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Puerta Interdimensional Aramu Muro

El documento describe la puerta interdimensional de Aramu Muro, ubicada cerca del lago sagrado de los Inkas. Narra la historia de cómo el autor escuchó por primera vez sobre esta puerta mágica de boca de un maestro anciano, y su interés por conocer más sobre ella. Luego relata la visita del maestro a esta puerta años atrás, guiado por un yatiri, donde realizaron ceremonias y se conectaron con las energías del lugar.
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Puerta Interdimensional Aramu Muro

El documento describe la puerta interdimensional de Aramu Muro, ubicada cerca del lago sagrado de los Inkas. Narra la historia de cómo el autor escuchó por primera vez sobre esta puerta mágica de boca de un maestro anciano, y su interés por conocer más sobre ella. Luego relata la visita del maestro a esta puerta años atrás, guiado por un yatiri, donde realizaron ceremonias y se conectaron con las energías del lugar.
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La puerta inter dimensional de Aramu Muro

AUTOR: Raul Juan Tomaylla Lezama [email protected] [email protected]

Haba escuchado, como otras personas, la existencia de puertas que nos abren el camino a otros mundos y dimensiones, as como al conocimiento y la luz de la sabidura, primero con curiosidad y despus con mucho inters se fue informando sobre algunas de ellas, pero, entre todas, la que capto mas su inters, es la que esta ubicada en las cercanas del lago sagrado de los Inkas, TITI KAKA, a la que se conoce con diferentes nombres, entre ellos los siguientes: Amaru Punku, Wilca Uta, Puerta del diablo y Puerta de Aramu Muru entre otros. La primera vez que escucho hablar de ella fue en boca del venerable maestro Don Pedro a quien conoci a sus ochenta y siete aos de edad y de quien recibi muchas de las enseanzas que hoy alumbran y guan su camino espiritual. Una tarde de invierno, junto al fogn de la cocina donde preparaban una pcima que servira para curar la luxacin de cadera de una mujer del pueblo, Don Pedro le pidi que le alcance unas ramitas de mua, una especie de menta nativa de los andes, las mismas que agrego al preparado que realizaba en una olla de barro, accidentalmente, una de las ramas cayo al fuego y se prendi inmediatamente, al sentir el fuerte olor que emanaba, los ojos del anciano se quedaron como hipnotizados fijos en aquella escena adquiriendo un brillo especial, era notorio que su imaginacin se haba conectado con alguna situacin especial vivida en el pasado, luego de algunos instantes dijo: - Recurdame un da de estos que te cuente de cuando visite Amaru Punku. -Qu es eso?- pregunto Juan. -Es una puerta muy especial, en realidad es una puerta mgica... si el que la visita sabe conectarse bien con ella recibir la luz y el conocimiento. Dicho esto se call y siguieron con la preparacin de la medicina hasta terminar, luego se fueron a realizar la curacin y despus a descansar. El bicho de la curiosidad no lo dejaba tranquilo, quera saber la historia de Amaru Punku, pero sabia por experiencias anteriores, que, Don pedro siempre deca. Todo llega en su momento. Tambin deca. - La enseanza llega en el momento preciso, no antes ni despus. Y es verdad, -nadie muere en la vspera- se dijo tratando de convencerse a s mismo que deba esperar a que el se animara a contar la historia tan ansiada, pero, la idea del Amaru Punku estaba fija en su mente y daba vueltas quitndole el sueo, no pego un ojo hasta que la luz del alba se hizo presente, la idea de recibir informacin sobre la puerta estaba dando vueltas en su cabeza, el maestro haba prometido contarle su historia; pasaron los das, las semanas, Despus de algn tiempo la idea se fue alejando y las tareas cotidianas absorbieron su atencin. Cuando senta curiosidad y quera pedirle que le cuente su historia, una frase resonaba en su cabeza, todo llega en el

momento preciso, luego respiraba profundamente y se deca a s mismo, l decidir cuando es el momento. Haba pasado un tiempo, una maana muy temprano el burro de los vecinos se negaba a salir de la casa para ir a las labores del campo, Vctor, su dueo, al tratar de forzarlo a salir, recibi una fuerte patada a la altura de la rodilla y cayo al suelo, su mujer y su hija lo levantaron y casi arrastrndolo lo llevaron a la presencia de Don Pedro y le pidieron su ayuda, el examin al enfermo y luego de entablillarle la pierna ordeno lo siguiente: -Juan, prepara la misma medicina que utilizamos cuando Sebastiana se lux la cadera. Luego, se qued viendo como hacia la preparacin, como si estuviera examinndolo, l, fue poniendo uno a uno los ingredientes y cuando llego a la Mua, deliberadamente, dejo caer una ramita en el fuego, en ese momento Don Pedro se haba alejado dndole la espalda, pero, al sentir el olor de la planta quemndose, le dijo: -Si... recuerdo que debo contarte la historia de Amaru Punku, termina rpido de preparar la medicina y vamos a curar al enfermo, luego de eso, talvez hoy mismo te cuente lo de mi visita a la puerta mgica. La tarde esta cayendo, la curacin ha sido hecha, Don Pedro se sent en un cojn que haba en el suelo y empez a contarle la historia de Amaru Punku.
II La Puerta mgica de Amaru Punku

