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Suple Monserrat

El Colegio Nacional de Monserrat, fundado en 1687 en Córdoba, Argentina, celebra su 325 aniversario manteniendo su compromiso con una educación pública, inclusiva y de calidad. Actualmente cuenta con más de 1,600 estudiantes de diversos orígenes sociales y ofrece varios programas educativos además del secundario, como carreras universitarias y cursos técnicos. A pesar de los desafíos del siglo XXI, el colegio busca preservar sus valores fundacionales de democracia, participación y pluralismo

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Mauricio Diez
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Suple Monserrat

El Colegio Nacional de Monserrat, fundado en 1687 en Córdoba, Argentina, celebra su 325 aniversario manteniendo su compromiso con una educación pública, inclusiva y de calidad. Actualmente cuenta con más de 1,600 estudiantes de diversos orígenes sociales y ofrece varios programas educativos además del secundario, como carreras universitarias y cursos técnicos. A pesar de los desafíos del siglo XXI, el colegio busca preservar sus valores fundacionales de democracia, participación y pluralismo

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325 aos con

la luz del
monserrat
el colegio fundado en 1687 sigue apostando por una educacin
pblica, inclusiva, plural y democrtica. Identidad y
pertenencia, valores de esta escuela preuniversitaria que el
tiempo no erosion entre sus alumnos y egresados.
Suplemento especial
Crdoba, Argentina. Martes 31 de julio de 2012.
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ntrada la segunda dcada
del siglo 21 y a 325 aos de
su nacimiento, el Colegio
Nacional de Monserrat se plan-
tea renovar su estatura de insti-
tucin emblemtica para la edu-
cacin, que ha trascendido las
fronteras de Argentina hacia
Amrica y el mundo.
Entre sus desafos, resaltan
hoy sus autoridades, estn los
de solidificar valores como la
democracia, la participacin, la
inclusin y el pluralismo, desde
una visin humanista y con un
colegio pblico cuyo reconoci-
miento se traduce cada ao en
el inters que despierta entre
cientos de aspirantes al ingreso
o en el destacado rendimiento
posterior de sus egresados.
La educacin humanista
parece hoy una utopa, pero
apostamos a ese humanismo
hecho realidad en un contexto
difcil, pese a modelos impues-
tos en los medios que apuntan a
la superficialidad y el facilis-
mo, resumen los directivos.
El Monserrat, referente cla-
ve en la historia de esta provin-
cia y el pas, celebra adems es-
te aniversario con la intencin
de derribar prejuicios que lo es-
tigmatizan como un centro eli-
tista y conservador.
Los domicilios registrados
de los 1.673 alumnos que hoy
cursan el secundario, de los que
908 son mujeres y 765 varones,
reflejan un mosaico de los ms
diversos sectores sociales.
Otro tanto ocurre con los 545
asistentes a las carreras de pre-
grado (martillero y corredor
pblico, tecnicatura superior
en Bromatologa y Comunica-
cin Visual), que por la noche
son tambin parte de la oferta
educativa de esta institucin,
junto al trayecto tcnico profe-
sional del curso de preceptor y
auxiliar docente.
Para intentar su cometido de
brindar una educacin pblica
de calidad, en este colegio liga-
do a la Universidad Nacional de
Crdoba trabajan cerca de 35 no
docentes y 200 docentes, entre
autoridades, profesores, precep-
tores y ayudantes de gabinetes
tales como los de Fsica, Qumi-
ca, Ciencias Naturales o Infor-
mtica. Adems, a las aulas vir-
tuales y de proyeccin ya exis-
tentes se sum este ao la posi-
bilidad de que cada alumno y
docente cuenten con su propia
netbook suministrada por la
Nacin a travs del programa
Conectar Igualdad, lo que per-
miti, tras la adaptacin del edi-
ficio, la conexin a Internet en
cada curso y el uso de nuevas
tecnologas como herramienta.
A ello se suman talleres y ac-
tividades opcionales, que inclu-
yen idiomas que no estn en los
planes de estudio, teatro, coro,
plstica, grupos musicales, in-
tegracin de escuadras deporti-
vas en distintas disciplinas o la
prctica de esgrima y tiro, ms
all de la Educacin Fsica co-
mo asignatura curricular.
Todo este men de opciones
se brinda en un colegio al que
muchos imaginan con alto pre-
cio en su matrcula, pero cuyo
costo anual (entre cooperadora
y gastos administrativos) no lle-
ga a la mitad de lo que se paga
por mes en algunas institucio-
nes privadas de la ciudad, ade-
ms de contemplarse casos de
eximiciones de pago cuando las
circunstancias lo ameriten, co-
mo record en la web de este
diario Francisco Gelonch, hoy
jefe de preceptores y quien hace
32 aos ingres al Monse con
10 aos para no irse ya ms.
Tal vez una mezcla de todo lo
antes expresado contribuye a
que, cada ao, cerca de mil aspi-
rantes se inscriban para rendir
el examen de ingreso de diciem-
bre, en el que estn en juego al-
go ms de 250 vacantes y para el
cual se brinda desde mayo un
curso nivelatorio cada sbado.
As es hoy el Monserrat, 325
aos despus, y de ese modo
afronta desafos de este tiempo.
El humanismo como bandEra
El Monserrat afronta el siglo 21 con nuevos
desafos y una valorada apuesta educativa.
El patio mayor,
con la estatua de
Ignacio Duarte y
Quirs, centro de
actos solemnes y
del festejo ms
esperado.
El 25 de julio, el edificio fue declara-
do Monumento Histrico Nacional
(ley 12.365). Es custodiado por la
Comisin Nacional de Museos, Mo-
numentos y Lugares Histricos.
