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Leyendas de El Silbón y El Jinete Sin Cabeza

El primer párrafo narra la leyenda de El Silbón, un espíritu que recorre la región llanera con un silbido que asusta a la gente. El segundo párrafo describe una historia de amor no correspondido entre el teniente Eliseo y la esposa de su jefe, el general Herrera, en el pueblo de San Carlos. Cuando el general intenta golpear a su esposa, Eliseo interviene para protegerla. Herrera ordena a sus soldados perseguir y decapitar a Eliseo. Más tarde, el general pre
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Leyendas de El Silbón y El Jinete Sin Cabeza

El primer párrafo narra la leyenda de El Silbón, un espíritu que recorre la región llanera con un silbido que asusta a la gente. El segundo párrafo describe una historia de amor no correspondido entre el teniente Eliseo y la esposa de su jefe, el general Herrera, en el pueblo de San Carlos. Cuando el general intenta golpear a su esposa, Eliseo interviene para protegerla. Herrera ordena a sus soldados perseguir y decapitar a Eliseo. Más tarde, el general pre
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EL SILBON

... Cuenta la leyenda que El Silbn recorre la regin llanera con un silbido que estremece al ser escuchado. Confunde, pues cuando se escucha cerca es porque est lejos, y viceversa. La seal confirmatoria de que el espritu ronda el vecindario es un caracterstico ruido de huesos que chocan unos con otros. Se cree que los lleva en un saco, al hombro. Unos piensan que son los huesos de sus vctimas ms recientes; otros, que pertenecen a su propio padre. Para cuando se alcanza a or el "crac-crac", sin embargo, tal vez es demasiado tarde. Cuentan que hubo una vez un joven que descubri que algo extrao estaba pasando entre su padre y su esposa. Unos dicen que el viejo le peg a la joven. Otros sostienen que la viol. "Lo hice porque es una regalada", fue la explicacin que el viejo dio a su hijo. La leyenda sigue con que el joven estall en furia, y se enfrasc en una pelea a muerte con su padre. De los dos, el padre llev la peor parte. El joven le asest un fuerte golpe en la cabeza con un palo, que lo tumb en el suelo, donde el hijo se le abalanz y lo ahorc. El abuelo del joven, que escuch de la pelea, fue en busca de la vctima, a todos los efectos, su hijo. El abuelo jur castigar al joven, su propia carne y sangre, por el horrendo crimen que haba cometido... contra su propia carne y sangre. Poco tard en encontrarlo. Entonces lo amarr y le propin una andanada de latigazos con un "mandador de pescuezo", tpico del llano. "Eso no se le hace a su padre...Maldito eres, pa toa la vida", le deca. Para completar la sancin, le frot aj picante en las heridas y ech al perro de nombre Tureco para que lo persiguiera. Hasta el fin de los tiempos le muerde los talones.

