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Copahue

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Las termas de Copahue

Leyenda mapuche Ilustrado por Marcelo Tom

Enrique Melantoni (recopilador)

Copahue era un cacique poderoso a ambos lados de la cordillera, hasta el da en que una rebelin inesperada lo derrot en Llai Llai. All qued su cuerpo, en lo alto de la montaa, y sus enemigos suspiraron aliviados. Pero no pudieron celebrar por mucho tiempo su victoria: el cacique tena un hijo que llevaba su nombre y pareca una extensin de su brazo, porque era tan valiente y despiadado como su padre. Bajo sus rdenes, los guerreros mapuches crecieron nuevamente en conanza y en nmero. Muchas guerras libr el joven Copahue, y en cada una arriesg la vida junto a sus guerreros. En las reuniones junto al fuego, dejaron de mencionarse con admiracin las hazaas de Copahue padre. Ahora era el hijo temerario el protagonista de cada crnica. Pero la mayor empresa, la ms tremenda, Copahue la libr solo, luchando por su amor. Dicen que un da volva de Chile con su ejrcito, cuando un viento huracanado los sorprendi en la cima de las montaas. Tan fuerte soplaba,
Texto 2006 Enrique Melantoni. Dibujo 2006 Marcelo Tom. Permitida la reproduccin no comercial, para uso personal y/o nes educativos. Prohibida la reproduccin para otros nes sin consentimiento escrito de los autores. Prohibida la venta. Publicado y distribuido en forma gratuita por Imaginaria y EducaRed: [Link]

Enrique Melantoni (recopilador) - Las termas de Copahue

que levantaba contra los hombres un muro de rocas, nieve y polvo. A cada paso se producan peligrosos derrumbes. Los mapuches avanzaban dolorosamente, con los ojos casi cerrados, cubiertos de lastimaduras producidas por las pequeas piedras aladas, tratando desesperadamente de mantenerse en pie. Tenan las manos y los pies helados, y las lgrimas de miedo se les congelaban en las mejillas. Slo los guiaba, sobre el silbido furioso del viento, la voz de su cacique, que los animaba a seguir adelante sin descanso. Pero despus de un gran derrumbe dejaron de orlo, y los guerreros se dispersaron, buscando los pasos que los llevaran a salvo a la tribu. Copahue no haba muerto, pero se encontr separado de sus hombres. En ningn momento se abandon a su suerte. Sigui caminando, aunque el sol ya se ocultaba y la oscuridad le haca ms difcil orientarse. Cuando el viento se calm, vio en lo alto de la montaa el resplandor danzante de una hoguera. Esperando encontrar un lugar a cubierto donde pasar la noche, Copahue fue en esa direccin. Pronto se encontr frente a una tienda. Al levantar el cuero de la entrada encontr a una mujer sentada junto al fuego, que lo invit a entrar. Su nombre, le dijo la mujer, era Pirepilln. Ella le dio dnde descansar y cur sus heridas. Le dio de comer y beber. Y en la madrugada le hizo una profeca Saldrs victorioso de una lucha que ningn otro hombre podra ganar dijo, mirndolo a los ojos. Llegars a ser el ms poderoso entre los mapuches, pero tu espritu guerrero deber seguir manifestndose, mucho despus de tu muerte en el campo de batalla... Con estas palabras lo despidi, y Copahue descendi confuso de la montaa. El vaticinio de la mujer era terrible: Por mucho que peleara, jams disfrutara de paz. Pero ms terrible todava era el recuerdo de sus ojos. Pirepilln no se pareca a ninguna mujer que hubiera conocido. Copahue se haba enamorado de ella sin remedio.
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Enrique Melantoni (recopilador) - Las termas de Copahue