1938
A comienzos de ao y con la pre-
sencia de la rectora de la Universi-
dad de Crdoba, Carolina Scotto,
alumnos y docentes recibieron net-
books de la Nacin.
monumEnto
histrico
nacional
2012
nEtbooks sobrE
cadapupitrE E
intErnEt En
todas las aulas.
Son los estudiantes que cursan
hoy en el Colegio Nacional de
Monserrat y aspiran a su ttulo
de bachiller humanista. 908 de
ellas son mujeres; 765, varones.
1.673
Diseo: Ricardo Heredia. Fotografa portada: Martn Baez. Produccin fotogrfica interior: Jos Gabriel Hernndez. Agradecimiento archivo fotogrfico CNM. Produccin periodstica: Juan Carlos Carranza y Marcelo Taborda.
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Un recreo en el segundo piso, donde se hallan las aulas de los primeros, segundos y
algunos terceros aos del secundario, tanto a la maana como por la tarde. Es el primer
paisaje de quienes ingresan desde 5 o 6 grado. Por la noche, en el colegio se dictan clases
de diferentes carreras de pregrado y del Curso de Preceptor y Auxiliar Docente.
El mural del saln de actos. Situado en el primer piso, fue pintado por el artista
plstico Claudio Bogino, quien fuera alumno del establecimiento. En ese mbito, diversas
promociones han celebrado a lo largo de los aos su cena de fin de curso y luego han
conmemorado sus bodas de plata o de oro de egresados.
La otra fuente. Ubicada en el segundo patio, junto a aejos pinos y recin restaurada, la
msica de su agua vuelve a acompaar a quienes se detienen a leer las placas evocativas,
a los que van hacia la reubicada biblioteca o a quienes acuden al gabinete psicopedaggico.
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ambientes singulares
en cada rincn
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Gente de laboratorio. Estudiantes
de pregrado en plena actividad
(foto) durante clases de la Tecni-
catura Superior en Bromatologa
que se brinda en el turno noche.
1979
Los festejos por los 300 aos con-
vocaron a toda la comunidad y
contaron como invitado al enton-
ces presidente de la Repblica, que
iz ese 1 de agosto la Bandera.
Poriniciativade
alumnos de 7
ao, se volvi a
izarlabandera
cadamaana.
1987
el Presidente
ral alfonsn
asisti alos
actos Porel
tricentenario.
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MONSERRATENSES DIXERUNT
Galera de fotos. Ms imgenes.
LaVoz.com.ar. Los monserratenses
pueden enviar mensajes en Facebook.
MigueL
cLari,
periodista
Pertenencia. De eso se trata el perdurable espritu del Mon-
serrat, no importa en qu cruces de tiempos propios y aje-
nos se hayan transitado sus claustros ni cules los caminos
recorridos al cabo. Se puede pertenecer de muy distintos
modos. El riesgo es el espritu de cuerpo que induzca al en-
cierro y no a la apertura.
Y no siempre se ha logrado evitar la confusin entre apego
a las tradiciones y simple oscurantismo o sentimientos me-
nores de elitismo mal entendido.
El Monserrat nos ha marcado y perdura, en cada uno de los
que lo vivimos, en mnimos gestos que permiten recono-
cernos en el respeto y el amor por sus aulas, su patio y su
fuente. Es una sensacin de parentesco aun entre genera-
ciones tan distantes como las de quienes ya hemos cele-
brado los 50 aos de egresados y las chicas y chicos que
alborotan la Obispo Trejo. Ellos hoy, y todas las promocio-
nes anteriores desde hace 325 aos, somos, simplemente,
monserratenses.
Una marca que perdura
carLos
ouLton,
mdico
Ser ex alumno del Monserrat es tener el orgullo siempre
vivo de pertenecer a una de las escuelas ms prestigiosas
e influyentes de Crdoba, Argentina y Latinoamrica.
Basta recordar que por sus aulas pasaron eminencias y
dirigentes polticos, y desde all surgieron los primeros
manifiestos de la Reforma Universitaria de 1918 liderados,
entre otros, por Deodoro Roca.
Considero de inestimable valor la formacin humanstica
de que fuimos dotados, que sin duda contribuy a la for-
macin de los valores individuales y colectivos que man-
tienen viva la llama monserratense.
Querra resaltar que el gran debate que se formul por la
incorporacin de mujeres all por 1997 tena anteceden-
tes, ya que personalmente curs mi sexto ao en el turno
noche y ya era mixto: tenamos tres compaeras mujeres,
en 1959.
el orgullo de pertenecer
Pancho
Marchiaro,
Gestor
cULtUraL
Lunes, 7.45 am. Saco de un
to, pupitre de madera y hie-
rro forjado. Corbata con el
nudo ms grande de Crdo-
ba y correcto peinado lami-
do de vaca. Entra un seor
y nos trata de seores. Mie-
do. Entra otro seor y dice:
Salvete alumni. Casi al
borde de hacernos pis, nos
paramos y empieza la pri-
mera clase del primer da
del Monserrat, un mundo
misterioso de palmeras infi-
nitas y adultez. Especial-
mente para un nio de
10 aos.
Despus, todo es compae-
rismo y eminencias que, en
sus clases, aportaban las
bases intelectuales que de-
beran construir a esas per-
sonas que empezaban a eri-
girse. Tambin haba perver-
sos y conservadores, pero
del Monse, lo que queda
no es de los otros sino pro-
pio: la conviccin de que el
conocimiento es libertad.
Huella interna
Franco Patio envi la foto, egresado de la promocin 1993. Ingres cuando
el Monse cumpla 300 aos. Recuerdo que aquella vez estuvo como
invitado el presidente Ral Alfonsn. Fue muy emocionante, cont.
Cuenta Juan Carlos Antua que la imagen es del viaje a Bariloche de la
promo 74 turno tarde. En crculos, aparecen Eduardo Chalimond, secretario
de Salud de Colonia Caroya, y Jorge Lawson, ministro de Produccin.
