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2011 II Encuentro Latinoamericano de Pastoral Vocacional

Este documento presenta el documento conclusivo del II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones realizado en Cartago, Costa Rica. El congreso reunió a cientos de discípulos misioneros de América Latina y el Caribe para reflexionar sobre cómo fortalecer la cultura y pastoral vocacional en la región. El documento incluye la introducción del congreso, cuatro partes principales sobre la palabra de Dios, la teología y espiritualidad vocacional, y orientaciones pastorales y formativas, y concluye con un mensaje final.

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2011 II Encuentro Latinoamericano de Pastoral Vocacional

Este documento presenta el documento conclusivo del II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones realizado en Cartago, Costa Rica. El congreso reunió a cientos de discípulos misioneros de América Latina y el Caribe para reflexionar sobre cómo fortalecer la cultura y pastoral vocacional en la región. El documento incluye la introducción del congreso, cuatro partes principales sobre la palabra de Dios, la teología y espiritualidad vocacional, y orientaciones pastorales y formativas, y concluye con un mensaje final.

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II

CONGRESO
CONTINENTAL
DE

LATINOAMERICANO

VOCACIONES

DOCUMENTO CONCLUSIVO

II

CONGRESO
CONTINENTAL
DE

LATINOAMERICANO

VOCACIONES

DOCUMENTO CONCLUSIVO

Cartago - Costa Rica

30 de enero al 5 de febrero de 2011

CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO

II

CONGRESO CONTINENTAL

LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM Departamento de Vocaciones y Ministerios Carrera 5a. N 118-31 Usaqun / A.A. 51086 Tel. (57-1) 5879710 ext. 229 Fax (57-1) 5879717 Bogot, D.C. - Colombia E-mail: devym@[Link] - vocacionesyministerios@[Link] Coordinacin: Departamento de Comunicacin y Prensa, Celam P Carlos Arturo Quintero Gmez, Colombia . Equipo de Redaccin: P Alexis Rodrguez Vargas, Costa Rica . P Gabriel Naranjo Salazar, Colombia . P Gilson Luiz Maia, RCJ. Brasil . P Angelo Ademir Mezzari, RCJ. Brasil . P Johans Len Borrom. Venezuela . P Carlos Silva Gillama. Uruguay . P Ricardo Manuel Morales. Argentina . Hermana Rosa Mara Moreno Rodrguez, [Link].S. Mxico Revisin de Texto: Sr. Carlos Alonso Vargas, Costa Rica Diseo y diagramacin: Ivn Daro Badillo Bedoya Impresin:

Centro de publicaciones del CELAM Av. Boyac N 169D-75 A.A. 253 353 Tel: (571) 587 9710 Ext. 307 y 562 / Fax: (571) 587 9712 editora@[Link] Bogot, D.C., Colombia

II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES


DOCUMENTO CONCLUSIVO

NDICE
Pg. PRESENTACIN MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI INTRODUCCIN 1. El Contexto 2. Los Objetivos 3. La Memoria del Primer Congreso 4. El Documento de Trabajo 5. Los Pre-congresos 6. La Voz de la Iglesia 6.1 La V Conferencia de Aparecida 6.2 El Snodo y la Verbum Domini 6.3 Mensaje Benedicto XVI 7. El Mtodo y el Itinerario PRIMERA PARTE La Voz de la Palabra 1.1 Noche y Amanecer Socioeconmico 1.2 Noche y Amanecer Poltico-cultural 1.3 Noche y Amanecer Eclesial-vocacional 7 9 12 12 13 13 14 15 15 15 16 16 17

19 20 21 23

Pg. SEGUNDA PARTE El Rostro de la Palabra 2.1 La Cultura Vocacional 2.2 La Teologa Vocacional 2.3 La Cristologa Vocacional 2.4 La Eclesiologa Vocacional TERCERA PARTE La Casa de la Palabra 3.1 La Espiritualidad Vocacional 3.2 La Pedagoga Vocacional CUARTA PARTE El Camino de la Palabra 4.1 La Pastoral Vocacional 4.2 Orientaciones Pastorales 4.2.1 Hacia una Cultura Vocacional 4.2.2 Hacia la Vocacionalidad Bautismal 4.3 Orientaciones Formativas 4.3.1 Hacia el Discipulado Misionero 4.3.2 Hacia la Transversalidad de la Palabra de Dios Conclusin Mensaje Final Anexos

26 26 27 28 30

32 32 34

37 37 38 38 40 44 44 45 48 49 52

PRESENTACIN

l Espritu llev a la Iglesia que peregrina en Amrica Latina y el Caribe hacia su Segundo Congreso Continental de Vocaciones, como ocasin propicia para renovar la alegra y la esperanza y como expresin del nuevo Pentecosts que viven nuestras comunidades eclesiales (Cfr. DA 362).

Respondiendo a la invitacin lanzada por el CELAM y la CLAR, cientos de discpulos misioneros, testigos de todas las vocaciones con que el Padre enriquece a su Iglesia, provenientes de las 22 conferencias que forman el CELAM e invitados de otros pases, nos congregamos en comunin con el Santo Padre a los pies de la Virgen para orar, reflexionar, dialogar y actuar en favor de las vocaciones. Durante este recorrido percibimos nuestra propia vida y accin pastoral reflejada en los pescadores a quienes hace ms de 2000 aos Jess apremi a lanzar las redes mar adentro (Cfr. Lc 5, 1-11), as descubrimos un rostro y una voz de la Palabra que iluminan las noches que hoy enfrentamos, que nos congregan en su casa en esta Iglesia presente en Amrica Latina y el Caribe y que nos lanza por los nuevos caminos de la misin continental. Fue as como el deseo de revitalizar una autntica cultura vocacional, que impulse aqu y ahora las ms variadas vocaciones, nos puso de frente a una reflexin teolgica, sensibilizada en la vida espiritual y dinamizadora de conversin de la pastoral vocacional. El Vaticano II y el magisterio que de l brota, tanto a nivel universal como en las Conferencias Generales de nuestro episcopado, sirvi de horizonte inspirador para este nuevo paso en el ya largo camino de la animacin vocacional del continente.

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Presentamos ahora el documento de Costa Rica. Lo ofrecemos a las Conferencias Episcopales, a los agentes de pastoral y a todos los bautizados y bautizadas que desean responder al Seor fortaleciendo la cultura vocacional que nuestros pueblos necesitan para tener vida plena en Jesucristo, como fruto de este largo proceso del congreso y, sobre todo, como invitacin a seguir lanzando las redes del Evangelio con fe, esperanza y amor en los albores del nuevo milenio.

Sr. Cardenal RAYMUNDO DAMASCENO ASSIS Arzobispo de Aparecida Presidente del Congreso

Monseor SERGIO DA ROCHA Arzobispo Metropolitano de Brasilia Presidente Dpto. Vocaciones y Ministerios 2007-2011

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Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI al II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones ( Cartago, 31 de enero - 5 de febrero de 2001 )
Queridos hermanos en el Episcopado, amados presbteros, religiosas, religiosos y fieles laicos

rximamente se cumplirn 17 aos del Primer Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, convocado por la Santa Sede, en estrecha colaboracin con el Consejo Episcopal Latinoamericano y la Confederacin Latinoamericana de Religiosos. Aquel evento signific una importante ocasin para relanzar en todo el Continente la pastoral vocacional. El presente Congreso, que os disponis a celebrar en la ciudad de Cartago, en Costa Rica, es una iniciativa de los Obispos responsables de la pastoral vocacional de Amrica Latina y el Caribe, con la que se pretende seguir el camino ya iniciado, en el contexto de ese gran impulso misionero promovido por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Aparecida (Documento conclusivo, 548). La gran tarea de la evangelizacin requiere un nmero cada vez mayor de personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de por vida a la causa del Evangelio. Una accin misionera ms incisiva trae como fruto precioso, junto al fortalecimiento de la vida cristiana en general, el aumento de las vocaciones de especial consagracin. De alguna manera, la abundancia de vocaciones es un signo elocuente de vitalidad eclesial, as como de la fuerte vivencia de la fe por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios.

La Iglesia, en lo ms ntimo de su ser, tiene una dimensin vocacional, implcita ya en su significado etimolgico: asamblea convocada por Dios. La vida cristiana participa tambin de esta misma dimensin vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel sgueme de Jess a los apstoles, que cambi para siempre sus vidas (cf. Mt 4, 19).

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En este segundo Congreso, que tiene por lema: Maestro, en tu Palabra echar las redes (Lc 5, 5), los distintos agentes de pastoral vocacional de la Iglesia en Amrica Latina y el Caribe se han reunido con el objetivo de fortalecer la pastoral vocacional, para que los bautizados asuman su llamado de ser discpulos y misioneros de Cristo, en las circunstancias actuales de esas amadas tierras. A este respecto, el Concilio Vaticano II afirma que: toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones, y debe procurarlo, ante todo, con una vida plenamente cristiana (Optatam totius, 2). La pastoral vocacional ha de estar plenamente insertada en el conjunto de la pastoral general, y con una presencia capilar en todos los mbitos pastorales concretos (Cf. V Conferencia General, Aparecida, Documento conclusivo, 314). La experiencia nos ensea que, all donde hay una buena planificacin y una prctica constante de la pastoral vocacional, las vocaciones no faltan. Dios es generoso, e igualmente generoso debera ser el empeo pastoral vocacional en todas las Iglesias particulares. Entre los muchos aspectos que se podran considerar para el cultivo de las vocaciones, quisiera destacar la importancia del cuidado de la vida espiritual. La vocacin no es fruto de ningn proyecto humano o de una hbil estrategia organizativa. En su realidad ms honda, es un don de Dios, una iniciativa misteriosa e inefable del Seor, que entra en la vida de una persona cautivndola con la belleza de su amor, y suscitando consiguientemente una entrega total y definitiva a ese amor divino (cf. Jn 15, 9.16). Hay que tener siempre presente la primaca de la vida del espritu como base de toda programacin pastoral. Es necesario ofrecer a las jvenes generaciones la posibilidad de abrir sus corazones a una realidad ms grande: a Cristo, el nico que puede dar sentido y plenitud a sus vidas. Necesitamos vencer nuestra autosuficiencia e ir con humildad al Seor, suplicndole que siga llamando a muchos. Pero al mismo tiempo, el fortalecimiento de nuestra vida espiritual nos ha de llevar a una identificacin cada vez mayor con la voluntad de Dios, y a ofrecer un testimonio ms limpio y transparente de fe, esperanza y caridad. Ciertamente, el testimonio personal y comunitario de una vida de amistad e intimidad con Cristo, de total y gozosa entrega a Dios, ocupa un lugar de primer orden en la labor de promocin vocacional. El testimonio fiel y alegre de la propia vocacin ha sido y es un medio privilegiado para despertar en tantos jvenes el deseo de ir tras los pasos de Cristo. Y, junto a eso, la valenta de proponerles con delicadeza y respeto la posibilidad de que Dios los llame tambin a ellos. Con frecuencia, la vocacin divina se abre paso a travs de una palabra humana, o gracias a un ambiente en el que se experimenta una fe viva. Hoy, como siempre, los jvenes son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle

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(Discurso en la sesin inaugural de la V Conferencia General, Aparecida, 13 mayo 2007). El mundo tiene necesidad de Dios, y por eso siempre tendr necesidad de personas que vivan para l y que lo anuncien a los dems (cf. Carta a los seminaristas, 18 octubre 2010). La preocupacin por las vocaciones ocupa un lugar privilegiado en mi corazn y en mis oraciones. Les animo, pues, queridos hermanos y hermanas, a que se consagren con todas sus fuerzas y talentos a esta apasionante y urgente tarea, que el Seor sabr recompensar con creces. Imploro sobre los organizadores y participantes en ese Congreso la intercesin de la Virgen Mara, verdadero modelo de respuesta generosa a la iniciativa de Dios, al mismo tiempo que les imparto una especial Bendicin Apostlica. Vaticano, 21 de enero de 2011