Soy natural del Cusco, tenia yo treinta y ocho aos y acababa de perder a mi primera esposa cuando fui convocado a la ciudad de Puno junto a otras personas, paqos, pampa misayocs, alto misayocs, yatiris, Kallahuayas y otros curanderos y sacerdotes andinos, nos juntbamos por primera vez en muchsimos aos, El Pachacuti que para los pueblos andinos es un da solar que dura aproximadamente mil aos esta llegando a su fin, su noche estaba siendo muy larga, pero, se acerca el despertar de un nuevo da, con una nueva luz que trae esperanzas para nuestro pueblo ansioso de reencontrarse con su cultura y reunificar el gran cuerpo de la madre tierra a quien nosotros llamamos Pachamama, visitamos varios centros de energa o HUACAS e hicimos algunas ceremonias, pidiendo luz y claridad para nuestras mentes nubladas por los ltimos tiempos en que la oscuridad haba opacado nuestras esperanzas de un futuro mejor, por la unin de nuestros pueblos y por la pronta llegada de la nueva luz, como conclusin final acordamos volver a reunirnos al ao siguiente para el solsticio de invierno; despus de siete das de reuniones y conferencias, yo, me preparaba a emprender el viaje de regreso, sent la necesidad de visitar a Don Salustiano Mamani, respetado Yatiri Kolla para despedirme de l y pedirle sus consejos, pues con su sabidura se haba ganado el respeto de quienes lo conocan, en realidad, el y yo,

habamos logrado una gran amistad, en un momento de nuestra conversacin me dijo: -Como te vas a ir tan rpido, Yo quera llevarte al Ajayu Marka (Valle de los Espritus) para que te encuentres con los Achachilas (ancestros) aun estas con los huesos duros y fuertes todava, ustedes los jvenes tienen que usar todo su vigor para recibir los mensajes de los Apus, a los viejos solo nos queda mostrarles el camino y ensearles todo lo que hemos aprendido en nuestro recorrido por la vida, quizs, cuando volvamos con nuevos ojos y en otro cuerpo podamos retomar la labor y andar juntos por el camino. Mi corazn se lleno de gozo, algo nuevo y diferente se estaba abriendo para m, debo dejarme llevar por este gua me dije, volver ya no ser igual, todo sucede en el momento que tiene que suceder. Tres das despus, estbamos frente a un conjunto de pequeas montaas rocosas, al verlas a lo lejos, semejantes a una manada de gigantes dinosaurios petrificados, me saque el sombrero y las salude con respeto. La tarde estaba cayendo, nos dirigimos a una casita muy pequea, donde, al ver a Don Salustiano, nos recibieron con mucha amabilidad y despus de una larga y amena platica, pasamos la noche, al calor de un hogar que teniendo poco, ofrece todo de buen corazn. A la maana siguiente, muy temprano, nos preparamos para dar el saludo a Hatn Inti, la gran luz de la creacin, aspersando chicha, licor y ofreciendo kintus de coca, el alba empez a clarear muy limpiamente con un cielo azul, caracterstico de nuestros andes, acompaado por el canto de las aves, minutos despus un brillo resplandeciente ilumino algunas de las blancas nubes, dndoles una tonalidad rojiza al principio y variando su color hasta tomar una tonalidad violeta, mostrando seguidamente la presencia majestuosa e imponente del Taita Inti(Padre Sol) en toda su iluminada circunferencia, mostrndonos un maravilloso espectculo que nos record que despus de la noche oscura, siempre llega un nuevo da trayendo una nueva luz que alimenta al Inti que llevamos en nuestros corazones. Mire a los ojos a Don Salustiano y l dijo: -Hemos recibido la gran luz, estamos preparados. Nos dirigimos a la Huaca del encuentro del APU KON TITI HUIRACOCHA, punto donde uno conecta con las energas para pedir el permiso de los APUS para ingresar al Ajayu Marka, tendimos las mantas ceremoniales sobre las que dispusimos la colocacin de la ofrenda que brindaramos a las deidades, toque el Pututo con direccin a lo cuatro puntos cardinales y finalmente hacia el astro solar para pedir su atencin, las fuerzas csmicas parecan estar apoyndonos, pues, cuando armamos el