Comienzos del siglo 20. Los chicos de primero y segundo aos del Colegio Monserrat del ao 1900. La fotografa fue tomada en uno de los patios internos de la institucin.
El saco y el moo eran parte del atuendo distintivo de aquella poca; despus, vinieron el saco y la corbata. En el centro de la escena, no poda faltar una pelota de ftbol.
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En sus galeras dio sus primeros pasos parte del movimiento que deriv en la gesta de 1918.
Deodoro Roca, Arturo Orgaz y Arturo Capdevila, protagonistas de esa pica estudiantil.
Jos Camao Landaeta (*)
t
estigo de los aconteci-
mientos que configura-
ron nuestro destino de
Nacin, el Colegio Nacional
de Monserrat contina dando
testimonio de su compromiso
y entrega no slo a la educa-
cin sino tambin a la cultura
de nuestro pas y de toda La-
tinoamrica. En l se amalga-
man la memoria y la utopa
con las que se entretejieron
las tramas de su rica
historia.
Muchos de sus alumnos
fueron protagonistas de su
tiempo. Quiz porque el sue-
o de Duarte transmiti una
misin en el espritu monse-
rratense que pervive encar-
nado en la formacin huma-
nista de su legado.
El Colegio Nacional al
cual sealaran de conserva-
dor y reaccionario sin
embargo dio albergue y cobi-
j tambin al espritu revolu-
cionario, reformista y progre-
sista.
As, podemos decir que la
pica estudiantil que repre-
sent la Reforma del 18 empe-
z a balbucear sus reivindica-
ciones en las galeras del
Monse, en la visin de tres
compaeros de promocin
protagonistas de aquella ges-
ta: Deodoro Roca, Arturo Or-
gaz y Arturo Capdevila.
Los muros del Monserrat
incentivaron aquellas ideas
de justicia y de rebelda que
van a enarbolarse en el famo-
so Manifiesto Liminar.
Tambin ellos intervinie-
ron en representacin del
centro de estudiantes de De-
recho, en el escrito firmado
por Deodoro Roca el 5 de julio
de 1912, ante la prohibicin
del Consejo Superior de la
Universidad de una conferen-
cia de Alfredo Palacios, aus-
piciada por los alumnos del
Monserrat, en el que expresa-
ban su solidaridad.
Los tres monserratenses
estarn ligados, asimismo, en
la constitucin de aquel Co-
mit Crdoba Libre que se
funda en la casa de Arturo
Capdevila en 1916 y cuyas
conferencias en la Biblioteca
Crdoba son la antesala del
movimiento reformista.
Por eso, al celebrar los 325
aos de su fundacin, el Mon-
serrat no puede dejar de hon-
rar a sus ex alumnos, que
brindaron a Crdoba y a su
Universidad el hito intelec-
tual por el cual es reconocida
en todo el mundo.
(*) Licenciado en Filosofa,
profesor del Monserrat.
Del Monse a la RefoRMa
El hogar
encendido y un caf
a disposicin para
los profesores en su
sala, durante el
recreo de una
maana de invierno
de 2012.
Voces de mayo con tonada
En los claustros del Colegio Monse-
rrat estn sus nombres, pero la le-
yenda respecto de su participacin
en el Cabildo de Mayo no da mayo-
res pistas de la historia subyacente.
Un grupo de jvenes estudiantes
que, despus de leer a escondidas
libros prohibidos, imagin un pas
libre y soberano.
Ocultos en arcones, contraban-
deados entre equipajes y vituallas,
los libros de la libertad entran al
colegio, circulan de mano en mano
con toda discrecin y determinan
as la formacin de secretos gru-
pos para su lectura y discusin,
fuera de la vigilancia de las autori-
dades. Las lecturas prohibidas re-
queran escondites que brindaran
la seguridad de abrir las pginas
que empezaran a escribir una nue-
va historia.
El 25 de mayo de 1810 se formaba
el primer gobierno elegido en es-
tas tierras, con tres monserraten-
ses entre ellos.
Acometer desde nuestro presente
la evocacin de la Primera Junta
es rendir tributo a aquellos alum-
nos que forjaron sueos y utopas
en las aulas del colegio, en sus ca-
minatas hasta la huerta de Santa
Ana o bien en sus cabalgatas por
la estancia de Caroya.
Los nombres de Castelli, Paso y
Alberti ocupan los sitios privilegia-
dos de aquel primer gobierno, pero
tambin participaron en ese Cabil-
do y con su voto pidieron el reem-
plazo del virrey otros monserra-
tenses, como Domingo Belgrano,
Joaqun Campana, Agustn de Ela,
Juan Dmaso Fonseca, Mariano
Yrigoyen, Juan Segu, Pascual Silva
Braga, Andrs Ramrez, Ramn
Vieytes y Jos de Zeide.
Los docentes hicieron una huelga
y los estudiantes tomaron el cole-
gio por los cambios realizados en
el plan de estudios. El rector de la
UNC era Rogelio Nores Martnez.
1969
Muchos de los instrumentos y pie-
zas alojados en el actual Museo del
Colegio (foto) eran, hasta hace s-
lo algunos aos, parte de los ele-
mentos del gabinete de fsica.
siete hoRas
estuvo ocupaDo
el MonseRRat,
titul lavoz el 11
De DicieMbRe.
2005
se planteala
iDeaDe un Museo
pRopio, anexo al
Museo histRico
De launc.
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eccnm|ca que eLa apa|eja|cn. 0u|anLe ee L|empc,
e |ec|ma|cn |c p|ane de eLud|c a |n|c|aL|va de|
_cbe|nadc| BuLc, que maLe||a||/ Jce Ba|_c|||.
