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La Misión Integral Treinta y Cicno Años Después

La misión Integral, en América Latina, es una joven madura en la plenitud de su cuarta década. De padres evangélicos y de cuna teológica conservadora, nació con el encargo de ser mediadora entre dos hermanas de la misma familia que hasta entonces habían permanecido distanciadas: la evangelización y la responsabilidad social. Así como en la narración del escritor inglés Robert Luis Stevenson, eran dos hermanas solteronas que habían decidido no dirigirse jamás la palabra y, aunque vivían en una misma casa, una línea divisoria hecha con tiza separaba sus dos dominios. Cada una se cuidaba de no violar el territorio de la otra.

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La Misión Integral Treinta y Cicno Años Después

La misión Integral, en América Latina, es una joven madura en la plenitud de su cuarta década. De padres evangélicos y de cuna teológica conservadora, nació con el encargo de ser mediadora entre dos hermanas de la misma familia que hasta entonces habían permanecido distanciadas: la evangelización y la responsabilidad social. Así como en la narración del escritor inglés Robert Luis Stevenson, eran dos hermanas solteronas que habían decidido no dirigirse jamás la palabra y, aunque vivían en una misma casa, una línea divisoria hecha con tiza separaba sus dos dominios. Cada una se cuidaba de no violar el territorio de la otra.

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LA MIS IN INTEGRAL TREINTA Y CINCO AOS DESPUS*

Harold Segura
Una cosa es haber andado ms camino y otra, haber caminado ms despacio San Agustn

a misin Integral, en Amrica Latina, es una joven madura en la plenitud de su cuarta dcada. De padres evanglicos y de cuna teolgica conservadora, naci con el encargo de ser mediadora entre dos hermanas de la misma familia que hasta entonces haban permanecido distanciadas: la evangelizacin y la responsabilidad social. As como en la narracin del escritor ingls Robert Luis Stevenson, eran dos hermanas solteronas que haban decidido no dirigirse jams la palabra y, aunque vivan en una misma casa, una lnea divisoria hecha con tiza separaba sus dos dominios. Cada una se cuidaba de no violar el territorio de la otra.

En lo que corresponde a Amrica Latina y el Caribe, a la Fraternidad Teolgica Latinoamericana le cabe el gusto de haberla visto nacer en su seno y de alimentarla durante sus primeros aos. Ren Padilla, uno de sus progenitores, dice que su nacimiento fue el resultado de una toma de conciencia de la necesidad de volver al texto bblico en busca de elementos que ayudaran al pueblo de Dios a cumplir su papel en la historia a la luz de su compromiso con Jesucristo y de su situacin concreta 1. Para ser honestos con la historia de la criatura es justo reconocer que su genealoga es extensa y est conectada a una amplia lista de predecesores. Los hay all donde la fe ha resistido a la vieja tentacin del reduccionismo misionero y como respuesta ha integrado la diacona a la evangelizacin, la funcin proftica a la accin pastoral y la reforma social al avivamiento religioso. Siempre que la fe ha porfiado por ser fiel al modelo misionero proclamado por Jess en su sinagoga de Nazareth, all hay precedentes de lo que se conoce hoy como misin integral. A propsito, en cuanto al nombre ha habido acuerdos para llamarla misin Integral, aunque no faltan quienes se dirigen a ella tambin como misin holstica, o diacona integral, o ministerio transformador, o evangelio integral. Al respecto, la Red Miqueas, que rene ms de 260 organizaciones cristianas de compromiso social, acord, para facilitar su comunicacin, la expresin misin integral, la que defini como la proclamacin del evangelio unida a su demostracin. No simplemente como si la evangelizacin y el compromiso social tengan que llevarse a cabo juntas, sino comprendiendo las consecuencias sociales de la evangelizacin y las consecuencias evangelizadoras del compromiso social. Hoy, despus de cumplir ms de treinta y cinco aos en su versin latinoamericana, como a todos nos pasa, tambin a ella le ha llegado la edad de las valoraciones crticas
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El presente artculo tiene como base la presentacin que hizo el autor en el Foro de Seminarios y Comisin Teolgica Latinoamericana, convocado por el Consejo Latinoamericano de Iglesia y Visin Mundial Internacional: Mxico D.F. del 8 al 11 de marzo de 2005. 1 PADILLA, C. Ren. Hacia una definicin de la misin integral. Lima: Documentos del Congreso Nacional Misin de la iglesia en el Per, organizado por CONEP y FTL, marzo de 2002.