BENEDICTO PP. XVI

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II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

INTRODUCCIN
1. Contexto
1. Bajo el lema Maestro, en tu Palabra echar las redes1, y el tema Llamados a lanzar las redes para alcanzar la vida plena en Cristo, el II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones se celebr en Cartago, Costa Rica, del 31 de enero al 5 de febrero de 2011, como un acontecimiento eclesial enmarcado en la Misin Continental impulsada por Aparecida2. 2. Fue organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), a travs del Departamento de Vocaciones y Ministerios (DEVYM), en colaboracin con la Confederacin Latinoamericana y Caribea de Religiosas y Religiosos (CLAR) y otros organismos eclesiales. 3. Participamos cerca de 500 personas: 3 cardenales, 30 obispos, alrededor de 200 presbteros, 100 religiosas y religiosos, 2 docenas de diconos, 20 consagradas y consagrados seculares y 120 laicos, incluidos algunos seminaristas, provenientes de Amrica Latina y el Caribe. Nos acompaaron las dos instituciones que con la Santa Sede organizaron el I Congreso Continental el CELAM y la CLAR y representantes de la Pontificia Obra para las Vocaciones Sacerdotales, del Departamento de Seminarios de la Congregacin para la Educacin Catlica, de la Organizacin de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM) y, en esta ocasin, de la Confederacin de Institutos Seculares de Amrica Latina (CISAL), de las Iglesias hermanas de Estados Unidos y Canad, e invitados de otros pases. 4. La cercana a la Baslica de Nuestra Seora de los ngeles nos mantuvo en sintona con la Madre creyente que mejor escuch la voz del llamado y se apresur a compartir la experiencia de su Hijo; el alojamiento en las familias, las parroquias y las comunidades religiosas de Cartago y San Jos nos proporcion un contacto permanente con el humus cotidiano de las vocaciones; y las celebraciones litrgicas y festivas con la Iglesia local nos facilitaron hacerla partcipe de este acontecimiento y asumirlo ms all de su
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Lc 5, 5. DA 551.

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DOCUMENTO CONCLUSIVO

II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

sede y agenda. Por eso, las conclusiones del Congreso que ahora compartimos reflejan las vivencias del compartir fraterno, la hospitalidad y la oracin en comn, a ms de que recogen las ponencias, las celebraciones litrgicas, los trabajos grupales, los talleres y las catequesis. 5. Hemos vivido esta gracia de Dios como una respuesta al llamado de la V Conferencia de Aparecida que invit a la Iglesia a una conversin personal y 3 4 pastoral , a partir del encuentro vivificante con Jesucristo , y como un avance en el caminar vocacional de la Iglesia en este Continente a la luz de la Exhortacin Apostlica Post-sinodal Verbum Domini.

2. Objetivos
6. Nuestro objetivo general fue el fortalecimiento de la cultura vocacional para que los bautizados asuman su llamado a ser discpulos y misioneros de Cristo en las circunstancias actuales de Amrica Latina y el Caribe. 7. Como objetivos especficos tuvimos en cuenta la realidad socioeconmica y poltico-cultural que incide en la vida de la Iglesia y de los llamados; la cultura de las vocaciones y algunos elementos teolgicos, cristolgicos y eclesiolgicos de la pastoral vocacional; la vocacin bautismal como fuente de todas las vocaciones y eje transversal de la accin evangelizadora de la Iglesia; la identidad, el lugar y la tarea de la animacin vocacional; las lneas de accin y las propuestas de los itinerarios vocacionales que los tiempos actuales reclaman.

3. La Memoria del I Congreso


8. Recordamos que el I Congreso Continental de Vocaciones se celebr en Itaic, So Paulo, Brasil, del 23 al 26 de mayo de 1994, con el tema de La Pastoral Vocacional en el Continente de la Esperanza y la bsqueda de cuatro objetivos: los desafos de la realidad a la Nueva Evangelizacin en Amrica Latina y el Caribe; la integracin de la pastoral juvenil con la pastoral vocacional, incluyendo la familiar y la catequtica; la propuesta de itinerarios de formacin juvenil y de lneas de acompaamiento vocacional; y la integracin y colaboracin entre los diversos organismos de la Iglesia.

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9. En aquel momento, el Ver la realidad destac estas luces: el aumento de las vocaciones, el testimonio de sacerdotes y consagrados que derramaron su sangre por el Evangelio, los planes diocesanos y nacionales de pastoral vocacional, la ubicacin de actividades en la pastoral de conjunto, la seleccin de candidatos a la vida religiosa y al sacerdocio ministerial; y estas sombras: las pastorales paralelas, la calidad de las vocaciones, la falta de integracin de la pastoral vocacional en la pastoral de conjunto. En el Juzgar se reflexion sobre la teologa de la pastoral vocacional, su identidad, los aspectos psicolgicos del discernimiento, el papel de la comunidad y el valor de la liturgia. En el Actuar se propusieron lneas de accin para vocacionalizar la pastoral y un itinerario basado en tres etapas: el despertar, el discernir y el acompaar vocacionales.

4. Documento de Trabajo
10. El Documento de Trabajo con el que preparamos el II Congreso intent animar la reflexin, el dilogo y la oracin en todo el Continente, con un esquema centrado en la Palabra de Jess de Nazaret que alienta a sus 6 discpulos a echar las redes mar adentro . Abarc cuatro partes: 11. 4.1. La Voz de la Palabra, que se escucha en un acercamiento a la realidad socioeconmica y poltico-cultural, en relacin con la Iglesia y con la animacin vocacional; y a la realidad eclesial y vocacional. 12. 4.2 El Rostro de la Palabra, que se descubre en la reflexin sobre el 7 texto iluminador del Congreso y desde all en la misin evangelizadora y vocacional del Seor, la vocacin en la orilla del mar, el mandato a lanzar las redes cuando todo parece acabado, el llamado a aprender del Maestro y a ser pescadores de hombres. 13. 4.3. La Casa de la Palabra, que construye la pastoral vocacional en la dimensin eclesial de las comunidades formativas, a travs de los sujetos vocacionales y la referencia al Maestro como modelo, a la santidad como ideal, a la comunin como ambiente y a la formacin como camino.
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II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones 2011. Documento de Trabajo. Bogot, CELAM, 2010. 6 Lc 5, 4. 7 Lc 5, 1-11.

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14. 4.4. Los Caminos de la Palabra, que recorre la animacin vocacional por los senderos de la Misin Continental, con los recursos del perfil y la identidad de los animadores, el itinerario de los discpulos misioneros, los lugares y espacios propios de la animacin vocacional y los que la retan en el mundo actual, y su integracin con las otras pastorales.

5. Los Pre-congresos
15. El II Congreso lo habamos preparado tambin con Pre-congresos regionales en Colombia, para los pases bolivarianos; en Nicaragua, para Mxico, Centroamrica y el Caribe; y en Brasil8, con invitacin al Cono Sur. Estos foros facilitaron la reflexin sobre la realidad de las vocaciones y de la pastoral vocacional en el contexto actual, su identidad y espiritualidad, el carcter vocacional del discipulado misionero, y algunas orientaciones pastorales.

6. La Voz de la Iglesia
16. Junto con el Documento de Aparecida y la Verbum Domini recibimos un esplndido mensaje del Santo Padre. Esta triple voz de la Iglesia la escuchamos como un llamado a relacionar el carcter vocacional de la vida cristiana con la raz bblica de toda vocacin. 17. 6.1. La V Conferencia de Aparecida nos recuerda, por una parte, que en virtud de nuestro bautismo hemos sido llamados a ser discpulos y 9 misioneros de Jesucristo ; y, por otra, que, a pesar de ello, escasean las 10 vocaciones al ministerio ordenado y a la vida consagrada . A partir de esta doble premisa nos propone una definicin de la pastoral vocacional en dos dimensiones complementarias: particular, como aquella que acompaa cuidadosamente a todos los que el Seor llama a servir a la Iglesia en el 11 sacerdocio, en la vida consagrada o en el estado laical ; general, como aquella cuya finalidad es ayudar a descubrir el sentido de la vida y el
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Conferencia Nacional dos Bispos do Brasil. Discpulos Missionrios a Servio das Vocaes. Concluses do Terceiro Congresso Vocacional do Brasil. Braslia, CNBB, 2010. 9 DA 10. 10 DA 100. 11 DA 314. DOCUMENTO CONCLUSIVO -15-

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proyecto que Dios tiene para cada uno, acompandolo en su proceso de 12 discernimiento . Por otra parte, pide que esta accin vocacional se fundamente en el encuentro personal con Jesucristo; pase de la mera conservacin a una pastoral decididamente misionera13; y siga un itinerario pastoral, espiritual y vocacional14. 18. 6.2. El Snodo y la Verbum Domini no solo confirman la condicin discipular y misionera de los que tradicionalmente se reconocan como portadores de una vocacin especfica, sino que la extienden a todo bautizado por su carcter vocacional para, as, vocacionalizar toda la vida cristiana: El Snodo, al destacar la exigencia intrnseca de la fe de profundizar la relacin con Cristo, Palabra de Dios entre nosotros, ha querido poner tambin de relieve el hecho de que esta Palabra llama a cada uno personalmente, manifestando as que la vida misma es vocacin y que cada quien responde desde su propia especificidad15. Nuestro ser cristiano es, pues, no solo una respuesta a Cristo, sino tambin una antropologa vocacional que reclama una cultura vocacional. 19. 6.3. En su Mensaje, Benedicto XVI comparti con nosotros una experiencia personal: La preocupacin por las vocaciones ocupa un lugar privilegiado en mi corazn y en mis oraciones. A partir de all nos record que la Iglesia, en lo ms ntimo de su ser, tiene una dimensin vocacional, implcita ya en su significado etimolgico: 'asamblea convocada' por Dios. En consecuencia, nos invit a impulsar en la Iglesia latinoamericana y caribea, con todas nuestras fuerzas y talentos, la consagracin a la apasionante urgencia de la pastoral vocacional, pues la gran tarea de la evangelizacin requiere un nmero cada vez mayor de personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de por vida a la causa del Evangelio, sin olvidar el testimonio personal y comunitario de una vida de amistad y de intimidad con Cristo que ocupa un lugar de primer 16 orden en la labor de la promocin vocacional .

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Id. DA 370. 14 DA 278. 15 VD 77. 16 II Congreso Continental de Vocaciones, Mensaje del Santo Padre.

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7. El Mtodo y el Itinerario
20. El II Congreso Continental ha sido un alto en el camino, es decir, un momento del proceso eclesial-vocacional de Amrica Latina y el Caribe que hunde sus races en el I Congreso Continental de Itaic, que tuvo una etapa importante en el discipulado misionero de Aparecida, que se ha ramificado en los Pre-congresos nacionales y regionales de los aos recientes, y que se ha abierto, sin perder su sendero propio, al movimiento bblicovocacional de la Iglesia universal, impulsado por el Snodo sobre la Palabra de Dios en su vida y misin. 21. El sustrato bblico de este itinerario ha dado al proceso y al contenido un mtodo que se inspira en las cuatro imgenes de la Palabra propuestas por el Snodo y la Verbum Domini: la Voz, el Rostro, la Casa y el Camino. 22. Con su Voz, la Palabra llama y propone un dilogo; con su Rostro, facilita un encuentro personal con Jesucristo vivo; con su Casa, proporciona un espacio eclesial para vivir la respuesta; con su Camino, hace del discpulo llamado un misionero. 23. Estas cuatro imgenes se cruzaron con la prctica de la lectio divina, cuyos cuatro pasos le corresponden: Lectura, Meditacin, Oracin y Contemplacin17. 24. La Lectura conduce al encuentro con Jess-Maestro ; la Meditacin 19 conduce al conocimiento del misterio de Jess-Mesas ; la Oracin 20 conduce a la comunin con Jess-Hijo de Dios ; la Contemplacin conduce al testimonio de Jess-Seor del universo21. 25. Integrados los cuatro pasos de la lectio divina con las cuatro imgenes de la Palabra, y conjugndolos con el ritmo pastoral del Ver-Juzgar-Actuar22, fuimos creando lo que podra llamarse el mtodo bblico-vocacional latinoamericano y caribeo. De hecho, este mtodo estructur el esquema
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17 18

DA 249; Mensaje Final del Snodo 9; Verbum Domini 87. DA, d. 19 d. 20 d. 21 d. 22 DA 19.