!907
l| Cc|e_|c ue anexadc a |a 0n|ve||dad |ac|cna| de C|dcba, y
a| ccmen/ e| er|cdc0n|vers|tar|c, que e exL|ende haLa
hcy. Se |nL|cduje|cn |ec|ma a| p|an, a| que e |e d|c un enL|dc
p|cp|c, |nLe_|a| y human|La. l| v|ejc ed||c|c de| Cc|e_|c ue
|ec|madc, adecundc|c a |a nece|dade y a |a je|a|qu|a de |a
acLua| |nL|Luc|n. la |nc|u|n de |a Han/ana Jeu|L|ca ccmc
PaL||mcn|c de |a Human|dad y |a ||e_ada de |a muje|e L|aje|cn
ccn|_c |c |L|mc _|ande camb|c de ca|a a eLe |_|c 2I.
!54
h| c|_an|/a|e e| _cb|e|nc ede|a|, e| Cc|e_|c y |a
0n|ve||dad ue|cn nac|cna||/adc, ccn |c que e |n|c|
e| er|cdcnac|cna| (I854I907). ln eLe L|empc, e|
Cc|e_|c ue L|anc|madc en un |nL|LuLc de enean/a
ecunda||a y pe|d| e| ca|cLe| de ccnv|cLc||c. 0ede
enLcnce e un Cc|e_|c |ac|cna| ccn |a ca|acLe||L|ca
acLua|e, pc| |c que u p|ane de eLud|c u||e|cn |a
L|anc|mac|cne cc||epcnd|enLe.
EvOLUCIN DE LA MANZANA
h|a ||e_ada de |c jeu|La hab|a una
e|m|La, ed||cada I0 ac anLe.
599 670 750
lcue|a de
P||me|a leL|a. l_|e|a de |a Ccmpa|a.
Fines del sigloXlX
Cc|e_|c Hcne||aL
0n|ve||dad
C|auL|c de| cb|aje.
Ccnv|cLc||c.
Caa de |c jeu|La. Sc|a| dcnadc pc|
Hanue| Cab|e|a.
Sc|a| dcnadc pc| 0ua|Le.
!
32
OPININ
E
l Monserrat es hoy un
edificio emblemtico
de la ciudad de Cr-
doba, testigo fiel de la his-
toria, sin dejar de lado el as-
pecto de tradicin educati-
va para el que el Colegio fue
creado, en 1687.
Lo que hoy admiramos des-
de su exterior, su imponente
torre reloj enclavada en el
vrtice, que ofrece un rema-
te visual y se transforma en
un cono de la arquitectura
urbana como su hermosa
y elegante fachada, su por-
tal de ingreso, sus balcones,
sus rejas de hierro forjado,
sus mltiples molduras,
El EsPlENdOr dE uN EdIfIcIO
Hernn
Moya
Vicedirector
administrativo
del Colegio
Monserrat
guirnaldas, escudos y me-
dallones, no pertenece a
aquel viejo y derruido edifi-
cio en que funcionara el an-
tiguo Colegio de Nuestra
Seora de Monserrat, tras-
ladado al actual emplaza-
miento en 1782.
Con anterioridad, funciona-
ba en la actual calle Case-
ros, frente a la Capilla Do-
mstica de la Compaa de
Jess, donde era la casa pa-
terna de Ignacio Duarte y
Quirs, fundador del Cole-
gio, hoy Museo de Arte Reli-
gioso San Alberto.
Fue en 1927 cuando se dio al
Colegio su aspecto monu-
mental, tomando acerta-
das decisiones que conju-
gaban la historia con la ar-
quitectura.
El diseo del arquitecto Jai-
me Roca utiliza y sintetiza a
la perfeccin un lenguaje
denominado como restau-
racin nacionalista o bien
neocolonial, es decir que el
arquitecto utiliza en pleno
siglo 20una arquitectura
historicista que ha dado co-
mo resultado uno de los
edificios ms bellos de Cr-
doba.
Claro est que en el propio
perodo colonial se encon-
traban presentes elemen-
tos provenientes de Europa,
como era el Renacimiento
(siglos XIV, XVy XVI) y el
Barroco (siglo XVII).
El arquitecto Jaime Roca
realiz una intervencin im-
pecable, supo captar el es-
pritu del colonial y respetar
la historia, aun en momen-
tos en que lo colonial no era
muy aceptado por la socie-
dad, que prefera mirar al
progreso de las nuevas ciu-
dades europeas.
Por ello, la impronta de lo
clsico, arcos de medio
punto, tipologas de claus-
tro, patio central, galeras
con amplios muros y lumi-
nosas arcadas, elementos
del renacimiento italiano, y
los elementos barrocos, ta-
les como la decoracin del
portal, que enmarcan y je-
rarquizan a la puerta de do-
ble hoja que constituye el
ingreso principal.
El barroco se hace presente
en cada moldura, en cada
columna. Estas tienen la
clara particularidad de ser
slo ornamentales, ya que
no llegan al piso, es decir
son decorativas y no es-
tructurales. Se pueden ob-
servar, adems, columnas
de fuste retorcido o salo-
mnicas, armoniosamente
en ambas fachadas; han si-
do decoradas de modo cui-
dadoso las ventanas, algu-
nas de las cuales poseen
balcones con rejas y otras
slo rejas de gran belleza.
En conjunto, se trata de un
edificio que para 1928 luca
esplendoroso en el comien-
zo del nuevo siglo 20.
Fue declarado monumento
histrico nacional en 1938 y
Patrimonio de la Humani-
dad por la Unesco en di-
ciembre de 2000.
Ala derecha, la
construccin de
la torre del reloj.
Abajo, el edificio,
con la calle Trejo
abierta al paso
de los autos y los
tranvas. Al
fondo, la
Compaa luce
cpulas distintas
a las de hoy.