rbol de la vida con las hojas de coca, hasta el viento se inhibi de soplar, el fuego de las velas de cebo ardi con direccin al cielo y el humo del Palo Santo y la Wiracoa era mas aromtico y albo como la nieve. Cuando la ceremonia estaba en su punto culminante, llevamos la ofrenda al fuego prendido en ramas de arbustos silvestres y bosta, las lenguas de fuego abrazaron clidamente el alimento que ofrecamos a la Pachamama, tardo menos de una hora en consumirse todo, las cenizas se coronaron blancas y sin grietas, abrimos un hueco en la tierra lo adornamos con flores y frutos, vaciamos el contenido de una botella de vino y otra de licor, luego pusimos las cenizas pronunciando con uncin, Mijuy Mamitay(come madrecita) luego don Salustiano me invito a subir a la Huaca un pequeo monte de roca, como los muchos que se encuentran cuando se visita el Ajayu Marka. En la Huaca me quite el chullo me incline y le di un clido beso amorosamente, saludndola y mostrndole respeto, agradecindole por permitirme visitarla, una suave brisa acarici mi rostro procedente del Titi Kaka, lago sagrado de los Inkas, sent como una invitacin a adentrarme en las montaas, al poco rato caminbamos por el Ajayu Marka admirando el paisaje y observando como la naturaleza en su inmensa sabidura ha labrado en la roca, a cada paso, formas y figuras que parecen mostrar el camino que debemos seguir, hay formaciones ptreas que representan a una familia entera dirigindose a la puerta de la sabidura para recibir sus enseanzas, don Salustiano dijo: -Cada formacin tiene un mensaje diferente para los visitantes y nos muestran el camino. -Quiero correr!- Dije -Ya vamos llegando Me respondi deja que tu espritu llegue con tu cuerpo. Diez minutos despus, bajando una pendiente nos vimos frente a una montaa de roca en la que estaba labrada una gran puerta de unos siete metros de alto por siete metros de largo. La primera impresin que tuve dentro de m fue: -Es tan grande como deben haber sido nuestros achachilas. La puerta tiene dos pilares labrados en bajorrelieve, a una profundidad en la que fcilmente se aloja el cuerpo de una persona, al medio de las dos hay una pequea puerta cuyos bordes semejan aun crneo humano, pareca haber sido hecha a mi medida, pues parado entraba exactamente en ella. Taita Inti la saludaba iluminndola esplendorosamente, pues ella esta dispuesta dando para el este.

La paz y tranquilidad que he encontrado en este lugar, me imagino, es como cuando el feto esta alojado en el placido vientre de su madre, empec a sentir como un latido en la piedra, mi respiracin se acelero ligeramente, unos instantes despus, me di cuenta que haba cierto ritmo acompasado entre la roca y yo que armonizaba nuestro encuentro, cada vez me pareca mas blanda, hasta que en determinado momento de abri ante mi y me cedi paso por un tnel que apenas permita que mi cuerpo se deslice hacia delante, frente a mi haba una luz que me atraa imperiosamente, avance como el bebe que busca una salida para nacer, un camino que lo lleve hacia ese mundo nuevo que no conoce, pero, que lo atrae irremediablemente, avance con miedo y curiosidad a la vez, no sabia a donde me diriga, pero, segu avanzando, hasta que todo se abri ante mis ojos, en un instante me sent muy pequeo e indefenso, quise llorar de emocin, lo que haba ante mis ojos era realmente bello, hermoso hasta el xtasis, era un lugar paradisaco, haba vegetacin por todos lados, con flores variadas y con frutos de todos los colores, en medio haba un camino finamente empedrado y junto a l un hombre y una mujer vestidos de blanco con su cana cabellera que me tendan sus manos dndome la bienvenida diciendo: _Hola hermano Pedro, los maestros nos anunciaron tu llegada, sintete como en casa, ellos han dispuesto que recibas la instruccin apropiada y estn esperndote. Dicho esto, avance en su compaa, unos metros adelante se vea ante mis ojos un hermoso edificio construido con piedra delicadamente labrada, pens, as debe haber sido el KORIKANCHA o templo del sol en el Cusco en sus tiempos de esplendor, en torno a l haba muchas personas tambin vestidas de blanco que al notar mi presencia, se acercaron a m y me saludaron muy amables, me dieron la bienvenida, despus me entere que ellos tambin eran visitantes, como yo, que estaban siendo formados para ponerse al servicio de la humanidad. Cada detalle de la construccin estaba bien distribuido y cuidado primorosamente, esto estaba en armona con las personas que cuidaban el templo, pulcramente arreglados, con la mirada siempre amable y dispuestos a ser tiles, abriendo el paso a los visitantes. Ingrese solo y fui conducido a la presencia de un grupo de ancianos, cuya mirada acogedora pareca emitir un brillo de luz y sabidura, desbordantes de sencillez y con una marcada disposicin para brindar su ayuda y compartir sus conocimientos; yo me sent muy bien entre ellos y les manifest mi deseo de ser til, hablamos durante mucho tiempo compartiendo ideas y fui recibiendo los conocimientos que se guardaban en ese lugar desde la cultura ancestral; fui guiado a visitar