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del Documento de Trabajo, la organizacin interna y el contenido del Congreso, y este Documento Final. Ms concretamente, tanto el Congreso como este Documento son una lectio divina en torno al texto de Lucas 5, 111, de donde proviene el lema23.

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En el Ver fuimos enriquecidos por los aportes del Padre Carlos Silva y el Doctor Helio Fallas; en el Juzgar, por los del Padre Amedeo Cencini; el Actuar es resultado de los trabajos en grupos y de los talleres. DOCUMENTO CONCLUSIVO -18-

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Primera Parte LA VOZ DE LA PALABRA


26. El primer paso de la lectio divina es la Lectura; lo identificamos con la escucha de la Voz de la Palabra en el texto y en la realidad de nuestro tiempo, y correspondi al Ver del Congreso. Este primer llamamiento discipular que aparece en Lucas se ubica en la orilla del lago, es decir, en el lugar donde se cruzan los caminos de los pescadores, los comerciantes, los compradores y los viajeros de los pueblos de Genesaret. 27. El texto dice que de repente se junt un gento para or la Palabra de Dios, dejando ver un movimiento concntrico de cuatro momentos: 1 De la multitud tpica de una plaza de mercado, de una terminal de transporte, hacia el gento que se junta para or al Maestro; 2 De este ambiente de escucha, hacia los pescadores que haban desembarcado y estaban lavando las redes; 3 De esta situacin frustrante por los pocos resultados del trabajo nocturno, hacia el dilogo entre el Maestro y Simn; 4 De este encuentro renovador, hacia el triple milagro de: la pesca abundante, la conversin de Pedro corroborada con el cambio de nombre, y el llamamiento de los primeros discpulos. 28. Lo que hemos visto y odo24 en el contexto antropolgico e histrico del tiempo que nos ha tocado vivir, lo compartimos ahora utilizando las mismas dos categoras temporales del texto: la noche que los discpulos pasaron intentando pescar sin conseguir nada -sinnimo de amenaza porque puso en riesgo su supervivencia y la de sus familias- y el amanecer, cuando sucede el milagro de la pesca y del llamamiento. Desde la barca nos adentramos en la noche, que es esfuerzo estril, confusin, impotencia, amenaza y en el amanecer, que es posibilidad, perspectiva, futuro He aqu algunos elementos de este primer paso, el Ver.
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1Jn 1, 3.

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1.1 Noche y Amanecer Socioeconmico


29. Escuchamos el clamor de nuestros hermanos y hermanas sumergidos en cuadros de pobreza y miseria: nias y nios vctimas del aborto o sometidos a la prostitucin infantil26; jvenes que reciben una educacin de baja calidad y no tienen oportunidades de estudios ni de trabajo; mujeres excluidas en razn de su sexo; comunidades indgenas y afroamericanas no tratadas con dignidad e igualdad de condiciones. 30. Una de las consecuencias tpicas de la pobreza de hoy es el fenmeno de las migraciones: del campo a la ciudad, de un pas a otro, de un hemisferio a otro. Casi 20 millones de latinoamericanos y caribeos residen fuera de sus lugares de origen, la mayora en Amrica del Norte o en otras naciones industrializadas. 31. La noche amenaza con el flagelo del narcotrfico o narco-negocio, que destruye el tejido social y econmico en regiones enteras27, permea todos los niveles de la sociedad, desintegra la familia, abre paso a la violencia y a la pobreza, al desplazamiento y a la exclusin, a la soledad y la prdida de valores; es consecuencia y causa a la vez de un vaco existencial en los jvenes. 32. Mientras la sociedad propone los dolos del poder, la riqueza y el placer efmero como referentes de realizacin humana y de organizacin social28, la economa privilegia el lucro, estimula la competencia, aumenta las 29 desigualdades, promueve la injusticia, genera todo tipo de pobrezas , 30 desprecia el bien comn ; sin control y direccionada por las transnacionales, absolutiza la eficacia y la productividad como valores reguladores de las relaciones humanas. 33. La distribucin del ingreso en los pases de Amrica Latina y el Caribe es una de las ms desiguales del mundo, a un ritmo que se ha mantenido en los ltimos cuatro decenios y ha llevado en los aos ms recientes a una pobreza que alcanz a un 33,1% de la poblacin, incluido un 13,3% que
25 26

25

Cf. x 3, 7. Cf. DA 65. 27 Cf. DA 70. 28 Cf. DA 387. 29 Cf. DA 61-62. 30 Cf. DA 69.

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vive en condiciones de pobreza extrema o indigencia: contamos con 183 millones de pobres y 74 millones de indigentes. Emerge una generacin de desechables en la lgica de lo superfluo. 34. Las oscuridades de la noche, de todas maneras, no nos impiden vislumbrar la claridad de un nuevo amanecer en una sociedad civil mundial que permite creer que otro mundo es posible: surgen nuevas formas de socializacin, con mayor libertad de eleccin, generando nuevos grupos sociales31; se valora la alteridad y la relacin interpersonal, se busca coherencia de vida y una postura crtica ante la realidad social; los grupos humanos intentan valorar la vida, usar lo necesario, y aprenden a manejar lo que tienen y a valorar el sacrificio; por otra parte, se intenta una economa alternativa, al servicio de la vida, la familia y la educacin, para romper la cultura de lo fcil, en una propuesta que ayuda a promover la comunin.

1.2 Noche y Amanecer Poltico-cultural


35. Constatamos el avance de diversas formas de represin autoritaria que derivan en regmenes de corte neo-populista. La democracia puramente formal no siempre se abre a aquella ms participativa, basada en el respeto y la promocin de los derechos humanos32. 36. Las amenazas de la noche se extienden por los laberintos de la corrupcin del poder que en pases enteros ha ido implantando la cultura de la ilegalidad, con la generalizacin de la impunidad, el nepotismo y la evasin de impuestos, mientras que la cultura -entendida como el modo de vida de una comunidad- producto de la interaccin humana va siendo relegada. 37. La sobrevaloracin de la subjetividad individual, que debilita los vnculos interpersonales y comunitarios, propone una radical transformacin del tiempo y del espacio en funcin del presente y a favor de la inconsistencia y la inestabilidad; deja de lado la preocupacin por el bien comn para dar paso a la realizacin inmediata de los deseos personales y genera 33 supuestos derechos individuales, por lo general arbitrarios .

31 32

Cf. Conclusiones del III Congreso Vocacional del Brasil, 2010, 5. Cf. DA 74. 33 Cf. DA 44.

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38. A nivel personal, provoca degradacin humana y prdida de identidad y de valores; a nivel familiar, lleva a la desintegracin de la familia y a la pobreza; a nivel cultural, suscita una prdida del sentido de pertenencia y de las relaciones institucionales. 39. Los medios de comunicacin son una amenaza cuando solo informan y no forman: Lejos de llenar el vaco que en nuestra conciencia se produce por la falta de un sentido unitario de la vida, en muchas ocasiones, la informacin transmitida por los medios solo nos distrae34. Ellos, con frecuencia, proponen modelos que no son compatibles con la realidad, desconectan de ella y del mundo y llevan a una vida virtual, en un mundo irreal. 40. Pero el amanecer sociocultural comienza a surgir en la nueva sociedad civil, con nfasis en la ciudadana, y en el surgimiento de organizaciones alternativas no gubernamentales y de movimientos sociales35; y tambin en la conciencia ecolgica y de cuidado de la creacin36. 41. Por otra parte, aparecen seales de exigencia de una mayor flexibilidad sin perder los valores perennes, valorizando la capacidad de aprendizaje y de adaptacin, lo que implica una mentalidad de cambio y no apenas un cambio de mentalidad. Se hacen esfuerzos por integrar esta dinmica de movilidad con una propuesta orientadora de vida, valorizando la gratuidad 37 y la creatividad propias del Evangelio . 42. Adems, aumenta la sed de Dios, como resultado de una profunda anemia espiritual. Esto refleja el valor fundamental de la persona humana, su libertad, su conciencia y su autonoma, as como el de la experiencia, el de la gratuidad y el de la fiesta. Se trata de ayudar a descubrir, de aprender a aprender38.

34 35

DA 38; cf. DA 39. Conclusiones del III Congreso Vocacional del Brasil, 2010, 5. 36 Cf. ibd. 37 Cf. ibd., 7. 38 Ibd., 8.

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1.3 Noche y Amanecer Eclesial-vocacional


43. Hoy se tambalea la barca de Simn , la barca de la Iglesia, sobre todo con la amenaza sobre la familia, afectada por una realidad que la desintegra y pone en crisis sus valores; frente al modelo tradicional surgen otras maneras de entenderla y vivirla que crean confusin de roles, vacios existenciales y ausencia de sentido de la vida. Incluso en el mbito de la legislacin de nuestros pueblos se hacen propuestas de instituciones familiares que pretenden homologarlas con el matrimonio. Todo esto implica un riesgo grave contra la cuna de las vocaciones. 44. Oscurece a la juventud la cultura postmoderna , hedonista, individualista y consumista, porque provoca en los jvenes inestabilidad, desestructuracin interna, afectividad rota, carencia de sentido, demora en asumir responsabilidades, incapacidad para convivir y donarse en forma estable, tanto a Dios como al prjimo. Algunos presentan cuadros de inmadurez humano-afectiva, de inconsistencia, de depresin o de tendencia narcisista que luego dificultan el crecimiento, la autodonacin y la configuracin integral con el llamado recibido; exaltan el presente y la propia imagen; padecen traumas familiares que han dejado huellas de inestabilidad; establecen relaciones afectivas sin compromiso definitivo, tienen vnculos comunitarios dbiles; dependen del ciberespacio que, aunque comunica, disminuye la capacidad de encuentro y de alteridad. Otros carecen de experiencias de Dios o de proyectos de vida apoyados en valores e ideales que permitan trascender. Al mismo tiempo, ellos no son suficientemente acompaados ni se les ha educado para el sentido de pertenencia eclesial. 45. Amenazan a la Iglesia, por una parte, la falta de conciencia de la condicin vocacional del bautismo y del matrimonio; por otra, la falta de atencin a los cambios culturales y de un lenguaje adecuado para la transmisin de la cultura de los valores del Evangelio. Hay escasez e inequidad en la distribucin de los presbteros. Los escndalos y las deserciones sacerdotales estn restando credibilidad a la identidad de los pastores; a veces se opta por la vida consagrada para superar estrecheces econmicas o afectivas; con frecuencia los laicos no relacionan la espiritualidad con el compromiso proftico; el kerygma no se anuncia
39 40

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40

Cf. Lc 5, 3. I Congreso Continental de Itaic, Documento Final, 12.