y de las reflexiones acerca de lo que ha sido su intenso trajinar. La pertinencia de esta evaluacin est ms que justificada: el continente ha experimentado profundos cambios en las ltimas dcadas y las iglesias evanglicas ensayan nuevos y complejos rostros al iniciar este milenio. Los interlocutores de la misin no son los mismos de las dcadas pasadas, ni los esquemas eclesiolgicos tradicionales son suficientes para describir las realidades diversas de las iglesias en la regin. La valoracin se hace necesaria. Se puede comenzar sealando que hay buenas razones para afirmar que la idea de la misin integral est instalada en el pueblo evanglico latinoamericano 2. Si bien es cierto que en sus primeros aos gener la oposicin de los sectores ms conservadores, tambin es cierto que ahora cuenta con el beneplcito de muchos y forma parte del discurso pblico de las iglesias. Aos atrs la pregunta era qu significa la misin integral?, y an desconociendo la respuesta se asociaba a sus promotores con el fantasma de la teologa de la liberacin. Hoy la pregunta es otra: cmo se hace la misin integral y cul es el modelo que se debe seguir? Ante el desproporcionado crecimiento de la pobreza, los altos ndices de la violencia, los efectos devastadores de la globalizacin y la permanencia de otros males sociales, muchas iglesias comprobaron, con no poca decepcin, cun dbil haba sido el efecto de su crecimiento numrico para la transformacin efectiva de la sociedad. La vieja ecuacin de que a mayor nmero de evanglicos corresponda una reduccin directa de los males sociales, fue solo una quimera. La candidez evanglica reincidi a favor de una nueva frustracin! Por la va de las decepciones, en muchos casos, se ha llegado a la consideracin de marcos misionolgicos ms amplios y contextualizados. En otros casos ha sido por un examen honesto de las Escrituras o por un despertamiento espiritual o una toma de consciencia que orienta a las iglesias a favor de los ms necesitados. Por diferentes caminos se ha llegado a reconocer que la tarea de las iglesias est ms all de las necesidades del alma desencarnada y tiene que ver tambin con las dems necesidades humanas y de toda la creacin. El peregrinaje de la misin integral arroja un balance positivo: en el campo de la educacin teolgica ha tenido una incidencia significativa, en la produccin bibliogrfica tambin. Se han abierto cientos de nuevos ministerios con proyeccin social dirigidas a los sectores ms necesitados. La funcin proftica, aunque escasa, no ha estado ausente. Hay avances y por eso hay razn en afirmar que est instalada. Est instalada, es cierto, aunque no se puede alegar que en todos los casos ha sido asimilada, ni que su aplicacin ha sido la ms apropiada como para soar con la trasformacin humana y social que nos reclama el evangelio. En su conjunto, los evanglicos latinoamericanos, incluidas sus grandes organizaciones de servicio, an no logramos ser una fuerza relevante que influya y propicie grandes cambios sociales. La incidencia pblica es muy modesta y la funcin proftica muy tmida. Lo que s es cierto es que existen ms escuelas administradas por iglesias, ms centros mdicos alrededor de los templos, ms programas de acompaamiento a personas con diferentes adicciones, y numerosos ---quiz demasiados--- candidatos evanglicos que aspiran a los puestos pblicos. Hay que aceptar que algunas iglesias hacen todo esto y
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PADILLA, Ren. Una eclesiologa para la misin integral. En: PADILLA Ren y TETSUNAO Yamamori (eds.). La iglesia local como agente de transformacin. Buenos Aires: Editorial Kairs, 2003. p. 13.