diferentes salones donde personas de diferentes edades eran adiestradas en el conocimiento del espritu y la vida, luego visitamos una habitacin grande donde haba una gran mesa en la que estaban dispuestas pequeas mantas ceremoniales, en varias de ellas haba diferentes objetos, me preguntaba qu sern? ;como respuesta uno de mis guas dijo: -Aqu acostumbramos a invitar a nuestros visitantes a que dejen una ofrenda personal como recuerdo de su visita al Monasterio de los Siete Rayos, si tu deseas puedes hacerlo ahora. No era cosa de pensarlo mucho, di una rpida inspeccin a mis pertenencias, tome el aro de matrimonio que haba en mi mano, lo puse sobre una de las mantas vacas (apenas hice esto, vi a m fallecida esposa con una sonrisa amplia, sus ojos me miraron dulcemente y se alejo dicindome- estar bien... Mis ojos se humedecieron de emocin y sent que desde aquel instante la haba dejado en libertad para seguir su camino espiritual. Salimos a un hermoso jardn desde donde se poda observar la declinacin del sol como dicindonos Ha terminado una jornada, maana nos veremos nuevamente luego nos dirigimos a un amplio comedor en cuyas mesas el alimento diario estaba dispuesto opparamente para todos los visitantes y habitantes del templo. Despus de la cena, cada cual fue retirndose a sus habitaciones para un descanso reparador, yo fui guiado a una pequea habitacin muy acogedora y cmoda, no senta cansancio, pero, decid que debera dormir temprano para estar en mejor disposicin al da siguiente, apenas puse la cabeza sobre la almohada, me quede profundamente dormido. Estaba yo paseando por un prado verde observando la belleza de la naturaleza cuando sent que alguien presionaba mis hombros y arrancndome del suelo y me elevaba por los aires, me volv a verlo y era un gran cndor que me llevaba asido de sus garras en un vuelo inesperado, desde donde poda observar un amplio panorama bajo mis pies, cuando estbamos muy arriba el cndor me dijo: -Ves a ese grupo de gente all abajo? -Si respond- se ven muy pequeos. -Se ven muy pequeos, pero, no hay que engaarse, todo depende de la perspectiva que tengas para ver las cosas, algunos de ellos en realidad son ms grandes que tu, nunca dejes que lo que tus ojos ven influyan sobre tus decisiones o tus sentimientos; recuerda que puedes subir muy alto o crecer mucho, pero lo importante es seguir siendo t en esencia. Dicho esto, dej de presionar mis hombros y me dejo en una cada libre desesperante, mi primera reaccin fue de auto proteccin, as que abr puse toda mi atencin en mi vista para saber donde y como caera, al abrir los ojos

desorbitadamente me di cuenta que estaba sobre el lecho en el que dorma y que todo haba sido un sueo. Me empec a preguntar cul podra ser el significado de este sueo, luego me di cuenta que la gente que haba visto desde lo alto eran aquellos con quienes compart el da anterior, en este magnifico lugar donde nadie se mostraba como el lder y sin embargo todo estaba tan bien organizado, todo era llevado de manera comunitaria y nadie pareca tener la necesidad de notoriedad. Los primeros cantos de las aves me hicieron volver a la realidad, anunciando la llegada del nuevo da, la gran luz todava no se hacia presente, estaba a tiempo de salir a recibirla y me apresure a hacerlo, en el camino me percate de que no era el nico, intercambie saludos con otras personas que tambin se dirigan al exterior, ya afuera estaban apostados otros hermanos mirando hacia el este donde se vislumbraban los primeros rayos de luz que poco a poco iban tomando mas intensidad y aclaraban cada vez mas el lmpido cielo azul que cual manto protector se extenda sobre nuestras cabezas, imponiendo el triunfo de la luz sobre las sombras de la noche, recordndonos la omnipresencia del Jatun Inti o luz de la creacin acudiendo a nosotros para renovar el pacto cotidiano de encuentro con la vida. Como lo hacemos en el mundo andino desde el inicio del tiempo y enseados por nuestros abuelos y padres de generacin en generacin, casi todos en el grupo, realizbamos el saludo al padre Inti poniendo la mano derecha en el corazn y la mano izquierda a la altura del ombligo con la cabeza ligeramente inclinada dando la bienvenida a la aparicin del astro solar o Tayta Inti que se mostraba esplendoroso en el horizonte, luego de esto intercambiamos miradas de luz y fraternidad, todos parecamos querer compartir la luz que acabbamos de recibir en nuestros corazones. Como en procesin organizada, el grupo empez a encaminarse con direccin al templo que se hallaba hacia el oeste, su puerta pareca estar directamente iluminada por el sol y al mismo tiempo responder con una luz propia desde su interior, paso a paso nos fuimos acercando e ingresamos uno por uno en forma ordenada y tomando lugar alrededor de un saln grande en cuyo centro haba un reluciente Disco Solar, calculo que su dimetro era algo as como de un metro, pareca estar suspendido en el aire, pero, mi curiosidad me permiti ver que dos finas cuerdas lo sujetaban y fijaban a los extremos angulares del techo, su brillo era fulgurante y pareca de oro delicadamente pulido, era oro? Cmo poda serlo? Al mismo tiempo se notaba transparente, pues permita ver lo que haba detrs de l. Se acerco un sacerdote y tomando el reflejo del sol en una fuente con paja, recibi el fuego