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expresamente a la niez y a la juventud; hay reduccionismo en la manera de entender y asumir la pastoral vocacional y su carcter decididamente misionero41. 46. Al final de una noche de cansancio, percibimos los albores de un nuevo 42 amanecer : La Iglesia Catlica en Amrica Latina y el Caribe, a pesar de las deficiencias y ambigedades de algunos de sus miembros, ha dado testimonio de Cristo, anunciando el Evangelio y brindado su servicio de caridad particularmente a los ms pobres, en el esfuerzo por promover su dignidad y tambin en el empeo de promocin humana en los campos de la salud, la economa solidaria, la educacin, el trabajo, el acceso a la tierra, la cultura, la vivienda y la asistencia, entre otros Esto ha permitido que la Iglesia sea reconocida socialmente en muchas ocasiones como una instancia de confianza y credibilidad. Su empeo a favor de los ms pobres y su lucha por la dignidad de cada ser humano han ocasionado, en muchos casos, la persecucin y an la muerte de algunos de sus miembros, a los que consideramos testigos de la fe43. 47. Al lado de lo teraputico de la religin, es preciso resaltar lo proftico y lo tico. Sabemos que la realidad de Dios, su Revelacin, solo puede ser evocada mediante lo simblico. Es el smbolo lo que remite a una relacin con Dios y lo que da la verdadera dimensin del misterio. La crisis de la racionalidad fra y pura trae de nuevo el lenguaje simblico, ritual, narrativo, 44 esttico y potico . 48. Por otra parte, los jvenes se caracterizan por una apertura espontnea a la escucha de la Palabra de Dios y un deseo sincero de conocer a Jess45; tienen una innata capacidad para crear comunidad y para vivir en comunin, y para dar con ella sentido a su vida y fuerza a sus compromisos sociales; tienden espontneamente a ser amigos y solidarios con las causas ms nobles; son sensibles a la autenticidad, la transparencia, la justicia, la comunicacin y la trascendencia; su curiosidad los abre al conocimiento y a la aventura; tienen facilidad para la tolerancia y son abiertos a las diferencias socioculturales; les fluye la utilizacin de las nuevas tecnologas para transformar el continente digital.
41 42

Cf. DA 100. II Congreso Continental de Vocaciones, Oracin. 43 DA 98. 44 Conclusiones del III Congreso Vocacional del Brasil, 2010, 9. 45 VD 104.

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49. Hoy el gran nmero de migrantes, que proceden de pueblos profundamente marcados por la fe cristiana ofrecen nuevas posibilidades para la difusin de la Palabra de Dios y la posibilidad de que ellos mismos sean anunciadores de la Palabra de Dios y testigos de Jess 46 Resucitado, esperanza del mundo . 50. Este nuevo amanecer se confirma en el paso de una pastoral 47 sacramentalista a otra de evangelizacin , y de una pastoral de 48 conservacin a una decididamente misionera ; en el fomento de una cultura vocacional, una nueva pedagoga y un lenguaje ms humano y cercano a la gente; la proyeccin de la pastoral juvenil en la elaboracin de proyectos de vida en Cristo; una pastoral vocacional inserta en la pastoral de conjunto; los procesos de acompaamiento y discernimiento; la conciencia eclesial de los animadores vocacionales; su testimonio coherente y su formacin; el compromiso vocacional de las comunidades; el testimonio de una Iglesia orante y portadora de esperanza, que no teme ni al sacrificio ni a la donacin de s; y una espiritualidad de encuentro con Jess como dinamismo interno de las vocaciones.

46 47

VD 105. Cf. DA 365. 48 DA 370. 49 Lc. 5, 5.

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Segunda Parte EL ROSTRO DE LA PALABRA


51. El segundo paso de la lectio divina, la Meditacin, nos llev a descubrir el Rostro de la Palabra en Jess de Nazaret. A l lo reconoce Pedro como el Maestro de la Palabra en la reaccin que hemos asumido como lema: 49 Maestro, en tu Palabra echar las redes . Se trata de una Palabra cuya dynamis no solo rompe los efectos tenebrosos de la noche sino que confirma los resultados salvficos del amanecer, provoca la reaccin de fe del primero de los discpulos que se convierte y el asombro de quienes de esta manera se disponen para la vocacin de pescadores de hombres. Este fue el tejido de fondo de las convicciones que compartimos enseguida como el Juzgar del Congreso.

2.1 La Cultura Vocacional


52. La cultura de las vocaciones es un eje fundamental de la pastoral vocacional, pues la determina no solo desde el punto de vista cristiano sino tambin desde el antropolgico. De hecho, la cultura vocacional, que no es un producto terminado sino un proceso continuo de creacin y socializacin, es el modo de vida de una comunidad que deriva de su modo de interpretar la vida y las experiencias vitales y que involucra a sus miembros, de manera personal e interpersonal, en algo que se cree, de lo que todos estn convencidos, que genera opciones y compromisos y, as, se convierte en patrimonio comn. Si no construimos sobre esa cultura, a la pastoral vocacional le faltarn races y, por eso, no producir frutos de verdad y de vida. 53. La cultura vocacional tiene en su composicin tres claves. La primera de ellas es la teologa vocacional (mentalidad), que consiste en un conjunto de principios que dan sentido a la realizacin de la persona humana en relacin con Dios y es el ethos de la comunidad y lo que le da conciencia de colectividad, de identidad compartida. A medida que estas ideas se convierten en convicciones el proceso lleva a la espiritualidad vocacional (sensibilidad), asumida como el conjunto de motivaciones que dan
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Lc. 5, 5.

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significado e impulso a la realizacin de la persona humana en relacin con Dios, con los hermanos y con la creacin; es el paso de la teologa a la experiencia personal, individualizadora, al ejercicio de apropiacin que de ella hace cada creyente. Para que estas convicciones se vuelvan opciones y desencadenen compromisos es necesaria la pedagoga vocacional (prctica, estilo de vida), entendida como el proceso educativo de la coherencia que permite que la teologa y la sensibilidad se traduzcan en gestos consecuentes de la vida diaria. El fomento de la cultura vocacional as entendida lleva a que en la Iglesia cada uno sea responsable de la 50 vocacin de los dems y no se preocupe solo por su propia vocacin como si esta fuera su propiedad exclusiva, en funcin de su autorrealizacin.

2.2 La Teologa Vocacional


54. Situada en el horizonte de la cultura vocacional, la teologa vocacional nos introduce en el misterio del Dios Amor que revela, comunica y transmite esa identidad en el don del llamamiento como invitacin a vivir esa misma identidad. En otras palabras, Dios llama porque ama, llama amando y llamando ama. En consecuencia, la vocacin es revelacin del amor de Dios, de donde se deduce que no hay vocacin sin Dios y sin amor y que solo a partir de ese Dios que ama y llama se puede dar lo que solo l da: el amor. La vocacin es, pues, una invitacin a expresar el Ser de Dios en su Hacer salvfico, entendido como proyecto del Dios Padre, dirigido al ser humano que l mismo salva en su Hijo, para que por obra del Espritu Santo sea partcipe y corresponsable de la aventura del amor, salvando a los hermanos. 55. El Dios revelado en las Sagradas Escrituras es el que eternamente llama. Creemos en un Dios que llama en un movimiento inherente a su identidad de Dios Amor, manifestada en el Verbo y su accionar. La vocacin es entonces una manifestacin de la identidad divina, una teofana, y una invitacin a vivirla en Jesucristo; una revelacin de Dios que ha de ser respetada, valorada y acogida, a travs de una palabra teolgica que proviene de l, como llamamiento, y de una palabra antropolgica que depende del hombre, como respuesta. Es el dilogo entre las libertades del Creador y la creatura. 56. La teologa vocacional es trinitaria en el sentido de que el Padre llama a la realizacin de un proyecto humano e histrico sobre la triple relacin de los
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Cf. Juan Pablo II. (1997) XXXIV Jornada de Oracin por las Vocaciones, Roma, 3. DOCUMENTO CONCLUSIVO -27-

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orgenes (creacin): teologal, fraterna y apostlica; el Hijo convoca a un discipulado misionero que convierte el seguimiento en anuncio de su misterio redentor; el Espritu Santo capacita para amar como Dios ama. 57. A partir de all la polaridad creacinredencin se integra como binomio insustituible e inseparable del misterio de la vocacin, por lo que la persona llamada est invitada a realizar no solo el proyecto de los orgenes del propio ser, sino tambin el plan de la salvacin, de la que es responsable a travs de su disponibilidad. Dios llama a todos, por medio de una vocacin al mismo tiempo visible y misteriosa; nuestra tarea es leer con respeto el sentido del Misterio que se hace visible cuando nos llama. 58. La ms sublime expresin de la teologa es la vocacin, porque personaliza el proyecto salvfico de Dios en una entrega a la salvacin de los dems y no solo la propia, dando la vida para ganarla; y la ms sublime expresin de la vocacin es amar hasta el martirio51, experiencia redentora y misionera de identificacin con el Maestro.

2.3 La Cristologa Vocacional


59. Maestro, en tu Palabra echar las redes es no solo una respuesta confiada a la insinuacin vocacional del Seor Jess sino tambin un reconocimiento a su identidad de Logos que se hace carne53, de enviado del Padre para revelarnos que Dios es amor54 y para invitarnos a ser portadores y anunciadores de esa misma identidad de enviados y de mensajeros del amor. 60. La cristologa de la Palabra, que se fundamenta en el hecho de que en distintas ocasiones y de muchas maneras habl Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas; y ahora, en esta etapa final, nos ha 55 hablado por el Hijo , lleva implcita la cristologa vocacional que se expresa en los relatos de vocacin de los Evangelios: Jess le dijo, 'sgueme' 56; les dirigi su palabra, llam a sus discpulos y eligi doce de
Cf. Jn 13, 1. Lc 5, 5. 53 Cf. Jn 1, 14. 54 1Jn 4, 16. 55 Hb 1, 1-2. 56 Lc 5, 28.
52 51

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entre ellos para que estuvieran con l57; convocndolos los envi a 58 proclamar el Reino de Dios . 61. El Rostro de la Palabra, Jess de Nazaret, es al mismo tiempo la Voz que llama y que el discpulo escucha y anuncia, y la Persona que convoca, a quien el discpulo encuentra y comparte con sus hermanos y con el mundo. Por eso, no se comienza a ser cristiano por una decisin tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da 59 un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientacin decisiva . De ah que conocer a Jess es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha podido ocurrir 60 en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo . 61 Slo alguien enamorado de Cristo puede transformar su entorno vital . 62. Esta experiencia de vocacin-misin de Cristo y en Cristo tiene que ver con el hecho de que la comunicacin que Dios hace de s mismo implica siempre la relacin entre el Hijo y el Espritu Santo, a quienes Ireneo de Lyon llama precisamente 'las dos manos del Padre'62. 63. Creemos, pues, en un nico Dios, que no obstante es al mismo tiempo Padre, Hijo y Espritu; es decir, comunidad, familia. De ah que la vocacin sea un misterio trinitario y, desde all, un hecho eclesial: Dios Padre nos llama a ser personas y a darle sentido a la vida; Dios Hijo nos convoca a ser sus discpulos y sus misioneros; Dios Espritu Santo nos confa una misin concreta, siempre de servicio, en la Iglesia. 64. Se trata de un nico llamado que, desde su raz trinitaria, posee tres dimensiones: la humana o antropolgica, la cristiana o bautismal y la especfica o eclesial; y se puede realizar como respuesta en tres estados de vida: laical, consagrado y ministerio ordenado. Diversidad con un nico punto de partida, el bautismo; y una doble meta, la comunin y la santidad63.

57 58

Lc 6,13. Lc 9, 1-2. 59 DV 11. 60 DA 29. 61 Cf. DA 201. 62 VD 15. 63 Cf. Lv 11, 44; 19, 2; 20, 7; LG 39-42; VD 77.