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Ex rector de la UNC
El tiEmpo
hizo lo suyo
A
ntes que nada, debo de-
cir que curs la escuela
primaria en la Olmos,
por esa poca escuela de va-
rones. Y, por aadidura, hice la
secundaria en la escuela in-
dustrial de la Nacin nmero 1,
Otto Krause, en la ciudad de
Buenos Aires, tambin por en-
tonces enteramente masculi-
na. Pero no toda mi iniciacin
escolar fue unvoca, ya que a
la tarde estudiaba ingls en la
Cultura Britnica y an recuer-
do con afecto su enseanza
mixta.
La introduccin vale para en-
tender lo que sobrevino des-
pus. Al final, los inconvenien-
tes son como una bendicin,
como dira Rita Levi. Despus
de todo, eso es la evolucin:
un cambio permanente. Y si es
necesario, hay que estar dis-
puesto a navegar a contraco-
rriente.
Un da de 1995, a poco de asu-
mir el rectorado, dirigentes de
Franja Morada me pregunta-
ron qu pensaba del ingreso
de chicas en el Monserrat. Y
as empez todo.
Los recuerdos que me pueden
quedar de la discusin no me
parecen que estuvieran cen-
trados en aspectos pedaggi-
cos, sino ms bien en una es-
pecie de tradicin. A lo largo
del proceso, he procurado
respetar todos los sentimien-
tos, pero manteniendo la con-
viccin de que tena el dere-
cho (y el deber) de expresar
mis ideas. Y lo que para m fue
una especie de tramo final,
transcurri al final de una se-
sin de tablas del Consejo Su-
perior. Unas personas ama-
blemente pidieron conversar
sobre el Monserrat y en un
momento dado una dama ex-
pres algo as como: Ay, rec-
tor, usted va a convertir el co-
legio en un burdel!. En 1998,
el 20 por ciento de los ingre-
santes fueron nias. En el pre-
sente ao, ingres el 52 por
ciento. Parece que el tiempo
hizo su parte.
Eduardo
Staricco
opiNiN
En 1997, el Consejo Superior habilit el ingreso
de alumnas al colegio, en medio de una gran
polmica que lleg hasta la Corte Suprema de
Justicia / Hoy, las chicas son ms numerosas.
E
l 6 de mayo de 1997, a las
18.30, el Consejo Supe-
rior de la Universidad
Nacional de Crdoba (UNC)
habilit el ingreso de mujeres
al Colegio Nacional de Monse-
rrat. A la misma hora, padres,
docentes y alumnos ocupaban
el colegio en protesta por esa
decisin.
El entonces rector Eduardo
Staricco apoy la iniciativa
presentada por los estudiantes
de Franja Morada, que desat
una gran polmica en la insti-
tucin. El tiempo fue extin-
guiendo el descontento y nun-
ca hubo problemas de integra-
cin entre varones y mujeres.
Fue un problema de los adul-
tos, no de los chicos, reflexio-
na el actual director del Mon-
serrat, Aldo Guerra.
Aun as, la resistencia de
quienes se oponan al ingreso
mixto del Monse lleg hasta
la Corte Suprema de Justicia y
se zanj en septiembre de 2000
con un lapidario fallo unni-
me a favor de lo dispuesto por
la UNC.
En sus extensos conside-
randos, uno de los ministros
de la Corte, Enrique Petrac-
chi, sostuvo: Tengo la tran-
quila sospecha de que existen
quienes aoran el pasado y re-
chazan la radical igualacin
de la mujer y el hombre en
cuanto al goce de los derechos
humanos y las libertades fun-
damentales (...).
Con mirada retrospectiva,
el actual director administra-
tivo del Monserrat, Hernn
Moya, seal que no haba ar-
gumentos pedaggicos para
oponerse al ingreso de muje-
res al colegio. Pero record
que las crticas a esa iniciati-
va se basaban en que las auto-
ridades universitarias nunca
consultaron ni tuvieron en
cuenta las inquietudes de la
comunidad monserratense.
Pocas, al principio
El primer ao (1998) apenas
ingresaron al Monserrat 45
chicas, sobre un total de 247
alumnos. Los ecos del conflic-
to desalentaron la inscripcin
de mujeres, pero esa tendencia
luego se fue revirtiendo y hoy
son ms numerosas que los va-
rones.
En la actualidad, represen-
tan el 52 por ciento del total de
alumnos. Y tambin son ms
las mujeres que ao a ao se
presentan a rendir el examen
de ingreso. Esto ocurre desde
2007.
Como era de esperar, las
mujeres cambiaron la vida del
colegio, pero, segn ellas mis-
mas aseguran, se integraron
rpidamente a la idiosincrasia
de la institucin.
Las heridas de aquel con-
flicto quedaron atrs y todos
miran para adelante.
El dEbatE quE
trajo a
las chicas
Los alumnos
protestaban en el
colegio, mientras el
Consejo Superior
debata la inclusin
de las chicas.
Fue el nmero inicial de mujeres
ingresantes al Colegio Monserrat
en 1998. En 2007, el nmero de
ingresantes mujeres fue superior
al de varones: 148 contra 112. En
los aos siguientes, se mantuvo
esta tendencia.
45
En 1921, Mara Krasner de Yankile-
vich ingres al colegio preuniver-
sitario con otras 13 compaeras.
Pero slo ella sigui en la escuela
hasta que egres, en 1925.