que luego entrego a uno de los guardianes, algo as como los Wilka Nina que preservaban el fuego que se reciba en el Koricancha. Ver el Disco era una sensacin que maravillaba, era como estar frente al astro solar mirndolo cara a cara, recibiendo su energa y mostrndole respeto al mismo tiempo; un maravilloso dialogo de t a tu que me llevo a un estado de semiinconsciencia y meditacin, iniciando al mismo tiempo un viaje por la ruta del conocimiento... Sal de este trance cuando una mano delicadamente tocaba mi hombro izquierdo, uno de los guardianes en voz baja me dijo. -Hermano, casi todos han salido, es saln debe quedar vacio para la purificacin con los humos sagrados, nos gustara disfrutar de tu compaa en el almuerzo. -Qu hora es?- pregunte -Es el medio da, el padre sol se encuentra en el punto mas alto respondipor favor acompame. Nos dirigimos al comedor, los frutos que la Mamapacha brinda a sus hijos estaban ordenadamente servidos sobre la mesa, para regalarnos su energa revitalizadora y parecan invitarnos a un festn. Tome unas cuantas frutas y me enfrasque en una amena conversacin con tres personas que como yo, visitaban el lugar, dos de ellos acababan de llegar muy temprano en la maana. -De donde vienen? les pregunte. -De aqu cerca respondi l mas joven- bamos de Putina con rumbo a Sandia, buscbamos un lugar donde descansar, nos encontramos con dos personas que nos dieron la bienvenida y nos invitaron a este lugar. -y tu? interrogamos al tercero. -Yo llegue anteayer dijo- es mi segunda vez aqu, las dos veces llegue a travs de Wilca Uta (tambin llamada Amaru Punku). La conversacin se torno amena y cada uno fue hablando de su lugar de origen y sus experiencias, ocupacin y vivencias personales, sin percatarnos las sombras de la noche haban llegado y tuvimos que despedirnos para ir a descansar. El hombre que me guiaba a mis aposentos, me invit a pasar a una habitacin donde haban dos grandes mesas en las que haba varios cristales finamente trabajados, me dijo: -Ayer, dejaste un presente en la mesa de las ofrendas. Ahora puedes tomar el cristal que ms te guste. Desde mi ingreso al saln, mis ojos quedaron pegados a un cristal redondo que pareca una replica del Disco Solar que haba visto por la maana en el

templo, tenia unos diez centmetros de dimetro, lo tome en mis manos y sent su energa y solidez, pareca atraerme como un imn y decirme somos complemento. _Me gusta este pronuncie- puedo llevarlo conmigo. -Me parece bien respondi- y maana, despus del saludo a Tayta Inti, tienes un paseo con el hermano Qenko, a l le va a gustar mucho compartir el da contigo. Me retire a mi habitacin y me quede dormido rpidamente, la maana siguiente casi me sorprendi con luz me vest rpidamente y sal al encuentro de los hermanos que ya se preparaban a recibir al padre sol, al terminar nuestro saludo y cuando nos dirigamos al templo del Disco Solar, se acerco a mi un hombre mayor. _Soy el hermano Qenko me dijo- hoy nos toca compartir el da. -Cmo estas hermano? lo salude- debo llevar algo? -No, yo he trado nuestro fiambre -me entrego una bolsa de comida- vamos a seguir la ruta del sol. Dicho esto nos dirigimos con rumbo al oeste, por un instante me puse a observarlo, su larga y blanca cabellera, los surcos que adornaban su frente y sus ojos, hacan evidente su avanzada edad, pero, su espritu era mas joven que el mo y yo tenia que esforzarme para no quedarme rezagado al seguir su ritmo de caminata, empec a admirarlo cada vez mas, pues su conversacin era muy sencilla y profunda a la vez, cuando oa mis palabras, sus ojos me animaban a continuar, y su mirada correga mis equivocaciones, aprend de l que es mas importante or que hablar, y que, no es necesario contradecir al interlocutor para hacerle ver sus errores. Yo senta que mis conocimientos se incrementaban sin que l pronunciara palabra alguna. Al medio da tendimos una manta sobre el pasto verde y dispusimos sobre ella los alimentos que habamos llevado, compartimos el almuerzo como dos personas que se conocen de toda la vida, ramos como dos nios que compartan el mismo juego, como dos almas que se fusionan sin pensar en otra cosa que no sea una entrega limpia y pura de perdurable amistad. El sueo con el gran cndor comenz a tener mas sentido, estaba frente a un gran maestro que se mostraba ante m con la sencillez y pureza del hombre cuya inocencia vive perdurablemente en su espritu. El tomo la palabra y me dijo: -Gracias Pedro, me haz enseado mucho... Se me adelantaba con las palabras, era exactamente lo que estaba pensando decirle, antes de que pudiera contestarle continuo:

-Tu visita esta por terminar, sers bienvenido cuando quieras volver. Quiero agregar tres mensajes a todos los que has recibido en esta visita. PRIMERO: Acepta lo que la vida pone en tu camino sin cuestionar si es bueno o malo, cada suceso es una enseanza que te sirve para madurar en el momento que viene a ti y te sirve de preparacin para el futuro. SEGUNDO: Lo que tu piensas o sientes, es til para ti, aprende a respetar y aceptar las ideas ajenas, si no concuerdas con ellas, muy pronto aprenders que son tiles para la experiencia de quien las lleva a la practica. TERCERO: Reconoce los logros ajenos y crecers, y cuando analices los errores de los dems, recuerda que como seres humanos somos susceptibles de equivocarnos, pero ante todo recuerda que no hay seres superiores y no hay seres inferiores, hay solamente hermanos que en comunidad alcanzaremos el desarrollo de toda la humanidad. - TUPAYNINCHIS CAMA (Hasta que volvamos a encontrarnos)- me saludo en signo de despedida. Yo, lleve mi mano derecha a la altura del corazn y la izquierda a la altura del ombligo inclinado la cabeza en seal de respeto, luego me ergu y no alcanzaba a comprender como es que tenia la slida roca del Amaru Punku junto a mis narices, por un instante no sabia ni quera comprender lo que pasaba, di un giro sobre mis pies y vi a Don Salustiano sentado frente a la puerta masticando su coca, me acerque y le dije: -Maestro, cmo sabia que volvera hoy? -Volveras de donde? replic- no te has movido de este lugar. -Pero maestro! Yo he visitado durante tres das el... No interrumpi- has permanecido durante treinta minutos frente a la puerta sonri- espero que hayas tenido un buen encuentro, ahora es tiempo de emprender el regreso. Durante todo el camino de retorno, solo intercambiamos unas pocas palabras, a pesar de las miradas de comprensin que l me daba, yo, estaba dndole vueltas a mis ideas, tratando de encontrar una explicacin a todo lo que haba vivido, o crea haber experimentado, la conclusin final a la que llegue era que lo importante de todo, eran, los conocimiento que haba recibido, la experiencia adquirida seria inolvidable, llegamos al da siguiente a la ciudad de Puno, muy entrada la noche. Finalmente decid volver al Cusco lo mas pronto posible. A la maana siguiente, despus de un sueo reparador, hice mis maletas y me desped de Don Salustiano y su familia para luego embarcarme en el tren, ya instalado en un coche de segunda clase, estaba sentado frente a una

pareja de esposos que serian mis compaeros de viaje hasta el pueblo de Urcos, desde donde se disponan a abordar un camin que los llevara a buscar trabajo en Puerto Maldonado, una interminable conversacin se prolongo por algunas horas, entrados en confianza, los esposos compartieron conmigo un poco de Kankacho (asado de cordero) que compraron en Ayaviri, en seal de reciprocidad quise compartir con ellos un poco de coca que llevaba en mi chuspa (bolsa tejida); al abrirla comprend por que tenia un peso mayor que el habitual, en su interior se hallaba el disco de cristal, replica del Disco Solar, que recib como recuerdo de mi viaje a trabes de la puerta mgica de Amaru Punku o Willca Uta.
La historia que el maestro le cont no terminaba all, con su lerdo andar el venerable anciano se acerc a una vitrina sobre la cual se encontraba la replica del Disco Solar que haba trado de su visita a la puerta mgica, lo puso en las manos de Juan y le dijo: - Este es uno de mis tesoros mas preciados, cuando yo muera quiero que lo entierres junto a la Cenizas que quedaran de la ceremonia de mi despedida de difunto. Juan abraz a su maestro, la tarea que este le encomendaba era una muestra de confianza extrema, era tambin una gran responsabilidad que cumplira a cualquier costo.

Juan ha cumplido con su promesa: La ceremonia de despedida de difunto se realiz el da 18 de diciembre de 1999, las cenizas de la ropa del maestro, acompaadas del Disco Solar reposan cerca de la comunidad de Willoc, Ollantaytambo en el departamento del Cusco, de donde era natural el entraable maestro Don Pedro.