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2.4 La Eclesiologa Vocacional


65. El Logos que se hizo carne vino a su casa y puso su morada entre nosotros65. Cercano a Dios, porque la Palabra era Dios66, se acerc a nosotros en la Iglesia, la comunidad de los hermanos que escuchan la 67 Palabra de Dios y la cumplen . 66. La eclesiologa de la Palabra lleva implcita la eclesiologa vocacional: La Iglesia no vive de s misma sino del Evangelio, y en el Evangelio encuentra siempre de nuevo orientacin para su camino. Es una consideracin que todo cristiano debe hacer y aplicarse a s mismo: solo quien se pone primero a la escucha de la Palabra, puede convertirse despus en su 68 heraldo . 67. Al ser la Iglesia la Casa de la Palabra se convierte en la casa de la vocacin, y de ah en la comunidad de los llamados. An ms, la Iglesia, en lo ms ntimo de su ser, tiene una dimensin vocacional implcita ya en su significado etimolgico: 'asamblea convocada', por Dios. La vida cristiana participa tambin de esta misma dimensin vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel 'sgueme' de Jess a los apstoles, que cambi para siempre sus vidas (cf. 69 Mt 4,19) . 68. Somos Iglesia, y en ella como misterio de comunin se ubica el misterio vocacional. El llamado del Maestro a ser sus discpulos misioneros nos hace al mismo tiempo discpulos misioneros de una Iglesia kerygmtica y carismtica, capaz de anunciar el kerygma -en especial a los bautizados que no participan- y de reconocer que el Espritu suscita ministerios para el bien de su pueblo. Esta esencia pneumatolgica de la vocacionalidad eclesial se expresa en los dones, carismas, ministerios y rdenes con que el mismo Espritu Santo enriquece y diversifica a la comunidad de los 70 bautizados . Por eso, la meta de la animacin vocacional es una Iglesia plenamente consciente de ser una asamblea de personas convocadas y
64 65

64

Jn 1, 11. Jn 1, 14. 66 Jn 1, 1. 67 Lc 8,21. 68 VD 51. 69 II Congreso Continental de Vocaciones, Mensaje del Santo Padre. 70 Cf. 1Cor 12, 1-11.28-29.

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reunidas por el infinito amor de la Trinidad, en la riqueza de la diversidad y 71 complementariedad de las vocaciones y ministerios . 69. La Palabra de Dios consignada en la Sagrada Escritura es toda una biblioteca vocacional cuyos libros y pginas nos recuerdan que la Palabra llama a cada uno personalmente, manifestando que la vida misma es vocacin en relacin con Dios y que debemos profundizar nuestra relacin con la Palabra de Dios en cuanto bautizados, pero tambin en 72 cuanto llamados a vivir segn los diversos estados de vida .

71 72

I Congreso Continental de Itaic, Documento Final, 48. VD 77.

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Tercera Parte LA CASA DE LA PALABRA


70. El tercer paso de la lectio divina, la Oracin, nos facilit la construccin de la Casa de la Palabra, conjugndola con las otras tres columnas sobre las cuales, segn los Hechos de los Apstoles, se construye la Iglesia: la predicacin de la Palabra, la fraccin del pan, la oracin y la vida fraterna en comunidad 73. Nos concentramos en la imagen de la barca en el episodio vocacional de Lucas, que se llen de peces de manera desbordante, porque es figura no solo de la Iglesia sino tambin de la comunidad formativa y de lo que ella debe lograr: unos discpulos cuya respuesta se identifica con la conversin de Pedro, con el asombro de sus compaeros y con la docilidad de los primeros llamados: dejaron todo y los siguieron. La Formacin constituy el Actuar ad intra del Congreso.

3.1 La Espiritualidad Vocacional


71. La teologa vocacional desata una sensibilidad espiritual, que desencadena un proceso cultural porque la vuelve vida, sin olvidar que la cultura vocacional, aqu entendida como meta, fue antes un punto de partida para la pastoral vocacional, por lo que hay que tener siempre presente la primaca de la vida espiritual como base de toda programacin pastoral74. Tal sensibilidad propone el paso de la teologa a la teofana y de esta a la teopata, porque la teologa debe conducir a un itinerario de los dinamismos personales de la fe en Dios que hace experiencia en aquel que es llamado y que responde. La teofana es la conversin de la sensibilidad para descubrir el sentido de la fe, mientras que en la teopata, donde el Hijo sufre la ausencia de Dios, de modo inocente por un pecado que no cometi, se hace realidad ese mismo sufrimiento, porque sufre tambin en aquellos

73 74

Hch 2, 42. II Congreso Continental de Vocaciones, Mensaje del Santo Padre.

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en los que Dios sigue sufriendo y en aquellos a los que l llama para hacerlos copartcipes de esta misma redencin. 72. Esta teopata implica en nosotros el proceso de pasar de la gratitud por el don recibido -la vocacin- a la gratuidad de donarse a los dems como consecuencia lgica del saberse amado por Dios; es el paso de la libertad de escoger el propio camino a la responsabilidad por el prjimo75, paso que solo puede dar quien aprende a ser contemplativo en su diario vivir. 73. Toda espiritualidad cristiana es vocacional porque la autntica espiritualidad es la que nos pone en contacto con Dios para la relacin con los dems, pero teniendo en cuenta que en la Sagrada Escritura no existen hombres y mujeres que hacen experiencia de Dios, sino al revs: es Dios quien hace la experiencia del hombre. Este principio bblico revoluciona la manera de entender y proponer la vocacin: Dios hace experiencia de nosotros incluso pidindonos algo difcil, que no habramos elegido espontneamente; supone la disponibilidad para aceptar las pruebas como ocasin providencial donde Dios nos comunica sus deseos sobre nuestra vida. As la espiritualidad vocacional purifica la idea de lo meramente religioso, convirtindolo en experiencia de Dios que es evanglica, cristiana. 74. A partir de la espiritualidad vocacional, consideramos el tiempo presente como una autntica oportunidad de avanzar en el proceso de la conversin personal y comunitaria. Queremos volver al Evangelio, rever el camino, proponer y redescubrir nuevas formas y expresiones de espiritualidad, sugiriendo una identidad discipular y misionera que ayude a recuperar el profetismo y su atraccin. Al mismo tiempo, urge el acompaamiento con una adecuada formacin de base y permanente: los que sirven a la Iglesia en el campo vocacional tambin son llamados a profundizar el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, y a asumir y a impulsar una 76 formacin discipular y misionera, integral y continuada .

75 76

Cf. Lc 10, 33-35. Conclusiones del III Congreso Vocacional del Brasil, 2010, 24.

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3.2 La Pedagoga Vocacional


75. Esta dimensin fundamental de la cultura vocacional est abocada a varios desafos: a. La emergencia vocacional que, por dar visibilidad a un problema de fondo, exige la bsqueda de sus races con miras a soluciones slidas, no perifricas. De esta manera la emergencia debe ser entendida como la capacidad de descubrir que algo nuevo est surgiendo y de responder de la mejor manera a esta novedad. b. La fuga vocacional que, por reflejar el abandono que han hecho muchas instituciones pedaggicas de la tarea propia, deja ver que la verdadera crisis vocacional no es de los llamados sino de los que llaman. Mientras sigamos siendo pocos los que asumimos el ministerio de ser eco del Padre que llama, o nos dediquemos tibiamente a esta misin, seguirn siendo poqusimos los que respondan cautivados por esa voz. Es claro que la Iglesia debe comprometerse a invertir en quienes llaman. c. La urgencia vocacional que es hija legtima de la emergencia y tpica de momentos en los que se acta con el solo afn de resultados inmediatos. As entendida, la urgencia simplifica y corre el riesgo de perder de vista lo esencial, produciendo en realidad un aumento de los vacos que pretende llenar: a menudo lo urgente pospone lo importante. d. El desafo vocacional que es el verdadero reto del animador vocacional en cuanto que debe ser el hilo conductor de su formacin permanente, la clave de su relacin con la cultura vocacional para un testimonio visible, y el mtodo de la pedagoga vocacional como capacidad y proceso de acompaar a los llamados hacia su madurez en Cristo. Se trata de un desafo tambin para todo bautizado, quien lo debe asumir como punto medular de la pedagoga vocacional que educa en la responsabilidad de vivir la propia vocacin de modo que sea testimonio que contagie a los dems. e. La crisis vocacional que tiene que ver con los procesos educativos, las experiencias formativas y nuestros estilos de vida, porque no logran

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proponer modelos visibles y atractivos en los ambientes de hoy. En el fondo refleja una crisis de vida, donde por no vivirse de los valores evanglicos, no se cautiva a los otros; sucede lo contrario de la primitiva comunidad cristiana que cautivaba a los no creyentes con el testimonio del amor. f. El riesgo vocacional que consiste en caer en el extremo de invadir la conciencia del otro con propuestas forzadas o en no proponer la novedad de vida, por un respeto exagerado, mal entendido. De ah que su requisito fundamental, de parte del educador vocacional, sea el equilibrio entre la libertad del otro que se ha de respetar y la fuerza de la propuesta que se ha de plantear. g. La alianza educativa que anima y persigue la integracin entre cultura, pastoral y formacin vocacionales, a partir sobre todo de la pastoral familiar y de la juvenil, redescubriendo su naturaleza radicalmente vocacional. Se trata de sectores "condenados" a trabajar juntos en el campo del Seor, como respuesta a su mandato: Vayan tambin 77 ustedes a mi via... . As, como sinergia de las dimensiones y campos pastorales, la pastoral vocacional llega a ser la base y el culmen de toda pastoral. 76. Por otra parte, la pedagoga vocacional facilitar la cultura vocacional en la medida en que siga un proceso, como el itinerario que propone Aparecida para el discipulado misionero: encuentro con Jesucristo, conversin, 78 discipulado, comunin y misin , que en lo especficamente vocacional se explicita en estas etapas: a. Despertar para la percepcin de la buena semilla de la vocacin, a partir del kerygma sobre Dios Padre que ama y llama en Jesucristo por el Espritu Santo a la gran verdad de los relatos evanglicos tpicamente vocacionales: ganar la vida entregndola. b. Discernir las seales del llamado para auscultar sus voces y distinguir sus caminos, no profesionales sino vocacionales. c. Cultivar el sentido de la vida como don y tarea, como llamado y misin, como discipulado y anuncio.
77 78

Mt 20, 4. Cf. DA 278.

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d. Acompaar en la escucha de la Voz de la Palabra que llama, en el encuentro con su Rostro -Jesucristo en los pobres-, en la vivencia en su Casa que es comunin eclesial y comunidad vocacional formativa, y en el recorrido de sus Caminos que son proyeccin vocacional por medio de la entrega.

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Cuarta Parte EL CAMINO DE LA PALABRA


El cuarto paso de la lectio divina, la Contemplacin, les abri espacio a los Caminos de la Palabra, que equivalen al Actuar ad extra del Congreso, a travs de la pastoral vocacional. Se inspira en el milagro de la pesca, no solo por el contraste que establece entre la esterilidad de la noche y la fecundidad del amanecer, sino tambin porque es fruto de la Palabra del Maestro y de la humilde colaboracin de Pedro y, al mismo tiempo, causa de su conversin -se 79 80 postr a los pies de Jess -, del asombro de fe de sus compaeros , y punto de partida del llamamiento de los primeros discpulos.

4.1 La Pastoral Vocacional


78. La pastoral vocacional es al mismo tiempo un servicio a la pastoral de conjunto81, una actividad esencial y connatural a la pastoral de las Iglesias locales82, una extensin de la maternidad de la Iglesia que con Mara ama y llama a sus hijos, y un ministerio transversal de toda pastoral. Al partir de una comprensin abierta de las vocaciones, permite vocacionalizar las pastorales y desarrollar lo que cada una de ellas tiene en este sentido. 79. Es la accin constante y coordinada de la comunidad eclesial a fin de que cada uno de sus miembros reconozca la llamada que Dios le hace y a la que ha de responder con generosidad. Busca que cada persona pueda descubrir el camino para la realizacin de un proyecto de vida segn lo quiere Dios y lo necesita el mundo de hoy83. Al responder, cada uno reconocer el servicio o ministerio que va a prestar en la comunidad.
79 80

Lc 5, 8. Cf. Lc 5, 9. 81 Cf. PDV 34-35. 82 Cf. PDV 34. 83 I Congreso Continental de Itaic, Documento Final, 26.

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80. La pastoral vocacional, como responsabilidad de todo el Pueblo de Dios, comienza en la familia y contina en la comunidad eclesial; se integra a la pastoral ordinaria y es parte integrante e integradora de la pastoral de conjunto; se organiza en la parroquia; ha de dirigirse a nios y jvenes; su objetivo es discernir el llamado de Dios y la idoneidad de los convocados y su acompaamiento, ayudando a descubrir el sentido de la vida; tiene como finalidad la sensibilizacin sobre la vocacin bautismal; ayuda a despertar, discernir, cultivar y acompaar el proyecto de Dios para cada discpulo misionero; se concretiza en un proyecto de vida; acompaa todos los procesos de discernimiento; privilegia la oracin; promueve y coordina 84 las iniciativas vocacionales .