En los meses que siguieron, guerre y pact alianzas y negocios. Lleg a ser Seor de todos los mapuches. Muchos que haban sido enemigos se pasaron a su lado, porque su fama de cacique invencible segua creciendo. Pero los momentos de reposo de Copahue tenan un nombre: Pirepilln En vano los ms viejos de la tribu le repetan que una mujer mortal no poda vivir sola en las cimas heladas... Que seguramente se haba encontrado con el Hada de las Nieves Que un guerrero jams podra aspirar a casarse con ella. Copahue no consegua desprenderse de ese amor, ni lo intentaba. Un da, un viajero del norte le cont que Pirepilln estaba presa en la cumbre de un volcn. Le dijo que un tigre enorme y un monstruoso cndor de dos cabezas no la dejaban marchar. Con determinacin, y con la secreta alegra de tener un motivo para volver a verla, Copahue tom sus armas y se prepar para liberarla. Los brujos le aseguraron que iba directo a su muerte, porque para vencer a esas criaturas hara falta un poder ms que humano. Pero Copahue no estaba dispuesto a retroceder. Ms que miedo por el enfrentamiento con dos criaturas sobrenaturales, lo impulsaba la ilusin de ver nuevamente el rostro de Pirepilln, or su voz, sentir su presencia junto al fuego de la hoguera. Y confesarle que no haba pasado un da sin pensar en ella. Qu importaba cuntos monstruos deba enfrentar? Ni la misma Kai Kai Fil, la serpiente que poda envolver una montaa y convertirla en polvo, sera capaz de separarlo de Pirepilln. Lleg con sus hombres al pie de la montaa y sigui el camino solo. No haba muchas sendas para subir. Tuvo que trepar entre piedras aladas, por laderas inclinadas donde apenas se poda hacer pie. El viento, a medida que suba, se empeaba cada vez ms en empujarlo al vaco. Pero Copahue resisti, aferrndose a las rocas y al hielo que todo lo cubra, mientras rogaba a Nguenechn, el dios de los mapuches, que no lo dejara morir. Como si su rogativa hubiera sido contestada, un resplandor dorado lo fue guiando hacia la cumbre. All deba estar Pirepilln.
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Enrique Melantoni (recopilador) - Las termas de Copahue

Apenas pis la cima, un rugido impresionante lo ensordeci. Un puma ms alto que l se le acercaba, dispuesto a destrozarlo. Comenzaron a girar uno alrededor del otro; el puma mostrando sus colmillos largusimos, Copahue haciendo girar la punta de la lanza frente a sus ojos. Al n el puma salt sobre l, pero Copahue se ech a un lado y le clav la lanza, empujndolo hasta hacerlo caer al abismo. El rugido que lanz la era mientras caa produjo un gran derrumbe, que acab sepultndolo. Luego Copahue corri hasta la entrada de una cueva cercana, desde donde Pirepilln, intensamente plida, haba visto la lucha. Ahora sabes cul es la batalla que no hubiera ganado otro hombre sino t le dijo, pero el cndor aparecer en cualquier momento. Debemos tener cuidado. En respuesta a sus palabras una sombra se desliz veloz por el suelo. Al levantar la vista, Copahue vio al monstruoso cndor de dos cabezas descendiendo sobre ellos. Sac su cuchillo largo y lo enfrent. Unos minutos despus, el ave yaca sobre las rocas, con ambas cabezas cortadas. Copahue y Pirepilln pudieron entonces abrazarse, felices. Mi vida ahora te pertenece le dijo Pirepilln. Aunque yo ya lo saba cuando te vi por primera vez Copahue y Pirepilln vivieron felices muchos aos como marido y mujer. El pueblo, en cambio, no quera a aquella hija mgica de la montaa. El cacique ya no tena el mismo nimo para llevarlos a la batalla, y las incursiones enemigas eran cada vez ms frecuentes. Pareca que el Hada de la Nieve lo tena apresado en el poblado con una red indestructible. Al n, Copahue no tuvo ms remedio que tomar el mando de sus tropas y enfrentar al enemigo. Pero las fuerzas invasoras eran mayores, y ese da Copahue fue muerto en el campo de batalla. Llenos de odio, los mapuches culparon a Pirepilln de su muerte.
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Fueron a buscarla a su tienda y entre insultos y empujones la llevaron al pie de las montaas, para matarla. Pirepilln, angustiada, dijo el nombre de Copahue. Las piedras se estremecieron. Pirepilln, desesperada, grit el nombre de Copahue. Muchas bocas humeantes se abrieron entre las rocas a su alrededor. Los verdugos ya estaban por arrojar sus lanzas cuando violentas columnas de agua hirviente brotaron de las entraas de la tierra. Gritando de dolor, los que sobrevivieron corrieron a guarecerse. Nunca regresaron a cumplir con su venganza. Pero el espritu de Copahue, celoso, an hoy se mantiene activo, agitando el agua al pie de los volcanes, muchos aos despus de que las grandes gestas mapuches se convirtieran en un recuerdo lejano. Sigue cumpliendo la profeca, en defensa de su amor.

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