Aramu Muru
Cuando la cultura de la Lemuria se vio cerca de la destruccin, empezaron a ver la manera de preservarse y continuar su desarrollo, muchos fueron los intentos y proyectos para lograr esto, fue as que los lideres religiosos del gran templo de Mer dieron el encargo a sus sacerdotes de buscar la manera de poner a buen recaudo la sabidura y las bases de su religin as como de su protector energtico el Disco Solar, el consejo de ancianos recurri a todas sus posibilidades y tomo una decisin, serian los sacerdotes con el grado de Aramu quienes se encargaran de proteger el valioso Disco Solar, as que veintin iniciados se encargaron de transportar la preciada joya hasta la Isla colonia que tenan en el amplio mar y cuyo nombre es desde aquel entonces Wiay Marka o la ciudad eterna, Al terminar su travesa, los sacerdotes y su sequito se instalaron en la isla y vieron con mucha tristeza como la madre naturaleza, descargaba toda su fuerza y entraba en un proceso de transformacin, la isla fue objeto de fuertes terremotos y de estar completamente rodeada de agua, empez a emerger del mar y verse rodeada de tierra, aunque una buena parte del agua todava la rodeaba, la oscuridad la cubri por completo y fueron muchos aos que tuvieron que vivir bajo las sombras, hasta que el padre Sol se apiado de ellos y les dio una bendicin de luz, y como lazo entre la oscuridad y la nueva claridad tendi un puente energtico de siete colores, ordenando, este ser el smbolo de nuestra conexin, cuando este signo aparezca en el horizonte, ustedes recordaran que el nuevo tiempo se da para armonizar las energas del mundo, cada uno de ustedes y vuestras generaciones, llevara dentro de s estas siete energas como ensea de vuestra presencia en la madre tierra, todos los sobrevivientes aceptaron el pacto y se comprometieron a compartir estas enseanzas con los seres que serian los nuevos habitantes de la tierra, as se reinicio el repoblamiento de las nuevas tierras y se construyeron nuevos templos para dar continuidad a lo iniciado en la Lemuria, los veintin Aramu se reunieron y decidieron que era tiempo de construir en el campo etrico, los templos de las siete energas del encuentro con el ser de la creacin y en memoria del pacto que con el celebraron, acordaron llamar al nuevo templo el Monasterio de los Siete Rayos que vienen a ser las siete energas principales que se ubican para dar motricidad al cuerpo fsico, y seria el primero de las siete que se ubicaran en lo que se denominara la parte femenina de la tierra o Cultura Pachamama tambin nombraron entre ellos a quien seria el rector de este primer templo, sus cualidades morales, su integridad y dedicacin pusieron al joven Muru con candidato unnime para ocupar el cargo, luego de su consagracin como guardin del Disco Solar y rector del monasterio de los siete rayos, se dio a la tarea de civilizar a la raza humana y compartir con ella la sabidura trada de la Lemuria, fueron tiempos de trabajo intenso, pero los resultados empezaron a hacerse notorios, una de las experiencias mas grandes se dio con la formacin y crecimiento de la cultura Tihuanaco, los avances se dieron a grandes pasos, el Aramu Muru estudiaba la posibilidad de brindar a este pueblo la posibilidad de utilizar el Disco Solar, pero el poder adquirido por los tihuanacotas los hizo perder la nocin de las normas establecidas y

empezaron a desviar sus principios espirituales y tambin empezaron a hacer abuso del cuerpo y de la carne, llevando sus principios morales hasta limites inconcebibles, esto indigno a los Aramu del Monasterio de los Siete Rayos, eligieron a lo sacerdotes y a las pocas personas que aun guardaban respeto por las reglas establecidas y las llevaron a la Isla sagrada Titi Kaka donde continuaran su camino de aprendizaje, mientras tanto, tambin decidieron para los desmanes del pueblo que haba desviado su camino y percusionando implacablemente el Disco Solar hicieron que las aguas del lago que ahora lleva el mismo nombre que llevaba la isla sagrada, sus aguas embravecidas inundaron los pueblos tihuanacotas, el mismo que despus de quinientos aos de gloria y luz, pasaron a tener su larga noche, pasando al olvido y dando paso al cierre de un Pachacuti. Pero el tiempo es cclico y el Pachacuti debe retornar con una nueva luz, buscando la reivindicacin de los seres humanos, los maestros del Monasterio de los Siete Rayos no haban dejado su contacto con los hombres, haban difundido su enseanza entre los habitantes de la Isla Titi Kaka y haban seguido de cerca el desarrollo y educacin de dos jvenes que provenan de la casta de los Mer, Amaru Meru y Amara Mara hijos predilectos del padre Sol fueron escogidos para ser preparados como los nuevos portadores del conocimiento a difundirse entre los hombres, cuando los Aramu lo creyeron conveniente les dieron el encargo de ir al encuentro de sus hermanos humanos, llevarles la luz del conocimiento y difundir la religin de sus ancestros, tambin les dieron el encargo de crecer y expandirse a lo largo de la Pachamama y hacer un bloque en comn con todos los hombres que encontraran a su paso, les entregaron una vara de oro y les indicaron que tomaran como gua el camino del ro ms grande que encontraran cerca del lago, este los llevara al encuentro de otro ro hermano que los conducira a tierras frtiles y ricas, en ellas tenan el encargo de golpear la vara a su paso por los diferentes parajes que visitaran, cuando esta se hundiera en la tierra seria el signo de que ah deberan formar su hogar y el de su comitiva, apenas se enrumbaron hacia tierras firmes en sus balsas de juncos y fueron divisados por los naturales de las tierras que bordeaban el gran lago, viendo la indumentaria que llevaban, fueron tratados con admiracin y respeto y como si presintieran su divina procedencia, fueron tratados como dioses, el pueblo los bautizo con los nombres de Mallku Cpac (...) que despus, ya sea por la mala pronunciacin en espaol o por la bsqueda de denigrar el nombre se cambio a Manco Cpac y Mama Ocllo (calurosa madre), ambos en cumplimiento del mandato recibido, siguieron la ruta del ri que ahora tiene por nombre Ramis, que los llevo hacia los pies de la cordillera Carabaya que en la actualidad se conoce como La Raya punto de separacin entre los departamentos de Puno y Cusco tambin es el punto donde esta naciendo un pequeo volcn que la gente asegura esta creciendo, pues hace unos aos, ni siquiera era perceptible, este punto tiene un brote de agua que toma dos vertientes, una hacia el lado de Puno que toma el nombre de ro Ramis y la otra hacia el Cusco, que toma el nombre de ri Vilcanota, que en idioma ancestral se pronuncia Willca Uta o puerta del sol, nombre divinizado del ro, copia o gemelo en la tierra del Cpac Mayu (Nombre que se le da a la va Lctea) o ro estelar y que en su ruta muestra el camino hacia el valle sagrado de los inkas, fue esta la ruta que Manco Cpac y Mama Ocllo siguieron para probar en el camino donde se hundira la vara de oro, llegando hasta un lugar denominado Pacarectampu (...) donde se quedaron