EL JINETE SIN CABEZA En San Carlos, cuando transcurra la Guerra de Independencia y antes de la masacre que acometiera el sanguinario caudillo realista Domingo Monteverde, sucedi un presagio maligno que alter el nimo de los defensores de la ciudad. Por aquella poca, la situacin en todo el pas, era angustiosa. Venezuela luca un aspecto postrado y sin esperanza, en un estado de miseria que cada da se acentuaba ms y ms. Pero, en San Carlos, como siempre, todas las cosas pasan al revs. Los residentes, fieles a sus costumbres organizaron fiestas en honor a la Virgen del Carmen, esta vez, con el encargo de salvar su querida ciudad. Don Carmelo Herrera, jefe de las fuerzas patriticas del lugar, tena una esposa, Mercedes, quin, segn los pobladores de este paraje, result ser muy agraciada: de buen corazn, cuyo andar enloqueca a los hombres y opacaba a las dems mujeres. Herrera, fue conocido por ser un hombre duro, soberbio y calculador, al que poco le importaba el sufrimiento o la felicidad de otros, incluyendo las tropas a su mando: todo deba hacerse cundo y cmo l lo dijera. Contaba con giles ayudantes, entre ellos, el joven teniente Eliseo, su hombre de confianza y su mano derecha. Se cuenta que el teniente Eliseo era una persona muy aislada, seria, poco conversadora y que pareca llevar una carga muy grande en su conciencia, que no lo dejaba permanecer tranquilo, por lo triste y, a la vez, lo desafiante de su mirada. Eliseo, adems de teniente de las fuerzas patriticas de Herrera, result ser un gran un gran exponente del deporte ms practicado para el momento: El Coleo. El sbado de toros coleados dedicados a la Virgen del Carmen, fue su ltima victoria. Asistieron todas las personalidades importantes del lugar, entre ellas, el general Herrera y su hermossima esposa, dueos de diferentes fincas, hatos y negocios productivos para la regin, dando empleo a un sin nmero de coleadores, como era el teniente Eliseo. Seran, aproximadamente, las dos de la tarde, hora en la que deba iniciarse el primer turno, los coleadores comenzaban a prepararse para su faena. Todo el pueblo estaba pendiente de sus actuaciones. En su casa, el general Herrera le ordenaba al teniente Eliseo escoltar a su esposa

Mercedes hasta donde ella pudiera mirar con comodidad aquellos juegos. En el trayecto, ella tuvo la osada de decir en voz alta: Teniente, qu guapo que est hoy! El teniente baj la cabeza y sin palabra alguna inclin la mirada hacia ella, y con gesto de vergenza le dijo: Esto, no puede ser... Por qu no? Sabes que nos amamos hace aos, aunque no tengas el valor de decirlo...- le contest Mercedes. -T sabes que me debo a tu marido. Le replic el teniente. Mercedes, al or las duras palabras de Eliseo, se dispuso a permanecer en silencio, queriendo expresar as, su contrariedad ante el hombre a quien amaba. Al llegar al lugar de la competencia, Eliseo, dej a Mercedes en la tribuna y busc su caballo, para entrar en accin. Pasadas las intervenciones de todos los coleadores, el pregonero de la fiesta anunciaba el ganador del primer lugar: el teniente Eliseo, de maravillosa actuacin. Cuando el vencedor reciba su premio, observ en la distancia la discusin entre el general Herrera y Mercedes, puesto que ella deseaba retirarse del evento y este alegaba que deba estar all en todo minuto a su lado. Eliseo dej olvidado su homenaje dirigindose al lugar de los hechos, en donde quiso interponerse para evitar que el altercado se prolongara y trajera graves consecuencias, pero, esto no sirvi de nada, porque la furia invada cada vez ms a Herrera, al punto de pretender golpear a la dbil dama. Eliseo se arm de valor y decidi impedir que su jefe, al que tanto respetaba, lastimara a la mujer duea de su corazn y fue entonces cuando se interpuso en medio de los dos y mirndole a la cara con gesto desafiante le dijo: No se atreva a lastimarla! El General aturdido por tono de voz con el que le hablaba y por la intromisin a un problema ajeno a sus atribuciones le respondi: Qu es lo que te pasa, Eliseo? Acaso te volviste loco! Por qu te metes es esto? -No me pasa nada, mi general, slo que no voy a permitir que maltrate a la mujer a la que tanto quiero y he querido desde siempre. Aleg Eliseo. Te has atrevido a traicionarme y pagars por eso, infeliz. Vocifer Herrera. Si es as, asumo las consecuencias. Respondi Eliseo y se dirigi a Mercedes dicindole: -Volver por ti amada ma... Eliseo mont en su caballo y sin mirar atrs se dio a la huida. Herrera, desconcertado y furioso, por lo sucedido, orden a un grupo de sus soldados perseguir al hombre que lo haba traicionado y les mand traer la cabeza de Eliseo, para corroborar su muerte. El grupo, pesaroso, sali en la bsqueda de su otrora teniente, para cumplir el mandato del general. Galoparon sin parar durante dos das y tres noches, hasta que encontraron evidencia del rastro del teniente. Mientras los soldados iban tras Eliseo, ste cabalgaba con ms fuerza para escapar de la muerte, estuvo escondindose en Tinaco y en Laya donde pas muchos trances y peligros, pero no se rindi ante nada y sigui su rumbo. Finalmente, los soldados lograron descifrar la huida de Eliseo y fue entonces cuando decidieron tenderle una emboscada llegando a El Pao. All esperaban a Eliseo, quien se acercaba cada vez ms a lo que sera su fallecimiento. Aproximadamente a las seis de la tarde, los perseguidores lo detectaron. El sargento que los comandaba, orden a uno de sus soldados esperar el paso de Eliseo, cuando ste pas por el lugar, el machete silb, y de un solo tajo fue decapitado. La cabeza vol y cay a unos siete metros del lugar, el caballo se encabrit y, en una ltima accin refleja, el cuerpo del descabezado se posesion del cabalo, afirmndose en los estribos y sus manos aferradas a las riendas del castao, que emprendi veloz carrera hacia el lugar donde haba venido, posedo por la fuerza del fallecido Eliseo. Los soldados al ver tal acontecimiento se quedaron perplejos y horrorizados durante unos minutos,