4.2 Orientaciones Pastorales


4.2.1 Hacia una Cultura Vocacional
Para hacer realidad una verdadera cultura vocacional, como Iglesia procuraremos: 81. Fomentar la cultura vocacional por medio de la valoracin y el respeto de las diversas vocaciones en el mundo y en la Iglesia, orientndolas hacia la transformacin de la sociedad a la luz del Evangelio, lo que implica vocacionalizar toda actividad pastoral, convirtindola en espacio de dilogo con Dios y con el hermano. 82. Crear centros de estudio interdisciplinario y de divulgacin intradisciplinaria de la cultura vocacional y sus consecuencias pedaggicas y espirituales. 83. Integrar el equilibrio entre corazn y mente, cuerpo y alma, sexualidad y genitalidad, y razn y sentimiento en la cultura, la educacin y la formacin de nuestros pueblos y personas. 84. Auscultar los ambientes rurales y urbanos, familiares y sociales, polticos y culturales, como contexto histrico de donde provienen los miembros de la Iglesia85 y donde ellos viven su vocacin.
84 85

Cf. DA 314. Cf. DA 367.

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85. Valorar el potencial vocacional de los nuevos escenarios, como las diversas culturas juveniles, los procesos ecumnicos e interconfesionales y el cuidado de la creacin; los sujetos emergentes, como las nuevas generaciones, las mujeres y los pobres; y los ms recientes fenmenos socioculturales, como la migracin y la globalizacin, detectando en este contexto las semillas del Verbo e interpretndolas con un lenguaje adecuado, en funcin al mismo tiempo de la pastoral vocacional y de la evangelizacin. 86. Adelantar procesos, ms all que hacer cosas, en nuestras comunidades eclesiales, congregacionales y formativas, a favor de la ecologa vocacional, por medio de ecosistemas de vida que integren momentos de dilogo y de discernimiento comunitarios, de oracin en comn, de recreacin compartida y de apostolado en equipo. 87. Promover la globalizacin de la solidaridad a travs de una antropologa de la alteridad, una economa al servicio del ser humano, la familia, la educacin y la igualdad, y una vida cristiana comprometida con la suerte de los pobres y la construccin de la civilizacin del amor. 88. Proponer mtodos y proyectos pastorales que lleven al encuentro de los hombres y mujeres de hoy en sus nuevos arepagos y que, en su contexto cultural, aseguren el discernimiento vocacional y su acompaamiento. 89. Educar en la familia, la escuela y la Iglesia para la libertad, la responsabilidad, la decisin, la relacionalidad, la comunicacin, el uso integrador de las nuevas tecnologas, la presencia en los nuevos arepagos y la apertura al aporte de los medios de comunicacin a la realizacin vocacional de las personas. 90. Priorizar las reas de la familia, la educacin, la juventud, la catequesis y la 86 liturgia para la atencin de la Generacin Y , caracterizada por el uso de tecnologas de comunicacin avanzadas, con nuevas formas de relaciones, valores y conceptos; y de las tribus juveniles, caracterizadas por los nuevos lenguajes, mtodos y tecnologas. 91. Confiar en los valores y los caminos de las nuevas generaciones y de las nuevas culturas juveniles para convertirlas en senderos de identidad cristiana y de realizacin vocacional.
86

Cf. Conclusiones del III Congreso Vocacional del Brasil, 2010, 27.

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92. Integrar con equilibrio pero con audacia la categora de gnero en la reflexin y la accin eclesiales, con miras a la realizacin vocacional de la mujer, su aporte a la cultura, la pastoral y la formacin vocacionales y su integracin en la ministerialidad de la Iglesia a ejemplo de la primitiva comunidad cristiana. 93. Convertir a la Escuela Catlica en foco de formacin para la cultura vocacional, por medio de currculos que transmitan principios antropolgicos y convicciones evanglicas que promuevan la realizacin de la persona humana con sentido de lo trascendente y de la entrega de la vida, por medio de maestros que sean ante todo discpulos misioneros. 94. Favorecer el potencial vocacional de la cultura indgena y la afroamericana para el enriquecimiento del laicado, la consagracin laical, la vida religiosa y los ministerios ordenados de la Iglesia. 95. Hacer que la animacin vocacional vaya ms all de las fronteras de la Iglesia, con una utilizacin creativa y responsable de los medios de comunicacin social y de los nuevos lenguajes, con especial atencin a la idiosincrasia latinoamericana. 96. Cultivar la capacidad de asombro que ayuda a percibir la presencia de Dios, las seales de su llamado y los signos de su acompaamiento en los acontecimientos y en las personas, con miras a una relacin con l mediatizada y motivadora para quienes lo buscan y sienten la necesidad de su cercana.

4.2.2 Hacia la Vocacional Bautismal


Para encaminarnos hacia una vocacionalidad bautismal, es necesario: 97. Reelaborar una teologa del bautismo desde la perspectiva vocacional, de tal manera que se la asuma como fuente de la vocacin cristiana cualesquiera sean sus caminos-, sostenga el compromiso bautismal y vocacional de todo cristiano y motive una mayor conciencia de la corresponsabilidad eclesial en el cultivo de las vocaciones.

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98. Motivar la conversin pastoral de las personas y las instituciones, para una praxis eclesial que alimente y exprese el ser vocacional de todos los bautizados. 99. Impulsar una experiencia de Dios marcada por su identidad en el amor y en el llamado, para favorecer una respuesta que deje a Dios ser Dios y que est marcada por las caractersticas de la libertad, la sinceridad, la cotidianidad, el sacrificio, la donacin, la progresividad y las mediaciones propias del amor verdadero. 100. Optar por la conversin personal y pastoral que lleva al cambio de mentalidad y de accin y anima a los cristianos de cualquier edad, particularmente preadolescentes, adolescentes y jvenes, al deseo de dar la vida por Dios y los hermanos. 101. Recuperar la importancia de la familia como raz de la cultura vocacional, cuna de las vocaciones, escuela de la vida y los valores, educadora de la capacidad de responder a los llamados de Dios, y ambiente natural y fecundo de la vocacionalidad bautismal. 102. Cultivar en las familias el sentido de la gratuidad para que sean generosas en el don de sus miembros a los proyectos de Dios y a la causa del Reino. 103. Redimensionar el papel primario e insustituible de los padres de familia en la formacin humana y espiritual de sus hijos, a travs del testimonio de su realizacin vocacional y el acompaamiento, proporcionando la alegra y la coherencia cristianas que sirven de modelo a toda posibilidad vocacional. 104. Testimoniar ante los jvenes el gozo de la experiencia de Jess de Nazaret, hacerlos parte de nuestros proyectos vocacionales, acogerlos en nuestras comunidades con desinters, darles espacios de realizacin humana, de integracin, de recreacin y de servicio responsable y altruista, dejarles ver los valores alternativos del Evangelio con nuestros estilos de vida y de accin, y facilitarles su aporte a la creacin de una sociedad y de una Iglesia nuevas. 105. Pasar de la pastoral vocacional, sin descartarla ni descuidarla, a la animacin vocacional de la pastoral y de la espiritualidad.

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106. Centrar la pastoral vocacional en el anuncio del kerygma como ncleo de la adhesin intelectual de toda respuesta vocacional y raz del testimonio coherente y evangelizador. 107. Humanizar permanentemente los contenidos y los mtodos de la pastoral vocacional, con la ayuda de las ciencias humanas y la interdisciplinariedad, con miras a la madurez que lleva a la santidad, a la reciedumbre de carcter que fortalece para las dificultades y prepara para el sacrificio, a la responsabilidad que asegura la vivencia coherente y gozosa de los compromisos, a la sinceridad que supera las agendas ocultas con la rectitud de intencin, a la certeza que ayuda a superar las dudas. 108. Imprimir a la pastoral juvenil su dinamismo vocacional y a la pastoral vocacional su presupuesto bautismal, relacionando ambas pastorales entre ellas y al mismo tiempo con la cultura vocacional, para garantizar la realizacin antropolgica, humana y espiritual de los hijos de Dios en la Iglesia. 109. Vocacionalizar toda pastoral, para que sea espacio de animacin, reflexin y vivencia vocacionales, tanto de quienes se plantean por primera vez los interrogantes existenciales como de quienes viven ya procesos propios de respuesta al Seor. 110. Integrar en los equipos o centros diocesanos de pastoral vocacional a agentes provenientes de las diversas vocaciones especficas, que expresen y animen la riqueza de la diversidad en la realizacin vocacional de la fe bautismal: el laicado, la consagracin, la ordenacin. 111. Organizar en todas las parroquias de las dicesis equipos parroquiales de pastoral vocacional que animen la vocacionalidad bautismal, apoyen la diversidad y especificidad vocacionales e impulsen la oracin por las vocaciones. 112. Abrir la conciencia vocacional de la Iglesia en relacin con la vida sacerdotal y la consagrada hacia las muchas otras y nuevas formas de llamados, dones y carismas con que el Espritu Santo la sigue enriqueciendo, diversificndola, para bien de ella misma y de su misin evangelizadora.

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113. Favorecer con audacia y creatividad la vocacin laical, valorando y favoreciendo su aporte a la extensin del Reino en lo espacio-temporal del mundo y al interior de la Iglesia. 114. Hacer conciencia entre los religiosos sobre la presencia en los laicos de sus carismas congregacionales, para abrir no solo caminos a una vida religiosa renovada sino tambin nuevos espacios a la realizacin vocacional de la fe bautismal. 115. Integrar los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades a la vida eclesial para que revigoricen la mutua conciencia de la diversidad que impulsa el Espritu y la universalidad de su misin apostlica, y para que se equilibren ellos mismos con el sentido de pertenencia y del respeto a otras formas de realizacin vocacional de la fe. 116. Valorar la importancia de la vocacin secular en el mundo de la poltica, las instituciones pblicas y los jvenes, porque favorece una mirada positiva de la Iglesia en ambientes no evangelizados y personas alejadas, y posibilita la missio inter gentes. 117. Dar espacio a una vida religiosa nueva, caracterizada por su escucha a Dios donde la vida clama, su encarnacin de la mstica, la profeca y la esperanza, su servicio a la vida amenazada en sintona con la creacin y un estilo de vida ms minoritario pero al mismo tiempo ms significativo y evanglico. 118. Reconocer y socializar la riqueza de la vida consagrada contemplativa como testimonio de que solo Dios basta para llenar la vida de sentido y de gozo; como aporte a la cultura vocacional con su implcita invitacin a descubrir en la diversidad de carismas el valor de la oracin, el silencio y el recogimiento en soledad y su impulso al encuentro de los rostros sufrientes de Cristo; y como testimonio de los valores alternativos del Reino. 119. Integrar el diaconado permanente en los itinerarios y planes de la pastoral vocacional de todas las dicesis de nuestras conferencias episcopales, con la inclusin de esta referencia vocacional en su marco doctrinal y operativo y de diconos permanentes en los equipos.

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120. Mantener vivo el tradicional inters de la Iglesia latinoamericana y caribea por las vocaciones sacerdotales, teniendo en cuenta que la especfica vocacin del presbiterado integra a la comunidad y exige del pastor un testimonio paradigmtico de la vivencia bautismal. 121. Permear la cultura, la pastoral y la formacin vocacionales, en esta hora de la Misin Continental, con la perspectiva fascinante de la missio ad gentes y de la missio inter gentes.