1925
En 2000, el edificio del Colegio
Monserrat fue declarado, junto con
el resto de la Manzana Jesutica,
Patrimonio Cultural de la Humani-
dad por la Unesco.
laprimEra
mujEr
EgrEsadadEl
monsErrat
2000
patrimonio
cultural dE la
humanidad
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Mujeres
Ao Ingresantes Aspirantes Totalalumnos
Ingresantes Totaldealumnos Mujeresingresantes Aspirantes Totalde Mujeresaspirantes aspirantes
mujeres ingresantes /matrcula mujeres aspirantes /matrcula /matrcula
1998 45 247 18%
1999 84 244 34%
2000 89 246 36% 192 549 35% 223%
2001 87 243 36% 285 686 42% 282%
2002 116 248 47% 280 639 44% 258%
2003 115 252 46% 286 634 45% 252%
2004 100 248 40% 294 765 38% 308%
2005 125 248 50% 349 751 46% 303%
2006 116 254 46% 362 737 49% 290%
2007 148 260 57% 437 809 54% 311%
2008 140 261 54% 502 885 57% 339%
2009 149 255 58% 556 1.015 55% 398%
2010 131 263 50% 552 1.024 54% 389%
2011 138 260 53% 624 1.145 54% 440%
2012 140 267 52% 609 1.088 56% 407%
Evolucin dE la matrcula fEmEnina
Fue una de las primeras 45 chicas que ingres al Monse en 1998 / Y en 2004 se convirti en
primera escolta / Se gradu luego en Recursos Humanos y volvi al colegio como preceptora.
Y
ohana Beln Zdero fue
la primera mujer en lle-
gar al podio acadmico
del Monse, en 2004, como
primera escolta de la Bandera.
Ella fue una de las 45 chicas de
la primera camada que ingre-
s al Colegio Nacional de Mon-
serrat en 1998.
Beln nunca se enter de la
polmica que rode el proyec-
to que propici el ingreso de
mujeres al Monserrat. Slo re-
cuerda que la hicieron inte-
rrumpir sus vacaciones para
ponerse a estudiar para el exa-
men de ingreso.
Como hija de un albail,
Beln destierra el mito sobre
la existencia de una lite en
el Monserrat.
La conexin que los alum-
nos logramos con el colegio es
increble. Hay que vivir la ex-
periencia Monserrat para
sentir la identidad y pertenen-
cia al colegio. Algunos ven es-
to como una pedantera, aun-
que se trata de un sentimiento,
como llevar la camiseta de un
club, confiesa.
Beln agrega que ese senti-
miento se construye a partir
de las vivencias compartidas y
un entorno que los contiene.
Las primeras dos semanas, el
colegio asusta a los ingresan-
tes; despus, lo sienten suyo.
Dice entender lo que sintie-
ron aquellos que se oponan al
ingreso de las chicas. Fue
una medida inconsulta, mal
canalizada por las autoridades
universitarias.
Despus de egresar del cole-
gio, Beln se licenci en Re-
cursos Humanos en el IUA y
hace algunos aos volvi como
preceptora. Y se la nota feliz.
En el Monserrat, somos como
una gran familia. No somos ni
mejores ni peores que otros.
Beln zdero
inici una tendencia
Beln Zdero
est feliz de
haber vuelto al
Monse, como
preceptora.
Ex dirigente de Franja Morada
mixto, como
la vida
E
l6demayode1997,el
ConsejoSuperiordela
UNC,enplenoejercicio
desuautonomaydentrode
lasfacultadesacordadaspor
suestatuto,aprobelproyec-
toqueordenabaquelasins-
cripcionesenelColegioNacio-
naldeMonserratseefectua-
ransindistincindesexo.De
estamanera,materializel
mandatoconstitucionalde
igualdadantelaleyyno
discriminacin.
Estosargumentosbastaran
parajustificarlaposicinde
quienespromovimosaquel
debate,peronoconsiderla
multiplicidaddevalores,ideas
ypasionesqueinvolucr.No
existaunanormarestrictiva
plasmadaenunreglamento,
slounainveteradacostum-
brequehabasobrevividoms
detressiglos,sinquecasina-
dielacuestionara.Simple-
mentenospareciinjustoy
nospropusimoscorregirlo.
Ensutrabajoretricasdela
intransigencia,eleconomis-
taAlbertO.Hirschmanidenti-
ficatrestiposdeargumentos
quesehanutilizadocontralos
avancessocialesyqueresu-
menlasobjecionesquesees-
grimieron:seargumentel
efectoperverso,diciendoque
brindarlamismaeducacin
sindistincindegnerosslo
ibaaprofundizarlainnata
desigualdadentreellos;se
nosdijoquelapropuestaera
ftil,pronosticandoquelas
aspirantessimplementenose
ibanainscribir,ysenosadvir-
tisobreelriesgodesacrificar
lacalidadeducativadel
Monseenelaltardelacceso
igualitario.
Hoypodemosverificarque
ningunadeesasprevisionesse
cumpliylaUNCcuentacon
uncolegioquesupoincluira
lasmujeresentodaslasins-
tancias,manteniendosubien
ganadoprestigio.Hoy,lashijas
demuchosdelosquetemie-
ronporelMonsecursanen
susaulasyesparafestejar.
marcos
duarte
oPinin
Elescudo.Ungranciprssimboli-
zaalMonserrat,queabresusra-
masyseextiende.Laestrellaalu-
dealaVirgenylasllavesquese
cruzansonlavirtudylasletras.
1984
LaestatuadeDuarteQuirsenel
patiocentraldelMonserratesobra
delescultorRobertoDelgado.Los
restosdelfundadordescansanen
laCriptadelaCompaadeJess.
Se conformael
centro de
eStudianteS, que
Se afianzaral
ao Siguiente.
1703
el 2 de feBrero
muri en caroya
el fundador
ignacio duarte y
quirS.
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Prez no se
olvida del da
en que vio al
fantasma.
El reloj, trado
de Alemania en 1926,
es una joya de la
ingeniera mecnica y
los sones de sus
campanadas emulan a
su par de la torre de
Westminster.