pasado este tiempo el sargento dispuso recoger la cabeza de Eliseo para llevrsela al general Herrera y as demostrarle el cumplimiento de su mandato. Ellos llegaron a la conclusin que ms adelante se encontraran con el cuerpo, pero ni el caballo ni el cuerpo encima del decapitado, pudieron encontrarse jams. Los soldados se dirigieron al aposento de su jefe para contarle todo lo acontecido, all fue grande su asombro, pues encontraron al general tendido en el suelo y con poca respiracin, los soldados le prestaron auxilio y lograron estabilizarlo. Al rato, Herrera, logr volver en s y entonces cont lo que haba presenciado. Lo vi! Exclam, Herrera, con las palabras entrecortadas y un tono tembloroso. Qu vio, mi general? Decan los hombres. Cuntenos! Dijo el sargento. Herrera comenz su narracin: Estaba caminando cerca de la plaza cuando, de pronto, sent el galopar de un caballo y voltee, as fue como mir una especie de neblina densa, sent un escalofri tan enorme que la piel se me puso de gallina, hasta se me hel la sangre y fue entonces cuando presenci que, a lento paso, como buscando que yo mirara atentamente, al caballo de Eliseo con ste cabalgando sobre su lomo, pero lo macabro de la visin era que el animal lo conduca un descabezado. Mi general, fue cierto lo que vio, porque nosotros, ac traemos la cabeza del fugitivo. Le explic el sargento a cargo de la misin. Herrera entr cayo en undesconcierto en el que rea sin parar; la noticia lo haba trastornado, en aquel momento opt por tomar la cabeza de Eliseo y llevrsela a su esposa Mercedes, a la que tena encerrada en su cuarto, para que no escapara en busca de Eliseo. Cuando el general lleg a la habitacin le lanz a sus pies la cabeza de su amado y sta horrorizada se tendi en llantos de sufrimiento por la perdida de su gran amor y pidi que al menos se le diera sepultura a la cabeza de Eliseo, puesto que, su cuerpo no tena paradero. Al da siguiente, los realistas, finalmente, tomaron San Carlos y lo arrasaron casi por completo, al tiempo que Mercedes, consigui la resignacin que su alma necesitaba, quitndose la vida. Herrera, luego de haber abandonado su puesto de combate y sobrevivir cobardemente, se volvi loco buscando el cuerpo de Eliseo, porque supuestamente l, le sala todas las noches y no lo dejaba vivir en paz. Cuentan los viejitos del pueblo que Eliseo, se convirti en una leyenda de terror y que todos los aos, en las festividades en honor a la Virgen del Carmen, l cabalga las llanuras de San Carlos, en busca de su cabeza y de un amor prohibido que lo arrastra con su montura, sin descanso alguno hacia las calles de un interminable infierno.

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