mucho ms, como parte de una nueva estrategia proselitista, o con el objetivo de obtener algunas cuotas de poder econmico y poltico. Existe el riesgo, tambin es cierto, que el conservadurismo evanglico se apropie del discurso de la misin integral y asuma a su manera la relacin entre evangelizacin y accin social. La existencia de nuevos proyectos sociales y la improvisada participacin poltica, por s solas, no son pruebas fehacientes de que se han alcanzado todas las aspiraciones de la misin integral. Sus pretensiones, por lo menos las representadas por la Fraternidad Teolgica Latinoamericana, los CLADE 3 o la Red Miqueas, siempre han estado ms all del activismo ingenuo o del asistencialismo interesado. De modo que, as, entre frustraciones y esperanzas la misin integral sigue su paso. Le resta mucho de vida. Sus aos no han sido muchos y est en la plenitud de su energa. Ella no es, o no quisiramos que fuera, una moda pasajera ni una muchacha de fiesta breve. Su presencia es un dato propio del nuevo mapa evanglico de la regin. Se trata, entonces, de valorar sus logros, dejar ver sus peligros y reforzar sus posibilidades en aras de iglesias trasformadas que sirvan como fermento de transformacin y cambio. Con ese nimo se presentan a continuacin algunas observaciones. La primera hace referencia al aspecto teolgico de la misin integral. Hace falta profundizar la base bblica y el fundamento filosfico del compromiso social evanglico. Muchas de las acciones sociales emprendidas por las iglesias carecen de solidez teolgica. Les sobra entusiasmo, pero les falta marco conceptual. Y este no es un mero adorno! Esa base es la que determina el curso que toman las acciones, orienta el impacto que se desea producir, alienta la espiritualidad de los participantes y da sentido a la misin. Sin teologa, el quehacer misionero queda expuesto a rumbos inciertos. La participacin poltica evanglica de los ltimos aos, por citar solo un ejemplo, da suficientes pruebas de ello. Hay varios temas teolgicos incipientes o inconclusos en el protestantismo popular evanglico, entre ellos: el Reino de Dios y su relacin con la misinologa; el seoro de Jess y su relacin con la escatologa; la doctrina de la Creacin y su relacin con la sotereologa; la naturaleza alternativa de la comunidad de creyentes y su relacin con la diacona. Temas de ms trajinados por la academia teolgica, pero ausentes de los programas educativos locales. Se trata, entonces, por una parte, de propiciar nuevos escenarios para la reflexin teolgica comunitaria, de raigambre popular y con metodologas que faciliten la reflexin sobre la accin. Por otra parte, buscar mediaciones pedaggicas para que las comunidades de fe accedan a la produccin teolgica que brota de los centros de la academia evanglica e interacten dinmicamente con ella. Hoy, como siempre, la teologa debe ser vista, no como un lujo propio de intelectuales, sino como el quehacer urgente, cotidiano y necesario de todo el pueblo de Dios. La segunda observacin tiene que ver con el aspecto administrativo de la misin integral. Por lo general el liderazgo evanglico no se caracteriza por el apropiado uso de las herramientas gerenciales para su labor ministerial. Hay casos en los que stas son despreciadas, ya sea porque se consideran innecesarias, o porque se teme convertir la fe en una empresa (temor de por s vlido). Cuando se trata de organizar proyectos se
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CLADE: Congreso Latinoamericano de Evagelizacin. Se han celebrado cuatro: CLADE I, en Bogot, Colombia, en 1969. CLADE II, en Huampan, Per, en 1980. CLADE III, en Quito, Ecuador, en 1992. CLADE IV, en Quito, Ecuador, en 2000.