Tneles interminables, celdas de castigo,
ruidos en pasillos, una falsa creencia en el
carcter religioso de su educacin actual y
un espritu que prevalece; fccin y realidad
conviven entre estos muros.
E
n los tneles que pa-
saban hacia la Com-
paa, a veces Juan
Jos Castelli y otros hombres
de Mayo lean documentos o li-
bros que forjaron el pensa-
miento revolucionario de este
pas. Eso es verdad. Ahora,
que los tneles llegaran hasta
las estancias jesuticas de Ca-
roya o Alta Gracia es parte de
los mitos que se han tejido en
torno a la historia del colegio,
explica uno de los profesores
que ha investigado su evolu-
cin.
Cada tanto entra alguien,
turista o cordobs, y nos pre-
gunta: Cmo? No es de curas
el Monserrat?, sonre un alto
directivo que todos los aos
suele tomar los hbitos, pero
slo para personificar a un
protagonista emblemtico de
hace tres centurias en la bien-
venida con excursin incluida
que se da a los flamantes
alumnos de primer ao.
Mitos y leyendas se alimen-
tan y transmiten a travs de
generaciones por quienes han
pasado o an habitan su impo-
nente edificio. Otras son histo-
rias que sus protagonistas ju-
ran como verdaderas.
Hay quienes aseguran tener
alguna moneda de un miste-
rioso cofre hallado cuando se
ejecutaban demoliciones y re-
formas estructurales previas
a la peatonalizacin de la calle
Obispo Trejo.
Otros, ms intrigantes,
mencionan enigmticos rui-
dos de cadenas que se arras-
tran y evocan quiz a habitan-
tes de otros siglos que fueron a
dar a las celdas de castigo; o
tacones de una prostituta que
dicen fue degollada junto a
la entrada de lo que era la anti-
gua intendencia del Colegio
(por calle Duarte Quirs) y cu-
yo caminar sonoro y presuro-
so en los pasillos ms de uno
asegur sentir cuando el cole-
gio est vaco y en penumbras.
Algo parecido cuenta que le
pas hace unos aos Segundo
Leonides Prez, hoy director
de servicios generales de man-
tenimiento y produccin y en
el Monserrat desde hace casi
41 aos.
Una tarde, en vsperas de
un paro de transporte, estba-
mos por cerrar el colegio con
otros compaeros. Cuando me
dispona a apagar el tablero de
luz del primer piso, me di vuel-
ta y vi la figura de un cura,
con su hbito oscuro y un som-
brero, y atin a salir corrien-
do, bajar y decirles a los otros
que se apuraran a cerrar todo
para que nos furamos. Me di-
jeron que estaba blanco, pero
mi palidez tena explicacin,
aunque no me creyeron que vi
un fantasma, dice Prez,
que vino a suceder en funcio-
nes a Pantalen Albornoz
(quien dcadas atrs como ca-
sero viva en el colegio) y a Pe-
dro Negro Domnguez, el en-
traable intendente y portero
fantico de Instituto que, tras
43 aos ligado a su Monse, se
fue hace un par de aos de este
mundo. Ellos, como las autori-
dades, profesores, preceptores
y dems empleados que han
visto pasar tantas promocio-
nes por las majestuosas puer-
tas de entrada, coincidiran
sin embargo en confirmar la
presencia de un duende.
Y el duende del Monse-
rrat, como una suerte de esp-
ritu que invade a quienes pa-
san por sus aulas, acaso sea el
que, ms all de pocas, dife-
rencias y vaivenes de toda n-
dole, reafirma un sentido de
pertenencia tan poco comn.
Los mitos, Las Leyendas y eL duende
Cuando la institucin estuvo a
cargo de los franciscanos, se apli-
caban castigos en celdas espe-
ciales (foto) que hoy se pueden
visitar en recorridos guiados.
1937
La campana, oportuna salvadora si
no se saban las traducciones ante
Viotto, o enemiga en esos trimes-
trales de Anlisis Matemtico an
sin resolver. No la toca cualquiera.
Los festejos por
Los 250 aos se
reaLizaron en
Crdobay
CoLoniaCaroya.
1956
LaVoz deL
interiorCroniC:
graVe atentado
ContraeL
CoLegio.
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El Consejo Superior aprob la
creacin de un consejo asesor en
el Monserrat. En realidad, se trata
de dos rganos consultivos, uno
para el nivel secundario y otro pa-
ra el pregrado, aunque para te-
mas generales sesionan en plena-
rio. Las funciones son asesorar al
director del colegio, formular pro-
puestas sobre cuestiones acad-
micas, administrativas, econmi-
co-financieras, de extensin y es-
tudiantiles. Adems, el Consejo
Asesor elige a las autoridades del
establecimiento.
2009
En sEptiEmbrE
sE crE El
consEjo
asEsordEl
colEgio
L
as instituciones con
historia, da a da,
marcan su presen-
cia en la sociedad. Hoy, a
325 aos de aquel 1 de
agosto de 1687, reforza-
mos nuestro compromi-
so de seguir construyen-
do un modelo educativo
pblico, pluralista, exi-
gente, de calidad, de
compromiso y solidari-
dad hacia la sociedad.
Para ello, hay una comu-
nidad comprometida en
seguir forjando el cami-
no democrtico de la li-
bertad, garantizado en
todos los jvenes que
valoran la educacin co-
mo la luz protectora que
permanecer encendida
para modelar una nacin
ms justa.
El Monserrat ha podido
superar la barrera de
los aos; ha podido per-
manecer con esa juven-
tud aosa que le brinda
el transcurrir por distin-
tas etapas de nuestra
historia, potenciando
este presente auguroso
con un sentido de iden-
tidad y pertenencia que
pueden transponer to-
dos estos claustros del
saber.