4.3 Orientaciones Formativas


4.3.1 Hacia del Discipulado Misionero
Para orientarnos hacia un discipulado misionero, procuraremos: 122. Imprimir a todos los procesos formativos la transversalidad vocacional por medio de los cinco aspectos fundamentales propuestos por Aparecida: el encuentro con Jesucristo, la conversin, el discipulado, la comunin y la misin87. 123. Promover procesos integrales de formacin que cubran las dimensiones humana, comunitaria, espiritual, intelectual, pastoral y misionera de los llamados88, para sustentar su realizacin en la dinmica del discipulado misionero. 124. Partir de las experiencias personales para permearlas de la experiencia de Dios, llevndolas hacia la madurez del discipulado y la mstica del compromiso, teniendo en cuenta que toda persona ha sido llamada pero no siempre encuentra compaeros de camino que le ayuden a leer con ojos de fe los acontecimientos salvficos de Dios en su vida. 125. Promover un trabajo en equipo inspirado en la unidad y la diversidad de la familia trinitaria, para acentuar la dimensin eclesial de la formacin y asegurar el carcter comunitario de sus resultados.

87 88

Cf. DA 278. Cf. DA 280.

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126. Garantizar un acompaamiento respetuoso pero determinante durante todas las etapas de la formacin, incluida la permanente, sobre todo durante los primeros aos de proyeccin del que ha sido llamado, cubriendo los aspectos humanos, espirituales y apostlicos como parte de un todo vocacional, para lo que ser necesario un nmero suficiente de formadores, tanto en los equipos, como en las instancias diocesanas y congregacionales. 127. Relacionar la pastoral vocacional de las dicesis con los seminarios, y de las comunidades religiosas, sociedades de vida apostlica e institutos seculares con las casas de formacin, e intercambiar sus criterios y experiencias formativas, con miras al logro de procesos de fe anclados en la cultura vocacional y garantes de un discipulado misionero maduro y fiel. 128. Imprimir a la formacin permanente su dinmica esencialmente vocacional y, por lo mismo, espiritual, discipular y misionera. 129. Incluir en la formacin permanente, adems de los contenidos tcnicos, teolgicos y pastorales, una espiritualidad que motive el seguimiento del Maestro, para una identificacin con l en la entrega generosa y desinteresada de la vida a favor de la Iglesia y del Reino. 130. Revitalizar la vida consagrada a travs de la vivencia de los consejos evanglicos como valores, expresin de la identificacin con el Maestro y

4.3.2 Hacia la Transversalidad de la Palabra de Dios


Para que la Palabra de Dios est en el centro de nuestra vida y misin, nos empearemos en: 131. Impulsar la animacin bblica de la pastoral como espacio privilegiado del encuentro de la Iglesia y sus miembros con el Dios que llama por su Palabra hecha carne, por medio de una lectura de la Sagrada Escritura con ojos vocacionales. 132. Permear la formacin para los ministros ordenados, los candidatos al presbiterado y al diaconado permanente, la vida consagrada, los institutos seculares, la vida laical y la vida matrimonial, con la transversalidad bblica;

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an ms, con la biblicidad de la formacin, que parte del presupuesto de que la vida misma es vocacin y de que la familiaridad con la Palabra de Dios es absolutamente necesaria para escuchar el llamado y para responder a l89. 133. Cultivar el gusto por la Palabra como lugar del encuentro personal con Jesucristo vivo, camino de la familiaridad entre Dios que se comunica llamando y el creyente que responde dialogando, eje transversal de la espiritualidad, la vida fraterna en comunidad y el apostolado. 134. Educar para la actitud de escucha de la Palabra de Dios y de la voz de la humanidad, sobre todo de los pobres, uniendo, segn la tradicin proftica, la obediencia con el actuar, el amor con la justicia, la existencia personal con la vida comunitaria y social, la fe con la vida y la rectitud, el culto con la misericordia y el compromiso social. 135. Fomentar la oracin de escucha de la Palabra de Dios que lleva al encuentro 90 personal con el Maestro que es camino, verdad y vida ; orar vocacionalmente de tal manera que el seguimiento del Maestro y su anuncio se asuman como una respuesta a su llamado; y orar por las vocaciones, 91 como lo recomienda el mismo Dueo de la mies , convencidos de que estas son una respuesta de Dios a la comunidad orante. 136. Centrar los contenidos de la formacin en el anuncio, siempre novedoso e interpelante, del kerygma vocacional, de tal manera que el llamado se centre en lo fundamental y se comprometa con la novedad propia de la contemplacin. 137. Adelantar procesos de conversin personal, comunitaria y formativa con itinerarios vocacionales que al mismo tiempo integren experiencias vitales, intensifiquen el testimonio personal, se siten en las realidades personales, socioculturales y eclesiales, integren principios inspirados en la Palabra de Dios y en la teologa, y cubran los niveles de la mentalidad, las convicciones, las opciones y los compromisos. 138. Impulsar itinerarios de formacin permanente a partir de la condicin bautismal de las diversas vocaciones, de todos los estados vocacionales y de
89 90

Cf. VD 77. Jn 14, 6. 91 Mt 9, 38.

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los animadores vocacionales, inspirados en la Palabra de Dios consignada en la Sagrada Escritura pero tambin presente en los acontecimientos y en las personas, en la Tradicin y en la comunidad eclesial. 139. Acercar a nuestros pueblos la figura de Mara como la creyente que escuchaba la Palabra de Dios y la pona en prctica y, as, como modelo de discipulado en la respuesta a la Voz que llama y de fidelidad evangelizadora, tanto en los momentos de cruz como de pascua.

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CONCLUSIN
140. Los discpulos misioneros que hemos participado en el II Congreso Continental de Vocaciones de la Iglesia de Amrica Latina y el Caribe regresamos a nuestra vida y misin cotidianas tocados por la gracia de este acontecimiento e impulsados por el Espritu Santo a una actitud de discernimiento. Abiertos a los signos de los tiempos y sustentados por la virtud de la esperanza, mantenemos la fidelidad al presente y valoramos la experiencia del pasado, lanzndonos a la construccin de un futuro mejor, ciertamente no sin riesgos, pero con la osada y el coraje propios de la fe en Jesucristo. Por eso, repetimos: En tu Palabra echaremos las redes, confiados en que la pastoral vocacional tiene ms futuro que pasado. 141. Trataremos de construirlo en el mar adentro de los nuevos arepagos, las aguas ms profundas de los lugares donde las vocaciones siempre abundaron pero tambin de los ambientes donde no se han encontrado hasta ahora, las corrientes marinas de la msica, el cine, el arte, la cultura, el deporte, el descanso, el turismo, las vertientes de la ecologa, la vida profesional, las migraciones, el trabajo, el desempleo, la pobreza, el campo y las ciudades. Navegaremos por el inmenso mar de las imgenes, los lenguajes, los cdigos, los paradigmas nuevos, convencidos de que el Maestro nos hizo pescadores de hombres. 142. Compartimos con la Iglesia, en medio de la cual peregrinamos en este momento de su historia, en estado de Misin Continental, lo que hemos visto y hemos tocado con nuestras manos92, invitndola a asumir esta tarea no solo urgente sino tambin fascinante. 143. Desde la explanada del templo de Nuestra Seora de los ngeles, en Cartago, donde nos saludamos, suplicamos a la Madre de las Vocaciones que nos ensee a ser atentos discpulos del Maestro en la escucha de su Palabra93 y tambin que nos haga obedientes para hacer lo que l nos diga94.
92 93

1Jn 1,2. Lc 8, 21; 11, 27-28. 94 Jn 2, 5b.

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MENSAJE FINAL
II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES Cartago, Costa Rica, 30 de enero al 5 de febrero de 2011

Hermanas y hermanos: A todos los llamados por Dios, santos por vocacin, gracia y paz de parte de nuestro Padre y del Seor Jesucristo (Rm 1, 7). Nos apresuramos a compartirles la experiencia de fe y de comunin que, en ambiente de cercana, de reflexin y de oracin, hemos vivido estos das, inspirados en el apstol Juan: Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de Dios; lo que hemos visto y odo, se los anunciamos, para que tambin ustedes estn en comunin con nosotros (1 Jn 1, 1.3). Quienes hemos venido al II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones hemos llegado casi a la cifra de los quinientos participantes: Tres cardenales que lo presidimos, treinta obispos, ms de doscientos presbteros, ms de cien religiosas y religiosos, dos decenas de diconos y seminaristas, ms de veinte consagradas y consagrados seculares, y ms de ciento veinte laicos. Provenamos de todos los pases de Amrica Latina y El Caribe. Nos acompaaron las mismas dos instituciones que con la Santa Sede organizaron el Primer Congreso Continental, el CELAM y la CLAR, pero tambin representantes de la Pontificia Obra para las Vocaciones Sacerdotales y del Departamento de Seminarios de la Congregacin para la Educacin Catlica, de la OSLAM y, en esta ocasin, de la Confederacin de Institutos Seculares de Amrica Latina (CISAL), de las Iglesias hermanas de Estados Unidos y Canad, e invitados de otros pases.

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Fuimos acogidos fraternalmente por la Conferencia Episcopal de Costa Rica y el Seor Nuncio Apostlico, y con mucha generosidad por el Pastor y los fieles de la Iglesia Particular de Cartago y la de San Jos. Nos alojaron en sus hogares y con ellos compartimos el doble pan de la Palabra y de la Eucarista en la catedral, las dos baslicas y las parroquias de la ciudad, y tuvimos una fiesta comn en la explanada del Santuario As, bajo el manto protector de Nuestra Seora de los ngeles, Patrona de Costa Rica, pudimos constatar lo que afirma Aparecida: La fe, la solidaridad y la alegra caractersticas de nuestros pueblos (26); El valor incomparable del talante mariano de nuestra religiosidad popular (43); y que la familia es el valor ms querido por nuestros pueblos (435). En este contexto hemos reafirmado con nuestros pastores que la pastoral vocacional, que es responsabilidad de todo el pueblo de Dios, comienza en la familia y contina en la comunidad cristiana, plenamente integrada en el mbito de la pastoral ordinaria, es fruto de una slida pastoral de conjunto, en las familias, la parroquia, las escuelas catlicas y las dems instituciones eclesiales (DA 314). Inspirados en el lema Maestro, en tu Palabra echar las redes (Lc 5,5) y en el tema Llamados a lanzar las redes para alcanzar vida plena en Cristo, hemos intentado fortalecer la Cultura Vocacional para que los bautizados asuman su llamado de ser discpulos misioneros de Cristo en las circunstancias actuales de Amrica Latina y El Caribe, destacando los principales aspectos de la dinmica vocacional, examinando la conciencia-cultura vocacional de los bautizados, replanteando la vocacin bautismal como eje transversal de toda la accin pastoral de la Iglesia, y elaborando pistas concretas y criterios de animacin y de itinerarios vocacionales. Les compartiremos este contenido en el Documento Final que oportunamente har llegar el CELAM. Esta acontecimiento ha sido un alto en el camino porque nos ha congregado para vislumbrar el horizonte vocacional de la Iglesia latinoamericana y caribea, despus de un largo itinerario que hunde sus races en el Primer Congreso Continental que se celebr en Itaic, Brasil, hace diecisiete aos, y que tuvo un impulso misionero en la Conferencia General de Aparecida, por lo que ha sido tambin parte de la Misin Continental a la que ella nos ha convocado. Gracias a este mismo itinerario eclesial, que orient los pre-congresos de estos dos aos, hemos entrado tambin en la dinmica bblica que vive la Iglesia universal a la luz del ltimo Snodo sobra la Palabra de Dios en su vida y misin y de la Exhortacin Apostlica Verbum Domini. Por eso, acogiendo la invitacin del

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Santo Padre a que en los grandes encuentros eclesiales se subraye ms la importancia de la Palabra de Dios, de la escucha y de la lectura creyente y orante de la Biblia (76), hemos desplegado sus pginas, para or su Voz que llama, para discernir su Rostro en el Maestro que nos enva, para construir su Casa en la Iglesia donde realizamos nuestra vocacin, y para recorrer sus Caminos como misioneros. Benedicto XVI nos record en el esplndido Mensaje que dirigi al Congreso que: La iglesia, en lo ms ntimo de su ser, tiene una dimensin vocacional, implcita ya en su significado etimolgico: 'asamblea convocada', por Dios. La vida cristiana participa tambin de esta misma dimensin vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel 'sgueme' de Jess a los apstoles, que cambi para siempre sus vidas (Cf. Mt 4,19). En esta dinmica itinerante y a la luz de la palabra del Santo Padre, los invitamos a que, tal como sucedi en la escena vocacional del evangelio que narra el lema del Congreso, renovemos nuestro ardor vocacional y misionero, y en su Palabra, echemos las redes para que se siga repitiendo el milagro de la abundancia de las vocaciones. Agradecemos al Pueblo de Dios que peregrina en la Dicesis de Cartago, su acogida fraterna y su generosa colaboracin. Que Dios los bendiga y recompense a todos. Que Nuestra Seora de Guadalupe, Patrona de Amrica, siga acompaando nuestro viaje por el mar de la historia (Spe Salvi 49). En nombre de la Presidencia del II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones,