apela a la improvisacin y se acta con demasiado desorden. Esto sucede a en n instituciones grandes con proyeccin internacional. Esta realidad se observa a lo largo y ancho del continente latinoamericano donde hay iglesias e instituciones administradas al azar de las ocurrencias del momento. Pero la misin integral, si se espera que sea efectiva y que produzca cambios duraderos en la vida de las comunidades, debe ser rigurosa y profesional en asuntos tan delicados como la ejecucin de los presupuestos, la elaboracin de los planes estratgicos, la coordinacin del recurso humano, la presentacin de los informes, la implementacin de sistemas de fiscalizacin y auditorias, en fin, en todo lo que gira alrededor de la gestin de proyectos de servicio. Los avances en este aspecto estn unidos, primero a la capacidad de las iglesias para valorar el recurso profesional de los miemb ros de la comunidad eclesial y no seguir insistiendo en responsabilizar exclusivamente a los pastores y telogos de todas las instancias directivas de cuanto proyecto existe; y, segundo, al desarrollo de las capacidades administrativas en el liderazgo. En este ltimo, juegan un papel muy valioso las instituciones de educacin teolgica y la colaboracin de las organizaciones cristianas con experiencia en este campo. Esta profesionalizacin es una urgencia. Hay otros aspectos, adems del teolgico y del administrativo que, en esta ocasin, bastar con enunciarlos: el proftico, por ejemplo, que consciente de la dinmica sistmica de la sociedad apunta hacia cambios estructurales ms profundos. La misin integral, en este caso, necesita reforzar sus acciones polticas, afinar su crtica contracultural y examinar el resultado de sus proyectos en el marco ms amplio de lo que acontece en su sociedad y en el mundo. La misin integral de las iglesias no puede quedarse al margen de la realidad socioeconmica de Amrica Latina y El Caribe. Las diversas temticas que surgen alrededor del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, del Plan Puebla-Panam, MERCOSUR, del rea de Libre Comercio de las Amricas, por ejemplo, exigen una respuesta solidaria de las iglesias como promotoras de justicia y animadoras de la globalizacin de la vida plena 4. Otro aspecto es el ecumnico, en su ms amplio sentido. Ante el alarmante fraccionamiento de las iglesias y el declive de las grandes denominaciones que servan como ncleos de la vida eclesial organizada, se hace necesario construir nuevos modelos de unidad orientados a la diacona social. De otra manera, las iglesias corren el riesgo ---costoso por cierto--- de multiplicar pequeos proyectos sin obtener profundos impactos, por el solo placer de sentirse protagonistas aislados del cambio social. No sobra agregar que el sentido de lo ecumnico incluye tambin la disposicin para el dilogo interreligioso y la colaboracin con la sociedad civil y con otros actores del acontecer social, religioso y poltico. En ltimo lugar, aunque no el menos importante, es la espiritualidad. La misin integral ha suscitado una espiritualidad inscrita en el seguimiento de Jess y proyectada en acciones concretas de amor al prjimo. Espiritualidad no ha faltado. Sin embargo, ha escaseado el acercamiento formal de su significado y de sus implicaciones para la vida y misin de la Iglesia. Falta ahondar sus bases bblicas, el marco teolgico y las

Globalizar la vida plena es el ttulo del documento publicado por la Consulta Latinoamericana sobre Fe, Economa y Sociedad: Buenos Aires, mayo 2003.

orientaciones pastorales. Es necesario profundizar la espiritualidad como marco dentro del cual las acciones cobren sentido, para usar una expresin de Leonardo Boff. La espiritualidad, en general, es una asignatura pendiente para los evanglicos del continente, a quienes se nos transmiti la vida en el Espritu como sinnimo de intimidad individual con Dios y como cultivo de una vida piadosa, pero sin mucha o ninguna conexin con los compromisos a favor de la paz, la justicia y la solidaridad. Hasta aqu las observaciones. A esta joven madura en la plenitud de su cuarta dcada mucho le debemos los evanglicos latinoamericanos. Nos dio equilibrio, madur nuestra fe y nos invit a salir de las iglesias y encontrarnos con Cristo en el rostro de los necesitados. Nos corresponde mantenerle su vigor y reavivarle su nimo. Nos urge pedir, como en la oracin franciscana, que conserve su locura sin que le importe el paso de los aos: Que Dios la bendiga con suficiente locura, para que sigamos creyendo que podemos hacer una diferencia en este mundo, para que podamos hacer lo que otros proclaman que es imposible. Amn.

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