. Ni siquiera la soltaba porque me senta mejor agarrada a ella. Promtame seorita que usted no va a contar nada de lo que le digo. Mi abuela dice que es peligroso y no quiere. Usted cree que vivo con ella porque no tengo mam, porque se fue de viaje o algo as como dice mi abuela cuando alguien se muere. Pero es mentira, seo. Le juro que es mentira. Yo tengo mam. No s dnde est, pero tengo. Ella deca otro mundo y eso a lo mejor es un poco lejos. La verdad que ahora sera bueno que invente un mundo mejor no? porque es una porquera todo esto. Las chicas se piensan que yo estoy muy contenta con mis abuelos porque nos compran todo lo que queremos, pero es mentira. Usted no les diga nada, no, porque de verdad son muy buenos y nos compran lo que queremos. Yo a usted se lo tuve que contar porque recin dijo que haba que hacer una composicin para el da de la madre y las chicas me dijeron que bueno Ins, vos le pods hacer una a tu abuela, y usted tambin me iba a decir eso cuando yo me vine ac y le hice perder el recreo largo en su escritorio no? Buenos Aires, 1977
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Se puede vivir como si no existiera el pasado; caminar kilmetros para alejarse de la propia huella, creer que se avanza evitando volver la vista atrs. Poner en palabras, en cambio, plantea el desafo de mirar al dolor directo a la cara. Es una tarea difcil pero son ellas, las palabras, las que nos ayudan a nombrar el horror, el miedo, darles forma y quizs, poder asir aquello que duele. Son las palabras las que nos permiten construir una memoria en comn, e iniciar un nuevo camino. Marzo sigue siendo un mes en carne viva; aunque intentemos transcurrir sin detenernos ante nada, caminar sin ver nos hace tropezar. Esta coleccin rene textos de autoras y autores argentinos que tomaron la palabra para hablar de este pasado, desde la diversidad de planos: la identidad, la prdida, el miedo, las prohibiciones, la posibilidad de imaginar, la necesidad de contar con alguien. Frente al silencio y al ocultamiento, una, dos; decenas de voces brotan. Con Memoria en Palabras quisimos acercar esta experiencia a las escuelas. Sembrar historias, relatos tejidos con tinta para lograr, quizs, que germine un jardn entre tanta oscuridad.
PLAN NACIONAL DE LECTURA
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