________________________________ Card. Raymundo Damasceno Assis, Arzobispo de Aparecida y Presidente del CELAM

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ANEXOS
a. Descripcin del Logo
Creador del logo: Sr. Paulo Navarro Rodrguez, Costa Rica Se reelabor el logo del Primer Congreso con elementos de Aparecida, para destacar la continuidad del proceso y la conversin de elementos esenciales: Explicacin del Logo: a. Del logo del Primer Congreso se conserva el mapa del Continente, con un color predominantemente verde, como elemento central. ste representa que Amrica Latina y El Caribe no slo son el Continente de la esperanza, sino tambin el Continente del amor, como lo propuso SS. Benedicto XVI en el Discurso Inaugural de la V Conferencia (Cfr. DA 64). b. Se incorpora el logo de la V conferencia para enmarcar el proceso de animacin vocacional en el espritu de Aparecida. Slo por destacar algunos de los elementos que este espritu implica podemos mencionar: Las vocaciones especficas de los discpulos misioneros de Jesucristo (DA 184- 224). La animacin bblica de la Pastoral vocacional (Cfr. DA 248). -52DOCUMENTO CONCLUSIVO

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Un nuevo Pentecosts que nos libre de la fatiga, la desilusin, la acomodacin al ambiente; una venida del Espritu que renueve nuestra alegra y nuestra esperanza (DA 362). Conversin pastoral (DA 365- 372). Llamados a la Misin Continental (DA 551). c. La cruz de Jess se constituye en la columna vertebral del mapa. sta recuerda la identidad catlica de Amrica Latina y el Caribe para volver a retomar nuestras races cristianas. A la vez invita a mirar con esperanza al futuro y a vivir la vocacin que brota del proceso de ser discpulos misioneros: el encuentro con Jesucristo, la conversin, el discipulado, la comunin y la misin (DA 278). d. El mapa parece terminar en su parte de abajo en forma de pie, sta es la invitacin a ponerse en camino, a no quedarse sentado con el temor de que los esfuerzos han sido infructuosos, sino a remar mar adentro y a en su Palabra echar las redes (Cfr. Lc 5,5). Por eso la cruz no se cierra en su parte inferior, no est concluida por as decirlo, es a todos nosotros que nos toca cumplir nuestra misin para completar en nuestra carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo a favor de su pueblo sufrido (Cfr. Col 1, 24) y poder gloriarnos as en la cruz de nuestro Seor (Gal 6, 14).

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b) Letra del Himno del Congreso


LANZA LAS REDES Letra y msica: Hnio dos Santos - Brasil (PORTUGUS) O tempo agora! agora a hora! a vida est clamando! a rede em tuas mos est! Discpulos Missionrios, a vida proclamar! Se o Mestre quem chama, a rede lanars! Coro Lana as redes! lana as redes! lana as redes! Em teu nome, as redes lanarei! Em teu nome, oh Mestre, as redes eu lanarei!

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(ESPAOL) El tiempo es ahora! Ahora es la hora! hay vidas esperando. Las redes en tus manos estn! Discpulos Misioneros, la vida proclamar! Si el Maestro es quien llama, las redes lanzars. Coro (dos veces) Lanza las redes! lanza las redes! lanza las redes! En tu nombre, las redes echar! En tu nombre, oh Maestro, las redes yo echar!

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(INGLS) Now is the time! the time is today! listen to life. The nets are in your hands! Missionaries Disciples, there's life to proclaim! If it's the Master who calls, the net you'll throw. Chorus Throw the nets! throw the nets! throw the nets! Oh Master, the nets I'll let down! But at your command, oh Master, the nets I'll let down!

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c. Oracin
Autor: Mons. Guido Plante, P.M.E. Obispo de Choluteca, Honduras

Seor Jess, como llamaste un da a tus primeros discpulos para hacerlos pescadores de hombres, ven a visitarnos a la orilla del mar que abraza las costas de nuestro Continente. Te acogemos en la barca de nuestra Iglesia latinoamericana y caribea: queremos or de tu voz fuerte: lancen las redes, para sacudirnos al final de una noche de cansancio; pero a pesar de todo tu Palabra nos fascina y la propuesta de tu Reino nos entusiasma Percibimos los albores de un nuevo amanecer que pueda llenar nuestras redes! Danos tu Espritu para discernir las aspiraciones y las necesidades de los jvenes de hoy, a la vez deseosos de servir y temerosos de avanzar mar adentro. Danos la sabidura de llevrtelos. Que vayan, vean y te sigan! Ilumnanos para que les ofrezcamos itinerarios adecuados de formacin que les prepare a dar sentido a la vida del hombre y de la mujer de hoy, les permitan ser buenos samaritanos para los heridos de la vida y profetas de la justicia para tantas vctimas de la corrupcin y de la violencia. Aydanos a ser testigos alegres y decididos de una vida de servicio, radicalmente entregada a Dios y al prjimo, en la vida matrimonial, sacerdotal, consagrada, contemplativa o misionera, dentro o fuera de nuestras fronteras.

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Qu sepamos convencer que la pastoral vocacional concierne a los miembros de cualquier grupo, movimiento o asociacin apostlica, a todos los agentes de pastoral sin excepcin! Te agradecemos Padre, la voz proftica de nuestros obispos latinoamericanos que nos convocan a un Nuevo Pentecosts y a la Misin Continental. Te renovamos nuestra voluntad de lanzar las redes para que nuestros pueblos vivan su fe como una experiencia de vida plena. Acompanos en este Congreso para que aprendamos a trabajar con una fe renovada en tu Palabra y con un nuevo entusiasmo. Te lo pedimos por la intercesin de la Virgen de Guadalupe. Amn.

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PRAYER (Traduccin: Sindy Navarro Rodrguez) Lord Jesus, just as you one day called your first disciples to make them fishers of men, come to visit us at the shore of the sea that embraces the coasts of our Continent. We welcome you in the boat of our Latin American and Caribbean Church: we want to hear your strong voice: let down the nets, to shake off the weariness at the end of the night; but in spite of everything, your Word fascinates us and the proposal of your Kingdom excites us. We perceive the first light of a new dawn that could fill out our nets! Give us the Spirit to distinguish from the ambition and the necessities of the young people of today, who are at the same time eager to serve and dreadful of moving forward deep into the sea. Give us the wisdom to take them to you. For them to go, see and follow you! Enlighten us to offer them appropriate training itineraries that prepare them to give sense to the life of the men and women of today, that allow them to be good Samaritans for the wounded of the life and prophets of the justice for so many victims of corruption and violence. Help us be joyful witnesses and committed to a life of service, radically surrendered to God and the neighbors, in the married, priestly, consecrated, contemplative or missionary life both within and out of our borders. Let us convince people that the pastoral vocation concerns the members of any apostolic group, movement or association, all the pastoral agents without exception!

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We thank you Father for the prophetical voice of our Latin American bishops that gathers us to a New Pentecost and to the Continental Mission. We renew our will of letting our nests in for our peoples to live their faith as an experience of a complete life. Accompany us in this Congress so that we learn to work with renewed faith in your Word and new enthusiasm. We ask you this through the intercession of the Virgin of Guadalupe. Amen.

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II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

ORAO (Traduccin: Frei Carlos Rockenbach, OFM Cap.) Senhor Jesus, assim como chamaste um dia teus primeiros discpulos para torn-los pescadores de homens, vem e visita-nos nas margens do mar que abraa as costas de nosso Continente. Acolhemos-te na barca de nossa Igreja latino americana e caribenha: queremos escutar tua voz forte ordenando: lancem as redes, para sacudir-nos ao final de uma noite de cansao; mas, apesar de tudo tua Palavra nos fascina e a proposta de teu Reino nos entusiasma. Percebemos os sinais de um novo amanhecer que pode encher nossas redes! D-nos teu Esprito para discernir as aspiraes e as besoins dos jovens de hoje, desejosos de servir, mas ao mesmo tempo, temerosos de avanar mar adentro. D-nos a sabedoria para conduzi-los a Ti. Para que vo, vejam e te sigam! Ilumina-nos para que lhes ofereamos itinerrios adequados de formao que os prepare para dar sentido a vida do homem e da mulher de hoje, lhes permita ser bons samaritanos para os feridos da vida, e profetas da justia para tantas vtimas da corrupo e da violncia. Ajuda-nos a ser testemunhos alegres e decididos de uma vida de servio, radicalmente entregue a Deus e ao prximo, na vida matrimonial, sacerdotal, consagrada, contemplativa ou missionria, dentro e fora de nossas fronteiras. Que saibamos convencer que a pastoral vocacional concerne aos membros de qualquer grupo, movimento ou associao apostlica, a todos os agentes de pastoral sem exceo!

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II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

Agradecemos-te, Pai, a voz proftica de nossos bispos latino americanos, que nos convocam a um Novo Pentecostes e Misso Continental. Renovamos nossa vontade de lanar as redes para que nossos povos vivam sua f como uma experincia de vida plena. Acompanha-nos neste Congresso para que aprendamos a trabalhar com uma f renovada na tua Palavra e com um novo entusiasmo. Tudo isso, te pedimos por intercesso da Virgem de Guadalupe. Amm.

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II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

PRIERE (Traduccin: Melissa Solano Rodrguez) Seigneur Jsus, comme tu as appel un jour tes premiers disciples pour les faire pcheurs d'hommes, viens nous visiter au bord de la mer qui embrasse les ctes de notre Continent. Nous t'accueillons dans le barque de notre Eglise latino-amricaine et caribenne. Nous voulons entendre, de ta forte voix, lancez les filets, pour nous secouer la fin d'une nuit de fatigue; malgr tout, ta Parole nous merveille et la proposition de ton Rgne nous enthousiasme. Nous percevons les lueurs dune aube qui peut remplir nos filets. Donne-nous ton Esprit pour discernir les aspirations et les hsitations des jeunes d'aujourd'hui, la fois dsireux de servir et craintifs d'avancer en haute mer. Donne-nous la sagesse de te les amener. Qu'ils aillent, qu'ils voient et qu'ils te suivent! Illumine-nous pour que nous leur offrions les itinraires adquats de formation, qui les prparent donner un sens leur vie dhommes et de femme d'aujourd'hui, qui leur permettre d'tre de bons samaritains pour les blesss de la vie et des prophtes de la justice pour tant de victimes de la corruption et de la violence. Aide-nous devenir tmoins joyeux et fermes d'une vie de service, done radicalement Dieu et prochain dans la vie matrimoniale, sacerdotale, consacre, contemplative ou missionnaire, l'intrieur et l'extrieur de nos frontires. Que nous sachions convaincre que la pastorale des vocations concerne les membres de n'importe quel Groupe, Mouvement ou Association Apostolique sans exception !

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II CONGRESO CONTINENTAL LATINOAMERICANO DE VOCACIONES

Nous te remercions Pre pour la voix prophtique de nos vques latinoamricains qui nous convoquent une Nouvelle Pentecte et la Mission Continentale. Nous renouvelons notre dsir de lancer les filets afin que nos peuples vivent leur foi comme une exprience de vie abondante. Accompagne-nous dans ce Congrs pour que nous puissions travailler avec une foi renouvele dans ta Parole et avec un nouvel enthousiasme. Nous te le demandons par l'intercession de la Vierge de Guadeloupe. Amen.

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