Hoy deseamos celebrar
esta fecha con la im-
pronta de festejar un
acontecimiento que da a
nuestra institucin un
origen y un destino. Es
compartir en cada
rincn donde se valore el
humanismo, el ser mon-
serratense y su compro-
miso.
El paso del tiempo ha
permitido reforzar la fir-
meza de los muros de
nuestra Casa, impreg-
nados por la alegra co-
tidiana de sus jvenes
estudiantes. En ellos, sin
distinciones de ninguna
naturaleza y represen-
tando a la diversidad de
nuestra sociedad, est
el legado de seguir
transmitiendo para las
prximas generaciones
la memoria y el discur-
so como guas por las
que van a transcurrir los
derroteros de nuestra
institucin, en Virtud y
Letras.
Compromiso
Monserrat es sinnimo
de compromiso; lo tuvi-
mos con la historia como
demuestran las gestas
de la Independencia y
los destinos de nuestra
patria, que se nutrieron
con muchos hombres
que transitaron por es-
tos claustros, as tam-
bin como la memora-
ble Reforma Universita-
ria que revolucion los
ideales estudiantiles
americanos. Nuestro
compromiso es palabra
dada, perdurar en el
tiempo porque se ins-
taura como una misin, y
as lo proyectaremos ha-
cia el futuro, con ideas
renovadas que cultivan
el espritu del hombre
como protagonista de la
razn de ser, pero con un
sentimiento y un estilo
que slo los aos pue-
den transmitir.
Para quien aora el soni-
do de la campana, el
murmullo del agua de la
fuente, el perfume aejo
de las aulas, sus claus-
tros vetustos o simple-
mente para los que
adoptaron a esta Casa
como propia, este es
nuestro Monserrat.
OPININ
MOdelO de
educacIN
PblIca
Aldo
GuerrA
Director del
Colegio Monserrat
el compromiso
es seguir con un
modelo educativo
pluralista, de
calidad y solidario
hacia la sociedad.
clsicos y conEctados
En el plan de estudios, Latn y Griego mantienen su vigencia.
La llegada de las netbooks del programa Conectar Igualdad y la
adaptacin del edifcio potenciaron a Internet como recurso.
El profesor de
Latn Miguel
Nievas supervisa
las declinaciones
que escribe su
alumna de primer
ao.
Alumnos
de 4 ao reciben
consignas y
almacenan datos de
Fsico-Qumica dados
por la profesora
Mnica
Bonaterra.
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EntrE ritualEs, smbolos y cambios
Tirarse a la fuente como principio de una despedida, un rito que atraves el tiempo en un espacio lleno de historias.
D
icen que hay algunos
que al cantar el himno
del colegio an pronun-
cian Duartessss, para ver si
el maestro Alberto Grandi, lle-
gado algn da de Italia, se
aparece de nuevo con su sobre-
todo gigante, su figura encor-
vada y, mordindose el dedo
ndice de su mano derecha que
ha quitado del piano, les grita:
Infames, es Duarte, sin
s!, en un reto que no es tal
y mueve a risa. Y aunque ni l
ni los msicos que lo acompa-
aban en esa pequea orques-
ta tan encantadora y noble co-
mo la del Titanic irrumpen ya
en los actos, su sonido se dis-
para en la memoria de egresa-
dos que peinan canas y vuel-
ven al saln de actos del pri-
mer piso o al patio central de
la gran fuente.
La fuente. Ah s se renueva
cada fin de ao un festejo que
es, a la vez, el inicio de la des-
pedida de una etapa de estu-
diante a la que se entra de nio
y se sale ms o menos adulto,
segn cada quien. Dicen que
ahora, cada viernes, los/as de
sptimo esperan la campana
del recreo para juntarse a can-
tar, mientras en los muros de
ms de un metro de espesor de
la planta baja cuelgan almana-
ques caseros que cuentan cun-
to falta para ese ltimo vier-
nes, en noviembre.
Los muros, las galeras, las
aulas, no parecen tan fros co-
mo hace 35 aos, a partir de al-
gunas reformas edilicias.
Quedarn profes que lleguen
al curso casi en mangas de ca-
misa y pidan abrir las venta-
nas en pleno julio? Seguir ha-
biendo alumnas/os que apenas
aprenden el alfabeto griego uti-
lizan su nuevo conocimiento
para producir ingeniosos ma-
chetes, ante docentes despreve-
nidos que los ven como inocen-
tes apuntes de otras asignatu-
ras? Cuntos habr fuera del
cole que sepan que el Gaudea-
mus que se entona como him-
no universitario se llama
Himno Golirdico y exhorta
en latn a alegrarnos mientras
somos jvenes, porque despus
nos tragar la tierra?
Bajo la sombra oscilante de
una palmera que sigue crecien-
do en busca del cielo, algunas
voces parecen repetir rituales
y tradiciones que despiertan
nostalgia de la buena. Tambin
hay recuerdos de los otros, que
no merecen repetirse, de cuan-
do en tiempos de dictaduras u
oscurantismo se confunda au-
toridad con autoritarismo o
respeto con miedo. Por eso,
bienvenidos los cambios que
integraron y democratizaron
este colegio tan emblemtico.
Que el debate y la plurali-
dad hagan a cada integrante
de esta comunidad predicar el
humanismo con el ejemplo,
porque de eso se trata aquello
de en Virtud y Letras.
Ya no s si los sobrenom-
bres siguen reemplazando las
verdaderas identidades de do-
centes conocidos con apodos
como los que acompaaron a
la Momia, la Morsa, Ca-
chilo, el Tata, el Titi y
tantos otros. Los chicos y chi-
cas de hoy tampoco se conec-
tan por su apellido. Si este des-
ordenado repaso fuera un tri-
mestral, no s si llegara al 7
(siete), y tal vez debiera fir-
marlo simplemente como Ca-
cho, promocin 1982.

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