por un tiempo mientras iban enseando a los pobladores de la zona, la sabidura y las artes que traan consigo, un tiempo despus reiniciaron su camino Hasta que llegaron a una montaa de nombre Wanacaure donde finalmente se hundi la vara, desde esta montaa se divisaba un hermoso valle que estaba habitado por la etnia Quechua, con quienes hicieron un pacto para confederarse, ayudndolos en su lucha contra los Qilques y loas Marcawalli, fue as que se da inicio a una nueva cultura, cuyo primer gobernante nombrado y reconocido es Manco Cpac, a quien por sus cualidades espirituales, morales y de lder dan el titulo o grado de Inka. Segn la tradicin los inkas gobernaron en el siguiente orden Manco Cpac, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, Mayta Cpac, Cpac Yupanqui, Inca Roca, Yahuar Huaca, Viracocha, Pachacutec, Inca Yupanqui Cpac, Tupac Inca Yupanqui, Huayna Cpac Huascar y Atahualpa. Llegado el gobierno del Inka Pachacutec, el gran transformador del imperio, la cultura inka haba llegado a un punto de desarrollo muy importante, sobre todo en el campo poltico, religioso y filosfico. El sistema social alcanzo un nivel en el que no exista la pobreza, los hombres respetaban la naturaleza y aprendieron a convivir armnicamente con ella, la relacin con la Pachamama estaba tan equilibrada que la produccin alcanzaba suficientemente para todos y se creo el sistema de colcas (depsitos) que servan para almacenar grandes cantidades de productos agrcolas para reserva, nadie padeca hambre y la mendicidad no exista. Fue en esas circunstancias que los Aramu del Monasterio de los Siete Rayos, decidieron que era el tiempo de restaurar su confianza en la humanidad, devolvindoles su confianza y entregndoles la custodia del Disco Solar. El rector del Monasterio de los Siete Rayos y guardin del Disco Solar, El Aramu Muru fue el encargado de restituirlo a la tierra para el uso de la humanidad a travs de la puerta de Amaru Punku o Wilka Uta, que a partir de aquel instante tomo la denominacin de: La Puerta de Aramu Muru el pueblo Inka lo recepcion con una gran fiesta y lo llevo en procesin y peregrinaje, a su paso por los distintos parajes fue saludado con reverencia y devocin hasta su llegada al Cusco, donde despus de las celebraciones debidas, fue instalado en un lugar preferencial en un altar del templo del Kori Kancha o Templo del Sol. Aos despus a la llegada del pueblo espaol, la ambicin y el saqueo de las riquezas inkas se hizo cada vez mas fuerte, por este motivo, los Aramu de Monasterio de los Siete Rayos vieron por conveniente proteger el Disco Solar, por tal motivo encargaron al Aramu Muru, recuperar el sagrado disco al templo principal ubicado en el Monasterio de la ciudad etrica donde se conserva hasta nuestros das. Cuenta la tradicin que el Disco solar ser restituido con la llegada del nuevo tiempo o Pachacuti y con la llegada de la gran luz. La unin de los hombres y mujeres que comparten el camino espiritual ser fundamental para generar la energa propiciadora de este reencuentro con el instrumento de poder tan valioso y necesario para la humanidad.

Raul Juan Tomaylla Lezama APURUNA

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